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El sonido de la gotera del techo era lo unico que resonaba en la pequeña habitación, el joven príncipe estaba hechado en la cama con la mitad del cabello tapandole el rostro, su fleco ya de por si largo, le tapaba la mitad de la cara y le picaba los ojos, ahora se daba cuenta que incluso extrañaba las tijeras y el enorme espejo del palacio.
Pero no iba a volver, por supuesto que no, menos despues de que Stella le gritara sobre la perforación arriba de su pico, la familia Goetia tenia que elegir con quien se casaba, a que se dedicaba y ahora también el cómo se veía... oh por supuesto que no, Stolas era tímido pero no era el tonto de nadie y mucho menos alguien a quien pudieran ningunear.
En cuanto el castillo estuvo vacío, empacó lo que consideraba esencial, el dinero que pudo y algunas cosas de valor sentimental, como ese peluche de imp que lo acompañaba en este instante a solo unos centimetros de el, demasiado cursi rescatar un recuerdo de la infancia y por supuesto, su planta. Era un poco grande, así que termino cargando demás y claro que pudo usar su poderes pero segun el mismo búho, deseaba ser discreto y pasar desapercibido... quizás si hubiera sido mas cuidadoso y realmente discreto no le habrian robado una tercera parte del dinero a apenas llegar a la ciudad cuando confío en un diablillo para ayudarle a cargar las cosas.
Se repetia a si mismo que podia ser peor, que al menos no le habían robado el grimorio y que tenia lo necesario para empezar desde cero, pero con el pasar de los días solo se dio cuenta que no era más que una mentira autoindulgente, era un infierno buscar trabajo cuando la mitad de criaturas lo trataban como si fuera a desvanecerlos con un ademán y la otra mitad lo trataban con desdén y resentimiento... incluso podía jurar que sentia sed de sangre sobre sus hombros al salir a la calle.
Sin trabajo, con el dinero que tenia, que ya iba por menos de la mitad, la gotera en el techo y lo dificil que estaba siendo adaptarse al mundo real, el príncipe comenzaba a extrañar la jaula de oro... no porque prefiriera el martirio de desposar a la idiota de Stella, por supuesto que no.
Más bien, era ese sentimiento de que no encajaba y que aunque las cosas eran terribles en casa, por lo menos ahí tenia una utilidad, un propósito.
Un suspiro pesado escapo de su pico mientras se abrazaba al peluche rojo, al parecer su único acompañante para pasar la noche, su corazón se estrujo ante esa idea. No es que el príncipe fuera ingenuo pero era un soñador empedernido, no importaba cuanto fuera conciente de la realidad, habia crecido leyendo toda clase de novelas e historias de romance y melodramas, sin contar que no se despegaba de las hellanovelas desde que habían instalado la televisión en el palacio, por ello cuando huyó de casa una parte de el anhelaba una oportunidad, de amar, de desear, de sentir... oh, hacer todas esas cosas que para el hasta este momento solo habian existido entre las paginas de los libros y los guiones baratos de canal infernal.
El búho se sobresalto al oir un estruendo que lo saco de sus pensamientos, era de nuevo el vecino ruidoso de la habitación de al lado, las paredes son delgadas y siempre que llegaba azotaba la puerta y podía oírlo ver series sobre caballos la mitad de la noche antes de irse a dormir y despertarlo al amanecer con el ruido de lo que parecía una batalla campal por la cocina.
El imp de al lado era... sin lugar a dudas la palabra que Stolas elegiría para descirbirlo era atractivo, como mínimo, casi siempre andaba con camisas que dejaban al descubiertos sus brazos bien marcados y que se pegaban a su cuerpo en los dias calurosos, una ventaja acarreada de las desventaja de que el aire acondicionado del piso estaba roto. El búho había actuado demasiado torpe delante de él, pero agradecía que era uno de los pocos seres que lo trataba como si no le importara que tipo de demonio fuera, habían chocado un par de veces y Stolas habia olvidado como hablar por completo, mas allá de un suspiro que solo hizo al imp reír y decirle, "si, eso siempre dicen."
La curiosidad y atracción que sentia lo tenían confundido y lo habian hecho postergar la desicion de volver a casa, que tonto, se repetía a si mismo, cada que soñaba con quedarse en un lugar así, solo por un crush con alguien con quien a penas se había cruzado en el pasillo un par de veces.
Se giro sobre sí mismo en la cama abrazando a su peluche, pegándolo con fuerza a las plumas de su pecho y jalando la insuficiente sábana mientras encogia los pies, en la cama claramente pensada para demonios más pequenos.
Estaba dispuesto a cerrar los ojos y dormir oyendo la serie de ponis en el departamento contiguo, pero para su sorpresa no oyó la televisión, escucho al imp, el ruido aun era distante... si estructuralmente el departamento de al lado era un espejo al suyo quizas vendría de la cocina, pero había otra voz, una que no lograba distinguir, pero estaba seguro que lo que sea que ocurría en el espacio de al lado era una pelea, los escucho llegar al cuarto y seguirse gritando.
"No tendrias que pasar por estas cosas si simplemente aceptaras mudarte a mi departamento en lujuria"
"Ver, con un carajo, ya habiamos hablado de esto... tu, yo, nosotros... somos buenos compañeros, el sexo es increible y hasta ahi, pero no quiero jugar a la casita, además la mayoría de mis clientes estan en este anillo"
"¿Pero en esta pocilga, Blitzo?"
Blitzo... ¿así se llamaba el imp?
"Eres tan controladora"
"¿Controladora? lo estoy haciendo por ti. te estoy tratando de ayudar"
"¿ah, si? pues yo no te pedi que hicieras algo por mi, zorra"
Una mujer... Stolas trataba de dibujar en su mente que clase de demonio era la chica, ¿sería una imp más pequeña que el diablillo?, ¿sería linda?, ¿Qué clase de relación tenían esos dos?, se perdió oyendo la conversacion y tratando de hilar cabos entre lo poco que lograba escuchar y los momentos en los que se disociaba persiguiendo una idea.
Oyó golpes de la madera y cosas cayendo al suelo seguido del rechinar del colchón.
¿Había escalado la pelea a violencia física?
El silencio se hizo presente y el príncipe contuvo la respiración como si alguien pudiera atraparlo escuchando furtivamente cual vieja chismosa, los pleitos ajenos. Apreto el peluche ligeramente y acerco uno de sus oídos a la pared, tratando de que el viejo colchón y el resorte que le picaba la espalda constantemente no lo traicionara.
Una vez estuvo pegado a la pared, escucho un leve chasquido húmedo, oh... si que se habia vuelto física la pelea, pero no en la forma en la que el búho habia esperado de buenas a primeras.
Chasquidos de besos, resonaban suavemente en la pared y con su agudo oído de ave de presa, podia escuchar las respiraciones ir subiendo de ritmo, como cada bocanada de aire se volvía un jadeo y ambos demonios se sepraban solo para soltarse algun insulto entre besos. El príncipe no pudo evitar llevar uno de sus dedos hasta su pico, delineando el borde de este, un sonrojo se hizo presente en toda su placa facial cuando se dio cuenta lo que estaba pasando por su mente. Ese anhelo de ser quien recibía aquel beso agresivo y demandante.
Trago saliva y nego con la cabeza, por Lucifer, claro que no... era un poco chismoso, pero escuchar esto, era ir un poco más allá de la línea, cierto?
Su corazon dio un vuelco cuando escucho un suspiro del imp, mas ronco que la voz que usaba para saludarlo cuando se topaban a lo largo del dia en los corredores.
"Vero... la cola no... te dije que es sensible"
"Pues eso debiste de pensar antes de ser un idiota malgradecido"
El cuerpo del búho se tenso y un escalofrío lo recorrio desde la punta de la cabeza hasta las garras de sus pies, solto un pequnño suspiro a la par que sus plumas se esponjaban, el agarre sobre el peluche se habia aflojado y sus manos inquietas no encontraban en que parte de la cama o de su cuerpo establecerse.
"Ver... por favor"
La respiración del imp era pesada y de su boca salían quejidos, que claramente eran por lo que sea que la chica estuviera haciéndole, Stolas no pudo más que apretar las piernas, el cosquilleo en la parte baja de su vientre era cada vez más notorio y el calor le subía por toda la columna vertebral, trago saliva y trato de mantener la compostura pero no pudo evitar acariciar su abdomen con cuidado, al rimto de cada jadeo que el diablillo dejaba escapar, tentado a bajar más conforme se volvía mas intenso.
"Carajo, estaba cerca, porque te detienes?"
"Para esto tambien eres un egoísta de mierda, ¿verdad Blitzo? Tengo que hacer el trabajo yo sola"
Un jadeo escapo del pico del búho, la fricción de la tela cuando sus caderas trazaban pequeños círculos en el aire ya no eran suficientes, giro al peluche contra la pared como si este fuera a verlo, su respiración era pesada y cambio de posición, para cuando la chica empezo a gemir mientras que el golpeteo contra la cama se intensificaba, stolas ya estaba hechado en la cama boca abajo, su mano acariciaba superficialmente su cloaca por encima de sus bragas y por debajo de su pantalon.
"Blitzo idiota"
La mujer pese a sonar excitada, se oía dolida, como si el insulto fuera genuino a pesar de la situación en la que estaban
"cállate"
Pronto el tacto superficial no fue suficiente, Stolas dudo un segundo antes de apartar sus bragas un poco y empujar sus dedos, no es que nunca antes se hubiera tocado... pero era la primera vez que no tenia un rostro ficticio en mente, o un simple nombre de una novela, sin mucha delicadeza introdujo uno de sus dedos en su cavidad, estaba apretado, ¿Hace cuánto no liberaba tensión?
— Ah...
Empujo su cadera contra la intromisión, podia hacer toda una escena ficticia en su cabeza pero sin siquiera darse cuenta se encontro a si mismo anhelando el contacto real, pronto a su dedo se le unió un segundo, sus digitos eran delgados y largos, podia sentir lo bien que se abrian paso, pero no podia evitar imaginar como se sentirian los dedos mas gruesos del imp empujando, sin darse tiempo a acostumbrarse introdujo un tercero, empujo su cadera haciendo el colchon rechinar, se quedo quieto unos instantes, temeroso de ser descubierto... pero los jadeos en el cuarto continuo seguian y su cuerpo temblaba y sufria de espamos deseando que el movimiento se reanudara, empujó su rostro contra el peluche a un costado, en un intento vago por callar sus gemidos.
"Que altanera eres, quien viera la zorrita necesitada que eres cuando me montas"
"Cállate"
"Pero si tu empezaste preciosa, solo te estoy dando lo que querias"
ugh.. tan escandalosos... no se daban cuenta que todo el edificio o por lo menos el piso podrian escucharlos, Stolas levantaba su cadera y la dejaba caer haciendo que sus dedos salieran y volvieran a entrar casi en su totalidad, el chasquido que provocaba la grasa lubricante de su cloaca y su propia mano le parecia tan obseno, ¿haría el mismo ruido si estuviera montando un pene?
— Blitzo... por favor
Estaba cerca, tan cerca y podia oir que la pareja también, los ruidos eran más constantes y erraticos, la madera de la cama golpeaba contra la pared hueca que los separaba, Stolas estiro lo más que pudo sus dedos separandolos al entrar, haciendo que cubrieran mas espacio dentro suyo, cuando una de sus llemas golpeo exactamente en su punto, arqueo la espalda enderezandose y no pudo evitar soltar un gemido, mas fuerte que los anteriores.
— Ahí.... Ahí...
Saltó sobre su propia mano, haciendo que la estimulación lo hiciera lloriquear un poco y apretar las garras del pie sobre las sábanas que terminaron por desgarrarse, un golpe y otro en su punto hasta que no pudo contenerlo más.
— Blitzy~
"Joder..."
El príncipe se corrio con el sabor del nombre del imp, seguido de un gemido ronco que le hizo saber que el imp llego al climax también, lo hizo temblar, su mano se sentia entumecida por el esfuerzo, su ropa estaba pegajosa, llena del semen que escurria aún por su entrada y entre sus muslos, su cuerpo cayó rendido y su vision estaba borrosa mientras trataba de recuperar la respiración. Aún oía voces a lo lejos, desde la otra habitación, quizás la pareja hablaba, compartía un cigarro o quizás iban a pelear de nuevo, pero eso no le importo al búho, que quedó casi completamemnte satisfecho y agotado... con el ruido distante y la cabeza en blanco, se quedo dormido profundamente, ya mañana se preocuparia por la limpieza y las cobijas rotas.
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— Mierda... se rompió
Quizás era un poco sentimental, pero ver que al tratar de cubrirse el pico con el peluche de imp le habia terminando haciendo una perforación en el hombro de tela, lo hizo sentirse un poco culpable consigo mismo.
Suspiro pesadamente antes de sacar algo de dinero y una bolsa, necesitaba repararlo y a sus cobijas recien lavadas, así que iría a comprar algo de aguja e hilo... grande fue su sorpresa al encontrarse al imp en traje en el pasillo, probablemente camino a su trabajo o a ver a su novia.
— Buenas tardes
— Holap
Stolas se dispuso a caminar hacia las escaleras para salir del edificio pero por un motivo que ni el mismo entendia del todo se detuvo.
— Oye, estaba pensando... llevamos casi un mes siendo vecinos y aun no se tu nombre
Preguntó el búho con una sonrisa nerviosa pero amable, ganandose una carcajada de parte del imp, Stolas se quedo confundido, un segundo y el imp fingió quitarse las lágrimas del rabillo del ojo.
— Ya... perdón, tu pregunta me tomo por sorpresa... ¿tu eres?
— Stolas
— Un gusto Stolas, yo soy Blitzo pero puedes seguir llamandome Blitzy, pajarito
Oh, mierda... las paredes son delgadas
