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Language:
Español
Stats:
Published:
2023-07-24
Updated:
2026-04-09
Words:
47,157
Chapters:
39/?
Comments:
153
Kudos:
1,016
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166
Hits:
25,650

Mr. Lightning

Summary:

Harry Potter era un semidiós, todas las cosas raras que le habían pasado en la vida... no eran precisamente su culpa, sino de su ascendencia.

Percy Jackson no quería ser un semidiós, era peligroso, mortal y le había costado a su madre.

~~Este fanfic fue publicado por primera vez el 18 de Julio de 2023, en Wattpad y el 24 de Julio del 2023 en Ao3.

Ha sido víctima de incontables copias palabra a palabra, por lo que vuelvo a aclarar: NO SE ACEPTAN COPIAS NI ADAPTACIONES DE ESTE CONTENIDO. DE SER ASÍ, DENUNCIARÉ TANTO LA OBRA PLAGIO COMO LA CUENTA DEL PERPETRADOR/A.

Gracias por leer :)~~

Chapter Text

Harry Potter había creído toda su vida que era un huérfano, sus tíos le repetían continuamente que su padre había sido un inútil y su madre una puta. Que ambos habían muerto en un accidente de auto, lo que lo dejó en esa situación de vivienda tan horrenda.

Si bien Harry se consideraba afortunado —había terminado con familiares medio decentes en lugar de en el sistema de crianza, lugar donde sus tíos amenazaban con enviarlo si no obedecía las ordenes que le daban—, se había encontrado deseando continuamente tener un familiar lo suficientemente cercano para que se lo llevara lejos de los Dursleys, pero claramente era un sueño imposiblemente frustrado.

Los Dursley parecían odiarlo con todas sus fuerzas, en tercer grado Harry se dio cuenta de que era provocado por todas las rarezas que pasaban a su alrededor. Cuando Harry estaba enojado, las luces de la casa parpadeaban incansables, la mayoría de las veces también comenzaría una tormenta eléctrica, sin importar la estación del año que hiciera afuera.

Los Dursley odiaban cualquier cosa que estuviera fuera de su definición de normalidad, por eso odiaban a Harry.

En el verano de su cuarto año de escuela primaria, los Dursley le habían dicho que se iría con ellos a Estados Unidos, aparentemente tío Vernos había obtenido un ascenso y lo trasferirían de sucursal para que fuese vicepresidente de la empresa de taladros Grunnings en Nueva York, tenían todos los gastos pagados, incluso para Harry —ese fue el verano en el que descubrió que le daban una pensión a su tío por tener dos niños en casa, aunque Harry nunca miraba nada de ese dinero destinado a él—.

Harry estaba tan emocionado de esa transferencia, ya que eso significaba empezar de nuevo, Dudley y él fueron inscritos a Escuelas completamente diferentes, Harry comenzó a asistir a una escuela publica y Dudley a una privada, por lo que, por primera vez, Harry pudo hacer amigos y no era molestado por nadie.

El primer amigo que Harry hizo fue un niño de sexto grado, se miraba un poco mayor —había reprobado un par de cursos— y tenía problemas en sus piernas. Su nombre era Bruce Hill, Harry adoraba pasar tiempo con él, el muchacho le enseñaba sobre la mitología griega durante los recesos y le daba comida que sabía magnifica.

Incluso lo ayudaba a curar los peores golpes que quedaban después de sus castigos impartidos por sus tíos.

Un día, la vida de Harry cambió radicalmente.

Sus tíos tenían una velada importante a la cual asistir por el fin de curso en la escuela de Dudley —era un colegio lejos de Nueva York, donde vivían— y Harry ya no tenía a la señora Figg al otro lado de la calle para que lo cuidara durante estos eventos, por lo que su tía le había dado permiso a regañadientes de que pasara una semana con Bruce, murmurando que no lo esperarían en casa hasta después de ese tiempo.

Harry había echo su maleta de gimnasio vieja con sus mejores prendas, se la colgó en el hombro y se fue al encuentro de Bruce. Las primeras dos horas del primer día las habían pasado en la biblioteca, con Bruce leyéndole sobre el mito de Heracles, mismo que Harry absorbió con avidez, la bibliotecaria los había estado mirando durante bastante tiempo y Bruce había comenzado a tartamudear, el mayor le había tomado del hombro y le dijo que le invitaría un helado, que tenían que salir rápido antes de que su tienda favorita cerrara.

Harry notó la relación entre la extraña actitud de la bibliotecaria y la reacción de Bruce, pero se quedó callado, no dispuesto a poner aun más de los nervios a su amigo.

Salieron y Harry se sintió enfermo al notar que la bibliotecaria los había comenzado a seguir, Bruce comenzó a trotar de una manera bastante extraña y se llevó a Harry con él, a gran velocidad, tratando de huir de la mujer.

—Acabas de llegar hace menos de un año y ya atrajiste a una mujer serpiente, tu olor debe de ser demasiado fuerte entonces.

Harry no estaba entendiendo nada, aun así, siguió a Bruce y ambos se metieron a un taxi, Bruce dio una dirección en Long Island y el conductor comenzó a conducir tan rápido como se podía, esquivando el tráfico como un experto.

Bruce cerró la pequeña ventanilla que los separaba del conductor y parecía claramente más relajado.

—Donde hay una de ellas, hay al menos otras diez —susurró—. Sé que será completamente difícil de creer, pero eres un semidiós, Harry. Uno de los variopintos dioses ahí arriba procreó con tu padre o tu madre y naciste tu. Ahora nos dirigimos al campamento mestizo, ahí es a donde íbamos, de cualquier modo.

Entonces, de repente, a Harry se le abrieron los ojos —metafóricamente hablando—. Todo lo raro que pasaba a su alrededor podía atribuirse a su descendencia, todo lo que lo hacía especial, por lo que los Dursleys lo odiaban…

Harry sonrió un poco, era un semidios y sus tíos tenían que vivir sabiendo —realmente no, porque Harry no les diría nada— que, estadísticamente hablando, era mejor que el hijo que tenían.

Cuando el taxi se detuvo, estaban en lo que parecía ser un campo de fresas, había un pequeño letrero que rezaba “¡cultive sus propias fresas!” y Harry quería ir y hacerlo, sólo por el bien de la experiencia.

Bruce lo llevó a lo que parecía ser una colina, muy verde, llena de vida, además, había un enorme pino en el centro, por alguna extraña razón Harry se sentía un poco nostálgico al mirarlo.

—El pino de Thalía actúa como una barrera contra los monstruos desde hace un año—explicó Bruce—. Ella era una hija de Zeus… no alcanzó a llegar.

Harry se sintió un poco peor al saber eso, se sentía conectado a lo que sea que le hubiera pasado a esa niña, pero se lo mantuvo guardado.

Bruce lo llevó a una enorme casa en lo que parecía ser el centro del campamento, en ella estaban esperando dos hombres: uno era rechoncho con ojos violetas y otro era mitad caballo. Harry los miró con impresión, sentía que debía de hacer algo particularmente humillante, idiota o valiente para que lo consideraran digno de estar ahí, en ese campamento, siendo tan genial como era.

—Quirón, señor D. Este es Harry Potter, el semidiós del que les conté…

—No se mira particularmente especial, ¿estás seguro de que pertenece aquí?

Bruce parecía un poco acobardado, como fue tan valiente cuando Harry lo había conocido por primera vez era un misterio ahora.

—Él pertenece aquí, creo que podría ser un hijo de…

Y Bruce sólo miró al cielo, sin comprometerse demasiado.

El aclamado señor D bufó con una risa bastante desagradable, Harry sintió que estaba haciendo algo particularmente malo debido a eso.

—No podemos hacer conjeturas, sin embargo, podemos llevar a Harry para que se instale en la cabaña once, llama al consejero por favor.

Bruce asintió y se retiró rápidamente, pero los dos hombres lo miraban de manera contemplativa, como si las palabras sin sentido de Bruce les hubiesen abierto los ojos.

Harry sospechó que era así.

El consejero de la cabaña once —la cabaña de los hijos de Hermes y de todos los niños que no fueron reclamados por sus padres divinos— lo encontró en el mismo lugar y lo llevó por un paseo breve en el campamento. Aparentemente era el segundo niño mas pequeño en llegar al campamento, siendo la primera una tal Annabeth Chase, una hija de Atenea.

Harry había esperado, durante una semana, el reclamo de su padre o madre divino, sin embargo, nunca llegó, Harry estaba triste pero no fue algo que lo hubiera decepcionado, estaba acostumbrado a no ser el elegido de nadie. Y, si él fuera su propio hijo, tampoco se reclamaría.

Era su realidad y tenía que aprender a vivir con eso.

Chapter Text

Harry tenía diez años cuando su carta para ir al colegio Hogwarts le llegó, fue un día que marcó la diferencia, ya que sus creencias de que era hijo de Hécate se multiplicaron diez veces.

Luke, el actual consejero de la cabaña once, le dijo que eso no quería decir nada, pero que si lo hacía feliz que entonces pensara lo que quisiera. Harry nunca quiso golpear a alguien más de lo que quería con ese niño entrometido, pero se contuvo, no le iría bien con los de Hermes si hacía lo que su corazón dictaba.

Luke era un niño reclamado, después de todo, no entendía el desespero que sentían aquellos a los que realmente no le importaban lo suficiente a sus padres como para que reconocieran, o que dijeran un simple y vergonzoso “oh, vaya, me acosté con tu madre o padre y ahora te tengo, felicidades, eres mi hijo”.

Harry no tenía padres, no su progenitor divino, no su progenitor mortal. No tenía nada en que apoyarse.

Luke no parecía entender eso, que al menos fue lo suficientemente afortunado para que su padre notara y reconociera su existencia.

Hacia un año que había llegado al campamento, las esperanzas eran nulas, contando que se había convertido en un permanente desde que a mitad del invierno sus tíos lo habían echado de casa por una de sus rarezas.

Había habido suficiente tiempo para que cualquier deidad ahí arriba que era su progenitor divino reconociera en él las facciones determinadas de su progenitor mortal, pero, por supuesto, no había ocurrido.

Harry se estaba cansado, pero, de cualquier manera, no dijo nada, consciente de lo volátiles que eran los dioses y sus emociones, por el contrario, respondió a la carta que le había llegado del colegio de magia, admitiendo que no tenía idea de que era un mago y que vivía en los Estados Unidos, muy lejos de Reino Unido y de Hogwarts.

“…si tiene los recursos para buscarme, puedo darle la dirección de mi orfanato, aunque no estoy durante los veranos, ya que asisto a un campamento.

Si hay otra manera de llegar que no involucre subirme a un avión, ¿me la podría comunicar? Dejo también un numero de teléfono para que puedan contactarme más rápido para saber la respuesta.

Atentamente, Harry Potter”.

Harry le sonrió a la lechuza antes de darle la carta y que esta partiera a gran velocidad, después se volvió para comunicarle a Quirón sobre la reciente filtración de su número de teléfono a una escuela mágica.

 

La respuesta de los magos llegó sorprendentemente rápido para una carta que era llevada por una lechuza, ya que dos días antes de su cumpleaños número once, Quirón recibió una llamada que era para Harry, en ella se escuchaba la voz de una mujer claramente británica, Harry había extrañado demasiado el acento que tenían sus compañeros británicos, sobre todo cuando no era la voz de los Dursley la que tenía que escuchar.

—¿Hablo con el señor Potter?

—Sí, ¿supongo que usted es la subdirectora McGonagall?

—Sí, correcto, señor Potter. ¿Espero que no haya nadie al alcance del oído?

Harry miró a Quirón, que parecía desinteresado y “distraído” en otra cosa. No creyó para nada que estuviera cuidando de sus propios asuntos, pero no importaba, literalmente era un centauro, claramente eso debía de considerarse algo… mágico.

—Para nada, señora.

—Muy bien, joven. Ahora, tiene unas opciones, pero recomiendo que las explore después de su primer año en el colegio. Puede ir a la sede de MACUSA, en Nueva York, el edificio Woolworth, y preguntar por el departamento de transporte mágico y solicitar un traslador bidireccional entre su lugar de estancia durante los veranos y el punto de aparición del Andén mágico que lleva a Hogwarts, también puede solicitar que en su residencia permanente se conecte una red flú internacional, de nuevo, con el propósito de ir entre su hogar y el Andén nueve u tres cuartos, en caso de que sus familiares estén familiarizados con la magia, por supuesto, aunque en su carta menciona que vive en un orfanato... Por el momento, yo misma seré quien solicite el traslador bidireccional por usted, aunque lo tendrá solo por tiempo limitado y solo podrá activarse en fechas especificas como el primero de Septiembre y el día que finaliza el ciclo escolar.

—¿Y para conseguir mis útiles escolares? —preguntó Harry, un poco abrumado por el aluvión de información—. Tengo que conseguir las cosas pronto, ¿no?

—Así es, me presentaré personalmente para recogerlo a usted y avisar a su tutor sobre su asistencia a un internado completamente no mágico que está claramente en Estados Unidos, por supuesto.

—Gracias entonces, señora. ¿Cuándo vendrá?

—El treinta y uno de Julio, sé que es su cumpleaños.

—Bien, le diré a mi cuidador del orfanato que me lleve al edificio Woolworth, le diré que me llegó un correo de mi escuela primaria para avisarme de eso.

—Nos vemos entonces, señor Potter. Asegúrese de estar ahí a las nueve de la mañana a su hora local.

La llamada terminó y Harry le entregó el teléfono al centauro, mismo que lo miró con diversión mal contenida.

—Un Orfanato, entonces.

Harry se encogió de hombros.

—Mis padres están muertos, señor, por supuesto que vivo en un orfanato.

Harry vio a Quirón hacer una mueca, aun no conciliando el hecho de que Harry prefería llamarse un huérfano que considerar a cuál sea que fuere su progenitor divino un padre.

—Entonces, partiremos en tu cumpleaños, espero que estes listo antes de las ocho, es un viaje un poco largo.

—Sí, señor.

 

 

Chapter Text

El cumpleaños de Harry llegó y pensó que tal vez ser reclamado por su progenitor divino sería un excelente regalo, sin embargo, no ocurrió nada especial relacionado con su parte griega, nop. Sin embargo, si hablaban de su parte mágica, Harry estaba vibrando en su piel por la emoción.

Partieron a las ocho menos quince, por lo que llegaron antes de la hora acordada con la Subdirectora McGonagall, esperó durante cinco minutos antes de que la mujer saliera del edificio con una sonrisa amistosa.

—Mucho gusto, Sr. Potter, usted también, señor…

—Brunner, el gusto es mío profesora McGonagall.

La mujer asintió bastante complacida con el titulo que se utilizó para ella, comenzó a hablar sobre una escuela para niños con aptitudes sobresalientes —Harry se alegraba de que en realidad tuviera notas por encima del promedio, si no fuese Quirón y tuviera notas pésimas podrían quedar mal— y como Harry se había ganado una beca completa para un internado a las afueras de California.

La mentira estaba tan bien estructurada que Harry se preguntaba a cuantos directores de orfanatos habían mentido. De cualquier manera, Quirón estaba consciente de que Harry iría a estudiar a otro continente, pero dejaría que la mujer diera la coartada que tenía, no le arruinaría eso.

—… También, la escuela se compromete al cien por ciento con los alumnos becados, por lo que cada año será llevado a hacer sus compras escolares por un miembro del personal. En este caso, seré yo quien lo lleve a un distrito especial, con su consentimiento, claro.

Quirón asintió, después le dio a Harry una palmadita en el hombro y diez dólares para su taxi.

—Argos te estará esperando en el Empire State, ve con cuidado y no pierdas tu brazalete.

Harry hizo un ruido afirmativo, de repente consiente de que tenía un brazalete que se convertía en una espada en su mano derecha, de cualquier manera, se despidió de Quirón mientras el hombre se retiraba en su silla de ruedas motorizada, después McGonagall lo llevó a un callejón vacío y lo tomó del hombro.

—Sentirás un pequeño tirón.

Y esa fue toda la advertencia que Harry recibió antes de que se sintiera como si una aspiradora lo estuviera succionando con rapidez, afortunadamente la sensación duró poco, pero lo hizo sentir tan mareado que casi se tropieza sobre sus pies.

—Bienvenido, señor Potter, al Callejón Diagon.

La vista era indiscutiblemente mágica, Harry estaba tan contento, tan enamorado de esa parte de su descendencia, la parte que venía con su progenitor mortal en lugar del divino, Harry se sintió repentinamente a punto de llorar.

—Profesora, ¿mis padres también fueron a Hogwarts? La información que me dieron mis tíos antes de dejarme en el orfanato fue que, murieron en un accidente de coche y, bueno… que mi padre era un inútil y mi madre… prefiero no decirlo en voz alta.

—James y Lily eran grandes muchachos —dijo la mujer, aparentemente indignada—. Las… las condiciones de sus muertes no fueron ni de cerca lo que sea que te hayan dicho, fueron… asesinados. Sé que es un caldero explotando de información saberlo hoy y por mi boca, pero debido a eso eres… diré, famoso.

—Yo… ¿me parezco a ellos?

Harry sabía que era un poco aprovechado, la mujer claramente había querido a —ahora sabía— Lily y James, si ese era el caso, debía de reconocer que tenía facciones ajenas a alguno de ellos y Harry podría descubrir finalmente a su progenitor mortal —aunque no descartar géneros, los dioses parecían no distinguir entre el sexo femenino y el masculino para reproducirse, ew—.

—Oh, sí. Te pareces tanto a James, pero esos ojos son definitivamente los de Lily.

La sonrisa mental de Harry se desvaneció en ese momento. Bueno, mierda.

—¿En serio?

—Por supuesto, te ves como tu padre a tu edad… tu madre era una mujer encantadora también, la mejor en encantamientos, así como tu padre en transformaciones. Cuando llegues a Hogwarts, descubrirás tus propios talentos. Primero nos estamos dirigiendo al Banco Gringotts, esto también se te ocultó, pero James dejó un fondo fiduciario para ti, eventualmente podrás acceder a tu bóveda familiar, pero de momento… esto.

—Uh, profesora, ¿Hay una manera de rastrear mi árbol genealógico? ¡Realmente no conozco nada sobre mi familia, ni la mágica ni la normal!

—Lo hay, aunque el pergamino con el encantamiento es algo costoso a menos que aprendas a realizar los encantamientos por tu cuenta, pero aun eres muy joven.

Bien, las trabas existían en los mejores planes, Harry no se daría por vencido tan fácilmente.

-

Harry volvió al campamento más feliz de lo que había estado en toda su vida, la profesora incluso había rescatado de los dioses sabrán donde una foto de sus padres, James y Lily —ahora sabía sus nombres, joder, joder, joder— durante el día de su boda.

Harry ahora se sentía un poco peor, ¡era producto de una infidelidad! Uno de sus padres fue un adultero y Harry no quería saber cuál era en realidad, aunque se sentiría decididamente peor si fuera James, imaginaba tener el apellido de James y el dinero de James siendo hijo de Lily y algún dios y se le ponía la piel de gallina.

Peor si quien-no-fuera-su-progenitor no se hubiese enterado de dicha infidelidad.

De cualquier manera, Harry tenía una lechuza mensajera, había aprendido que los magos adoraban a la diosa Hécate y además tenía una maldita varita mágica con la que podría hacer magia una vez que aprendiera cómo.

Tuvo que guardar sus cosas en la casa grande por miedo de que trataran de robarle cosas en la cabaña once, o le hicieran una broma de mal gusto, no sabía, pero no tenía ganas de pasar por aquello.

Harry sostuvo su collar de cuentas del campamento, ese año recibiría su segunda cuenta y estaba feliz por estar vivo un día más, pero también estaba feliz porque en el departamento de traslados mágicos internacionales habían convertido su collar en un traslador que se activaba con palabras clave después de girar su cuenta dos veces.

La magia era increíble, le gustaba decididamente más que ser un semidiós.

Al menos los magos eran estúpidamente honestos y abiertamente curiosos, no como sus compañeros del campamento y del Olimpo.

 

Chapter Text

Harry estaba despierto desde las cuatro de la mañana, con un permiso especial de Quirón para que las Arpías no se lo comieran mientras estaba fuera de la cabaña para prepararse para la escuela.

Harry se había tomado el tiempo de leer cada uno de los libros que estaba por estudiar, sobre todo el de Historia de la Magia y Pociones, sentía que Pociones era muy parecido a cocinar en el sentido de que la manera en la que presentabas los ingredientes te daría diferentes resultados.

Harry odiaba cocinar, porque los Dursley lo había hecho cocinar toda su vida, pero la familiaridad del tema le traía una sensación de tranquilidad que no se esperaba, aunque ni siquiera creía poder ser bueno en el tema.

A las cinco y media estaba completamente vestido, su baúl fue llenado con sus camisas del campamento y pantalones tanto largos como cortos… pero no tenía nada más, aparte de su ropa de invierno. Estaba vestido con las antiguas ropas que había tratado de olvidar porque habían sido de segunda mano y demasiado grandes para él, su camiseta gris debajo de su camisa de franela a cuadros, sus pantalones al menos eran de su talla, se consoló.

Tal vez, después de terminar su primer año en Hogwarts, se iría al Londres muggle a comprar ropa de su talla, gastaría su dinero en algo realmente responsable, como había aconsejado la profesora McGonagall cuando le entregó la llave de su bóveda de fideicomiso.

Clarisse se había despedido de él la noche anterior, la hija de Ares era desagradable con la mayoría, pero a Harry lo trataba sorpresivamente bien, aunque era blanco favorito de los matones.

Bruce estaba con Quirón en la casa grande cuando Harry se preparaba para partir, lo abrazó y le revolvió el cabello con cariño, era el primer amigo de Harry, aunque le hubiese ocultado que era mitad cabra por un año entero.

Entonces Harry tomó entre sus dedos la primera cuenta que había recibido en el campamento y la giró dos veces, tomó con una mano su baúl y con la otra la jaula de Hedwig y suspiró.

—Andén nueve y tres cuartos.

La sensación de ser succionado por una aspiradora volvió con menos fuerza que antes, en unos pocos segundos, Harry se encontraba frente a una locomotora de apariencia antigua pero bien cuidada, los niños y adolescentes iban y venían, había algunos ya en la locomotora, asomándose por las ventanas para despedirse de sus familiares.

Harry se preguntaba… si Lily y James estarían ahí para él, si alguno de los dos lloraría porque se iba de casa para estudiar en el colegio al que ambos también asistieron, si se quejaría porque irse a Hogwarts en el papel de alumno había sido alucinante, pero en el papel de padre era doloroso y nostálgico.

Harry anhelaba aquello, aunque sabía que no podía tenerlo porque era un huérfano y a su progenitor inmortal no le importaba para nada, ni siquiera lo suficiente para ser reclamado como su hijo, para sacarlo de la cabaña once, de Hermes. De los niños no reclamados.

Harry anhelaba el día en el que pudiera ir a una misión tanto como anhelaba tener a sus padres mortales vivos, quería probarse ante su progenitor divino, mostrarle que era suficiente, que valía la pena tenerlo como un hijo.

Harry estaba teniendo dificultades para subir sus cosas al tres cuando dos niños pelirrojos se acercaron a él y le sonrieron de manera idéntica, uh, porque ambos eran, de hecho, idénticos.

—¿Necesitas ayuda? —dijo uno de los gemelos pelirrojos.

—Sí, por favor —dijo, de repente un poco tímido.

—Vamos Fred, hay que ayudar —dijo el niño que había hablado antes.

—¿Te quieres sentar con nosotros, compañero? —Harry sonrió por la palabra, en Estados Unidos era extraño que alguien dijese compañero, era más común escuchar tipo en su lugar, era tan Americano que a Harry le daba asco.

—Uh, sí, si no es molestia.

—Para nada —dijo Fred esta vez.

Con ayuda de ambos su baúl quedó bien acomodado en el compartimento, Harry estaba algo cansado después de haber llevado su baúl a tramos para cruzar todo el gentío, por lo que estaba sudando un poco, se quitó el cabello húmedo de la cara y se dejó caer en uno de los asientos libres.

Pero entonces, se dio cuenta, ambos gemelos lo miraban boquiabiertos.

—¿Eres tú? —dijo uno, Harry ya no sabía cuál.

—Claro que es él, eres tú, ¿no? —dijo el otro.

—¿Quién?

—Harry Potter —le respondieron ambos, a coro.

—Uh, él —dijo Harry, distraído. Luego cayó en cuenta—. Quiero decir, sí, yo… ¿podrían no decir que estoy aquí? —preguntó, con la voz un poco chillante.

—Wow —dijeron, luego se escuchó una mujer llamando a sus nombres, ahora sabía que el otro gemelo se llamaba “George”.

—No tardamos, amiguito. En unos momentos se va a unir un chico más —dijo… quien fuese, guiñándole un ojo.

Harry se sintió ruborizar por la atención, siempre sería algo nuevo para él.

-

El viaje en tren fue muy agradable, Fred y George —ahora tenía una forma de distinguirlos, al hasta que obtuvieran su siguiente corte de cabello, Fred tenía el cabello un poco más largo que George, el flequillo le tapaba un poco la ceja— le presentaron a su amigo Lee Jordan, que tenía una tarántula como mascota —Harry descartó en privado ser un hijo de Atenea, era muy inteligente pero no experimentaba el rechazo natural de ellos por las arañas, lo bueno de aquello era que la lista se acortaba— y le hablaron sobre sus hermanos —Percy era prefecto, Ron era de su edad, tenían una hermana un año más joven llamada Ginny y dos mayores, que ya no estaban en Hogwarts, Charlie trabajaba con dragones en Rumania y Bill era rompedor de maldiciones para el banco Gringotts—.

Lee le contó sobre el Quidditch, un deporte mágico que aparentemente los gemelos jugaban, desde el año anterior eran los golpeadores del equipo de Gryffindor y entre los tres le explicaron la mecánica del juego, Harry se entusiasmó, admitiendo que le gustaría probar suerte y tratar de jugar el próximo año para el equipo de su casa, aunque no estaba seguro de en qué posición —Lee le dijo que debido a que había notado una pequeña diferencia entre los gemelos, para poder diferenciarlos, debería de tratar como buscador—.

Las horas pasaron y cuando faltaban cinco minutos para llegar, se cambiaron por turno dentro del compartimento, dejaron que Harry fuera primero y George le enseñó como atarse el nudo de la corbata.

 Harry bajó del tren, un hombre de gran estatura estaba gritando para reunir a todos los de primer año, así que Harry se unió a la multitud de niños, bastante nervioso. Localizó al hermano de los gemelos y se quedó cerca de él de manera despistada… o eso creía.

—¡Hola! Soy Ron Weasley, ¿tú eres?

—Harry —notó el asombro y Harry dijo suavemente un ‘shh’—. Sí, ese. Mantén la voz baja.

El niño asintió, aun visiblemente emocionado, así que Harry le sonrió y estuvieron hablando por un rato mientras los niños faltantes se reunían cerca.

El hombre los llevó a través del camino más extraño hacia la escuela, eso incluía oscuridad pura y pasar un lago en no más de cuatro por bote.

Hogwarts era un castillo enorme, Harry estaba completamente embelesado, amaba el campamento, era, en parte, emocionante, había caballos alados y ninfas en el río y en el bosque, pero no se comparaba con lo conectado que se sentía en ese momento con sus padres mortales, que habían sido un mago y una bruja, que también se habían subido a estos botes y habían cruzado el mismo lago para llegar a esas enormes puertas de roble.

La profesora McGonagall los encontró en el Hall y les dio un discurso sobre las cuatro casas de Hogwarts, Harry comparó la manera en la que se sentaban —cuatro casas diferentes, con diferentes cualidades que las diferencian— con la forma de sentarse en el campamento, todo por cabañas con diferentes aptitudes.

Conocieron a un montón de fantasmas, había un fraile amable que les dijo que esperaba ver muchos de sus rostros en Hufflepuff, ya que aparentemente esa era la casa que representaba.

Harry se preguntaba, también, si esos fantasmas tenían permiso de no estar en el inframundo, o si los magos no iban al inframundo, lo cual sería extraño, pero no inesperado.

La profesora McGonagall los guio hasta el Gran Comedor, donde el sombrero seleccionador —Ron se enojó con los gemelos, aparentemente le habían dicho que tenía que pasar por un tipo de prueba de valor— cantó una canción antes de comenzar a, valga la redundancia, seleccionarlo.

Las primeras dos niñas llamadas terminaron en Hufflepuff, luego un niño fue llamado a Ravenclaw, más Hufflepuffs, dos Gryffindors y un par de Slytherins.

Ron fue, como sus hermanos, seleccionado en Gryffindor.

Después, fue el turno de Harry.

Cuando la profesora dijo su nombre, el Gran Comedor quedó en completo silencio antes de que los niños comenzaran a murmurar su nombre, Harry se sintió bastante inquieto al respecto. Tropezó levemente mientras subía los escaloncillos hasta el taburete, sentándose en el con el corazón saliéndose de su pecho.

Mm —dijo una vocecita en su oreja—. Difícil. Muy difícil. Lleno de valor, lo veo. Tampoco la mente es mala. Hay talento, oh vaya, sí, y una buena disposición para probarse a sí mismo, probarle a tu progenitor divino que eres bueno, un gran hijo, sin duda.

Harry se encogió de hombros físicamente, un poco asustado de que el sombrero supiera que era un semidios, pero no del todo. Al diablo con el secreto, era un objeto inanimado y nadie fuera de los semidioses creían que los dioses eran realmente reales. Nadie creería ninguna palabra de su boca… o algo así, el sombrero no tenía boca, estaba, de alguna manera, hablando en su mente.

Harry escuchó una risilla en su cabeza, el sombrero habló: —Sólo para dejarlo claro, no soy un soplón. Admiro tu manera de pensar, sin embargo. Lo tienes todo en tu cabeza y conozco una casa que te ayudaría en el camino de la grandeza, así que te pondré en… ¡SLYTHERIN!

Chapter Text

Harry estaba en su nueva habitación, acostado en su cama, listo para rendirse ante Morfeo —broma de semidios— mientras reflexionaba sobre su noche.

Después de que el sombrero dijera “Slytherin” en voz alta, Harry experimentó por primera vez en su vida aquello de ser ‘querido’ en un lugar, esta vez fue recibido en la mesa verde y plata con vítores y aplausos, las demás mesas quejándose decepcionadas. Cuando Harry llegó al campamento y fue llevado a la cabaña once, todos los niños ahí se habían quejado de él, porque había alguien más con quien compartir un pedazo de suelo o una pasta de dientes.

También, era la primera vez en un año que tenía tanto espacio y privacidad para sí mismo, sin todos esos niños amontonándose sobre él y a sus costados. Por el contrario, la habitación en la que estaba era espaciosa para los tres niños que la compartían.

Apenas eran seis niños y cuatro niñas en Slytherin, por lo que los dividieron en tres-y-tres y dos-y-dos, a Harry no le hubiese importado tener que compartir también la habitación con Zabini, Crabbe y Goyle, seis era definitivamente menos que los habituales treinta y tantos niños amontonados en una cabaña con menor capacidad que aquello.

Aunque Theodore y Draco eran muy agradables, no tan inocentes como los dos grandotes ni tan bromistas como lo era Zabini, Harry estaba perfectamente bien con el arreglo que tenían en ese momento.

Entonces Harry durmió, felizmente ignorante del significado de su sueño. O tal vez lo sabía, muy en el fondo de su corazón lo sabía, por la manera en la que estaba inquieto en su sala común bajo el lago negro, en la forma en que le tenía tanto miedo a la oscuridad, como si lo consumiera.

Por la mañana, al despertar, no recordaba nada, ni su sueño sobre tormentas eléctricas, ni de sus sospechas sobre su descendencia.

-

En la sala común ya los estaban esperando los prefectos de la Casa, Gemma Farley les sonrió de manera amistosa y les pidió que se formaran en una fila por estatura para llevarlos de forma ordenada al Gran Comedor.

Harry, para su absoluta vergüenza, quedó hasta el frente de la fila, siendo el más bajito entre los diez. Después de él fue Tracey, Pansy, Theo y Daphne, seguidos por Blaise, Draco, Vincent, Millicent y Gregory.

Harry comenzó a caminar detrás de Gemma y de Andrew, se sintió bien en la posición de poder, aunque fuese más imaginaria que literal. Liderar hipotéticamente a un grupo de niños no debería de sentirse tan natural, sin embargo, así era su vida ahora y por los próximos días, hasta que todos aprendieran adecuadamente los caminos a todos lados en Hogwarts.

—En unos momentos, nuestro jefe de casa, el profesor Severus Snape, pasará para darles sus horarios escolares. Debido a que son de primer año, estos no se les envían junto a sus cartas de Hogwarts, pero a partir del siguiente año no ocurrirá.

Harry se sentó al inicio de la mesa, hablando del extremo más cercano a la mesa de los profesores, a su derecha —su mano con la que escribía era derecha… ¿correcto? — se sentó Theodore y frente a él se sentó Draco, a lado de Draco estaba Daphne y después Crabbe y Goyle, seguido de Millicent. A lado de Theo estaba Pansy, Blaise y Tracey… por algún motivo a Harry le agradaba esa disposición de lugares, a palabras de Andrew, era muchísimo mejor que se mantuvieran en grupos grandes, de cinco o de tres, era más difícil para los matones molestar de esa manera.

Tenían que ser un frente unido, dijo.

Millicent había notado la noche anterior que Harry disfrutaba de las cosas dulces, así que la miel que estaba cerca de ella terminó al otro extremo para estar más próxima a Harry, eso le calentó el corazón, en la mesa de Hermes era absolutamente ignorado y los pequeños gestos de sus compañeros de año eran muy lindos.

Harry sintió una mirada pesada en su nuca y frunció el ceño de manera leve, sintiéndose un poco incómodo, la cicatriz volvía a dolerle, así que alzó discretamente su mano para frotarla, esperando que el dolor desapareciera de repente.

—… y este es para usted, señor Potter —murmuró una voz a sus espaldas.

Harry se sobresaltó y tuvo que restringir su mano derecha antes de que su cuerpo lo hiciera saltar de manera imprudente al peligro.

—Gracias, Profesor.

Harry leyó con muy poca dificultad, su cerebro estaba hecho para leer lenguas dialectos antiguos en lugar de modernos, sin embargo, matar o morir le habían enseñado a Harry y a su cerebro que si no hacía correctamente su tarea le iría mal con los Dursley, sobre todo si estaba siendo intimidado para hacer la tarea de Dudley… Harry odiaba los castigos con la plancha, así que su cerebro comenzó a relacionar leer y escribir mal con dolor llegando a casa y le permitía una mejor concentración, aunque las letras nadaran en las paginas la mitad del tiempo.

Entonces, encantamientos los primeros dos periodos en el aula 23… uhh, no… el aula 2E, después transformaciones durante un periodo en el aula 1B… ¿o era 18? Harry estaba mortificado, pero los bordes de la letra B pronto tuvieron más sentido, así que ahora estaba seguro de que era el aula 1B. Después fue la hora del almuerzo, un periodo de historia de la magia en el aula 72 y después dos periodos de pociones en las mazmorras.

Bien, Harry podía con eso.

-

No, Harry no podía. Para nada podía.

Harry estaba fracasando vilmente.

Se había perdido dos veces, los gemelos Weasley tuvieron que llevarlos a él y a sus compañeros a las clases porque aparentemente los prefectos tenían mejores cosas que hacer que guiar a los pobres primeros años en su primer día oficial de clases.

Aunque había ganado quince puntos para Slytherin porque se había dedicado a absorber conocimiento como si fuese un hijo de Atenea durante todo agosto, así que estaba muy bien en teoría y resulto ser excepcionalmente bueno en la práctica.

Pero se sintió increíblemente odiado y traicionado después de que Flitwick y McGonagall les hubiesen dejado un ensayo de tarea.

Harry estaba mortificado.

Después tuvo ese horrendo periodo con el profesor de historia, que era un fantasma y lo único notable de su clase es que entraba al aula atravesando una pared, Harry tuvo problemas para no dormirse, pero logró mantenerse en pie para sus siguientes dos periodos. Pociones.

Y cuando llegó, su profesor estaba siendo un poco… idiota.

—… le aseguro, profesor, que leí todo el libro de pociones, menciona que el bezoar ayuda contra el envenenamiento, pero nada más.

—¿La diferencia entre acónito y luparia?

—Ninguna, son la misma planta —bendito el día en el que hizo caso a las divagaciones de Sean, uno de los niños no reclamados, que estaba pasando por una hiperfijación con las plantas venenosas.

El profesor Snape, su propio jefe de casa… soltó un resoplido burlón.

—Parece que al menos alguien ha estado informándose, cinco puntos para Slytherin.

Harry soltó el aire que no sabía que estaba conteniendo, ignorando como los Hufflepuffs con los que compartía clase lo miraban como si estuvieran viendo a un ángel.

Al parecer, Snape estaba dándoles miedo, Harry temía todos los días por su vida, la mirada de enojo de un hombre mortal no era ni de cerca lo mismo que la mirada hambrienta de un monstruo o lo que Harry se imaginaba que sería la mirada molesta de un dios —no, Dioniso no contaba, Harry le agradaba, estaba seguro, por eso era indiferente con él—.

Después de que su día terminó y se encaminaban a la Sala Común después de la cena, Harry le preguntó a Gemma sobre la ubicación del despacho del hombre espeluznante.

—Esta cerca de la Sala Común, a la izquierda y frente al pasillo, no te la puedes perder porque es la única habitación que está cerca a nuestra Sala Común.

Después de dar las gracias, Harry se alejó del grupo mientras estos se dirigían dentro de la Sala Común, Gemma se acercó a él y lo giró hacia el lado contrario al que se dirigía —Harry estaba volviendo sobre sus pasos, hacia la derecha, al parecer— y le palmeó el hombro.

—Adelante —dijo la voz de su profesor, después de que Harry golpeara la puerta—. ¿Lo que necesita, señor Potter?

—Uh… verá. Tengo Dislexia y TDAH, me parece un poco molesto que el sistema de valoración de clase se defina con un ensayo, pero ese no es el punto, porque ya no estudio más en escuelas muggles para niños neurotípicos que acusa a los neurodivergentes de vagos o inútiles, pero de nuevo, ese no es el punto… ugh… ah, sí. ¿Hay algún remedio para la dislexia en el mundo mágico? Ya sabe, ese problema que hace que todas las letras se confundan en mi cabeza y no pueda leer o escribir bien… quiero decir, es el mundo mágico, y ya sé que no todo puede ser arreglado con magia, el director de mi orfanato me lo dijo. Bueno, no de esa manera, porque es muggle, pero quiero decir, me dijo que no todo en el mundo puede ser arreglado, como mi dislexia, pero tenía la esperanza de que usted dijera si sí o si no… aunque no es médico, espere, ¿hay un termino mágico para los doctores?

Harry estaba a punto de hablar más, pero al notar la ceja alzada del hombre frente a él, cerró la boca.

—Respondiendo a sus preguntas en orden, espero: sé lo que es una neurodivergencia, soy mestizo, fui críado en el mundo muggle con mi madre bruja, no tiene que sobre explicarse; no estoy completamente seguro de si hay encantamientos o pociones que ayuden con la dislexia, tal vez podría hablar con Madame Pomfrey y preguntarle a ella, si no tiene la respuesta, consultaré con algún colega pocionista; tiene razón, no todo se puede arreglar con magia y por último, el termino mágico para los doctores es medimago o medibruja, mediwixen si quiere un término neutral.

Harry sintió que el enojó de la tarde con su profesor se desvanecía.

—Wow —murmuró, sosteniendo sus mejillas—. Nadie nunca había respondido a todas mis divagaciones, por lo general me dicen que deje de ser tan molesto… usted es genial profesor.

Entonces Harry miró al hombre una vez más.

—¿Hay hechizos para traducir textos?

—Los hay, ¿le ayudaría en algo aprenderlo?

—De hecho, mi cerebro está todo confuso y mareado ante todas estas malas letras de lenguas modernas, pero puedo entender muy bien los dialectos antiguos, como el griego y el latín.

Para sorpresa de Harry, Snape sonrió.

—Me recuerdas a tu madre, a esa edad.

Snape tal vez no se esperaba la sonrisa decaída de Harry después de eso, tal vez ni siquiera esperaba que el niño se despidiera y se fuera de inmediato.

Tal vez debió de esperarse que el tema de su madre —Lily, Lily, Lily— fuese aun sensible.

Pero el hombre ni siquiera sabía que Harry solo conocía ese nombre hace un mes, el hombre ni siquiera sabía que había un cincuenta porciento de probabilidad de que Lily ni siquiera fuese suya para llamarla su madre.

Chapter Text

29 de Julio, 2003

Minerva McGonagall estaba un poco asustada debido a la información recién obtenida, Harry Potter, el niño que vivió, el mismo niño que ella había visto ser dejado con sus familiares en una casa en Inglaterra… el niño estaba en un orfanato muggle, fue dejado ahí por sus familiares.

Además, dicho orfanato estaba en otro continente. Otro. Maldito. Continente.

El niño mismo ni siquiera tenía idea de que era un mago, aparentemente fue una cosa que su familia le había ocultado, estaba casi seguro de que lo único que conocía de sus padres era el apellido, porque ‘Potter’ no había sido desconocido para él. Temía el día en el que estuviera en lo correcto y mencionara a Lily o a James y el pobre ni siquiera reaccionara, porque no relacionaba esos nombres con sus padres.

Era un niño claramente cauteloso al hablar, parecía tener miedo a dejar demasiada información tras sus pasos, tal vez había aprendido eso en el tiempo con sus familiares o… en el tiempo en el orfanato, se miraba claramente como un niño que fue abusado y Minerva estaba casi segura de que era debido a los Dursley, esos muggles eran de la peor clase.

 

31 de Julio, 2003

Cuando llevó al niño al callejón Diagon, se dio cuenta de que sus sospechas eran correctas, la forma en la que sus ojos se abrieron con impresión cuando escuchó, tal vez por primera vez, el nombre de sus padres saliendo de su boca, la forma en la que estuvo curioso por saber si tenía algo de ellos en él.

Oh, cielos. El niño era todo su padre, con los ojos de su madre, sin embargo, había algo más en ello. Minerva había creído que James estaba esperando, juró que durante una reunión de la orden vio el vientre de James levemente hinchado y nueve meses después ahí estaba Harry.

Sin embargo, a pesar de que vio a James tener todos los síntomas, lo descartó como una alucinación, tal vez no había dormido bien, porque en las siguientes visitas a los Potter, quien cargaba en bebé era Lily, al igual que los síntomas.

Era todo Lily.

Minerva había amado a esos dos como sus hijos, James era bromista y Lily un poco recatada, aunque con el tiempo se volvió para reflejar lo mejor de la personalidad de James, siendo más divertida y relajada, así como James hizo lo mismo por Lily, volviéndose más empático, volviéndose más dócil, menos prepotente.

Harry parecía llevar lo mejor de ambos con él, en el poco tiempo que Minerva estuvo con él, por supuesto, se encontró deseando que Harry fuese un Gryffindor para tenerlo bajo su tutela.

 

01 de Agosto, 2003

—Él vive en un orfanato Muggle, Albus —se quejó Minerva, no dispuesta a darle la ubicación real—. Sus tíos le dijeron que James era un borracho inútil y Lily una… una… ramera.

Minerva logró ver con sus propios ojos como Severus se disgustaba en nombre de los Potter, sabía que cuando era un niño compartió una amistad fuera de Hogwarts con Lily… ¿tal vez había conocido a la tía del niño?

—Petunia Evans era horrible —fue lo que dijo Severus, la indignación filtrándose en su voz, pero no en su rostro—. A Lily la odiaba, estaba celosa de su magia y el novio de Tun… de Petunia era peor, odiaba completamente todo lo que estuviera fuera de lo “normal”, ¿cómo se te ocurrió dejarlo con ellos?

—Era la única opción, mi muchacho. Cuando Lily dio la vida por él creó una barrera de sangre… protegiéndolo de toda magia maligna tras él.

—¿De qué le serviría si fue abusado por una mujer celosa y un hombre temeroso de su magia?, además, ¿no escuchaste a Minerva? Lo abandonaron en un orfanato, ignorante de su magia, claramente abusado.

—Ahora, Severus… creo que estás siendo impertinente. Su lugar estaba con ellos, la única familia viva que le quda…

Minerva tomó un trago de su vaso con su mejor Whiskey Escoces, no segura de querer escuchar todo lo que Severus le diría a Albus.

—Juré proteger a ese niño de todo y de todos, Albus, ¿y me dices que estoy siendo impertinente al ofenderme porque no velaste correctamente por su seguridad como me prometiste? Y parece que no entra en tu cabeza que los parientes del niño lo abandonaron.

Entonces Severus dejó la oficina, claramente furioso en nombre del niño, Minerva podía identificarse.

—¿Por qué no me dices dónde está el orfanato que mencionas, querida Minerva?

—Ahora temes, porque sientes que se repetirá la historia de quien-tú-sabes, un huérfano dejado a su suerte, abusado en un orfanato y llenando su corazón de odio, ¿estoy en lo correcto?

—Minerva…

—No me “Minerva…”, Albus. El niño está bien donde está, conocí al director del orfanato, un muggle muy amable y encantador, Harry parecía a gusto en su presencia, el niño tiene en él las mejores cualidades de sus padres y las suyas propias, él no es un señor oscuro. Es un niño dulce y bien portado.

—Lo que me preocupa, Minerva, es que Tom era igual en su frente, pero su corazón…

—El corazón de Harry está en el lugar correcto, no me quieras mover en su contra.

 

01 de Septiembre

—¡Slytherin!

Cuando el sombrero gritó desde la cabeza de Harry, Minerva se encontró sonriendo. Desde la mesa de profesores notó la mirada de aprobación de Severus, además de la actitud ligeramente engreída porque Minerva apostó a que el niño sería un Gryffindor, hombre suertudo.

Minerva casi disfrutó de la mirada mortificada en los ojos de Albus, pero continuó nombrando a los alumnos que faltaban por ser clasificados.

 

03 de Septiembre

Minerva observó como Harry comenzaba a juntarse a menudo con los gemelos Weasley y su hermano pequeño, Ron. Aprendió que habían sido los primeros tres niños mágicos que había conocido y no fueron cautelosos con Harry, aunque este era un Slytherin, o viceversa.

También se divirtió notando como Harry y Hermione se toparon en uno de los pasillos, se miraron por un momento y dijeron “¡Eres tú!” antes de abrazarse con fuerza y comenzar a hablar a tres veces la velocidad normal de una conversación.

Al parecer la niña conoció a Harry en un parque —ayudó a mantener la coartada de que Harry aun vivía en Inglaterra, Albus no tenía por qué pensar lo contrario— después de que al niño se le hubiese negado la entrada a su antiguo hogar, por los Dursley.

Todos notaron como la amistad dejada en pausa comenzaba a florecer con gran armonía, Harry haciendo malabares entre sus amigos en Slytherin y fuera de su sala común.

Todo iba perfectamente bien, Minerva estaba feliz por el desarrollo.

Chapter 7

Summary:

Harry recibe un regalo de cumpleaños.
Lily siempre sabe, esa mujer.

Chapter Text

Harry estaba seguro de que su vida no podía tornarse peor después del desafortunado ataque del troll en Halloween, quería decir, por favor, Albus Dumbledore casi los envía a una muerte instantánea en lugar de dejarlos en el Gran Comedor, dónde podían vigilarlos a todos, su mejor amiga estaba perdida y cuando Harry la fue a encontrar casi son asesinados por el maldito troll, afortunadamente aktína atravesó el cuello del troll, desafortunadamente Dumbledore, la profesora McGonagall y su jefe de casa lo vieron asesinar con una espada a un Troll… bien. Harry no pudo mantener para siempre su fachada.

Fue llamado al despacho del director —después de que Hermione explicara que había estado en el baño llorando y que sus amigos sólo se habían preocupado por ella— para dar explicaciones, también le trataron de quitar su espada, pero Harry se negó rotundamente a hablar y sabía que si entregaba a aktína esta regresaría a su bolsillo en menos de cinco minutos.

—No sé de qué están hablando —murmuró Harry, en ese entonces—. No maté al troll con ninguna espada, yo no sé que es una espada, en realidad.

—Muy brillante de su parte, señor Potter —dijo McGonagall, en ese punto parecía que estaba mejor ignorando el hecho que haciendo realmente algo en su contra—. Puede irse a su sala común, será acompañado por su jefe de casa.

Snape los desvió hasta que estuvieron en el despacho del hombre, había una poción hirviendo a fuego lento en el fondo más oscuro del despacho, Harry se sentó al momento siguiente de que Snape lo hizo en su propia silla.

—Sabes que nadie te va a juzgar, ¿verdad?

Harry negó—. Sé que lo van a hacer cuando conozcan la verdad.

Entonces le contó todo.

—¿Recuerda lo que le dije sobre la dislexia y el TDAH? Todo eso… yo… es porque soy un semidios. Mi progenitor divino tuvo algo con mi progenitor mortal… no sé quién es mi progenitor mortal, tal vez soy hijo de mi mamá y llevo el apellido de James porque él la amaba demasiado o tal vez soy hijo de mi papá y Lily, que no era mi madre de sangre murió por mi esa noche y es tan injusto para ellos, y para mí. Ni siquiera sé quién es mi progenitor divino porque no le importo lo suficiente como para ser reclamado.

Esa noche, Harry había llorado, mientras le contaba al hombre sobre su vida entera, sobre como había terminado en el campamento como un permanente en lugar se asistir sólo los veranos y Harry se sentía tan amargado por eso.

Y por primera vez en su corta vida, alguien le señaló sus ojos.

—¿Es debido a su divinidad que cambian de color?

Harry estaba tan asustado de preguntar que simplemente cerró los ojos y asintió.

Para diciembre, Harry se había olvidado por completo de aquello, bastante feliz de ignorar que uno de sus progenitores era un Dios, mientras pululaba en el almamater de sus padres mortales, en una llamada iris Quirón le había preguntado si regresaría al campamento para el equinoccio de invierno, pero Harry se había negado. Draco le contó sobre los rituales de Yule y Harry quería seguir aprendiendo de sus amigos criados en el mundo mágico.

Sin embargo, durante la mañana de navidad, Theo le llamó la atención respecto a tres regalos que Harry no estaba esperando.

El primero era uno de los famosos suéteres Weasley, Ron le había advertido al respecto, diciéndole que él y los gemelos le habían contado a su madre que eran amigos y por lo tanto ahí estaba su suéter Weasley. Bastante cómodo y un detalle muy lindo, para alguien que no lo conocía realmente.

El siguiente fue una capa de invisibilidad, Draco leyó la nota que venía con la carta y le hizo saber que era algo muy codiciado en el mundo mágico, y que la mayoría se iban desgastando con los años, pero aparentemente la que heredó de su padre —de James… era la capa de James— tenía años en espera para llegar a sus manos.

Y, por último, sin remitente tampoco, entre el papel de regalo estaba un diario viejo y posiblemente muy querido, además de una carta que estaba entre las páginas, que se miraba muy importante. El corazón de Harry se aceleró mientras entregaba la nota que venía con el diario y la carta a Draco, quien leyó en silencio antes de mirar a Harry.

—“Para Harrison James Potter, mi hijo… de su padre James. He dejado esto en manos de Minerva McGonagall el diecisiete de Octubre de mil novecientos noventa y tres, con la esperanza de que se te entregue en tu primera navidad como alumno de Hogwarts en caso de que ni tu madre ni yo estemos vivos para contarte la verdad. También espero que mi capa de invisibilidad se te sea entregada en esta fecha o incluso antes, ya que la he dejado prestada a un buen amigo y, aunque no dudo de su honestidad, me gustaría que una reliquia familiar permanezca como lo que es”.

Harry se derrumbó sobre sí mismo, abrazando contra su pecho el diario y la carta, Theo y Draco lo miraron un poco nerviosos, sin saber realmente que hacer por unos instantes, hasta que Harry les pidió con el mayor tacto posible que lo dejaran solo.

Harry abrió el diario para poder sacar la carta escrita en pergamino —Lily era el remitente—, en el sobre rezaba, escrito con su hermosa caligrafía “de tu madre, Lily Potter” y Harry quiso reír cuando en una pequeña nota en el sobre ponía un “lee primero el diario de tu padre, calabacita”.

Harry sintió las lagrimas comenzando a formarse en sus ojos, si se concentraba lo suficiente podría decir que su corazón latía de forma irregular y que sus manos estaban temblando mientras abría la primera página del diario.

Lo saludó la caligrafía de su padre, un poco desordenada pero innegablemente elegante.

“Febrero, 1991

Lily y yo negociamos la naturaleza de nuestra nueva relación, decidimos intentar un matrimonio abierto para experimentar con nuestra sexualidad, desde el colegio reconocí mi atracción física por los chicos, pero estaba (y estoy) muy enamorado de Lily para realmente intentar algo al respecto —creo fielmente que Sirius siendo mi primer beso no cuenta para nada, ni aquella vez con Remus, ni siquiera aquella vez con Peter… la naturaleza de nuestra relación es completamente platónica, pero decidimos ser los primeros besos de los otros, por nuestra gran amistad—, de cualquier manera, decidimos ir a un club muggle y encontramos a estas dos personas, creo que el nombre de ella es Rosmari O’Higgins, el de él no lo sé, sin embargo, era un hombre tan atractivo que fácilmente podría compararlo con la belleza de un dios griego.

Lily dijo que, si deseaba acercarme para tener una noche con él, que lo intentara. Lo mismo le dije con la encantadora Rosmari, ella es realmente encantadora.

[…]

Septiembre, 1991

Después de tantos meses, por fin volví a encontrarme con Kiran —ahora sé su nombre, encantador—, me dijo que es un hombre de negocios estadounidense, aparentemente tiene su propia oficina en un edificio famoso en el mundo muggle por ser el primero en superar los cien pisos, o algo así.

Kiran me parecía un mago, a su alrededor había un confundus bastante formidable, parecía estar confundiéndome para no ver su mano derecha, por lo que asumí que debía de estar empuñando su varita, realmente no lo podía culpar, nos encontramos en tiempos de locos desde hace tantos años, con Voldemort asumiendo cada vez más poder en el ministerio y los allanamientos aleatorios, era inteligente mantener su varita a la mano.

Espero que nos veamos con más frecuencia, después de esto.

[…]

13 de Octubre, 1991

Después de tanto tiempo, pude pasar la noche que tanto deseaba con Kiran, todo lo que se necesitó aparentemente fue hacerle saber que sabía lo que escondía en su mano, después de eso me sonrió y nos fuimos. Me sentí un poco decepcionado de que se fuera incluso antes del amanecer, pero al menos no era un mortífago, como confirmé después de que se quitó la maldita camisa, él no prestó demasiada atención a mi antebrazo, por lo que asumiré que reconoció mi nombre como el subjefe del departamento de aurores, como uno de los pocos que se enfrentó cara a cara a Voldemort más de una vez y vivió para contarlo.

Volví a Lily, ella me contó sobre su propio éxito con la dulce Rosmari, le dejó en claro que estaba casada y que tenía mi permiso para una cosa de una sola noche y Rosmari respetó por completo nuestro deseo, dijo que le gustaría reunirse con ambos pronto, aparentemente encontrando en Lily una buena amiga, más allá de la experiencia, claro.

[…]

29 de Otubre, 1991

Desde hace dos días estoy de baja en el departamento de aurores, experimenté un colapso mágico mientras estaba en la oficina y mi comandante me envió a casa, hemos llamado a un lindo y atento medimago para revisarme, Lily dijo que soy demasiado adulador con las figuras de autoridad, pero ella no entiende sobre mi sentimiento con los mediwixen, ¡todo se debe a lo increíble que fue Poppy con mis mejores amigos y conmigo, por supuesto! Además, el medimago Aurelius es un viejo colega de Madam Pomfrey, así que le confiaría mi vida.

[…]

18 de Noviembre, 1991

Mi drenaje mágico se debe a que estoy esperando, sin embargo, no puedo decirle a nadie, no debo decirle a nadie. Por seguridad, el medimago que me ha atendido será obliviado una vez termine de gestar y sólo le he contado a Sirius, mi mejor amigo, ya que es mi deseo que se convierta en el padrino de mi pequeño regalo.

No creí que la magia de Kiran fuese lo suficientemente fuerte como para ayudar a mi magia a crear un ambiente apto para la supervivencia de un feto, pero lo que más me sorprende, después de todo es que él ni siquiera era un mago. Estaba en otro nivel y fue Lily quien se dio cuenta.

Comparamos en un pensadero nuestros recuerdos de Kiran y desde el punto de vista de mi esposa, todo lo que veo no es un hombre empuñando una varita, es un hombre empuñando una maldita arma griega. Me acosté con un jodido Dios griego, estoy esperando a nuestro hijo semidios y ni siquiera se quedó atrás para confirmar que no estuviera embrazado.

Y me dejó atrás para morir, si supiera su nombre real —su nombre de dios, un nombre que no me quiso dar— lo maldeciría tanto que espero lograra que eso le quitara la maldita divinidad.

Pero mi dulce mujer, la persona que más amo se arrodilló frente a nuestra cama mientras estaba llorando por culpa de ese dios inútil y besó mi barriga apenas abultada y proclamó que en esta y en cualquier vida ella daría su magia para que ambos estuviéramos a salvo.

Ahora, he decidido que escribiré para mi pequeño regalo, nuestro pequeño regalo, así que te diré, calabacita, que tienes una madre increíble y un padre que no sabe qué hacer la mitad del tiempo, al menos puedo decir que te dejaré mi riqueza y mi increíble belleza.

[…]

27 de Marzo, 1992

Hola de nuevo, bebé. Hoy fue mi cita con el obstetra muggle que mi querida suegra nos recomendó a Lily y a mí. Dijimos, obviamente, que era Lily quien estaba esperando y todo lo que tuvo que hacer Lily fue confundir al señor obstetra, por lo que ahora sabemos tu género, bebé.

Eres un niño, nuestro pequeño Harrison (¡como tu abuelo, el señor Evans!) James Potter, Harry para tu padrino Padfoot y calabacita para mami y papi. Lily quería sacar un nombre griego para ti, sin embargo, no quiero que termines loco como Heracles o mueras como todos los demás.

También, Aurelius nos dijo que el parto estaba programado para la última semana de Julio, dependiendo de cuándo exactamente comiencen los dolores de parto, no tengo exactamente una vagina para parirte, mi tesoro, tendrán que cortarme. Ugh.

[…]

01 de Agosto, 1992

Ayer en la noche, mi pequeña calabacita, naciste. Y tu padre está como un muerto —soy tu mami, por cierto—. En este momento estás dormido en su pecho, te miras tan pequeño ahí que he llorado unas tres veces desde que desperté para cuidarlos a ambos.

Desde que descubrimos que te estábamos esperando, calabacita, he estado dando tanto como puedo de mi magia, no se hace naturalmente ya que no participé en el acto de procrearte, sin embargo, fue tan fuerte que estoy segura de que, en un par de semanas, tus ojos se aclararan al mismo tono que el mío.

Sé que no soy biológicamente tu madre, que no te cargué en mi vientre, sin embargo, bebé, te amo como mío. Mi magia ayudó a que tu nacieras, a que tu padre se mantuviera estable durante el parto. Eres tan mío que moriría por ti mi amor.

Voldemort nos buscará ahora, porque puede que seas el niño de la profecía, naciste de noche mi amor, naciste mientras el mes de julio moría, incluso más cerca de lo que lo hizo el pequeño de Alice, quien nació el día 30.

Así que hoy oblivié a Aurelius, lo confundí para que creyera que todo el tiempo me estuvo atendiendo a mí. Sirius te apadrinará mañana de forma mágica, nos movimos hace un mes al Valle de Godric bajo fidelius, Peter tenía tanto miedo mientras realizábamos el encantamiento que creí que se desmayaría.

Mamá te ama, calabacita.

Para ese punto, Harry estaba llorando tanto que estaba seguro de que cualquiera en la sala común podría escuchar su angustia, James era su papá, lo engendró con un dios, pero Lily lo amaba tanto que dio la vida por él, Lily lo amaba tanto que sería recordara para siempre por ello, por ser la mujer que dio la vida con la esperanza de que su pequeño sobreviviera al loco que lo quería matar.

Aun había tanto por leer del diario de su padre, pero todo lo que quería en ese instante era leer lo que sea que Lily tenía para decirle. Cuidadoso para que sus lagrimas no mancharan la tinta ni del diario ni de la carta, abrió el sobre con tantos sentimientos encontrados que se sentía patético.

Y entonces leyó.

Para mi hijo:

En este punto, ya debes de ser consciente sobre tu ascendencia, bebé, quiero que sepas que eso no me hace amarte menos, no sé quién fue el dios que se metió con mi esposo sin darle una advertencia, pero espero que lo llegues a saber algún día y lo abofetees por mamá.

Si hay uno, debe de haber un montón de otros, realmente no creo que los dioses sepan sobre los preservativos porque al menos yo, si fuese un dios necesitado, los usaría para evitar embarazos accidentales. Tal vez el hombre creyó que James al ser hombre no quedaría en espera, pero ya sabes, magia y sus millones de posibilidades.

Eres mi hijo, sin importar lo que la sangre diga. Sin importar si un día ese hombre te dice que eres suyo, eres tan mío como lo eres de James.

Además, mamá siempre sabe más que papá, investigué durante bastante tiempo, el nombre que tu padre divino le dio a tu padre fue Kiran, Kiran es un nombre en sanscrito que significa rayo de luz, solo hay dos dioses que se me vienen a la mente con ese significado.

El dios mas mujeriego de la mitología y el dios con los romances más trágicos de todos, pero no quiero hacer conjeturas al azar y al final terminar equivocándome.

Espero que esto te ayude si deseas conocer la verdad, si no lo haces, siempre puedes ignorarlo y concentrarte en lo siguiente:

Te amo tanto, mi amor, tengo tanto miedo a morir, pero daría mi vida por ti sin pensarlo. Quiero que tengas una vida larga y feliz, quiero que sepas lo que es la felicidad más que nada, quiero sobrevivir y quizá darte un hermanito o hermanita, quiero llevarte a comprar tu primera varita y llevarte al andén, así como mis padres me llevaron a mí, pero en mi corazón siento que no lo voy a lograr.

Lo eres todo para mí y para tu padre, te pareces tanto a él y, adiviné, tus ojos son como los míos.

Mami te ama calabacita, ¿dejo unas fotos aquí? ¡Somos nosotros en tu primera navidad! Incluyo fotografía con fu escoba de entrenamiento, fue un regalo de tu padrino Sirius.

Si lees esto, me temo que estaremos muertos, pero incluso así, no te amamos menos.

Te ama infinitamente, mami.

Chapter 8

Summary:

Entonces... Harry sabe ahora.

Chapter Text

Harry no fue visto fuera de su habitación por dos días enteros, esperaba firmemente que sus amigos no se preguntaran a donde iba mientras se encontraba debajo de su capa de invisibilidad, de la capa de invisibilidad de su padre.

Harry había comenzado a explorar el castillo como forma de ignorar la información que ahora tenía, ahora tenía mucho sentido la manera en la que se sentía tan nervioso cuando estaba en cuerpos de agua —como cuando llegó por primera vez y tuvo que viajar en bote— o en zonas muy oscuras.

La forma en la que el clima cambiaba según sus emociones mas fuertes, aquellas veces en las que las tormentas eléctricas arrasaban con Privet Drive cuando aún vivía en Inglaterra, después de que su tío lo azotara o lo encerrara en su alacena sin comida.

La forma en la que sus ojos llevaban dos días sin volver al hermoso color verde esmeralda que tiene en los días normales, la forma en la que eran de un maldito color azul eléctrico, Harry odiaba tener los ojos de su padre divino cuando por once años sólo habían estado en él los ojos de su madre.

Harry se preguntaba, ahora, si a Zeus realmente no le importaba o si lo hacía por el acuerdo que tenían los tres grandes, aunque en el fondo sabía que era lo primero. Zeus es un dios omnipresente, en cualquier momento pudo enterarse de lo que estaba pasando su padre, tuvo la oportunidad de ir y contarle sobre el campamento él mismo, siempre pudo hacerlo, pero su decisión fue ignorar al mortal que cargaba a su hijo en el vientre, el mortal que se estaba muriendo porque se fue.

Harry sentía en su corazón el amargo sabor del rencor, Harry se sentía tan enojado porque tuvo que descubrir por su cuenta la naturaleza de su ascendencia.

Harry sabía que Zeus no tenía la intensión de reclamarlo a menos que se estuviera muriendo como lo hizo con su… hermana. Tal vez ese era su plan maestro, dejar morir a todos sus hijos —cuando podría ser mil veces más fácil que se guardara su cosa en los pantalones y dejara de tener sexo con los mortales— para que lo que sea que estaba por venir no recayera sobre él.

Harry le arruinaría eso, lo obligaría a tener que reclamarlo, lo obligaría a enfrentar el precio de sus errores.

Harry estaba feliz consigo mismo mientras irrumpía en la biblioteca prohibida, buscando información que Hermione le había pedido que buscara durante las vacaciones de navidad.

Una pequeña parte traicionera de la mente de Harry se preguntó si Zeus estaría orgulloso de él, por estar tratando de detener a Voldemort de robar lo que sea que estuviera en el castillo que pertenecía a Nicholas Flamel, se preguntaba si Zeus lo aceptaría de buena gana si demostraba su valía.

Harry sabía que era un pensamiento inútil y poco coherente, Zeus no se preocupaba por él, no se preocupó por su padre, sólo era un dios irresponsable que por algún motivo era el maldito rey del Olimpo.

Y entonces, Harry escuchó a Flich hablando con su jefe de casa, Harry se tapó la boca mientras trataba de no hacer ruido, retrocedió lentamente mientras Snape extendía su mano y hacia un movimiento de agarre.

Casi le quita la capa.

Harry caminó lentamente hasta perderlos de vista, pero por desgracia, tenía una suerte horrible, por lo que rompió por accidente una lampara.

Entonces Harry corrió.

Y corrió y corrió hasta que dio con una puerta medio escondida y se metió dentro de la habitación, suspirando cuando escuchó que los pasos se alejaban de él.

Se quitó la capa y se dio la vuelta, encarando un espejo, al acercarse Harry no pudo ver su reflejo, rápidamente desviando la vista para mirar hacia arriba.

Nada.

Volvió a mirar al espejo y decidió que mentía después de que dos manos se posaron en su hombro- en el reflejo del espejo.

A su derecha estaba su padre y a su izquierda estaba su madre, ambos le sonreían, su padre miraba el holograma sobre su cabeza con un poco de nostalgia, pero le sonreía de manera entusiasta.

Harry sabía que era mentira.

Harry miró de nuevo hacia arriba, pero esta vez hacia el marco del espejo, había una inscripción que Harry no podía leer, Harry no sabía por qué lo creía, pero se sentía importante.

Tendría que traer a alguno de sus amigos aquí para que le ayudaran a leer, mierda.

-

Entonces, Ron fue el indicado.

Durante el desayuno, al día siguiente, se sentó a su lado con la vista baja, no deseando que miraran sus ojos —los malditos ojos de su padre, no los de su madre. Harry extrañaba tener los ojos de Lily pero se sentía tan triste que sabía que no los vería en algún tiempo— y esperó a que notara que quería algo.

Lo hizo, eventualmente, después de comerse sus huevos revueltos y dos tostadas.

Harry no tenía hambre, no realmente, además… había pasado más días sin comer con los Dursley, tres días eran realmente nada. Había pasado tanto lamentándose que realmente no merecía tomar ni un bocado, sólo quería ayuda.

—¿Estabas enfermo, Harry? Desde hace tres días nadie te había visto fuera de tu sala común, ni siquiera para las comidas.

—Estoy bien, Draco me estuvo llevando comida de contrabando.

—Sé que eso es mentira, le pregunté ayer y dijo que sólo lo hizo dos veces y ambas rechazaste la comida.

—Bien… pero en realidad, todo está bien. Lo prometo, ¿puedes venir conmigo? Necesito tu ayuda para leer algo.

Ron lo miró un poco más a detalle, parecía estar luchando por decir algo, pero al final no lo hizo.

—Veo que usas el suéter que tejió mamá.

—Me gusta mucho, es suave y no pica.

Ambos salieron del Gran Comedor y Harry los cubrió con la capa, Ron comenzó a susurrar entusiasmado las características de las capas, murmurando sobre lo caras que eran y Harry sintió que podía relajarse así, escuchando a su amigo divagar sobre pequeñas cosas.

Llegaron a la habitación y Ron salió de debajo de la capa, acercándose al espejo para leer lo que sea que estuviera inscrito en él.

—Uh… dice: “Oesed lenoz aro cut edon isara cut se onotse” y… ¡wow! Me muestra como jugador de Quidditch… ¡soy el capitán y ganamos la copa de las casas…! Oh, lo siento. Espera… es un espejo. Los espejos voltean el reflejo por lo que se muestra inverso entonces la inscripción dice: “No muestro tu cara, sino de tu corazón el Deseo”.

Harry se sintió repentinamente mal del estómago.

¿Uno de los mayores deseos de su corazón era ser reclamado?

En ese momento, Harry se sentía como un impostor por anhelar algo de alguien a quien no le importaba.

Chapter Text

Harry se preguntaba si todos sus problemas venían con ser un semidios o si ser un mago también influía en ello.

De cualquier manera, Harry se encontraba frente al idiota que aceptó ser poseído por el espíritu incorpóreo del asesino de sus padres. Su cabeza se preguntaba cuanta probabilidad había de que Aktína lo pudiera partir por la mitad… seguramente Voldemort contaba como un monstruo, ¿cierto? Harry se sentía tan resentido, su cabeza se sentía llena de estática mientras estaba de pie frente al espejo de Oesed, una pequeña parte de él estaba feliz de que las teorías de Ron y Hermione resultaran ser falsas, porque se sentiría muy mal matando a su profesor preferido —después de la subdirectora McGonagall—.

Casi se pierde como su reflejo le giñaba el ojo y se guardaba algo en los pantalones. Harry sintió el peso de la piedra en su bolsillo e inmediatamente comenzó a pensar en aquella vez que Luke lo había tirado de una de las literas mientras hacían la limpieza mensual de la cabaña. Ugh, Harry había encontrado cosas que un niño de diez años no debía de conocer, casi se estremece por lo desagradable que era recordarlo.

Siguió pensando en cosas irrelevantes a lo que sea que estuviera pasando fuera de su cabeza, hacia apenas unos minutos Voldemort había acertado sobre sus pensamientos, entonces Harry apostaba todos los Dracmas ahorrados que tenía a que el hombre —¿la entidad…?— podía leer la mente.

Oh, ahora que recordaba todas esas cosas, Lee Fletcher le debía cinco dracmas, de cualquier manera, sí, matar al bastardo.

Sí.

Harry giró su muñeca y su brazalete de oro se transformó en una espada, fue tras el cuello de Quirrellmort pero para su absoluto asombro sí le pudo cercenar el cuello, aparentemente no contaba como un mortal del todo, aunque definitivamente no un semidios ni un legado.

Una especie de humo oscuro salió de la parte trasera de la cabeza de Quirrell, tenía una forma tan horrible que Harry esperaba que no le diera pesadillas. La maldita cosa —los restos de Voldemort— lo atravesó justo en el pecho y Harry se sintió mortificado por la sensación que le dejó que casi se vomita.

De cualquier manera, esperaba poder salir rápidamente de ahí, el fuego estaba ardiendo a su alrededor y realmente no conocía ningún hechizo que pudiese ayudarle a apagar el fuego, tal vez debió de investigar más antes de lanzarse al maldito peligro.

Bien, Harry esperaba que donde sea que se encontrara —el segundo piso, muy probablemente— alguien lo encontrara antes de que se muriera.

Aunque tal vez su padre lo reclamaría si diera su último aliento en ese lugar.

De cualquier manera, Harry no lo averiguaría ese día ya que una figura oscura se acercaba a él desde las escaleras y estaba seguro de que lo iba a salvar.

Se parecía a su profesor que-definitivamente-no-estaba-conspirando-con-Voldemort-para-robar-la-piedra-filosofal.

Fue un buen día, estaba listo para dormir.

-

El ciclo escolar acabo con Slytherin y Gryffindor en un empate, por lo que, aparentemente, por primera vez, el gran comedor se vistió de rojo y verde porque cuatro idiotas —Harry, Draco, Hermione y Ron— se lanzaron a la aventura y fueron premiados por no saber cuando dejar a los adultos hacer sus cosas.

Al día siguiente, mientras se preparaban para irse, Hagrid, el semigigante que era guardián de los terrenos de Hogwarts, lo llevó lejos de la multitud y le dio un libro… no. Un álbum de fotos. El corazón de Harry comenzó a latir como loco.

—Reuní un montón de fotos de tus padres, Harry. ¿recuerdas que te dije que te conocí desde bebé? A tus padres también los conocí personalmente. Me tomó bastante tiempo, pero pude lograrlo antes de que partiera el tren.

La primera fotografía del álbum eran James, Lily y Harry, Harry amaba tanto la magia, gracias a ella las fotografías se movían, gracias a la magia Harry pudo ver una escena domestica de su vida antes de que Voldemort se la arruinara, James lo estaba cargando y besaba su cabeza, mientras que Lily le daba un beso a su mano y lo hacía saludar a la cámara.

Harry estaba llorando mientras abrazaba al semigigante, dolido por todo lo que se había perdido con dos padres que lo amaban infinitamente como habían demostrado en el diario y la carta que le dejaron.

—Gracias, Hagrid, esto significa el mundo entero para mí.

—Me alegro de haberlo hecho, entonces.

-

Harry se sentía nervioso mientras Hermione lo acompañaba a través de la plataforma, aparentemente tenías que atravesar una pared de ladrillos encantada o algo así para llegar a la parte no mágica de King’s Cross, los padres de Hermione los estaban esperando a ambos —Hermione les había avisado de antemano sobre la breve visita de Harry—, el señor Granger llevó su baúl al maletero y Hedwig pudo ir en la parte trasera del coche con él y Hermione, hablaron un poco con él mientras hacían su camino hacia el caldero chorreante.

Descubrió que Hermione les había contado del pobre niño en el parque, se sintió bastante avergonzado en realidad.

—Vivo en Estados Unidos, en realidad —dijo después de que el señor Granger se ofreciera a llevarlo a casa—. Aunque en lugar de ir a casa en avión, tengo un traslador internacional autorizado por el MACUSA y el ministerio de Magia Británico.

—Wow, eso es genial cariño —le dijo la señora Granger—. ¿Por qué hacer las compras aquí en lugar de allá?

—Uh, vivo en un orfanato y ahora me quedo en un campamento de verano, por lo que no hay precisamente tiempo para ir de compras allá.

La mujer asintió y no hicieron más preguntas debido a que estaban llegando al caldero chorreante, Harry les pidió permiso para llevar a Hermione con él y ellos se lo concedieron, Harry les dio las gracias y tiró de su mejor amiga hasta que los dejaron atrás en el callejón.

Se encaminaban a Gringotts.

—Mione, tengo algo que decirte —murmuró—. Sobre todo, porque necesito que te quedes con Hedwig este verano.

—Claro, dime.

—Soy un semidiós, por favor no te espantes. Ya le dije al profesor Snape, a Draco, a Theo y a Blaise, tenía que explicarles de alguna manera las cosas locas que pasaban con mis ojos y aquella vez que me enojé y por accidente causé una tormenta eléctrica…

—Más despacio-  ¿qué?

—Los dioses griegos son reales y te estoy contando porque eres mi mejor amiga y quiero poder comunicarme contigo por mensajes iris.

Hermione pareció un poco ida mientras Harry le contaba sobre las muchas cosas que conllevaba ser un semidios, los monstruos y el campamento, saber lenguas antiguas, pero ser incapaz de leer correctamente el inglés… todo eso.

Cambiaron galeones a libras y estuvieron listos para partir. Cuando volvieron a los padres de Hermione, listos para llevarlos al centro de la ciudad a conseguir ropa adecuada para un niño, Hermione se miraba como si acabara de descubrir una mina de oro —no tenía nada que ver con la bóveda de fideicomiso de Harry—.

Harry se divirtió consiguiendo ropa, la señora Granger escogía un montón de cosas y lo llevaban a probarse la ropa a los vestidores, después Hermione le diría que se miraba ridículo en cierta ropa, la descartarían y se llevarían lo demás.

Tres personas lo llamaron el hermanito de Hermione y Harry sintió una calidez inigualable en su pecho, inclusive consiguió dos conjuntos a juego para que él y Hermione usaran de vez en cuando los fines de semana en Hogwarts, los señores Granger no querían dejarlo pagar, pero Harry literalmente había cambiado suficientes galeones para eso y un poco más.

Que nadie dijera nada sobre el alijo de dulces que se había conseguido.

Los señores Granger lo invitaron a pasar la noche y Harry aceptó, consciente de que nadie lo esperaba en el campamento aun, así que disfrutó de una buena hora del té, vio una película con su mejor amiga y durmió en una cama decente —extrañaría eso cuando regresara al campamento, tal vez debería de adelantarse a su plan y hacer que Zeus lo reclamara se verano…— y tuvo un desayuno inglés completo.

Se sintió triste cuando tuvo que girar la primera cuenta de su collar dos veces y pronunciar “campamento mestizo”, pero al menos había pasado un día increíble en Londres con Hermione y sus padres.

No se sentía listo para volver al campamento, pero ahí estaba.

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Cuando Harry llegó al campamento, Quirón y Dionisio estaba jugando pinacle con un sátiro cuyo nombre Harry no recordaba. Harry les pasó por un lado sin dirigirles una segunda mirada, sabiéndose conocedor de una verdad reveladora que podría o no poner al Olimpo de cabeza.

Sabiéndose dueño de esa información, se permitió guardar sus cosas en la alacena debajo de la escalera que Quirón le había dado para que nadie robara nada de su baúl. Harry sintió que era una especie de castigo divino, algo que siempre lo perseguiría.

Hasta hace dos años que no tenía que dormir en la alacena debajo de las escaleras en Privet Drive, en cambio tenía que dormir en un incomodo pedazo de suelo en una cabaña sobrepoblada, al menos con los Dursley tenía su propio espacio en el que podía pasar días encerrado… al menos así no tenía que hacer tareas para sus tíos.

Era lo que Harry se merecía por ser un bicho raro, le habían dicho. Harry lo había creído por años, pero ahora había un montón de niños como él corriendo por el mundo, había magos de todas las etnias y semidioses aglomerados en un campamento de verano.

Harry terminó de cerrar su alacena y salió de la casa grande, Quirón y Dionisio lo miraron a los ojos, claramente horrorizados.

Ah, cierto, los pensamientos deprimentes hacían que sus ojos se volvieran de un color azul eléctrico, bien, Harry no tendría que sacar a colación el tema.

—¿Cómo te fue en el colegio, Harry? —preguntó Quirón, aclarándose la garganta mientras apartaba los ojos de su cara.

Harry no pudo evitar la sonrisa que se le escapó.

—El ultimo día de la semana de exámenes el hombre que mató a mis padres trató de robar algo del colegio así que lo maté en su lugar. Realmente me sorprendí de que Aktína le pudiera rebanar el cuello, pero ni siquiera cuenta como un mortal… Mmmh, ahora que lo pienso, Aktína es un nombre interesante para la espada de un semidiós promedio como yo —Harry se divirtió observando como los ojos del señor D se abrían de sobremanera—. De cualquier manera, creo que iré a hacer algunas cosas por ahí, en Escocia son las siete de la noche, no puedo esperar al almuerzo.

Harry fue al campo de tiro con arco y comenzó a practicar su puntería mientras unos hijos de Apolo pululaban a su alrededor, Lee no estaba por ningún lado, Harry aun tenía que cobrar esos cinco dracmas que le debía.

Cuando la hora de la comida llegó, Harry corrió al Pabellón del Comedor alegremente, en realidad no tenía hambre, pero les había prometido a sus amigos que intentaría comer bien durante el verano, Tracey fue especialmente insistente en que se daría cuenta si no subía de peso y lo acusaría con su jefe de casa.

Comió pan con mantequilla y bebió un té a la altura de las expectativas, casi esperaba que uno de los residentes de la cabaña de Hermes lo regañara por ser “terriblemente británico”, Harry había regresado ahora con un montón de slang y juraba que su acento estaba más marcado que nunca.

Luke se lo señaló después de que le preguntaran como le había ido en el colegio mágico que lo había echo creer que era un hijo de Hécate.

—Amigo, ¿en serio acabas de decir que estabas entusiasmado y que los duendecillos de menta apestaban? (Dude, did you just say that you were buzzing and that the mint goblins butters?)

Harry lo miró sin parpadear.

—Eso fue exactamente lo que dije, compañero.

Luke se comenzó a reír.

—No, ahora sólo me estás molestando. Igual, entiendo, pasaste diez meses entre tus fellas británicos que no puedes evitar seguir marcando tu acento-

—¡Deja de burlarte! Además, prefiero mil veces decir blokes que fellas —murmuró, pateando a Luke por debajo de la mesa.

—Sólo di entusiasmado y eww como una persona normal —dijo entre risas.

Harry pudo aprovechar la distracción para dejar su comida de lado, sintiéndose lleno a pesar de no haber comido demasiado.

 

Durante el verano no pasó nada demasiado interesante, Harry se concentró en hacer toda su tarea de vacaciones en la casa grande, Quirón y el señor D evitaban verlo como si tuviera la peste, por lo que Harry pudo hacer un montón de cosas sin tener la supervisión que debería.

Como seguir leyendo el diario de su papá.

28 de Agosto, 1992

Hoy Lily te está cuidando, bebé, dándome un poco de descanso a mi —por fin—. Te amo demasiado, pero si vuelves a llorar a las tres de la mañana en lugar de consolarte me voy a poner a llorar contigo.

Ayer pude volver a cambiar a mi forma animaga, después de todas esas pócimas y pomadas pomposas que Sirius consiguió para mí, su prima Andrómeda fue quien le recomendó la mayoría porque ella no pudo tener un parto natural y su hija Dora también nació por cesárea.

Naturalmente quería llevarte sobre mi lomo, pero Lily es mas inteligente y menos impulsiva que yo y me dijo que era una decisión muy idiota, por lo que esperaremos a que tengas al menos un año antes de llevarte a pasear como Prongs.

He tomado una fotografía de Lily y tú durmiendo la siesta, se llama polaroid y es una cámara muggle instantánea, la añadiré a la página una vez termine de revelarse.

Harry se encontró a si mismo acariciando los contornos de la fotografía, su madre era únicamente una maraña de cabello pelirrojo y hombros pálidos y pecosos, él mismo en la fotografía era apenas una bolita diminuta con una pelusa por cabello sobre el pecho de su madre.

Harry tuvo que cerrar el diario antes de que sus lágrimas mancharan las paginas y borraran la tinta.

Los cascos de Quirón hicieron ruido en el piso, Harry levantó la vista mientras sujetaba contra su pecho el diario de su padre.

—¿Está todo bien, muchacho? Creí que estarías haciendo tus deberes.

—Lo estaba —dijo rápidamente—. En navidad recibí de mi profesora un diario que había pertenecido a mi padre, también una carta de mi madre. La información que encontré es… esclarecedora.

Harry notó a Quirón desviar la vista de su cara como siempre hacía, aunque Harry se estaba comenzando a impacientar. Ellos sabían y estaban ignorando la verdad que estaba frente a sus ojos, se sentía furioso.

Casi se pierde la forma en la que, fuera de la barrera, había comenzado a llover. De no ser por el trueno y las nubes grises que habían tapado al sol, Harry seguiría en la ignorancia.

Estaba demostrando su control sobre las tormentas eléctricas, era obvio quien era su padre divino y el dios seguía sin reclamarlo.

—Al parecer ni casi morir ni demostrar mi control sobre una de sus cualidades me hace apto para ser reclamado —le dijo Harry a Quirón, su voz aun acuosa—. Todos ustedes parecen ignorarlo también.

—No puedes asumir quién es tu padre divino a menos que te reclamen propiamente, semidiós —interrumpió el señor D—. Serás rostizado por un dios ante tu imprudencia.

Harry se rió amargamente.

—Lo pero de todo es que tengo pruebas, testimonio de mis padres muertos escrito en un papel. Mi mamá podía ver a través de la niebla, mi papá no y, ¿el dios que también es mi padre? Ni siquiera se quedó para cuidar de su embarazo, lo dejó atrás para morir —Harry respiró hondo, limpiando sus lágrimas—. Mi papá era un estimado auror y casi muere por drenaje mágico porque mi padre divino no se guardó su cosa en los pantalones.

—Acabas de decir… ¿eres hijo de un mortal?

—¿Eso es todo lo que se quedó en ti? —gruñó Harry de regreso—. Sí, cuando dos magos poderosos se unen durante el… ugh, el eso, la magia de ambos crea un saco que reemplaza un útero y permite el desarrollo de un feto… biología mágica básica, aparentemente. ¿Ahora imagina a un dios y un mago conocido por pelear múltiples veces contra el segundo mago más poderoso y sobrevivir? Así me crearon y mi mamá tuvo que darle de su magia a mi papá para que no se muriera porque alguien no pudo volver sobre sus pasos a explicar lo que sea que había pasado.

Un trueno rumbó y un relámpago iluminó el cielo gris oscuro, Harry estaba seguro de que ese no había sido él.

—Eso… eso no puede ser… no prueba nada —refutó Quirón, más bien tratando de convencerse a sí mismo.

—Hay una carta dejada por mi madre.

Entonces Harry se las leyó.

El cielo se aclaró, no hubo más truenos ni relámpagos.

Ningún holograma sobre la cabeza de Harry, tampoco.

Fue realmente decepcionante.

Chapter 11

Notes:

TW: Child grooming, intento de abuso sexual, disociación implícita. Si eres sensible a estos temas, por favor saltate el capítulo.

Chapter Text

Harry volvió a Hogwarts como una persona extremadamente volátil, se sentía como una gota de agua insignificante en un vasto océano en el que su padre amaba las montañas y detestaba las playas y los puertos.

Harry era uno de los problemas con los que odiaba lidiar.

Tracey le reprochó durante quince minutos seguidos el hecho de que se miraba tan delgado como la primera vez que lo conocieron, Harry ni siquiera quiso pelear porque sabía que, si alzaba la voz en contra, la presa que estaba tratando de contener se rompería.

Harry inhaló profundo y se disculpó.

Gregory le dijo que tendría que comenzar a poner más cosas en su plato antes de que todos le dijeran a Snape y a Madam Pomfrey.

Su nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras era increíblemente inútil en su trabajo y para un Harry ya irritado que en un día común insultaría un par de veces a su padre divino sin tener el ser rostizado, fue como abrir una represa de insultos contenidos.

Harry fue castigado por Gilderoy Lockhart, detención durante toda una semana después de la cena, Harry sentía algo extraño en aquello, pero no supo explicarse el por qué, así que simplemente se encogió de hombros, se lo había buscado.

Harry no cenó la primera noche de castigo, no sintiéndose merecedor de aquello. En su primer año no había experimentado ninguna detención por mal comportamiento y ahora... tenía miedo de que eso enfadara al profesor Snape o a la subdirectora McGonagall, no quería ser otro niño decepcionante del montón.

La oficina que usaban los profesores de Defensa se encontraba en el segundo piso, cerca de la escalera, así que Harry no tuvo que caminar demasiado para llegar a la oficina de Lockhart, su corazón martilleaba con terror que no había experimentado desde antes de mudarse a Estados Unidos, desde antes de que los Dursley dejaran de golpearlo por cada mini infracción.

Harry tenía miedo, a su profesor. Se sentía tan discordante a sus sentimientos habituales que eso generaba el pánico en segundo plano.

Al final, resultó que no había nada de qué preocuparse.

Lockhart era un profesor inútil, sus castigos eran así de malos también. Todo lo que Harry tuvo que hacer fue firmar autógrafos en nombre de Lockhart, la incomodidad de la habitación desapareció a medida que más tiempo pasaba ahí.

Una sensación extraña se apoderó del estomago de Harry cuando el hombre comenzó a hablar, por primera vez desde que le notificó cuál sería su castigo.

—Entonces, señor Potter... ¿puedo llamarte Harry? Bueno, Harry. Aquella semana fuiste un chico muy malo, insultándome tan groseramente frente a todo el curso...

La cabeza de Harry comenzó a doler, tío Vernon solía usar esas mismas palabras y Harry lo detestaba- tío Vernon ni siquiera era su tío y estaba muy lejos de él en algún lugar de Nueva York, tal vez incluso había sido transferido a esa sucursal en California, muy lejos de él.

No le podía hacer daño, no ahora.

—... y quisiera saber, muchacho, si tienes alguna idea de lo que puedes hacer para recompensarme...

Harry terminó de firmar una de las postales, listo para irse en ese momento, ya eran pasadas las nueve, Harry tenía que irse a su sala común antes del toque de queda, tenía que irse.

Tenía que irse.

—Y-yo puedo... disculparme, honestamente con usted. El... el verano fue difícil, me desquité mal. Lo siento, profesor.

Lockhart sonrió, Harry sintió que era espeluznante la manera en la que sus dientes parecían sobresalir en esa sonrisa... como si supiera cosas que Harry no.

—Se está haciendo tarde, deberías volver a tu sala común... ¿quieres que te acompañe, Harry?

Harry no pudo encontrar su voz, pero negó rápidamente y se fue, casi corriendo, de ahí. Tenía un muy mal presentimiento, tal vez era su cosa de semidios avisándole sobre el peligro, pero no podía ser, ¿cierto? Lockhart no era un monstruo, esperaba.

La población de monstruos en Europa estaba mayormente concentrada en Grecia y Roma, no podía ser... su cosa de semidios.

Durante la semana, Harry siguió asistiendo a detención día a día después de la cena, pero Harry ni siquiera estaba yendo al gran comedor a cenar, excusándose con sus amigos, mintiendo, sobre todo. Harry no los quería preocupar, pero su apetito no existía esa semana, no sentía que mereciera estar tomando la cena mientras seguía castigado.

Lockhart continuó actuando extraño, el segundo día de detención insistió en que Harry debía de quitarse la túnica para que estuviera más como mientras firmaba las montones de postales pendientes, Harry lo había hecho para que se callara y dejara de hablar, pero las miradas que sentía que estaba recibiendo lo hacían sentir nauseabundo.

Harry quería que se detuviera, quería que Lockhart dejara de mirarlo, que dejara de hablarle, pero el hombre era esencialmente el adulto a cargo y Harry no quería más detenciones.

No quería tener que seguirle viendo la cara.

El último día fue la gota que colmó el vaso que representaba los nervios de Harry, Lockhart no le había preguntado si sabía cómo le pediría perdón, le pidió que le dijera con qué trataría de obtenerse ese perdón.

Algo en la mente de Harry hizo click, en ese momento.

Lockhart había estado... tratando de hacerle algo.

Había estado dejando la idea, había estado tratando de que Harry hiciera lo que él quería... Harry sentía ganas de vomitar todo el contenido de su estómago —llevaba días sin comer adecuadamente, por lo que en realidad no era mucho— y gritar y gritar.

Los dioses lo miraban todo, era probable que su padre lo mirara y nadie le había dado una advertencia, no en forma de sueño, no en una mirada triste y una cara de lo siento.

Entonces Lockhart bajó su mano por uno de los costados de Harry y Harry quiso gritar que lo soltara, pero tenía miedo y no era algo que estuviera acostumbrado a sentir.

No tuvo miedo cuando mató al primer monstruo de su corta lista.

No tuvo miedo cuando insultó al Dios mas poderoso del Olimpo, ni cuando se enfrentó al Señor D.

No tuvo miedo cuando casi muere quemado después de pelear con Voldemort en el cuerpo de su profesor.

Harry saltó hacia atrás apenas a tiempo, apenas antes de que Lockhart metiera su mano dentro de su camisa, giró su muñeca y Aktína fue mostrada en toda su gloria, con el suave brillo que toda arma celestial tenía.

Harry casi tropezó en sus pasos mientras apuntaba a Lockhart con su espada, el hombre comenzó a parlotear nervioso, porque creía que Harry lo apuntaba con su varita, Harry estaba llorando mientras le gritaba que se alejara de él, que no lo tocara.

Harry se sentía sucio, se sentía asqueroso.

Quería llorar y acurrucarse, quería dormirse y no despertarse en Hogwarts, Harry preferiría mil veces estar con los Dursley que en

Harry se quería olvidar de todo.

Salió corriendo del despacho de Lockhart, tambaleándose hasta las mazmorras, Aktína le proporcionaba una suave luz, el agarre que Harry tenía en el mango era reconfortante, no la podía usar contra los mortales, pero se sentía seguro, se sentía... protegido.

Pasó de largo la sala común y caminó hasta la oficina de su jefe de casa, su mano izquierda estaba temblando cuando la levantó para poder llamar a la puerta, escuchó el bajo "adelante" y abrió la puerta, sentándose frente al escritorio del profesor.

Harry había dejado su tánica en la oficina de Lockhart, pero seguía llevando la misma camisa, el mismo pantalón y la misma corbata.

Seguía llevando la misma piel que fue tocada.

Harry se puso a llorar mientras su profesor estaba de pie a su lado, como si no supiera de qué manera reaccionar. Le preguntó lo que había pasado, Harry ni siquiera podía pensar de manera coherente.

¿Por qué los dioses no pueden intervenir en los asuntos mortales? Zeus era el rey del Olimpo, él había puesto era regla, ¿no podía romperla ni siquiera cuando su hijo casi fue abusado?

Pero Harry era solo uno más en el montón, no era importante, lo que le pasara no era importante para nadie.

Aun así, su jefe de casa le dio una poción calmante y no lo tocó sin antes avisar, lo escuchó pacientemente mientras explicaba lo que había estado ocurriendo, y, cuándo Harry explicó cómo había ocurrido, se miraba furioso, pero no con Harry, sino con Lockhart.

Lo acompañó a la sala común cuando Harry expresó tener miedo de caminar solo, aunque fuese apenas un tramo y lo excusó de las clases del día siguiente, prometiendo que encontraría una solución, una manera de que Lockhart dejara de enseñar en Hogwarts.

Harry le dijo que quería quemar su uniforme, no tener que usarlo nunca más, no ese, al menos y el profesor dijo que los reemplazaría para que pudiera usarlos con tranquilidad el martes.

Harry le creyó.

 

Chapter Text

Mientras que la reunión anual del solsticio de invierno era llevada a cabo, Hestia estaba preocupada.

La flama del hogar estaba más apagada de lo que estaría normalmente, Hestia creía que tenía que ver con todo el odio hacia Zeus que uno de sus hijos profesaba, el niño llevaba meses deprimido, no comía adecuadamente, no dormía y era muy volátil y Zeus se hacía de la vista gorda, por lo que Hestia se había dado a la tarea de echarle un ojo.

Cuando lo había conocido en su primera hoguera en el campamento, Hestia lo había notado como un niño muy excitable, emocionado por estar ahí. Le había contado que en su casa no era bienvenido, que sus tíos lo odiaban y que sus padres habían muerto cuando él aún era un bebé.

De vez en cuando, cuando más campistas llegaban, Hestia volvía a Harry y ambos fingían que Harry no tenía ni idea de que era una diosa, era divertido ver como Harry seguía intentando tratarla como una niña común y corriente mientras a la vez trataba de respetarla.

Hestia había llorado un poco cuando notó que Harry estaba siendo abusado, lo había escuchado mientras se lamentaba porque su padre no se molestaba en reclamarlo incluso cuando él había descubierto su origen, lo escuchó decir que quería mudarse de piel porque la suya había sido tocada.

Estaba tan lastimado que Hestia sentía la necesidad de intervenir, así que lo hizo.

—Señor… ¿se me permite hablar? —preguntó, los ojos de los demás posándose en ella.

—Adelante —dijo Zeus—. Te escuchamos.

—La flama del hogar se está apagando, en nuestra familia hay personas peleando y odiando por nuestras acciones. En especial su propio hijo, señor. Ha sido tan lastimado en el mundo mortal, ha descubierto por su cuenta su ascendencia y aún así… se pregunta si nunca lo reclamará. Lo he escuchado decir que ni siquiera se quedó atrás para revisar que su padre mortal no muriera. Todo ese odio hacía si mismo se refleja en cuan menguante está la flama y eso me preocupa.

Zeus miró a su lado, Hera parecía disgustada por el recordatorio de que había por ahí un hijo más de Zeus, como si no fuese suficiente con Thalia, la semidiosa que había muerto para que sus amigos llegaran al campamento.

—El reclamo llegará cuando muestre dominio sobre mis dominios, mientras tanto…

—Pero lo hace, continuamente —intervino Dionisio—. Con cada día que pasa, Henry se vuelve más susceptible a atraer tormentas eléctricas. Este verano estuvo a punto de inundar nuestros campos de fresas.

Harry acaba de pasar por algo que un niño no debería de experimentar fuera de sus condiciones, en Escocia no ha parado de haber tormentas eléctricas desde octubre.

—Lo resolveré, entonces, cuando vuelva al campamento —se quejó—. Volvamos a lo importante…

Hestia se desconectó de la reunión, mirando hacia la flama, tratando de saber si el reclamo era lo correcto.

Sabía que era algo que el semidios anhelaba, pero si se enteraba de que tuvieron que intervenir… estaría furioso.

-

28 de Diciembre, 2004

Harry se sentó en su escritorio con el diario abierto de par en par, lo había rescatado del baño de Myrtle después de que la fantasma se quejara de que le tiraron un libro con un aura bastante extraña, decía pertenecer a un tal Tom Riddle y cuando interrogó a Myrtle al respecto, se fue chillando por uno de los inodoros.

Harry, tentativamente, escribió en el diario.

Hola, mi nombre es James Evans”.

Si el diario resultaba ser la conciencia viviente del asesino de sus padres, Harry tendría muchas preguntas que hacer al respecto.

Resultó, de hecho, que estaba en lo correcto.

“Hola, James. Mi nombre es Tom Riddle. ¿Puedo preguntarte dónde encontraste mi diario?”.

La respiración de Harry se atascó un poco, su mano tembló mientras escribía.

“Encontré este diario en un baño… desde hace un par de semanas he escuchado una voz extraña y siempre que la sigo, termino en ese lugar”.

“¿Voz?, ¿puedes entender lo que te dice? ¿en qué casa estás?”.

“Sí, dice que está hambriento. Soy un Slytherin. ¿Sabes algo sobre la cámara de los secretos? Dicen que se abrió hace poco más de sesenta años, pero los profesores no quieren hablar de eso”.

“Puedo mostrarte, si quieres”.

“Sería genial, tal vez si descubro la verdad, todos dejen de mirarme con odio por poder hablar con las serpientes”.

Harry sabía que esa información cambiaria la forma en la que ese… recuerdo, recipiente de conciencia o lo que sea, lo miraba. Se reflejaría más y más en él.

Harry observó como el diario se habría a la mitad, la tinta escribió una fecha —12 de Junio, 1943— y Harry terminó siendo absorbido por el diario.

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24 de Febrero, 2005

“Puedes acceder a la Cámara de los Secretos tu mismo, creo que eres mi descendiente, después de todo”.

Harry sonrió con burla, algo que Tom Riddle no podía ver. Se lo estaba ganando a su manera, su vitalidad se sentía menguante pero no importaba, estaba cada vez más cerca de acabar con sus problemas.

¿Qué es lo que tengo que decir?”.

“Di “ábrete” en lengua pársel, encontraras el lavabo correcto cuando mires bien, tiene una serpiente grabada”.

Harry caminó por los pasillos hasta el baño de Myrtle, le contó lo que iba a hacer y le pidió que buscara a Snape en caso de que Harry no regresara.

Susurró la palabra y bajó sintiéndose muy sucio cuando toco tierra, o bueno, montones y montones de huesos. Una criatura milenaria debía de tener hambre después de comer tan poco durante años.

Tom le dijo que el basilisco podía controlar sus ojos de muerte, siempre y cuando llegara hablando en pársel, Harry aun no entendía muy bien cómo funcionaba, pero… bueno. Supuso que nadie vivió lo suficiente para investigarlo.

Cuando llegó a la cámara principal, el agua inundaba un poco el piso, olía a estancado, como si todos los baños descompuestos del campamento estuvieran regados por ahí, ugh.

¿Comida? —siseó una voz que llevaba tiempo escuchando en las paredes, Harry cerró los ojos.

Lo siento, amiguito, no hay comida para ti.

Harry sintió una presencia semisólida detrás de él, se dio la vuelta, Tom Riddle estaba ahí.

Y bueno, era algo guapo.

—Hola, James.

Harry sonrió.

—Hola, Tom.

Chapter Text

—Tus ojos son un poco extraños —le dijo Tom—. Demasiado eléctricos para ser naturales.

—Un poco culpa de mi… padre —dijo Harry, entre dientes—. Nada importante.

Harry sentía intensamente, no había dejado de estar triste desde hacía tiempo y lo odiaba, odiaba que los ojos de su madre se miraran opacados por los de un hombre que no se molestaba en él en lo más mínimo.

—¿No te llevas bien con tu padre?

—No soy de su agrado, sólo sé que es mi padre por mera coincidencia, él no quería reclamarme y… bueno, no importa realmente. En serio.

—Entiendo el sentimiento.

Harry respiró hondo caminando hacia la boca de Salazar Slytherin, seguido de cerca por el espectro de Tom.

—Para que quede claro, sé que estas intentando absorber mi fuerza vital para volverte un ente corpóreo, y no me importa, de cualquier forma, terminaré muriendo de una manera u otra. Sin embargo…

Aktína apareció en la mano de Harry, quien sonrió al espectro de Tom mientras la punta de su espada se encontraba con el cuero del diario.

—Va a hablar o te destruiré, no quedará nada de ti si me intentas atacar.

Tom parecía imperturbable, aunque visiblemente interesado.

—¿Realmente crees que tu estúpida espada hará algo para destruirme?

—¿Me estás probando, Tommy? —se burló Harry, mientras hacía un puchero—. Háblame de ti, ¿qué eres?, ¿cómo fuiste creado?

La punta de su espada se presionó más contra el cuero, la cara de Tom se torció en algo parecido a una mueca de dolor.

—Soy un horrocrux, fui creado a partir de la muerte de Myrtle Warren.

Harry giró la muñeca y su espada volvió a su forma de brazalete, sonrió radiantemente y se acercó a Tom dos pasos mientras guardaba el diario en su túnica.

—Me encanta que nos entendamos, Tommy, ¿hay más como tú?

—Creé uno antes del diario —gruñó—. Si prometes no destruirme, ni a mis demás horrocrux, te diré dónde está.

—Wow, tan considerado.

Tom lo miró a la cara y Harry alzóuna ceja a modo de pregunta, el espectro se encogió de hombros y señaló su cara.

—Tienes ojos verdes ahora, y una cicatriz en forma de rayo que te atraviesa el maldito ojo. Estoy dándome cuenta de que fui engañado. ¿En serio te llamas James Evans o debo de comenzar a llamarte Harry?

Harry sonrió más feliz que nunca, sus ojos verdes habían vuelto y todo lo que se necesitó fue intimidar al recuerdo de un señor oscuro, estaba en racha.

—En realidad ese es técnicamente mi nombre, Harrison James Potter, mi madre se llamaba Lily Evans y esas cosas…

—¿No te llevaste bien con James? Según lo que me dijo la niña Weasley, él murió cuando eras un bebé.

—Ugh, la historia de mi vida. Dejémosla para este verano, si es que no haces nada estúpido que me lleve a destruirte.

-

El año terminó sin nadie muerto y sin más incidentes, por lo que Harry cantó victoria mientras se subía al tren con sus amigos, esta vez Millicent se había colado al compartimento, estaba sentada en el suelo con su gatito Mantequilla en sus piernas, Harry estaba sentado con Hermione a su derecha y Draco a su izquierda, Ron estaba a su derecha, a la derecha de la propia Hermione y frente a ellos estaban Theodore, Blaise, Tracey y Pansy, todos sumidos en diferentes conversaciones a las que Harry no prestaba demasiada atención, con su cabeza en el hombro de Draco y listo para dormir.

Ser quien sostenía la apariencia corpórea de Tom era un poco cansado, nada que un poco de Néctar y Ambrosía no solucionaran, pero lo dejaría pendiente para el futuro Harry.

Pasó un día con Hermione y sus padres y se despidió de ellos al anochecer y giró la cuenta de su collar del campamento dos veces antes de mencionar su destino en voz alta.

Apenas eran las cinco de la tarde en Estados Unidos, por lo que Harry apenas tuvo que preocuparse por llegar a algún lugar, tarareó mientras llevaba su baúl a su alacena y guardaba todo ahí. Estaba duchado de antemano y vestía un lindo traje a la medida, su túnica lila resaltaba sus ojos según lo que le habían dicho Tracey, Daphne y Hermione.

Como plus, podía llevar el diario de Tom en el bolsillo y nadie se daba cuenta realmente.

Todo estaba bien.

Hasta que Quirón lo miró como si supiese algo que Harry no, hasta que vio la cara del Señor D con una sonrisa extraña.

Hasta que un montón de niños estaban amontonados a las afuera de la casa grande, todos parecían estar esperando algo.

Hasta que Harry vio una luz sobre su cabeza, azul eléctrico, como un rayo.

Un montón de carajillos arrodillándose ante él, eso incluía a Quirón, eso incluía al maldito Dionisio.

—Salve Harrison Potter, hijo de Zeus, Dios supremo, soberano de hombres y dioses. Salve Harrison Potter, hijo del dios del Rayo.

Los ojos de Harry picaban, se recordó, hace casi dos años, delante del maldito espejo de Oesed, donde se miraba con el holograma de reclamo sobre su cabeza y se puso furioso. Furioso porque habían pasado años literales, llegó con nueve años al campamento, tenía doce años. Habían pasado tres años y todo se miraba tan orquestado.

Harry estaba seguro de que alguien había interferido.

—¿Quién le dijo que lo hiciera? —habló por primera vez.

Sintió montones de ojos sobre él.

—Harry…

El mencionado miró a Quirón con ojos desbordantes, estaba seguro de que ahora estaban de un maldito azul eléctrico que tanto odiaba y las lagrimas comenzaron a bajar por si solas.

—Quirón, no me “Harry…” ahora. ¿Quién le dijo que me reclamara? No lo creo un acto de su puta buena fe, han pasado tres malditos años, ¿por qué lo haría por voluntad propia ahora?

Harry ignoró la forma en la que el cielo se nubló y el trueno que resonó, lo ignoró todo mientras miraba al entrenador de héroes a los ojos.

—Lady Hestia lo mencionó —canturreó Dionisio y Harry se rio.

Estaba furioso.

Se sintió débil de repente, Tom estaba absorbiendo todas sus emociones crudas para posiblemente volverse corpóreo en ese momento.

Se adelantó a los hechos y se volvió a la casa grande, de regresó a su alacena para sacar su baúl. La multitud comenzó a dispersarse y Harry lo agradeció, sobre todo cuando sólo Dionisio y Quirón vieron a Tom materializarse.

—¿Estás bien, James? —escuchó su voz—. Puedo sentirte hirviendo a fuego lento por la ira.

—¿Recuerdas que te dije que te contaría un poco sobre mi vida? Bueno, tiene algo que ver. Estamos en Estados Unidos, tengo que ir al Magicongreso para poder activar una chimenea para mis traslados internacionales y necesito desesperadamente batirme en duelo con alguien y si no encuentro a quien apuñalar me iré contra ti, si sigues hablando, pedazo de mago oscuro inservible.

Tom comenzó a reírse, se encogió de hombros y lo siguió como una sombra.

—Guíame, por favor, a mi nueva cabaña, Quirón. Necesito irme antes de que se cierre el departamento que busco.

Tom abrió la boca para hablar, pero Harry lo miró con tanto odio que permaneció callado.

—Ni siquiera voy a preguntar por que hay un espectro siguiéndome. Tenemos que limpiar la cabaña, las arpías pueden hacerlo esta noche, pero tendrás que dormir hoy en la cabaña de Hermes.

—No será problema, me voy a Inglaterra por la noche.

—Eres un niño, Harry. No puedes irte sólo porque quieres.

Harry se encogió de hombros.

—Mis padres están muertos y tuvieron que presionar a mi padre divino para que me reclamara. Realmente no hay nadie a quién le importe dónde o no estoy.

Eso pareció funcionar para cerrarle la boca a Quirón, por lo que Harry sonrió con suficiencia.

—Y tú, Tommy, te quedas aquí. No quiero que causes problemas mientras no estoy.

Quirón se hizo oídos sordos a su conversación con el espectro del señor oscuro, Tom lo miró con molestia.

—No soy un maldito perro, James.

—Lateramente soy tu dueño y tu vida depende de mí alimentándote o lo que sea. Ahora dame la patita y trae la pelota.

Tom desapareció y Harry arrojó el diario a una de las literas, metiendo debajo su baúl.

 

Chapter Text

Harry fue atendido inmediatamente después de su llegada, les contó su caso y preguntó al jefe de departamento si tenían información sobre el campamento de verano en Long Island.

El hombre, Nestor Hill se rio.

—¿De quién eres hijo? Soy un semidios hijo de Atenea.

—Hijo de Zeus —murmuró Harry—. La profesora McGonagall me dijo que una vez tuviese una vivienda estable podía abrir una red flu internacional, hasta hace poco estaba metido hasta los codos en la cabaña once, acabo de ser reclamado hoy. ¿Podría saber el costo del servicio? Mis bóvedas personales están en Inglaterra.

—¿De Zeus?, ¿creí que habían hecho un juramento para no tener hijos?

—Sí… verás. No se sabe guardar su cosa en los pantalones, mi hermana mayor llegó un año antes que yo, pero no lo logró.

—Lo siento por su perdida, señor Potter. Puedo comenzar con el trabajo mañana, iré yo mismo para que no tengan que entrar magos al campamento. Asumiré que seré fulminado si pongo un pie dentro de la cabaña así que trabajaré todo a la distancia. Tómelo como un favor de un amigo.

Harry le sonrió y asintió.

—¡Me tengo que ir, por cierto! Fue un gusto conocerlo, señor Hill. Si necesita contactarme por mensaje iris, estaré en el caldero chorreante a partir de mañana.

 

Harry volvió al campamento más tranquilo, pero no disuadido en irse. Tal vez Hermione lo aceptaría en casa, si no, Harry se las arreglaría de alguna manera.

Harry caminó hasta el porche de la casa grande y se recargó en un poste, mirando a Quirón, ahora en su silla de ruedas motorizada.

—Mañana temprano vendrá un semidiós, su nombre es Nestor Hill y es un hijo de Atenea. Enlazará mi chimenea a una red internacional de traslado para magos.

Fue a la cabaña de Hermes a recoger las pocas pertenencias que aun tenía ahí, ignorando todo y a todos, aun sintiéndose a punto de explotar con miles de comentarios de odio con los que podría provocar su extinción debido a que lo fulminaría un rayo.

Se alejó, entrando a la cabaña uno para vaciar su baúl de cosas innecesarias (sus túnicas escolares, sus ropas del campamento y los regalos que le habían hecho sus amigos durante el año escolar). Mantuvo dentro sus túnicas informales y su ropa muggle, así como sus libros escolares —excepto los libros de Lockhart, esos los había quemado junto con la ropa que el hombre había ensuciado, lastima que Harry no podía quemar su propia piel— para poder hacer su tarea de vacaciones.

Guardó a Tom con seguridad en el bolsillo interior de su túnica y giró dos veces la cuenta encantada como traslador.

—Residencia de los Granger, Londres.

 

Hermione le tiró un vaso cuando apareció de la nada en su sala de estar y Harry se rio un poco, eran las diez de la noche, Harry había estado fuera por apenas dos horas y los señores Granger lo interrogaron.

Harry les dijo que había tenido una pelea con su cuidador en el orfanato y que aún no podía ir a su campamento de verano.

—Fui reclamado cuando llegué, tengo mi propia cabaña ahora. Aunque presionaron a mi padre para hacerlo, él ni siquiera me quería reclamar —le dijo a Hermione, en privado—. Me iré mañana por la mañana y me quedaré en el caldero chorreante

—¿Volverás al campamento?

—Por supuesto, sólo necesito tiempo para no llorar por la impotencia cuando vuelva, también necesito planear un itinerario para mí. ¿Qué debería hacer los lunes? ¿Volar en pegaso o practicar mi sparring?

Hermione se rio y le dijo que se cambiara a su pijama para que pudieran irse a la cama, ella no le dijo nada cuando usó uno de esos lindos conjuntos que había comprado a juego con el que Hermione llevaba puesto en ese momento.

 

Harry era un chico muy independiente, sobre todo considerando que sus tíos nunca se ocuparon de él y, en realidad, Harry los atendía a ellos.

Harry también era propenso a descuidarse, por lo que fue un shock enorme que en el caldero chorreante el dueño, Tom, lo sentara con él para tomar las comidas. Harry hizo sus tareas mayormente en la heladería de Florean Fortescue y recibió helado gratis un par de veces, después de ganarse el cariño del dueño, quien le dijo que Harry le recordaba a su sobrino nieto.

Harry no quería irse, sin embargo, una semana después de estar ahí, Nestor le envió un mensaje iris diciéndole que ya era seguro usar su red internacional.

—He hecho algunos arreglos con transfiguración a tu cabaña, espero que no te moleste —le dijo—. Añadí una mesa especifica para el uso de pergamino, plumas y tinteros, fue un horror tener que escribir en mesas planas en mis días de estudiante.

Harry hizo un rápido viaje a una tienda de suministros para el hogar de un mago y compró una buena cantidad de polvos flu, le dijo a Tom que se iría y fue a ver una ultima vez al señor Fortescue antes de pedir usar una chimenea conectada a la red flu para poder irse a su nuevo hogar. El hombre le explicó como usar la chimenea y Harry cerró los ojos mientras arrojaba el polvo flu hacia la chimenea, encendiéndose esta en fuego color verde esmeralda bajo sus pies, al mismo tiempo que el decía fuerte y claro:

—Cabaña uno, campamento mestizo.

 

Harry salió a trompicones de una chimenea con una altura absurda de dos metros, casi llegando al techo de la cabaña. Tosió un poco y se quejó al notar el hollín que manchaba sus túnicas celestes, tal vez debería de implementar hechizos repelentes de suciedad a todas sus túnicas y se estaría moviendo con polvos flu.

La cabaña uno, para los hijos de Zeus, era frívola en el más puro sentido estético, hecha completamente de mármol y había tres literas pegadas a la pared que antes habían sido de madera, pero ahora parecían hechas con el mismo material de las paredes, Harry se encogió de hombros mientras tomaba la primera, que aun tenía sus cosas encima y se habían añadido cortinas de seda verde. Harry se sentía en casa, como en su sala común.

Colgó un par de banderines de Slytherin y reclamó el armario que estaba en la pared, colgando toda su ropa elegante y sus túnicas del colegio, en los gabinetes metió la ropa del campamento y aunque había tenido un poco de crecimiento acelerado, todo le quedaba correctamente, por lo que no había necesidad de reemplazar nada.

Revisó los itinerarios de las demás cabañas y decidió que por su propio bien no iba a entrenar tiro con arco con los de Deméter, por lo que se añadió con los de Apolo, a las ocho de la mañana los jueves y los viernes, practicaría Sparring con la cabaña de Hermes los martes y sábados y dejaría libre el vuelo en pegaso, decidiendo mejor practicar vuelo en escoba. El ciclo escolar anterior había volado como buscador del equipo de Quidditch de Slytherin y deseaba mantenerse en su puesto.

Harry también hizo espacio para asegurarse de poder trabajar en sus tareas escolares y sintió algo cálido en su pecho cuando notó que Nestor en realidad si había añadido una mesa de trabajo exclusivamente diseñada para trabajar con pergamino, era larga y espaciosa, por lo que Harry podía tener varios pergaminos a la vez en un mismo lugar.

El sueño de un niño, sin duda.

Buscó los espacios de las duchas y vio que aun estaban libres a las siete am y a las diez am, por lo que Harry decidió que su hora sería a las siete am, ya estaba acostumbrado a despertar a esa hora de cualquier forma.

Fue a entregar su itinerario a Quirón y volvió a la cabaña, esta vez para dormir.

Era tarde en Reino Unido y, de cualquier manera, Harry no merecía tomar la cena.

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Percy Jackson quería creer que era un niño común y corriente, si es que los niños comunes y corrientes eran expulsados de cada escuela habida y por haber en cada fin de curso, tenían dislexia y TDAH y, además, habían sido abandonados por sus padres.

De cualquier manera, Percy tenía a su encantadora madre —aunque lo enviara a internados lejos de casa cada vez— y, por desgracia, también a su poco encantador Padrastro, era un dolor de culo y un hombre extremadamente desagradable, Percy lo había escuchado más de una vez amenazar a su madre con golpearla y era horrendo tener que presenciar como la manoseaba sin el consentimiento de su madre, alegando que eran sus “deberes de esposa”.

Alegando que tenía derecho sobre ambos.

De cualquier manera, Percy estaba de regreso a casa por las vacaciones de verano, su madre ya había buscado opciones de colegios por si volvía a ocurrir lo mismo que todos los años, su expulsión. Asistiría a la Academia Yancy, una escuela privada que era para niños pijos, cosa que Percy no era.

Lo que sí era, sin embargo, era un niño problemático, por eso su madre tenía que estar pendiente de posibles escuelas que aceptarían a un niño como él, con un extenso historial de expulsiones y un registro académico lleno de calificaciones apenas aprobatorias y un sinfín de detenciones.

Era treinta y uno de julio, día de inscripciones y su madre tenía que gastar una obscena cantidad de dinero en el internado para que Percy siguiera estudiando, todo porque Percy no podía quedarse más de un año en ningún lugar.

Así de tonto era.


Para muchos, el treinta y uno de Julio no significaba nada, era un día más en el calendario y eso estaba bien. Sin embargo, para Harry significaba dos cosas: la primera, la llegada de la carta de útiles escolares de Hogwarts y la segunda, su cumpleaños.

La carta le llegó desde la oficina de correos internacionales de MACUSA, una cosa más en la que Nestor había intervenido, hablando personalmente con la profesors McGonagall paraque el correo del niño fuese enviado un par de días antes que el de los demás, para la debida llegada de su carta en la fecha estimada.

Harry sonrió cuando notó el permiso para asistir a Hogsmeade, los años superiores hablaban del pueblo como una de las más increíbles maravillas, aparentemente tenía las mejores vistas en invierno, también, por lo que Harry estaba deseando que llegara el día de la visita.

Apenas eran las nueve de la mañana y Harry ya estaba completamente vestido con un conjunto traje-túnica color verde oscuro, había sido un regalo de navidad por parte de Draco, Blaise le había regalado un par de anillos de plata —porque Harry odiaba los accesorios de oro… no hablaría de su brazalete— con rubies incrustados, algo sobre el rubí siendo la piedra de nacimiento del mes de Julio. De cualquier manera, a Harry le habían encantado.

Corrió a la casa grande con entusiasmo y le extendió el papel a Quirón, entregándole su pluma de fuente favorita y dándole una gran sonrisa.

—Permiso para visitar un pueblo mágico cerca del colegio, ¿puedes firmarlo, por favor?

Quirón le dio una sonrisa cansada y asintió, firmando el papel sin pestañear ni titubear.

—¿Irás hoy a hacer las compras, supongo? —dijo el centauro, mientras observaba su ropa.

—Sí, volveré a tiempo para practicar sparring con los de la cabaña cinco, promesa de boy scout.

Quirón se rio y negó con la cabeza—. No eres un boyscout, Harry.

—Pero soy un campista, eso debería de contar.

Obtuvo una sonrisa a cambio, junto con un poco de cabello revuelto.

—Feliz cumpleaños, Harry. Hoy habrá una fogata, considere llegar a tiempo para una saludable ingesta de azúcar. Puedes irte después del desayuno.

El estomago de Harry se sintió pesado, de repente.

—No, me iré ahora. He quedado con unos amigos para vernos y tener un almuerzo juntos—dijo Harry, doblando el permiso mientras aceptaba su pluma de regreso—. Adiós, prometo estar aquí antes de la cena.

Harry volvió a la cabaña y dejó el permiso y la pluma en su mesa, tomando la bolsa con galeones que le habían sobrado de la última vez y dirigiéndose a la chimenea.

Harry hizo sus compras solo.

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Harry se paseó un poco por el callejón Diagon después de terminar sus compras, bastante curioso por los montones de periódicos con la cara de Sirius Black en ellos.

La mayoría lo retrataban como el traidor de los Potter, sin embargo, por lo que Harry había leído, no podía estar más alejado de la realidad. Según el diario de su padre, con las palabras de su propia madre, el guardián del secreto había sido un tal Peter Pettigrew, no Sirius Black.

Harry sentía que, de nuevo, tendría que hacer el trabajo de los adultos para salvar a su padrino de las garras injustas de la ley.

Harry no tenía recuerdo alguno de Sirius, pero su padre lo había retratado como una excelente persona que actuaba como todos esperaban que actuaran sus padrinos: era un consentidor y pasaba tiempo —de vez en cuando— cuidándolo.

De cualquier forma, Harry fue a la lechucería y se encargó de alquilar una de las lindas lechuzas atigradas, escribió una nota rápida para la profesora McGonagall y después se dirigió al caldero chorreante para volver a casa.

Eran las cuatro de la tarde en Estados Unidos.

 

Harry se saltó la comida alegando que no hacía mucho había comido, le dijo a Quirón que no se preocupara, que cenaría y después comería s’mores con todos los demás en la fogata, así que el hombre suspiró y lo dejó en paz.

Harry se volvió a su cabaña para dejar todos sus útiles recién comprados, mirando fijamente hacia su chimenea en espera.

Eran las seis de la tarde cuando su chimenea se iluminó con la forma de la cara de su profesora preferida, la mujer parecía haber estado bastante dormida, pero Harry le había pedido a la lechuza que fuese muy insistente, por lo que ahí estaban.

—Señor Potter —gruñó la mujer—. Espero que esto sea de vital importancia, que amerite la interrupción de mi sueño tan abruptamente.

—Señora, ¿recuerda el regalo de navidad que me envió en mi primer año en Hogwarts?

Minerva tarareó, Harry lo tomó como una afirmación.

—¿Recuerda cuando mi papá se lo dio?

—Por supuesto que recuerdo, señor Potter. Fue en Octubre, el diecisiete de Octubre. La ultima vez que lo vi con vida.

—Bien, cuando lo leí noté algo bastante curioso, el primero de Agosto mi madre escribió en las paginas respecto a cuan agotado estaba papá después de la labor de parto, y ella mencionó que se estaban escondiendo en el Valle de Godric bajo un encantamiento fidelius y mamá mencionó que un llamado Peter era el guardián del secreto, ¿por qué todos dicen que mi padrino Sirius fue “el traidor de los Potter”? creí que mi padrino estaba muerto, no en prisión.

—¿Qué? —fue lo primero que dijo McGonagall—. El guardián del secreto era Sirius Black, no Peter.

—Creo recordar perfectamente lo que leí, profesora. Mire, lo marque y dice exactamente en estas palabras: “Sirius te apadrinará mañana de forma mágica, nos movimos hace un mes al Valle de Godric bajo fidelius, Peter tenía tanto miedo mientras realizábamos el encantamiento que creí que se desmayaría”. Eso me hace entender que el llamado Peter fue el traidor de mi familia, papá escribió con tanto cariño sobre Sirius que me niego a creer todas las blasfemias que hablan de él en los periódicos. No creo que mi madre haya mentido mientras escribía en el diario personal de mi padre, no tiene sentido.

Después de unos momentos de silencio, la profesora McGonagall habló: —¿Dices que tu padre estuvo en labor de parto?

Harry rodo los ojos e hizo un sonido inconforme, ¿por qué todos se detenían demasiado en ellos? Bien, sabía que era extraño, pero era algo que definitivamente pasaría en el mundo mágico. Las personas eran demasiado impresionables para su propio bien.

—Se lo explicaré todo en Hogwarts si me ayuda a quitar el Estatus de buscado de sobre mi padrino.

—Bien, veré que puedo hacer… mañana temprano.

Harry se rió un poco.

—Lo siento por despertarla tan de repente, profesora.

La cara de la profesora McGonagall desapareció del fuego y este comenzó a crepitar de un color rojizo normal, entes de que Harry se diera cuenta la flama se apagó y se sintió muy débil de repente.

—¿Eso tiene que ver con la historia trágica de fondo que aun no me quieres contar, James?

Harry se dio la vuelta, encarando a su… amigo. Espectro. Amigo fantasma. Lo-que-fuese-que-fuera Tom y se encogió de hombros.

—Mi padre se acostó con un dios griego que lo dejó embarazado y a su suerte, abandonándolo para morir y mi madre nos dio tanta magia como le fue posible que terminé teniendo algo así como su ADN reflejado en mis ojos, por eso cuando estoy en un estado de animo normal estos son de color verde —cuando termino de hablar, Harry respiró rápido y por la boca.

Tom lo miró poco impresionado.

—Mejor que mi historia de origen, supongo.

Fue el turno de Harry de mirarlo fijamente.

—¿Me contarás tu historia de origen de villano?

—No si sigues diciendo estupideces.

Harry hizo una seña de cerrar su boca con un zipper y ponerse un candado.

—Todo comienza con mi madre, Merope Gaunt…

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—Merope Gaunt, ese era su nombre —dijo Tom, mirando hacia la distancia—. Ella me dio a luz en un orfanato muggle, en Londres. Me bautizó como Tom por mi padre y Marvolo por mi abuelo. Para mi yo actual puede ser un recuerdo más bien distante, pero para mí es básicamente un recuerdo recién adquirido, el saber la naturaleza de mi descendencia.

—En tu estado como recuerdo, ¿a qué edad te enteraste?

—Tenía catorce años, fue poco antes de finalizar cuarto año que me enteré. Abrí la cámara de los secretos y maté a esa sangre sucia, pero después el director Dippet consideró cerrar el colegio y yo… Hogwarts era mi único hogar.

—Entonces cerraste la cámara después de inculpar a Hagrid, sigue —alentó Harry, mientras se quitaba su linda tánica y se acostaba en su litera.

—Busqué a mi familia, por supuesto. Mi tío Morfin fue al único que encontré en la choza que llamaban hogar y me contó exactamente lo qué pasó, como mi madre se fugó con mi padre y como él nos abandonó poco después. Le robé su varita y el anillo Gaunt después de aturdirlo y maté a mi padre y a sus padres. Modifiqué sus recuerdos para que se creyera el asesino de esos muggles. Realmente no tengo más recuerdos desde este punto, porque me convertí en lo que ahora me permite hablar contigo.

—¿Un recuerdo?

—Un horrocrux.

Harry se erigió en su lugar para ver a Tom, quien se miraba bastante serio mientras pronunciaba aquellas palabras, como si esperara que Harry hiciera algo.

—¿Qué es un horrocrux?

Tom lo miró como si estuviese viendo a un animal bastante estúpido, Harry se sintió repentinamente mal informado.

—El secreto de mi regreso. Realmente no debería decirte esto, porque potencialmente podrías destruirme.

—Puedo hacer una excepción si muestras tu valía —dijo, el sarcasmo goteando en su tono, mismo que Tom aparentemente decidió ignorar.

—Un horrocrux es el contenedor de una fracción del alma de uno. Para crearlo necesitas cometer el peor acto que se podría cometer, el cual es asesinar. Con la muerte de mi padre cree el primero, el anillo de mi familia. Con la muerte de la sangre sucia hice el diario. Si llegué a cumplir mi plan original… debe de haber otros cinco horrocrux además de los ya mencionados.

—Una forma poco elegante de ganar la inmortalidad.

—Te acabo de dar la clave para derrotar a la otra parte de mi alma ¿y eso es lo que dices?

—Uh, sí. ¿Quieres que te dé un aplauso por haberte convertido en ese monstruo al cual me enfrenté en mi primer año en Hogwarts?

—Una garantía me serviría más. Puedo decirte la ubicación del primer horrocrux que creé, puedo enseñarte tanto como necesites, hechizos oscuros o legales. La única condición es que no me destruyas.

Harry lo consideró mientras miraba a Tom, la forma en que con cada segundo que pasaba su cuerpo se volvía más transparente, la forma en la que su cabello estaba peinado de una manera ridícula que lo hacían ver atractivo, pero, sobre todo, considero la ventaja que tenía sobre el Voldemort “original”. Tom había sido todo arrogante la primera vez que lo conoció, todo erizado y amenazador, pero Harry no le había temido en ningún momento, no había nada mas sentenciador que insultar a un dios y Harry lo había hecho en más de una ocasión sin apenas ser reprendido. Un poco arrogante de su parte, por supuesto. Aunque prefería ahorcarse de la viga mas alta de la cabaña de Hermes antes que admitirlo en voz alta.

Antes de admitir su temor por los dioses.

—Acepto, no te destruiré a menos que me intentes matar o me des tu permiso, a cambio de que seas mi mentor en lo que respecta al mundo mágico.

-

Harry apenas comió en su “festejo” de cumpleaños, la mitad de las personas no sabían siquiera que era su cumpleaños, únicamente siendo felicitado por Clarisse y Luke. Apenas comió esa noche, sin recordar todas las preocupaciones de sus amigos en Hogwarts, de como Marcus Flint le había “sugerido” aumentar de peso antes de volver como buscador el siguiente año.

Harry se centró en sentir su poder, no el mágico, sino el que obtenía como consecuencia de ser un semidiós, practicó Sparring con Aktína, con los ojos críticos de Tom en todo momento en él, lo siguiente fue su control sobre el rayo, mismo que su padre no había querido reconocer según la perfectamente confiable palabra de Quirón.

Se aseguró de que no fuesen ninfas disfrazadas mientras rostizaba con un rayo varios árboles, con la piel cosquilleándole por la estática remanente en el aire, sintió sus dedos hormiguear agradablemente mientras en sus manos se formaba un espacio cerrado en el cual los rayos viajaban de punta a punta, el cielo retumbó agradablemente con truenos y relámpagos como efecto secundario mientras seguía con su pequeña práctica.

Harry se preguntó si ese era su padre, mostrando su descontento por verlo controlando su domino.

Era primero de Agosto, misma fecha en la que su madre escribió por primera vez en el diario de su padre, para que él leyera.

Harry lloró un poco por ella, odiando que recordarla lo hiciera perder el único rasgo que compartían.

No volvió a comer, a pesar de recibir miradas preocupadas de Quirón.

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Harry comenzó el proceso de hacer su baúl nuevamente, haciéndolo ver como un juego, porque claramente era una actividad pesada de realizar para un niño con facilidad para distraerse.

Guardó nuevamente su ropa casual y sus nuevos uniformes, perfectamente doblado en uno de los compartimentos más pequeños del baúl, siguiendo con los libros, los de sus clases regulares, extracurriculares y sus optativas, Severus le había aconsejado tomar Aritmancia, Adivinación y Estudio de Runas Antiguas, sin embargo, Harry descartó Aritmancia y tomó Cuidado de Criaturas Mágicas en su lugar, no era un particular fan de la profesora Vector ni de las matemáticas, las runas tenían una base bastante cercana al griego antiguo que era prácticamente natural para Harry traducirlo, después de todo, tenía esta afinidad por entender escritura antigua debido a su naturaleza como semidios.

Además, Hogwarts ofrecía clases extracurriculares y Severus le había dado una reseña de todas, así como Tom, mismo que le contó sobre su experiencia con ellas durante su tiempo consciente en Hogwarts.

Harry se decidió por Estudio de Demonios Necrófagos, después de que Tom insistiera en que podría ayudarlo a… complementar sus estudios.

Quirón lo estaba esperando afuera de su cabaña, el recelo escrito en toda su expresión.

—Me preocupas Harry —fue lo que salió de sus labios—. Llevas días sin comer adecuadamente.

Harry cerró los ojos un momento, antes de abrirlos nuevamente y mirar a quien debía de ser su mentor, alguien que se preocupaba por él a su manera.

—A veces siento que no lo merezco —salió en un susurro ahogado—. ¿Por qué debería de comer su no… si no he cumplido con mis deberes?, ¿por qué comer si hay alguien siempre enojado conmigo? Incluso cuando… cuando pienso en lo que pasó, me gustaría mudarme de piel para dejar de sentir lo que sea que siento. Entre todo eso, es difícil no matarme de hambre, Quirón.

Harry parpadeó con rapidez, antes de acercarse a darle un abrazo al centauro.

—Volveré para navidad si no ocurre ninguna locura en Hogwarts.

-

Harry se sentó en un compartimento apenas lleno, fue el ultimo en llegar después de perder un poco el tiempo vaciando su corazón con Quirón y ahora se sentía frío, su mente un poco alejada de donde debería de estar.

El hombre en el compartimento tenía con él un único baúl, Harry pudo leer “RJ Lupin” grabado en una plaquita de latón, pero no estaba realmente seguro de su eran sus ojos leyendo correctamente o no. No le dio importancia mientras se sentaba frente al hombre, recargando su mejilla contra la fría ventana.

La primera en encontrarlo fue Hermione.

—Harry, te hemos estado buscando por todo el tren. Los gemelos literalmente estaban aterrorizando niños con sus bromas diciendo que si no te encontraban mezclarían los dulces de la señora del carrito con sus propios inventos.

—Puedes decirles que estoy aquí, realmente no me apetece demasiado estar rodeado de gente, pero estaré esperando.

Al compartimento llegaron los gemelos y Ron, Hermione, Draco y Tracey, aparentemente la ultima se coló con Draco para hacer una especie de chequeo en nombre de Vince, Greg y Millie.

Fue entonces cuando el tren comenzó a detenerse.

—Parece que hay gente subiendo al tren —murmuró Ron, con la cara pegada al vidrio de la ventana—. Esto jamás había pasado…

Harry se sentía miserable.

Desde la mañana ese día se había estado sintiendo mal, dándole vueltas en su cabeza a lo que Quirón le había señalado y la respuesta que le había dado, se sentía insuficiente y sucio, no se sentía como una persona.

Harry salió de su estupor cuando una mano huesuda y negra comenzó a abrir la puerta de su compartimento. Era una criatura horrible la que tenía delante, el sentimiento de miseria general se multiplicó en cuestión de segundos y Harry comenzó a sentir dolor de cabeza mientras una voz le gritaba desde el fondo de su memoria, alguien gritaba su nombre, alguien se reía…

“¿qué puedes hacer para compensarme… Harry?”

Harry podía escuchar a Lockhart, se sintió enfermo, ¿esos monstruos eran una especie de torturadores psicológicos?

Harry ni se quedó para averiguarlo, literalmente se estaba desmayando, no sin antes notar una luz color blanco azulado que le brindó una leve sensación de paz mientras se hundía en la inconciencia.

-

Cuando despertó se sintió enfermo.

Su cuerpo ardía, se sentía sucio, se sentía como su no hubiese mejor sensación que la de ser arrancado de su propia piel, odiaba los momentos como ese, en los que recordaba lo que casi había pasado en la oficina… lo que Lockhart había planeado hacerle.

Se había perdido la cena —no es que fuese novedad— y estaba actualmente recostado en una camilla de la enfermería, Theo era el que estaba actualmente con él, dormido profundamente con la cabeza hundida en uno de sus libros favoritos de lectura ligera. Escuchó la voz de madame Pomfrey discutiendo con su jefe de casa y con otro hombre, Harry sospechaba que era ese PJ —¿o era RJ?—Lupin.

—¿Profesor Snape? —Harry medio gritó, Theo se removió a su lado, pero no se despertó.

Severus se asomó y corrió a su lado, ignorando la suave protesta de Pomfrey de que no debía de correr en la enfermería.

—¿Estás bien? Tus compañeros me dijeron… lo que pasó.

—Realmente no recuerdo lo que pasó —admitió Harry—. Pero lo que sea que fuese esa cosa… me hizo sentir miserable y… escuché gritos de mi nombre y una risa —susurró—. Lo vi, también.

—Él ya no te puede poner una mano encima —gruñó Snape—. Me aseguré de eso.

—Es algo difícil de olvidar.

—Lo sé —dijo en una nota mas suave—. Debería de descansar señor Potter, yo me encargaré del Señor Nott y de excusarlo de sus clases mañana.

 Harry estaba llorando antes de darse cuenta, sollozando con fuerza mientras sus manos temblaban.

No quería quedarse solo.

El cielo retumbó con un fuerte relámpago, Harry casi deseó que ese fuese Zeus tratando de consolar a su hijo, tratando de consolarlo.

—Firmaré su salida, señor Potter —dijo suavemente madame Pomfrey a su lado—. Seguirá descansando el día de mañana, no lo quiero ver ni siquiera en el Gran Comedor, haré que un elfo lleve sus comidas y un par de pociones a sus habitaciones privadas. Ahora vaya con su jefe de casa antes de que se haga mas tarde —amonestó la mujer.

Harry sacudió levemente a Theodore para despertarlo, este se quejó, pero ayudó a tomar todas sus cosas para ayudarlo a llegar a sus habitaciones.

—Toma —el hombre que estaba con la mediwixen y con su jefe de casa le tendió un poco de chocolate—. Te sentirás mejor.

—Gracias…

—Profesor Lupin.

Harry le sonrió con cansancio.

—Gracias entonces, Profesor Lupin.

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Harry luchó por mantener los ojos abiertos mientras que Blaise se reía suavemente a su lado, Theo tenía la misma mirada en sus ojos que siempre que lo alejaban de su importantísima lectura, por lo que Harry supo de inmediato que se volvería irritable cuando estuviesen de regreso en el dormitorio, quejándose de que el aviso de Snape no era tan importante como lo hacía ver.

—Sólo el señor Nott, el señor Zabini y el señor Potter decidieron que sería importante adquirir conocimientos sobre los Demonios Necrófagos, por lo que no se generó suficiente demanda… pero convencí al director de dejarlo en mis manos. Las clases serán dos veces por semana como podrán consultar en su horario, justo después de la cena los martes y de diez a doce los viernes, antes de Astronomía.

Harry se encogió de hombros, Severus era buen maestro cuando no estaba aterrorizando niños, por lo que no le importaba estar en un aula de clases con dos personas más que Severus, de hecho, toleraba. Los demás Slytherins de su año estaban enfurruñados en un rincón, mientras que Gemma, la prefecta, se encogía de hombros mientras se seguían repartiendo horarios.

—Respecto a los estudiantes de nivel EXTASIS, las clases que tendríamos los viernes se cambiaron a los miércoles a primera hora. Gracias por su atención, de regreso a sus camas.

—Buenas noches, profesor —murmuró Harry, tomando las manos de Theo y de Draco para regresar al dormitorio que compartían.

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Harry se sentía un poco molesto mientras escribía cinco pulgadas de pergamino con las diferentes formas que existían para lidiar con los inferi, Harry sabía que Tom complementaría más tarde su información con las diferentes formas que había para crear a los inferi, pero de momento estaba centrado en todo lo que Snape le había pedido.

Lo que no esperaba fue la llamada iris de Quirón.

Harry levantó la vista de su pergamino, Snape lo miró con una ceja alzada y tanto Blaise como Theo miraban el mensaje iris con curiosidad apenas bien escondida en una máscara neutral.

—Harry- ¿Interrumpo algo importante?

Harry se encogió de hombros, mirando a su profesor.

—Son cinco minutos, ni más ni menos.

—Adelante entonces, señor Potter.

Snape lanzó un hechizo y tanto Blaise como Theo hicieron un ruido de queja.

—Tengo clases los viernes de ocho a una de la mañana…

—Lo tomaré en cuenta, por favor compárteme tu horario para no volver a interrumpirte en medio de tus clases. Sólo quería advertirte. Parece que algo está pasando y puede que hayamos encontrado a otro semidiós… igual de importante que tú. Si sabes a lo que me refiero.

—¿Un hermano? —preguntó en un susurro.

—No, no lo creo. Grover me ha contactado e iré como un profesor sustituto. Parece que algo está inquietando al olimpo también, ¿has notado un sentimiento de amenaza o algo así? Me mencionaste que tu sala común se encuentra bajo el agua, ¿las criaturas se vuelven más hostiles a tu alrededor?

—Me siento más amenazado en las sombras, pero los dominios del tío P no son tan malos como las sombras, sólo lo normal.

—Bien, te dejaré por la noche, entonces.

—Suerte en su nuevo trabajo, profesor Bruner.

Quirón soltó una risa antes de que Harry desvaneciera con la mano el arcoíris frente a él.

-

Sirius Black eera el siguiente en la lista de preocupaciones de Harry.

Ignorando las peleas de Hermione y Ron sobre Scabbers y Crookshanks se centró en redactar una carta con lenguaje “encriptado” para Sirius Black. Habían tenido avistamientos del hombre cerca de Hogsmeade y Harry estaba casi seguro de que se dirigía a Hogwarts, con todo el festejo de Halloween a la vuelta de la esquina.

El único problema recurrente de Harry eran sus faltas de ortografía, por supuesto, cuando se trataba de cosas importantes, Harry no podía escribir para salvar su vida.

Con un suspiro comenzó a sellar la carta antes de que Hedwig la tomara en su pico, a la espera de una orden.

—Encuentra a mi padrino, hermosa —susurró—. En Hogsmeade, posiblemente un perro negro desnutrido o un hombre con ropas desastrosas.

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Harry miró con recelo la puerta de la oficina de Lupin. Después de mucha lectura ligera —lease el diario de su padre— descubrió que Remus John Lupin era en realidad Moony, uno de los mejores amigos de su padre.

Sabía que estaría relativamente a salvo dentro de la oficina, pero era la misma que todos los profesores de defensa tenían, era la misma en la que Lockhart lo había tocado.

Harry estaba emocionalmente cansado de solo pensar, se sentía sucio, asqueado de entrar en la oficina.

Pero su padre había amado a este hombre como un hermano, no le haría daño.

Esperaba.

Harry necesitaba entrar para seguir aprendiendo el hechizo patronus, Harry sabía que lo necesitaba por lo susceptible que era a los dementores, pero tenía mas miedo del fantasma de Lockhart que de los dementores.

Aunque era mentira, después de todo, su boggart era un dementor.

—Podemos tomar la clase en el salón de defensa si te hace sentir menos nervioso —sugirió Lupin, Harry saltó en su lugar porque ni siquiera lo había escuchado acercarse.

—Ajem… sería ideal, sí. La oficina me hace… recordar malos momentos.

—¿Es la decoración?

—Es el lugar —contesto Harry, suavemente—. Son los mismos muebles, el mismo espacio…

Harry se quedó en silencio, encogiéndose de hombros.

—Creo que lo tengo, profesor, mi recuerdo más feliz.

—Vayamos a comprobarlo entonces, señor Potter.

Harry pensó en el calorcito que sentía al pensar en su madre y en su padre, en todas las fotografías que tenía de ellos gracias a Hagrid.

Harry logró crear un hermoso ciervo de grandes cornamentas que lo hizo sentir seguro por primera vez dentro de la oficina.

En el gran comedor, sus amigos notaron con felicidad como comió, por primera vez en meses, una comida medianamente decente.

Sin saberlo, también, Snape, Lupin y McGonagall se encontraban conspirando para ayudar a Sirius, con las recientes pruebas ofrecidas por los recuerdos no modificados de Siriu y una copia del diario de James Potter, la naturaleza del nacimiento de Harry oculta para que solo cuatro personas la supieran.

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Harry realmente disfrutaba del Quidditch, era increíble estar sobre la escoba y en su elemento, se sentía confiado mientras se zambullía en una maniobra potencialmente mortal para atrapar la snitch de práctica, pero entonces Adrian Pucey voló a su par, Harry sabía que tenía la intención de taclearlo.

Entonces, ocurrió algo bastante… extraño, pero con Harry siempre ocurrían cosas extrañas. Sintió peligro y algo lo hizo extender su mano hacia la dirección de Adrian, una ráfaga de aire fue el resultado de su inocente acción.

Harry cayó en picada para atrapar la snitch, se bajó de su Nimbus y dejó apresuradamente el campo de Quidditch.

Entonces, ese mismo día, durante su clase Estudio de Demonios Necrófagos, Harry estaba aburrido y se encontró creando un maldito rayo de la punta de sus dedos que tamborileaban sobre la mesa. Las tres personas presentes en el aula lo miraron como si le estuviera creciendo una segunda cabeza.

Harry volvió a intentarlo y creó una mini explosión que no le causó daño alguno. No podía decir lo mismo de las cosas que lo habían estado rodeando.

—Creo que deberíamos dejar la experimentación para más tarde —murmuró Snape, mirando a su alumno en busca de lesiones.

No encontró ninguna, pero sus ojos estaban de un fuerte azul eléctrico.


Harry salió durante la noche, lo odiaba bastante porque aun había dementores en los terrenos del castillo, pero necesitaba probar su teoría y no lo quería hacer en el aula de duelo —tenía recuerdos de Lockhart y Harry odiaba tener esos flashbacks—, su segunda mejor opción era el patio interior de la escuela.

Se fue por la tercera opción, fuera de las puertas del castillo que se dirigían hacia el lago negro, pero no se atrevió a acercarse demasiado.

—Bien, Harry. Tú puedes.

Giró suavemente su muñeca con la palma extendida antes de cerrar su puño sobre la empuñadura de Aktína, tomó aire y lo exhaló muy lentamente, antes de alzar su espada mientras sentía estática a su alrededor, era similar a su magia accidental, la sensación, pero en lugar de sentirlo a su alrededor, Harry podía sentir la electricidad corriendo por sus venas y buscando una salida, misma que resultó ser la mano que empuñaba a Aktína.

Harry se sentía caliente mientras soltaba su espada y alzaba sus brazos, sentía como si el tiempo se hubiese ralentizado, su cuerpo entero cosquilleaba con el poder que su cuerpo intentaba liberar.

Los rayos cubrieron a Harry y se sintió como en casa.

Tal vez nunca sabría que Hestia y Hera lo estaban observando mientras abrazaba su naturaleza, mientras era envuelto en su elemento, nunca sería consiente de que Zeus quedó sorprendido por el poder que su hijo semidiós emanaba.

Harry nunca sabría que en realdad había logrado impresionar a su padre divino.


SIRIUS BLACK ES UN HOMBRE LIBRE

Hace doce años, Sirius Black fue encarcelado sin recibir un juicio, debido a que se lo consideró culpable de entregar a los Potter a Quién-Ustedes-Saben, para después perseguir a Peter Pettigrew y asesinar a trece muggles con un bombarda. O al menos eso es lo que siempre creímos.

Recientemente un documento perteneciente a los Potter fue encontrado, un diario personal en el que se relataba el embarazo de Lily Potter con más detalles personales, como, por ejemplo, el cambio de Guardián del Secreto, que pasó de Sirius Black a Peter Pettigrew.

El pasado 12 de mayo Sirius Black fue sometido a un juicio final, en el que se mostraron las pruebas pertinentes que demostraron su inocencia, entre ellas, Peter Pettigrew vivo y con un dedo meñique faltante, lo que demuestra que “lo único que se encontró de su cuerpo” no fue más que un intento de este para desaparecer y vivir de incognito entre nuestra comunidad mágica.

Harry dejó de leer en ese momento, sonrió con felicidad mientras Theo tarareaba contento a su lado, Harry lo adoraba, era el mejor amigo que pudo haber pedido, era casi como un hermano mayor gran parte del tiempo.

Durante el banquete de despedida, Harry comió, lo notaron todos sus amigos y fue una novedad increíble, llenaron su plato con diferentes tipos de comida, Harry no se quejó. De alguna manera se sentía realizado.

Salió a la estación de King’s Cross con Hermione a cuestas, se encontraron con los señores Granger y los cuatro pasaron el rato en Londres Muggle, ni Harry ni los Granger negaron nada cuando lo llamaron el hijo pequeño de la pareja, Harry sonreía más brillantemente y, cuando fue hora de ir al campamento no se sintió miserable en lo absoluto.

Saludó a Bruce con un abrazo y ese parecía visiblemente sorprendido por su forma de saludarlo —como si olvidara que era el primer amigo de Harry de todos los tiempos—.

—Hay un nuevo campista, la cabaña cinco lo odia por completo —chismorreó Bruce después de que pasó su sorpresa inicial—. Loa de Ares fueron aplastados por los de Hermes en el pasado captura la bandera.

—¿Un semidiós nuevo?, ¿ha sido reclamado?

—Mm… digamos que no quieres saberlo.

Harry le dirigió su mejor mirada de incredulidad y su puchero más convincente.

—Es un hijo de Poseidón, fue reclamado durante el juego —murmuró.

Harry sintió una burbuja de algo en su vientre, celos. Harry estaba celoso. Pero recordó las palabras de Quirón, sobre un semidiós como él, no un hermano, otro hijo de los tres grandes.

—Ya sabía de su existencia —murmuró—. Se que todos saben cómo tengo tanto rencor hacia mi padre por su reclamo pero… me alegra que él no haya experimentado ese rechazo.

Harry sentía curiosidad por ese semidiós, sin duda.

Volvió a entrar a su cabaña para cambiarse las túnicas por ropa más adecuada para el campamento, de cualquier forma no tenía caso mantener sus bonitas túnicas para escalar el muro de lava, era ilógico.

Harry sintió estática en el aire de una manera distinta a la que sentía cuando usaba sus poderes, el aire se volvió más caliente.

Harry escuchó pasos.

—Hijo.

Se dio la vuelta muy lentamente, sus ojos captaron perfectamente al hombre frente a él, recordó haber leído sobre su apariencia en el diario de su padre.

—Señor Kiran —contestó Harry, el veneno filtrándose en su voz.

Frente a él estaba el hombre que había dejado a su padre para morir, estaba el hombre que aunque sabía que era de él no se molestó en reclamarlo.

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Zeus, su padre, estaba frente a él. Harry se sentía lleno de rabia ante la audacia del hombre, era como si quisiera algo de él a pesar de que nunca se había preocupado per se de Harry.

—Mi rayo maestro fue robado —fue lo siguiente que salió de su boca—. He enviado a la mayoría de mis hijos en su búsqueda.

Harry renunció a la idea de vestirse adecuadamente en ese momento, se quitó la túnica y la dejó en su litera antes de mirar a su progenitor divino a los ojos. Zeus se topó con unos ojos verde esmeralda sin brillo, Harry parecía completamente desapegado a lo que estaba ocurriendo.

—¿Qué es lo que quieres? —murmuró—. ¿Qué es lo que quieres, que te hizo romper tu voto de no tener algo que ver conmigo?

—Creo que mi hermano envió a su engendro a robarme y este emprenderá una búsqueda pronto, Quirón y Dionisio esperaron a tu llegada antes de convocar una reunión de consejeros para saber quienes acompañaran al niño, quiero que te postules y, como tus hermanos, ayudes a encontrar el rayo maestro.

Harry respiró hondo, la estática en el aire fue diferente, su magia estaba reaccionando de nuevo al estrés. Su respiración era pesada.

—Déjame analizar esto —murmuró—. ¿Quieres que yo, hijo del hombre que dejaste para morir, niño que no querías reclamar como tuyo, te ayude a buscar tu rayo maestro que crees que un niño de como diez años se robó? Por Merlín, ese niño acaba de descubrir que es un semidiós ¿y ya lo estás culpando?

—¿Y cómo sabes que apenas lo acaba de descubrir? De cualquier manera, postúlate y sal a buscar mi rayo maestro, la fecha límite es el solsticio de verano.

—No lo voy a hacer, no me importa tu rayo maestro, ni salir a buscarlo. ¿Por qué no curas a Thalia y la envías a ella a la búsqueda?

—Podría fulminarte por tu insolencia, semidiós.

—¡Hazlo y ahórrame el maldito sufrimiento que me deja estar relacionado contigo! Te he tratado de impresionar todos estos años, casi muero múltiples veces y aún así soy ignorado. ¿No te pones a pensar en eso?, ¿por qué no afrontas las consecuencias que existen al envolverte con mortales?

—¡Me acosté con un hombre, ni siquiera deberías de existir!

Las ventanas de la cabaña explotaron, Zeus pudo apreciar de primera mano cómo las emociones de su hijo hacían que sus ojos parecieran llenos de rayos que buscaban su salida. Harry estaba esperando que un rayo lo fulminara, atrás quedó la felicidad que le había provocado el día, Harry se sentiría mil veces mejor estando muerto.

—¿Me matarás o dejarás que el otro hombre que me quiere muerto haga el trabajo?

—No te mataré.

Harry se rio—. Parecías muy seguro de querer hacerlo cuando mencioné a tu hija.

 —No te odio.

—Yo sí. A ti, a mí. A ambos. Tienes razón, yo ni siquiera debería de existir, todo sería mejor si simplemente no hubiera nacido. No tendrías un hijo prohibido, mis padres no estarían muertos por haberme protegido… ¿Es grosero pedirte que te vayas? Necesito un momento para ser patético sin un dios literal mirándome.

—Hestia siempre te está mirando.

Harry se encogió de hombros.

—Ella no es el hombre que he tratado de impresionar durante cuatro años de mi vida.

Zeus le perdonó la vida, al parecer, y se fue sin quejarse. Harry cerró los ojos con fuerza y los abrió hasta después que escuchó desvanecerse el sonido de un trueno.

Harry comenzó a llorar en ese momento, estaba temblando. Se sentía exactamente como cuando apareció ese dementor en el Expreso a Hogwarts, vacío, como si no hubiese manera de volver a ser feliz nunca.

-

Percy se reunió con los demás consejeros de cabaña, sin embargo, Quirón le hizo una seña para que esperara.

Percy permaneció de pie, con el corazón martilleándole como loco porque ese era el momento en el que decidiría con quién iría a su búsqueda.

Poco después entro un niño que no encajaba del todo en la descripción de un semidiós, al menos dentro del campamento. No lo hizo hasta que Percy notó su collar con cuatro cuentas, una menos que esa chica Annabeth.

—Lo siento por la tardanza, Quirón —dijo, su voz era tranquila y tenía un increíble acento británico—. Ocurrió un pequeño contratiempo.

Entonces Percy notó sus ojos, eran de un azul eléctrico casi sobrenatural, su cara estaba un poco manchada con lágrimas, podía asumir que algo malo había pasado para que el chico llegara tarde.

—¿Cuál es tu elección, semidiós?

Percy lo dijo, casi pudo notar cuan aliviado parecía el chico después de que no mencionara su nombre, Percy notó unos brillantes ojos verdes mirarlo, lo cual era extraño, porque podría jurar que cinco minutos atrás eran azul eléctrico.

Cuando la reunión se dio por terminada, Luke, el hijo de Hermes se acercó al niño y lo abrazó por los hombros, juntando sus cabezas para hablar en “secreto”.

—¿Estás bien, Harry?

—¿Parezco estar bien?

Percy frunció el ceño, se sentía un poco avergonzado por estar escuchando a escondidas, pero no era realmente su culpa, ¿cierto? El niño estaba triste y él sentía curiosidad, además, ¡estaban hablando en voz alta! Eso ni siquiera contaba como secretear.

—Vi tus ojos, ¿qué te hizo enfadar?

—Él apareció aquí. Me hizo darme cuenta de cuan horrible es para todos que yo haya nacido.

Percy sacudió la cabeza, no era su problema. Tenía que prepararse para ir a esa misión, tenía que buscar a Grover y a Annabeth para partir tan pronto como fuese posible.

Tenían el solsticio de verano como fecha límite para recuperar el rayo y a su madre.

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Sé que me dijiste que únicamente te contactara en casos extremos, pero tengo buenas noticias —gorgojeó Ron—. ¡Papá consiguió entradas para el Mundial de Quidditch! Estás, por supuesto, invitado. Te pasaré la dirección de mi casa para que puedas llegar por red Flú…

Harry sonrió feliz, el Quidditch realmente era su deporte favorito, sobre todo por lo cerca que estaba del dominio de su padre. Bueno, mal pensamiento. No estaba pensando en su padre. Estaba bien sin pensar en él.

—No te preocupes Ron, gracias por la invitación, ¿qué día debería de llegar?

¿Qué tal dos días antes?

Llegaré después del desayuno, ¿cerca de la una en Inglaterra?

Le diré a mamá, Hermione también viene, en caso de que te lo preguntaras.

-

Habían pasado dos días desde que Percy, Annabeth y Grover habían salido a su búsqueda, búsqueda en la que Harry casi participa por insistencia de su padre, lo cual le dejaba un mal sabor de boca.

Se sentía estúpido estar donde estaba en ese momento, la barrera del campamento. El árbol de Thalia, su hermana. Una chica que nunca había llegado a conocer pero que lo hacía hervir en rencor y odio, un poco contra ella, mayoritariamente contra su padre. ¿Por qué la había reclamado, de todas formas? Ella estaba muerta. Sé sentía mal por pensar en ella de esa manera, todos la admiraban porque gracias a su sacrificio el campamento era más seguro que antes.

—Los todo poderosos son idiotas —murmuró—. ¿Qué sentido tiene tener hijos si los van a dejar a su suerte aunque tiene el poder de protegerlos y ayudarlos? No serías un árbol si Kiran fuese un hombre verdaderamente preocupado por sus hijos. O tal vez se preocupó por ti y sólo soy yo quien se llevo la mala suerte de ser “no odiado”.

Se rio suavemente y siguió con su intento de lectura de verano —tendría un par de palabras con la profesora McGonagall por hacer que un disléxico leyera—, a pesar de todos los sentimientos negativos que le producía pensar en Thalia —no la podía llamar su hermana cuando ni siquiera llegó a cruzar palabras con ella—, se sentía tranquilo sentado debajo de la sombra del pino, si caminaba unos pocos pasos hacia al frente dejaría de ser protegido por la barrera, sería básicamente un suicidio si es que había un monstruo por ahí que lo olería e intentaría devorarlo.

Escuchó pasos, había alguien acercándose. Al levantar la vista pudo ver a Alabaster, un hijo de Hécate que por un momento Harry consideró un posible hermano, era el más cercano a él de todos los hijos de la diosa de la magia y se llevaban bastante bien.

—¿Tarea de tu escuela de magos?

Harry asintió y se movió un poco hacia su izquierda, más cerca del límite de la barrera, Alabaster se sentó inmediatamente a su derecha, tomando el libro de sus manos sin arrebatarlo del todo, Harry estaba costumbrado a que tomara sus cosas mágicas e intentara hacer algo similar.

—¿No preferirías tomar mi libro de runas antiguas? Sé que eres bueno con ellas.

Alabaster rodó los ojos.

—No, quiero ver este, en el desayuno noté que lo estuviste ojeando y no tocaste tu comida, así que supongo que te tiene demasiado absorto porque es interesante.

Harry dejó de sonreír en cuanto se mencionó la comida.

Se había servido un plato y en cuanto iniciaron las ofrendas, tiró todo el contenido haciendo una ofrenda a Hestia, ahora consciente gracias a su padre de que ella siempre lo estaba cuidando. Ella merecía la ofrenda, mientras que Harry no merecía comer, no había aceptado la palabra de su padre, no había ido a buscar su rayo maestro junto con el hijo de Poseidón.

—¿Harry?

—Disculpa, me perdí en mis pensamientos por un momento.

—¿Los tuyos realmente pueden transformarse en animales? —preguntó, Harry recordó lo que estaba repasando, la aminagia.

—Sí, mi profesora puede transformarse en un gato, mi padrino en un perro y mi papá podía hacerlo en un ciervo.

Alabaster dejó de sonreír en cuanto mencionó a su padre.

—¿Creí que tu padre era, uh, el dios de los cielos?

Harry suspiró—. Tuve un padre mortal, Kiran no es heterosexual, así que no es una sorpresa, supongo.

—¿Lo odias, cierto?

Harry miró más allá de la colina mestiza, la carretera era visible, había un par de autos pasando pero sabía que era imposible que los notaran, de nuevo, gracias a la protección que proporcionaba el árbol de Thalia.

—Demasiado.

—Si pudieras unirte a un ejército… un ejército para derrotarlo, ¿lo harías? Pelear en él, me refiero.

Harry se sentía avergonzado por considerarlo. ¿Derrotar a los dioses? Sonaba absurdo, sonaba a algo imposible, sonaba a promesas vacías.

—¿Por qué lo preguntas, Alabaster?

El niño le devolvió su libro, encogiéndose de hombros.

—A veces me gustaría que mi mamá pudiera tener su lugar en el Olimpo, pero debe de haber una bacante entre los doce Olímpicos, ¿cierto? Hipotéticamente, tendría que derrotar a tu padre para que sea la reina de los dioses.

Harry sonrió de manera tensa.

—hipotéticamente —repitió Harry.

—Hipotéticamente —aseguró el hijo de Hécate—. Le pedí a Luke que entrenara conmigo hoy, así que me iré ahora.

-

Había fotografías de Percy en el periódico, de aquel poco tiempo que pasaron en el autobús hasta Nueva Jersey, lo cual era ya molesto porque habían pasado dos días de eso y Percy realmente quería descansar como es debido. No quería que la policía lo atrapara ni a él ni a sus amigos.

Iba sentado a un lado de Annabeth, por lo que pudo notar las cuentas en su collar, la primera tenía un pino, supuso que coincidía con su llegada al campamento y lo que le ocurrió a Thalia, ignoró las tres que le siguieron y sus ojos se fijaron en la quinta cuenta, fondo azul eléctrico con un rayo blanco.

—¿El niño de Zeus llegó el verano pasado? —preguntó en voz baja. Grover negó.

—No creo que lo conozcas, pero Bruce fue el sátiro asignado para llevar a Harry al campamento, eso ocurrió hace cuatro años.

—¿Por qué no lo reclamó?

—Nadie lo sabe en realidad, un día, nos reunieron fuera de la casa grande y Harry fue reclamado —dijo Annabeth—. Harry estaba tan enojado, parecía que él ya lo sabía, que era hijo de Zeus, Lady Hestia fue quien le pidió a Zeus que lo reclamara y eso lo cabreó el doble.

—Harry es hijo de Zeus y aún así yo fui asignado a esta búsqueda —dijo, sin poder disimular el enejo—. ¿Por qué no enviar a su propio hijo en mi lugar?

—¿Tal vez se negó? —fue la respuesta de Annabeth.

—O tal vez se lo pidió y por eso llegó a la reunión de consejeros llorando, porque su padre lo visitó... ¡Por eso dijo él apareció aquí! —dijo, apenas dándose cuenta, Annabeth lo miró con las cejas alzadas y Percy sintió que sus mejillas se calentaban—. Estaban hablando en voz alta, cuando hablan tan alto a tu lado por supuesto que te das cuenta de lo que dicen.

—Lo que tu digas, sesos de alga.

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Harry abrió los ojos con suavidad que no reflejaba los latidos de su corazón, no se sentía como nada parecido al temblor de su cuerpo y lo pesado que se sentía.

Una lechuza picoteaba su ventana, había aprendido que un viaje de diez días sin descanso no parecía afectar a las lechuzas criadas en entornos mágicos, aparentemente también entendían que no podían entrar a las cabañas de ciertos dioses al ser el animal sagrado de otro dios.

Era Ámbar, la lechuza de Theo.

“Estimado Harry:

Sé que Weasley ya te dijo que consiguió entradas para el Mundial de Quidditch, incluyéndote a ti, claro está. Sin embargo, me gustaría invitarte a pasar por mi carpa cuando llegues el día del partido, te he extrañado a pesar de que llevas poco tiempo fuera.

He de admitir que he creado un fuerte vínculo para contigo y acepté la invitación de mi abuelo para asistir al nombrado partido como una oportunidad de verte. No lo digo con el afán de hacerte sentir incomodidad, sólo como una muestra de mis afectos fraternales.

También es más práctico para entregar tu regalo de cumpleaños, que enviarlo con Ámbar hasta donde sea que te encuentres entre los yankees.

Es, asimismo, una excusa para contarte sobre cómo me encuentro relacionado con tu segunda naturaleza, mi padre dejó una carta antes de terminar con su vida el verano pasado.

Esperando verte pronto,

Theodore Nott”.

Harry alimentó a Ámbar antes de dirigirse a los baños, llevaba entre sus brazos sus artículos de higiene personal y un cambio de ropa. Era 21 de Junio, la fecha límite que se le impuso a Percy Jackson.

Se duchó mientras pensaba en lo que sea que pudiese estar pasando, el chico de manera definitiva estaba vivo, probablemente ya en el Olimpo encarando a Zeus.

Harry se había sentido obligado a crear el sudario que Percy, por lo que se ofreció ante Quirón para hacerlo, después de todo, su padre fue quien acusó injustamente al hijo de Poseidón únicamente por quién era su padre. Consiguió seda negra y buscó hechizos domésticos, bordó un tridente color verde mar, o lo más parecido que pudo hacer el color, con su poco conocimiento en transformación de ese tipo.

Al final, Harry tuvo razón. Percy y sus amigos fueron festejados en cuanto llegaron. Harry respiró hondo mientras se acercaba a él durante la hoguera, mientras este se divertía entre amigos, viéndose ridículamente lindo con una corona de laurel en su cabeza.

—Lamento profundamente que esta búsqueda haya recaído en ti —le dijo—. Kiran no debió de acusarte tan injustamente, no compensa los peligros por los que pasaron tú y tus amigos, pero me ofrecí a realizar tu sudario —murmuró, entregando dicha posesión—. Hice lo mejor que pude.

—Amigo, esto es grandioso- me dará un poco de pena quemarlo —le respondió el hijo de Poseidón, Harry sintió raro en sus mejillas, se estaba sonrojando.

—Nada de eso, eh, Percy —le dijo, sonriendo levemente.

—Gracias por esto, Harry —respondió, devolviéndole la sonrisa.

La hoguera transcurrió sin incidentes, demás de los de Ares quejándose de que ellos hubiesen hecho un mejor sudario para Percy, haciendo alusión a uno hecho con sabanas viejas que ya habían planeado hacerle. Percy se burló, asegurando que la próxima vez que saliera a una misión los de Ares podrían ocuparse.

Harry incluso terminó divirtiéndose, pocas veces lo hacía, pero la compañía de Percy era increíblemente poco abrumadora para él, además, se llevaba bien con algunos excompañeros de cabaña de Harry, lo cual permitió entablar conversaciones entre un grupo de hijos de Hermes, Harry y Percy.

Al final de la noche, Harry había comido y bebido, su estómago se sentía tan cálido como su corazón y había obtenido un nuevo amigo.

-

Los días siguientes fueron increíbles, Harry y Percy siguieron lo que era una tentativa amistad, incluso entrenaron juntos y Percy pasó algo de tiempo con Harry mientras leía el diario de su padre, Percy le habló a Harry de su madre y Harry ofreció información sobre sus padres, el intercambio era justo, a Harry incluso se le prometió probar las galletas de la madre de Percy.

—¿A qué supo para ti el néctar la primera vez que la probaste?

—Agua —murmuró Harry—. No crecí en el mejor entorno familiar, así que… aunque ahora sabe a cerveza de mantequilla, una bebida que puede tomarse caliente.

—La mía sabe a galletas líquidas de mi madre.

—Tienes una gran conexión con tu madre, me siento un poco celoso… —Harry abrió el diario de su padre y sacó la polaroid de su madre durmiendo con él, hacía años atrás—. Ella era mi madre, no fue quien me dio a luz, pero gracias a ella pude nacer. Mi padre y yo habríamos muerto de no ser por ella… tengo sus ojos.

Harry sonrió, guardando nuevamente la foto.

—¿Eres hijo de un dios y un hombre mortal?

—Exactamente —murmuró—. Mi padre no podía ver a través de la niebla, fue mamá quién le hizo darse cuenta de lo raro que era… él —terminó, apuntando ligeramente hacia arriba.

—¿Qué poderes tienes? —preguntó Percy con entusiasmo.

—Puedo crear corrientes de aire y rayos —Harry le mostró, haciendo una especie de circulo entre sus manos, dejando que los rayos se crearan en aquel espacio—. Y no tengo un control exacto de eso, pero mis sentimientos afectan el clima, es raro, pero aparentemente se encuentra ligado a los poderes divinos de Kiran.

-

El ultimo día del campamento fue tres días antes del mundial de quidditch, fue una fecha ideal para que Harry se fuese a Inglaterra, durante el desayuno se entregaron las cuentas del verano, misma que tenía un tridente, lo que hizo a Percy sonrojarse de una manera linda.

—Me iré el día de hoy, Quirón. He sido invitado a la casa de un buen amigo y pasaré el resto del verano con su familia.

—¿Te marcharás ahora?

—Será lo mejor, en Inglaterra es casi la hora del té.

—Te deseo un buen viaje. Cuídate, Harry.

Harry asintió, había decidido vestirse con sus túnicas verde esmeralda, recordando que los gemelos Weasley le aseguraban que se miraba fascinante con ese color. Fue a despedirse de Luke y Alabaster, que estaban juntos, después se despidió de Bruce. Finalmente llegó a la cabaña de Poseidón.

—¿Percy?

El niño salió apresuradamente, una sonrisa plantada en su cara.

—¿Sí?

—Me iré ahora —murmuró—. La pasé muy bien este verano… ha sido… diferente, a todos los demás. Eres un gran amigo.

Percy le sonrió, una sonrisa suave que hablaba de cariño. Se parecía mucho a las sonrisas que Hermione le daba cuando paseaban en Londres muggle.

—¿Podremos mantenernos en contacto?, ¿enviarnos mails, tal vez? —dijo, esperanzado.

Harry negó.

—Voy a una escuela que no se lleva bien con la tecnología, pero puedes enviarme mensajes iris si te sientes dispuesto —Harry le dio una bolsita con galeones—. No son dracmas, pero son pesadas monedas de oro, funcionan igual. Te enviaré cartas, si estás dispuesto, también.

—Sí —se apresuró el hijo de Poseidón a decir—. Me parece perfecto, de hecho.

Harry tarareó.

—Intenta recordar que vivo en Inglaterra, la diferencia horaria es de cinco horas —se rio.

Antes de arrepentirse, se lanzó hacia Percy para darle un abrazo, mismo que este correspondió con las mejillas ligeramente teñidas de rosa.

—Nos vemos, Percy.

Chapter 24

Notes:

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Chapter Text

Las llamas de la red flu se apagaron en cuanto Harry logró salir de la chimenea, se encontró con una sala de estar de apariencia acogedora, había sofás con mantas que parecían haber sido tejidas a mano y cojines con apariencia suave y mullida. Harry se sintió exactamente como cuando le hacía ofrendas a su tía Hestia.

Lleno de la sensación cálida del hogar.

También estaba llena de pelirrojos, la mesa del centro se encontraba llena de bocadillos y tenía dos teteras, había llegado justo para lo hora del té, como había previsto.

Algo —alguien— se estrelló contra su cuerpo y estaba seguro de que de no ser por su entrenamiento en el campamento se habría caído de espaldas debido al peso añadido. Se aseguró de abrazar con fuerza a su hermana honorifica antes de saludar a sus anfitriones con el debido respeto.

—Señores Weasley —saludó con una sonrisa, dejando que la matrona lo abrazara y sacudiendo la mano del señor Weasley—. Un placer.

El siguiente en saludarlo fue Ronald, lo abrazó casi tan fuerte como lo había hecho Hermione, pero fue más cuidadoso, como si estuviese conteniendo su fuerza.

—Theodore quiere verte, realmente no sé si te haya enviado una carta o no.

—Lo hizo, Ámbar llegó a salvo a donde me quedo.

Saludó al resto de los hermanos Weasley, los que no conocía. Charlie Weasley, quien era domador de dragones y Bill Weasley, quien era rompedor maldiciones y trabajaba para Gringotts. Ambos fueron muy amables y Harry se sintió agradablemente protegido por ambos hermanos de inmediato.

La señora Weasley los instó a sentarse y le entregó a Harry su propia taza de té, demás de una porción de tarta de melaza para que acompañara. Harry comió, feliz, por primera vez en mucho tiempo.

-

Ya era de noche, la mayoría estaban en sus respectivas camas, en el caso de Harry estaría durmiendo en la habitación de Ron, mientras que Hermione se quedaría con Ginny en su habitación. Harry tomó su turno para la ducha, dejando que el agua lavara la suciedad de su corto día, en realidad no tenía sueño, apenas pasaban de las cinco de la tarde en Estados Unidos. Se secó el cabello con una toalla y se abotonó el pijama, dejó su ropa sucia en el canastillo que se separaba del de Ron y comenzó a cepillarse los dientes.

Mientras enjuagaba su boca, una voz inesperada lo llamó.

—¿Harry?

Casi se atraganta, pero terminó de lavarse los dientes con rapidez que probablemente le lastimó la encía y se dio la vuelta para ver a Clarisse.

Clarisse era permanente en el campamento, como él antes del internado, así que sólo podía relacionarlo con algo ocurrido en el campamento que requería de su inmediata notificación.

—¿Ha ocurrido algo?

—Jackson fue envenenado —fueron sus palabras exactas—. Llegó hace tiempo a la enfermería. ¿Tienes una forma rápida de llegar aquí? Esto no es algo que se pueda discutir por mensaje iris.

—Lo hago, estaré ahí en… menos de cinco minutos.

Clarisse deshizo el mensaje y Harry corrió escaleras abajó, dejó una nota apresurada que sería mayormente ilegible porque Harry seguía siendo malo con el inglés debido a la dislexia y tomó polvos flu en su puño.

Fue consumido por llamas verdes y la sensación de tirón debajo de su ombligo fue inmediata.

-

Salió a trompicones de la chimenea y corrió hacia la enfermería, tarde se dio cuenta de que estaba corriendo con mullidas pantuflas y en su pijama mágica de escarbatos,  su cabello goteaba un poco de agua.

Percy estaba en una camilla, Annabeth y Quirón estaban con él.

—¿Dónde está Clarisse? —susurró Harry, mirando lo enfermo que parecía Percy modificó su cuestión—. ¿Te encuentras… bien? Además del veneno, claro.

Clarisse le hizo señas desde la entrada, Harry le dio una ultima mirada a Percy, mordiéndose el labio, intentando pensar en hechizos curativos.

Harry ni siquiera prestaba atención a la magia curativa.

—Espero que te mejores, Percy.

—¿Lindo pijama?

Sus mejillas se volvieron rojas mientras seguía a la hija de Ares.

—Luke es un traidor —le dijo, sin rodeos—. Se que estabas cerca de él, Harry. También de Alabaster y de Roman… todos ellos son traidores al Olimpo.

La garganta de Harry se sintió incómodamente apretada mientras escuchaba eso. Entonces recordó las palabras de Alabaster durante el verano.

Estaban tratando de reclutarlo a él también.

Se sintió repentinamente enfermo.

—Ellos estaban… trataron de…

—¿Harry? —preguntó cuidadosamente Clarisse—. ¿Qué hicieron?

—Trataron de reclutarme —susurró—. Alabaster estuvo… insistiendo en el tema un par de veces. Preguntó… me preguntó que si tomaría la oportunidad de luchar contra mi padre para destronarlo.

La mandíbula de Clarisse se tensó.

—¿Qué respondiste, Harry?

—Que no. Mi odio hacia mi padre no es… no quiero destronarlo. Ruego por su aprobación de maneras que me denigran, jamás se me había cruzado por la mente hacer… eso.

—Ellos están con el titán del tiempo, Harry.

—Son unos idiotas —murmuró—. Tengo que irme, Clarisse. Me fui de casa de mis anfitriones sin avisar, se darán cuenta.

—¿Debo de contarle esto a Quirón?

—Hazlo, si requiere comunicarse conmigo, recuérdale que consideré la diferencia horaria.

-

Harry se sentía mal disfrutando del día mientras que Luke estaba por ahí, haciendo estupideces en nombre del titan del tiempo, pero no podía cancelar a sus amigos, mucho menos a Theo, quien ansiaba contarle sus hallazgos.

Encontró la carpa de los Nott con facilidad, ya que era vecina de la ostentosa carpa de los Malfoy. Encontró a Theodore ya esperándolo fuera, Harry se detuvo por un momento para observar a su amigo detenidamente.

Su cabello rubio brillaba con la luz del sol de una manera completamente diferente, a Harry le recordaba a la cabaña siete cuando estaban practicando tiro con arco… Theo estaba emanando aura divina, como todos los semidioses. Uno de sus ojos estaba cubierto con lo que parecía un parche con un intrincado diseño en color oro sobre el cuero negro.

Theo pareció relajarse en cuanto lo vio, se apresuró a abrazarlo con una fuerza poco característica de Theo, considerando que Theo también huía del contacto físico con mucha frecuencia. Harry se encontró devolviéndole el abrazo a su amigo con facilidad.

—Harry, camina conmigo —exigió.

Caminaron con los brazos entrelazados, Harry se dio cuenta de que lo estaba llevando al borde del bosque, más cerca a la cabaña de los Weasley que a la de los Nott.

—¿Sabes que llevo el nombre de mi padre, cierto? Theodore Nott —preguntó con una suavidad poco característica que hablaba de inseguridad—. Mi padre era un alius spiritus, nació en el cuerpo de una niña, mi abuelo lo llamo Theodosia Nott, lo cambió inmediatamente después de que mi padre le confesara su naturaleza. El ritual de cambio era una cosa peligrosa, así que mi padre temió toda su vida realizarlo, vivió todo el tiempo en el cuerpo equivocado… él me engendró, dentro de su útero, mi otro padre tiene algo que ver con lo que te hace susceptible a los rayos.

—Eres un hijo de Apolo, ¿cierto? —cuestionó en voz baja.

Sus ojos recorrieron una vez más a Theo, su único ojo color miel lo saludó, Harry sabía muy bien que el otro era del mismo color… a menos que…

—¿Puedes quitarte el parche, Theo?

Harry se encontró a sí mismo mirando directamente a un ojo color verde, un verde sobrenatural muy parecido al fuego griego. Muy parecido al verde enfermizo del oráculo.

—Me preguntaba si el próximo verano se me permitiría acompañarte a ese campamento tuyo… no me molesta en realidad que sea mayormente de yankees —añadió en una nota llena de esperanza.

Harry temía lo que sea que pidiera pasarle ahora que la guerra había comenzado, pero no podía matar la ilusión de Theo. Sabía que su amigo deseaba no estar en casa durante el verano, lo ayudaría con eso.

—Dile a tu abuelo que tengo una mansión en Estados Unidos y que estás invitado por el verano. Iremos en traslador.

Notes:

alius spiritus hace referencia a un personaje trans :)

Chapter 25

Notes:

He abierto una encuenta en twitter para saber si les interesaría ver Harry/Theo en la historia:)

https://x.com/pers_yv/status/1785532345367351345?s=46

Chapter Text

Harry abrió los ojos.

—¡Él lanzó el hechizo!

Parpadeó lentamente.

—¡¿Qué dices, Crouch?! Ese es de los míos, es amigo de mis hijos. Ten cuidado con tus palabras.

—Es divertido —se burló Harry—. En un día normal, me aclaman, quieren estrechar mi mano y saludarme, me utilizan para buena prensa… pero una vez que ocurre lo minimo negativo, me tachan de culpable. Es aún más gracioso porque tengo apenas catorce años, ni siquiera se lanzar un hechizo curativo, ¿qué utilidad tendría esa cosa en el cielo en mi repertorio de hechizos?

Hermione le dio un codazo para que se callara, Harry la perdonó de antemano porque había aceptado usar su pijama azul a juego.

-

“Querido Theo,

He de admitir que no te veo como alguien altamente sociable, eres más bien retraído y buscas empequeñecerte para pasar desapercibido, sin embargo, te ha tocado ser hijo de uno de los dioses con más retoños en el campamento.

No entraré en demasiados detalles, pero la mayoría de tus hermanos son un amor de personas, pocos tienen el don de la profecía tan desarrollado, siendo que sus mayores destrezas mágicas son la medicina y la música, pero sospecho que te llevarás bastante bien con uno de los mayores, Michael.

Yo, por desgracia, no puedo presentarte a ningún hermano mío, pero da la casualidad de que el pino a los limites de la barrera protectora fue, de hecho, mi hermana. Su nombre era Thalia y fue mi mayor complejo hasta este verano.

Encantador fue verte durante la mundial de Quidditch, querido amigo, a pesar de lo mal que terminó.

Tuyo sinceramente, Harry”.

-

Los problemas iniciaron a finales de octubre, casi dos meses después de regresar a clases.

Aparentemente los magos tenían un torneo llamado “El torneo de los tres magos”, en el que mediante tres pruebas mortales seleccionaban a un ganador para otorgarle “la gloria eterna” y una buena cantidad de galeones.

Los estudiantes de Drumstrang eran bastante llorones debajo de toda esa mascara de piedra, en especial ese Victor Krum, el jugador de Quidditch. Harry trató de ser amigable con todos, tanto como lo podía ser con personas con la moral tan destruida a pesar de su corta edad.

También, mágicamente comenzó a pasar más tiempo con Theodore, fue como si un chip de amistades se activara, Draco comenzó a alejarse poco a poco, sin embargo, Theo y Blaise se acercaron más, incluso Millie comenzó a mantener sus distancias entre algunos de los miembros de su grupo de amigos.

Harry lo atribuyó a un efecto secundario de lo que sea que hubiese ocurrido durante la mundial de Quidditch, Harry odiaría culpar a los hijos de mortífagos o tacharlos de malditos, pero todo indicaba que Voldemort estaba regresando… ¿tal vez era hora de llamar nuevamente a Tom? Para información, por supuesto.

Sacó el diario, comenzó a escribir.

Hola, Tom, ¿tienes un momento?

La respuesta llegó en forma de una sombra medio corpórea a sus espaldas.

—¿Lo que ocurre?

—Hubo un ataque de los seguidores supremacistas que conseguiste durante tu época dorada. Sospecho de Malfoy y el propio abuelo de mi amigo Theodore.

—¿Nott? Si, lo conocí durante la escuela, a Abraxas también. Supongo que puedes tener razón.

—Tuve un sueño, en una casona destartalada. ¿Tal vez un cementerio cercano? Escuché lengua pársel.

Tom lo observó por una larga e incomoda cantidad de tiempo, Harry comenzó a impacientarse.

—Hay dos opciones, tienes visiones o una conexión mental con el alma principal… o ambas.

—Los semidioses tenemos sueños… como de ese tipo. Casi siempre significan cosas malas.

-

Percy estaba aburrido.

No tenía tarea con la cual pasarla mal, no estaba en un internado, no estaba Grover y no se sentía con ánimos de escribirle a Annabeth, no quería molestarla con un mensaje iris y Harry estaba en su internado elegante…

Eran las diez de la noche en Inglaterra, la cena ya había pasado hace tanto, además, ¡era Halloween! Quería saber los detalles de cómo festejaban en ese internado Escocés.

—Oh Iris, diosa del Arcoíris, muéstrame a Harry Potter, en Hogwarts.

—… y yo ni siquiera inscribí mi nombre para ese ridículo evento, profesor!, ¡lo juro en nombre de mi madre!

Bueno… parecía que Percy había llamado en un mal momento.

Chapter 26

Notes:

n/A: la encuesta que realicé en twt sobre la pareja fue theo/harry/percy, así que comenzaré a añadirlo con un poco más de frecuencia, si no les gusta, pueden dejar de leer, eviten comentarios negativos uwuwu

Chapter Text

—¡Lo juro en nombre de mi madre! Mi vida ya está lo suficientemente llena de horrores, ¿para qué desearía más? Ni mencionar las pruebas mortales que tiene… ¿para qué querría yo… más de eso?

Harry estaba un poco histérico en ese momento, ¿por qué de los cientos de alumnos en Hogwarts tuvo que salir él seleccionado? Miren, ni siquiera era normal que hubiese dos seleccionados de un mismo colegio, agreguen ese indicio doble de rareza porque Harry ni siquiera se había acercado al cáliz de fuego para poner su nombre. Eso solo dejaba a algún mayor de edad bastante enojado con Harry por existir que era a su vez habilidoso en la magia como para engañar a un objeto tan antiguo.

Harry no quería ser prejuicioso ni nada por el estilo, pero siempre ocurría algo malo cuando tenían un nuevo profesor de defensa, como en este momento con ese hombre extraño, Alastor Moody.

—Le creo, señor Potter —fue la respuesta de su profesor—. Sé que usted no sería capaz de ingresar a un torneo meramente por fama, el problema es que está usted mágicamente ligado al objeto, era su letra en un trozo de pergamino roto. Alguien robó su firma, probablemente de un trabajo de clase.

Harry tiró de sus cabellos con no poca frustración, la magia funcionaba de formas extrañas y absurdas, ahora todo estaba jodido.

Sus amigos estaban cerca suyo, Theo se acercó y tomó su mano apretándola en muestra de apoyo, Blaise y Millie mantuvieron una distancia razonable debido a su molestia, Harry no quería lastimarlos accidentalmente.

Tracey miró a sus espaldas y casi suelta un grito, su cara parecía así.

—Harry, ¿por qué hay un arcoíris detrás de ti?

Se dio la vuelta para ver la cara de Percy, Theo inmediatamente soltó su mano y se acercó a sus otros tres amigos.

¿Mal momento, supongo? —dijo Percy, mientras jugueteaba con una paleta azul, antes de metérsela en la boca.

Harry apreció verlo en ese momento.

—No tienes idea —dijo, con un suspiro lleno de mil quejas.

Hola, amigos de Harry… ¿es eso una antorcha?

Te dije que mi escuela no se lleva bien con la tecnología?

—¿Ni siquiera cableado eléctrico? Enfermo.

—¿Ese es uno de los yankees de tu campamento, Harry? —preguntó Theo, mirando a Percy con infinita curiosidad.

Parecía considerar qué le deparaba el siguiente verano. Si todo salía como lo planeado, conocería a Percy en persona, no sería meramente un amigo de Harry en otro continente.

 —Sí, de hecho, Theo. Percy, este es Theo… bastante cerca de nosotros, si me entiendes. Probablemente de la cabaña siete. Ella es Millicent Bulstrode y el que se encuentra a su lado es Blaise Zabini. Y por supuesto, el profesor Snape.

—Percy Jackson, un gusto.

-

Percy se sentía más bien un poco extraño, desde el Mensaje Iris era un poco difícil notarlo, pero Harry se encontraba tomado de la mano con el posible hijo de Apolo y eso le estaba causando un poco de… algo. No estaba realmente seguro de qué era, pero lo estaba molestando.

El joven cumplía muy bien con las características de los hijos de Apolo: cabello rubio, su piel tenía un tono tostado a pesar de su clara palidez y su ojo era de un color miel bastante bonito, el ojo cubierto le hacía tener este revoltijo de pensamientos sobre la naturaleza de llevarlo cubierto, pero sentía que era algo bastante personal como para preguntarlo abiertamente en una habitación llena de gente.

—Te llamaré de nuevo pronto, Harry —soltó mientras escuchaba a su madre entrar por la puerta principal—. Adiós.

—Adiós Perce —murmuró Harry, con una mirada suave en sus ojos mientras lo miraba deshacer el mensaje iris, cortando con éxito la conexión.

-

Harry había enfrentado con valentía la primera prueba, sorprendido de que esta fuese dragones literales. Estaba al menos un 60% seguro de que podía entender una forma de lenguaje muy rudimentaria… ¿los dragones eran familiares de las serpientes, o algo así? Porque Harry estaba más que consiente de que podía entender y hablar la lengua de las serpientes. Pero ¿dragones?

Lo siguiente en su lista de preocupaciones era el mencionado baile de Yule, Harry estaba también un poco… preocupado. No culpen al chico, estaba obligado a abrir el baile junto a los tres campeones originales, no tenía una cita y sinceramente no podía bailar para salvar su vida, había sido maldito con dos pies izquierdos.

Aún así, siguió adelante. Tratando de descifrar el mensaje del huevo, no estaba familiarizado con los chillidos estridentes que esté soltaba, estaba más que seguro que era algún tipo de lengua como el pársel —el de algún tipo de criatura—, pero realmente no tenía ese conocimiento.

—Harry —Theo se acercó, cauteloso como Harry pocas veces lo veía—. Tenía una sugerencia para ti.

—¿Eso sería?

—Sugiero que asistamos juntos al baile de Yule. Eres mi querido amigo ante todo y sin embargo… no importa. ¿Quieres ir al baile conmigo?

Harry lo sopesó por pocos segundos antes de sonreír y asentir. Se acercó a Theo y besó su mejilla.

—Por supuesto que acepto ir contigo al baile, Theo.

-

—¡Percy!

Theo levantó la vista de su libro cuando escuchó a Harry decir el nombre de ese chico con tanta alegría.

Theo no era tonto, Harry tenía un interés particular por este chico —Percy—, iba un poco más allá del interés amistoso, Theo podía notar el afecto en los ojos de Harry cada que mencionaba a su amigo semidiós. Un afecto similar al que Harry mostraba por él.

—… Hola a ti también, Theo, ¿qué estás leyendo?

Theo volvió a conectarse con la conversación que estaban teniendo, impresionado de que se le estuviera incluyendo en la conversación.

—Estoy… él- ¿sabe?

—No, pero está bien contarle, al diablo con el estatuto del secreto… además, estaremos conviviendo durante todo el verano, Theo.

—Estoy leyendo un libro sobre hechizos y rituales Wicca.

Eso es genial, hombre. Yo no tengo tarea porque estoy en esta escuela progresista…

Theo sonrió mientras seguía escuchándolos hablar, continuó leyendo con tranquilidad y recostó su cabeza en el hombro de Harry, levemente acurrucado.

Sin querer se quedó dormido y no temía decir que fue el mejor descanso que había tenido.

-

—Theo parece dormido.

Percy observó como Harry miraba a Theo, parecía estar considerando sus opciones, al final solo bajó la cabeza del rubio a la almohada y lo cubrió con una manta de apariencia cálida. Cerró su libro mientras colocaba un marcapáginas y lo colocaba en la mesita de noche.

Harry parecía apreciarlo demasiado, Percy estaba un poco celoso.

Chapter 27

Notes:

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Chapter Text

Harry se ató la corbata mientras Percy le contaba a detalle como le había ido durante el semestre, aparentemente su escuela progresista no había dejado tarea para vacaciones, por lo que era completamente libre de pasar tiempo de calidad con su madre.

—Tengo que abrir el baile, aparentemente —le dijo Harry, mientras trataba de acomodar su cabello—. Theodore estuvo horas enseñándome un vals normal.

—Jamás he ido a un baile —murmuró Percy—. Siempre he asistido a internados para niños problema, la mayoría hijos de gente rica así que he escuchado muchas cosas sobre eso, ¿es divertido?

Harry soltó una risita involuntaria, la llamada iris se cortó pero se apresuró a tirar un galeón extra para volver a ver la cara de Percy.

—¿Qué es tan gracioso? —se quejó el otro semidiós.

—Percy, crecí pobre. Mi padre mortal dejó una herencia para mí, claro, pero no estaba enterado de eso, mucho menos asistía a galas con mi familia. Es mi honesta primera vez en un baile.

—Wow, supongo que eso te debe de poner muy nervioso —murmuró Percy.

—Algo, por supuesto. Pero todo saldrá bien, así que no te preocupes, Perce —Harry le dedicó una sonrisa más antes de que Theo entrara a la habitación.

Parecía un príncipe sacado de un cuento de hadas, Harry no se quedaba atrás, por supuesto, pero Theo… se miraba brillante, Percy creía que eso tenía que ver con su progenitor divino, pero la magia seguía ahí.

—Theodore, querido amigo mío —comenzó Harry, una sonrisa suave en sus labios—. Te miras deslumbrante.

—Harrison, he de admitir que te miras más bien encantador. Percy, ¿espero que todo esté bien para ti?

—De maravilla, Theo —dijo, tal vez un poco sin aire, pero se le permitía al estar presenciando la belleza combinada de dos adolescentes como lo eran Harry y Theo, en porte y en apariencia. Parecían una pareja hecha en los cielos.

—Debemos marchar, Percy, se ha llegado la hora —dijo en respuesta—. Sin embargo, confío en que podamos hablar un poco más dentro de un par de horas, Harry tiene que quedarse lo suficiente para que se le considere educado. ¿Eso está bien para ti?

—Lo es —dijo de inmediato—. Siempre y cuando sea antes de las tres am en Escocia, serán las diez aquí y cenaré con mi mamá.

—Estaremos justo a tiempo, lo prometo —dijo Harry, antes de pasar su mano por el arcoíris, cortando efectivamente la conexión.

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Harry estaba honestamente sin aliento.

Theo, su querido amigo, siempre había sido alguien lindo, alguien guapo. Harry se sentía completamente fuera de lugar por pensar aquello, sin embargo, semidioses.

Todos los semidioses eran excesivamente bellos, pero Harry jamás había sido tan consciente de la belleza de algún semidiós, no como lo estaba siendo ahora con Theo.

Su querido amigo. Amigo. Eran amigos.

Sería francamente decepcionante si Harry se atreviera a algo y después ser rechazado, apreciaba su amistad y no la arriesgaría por estúpidos sentimientos sinsentido.

Abrieron el baile junto con los otros campeones como estaba previsto, Harry admiró a su mejor amiga mientras bailaba felizmente con su acompañante, nadie menos que Victor Krum.

Harry recordó con una risa como Victor había creído que Hermione era su novia, fue divertido hasta que Hermione llegó y se burló en su cara porque Victor le dijo, muy preocupado, que creía que su novio la estaba engañando con un hombre cualquiera.

Era tarde, no demasiado, apenas antes de medianoche, por lo que Harry pidió permiso para retirarse de la fiesta, feliz de ir y cumplir su promesa de IM a Percy. Theo lo seguía de cerca.

—Harry —Theo sacudió su hombro, deteniendo sus pasos—. Mira hacia arriba.

Harry obedeció al instante, encontrándose con un muérdago.

Muérdago, usualmente ocupados para obligar a las dos personas debajo de este a que se besaran.

—Eres mi querido amigo ante todo —murmuró Theo, sus labios cada vez más cerca a los de Harry—. No importa que nosotros… si tú no… Merlín. No es apropiado que hable de esta manera.

—Simplemente deberías de dejar de hablar, entonces.

Harry cerró la brecha entre ambos, tomando por sorpresa a Theodore, el beso era torpe, malo en el peor de los casos. Pero para Harry sabía a gloria.

Theo era ante todo su querido amigo… pero aún así.

Se separaron lentamente, Harry sintió un poco de estática en el aire —esperaba con todas sus fuerzas que no se debiera a él, estaba bien con atraer tormentas eléctricas y ese tipo de cosas, pero, ¿electrificarse por estar emocionado? Los dioses lo libren— y su corazón dio un pequeño vuelco al observar la pequeña pero no menos hermosa sonrisa de Theodore.

—Volvamos a los dormitorios, quiero hablar con Percy antes de que tenga que cenar con su ma-

Harry volvió a besarlo.

—Te miras excepcionalmente hermoso hoy, Theodore. Deberías sonreír de esta manera más a menudo, te hace ver mil veces más bello.

Notes:

Mis más honestas disculpas, dios santo. Ha sido una completa odisea estas últimas semanas, viajé por primera vez en avión, estuve en finales y estuve algo detenida debido a un bloqueo de escritor. Sé que esto no es mucho, apenas superé las 800 palabras, pero prometí que sería un capítulo feliz y si seguía escribiendo, no lo cumpliría jsjsj.
¡Nos vemos en una semana! O tal vez menos uwu

Chapter Text

La prueba sería en el lago negro.

Harry no estaba entrando en pánico, para nada.

Bien, Poseidón era considerado uno de los dioses mayores menos resentidos con la prole de sus hermanos, pero con lo recientemente ocurrido (es decir, Harry siendo reclamado por Zeus y que aun así su hijo recién introducido al mundo mitológico fuese enviado en búsqueda del rayo maestro) Harry no creía que estuviera feliz de verlo nadando en su dominio.

Harry inició su maravillosamente precario plan para ganarse el favor del dios del mar.

Todas las noches Poseidón recibía una ofrenda y un rezo por parte de Harry, admitía que estaba un poco asustado por la prueba.

“Por favor, Dios Poseidón, estar en mi sala común es un mero martirio por el simple hecho de que se encuentra bajo el agua y es oscuro… permíteme entrar a tu dominio, lo necesito para participar en esa prueba”.

—¿Qué está haciendo, señor Potter?

Harry abrió uno de sus ojos, mismos que habían estado cerrados instantes antes, para ver la silueta de su jefe de casa, de pie junto a él mientras tiraba todo el contenido de su plato a la chimenea —en lugar de despedir un aroma a chamuscado, olía suavemente a la brisa marina—.

—Rezando, señor.

—¿Rezando?

—He realizado una ofrenda para el dios de los mares. Como hijo de el poco amable dios de los cielos, siento una especie de… rechazo a los lugares oscuros y a los cuerpos de agua. No deseo una mayor hostilidad por parte de mi tío.

Harry soltó un suspiro tembloroso.

—He descifrado la prueba, así que necesito prepararme.

***

Theo y Harry no hablaron de lo ocurrido durante el baile de Yule, no hablaban de nada relacionado en lo absoluto.

Percy se dio cuenta, e incluso antes de que tuviera oportunidad para señalarlo, Theo cambiaba el tema.

—Sin embargo, querido amigo, he de apresurarme a la oficina del Profesor Snape. Los dejaré a ambos para que se pongan al día.

Harry suspiró.

—Mañana es la segunda prueba del torneo —informó—. Estoy un poco asustado.

—Uh, no creo realmente que papá te haga algo.

—Claro que yo tampoco… algo así. Me preocupa que me reconozcan como un hijo del dios de los cielos y me ataquen. Hay sirenas y tritones en el lago, Percy…

—¿Son como sirenas y tritones o como… sirenas y tritones…?

—Son diferentes a las representaciones griegas y a las mortales, aunque se asimilan más a las segundas. Son feas.

Percy soltó una risa antes de acostarse sobre la mesa.

Hablaron un poco más antes de que Percy tuviera que irse, Harry permaneció en su habitación practicando el hechizo de casco burbuja.

Theo no regresó a la sala común, ni a la habitación que compartían.

***

Harry se estaba irritando más con cada segundo extra que pasaba bajo el agua. Se sentía francamente intimidado, pero creía, en el fondo de su alma, que las oraciones y las ofrendas a Poseidón habían funcionado. Nunca se acercaba demasiado al lago negro como para compararlo, pero el calamar gigante no se había acercado y ningún animal marino extraño había intentado atacarlo.

Hasta que se encontró con los cuerpos en estado de éxtasis que funcionaban como rehenes. Lo que más valoras.

Theo se miraba pálido, flotando como un muerto… Harry se estremeció. Era uno de sus mayores miedos, morir ahogado, y ver a esos cuatro cuerpos lo ponía de los nervios, sobre todo esa niña…

Pero Harry no estaba ahí por ellos, estaba ahí por Theo. Sentía —metafóricamente— dolor al estar tanto tiempo bajo el agua.

Victor llegó por Hermione, Cedric Diggory se llevó a Cho. Pasaron cada vez más minutos, el tiempo limite se acercaba y Fleur, la campeona de Beuxbatons, no aparecía por ningún lado.

A la mierda.

—¡Sólo uno! —chilló una de las sirenas.

Harry estuvo tan tentado a rodar los ojos que se sentía criminal, así que hizo lo que cualquier semidiós sin sentido de la auto preservación haría y giró su muñeca para que Aktína fuese mostrada en toda su gloria y amenazó con ella a las sirenas que estaban protegiendo a los rehenes… después la usó para cortar las algas que los aprisionaban y se apresuró a hacerlos romper la superficie.

Bien Harry —se dio una palmadita en la espalda de forma mental—. Ahora las criaturas del lago negro te odiarán para siempre.

***

De alguna forma, Harry logró ganarse la amistad y la gratitud de Fleur Delacour, quedó empatado en el primer lugar para la última prueba del torneo con Diggory y al mismo tiempo se las había arreglado para molestar a Percy hasta la muerte.

—¡¿Amenazaste a una sirena en el agua?!

—¡Ella me amenazó primero!

—No se si eso fue muy idiota o muy valiente, y generalmente esta frase es algo que me dirían a mí.

—Fue… ¿sentido común?

—Cierra la boca, cara de rayo, sabes que no es así.

… Ese último comentario fue por parte de Theo, lo que hizo que la boca de Harry se abriera de la impresión y que Percy soltara una carcajada honesta.

—Theo lo entiende todo —se burló Percy.

—Bien, me iré, me voy de aquí —murmuró Harry, tomando su capa de invisibilidad—. Me voy de aquí, me voy, diviértanse burlándose de mí.

Percy rodó los ojos.

—Deja el lamento, Harry. Únete a nosotros, te permito burlarte de mi una vez.

—Lo acepto, Theo aún no conoce sobre tu título antes del captura a la bandera.

Percy abrió cómicamente los ojos, soltando un alarido traicionado.

—¡Ni siquiera habías regresado al campamento!, ¿quién te dijo?

Harry sonrió.

—Soy amigo de muchos en la cabaña de Hermes, viví con ellos por años.

Percy frunció el ceño—. Fue Chris, ¿cierto?

—Se dice el pecado, mi querido Perseus, más no el pecador.

Chapter 29

Notes:

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Chapter Text

Harry se había olvidado honestamente de sus sospechas sobre Alastor Moody hasta que Millie y Hermione lo arrinconaron cuando se encontraba caminando fuera de su clase de  Estudio de Runas, ambas con los brazos cruzados, el mapa del merodeador que era enteramente propiedad de los gemelos a pesar de que ya era de conocimiento común entre sus amigos que su padre, su padrino y Remus habían sido aquellos creadores del mapa.

 

—Hemos descubierto algo —murmuró Hermione, sus rizos castaños se sacudieron mientras se acercaba de forma rápida hasta que junto su cabeza con la de Harry, Millie, en toda su altura, los cubrió a ambos y cerró el círculo mientras susurraba un hechizo que Harry no reconoció.

 

—Estábamos con los gemelos en esto, así que no digas nada sobre el peligro de esto, ellos lideraron en su mayoría la investigación. Sirius también se involucró un poco —le dijo Millie, su voz expresaba disculpa por ocultar la información.

 

—Esto fue un completo accidente, para comenzar, Millie y yo queríamos escabullirnos a la sección prohibida de la biblioteca (por eso te pedimos tu capa hace un mes) y al abrir el mapa encontramos una nota peculiar "Bartemius Crouch"...

 

***

 

—Parece que como siempre, señor Potter, los problemas y las adversidades han decidido ligarse a usted.

 

Harry soltó una risa mientras que Hermione sostenía la evidencia delatadora en sus manos, parecía meramente fiera mientras le explicaba al profesor Snape como había logrado descubrir la tapadera de Barty Crouch.

 

—¡Investigué y se supone que está muerto! Pero el otro día lo vimos en el mapa...

 

El profesor Snape alzó una ceja, mientras mantenía los brazos cruzados sobre su pecho. Estaba claro que no les creía absolutamente nada.

 

—¿Barty Crouch?, ¿como Bartemius Crouch?, ¿el hombre que trabaja para el ministerio?

 

Harry soltó un grito exasperado, Hermione y Millicent lo acompañaron en su dolor imaginario.

 

—Barty Jr, como en el hijo de Barty Crouch —Millicent rodó los ojos—. Sabemos lo que vimos, tanto Hermione como yo.

 

Al abrir el mapa —Snape se hizo el de la vista gorda al reconocerlo—, en el aula de Defensa Contra las Artes Oscuras, se podía apreciar la nota de "Barty Crouch" al frente del aula, Snape abrió los ojos levemente, un signo de asombro, antes de comenzar a caminar con rapidez hasta el aula.

 

Tocó dos veces antes de escuchar la voz de Alastor Moody exclamar un "adelante".

 

Al abrir la puerta la clase, Gryffindor con Ravenclaw de tercer año, le dio la cara.

 

—Profesor —saludó Snape—. ¿Puedo pedir prestada a la señorita Lovegood por un momento? Tengo un detalle que discutir con ella.

 

Alastor soltó una pequeña risa, pero aceptó.

 

—¿Accidente con alguna poción?

 

Snape resopló.

 

—Más como accidente con su ensayo que vale una cuarta parte de la calificación. Señorita Lovegood, si es tan... amable, sígame.

 

***

 

Snape tomó aire con fuerza mientras analizaba todos los acontecimientos del año. Era obvio. Demasiado. ¿Cómo no sospechar de los mortifagos, entre todos? Era más claro que el agua que la rareza ocurrida en el torneo tenía que ver con el señor Tenebroso, pero Snape había estado apostando por Igor Karkarov, no por el maldito Barty Crouch.

 

Tal vez lo siguiente en la lista de pendientes debería ser... sonsacar cierta información, la tercera prueba del torneo estaba a la vuelta de la esquina y a pesar de que sus lealtades estaban donde deberían, su trabajo como doble espía quizá necesitaría ser retomado.

 

***

 

Harry jugó con Aktína mientras observaba el campo de Quidditch convertirse lentamente en el objeto de sus futuras pesadillas, había escuchado como Hagrid bromeaba con Madame Máxime sobre el futuro laberinto —la tercera prueba— inspirándose en las creaciones de Dédalo, el laberinto donde estuvo escondido el minotauro hasta que Teseo se adentró para ponerle fin -temporal- a la bestia.

 

Harry temía lo que podría encontrar ahí, llevaba gran parte del año escolar sin enfrentarse a algo demasiado mortal, así que sus sentidos estaban en mayor alerta para con las pruebas del torneo.

 

Y en mayor alerta desde que Barty Crouch fue descubierto por Snape.

 

Se les había encomendado no hacerle saber que conocían su secreto, pero Harry no podía evitar estremecerse al pensar en lo extraño y poco agradable que era tomar la identidad dd otra persona y trabajar con niños.

 

No es Lockhart —trató de tranquilizarse—. Tiene motivos ocultos para estar aquí, pero no son motivos depravados como los de Lockhart.

 

Harry giró su muñeca, su espada volvió a su lugar sin más preámbulo.

 

No podía encerrarse en los recuerdos del pasado para siempre; a pesar de que fue lastimado y las secuelas de lo ocurrido lo perseguían, no podía encerrarse en lo que pudo o no haber pasado.

Notes:

Feliz navidad a todos 😋

Mi idea era actualizar antes pero vine a pasar navidad a Mi Pueblo y se me olvidó el cargador de mi laptop en la ciudad donde estudio JAJAJ

Luego recordé que tenía una versión anterior del capítulo en reedsy y pues... inicie sesión desde mi celular

Felices fiestas a todos 🥰
Pásense a mi twitter para que participen en las comisiones que haré por navidad-año nuevo, la idea que quieran la traeré a la vida 😘
@pers_yv https://x.com/pers_yv/status/1871609140927459599?s=46

Chapter 30

Summary:

Harry se enfrenta a la última prueba del torneo.

Notes:

Disculpen si encuentran algún error, estoy escribiendo y publicando desde el celular 😞

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

Harry tomó aire mientras se dirigía hacia los adentros del laberinto, su estómago se sentía pesado, como si estuviese a punto de vomitar el alimento que ni siquiera había ingerido.

 

Una explosión se escuchó mientras Harry se o usaba de la esfinge y su estúpido acertijo, ¿un escreguto de cola explosiva, tal vez? De cualquier forma, avanzó a través del laberinto tan rápido como pudo, usando su varita como brújula y sin detenerse de ninguna manera. 

 

No se había topado con nadie en el tiempo que llevaba dentro y esperaba que se mantuviera de esa forma.

 

Hasta que no lo fue.

 

Harry podía ver la copa, brillante con la luz de la luna, atrayente como un gran tesoro... también podía ver a Cedric Diggory, ambos casi hombro con hombro debido a que estuvieron a punto de colisionar al dar el torno que los llevaría al centro del laberinto.

 

Cedric dio un paso atrás.

 

—Toma la copa, Harry. Llegaste aquí antes que yo.

 

Harry se negó.

 

—Deberías de tomar la copa en mi lugar. Yo ni siquiera debería de ser un participante, de todos modos.

 

Cedric tragó saliva de forma audible, claramente pensando en sus siguientes palabras.

 

—Tomemos la copa juntos, dividámosos el premio. Ambos somos alumnos de Hogwarts de cualquier forma. Independientemente de quién la tome, nuestro colegio será ganador. ¿Qué más da si lo hacemos juntos?

 

Harry asintió, ambos corrieron, extendieron el brazo y tomaron la copa.

 

Harry sintió un tirón repentino en la parte baja de su ombligo.

 

Mierda.

 

-

 

27 de Diciembre, 1992

 

El día de hoy, calabacita, casi matas de un susto a tú madre. Tu padrino Sirius te regaló una escoba de juguete y como todo el Potter que eres, aprendiste a montarla de inmediato, a pesar de que apenas y puedes sentarte por tu cuenta.

 

Tu primera navidad fue todo un éxito, espero que podamos pasas decenas más contigo, tus risitas son como un bálsamo para mi corazón, por lo que también espero que no dejes de ser feliz nunca.

 

Ah, este padre tuyo se siente tan nostálgico.

 

Lily le contó a su hermana que tiene un hijo, esperando una respuesta. No me quiso contar lo que le dijo, pero aparentemente tienes un primo un par de meses mayor, su nombre es tan gracioso que no creo poder repetirlo nunca sin reírme de él. Tal vez algún día se lleven bien, tal vez, tu primo tenga los genes mágicos de la familia de tu madre.

 

Todo es posible.

 

En estos momentos calabacita, mientras escribo, tu madre está preparándote un biberón y yo te estoy sosteniendo mientras balbuceas y señalas hacia tu escoba de juguete en la sala.

 

Mamá terminó el biberón mi calabacita dulce, por favor, pierde el interés por la escoba en los próximos tres días laborales, temo por tu bienestar físico y por nuestros jarrones (te quiere, mamá).

 

Te amamos (papá).

 

-

 

La varita de Harry estaba vibrando mientras el fantasma de su madre le daba alientos, asegurando que su calabacita podría sostener el hechizo un poco más.

 

—Cuando cuente hasta tres, rompe el hechizo cariño —murmuró su padre a su lado—. Nosotros lo distraeremos para que puedas escapar.

 

La cara de Harry se sintió repentinamente húmeda, asintió mientras apretaba con fuerza la mandíbula.

 

—Te amamos, hijo. Mamá y papá te aman como no tienes idea —fue el susurro de su madre, su mano fantasmal sobre la suya.

 

—Zeus —fue lo que salió de sus labios—. Él es...

 

—Eres mío —aseguró Lily, su madre.

 

A la par, su padre estaba haciendo la cuenta regresiva.

 

—¿Puedes hacerme un favor Harry? —esta vez fue Cedric—. Llévale an mis padres mi cuerpo.

 

—Sin importar tu relación con Zeus, eres mío.

 

—¡Tres!

 

Harry desvió su varita y corrió hacia Cedric, el hechizo de convocación salió de su labios, la copa hizo contacto con sus dedos.

 

Desaparecieron del cementerio, el campo de Quidditch estaba iluminado, el coro de los sapos cantaba, las conversaciones se escuchaban... los gritos de felicidad pronto se transformaron en alaridos de miedo. En dolor.

 

—¡Ese es mi hijo! Es Cedric, mi niño...

 

...

 

...

 

—Harry, ¿qué pasó?

 

...

 

...

 

—¡Mi ahijado está en shock, no puedes forzarle los hechos en este estado!

 

...

 

...

 

—Cedric está muerto... una maldición asesina...

 

—El último hechizo del muchacho fue un Accio...

 

Harry abrió la boca, un sollozo se escapó de él mientras que los presentes lo miraban fijamente. Su padrino Sirius, el profesor Snape... Dumbledore. La profesora McGonagall no se encontraba por ningún lugar, Harry juraba que había escuchado su voz.

 

—Ha vuelto —fue lo que logró decir. 

 

Atrás quedaban las bromas hacia Tom, la promesa de destruir cada fragmento de él esparcido por el mundo.

 

Enfrentarse a tantos... de los seguidores del hombre lo había abrumado. La facilidad con la que lo maltrataron, lo humillaron... los mortífagos lo enfermaban.

 

—Necesitas dormir —esa era la voz de su padrino. 

 

Entonces cerró los ojos. Las voces de los presentes se ahogaron, pero los lamentos de padres devastados se reprodujeron en su mente.

Notes:

Hola, lamento que la actualización haya llegado una semana después de que actualicé en Wattpad 😓 estuve teniendo problemas con ao3 y al final no tuve idea de si fue global o si sólo fue mi mala suerte.
En otras noticias, hoy comencé mi cuarto semestre de la carrera (yay) pero tuve problemas para realizar el pago (wtf) PERO logré hacerlo hoy 🙏
También me mudo de casa este fin de semana, por lo que no tendré internet por unos cuantos días, veré si termino la actualización para antes del viernes 💕

En el próximo capítulo: Harry emocionalmente derrotado, físicamente dañado.
Theodore en el campamento ‼️
Percy en la búsqueda de Clarisse (se pierde por completo la llegada de nuestros dos británicos 💔).

Chapter 31

Notes:

Prometí que actualizaría antes del domingo y aquí estoy, si hay suerte, por la tarde habrá actualización de nueva cuenta.
Espero y les guste!!!

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

Era muy difícil.

Era tan difícil que Harry deseaba poder rendirse, sus amigos habían estado acompañándolo en la enfermería por un par de horas, hasta que madame Pomfrey los expulsó debido al toque de queda.

Harry respiraba lenta y mayormente en silencio, sintiendo como nunca había hecho todas sus heridas. Porque él podía sentir cosas y Cedric ya no.

Era difícil hacer las cosas más sencillas —como comer, aunque siempre fue un problema— porque una odiosa voz en su cabeza seguía recordándole que Cedric ya no podía hacerlo, era tan injusto que Harry comiera o hablara o durmiera porque todo lo que estaba en su cabeza eran los padres de Cedric llorando sobre el cadáver de su hijo.

Entonces, mientras se caía por una espiral de autocompasión, una sombra se cernió sobre él… bueno, era más una luz que una sombra, era un mensaje Iris y Percy estaba en él.

Harry quiso abrir la boca, hablar con aquella persona que tanto confort le daba, sin embargo, no podía. Su garganta se sentía tan obstruida que incluso decir “hola” parecía como una tarea demasiado pesada.

—¿Estás listo para volver al campamento? —preguntó Percy, parecía emocionado.

Harry quería con todas sus fuerzas compartir esa emoción, pero no podía. Un pensamiento tardío lo alertó, de alguna manera, no habían hablado en varios días, no desde antes de la prueba final del torneo, así que Percy no tenía ni idea.

Harry comenzó a temblar un poco, carraspeó un par de veces antes de asentir, sí. Harry estaba deseando con fuerzas volver al campamento, ver a sus amigos, a su, eh, familia. Sin embargo… no quería volver a ver a nadie, no mientras se sintiera tan roto y sin esperanzas.

Percy pareció notar su vacilación, sonriendo levemente, de una manera que Harry jamás había presenciado, al menos no dirigida hacia él. Tenía tantas facetas, hablaban casi todos los días y esa sonrisa jamás fue dirigida a él, parecía un soplo de tranquilidad, dándole alientos.

Harry quiso sonreír de vuelta, pero no lo hizo, porque Cedric no podía sonreír más y era injusto que Harry lo hiciera.

—Mañana es mi último día de clases, ¡un año casi completo sin que me expulsen! Suena a ensueño, ¿no?

Harry asintió, el nudo en su garganta repentinamente más pesado que antes.

—Presiento que no quieres hablar de lo que pasó estos días, pero no te salvarás de mi a partir de tu llegada, pretendo abrazarte mucho.

Eso espero —Harry quiso decir.

—Adiós, Percy —fue lo que salió de sus labios, como un susurro, antes de desvanecer el mensaje Iris.

Harry y Theo llegaron al campamento casi una semana después, con Harry por fin dado de alta y el abuelo de Theo contento de haber visto a su nieto dos días antes de que partiera a Merlín-sabe-dónde, Estados Unidos.

Al llegar, fue casi como llegar a un mundo completamente distinto al que Harry estaba acostumbrado, Theo frunció el ceño y Harry lo imitó casi de inmediato. Algo se sentía completamente fuera de lugar… la barrera no era tan fuerte como el verano pasado.

No lo descubrió de inmediato, pero se dio cuenta de que Quirón no estaba por ningún lado, ni Clarisse, ni Annabeth, ni Grover y para peor, mucho menos Percy.

—¿Qué ocurrió? —le preguntó a Bruce, en cuanto pudo alcanzarlo, ignorando con gran maestría a Tántalo y a al Sr. D.

La cara de Bruce se oscureció, Harry estaba temiendo lo peor.

—No debiste venir, Harry —susurró, antes de abrazarlo y murmurar en su oído—. El campamento no es seguro, envenenaron el pino de Thalia… Quirón fue despedido al ser el único sospechoso y ahora tenemos al idiota de T… a ese idiota, aquí.

Harry suspiró, llevando a Theo de la mano hacia los dos inmortales… tendría que presentarlo de cualquier forma y no había mejor momento que el ahora.

—Él es Theodore Nott, un semidiós, indeterminado —explicó Harry, con rapidez—. Lo llevaré con los Stoll, nos vemos.

Antes de poder arrastrar a Theo, el holograma de una lira dorada apareció sobre la cabeza del rubio, así que Harry se detuvo por unos instantes.

—Salve Theodore Nott, hijo del dios del Sol. Lo llevaré con Michael —Harry cambió ligeramente de dirección hacia la cabaña siete, Theo bufó con humor y se dejó llevar por su amigo.

Cuando Harry entró a su cabaña, esperaba de todo menos ver a su padre —Zeus—, de pie, observando el fuego verde de los polvos flu en la chimenea.

—Harry.

No estaba de humor. Harry necesitaba hablar con Tom, finalmente fuera del castillo. Pero quería saber sobre las motivaciones de Kiran, Zeus, para presentarse voluntariamente frente a él.

—Señor —fue toda su respuesta.

Eres mío, sin importar tu relación con Zeus, eres mío —eso había dicho su madre.

Harry esperó.

—El pino de tu hermana fue envenenado —salió de la boca del hombre—. No sabemos quién fue.

Harry respiró profundamente, dos veces, antes de responder.

—No fui yo en un ataque de celos, si es tu suposición. Acabo de llegar.

El hombre, aun dándole la espalda, negó.

—No vine a culparte. Vine a cuestionarte sobre tu bienestar.

Harry bufó.

—Hasta hace unas horas, mantuve un voto de silencio —dijo, encogiéndose de hombros—. Aquí no puedo quedarme callado, no delante de un dios, como tú o el señor D. No lo quieres saber, estoy seguro, porque eres un dios y una vida es insignificante en su perdida, pero yo estoy devastado porque vi morir a un amigo, un hijo, un compañero… porque insistí.

Harry exhaló con fuerza, sintiéndose repentinamente mejor.

—Hablé con mis padres, también. Es lo único… es… supongo que la felicidad en la tragedia.

—Ese semidiós que insistes en proteger, él hijo de mi hermano, se coló en la búsqueda de la niña de Ares.

La incomodidad podía sentirse en el aire, Harry intentó controlar sus emociones entre tanto, Zeus no merecía ver su debilidad. No era lady Hestia ni mucho menos, no era lo suficientemente importante como para ver ese lado de Harry.

—Quisiera estar solo. Gracias por contarme sobre… las andadas de Percy, pero fue un ciclo escolar largo y quiero estar en paz.

Se fue sin más, ni siquiera insistió un poco en quedarse.

Fue un alivio, pero Harry se sintió desconsolado.

—Tom, tengo una pregunta.

El espectro salió del diario, su ceño fruncido.

—¿Qué es?

—¿Dónde puedo encontrar todos tus fragmentos?

Percy se sentía un poquito mal, para variar, se sentía mejor que nunca mientras navegaba por su elemento, pero seguramente se había perdido de la llegada de Harry —y por consecuencia, la de Theo— al campamento, seguramente tuvo que ser un choque para ellos enterarse de lo que estaba ocurriendo.

Mientras tanto, se seguían acercando a Grover y al vellocino de oro y eso era lo más importante.

Notes:

Las vacaciones fueron agradables, aunque no hice mi informe -detalles- traje este capítulo y una actualización de mi vida:
La mudanza salió bien, pero el internet no tanto, lease que estuve más de siete días amenazando a los del internet con darme de baja de la línea y cambiar de compañía para que llegaran a hacer la instalación, pero fuera de eso todo genial, ESPERO les haya gustado el capítulo LOS AMO MUAAAAK

Chapter 32

Notes:

Hola!
Han pasado tres meses... uf.
Cuando salí de vacaciones en la uni estaba dispuesta a publicar una actualización pero ocurrió el mayor terror de un escritor: mi laptop murió y perdí mis escritos, luego tuve clases de verano, me fui de vacaciones y ahora mismo me encuentro de regreso a mi ciudad... con capítulo nuevo. Disfruten!! 😘

La mitad del capítulo la escribí borracha y la otra mitad desde mi celular en un autobus en movimiento, disculpen lo corto y disculpen los errores.

Chapter Text

Harry no quería ser tan malagradecido con su querido amigo Theodore, sin embargo, estaba tratando con algo importante en ese momento, algo que Theo no podía saber, en caso de que su abuelo intentara inmiscuirse en su mente momentáneamente frágil.

Porque Harry amaba a sus amigos con fuerza, pero no podía olvidar uno de los detalles más importantes de la casa a la que pertenecía: la mayoría venía de familias leales a Tom Riddle, familias de mortífagos.

El espectro de Tom Riddle estaba de pie en su forma incorporea, con los labios unidos con fuerza en una débil línea, sus ojos sin emociones obvias reflejándose al exterior.

—Este día vendría eventualmente, pero aun así estoy un poco decepcionado de que fuese tan... pronto.

Harry soltó una risa, medio burlesca, desanimada.

—Usó mi sangre para volver, soy un hijo del rey de los dioses, Tom. Por más que me agrades, y me agradas, a pesar de todo; dejar que haga de las suyas después de hacer un ritual con la sangre de un semidiós presumiblemente poderoso es un error que no pienso dejar libre.

Tom asintió, encogiéndose levemente de hombros.

—Lo entiendo, eso es bastante inteligente de tu parte. Ya habíamos hablado de esto, de mi... destrucción. Te ayudaré, pero ten en cuenta que soy un mero... recuerdo. Puedo darte suposiciones, ideas que tuve antes, más no estoy seguro de que sea una realidad.

—Déjame tomar pergamino y una pluma, lo tendré todo en notas.

Harry hizo exactamente eso y comenzó a escribir todo lo que Tom le decía, lo mismo que dos años antes le había contado: siete horrocrux era su meta, el diario fue su segundo. Tenía la ambición de conseguir los objetos de los fundadores del colegio y usarlos, por lo que Harry tomaba en cuenta tres más, sin contar la espada de Godric Gryffindor, que de contaba llevaba perdida siglos: la Diadema de Ravenclaw, la copa de Hufflepuff y el guardapelo de Slytherin, además del anillo de su familia, con eso eran cinco.

Harry suspiró.

—Ya sabemos que tu espada es eficaz para destruirme, pero si llegas a necesitarlo, el fuego maligno es una buena opción para la destrucción de artefactos oscuros, siempre y cuando seas capaz de manejarlo.

Harry se mordió el labio con contemplación, bastante seguro de que sería un viaje largo de descubrimiento.

—El anillo está escondido en el viejo hogar de la familia de mi madre, la cabaña de los Gaunt en Little Hanglenton, tiene hechizos de protección, también está maldecido. Cuando lo tengas, puedo ayudarte a retirar las maldiciones antes de que lo destruyas. Yo, naturalmente, seré el último horrocrux en ser destruido.

—Hablaré con el tío H, esto suena a algo en lo que él puede darme su bendición.

-.-.-.-.-.-.-.-

Percy estaba seguro de que el karma era una perra. ¿Y él? Un maldito cobaya.

Se preguntarán, ¿cómo ocurrió eso? Percy sólo dirá una cosa: tontería.

El mito de Odiseo era el mito más famoso de todos los tiempos, eran tan obvio y simplemente... ¡No se dio cuenta! Aunque estaba seguro que en el mito original los hombres de Odiseo fueron transformados en cerdos y no cobayas, pero el cambio estaba en todos, incluso en el tipo de animales en los que transformas a tus víctimas.

Afortunadamente, Annabeth se da cuenta de que "C.C." es similar a Circe, por lo que su tiempo como un pequeño cobaya no fue más que mínimo y vergonzoso. Jamás lo diría en voz alta.

-.-.-.-.-.-.-.-

Las guardias en el campamento eran cada vez más peligrosas, ya habían perdido a uno de los menores y Harry temía qué Theodore saliera lastimado debido a su insistencia de invitarlo al campamento, el lugar "más seguro" para los semidioses.

Había hablado con Michael para que no dejara que Theo fuera arrastrado a las guardias, tomando dobles turnos para cubrir el espacio de Theodore, dejándolo con apenas tiempo para sentirse víctima de la autocompasión, mucho menos para pensar en la misión qué se autoimpondría.

Todas las noches durante la cena dejaba una gran porción de si comida y se la ofrendaba a Hades, rezando por su bendición para la misión, rezando por un espacio para hablar con él ya que también le concernía. Voldemort ya había muerto una vez y había escapado de las garras del Hades, era momento de que pagara.

Tomó aire antes de guardar a Aktína y bajar su escudo, sentándose a los pies del árbol de su hermana con todo el peso del año escolar calándole en los hombros, un revoltijo de dolor sembrado en lo profundo de su psique.

—¿No deberías ir a tu cabaña?

Harry se puso de pie tan rápidamente qué se sintió mareado por un instante. Delante de él estaba un hombre atractivo de apariencia oscura, vestido con un traje negro entallado a su cuerpo. Las sombras parecían tragárselo y su aura era imponente, por lo que Harry no tuvo que pensarlo demasiado antes de saber quién era.

—Señor Hades.

—Semidiós. 

 

 

Chapter 33

Notes:

Fuiste escuchado conner, Hades llama sobrino a Harry uwu
Próximo capítulo: pov Percy!!!
Siganme en twitter @pers_yv, les juro que no se arrepentirán de verme perder la cabeza en otra plataforma!!!!
Disfruten ywy

Chapter Text

Harry contuvo el aliento por un instante, hasta que ya no lo hizo y el olor a miel, ciprés y granadas inundó su nariz, era agradable y una de las formas más sencillas de identificar al dios que se presentaba ante ti.

Su tío se recargó en el árbol de su hermana y Harry sintió ganas de alejarlo y proteger la planta marchita, pero sabía —o quería creer— que el dios no estaba ahí para hacerle daño a su hermana.

Estaba ahí por él.

—¿Qué fue aquello que te entretuvo durante días para que decidieras realizar ofrendas a mi nombre, sobrino? Sé que tú intención es hablar, pero, ¿de qué?

—Pertenezco a lo que llaman el mundo mágico, soy un mago, y en mi mundo hubo una guerra hace años, donde un hombre con delirios de grandeza quiso deshacerse de todo aquel que no fuese "de sangre pura". Ahí entran mis padres mortales, quienes estaban al frente de la guerra, luchando, hasta que el mago oscuro decidió fijarse en mi familia, en mí. Me quería muerto y para matarme, mató a mis padres. Por algún motivo sobreviví... y ahora ese mago oscuro realizóun ritual, robó mi sangre divina para hacerse de un nuevo cuerpo y yo... quiero destruirlo. Tiene objetos escondidos por el mundo qué son recipientes de su alma rota y para matarlo tengo que destruir a todos sus fragmentos.

Harry tragó saliva, aliviando la sensación de resequedad qué sentía en su garganta y esperó.

—¿Y qué necesitas de mi? Sí quieres que te dé una misión puedo intentarlo, sin embargo, no creo que mi hermano vaya a estar contento con ese giro de los acontecimientos.

—Puedo buscar su bendición... para poder identificar estos objetos, tío H. Tengo uno conmigo, necesito... necesito algo para poder identificarlos cuando los tenga cerca.

El dios no habló por unos instantes y Harry sintió qué sus entrañas se retorcían de miedo, ¿qué si Hades interpretaba su grito de ayuda como un insulto? Algo que no era de su incumbencia...

—Tom Marvolo Riddle. ¿Cierto? Hace un par de años Thanatos estalló en un poco común ataque de ira. Un alma que se le escapó de las manos aunque ya era su tiempo... dos veces. La última ocurrió hace poco más de una década.

—Merece el castigo divino —habló otra voz.

Harry se estremeció, puesto que no había sentido la llegada del dios alado, con la misma aura de oscuridad que rodeaba a Hades, pero se sentía... más antiguo. La muerte era más vieja que todo, puesto que para que la vida naciera la muerte tuvo que estar presente.

Los Olímpicos eran niños comparados con los años que tenía el dios encima, y cuando los dioses finalmente fueses olvidados... Harry sentía que la muerte tomaría la mano de la humanidad y la llevaría con tranquilidad en busca de algo más en lo que creer.

—Si mi señor me lo permite, esto es algo en lo que tengo más poder. Existe entre los tuyos tres viejas reliquias que contienen fragmentos de mi poder, puesto que me encariñé de tres hermanos. Te daré lo que buscas: una misión patrocinada por un dios y un motín de guerra en forma de lo que los tuyos llaman las Reliquias de la Muerte.

-.-.-.-.-.-.-.-.-

La isla de Polifemo era enorme y daba miedo, pero necesitaban con desespero el vellocino para poder salvar el campamento, para salvar el remanente de una niña que alguna vez existió.

Ver a su mejor amigo Grover con un vestido de novia fue gracioso, aunque él dijera lo contrario.

-.-.-.-.-.-.-.-.-

Durante una de sus guardias, Harry escuchó suficiente alborotó en el área de cabañas que se sintió en la necesidad de acercarse a investigar.

Resultó ser Luke, o Percy. Ambos. Luke parecía estar confesando sus fechorías, estaba confesando que fue él quien envenenó el pino de Thalia.

Harry se enfureció.

Para su padre, vivía en la sombra de su hermana y realmente nunca la conoció. Sin embargo... ¡era su maldita hermana!, Luke debería de saber mejor, ya que estuvo viviendo en las calles con ella durante tanto tiempo.

Harry se sentía molesto, los truenos y relámpagos qué iluminaban el cielo lo demostraban.

Si Harry pudiese poner sus manos sobre ese maldito traidor... lo mataría a puño limpio.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Aquel con el poder...

Harry se encontraba caminando entre largos pasillos, tenuemente iluminados por lo que parecían ser esferas de cristal en un vibrante tono azul, montones de voces de superponían entre sí, pero Harry sabía que sólo debía de concentrarse en una de ellas.

Nacerá al morir el séptimo mes...

La esfera estaba frente a él, tenía una etiqueta, Harry sólo debía de tomarla porque era suya. Tenía su nombre.

Derrotar al señor oscuro...

Harry estiró su brazo, abrió su puño, sus dedos rozaron el cristal...

Abrió los ojos de golpe.

Estaba nuevamente en su cabaña, todo seguía oscuro y por algún motivo su corazón martilleaba como loco en su pecho.

Ese sueño se sintió tan real, ¿un sueño de semidiós?, ¿necesitaba contactar al oráculo en el desván? Esperaba que no.

Pero, ¿qué era lo que pensaba hacer si no una misión?

Cuándo Quirón regrese —se prometió—. Buscaré al oráculo.

 

Chapter Text

Los sueños continuaron de manera recurrente, lo cual era casi un alivio, pues este tipo de sueño profético lo alejaba de sus pesadillas.

Era como un respiro.

Clarisse había regresado triunfante de su misión. La hija de Ares lo abrazó por el hombro y le revolvió el cabello al verlo, contándole a todos como fue que Annabeth, Percy y aparentemente Tyson se habían unido a ella en su búsqueda, Harry obtuvo detalles como Polifemo intentando hacer de Clarisse su novia cuando se enteró que Grover era un sátiro y no pudo evitar la risa qué se le escapó.

Divertido.

—Este es mi querido amigo, Theodore. Es un hijo de Apolo. Theo, ella es Clarisse, hija de Ares. Es una buena amiga del campamento.

Theo la saludó con un apretón de manos, después, miró confundido a su alrededor.

—Dijiste que Percy estaba contigo en la misión, ¿no volvieron juntos?

—Tomé un avión —dijo Clarisse, encogiéndose de hombros—. A los niños del Mar no les va bien en las alturas.


Cuando Percy llegó, apenas unos instantes después de Clarisse, lo hizo junto a Grover, Annabrth y Quirón, Tántalo ya había sido exiliado del campamento y Quirón fue renombrado director de actividades. 

Todo el mundo estaba emocionado, rodeando a los recién llegados y quejándose un poco de cosas como los entrenamientos fallidos, las guardias exhaustivas y lo déspota que fue Tántalo con todos los semidioses.

Quirón escuchó todo, respondiendo como podía, mientras que Percy se alejaba de sus mejores amigos, moviendo la cabeza como si buscara algo.

Hasta que lo vio.

El hijo del dios del Mar caminó hacia ellos, abriéndose paso entre las docenas de campistas aglomerados, lo abrazó con fuerza y Harry se sintió relajar después de tanto tiempo, entre lo ocurrido en la escuela y las guardias en los limites de la barrera, Harry apenas había tenido un momento para descansar.

Permanecieron abrazados mientras Clarisse colocaba el Vellocino de Oro en una ramas del pino de Thalia, Harry sintió que las lágrimas corrían por sus mejillas cuando las ojos amarronadas comenzaron a tornarse verdes.

Todos estallaron en vitores.

—Sé que han sido unas semanas exhaustivas, pero las guardias se mantendrán las 24 horas del día para proteger el vellocino, colocaré un aviso en el Olimpo Semanal para encontrar al monstruo idóneo lara Protegerlo.

—Quiero el primer turno —ofreció Harry, aún con lágrimas manchando su rostro—. De todos modos, la guardia siguiente me tocaba a mi.


Harry sintió que sus corazón daba un vuelco mientras tanto Theodore como Percy se miraban frente a frente.

—Lamento haberte acaparado un poco, Percy —susurró Harry—. Me sentí tan aliviado de verte que por poco olvido presentarte formalmente a mi querido amigo.

—Theodore Nott, aunque eso ya lo sabes —asintió el rubio, extendiendo su mano.

Percy rodó los ojos y se acercó para abrazarlo—: Perseus Jackson. Sabes que prefiero Percy.

Theo estaba ligeramente rígido, antes de que se dejara abrazar al pelinegro. Harry no pudo evitar mirarlos con cariño desbordante. Estaba feliz de que sus dos personas favoritas en el mundo por fin se conocieran.


Los siguientes días fueron como un borrón. Una mezcla de ayudar a Percy y a Annabeth a preparar el carro para la carrera, realizar las guardias al borde de la barrera y en sí pasar tiempo con el hijo de Poseidón y con Theo.

Theo estaba un poco triste porque quería participar en la carrera, pero sus hermanos habían escogido a sus dos mejores para eso, Harry estaba un poco dividido entre apoyar a Percy y apoyar a la cabaña de Theo, al final sus lealtad estaban... bastante en claro.

Los semidioses gritaban, vitoreaban y animaban a sus favoritos, Theo evitaba gritonear como un pagano, a sus palabras, pero se le notaba la emoción cada que su cabaña ganaba ventaja. 

Harry hizo una mueca cuando uno de los hermanos de Theo, también bastante nuevo en el campamento, terminó rodando fuera del carro, golpeando la tierra con fuerza.

Adiós a la ventaja de la cabaña siete, supuso.

Percy y Annabeth cruzaron la meta y todo vitorearon, Harry se incluyó, enalzaron a Tyson y de una forma bastante emotiva, Percy le dedicó su victoria a su hermanito.

Lo que no les hizo gracia —ni a Harry ni a Theo— fue cuando Annabeth le besó la mejilla a Percy y todos los presentes vitorearon aún más.

Así siguieron los días, a Harry se le asignó una guardia por la tarde, sus compañeros alegando que él se había encargado de demasiados turnos nocturnos, Theo lo convenció de relajarse durante la cena, abrazándolo un poco antes de dejar un casto besó en si cien.

—Querido amigo —comenzó—. Me has protegido bastante este verano, mereces tomarte un respiro de vez en cuando. Cuando volvamos a Inglaterra déjame llevarte por un helado, recompensaré tu atención y tu esfuerzo.

Percy se acercó a ellos, abriéndose paso al medio del abrazo con bastante facilidad gracias a su tamaño ligeramente más pequeño.

Harry se sintió posesivo en ese momento, porque deseaba capturar la escena para siempre y nunca alejarse de las únicas dos personas que más calma le traían.

Harry se fue a dormir esa noche bastante contento y con el estómago lleno, sin sueños proféticos ni pesadillas que lo molestaran.


Era bastante entrada la noche cuando alguien entró a su cabaña sin sigilo, pasos de pesuñas ruidosos contra el mármol de su cabaña.

—¡Harry, despierta!, es importante, ¡arriba!

Llevaba uno de los muchos pijamas a juego que tenía con Hermione, era mágico, así que pequeños escarbatos se movían perezosos, peleándose por el oro que tenía estampado, se puso rápidamente una túnica encima y siguió al sátiro que lo llamaba, su cabeza tardó unos instantes más en darse cuenta de que seguía a Grover y a Percy a la colina mestiza en medio de la noche y durante la guardia de Annabeth.

Harry temía lo peor.

Temía muchas cosas: que Luke hubiese robado el vellocino, dejando al árbol de su hermana sin salvación y a la rubia en un estado moribundo.

Lo que no esperaba era encontrarse con una niña desorientada, con pecas en las mejillas y en la nariz, con cabello negro corto.

Con vibrantes ojos azul eléctrico.

Se arrodilló a su lado, pues a pesar de nunca haberla visto, a pesar de que todo lo que sabía de ella era su nombre... estaba bastante claro.

—Tuve un sueño... morí.

—No... no moriste —susurró Harry, suavizando su acento británico en algo lo mas parecido al inglés americano que podía imitar—. Todo está bien ahora.

—¿Quién... quién eres? —preguntó mientras tiritaba.

—Soy... Harry —su voz se sintió temblorosa mientras se las arreglaba para formular sus siguientes palabras—. ¿Puedes decirme tu nombre?

—Soy Thalia. Hija de Zeus.

Chapter 35

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Thalia fue llevada a la Casa Grande y Harry fue acompañado por alguien —Grover tal vez— a su cabaña, la electricidad rondaba el aire de forma extraña, parecida a la magia accidental más que a sus poderes de semidiós.

Entró sin un tropiezo a su cabaña, dejándose caer en su litera desordenada por las horas que estuvo durmiendo y pensó.

Thalia, hija de Zeus. Él, contra su buen juicio, admitía que todas las peleas y enojos que tenía con su progenitor divino que en algún momento mencionaron a su hermana no eran del todo tomadas a pecho. 

A Harry le gustaba el pensamiento de que había alguien en el mundo a quién llamar su familia, porque, después de todo, ni sus padres estaban en este plano terrenal, no los Dursley lo habían querido lo suficiente como para permanecer.

Que Thalia regresara era sólo un comienzo con mucho potencial.

Después de la descarga de adrenalina que tuvo no sentía sueño, por lo que comenzó a preparar el espacio para la llegada inminente de su hermana, apiñó su escritorio hacia la pared a lado de su cama y se decidió por sacar su varita con la esperanza de que ninguna alarma sonara en algún lugar del ministerio. Nestor, el hijo de Atenea, no le había dicho mucho sobre como afectaba la barrera del campamento a La prohibición de magia en menores.

Los pósters permanecieron en su lugar mientras que a la tercer litera contando desde la suya le transfiguraba un dosel azul eléctrico, como las sábanas.

Limpió su escritorio de pergamino usado y arrugado por los errores y cerró todos sus tinteros, encendió la chimenea pues la cabaña siempre estaba fría y su hermana había estado tiritando mucho mientras la sacaba de entre las raíces.

Tomó un respiro cuando el amanecer parecía inminente, de tumbó en su cama y cerró los ojos a sabiendas de que no podría dormir.


Se quedó medio acurrucado en su cama mientras miraba a Thalia entrar a la cabaña, a pesar de todo, estaba bastante nervioso con la idea de su hermana conociéndolo. Se mordió las uñas, algo que nunca hacía realmente, pero que parecía prudente ante la cantidad de estrés que sentía que lo sometía.

—... ¿Harry?

Harry saludó a la pelinegra con movimientos suaves, aún acurrucado, temiendo que si se movía, todo estallara en sus caras.

—No me dijiste que también eras un hijo de Zeus —dijo la muchacha, con voz tranquila y baja.

Harry se encogió de hombros mientras ajustaba su postura para estar sentado sobre sus piernas, con las rodilla apuntando hacia su hermana.

—A veces olvido que eso es algo que los semidioses hacen, también tenía... miedo. Sí, tenía un poco de miedo de tu reacción.

—Siempre estaré feliz de conocer a un hermanito —dijo Thalia con una sonrisa—. Thalia Grace.

—Harrison Potter. Soy británico.

Thalia soltó una risa ligeramente fuerte.

—Lo noté, ese amigo tuyo también, ¿cierto? El rubio de Apolo.

Harry sonrió, relajando su cuerpo aun más, era su hermana después de todo, ¿por qué le tendría miedo?


Una lechuza estaba posada sobre la mesa de los niños del Zeus, entre sus patas había dos cartas dirigidas a Harry Potter y a Theodore Nott, Harry agradeció al ave dándole una golosina, antes de pasar a la mesa de los hijos de Apolo y entregarle su carta a Theo, quien se levantó de golpe de su lugar y lo abrazó.

—Feliz cumpleaños, Harry.

Un segundo cuerpo se unió al abrazo y por la forma en la que se coló entre medio de ambos, sólo había un posible infractor.

—¡Feliz cumpleaños, Harry! —Percy sonrió entre medio de ambos, y utilizando a Theo como un protector contra las miradas indiscretas, se puso ligeramente de puntillas paras besar a Harry en la comisura de sus labios.


—La gran profecía dictaba de un semidiós hijo de uno de los tres grandes llegaría a los dieciséis contra todo pronóstico y sería el responsable de salvar o hacer caer al Olimpo.

>>Thalia cumpliría dieciséis años en diciembre.

>>Tú cumpliría dieciséis años dentro de un año. Pero no puedes ser el hijo de esa profecía, puesto que la tuya ha sido dictada antes de tu nacimiento.

Harry... tenía su propia profecía.

"El que tiene el poder de vencer al Señor Oscuro se acerca... nacido de aquel que lo ha desafiado tres veces, nacido cuando muere el séptimo mes... y el Señor Oscuro lo marcará como su igual, pero tendrá un poder que el Señor Oscuro desconoce... y uno debe morir a manos del otro, pues ninguno puede vivir mientras el otro sobreviva...".

Harry abrió los ojos, respiró ondo y soltó el aliento.

¿Así que era eso?

Que fastidio.

 

Notes:

Ando muy feliz!!!! Me iré de intercambio a Francia el mes que viene omg diganme gratula 😭😭😭 trataré de actualizar algunos capítulos mas en estos días uwu

Espero que les haya gustado

Chapter 36

Summary:

Thalia visita el callejón Diagon, conoce a los Granger y... no todo sale bien.

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Tanátos se presentó frente al rey de los dioses con toda su gloria alada, posando sus oscuros ojos en los azules del señor del Olimpo.

—Lord Zeus, vengo aquí con una petición que espero no sea tomada como una ofensa.

—Te escucho.

—Es sobre su hijo, señor. Hace tantos años como los que actualmente su hijo poseé, una descendiente de la princesa Casandra, hija del rey Príamo, cuya maldición fue legada junto a su sangre, profetizó algo que recae sobre los hombros de su vástago. Vengo aquí pidiéndole permiso para conceder a Harrison una misión y mi bendición personal para que el cumplimiento de su profecía sea más llevadero. Llámelo un favor al legado de mis antiguos humanos favorecidos.

—¿Sabes... de qué se trata esa profecía? —la voz del dios, contra todo pronóstico, sonaba completamente preocupada.

—No es la gran profecía, Lord Zeus, pero la puedo recitar para usted: "El que tiene el poder de vencer al Señor Oscuro se acerca... nacido de aquel que lo ha desafiado tres veces, nacido cuando muere el séptimo mes... y el Señor Oscuro lo marcará como su igual, pero tendrá un poder que el Señor Oscuro desconoce... y uno debe morir a manos del otro, pues ninguno puede vivir mientras el otro sobreviva...".

El dios del rayo miró al dios de la muerte con fijesa, como si buscara desenterrar los misterios que escondía. Suspiró con lentitud y asintió una sola vez.

—Esto te convertirá en su patrón durante la enterado duración de su misión.

—Que así sea.


Temo a los griegos, incluso cuando traen regalos.


Harry abrió los ojos, respiró ondo y soltó el aliento. Volvió a tomar una bocanada de aire irguiéndose con una calma que no sentía después de su extraño sueño.

Volvió un poco su cabeza hacia la litera de su hermana, observando como su pecho subía y bajaba a un ritmo que delataba su estado de sueño.

Eran las 6 am, aun quedaba un par de horas para su turno en la ducha, por lo que Harry continuó con sus deberes: el profesor Snape había dejado algo de lectura obligatoria y a los Slytherin, como los alumnos bajo su cuidado, les había dejado como tarea de verano realizar un ensayo de 20 pulgadas sobre las propiedades mágicas y el uso del Ópalo como ingrediente en pociones.

—... los ópalos son de color lechoso y gran brillo, casi son la fuente de su propia luz. Son útiles como ingrediente de diversos filtros de amor y... ¡ay, eso dolió!

—Oh por... ¡lo siento! Perdón, normalmente, estoy solo aquí.

Harry se apresuró a levantar a su hermana del suelo, ella reía con humor, pero él sentía angustia porque ¡acababa de golpear a su hermana! 

—¿Estudias magia o algo así?

—O algo así —confirmó—. Soy un wixen. Estudio en un colegio de magia escocés.

Thalia sonrió.

—Muy místico. Diría que increíble, pero somos literalmente semidioses.

—¿Quieres acompañarme a hacer las compras? Iré con Theo y con mi mejor amiga a un callejón mágico —sonrió—. Puedes acceder ya que eres mi hermana y, la ventaja es que al ser semidiosa, ¡puedes ver a través los hechizos para mantener lejos a los muggles!

—¿En serio?, ¡será genial!

—Estamos unas horas por detrás de Inglaterra, así que partiremos después de desayunar. ¡Hablaré con Quirón!


—¿Puede ir mi hermana conmigo? 

Quirón observó al adolescente, cuyos ojos cual fuego griego brillaban con esperanza y clara alegría.

—¿Ir?

—A Inglaterra, volveremos antes de la cena, por supuesto, primero iremos a almorzar y después haremos las compras, por favor Quirón, promesa de boy scout, estará bien, estaremos bien.

Una sonrisa se dibujo en los labios del centauro, apenas conteniendo el rodar los ojos con cariño.

—Harry —comenzó, con una risa que fue mitad relinchido—. Sigues sin ser un boy scout.


—¡Harry! 

Mientras Thalia se recomponía de su primer viaje por red flu, observó como su hermano afirmaba sus pies para recibir a una pequeña niña de cabello castaño y sonrisa inmensa, ambos hablaron de forma rápida y entrecortada entre ellos, juró escucharla mientras susurraba "me alegro tanto de que ya no sea una tortura para ti hablar".

—'Mione, te presento a mi hermana.

—Thalia Grace, es un placer.

—Hermione Granger, un gusto.

La sonrisa de la castaña era un poco curiosa a ojos de la pelinegra, sabía reconocer la desconfianza incluso ante el mínimo gesto, por lo que podía notar que Hermione dudaba completamente de sus palabras.

Harry —su pronunciación cambió levemente, dejando que el pelinegro notara que comenzaría a hablar en griego—. ¿Sabe de mi... situación?

Harry se encogió de hombros.

Sabe del asunto, eso de ser semidioses. Pero no sabe... nada. De ti. Nunca le conté.

—¿Llegó recientemente? Me contaste que a veces... pasa. Ya sabes.

—Algo así —contestó Thalia—. Podría decirse que sabía de mi existencia pero realmente nunca nos conocimos, hasta hace apenas unos días.

—Eufemismo —dijo Harry—. Es mi hermana mayor, por apenas... medio año. 

Hermione asintió y se encogió de hombros antes de comenzar a caminar.

—El Señor Nott apenas y nos dios tiempo de despedirnos de Theo —cuchicheó Hermione—. Creo que es un poco mi culpa, me topé a cierto pelirrojo que mencionó mi apellido y resulta que el Señor Malfoy le ha mencionado al Señor Nott que soy hija de muggles, así que puedes imaginarte el disgusto en cara de Nott.

—¿Toda la gente aquí es tan snob? —cuestionó—. Parece muy racista de su parte.

—¡Eso he tratado de decir! Gracias por la comprensión. Odian tanto a los muggles pero son tan idénticos en la forma de segregar...


—¿Qué es lo que no me cuentas? —preguntó Hermione, abrazándolo con suavidad, los señores Granger estaban hablando con Thalia en ese momento. 

Harry la miró a los ojos y sostuvo sus mejillas un instante, antes de rodar los ojos.

—Creo que, si me esperas... El expreso a Hogwarts es el mejor lugar para contarte todo, es una historia larga, que no conozco por completo.

El aire se enfrió.

Los padres de Hermione giraron su cabeza al mismo tiempo para buscar a su hija, sin duda, Thalia dio un paso al frente, acercándose a ellos.

Harry conocía esa sensación, la recordaba con horror.

—Siento —Thalia murmuró, a pesar del calor de verano, de su boca salía vaho al hablar—. Como si toda la felicidad del mundo hubiese desaparecido. 

Harry giró ligeramente su muñeca, permitiendo desenfundar su varita, empuñándola como si su vida dependiera de ello.

—Thalia, no estoy seguro de que, ya sabes qué, funcione contra esto.

—¡Son cuatro! —Hermione exclamó, wl miedo filtrándose en su voz—. Yo no... yo no sé como...

Hermione no había aprendido a lanzar un patronus. Sólo Harry.

Eran cinco.

La señora Granger quedó flácida cuando su alma comenzó a ser succionada, Harry empujó a Thalia para poder usar a Aktína contra el dementor, sin éxito, como había previsto.

—Expecto patronum.

Notes:

¡Hola! Feliz navidad y porspero año nuevo, Lamento haber tardado TANTO en actualizar.

En buenas noticias: mi intercambio fue bien, extraño Francia y el pan au chocolat💔

Wattpad me borró el total de 3 historias el año pasado así que no estoy tomando mas de esa mierda, una vez termine Mr. Lightning no volveré a pisar la app naranja, lo mencioné en una nota en mi tablón y noté que varias personas me dejaron de seguir LOL

Anyways, espero que este año este lleno de prosperidad para todos ustedes que me leen y sus familias ❤️ besos

Chapter 37

Summary:

Dementores, fuego maligno y compulsiones, no precisamente en ese orden.

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Lo complicado de lo que acababa de ocurrir era simple: ya no se encontraban en la parte mágica de Londres. Por desgracia se encontraban saliendo del pub de Tom después de haber realizado las compras, por lo que, lo que Harry hizo... era bastante ilegal.

Estimado señor Potter —se escuchó una vez que el vociferador llegó a sus manos—. Hemos recibido información de que usted realizó el encantamiento Patronus a las seis y veintitrés minutos de esta tarde en un área habitada por muggles y en presencia de muggles. La gravedad de esta infracción del Decreto para la Restricción Razonable de la Brujería en Menores ha resultado en su expulsión del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Representantes del Ministerio visitarán su domicilio en breve para destruir su varita. Esperando que estés bien, Mafalda Hopkirk. Oficina de Uso Indebido de Magia, Ministerio de Magia.

—No, no estoy dejando que esta tontería pase, ‘Mione. 

La antiquísima y purísima casa de los Black tenía a un cabezal de familia bien familiarizado con lo que el Ministerio de Magia estaba a punto de hacer con su ahijado: mandarlo a la mierda sin un juicio justo, así fuese para demostrar su culpabilidad o su inocencia.

Inmediatamente después de recibir el aviso de su ahijado, Sirius Black se puso en contacto con todo aquel que pudiese abrirle sus puertas para hablar a favor de Harry, cobró favores que no sabía que debía y recurrió a usar la carta víctima para conseguir lo que quería con más rapidez.

A las dos horas del aviso, Harry Potter, de quince años, tenía un juicio en el ministerio, refutando de forma increíble la tonta advertencia del Departamento de Uso Indebido de Magia.

He ahí que se encontrara en el domicilio de los Granger, enfrentando a una temblorosa señora Granger y a un confuso señor Granger, así como a una pelinegra con un estilo que haría que su yo de dieciséis sintiese envidia.

La pregunta era: ¿quién era esa niña?

Bien… quizá tenía una idea. Toda esa tontería —realidad— de los dioses griegos era aquello que había permitido que su hermano en todo menos sangre quedara en espera de un idiota, por lo que podía asumir que esa niña tenía algo que ver con el mundo de los dioses al cual Harry pertenecía.

—¿Qué ocurrirá ahora? —cuestionó la niña—. ¿No tenemos que quedar aquí?, ¿seremos reprendidos en el campamento?

Ahí su respuesta, creía.

—Para nada Thalia, no te preocupes —respondió Harry, suavizando su voz de una forma que solamente hacía con Hermione—. Volveremos a tiempo para la cena.

—No me he presentado —habló—. Soy Sirius Black, padrino de Harry.

—Thalia Grace —dijo la niña, estrechando la mano que se le había ofrecido—. Su hermana.

—¿Tiene más? —murmuró Sirius entre dientes—. Son de la misma edad, ¿cierto? Parecen de la misma edad…

—Soy mayor, biológicamente por medio año, pero cronológicamente por tres años y medio, más o menos.

—¿Quiero saber? —dijo, con un suspiro. Thalia soltó una risa y negó.

—Tema sensible y todo eso. Estamos mejor así.

Cuando regresaron al campamento, Thalia fue directamente a hablar con Annabeth. Harry se había ido de Inglaterra con la promesa de volver en tres días para lograr asistir a su juicio sin complicaciones mayores, por lo que Harry tenía tres días para buscar un argumento coherente de por qué sirvientes de la prisión más asquerosa que existía habían atacado a las personas que consideraba familia.

Entró a la cabaña arrastrando los pies, frustrado al no poder pensar en mejores soluciones para problemas que no debería de tener un adolescente de quince años.

—Harry. Pude sentir tu frustración desde que llegaste, ¿ocurre algo?

—Dementores, atacaron mientras me encontraba saliendo del Callejón Diagon, realicé un hechizo patronus mientras estaba fuera del pub y en presencia de muggles, que, para variar, son padres de una bruja, por lo que realmente el único problema debería de ser que realicé magia siendo un menor de edad.

—Mi mayor preocupación es el porqué de los dementores lejos de Azkaban.

—Durante la primera guerra mágica, los dementores fueron reclutados por ti, así que podría darme una idea. Aunque se supone que son “empleados” del ministerio. Necesito comenzar a destruir a tu yo original.

—Cuando estés listo.

—Ahora Tommy, hablaré con Quirón y nos marcharemos. No será necesario buscar al oráculo, después de todo… ya conozco la profecía.

Como si la tierra sintiera la necesidad de tornar las cosas más difíciles para Harry, se encontraba lloviendo en Little Hangleton, no era una lluvia leve, para nada, sino que se trataba de una tormenta en toda regla. Las gotas de lluvia dificultaban la visión de Harry, quien se había olvidado de realizar encantamientos repelentes en cualquier cosa que no fuese el diario de Tom.

El espectro lo observaba con una emoción difícil de definir, a pesar de ser un mero recuerdo, parecía sentir pena por aquello que le ocurriría al resto de su alma fragmentada.

—Tienes que cortar tu palma para que los encantamientos de la casa reconozcan que tienes permiso de estar en la propiedad.

Harry obedeció sin rechistar, usando a Aktína para hacer un corte en su palma y dejar caer su sangre sin tanta fanfarria ni ceremonia, el suelo pareció brillar con ciertas runas que no tuvo el tiempo de descifrar, pero Tom le dio luz verde para continuar a las ruinas de lo que alguna vez fue un hogar.

O eso creía Harry.

Al entrar a la cabaña, un fuerte aroma a humedad mohosa inundó sus fosas nasales, haciéndolo fruncir el ceño con desagrado. La presencia de magia oscura erizaba su piel de forma desagradable. Se detuvo frente a una madera suelta en el piso, la levantó con lentitud y se detuvo al observar una pequeña cajita de terciopelo negro.

—Puedes tomarla con tus manos desnudas, pero no escuches al anillo, querrá que lo uses y eso activaría la maldición que hay en el objeto y te matará lentamente. Espera a que regreses a ese campamento tuyo para destruirlo y desmaldecirlo.

Harry se adentró en el bosque, era temprano, por lo que no se preocuparía por arpías intentando comerlo, se alejó de cualquier forma de vida hasta llegar a un pequeño claro dentro de las protecciones. Recitó hechizos con ayuda de Tom para ignifugar el área y comenzó a retirar todas las maldiciones que estaban en el objeto, su piel se sentía febril entre más y más hechizos lanzaba, su cabeza palpitaba y su cicatriz le dolía.

Eso no lo detuvo. Para nada. Terminó de levantar la ultima de las maldiciones tal y como Tom le decía, por lo que ahora era seguro portar el anillo…

—Invoca el fuego maligno, Harry —pidió Tom—. Después podrás usarlo.

Cuando invocó el fuego maligno, su nariz comenzó a sangrar debido a toda la magia que drenaba de un mago que, aunque poderoso, era sobre todo inexperto en el arte de lanzar hechizos de naturaleza más… pesada. El fuego ardía en su piel y por un instante pasó por su cabeza la necesidad de ser engullido por las mismas llamas que destruían un pedazo del alma de aquel hombre que se llevó a sus padres. Tenía que arder junto a…

—Ignora esos pensamientos Harry —la voz de Tom lo sacó de sus cavilaciones—. Es su forma de defenderse.

Finalmente, algo oscuro pareció salir del anillo chillando con tanta fuerza que la cabeza ya palpitante de Harry sintió cada eco como si estuviesen gritando en su oreja, extinguió el fuego y sólo entonces se permitió relajarse.

Uno fuera.

Harry cerró los ojos, sin darse cuenta de que había alguien acercándose a su ubicación.

—Espero que no estes muerto, Potter —murmuró una voz—. Mi hermano estaría muy decepcionado si eso ocurre en mis manos.

Notes:

Hola, consideren este capítulo como el cierre del PercyFest (semana de cumpleaños).
Iba a actualizar el día 14 de enero, un día después de mi cumpleaños sin embargoo, pasaron muchas cositas.
Entre ellas es que, si no están enterados, estoy estudiando para ser docente de primaria, pero entre tanto mi universidad tiene un centro de idiomas y como soy nivel avanzado de inglés, me ofrecieron un contrato como teacher de inglés omggg. ¿Será esta mi señal para comenzar a traducir Mr. Lightning? No lo sabremos, lo que sí haré será corregir los capítulos porque necesito rescatar puntos clave de la trama y me ayudará a refrescar ideas que perdí mientras hago algo bueno por la obra.
En una nota tanto preocupante como divertida, mientras estaba reescribiendo la segunda mitad de este capítulo, precisamente mientras se lee "Cuando invocó el fuego maligno, su nariz comenzó a sangrar...", en fin, estaba reescribiendo esa parte y oh sorpresa, mi nariz comenzó a sangrar, supongo que tengo que volver a revisar mi porcentaje de glóbulos rojos otra vez, o tal vez sólo fue una muy MUY grande coincidencia.
Los amo, espero les haya gustado, y muchas gracias a cool2002 por las felicitaciones en mi cump!!

Chapter 38

Summary:

Harry despierta, Zeus visita a sus hijos y se gana un juicio... en ese orden.

Notes:

Cuando escribí este capítulo estaba bajo los efectos del alcohol y no me arrepiento de absolutamente nada. Lo corregí, aunque, porque estaba tan mal escrito que tuve que reescribir cosas enteras porque no se entendían.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

Cuando Harry despertó, se topó con unos ojos bien conocidos de tono marrón cálido, mismos que lo miraban con una mezcla de enojo y preocupación.

—Buenos días, Harry —dijo Michael Yew, el hermano mayor de Theo y encargado de la enfermería—. Considérate afortunado de que haya estado de paso por ese claro convenientemente apartado del campamento y, además, ignífugo, mientras usabas magia desconocida. Toma tu roca misteriosa, la recogí por ti.

Harry tuvo la decencia de parecer avergonzado mientras recibía la joya familiar de Tom. Bien, fue un mal cálculo no avisarle a nadie que estaría usando magia que, en primer lugar, nunca había usado y, en segundo lugar, que requería de gran esfuerzo mágico. Se declaraba culpable, pero eso solo significaba que había un horrocrux menos que destruir.

—Lo siento, Michael, no había pensado…

—Nunca lo haces, continúa.

Harry suspiró. Algo sobre Michael era su brutal sinceridad y la forma en la que hablaba sin miedo de nada —ni de nadie—.

—No había pensado en las implicaciones de hacer magia de ese calibre sin haberla hecho antes y… debí decirle a alguien lo que haría- y dónde, supongo.

—Disculpa aceptada —dijo, con una sonrisa torcida—. Por órdenes del médico, tienes prohibido hacer uso de tu magia y, mi padre no lo quiera, de tus habilidades de semidiós. Quédate un rato más en la enfermería; puedes salir a la hora de la cena. Intenta descansar.

—¿Qué…?

—¿… día es hoy? Cinco de agosto, señor rayo. Ahora bebe este néctar y duerme un poco más. Realmente necesitas dejar de ponerte a ti mismo en peligro de forma tan tonta.

Harry estaba un poco sacado de quicio. ¡Había dormido durante casi tres días! Si la forma mágica de deshacerse de los horrocruxes era así de extenuante, no quería saber qué depararía para él seguir cruzándose con estos durante el resto de su caza. En primer año, cuando se enfrentó a Quirrell, había utilizado a Aktína para rebanar su cabeza y había funcionado de maravilla; además, también podía herir a Tom con ella. Tal vez debería ceñirse a utilizar solamente a Aktína para esta misión.

Qué… complicado.

Se levantó de la camilla después de que Michael saliera de la enfermería. Se acercó a la mesita y tomó con manos temblorosas el vaso con néctar antes de bebérselo con rapidez, sintiendo el cálido y agradable sabor de la cerveza de mantequilla con jengibre, el favorito de Hermione. Corrió al pabellón y aceptó su comida, dejando la mejor parte para ofrendarla a Tánatos, como primer éxito en la misión.

Michael hizo una mueca desde la mesa de los niños de Apolo, pero Harry lo ignoró lo mejor que pudo mientras comía rápidamente todo el contenido que quedaba en su plato y bebía hábilmente el contenido de su vaso. Se sentía significativamente mejor después del néctar y una comida de verdad.

Quizá ignoró un poco a Percy, pero fue sin intención; necesitaba irse a Inglaterra para poder encontrarse con su padrino y los Granger en… ¿siquiera sabía qué hora era? Lanzó un tempus y se sintió más presionado, pues tenía menos de quince minutos para preparar su baúl e irse si quería estar a la hora acordada con su padrino.

Entró a su cabaña y sacó su baúl de debajo de su litera y, mientras se disponía a arrojar cosas dentro sin ningún orden aparente, Thalia entró.

—El engendro de Poseidón me hizo pucheros porque te fuiste sin hablar con él ni dirigirle la palabra.

—Voy tarde —fue lo único que salió de su boca—. Mañana es la tonta audiencia y tengo que estar en casa de Mione en menos de quince minutos para poder ir a casa de mi padrino.

—¿No puedes hacer tu magia y aparecer directamente con tu padrino?

—Ojalá fuese así de fácil —gruñó—. La casa tiene un encantamiento Fidelius; tiene que revelarme la ubicación primero y hacer un traslador nuevo que me pueda llevar directo a la casa.

—Creo que puedes llegar unos minutos tarde, Harry —murmuró Thalia—. No dejes a tu novio esperando.

Harry sintió cómo su cuello y sus mejillas comenzaban a calentarse; no había anticipado que la lógica de Thalia la llevaría a creer que él y Percy eran algo en ese momento. Pero… tal vez esa era la imagen que proyectaban. No lo malentiendan, Percy realmente le gustaba; era un chico vivaz y muy dulce, pero… Theo también le gustaba y lo hacía sentir un poco mal darle sus afectos a Theo cuando Percy no estaba y viceversa.

Cerró su baúl de golpe, colocando las cerraduras pertinentes antes de mirar a Thalia a los ojos. Un vibrante azul eléctrico chocó con sus ojos esmeralda. Su hermana no parecía perturbada en lo más mínimo mientras se hacía a un lado para que pudiera salir de la cabaña, topándose casi de inmediato con Percy.

—Me diste un susto tremendo —dijo el hijo de Poseidón—. Mike regresó corriendo contigo en brazos mientras cantaba y… dio miedo, supongo.

—Sé que es horrible que me veas actuar como si nada ahora, sin dirigirte la palabra. No fue mi intención, Perce. Pero mi padrino me espera y mañana será un día muy… decisivo para mí.

Percy rodó los ojos; después le dedicó una sonrisa.

—No me tienes que dar explicaciones, bobo. Solo… cuídate. Me molestaré si vuelves a ser llevado de esa forma a la enfermería por cualquiera de los hijos de Apolo, o cualquier otro campista en general.

Harry se rio tan bajo como pudo antes de inclinarse para besar a Percy, en la mejilla, por supuesto.

—Tengo que irme, Perce.

—Saluda a Theo por mí, no tuve tiempo de despedirme el otro día.

En el corto tiempo que Harry estuvo fuera, el ambiente dentro de la cabaña pareció cambiar. Pronto descubrió el porqué.

Zeus estaba ahí.

Thalia lo miraba con ojos desorbitados y el ceño fruncido, como si fuese la razón de todos sus horrores.

—Niños —fue lo que salió de la boca del dios—. Veo que ya se conocen.

Harry respiró hondo y exhaló con suavidad. No tenía tiempo ni ánimos de escuchar cualquier cosa que su progenitor divino tuviera para decir. No estaba interesado; francamente, esperaba que la última vez que apareció frente a Harry hubiese sido la última.

—Thalia despertó hace poco —dijo Harry—. Naturalmente, nos conocimos.

—Me alegra verte, hija mía —replicó, con los ojos fijos en Thalia.

Su hermana estaba completamente roja, como si no supiera qué hacer con toda la atención del dios.

—Nos llevamos bien, no nos matamos, podemos respirar el aire del otro —aseguró Harry—. Tengo que irme.

—Espera —pidió—. Quería hablar con ustedes sobre… la gran profecía. Harry, sé que tú estás descartado porque tienes tu propia profecía que cumplir, pero nunca podemos saber con el destino; ¿y si deciden cambiar su objetivo al último minuto? Sería la perdición del Olimpo.

Harry se acercó a su litera y tomó asiento. Thalia se sentó a su lado y ambos miraron fijamente a Zeus. El dios los observó en silencio antes de dejar escapar un suspiro.

—La profecía dicta que un hijo de los Tres Grandes llegará a los dieciséis años y, entre tanto, puede ser la salvación o la destrucción del Olimpo.

—Tengo muchos sentimientos encontrados respecto a los dioses —dijo Harry; Zeus alzó una ceja—. Pero ninguno que me lleve a tal extremo. Alabaster intentó reclutarme antes y, como le dije en aquel entonces, a pesar de que no tenemos una buena relación padre e hijo, no me interesa pelear contra los dioses, ni mucho menos destronarte.

—A mí tampoco —afirmó su hermana y, por algún motivo, Harry no creía en sus palabras. Había una pequeña espina que lo hacía retroceder al tono dudoso que había escuchado de la mayor.

El cumpleaños dieciséis de su hermana se acercaba.

—Estoy de tu lado, hermano —volvió a decir—. Estoy de tu lado.


—Audiencia disciplinaria del seis de agosto, sobre los delitos cometidos en el marco del Decreto para la Razonable Restricción de la Brujería en los Menores de Edad y el Estatuto Internacional del Secreto por Harry James Potter, residente en… redactado. Interrogadores: Cornelius Oswald Fudge, ministro de Magia; Amelia Susan Bones, jefa del Departamento de Seguridad Mágica; Dolores Jane Umbridge, subsecretaria del ministro. Taquígrafo de la Corte: Percy Ignatius Weasley. Abogado de la defensa… Sirius Orion Black.

Harry se encontraba bastante descontento, y eso era decir muy poco. Sus manos estaban atadas a los reposabrazos de la silla en la que lo obligaron a sentarse. Sirius tenía una mirada furiosa en los ojos mientras se anteponía entre él y el resto de los presentes.

—Señor Potter, ¿admite haber realizado un encantamiento patronus?

—Sí, pero…

—¿En presencia de muggles?

—Sí, sin embargo…

—¡Lo ha admitido! No es necesario todo este sinsentido.

—Señora Umbridge, me encantaría refutar esta tontería —algunas personas presentes jadearon ante las palabras de su padrino—. Ni siquiera le está dando tiempo para responder más de una palabra. Recordemos que el Ministerio tiene esa peculiar falla de no dejar que los inocentes se defiendan, así que cierre la boca y escuche, con todo respeto, por supuesto—

El juicio continuó, llamando a varias personas para realizar preguntas, mientras Sirius apelaba a que Dumbledore no lo había expulsado de Hogwarts y que, para mejor, había testigos mágicos en la escena.

—No vi directamente a los dementores, no —murmuró Tom, el barman del Caldero Chorreante—. Sin embargo, la sensación de desolación… el frío que te cala en los huesos…, sí, definitivamente se sintió como dementores.

—Los vi —murmuró Hermione—. Si Harry no hubiese estado conmigo, definitivamente yo habría lanzado el hechizo —dijo con fiereza—. Eran mis padres quienes estaban siendo atacados y le agradezco a Harry por pensar rápido y actuar en defensa de ellos.

Amelia Bones se encargó de lo demás, la corte votando a favor de dejarlo libre de cargos. Harry sintió que podía respirar mejor, pero no entendía el porqué del ataque de los dementores, si Fudge y Umbridge juraban que, de hecho, los dementores eran “trabajadores” del Ministerio.

No tenían motivos para atacarlo y Harry se sentía particularmente señalado.

—Vámonos, cachorro —dijo Sirius, abrazándolo por los hombros—. Volvamos a casa.

Notes:

Hola bebés :), había preguntado en wattpad (mi error) si debía de dejar el capítulo completo o dividirlo y al final me decidí por dividirlo, originalmente era sólo plática con zeus + juicio + tiara de ravenclaw, después cuándo comencé a editar el capítulo porque sí, ahora hago eso, me di cuenta de que en realidad no había dado continuidad a la escena final del capítulo 37 y, además, tampoco expliqué como funcionaba el "regalo" que tanátos le da a Harry, así que ahora queda como: michael + zeus + juicio y el capítulo 39 quedará como regalo de tanátos + guardapelo + RAB + hogwarts + tiara. En total el capítulo 39 tiene al rededor de 2.5 K y este capítulo tiene 1.7k... uf, si termino a tiempo y no tengo otros pendientes, mañana actualizó el capítulo 39 :)))

Además, quiero señalar que tanto en Wattpad como aquí creyeron que quien encontró a Harry fue uno de los tres grandes aka Hades o Poseidón y NOOOO, fue michael yew, el hermano del que hablaba era theo JAJAJ

Chapter 39

Summary:

Tanátos, guardapelo, RAB, back to howgarts, precisamente en ese orden.

Notes:

Disfruten, siempre aprecio un comentario :3 me motiva a seguir escribiendo

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

—Semidiós.

—Mi señor.

Harry observó como el dios alado se acercaba a él, después de aparecerse entre la oscuridad con su completa aura de misterio siguiéndolo. Se sentó sin fanfarria en la esquina de su cama, observando con aparente desinterés la disposición de la habitación.

—Veo que encontraste una de mis reliquias —mencionó, señalando con su barbilla hacia la mesita de noche, donde descansaba el anillo de la familia de Tom en su cajita de terciopelo. Se acercó a ella y la tomó con ambas manos, un aura oscura pareció enroscarse en la caja antes de atenuarse—. Deberás usarlo, para poder tener mi regalo. Sabrás hay uno en esta casa… de alguna forma debo sentirlo.

—Muchas gracias, mi señor —dijo Harry, mientras se acercaba al dios para tomar la caja de terciopelo de sus manos y poder ponerse el anillo.

Sintió como la magia palpitaba suavemente para realizar un ajuste en el diámetro del anillo, por lo que cuando se lo colocó este encajaba a la perfección en su dedo. Inmediatamente después el ardor prometido de tener un horrocrux cerca destelló, no era nada insoportable, pero era bastante incómodo y lo dejaba con esa sensación de compulsión que lo impulsaba a buscar aquello que lo estaba haciendo tener tal sentimiento.

—Espero que te sea de ayuda, estás haciéndome un gran favor con este, semidiós.

—Servirá, muchas gracias, Tanátos. Aprecio que se haya tomado la molestia de escucharme cuando hablaba con mi tío, y aprecio que se haya tomado el tiempo de hablar con mi progenitor divino para poder asignarme esta tarea.

Una mirada particular se hizo lugar en los ojos del Tanátos, pero desapareció tan rápido como llegó que Harry pensó por un momento que se había imaginado aquello; lo hizo pensar que esa mirada indulgente, de pena, no había sido dirigida a él.

—No fue ningún problema, en realidad —aseguró el dios alado—. No comprendo con qué alimentan normalmente los dioses las cabezas de sus hijos semi divinos, pero interferir un poco, escuchar una plegaria… eso nunca es un problema. Si necesitas algo, estoy a un rezo de distancia.

Harry observó como el dios se marchaba con algo complicado haciéndose nudo en su estómago. Salió de su habitación en silencio, sin atreverse a molestar de más a los habitantes de la casona —sin querer despertar al retrato de Walburga Black—. Observó como en la sala de estar su padrino se encontraba bebiendo lo que parecía ser whiskey de fuego a lado de un fuego crepitante. Siguió caminando hacia donde el ardor del anillo se volvía más pronunciado, topándose con un pequeño trastero con harapos en la base, ahí podía ver sin demasiado esfuerzo al elfo de la familia.

Un guardapelo con una letra “S” con forma de serpiente estaba colgado en su cuello.

—Kreacher —saludó Harry, sentándose junto al trastero. No demasiado cerca, pero lo suficiente para mantener en la mira al elfo doméstico que poseía el horrocrux. Para peor, lo llevaba puesto.

—Kreacher saluda al ahijado del amo traidor a la sangre —escupió—. Kreacher no sabe que es lo que trae a este niño al trastero de Kreacher, pero está invitado a irse lo más pronto posible —finalizó, antes de pensar por una fracción de segundo y añadir:—… señor.

—Tienes algo muy llamativo contigo, Kreacher. Ese guardapelo, ¿de dónde lo sacaste?

—El joven amo Regulus lo consiguió para que Kreacher lo destruya, su última voluntad y Kreacher no ha podido cumplirla…

Harry observó como el elfo doméstico, naturalmente ermitaño y gruñón, parecía lamentarse y a punto de llorar.

—Puedo ayudarte a destruirlo Kreacher, tengo una espada que puede darle fin. ¿Me contarás más de Regulus?

Kreacher habló, contándole que era un niño inteligente, que era muy valiente… pero que nunca pudo decirle que no a su querida ama Walburga, no pudo negarse cuando el señor oscuro reclamó al joven Black en sus filas. Kreacher le contó como el señor oscuro lo usó para esconder el guardapelo y cómo Regulus le pidió que lo llevara y tomó esa pócima por sí mismo y le pidió a Kreacher destruirlo.

—Luego el amo Regulus se bebió toda la poción... y Kreacher vio... co-como... el... el amo Regulus, era... arrastrado hasta el... el fondo del lago...

—No te preocupes, Kreacher. Sólo dame un momento, destruiré el guardapelo y cumpliremos la última voluntad de tu amo.

Harry tomó en sus manos el guardapelo una vez que Kreacher se lo ofreció, subiendo con cuidado las escaleras para no llamar la atención de su padrino. Cerró la puerta de su habitación con suavidad y dejó el guardapelo en el suelo de madera, antes de girar su muñeca y darle la bienvenida al peso bien conocido de su querida espada Aktína.

La punta de su espada se clavó profundamente en el metal que conformaba el guardapelo, rompiendo bruscamente su pequeña bisagra, Harry frunció el ceño con desagrado al escucharlo gritar, al escucharlo amenazar con destruirlo, tomando la forma de su padre para llamarlo un pésimo hijo.

—No eres más que un error, ¡¿lo entiendes?! Eres un error, ERES UN ERROR. Por eso nadie te ama, no tienes amigos que se queden, no tienes a nadie, maldita escoria.

Pero Harry había dejado de tomarle importancia, ya no le dolía.

Él sabía que en el fondo —muy, muy en el fondo— Zeus se preocupaba por él, había comenzado a aparecer más, había comenzado a esta más cerca tanto de él como de Thalia. Y sí bien Thalia era claramente la hija pródiga, a quien su padre más amaba pues había roto su propia regla de no interferir en asuntos mortales para que no muriera del todo… había un ligero aprecio.

Y le preocupaba, ¿a quién quería engañar? Estaba siempre tan preocupado de que Zeus nunca viese su valía, de que fuese sólo un error que cometió al meterse con el mortal equivocado. Las palabras que el horrocrux decía como forma de auto salvarse eran sin duda un golpe fuerte para sus sentimientos.

Porque, al final del día, por Thalia había interferido y por él… no tanto.

“Eres mío, sin importar tu relación con Zeus, eres mío”.

Pero había sido reclamado por la mujer que dio la vida por él.

Harry fue increíblemente amado- incluso ahora, mucha gente se preocupaba por él y aunque era difícil verlo, y, sobre todo, creerlo, Harry lo sabía.

—Tratar de atacar a mi talón de Aquiles no te funcionará —dijo mientras levantaba a Aktína y apuñalaba con fuerza lo que restaba del colgante—. Mi progenitor divino no usaría ese tono conmigo. Y te equivocas tanto… porque hay mucha gente que me amó y sobre todo, que ha aprendido a amarme como soy.

Un último grito antinatural abandonó al guardapelo, Harry hizo una mueca de desagrado, rezando para que Sirius no hubiese escuchado todo el estrepito escaleras arriba. Tomó un par de respiraciones profundas mientras sentía un dolor de cabeza abrumador, se dejó caer al suelo mientras inhalaba profundamente.

—Kreacher.

El elfo doméstico apareció frente a él, había lágrimas no derramadas en sus ojos mientras observaba el guardapelo destruido junto a él.

—El amo Harry Potter cumplió la última voluntad del amo Regulus, ahora podrá descansar en paz… Kreacher agradece al amo Harry Potter, los traidores a la sangre no son tan malos, Kreacher cree.


Esa noche, Harry fue atendido con mucho cuidado por Kreacher, le preparó un baño caliente y dejó una taza de té humeante a lado de su cama, con un par de galletas —con mucho mejor aspecto de lo que el elfo doméstico jamás le había ofrecido— y lo llamó una noche.

Se recostó en su cama, con uno de sus varios pijamas a juego que compartía con Hermione, dejándose mecer por el suave aguacero que caía afuera. Sus ojos se sintieron pesados y con justa razón se dejó llevar por Morfeo.

Entonces abrió los ojos, estaba en una habitación que reconocía en Grimmauld Place. Observó a su alrededor con atención, consciente de que este era otro de esos invasivos sueños de semidiós en los que robaba la identidad de alguien para ahondarse en una historia.

Harry sabía que estaba soñando, sobre todo porque ese no era su cuerpo. Nunca había sido tan alto, pero sabía que tenía la misma complexión de musculo magro que la persona a la que le estaba robando sus recuerdos.

—El señor oscuro necesitaba de un elfo doméstico —fue lo que salió de su boca—. Así que envié a Kreacher.

En sus manos estaba el guardapelo, pero algo en Harry sabía que ese no era el verdadero, puesto que lo abrió y guardó dentro una nota.

Para el Señor Tenebroso: Ya sé que moriré mucho antes de que lea esto, pero quiero que sepa que fui yo quien descubrió su secreto.

Caminó hasta la sala de estar, donde el árbol genealógico de la familia Black se exhibía con orgullo. Sus dedos se detuvieron un segundo sobre sí mismo “Regulus Arcturus Black”, antes de deslizarse suavemente hacia la izquierda, donde yacía el espacio quemado de su hermano mayor.

—Siri, prometiste quedarte siempre y protegerme, ahora estoy a punto de caminar hacia lo que puede ser mi muerte y tengo miedo de que nunca sepas que siempre tuviste la razón y me arrepiento.

—Kreacher, llévame a la cueva en donde el señor Tenebroso te dejó.

El elfo doméstico obedeció, una sensación de tirón en la parte baja de su ombligo le avisó que se estaban apareciendo. La oscuridad inundó su visión casi de inmediato, pero parpadeó un par de veces hasta que sus ojos se acostumbraron. En el centro de la cueva había un bebedero, donde seguramente estaba la pócima que Voldemort había hecho beber a Kreacher.

El elfo doméstico se acercó, listo para comenzar a beber.

—Kreacher, detente. Escucha la orden… la última orden que te dará tu amo.

Los ojos de Kreacher estaban brillantes con lágrimas, pero este asintió inmediatamente. Harry se acercó para darle el guardapelo mientras se agachaba a su altura y apretaba con fuerza sus manos.

—Voy a beber la pócima y tú, Kreacher, vas a cambiar de lugar el guardapelo con el horrocrux que está en esta vasija. Te irás de aquí y… y lo vas a destruir, a como dé lugar. ¿Me entendiste?

He robado el Horrocrux auténtico y lo destruiré en cuanto pueda.

—Kreacher… Kreacher cumplirá las órdenes del amo Regulus siempre.

Entonces comenzó a beber y a beber todo lo que había en la vasija, la sensación de desesperación incrementó cuando Kreacher fue quien terminó de hacerle tragar todo el líquido en la vasija. Lloró para que Kreacher lo matara, lloró y lloró mientras observaba como el elfo doméstico intercambiaba el guardapelo con la réplica que había conseguido.

Afrontaré la muerte con la esperanza de que, cuando encuentre la horma de su zapato, volverá a ser mortal.

Algo lo arrastraba, con fuerza. Su cuerpo se sentía adolorido mientras golpeaba contra protuberancias en el suelo rocoso.

Entonces…

Estaba en el agua y algo seguía arrastrándolo y ya no podía respirar, ya no podía.

No podía, no podía, no podía, no podía, no podía, no podía, no podía, no podía, no podía, no podía, no podía, no podía, no podía, no podía, no podía, no podía, no podía, no…

Sus ojos se sentían pesados, estaba al fondo en el mar. Había cuerpos a su alrededor, cuerpos de gente muerta hacía mucho tiempo.

Y ahora… sería uno de ellos.

Firma, R.A.B.


El primero de septiembre llegó con bastante rapidez para el gusto de Harry, sobre todo cuando había estado teniendo sueños tan… poco comunes. No era una intromisión a la mente de nadie, ni a los recuerdos de alguien. Se sentía más como un eco de algo que era, que siempre había sido. Tenía recuerdos frecuentes de la muerte de Regulus.

A veces despertaba con el pecho apretado, como si el agua aún parecía estar en sus pulmones y eso lo asustaba, porque los dominios de sus tíos eran una fuente de miedo para él, sentía pavor al pensar en ellos, ¿soñar que se ahogaba? Prácticamente un martirio.

El andén estaba tan lleno como siempre, había padres hablando con sus hijos, abrazando a los que se irían por primera vez como si fuese la última oportunidad que tendrían con ellos para abrazarlos y llenarlos de cariño.

Se preguntó en ese instante —aunque no por primera vez— si sus padres habrían hecho lo mismo, si habrían llorado al saber que su hijo se iría por varios meses para solo volver en vacaciones de invierno y de verano. Quiso creer que sí, porque fue amado enormemente por ellos.

El cielo, antes despejado, rugió con un trueno repentino, las nubes grises aglomerándose sobre el andén. Harry casi sonríe al saber que su padre lo estaba observando —casi—, porque se sentía un poco como en su fantasía poco realista en la que uno de sus padres lo despedía antes de que regresara a Hogwarts.

—Harry, ¿estás bien?

Harry respondió con un ligero sobresalto, no había notado a Hermione llegar, en realidad, se sentía un poco desconectado con su realidad inmediata porque estaba sintiendo… más. Se sentía como si el andén brillara más, como si la magia lo estuviera presionando a algo.

Apretó ligeramente su puño, lo suficiente para que pudiese jugar con su anillo. Se sentía… vacío, de una forma extraña, como si su cerebro estuviese por primera vez en mucho tiempo sin esa estática infernal que sólo lo hacía sentirse mal.

—Estoy bien, Mione. ¿Qué tal estuvieron tus vacaciones?

La castaña pareció no comprarse su quietud tan rápido, entrecerrando los ojos momentáneamente antes de apartar la mirada y tomar su mano para comenzar a subir al tren.

—El verano fue bueno, ya sabes. Hablamos a inicios de mes cuando nos encontramos en el Callejón Diagon, bueno, mamá y papá están planeando…

Encontraron un compartimento vacío y finalmente Harry sintió que esa presión desaparecía. Hermione siguió hablando sobre como sus padres habían ampliado su consultorio y estaban planeando en buscar una nueva casa, sobre como habían encontrado una agradable en Chelsea, sobre como estaban pensando en dejar una de las habitaciones para Harry.

Algo se calentó en su pecho, obligándolo a sonreír con todo el cariño que podía mostrar a su mejor amiga, a su hermana.

Poco tiempo pasó antes de que Ron, Draco y Tracey los encontraran, el tren había partido hace tiempo y la tarde estaba en su punto máximo, Millicent y Blaise fueron los siguientes en entrar.

Theo no estaba por ningún lado, y eso desconcertó un poco a Harry, puesto que siempre era de los primeros en notarlo en el andén.

Draco y Ron estaban sentados en el piso del compartimento jugando al Snap Explosivo mientras Daphne y su hermanita —que había decidido unirse a ellos— les contaban sobre una de las galas a la que habían atendido en la frontera francesa.

—Todos creían que Draco sería prefecto, pero en realidad parece haber sido delegado a Theo, supongo que debe de estar con los de primer y segundo año, haciendo rondas o algo así —chismeo Tracey—. Por eso Pansy tampoco está aquí.

—Hablé con el profesor Snape para no ser prefecto —murmuró Draco—. Padre estaba tan insistente en que sería castigado si no obtenía el emblema, así que simplemente cuando conocí la oferta… decliné. ¡En teoría lo conseguí! Sólo no lo mantuve.

Casi habían llegado al castillo cuando Theo finalmente se unió a ellos, lucía la insignia de prefecto en su uniforme con bastante orgullo, una sonrisa tímida en sus labios mientras saludaba a todos en el compartimento.

—Deberían de cambiarse, estamos por llegar.

Harry se puso de pie para buscar sus cosas, cuando repentinamente sintió un pulso casi incoherente por parte del anillo.

Entonces lo sintió, un pulso. Irregular. Inseguro.

No era el ardor familiar que le advertía de un horrocrux cercano. Era… distinto. Más débil, pero también más inquietante, como si no terminara de decidirse. El anillo se entibió apenas contra su piel, titubeante.

Harry frunció ligeramente el ceño, sacudiendo la cabeza como si pudiera desprenderse de la sensación. No dijo nada. Había sentido casi como un latido. La sensación desapareció casi tan rápido como llegó. Harry suspiró suavemente y salió del compartimento para cambiarse la ropa.

Cuando el tren comenzó a desacelerar, Harry seguía sintiéndose levemente inquieto; sentía como si algo lo estuviese esperando, la magia en el entorno se volvió más pesada, como si tratara de contarle algo. Cada cierto tiempo el anillo latía, se calentaba ligeramente y se enfriaba con la misma rapidez.

Harry inhaló profundamente, obligándose a mantenerse en calma mientras seguía al resto fuera del tren. El bullicio de los estudiantes, las luces, las voces… todo debería haberlo anclado a la realidad.

Pero no lo hizo.

Porque la sensación persistía.

No como una advertencia, mucho menos como un peligro inmediato.

Sino como…

Una espera.

Harry alzó la mirada hacia Hogwarts, sus torres recortándose contra el cielo oscuro. Algo en sus entrañas sentía que el castillo había cambiado. O quizá no. Quizá y sólo quizá siempre había sido así, pero había decidido mostrarse a Harry en el aquí y el ahora.

Notes:

Holaaaa, el capítulo 40 puede tardar un poco en llegar, estoy pasando por un bloqueo de escritor HORRENDO, además de que tengo ciertas situaciones pasando en el ámbito emocional que simplemente no me dejan seguir. Voy a actualizar Water lily on low heat mañana e intentaré (en serio) traer el siguiente chap para antes de fin de mes.
Aclaro que el capítulo 40 será donde me voy a tomar una pausa para bien, ya que reescribiré y terminaré de corregir los capitulos del 1 al 36ish más o menos de este fic.
Espero que les haya gustado, recuerden que pueden seguirme en twitter, a veces hago encuenstas para saber qué quieren que actualice @pers_yv :)
BESOS!!