Chapter Text
Harry no fue visto fuera de su habitación por dos días enteros, esperaba firmemente que sus amigos no se preguntaran a donde iba mientras se encontraba debajo de su capa de invisibilidad, de la capa de invisibilidad de su padre.
Harry había comenzado a explorar el castillo como forma de ignorar la información que ahora tenía, ahora tenía mucho sentido la manera en la que se sentía tan nervioso cuando estaba en cuerpos de agua —como cuando llegó por primera vez y tuvo que viajar en bote— o en zonas muy oscuras.
La forma en la que el clima cambiaba según sus emociones mas fuertes, aquellas veces en las que las tormentas eléctricas arrasaban con Privet Drive cuando aún vivía en Inglaterra, después de que su tío lo azotara o lo encerrara en su alacena sin comida.
La forma en la que sus ojos llevaban dos días sin volver al hermoso color verde esmeralda que tiene en los días normales, la forma en la que eran de un maldito color azul eléctrico, Harry odiaba tener los ojos de su padre divino cuando por once años sólo habían estado en él los ojos de su madre.
Harry se preguntaba, ahora, si a Zeus realmente no le importaba o si lo hacía por el acuerdo que tenían los tres grandes, aunque en el fondo sabía que era lo primero. Zeus es un dios omnipresente, en cualquier momento pudo enterarse de lo que estaba pasando su padre, tuvo la oportunidad de ir y contarle sobre el campamento él mismo, siempre pudo hacerlo, pero su decisión fue ignorar al mortal que cargaba a su hijo en el vientre, el mortal que se estaba muriendo porque se fue.
Harry sentía en su corazón el amargo sabor del rencor, Harry se sentía tan enojado porque tuvo que descubrir por su cuenta la naturaleza de su ascendencia.
Harry sabía que Zeus no tenía la intensión de reclamarlo a menos que se estuviera muriendo como lo hizo con su… hermana. Tal vez ese era su plan maestro, dejar morir a todos sus hijos —cuando podría ser mil veces más fácil que se guardara su cosa en los pantalones y dejara de tener sexo con los mortales— para que lo que sea que estaba por venir no recayera sobre él.
Harry le arruinaría eso, lo obligaría a tener que reclamarlo, lo obligaría a enfrentar el precio de sus errores.
Harry estaba feliz consigo mismo mientras irrumpía en la biblioteca prohibida, buscando información que Hermione le había pedido que buscara durante las vacaciones de navidad.
Una pequeña parte traicionera de la mente de Harry se preguntó si Zeus estaría orgulloso de él, por estar tratando de detener a Voldemort de robar lo que sea que estuviera en el castillo que pertenecía a Nicholas Flamel, se preguntaba si Zeus lo aceptaría de buena gana si demostraba su valía.
Harry sabía que era un pensamiento inútil y poco coherente, Zeus no se preocupaba por él, no se preocupó por su padre, sólo era un dios irresponsable que por algún motivo era el maldito rey del Olimpo.
Y entonces, Harry escuchó a Flich hablando con su jefe de casa, Harry se tapó la boca mientras trataba de no hacer ruido, retrocedió lentamente mientras Snape extendía su mano y hacia un movimiento de agarre.
Casi le quita la capa.
Harry caminó lentamente hasta perderlos de vista, pero por desgracia, tenía una suerte horrible, por lo que rompió por accidente una lampara.
Entonces Harry corrió.
Y corrió y corrió hasta que dio con una puerta medio escondida y se metió dentro de la habitación, suspirando cuando escuchó que los pasos se alejaban de él.
Se quitó la capa y se dio la vuelta, encarando un espejo, al acercarse Harry no pudo ver su reflejo, rápidamente desviando la vista para mirar hacia arriba.
Nada.
Volvió a mirar al espejo y decidió que mentía después de que dos manos se posaron en su hombro- en el reflejo del espejo.
A su derecha estaba su padre y a su izquierda estaba su madre, ambos le sonreían, su padre miraba el holograma sobre su cabeza con un poco de nostalgia, pero le sonreía de manera entusiasta.
Harry sabía que era mentira.
Harry miró de nuevo hacia arriba, pero esta vez hacia el marco del espejo, había una inscripción que Harry no podía leer, Harry no sabía por qué lo creía, pero se sentía importante.
Tendría que traer a alguno de sus amigos aquí para que le ayudaran a leer, mierda.
-
Entonces, Ron fue el indicado.
Durante el desayuno, al día siguiente, se sentó a su lado con la vista baja, no deseando que miraran sus ojos —los malditos ojos de su padre, no los de su madre. Harry extrañaba tener los ojos de Lily pero se sentía tan triste que sabía que no los vería en algún tiempo— y esperó a que notara que quería algo.
Lo hizo, eventualmente, después de comerse sus huevos revueltos y dos tostadas.
Harry no tenía hambre, no realmente, además… había pasado más días sin comer con los Dursley, tres días eran realmente nada. Había pasado tanto lamentándose que realmente no merecía tomar ni un bocado, sólo quería ayuda.
—¿Estabas enfermo, Harry? Desde hace tres días nadie te había visto fuera de tu sala común, ni siquiera para las comidas.
—Estoy bien, Draco me estuvo llevando comida de contrabando.
—Sé que eso es mentira, le pregunté ayer y dijo que sólo lo hizo dos veces y ambas rechazaste la comida.
—Bien… pero en realidad, todo está bien. Lo prometo, ¿puedes venir conmigo? Necesito tu ayuda para leer algo.
Ron lo miró un poco más a detalle, parecía estar luchando por decir algo, pero al final no lo hizo.
—Veo que usas el suéter que tejió mamá.
—Me gusta mucho, es suave y no pica.
Ambos salieron del Gran Comedor y Harry los cubrió con la capa, Ron comenzó a susurrar entusiasmado las características de las capas, murmurando sobre lo caras que eran y Harry sintió que podía relajarse así, escuchando a su amigo divagar sobre pequeñas cosas.
Llegaron a la habitación y Ron salió de debajo de la capa, acercándose al espejo para leer lo que sea que estuviera inscrito en él.
—Uh… dice: “Oesed lenoz aro cut edon isara cut se onotse” y… ¡wow! Me muestra como jugador de Quidditch… ¡soy el capitán y ganamos la copa de las casas…! Oh, lo siento. Espera… es un espejo. Los espejos voltean el reflejo por lo que se muestra inverso entonces la inscripción dice: “No muestro tu cara, sino de tu corazón el Deseo”.
Harry se sintió repentinamente mal del estómago.
¿Uno de los mayores deseos de su corazón era ser reclamado?
En ese momento, Harry se sentía como un impostor por anhelar algo de alguien a quien no le importaba.
