Work Text:
Sirius llega tarde. Sus ojos no pueden dejar de ver el reloj en su muñeca. Llega tarde, dolorosamente tarde y sabe que el trabajo nunca será una excusa creíble. Para cuando finalmente llega a la puerta del departamento, su respiración está entrecortada y su pulso es elevado. Apenas toca cuando la puerta se abre de golpe.
—Llegas tarde—los ojos grises de Regulus lo saludan, son oscuros, está molesto y Sirius traga antes de hablar.
—El caso se extendió y yo no…
—No me interesa—la voz de Regulus lo corta tajantemente, solo para que después lo agarre del cuello y lo haga entrar a la habitación. —Desnúdate.
La orden es clara y Regulus no tiene que repetirse. Sirius se deshace de su ropa deja todo ordenado en el sillón junto a la puerta, Regulus odia el desorden. Traga mientras se arrodilla en el suelo sobre el tapete rojo junto a la silla, el tapete que es solo para él. Su vista en el suelo y espera.
Escucha los zapatos de Regulus venir en su dirección y su espalda se endereza más de ser posible. Permanece quieto mientras Regulus envuelve su cuello con la correa roja de cuero, su respiración se corta cuando es jalado bruscamente y choca con el frio suelo.
—Camina.
Sirius se arrastra por todo el camino que Regulus decide, sus rodillas y palmas comienzan a arder después de un tiempo. Es solo cuando Regulus se sienta en el amplio sillón verde que Sirius puede detenerse.
La vista de Sirius sigue en el suelo.
—¿Qué debería hacer contigo?
La respuesta es simple.
—Lo que quiera señor—dice con voz ronca. No tiene permitido hablar sin permiso, solo puede agradecer, responder a preguntas directas y usar su palabra segura.
—Tengo hambre, Sirius.
Sabe que el permiso está implícito, así que alza la vista y ve el plato de fruta sobre la mesa junto al sillón. Gatea hasta llegar a la mesa y tomar el plato para después arrastrarse hasta las piernas de Reggie. Se inclina y alza el plato con ambas manos y baja la vista.
Siente a su hermano moverse y comenzar a comer, las manos de Sirius se mantienen firmes, no importa que sus brazos comiencen a arder.
—Abre la boca.
Alza el rostro y abre los labios y siente el dulzor de las uvas explotar en su boca. Traga para poder hablar.
—Gracias, señor.
Mantiene la boca abierta para que su hermano introduzca más, y agradece cada vez que lo hace, algo de jugo se desliza por su barbilla, se pondrá pegajoso después.
—Tengo algo para ti—Sirius se endereza, esperando lo que su hermano quiera darle.
Observa como la mano pálida de Regulus se estira y nota por primera vez la caja que esta junto a su hermano.
Los ojos de Sirius se abren cuando nota el consolador rojo oscuro en las manos blancas.
—¿Cómo se dice?
Sirius traga.
—Gracias, señor.
—Lubrícalo tú mismo—es lo que su hermano ordena mientras pone en sus manos el juguete.
Sus manos aun al aire sostienen el peso del juguete, antes de que reaccione y se lleve el consolador a los labios y comience a lamerlo, sus labios y boca se abren cada vez más mientras intenta lubricar el juguete. Se detiene cuando escucha como su hermano comienza a tararear, la expectativa invade su cuerpo.
—Quiero tomarte fotos para mirar más tarde.
Sirius se detiene en su tarea y no puede evitar mirar a su hermano a los ojos, antes de bajarlos al suelo. Su piel se siente caliente de pensar en Reggie mirando fotos de el chupando un juguete, imaginándose a su hermano dándose placer con ellas.
—Por favor, señor. —habla rápido.
—Mi estrella más brillante ¿quieres que te tome esas fotos? —el cuerpo de Sirius tiembla y las palabras se quedan en su garganta por lo que solo su cabeza asiente. El collar en su cuello es jalado, cortando la respiración de Sirius y ahogándose con el juguete en su boca. —Te hice una pregunta, Sirius.
—L-lo siento señor, —inclina su cuello—Si, señor, por favor, señor.
—¿Qué quieres, Sirius?
—P-Por favor tómeme fotos, señor. —dice entrecortadamente.
—Por supuesto, amor—la voz de Regulus es dulce— Sigue con tu trabajo.
Él lo hace, se concentra en el juguete entre sus labios, lamiéndolo con lentitud, bajándola y subiéndola lentamente. Su mirada se mantiene baja y solo suspira con fuerza cuando escucha y alcanza a ver el flash de una cámara. La fotografía es una instantánea y sigue con su trabajo mientras Regulus se divierte.
—Hermoso, estás haciendo un gran trabajo, dulce estrella.
Su espalda se estremece.
—Creo que con eso es suficiente, Sirius. —hay un tirón en su correa, estira la mano con el juguete y deja que Regulus lo tome—Date la vuelta.
Así lo hace. Sabe que hacer a continuación, deja caer sus hombros junto al suelo, alza su trasero y con sus manos toma sus nalgas y las separa. Presentándose correctamente.
—Buen chico—alaba su hermano. Se muerde los labios para no dejar salir ningun ruido cuando hay dedos abriendo su trasero. Se queda quieto mientras es preparado.
—Mng—un gemido sale de él cuando la cabeza del consolador comienza a deslizarse dentro, su cuerpo tiembla mientras el juguete entra en él, y suelta un suspiro tembloroso cuando todo está dentro.
—Muy bien, estrella— los dedos de Reggie, pasan suavemente por su espalda compensándolo—Quiero estirar los pies, leeré un poco.
Deja caer sus manos mientras vuelve acomodarse. Se pone en cuatro, preparándose para ser un lugar donde Reggie pueda estirar sus piernas. El peso es bienvenido y Sirius se deja llevar.
Su mente se desliza suavemente en el subespacio, siendo utilizado con un propósito y sintiéndose lleno. El tiempo se pierde y el mundo comienza a volver a él con los tirones suaves en su cuello.
—Sirius—dice su hermano—quitaré el peso de tu espalda—las palabras tardan en asentarse, pero cuando lo hacen le toma un tiempo contestar, pero Regulus no tiene problemas con esperar.
—Si—la escena está por terminar y sigue las reglas que han hecho para eso.
—Bien—las piernas de Regulus abandonan su espalda y Sirius siente el hormigueo correspondiente a la circulación de su sangre. —Sientate junto a mi.
El cuerpo de Sirius se siente entumecido mientras comienza a ponerse de pie para caminar hacia su hermano. En un punto Regulus estira la mano para que pueda apoyarse. Se sienta e inclina para dejar que su hermano le quite el collar.
Hay un peso en su mano cuando ve como Reggie deja el control remoto en ella. Alza la mirada para verlo.
—Traere algo, escoge una película que nos guste y decide si quieres que extendamos el sillón o lo prefieres como está.
Sirius solo asiente, observa a Regulus ir al cuarto principal y torpemente agarra el control remoto para prender la televisión y buscar una película para ver. Escoge una de misterio, algo para mantenerlos interesados, piensa en lo otro que dijo Reggie y se decide por convertir en cama el sillón, acomoda las cosas y tira de la palanca para preparar el lugar.
Regulus regresa y Sirius cree que quizás su hermano se tomo su tiempo. Lo observa dejar un par de mantas sobre el sillón y también nota la ropa interior.
—¿Quieres quedarte con el juguete dentro?
Sirius lo piensa, le gusta la sensación en su trasero y mañana es su día libre, así que asiente.
—Lo quiero dentro.
Ve a Reggie asentir.
—Bien, ahora ¿rojo o verde? —una pequeña sonrisa se desliza en los labios de Sirius mientras mira la ropa interior.
—Rojo.
Sus manos atrapan la ropa cuando su hermano la lanza, y logra ponérsela sin ayuda. Reggie se sienta y Sirius lo copia. Después una botella de agua se desliza en sus manos y Sirius bebe de ella.
Cuando termina deja caer su cuerpo contra el de Reggie, complacido.
—Estuviste fantástico, Sirius. Gracias.
Se recarga aun más contra el cuerpo de su hermano y se asegura de agradecer también.
—Me gusto, Reggie. Gracias.
Su cabeza se siente tan ligera mientras ven la película.
Está feliz.
