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Party For You (Part of You Knew)

Summary:

La casa se transformó en una previa con desconocidos y Moski no está lo suficientemente sobrio para pretender que no le molesta todo y en especial que Manuel se está haciendo el lindo con las minas.

//Me inspire un toque en ESE clip de ellos jugando al piedra, papel o tijera y el que pierde toma whisky y Mernuel le dice mi amor a Moski. Ustedes saben cuál.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter Text

Lautaro cerró la puerta del baño con más fuerza de la que pretendía, el alcohol haciendo que no mida bien su fuerza y provocando que se tambalee un poco al caminar. Se recostó contra la puerta del baño y cerró sus ojos dejando salir un fuerte suspiró. Necesitaba calmarse, no quería estar borracho y mucho menos quería estar en esta casa que estaba odiando ahora mismo.


Habían echo un stream con Manuel donde terminaron haciendo un juego estúpido en el que el perdedor tenía que tomar un trago de Whisky. El rubio nunca fue bueno con la bebida, o jugando al piedra, papel o tijera. Después de cortar el stream Santiago invito a gente a la casa, un grupito conformado de pibas que el rubio cree haber visto en TikTok alguna vez pero que no tiene la capacidad de recordar ni un nombre. La música fuerte que estaban escuchando sonaba amortiguada por la puerta y Lautaro quería que no suene en lo absoluto, quería que todos se vayan de la casa y poder estar tranquilo y no tener que escuchar las mismas canciones una y otra vez mientras los boludos adentro de la casa intentaban hacer un trend, hablaban a los gritos y seguían tomando como si fuese agua y tuvieran algo que probar, como si tener una gran resistencia al alcohol fuera algo que los enorgullecía. Sí, sigue resentido por los constantes comentarios de él siendo "flojito."


El rubio se tambaleo hasta la bacha del baño, abriendo la canilla y mojándose la cara con agua fría. Cuando se encontró con su propio reflejo en el espejo sus manos apretaron con fuerza el borde de la bacha, sintiéndose patético. Ya no le estaba gustando vivir de esta manera, fue divertido durante los primeros meses pero se estaba cansando. Todo este ambiente se sentía superficial y sin sentido alguno, vivir para demostrar algo que ni siquiera es algo que él sienta que lo representa en lo absoluto. Pero se queda por Manuel. Su amistad con Santiago también es algo de lo que está agradecido, pero en el fondo sabe perfectamente que Manuel es la razón por la que sigue haciendo esto.


Un quejido salió de él cuando pensó en el pelinegro, quien estaba haciéndose el gato con las chicas en el living. Lautaro volvió a mojarse la cara y se reprimió internamente por el nudo en la garganta que se le formó en cuanto vio a su amigo con esa rubia que no paraba de pedirle que le muestre sus tatuajes y Manuel tan felizmente entretenía sonriendo de esa forma que el rubio conoce tan bien. De esa forma que lo pone nervioso y lo hace esquivar la mirada cuando esa sonrisa es dirigida a él. Él decidió que el nudo en la garganta y la sensación de que le hayan dado una piña en la boca del estómago en cuanto vio eso tienen que entrar a su pequeña caja mental que decía "NO ABRIR" en letras grandes que últimamente parecía comenzar a rebalsar con sentimientos que involucran a su amigo.


Lautaro apagó la canilla y se sentó en el piso frío del baño, aún sintiendo como seguía un toque en pedo por todo el whisky y los dos shot de Vodka que tomo cuando se lo ofreció la chica de pelo negro y bucaneras a la que no supo decirle que no. Nunca sabía decir que no y eso lo estaba haciendo enojar cada vez más últimamente. No sabe decir que no cuando le ofrecen alcohol, no sabe decir que no cuando lo invitan a un canal de otro streamer para mirar Tinder enfrente de una cámara por dos horas y no sabe decirle que no a Manuel cuando esté decide que es buena idea hacer chistes con que hay algo entre ellos que dejan al rubio sintiéndose nervioso y confundido. Últimamente siente que está a dos segundos de mandar todo a la mierda, pero es difícil llevarlo a cabo cuando tiene a un morocho de linda sonrisa diciéndole que es hermoso y que lo quiere cerca suyo todos los días. Lautaro no es de fierro.


No sabe bien cuánto tiempo estuvo sentado en el baño, pero lentamente sintió la habitación comenzar a tambalearse menos y fue más fácil abrir los ojos, lo único que seguía tan presente como cuando entró es esa sensación horrible en la boca del estómago que no estaba seguro de si eran ganas de vomitar o simple angustia.


Unos golpes en la puerta rápidos pero suaves hicieron que el rubio levanté la vista, decidiendo que no iba a abrir y que quién quiere ir al baño se puede joder. Ellos se apropian el living entonces el va a apropiar el baño.


"¿Mosca?" Vino la pregunta desde el otra lado de la puerta, una voz que el reconoce incluso mejor que la propia. "¿Todo bien ahí?"


Lautaro no respondió, no quería verlo ahora, estaba enojado con él por confundirlo y por querer levantarse a cualquier mina que respire cerca suyo. Lo que no tuvo en cuenta fue que no cerró con seguro la puerta y Manuel se dió cuenta y la abrió, haciendo que el rubio estirara la pierna para intentar cerrarla de vuelta, ambos jóvenes entrando en una pulseada donde el pelinegro se reía y le decía que lo deje pasar mientras Lautaro iba muy enserio en su intento de mantenerlo fuera usando toda la fuerza de su pierna.


"Dale pelotudo déjame pasar." Decía Manuel entre risas mientras seguía empujando la puerta. "¿Qué haces en el piso? ¿Posta tan quebrado estás?"


Luego de más forcejeo el pelinegro finalmente ganó, entrando al baño y riendo ante la vista del rubio sentado en el suelo con su espalda contra el tocador del baño y una expresión exhausta en su rostro. Lautaro estaba apunto de putearlo y decirle que se vaya cuando una botella de agua apareció frente a su cara.

"Toma, boludo, dale." La diversión era clara en la voz de Manuel mientras le entregaba la botella y él no quería nada más que revolearsela por la cabeza. "Te la traje porque los chicos dijeron que estabas del orto pero no pensé que tanto."


"No estoy en pedo." Fue la pobre defensa de Lautaro mientras tomaba la botella en sus manos y le daba un trago largo sintiendo la mirada atenta de su amigo mientras lo hacía.


"No, estás RE en pedo." Lautaro quería corregirlo de nuevo, decirle que no estaba tan borracho y que para su información ya no daba vueltas toda la habitación así que estaba bien, gracias, pero lo que dijo a continuación lo hizo enojar. "Sos re flojito, amigo, esto es como cuando te pusiste en pedo con un solo vaso de birra."


"Discúlpame si no soy un reventado como vos." Las palabras salieron rápidamente y con enojo. Lautaro se arrepintió casi tan rápido como las dijo.


"Bueno veo que estás de mal humor." La diversión ya no era tan notoria en la voz de Manuel pero sus palabras aún eran amables, demostrando que no se había enojado mientras cerraba la puerta del baño detrás suyo y tomaba asiento en el asiento del inodoro que tenía la tapa baja.


Lautaro tomo otro trago de la botella de agua mientras veía como su amigo se ponía cómodo frente a él y no dejaba de mirarlo. "Si te molesta tranquilamente podés volver al living con las chicas, nadie te detiene." Sabía que eso había sonado demasiado como un reproche pero ya no le importaba y el echo de que él otro solo se rió lo enojo más. "En serio te digo. Anda."


"Me quedo acá." Fue la respuesta corta de Manuel quien aún lo miraba con una pequeña sonrisa en su rostro.


El rubio sabe que no se va a ir, que verlo de esta manera activo sus instintos de querer cuidarlo porque él parece tener la idea de que Lautaro es algo que necesita ser cuidado y tratado con delicadeza. Eso también provocaba que Lauti sintiera algo en su abdomen y pecho que había decidido colocar en su caja mental de "NO ABRIR."

Ambos permanecieron en silencio mientras Lautaro tomaba algún que otro trago de agua y Manuel solamente lo miraba como si buscará alguna señal de malestar aparte de su obvio mal humor. Luego de un rato el pelinegro decidió romper el silencio con una pregunta que Lautaro esperaba que no hiciera.


"¿Estás molesto por qué llegaron las chicas sin que nadie te haya avisado?" La pregunta fue echa suavemente como si tuviera miedo de que Lautaro reaccionara mal y él tuvo ganas de hacerlo, pero al final decidió solo permanecer en silencio. Manuel podía ser muchas cosas, pensó el rubio, pero pelotudo no es, por lo cuál no se sorprendió de que se diera cuenta que su actitud cambió en cuanto su casa se convirtió en una previa con canciones de Emilia sonando a todo volumen y Sky de frambuesa por todos lados. "Si querés después hablamos con Santi y le decimos que avisé la próxima."


"Me dijiste que hoy íbamos a mirar Breaking Bad después del stream." Fue lo que salió de la boca del rubio en algo que sonaba muy similar a un niño haciendo un berrinche.


Manuel se río y dijo "¿Por eso estás enojado? Vamos a la pieza si querés y miramos."


"No estoy enojado por eso."


"¿Por qué entonces?"


"No sé." Dijo el rubio. En el fondo sabe muy bien porqué, pero no se siente listo para afrontarlo todavía, mucho menos decirlo.


Ambos cayeron en un silencio de nuevo y Lautaro sabía que era cuestión de tiempo antes de que Manuel decidiera romperlo.


"Estás raro últimamente." Las palabras fueron dichas en un susurro.


"Ya sé."


"¿Estás enojado conmigo?" La pregunta hizo que quisiera llorar. No está enojado con él, no realmente, y ese era el problema. El rubio se rió sin gracia y el pelinegro le devolvió una sonrisa. "En serio te pregunto."


"No estoy enojado con vos. Quédate tranquilo."


"¿Entonces?" Pregunto volviendo a ese tono que usaba mucho últimamente, ese que lo hacía sonar como si tuviera miedo de que Lautaro saliera corriendo como un animal asustado.


"Tengo muchas cosas en la cabeza." Su tono imitó al de su amigo, ambos hablando bajo apenas pudiendo escucharse el uno al otro por la música fuerte que sonaba en el living. "No sé que hacer, Manu." Su voz tembló un poco al decir esto y el pelinegro lo notó y se tenso. "Es todo mucho."


"¿Qué es mucho, amigo?" Pregunto pero el rubio no respondió y ambos se quedaron en silencio de nuevo.


Luego de un rato Lautaro sintió que se estaba comenzando a ahogar y quiso levantarse de golpe, tambaleándose cuando el movimiento rápido hizo que se marcara y Manuel rápidamente se levantó y lo agarro del brazo para estabilizarlo.


"Para, boludo. Te vas a ir de jeta al piso." Dijo alarmado mientras lo ayudaba a apoyarse contra el tocador del baño. "Toma agua dale." Le saco la botella de agua de las manos e intento llevársela a la boca.


"No quiero." Intento alejar su rostro del pico de la botella siendo apuntado contra el pero Manuel seguía insistiendo. "Posta estoy bien, no quiero." Estaba comenzando a sonar berrinchudo una vez más y un pequeño puchero se formó en sus labios. Se sentía ahogado adentro del baño con Manuel sosteniéndolo tan cerca.


"Toma a ver si se te baja el pedo." Dijo Manu aún intentando darle de tomar y sin soltar su brazo. Lautaro quería protestar y decirle que ya no estaba en pedo, pero sabía que no le iba a creer. "Dale, mi amor, toma."


Automáticamente Lautaro abrió la boca y dejo que el pelinegro le diera de tomar un trago de agua. El apodo le hizo retorcer el estómago al mismo tiempo que una extraña satisfacción lo lleno. Usualmente Manuel solo lo llamaba así en cámara, siendo escasas las ocasiones en que lo hacía cuando solo eran ellos dos y cada una de esas veces se sentían tan gratificantes que Lautaro no quería pensar mucho en ello. Manuel luego dejo la botella a un costado y abrió la canilla y se mojo la mano, pasando su mano fría por el cuello del rubio obviamente pensando que su reacción en este momento era producto del exceso del alcohol sin darse cuenta de que solo estaba haciendo peor la situación para él haciéndolo sentir más ahogado con sus cuidados.


"¿Mejor?" Pregunto el pelinegro mientras le sacaba el pelo a Lautaro de la frente, el toque de sus dedos suaves contra su piel.


"Sí." Dijo para intentar terminar con esto lo más rápido posible.


Manuel seguía mirando atentamente, buscando en su rostro alguna otra señal de malestar. "¿Seguro?" Estaba tan cerca que Lautaro podía sentir su respiración golpeando contra su rostro, el olor a alcohol fuerte en su aliento pero parecía no estar afectado en lo absoluto por lo que estuvo tomando.


"Sí." Fue la corta respuesta de Lautaro pero el pelinegro todavía no se alejaba y su mano todavía seguía en su nuca, fría contra su piel caliente.


Ambos quedaron en silencio una vez más, la necesidad del rubio de alejarse era tan grande como las ganas de permanecer así de cerca para siempre. Cerró los ojos y suspiro, la tensión desapareciendo de sus hombros cuando ni siquiera se había dado cuenta que estaba ahí en primer lugar. Luego, sintió un beso contra su mandíbula, la acción haciéndolo tensarse una vez más.


"Manu…" Dijo en un susurro. Quería decirle que lo deje de joder, que no había una cámara ahora y que esto no era un chiste para que el chat comienzo a comentarle cosas como 'Que asco' y se rían mientras los tratan de trolos y alguna adolescente suba el clip a tiktok.


"Ya sé." Dijo Manuel cómo si pudiera leerle la mente. Luego dejo otro beso en su mandíbula una vez más, un suave rose de sus labios que envío electricidad a través de su espina.


Como si fuera la cosa más normal del mundo el pelinegro coloco un tercer beso en su mandíbula y luego subió a su mejilla, lentamente dejando pequeños toques de sus labios hasta llegar a los labios de Lautaro, el toque desapareciendo tan rápido como llego y haciendo que el rubio suelte un quejido.


"No me boludees." Dijo el rubio, su voz saliendo en un susurro y como una súplica.


"No te estoy boludeando."


"No soy trolo." Dijo intentando convencerse a si mismo más que a su amigo. Sus palabras sonando débiles hasta para él mismo.


"Yo tampoco."


Esas palabras se sintieron como un latigazo, haciendo que Lautaro quiera empujarlo pero cuando lo intento no tenía fuerza en sus brazos.

"¿Entonces qué mierda estás haciendo?" Su voz salió venenosa y más fuerte que antes.


"Te quiero dar un beso." Dijo como si fuera lógico, como si no entendiera lo que está haciendo —haciéndole— con sus acciones. Todavía no lo soltaba, arrinconandolo contra la bacha del baño. "Siempre me decís que no querés que te lo de en cámara y ahora no estamos en cámara."


"¿Vos te estás escuchando?" Pregunto sintiendo como comenzaba a enojarse una vez más. No entendía qué estaba intentando Manuel, por qué no se daba cuenta de lo que le estaba haciendo. La caja mental dónde guardaba todo lo que sentía que no quería mirar ni analizar en lo más mínimo se estaba rebalsando y haciendo que quiera gritar y correr como el animal asustado que el pelinegro pensaba que era a veces.


"¿Vos no querés?" Pregunto otra vez como si fuera todo tan simple. "Si no querés no te voy a obligar."


Pero ahí está el problema. Lautaro quiere, lleva queriendo esto desde hace meses y no sabe cómo lidiar con ello. Se siente un pelotudo por haber caído por alguien que solo lo trata de esta manera para las cámaras, alguien que prácticamente todas las semanas tiene una mina distinta que a este punto Lautaro ya no puede reconocer nombres ni caras porque todas se confunden en un borrón grande cuando llegan tan rápido como se van. A él le gustan las mujeres, siempre tuvo claro que se quiere casar con una chica amable y hermosa con la que pueda formar una familia y llevarla los domingos a almorzar con su mamá y hacerla sentir orgullosa del hombre en el que se convirtió. En el último año sentía que su vida se escapaba de sus manos y Manuel solo empeoraba todo con lo que le estaba haciendo.


Aún así, encontrá de lo que se decía a si mismo, no se movía ni intento alejarlo, solo permaneció quieto entre las manos de Manuel mientras lo miraba a los ojos. Manuel siguió mirando por unos segundos hasta que pareció encontrar lo que buscaba en sus ojos, algo que tomo como un permiso y lentamente se acercó a él, dándole tiempo a alejarse si quería pero el rubio no lo hizo. Sus labios se unieron una vez más, suave y tanteando, un toque de labios para intentar familiarizarse con el otro. Luego Manuel comenzó a mover sus labios, apretando sus manos en los brazos de Lautaro y apretándolo más fuerte contra su cuerpo. El beso comenzó a intensificarse y el rubio intentaba apagar su cerebro que gritaba que esto estaba mal y que él no es así mientras otra parte más profunda en el, más verdadera, quería que esto no se termine nunca y lo hacía corresponder el beso. Maldijo por un momento el echo de que ya no estaba tan en pedo como antes de entrar al baño, algo en el diciéndole que probablemente hubiera sido todo más simple si lo estuviera.


Manuel lo besaba como si tuviera miedo de que está sería la última vez, lento intentando saborear cada parte de él pero con una intensidad que le hacía temblar las rodillas. Abandono su boca para volver a bajar por su mandíbula, sintió la urgencia desordenada de su boca que raspó con un diente parte de su mandíbula mientras se dirigía a su cuello, dejando besos húmedos allí haciendo que Lautaro dejara de pensar y solo se enfocará en la sensación de la boca contra su piel. El pelinegro aún lo sostenía por los brazos, limitando su movimiento, las manos del rubio fueron a la cintura de Manuel siendo la única parte que podía alcanzar, aprentandolo más fuerte contra su propio cuerpo y tocándolo tanto como podía, levantando su remera un poco y sintiendo la piel cálida.


"Amigo." Dijo Manuel entre besos en su cuello, Lautaro hizo un pequeño ruido para hacerle saber que lo estaba escuchando. "¿Te animas a chuparme la pija?"