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Debe aprender a amar y a ser amado

Summary:

El cartel de una película sobre "La Bella y la Bestia" desata una tormenta en el interior del ex inspector Javert, con inesperadas consecuencias.

Advertencia: racismo, homofobia, maltrato infantil, sexismo.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

—Mira, una nueva película de “La Bella y La Bestia”.

Javert giró para observar el cartel señalado por Valjean. Algunos recuerdos almacenados en su preconsciente, que le hubiese gustado enterrar hasta el final de los tiempos, afloraron. Sonrió a Valjean, sin alegría.

—¿Estás bien?

— Sí, no te preocupes ¿Te gustaría verla cuando se estrene?

Valjean se ruborizó y bajó la cabeza—Cuando era niño, no podía ni soñar con ir al cine. Mientras criaba a Cosette, trataba de no salir demasiado, por temor a ser atrapado. Creo que ahora puedo ir sin miedo. Pero, me parece que no te debe gustar este tipo de películas.

—Probablemente te sorprenderías de mi respuesta. Aunque, seguramente, prefieras concurrir al cine con tu hija.

—Creo que mi niña tal vez prefiera ver otras películas... con otras personas —dijo, con tristeza en la voz.

—Sé que no soy agradable como tu Cosette, sin embargo, bueno, siempre… tendrás mi aburrida compañía.

—Te agradezco y no eres para nada aburrido—respondió Valjean, al tiempo que presionaba el antebrazo de Javert con afecto.

 

 

Al anochecer, cuando habían terminado de cenar, Valjean continuaba pensando en lo sucedido aquella tarde. Permanecía intrigado por la expresión de Javert al señalarle el cartel de la película de próximo estreno. El ex inspector se preparaba para volver a su apartamento.

—Amigo mío ¿Puedo preguntarte algo?

—Claro que sí.

—Y disculparme, también. Hoy, cuando vimos el cartel de “La Bella y La Bestia”, me pareció que tu rostro se ensombreció. Perdóname si te hice sentir mal.

Javert, que estaba de pie, se sentó en el sofá, al lado de Valjean.

—No te preocupes, la película... me trajo recuerdos del orfanato.

—Discúlpame, no fue mi intención…

Javert levantó la mano y Valjean se interrumpió.

—Es… —sus ojos se llenaron de lágrimas —creo que ha llegado el momento de… liberarme de todo eso. Discúlpame, no quiero quitarte tiempo ni entristecerte.

—Por favor, cuéntamelo. Tal vez te ayude a estar más tranquilo—Valjean tomó la mano de Javert y la acarició. 

El ex inspector pareció tener que recurrir a su inmenso coraje para comenzar su relato, luego de algunos instantes. Su voz temblaba, estrangulada por las lágrimas contenidas. Bajó la cabeza y comenzó a hablar con celeridad, temiendo que si hacía una pausa no pudiese continuar.

—Cuando tenía diez años, proyectaron en el orfanato la película de Disney “La Bella y La Bestia”. Me intrigó el título cuando la anunciaron y recordé vagamente haber leído el cuento en la escuela. Pero dijeron que sólo las niñas podrían verla. Deseaba con todo mi ser poder verla. Para ello me escondí en el salón donde estaban proyectando la película y traté de no hacer ruido. Estaba muy concentrado mirando la escena en la que Belle ve en el espejo mágico a su padre perdido en el bosque y La Bestia la libera para que vaya a ayudarlo, porque... por fin ha sentido el amor. Comencé a llorar y una de las niñas me escuchó y comenzó a gritar. El celador me tomó del brazo y me arrastró hacia afuera. Me llevó al salón donde los otros niños estaban cenando y comunicó a todo el mundo lo que había pasado. Tres de los niños más grandes me acorralaron y empezaron a golpearme, al tiempo que me insultaban. Estaba acostumbrado a esto, lo que más me dolía era no ver el final de la película.

Recién cuando vieron que no podía mantenerme en pie, intervino el celador y me llevó con el director, que ya estaba al corriente de lo sucedido. Dijo que no le sorprendía lo que había pasado, porque sabía que además de ser gitano, hijo de delincuentes, negro y feo, era maricón. Y que por eso nunca nadie iba a quererme ni a adoptarme. Me mantuvieron apartado del resto por un mes, como castigo—levantó la cabeza y vio las lágrimas de Valjean—No llores por mí.

—Me destroza el corazón que hayas sufrido de esa forma siendo tan pequeño.

—Es el sistema. Tú lo has padecido más que yo.

—Pero no es justo, amigo mío.

—Ahora veo que no. Sin embargo, durante cincuenta y dos años pensé que sí. Y lo que dijo el director es cierto, cada una de sus palabras...

—No es cierto, tienes tantas cualidades—afirmó Valjean, tomando su otra mano. 

—Tú y el Sr. Chabouillet son las únicas personas que han visto algo bueno en mí... Sabes... una vez te mentí.

—No lo creo posible.

—Sí, me preguntaste el motivo por el que usaba patillas y flequillo y te dije que no había una razón específica. Y no es verdad... los... niños del orfanato se divertían molestándome y tengo varias cicatrices en la frente y las mejillas, como consecuencia de sus....—un sollozo interrumpió su relato—"así sería aún más feo", decían. Yo, ni siquiera me defendía, eran varios contra mí. Creo que todo eso generó... resentimiento en mí. Me volví aún más taciturno, hosco y por eso fui tan inflexible en mi vida, tal vez necesitaba demostrar que no era como pensaban, que había algo bueno en mí. Ahora veo, gracias a ti, que no fue el mejor camino el que tomé...

Es que... yo sufría tanto. Jamás una mirada de afecto, o por lo menos de compasión, una caricia, una palabra atenta. Hubiese hecho cualquier cosa para tener a alguien a quien querer, aunque esa persona no me quisiera. Pero nunca hubo nadie. Tú, tú fuiste la primera persona que ha sido amable conmigo. Me miras con estima, creo, o tal vez sea presuntuoso pensarlo. Nunca nadie me había mirado así, siempre con asco o con temor. O simplemente me toleras y en mi afán de creer que puedas tenerme un poco de aprecio, confundo las cosas... 

—No es así, claro que te tengo muchísimo... cariño. 

—Eso es demasiado y no lo merezco. 

—Por supuesto que sí... ¿Y nunca supiste cómo termina la película?

—Luego de eso, no tuve más ánimo para ver películas. Y luego enterré esos recuerdos para que no volvieran a lastimarme. 

—¿Quieres que te cuente el final? Era una de las películas favoritas de mi niña, creo que la sé de memoria.

—No quiero que pierdas horas de sueño por mí, por una tontería.

—No es una tontería. Después de eso, Belle encuentra a su padre perdido en el bosque. Las personas del asilo quieren llevarse al padre de Belle porque piensan que está loco por hablar de una Bestia que tiene secuestrada a su hija. Belle les muestra el espejo mágico con la imagen de la Bestia para convencerlos de que su padre dice la verdad. Belle habla en términos cariñosos de la Bestia y Gastón, lleno de celos, se dirige hacia el castillo con el fin de atrapar a la Bestia. Gastón pelea con la Bestia pero la Bestia quiere dejarse morir porque piensa que nunca más verá a Belle. Comienza a defenderse cuando vislumbra a Belle. La Bestia le perdona la vida a Gastón pero éste lo ataca a traición. Belle llega justo a tiempo para ver a la Bestia por última vez, ya que él está herido de muerte. Ella le dice que no va a morir, que estarán juntos como antes. Pero él muere.

Las lágrimas comenzaron a deslizarse por el rostro adusto del ex inspector—¿Entonces es un final triste? Creo que fue una suerte entonces que no la terminase de ver. Pensé que me iba a dar esperanza, de que algún día alguien iba a quererme, a pesar de ser yo desagradable, y yo iba a sentir… amor por alguien, pero…

—Espera. Cuando la Bestia muere, Belle dice: “por favor, no me abandones, te amo”.

Qué amarga broma del destino fue para el otrora inspector escuchar las palabras que más hubiese deseado oír de la boca del único ser que amaba en este mundo. Si cerraba los ojos, podía pensar que las palabras iban dirigidas a él. Así lo hizo. Sintió la cálida mano de Valjean secando sus lágrimas. Abrió los ojos.

—¿Y cómo sigue?

—Luego de la muerte de la Bestia, cae el último pétalo de la rosa. Todos piensan que el hechizo no va a romperse. De pronto, la Bestia se transforma en príncipe, el castillo recupera su antiguo esplendor y los objetos vuelven a ser humanos. Luego, Belle y el príncipe bailan en el salón nuevamente.

Javert sonrió—Gracias. Lo cuentas de forma muy agradable. Ojalá siguiese creyendo en cuentos de hadas.

—Yo sí creo en los cuentos, amigo mío. ¿No es algo cercano a la magia el que nos hayamos convertido en amigos?

—Creo que sí.

—¿Y... todavía esperas encontrar a alguien que te quiera y a quien querer?

¿Qué respondería? "¿No, porque ya lo he encontrado?". Observó los dulces ojos de Valjean. ¿Qué podría hacer para que Valjean siguiera mirándolo de esa forma? ¿Qué estoy pensando?, se dijo a sí mismo. Soy un estúpido, me estoy engañando, Valjean no me verá nunca más que como un monstruo, digno de compasión y nada más.

Valjean cantaba para sí: "Qué gran bondad/se esconde allí/aunque al principio rudo y malo lo creí..."

—Yo… sí, sí a la segunda parte de la pregunta. No obstante, que esa persona me... quiera, es... imposible e inmerecido.

—¿Y le has preguntado si te quiere?

—Valjean…

—Puedes preguntárselo.

—Nunca, porque podría... perderla, dejarme para siempre. Disculpa, te estoy molestando con mis estupideces. Mejor me voy.

Javert hizo ademán de levantarse, sin embargo, Valjean le sostuvo ambas manos con fuerza y se acercó hasta quedar a escasos centímetros del ex inspector. La respiración de Javert se aceleró y soltó una de sus manos para acomodar un rizo de Valjean que obstruía su visión, deteniéndose en la suave piel de su sien. Se levantó de un salto.

—Perdóname, por favor. Yo, jamás debería pensar en ti como pienso en este momento. No pude evitarlo, soy un imbécil. Me voy y dejaré de molestarte. El director tenía razón, nadie podría querer a alguien como yo. ¿Quién podría, algún día, amar a una Bestia? 

Valjean volvió a tomarlo de la mano y lo obligó a sentarse, mientras le acariciaba el cabello. 

—Amigo mío, otro ser tan distinto a todos, rechazado por la sociedad, como Belle, podría amarlo. Son dos seres solitarios y extraños los que se encontraron. Ella fue capaz de ver más allá de las apariencias y comprender que la belleza se encuentra en el interior. La Bella y La Bestia. El ex convicto, que nunca se ha sentido a gusto entre la gente y el policía que ha vivido sin amor. 

—Valjean, creo que te estás burlando de mí.

—Jamás. ¿Quieres que lo diga más claro?. Estoy enamorado de ti como jamás lo hubiese imaginado. Si pudieras verte como yo te veo, qué dulce y atento puedes llegar a ser, lo seguro y feliz que me siento cuando estoy contigo, la forma en que me miras…

—No, no es cierto, por favor, no juegues conmigo.

Valjean tomó el rostro de Javert entre sus manos y besó sus labios con suavidad. El ex inspector no pudo contener los sollozos.

—Jean, ¿de veras, estás…?. Nunca lo hubiese imaginado y apenas me atrevía a soñarlo. Eres la luz de mis ojos. Si vivo, es gracias a ti. Te amo, pero jamás pensé...—le tomó una mano y no dejó parte de ella sin besar.

—¿Quieres que veamos la película?

—Ahora solamente quiero verte a ti. No quiero molestarte...

—Mira, si no quieres verla, tengo un libro con ilustraciones de la película.—Valjean se dirigió a la biblioteca. Javert permaneció en el sofá, cavilando. Cuando Valjean volvió a su lado, con el libro en sus manos, giró y le dijo, con el rostro muy serio:

—Jean, como sabes, nunca nadie me había querido, de ninguna forma y yo nunca quise a nadie. Discúlpame si... no sé cómo actuar o cómo aceptar tu... amor.... por favor, prométeme algo.

—Lo que quieras.

—Si, si te das cuenta que lo que sientes por mí es solamente... lástima, dímelo y yo te juro que te dejaré libre, no tendrás ningún compromiso conmigo, te estaré eternamente agradecido por haberme brindado una ilusión, aunque haya sido breve...

—Mi amor...

—Jean...—Javert apoyó su frente en el hombro de Valjean, llorando desconsoladamente.

—Nunca dudes de lo que siento por ti—dijo Valjean, abrazándolo con fuerza. Javert se levantó para mirarlo a los ojos y acariciarle la mejilla—Dices que no soy aburrido, sin embargo, todo el tiempo estoy llorando o contándote cosas tristes.

—Por eso, a partir de ahora, debemos construir recuerdos agradables, los dos, juntos—afirmó Valjean, entrelazando sus manos y volviendo a besarlo. Se separaron y Valjean abrió el libro. Javert se apoyó en su hombro mientras miraban los dibujos.

—Mira, Belle usa una prenda amarilla como tú. Aunque este vestido es hermoso y tu abrigo es...—Valjean le dio un golpe juguetón en el brazo.

—Mira, la Bestia tiene una coleta como tú... un día voy a peinarte con un moño azul así de bonito...—Javert le besó el hombro. 

—Los ojos de Belle son preciosos como los tuyos... Me gustaría regalarte una biblioteca como la de la película, pero mi magra jubilación no alcanzaría para nada...

—Contigo es suficiente—dijo Valjean, besándole la frente. 

 

Notes:

¡Amor para todos!
Gracias por leer.
Ignora el hecho de que si Javert tenía diez años en 1991, cuando se estrenó "Beauty and the Beast", actualmente debería tener cuarenta y cinco años. Pero, sigo el canon y Javert tiene, por supuesto, cincuenta y dos años en este fic.

Las frases de la película dispersas por todo el texto corresponden a la versión en español latino del film, que difieren levemente de la versión española y de la versión original en inglés.

Próximamente, más fics de Valvert.