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Capítulo 14 – De regreso a Bellwood
Las últimas 3 semanas habían sido las más caóticas, y, paradójicamente, las más inactivas para el dúo de primas que anteriormente se odiaban, o, al menos, así había sido para Gwen. Dado que los Plomeros estaban lidiando con el desastre de relaciones públicas que supuso que la gente supiera que les habían estado ocultando la existencia de los alienígenas, ni Bel ni Gwen podían arriesgarse a salir, ya que los ciudadanos aún no confiaban en que los alienígenas pudieran ser buenos.
Era entendible el susto que guardaban, después de todo, enterarse de que seres extra planetarios vivían entre ellos, y hacía tanto tiempo, no era algo fácil de procesar.
Gwen, por su parte, había aprovechado ese tiempo en el que no podían salir a combatir el crimen, y en el que no parecían haber alienígenas hostiles, para seguir practicando con el omnitrix como pudiera. No tenía muchas más cosas para las cuales dedicar sus días, excepto, además, de salir con Bel y Rook, y Kevin cuando encontraba tiempo.
…Los padres de ambas estuvieron muy orgullosos en cuanto supieron cuánto se habían unido durante ese tiempo…
Bel, por su parte, seguía estudiando magia de forma consistente y tratando de mejorar. También salía con Rook cada vez que podía, y, aunque parecían ser salidas amistosas al principio, había algo en su relación sobre lo que no estaba segura. Tampoco podía decir que le disgustara; habían compartido mucho juntos, y lo seguirían haciendo, puesto que Rook seguía buscando fugitivos del gremio de los tres soles, buscando encontrar sus cuarteles centrales.
Pero, por otra parte, al regresar a Bellwood, se había hecho evidente en la pelicastaña la necesidad de hablar con su mejor amiga, la tenista asiática… Pero, ¿cómo decirle que ella era la chica de la máscara felina? A todo eso no había ayudado que, aunque ella tenía una perspectiva normal sobre los alienígenas, el resto de su familia parecían decididos a que los alienígenas eran, en su totalidad, malvados. En resumen, no había hablado con Julie, y no sabía cuándo lo haría…
En la base de los Plomeros que existía por debajo de la “plomería” de su abuelo, Gwen se encontró con este y con el magistrado Patelliday. Aparentemente, tenían noticias para ella y para Bel.
La sede de Bellwood había sido mejorada de forma significativa, en una iniciativa por descentralizar sus actividades de la sede de Miami y cubrir más terreno. Ahora contaba con la misma tecnología que dicha sede en la que habían estado antes, y sería la nueva sede sobre la que trabajarían tanto Gwen como su prima.
- ¿Qué pasa, abuelo? – Preguntó la pelirroja
- Estamos esperando a tu prima, ¿dónde está ella? – Pronunció el magistrado Patelliday, disconforme con el hecho de que llegara tarde, pero bueno, Bel ya era así de antes
Parecía que había hablado de Roma, ya que la mencionada ya había llegado.
- Disculpen – Gwen no la había visto hacía un par de días, y podía notar que se veía pálida. Aunque, inicialmente, sospechó que se debía a la falta de sol, ya que no había salido mucho - ¿Hay nuevas noticias?
- Sí. El organismo superior dice que podrán volver a salir la semana que viene – Dijo su abuelo, feliz de que, al fin, la situación estuviera mermando – Eso sí, aún tendrán que ocultar su identidad. Gwen, tenemos un traje preparado para ti, para que guardes tu secreto incluso cuando pierdas tu transformación.
- Como auténticas superheroínas – Mencionó la pelirroja, mirando a su prima a su lado
- Pero, antes de llevarte a que te lo pruebes, tengo una última cosa que decirles: cuando vuelvan a salir, acepten hablar con todos los civiles que puedan. Respondan sus preguntas, incluso a los medios, y hablen desde el corazón. El organismo superior cree que podrá ayudar a que la gente acepte a los Plomeros más fácil.
Bueno, eso era algo con lo que podían lidiar, o, al menos, la pelicastaña ya lo sabía, ya que, en secreto, había estado saliendo para combatir el crimen, pero desde un punto más oculto. Nadie sabía que era ella, nadie sabía que había un alienígena involucrado, pero sí sabían que, de repente, la mayoría de los criminales de Bellwood estaban teniendo muy mala suerte.
Sólo había una persona que sabía de esas actividades, y ese era Kevin. Si en alguien confiaba para hablar sobre algo que iba en contra de las reglas, era en el ex contrabandista.
…Sin embargo, ningún secreto puede mantenerse por siempre…
Sacudiendo su cabeza para dejar ir sus pensamientos, acompañó a Gwen a probarse su traje. Por allí también estaba Rook, quien le dio una mirada que le dijo que ya sabía lo que había estado haciendo… Oh no… ¿Había sido descuidada? ¿Habría rumores? Pero no era momento para hablar de eso, era momento de que Gwen se probara su traje, y, la verdad, aunque simple, era hermoso.
Era un traje negro y turquesa, de tipo enterizo, de mangas cortas, hecho de un material resistente (aunque no sabían cuál era), pero lo bastante holgado como para ser cómodo. El negro, por su parte, parecía ser la base, y, desde el cuello, salía una línea turquesa hacia abajo, extendiéndose hacia sus piernas, llevaba, además, un cinturón blanco que tenía la placa de los Plomeros como hebilla. Sus botas eran altas, faltándoles un par de centímetros para llegar hasta sus rodillas, y eran negras con una línea blanca al centro (el blanco también estaba en la punta), y suelas que eran del mismo color turquesa que su traje.
El traje venía acompañado de un antifaz igual de turquesa, que cubría los rasgos faciales necesarios para no ser identificada.
- Se ve genial, gracias – Le dijo a quienes habían hecho el traje – Iré a practicar un poco con él.
- Espero que sea cómodo – Le dijo su prima, entusiasmada
En cuanto Gwen salió de su vista, ella y Rook se miraron; tenía mucho que explicarle al chico de aspecto felino. Para poder hablar en condiciones, decidieron salir a caminar. La tarde era tan calurosa como se podía esperar de una tarde de verano, pero soplaba cierto aire fresco que la hacía soportable.
En todo ese tiempo, Rook estuvo usando la misma tecnología que había usado Azmuth para adoptar una forma humana cuando tenía que salir, para así no ser descubierto. En su forma humana, era un chico igualmente alto, de cabello negro, ojos dorados y piel blanca como la nieve… En cualquiera de sus dos formas era atractivo.
- ¿Por qué no me dijiste que estabas saliendo por tu cuenta? – Interrumpiendo sus pensamientos, el revonniano empezó la conversación – Pude haberte ayudado.
Por el tono que tenía su voz, Bel claramente podía deducir que estaba molesto. Aunque el alienígena junto a ella no expresara sus emociones de la misma forma que los humanos, o al menos no a través de la voz, la expresión de su rostro y las palabras que elegía dejaba claro su mensaje.
Bel detuvo el paso, sentándose en un banco que había en una plaza, justo por debajo de un árbol, y Rook hizo lo mismo.
- Lo siento. Como estaba en contra de las reglas, pensé que sería mejor si sólo Kevin y yo sabíamos… Además, son criminales comunes, no creí que necesitara a alguien más – Saber que Levin sí tenía conocimiento de las recientes actividades de Lucky Girl le hizo sentir algo… Extraño, como si un extraño fuego quemara su corazón – Supongo que aún no me acostumbro a hablarle de mis cosas a otros. Antes de que todo esto pasara, Kevin era la única persona a la que le decía todo, ni a mis padres… - El Plomero recién graduado pudo ver que genuinamente se arrepentía – Pero tú me dijiste todo, así que debería haber hecho lo mismo. Lo siento, de verdad.
- Entiendo, a veces la familia puede ser lo más complicado de nuestras vidas, aunque no debería – Su tono la alertó de que, por lo que parecía, él también tenía una historia con su familia
Sin embargo, no se atrevió a preguntarle nada, por lo que sólo puso su mano en el hombro del mayor, quien decidió darle un abrazo, a pesar de todo ese calor que inundaba la atmósfera. Era un abrazo tierno, un abrazo en el que le demostraba que le perdonaba por no acostumbrarse a ser una persona más confiada, un abrazo en el que se comunicaban mutuamente lo mucho que se entendían.
A partir de ese momento, Belinda Tennyson había aprendido a contar con Rook Blonko, aunque realmente no lo necesitara para combatir criminales humanos y comunes.
- ¡Bel! – Una voz conocida para la mencionada interrumpió ese momento – Qué bueno verte.
- Julie… Hola – Dijo, nerviosa. Rook pudo notar fácilmente que estaba pálida, y sudaba más de lo normal - ¿Cómo te fue en tus prácticas?
- Bien, estoy segura de que podré ganar ese torneo. Pero, ¿quién es él? No sabía que tenías novio – Dijo, de forma pícara, lo cual les causó un sonrojo a ambos
- Nosotros no somos…
- Oh, entiendo – Dijo, viendo el nerviosismo de su amiga – Sólo cuídate mucho, ¿sí? Todo el mundo enloqueció desde que se supo de los alienígenas, y de esos Plomeros. Nos vemos otro día – Dijo, antes de alejarse. Rook, por su parte, le miró preocupado
- ¿Te sientes bien? – Al poner su mano en su frente, notó que estaba hirviendo, más de lo que esperaba para la temperatura que había – Deberíamos ir a tu casa, hace demasiado calor aquí.
- Sí, ir a casa estará bien… Necesito… Descansar un poco.
Su actitud también estaba comenzando a ponerse extraña, aunque Rook ya sabía que no era por algo que estuviera ocultando. De hecho, ni siquiera parecía ser consciente de por qué se sentía mal. Rook decidió cargarla cual princesa, sin importarle si la gente los veía.
- ¿Crees que puedas estar de pie para abrir la puerta? – Dijo, a sabiendas de que, a esa hora, los padres de Bel estaban trabajando, y no había nadie en casa
- Sí. Gracias Rook.
Cuando abrieron la puerta, Bel se dirigió directamente hacia su cuarto, mientras Rook prendía el aire acondicionado central de la casa (típico de las casas estadounidenses, parecía). Cuando la siguió, se encontró con que se había recostado en su cama, y con que su respiración estaba acelerada.
Por un momento, el revonniano se preguntó si realmente el calor había tenido que ver; Bel estaba vestida adecuadamente para el verano, usando un crop top con patrones de palmeras y playa, unos shorts de color blanco, y un sombrero azul para cubrirse la cabeza, el cual se había sacado junto a sus sandalias antes de recostarse. Se veía muy linda con esa vestimenta, pero ese no era momento para ese tipo de pensamientos.
Rook se acercó a ella, agachándose en cuclillas a su lado.
- ¿Quieres que te traiga una bebida fresca? No es ningún problema, en serio – La anodita giró su cabeza en la cama para mirarle, y sacó su brazo izquierdo para acariciar su mejilla (en forma normal, ya que había desactivado el dispositivo que le daba forma humana), y, después, asintió con la cabeza
- No importa el dónde y el cuándo, tú siempre eres una gran persona, Rook – Aquellas palabras le resultaban confusas, por lo que pensó en que tendría que llamar a Gwen y a su abuelo
Bel, por su parte, se sentía mareada. Sentía que todo en esa habitación daba vueltas, y, a su vez, que ella daba vueltas. El concepto mismo de la realidad parecía deformarse a su alrededor, pero Rook seguía normal… Entonces… ¿Estaba todo en su mente?
- No – Esa voz masculina interrumpió sus pensamientos acerca de que se había vuelto loca. Pero en la habitación no había nadie más – Todo es real, y, a la vez, son muchas realidades a la vez. Por ahora, lo único que tienes que saber es que estarán bien, todos en tu universo. Eventualmente lo entenderás.
- Quién… Eres – Susurró como pudo
- ¿Sientes a alguien más cerca? – Preguntó Rook, llevándole un jugo de naranja que se incorporó para poder tomar
- Una voz… La voz de un hombre… Él decía que… Estoy sintiendo distintas realidades… O no sé, no sé bien qué estoy haciendo – Era verdad, no sabía si las estaba sintiendo, si de alguna forma viajaba entre ellas, o qué hacía
- Debe tener que ver con cuando abriste el portal hacia el otro universo. No te preocupes, llamaré a Gwen y a tu abuelo.
Su cabeza dolió en una punzada espantosa, y su condición escaló a recibir visiones de otras personas de otros universos, pero, principalmente, de otros “Bens”. ¿Sería eso? ¿Finalmente descubriría cómo podía abrir portales a otros universos?
Gwen apareció sin que nadie tuviera que llamarla, atravesando la ventana como “Frío”. Nuevamente, su “conexión” parecía golpear algo en ambas.
- Sentí que algo no iba bien – Dijo, sin volver a ser normal, sólo por las dudas - ¿Qué pasó?
- Puedo ver muchas realidades, muchas… O tal vez estoy viajando entre ellas de alguna forma, no sabría decirlo… - Sus ojos brillaron levemente en rosa. Su condición seguía escalando, y ni siquiera sabían de qué se trataba
- Te llevaré al cuartel – Dijo la voz susurrante y amenazante del necrofriggian
- Las veré allí.
Mientras tanto, un chico ojiazul, de castaños cabellos, se recuperaba de lo que parecía ser un encandilamiento repentino, sólo para abrir los ojos y descubrirse en una Bellwood donde las cosas no estaban en los mismos lugares que en la suya.
- ¿Tú también cruzaste? – Dijo un chico que llevaba una armadura ligera de color negro y verde, con un arma a su espalda. El ojiazul reconoció a ese chico…
- ¿Ben sin reloj? ¿Cómo llegamos aquí? ¿Qué universo es este?
- No lo sé, pero mi placa muestra que la base de Bellwood existe. Vamos allá, deberían poder ayudarnos.
…Continuará…
