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Language:
Español
Stats:
Published:
2026-06-13
Words:
3,152
Chapters:
1/1
Comments:
1
Kudos:
67
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3
Hits:
329

Las palabras de un farsante

Summary:

Stanley es el elegido para convertirse en el piloto que llevará un cohete hacia la Luna. Si Xeno ha decidido unirse al Reino Científico, Stan está dispuesto a cumplir la misión que le asignaron. Y aunque no es ni de cerca el más amistoso, ha aprendido algunas cosas sobre las diferentes personas que conforman el grupo. Pero hay uno que llama demasiado su atención. Ese mentalista, Gen Asagiri, quien dice ser alguien que busca sólo su propio beneficio, pero que siempre inventa excusas para poder estar al lado del aprendiz científico, Senku Ishigami… de alguna manera, la relación que existe entre esos dos es algo que ha captado su atención.

Notes:

Contenido: Oneshot. Spoilers de la tercera parte de la última temporada del anime de Dr. Stone, en manga sería entre los tomos 24 al 26 aproximadamente. Algunos sucesos de los últimos capítulos fueron ligeramente cambiados en cuanto a su cronología sólo por conveniencia de la trama. Un poco de romance y angst.

Pareja: StanXeno (Stanley Snyder x Xeno Houston) + SenGen (Senku Ishigami x Asagiri Gen)

Disclaimer:
Hikari: A este paso no me sorprendería que la cantidad de fics que le he dedicado a este manga superara ya a mis fics de Honeyworks y Osomatsu-san. Es mi depresión porque se acabe el anime materializado en horribles fanfics. Ya saben que ni Dr. stone ni sus personajes son míos, todo es auditoría de Riichiro Inagaki (escritor) y Boichi (dibujante), este fanfic fue escrito únicamente por ocio y sin fines lucrativos. Notas al final.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Para Stanley, el grupo de chicos con los que se relacionaban no eran más que simples mocosos. Y eso que, en teoría, ya no deberían estar tan alejados de su propia edad, especialmente si consideramos que él se mantuvo en su estado petrificado más tiempo del que creyó en un principio.

Impotencia. Frustración. Quizás sintió muchas más emociones de las que se reflejaron en su rostro cuando Xeno le contó el tiempo que lo habían mantenido petrificado, cómo el grupo de adolescentes científicos resultó tener a la diosa de la suerte de su lado y lograron despetrificarse con ayuda de una pequeña y solitaria niña.

Pero entre todas esas emociones, encontró algo parecido al agradecimiento. Así que sí, si Xeno estaba convencido en ayudarlos, él no tenía razones para convertirse en su enemigo. Más cuando, a pesar de todos los eventos pasados, entre todos los aliados, él estaba siendo elegido para poder ser el piloto del nuevo cohete espacial en el que tanto estaban trabajando.

- ¿Senku-chan, puedes levantarte? - escuchó un tono entre burlón y preocupado a su lado. A pocos metros de él, un joven científico completamente empapado trataba de recuperar aire ante su increíble intento de poder nadar con ropa. Llevaba poco tiempo resucitado, pero según el propio Xeno, Ishigami Senku comenzaba a ganar poco a poco la resistencia necesaria para poder soportar la misión de ir al espacio.

Sonrió de lado, ver a ese joven científico a veces le resultaba nostálgico, tal vez por la enorme similitud que tenía Xeno cuando eran más jóvenes.

Senku, completamente exhausto, trataba de regular su respiración, aun dando fuertes tosidos entre inhalaciones, y a su lado el farsante, Asagiri Gen, dándole suaves palmadas sobre la espalda como una pequeña ayuda para que se recuperara.

Segundos después, ligeramente recuperado, Senku respondió algo a Gen, levantando la cabeza y haciendo sus mechones de cabello húmedos hacia atrás, en un movimiento que resultaba estar cubierto con más galantería de la planeada.

Notó cómo el rostro de Gen se sonrojaba ligeramente antes de sonreír y responder de la misma manera.

¿De qué era la plática que mantenían? No podía saberlo, a pesar de ser un militar completamente experimentado, en el antiguo mundo, aprender japonés nunca fue una tarea necesaria.

Comprendía palabras sueltas o algunas frases sencillas, pero no tenía la menor intención de inmiscuirse en conversaciones que claramente no le incumbían.

O al menos así es como pensaba hasta ese momento.

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Una tarde, Xeno decidió citarlo en una de las habitaciones privadas de la aldea improvisada en donde todos se encontraban. El científico de la NASA hacía especial énfasis para que Stanley comprendiera quiénes serían sus otros dos compañeros con los que zarparía al espacio exterior.

-No hay problema con Senku, es capaz de expresar y comunicarse eficazmente de manera cotidiana y técnica. No habrá malinterpretaciones cuando ustedes dos deban comunicarse dentro de la cabina. - expresó Xeno, y aunque utilizaba el tono más neutro y profesional posible, para Stanley era demasiado fácil reconocer el toque de orgullo que tenía su amigo cada vez que hablaba de su aprendiz. - El problema es Kohaku.

-Ah, la niña gorila proveniente de la aldea sobreviviente. - Xeno giró ligeramente los ojos. Esa clase de expresiones eran las que el rubio utilizaba en su extraño sentido del humor. - Senku puede ser nuestro intermediario. Dudo siquiera quedarme a solas con ella.

-No es cuestión de que quieras o no quedarte a solas con ella. - Xeno hizo un movimiento con sus dedos, provocando que sus largos artefactos que decoraban cada uno de sus dedos chocaran en un ligero tintineo. - En el peor de los casos, cuando se enfrenten a Whyman, una deficiente comunicación puede ser la diferencia entre la victoria y el fracaso.

Al saberse solos, Stanley se permitió desviar la mirada. Por supuesto que comprendía la importancia del punto y, sabiendo que se vería obligado por el otro, era obvio que tendría que practicar un poco de japonés, sin embargo, no perdía nada resistiéndose un poco.

Especialmente porque adoraba ver cómo Xeno parecía cada vez más insistente en convencerlo.

-Es la aldea originaria de la descendencia de Ishigami Byakuya, ¿no es así? - Xeno asintió ligeramente la cabeza. - Si lo que pretendía era que la humanidad prevaleciera en el futuro, ¿no debió haber sido difícil hacer que la aldea tuviese el inglés como lengua madre? Pensando a largo plazo, hubiese sido un buen punto de partida. Además, él era el único japonés dentro de la tripulación, no había necesidad de que el idioma predominara en un escenario de una despetrificación masiva.

Xeno se quedó en silencio un momento, seguramente ya sabía la respuesta ante la observación del otro, más bien trataba de calcular bien sus próximas palabras.

-Byakuya era un hombre de sentimentalismo por sobre la lógica. - Xeno se recargó de manera más prominente sobre su silla mientras se cruzaba de brazos, a pesar de que aquello sonaba como réplica, la sonrisa tatuada en su rostro indicaba lo contrario. - Puede que haya dejado el idioma japonés a su descendencia por la simple fantasía de que Senku se sintiera en un hogar al encontrarlos.

Stanley también sonrió y hasta soltó una pequeña risita burlona.

-Prefirió que su hijo se sintiera emocionalmente estable antes de los beneficios prácticos, eh- comentó con ironía. - ¿Tú podrías hacer lo mismo?

Staley inclinó su cuerpo hacia adelante. Entre ambos estaba un pequeño escritorio, pero sería sencillo ignorarlo en aquel angosto y solitario cuarto en donde solo estaban ellos dos en aquellos instantes.

Sacó un cigarrillo de la cajetilla, con gran facilidad y habilidad lo encendió, y lo puso entre sus labios. El humo tras su primera calada pegó cerca del rostro de Xeno quien desvió ligeramente la nariz, pero sin intenciones de romper el cruce de miradas de ambos, aunque sí pronunció más su ceño fruncido ante el olor del tabaco.

Stanley soltó una disimulada risita, mientras pretendía hacer su siguiente movimiento.

Sin embargo, el sonido de la puerta chirriante abriéndose fue suficiente para que ambos al fin dejaran de mirarse mutuamente y reconocieran a quien estaba entrando a la habitación.

-Xeno-chan, tengo algo que quisiera...- Gen se interrumpió a sí mismo, poniendo una sonrisa forzada y algo incómoda al percatarse que dentro además de Xeno, también estaba Stanley.

Sus mejillas se sonrojaron al notar que, aunque no estaban en ningún tipo de escena reveladora, era claro que existía cierta tensión ahí.

Y claro que se refería a una tensión sexual clara.

-D-d-debería regresar después. - trató de escapar, pero la silla donde estaba Stanley sentado crujió cuando se puso de pie.

-Toma asiento, yo me retiro. - A pesar de ser una frase cordial, la voz de Stanley hacía difícil que aquello no sonara como una amenaza. Gen tembló y aceptó en silencio.

A pesar de ello, Xeno decidió intervenir.

-A partir de ahora, Stanley forma parte de los tripulantes que irán hacia el espacio. Ya no es más un enemigo, así que no veo negativo que él también escuche algunas conversaciones. ¿No lo cree, Mr. Gen?

Gen pareció incómodo ante la propuesta, pero no tenía nada para contraargumentar aquel hecho. Stanely soltó otra bocanada de humo ante la persistencia de Xeno.

-No, estás en lo correcto, no veo razón para negarme. - Gen sonrió, esta vez más convincente, aunque esa mirada insegura que le dedicó al militar no pasó por alto.

-No te veo tan convencido, pequeño farsante. - fue el turno ahora de Stanley. - ¿Quizás deberíamos probar el polígrafo como la última vez?

Gen sintió un nada agradable escalofrío recorrer su espina dorsal, aunque mantenía su sonrisa impecable.

-No serviría de nada, Mr. Gen es un experto en el arte de mentir. - Xeno lo miraba con una mezcla de ironía y orgullo.

- ¿Pero, qué dices Xeno-chan? si yo no soy más que un simple artista de entretenimiento en el Reino Científico. - Los dos adultos entrecerraron los ojos, claramente sin estar convencidos de aquello, sabiendo el verdadero papel de Gen dentro del grupo, especialmente Xeno.

-Y como artista, como un simple mago farsante, vine a hacer una petición. - La voz de Gen sonó ligeramente más ronca, inclinó ligeramente la cabeza y cerró los ojos, como si realmente fuese una solicitud de suma importancia.

-Es sobre… el reloj que despetrificará a Senku-chan cuando estén en el espacio.

Stanley se vio confundido, pero cuando miró disimuladamente a Xeno, le pareció creer que tenía una idea de lo que se trataba aquella solicitud.

- ¿Podemos… hacer que Senku se despetrifique momentos antes que el resto de la tripulación?

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Stanley alzó intrigado una de sus cejas cuando, una vez más, fue el propio Gen quien se ofreció a llevar los aperitivos a Xeno y Senku, quienes se encontraban inmersos en planos y otras índoles científicas, encerrados en una habitación privada.

Se había visto forzado a convivir con el Reino Científico, esos chicos que juzgó como simples e ingenuos adolescentes, percatándose, obviamente, que eran más que solo un grupo de jóvenes afortunados. Todos aportaban con sus habilidades y conocimientos, haciendo que todo funcionara extrañamente bien.

Aun así, era un adulto reservado que prefería mil veces observar en silencio antes de estrechar lazos amistosos con alguien que no fuese Xeno, aunque no por ello los trataba con hostilidad.

Aprendió lo observador y cauto que era Ukyo. Lo perseverante y ruidoso que era Ryusui. Lo hábil, pero ingenuo que era Sai. La ruidosa pero contundente que era Chelsea. Lo fuerte y orgullosa que era Kohaku.

Todos aportaban su granito de arena.

Pero entre quienes le habían llamado más la atención (supuso que por su forma de ser y por lo contrastante que era comparado a su primera impresión de él) era sin lugar de dudas Gen.

Quien se jactaba de ser alguien que buscaba su propio beneficio, pero al siguiente instante estaba intermediando una pelea de desacuerdos entre dos personas, con el único propósito de que la paz prevaleciera en el lugar.

El que se quejaba del trabajo forzado, pero terminaba ayudando entre lágrimas e infantiles quejas.

Quien al parecer no tenía un conocimiento científico sobresaliente más allá de un civil promedio de la era moderna, pero a pesar de todo, se encargaba de preguntar y escuchar activamente las explicaciones complejas que a más de uno hacían bostezar.

Mas cuando al único al que preguntaba era a cierto científico brillante, que por cierto no era Xeno.

Era su aprendiz.

Y por supuesto, el que se ofrecía a llevar aperitivos, aunque no fuese su función y habilidad dentro de los engranajes del Reino Científico, pero que parecía buscar cualquier tipo de excusa con tal de encontrarse con el chico Ishigami.

Era… increíblemente elegante, como diría Xeno.

Gen estaba a punto de tocar la puerta, pero antes de lograrlo ésta se abrió, haciéndolo dar unos pasos atrás ante la salida de Senku y Xeno de la habitación. Staley escuchó una conversación entre ellos en japonés… haciéndole recordar con cierto fastidio que aún debía practicar el idioma.

-Hemos decidido la fecha, así que, antes de irnos, ¿qué les parece si inventamos algunas otras cosas?

Todos soltaron un grito de euforia. Los más allegados no tardaron en rodear a Senku, solicitando desde una lavadora, una cámara de video y otros artefactos que bien podrían ser construidos con el nivel actual de tecnología que tenía el Reino.

Vaya, hasta el joven ruidoso llamado Taiju tuvo la insolencia de pedir un smartphone.

- ¿Hay algo que tú quieras, Stan?. - preguntó Xeno, llegando a su lado y lejos de aquellos gritos emocionados. Stanley soltó una bocanada de humo de su cigarro antes de responder.

-Nada en particular.

Podría haber respondido directamente “condones”. Pero claro que aun él tenía cierto pudor para hacer su solicitud cuando se encontrara a solas con su amigo de la infancia. Xeno pareció más o menos adivinar el tipo de pensamientos que podría tener, pero igualmente decidió guardar silencio.

Stanley se debatía si era el momento adecuado para que ambos salieran de manera discreta de la habitación, estaba por proponérselo a Xeno, sin embargo, por la esquina de su ojo notó cómo una figura se apartaba ligeramente de la ola de solicitudes que rodeaba todavía a Senku.

Gen se mantenía al margen, dejando la bandeja de aperitivos en la mesa, dio algunos pasos hacia atrás, cada vez más lejos del tumulto de gente. Entrecerrando los ojos notó cómo el mentalista se mordía ligeramente el labio inferior mientras guardaba sus manos en sus anchas mangas de su ropa.

Sonreía de manera impecable, con una curvatura perfecta mientras cerraba ambos ojos. Tan impecable como la primera vez que lo conoció.

Pretendía marcharse del lugar, pero el sonido de su nombre lo hizo girar nuevamente. Esta vez era Senku, escapándose del centro de la tormenta de gente hasta llegar a su lado.

Stanley se sorprendió a sí mismo al percatarse estar concentrado para tratar de descifrar la conversación entre ambos.

“¿Hay algo que quieras (desees)?”, trató de darle significado a las palabras que aún no conocía, apoyado por las voces y las expresiones de ambos. Claramente Senku le estaba ofreciendo sus conocimientos para saber si quería algún invento en específico.

Gen tardó segundos en abrir la boca, como si estuviese debatiendo mentalmente sobre si decir algo al respecto. Cuando lo hizo, ningún sonido alcanzó a salir antes de que nuevamente los amigos de Senku le llamaran por detrás.

Ese chico de la aldea Ishigami, el que tenía el cabello castaño y una soga atada a su frente, llegó gritando y hablando estruendosamente. La pequeña rubia con media sandía colgando en su cuello no tardó en llegar a su lado.

Hablaban tan efusiva y rápidamente que Stanley ni siquiera hizo intento de tratar de entenderles.

Senku pareció resignado y aunque trató de voltear nuevamente hacia el mentalista, Gen le dijo algo mientras sonreía y ladeaba su mano de un lado a otro, en una graciosa despedida mientras era secuestrado nuevamente por sus escandalosos amigos.

Inhaló el humo hasta sentir cómo sus pulmones se llenaban lentamente gracias al cigarrillo. Cada vez más intrigado por aquella extraña situación.

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Era inusual que el rubio encontrara fascinación en personas que apenas conocía, tal vez debido a la falta de obligaciones que tenía en la actualidad comparado con la época antes de la petrificación. Ahora aún tenía responsabilidades obviamente, siendo los preparativos de la misión los más importantes, pero llegaba el punto en que quizás tenía más tiempo libre que le permitía a su cerebro tratar de inmiscuirse en temas ajenos.

Tendría que ser eso, o de otra manera no encontraría tan fascinante observar detenidamente las actitudes de Senku y Gen, especialmente de este último, cada vez que se encontraban juntos.

Alguna vez le preguntó a Xeno la razón por la que esos dos compartían habitación de descanso, aunque sin mucho pensarlo Xeno solo respondió que como ya habían dormido juntos desde mucho antes, ya estaban acostumbrados.

“Fue él quien le solicitó a Xeno que la hora de despetrificacion de Senku fuese programada antes que la de los demás”, pensó cuidadosamente, mirando en silencio al joven científico que caminaba a su lado por aquel recorrido hacia el cohete espacial.

Dentro de lo que parecía una zona de protección, los tres tripulantes estaban ya listos para abordar a la nave. Por supuesto, todos se aglomeraban alrededor de ellos para desearles buena suerte y despedirlos.

Xeno le había dado una cajetilla de tabaco masticable para controlar su abstinencia mientras estuvieran en el espacio.

Todos hablaban rápido. Su japonés era básico para comunicarse con Kohaku, pero nada demasiado destacable para entender las rápidas conversaciones entre los japoneses. Los dos amigos de Senku parecían estar haciendo alguna clase de juramento mientras miraban con determinación a Senku, quien les sonreía de lado.

- ¡Daijobu, daijobu!- exclamaba Gen mientras miraba a todos con una sonrisa. Todos parecían ligeramente más aliviados al escucharlo. Como si fuese un conjuro mágico.

Stanley repasó su diccionario mental tratando de encontrarle significado a aquella afirmación.

-Dai…jobu. - esa última palabra, a pesar de ser la misma, se sintió ligeramente diferente. Gen bajó la mirada y desde aquel ángulo no podía ver su expresión, pero notaba como el cuerpo del mentalista temblaba ligeramente.

Esa palabra, de algún modo… creyó saber su significado. Sonaba como un rezo, como un mantra, como un ruego. Especialmente cuando miraba la manera en que sus manos se juntaban por debajo de esas grandes mangas.

Fácilmente podría imaginarlas entrelazadas, como alguien increíblemente devoto esperando un milagro.

La sonrisa de Senku cambió sutilmente, diferente a la que les dedicó a sus mejores amigos, entrecerró los ojos y posó su mano sobre el vidrio, justo a la altura donde estaría la cabeza agachada de Gen.

El mago no pudo notar este acto debido a que nunca levantó la mirada antes de que los tres comenzaran a caminar hacia la compuerta del cohete.

Cuando el ruido de los chicos aminoraba y tomaban el elevador que los llevaría a la cabina, Stanley aprovechó para poder hacer una pregunta.

-¿Qué es “daijobu”?- preguntó directamente. Kohaku lo miró con cierta arrogancia.

- ¿Te refieres a lo de recién? - no era Senku la que respondía, tal vez sintiéndose algo superior, Kohaku hablaba en un japonés básico y lento, consciente que el americano aún no manejaba el idioma (aunque bueno, ella tampoco el inglés, pero al parecer no hicieron el intento porque lo aprendiera tampoco del todo). - Lo dijeron de una forma para desearnos la victoria.

Aquella respuesta no satisfizo ni un poco a Stanley.

- ¿Desearnos la victoria? Aquello parecía más un mantra. Como si implorara algo.

Stanley notó que Senku desviaba la mirada hacia donde momentos antes ellos habían despedido a sus amigos. Así que decidió continuar.

-Como si fuese una confesión de amor no correspondido. - declaró.

Kohaku ladeó la cabeza, quizás Stanley había ocupado las palabras incorrectas para darse a explicar, o ella sencillamente no entendía la pregunta.

Por otro lado, Senku apretó el puño ligeramente pero no tardó nuevamente en aligerarlo.

-No es “no correspondido”. - Al fin se atrevió a mirarlo, sin sonreír, lo miraba con gran seriedad. Habló en inglés, queriendo que el rubio lo entendiera perfectamente. - Lo que sea que estés pensando, me da igual, pero reitero que no es “no correspondido”.

Tanto Stanley como Kohaku se quedaron en silencio ante la actitud tan cortante que adoptó Senku en esa sencilla línea.

Era increíble como un tema que parecía tan banal podía tocar más fibras emocionales en Senku que el hecho de subirse a un cohete con dirección a la Luna.

Stanley repitió varias veces más aquella palabra dentro de su mente justo antes de dar el paso para entrar a la cabina del cohete.

Notes:

Hikari: Y otro fanfic escrito en horario laboral jajaja, quizás es por ello que la cronología se ha ido por la coladera y he terminado por confundir el orden de varios hechos a la hora de escribirlos, pero bueno, espero que logren perdonar ese pequeño desliz. Este fanfic surgió luego de interminables fanarts en Twitter y uno muy específicamente publicado por @furikakeokkasan., que aunque cambié un poco las líneas finales, me pareció demasiado hermoso y acertado. Vayan a darle su amor por favor. Muy probablemente nos volvamos a leer pronto, si es que me lo permiten. ¡Bye bye-perowna!