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Lo que fingimos no poder ver

Summary:

Siete años después de la guerra, Harry descubre la dura verdad detrás de la historia antigua: esta nunca está tan lejos de ti como pensabas.

Notes:

Chapter 1: Prólogo

Chapter Text

Doce días después de la batalla de Hogwarts, Harry cruza el umbral de Grimmauld Place y sabe abruptamente que ya no puede vivir allí.

Se mueve por la casa sistemáticamente, casi a ciegas, recogiendo y empacando las cosas que son suyas o que quiere conservar. No hay muchas de ellas; no puede ni siquiera mirar alrededor del lugar sin estar inundado con el recuerdo de alguien que simplemente... ya no lo está. Está harto de eso. Está cansado. Cada hueso en su cuerpo ha dolido durante dos semanas, como si todas las pruebas del año pasado le estuvieran alcanzando a la vez; hay momentos en los que apenas puede respirar por el dolor, momentos en los que tiene que cerrar los ojos y recordarse a sí mismo a la fuerza que se ha acabado, que han ganado, que puede dejarlo ir ahora. No está seguro de cómo -no está seguro de que alguna vez lo haya sabido-, pero sí de que no puede seguir llamando casa a este mausoleo, sin él pertenecer ahí.

Era el lugar de Sirius, y Harry siente una horrible culpabilidad elevarse en su garganta en la oficina del abogado a la tarde siguiente, donde el tipo, un profesional con sus viejas maneras y una amabilidad casi brusca debido a su franca practicidad y falta de juicio, dice: “Por supuesto, señor Potter” y “Tiene mucho sentido, señor Potter”. Le dice a Harry que él se asegurará de que la casa vaya a alguien que la conserve, la cuide y mantenga a Kreacher incluso con un salario si el elfo lo acepta, aunque Harry duda sinceramente de que alguna vez lo haga. No parece suficiente, pero nada ha sido suficiente desde hace tanto tiempo que Harry no cree que sea muy importante. Firma algunos documentos y se pone de acuerdo sobre algunas cifras y el señor Bracefoot le da la mano, y dice:

—Creo que ha tomado una decisión excelente, señor Potter, le enviaré una lechuza cuando llegue la oferta adecuada.

Harry se Aparece casi al azar en un barrio muggle cerca del Leaky, lo suficientemente cerca como para que pueda caminar hasta el Callejón Diagon si gusta, pero no tan cerca como para tener que preocuparse de que sus vecinos sepan quién es y vender fotos de él al Profeta, cuando esté comprando la leche. Recorre las calles en busca de señales de venta y luego compra el primer lugar que encuentra disponible; una habitación de un dormitorio con tuberías crujientes y una cocina estrecha en el cuarto piso del viejo edificio. Tienen poco que recomendarle, sólo que nunca ha sido ocupada por nadie que haya muerto horriblemente en su nombre; eso, para Harry, es suficiente calidad.

Consigue un trabajo como Auror, porque es lo que siempre dijo que haría. Va al pub con Ron, Hermione y Ginny, y después se lleva a Ginny a su apartamento con él, porque es lo que siempre pensó que haría. Testifica en algunos juicios -Alecto y Amycus Carrow para condenar, Draco y Narcissa Malfoy para la absolución- porque es el tipo de cosas que él piensa que la persona que quiere ser, haría, y sabe que tiene que intentarlo.

Seis meses más tarde, el señor Bracefoot le manda una lechuza con una nota que dice que un comprador ha hecho una oferta por la propiedad de los Black, con un reclamo de sangre verificable y un Juramento Inquebrantable de no hacer ningún daño intencional a la estructura o magia de la casa. Harry rechaza el ofrecimiento del Juramento Inquebrantable y firma los papeles para enviarlos con la lechuza, y suspira aliviado al ver cómo el ave desaparece en el horizonte.

Hermione le dice, un año después, que la casa se ha convertido en una especie de museo. Harry sólo le escucha a medias, pues está ocupado mirando con los ojos entrecerrados cómo Ginny y Neville permanecen demasiado tiempo juntos en el bar, pero se vuelve hacia ella cuando le pregunta si cree que alguna vez le gustaría ir a verlo. La mirada de su amiga es aguda, casi inquisitiva, y él piensa que esta podría ser una de esas cosas por las que ella está preocupada porque él no "sigue adelante" o algo así.

—Honestamente, Hermione —dice con un pequeño gesto de encogimiento de hombros—, es muy improbable que yo vuelva a esa casa algún día.

Ella asiente lentamente, y el asunto acaba allí. Y a veces, cuando sus paredes se sienten demasiado delgadas, su entorno demasiado ordinario, sus tuberías demasiado ruidosas, su cocina demasiado pequeña... Harry piensa en lo que podría haber sido de la vieja reliquia, limpia de toda la pérdida que representaba...

Bueno, él es humano, después de todo. Es natural preguntarse.