Chapter Text
–No puedo creer que lo sacaste a la primera –exclamó Sirius impresionado.
–Yo tampoco lo creo. Hoy día me llegó el sobre temprano, pensé que era una broma.
Sirius se rió y tomó el carnet –Tenemos que celebrarlo –dijo feliz.
–Separaré tiempo en mi ocupada agenda.
Sirius volvió a reírse y le dió una vuelta al carnet.
–¿Entonces puedo ir donde quiera con esto sin romper la ley muggle?
Sirius le devolvió el carnet de conducir – La mayoría que saca este carnet son muggles estudiantes que necesitan ir a clases. Pero sí, puedes manejar donde quieras. Aunque como aún no eres exactamente mayor de edad, tampoco es como que puedas llegar a Francia o algo así.
Harry negó –Que flojera manejar tanto –dijo y guardó el carnet de vuelta en la billetera– Entonces si un policía muggle me detiene, simplemente le enseño mi carnet.
–Exacto, a menos que hayas excedido el límite de velocidad, allí le das un soborno –dijo Sirius y meneó de inmediato la cabeza– Ignora eso. Tienes que respetar cada norma Harry. Cada norma, no podemos hacer nada en contra de la ley muggle o mágica.
–Lo dice el animago ilegal –murmuró Harry y le dio una sonrisa inocente al notar su mirada indignada– Respetaré cada norma, lo prometo.
–Mas te vale Harry o sino ya no podré prestarte mi motocicleta.
Harry asintió y pensó vagamente cuando podría tener una propia –Padrino, tienes como 5, ¿No me puedes regalar esta?
–Tienes que esperar un poco más, Lils aún no me deja.
–Pero ya tengo el carnet...
–De todas formas estarás en Hogwarts, no podrías utilizarla si te regalo una.
–Cierto –recordó Harry y vió hacia la motocicleta– ¿Me la prestas por un par de horas?
–¿Dónde quieres ir?
–No sé, simplemente quiero manejar un rato. Seré cuidadoso.
Sirius se llevó una mano a la barbilla.
–Ten en cuenta que jugué toda la mañana con Teddy e hice que comiera todas sus verduras...
–Lo sé, lo sé.
–Me encanta ser niñero por supuesto y seguiré siéndolo, pero un incentivo me vendría perfecto.
Sirius se rió –Teddy ya tiene 11, ya no te va a necesitar de niñero.
–Y yo que pensaba cuidarlo en Hogwarts... pero veo que quizá no sea necesario.
–Espera, espera –lo detuvo Sirius– ¿Me estás chantajeando?
–Para nada –contestó Harry divertido y después de una sonrisa preguntó– ¿Entonces me prestas la motocicleta?
–Está bien –aceptó Sirius– Te presto la motocicleta, pero ten cuidado, solo da un par de vueltas y vuelve rápido, otro día hacemos un viaje más largo juntos.
Harry aceptó contento y tomó las llaves.
No tenía un lugar específico donde ir, no tenía a quien visitar, tampoco a quien recoger o llevar, simplemente manejó alrededor de la ciudad, evitó el tráfico, paró cerca de un parque con inmensos árboles que visitaba de pequeño y se compró un helado porque hacía demasiada calor.
Sirius tenía razón, no iba a poder manejar muy seguido y no podría llevar una motocicleta a Hogwarts, así que no tendría sentido pedir una con tanta urgencia ahora.
Solo por un par de segundos pensó que sería divertido ser un muggle y poder manejar al colegio, aún así se rió de su propia idea al darse cuenta que odiaría ser solo un muggle.
Tal como dijo, no se tomó mucho tiempo y todo salió perfecto, ya había manejado muchas veces antes, por supuesto que se sentía confiado, pero su padrino era un poco dramático.
–Tienes que prestármela otro día por más tiempo.
–¿Quieres utilizarla para una cita o algo así?
Harry se encogió de hombros –Quizá –dijo, pero estaba seguro que solo la utilizaría él.
Fue a casa después, tomó un rápido baño porque el calor del verano le molestaba demasiado y luego fue a la biblioteca, le había prometido a su papá Regulus que leería un libro en esas vacaciones, pero hasta ahora no había leído nada y ya no quedaba mucho.
Al entrar caminó hasta el centro de la biblioteca y giró la varita entre sus dedos tarareando una canción que tenía en mente desde la mañana, cuando se detuvo, señaló con la varita hacia el frente.
Por favor que no sea un libro aburrido pensó y lanzó el hechizo para que el libro volara en su dirección.
Entrevista con un vampiro fue el libro que la suerte eligió.
–Algún día te leeré –le murmuró y salió de la biblioteca– Algún día –repitió, pero no pudo evitar preguntarse si es que había alguna película que le podría ahorrar todas esas horas porque no se consideraba un gran lector.
–¿Al fin elegiste un libro?
–Sí.
–¿Qué libro?
–¿Por qué la curiosidad, pa? ¿Acaso hay libros de la biblioteca que no puedo leer? –preguntó Harry con una malvada sonrisa.
Regulus se cruzó de brazos –Si estás buscando maldiciones oscuras de nuevo...
–No saqué de esos.
–Entonces si te fuiste por los romances eróticos, debo recordarte...
–¡Pá! –se quejó Harry– Ya me dieron la charla de relaciones cuando empecé a salir con Ginny, no otra vez por favor.
–Solo digo que es normal que tengas curiosidad, pero...
–Pá –lo cortó Harry y negó con la cabeza– No sigas.
Regulus suspiró, parecía que tampoco quería hablar de ello así que asintió –¿Entonces qué libro elegiste?
–Un libro de tus amigos.
–¿Cuales amigos?
–Un libro sobre vampiros.
Regulus se rió y al recordarlo preguntó –Le aclaraste a tu profesor de historia que no soy un vampiro real y que solo es un tonto apodo porque soy pálido ¿Cierto? El otro día me saludó con mucha reverencia.
Harry se encogió de hombros –Es un fantasma, no tiene porque saber la verdad –dijo y le enseñó el libro– Este es, habla de vampiros, pero estaba en la sección muggle.
Regulus le dio una ojeada –No recuerdo haberlo leído.
–Eso es un crimen. ¿Cómo es posible eso, pa?
–No seas exagerado.
Harry se rió, tomó el libro y lo agitó –Leeré un par de capítulos y te cuento –le dijo y se fue hacia las gradas.
Pasando la sala, salió directo hacia la piscina y se sentó en una silla reclinable junto a su papá James.
Iba a abrir el libro cuando de pronto recordó algo así qué curioso preguntó –¿Quién es Narcissa...?
James saltó en su silla al escucharlo de pronto– ¿Por qué eres tan sigiloso? Me vas a matar de un susto.
–¡Buh! –exclamó Harry serio.
James se llevó una mano al pecho dramáticamente al sentarse –¿Sobre quién me preguntaste?
–Sobre Narcissa Malfoy –añadió al recordar el apellido.
James bostezó, casi se quedó dormido en todo el sol –¿Cómo? –preguntó sacándose los lentes de sol.
–En la mañana que estuve de niñero en casa de mis padrinos, vi que le llegó a Pads una carta de Narcissa Malfoy, no me suena ese apellido –explicó.
James se puso de pie haciendo unos estiramientos –¿No te acuerdas de ella? –le preguntó sorprendido– Es prima de Reggie y Pads.
Harry ladeó la cabeza confundido –Pensé que solo tenían a tía Andrómeda de prima.
James negó –Conociste a Narcissa cuando eras pequeño, seguro por eso no lo recuerdas. Hace... hace como unos 11 años se fue a Noruega, pero está mudándose de vuelta. Por eso los invitó a una cena –explicó y añadió con una mueca– Cena a la que Reggie nos obligará a ir, separa tu domingo, tienes que ir con nosotros.
–¿No te llevas bien con ella?
–Teníamos otros planes, tuve que cambiarlos y en cuanto a Narcissa... no tuvimos una relación tan cercana, pero recuerdo que era amable –respondió James– Con quien no me llevo bien es con su esposo, Lucius, es un arrogante, ya sabes... el clásico creído orgulloso de su apellido y status, no creo que haya cambiado eso.
–Pero nuestro apellido es mejor y tenemos más status ¿No? –preguntó Harry y por la mirada que le dió su papá él solito se respondió– No importa que apellido tengas ni cuanto dinero tengas. Sí ya lo sé papá, no me tienes que dar todo el discurso –pidió.
–Exacto Harry –contestó James estirando sus brazos– ¿Corremos un poco?
Ni loco pensó Harry y contestó levantando su libro –Estoy comprometido con otras cosas.
–Puedes leer más tarde, haz ejercicio conmigo ahora.
–Cuando tenga tu edad haré más ejercicio.
–No me trates como un viejo, apenas tengo 38.
–Tienes un hijo de 16 casi 17 años, eso te hace viejo –dijo Harry riéndose de él porque le gustaba molestarlo con la edad– Por cierto... no estaré hoy, ya le avisé a pa hace rato y a los elfos que no hagan cena para mí. Voy a salir con mis amigos en una hora, tenemos una importante reunión.
–Para haber roto con tu novia hace una semana estás demasiado animado.
Harry se encogió de hombros y le dió un vistazo a la piscina –Quizá soy un insensible como pa Reg.
–No le digas insensible.
–Él mismo se llama así.
–Aún así –murmuró James divertido y agregó– Deja a tus sentimientos ser libres y llora un poco, soy un buen hombro donde puedes llorar y contarme sobre los desamores.
Harry se limpió falsamente una lágrima –Ya está. He curado mi enorme corazón roto.
–Que bueno que Ginny se libró de tí –escuchó detrás suyo e indignado volteó a ver a su papá Regulus que añadió– Un día vas a tener realmente el corazón roto y no te podrás burlar de eso.
Harry volvió a encogerse de hombros –Imposible –dijo y volviendo a poner una sonrisa agregó– Como les decía, hoy saldré con mis amigos así que volveré un poco tarde.
–¿Hora? –preguntó James.
–2 quizá.
–¿2 de la madrugada? No mencionaste que ibas a una fiesta.
–Pequeño detalle... pero solo será una reunión que se extenderá un poco –les dijo con una inocente sonrisa –Es por el cumpleaños de Theo.
–¿El cumpleaños de Theo no fue la semana pasada?
–Sí, pero solo fue una cena aburrida.
–¿Entonces ahora harán una fiesta?
–Una reunión –señaló Harry.
–Por supuesto, solo harán una "pequeña reunión" –dijo James con sarcasmo y añadió serio– Ten cuidado, nada de beber y recuerda que aún no puedes hacer magia fuera del colegio.
–He hecho magia otras veces y nadie se ha enterado.
–Aún así recuerda que no está permitido hasta que cumplas 17.
–Ustedes han hecho peores cosas a mi edad.
Regulus se rió y dejó su toalla sobre una de las sillas reclinables –A mí no me metas en ese saco, yo seguí cada regla.
–Yo también –contestó James.
Harry se cruzó de brazos con una sonrisa –En la mañana que fuí donde mis padrinos estuvimos hablando de muchas cosas. No me contaste la vez que se escaparon de Hogwarts para ir a un concierto y de todas las fiestas que hicieron en la sala común de Gryffindor, con bebidas y hasta la madrugada incluso si tenían clases al día siguiente.
Regulus se rió –Tu pasado te persigue –le dijo a James.
–Yo no pensaba mucho... y Pads es un exagerado, no hacíamos tantas cosas, ignora todo lo que dijo.
–No... y de hecho, voy a hacer lo mismo. Voy a divertirme al máximo y disfrutar mi último año en Hogwarts, comenzando por estas vacaciones y no pueden oponerse.
James sonrió –Bueno... ese es el punto de la vida. Solo no te excedas.
–Exacto, disfruta, pero también piensa –pidió Regulus
–No se preocupen, tengo todo bajo control.
–¿Dónde será la fiesta hoy?
–Casa de abuela de Theo –contestó abriendo su libro y sacó su varita.
–¿Qué dijimos de hacer magia? –preguntó James.
–Solo es un hechizo de levitación, no cuenta como magia –contestó e hizo levitar los lentes de sol para ponérselos– ¿Papá te puedo robar estos lentes?
–Sí –contestó James y vio el libro– Hace tiempo leí ese.
–¿Era bueno?
–Lo recuerdo interesante. Lo leí para conocer datos extra de vampiros y molestar a Reggie con chistes de ellos –recordó James y Regulus le dió un juguetón golpe en el brazo.
Harry movió la cabeza divertido y levantó el libro –Pero este es del lado muggle, no conocen vampiros reales... –dijo y se quejó– Aunque nosotros tampoco.
–Ya conoces hombres lobo, no vuelvas con tus pedidos de conocer vampiros –dijo Regulus dejando su toalla sobre una de las sillas.
–Vale... –aceptó Harry y después de ver a sus dos papás lanzarse a la piscina, se echó en la silla, levantó el libro y leyó el primer reglón.
Ya veo... –dijo el vampiro, pensativo, y lentamente cruzó la habitación hacia la ventana.
Cerró los ojos por un instante después de leer eso, el sol caía perfectamente, la silla era cómoda y le relajaba pensar que aún le quedaban vacaciones antes de entrar a su último año en Hogwarts.
Cuando abrió de nuevo los ojos fue porque le cayó agua en la cara –No me echen agua –se quejó moviendo las manos y se dio cuenta que ya no tenía el libro.
–No puedo creer que te hayas quedado dormido.
–Estaba leyendo.
–¿Cuánto leíste?
–Un capítulo.
–Mentiraaa –canturreó James saliendo del agua y Regulus agregó– Hace media hora te quedaste dormido. Quizá incluso más.
–Solo fueron 5 minutos –se quejó Harry.
–5 minutos multiplicados por 10.
–He tenido un largo día.
–¿Jugaste quidditch de nuevo con Teddy? –preguntó James secándose el cabello.
–Sí, pero también manejé motocicleta y hacía un sol horrible, eso también me cansó.
–¿Tuviste más clases de manejo? –preguntó Regulus confundido y se lanzó un hechizo para secarse.
–No, ya no necesito más clases... de hecho...–Harry se dio cuenta que ni siquiera lo había mencionado– Hoy llegó mi carnet de conducir, aprobé todo. Puedo al fin ser un muggle al volante o un muggle en motocicleta.
–¡¿Qué?! –dijeron los dos sorprendidos al unísono.
–¡¿Por qué no lo dijiste antes?! –se quejó James.
–No lo sé... creo que estoy un poco deprimido porque aunque tenga el carnet no lo podré utilizar.
–Pero es todo un logro que obtengas el carnet –dijo Regulus feliz– Y a la primera.
–¡Tenemos que celebrarlo! –gritó James emocionado.
Harry se contagió de la emoción de ambos.
–Felicitaciones, Harry.
–Gracias, pa –dijo contento.
–No hagas planes para el fin de semana, tenemos que celebrarlo. Podemos hacer una especie de reunión familiar ¿Que te parece?
–Me encantaría –admitió y añadió porque no iba a perder la oportunidad– Pero como punto principal de la celebración, digo... podría tener un regalo.
–No voy a mentirte Harry –dijo James– No quiero que te ilusiones, aún no vamos a comprarte la motocicleta que tanto deseas.
–¿Realmente tengo que esperar hasta los 30 como dice mamá?
Regulus se rió –No será hasta los 30 como dice Lils. Solo sé un poco paciente, ni eres mayor aún en edad mágica.
–¿Entonces para mi cumpleaños?
–Como te dije, no te hagas ilusiones –pidió James.
Harry sonrió porque tenía un buen presentimiento.
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La fiesta en la noche por el cumpleaños atrasado, fue en casa de la abuela de Theo, la utilizaban desde hace años para reunirse porque siempre estaba vacía en vacaciones y no era mentira del todo cuando dijo que iba a ser una pequeña reunión, porque comenzó como ello, al principio solo eran Theo, Ron, Pansy, Daphne y él.
Se supone que allí también debería estar Blaise, pero no estaba, desde hace dos semanas que no lo veían, excepto Ron quien solía verlo seguido porque se escapaba a su casa en las noches.
–¿No te parece extraño que esté tan concentrado en el amigo de la infancia?
–Lo extraño es que aún no se lo presentó. Si yo tuviera un buen amigo que no veo hace siglos lo primero que haría sería presentárselo a mi novio.
–Por algo no lo presentará.
–Curioso... ¿Habrá una infidelidad allí?
Ron se rió –Sigan hablando lo que quieran, igual confío en Blaise y no me molesta que pase tiempo con su amigo de la infancia.
–Puedes confiar en Blaise, pero ¿Puedes confiar en el amigo?
–Pansy deja de meterle ideas –se quejó Harry– Luego se pondrá dramático.
–Hay que estar conscientes de las posibles decepciones amorosas.
–Desde que estás sin novia eres más mala ¿No? –habló Daphne.
–La ruptura la cambió –se quejó Theo.
–Es la falta de cariño –dijo Harry y de inmediato puso un hechizo de protego para que no le cayera lo que Pansy obviamente le iba a lanzar, esta vez al menos solo fue un cojín.
–Habla de tu vida Potter. Cuéntanos por qué Ginny te dejó.
–Sí, cuéntanos qué le hiciste a mi hermana para que terminara contigo –también dijo Ron.
–Ella no terminó conmigo, ambos llegamos a un acuerdo mutuo, la relación no iba como lo esperábamos.
–Eso suena muy maduro para tí –dijo Pansy– ¿Qué hiciste en realidad?
Harry rodó los ojos –No todo tiene que ser tan dramático, como tú que fuiste infiel.
–Yo no fui infiel –se quejó Pansy y Daphne tuvo que sostenerla antes que se lance a golpearlo.
–Siendo sincero yo ya sabía que iban a terminar –dijo Theo.
–Ginny tenía más química con Dean que contigo y eso es decir mucho –añadió Daphne y todos soltaron una carcajada a excepción de Harry.
No le había molestado hablar del tema antes o escuchar las bromas, ya había pasado una larga semana, pero ahora, al saber que Ginny estaría en la fiesta se sentía un poco incómodo.
–Yaaa, dejen de molestar a Harry. Las rupturas amorosas duelen, dejen de burlarse –pidió Theo.
–Pero si tú comenzaste.
–Yo no lo veo con el corazón roto –señaló Daphne.
Harry hizo una mueca–Cambiemos de tema –pidió– ¿No hay algo nuevo de qué conversar? –preguntó y se dejó caer en el sillón con un suspiro.
No quería sonar como un ingrato, pero últimamente se sentía harto, todo le parecía igual aunque no lo fuera, conversaciones similares, los mismos amigos de toda la vida y los adoraba, por supuesto que quería a sus amigos, pero no podía evitar sentirse envuelto en una aburrida rutina con las mismas caras alrededor.
Ginny había roto toda esa monotonía, hace 2 meses cuando empezaron a salir, lo hizo emocionarse, fue su primera novia después de todo. Pero ahora después de la ruptura, Harry sabía que si no ponía de su parte, se hundiría en un aburrimiento del que no podría escapar.
–Tienes que divertirte –se dijo así mismo frente al espejo más tarde esa noche– Divertirte y no ser un amargado o sino todos pensarán que estás sufriendo o algo así.
Se acomodó el cabello y puso una sonrisa antes de salir, todos tenían el concepto de que era una persona relajada y feliz, y lo era la mayor parte del tiempo, pero en momentos como esos a veces no lo era y simplemente prefería fingir. Era muy bueno fingiendo.
La sala ya estaba repleta, dio un rápido vistazo buscando a Theo o Ron y como no los encontró se metió en todo el tumulto, saludó a los que no había saludado, se quedó en grupos conversando y luego siguió avanzando.
En sus planes estaba divertirse sin control porque al día siguiente tendría que volver a casa de sus papás, lo cual significaba solo algún regaño leve si llegaba tarde. ¿Se aprovechaba mucho de eso? Probablemente, pero intentaba ser un buen hijo la mayor parte del tiempo.
Encontró finalmente a Theo en un grupo de la esquina, Blaise también estaba allí junto a Ron y a su otro lado estaba, él que suponía, era el amigo de la infancia de Blaise, del que tanto hablaban.
Lo vio de espaldas, era un chico rubio y alto, Harry también se consideraba alto, pero viéndolo era obvio que le sacaba algunos centímetros de más.
Más que curioso se acercó allí, caminó hacia un lado rodeando el grupo y se metió junto a Theo.
Sí, mis papás tienen bastante influencia por eso lograron que entrara a Hogwarts...
Se sorprendió cuando lo vió, su blanca piel contrastaba con el negro de la ropa, jeans negros, hasta las botas, su cabello rubio ciertamente combinaba con él y sus ojos, aunque no podía decir que color eran por todas las luces de la fiesta, sí podía notar que mostraban una chispa de malicia.
–...No iba a irme de Durmstrang, pero probablemente mi abuelo muera este año así que tuvimos que volver para hacernos cargo de la herencia y todo –siguió hablando él y de pronto paró al verlo.
Harry ladeó la cabeza confundido porque él nunca hablaría tan tranquilo sobre la muerte de sus abuelos, aunque luego recordó a los papás de Regulus así que lo entendió en parte.
–¡Hey Harry! –la llamó Blaise apenas notarlo y luego le habló a su amigo– Te presento a Harry, él también es un Slytherin.
–Lo sé, hola Harry –dijo él y le sonrió.
–Hola... –contestó sin recordar cómo lo llamó Blaise. ¿Me conoce de algún lado? se preguntó al notar esa sonrisa y se dió cuenta que había algo en él que le recordaba no sabía a quién.
Él frunció el ceño ligeramente al darse cuenta que no sabía su nombre y contestó –Soy Draco.
–Hola Draco –le dijo con una sonrisa, era bueno haciendo amigos cuando quería y Draco lucía interesante, quizá podían ser buenos amigos pensó– ¿Entonces es cierto? ¿Entrarás a Hogwarts?
–Sí, voy a Slytherin.
–¿Ya te pusieron el sombrero seleccionador?
–No es necesario, sé que voy a Slytherin, lo llevo en la sangre.
Harry lo miró con detenimiento y volvió a ladear la cabeza divertido –Ya veremos –dijo porque al final la decisión recaía en el sombrero seleccionador.
–Es un Malfoy, todos los Malfoy van a Sly –dijo Ron.
–Y todos los Weasley a Gryffindor ¿No?
–Creo que hay una o dos excepciones, pero yo soy un orgulloso Gryffindor –contestó Ron ignorando el ligero tono burlón y Blaise le dio un beso en la mejilla.
–Un Gryffindor y un Sly, qué escándalo –dijo Draco sarcástico.
–Es más común de lo que crees –contestó Harry encogiéndose de hombros.
–¿También has salido con un Gryffindor?
–Sí, tuve una novia Gryffindor –contestó y viendo hacia un lado buscó cambiar el tema, la nueva canción que empezó a sonar fue perfecta para ello– ¿Quien puso The Marauders? –murmuró más para sí mismo.
–¿No te gustan? –preguntó Draco.
Harry volvió a verlo y al recordar que él no tenía ni idea dijo –Me encantan, tienen las mejores canciones, la voz de mi papá es la mejor...
–¿Tu papá?
–James Potter –contestó con una sonrisa orgullosa.
Draco le dió una detallada mirada por un par de segundos, parecía que iba a decir algún cumplido, lo que a Harry le gustó, pero luego terminó diciendo –No te ofendas, pero tu papá está más bueno.
Harry quitó su sonrisa y frunció el ceño indignado al escuchar la risa de Blaise y Ron.
Theo negó –Harry está mas bueno.
–Entiéndelo es su fan –le dijo Blaise divertido.
–¿Conoces a The Marauders? ¿Eres fan de mi papá? –preguntó intentando no mostrar lo enojado que estaba por sus anteriores palabras.
–No me describiría exactamente como su fan –habló pensativo Draco– pero es atractivo y canta bien. Un buen ícono.
Harry volvió a recuperar su sonrisa –Seguro eres de los que están obsesionados con él.
–Pues... si me armas una cita con él me encantaría –bromeó Draco.
–Por supuesto, dime qué día estás disponible –le contestó con sarcasmo.
–El domingo estoy disponible.
Se rió irónico al escucharlo y como Theo cambió de tema prefirió no seguir la conversación.
No se consideraba alguien tan observador, no solía importarle mucho lo que ocurría a su alrededor o concentrarse en alguien en específico, pero era inevitable no sentirse intrigado sobre todo cuando de pronto tuvo la duda de si conocía a Draco de algún lado.
Alguien con el cabello rubio tan claro no sería muy probable de pasar por alto y menos alguien con esa personalidad... arrogante, pensó Harry mientras lo analizaba, se notaba que era altivo, pretencioso y el momento que estuvo allí en ese grupo notó que le encantaba criticar todo.
¿Es su personalidad o solo es su forma de actuar con personas que no conoce? se preguntó. Porque aunque le costaba admitirlo, él también se había comportado arrogante con grupos en los que no estaba cómodo.
–Escuché que Draco es de Durmstrang.
–Oh por favor, Pansy ¿Tú también?
–¿Qué?
–Huyo de ese grupo por eso y las encuentro hablando del nuevo.
–Nunca dejan entrar a alguien nuevo en Hogwarts, por supuesto que va a ser el tema del momento –le dijo Daphne.
–Veo que no te agrada –dijo Pansy.
–Es arrogante, ustedes mismas ya se darán cuenta –contestó y Daphne preguntó– ¿Es cierto que estudió en Durmstrang? No parece de Durmstrang.
–Es un estereotipo decir que no parece de Durmstrang –la cortó Pansy– No todos los que van allí parecen Victor Krum.
–Y ojalá tuviéramos un Victor Krum en Hogwarts –dijo Daphne y las demás en el grupo se rieron de acuerdo.
Harry meneó la cabeza sin entender de qué hablaban y vió alrededor, necesitaba divertirse, necesitaba alguien que le prestara atención, alguien que le pidiera bailar aunque él odiaba bailar.
–¿Te diste cuenta que Ginny está aquí?
–¿Dónde?
Pansy señaló con la cabeza hacia la esquina –Está con sus amigos allá.
Debería ser más disimulado pensó cuando al voltear, Ginny se dio cuenta y giró de inmediato a verlo.
–Parece que quiere hablar contigo.
–No, por supuesto que no –contestó con una disimulada sonrisa y vio alrededor, tenía que ir a un grupo donde no le hicieran preguntas.
–Parece que alguien está huyendo de su ex...
–No lo estoy –contestó y sin saber a qué grupo nuevo ir, decidió salir a la azotea.
Era obvio que huía de Ginny, no quería hablar con ella, al menos no en ese momento.
¿Quién termina por una carta? se preguntó al recordar lo que había hecho, se sentía un cretino por ello y esperaba que nadie lo supiera.
Estuvo allá afuera por un largo tiempo, su fachada relajada y feliz comenzó a caer al darse cuenta que nadie salía a buscarlo.
Daphne y Pansy seguro estaban concentradas con su grupo de amigas, Theo debía de estar repartiendo su atención a cada grupo porque era su cumpleaños y su otro mejor amigo, Ron, probablemente estaba demasiado concentrado en Blaise, le gustaba la relación que los dos tenían, pero últimamente se sentía un mal tercio cuando estaba a su lado.
–¿Este es el sitio para los aburridos?
Reconoció la voz de Draco, adentro apenas lo había escuchado con el volumen de la música, pero era tan obvio que era él al escucharlo allí afuera.
–Hey, Potter.
–¿No puede uno buscar aire? –contestó de mala gana y preguntó al verlo a su lado apoyando los brazos también en la baranda– ¿Qué haces aquí?
–La parejita se puso cursi, me sentía mal tercio, preferí salir de allí –contestó Draco y levantó su cigarro– ¿Te importa si fumo?
Harry se encogió de hombros –Fuma si quieres.
–Tengo más cigarros ¿Quieres uno?
–No.
Draco sacó su varita, prendió el cigarro y después de la segunda calada preguntó –¿Te pasó algo?
Harry negó y preguntó cambiando el tema –¿Ya tienes 17? ¿Puedes hacer magia?
–Cumplí en Junio –contestó Draco y preguntó– ¿Que se siente tener que esperar por meses para ser mayor de edad?
Harry lo vió enojado, no le gustaba que le recordaran que era uno de los menores del curso –¿Tu personalidad es así o la haces molesta adrede?
–¿No te gusta mi personalidad? –preguntó Draco, parecía curioso y no molesto porque dijo eso.
–Alardeas demasiado.
–Quizá no te gusta porque te recuerda a tí. Escuché que tú eres igual.
–Yo no... –Harry frunció el ceño y pensó que tendría que matar a sus amigos por decir eso.
Draco fumó un poco y se quedó viendo hacia el cielo estrellado.
Harry en vez de ello lo miró curioso y al darse cuenta que se formaba un gran silencio preguntó intentando hacer algo de conversación –¿Te gustan las estrellas?
–¿A quién no le gustan las estrellas? –dijo Draco con ironía.
–Hay a muchos que les da igual –contestó un poco incómodo porque él solo había querido hacer una conversación y Draco le contestaba así.
–¿Tu eres uno de esos? ¿De los que les da igual?
–No. Y de hecho mi papá Regulus es un famoso astrónomo.
–Felicitaciones por los padres asombrosos.
Harry hizo una mueca por su sarcasmo y le sorprendió que Draco no preguntara más, la mayoría de personas siempre lo hacía, pero Draco fumó lo último, apagó el cigarro y volvió a entrar a la fiesta.
Él se quedó todavía un momento allí y cuando iba a entrar, se dio cuenta que Ginny salía por la puerta y ahora no había forma de huir.
Genial, mi momento llegó
–¿Piensas evitarme toda la noche?
–No te estoy evitando, solo salí a fumar un cigarro.
–Tú no fumas.
–Quizá ahora lo haga.
–Tenemos que hablar.
–Por supuesto –contestó y vio hacia la puerta pensando que ya no tendría forma de evitar la conversación.
–No lo entiendo –dijo Ginny acercándose– ¿Hemos terminado? Todos dicen que hemos terminado... pero es una decisión que tú solito has tomado ¿Por qué me escribiste esa carta? ¿Por qué? –preguntó y al ver que no respondía agregó enojada– ¿Por qué estamos terminando? no lo entiendo ¿Al menos podrías explicármelo?
–Te pedí que no me contestes si querías terminar, no me contestaste.
–Rompiste conmigo ¿Querías que te ruegue? Eres un cretino.
–Lo sé, lo soy, pero tenía que decírtelo de alguna forma y soy un cobarde que no podía decírtelo a la cara.
–¿Hay alguien más?
–No.
–No lo entiendo, hace unos meses estabas besándome en la sala común frente a todos, ¿Cómo puedes cambiar eso?
–Lo siento –contestó Harry y suspiró– Lo hice por tí.
–¿Por mí? Dime cómo es que funciona "por mi bien" terminarme de un día al otro por una carta sin darme explicaciones –dijo enojada.
Harry se rascó la nuca, Ginny estaba muy enojada y toda esa conversación parecía irreal, justo lo que quería evitar –Lo siento por hacerlo de la peor forma –se disculpó– No quería aceptarlo, pero teníamos que terminar.
–¿Por qué?
–Porque tú realmente no estás enamorada de mí –dijo y por primera vez desde que terminaron sintió ese pinchazo en el pecho.
–¿Por qué piensas eso?
–Porque lo veo Ginny, no podía seguir haciéndome el ciego –contestó– No quería aceptarlo y seguía negándolo, pero ya es imposible hacerme el loco. No quiero ser un impedimento para tí, no quiero que estés conmigo cuando obviamente quieres a alguien más –dijo y añadió– No desperdicies tu tiempo conmigo solo porque te gusta la idea de nuestra relación, atrévete a aceptarlo y confiésale, dile que estás enamorada de ella, hazlo sin miedo a perder su amistad porque estoy seguro de que también te corresponde.
Ginny se sorprendió bastante –Harry...
–Uno no decide de quien se enamora, solo puedes aceptarlo. No tienes que darme explicaciones Ginny, tampoco tienes que preocuparte por mí. Fue bonito mientras duró y lo mejor es dejarlo así, decir que los dos ya no nos sentimos igual y que por eso terminamos.
–Yo puedo ser la que ya no se siente igual, pero tú eres el que nunca se sintió así conmigo.
–¿Qué?
Ginny suspiró y movió la cabeza como si ya no importara nada, luego se fue de allí.
Harry se quedó pensativo por unos minutos más, hasta que finalmente decidió que tenía que irse a casa, ya no tenía ganas de seguir en la fiesta, no tenía ganas de nada más en realidad.
–¡Harry! –exclamó su papá cuando lo vio entrar.
–¿Harry? –preguntó Regulus y volteó confundido hacia el reloj.
–Hola.
–Pensé dijiste llegarías a las 2.
–Apenas son las 11 de la noche –agregó James sorprendido.
–Cambio de planes –contestó Harry de mala gana y jaló una silla para sentarse también cerca del telescopio.
–¿Qué te pasó? –preguntó Regulus y James le extendió su tazón de papas.
Harry tomó una sin ganas de responder.
–¿Por qué estás triste? –esta vez preguntó James y con Regulus le dieron una mirada preocupada.
–Tuve que aceptar algo que no quería.
–¿Qué tuviste que aceptar? –preguntó Regulus.
–Que Ginny ya no me quiere –admitió.
–¿Ginny dijo eso? –preguntó James.
–No tuvo que decirlo, es algo que sé. Lo sé desde hace un tiempo, pero no quería aceptar la realidad. Hoy lo hice... y no se siente bonito.
–¿Pero por qué piensas eso?
–Está enamorada de alguien más, no sé si ella no se daba cuenta, pero es claro que hoy lo aceptó. Hablamos hace un rato... estuve evadiéndola porque le envié una carta para terminar.
–Pensé que habían terminado los dos porque estaban de acuerdo.
–Lo siento por la mentira. No quería aceptar que me puse cobarde y no hablé con ella cara a cara.
–Está mal que no lo hayas hecho, pero si ahora hablaron y arreglaron todo...
–Sí, ahora oficialmente ya no tengo novia. Y nadie me quiere, de hecho nunca nadie me quiso.
–Harry...
–Nosotros te queremos, un montón de personas te quieren –contestó James.
–Lo siento por parecer un exagerado y sé que muchos me quieren, pero hablo del otro significado completamente distinto.
–¿A qué te refieres?
–A que me gustaría que alguien se enamore de mí, que alguien me quiera locamente y con intensidad, que a alguien le guste en realidad y que no solo piense que soy atractivo o algo así, sino que quiera conocerme, que realmente le interese conocerme y que cuando sepa todo de mí igual siga allí aunque encuentre defectos, porque me quiere –admitió y suspiró– No puedo creer que quiero una jodida cursilería como ustedes.
–Eso es muy lindo Harry –habló James.
–Pero no puedes pedir algo que tu no haces –le dijo Regulus.
Harry se sorprendió al escuchar eso.
–No puedes pedir que alguien te ame si es que tu no amas, no puedes pedir que alguien se interese en tí si es que tú no te interesas en nadie –dijo y preguntó– ¿Cuándo comenzaste con Ginny lo hiciste porque realmente te gustaba o porque ella gustaba de tí desde hace tiempo?
Harry abrió la boca.
–No necesitas responderme, tú solo respóndete.
–Eso fue un golpe bajo –dijo James divertido– Pero también creo que es cierto, un día de pronto tuviste la idea de ser novio de Ginny, no hubo un proceso. Se supone que empiezas una relación cuando estás enamorado, no buscas enamorarte recién después que dice sí.
–Vine aquí a que me consuelen porque me siento triste y ahora me están haciendo sentir mal.
–No es nuestra intención hacerte sentir mal –dijo Regulus– Pero es necesario decirte las cosas directamente y que te des cuenta.
Harry suspiró y asintió con una mueca.
–Aún así, hiciste bien en hacerte a un lado y aceptar que Ginny quiere a alguien más.
–Eso es elogiable Harry.
Sonrió por al menos escuchar eso –Quizá y funciono mejor como cupido, armando parejas y eso. Ron y Blaise por ejemplo, primero ni se hablaban, pero ahora se aman.
–No te pongas presumido llevándote el crédito.
–Está bien, está bien, me relajaré –contestó y vio hacia el cielo estrellado– Lo siento por interrumpir su cita de estrellas.
Regulus pasó un brazo sobre sus hombros –Sabes que nos encanta tenerte aquí.
–Y últimamente no pasas tiempo con nosotros, es injusto –se quejó James.
–En mi defensa apenas y comenzó mis dos últimas semanas de vacaciones aquí, pero prometo que pasaré más tiempo con ustedes. Si es que hacen planes interesantes por supuesto.
–Podemos volar con hipogrifos –sugirió Regulus.
–Por eso lo amo –dijo James feliz.
–¿Entonces sabes que alguien te ama cuando acepta volar con hipogrifos? –preguntó Harry divertido.
–Se podría decir que sí –confirmó Regulus.
–Y suma puntos si es que los odia.
Harry los miró con diversión –Me encantaría volar con hipogrifos antes de volver a Hogwarts –pidió y preguntó– ¿Se acuerdan de la primera vez que volamos en hipogrifo? Se siente tan distante que casi no lo recuerdo –añadió y entrecerró los ojos al notar la mirada que ambos se dieron.
–Ehhh Harry...
–¿Por qué tienen una mirada culpable?
–Tenemos una mentira que aceptar –dijo James.
–¿Una mentira? ¿Ustedes? Eso es raro –dijo entretenido por sus caras– ¿Cuál es la mentira?
–Nosotros fuimos antes a volar con hipogrifos.
–¿Fueron antes? Osea la primera vez que supuestamente fuimos juntos, ¡¿Era la segunda para ustedes?!
–Sí –admitió Regulus– Teníamos que saber como era la experiencia antes.
–No podíamos mandarte a volar con hipogrifos si es que nosotros no sabíamos cómo era.
–¡Traidores! Tenemos todavía las fotos colgadas con el título "Primera vez volando en hipogrifo"
–Al menos ahora te estamos diciendo la verdad.
–Soy unos traidores –volvió a quejarse Harry.
–Sirius y Remus también vinieron con nosotros, hasta Bowie estuvo. Aún tenemos escondidas las fotos en algún cajón del ropero.
Harry los vio indignado.
–Lo bueno es que ya eres grande para entender esa clase de mentiras.
–He vivido engañado. ¿Cuántas mentiras más hay?
–No tenemos más mentiras.
–Sí, ya no tenemos más mentiras.
–Y yo ya no les puedo creer –dijo Harry fingiendo seriedad– Quizá podría recuperar un poco la confianza si es que me adelantan mi motocicleta de regalo.
James y Regulus se rieron.
–Aprovechas cada oportunidad ¿No?
–No pierdo nada.
–No vamos a volver a ese tema –dijo James– Aunque... ¿No preferirías un carro? Todos estarían más tranquilos porque una moto suele ser más peligrosa.
–De todas formas prefiero una moto, prometo ser cuidadoso. Aunque si me dan los dos, no me opondría.
–Ya estás subiendo tus pedidos.
–Ustedes dieron la idea –contestó Harry relajándose en su silla y vio al cielo estrellado –El amigo de la infancia de Blaise tiene el nombre de una constelación –les comentó al recordarlo.
–Que extraño, solo los Blacks suelen tener nombres de constelaciones.
–¿Cuál? –preguntó James.
–Esa –señaló y respondió– Se llama Draco... parece un idiota y es bastante arrogante.
–¿Draco Malfoy?
–No lo sé, no escuché su apellido...
–¿Es rubio?
–¿Ojos grises?
–¿Lo conocen?
–¿No recuerdas a Draco? –preguntó James sorprendido.
–Saben que tengo memoria selectiva... pero ahora que lo mencionan me parecía conocido.
–Cuando eran pequeños jugaban juntos.
–¿Cómo voy a recordar cuando era pequeño? No recuerdo ni cuando tenía 15.
Regulus se rió –Estamos igual.
–¿Y él tampoco se acordaba de tí?
–Supongo que no, no me dijo nada y eso que intenté ser amigable. Lo único que sé es que lo dejaron entrar a Hogwarts porque su padre tiene mucha influencia.
–Cissy me lo comentó.
–Supongo que estará en Slytherin –dijo James.
–¿Por qué crees que estará en Sly? Él también sonaba muy seguro.
–Alguna vez escuché que todos los Malfoy van a Slytherin, hay más probabilidad.
–Trátalo bien ¿Sí? –pidió Regulus.
Harry hizo un sonido de queja –Draco parece una persona indeseable.
–¿No dices que apenas lo viste hoy?
–No hables mal de las personas sin conocerlas –pidió James.
–Ya conocí lo suficiente.
–¿Dónde está el Harry amigable que quiere quedar bien con todos?
–No gracias, estoy en una nueva etapa de mi vida, ahora me vale todo.
Regulus meneó la cabeza en desacuerdo –No sé que te habrá hecho para que te caiga tan mal.
–¿Qué hizo para que te caiga mal? –preguntó James también curioso.
–Es su actitud –contestó de mala gana.
–Está mudándose a un nuevo lugar, obviamente no va a estar tan feliz –dijo Regulus.
–Exacto, quizá no está pasando por un buen momento.
–O quizá simplemente tiene una personalidad de mierda –contestó y puso una inocente sonrisa por la cara que ambos le pusieron– Ignoren eso.
–Al menos sé amable.
–No prometo nada.
–Harry.
–Seré amable a menos que él no lo sea conmigo –contestó.
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La Mansión Malfoy era gigante, todo parecía caro y estaba lleno de reliquias. Harry pensó vagamente mientras caminaba por los pasillos, que su mamá Lily odiaría el lugar sobre todo por la cantidad de retratos serios y aburridos que había.
–¿Draco? La última vez que te ví, eras un bebé.
–Entonces debe sentirse viejo, Señor Potter.
James se rió –¿Me veo viejo?
–Para nada, Señor Potter, para nada.
Harry quitó la sonrisa de cordialidad que tenía y como Regulus empezó a hablar con él, decidió dar unos pasos y saludar a los que suponía eran Narcissa y Lucius.
Con Lucius solo fue un apretón de manos y con Narcissa se llevó bastante bien, quizá en parte porque le dijo que estaba demasiado guapo y eso le subió el ego.
Con Draco solo compartió una mirada, pero luego mientras caminaban al comedor, Draco se acercó a su lado y le dijo –Te dije que hoy estaba libre.
–¿Qué?
–¿No dijiste que me armarías una cita con tu papá? –murmuró divertido.
–¿Alguna vez te han dado un puñetazo en la cara?
Draco se rió –¿No sabes pelear con hechizos? –le preguntó en voz baja y agregó burlón– Ohh verdad que aún no puedes utilizar magia fuera de Hogwarts.
Harry tuvo que respirar profundamente, tenía muchas ganas de pelear, pero prefirió no contestar porque entraron al comedor.
–Me interesan las artes oscuras, es una pena que baje mis expectativas en Hogwarts.
Aún ni habían llegado al postre y ya estaba diciendo cosas como esa pensó
–Hogwarts está catalogado como el mejor colegio de magia y hechicería –contestó Harry, pero pensó que al también le hubiera gustado estudiar artes oscuras, aunque sea solo un año.
–Por supuesto "El mejor colegio" –Draco le respondió con fingido sarcasmo.
–Entonces debiste quedarte en Durmstrang –le dijo y no se contuvo en murmurar– Parece que es un requisito ser idiota allí.
–¿Qué dijiste?
–Draco –lo llamó Narcissa un poco molesta– Deja de hablar mal de Hogwarts si no quieres que te ataquen. Todos hemos estudiado allí.
Harry sonrió y luego giró la cabeza hacia su papá James que empezó a hablar –De hecho Draco, tal como dices, en Hogwarts no existen cursos como el de artes oscuras, pero hay otros cursos mucho más explorados que no podrías comparar con otros colegios, como transformaciones, pociones y defensa.
Draco cambió de inmediato su expresión –Tiene razón –le respondió con una bonita sonrisa.
Era obvio que lo hacía adrede para molestarlo y Harry tuvo ganas de vomitar.
–Ya que lo mencionan, también me siento bastante interesado en pociones. Supongo que seré el mejor de la clase y no necesariamente porque mi padrino es el profesor.
–¿Snape es tu padrino?
–Sí.
Harry tuvo más ganas de vomitar.
–¿Y en cuanto a tí Harry? –le preguntó Narcissa– ¿Que curso prefieres en Hogwarts?
–Transformaciones, DCAO, cuidado de criaturas mágicas.
–¿Y ya tienes planes para el futuro?
Comprar un yate con el dinero de mis padres y morir en una isla desierta pensó, pero contestó con una sonrisa cordial –No estoy seguro, a veces pienso en seguir mis estudios en Transformaciones para ser un animago y otras veces tengo ganas de entrenar hipogrifos y dragones.
–Eso suena como un futuro muy interesante, podrías hacer ambas.
Harry asintió de acuerdo y volvió a ver al frente –¿Y tú Draco? –le preguntó– ¿Te convertirás en un mago tenebroso con tantas artes oscuras que sabes?
–Si quisiera podría hacerlo.
Harry rodó los ojos.
–Las artes oscuras no solo sirven para hacer magos "tenebrosos" –dijo Lucius y Harry volteó al escucharlo, el padre de Draco ciertamente le daba un poco de miedo.
–Las artes oscuras abarcan muchos hechizos, son numerosas, variadas, cambiantes, no conocerlas es no conocer la magia.
–El problema es que gran parte de esa magia es corrupta –dijo James.
Draco sonrió y Narcissa de pronto habló cambiando el tema –Es una pena que Sirius no pudo venir, me hubiera gustado verlo. También quería conocer a su hijo.
–¿Black tiene un hijo? –preguntó Lucius confundido.
–Sí, se casó con Lupin –dijo Narcissa feliz, pero cambió su expresión– Ojalá hubieran venido.
–Sí... él... tenía una agenda muy ocupada hoy –respondió Regulus.
Harry intentó no reírse porque obviamente a su padrino simplemente no le dio la gana de ir.
–¿Pero vendrá a mi cumpleaños? Me gustaría que nos reunamos todos, Andrómeda ya me confirmó, Bella también vendrá.
Harry dejó de escuchar esa conversación y le prestó atención a Draco que llenó su copa de más agua y luego la tomó viéndolo.
No se los imaginaba siendo grandes amigos, como Narcissa Malfoy había mencionado ya dos veces esa tarde, de hecho ni siquiera sabía que situación imaginar con Draco Malfoy.
