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Dancing Daffodils

Summary:

"Mientras Amor secaba gentilmente las lágrimas que caían por sus mejillas, algo en Victor tembló, sus temores resonando por todo su ser como un atronador eco.
Estaba en los brazos de un dios."
Un dios se enamora de un hombre.

Notes:

  • A translation of a deleted work

Chapter 1: A primera vista

Notes:

¡Hola! Pondre las notas en ingés también, en caso de que no hablantes del español quieran intentar o mejorar en el idioma o algo. Este fanfic es enteramente una traducción de Dancing Daffodils, de grayclouds. No voy a cambiar nada de él, ya que su historia es perfecta tal y como es. Solo cambiaré algo, y es que estará escrito en pasado (porque me parece que en español fluye mejor) a diferencia del inglés que está en presente, espero que no sea un problema!

Hello! I'll put the notes in english too, in case that some non Spanish speakers want to give this a try to improve or something. This fanfic is entirely a translation of Dancing Daffodils, by grayclouds. I won't hange anything of it, as the story is perfect just as it is. I'll only change a thing and is that this will be written in past tense (because I think that in Spanish it goes better) differently of the English version that is in present tense, I hope thi isn't a problem!

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

Victor siempre había sido un hombre simple con simples sueños y deseos que lo único que quería era llevar una vida simple; y la solía tener cuando todavía vivía en el pueblo.

Desafortunadamente, pocas cosas que conciernen los corazones de los hombres están permitidas ser simples, y poco después de llegar a la adolescencia, se encontró en el extremo afilado de una espada apuntada a su cuello. La muerte o el exilio eran sus únicas opciones, así que se mudó a una pequeña cabaña al borde del Gran Bosque y comenzó una solitaria vida como cazador.

Ahora, sus días eran tan simples como él quería que fueran. La mayor parte del tiempo lo gastaba en juegos de caza por comida o trabajando en su jardín, evitando los pueblos cercanos todo lo que podía. Era una forma de vivir muy solitaria, particularmente para alguien que disfrutaba tanto de la compañía y atención de otros, pero le confortaba la simplicidad de ella.

Pero, como es el caso de todas las cosas de la vida, esto tampoco duraría.

Un día, cuando Victor se detuvo para descansar durante una de sus de cazas por el bosque, su mirada capturó la peculiar visión de una solitaria flor creciendo junto al río. No es que no hubiera visto nunca flores a la orilla del agua, pero algo de esta, colgando sobre el borde como si una mera brisa pudiera arrastrarla a la rápida corriente, le hizo detenerse.

Salió de debajo de las sombras de los árboles y caminó hacia el narciso bañado de luz, brillando más que el agua cristalina bajo él.

Por un momento, estuvo tentado de arrancarlo, pero descartó este pensamiento rápidamente. Sería una pena arruinar algo tan bonito por un impulso inconsciente. En vez de eso, Victor se acercó, y estuvo a punto de sentarse al lado de la flor en el borde de la orilla cuando el chasquido de una rama le hizo detenerse.

—Hola —oyó Victor, y años de precaución le tenían colocando una flecha en su arco incluso antes de darse la vuelta por completo, con la puntiaguda punta apuntando a la garganta del extraño de pie a pocos metros de él, en las sombras de los árboles donde Victor estaba pocos segundos antes.

¿Cómo es posible que no oyera a nadie acercándose antes? Echó un vistazo al extraño cuidadosamente; parecía modesto, llevando una larga capa con una descuidada túnica lisa y pantalones asomándose por debajo de esta. Sin armas; al menos no a plena vista. Una daga o dos podrían ser fáciles de ocultar debajo de la ropa.

—Hola —dijo Victor con una amistosa sonrisa, la tensión en sus brazos la única cosa traicionando su cautela—. ¿Dando un paseo?

El desconocido le devolvió una pequeña sonrisa, pareciendo completamente tranquilo incluso con el hecho de tener una flecha apuntando a su yugular. Sus ojos, que parecían negros como el carbón entre las sombras, se movieron de Victor hacia el narciso a su lado.

—Estaba buscándote —Victor inclinó un poco su cabeza, pero antes de que pudiera contestar, el extraño le volvió a mirar y sacudió la suya—. No soy del pueblo.

Encontraba eso difícil de creer.

— ¿Entonces por qué estarías buscándome? ¿Y quién eres tú?

El hombre hizo una pausa, considerando la pregunta por un momento mientras Victor esperaba, y luego contestó:

—Estabas muy solo. No era una buena respuesta para ninguna de sus preguntas, particularmente la última, dejando a Victor cada vez más y más confuso. La manera en la que el extraño le miraba le comenzaba a hacer sentir intranquilo, como si estuviera mirando a través de sus ojos y dentro de su cabeza. Se sentía demasiado expuesto y vulnerable, sin importar que era él el que sujetaba un arma.

Victor exhaló un largo suspiro, medio pensando en dar la vuelta y dejar el lugar. Lo único que quería era disfrutar de su caza matutina, no enredarse en el críptico sinsentido de un posible loco. Aun así, era un interesante cambio en la rutina que el mismo se había construido. Un descanso de la calma del día a día.

—Probemos otra vez —decidió alegremente—. ¿Por qué me buscabas?

El desconocido calló por un momento, pasando la mirada de un lado a otro, y de repente parecía muy joven.

—Una chica me pidió que viniera a verte.

— ¿Sara? —Victor se tensó. No la había visto desde hacía casi un año, la última carta que recibió databa de tres meses atrás. Tentativamente, bajó el arco— ¿Para qué?

—Cree que podrías… —el extrañó calló, pareciendo buscar las palabras, inclinando ligeramente su cabeza y mirando al suelo. Victor no podía estar del todo seguro por las sombras, pero parecía como si casi se estuviera sonrojando.

— ¿Qué podría…? —presionó Victor, picado por la curiosidad.

—Ella piensa que me necesitas.

Victor pestañeó y el extraño comenzó a inquietarse, arrastrando sus pies, ajustándose el cinturón en el largo silencio que había comenzado. Era entrañable de ver, especialmente después de que pareciera tan compuesto antes.

Esto tampoco era que aclarara mucho las cosas.

—Vale, picaré —bromeó Victor, deslizando su flecha de vuelta en el carcaj, pero manteniendo una mano cerca del cuchillo en su cinturón—, ¿para qué te necesitaría yo? ¿Qué es lo que haces?

El extraño se quedó en silencio por un momento, el malestar que se veía en su postura siendo reemplazada con una expresión pensativa.

—Principalmente, junto a las personas. A veces, las separo.

—No entiendo —Victor frunció el ceño.

—Lo sé —dijo el hombre y sonrió indulgentemente, antes de que su expresión se volviera algo triste otra vez, las comisuras de su boca torciéndose ligeramente.

Su mirada volvía a hacer sentir incómodo a Victor, pero al menos parecía que este joven de verdad no era un asesino a sueldo enviado por el hermano de Sara. De todas maneras, esto no le acercaba más a la verdad, y las desconcertantes y vagas respuestas del extraño tampoco ayudaban mucho.

Victor se tomó un momento para volver a echarle una ojeada por segunda vez. Solo había prestado atención a las ropas y posibles armas que el desconocido podría haber estado llevando antes, ignorando su apariencia. Bueno, sin contar sus ojos, a los que todavía no podía decir cuál sería su color a causa de las sombras de los árboles que le rodeaban. Su pelo parecía igual de oscuro, corto y peinado hacia atrás.

Había algo raro entre las sombras, notó Victor esta vez. Parecían como si fueran a moverse si se quedaba mirándolas el tiempo suficiente, casi como si estuvieran enredadas alrededor del hombre, como una oscura y fina sabana.

O podría ser solo su cabeza jugándosela a causa de la falta de sueño.

Esto parecía más probable.

—A lo mejor deberíamos empezar desde el principio —murmuró Victor, más para sí mismo mientras apartaba la mirada de las sombras hacia la cara del extraño—, ¿cómo te llamas?

—Hay… —el hombre calló por unos segundos, mordiéndose el labio inferior— Tengo muchos nombres.

— ¿Viajas mucho?

El extraño juntó un poco sus cejas.

—No exactamente.

— ¿Quieres que intente adivinarlo? —sugirió Victor, y mientras muchos otros hubieran ido exasperándose por las evasivas respuestas, siendo que no hablaba con otra persona desde hacía tanto tiempo, Victor solo podía encontrar diversión en la situación— ¿Un asesino? ¿Un espía, tal vez? ¿Un escritor con una excesiva afición por los nombres de pluma?

El desconocido volvió a sacudir su cabeza.

— ¿Qué eres, entonces? Parecía en conflicto ante la pregunta, evitando la mirada de Victor, que esperaba pacientemente por una respuesta. Fuera lo que fuera que hiciera, no podía ser tan malo si Sara fue la que le envió.

—Me pregunto si me creerías —reflexionó el joven.

—Nunca está de más probar.

El desconocido murmuró para sí mismo, luego asintió, pareciendo que se había decidido.

Victor observaba cautelosamente mientras este salía de las sombras, y su corazón casi se detuvo.

Era radiante.

No de la manera en la que un rubor brillaba en la piel pálida, ni tampoco de la forma en la que una sonrisa podía iluminar un rostro, sino en la manera en la que, si las sombras le envolvían antes, los rayos del sol se juntaban a su alrededor ahora.

El extraño sonrió, de forma pura y cálida.

—Yo soy Amor.

Notes:

Bueeeeeno, ¡espero que les haya gustado a todos! Si tienen alguna pregunta respecto a la traducción, no duden en contactarme, y por favor den todo el amor que se merece a la verdadera autora!

Weeeell, I hope that everyone liked it! If anyone has a question about the translation, don't hesitate in contact me, and please give all the love that the real author deserves to her!