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Cartas de amor

Summary:

Donde Tenna empieza a recibir cartas anónimas de cierto admirador secreto...

Notes:

Este es un fic creado desde la alucinación de ver fanarts en twitter jaja, no somos buenos escribiendo, pero lo estamos dando todo, es nuestro primer fic, asi que sean amables <3
Si vemos que recibe apoyo lo daremos todo por continuar
( si hacen fanarts compártanlo en comentarios, estaríamos felices de ver que más gente sigue nuestra locura JAJAJA <3)

Chapter 1: Prólogo

Chapter Text

Spamton llevaba ya un año en aquel no tan acomodado trabajo, tras haberse mudado de la ciudad de Cyberune al pueblo más pequeño de TVroots.

Sin embargo, esto se debía a su constante búsqueda de una vida más acomodada, y bueno, ser el cartero de aquel pueblo le permitía aquel deseo; esto le dejaba con una cantidad considerable de ahorros y un generoso salario a cambio de un dolor de piernas tras un largo día en bicicleta.

Mientras recorría las angostas calles al final de la jornada laboral notó un pequeño peso en su bolso, su pie derecho abandonó el pedal y fue extendido hasta tocar el suelo, frenó en seco.

Con ambas manos navegó hasta el final del bolso.

Un paquete de mediana proporción se dio a mostrar.

Con ambas manos manipuló impaciente el paquete buscando con apuro el destinatario.

“Mr. Ant. Tenna”

Spam pronunció con un cierto peso en la lengua el final del nombre. Vio la dirección, luego observó a sus espaldas, ya que estaba a varias calles de lejanía.

“Vaya mierda.”

Hubiera tirado con enojo el paquete de vuelta a su bolso si este no tuviera en grande la palabra FRAGIL.

Respiró hondo, tomó su gorra y con la mano libre pasó su mano desde su frente hasta peinar su cabello hacia atrás, con cierta lentitud que calmaba de a poco su disgusto repentino.

Decidido por acabar con el día, se incorporó sobre la bicicleta y pedaleó con rapidez tras el largo recorrido de calles.

Ni en un día con mucho tajo hubiera llegado a la rapidez con la que había llegado ahora.

Con el rostro cada vez más rígido observó la casa de aquel tipo, la cual destacaba de las otras.

Bajó de la bicicleta y tocó el timbre con rapidez.

Dio un paso hacia atrás y esperó

Esperó

Siguió esperando

Su pie comenzaba a moverse de arriba abajo

Y la mueca de su cara se endureció

Casi refunfuñando a paso duro se acerco a la puerta para tocar el timbre desesperadamente.

Sin embargo, se vio inmediatamente interrumpido por el sonido de la puerta al ser abierta de forma apresurada.

Spamton levantó la cabeza de golpe y parpadeó un par de veces.

Allí, apoyado sobre el marco de la puerta, estaba aquel hombre.

El porte casi imponente, no solo por su gran altura, sino también por su deslumbrante presencia.

Su cabello perfectamente compactado y una sonrisa nerviosa que no rompía con la armonía de sus facciones bien definidas

Una piel tersa y tan bella como la noche misma, resaltaba más con la vestimenta que llevaba en ese momento.

Los ojos de Spamton no solo bailaron por el rostro de aquel, sino que empezaron a divagar por la camisa de aquel tipo. La manera en la que resaltaban sus anchos hombros; como su pecho subía y bajaba por el paso apresurado.

Mientras el cartero degustaba con la mirada al hombre que tenía de frente, Tenna tomó el paquete que el sujeto más bajo llevaba ofreciendo en su estado abatido.

“Lamento mucho la tardanza, lo que ocurrió es que…” mientras Tenna continuaba su parloteo nervioso y explicativo, la mente de aquel cartero divagaba mucho en la silueta del hombre, su fastidio anterior había sido eclipsado por un atisbo de amabilidad.

Quizás trabajar no era tan malo si cada día vería a clientes como este.

“¿Dónde firmo?” Aquellas palabras sacaron de aquel trance al pequeño hombre

“¿Disculpe?” fue lo único que patéticamente alcanzo a soltar

Tras unos segundos de silencio incómodo, las neuronas de Spamton finalmente hicieron sinapsis y continuó con el proceso. “Ah sí, claro”, su voz salió ligeramente temblorosa por su nerviosismo, y sus manos temblaron aún más mientras rebuscaba entre el bolso donde cargaba el comprobante que Tenna debía firmar.

Cuando le ofreció la hoja y un bolígrafo para que el hombre pudiera proceder con su firma, Spamton decidió calmar un poco su mente.

“Por Dios es un cliente, no puedo pensar así de alguien…” en la mente del cartero un torbellino de regaños a sí mismo lo empezó a atormentar, aunque luego su mirada volvió al sujeto que le devolvía la hoja ya firmada “aunque de miradas no ha muerto nadie…” Fue la sentencia final de su cerebro.

“Listo, eso es todo, caballero.” Dijo Spamton mientras guardaba sus cosas con la sonrisa más brillante y encantadora que pudo ofrecer antes de dar media vuelta, no sin antes despedirse con la mano.

 

 

 

Tras unos kilómetros pedaleando, el cerebro del hombrecito ya no soportó más y explotó

“!Joder!” soltó exaltado “¡¿Que carajos fue eso?!” su corazón empezó a saltar exaltado, su rostro se enrojeció, no solo por la ira del día de mierda, sino que también por como sucumbió al encanto de ese sujeto.

No podía dejar de pensar en cómo su sonrisa nerviosa presumía sus dientes perfectos, cómo la luz del sol reflejaba en esa deliciosa piel oscura, ese cabello esponjoso y bien peinado “Mierda, esto no está bien” Pensaba tratando de apartar esas ideas.

Para suerte del carterito, ese era el último paquete que debía entregar, por lo que podía regresar a su casa para seguir torturándose con sus pensamientos poco apropiados sobre aquel sujeto que vio por unos cuantos minutos.