Chapter Text
Pensé que la muerte y yo ya habíamos saldado nuestras cuentas después de lo ocurrido en Perú, pero ahora, al mirar a la cara de esa rata de Rodrigo, me doy cuenta que su paciencia es casi divina: ha permanecido al acecho hasta este preciso instante. Podría jurar que la oigo susurrar: «Hola, Cloe, he venido a por ti».
Me cuesta distinguir si ese murmullo es real o si ya es producto de mi mente, que empieza a fallar por la falta de aire. Esas manos asquerosas aprietan mi garganta con fuerza. La visión se me nubla, y ya no puedo diferenciar bien lo que veo.
Siempre creí que, en mis últimos momentos, mi vida pasaría ante mis ojos como una película, un cliché inevitable. Pero no. Lo único que puedo pensar es que aún tengo que responder la carta que me escribió mi hermana hace tres semanas y que he ido aplazando con la excusa de que tengo muchisímo trabajo. Que ya no podré cuidar de Vale ni protegerla. Que no hablé con Andrés para pedirle que lo hiciera por mí... No quiero que se quede sola. No me ha dado tiempo a recuperar la empresa de las manos del inútil de Gabriel...
Y Marta... me habría gustado estar con ella. Estar para ella. Evitar que regresara a ese pozo oscuro, a la bebida y que esa búsqueda desesperada por F...aire.... necesito aire.
