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Language:
Español
Stats:
Published:
2026-05-03
Words:
1,016
Chapters:
1/1
Comments:
2
Kudos:
9
Hits:
93

Bajo el cielo de Boon County

Summary:

PEDIDO (⁠゜⁠o⁠゜⁠;

Tras fracasar en su misión y quedar malheridos, C-1000 y C-800 se niegan a regresar. No hay lugar para ellos en el mundo del que vinieron.

Varados en Boon County solo se tienen a ellos mismos...

Notes:

HOLII, PERDÓN SI ME TARDÉ MUCHO EN TERMINARLO... EN FIN, ACÁ ESTA JEUWJJEJS MUCHAS GRACIAS POR HABER PEDIDO ALGO JIEJWJEJS TE QUIERO TWIN

Te quise regalar el fic pero me pone que no aceptas regalos 🥹

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Luego de que C-1000 y C-800 fallaran en su misión, se rehusaban a volver al futuro. La sola idea de hacerlo les aterraba... Habían fracasado en lo que se les encomendó y, por ende, decidieron quedarse en Boon County.

Ambos quedaron malheridos.

C-1000 estaba sumergido en un balde, reducido a un estado líquido. Por el momento, se le complicaba imitar cualquier otra cosa. No sabía si intentar volver a su forma "normal" —si es que se le podía llamar así—, pues le parecía contradictorio adoptar una forma similar a aquello que había jurado destruir.

Finalmente, salió de la cubeta y se miró en el reflejo de unos vidrios rotos.

Se sintió horrible.

Intentó tomar la forma de algunas cosas que vio a su alrededor: una rata, una caja, otros objetos. Pero siempre sentía el mismo vacío. Copiar no te da una personalidad propia, y eso lo abrumaba.

Rendido, volvió a convertirse en un charco y miró su reflejo desde el suelo.

Se sentía inútil.

C-800 observaba desde la esquina del callejón. Permanecía inmóvil, casi confundiéndose con los escombros. No respiraba —nunca lo había hecho— pero algo en su interior se contrajo al ver a C-1000 intentar, fallar, intentar de nuevo.

Sentía comprensión. Ambos estaban dolidos por la derrota, y más aún sabiendo que ya no tenían un lugar al que volver. Pero C-800 era distinto. Él no podía romperse de esa manera. No podía derretirse ni cambiar de forma.
Vaciló. ¿Debía acercarse? ¿O dejar que C-1000 procesara su dolor a solas?
Finalmente, se movió. Un roce de sus patas metálicas contra el pavimento. Se acercó al charco y se detuvo a medio metro. No se sentó —C-800 no se sentaba en situaciones así— pero algo en su postura cambió. Se volvió menos rígido. Más… presente.

—A veces es mejor procesar el dolor con alguien más —dijo.

No pretendía obtener una respuesta. Solo quería que C-1000 supiera que estaba ahí.

El charco burbujeó débilmente. Pasaron varios segundos.

—Es fácil para ti hablar así —respondió C-1000, con un tono cansado, líquido—. Tú ya tienes una forma fija. Una identidad. Yo… —su superficie tembló— yo solo copio lo que veo. ¿Eso cuenta como existir?

Las palabras flotaron entre ellos. C-800 no respondió de inmediato.

Algo en su postura cambió. Sus hombros metálicos, antes firmes, parecieron tensarse. No era tristeza —no podía mostrar tristeza con un rostro de metal— pero era algo cercano. Una rigidez contenida. Un silencio más denso de lo habitual.

Escucharlo así le dolía. Aunque sintiera que no debería.

Porque C-800 no había elegido su forma. Le había sido dada. Impuesta. Y a veces, en la quietud de la noche en Boon County, se preguntaba si él también era solo una copia de algo que alguien diseñó.

Pero eso no era lo que C-1000 necesitaba oír.

Así que no dijo nada.

Simplemente se quedó allí, a medio metro del charco. Sin moverse. Sin intentar arreglarlo ni consolarlo con palabras vacías.

El silencio compartido pesaba menos que estar solo.

Pasó un minuto. Quizás dos.

C-1000 dejó de burbujear frenéticamente. Su superficie se volvió más calmada, más quieta.

—…No te vas a ir, ¿verdad? —preguntó, en un murmullo apenas audible.

C-800 no giró la cabeza (no hacía falta). Pero su postura se relajó apenas un grado.

—No —dijo.

El silencio volvió, pero esta vez fue diferente. Más cálido.

C-800 dio un paso más. Ahora estaba más cerca. No lo suficiente para tocarlo —si es que tocar a un charco significaba algo— pero sí para que C-1000 sintiera su presencia como un muro contra el viento.

—¿Sabes una cosa? —dijo C-800, y su voz era tan baja que parecía dirigida solo al suelo entre ellos.
—No me importa la forma que tomes —continuó C-800—. Ni si eres un charco, ni una rata, ni una caja. Ni siquiera si intentas ser un modelo igual que yo.

Un breve silencio.

—Serías un mal modelo de mi, por cierto. Demasiado blando.

C-1000 no sabía si reír o seguir hundido. Hizo algo intermedio: un burbujeo que pudo haber sido una risa ahogada.

—La cuestión es… —la voz de C-800 se volvió más grave, más íntima— que la forma es solo la cáscara. La envoltura. Pero la esencia… la esencia no se pierde jamás.

C-1000 se quedó completamente quieto. Ni una sola burbuja.

—Tú sigues siendo tú —dijo C-800—. Aunque ahora pienses que no vales nada. Aunque te mires al suelo y no reconozcas lo que ves. Eres tú. El mismo que vino del futuro. El mismo al que…

Hizo una pausa. Sus servomotores se suavizaron.

—…el mismo al que aprendí a querer.

Las palabras quedaron suspendidas en el aire.

El charco tembló. Pero no por inseguridad esta vez.

—¿Querer? —repitió C-1000, en un hilo de voz.

—Sí —respondió C-800 sin dudar—. Y no me refiero a esa palabra vacía que usan los humanos. Me refiero a esto. A estar aquí, contra todo sentido común, cuando podría simplemente no estar.

C-800 se inclinó ligeramente hacia adelante. Para otro ser habría sido un gesto torpe. Para él, era casi una caricia.

—No necesitas copiar a nadie más —susurró—. Ya eres suficiente. Así, revuelto, roto, líquido. Así eres tú. Y nunca vas a dejar de serlo.

El charco comenzó a moverse. Lentamente. Con esfuerzo.

C-1000 estaba intentando tomar una forma. No una rata ni una caja. Algo más pequeño. Más simple.

Un pequeño gato. Sabía que no era lo que más quería, pero se sentía cómodo. Inestable, con bordes que se derretían antes de terminar de formarse. Pero era él, y eso era lo que importaba.

—¿Así…? —preguntó C-1000, con voz quebrada.

C-800 observó. Algo en su interior metálico se estremeció.

—Así —dijo.

Y por primera vez, C-800 hizo algo que nunca había hecho.

Entrelazó su cola metálica con la de su contrario.

El contacto fue mínimo. Extraño. Un bloque sólido de metal contra algo que apenas se sostenía.

Pero C-1000 sintió calor.

—Eres un tonto —dijo C-1000.

—Lo sé —respondió C-800.

La noche cayó sobre Boon County. Ellos permanecieron juntos el resto de la noche en el callejón.

No se movieron.

No hicieron falta más palabras.

Notes:

HOLAAA, GRACIAS POR HABER LEÍDO HASTA ACÁ. ACEPTO PEDIDOS DE MEWGENICS MIENTRAS NO SEAN CON TÓPICOS ZOOFILICOS