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¡A por la cabeza de Boba fett!

Summary:

Josh dará todo por obtener aquello que, legítimamente, era suyo. Hará lo que sea para conseguir, enserio ¡Lo que sea!

Notes:

No hace mucho me acabe el cómic y como cualquier otro fanboy decidí redactar un Fanfic (pura literatura).

Desconocía que Josh y Bill tuvieran algún tipo de shipeo en el fandom, me tomo por sorpresa cuando encontré contenido de estos dos. El cual no es mucho.

Y eh aquí mi aporte de estos vírgenes.

Sinceramente no me imagino un romance (al menos no sano) entre ellos, por lo cual está historia es puro sexo sin lógica.

Intente que las personalidades fueran las más fieles al canon, es la primera vez que escribo sobre estos imbéciles.

Sobra decir que contiene contenido delicado (sexo explicito, fetiches, vocabulario inapropiado, relaciones sexuales parcialmente no consensuadas, entre otros).

Work Text:

Giro una vez, y despues otra. Y el tercer giro fue tan lento y tardado, que acaba por sentir patético y mediocre, al ser su gran talla una imitación exacta de una pelota de playa girando por ahí.

Joshua Aaron Levy, más conocido como el secretario en ciencia ficción, se encuentra en una 'misión de vida o muerte'.

No tiene mucho su némesis había decapitado a puerta figura que legítimamente le pertenecía, pues no tenía la culpa de que sus amigos y todos en general tuvieran un conocimiento tan inferior a él. Naturalmente había intentando ser razonable, ofrecido una generosa suma de dinero para adquirir la parte faltante.

Josh tenía todo, o al menos una parte del todo. Hacia falta algo importante en la figura, un pequeño gran detalle que hacia que fuera muy notoria la mediocridad con la que la había seguido. Pues a esta le faltaba la cabeza.

¡Y el hijo de perra de Bill no había pedido vendérselo! ¡Es más, el bastardo le recalcó que nunca se la daría, sin importar que!

Hábía pasado noches en vela mirando al cuerpo decapitado, exhibido desde un lugar tan elevado que podía verle, desde la cama. Un registro constante cada que dormía y cada que despertaba.

Un registro de que Bill le mantenía su felicidad cautiva, solo por molestar ¡Solo por joderlo!.

¿Para que sirve una cabeza si no tienes el cuerpo? ¿Para que sirve el cuerpo sino tienes la cabeza?

Es por ello que Josh haría un favor a la figura, que le atormentaba día y noche, arriesgándolo todo por recuperar lo que le pertenecía, había acabado por colarse de noche, a escondidas, en la casa de William.

Claro, que su imitación barata, y nada fiel al canon, del Hombre Invisible de Wells, había entorpecido el momento exacto de acercarse "disimuladamente" a la casa del bastardo.

Siendo posible que surja el rumor de una pelota de playa que rodaba cerca de la casa de los Dickenson en medio de la madrugada.

Estar a las fueras de la casa de Bill no es algo complicado, lo complicado es entrar sin hacer ruido ni ser descubierto, bajar al sótano donde guarda sus colecciones y tomar su tesoro antes de huir sigilosamente.

Cuando Josh por fin llego a la puerta delantera, le costó un segundo el poder respirar bien. Antes de juntar coraje y temblorosamente girar la perilla que claramente permanecía cerrada. Dirigiéndose a la puerta trasera, su única esperanza de entrar.

Y como espero, y también como rezo, la puerta no tenía candado.

Entro con cuidado, abriendo con cautela, asomándose con nervios y miedo al interior del hogar. Cómo era de anticipar no había nadie despierto, dio un paso a dentro y continuo su camino con preocupación y mucha lentitud.

Cómo si el aire fuera tan ruidoso de siquiera tocar reaccionaria igual que algunos cascabeles colgados de hilos invisibles.

La noche era fría pero aun así su cara, repleta de granos, escurría sudor a mares. Joshua podría meterse en problemas muy grandes si la madre de Bill ¡O aún peor: Bill! descubre que le intenta robar.

Aunque lógicamente no está robando, el único que robo aquí fue Bill ¡Él merecía la figura! ¡Legítimamente es suya! ¡Él ganó!.

Las preocupaciones se iban disipando al momento que se acercaba al sótano. La adrenalina golpeaba su pecho, quemaba en su sangre, incineraba sus pensamientos razonables.

Se sentía tan tenso, tan emocionada, tan extasiado. Se sentía como Anakin, y Bill sería el pobre Obi-Wan que todavía cree tener la ventaja.

al por fin bajar al sótano una sonrisa bobalicona se formó en sus labios. Estaba oscuro, tan oscuro que inclusive creyó divisar la sombra de Bill en algún rincón de este. Cómo una clase de demonio que asechaba sus pasos.

Prendió con cuidado la luz, solo para encontrarse con la imagen familiar del sótano y colección de Bill. No había nadie, Josh lo conseguiría ¡Él realmente tendría la cabeza de Boba Fett!

La suerte de Josh era pésima, la peor que algún humano sería capaz de siquiera tener, como sino le hubiera quedado claro con la pista de no poder completar ninguna de sus colecciones.

La cabeza de boba fett no está ahí, Joshua movió estantes, mesas, sillas, trapos y hasta abrió cajas y bolsas, era claro; la cabeza de boba fett no estaba.

Limpio nuevamente sus lentes, esperando que todo haya sido un error y que la cabeza faltante de su figura estuviera enfrente suyo con una luz angelical.

Pero no fue así.

Su cara se enrojecimiento del enojo, apretó sus manos con tanto enojo que pudo sentir el mareo proveniente de la furia. ¡El maldito de Bill la tenía en sus garras!

Dio algunas vueltas en círculos intentando disipar la ira, sintiendo pánico al siquiera pensar que no la tendría; que la cabeza nunca aparecería y la figura decapitada le atormentaría toda la vida, hasta el día de su muerte y en la muerte de sus futuras vidas.

Inaceptable. Era algo inaceptable. Joshua no dejaría tan fácil que el bastardo de William se saliera con las suya. Nunca lo permitiría.

Si era claro que el detalle faltante de su figura no estaba en el sótano, entonces debería de estar en la boca del lobo; en la habitación de Bill.

 


Su corazón era un cobarde que busca romperle la caja torácica y huir de la locura de Joshua. Era lamentable que Josh no pudiera deshacerse de el, tenía tanto miedo que sus latidos se escucharan, que mantenía una mano en el pecho para sofocar el "sonido".

Una cosa era ir al sótano de Bill, otra muy diferente es estar en la habitación de Bill.

El nunca los llevo a su habitación, las reuniones del club siempre se habían hecho en el sótano, entre los estantes de colección y cómics con olor a pizza, cartas sudadas y posters en las paredes húmedas.

¡Josh ni siquiera sabía cuál era su habitación!

Contó una vez más las puertas, tres exactas. Una debía de ser Bill, las otros dos de su hermano y madre. Encontrar la correcta definiría todo, podía hacer un sonido mal y todo el plan fracasaría, y no solo eso; también estaría en serios problemas.

Muy serios problemas.

Por suerte Josh tenía una intuición sobre natural, y apostaba todo a la puerta con un poster enorme y desgastado de Star Wars Episode V: The Empire Strikes Back, que parecía encajar bien con Bill.

La puerta era la más apartada, astillada y hasta maltratada. Se acercó con cuidado, con pasos lentos y tardados, antes de por fin empujar la puerta de la habitación medio abierta.

El cuarto se mantenía iluminado por la leve luz de la luna que se colaba entre el cristal de la ventana y sus cortinas mal bajadas. La habitación era tal y como imagino: un desastre.

Tenía figuras y posters, comics y ropa, todo regado por el piso sin vergüenza alguna. Pudo distinguir algunas figuras que le parecía familiar. Tal vez en algún momento juro ver esa misma figura en casa Jerry, o alguna otra en manos de Pete.

Eso explicaba porque no estaban en su colección del sótano. Bill las mantenía ocultas solo para su deleite personal. Robadas y escondidas fuera del alcance de los demás.

La cara se enrojeció al pensar en encontrar alguna figura que el mismo había perdido. El maldito de Bill no le bastaba con quitarle lo que le pertenece, también tenía que quitarle descaradamente más de lo que pudo pensar.

Un impulso de estrangularlo mientras dormía atravesó su mente, para después imaginarse así mismo con todas esas figuras que pasarían a ser suyas cuando el estorbo de Bill dejara de acaparar oxígeno y cosas que no le pertenecían.

La idea se fue tan rápido como recordo lo que lo habría llevado hasta ahí, tan presente como un fantasma constante que lo rondaba recordándole que debía hacer: la cabeza de boba fett, necesitaba conseguir la cabeza de boba fett.

Entro en la habitación con cuidado, mirando entre estantes figuras y rezando por ver la pieza faltante de su tesoro.

Los minutos pasaron, la luna cambio de lugar y el brillo se apagaba conforme las nubes rondaban en el cielo. La cabeza de boba fett no estaba en los estantes, ni en el escritorio, tampoco bajo la ropa.

Solo no estaba, otra vez no estaba.

La rabia hizo morderse los labios con tanta furia que creyó haberse arrancado un pedazo. El rojo de su cara destellaba tanto que ya ni siquiera le importaba despertar a Bill.

Él lo despertaría, únicamente para matarlo y que esté jamás volverá abrir los ojos.

Tan rápido como se acercó a la cama noto un milagro cruel. La cabeza de boba fett descansaba entre las manos del bastardo.

!Bill era un sin vergüenza que merecía morir!

William se encontraba durmiendo con una cara de eterno fastidio, solo llevaba puesto una camisa en tonos negros y deslavada con las palabras "Han Shot First", un bóxer a rayas de color naranjas que sin duda su madre había encontrado de oferta hace años atrás.

Claro que más haya de la ropa también noto un pequeño detalle, una para nada disimulada erección originada por cierta revista que caía de su otra mano.

Josh dio una mueca de repulsión al solo mirar unos segundos la evidencia de lo que había ocurrido ahí. Apartando la vista con rapidez e incomodidad.

Inclusive en un momento de "placer" parecía estar irritado de alguna forma. Ignorando el hecho que estaba dormido y que su saliva desbordaba de sus labios, de manera que solo algún nerd sabría hacer ver de manera "patética".

Con granos en el rostro, sin sus lentes en su habitación sucia y podrida tanto como el mismo.

Josh no se rendiría, más si estaba tan cerca de ganar lo que sin duda entregaría todo para obtener. Mas si todo eso lo llevo a ver cosas que no quería y hacer cosas radicales.

Su única razón, lo único que quería en esta vida: ¡Josh obtendría la cabeza de boba fett!

Y hubiera sido así, si en vez de rozar su mano accidentalmente con la mano de Bill, hubiera tomado la cabeza con cuidado.

Bill era un bastardo astuto, y hasta paranoico. Un enfermo en muchos sentidos que al sentir un leve toque reacciono con violencia y sobresalto.

Cuando Josh dijo que haría todo para completar la figura, no bromeaba. Estaba hincado enfrente de Bill, suplicando por obtener la cabeza faltante al cuerpo

No suplicando porqué lo perdone por entrar a su casa, habitación y buscar robarle, no suplicando para que no llame a su madre, o a la suya, no suplicando para que no llamara a la policía por un intento de robo tan patético.

A Josh no le importaba nada de eso, Josh necesitaba si figura y no más que eso.

Bill le miraba desde lo alto con una cara de soberbia, despotismo, satisfacción y hasta asco. Ver cómo el obeso de Josh se humillaba por algo tan patético como una figura, tan mediocre como rogarle después de que el imbécil no haya logrado robarle.

Era un goce a sus ojos. La satisfacción le entumía la mente a la par del sueño.

Tenía el control en su patética vida en algo tan estúpido como un pedazo de plástico.

Un sentimiento de satisfacción, poder y ¿Excitación?.

 


El asco le invadía la razón cada que pasaba un según más. Tal vez una figura no valiera mucho al costó tan alto que buscaba Bill.

Una felación sonaba como un trabajo solo hecho por las prostitutas y putas de las películas y calles. Josh jamás se había plateado estar en el lugar de ellas.

Un trato "justo" según Bill, un "abuso de circunstancias" segundo Josh. Sea como sea, el trato están sellado.

Una felación y le daría la cabeza de boba fett. Un trato conciso, rápido, con ambas partes ganando.

Que tan caliente y frustrado debía estar dicho púbero como para pedir abiertamente que un hombre le chupara la polla, mientras él imaginaba que la actriz de la revista lo hacía.

Bill debía ganar un premio a la imaginación más realista. O al ser humano más marica. O ambos.

El falo tenía un olor desagradable a orina e incluso se podía diferenciar el esmegma resultante de la tan mala higiene que tenía.

Josh pensó una vez más. Y después de unos segundos acepto su destino.

"Que la fuerza te acompañe"

El sonido acuoso y morboso de la saliva y el pre-semen que desbordaba de la boca, era tan lascivo que inclusive Bill había colocado la mano en la cabeza de Josh para profundizar el ritmo.

El calor era tan insoportable que la camisa se le quería adherir a la piel a base del sudor que lo enrollaba.

Ocasionalmente podía sentir los dientes de Josh rozándolo, la sensación de la lengua torpe y desesperada acariciándole. El a pretor viscoso de la garganta y el calor insoportable de la boca y labios.

Nunca había sentido tanta excitación en su vida, sus manos temblaban y pareciera que dejaría de concentrarse en el escenario que tanto le ha costado por mantener.

Las estocadas se habían profundizado tanto, que en algún punto dejó de lado la revista y acabo por echar la cabeza hacia atrás, desesperado por la forma tan repentina de placer.

Tenía la sensación de que se correría en ese mismo momento, de manera precoz como el virgen que tanto le avergonzaba ser.

Nunca creyó que el marica de Josh aceptaría el trato, había sido una broma cruel resultante de su imaginación y hormonas de púbero, una que esperaba que fuera considerada un insulto y provocación que dejada de lado para dar paso a insultos y gritos.

Pero eso no paso, Josh en esencia era una perra necesitada que ahora mismo le estaba devorando la polla como si su existencia se resumiera a ello.

A Joshua no le importaba menospreciarse y denigrarse si eso significaba obtener la figura, y eso le daba una satisfacción retorcida.

Amaba ver cómo podían humillarse ante él. Cómo podía tener lo que quisiera cuánto, quisiera si eso significa estar cerca del necesitado de Josh o alguna perra equivalente a él.

La mente se le nublo de golpe cuando sintió el cosquilleo conocido subir sobre su estómago. Tambaleó torpemente, hasta apartar la boca de Josh lejos de él.

—Espera, idiota.

Jadeo con cierta dificultad, acomodándose los lentes y retirándose algo de sudor de su grasosa frente. Joshua le miraba desde abajo con los lentes torcidos y una cara de idiota, no sabía que pasaba.

Bill tomo asiento en su cama, sin importar que algo de semen escurriera de la punta y manchara el piso.

Hizo una seña rápida para que se acercara, y sus fue. El encuentro siguió.

Con la diferencia que ahora no solo él disfrutaba del placer, Josh mantenía una de sus manos ocupada en su propio asunto, en la oscuridad subía y bajaba su mano sobre su propia erección. Asegurándose en seguir el mismo ritmo con su boca.

Bill ya no estaba en la fantasía, con su revista e imaginación. Solo tenía enfrente a Joshua entre sus piernas chupando su polla con tanto morbo que sentía que estaba a su límite.

—Detente, idiota.

Tartamudeo a lo bajo, sintiendo una negativa del contrario en apartarse. No podría seguir con el ritmo y sentía que acabaría por explotarle la polla por estar tanto tiempo dentro de la boca del contrario.

La sensación se torno invasora cuando la sensación cosquillosa regreso. Intento separarlo a la fuerza, pero era obvio que no cedería ante una negativa tan directa por parte del Bill. Mas si era una negativa de Bill.

Estaba apunto de explotar.

Tiro todo su cuerpo hacia la cama, siendo sostenido por Josh, levantado su pelvis y continuando con el oral inclusive si Bill ahora mismo estaba retorciéndose en la cama con sepamos más cercano a una convulsión que a un orgasmo.

Tomo entre sus manos la sábana, mordiéndola al sentir como dicha sensación no podía se contenida más.

Y salía.

Bill no pudo más y acabo por terminar en la boca de Joshua sin remordimiento alguno, sudando y jadeando como si hubiera corrido una maratón en el desierto, y no como si solo le hubieran hecho un simple oral por un principiante.

La sensación adormecida no se disipaba, cuando sintió un choque eléctrico que le forzaba en seguir. Josh se había incorporado encima suyo, haciendo crujir la cama con su peso y tamaño.

Entre sus manos sostenía su polla hinchada, medio complacida por sus propios toques, juntándola con la entrepierna de Bill. Empezó a subir y baja sus manos, de manera lenta y tardada.

El pene de Bill ya se encontraba flácido y humedecido, al igual que sensible y sobre estimulado. Los roces, primeros lentos y después rápidos, acabaron por despertar al amiguito de William.

La situación era humillante, siendo sometido en su propio cuarto, en su propia cama, después de correrse y siendo masturbado con insistencia por un gordo repugnante.

Bill hubiera prendido fuego a toda la casa o mutilado a Joshua de solo pensarlo detenidamente. Pero ahora mismo Bill estaba volando entre el cielo y la luna, y las nubes parecían hacer parpadear su razón.

Ahora mismo Bill estaba en un viaje de placer que hacia temblar todo su cuerpo, y donde difícilmente regresaría pronto.

Josh se detuvo al ver como la cantidad de pre.semen aumentaba considerablemente. Josh quería mas, mas haya del trato,

¡Josh le demostraría a Bill quien era el lambe pollas aquí!

 


La camisa de ambos fue fácil de quitar, y un suspiro al ardiente calor de sus cuerpos. Ahora mismo pareciera que habría vapor al rededor de ellos, incinerándose al profundo roce del cuerpo del otro.

Las cosas avanzaban rápido y habían acabado por empezar con una ronda de besos torpes y primerizos que solo provocaba un entumecimiento de lengua, choques de dientes y mas producción de pre-semen de manera precoz y patética.

La boca de Bill temblaba en cada aumento de velocidad, tartamudeando en decir algo o insultar. El asunto se había vuelto tan comprometedor que podía sentir las manos de Joshua recorriendo su cuerpo.

Acariciaba su cadera, pasaba un roce lento por el pecho, apretaba su trasero. Las hormonas, o la idiotez, hicieron escalar tanto las cosas que ahora mismo Bill parecía dejar un momento de lado su orgullo.

Dejando salir jadeos y quejidos que solo provocaban un temblor y tartamudeo por parte de Josh.

Aspiro una ve mas la piel de William, antes de baja su ropa interior por completo. La vista era magnifica: Willian desnudo y enrojecido, jadeando y temblando, bajo suyo con una erección en su ropa interior. Aun así mantenía su cara de irritación, con los lentes chuecos también enchuecaba una mueca.

Decidió por si mismo volver las cosas mas graves de lo que ya se habían tornado, deslizando sus dedos a la parte baja del presidente,

La negativa fue inmediata, movió su cuerpo con desesperación mientras intentaba quitarle de encima

—Suficiente—William exclamo en un susurro audible e irritado—, idiota. Ni se te ocurra.

Josh, por otro lado, tomo sus ambas manos ocupando una sola. Josh había aguantado insultos por su peso y tamaño, jamás creyó que el idiota de Bill seria sometido por estas mismas descripciones.

Claro era que no se dejaría sometes tan fácilmente, menos por alguien tan patético como Josh y todo lo relacionado a el.

Movió su cuerpo con violencia a la par que sacudía sus brazos. Un segundo basto para que un puñetazo acertara contra la cara de Josh. Quien a su vez también respondió con violencia, sometiendo a Bill en un pequeño forcejeo.

Ahora mismo se encontrar a espaldas, con la cabeza contra la cama. Como si ahora el fuera el patético mediocre.


 

—Se siente asqueroso, idiota.

Ambos dedos se movían dentro suyo, penetrando y jugando en el interior de Bill con tanta lentitud que juraba que vomitaría ahí mismo a base del asco que le provocaba la idea de que el repugnante de Josh tocara dentro suyo.

Tanto asco como placer, no dejaba de soltar morbosos hilos de semen que escurrían de su erección para acabar en su cama. Sus jadeos se habían ido acelerando tanto que ahora había una mancha de baba en las sabanas que delataba el vergonzoso placer.

Las penetraciones siguieron, volviéndose profundas y rápidas, mas violentas que en un inicio, ocasionando que mordiera su labio para callar lo que sea que su boca quisiera decir.

La sensación eléctrica que le adormecía la mente, llego de manera violenta y repentina, causando un callado grito que acabo por ahogarse entre sus labios y las sabanas.

Un grito silencioso que bien se conoce como gemidos.

Joshua guardo silencio un momento, dejando de mover sus dedos, esperando por algo que no llego. Y al no tener la respuesta que quería, continuo golpeando ese punto que parecía ocasionar un deleite.

Joshua guardo silencio un momento, dejando de mover sus dedos, esperando por algo que no llego. Y al no tener la respuesta que quería, continuo golpeando ese punto que parecía ocasionar un deleite.

Bill no pudo evitar que su cuerpo temblara ante la sensación tan nueva y placentera que comprometía todo su cuerpo y cordura. Sus labios temblaban con palabras que no tenían coherencia.

Apretó con fuerza las sabanas, al notar como mas gemidos eran arrancados desde el fondo de su garganta. Sintiendo sus piernas débil al igual que su razón.

—Te apretaste—comento Josh entre una pequeña risa—y no solo eso, tampoco dejas de gemir como una perra.

Introdujo nuevamente de forma, causando un espasmo completo al cuerpo de Bill. Sus gemidos dejaron de ser silenciosos, intentando ser callados por sus labios, sangrantes de tanto morder.

Las cosas no debieron acabar así, con Bill gimiendo en su propia cama mientras la bola de cebo de Josh jugaba con el. ¡El trato había sido roto!

La humillación de pensar en su situación, de ser sometido por alguien tan patético como Joshua. Lo hacia sentir excitado en sobre manera, ser reducido a solo eso, a solo una perra que gime contra su cama mientras juegan en su interior.

Tal vez fueron las hormonas, o la estupidez, o ambas. Pero William lentamente separo las piernas.

—Joshua—llamo en lo que bien puede ser llamado un gemido—, maldito idiota.

La mueca de asco y desprecio seguía en el rostro de Bill, inclusive si ahora mismo fuera el quien estuviera ofreciéndose tan abiertamente, tan necesitado, tan patético.


—¡Ha!

La primera estocada fue profunda y violenta, causando un dolor palpable en la zona baja. Fue seguida de movimiento primerizos y descuidados, Josh sostenía sus caderas, a la vez que penetraba con fuerza dentro de bill.

Jamás imagino perder su virginidad de esta forma: con una polla dentro suyo mientras gemía entre gritos, gritando el nombre de un hombre.

La velocidad aumento de manera repentina, haciendo que William acabara por apretar las sabanas y hundir su cara en esta a base de la vergüenza y el colapso que esta viviendo de manera sexual.

Los movimiento cesaron, solo para que Josh le moviera de posición a una mucha mas atrevida y explicita que la de anterior.

Ahora mismo estaba cara a cara con el bastardo, quien sin vergüenza alguna, abría sus piernas para seguir penetrando dentro. La mente de William estaba destrozada, drogado por el placer descontrolado y adictivo.

Por su parte, Josh daba pequeños gemidos, tan callados y tímidos, como si no quisiera que Bill se enterara que estaba disfrutando de ello.

Jadeo con fuerza al sentir el tirón de placer en su interior. Se sostengo de los hombres de Josh, renunciando a su poca dignidad, permiendose gemir entre granos y jadeos.

Un beso torpe callo a ambos, uno desesperado, sediento, húmedo y descubierto. El trabajo a sangre de los labios de Bill y el trabajo a semen que aun guardaba los labios de Josh, ambos acabaron por terminar.

Bill acabo por retorcerse entre las sabanas, sintiendo el impulso de cerrar sus páginas al sentir el calor dentro suyo; Josh había acabado dentro de manera tan virginal y descubierta, que agredía que Bill pareciera no estar en si como para golpearlo o gritarle.

—¡Mamá!

Un grano en uno de los cuartos del paso resonó en toda la casa vacía. Tan rápido como Joshua escucho el llamado, tomo su camisa y alojamiento sus lente.

¡El bastardo se largaba corriendo como un cobarde! ¡Dejándolo desnudo con semen escurriendo dentro de sí!

Cerro los ojos con irritación al pensar en su estado hermano, el único en casa, que había olvidado que su madre trabajaría doble turno, otra vez.

Josh despareció tan rapido como llego. Parecería haber olvidado algo importante; Bill aún tenía entre sus manos la cabeza de boba fett.