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Demasiado comprometido con el papel.

Summary:

No es costumbre que Tamura actue en sus propias obras, pero durante un ensayo, su amor y pasión por el teatro es más fuerte que su conciencia y acaba besando a su compañero de escena.

Notes:

Ya ni sé cual es la forma correcta de escribir el nombre de Ohmori.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

A los ojos de Tamura, la escena estaba siendo un desastre.

Masako y Ohmori, los protagonistas de su siguiente corto cinematográfico, interpretaban a unos jóvenes enamorados que, luego de un acto de celos por parte del chico, tienen una discusión donde sale a flote lo mucho que se aman y el daño que les causó el no haber sido sinceros el uno con el otro.

Debía de ser un momento emotivo, uno que conmueva al espectador, pero sus actores estaban lejos de transmitir esos sentimientos.

Okuda gritaba, pero sus diálogos sonaban planos, sin ese sentimiento de agonía y sufrimiento. Se notaba que había memorizado sus líneas, pero que no las había comprendido en profundidad.

Y Ohmori... Bueno, él exageraba a un nivel innecesario, pero ya no tenía arreglo.

Además, debe admitir que estuvo mejorando; ya no cometía el error de decir sus acotaciones en voz alta.

Aun así, podría ser mejor.

—¡¿Entonces por qué me estás haciendo esto?! —exclamó ella, enfadada— ¡¿Por qué te metes en todo lo que hago?!

—¡LO HAGO PARA PROTEGERTE!

—¡¿Protegerme de qué?! ¡Solo son excusas para arruinar mi felicidad!

—¡NO SON EXCUSAS! ¡ENTIENDE, TODO ESTO LO HAGO POR TU BIEN!

Tamura se muerde la lengua, reprimiendo las ganas de levantarse y exigir rehacer la escena.

Los dos actores siguen con sus diálogos unos segundos, hasta que finalmente quedan en silencio, mirándose sin hacer movimiento alguno.

—¡¿Y?! ¡¿Qué están esperando?! ¡Falta la escena del beso!

—¡Ya te dije que no haré eso! —exclama la chica, frunciendo el ceño.

¡Ya te expliqué que no será un beso verdadero! ¡Hasta les enseñé a cómo disimularlo!

—¡Aun así, me niego!

La chica camina hacia la puerta del salón, ignorando los gritos del mayor. Abre la puerta y abandona el club, cerrando la puerta con fuerza detrás suya.

—¡Oye, regresa aquí! —grita al abrir la puerta.

Pero la chica no escucha. Camina hasta girar por el pasillo, perdiéndose de la vista del mayor.

Tamura agarra su boina y la tira al suelo, pisándola en repetidas ocasiones.

—¡Senpai, alto!

Siente la mano de Ohmori tocar su brazo, obligándolo a parar. Lo mira con la frente arrugada y el menor balbucea un poco antes de hablar.

—H-hablaré con ella más tarde. Solo necesita un respiro.

Le dice con una sonrisa. Luego se agacha, agarrando el sombrero del suelo. Lo limpia un poco la mano y se lo entrega.

—¿Por qué no va a hacer lo mismo? Puede tomar un juego o ir a tomar un poco de aire fresco.

Medita la sugerencia en silencio unos segundos. Mira su cámara una última vez antes de suspirar.

—Ahora vuelvo.

Ohmori sonríe, alegre de ser escuchado.

Él vuelve al club, dejando a su superior libre de hacer lo que sea necesario para disminuir el estrés.

Arandou se dirige a una máquina expendedora. Compra una bebida y se sienta a beberla, mirando a un punto aleatorio de la zona.

Piensa en los acontecimientos previos, recordando que no es la primera vez que la chica los abandona.

Para empezar, ella ni siquiera está en el club, así que no tiene derecho a exigirle volver a actuar la escena. Ella forma parte del club de literatura al igual que sus otras dos amigas, que ya le han ayudado en el pasado con un par de cosas, como la escenografía y utilería.

Tiene suerte de que su compañero las haya convencido en cada una de las ocasiones. A él siempre le dicen que no, pero el chico de lentes sabe cómo persuadir a otros.

Sonríe involuntariamente.

Le da otro sorbo a su bebida y justo en ese momento suena el timbre, ordenando a todos que ingresen a sus salones.

Bufa con molestia, obligándose a terminar de forma rápida su bebida antes de tirarla al cesto de basura para luego entrar a clases.

 

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Horas después, finalmente puede volver a su club, aunque ya no tiene la misma emoción que antes.

Había estado revisando el libreto un par de veces y llegó a la conclusión de que debía reescribirlo por completo. Según él, los diálogos sonaban bastante forzados y a veces pecaban de ser sobreexplicativos.

Abre la puerta del club, encontrándose con su alumno actuando frente a un espejo, que está ubicado en una de las esquinas del cuarto.

—Hola, Ohmori... —Saluda para después dejar su mochila en el suelo, comenzando a sacar su estuche.

El menor detiene su acto, girándose para ver al mayor.

—Hola, senpai —El chico camina hacia él—. Ya hablé con Okuda-san y dice que vendrá mañana para seguir con la escena. Ahora mismo está con su club, así que no pudo venir.

—Meh —alza los hombros, desinteresado—. Tendrán que volver a aprenderse sus líneas.

—¿Eh? —suelta, sorprendido— Senpai, ¿Volvió a cambiar el libreto?

—Sep.

Tsukasa deja escapar un sonido de sorpresa y molestia.

—¡¿Otra vez?! ¡¿Por qué?!

—Puede ser mejor.

Se sienta en una de las sillas del club, apoyando un par de hojas sueltas sobre el libreto de encima de sus rodillas.

—¡Senpai, no es justo! ¡Ya es la tercera vez que lo cambia!

Pero Arandou lo ignora, concentrado en sus propios asuntos.

Ohmori suspira y, sin pensarlo, le arrebata las hojas al mayor. Él se enoja, poniéndose de pie.

—¡Devuelve eso, Ohmori!

Niega con la cabeza— ¡No lo haré!

Tamura gruñe e intenta tomar las hojas, pero Ohmori hace lo posible para mantenerlo lejos de él.

El mayor usa su técnica de siempre de envolver un abrazo alrededor del cuello del más bajo, pero esto es inútil.

De manera inesperada, recibe un fuerte mordisco en su brazo y eso es suficiente para liberar al chico más joven. Acaricia la mordida, mirándolo con enfado.

—¡¿Qué te pasa, animal?!

—¡L-lo siento, senpai, pero no me dejó opción!

Arandou bufa, mirando con molestia su herida.

—Lo llevaré a la enfermería después, senpai, pero primero quiero que resolvamos esto.

No importa qué tanta mala cara ponga el líder del club; Ohmori está decidido a mantener el guion ya establecido y no aceptará quejas.

—Agh, bien... Si me demuestras que esta versión vale la pena, la conservaré.

Tsukasa sonríe, victorioso. Sin embargo, la sonrisa se borra poco después.

—¿Pero quién actuará a la otra persona? No quiero interrumpir a Okuda-san.

Tamura frunce el ceño y suspira.

—Lo haré yo.

—Ah, ¿De verdad, senpai?

Asiente con la cabeza—. Pero solo esta vez.

—¡De acuerdo, senpai!

El mayor saca su cámara y, con ayuda de su compañero, la ponen en posición. Comprueban el audio y, una vez que está todo listo, se dirigen a sus posiciones.

Hicieron una primera prueba, pero luego de un intercambio de palabras, Tamura ordenó cambiar de papeles, ya que escuchar a Ohmori le estaba provocando canas verdes.

Reinició la grabación y nuevamente se puso en posición.

—¡Aoi, espera! —grita Tamura al entrar en escena, agarrando el brazo de Ohmori.

—¡DÉJAME EN PAZ!

—Aoi, escúchame, puedo explicarlo...

—¡NO HAY NADA QUE EXPLICAR! —dice una vez que logra liberarse del agarre.

Tamura vuelve a agarrar a Ohmori, esta vez de la mano. Cae de rodillas al suelo y suplica, aferrándose al agarre.

—¡Por favor, te lo ruego!

Tamura acaricia la mano del chico con su dedo, aflojando su agarre. Mira hacia arriba, arqueando las cejas hacia arriba con preocupación.

Ohmori se paraliza, quedando mudo ante la reacción. Permanece así unos pocos segundos, hasta que por fin dice algo.

—Te escucho...

Eso no estaba en el libreto.

Se supone que debía marcharse y entonces Tamura lo tomaría de los hombros y lo obligaría a escucharlo.

Sin embargo, el tono del chico se escuchó genuino, sin su tono exagerado de siempre, y eso fue suficiente para que el líder del club optara por seguir.

Por fortuna, su pasión por el cine y el teatro se había manifestado desde la infancia, por lo que casi durante su vida se dedicó a interpretar un papel sin guión.

Tendría todo bajo control.

Se pone de pie, sin soltar la mano—. Esas flores que me dio Akane eran para ti.

Tamura se agacha a recoger el ramo maltratado. Extiende sus brazos y Ohmori envuelve sus manos alrededor del ramo, fijando su atención en las flores.

—Su familia trabaja en una florería —comienza a explicar—. Pedí las flores hace días, pero se habían agotado. Hoy les entregaron unas nuevas y Akane me hizo el favor de traerlas.

Tamura apoya sus brazos sobre las de Ohmori y él alza la mirada, encontrándose nuevamente con la mirada suave de su superior.

Arandou sonríe de costado— ¿Son tus favoritas, verdad?

Ohmori abre la boca, pero no consigue decir nada. No es bueno improvisando y el miedo de poner de mal humor a su superior es suficiente para obligarse a callarse.

Nuevamente, Tamura debe manejar la situación.

En este momento agradece que su género favorito sea el romance.

—Escucha... Llevo enamorado de ti desde el primer momento que te vi, pero nunca tuve el valor de confesarme...

Sigue con su confesión, dejando a Ohmori bastante asombrado por sus habilidades.

En los meses que llevaba en el club, nunca había tenido la oportunidad de verlo actuar a profundidad; solo lo vio hacer un par de líneas y gestos cuando debía darle ejemplos.

—...Y es por eso que, finalmente, puedo decirlo en voz alta: te amo.

Con una de sus manos, rodea la cintura del más bajo, acercándolo más a él. La otra mano se dirige a la mejilla, acunando su rostro.

—¿Puedo besarte?

Tamura vuelve al guion y eso relaja la mente y el cuerpo de Ohmori.

Ahora, cuando el mayor se acercara a él, usaría la mano para cubrir sus bocas, ocultando el hecho de que sus labios no tendrían contacto.

Ya había usado esa técnica con Hirose y Nakamura para otro cortometraje.

. . .

Sintió la presión de los labios ajenos contra los suyos.

El movimiento era lento, pero firme.

Estaba paralizado, en pánico.

Sus manos quedaron en el aire, dejando caer el ramo al suelo.

El agarre en su cintura se volvió más fuerte, a la vez que el beso se volvió más profundo.

A pesar de la incredulidad, su cuerpo no dio indicios de querer separarse.

Quizás sea por el shock.

Quizás...

Luego de un par de segundos, el mayor se separó con delicadeza, aún sosteniéndolo por la cintura.

Permaneció así de forma breve, hasta que repentinamente sus ojos se abrieron en su totalidad.

Ohmori vio cómo el rostro de su superior se tornó pálido y poco después recuperó el color, acompañado de un rojo intenso en sus mejillas.

Tamura balbuceó, sin lograr pronunciar algo coherente.

Estaba bastante avergonzado de sí mismo.

Giró la cabeza hacia la cámara, recordando que estaba grabando todo.

—¡Q-qué gran trabajo, Ohmori! —exclamó al agarrar la cámara, sin atreverse a mirar al contrario al decir su nombre—.

Terminó la filmación y agarró su mochila, empezando a guardar sus pertenencias.

—¡Le daré una última ojeada al libreto! ¡Te envío un mensaje más tarde, adiós!

Y con eso se fue de su club, dando un portazo.

El chico de gafas observó la puerta, recapitulando mentalmente los acontecimientos.

Llevó una de sus manos a los labios, acariciando el área con el pulgar.

Al recordar la presión sobre ellos, sus mejillas ardieron, y también sonrió.

Se sintió bien experimentar su primer beso.

 

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Tamura se encontraba en su habitación, repitiendo la escena del beso una y otra vez con las mejillas coloradas.

Debía de admitir que la escena quedó mejor de lo que esperaba.

Y, además de eso, confirmó su idea de que debía reescribir el cortometraje.

Con eso en mente, dejó la cámara a un lado, agarrando una hoja y un lápiz, comenzando a escribir.

Escribiría coss al azar, que después cambiaría y perfeccionaria.

Eso sí, quitaría la escena del beso.

No dejaría que Ohmori besara a alguien, a menos de que sea él.

Notes:

Por cierto, los nombres de Akane y Aoi no hacen referencia a nada. Busqué nombres neutrales y me gustó la opción de Aoi, pero después pensé en el personaje de JSHK y se me hizo gracioso usar el nombre de Akane también.