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Obliviate

Summary:

Regulus ya no sabía que hacer para poner a salvo a su novio, James Potter.

Notes:

Soy nueva en esto, tengan paciencia porfis, jajajajaja

Espero que les guste, disfruten!!!

Work Text:

Regulus ya no sabía que hacer para poner a salvo a James, su novio era muy terco y siempre que quería tocar el tema de la marca en su brazo James hacía algo para que olvidará el tema, o al menos eso intentaba ya que aunque el nunca se lo dijera era un tema constante en su cabeza, era el tema de sus pensamientos sin importar la hora del día, era aquello con lo que se desvelaba hasta dormirse y lo primero que llegaba a su cabeza al levantarse, eran una constante y cruel tortura porque incluso en los momentos con los que antes podía olvidar, aunque fuera por cinco minutos el tema, ahora se veían invadidos por aquello que intentaba olvidar solo por un instante en su vida.

La idea de terminar su relación de dos años con James le aterrorizaba pero sabía que era la única manera de mantenerlo a salvo de todo aquello que ahora representaba, incluso cuando odia todo lo que es y representa ahora, sin embargo los recuerdos de la primera y única platica que tuvieron al respecto le recordaba que iba a ser imposible que James aceptara su ruptura y que seguirá con él sin importar que haga, diga o piense en su intento de alejarlo y mantenerlo a salvo de los monstruos con los que se veía obligado a convivir como mínimo una vez al mes.

Black no era tonto y sabía que la excusa de la escuela y los TIMOS no le dudaría toda la vida, por el momento le ayudaba a interactuar lo menos posible con los demás mortifagos sin alarmar al señor tenebroso o a sus padres pero el calendario no le dejaba descansar ni un solo día, eran finales de octubre y sabía que tenía que resolver el asunto con James antes de las vacaciones de invierno ya que no tenía ni una sola excusa que fuera lo suficientemente buena o creíble para poder quedarse en el castillo y aplazar aunque fuera por un par de semanas más la tan esperada reunión que todos anhelaban.

La primera misión del gran Regulus Arcturus Black como mortifago.

El sabía que no tenía escapatoria, su relación con su hermano Sirius no estaba atravesando en un buen momento y eso le alegra en la misma medida que lo entristece, extraña en demencia a su hermano y sus bromas absurdas pero sabe que la mejor manera de protegerlo es haciendo que lo repudie y lo odie aunque eso rompa su corazón en el camino, su amistad con Remus fue un poco más difícil de romper ya que el hombre lobo sospechaba las verdaderas intenciones detrás de sus actos y comentarios, el tener que romper la confianza que Lupin le tenía le costó semanas de actuación y comentarios despectivos sin parar hasta que lo logró.

La relación con sus amigos seguía de pie pero cada día que pasaba iba adquiriendo un tono más oscuro del que ninguno podía escapar, Evan fue obligado por su familia, recibiendo como regalo por su cumpleaños número dieciséis una marca que llevará con odio toda la vida. Barty se unió voluntariamente aunque no por las razones que todos pensarían, no lo hacía porque realmente creyera en todas las atrocidades que salían de la boca de Voldemort ni siquiera como venganza en contra de su padre sino por algo más mucho más profundo y humano que todo lo anterior, lo hizo por amor, por cariño y por lealtad a su novio y a su mejor amigo a quien consideraba su hermano, lo hizo para proteger y ayudar a Evan y Regulus sin levantar sospecha. Pandora y Dorcas eran mucho más discretas qué ellos tres, ellas eran sus ojos y sus oídos en aquellos rincones del castillo en los que si se les viera levantarían demasiadas sospechas y con ello una ronda interminable de preguntas en las que de estar nerviosos, titubeantes o extraños un crucio sería lo más tranquilo que experimentarían.

Por estás y mil razones más sus amigos eran las únicas personas que tenían conocimiento del plan para lograr alejar a James de su vida, Regulus realmente intento hablar las cosas con James, intentar llegar a un plan pero era imposible hacerlo con la actitud que había tomado su novio, el plan era fácil pero no por eso se iba a arriesgar a dejar cabos sueltos, sus amigos se encargarían del resto de los merodeadores mientras el se haría cargo de James. Ellos solo tenían que vigilar a los merodeadores para evitar que algo saliera mal y antes de que James regresara tendrían que modificar todos los recuerdos en dónde James les mencionara su nombre o que estaba saliendo con alguien, tenia que parecer que James ignoraba su existencia más allá de ser el hermano pequeño de Sirius.

Era martes 31 de octubre de 1978 la noche que llevo a cabo su plan, le dio una pequeña mentira blanca al griffyndor al decirle una semana antes que hacía tiempo no tenían una cita y que podrían aprovechar las clases de astronomía de Regulus para escabullirse un rato a la sala de menesteres y fue una petición a la que James no sé negaría, él aceptaría todo lo que le pidiera Regulus si eso lo hacía feliz, Potter admitía que era muy egoísta cuando se trataba de su estrella, no le gustaba que nadie viera ni un segundo más del necesario a su novio, que le hablaran para pedirle una cita, que lo tocaran si no era estrictamente necesario o que respiraran demasiado cercas de lo que el consideraba suyo.

James sabia que estaban mal esos pensamientos y lo posesivo que se podía tornar cuando se trataba del Slytherin pero tenía la sospecha de que su novio disfrutaba de verlo en tal estado, de ser lo contrario Regulus se lo habría dado a conocer en el momento en que casi mata a golpes a un estudiante de séptimo año, aunque en su defensa el tipo llevaba mucho tiempo viendo al ojigris por lo que no dudo en practicar un poco su legeremancia y lo que encontró no le gustó ni un poco.

El tipo se creía con algún derecho de pensar en SU novio como juguete sexual por lo que unos huesos rotos eran lo mínimo que podía recibir por parte del león, si el no era capaz de expresarle sus anhelos carnales no iba a permitir que alguien pensara ni por un segundo del Black menor de tal manera. James se cohibía de pronunciar a Regulus el cuanto lo deseaba con cada fibra de su ser por temor de espantarlo, ahuyentarlo o hacer sentir mal a su estrella.

A pesar de ser un griffyndor el miedo aún existía en su ser solo que lo hacía con una pequeña condición, solo había una persona capaz de hacerlo dudar o volverlo temeroso con sus acciones y palabras, y su nombre era Regulus Black. Lo que el animago desconocía era que pronto sus deseos serían realizados pero también sería la única vez que los cumpliría al lado de su amada serpiente.

Esa noche la sala de menesteres se vistió con una chimenea roja, una pequeña cena al lado de la misma alumbrada por un candelabro de oro con velas justo a medio techo, una bañera azul lo suficientemente grande para entrar un equipo de quidditch en la esquina izquierda del salón, junto a esta un pequeño cambiador del mismo color y a unos pocos metros una cama matrimonial con sábanas de seda verde, Regulus fue el primero en llegar a la sala y si era sincero tenía los nervios de punta, tenia miedo de que algo saliera mal sin mencionar los nervios por querer poder experimentar su primera vez con James.

Potter llego 15 minutos después que Regulus, platicaron de lo que hicieron los días que no se pudieron ver, degustaron de la comida junto a la calidez del fuego y al poco tiempo se entregaron más de una vez en alma y cuerpo el uno al otro cumpliendo múltiples fantasías y deseos compartidos, esa noche el sol y la estrella se volvieron uno.

Al terminar, James cargo a Regulus hasta la bañera repartiendo besos por toda su cara con devoción y ayudándolo a asearse y secarse con ternura y paciencia, James paso cada prenda de ropa por el cuerpo de Regulus con extremo cuidado y lo soltó delicadamente en la cama para repetir el mismo procedimiento en el mismo.

Con discreción y admiración saco un anillo de su bolsillo izquierdo, toco el hombro de Reg con la suavidad de un pluma y lo hizo voltear, se recargo a la orilla de aquella cama dejando sus manos al filo de esta al mismo tiempo que se arrodillaba frente al amor de su vida y su razón de ser, con todo el miedo y amor del mundo miro a Regulus con los mismos ojos llorosos que tenían los ojos ajenos y lo soltó.

-Regulus Arcturus Black, viví sin ti 12 años, te he amado desde 14 y tengo el privilegio llamarte mi novio desde entonces, durante estos tres años juntos conocí lo que es el amor y la felicidad, ahora no puedo imaginar o soñar una vida en donde no estés en ella, con toda mi alma, corazón y devoción te entrego este anillo y una pregunta ¿Me darías el honor de poder llamarte mi esposo?¿Puedo casarme contigo y amarte el resto de nuestras vidas?.

Regulus no tenía el valor para negarse cuando es todo lo que ha querido desde que esos ojos cafés se dirigían a el con amor, porque eso era lo que los ojos de James Potter destilaban por el, amor. Así que no tuvo que ser una sorpresa cuando con un nudo en la garganta, un peso en el estómago y lágrimas en los ojos lo único que pudo decir fue lo único que no tenía que decir.

-Acepto casarme contigo James, no importa en que universo estemos, nosotros siempre nos vamos a enamorar del otro.
Se besaron con devoción y amor hasta caer rendidos al sueño en los brazos del otro, las horas pasaron y el reloj ya marcaban las cinco en punto lo cual solo significaba una cosa, era momento de regresar a sus habitaciones y a su vida diaria antes de alguien notara sus ausencias, al despedirse se besaron y se abrazaron como siempre pero esta vez algo cambio.

-Te amo, te amo, te amo y lo hago como no tienes una idea, te voy a extrañar demasiado- dijo con dolor, desesperación y un tono de despedida el Black menor

-No lo digas así amor, suena como si te despidieras de por vida, recuerda que ahora nos vamos a casar, ya tendremos tiempo para encontrar una manera de decírtelo a Sirius sin que me mate en el proceso, construiremos una casa tan grande como tu la quieras en tu último año, escaparas conmigo de tu familia a un lugar seguro y lejos de Inglaterra o del continente mismo si es necesario Reg - James decía todo con preocupación en los ojos pero con una sonrisa en el rostro al intentar disimular su angustia, aunque eso era imposible de hacer cuando a quien tenía delante era Regulus.

-Si, es cierto, viviremos juntos y libres de ataduras amor, lo siento- Regulus fingió su mejor sonrisa y continuo- Ya debes irte o será muy tarde Jamie, te amo. Poco convencido pero con el tiempo encima lo último que James le dijo a Regulus fue un - Yo te amo más.

Regulus tomo la decisión más difícil de su vida en el momento en que James lo perdió de vista de camino a su sala común, se despidió y renunció a su amor con un leve susurro – Obliviate – había borrando todos los recuerdos que James tenía sobre el, tomo como ventaja el leve momento de confusión que queda después de tal hechizo para huir de ahí, dejando solo en la mitad del pasillo al Sol que egoístamente creyó suyo, camino como un muerto en vida hasta las mazmorras, no recuerda el decir la contraseña, ni el subir las escalera, o el abrir la puerta de su habitación pero ahí estaba, recostado en su cama con los ojos cansados, lagrimas secas en sus mejillas, el corazón desecho y un anillo brillante con el peso de miles de memorias como pruebas del amor que llegó a tener y al que tuvo que renunciar.

Sus amigos se encargaron de borrar y alterar los recuerdos del resto de los merodeadores sobre cualquier relación o amorío que James pudo llegar a comentar en su tiempo juntos, escucho el crujir de la puerta, unos pasos que reconocería en cualquier lugar, un peso extraña en el colchón y el como Pandora lo atraía en un abrazo, al sentirse seguro por primera vez en horas rompió a llorar por segunda vez, entre lágrimas y lamentos conto lo ocurrido en aquella sala y el cómo protegería ese anillo con su vida, al terminar de contar cada amigo su hazaña con los merodeadores llego el momento que todos habían acordado, Regulus con el permiso de sus amigos les modificó a todos los recuerdos de aquella noche, siendo él único que sabría del dolor de aquel día.

Los meses pasaron y ahora James salía con Lily Evans, su hermano ahora lo odiaba, Remus lo ignoraba como antes de tener una amistad, Peter demostraba más el miedo que le tenía y sus amigos no recordaban de esa noche, los merodeadores y los gemelos Rosier terminaron su último año en Hogwarts a principios de julio del 79.

Él entro a aquella cueva en la que moriría ahogado el 28 de agosto sin que nadie conociera su sacrificio.

Evan falleció en noviembre del mismo año a manos de Alastor Moody en una redada hacía los mortifagos.

Barty enloqueció después de la muerte de Evan y fue encerrado en Azkaban dos semanas después de perder a su rosa al intentar matar a su padre.

Dorcas le pidió a Pandora que le borrará la memoria del mundo mágico y de ellos, ahora vive en Estados Unidos como una persona muggle sin recordar nada del mundo mágico.

Pandora se caso con alguien a quien amaba pero nunca volvió a ser la misma y jamás volvió a hablar de sus amigos.

Sirius jamás se entero de la muerte de hermano ni del amor que este le tenía, con el tiempo Sirius construyó demasiado odio y rencor hacia su hermano menor.

Remus siempre se preguntara porque siente que perdió a un amigo cercano pero jamás tendrá una respuesta.

Peter fue asesinado por Evan poco antes de morir por rabia y rencor hacía este después de que este alardeara haber matado a Regulus.

James vivió toda la vida sintiendo que algo le faltaba, termino con Lily al año de tener a Harry y nunca conoció la respuesta del porque siempre se encontraba hablándole a las estrellas, pero sobre todo a una muy particular.