Work Text:
Intak despertó con un dolor punzante en su cabeza y una ligera picazón en su muñeca.
—¿Pero qué mierda? —gruñó el pelinegro abriendo ligeramente sus ojos completamente desorientado, intentó ajustar su mirada y observó a su alrededor.
Estaba en su dormitorio, pero la cama contigua estaba vacía por lo que no había rastros de su amigo. Rascó su muñeca, pero sintió un ligero ardor causando que volviera a sisear.
—¿Qué demonios? —se preguntó y fue en ese momento en el que miró la zona que parecía estar protegida por un papel transparente—No puede ser —al ver lo que ese papel ocultaba, la sangre de Intak se heló.
Era un tatuaje, pequeño, minimalista, pero era un tatuaje real.
—Debes estar bromeando —se dijo a sí mismo mientras observaba la pequeña llave como las que se utilizaban en la cultura antigua en occidente.
¿Cómo? Se preguntó enseguida Intak.
¿En qué momento? Intak no tenía recuerdos de nada, de absolutamente nada, no recordaba habérselo hecho.
—Buenos días —la voz de su amigo hizo que se girara de inmediato.
—Jiung —soltó casi en una súplica—, Ung, ¿qué demonios es esto?
Jiung, como era el nombre de su compañero de habitación y mejor amigo, dejó de secar su cabello y se inclinó a ver lo que su amigo le mostraba.
—Un tatuaje —murmuró—, mierda, si te lo hiciste, pensé que era broma, me venías parloteando todo el camino a casa de un tatuaje, pero como no me lo mostraste pensé que era broma.
—¿Qué? Ung, ¿qué demonios pasó anoche?
Jiung lo miró fijamente con ligera sorpresa.
—¿No lo recuerdas?
—Solo sé que me invitaron a una fiesta y me acompañaste…
Jiung asintió, claro, exactamente eso pasó
Intak miraba a su amigo fijamente, revoloteaba sus pestañas con constancia esperando que este cediera ante sus encantos.
—No, Intak —sentenció e Intak soltó un gemido lastimero mientras restregaba su frente en el hombro de su amigo Jiung.
—Anda, Jiung, por favor, acompáñame, ¿si? —Jiung lo miró sin ninguna expresión.
—Recuérdame por qué somos amigos —sentenció mientras empujaba el rostro del alto.
—Porque soy adorable —Intak puso sus palmas en su mentón y Jiung revoloteó sus ojos con una sonrisa que no pudo evitar soltar.
—De todas formas, sabes que no me gustan esas fiestas…
—Solo será por unas horas, no pienso quedarme ahí toda la noche.
Jiung lo miró con sus ojos entrecerrados e Intak mantuvo su sonrisa llena de confianza.
—Bien… te acompañaré, pero en cuanto no me sienta cómodo nos vamos —lo apuntó e Intak sonrió en grande.
Intak le agradeció todo el camino de vuelta a los dormitorios.
Hwang Intak era un estudiante de tercer año de danza, era conocido por toda la facultad, no porque Intak realmente lo quisiera sino porque Intak era de esas personas que siempre le caía bien a la gente.
Y si bien Hwang era sociable, la única persona que considera un amigo era Choi Jiung, un estudiante de la carrera de música y composición que nadie sabe cómo se llevaba tan bien con Intak, esos dos eran tan diferentes que aun para ellos era una sorpresa ser amigos.
Y debido a la constante popularidad de Intak, solía ser invitado a fiestas que hacían las personas que contaban con los recursos para hacerlas, como era el caso de esta.
Intak se veía en el espejo con una mueca en sus labios.
—¿Me veo bien? —preguntó mirando a su amigo a través del espejo.
Jiung puso los ojos en blanco y asintió.
—Que sí.
—¿Seguro?
—¡Que sí!
—Bien, entonces vamos —sonrió el menor y Jiung soltó un suspiro de alivio mientras ambos tomaban sus cosas y caminaban hacia la puerta.
En el camino Intak no dejaba de parlotear sobre lo bien que lo pasarían mareando totalmente al pobre chofer y al propio Jiung. Cuando llegaron el ruido inundó los sentidos de ambos al estar en frente de la casa gigante.
—Siempre olvido que Yeonjun tiene dinero —murmuró Jiung con una mueca.
—Sí, como sea, ¿entremos?
—Eh…
Intak miró a su amigo y revoloteó sus ojos mientras tomaba el brazo de su amigo para jalarlo con él. Adentro la música era incluso más fuerte ensordeciendo los sentidos de ambos.
Intak fue a buscar algo para beber.
—¿Estás seguro de que es seguro? —le preguntó Jiung mirando el vaso que le extendió su amigo con sospecha.
—Por supuesto, yo mismo abrí las botellas —sonrió Intak asintiendo.
Jiung confió en su amigo y ambos tomaron un trago, la cerveza hizo que ambos sisearan ante el sabor burbujeante.
—No está tan mal —susurró Jiung e Intak sonrió.
De ese vaso… fueron varios.
—¿No recuerdas nada luego de eso? —le preguntó Jiung extendiendo una pastilla y un vaso de agua que Intak sostuvo agradecido.
—Creo que tomé de más…
—No me digas —soltó de manera sarcástica.
Intak hizo un mohín y esperó que la pastilla le hiciera efecto mientras intentaba recordar qué pasó anoche y recordar cómo demonios se había hecho un tatuaje.
—Por cierto, deberías quitarte el plástico —mencionó Jiung e Intak asintió haciéndole caso a su amigo que sabía del tema al tener varios tatuajes en su cuerpo.
Intak miró el tatuaje y suspiró.
Intak ya no sabe en qué vaso va, había bailado todo lo que sus pies habían dado, ahora estaba apoyado en la pared esperando a que su amigo —quien había desaparecido por arte de magia— apareciera.
Alguien se apoyó en la pared al lado de Intak. Hwang giró su cabeza con curiosidad encontrándose con una cabellera negra, los ojos curiosos de Intak observaron la figura de pies a cabeza, su cabello oscuro contrastaba con su piel ligeramente clara, sus labios eran ligeramente pomposos, era… bonito, los ojos de Intak se detuvieron en el momento que se cruzaron con los del chico contrario.
Oh, mierda, se había dado cuenta de que lo escaneaba, pensó Intak, pero en vez de avergonzarse como lo habría hecho sobrio, Intak sonrió y ladeó su cabeza.
—Hola, lindo —saludó haciendo que las cejas del joven contrario se levantaran.
—¿Me hablas a mi? —preguntó casi estupefacto, pero una sonrisa estaba plantada en sus labios.
—¿Hay otro lindo por aquí? —sonrió en grande y el chico soltó una suave risa que hizo que el borracho corazón de Intak diera un vuelco.
—Eres un coqueto… —soltó dándole un sorbo a lo que sea que estuviera bebiendo.
—Solo con un poco de alcohol… si fuera mi yo normal probablemente solo te miraría en silencio —se sinceró provocando que el pelinegro riera con suavidad nuevamente.
—¿Cómo te llamas?
—Hwang Intak —se presentó extendiendo su mano.
—Choi Taeyang… —le estrechó la mano y los dos sonrieron.
Ese era el nombre del chico bonito, era lindo.
Intak parpadeó varias veces… el nombre del chico y su rostro estaban difusos en su mente.
¿Quién era él? Se preguntó.
—Choi… —murmuró y el apellido salió de manera inconsciente de sus labios.
Jiung lo miró parpadeando con sorpresa.
—¿Choi…? —preguntó.
Hwang lo miró con esperanza.
—No puedo recordar su nombre —bufó Intak.
—Bueno, Tak, hay muchos Choi en la universidad…
—¡Lo sé! —desordenó su cabello.
Jiung parpadeó y luego ladeó su cabeza.
—Mira, yo no soy de muy buena ayuda, pero digamos que también tomé… por lo que no recuerdo mucho excepto tomarte y llevarte conmigo.
Intak bufó frustrado mientras se dejaba caer y miraba el techo.
Intak no sabe en qué momento sus labios chocaron con los de Taeyang, pero este solo sabía que los labios del desconocido sabían delicioso. Los besos eran adictivos, repetitivos y hacían que el cerebro de Intak hiciera cortocircuito. Al separarse, los dos respiraban con irregularidad, sus ojos brillaban entre el alcohol en la sangre y la pasión del beso.
—Oh… —soltó Intak, las mejillas de Taeyang estaban sonrojadas dándole un aspecto mucho más sexy.
Intak podría morir ahí mismo. Taeyang sonrió y el corazón de Intak dio otro vuelco, tenía calor, pero Hwang no sabía si era por el alcohol o por la actitud de Taeyang.
—¿Cómo fue que llegué a hacerme un tatuaje? —la mente de Intak seguía difusa.
¿En qué momento fue que se hizo el tatuaje? Se preguntaba mientras volvía a mirar su muñeca.
Intak le gustaban los tatuajes, pero nunca había pensado en hacerse alguno, su propio amigo estaba lleno de tatuajes e Intak consideraba que se le veían geniales, pero no eran para él.
Una imagen, de la espalda de… ¿de quién? ¿De ese tal Choi? Parpadeó confundido e intentando ver si sus recuerdos se aclaraban.
Habían estado hablando bastante entre más vasos de alcohol, Choi Taeyang era, al igual que su amigo, estudiante de música y composición, le gustaba cantar y tocar la guitarra, más odiaba con su vida bailar cosa que hizo reír a Intak.
—Son lindos —soltó Intak recorriendo con su mirada los tatuajes. Taeyang lo miró por sobre su hombro, debido al calor del momento, se quitó la chaqueta, la camiseta musculosa dejaba ver tatuajes que de alguna forma atraían aún más a Intak.
—¿Nunca has querido hacerte uno? —le preguntó con una sonrisa.
—No, pero ver los tuyos me han dado ganas de hacerlo —murmuró Intak con una sonrisa tonta en sus labios.
Taeyang sonrió en grande y levantó una ceja acercándose a Intak.
—¿Te gustaría hacerte uno conmigo? —la pregunta sonó como una broma.
Intak recorrió con sus ojos el rostro de Taeyang y no pudo evitar acercarse al contrario.
—Creo que me gustaría —Taeyang volvió a juntar sus labios con los de Intak en un beso hambriento haciendo suspirar a Intak.
—Conozco un lugar que está abierto a esta hora y queda cerca de acá.
El corazón de Intak se agitó y sonrió en grande.
—¿Entonces qué estamos esperando?
Intak levantó su torso.
—¿Accedí a hacerme un tatuaje con un desconocido?
Jiung se rió y negó.
—Eres increíble.
Intak restregó su rostro, pero por más que lo intentaba seguía sin recordar el rostro de la persona con la que se había besado y al parecer se había ido a tatuar.
Taeyang lo llevó unas pocas calles más abajo de la casa de Yeonjun, Intak vio que el lugar efectivamente aún estaba abierto y se leía un cartel con luces led brillantes que se leía “TATTOOS”.
En un momento, Intak se encontraba viendo diseños junto a Taeyang.
—¿Qué te parece este? —le preguntó el pelinegro apuntando a un tatuaje en conjunto.
—¿Quieres compartir un tatuaje conmigo? —le preguntó Intak con una sonrisa de soslayo.
Taeyang se encogió de hombros con una sonrisa traviesa.
—Si no te molesta.
—Para nada, compartir un tatuaje con un chico lindo es un honor —Intak guiñó uno de sus ojos de manera coqueta y Taeyang soltó una carcajada.
Fue así como Intak sintió el filo de la aguja, pero para su sorpresa, no era tan doloroso como esperaba. Al terminar ambos pusieron sus muñecas juntas, el candado y la llave estaban hermosas a ojos de Intak.
—Ahora será una noche que jamás podrás olvidar —susurró Taeyang.
Intak sonrió.
Si bien su mente estaba revuelta por el alcohol, su corazón latía con fuerza. Taeyang pagó por los dos y ambos salieron del lugar.
—¡Oh, Intak!
—Taeyang, gracias a Dios —ambos mencionados voltearon a ver.
Intak vio como su amigo llegaba a su lado y ponía su mano en sus hombros.
Taeyang hizo una mueca al que Intak dedujo que era su amigo.
—Veo que me encontraste, Keeho —soltó Taeyang.
El de nombre Keeho lo miró mal, pero negó.
—Nos tenemos que ir, tonto, ya es tarde, qué demonios hacías fuera de la casa.
Jiung tomó el brazo de Intak para arrastrarlo con él.
—Nos vamos…
—P-pero —Intak quiso mirar otra vez a Taeyang, pedirle el número o algo, pero su amigo lo arrastró antes de que pudiera hacerlo.
Keeho también tomó a Taeyang para llevarlo al lado contrario sin darle una oportunidad para hablar o despedirse de Intak.
—¡Hyung! No me dejaste pedirle el número —Intak miró a Jiung de manera acusadora y el contrario solo se encogió de hombros.
—Estaba borracho, tenía frío y me quería ir… —murmuró Jiung en un puchero.
Intak suspiró con frustración.
¿Quién demonios era ese tal Choi? Quería encontrarlo, pero Intak seguía sin poder recordar su rostro, solo tenía la imagen de sus brazos juntos y el tatuaje en conjunto.
Intak quería encontrarlo… porque los próximos días no podría quitarse la imagen del candado en forma de corazón tatuado en la muñeca de ese Choi que hizo que su corazón latiera como nunca antes e Intak sentía que no solo fue por el alcohol en su sangre.
❤️🔐
Choi Taeyang despertó con un dolor punzante en su cabeza, bufó de manera frustrada.
—Mira quién decide despertar —gruñó su amigo y Taeyang hizo una mueca.
—Cierra la boca, me irritas —bufó.
Keeho, quien era su mejor amigo y estudiante de diseño de moda, lo miró mal.
—Anyways… Ayer te hiciste un tatuaje conjunto con un completo desconocido —sentenció extendiéndole el vaso con una pastilla.
Taeyang lo recordaba… lo recordaba muy bien. La sonrisa de Hwang Intak, sus ojos asemejados a los de un cachorro y sus labios sobre los propios.
—Con todo respeto, Tae, ¿en qué demonios estabas pensando?
—Estaba borracho —soltó viendo su muñeca y quitando el papel de plástico que la envolvía.
—Duh, y te ha pasado antes, pero nunca terminas compartiendo tatuaje con alguien ¡desconocido!
Taeyang frunció sus labios y miró el vaso de agua luego de haberlo tomado.
Sí, Keeho tenía razón, ¿en qué demonios estaba pensando? Obvio que muchas veces se había emborrachado, pero nunca se había agarrado a besos con alguien como si no hubiera mañana y luego para rematar se había hecho un tatuaje en conjunto.
—Bien, sí, tienes razón…
Taeyang no lo entendía, realmente no lo hacía.
Intak era guapo, lo era, era imposible negarlo, sus besos eran cariñosos a pesar de que ni siquiera fueran algo y solo se vieran en esa fiesta. Pero era simpático, hablaron de muchas cosas y Taeyang pensó que Hwang Intak era una persona de lo más interesante. Sintió una atracción que no había sentido por alguien en un buen tiempo.
—No sé qué me pasó.
—Bueno, al menos es bonito —murmuró Keeho tomando la muñeca de su amigo para observar el candado en forma de corazón.
—Sí… —murmuró sintiéndose raramente avergonzado.
Su amigo suspiró.
—De todas formas, ¿Hwang Intak?
—¿Qué tiene de malo? —su voz sonaba más a la defensiva de lo que Taeyang hubiese querido.
—Nada… solo que es…
Hwang Intak, es bastante popular, chico bonito o eso dicen… no lo creo, yo soy más guapo —sentenció mientras se sentaba en su cama.
Taeyang hizo una mueca.
—Eh… no, Intak es más guapo —confirmó y su amigo le tiró uno de sus almohadas completamente indignado.
—Uish, ya… —bufó Keeho completamente indignado—claramente te iba a gustar ese chico bonito.
Taeyang se encogió de hombros.
—Me gustaría volver a verlo.
—¿Para meter tu lengua en su garganta? Ya lo creo —esta vez fue el turno de Keeho de recibir su almohada de vuelta.
—No, idiota, para seguir conociéndonos.
—Ah, claro y luego meter tu lengua en su-...
—¡No meteré mi lengua en su garganta, deja eso!
—Taeyangie, ¿acaso te enamoraste? —Keeho batió sus pestañas y Taeyang rodó sus ojos.
—No.
Keeho rió y luego le sonrió.
—Bromeo, tonto, pero me alegro de que por fin te interese alguien, me preocupaba de que murieras soltero y gruñón.
—Púdrete —soltó tirando otro de sus cojines en el rostro de Keeho.
Pero ambos rieron con suavidad.
Taeyang se preguntaba si Intak recordaba lo que pasaron esa noche, esperaba que sí.
❤️🔐
Intak se quitó el sudor de su frente, la práctica había sido dura y el profesor no les había dado la oportunidad de descansar.
—Hwang, despierta, no sé qué te sucede hoy, pero no estás dando todo de ti —mencionó su profesor y la punta de las orejas de Intak se tiñeron de ligeramente rojo.
Claro que no estaba dando todo de él si ya habían pasado cuatro días e Intak no había podido recordar quién demonios era la persona con la que se besó y se hizo el tatuaje en la fiesta.
Esa duda casi no lo dejaba dormir.
—Jiung, juro que me volveré loco si no recuerdo quién es la persona.
Su amigo dejó de masticar y lo miró por sobre sus lentes, que a los ojos de Intak, eran de un total nerd.
—¿Pero has recordado algo más?
—Solo que tenía una sonrisa bonita y el cabello negro.
—Debes estar bromeando.
—Dios, Ung, desearía estar bromeando.
—Hola, Jiung —alguien saludó a su amigo e Intak se volteó a verlo de manera inmediata.
—Hola, Taeyang hyung.
Los ojos de Intak no pudieron apartarse de los del contrario.
Taeyang miró a Intak fijamente y fue ahí donde lo supo, el de ojos de cachorro no lo recordaba.
—¿Quieres hacer el trabajo de composición conmigo? —Taeyang miró nuevamente a su compañero.
—Eh… claro.
—Genial, nos vemos —soltó el pelinegro volviendo a mirar a Intak más del tiempo normal antes de irse.
Ambos amigos lo vieron irse.
—¿Quién es él? —preguntó Intak mirando a su amigo con interés.
—Choi Taeyang, es mi compañer-... ¿qué demonios con esa mueca en tu rostro, Intak?
La mente de Intak se iluminó como un faro en mitad de la noche.
Choi Taeyang, el chico de cabello negro, sonrisa bonita, el chico con el que se besó hace tres días y con el que ahora comparte un tatuaje. Los recuerdos volvieron uno por uno, las conversaciones que tuvieron durante la noche, los besos que compartieron y el proceso del tatuaje.
¿Cómo no lo había recordado antes? Ahora tiene que haber quedado como un idiota.
—Era él… —murmuró Intak.
Jiung levantó sus cejas con sorpresa.
—No me jodas —soltó Jiung casi atragantándose con su comida.
—Dios, ahora tuve que haber quedado como un idiota.
—Sí…
—Oh, gracias, eso me hace sentir mucho mejor —bufó apuñalando su comida.
—No es el fin del mundo, Tak, puedes hablar con él.
—Que vergüenza.
—Si no lo haces ahora, perderás la oportunidad —sentenció apuntándolo con sus palitos.
—¿Pero qué pasa si no quiere hablar conmigo? —murmuró en un mohín.
—Te miró demasiado como para no querer hablar contigo —afirmó.
Intak miró su comida y suspiró de manera desesperanzada.
Taeyang se sentó al lado de su amigo.
—No me recuerda —soltó de la nada provocando que Keeho lo mirara.
—Oh, eso es… triste.
—Debiste ver su cara, era de tonto total.
Keeho soltó una carcajada sin poder evitarlo.
—No puede ser el fin del mundo.
Taeyang le dio la razón en silencio, de todas formas, Taeyang se lo esperaba, porque por más que él hubiese querido que Intak recordara, esa noche ambos estaban extremadamente borrachos.
Suspiró con resignación.
—¿Por cierto, ese chico lindo vendrá a nuestro dormitorio? —Keeho lo miró expectante por su respuesta.
—¿Ah?
—Tu compañero y el amigo de Hwang.
—Choi Jiung… oh, por-… ¿te atrajo Choi Jiung?
—¿Algún problema?
—O sea, ninguno, pero es… es Jiung.
Keeho frunció sus labios.
—Cómo sea.
Taeyang se rió, pero volvió a pensar en Hwang Intak.
¿Si le proponía a Jiung ir a su dormitorio a hacer el trabajo aceptaría?
—Puede ser en mi dormitorio.
Gracias a Dios, pensó Taeyang y le sonrió al más joven.
—Genial.
—Y puedes hablar con Intak.
Oh… los ojos de Taeyang se agrandaron.
—Y-yo…
—Sé que deberían aclarar las cosas.
Taeyang sintió sus mejillas sonrojar, pero en cambio carraspeó.
—Sí… —murmuró y el chico contrario sonrió.
El corazón de Taeyang se agitó levemente, pero internamente le agradecía la oportunidad a su compañero.
—Va a venir Taeyang hyung al dormitorio.
Intak dejó su celular y miró a su amigo.
—¿Q-qué?
—Lo que oíste y más te vale que no escapes.
Intak quiso refutar, pero los ojos de Jiung eran severos.
—E-está bien.
Jiung asintió con una suave sonrisa.
Taeyang iba a vomitar, miraba la puerta del dormitorio de su compañero y sentía su estómago completamente revuelto. Levantó su mano, y con toda la confianza que pudo reunir, tocó. Esperó mientras apretaba el borde de su chaqueta, su corazón se detuvo en cuanto vio a la persona detrás de la puerta.
Intak lo miraba con sorpresa, pero enseguida sus mejillas se tiñeron de carmesí.
—O-oh, Taeyang… ¿hyung?
—Intak —murmuró.
Un momento, pensó Taeyang, ¿si lo reconoció?
—E-espera, me… ¿me recuerdas?
Intak lo miró fijamente sintiendo el corazón latir con fuerza. Levantó la manga para revelar su muñeca y tatuaje.
—No lo hice hasta que te acercaste a mi amigo… ahora lo hago y no puedo evitar pensar en ti cada vez que lo veo.
Las orejas de Taeyang ardieron.
Los dos estaban avergonzados, con sus corazones latiendo con fuerza, pero algo cálido crecía en sus pechos como una flor en primavera.
—Cursi —murmuró Taeyang. Intak lo miró avergonzado.
—P-perdón, ¿quieres pasar? Jiung fue a comprar unas cosas.
Intak sabía perfectamente porque su amigo había salido justo en ese momento. Tonto.
—Gracias… —el mayor pasó y miró a todos lados de manera incómoda.
Intak movía su pie de manera insistente, quería decir muchas cosas, pero no sabía dónde empezar.
—No me arrepiento —comenzó y sus ojos brillantes se encontraron con los de Taeyang—, si bien no estaba sobrio, no… no me arrepiento de tatuarme.
Los ojos de Taeyang brillaron ligeramente y tuvo que apartar su mirada.
—E-eso es… un alivio.
Las manos de ambos sudaban, pero Intak sintió más confianza.
—Me gustó conversar contigo esa noche, nunca me había sentido tan cómodo con alguien… ya sabes como para terminar así —murmuró rascando su nuca avergonzado.
—Digo lo mismo —le siguió Taeyang.
Los dos se sonrieron y luego comenzaron a reír sin poder evitarlo, no saben si era por los nervios, la vergüenza, pero ninguno de los dos pudo detenerse.
—Me gustaría conocerte más, Taeyang, ya sabes, en circunstancias más casuales —habló Intak luego de dejar de reír.
—Lo mismo digo, Intak —sonrió Taeyang.
—Hola, soy Hwang Intak, el chico de la llave, ya sabes, la otra parte de tu tatuaje, un gusto —Intak extendió su mano y Taeyang soltó una carcajada.
—Hola, Hwang Intak, soy Choi Taeyang, el chico del candado, ya sabes, el tatuaje borracho —ambos volvieron a soltar una carcajada.
Fue así como ellos comenzaron a juntarse como adultos normales, salían a cafés, centros comerciales, parques de diversiones y bares —sin emborracharse claro— para seguir conociéndose, como ahora que estaban caminando de vuelta a los dormitorios luego de haber ido a probar un nuevo restaurante cercano.
Intak estaba nervioso, su corazón se sentía en sus oídos y veía a Taeyang de reojo constantemente. De un momento a otro, Intak se detuvo provocando que Taeyang lo hiciera también.
—¿Pasó algo, Takki?
Ese tonto apodo hacía que el corazón de Intak diera un vuelco gigante.
—¿Puedo besarte? No aguanto ni un día más sin hacerlo —murmuró mirando a Taeyang con sus ojos anhelantes que hicieron que el corazón de Taeyang comenzara a latir con fuerza.
Eso era osado, pensó Taeyang, pero sonrió levemente.
—Ya veo —levantó una de sus cejas, Taeyang podía ver las mejillas de Intak teñirse aún más haciendo sonreír aún más grande a Choi. Taeyang se acercó y pasó sus brazos por sobre los hombros de Intak—, ¿qué te lo impide, Hwang?
Intak observó el rostro de Taeyang con una adoración que a este último se sorprendiera, pero no se sintió abrumado sino que una calidez se esparce por su cuerpo. Intak no tardó en terminar de acortar la distancia y juntar sus labios.
Ahí estaba la sensación que sintieron la primera vez que se besaron, entre un suspiro entrecortado. Intak apretó el cuerpo de Taeyang contra él y el beso se hizo más profundo, pero a diferencia de los que se dieron estando borrachos este era mucho más tierno, con sentimientos que hace unos meses no habían.
Al separarse los dos se sonrieron avergonzados.
—Definitivamente deberíamos hacerlo más seguido —murmuró Taeyang.
Intak realmente no se arrepentía de hacerse un tatuaje borracho, porque si no lo hubiese pasado jamás hubiese conocido a ese hombre hermoso. Taeyang pensaba de la misma manera.
Los dos volvieron a juntar sus labios en otro beso dulce sintiendo sus corazones latir con fuerza y sintiendo el peso de la tinta sobre su piel. Lo que empezó como un tatuaje borracho terminó en algo los hizo encontrar el amor.
