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Dostoiesvky dijo que "El precio de amar mucho a alguien es no ser capaz de amar de nuevo". Daba la casualidad de que dicha frase coincidía mucho con Luis.
Luis habia entregado su corazon en un amor que lo destruyó sin parar, una y otra vez. Y aunque fuera consciente de que eso lo lastimaba, de que cada vez que se rompia perdia una parte de si mismo tratando de reconstruir ese amor, lo seguía haciendo. Porque para el, amar era mas fuerte que su dolor.
Porque el amor tenia que doler. Porque sé tenía que sacrificar mucho para obtener una recompensa. Pero cuanto mas podria aguantar un corazon antes de no ser capaz de volver a sentir.
Para Luis amar era hermoso. Porque sentir esa sonrisa, ese revoloteo en el estómago, esa calidez en su pecho luego del nudo por el dolor, ese abrazo luego de las lágrimas, esa risa floja que surge luego de los lamentos.
Quizás era masoquista.
Quien se quedaría luego de tanto.
Quien seguiría remando sin parar, sin estar seguro si quiera que exista una tierra firme.
Quien se dejaría caer por risco sin saber nadar, confiando que alguien le lanzaría un flotador.
Dicen que icaro se quemo por la emoción de sentir la libertad, por la arrogancia y el orgullo, por tratar de volar cerca del sol. Sería asi que Luis estaba destinado a quemarse por el sol. Por creer en su arrogancia que se merecia que sus sentimientos fuera correspondidos.
Que su amor no dolería tanto.
Pero el problema de Luis no era si era merecedor o no de ese amor.
Era que el queria amar a alguien que ni siquiera se amaba a si mismo, uno que se habia sumido en una miseria pensando que asi no se tendria que enfrentar al dolor de la realidad cruel en la que vivió.
Oh cuan miserable tenia ser aquel sujeto que era incapaz de ver que aquella angustia a la cual fue sometido durante tantos años. Ya no existia.
Y aun mas, cuan miserable tenia que ser aquel que lo amaba sabiendo que el otro no podía ver que era amado.
Oh cuan miserables eran los dos que pudiendo tenerlo todo, decidian lastimarse mutuamente.
Luis estaba dispuesto a dejarse caer en ese abismo sin fondo, esa caída sin retorno, eterna.
Pero aun asi sabia que seria feliz.
Amar dolía.
Lo entendía cuando miro que su Abuelo dejo todo por el, por un niño que no conocía.
Cuando su madre prefirió el sueño tonto de su padre por sobre su propia vida y la de su hijo.
Aun asi el amaba. Amaba cual niña inocente suspira por su primer amor, cual joven dama se sonroja por un tierno beso, cual mujer antes la mas intima caricias, cual anciana ante una risa compartida. La vida era muy efímera para detenerse a pensar y si esto me ¿mata?.
Porque aunque fuera incapaz de volver amar. No se arrepentiría de hacerlo.
De amar a la persona que hoy ríe enfrente de el, jugando como el niño que nunca fue.
Que lo saluda como si jamas le hubiera hecho daño.
Como si nunca se fuera cuando ya tenia suficiente de el. Ese que amaba a otras aun sabiendo que cada saludo le clava una aguja a su corazon ya agrietado.
Luis sentado en el porche de su casa observando el cielo. Nublado asi estaba, con signos que queria llover.
Las primera gotas empezaron a caer. Una gritó rompe esa calma frágil, esa burbuja en la que por un segundo todo estaba bien.
—Ven Luisito—le dijo.
Luis nego con la cabeza riéndose. No queria mojarse, no queria mancharse. Pero poca fue resistencia cuando dos brazos comenzaron a jalarlo fuera del lugar que lo protegía.
Asi era siempre.
Luis trataba de proteger pero cada barrera levantada era derrumbada por el inmenso amor que sentia por el chico que hoy lo hacía girar sobre sí mismo riendo.
La gotas de lluvia cada vez mas recia se le pegaban a cuerpo, el frío se le colaba entre las pieles anunciando la triste ruptura.
Pero que podria hacer el tonto Luis.
Si al final eso era lo que habia decidido.
Habia decidió amar aunque dolería.
Porque amar no es para cobarde. Amar es entregarte sin restricción, sabiendo que eso puede destruirte, y aceptandolo.
Por que amar no es solo quedarse ante dolor. Si no, eligir quedarse aunque no debas hacerlo.
El corazon de Luis habia decidió aquella noche, entre la que se conocieron. Que entregaría cada parte de si mismo aunque en el proceso eso lo matará, si con eso podria seguir estando a su lado un segundo mas.
—Mira—y señaló el cielo. Un arcoiris al final de las nubes—Dicen que puedes pedir un deseo. Pidamos uno—le dijo, cerrando los ojos. El solo pudo mirar su rostro.—que has pedido, Luisito?.
Que me dejes amarte un segundo mas.
—Si te lo digo no se cumple.—le dijo, mientras reía.
Por que una vida sin el no valia tanto como un efímero instante a su lado.
—Con eso eres Feliz, Luis?—le habia preguntando su Abuelo.
—Si—respondió el tonto Luis quien decidió que nunca podría dejar de amar a Bo.
Pero bueno como dicen el que se enamora primero es quien pierde primero en la guerra del amor; Este pobre muchacho perdió la guerra hace mucho tiempo.
