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El cuerpo de Sirius tiembla. No está seguro de cuánto tiempo ha pasado y tampoco sabe lo que sucede alrededor de él todo el tiempo.
Solo puede sentirlo.
James había escogido su vestimenta era su turno de escoger que era lo que sucedería. Así que viste el traje más nuevo para las sesiones. El traje de látex que se acopla a él como una segunda piel, pegado a su cuerpo, no dejando nada a la imaginación. El traje tiene mangas largas, las aberturas de las manos están cerradas por lo que sus dedos están envueltos en látex sin posibilidad de escape. El traje sube por su cuello y deja al descubierto toda la parte del frente de su cuerpo, su pecho queda al aire, sus pezones duros están a la vista junto con su abdomen y vientre. Después baja por su espalda, cubriendo está en su totalidad, siendo el opuesto de su parte frontal, por lo que en su trasero tiene una especie de short, que en el frente aprieta su polla dura contra el látex, torturándolo con el cierre que tiene para permitir que su miembro salga si se lo permiten y que deja expuesto su trasero en la parte de atrás.
Sus brazos fueron sujetados con abrazaderas, amarrados contra su espalda alta.
James había deslizado el collar rojo en su cuello, de manera que el negro del látex contrastara con el rojo de su cuello. Su boca esta abierta por la mordaza de anillo que Jamie consiguió hace poco, el metal entra en su boca y también crea marcas por los soportes en sus mejillas. Dejaran marcas, además que la mordaza está sujeta fuertemente a su cabeza.
—Es como una mordaza opuesta—fue el comentario de James cuando lo compraron. —En vez de no escucharte, podré hacerlo claramente.
La mordaza impide que su boca se cierre, haciéndolo babear y que su lengua salga de su boca de vez en cuando. También representa que su boca esta lista para cuando Jamie quiera meter algo en ella, para que no ponga resistencia.
La venda de los ojos impide que vea algo. Es gruesa y no deja pasar la luz. Está completamente a oscuras con solo James como faro en su oscuridad. Y es lo suficientemente gruesa como para cubrir superficialmente sus oídos, ahogando un poco del ruido del exterior.
Esta arrodillado en el suelo, sus piernas separadas por barras expansoras para que se mantenga en su lugar. La habitación está en silencio y Sirius no puede evitar estremecerse cuando escucha los pasos alrededor de él.
James no lo follará.
Lo supo desde el momento en que James empujo un consolador en su trasero y puso un anillo vibrador en su polla. Su polla ya está dura contra el látex, se quedara así porque si no Jamie ya hubiera bajado el cierre frontal, mientras que el consolador lo mantiene lleno por detrás, lleno y listo para después.
James no lo follará por detrás, pero follará su boca.
Solo que se tomará su tiempo.
Su pecho se alza cuando James estira uno de sus pezones, tomándolo entre sus dedos y magullándolo hasta volverlo oscuro. Tiembla cuando la atención del otro es diferente, James mantiene su mano en el izquierdo mientras que utiliza su boca con el derecho, el calor choca con él. Un quejido sale de su boca cuando la lengua y los dientes de James se hacen presentes.
Sus manos se retuercen en su espalda y su cuello se inclina hacia atrás en el momento em que la mano libre de James comienza a acariciar su polla necesitada.
—Eres ruidoso—la voz de James es neutra, si Sirius pudiera apretar sus labios lo haría y sabe que esto es un extraño juego porque solo puede hacer ruido con esa mordaza.
Otro gemido sale de su garganta cuando el toque de James se vuelve insistente.
—Creo que estás necesitado, mascota. ¿Lo estás?
Sirius intenta asentir, antes de ser detenido cuando Jamie tuerce uno de sus pezones.
—Mnmn, Date la vuelta— él lo intenta, es desequilibrado cuando no cuenta con sus brazos como apoyo. Su cuerpo debe de estar tardando demasiado después de moverse porque su cuerpo es empujado hacia en frente, sus piernas chocando con el suelo de madera. —Quieto—es lo que dice la voz de James.
Una sola orden.
Todo el cuerpo de Sirius se estremece enseguida que James comienza a sacar y a meter el consolador en su interior. Su cara se frota con el suelo y los gemidos ahogados salen de sus labios sin ningún impedimento.
—Los sonidos que haces, mascota. Si fueras si quiera algo consciente de lo que me haces, harías un mejor trabajo guardando silencio.
James lo tortura al mover en círculos el juguete en el borde de su trasero. La polla de Sirius se endurece cada vez más y la fricción que se forma de él golpeando el suelo cada vez que James mueve el objeto en su interior solo hace que este cerca de correrse.
Su espalda se arquea cuando Jamie encuentra el punto sensible dentro de él. Sirius esta seguro de que esta comenzando a llorar, aunque quizás solo sea el sudor.
—Lo deseas tan mal, ¿no es así pequeña perra? —los ojos de Sirius se cierran con las palabras y siente el calor deslizarse por sus mejillas— Incluso estás comenzando a llorar por el juguete que le da placer a tu trasero—esta vez puede escuchar el sollozo que sale de sus labios—creas una imagen tan bonita para mí, así que ¿por qué no te corres para que puedas seguir con tu trabajo? Ven para mí, mascota.
El cuerpo de Sirius tiembla mientras se deja llevar por las palabras, sus caderas se mueven mientras su polla se libera en la opresión del látex, puede sentirlo, puede sentir como su semilla se riega y queda atrapada dentro de si mismo aún. La opresión de antes va disminuyendo, dejando su polla flácida bañada en esperma sellada en látex.
Escucha la voz de James a través de su bruma post orgásmica.
—Eso es. Ahora date la vuelta como la perra que eres, mascota.
Esta vez James es paciente, divirtiéndose con los movimientos temblorosos de Sirius, el tartamudeo de sus piernas y como tarda en orientarse hacia la posición del otro.
Se mantiene quieto y esta vez no se estremece cuando dos dedos de James se meten en su boca y aprietan su lengua, suavemente al principio solo para después más fuerte mientras la jala para sacarla de su interior.
—Sabes mascota, creo que podría hacer esto todo el día y estarías agradecido por la atención que te doy, la atención para un perro tan necesitado e inútil.
Sirius se estremece con eso y sabe de inmediato lo satisfecho que está James con su reacción, porque saca sus dedos y ocupa la boca de Sirius con algo mejor, su polla.
La polla de James se embiste contra su boca, no esperando su comodidad ni su cooperación. James lo toma de los cabellos y lo utiliza gustoso.
Siente la polla de James deslizarse contra su lengua adentro y a fuera, ignorando cuando llega muy afondo. La cabeza de Sirius mantenida en el lugar que James decida con el agarre contra su nuca. La respiración de Sirius se vuelve rápida cuando la polla de James comienza a agrandarse en su interior.
No es una sorpresa, James ya estaba comenzando a ponerse duro mientras ayudaba a Sirius a ponerse presentable.
—Te encanta que te follen la boca, ¿verdad, mascota? —la voz de James suena cada vez más ronca con forme se acerca a su límite— Tu boca me lleva tan bien, quizás debería mantenerte así, con la boca abierta y listo para mi—Sirius gime, lo que hace que la polla de James lo embista con más fuerza y escuche un gemido del propio James—si lo sé, sé que a tu jodido cuerpecito le gustaría eso, te gusta tanto complacer que te tragaras todo mi semen, ¿no es así, cariño?
Sirius de alguna manera mueve su cabeza en afirmación.
—Entonces tómalo. —es la única advertencia y preparación que tiene, para después sentir y probar el orgasmo de James en su boca, cumpliendo con tragárselo todo y siguiendo en su lugar mientras James se recupera.
Después de unos momentos, James sale de su boca. El cuerpo de Sirius da un respingo cuando siente las manos de James en su nuca aflojando la mordaza, su boca permanece abierta incluso si siente como el anillo desaparece. Se queda quieto, porque sabe que, aún el juego está lejos de terminar y lo confirma cuando esta vez la mordaza circular se asegura en su boca.
Escucha a James alejarse y regresar unos segundos después. Las manos de James toman su rostro entre ellas.
—Te quedarás quieto, iré a hacer unas cosas y si permaneces en tu mismo lugar sin actuar como una cosita desesperada, te prometo que te follare tan bien que lo sentirás cada vez que respires. ¿Estás de acuerdo?
La excitación, la expectativa y el orgullo se encienden, como una llama dentro de Sirius y asiente con rapidez.
—Bien, entonces, no lo olvides quédate, quieto cariño.
No esperaba la presión en sus oídos y solo es cuando no puede escuchar por completo que se da cuenta de que son las orejeras lo que le fue colocado.
Traga y respira profundo.
Su cuerpo envuelto en látex solo hace que las áreas cubiertas por eso se calienten, contrastando con el frío que azota a sus partes descubiertas. El recuerdo del juguete en su interior, su boca callada, sus oídos sordos y su vista bloqueada.
Sirius gime.
La agonía de sentir todo en su cuerpo ha comenzado.
Y entiende porque no moverse es el verdadero reto.
Sirius solo espera poder cumplirlo.
