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—Te has casado con el hombre más aburrido del planeta.
Jean Valjean y el inspector retirado Javert se encontraban sentados, hombro con hombro, contra el muro del jardín de la casa de la Rue Plumet, sobre el césped. El espléndido mes de mayo llegaba a su culminación.
—¿Por qué dices eso?
—Es la verdad. Nunca he hecho en mi vida otra cosa más que trabajar, comer, dormir y mirar las estrellas. No puedo entretenerte con historias fabulosas o razonamientos deslumbrantes.
—Sabes que una de las cosas que más detesto es la gente que habla demasiado. Quien habla mucho, dice poco. Además, creo que tampoco soy demasiado interesante, un ex convicto de 65 años que ha dedicado los últimos veinte años de su vida a enmendarse.
—Pero tienes un encanto que va más allá de tu edad o tu biografía. Aparte, eres precioso. Cualquiera te elegiría. Y sin embargo…
—Me casé contigo y nunca lo hubiera hecho con ninguna otra persona. Conoces lo mejor y lo peor de mí—Valjean se inclinó para besarlo en la sien.
—¿Con lo guapo que eres, no has tenido otras…posibilidades?
—Sí, pero nunca me interesaron. ¿Y, tú, mi querido, nunca te sentiste atraído por nadie?
—Jamás, siempre me había fastidiado el contacto humano y no se me hubiera pasado por la cabeza tener una relación romántica con alguna persona—Valjean giró para mirarlo de modo interrogante—hasta que te conocí. Pero tú no eres una persona…
—¿Y qué soy, señor inspector?—preguntó Valjean con fingido enojo.
—La estrella más brillante, el sol—respondió Javert, besándolo en la mejilla y abrazándolo para apoyarlo en su pecho.
—No necesito alguien que esté hablando todo el día mientras estemos así, en paz—manifestó Valjean, rodeando con los brazos a su esposo.
—Es cierto, nunca esperé sentir tanta placidez y tranquilidad. Estar disfrutando el tiempo de esta manera era impensable para mí—el ex inspector permaneció en silencio unos minutos. Había iniciado el crepúsculo—¿No quieres ver el juego que preparé durante un par de horas de insomnio?. Para que no te aburras de mí.
Valjean se incorporó y lo miró con una sonrisa jugueteando en su rostro y profundizando las arrugas alrededor de los ojos—Me encantaría. Pero nunca me canso de ti.
Javert lo besó en los labios y le tomó la mano para incorporarse, con alguna dificultad, e ingresó a la casa. Volvió a salir a los pocos instantes con unas tarjetas blancas y azules en las manos.
Se recostó a los pies de su amado, apoyado sobre un codo. Valjean no había mutado de posición. Colocó las tarjetas entre ambos y miró a Valjean.
—¿Qué es eso?
Es un juego que se llama “Verdad o reto”. En las tarjetas azules hay preguntas y en las tarjetas blancas desafíos, debes elegir si quieres responder o cumplir con la tarea indicada en la tarjeta. No puedes elegir más de dos veces seguidas la misma opción. ¿Quieres jugar, mi Jean?
—Claro que sí. ¿Cuándo hiciste esas tarjetas?
—Hace un par de días. Cuando Cosette, Marius y los pequeños vinieron a cenar. Te acostaste y te dormiste de inmediato. Yo me levanté y comencé a dar vueltas por la casa. Luego recordé que tu hija dijo que había jugado este juego hace algún tiempo y me pareció interesante....
Valjean sonrió y tomó una tarjeta azul. Leyó: "¿Con cuántas personas te has acostado?"—Sabes la respuesta, mi amor.
—Elige otra tarjeta.
La siguiente tarjeta azul que tomó Valjean decía: "¿Cuál fue la primera impresión que tuviste de tu pareja?"
—Que tenía el cabello más hermoso del mundo. Bueno, ahora usted también responda, inspector.
—Que era terriblemente guapo. Jean, ahora debes elegir una tarjeta blanca.
Valjean comenzó a mezclar las tarjetas blancas con la esperanza de poder ver el contenido de algunas de ellas.
—¡Estás haciendo trampas, viejo embustero!
—No es cierto, inspector—Valjean observó a su esposo con ojos de cachorro. Javert sonrió, le tomó la mano y besó los nudillos—Voy a creerte.
Valjean eligió una de las tarjetas blancas y leyó: "Peinar a su esposo". Lanzó una carcajada—Voy a pedirle permiso para hacer esto antes de irnos a dormir.
—Permiso concedido. Selecciona una azul—Javert había elaborado los retos de forma que fuesen sencillos y agradables, salvo uno, que sabía con toda seguridad que Valjean se negaría a cumplir...
La tarjeta de color del cielo decía: "¿Cuál es tu mayor miedo?"
El rostro de Valjean se entristeció levemente—Que algo le suceda a las personas que amo—Javert presionó con ternura la mano que aún no había soltado—Disculpa Jean.
—No pasa nada cariño, responde tú ahora.
—Mi mayor miedo es que dejes de quererme o peor aún, que Dios reclame de vuelta a su ángel más hermoso…—sus ojos se llenaron de lágrimas. Valjean le besó la mano.
—Nunca voy a dejar de quererte, eres el primer y el único hombre que he amado y que voy a amar. Siento impotencia en ocasiones, de no poder demostrarte todo lo que significas para mí. Y en cuanto a lo segundo “¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede agregar un solo instante al tiempo de su vida?”. Será cuando Dios disponga, pero tengo intenciones de vivir muchos años todavía, de ver crecer a la pequeña Fantine y al pequeño Luc-Espirit George Jean. Y de estar contigo y hacerte tan feliz como tú me haces a mí.
—Soy totalmente feliz simplemente cuando me miras o me sonríes, así que, no debes esforzarte mucho. Bueno, elige otra tarjeta azul.
Valjean tomó otra del montón y leyó "¿Te gusta practicar las relaciones íntimas en lugares poco habituales?". Inmediatamente pensó en el último verano, la casa con salida a la playa que habían alquilado, el amanecer...
—Me encanta—Se inclinó sobre Javert y lo besó, recordando ese espléndido momento y deseando repetirlo. A su pesar, se incorporó y tomó una tarjeta blanca. Desafío: "Besar a su esposo"—Ya cumplí mi reto.
—No hagas trampas. Quiero otro beso—Valjean cumplió con la tarea encomendada. Posteriormente, extrajo una nueva tarjeta: "¿Cuál es la parte del cuerpo de su pareja que más le gusta?"—La risa.
—Mi Jean, pensé que ibas a decir mi cabello. Y mi risa no es precisamente agradable, me han dicho que me hace parecer un tigre.
—No es cierto. Amo cómo te ríes solamente para mí. El mundo exterior ve una parte de ti, tu rostro serio y tu imponente figura. Yo conozco todo tu ser y la forma en que tu alegría se refleja en tus facciones. Eres como una perla: extremadamente rara, con pequeñas imperfecciones. Y justamente, por eso, tan valiosa. Eres mi perla—Javert besó la palma de su mano—Voy a creerte. Saca una tarjeta azul, Jean.
—"¿Hay algún uniforme que te excite especialmente?"
Ambos rieron a carcajadas.
—Ahora elige tú una tarjeta azul, cariño.
Javert extrajo una del montón y leyó: "¿Cuál es la parte de las piernas de una persona que te parece más sensual?"
—La parte interna de los muslos—Observó a Valjean y luego su mirada se desvió a la parte del cuerpo que había mencionado antes.
—Conozco esa mirada y no puedes hacer eso estando prácticamente en público.
—Entonces... —se inclinó y besó con suavidad y reverencia ambas rodillas de Valjean, aún cubiertas con sus pantalones—también me encantan las pantorrillas—colocó su mano entre la suave piel y la fina tela de la prenda de vestir, acariciando con hambre creciente la parte posterior de la extremidad de Valjean. Éste sonreía.
—Mejor terminemos de jugar—Tomó una tarjeta azul: "¿Qué piensas de tu yerno?"
—No hagas trampa y contesta. Te perdoné el hecho de que debías tomar una tarjeta blanca.
—Solamente voy a decir que mi amada niña se ve feliz y mis nietos son preciosos. Ahora saca tú una tarjeta azul.
—"¿Cuál fue el mejor día de tu vida?". Es sencillo, el día en que Jean Valjean me dijo que estaba enamorado de mí bajo la peor nevada que azotó a París en décadas.
—Qué dulce eres. Yo elijo tres: el día en que adopté a Cosette, el día en que nos casamos y el día en que nacieron los mellizos.
—Debías elegir uno solo, entonces ahora debes sacar una tarjeta blanca.
Valjean meneó la cabeza pero obedeció: "Dejar que su esposo le bese los brazos"—Miró a Javert—¿Quieres besar el lugar en donde tengo cosquillas? ¿O me equivoco?
El ex inspector movió la cabeza afirmativamente, con una tímida sonrisa. Los labios de Valjean se curvaron hacia arriba y extendió el brazo. Javert se incorporó y besó repetidas veces la fosa antecubital de Valjean, provocando las risas y el removerse inquieto de su compañero.
Valjean señaló a su esposo la pila de tarjetas azules. Javert leyó: "¿Con qué monstruo de película encaja mejor tu personalidad?"
—La Bestia de "La Bella y la Bestia": "Si aprende a amar y a ser amado, el hechizo se rompería. Sino estaría condenado a ser Bestia por toda la eternidad"—Valjean le tomó el rostro entre sus manos cálidas y lo besó repetidas veces—Eres un encanto—¡Y tú eres Belle! Hermosa y adora los libros. Creo que mejor entramos, ya casi es de noche. Pero primero, saca una última tarjeta blanca.
Valjean obedeció a su esposo, leyó y se ruborizó.
—No puedo hacer esto aquí, mi amor, pueden vernos.
—Por eso siempre te digo que debes cubrir esa verja para que podamos estar ocultos en el jardín.
—O escucharnos.
—Sabía que te negarías.
—Pero puedo cumplir mi reto adentro—susurró Valjean, besando el cuello de su esposo.
—Espero que cumplas tu palabra. Andando.
