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Primer celo

Summary:

Es solo un escrito de mi oc Anthony constantine x Bart Allen

Notes:

No sé poner etiquetas en las historias 🥺

Work Text:

La verdad no tiene la mínima idea de cómo terminaron en dicha situación. Allen le tapaba la boca metiendo los dedos en esa misma cavidad como si nada, masajeando la lengua del más bajo, casi provocando arcadas. Todo esto mientras los dientes del castaño raspaban la piel sensible de su nuca y no debería estar con el mayor.

Un penoso sollozo escapó de sus labios cuando la otra mano de su novio empujó dos dedos más profundo en el virgen agujero de su trasero. Dios… estaba babeando como un perro.

Ahora tiene algo más de sentido por qué lo castigaron: su celo. Estaba teniendo su primer celo fuera de casa. Oh, dios… cuando Bruce se entere, van a colgar a Bart y tal vez también a Barry por no cuidar a su mocoso.

John iba a matar a alguien, o por lo menos intentarlo. Definitivamente iba a intentarlo.

Pero deja esa preocupación para después. Allen sacó sus dedos de la boca de Anthony y le sostuvo el rostro para poder besarlo de mejor manera, los dos gimiendo en medio del beso. Los pantalones del Constantine menor estaban enredados en sus tobillos mientras el velocista lo tenía apoyado contra la pared del cubículo. Allen tuvo la decencia de cerrar la puerta del baño antes de entrar a este.

—L-lo siento… agh, no sé qué me pasa… Es que tú… tú hueles muy bien, Thony —murmuró contra los labios del moreno el muchacho. Bart es buen chico, pero definitivamente no estaba preparado mentalmente para que el celo de su lindo novio activara su propio rut. Carajo… los supresores en su tiempo no eran tan poco efectivos como los del pasado donde está viviendo actualmente. Suspiró tembloroso moviendo los dedos en forma de tijeras dentro del apretado agujero de Anthony, sonriendo al escuchar el quejido bajito que soltó el de cabello ceniza. La mano del rizado se aferró al brazo más cercano de Bart. —Tranquilo… te trataré bien, ¿sí?

Definitivamente estaban jodidos de una manera horrible. Las pulseras de Anthony parpadeaban con insistencia. Ninguno de los dos sabía que estas tenían rastreador y muchas cosas más. Digamos que Timothy no está nada contento de ver que las señales biológicas de su hermanito están altamente alteradas. Claro que ese no era problema de la pareja actualmente.

Los dos tenían la visión algo nublada por las feromonas de ambos mezclándose en el aire cual incienso de tarotista en consulta de cartas. Combinaba tan bien.

—B-bart… por favor, por favor… te necesito, solo un poco más, por favor —sollozó entre gimoteos Thony, viendo con su único ojo funcional al mayor, pegando más su trasero a la mano del contrario que seguía trabajando con una lentitud que parecía maldita tortura medieval para ambos adolescentes. Aunque suene raro, Bart estaba haciendo lo que podía para contenerse y no pasarse de la raya con su rayito de oscuridad. —T-te lo juro por mi madre que si no haces algo, te asesino —sollozó patéticamente cuando los dedos del velocista se detuvieron abruptamente. Anthony miró con un puchero al mayor.

—¿Me estás amenazando? —preguntó con la poca cordura que tenía el pecoso. —O-oye… me dan nervios… ¿qué pasa si te lastimo? —preguntó aunque ya había reanudado sus movimientos en la cavidad anal de su novio, aunque esta vez con tres dedos, y demasiado sospechosamente rápidos.

Un fuerte gritito salió de los labios de Anthony cuando Bart lo acomodó de golpe. Con su velocidad bajó la tapa del inodoro, puso su chaqueta encima de dicho objeto y luego lo sentó ahí con las piernas abiertas por sus manos. El castaño se relamió los labios al ver la punta del pequeño pene de su novio algo rojiza pidiendo atención. Anthony estaba casi lampiño, apenas le estaba creciendo el vello corporal y este, en ese tono de rubio ceniza, solo se notaba por la piel morena del menor de los dos. Suspiró aturdido por el aroma del chico todavía, apretando tal vez con demasiada fuerza los muslos empapados del ajeno.

Estaba loco, realmente loco. Sacó de sus pantalones su propio pene, un poco más grande que el de su novio (aunque la diferencia sí era bastante notoria), se acomodó juntando las piernas de Anthony que ya estaba bastante ido. Bart realmente ni siquiera se sentía el mismo; su lobo interno raspaba su conciencia porque reclamara al omega frente a él. Lo necesitaba con locura… pero realmente le dolía demasiado el pene como para concentrarse en clavar sus caninos en la tierna nuca de su querido Timor.

Pegó los muslos de Anthony. El chico se iba a quejar, pero entonces el velocista hizo algo que lo dejó sorprendido y gimiendo por la estimulación: metió su miembro entre los húmedos muslos del omega y empezó a frotarse con él, rozando sus testículos con los del otro con bastante insistencia, como una masturbación pero con más pasos… e iba rápido… realmente rápido, pero no lo suficiente como para generar una sensación desagradable. Los dos gemían en compañía, a veces callados, otras con bastante ruido de por medio. Las piernas de Anthony empezaron a temblar por la estimulación, volvió a sollozar patéticamente.

—B-bart… por favor… u-un poco… más lento —sollozó tapándose la cara con sus manos, derramando bastantes lágrimas, mirando con súplica al pelicastaño.

La mente de Bart dejó de funcionar. Oh, mierda.

El chico debajo de él lucía como uno de esos omegas de revistas indebidas que él tenía antes de andar con él… y era terriblemente caliente. Tragó grueso antes de, en un movimiento rápido, abrirle las piernas otra vez al rizado. El muchachito chilló sorprendido.

Pero eso se quedó corto cuando Bart se acomodó jalándolo un poco y enterró su rostro en el tierno culo de su querido omega. Anthony se tensó cual cuerda de violín cuando el mayor hizo eso, pero se derritió totalmente en placer cuando Allen empezó a enterrar su lengua en el pequeño ano de su novio. Thony gimió bastante alto y de forma bastante patética; sus piernas se cerraron alrededor de la cabeza de Bart, cosa que le provocó una gran satisfacción al velocista. Al mismo tiempo, Bart con una de sus manos desocupadas empezó a masturbarse. Estaba preparando más a Anthony para metérsela tan fuerte y rápido que lo haría llorar de placer.

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En otro lado, Timothy estaba entre furioso y nervioso. Buscó a su papá, a Bruce, con una tablet en mano. El Wayne mayor estaba en su oficina algo ocupado con el tema del nuevo tipo que se hace llamar Red Hood. Tim entró a la oficina con una postura aún más nerviosa.

—Ehm… Bruce…

—No tengo tiempo ahora, Timothy —murmuró el omega mayor de la manada mirando fijamente los reportes de Gordon.

—Anthony no está —comentó de golpe Drake, y sintió un escalofrío cuando los ojos azules de Bruce lo miraron con intensidad.

—¿Cómo que no está? —preguntó lentamente levantándose y caminando hacia donde el menor. Tim apretó los labios y le extendió la tablet.

—Creo que se fue con Bart… Están en un cine… pero llevan más de media hora en el mismo sitio, que creo que no es la sala… y las constantes de Anthony… —la voz del omega más joven de la habitación se fue haciendo más pequeña conforme iba hablando. La respiración de Bruce se alborotó antes de gruñir.

—¡Alfred!

—Dígame, amo Bruce —habló el mayordomo llegando de quién sabe dónde.

—Llama a Barry y dile que más le vale que aleje a su nieto de mi hijo antes de que yo llegue a donde están si quiere conservarlo vivo. También llama a Dick y dile que Anthony entró en celo cerca de Impulse —dijo empezando a ir a ponerse un abrigo. No iba a ir como Batman, iba a ir como un omega que va a recoger a su hijo de un problema mayor, y suspiró con más frustración—. E intenta contactar con Constantine, esto es importante.

Gruñó nuevamente al ver cómo las constantes de Anthony se alzaban en picos bastante altos a veces. Definitivamente, estaban desvirgando al muchacho… aunque internamente agradece que sea Bart el que esté con Anthony. Si fuera el clon de Superman, definitivamente se suicidaría él mismo. Aunque ahora tendría que lidiar con el padre alfa del niño… tendría que pagar más para que cerrara el pico.

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El sonido de pieles chocando era lo que se escuchaba en el baño, además de los tiernos gemidos del omega que babeaba bastante y se aferraba a los hombros de Allen clavándole las uñas. Bart empujaba con suavidad pero bastante velocidad en el interior del Constantine menor, penetrando el ya no virgen culo de su omega. Bart estaba que explotaba de emoción, gimiéndole al oído a Thony. El más bajito ya se había corrido al menos tres veces; él solo una. Quería llegar a su segunda corrida, por eso estaba tan desesperado. Besaba el rostro de su amor con bastante cariño, consolando los quejidos que soltaba por la sobreestimulación. Sentía que estaba a nada de que un nudo se formara dentro de las paredes apretadas del ceniza que definitivamente ya no sabía lo que era parte del entorno.

—S-solo un poco más, cariño —gruñó mordiendo con algo de fuerza el costado del cuello de Anthony—. Eres tan lindo… tan… tan, agh… mío… mío, mío… tan mío.

A este ritmo ya le estaba importando bien poco que ya no era solamente lubricante natural lo que manchaba sus propios muslos… Anthony estaba sangrando, y eso a Bart le encantaba, le encantaba ver llorar a su omega, le encantaba escuchar llorar al chico que tenía entre los brazos…

—B-bart… M-más lento, p… por favor… —sollozó patéticamente, le ardía… y se sentía apenado de que eso le gustara…

Allen lo miró fijamente… y algo se activó… no fue más lento.

Aceleró.

De la nada estaba penetrando con fuerza al omega, con bastante velocidad, estaba vibrando… Literalmente, era como un maldito vibrador humano… y Anthony se sobreestimuló, gritó, un sonido entre éxtasis y algo de dolor, se retorció un poco, rasguñó con bastante fuerza los hombros de Bart, los ojos se le revolotearon… empezó a babear más, tuvo un squirt... un orgasmo bastante potente al mismo tiempo que Bart lo anudaba. Quedaron pegados… Bart se detuvo soltando una risita nerviosa mordisqueando el cuello del moreno, aunque sin marcar su nuca…

—Lo hiciste bien, cariño… me gustó mucho… me encantas tanto… —murmuró besándole la mejilla al omega que estaba bastante idiotizado.

El omega se quejó un poco. El baño olía a las feromonas de los dos mezcladas y a algo de hierro, esto es, la sangre de Anthony, que justo ahora no parecía importarle mucho eso.

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En el pasillo, Barry estaba rojo… de risa, de vergüenza… de muchas cosas, pero sobre todo estaba aterrado. Si tendría que hablar con Constantine de esto… pero le daba más miedo Bruce… Y escuchó su auto llegar hace un minuto.

Se quiere morir.