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Vínculo Incorrecto

Summary:

Un vínculo creado por un error. Un vínculo que sólo puede ser borrado al encontrar a su pareja destinada.

Chapter 1

Notes:

No sé hacer descripciones, pero una parte es dentro del qsmp y la otra en minecraft extremo :D casi no tiene diálogos, es más narración.

Puede que tenga errores.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

Ser omega era una parte de él que jamás odiaría. Su padre, el rey Vegetta es un omega, desde pequeño ha tenido una gran admiración hacía su forma de liderar el reino y lo poderoso que le parece.

Por ello, el día que descubrió su segundo género fue feliz de saber que compartía una cualidad tan importante con su padre.

Los omegas no eran débiles como algunos alfas querían hacer creer, él mismo demostraba ser fuerte, tanto que por unos años fue aquel que defendía y daba la cara por el reino de su familia, el Norte.

Sin embargo, había una única forma en la que hasta el omega más fuerte terminaría doblegándose ante un alfa. Usar la voz de mando con un omega marcado.

La voz de mando de un alfa podía tener mucha influencia en los omegas, pero no la bastante para impedirles rechazar muchas de las órdenes. Sin embargo, una vez que la mordida estuviera de por medio, la voz de mando permitía tener control total en cada orden dada.

Aldo odiaba la existencia de la mordida. La odiaba desde el día que lo marcaron.

Fue hace un par de años atrás, en su época siendo Generalísimo, durante la construcción de su castillo solía pasar días enteros en aquel lugar. El norte había empezado a formar lazos cercanos con las demás facciones, por lo tanto, no era necesario estar alerta de que la mansión estuviese bajo ataque.

Recordaba exactamente el momento en que aquel molesto alfa llegó a su territorio, fingiendo estar interesado en la construcción sobre esas tierras. Ash buscaba la forma de molestar y burlarse de él. Aldo lo sabía a la perfección.

Ashswag es el líder del Régimen, aquella facción que había intentado destruir al Norte durante años, aquellos que buscaban tener el control total sobre la isla y, por ende, sobre todas las facciones.

Intentó alejarlo en cuanto lo vio, aquel alfa era su enemigo sin importar si su familia aseguraba que había paz entre ambas facciones. Lo amenazó con su espada para exigirle retirarse, pero el alfa no dudó en sacar su espada al ver la clara amenaza.

De un momento a otro una lucha entre ambos inició. Hubo un problema que no notó con antelación.

Había pasado días dentro de aquella construcción, olvidándose por completo de fechas importantes, incluida la fecha de su próximo celo.

Durante la batalla el calor empezó a invadir su cuerpo, las feromonas que sabía controlar y mantener ocultas a la perfección empezaron a salir sin parar, sin poder retenerlas. Una vez que su fuerza disminuyó y sus piernas empezaron a flaquear sabía que tenía todas las de perder. No sólo por la lucha física, sino por lo que implicaba los segundos géneros.

Notó el cambio de Ash en seguida, las feromonas que esparcía Aldo frente a él parecían abrumarlo, cada paso que daba más cerca al omega lo hacía perder la razón, hasta el punto que con un fuerte movimiento la espada de Aldo salió volando mientras mandaba a volar de igual forma la suya propia.

Aldo no recuerda que sucedió después, una vez que sus instintos debido al celo nublaron su mente todo se fue a la mierda. Aquel lapso de tiempo desde que su espada dejó sus manos hasta que despertó será una incógnita para él hasta el final de sus días.

Despertó un par de horas después, en un rincón dentro del castillo aún en construcción, estaba sobre una bolsa de dormir, sin embargo, cada músculo de su cuerpo dolía, su ropa estaba esparcida por todos lados y el alfa estaba a su lado durmiendo.

Las preguntas sin parar recorrían su mente y el miedo de sentir que había cometido el peor error de su vida se confirmó cuando su mano se movió a ese lugar. El dolor insoportable que sintió al tocar la mordida en su cuello era lo suficiente para saber cuan jodido estaba.

Los días siguientes, por más que odiaba lo humillante que resultaba, suplicó sin parar a Ash romper el vínculo, sólo el alfa que crea la marca pueda romperla. Pero Ash se negó, le encantaba la idea de tener cierto control sobre el omega, y en cuanto notó el cambio en la obediencia al usar la voz de mando, su decisión se volvió más firme.

Aldo detestaba aquel vínculo formado. Era un accidente al olvidarse de su ciclo, al no cargar consigo un supresor de emergencia. Un accidente que lo unió al alfa con el jamás quiso tener ninguna clase de conexión.

Las épocas de celo siguientes a ese día fueron lo peor para él, al tener un compañero la efectividad de los supresores bajó. Los primeros dos celos fueron horribles, su cuerpo apenas pudo soportarlo, y gracias a la marca el celo no disminuía al pasarlo con cualquier otro alfa.

Aldo tuvo que dejar su orgullo una vez más, tuvo que hablar con Ash sobre su ciclo, y pedirle pasarlo con él. El líder del Régimen, al contrario de lo que imaginó, aceptó ayudarlo en cada ciclo a partir de ese momento.

La marca seguía estando en él, el vínculo seguía sin romperse, y los ciclos de calor los pasaban juntos. Pero jamás dejó de verlo como su enemigo, y era seguro que Ash pensaba lo mismo.

Intentó buscar alguna otra forma de romper ese estúpido vínculo durante meses. Descubrió que había otra opción, pero era imposible. Encontrar a su pareja destinada.

Si su alfa destinado lo muerde la marca anterior desaparecerá por completo y el vínculo se romperá.

Las parejas destinadas parecían ser un mito, una posibilidad tan baja que jamás había conocido a nadie que lo haya experimentado antes. No en ese mundo, ni en los mundos que conoció a través de sueños que experimentaba desde su adolescencia.

Terminó rindiéndose en sus intentos de romper el vínculo. Mientras Ash estuviera dispuesto a ayudarlo no debía suponer un problema mayor.

Hasta que pasó el secuestro de la federación.

Después de su regreso el cambio de Aldo creó desconfianza entre casi todos sus conocidos, las muertes que causaba lo hacían ser la persona más despreciable de la isla.

Ash utilizó su voz de mando logrando someterlo en distintas ocasiones para impedirle actuar, sin embargo, Ash no podía estar todo el tiempo junto a él para impedirle seguir causando desastres.

Su ayuda en los ciclos de celo también se detuvo. Sin más creyó que todo terminaría de esa manera, sufriendo solo cada celo por culpa de un vínculo que jamás quiso.

La alianza con Multi cambió su perspectiva. El doctor creó un supresor que no sólo lo ayudaba con cada ciclo de celo, sino también eliminaba la efectividad a la voz de mando.

Por ello, Aldo pudo lograr derrotarlos junto a Roier, pudo tener su venganza de Ash y acabo de forma permanente con la vida de uno de sus ahora enemigos del Norte.

Recordar la confusión en el rostro de Ash cuando sus órdenes fueron ignoradas fue un deleite visual. Escuchar su voz quebrada en súplicas cuando Juan estaba encerrado en aquella capsula rogando por la vida de su amigo fue satisfactorio.

“Disfruto cada una de tus súplicas, de la misma forma que tú disfrutabas cuando yo suplicaba por romper el vínculo”

Las palabras que le dijo en ese momento eran prueba de su resentimiento de años. Dejar a Ash perdido en sus pensamientos, esperaba que arrepintiéndose de sus decisiones, ayudó a distraer a los presentes para poder bajar la palanca sin interrupciones.

Los acontecimientos después de aquel día no mejoraron, se ganó el odio de toda la isla, su castillo fue destruido y la marca seguía en su cuello.

Tuvo que buscar un lugar temporal donde poder instalarse, muy lejano a todos isleños.

Ese día se sintió diferente al ir a dormir. Su cuerpo se sentía ligero, el cansancio se extendía en cada musculo su cuerpo y sentía una pequeña desconexión con su alrededor. La misma sensación que ha experimentado desde hace varios años.

La sensación de entrar en aquellos sueños extraños.

Su padre aseguraba que se debía al viaje entre dimensiones. Una habilidad que sólo el rey Vegetta podía controlar. Pero era diferente a como le sucedía a él.

El rey podía abrir portales entre distintos mundos y cruzar cuando él así lo deseara.

Mientras Aldo tenía esos sueños sin previo aviso, sueños que duraban hasta varios días, donde conocía a tanta gente y donde reconocía a gente que ya conocía en su mundo original. Pero él se negaba a creer que eran viajes entre dimensiones, esa era una habilidad única de su padre Vegetta.

Para Aldo eran simples sueños. Porque jamás regresaría con ningún cambio que experimentara en aquellos mundos, y las personas que solía encontrar de este mundo parecían no compartir ningún recuerdo sobre lo que Aldo les preguntara.

Algunos de aquellos mundos parecían estar conectados de cierta forma, con el pasar de los años podía reconocerlo con facilidad en cuestión de segundos de haber ingresado al sueño.

Como lo fue en el caso de este mundo, reconoció caras familiares, tanto de su mundo original como de otros con los que ha soñado. Al escuchar las reglas que le dieron en el pueblo de ese mundo se dio cuenta que estaba conectado a un mundo anterior al que estuvo.

Pasaría dos semanas en ese lugar, a menos que muriera de forma definitiva y por ende su tiempo en ese mundo fuese más corto. No estaba preocupado por morir, jamás lo estuvo en ninguno de los sueños que ha tenido a lo largo de esos años. Una vez que muera en alguno de los mundos con los que sueña regresará a su mundo original.

Decidió hacer equipo con Gamster, su amigo que ha conocido en algunos mundos y que parece tener los recuerdos de ellos.

El primer día les había ido bastante bien pese a ser un equipo de dos personas, cumplieron las misiones diarias mientras iban equipándose. Sin embargo, notó como aquel poderoso equipo empezaba a acabar con la gente de aquel mundo poco a poco.

Por un golpe de suerte, recibió un mensaje una vez que el día llegó a su fin, Coldified, una de las personas más fuertes para luchar le pedía que formarán equipo. No dudó en aceptar, después de todo ha escuchado en muchos mundos lo poderoso que era aquel joven.

Al día siguiente el joven llego a la base que Gamster estaba construyendo.

Las feromonas de alfa avisaron su llegada desde la distancia. Sintió un ligero hormigueo recorrer cada centímetro de su piel hasta llegar a su nuca justo donde, para su desgracia, estaba la marca que traía desde su mundo original.

Al salir lo miró por primera vez de cerca, el alfa lo escaneaba con la mirada, y Aldo tampoco podía apartar su vista. Sentía la sensación de conocerlo de antes, pero ningún recuerdo de otro mundo llegaba a su mente.

—¿Sólo están ustedes dos en este equipo, cierto? ¿Ambos son omegas? —la mirada de Coldi escaneó al interior de la base, esperando ver a Gamster, sin embargo, él había ido a conseguir más madera.

—Solo yo soy omega, Gamster es beta, ¿Hay algún problema? —el omega alzó una ceja a la espera de una respuesta, no creyó que el segundo género fuera algo importante ya que el alfa jamás lo mencionó en la conversación de la noche anterior.

—No realmente —su mirada regresó a Aldo, sus ojos fijos en él y con una sonrisa coqueta formándose en sus labios. El omega sintió su rostro arder desviando la mirada.

Ese segundo día notó cuan ciertas eran las palabras que había escuchado, Coldi era realmente bueno luchando, podía pelear contra varios a la vez. Los tres juntos habían acabado con tres integrantes de aquel equipo poderoso.

Poco a poco en los siguientes días integraron más gente. El equipo iba aumentando lentamente. Al igual que sus interacciones.

Coldi era un sujeto que solía coquetear mucho con la gente a su alrededor. Sobre todo con Aldo. Al inicio el omega lo tomaba como una broma entre amigos al empezar a crear confianza, pero en algún punto aquellos coqueteos aleatorios empezaron a ser más frecuentes y tener un tono más serio.

Aldo no podía negarlo, Coldi encajaba con su tipo ideal, físicamente era bastante atractivo y cada parte de su personalidad lo atraía más y más. Con el paso de los días no pudo evitar sentir que sus sentimientos cambiaban. Empezó a regresarle los coqueteos e inevitablemente su relación llegó a lo físico.

Los ciclos de alfas y omegas parecían no tener efectos en ese mundo, nadie dentro de el había experimentado su ciclo. A pesar de ello sus encuentros físicos los disfrutaba tanto como disfrutaría pasarlo con la sensibilidad que le daba el celo.

Alejados del pueblo y de las bases de otros equipos, ambos construyeron un pequeño lugar donde solían tener sus encuentros. Sin el celo de por medio su cuerpo no rechazaba al alfa. Sus cuerpos reaccionan como si fueran hechos el uno para el otro.

Fue durante una de las primeras noches de la segunda semana, cuando Coldi preguntó sobre la marca en el cuello de Aldo. La confianza entre ellos era demasiada, por lo que Aldo no dudó en contarle todo, incluso sobre los sueños y su mundo original.

Coldi escuchó atentamente cada una de sus palabras, confío en su historia y le propuso una idea. Ambos sentían una conexión fuerte entre ellos, sentían conocerse a pesar de ser la primera vez que se veían. Coldi tenía el presentimiento que esa conexión iba más allá de lo que ambos conocían.

“Podemos ser destinados”

Las palabras del alfa fueron suficientes para que Aldo aceptará que intentasen borrar aquella marca desagradable que venía cargando desde su mundo original.

Las caricias, los besos en su cuello junto a la delicadeza y cariño con el que Coldi lo trataba al darle la mordida le hizo creer que tal vez nada en ese mundo era real. Jamás se había sentido tan amado como esa noche.

Al día siguiente cuando despertó aún era temprano, el sol todavía no había salido por completo. La poca luz que tenía el lugar era gracias a las antorchas en el interior.

Al abrir los ojos se dio cuenta de la posición en la que estaba, abrazado junto a su alfa, compartiendo el calor corporal en una pequeña cama. Intentó alejarse un poco para ver su rostro.

Coldi ya estaba despierto, lo miraba con una suave sonrisa y cariño genuino.

Ambos se dieron los buenos días, volviendo a cortar la distancia en un fuerte abrazo. Los recuerdos de la noche anterior empezaron a aparecer de uno a uno en la mente del omega.

Por instinto llevo una de sus manos a su cuello, del lado donde había sido mordido la noche anterior. Se congeló por un segundo, el dolor ligero estaba ahí y las yemas de sus dedos sentían su piel herida en esa zona.

—La mordida sigue ahí —murmuró bajó, no lo suficiente para que su voz pasara desapercibida por su acompañante.

La cama se agitó un poco por el repentino movimiento de Coldi tomando asiento.

—¿Puedo ver? —una vez que Aldo tomó asiento y asintió, dejó su cuello a la vista de su acompañante.

Sintió la intensa mirada de Coldi sobre él, y a los segundos sus dedos pasar por la marca delicadamente, como si evitará lastimarlo con cualquier movimiento brusco.

El alfa después revisó al otro lado de su cuello, donde la marca anterior solía estar, la piel del omega estaba limpia en esa zona. La única mordida que poseía era la de su pareja destinada.

Ambos se alegraron. Finalmente se pertenecían, su vínculo se había fortalecido y Aldo sabía que en esta ocasión no sería lo mismo del vínculo anterior. Jamás odiaría esta nueva marca de mordida.

No sabía lo que les deparaba los siguientes días, sin embargo, ese mundo era el más especial al que había llegado.

En ese mundo conoció el amor. Conoció a su alfa que el destino le había escogido.

Notes:

Si sienten como que le falta algo es porque tenía planeado terminarlo de otra forma, pero yo soy feliz con el banquete que hemos tenido de ColdRaven así que preferí dejarlo ahí en vez de dejarle un final abierto como tenía pensado XD

Puede que le agregue otra parte con lo que me faltó de mi idea original, pero dependerá de si mi imaginación da para tanto en estos días :p