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—¿Una cita?—. Tsukasa no estaba del todo convencido. Los compromisos que tenía programados para esa tarde se habían cancelado de imprevisto y, lejos de sentirse molesto, un gran alivio lo invadió al saber que no tendría que hablar con personas que no eran de su agrado; sin embargo, Isshiki no tardó en enterarse de la situación, y ahora lo miraba con atención absoluta, ansioso por escuchar una respuesta positiva a su petición.
A veces le sorprendía la manera en que Isshiki parecía tener demasiado tiempo libre incluso siendo parte de los Consejeros y, sobre todo, que siempre supiera el momento adecuado para aparecer frente a él con alguna idea extraña metida en la cabeza.
—En todo el tiempo que llevamos saliendo no hemos tenido ninguna salida ¿cierto? Vamos, es raro que tengas días libres ¡aprovechemos esta oportunidad para ir a la ciudad!
Fuera de su personalidad en la cocina, Tsukasa era un completo desastre en cualquier otro tipo de situación, sobre todo cuando sentía que la firmeza con la que se negaba poco a poco cedía, cual algodón de azúcar en su boca, cada vez que Isshiki le miraba con ese semblante suplicante en el rostro. El recuerdo del día en que se le declaró golpeó su mente, esa mirada era exactamente la misma.
<Una cita…> ,Tsukasa no tenía mucha idea sobre ese tipo de cosas, y una parte de él se seguía preguntando qué es lo que sería diferente en su relación con Isshiki ahora que estaban juntos, es decir ¿no se habían comportado exactamente igual que antes de comenzar a salir? Se veían en las reuniones del Consejo, y ocasionalmente en las salas donde coincidían para algunas tareas.
Isshiki le confesó que le gustaba, y quería que le diera una oportunidad pero… ¿oportunidad de qué? No lo comprendía.
—De acuerdo—cedió por fin, tratando de tranquilizarse un poco para no pensar de más.
Gente.
Demasiada gente.
Tsukasa no estaba acostumbrado a caminar por calles tan atiborradas de personas. Tropezaba cada dos por tres con los otros peatones, hasta que sintió la palma de Isshiki en su espalda, acompañada de una ligera presión para indicarle el camino a tomar. Tsukasa optó por ignorar la extraña sensación que recorrió su columna cuando lo tocó con tanta familiaridad. Entonces entraron en un local, parecía una tienda de ropa.
—Descansemos aquí unos minutos, no estás acostumbrado al sol tan intenso ¿verdad?
Un fugaz pero sonoro latido llegó a los oídos de Tsukasa cuando los dedos de Isshiki rozaron su frente, tras los mechones de cabello. Solo pudo atinar a asentir antes de seguirle por los pasillos de la tienda, el lugar se sentía bastante fresco y le había dado el respiro que necesitaba.
—Mira ésto—le llamó Isshiki, quien se había detenido en el área de accesorios y parecía muy divertido con lo que había encontrado. En cuanto Tsukasa se encontró frente a él, colocó uno de los sombreros que observaba sobre su cabellera blanca y lo miró con detenimiento. —Te queda mejor de lo que creí—lo elogió, provocando un suave sonrojo en el rostro de Tsukasa.
—¿A dónde iremos?—preguntó, en un intento por cambiar de tema. Dio un vistazo al espejo que se encontraba sobre el expositor de los sombreros y, aunque no era un experto en moda o algo por el estilo, tuvo que aceptar que el sombrero que Isshiki había escogido para él le lucía bastante bien.
—Como todo fue tan repentino no pensé en algo en particular, pero al venir por aquí seguramente encontraríamos algo qué hacer tarde o temprano. Fue una excelente idea ¿no crees?
Algo era diferente. Tsukasa sentía que el Isshiki frente a él sonreía con mayor naturalidad y que, si bien no lo parecía, le gustaba soltar boberías de vez en cuando.
—Pareces alguien que tendría un plan, pero solo querías asegurarte de que viniera contigo ¿cierto?—respondió, riendo discretamente.
Isshiki se quedó atónito por unos instantes. Al tratar de recordar alguna ocasión en que escuchara la risa de Tsukasa, nada vino a su mente, por lo que se aseguró de grabar perfectamente ese instante en su memoria.
Tras una fugaz discusión sobre el destino del sombrero que se había probado Tsukasa, éste ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar cuando Isshiki ya lo había pagado para regalárselo.
—Te ayudará a cubrirte del sol, aún tenemos mucho camino por recorrer.
Tsukasa no sabía exactamente lo que significaba tener una cita, pero visitar tiendas de utensilios para cocina y merodear por los mercados no era algo que esperara. ¿No harían lo mismo si sólo fueran compañeros de clase o del mismo grupo de amigos? Quería entender qué pasaba por la cabeza de Isshiki, realmente lo quería.
—Los chicos me contaron de un local de okonomiyakis por aquí cerca ¿quieres que pasemos a comer algo antes de regresar o prefieres ir a otro lado?
“Los chicos”, sus kouhais de la Estrella Polar ¿cierto? ¿Acaso el que fueran a un lugar tan trivial como ese, no reforzaba su punto?
—No tengo inconveniente.
Sin quererlo, el camino al local pareció más largo de lo esperado. Tsukasa revisaba ocasionalmente su teléfono como una manera de distraerse del extraño ambiente que los había atrapado. Respondió un par de mensajes a Rindou y revisó su agenda del siguiente día.
Suspiró. Sólo quería un día de tranquilidad ¿por qué tenía que estar tan ocupado siempre?
—Tsukasa ¿hay algo que te preocupe?
La pregunta lo tomó por sorpresa, siendo inconsciente del tiempo que permaneció en silencio y disperso en la pantalla de su celular. Tal vez fue por eso mismo que respondió sin pensar.
—¿Esto realmente es una cita?
Cuando se percató de lo que dijo, pensó en retractarse, pero la desilusión expuesta en el rostro de Isshiki lo dejó sin palabras.
—¿No te agradó salir conmigo?
—¡No, no me refiero a eso!
Por primera vez, Tsukasa mostraba claras intenciones de expresarse correctamente, pero cuando se trataba de sentimientos como ese ¿por qué era tan difícil encontrar las palabras correctas?
—Nosotros… solo paseamos por la zona como lo haríamos con cualquier otra persona, o esa es la impresión que tuve.
Isshiki detuvo su andar al imaginarse lo que pasaba por la mente de Tsukasa. Decir que tenía experiencia en relaciones amorosas sería una completa mentira, pero probablemente tenía una mayor idea de cómo eran a lo que sabía Tsukasa.
—¿Sentiste algo diferente al estar conmigo todo el día? —No había malas intenciones en su pregunta; sin embargo, al sentir la profunda mirada proveniente de aquellos ojos verdes le causó escalofríos a Tsukasa. Se sentía completamente expuesto ante Isshiki, como si con cualquier movimiento en falso, éste le fuera a saltar encima.
¿Algo diferente? No comprendía a qué se refería.
—Te sientes diferente cuando sales por compromisos que cuando Kobayashi te arrastra con ella ¿cierto?
Por supuesto que sí. Últimamente sentía un malestar desconocido cuando debía atender personas que no dimensionaban en absoluto el significado de su cocina, pero el estar con Rindou, a pesar de ser tan caótica, siempre le brindaba un respiro de toda la falsedad que le rodeaba.
—¿Crees que te sientes igual cuando estás con ella que cuando estás conmigo?
Tsukasa cerró los ojos, comparar algo tan abstracto como un sentimiento era simplemente imposible; sin embargo, ahí estaba, concentrándose con la seriedad que su respuesta requería.
Logró visualizar a Rindou arrastrándole por todos lados mientras hablaba sin parar, y a Isshiki sonriendo como de costumbre.
Con un koala abrazado a su pierna.
Algo no cuadraba.
—No es igual—fue lo único que atinó a decir después de su fallida imagen mental.
Isshiki sonrió ante la respuesta. ¿Acaso no habían quedado en el mismo punto que al inicio?
—Tú... me dijiste que te gustaba—agregó Tsukasa, descolocando a Isshiki; por mucho que se caracterizara por ser alguien extrovertido y seguro de sí mismo, no había manera humana de no avergonzarse cuando la persona a la que le confesaste tus sentimientos te dice algo así tan salido de la nada—, pero tampoco cambiaste en nada después de decírmelo ¿cómo se supone que sepa si algo es diferente cuando no tengo cómo comparar el antes con el ahora?
—Tenía miedo de incomodarte—respondió con dificultad, desviando por primera vez la mirada de Tsukasa—. Ya tienes muchas cosas con las cuales lidiar siendo el Primer asiento como para que venga a complicar más las cosas. Todos tratamos de apoyarte dentro de nuestras posibilidades pero… si alguna de mis acciones provocara que pierdas la confianza en mí, ya no me permitirías ayudarte, y esa era la única excusa que tenía para mantenerme cerca de ti.
Tsukasa suspiró, nunca había comprendido la forma de pensar de Isshiki, y esta ocasión no sería la excepción. Detuvo su andar, y esperó a que Isshiki hiciera lo mismo.
—Estoy en todo mi derecho de estar confundido. Te me declaraste, me pediste salir contigo y respondí que sí… Somos novios ¿no? ¿Por qué buscas pretextos para acercarte a mí?
Ciertamente, no esperaba una respuesta tan sincera de ese tipo. Seguramente Tsukasa se había sentido tan perdido como él en el par de semanas que habían pasado desde que comenzaron su relación ¿como esperaba tener la oportunidad de enamorarlo si todo lo que hizo fue seguir tomando una distancia prudente?
Isshiki se acercó a Tsukasa hasta encontrarse frente a él, tomó sus manos entre las propias y, dedicándole una mirada llena de ilusión, habló nuevamente.
—¿Podrías repetir eso último?—pidió con voz suave, logrando con sus acciones que Tsukasa se avergonzara al percatarse de lo que acababa de decir.
Isshiki simplemente esperó su tan ansiada respuesta, no podía dejar de sonreir como un tonto.
En ese momento,Tsukasa creyó comprender algo. Le gustaba pasar el tiempo con él, sin importar a donde fueran o que hacían, el simple hecho de disfrutar de la compañía del otro, era bastante reconfortante.
Quizá todo podía resumirse de una manera más sencilla: le gustaba Isshiki, y eso era todo.
—Tengo tantas ganas de besarte ahora mismo—murmuró Isshiki, apretando suavemente las manos de Tsukasa.
Una cita. Un beso. Se preguntaba por qué parecía que Isshiki buscaba una oportunidad para cada cosa, no había necesidad de esperar ¿cierto?
—Siempre actúas tan animado y apasionado por todo, es inesperado que tengas reacciones tan lindas. —Tsukasa liberó sus manos del agarre de Isshiki, y las llevó hasta su rostro. Llamó su atención el rubor para nada discreto que cubría sus mejillas, y el que sus ojos verdes parecían brillar con intensidad apenas cruzarse con los suyos.
No se percató de en qué momento sus labios se fundieron en un beso; si acaso había sido él mismo o Isshiki quien lo había iniciado; o si simplemente ambos terminaron cediendo a la cercanía del otro. Sintió un cosquilleo en su cuello cuando Isshiki lo tomó por la nuca, sin ejercer presión, limitándose a acariciar la zona con delicadeza.
Al separarse, Tsukasa se sentía incapaz de sostenerle la mirada a Isshiki después de lo que acababa de pasar, mientras que éste volvía a sonreír nerviosamente, sin creer que finalmente habían tenido su primer beso.
—Si quieres tanto algo, deberías ir a por ello—murmuró Tsukasa, tapando su boca con el dorso de la mano, en un intento por ocultar su vergüenza.
—Tú también tienes reacciones muy lindas, senpai —dijo al notar el sonrojo que comenzaba a expandirse por la pálida piel del Primer asiento—. Es injusto que digas algo así con esa expresión ¿sabes?
—No eres quién para decirlo si tú lo hiciste primero.
La repentina tensión entre ambos comenzó a desvanecerse conforme continuaron con su camino al restaurante. Tsukasa buscó la mano de Isshiki, y definitivamente se sentía diferente a cuando su amiga le tomaba para arrastrarlo a algún lugar.
Era difícil describirlo, pero ya no pensaría más en eso. “Se siente bien” parecía suficiente por el momento y, descubrir lo fácil que era avergonzar a Isshiki con acciones tan simples, fue más alentador de lo que imaginó.
—Con que a ésto se refieren con que “te llegue la primavera~”—canturrreó Isshiki al aire, disfrutando de la caminata.
—¿Uh? Estamos en verano ¿de qué hablas?
Isshiki ni siquiera trató de contener la risa.
—Eres tan lindo, senpai .
—Ya para con decirme así.
—Tú empezaste.
