Chapter Text
Capítulo 27 – Galvan Prime
El avanzado sistema de defensa galvánico detectó fácil y rápidamente la intrusión de la bruja de aura azul, quien había abierto un portal hasta allá y convocado a algunos familiares, que tenían la forma de aterradoras gárgolas voladoras, de piel de piedra enteramente negra y ojos azules brillantes.
- Queridos Galvan. A pesar de que mi intrusión sugiera lo contrario, no quiero hacerles daño… Aún – Por alguna razón, su voz se escuchaba en todo el planeta, como si llevara un amplificador sin hacerlo – Si quieren conservar su integridad, sólo tienen que entregarme un amplificador universal Galvan.
- Estás loca si crees que te daremos algo, bruja – Expresó el encargado de seguridad a través de unas pantallas galvánicas para comunicación masiva, no sin antes haber llamado al primer pensador – Lo único que vamos a darte es la oportunidad de entregarte pacíficamente – Varias armas de tecnología muy avanzada fueron apuntadas hacia ella, haciéndola enojar
- Para que conste: traté de ser razonable – Dijo, antes de que tanto ella como sus abundantes gárgolas empezaran a atacar distintos puntos importantes del planeta de esa especie
Sin embargo, la estructura que le importaba era una sola, y eran los mismísimos cuarteles de Azmuth. Sin este para detenerla, y teniendo en cuenta que habría una ventana de tiempo entre el envío de los mensajes de auxilio y su llegada, aprovechó para abrirse paso hacia su objetivo lo más rápido que pudo.
Pero, aparentemente, no lo bastante rápido, sintió que Azmuth, Gwen, Max y Kevin se hacían presentes, por lo que era cuestión de minutos hasta que aparecieran más Plomeros, o incluso Bel y Rook. Interpuso un escudo muy fuerte e invocó más gárgolas, con la esperanza de que eso los detuviera el tiempo suficiente, pero, si hacía falta enfrentarlos, lo haría.
- ¿Dónde está ella? – Le preguntó Azmuth al encargado de la seguridad
- Se dirige hacia su laboratorio, primer pensador.
- Entonces, es la hora – Dijo, usando el omnitrix para convertirse en XLR-8 – Espero que Bel y Rook lleguen pronto. Kevin, ven conmigo. Vamos a tomarla por sorpresa.
- Llévame contigo. Recuerda que ese es mi laboratorio. Sé muy bien cómo usar todo lo que tengo – Dijo con cierta expresión de picardía, mientras Kevin absorbía metal para después cargarlo firmemente con su mano libre
A toda velocidad, Gwen siguió el camino de los ataques de la hechicera enemiga hasta que se encontró con el gran escudo y las gárgolas que estaban por detrás de este, que reaccionaron con furia nada más verla…
- ¿Gárgolas? Hay algo que no está bien – Expresó Gwen, con preocupación – Esto no es ella, puedo sentirlo.
- Bueno, manipular las almas de las personas de toda una ciudad con un libro oscuro no podía no tener consecuencias – Expresó Azmuth, señalando lo obvio – Ya sabes que esto es una distracción, Gwendolyn, déjanos a Levin y a mí, y sigue a Aurora – Gwen tocó el omnitrix para convertirse en Feedback y así tratar de absorber la energía del escudo
Mientras que Kevin enfrentaba directamente a las gárgolas, que traspasaron el escudo para pelear, Gwen usaba toda su fuerza de voluntad para soportar toda la carga que recibía de estar absorbiendo un escudo tan poderoso.
- No te molestes, Gwen. Sólo te harás daño – Había algo siniestro en su voz que antes no estaba allí. Era evidente que jugaba con ella, y, a pesar de ello, pudo absorber toda la energía del escudo sin sobrecargarse. Podía guardarla para un buen ataque, pero aún esperaba poder hacerle ver que las cosas ya se estaban saliendo de control
- No tienes que hacer esto, Aurora. Esta cruzada te está cambiando… Estas gárgolas no te representan. Por favor, para – Dijo, corriendo hacia la dirección en la que sabía que estaba
Como si la hubiera invocado, Bel apareció a su lado, ya con el amuleto y en su forma de energía. Se estaba controlando bien, pero aún necesitaría moderar su fuerza por si podían razonar con Azul. Gwen sonrió, feliz de verla, con ella, ya eran dos personas que tenían nuevos poderes adquiridos especialmente para derrotar la locura que estaba causando la mayor.
A medida que se acercaban, el amuleto parecía aumentar la intensidad de su brillo, y Aurora lo sintió… No, necesitaba más tiempo, encontrar ese amplificador estaba siendo más difícil de lo que había pensado…
Buscó la solución a su problema en el libro tras invocarlo a su lado, y sonrió con malicia cuando la encontró… El amuleto no podría hacerle nada si su portadora no podía usarlo…
Cuando Bel y Gwen entraron en el laboratorio de Azmuth, tuvieron inmediatamente la sensación de que habían caído en una trampa. Incluso la mirada de quien alguna vez fuera la doctora más popular del submundo estaba vacía, como si al reconfigurar las almas de los habitantes de Bellwood para llenarlos de empatía y compasión, hubiera entregado toda su capacidad para sentir ambas cosas.
- Como dije: no tienes que hacer esto – Por suerte, parecía tener suficiente energía para un buen golpe – Por favor, termina con esta locura, esta no eres tú.
- ¿Cómo puedes saber eso, Gwen? Apenas nos conocíamos – Cargó sus manos con energía azul, que, a su vez, estaba rodeada de bruma oscura, y miró a Bel, quien también cargó las suyas con energía rosa – Por la eterna angustia de las almas de los condenados, yo dicto que permanecerás dormida y alejada del mundo mortal, hasta que mi alma deje el mundo de los vivos – Un escudo hecho de pura bruma oscura la cubrió e impidió a Gwen atacar cuando esta lanzó su ataque en forma de un enorme rayo de poder azul de sus manos, y Bel respondía de la misma forma
El choque de ambas ondas generó un vórtice que Bel esperaba sólo ver en esos videojuegos de pelea donde dos luchadores medían quién era más fuerte con ese tipo de ataques estáticos. Pero, en ese momento, era ella la que estaba allí, y debía ser más fuerte, ya que el amuleto existía para contrarrestar el libro, pero no la hacía inmune a los poderes de este. Podía protegerla, pero no darle inmunidad.
Teniendo solamente segundos para decidir su siguiente movimiento, Gwen decidió que era el momento. Presionó el omnitrix para adoptar la forma del celestialsapiens. La forma del alienígena era la de una silueta humanoide (en su caso, femenina), que parecía tener las mismas estrellas y el vacío del espacio como “piel”, y ojos turquesas. Bel volteó a mirar brevemente, sin perder la concentración… Esperaba que pudiera ayudar en algo, porque no estaba segura de si realmente podía contra la potenciada Aurora.
Sin embargo, pasaron los minutos y no había respuesta de parte de su prima. Al laboratorio llegaron Azmuth, Max, Rook, y Kevin, los tres últimos buscaron combatir a Aurora para evitar que le hiciera daño a Bel, y Azmuth buscó escabullirse para buscar entre las cosas de su laboratorio algo que pudiera ayudarles a salir de la situación.
- ¿Realmente crees que puedes derrotarme con tu patética tecnología? Para lo único que servirá será para hacerme más fuerte. No te preocupes, el adormecimiento del alma puede alcanzar a dos seres vivos a la vez – Dijo, usando una de sus manos para atacar a Azmuth
Bel trató de usar todo su poder para detenerla de herir al Galvan, pero, al distraerse por una milésima de segundo para ello, el hechizo la alcanzó a ella, por lo que no pudo evitar que también alcanzara a Azmuth.
- ¡BEL! – Dijo el abuelo Max, mientras que la veía regresar a su forma humana y cerrar sus ojos, como si estuviera muy débil como para mantenerlos abiertos. Los latidos de su corazón se evidenciaban, ya que ese órgano tan vital estaba brillando, mostrando que aún latía. Lento, pero lo hacía. El anciano tomó a su nieta en sus brazos - ¿QUÉ LES HICISTE?
- Tranquilo, anciano. No está muerta… Digamos que, médicamente hablando, está en coma, pero su alma sufre a cada segundo, perdida en una oscuridad de la que nadie va a rescatarla. La única forma de salvarlos es matarme, y no lo lograrás – El dispositivo que había estado buscando voló hacia su mano tan pronto como pudo determinar dónde estaba – Guárdenlo profundo en sus cerebros: esto es lo que pasa cuando intentas evitar la llegada del paraíso sobre la tierra, ¿por qué no pudieron simplemente quedarse en sus casas?
Aurora era más que consciente que no podía enfrentarse al celestialsapiens, y que debía encontrar una forma de evitar que sus poderes la alcanzaran, antes de que Gwen pudiera llegar a una solución con las personalidades con las que debía tratar de esa forma.
Sin embargo, nada estaba más lejos de la realidad. Las otras dos personalidades con las que debía tratar, Serena y Bellicus, tenían opiniones tan extremadamente opuestas que sería imposible llegar a un acuerdo.
- Gwendolyn Tennyson, nos alegra verte al fin por aquí – Le dijo Serena en cuanto apareció flotando en ese espacio cósmico
- Pues a mí no me alegra, asquerosa humana – Expresó Bellicus
- Disculpa a Bellicus, él siempre es así. Mi nombre es Serena, ¿qué necesitas de nosotros, Gwendolyn?
- Necesito una forma de detener a Aurora, que está usando el libro magno de las Artes Oscuras, sin matarla.
- Oh querida, lo sabemos, créeme. Es terrible, me siento mal por ella – Era obvio por qué la personalidad que representaba de forma más extrema la compasión se sentía mal por las motivaciones de Azul, pero necesitaba llegar a una resolución rápida, la vida de Bel dependía de ello
- ¿Te sientes mal por alguien que es capaz de usar un libro blasfemo? Por qué no me extraña – Dijo Bellicus, nuevamente expresando su descontento – Además, ¿cómo esperas detenerla sin matarla? Tu prima jamás regresará si no la matas.
- ¿Qué?
Una visión que le fue mostrada por Serena le dijo a Gwen el terrible desenlace del combate inicial con Aurora, quien cada vez parecía más desquiciada y más poderosa.
- El hechizo que Aurora aplicó sobre Azmuth y Belinda se llama adormecimiento del alma. Mientras que sus cuerpos están vivos, sus mentes están dormidas, y sus almas vagan por un vacío oscuro, lleno de dolor, temor, y algo peor. La condición que la hechicera puso para que el hechizo se termine es que la mates.
- Pero nosotros somos el celestialsapiens, ¿no deberíamos poder revertir los efectos del hechizo?
- Bueno, esa es una petición totalmente distinta, y yo no la apruebo – Dijo Bellicus. A Gwen estaba empezando a dolerle la cabeza por el funcionamiento extraño de esos alienígenas
- Lo siento, Gwendolyn. Sin la aprobación de Bellicus, no podemos revertir los efectos del hechizo.
- Es mi prima, y también está Azmuth…
- La inteligencia más grande en 5 galaxias, sí… Bueno, el universo no lo extrañará, los Galvan seguirán su curso con o sin su guía. En cuanto a tu prima: su poder para enlazarse con el multiverso es lo único que la vuelve esencial, y puede seguir usándolo en ese estado, no veo por qué deberíamos sacarla de su sueño.
- Bellicus, ellos están sufriendo, minuto a minuto. Tenemos que ayudarlos, eso ayudará a todo el universo, y podremos hacerle la guerra a Aurora después… ¿Qué opinas?
- Que ellos estén sufriendo no es mi problema. Deberíamos concentrarnos en la hechicera. Tendrás que prepararte para matarla, porque sólo así detendrás realmente esta locura.
Bueno, aparentemente, los debates iban para largo, pero Gwen no pensaba irse hasta que pudiera llegar a la única solución ética. Ella una heroína, y los héroes no matan, ¿verdad?
En el universo Prime
La puerta de una habitación se abrió bruscamente, haciendo que otra versión de la pelirroja conocida como Gwen Tennyson se asustara, y dejara inmediatamente de besar a su novio.
- ¡BEN! ¿Podrías tocar la puerta por una vez?
- Tenemos que ir a la dimensión de Gwen 14. Todo está mal… - Usando sus poderes para escanear a Ben, Gwen Prime se dio cuenta de que tenía razón, y de que no estaba loco
- Tenemos que encontrar a una persona antes – Dijo, mirando a su novio con determinación. Pelearían esa batalla, y estarían juntos más tarde
…Continuará…
