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Losing my religion resonaba en la pequeña bocina que el rizado tenía en su habitación. Pasadas las cuatro de la tarde, el adolescente de diecisiete años permanecía tumbado en la cómoda cama, ojos fijos en el techo y mente en blanco, pensando realmente en nada. Dedos tamborileando en su estómago, siguiendo el ritmo de la melodía y soltando pequeños balbuceos que simulaban ser la letra de la canción.
Era jueves. No era precisamente su día de la semana favorito. El jueves era el único día en que Louis demoraba más de lo usual en llegar a visitarlo debido a sus clases en la academia de danza. Además, era uno de eso días donde parecía ser que los profesores pactaban dejar montones de tareas. Por lo que además de pasar menos tiempo del debido con su adorable novio, el poco del que disponían se iba haciendo sus deberes, esto cuando lo único que Harry deseaba era aferrarse a su bebé y llenarlo de mimos y besitos.
Sin embargo, estaba realmente emocionado. Había conseguido el permiso de Johanna para que el ojiazul pasase el fin de semana con él. Había sido un trabajo duro obtener permiso de su propia madre, debido a que Anne saldría de la ciudad y no tendrían supervisión alguna. Pero después de un montón de súplicas, lloriqueos, limpiezas intensivas en casa y el patio, Anne terminó aceptando en derrota.
Harry tenía esta estúpida sonrisa pintada en su rostro mientras su cabeza reproducía miles de imágenes, las cuales podrían convertirse en un bien plan para un fin de semana en pareja. El viernes llegarían y terminarían sus deberes con un poco de música fondo -aceptando desde ya que podrían tardar más de lo debido, pues en cualquier momento Louis lo levantaría y lo haría improvisar un pequeño baile, o comenzaría a tararear despreocupadamente hasta que Harry se uniera a él y crearan su propio concierto en la pequeña habitación.
Después, podrían pelear en el sofá por tener el control de la TV, pelea la cual claramente terminaría ganando Louis cuando pusiera esos ojitos de cachorro que hacían tener a Harry a sus pies y terminarían viendo por milésima vez El rey león, acompañados de un montón de palomitas, besitos y abrazos. Sábado y domingo serían días tranquilos, donde podrían quedarse hasta tarde en cama, mientras él llena de besos las dulces mejillas sonrojaditas de Louis y lo envuelve en sus brazos.
Él haría el almuerzo, claramente. Amaba alimentar a su novio y observar sus pequeños zafiros achinarse mientras exclamaba lo deliciosa que su comida había quedado. Pedirían comida a domicilio -hamburguesas seguramente, porque Louis las amaba, y podrían hacer la cena juntos. Pasarían las tardes entre besos, abrazos, música, películas o esas nuevas series de Marvel de las que Louis no dejaba de hablar y tenía tantas ganas de ver.
Su vista se dirigió a su pared, decorada con pósters de sus bandas favoritas. No había notado hasta entonces que, en la esquina de su póster de Journey se encontraba una colorida photocard con un chico sonriendo y haciendo un gesto raro con sus dedos. Le hizo sonreír inmediatamente mientras negaba con su cabeza.
Su cerebro rápidamente tachó de su pequeña lista improvisada la palabra música, pues sabía que sería todo un tema llegar a un acuerdo en qué escuchar. Si bien ambos tenían un amplio gusto musical y eran capaces de disfrutar de cualquier género, Harry se inclinaba más al rock clásico mientras Louis se encontraba atrapado al mismo tiempo que fascinado en las poderosas garras del K-pop. En este aspecto, sus gustos eran muy diferentes y siempre competían por tener el control de la música -cabe resaltar que la mayoría de las veces terminaba ganando el castaño con una gran sonrisa en su rostro antes de comenzar con un alegre canto.
I Was Made For Lovin' You inició unos segundos después. Prestando más atención a su habitación, no pudo evitar notar como esta poco a poco había dejado de ser un espacio no sólo suyo, sino un Lugar de Louis también. Su escritorio, soportando un montón de libretas suyas y de Louis que probablemente había dejado olvidadas junto a su laptop, la cual estaba decorada con montones de stickers de sus bandas favoritas y al lado de ella, una taza negra decorada con un logo de uno de los grupos favoritos de Louis.
Incluso si frente a Louis fingía desagrado ante su música, la realidad es que amaba ver sus estantes llenos de libros, figuritas coleccionables y montones de CD's y Vinilos. Su cajita con la discografía completa de Queen estaba al lado de dos álbumes de los grupos Stray Kids y Twice que estaba seguro de que el castaño había dejado intencionalmente ahí. (What's the Story) Morning Glory? ocupaba su lugar junto a Map of the Soul: 7.
Tenía en mente nombres como BLACKPINK, ATEEZ o 2NE1 porque Louis siempre hablaba entusiasmadamente de ellos. Recordaba el ritmo de Next Level de aespa, porque recientemente Louis había llegado tan feliz y animado y le había pedido que por favor vieran el estreno del vídeo musical juntos. Aunque Harry había fingido aburrimiento, haría cualquier cosa por ver feliz a su bebé y había terminado accediendo.
Amaba verlo ensayar esas coreografías que a sus ojos eran jodidamente difíciles, pero en el cuerpecito del castaño se miraban como pan comido, mientras él practicaba con su guitarra -la cual había sido un regalo cortesía del castaño en uno de sus cumpleaños y era su objeto más valioso y preciado.
Sabía lo que la música significaba para Louis y jamás sería capaz de juzgarlo por ello. Había vivido con él su transición de escuchar ocasionalmente alguna canción de K-pop, a terminar llorando porque se había perdido un live de su Idol favorito. Le había visto tan asombrado y frustrado por coreografías difíciles las cuales no era capaz de seguirle el ritmo, a lograr aprenderse las mismas por completo y sin errores en cuestión de horas.
Quizás él no llegó a sentirse tan unido a un grupo de la manera en que Louis lo había hecho. Sin embargo, si eso hacía feliz a Louis, él no era nadie para apartarlo de eso.
Inevitablemente y contra su voluntad, se había visto arrastrado a participar en aquellos bailes. Desde que conoció a Louis, el chico se había encargado de eliminar cualquier rastro del lado tímido de Harry. Louis fue el responsable de que pasara de murmurar un poco una canción agradable en la ducha a gritar sus versos favoritos a todo pulmón. Y a pasar de mover tímidamente y sólo un poco su cabeza al ritmo de su canción favorita, a inventarse pasos de baile en cualquier sonido que llegara a sus oídos.
Sonrió cuando a su mente llegaron imágenes de su chico sonriendo feliz por haber realizado con éxito otro dance cover. Porque sí, junto a algunos chicos de la misma academia de danza, realizaban actividades externas como esa. Todo eso lo hacían por diversión, algunas veces lo realizaban en privado y en algunas otras ocasiones, salían a lugares públicos y siempre lograban atraer la atención de la gente a su alrededor, recibiendo montones de aplausos al finalizar la música.
Se levantó perezosamente de su cama, emprendiendo camino hacia su escritorio al ritmo de Billie Jean. Viendo su reloj, se dio cuenta que Louis no tardaría en hacer aparición y decidió que podría adelantar un poco sus tareas, para poder pasar más tiempo mimándolo.
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Louis entró sin llamar a la puerta. Harry, quien se encontraba atrapado en las ecuaciones de su libreta se sorprendió ante el golpe, saltando en su lugar y volteando rápidamente en dirección a su novio. Una sonrisa se pintó en su rostro en cuanto le vio, abriendo instintivamente sus brazos llamando al ojiazul a un cálido saludo en forma de abrazo.
El castaño llegó hasta él y se dejó casi caer en su regazo, aferrándose a sus hombros y escondiendo su carita en el cuello del rizado. Harry pegó su nariz a su cabello húmedo, perdiéndose rápidamente en el delicioso olor a frutas que desprendía.
"Hola, amor" saludó Louis en un casi murmuro, no despegándose del cuerpo protector de Harry.
"Hola, bebé" besó su mejilla. "¿Cómo te fue?" preguntó. Sintió como el menor formaba un puchero y se removía en sus brazos, lo suficiente para quedar frente a frente, mirándole. Harry volvió a perderse en sus hermosos zafiros, como cada maldita vez que lo veía.
"Hum, bueno. Sofía y Karen están enfermas y Joshua está lesionado" mencionó. "Decidimos posponer el baile hasta dentro de tres semanas. No quiero sonar egoísta o algo así. Es decir, sé que es lo mejor. Sí, lo sé. Pero ya me había preparado y es mi canción favorita... No sé..."
"Oh, amor" consoló el rizado. "No es egoísta que te sientas desanimado, bebé" volvió a repartir besos por su mejilla. "Sé cuánto te habías preparado para eso".
Louis no respondió y sólo buscó un poco más de contacto con su novio. No permitió que su ánimo decayera, pues rápidamente recordó que tendría todo un fin de semana junto a Harry, sólo ellos dos. Buscó sus labios para iniciar un lento beso; aún se encontraba en el regazo de Harry, por lo que sus manitas se aferraron a los anchos hombros de su novio y las fuertes manos del rizado buscaron a tienta su cintura.
"Sí... no importa" dice Louis una vez que termina el beso. "Además, eso significa que podemos bailar juntos..." I Could Die for You comenzó a sonar al mismo tiempo una sonrisa tímida se asomó por el rostro del castaño. Harry negó, pero la traicionera sonrisa lo delató.
La calmada melodía los envolvió en un cálido y reconfortante abrazo, un aura calmada rodeándolos mientras volvían a unir sus labios con una suavidad casi irreal. Medio tímidos, pequeños besitos esparcidos por ambos rostros. Harry dejando sus hoyuelos a la vista mientras los delicados labios de su novio recorrían su nariz, boca y barbilla, para después tomar el control y ver a su novio cerrar fuertemente sus zafiros mientras sus mejillas eran besadas con devoción.
"¿No crees que es una coreografía muy difícil?".
"¡No lo es! Además, eres el mejor bailarín del mundo. Lo aprenderás fácilmente".
"Sólo lo dices porque quieres que baile contigo".
Louis se encogió de hombros, soltando una risa a la que después se le unió Harry. Louis siempre decía lo mismo cuando quería que el rizado bailara con él y Harry siempre cedía, por supuesto.
"Quiero que todo el mundo vea al excelente bailarín que tengo por novio" mencionó con una sonrisa, meciéndose en su regazo mientras Harry apretó un poco su agarre en su cintura. Y Harry quería mantener esa hermosa sonrisa por el resto de su vida,
"¿No te gustaría hacerlo aquí en casa...?".
"¡No!" se apresuró a contestar Louis, sabiendo la respuesta de rizado. Aún seguía siendo algo tímido, aunque Louis decía que realmente era muy bueno. "Deberíamos hacerlo con un público, ¡así perderás tu miedo!".
Conocía ese tono de Louis, de suficiencia al saber que Harry terminaría cediendo. Pero esta vez sería diferente, estaba seguro. Él no bailaría en público, ¡ni siquiera si Louis lo pidiera! Él no lo haría... no otra vez, al menos.
Louis siguió balbuceando y parloteando todos sus planes para este fin de semana y Harry no podía ocultar su sonrisa. Embobado y perdido en la manera en que la boca del castaño se movía y endulzando su oído con su cantarina voz. Harry estaba demasiado ido por este chico.
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El viernes llegó. La mañana había pasado relativamente tranquila. La parejita había estado acaramelada todo el día que incluso los profesores les habían reprendido. Sin embargo, a pesar de no poder mantener sus cuerpos juntos en un abrazo a media clase, mantuvieron sus meñiques unidos bajo la paleta del pupitre.
Incluso sus amigos habían hecho hincapié de lo melosos que se encontraban, ganándose unos insultos por parte de Louis antes de esconderse en el pecho de Harry, quien siempre lo recibía con sus brazos abiertos.
Escucharon la campana que indicaba el fin de clases. La profesora se despidió de todos deseando un maravilloso fin de semana mientras todos guardaban sus útiles. Harry y Louis habían utilizado parte de su receso para adelantar tareas, por lo que sólo tenían un proyecto de biología por hacer. Harry rápidamente tomó ambas mochilas y las cargó sobre sus hombros, Louis sólo sonrió y entrelazó sus manos para dirigirlos hacia la salida.
El camino a casa fue realmente tranquilo, lanzando ideas para su proyecto y además la inevitable emoción de Louis por realizar el dance cover con su novio. Pasaron a comprar algo de comida -hamburguesas, papas, refresco y unos snacks para pasar la tarde.
"He hecho una nueva playlist" mencionó Louis cuando cruzaron el umbral de la puerta. "Nuestras canciones favoritas. Te mandaré un link, así podrás agregar las que me hayan faltado" tomó su móvil y se dispuso a hacer lo anteriormente dicho.
"Gracias, amor" Harry besó su sien, mientras le entregaba su comida, Louis achinó sus ojitos mientras aceptaba gustoso su deliciosa hamburguesa. Se acurrucaron en el sofá mientras la melodía sonaba de fondo.
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"Es muy fácil, mira: impulsas tu rodilla hacia arriba y das una pequeña patada. Con la misma fuerza, das un pequeño salto y te acomodas para caer justo en posición para realizar el siguiente paso" Louis realizó cada movimiento conforme hablaba, siendo imitado por Harry a los segundos. Con ceño fruncido y un poco de sudor en su frente, negó y tomó asiento, agotado. "¡Venga, Harry! Llevamos apenas la mitad, lo estás haciendo muy bien".
"Lou... estoy cansado" gruñó el mayor, una vez recostado en el suelo. Frustrado pues sus pies no lograban coordinar para hacerlo al tiempo correcto. Louis sonrió mientras buscaba su lugar al lado de él.
Besó su mejilla mientras alejaba un poco de cabello que se acumuló en su frente. Frunció un poco sus labios al ver el ceño fruncido de Harry. "¿Harry?".
"¿Sí, amor?".
"Sé que a veces puedo ser algo insistente o molesto" mencionó Louis. "No tienes que hacerlo si no quieres" besó su mejilla.
"Oye" contestó algo apurado Harry. "No, amor. Realmente quiero. Me gusta ver tu carita contenta cuando bailamos juntos. Sabes que haría cualquier cosa por verte sonreír" ambos chicos sonríen, pero Louis aún se siente algo culpable por ser el causante de la frustración de Harry.
"Creo que hemos hecho suficiente por hoy" concluye Louis. "¿Te apetece ver una película?" sonríe cuando Harry asiente. "Iré a darme una ducha".
"¿Te acompaño?" es recompensado con un golpe en su hombro antes de ver salir al castaño por la puerta. Suelta una pequeña risa al momento de erguirse y se dispone a ir a la cocina y preparar unas deliciosas palomitas.
Es entrada la madrugada cuando Harry se encuentra mirando hacia el techo sin poder dormir. Después de ver un maratón de Shrek, se dirigieron a la habitación del rizado. El castaño cayó rendido, encontrando su hogar en el pecho de Harry y durmiendo plácidamente a los pocos minutos.
Harry aún tenía en mente lo que Louis había mencionado esa tarde. Louis había llegado con él, emocionado con la idea de convertir un baile de ocho personas a uno de dos, lo había visto tan feliz realizando los pasos y lo había mirado con tanta ilusión cuando por fin un movimiento le salía a la perfección. No podía dejarle pensar que no quería hacer esto.
Maldita sea. Con cuidado, dejó el pequeño cuerpo reposar sobre el colchón. Viéndole tan sereno, con sus ojitos cerrados, sus mejillas abultaditas y pintadas de carmín debido a la presión ejercida en la almohada y sus dulces labios entreabiertos, no se resistió y se acercó a besar su frente, apartando un poco el cabello que ahí se acumulaba. Tomó un short de su armario y su laptop y se dirigió a la sala de estar.
Apartó la mesilla central, colocando la laptop en ella. Recordaba el nombre de la canción. Joder si no lo sabía. Louis probablemente lo mataría si lo llegase a olvidar. Ingresó una rápida búsqueda en YouTube y eligió el primer tutorial que encontró.
Por suerte, había aprendido rápido el coro, lo cual a su parecer era algo difícil debido a la cantidad de movimientos en tan poco tiempo. Eso le agotó y le hizo rendirse anteriormente. Sin embargo, una vez aprendido eso y con la meta de ver feliz a su bebé en mente, se dispuso a seguir las instrucciones que la chica recitaba a través de la pantalla.
Miró por última vez el reloj que adornaba la pared. 2:36. Iba a ser una noche larga.
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Louis despertó unas horas después. Ojos entrecerrados y pesados, en medio de la oscuridad y con frío. Sentía la presencia del mayor tras él, pero su cuerpo no estaba recibiendo un cálido abrazo como usualmente lo hacía.
Con un ceño fruncido se giró en dirección a Harry, lamentándolo inmediatamente cuando sus relajados músculos se contrajeron y sus huesos crujieron. Gimió con desdicha cuando se encontró con la ancha espalda desnuda de su novio, en vez de su cómodo pecho donde poder recostarse. Aun así, estiró sus bracitos hasta pescarse de su cuerpo, pegando su pecho contra la cálida piel, subiendo su piernita y rodeando la cintura de Harry.
Se aferró a él después de cubrirlos a ambos con una manta, pues se encontró con que Harry temblaba un poco. Le recordaría en la mañana para encender la calefacción. Talló delicadamente su brazo, buscando espantar el frío del cuerpo de Harry, su ritmo vacilando cada vez más a medida que caía en los brazos de Morfeo.
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"Entonces... ¿quieres seguir practicando?" sugirió Harry cuando los créditos de la película aparecieron en la pantalla.
Se habían quedado en cama la mayor parte de la mañana. Cuando Harry despertó y sintió el pequeño cuerpo de su novio aferrado al suyo, no pudo evitar sonreír y darse la vuelta para tomarlo entre sus brazos.
Había despertado Louis, malhumorado por haber irrumpido en su maravilloso sueño y se había negado a darle un beso de buenos días, argumentando que tenía aliento matutino -cuando esto no le había importado anteriormente.
Sin embargo, ese no fue un impedimento para que Harry sonriera y comenzara una guerra de cosquillas, logrando eliminar cualquier rastro del ceño fruncido que Louis podía tener y terminando en una larga sesión de besos.
Los movimientos aún eran algo lentos pues el sueño no había abandonado sus cuerpos. Suaves besos, delicados toques, las sábanas perdieron su lugar cuando se posicionó arriba de Louis. Viéndole fijamente, sus labios rojizos, brillosos y delicados pidiendo más se sus besos.
Depositó uno en ellos antes de comenzar un recorrido con sus labios por su grácil cuerpo. Saboreando su cuello, delineando su esternón hasta detenerse en su vientre. Lo amaba. Amaba su preciosa pancita y sentía que podría pasar el resto de su vida adorándola. La besó con delicadeza, sintiendo una fina risita que escapó de Louis.
Se abrió espacio entre sus piernas y depositó su cabeza en el vientre de Louis, exigiendo el toque de Louis en su cabello, de la manera tan lenta, delicada y con el cuidado que sólo Louis podía brindar. Cuando lo obtuvo, sonrió ampliamente y se relajó instantáneamente. Podrían haberse quedado toda una vida en esa posición, seguro. Pero el estómago del menor exigió en un rugido algo de alimento, haciéndoles reír a ambos.
Harry se obligó a despegarse y llevar en brazos a Louis hasta la cocina para alimentarle debidamente, pues no podía permitir que su bebé muriera de hambre.
"Oh, pensé que no querías hacerlo" mencionó algo confundido el menor.
"Bueno, en principio no quería. Pero creo que puede ser algo divertido. ¡Y en realidad me gusta bailar contigo!".
Louis sonrió ampliamente mientras se abalanzaba al mayor para darle un besito. Sólo fue un roce simple, pero para Harry fue como haber conseguido oro. Tomó la cintura de Louis con su mano y lo acercó para profundizar a un verdadero beso. Con Louis en su regazo, se permitió recorrer la hermosa figura de su bebé con sus manos mientras este se aferraba a sus hombros.
Y tan centrado en sus acciones estaba, que casi le pide matrimonio en ese momento sólo para poder divorciarse cuando sintió su cuerpo alejarse. La mágica risita de Louis brotó para recorrer el ambiente y desembocar en su canal auditivo, sintiéndose tan afortunado de tener la dicha de poder escucharlo.
"¡Vamos, vamos!" animó Louis mientras jalaba los brazos de Harry, haciendo un inútil intento de levantarlo pues este se encontraba casi unido con el sillón. Hizo un puchero.
"¿Puede ser después? No tiene que ser ahora, ¡Estábamos besándonos!" argumentó, pero no hizo amago de detener a Louis, ayudándole incluso al momento de levantarse, antes de verse arrastrado hacia el centro de la sala y casi gruñó cuando el inicio de la canción que lo acompañó durante toda la madrugada inundó el espacio.
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"¡Lo estás haciendo increíble!" mencionó Louis después del segundo coro, a casi nada de terminar el baile. Agitados y sudados como se encontraban, las sonrisas no desaparecían.
"Creo que tengo al mejor maestro" dijo Harry casi sin aliento. No estaba acostumbrado a movimientos tan rápidos en tan poco tiempo.
Eran un buen equipo en realidad. Como Louis le dijo, adaptarían un baile de ocho personas a sólo dos. Por lo que cada uno estaba obligado a realizar más pasos de los que deberían. Tenía las nociones del baile por todo lo que había practicado en la noche, pero gracias a Louis, había perfeccionado sus movimientos y ahora ambos se movían casi en sintonía.
Habían tenido uno que otro fallo en el proceso; uno que otro salto o movimiento brusco tenía a Louis en el piso, sobando la zona afectada por el golpe y a un risueño Harry dando apoyo moral a modo de burla, al igual que la coordinación de Harry a veces fallaba, realizando movimientos inexistentes a medio baile lo cual los tenía a las carcajadas a ambos por lo ridículos que se veían al realizar esos movimientos apropósito de manera repetida.
Cuando la canción terminó, Harry cayó al suelo y sus músculos agradecieron aquello. Gimiendo de satisfacción cuando su cuerpo comenzó a relajarse. Louis imitó su acción, quedando uno al lado del otro, regulando sus respiraciones y calmando el subidón de energía.
"Eso fue asombroso" dijo Harry unos segundos después. Miró a su pequeño mientras este sonreía y sí, esto es lo que quería. Sonrió de vuelta antes de dirigirse hacia él, depositando un pequeñito beso en la frente de su chico, otro en su naricita de botón y otro en sus labios.
Louis se removió. "Estoy sudado".
"No me importa. Sigues siendo precioso y sigo queriendo besarte".
La bocina siguió reproduciendo más canciones de la lista de reproducción que Louis había creado. “Look after you” los envolvió en un aura armoniosa, tan tranquilos, sólo viéndose, sonriéndose y amándose. No había necesidad de explicar nada con palabras; sus ojos gritaban todo lo que sus corazones sentían.
"Me gusta esta canción" tarareó Louis, juntando sus manitas en su pecho y jugando con ellas, moviendo un poco su cabeza y cantando bajito. Harry le imitó, voces casi al borde del susurro, cantándose el uno al otro.
"Te amo".
"Yo te amo más" contraatacó el castaño, irguiéndose para dejar un corto beso en los labios de Harry antes de levantarse. Harry le siguió. "Deberíamos grabarlo".
"¿Sí? No estoy seguro si quiero eso" mencionó Harry.
"¡Sí! Es decir, sería solo para nosotros. Nos podría ser útil para detectar errores en el baile o pasos que podríamos mejorar. No tenemos que hacerlo, pero creo que puede ser una buena idea".
Harry lo pensó un poco. Louis tenía razón. Confiaba en Louis y sabía que no le mostraría ese video a nadie sin consultárselo antes, o en caso de sentirse muy avergonzado después de verlo, Louis lo eliminaría inmediatamente si Harry se lo pidiese. Sonrió.
"Está bien" dijo Harry. Louis respondió con una sonrisa y en unos segundos ya se encontraba ajustando su móvil en una posición donde pudiese grabarlos correctamente. Harry bebió agua, ofreciéndole un poco a Louis. Encontrándose ambos perfectamente hidratados y relajados, Harry se dispuso a regresar la canción y dejarla preparada para cuando Louis comenzara a grabar.
"Estaba pensando, podríamos intentar hacer esa receta... la del pollo relleno de mozzarella" dio clic a grabar, mientras se posicionaba.
"Me parece perfecto, amor" Louis no era un experto en la cocina, pero ese era su platillo estrella y Harry lo comía encantado.
Harry le dio play a la canción. Cada uno iniciaba en una esquina opuesta, encontrándose en el centro para girar a la cámara al mismo tiempo. Harry no podía evitar mirar a Louis moverse. Lo hacía con tanta gracia, delicadeza, sencillez y a la vez lo hacía ver tan enérgico, mágico y animado. No se había parado a pensar en el empeño que Louis le había puesto a este pequeño momento juntos. Admiraba el ingenio que tenía para lograr adaptar una coreografía en tan poco tiempo.
Louis siempre había tenido ese talento artístico, pero la habilidad que ahora poseía de expresarse tan abierta y fácilmente con su cuerpo había costado años y años de práctica, los cuales Harry estaba más que agradecido de haber podido pasar junto a él. Ahora lo miraba, más experimentado, realizando con naturaleza los movimientos y no pudo evitar que su pecho se inflara de orgullo.
Ahora, ambos realizaban los mismos movimientos. Dándose la espalda, Harry sentado y Louis de pie. En un momento, ambos estiraron sus brazos, lo suficiente para que sus dedos rozaran, completando la serie de pasos para rápidamente seguir con la siguiente parte.
Ver a Louis contento, desenvolverse con tanta familiaridad frente a una cámara le dio la confianza de realizar la última parte con seguridad, energía e incluso un poco de coquetería, Louis había sido su maestro después de todo.
El último verso fue pronunciado antes de que Louis sintiera que estaba siendo elevado, Harry cargándolo de los muslos, rodeando su cadera con sus piernitas, soltando pequeñas risas cuando los piquitos que Harry repartía por todo su rostro comenzaron a hacerle cosquillas.
"Yo creo que estás listo para bailar frente a un público" mencionó Louis, como si en algún momento lo hubiese estado evaluando. Mordió su labio inferior cuando sintió las manos de Harry apretarse en su cintura, llevó sus propias manos a los hombros del rizado.
"Eso lo dirá el vídeo, cuando veas mi baile querrás arrancarte los ojos" bromeó Harry, deleitándose con la maravillosa risa de Louis.
"Entonces bájame para poder comenzar a juzgarte".
Harry lo vio una última vez: rojizos labios húmedos, sonrisa resplandeciente, mejillas tintadas de bermellón, su pecho subiendo y bajando, intentando recuperar el aliento, sintiendo su cuerpo tan pequeño bajo su agarre. Y Harry sólo quería besarlo una y otra y otra vez.
"Eso puede esperar" dictaminó antes de estampar al menor contra la pared, devorando sus labios, perdiéndose en la dulce ambrosía y siendo correspondido con una sonrisa.
