Work Text:
@bestlouie CONOCÍ A LOUIS
@bestlouie literalmente es el ser humano más hermoso, a pesar de que parecía apurado, se detuvo a saludar y hablar con varias fans. y antes de irse nos abrazó a todas *llora*
@sweetlwt @bestlouie owww que lindo. a que olía?? cómo iba vestido?? donde lo viste?? ¿¿QUÉ TAN LARGO ESTÁ SU CABELLO??
@bestlouie @sweetlwt está en LA, junto a todo un equipo de grabación y creí haber escuchado Corden por ahí, llevaba MERCH DE SAM FENDER¡¡ y el cabello le llega a los hombros, se veía hermoso
@heslvslwt @bestlouie merch?? omg louis es su fan numero 1
@bestlouie @heslvslwt apuesto que grita modo fanboy cada que le responde un tweet
@heslvslwt @bestlouie si no estuviera con harry, apuesto a que estaría enamorado de él
Harry dejó su teléfono en el sofá antes de dejarse caer en él. Cruzó sus brazos de manera inconsciente. Frunció su ceño, arrugó su nariz y un pucherito amenazó con formarse en su rostro.
Él estaba celoso.
Es decir, su alfa estaba celoso. Rasgaba su pecho con ansias, intentando escapar y dirigirse hacia cualquier lugar que se encontrara su omega y abrazarlo, y tomarlo y marcarlo.
Pero su lado racional le mantenía a raya; sabía que como alfa estaba siendo un idiota y debía dejar de comportarse como un puto cavernícola, sobre todo con su Louis, quien no hacía otra cosa más que cantar, amar a las personas y amarlo a él, incondicionalmente.
Su corazoncito dio un vuelco con la imagen de su bebé sonriéndole, como cada mañana, y decidió que era momento de dejar las redes un momento, evitando que más cosas le comieran la cabeza y optando por tomar una ducha.
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Louis siempre ha sido un gran amante de la música. Cuando era un adolescente, él era el alma de la fiesta que siempre llevaba sus nuevos descubrimientos musicales a todos lados. Siempre cargó con su mp3, era el típico chico que esperaba su canción favorita en la radio y comenzaba una grabación y rezaba a todos los dioses para que el locutor se quedara en silencio hasta que su tarea haya terminado.
Eso hasta que pudo comprar su primer iPod. La vida fue mucho más fácil desde entonces pues la música estaba a un clic de distancia. Ares se volvió un amigo-enemigo mortal, pero aun así lo prefería antes de volver a insultar a otro inocente locutor.
Sus días en X Factor y posteriores se volvieron agradables gracias a las melodías cortesía del omega; en camerinos, en el bus, vuelos de improvisto, hoteles... donde sea, Louis llegaba y alegraba el ambiente con una linda melodía. Incluso cuando One Direction acabó, cada día en el pequeño hogar que él y su alfa formaba, Spotify o YouTube sonaban en la sala de estar.
Constantemente estaba en descubrimiento de nuevos artistas, álbumes o géneros. Disfrutaba del talento de los demás y se le llenaba el corazón cuando notaba el empeño y las ganas de sus colegas no sólo por destacar, si no por compartir sus sentimientos con el mundo.
Fue un día cualquiera que Louis hizo su mayor descubrimiento: Hypersonic missiles fue una maravillosa melodía y no tardó en hacerle saber a sus fans por medio de Twitter que se había convertido en su canción favorita.
No tardó en comenzar a interesarse por la carrera del chico, Sam Fender y no sólo quedó maravillado con su música y maravillosa voz, sino por la actitud y forma de ser del alfa. Después de eso, vinieron algunos tweets recomendando sus canciones, su famoso tweet donde admitía no haber asistido a un importante partido, pero que había valido la pena por el magnífico espectáculo que Sam presentó...
Las fans rápidamente lo catalogaron como "el fan número uno" y él solo pudo reír ante eso. Fue cuando se dio cuenta que su canción favorita, su álbum y su artista favoritos del momento, llevaban el mismo nombre. Quizás si estaba siendo un poco -muy fanático. ¡Pero no hay nada de malo en eso!
Los Tweets se volvieron constantes, simples; felicitándolo por una nueva canción o haciéndole saber su admiración. Hasta que se vio a si mismo navegando por la web oficial; suéteres, playeras, gorras, bufandas o pósters por los que no dudaría en gastar su dinero.
Su emoción fue tanta cuando abrió el paquete y sostuvo la prenda blanca entre sus manos, que incluso Harry estuvo tan feliz como él.
Oh, Harry.
Había sido todo un tema con Harry. Sabía que su alfa era celoso, pero Harry con rapidez había entendido que solamente estaba atravesando por una etapa de fan y nada más. Aunque había podido aligerar el ambiente, no podía evitar que a veces Harry gruñera bajito después de mencionar a Sam, o que fuera y se aferrara a su cintura cuando cantaba animadamente alguna de sus canciones.
Fue cuando James Corden lo contactó para hacer un sketch con Sam como invitado especial, donde Louis básicamente tendría que llevar su lado fanático a un extremo nivel. Iba a ser algo entretenido y estaban seguros de que las fans lo amarían. Había sido conveniente que su paquete hubiese llegado días antes de la grabación del programa, sumaría un plus muy bueno, que hasta james había reído y aplaudido por ello.
Harry se había mantenido en silencio porque ahora su omega estaría cerca del alfa que tanto admiraba. Grabaría con él, estaría cerca de él, se divertiría con él, estaría cerca de él, reiría con él... ¿dijo ya que estaría cerca?
Sin embargo, Louis conociendo a su alfa, logró calmarlo entre mucho besos, mimos y promesas sobre lo que se dejaría hacer en la cama una vez regresara de grabar el programa. Por lo que abandonó la casa muy temprano esa mañana, dejando a su alfa no solo un poco enojado, sino frustrado y caliente esperando por él.
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Cuando la noche cayó y era hora de regresar a casa, unas fans lo reconocieron y entabló una larga conversación con ella; diciéndole que su álbum había sido una maravilla, preguntando sobre proyectos futuros, hablando de bandas, canciones, artistas, contando un poco de su vida diaria, y recibiendo halagos por su increíble playera, para continuar con una amena charla de su fanatismo, la cual tenía a las fans con una sonrisa. Un par de fotos que no dudaría que recorrerían el internet en unos cuantos segundos y por fin, pudo dirigirse a su casa.
Durante el camino, no pudo evitar sonreír emocionado por el programa que se transmitiría al día siguiente. Sabía que su alfa se sentaría a su lado y ambos lo verían, aunque estuviese bufando cada vez que el omega se acercase al alfa. Soltó una risa, Harry celoso era adorable; era lindo ver su pucherito junto a su fruncimiento de ceño. Amaba borrar el rastro de enojo con pequeños besitos y al final, Harry siempre se rendía ante él.
Entró a su casa, pensando que sería recibido con un posesivo alfa besándole. Sin embargo, el sonido de la ducha fue lo que llegó a sus oídos, cosa que le hizo sonreír. Fue a su habitación y se desnudó, dejando toda la ropa que había usado anteriormente en una silla y se encaminó hacia el cuarto de baño.
Ingresó silenciosamente, aunque tenía la ligera sospecha de que Harry ya había notado su presencia. Abrió la puerta deslizante, entrando a la ducha, obteniendo una deliciosa vista de la ancha espalda y del trasero del alfa. Louis se mordió el labio y con sus manitas se aferró a su cuerpo, dejando leves mordisquitos en la piel del rizado, sacándole leves gruñiditos.
"Hola, alfa" saludó con voz suave esperando que Harry volteara y le saludara con un beso, como debía de ser.
Y así hizo; el rizado se giró y tomó a Louis de los muslos, cargándolo y haciendo que éste enredara sus piernas en su espalda, estrellándolo contra las frías baldosas de la pared y devorando con ansias su boca.
Louis sonrió en el beso y Harry aprovechó e introdujo su lengua en la cavidad bucal del castaño, iniciando una batalla que eventualmente el castaño terminaría perdiendo, cediendo una vez más y dejándose llevar, seguro en los brazos de su alfa.
"¿Qué tal te fue, amor?" preguntó Harry, despegándose de la rosada boquita para dirigirse al cuello de Louis, donde su marca estaba, besándola, lamiéndola y haciéndole jadear un poco.
"Fue maravilloso" respondió el castaño, mientras enredaba sus dedos en el mojado cabello de Harry. "Mañana debemos ver el programa, por favor, ¿sí?" preguntó cuando sintió la mano del rizado vagar por sus muslos hasta su entrada, la cual comenzaba a lubricar.
"Sí, amor. Todo lo que tú quieras" susurró en su cuello, mientras dos de sus dedos hacían círculos en su entrada, haciendo que se mojase más previo a prepararle.
Louis hizo un esfuerzo por alejarse de la boca del rizado, dirigiendo la suya a la marcada mandíbula del alfa, alternando entre besitos, y mordidas, atrapando un poco de la carne del cuello. Una de sus manos deja su cabello y se dirige a la semidura polla del alfa. La toma casi con delicadeza, comenzando a deslizar su palma por la punta haciendo que Harry soltara el aire que había acumulado en sus pulmones y sus piernas temblaran un poco.
Despacio, introdujo un dedo en el castaño. Sintió sus labios temblar contra su piel, después más y más besitos. Harry jugueteó con su dedo un poco más, la entrada de su omega lo recibía con tanta facilidad, y su gruesa polla descansaba en la mano de Louis, nunca sin dejar de recibir atención. Cuando un segundo dedo fue puesto en juego, Louis gimió y más lubricante escurrió, facilitando su preparación y anunciando lo listo que estaba para él.
"Vamos, alfa" ruega en un susurro. "Estoy listo. Fóllame".
Harry no lo hace esperar más. Aferra su mano izquierda en la cadera de su bebé y con la derecha toma su polla, masturbándola un poco antes de dirigirla a la entrada de Louis. Gimieron al unísono cuando se deslizó en el castaño. Louis dejó en paz sus rizos para aferrarse a los anchos hombros de su esposo. Harry posiciona sus manos en las caderas de Louis, soportando la estrechez de este, como cada jodida vez que le follaba.
"Siempre tan apretado" dice Harry. Su boca se dirige a la tierna piel del cuello del castaño, donde su boca encontrará su hogar en los próximos minutos; lamiendo, mordiendo y marcándolo. Louis gime y echa su cabeza hacia atrás, exponiéndose ante su alfa. Y ambos gruñen cuando entra por completo en él.
Louis quizás estaba listo para contestar con una insolencia, como el descarado que es. Sin embargo, su alfa el cual buscaba saciarse con su cuerpo y perderse en el placer que su trasero le daba, salió lentamente y embistió duro contra él.
"¡Dios, Harry!" gimió cuando el rizado repitió aquello cinco veces más, cada una dando en su punto dulce. Su cuerpecito temblaba ante cada estocada y las manos del rizado le apretaban tan bien.
"Mío" reclamó el alfa con su gruesa voz, antes de acelerar sus embestidas, sosteniendo al castaño, el cual se deshacía en sus manos, sintiendo la dura polla de su omega apretarse entre ambos abdómenes.
"Tuyo. Soy tuyo, alfa" mencionó el omega, encajando sus uñitas en la piel del alfa, lo cual resultó en un estímulo más. Harry gruñó antes de capturar el labio inferior de su bebé en sus dientes, comenzando un desesperado beso.
La ducha se alargó más de lo necesario entre besos, jadeos, gemidos, embestidas y un nudo. Las piernitas de Louis temblaron a los costados del alfa. Saliendo desesperados de la ducha como dos jóvenes hormonales, se dirigieron a su dormitorio, donde el alfa lo puso contra la cama y le comió con desesperación.
Pasaron unos minutos en esa misma posición; Louis soltando lastimeros gemidos y súplicas a su alfa las cuales eran ignoradas, pero a cambio obtuvo la lengua del rizado dentro de él, haciéndole estremecerse mientras el experto músculo recorría sus paredes, apresándolo cuando el deseo y placer recorrían todo su cuerpo, sintiéndose en éxtasis y con la necesidad de mantenerlo ahí, entre sus piernas, para siempre.
Y Louis sólo pudo quedarse ahí, abierto para su alfa, para lo que quisiera darle y tomar de él, mientras se deshacía entre agudos gemidos bajo el acto hábil del alfa, que hacía que cada fibra y músculo de su cuerpo se rindiera y temblara por él.
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Cuando la luz de la mañana iluminó la habitación donde se encontraba la pareja, Louis despertó y se vio acorralado entre los fuertes brazos de Harry. Sonrió contra la piel de su hombro mientras buscaba escaparse para presionar un besito en la mejilla del rizado. Se veía tan pacífico así, entre sueños y sosteniendo su mundo en sus brazos.
El castaño luchó por salir de la cama sin despertar a su alfa; tomó unas bragas limpias de su cajón y sonrió cuando vio la playera blanca que había utilizado el día de ayer. No lo pensó dos veces antes de envolverse en la prenda, buscando su camino a la cocina para preparar el desayuno para él y su esposo.
Después de unos minutos de Harry luchando entre sueños debido a la pérdida del calor corporal de su omega, el rizado despertó desorientado, frunciendo el ceño cuando se encontró en la habitación vacía. Sin embargo, se relajó cuando escuchó el sonido de un sartén proveniente de la cocina y antes de ir a ver su bebé, entró un momento a Twitter.
@JKCorden Esta noche en @latelateshow, charla con @Louis_Tomlinson y un performance de @samfendermusic !! 10.30 xx
El tweet, en el cual se había adjuntado un clip sobre el sketch, había obtenido miles y miles de retweets y respuestas:
@loumylove SAM Y LOUIS JUNTOS OMG ESTÁ PASANDO!!
@bestlouie LO SABÍA! SAM Y LOUIS SÍSÍSÍ
@sunyouareart @sunlou LPM DESPIERTA Y VEN A VER ESTO
Sam y Louis juntos. Sam y Louis juntos. Sam. Louis. Juntos.
Harry tomó una larga bocanada de aire, inhalando profundamente, dejando que el oxígeno llegue hasta sus pulmones y busca que de alguna manera eso logre calmarlo. Sabe que no debe pensar estupideces. Sabe que Louis sólo está emocionado y su lado fanático solo está saliendo a flote como hace mucho tiempo no lo hacía. Él puede entender eso. Claro que sí.
Sabe que Louis lo escogió a él. Sabe que Louis está enamorado de él. Lo ama a él. Lleva su marca, comparten un hogar y en un futuro llevará sus cachorros. Su alfa se llena de orgullo cuando la imagen de Louis todo suave y redondo, embarazado de él llega a su mente.
El estúpido alfa ese podrá tener su admiración, pero Harry tiene su amor. Es lo más importante y es suficiente para él.
Sin embargo, la necesidad de tocar a su omega aumenta cada segundo. Perezosamente, logra levantarse de la cama vistiendo solo unos bóxers negros, siendo atraído por el delicioso aroma a panqueques recién horneados proveniente de la cocina, imaginándolos con un poco de fruta y una carita feliz hecha con miel, como siempre lo hacía su lindo omega.
Podía imaginarlo nadando en uno de sus suéteres que siempre robaba de su armario, pero que insistía en usar y Harry no era nadie para negar los caprichos de su omega. Quizás, después del almuerzo podrían pasar toda la tarde juntos, eso hasta que Louis decidiera correrlo de su espacio personal para seguir trabajando con su segundo álbum, para después buscarlo esa misma noche y acurrucarse juntos en el sofá de su sala y ver el programa de esa noche.
Las palmas de sus manos picaron insistentes cuando la conocida figura de su omega se abrió paso en su campo de visión. Sus muslos regordetes estaban desnudos, mostrando las marcas de la noche anterior, lo que lo hizo sonreír satisfecho. Su voluminoso trasero estaba solamente cubierto por unas bragas que se ajustaban y contrastaban deliciosamente con su piel.
Louis no parecía haber notado su presencia pues su vista no se despegó ningún momento de la estufa, donde podía ver un panqueque a medio hacer. La parte superior de su cuerpo estaba cubierta por una playera blanca, reconociéndola inmediatamente como no suya, lo que hizo gruñir internamente a Harry. ¡Él tenía un montón de camisas, suéteres, hoodies y todo lo que su omega quisiera usar! ¿Por qué tenía que llevar su propia ropa? ¡Inaceptable!
Se acercó y pegó su pecho a la espalda del castaño, cubierta por esa estúpida prenda que no le dejaba sentir su piel calientita. Louis dio un pequeño brinquito antes de ser prácticamente secuestrado por unos demandantes brazos que requerían de su calor. Se recostó contra el pecho de su alfa mientras el fuerte olor a café llenaba sus fosas nasales y se dirigía a su cerebro, inhibiendo sus sentidos y capacidades. Sus propias feromonas, producto de su satisfactoria posición, comenzaron a llenar el ambiente. Dulce vainilla envolviendo ambos cuerpos.
Harry gruñó quedito. Dio una profunda respiración en el cuello de Louis, inhalando su dulce aroma.
"Buenos días, alfa" saluda el castaño después de unos segundos. Harry seguía en su cuello, aferrándose a su cuerpecito como si su vida dependiera de ello. Murmuró lentamente, pegado a la sensible piel de la zona, un saludo en respuesta. "¿Todo bien, amor?".
"Mmhm" suspiró el alfa, comenzando a besar la piel expuesta de su omega, cerca de su marca.
Sus sentidos se pusieron alerta cuando captaron algo inusual. La ropa que su omega vestía no tenía un olor que el pudiera detectar. No era dulce, como la vainilla que desprendía su bebé. Y definitivamente, estaba seguro de que su propio aroma no era así.
Su alfa revoloteaba en su pecho, agitado y deseoso de alejar a su omega de ese hedor. Sin embargo, su ceño se frunció cuando, al mirar el frente de la playera, no sólo notó un estampado en blanco y negro que en algún otro momento hubiese tomado el tiempo de apreciar, de no ser porque algo más acaparó su atención.
'SAM FENDER', en grande, plasmado en la playera que su omega vestía. Su cuerpo se tensó. Un puchero inconsciente adornó su rostro. Tomó las caderas de su chico, casi posesivo. Soltó, sin querer, un gemido inconforme.
"¿Harry?".
"Esto..." señaló la prenda. "No huele a ti. O a mí".
"Oh, lo sé" respondió Louis, simple. "Llegó hace unos días, y la usé ayer para grabar el programa de Late Late de esta noche" encogió sus hombros y siguió en su labor, sin preocuparse realmente del alfa tras él que hacía berrinches.
"Huele a alfa" recriminó Harry unos segundos después. En el fondo, sabía que aquello era una estupidez, pero su alfa estaba celoso.
"¿Qué?" rió Louis. "Bueno, hubo algunos alfas, sí" menciona, mientras apaga la estufa, provocando que su cuerpo se despegue del cuerpo contrario. Provocó un gruñido en Harry -y no de los que le gustaban a Louis y las grandes manos de su compañero volvieron a tomarle con posesividad. "No me gruñas, alfa idiota. En unos días esto olerá a ti".
Sin embargo, ese hecho no logró calmar al alfa, quien deseaba por todos los medios marcarle ahora, en ese preciso momento. Habían sido unos días difíciles; todo el mundo había estado hablando del gran fanatismo de Louis hacia este chico Sam y Louis sólo se había encargado de echarle más leña al fuego. No había nada de malo en eso, lo sabía, pero su alfa se sentía reemplazado, olvidado por su omega. Y molesto, muy molesto. Molesto porque su omega tenía prendas con olor a otro alfa frente a él y no parecía importarle. Porque su omega había estado con ese alfa. Cerca. Juntos.
"No huele a mi" dijo, antes de volver a pegar su nariz en el cuello de su omega, inhalando su aroma como si fuese un calmante natural. Le atrajo por la cintura, pegando su pelvis al trasero de Louis, quien dio un brinquito cuando sintió el contacto.
"Ya t-te dije, en unos días tendrá tu olor, alfa, al igual que toda mi ropa" mencionó el castaño, intentando ignorar la erección que comenzaba a formarse en su alfa, debido a los constantes movimientos que hacían sus caderas juntas.
"Pero no huele a mi" era una idiotez intentar razonar con el alfa ahora, y Louis está seguro de que se llevará a la tumba el secreto de que ama que Harry a veces se comporte de esa manera animal y lo reclame con posesividad.
Ninguno de los dos se dio cuenta que se habían alejado de la estufa y ahora, el omega se encontraba apoyado en la encimera, sosteniéndose apenas con sus bracitos mientras el cuerpo ajeno tras él soltaba más y más feromonas y se contenía a tomarle ahí mismo.
Su cuerpo se dejaba, tan acostumbrado al toque del alfa, pero aun haciéndole estremecerse y temblar. Mojándose por él rápidamente, sintiendo su lubricante salir de sí mismo.
El alfa lo notó, sonriendo para sus adentros, mientras comenzó con movimientos de cadera simulando embestidas. El maldito bóxer le apretaba, su dolorida erección se deslizaba entre el regordete culo de Louis a través de las telas. Casi se sintió celoso de la braga que vestía Louis pues estaba empapada del delicioso lubricante del omega.
"¿Y qué vas a hacer al respecto, alfa?".
El tono juguetón de Louis le hizo sonreír en su cuello, mordiendo posesivamente la zona logrando sacar un placentero gemido del castaño. Dio una lamida por la zona afectada, sintiendo el cuerpo bajo él estremecerse y más olor a lubricante llenó la habitación.
EL alfa gruñó complacido. Su mano se dirigió a la espalda baja del chico, empujando repentinamente.
Los bracitos del omega se doblaron, buscando un lugar al que aferrarse, cuando su pecho impactó contra la encimera. La prenda no le dejaba sentir el frío de la superficie, casi haciendo un puchero cuando se dio cuenta que era un estímulo menos para él en sus sensibles botones rosaditos que adornaban su pecho.
Harry delineó con ambas manos su figura, admirando la sumisa posición de su chico; mostrándose ante él, agitado, casi sudoroso y mojado. Por él. Sólo por él. Tomó los brazos de Louis, posicionándolos en su espalda y apresándolos con una de sus manos.
Volvió a pegar su erección dolorida al trasero de Louis, restregándose en él, buscando sentir el lubricante que llenaba su nariz y deslizaba por los muslos del omega. Tomó con su mano libre la parte posterior del cuello expuesto de Louis, acercándose al oído de su omega y a la marca que los unía.
El omega se estremeció cuando sintió el aliento de su alfa en la marca, picando por ser abierta de nuevo, su cuerpo pidiendo a gritos volver a ser reclamado por ese alfa que ahora lo sometía. El olor a café, feromonas dominantes y posesivas habían inundado la habitación por completo y Louis estaba perdido en él.
"Mío" reclamó Harry con su voz profunda, demandante. Louis asintió como pudo, casi tirándose de rodillas frente a su alfa. "Solo mío".
"Sólo tuyo, alfa" suspiró Louis. Las caderas de Harry no desaceleraban, mantenían un delicioso vaivén, mientras la entrada de Louis dejaba escapar más y más lubricante que descendía por sus muslos, dejándola mojada, resbaladiza y lista para él.
"Quiero marcarte por todos lados, todo tu cuerpo" gruñó Harry, haciendo que Louis soltase un gemido. "¿Vas a dejar que lo haga, omega? ¿Vas a dejar que tu alfa te marque completo, para que todos sepan que me perteneces?" hizo énfasis en la frase tu alfa, nublando los sentidos de Louis, quien sólo atinó a seguir asintiendo mientras sus caderas buscaban más y más fricción.
"Sí, alfa" Harry sonrió. "Soy tuyo. Haz que todos lo sepan".
Sus brazos fueron liberados, pero el fantasma de las manos sometiéndolo se quedó ahí, imposibilitándole cualquier movimiento.
Las calientes y grandes -muy grandes- manos de su esposo se posicionaron en sus caderas, mientras sentía como el rizado se arrodillaba tras él. Los traviesos dedos comenzaron a jugar con las bragas que aún vestía, amenazando con arrancarlas de su cuerpo. El resto de su palma comenzó a amasar la carne de su trasero, sus pulgares rosando su borde por encima de la tela, lentamente.
Jadeos comenzaron a inundar la cocina, Louis luchaba por no retorcerse. Anhelando más del experto toque del alfa en su piel expuesta. La prenda mojada fue retirada de su cuerpo lentamente, dejando a la vista del ojiverde la necesitada entrada de su omega.
El lubricante la había dejado brillosa, apetecible a la vista del alfa, quien, sin esperar mucho más, acercó su lengua al borde. El agudo gemido que Louis soltó fue estímulo suficiente para incitarlo a continuar. Delineando el borde, tentándole, mojándole más. Bromeando, lamiendo lo necesario para mantenerlo deseoso, pero no lo suficiente para saciarlo.
Harry colocó ambas manos en el culo de Louis, apretando y separando para tener más espacio a su deliciosa entrada. El ojiazul volvió a tomar apoyo de la encimera, para comenzar a mover sus caderas, despacio, contra el rostro de su alfa. Buscando más contacto con su experta lengua.
El alfa dejó escapar el oxígeno dentro de él en forma de suspiro, logrando estremecer al omega. Un atisbo de sonrisa se pintó en su rostro, antes de dirigirse a los resbalosos muslos del chico, mordiendo zonas sensibles y degustando del dulce sabor de su compañero.
Un gruñido de indignación salió de los rosados labios de Louis cuando su entrada fue descuidada. La prenda rozaba descuidadamente con sus pezones, provocando escalofríos que desembocaban en la punta de su polla, rojiza y en espera de la atención que se le negaba.
Harry no se encontraba en una mejor situación; su alfa rugía en su pecho por controlar la situación, darle a su omega una adecuada liberación y marcarle como se debe. Podría pasar horas en esa posición, entre los muslos de su pequeño, sintiéndolo derretirse bajo su toque y torturándole hasta que esté suplicando por más. Pero esta vez, su alfa estaba necesitado por reclamarlo de nuevo, hasta que no existiera rastro de otro aroma que no fuera de ambos.
Dejó una última marca en la piel del castaño antes de regresar a su entrada, volviendo con más fuerza, succionando y saboreando el nuevo chorro de lubricante que expulsó el chico. Su lengua trabajaba más rápido esta vez, abriéndose paso en el estrecho agujero, para comenzar a dilatarlo.
Todavía estaba algo abierto por la follada de la noche anterior, sin embargo, le encantaba preparar a su pareja antes de adentrarse en él, viendo cómo se retorcía, cómo sus piernas comenzaban a temblar y sus caderas se movían con anticipación, cómo su agujero comenzaba a reclamar algo que le llenara, tentando al alfa y a su gruesa polla a destrozarle por completo.
Las caderas de Louis se retorcieron y buscaron más contacto en la hambrienta boca de Harry, pues cada segundo que pasaba, le devoraba con más ímpetu y Louis sólo podía pararse ahí y tomar todo lo que su alfa quisiera darle. Moviéndose en un vaivén controlado, chocando con las mejillas de Harry, quien se adentraba más con cada movimiento del omega.
Acercó dos dedos a los muslos de Louis, moviéndolos contra el lubricante que resbalaba por ellos, empapándolos decentemente antes de dirigirlos junto con su lengua. Comenzó a rozar el borde de la entrada, por los lugares que antes su lengua había recorrido; lo hizo con el pulgar; completamente seco causando una placentera fricción que hizo al pequeño estremecer.
Dio una última lamida antes de alejarse, mientras que sus dedos medios y anular, previamente lubricados, y los introdujo en Louis lentamente. El castaño soltó el aire que había acumulado en su pecho y su frente pegó suavemente en la encimera. Sus facciones se relajaron inmediatamente, mientras los ágiles dedos comenzaban a explorarle, dándole una innecesaria preparación, pues él ya estaba listo.
Siempre listo para su alfa.
El toque lento y tentador comenzó a tomar un ritmo más agitado. Los largos dedos de Harry recorrieron su interior dolorosamente lento, pero de una manera dura, posesiva. Malditamente experimentado con lo que volvía loco al omega.
"¡Más, a-alfa!" logró articular Louis, entre lloriqueos. Gemidos escapaban de su boca sin control alguno, mientras los dedos comenzaban a entrar y salir un poco más rápido. Lubricante salía a chorros cuando su próstata era tocada, estimulada, abusada con más ansias. "Ahí... Dios, sí" susurró en un tono más agudo, y cayó rendido. No tuvo más respuesta que una serie de jadeos ahogados cuando los constantes golpes a su punto dulce incrementaron. Su polla, punta roja y goteante a punto de explotar, rogando un poco de atención.
"¿Esto te gusta, amor?" dijo Harry, incorporándose mientras su mano seguía trabajando arduamente, abriendo adecuadamente al omega. Los bracitos del chico habían cedido, dejándolo recostado en la fría superficie. Al no obtener respuesta alguna, aceleró los movimientos a un ritmo brutal. "Hice una puta pregunta" azotó su trasero fuertemente con su mano libre y se aferró a la cintura del chico que temblaba bajo su toque.
"¡Sí, alfa!" un cosquilleo se formó en su abdomen, mandando una descarga eléctrica placentera por todo su cuerpo, recorriendo desde su cabeza; haciéndole rodar los ojos, y fruncir el ceño, relajándole su garganta para que sus delicados gruñidos y atrayentes gemidos salieran libres, adulzando el oído de Harry y motivándole a continuar. Siguiendo con sus muslos, empapados y temblorosos, al igual que sus piernas, las cuales cargaban parte de su peso y que apenas conseguían sostenerlo, desembocando en sus piecitos, los cuales cosquilleaban a la necesidad de contraer sus dedos para sobrellevar un poco el placer que le estaba envolviendo. Voz aguda, luchando por salir para responder. "Sí. Me gusta todo lo que me haces, alfa".
Harry dejó salir un gruñido gutural cuando sintió el interior de Louis apretarse en sus dedos, quedándose atrapados en su interior, mientras tiras y tiras blancas pintaban la encimera donde el pene de Louis encontraba un poco de fricción. Consiguió rodear su cuerpo con uno de sus brazos antes de que este se desplomara en el suelo. Las piernas habían cedido, por lo que ahora el alfa debía sostenerle mejor para poder follarle como se debe.
La mente de Louis dio vueltas, su cuerpo relajándose mientras intentaba recuperarse de su orgasmo reciente, quedándose en blanco cuando sintió la dura erección de su alfa entre sus nalgas, sintiendo como el glande amenazaba por entrar dentro de él con cada falsa embestida.
"Voy a follarte, omega. No va a quedar rastro de otro puto alfa en tu cuerpo" murmuró con una voz profunda que Louis no desconocía, pero seguía haciéndole estremecer. Su pene dio un tirón y su entrada se contrajo, atrapando el glande de Harry quien había comenzado a abrirse paso dentro de él. Una ola de lubricante lo cubrió, y algunas gotas descendieron hasta la base, dulces jadeos y gemidos ahogados eran música para los oídos del alfa.
Se introdujo en él de una estocada, resbalando fácilmente gracias a lo dócil y mojado que Louis se encontraba. Parado en sólo las puntitas de sus dedos, las piernas del omega comenzaron a temblar mientras el alfa intentaba controlar sus instintos de embestir duramente hasta que solo recordara su nombre.
El omega se aferró a la encimera cuando Harry inició con sus movimientos de cadera en ocho, la gorda polla llenándole tan bien, tocando cada sensible zona de su interior y logrando que jadeara y maldijera a todo lo existente por lo bien que se sentía.
El alfa sonrió con socarronería, y si Louis hubiese visto su rostro seguro le hubiese propinado una bofetada por burlarse de él cuando lo único que su cuerpo necesitaba era ser follado. Paró sus movimientos y casi pudo ver la expresión de enojo en su esposo ante la pérdida de contacto, pero no lo hizo esperar más y el vaivén dentro y fuera del omega inició.
"¡Harry!" gimió el castaño cuando el pene del rizado comenzó a destrozarle a un rápido ritmo. La punta de su polla martillaba contra su próstata y Louis sentía derretirse bajo el cuerpo de su esposo.
Harry le tomó de las caderas y comenzó a moverlas contrario a sus embestidas, logrando que, en cada dura estocada, su polla presionara más dentro de él. Louis nada que lo presionara contra la encimera, pero su cuerpo mismo reaccionaba en absoluta sumisión ante su alfa, quedándose en el lugar donde lo puso y mostrando su cuello y marca ante él.
Las caderas del alfa temblaron y su mandíbula se apretó, sus dientes picaban por hundirse nuevamente en la delicada piel de su omega debido a la sumisión que estaba mostrando. Sacando fuerza de voluntad desde lo más recóndito de su cuerpo, se obligó a no cerrar los ojos por el placer, para observar el rostro de su omega.
Louis estaba perdido en un mundo de satisfacción absoluta, deleitado por las constantes, duras y certeras embestidas que Harry daba contra él; gozando, ojitos azules llorosos y manitas frustradas por tocar a su alfa, gimiendo por cada intromisión y golpeteo en su interior, mordiendo su labio inferior en un absurdo intento de callar sus lloriqueos.
"Ni se te ocurra callarte" advirtió el alfa con gruesa voz, haciendo que su polla palpitase y expulsase un chorro pequeño de lubricante, mojando aún más la polla que lo estaba volviendo loco. "Quiero escucharte. Quiero que todo el mundo escuche lo que tu alfa te hace sentir".
El interior de Louis se vuelve imposiblemente más apretado mientras ambos se sumían en una nube de disfrute y posesión. Las emociones a través del vínculo iban acompañadas de la palabra "mío" por parte del alfa y el omega se regocijaba por su sentido de pertenencia. Su carita, presionada contra la encimera, y sus labios rosaditos dejando escapar gemidos y lloriqueos. Mejillas coloradas y mojadas por las lágrimas que comenzaba a soltar.
Harry gruñó y le obligó a erguirse. Pasó su brazo hasta el frente, sosteniendo el pecho de su bebé, evitando que volviese a caer. Louis envió su mano hacia atrás, logrando aferrarse al costado del cuello del alfa, el cual tenía una leve capa de sudor.
"Eres mío" demandó en el oído de Louis, peligrosamente cerca de la marca de unión. Un estremecimiento recorrió el cuerpo de Louis y su polla, cubierta de preseminal, tironeó contra su abdomen en anuncio de una inminente y pronta corrida. "Mío. Ningún otro imbécil alfa puede tocarte de la manera que lo yo hago. Mío".
"H-arry, ¡alfa! no puedo aguantar más..." rogó con voz entrecortada, sintiendo como el nudo en su interior comenzaba a expandirse y las embestidas se volvían más difíciles para Harry. Los vellos de su cuerpo se erizaron cuando sintió la mano de su alfa en su barriguita.
Instintivamente, llevó y posicionó su propia manita al lado de la del rizado. Cada estocada lograba crear un bulto en su abdomen, sintiendo la manera en que Harry se movía dentro de él. Sus muslos se apretaron y Harry gruñó contra su marca. Louis tembló y su polla dolorida, roja y mojada, estaba por explotar.
"Córrete para mí, omega" escupió las palabras mientras sus dientes fueron atraídos por fuerzas casi magnéticas contra la piel del castaño. Picando por tener un lugar donde enterrarse, Harry lamió su marca enviando un puñado de sensaciones placenteras que recorrieron todo el cuerpo de Louis, y después presionó rompiendo la piel para volver a reclamarlo.
Las sensaciones en Louis se incrementaron, era como volver a vivir el momento en que se unieron, la primera vez que Louis sintió realmente los sentimientos de su alfa hacia él. Ahora, las emociones dominantes eran posesivas, sacudiéndolo en un reclamo y casi podía sentir grabado en cada parte de su piel la palabra "Mío" con la voz de Harry. Con una última sacudida, pintó la encimera con más de sus fluidos, sin la necesidad de tocar su polla esta vez.
El interior de Louis se volvió abrumador de cierta manera para Harry, casi imposible de seguir moviéndose debido a la estrechez, y cuando el calor se hizo imposible de seguir soportando, su nudo estalló y liberó su carga dentro del ojiazul. Lamió su marca, curándola. Su alfa por fin pudo respirar en paz.
Mí omega. Mío. Lleno con mis cachorros. Mío. Míos.
"Bueno... aunque estar embarazado de ti sería un sueño, aún tenemos dos tours por hacer. Quizás no sea lo más conveniente" jugueteó el omega, flotando entre el mundo real y la puta maravilla. Ups, ¿había dicho eso en voz alta?
Harry, sin embargo, sonrió y ocultó su sonrojo en el cuello recién curado de su bebé. Repartió besitos por toda la sensible piel, haciendo que Louis gruñera gustoso.
"Alfa idiota, anudándome en la peor posición posible" se quejó Louis cuando notó que debían esperar al menos quince minutos a que el nudo que los unía bajara.
Sin embargo, el tiempo se hizo ameno entre las pequeñas risitas y mimos que su esposo le proporcionó. Casi que pudo quedarse dormido en sus brazos con lo bien que se sentía, descansando bajo el protector calor del alfa. Sin embargo, se obligó a mantenerse despierto para ser una buena compañía hasta que pudieran despegarse.
Aunque en el fondo, sabía que Harry podría entretenerse con verlo dormir, con ver su carita tranquila, mejillas rosaditas y mojadas por él, y su boquita entreabierta, soltando suspiros entre sueños. Esperando pacientemente a poder salir de él, para llevarlo en dirección a la cama y descansar junto a él.
Todo aquello pudo haber pasado, cualquier escenario era plausible. Por lo que no esperó, una vez que el nudo bajó, la cara de desconcierto de Harry, mirando en dirección a la única prenda que aún llevaba.
Casi que la miraba con horror. Mandíbula apretada y ya no en un puchero. Ojos casi desorbitados y en llamas. Como si quisiese destrozarla.
"No es suficiente" concluyó Harry después de segundos de meditación. "Todavía hueles a él. Todavía hueles a ese estúpido alfa. No es suficiente" le tomó de la cintura y lo volteó. Tomó sus muslos, y lo obligó a rodear su cadera con ambas piernas, sosteniéndose.
En pocos segundos, su espalda pegó con la pared más cercana. Podía sentir la anterior corrida de su alfa derramándose de su entrada. Sirvió como lubricante extra, pues una improvista, pero certera estocada en su interior le hizo jadear lastimero.
"¡Harry!" gimió cuando el choque de la pelvis de su esposo con su trasero se volvió constante, rudo y rápido. "¡Acabamos de hablar de no anudarme en posiciones incómodas, alfa bobo!" reclamó en vano.
"Voy a borrar cada rastro en ti de ese alfa" respondió, casi con su voz alfa, sintiendo el interior del omega apretarse contra su polla ante eso. "El único puto nombre que vas a recordar es el mío" llevó su mano a la erección de Louis apretando un poco, comenzando a masturbarle.
Las sensaciones se volvieron abrumadoras para Louis; su reciente orgasmo había dejado su cuerpo sensible ante cualquier toque. La sobreestimulación hizo que lágrimas se acumularan en sus ojitos. Dolorosa y placentera sensación de la polla dentro de él, martillando contra su próstata y su alfa reclamándolo.
"Mío. Eres mío, omega. Eres mío, Louis" las embestidas se volvieron bestiales, inhumanas y las lágrimas bañaron el rostro del menor. La polla de Harry creció más mientras veía a su omega jodido, destrozado por él. "Dilo".
"¡Sí, alfa! ¡Soy tuyo!" el cuerpecito tembló, rendido ante su alfa y sus malditas estocadas, acercándolo peligrosamente rápido a otra liberación.
Y si por Harry hubiese sido, hubiera seguido follando a su bebé, hasta que se hubiese quedado sin voz. Hasta que estuviese grabado en cada poro de su piel el nombre de Harry. Hasta que estuviese balbuceando incoherencias. Hasta que estuviese rogando por un poco de descanso, con su carita empapada por sus lágrimas.
Pero verlo descargándose en su estómago repentinamente, debido a la brutalidad de sus estocadas, casi hizo que inflase su pecho en orgullo. Su polla palpitó feliz antes de alejar al castaño, con todo el dolor de su corazón, de su cuerpo.
Lo arrodilló. Su polla a la altura de esos besables labios rojizos e hinchados. Louis abrió su boca, gustoso y Harry empujó dentro de él.
Controlando un poco más el ritmo folló la boca de su omega. Los ojitos brillosos le miraban ansiosos, mientras él se enterraba dentro de esa boquita. Tan apretada, mojada y dispuesta para él.
No fueron necesarias tantas embestidas. Cuando su cuerpo tembló, anticipando su segundo orgasmo, se retiró del menor. Se agachó un poco, a la altura del pecho y se liberó en la prenda blanca. El estampado que portaba su omega ahora estaba marcado con su semen, eliminando cualquier olor y rastro de otro alfa en ese lugar.
Mío.
Siguió tocando su polla una vez que se liberó. La volvió a dirigir a la boca del castaño, el cual se encargó de limpiarle por completo. El alfa pasó una mano por sus ojos, limpiando las lágrimas que los adornaban y colocando su mano en la mejilla rojiza de su bebé.
Se miraron y sonrieron como idiotas, antes de que el rizado tomara en brazos a su esposo y lo llevara a su habitación. El desayuno quedaría para después, lamentablemente.
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Esa tarde, el feed del Instagram del castaño se actualizó. Una foto de él, sentado en el regazo de su alfa y vestido con la misma playera -aunque ahora limpia. Ambos sonriendo, Harry aferrado a su cintura y Louis sin intención de despegarse de su cuello, acompañada por un texto donde invitaba a sus fans a ver el programa de esa noche.
