Chapter Text
En unas tierras lejanas del resto de reinos, existía un reino ubicado en una isla lleno de alegría, compañerismos y abundaba el conocimiento. Donde su rey era más como un amigo del pueblo pero era muy codiciado por muchos, un día ese bello reino calló y el rey desapareció con el...
Siglos después otro rey de cabellera rubia formó su reino en aquella isla lejana, al fin y al cabo, ¿Qué rey no quisiera tener a su reino en una isla inhóspita con vistas preciosas y montañas verdosas?
El con su amabilidad tenía una relación cercana con su reino, una mucho más cercana que un rey a su pueblo, era un sanador y un amigo al cual confiar. Siempre se aseguraba de la comodidad de todos, hasta que un día recibió una carta sin remitente.
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6 de Junio del 1443
Buenos días, tarde o noche Rey Vainilla, debo advertirle algo sobre el lugar en donde tiene a su reino, esa isla tiene una maldición para todos los que intenten habitarla no hay forma de salirse con la suya, sé que no me conoce ni creerá pero puede ir a las ruinas que se encuentran al sur de la isla, ahí entenderá lo que podría pasar con su reino.
- Se despide con gusto
Anónimo.
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Primero el Rey pensó que era una broma pesada de algún niño del reino, pero ¿De verdad existían aquellas ruinas? Ya que el ni el resto de la población había investigado más allá al ser tan grande la isla. El Rey a pesar de su buena relación con todos debido a su amabilidad prefería hacer cosas solo sin siquiera sus queridos guardias, así que agarró sus cosas informando su ausencia por unos días, lo bueno es que el pueblo era demasiado independiente, osea sin su Rey podían seguir igualmente como si aún estuviera presente.
El Rey emprendió su viaje a caballo, observando bellos paisajes aún sin descubrir, sin nada de civilizaciones, era simplemente hermoso lo mucho que le faltaba por conocer en aquella isla. Estuvo acampando durante dos días hasta llegar a su destino logrando ver vestigios de lo que alguna vez fué un reino, lo que mejor se conservaba en pie era el castillo del rey el cual era una bella pieza arquitectónica casi gótica pero con un diseño único y llamativo. Pero el Rey se concentró en algo más, había una hermosa doncella mirando el acantilado frente aquel castillo dando la espalda al Rey. Empezó a acercarse para preguntarle quien era, no era una campesina de su reino, era una mujer única que nunca había visto, con una cabellera del color de los cielos azules. Al ya estar a una cierta distancia donde ella escucha los cabalgos del caballo del Rey hace que instintivamente se gire hacia atrás viendo a un joven de cabellos dorados como los rayos de sol, moreno como la arena en la playa y unos bellos ojos heterocromáticos.
El Rey apenas cruza miradas con ella no puede evitar pensar en lo realmente bella que era de frente, ojos heterocromáticos, con una bella cabellera del color que reflejaban los cielos, una expresión inocente, mientras el viento provocaba que su pelo y vestido bailaran junto al sonido de las olas bajo el acantilado.
"¿Quien eres?" Primero pregunta la chica con una voz dulce y suave, era como el canto de una sirena.
"S-soy el Rey del reino que está al norte de la isla.." dice con un poco de nervios sin saber qué esperar de parte de la misteriosa chica.
"¿Hay un reino al norte de la isla?" Exclama la chica con asombro genuino en su rostro. "Deberías tener más cuidado, ¿Acaso no sabes la maldición que tiene esta isla contra los reinos?"
"Algo escuché pero no entiendo bien, ¿Tú sabes algo?" Dice el Rey ahora más preocupado temiendo que esa carta quizá no provenía de alguna broma.
"Está bien.. Hace muchos años, siglos atrás en este lugar había un reino lleno de alegría, amor y comprensión. El Rey era conocido por ser una 'Fuente del conocimiento' siendo el que siempre daba consejos a los pueblerinos sin importar su estatus, hasta el campesino más pobre recibía ayuda del Rey, pero un día eso cambió, empezaron a ocurrir cosas extrañas como desastres naturales no recurrentes en la zona, gente empezó a desaparecer y el miedo se esparció por todo el pueblo. El Rey intentando dar todo de sí por la protección de sus ciudadanos logró salvar a un par, aunque la gran mayoría no están en este mundo debido a todo lo que empezó a ocurrir. La caída del Rey fué lo último que ocurrió, aunque no se sabe cómo ocurrió o qué ocurrió simplemente desapareció, algunos dicen que el escapó, otros dicen que se sacrificó salvando la vida de alguien. Lo único que queda de él actualmente es esta bella estructura, la cual sorprendentemente por dentro sigue intacta a pesar de los años que han pasado, una desgracia que el pueblo no tuvo esa suerte ya que solo hay vestigios de ellos. Se dice que el castillo sigue en pie para recordar la maldición y lo que alguna vez ocurrió, para que no vuelvan a cometer el error de poblar esta hermosa isla, una pena teniendo en cuenta las vistas." La chica en ningún momento dirige su mirada hacia el Rey Vainilla, solo mira fijamente aquel castillo mientras habla con una mirada serena.
Vainilla al oír la historia siente un poco de temor y preocupación al oír la historia planteando el qué hacer con su reino. "Pero si han pasado tantos años, ¿No crees que la maldición ya acabó?"
La chica inmediatamente sacude su cabeza en negación.
"Nunca terminará esta maldición, supongo que un lugar tan bonito tiene que tener algo malo en él, no existe la perfección."
"Si dices que el castillo sigue intacto significa que ya has entrado en él, ¿O estoy en lo incorrecto? Si es así quiero verlo me intriga.." por fin la chica se voltea haciendo contacto visual con el Rey.
"¿De verdad eso quieres?" El viento empieza a golpear con más fuerza mientras el sol empieza a ponerse.
"Sí, eso quiero" si bien el Rey Vainilla era conocido por ser alguien fuerte con espíritu aventurero que nunca se rendía.
La chica simplemente le dió una sonrisa dulce agarrando suavemente de la muñeca guiandolo al puente que se encontraba a la entrada de ese gran castillo. Cruzando el puente se veían unas grandes y gruesas puertas de madera con metales pesados, dando paso a la sala principal, un bello salón de baile lleno de vegetación y polvo, pero lo que eran paredes, piso y techo estaba intacto. Recorrieron piso por piso, habitación por habitación hasta llegar al salón del Rey, alrededor de toda la estructura tenía muchos cuadros en las paredes pero todas eran personas distintas Vainilla creía que eran quizá los antepasados, antiguos reyes de ese pueblo.
"¿Observaste los cuadros?"
"Sí, ¿Son antepasados del Rey cierto?"
"No, son todos los que alguna vez pertenecieron a este reino, todos los campesinos, pueblerinos. El Rey les tenía tanto cariño que colgaba cuadros de todos para presumirles, aunque de él no hay rastro supongo que es debido a la misma maldición."
Al observar la habitación del Rey Vainilla observó que tal y como la mujer le dijo no había rastro del Rey más que una carta sin destinatario pero con una letra que Vainilla reconocía.
...
4 de Enero Del 656
Algo pasa, algo muy malo está ocurriendo, quiero pedirles ayuda a mis amigos sé que hace mucho tiempo no les veo pero mi reino está en peligro y no sé qué hacer. Me siento un pésimo Rey, la gente tiene miedo y no sé cómo reaccionar ante esta amenaza. Espero su respuesta.
-Se despide Sh...
M..l..
...
Al final no se podía entender el nombre del remitente debido a que la tinta se borró. El Rey Vainilla encontraba algo raro en la letra, la reconocía de algo, pero antes de pensar en cualquier cosa la chica interrumpió sus pensamientos.
"Debió haber sido una época dura y estresante para el Rey.."
"Sí, la verdad yo tampoco sabría como actuar" Vainilla ahora observando a la chica nota que aún no sabía el nombre de ella. "Disculpa mi falta de educación querida pero, ¿Cual es tu nombre?" Dijo el Rey sonriendo tímidamente debido a la vergüenza de haber sido tan descortés con ella.
"Mi nombre es Lady azure, una campesina que huyó de su viejo hogar para poder visitar su obsesión histórica" Dijo sonriendo tranquilamente.
El Rey sin darse cuenta se queda embobado con la belleza de la campesina mirándola fijamente con dulzura analizándola con la mirada de arriba hacia abajo. El Rey no tenía un interés amoroso en sí, sus padres murieron estando él muy joven así que nunca se llevó a cabo su matrimonio arreglado y al decidir mudarse a esa isla perdió contacto con la chica la cual le querían casar, esperaba que ella se hubiera casado con un príncipe que le tratase bien y que esté ella feliz con el.
"¿Estás bien querido? ¿Quieres que te lleve a mi cabaña?" Dice la chica notando la mirada perdida del Rey.
"Estoy bien.. no te preocupes, pero la verdad sí tengo un poco de hambre"
La chica sonrió dulcemente y le agarró ahora la mano y tiró de él suavemente para guiarle.
Al salir del Castillo ya era de noche así que se dirigieron rápidamente a la cabaña la cual era bastante pequeña tenía un espacio con una mesita, de un costado unos muebles pequeños, con una cocina simple y un baño. Todo de madera, las sillas eran de troncos, bastante rustico pero Vainilla estaba fascinado, era tan simple pero tan cómodo y bonito.
"¿Deseas tomar té? Tengo panqueques también, me gusta hornear"
"Sí con gusto, se me antoja bastante comer algo horneado por una chica tan linda" el comentario provoca que ella se sonroje levemente y se sobresalte un poco al no esperar ese comentario y menos de un Rey.
"Si quieres puedes encender la chimenea, hace un poco de frío" dijo cambiando el tema de conversación claramente pero Vainilla lo ignoró, solo fué a encender la chimenea.
"¿Y tú?" Dijo la chica sobresaltando al Rey. "Tú no tienes una historia, osea sé qué eres un Rey que probablemente creció con todas las comodidades pero.. todos tenemos una historia"
"Uhm, Soy muy cercano a mi reino, me gusta apoyar a los demás que solo quedarme mirando, no me gusta la superioridad como Rey me gustaría que me viesen como un.. amigo"
"Me recuerdas a cierto Rey" dijo la chica entre risas. "¿Y qué hay de tú familia?"
"Tengo a mi mayordomo y guardaespaldas, también es mi cabellera de honor la considero como parte de mi familia, también tengo un aprendiz que aún es un niño, pero si no llego a tener herederos me gustaría que él siguiera mi legado. Ellos son mi familia"
"Pero, ¿Y tus padres?"
"Murieron de una enfermedad cuando era muy joven.. al ser un principe y futuro heredero querían hacerme un matrimonio arreglado con un reino cercano de esa epoca, la verdad no me llevaba mal con la heredera de ese reino, pero definitivamente al ser tan pequeño repudiaba la idea de estar con alguien y mucho más comprometido. Cuando ocurrió la muerte de mis padres no se pudo llegar a un trato justo con los padres de la heredera de ese reino, al poco tiempo quise hacer el traslado aquí y perdí el contacto definitivo con ella, solo espero que ahora esté feliz con su actual esposo"
"Qué difícil debió ser lo de tus padres.. y pues separarte de esa chica supongo.."
"La verdad si fué dificil lo de mis padres pero gracias al reino y a quienes considero mi familia, me ayudaron a seguir adelante sin mirar atrás y lo de la chica pues en sí no me gustaba, le tenía un cariño inmenso una pena no volver a hablar con ella pero prefiero que esté felizmente casada con alguien que si la ve con ojos de amor." Vainilla miró fijamente a la chica frente a él. "¿Qué hay de tí linda? Tu familia, de donde vienes, estado civil, etc."
La chica se sorprendió al recibir esa pregunta, generalmente daba por hecho que los Reyes solían ser egocéntricos aunque no les gustara decirlo directamente, solo se fijaban en parlotear sobre ellos mismos sin interesarse en sí el otro siquiera quiere escuchar su historia.
"Digamos que soy un alma sin rumbo, solo se deja fluir por el viento y el conocimiento. No tengo padres como tal, nunca los conocí. Tampoco tengo conocidos, ni un lugar fijo al que considere mi hogar. Mi hogar es.." Es interrumpida por un fuerte trueno de afuera exaltando a los dos jóvenes hablando, no habían notado que estaba lloviendo. "Si quieres puedes pasar la noche aquí, al fin y al cabo no hay prisa, tu caballo está en el antiguo establo del castillo y tú estás aquí" dijo la chica dulcemente mirando con tranquilidad al rubio.
"Tienes razón, aparte este tronco igual es cómodo" dijo el Rey inocentemente, pero la chica se atragantó con el té ante su respuesta inesperada.
"Querido.. dormirás en la cama yo en el tronco, al fin y al cabo eres el Rey y mi invitado, tengo que ser buena anfitriona"
"Hablo enserio, no puedo permitir que una mujer tan bella duerma incómodamente en un tronco, soy un Rey pero siempre buscaré la comodidad del resto, fin de la discusión" dijo empezando a acomodarse en el tronco. "Pero si me gustaría que me permitieras una manta para dormir en esta fría noche"
La chica solo asintió otorgándole una manta suave con un olor a leche de arándanos.
"¿Cómo lograste que la manta conservará este olor tan rico?"
"Un mago no revela sus trucos" luego de decir eso se dirigió a la cama dejando al Rey sin su respuesta. Pero el Rey no podía evitar la gran atracción que sentía por ella.
Al otro día el Rey notó que la chica no estaba, al salir de la cabaña le recibió una día soleado con brisas cálidas, clima perfecto para volver pensó. No sin antes llevarse a esa hermosa chica con el claro.
Buscó por los alrededores y no vió ningún rastro de ella, sintió cierta preocupación de su extraña desaparición pero prefirió pensar en sus creencias sobre el destino en donde quizá esto debía pasar y que en algún futuro cercano se reencontrarían.
