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Summary
John estaba en la cama, con la manta hasta el cuello. Ya tenía diez años, casi once, y le gustaba pensar que los truenos no lo asustaban… pero esa noche era diferente. Fue entonces cuando escuchó el suave chirrido de la puerta frente a la suya.
Lucero estaba ahí, de pie, con su pijama de franela, abrazando con fuerza a su osito.
—¿Puedo…? —dijo con voz temblorosa—. ¿Dormir contigo?John no dijo nada. Solo asintió con la cabeza y se hizo a un lado en la cama. Lucero cruzó el cuarto en puntillas y se metió bajo las cobijas sin soltar a Teddy. John notaba cómo el cuerpo de Lucero temblaba apenas, como una hoja bajo la lluvia.
Entonces, sin pensar demasiado, le ofreció la mano por debajo de la manta. Ella la tomó con fuerza.
—Una vez, pensé que si cantaba lo suficientemente fuerte, los truenos se irían. No funcionó. Pero me hizo sentir mejor.
—¿Puedes… cantar ahora? —susurró ella.Cuando Mimi entró a la habitación de John con una pila de ropa limpia, se detuvo en seco. Allí, bajo las mantas desordenadas, estaban su sobrino y Lucero, profundamente dormidos, el osito Teddy a medio caer entre ambos.
¿Quién nunca ha imaginado ser amig@ de los Beatles cuando eran niños?
Bookmarked by Urlover07
29 May 2026
