Chapter 1: ◖¿Desilusiones y corazones rotos?◗
Chapter Text
Harry empezó a dar vueltas y tarareó una canción que tenía en mente desde la mañana, le había prometido a su papá Regulus que leería un obra en esas vacaciones, pero hasta ahora no había leído nada y solo había practicado para pociones.
Dejó de dar vueltas, estiró la varita señalando al frente y abrió los ojos.
Por favor que no sea un libro aburrido pensó y lanzó el hechizo para que el libro volara en su dirección.
Entrevista con un vampiro fue el libro que la suerte eligió.
–Algún día te leeré –le murmuró y salió de la biblioteca– Algún día –repitió, pero no pudo evitar preguntarse si es que había alguna película que le podría ahorrar todas esas horas porque no se consideraba un gran lector, solo había leído un par de libros en su vida.
–¿Al fin elegiste un libro?
–Sí.
–¿Qué libro?
–¿Por qué la curiosidad? ¿Acaso hay libros de la biblioteca que no puedo leer? –preguntó Harry con una malvada sonrisa.
Regulus se cruzó de brazos –Si estás buscando maldiciones oscuras de nuevo...
–No saqué de esos.
–Entonces si te fuiste por los romances eróticos, debo recordarte que aún no...
–¡Pá! –se quejó Harry indignado– Yo no leo de esos –dijo aunque era mentira, si había husmeado bastante en la biblioteca y curioso leyó un par.
–Y no está mal, es totalmente normal que tengas curiosidad, pero...
–Pá –lo cortó Harry– Ya me dieron la charla cuando empecé a salir con Ginny, no otra vez por favor.
Regulus suspiró, parecía que no quería hablar de ello de nuevo así que asintió –¿Entonces qué libro elegiste?
–Un libro de tus amigos.
–¿Cuales amigos?
–Un libro sobre vampiros.
Regulus se rió y al recordarlo preguntó –Le aclaraste a tu profesor de historia que no soy un vampiro real ¿Cierto? El otro día me saludó con mucha reverencia.
Harry sonrió –Es un fantasma no tiene porque saber la verdad –dijo y le enseñó el libro– Este es, habla de vampiros pero estaba en la sección muggle.
Regulus le dio una ojeada –No recuerdo haberlo leído.
–Eso es un crimen. ¿Cómo es posible, pa?
–No seas exagerado.
Harry se rió, tomó el libro y lo agitó –Leeré un par de capítulos y te cuento –le dijo y se fue corriendo hacia las gradas.
Pasando la sala, salió directo hacia la piscina y se sentó en una silla reclinable junto a su papá James.
Iba a abrir el libro cuando de pronto recordó algo, así qué curioso preguntó –¿Quién es Narcissa...?
James se sorprendió al escucharlo de pronto.
–Narcissa Malfoy –añadió al recordar el apellido.
James bostezó mientras se estiraba porque casi se quedó dormido en todo el sol –¿Como? –preguntó sacándose los lentes de sol y sentándose.
–En la mañana que estuve de niñero y practicando pociones, vi que le llegó a mi padrino una carta de Narcissa Malfoy, no me suena ese apellido –explicó.
James se puso de pie haciendo unos estiramientos –¿No te acuerdas de ella? –le preguntó sorprendido– Es prima de Reggie y Pads.
Harry ladeó la cabeza confundido –Pensé que solo tenían a tía Andrómeda de prima.
James negó –Conociste a Narcissa cuando eras pequeño, seguro por eso no lo recuerdas. Hace... hace como unos 11 años se fue a Noruega, pero está mudándose de vuelta. Por eso los invitó a una cena –explicó y añadió con una mueca– Cena a la que Reggie nos obligará a ir, separa tu domingo, tienes que ir con nosotros.
–¿No te llevas bien con ella?
–Teníamos otros planes, tuve que cambiarlos y en cuanto a Narcissa... no tuvimos una relación tan cercana, pero recuerdo que era amable –respondió James– Con quien no me llevo bien es con su esposo, Lucius, es un arrogante, ya sabes... el clásico creído orgulloso de su apellido y status, no creo que haya cambiado eso.
–Pero nuestro apellido es mejor y tenemos más status ¿No? –preguntó Harry y por la mirada que le dió su papá él solito se respondió– No importa que apellido tengas ni cuanto dinero tengas. Sí ya lo sé papá, no me tienes que dar todo el discurso –pidió.
–Exacto Harry –contestó James estirando sus brazos– ¿Corremos un poco?
Ni loco pensó Harry y contestó levantando su libro –Estoy comprometido con otras cosas.
–Puedes leer más tarde, haz ejercicio conmigo ahora.
–Cuando tenga tu edad haré más ejercicio.
–No me trates como un viejo, apenas tengo 38.
–Tienes un hijo de 16 casi 17 años, eso te hace viejo –dijo Harry riéndose de él porque le gustaba molestarlo con la edad– Por cierto... no estaré hoy, ya le avisé a pa Reg hace rato y a los elfos que no hagan cena para mí. Voy a salir con mis amigos en una hora, tenemos una importante reunión –contestó feliz.
–Para haber roto con tu novia hace una semana estás demasiado animado.
Harry se encogió de hombros y le dió un vistazo a la piscina –Quizá soy un insensible como pa Reg.
–No le digas insensible.
–Él mismo se llama así.
–Aún así –murmuró James divertido y agregó– Deja a tus sentimientos ser libres y llora un poco, soy un buen hombro donde puedes llorar y contarme sobre los desamores.
Harry se limpió falsamente una lágrima –Ya está. He curado mi enorme corazón roto.
–Que bueno que Ginny se libró de tí –escuchó detrás suyo e indignado volteó a ver a su papá Regulus que añadió– Un día vas a tener realmente el corazón roto y no te podrás burlar de eso.
Harry volvió a encogerse de hombros –Lo dudo –dijo y volviendo a poner una sonrisa agregó– Como les decía, hoy saldré con mis amigos así que volveré un poco tarde.
–¿Hora? –preguntó James.
–2 quizá.
–¿2 de la madrugada? No mencionaste que ibas a una fiesta.
–Pequeño detalle... pero solo será una reunión que se extenderá un poco –les dijo con una inocente sonrisa –Es por el cumpleaños de Theo.
–¿El cumpleaños de Theo no fue la semana pasada?
–Sí, pero solo fue una cena aburrida.
–¿Entonces ahora harán una fiesta?
–Una reunión –señaló Harry.
–Por supuesto, solo harán una "pequeña reunión" –dijo James con sarcasmo y añadió serio– Ten cuidado, nada de beber y recuerda que aún no puedes hacer magia fuera del colegio.
–He hecho magia otras veces y nadie se ha enterado.
–Aún así, recuerda que no está permitido hasta que cumplas 17.
–Ustedes han hecho peores cosas a mi edad.
Regulus se rió y dejó su toalla sobre una de las sillas reclinables –A mí no me metas yo seguí cada regla.
–Yo también –contestó James.
Harry se cruzó de brazos con una sonrisa –En la mañana que fuí donde mis padrinos estuvimos hablando de muchas cosas. No me contaste la vez que se escaparon de Hogwarts para ir a un concierto y de todas las fiestas que hicieron en la sala común de Gryffindor, con bebidas y hasta la madrugada incluso si tenían clases al día siguiente.
Regulus se rió –Tu pasado te persigue –le dijo a James.
–Yo no pensaba mucho... y de hecho Pads es un exagerado, no hacíamos tantas cosas, ignora todo lo que dijo.
–No... y de hecho, voy a hacer lo mismo. Voy a divertirme al máximo y disfrutar mi último año en Hogwarts, comenzando por estas vacaciones y no pueden oponerse.
James sonrió –Bueno... ese es el punto de la vida. Solo no te excedas.
–Exacto, disfruta, pero también piensa –pidió Regulus
–No se preocupen, tengo todo bajo control.
–¿Dónde será la fiesta hoy?
–Casa de la abuela de Theo –contestó abriendo su libro y sacó su varita.
–¿Qué dijimos de hacer magia? –preguntó James.
–Solo es un hechizo de levitación, no cuenta como magia –contestó e hizo levitar los lentes de sol para ponérselos– ¿Papá te puedo robar estos lentes?
–Sí, pero si vas a leer, deberías utilizar tus lentes con medida.
–Solo leeré un rato –dijo restándole importancia, no le gustaba utilizar lentes a menos que fuera absolutamente necesario y el medimago se los había recomendado solo para ciertas ocasiones– ¿Papá has leído este libro?
–Hace tiempo lo leí –contestó James.
–¿Era bueno?
–Sí, lo recuerdo interesante. Lo leí para conocer datos extra de vampiros y molestar a Reggie con chistes de ellos –recordó James y Regulus le dió un juguetón golpe en el brazo.
Harry movió la cabeza divertido y levantó el libro –Pero este es del lado muggle, no conocen vampiros reales... –dijo y se quejó– Aunque nosotros tampoco.
–Ya conoces hombres lobo, no otra vez pedidos de conocer vampiros –dijo Regulus dejando su toalla sobre una de las sillas.
–Vale... –aceptó Harry y después de ver a sus dos papás lanzarse a la piscina, se echó en la silla, levantó el libro y leyó el primer reglón.
Ya veo... –dijo el vampiro, pensativo, y lentamente cruzó la habitación hacia la ventana.
Cerró los ojos por un instante después de eso, el sol caía perfectamente, la silla era cómoda y le relajaba pensar que aún le quedaban vacaciones antes de entrar a su último año en Hogwarts.
Abrió los ojos porque le cayó agua en la cara –No me echen agua –se quejó moviendo las manos y se dio cuenta que ya no tenía el libro.
–No puedo creer que te hayas quedado dormido.
–Estaba leyendo.
–¿Cuánto leíste?
–Un capítulo.
–Mentira –canturreó James saliendo del agua y Regulus agregó– Hace media hora te quedaste dormido. Quizá incluso más.
–Solo fueron 5 minutos –se quejó Harry al escuchar a sus papás reírse.
________
La casa era de la abuela de Theo y la utilizaban desde hace años para reunirse porque siempre estaba vacía en vacaciones y no era mentira del todo cuando dijo que iba a ser una pequeña reunión, porque comenzó como ello, al principio solo eran Theo, Ron, Pansy, Daphne y él.
Se supone que allí también debería estar Blaise, pero no estaba, desde hace dos semanas que no lo veían, excepto Ron quien solía verlo seguido porque se escapaba a su casa.
–¿No te parece extraño que esté tan concentrado en el amigo de la infancia?
–Lo extraño es que aún no se lo presentó. Si yo tuviera un buen amigo que no veo hace siglos lo primero que haría sería presentárselo a mi novio.
–Por algo no lo presentará.
–Curioso... ¿Habrá una infidelidad allí?
Ron se rió –Sigan hablando lo que quieran, igual confío en Blaise y no me molesta que pase tiempo con su amigo de la infancia.
–Puedes confiar en Blaise, pero ¿Puedes confiar en el amigo?
–Pansy deja de intentar meterle ideas –se quejó Harry– Luego se pondrá dramático.
–Hay que estar conscientes de las posibles decepciones amorosas.
–Desde que estás sin novia eres más mala ¿No? –habló Daphne.
–La ruptura la cambió –se quejó Theo.
–Es la falta de cariño –dijo Harry y de inmediato puso un hechizo de protego para que no le cayera lo que Pansy obviamente le iba a lanzar, esta vez al menos solo fue un cojín.
–Habla de tu vida Potter. Cuéntanos por qué Ginny te dejó.
–Sí, cuéntanos qué le hiciste a mi hermana para que terminara contigo –dijo Ron cruzándose de brazos.
–Ella no terminó conmigo, llegamos a un acuerdo mutuo, la relación no iba como lo esperábamos.
–Eso suena muy maduro para tí –dijo Pansy– ¿Qué hiciste en realidad?
Harry rodó los ojos –No todo tiene que ser tan dramático, como tú que fuiste infiel.
–Yo no fui infiel –se quejó Pansy y Daphne tuvo que sostenerla antes que se lance a golpearlo.
–Siendo sincero yo ya sabía que iban a terminar –dijo Theo.
–Ginny tenía más química con Dean que contigo y eso es decir mucho –añadió Daphne y todos soltaron una carcajada a excepción de Harry.
No le había molestado hablar del tema antes o escuchar las bromas, ya había pasado una larga semana, pero ahora, sabiendo que Ginny estaría en la fiesta se sentía un poco incómodo.
–Yaaa, dejen de molestar a Harry. Las rupturas amorosas duelen, dejen de burlarse –pidió Theo.
–Pero si tú comenzaste.
–Yo no lo veo con el corazón roto –señaló Daphne.
Harry rodó los ojos –Cambio de tema –pidió– ¿No hay algo nuevo de qué conversar? –preguntó y se dejó caer en el sillón con un suspiro.
No quería sonar como un ingrato, pero últimamente se sentía harto, todo le parecía igual aunque no lo fuera, conversaciones similares, los mismos amigos de toda la vida y los adoraba, por supuesto que quería a sus amigos, pero no podía evitar sentirse envuelto en una aburrida rutina con las mismas caras alrededor.
Ginny había roto toda esa monotonía, hace 2 meses cuando empezaron a salir, lo hizo emocionarse, fue su primera novia después de todo. Pero ahora después de la ruptura, Harry sabía que si no ponía de su parte, se hundiría en un aburrimiento del que no podría escapar.
–Tienes que divertirte –se dijo así mismo frente al espejo cuando la fiesta empezó– Divertirte y no ser un amargado o sino todos pensarán que estás sufriendo.
Se acomodó el cabello y puso una sonrisa antes de salir, todos tenían el concepto de que era una persona relajada y feliz, y lo era la mayor parte del tiempo, pero en momentos como ese a veces no lo era y simplemente prefería fingir.
Era muy bueno fingiendo.
La sala ya estaba repleta, dio un rápido vistazo buscando a Theo o Ron y como no los encontró se metió en todo el tumulto, saludó a los que no había saludado, se quedó en grupos conversando y luego siguió avanzando. Era una extraña mezcla de las cuatro casas de su año.
En sus planes estaba divertirse sin control porque al día siguiente tendría que volver a casa de sus papás, lo cual significaba solo algún regaño leve si llegaba tarde. ¿Se aprovechaba mucho de eso? Probablemente, pero intentaba ser un buen hijo la mayor parte del tiempo.
Encontró finalmente a Theo en un grupo de la esquina, Blaise también estaba allí junto a Ron y a su otro lado estaba, él que suponía, era el amigo de la infancia de Blaise, del que tanto hablaba.
Lo vio de espaldas, era un chico rubio y alto, Harry también se consideraba alto, pero viéndolo era obvio que le sacaba algunos centímetros de más.
Más que curioso se acercó allí, caminó hacia un lado rodeando el grupo y se metió junto a Theo.
–Sí, mis papás tienen bastante influencia por eso lograron que entrara a Hogwarts...
Se sorprendió cuando lo vió, su blanca piel contrastaba con el negro de la ropa, jeans negros, hasta las botas eran negras, su cabello rubio ciertamente combinaba con él y sus ojos, aunque no podía decir que color eran por todas las luces de la fiesta, sí podía notar que mostraban una chispa de malicia.
–...No iba a irme de Durmstrang, pero probablemente mi abuelo muera este año así que tuvimos que volver para hacernos cargo de la herencia y todo –terminó de hablar él y lo vio directamente.
Harry ladeó la cabeza confundido porque él nunca hablaría tan tranquilo sobre la muerte de sus abuelos, aunque luego recordó a los papás de Regulus así que lo entendió en parte.
–¡Hey Harry! –lo llamó Blaise apenas notarlo y luego le habló a su amigo– Te presento a Harry, él también es un Slytherin.
–Lo sé, hola Harry –dijo él y sonrió.
–Hola... –contestó sin recordar cómo lo llamó Blaise. ¿Me conoce de algún lado? se preguntó y se dió cuenta que había algo en él que le recordaba no sabía a quién.
Él frunció el ceño ligeramente y contestó –Soy Draco.
–Hola Draco –le dijo con una sonrisa, era bueno haciendo amigos cuando quería y Draco lucía interesante, quizá podían ser buenos amigos pensó– ¿Entonces es cierto? ¿Entrarás a Hogwarts?
–Sí, voy a Slytherin.
–¿Ya te pusieron el sombrero seleccionador?
–No es necesario, sé que voy a Slytherin, lo llevo en la sangre.
Harry lo miró con detenimiento y volvió a ladear la cabeza divertido –Ya veremos –dijo porque al final la decisión recaía en el sombrero seleccionador.
–Es un Malfoy, todos los Malfoy van a Sly –dijo Ron.
–Y todos los Weasley a Gryffindor ¿No?
–Creo que hay una o dos excepciones, pero yo soy un orgulloso Gryffindor –contestó Ron ignorando el ligero tono burlón porque Blaise le dio un beso en la mejilla.
–Un Gryffindor y un Sly, qué escándalo –dijo Draco sarcástico.
–Es más común de lo que crees –contestó Harry encogiéndose de hombros.
–¿También has salido con un Gryffindor?
–Sí, tuve una novia Gryffindor –contestó y viendo hacia un lado buscó cambiar el tema, la nueva canción que empezó a sonar fue perfecta para ello– ¿Quien puso The Marauders? –murmuró más para sí mismo.
–¿No te gustan? –preguntó Draco.
Harry volvió a verlo y al recordar que él no tenía ni idea dijo –Me encantan, tienen las mejores canciones, la voz de mi papá es la mejor...
–¿Tu papá?
–James Potter –contestó con una sonrisa orgullosa.
Draco le dió una detallada mirada por un par de segundos, parecía que iba a decir algún cumplido, lo que a Harry le gustó, pero luego terminó diciendo –No te ofendas, pero tu papá está más bueno.
Harry quitó su sonrisa y frunció el ceño indignado al escuchar la risa de Blaise y Ron.
–Entiéndelo es su fan –le dijo Blaise divertido.
–¿Eres su fan? –preguntó intentando no mostrar lo enojado que estaba por sus anteriores palabras.
–No me describiría exactamente como su fan –habló pensativo Draco– pero es atractivo y canta bien. Un buen ícono.
Harry volvió a recuperar su sonrisa –Seguro eres de los que están obsesionados con él.
–Pues... si me armas una cita con él me encantaría –bromeó Draco.
–Por supuesto, dime qué día estás disponible –le contestó con sarcasmo.
–Mañana mismo.
Se rió irónico al escucharlo y como Theo cambió de tema prefirió no seguir la conversación.
No se consideraba alguien tan observador, no solía importarle mucho lo que ocurría a su alrededor o concentrarse en alguien en específico, pero era inevitable no sentirse intrigado sobre todo cuando de pronto tuvo la duda de si conocía a Draco de algún lado.
Alguien con el cabello rubio tan claro no sería muy probable de pasar por alto y menos alguien con esa personalidad... arrogante, pensó Harry mientras lo analizaba, se notaba que era altivo, pretencioso y el momento que estuvo allí en ese grupo notó que parecía no importarle nadie y le gustaba criticar.
¿Es su personalidad o solo es su forma de actuar con personas que no conoce? se preguntó. Porque aunque le costaba admitirlo, él también se había comportado arrogante con grupos en los que no estaba cómodo.
–Escuché que Draco es de Durmstrang.
–Oh por favor, Pansy ¿Tú también?
–¿Qué?
–Huyo de ese grupo por eso y las encuentro hablando del nuevo.
–Nunca dejan entrar a alguien nuevo en Hogwarts, por supuesto que va a ser el tema del momento –le dijo Daphne.
–Veo que no te agrada –dijo Pansy.
–Es arrogante, ustedes mismas ya se darán cuenta –contestó y Daphne preguntó– ¿Es cierto que estudió en Durmstrang? No parece de Durmstrang.
–Es un estereotipo decir que no parece de Durmstrang –la cortó Pansy– No todos los que van allí parecen Victor Krum.
–Y ojalá tuviéramos un Victor Krum en Hogwarts –dijo Daphne y las demás en el grupo se rieron de acuerdo.
Harry meneó la cabeza sin entender de qué hablaban y vió alrededor, necesitaba divertirse, necesitaba alguien que le prestara atención, alguien que le pidiera bailar aunque él odiaba bailar.
–¿Te diste cuenta que Ginny está aquí?
–¿Dónde?
Pansy señaló con la cabeza hacia la esquina –Está con sus amigos allá.
Debería ser más disimulado pensó cuando al voltear Ginny se dio cuenta y giró de inmediato a verlo.
–Parece que quiere hablar contigo.
–No, por supuesto que no –contestó con una disimulada sonrisa y vio alrededor, tenía que ir a un grupo donde no le hicieran preguntas.
–Parece que alguien está huyendo de su ex...
–No lo estoy –contestó y sin saber a qué grupo nuevo ir, decidió salir a la azotea.
Era obvio que huía de Ginny, no quería hablar con ella, al menos no en ese momento.
¿Quién termina por una carta? se preguntó al recordar lo que había hecho, se sentía un cretino por ello y esperaba que nadie lo supiera.
Estuvo allá afuera por un largo tiempo, su fachada relajada y feliz comenzó a caer al darse cuenta que nadie salía a buscarlo.
Daphne y Pansy seguro estaban concentradas con su grupo de amigas, Theo debía de estar repartiendo su atención a cada grupo porque era su cumpleaños y su otro mejor amigo, Ron, probablemente estaba demasiado concentrado en Blaise, le gustaba la relación que los dos tenían, pero últimamente se sentía un mal tercio cuando estaba a su lado.
–¿Este es el sitio para los aburridos?
Reconoció la voz de Draco, adentro apenas lo había escuchado con el volumen de la música, pero era tan obvio que era él al escucharlo allí afuera.
–Hey, Potter.
–¿No puede uno buscar aire? –contestó de mala gana y preguntó al notarlo a su lado, apoyando los brazos también en la baranda– ¿Qué haces aquí?
–La parejita se puso cursi, me sentía mal tercio, preferí salir de allí –contestó Draco y levantó su cigarro– ¿Te importa si fumo?
Harry se encogió de hombros –Fuma si quieres.
–Tengo más cigarros ¿Quieres uno?
–No.
Draco sacó su varita, prendió el cigarro y después de la segunda calada preguntó –¿Te pasó algo?
Harry negó y preguntó cambiando el tema –¿Ya tienes 17? ¿Puedes hacer magia?
–Cumplí en Junio –contestó Draco y preguntó– ¿Que se siente tener que esperar por meses para ser mayor de edad?
–¿Tu personalidad es así o la haces molesta adrede?
–¿No te gusta mi personalidad? –preguntó Draco, parecía curioso y no molesto porque dijo eso.
–Alardeas demasiado.
–Quizá no te gusta porque te recuerda a tí. Escuché que tú eres igual.
–Yo no... –Harry frunció el ceño y pensó que tendría que matar a sus amigos por decir eso.
Draco fumó un poco y se quedó viendo hacia el cielo estrellado.
Harry en vez de ello lo miró curioso y al darse cuenta que se formaba un gran silencio preguntó –¿Te gustan las estrellas?
–¿A quién no le gustan las estrellas? –dijo Draco con ironía.
–Hay a muchos que les da igual –contestó un poco incómodo porque él solo había querido hacer una conversación y Draco le contestaba así.
–¿Tu eres uno de esos? ¿De los que les da igual?
–No. Y de hecho mi papá Regulus es un famoso astrónomo.
–Felicitaciones por los padres asombrosos.
Harry hizo una mueca por su sarcasmo y le sorprendió que Draco no preguntara más, la mayoría de personas siempre lo hacía, pero Draco fumó lo último, apagó el cigarro y volvió a entrar a la fiesta.
Él se quedó todavía un momento allí y cuando iba a entrar, se dio cuenta que Ginny salía por la puerta y ahora no había forma de huir.
Genial, mi momento llegó
–¿Piensas evitarme toda la noche?
–No te estoy evitando, solo salí a fumar un cigarro.
–Tú no fumas.
–Quizá ahora lo haga.
–Tenemos que hablar.
–Por supuesto –contestó y vio hacia la puerta pensando que ya no tendría forma de evitar la conversación.
–No lo entiendo –dijo Ginny acercándose– ¿Hemos terminado? Todos dicen que hemos terminado... pero es una decisión que tú solito has tomado ¿Por qué me escribiste esa carta? ¿Por qué? –preguntó y al ver que no respondía agregó enojada– ¿Por qué estamos terminando? no lo entiendo ¿Al menos podrías explicármelo?
–Te pedí que no me contestes si querías terminar, no me contestaste.
–Rompiste conmigo ¿Querías que te ruegue? Eres un cretino.
–Lo sé, lo soy, pero tenía que decírtelo de alguna forma y soy un cobarde que no podía decírtelo a la cara.
–¿Hay alguien más?
–No.
–No lo entiendo, hace unos meses estabas besándome en la sala común frente a todos, ¿Cómo puedes cambiar eso?
–Lo siento –contestó Harry y suspiró– Lo hice por tí.
–¿Por mí? Dime cómo es que funciona "por mi bien" terminarme de un día al otro por una carta sin darme explicaciones –dijo enojada.
Harry se rascó la nuca, Ginny estaba muy enojada y toda esa conversación parecía irreal, justo lo que quería evitar –Lo siento por hacerlo de la peor forma –se disculpó– No quería aceptarlo, pero teníamos que terminar.
–¿Por qué?
–Porque tú realmente no estás enamorada de mí –dijo y por primera vez desde que terminaron sintió ese pinchazo en el pecho.
–¿Por qué piensas eso?
–Porque lo veo Ginny, no podía seguir haciéndome el ciego –contestó dolido– No quería aceptarlo y seguía negándolo, pero ya es imposible hacerme el loco. No quiero ser un impedimento para tí, no quiero que estés conmigo cuando obviamente quieres a alguien más –dijo y añadió– No desperdicies tu tiempo conmigo solo porque te gusta la idea de nuestra relación, atrévete a aceptarlo y confiésale, dile que estás enamorada de ella, hazlo sin miedo a perder su amistad porque estoy seguro de que también te corresponde.
Ginny se sorprendió bastante –Harry...
–Uno no decide de quien se enamora, solo puedes aceptarlo. No tienes que darme explicaciones Ginny, tampoco tienes que preocuparte por mí. Fue bonito mientras duró y lo mejor es dejarlo así, decir que los dos ya no nos sentimos igual y que por eso terminamos.
–Yo puedo ser la que ya no se siente igual, pero tú eres el que nunca se sintió así conmigo.
–¿Qué?
Ginny suspiró y movió la cabeza como si ya no importara nada, luego se fue de allí.
Harry se quedó pensativo por unos minutos más, hasta que finalmente decidió que tenía que irse a casa, ya no tenía ganas de seguir en la fiesta, no tenía ganas de nada más en realidad.
–¡Harry! –exclamó su papá cuando lo vio entrar.
–¿Harry? –preguntó Regulus y volteó confundido hacia el reloj.
–Hola.
–Pensé dijiste llegarías a las 2.
–Apenas son las 11 de la noche –agregó James sorprendido.
–Cambio de planes –contestó Harry de mala gana y jaló una silla para sentarse también cerca del telescopio.
–¿Qué te pasó? –preguntó Regulus y James le extendió su tazón de papas.
Harry tomó una sin ganas de responder.
–¿Por qué estás triste? –esta vez preguntó James y con Regulus le dieron una mirada preocupada.
–Tuve que aceptar algo que no quería.
–¿Qué tuviste que aceptar? –preguntó Regulus.
–Que Ginny ya no me quiere –admitió.
–¿Ginny dijo eso? –preguntó James.
–No tuvo que decirlo, es algo que sé. Lo sé desde hace un tiempo, pero no quería aceptar la realidad. Hoy lo hice... y no se siente bonito.
–¿Pero por qué piensas eso?
–Está enamorada de alguien más, no sé si ella no se daba cuenta, pero es claro que hoy lo aceptó. Hablamos hace un rato... estuve evadiéndola porque le envié una carta para terminar.
–Pensé que habían terminado los dos porque estaban de acuerdo.
–Lo siento por la mentira. No quería aceptar que me puse cobarde y no hablé con ella cara a cara.
–Está mal que no lo hayas hecho, pero si ahora hablaron y arreglaron todo...
–Sí, ahora oficialmente ya no tengo novia. Y nadie me quiere, de hecho nunca nadie me quiso.
–Harry...
–Nosotros te queremos, un montón de personas te quieren –contestó James.
–Lo siento por parecer un exagerado y sé que muchos me quieren, pero hablo del otro significado completamente distinto.
–¿A qué te refieres?
–A que me gustaría que alguien se enamore de mí, que alguien me quiera locamente y con intensidad, que a alguien le guste en realidad y que no solo piense que soy atractivo o algo así, sino que quiera conocerme, que realmente le interese conocerme y que cuando sepa todo de mí igual siga allí aunque encuentre defectos, porque me quiere.
–Eso es muy lindo Harry –habló James.
–Pero no puedes pedir algo que tu no haces –le dijo Regulus.
Harry se sorprendió al escuchar eso.
–No puedes pedir que alguien te ame si es que tu no amas, no puedes pedir que alguien se interese en tí si es que tú no te interesas en nadie –dijo y preguntó– ¿Cuándo comenzaste con Ginny lo hiciste porque realmente te gustaba o porque ella gustaba de tí desde hace tiempo?
Harry abrió la boca y lo vio indignado.
–No necesitas responderme, tú solo respóndete.
–Eso fue un golpe bajo –dijo James divertido– Pero también creo que es cierto, un día de pronto tuviste la idea de ser novio de Ginny, no hubo un proceso. Se supone que empiezas una relación cuando estás enamorado, no buscas enamorarte recién después que dice sí.
–Vine aquí a que me consuelen porque me siento triste y ahora me están haciendo sentir mal.
–No es nuestra intención hacerte sentir mal –dijo Regulus– Pero es necesario decirte las cosas directamente y que te des cuenta.
Harry suspiró y asintió con una mueca.
–Aún así, hiciste bien en hacerte a un lado y aceptar que Ginny quiere a alguien más.
–Eso es elogiable Harry.
Sonrió por al menos escuchar eso –Quizá funciono mejor como cupido, armando parejas y eso. Ron y Blaise por ejemplo, primero ni se hablaban, pero ahora se aman.
–No te pongas presumido llevándote el crédito.
–Está bien, está bien, me relajaré –contestó y vio hacia el cielo estrellado– Lo siento por interrumpir su cita de estrellas.
Regulus pasó un brazo sobre sus hombros –Sabes que nos encanta tenerte aquí.
–Y últimamente no pasas tiempo con nosotros, es injusto –se quejó James.
–En mi defensa apenas y comenzó mis dos últimas semanas de vacaciones con ustedes, pero prometo que pasaré más tiempo en casa. Si es que hacen planes interesantes por supuesto.
–Podemos volar con hipogrifos –sugirió Regulus– Aunque no sea tan fan de ello –murmuró más para sí mismo.
–Por eso lo amo –dijo James feliz.
–¿Entonces sabes que alguien te ama cuando acepta volar con hipogrifos? –preguntó Harry divertido.
–Se podría decir que sí –confirmó Regulus.
–Y suma puntos si es que los odia.
Harry los miró con diversión y luego vio al cielo estrellado –El Amigo de la infancia de Blaise tiene el nombre de una constelación.
–Que extraño, solo los Blacks suelen tener nombres de constelaciones.
–¿Cuál? –preguntó James.
–Esa –señaló y respondió– Se llama Draco... parece un idiota y es bastante arrogante.
–¿Draco Malfoy?
–No lo sé, no escuché su apellido...
–¿Es rubio?
–¿Ojos grises?
–¿Lo conocen?
–¿No recuerdas a Draco? –preguntó James sorprendido.
–Saben que tengo memoria selectiva... pero ahora que lo mencionan me parecía conocido.
–Cuando eran bebés jugaban juntos.
–¿Cómo voy a recordar cuando era bebé? No recuerdo ni cuando tenía 15.
Regulus se rió –Vamos igual.
–¿Y él tampoco se acordaba de tí?
–Supongo que no, no me dijo nada y eso que intenté ser amigable. Lo único que sé es que lo dejaron entrar a Hogwarts porque su padre tiene mucha influencia.
–Cissy me lo comentó.
–Supongo que estará en Slytherin –dijo James.
–¿Por qué crees que estará en Sly? Él también sonaba muy seguro.
–Alguna vez escuché que todos los Malfoy van a Slytherin, hay más probabilidad.
–Trátalo bien ¿Sí? –pidió Regulus.
Harry hizo un sonido de queja –Draco parece una persona indeseable.
–¿No dices que apenas lo viste hoy?
–No hables mal de las personas sin conocerlas –pidió James.
–Ya conocí lo suficiente.
–¿Dónde está el Harry amigable que quiere quedar bien con todos?
–No gracias, estoy en una nueva etapa de mi vida, no quiero malograrla con amistades tóxicas.
Regulus meneó la cabeza en desacuerdo –No sé que te habrá hecho para que te caiga tan mal.
–¿Qué hizo para que te caiga mal? –preguntó James también curioso.
–Es su actitud –contestó de mala gana, pero recordó como había dicho que su papá estaba más bueno que él.
–Está mudándose a un nuevo lugar, obviamente no va a estar tan feliz –dijo Regulus.
–Exacto, quizá no está pasando por un buen momento.
–O quizá simplemente tiene una personalidad de mierda –contestó y les dio una inocente sonrisa por la cara que ambos le pusieron– Ignoren eso.
–Al menos sé amable.
–No prometo nada.
–Harry.
–Seré amable a menos que él no lo sea conmigo –contestó
______
La Mansión Malfoy era gigante, todo parecía caro y estaba lleno de reliquias. Harry pensó vagamente mientras caminaba por los pasillos, que su mamá Lily odiaría el lugar sobre todo por la cantidad de retratos serios que había.
–¿Draco? La última vez que te ví, eras un bebé.
–Entonces debe sentirse viejo, Señor Potter.
James se rió –¿Me veo viejo?
–Para nada, Señor Potter, para nada.
Harry quitó la sonrisa de cordialidad que tenía y como Regulus empezó a hablar con él, decidió dar unos pasos y saludar a los que suponía eran Narcissa y Lucius.
Con Lucius solo fue un cordial saludo y con Narcissa se llevó bastante bien, quizá en parte porque le dijo que estaba demasiado guapo y eso le subió el ego.
Con Draco solo compartió una mirada, pero luego mientras caminaban al comedor, Draco se acercó a su lado y le dijo –Te dije que hoy estaba libre.
–¿Qué?
–¿No dijiste que me armarías una cita con tu papá?
–¿Alguna vez te han dado un puñetazo en la cara?
Draco se rió –¿No sabes pelear con hechizos? –le preguntó en voz baja y agregó burlón– Ohh verdad que aún no puedes utilizar magia fuera de Hogwarts.
Harry tuvo que respirar profundamente, tenía muchas ganas de pelear, pero prefirió no contestar porque entraron al comedor.
–Me interesan las artes oscuras, es una pena que baje mis expectativas en Hogwarts.
Aún ni habían llegado al postre y ya estaba diciendo cosas como esa... –Hogwarts está catalogado como el mejor colegio de magia y hechicería –contestó.
–Por supuesto "El mejor colegio" –Draco le respondió con fingido sarcasmo.
–Entonces debiste quedarte en Durmstrang –le dijo y no se contuvo en murmurar– Parece que es un requisito ser idiota allí.
–¿Qué dijiste?
–Draco –lo llamó Narcissa un poco molesta– Deja de hablar mal de Hogwarts si no quieres que te ataquen. Todos hemos estudiado allí.
Harry sonrió y luego giró la cabeza hacia su papá James que empezó a hablar –De hecho Draco, tal como dices, en Hogwarts no existen cursos como el de artes oscuras, pero hay otros cursos mucho más explorados que no podrías comparar con otros colegios, como transformaciones, pociones, defensa... y el castillo, es un lujo poder pasear por ese castillo.
Draco cambió de inmediato su expresión –Tiene razón –le respondió con una bonita sonrisa.
Era obvio que lo había adrede para molestarlo y Harry tuvo ganas de vomitar.
–Ahora que lo mencionan, también me siento bastante interesado en pociones. Supongo que seré el mejor de la clase y no necesariamente porque mi padrino es el profesor.
–¿Snape es tu padrino?
–Sí.
Harry tuvo más ganas de vomitar.
–¿Y en cuanto a tí Harry? –le preguntó Narcissa– ¿Que curso prefieres en Hogwarts?
–Transformaciones, DCAO, cuidado de criaturas mágicas.
–¿Y ya tienes planes para el futuro?
Comprar un yate con el dinero de mis padres y morir en una isla desierta pensó, pero contestó con una sonrisa cordial –No estoy seguro, a veces pienso en seguir mis estudios en Transformaciones para ser un animago y otras veces tengo ganas de entrenar hipogrifos y dragones.
–Eso suena como un futuro muy interesante, podrías hacer ambas.
Harry asintió de acuerdo y volvió a ver al frente –¿Y tú Draco? –le preguntó– ¿Te convertirás en un mago tenebroso con tantas artes oscuras que sabes?
–Si quisiera podría hacerlo.
Harry rodó los ojos.
–Las artes oscuras no solo sirven para hacer magos "tenebrosos" –dijo Lucius y Harry volteó al escucharlo, el papá de Draco ciertamente le daba un poco de miedo– Las artes oscuras abarcan muchos hechizos, son numerosas, variadas, cambiantes, no conocerlas es no conocer la magia.
–El problema es que gran parte de esa magia es corrupta –dijo James.
Draco asintió dándole la razón y Narcissa de pronto habló cambiando el tema –Es una pena que Sirius no pudo venir, me hubiera gustado verlo.
–Sí... él... tenía una agenda muy ocupada hoy –respondió Regulus.
Harry intentó no reírse porque obviamente a su padrino simplemente no le dio la gana de ir.
–¿Pero vendrá a mi cumpleaños? Me gustaría que nos reunamos todos, Andrómeda ya me confirmó, Bella también vendrá.
–Le comentaré, seguro vendrá.
–Escuché que adoptó.
–¿Quién? –preguntó Lucius confundido.
–Sirius adoptó un niño con su pareja, con Lupin.
–¿Sirius Black es padre? –preguntó Lucius como si fuera un chiste.
–Sí, él y Remus adoptaron hace muchos años. Son excelentes papás –contestó Regulus viéndolo mal.
–Lo siento, no lo imagino –respondió Lucius divertido.
–¿Hace cuanto?
–Hace como unos 10 años. Adoptaron a Teddy cuando era un bebé.
–No puedo creerlo, tanto tiempo... ¿Se llama Teddy?
–De cariño, su nombre es Edward.
–Owww...
Harry dejó de escuchar esa conversación y le prestó atención a Draco que llenó su copa de más agua y luego la tomó viéndolo directamente.
No rompió el contacto visual esperando que Draco dejara de verlo, pero esperó y esperó y Draco solo siguió viéndolo, en un punto parecía una batalla de miradas y en otro parecía que simplemente estaba curioso obsevándolo.
–Hogwarts es donde haces amigos para toda tu vida... ustedes por ejemplo van a volverse muy buenos amigos. La casa Slytherin tendrá a los mejores este año...
Harry rompió el contacto visual al escuchar a Narcissa y sonrió cortesmente. No se imaginaba siendo muy buen amigo de Draco, como ella había mencionado tres veces esa tarde, de hecho lo único que se imaginaba con él, era peleando.
Chapter 2: ◖ 1. ¿Desilusiones y corazones rotos?◗
Chapter Text
–No puedo creer que lo sacaste a la primera –exclamó Sirius impresionado.
–Yo tampoco lo creo. Hoy día me llegó el sobre temprano, pensé que era una broma.
Sirius se rió y tomó el carnet –Tenemos que celebrarlo –dijo feliz.
–Separaré tiempo en mi ocupada agenda.
Sirius volvió a reírse y le dió una vuelta al carnet.
–¿Entonces puedo ir donde quiera con esto sin romper la ley muggle?
Sirius le devolvió el carnet de conducir – La mayoría que saca este carnet son muggles estudiantes que necesitan ir a clases. Pero sí, puedes manejar donde quieras. Aunque como aún no eres exactamente mayor de edad, tampoco es como que puedas llegar a Francia o algo así.
Harry negó –Que flojera manejar tanto –dijo y guardó el carnet de vuelta en la billetera– Entonces si un policía muggle me detiene, simplemente le enseño mi carnet.
–Exacto, a menos que hayas excedido el límite de velocidad, allí le das un soborno –dijo Sirius y meneó de inmediato la cabeza– Ignora eso. Tienes que respetar cada norma Harry. Cada norma, no podemos hacer nada en contra de la ley muggle o mágica.
–Lo dice el animago ilegal –murmuró Harry y le dio una sonrisa inocente al notar su mirada indignada– Respetaré cada norma, lo prometo.
–Mas te vale Harry o sino ya no podré prestarte mi motocicleta.
Harry asintió y pensó vagamente cuando podría tener una propia –Padrino, tienes como 5, ¿No me puedes regalar esta?
–Tienes que esperar un poco más, Lils aún no me deja.
–Pero ya tengo el carnet...
–De todas formas estarás en Hogwarts, no podrías utilizarla si te regalo una.
–Cierto –recordó Harry y vió hacia la motocicleta– ¿Me la prestas por un par de horas?
–¿Dónde quieres ir?
–No sé, simplemente quiero manejar un rato. Seré cuidadoso.
Sirius se llevó una mano a la barbilla.
–Ten en cuenta que jugué toda la mañana con Teddy e hice que comiera todas sus verduras...
–Lo sé, lo sé.
–Me encanta ser niñero por supuesto y seguiré siéndolo, pero un incentivo me vendría perfecto.
Sirius se rió –Teddy ya tiene 11, ya no te va a necesitar de niñero.
–Y yo que pensaba cuidarlo en Hogwarts... pero veo que quizá no sea necesario.
–Espera, espera –lo detuvo Sirius– ¿Me estás chantajeando?
–Para nada –contestó Harry divertido y después de una sonrisa preguntó– ¿Entonces me prestas la motocicleta?
–Está bien –aceptó Sirius– Te presto la motocicleta, pero ten cuidado, solo da un par de vueltas y vuelve rápido, otro día hacemos un viaje más largo juntos.
Harry aceptó contento y tomó las llaves.
No tenía un lugar específico donde ir, no tenía a quien visitar, tampoco a quien recoger o llevar, simplemente manejó alrededor de la ciudad, evitó el tráfico, paró cerca de un parque con inmensos árboles que visitaba de pequeño y se compró un helado porque hacía demasiada calor.
Sirius tenía razón, no iba a poder manejar muy seguido y no podría llevar una motocicleta a Hogwarts, así que no tendría sentido pedir una con tanta urgencia ahora.
Solo por un par de segundos pensó que sería divertido ser un muggle y poder manejar al colegio, aún así se rió de su propia idea al darse cuenta que odiaría ser solo un muggle.
Tal como dijo, no se tomó mucho tiempo y todo salió perfecto, ya había manejado muchas veces antes, por supuesto que se sentía confiado, pero su padrino era un poco dramático.
–Tienes que prestármela otro día por más tiempo.
–¿Quieres utilizarla para una cita o algo así?
Harry se encogió de hombros –Quizá –dijo, pero estaba seguro que solo la utilizaría él.
Fue a casa después, tomó un rápido baño porque el calor del verano le molestaba demasiado y luego fue a la biblioteca, le había prometido a su papá Regulus que leería un libro en esas vacaciones, pero hasta ahora no había leído nada y ya no quedaba mucho.
Al entrar caminó hasta el centro de la biblioteca y giró la varita entre sus dedos tarareando una canción que tenía en mente desde la mañana, cuando se detuvo, señaló con la varita hacia el frente.
Por favor que no sea un libro aburrido pensó y lanzó el hechizo para que el libro volara en su dirección.
Entrevista con un vampiro fue el libro que la suerte eligió.
–Algún día te leeré –le murmuró y salió de la biblioteca– Algún día –repitió, pero no pudo evitar preguntarse si es que había alguna película que le podría ahorrar todas esas horas porque no se consideraba un gran lector.
–¿Al fin elegiste un libro?
–Sí.
–¿Qué libro?
–¿Por qué la curiosidad, pa? ¿Acaso hay libros de la biblioteca que no puedo leer? –preguntó Harry con una malvada sonrisa.
Regulus se cruzó de brazos –Si estás buscando maldiciones oscuras de nuevo...
–No saqué de esos.
–Entonces si te fuiste por los romances eróticos, debo recordarte...
–¡Pá! –se quejó Harry– Ya me dieron la charla de relaciones cuando empecé a salir con Ginny, no otra vez por favor.
–Solo digo que es normal que tengas curiosidad, pero...
–Pá –lo cortó Harry y negó con la cabeza– No sigas.
Regulus suspiró, parecía que tampoco quería hablar de ello así que asintió –¿Entonces qué libro elegiste?
–Un libro de tus amigos.
–¿Cuales amigos?
–Un libro sobre vampiros.
Regulus se rió y al recordarlo preguntó –Le aclaraste a tu profesor de historia que no soy un vampiro real y que solo es un tonto apodo porque soy pálido ¿Cierto? El otro día me saludó con mucha reverencia.
Harry se encogió de hombros –Es un fantasma, no tiene porque saber la verdad –dijo y le enseñó el libro– Este es, habla de vampiros, pero estaba en la sección muggle.
Regulus le dio una ojeada –No recuerdo haberlo leído.
–Eso es un crimen. ¿Cómo es posible eso, pa?
–No seas exagerado.
Harry se rió, tomó el libro y lo agitó –Leeré un par de capítulos y te cuento –le dijo y se fue hacia las gradas.
Pasando la sala, salió directo hacia la piscina y se sentó en una silla reclinable junto a su papá James.
Iba a abrir el libro cuando de pronto recordó algo así qué curioso preguntó –¿Quién es Narcissa...?
James saltó en su silla al escucharlo de pronto– ¿Por qué eres tan sigiloso? Me vas a matar de un susto.
–¡Buh! –exclamó Harry serio.
James se llevó una mano al pecho dramáticamente al sentarse –¿Sobre quién me preguntaste?
–Sobre Narcissa Malfoy –añadió al recordar el apellido.
James bostezó, casi se quedó dormido en todo el sol –¿Cómo? –preguntó sacándose los lentes de sol.
–En la mañana que estuve de niñero en casa de mis padrinos, vi que le llegó a Pads una carta de Narcissa Malfoy, no me suena ese apellido –explicó.
James se puso de pie haciendo unos estiramientos –¿No te acuerdas de ella? –le preguntó sorprendido– Es prima de Reggie y Pads.
Harry ladeó la cabeza confundido –Pensé que solo tenían a tía Andrómeda de prima.
James negó –Conociste a Narcissa cuando eras pequeño, seguro por eso no lo recuerdas. Hace... hace como unos 11 años se fue a Noruega, pero está mudándose de vuelta. Por eso los invitó a una cena –explicó y añadió con una mueca– Cena a la que Reggie nos obligará a ir, separa tu domingo, tienes que ir con nosotros.
–¿No te llevas bien con ella?
–Teníamos otros planes, tuve que cambiarlos y en cuanto a Narcissa... no tuvimos una relación tan cercana, pero recuerdo que era amable –respondió James– Con quien no me llevo bien es con su esposo, Lucius, es un arrogante, ya sabes... el clásico creído orgulloso de su apellido y status, no creo que haya cambiado eso.
–Pero nuestro apellido es mejor y tenemos más status ¿No? –preguntó Harry y por la mirada que le dió su papá él solito se respondió– No importa que apellido tengas ni cuanto dinero tengas. Sí ya lo sé papá, no me tienes que dar todo el discurso –pidió.
–Exacto Harry –contestó James estirando sus brazos– ¿Corremos un poco?
Ni loco pensó Harry y contestó levantando su libro –Estoy comprometido con otras cosas.
–Puedes leer más tarde, haz ejercicio conmigo ahora.
–Cuando tenga tu edad haré más ejercicio.
–No me trates como un viejo, apenas tengo 38.
–Tienes un hijo de 16 casi 17 años, eso te hace viejo –dijo Harry riéndose de él porque le gustaba molestarlo con la edad– Por cierto... no estaré hoy, ya le avisé a pa hace rato y a los elfos que no hagan cena para mí. Voy a salir con mis amigos en una hora, tenemos una importante reunión.
–Para haber roto con tu novia hace una semana estás demasiado animado.
Harry se encogió de hombros y le dió un vistazo a la piscina –Quizá soy un insensible como pa Reg.
–No le digas insensible.
–Él mismo se llama así.
–Aún así –murmuró James divertido y agregó– Deja a tus sentimientos ser libres y llora un poco, soy un buen hombro donde puedes llorar y contarme sobre los desamores.
Harry se limpió falsamente una lágrima –Ya está. He curado mi enorme corazón roto.
–Que bueno que Ginny se libró de tí –escuchó detrás suyo e indignado volteó a ver a su papá Regulus que añadió– Un día vas a tener realmente el corazón roto y no te podrás burlar de eso.
Harry volvió a encogerse de hombros –Imposible –dijo y volviendo a poner una sonrisa agregó– Como les decía, hoy saldré con mis amigos así que volveré un poco tarde.
–¿Hora? –preguntó James.
–2 quizá.
–¿2 de la madrugada? No mencionaste que ibas a una fiesta.
–Pequeño detalle... pero solo será una reunión que se extenderá un poco –les dijo con una inocente sonrisa –Es por el cumpleaños de Theo.
–¿El cumpleaños de Theo no fue la semana pasada?
–Sí, pero solo fue una cena aburrida.
–¿Entonces ahora harán una fiesta?
–Una reunión –señaló Harry.
–Por supuesto, solo harán una "pequeña reunión" –dijo James con sarcasmo y añadió serio– Ten cuidado, nada de beber y recuerda que aún no puedes hacer magia fuera del colegio.
–He hecho magia otras veces y nadie se ha enterado.
–Aún así recuerda que no está permitido hasta que cumplas 17.
–Ustedes han hecho peores cosas a mi edad.
Regulus se rió y dejó su toalla sobre una de las sillas reclinables –A mí no me metas en ese saco, yo seguí cada regla.
–Yo también –contestó James.
Harry se cruzó de brazos con una sonrisa –En la mañana que fuí donde mis padrinos estuvimos hablando de muchas cosas. No me contaste la vez que se escaparon de Hogwarts para ir a un concierto y de todas las fiestas que hicieron en la sala común de Gryffindor, con bebidas y hasta la madrugada incluso si tenían clases al día siguiente.
Regulus se rió –Tu pasado te persigue –le dijo a James.
–Yo no pensaba mucho... y Pads es un exagerado, no hacíamos tantas cosas, ignora todo lo que dijo.
–No... y de hecho, voy a hacer lo mismo. Voy a divertirme al máximo y disfrutar mi último año en Hogwarts, comenzando por estas vacaciones y no pueden oponerse.
James sonrió –Bueno... ese es el punto de la vida. Solo no te excedas.
–Exacto, disfruta, pero también piensa –pidió Regulus
–No se preocupen, tengo todo bajo control.
–¿Dónde será la fiesta hoy?
–Casa de abuela de Theo –contestó abriendo su libro y sacó su varita.
–¿Qué dijimos de hacer magia? –preguntó James.
–Solo es un hechizo de levitación, no cuenta como magia –contestó e hizo levitar los lentes de sol para ponérselos– ¿Papá te puedo robar estos lentes?
–Sí –contestó James y vio el libro– Hace tiempo leí ese.
–¿Era bueno?
–Lo recuerdo interesante. Lo leí para conocer datos extra de vampiros y molestar a Reggie con chistes de ellos –recordó James y Regulus le dió un juguetón golpe en el brazo.
Harry movió la cabeza divertido y levantó el libro –Pero este es del lado muggle, no conocen vampiros reales... –dijo y se quejó– Aunque nosotros tampoco.
–Ya conoces hombres lobo, no vuelvas con tus pedidos de conocer vampiros –dijo Regulus dejando su toalla sobre una de las sillas.
–Vale... –aceptó Harry y después de ver a sus dos papás lanzarse a la piscina, se echó en la silla, levantó el libro y leyó el primer reglón.
Ya veo... –dijo el vampiro, pensativo, y lentamente cruzó la habitación hacia la ventana.
Cerró los ojos por un instante después de leer eso, el sol caía perfectamente, la silla era cómoda y le relajaba pensar que aún le quedaban vacaciones antes de entrar a su último año en Hogwarts.
Cuando abrió de nuevo los ojos fue porque le cayó agua en la cara –No me echen agua –se quejó moviendo las manos y se dio cuenta que ya no tenía el libro.
–No puedo creer que te hayas quedado dormido.
–Estaba leyendo.
–¿Cuánto leíste?
–Un capítulo.
–Mentiraaa –canturreó James saliendo del agua y Regulus agregó– Hace media hora te quedaste dormido. Quizá incluso más.
–Solo fueron 5 minutos –se quejó Harry.
–5 minutos multiplicados por 10.
–He tenido un largo día.
–¿Jugaste quidditch de nuevo con Teddy? –preguntó James secándose el cabello.
–Sí, pero también manejé motocicleta y hacía un sol horrible, eso también me cansó.
–¿Tuviste más clases de manejo? –preguntó Regulus confundido y se lanzó un hechizo para secarse.
–No, ya no necesito más clases... de hecho...–Harry se dio cuenta que ni siquiera lo había mencionado– Hoy llegó mi carnet de conducir, aprobé todo. Puedo al fin ser un muggle al volante o un muggle en motocicleta.
–¡¿Qué?! –dijeron los dos sorprendidos al unísono.
–¡¿Por qué no lo dijiste antes?! –se quejó James.
–No lo sé... creo que estoy un poco deprimido porque aunque tenga el carnet no lo podré utilizar.
–Pero es todo un logro que obtengas el carnet –dijo Regulus feliz– Y a la primera.
–¡Tenemos que celebrarlo! –gritó James emocionado.
Harry se contagió de la emoción de ambos.
–Felicitaciones, Harry.
–Gracias, pa –dijo contento.
–No hagas planes para el fin de semana, tenemos que celebrarlo. Podemos hacer una especie de reunión familiar ¿Que te parece?
–Me encantaría –admitió y añadió porque no iba a perder la oportunidad– Pero como punto principal de la celebración, digo... podría tener un regalo.
–No voy a mentirte Harry –dijo James– No quiero que te ilusiones, aún no vamos a comprarte la motocicleta que tanto deseas.
–¿Realmente tengo que esperar hasta los 30 como dice mamá?
Regulus se rió –No será hasta los 30 como dice Lils. Solo sé un poco paciente, ni eres mayor aún en edad mágica.
–¿Entonces para mi cumpleaños?
–Como te dije, no te hagas ilusiones –pidió James.
Harry sonrió porque tenía un buen presentimiento.
______
La fiesta en la noche por el cumpleaños atrasado, fue en casa de la abuela de Theo, la utilizaban desde hace años para reunirse porque siempre estaba vacía en vacaciones y no era mentira del todo cuando dijo que iba a ser una pequeña reunión, porque comenzó como ello, al principio solo eran Theo, Ron, Pansy, Daphne y él.
Se supone que allí también debería estar Blaise, pero no estaba, desde hace dos semanas que no lo veían, excepto Ron quien solía verlo seguido porque se escapaba a su casa en las noches.
–¿No te parece extraño que esté tan concentrado en el amigo de la infancia?
–Lo extraño es que aún no se lo presentó. Si yo tuviera un buen amigo que no veo hace siglos lo primero que haría sería presentárselo a mi novio.
–Por algo no lo presentará.
–Curioso... ¿Habrá una infidelidad allí?
Ron se rió –Sigan hablando lo que quieran, igual confío en Blaise y no me molesta que pase tiempo con su amigo de la infancia.
–Puedes confiar en Blaise, pero ¿Puedes confiar en el amigo?
–Pansy deja de meterle ideas –se quejó Harry– Luego se pondrá dramático.
–Hay que estar conscientes de las posibles decepciones amorosas.
–Desde que estás sin novia eres más mala ¿No? –habló Daphne.
–La ruptura la cambió –se quejó Theo.
–Es la falta de cariño –dijo Harry y de inmediato puso un hechizo de protego para que no le cayera lo que Pansy obviamente le iba a lanzar, esta vez al menos solo fue un cojín.
–Habla de tu vida Potter. Cuéntanos por qué Ginny te dejó.
–Sí, cuéntanos qué le hiciste a mi hermana para que terminara contigo –también dijo Ron.
–Ella no terminó conmigo, ambos llegamos a un acuerdo mutuo, la relación no iba como lo esperábamos.
–Eso suena muy maduro para tí –dijo Pansy– ¿Qué hiciste en realidad?
Harry rodó los ojos –No todo tiene que ser tan dramático, como tú que fuiste infiel.
–Yo no fui infiel –se quejó Pansy y Daphne tuvo que sostenerla antes que se lance a golpearlo.
–Siendo sincero yo ya sabía que iban a terminar –dijo Theo.
–Ginny tenía más química con Dean que contigo y eso es decir mucho –añadió Daphne y todos soltaron una carcajada a excepción de Harry.
No le había molestado hablar del tema antes o escuchar las bromas, ya había pasado una larga semana, pero ahora, al saber que Ginny estaría en la fiesta se sentía un poco incómodo.
–Yaaa, dejen de molestar a Harry. Las rupturas amorosas duelen, dejen de burlarse –pidió Theo.
–Pero si tú comenzaste.
–Yo no lo veo con el corazón roto –señaló Daphne.
Harry hizo una mueca–Cambiemos de tema –pidió– ¿No hay algo nuevo de qué conversar? –preguntó y se dejó caer en el sillón con un suspiro.
No quería sonar como un ingrato, pero últimamente se sentía harto, todo le parecía igual aunque no lo fuera, conversaciones similares, los mismos amigos de toda la vida y los adoraba, por supuesto que quería a sus amigos, pero no podía evitar sentirse envuelto en una aburrida rutina con las mismas caras alrededor.
Ginny había roto toda esa monotonía, hace 2 meses cuando empezaron a salir, lo hizo emocionarse, fue su primera novia después de todo. Pero ahora después de la ruptura, Harry sabía que si no ponía de su parte, se hundiría en un aburrimiento del que no podría escapar.
–Tienes que divertirte –se dijo así mismo frente al espejo más tarde esa noche– Divertirte y no ser un amargado o sino todos pensarán que estás sufriendo o algo así.
Se acomodó el cabello y puso una sonrisa antes de salir, todos tenían el concepto de que era una persona relajada y feliz, y lo era la mayor parte del tiempo, pero en momentos como esos a veces no lo era y simplemente prefería fingir. Era muy bueno fingiendo.
La sala ya estaba repleta, dio un rápido vistazo buscando a Theo o Ron y como no los encontró se metió en todo el tumulto, saludó a los que no había saludado, se quedó en grupos conversando y luego siguió avanzando.
En sus planes estaba divertirse sin control porque al día siguiente tendría que volver a casa de sus papás, lo cual significaba solo algún regaño leve si llegaba tarde. ¿Se aprovechaba mucho de eso? Probablemente, pero intentaba ser un buen hijo la mayor parte del tiempo.
Encontró finalmente a Theo en un grupo de la esquina, Blaise también estaba allí junto a Ron y a su otro lado estaba, él que suponía, era el amigo de la infancia de Blaise, del que tanto hablaban.
Lo vio de espaldas, era un chico rubio y alto, Harry también se consideraba alto, pero viéndolo era obvio que le sacaba algunos centímetros de más.
Más que curioso se acercó allí, caminó hacia un lado rodeando el grupo y se metió junto a Theo.
Sí, mis papás tienen bastante influencia por eso lograron que entrara a Hogwarts...
Se sorprendió cuando lo vió, su blanca piel contrastaba con el negro de la ropa, jeans negros, hasta las botas, su cabello rubio ciertamente combinaba con él y sus ojos, aunque no podía decir que color eran por todas las luces de la fiesta, sí podía notar que mostraban una chispa de malicia.
–...No iba a irme de Durmstrang, pero probablemente mi abuelo muera este año así que tuvimos que volver para hacernos cargo de la herencia y todo –siguió hablando él y de pronto paró al verlo.
Harry ladeó la cabeza confundido porque él nunca hablaría tan tranquilo sobre la muerte de sus abuelos, aunque luego recordó a los papás de Regulus así que lo entendió en parte.
–¡Hey Harry! –la llamó Blaise apenas notarlo y luego le habló a su amigo– Te presento a Harry, él también es un Slytherin.
–Lo sé, hola Harry –dijo él y le sonrió.
–Hola... –contestó sin recordar cómo lo llamó Blaise. ¿Me conoce de algún lado? se preguntó al notar esa sonrisa y se dió cuenta que había algo en él que le recordaba no sabía a quién.
Él frunció el ceño ligeramente al darse cuenta que no sabía su nombre y contestó –Soy Draco.
–Hola Draco –le dijo con una sonrisa, era bueno haciendo amigos cuando quería y Draco lucía interesante, quizá podían ser buenos amigos pensó– ¿Entonces es cierto? ¿Entrarás a Hogwarts?
–Sí, voy a Slytherin.
–¿Ya te pusieron el sombrero seleccionador?
–No es necesario, sé que voy a Slytherin, lo llevo en la sangre.
Harry lo miró con detenimiento y volvió a ladear la cabeza divertido –Ya veremos –dijo porque al final la decisión recaía en el sombrero seleccionador.
–Es un Malfoy, todos los Malfoy van a Sly –dijo Ron.
–Y todos los Weasley a Gryffindor ¿No?
–Creo que hay una o dos excepciones, pero yo soy un orgulloso Gryffindor –contestó Ron ignorando el ligero tono burlón y Blaise le dio un beso en la mejilla.
–Un Gryffindor y un Sly, qué escándalo –dijo Draco sarcástico.
–Es más común de lo que crees –contestó Harry encogiéndose de hombros.
–¿También has salido con un Gryffindor?
–Sí, tuve una novia Gryffindor –contestó y viendo hacia un lado buscó cambiar el tema, la nueva canción que empezó a sonar fue perfecta para ello– ¿Quien puso The Marauders? –murmuró más para sí mismo.
–¿No te gustan? –preguntó Draco.
Harry volvió a verlo y al recordar que él no tenía ni idea dijo –Me encantan, tienen las mejores canciones, la voz de mi papá es la mejor...
–¿Tu papá?
–James Potter –contestó con una sonrisa orgullosa.
Draco le dió una detallada mirada por un par de segundos, parecía que iba a decir algún cumplido, lo que a Harry le gustó, pero luego terminó diciendo –No te ofendas, pero tu papá está más bueno.
Harry quitó su sonrisa y frunció el ceño indignado al escuchar la risa de Blaise y Ron.
Theo negó –Harry está mas bueno.
–Entiéndelo es su fan –le dijo Blaise divertido.
–¿Conoces a The Marauders? ¿Eres fan de mi papá? –preguntó intentando no mostrar lo enojado que estaba por sus anteriores palabras.
–No me describiría exactamente como su fan –habló pensativo Draco– pero es atractivo y canta bien. Un buen ícono.
Harry volvió a recuperar su sonrisa –Seguro eres de los que están obsesionados con él.
–Pues... si me armas una cita con él me encantaría –bromeó Draco.
–Por supuesto, dime qué día estás disponible –le contestó con sarcasmo.
–El domingo estoy disponible.
Se rió irónico al escucharlo y como Theo cambió de tema prefirió no seguir la conversación.
No se consideraba alguien tan observador, no solía importarle mucho lo que ocurría a su alrededor o concentrarse en alguien en específico, pero era inevitable no sentirse intrigado sobre todo cuando de pronto tuvo la duda de si conocía a Draco de algún lado.
Alguien con el cabello rubio tan claro no sería muy probable de pasar por alto y menos alguien con esa personalidad... arrogante, pensó Harry mientras lo analizaba, se notaba que era altivo, pretencioso y el momento que estuvo allí en ese grupo notó que le encantaba criticar todo.
¿Es su personalidad o solo es su forma de actuar con personas que no conoce? se preguntó. Porque aunque le costaba admitirlo, él también se había comportado arrogante con grupos en los que no estaba cómodo.
–Escuché que Draco es de Durmstrang.
–Oh por favor, Pansy ¿Tú también?
–¿Qué?
–Huyo de ese grupo por eso y las encuentro hablando del nuevo.
–Nunca dejan entrar a alguien nuevo en Hogwarts, por supuesto que va a ser el tema del momento –le dijo Daphne.
–Veo que no te agrada –dijo Pansy.
–Es arrogante, ustedes mismas ya se darán cuenta –contestó y Daphne preguntó– ¿Es cierto que estudió en Durmstrang? No parece de Durmstrang.
–Es un estereotipo decir que no parece de Durmstrang –la cortó Pansy– No todos los que van allí parecen Victor Krum.
–Y ojalá tuviéramos un Victor Krum en Hogwarts –dijo Daphne y las demás en el grupo se rieron de acuerdo.
Harry meneó la cabeza sin entender de qué hablaban y vió alrededor, necesitaba divertirse, necesitaba alguien que le prestara atención, alguien que le pidiera bailar aunque él odiaba bailar.
–¿Te diste cuenta que Ginny está aquí?
–¿Dónde?
Pansy señaló con la cabeza hacia la esquina –Está con sus amigos allá.
Debería ser más disimulado pensó cuando al voltear, Ginny se dio cuenta y giró de inmediato a verlo.
–Parece que quiere hablar contigo.
–No, por supuesto que no –contestó con una disimulada sonrisa y vio alrededor, tenía que ir a un grupo donde no le hicieran preguntas.
–Parece que alguien está huyendo de su ex...
–No lo estoy –contestó y sin saber a qué grupo nuevo ir, decidió salir a la azotea.
Era obvio que huía de Ginny, no quería hablar con ella, al menos no en ese momento.
¿Quién termina por una carta? se preguntó al recordar lo que había hecho, se sentía un cretino por ello y esperaba que nadie lo supiera.
Estuvo allá afuera por un largo tiempo, su fachada relajada y feliz comenzó a caer al darse cuenta que nadie salía a buscarlo.
Daphne y Pansy seguro estaban concentradas con su grupo de amigas, Theo debía de estar repartiendo su atención a cada grupo porque era su cumpleaños y su otro mejor amigo, Ron, probablemente estaba demasiado concentrado en Blaise, le gustaba la relación que los dos tenían, pero últimamente se sentía un mal tercio cuando estaba a su lado.
–¿Este es el sitio para los aburridos?
Reconoció la voz de Draco, adentro apenas lo había escuchado con el volumen de la música, pero era tan obvio que era él al escucharlo allí afuera.
–Hey, Potter.
–¿No puede uno buscar aire? –contestó de mala gana y preguntó al verlo a su lado apoyando los brazos también en la baranda– ¿Qué haces aquí?
–La parejita se puso cursi, me sentía mal tercio, preferí salir de allí –contestó Draco y levantó su cigarro– ¿Te importa si fumo?
Harry se encogió de hombros –Fuma si quieres.
–Tengo más cigarros ¿Quieres uno?
–No.
Draco sacó su varita, prendió el cigarro y después de la segunda calada preguntó –¿Te pasó algo?
Harry negó y preguntó cambiando el tema –¿Ya tienes 17? ¿Puedes hacer magia?
–Cumplí en Junio –contestó Draco y preguntó– ¿Que se siente tener que esperar por meses para ser mayor de edad?
Harry lo vió enojado, no le gustaba que le recordaran que era uno de los menores del curso –¿Tu personalidad es así o la haces molesta adrede?
–¿No te gusta mi personalidad? –preguntó Draco, parecía curioso y no molesto porque dijo eso.
–Alardeas demasiado.
–Quizá no te gusta porque te recuerda a tí. Escuché que tú eres igual.
–Yo no... –Harry frunció el ceño y pensó que tendría que matar a sus amigos por decir eso.
Draco fumó un poco y se quedó viendo hacia el cielo estrellado.
Harry en vez de ello lo miró curioso y al darse cuenta que se formaba un gran silencio preguntó intentando hacer algo de conversación –¿Te gustan las estrellas?
–¿A quién no le gustan las estrellas? –dijo Draco con ironía.
–Hay a muchos que les da igual –contestó un poco incómodo porque él solo había querido hacer una conversación y Draco le contestaba así.
–¿Tu eres uno de esos? ¿De los que les da igual?
–No. Y de hecho mi papá Regulus es un famoso astrónomo.
–Felicitaciones por los padres asombrosos.
Harry hizo una mueca por su sarcasmo y le sorprendió que Draco no preguntara más, la mayoría de personas siempre lo hacía, pero Draco fumó lo último, apagó el cigarro y volvió a entrar a la fiesta.
Él se quedó todavía un momento allí y cuando iba a entrar, se dio cuenta que Ginny salía por la puerta y ahora no había forma de huir.
Genial, mi momento llegó
–¿Piensas evitarme toda la noche?
–No te estoy evitando, solo salí a fumar un cigarro.
–Tú no fumas.
–Quizá ahora lo haga.
–Tenemos que hablar.
–Por supuesto –contestó y vio hacia la puerta pensando que ya no tendría forma de evitar la conversación.
–No lo entiendo –dijo Ginny acercándose– ¿Hemos terminado? Todos dicen que hemos terminado... pero es una decisión que tú solito has tomado ¿Por qué me escribiste esa carta? ¿Por qué? –preguntó y al ver que no respondía agregó enojada– ¿Por qué estamos terminando? no lo entiendo ¿Al menos podrías explicármelo?
–Te pedí que no me contestes si querías terminar, no me contestaste.
–Rompiste conmigo ¿Querías que te ruegue? Eres un cretino.
–Lo sé, lo soy, pero tenía que decírtelo de alguna forma y soy un cobarde que no podía decírtelo a la cara.
–¿Hay alguien más?
–No.
–No lo entiendo, hace unos meses estabas besándome en la sala común frente a todos, ¿Cómo puedes cambiar eso?
–Lo siento –contestó Harry y suspiró– Lo hice por tí.
–¿Por mí? Dime cómo es que funciona "por mi bien" terminarme de un día al otro por una carta sin darme explicaciones –dijo enojada.
Harry se rascó la nuca, Ginny estaba muy enojada y toda esa conversación parecía irreal, justo lo que quería evitar –Lo siento por hacerlo de la peor forma –se disculpó– No quería aceptarlo, pero teníamos que terminar.
–¿Por qué?
–Porque tú realmente no estás enamorada de mí –dijo y por primera vez desde que terminaron sintió ese pinchazo en el pecho.
–¿Por qué piensas eso?
–Porque lo veo Ginny, no podía seguir haciéndome el ciego –contestó– No quería aceptarlo y seguía negándolo, pero ya es imposible hacerme el loco. No quiero ser un impedimento para tí, no quiero que estés conmigo cuando obviamente quieres a alguien más –dijo y añadió– No desperdicies tu tiempo conmigo solo porque te gusta la idea de nuestra relación, atrévete a aceptarlo y confiésale, dile que estás enamorada de ella, hazlo sin miedo a perder su amistad porque estoy seguro de que también te corresponde.
Ginny se sorprendió bastante –Harry...
–Uno no decide de quien se enamora, solo puedes aceptarlo. No tienes que darme explicaciones Ginny, tampoco tienes que preocuparte por mí. Fue bonito mientras duró y lo mejor es dejarlo así, decir que los dos ya no nos sentimos igual y que por eso terminamos.
–Yo puedo ser la que ya no se siente igual, pero tú eres el que nunca se sintió así conmigo.
–¿Qué?
Ginny suspiró y movió la cabeza como si ya no importara nada, luego se fue de allí.
Harry se quedó pensativo por unos minutos más, hasta que finalmente decidió que tenía que irse a casa, ya no tenía ganas de seguir en la fiesta, no tenía ganas de nada más en realidad.
–¡Harry! –exclamó su papá cuando lo vio entrar.
–¿Harry? –preguntó Regulus y volteó confundido hacia el reloj.
–Hola.
–Pensé dijiste llegarías a las 2.
–Apenas son las 11 de la noche –agregó James sorprendido.
–Cambio de planes –contestó Harry de mala gana y jaló una silla para sentarse también cerca del telescopio.
–¿Qué te pasó? –preguntó Regulus y James le extendió su tazón de papas.
Harry tomó una sin ganas de responder.
–¿Por qué estás triste? –esta vez preguntó James y con Regulus le dieron una mirada preocupada.
–Tuve que aceptar algo que no quería.
–¿Qué tuviste que aceptar? –preguntó Regulus.
–Que Ginny ya no me quiere –admitió.
–¿Ginny dijo eso? –preguntó James.
–No tuvo que decirlo, es algo que sé. Lo sé desde hace un tiempo, pero no quería aceptar la realidad. Hoy lo hice... y no se siente bonito.
–¿Pero por qué piensas eso?
–Está enamorada de alguien más, no sé si ella no se daba cuenta, pero es claro que hoy lo aceptó. Hablamos hace un rato... estuve evadiéndola porque le envié una carta para terminar.
–Pensé que habían terminado los dos porque estaban de acuerdo.
–Lo siento por la mentira. No quería aceptar que me puse cobarde y no hablé con ella cara a cara.
–Está mal que no lo hayas hecho, pero si ahora hablaron y arreglaron todo...
–Sí, ahora oficialmente ya no tengo novia. Y nadie me quiere, de hecho nunca nadie me quiso.
–Harry...
–Nosotros te queremos, un montón de personas te quieren –contestó James.
–Lo siento por parecer un exagerado y sé que muchos me quieren, pero hablo del otro significado completamente distinto.
–¿A qué te refieres?
–A que me gustaría que alguien se enamore de mí, que alguien me quiera locamente y con intensidad, que a alguien le guste en realidad y que no solo piense que soy atractivo o algo así, sino que quiera conocerme, que realmente le interese conocerme y que cuando sepa todo de mí igual siga allí aunque encuentre defectos, porque me quiere –admitió y suspiró– No puedo creer que quiero una jodida cursilería como ustedes.
–Eso es muy lindo Harry –habló James.
–Pero no puedes pedir algo que tu no haces –le dijo Regulus.
Harry se sorprendió al escuchar eso.
–No puedes pedir que alguien te ame si es que tu no amas, no puedes pedir que alguien se interese en tí si es que tú no te interesas en nadie –dijo y preguntó– ¿Cuándo comenzaste con Ginny lo hiciste porque realmente te gustaba o porque ella gustaba de tí desde hace tiempo?
Harry abrió la boca.
–No necesitas responderme, tú solo respóndete.
–Eso fue un golpe bajo –dijo James divertido– Pero también creo que es cierto, un día de pronto tuviste la idea de ser novio de Ginny, no hubo un proceso. Se supone que empiezas una relación cuando estás enamorado, no buscas enamorarte recién después que dice sí.
–Vine aquí a que me consuelen porque me siento triste y ahora me están haciendo sentir mal.
–No es nuestra intención hacerte sentir mal –dijo Regulus– Pero es necesario decirte las cosas directamente y que te des cuenta.
Harry suspiró y asintió con una mueca.
–Aún así, hiciste bien en hacerte a un lado y aceptar que Ginny quiere a alguien más.
–Eso es elogiable Harry.
Sonrió por al menos escuchar eso –Quizá y funciono mejor como cupido, armando parejas y eso. Ron y Blaise por ejemplo, primero ni se hablaban, pero ahora se aman.
–No te pongas presumido llevándote el crédito.
–Está bien, está bien, me relajaré –contestó y vio hacia el cielo estrellado– Lo siento por interrumpir su cita de estrellas.
Regulus pasó un brazo sobre sus hombros –Sabes que nos encanta tenerte aquí.
–Y últimamente no pasas tiempo con nosotros, es injusto –se quejó James.
–En mi defensa apenas y comenzó mis dos últimas semanas de vacaciones aquí, pero prometo que pasaré más tiempo con ustedes. Si es que hacen planes interesantes por supuesto.
–Podemos volar con hipogrifos –sugirió Regulus.
–Por eso lo amo –dijo James feliz.
–¿Entonces sabes que alguien te ama cuando acepta volar con hipogrifos? –preguntó Harry divertido.
–Se podría decir que sí –confirmó Regulus.
–Y suma puntos si es que los odia.
Harry los miró con diversión –Me encantaría volar con hipogrifos antes de volver a Hogwarts –pidió y preguntó– ¿Se acuerdan de la primera vez que volamos en hipogrifo? Se siente tan distante que casi no lo recuerdo –añadió y entrecerró los ojos al notar la mirada que ambos se dieron.
–Ehhh Harry...
–¿Por qué tienen una mirada culpable?
–Tenemos una mentira que aceptar –dijo James.
–¿Una mentira? ¿Ustedes? Eso es raro –dijo entretenido por sus caras– ¿Cuál es la mentira?
–Nosotros fuimos antes a volar con hipogrifos.
–¿Fueron antes? Osea la primera vez que supuestamente fuimos juntos, ¡¿Era la segunda para ustedes?!
–Sí –admitió Regulus– Teníamos que saber como era la experiencia antes.
–No podíamos mandarte a volar con hipogrifos si es que nosotros no sabíamos cómo era.
–¡Traidores! Tenemos todavía las fotos colgadas con el título "Primera vez volando en hipogrifo"
–Al menos ahora te estamos diciendo la verdad.
–Soy unos traidores –volvió a quejarse Harry.
–Sirius y Remus también vinieron con nosotros, hasta Bowie estuvo. Aún tenemos escondidas las fotos en algún cajón del ropero.
Harry los vio indignado.
–Lo bueno es que ya eres grande para entender esa clase de mentiras.
–He vivido engañado. ¿Cuántas mentiras más hay?
–No tenemos más mentiras.
–Sí, ya no tenemos más mentiras.
–Y yo ya no les puedo creer –dijo Harry fingiendo seriedad– Quizá podría recuperar un poco la confianza si es que me adelantan mi motocicleta de regalo.
James y Regulus se rieron.
–Aprovechas cada oportunidad ¿No?
–No pierdo nada.
–No vamos a volver a ese tema –dijo James– Aunque... ¿No preferirías un carro? Todos estarían más tranquilos porque una moto suele ser más peligrosa.
–De todas formas prefiero una moto, prometo ser cuidadoso. Aunque si me dan los dos, no me opondría.
–Ya estás subiendo tus pedidos.
–Ustedes dieron la idea –contestó Harry relajándose en su silla y vio al cielo estrellado –El amigo de la infancia de Blaise tiene el nombre de una constelación –les comentó al recordarlo.
–Que extraño, solo los Blacks suelen tener nombres de constelaciones.
–¿Cuál? –preguntó James.
–Esa –señaló y respondió– Se llama Draco... parece un idiota y es bastante arrogante.
–¿Draco Malfoy?
–No lo sé, no escuché su apellido...
–¿Es rubio?
–¿Ojos grises?
–¿Lo conocen?
–¿No recuerdas a Draco? –preguntó James sorprendido.
–Saben que tengo memoria selectiva... pero ahora que lo mencionan me parecía conocido.
–Cuando eran pequeños jugaban juntos.
–¿Cómo voy a recordar cuando era pequeño? No recuerdo ni cuando tenía 15.
Regulus se rió –Estamos igual.
–¿Y él tampoco se acordaba de tí?
–Supongo que no, no me dijo nada y eso que intenté ser amigable. Lo único que sé es que lo dejaron entrar a Hogwarts porque su padre tiene mucha influencia.
–Cissy me lo comentó.
–Supongo que estará en Slytherin –dijo James.
–¿Por qué crees que estará en Sly? Él también sonaba muy seguro.
–Alguna vez escuché que todos los Malfoy van a Slytherin, hay más probabilidad.
–Trátalo bien ¿Sí? –pidió Regulus.
Harry hizo un sonido de queja –Draco parece una persona indeseable.
–¿No dices que apenas lo viste hoy?
–No hables mal de las personas sin conocerlas –pidió James.
–Ya conocí lo suficiente.
–¿Dónde está el Harry amigable que quiere quedar bien con todos?
–No gracias, estoy en una nueva etapa de mi vida, ahora me vale todo.
Regulus meneó la cabeza en desacuerdo –No sé que te habrá hecho para que te caiga tan mal.
–¿Qué hizo para que te caiga mal? –preguntó James también curioso.
–Es su actitud –contestó de mala gana.
–Está mudándose a un nuevo lugar, obviamente no va a estar tan feliz –dijo Regulus.
–Exacto, quizá no está pasando por un buen momento.
–O quizá simplemente tiene una personalidad de mierda –contestó y puso una inocente sonrisa por la cara que ambos le pusieron– Ignoren eso.
–Al menos sé amable.
–No prometo nada.
–Harry.
–Seré amable a menos que él no lo sea conmigo –contestó.
______
La Mansión Malfoy era gigante, todo parecía caro y estaba lleno de reliquias. Harry pensó vagamente mientras caminaba por los pasillos, que su mamá Lily odiaría el lugar sobre todo por la cantidad de retratos serios y aburridos que había.
–¿Draco? La última vez que te ví, eras un bebé.
–Entonces debe sentirse viejo, Señor Potter.
James se rió –¿Me veo viejo?
–Para nada, Señor Potter, para nada.
Harry quitó la sonrisa de cordialidad que tenía y como Regulus empezó a hablar con él, decidió dar unos pasos y saludar a los que suponía eran Narcissa y Lucius.
Con Lucius solo fue un apretón de manos y con Narcissa se llevó bastante bien, quizá en parte porque le dijo que estaba demasiado guapo y eso le subió el ego.
Con Draco solo compartió una mirada, pero luego mientras caminaban al comedor, Draco se acercó a su lado y le dijo –Te dije que hoy estaba libre.
–¿Qué?
–¿No dijiste que me armarías una cita con tu papá? –murmuró divertido.
–¿Alguna vez te han dado un puñetazo en la cara?
Draco se rió –¿No sabes pelear con hechizos? –le preguntó en voz baja y agregó burlón– Ohh verdad que aún no puedes utilizar magia fuera de Hogwarts.
Harry tuvo que respirar profundamente, tenía muchas ganas de pelear, pero prefirió no contestar porque entraron al comedor.
–Me interesan las artes oscuras, es una pena que baje mis expectativas en Hogwarts.
Aún ni habían llegado al postre y ya estaba diciendo cosas como esa pensó
–Hogwarts está catalogado como el mejor colegio de magia y hechicería –contestó Harry, pero pensó que al también le hubiera gustado estudiar artes oscuras, aunque sea solo un año.
–Por supuesto "El mejor colegio" –Draco le respondió con fingido sarcasmo.
–Entonces debiste quedarte en Durmstrang –le dijo y no se contuvo en murmurar– Parece que es un requisito ser idiota allí.
–¿Qué dijiste?
–Draco –lo llamó Narcissa un poco molesta– Deja de hablar mal de Hogwarts si no quieres que te ataquen. Todos hemos estudiado allí.
Harry sonrió y luego giró la cabeza hacia su papá James que empezó a hablar –De hecho Draco, tal como dices, en Hogwarts no existen cursos como el de artes oscuras, pero hay otros cursos mucho más explorados que no podrías comparar con otros colegios, como transformaciones, pociones y defensa.
Draco cambió de inmediato su expresión –Tiene razón –le respondió con una bonita sonrisa.
Era obvio que lo hacía adrede para molestarlo y Harry tuvo ganas de vomitar.
–Ya que lo mencionan, también me siento bastante interesado en pociones. Supongo que seré el mejor de la clase y no necesariamente porque mi padrino es el profesor.
–¿Snape es tu padrino?
–Sí.
Harry tuvo más ganas de vomitar.
–¿Y en cuanto a tí Harry? –le preguntó Narcissa– ¿Que curso prefieres en Hogwarts?
–Transformaciones, DCAO, cuidado de criaturas mágicas.
–¿Y ya tienes planes para el futuro?
Comprar un yate con el dinero de mis padres y morir en una isla desierta pensó, pero contestó con una sonrisa cordial –No estoy seguro, a veces pienso en seguir mis estudios en Transformaciones para ser un animago y otras veces tengo ganas de entrenar hipogrifos y dragones.
–Eso suena como un futuro muy interesante, podrías hacer ambas.
Harry asintió de acuerdo y volvió a ver al frente –¿Y tú Draco? –le preguntó– ¿Te convertirás en un mago tenebroso con tantas artes oscuras que sabes?
–Si quisiera podría hacerlo.
Harry rodó los ojos.
–Las artes oscuras no solo sirven para hacer magos "tenebrosos" –dijo Lucius y Harry volteó al escucharlo, el padre de Draco ciertamente le daba un poco de miedo.
–Las artes oscuras abarcan muchos hechizos, son numerosas, variadas, cambiantes, no conocerlas es no conocer la magia.
–El problema es que gran parte de esa magia es corrupta –dijo James.
Draco sonrió y Narcissa de pronto habló cambiando el tema –Es una pena que Sirius no pudo venir, me hubiera gustado verlo. También quería conocer a su hijo.
–¿Black tiene un hijo? –preguntó Lucius confundido.
–Sí, se casó con Lupin –dijo Narcissa feliz, pero cambió su expresión– Ojalá hubieran venido.
–Sí... él... tenía una agenda muy ocupada hoy –respondió Regulus.
Harry intentó no reírse porque obviamente a su padrino simplemente no le dio la gana de ir.
–¿Pero vendrá a mi cumpleaños? Me gustaría que nos reunamos todos, Andrómeda ya me confirmó, Bella también vendrá.
Harry dejó de escuchar esa conversación y le prestó atención a Draco que llenó su copa de más agua y luego la tomó viéndolo.
No se los imaginaba siendo grandes amigos, como Narcissa Malfoy había mencionado ya dos veces esa tarde, de hecho ni siquiera sabía que situación imaginar con Draco Malfoy.
Chapter 3: ◖ 2. Si tienes suerte me acostumbro a tí◗
Chapter Text
Tenía dos razones específicas para adorar sus vacaciones, una de ellas era poder perderse en los días, no tener ni idea de si era martes o jueves o viernes.
Adoraba perderse en su mundo, pero siempre tenía que volver, como en ese momento que escuchó a alguien tocar la puerta.
De inmediato abrió el libro que supuestamente estaba leyendo y lo puso encima en la página 30 –Adelante –dijo.
–¡Harry! –saludó su padrino– Te estaba buscando. Pero pensé que era broma cuando me dijeron que estabas en la biblioteca.
–Estoy leyendo –señaló como si fuera obvio.
Sirius caminó hacia allí –¿Algo interesante?
–Un libro de una entrevista con un vampiro –dijo restándole importancia, pero su padrino siguió preguntando más– ¿Así? ¿De qué trata?
–El vampiro mata a muchos mortales, ya sabes, lo clásico de estas obras.
–¿En la entrevista los mata?
–Antes de la entrevista, a lo largo de su vida asesinó a muchos, supongo que seguirá con los demás ahora, tiene demasiados enemigos mortales y obviamente tampoco se lleva bien con los otros vampiros... –dijo y ladeó la cabeza– Pa, te mandó a que me preguntes ¿Cierto?
Sirius sonrió –No has leído nada ¿Cierto?
–Ni una hoja –admitió Harry.
Sirius soltó una carcajada y rodeó la mesa acercándose a la primera sección de libros.
–Pa no lo leyó así que supongo me puedo inventar toda la historia –le comentó Harry.
–Puedes hacer mentiras convincentes, pero Regulus se da cuenta de todo –le dijo Sirius y sacó dos libros largos– Simplemente leelo ¿Cuántas páginas tiene?
–Como 400, no es taaanto, pero... estoy comprometido con otras cosas.
–¿Qué cosas?
–Lo siento, es personal.
Sirius lo vio indignado, Harry se encogió de hombros y señaló lo que había sacado –¿Qué es eso?
–Libros para Teddy. Se supone que aún no debería hacer magia hasta estar en Hogwarts y eso, pero me gustaría enseñarle sus primeros hechizos.
–Al fin –dijo exageradamente– Ayer que hablé con él estaba desesperado porque solo le quedan unas semanas para entrar a Hogwarts.
–Sí, desde que le llegó la carta he estado escuchando sus indirectas para aprender magia, pero intentábamos respetar las reglas.
–De todas formas nadie se entera si hace magia –dijo Harry.
–Si se enteran, pero al parecer no les importa, a menos que haya muggles involucrados, allí sí se vuelven locos. Una vez con Prongs y Wormy casi terminamos en Azkaban porque un par de veces le pusimos una maldición a un muggle.
–Imposible.
–Tuvimos que pagar un montón de dinero y nos prohibieron hacer magia por un mes. ¿No te contaron?
Harry lo miró incrédulo –¿Qué maldición le pusieron al muggle?
–No podíamos tener conciertos en luna llena por Moony, así que lanzamos varios Imperius para cambiar todas nuestras actividades de esas fechas.
–¿Una maldición imperdonable? No puedo creer que hayan lanzado imperdonables –dijo Harry maravillado– En Hogwarts siempre nos asustan con que nos mandarán a Azkaban de inmediato si siquiera intentamos una.
–Y te van a mandar, así que ni lo pienses.
Harry sonrió de lado –Pero a ustedes no los mandaron.
–Nosotros teníamos una razón para ese Imperius –señaló Sirius– Razón que nadie se enteró, pero aún así.
–¿Y si encuentro una razón?
–No
–¿Una muy buena razón?
–Eso sería conversable –dijo Sirius y añadió de inmediato– Es decir no, nunca lo hagas –negó y frunció el ceño– Siempre me pones de nervios con tus preguntas.
Harry le dio una sonrisa malvada.
Sirius movió la cabeza en desaprobación y vi los libros –¿Te acuerdas que tenías un libro gigante con imágenes que iban de una página a la otra saltando?
–Sí, ese lo tengo en mi habitación, es una reliquia.
–¿Me lo prestas?
–¿Qué obtengo a cambio?
Sirius levantó una ceja.
–Era broma, por supuesto que te lo presto, solo porque es Teddy.
–¿Y yo? Yo soy tu padrino –se quejó Sirius.
–Obviamente por tí también –dijo Harry tomando su varita y desapareció directo a su cuarto.
Tomó el gran libro del estante alto y volvió a aparecer en la biblioteca.
–Tienes bien dominada la aparición –señaló Sirius.
–Sí, pero no les digas a mis papás que estoy haciendo magia.
–Ellos saben que estás haciendo magia.
–Sí, pero no lo saben directamente, entonces ellos se hacen los locos y yo también finjo demencia –explicó Harry.
Sirius se rió y tomó el libro –No veía esto hace siglos.
–Allí se va un gran preciado bien.
–Solo iba a estar empolvándose en tu cuarto –dijo Sirius dándole una ojeada al libro– ¿Cuál era el que te resultaba más difícil en primer año?
–El wingardium leviosa me tomó varios intentos.
Sirius asintió y puso el libro sobre los otros –Comenzaremos entonces por ese –dijo y sacó su varita– Por cierto, hay una película muggle de ese libro que nunca vas a leer.
–¿La hay?
–Sí –contestó Sirius y estaba a punto de desaparecer, pero se escuchó la voz de Regulus llamandolo así que se detuvo.
–¿Ya pensabas irte?
–Sí.
–No me contestaste.
–¿Qué?
–No te hagas el tonto. ¿Vas a ir o no?
Harry entrecerró los ojos curioso.
–Lo siento Reg. Yo no me junto con Blacks.
–Pero es el cumpleaños de Cissy y apenas está invitando a 4 Blacks, no es como si estuviera invitando a algún indeseable... bueno a parte de Bella.
–Exacto va a estar Bella, no tengo ganas de pelear.
–Pero va a estar Andrómeda, Bella siempre se comportaba si Andy estaba y... han pasado siglos, no creo que sea una inmadura como para decir algo que nos haga pelear.
Sirius hizo un gesto –¿Pero qué necesidad hay Reg?
–Andrómeda me dijo que te convenza y no me opongo, es cumpleaños de Cissy, no la hemos visto desde hace mucho tiempo.
–Igual no me interesa ir.
–Va a hacer su gran fiesta con todos sus amigos, puedes ir solo un momento a saludarla y ya. No es como que vayamos a estar solo los 5 sentados.
–¿Prongs va a ir?
–Sí.
–Esto es traición.
–Sí qué horrible –dijo Harry interesado en la conversación.
–¿Tú también vas? –preguntó Sirius.
Harry negó, pero Regulus contestó –Por supuesto que Harry también va.
–¿Qué? ¿Y por qué yo tengo que ir a eso? Ya tengo planes para ese día.
–Narcissa te invitó y dijiste que te llevaste bien con ella.
–Sí, pero...
–Irá Blaise, irá Theo, estará Draco –le dijo Regulus– Tendrás amigos.
Harry hizo una mueca.
–¿No quieres ver a tu grupo de serpientes? –preguntó Sirius confundido.
–Se lleva mal con Draco –le comentó Regulus.
–¿Por qué?
–Ni idea. ¿Por qué te llevas mal con Draco?
–Simplemente no me gusta y ya.
–Déjame adivinar, es arrogante –dijo Sirius– Eso viene con el apellido Malfoy.
–No lo es –dijo Regulus– No se parece a Lucius.
–¿Es rubio? ¿Piel pálida? ¿Personalidad insoportable? ¿Hijito de papá?
–Sí –contestó Harry y Regulus agregó– No seas exagerado.
–Está bien... No, no es exactamente así –dijo viendo ahora hacia Sirius– No lo conozco bien, apenas lo he visto 2 veces.
–Y lo verás más, así que sé el Harry amigable –pidió Regulus.
–Es verdad, teniendo en cuenta que estará en Slytherin, te conviene llevarte aunque sea un poco bien con él –opinó Sirius.
–¿Por qué todos piensan que estará en Sly? ¿Y si termina en Hufflepuff?
Regulus negó –Es obviamente un Sly.
Harry hizo una mueca porque tenía razón y al notar el gesto que Regulus le hizo señalando con la mirada a Sirius, dijo para ayudar –Si yo voy al cumpleaños, mi padrino también va.
–Ya me estaba librando –se quejó Sirius.
–Solo acepta rápido y deja de dar vueltas –pidió Regulus.
–Está bien, iré. Pero solo yo, porque Moony me dijo que no iría y convencer a Remus Lupin es casi imposible.
Regulus le dió la razón y levantó un dedo señalándolo –Ya lo prometiste, no hay vuelta atrás, a menos que quieras una buena maldición.
–Iré, no tienes que amenazarme.
–Es con vestimenta elegante. Túnica o algo así.
–No pienso cumplir eso –se quejó Sirius.
–Si quieres ve sin túnica o sin corbata, pero decente, sino escucharás a Andy toda la noche quejándose.
–Vale... –murmuró Sirius con una mueca y tomó sus libros– Pero me debes un gran favor Reg. Y voy a ser un insoportable cuando necesite algo –dijo y desapareció.
–Es la primera y última vez que voy a estar insistiendo e insistiendo con este tipo de cosas –se quejó Regulus.
–Culpa a mi padrino, yo acepté rápido.
–También le diste vueltas –se quejó Regulus.
Harry negó –¿Pa y como sabes que van a ir Blaise y Theo? A mí no me dijeron nada.
–La Señora Zabini es muy amiga de Narcissa, obviamente llevará a Blaise –dijo Regulus y agregó encogiéndose de hombros– Quizá los papas de Theo vayan, no sé si él vaya, solo lo mencioné para que aceptes rápido.
Harry se llevó una mano al pecho –Me mentiste.
–No cuenta si la mentira duró 5 minutos.
–Aún así –dijo Harry dramáticamente– Me mentiste.
Regulus se rió –Ya se te pegó el drama de Sirius.
–Un poco –dijo cruzándose de brazos.
Regulus miró hacia la mesa –¿Seguirás leyendo?
–Leí suficiente por hoy.
–¿Entonces salimos a comer algo? Los elfos tienen hoy día libre y James dijo que llegará tarde.
Harry asintió de acuerdo –Vamos a un lugar muggle.
–¿No crees que tendremos muchas miradas?
–Vamos encubiertos y como no estaremos con papá, seguro no nos reconocen.
Regulus lo pensó unos segundos –¿Dónde quieres ir?
–Tengo una nueva recomendación de Seamus. Hay un restaurante con temática zombie.
–Vamos.
Esa era otra de las razones de porque le gustaban las vacaciones, conocer nuevos lugares, sobre todo del lado muggle donde siempre había algún lugar raro o alguna comida extraña para probar.
–Los Malfoy son unos puristas de sangre ¿Cierto?
–Al igual que los Black, pero supongo que con cada generación baja un poco eso.
–¿Crees que Draco visite lugares muggle así? –preguntó Harry dándole un bocado a su hamburguesa.
–Lo dudo mucho.
–Aunque sabe de música muggle, conoce a The Marauders.
–¿Así?
–Sí. El otro día en la fiesta lo mencionó –dijo Harry y se estiró tomando su vaso.
–The Marauders son demasiado populares, muchos magos y brujas los conocen. Quizá en Noruega los escuchó, han tenido varios conciertos allí, aunque de eso ha pasado bastante tiempo...
Harry le dio una mirada divertida porque hace años que la banda de su papá no iba de gira y también pasó tiempo desde su último álbum –¿Ya te chocó la edad, pa?
–No me estés llamando viejo –se quejó Regulus.
–Yo no dije nada –contestó divertido y vio hacia un grupo que entró y fue siguiendo a un zombie hasta la mesa del fondo.
Todos parecían de su edad y una de las chicas, al darse cuenta que estaba viendo hacia allí, le sonrió.
–Hay unas donas raras, ¿Pedimos?
–Sí, una verde para mí –contestó y siguió comiendo su hamburguesa. Cuando volvió a ver hacia el frente esta vez la amiga de la anterior chica también lo estaba mirando –¿Cuándo supiste que eras gay?
–No lo sé... –contestó Regulus un poco confundido por la repentina pregunta y lo pensó unos segundos– Creo que siempre lo supe... ¿Por qué la preguntas?
–Estaba pensando... Es decir... un hombre te puede parecer atractivo ¿Cierto? Sin importar si eres o no eres gay.
–Depende.
Harry entrecerró los ojos.
Regulus tomó un poco de su refresco y contestó –Osea es normal notar si alguien es o no es atractivo, pero si tu sientes una atracción específica a esa persona, si deseas acercarte, hablarle, verlo por más tiempo, allí ya significa algo más.
Harry asintió.
–Aunque también, puede ser algo general... que solo encuentres atractivo a cierto grupo de personas, entonces allí obviamente puedes diferenciar si tienes alguna preferencia... ¿Por qué me haces estas preguntas a mí?
Harry soltó una carcajada –Solo hacía conversación.
–Ajá –contestó Regulus incrédulo– ¿Quién te ha parecido atractivo?
Harry tomó su refresco.
Regulus lo miró por unos segundos curioso y luego abrió la boca divertido.
–No sé en quién piensas, pero no –lo cortó Harry y negó– Solo fue por un microsegundo.
–Si así lo dices...
–Eso no me hace gay.
Regulus se rió –Igual puedes ser lo que quieras, claramente no te voy a juzgar –respondió divertido– Y si encuentras un chico que te guste, adelante, pero por favor piensa bien lo que harás, no te metas en relaciones por un simple gusto, no ilusiones personas y eso.
–Las relaciones a mi edad no cuentan.
–Estás en tu último año de Hogwarts, claro que cuenta, algunas de esas relaciones duran para toda la vida.
–Imposible –contestó– ¿Acaso crees en eso de encontrar...
–¿Encontrar que?
–Iba a decir encontrar tu alma gemela y esas cosas, pero obviamente lo crees y... lo encontraste –se dió cuenta Harry.
–La verdad es que no creo que exista propiamente un alma gemela para cada uno y todos esos cuentos.
–Uffff a papá le va a doler cuando le cuente esto.
–Es decir no creo que desde el momento que nacemos estamos destinados a una persona. Yo creo que las relaciones se dan, pero a veces, muy pocas veces, se crean lazos tan fuertes que es imposible romperlos, por más que te alejes, por más que lo intentes una y otra vez, nunca puedes dejar de amar a esa persona. Supongo que se puede considerar ello tu alma gemela, aún así no es algo que aparece de la noche a la mañana, quizá la atracción sí, pero todo lo demás, el amar verdaderamente a alguien se construye con el tiempo –explicó Regulus.
Harry asintió sorprendido –Eso fue profundo.
–¿Cómo es que hemos llegado a estos temas?
–No lo sé. Yo pienso morir soltero.
–Tampoco es una mala idea.
–La idea perfecta.
–¿Apostamos?
–No, siempre pierdo cuando apuesto contigo.
Regulus se rió.
–¿Pa, no tendrás don para la adivinación o algo así?
–Déjame ver... adivino que en tu futuro...
–No no no no no digas nada.
–¿De cuando aquí eres supersticioso?
Harry se encogió de hombros, no lo era para nada, pero le daba el punto de la duda porque su papá siempre intuía de alguna u otra forma lo que podría pasar.
El resto de la semana pasó tranquilamente, el verano ya casi había terminado, pero aún hacía calor como para querer quedarse todo el día en la piscina.
Anteriores años solía invitar a sus amigos prácticamente todos los días, pero este año no tenía ganas de nada de eso, así que simplemente disfrutó de sus días.
–Harry ¿Estás listo?
–Siii, ya salgo –contestó mirándose una última vez en el espejo.
Había utilizado túnicas antes para ceremonias importantes del ministerio donde trabajaba su papá, pero¿Para un cumpleaños? ¿Ir así de elegante? Le parecía excesivo.
Aún así, dejó de parecer un exceso cuando llegó a la mansión Malfoy, todo estaba lleno de brujas y magos, si quitaban los globos levitando y las velas, podría parecer toda una gran reunión de negocios.
–Esto va a ser jodidamente aburrido –escuchó a su papá James murmurar.
–Dale 2 horas. Quizá se pone divertido verlos borrachos –contestó Regulus.
James se rió y vio hacia Harry –No vayas a robar nada de las cocinas eh.
Harry lo miró confundido –¿Qué robaría?
–No lo sé, whisky de fuego o algo así para tomar con tus amigos.
–No le des ideas –se quejó Regulus.
Harry ladeó la cabeza porque no había pensado que podría tener su propia fiesta y es que no tenía ni idea de si Theo o Blaise estarían allí.
–¿Cuánto tiempo nos quedaremos? –preguntó.
James miró hacia Regulus y él se encogió de hombros –No lo sé, depende.
Harry asintió y vio alrededor, de inmediato se dio cuenta que Blaise estaba junto a los ventanales conversando con su mamá y dos magos.
–Harry, no nos abandones –pidió James.
–Lo siento, yo me voy con mis amigos –dijo, pero se dio cuenta que no estaba Theo, solo sus papás.
–Primero tenemos que saludar y principalmente buscar a Narcissa –dijo Regulus y vio alrededor– ¿Ven a Sirius?
–Pads llegará tarde –recordó James.
Mientras caminaban por el largo salón fueron saludando, demasiados grupos, demasiadas personas, solo pudo dejar su sonrisa cordial y poner una real cuando se encontraron con Andrómeda.
La conversación duró también un largo rato y cuando finalmente avanzaron hasta el fondo, se dió cuenta que ya se había olvidado de todas las personas que le presentaron.
Tuvo que extender la sonrisa forzada porque no conocía a nadie y cuando llegaron donde estaba Narcissa, dijo –Feliz cumpleaños –esta vez con una verdadera sonrisa.
Draco por supuesto que estaba allí y a su lado ya había llegado Blaise junto con su mamá.
–¡Estaba esperándolos! –Narcissa exclamó feliz sonriéndole y abrazando primero a Regulus.
Harry vio divertido como su papá daba su clásico abrazo formal porque no le gustaba que lo abrazaran de improvisto.
–Buenas noches –siguió diciendo Harry cordialmente esta vez hacia la mamá de Blaise que siempre le daba un poco de mala espina.
Luego a Blaise lo saludó contento con un apretón de manos y tuvo que esperar para saludar a Draco porque estaba conversando con sus papás, pensó en darle también un apretón de manos, pero Draco simplemente le dijo –Hola Harry –con una sonrisa.
Así que respondió con un –Hola Draco –pero sin sonrisa.
Lucius Malfoy llegó segundos después allí saludando a todos y mientras la conversación se extendía, Narcissa preguntó por Sirius y luego se puso a explicar que Bella también llegaría tarde.
Harry compartió una mirada con Blaise porque claramente sobraban en la conversación, Blaise asintió de acuerdo y le dió un disimulado codazo a Draco.
Draco ni se movió por unos segundos esperando a que terminara el hilo de esa conversación y luego se inclinó murmurando algo a su mamá, cuando ella asintió, Draco le hizo un gesto hacia Blaise y luego vió hacia él.
Harry esperó a que ambos caminaran y después de darle una mirada a sus papás también los siguió.
–Vamos primero a las cocinas. Los elfos no pueden moverse del primer piso hoy.
–¿Qué sacamos? –preguntó Blaise y lo miró– Hazza, ¿Qué quieres beber?
–Lo que sea.
–Pide lo que quieras –contestó Draco –De beber, de comer, no importa.
–Sangre de unicornio por favor.
Blaise se rió –Sabes, con el abuelo tan raro que tiene Draco, no me extrañaría que haya sangre de unicornio si deseas.
–No hables de mi abuelo –dijo Draco serio.
–No dije nada –contestó Blaise divertido, pero Draco lo miró mal.
Harry curioso dió una mirada hacia atrás, no había visto a nadie que pudiera ser el abuelo de Draco, suponía que aún no había salido a la fiesta, así que prefirió no preguntar por ello.
Pasando el salón y terminando de caminar el primer pasillo, Draco abrió una gruesa puerta.
Harry vio alrededor, la cocina era gigante, la cocina de su casa también lo era, pero esta era una exageración y estaba llena de elfos, de los cuales fue uno de ellos quien de inmediato se acercó.
–Buenas noches, señor Malfoy, señor Zabini y señor Potter. ¿Qué les puedo brindar?
–Hola, buenas noches...
–Dobby señor.
–Buenas noches Dobby –dijo Harry y sonrió al notar la sorpresa del elfo– ¿Tienes papas? ¿Esas de snack, las fritas?
El elfo lo miró con total adoración –Sí, tenemos papas señor Harry Potter, ahora mismo ya las van a preparar.
–Una botella de whisky de fuego también –dijo Draco– ¿Blaise que quieres?
–Soy feliz con el whisky.
–¿Potter?
–De acuerdo con el whisky. Aunque me gustaría agua también –dijo Harry y vió hacia el elfo– ¿Me podrías dar una botella de agua? Muchas gracias Dobby –dijo y se dió cuenta de la extraña mirada de Draco cuando el elfo desapareció.
–¿Qué?
Draco dió un paso hacia él y ladeó la cabeza
–En mi vida he escuchado a alguien hablarle así a los elfos.
–¿Entonces cómo les hablas?
–Solo les pido lo que necesito y ya
–Ah eres de esos... –contestó y meneó la cabeza– Debí suponerlo.
–¿A qué te refieres?
–A que los elfos también merecen modales. Y hay muchos magos idiotas que no los tratan con respeto. Incluso ni les dan vacaciones –dijo Harry y lo vio enojado.
–No me mires así, no son mis elfos.
–No son mis elfos –repitió Harry– No seas idiota.
–Hey
–Cálmense Slys –pidió Blaise metiéndose en medio– Otro día ¿Sí? pasen para otro día el discurso de elfos –dijo y añadió en un susurro– Que nos están escuchando.
–Bien, que se enteren.
–Tampoco es como si los tratáramos mal –se quejó Draco– Míralos están bien vestidos, a madre le importa, no llevan harapos como otros elfos.
–Aún así –dijo Harry y estaba dispuesto a seguir hablando, pero como aparecieron 2 elfos con lo que pidieron, se desconcentró.
Tomó el gran tazón de papas fritas que le dieron junto con su agua.
Draco tomó los vasos y Blaise sostuvo el whisky de fuego –¿Te acuerdas cuando éramos niños y pedíamos un tazón de helado gigante para cada uno?
Draco asintió divertido –O aquella vez que comimos cientos de caramelos. Vomitaste horrible.
–Eso me hacía vomitar y esto no –levantó Blaise la botella– Qué cosas ¿No?.
Harry los siguió mientras escuchaba su conversación.
Llegando al fondo de la cocina había unas gradas por las que subieron así que preguntó –¿Dónde vamos?
–A la cripta de Draco –contestó Blaise.
–Dormitorio, mi casa no es un cementerio –le dió un golpe Draco.
–Vamos a la hermosa alcoba del príncipe Malfoy –se burló Blaise.
–Ugh cállate.
Harry los siguió más que curioso. Aunque se preguntó si es que deberían de perderse allá arriba en vez de estar en la celebración –¿A tu madre no le importa si no estás en su cumpleaños?
–Está demasiado preocupada en encontrarse con sus "amigos" –contestó Draco– Pero si quieres volver...
–No no. Solo preguntaba.
–Bajamos para la torta –dijo Blaise adelantándose por el pasillo.
Harry vio alrededor, había muchas puertas, todas estaban cerradas. ¿Para qué se necesitarían tantas habitaciones? se preguntó, su casa también era grande, pero no era tremendo exceso como esa mansión.
Blaise que iba adelante dobló por el pasillo para subir hacia el tercer piso.
Harry le dio un vistazo a unas estatuas contra la pared y al ver las gradas preguntó –¿Por qué subimos las gradas como muggles?
–No podríamos aparecernos, la mansión tiene hechizos para evitarlo.
–Mi casa también tiene hechizos, pero no tan excesivos como para no poder ir del primer al tercer piso.
–Tampoco suelen ser tan excesivos aquí, pero hoy hay fiesta. Por supuesto que se tiene que impedir con hechizos por si algún curioso lo intenta.
–¿Que tan interesante puede ser tu mansión eh?
Draco se encogió de hombros dándole una sonrisa.
Harry entrecerró los ojos, le resultaba raro que Draco este tan amigable ese día.
La habitación de Draco era tan grande como lo suponía, pero más aburrida de lo que hubiera esperado. Al entrar sobre la alfombra central había un sillón largo y otro pequeño apuntando hacia la ventana, había un estante pegado contra la pared junto a un gran ventanal, pero estaba vacío y a su lado había una puerta alta que suponía daba al baño.
La cama estaba hasta el fondo, era totalmente blanca y había un estante casi vacío contra la pared a su lado donde se podía ver apenas 3 libros viejos.
Y en medio de la habitación estaba lo que llamaba más la atención, 6 cajas grandes perfectamente apiladas.
–¿Aún no desempacaste? –preguntó Blaise sorprendido.
–No que va, me gusta tener cajas en mi habitación como decoración.
–Pídele ayuda a tus elfos o algo. Hace un mes ya estás aquí.
–Ya ordené mi ropa y prefiero hacer lo demás también yo solo.
–¿Y cuando? ¿Acaso aún tienes esperanzas de volver a Noruega? –preguntó Blaise y se sentó en la alfombra.
–Ya es definitivo que me quedo –contestó Draco sacándose su túnica y se sentó frente a él, también con las piernas cruzadas.
–¿Y qué tanto tienes allí? –preguntó Harry quitándose también la túnica para quedar en camisa– Esa caja larga parece de escoba.
–No es de tu incumbencia.
Harry rodó los ojos y se sentó sosteniendo su tazón de papas –Tienes que deshacerte de la nostalgia, por eso no puedes desempacar.
–Simplemente tengo cosas más importantes que hacer y por eso no desempaco –dijo Draco acomodando los vasos para que Blaise sirviera.
Harry se sentó también y pensó allí está el Malfoy de mal humor.
–Hazza, ¿Te sirvo? –le preguntó Blaise porque iba por el tercer vaso.
–¿Eso no es ilegal? Es decir, aún no cumple 17.
–Oh cállate –se quejó al escuchar el tono burlón de Draco –Sírveme, tomaré un par de vasos, luego iré con agua porque no tengo intención de emborracharme.
–Una botella no te va a emborrachar.
–Es una idea cuerda –lo felicitó Draco aunque sonó sarcástico.
–Idea que los dos deberían seguir, van a notar que están borrachos cuando los vean abajo.
Draco se encogió de hombros y Blaise se señaló –Yo no soy relevante en esta fiesta –dijo levantando su vaso y luego se tomó la mitad.
Harry comió una papa en vez de ello y vio hacia Draco que también se acabó la mitad.
–Draco ¿Tienes el snap explosivo?
–Estante, junto al libro solitario –señaló Draco.
Harry dejó el tazón a un lado –¿Alguno quiere? –preguntó y cómo los dos negaron estiró el brazo para recoger el vaso.
Solo un par de veces había tomado whisky de fuego, no lo odiaba, el sabor amargo le gustaba, pero tampoco era tan fan de ello como para beberse muchos vasos y querer emborracharse con eso.
Tomó un buen sorbo y cuando dejó el vaso a un lado se dio cuenta que Draco lo estaba mirando –¿Qué?
–Pensé que ibas a hacer algún gesto de sufrimiento o algo así.
–Estoy acostumbrado a las cosas amargas –contestó– Si tienes suerte me acostumbro a tí.
Draco se rió y atrapó la baraja que le lanzó Blaise.
–¿Qué versión jugamos?
–La de cartas iguales –dijo Harry y momentos después cuando tomó las cartas que le repartieron, preguntó –¿Solo explotan en el juego cierto?
–Siempre explotan en el juego.
–No siempre, una vez a Ron le explotó una en la cara.
–¿Cuándo? –preguntó Blaise preocupado.
–Hace siglos, cuando teníamos 11 creo.
–Seguro era p... –empezó a decir Draco, pero se detuvo y dijo– ¿Empezamos el juego o qué?
–¿Qué ibas a decir? –preguntó Harry.
–Nada, no iba a decir nada –dijo Blaise– Porque tiene prohibido hablar sobre Weasleys, especialmente sobre Ron.
–¿Qué secreto tuyo sabe? –preguntó sorprendido al ver a Draco asentir– ¿Con qué te está amenazando?
Draco puso la primera carta sin contestar nada y luego tomó un poco de whisky.
El juego siguió de inmediato y duró un buen tiempo, cuando estaba a punto de acabar, él iba por su segundo vaso y Draco con Blaise suponía que por su quinto.
–Tengo mantícora y galés verde, solo me queda una carta.
–No sonrías Draco –dijo al escucharlo y sacó 2 cartas– 1 mantícora y un hébrido negro –dijo y agregó sonriente– ¡Gané!
–Eso es injusto –se quejó Blaise y mostró sus cartas– Yo tenía 4 bowtruckles.
–Tu suerte está grave.
–La suerte está en mi contra. He tenido una semana...
–No otra vez. Toda la semana te has quejado –dijo Draco.
–¿De qué me he perdido? –preguntó Harry, pero al instante se acordó que Ron estaba de viaje.
–Se fue a Egipto, me abandonó, ni siquiera una lechuza me ha escrito. No puedo creerlo
–Pero solo ha pasado que... ¿5 días? Aparte que su lechuza no sirve.
–1 semana –dramatizó Blaise– ¿Saben lo que es estar una semana sin tu novio?
–Cuando tenga novio te aviso –contestó Draco y Harry hizo una mueca –No te vas a morir. Solo falta una semana para que lo veas.
–De hecho estoy planeando también viajar. No conozco Egipto, mi madre dice que tampoco y siempre acepta los viajes que le propongo.
–Deja a tu Weasley respirar.
–Pero le va a encantar verme.
Harry ladeó la cabeza –Sí... Ron es igual de obsesivo. Aunque a Molly seguro no le gustará tanto, siempre ha pensado que eres mala influencia y si te ve acosando a su hijo... va a pensarlo el doble.
–No entiendo qué tienen en contra de los Slytherin –dijo Blaise terminando su vaso de whisky y juntó la baraja de naipes– La vez pasada incluso le dijo que no podía quedarse en mi casa hasta tan tarde porque era un poco "indecoroso".
–¿Piensa que solo se puede tener sexo de noche o qué? –preguntó Draco divertido.
–Así parece –se rió Blaise– Es una bruja loca, amenazó con castigarlo una vez que llegó a las 10. Si se enteraría de todas las veces que se escapa a mi casa a media noche...
–Le daría algo –completó Harry y pidió– No le digas loca a Molly.
–Es que a mí me odia. Te apuesto que si fuera cualquier Gryffindor, hasta el más idiota, le daría igual.
–Sí, tienes razón, no es nada fan de los Slys –admitió Harry y señaló– Aunque yo soy Sly y le caigo bien, quizá con el tiempo te acepta, pero para eso no viajes a acosar a su hijo –dijo y tomó los naipes que le pasó Draco.
–Es una injusticia ¿Que uno no puede dormir con su novio?
–No te vas a morir –dijo Draco poniendo la primera carta.
–¡¿No me ven aquí al borde la muerte?!
Harry puso su carta y pidió –No exageres Blaise.
–Oh vamos, cuantas veces te has escapado para ver a Ginny.
–Ninguna
Blaise lo miró extrañado –¿Entonces cuántas veces se escapó Ginny para verte a tí?
Harry hizo una mueca –¿Podemos seguir jugando? –dijo y puso un naipe.
Draco también puso uno y añadió –Lo que yo sigo sin entender es que le ven a los Weasleys son pelirroj...
–Hey cállate, Ron es precioso.
–Solo dije que era pelirrojo.
–Igual, no digas más. Te pondré una maldición extra encima.
–Ponme una maldición pues, ponme una maldición encima –lo retó Draco
–Déjamelo a mí. Yo me encargo –dijo Harry sacando su varita– ¿Malfoy en qué quieres convertirte? ¿Insecto? ¿Lagartija?
–No te atreves –dijo Draco divertido– Haber lánzame una maldición.
Blaise chasqueó los dedos –No. No lo retes. Harry está loco, es su maldito hobbie aprender maldiciones.
–¿En serio?
–Ver para creer ¿No Malfoy? –dijo Harry estirando su varita hacia él.
Blaise puso un naipe en medio –Concéntrense en el juego, por favor. Harry baja la varita.
–¿Y si no quiero?
–Hazzaaa –insistió Blaise– Concéntrate en el juego.
–¿Por qué le dices Hazza?
–Ni idea. ¿Tú te acuerdas Harry?
–Creo que fue Theo el que comenzó, no lo recuerdo –dijo bajando su varita y tomó de vuelta su tazón de papas –Apostemos algo –propuso.
–¿Cómo qué? –preguntó Draco.
–No sé.
–El que gana elige 2 castigos para los otros dos –propuso Blaise.
–A favor.
–Pero nada vergonzoso –dijo Draco– Si pierdo no pienso hacer algo vergonzoso frente a más personas.
–De acuerdo.
Harry comió un par de papas y se concentró, Draco y Blaise por su parte se terminaron otro vaso de whisky.
–Tengo troll
–Bowtruckle de nuevo, saben... –empezó a decir Blaise.
–Deja de quejarte y saca una nueva carta –lo detuvo Draco.
–Pero...
–Que saques la carta –insistió Harry y tomó la botella para servirse.
El juego siguió rápido, la baraja estaba a punto de acabarse y ninguno lograba avanzar para ganar.
La botella también se estaba acabando rápidamente y por las risas tontas era obvio que ya se estaban poniendo borrachos, Harry ya se sentía ligeramente acalorado así que abrió su botella de agua.
–Tengo cíclope.
–Elfrida Clagg –dijo Harry extrañado y los dos se rieron.
–Estás grave, mejor ríndete.
–Me va a tocar un calamar, ya verás –contestó y le dió un golpe a la mano de Draco que estuvo a punto de robarle una papa.
–Oye.
–Son mías.
–Mis elfos las hicieron.
–Hace rato pregunté si alguien quería y dijiste que no.
–Pero ahora sí quiero. Dame.
–No.
–Por Merlín, invítale una papa y ya –se quejó Blaise sacando su siguiente carta y se puso de pie al ver cual era.
–Nooooo –se quejó Harry al darse cuenta que a él le tocó un trol.
–¿Cuál tienes? –preguntó Draco y sacó otra carta– Yo tengo un Hébrido Negro, ya les gané
–Te equivocas. Yo les gané.
–¿Qué tienes?
–¡Calamar gigante! –gritó Blaise y la lanzó con fuerza haciendo explotar a todas las demás.
–Hiciste trampa.
–Aprendan a perder –se burló Blaise, pero su celebración fue abruptamente cortada porque tocaron la puerta.
–Es un elfo –dijo Draco y añadió con voz más fuerte– Adelante.
El elfo dio unos pasos en la habitación después de abrir la puerta y vio hacia Blaise –La señora Zabini solicita su presencia inmediatamente.
Blaise hizo una mueca.
–Adios Blay –dijo Harry divertido.
–Diviértete con los señores –añadió Draco burlón.
–Volveré con los retos –señaló Blaise nada contento de tener que irse.
–Y una botella extra –pidió Draco y se dejó caer hacia atrás sobre la alfombra.
–Seguro que en cualquier momento te llaman a tí, no te pongas cómodo.
–Ya me presentaron a todos y socialicé por una hora entera. Cumplí mi papel del perfecto hijo Malfoy –dijo y levantó la mano tapando la luz que le caía en la cara.
–Estás ebrio.
–Ligeramente.
–Bebiste más que Blaise.
–Tengo buena resistencia y eso.
–Si así lo dices –dijo Harry y vio su tazón a la mitad– ¿Aún quieres una papa?
–Sí, dame.
–Abre la boca –respondió pensando que no lo haría, pero como Draco abrió la boca le lanzó una papa, aún así esta no cayó ni cerca.
–¿No te piden tener buena puntería para ser buscador?
–Solo necesito atrapar la snitch –dijo Harry y después que Draco volvió a sentarse preguntó– ¿Cómo sabes que soy buscador?
–Hablan demasiado de tí.
–¿Quienes?
–Todos en general y yo tengo buena memoria –dijo Draco y señaló– Pásame las papas.
–Estoy comiendo.
–¿Por qué eres insoportable? –preguntó Draco acercándose a él.
–Es mi hobbie a veces, igual que el tuyo al parecer.
–Por supuesto –contestó Draco irónico ahora sentando más cerca frente a él.
Harry puso el tazón de papas en medio y terminó el whisky que estaba en su vaso –¿Juegas quidditch?
–¿Tú qué crees?
–¿Eres diestro o zurdo?
–Zurdo.
–Levanta tu brazo izquierdo hasta arriba.
Draco comió una papa y luego le hizo caso –¿Con esto vas a adivinar o qué? –preguntó levantando su brazo.
–Juegas quidditch.
–Quizá.
–Y eres... ¿Buscador? No... eres cazador.
–Equivocado.
–¿Eres golpeador?
–No juego quidditch.
–¿No? No mientas.
–No miento, no juego quidditch.
–Entonces vuelas mucho en escoba.
–Sí, me gusta volar en escoba, en Durmstrang hacemos carreras en escobas. Siempre he sido el mejor y...
–Y empezarás a presumir.
–No me has escuchado presumir –dijo Draco y tomó la botella de whisky, no quedaba casi nada –¿Quieres? –preguntó después de llenar su vaso.
Harry estiró el suyo, dejó que lo llenara y luego bebió un poco.
–¿Qué tan aburrido será Hogwarts?
–Quítate la idea de que será aburrido.
–Si lo comparas con Durmstrang...
–¿Y por qué no vuelves a Durmstrang? Dijiste que tu abuelo estaba mal y por eso volvieron, pero de todas formas no estarás en casa, no hay diferencia si vas a Hogwarts o a Durmstrang.
–Hogwarts está más cerca.
–¿Y? desde Durmstrang puedes utilizar un traslador y llegarías más rápido –dijo Harry y entrecerró los ojos al notar que Draco en vez de responder bebió –Hay otra razón ¿Cierto?
–Solo sigo órdenes Harry, si mi abuelo y mis padres quieren que termine en Hogwarts lo haré.
–Pero si es obvio que no quieres ir allí, puedes intentar convencerlos.
–¿No quieres que vaya a Hogwarts?
–Tu eres el que no lo quiere. Así que ¿Por qué no intentas volver a Durmstrang?
–Quizá es mi única opción.
–¿Por qué?
Draco terminó su whisky –¿Por qué haces tantas preguntas?
–Es una conversación Draco, así se desarrollan –dijo Harry con ironía– Deberías estar agradecido que estoy poniendo de mi parte en preguntar tu vida y en posiblemente ser amigos.
–Solo eres un gran chismoso, no quieres ser mi amigo.
–No soy un chismoso –dijo Harry y frunció el ceño– Y si así lo fuera no me interesaría tu vida.
–Auch –dijo Draco llevándose una mano al pecho– Que malo que eres Harry, ¿Cómo me puedes decir algo así? Me quejaré con tus papás y diré lo mal que me tratas.
–No me estés amenazando Draco.
–Tu eres el que me trata mal.
–¿En qué momento? –dijo y paró su queja al escuchar la puerta.
–Genial, ya nos invocan.
Harry también se puso de pie y salieron al escuchar al elfo.
Draco no le dijo nada mientras bajaban, Harry tampoco pensó en empezar una conversación porque bajaron rápidamente las gradas.
Al volver al salón se dio cuenta que había más personas, por suerte pudo distinguir donde estaban sus papás para ir donde ellos, pero lo que no se esperó fue que Draco también caminó junto con él, hacia allí.
–¿No tienes que ir donde tu mamá?
–Está en modo negocios, te acompaño allá.
–No vayas a quejarte y que te crees mentiras...
–¿Que me harás? ¿Me lanzarás un crucio?
–Sí, he estado esperando por mucho para hacer una maldición imperdonable –contestó y ambos se quedaron en silencio porque llegaron.
–¿Padrino? pensaba que no ibas a venir –dijo Harry apenas notarlo.
–Yo también –dijo Sirius que a diferencia de todos los demás solo llevaba una camisa medio abierta –Pero he aquí... –añadió y vio hacia Draco– Hola Draco, soy Sirius –dijo y estiró la mano.
Draco aceptó su mano contento –Un gusto. He escuchado mucho de usted.
–¿Así? ¿En qué sentido? Seguro me llaman la oveja negra.
Draco se rió –No suelen utilizar expresiones tan muggles. Se refieren más como... El poltergeist de los Black.
–Oh cierto, hace siglos no escuchaba eso. Me encanta.
–Si suena genial –le dió la razón Draco.
–Pensé que serías igual a Lucius. Tuviste suerte de sacar más genes Black.
–Tanta suerte no creo, que algunos Black están locos –dijo y añadió rápido– Sin ofender, lo digo solo por tía Bella –murmuró bajando la voz.
Sirius con Regulus se rieron.
–Me caes bien Draco. Si necesitas cualquier cosa, avísame ¿Sí? –pidió Sirius.
–Gracias, lo tendré en cuenta.
Harry se cruzó de brazos y pensó que debería de decirles que Draco era más amigable seguro porque estaba un poco ebrio después de tantos vasos de whisky de fuego.
–¿Ya se volvieron amigos? –preguntó James.
–Somos los mejores amigos –dijo Harry sin poder evitar el sarcasmo.
–Es difícil volverse amigo de Harry. Tiene una personalidad peculiar.
–¿Yo tengo personalidad peculiar? Si tu eres el gran misterioso que corta conversaciones.
–Como decía, personalidad peculiar –señaló Draco.
Harry levantó una ceja viéndolo y bajó la mirada al escuchar a Regulus decir –¿No traían los dos túnicas?
Draco se vio así mismo, luego a Harry y dió la vuelta. Harry también lo siguió de inmediato.
–¿Otra vez vamos a tener que subir como muggles? –se quejó al recordar las gradas.
–Tu que te olvidas la túnica.
–Tú también te olvidaste –volvió a quejarse Harry y siguió su paso rápido.
Al entrar a la habitación ambos tomaron sus túnicas y se las pusieron, el material era tan ligero, pero a Harry siempre le había incomodado, prefería simplemente una camisa. –¿Es necesario todo esto?
–Yo siempre lo he visto como una pérdida de tiempo –murmuró Draco.
–¿Exactamente qué? ¿Todo? Porque estoy de acuerdo.
–También, pero seguir reglas, conservar status, te lleva a buenos contactos, buenos negocios, más fortuna así que... –dijo Draco y se encogió de hombros.
Harry terminó de acomodarse la túnica y salió. Se preguntó vagamente cuanta fortuna tendrían los Malfoy y por lo que veía se notaba que llevaban siglos construyéndola, esa enorme mansión por ejemplo, mínimo debería de tener 100 años.
–¿Te gusta vivir aquí?
–¿Tú qué crees?
–Como aún ni has desempacado...
–Eso es porque no tengo tiempo y de todas formas ya iré a Hogwarts así que no importa.
–¿Llevarás todas tus cajas allá?
–¿Qué no puedo?
–Solo permiten dos baúles.
–¿Cómo son las habitaciones?
–Son compartidas, pero Sly tiene las habitaciones más grandes al menos.
–¿Compartidas de cuanto?
–Si entras a Sly seremos 4 –dijo Harry con una mueca.
–En Durmstrang es una habitación por persona. ¿Cómo Hogwarts va a meter a 4 en una?
–No empieces otra vez con tus comparaciones –pidió Harry y como llegaron al salón y las luces habían bajado de intensidad Draco se apresuró en ir donde los Malfoy.
Harry con mucha más paciencia fue donde sus papás y su padrino.
–Volvió la túnica.
–Padrino, ¿Te consigo una?
–Ni loco. Me gusta ser el... ¿Cómo dijo Draco? El poltergeist.
Harry meneó la cabeza –Te puede haber dado buena impresión, pero es un insoportable.
–No le digas así –pidió James.
–Está bien –admitió Harry– Solo es insoportable por momentos, pero igual lo es.
–¿Él o tú? –preguntó Regulus.
Harry le dio una mirada indignada, iba a dar razones, pero no dijo nada al darse cuenta de la torta con velas que levitaba, todos también miraron hacia allí.
Después de ello se cantó un demasiado formal cumpleaños para su opinión, luego Lucius Malfoy dió un extenso discurso, demasiado formal como era esperado y a ese le siguió un discurso de Bellatrix, que habló sobre la familia e intentó lanzarle algunas indirectas obviamente a Sirius, pero fue interrumpida por Andrómeda que terminó con unas lindas palabras para Narcissa.
–Pa ¿Conoces al abuelo de Draco?
–Hace mucho lo vi dos veces.
–¿Es una persona extraña?
–¿Por qué?
–No lo sé, Blaise mencionó que Draco tiene un abuelo raro o algo así.
–Recuerdo que era más joven que su esposa... también que era muy formal, esto multiplicado por cien. Realmente ahora no sé qué enfermedad tendrá o qué pasará, pensé que lo íbamos a ver hoy, supongo que no se encuentra bien.
Harry supuso también que debería estar bastante mal para no aparecer aunque sea unos segundos allí.
La celebración continuó un poco aburrida después de eso, Blaise se acercó donde él y estuvieron conversando un poco, pero Draco ya no volvió donde ellos porque se quedó junto con Lucius y otros magos conversando.
–Pobre Draco, está muriéndose de aburrimiento.
Harry miró hacia allí, apenas y se notaba, pero era cierto, si lo miraba con detenimiento era obvio que Draco estaba harto de todo ello.
–Mamá ya me está llamando de nuevo, te dejo Hazza.
Harry asintió quedándose solo contra el ventanal, ni pensó en ir al grupo donde estaban sus papás porque distinguió a Bellatrix y dos magos más allí.
Ojalá haya pelea y algo interesante pase pensó, pero como todo siguió aburrido se escabulló hacia un costado del salón detras de una de las columnas.
Pensó en curiosear por los alrededores, seguir uno de esos pasillos para descubrir que había detrás de alguna de las puertas, pero desechó la idea al notar que algunas personas ya se estaban despidiendo.
Quizá lo bueno de la excesiva formalidad es que todo acaba rápido se dio cuenta y asomó la cabeza viendo hacia el centro del salón donde estaba Draco, ahora estaba bastante sonriente, pero se notaba tan falso.
–Harry
Casi saltó por la sorpresa al escuchar su nombre.
–Casi me matas de un susto.
James se rió –¿A quién espías?
–A nadie. Simplemente espero la hora para irnos. ¿Ya nos vamos a ir?
–Supongo que todavía en un rato –dijo James.
–Dejaste a pa con los demás Black –se dió cuenta Harry.
–Estaban recordando anécdotas con Narcissa, les di un poco de tiempo porque ya me empezaron a traumar.
Harry se rió –Al menos eso suena divertido, porque en general esto es terriblemente aburrido.
Su papá le dió la razón –Simplemente es un pretexto para hacer nuevas conexiones, han estado demasiado tiempo en Noruega.
–¿Por qué se fueron a Noruega si parece que aquí tienen todo?
–Creo que Lucius siempre quiso estudiar en Durmstrang, supongo que como él no pudo hacerlo, mandó a su hijo –dijo James.
Harry asintió pensativo –¿Cuantos años crees que tenga este lugar?
–Un par de siglos como mínimo –contestó James y asomó la cabeza para ver detrás de la columna– Parece que nos iremos rápido –le comentó y se terminó de inmediato lo que tenía en su copa.
–¿Qué por qué? –preguntó Harry viendo también hacia allí.
–Reggie está enojado –dijo James y se adelantó caminando.
Para Harry no parecía tan enojado, pero si su papá lo decía era por algo, así que también fue junto a él.
–Entonces tú eres Harry.
–Buenas noches –contestó sosteniendo la mirada que le dió Bellatrix.
–Escuché que eres el primer Potter en Slytherin, felicitaciones...
–¿Gracias? –contestó, no quería sonar irrespetuoso, pero era obvio que su papá y padrino estaban enojados por algo que dijo ella.
–Nosotros ya nos vamos –dijo Regulus serio– Andrómeda, un gusto verte como siempre, Narcisa gracias por la invitación.
Harry le dió una pequeña sonrisa a Andrómeda y luego a Narcissa que dijo –Gracias por venir. Ojalá podamos volver a reunirnos otro día y no llegar a alguna... discusión.
–Eso depende –dijo Sirius– Si es que vas a invitar a Bellatrix a repetirnos el discurso de mierda de los Black, entonces ni lo sueñes.
–Dímelo a la cara Sirius.
–Bella silencio –pidió Andrómeda.
–¿Tan blanditos se han vuelto que una ya no puede decir nada?
–El problema eres tú ¿No te das cuenta? –dijo Regulus.
–¿El problema?
–Lo eres –dijo Sirius– Atrévete otra vez a hablar mal de mi hijo o de hacer alguna burla...
–¿Qué me darás? ¿Un crucio? Al menos te queda algo de Black, Sirius.
–Es el mínimo trato que te mereces –dijo Sirius enojado y Regulus lo tomó rápido del brazo antes de que tomara su varita– Vamos.
Sirius tuvo que tomar una bocanada de aire para hacerle caso.
–Hasta luego –dijo simplemente James también serio y le hizo un gesto para que caminara.
Harry metió la manos a su bolsillo del pantalón, no recordaba en qué momento se desabrochó la túnica, pero ya no importaba, al fin podrían irse de la aburrida mansión Malfoy.
Mientras cruzaban el salón a lo lejos notó que Draco lo siguió con la mirada un poco confundido, probablemente preguntándose porque se iban tan temprano, pensó en ignorar su mirada y pasar de largo, pero Draco no había sido tan odioso ese día así que levantó su mano por un segundo a modo de despedida.
Chapter 4: Solo me da curiosidad
Chapter Text
–¡Harry! ¡Harry! ¡Hazzaaaaa!
Harry caminó hacia su red flú y se inclinó –¿Qué quieres?
–Ven, estamos en casa de Blaise –dijo Theo.
–Estoy ocupado.
–¿Ocupado en qué? Nos ignoraste todas las vacaciones –se quejó Blaise– Tenemos código verde.
–Pero hoy no puedo.
–Buuhhhh.
Harry se rió y recordó –Blaise, necesito mis guantes.
–¿Los de piel de dragón que me regalaste?
–Yo no te regalé nada y necesito utilizarlos.
–Lo que te olvidas en mi casa, se queda conmigo.
–Son mis guantes favoritos –dijo Harry lanzando un hechizo a la red flú para agrandarla y pasó para ir a su casa.
–¡Hazzaaaaa! –gritó Theo apenas lo vió– ¿Qué tanto tienes que hacer que no acompañas a las solitarias serpientes?
Harry se encogió de hombros –Deberían avisar con anticipación ¿De qué código verde hablan? –preguntó caminando hacia ellos y levantó la mirada hacia el sillón de al fondo donde vio a Draco echado boca abajo –¿Malfoy está durmiendo? –preguntó al ver que no se movía.
–Sí, hace media hora llegó, se echó y no volvió a despertar.
–Es como cenicienta…
–¿Ah?
–No no, la otra muggle…
–¿Cómo se llama?
Harry los miró divertido, pero interrumpió –Blaise necesito mis guantes, solo he venido para eso.
–Ven con nosotros, hay un festival en el lado muggle. Tenemos entradas.
–Festival de término de verano, o una tontera así se llama.
–Hay bandas… algo de pelea con agua.
–Pero sin aguamentis porque son muggles, lamentablemente…
–Va a ir el grupito de Ravenclaw, nos consiguieron entradas.
–¿Vienes?
Harry negó –Ya tengo planes.
–¿Con quién?
–Solo.
–Ohhh Harry solitario ataca de nuevo.
–Si me hubieran avisado con anticipación…
–Los mejores planes se hacen a último momento Hazza. Tú lo sabes.
–Es fiesta con piscina, te encanta el agua ¿Eso no te motiva?
Harry volvió a negar y vio hacia Draco– ¿Realmente está dormido o se hace?
–Totalmente dormido –le confirmó Blaise– La semana pasada se quedó así, 5 horas sin moverse.
–¿Y ahora van a esperar a que despierte?
–Si no despierta en media hora, lo dejamos aquí –dijo Theo– No podemos retrasarnos.
–Le diré a un elfo que revise cada hora si respira –añadió Blaise.
Harry meneó la cabeza en desaprobación –Necesito mis guantes –le recordó.
Blaise sacó su varita y lanzó el hechizo, después de unos segundos los guantes volaron hacia él.
Harry los atrapó –Suerte con su fiesta de fin de verano, no se ahoguen en la piscina.
–¿En serio no vendrás con nosotros?
–No. Pero diviértanse por mí.
–Suerte con tu día solitario.
–Gracias –respondió con una sonrisa y desapareció.
Podría haber cambiado sus planes, pero ya le había pedido la motocicleta a su padrino y no tenía ganas de cambiar la fecha.
–Ve con cuidado, que ningún oficial muggle te ponga multas... ¿Dónde dijiste que ibas?
–Solo manejaré por los alrededores.
–Dijiste que te iba a ir por horas.
–Sí, así es.
–¿Pero dónde irás? ¿Por qué estás tan misterioso? ¿Acaso tienes una cita?
–Sí, tengo una cita.
–¡¿En realidad tienes una cita?!
–Sí, no quería admitirlo, pero tengo una muy, muy importante cita y estoy taaaan nervioso –contestó totalmente sarcástico.
Su padrino se cruzó de brazos indignado al escucharlo –No estés jugando conmigo.
Harry le sonrió –No te preocupes si me demoro –le dijo y se puso el casco.
Ese día hizo su viaje más largo en motocicleta, le tomó casi dos horas llegar hasta Brighton, estuvo dándole vueltas a si debería ir o no, pero luego al recordar que solía volar en escoba por horas se animó y fue hasta allí. Hace años que no iba y de hecho solo 3 veces había ido a esa playa, dos veces con su mamá Lily y la última vez que fueron allí hace 3 años también los acompañó Mary.
Aparcó alejado de los otros autos de las pocas personas que aún disfrutaban del término de verano, era distinto a como lo recordaba, los juegos junto a la arena estaban más gastados, el estacionamiento era más largo y habían vallas cortando el acceso para que las personas solo utilizaran un camino.
Cuidando que nadie lo viera puso un hechizo a la motocicleta, no creía que algún muggle fuera a robarle allí o a chocarle, pero de todas formas quería estar seguro que la motocicleta de su padrino quedará intacta.
Cada pequeño detalle era un paso para merecer pronto una.
El día estaba un poco nublado, pero aún hacía calor, el verano ya estaba terminando y por eso quizá había pocos muggles. Harry se alejó de ellos y se sentó en la arena por donde no había nadie, no había llevado nada, pero tampoco era como si lo necesitara, solo se quitó las zapatillas para sentir la arena y disfrutó de la vista.
Le gustaba esa independencia que podía tener y no era como si nunca la hubiera tenido, pero ahora podía manejar e ir donde quisiera, por supuesto que en teoría aún debería pedir permiso y esas cosas, pero se sentía tan feliz por el simple hecho de estar allí, disfrutando de ver las olas ir y venir una y otra vez.
–¿Dónde estabas?
Se sobresaltó al escuchar la pregunta porque todo estaba a oscuras. Llegó muy tarde a su casa esa noche y su papá estaba allí, sentado frente a la red flú.
–Hola.
James lanzó un hechizo para prender la luz –Haz desaparecido todo el día –se quejó.
–Dije que iba a utilizar la motocicleta de mi padrino.
–Sí, pero te fuiste a las 9 de la mañana y ya son casi las 10 de la noche ¿Tanto tiempo manejaste? ¿Dónde fuiste?
–De un lugar a otro… no me di cuenta del tiempo que pasó, solo manejé.
–Ajá.
–Realmente pasó eso. Lo siento por demorarme tanto. No fuí a ningún lugar peligroso si eso es lo que te preocupa. Tampoco ninguno de tus fans me persiguió.
–Aún así, me preocupo. Para la siguiente avísame dónde vas, no tenía ni idea de donde estabas.
–Prometo que avisaré –dijo y lo vió divertido– ¿Estuviste esperándome sentado allí hasta que apareciera?
–Sí, planeaba asustarte un poco más, pero no salió como quería. Hasta pensé en ponerte un castigo.
Harry se rió, pero de inmediato quitó la sonrisa al ver a su papá ponerse serio –Ya prometí que te avisaría a la siguiente. Todo con detalle.
–Sí sí –dijo James y no pudo evitar un bostezo.
–¿No está pa?
–Nos abandonó.
Harry meneó la cabeza –¿Noche, datos de estrellas?
–Sí, aunque dijo que volvería a media noche… ojalá sea así –dijo James levantándose del sofá y volteó recordando– Blaise y Theo te llamaron. Sonaban bastante extraños y preguntaron si es que podían venir pasado mañana a las 10, les dije que sí. Creo que ninguno de tus amigos ha venido en todas las vacaciones ¿No?
–No pensaba invitar a nadie, pero ya que los invitaste…
–Heyy –se quejó su papá –No seas malvado, has estado muy encerrado en tu mundo, seguro extrañas a las serpientes y yo también quiero ver a tus amigos.
–Los voy a ver en Hogwarts.
–Aún así.
–¿Te dijeron que solo ellos vendrán?
–Hablaron en plural así que no sé.
Harry asintió pensativo y pensó que probablemente solo serían Theo con Blaise, porque Ron aún no había llegado de viaje.
_____
–¿Cómo estuvo la fiesta de piscina muggle?
–No puedo creer que te lo perdiste.
–No estaba de ganas.
–¿Por qué últimamente te gusta perderte las buenas fiestas?
Harry se encogió de hombros y movió los pies en el agua. Le parecía un delito que no existiera una piscina así en Hogwarts, aunque el baño de los prefectos podía contar como una, no era lo mismo.
–Fue divertido. Blaise por poco se pone a llorar junto a la piscina al recordar que está solitario sin Ron… Pero luego fue uno de los primeros que se lanzó –le contó Theo mientras flotaba en la piscina– Millicent también fué, Jace… y casi todo el grupo Ravenclaw, pero no estuvimos con ellos todo el tiempo porque nos hicimos cercanos a un grupito de muggles –siguió diciendo y añadió después de salir del agua para sentarse a su lado– Ahhh no vas a creer esto, pero Draco medio que coqueteó con muggles.
–¿Malfoy? ¿Con muggles?
–Al principio ni siquiera les hablaba a los muggles, luego creo que bebió demasiado, aunque supongo que no lo suficiente porque no hizo nada con él, solo estuvieron hablando muy cerca en plan coqueteo.
–¿Él?
–Yo tampoco me había dado cuenta al principio, pero al parecer según Blaise, Malfoy es bastante gay.
Harry ladeó la cabeza pensativo, nunca solía preguntarse por la sexualidad de alguien, en parte porque nadie realmente le interesaba, pero pensó que debería estar más atento a esos temas, quizá eso le hubiera ahorrado la relación que tuvo con Ginny.
–Pero yendo a temas más importantes. ¡¿Adivina que?!
–No otra vez –se quejó al escuchar la emoción en la voz de Theo.
–Esta vez presiento que será distinto.
–¿Otra vez te enamoraste de un muggle?
–Este es realmente lindoooo, tenías que verlo, hubieras estado a favor de inmediato. Y combinamos tan bien, no te imaginas la conexión que hemos tenido.
Harry negó –Por muy muggle lindo que sea, mejor olvídalo de una vez.
–¿Por qué? No digas eso –se quejó Theo.
–¿Como que por qué? –dijo Harry– No vas a poder tener un romance con un muggle, estarás en Hogwarts.
–Podríamos tener una relación a distancia.
–Sabes muy bien que eso ni va a durar.
–Pero ¿Y si dura?
–Ni en sueños Theo. Te hará muchas preguntas, intentará averiguar en que colegio estas, querrá llamarte, no solo recibir cartas y tú tendrás que mentir. Tu relación se arruinará desde tu primera mentira –contestó Harry y al ver la cara de absoluta tristeza que le puso Theo, rodó los ojos y le dijo– Sabes que tengo razón.
Theo lo empujó hacia el agua.
Harry se sumergió en la piscina –Sabes que tengo razón –repitió al salir y se alejó nadando hasta un extremo.
Cuando volvió, vio ahora a Blaise sentado junto a Theo.
–¿Qué le has dicho que lo has dejado todo deprimido?
–Solo he dicho verdades –contestó Harry apoyándose para salir del agua y sentarse a su lado.
–Dice que mi prometedora futura relación con mi muggle no tiene futuro, ni sentido.
–No no no –negó Blaise– Hubo una conexión real entre ellos, yo lo vi. No le mates las ilusiones.
–Pudo parecer que hubo una conexión, ¿Pero qué? ¿Va a salir con un muggle?
Blaise se rió –A veces suenas tan clasista Harry.
–Habla el que no se acercaba a los muggles hasta hace 2 años –contestó divertido echándose el cabello hacia atrás y añadió– Lo digo por el sentido de una relación a distancia y eso.
Theo suspiró y movió los pies en el agua –Me gusta alguien y no puedo seguir, es injusto.
–Así es la vida –dijo Harry volteando al escuchar una carcajada y se dió cuenta que adentro en la casa conversando con sus papás estaba Draco– ¿Por qué Malfoy está aquí?
–Que ¿No puedo invitar a Draco?
–Es mi casa.
–Pensé que ya te gustaba.
Harry entrecerró los ojos –¿Qué tanto habla con mis papás? –se preguntó en voz alta.
Theo vió hacia atrás –Quizá les está preguntando secretos de Hogwarts ¿Que tanto te molesta?
–No me molesta, es solo que… no lo sé –terminó diciendo sin encontrar algún argumento.
–Es solo que no te gusta que te roben la atención –dijo Blaise.
–Él no me roba atención.
–Es cierto, Draco es una ganancia para los gays. Harry está para el otro equipo.
–Tranquilo Hazza nadie te va a robar la atención de las chicas.
Harry frunció el ceño Esa ni siquiera podía ser una razón de por qué no le gustaba Draco pensó dispuesto a refutar, pero al notar que Draco ya estaba a medio camino hacia ellos, prefirió lanzarse de nuevo al agua.
Contuvo la respiración por un momento sumergido y adrede nadó alejándose de ellos.
Cuando volvió, Draco estaba también sentado en el borde de la piscina, pero con las piernas cruzadas. Llevaba unos shorts negros, también iba descalzo y por primera vez lo veía utilizando un color que no era el negro porque el polo que llevaba era blanco.
–Bonita casa, Potter.
–Gracias –aceptó el cumplido guardándose el Hola Malfoy que estuvo a punto de decir.
–Tus padres tienen buen gusto.
–¿De eso estabas hablando con ellos? –preguntó y vio a Theo lanzarse a la piscina en una especie de clavado que no salió tan bien.
Draco se encogió de hombros y añadió sonriente –Quizá estábamos hablando de tí.
–¿De mí? –preguntó de inmediato interesado.
–Míralo, esperando que todo sea sobre él –dijo Blaise– No Hazza, no eres el centro del mundo.
Harry le lanzó agua al escucharlo y luego lo jaló con fuerza de la pierna.
Blaise cayó sin cuidado en la piscina y peleó con él un rato.
–No me estés atacando, ve y jala a Draco si quieres pelear –finalmente dijo Blaise huyendo hacia Theo.
Harry se rió y volteó hacia Draco, no se sentía capaz de hacerle lo mismo que a Blaise, quizá porque apenas lo conocía o quizá porque Draco estaba tan perfectamente sentado y se veía… Harry lo notó en ese instante, el sol volvía a caer, probablemente la nube había pasado y Draco se veía incluso más rubio debajo de la luz de sol, sus brazos apoyados contra el piso se marcaban un poco y sería la luz o el color blanco, pero Draco se veía tan… se rehusaba a utilizar la palabra atractivo, pero su mente no podía negarlo.
–¿No me vas a jalar a mi también?
Salió de sus pensamientos y se sintió extrañamente raro así que le lanzó agua con fuerza.
Draco sonrió en vez de quejarse, aunque luego frunció el ceño y levantó su brazo tapando parte de su cara del sol –¿Por qué tiene que hacer de pronto sol? Si estaba nublado –se quejó.
–Quizá es una señal para que te broncees un poco.
–Aunque lo intentaría seguiría igual.
–Entonces entra a la piscina y huye del sol –le dijo y se dio cuenta que no era normal seguir viéndolo tan detenidamente, así que se sumergió en el agua y nadó hacia un lado.
Era una piscina grande, a su papá James sobre todo le encantaba nadar y quizá lo había sacado de él, porque para Harry no había una mejor forma de pasar un verano que nadando.
Al llegar al extremo, no pudo evitarlo y giró con curiosidad hacia Draco, se sorprendió al darse cuenta que él lo seguía mirando, parecía como si no hubiera despegado su mirada de él ni un segundo, eso lo hizo volver a sentirse extraño y en cierto punto nervioso, sin saber qué decir o hacer.
¿Por qué me miras tanto Malfoy? tuvo ganas de preguntar, pero en vez de ello desvió la mirada como si recordara algo que tuviera que hacer allí dentro en su casa.
¿Me acabo de poner nervioso? se preguntó y se dió cuenta que obviamente estaba nervioso, no sabía como actuar o qué hacer, no le incomodaba la mirada de Draco, pero lo había sentir tan raro.
Quizá debería fingir que me ahogo.
–Draco ¡¿Te vas a meter o qué?!
–Entraré para ahogarte, tu Weasley se quedará viudo.
Harry se rió al escuchar eso y volvió a ver hacia Draco, era curioso como no lo había pensado, pero al verlo desvestirse se dio cuenta que todos estaban solo en short y aunque le parecía algo tan común, de pronto estaba viéndolo detenidamente quedar semidesnudo y no podía apartar la mirada.
–¿Harry dónde vas?
–Vuelvo en un minuto –contestó utilizando esta vez las gradas para salir de la piscina.
–¡Te apuras! hay que hacer competencia.
Escuchó a Blaise mientras se lanzaba un hechizo para secarse y con largos pasos entró a su casa, no era como si tuviera algo que hacer, simplemente entró a la cocina fingiendo que tenía sed, pero totalmente ajeno a su alrededor, tan metido en sus pensamientos que cuando abrió el refrigerador se quedó viendo a la nada.
–Los elfos servirán la comida en hora y media…
Saltó en su sitio y escuchó a su papá Regulus reírse –¿Estás bien?
–Sí… sí… –contestó y siguió viendo dentro del refrigerador, sin ver nada en realidad.
–¿Tan difícil está la elección de bebidas?
Estiró la mano y tomó cualquier lata de gaseosa.
–¿No les llevarás a tus amigos?
–Ahhhh… sí, sí.
Regulus volvió a reírse –¿Qué te ha pasado que estás raro?
–Nada –contestó y quizá sonó muy apresurado porque su papá lo vió realmente curioso– Voy a… a… comida, hora y media ¿Cierto?
–Sí, los elfos ya te avisan.
Harry asintió y salió de inmediato de la cocina antes que Regulus le hiciera otra pregunta.
Apretó las frías bebidas contra su cuerpo y al doblar por el pasillo vio a su papá James que lo llamó –Harry. Dale esto a Draco.
–Ese gorro es mío.
–Préstaselo, dice que el sol no le hace bien.
–Está casi nublado.
–Si lo pidió es porque lo necesita –dijo James y se lo puso en la cabeza.
Harry hizo una mueca y siguió su camino, ni él mismo entendía porque seguía en ese plan de oponerse a todo lo que tenía que ver con Draco.
–Supongo que esto es para mí –Draco corrió hacia él y lo alcanzó a medio camino diciendo eso, luego le quitó el gorro de la cabeza y se lo puso.
–Es mío, así que luego lo devuelves.
–Lo que usted ordene –se burló Draco, pero le dió una sonrisa– Blaise dice que no te puedo ganar nadando, pero opino lo contrario.
–Te reto entonces –contestó sin bajar la mirada. ¿Sería muy obvio que estaba evitando ver debajo de su cuello y seguir las gotas de agua? ¿Qué ejercicio haría Malfoy?
–Acepto el reto, pero en un rato, necesito primero dar unas vueltas.
–Puedes dar las vueltas que quieras, igual te ganaré –contestó confiado.
Draco le quitó uno de los refrescos y se inclinó levemente hacia él –No eres invencible, Hazza –le dijo en tono burlón.
Harry se quedó por segundos inmovil cuestionándose todo, vio a Draco caminar de vuelta a la piscina, su espalda desnuda, el short mojado, el gorro negro en su cabeza contrastando con su cabello rubio solo mojado en las puntas.
Había visto a Draco ya como 4 veces y no le encontraba sentido a que ahora pudiera quedarse mudo y ponerse nervioso por el simple hecho de tener a Draco semidesnudo frente a él. ¿Acaso ese era el momento donde se cuestionaba su gusto hacia los hombres? se preguntó confundido y luego se recriminó porque obviamente Draco no le atraía, apenas y lo conocía, aparte que le parecía irritante, ni siquiera podía formular ese pensamiento porque era imposible.
¿Quizá mi cerebro piensa que estoy en peligro y por eso se bloquea?
Le echó la culpa a todo ese drama innecesario en su cabeza cuando momentos más tarde perdió la carrera.
Casi nunca perdía una carrera nadando.
No podía creerlo y exigió una revancha, Draco se rehusó diciendo que pensaba disfrutar de su victoria, Harry intentó no mostrarse enojado, solo fué una tonta carrera y no debería enojarse por perder, pero se sentía frustrado y demasiado ansioso, pensando que quizá Draco se había dado cuenta de lo que le pasaba y por eso antes de empezar a nadar había puesto una mano en su hombro y le había dicho al oído Suerte.
–Harry perdió contra Draco –fue lo primero que comentó Theo en la comida.
–Solo fue por 3 segundos –aclaró de inmediato Harry levantando la mirada de su plato de espaguetis y viendo a sus papás que obviamente estaban sorprendidos.
–3 segundos o no, la victoria es la victoria.
Draco volvía a estar vestido, todos lo estaban y Harry sentía que al fin podía salir de su bola de pensamientos –Tienes que vencerme al menos unas 3 veces Draco. No puedes huir de mi revancha.
–Yo no huyo. Cuando quieras tengamos la revancha.
–Ahora mismo.
–Ya estamos comiendo, pasen su revancha para otro día –pidió su papá James.
Harry asintió, pensando si es que debería invitar a Draco al día siguiente, pero lo descartó al recordar que iba a ir a casa de sus abuelos.
–¿En Durmstrang hacen natación?
–Sí, pero es optativo. Solo para los que lo quieran.
–Pensé que Karkarov no dejaba nada a la opción –dijo Regulus.
–Con los años han cambiado un poco las reglas –contestó Draco encogiéndose de hombros
Harry ladeó la cabeza curioso –¿Pa, conoces al director de Durmstrang?
–Sí, Lucius me lo presentó hace años. Intentó convencerme para que te mande a Durmstrang también.
–Awwww hubieran sido mejores amigos –dijo Theo.
Harry negó.
–Aún pueden ser buenos amigos –dijo James.
Harry volvió a negar.
–¿No quieres ser mi amigo? –preguntó Draco.
Harry lo miró directamente, había puesto un tono dolido, pero era una obvia farsa –Si te conozco mejor y resultas no ser un idiota me lo pensaré.
Draco meneó la cabeza y siguió comiendo, Harry por su parte envolvió los fideos con el tenedor y se dió cuenta de la misma mirada que le dieron Regulus y James, no tenían ni que hablar para entender lo que querían pedirle, que tratara mejor a Draco.
El resto del tiempo comiendo siguió entretenido y fue mayormente sus papás hablando con Blaise y Theo, le encantaba tener unos papás que podían dar consejos desde romance con muggles como había pedido Theo, hasta consejos sobre la fiesta que deberían de hacer en Hogwarts antes de terminar el año.
–Yo no me preocuparía porque algún profesor los descubra. ¿Qué van a hacer? ¿Expulsarlos el último día?
–Pero tampoco los animes a romper reglas, la nota de los Extasis sale hasta después.
–Eso es cierto, sean cuidadosos. Utilicen la sala de los menesteres.
Harry sonrió al pensar las buenas fiestas que podrían armar ese año.
–¿Tienen una sala donde pueden hacer fiestas? –preguntó Draco confundido.
Su papá y Theo se encargaron de explicarle a Draco como funcionaba todo ello y Harry se quedó viéndolo mientras escuchaba, realmente tenía una postura perfecta y había comido todo con tal detalle y cuidado como si hubiera estado en una cena formal, él consideraba que también tenía buenos modales, pero sentado frente a Draco se sintió un poco salvaje.
Draco obviamente se dio cuenta de su mirada y le dió una expresión confundida, no preguntó, ni lo señaló en ese momento, pero minutos después cuando salieron para sentarse en las sillas reclinables y comer helado, de improvisto lo tomó del brazo y lo jaló hacia un costado.
Harry se sorprendió y tuvo que mantener el equilibrio para no caerse –Heeyyy cuidado Malfoy –se quejó.
Draco quedó frente a él y soltó su brazo –¿Por qué me miras como si quisieras matarme? No lo entiendo –le dijo de pronto.
–¿Cómo si quisiera matarte? –repitió Harry divertido– No eres tan importante Malfoy.
–¿Entonces por qué me miras así? Desde que llegué lo haces.
–¿Así como?
–No lo sé… así… enojado… con tanto detenimiento.
Yo no me he quejado cuando estabas mirándome así en la piscina pensó Harry, pero no lo mencionó –Supongo que solo estoy curioso. No tengo nada en contra tuyo.
–Entonces si estás curioso hazme preguntas, conóceme y deja de mirarme como si quisieras matarme.
Harry se rió, ¿Realmente miraba tan feo a Draco? se preguntó
Draco no despegó la mirada de sus ojos, parecía bastante consternado, como si realmente él tuviera algo en contra suya.
–¿Cuál es tu color favorito? –decidió preguntar Harry.
Draco frunció el ceño.
–¿No dijiste que te hiciera preguntas?
Draco se cruzó de brazos y contestó –Verde –antes de dar la vuelta.
Harry también caminó hacia las sillas siguiéndolo y se preguntó si es que realmente había estado viendo con odio a Draco o es que él solo era un dramático.
–Sus helados ya están derretidos –mencionó Blaise.
–¿Qué te traes con Draco? –le preguntó Theo curioso cuando se sentó a su lado.
–Nada, solo le preguntaba su color favorito.
Theo lo vio incrédulo –Relájate un poco, estás muy competitivo con él.
–Pero si no he hecho nada –se quejó e iba a voltear a verlo, pero se contuvo.
He hizo lo mismo durante todo el tiempo que se demoraron en comer los helados.
–¿Y si vemos una película o algo?
Harry de inmediato propuso una entrevista con el vampiro, la había conseguido el día anterior y aprovechando que sus papás iban a salir esa tarde, los obligó a verla.
Él se sentó en el sillón junto a Theo y Draco se sentó en el otro junto a Blaise. La película fue interesante, le gustó y estuvo atento las dos horas que duró, a diferencia de Draco que a los 15 minutos se había quedado dormido.
–¿Es que no duerme? siempre se queda dormido en cualquier lado –dijo una vez que la película acabó y confirmó que Draco seguía durmiendo.
–Quizá sufre de insomnio y no puede dormir en las noches –contestó Theo poniéndose de pie.
Harry no lo había pensado desde esa perspectiva aunque parecía ser bastante obvio.
–Serpientes, los abandono, tengo que estar en casa para la cena.
–No sé ustedes, pero yo también estoy muerto –dijo Blaise lanzando un hechizo para juntar los vasos en el centro.
–Gracias por la invitación Hazza.
–De nada.
–Pero si nosotros solitos nos invitamos.
–Ah cierto. Retiro mis gracias.
–Igual los iba invitar –dijo Harry y le pasó sus lentes a Theo– No se olviden nada, yo no devuelvo cosas.
–Míralo como es –se quejó Blaise tomando su varita.
–¿Pueden este fin de semana para vernos antes de ir a Hogwarts? –preguntó Theo.
–No podré, mi mamá me mencionó algo de un fin de semana familiar.
–Yo tampoco podré, tengo planeada una cita con Ron.
–¿No están libres el viernes? No tengo mucho que hacer el viernes.
–Imposible, tengo que trabajar para mi abuela, me dará como 200 galeones por cada boggart que bote –dijo Theo.
–Yo también estaré ocupado, acompañaré a mi madre.
Harry asintió.
–Es el destino. Serpientes, nos vemos en Hogwarts.
–En el tren dirás.
–Quien llegue primero guarda sitio en el vagón de siempre –dijo Blaise y recogió su mochila con sus cosas.
–Oye tiene que llevarte a Draco.
–Déjalo que duerma un rato más –dijo Theo y palmeó su hombro– No se peleen cuando despierte –añadió y sacó su varita– Adiós Slys –se despidió antes de desaparecer.
Harry miró a Blaise y señaló a Draco, él se encogió de hombros con una sonrisa y también desapareció.
–Te estás haciendo el dormido ¿Cierto? –preguntó viendo a Draco y esperó de pie por minutos por alguna reacción.
Pronto se dio cuenta que Draco en realidad estaba profundamente dormido y eso lo llevó a preguntarse de nuevo si es que acaso Draco se sentía tan incómodo en la mansión Malfoy que ni podía dormir y que ni siquiera había desempacado como lo recordaba de la última vez.
Sin saber qué más hacer, tomó la manta que había utilizado Theo y lo cubrió, luego puso una nueva película y se sentó en el sillón de al lado a verla. O al menos eso intentó la mayor parte del tiempo, porque de vez en cuando giraba y volteaba a ver a Draco esperando que despertara.
Ya estaba en la escena final de Titanic cuando vio de reojo a Draco al fin moverse, él también se había quedado dormido por un rato, pero para el final, estaba completamente despierto.
–Deberías respetar los clásicos horarios de sueño. 8 horas, en la noche –le dijo al notar que estaba despierto.
Draco se removió y se aclaró la garganta –¿Que hora es?
–Más de las 8.
–¿Qué?
–Me he visto Titanic que dura 3 horas, esperando que despiertes.
Draco volvió a aclararse la garganta y apoyó la mejilla contra el respaldo del sillón cerrando los ojos.
–¿Sufres de insomnio o algo así?
–A veces, pero hoy específicamente el sol me mató –murmuró Draco.
–¿Qué eres? ¿Un vampiro?
–Sí, lo soy, uno muy aterrador.
–Si claro –dijo con ironía porque si fuera realmente un vampiro, no podría estar ni un segundo bajo el sol.
–Puedes quedarte a dormir más si quieres, ese sillón es bastante cómodo.
Draco negó y abrió los ojos viendo hacia la televisión –¿Qué dices que estabas viendo?
–Titanic.
–¿Qué es eso?
–¿Nunca has visto Titanic?
–No consumo mucho de cultura muggle.
–¿Tienes televisión en tu casa?
–En la mansión no hay nada muggle.
Harry abrió la boca sorprendido, él amaba la magia ¿Pero vivir solo de magia?
–En Noruega si teníamos, tampoco es como si hubiera vivido en la edad de piedra.
–¿Y aquí por qué no tienen?
–La mansión tiene demasiados hechizos, están intentando aislar la magia para que no destruya cada cosa muggle que intentan poner.
–¿Cuántos años tiene esa mansión?
–Siglos, mi… ha pasado de generación en generación. Al menos tiene unos 3 siglos.
Harry se quedó en silencio viéndolo bostezar y luego preguntó –Y… ¿Tu abuelo? ¿Cómo está? Dijiste que estaba enfermo ¿No?
–Quizá lo esté por un año más, no lo sé.
–¿Qué enfermedad tiene?
–Es… la vejez.
Harry entrecerró los ojos, primero mencionaba una enfermedad y ahora decía que era la vejez –Está bien, si no me quieres contar sobre la sagrada familia Malfoy, no lo hagas.
Draco frunció el ceño –No te hagas el indignado porque no te cuento cosas familiares que no tienen que ver contigo.
–Es un punto válido –admitió Harry y se dio cuenta que los créditos terminaron.
Draco se puso de pie –Supongo debería irme.
–Si así quieres.
–¿Acaso quieres que me quede?
–Estoy esperando desde hace 3 horas a que te vayas.
–Auch.
Harry se rió –Exagero, tampoco es así. No es que te esté botando…
–Sí, sí, igual me voy.
–Me debes una revancha –le recordó poniéndose de pie– Quizá podríamos tenerla el viernes.
Draco negó –Voy a estar ocupado lo que resta de la semana, tendrás que vivir con la derrota Potter.
–¿Tan ocupado estarás? –preguntó caminando hacia él.
–Ni siquiera he desempacado y al parecer tengo que hacerlo para volver a empacar para Hogwarts. ¿Es cierto que solo el baúl y un maletín puedo llevar?
–Sí, aunque… si llevas una caja extra tampoco habrá problemas –contestó y no supo por qué, pero añadió– Si quieres te ayudo.
–Tengo elfos que me pueden ayudar si así lo quiero.
Harry cambió su mirada al escucharlo –Después no te quejes porque no soy amable.
–Solo mencioné que no es necesario que me ayudes ¿Y en qué momento has sido amable?
–Ahora mismo.
–Que estés curioso por lo que empaque es muy distinto a ser amable.
Harry abrió la boca indignado –No puedo contigo Malfoy, ¿Ahora me dices entrometido?
–Te dije curioso.
–¿Por qué me interesaría… –empezó a decir, pero se quedó callado al escuchar las voces.
–¿Harry estás? –preguntó su papá Regulus por el pasillo.
–Aquí –contestó elevando la voz.
Regulus entró prendiendo la luz –Draco, estás aquí –le dijo con una sonrisa al notarlo.
–Sí, aunque estaba a punto de irme…
–Pero quizá podrías acompañarnos a tomar té. Trajimos postre.
–Ya se iba… –murmuró Harry.
–Puedo quedarme por un postre.
Harry le dio una mirada y al escuchar una voz familiar preguntó –¿Mamá vino?
–Sí, Lils y Rem están en la cocina –contestó Regulus y añadió– ¿No tienen frío? Los dos siguen en shorts. Harry préstale algo de ropa a Draco también.
–No es necesario –murmuró Draco, pero Harry notó la mirada que dió su papá, así que lo tomó de la muñeca y dijo– Bajamos en 10.
Luego jalandolo desapareció con él.
–Pero avísame si me vas a hacer desaparecer de la nada –se quejó Draco cuando aparecieron en su habitación.
–Ah, para la siguiente –le contestó divertido y caminó hacia su armario– ¿Qué quieres?
–En realidad no tengo frío, esto en Noruega no es nada, sabes…
Harry tomó lo primero que encontró y se lo lanzó –Buenos reflejos Malfoy –lo elogió al ver como los tomó– ¿También quieres un pantalón?
–Si insistes.
Harry tomó el pantalón que era a juego con la sudadera y también se lo lanzó –Ahora que lo pienso, debí de darte otro color en vez de negro.
–Si vas a hacer alguna broma con que solo utilizo negro…
–Negro y blanco ¿No?
–Utilizo más colores Potter.
–Ver tu armario para creer –contestó Harry pensando si debería quitarse el short para ponerse el buzo o si debía ponérselo encima. No tenía nada más que el short así que también debería sacar unos boxers si se los quitaba.
–¿Te doy espacio para que te cambies?
Harry se dio cuenta que Draco ya estaba vestido así que respondió –Lo dejo a elección tuya si quieres seguir viéndome fijamente…
Draco rodó los ojos y volteó caminando hacia el espejo de la esquina –Necesito darme un baño, un duchazo rápido y secarse con hechizos no es lo mismo –habló acomodando su cabello.
Harry se quitó las zapatillas y luego el short –Lo mismo opina mi cabello, aunque la mayor parte del tiempo es un caos –dijo y le dió un vistazo al cabello de Draco, estaba perfecto, no entendía que se arreglaba.
–¿Ya estás?
Harry recordó que estaba desnudo así que se apuró –¿No crees que tus padres deben estar preguntándose dónde estás?
–¿Ya me estás botando otra vez?
–No te estoy botando –dijo Harry y lanzó un hechizo para terminar con sus zapatillas– Misteriosamente no estoy odiando tanto tu presencia. O al menos por ratos no lo hago –dijo y se acercó hacia él.
Draco se inclinó curioso viendo algunas fotos que tenía pegadas –¿De cuando es esta foto?
–De hace 2 años. Slytherin ganó la copa.
–¿No ganaron el año pasado?
–Los mejores del equipo terminaron Hogwarts así que no, quién sabe… con suerte este año quizá ganamos.
–Quizá –dijo Draco y dio un paso hacia un costado, esta vez más curioso se acercó –¿Por qué tienes tantas fotos con hipogrifos?
–Los amo, este domingo volaré uno antes de ir a Hogwarts.
Draco le dió una mirada como si estuviera loco.
Harry miró hacia su mural –Últimamente ya no pongo fotos aquí, la mayoría son de hace dos años –dijo y al darse cuenta que Draco estaba viendo todas las cursis fotos que tenía con sus amigos y otras tocando guitarra añadió– ¿Bajamos?
–Sí, vamos.
Como su papá había mencionado Lily y Remus estaban allí y quizá habían estado hablando de ellos porque cuando entraron a la cocina los 3 se quedaron callados.
–Buenas noches.
–Buenas noches Draco, un gusto conocerte –dijo Lily dándole una sonrisa y Remus también lo saludo.
Harry se acercó a darle un abrazo a su mamá y luego a Remus –Trajeron tarta de queso –dijo contento al ver la mesa.
–Effie la hizo.
–Y es de la abuela –dijo aún más emocionado y vio a Draco– ¿Te gusta la tarta de queso?
–Nunca he comido.
–Te va a gustar –dijo y le pasó la primera porción que sirvió su mamá. Lo ponía de muy buen humor una tarta de queso, específicamente esa que hacía su abuela.
Que te comportes como un idiota y no te guste pensó al ver a Draco dar el primer bocado.
–Está muy deliciosa.
Sonrió al darse cuenta que no dijo ninguna tontería y que realmente le gustó, también se dio cuenta que tenía algunos cabellos despeinados que no se había arreglado y luego al verlo dar otro bocado recordó que él también debería de estar comiendo en vez de viéndolo –¿Pa salió con mi padrino? –preguntó al notar la mirada de los 3 cuando vio al frente.
–Sí, los abandonaron –señaló Lily y levantó su té– Escuché que estuvieron nadando hoy.
–¿Ya te contó pa de mi derrota por 3 segundos? Tendré una revancha, algún día, pero la tendré –contestó y finalmente empezó a comer.
–Algún día –repitió Draco y Harry esperaba que se pusiera a presumir más, pero Draco solo se concentró en comer su tarta.
–¿Cómo está tu mamá Draco? Nunca fuimos tan cercanas, pero recuerdo que alguna vez compartimos mesa en la biblioteca.
–Ella está bien, aunque ahora está de viaje, mañana vuelve.
–Oh ¿Y tu papá?
–Bastante ocupado, como recién nos hemos mudado aún tiene muchas cosas que resolver.
–Conociendo a Lucius, debe estar haciendo la mayor cantidad de conexiones posibles para futuros negocios –dijo Regulus.
–Sí –le dió la razón Draco– Tenía una reunión en el ministerio hoy.
–Espero que no se esté metiendo en reformas educacionales, porque siempre tenía la idea de que Hogwarts debería cambiar.
–¿Como así?
–Cuando estábamos en Hogwarts, tu abuelo intentó sacar a Dumbledore de director.
–Recuerdo eso –dijo Remus– Entre estudiantes también estaban recolectando firmas para sacarlo.
–Ahora que lo menciona, hace poco mi padre dijo que Dumbledore es muy mayor para el puesto.
–También pienso lo mismo –dijo Harry– ¿Pero a quién más pondrían de director de Hogwarts?
–Deben haber más candidatos ¿No?.
–Pero aún así, sigue muy presente que derrotó a Grindelwald, no es como que alguien pueda competir con eso –dijo Lily.
–Aunque lo hayan derrotado –comentó Draco– En Durmstrang Grindelwald tiene muchos seguidores. Es considerado un ícono.
–¿Sí?
–Sí, incluso muchos tienen el tatuaje de las reliquias de la muerte.
–¿Tú también tienes el tatuaje? –preguntó Harry, aunque sabía que no era así.
–Lo pensé, da buen status, pero empecé a cuestionarme la leyenda.
–Es cierta, las reliquias de la muerte existen.
–¿Pruebas?
Harry se guardó las ganas de presumir que él tenía la capa de invisibilidad porque su papá se la heredó.
–Hay un club en Durmstrang donde buscan convertirse en el señor de la muerte. Pero no han avanzado mucho con sus investigaciones, lo único que suponen es que Dumbledore tiene la varita de saúco.
–¿Qué?
–Hay bastantes obvias razones y también se habla que supuestamente hay un mago en Escocia que tuvo la piedra y al morir la enterraron con él.
Harry lo escuchó interesado, dos reliquias estaban muy cerca y la otra sonaba tan fácil de encontrar ¿Acaso sería posible volverse el señor de la muerte?
–¿Vamos a buscarlas? –preguntó Draco al notar su mirada atenta.
Harry le sonrió, si él quería volverse el señor de la muerte, lo haría solo, pero le gustó el ofrecimiento.
Regulus se aclaró la garganta sacándolos a ambos de sus pensamientos.
–¿Qué poder te daba ser el señor de la muerte? –preguntó Lily.
–Algunos afirman que te da inmortalidad –dijo Remus– Pero puede ser solo el título.
–Incluso si solo te da el título sería suficiente –opinó Harry y Draco agregó– Por todo el poder que da.
–Admítelo, quieres ser un mago tenebroso –le dijo al escucharlo.
–Parecería que tú quieres serlo.
–Quizá, pero sin torturar a nadie.
Draco asintió dándole la razón y siguió comiendo su tarta. Harry también tomó una cucharada, para ese punto solía estar en su segundo pedazo, pero se había demorado por la conversación.
–Escuché que fue uno de los primeros puestos al salir de Hogwarts –momentos después le dijo Draco a Remus.
–Sí, junto con Lily. ¿Lucius te mencionó eso?
–Mi madre lo mencionó, aunque fue más desde otra perspectiva…
–Dilo, tengo curiosidad.
–Mencionó que tenía grupos de estudio, que básicamente era profesor de alumnos de años menores… luego me dijo que le parecía un desperdicio que se haya vuelto cantante.
Remus se rió –¿Y tú qué crees? ¿Fue un desperdicio?
–No lo sé, ¿Por qué querer ser el mejor en algo si luego no lo vas a utilizar?
–En ese entonces no sabía que iba a ser famoso, de lo único que estaba seguro era que tenía que ser uno de los mejores para encontrar un buen trabajo que me diera dinero.
–Pero si acabas en un colegio como Hogwarts, tienes las mejores oportunidades de encontrar un buen trabajo ¿No?
–A veces hay impedimentos.
Draco ladeó la cabeza pensativo –Mi padrino mencionó…
–¿Tú padrino?
–Severus Snape.
–¿Qué dijo Snape de mí?
–Hace tiempo lo catalogó como “una bestia oscura”. No entiendo por qué lo dijo, no parece alguien…
–¿Aterrador?
–Exacto.
–A lo largo de los años han pasado muchas cosas en Hogwarts, Draco –dijo Lily– Hubo un tiempo que yo fuí amiga de Severus, pero las rivalidades y algunas ideas rompen esas relaciones –habló y meneó la cabeza– Me parece terrible que Severus hable así de Remus, pero tu eres casi un adulto como para darte cuenta que no todo lo que alguien dice es cierto.
–Por supuesto, no podría tener una mala opinión cuando no conozco a alguien y personalmente señor Lupin, usted no luce como ninguna bestia y canta bien.
–Gracias Draco.
Harry tomó un poco de su té y pensó en lo peligroso que era todo eso, Severus sabía que Remus era un hombre lobo y si alguna vez lo mencionaba, no quería ni pensar en lo que pasaría.
–¿Qué tipos de ideas rompieron la amistad que tenía con mi padrino? –siguió preguntando Draco curioso hacía Lily.
–Es algo del pasado.
Harry no se aguantó y lo mencionó –Le dijo sangre sucia.
–¿Usted es hija de muggles?
–Espero que eso no te incomode –habló Regulus que desde hace un rato estaba en silencio comiendo.
–No, por supuesto que no… es solo que… en Durmstrang no admiten a… y nunca he…
Harry se dió cuenta que Draco se puso nervioso y le pareció tan chistoso, pero el tema era serio así que no pudo reírse.
–¿Qué dicen allá de los hijos de muggle?
–Que… que no deberían de hacer magia… y que es peligroso violar el código de la magia contándole a ciertos muggles de su existencia como a los padres.
–¿Y tú qué opinas? ¿Lily no debería hacer magia? –preguntó Regulus.
–No tengo ese tipo de ideas tan… cerradas. Por supuesto que es válido que si alguien nace con magia haga magia. Pero si creo que… el código de la magia debería cuidarse mucho más, cada vez hay más muggles que lo saben y… –habló y vio hacia Lily– No quiero hablar mal de sus papás o su familia ¿Pero no creen que es un poco aterrador que cada vez más muggles lo sepan?
Lily lo vio sorprendida, pero asintió –Tienes razón Draco, es aterrador que ciertos muggles sepan el secreto. Personalmente siempre he pensado en lanzarle un obliviate a mi hermana.
Harry se rió –Deberías hacerlo ma.
–Me lo sigo pensando.
–Pero el lado bueno de todo el mundo muggle es que por cada muggle que se atreva a decir que la magia existe, aparecen miles negándolo –dijo Regulus y le pasó otra porción a Harry.
–Cierto, al menos así se mantiene equilibrado –dijo Draco y tomó su té.
–Parece que tuvieras más preguntas –habló Lily.
–¿No fue difícil? Llegar de pronto a un lugar que ni siquiera existía para usted.
–No, al contrario, enterarme que iba a ir a Hogwarts fue asombroso, fue lo mejor que me pudo pasar. Muchos magos dicen que aprender hechizos para los nacidos de muggles es imposible y difícil, pero no creas ni una de esas mentiras. Los hechizos se aprenden y varían de acuerdo a la persona, sin importar de donde vengan. Es una pena que exista tanta discriminación hasta el día de hoy, me parece indignante. Por ejemplo en San Mungo, llevo años como medimaga trabajando allí y aún así, a veces hay magos que para tratarlos piden ver mi historial. Por suerte son pocos, porque si no, no estaría dispuesta a aguantar ese trato.
–Mi abuelo es uno de esos –murmuró Draco.
–No quiero hablar mal de tu abuelo, pero espero que tu no te vuelvas alguien con esos prejuicios.
–No tengo la intención de hacerlo, aunque tampoco pienso volverme un defensor o algo así.
–Se entiende.
–La mejor alumna de Hogwarts de nuestro año se llama Hermione Granger, es hija de muggles –le comentó Harry y añadió malicioso– Quizá allí salga tu lado prejuicioso.
–Saldría más mi lado competitivo, no pienso quedar en un segundo lugar, sea por quien sea.
–Ufff, eso será divertido de ver –se rió Harry.
–¿Y tú por qué no estás en primer lugar? Alardeas mucho de ser el mejor.
–No me meto a clases optativas que den puntos, mi intención en Hogwarts es ser el mejor en lo que me plazca y sobre todo pasarla bien.
–Pero quizá podrías optar por una clase optativa más desafiante –dijo Lily y Regulus agregó –Podrías irte por runas, a mí me parecieron siempre divertidas.
Harry negó –Seré el mejor en lo que estoy, no me hagan cambiar a clases extrañas –les dijo y dio los últimos bocados a su tarta de queso.
A Draco también le habían ofrecido una segunda porción y como agradeció diciendo que estaba deliciosa, pero se había llenado, Lily ofreció dársela para llevar, a lo que aceptó.
No mucho después se despidió y utilizó la red flú para irse porque no podía aparecer en la mansión Malfoy directamente. Harry lo acompañó hasta el salón donde estaba la red flú y le hizo un gesto con la mano al verlo desaparecer.
Cuando volvió a la cocina, su mamá estaba juntando los platos de la mesa y comentó al verlo entrar –No quería decirlo, pero con los padres tan clasistas que tiene, en mi vida pensé que Draco Malfoy iba a sonar así.
–Me parece que en parte es por Narcissa, ha cambiado desde la última vez que la ví, ahora ya no se comporta tan exageradamente clasista –le comentó Regulus.
–No se dejen engañar –dijo Harry– A Draco solo le gusta quedar bien y sabe cómo hacerlo.
–Sonó bastante sincero con sus opiniones y es un chico muy inteligente.
–Sí, se nota que es inteligente y en Durmstrang debe haber conocido a locos prejuiciosos, seguro eso lo ha hecho también darse cuenta que no tiene sentido que sea así –dijo Remus.
Harry meneó la cabeza y ayudó a recoger las tazas que ya estaban secas.
–Harry no sé qué tienen en contra de él. Aunque parece que ahora te llevas mucho mejor con Draco ¿No? –le preguntó Regulus.
–Para nada, me cae pésimo.
–Pero se quedó hasta tarde.
–No es como si hubiera sido mi elección…
–¿Ocurre algo con Draco? –le preguntó Remus.
–¿Qué? ¿Cómo qué?
–No lo sé, pareces muy atento a cada uno de sus movimientos.
–Sí, también lo he notado.
–Solo me da curiosidad –se encogió de hombros Harry– Y tengo un poco de recelo, ustedes quizá no se han dado cuenta, pero es un engreído, mimado y habla mal de las personas, aparte que se hace el misterioso.
–En la comida no lo estabas tratando tan bien –recordó Regulus– le dijiste que no querías ser su amigo, quizá por eso es más reservado en sus cosas.
–Harry, deberías tratar bien a Draco, van a ser compañeros de casa –pidió Lily.
–O quizá lo manden a Ravenclaw por tan “inteligente” que es.
Regulus lo vió –No sería una mala opción, que Draco parece del tipo que te acompañaría en tus maldades.
–¿Maldades? ¿Qué maldades podría hacer?
–Intentaste abrir la cámara de los secretos en segundo año –le recordó Remus– Para probar que eras el heredero de Slytherin.
–Y hace un rato los dos parecían fascinados con las reliquias de la muerte –añadió Regulus.
–Malfoy dice que ya no cree en la leyenda.
–Y tu estabas aguantando las ganas para sacarle las pruebas de que es cierta.
Harry negó –No me cae tan bien Malfoy como para decírselo y me gusta hacer mis cosas solo.
–No vayas a tener esa idea.
Harry se rió –Tranquilos, no se preocupen por eso. Por lo que deberían preocuparse es por lo que dice Snape.
–Yo me voy a encargar de matarlo –dijo Lily– Lo visitaré uno de estos días junto con Mary.
–Al menos no se atreve a decir específicamente que soy un hombre lobo.
–Quizá si lo dijo y Draco solo estaba tanteando el terreno para confirmar -dijo Harry.
–Difícil, sé reconocer cuando alguien sabe mi secreto.
–Igual estaré atento y si Draco sabe algo… yo me encargo de desaparecerlo.
–Harry.
–Era broma, pero si quieren no es broma.
–Solo sé amigable con él ¿Sí? –pidió Lily.
–¿Por qué siento que todo el mundo me pide eso? –se quejó Harry– No debería de caerles tan bien Draco Malfoy.
Chapter 5: Quiero probar nuevas cosas
Chapter Text
–Por favor Merlín que no sea un Sly –pidió cruzando los dedos.
–Le saldrá Slytherin todos lo dicen–dijo Pansy.
–Es obvio que sí.
–Tengo la esperanza de que lo manden a Ravenclaw o donde sea.
–¿Otra vez te cae mal? –se quejó Blaise.
–¿Caerme mal? Pero si lo adoro –contestó Harry con sarcasmo.
–A mi no me cae mal –dijo Theo –Pero si queda en Slytherin seremos 4 en el dormitorio.
–Exacto –señaló Harry– Esa es la razón, no sé por qué piensan que me cae mal.
–Creo que lo odia desde que le coqueteó a su papá.
–O quizá porque luego le ganó nadando… –señaló Theo hablando con Daphne.
–Aparte que tienen personalidades iguales –añadió Pansy– Se llevarán mal por un tiempo.
–Yo no soy como Malfoy –les dijo Harry enojado y al escuchar a la profesora McGonagall llamar al siguiente niño dijo –Cállense, cállense. Le toca a Teddy.
Edward Lupin.
–¿Quién dijeron que era ese niño? –preguntó Daphne que no tenía ni idea.
–El hijo de sus padrinos –contestó Theo.
Harry vio hacia el frente, el sombrero se demoraba mucho en decidir y Teddy se notaba muy nervioso, hasta él lo estaba.
–Tiene que quedar en Hufflepuff, aposté por ello.
–¿Tus padrinos en que casa estuvieron?
–Gryffindor obviamente.
–Entonces seguro que queda en Gryffindor.
–Hufflepuff, Hufflepuff, Hufflepuff –murmuró y gritó levantando los brazos cuando el sombrero también dio esa respuesta– ¡Se los dije! ¡Hufflepuff!
Varios alumnos voltearon a verlo porque hizo alboroto, pero no le importó, siguió aplaudiendo feliz viendo a Teddy.
–¿No les da risa ver a Draco en medio de tantos niños? –preguntó Blaise.
–Parece que fuera a matarlos si uno se atreve a tocarlo.
Harry siguió con la mirada a Teddy mientras escuchaba la risa de sus amigos.
Tenía la misión de cuidar que Teddy no se metiera en tantos problemas y que se sintiera cómodo en Hogwarts. No sabía que tanto lograría hacerlo teniendo en cuenta que estaban en casas distintas, pero por mientras al día siguiente, tenía planeado hacerle un gran tour por todo Hogwarts.
Aún no le contaría sobre el mapa del merodeador, planeaba dárselo como regalo cuando terminara el curso para dejarlo explorar por su cuenta y porque él aún necesita el mapa hasta terminar ese último año en Hogwarts.
Draco Malfoy
Vió hacia el frente cuando escuchó el nombre y siguió con la mirada a Draco escuchando como todos murmuraban –Que no diga Slytherin, que no diga Slytherin –él por el contrario murmuró.
Pero para su no tan agradable sorpresa ni siquiera hizo falta ponerle bien el sombrero seleccionador, apenas este rozó su cabello, gritó Slytherin.
–Genial –murmuró con sarcasmo y se levantó a aplaudir porque Theo lo jaló del brazo. Todos en Slytherin se notaban felices.
–¿Crees que ronque? –preguntó al verlo acercarse.
–Le lanzamos un Silencio si lo hace –respondió Theo.
–Y un crucio para que se relaje –añadió malvadamente.
Theo se rió con él.
–Bienvenido –dijo Blaise haciéndole un espacio a su lado.
–Bienvenido a la mejor casa –agregó Theo.
Harry también le dió una sonrisa– Bienvenido a Slytherin –dijo intentando no sonar sarcástico.
Draco le devolvió la sonrisa y luego se puso a hablar con los demás.
Al menos Malfoy no ronca pensó esa noche al verlo, no se había molestado en cerrar las cortinas alrededor de su cama, parecía que se había desmayado allí encima después de ponerse solo el pantalón de pijama.
No habían hablado nada en todo el banquete de bienvenida o después al subir a la habitación, era extraño, pero Draco lo estaba ignorando bastante todo ese día y le molestaba que parecía tener algo interesante que hablar con todo mundo menos con él.
Malfoy.
Malfoy.
–¡Malfoy!
–¿Qué quieres? –preguntó él de mala gana sacando el rostro de la almohada después del tercer llamado.
–Cierra tus cortinas y pon un hechizo de calor, estamos debajo del lago negro.
Draco sonrió sin abrir los ojos –Estoy acostumbrado al frío.
–Te vas a congelar si duermes así –aún así respondió, no estaba en sus planes ser bueno, sobre todo teniendo en cuenta que Draco lo había ignorado por completo ese día, pero odiaba que alguien se enferme.
–Si tanto te preocupa, pon tú el hechizo y ciérrame las cortinas.
Harry no lo hizo, gritó el nombre de Blaise para despertarlo y dijo –Tu amigo quiere congelarse. Explícale las reglas básicas de los dormitorios de Sly.
Luego cerró sus cortinas y se metió a dormir, ya era problema de Blaise si lo hacía o no.
_______
Despertó a la mañana siguiente de buen humor, no había clases y pudo saltarse el desayuno para dormir una hora más y darse un relajante duchazo.
–Hazza, te traje un sandwich.
–Serías mi esposo ideal Theo –dijo contento al tomar su desayuno.
–No gracias, estoy bien con morir soltero. Aunque me sigue pareciendo tentador intentar una relación con mi muggle…
–Theo no –negó Harry dando su segunda mordida.
–¿Cualquiera puede saltarse el desayuno? –preguntó Draco que también entró a la habitación.
–Yo no soy cualquiera.
–De hecho no debemos saltarnos comidas, pero en realidad nadie nos vigila –contestó Theo.
–Me gusta esa indiferencia de Hogwarts –contestó Draco y Harry notó que se quedó viendo hacia el ventanal.
–¿Viste al calamar gigante? No nos saludó ayer –se quejó volteando.
–Creo que acabo de ver uno de sus brazos –contestó– ¿Se puede bucear allí?
–Por supuesto, es super seguro, Hogwarts es el lugar más seguro del mundo mágico –dijo Harry con una sonrisa.
Draco entrecerró los ojos y Theo soltó una carcajada.
–¿Entonces se puede o no?
–No hay una regla que lo prohiba –contestó Theo.
Harry se acomodó los cordones de las zapatillas, tenía que salir ahora porque Teddy lo iba a esperar en la entrada de Hufflepuff –¿Theo vienes?
–Dame dos minutos –contestó él abriendo su baúl– ¿Draco no quieres venir con nosotros?
Harry intentó no hacer una mueca.
–¿Dónde?
–Harry le dará un tour personalizado al pequeño Teddy.
–Ya accedí a que me den un tour por Hogwarts.
–¿Quién te va a dar el tour? –no pudo evitar preguntar.
–Daphne y dos de sus amigas.
–Deberías acceder a venir con nosotros, Harry conoce cada rincón.
Draco se encogió de hombros –¿Qué tanto puedes encontrar en Hogwarts?
–Supongo que tampoco lo averiguarás –contestó Harry y le dio una mirada a Theo para que se apure.
–¿Alguno de ustedes tiene mascotas? –preguntó Draco.
–Yo tenía un gato, pero una vez entró al bosque prohibido y nunca más salió –contestó Theo poniendo cara triste.
Harry se rió.
–No te rías de mis desgracias.
–Vale –dijo y contestó– Yo tengo a Hedwig, pero prefiere pasar tiempo en la lechucería con las demás. ¿Por qué lo preguntas?
–Mi mascota llegará hoy.
–¿Hoy?
–Viene por red flú, se hubiera estresado si venía en tren.
–Dime que no es un sapo –pidió Harry recordando que su papá intentó por mucho tiempo que tuviera uno.
–Es un hurón.
–¿Está permitido en Hogwarts? –preguntó Theo.
–Yo no soy cualquiera.
–No me copies.
–Ohh, lo siento –contestó burlón Draco.
–Pero es cierto, eso no está permitido en Hogwarts –siguió diciendo Harry.
–¿Eso? –preguntó Draco enojado.
–Que yo sepa los roedores o algo así no está permitidos. Creo solo las ratas –dijo comiendo su sándwich.
Draco abrió la boca con indignación, se notaba disgustado –Los hurones no son roedores.
–Básicamente son ratas –contestó y le dio risa su expresión.
–Te regalaría un libro de biología, pero presiento que ni eso te quitaría lo idiota.
Theo se rió ruidosamente.
Harry respiró profundamente, odiaba quedar como idiota y peor si sabía del tema, les había dado varias veces de comer hurones a los hipogrifos y había estudiado su dieta, sabía que no eran roedores –Los hurones son una subespecie del turón, son mamíferos. Obviamente hice una broma al decir que eran “básicamente ratas”.
–Ohh, no eras tan estúpido.
Harry rodó los ojos y siguió su camino hacia la puerta –Theo vamos –llamó– Ron ya debe estar esperando también.
–Estás peleando adrede con Draco.
–Te juro que no lo hago adrede.
–Yo tuve que ofrecer por tí el tour por Hogwarts y le dijiste rata a su hurón. Lo estás haciendo adrede.
Harry se rió –¿Viste la expresión que puso?
Theo meneó la cabeza –No se tú, pero yo sería más cuidadoso. Recuerda que viene de Durmstrang.
–No soy ningún miedoso.
–Uyy sí, saca tu espíritu de Gryff, pero no me pidas que te visite cuando estés en enfermería. Ponte a pensar como un Sly, todas las cosas que te puede hacer si le caes mal.
–Nuestros papás se conocen, no se atrevería a hacerme nada.
–Con más razón, tus papás se enojaran contigo porque lo tratas mal, al menos ten una relación cordial.
–No lo trato mal.
–Sí lo haces y vamos a compartir dormitorio con él todavía por un año, deberías llevarte bien con él.
–Él comenzó siendo insoportable conmigo. ¿Te diste cuenta que ayer me ignoró todo el día? En el tren y luego en la cena.
–Tu estabas ocupado poniéndote al día con Ron en el tren y luego en la cena estabas en tu mundo, no te ignoró adrede.
–Lo hizo.
–Olvídalo Hazza.
Frunció el ceño al escucharlo, pero no dijo nada más. Theo tenía razón, al menos debería ser un poco más cordial.
–¡Harry!
–¡Teddy! –contestó inclinándose para recibirlo con un fuerte abrazo– ¿Ya estás listo para tu tour por Hogwarts? –contestó y luego vio a Ron que a unos pasos estaba rodeado de 4 niños.
–Sí, sí –contestó Teddy emocionado y saludó a Theo también con un abrazo– ¿Pueden venir unos amigos? Ron dice que sí.
–Por supuesto –contestó Harry, no podía espantar a los nuevos amigos de Teddy aunque eso significaba tener que caminar con muchos niños.
Hogwarts era enorme y todos hacían demasiadas preguntas, le tomó casi todo el día completar el recorrido y dar consejos.
No habló sobre ningún pasillo secreto, con el tiempo Teddy quizá los utilizaría, pero por ahora le parecía más que suficiente.
Aún así, el único túnel que necesitaba conocer Teddy, era el que daba a la casa de los gritos, pero con tantos de sus amigos allí, tuvo que reservarlo para otro día. De todas formas faltaban dos semanas para la luna llena.
–Tremenda caminata –se quejó Ron cuando volvían al castillo después de ver el lago negro– Al menos no nos obligó a seguir la caminata por el bosque prohibido– también se quejó Theo.
–Ya, ya, quejones. Avancen con los demás, quiero hablar con Teddy.
Theo y Ron le hicieron caso, así que Harry se quedó unos pasos atrás esperando por él, quería indagar un poco por como iba todo.
–¿Entonces cómo vas?
–Hogwarts me gusta demasiado. Pero extraño estar en casa.
–Ya te acostumbrarás, los primeros días puede sentirse extraño, pero ya luego se vuelve tu segunda casa.
–Sí, pa Moony mencionó algo así.
–¿Y qué opinas de Hufflepuff? ¿Te gusta la sala? ¿Te gustó quedar en Hufflepuff? No quiero presumir, pero gané la apuesta junto con Moony.
Teddy se rió –Adoro Hufflepuff, está lleno de plantas, es muy cálido y todos son muy amigables, nuestro jefe de casa es genial, nos dió un montón de recomendaciones ayer y dulces también.
–Pero no es tan genial como yo ¿No?
Teddy se rió –¿Tienes chocolates para mí? Estás perdiendo puntos si no.
–Estoy seguro que Moony te envió medio baúl al menos.
–Nunca es suficiente.
Harry se rió –Espero que todo esté bien hasta ahora y no hayas hecho alguna travesura.
–Mis papás te pidieron que me vigiles ¿Cierto?
–Sí, pero sabes que si haces algo malo no se los diré. A menos que no me lo cuentes primero, en ese caso me vengo, se los digo y exagero.
Teddy se rió.
–Es muy fácil meterse en problemas aquí, tienes que ser cuidadoso para que no te atrapen.
–Sí, sobre todo por mi problemita con la luna. Papá ya me advirtió que tendría que confiar demasiado demasiado, en alguien para decirlo.
–Exacto, la confianza viene con los años, dale tiempo.
Teddy asintió–¿Mañana me enseñarás el túnel a la casa embrujada?
–Casa de los gritos –le recordó Harry –Estoy libre a las 4 de la tarde, ¿Cómo está tu horario? ¿Tienes tiempo a esa hora?
–No lo sé, aún no he visto mi horario ni he abierto el baúl con mis cosas.
–A Moony, le daría algo si te escucharía –murmuró– Revisa hoy tu horario, no te olvides de alistar tus libros y pergaminos, mañana me avisas en el desayuno a qué hora estás libre –dijo y añadió– Y Teddy, no faltes a clases.
–Yo escuché que tú siempre faltas a clases.
–¿Quién te contó eso?
–Nadie, pero lo acabas de confirmar –le dijo Teddy con una sonrisa.
Harry abrió la boca sorprendido y luego también sonrió –No sigas mis pasos Teddy.
–Está bien, prometí que sería bueno en clases –contestó Teddy y ladeó la cabeza– ¿Quién es él?
Harry volteó para ver a quién se refería –Él es… ah es Malfoy, es sobrino de tu papá, de Sirius.
–Es muy lindo –susurró Teddy.
Harry soltó una carcajada porque no esperaba que dijera eso –Pero es un idiota.
Teddy lo miró confundido, pero no preguntó por eso porque Draco fue directo hacia ellos.
–Hola. Edward ¿Cierto? –preguntó Draco inclinándose.
–Sí, pero todos me llaman Teddy, prefiero Teddy.
–Bueno, hola Teddy. Soy Draco Malfoy. No sé si lo sabías, pero mi mamá es prima de tu papá, de Sirius Black.
–Si… lo acabo de escuchar. Un gusto.
–Un gusto conocerte Teddy. También soy nuevo aquí, pero si necesitas algo en lo que te pueda ayudar, no dudes en pedírmelo.
–Gracias –contestó Teddy feliz.
–Mi mamá te manda saludos también. Casi no tiene sobrinos, la familia es bien reducida de parte del lado Black, así que espero no te parezca raro, si te manda alguna lechuza con algún regalo o algo así. Desde que llegamos, está muy emocionada con tener una relación más cercana a la familia, creo que está planeando enviarte una recordadora, siempre le resultaron muy útiles.
–No tengo una recordadora –dijo Teddy contento– Dale las gracias por adelantado si es que me lo envía.
Harry escuchó atento la conversación, su padrino siempre actuaba con precaución si se trataba de Teddy y Remus, y más aún si tenía que ver con la familia Black. Él particularmente no pensaba que Narcissa pudiera mandarle algo que pusiera en peligro a Teddy, pero como siempre era desconfiado, pensó en enviarle una carta a su padrino contándole ello.
–Yo también soy en parte Black, no me hubiera molestado escuchar un “si necesitas algo te puedo ayudar” –le dijo a Draco cuando ya se iba a ir.
–Tú no cuentas.
Harry lo miró indignado.
–Ya estás mayorcito, no necesitas ayuda ¿No?
–Si, tu ya eres grande –dijo Teddy y se despidió contento de Draco.
–Yo creo que Teddy no tendrá ningún problema en Hogwarts como tanto tus padrinos piensan –le dijo Theo esa noche en la cena y señaló hacia la mesa de los Hufflepuff donde se veía a Teddy muy contento hablando con todos los de su año.
–De todas formas me gustaría estar pendiente.
–Yo tengo una prima en Ravenclaw y ni la he saludado –dijo Pansy.
–Es distinto –murmuró Harry y notó que el asiento de Draco estaba vacío– ¿Y Malfoy? ¿Dónde está?
–Recibiendo a su hurón, dijo que no vendría, iba a cenar con sus padres –contestó Blaise mordiendo su lápiz y viendo fijamente a su libreta.
–¿Podemos cenar con nuestros padres en Hogwarts? ¿De cuándo aquí?
Todos se encogieron de hombros.
–Tiene su trato especial –dijo Pansy– Diría que me molesta, pero a mi no me interesaría.
–Aún así es injusto.
Blaise levantó la mirada y Harry pensó que diría algo sobre eso, pero en vez de ello preguntó –¿Cuál es el color favorito de Ron?
–¿No sabes el color favorito de tu novio? –se burló Theo.
–Créeme que yo también estoy sorprendido.
Harry meneó la cabeza porque él tampoco sabía el color favorito de Ron –¿No les parece un mimado? –preguntó al ver otra vez el asiento vacía de Draco.
–¿Ron? –preguntó Blaise confundido.
–No, Malfoy.
–Tú eres más mimado y aún así somos tus amigos –dijo Pansy y chocó los cinco con Theo.
Blaise volvió a ignorar el tema y preguntó –¿Ron tiene alguna fobia aparte de las arañas?
–¿Qué estás haciendo?
–Respondo una lista de preguntas que me dieron las chicas de Ravenclaw, mañana cumplimos un año, se supone que ya debería saber esto.
–No puedes puntuar una relación por preguntas simples.
–Aunque también es lo mínimo que debes saber –dijo Theo y se atoró con su sorbo de agua.
Harry golpeó su espalda con fuerza.
–Equipo de quidditch favorito… Chudley Cannons. Lugar seguro…
–¿Qué van a hacer mañana para celebrar su año de relación? –preguntó Theo curioso.
Blaise sonrió –Solo diré que no me esperen en clases.
–Mañana tenemos pociones, no puedes faltar.
–Ya me las arreglaré con un extenso ensayo luego. De todas formas la primera clase es teoría.
–Al menos tú puedes hacer eso, si yo falto a pociones aunque sea una vez, Snape me bota del curso.
–Te bota y se queja luego con Dumbledore, tienes que ser cuidadoso este año.
–Ya me sé todas las pociones que haremos, estuve practicando.
–Pero siempre sale con una nueva.
–Ese es el problema.
–Oye ¿Y a Ron crees que lo deje presentar también un ensayo luego?
–No, pero Ron tiene otra salida, supuestamente estará en terapia de rehabilitación o algo así, mañana le sacan el yeso de la mano.
–Que conveniente ahora podrá utilizar las dos manos –se rió Theo y Harry.
–Me he perdido, ¿Para qué va a utilizar las dos manos? –preguntó Daphne volviendo a la conversación.
–Para nada. Estará en rehabilitación –respondió Blaise.
–Pero te gustaría que no lo estuviera.
–Aún le queda la otra mano.
–Cállense –pidió Blaise volviendo a su libreta– Ojos… azules. Talentos… Quidditch, ajedrez mágico… Habilidades mágicas…
–¿Cuantas preguntas son? ¿50?
–100
–¿Y sabes la respuesta de todas? –preguntó impresionado Harry.
– Sí, pero aún me falta la del color favorito y no me estás ayudando Harry, se supone que eres uno de sus amigos más cercanos –se quejó.
–Ponle rojo.
–A Ron no le gusta el rojo.
–Entonces ponle azul.
Blaise le dio una mirada de desaprobación.
–Yo también quiero que alguien se interese en saber mi color favorito –se quejó Theo.
–Estamos igual –contestó Harry dándole el último bocado a su cena y se dió cuenta que todos lo miraron extraño– ¿Qué?
–Awwww Harry quiere novia –dijo Pansy.
–Pensé que estabas feliz siendo el solitario Harry.
–Sólo era un comentario –se quejó.
–Yo te ayudo –dijo Theo.
–¿Así? ¿Que hago para que alguien se enamore de mí? –preguntó sarcástico.
–Bájale a tu dramatismo –dijo Theo.
–Deja de ser tan quejón –habló Pansy.
–Y narcisista –añadió Daphne.
Harry frunció el ceño.
–Primero mínimo encuentra a alguien que te guste –contestó Blaise.
–Lo va a tener muy difícil.
–¿Por qué? –se quejó Harry.
–Haber dime tu tipo ideal.
–No tengo un tipo ideal, simplemente alguien que se interese en mí –contestó sin saber que más responder.
–Ven, ni sabe lo que quiere.
–¿Por qué no intentas volver con Ginny? fué la única que se atrevió a ser tu novia –opinó Pansy.
–Entierren el tema, es imposible que volvamos.
–¿Tan rápido te desamoraste? –preguntó Daphne poniéndose de pie.
–Solo fue su romance de verano –dijo Theo.
–De un cuarto de verano –aclaró Harry y también se levantó.
Solían ser los últimos en salir de cenar, casi ya era una costumbre comer lento y quedarse conversando de más.
Le gustaba el grupo de amigos que tenía y aunque a veces se quejaba porque lo atacaban diciendo que era un dramático o creído, sabía que eran capaces de matar al que se atreviera a hablar mal de él.
Tenía amigos en otras casas también, como Ron, se conocían desde que eran bebes, de toda la vida, era uno de sus mejores amigos y por el cual tenía pesadillas al pensar que pasaría si es que algún día terminaba con Blaise, no quería estar yendo de un grupo hacia el otro.
Otra persona que consideraba también una buena amiga era Luna, siempre era la compañía perfecta cuando necesitaba relajarse dando una caminata en el bosque prohibido o cuando quería hablar de criaturas mágicas.
Aún no sabía si es que Ginny había decidido hacer algo, pero supuso que si algún día le confesaba sus sentimientos a Luna, sería bastante obvio al verlas juntas.
Esa noche conoció al hurón de Draco
–Thuban, se llama Thuban.
–¿Le pusiste el nombre de una estrella?
Draco lo miró por unos segundos sin decir nada, supuso que se sorprendió de que supiera nombres de estrellas –Por supuesto –finalmente contestó Draco viendo su hurón.
Era un hurón albino, bastante lindo tenía que admitir y para nada parecido a las ratas largas que le daban a los hipogrifos.
–¿Por qué siempre ves tan fijamente? lo pones nervioso.
Harry dejó de verlo –Solo me di cuenta que es una especie distinta, porque los que comen los hipogrifos son bastante feos.
–Por supuesto que es otra especie, él es un hurón ruso.
–Es tan lindo –dijo Theo encantado– ¿Sabe algún truco? ¿Podemos enseñarle a que muerda personas? ¿Que mate a alguien?
Harry se rió y los dejó con la conversación, sabía que mañana despertaría tarde y necesitaba dejar todo listo esa noche, quería un buen año con buenas notas, se lo había prometido a sus papás y mataría su orgullo si es que no lograba cumplirlo.
–¿Harry quieres cargar a Thuban? –preguntó Theo.
–No parece que él lo quiera –dijo al estirar la mano y verlo removerse.
–No es tan sociable –contestó Draco– Dale tiempo.
–¿Entonces porque se deja con Theo?
–Yo tengo el don.
Harry rodó los ojos e intentó una vez más cargarlo, pero Thuban huyó así que desechó la idea.
Era bueno con los animales y no mentiría, le molestó no gustarle a Thuban, pero decidió darle su espacio, ya luego se lo ganaría con alguna golosina para hurones si es que eso existía.
–Pensé que ibas a hacer un drama como en la mañana que le dijiste rata a mi hurón.
Harry se encogió de hombros –Me sigue pareciendo una injusticia que te dejen tener una mascota diferente, pero ya es de noche, me da flojera pelear en la noche –contestó y siguió sacando algunas cosas de su baúl porque no encontraba la libreta con apuntes para pociones.
Comenzó a pensar que se la había olvidado, pero para su suerte, allí al fondo un poco arrugada, estaba la libreta con todos los secretos que le dió Sirius para hacer las pociones que le tocaba ese año. Había escuchado varias veces que su padrino siempre fué malísimo en clase de pociones, pero ahora era de los mejores y era el único al cual le entendía las extensas explicaciones.
–¿Te gusta tocar la guitarra?
Se dió cuenta que Draco estaba sentado viéndolo desde su cama y Thuban ya debería estar durmiendo porque no lo vio allí.
Por años ese espacio de la habitación estuvo vacío, Theo y Blaise ocupaban el otro extremo y después de tanto tiempo, le parecía raro tener a alguien tan cerca viéndolo.
–¿Por qué más tendría una guitarra? –preguntó con sarcasmo.
–¿No sabes contestar preguntas con sí o no? –preguntó Draco y se acercó.
Harry pensó seriamente en trazar una línea para decirle, desde aquí no puedes pasar, porque Draco se acercó mucho, incluso apoyó la mano en uno de los barrotes de la cama y a él no le gustaba que invadieran todo su espacio personal.
–¿Me prestas tu guitarra?
Harry vio a su guitarra en la cama, luego a él –¿Sabes tocar?
Draco negó –No sé, pero tengo curiosidad. ¿Me la prestas?
Quería decir que no, pero Draco vio a su guitarra bastante interesado y él estaba actuando un poco idiota.
–Sí, adelante. Pero no vayas a mover ninguna de sus clavijas.
Vio a Draco tomar la guitarra con cuidado, parecía muy intrigado como si nunca hubiera tenido una en sus manos.
–Voy a ir por una chocolatada nocturna ¿Alguien quiere algo? –preguntó Theo ya en la puerta.
Blaise no contestó porque ya estaba dormido y Harry negó –No gracias.
–Tampoco quiero, gracias –contestó Draco y fue a su cama a sentarse, apoyó la guitarra en su pierna y rasgó las cuerdas suavemente.
Harry se quedó en la misma posición observándolo, no solía pensar mucho antes de hablar, pero se encontró preguntándose en si darle o no conversación a Draco.
Finalmente se decidió después que Draco tocó cuerda por cuerda.
–¿Solo te da curiosidad o te gustaría aprender a tocar?
–Ambas, pero siempre tuve que posponerlo. Nunca me alcanzaron las vacaciones.
–¿Y el resto del año?
–En Durmstrang no puedes entrar instrumentos musicales.
–¿No tienen taller de música o algo así?
–No.
–Oh… pero aquí sí hay, puedes meterte a alguna clase para aprender.
–Sí, quizá… –contestó Draco y volvió a dejar la guitarra sobre la cama.
Harry entrecerró los ojos al notar de pronto su falta de expresión –¿Estás bien? –preguntó.
–¿Qué?
–No lo sé, tienes una vibra un poco distinta esta noche y justo ahora… no lo sé.
Draco le dio una mirada confundida.
–Olvídalo –contestó Harry y volvió a inclinarse a su baúl. Minutos después ordenó todo lo que había sacado y luego al ir a su escritorio se dio cuenta que Draco ya había cerrado sus cortinas y devuelto la guitarra.
Que extraño que eres pensó.
_______
El primer día de vuelta a clases comenzó con pociones, nada peor que tener clases de pociones, un lunes, temprano y de profesor a Severus Snape.
Solía compartir mesa con Blaise que era bastante bueno en pociones y eso le convenía en las raras veces que Snape dejaba trabajos de parejas.
–Llega tarde Señor Potter.
Harry vio el reloj –Estoy en la hora profesor.
–Casi un minuto tarde –igual dijo Snape enojado– Siempre pido que estén listos 5 minutos antes de clases.
Harry hizo una mueca y entró viendo el salón casi lleno. Blaise no estaba ese día en clase y él podía ir a su sitio usual de todos los años, a un costado, pero esta vez tenía unos planes muy distintos.
Ese día en el desayuno recordó lo que Draco dijo hace tiempo, Snape es mi padrino.
Solo recordar eso le bastó para cambiar sus planes, por ello se dirigió con su caldero hacia el lado derecho de la clase, Draco ya estaba sentado allí, tenía la cabeza apoyada en la mano y una expresión aburrida.
–¿Puedo sentarme contigo? –le preguntó con una de sus mejores sonrisas. Nadie le negaba nada cuando ponía esa expresión.
Draco lo vio como si le hubiera salido una tercera cabeza.
Harry se aclaró la garganta esperando su respuesta.
–¿Del 1 al 10 que tan malo eres en pociones?
–No soy malo –se quejó y sin esperar una respuesta se sentó a su lado acomodando su caldero, luego sacó los lentes de su estuche y se los puso. El oftalmólogo le había recomendado que los utilice cuando tuviera que leer mucho.
Este año, su último año, veremos numerosas pociones, pociones complicadas, pociones muy difíciles… si alguien no se siente preparado es su momento de retirarse de esta clase.
Como ya han podido ver en sus libros, este año tocaremos algunas pociones como Filtro de muertos en vida, Felix Felicis, antídoto para veneno color rosa…
Harry abrió su libro leyendo la lista de pociones, Draco a su lado seguía en la misma posición y parecía aburrido.
Hay nuevas pociones que también haremos, pociones que no están en su libro, como Veritaserum y Antídoto de Veritaserum.
Harry hizo una mueca, seguro Snape ponía de examen una de esas, la más difícil como siempre y seguro que también intentaría bajarle puntos por tonterías. Pero no se dejaría, este año estaba más preparado que nunca.
–Sr. Potter ¿Me puede decir que planta puede contrarrestar estos encantamientos?
–La planta Moly, profesor.
–¿Y cómo luce?
–Es una planta de tallo negro con flores blancas.
Snape siempre preguntaba cosas, intentaba encontrar desprevenido a algún alumno para bajarle puntos y a veces incluso si es que hablaban de más también bajaba puntos.
Harry odiaba esas clases.
–Sr. Potter dígame la diferencia entre acónito y luparia.
–Es la misma planta, profesor.
–¿Y que se utiliza en una poción?
–Se puede utilizar su raíz y flores porque sus hojas son muy tóxicas.
Si es que no hubiera investigado en vacaciones, probablemente ya hubiera terminado con 50 puntos menos.
–Te odia –le dijo Draco cuando salieron– ¿Por qué te odia?
–Al principio creía porque se llevaba mal con mi papá James, pero a este punto después de tantos años ya es personal. Supongo es su pasatiempo torturar alumnos.
–Quizá deberías intentar responder sin tanto sarcasmo.
–Ohh créeme, que he bajado mucho. Mucho mi sarcasmo y forma de hablarle. Quiero obtener un supera la expectativas para final de año.
–¿Por qué?
–Para restregárselo en la cara.
Draco se rió –¿Por eso te sentaste a mi lado?
–Sí. Cuando hagamos trabajos grupales dudo que se atreva a calificar mal a su “ahijado”
–Sea o no lo sea igual me calificaría bien, soy bueno en pociones.
–Ya veremos… hoy solo te vi bostezar y ni abrir tu libro.
–Era simplemente clase teórica sobre reglas.
–Igual –contestó Harry y miró hacia atrás, no se había dado cuenta que caminaron rápido alejándose del grupo.
–Se demoran un siglo en caminar –dijo Draco también al darse cuenta.
Harry le dio la razón –Siempre tengo que estar esperándolos y apurándolos.
–¿Qué clase nos toca ahora?
–Transformaciones –contestó feliz.
–¿Hacia dónde se va para eso?
Harry le dio otra mirada a Theo, Pansy y Daphne que caminaban con lentitud hablando –Es por aquí –señaló volviendo a caminar– ¿No te aprendiste donde queda cada clase? –preguntó.
–Claramente no –respondió y le dio un mordisco a su manzana.
Harry le dio un vistazo preguntándose si todo el tiempo la había tenido en la mano o la acababa de sacar de la túnica.
–¿Dónde queda la clase de runas antiguas? –preguntó Draco– Me toca después de transformaciones.
–¿Te metiste a runas como clase optativa?
–Me gustan las runas.
–¿Y qué otra clase escogiste?... No me digas que Aritmancia.
Draco lo miró divertido –Sí, escogí Aritmancia.
–¿Te gustan los números o morirte de aburrimiento?
–¿Debería sentirme ofendido?
Harry movió la cabeza –Es que hay otras clases más interesantes, hasta estudios muggles es más interesante.
Draco levantó un dedo –Si elijo estudios muggles, a los Malfoys les da un infarto –levantó otro dedo– Adivinación, una pérdida de tiempo, no tengo don para eso –dijo y añadió– Y Cuidado de Criaturas Mágicas, ni loco. ¿Tú en qué estás?
–En adivinación, los sofás son super cómodos, clase perfecta para dormir agusto y recuperar energías –dijo y se acomodó los lentes– También estoy en Cuidado de Criaturas Mágicas –añadió y al darse cuenta que Draco lo veía mientras caminaban, preguntó– ¿Por qué no te cambias?
–¿A qué? ¿A recoger mierda de algún animal o algo así?
–No hacemos eso, osea a veces tenemos que ayudar a limpiar y eso, pero mayormente es estudiar sobre ellos, verlos en su hábitat, ir al bosque prohibido… Hagrid es un profesor genial e incluso este año toca hipogrifos, si te metes a su clases vas a poder volar en uno.
–¿Por qué querría volar en hipogrifo?
Harry rodó los ojos –Porque es una experiencia única, sientes la adrenalina y puedes volar.
–También puedo volar con una escoba.
–No vas a comparar una escoba con un hipogrifo.
–¿Por qué no? Los dos cumplen la misma función y a la escoba la puedes controlar.
–Yo que he volado al menos unas 12 veces en hipogrifo y toda mi vida en escoba, te puedo asegurar que no existe un punto de comparación.
Draco mordió su manzana escuchándolo –Siento tu emoción, pero igual no me vendes la idea. Nunca volaría uno.
–Pero no seas tan rotundo diciendo nunca, al menos piénsalo.
–No quiero.
Harry lo miró mal –Entonces quédate con las clases aburridas.
–Son clases útiles, ¿No has pensado tú en dejar adivinación y llevar algo que te sirva? Tus papás lo mencionaron el otro día.
–No.
–Pero no seas tan rotundo diciendo no, al menos piénsalo.
–No me imites –se quejó.
–Yo me cambio de clase si tú te cambias.
–¿A qué?
–A runas antiguas.
Harry soltó una carcajada.
–¿Tan tonto eres que crees no podrías con esa clase?
–No intentes jugar esa carta conmigo.
Draco se encogió de hombros –Quería ver si funcionaba.
Harry señaló hacia el pasillo –Allá está la clase de runas, es la última y por allá está transformaciones, vamos.
Fueron los primeros en llegar a clase, saludaron a la profesora McGonagall y él se acercó a su escritorio para hacerle algunas preguntas, planeaba llevar unas clases extra con ella para saber si estaba preparado para ser un animago. Al menos él lo haría legalmente, no como su papá y sus amigos.
Allí las mesas eran para 3 y pensó que se sentaría con Theo y Draco, pero Theo los dejó porque estaba muy concentrado en contar un chisme, probablemente hablando de su muggle o algo así y se fue a sentar con Daphne y Pansy, por lo que él volvió a quedar solo con Draco.
–¿Es cierto que se puede convertir en gato?
–Sí.
–¿Qué animal te gustaría ser si fueras un animago?
–Seré un animago –aclaró Harry– Y… no quiero hacer suposiciones sobre qué podré ser.
–Entonces no te ves como un animago.
–No tengo que probarte nada.
–Yo solo hice una simple pregunta.
–Quizá sea un ciervo como… –Harry se quedó abruptamente callado al darse cuenta de lo que casi dijo.
–¿Cómo quién?
–Estás muy hablador hoy ¿Por qué?
–Mi madre me dijo que te trate bien y no tengo a Blaise para conversar, me aburro.
–Al menos eres sincero.
–¿Al menos? ¿Entonces qué es lo demás que hago mal?
Harry se quedó callado, pero no porque no supiera qué responder sino porque McGonagall dejó de escribir en la pizarra y pidió la atención de todos.
Tienen que ser cuidadosos con el hechizo o será imposible transformar estos sapos en hongos venenosos.
Vengan todos por su sapo por favor.
–Mi sapo está más lindo que el tuyo.
–Que consideres lindo a un sapo es cuestionable –contestó Draco escribiendo el hechizo en su libreta.
–No lo es, es un hecho.
–Son iguales.
–El mío tiene más brillo.
–Es porque está baboso.
Practiquemos el movimiento de varita una vez más y recuerden que en la transformación es vital la concentración.
Al primer intento logró convertirlo.
–No te pongas insufrible Harry, ya sabemos que eres bueno en transformaciones –pidió Theo que había girado para ver como se hacía.
–No es una transformación tan complicada, apenas estamos empezando –contestó y vio a Draco, estaba intrigado por si le saldría también a la primera.
–Concéntrate –le susurró.
–Se lo que tengo que hacer.
–Entonces hazlo –contestó y se quedó en silencio.
Primero vio al sapo y luego el perfil de Draco, estaba entrando la luz del sol directamente al aula y su cabello brillante le recordó a aquella vez en la piscina, la mandíbula de Draco se marcó más cuando movió la varita pensando en el hechizo y sus ojos concentrados totalmente en el sapo de pronto se movieron hacia él, tenía los ojos grises, recién se daba cuenta de ello y tenían un brillo particular, quizá porque estaba feliz.
–Tienes razón, no estaba complicado.
Harry quitó la mirada de él y vio al sapo convertido en hongo –Supongo se puede decir que está decente.
–Está perfecto ¿No quieres tocarlo para probar si es venenoso?
–Aún no tengo intenciones de ir a enfermería –contestó viendo los dos anillos que tenía Draco en la mano. Uno de ellos obviamente era de los Malfoy y otro quizá era elección propia.
–Cambiate a runas.
–¿Qué?
–Lleva runas, en vez de ponerte a dormir en clases de adivinación que no te sirven.
–¿Por qué haría eso?
–A tus papás les va a encantar, ya lo mencionaron la vez pasada.
Harry negó y vio hacia la profesora McGonagall que se acercó a su sitio para poner la nota de la práctica –Felicitaciones Sr. Potter –dijo después de lanzar un par de hechizos a ambos hongos venenosos y luego giró hacia Draco– Felicitaciones igualmente Sr. Malfoy y bienvenido a Hogwarts.
–Gracias profesora McGonagall.
–Bienvenido a Hogwarts –imitó Harry en un susurro cuando la profesora se fue a la otra fila.
–Quizá podrías ir a la primera clase de Runas y ver si te gusta –siguió la conversación Draco.
–¿No quieres estar solito en runas? –se burló Harry.
–Dudo que esté solo, debe haber más Slytherins allí ¿No?
–Daphne está –le dijo y notó la ligera mueca que hizo– ¿No te gusta Daphne? ¿No fue ella a la que preferiste para que te de un tour por Hogwarts?
Draco se rió levemente –Ella me lo preguntó y no sabía que sería básicamente un cuestionario de sus amigas hacia mí. Me sentí acosado –dijo Draco y apoyó su cabeza en la mano viéndolo– ¿No puedes ir a la primera clase de Runas y si no te gusta mucho o te sientes tonto para entenderlo ya no vas?
–Podría ir a runas. No soy ningún tonto para no entenderlo –contestó de inmediato y añadió– Pero si yo me cambio a runas, tú cambias aritmancia por criaturas mágicas.
–No puedo dejar aritmancia.
–Entonces lleva una tercera clase. Criaturas mágicas no se cruza con ninguna otra. Eso te daría muchos más puntos. Todos los primeros lugares llevan al menos 3 clases optativas –dijo y sonrió al ver a Draco pensativo– ¿Aceptas?
–¿Quienes más llevan criaturas mágicas?
–Blaise lleva.
–¿Blaise?
–La lleva porque Ron está allí y casi no tienen clases juntos –admitió Harry– Aparte que es una forma fácil de ganar puntos. Todo es práctico y Hagrid siempre pone buenas notas– explicó y añadió– Deja de darle tantas vueltas.
–¿Si acepto tú entras a Runas?
–Ya dije que sí –contestó y Draco sonrió.
–Está bien, acepto. Pero si alguna criatura mágica me mata quedará en tu consciencia.
–Yo te cuido, no tienes que preocuparte –contestó burlón y Draco se rió.
Era atractivo, eso era un hecho que ya no podría negar.
Aún le parecía un mimado creído y podría darle un puñetazo o hechizarlo si es que se atrevía a molestarlo demasiado, pero a diferencia de las vacaciones cuando dijo que no se veía ni siquiera hablando con él, ahora irónicamente lo hacía.
–¿Harry?
–Hola Mione –saludó al encontrarse con Hermione en la entrada de la clase de Runas– Él es Draco estamos los dos en runas.
–Hola.
–Hola.
–¿En serio estás en esta clase?
–Quiero probar nuevas cosas este año –contestó y escuchó una ligera risa de Draco.
–¿Cómo son los sitios aquí, Mione? ¿Ya están separados? ¿O nos podemos sentar donde queramos?
–Siempre respetamos los mismos sitios, supongo que este año será igual –contestó y señaló –Está libre los sitios de la esquina al fondo y los dos de esta esquina de la primera fila. Pueden elegir alguno de esos.
Harry suponía que era obvio donde irían, aún así compartió una mirada con Draco y le dijo –No me digas que quieres ir delante.
–No me digas que tú quieres ir delante –repitió Draco divertido y se adelantó caminando hacia los asientos de atrás.
–¿Estás llevando Runas para acompañarlo?
–No, por supuesto que no. Tomé la decisión hace un tiempo, quiero estudiar nuevas cosas.
–Eso es genial Harry. Te van a encantar estas clases, muchos piensan que son muy aburridas, pero son interesantes y demasiado útiles.
Harry asintió escuchándola, se notaba que le encantaban esas clases.
Buenos tardes queridos alumnos, veo que tenemos nuevos rostros.
Harry se sentó junto con Draco y levantó la mano –Disculpe profesora Babbling soy Harry Potter, aún no me he podido inscribir a la clase, me preguntaba si aún así podía estar aquí hoy día.
–Sí, por supuesto. Y no te preocupes, yo te inscribo –contestó la profesora Babbling y se acercó a su escritorio– ¿Alguien más le falta inscribirse? –preguntó y como todos negaron solo tomó un papel del escritorio y se acercó donde Harry– Aquí está la lista, necesitarás este libro, esa pluma, el diccionario del hechicero y un cuaderno como está consignado allí, para la siguiente semana.
–Gracias Profesora Babbling –contestó Harry con una sonrisa, pero comenzó a arrepentirse al pensar todo lo que tendría que estudiar.
–Es un gusto también verlo aquí Sr. Malfoy ¿Nos quiere contar un poco sobre usted para conocerlo mejor? ¿Por qué eligió Runas?
–Sí –contestó Draco y se puso de pie. Se veía serio, pero aún así dió una pequeña sonrisa cortez– Soy Draco Malfoy…
Harry levantó una ceja porque después de eso parecía que no sabía qué decir –Nuevo Slytherin –decidió decir Harry para cortar el silencio, los demás Slytherin que estaban allí aplaudieron.
Draco se aclaró la garganta –Anteriormente he estudiado en Durmstrang, el año pasado llevé Runas allí, me interesó mucho la forma antigua de escribir de los magos, por supuesto que también todos los misterios que las envuelven y… definitivamente quiero seguir aprendiendo más, por eso estoy en esta clase.
–Gracias Sr. Malfoy. Tiene razón hay muchos misterios y resolveremos algunos, con el permiso del director, este año vamos a poder acceder a la sección prohibida de la biblioteca y traducir algunos fragmentos de ciertos textos.
Al menos eso suena interesante pensó Harry y se sorprendió al escuchar de pronto su apellido –Sr. Potter ¿Nos quiere contar un poco sobre usted? ¿Por qué Runas?
Se puso de pie después de escuchar las preguntas, no tenía ni idea de qué decir, pero aún así empezó a hablar –Hola soy Harry Potter. Creo que ya nos conocemos todos ¿No? –dijo divertido– Como ya lo saben, soy capitán de Slytherin, dato irrelevante supongo para la clase de Runas, pero aunque no lo crean ambos tienen algo en común... se necesita de enfoque y determinación, por ello sé que puedo ser muy bueno en Runas y estoy dispuesto a aprender mucho este año.
–Gracias Sr. Potter –dijo la profesora Babbling contenta.
Harry se sentó de vuelta, la profesora siguió preguntándole a otro alumno esta vez de Ravenclaw.
–¿Aquí no escogen un presidente de alumnos o algo así? –le preguntó Draco en voz baja.
–No escogen –contestó Harry y añadió con una sonrisa– Sería perfecto para el puesto ¿No?
–Para vender mentiras sí.
Harry se rió bajo –Solo comparé Quidditch con Runas, porque no tenía ni idea de que más decir –dijo y tomó el diccionario que Draco tenía sobre la mesa.
–¿No deberías de ponerte de nuevo tus lentes?
Harry recordó que se los había quitado, pero se encogió de hombros –No creo que avancemos con las clases tan rápido –dijo y una hora después se dio cuenta de lo equivocado que estuvo.
Hubo una pequeña introducción, obviamente que iba dirigida para los nuevos, se notaba que Draco ya sabía todo ello y por eso no prestaba atención. Harry si se concentró al máximo y luego cuando la profesora empezó a dejar las traducciones se acomodó los lentes para empezar a trabajar. Después de la primera hora la profesora Babbling empezó a dar algunos puntos, primero 2 para Gryffindor, luego unos para 5 para Ravenclaw y a la tercera pregunta 5 más para Gryffindor.
–Dijiste que sabías de Runas –se quejó murmurándole a Draco al darse cuenta que Slytherin no tenía ni un punto.
–Sé de Runas.
–¿Entonces por qué no respondes?
–¿No sirven de algo esos puntos?
–Por supuesto, para ganar la copa de las casas.
–¿Estos cuentan para eso? ¿Cualquier profesor da puntos así porque sí?
–Cada punto cuenta, incluso los puntos que te quita un prefecto –contestó Harry y al escuchar que la profesora hizo una nueva pregunta después de escribir en el pizarrón, tomó el brazo de Draco y lo levantó.
–¿Ya tiene una respuesta Sr. Malfoy?
–Sí. La runa Algiz, también conocida como Elhaz, representa la protección y la defensa. Se utiliza en hechizos de protección para crear un escudo mágico alrededor del usuario, protegiéndolo de ataques y energías negativas.
La profesora lo vió sorprendida y luego asintió –Perfecto Sr. Malfoy, 5 puntos para Slytherin.
Harry pensó que Draco podría ser generador de puntos, quería ganar con Slytherin la copa de las casas ese último año.
La clase siguió por media hora más todavía y cuando estaba a punto de terminar la profesora explicó que siempre daba un acertijo cada 7 clases y si alguno lo resolvía les daba un punto en el examen.
A Harry le interesó de inmediato eso porque un punto extra le convendría y aunque no tenía ni idea de nombres de runas escuchó atento el acertijo.
En la antigua escritura estoy escondida, entre líneas de misterio y poder. Mi forma revela el destino, y soy un símbolo de prosperidad en la tierra y el mar. ¿Cuál soy?
Todos se quedaron en un rotundo silencio y la profesora dió 4 minutos.
–¿No lo sabes? –le preguntó en un susurro a Draco.
Él negó porque no lo sabía.
La profesora volvió a repetir el acertijo una vez más porque Hermione se lo pidió.
Harry después de escucharlo tuvo una idea, le parecía obvio, pero como no sabía el nombre de esa Runa vió hacia Draco y aprovechando que la profesora no los miraba se acercó más y susurró –¿Runa de abundancia y riqueza?
–Runa Fehu –contestó Draco y le sonrió– Es esa.
–Dilo.
–Dilo tú.
Harry lo pensó por un par de segundos, podía ser que Draco lo estaba engañando y ni siquiera existía esa runa o quizá era cierto y simplemente quería darle ese punto extra porque él adivinó el acertijo.
–Profesora Babbling.
–¿Tienes la respuesta Sr. Potter?
–Sí –dijo y respondió –Es la runa Fehu. Representa la riqueza y la abundancia.
–Excelente –dijo la profesora aplaudiendo contenta– Tiene su punto extra Sr. Potter y 5 puntos más para Slytherin.
Harry respiró aliviado al darse cuenta que Draco no lo engañó.
Seguro se preguntan por donde está mi carta de Hogwarts…
Y aquí está, junto con una buena noticia.
Me cambié de clase optativa… hasta es extraño escribirlo, pero es cierto. Adiós adivinación, ahora llevaré Runas.
Diría que estoy emocionado, pero ya me conocen, nunca fue de mi interés y se preguntarán ¿Por qué me metí a runas? Yo tampoco entiendo por qué lo hice, pero supongo que quiero probar nuevas cosas.
Por cierto, no es por presumir, pero ya tengo un punto extra en el examen. Fue con ayuda de Malfoy porque se sabe todos los nombres de las runas, pero aún así! Yo adiviné el acertijo.
En otros temas… también les estoy escribiendo una carta a mis padrinos para contarles sobre Teddy. Ya tiene muchos amigos y le encanta Hufflepuff (yo les dije que iba a quedar allí) El domingo le hice un recorrido por Hogwarts y hoy en la tarde, ya le mostré el túnel que utilizará luego de tomar su poción. Tranquilicen a Moony y Pads, todo estará bien.
Theo les envía saludos, Malfoy también los añadió después de escucharlo, quedó en Slytherin por si es que no era muy obvio y tiene de mascota un hurón que me odia. No estoy peleando con él como seguro lo están pensando, de hecho, solo estoy siendo el Harry amigable, aunque de todas formas no me fio de él del todo…
Espero que estén bien. Manden mis saludos a mis abuelos también, festejen mucho el fin de semana que es cumpleaños de mi abu, ya le enviaré una carta ese día y tengo un pequeño regalo que espero le guste.
Nos leemos pronto,
Harry.
Posdata
Voy a necesitar muchos materiales para Runas. Les envío la lista con todo lo que la profesora me pidió.
Los quiero <3
Chapter 6: Tenemos un trato
Chapter Text
No lo negaría, era entretenido conocer a alguien nuevo, aunque no le gustaba del todo que Draco se volvió en el Slytherin que todo Hogwarts quería conocer.
Esa fiebre parecía que iba a durar por un buen tiempo, Theo decía que les había quitado popularidad, aún así a él personalmente no le molestaba eso, solo le divertía.
Draco no era una persona especialmente amigable, solo lo era cuando quería serlo, decía las cosas directamente, no le importaba si quedaba mal o hacía sentir mal a alguien simplemente ignorándolo y al parecer adoraba su tiempo a solas, le encantaba demasiado y por eso, muchas veces simplemente desaparecía.
No tengo ni idea donde estará dijo todas las veces que le preguntaron por él, aún así, obviamente lo sabía, tenía el mapa y era muy curioso, no podía evitar buscarlo, el miércoles lo vio por los invernaderos, el jueves lo vio cerca de Ravenclaw y después en el pasadizo de la bruja tuerta, no entendía cómo descubrió la clave para abrir ese pasadizo, porque hasta ahora no sabía de alguien que lo hubiera descubierto por su cuenta.
El jueves después de la cena lo vio en la torre de astronomía y el viernes después de las clases que tuvieron allí, se dio cuenta que se quedó, así que se lo comentó a Theo y Blaise mientras bajaban las gradas –Malfoy se quedó en la torre de astronomía.
–Quizá quiere familiarizarse con el telescopio.
–O quizá quiere una paja a la luz de las estrellas –dijo Theo divertido y con Blaise soltaron una carcajada.
–Pero si Filch lo encuentra, nos bajará puntos.
–Draco no es de los que se dejan atrapar.
–Aún así.
–Entonces ve y tráelo.
–¿Tú no eres su amigo?
Blaise negó –Tengo una cita nocturna –dijo y señaló con la barbilla a Ron que caminaba delante conversando con Dean.
–¿Theo, me acompañas?
–Yo tengo una cita con mi almohada –contestó él y bostezó.
Harry lo pensó un segundo –Iré yo –les avisó, pero antes de irse los tomó a los dos del hombro y les dijo– No vayan a perder puntos. Hablé en serio cuando dije que quería la copa de las casas.
–Tranquilo Hazza me conozco de memoria el recorrido de Filch –dijo Blaise y Theo se quejó– Yo dije que iba a dormir.
–Pero siempre vas a las cocinas en la madrugada, así que ve con cuidado.
–Lo que usted diga Sr. Potter –se burló Theo– Aunque si me dejas el mapa, sería de bastante utilidad.
–Yo necesito el mapa.
–Pero si sólo irás por Draco.
–Aún así –contestó y dejó de caminar con ellos.
Luego de ello, subió de nuevo al anterior piso y volvió a la torre, la puerta del salón no estaba con seguro cuando fue a abrirla, pero aún así dió dos toques al recordar lo que Theo dijo y luego entró.
–Si Filch te encuentra nos van a bajar puntos –dijo, pero Draco no respondió– ¿Malfoy? –lo llamó.
Ninguna luz estaba prendida, pero la luna era casi llena y eso iluminaba un poco toda la clase llena de sillones. Había un nivel más arriba, el último de la torre y se preguntó si Draco estaba allí con el telescopio.
–¡Buh!
No le asustó escuchar su voz, pero le sorprendió darse cuenta que Draco había estado detrás de él esperando por asustarlo.
–¿Ni siquiera un pequeño salto de susto? –le preguntó Draco al oído.
–No soy un asustadizo –contestó y luego lo vió caminando hacia el frente.
–¿Qué decías? ¿Que me bajaran puntos?
–Recuerda que no puedes rondar por los pasillos después de las 10. Si Filch te encuentra te baja 50 puntos o quizá más y si un prefecto te encuentra también puede hacerlo.
–Ayer un prefecto me vió y no me bajó ningún punto.
–Seguro le diste miedo.
–¿Doy miedo?
–Eres de Durmstrang. Piensan que les vas a lanzar algún maleficio horrible o algo así.
–¿Y a tí? ¿No te doy miedo? –preguntó Draco y se sentó en uno de los sillones.
–¿Tú qué crees?
–Ni un poquito al parecer –contestó Draco.
Harry se sentó a su lado –¿Piensas quedarte aquí?
–Preferiría estar arriba y ver el verdadero cielo estrellado, pero aquí es cómodo y con el hechizo se puede ver el cielo de todas formas –contestó Draco y se cruzó de brazos– Ese hechizo para desaparecer el techo es bastante útil ¿Tienes idea de cual es?
–Sí, lo encontré en la sección prohibida. Es un poco difícil y es magia conjunta.
–¿De cuantos?
–3 o 2 magos si es que son poderosos. Mi papá vino de parte del ministerio y puso este hechizo.
–¿Ya empezarás a presumir de nuevo?
–Cállate.
Draco sonrió y apoyó la cabeza contra el sillón –¿Qué núcleo tiene tu varita? –preguntó después de un momento en silencio.
–Pluma de fénix.
–Eso es poco común.
–Lo sé. Es una de las más raras –contestó Harry levantando la mirada para ver las estrellas– ¿Tú que tienes?
–Pelo de unicornio.
–No me esperaba eso de alguien que estuvo en Durmstrang.
–¿Por qué? ¿Qué sabes de los núcleos de unicornio?
–Sé que produce la magia más consistente, de calidad, pero es difícil de utilizar en artes oscuras.
–Difícil quizá al principio mas no imposible. Me gusta que sea la varita más fiel de todas.
Harry asintió –Y es poderosa, podemos intentar ese hechizo, a los dos juntos nos saldría.
–Encontremos un techo que desaparecer primero.
–Sí –estuvo de acuerdo Harry y bajó la mirada del cielo estrellado para verlo.
–¿Qué?
–Enséñame una maldición.
–¿De qué tipo? ¿Quieres algo oscuro?
–Sí. Algo que solo enseñen en Durmstrang.
–No lo sé, no quiero ser una mala influencia.
–Conozco miles por mi cuenta. Cuando te dijeron que era mi pasatiempo aprender maldiciones no era una broma.
–¿Así? –preguntó Draco interesado.
–Tu me enseñas algún hechizo que yo no sepa, yo te enseño uno que tú no sepas.
–¿Y cuando te quedes sin hechizos que enseñarme?
–Cuando tú te quedes sin hechizos dirás –dijo Harry viéndolo fijamente– Puedes venir de Durmstrang donde te enseñaron las artes oscuras, pero esto es Hogwarts Draco y sé que ya te diste cuenta, que aquí hay miles de misterios.
–¿Misterios? Dime uno.
–Existen más pasadizos secretos que el de la bruja tuerta.
–¿Cómo sabes que descubrí un pasadizo secreto?
–¿Cómo supiste la contraseña para entrar?
–¿Cómo sabes que estuve allí? –insistió Draco.
Harry se encogió de hombros con una sonrisa –Acepta enseñarme hechizos interesantes, es más enséñame uno ahora mismo y quizá te lo digo.
–¿Ahora?
–Sí ¿Por qué no?
–¿No dijiste que no querías perder puntos?
–Si estás conmigo no vas a perder puntos. Se exactamente como evadir a cualquiera.
Draco sonrió –Eres un presumido.
–Solo presumo lo que puedo hacer.
Draco se quedó en silencio por un momento, parecía estar debatiendo entre decir algo o no, pero finalmente lo dijo –Te propongo un trato.
–Te escucho.
–Enséñame más. Enséñame hechizos, enséñame sobre Hogwarts, sobre ese bosque prohibido, sobre la sección prohibida de la biblioteca, los pasadizos, enséñame todo lo que sepas y te prometo que yo te enseñaré todo lo que sé.
–Podría hacer eso, pero es información valiosa ¿Que tanto tú puedes ofrecerme Draco?
–No te imaginas.
–Dime al menos unas 6 maldiciones que me enseñarías.
–Protego Diabólica, Incarcerous, Animus Possessio, Anteoculatia, Draconifors, Crucio, Imperio.
Harry se inclinó interesado –¿Has hecho cruciatus antes?
–Sí.
–¿En clases?
–Sí, escogemos parejas y nos cruciamos. Pero por un par de segundos, tampoco somos masoquistas.
–¿Y has hecho un imperio antes?
–Sí, también en clases. Tiene bastantes beneficios practicarlo, así te vuelve más resistente, por si alguna vez alguien te lanza un imperio.
–¿Me dejarías cruciarte para practicar?
–Solo por unos segundos.
Harry lo vió sorprendido –¿Y me dejarías lanzarte un imperio por minutos?
–Sí. Si es que tú también te dejas.
Harry asintió, tendría que confiar mucho en Draco para hacer eso, pero era algo que ya después decidiría –Parece que... –murmuró pensándolo un segundo más y finalmente aceptó– Tenemos un trato Malfoy. Pero realmente tienes que enseñarme todo lo que sabes.
–Si tú lo haces, yo lo haré –dijo Draco y le estiró la mano de acuerdo, Harry la aceptó.
Parecía un buen trato o al menos eso esperaba.
–¿Entonces quieres empezar con algo hoy?
–Sí, enséñame algo divertido o algo interesante –dijo Harry y lanzó un hechizo para prender las dos antorchas de las esquinas y que toda la clase se iluminara.
–¿Seguro que quieres aprender ahora? ¿No nos estamos pasando tu hora de dormir?
–Dime tú, si quieres volvemos a Slytherin –le dijo.
Draco negó –¿Conoces el hechizo Anteoculatia?
–No. ¿Qué hace?
–Hace crecer cuernos en la cabeza de quien elijas.
–¿Qué clase de cuernos?
–Los que tú quieras. Tienes que imaginarlos mientras dices el hechizo.
–Genial –dijo interesado– Enséñamelo.
–¿Hay algún salón con espejos? –preguntó Draco– Es más conveniente para aprender, aparte que puedes mirar el hechizo que te ponga.
–Tienes razón –murmuró Harry y lo pensó– El salón de DCAO tiene dos espejos, el del 4 piso tiene uno grande también o... ya sé donde.
–¿Dónde?
–¿Te acuerdas que mi papá y Theo te hablaron de la sala de menesteres?
–¿La que utilizan para hacer fiestas?
–Esa misma.
–Se puede modificar ¿Cierto?
–Para lo que tú quieras.
–¿Realmente? ¿Lo que sea?
–Sí –contestó y al notar la mirada incrédula de Draco dijo contento– Vamos. Te enseño.
Para llegar a la sala de menesteres, tenían que bajar al séptimo piso y acercarse hacia el lado de Gryffindor, muchos sabían de la existencia de ese lugar por todas las fiestas que hacían, pero pocos sabían cómo realmente funcionaba o que hacer para invocarlo.
Siempre había sido celoso guardándose ese secreto y cuando iban a hacer alguna fiesta, él se encargaba de ir primero y abrir la sala de menesteres.
–Lánzate un hechizo para que no se oigan tus pisadas.
–Los encantamientos de invisibilidad no funcionan aquí ¿No?
–No.
–¿Entonces no puedes ser invisible aquí?
Harry negó y se guardó la información de su capa de invisibilidad, nadie sabía eso, ni siquiera Theo o Blaise, Ron era el único que lo sabía.
–¿Cómo vamos a llegar allí sin que nos quiten puntos? ¿No dices que está Filch y hay prefectos?
–Malfoy –dijo Harry y sacó el mapa del merodeador de su bolsillo– Quiero hacer esto bien, voy a poner de mi parte y te voy a revelar un secreto. Aún no sé si pueda confiar en tí, pero espero que esto sirva para que aparte de enseñarme maldiciones y eso, también me ayudes en Runas, porque tú me metiste en eso.
–Ya tenemos un trato, no le estés añadiendo más cosas.
–Malfoy.
–Está bien, te explicaré algo de Runas para que las entiendas más.
–Dilo en serio.
–Lo dije en serio. Podemos estudiar juntos runas, te enseñaré maldiciones y... no me hagas repetir todo de nuevo.
Harry sonrió –Te voy a revelar un gran secreto, pero no te lo prestaré así que no insistas.
–¿Qué?
–No pensaba decírtelo tan rápido, pero ya que eres tan amigo de Blaise, estoy seguro que en cualquier momento se le escapará y lo mencionará.
–No sé de que rayos estás hablando.
–¿Prometes que no dirás nada?
–Sí y por Merlín, ya dilo de una vez –se quejó Draco.
Harry lo sacó de su bolsillo –Te presento el mapa del merodeador –dijo desdoblando el pergamino.
Draco lo miró interesado.
–Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas –pronunció señalando con la varita el mapa. De reojo vio hacia Draco, le encantaba la expresión que ponían las personas cuando les enseñaba el mapa– Este mapa muestra todas las aulas, pasillos, todos los rincones del castillo y lo más importante la ubicación de cada persona –dijo aún sin abrirlo.
–¿De dónde sacaste eso? No me digas que tú lo creaste.
–No lo creé yo –admitió y leyó en voz alta– Los señores Moony, Wormtail, Padfoot y Prongs, los proveedores de ayuda mágica a los traviesos se enorgullecen en presentar el Mapa del Merodeador.
–¿Quienes son ellos?
–Uno de ellos es mi papá James.
–¿Tu papá?
–No pongas esa mirada, ya sé que mi papá es genial.
Draco se rió y se inclinó un poco –¿Me lo prestas?
–No. Suficiente con que ya sepas de su existencia –dijo y abrió de frente el mapa donde ellos estaban, no quería que Draco mirara algún túnel secreto, suficiente con el que ya conocía– Aquí estamos nosotros –le señaló– Y por suerte no hay nadie más cerca.
–Muestra nuestros nombres y todo.
–Sí.
–¿Cómo hicieron esto? –preguntó Draco sorprendido.
–Años de recorrer el castillo y muchos hechizos de cartografía –dijo y abrió para ver el séptimo piso– Solo dos prefectos, podremos evadirlos. Vamos –dijo y sonrió al notar su mirada todavía sorprendida y esa expresión llena de preguntas– Apura Malfoy, no tenemos toda la noche.
No les tomó mucho tiempo bajar y tal como lo pensó fue fácil evadir a los prefectos porque al parecer ya habían terminado sus rondas y estaban volviendo a sus habitaciones.
–Dime que tipo de lugar quieres para practicar las maldiciones.
–Un lugar espacioso con una pared de espejos.
–¿Algo más?
–¿Puedes pedirle agua también?
–Sí, comida básica puedo pedir.
–Entonces pide un vaso de agua.
Harry asintió pensando en todo ello y señaló –Sal de este pasillo.
–¿Por qué?
–Porque no te voy a revelar cómo se entra.
Draco hizo una mueca y parecía estar a punto de discutir eso, pero al parecer cambió de opinión porque le hizo caso y dió la vuelta.
Harry esperó a que desapareciera para pasar tres veces frente al pedazo de pared despejada, justo al frente del tapiz de Bárnabas. Tenía la necesidad clara en mente y a la tercera vez apareció una puerta. –Malfoy –llamó en voz no tan alta, pero aún así Draco lo escuchó.
–¿No es necesario decir algún hechizo? No hablaste nada.
–No te voy a decir que se necesita hacer –contestó y señaló– Entra.
Draco tomó el picaporte un poco desconfiado.
–Tranquilo, tenemos un trato, no he creado una cámara de torturas o algo así.
–Disculpa por ser desconfiado –dijo Draco irónico y abrió la puerta– Desde que me conociste parece que tuvieras algo en mi contra.
–Imaginaciones tuyas –contestó Harry y entró detrás de él.
–Y ahora solo eres bueno conmigo por conveniencia –contestó y vio alrededor ligeramente impresionado.
–No te hagas el dramático, tú también eres bueno conmigo solo por conveniencia. El primer día me ignoraste y ahora ya te diste cuenta que sería un año muy aburrido en Hogwarts si es que lo seguías haciendo.
–No te ignoré –dijo Draco. Harry movió la mano restándole importancia y luego con su varita señaló el mapa del merodeador diciendo– Travesura realizada –para cerrarlo.
–¿Siempre se tiene que decir eso?
–Siempre –le confirmó Harry y se acercó a la mesita de la esquina. Había dos vasos grandes de agua y dos croissants
–¿No dijiste que solo comida básica se puede pedir?
–Para mí es una necesidad básica un croissant.
–Es solo un antojo de medianoche.
Harry se encogió de hombros –He intentado otras cosas y no me hace caso –contestó y señaló– ¿Quieres?
Draco se acercó, primero tomó un poco de agua y luego le dió un mordisco a su croissant –Creo que nunca he comido uno de noche.
–¿Por qué tengo el presentimiento de que sigues demasiadas reglas?
Draco le dió otro mordisco a su croissant –Algunas sí –dijo y sacó su varita.
Harry siguió el movimiento de sus manos. De pronto le pareció extraño estar allí con Draco. ¿Habría actuado muy apresurado en aceptar ese trato? se preguntó.
–¿En qué piensas?
–¿De que son tus anillos?
Draco estiró su mano –Este es de los Malfoy y este lo compré el año pasado, es una reliquia también, supuestamente le perteneció a Salazar Slytherin.
–Imposible.
–Lo compré en un lugar reconocido, hay un papel de autenticidad incluso –dijo y se lo quitó para dárselo.
Harry lo tomó y lo examinó por unos segundos, tenía las inscripciones de Slytherin, la piedra negra brillaba ligeramente como si tuviera un hechizo encima, parecía ser auténtica, pero no sabía tanto de anillos como para decir que era original –¿Me lo regalas?
–¿Tienes idea cuanto ha costado?
–Te pago lo que quieras –le dijo y se lo puso– No sé si sea el original, pero me gusta bastante.
–Por eso mismo lo compré, me gusta como se ve –dijo Draco comiendo su croissant.
Harry lo vió a través del espejo mientras también comía. Siempre había querido tener un compañero de hechizos o maldiciones recordó.
–¿Sabes algo de la cámara de los secretos? Mi padre mencionó que los Sly siempre intentan abrirla para demostrar que son los herederos de Slytherin.
–Cuando estaba en segundo, la abrí, pero me arrepentí casi de inmediato y la cerré.
–A este punto siento que me estás engañando y solo te creas cuentos.
–No te estoy engañando. Encontré la ubicación con ayuda de Myrtle la llorona.
–¿Quién?
–Un fantasma, cuando la conozcas sabras que es ella –contestó y siguió contando– Aprendí dos frases en pársel, una para abrir la cámara y otra para cerrarla. A decir verdad, cuando empezó todo el baño a moverse, entré en pánico, no pensé que funcionaría mi pársel. Apenas tenía 12 y obviamente no me atreví a entrar porque no sabía como para controlar un basilisco.
–Entonces no sabes si es real.
–¿Si es que hay un basilisco dormido debajo de Hogwarts?
Draco asintió.
–Con todo lo que hay en Hogwarts no dudo que sea real.
–¿Y porqué no lo intentas ahora?
–No quiero que un basilisco mate a los nacidos de muggles y la única forma de controlarlo es hablando pársel –contestó y tomó un poco más de agua– ¿Sabes algo de pársel?
–He leído de ello, se algunas palabras, pero no tengo el don.
–¿Qué palabras sabes?
–SssSa, Ssssservé, Sssslither herss
–Suena como una buena pronunciación, pero como no soy una serpiente no podría opinar.
Draco se rió.
–No intentes abrir la cámara de los secretos.
–¿Y no crees que quizá... Salazar tenía algo de razón?
–¡Sabía que todo era una farsa! –exclamó.
–¿Qué? –preguntó Draco de pronto confundido.
–Cuando dijiste que no tenías prejuicios hacia los nacidos de muggles. Era una mentira solo para quedar bien.
–¿Acaso me has visto tratar mal a algún s... nacido de muggles?
–Solo lo haces para guardar las apariencias.
–Tu intentaste abrir en primer lugar la cámara de los secretos y no veo que alguien te esté juzgando por eso.
–Lo hice cuando tenía 12 y mi único motivo era parar los comentarios de lo extraño que era ver un Potter en Sly –contestó y añadió– Solo quería demostrar que era el heredero de Slytherin.
–O quizá tu subconsciente piensa igual que Salazar Slytherin.
–Ha sido un gran mago y lo respeto bastante, pero nunca estaría a favor de eliminar a los "sangre impura" –contestó y frunció el ceño– Como al parecer tú lo has pensado.
–No tenga nada en contra de ellos. Tampoco está en mis planes meterme en líos, puedes respirar tranquilo, no intentaré abrir la cámara de los secretos o algo así –contestó Draco y se acercó a él.
Harry lo miró desconfiado.
–Devuélvelo –dijo Draco estirando su mano.
Harry ladeó la cabeza confundido y notó una ligera sonrisa.
–Mi anillo –añadió Draco.
–Pensé que me lo habías regalado.
–Nunca regalo mis cosas.
Se llevó una mano al pecho fingiendo que le dolió el escucharlo.
–Apura, tenemos hechizos que aprender.
Harry negó –Te lo devuelvo después que me enseñes algunos hechizos.
–¿Y si resultas un idiota que no puede aprenderlos?
–Si es que me conocieras no te atreverías a hablarme así.
Draco se rió –Ya veremos –terminó diciendo.
Empezaron con el hechizo que Draco mencionó antes, con Anteoculatia, el movimiento de varita era fácil, pero como Draco dijo, lo difícil estaba en concentrarse y con precisión imaginar a la persona con cuernos.
Harry nunca pensó que existiría un hechizo así, pero ya había escuchado varias veces sobre la variedad de nuevos hechizos que podrían existir en cada parte del mundo. Y si había algo que le apasionaba realmente, era la magia en todos sus tipos.
–¿Te puedo lanzar el hechizo? –preguntó Draco después de enseñarle cada movimiento.
–Sí, ponme cuernos de ciervo –pidió y se vió en el espejo esperando.
Recordó que su papá le contó sobre la primera vez que intentó volverse animago, dijo que no le salió para nada la transformación y solo le salieron los cuernos.
–¿Tanto te gusta tener cuernos? –preguntó Draco al notar su sonrisa.
–Sí, me quedan bien ¿No? –dijo moviendo la cabeza hacia un lado y luego los tocó– Cuando me vuelva un animago probablemente sea un ciervo, al menos ahora sé cómo se siente tener cuernos.
–¿Por qué un ciervo?
–Mi patronus es un ciervo y siempre me han gustado –contestó tocando la base y se acercó más al espejo para verse– ¿Tienes patronus?
–Nunca lo he intentado.
–Otro día te enseño a hacer uno, seguro nos tomará varias clases, espero que no seas tan tonto –dijo y se acomodó el cabello.
–Vamos a parar con esto si
–¿Si qué? –lo cortó.
–Me acabas de llamar tonto, estoy aquí poniendo de mi parte y a punto de enseñarte jodidos hechizos.
–Tu me llamaste idiota, tú comenzaste.
Draco frunció el ceño.
–Yo no te ataco, si tú no me atacas. ¿Ok?
–Está bien –aceptó Draco y se señaló– Intenta el hechizo, confirmemos que no eres un idiota.
–¿Quieres los mismos cuernos?
–Lo que tú quieras, pero inténtalo una vez más al vacío.
Harry negó –Puedes confiar en mí, yo acabo de confiar en tí –le dijo apuntándolo.
Draco se quedó quieto –Adelante, pero concéntrate, si te equivocas no te dejo ponerme ni un hechizo más encima.
–No te dejo ponerme ni un hechizo más encima –repitió burlándose y dos segundos después lanzó el hechizo.
Toda su vida vivió rodeado de magia y siempre fue bueno para aprender hechizos. Por eso era tan confiado y odiaba cuando no podía salirle alguno.
Pero este era un hechizo relativamente sencillo y tal como lo imaginó, dos cuernos aparecieron en la cabeza de Draco después de lanzarlo.
–Te salió bien.
–Como dije, aprendo hechizos rápido.
–¿Hiciste los cuernos más claros adrede? –preguntó Draco viéndose en el espejo.
–Sí, para que combinen con tu cabello.
Draco sonrió y Harry se dió cuenta que otra vez lo estaba mirando muy fijamente así que de inmediato dejó de verlo. –Ya que estamos aquí ¿Tienes otro hechizo interesante?
–¿No nos vamos a quitar los cuernos?
–Después, me gustan –contestó mirándose en el espejo.
–¿Tienes algún fetiche con los cuernos o qué?
Harry soltó una carcajada –Se ven geniales ¿No te gusta?
–¿Cómo me quedan o cómo te quedan?
–Ambos.
Draco lo vió y luego se vió en el espejo –Nos vemos bien –terminó diciendo.
–Podría utilizar esto para Halloween.
–¿Se disfrazan en Halloween?
–Por supuesto y hay una fiesta en el gran salón. Fiesta que luego continuamos aquí –dijo y se vió una vez más en el espejo– Iré de ciervo, está decidido. No te vayas a copiar.
–Probablemente ni me disfrace.
–No seas aburrido Malfoy.
–Aún falta harto, lo pensaré.
El siguiente hechizo que practicaron fue Flagrate, nunca había escuchado de él tampoco y le pareció asombroso, era un encantamiento que permitía crear líneas de fuego con la punta de la varita, de esa forma se podía crear formas, figuras, y escribir en el aire.
Ese hechizo tomó más tiempo dominarlo, pero después de un par de veces, fue capaz de escribir perfectamente Harry Potter con fuego y dejarlo allí en el aire.
–¿Qué opinas?
–Tu letra podría ser más perfecta, pero si de por sí tu letra es un caos no podríamos pedir mucho.
–¿Disculpa? –se quejó– Tengo una letra hermosa ¿Cuando me has visto tú escribir?
–Estoy sentado a tu lado en varias clases por si no lo recuerdas.
–Así que me ves y me juzgas.
Draco lo vió divertido y señaló –Recuerda que de todas formas sigue siendo fuego, no es una ilusión, si lo tocas te quemas. No de gravedad, pero aún así.
–Gracias por el dato –contestó desapareciendo todo y volvió a escribir su nombre, esta vez con mucho más cuidado porque le había molestado escuchar que su letra era un caos– Mira, puedo tener hermosa letra cuando quiera.
–Ojalá te dé ganas de escribir así en tus apuntes.
Le dió una mala mirada al escucharlo y después de practicar una vez más, esta vez escribiendo el nombre de Draco borró todo para volver porque ya se había hecho tarde. Se quitaron los cuernos también y confirmaron en el mapa que no había nadie cerca antes de salir.
Bajar tantos pisos tomó tiempo y no se encontraron con nadie excepto en el primer piso cuando al empezar el pasillo se dió cuenta del nombre de Peeves acercándose a ellos –Sé que eres invisible Peevsie –dijo.
Peeves dejó de ser invisible y voló hacia ellos –Harry Potter –exclamó. –¿Ya comenzaron las noches nocturnas?
–Sí y espero que este año estés de mi parte también.
–No lo sé, el año pasado estuviste muy calmado. Muy aburrido diría yo –se quejó Peeves y quedó de cabeza– ¿Quién eres tú? –preguntó al ver bien a Draco– Harry tiene un nuevo amigo.
–Soy Draco, Malfoy.
–Uffff un Malfoy –dijo Peeves con una mueca y se acercó inspeccionando– ¿También eres prefecto como el odioso de tu padre?
–No y no soy como mi padre.
–Entonces podrías caerme bien.
–Hay que darle tiempo para juzgarlo –dijo Harry y añadió contento– Peevsie tengo una noticia que te va a interesar.
–Soy todo oídos.
–El hijo de Sirius Black y Remus Lupin ya está en Hogwarts.
Peeves se emocionó de inmediato –Hijo de Lupin y ¿De quién? –preguntó como si no lo pudiera creer.
–Sirius Black.
–Nooooo.
–Siiiii.
–¡No puede ser! Hijo de Locatis Lunático Lupin y Peludo Patoso Padsy.
–Exactamente –dijo Harry feliz– Sabrás que es él apenas lo veas. Estoy seguro que cuando se adapte tendrá muchas ideas de travesuras muy locas –añadió y lo vió dar vueltas emocionado.
Draco se notaba demasiado confundido, pero aún así se quedó en silencio y no le hizo preguntas.
Tuvieron que bajar un piso más para llegar a Slytherin y dos más para llegar al dormitorio. Ya no había ningún estudiante por los alrededores y todo era silencio, Harry no tenía ni idea de la hora, pero entre la caminata, las conversaciones y los hechizos sentía que pasaron horas.
–¿Entonces el Poltergeist adora a Sirius y a su esposo porque siempre hacían travesuras?
–Hacían más que travesuras, pero básicamente sí, los adora por eso.
–Y ellos crearon el mapa del merodeador junto con tu papá y... Peter Pettigrew.
–Exacto –le confirmó.
–Luego se volvieron una banda, se fueron al lado muggle y se volvieron The Marauders.
–Bingo.
–Vaya.
–Sí, tienen toda una historia –dijo y añadió antes de entrar– Recuerda que este mapa es un secreto y con ello los apodos y lo poco que sabes. Te atreves a decir algo, te mato Malfoy y no seré gentil.
–Uyyy que miedo me das.
–Hablo en serio.
–No voy a decir nada ¿A quién se lo diría de todas formas?
Harry se encogió de hombros y justo cuando estaba a punto de abrir la puerta del dormitorio esta se abrió.
Theo con su capa puesta y su varita iluminando, los miró a ambos y luego entrecerró los ojos –¿Recién están volviendo? –preguntó confundido– Pensé que ya estaban durmiendo. Son casi las dos de la mañana.
–Habla el que está despierto a punto de fugarse ¿Dónde vas? ¿A las cocinas?
–Tengo antojo de algo dulce ¿Me prestas el...? –preguntó Theo y al darse cuenta de lo que casi dijo se llevó una mano a la barbilla pensativo.
–Malfoy, ya sabe del mapa –le comentó.
–¡¿Le dijiste?! –exclamó Theo sorprendido– Te demoraste dos años en decírmelo a mí y a Blaise –se quejó.
–Así es la vida –contestó sin saber qué más decir y le pasó el mapa– Peeves está en el primer piso, está de buen humor, aún así ten cuidado.
–Todo el cuidado del mundo siempre. Buenas noches serpientes.
–Buenas noches –dijo Harry y entró seguido de Draco al dormitorio.
Como aún seguía con su varita iluminando se dió cuenta que el hurón de Draco estaba en la mitad de la habitación observándolos –Thuban –dijo amigablemente y dió unos pasos pensando en acariciarlo, pero cuando estuvo a un paso, el hurón huyó de inmediato.
–Tienes que acercarte con calma, lo asustas.
–Siempre me acerco con las mejores intenciones. Ayer me acerqué lento e igual huyó.
–Entonces tienes que resignarte, no le gustas. Es así de simple.
Harry frunció el ceño y vio como levantó a Thuban y lo dejó en su cama.
–¿Piensas quedarte parado allí?
–Seguro le hablas mal de mí.
–Por supuesto, cada noche me quejo y le susurro al oído. Harry Potter es un odioso, tienes que ignorarlo y no acercarte a él.
–Te creo capaz Malfoy.
–No eres tan importante Potter, simplemente no le gustas y ya. Resígnate.
Harry negó y señaló –Tu hurón me va a amar ya verás.
–Lo dudo.
_________
¡Hazzaaaaaaaaa!
Harry se movió al escuchar la exclamación y abrió los ojos intentando acostumbrarse a la luz que llegaba a través del lago negro por el ventanal.
–¿Y si no lo esperamos? –preguntó Draco.
–Después va a ser un quejón toda la clase de criaturas.
–Sí, se pone de mal humor si no desayuna.
–Por qué crees que Theo tiene que traerle comida cuando no va al comedor.
Harry se sentó en la cama, recordar que era sábado de clases de Cuidado de Criaturas Mágicas lo despertó de inmediato y también la otra conversación –Los estoy escuchando –dijo abriendo sus cortinas– Y yo no me pongo de mal humor, no sean exagerados –se quejó y vió hacia Draco que sentado en su cama, ya perfectamente vestido y cargando a Thuban, lo observaba con una expresión divertida.
–¿Qué?
–No pensaba que tu cabello podía ser más caótico.
Hizo una mueca al escucharlo y tomó su varita de la mesa de noche, un rápido tempus le recordó que debería apurarse y darse un baño en 5 minutos.
–Adelántense, llego al comedor en 10 –pidió y se puso de pie.
Acomodó su almohada, lanzó dos hechizos para arreglar su cama y otro para sacar de su baúl ropa. Bostezó después de ello estirando los brazos.
–¿Draco vamos? –escuchó a lo lejos decir a Blaise.
Confundido volteó dándose cuenta que Draco seguía allí sentado y al verlo meter a Thuban en el bolsillo de la capa preguntó –¿Llevarás a Thuban?
–Sí, un pequeño paseo.
–¿Y por qué no lo llevas a clases de criaturas? Podría correr en el bosque.
–Eso sería peligroso, no sé que criaturas habrá allí dentro. Mañana lo sacaré a pasear por el lago negro.
–Draaaaaaaacooo.
Draco se puso de pie al escuchar el llamado de Blaise y se fué.
Harry entró de inmediato al baño.
Hogwarts tenía pijamas de varios modelos para cada casa, no era una obligación utilizarlos así que la mayoría usaban lo que preferían. Él tenía como 3 sets de pijama en su baúl, pero muchas veces prefería simplemente usar alguna camiseta o polo, esa noche utilizó uno desgastado de Queen y unos boxers.
________
–¿Por qué hay una snitch volando?
–Es de Harry, la saca a pasear a menudo –contestó Blaise.
–¿Tiene una snitch?
–Es su snitch de la suerte.
Harry se cruzó de brazos, podía escucharlos hablando de él y le molestaba que Draco no le estuviera haciendo esas preguntas a él.
Y teniendo en cuenta que le había recomendado esas clases, pensó que Draco haría grupo con él o algo así, pero se fue con Blaise, ninguno de los dos le había propuesto hacer grupo y ni siquiera le habían hablado en toda la clase.
–¿Qué tanto piensas?
–¿No te molesta que Blaise haga grupo con Draco?
Ron se encogió de hombros –Sabes que amo a Blaise, pero es malísimo en estas clases –dijo y agregó divertido– Si quiere irse con su amiguito Malfoy, no me voy a oponer.
Harry sonrió divertido y lo tomó del brazo –¿Entonces harás grupo conmigo o me piensas abandonar por un Gryffindor?
–Vamos juntos –aceptó Ron y vió alrededor– Aunque deberíamos buscar a alguien más, Hagrid dijo solo 2 grupos de 2 y los demás de 3.
Harry también vió alrededor, pero todos ya parecían tener grupo –Falta alguien. ¿Quien no vino?
–¿Jace no estaba en esta clase? Me dijo que la iba a llevar.
–¿Y ese milagro? Los Ravenclaws siempre huyen de estas clases.
–Siempre hay un gato negro.
–Oveja dirás –contestó y escuchó a Hagrid hablar.
En esta hoja necesito que escriban sus nombres y como nombre de grupo, tienen que escoger una criatura mágica, ahorita les diré las opciones.
En media luna por favor todos.
–¿No vas a hacer grupo con nosotros? –le preguntó Draco parándose a su lado.
–¿Querías hacer grupo conmigo?
–Pensé que sería obvio.
–Yo también, pero no me lo pediste –contestó encogiéndose de hombros y sonrió al escuchar a Blaise decir– Ron ¿Me abandonaste? Noooo. No me puedes abandonar.
–El destino nos separa, yo también te extrañaré.
–No se pongan dramáticos –pidió.
Y tenemos un nuevo estudiante más
Soy Jace Fawley, profesor Hagrid. Lo siento por llegar tarde, me perdí un poco.
Ya tomé lista, pero te puedo añadir, no te preocupes.
Muchas gracias profesor Hagrid.
Este año, tenemos muchos nuevos estudiantes que se animaron a llevar por primera vez Cuidado de Criaturas Mágicas. Bienvenidos a todos.
Harry de inmediato le hizo una seña a Jace para que fuera donde ellos.
–Te pusimos en nuestro grupo.
–¿Ya hicieron grupos?
–Sí –le confirmó Ron.
–Escojamos hipogrifo, estoy seguro que dirá hipogrifo.
–Estoy perdido ¿Hipogrifo para qué? –preguntó Jace sacando una libreta.
–Como nombre de grupo.
–Oh ok. ¿Me perdí de algo más?
–No realmente.
–Y tampoco es necesaria la libreta –señaló Ron– Esta clase es de caminata.
–Siempre es necesaria la libreta.
Ya todos tienen grupo ¿Cierto?
Solo dos grupos de dos. Levantes su mano... bien.
Diré los nombres de criaturas que pueden escoger, aunque si algún grupo quiere adivinar y escoger an...
Dime Draco.
Harry volteó de inmediato y abrió la boca al ver su mano levantada.
–Profesor Hagrid, me preguntaba si habrá Hipogrifo. ¿Blaise y yo podríamos escogerlo?
–Por supuesto que sí. Grupo de Draco y Blaise será Hipogrifo, grupo número 4.
Harry se quedó boquiabierto mirándolo.
–Lo siento ¿Querías Hipogrifo para tu grupo? –le preguntó Draco divertido– Debiste ser más rápido, Harry.
–Eres increíble.
–Gracias.
Harry estuvo tentado de sacarle el dedo medio, pero como estaban en clases prefirió voltear hacia un lado.
¿Quiénes quieren ser grupo 1? Es Bowtruckle
–Entonces ahora que no somos hipogrifos, ¿Que seremos? –preguntó Jace.
–Escojamos el último grupo –propuso Harry.
–Sí, seguro depende de la clase.
–Quizá el último es alguna criatura exótica –les dijo y esperaron pacientes.
Y bien, el último grupo, grupo número 9. ¿Quienes quedan?
–Nosotros profesor –contestó Harry levantando la mano.
–Ustedes serán Dragón.
–¿Vamos a hacer dragones? –no pudo evitar preguntar sorprendido.
–Por supuesto, es su último año –contestó Hagrid– Los haremos al final del curso.
Todos de inmediato empezaron a hablar emocionados.
–Disculpe profesor, pero ¿Vamos a poder conocer un dragón de verdad? –preguntó Hermione ligeramente incrédula.
–Tendrán que esperar hasta el final para saberlo.
Harry sonrió emocionado, era obvio que Hagrid haría todo lo posible porque sí.
–Ya se me fué la alegría de robarte el grupo ¿No quieres cambiar?
–Karma, Malfoy –le susurró de vuelta divertido.
Todos los grupos tendrán que hacer una presentación sobre la criatura mágica que les tocó. Las presentaciones las veremos al principio de cada clase introductoria. Sean creativos muchachos, esa será gran parte de su nota, pueden hacer dibujos, disfrazarse, lo que ustedes quieran.
El primer grupo empezará dentro de 2 semanas.
Esa primera clase dieron un paseo por parte del bosque prohibido, Hagrid no paraba de hablar y señalar a los alrededores, fue bastante entretenido, aunque al parecer a Draco y Blaise no les importaba nada de eso porque todo el tiempo se quedaron atrás hablando.
–¿Qué tanto tienen que hablar? –se quejó Ron cuando la clase terminó y ellos dos seguían allí atrás.
–Quizá Blaise le está contando como comenzó su romance contigo.
–Lo dudo.
–Harry ¿Me prestas tu espalda? –pidió Jace.
–Si, claro.
–¿Que estás escribiendo ya? –preguntó Ron.
–Estoy dividiendo nuestra exposición.
–Somos el último grupo.
–Lo sé, pero estaremos muy ocupados los últimos meses de clases. Esa expo, la terminamos máximo este mes.
–Jace tiene razón. Estaré muy ocupado torturando al equipo de Quidditch de Sly para ganar.
–No es necesario que los tortures, van a perder.
–En tus sueños Ron, no pienso dejar que Gryffindor me gane esta vez.
–Ravenclaw va a ganar y los dos tendrán que quedarse calladitos –dijo Jace dándole un golpe en la espalda con la libreta.
Harry sonrió emocionado –¿Se han dado cuenta? Somos 3 capitanes de equipo.
–Rivales haciendo grupo.
Jace sonrió divertido y rompió la hoja en 3 –Cada uno avance con su parte, lo hablamos la siguiente semana.
Harry vió todos los puntos detallados que tenía que estudiar –¿No te gustaría hacer grupo conmigo en todos los cursos? Seré bueno, lo prometo.
–Lo siento querido, tengo cerradas las inscripciones.
Se llevó una mano al pecho dramáticamente como si le hubiera dolido y en el proceso de moverse se chocó con Draco que había llegado a su lado.
–Cuidado Malfoy.
–Mira por dónde caminas.
–Mira por dónde caminas –repitió y se rió al notar su cara seria.
–¿Jace sabes algo de el test que hice con Ron? Aún no me han respondido –preguntó Blaise.
–Escuché que sacaron un puntaje alto, pero ni idea de que tan alto. Hoy tienen sesión de adivinación, pueden ir a preguntar cuánto tiempo les queda.
–¿Nos queda? –preguntó Ron indignado.
–O quizá dure para siempre –contestó Jace encogiéndose de hombros– No las quiero desacreditar, pero no crean tanto en esas brujas.
–Es un grupo de brujas de Ravenclaw que leen las cartas y cosas así –le comentó Blaise a Draco al notar su mirada confundida.
–No te pelees con ellas, Draco –le advirtió Jace y añadió divertido– Están locas.
–Una vez hechizaron a un hufflepuff...
Espero ya hayan coordinado con sus grupos sobre sus exposiciones. La clase por hoy ha terminado, hoy nos vamos temprano...
Si alguien quiere explorar el bosque, recuerden no pasar de las señales y...
Harry sonrió, casi nadie se atrevía a explorar el bosque, después de todo era prohibido y al parecer eso no les atraía, a diferencia de él.
–¿Hazza, no vienes?
–Tengo que hablar algo con el profesor, adelántense –dijo y los vió irse conversando, todos los demás estudiantes también se fueron así que se acercó donde Hagrid que acomodaba las cuerdas –Profesor Hagrid, una consulta.
–Por supuesto Harry, dime.
–¿Conoce algún snack para hurones? Algo a lo que no puedan resistirse y se vuelvan locos.
–¿Hurones? eso depende del tipo de hurón, hay mucho tipos.
–Es un hurón blanco, no es como los hurones salvajes que comen los hipogrifos. Este lo llamó... –murmuró recordándolo– Hurón Ruso, es totalmente blanco.
–Ahh un hurón albino, la mayoría de hurones totalmente blancos son de allí de Rusia.
–Sí, es totalmente blanco –le confirmó y comentó– Malfoy tiene un hurón. Misteriosamente le permitieron una mascota distinta.
–Si es su mascota de toda la vida, no pueden separarlos ¿No?
–Supongo –contesto Harry y caminó junto con él– Entonces... ¿Sabe el secreto? ¿Su comida favorita o algo así?
–Les encanta la carne, una carne de buena calidad puede ser la opción, pero si quieres algo nuevo, algo que lo vuelva loco y le encante...
–¿Esa rata es carnívora? –preguntó sorprendido– ¿Que los hurones no eran hervíboros?
–Algunos, hay de todo tipo. Pero esa raza en específico es carnívora.
–¿Y eso no es peligroso?
–No es como si te fuera a comer Harry –dijo Hagrid riendo– Es como un gato, los gatos también son carnívoros.
–Cierto –murmuró y preguntó– ¿Entonces cuál sería su bocadillo especial?
–Hígado de salamandra de fuego.
–¿Y dónde consigo hígado de salamandra de fuego?
–Es muy difícil de conseguir... una vez compré dos hígados secos y me costaron bastante. Te podría dar algunas ideas, pero son un poco turbios esos lugares.
–¿Dónde?
Hagrid negó –Solo consigue una carne de buena calidad, le encantará.
Harry pensó en insistir, pero tenía una idea de quién podría conseguirlo, por ello le contestó –Gracias profesor Hagrid. Le conseguiré carne de calidad.
Era obvio que no iba a hacer eso, en vez de ello, esa tarde cuando tuvo tiempo, se fué a la lechucería y envió una carta.
Le escribió a Peter Pettigrew, solía decirle tío de cariño aunque realmente no lo fuera y le encantaba que siempre lo ayudara con todo lo que necesitaba.
Este es un pedido muy extraño.
No es para hacer alguna poción extraña o algo así. Lo juro.
Todo esto es por una muy buena causa.
Necesito un hígado de salamandra de fuego.
Puede ser fresco, pero también seco serviría.
No sé que tan grande sea, pero si es muy grande que venga cortado en trozos por favor.
Y es fundamental que la salamandra sea de fuego.
Hagrid dijo, que lo venden en lugares turbios, no tengo ni idea de donde sea eso.
Aún así quizá sea fácil conseguirlo ¿No? Iba a pedírselo a mi padrino, pero incluso él dijo que tu siempre tienes los mejores contactos.
Estaría muy muy agradecido si se puede y lo contaría como un gran regalo adelantado por supuesto.
Gracias con anticipación y repito, no necesito ese hígado para hacer alguna maldad.
Envíales mis saludos a tío Barty y Evan.
Los quiero,
Harry P.
–Mándale mis saludos a tus papás.
–¿Es que siempre te pones un hechizo silenciador o qué? –preguntó al escucharlo.
–No es necesario ponerme un hechizo, simplemente soy silencioso –contestó Draco y sacó una carta de su bolsillo.
–¿A quién mandas cartas tan noche?
–A nadie interesante –contestó Draco y señaló– ¿Cómo envío una carta utilizando una lechuza de Hogwarts?
–Dame un minuto –contestó Harry y acomodó su segunda carta en la pata de Hedwig– Primero ve donde tío Peter, luego dejas esta carta donde mis papás –dijo y le dió una lagartija seca de las que le encantaban– Primero tío Peter, no vas a ir al revés.
Cuando Hedwig se fué volando volteó recién y caminó hacia Draco –Si quieres que tu carta lleve bien y rápido... escoge la cuarta o quinta –dijo y añadió bajando más la voz– Nunca escojas la primera. Es muy floja para volar.
–Gracias por el consejo.
–Todas son muy amables, pero si le das algún premio, las incentivas –siguió explicando y señaló– Aquí están. Solo tienes que lanzar un alohomora y sacar algo.
–No hay de lo que le diste a tu lechuza.
–Me gusta consentir de más a Hedwig, sobre todo ahora que lo mandé a dos destinos –dijo y señaló– Esos peces secos son la novedad. Dale uno de esos.
Draco asintió y lanzó un hechizo haciendo levitar uno de esos. Harry se dió cuenta que estaba acostumbrado a los hechizos de levitación, lo hacía con demasiado facilidad sin tener que concentrarse en su objetivo.
Y en general se dió cuenta que Draco era bueno con la magia, toda esa semana lo había observado y hasta ahora nunca había tenido ningún error, por supuesto que las clases no eran tan complicadas al principio, pero aún así.
–¿Tienes planes para ahora?
–Sí –contestó Draco– ¿Por qué? ¿Me propondrás algo interesante?
–No tenía algo preciso en mente, solo preguntaba –contestó y se dió cuenta de los miles de planes que podría armar con Draco en Hogwarts, pero solo haría algo de eso si es que ganaba algo a cambio.
–Me invitaron a una "pequeña reunión" en el invernadero.
–Hufflepuffs.
–Sí.
–¿Vas a ir?
–¿No te invitaron a tí?
–Eso suele ser exclusivo de Hufflepuffs, no invitan a otras casas, pero supongo que como eres la nueva atracción...
Draco hizo una mueca –No me llames así.
–Es cierto, todos están locos por tí –contestó irónico– Deberías ir, cuéntame después como fué.
–¿Por qué te contaría?
–Porque tenemos un trato. ¿No lo recuerdas? Ahora somos amigos.
–Amigos por conveniencia.
–Si quieres ser realmente mi amigo, necesitas más que enseñarme un par de hechizos.
–¿Así? ¿Qué más te gustaría que hiciera? –preguntó Draco sarcástico.
Harry le dió una mala mirada y lanzó un hechizo para acomodar la lechucería.
–Filch los sábados se relaja, solo recorre el castillo una vez y suele terminar a las 9:40 –le comentó mientras bajaban las gradas– Sal después de eso y toma el camino largo a los invernaderos.
–¿Cuál se supone que es el camino largo?
–Vas por el patio empedrado en vez de recorrer pasillos –dijo y notó su duda así que añadió– Yo te acompaño.
–¿Me acompañas?
–Obviamente no sabes el camino y de todas formas saldré a pasear por el castillo, así que te puedo acompañar.
–¿Y a qué se debe de pronto la amabilidad?
Harry se encogió de hombros –Tenemos un trato, estoy poniendo de mi parte. Tú deberías hacer lo mismo.
–Mañana podríamos practicar algunas maldiciones. Tengo una que te va a gustar.
–Mañana tengo que elegir nuevos jugadores, estaré ocupado en Quidditch. Pero antes estoy libre, de 9 a 10, si es que sobrevives a esa reunión Hufflepuff podría ser a esa hora.
–Vamos por el lago negro, tengo que sacar a Thuban para que pasee.
–Awwww.
Draco lo miró mal.
–¿Cuantos años tiene Thuban?
–8
–¿Y desde hace cuanto lo tienes?
–Desde que tenía 2 meses.
–Awwww.
–Deja de hacer eso –se quejó Draco.
–Solo expreso que me parece lindo –contestó y se rió al ver el rostro serio de Draco– ¿Y cuantos años vive esa raza?
–¿Ya quieres matar a Thuban porque no te quiere?
–Si alguien no me quiere, hago que me quiera.
–Eres un engreído.
Chapter 7: Viniste a ver a Hazza
Chapter Text
Despertó pasadas las 8 el domingo. No tenía ni idea de a qué hora volvió Draco, pero cuando abrió sus cortinas, Draco ya estaba despierto, cambiado y conversando con Blaise.
Siempre era así, como si le fuera imposible despertarse tarde.
–Harry que te dije, esos Hufflepuff tienen plantas que no invitan –se quejó Blaise.
–¿Fumaste con los Hufflepuff? –preguntó viendo a Draco.
–Apenas un poco, la atracción fueron unas bebidas exóticas que trajo uno de ellos de sus vacaciones en Suiza.
–Y al parecer no te emborrachó ninguna –señaló caminando hacia el baño.
–No me quedé hasta tarde.
–¿Por qué eres aburrido Dray? Yo quería saber más chismes –siguió quejándose Blaise.
–No es interesante ver borrachas a personas que ni conoces.
–¿No ligaste con nadie? –preguntó Blaise divertido.
Harry entró al baño porque no le interesaba escuchar eso.
Se lavó los dientes y la cara, después de Quidditch planeaba darse un buen baño.
Vistió su túnica de Quidditch, todavía hasta las 10:30 iban a ser sus tan esperadas pruebas, pero como capitán quería estar ya listo y preparado para llegar temprano.
Aún no sabía si es que irían con Draco a practicar alguna maldición después del desayuno, pero de todas formas, sacó todo lo que necesitaba para no tener que volver al dormitorio.
Se acomodó bien las botas de cuero negro, encogió completamente su escoba para llevarla en el bolsillo, lanzó un hechizo para ajustar su túnica verde y los guantes negros los llevó simplemente en la mano.
–Ya comenzó nuestro sufrimiento, se puso el uniforme –se quejó Pansy cuando lo vió sentarse en el comedor.
–Yo que tú no comería tan feliz esas tostadas, quizá le pedí a los elfos que las envenenen otra vez.
–No me estés asustando –se quejó Pansy.
–Me dijiste sufrimiento –contestó encogiéndose de hombros y añadió feliz sentándose– Este año tengo un buen presentimiento, ganaremos esa copa de Quidditch –dijo y se dió cuenta que Draco sentado frente a él, lo veía fijamente, prácticamente sin pestañear– ¿Qué? –preguntó confundido pensando que traía algo extraño encima.
Draco meneó la cabeza, bajó la mirada y tomó una tostada de en medio.
Harry aún más confundido tomó un sorbo de su jugo de naranja y preguntó –Malfoy ¿No quieres jugar Quidditch?
–No.
–Dijiste que eras bueno en carreras.
–Cierto, en Durmstrang obtuviste premios –recordó Blaise– Deberías jugar.
–Soy bueno, pero no me interesa y no tengo tiempo para jugar Quidditch.
–Siempre hay tiempo para el Quidditch –contestó Harry y saludó a Stuart y Neil que también llegaron a la mesa con sus túnicas de Quidditch.
Luego Tracey Davis que también estaba en el equipo, antes de sentarse en la larga mesa, se acercó donde él a saludarlo y le dijo –Mi prima va a audicionar para cazadora no seas tan malvado con ella.
–Ojalá sea buena, tenemos en lista 6 que quieren ser cazadores y solo quedará el mejor. E incluso si alguno de ustedes se volvió de pronto malo también puede irse, así que no se confíen.
–Dile eso a Theo, te apuesto a que ni practicó en todas las vacaciones –se quejó Tracey.
–Cierto, ¿Dónde está Theo? –preguntó y vio hacia Blaise.
–Parece que la culpa de no practicar Quidditch lo persigue –contestó Blaise– Se despertó temprano a practicar antes de desayunar.
–Eso es un milagro –dijo y volvió a concentrarse en su desayuno, necesitaba comer bien porque sabía que después estaría horas de horas volando. Este era su segundo año como capitán y no estaba en sus planes perder, quería que todo saliera perfecto y esperaba que todos los nuevos postulantes fueran realmente buenos, porque tenía que armar un buen equipo.
Ese día como de costumbre tomó su jugo, acompañó una tostada con distintas mermeladas y antes de que tuviera que pedirlo Draco de pronto le pasó un plato con los quesos. –Gracias –dijo tomando dos porciones para su plato.
Draco volvió a poner el plato en su sitio, sin verlo, y siguió comiendo.
Terminaron de desayunar al mismo tiempo, pero Draco fue el primero en ponerse de pie e irse, Harry pensó que lo iba a ignorar, pero al verlo a medio camino voltear hacia él, entendió que seguía en pie el plan de practicar alguna maldición o hechizo.
–A Draco le encanta estar solo ¿No? siempre está huyendo de grupos –habló Daphne al verlo desaparecer.
–Parece que todo mundo quiere volverse su amigo, yo también huiría –dijo Pansy.
Harry se puso de pie.
–¿Vas a ir de una vez al campo? –preguntó Blaise.
–No, aún no. Dentro de una hora iré –contestó y no añadió más. No quería que supieran que iba donde Draco y no quería que alguien mencionara "Harry quiere volverse amigo de Draco y por eso lo está siguiendo" porque no era cierto, no le importaba volverse su amigo, o al menos por el momento no, simplemente le importaba aprender nuevas cosas.
No lo vió al salir del comedor, pero supuso que Draco había ido a recoger a Thuban, por ello lo esperó en las gradas del primer piso y minutos después de espera, se dió cuenta que no estuvo equivocado porque Draco subió las gradas con Thuban en brazos.
–Vamos por aquí.
–¿El camino no es por allí?
–Iremos al otro lado del lago negro. Todo el mundo va el domingo por enfrente –explicó mientras caminaban.
–¿Entonces iremos por el bosque prohibido?
–Exacto.
–¿Y no deberías traer tu mapita o algo así?
–El mapa no funciona en el bosque prohibido –contestó acelerando un poco los pasos al escuchar voces al final del pasillo– Y no te preocupes, nadie vigila el bosque.
–¿Y el prohibido de dónde sale? Siempre repiten que está prohibido.
–Pues si te metes a lugares que no debes puedes terminar muerto.
–Supongo que el trato que tenemos incluye que me enseñes ese par de lugares.
–Sí, pero después, un día que tengamos más tiempo –contestó y le sonrió a Thuban que se colgó cómodamente en el hombro de Draco– Hoy apenas entraremos en el bosque prohibido, con tal que Thuban esté a salvo.
–¿Hay registro de todo lo que vive allí dentro?
–No lo sé.
–¿En la biblioteca no hay libros sobre el bosque prohibido?
–Supongo que debe haber.
–¿Nunca lo has buscado?
–No. Todo lo que sé es porque mi familia ha estudiado aquí por generaciones y porque obviamente al igual que ellos siempre he sido curioso.
–No lo suficiente al parecer.
Harry lo miró mal y Draco también se detuvo, pero le sonrió– ¿Qué?
Harry entrecerró los ojos porque era raro verlo dándole una sonrisa –Nada –finalmente dijo viendo hacia Thuban que también lo miraba– Vamos rápido, no vaya a ser que alguien esté por los siguientes pasillos.
El lugar seguía igual a como lo recordaba antes de las vacaciones, el tranquilo lago chocaba contra el pasto y dos grandes árboles tapaban el sol.
Siempre había utilizado ese lugar para dormir porque nadie llegaba por allí y porque también era fácil poner hechizos para que nadie molestara –¿Y si nos damos un pequeño descanso antes de practicar alguna maldición?
–¿Un descanso?
–Necesito una siesta de al menos 15 minutos y apuesto a que tú también lo necesitas.
Draco se inclinó dejando a Thuban bajar para que explore –Toma tu siesta si lo necesitas, te despierto en un rato.
–No te atreves a cerrar los ojos aquí ¿No? –se burló al notarlo tan atento viendo alrededor.
–Quién sabe qué podría venir. Y tampoco es como que necesite una siesta.
–Nadie se acerca a este lugar –dijo y señaló– Puedes poner hechizos alrededor, así Thuban no sale de este lugar y nadie entra a molestar.
–¿A qué hechizos te refieres exactamente? Se hechizos para prohibirle a Thuban que entre a un lugar, pero no para encerrarlo en una especie de burbuja alrededor.
Harry sonrió –Entonces tengo 2 hechizos que te van a ser de mucha utilidad –dijo y se puso de vuelta de pie –Ven –lo llamó para que lo siguiera.
Pusieron hechizos desde un árbol de atrás hasta otro, eso evitaba que alguna persona o animal pasara y los viera. Le sorprendió que Draco no supiera los hechizos, pero luego recordó que en Durmstrang no había un bosque donde fueran útiles esos hechizos.
Iba a preguntar por ello, a indagar un poco más sobre cómo era todo en Durmstrang, pero después de echarse bajo el árbol, prácticamente se quedó dormido al instante y no lograron conversar.
Su siesta de 15 minutos se convirtió en mucho más, los domingos le daba flojera todo y ese en particular estaba cansado, el día anterior luego de acompañar a Draco hasta los invernaderos, miró en el mapa y se puso a perseguir a Teddy, que misteriosamente estaba recorriendo todo el castillo, preocupado porque Filch fuera a encontrarlo, lo vigiló por un buen rato y casi se metió en problemas cuando Mcgonagall estuvo a punto de verlo, pero para suerte de Teddy, él no se encontró con nadie y volvió a los dormitorios de Hufflepuff sin problema.
–¿No piensas ir a tus audiciones de Quidditch? Ya es tarde.
Abrió los ojos al escuchar ello, no era alguien que despertara de inmediato, quizá y Draco había estado intentando despertarlo desde hace rato, no tenía ni idea si también tomó una siesta o si es que se quedó jugando con Thuban.
–¿Por qué no me despertaste antes? –preguntó después de lanzar un tempus y darse cuenta que ya era hora de sus prácticas.
Draco se encogió de hombros y sacó de un sobre, algo que parecía ser carne seca para Thuban –Deberías apurarte, no creo que esté bien visto que el capitán llegue tarde.
Harry se quejó parándose y se sacudió rápidamente el pasto, para su suerte tenía la escoba encogida en el bolsillo y con un solo hechizo la volvió a su tamaño original –¿Vamos?
–¿Sugieres que me suba a una escoba contigo?
–Para ahorrarte la caminata. Volaré hasta el campo de Quidditch.
Draco se rió –Voy a quedarme todavía una hora más aquí, no es necesario.
–¿Recuerdas el camino?
–Por supuesto, solo es rodeando el lago negro.
Harry asintió y preguntó –¿En serio no te gustaría pertenecer al equipo de Sly? Necesitamos urgentemente un nuevo cazador, un golpeador y si tu eres rápido...
–No voy a jugar Quidditch –lo cortó Draco y añadió– Pero gracias por la propuesta.
–Amaneciste amable hoy.
–Supongo que estoy de buen humor.
–Haz, lo que sea que te puso de buen humor más seguido –dijo poniéndose los guantes de cuero– E incluso si no quieres pertenecer al equipo podrías ir al campo. Estaremos al menos unas 3 horas allí –agregó subiendo a su escoba y señaló antes de salir volando– Cuidado con Thuban, parece que quiere ahogarse en el lago.
________________
El lugar que le había enseñado Harry , allí en el bosque prohibido alejado de lo demás le parecía perfecto, pero después de media hora allí evitando que Thuban se lanzara al lago, se dió cuenta que era necesaria una distracción extra. Si hubiera llevado un libro se hubiera quedado allí por horas sin problema.
No pensó en ir a las prácticas de Quidditch después de salir del bosque prohibido, Harry lo había mencionado antes de irse, obviamente esperando que aceptara unirse al equipo, pero no estaba en sus planes perder el tiempo en Quidditch.
Aún así, después de dejar a Thuban en la habitación y verlo enrollarse cansado por las miles de vueltas que dió en el bosque prohibido, pensó que no sería una mala idea ir a ver esas prácticas.
Aún no tenía pergaminos acumulados o tareas y aunque armó una larga lista de cosas por revisar, un poco aburrido con la idea de encerrarse en la biblioteca un domingo pensó en dar una vuelta para conocer el campo de Quidditch.
–Por Merlín, los milagros existen. ¿A qué puesto postularás? –le preguntó Blaise apenas verlo.
–¿Acaso me ves con una escoba? –se quejó sentándose, eran muchas gradas para llegar hasta allí.
–¿Dónde estabas? Tampoco vi a Thuban.
–Por el lago negro –contestó y vió hacia una esquina por encima de los aros donde estaba Harry – ¿Se supone que esos 5 van a competir?
–Sí, sólo falta elegir un golpeador.
–¿Te postulaste para algún puesto?
–Ni loco, me gusta el Quidditch, pero no quiero a Harry torturándome. Prefiero apoyar al equipo desde aquí.
Draco asintió y volvió a ver a Harry que esta vez gritó señalando los aros.
Las graderías estaban llenas de Slytherin apoyando a uno u otro jugador.
–¿Se puede postular con cualquier edad?
–Solo mayores de 13, aunque obviamente los capitanes siempre escogen de 15 para arriba.
–¿Y Potter cuando entró al equipo?
–Él es un caso particular, entró a los 11.
–¿11?
–Es un loco del Quidditch –contestó Blaise y segundos después volteó a verlo con una sonrisa– Viniste a ver a Hazza.
–No.
–A mí me parece que sí.
Draco frunció el ceño –Es un domingo aburrido en Hogwarts, hasta tú estás aquí. No entiendo porque mencionarías que vendría yo, específicamente a... verlo.
Blaise soltó una carcajada y eso solo lo enojó más.
–Pues no sé si ha sido una alucinación mía o qué, pero te quedaste boquiabierto cuando viste a Harry entrar al comedor con ese pantalón de cuero y la túnica de Quidditch.
Draco le dió una mirada confundida –¿De qué hablas?
Blaise sonrió divertido –No serías el único, todo el grupito de allá viene a ver a Harry.
–No vengo a ver a Potter.
–Bien, porque lamento informarte que no es gay.
Draco esta vez fue el que se rió –¿Por qué estamos hablando de esto?
–Sueles preguntar bastante por Harry y pareciera que es tu tipo. No vaya a ser que te ilusiones.
–En primer lugar, no es mi tipo para nada. En segundo lugar, no tienes que preocuparte por tonteras y en tercer lugar...
–¿En tercer lugar que?
Draco miró hacia Harry que de pronto voló hacia ellos –En tercer lugar me parece que Harry no es del todo...
Blaise ladeó la cabeza viendo a Harry que llegó una grada abajo.
–Malfoy ¿Te animaste?
–Sí, quiero el puesto de buscador –contestó y le gustó la expresión que puso Harry.
–Podemos pelear por el puesto si quieres, aunque resultará una pérdida de tiempo porque igual te ganaré.
Draco sonrió –Era broma. No voy a competir contigo, no les puedo quitar a su capitán –contestó y sonrió al ver su gesto enojado.
–Cuando quieras compitamos Malfoy. Solo avísame cuando quieras perder.
–Te avisaré –contestó y Harry se fue volando de nuevo hacia el equipo.
Se veía bien, no podría negarlo, incluso sudando, con cabello alborotado y gritando órdenes a los nuevos competidores.
Pero no creía que fuera su tipo como Blaise había dicho y tampoco quería que lo fuera. Harry podría parecerle atractivo, pero nunca tendría algo más con él, tenía una personalidad demasiado... era demasiado en todos los sentidos.
–Hola Malfoy.
–Hola Weasley –contestó automáticamente, pero se dió cuenta que estuvo tan perdido viendo a Harry que no se dió cuenta del momento en que Ron subió las gradas. Definitivamente Blaise lo iba a molestar bastante con eso si es que se había dado cuenta.
–Si eres Gryffindor ¿Puedes estar aquí?
–Creo que hay una regla que dice que no, pero a Harry no le molesta y de todas formas ya acabaron las selecciones ¿No?
–Por poco, pero debiste venir antes –se quejó Blaise– Estuve aquí aburrido, solo pudiendo burlarme de las caídas.
–No tenía ni idea que estabas aquí, ayer no lo dijiste.
–Aún así.
Draco hizo una mueca de asco, era obvio que empezarían con sus cursilerías, así que prefirió ignorarlos por completo.
No entendía como Blaise había caído por un romance así, pero parecía estar tan feliz con su Weasley que simplemente prefería ahorrarse los comentarios, aparte que ni podía comentarlo, Blaise siempre lo tenía amenazado con secretos.
–Sabes que hay otros jugadores en el campo ¿No? –dijo Blaise un momento después.
–No sigas –le dijo enojado– Ni te atrevas a insinuar algo porque terminarás con una maldición encima.
–Lo único que estoy señalando es que en todo momento, al único que has visto es a...
–Cállate –dijo al notar a Weasley ahora curioso en la conversación.
Blaise se rió.
–¿No tienes a Weasley para ver? ¿Por qué me estás viendo a mí?
–La verdad que ni te ví, pero tú me lo acabas de confirmar.
Frunció el ceño al darse cuenta de ello.
–¿Con qué molestas a Malfoy? Parece que quisiera matarte.
Métete en tus asuntos Weasley quiso decir, pero se lo guardó para decir –Oye Weasley, ¿Te contaron que Blaise se puso a llorar en una fiesta en las vacaciones porque no estabas?
–¿Lloraste?
–Como 5 muggles intentaron calmarlo, fue de lo más vergonzoso que presencié –dijo y los dejó con su conversación.
La práctica ya había terminado, Harry finalmente escogió a un nuevo golpeador y todos los jugadores bajaron al césped.
Él por su parte sin saber qué más hacer, se adelantó y bajó las graderías antes que los demás.
Una vez en el campo, tuvo ganas de acercarse donde Harry para molestarlo con algo, pero estaba rodeado de personas conversando con todos, siendo el centro de atención y eso lo hizo cambiar de idea.
No es que a él no le gustara ser el centro de atención, pero lo prefería desde otros puntos. Académicamente por ejemplo, él siempre había resaltado en Durmstrang, siempre fué el mejor de su clase y quería exactamente lo mismo en Hogwarts, o al menos eso pensó cuando entró.
Aún así, mientras los días pasaban y las semanas, se dió cuenta que quería más que eso y fué Harry el que le cambió esa perspectiva. En primer lugar cuando le propuso un trato pensó que ambos aprenderían algunos hechizos, maldiciones útiles y ya, no pensaba invertirle tanto tiempo a ello y no tenía interés de conocerlo más.
Pero con los días, los viernes de practicar maldiciones, se volvieron también los miércoles y sábados y en vez de entrar directamente a aprender hechizos, a veces iban antes a las cocinas por algún bocadillo, se quedaban conversando de un tema que no tenía nada que ver e incluso a veces simplemente le dedicaban horas a recorrer el castillo o ir al bosque prohibido.
Era una pérdida de tiempo, lo sabía.
Antes hubiera pensado que estaría loco en aceptar ir al bosque prohibido a tomar una siesta. Nunca había perdido el tiempo así, pero Harry a veces lo sugería y antes de que pudiera decir no, añadía, A Thuban le encantaría dar un paseo, eso siempre le hacía cambiar de opinión porque tenía razón.
Y le parecía tan extraño, pero para la tercera semana de Octubre, de un momento a otro Thuban y Harry se llevaban demasiado bien, no entendía a su hurón, mayormente si es que alguien no le gustaba. desde el principio era un no rotundo. Aun así, un día que volvió a los dormitorios después de sus clases de aritmancia, lo vió feliz jugando con Harry, dando vueltas en su cama y persiguiendo una pelota que Harry movía con magia.
Harry estaba aún más feliz y Draco estaba seguro que se lo había ganado de alguna forma específica, pero no lograba averiguar cómo y él alegaba que simplemente había sido amable.
Era una mentira, su hurón no caía por personas solo amables. Pero, lo que sea que hubiera hecho no le molestaba del todo, porque al fin veía a su hurón cómodo, corriendo feliz por toda la habitación y gastando energía en los raros juegos que Harry a veces le inventaba.
–Bosque prohibido el siguiente viernes.
–¿Qué propones?
–Adentrarnos más, es buena época y tengo una idea interesante, pero te dará miedo.
–Oh no ¿Moriré de miedo?
Harry se rió al escuchar su sarcasmo –Hablo en serio, separa tu viernes.
–Déjame pensarlo, porque estaré ocupado el jueves y si amanezco con ánimos...
–¿Tendrás una cita hoy?
–¿Una cita? –preguntó confundido por el repentino cambio de tema.
–Escuché que Blaise te dijo algo de una cita y como hoy es el primer fin de semana que se puede ir a Hogsmeade... todos van con una cita.
–A Blaise lo pone idiota pensar tanto en Weasley, no tengo una cita, tampoco he pensado en tener una o algo así –contestó y se sintió ligeramente incómodo de haberlo aclarado tanto.
Harry sonrió –Pues si quieres una cita avísame, que ya dos personas me han preguntado a mí porque les da miedo acercarse a tí.
Rodó los ojos al escuchar eso –Diles que ya estoy comprometido.
–¿Con quién?
–Contigo –respondió.
Harry soltó una gran carcajada –Ni en tus sueños Malfoy.
–Tengo que recurrir a extremos para ahorrarme el acoso.
–Ajá –contestó Harry cerrando su mochila y al voltear le dijo– ¿Entonces no irás a Hogsmeade?
–Voy a ir, necesito hacer algunas compras. Iré con Theo, Pansy y Daphne, me dijeron luego para ir a las 3 escobas también.
–Prueba la clásica cerveza de mantequilla, nunca decepciona. Y Honeydukes tiene calaveras de chocolate que son muy buenas, pruébalas.
–¿Quieres que te compre algo?
–No. Ron ya tiene mi lista.
–¿Weasley no estará ocupado con Blaise?
–Sí, pero mi encargo ya está empaquetado solo para recoger –explicó Harry y se colgó la mochila en el hombro– Si vas a Sortilegios Weasley ten cuidado, hay muchas cosas que explotan o que tiñen el cabello.
–¿Sortilegios Weasley?
–Los hermanos de Ron tienen una gran tienda. ¿No lo sabías?
Draco se encogió de hombros.
Harry meneó la cabeza y luego con una sonrisa dijo –Nos vemos mañana, si es que vuelvo.
–Felicita a tu papá de mi parte si es que gana el premio.
–¿Si es que gana? –preguntó Harry indignado y agregó antes de irse– Obviamente ganará.
Harry estuvo hablando toda la semana de ello y estaba seguro que al día siguiente llegaría a Hogwarts con el profeta en la mano y presumiendo que su papá Regulus Black, había ganado el mejor premio que un astrónomo podría desear.
Draco esperaba que fuera así, porque Harry de mal humor no era un buen Harry.
–En definitiva, mis favoritos son los sapos de menta, así que prueba uno de estos.
–Ohhhh también tienes que probar las meigas fritas.
–Estas te hacen flotar unos centímetros
–Las grageas de todos los sabores son buenas, a menos que te encuentres un sabor asqueroso.
–Babosas de gelatina, son una obligación también.
–Sí lo son.
–No te preocupes, no tienen nada que ver con babosas reales.
–Solo tienen la forma.
Draco vió como la canasta se llenaba mientras Theo, Pansy y Daphne hablaban.
–¿Quieres algo en particular o solo seguimos metiendo nuestras recomendaciones?
–Escuché de calaveras de chocolate...
–Harry seguro te las recomendó, esas están por aquí.
–A mí personalmente no me gustan tanto. El chocolate me parece un poco amargo...
–Oye tú y Harry se han vuelto buenos amigos ¿Cierto? Siempre los veo conversando –le dijo Daphne.
–Yo siempre los veo peleando –señaló Pansy.
–Siempre empiezan conversando y terminan peleando –dijo Theo y añadió una barra de chocolate en su canasta, luego señaló– Aquí están las calaveras. ¿Cuántas añado?
–3 supongo.
–Voy a poner 5 porque Harry te va a robar 2.
Draco vió la canasta y siguió avanzando con ellos.
–Esta sección es de dulces internacionales, siempre añaden algo nuevo.
–Mis favoritos de toda la vida son estos franceses, Petit ecolier –dijo Daphne feliz.
–Son buenos –le dió la razón y no pudo evitar señalar– Por cierto, se pronuncia Petit écolier.
Daphne abrió la boca exageradamente –Acabo de tener un gran deja vu.
–¿Harry eres tú? –bromeó Pansy.
Draco los miró sin entender.
–Hazza siempre corrige cada que alguien pronuncia algo mal en francés –le comentó Theo.
–¿Harry habla francés?
–¿No lo sabías?
Draco negó porque no tenía ni idea.
Realmente es una caja de sorpresas pensó esa noche que llegó a la habitación y vió su cama vacía. Era todo un desorden, había una capa a un costado, dos corbatas en el otro, dos libros, una libreta sobre la almohada y en el centro dejó su guitarra en vez de colgarla.
Había noches que lo escuchaba tocar la guitarra y si era muy tarde ponía un hechizo dejando toda la habitación en silencio.
Nunca lo había escuchado cantar, pero tenía el presentimiento que debería ser malo, porque sino estaría presumiendo de ello todo el tiempo. Como odiaba lo presumido que a veces podía ser.
Tomó la guitarra con cuidado para conservar el desorden de alrededor. Otra cosa que odiaba de él, su desorden.
Tocó algunas cuerdas, no había nadie en la habitación, Theo quien sabe dónde estaría y Blaise debería estar con Ron como siempre. No sabía tocar la guitarra, Harry le había propuesto dos veces enseñarle, pero le parecía una pérdida de tiempo. Quizá en una siguiente vida aprendería.
Thuban corrió por la habitación apenas escuchar las notas agudas y subió a la cama de Harry desordenando todo aún más. Tuvo que reñirlo y sacarlo de allí. La guitarra volvió a dejarla en su sitio y recogió la libreta que cayó al piso.
No era ningún chismoso o al menos hasta ese momento no lo era, porque luego sin pensarlo dos veces abrió la libreta. Sorprendentemente al principio se encontró con dibujos de runas y sus significados, cerca de la mitad se encontró con algunas frases en francés y hubiera sabido que había al final de no ser porque la puerta se abrió.
Dracoooooooo se está armando una fiesta en la sala común. Tienes que unirte. No seas un abuelo.
Theo era un dolor de cabeza, insistiría e insistiría así que no le quedó de otra que aceptar que bajaría por un rato.
Fue algo totalmente improvisado, pero todos estaban divirtiéndose bastante. No era cercano a otros Slytherins y aún así todo mundo le hablaba, quizá porque a cierta hora todos estaban demasiado borrachos excepto él.
Se preguntó cómo sería esa fiesta improvisada si Harry estuviera. ¿También estaría borracho bailando en el centro de la sala común? ¿Siendo el centro de atención? ¿O a su lado hablando contra su oído porque la música era fuerte?
El pensamiento lo hizo imaginarse ello y se dió cuenta que también debería estar un poco ebrio ¿Por qué estás pensando en Potter? se recriminó así mismo.
–Un día que llego tarde y ya empezaron con las fiestas.
–¿Un día? Blaise vives más en Gryffindor que aquí.
–¿Y tú por qué no estás borracho?
–Están tomando cerveza.
–Uyyy yo tengo la solución.
–Olvídalo, ya iba a bajar a los dormitorios.
–Pero recién acabo de llegar yo.
Draco rodó los ojos al escuchar a Blaise, pero alguien gritó ¡Llegó Blaise! y los demás se emocionaron.
–Estás muy pensativo Draco ¿Pasó algo?
–No –contestó y se tomó su tercer vaso de whisky de fuego, cortesía del escondite de Blaise.
–Awww, extrañas a Harry.
Podía considerarlo su mejor amigo, pero en ese momento tuvo ganas de darle un botellazo en la cabeza. Desde hace semanas, de vez en cuando hacía comentarios así. Le molestaba tanto, no había comentario que le molestara más que ese.
–Tranquilo, solo era broma. No pongas esa cara, no puedo dejar viudo a Ron.
–Entonces deja de hablar idioteces.
–No son idioteces. Siempre lo miras y ahora que no está, no tienes a quien mirar –dijo Blaise y levantó un brazo protegiéndose, casi haciendo caer lo que tenía en su copa– No maldiciones, no maldiciones –pidió.
–Entonces deja de decir idioteces –dijo enojado– Si es que miro a Potter es porque me da curiosidad y nada más. No tienes que estar, cada maldito momento que se te ocurre insinuando que podría gustarme o algo así.
–Yo en ningún momento he insinuado que podría gustarte. No sé por qué piensas eso.
Draco lo miró enojado y Blaise pasó un brazo por sus hombros –Yaaaaa, no te enojes Dray. Dejaré de decir cosas a menos que lo estés haciendo muy obvio. ¿Un brindis?
Draco chocó su copa casi rompiéndola y bebió todo lo que había –¿Por qué has vuelto temprano? ¿Ya te dejó Weasley?
–Si me quedaba no íbamos a dormir y mañana temprano pidió el campo de Quidditch. Me botó sin piedad, dice que no puedo distraerlo esta semana antes del juego.
–Escuché que Hufflepuff no es un oponente fuerte.
–No lo es, pero Gryffindor quiere probar todas sus nuevas tácticas para cuando compita con nosotros.
–¿Y quién crees que ganará al final?
–Como Sly, tengo que decir Slytherin.
–Pero quieres que gane Weasley.
–Por supuesto, quiero verlo con una copa de Quidditch, su sueño es ser jugador profesional, ese sería el perfecto comienzo –dijo Blaise sonriente.
Draco lo miró sin expresión.
–A Harry le va a doler perder.
–A tu Weasley dirás.
–Awww quieres que Hazza gane.
–Soy un Sly maldición, no voy a apoyar a un Gryffindor.
–Si estarías enamorado de un Gryffindor sería inevitable, pero como estás... –empezó a decir Blaise, pero se calló al notar su mirada y le quitó el vaso –Te voy a servir otra –señaló huyendo.
Tengo que alejarme de Potter fue el siguiente pensamiento que lo rondó hasta la mañana. Porque para que Blaise estuviera molestándolo tanto, quería decir que realmente estaba prestándole mucha atención a Harry. Tenía que dejar de hacer eso.
–¿Tan buena estuvo la fiesta?
Despertó tarde, sus cortinas estaban abiertas y ni siquiera se había cambiado de ropa antes de caer dormido en su cama.
–Es la primera vez que te veo despertar tan tarde –dijo Harry viéndolo desde su cama– ¿Hasta te trajiste un vaso para continuarlo aquí? –señaló divertido hacia la mesa de noche– La sala común también es un desastre, que fiesta se armaron eh.
Draco se movió en la cama y se llevó las manos a la cara tapando un bostezo.
–Ya le dí de desayunar a Thuban.
Apoyó la mejilla en la almohada y vió en su dirección. Thuban estaba colgado del hombro de Harry viéndolo.
–Hurón traidor –murmuró y preguntó– ¿Qué hora es?
–Las 11.
–Imposible.
Harry lanzó un tempus –11 y 5 –señaló– Es bueno que estés durmiendo al fin. Hay días que apenas y duermes 4 horas, eso no es sano.
–¿Acaso me vigilas Harry? ¿Cómo sabes que a veces duermo 4 horas? –preguntó y sonrió porque Harry no respondió– ¿Recién llegaste?
–Hace como una hora.
–¿Y por qué no me despertaste?
–Estaba ocupado con Thuban.
–Sigo sin entender como te lo ganaste. No le habrás lanzado un hechizo o algo así ¿No?
–Por supuesto que no –dijo Harry indignado.
Draco se movió en la cama y se sentó, volvió a pasarse las manos por la cara e hizo una mueca al sentir más fuerte el dolor de cabeza –¿No tienes una poción para la resaca o algo así? Si tengo que soportar este dolor de cabeza todo el día prefiero morir.
–¿Qué obtengo a cambio, dramático Malfoy?
–Un sincero gracias –contestó con una sonrisa sin saber que más decir y para su sorpresa eso bastó, porque Harry abrió uno de sus cajones, sacó una botellita pequeña y se acercó.
–Toma.
–¿Gracias?
–Dilo bien.
–Gracias –murmuró leyendo Poción resaca en la botellita.
Harry le sonrió.
–He de suponer que tu papá ganó el premio. Si no estarías de un pésimo humor.
–Supones bien –contestó Harry con una sonrisa aún más grande.
Draco se tomó todo el contenido de la poción para la resaca y luego bajó de la cama –Necesito darme un baño –murmuró. Era obvio que Harry quería contarle como fué toda esa ceremonia y es que a veces Harry hablaba demasiado, aunque particularmente a él no le molestaba del todo. –¿Presumiras por como fueron los premios?
–Por supuesto, tienes que oírlo todo. Pero primero tengo que dejar un pergamino, vuelvo como en media hora –explicó Harry y añadió– Mi abuela te envió algo.
–¿Tu abuela?
–Una porción de su increíble tarta de queso. Pero si no la quieres...
–La quiero.
–Te la doy después –dijo Harry y señaló– ¿Puedo llevarme a Thuban? Solo iré hasta la oficina de McGonagall.
–No vas a llevarte a mi hurón.
–¿Thuban quieres venir conmigo? ¿Sí? El dice que sí, dice que está encantado de salir un momento.
Draco se rió y no detuvo a Harry que se fué.
¿No que ibas a alejarte de Potter? se preguntó mientras se bañaba. Pero tampoco le parecía mal ser amigos, nunca había tenido un amigo como Harry, una amistad con él se sentía distinta.
Y no sabía cómo definirlo, pero con Harry sentía que planeaba cada movimiento. No era simplemente conversar, era notar cada gesto, verlo, sorprenderse y estar alerta ¿Sería normal eso?
–Lo sé, me demoré mucho, pero en mi defensa Thuban quiso correr un rato por el patio empedrado... ¿Te volviste a dormir? ¡Malfoy!
–Estoy despierto –contestó abriendo los ojos.
–¿Funcionó la poción para la resaca?
–Sí, misteriosamente sí. ¿Quién la hizo?
–Yo con mi padrino en las vacaciones –contestó Harry y dejó a Thuban sobre la cama. Luego se fue hacia el otro lado de donde tomó una caja que estaba encima de su baúl.
Draco se sentó en el centro de la cama y cruzó la piernas, luego al verlo acercarse se hizo más hacia atrás, Harry nunca había pasado hasta su lado del cuarto, a menos que fuera para dejar a Thuban en su cama.
Ni mucho menos se había sentado en su cama, pero quizá por ver que le hizo espacio decidió sentarse de costado en la cama y poner la caja en el centro –Pa le dijo a mi abuela que te gustó la tarta probaste, así que te envió una porción.
Abrió la caja con cuidado, era una porción grande de tarta de queso y había una cuchara dentro para poder comerla –Dale las gracias de mi parte.
Harry asintió.
Ese día vestía unos jeans rasgados, había dejado su estilo deportivo a excepción de las zapatillas, su cabello estaba menos despeinado que de costumbre y era la primera vez que lo veía utilizando una pulsera, era dorada y quizá se la había regalado alguien.
–¿Entonces dónde fué la ceremonia? –preguntó cuando comió un segundo bocado.
–En el salón del ministerio. Es un lugar gigante, pusieron el hechizo para desaparecer el techo, ese que queremos intentar, un poco obvio quizá, pero quedó perfecto. Toda la decoración fue azul oscuro me gustó, el punto malo fue la comida porque estuvo horrible, era comestible, pero me pareció insípida... Ahhh y habían varias esculturas, estuve bromeando con pa que quizá le hagan una escultura por todos sus aportes –explicó Harry y puso la mano en la cama apoyándose– Fue larguísima la ceremonia y jodidamente elegante. Salieron fotos en el profeta, te las iba a enseñar, pero Theo se quedó con el periódico.
–¿Tú también saliste en el profeta?
–Por supuesto, primera plana con mis papás. Me tomaron bastantes fotos, hasta me tomé una con Saturno, pero esa la subirán en una edición especial.
–¿Saturno? ¿Había estatuas de planetas?
–Sí a los costados levitando.
Draco lo miró curioso –No sé cómo imaginarme eso –dijo y tomó una cucharada más de tarta.
–Pues...
–¿Y si me lo enseñas?
–No tenemos un pensadero como para enseñarte el recuerdo.
–Pero puedo entrar a tu mente y verlo. Sería más fácil.
–¿Sabes legeremancia?
–Sí.
Harry le dió una mirada intrigada –¿Qué más cosas no sé de tí Malfoy?
Se encogió de hombros y acarició a Thuban que se enrolló en el centro de la cama –¿Entonces me dejarías entrar en tu mente?
–El año pasado aprendí un poco de oclumancia, supongo que puedo defenderme si intentas ver algo más.
–¿Qué más podría buscar? No me interesa ver tus oscuros secretos.
–Tampoco llegarías a verlos y si te atreves a indagar algo más...
–No tienes que amenazarme.
–Me pides entrar a mi mente.
–Dame confianza, no intentaré ver nada más.
Harry lo pensó unos segundos y después de ver hacia Thuban dijo –Vale, te daré un voto de confianza Malfoy, tu decisión si te atreves a desperdiciarlo.
–No desperdiciaré tu confianza –dijo un poco irónico por tener que dar tantas vueltas para ver un recuerdo.
Harry aún así lo vió dubitativo por unos segundos más y después se agachó desabrochando sus zapatillas. Luego subió a la cama, sentándose con las piernas cruzadas al igual que él, Thuban quedó enrollado en medio y la caja con media tarta de queso a su costado.
–¿Te dejo la mitad? –le preguntó comiendo.
–No –contestó Harry aunque era obvio que quería.
–¿Acaso me estás envenenando y recién me entero?
–¿Por qué querría matarte Malfoy? Vivo me sirves más.
Tomó una cucharada y sin pensarlo mucho la acercó a su boca. Harry se quedó inmovil, parecía entre sorprendido y ¿Nervioso? –¿En serio me estás envenenando? –preguntó ligeramente preocupado porque Harry ni se movía.
–No te estoy envenenando –se quejó Harry y aceptó la cucharada.
Draco vió hacia sus labios y pensó que quizá no había querido compartir la cuchara, él ni loco hubiera compartido, pero había hecho eso tan de pronto que ni siquiera lo pensó.
Blaise entró en ese momento gritando su nombre quizá pensando que aún seguía dormido y tenía que despertarlo. Ellos no estaban haciendo nada extraño, simplemente estaban sentados en la misma cama y acababan de compartir una tarta de queso, pero Blaise les dió a ambos una extraña mirada, como si hubiera descubierto un secreto o algo así.
Lo siento por interrumpir, pensé que seguías muerto. Los dejo con sus... lo que sea que estén haciendo.
Harry no dijo nada y Draco fingió que Blaise ni siquiera había entrado, tomó una cucharada de la tarta de queso, comió y de pronto Harry dijo –No te has besado con nadie raro anoche ¿No? Porque si vamos a estar compartiendo saliva...
Soltó una carcajada al escucharlo –Con nadie, no tengo intenciones de tener romances en Hogwarts.
–Bien.
–¿Bien?
Harry le quitó la cuchara y comió un poco más.
Draco bajó la mirada hacia Thuban para no verlo y luego se estiró para tomar su varita.
–¿De quién aprendiste legeremancia?
–Prácticamente nací con ello, pero mi mamá me ayudó a perfeccionarlo, es una excelente legeremante.
–Ya veremos si tú también eres así de bueno –contestó Harry y le dió la cuchara. Él realmente ya no tenía hambre, pero aún así comió un poco más y dejó la cuchara allí para que Harry la tomara.
Después con un movimiento de varita sacó una botella de agua del cajón de abajo y tomó un poco.
Harry le volvió a pasar la cuchara y sacó de su bolsillo su varita que con un hechizo no verbal volvió a su tamaño original. Seguido, con otro hechizo cerró las cortinas y puso uno extra que Draco suponía, era para que nadie pudiera escucharlos.
–Ya estamos listos, sin interrupciones.
Draco sonrió y le pasó la cajita con lo que quedaba de tarta. Tenía un sentimiento bastante extraño, solo iba a leer su mente y aún así se sentía demasiado emocionado, era tan raro porque eso nunca le pasaba.
Harry terminó la tarta y vió hacia la botella de agua, Draco simplemente se la pasó.
–¿Tanto me extrañaste ayer? No estás siendo nada insoportable Draco.
–Morí de aburrimiento sin tí –contestó sarcástico, aunque no era del todo falso.
Harry se rió y tomó un poco más de agua, luego la dejó a un costado.
Ambos estaban muy sonrientes. Esto es tan raro pensó Draco, pero lo dejó de lado.
–Necesito que visualices el recuerdo que me quieres mostrar, intenta recordar cada detalle y si no recuerdas algo, no lo inventes porque se nota. Las palabras no es necesario que las recuerdes con detalle, pero sí la esencia de lo que se dijo.
–Está bien.
–Cierra los ojos –pidió. Harry así lo hizo.
Draco tomó su varita, la movió suavemente lanzando el hechizo y también cerró los ojos.
Fue fácil entrar a la mente de Harry porque le dió la pasada, el recuerdo estaba allí para que lo viera y eso hizo. Era un salón enorme, había magos y brujas sentados alrededor de mesas circulares y al frente en un escenario un mago mayor hablaba extendiendo la manos.
El techo, tal como dijo era el cielo estrellado y alrededor del salón estaban las esculturas de los planetas levitando, se notaba que hubo un gran presupuesto para todo eso.
Y nuestro indiscutible ganador, es alguien que todos aquí ya conocemos. Personalmente estoy orgulloso de cada uno de sus aportes y estoy rebosando de felicidad por la noticia que él a continuación les dará.
¡Regulus Black! Brujas y Magos.
Todo el salón se llenó de aplausos y gritos, sobre todo de esa mesa. Draco vió alrededor, Harry vestía una túnica de gala y se unió al fuerte abrazo de sus papás.
Quiero agradecer a mi familia por supuesto, a mi esposo James Potter, a mi hijo. Harry, no se como llegaste a salir de Hogwarts, pero adoro que estés aquí, gracias por venir. Y gracias a los dos por ser de la mejor compañía, no se imaginan lo feliz que siempre me hacen...
Draco miró hacia Harry en el recuerdo, estaba muy feliz y sus ojos estaban brillantes, probablemente a punto de llorar.
El discurso del papá de Harry fue largo, mencionó también a Sirius y muchas más personas que él no conocía. Había frases que pudo escucharlas claras y le sorprendió lo detallado que Harry podía mostrarle un recuerdo.
Como anteriormente mencionó Cornelius tengo una noticia que dar, por años he trabajado en el Departamento de Astronomía, pero desde hace unos 5 años me he involucrado cada vez más en el Departamento de Misterios. Hemos encontrado una estrecha relación con la astronomía en ciertos temas, me han fascinado otros, he dado cantidad de aportes y ahora después de años el equipo me ha pedido liderar sus proyectos.
Izan Fawley, el jefe del departamento de Astronomía y de mis más preciados amigos, me llamó traidor cuando le dí esta noticia. Lo entiendo, yo también estoy sentimental por dejar el departamento, pero sé que lo dejo en manos de los mejores astrónomos...
¡Fuertes aplausos para el nuevo jefe del Departamento de Misterios!
–Tienes buena memoria.
–Solo para momentos importantes –contestó Harry abriendo los ojos.
Draco vio hacia sus ojos, era la primera vez que lo veía directamente y por tanto tiempo –Tu papá es jefe del departamento de misterios, eso es impresionante.
–Lo sé. Y se fué del departamento de astronomía con el mejor premio que un astrónomo puede tener, eso lo hace más impresionante.
Draco asintió de acuerdo –¿Que investigan allí?
–Es de los misterios, se supone que nadie puede saber eso.
–Pero tu eres su hijo, debió contarte algo.
–Por supuesto –contestó Harry presumido– Hay una investigación sobre influencia de los astros, otra sobre hombres lobo... no te podría decir más.
Draco asintió, no había despegado en ningún momento la mirada de su rostro.
–¿Estás planeando volver a entrar en mi mente o por qué estás viéndome así?
–Solo pienso en cómo controlarte para que me reveles de una vez todos los secretos.
–¿Te imaginas que ahora te revele todo lo que sé, cada pasillo secreto, cada hechizo, cada maldición que aprendí o secreto que sé? Eso sería tan aburrido.
–Solo dime como entrar a la sala de menesteres.
Harry negó.
–Tenemos un trato, te toca poner de tu parte.
–Te puedo hablar sobre algún pasillo secreto.
–Quiero saber como abrir la sala de menesteres.
–¿Para ir a encerrarte todos los días allí?
–Sí ¿A acaso no puedo ir solo? ¿Siempre tendré que ir contigo?
–No pidas mucho Malfoy, apenas vamos un mes con este trato. En algún momento te lo diré, pero tienes que ser paciente
Draco se inclinó hacia él –Solo revélame eso de una vez ¿Sí?. No quiero seguir perdiendo el tiempo con hechizos insulsos para abrir la sala de menesteres.
–Ya dije que no y no puedes hacer nada para hacerme cambiar de opinión.
–¿De que te sirve guardarte el secreto si casi nunca utilizas la sala de menesteres?
–Poder Malfoy. Si alguien quiere tener una fiesta allí o si es que tú necesitas una biblioteca silenciosa o para lo que sea que quieras utilizar la sala, tienes que pedirme permiso.
Frunció el ceño al escucharlo y volvió a sentarse derecho. Esta vez fue Harry el que se inclinó hacia él –Tú harías lo mismo, Draco. Así que no te indignes.
Le dió una mirada enojada al escucharlo, Harry por su parte sonrió y se movió bajando de la cama. Al abrir las cortinas, Theo que al parecer recién entraba a la habitación, vió hacia ellos y entrecerró los ojos dándoles una mirada sospechosa.
–¿Por qué estaban encerrados?
–Practicando hechizos –contestó Harry poniéndose las zapatillas.
–¿En una cama? –siguió preguntando Theo divertido.
Harry se encogió de hombros –O quizá tengo un amorío con Malfoy y recién te enteras.
Draco puso expresión seria y asintió viendo hacia Theo, que apunto de reírse volvió a cambiar su expresión a sospecha.
–Pero no le digas que sí, va a pensar que es verdad –se quejó Harry al notarlo.
Chapter Text
Harry vió hacia el último trozo de hígado de salamandra de fuego que tenía, había estado racionándolo por semanas y ya era momento de darle el último a Thuban. Pensó en pedir otro, pero al recordar que su tío Peter se demoró semanas en conseguirlo, porque era extremadamente difícil, hizo que desechara la idea de volver a pedir otro por el momento.
–¿Dejarás de ser mi amigo apenas te des cuenta que ya no tengo más de estos?
Thuban saltó emocionado y corrió hasta un extremo y el otro de su cama.
Harry extendió la mano y sonrió al notar su emoción.
–Quizá ahora podría pedírselo a mi padrino –murmuró pensando en la probabilidad de que sus papás se enteraran– Tampoco es como si estuviera haciendo algo malo, pero estas cosas son muy caras… aunque de todas formas tienen dinero… –murmuró viendo a Thuban extremadamente feliz comiendo.
–¿Estás hablando con el hurón? –preguntó Theo arrastrando una gran bolsa.
–Sí, le estoy pidiendo que no rompa nuestra amistad.
–Pero si son los mejores amigos ahora ¿Por qué te dejaría?
Harry estiró el brazo para que Thuban subiera –No lo sé, tengo el presentimiento.
–¿Se acabaron las golosinas que le dabas?
–No sé de qué hablas –contestó y señaló– ¿Qué llevas allí?
–Esto, querido Sly... Es mi disfraz para Halloween.
–¿Qué serás este año? –preguntó curioso porque Theo siempre elegía disfraces extraños.
–Tendrás que esperar para ver.
–Dime.
–No puedes decirle a nadie.
–Prometido.
Theo vió hacia los costados como si eso fuera un importante secreto –Seré un árbol.
Harry soltó una carcajada –No puedes ser un árbol.
–Seré uno –contestó Theo lanzando un hechizo a la gigante bolsa de papel que dejó en la esquina de su cama– Y ahora que te revelé mi gran secreto, ¿Me prestarás tus apuntes de transformaciones?
–¿No hiciste aún tu pergamino? Es para mañana.
–Avancé la mitad y como mis apuntes son un caos pensé que mi querido Hazza me ayudaría.
Harry lo miró sin expresión.
–Solo tus apuntes ¿Sí?
–Está bien, pero a cambio el jueves haces mis dibujos de encantamientos.
–Es un trato –estuvo Theo de inmediato de acuerdo.
–¿Vas a ir a la biblioteca?
–Sí, aún me falta poner las referencias y me olvidé de prestarme el libro.
Harry asintió y como Thuban quiso bajar, lo dejó en la cama de Draco.
–¿Tus apuntes?
Sacó del baúl sus apuntes, podría simplemente dárselos e irse a dormir temprano, pero…
–¿Me vas a acompañar a la biblioteca? –preguntó Theo extrañado al ver que obviamente también iría.
–Quiero leer un poco de Runas.
Theo lo vió como si estuviera loco.
Y sí, quizá ya estaba loco. ¿Ir a la biblioteca para leer un poco de “Runas”? Eso sonaba tan raro viniendo de él.
Subieron hasta la biblioteca a paso rápido, solía estar abierta hasta tarde, pero aún así debían tener cuidado de no merodear por esos pasillos porque podrían bajarles puntos. Apenas llegaron Theo ya estaba quejándose que le daba flojera hacer todo eso y fue a sentarse en una de las primeras mesas para terminar cuanto antes, pero Harry lo detuvo y dijo –Vamos al fondo.
Tomó el primer libro de Runas que encontró mientras caminaba hasta allí y Theo se quedó atrás buscando el libro de transformaciones que necesitaba.
Quizá no era del todo cierto que había ido a leer, porque giró hacia la derecha al llegar al final de la biblioteca y allí en la mesa de la esquina vió a Draco leyendo un libro de la pila de 5 que tenía en la mesa.
–¿Viniste a leer?
–Sí y Theo necesita ayuda con un pergamino. ¿Te importa si nos sentamos aquí?
Draco movió sus libros dejando libre el sitio a su lado –Si haces silencio no me importa.
Harry se sentó y al voltear se encontró con la mirada de Theo que se acercaba hacia ellos. –Ya veo porque teníamos que venir hasta…
–Shhhh –lo calló y señaló– Concéntrate en terminar tu pergamino rápido.
Theo se rió silenciosamente y sacó su pluma.
Cerca de media hora los 3 estuvieron concentrados y en silencio. Harry se sorprendió de poderse concentrar tanto en un libro de Runas, pero pasado ese tiempo y viendo que Theo al parecer ya estaba terminando su pergamino, lo cerró sin ganas de leer más y se recostó en la mesa, apoyando su barbilla contra su mano.
–¿Qué prefieres? ¿Que te coma un hipogrifo o que te prenda fuego un dragón? –preguntó Theo al verlo aburrido.
–Creo que sería más doloroso los picoteos de un hipogrifo, así que elijo ese –contestó Harry y vio de reojo a Draco que sonrió levemente.
–Sádico –le dijo Theo.
–¿Tú qué prefieres?
–Ninguno, me lanzó un avada antes.
–¿Y tú Draco?
–Se dan cuenta que estamos en una biblioteca ¿No?
–Sí ¿Y?
–No rompan mi hermosa burbuja de concentración.
–Oh vamos, estabas aburrido a punto de dormirte. Agradece que venimos a salvarte.
Theo asintió y señaló –¿Cuánto te falta para terminar eso?
–Medio pergamino de preguntas.
–Auch.
–¿Tantas preguntas te dejan en Aritmancia?
–Estas son preguntas opcionales.
–¿Y por qué las haces? –preguntó Theo con horror.
–Quiero puntos extra.
–Yo te dije que meterse en Aritmancia iba a ser aburrido. Nadie se mete a eso.
–No es aburrido, me gusta. Es solo que yo no he estado en esos últimos 3 años en Aritmancia, ni en Hogwarts y tengo que demostrarle a esa profesora que no puede meterse conmigo, que no puede pensar que soy el alumno que necesita de su ayuda.
Harry asintió dándole la razón, pero Theo bostezó –¿Y no crees que estarías más cómodo en el dormitorio terminando con eso?
–Por algo existe una biblioteca.
Harry estiró la cabeza viendo el pergamino, la letra de Draco era impecable, por eso también prefería utilizar una mesa –¿Y si no lo haces? Qué importa si no obtienes puntos extra.
–Quiero esos puntos, no pienso dejar que alguien me gane.
Harry ladeó la cabeza pensativo y luego preguntó –¿Hay algo en que te pueda ayudar?
Draco lo vio sorprendido –¿Quién eres tú?
–A Harry ya le está afectando la biblioteca.
–Son unos exagerados, solo… ¿No puedo ofrecer mi ayuda? –se quejó– Por eso nadie hace cosas buenas por ustedes.
–Yo solo me sorprendí –contestó Draco y Theo bostezó– Yo ya me estoy muriendo de sueño, termino esta línea y me voy.
Draco asintió –Solo váyanse, aún me falta terminar esto.
Harry se apoyó contra la silla aún viendo el pergamino de Draco.
Theo empezó a escribir más rápido para terminar el suyo y apenas lo hizo se levantó –¿Vamos Hazza? –preguntó.
Harry cruzó los brazos –Me voy a quedar.
–¿Te vas a quedar?
–Quiero leer un poco más de este libro de Runas.
Theo entrecerró los ojos, parecía a punto de decir algo, pero al final se encogió de hombros y se fue.
Harry sabía que podía leer ese libro en la comodidad de su cama, pero aún así quería quedarse. Draco no se había opuesto y solo cuando Theo se fue dijo –Realmente no necesito tu ayuda, tampoco creo que me puedas ayudar en Aritmancia.
–Como lo dije, tengo un libro que leer y ya que tanto quieres terminar esas preguntas, te puedo dar mi ayuda despertándote cuando te quedes dormido sobre la mesa.
–No me voy a quedar dormido –contestó Draco y volvió a concentrarse.
Harry abrió de vuelta su libro. Estaba seguro que Draco se dormiría.
No se lo admitiría a nadie, pero esas semanas la había espiado demasiado como para darse cuenta que las noches que no iban a la sala de menesteres a practicar hechizos, Draco de todas formas daba largas caminatas alrededor del castillo y se quedaba en algún lugar en particular como los invernaderos, la torre de Ravenclaw o la torre de astronomía.
¿Qué hacía allí? Harry no tenía ni idea, pero al parecer hacía todo menos avanzar con su extensa tarea de Aritmancia. Le daba mucha curiosidad, había llegado a pensar que tramaba algo o que quizá era sonámbulo. Tenía muchas teorías y a la vez ninguna.
Alrededor de media hora después de silencio, tal como lo suponía, Draco cerró los ojos y apoyando la mano para sostener su cabeza se quedó en esa posición dormido.
–Malfoy –lo llamó en un susurro sin verdadera intención de querer despertarlo.
Según sus cálculos llevaba durmiendo unas 4 horas al día en toda la semana, él a veces también tenía temporadas así donde no podía conciliar el sueño y sabía lo agotador que podía ser.
–Malfoy –volvió a decir en otro susurro y al ver que no despertó, con cuidado le quitó la pluma de la mano para que no se manchara el perfecto pergamino.
Después acercó más su silla y vió lo que avanzó, puros ejercicios, llenos de números y hechizos, pero lo que le faltaba eran solo dos preguntas con una respuesta abierta.
Explique cómo la secuencia de Fibonacci puede aplicarse en la creación de hechizos complejos.
Encantamientos de crecimiento, de inmediato pensó y estirándose tomó uno de los libros buscando el índice. No había nada en ese así que tomó otro, en el tercero fue donde encontró las respuesta La secuencia de Fibonacci, que sigue la regla matemática de que cada número es la suma de los dos anteriores (1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, ...), se utiliza en Aritmancia para estructurar hechizos que requieren un crecimiento…
Dejó abierto el libro allí y lo puso hacia un lado para que cuando despertara pudiera escribirlo.
La última pregunta fue la más difícil de encontrar, ¿Qué papel juega la geometría sagrada en la creación de runas mágicas? Era una mezcla entre Aritmancia y Runas, la respuesta le parecía un poco obvia, pero necesitaba un libro que hablara específicamente de ello.
Por eso, con cuidado de no hacer ruido se puso de pie y fue hasta el final de la sección de Runas. Geometría sagrada murmuró una y otra vez abriendo cada libro que encontraba, Geometría sagrada volvió a decir ya rindiéndose y de pronto sonrió al darse cuenta que si no encontraba nada allí, era porque estaba con los libros importantes.
Se supone que tendría que pedir permiso para sacar alguno de la vitrina, pero ya era tarde, no había nadie allí y para suerte de Draco, él sabía el específico hechizo.
Aperio Recludum murmuró moviendo su varita y señaló hacia uno que tenía esas figuras, Accio Tomus.
Vió el índice, frunció el ceño porque otra vez no había nada allí y lanzó otro Accio Tomus para tomar el siguiente.
Esta vez, sí encontró el que hablaba sobre Geometría sagrada, contento tapó parte del libro con su brazo y confirmando que no había nadie alrededor, volvió al fondo de la biblioteca.
Se encontró con Draco despierto, escribiendo la respuesta que él ya le había dejado a la vista.
Quizá Draco pensó que él ya se había ido, porque al notar su presencia se sorprendió, su mirada bajó hacia el libro que llevaba y luego subió hacia su rostro dándole una sonrisa. Pocas veces Draco le daba realmente esa sonrisa.
–Para tu suerte no te abandoné y tengo la respuesta de la última pregunta.
–¿De dónde sacaste ese libro?
–De la vitrina especial, se supone que tienes que pedirlo con anticipación y hacer un formato… –explicó y después de sentarse a su lado añadió– Tuve que robarlo.
–¿Lo robaste?
–Solo por unos minutos, lee y copia la respuesta rápido.
Draco volvió a sonreírle y tomó el libro.
Harry se aclaró la garganta, metió las manos al bolsillo de su polerón y vió al frente sintiéndose tan extraño de pronto, no se consideraba exactamente una persona que ayudara a otros y menos cuando podía meterse en problemas por alguien más.
–Gracias.
–Me debes un favor –dijo casi por inercia, aunque no pensaba cobrarle a Draco algo que él simplemente quiso hacer.
–Te debo un favor –aún así aceptó Draco terminando de escribir esa última línea.
Harry tomó el libro al ver que acabó y dijo aunque era bastante obvio –Voy a… a dejarlo.
–Con cuidado.
–Sí, por supuesto –contestó y fué de inmediato hacia allí.
Seguía sintiéndose tan raro. Debería de estar durmiendo a esta hora y no ayudando a Draco.
__________
–Tú y yo, bosque prohibido, esta noche.
–¿Al fin te acordaste de nuestro trato y me enseñarás algo interesante?
–Te dije desde la semana pasada, tú que estabas ocupado –se quejó Harry dejando su varita sobre la mesa y se inclinó hacia él para hablar más bajo– ¿Qué prefieres? ¿Morir de miedo o maravillarte?
–Podemos hacer las dos cosas ¿No? –preguntó girando la cabeza hacia él.
Harry se recostó en la silla y apoyó la mano en su hombro mirándolo pensativo –Podríamos. Si es que salimos vivos del primer lugar vamos al otro. Aunque… mejor esperamos hasta el siguiente mes para… porque se unen más y…
Draco lo vió sin entender nada y bajó la mirada hacia su mano puesta sobre su hombro, se había dado cuenta que Harry le gustaba que respetaran su espacio personal, si es que Theo lo tomaba del brazo, disimuladamente se deshacía del agarre o si alguno de sus otros amigos se apoyaba en él, se movía hacia un lado. Pero ahora por muy simple que fuera el gesto no estaba respetando su espacio personal, ni el suyo y Draco se consideraba también alguien que amaba su espacio personal.
–Vamos a ir a dos lugares, pero uno de ellos no es exactamente el maravilloso del que hablé antes.
–Espero no me vayas a llevar a una boda de centauros o algo así.
Harry se rió –Ya los conociste, no hay necesidad de más –contestó y al notar que alguien entró a la clase sacó la mano de su hombro y la apoyó en la silla– Y para tu información, no invitan a cualquiera allí. Yo podría entrar, pero tú…
–A tí tampoco ni te invitarían.
–Para tu información.
–Y si es que te invitaron era porque conocían a tu papá –dijo y Harry golpeó su brazo– Ves que tengo razón –añadió y lo tomó de la muñeca antes de que le dé otro golpe.
–Suéltame.
–No.
Harry con su mano libre lo tomó de la muñeca también y Draco hizo lo mismo con la otra.
–Malfoy.
–¿Mmmm?
–Suéltame.
–No quiero –contestó divertido y Harry intentó moverse– Tengo más fuerza que tú.
–Mentira, si quisiera liberarme podría hacerlo.
–¿Entonces no quieres liberarte de mí?
–Por supuesto –contestó Harry sarcástico y luego ladeó la cabeza –Hola Blaise.
Draco giró la cabeza –Hola Blaise –también dijo.
–¿Estuvieron aquí todo el tiempo? Los estuve buscando por todos lados –se quejó Blaise sentándose y preguntó viéndolos bien– ¿Que están haciendo?
–Controlo a Harry, que es un salvaje.
–Apenas un golpecito y te quejas.
–Oigan, ¿Sabían que Theo está en enfermería?
–¿Qué le dió ahora?
–Él dice que lo envenenaron, yo creo que le intentaron dar una poción de amor, pero salió mal. Estaba horrible, prácticamente tuve que cargarlo hasta enfermería y ninguno de ustedes estaba cerca para ayudar.
–Pudiste lanzarle un hechizo –dijo Harry.
–Exacto –le dió la razón.
–¿Y correr el peligro de que vomite todo, incluido a mí? –se quejó Blaise y señaló– ¿Por qué siguen así?
Draco se dió cuenta de ello y soltó a Harry, que de inmediato se sentó recto y dijo –A Jace ayer le dieron unos chocolates caros que obviamente tenían poción, parece que el último día antes de Halloween recurren a locuras para tener pareja.
–¿Es obligatorio tener pareja para la noche de Halloween o qué? Porque todo mundo me ha preguntado si tengo pareja como si sería tan importante.
–No es obligatorio, pero igual todos se vuelven locos por ir con alguien –explicó Harry.
–Es tradición tomarte fotos con tu pareja junto con los esqueletos, da buena suerte a menos que uno se mueva –añadió Blaise y dijo– Supongo que ninguno de los dos consiguió pareja ¿No?
–Yo ni pienso ir –dijo.
–¿Como que no vas a ir? --preguntó Blaise.
–Nadie se pierde una fiesta de Halloween –se quejó Harry.
–Si estoy de buen humor iré.
–Tienes que ir.
–¿Por qué tendría que hacerlo? –preguntó encogiéndose de hombros.
–Adivina quién va a tocar en Halloween.
–¿Tu papá? Porque yo estaría encantad…
–Sigue hablando de mi papá y te crucio.
Draco se rió, era divertido hacer enojar a Harry.
–¿Vas a cantar? –preguntó Blaise sorprendido.
–Sí. McGonagall me dijo que faltaba alguien que toque una canción antes de la banda que contrataron así que acepté.
–Hace siglos no te escucho cantar –dijo Blaise– Dejaste descuidada tu guitarra por el Quidditch.
–Lo sé.
Draco ladeó la cabeza viéndolo –Eso sigue sin ser una buena razón para ir a la noche de Halloween.
–Es un privilegio escucharme cantar y quizá sea la única vez que puedas hacerlo.
–Entonces quizá vaya para criticarte.
–Hazlo si puedes.
–Los dos son un par de raros –murmuró Blaise abriendo su libro.
Y era cierto, siempre le gustaba molestar a Harry y quizá fuera parte de su personalidad o algo más, pero no iba a estar admitiendo que en realidad tenía muchas ganas de escucharlo cantar, porque hasta ahora solo lo había escuchado tocar la guitarra a veces en la noche y la curiosidad lo mataba aunque solo fuera a cantar una canción.
Hoy día vamos a practicar estos dos hechizos en específico. ¿Quienes quieren ser los primeros en batirse a duelo?
Vió hacia Harry después de escuchar al profesor decir eso, casi siempre era el primero en participar, pero esta vez notó que estaba perdido en sus pensamientos.
–Vamos chicos, ¿Quién se anima? Duelo corto, 5 o 6 hechizos… Practiquemos defensa.
Harry salió de sus pensamientos y volteó hacia él –¿Acaba de decir duelo?
–¿En qué tanto piensas?
Harry se encogió de hombros, Draco meneó la cabeza y vió hacia Pansy y Daphne que salieron para el primer duelo.
–¿Vamos después? –sugirió Harry.
–No tengo ganas de lanzar hechizos simples.
–Podemos lanzar complicados.
–Le va a dar un infarto al profesor si escucha nuestros hechizos.
Harry se rió –Cierto, pero aún así practiquemos. De todas formas el examen final será eso –dijo y señaló– ¿O prefieres ir con Blaise?
Draco volteó hacia el otro lado, Blaise estaba sentado con los brazos cruzados y obviamente dormido –Que vaya con Theo.
Harry asintió y vió hacia Jace y uno de sus amigos de Ravenclaw que también se pusieron de pie, a ellos los siguieron dos parejas más.
–La clase no alcanzará.
–Teníamos que haber ido antes.
–Tu que estabas desconcentrado pensando en quién sabe qué.
–¿Te interesa saber en qué estaba pensando?
–En lo mínimo –contestó Draco y como obviamente ya no iban a salir puso su maletín en la mesa para sacar con cuidado un pergamino que quería estudiar.
–¿Y ese libro? ¿Por qué tienes dos libros de pociones avanzadas?
–No es de tu incumbencia.
Harry lo miró indignado, pero en segundos su expresión cambió y le dió una bonita sonrisa –¿Me lo prestas por favor?
–No sé por qué crees que dando una sonrisa puedes conseguir lo que quieras.
–También dije por favor.
Draco miró hacia el frente porque Pansy lanzó una serpiente en el duelo y bajó la mirada de inmediato al ver la mano de Harry meterse en su maletín. –No te dije que te lo prestaría –dijo sosteniendo su muñeca.
–No me hagas cancelar nuestra ida al bosque prohibido de hoy –murmuró Harry porque la clase estaba en silencio esperando por el siguiente movimiento en el duelo.
–No me amenaces –dijo volviendo a verlo.
Harry ladeó la cabeza divertido –Que te opongas tanto a prestarme un libro viejo de pociones avanzadas me hace pensar muchas cosas.
–Es un regalo.
–Tiene notas extra, ¿Cierto? Piensas utilizar eso para ser el mejor de la clase.
–Soy el mejor de la clase sin necesidad de esto.
–Exacto y por eso deberías ser bueno y prestármelo a mí.
Draco negó con una pequeña sonrisa, le gustaba como Harry daba vueltas y vueltas hasta conseguir algo.
–Te voy a decir como entrar a la sala de menesteres.
Esta vez Draco lo vió interesado.
–¿Qué hacen? –murmuró Blaise a su costado despertando.
–Duelo –contestaron ambos.
–Sí hay duelo… digo ustedes –dijo removiéndose y tapando un bostezo con la mano.
–Nada –contestó Draco y al igual que cuando empezaron las clases se dió cuenta que seguía sosteniendo a Harry de la muñeca así que lo soltó, él al instante aprovechó eso y sacó el libro viejo de pociones avanzadas. –Gracias Dray –dijo feliz dándole una sonrisa.
Blaise a su otro lado lo codeó y jaló del brazo para decirle –Si Hazza te está acosando y amenazando puedes decírmelo.
–¿Me vas a defender de Potter? –murmuró y se rió.
–Conste que te ofrecí mi ayuda.
Draco volvió a reírse silenciosamente.
Harry no despegó su mirada del libro en ningún momento, no preguntó nada, ni señaló nada, lo que restaron las clases de DCAO solo se concentró en leerlo sin parar e incluso mientras caminaban, hacia enfermería para visitar a Theo, siguió leyendo.
–¿Estás leyendo pociones? –preguntó Blaise confundido cuando se dió cuenta.
Harry cerró el libro al entrar a enfermería –Tenemos clases en 20 minutos, tengo que practicar.
–Ya estás obsesionado de nuevo –señaló Blaise.
Él se encogió de hombros y compartió una mirada con Draco, era obvio que estaba sorprendido por toda la información que había allí.
–¿De dónde sacaste esto? –le murmuró
Draco no contestó, ya luego se lo diría cuando no hubiera tantas personas alrededor.
Theo seguía en camilla, no lucía enfermo y a punto de morir como Blaise había dicho, al parecer la poción que le dió Madam Pomfrey ya había hecho efecto y aunque le dió permiso para que se fuera, obviamente Theo no iba a desaprovechar la oportunidad de perder clases.
–Tendré que faltar a pociones, Madam Pomfrey dice que me hará una nota. Profesor Snape tendrá que calificarme bien en la práctica de hoy, no es mi culpa estar así.
–¿Qué comiste exactamente? –preguntó Harry.
–6 chocolates rellenos de fresa.
–¿Y no te quedó alguno?
Draco rodó los ojos, si creía capaz a Harry de comer uno para faltar a alguna clase que no le gustara. Todos alrededor rieron, había muchas personas visitando a Theo, la mayoría Slytherins, también había un par de Ravenclaws y tres de Gryffindor.
De allí podría nombrar a la mayoría de Slytherin, Blaise, Pansy, Daphne, Tracey, Stuart y Vicent. De Ravenclaw sólo podía mencionar a Jace que siempre de una u otra forma terminaba a su lado conversando con Harry.
–Ya, admítanlo ¿Quién de ustedes me envenenó para que sea su cita?
–Quien sea que te haya dado esos chocolates no vendría aquí.
–O quizá si vendría a ver si es que funcionó en algo.
Theo se llevó una mano al pecho –Ahora que lo mencionan, me siento enamorado –bromeó y tomó la mano de una chica de Gryffindor– Fuiste tú ¿Cierto?
–Si hubiera querido enamorarte, te hubiera dado algo bueno.
Todos se rieron y siguieron hablando, Draco sutilmente dió un paso más hacia atrás, no tenía ni idea de porqué seguía allí y ya era hora de ir a pociones.
–Mione ¿Sabes dónde está Ron?
–Lechucería, dijo que iría de frente a pociones.
–Ron es el único que me acompañó en mi peor momento…
–Quizá ya se cansó de Blaise y busca a otro Sly –bromeó Harry y se rió de Blaise.
Draco metió las manos a los bolsillos y dió otro paso más atrás.
Harry lo vió de reojo y dijo –Ya deberíamos ir a pociones –todos los demás también lo recordaron y empezaron a despedirse de Theo.
Draco dió un paso a un lado a punto de irse, pero tuvo que volver a la camilla porque Theo lo llamó –¿Le puedes dar mi permiso al profesor Snape? Porfa, porfa.
–¿Por qué yo?
–Porque si se lo doy a Harry, es probable que me ponga un 0 en la práctica. En cambio tú le caes bien. Cuéntale que casi he muerto, dile que estoy sufriendo.
Hizo una mueca y tomó el permiso, frente a él se dió cuenta que un chico de Gryffindor dejó una planta sobre la mesita y luego prácticamente se fué corriendo.
–Pensé que me iba a decir algo.
–Creo que se puso nervioso –dijo una chica de Gryffindor.
–Mione tiene razón, pero te dejó un cactus, eso es lindo –señaló Harry y le dió un golpecito en la frente– Mejórate Nott, que mañana es Halloween.
Theo asintió y luego gritó –¡Pansy!
–¡Que! –preguntó ella porque ya estaba a unas camillas.
–¿Serás mi cita mañana?
–Eres gay y soy lesbiana.
–¿Y? Vamos como amigos.
Pansy sonrió –Está bien, vamos.
Draco que ya había enrollado el pergamino con el permiso, dió unos pasos saliendo de la fila de camillas y luego caminó hacia la salida.
Harry lo siguió caminando a su lado, pero de pronto pareció recordar algo y se quedó unos pasos atrás.
–¿Hermione tienes cita para mañana? –lo escuchó preguntar.
–No tengo.
–Hen de Hufflepuff le pidió ser su cita y no aceptó –escuchó decir a la otra chica Gryffindor.
–Quiero estar cómoda, no con una cita esperando que le coquetee.
–Vamos juntos entonces. Yo también quiero estar cómodo, aparte que mi abuela me pidió fotos, no la quiero decepcionar y tú le caes bien.
–Pero no le vas a decir que somos novios o algo así.
–No puedo engañarla, ella sabe que somos amigos.
–No haces esto para poner a Ginny celosa o algo así ¿No?
–Lo mio con Ginny ya está bastante enterrado. No te preocupes y…
Draco dobló hacia el siguiente pasillo y como caminó más rápido dejó de escucharlos. Genial, ahora todo mundo tiene cita pensó de muy mal humor.
No esperó que le enojara algo tan simple como eso, pero lo puso de tan mal humor que pensó seriamente en saltarse esas clases de pociones.
–¿Por qué la carota? –le preguntó Harry minutos después cuando se sentó a su lado.
–No sé de qué hablas.
Harry sonrió –Puedes pedirle a cualquier persona que sea tu cita, aceptaría al instante. No pongas mala cara porque eres el único que se quedó sin cita.
–No me importa en lo más mínimo conseguir una cita –contestó y ambos vieron al frente porque a un chico de Gryffindor se le cayó el caldero.
–¿Es requisito ser idiota para estar en Gryffindor?
–No le digas idiota a Neville.
–¿El no es el mismo que hizo explotar su poción hace dos semanas?
–Es el mejor en otras materias, no son su fuerte las pociones. Aparte que con el profesor que tenemos… –dijo y dejó eso al aire– ¿No es raro que Snape llegue tarde? La semana pasada casi me baja puntos por llegar 5 segundos tarde –se quejó y sacó el libro viejo de pociones que le había quitado– ¿Quién te dió esto?
–Devuélvelo y te digo.
–No –contestó de inmediato y lo abrió– ¿Has probado alguno de estos hechizos? –dijo y señaló hacia el borde de la página murmurando– ¿Sectumsempra? ¿Qué hace ese hechizo?
–Ni idea, pero no tengo la intención de matar a alguien aún.
Harry siguió pasando las hojas –Esto es increíble.
–¿Piensas que la persona que escribió todo eso es increíble? –preguntó sonriente, porque le iba a gustar la cara que Harry pondría al enterarse de quién era ese libro.
–Supongo que no podemos negar lo obvio ¿No? Aunque primero habría que probar todos estos hechizos para saber si son reales…
Draco se inclinó hacia su lado, Harry giró hacia él viéndolo curioso.
–Es de Snape –señaló en un susurro y soltó una carcajada al notar su expresión, luego volvió a reír porque Harry le lanzó prácticamente el libro como si no quisiera ni tocarlo.
–Debiste decirlo antes. Me dejaste ver todo ese libro, me… no puedo creerlo, retiro todo lo dicho. Olvida mi interés por esa cosa.
–Pero, aún puedes utilizarlo. Siguiendo esas indicaciones te saldría la poción perfecta.
–Yo no pienso volver a tocar ese libro –señaló Harry escandalizado.
Volvió a reír y quizá esta vez su risa había sido más fuerte porque notó algunas miradas curiosas. Blaise incluso que estaba hasta el otro lado con Ron, volteó a verlo.
–Deberías quemar esa cosa –dijo Harry frunciendo el ceño– Es injusto, tiene favoritismos contigo porque es tu padrino –se quejó, pero bajó la voz.
–¿Qué importa si hay algún favoritismo? Eso no quita que yo sea demasiado bueno y sin necesidad de utilizar ayuda extra.
–¿Cómo puedo saber que eso es verdad? Seguro que por eso te salen todas las pociones bien.
–Nunca he utilizado esto, por Merlín, tengo orgullo.
–Yo empiezo a creer otra cosa.
–Lo digo en serio, aparte que esto recién me lo dió ayer.
–Quema ese libro.
–Tiene cosas interesantes ¿Que sentido tendría quemarlo?. Y te recuerdo que hace minutos estabas diciendo, Es increíble.
–No me recuerdes mi pasado –contestó Harry enojado.
Draco sonrió y tuvo ganas de jalar su mejilla para quitarle esa expresión –Oh vamos, luces realmente enojado por una tontería.
–Considero a Snape mi enemigo, que no me hayas dicho esto desde el principio se considera traición.
–Mis disculpas señor Harry Potter por traicionarlo –dramatizó.
Harry sonrió levemente y vió hacia el frente porque Snape entró.
Calderos listos, varitas listas, el día de hoy tenemos práctica calificada. Antídoto para veneno color rosa será la poción que harán…
–Avísame si cambias de opinión para darte el libro –le murmuró y no agregó nada más al notar de vuelta su mirada enojada.
A él personalmente le parecía una poción fácil, pero entendía que tenía su grado de complejidad y por eso todos se veían tensos arreglando sus ingredientes.
Harry por el contrario, más que tenso o preocupado, lucía verdaderamente concentrado, pocas veces lo veía así. Alrededor de una hora les dió el profesor Snape y como ya había avisado sobre esa práctica dejó que tuvieran los libros con instrucciones solo unos minutos.
En Durmstrang siempre fue el mejor en pociones, estaba orgulloso de ello y también estaba completamente seguro que no habría alguien mejor que él en todo Hogwarts. A excepción del profesor por supuesto, su padrino tenía años de experiencia haciendo pociones y enseñando. Había escuchado por su padre que verdaderamente a Snape siempre le interesó enseñar DCAO, pero era obvio que Dumbledore no dejaría que su profesor más calificado en pociones se fuera a otro puesto.
Tenían una hora para terminar la poción, sin vacilar acomodó y cortó los ingredientes rápido, ya sabía de memoria cada paso, así que lanzó hechizos sin pensarlo dos veces. Quizá puedo romper mi record en rapidez pensó contento porque no era una poción que necesitara de tiempo para funcionar, solo de precisión en cortes y en los muchos ingredientes que contenía.
Uno de los últimos ingredientes era un cabello de quien preparaba la poción, estaba a punto de cortar uno de sus cabellos solo se necesitaba dos centímetros, ni más ni menos y se preguntó si es que Harry sabía eso o si es que lo recordaba, porque Snape mencionó vagamente eso hace un mes y nunca hizo incapié en ello. La poción no saldría tan desastrosa si ponías más cabello, pero obviamente Snape no pondría una buena nota.
Harry se dió cuenta cuando lo vió, aún le faltaba añadir como 5 ingredientes. Parecía preguntarle ¿Qué? con la mirada y vió hacia su poción, quizá pensando que había hecho algo mal.
La poción lucía perfecta, quizá si había seguido todos los pasos bien, pero se fijó que el siguiente ingrediente que le tocaba echar no estaba finamente cortado, así que lo señaló.
Harry lo entendió al instante y tomó el cuchillo, Draco esperó y observó que los otros ingredientes estaban bien. El profesor Snape fue hasta la esquina y empezó a hablarle enojado a un Gryffindor porque su poción estaba a punto de explotar, aprovechando ello señaló otro ingrediente y murmuró –Utiliza otra cuchara con ese.
Harry asintió y Draco al notar a Snape girar, puso de inmediato los ojos en su poción, solo le faltaba añadir el cabello, pero iba a esperar a Harry para poder señalarlo y recordarle los centímetros.
Profesor Snape, he terminado con mi poción.
Al escuchar eso se dió cuenta de todo lo que se había retrasado. Maldita seas Potter pensó, pero no era culpa de Harry, era culpa de él que quería ayudarlo.
Pociones listas, rotuladas con su nombre al frente.
Cortó uno de sus cabellos, lo puso en la mesa junto a la regla y confirmando que Harry estaba viendo señaló el número 2. Entonces volvió a cortar el cabello, lo agregó a la poción, lanzó el hechizo para finalizar y rápidamente con otro hechizo llenó un frasco y le colocó su nombre.
–¿Le resultó difícil la poción Señor Malfoy?
–En lo mínimo profesor, eso solo que ya no tenía Revelaspell, tuve que improvisar.
–¿Con que lo reemplazaste?
–Trituré Ópalo.
Snape asintió de acuerdo y vió hacia Harry que llegó detrás de él.
–Luce muy confiado de su poción señor Potter.
Harry simplemente le dió una sonrisa fingida y dejó la poción sobre la mesa.
Aquí tenemos veneno rosa
Voy a darle la nota máxima y un punto extra a quien se atreva a tomarse el veneno y luego el antídoto que preparó.
Draco sabía que su poción estaba perfecta, pero se rehusaba a caer en algo así, ¿Tomar un veneno? Eso dolería por segundos hasta que el antídoto hiciera efecto. Tampoco necesitaba puntos extra en esa clase cuando de por sí ya tenía la nota máxima.
–Yo lo haré.
Giró de inmediato la cabeza al escuchar a Harry –¿Estás loco? –le murmuró.
–Si sale mal me llevas a enfermería –dijo Harry y se puso de pie.
Está demente pensó Draco y vió hacia Snape esperando que todo eso fuera una broma, como profesor se supone que no debería poner en peligro a sus estudiantes, pero al parecer no le importaba.
¿Acaso soy el único que se da cuenta de lo mal que puede salir esto? se preguntó y vió preocupado hacia Harry. Si es que Harry se había equivocado en una mínima cosa, todo podría salir tan mal…
–¿Así de simple profesor Snape? ¿Tomo este y luego este?
–Sí, bajo su responsabilidad si decide continuar.
Draco tomó una bocanada de aire viéndolo. Harry sin dudarlo tomó el veneno, su cuerpo tembló ligeramente y luego tomó el antídoto. No pasó nada malo, Snape le dió el punto extra, Harry volvió a su sitio con una gran sonrisa porque todos lo felicitaron como locos aplaudiendo y aunque todo hubiera salido bien, Draco aún sentía ese nudo de preocupación que le molestaba.
–Hoy estás poniendo muy malas caras Malfoy.
–Vamos por aquí –señaló el pasillo ignorando lo que Harry dijo.
–¿Dónde quieres ir? Es hora de comer.
–Iremos primero a enfermería.
–¿Te sientes mal?
–Iremos por tí.
–¿Por mí? –preguntó Harry perdido, pero caminó junto a él– ¿Esto es por el veneno que tomé? –preguntó y su voz sonó enojada– ¿Crees que mi poción estuvo mal y por eso me llevas a enfermería?
–Hiciste tu poción perfecta Harry, sino, no estuvieras caminando –dijo y añadió más serio– Cuando tomas un veneno, incluso después de tomar un antídoto tienes que ver un medimago. Son pociones predefinidas, los cuerpos pueden actuar distinto. No puedo creer que Snape… es que desde un principio no debió dejarte hacer eso y después, él es que debería estar acompañándote a enfermería o al menos debió decirte que vayas –añadió enojado.
–Yo te dije que me odia.
–Y tú que caes en eso.
–Tenía que arriesgarlo todo, conseguir un punto extra allí es imposible. Necesito restregarle una buena nota en la cara a Snape.
–¿Tomar un veneno por un punto extra? Eres un verdadero idiota.
Harry suspiró de mala gana quedándose en silencio. No dijo nada en todo el trayecto, ni en enfermería, Draco fué el que le explicó a Madam Pomfrey lo que había pasado, no dió muchos detalles, no dijo que fue Snape el que le dió el veneno, era obvio que si lo acusaban le quitaría el punto a Harry y quizá más.
Madam Pomfrey se asustó, se preocupó, se enojó, pero como todos los hechizos salieron bien confirmando que a Harry no le pasó nada, lo dejó ir después de una larga charla.
–¿Es que ya no piensas hablarme o qué?
Harry volteó hacia él, le dió una mirada a la gran puerta del comedor y luego se aclaró la garganta viéndolo directamente –Estaba seguro que mi poción estaba perfecta, por eso tomé el veneno, no soy un idiota para arriesgarme tanto. Pero… tienes razón, eso fue muy peligroso. Gracias por hacerme ir a enfermería.
–Owww, ¿Vez que es lindo agradecer? –preguntó irónico
–Cállate Malfoy.
–De nada Harry –contestó sonriente y entraron al comedor.
__________
Todos los que se enteraron lo felicitaron por lograr sacarle un punto a Snape y lo alabaron por ser el único que se atrevió a tomar un veneno.
Notó el gran contraste a diferencia de cómo actuó Draco y si al principio no le había gustado que se preocupara por él, mientras más lo pensaba se daba cuenta que no debería volver a hacer algo así.
Esa noche se encontraron a Theo también saliendo de los dormitorios, Draco bromeó diciendo que iban a torturar Gryffindors en vez de decir que iban al bosque prohibido.
Theo los miró extraño –Ya en serio, ¿Dónde van?
Harry cambió el tema –¿Tú dónde vas? Madam Pomfrey dijo que te quedes en cama. Se supone que casi mueres en la mañana.
–Necesito algo de comida, lo que me llevaron a enfermería estuvo horrible.
–Pero es porque tienes que cuidarte, casi te mueres por esa poción de amor.
–Solo iré por un té y quizá una dona –dijo Theo restándole importancia.
–Si mañana amaneces mal, Madam Pomfrey no te dejará ni ir a la noche de Halloween.
–Estaré perfecto, no exageren –se quejó practicamente huyendo antes que lo detuviera.
–Si mañana amanece muerto eres testigo que intenté detenerlo.
–Diré que tú lo mataste –le contestó Draco y preguntó– ¿Por dónde iremos?
–Hacia los invernaderos, camino largo, luego salimos –contestó dándole una ojeada al mapa.
–Yo podría encargarme del mapa esta vez.
Meneó la cabeza en desacuerdo, aún no pensaba prestarle el mapa –Si quieres ser de ayuda, carga la mochila.
A Draco no le gustó la respuesta, pero hizo caso y con el ceño ligeramente fruncido dijo –Ojalá que esta noche valga la pena y veamos alguna criatura interesante.
–Ya verás que sí –contestó y alumbrando con su varita caminó primero.
Por supuesto que en todos sus años en Hogwarts ya había recorrido el bosque prohibido muchas veces, mayormente era solo intentando confirmar cada historia que su papá le había contado y después lleno de curiosidad preguntándose que más podría encontrar.
En segundo una vez fue con Ron y casi se los comieron muchas arañas, había pasado años de eso y esta vez volvería a ir llevando a Draco. Quería asustarlo en parte, también sorprenderlo y ahora estaba tomando muchas precauciones, no iba a presentarse en medio nido para que todas las arañas se abalanzaran sobre ellos.
–¿Sabes hechizos para repeler arañas?
–Arania exumai.
–Bien y si es necesario grítalo para que sea más fuerte el impacto. Aunque es poco probable que nos vea alguna…
–¿Dónde me estás llevando?
–Vamos a trepar ese árbol de allá.
–Es broma ¿Cierto?
–Es un simple árbol y es la única forma en que podemos ver todo el espectáculo sin volvernos la carnada.
–Estás loco.
Harry sonrió porque Draco dijo eso con una sonrisa.
Era uno de los árboles gigantescos, debía de tener siglos de siglos allí, ya lo había subido un par de veces así que sin problema pisó donde tenía que pisar y se sostuvo del tronco para llegar a una de las últimas ramas grandes.
Draco lo siguió, un poco más lento, pero no tuvo mucho problema para subir y quedarse sentado junto a él.
–¿Y si simplemente vinieramos con escobas?
–También lo pensé alguna vez, pero alguien podría vernos desde el castillo. No pienso arriesgarme a que pongan algún hechizo para cerrar el bosque prohibido.
–Cierto.
–Pásame la mochila.
Draco se sentó mejor sobre la rama y se la pasó.
En el día se veía gran parte del bosque desde allí y de noche, aunque no pudiera verse con detalle todo lo que había debajo, era asombroso ver el enorme cielo estrellado y la luna.
–¿Es luna llena?
–Sí, pasará esa nube y la verás completa.
–¿Y no has pensado en que quizá haya un hombre lobo suelto esta luna llena?
Harry pensó en Teddy y en Remus, solían ir con Sirius a visitar algún bosque, pero dudaba que estuvieran paseando en el bosque prohibido, porque probablemente habían tomado un traslador para descansar en su casa. Y en todo caso, si es que se los llegaba a encontrar, Teddy y Remus serían ellos mismos, porque Sirius siempre se encargaba de tener lista la poción, cada noche.
–No soy ningún miedoso. Y no tienes que preocuparte por hombres lobo aquí –dijo, pero se escuchó un aullido a lo lejos.
–¿Qué decías?
Sonrió por el oportuno momento en el que se escucharon los aullidos –Eso que escuchas son solo lobos inofensivos.
–Inofensivos los llamarás cuando nos arranquen una pierna.
Harry se rió –Ningún lobo puede acercarse aquí, todo el bosque tiene zonas delimitadas –le dijo y abriendo la mochila sacó un par de omniculares– Toma.
–¿Que se supone que vamos a ver?
–Arañas –contestó y señaló.
Vieron cientos de arañas, hacían rituales cada luna llena, daban vueltas alrededor de su comida mientras la luz azul las iluminaba. Ellos estaban cerca, aunque no tanto como para correr peligro y gracias a los omniculares podía verse a la perfección todo lo que ocurría.
Tenían de presas muchos animales esa noche y por suerte, ningún humano, porque aunque tuvieran predilección por esa carne era casi imposible conseguir un humano en ese bosque, nadie llegaba tan lejos.
Le contó a Draco sobre la vez que fue con Ron por equivocación allí, le contó que una de las grandes arañas fué en algún momento mascota del profesor de Criaturas Mágicas y también le contó sobre la vez que las vió comerse un unicornio, pero él no pudo hacer nada.
Si es que algo le gustaba de contar todo ello, era que Draco realmente lo escuchaba, hacía sus usuales bromas o burlas, le dijo que fué un idiota cuando escuchó el primer relato, pero también le puso más atención, mostrándose ligeramente preocupado al escuchar lo demás.
–¿Y harán lo mismo con los demás? Los picarán y… ¿Se los comerán lentamente?
–Sí, eso durará horas y como tienen bastantes, envolverán algunos con telarañas y los dejarán para después –contestó y lo observó concentrado mirando por los omniculares.
No se apuraron, se quedaron un rato allí conversando y cuando empezó a hacer viento, recién decidieron bajar –¿Listo para el siguiente lugar?
–Listo, aunque no sé como pretendes que bajemos de aquí.
–Bajar es más fácil que subir, solo presta atención a todo lo que yo hago –pidió y después de bajar tuvo su varita lista por si es que Draco pisaba mal y se caía.
–Tenme más confianza, tampoco soy un tonto para bajar árboles.
–No creo que seas alguien que esté muy familiarizado con la naturaleza.
–No te equivocas –admitió Draco y se sostuvo de su brazo porque al dar el siguiente paso casi se cayó.
–Cuidado que hay huecos.
–Me avisas después que casi me mato –se quejó soltándolo y viendo a los lados.
–Baja la voz exagerado –contestó y señaló– Ven, vamos por aquí.
–¿No podemos avanzar con un lumos o algo?
–¿No te gustaba presumir de tu perfecta vista?
–La luz de la luna no es suficiente.
–Pasando estos árboles hay más luz, es mejor caminar así sin lanzar hechizos porque sino alguien podría darse cuenta de nosotros y no tengo ganas de pelear con arañas u otra criatura.
–Si nos comen los lobos te perseguiré en otra vida y te la haré imposible.
–Deja de amenazarme y avanza más rápido –dijo y añadió burlón– Puedes sostener mi mano para más confianza.
Draco dió pasos más rápidos ignorándolo –Espero que valga la pena prácticamente enterrarnos.
–Solo es un poco de polvo –contestó divertido y levantó la vista hacia la luna llena. Aunque escuchara las pequeñas quejas de Draco le gustaba eso.
–Harry.
–¿Mmmm?
–Creo que he visto al Grim o algo así.
–Son alucinaciones por las sombras de los árboles –contestó entretenido por su susurro asustado.
Draco de inmediato negó –Acabo de ver algo allá.
–Entonces suerte que no iremos hacia allá, porque iremos por ese camino –señaló.
–¿Cómo puedes estar tan calmado en un maldito bosque prohibido? Te acabo de decir que he visto a un enorme perro negro y lo tomas como si fuera tu viejo amigo.
–Esta es una zona segura, así que simplemente relájate –contestó
–¿Y si no era un perro y era realmente el Grim? Eso es un presagio de muerte.
–Son sombras de los árboles, no te pongas paranoico –dijo jalándolo de la mano para obligarlo a caminar y que dejara de ver hacia el sitio donde supuestamente vió el Grim.
Era obvio que fue Sirius al que vió y que fueron Remus y Teddy los que se escucharon a lo lejos, pero no había forma de explicarle eso, por ello tuvo que dejarlo un poco paranoico viendo a los lados mientras caminaban.
Ya había supuesto que algún momento Sirius y Remus dejarían a Teddy pasear por el bosque, aún así, no esperó encontrarse con ellos esa noche y estaba seguro que Sirius mencionaría haberlo visto caminando con Draco.
Al menos no nos encontramos a Remus y Teddy convertidos en lobo, quizá eso lo hubiera matado de un susto.
–¿Por qué tienes esa sonrisa malvada?
–Solo pensaba en posibles escenarios –contestó divertido y recordó que aún lo seguía tomando de la mano, pero no lo soltó hasta que llegaron al siguiente claro.
–¿Preparado para lo que viene?
–No soy alguien que se sorprenda fácilmente.
–¿Alguna vez has visto un unicornio?
–¿Me has traído a ver unicornios?
–Nunca más en tu vida podrás verlos. Esta es una oportunidad única ¿Que clase de mago serías si nunca viste un unicornio?
Draco no refutó eso y siguió sus pasos sin hacer ningún comentario más.
Al llegar donde la fila de árboles terminaba se sentó sobre el pasto y vió contento todo lo que sucedía. Había una manada de unicornios y pequeñas hadas también alrededor.
–¿Demasiado cursi? –preguntó al notar que Draco seguía de pie y no se sentaba a su lado.
–¿No estamos demasiado cerca?
–Podríamos acercarnos más si quisiéramos, no te van a hacer nada.
–¿Entonces por qué he escuchado varias veces, no te acerques a un unicornio? –preguntó.
Harry notó su mirada impresionado viendo hacia al frente –Porque son sagrados –contestó como si fuera obvio y preguntó– ¿Quiere chocolate?
–¿Trajiste chocolates?
–¿Quieres o no?
–Dame uno –contestó Draco sentándose a su lado y agregó con un ligero tono burlón – Me hubieras contado que querías tener una cita conmigo. Me hubiera preparado mejor.
Se rió al escuchar eso –Te traje a ver sacrificios y ahora animales sagrados, que haya hadas y te de un chocolate para que no te mueras de frío, no lo convierte en una cita.
–Tienes un punto –contestó Draco y dió una mordida al chocolate.
–Aparte que no tendría una cita contigo o algo así. No eres mi tipo.
–Mencioné la cita como una broma, no tienes que ponerte a aclararme que no soy tu tipo, porque tú tampoco serías el mío ni en sueños.
–¿Y por qué no lo sería? –preguntó ofendido.
–Eso qué importa
–Lo dijiste muy tajante, todavía añadiste Ni en sueños.
Draco se encogió de hombros –Gustos son gustos.
–Tu es un idiot –murmuró y para su sorpresa Draco contestó en un perfecto Francés.
–Tu viens de m'appeler idiot?
–Depuis quand parles-tu français? –preguntó sorprendido.
–Ça te surprend tant que je parle français? Beaucoup de gens parlent français.
–Et comment savais-tu que je parle français? Tu as demandé à propos de mes compétences?
–Bien sûr –contestó y se inclinó ligeramente– J'ai enquêté sur chaque chose te concernant.
–Je suis flatté par ton obsession pour moi.
Draco soltó una carcajada y le robó un chocolate –Sabes…
–¿Qué?
–No eres un idiota como lo pensaba al principio. Cuando me enteré que hablabas francés pensé que lo hablarías mal.
–Mi papá Regulus ha vivido por años en Francia, tiene un francés perfecto, sería una vergüenza si lo hablara mal.
–Oui.
–Supongo que tu lo sabes por tu mamá, la mayoría de los Black saben francés.
–Sí, prácticamente es requisito para ser un buen Black –contestó.
Harry le pasó otra porción de chocolate y también comió una, algunos unicornios empezaron a correr y dar vueltas –Admítelo, nunca pensaste ver algo así.
–Supongo que no fue mala idea venir a Hogwarts. Estoy haciendo una obra de caridad volviendo tu año más entretenido.
–Mi año sería igual de bueno con o sin tí.
–Estarías aquí solo.
Harry pensó que ciertamente, todas las veces que había ido a ver unicornios lo hizo solo y si Draco no estuviera allí… también habría sido así.
–Lo dije como broma –añadió Draco probablemente al no escuchar una respuesta y solo silencio.
–Tienes que pasar 3 veces frente al tapiz.
–¿Qué? –preguntó Draco confundido.
–Para entrar a la sala de menesteres. Solo debes tener tu necesidad clara en mente, como quieres que sea el lugar, cada especificación que tengas, luego con todo eso claro pasa 3 veces frente al tapiz de Barnabás el chiflado. No necesitas utilizar varita, conjurar o hechizar, simplemente haces eso y aparecerá una puerta en la pared. No le digas esto a nadie, si alguien se entera como crear la sala de menesteres estará abarrotada de personas, es mejor que solo se abra para los demás en fiestas.
–¿Cómo sé que no me estás jugando una broma y todo lo que dijiste es mentira?
–No miento frente a unicornios.
_______
Sirius vino con el chisme por si no es obvio.
No sabíamos que ya eras tan amigo de Draco, enseñándole el bosque prohibido incluso. Es un buen gesto que le enseñes Hogwarts, pero por favor ten cuidado con ese lugar y no lo visites tan frecuentemente, que alguien puede darse cuenta o quizá te intenta raptar otra vez algún arácnido.
Yo también estoy feliz con que sean amigos, no me hubiera gustado que siguieras con esa actitud que tenías al principio con él. Hazle caso a tu pá y ten cuidado con el bosque, por muy irónico que suene viendo de mí… :) Pasa un asombroso Halloween, diviértete mucho!!!!!!!!!!!!!!!!!! Saluda de mi parte a todos tus amigos.
Sí, diviértete que es el último Halloween que te queda en Hogwarts.
No bebas nada raro y si lo haces que no te atrape un profesor. No te olvides de poner un código para entrar a la sala de los menesteres, si es que continúan su fiesta allí… (Obviamente irán allí).
Como ya sabes, Effie quiere fotos tuyas con los esqueletos como es tradición.
No queremos romper sus ilusiones así que es tu obligación enviarnos esas fotos. No nos dijiste si irás con cita… pero si no es así, sería perfecto verte con todos tus amigos.
Sin presiones.
Te queremos.
James y Regulus
Posdata: Nos enteramos que le pediste a Peter un hígado???? Por qué necesitarías eso???
Harry por favor, no intentes alguna poción extraña.
Ni alimentes a criaturas salvajes.
Notes:
*la traducción del francés
–Eres un idiota –murmuró y para su sorpresa Draco contestó en un perfecto Francés.
–¿Acabas de llamarme idiota?
–¿Desde cuándo hablas francés? –preguntó sorprendido.
–¿Te sorprende tanto que hable francés? Mucha gente habla francés.
–¿Y cómo supiste que yo hablo francés? ¿Preguntaste sobre mis habilidades?
–Por supuesto –contestó y se inclinó ligeramente– He investigado todo sobre ti.
–Me halaga tu obsesión por mí.
Chapter 9: He caído
Notes:
Canciones:
Home - Pottekes
Arctic Monkeys - I Bet You Look Good on the Dancefloor
Chapter Text
Harry no le mintió, esa mañana pudo entrar a la sala de menesteres siguiendo sus instrucciones, abrió la sala una y otra vez pidiendo nuevas cosas. Si por él fuera se hubiera quedado allí toda la tarde también, pero Harry insistió que ya tenía que conjurar el salón para continuar la fiesta de Halloween allí.
Lo dejó con los demás que lo iban a ayudar a arreglar el lugar, puso excusas para no quedarse también y se rió al escuchar las quejas sobre todo de Harry y Blaise.
Si ya habría toda una fiesta en el gran comedor, no le veía sentido a otra fiesta en la sala de menesteres, pero al parecer era tradición, porque la fiesta que organizaba Hogwarts terminaba temprano y obviamente todos querían seguir festejando sin control.
–Hola Draco... me preguntaba si... si es que acaso tienes pareja para hoy...
–Iré solo –contestó y siguió caminando.
No tenía ni idea de quien se lo preguntó y tampoco le importaba. Prefería ir solo, si es que realmente iba, porque en todo ese día empezó a barajar la idea de simplemente faltar.
–Malfoy ¡Malfoy! Por favor ayúdame por favor. Ron... creo que comió algo con una poción y... y...
–Busca a alguien más.
–No sé dónde está Blaise y... –dijo y dejó la frase al aire porque corrió hacia un lado.
Draco lo siguió con la mirada, lo recordaba de ayer, era Neville Longbottom, el que hizo explotar su caldero cuando terminaron las clases de pociones.
Apoyado contra la columna y a punto de caerse, estaba Weasley, lucía demasiado pálido y parecía que estaba a punto de vomitar.
Por favor Ron, tenemos que ir a enfermería.
¡No! Tengo, tengo que encontrar a mi amor. Tengo, tengo que...
Draco se lo pensó, podía irse y que el otro Gryffindor se encargara de llevarlo o buscar a Blaise, pero Blaise estaba en el séptimo piso y solo quedaba un piso para llegar a enfermería. Aparte que Weasley se veía horrible y si es que le pasaba algo Blaise lo mataría.
¿Por qué yo me los tuve que encontrar? Este maldito Gryffindor me acusará con Blaise de que no ayudé a su novio pensó y de mala gana se acercó sin más opción. –Weasley hazle caso, tenemos que bajar a enfermería.
–No puedo, tengo que... tengo que... encontrar a –balbuceó Weasley, de cerca se veía peor.
–Allí está, en enfermería, esperándote.
–¿Sí? yo... quiero...
–Por eso vamos a ir allí, camina –dijo y ayudó a Longbottom a prácticamente cargarlo hasta la enfermería.
Madam Pomfrey estaba ocupada, tenía dos heridos de Ravenclaw por prácticas de Quidditch, pero al darse cuenta del estado de Weasley corrió donde ellos y empezó a poner hechizos cuando lo sentaron en la camilla.
–¿Podrías quedarte con él? –le preguntó Longbottom cuando él dió un paso obviamente para irse.
–No voy a hacer guardia hasta que vomite –contestó con una mueca de asco.
–Lo siento, lo siento mucho, es que... profesora Sprout ya debe estar esperándome, tengo un trabajo extracurricular con ella y hoy...
Sin ganas de escuchar toda la excusa lo cortó y dijo –Vete si tienes que irte.
–Madam Pomfrey dijo que solo había que esperar a que vomite para llamarla.
–Lo sé –contestó de malhumor y se cruzó de brazos. Se las iba a cobrar bien grande a Blaise por tener que cuidar a su novio.
Por suerte no tuvo que hacer mucho, Weasley estuvo sentado en la camilla abrazado del balde que le dió Pomfrey para vomitar, por varios minutos se quedó en un estado de trance sin abrir los ojos y sin moverse.
Draco se sentó en la silla a lado de la camilla e impaciente lo vió a cada rato –¿A que hora piensas vomitar? –exclamó enojado en cierto punto. No podía creer que estuviera perdiendo su tiempo allí.
Weasley abrió los ojos y vió hacia él, luego vió el balde frente suyo, por otros largos minutos se quedó así y de pronto cuando estuvo a punto de decir algo empezó a vomitar.
Draco hizo una mueca de asco dejando de verlo y cuando escuchó que los ruidos pararon se puso de pie y le extendió el papel que Pomfrey dejó.
–¿Que... ¿Qué demonios me pasó?
–Eso tú deberías de saberlo –contestó Draco y lanzó un hechizo para desaparecer el vómito.
–¡¿Me maldeciste?! –lo acusó Ron– Tú... Malfoy
–Piensa en lo que dices Weasley. ¡¿Estaría aquí viendo tu vómito de ser así?! –exclamó enojado.
Weasley se llevó una mano a la cabeza confundido –No recuerdo nada...
–Seguro comiste chocolates con una poción fallida o alguna tontera así –contestó y caminó– Le avisaré a Madam Pomfrey –dijo y añadió volteando– No te mueras, también le avisaré a Blaise.
Weasley asintió aún bastante confundido.
Fue otro largo camino, tuvo que volver a subir 7 pisos, esperar a las escaleras que siempre se movían y buscar a Blaise dentro del gran salón para decirle Tu Weasley casi muere, está en enfermería.
–¿Por qué Blaise se fue corriendo? –preguntó Harry acercándose después de ello.
–Weasley está en enfermería.
–¿Qué le ocurrió? –preguntó de inmediato preocupado.
–Supongo que le pasó lo mismo que a Theo o algo así.
–¿Tú lo llevaste a enfermería?
–Sí, ayudé porque Longbottom es un idiota que no podía solo y luego obligado me tuve que quedar porque se fué.
–Gracias por ayudar a Ron.
Draco se encogió de hombros –Blaise me debe una.
–Si es que sigues de buenas queriendo ayudar, tenemos que hacer levitar toda esa fila de globos.
–Ya ayudé suficiente por hoy. Imagina que nunca volví aquí.
Harry se rió –Está bien, vete. Pero no vayas a desaparecer.
–De hecho estaba pensando en saltarme la fiesta de Halloween.
–Tu decisión, no pienso rogarte para que vayas. Pero debo decir que si no vas, te arrepentirás por perderte de las mejores fiestas.
–No le pongas muchas expectativas a algo, a veces sale horrible.
–No maldigas mi fiesta.
–¿Ahora es tú fiesta? Pensé que era una de todos, pero al parecer el presumido Harry quiere ser el único anfitrión.
Harry frunció el ceño –¿No te ibas?
Draco se rió y se fué.
_______
Hogwarts no era para nada horrible a como imaginaba antes de entrar. Allí tenía una libertad única, las clases no eran malas, el castillo tenía demasiados misterios, era el lugar perfecto para perderse por horas de horas.
Por mucho tiempo estuvo aburrido en Durmstrang, no podía negar que extrañaba a los amigos que hizo allá, pero odiaba la rutina en la que estuvo metido y lo peor es que recién se daba cuenta de ello.
Esa noche fue vestido de la muerte, el disfraz más facil y menos tedioso que encontró, tenía su hoz que cargaba en la mano derecha y la clásica capa negra con la capucha bien puesta para ocultarse. Pudo intentar algún hechizo para cambiar algo extra, quizá una ilusión para que sus manos se vieran como huesos, pero se animó tan tarde de ir que simplemente desechó la idea.
Se escuchaba la música hasta el pasillo, aún no era la banda de la que todos hablaban, por lo que supuso que tampoco aún no había cantado Harry. No iba a admitir que esa era la primordial razón de porque estaba yendo, pero era cierto, tenía demasiado curiosidad por escucharlo cantar.
No esperó encontrar a alguien afuera del salón, pensó que todos estarían divirtiéndose dentro, pero quizá lo había invocado o algo así, porque justo la persona en la que estaba pensando estaba parado allí afuera con los brazos cruzados pensativo viendo hacia la puerta, como si no quisiera entrar.
Dió unos pasos rápidos y silenciosos, caminó y cuando estuvo detrás de él lo llamó en un susurro que intentó sonara aterrador –Potter.
Harry volteó de inmediato sorprendido –¿Malfoy?
–No, soy la muerte. Pide tu último deseo antes de que te lleve –siguió hablando con voz grave.
Harry lo vio con diversión –Quiero... quiero volar con hipogrifos antes que me lleves.
–¿Otra vez con los caballos con plumas?
–No les digas así –se quejó dándole un golpe en el brazo.
Draco se echó la capucha para atrás –¿Qué haces aquí? ¿Por qué saliste? ¿A quién esperas?
–A... –murmuró Harry y se aclaró la garganta– Blaise dijo que tú ibas a traer sus botellas.
–Sí, tengo dos botellas escondidas debajo de la túnica –contestó y sonrió viendo los cuernos con el hechizo que le enseñó a hacer hace mucho tiempo– ¿Que se supone que eres? ¿Un ciervo humanoide?
–Sí, en realidad iba a hacerlo más elaborado... pero quería estar cómodo –contestó y señaló su pecho donde estaba el logo The Marauders– Es nueva merch de la banda, ¿Que opinas?
Draco bajó la mirada, Harry iba de negro, las zapatillas e incluso el jean negro rasgado daban un clásico estilo rockero que con los cuernos de ciervo combinaban perfecto –Owww te vestiste como tu papá.
Harry lo vió enojado –En primer lugar este no es el estilo de mi padre, en segundo lug...
–Era broma. No te ofusques tanto.
–Tu eres el que... –Harry tomó aire profundamente– ¿Vamos a entrar o qué?
–Pensé que ibas a esperar a alguien.
–No.
–¿Me estabas esperando a mí?
–Cállate y entra.
Draco sonrió –Te queda bien el estilo ciervo y la pulsera plateada con verde combina...
Harry ignoró su comentario y dió la vuelta.
Draco lo siguió, Combina con tus ojos pudo haber agregado, pero eso sonaba tan... ridículo. Le preocupaba los pensamientos ridículos que últimamente tenía.
–Llegas tarde y de mal humor –se quejó Blaise al verlo.
–No estoy de mal humor.
–Tu cara dice otra cosa, ¿Trajiste al menos mis botellas?
–Sí –contestó y sacó una de la manga.
–Estuvimos esperándote para las fotos con los esqueletos –se quejó Theo.
Draco lo miró raro –¿Por qué tienes un pájaro disecado en la cabeza?
–Soy un árbol, duh.
Se rió al darse cuenta de ello –Eres un maldito árbol –añadió divertido viéndolo bien.
–Gracias, gracias. Vivo por estas reacciones. Observa mi pin de Bowtruckle también.
Lo vió divertido y jaló una de las hojas.
–No le arranques las hojas, está en primavera –señaló Harry.
Se rió al escucharlo y aceptó el vaso que le pasó Blaise, luego vió hacia Ron que también llegó hasta allí –Veo que aún estás vivo Weasley.
–Totalmente. Gracias por ayudarme a llegar a enfermería y... disculpa por acusarte de maldecirme.
Draco se encogió de hombros y Blaise le sonrió estirando su vaso para brindar –Eres el mejor, gracias por ayudar a Ron.
–Tenía que hacer mi buena acción del día –contestó chocando su vaso– Aunque si no hubiera sido tu novio, lo hubiera dejado morir.
–Ignoraré que dijiste eso –dijo Ron indignado y Blaise esta vez se fue a abrazarlo.
Los dos estaban vestidos como si hubieran salido de la época medieval. Parecía interesante la idea, pero había bastantes más vestidos con ese estilo así que se entretuvo molestando y comparando.
–Recuerden que si algún profesor se acerca, deben beberse el vaso entero. Nadie puede enterarse que esto tiene alcohol –les recordó Theo.
–Como si no lo supieran ya –contestó Draco viendo alrededor, el gran salón estaba lleno y había disfraces de todo tipo, no podía distinguir a ningún profesor y no le interesaba reconocer a algún estudiante.
–¡Harry! ¿Dónde estabas? He estado buscándote como loca. Profesora McGonagall dice que ya deberías estar listo.
Draco vió hacia la guitarra que sostenía la "cita" de Harry. Se preguntó si es que se tomaron fotos como escuchó mencionar a Harry que su abuela quería y también se preguntó que implicaba exactamente que Harry tuviera de cita a Granger.
Harry tomó su guitarra –Deseenme suerte –dijo con una gran sonrisa.
¡Suerte! gritaron todos, Draco se lo guardó.
Durmstrang no celebraba Halloween con una gran fiesta como esa, solo ponían algunas decoraciones, el director daba algún discurso, tenían el día libre y una elegante cena en la noche. Pero por supuesto que entre grupos de estudiantes armaban su propia fiesta en los dormitorios, extrañaba esas fiestas y esperaba que esta en Hogwarts fuera interesante.
¡Harry!
¡Harry!
¡Harry!
Volteó hacia el pequeño escenario también, pero no coreó su nombre con los demás, no quería poner tantas expectativas.
Harry subió contento, saludó a todos y se sentó en un banco alto en medio del escenario, la guitarra reposó contra su pierna y una chica le ayudó a arreglar el micrófono.
Suponía que debía ser bueno, vivió rodeado de una de las bandas muggles más famosas The Marauders, seguro su papá le había enseñado a tocar la guitarra desde pequeño y siempre cantaba con él.
Se notaba su confianza en el escenario, aunque si lo pensaba dos veces, Harry siempre tenía esa confianza en todo lo que hiciera, siempre conseguía todas las miradas y no dudaba que todo Hogwarts se supiera su nombre.
La canción finalmente empezó un minuto después con Harry silbando mientras seguía el ritmo de la guitarra. Draco se quedó atento como todos los demás, reconoció la canción segundos después, era una canción muggle y la había escuchado en el centro de Londres en las vacaciones.
Alabama, Arkansas, I do love my Ma' and Pa'
(Alabama, Arkansas, amo a mi mamá y papá)
Not the way that I do love you
(Pero no de la manera en la que te amo)
Well, holy moly, me oh my, you're the apple of my eye
(¡Santo cielo! Mío de mí, eres la manzana de mis ojos)
I've never loved one like you
(Nunca he amado a alguien como tú)
Cerró la boca de inmediato al darse cuenta que la abrió, dió un vistazo hacia un lado, después al otro confirmando que nadie lo había visto y cuando volvió donde Harry él ahora lo estaba viendo.
Man, oh, man, you're my best friend, I scream it to the nothingness
(Hombre, oh, hombre, eres mi mejor amigo, le grito a la nada)
There ain't nothing that I need
(No hay nada que yo necesite)
Well, hot and heavy pumpkin pie, chocolate candy, Jesus Christ
(Caliente y pesado pastel de calabaza, chocolate, dulce, Jesucristo)
Ain't nothing please me more than you
(No hay nada que me agrade más tú)
Oh, home, let me come home
(Oh, hogar, déjame volver a mi hogar)
Home is wherever I'm with you
(Hogar es donde sea que esté contigo)
Oh, home, let me come home
(Oh, hogar, déjame volver a mi hogar)
Home is wherever I'm with you
(Hogar es donde sea que esté contigo)
Era hipnotizante, no podía quitar la mirada de él, Harry en cambio siguió viendo hacia el público mientras silbaba y luego vió hacia su guitarra tocando los siguientes acordes.
I'll follow you into the park, through the jungle, through the dark
(Te seguiré a través parque, a través de la jungla, a través de la oscuridad)
I never loved one like you
(Nunca he amado a alguien como tú)
Moats and boats and waterfalls, alleyways and payphone calls
(Fosas, botes y cascadas, callejones y llamadas de paga)
I been everywhere with you
(He estado en todas partes contigo)
We laugh until we think we'll die, barefoot on a summer night
(Ríete hasta que pensemos que moriremos, descalzos en una noche de verano)
Nothing new is sweeter than with you
(Nunca podría ser más dulce que contigo)
And in the streets, we run free, like it's only you and me
(Y en las calles corres libre, como si sólo fuéramos tú y yo)
Geez, you're something to see
(Dios, eres algo para ver)
Nunca tuvo un pensamiento así, pero parado allí escuchándolo, deseó todo ello, deseó ser la persona favorita de alguien, tener anécdotas así, estar descalzo en una noche de verano y... por un momento creyó que ese deseo podría aplicarse para cualquier persona.
Oh, home, let me come home
(Oh, hogar, déjame volver a mi hogar)
Home is whenever I'm with you
(Hogar es donde sea que esté contigo)
Oh, home, let me come home
(Oh, hogar, déjame volver a mi hogar)
Home is whenever I'm with you
(Hogar es donde sea que esté contigo)
Pero lo irónico de todo fue que al terminar la canción y recordar sus deseos, cuando Harry volvió donde ellos con una inmensa sonrisa y rozó su brazo preguntando ¿Que tal lo hice? Se dio cuenta que deseaba todo eso con él, deseaba que fuera Harry quien cantara esa canción para él.
–Acéptalo canté hermoso.
–Me dejaste sin palabras.
Harry le dió un golpe en el brazo –Dilo, pero sin sarcasmo –se quejó.
–Cantaste hermoso.
Harry rodó los ojos
–¿Alguien lo entiende? Porque yo no –dijo porque en realidad no había dicho eso con sarcasmo.
–No, nadie –le dijo Theo a su lado.
–Extrañábamos escucharte cantar –dijo Daphne.
¿En qué momento se acercaron tantas personas? se preguntó escuchando todos los elogios y no le gustó, Harry les respondía, en cambio a él solo le rodó los ojos. Aunque si lo pensaba dos veces parecía un poco justo después de su falso sarcasmo.
–¿La canción se la dedicaste a alguien?
–¿A quién? si no tengo a nadie.
–Estábamos preocupados porque pensamos por un segundo que iba para Ginny.
–¿Para Ginny? Ya pasaron meses ¿Por qué se la dedicaría?
¿Quién es Ginny? pensó Draco confundido. Ahh la ex recordó.
–Entonces no hay ningún problema y podemos contarte un chisme.
–¿Está saliendo con alguien? –preguntó Harry, era obvio que ya lo sabía.
–Con Luna –respondieron Daphne y Pansy.
¿Luna? pensó Draco y se dio cuenta que a ella si la conocía, por ende, Ginny debía de ser la chica pelirroja.
¿La otra Weasley? ¿Esos son los gustos de Harry? se preguntó e hizo una mueca, de pronto todo allí le molestaba –Los dejo con el chisme, vuelvo en un rato –les avisó porque no tenía ganas de escuchar más la conversación.
Primero se daba cuenta de algo que lo había dejado en shock y ahora que empezó a emocionarse ligeramente con la idea, recordaba los supuestos gustos de Harry.
–Te queda bien el negro Draco.
Sonrió, no sabía ni quién lo dijo, pero le gustaba recibir cumplidos.
Se demoró más de lo que planeó, primero pensó solo en dar una vuelta por el salón buscando algo interesante, pero luego le apeteció un cigarro, pésimo hábito, lo sabía, pero no le importaba.
Entonces se tomó el tiempo para ir hasta Slytherin, confirmó que Thuban estaba dormido y se fumó el cigarro en el patio empedrado gastando muchos minutos aunque hiciera frío. Luego al volver al gran salón también perdió tiempo hablando con Goyle y caminó alrededor observando los extraños disfraces.
–Desapareciste –le dijo Harry cuando volvió y añadió en una clara queja– Pensé que ya no volverías.
–Salí a fumar y me entretuve conversando por allá.
–Fumas demasiado.
–¿Te importa?
–A tí es al que debería importarte, no a mí –contestó Harry y se terminó la bebida de su vaso– Está horrible esto.
–¿Y por qué sigues bebiendo?
–Estoy aburrido, todos están bailando...
–¿Y nadie te invitó a tí? –se burló Draco para molestarlo.
–¿Quién no quisiera bailar conmigo? –presumió Harry– A mí es al que no le interesa bailar.
–Y yo que pensaba invitarte.
Harry rodó los ojos –Si claro –dijo sarcástico y vio alrededor– ¿Ves a Blaise? Necesito otro.
Draco señaló hacia la esquina –Por allá está. Tráeme también un vaso si vas.
–No soy tu elfo doméstico –contestó Harry de mala gana.
–¿Por qué estás más enojón de lo normal? –preguntó– ¿Es porque Gigi ya consiguió una novia y tu cita de hoy no te hace caso?
–Se llama Ginny y no repitas lo mismo que los demás, me molesta tener que estar aclarando que no tengo sentimientos hacia alguien más.
–Yo solo hacía una simple pregunta.
Harry meneó la cabeza, la banda detrás de ellos empezó a sonar más fuerte y Draco se dió cuenta que ya no había estudiantes de años menores. –¿No vino Teddy?
–Aunque se sentía un poco mal vino a escucharme cantar. Si no hubieras desaparecido por una hora lo hubieras visto, vino vestido de prisionero.
–No me fuí tanto tiempo.
Harry se encogió de hombros, lucía enojado aunque estuviera comiendo los bocadillos de chocolate de la mesa –No dejan que los años menores se queden hasta tan tarde.
Draco asintió –¿Y todo esto a que hora acaba?
–Dentro de media hora quizá –contestó Harry y tomó una gelatina de la mesa.
–¿Eso no es muy dulce? Con todo el alcohol que estás tomando te va a doler la cabeza.
–Con todo el alcohol que estás tomando... –lo remedó Harry.
Draco ladeó la cabeza –Cambia esa actitud. ¿Por qué estás de malas?
–Estoy aburrido.
–¿Y por qué dejaste el grupo? ¿Te cansaste de escuchar halagos?
–No exageres y solo tomaba un respiro.
–¿Y tu guitarra?
–Junto al escenario, antes de irnos tengo que recogerla –recordó Harry y vió alrededor.
Draco no despegó la mirada de él. He perdido la cabeza, no me puede parecer atractivo porque de pronto cantó una canción, se dijo así mismo.
Pero siendo objetivos, es atractivo, no me puedo sentir culpable o creer un loco por simplemente apreciar lo bien que se ve.
Salió de sus pensamientos sorprendido al encontrarse con sus ojos verdes viéndolo directamente.
–¿Iras a la otra fiesta?
–¿Tú que me recomiendas? ¿Debería ir?
–Va a ser más divertido que esto.
–Aquí hay una banda.
–Pero también hay profesores vigilándonos. No me siento cómodo teniendo a Snape viendo directamente aquí.
–¿Nos está viendo?
–Seguro piensa que soy una mala influencia para tí.
–¿Y lo eres?
–Tanto como tú lo eres para mí.
Draco sonrió –Sabes, podríamos convertirnos en magos tenebrosos y aterrorizar a todos.
Harry le devolvió la sonrisa, iba a hablar, pero los interrumpió un grupo de Ravenclaw y a ellos se unieron parte del grupo de Slytherin, todos hablando ya de la otra fiesta.
El se hizo a un lado y se entretuvo hablando con dos chicos de Hufflepuff, Hen y Ernie los conocía desde que lo invitaron a los invernaderos y llevaban Aritmancia juntos.
Perdió de vista a Harry luego de eso y cuando la banda terminó de tocar y todos empezaban a dejar el gran salón logró verlo a lo lejos, desistió de la idea de acercarse al darse cuenta que iba con Granger y otros gryffindors.
Esto debe ser lo mejor, debería alejarme un poco pensó al darse cuenta de las ganas que tenía de ir donde él.
No era la primera vez que pensaba que debería alejarse de Harry, pero si era la primera vez que se daba cuenta de lo serio que debería ser con ello. Nunca había sentido un gusto así de fuerte, al principio no quiso ponerle un nombre, ayer incluso cuando se quedaron hasta tarde en el bosque prohibido lo pensó solamente como una buena amistad.
Y ahora de pronto todo tomó otro sentido en su mente, debo estar volviéndome loco, pensó todas las veces que no pudo evitar buscarlo con la mirada y sabía que si no paraba con eso después ya no habría forma de sacárselo de la mente.
–¿Por qué parece que quisieras matar a Harry? –le preguntó Blaise en un punto esa noche. Ya era tarde, no entendía cómo pasó el tiempo tan rápido, pero él no había hecho nada más que beber, conversar con todos los que le hablaban y espiar a Harry, que para esa hora parecía demasiado borracho.
–Estoy jodido –no pudo evitar responder.
–No me digas que ya se te subió el alcohol a la cabeza como a Hazza.
–Lo decía en otro sentido, no soy un débil como Potter –dijo y pensó Soy peor porque he caído por él.
–Harry no suele beber tanto –le comentó Blaise– Pero hoy se emocionó demasiado.
Draco volvió a verlo y abrió la boca al ver que estuvo a punto de hacer caer su vaso, pero aún así dió una perfecta vuelta y luego empezó a saltar junto con Theo y unos Gryffindors gritando la canción que sonaba.
–¿Podrías vigilarlo un poco? No vaya a ser que le saque un ojo a alguien con esos cuernos.
–No soy su niñero.
–Solo dale un par de miradas. Volveré en un rato.
–¿Dónde vas?
–¿Quieres saber?
–No gracias –contestó al ver a Weasley detrás.
Después de eso volvió al grupo con los Hufflepuffs, aunque ahora ya era una mezcla de casas.
¡Malfoy volvió!
Ya nadie estaba cuerdo allí y ciertamente toda esa vibra despreocupada de todos divirtiéndose al máximo le gustaba. Aún así, lo que destruía todo ello era recordar que Harry en ningún momento se acercó donde él, todo mundo lo hizo, hasta Gryffindors que ni conocía estaban a su lado divirtiéndose, hablándole y bromeando, pero Harry siempre estaba en un grupo distinto y él se rehusaba a perseguirlo.
–Si no quieres responder con la verdad, bebes 4 vasos.
Sonrió y aceptó. Tracey a su lado empezó a llenar los vasos con whisky de fuego y Hen que era el que iba a hacer la pregunta se llevó una mano a la barbilla pensativo.
–Comencemos con algo simple, después de todos estos meses aquí ¿Quién de todo Hogwarts te parece más atractiva y quien más atractivo?
Preguntas tontas pensó viendo hacia los vasos sobre la mesa redonda, pero no quería emborracharse demasiado y eso era una gran dosis de alcohol.
–Mejor dinos tu top 5 de Hogwarts.
–¿Puedo ponerme a mí en primer lugar?
Todos se rieron, Draco se dió cuenta de reojo que Harry se estaba acercando. No tenía un top 5 de las personas más atractivas de Hogwarts y si es que tuviera uno, estúpidamente lo pondría al principio, pero no pensaba inflar su ego.
–No se sientan ofendidos por este top, cada uno tiene gustos distintos. Así que pongo en número 5 a... Jace Fawley –señaló porque llegó junto con Harry– En número 4 va Tracey Davis, en tercer lugar... Pansy Parkinson.
–¿Cómo te atreves a ponerme hasta tercer lugar?
Se rió al escucharla y siguió –En segundo lugar... pongo a Blaise Zabini y en primero... –no vió en ningún momento a Harry ¿Se estaba vengando porque lo ignoró desde que llegaron a la sala de menesteres? Sí, pero tampoco quería verlo porque quizá todo el alcohol que había tomado lo podía hacer decir la verdad.
No tenía ni idea de a quién mencionar, pero la respuesta fue clara al levantar la mirada –En primer lugar pongo al capitán de... Hufflepuff. Hen Madley.
Recibió una gran sonrisa halagada de Hen y luego bebieron juntos mientras escuchaba algunas quejas.
–¿Puedo dar yo también mi top 5? –escuchó a Harry preguntar.
–No, porque seguro escogerías Harry, Harry, Harry, Harry, Harry –lo molestó de inmediato Pansy.
–Que no se te suba el ego porque Malfoy te puso en tercer lugar.
–¿Dime cuánto te duele que no te puso ni en quinto lugar?
–No me interesa ni un poquito –contestó Harry y llenó su vaso.
Draco sonrió divertido, le dió una mirada y Harry al instante lo ignoró.
El juego siguió, pensó que Harry se quedaría allí, pero después de una ronda en la que decidió beber en vez de aceptar decir una verdad, desapareció.
Draco bebió también en la siguiente ronda y el juego terminó en la tercera porque todos se pusieron a bailar.
–¿Buscas a alguien?
–No –contestó respondiéndole a Hen, había notado todas las miradas que le había dado desde que lo mencionó en primer lugar y podía ser tan divertido jugar un poco, aunque le era imposible sacarse de la cabeza a Potter.
–¿Bailamos?
La mayoría estaba amontonado en el centro del salón bailando, ahora solo había una luz verde alumbrando el lugar ya parecía una verdadera fiesta sin control.
–Vamos –aceptó la propuesta de Hen. Se terminó el whisky de fuego que quedaba en su vaso, lo dejó en la mesita y caminó seguido de él.
No tenía ni idea de que estaban bailando, pero de pronto estaba en medio de todos saltando porque el coro de la canción lo ameritaba y cuando la canción cambió hubiera sido el momento perfecto para coquetear si es que quisiera hacerlo.
–¿Hogwarts es mejor que Durmstrang en fiestas o al revés?
–Te lo digo cuando termine la fiesta –contestó. Hubiera sido un poco malo si le decía, montan fiestas impresionantes, pero no me gusta nada de esta.
–Puedo hacer que te decidas antes.
Draco sonrió, era interesante el optimismo de los Hufflepuff, pero él no quería ello, si estaría tomando veritaserum diría que esa fiesta solo le encantaría si Harry estuviera a su lado dándole toda su atención y no al revés como esa noche estaba pasando. Porque mientras estaba conversando con Hen, miró disimuladamente hacia un costado, luego hacia el otro buscándolo y esta vez al encontrarlo, no pudo despegar la mirada.
La mayoría vió también hacia allí, porque Harry y Theo estaban bailando sin control encima de la mesa de un costado, las bebidas que estaban allí se cayeron al piso, todos empezaron a animarlos.
Draco caminó hacia allí, se quedó demasiado tonto intentando procesar lo que veía y solo reaccionó cuando notó a Harry a punto de caerse de la mesa, pero siendo jalado por Theo.
–¿Pero qué han hecho con Hazza? –preguntó Blaise divertido y gritó la canción que sonaba.
Draco pensó en acercarse más, parecía que Harry iba a caerse de la mesa y a la vez no –Puede caerse en cualquier momento.
–Sí y hay todo un círculo de personas que lo van a sostener.
–Recuerda que tiene cuernos.
Blaise abrió la boca –Va a matar a alguien. Theo también, aunque sus ramas son más suaves ¿No?
Draco asintió de acuerdo y se dió cuenta que Hen llegó a su lado, pero se puso a conversar con Daphne, lo cual era un alivio porque él no podía despegar la mirada de Harry, que levantaba los brazos moviéndose, tenía una gran sonrisa en el rostro y seguía el exacto ritmo de la canción.
Nunca lo había visto así.
Nunca pensó verlo así, se veía tan sensual, tan masculino y él solo quería...
–Los voy a hacer bajar –habló Blaise a su lado– Llévate a Harry y quítale ese hechizo de los cuernos. Si está muy ebrio mándalo a dormir.
–¿Por qué tengo que hacerlo yo? –preguntó en una queja aunque claramente quería hacerlo.
–Porque de tí sacó el hechizo y yo tengo que encargarme de Theo.
–Me debes un favor, estás cortando mi diversión.
–Como si no quisieras encargarte de Harry –contestó Blaise con una sonrisa.
Draco no pudo negarlo y tampoco pensó en ignorar el pedido, caminó hasta un costado de la mesa evadiendo personas, la canción cambió por rock más pesado, los intentos de Blaise por bajarlos parecían imposibles hasta que Theo se cayó, fue una caída divertida porque lo sostuvieron y las ramas como eran de goma no le hicieron daño a nadie.
Por fortuna Harry pensó y en vez de lanzarse le hizo caso a Blaise y se sostuvo de él para bajar.
Draco dió unos pasos hasta allí, se metió en medio, tomó del brazo a Harry y caminó hasta la esquina del salón. Harry lo siguió obviamente sin entender nada, se notaba lo borracho que estaba porque cuando se detuvieron casi se cayó hacia un lado.
–O dejas de beber o dejas esta fiesta –le dijo sosteniéndolo de ambos brazos.
–Maaaaaaaalfoy –contestó Harry riendo.
–Lo digo en serio, mira, no puedes ni quedarte en pie.
–No lo estoy taaaaanto –siguió diciendo Harry y miró hacia un lado.
–Si quieres volver a la fiesta o a seguir bailando sobre mesas, déjame quitarte los cuernos –dijo acercándose para que lo escuchara y se sorprendió porque Harry giró la cabeza de vuelta y le sonrió dándole una mirada brillante.
–Vámonos.
–Sería más cuerdo, teniendo en cuenta como estás –contestó y pasó saliva, de pronto se sentía nervioso al tener los grandes ojos de Harry clavados en él.
–Pero soy... anfitrión –dijo Harry acercándose incluso más– No puedo... Nooo puedo irme.
Draco se aclaró la garganta, apenas podía escucharlo por el volumen de la música, quizá era una excusa para ver hacia sus labios y quizá recién se daba cuenta, pero él también había bebido harto.
–Ya aceptaste irte, es hora de irnos.
–No lo sé.
Dejó de sostenerlo de los brazos y Harry se balanceó hacia un lado, se rió de ello y pensó que definitivamente tenía que sacarlo de allí porque en cualquier momento se caería.
Está demasiado ebrio, puede ocurrir un accidente era su excusa para ocultar su yo egoísta que no quería que nadie más viera o hablara con Harry.
–¿Por qué... por qué salimos?
–Menos quejas e intenta caminar derecho.
–Eres insoportable Malfoy –se quejó Harry y volteó casi cayéndose– Mi guitarra, nos olvidamos de ella.
–Aquí está –levantó la mano izquierda, por supuesto que había pensado en la guitarra antes de salir.
–Oh
–De nada por la ayuda –contestó y pasó un brazo por sus hombros para ayudarlo a caminar más recto.
Harry se quedó en silencio hasta que llegaron al tercer piso –Seguro Blaise te convenció... para que me saques –dijo de pronto.
Draco lo hizo girar a la derecha por el siguiente pasillo –Suenas muy cuerdo para lo borracho que parecías estar allá dentro.
–El frío del castillo ayudó, deberíamos volver.
–No vamos a volver.
–Eres malo conmigo –se quejó Harry.
–No seas un exagerado –contestó Draco y señaló las escaleras– Baja con cuidado.
–No necesito ayuda para bajar.
–En las anteriores escaleras casi te caes y eso que te estaba sosteniendo.
Harry hizo un puchero y bajó de mala gana –Eres malo conmigo –volvió a decir cuando terminaron las escaleras.
–¿Escuchas lo que dices? Porque con la única persona que soy bueno es... –dejó eso al aire sin querer terminar de decirlo.
–Me ignoraste.
–¿Yo? –preguntó y tuvo que sostenerlo con más fuerza porque casi se cayó– Mira por donde caminas.
–Cállate, estoy caminando bien.
–Háblame bonito, yo soy el que se toma el trabajo de acompañarte y llevar tu guitarra.
–Me molesta.
–¿Qué te molesta? ¿Yo te molesto? –preguntó divertido.
–Sí, tú, todo.
–Hace minutos estabas tan feliz, ¿Eres bipolar y recién me entero?
–Es porque... recién me acordé –contestó Harry y lo empujó hacia un lado– Puedo caminar solo.
Draco lo dejó hacerlo, no parecía que fuera a caerse, pero estaba preparado para sostenerlo –¿También bajarás las escaleras solo? –preguntó cuando llegaron allí.
–¿Por qué me ignoraste toda la noche? –preguntó Harry en vez de responder.
–Tú eres el que me ignoró, estabas demasiado ocupado divirtiéndote y bebiendo.
–No es cierto –contestó Harry y se sostuvo de la baranda para bajar– Y... apenas y me divertí.
Draco lo tomó del brazo –A mí me pareció totalmente lo contrario –dijo y antes que Harry se queje añadió– Tenemos que bajar rápido, aunque le hayas dado chocolates para dormir a Filch, aún podemos encontrarnos con un profesor.
Harry se quedó en silencio y le hizo caso, no les tomó mucho más tiempo llegar a Slytherin y cuando estuvieron en los dormitorios Harry fue el primero en entrar.
Draco lanzó un hechizo prendiendo el candelabro de la esquina para que se ilumine algo la habitación porque la luz del lago negro no era suficiente.
–Creo que hemos dado muchas vueltas, siento que todo se mueve –dijo Harry quedándose de pie en medio.
Draco dejó la guitarra colgada en su sitio usual de siempre y luego caminó donde él –Si vas a vomitar.
–No tengo ganas de vomitar.
–Entonces ve a dormir.
–No quiero –contestó Harry y suspiró.
–¿Por qué dices que no te divertiste? Yo te vi demasiado feliz –le dijo queriendo retomar la charla anterior.
Harry hizo una mueca.
–Todos preguntaron por Ginny. Piensan que estoy sufriendo porque ella encontró novia y yo no. Pero yo estoy feliz por ella.
–Creo que eso lo dijiste antes en el gran salón –recordó Draco y Harry frunció el ceño como si acaba de recordar algo.
–Llegaste tarde, te esperamos para las fotos.
–¿No conseguiste una cita específicamente para esas fotos?
–Sí, mis fotos con Mione salieron geniales. Pero quería una foto con todos mis amigos.
–Recuerdo que alguna vez dijiste que no me considerabas un amigo.
–Te llevé a ver un ritual de arañas, Malfoy. Al menos ahora somos amigos ¿No?
–Supongo –contestó Draco.
Harry se cruzó de brazos –Desapareciste de la fiesta de Hogwarts y luego en la otra me ignoraste. Cuando estamos solo los dos es divertido, no entiendo por qué me ignoras si hay más personas.
–Si te hubieras acercado a mí no te hubiera ignorado.
Harry se rió –Estabas muy ocupado coqueteando con todo mundo, no quería cortarte ese rollo. Aunque me hubiera gustado que reserves algo de tiempo para tus amigos, creo que ni con Blaise te vi conversar... solo estabas ocupado con Hufflepuffs.
Draco se encogió de hombros, por unos segundos le pareció ver a Harry celoso, pero de inmediato lo dudo.
–Eso de poner a Hen en primer lugar fue una jugada perfecta. Poner al mejor amigo en segundo lugar y a Pansy en tercero también fue perfecto. Me hubiera gustado estar en cuarto, pero que importa.
–¿No te importa?
–Son tus gustos Malfoy, en muchas otras listas soy primero así que no importa.
–Pero si te importa que te haya ignorado.
–Por supuesto, ni siquiera hemos bebido juntos –exclamó Harry.
–Es porque tú bebiste por los dos.
Harry rodó los ojos –Vuelve a la fiesta, el Hufflepuff debe estar esperándote. Supongo que debe ser una persona interesante, Teddy también habla mucho de él, dice que lo admira ¿Puedes creerlo?
–¿Así?
–Sí, deberías irte.
Draco contuvo su sonrisa –¿No dices que me extrañaste? Me quedaré contigo, quizá te lea un cuento de hadas para dormir –dijo y él le devolvió una mala mirada.
–¿Dónde está mi guitarra? ¿No estabas trayendo mi guitarra?
–Cuando entré la dejé en su sitio. ¿No te acuerdas? Pensé que ya no estabas tan ebrio –se burló Draco.
Harry volteó confirmando que estaba colgada en la pared –¿No te gustó cómo canté? –preguntó volteando a verlo– Pensé que te sorprenderías o algo así.
–Pensé que no te importaría mi opinión. Estás muy seguro con tu talento musical ¿No? ¿Qué tiene que ver mi opinión?
–No hagas eso –se quejó Harry.
–¿Hacer qué? –preguntó dando avanzando un paso que Harry retrocedió.
–Responder mis preguntas con preguntas –Dime si realmente te gustó.
–¿Tocarías de nuevo? Creo que no te escuché muy bien allá.
–¿Lo pides en serio?
–Sí –contestó Draco y sintió que su confianza de pronto se iba. No quería escucharlo cantar, antes ya había tenido una crisis por ello. ¿Cuán obvio sería si ahora lo tenía cerca cantando?
–Quítame los cuernos.
Subió la mirada observando sus cuernos, luego apuntó a ellos con su varita y lanzó el hechizo.
Harry sonrió –Me hiciste caso a la primera.
Draco se dió cuenta de ello, ya estaba poniéndose demasiado tonto así que se aclaró la garganta y fué a sentarse a su cama. No se había dado cuenta de ello, pero Thuban estaba allí en medio, durmiendo en vez de estar en su jaula.
–Debiste disfrazar también a Thuban, no me hiciste caso.
–Odia que le pongan ropa encima, sólo lo hubiera estresado –contestó y vió a Harry tomar la guitarra. ¿Realmente le haría caso y cantaría de nuevo? ¿Por qué lo haría?
–Si me equivoco o algo, es por todo lo que bebí.
Asintió, quería decirle, No cantes para mí, pero a la vez quería pedirle que cante mil canciones más.
–Sabes… en realidad me gusta cantar. Pero no me gusta a veces cuando me comparan con mi papá así que no lo hago mucho.
Draco lo vió sentarse a su lado en su cama y giró hacia él –Tu papá es el famoso, ¿Cómo no te van a comparar con él?
–Lo sé –contestó Harry y tocó un acorde.
Él recordó que no había comparado a Harry con nadie, cuando lo escuchó solo podía pensar en él y eso volvió a ocurrir en ese momento.
Alabama, Arkansas, I do love my Ma' and Pa'
Not the way that I do love you
Well, holy moly, me oh my, you're the apple of my eye
I've never loved one like you
Man, oh, man, you're my best friend, I scream it to the nothingness
There ain't nothing that I need
Su voz sonaba ligeramente más ronca, le gustaba, le gustaba tanto y se sentía tan idiota por ello.
–Creo que me salió incluso mejor.
–El alcohol extra ayudó.
–¿Qué opinas?
¿Cómo podía ser sincero pero no revelar su vergonzosa verdad? –Deberías cantar otra canción.
Harry sonrió –McGonagall me pidió que cante dos canciones o tres… soy bueno ocultando lo nervioso que me pone cometer un error delante de todos, pero aún así al final solo canté una.
–¿Cuales otras pensabas cantar?
–2 de The Marauders –contestó Harry y sin previo aviso empezó a tocar la guitarra. Draco se concentró en su expresión, no quería poner una cara embobada, tampoco una cara enojada, no sabía cómo verlo.
Stop making the eyes at me
(Deja de lanzarme miradas)
I'll stop making the eyes at you
(Y yo dejaré de hacerlo)
What it is that surprises me
(Lo que realmente me sorprende)
Is that I don't really want you to
(Es que no quiero dejar de hacerlo)
And your shoulders are frozen (cold as the night)
(Y tus hombros están congelados) (Fríos como la noche)
Oh, but you're an explosion (you're dynamite)
(Oh, eres una explosión) (Eres como dinamita)
Your name isn't Rio, but I don't care for sand
(Tu nombre no es Río, pero no me importa la arena)
Nunca se había sentido tan estúpido y nunca se había insultado así mismo tantas veces.
I wish you'd stop ignoring me
(Desearía que dejaras de ignorarme)
Because you're sending me to despair
(Porque me estás enviando a la desesperación)
Without a sound, yeah, you're calling me
(Sin decir nada me estás llamando)
And I don't think it's very fair
(Y no creo que eso sea justo)
Harry ni siquiera le estaba dedicando la canción y aún así él solo podía buscar las coincidencias.
No debí beber nada, el alcohol solo lo hace peor.
–Pensé en cantar otras canciones más románticas también, pero no le pondría el sentimiento debido, necesitaría estar realmente enamorado.
–¿Entonces no le dedicas esas canciones a nadie?
–¿A quién podría dedicárselas? A este punto me he dado cuenta que quizá mi vida de romances intensos sea después de Hogwarts.
–O quizá sea aún estando en Hogwarts.
–¿Con quién? –preguntó Harry divertido y se puso de pie, Draco quiso detenerlo, no podía simplemente cantar solo dos canciones y dejarlo así– Aún siento que todo me da un poco de vueltas… ¿Tienes agua?
Draco sacó de su cajón una botella y se la pasó. ¿Qué podría hacer? ¿Pedirle que cantara más canciones? ¿Coquetearle a Harry? ¿Intentar algo? Obviamente no era el momento y le asustaba pensar que quizá nunca podría hacerlo.
–No me dijiste.
–¿Qué?
–Si te gusta como canto.
Draco vió hacia la guitarra puesta en la pared, luego a Harry ahora sentado frente a él y ya no a su lado como le hubiera gustado, no quería decir la verdad, pero su mirada expectante le revolvió el estómago –Me gusta escucharte cantar, eres bueno Harry.
Recibió una mirada sorprendida y una gran sonrisa –¿Ves que no es difícil dar cumplidos?
–Lo difícil es que no se te suba el ego.
–Muy tarde –contestó Harry y se puso de pie, tres pasos después estaba frente a él y de pronto se inclinó dándole un abrazo.
Draco se quedó inmovil, no entendía qué estaba pasando.
–Gracias por preocuparte y traerme –dijo Harry y se separó contento, luego volvió a su cama y se sentó.
Draco pensó en extremos, ¿Quizá aún no era muy tarde como para cambiarse a Beauxbatons? se preguntó y detuvo a Thuban que saltó de la cama obviamente para ir hacia la de Harry.
–Realmente si quieres irte puedes hacerlo, prometí que la fiesta sería increíble, aún tienes oportunidad.
Negó al escucharlo –Me debes una buena fiesta, será para la siguiente.
–¿Que lo haría una fiesta perfecta? Dímelo para añadirlo a la siguiente.
–¿Añadirías lo que sea que te pida?
–Si es que no desapareces ni me ignoras, sí.
Pasó saliva encontrándose con su mirada atenta, podía admitir tantas cosas, pero no lo haría –No sé que pedir, añade algo que tú creas que me guste.
–¿Cómo se supone que voy a adivinar eso?
–¿Que quisieras tú?
Harry echó la cabeza hacia atrás pensativo –Atención definitivamente y más emoción, quizá un juego con veritaserum, así no tendrías la oportunidad de mentir dando tu top de Hogwarts.
–¿Porque no apareciste allí crees que mentí? Pensé que no te importaba eso.
–No es que me importe, solo... mencionaba que hubiera sido diferente con veritaserum.
–¿Y tú a quien pondrías en primer lugar? –preguntó y repitió– Si tuvieras que elegir a la persona que más atractiva o atractivo te parece ¿A quién pondrías?
Harry solo se tomó 3 segundos sin quitar la mirada de él –A tí –respondió y se puso de pie– Lamentablemente...
Sintió que su corazón latió ridículamente rápido y por primera vez en su vida no supo como reaccionar, podría cuestionar ese lamentablemente que añadió, podría preguntar que significaba que lo diga tan directo, podría reirse porque quizá solo fué una broma, pero no hizo nada de ello y solo se quedó allí inmovil viendo ahora sus cortinas cerradas y deteniendo a Thuban que otra vez intentó ir hacia su cama.
Chapter 10: No quiero que me guste
Chapter Text
–¿Recuerdas cuando teníamos 5 años y… –dijo Draco y no pudo evitar un bostezo.
–No recuerdo ni lo que hice el año pasado, no prometo nada –contestó Harry e hizo una mueca al ver el grupo de Hufflepuffs que se acercaba.
–¿Por qué haces muecas?
–Parece que tus nuevos amigos te están buscando –señaló y tomó su mochila.
–¿Celoso? –preguntó Draco dándole una sonrisa.
–Ya quisieras –contestó y dijo parándose– Teddy me dijo que estaría por el árbol grande, quiero hablar con él. Nos vemos más tarde
–Está bien –contestó Draco quedándose allí– Dale mis saludos.
Harry avanzó por el camino de piedra, puso una sonrisa y saludó moviendo la mano a los 3 Hufflepuffs, no quería llevarse mal con ellos, sobre todo teniendo en cuenta que Teddy estaba en esa casa.
–Harryyyyyy.
–Hola Teddy –contestó sentándose a su lado– ¿Cómo estás?
–La luna no me tenía de tan buen humor, pero ya estoy feliz como siempre.
Harry asintió contento y vió hacia todos los papeles que llevaba –¿De dónde conseguiste eso?
–¿Sabías que más antes Hogwarts tenía su propio periódico?
–Alguna vez lo escuché –contestó y tomó uno de los recortes donde el titular decía Sirius Black: Rostro y golpeador estrella del equipo de Quidditch.
–Como saben que Sirius Black es mi papá me dieron todas las portadas donde aparece. Se las voy a dar como regalo en este álbum. También tengo las de papá Moony, pero esas las guardaré para cuando sea su cumpleaños.
–Es un lindo regalo.
–Sí, el capitán de Hufflepuff las consiguió para mí.
–¿Así? Que amable de su parte. Hen suena muy genial… –contestó intentando no sonar harto de que Hen últimamente siempre apareciera en todo lado.
–¿Le compraste un regalo a mi papá?
–Buscaré hoy algo, en un rato iré a Hogsmeade ¿Alguna idea?
–No lo sé, pero tiene que ser algo muy bueno para que tengas suerte y te regale su motocicleta.
–Creo que ya es un hecho que me dará la motocicleta ¿No?
–Con un buen regalo ahora quizá te la da para navidad.
Harry asintió interesado –Buscaré algo bueno –le dijo y un momento después de ayudarlo con los recortes preguntó– ¿Cómo te va en las clases?
–En herbología, transformaciones y encantamientos me va perfecto, en los demás me va bien, solo historia cada vez me parece más aburrido.
–Nunca deja de ser aburrido –contestó y saludó a Dean y Seamus que pasaron por allí– ¿Y pociones? ¿Todo sigue bien en pociones?
–Con lo que me enseñó papá, creo que puedo pasar muy bien el curso. Hasta ahora las dos notas que me puso fueron buenas.
–¿Pero Snape no te está molestando?
–Para nada.
–Si es que dice algo sobre tí o te pone una nota injusta tienes que decírmelo.
Teddy asintió –Lo haré. Pa Moony también me dijo que les avise cualquier cosa –contestó y preguntó– Pero sigo sin entender porque supuestamente me odiaría tanto.
–Eres hijo de dos personas con los que peleó bastante en Hogwarts. No sé exactamente que tantos dramas tuvieron, mi papá me admitió alguna vez que hablamos de esto... que ellos hicieron cosas que no debían, se burlaron y lo molestaron, pero Snape también les hizo la vida imposible.
–Escuché que pertenece a una secta.
–¿Así?
–Una amiga dice que su tío lo conoce, van a reuniones donde hablan mal de muggles y cosas así.
–Exactamente es de esos –confirmó Harry pensativo– Es un mestizo, me sorprende que lo acepten en esas reuniones... y me sorprende que no te esté molestando, con lo malo que es.
–No le doy razones, soy callado en clases y sigo todos los pasos. También escuché que mi padrino Reg lo amenazó bien feo, así que eso debió ayudar.
Harry sonrió –Definitivamente, aunque conmigo no ayudó mucho.
–Es porque a tí te gusta pelear con el profesor Snape y no se lo cuentas a tus papás.
–Admito que tienes razón.
Teddy meneó la cabeza y cerró su álbum con cuidado –Les pediré a los elfos de las cocinas que preparen una torta para papá. Dijo que su visita sería rápida, pero nos puede dar tiempo para la torta ¿No?
–Sí. Y los elfos estarán encantados, adoran a Sirius.
–Bien, la pediré de chocolate.
–¿A Sirius no le gusta más la vainilla?
–Sí, tortas aburridas. Pero adora ver a papá feliz y a mi también me gusta mucho el chocolate.
Harry sonrió –De chocolate entonces será.
Teddy asintió y preguntó –¿No habrá forma de escaparnos hoy? Me encantaría ir al concierto.
–A mí también me gustaría, pero no podemos.
–Se supone que tú eres el Slytherin que hace maldades, deberías tener ya un plan para escapar.
–Lo siento, no puedo ser mala influencia para tí. Todos ya me advirtieron.
–Pero realmente quiero ir, este concierto será icónico. Hace mucho que los muggles no los ven, sus fans deben estar locos.
Harry asintió tampoco quería perdérselo, pero no debería sugerir algo más –En vacaciones también tendrán un gran concierto, a ese iremos –dijo animándolo.
Teddy sonrió y se puso a recoger todos los pequeños papeles que quedaron.
–Draco te manda saludos.
–Para ser un Malfoy es genial ¿No?
–Teddy con prejuicios ¿Quién lo diría?
–Solo repetí lo que le escuché decir a mi papá. En la luna mencionó muchas cosas de los Malfoy.
–Son unos arrogantes prejuiciosos –le confirmó Harry.
–¿Draco no es tu amigo?
–Sí y nos llevamos misteriosamente bien, pero eso no quita que sea un arrogante prejuicioso.
–Draco no parece así.
–No, pero si lo observas a detalle te das cuenta que también lo es.
–Lo dudo.
–Nunca lo he visto hablar con un nacido de muggles ¿Coincidencia?
–Pero todos los Sly son sangre pura.
–Tiene amigos en otras casas y aún así.
Teddy meneó la cabeza –Igual me cae bien, nunca lo he visto lanzar hechizos o amenazar en los pasillos. Mis amigos dicen que da miedo, pero solo es porque pone cara seria.
–¿A quién has visto amenazando en los pasillos? ¿Algún Sly ha intentado maldecirte?
–No, ninguno. Pero ayer le hablaron feo a un grupo de Gryffindor.
–Ah eso es común. Mientras no los crucien…
Teddy lo vió horrorizado.
–Aquí solo importas tú y por favor avísame cualquier cosa que te pase. Incluso si un Sly te mira feo, yo me encargo.
–¿Gracias?
–De nada –contestó Harry y lo ayudó a terminar de limpiar todo.
Cuando terminaron, guardaron todas sus cosas y se dirigieron al comedor, Teddy le contó un poco más de sus amigos y se quejó un buen rato porque a los de primero aún no los dejaban salir a Hogsmeade.
Harry estuvo tan tentado de revelarle la existencia del mapa o de algún pasillo secreto. Pero Teddy estaba en primero y lucía como un niño de primero, lo iba a meter en grandes problemas si alguien se enteraba y en Hogwarts eran tan dramáticos si se daban cuenta que un estudiante se escapó.
Por eso no dijo nada y se despidió de Teddy que rápido fue donde sus amigos que ya estaban sentados esperándolo en el comedor.
Él se dirigió a la mesa de Slytherin, donde prácticamente no había nadie porque aún era temprano, el sitio a lado de Draco estaba vacío, él siempre se sentaba al frente, pero ahora pensó que quizá podría hacer un cambio e ir a su lado.
–¿Cómo te fue con los hufflepuffs? ¿Ya te invitaron a sus reuniones ilegales otra vez?
–Sí, mañana tienen una muy prometedora.
–No deberías ir.
–¿Y por qué no?
–De por sí ya fumas demasiados cigarrillos ¿Y ahora también vas a ir a fumar quien sabe que plantas con los Hufflepuff? Deberías cuidar tu salud, no vas a vivir para siempre.
–Awww, gracias por el consejo.
–Lo digo en serio.
–De todas formas no pensaba ir.
–¿No irás?
–Estoy ocupado, tengo bastantes libros que revisar, no quiero perder el tiempo.
–Pero si vendrás a Hogsmeade hoy ¿No?
–¿Por qué iría a Hogsmeade?
–Porque hoy se puede salir, vamos un rato.
–¿Me estás invitando a una cita o algo así? –preguntó Draco divertido.
–Necesito conseguir un regalo para mi padrino, vas a ayudarme a conseguir algo interesante.
–Podrías conseguir el regalo tú solo.
–Entonces no me acompañes –dijo frunciendo el ceño porque no pensaba rogar.
Draco sonrió –Ya enojón, si voy a ir contigo.
–Draco.
–¿Mmmm?
–¿Te he dicho alguna vez lo estresante que eres?
Él soltó una carcajada y puso una mano en su hombro –No en realidad. No me das muchos cumplidos.
–Eres estresante –contestó serio, pero se rió por la fingida expresión de dolor que puso Draco.
–¿Nos hemos cambiado de sitios ahora? –preguntó Theo sentándose al frente, ambos voltearon a verlo.
–Así parece. Potter me está persiguiendo.
–¿Persiguiéndote? Esto solo es por conveniencia –se quejó y le preguntó a Theo– ¿Siempre no irás a Hogsmeade?
–No podré, tengo una cita.
–¿Con quién?
–Ni idea. Solo sé que tengo que ir bien vestido y lindo, será una especie de cita a ciegas.
–¿Y simplemente irás? ¿Sin saber con quién es? –preguntó Draco.
–Sí, seguro va a ser divertido –contestó Theo feliz– Si ustedes quieren que les arme citas pueden avisarme.
Harry de inmediato negó –No gracias, estoy perfectamente bien así. Pero seguro Draco quiere una ¿No?
–Lo podría pensar dependiendo de la persona –contestó Draco y se sirvió agua– ¿Seguro que no quieres una cita Potter? Nos podría ir muy bien.
Rodó los ojos al escucharlo –Por supuesto que quiero –contestó con sarcasmo y se puso a comer.
Theo delante de ellos los miró por un largo rato, parecía que iba a decir algo, pero al final no lo hizo.
–¿A qué hora se supone que iremos a Hogsmeade? –le preguntó Draco rato después cuando salieron del comedor.
–¿Dentro de 1 hora? ¿Hora y media? No creo que me tome mucho tiempo elegir un regalo.
–Que sea dentro de 2. Tengo que hacer algunas cosas ahora.
–¿Qué cosas?
–Tengo una clase de pociones.
–¿Snape te está dando clases particulares?
–Si quieres le digo que te añada –se burló Draco.
–Ni loco –contestó y volteó en otra dirección en el siguiente pasillo.
Fué directo a los dormitorios, ya tenía suficiente con las clases regulares, aunque hubiera sido divertido ver la cara de Snape si lo veía allí y le pedía clases particulares.
Se encontró de salida a Blaise cuando fué a entrar a la habitación.
–Reservé para Ron el único gran restaurante que encuentras en Hogsmeade –le comentó Blaise y preguntó– ¿Saldrás hoy?
–Sí, iré con Malfoy –contestó y añadió al notar su expresión– Iremos a comprar cosas, no a una cita. Por Merlín...
–Oh, cómo solo los dos van…
–Lamentablemente me quedé sin más amigos, tú con Ron me abandonan, Theo tiene una cita, no me queda de otra que ir con Malfoy.
–Pero la pasarás bien con Dray –dijo divertido Blaise– A menos que venga un Hufflepuff a robártelo.
Frunció el ceño al escucharlo y entró al dormitorio cerrando la puerta. ¿Qué cree que tengo con Malfoy? Como si me pusiera celoso que se fuera con alguien más, como si me importara en lo más mínimo. Maldito Malfoy.
Avanzó con una lectura que le dejó McGonagall para hacer tiempo, Draco dijo dos horas y él después de media hora pensó que simplemente debería irse solo, pero en principio él había sido el que le dijo a Draco que lo acompañe así que debería de esperarlo.
Como aún seguía con el uniforme decidió cambiarse, tenía el baúl lleno de ropa y se preguntó que debería usar, descartó la ropa deportiva porque Draco nunca la usaba y si iban a ir juntos…
No puede ser que esté pensando tanto por simple ropa pensó enojado después de tantas vueltas y sacó unos jeans azules, cogió también una casaca de cuero porque ya hacía bastante frío en las tardes y dejó unas botas junto a la cama para ponérselas después.
Aburrido sin querer leer de nuevo su tarea, se recostó en la cama y decidió tomar una siesta.
–Potter ya es hora. ¿Vamos a ir?
Dió media vuelta en la cama tapando un bostezo –Si... –dijo y se quejó– Te demoraste mucho.
–Pero si vine incluso antes. ¿A esta hora te pones a tomar una siesta?
–Dame 5 minutos.
–Sí, sí. Voy a alistarme.
Harry dió una vuelta quedando boca arriba en la cama y entreabrió los ojos, logró verlo entrando al baño así que volvió a cerrar los ojos.
Unos minutos después los abrió de golpe al escuchar –¡Voy a matarlo!
–¿Qué pasó? –preguntó confundido sentándose y se estiró para despertar bien.
Draco volteó hacia él. Harry volvió a estirarse, pero esta vez abrió los ojos y no pudo evitar ver su pecho desnudo y luego bajar la mirada hasta el comienzo de sus pantalones porque los tenía muy abajo.
–Voy a matar al idiota de Theo si vuelve a tocar una de mis cosas, lo voy a estrangular mientras duerme. Nadie toca mis cosas, ni mucho menos se pone mi ropa.
Harry pasó saliva y subió la mirada –Hay que matarlo, a mí también me robó un par de veces ropa.
Draco meneó la cabeza en desaprobación y fué a su baúl, Harry evitó seguirlo con la mirada y después de ponerse las botas se puso de pie y fue al baño a arreglar su cabello, que por la siesta estaba demasiado desordenado. Se tomó muchísimo tiempo porque quería salir cuando Draco lo llamara, pero saltó sorprendido cuando volteó y se dió cuenta que Draco estaba apoyado en el marco de la puerta viéndolo.
–Si tu cabello no tiene solución no le inviertas tanto tiempo.
–Voy a invertirle todo el tiempo que quiera –contestó de mala gana y salió.
–¿No te diste cuenta cuando Theo me robó ropa?
–Como viste, me quedé dormido –dijo y acercándose a su cama tomó su casaca.
–Duermes demasiado.
–Tú no duermes lo suficiente.
–Quizá mi cama es muy solitaria, por eso me aburre estar allí.
Se puso la casaca y caminó hacia la puerta seguido de él –No se te ocurra traer a alguien aquí –dijo después de pensar dos veces lo que dijo.
–¿Está prohibido traer personas al dormitorio? Porque ya me he topado un par de veces con Weasley aquí.
–Ron es la excepción solo porque me cae bien –contestó.
Draco cerró la puerta detrás de él– ¿Entonces solo puedo traer personas con quien te lleves bien? ¿A quién traería entonces? Si al parecer no te gustan mis amigos Hufflepuff.
–A nadie.
–Pero si eres el sociable Harry Potter, ¿No te llevas bien con todo mundo?
–A veces no sé hacia dónde quieres llevar estas conversaciones.
Draco se encogió de hombros –Es divertido hacerte aceptar que no quieres a nadie a mi lado.
–No quiero nadie en el dormitorio, que por si lo olvidaste también es mío –se quejó Harry y saludó a Daphne y Pansy porque se las encontraron en la sala común.
Llegar a Hogsmeade tomaba alrededor de 10 minutos, era un camino tranquilo y a esa hora ya no estaba lleno de estudiantes porque todos solían ir más temprano.
–¿Vas a comprar algo también?
Draco negó –Solo estoy aquí para acompañarte.
–Oh.
–Sí, a veces hago obras de caridad.
Golpeó su brazo al escucharlo y le comentó –Necesito un buen regalo para mi padrino. Quiero lucirme este año.
–Dudo que encuentres un buen regalo en Hogsmeade. Hay lugares interesantes para beber y comer, pero no he visto para comprar regalos.
–¿Quizá en Sortilegios Weasley haya algo interesante?
–Eso es para niños.
–A mi padrino le gustan los artículos de broma y hay cosas bastante interesantes, no solo es para niños.
–Deberías darle algo útil.
–¿Algo como qué?
Draco se detuvo con una sonrisa, al fin habían salido de territorios Hogwarts –No lo sé, pero sé dónde puedes encontrar algo así.
–¿Qué propones?
–Tengo una muy buena idea.
–Habla y deja de dar tantas vueltas.
–Vamos al callejón Knockturn. Allí sí hay cosas interesantes.
–Eso está en Diagon Alley. Muy lejos de aquí.
–Lo sé, pero tengo edad como para desaparecer legalmente. Nos puedo llevar hasta allí, compramos algo interesante y luego regresamos –contestó Draco como si fuera lo más simple del mundo.
–Nos meteríamos en grandes problemas si alguien se da cuenta que salimos de Hogsmeade. Que somos estudiantes.
–No parecemos estudiantes de Hogwarts. Con esa casaca de cuero aparentas 20 ¿Quién pensaría que estudiamos en Hogwarts?
–¿Y todo esto para comprarle un regalo a mi padrino?
–En realidad es porque yo también quiero comprar un par de cosas, la última vez que estuve en el callejón Knockturn solo me alcanzó el tiempo para ver, no pude comprar nada.
Harry lo pensó unos segundos mientras volvían a caminar, él solo había ido dos veces por allí, pero nunca logró curiosear exactamente lo que vendía en cada tienda. La mayoría tenía objetos con magia oscura y debías tener cuidado –Vamos –aceptó porque mientras más lo pensaba más le atraía la idea.
Draco le dió una sonrisa –Sabía que aceptarías –dijo y señaló –Escondámonos por allá para desaparecer.
___________
Al llegar pensó que entrarían a cualquier lugar a curiosear, pero Draco al parecer tenía algo específico que comprar porque lo guió hacia un lado y caminó diciendo –Vamos primero por aquí.
–¿Vas a comprar ingredientes para pociones? –preguntó al darse cuenta que iban a entrar al Boticario del Sr. Mulpepper.
–Será rápido, solo necesito dos cosas.
Harry lo siguió, esa calle estaba prácticamente vacía, quizá porque a esa hora ya hacía más frío. El había entrado miles de veces al boticario de la calle Diagon, pero ese del callejón Knockturn lucía totalmente distinto.
Mientras Draco pedía sus ingredientes, él paseó por los pasillos viendo todo lo que había. Cuando llegó a la sección de ingredientes embotellados vió detenidamente cada uno de esos, habían varios peces muertos y una mano de hombre lobo sellada en agua que le sorprendió.
–¿Quieres comprar algo de aquí?
–No realmente –contestó y preguntó– ¿Conseguiste tus ingredientes?
–Los están trayendo para mí, me avisarán en un minuto –contestó Draco y señaló– ¿A tu padrino no le gustan las cosas exóticas? Muy pocos tendrían una mano de hombre lobo, apuesto a que podemos conseguir una cabeza de lobo si es que le gustaría algo así.
–Dudo que quiera tener una mano y mucho menos una cabeza.
–Muy anticuado ¿No?. Mi abuelo tiene unos cuantos en la mansión.
–¿Por qué?
–Mas antes era un deporte cazarlos.
Harry lo miró confundido porque nunca había escuchado eso y le pareció horrible –Aunque sean lobos no dejan de ser personas. Cazarlos es…
–Sí, es horrible. Tenían costumbres raras en el pasado, aunque no dudo que aún sigan haciéndolo algunos.
–¿Tú también cazarías hombres lobo?
–No y tampoco animales, nunca me ha interesado ese estilo de “diversión”
Harry suspiró aliviado, Draco podía ser un arrogante prejuicioso, pero al menos no le gustaba la caza –Parece que ya llegaron tus ingredientes.
Se acercaron juntos al mostrador, el vendedor señaló los 3 ingredientes que le pidió Draco, dejó que los inspeccione y luego con su varita redactó una boleta de compra. Estaba serio en todo momento, pero Harry dudaba que fuera a descubrir que aún eran estudiantes de Hogwarts.
Cuando desaparecieron de Hogsmeade hacia allí pensó que se pondría muy nervioso, que estaría asustado de que alguien los descubriera, pero nada de eso pasó y no sabía si preocuparse por ello o alegrarse porque quizá estaba destinado a romper reglas sin miedo.
–Son 450 galeones.
Draco sacó 500 para pagar y la expresión seria del vendedor se ablandó considerablemente. –Gracias por comprar en el Boticario del Sr. Mulpepper, los esperamos pronto –dijo después de poner un hechizo para poner todo en la bolsa de papel y les extendió dos tarjetas a ambos antes que se fueran.
–Gracias.
–Gracias –también respondió Harry y salió junto con Draco.
–¿Que has comprado que te costó tanto?
–Unas raíces que son difíciles de encontrar. Las necesito para un proyecto personal.
–¿450 por unas raíces? ¿Quieres invocar a Salazar Slytherin o qué?
–Cada quién gasta su dinero en lo que quiere ¿No? –contestó Draco y levantó la bolsa negra con detalles dorados– Ahora gracias a esto nadie nos verá raro al lugar que vayamos.
–Cierto –se dió cuenta Harry y le comentó mientras caminaban– Mi presupuesto para el regalo es máximo 400, no saqué más dinero, no tenía ni idea que llegaríamos aquí.
–Te puedo dar dinero si falta.
–¿Con cuantos galeones caminas? –preguntó y se dió cuenta– Sacaste bastante dinero porque planeaste que vendríamos aquí.
–Sí.
–¿Y si decía que no?
–No ibas a decir que no.
Harry no pudo contradecirlo porque ciertamente la idea le gustó de inmediato –Vamos a Borgin y Burkes. Debe haber cosas muy interesantes allí.
Era un tienda de artículos y antigüedades donde podías encontrar de todo, el vendedor solo los vió por un instante y los dejó pasar sin mayor problema preguntando si estaban buscando algo en específico. Draco le explicó que querían un objeto poco habitual para un regalo y él les mostró todo un pasillo donde podían buscar.
Les comentó también que si querían objetos malditos habría una subasta nocturna al día siguiente y añadió –Lucen muy jóvenes para subastas, pero si tienen apellidos importantes pueden acceder a la subasta sin problemas.
Draco agradeció diciendo que lo pensarían y Harry se puso a curiosear por el pasillo. Le interesó una capa oscura para confundirse entre las sombras, la lámpara de la verdad que se iluminaba cuando había verdad cerca de ella, había variedad de espadas antiguas que también le gustaron pero no se decidía y definitivamente esas estaban malditas, no quería darle un susto a su padrino.
–Voy a llevar una de estas velas de llama eterna y quizá también la llave encantada –le comentó Draco.
–Tiene el símbolo de que está maldita –señaló y caminó hasta el final del pasillo donde finalmente encontró el regalo perfecto, una cabeza parlanchina encantada para poner en la puerta.
–¿Llevarás una?
–Sí, será bastante útil para que le recuerden cosas, alguna vez mencionó que necesitaba una en su sala de pociones porque siempre se olvida de guardar algo.
–¿Qué tipo de pociones hace tu padrino?
–De todo, se volvió su pasatiempo –contestó guardando la obvia razón.
–Snape mencionó que tu padrino Sirius, siempre fue un gran desastre en pociones, que ni siquiera le salía la poción herbicida. ¿Por qué después decidió volverse tan bueno?
–Hubo un año que tuvo mucho tiempo libre, buscó algo desafiante que aprender.
Draco obviamente iba a preguntar más, pero al igual que él volteó hacia la puerta porque alguien entró.
–Señor Barty Crouch, buenas tardes.
–Hola Burck, vengo a recoger mi pedido.
–Ya lo tengo listo en almacén.
–¿Y ya te llegaron las tintas de sangre?
–Sí, tenemos de varios tipos. Están junto a los tatuajes mágicos...
Compartió una mirada con Draco, no era posible esconderse por lo que se encogió de hombros.
Draco le susurró acercándose a su oído –¿Qué tanto lo conoces?
–Es mi tío de cariño.
Draco lo vió confundido y al ver que se acercaba se hizo a un lado viendo el otro estante.
Harry pensó por un instante que no lo reconocería, pero Barty de pronto paró sus pasos y los retrocedió quedando a su lado.
–¿Qué haces aquí? –exclamó sorprendido, pero en voz baja.
–Comprando un regalo –señaló Harry– No hay buenos regalos en Hogsmeade –murmuró.
–¿Pero cómo es que… –Barty se cruzó de brazos aún sorprendido y vió hacia Draco que al notar la mirada puesta en él volteó y saludó– Buenas tardes.
–A Lucius le encantará esta información –dijo Barty y la cara que puso Draco debió de ser muy mala porque Barty añadió– Pero, quizá no le diga.
–Ya nos iremos, es como si nunca hubiéramos estado aquí –explicó Harry.
–En cuanto a tí, no prometo nada.
–Pero solo vine a comprar una cabeza parlanchina.
–A la tienda más conocida de artículos malditos, este lugar es peligroso –dijo Barty en voz baja confirmando que el vendedor aún no se acercaba.
–Lo sé, he venido aquí antes con mi papá –murmuró.
–Y a Reg le encantará enterarse de esto, no lo veo hace como una semana, justamente lo veré hoy para el concierto. Aprovecharé para decirle.
Harry le puso una de sus caras más tristes –Pero si pa se entera quizá tío Peter o tío Evan también se enteren de algo.
–No tienes nada con que amenazarme.
–Aún no.
Barty se rió –Sly astuto o no tanto, porque yo no les escondo nada a mis esposos.
–No necesariamente tiene que ser algo malo, puedo revelar sorpresas.
Barty entrecerró los ojos y vió hacia Draco que habló –Nosotros ya deberíamos irnos. Como Harry dijo, es como si nunca hubiéramos estado aquí.
–¿Vas a llevar una llave maldita?
–Era de Durmstrang, está acostumbrado a cosas malditas –contestó Harry y le estiró la mano con una sonrisa– Un gusto verte tío.
–Siempre me haces sentir viejo cada que te veo –dijo Barty apretando su mano y se acercó– Es la última vez que te escapas de Hogwarts, no queremos que les dé un infarto a tus padres si te expulsan.
–A lo mucho me suspenderían –murmuró Harry.
Barty lo miró serio –No vayas a escaparte a otro lugar, es la última vez que haces esto.
Harry asintió –Siempre fuiste mi favorito. Gracias por guardarme el secreto.
–Vuelve a hacerlo y se lo digo a Reg, estás advertido Sly. Tuviste suerte hoy.
Harry le sonrió y jaló del brazo a Draco para irse de una vez, no quería que su tío Barty fuera a cambiar de opinión.
Con las compras ya hechas salieron y caminaron hasta el final de la calle. Pensó en sugerirle a Draco ir por un helado, pero no quería correr peligro, estaba seguro que Barty los estaba vigilando y quizá si iba a Diagon Ally podría encontrarse con alguien conocido.
–¿Volvemos?
–Sí, deberíamos.
Draco vió alrededor una vez más como si estaría pensando en sugerir algo más.
–Hoy The Marauders tiene concierto.
–¿Y si vamos? –preguntó Draco– Nadie se daría cuenta que no estamos en Hogwarts, nadie revisa habitaciones ni pasa lista. Los Sly tampoco lo comentarían para cubrirnos.
Harry lo miró directamente –Usualmente soy yo el que propone cosas arriesgadas. No puedes puedes decir lo mismo que estoy pensando.
Draco se rió –Cierto, alguien tiene que ser el cuerdo aquí.
–Lo seré yo, ya tentamos demasiado a la suerte hoy –contestó Harry encogiéndose de hombros– La próxima vez deberíamos venir irreconocibles. Necesitamos un buen plan.
–Exacto, te volvemos rubio y te ponemos una cicatriz –dijo Draco divertido y extendió su mano.
Harry la tomó y luego desaparecieron. Llegaron directamente a la parte trasera de las 3 escobas, les lanzaron un hechizo a las bolsas para cambiarlas de apariencia y luego dieron la vuelta para salir. Ya no había casi nadie por allí, solo algunos estudiantes haciendo sus últimas compras.
–¿Hay más túneles cierto?
–¿Qué? –preguntó cerrando su casaca porque hacía más frío allí.
–Si es que se hiciera tarde y las puertas de Hogwarts se cerraran, hay pasadizos secretos para entrar, aparte del de la Bruja Tuerta.
–Los hay.
–¿Y no me mostrarás aunque sea uno?
–Ya conoces el Pasadizo de la Bruja Tuerta.
–Pero ese es muy obvio, termina en Honeydukes, cualquiera te puede encontrar allí.
–Si es que vas con una capa de invisibilidad nadie se da cuenta.
–¿Tienes una capa de invisibilidad?
Harry sonrió y aceleró el paso señalando –Apura ya es tarde.
–Yo tenía una de invisibilidad que solo duró un año. Intenté conseguir otra, pero se ha vuelto ilegal, ya no las fabrican. ¿De dónde conseguiste una capa?
–Yo no admití tener una.
–Pero no lo negaste.
–¿No tienes frío? Está haciendo mucho frío –dijo cambiando de tema y se sorprendió al ver que Draco se quitó la bufanda negra que colgaba de su cuello.
–Úsala, yo ni siquiera la estoy utilizando.
–No tengo tanto frío.
–Nos quedan 10 minutos caminando –dijo Draco y dió dos pasos largos hasta quedar frente a él. Harry se detuvo y lo vió fijamente mientras le ponía y acomodaba la bufanda alrededor de su cuello.
Se sentía tan extraño, una simple bufanda lo hizo sonreir, pero lo hizo sentirse tan tonto –No combina con la casaca de cuero.
–De nada –contestó Draco sonriéndole y volvió a caminar.
Harry adelantó sus pasos y chocó su brazo llegando a su lado –Para ser tan quisquilloso con las personas. A mí me tratas particularmente bien.
–Me conviene tratarte bien.
–¿Así que por conveniencia? –preguntó y añadió divertido– Yo pensé que te gustaba.
–Sí, de hecho me muero por tí –contestó Draco sarcástico y Harry golpeó su brazo.
No hablaron mucho después de eso, se encontraron con Theo cerca de la entrada, les preguntó cómo había ido su cita y Draco lo persiguió quejándose de la ropa que le robó y amenazando con lanzarle un crucio.
Harry se rió siguiéndolos, pero se quedó a medio camino cuando se encontró con Ron y Blaise.
–¿Qué tal tu cita? –preguntó Blaise y Ron confundido preguntó– ¿Tuviste una cita? No lo sabía.
–No tuve ninguna cita –aclaró Harry y vió a Blaise– No sé porque tú y Theo dicen lo mismo, par de idiotas.
Blaise sonrió –Te vestiste como para ir a una cita –señaló– E incluso volviste con la bufanda de Draco.
Ron abrió la boca exageradamente –¿Tuviste una cita con Malfoy? –dijo y antes de que Harry pudiera negarse añadió– No estoy en contra de ello, es tu vida por supuesto y si él te hace feliz... Pero ¿Realmente? ¿Malfoy? Hay tantas personas en Hogwarts…
–Que noooo, no he tenido una cita –se quejó Harry y vió hacia delante porque Draco estaba volviendo en su dirección– ¿Le quitaste la ropa a Theo? –preguntó al ver la camisa en su mano.
–Es mi camisa –contestó Draco y saludó– Hola Blaise, Weasley.
–Hola Dray –contestó Blaise feliz, Ron solo movió la cabeza– Malfoy.
Harry tomó la camisa confundido porque Draco se la entregó. –Voy a ir a la sala de pociones, tengo que dejar mis ingrediente en un lugar seguro. ¿Puedes dejarla en mi cama, por favor?
Asintió viendo la pequeña sonrisa que le dió Draco y luego vió su expresión neutra aparecer cuando se fué por el pasillo.
–¿Entonces tú y Malfoy…
–No –dijo cortando lo que Ron iba a decir– Nos vemos, tengo cosas que hacer –mintió para irse rápido hacia Slytherin.
Apenas entró a la habitación dejó la camisa de Draco en su cama y se sentó al frente en la suya. Allí adentro era cálido, no necesitaba la casaca ni la bufanda de Draco, pero era suave y olía a él y aunque no quería quitársela, de pronto la idea de que Draco entrara y lo viera aún con su bufanda lo hizo ponerse nervioso.
Nunca había pensado en ello seriamente, pero por un momento se preguntó si es que había la posibilidad de ellos dos juntos. Imposible pensó primero porque nunca le había atraído específicamente un hombre, aunque si lo pensaba una segunda vez se daba cuenta que Draco si le atraía aunque intentara negarlo.
Podría besarlo, quizá así me daría cuenta de que no me gusta.
O quizá sería una maldita confirmación.
No quiero que me guste Draco, pensó sin siquiera saber porque no lo quería Por favor Merlín, que no me guste Draco.
–Nos han bajado 10 puntos.
Salió de sus pensamientos y preguntó –¿Por?
Theo se señaló –Desnudez.
Soltó una carcajada al verlo.
–Draco me quitó la camisa con un hechizo y mi saco no sé donde desapareció. Recuérdame nunca más quitarle ropa a ese demente.
–Al menos no te lanzó un crucio.
–Casi lo hizo –se quejó Theo y señaló– ¿Eso no es de Draco? ¿Por qué a tí si te deja utilizar sus cosas?
–Solo es una bufanda –dijo y se la quitó. Luego la lanzó hacia la cama junto a la camisa– ¿Cómo fue tu cita a ciegas?
–Fue… una cita muy tierna y muy informativa. Creo que nunca he escuchado hablar tanto de plantas.
–¿Con quién has tenido la cita?
Theo sonrió –¿Quién se pondría muy nervioso y empezaría a hablar de plantas sin parar?
–Neville.
–Sí –confirmó Theo sonriente– Fue una cita tan… no sé como definirla, pero me encantó estar allí. Me divertí demasiado, creo que es la primera vez que logro hablar más con él.
–Neville es una linda persona.
–Lo es, rodeado de tanto malvados idiotas Sly olvidé que puede existir alguien tan amable y tan ¿Te has dado cuenta lo guapo que es?
Harry le dió una mirada divertida.
–Creo que habló como media hora de la Tentácula venenosa, incluso así me resultó atractivo. Quizá siempre he tenido un fetiche con las plantas y recién me doy cuenta.
–Un fetiche con las plantas –repitió Harry y se rió.
–Definitivamente Neville lo tiene, lo confirmé hoy.
–No corrompas a Neville.
–Aún no he hecho nada. Solo hemos hablado y hablado.
–Ese es un gran paso para tí.
–Espero besarlo la siguiente cita. Corrección, espero que me bese la siguiente cita. Voy a dejárselo a él, no quiero presionarlo ya estuvo demasiado nervioso hoy –explicó Theo y se puso una polera– ¿Cómo te fue con Draco?
–Me ayudó a encontrar un regalo para mi padrino.
–¿Solo eso hicieron? ¿Buscar un regalo? Fueron los últimos en volver a Hogwarts.
–Salimos tarde, solo nos alcanzó el tiempo para buscar regalos –contestó y Theo lo vió intrigado– No sé qué historia estarás imaginando, o porque todos piensan otra cosa, pero no hay más –dijo y reiteró– Draco y yo solo somos amigos.
–¿Alguien dice que somos algo más?
Harry tosió, sintió que se atoró con su saliva, pero se recuperó al instante.
–Harry te está negando –señaló Theo– Seguro no le gustó la cita.
–Pero si te llevé incluso a lugares prohibidos. ¿No te gustó? –preguntó Draco quitándose el saco.
–¿Lugares prohibidos? Eso no me contaste Hazza. ¿Dónde fueron?
Harry rodó los ojos –Cállense los dos –dijo y al notar a Thuban intentando subir a su cama lo ayudó.
Sabía que todo era un juego, nadie realmente pensaba que fuera a tener una cita con Draco o algo así, pero el hecho de que Draco también siguiera el juego le molestaba. ¿Acaso simplemente le parecía divertido? ¿O se sentía cómodo para bromear así? ¿Todo era un juego y nunca algo podría pasar entre ellos dos?
Quizá yo tengo que dar el primer paso pensó al día siguiente cuando lo vió salir recién bañado y secando su cabello.
Voy a besar a Malfoy. Quizá eso me resuelve las dudas y me hace dar cuenta que no me gusta, que solo lo veo como un amigo más.
–¿Qué piensas con tanta intensidad?
–En algo que tengo que hacer.
–¿Vamos al bosque prohibido en la noche? –preguntó Draco mientras se ponía la corbata.
–No puedo ir hoy –contestó y se dió cuenta que estaba perdiendo el momento perfecto, si Malfoy lo rechazaba en el bosque prohibido era como si nunca hubiera pasado, podría vivir con ello.
–¿Estarás ocupado?
–Sí, tengo otras cosas que hacer –contestó parándose y tomó su mochila.
Draco asintió –De todas formas estaré también ocupado.
–¿Te irás con los Hufflepuff?
–Estaré en la biblioteca encerrado, ya deja de mencionar a Hufflepuffs.
Harry dió dos pasos acercándose, quizá demasiado –Hufflepuffs –repitió divertido y vió por un segundo hacia sus labios, quizá y siempre había estado muy celoso.
¿Era un idiota por no darse cuenta de como se sentía hasta ahora? ¿O era un idiota que se estaba confundiendo?
No quiero que me guste Malfoy volvió a pensar.
–¿En qué tanto piensas? –preguntó Draco y tocó su frente– Estás caliente ¿Vas a resfriarte o algo así?
–Espero que no, odio enfermarme –contestó y se alejó.
_________
Esa noche preparó el regalo para su padrino y lo escondió en la mochila, llevó la capa de invisibilidad para llegar más rápido y se despidió de Draco que estaba tan concentrado en un libro que ni siquiera lo vió.
Se dirigió hacia Hufflepuff donde se encontró a Teddy en la entrada, se notaba feliz y saltó en su sitio sorprendido cuando lo vió de pronto aparecer.
Le dió la capa para que él la utilice y salieron con calma del castillo mientras conversaban.
Sirius cumplía 39 ese día y tenía tantas ganas de molestarlo con la edad, porque su padrino siempre era sensible con ese tema. Pero esa noche cuando lo vió, lucía tan raro, Remus que también fué se notaba bastante extraño como si no hubiera dormido nada y estuviera constantemente preocupado.
Harry pensó que quizá tenían mucha resaca por el concierto de ayer, así que lo dejó pasar por un rato, los 4 se sentaron en el césped, pusieron los regalos para Sirius en el centro y Teddy sacó la torta que les pidió a los elfos.
–Los elfos se volvieron locos. Casi hicieron una torta de muchos pisos, dijeron que siempre pedías tortas así.
Le cantaron feliz cumpleaños a la luz de la luna, que aún seguía bastante brillante. Sirius con Remus les contaron brevemente sobre su último cumpleaños en Hogwarts y Harry al escucharlos hablar tan apagados no pudo dejar de pensar que algo malo pasaba.
–Pensé que también vendría tío Peter.
–Está ocupado encargándose de algunas cosas ahora.
–Y ya somos dos en Hogwarts. Esto es ilegal chicos.
–Tampoco es como si nos fueran a enviar a Azkaban –meneó la cabeza Remus– Pero aún así no nos podemos arriesgar.
–¿Entonces qué pasó? –preguntó Teddy y Harry pensó Por supuesto que Teddy iba a darse cuenta, él conocía mejor que nadie a sus papás.
–De eso…
–Justamente de eso queríamos hablar.
Harry frunció el ceño aún más preocupado al notar la mirada que ambos le dieron –¿Ocurrió algo malo en el concierto de ayer? –preguntó porque al principio cuando lo hizo ninguno respondió y cambiaron de tema.
–Ayer no pudimos dar concierto.
–¿Por qué? ¿Que ocurrió? –preguntó y al darse cuenta que los dos estaban allí y que su tío Peter parecía estar también bien, preguntó sin rodeos– ¿Le pasó algo a mi papá? –sintió que se le formaba un nudo en la garganta porque no lo negaron– ¿Qué sucedió?
–Ayer en el concierto… antes del concierto… nos avisaron que tuvo un accidente y… –Sirius dejó de hablar y Remus agregó– Todo estará bien Harry. Ya lo hemos traído a San Mungo, los medimagos se están encargando. James estará bien.
–¿Estará? ¿Por qué no está bien ahora? Si pasó ayer –dijo y añadió enojado– ¡¿Por qué recién me lo dicen hasta este momento?!
–Harry anoche ni siquiera hemos podido verlo. Ha sido demasiado complicado sacarlo del hospital muggle y traerlo a San Mungo Todo el día hemos estado arreglando todo, pero sabíamos que se iba a poner bien. No queríamos asustarte y sacarte en mitad de clases
–¡Es mi papá! Y no soy un maldito niño, no puedo creerlo.
–Ya hemos tramitado un permiso mañana saldrás.
–¿Hasta mañana? Debieron decírmelo hoy día, pude haber ido hoy. Con o sin permiso.
–No puedes escaparte de Hogwarts.
–Si puedo.
–Lo sentimos mucho Harry, pero James estará bien. Hoy apenas y pudimos verlo unos minutos, pero mañana se terminan de completar muchos hechizos será más seguro estar con él.
–No puedo creer que hasta ahora hayan esperado para decirlo, incluso te hemos cantado feliz cumpleaños y estábamos felices –dijo Harry y contuvo las lágrimas enojado– ¿Por qué pa no me lo dijo? Pudo haber enviado una lechuza, un patronus, lo que sea. ¿Por qué no me lo dijo?
–No quería que veas a James así.
–Pero y sí… –Harry sintió que se le quebró la voz y se puso de pie porque no quería ponerse a llorar. Recogió la capa y dijo fríamente antes de irse –Voy a volver a Hogwarts, sáquenme mañana.
–Harry –Teddy lo alcanzó a unos pasos– No te enojes con mis papás ellos t…
–No quiero hablar ahora, quédate con tus papás, no me sigas –dijo y se puso la capa para desaparecer.
Salió rápido del bosque prohibido, iba tan metido en sus pensamientos caminando rápido que se cayó dos veces, pero no le importó el dolor en su rodilla y siguió rápido. El primer pensamiento que tuvo al salir del bosque fue ir a la biblioteca, Draco dijo que iba a estar allí y él quería contarle de todo lo que se enteró, se sentía tan asustado de lo que pudiera pasarle a su papá, necesitaba un abrazo y alguien que le dijera podemos escaparnos ahora mismo de Hogwarts si así lo quieres.
Entró por los invernaderos para llegar más rápido y casi volvió a caerse cuando detuvo de pronto sus pasos acelerados.
Si ya se sentía mal, con el dolor terrible de cabeza por contener las lágrimas, ver a Draco allí feliz conversando con los Hufflepuff hizo que tuviera ganas de vomitar y todo dolió aún más.
Odió que Draco estuviera allí aunque dijo que no iba a ir, odió no poder hablar con él, no poder contarle lo que pasaba y odió llegar a la habitación y encerrarse en su cama con hechizos de silencio para llorar.
Chapter 11: Han sido horribles
Chapter Text
Draco bebió lentamente lo último de jugo de naranja que quedaba y vió hacia la entrada esperando que Harry llegara. Ayer en la noche que salió a buscarlo no tuvo suerte, cuando llegó a la habitación se encontró con sus cortinas cerradas y esa mañana como nunca en la vida se encontró con sus cortinas abiertas y la cama extendida.
Pensó que lo encontraría desayunando temprano, pero no estaba allí y tampoco apareció al final.
–Seguro está tramando algo –simplemente dijo Blaise y Theo agregó– Debe haber pedido un desayuno exclusivo para él, a veces hace eso.
Cuando volvió a la habitación para sacar sus cosas para clases tampoco lo vió y pensó que Harry se perdería por el resto del día. Pero al entrar a la primera clase que tocaba, pociones, vió que estaba allí, ya sentado en su sitio y concentrado leyendo un pergamino.
No se dió cuenta hasta que llegó a su lado de lo rápido que camino –¿Dónde estuviste? –preguntó porque tenía un mal presentimiento desde el día anterior y al encontrarse con su mirada se preocupó.
–Ocupado –fué lo único que contestó Harry y bajó la mirada a sus apuntes.
Draco rodeó la silla y se sentó a su lado, dejó las cosas sobre la mesa sin mayor cuidado y se inclinó hacia él llamándolo –Harry –pero él lo ignoró.
Nunca lo había visto así, lucía cansado como si no hubiera dormido ni un minuto y lo que más le preocupaba es que lucía verdaderamente triste, nunca lo había visto así de triste y odiaba no saber qué es lo que le pasaba o qué podía hacer para solucionarlo.
Todos tomen sus libros, sus calderos y pónganse de pie.
Rápido de pie todos.
El día de hoy tienen práctica calificada.
Draco vió confundido hacia el profesor Snape y se preguntó por qué los hacía pararse a todos.
A partir de ahora van a sentarse de manera distinta. Señor Malfoy a este sitio, señorita Davis aquí, señorita Parkinson junto a Granger...
Voy a bajar puntos si se demoran, todos a sus nuevos sitios.
Harry se movió primero y caminó hacia la tercera fila al extremo derecho del salón donde le indicaron, Draco también se movió, pero más lento, quería quejarse, no quería cambiar de sitio, quería quedarse junto a Harry. Era injusto que los cambiaran.
Señor Malfoy, no me haga bajarle puntos.
Vió enojado hacia el profesor Snape, pero le hizo caso y caminó hasta la primera fila, el primer sitio donde ahora tendría que sentarse.
–Página 60, filtro restaurativo de mandrágora –señaló el profesor Snape– Tienen 3 minutos para leer –añadió y dió la vuelta entrando hacia el almacén de ingredientes.
Draco no abrió el libro, en vez de ello tomó un cuadrado de pergamino y escribió.
No sé qué pasó Harry. Pero tienes que ir a enfermería si te sientes mal, Pomfrey puede conseguirte un permiso.
Hablemos después ¿Sí?
Dobló rápidamente el papel, no era de las mejores avecillas de papel que había hecho, pero cumplía su función. La puso en su mano, vió hacia Harry en el otro extremo del salón y sopló para que volara hacia él.
Harry la recibió y lo miró, por un momento su cara triste cambió a sorpresa encontrándose con su mirada.
–¿Qué estás haciendo? si el profesor te ve mandando notas te va a matar.
Draco se encogió de hombros y se sentó derecho abriendo su libro, Snape salió en ese momento y empezó a repartir por parejas una rama de mandrágora.
__________
–Tienes una cara espantosa Harry ¿Qué es lo que te mandó Malfoy? ¿Ocurrió algo? –le preguntó Ron preocupado a su lado.
Harry meneó la cabeza sin ganas de explicar, quiso abrir la nota de Draco, pero Snape salió tan rápido que no pudo hacerlo.
–En mi vida he visto esta poción. Lo siento si te hago bajar tus notas.
–No te preocupes Ron. Sobreviviremos –dijo y se preguntó a qué hora vendrían por él. En la mañana cuando conversó con McGonagall, dijo que las visitas a San Mungo solían ser desde las 11 de la mañana y que le avisaría apenas vendrían por él.
Harry no pensó ni entrar a clases, pero tenía que estar en un lugar donde McGonagall lo pudiera encontrar rápido y estaba seguro que si no entraba a pociones Snape no le daría una segunda opción para la práctica.
Buenos días. Profesor Snape, el señor Harry Potter tiene que salir.
Si sale ahora va a perder su nota, tenemos una práctica calificada entre parejas.
Tiene un permiso especial de Dumbledore, programe su práctica para otro día junto con su compañero.
Snape le dio una gran mirada confundida a McGonagall y luego miró hacia ellos –Señor Potter y Weasley, afuera.
–¿Yo también? –preguntó Ron aunque ya se había puesto de pie con su mochila.
–Programaré su práctica para otro día.
Harry tomó su mochila, el libro de pociones avanzadas que ni abrió y guardó la nota de Draco en el bolsillo.
Todos en la clase, demasiados curiosos voltearon a verlo, Draco incluído, obviamente intentando entender qué pasaba.
Al salir McGonagall se acercó –Ve a cambiarte, nos vemos en el primer piso en mi oficina.
Volteó y caminó de inmediato después de que dijo eso. Ya había preparado su mochila con algunas cosas, solo necesitaba quitarse la túnica y ponerse la ropa que también ya tenía lista.
–¿Pero qué es lo que pasó?
Se dió cuenta que Ron estaba a su lado persiguiéndolo cuando dió la contraseña para entrar a Slytherin.
–Mi papá tuvo un accidente –dijo sin rodeos y entró rápidamente, le parecía una pesadilla decirlo en voz alta.
–¿Tu papá Regulus en el ministerio o Ja...
–James –dijo y bajó las gradas rápido– Fue antes del concierto, lo chocaron, no sé todos los detalles –explicó mientras se cambiaba rápido y añadió una vez que estuvo listo con la mochila en su hombro– No me enteré hasta ayer en la noche, sigo sin creer esto. Parece una maldita pesadilla.
–Lo siento mucho. Él se pondrá bien Harry, tiene que ser así.
Suspiró esperando que fuera así y salió de la habitación rápido.
En la oficina del primer piso se encontró con su padrino Remus, Teddy estaba también allí y al verlo movió su mano, pero no sonrió, se notaba también preocupado.
No habló con ninguno, no tenía ganas de hablar, su mente estaba demasiado dispersa pensando en cada posible escenario, utilizaron la red flú para ir a San Mungo y al llegar utilizaron el elevador para subir.
Todo fue bastante rápido, en tan solo unos minutos llegaron al pasillo donde estaba la habitación de su papá, sabía que no debía correr en el hospital, pero lo hizo para llegar hasta allí. Afuera de la habitación sentados en las sillas vio a su tío Barty pensativo viendo el piso y a lado de él a Izan, un amigo cercano de sus papás.
–Harry.
–Puedo... ¿Puedo entrar? –preguntó dejando su mochila en una de las sillas.
–Tienes que esperar unos minutos, el medimago tiene que ponerte unos hechizos –explicó Izan y se puso de pie– Creo que tu mamá está a cargo a esta hora, voy a llamarla.
–¿Hay alguien adentro? –preguntó.
–Sí, tus abuelos –contestó Barty– Effie y Flea están ahora allí.
–¿Cómo está mi papá?
–James... Tu papá está un poco mejor.
Harry frunció el ceño, ¿Realmente estaría bien? ¿Qué peligros había? necesitaba más explicación que esa –¿Por qué no está aquí pa? –preguntó confundido porque pensó que sería él quien lo recibiría.
–Fue a casa, necesitaba cambiarse de ropa –contestó Barty y Remus que llegó a su lado preguntó– ¿Quién lo logró convencer? ¿Fué con Sirius?
–No, Sirius fue a la otra habitación a ver a Brad.
–¿Brad también está herido? –preguntó Harry sorprendido y agregó enojado viendo a Remus– ¿Por qué no me lo dijeron?
–Te lo íbamos a decir, pero te fuiste.
–Es porque no dicen las cosas directamente, están intentando suavizar todo cuando es obvio que todo está hecho una mierda y yo no me entero de nada –dijo enojado.
–¿Quieres que te diga las cosas directamente? –preguntó Barty molesto.
–Sí, eso es lo que pido.
–Tus padrinos solo intentan suavizar las cosas para tí, pero tienes razón –dijo Barty y después de ponerse de pie, habló– Tu padre casi se muere en un accidente automovilístico junto con su manager, si no los hubiéramos sacado del hospital muggle ya estarían muertos, por traerlos aquí especialmente a Brad que es un muggle todos estamos en graves problemas. Hace unos minutos Sirius se peleó con Regulus porque es un maldito testarudo que seguía con la misma ropa, no quiere comer y no quería moverse de aquí. Regulus es el que nos dijo que no te digamos nada, porque quería que James esté más estable y que los hechizos mejoren las heridas para que puedas verlo...
–Ten un poco más de tacto, Barty –Harry dejó de ver a su tío Barty al escuchar eso y se dió cuenta que su mamá había llegado donde ellos.
–Él pidió que le dijeran las cosas directamente, apenas lo estaba haciendo.
–Sí, yo lo pedí –contestó aún sintiendo su corazón dolorosamente acelerado por todo lo que escuchó– Hola mamá –murmuró encontrándose con su mirada.
Lily se acercó dándole un abrazo fuerte –Te pondré los hechizos para que entres a verlo. James está estable y se pondrá bien, te prometo que será así. Por ahora no puedes acercarte a él, tienes que mantener distancia, vas a ver una línea celeste allí –explicó Lily y se aclaró la garganta– Puedes hablarle si deseas, pero ahora está profundamente dormido, aún lo estará de acuerdo a su recuperación –explicó y lanzó un par de hechizos.
Harry tuvo miedo de avanzar, vió a su mamá acercarse a Remus y luego inclinarse para darle un abrazo a Teddy que estaba escondido detrás de él.
Supuso que ellos no entrarían y como sus abuelos ya estaban allí, Harry decidió entrar, era lo único que había querido desde que se enteró, quería confirmar que su papá estaba vivo, saber como estaba.
Nunca nada le había dolido tanto, Effie y Flea de inmediato se acercaron a él a abrazarlo, hablaron, pero Harry no pudo escucharlos, su cerebro estaba apagado solo viendo hacia su papá. Desde anoche todo se sintió como una pesadilla, pero en ese momento se volvió una dolorosa realidad y se dió cuenta que tenía que aceptarlo.
James estaba rodeado de tantos hechizos y aún así se podía distinguir fuertes moretones y heridas aún sin cerrarse sobretodo una grande del brazo. No quería ni imaginarse como estuvo al principio. Su papá no tenía una expresión calmada, su boca era una línea recta, tenía un corte en la mandíbula junto a un gran moretón y tenía una expresión de dolor como si sintiera cada una de esas heridas y golpes, como si no tuviera ni un hechizo encima.
–¿No pueden ponerle más hechizos?... le está doliendo –dijo al darse cuenta que su mamá había entrado a la habitación, luego de que Effie y Fleamont salieron para ir a saludar a Teddy y Remus.
–Le hemos puesto hechizos calmantes –explicó Lily– le hemos puesto todos los hechizos que hemos podido, si ponemos más lo otros no podrán actuar.
Todos los hechizos que han podido repitió en su mente dolido, su mamá era una medimaga extraordinaria, una de las mejores en San Mungo, si ella decía que estaban haciendo todo lo posible, no podía pelear con ello.
–Estoy trabajando en conjunto con otros 4 medimagos Harry, cada hechizo está cuidadosamente pensado...
Otra vez dejó de escuchar todo, no lo hacía conscientemente, de pronto solo podía ver a su papá en la camilla, inconsciente, herido, sufriendo y en peligro aunque tuvieran la magia de su lado, su cerebro solo podía pensar en eso y en el dolor que debía de estar sintiendo.
–¿Harry?
–¿Sí, mamá?
Lily meneó la cabeza y luego le dió un abrazo. Harry cerró sus ojos por un momento y pasó saliva intentando ser fuerte, no quería ponerse a llorar.
–Es una situación muy difícil, pero te prometo que todo estará bien. Haré todo lo posible para que sea así.
Tomó una bocanada de aire y se separó con un suspiro –Gracias, sé que estás haciendo todo lo que puedes, mamá.
Lily asintió sobando su brazo –Estás más alto que yo –murmuró encontrándose con su mirada– Hace dos meses solo eran 2 centímetros más creo.
Eso lo hizo sonreír melancólicamente –Pero aún me faltarían como 10 centímetros para alcanzar a papá –dijo y miró hacia la camilla– O 5 para alcanzar a pa –añadió y pensó en Regulus, su tío Barty mencionó que era un testarudo, que peleó con Sirius, que no había comido.
–Seguro y los completas.
Harry asintió pensativo y recordó que en su bolsillo tenía la snitch –Sé que solo puede parecer un objeto, pero es más que ello ¿Podría estar cerca de él? Ahora es mi snitch de la suerte, pero primero fué la suya.
Lily tomó la snitch, por un momento pareció que se iba a poner a llorar, pero al instante se recompuso –Déjame lanzarle un hechizo extra de limpieza. La pondré en la mesita junto a la cama, le encantará verla cuando despierte, a Regulus también cuando vuelva.
–Sí –dijo Harry y pensó de nuevo en su papá Regulus, esperando que entrara en cualquier momento.
Luego de ello fue a sentarse con sus abuelos que entraron, Effie lo llenó de abrazos, dijo que estaría bien llorar si quería hacerlo, pero él se sentía aún tan impresionado con todo que aunque le dolía, no podía ponerse a llorar.
Pasó un tiempo sentado con ellos, hablar con Effie y Flea lo calmó un poco, pero después al darse cuenta que Regulus no volvía les dijo –Voy a ver a Pa. Dijeron que se fue a casa.
–Ve con él, oblígalo a comer algo y a dormir un poco. Hemos intentado convencerlo, pero como fue imposible Sirius tuvo que obligarlo a salir, solo porque tú venías al parecer fue a cambiarse, pero necesita descansar. Reg, no está bien –le explicó Effie y Fleamont agregó– Nosotros nos quedaremos con James hasta la tarde y luego vendrá Sirius con Peter. Cualquier cosa que pasaría les avisaríamos al instante.
Harry asintió de acuerdo y después de darles un abrazo a los dos se puso de pie. No traspasó la línea celeste como Lily pidió y vió desde allí hacia James. Iré a ver cómo está pa. Tienes que estar mejor cuando volvamos dijo mentalmente porque no se atrevió a decirlo en voz alta.
Al salir se encontró a Sirius sentado junto a Remus y Teddy que al parecer había estado llorando. Recordó que desde anoche se había comportado rudo y eso lo hizo sentirse tan mal –Lo siento por como actué anoche –pidió disculpas viendo hacia Sirius– Y por como actué hace un momento también –dijo viendo a Remus, luego se inclinó hacia Teddy, que de inmediato abrió los brazos– Lo siento por hablarte feo Teddy.
–Lo entendemos Harry, una noticia así es difícil de asimilar –dijo Remus luego aceptando su abrazo.
–Sí, tienes la personalidad de Regulus a veces –murmuró Sirius también dándole un abrazo.
–Voy a ir a verlo. Debe seguir aún en casa –dijo y tomó su mochila que dejó sobre una de las sillas.
–Justo iba a entrar a sugerirte eso, estoy muy preocupado por él, pero me prohibió que lo siguiera –dijo Sirius– Te acompañaré a la red flú, hay una en el piso de abajo.
–Escuché que discutieron.
–Me costó que Regulus fuera a casa, no quería despegarse de Prongs. Y lo entiendo totalmente, pero él también necesita descansar, Prongs se pondría muy triste si supiera que está así... me siento muy impotente de que Reg solo me hiciera caso a la fuerza –dijo Sirius con un suspiro. Remus y Teddy también se pusieron de pie siguiéndolos.
Harry también lo entendía totalmente, él tampoco quería irse de allí, pero estaba preocupado por su papá Regulus –¿Brad cómo está? –preguntó cuando bajaron al siguiente pasillo.
–El impacto no fue de su lado, él está mucho mejor, pero perdió bastante sangre, están resolviendo lo de las transfusiones porque con él no funcionan pociones. Hace un rato hablamos, está consciente solo que bastante cansado, iremos ahora a visitarlo con Teddy.
–¿Lo dejarán quedarse aquí?
–Hemos presentado el caso, esperamos que sí.
Harry asintió y vió hacia la red flú dónde llegaron –Tú también descansa padrino, Effie dijo que vendrías en la noche, no deberías estar aquí ahora.
–Sí, sólo quiero terminar unos papeles para Brad. Luego iremos a casa a descansar con Moons y Teddy –dijo Sirius y añadió– Avísame cualquier cosa. Quisiera ir contigo, pero Regulus está bastante temperamental conmigo porque lo obligué a salir. Envíame un patronus si es necesario.
–No te preocupes padrino. Lo haré si es necesario.
Desde que era pequeño sus papás tenían dos elfos que trabajaban en casa hasta la tarde, por muy ocupados que estuvieran si es que alguien llegaba por red flú siempre aparecía uno de ellos allí y saludaba a quien llegara. Pero cuando llegó ese día, nadie lo saludó.
Quizá también era por todo lo que pasó, pero su casa se sentía tan... fría, no sabía si esa era la palabra exacta para describirla, pero el tremendo silencio lo hizo suspirar.
Confundido vió alrededor y después de unos pasos entrando al salón escuchó –Los obligué a irse de vacaciones.
Giró al instante al escuchar la voz de Regulus, dejó caer la mochila a un lado y se acercó a lentos pasos hacia él. Su papá no lo estaba viendo, estaba sentado en el piso junto al sofá, tenía las piernas recogidas, sus brazos cruzados y la cabeza escondida allí.
Harry se dió cuenta que lo había reconocido por sus pisadas, siempre lo hacía.
Las cortinas del lado derecho estaban cerradas, había una gran puerta corrediza de vidrio que daba a la piscina y esa estaba totalmente destrozada, por muy impactante que fuera ello, no le tomó atención y vió hacia su papá.
Su brazo estaba sucio, se sorprendió al darse cuenta que era sangre seca, su cabello estaba desordenado y definitivamente esa ropa era la de hace dos días. Tal como lo había escuchado, se notaba que no se separó de James ni un segundo.
–Estoy hecho un desastre, lo sé –dijo Regulus y levantó la cabeza– Siempre he sido un desastre sin él.
Harry se arrodilló a su lado y pensó que nunca había visto a su papá así, nunca.
–Perdón por no avisarte apenas ocurrió. Lo siento por no sacarte de Hogwarts Harry.
–Lo entiendo.
–Puedes enojarte conmigo. Te he tratado como un niño, no quería que lo veas, no quería enfrentar la realidad, lo siento mucho –dijo, su voz sonaba ronca y tenía una expresión tan triste.
–No te disculpes pa –pidió y lo rodeó con sus brazos, al instante lo sintió llorar contra su pecho y sintió que se le rompió el corazón horriblemente porque nunca habría imaginado verlo así y que todo eso estuviera pasando.
–Yo le dije que fuerra en carro, pensé que sería genial que llegara por la puerta principal –le dijo Regulus entre sollozos– No se lo hubiera dicho. Él habría aparecido directamente en el estadio y nada de esto hubiera pasado.
–No te atrevas a culparte, pa. Nada de esto es tu culpa. Papá ha llegado antes así a otros conciertos y todo salió perfecto.
–Pero ahora no ocurrió eso, estoy seguro que esos psicópatas intentaron matarlo.
Las lágrimas de Harry se pararon al escuchar eso –¿Planearon chocarlo?
–Sí, no fue culpa de James. Lo planearon, fueron a una velocidad impresionante, nunca estuvo en sus planes solamente herirlo. Si no se hubieran muerto, yo mismo hubiera ido a matarlos y no me importa lo que los demás piensen. Lo hubiera hecho sin remordimientos –dijo Regulus ahora enojado, pero aún con lágrimas en sus ojos– ¿Sabes lo que me dijo un policía muggle? Que hace años mataron a una importante estrella de rock, que deberíamos estar preparados porque eso tarde o temprano volverá a suceder. Si no hubiera estado rodeado de enfermeras lo hubiera cruciado, no debe amar a nadie para decir algo así en un momento tan crítico –se quejó Regulus e inclinó la cabeza. Harry volvió a abrazarlo y lo hizo con más fuerza al escucharlo de nuevo llorar.
–Tenía tanto miedo, ni siquiera pude ayudar a poner los hechizos para recuerdos falsos y poder sacarlo de allí... Tenía tanto miedo de que James no soportara el traslado, no puedo imaginar una vida sin él.
Harry no pudo contener las lágrimas al escuchar la voz quebrada de su papá y lloró con él todo lo que se había estado conteniendo.
Era muy doloroso.
Les tomó un largo tiempo a los dos calmarse y cuando se secaron las lágrimas recordó lo que su abuela Euphemia pidió –Pa, necesitas darte un baño, comer y dormir. Esta noche, mi padrino Sirius y tío Peter se quedaran con papá. Por ahora tú necesitas estar bien.
Regulus negó.
–Papá odiaría que no estés comiendo ni durmiendo.
–Lo sé.
Harry se aclaró la garganta, el tampoco tenía ganas de pararse, su cuerpo solo pedía quedarse allí llorando de nuevo. Pero no debían actuar así y su papá necesitaba que se lo recordara –Tienes que darte un baño, pa. Vamos, de pie –dijo ayudándolo a pararse y luego subieron las gradas juntos– Prepararé algo de comer –le comentó y se sintió aliviado porque si recordaba como hacer sopa– ¿Sopa está bien?
–Sí –contestó Regulus apoyándose también de la baranda– Puedes... la puerta.
–No te preocupes pa, voy a desaparecer con hechizos todos los vidrios que cayeron y haber si logro arreglar lo que queda con unos Reparo.
–Lo siento por romperla, creo que mi magia está muy descontrolada.
Harry asintió sabiendo a qué se refería –Es tu puerta, rómpela las veces que quieras si eso ayuda –dijo esperando sacarle aunque sea una leve sonrisa, pero no fue así.
Empezó a hacer la sopa apenas bajó, por suerte el refrigerador estaba lleno de cosas con lo que pudo hacer una de sus mejores sopas, receta original de Effie por supuesto. Mientras la sopa se hacía se encargó de lanzar hechizos para desaparecer todos los vidrios de la puerta rota, los reparo que lanzó después ayudaron un poco y logró sellar las rajaduras.
Preparó también dos sandwiches para comer mientras la sopa terminaba de cocinarse y los dejó en la mesa para comerlos cuando Regulus bajara.
–A veces olvido que ya estás grande.
–A meses de ser mayor de edad.
Regulus meneó la cabeza, aunque su voz sonaba apagada, se veía mejor después del baño –O tengo demasiada hambre o te salió muy buena –mencionó cuando tomó una cucharada.
–Ambas pa –contestó Harry viendo hacia la polera que ahora Regulus llevaba, era una de James.
–¿Cómo está todo en Hogwarts? ¿Se lo contaste a tus amigos antes de venir?
–No se lo conté a nadie, solo a Ron se lo dije rápido porque McGonagall nos sacó juntos.
–¿Y anoche no se lo contaste a nadie?
–Quise decírselo a Draco... –le comentó y como tenían tiempo, le contó sobre Hufflepuffs, sobre salidas al bosque prohibido, noches en la biblioteca, hechizos e incluso admitió que fueron al callejón Knockturn.
Regulus lo escuchó mientras comía lentamente, todos sus relatos parecían aligerar el ambiente así que siguió.
Pensó que al terminar de hablar su papá mencionaría que no debía ir al callejón Knockturn o lo peligroso que también era el bosque prohibido. Pero en vez de ello simplemente dijo como si fuera un hecho, como si no necesitara una confirmación y solo lo estuviera reflexionando –Draco te gusta.
–No –de inmediato lo negó porque ni siquiera él lo había confirmado.
Regulus lo vió por unos y luego dijo –Lo siento, pensé que me estabas contando todo eso para luego contarme que Draco te gusta.
–No, nada de eso. Solo somos amigos.
Regulus ladeó la cabeza, si el momento hubiera sido distinto, probablemente hubiera seguido insistiendo con ello. –No puedo prohibirte que visites ciertos lugares, conozco tu espíritu rebelde y sé que igual lo harás. Pero promete que tendrás cuidado, que no te dejarás llevar por impulsos y pensarás dos veces si es necesario que rompas reglas.
–Lo haré.
–Y cuéntanos, no dejes de decirnos cosas a mí y a James, por muy malo que sea.
–Te lo prometo. Te lo contaré, a tí y a papá.
Regulus asintió y su mirada volvió a tornarse triste.
–Come más, dijiste que la sopa estaba buena.
–Está muy buena. Lo siento.
Harry vió el plato a la mitad, el sandwich que le preparó prácticamente completo a su lado.
–Quizá pueda terminarlo más tarde.
–Más tarde –murmuró y se puso de pie porque él lo hizo.
–Pa
–Voy a ir...
–Tienes que dormir, pa.
–No me importa dormir. Necesito ir –habló Regulus tomando su varita del bolsillo.
–Primero tienes que dormir. Papá ahora está bien.
–No está bien, tengo que estar allí.
–Pero lo estará, está rodeado de hechizos, tiene medimagos allí y nos avisarán si es que sucede algo. Tú eres el que ahora necesita descansar. Papá, no puedes utilizar un hechizo de aparición cuando estás débil, es peligroso y podrías desmayarte, apenas comiste ahora y no has dormido nada. Tienes que estar bien para cuando papá despierte –dijo y al darse cuenta que lo iba a ignorar, hizo algo que pensó nunca en su vida haría– Expelliarmus.
Regulus lo vió sorprendido, su boca se entreabrió.
–Lo siento, papá. Duerme y luego iremos a verlo. Te prepararé un té para que te relajes –dijo tomando las dos varitas y las guardó en su bolsillo.
–Me quitaste mi varita –murmuró Regulus como si no pudiera creer lo que pasó.
–Lo siento –volvió a disculparse y fue a sacar una taza, durante el minuto que se demoró preparando el té, su papá siguió inmovil en el mismo sitio.
–Después de que duermas te devolveré tu varita. Pa, reacciona –le dijo cuando se acercó y le extendió la taza. Sabía que su papá podía hacer fácilmente muchos hechizos sin varita, pero al menos quitársela evitaba que desapareciera– ¿Viste que fue fácil quitarte la varita? Eso es porque estás muy cansado.
–Es porque nunca pensé que tú te atreverías a desarmarme así.
–No quería hacerlo –se quejó Harry– Pero es que no me escuchas y a nadie más al parecer. Papá también dirá que fué algo necesario de hacer cuando se lo contemos –añadió y pidió– Por favor, hazme caso.
Regulus sostuvo la taza para su alivio y luego tomó un poco de té.
–Papá estará mejor cuando despiertes.
–¿Y si no lo está?
Harry pasó saliva –Pa, tienes que ayudarme a ser positivo.
–James es el positivo, yo no. Lo siento.
–Pero si él no está, tenemos que serlo los dos –pidió y añadió– No somos medimagos, tenemos que...
–En este momento me gustaría ser uno ¿De que me sirve saber de estrellas y tener tantos premios? ¿Haz visto como está sufriendo? No puedo hacer nada y ellos dicen que tampoco pueden hacer más.
Harry sintió sus ojos picar y parpadeó rápidamente para no llorar.
Regulus se terminó su taza de té –Iré a dormir como tanto me exiges. Lo siento por ser tan pesimista –murmuró– Yo te dije que era un desastre sin él.
Harry sostuvo la taza vacía y lo vió irse. Tomó una gran bocanada de aire para calmarse y luego se puso a recoger todo lo que quedó en la mesa. Se tomó su tiempo para subir y se sintió al menos un poco aliviado cuando al entrar al cuarto confirmó que su papá si estaba durmiendo.
___________
Draco dobló por el pasillo, ese día a Slytherin le tocaba historia inmediatamente después de pociones y como la clase terminó tarde, todos se apuraron en los pasillos porque luego en historia también tenían práctica calificada.
Él un poco más lento porque odiaba correr fue también por ese pasillo y cuando iba a dirigirse a la clase se dió cuenta de Weasley al final yendo a otra –¡Weasley! –exclamó para llamar su atención y prácticamente corrió donde él antes que se fuera– ¿Dónde está Harry?
–Tuvo que salir de Hogwarts.
–Sí, eso supuse, pero ¿Por qué?
–Cuando vuelva se lo preguntas.
–¿Cuándo volverá?
–No lo sé.
–¿Entonces qué sabes Weasley? –preguntó enojado y como se dió cuenta que así no le iba a sacar información añadió– Estoy preocupado por él, no tuvimos tiempo para hablar, tú debes haber escuchado lo que pasó.
Weasley lo miró por unos segundos y finalmente dijo –No sé detalles, solo sé que su papá James tuvo un accidente, está ahora en San Mungo.
Draco se sorprendió, con razón que Harry tenía esa expresión pensó.
–No puedo decirte más, porque no sé nada más.
–Sí... gracias –murmuró y volteó para ir a su clase de historia.
Al llegar pidió permiso para entrar, tuvo dos puntos menos en el examen por llegar tarde, pero no le importó. Al menos ahora sabía que es lo que pasó con Harry.
En clase de Runas le comentó a la profesora que Harry tenía un permiso especial y dijo que haría grupo junto con él para el trabajo final. Tomó apuntes dos veces, uno obviamente para dárselo a Harry, el siguiente día hizo lo mismo en las otras asignaturas y el siguiente y el siguiente.
Todo Hogwarts se enteró de lo que había pasado, un par de personas recibieron periódicos muggles con la noticia en la portada y la noticia se expandió rápido por todo el colegio.
El sábado en la mañana se preguntó cuando Harry volvería porque ya eran 4 días desde que se fué, aburrido vió su desayuno sin muchas ganas de comer y escuchó vagamente la conversación de los demás Slytherin sin tener ganas de participar.
–Draco ¿Tú irás a Hogsmeade?
–No.
–Ven con nosotras a las 3 escobas, casi nunca nos dan permiso tan seguido.
–No voy a ir –contestó, pero pensó en la posibilidad de salir de los territorios de Hogwarts para desaparecer e ir a San Mungo.
La idea sonaba tan fácil, pero ¿Y si a Harry no le gustaba la idea? No había recibido ni una carta o algo así ¿Si lo veía raro por ir allí? ¿Eran lo suficientemente cercanos como para hacer algo así? Esperaba que sí.
–Es una pena que hayas perfeccionado tremendo hechizo para Harry y que no esté aquí.
–¿Para Harry? Esto es para la exposición de hipogrifos.
–Exposición que le robaste y hechizo que elegiste para impresionarlo –señaló Blaise.
Draco lo miró mal y siguió caminando, la clase de criaturas mágicas empezaba en 10 minutos y justo les quedaba esos 10 minutos de caminata.
–Sigo sin creer que tú te hayas metido a clase de criaturas mágicas por voluntad propia.
–Yo tampoco lo creo –dijo y admitió– Pero la clase no es tan horrible como lo pensé.
–Sí, es extrañamente divertida –habló Blaise y casi se cayó al pisar una rama.
Draco esperó su caída para burlarse y como no sucedió vió hacia delante, se dió cuenta entonces que todos estaban en un círculo rodeando a quien tanto él estuvo invocando.
–Harry volvió –Blaise dijo y aceleró el paso.
Draco se quedó un poco atrás y vió a Blaise meterse en todo el tumulto para abrazarlo mientras gritaba ¡Hazza!
Él también quería abrazarlo, pero se encontró indeciso pensándolo dos veces porque habían ya demasiadas personas y eso hizo que no tuviera oportunidad porque el profesor Hagrid pidió que todos se pusieran en media luna para comenzar la clase.
Harry aceptó cada abrazo de todos los que lo rodeaban y luego volteó para ir hacia un costado. Draco parado allí esperó que lo viera y le dió una pequeña sonrisa al notar que se acercaba hacia él, cuando llegó a su costado compartieron una mirada, necesitaba hablar con él, quería también darle un abrazo, no se consideraba alguien expresivo, pero sentía que a Harry podría abrazarlo una hora entera.
–Está mejorando –le murmuró Harry.
Draco asintió, un poco más aliviado y al ver a todos concentrados en Hagrid porque hacía avanzar al hipogrifo, se aventuró sin pensarlo dos veces y lo tomó de la mano, necesitaba hacerle saber a Harry que él también estuvo preocupado y si no podía darle un abrazo en ese momento, optó por ello, tomarlo de la mano e inclinándose ligeramente murmuró admitiendo –Te extrañé.
Harry le dió una sonrisa, una que nunca había visto en él y luego vió al frente porque Hagrid empezó la clase.
Draco sostuvo su mano por un momento más, pero tuvo que dejar de hacerlo cuando el profesor llamó al grupo que le tocaba exponer.
Ya lo habían ensayado con Blaise varias veces y como iban a estar cerca del hipogrifo tuvieron que hacer ambos un respectivo saludo inicial. Al hipogrifo se le permitía hacer el primer movimiento, luego de parte de ellos una inclinación de cabeza mostraba respeto y era muy importante mantener el contacto visual sin parpadear.
Como podemos observar un hipogrifo es una criatura mágica que tiene las patas delanteras, las alas y la cabeza de un águila gigante y el cuerpo, las patas traseras y la cola de un caballo.
Los hipogrifos son carnívoros y son extremadamente peligrosos hasta que son domesticados. La dieta del hipogrifo se compone principalmente de insectos, pájaros y pequeños mamíferos como hurones...
Lanzó un hechizo creando con líneas doradas la imagen de un hipogrifo. Buckbeak, el hipogrifo del profesor Hagrid que estaba echado cómodamente en el pasto también se sorprendió al ver el hechizo y todos en la clase se asombraron aún más cuando lo hizo moverse para explicar la forma en la que los hipogrifos caminaban y volaban.
Pasó varias horas buscando y modificando hechizos para crear ese, sabía que valdría la pena y lo confirmó al notar como la expresión seria y triste de Harry cambió a una de asombro.
Excelente presentación. Draco y Blaise ¡Excelente presentación! lo hicieron perfecto.
Hagrid los felicitó bastante y luego la clase continuó, con recolección y ayudando a alimentar a Thestrals.
Quiero que todos repasen sus conocimientos sobre hipogrifos para la próxima clase. Tenemos la visita de entrenadores e hipogrifos entrenados, si es que siguen todos los pasos y obtienen una gran venia, serán afortunados y volarán en uno.
No volaré en hipogrifo pensó porque había tantas posibilidades de morir, se rehusaba a montar uno, pero estaba seguro que Harry la siguiente semana insistiría que tendrían que hacerlo y él probablemente cedería.
Ya había aceptado consigo mismo desde Halloween que Harry le gustaba y ahora dos semanas después confirmaba que ya no había vuelta atrás. Era como si estuviera cayendo en picada, siendo el doble de idiota y demasiado obvio.
–Pensé que no volverías hasta el lunes.
–Yo también lo pensé, pero debo 4 prácticas, no puedo evitarlas o me calificarán con menos. Dentro de media hora daré encantamientos, después de la comida daré DCAO, mañana doy Historia y en la tarde volveré a San Mungo, profesora McGonagall irá conmigo, quiere visitar a papá –contestó Harry y movió la mano porque Jace se despidió de él.
–¿No pueden darte más tiempo? Es mucho que repasar.
–Es mejor así, porque sino se me juntará con las prácticas de las clases optativas –contestó Harry y le comentó– Snape me programó la práctica calificada también para mañana, tengo que repasar todo con Ron.
Draco hizo una mueca al recordar lo malo que era Weasley en pociones.
–¿Crees que si pido la sala de pociones, Snape me la preste aunque sea por media hora?
–No –contestó y añadió– Yo la pido por tí. ¿Para que hora la quieres? ¿Hoy después de tu práctica de DCAO?
–Estás siendo muy lindo conmigo.
–Sí, aprovéchalo.
Harry le sonrió y al escuchar su nombre se acercó donde Hagrid para recoger su pergamino calificado.
Ya casi todos habían recogido sus pergaminos, Draco incluso, pero estaba esperando a Harry para irse juntos.
–Saqué un extraordinario.
–Como no, si amas a esos caballos voladores.
Harry rodó los ojos al escucharlo y preguntó al notar quienes faltaban –¿Esperamos a Blaise y Ron?
–Que nos alcancen. Se te va a hacer tarde para tu práctica de encantamientos.
–Cierto, ¿Qué preguntas les hicieron? ¿O fué todo práctico?
–Todo práctico.
–Eso es un gran alivio, porque no he tenido tiempo para estudiar nada de teoría –contestó Harry caminando junto con él.
–Dijiste que está mejorando –se aventuró a preguntar Draco– ¿Ya le darán de alta de San Mungo a tu papá o aún...
–Lo despertarán mañana, aún necesita recuperarse demasiado –murmuró Harry y meneó la cabeza– Hablemos después de eso. No quiero hablar ahora de eso.
–Sí, por supuesto –dijo Draco y se quedó en silencio dándose cuenta de la gravedad del accidente para que James Potter incluso con hechizos aún no esté bien. Con razón que los periódicos muggles habían sido tan explícitos, incluso unos afirmando que estaba muerto.
–¿Dónde van tan apurados? –preguntó Blaise metiéndose en medio y tomándolos del brazo a ambos.
–Tiene práctica de encantamientos.
–Son unos explotadores, acabas de llegar –se quejó Blaise y Weasley que caminó junto a Harry preguntó– ¿Y la práctica de pociones?
–Es mañana, pero tenemos que practicar hoy. Draco nos ayudará a conseguir el salón.
–¿Así? que amable de su parte.
–Se dice gracias Malfoy –contestó Draco serio y al notar la mirada de Harry preguntó– ¿Dos horas estarán bien?
–¿Tanto? –preguntó Weasley y Harry contestó al fin poniendo una sonrisa– Dos horas es perfecto.
Definitivamente era un gran idiota, Harry le sonrió y el resto de la hora estuvo pensando en él, luego cuando se sentó en el gran comedor esperó porque apareciera y se sintió tan jodidamente contento por el simple hecho de que Harry fué directamente a sentarse a su lado.
Estoy tan jodido y nadie me podrá salvar pensó al menos 10 veces cada que lo veía.
–¿Conseguiste la sala de pociones?
–Sí, más tarde podremos ir.
–¿Vendrás con nosotros?
–Está a mi cargo, sería un peligro dejarte solo con Weasley –contestó y vió hacia el frente porque Blaise lo señaló con el tenedor.
–Tienes que empezar a llamarle Ron. Cada que dices Weasley recuerdo a su padre y me asusto.
–¿No le gustas a tu suegro?
–Sigue pensando que soy mala influencia. Pero el tema aquí es... llámale Ron.
–No quiero y él también me llama Malfoy, no veo el problema –se negó. Quizá era una tontera, pero no quería ceder– Tu práctica de DCAO ¿A que hora será? –preguntó entonces viendo hacia Harry para cambiar el tema.
–Dentro de media hora –contestó Harry con un suspiro– Esa si es pura teoría ¿No?
–Sí –contestó Draco y sacó el pergamino que llevaba en la túnica, lo recogió antes de ir al comedor porque sabía que lo necesitaría– Te preparé apuntes, es probable que te tome lo mismo que a nosotros.
–Me... preparaste apuntes –repitió Harry tomando el pergamino y lo abrió encontrándose con los apuntes de cada pregunta que les tomaron en la práctica.
–Solo escribí un par de cosas –contestó intentando restarle importancia.
–Gracias Dray –aún así dijo Harry.
Draco rodó los ojos por el apodo y volvió a comer mientras Harry se ponía a repasar.
Esa tarde a la sala de pociones también los acompañó Blaise, era bueno en pociones por eso Draco no se quejó, pero si hizo una mueca de asco al ver al par de cursis caminando tomados de la mano y riéndose de quién sabe qué.
–El examen de DCAO, fué prácticamente igual a tus apuntes.
–Es que mis apuntes son perfectos. Es un privilegio que los haya preparado para tí.
–Que privilegio –habló Harry sarcástico y unos pasos después preguntó –¿Crees que Snape nos tome la misma poción que a ustedes?
–Imposible, Snape te odia. Los odia. Les pondrá una difícil, pero con los mismos principios de la anterior para que no puedan quejarse de que es injusto.
–¿Alguna idea de cuáles pueden ser?
–Tengo dos en mente –contestó volteando a verlo y notó lo decaído que lucía Harry aunque intentara ocultarlo con buena actitud. No le gustaba verlo así.
–¿Qué pasa? –murmuró Harry confundido quizá por notar como lo miró.
Draco pasó un brazo alrededor de sus hombros y negó –No, nada –dijo dándole un pequeño apretón y al soltarlo se dió cuenta que Blaise y Weasley estaban parados en la entrada del salón, viéndolos.
Utilizaron la mesa del fondo, acomodaron dos calderos para intentar con dos posibles pociones y cuando estaban sacando los ingredientes Harry recordó que le faltaba entregar un pergamino –Vuelvo en 5 minutos, tengo que entregar esto a McGonagall –dijo antes de irse rápidamente.
–Ordenaremos los ingredientes –contestó Ron.
Draco lanzó unos hechizos para acomodar los calderos y sostuvo la mochila de Harry que estuvo a punto de caerse, jaló una silla luego para ponerla allí. Después abrió su libro de pociones buscando una que tenía en mente y luego miró al frente al escuchar a Blaise aclararse la garganta –¿Estás enfermo o qué? –preguntó.
Blaise con la boca entreabierta lo miró por unos largos segundos y luego de pronto se inclinó en la mesa, después de ver hacia la puerta confirmando que estaban solo los 3, se inclinó aún más y exclamó en un susurro –¡Harry te gusta!
Draco lo miró sin expresión. Weasley estaba allí a lado, muy sorprendido y atento esperando una respuesta, podría haberse sentido avergonzado, pero no fue así, en vez de ello dijo –Desde hace meses me estás jodiendo con eso ¿No?.
–Pensé que Harry solo te parecía lindo o algo así. Pero él, él realmente... te gusta. Estás enamorado de él.
¿Estoy enamorado de él? se preguntó Draco y se encogió de hombros, no le encontraba sentido a negarlo.
Blaise se sorprendió aún más y abrió la boca exageradamente al igual que Weasley –Tienes que hacer algo. Creo que a Harry también le gustas.
–A veces pienso que sí, otras veces lo dudo –contestó y movió la cabeza– Pero no voy a hacer nada y aunque quisiera no es ningún buen momento.
–Oh mierda, tienes razón. Ahora no vas a confesarle a Harry tus sentimientos, no es buen momento, pero después...
–Después nada –lo cortó Draco– ¿No eres tú el que me advirtió que no me fijara en él porque no es gay? –preguntó recordando claramente lo que dijo.
Weasley se rió al escucharlo, eso lo hizo voltear hacia él y fruncir el ceño confundido.
–No debería asumir sexualidades, pero Harry es bastante gay aunque lo niegue.
Escuchar eso le hizo quitar el ceño fruncido.
–¿Que sabes que yo no sé? –preguntó Blaise.
–Lo conozco –contestó Ron.
–Aún así, ustedes dos se callarán –amenazó Draco porque no quería seguir esa conversación– Si se atreven a hablarle de esto a alguien o insinuárselo a Harry, los cruciaré y ni siquiera los enterraré juntos.
_________
Practicar pociones fue cansado, pero lo alivió bastante y también se entretuvo, Draco estaba empeñado en ayudarlo, por ende también a Ron. Le dió bastantes consejos, le enseñó a cortar bien los ingredientes y sugirió que se repartieran las tareas de tal forma que cada uno se concentrara en lo que era bueno.
Se tomaron las dos horas enteras en practicar las dos pociones y aunque hubo descansos mientras esperaban que los hechizos hicieran efecto, de todas formas terminó agotado cuando salieron. Blaise dijo que acompañaría a Ron y se fueron, él se quedó con Draco, caminaron en la otra dirección, Harry pensó en lo mucho que necesitaba dormir, pero fue Draco el que lo dijo.
–Deberías dormir y no despertar hasta mañana.
–¿Tan horrible luzco?
–Sí.
Hizo una mueca al escucharlo y le comentó –Necesito estudiar para historia, mañana temprano daré esa práctica y la anterior la di bastante mal, no quiero tener otra mala nota.
–Mañana despiertas temprano y lo estudias.
–Sabes que no soy capaz de despertarme temprano.
–Entonces toma una siesta ahora –dijo Draco y confirmó la hora– Son las 6, toma una buena siesta.
–¿Me ayudarás a estudiar luego? –preguntó y pidió, porque Draco dijo que aproveche que estaba siendo lindo con él– Estudia conmigo, sino me aburriré y no lo haré.
–Lo haré.
Harry pensó en lo mucho que le gustaba también este Draco.
–¿A qué hora quieres que te despierte?
–10 de la noche –contestó y se detuvo porque Draco también lo hizo.
–10 entonces será. Saluda a Thuban cuando llegues a la habitación, estuvo buscándote bastante estos días.
–También extrañé mucho a Thuban –se quejó y preguntó– ¿Dónde irás?
–Tengo que ir a la biblioteca ahora.
–¿Por?
–Trabajo grupal de Aritmancia.
–¿Con Hufflepuffs?
–Sí.
Harry se sentía muy cansado como para renegar por ello, pero no pudo evitar mencionar –El otro día dijiste que no irías a su fiesta.
–No fuí.
–Mentiroso.
–Pasé por allí un par de minutos, estaba buscándote.
Harry ladeó la cabeza, era tonto quejarse porque Draco había estado allí, pero escuchar que estuvo buscandolo lo puso de mejor humor.
Lo primero que hizo al llegar a la habitación fué saludar a Thuban, el dió vueltas a su alrededor y se removió feliz.
–No tengo un hígado de salamandra para tí. Lo siento –dijo y se sintió aliviado porque al parecer Thuban no estaba esperando eso y solo estaba feliz de volverlo a ver.
Se encontró en la habitación también a Theo, el fue él primero que lo vió en la mañana cuando llegó y uno de los que casi lo hizo llorar por estar abrazándolo tanto y preguntando por lo que pasó.
–¿Cómo te fué?
–DCAO perfecto y logramos hacer 2 pociones perfectas con Ron, creo que sobreviviremos mañana.
–Eso es un milagro.
–Draco ayudó bastante.
–Escuché que lanzó un gran hechizo en clase de criaturas mágicas.
–Fué sorprendente –admitió quitándose la camisa– Ahora si me alegra que me haya robado el tema.
–Y escuché que volarán en hipogrifo la siguiente clase.
–Yo te dije que te metieras a esa clase optativa.
–No me arrepiento, no está en mis metas que me coma un hipogrifo.
Harry abrió su baúl y al ver un pijama allí perfectamente doblado lo sacó –¿Quién te contó sobre las clases?
–Neville.
–¿Ocurrió algo estos días? ¿Avanzaste con él?
–Hoy día lo ayudé a cepillar los hongos de unas plantas ¿Eso cuenta como avance?
Harry se sentó en la cama quitándose las zapatillas, Thuban subió allí también –Por supuesto, nada más romántico que sacar hongos.
–No te burles, avances son avances –se quejó Theo y se acercó– ¿Por qué estás a las 6 de la tarde con un pijama decente?
–Tomaré una siesta, tengo que despertar después para estudiar.
–Es injusto que te pidan dar todas las prácticas.
Harry se encogió de hombros –Al menos eso sirve para concentrarme en algo más –admitió y luego se metió a la cama, Thuban se enrolló cerca de la almohada.
–Pero también deberías cenar.
–Ya pediré algo a los elfos más noche.
–¿Draco te acompañará?
–Dijo que sí –respondió al recordarlo– También le pedí que me despertara.
Theo asintió –Descansa entonces, necesitas hacerlo –dijo y jaló las cortinas para que no entrara la luz del candelabro.
Se quedó dormido al instante, su cuerpo estaba pidiendo a gritos que descansara porque no lo había hecho bien por varios días.
–Harry.
–Harry.
Se quejó moviendo el rostro, no podía ser posible que hubieran pasado ya 4 horas. Sentía como si hubieran sido 4 minutos, cerró los ojos, los abrió y de pronto ya eran las 10 de la noche y Draco estaba sentado en su cama, con una mano apoyada en su hombro llamándolo.
–Si quieres puedes elegir seguir durmiendo.
–No –dijo porque sabía que aún así no lograría despertarse temprano.
–Estudias un par de horas antes del examen.
–Me despertaré tarde y de mal humor, me conozco –se quejó y volvió a quejarse escondiendo el rostro en la almohada.
Escuchó la suave risa de Draco y luego suspiró cuando Draco llevó una mano a su espalda y la bajó en un lento movimiento.
Estuvo por días omitiendo pensar en el supuesto gusto que tenía hacia Draco y creyó que lograría dejarlo de lado. Sin embargo, todo ese día, con Draco teniendo esa actitud hacia él, fué imposible.
–¿Te volviste a dormir?
–Estoy despierto –dijo rodando hacia un lado y Draco esta vez llevó una mano a su mejilla, pero fue por apenas un segundo– Tengo los libros listos, pero deberías cenar antes. ¿Vamos a las cocinas?
Harry abrió los ojos viéndolo, tuvo ganas de tomar su mano y ponerla de nuevo en su mejilla ¿Por qué un toque podía sentirse tan bien? Vuelve y haz eso de nuevo quiso pedir.
–Tampoco cené, no me dió tiempo.
Vió su pijama de satín negro, Draco solía solo utilizar los pantalones, pero ahora estaba decentemente con las dos piezas puestas –¿También tomaste una siesta?
–Sí, pero solo de una hora –contestó Draco y al verlo sentarse, se puso de pie y levantó a Thuban que seguía profundamente dormido junto a la almohada.
–Estuvo muy feliz de verme.
–Hace un tiempo ya, que te lo ganaste –dijo Draco y fué a dejarlo en la cama de su jaula.
Ambos se quedaron con pijamas y se pusieron encima sus capas para salir. Draco llevó los dos libros de los que debía estudiar y Harry abrió el mapa vigilando por dónde tenían que ir.
Les pidieron una cena a los elfos, ellos estuvieron encantados de ayudarlos y en tan solo unos minutos ya lo tenían servido en una de las mesas.
No quisieron tomarse mucho tiempo allí, mientras comían fue leyendo, pero al terminar con la cena cerraron los libros y después de agradecerles a los elfos, salieron de de las cocinas.
–¿Volvemos?
Harry negó.
–¿Entonces? ¿Acaso quieres ir a la biblioteca?
Tenía la idea allí y quería aprovecharlo. Alargar todo eso, tener a Draco a su lado, saber que no habría un Theo o Blaise que podrían interrumpirlos, lo adoraba y no es que quisiera hacer algo con Draco o seguir con el plan de intentar besarlo. No tenía ánimos para nada eso, pero aún así, quería a Draco a su lado con toda su atención puesta en él y sin interrupciones.
–¿Y si vamos a la sala de menesteres? Podemos crear una habitación muy cómoda allí y necesito un lugar donde dar vueltas para estudiar y no dormirme.
–Me gusta la idea, vamos.
–Podríamos quedarnos también a dormir allí, sabes.
–Quedémonos.
Realmente estaba adorando a este Draco pensó y cuando llegaron a la sala de menesteres preguntó –¿Pienso en dos camas para que estés cómodo?
Draco negó –Piensa solo en una –simplemente dijo sin dar una excusa y si todo hubiera sido en un contexto distinto, eso probablemente lo hubiera puesto muy nervioso.
–¿Qué quieres repasar primero? –preguntó Draco cuando se sentó en el borde de la cama.
Harry se quedó frente a él y se cruzó de brazos –Duendes, te digo lo que sé y me dices cuales faltan.
–Te escucho –dijo Draco y abrió el libro.
Harry empezó a hablar, le funcionaba mantenerse activo cada que estudiaba, por eso dió vueltas intentando recordar lo demás y aunque sus ánimos estuvieran por los suelos, se rió por las pistas que Draco le daba y casi se cayó por dar tantas vueltas, pero Draco lo detuvo tomándolo de la cintura y dijo como si eso fuera de vida o muerte –Solo falta un duende importante, tu puedes recordarlo.
–Urg, fué un duende activista que se hizo famoso por haber liderado la rebelión de los duendes del siglo XVIII.
–Perfecto –contestó Draco dándole una sonrisa. Sus manos lo soltaron y retrocedió para volver a sentarse en el borde de la cama– Siguiente tema. Vamos ahora con... alquimia en la época medieval.
Harry pensó en dar de nuevo vueltas para que Draco lo sostuviera, pero tuvo que controlarse, necesitaba estudiar y luego dormir, no era momento para coquetear, ni tenía cabeza para ello.
Fue cerca de media hora sin parar, tema tras tema, compartieron un chocolate, tomaron un poco de agua y siguieron después con otros 40 minutos sin parar.
–Para haber sacado tan mala nota antes, recuerdas bastantes cosas.
–Sí, yo también estoy sorprendido. No tengo tan mala memoria después de todo –dijo y se levantó de la silla para ir a su lado– ¿Qué tanto falta? Ahora si estoy cansado. No creo que pueda más.
–Deberías leer estas cartas de la convención de brujos de 1709.
Harry vió hacia donde señalaba, era mucho texto y quizá se estaba pasando un poco, pero pidió –¿Las lees para mí?
–Siento que debería quejarme de eso.
–Pero estas siendo lindo conmigo. El lunes volvamos a pelear y darnos la contra en todo, pero hoy se lindo conmigo –pidió y Draco después de mirarlo por unos largos segundos aceptó.
Le gustaba pelear en juego con Draco, ser sarcástico y malo. Pero nunca supo que esta podría ser una opción, tener un Draco que prácticamente lo mimara y para ese momento donde no se sentía del todo bien, era justo lo que necesitaba.
Subió a la cama apenas empezó a leer las cartas y se recostó boca arriba estirando los brazos. Vió el techo sabiendo que tenía que concentrarse.
–Si te vas a dormir avísame para no seguir leyendo como idiota –le advirtió Draco sentado en el borde de la cama.
–No voy a dormir, necesito escuchar esas cartas. Empieza.
Ciertamente no se durmió, la voz de Draco podía ser muy relajante, pero con el énfasis que puso a ciertas palabras lo mantuvo despierto y atento.
–Creo que eso es todo, aunque mañana deberías leer de nuevo estas cartas para que lo tengas más presente –habló cuando terminó.
–Lo haré –dijo y se movió para darle espacio también en la cama.
Draco bostezó poniéndose de pie y luego subió a la cama quedando echado a su lado.
Harry volteó de costado y vió su perfil, nunca lo había visto por tanto tiempo tan de cerca –Gracias por todo esto.
–Quería ser de ayuda, siento mucho lo que pasó –contestó Draco volteando también a verlo– Debes haber tenido días horribles.
–Han sido horribles –admitió. No había querido hablar de ello y de hecho, no había hablado con nadie. Pero había algo en ese momento, Draco lo estaba viendo, estaba preocupado por él y quería escucharlo.
–Estuve muy asustado, papá parecía estar bien y de pronto volvió a ponerse mal y... nunca me he sentido tan impotente, aunque tuviera hechizos estaba sufriendo, no había nada que hacer. Estaba rodeado de medimagos y aún así no era suficiente, aún no es suficiente –le contó y sintió el nudo en la garganta– Y no solo es papá James, sabes. Pa Reg... nunca lo he visto tan desequilibrado, el siempre es tan calmado, tan perfecto y ahora era como si estuviera... como si estuviera dispuesto a dejarme, como si nada más le importara, como si no le importara vivir si es que papá no mejora –habló y se dió cuenta que ya estaba llorando.
El horrible nudo en la garganta se sentía tan doloroso.
Draco se acercó más, lo atrajo hacia él y lo rodeó con sus brazos. Harry se dejó caer contra su pecho, su mano se aferró a la tela de su pijama y sollozó con fuerza.
Había llorado mucho esos días, pocas veces delante de alguien más y aunque recibió muchos abrazos, era la primera vez que se sentía consolado de esa forma. Nunca había hecho eso con nadie y tampoco se imaginó estar así con alguien más, Draco frotó de arriba a abajo suavemente su espalda, su otra mano estaba alrededor de su cintura sosteniéndolo y dejó que llorara contra su pecho.
Dejó de sentir ese horrible nudo en la garganta y cuando sus lágrimas desaparecieron, se quedó allí encerrado en sus brazos, se sintió bien de estar así, se rehusó a separarse y con los ojos cerrados supo que en cualquier segundo se quedaría dormido y así fué.
Chapter 12: Nostálgico y feliz
Notes:
*Recuerden que en este fic, Harry utiliza sus lentes ocasionalmente ;)
Chapter Text
.
Son más de las siete.
Deberíamos apurarnos.
Recuerda que a las 8 es tu exámen de historia.
Harry.
Harry, sé que ya estás despierto. Deja de hacerte el dormido.
Sonrió al escucharlo, era verdad, ya estaba despierto pero no tenía ganas de moverse ni un centímetro. No despertó como anoche cuando se quedó dormido, ya no estaba prácticamente sobre Draco siendo abrazado, pero seguían juntos, ambos echados de costado y hasta hace tan solo unos minutos el brazo de Draco había estado rodeando su cintura.
Siempre fué receloso con su espacio personal, aún así, al sentirse tan cómodo con él, se dió cuenta que podía tener sus excepciones o su excepción.
Eso en particular era algo que le asustaba y la razón de por qué seguía negando que le podría gustar Draco. Theo se lo preguntó en el desayuno Dime la verdad, ¿Que pasó entre ustedes? Te gusta mucho Malfoy ¿No?
Solo somos amigos fué su respuesta porque tenía miedo de preguntarse la verdad. ¿Y si aceptaba que le gustaba Draco? ¿Y si caía perdidamente enamorado de él? ¿Y si se volvía su única excepción? ¿Cómo viviría después si es que rompían?
Sabía que se estaba adelantando demasiado, ni siquiera sabía si su "gusto" era correspondido. Pero desde que era niño había escuchado muchas veces a su abuelo decir:
Los Potter solo se enamoran perdida y locamente una vez en su vida.
Siempre le pareció una tontería escuchar ello, demasiado cursi, exagerado y sin sentido, sin embargo ahora eso sonaba como una verdadera maldición.
–Pensé que te demorarías al menos media hora más en pociones –dijo Draco al entrar a la habitación y darse cuenta que ya estaba allí– Hasta te pusiste lentes.
Harry recordó sus lentes y se los quitó –Lentes para momentos de estrés.
–¿Cómo te fue?
–Perfecto al igual que historia.
–¿Qué poción les pidió? ¿Qué cara puso Snape? ¿Weasley no explotó nada?
Harry le contó –Hicimos la primera poción que ayer practicamos, Ron me ayudó como lo planeamos y salió perfecto, Snape no lo podía creer, era obvio que intentaba encontrar el mínimo error para gritarnos, pero no pudo decir nada. Estoy seguro que le dolió en el alma tener que ponernos un extraordinario, su mano temblaba mientras lo escribía. Valió la pena verlo sufrir –le contó divertido y abrió su baúl para sacar dos libros que iba a llevar en su mochila.
Draco soltó una carcajada –Soy un excelente profesor, sacaste un extraordinario y con Weasley de ayudante. ¿En qué mundo loco paralelo estamos?
–No estés de presumido, pero... gracias por ayudar –dijo y para su sorpresa, Draco en vez de sentarse en su cama, se sentó en la suya junto a la mochila que estaba alistando para llevar.
–¿Te diste cuenta que Thuban se metió a tu mochila?
–¿Qué?
–Sí, está allí al fondo y tú estás a punto de aplastarlo con esos dos libros.
De inmediato dejó los libros a un lado y verificó que Draco tenía razón –Ohhh quiere venir conmigo.
–Si quieres puedes llevarlo, aunque no creo que te dejen tenerlo en San Mungo.
–¿Pero, me dejarías llevarlo conmigo? Si fuera a otro lugar...
Draco asintió –Confiaría en tí, porque Thuban confía en tí –contestó sacándolo con cuidado de la mochila.
Harry sonrió, se sentía bien saber que Draco le confiaría a Thuban y que se lo dijera sin rodeos.
–¿Te irás ahora o primero comerás?
–Primero comeré, me estoy muriendo de hambre, pociones me mató –contestó y vió hacia la mochila preguntándose qué se estaba olvidando.
–¿Estás llevando el libro de Runas?
–Sí, necesito estudiar si quiero una nota decente.
–Estudia. Le dije a la profesora que haríamos grupo juntos.
–Bien, porque no sabría con quién más hacer grupo en esa clase.
–Conoces a todos.
–Sí, pero es mi primer año con Runas y tú me tendrás paciencia ¿Cierto?
–Quizá, pero estudia ese libro.
–Lo haré.
–¿Cuándo volverás?
Bajó la mirada viendo hacia sus rodillas que chocaron –Supongo que el martes porque no me dejarán perder más clases. Pero quizá en las tardes pueda ir y el fin de semana definitivamente la pasaré allá, él sábado es cumpleaños de Brad, aún estará en San Mungo porque parece que recién le darán de alta el siguiente martes.
–Es un alivio que San Mungo esté aceptando cuidar un muggle. Escuché que siempre han sido muy especiales con ello.
–No es cualquier muggle, es manager de The Marauders. Y mis padrinos pagaron bastante dinero después de todo el papeleo así que... ya sabes como funciona todo eso.
Draco asintió y después de un momento viéndolo preguntó –¿Entonces no estarás el sábado para volar con hipogrifos? El profesor Hagrid dijo que vendrían unos entrenados.
–No estaré –contestó Harry mirando hacia sus ojos, eran plateados y por la luz que se reflejaba del lago negro a través de las ventanas, tenían un brillo particular– Tienes prohibido volar en hipogrifo.
–¿Cómo? ¿No se supone que me dijiste que debía meterme a clases de Cuidado de criaturas para tener el honor de volar en hipogrifo? –preguntó Draco divertido.
–Sí, tienes razón. Pero como yo no estaré, no puedes volar en hipogrifo.
–¿No puedo volar porque tú no estarás?
–Exacto –contestó y agregó– Quiero ver tu cara asustada cuando subas a uno por primera vez. Planearé una visita para volar en hipogrifos después.
–¿Ya estás haciendo planes conmigo después de Hogwarts?
–Sí –admitió– Esperemos que llegue el verano y volemos juntos.
Draco le sonrió, le gustaba esa sonrisa en él, pero también lo puso nervioso.
–Deberíamos... ya es hora de comer ¿No? Tengo que comer e irme de inmediato a San Mungo.
–Sí, deberíamos ir al comedor –contestó Draco y se puso de pie. Él sintió un estremecimiento en todo el cuerpo, estaban tan cerca.
–Espero que todo salga bien hoy. Va a ser un día difícil y si es que ocurre algo como no debería, estoy seguro que habrá una solución.
–Gracias –murmuró y al notar la ligera inclinación de Draco hacia él, dió un paso hacia atrás.
Draco lo miró confundido –¿No te puedo dar un abrazo?
–Sí, pero...
–¿Entonces qué es?
Pasó saliva sin saber qué decir.
–¿Estás bien? ¿Debería alejarme o...
Harry volvió a dar un paso hacia adelante al notar su expresión preocupada.
–No estoy entendiendo nada, si te sientes incómodo conmigo por lo de anoche o...
–No me siento incómodo –lo aclaró de inmediato porque era todo lo contrario.
–¿Entonces?
–Evito ponerme sentimental, pero un abrazo corto estaría bien –dijo y se puso tan nervioso que no se reconoció así mismo. No le había pasado antes, sentirse nervioso por un abrazo, era tan extraño, se sentía tan extraño.
Pero a la vez se sentía tan bien.
Draco pasó uno de sus brazos por encima de su hombro rodeando su espalda, el otro por su cintura y su mejilla chocó contra la suya.
Harry hizo lo mismo y se supone que iba a ser un abrazo corto, pero ninguno tuvo la intención de separarse rápido. Y quizá se hubieran quedado así, minutos de minutos más, de no ser porque se escuchó la puerta abrirse y a Theo decir –Harry, McGonagall dijo que cuando termines d...
En tan solo dos segundos se separó de él, se aclaró la garganta dando un paso hacia su cama y cerró su mochila.
Al voltear se dió cuenta de la extraña mirada que le dió Theo –¿Qué decías que dijo McGonagall?
–Que después de comer, a las 2 vayas a su oficina para ir a San Mungo.
–Sí... ok... –murmuró y tomó su mochila para ahorrarse el tener que volver por ella.
La comida pasó tranquila, calculó su tiempo para terminar cerca de las 2, ese domingo nadie se saltó la comida, todos los Slytherin estaban en la mesa hablando y conversando bastante. Él habló un momento con Teddy prometiéndole que le enviaría una carta contándole todo y luego se metió también en la conversación con sus amigos.
Draco estaba en silencio comiendo, solía ser así, no hacía comentarios y se concentraba solo en su comida. Por eso cuando Harry vio que Tracey se movió de sitio para quedar junto a Draco y hablarle, supo que lo vería de mal humor.
–Draco, tengo una oferta para tí.
–Estoy comiendo ahora mismo y no me importa ninguna oferta.
–Podrías hacer una buena obra este mes, tenemos un grupo de estudio en el que nos encantaría que participarás y...
–No. No me interesa hacer ninguna buena obra y mucho menos estudiar en un grupo de estudio. Deja de hablar de ello, no aceptaré.
–Pero no seas malo, todos en el grupo estaríamos encantados.
Draco frunció el ceño obviamente molesto.
–Pierdes tu tiempo, Malfoy es una serpiente solitaria no estudia con más personas –dijo Blaise al notar su expresión.
–Sí, no le insistas que se pondrá realmente malo –dijo Theo y por suerte Tracey hizo caso de no insistir.
Harry se preguntó qué pasaría si él se lo pedía a Draco, no que se una a un grupo de estudios porque obviamente se negaría a eso, pero si es que le pedía estudiar juntos, ya practicaban hechizos y le encantaba, suponía que sería igual estudiar juntos.
–¿Y tú Harry? ¿No te gustaría?
–No soy bueno en grupo de estudios. Faltaría demasiado, pero gracias por el ofrecimiento.
–Hay formas de contestar y formas de contestar –dijo Tracey– Gracias Harry, si cambias de opinión me avisas.
Harry asintió y siguió comiendo.
Draco terminó antes que todos, él un minuto después también terminó su comida y al confirmar la hora se despidió de todos para irse –Nos vemos el martes –dijo y recogió su mochila escuchando los buenos deseos de todos.
Draco también se puso de pie, no se despidió de nadie y simplemente salió caminando a su lado.
–Dejaste rápido la mesa ¿Algún plan interesante para este domingo?
–Pociones.
–Tienes que contarme qué extraña poción estás haciendo.
–Es un proyecto personal, pero quizá cuando lo terminé te lo contaré.
–Nada de quizá, lo harás Malfoy.
–Quizá –repitió Draco y se detuvo.
Harry miró hacia el pasillo por donde debería de ir.
–Tengo algo para tí.
Le dió una mirada interesada al notar a Draco sacar algo de la túnica.
–Escuché el otro día, que desde los 13 estás buscando un cromo de hipogrifo de la versión de criaturas mágicas. Ayer me comí una rana de chocolate y me tocó uno.
Harry aceptó el cromo de hipogrifo que Draco le extendió, al principio pensó que era una broma, pero no era así –¡¿Me estás diciendo que comiste una rana de chocolate y encontraste el cromo de hipogrifo que yo estuve buscando hace 500 ranas?! –preguntó entre indignado, sorprendido y agradecido.
–Supongo que algunos tenemos suerte –dijo Draco y añadió antes de voltear e irse por el otro pasillo– Nos vemos el martes.
–Nos vemos el martes –contestó Harry con una gran sonrisa y mientras caminaba por el pasillo vió fascinado hacia el cromo de hipogrifo, escuchó que solo existían 5 y le parecía una completa locura que Draco se hubiera encontrado uno tan fácilmente en una rana.
________
Al entrar a la oficina de la profesora McGonagall porque iba a acompañarlo a San Mungo, esperó encontrarse solamente con ella, pero se sorprendió gratamente al darse cuenta que esta vez Regulus fue por él.
–Pa.
–Harry –dijo Regulus y después de todos esos días al fin lo vió sonreír aunque sea un poco– Profesora McGonagall me ha dicho que has obtenido varios extraordinarios, felicitaciones.
–Gracias pa –contestó feliz y lo tomó del brazo.
No se separaron en ningún momento y se mantuvieron hablando todo el camino. Cuando llegaron a San Mungo, McGonagall fue a hablar con Effie y Fleamont que estaban junto a Sirius y Remus, su tío Peter con Evan y Barty también se encontraban allí afuera conversando con Brad que casi estaba completamente curado.
–¿Comiste pa?
–Sí, desayuné bastante y luego comí fideos especialidad de Sirius.
–Son ricos, a mí me gustan.
–Sí, estuvieron comestibles –contestó Regulus y vió hacia la puerta por donde dos enfermeras salieron.
–¿Qué dijeron los medimagos? ¿Quién lo despertará?
–Lily con el medimago Brown se encargarán. Y me dijeron que podemos estar los dos también allí.
–¿Si?
–Sí, creen que sea lo más indicado por si es que... No sabemos cómo James reaccionará, pero necesitará ver rostros familiares si es que necesita calmarse.
Harry asintió y respiró profundamente, estaba decidido a pensar de forma positiva –No le gustará escuchar que tendrá que estar semanas enteras en cama –dijo para aligerar el momento.
–Lo odiará y se quejará bastante –murmuró Regulus viendo hacia un costado.
Harry apretó su brazo –Pero papá es muy fuerte, seguro logra que le den de alta antes. Estará bien.
–Lo estará –contestó Regulus también positivamente.
Todas las heridas ya estaban cerradas a diferencia de la primera vez que lo vió, pero los grandes moretones aún seguían allí y le faltaba a su cuerpo recuperarse, su brazo y su pierna izquierda ahora estaban con una férula y era principalmente donde aún seguían poniendo hechizos. Los medimagos dijeron que sería cuestión de varias semanas para una recuperación, pero Harry esperaba que no fuera mucho, su papá no era muy paciente y se ponía intranquilo si tenía que estar en un solo lugar.
Al entrar, junto con Regulus se sentaron en las sillas de la esquina de la habitación.
En silencio observaron a los medimagos trabajar, poniendo hechizos y luego quitando otros que le impedían a James despertar.
Todo ello duró varios minutos y Harry aunque intentaba no mostrar lo preocupado o ansioso que estaba, sabía que ya se le notaba en el rostro.
El medimago encargado, después de quitar el último hechizo, se quedó en silencio frente a la camilla. Harry pensó que todo sería más calmado, que su papá despertaría confundido como si hubiera estado en un sueño profundo.
Pero no fué así, por supuesto que no lo fué. James abrió los ojos tan solo unos segundos después que el hechizo desapareció.
–Buenas tardes James –dijo suavemente Lily desde el otro lado de la camilla.
Él respiró profundamente sin verla, solo viendo el techo. Parpadeó repetidamente y su boca se abrió.
–¿Sabes dónde estás? –preguntó el medimago.
–Sí –su papá habló aunque casi ni se escuchó, cerró los ojos fuertemente por unos segundos y cuando los volvió a abrir dijo– Recuerdo todo –su voz ahora sonó fuerte y de un segundo al otro, se sentó en la cama tan rápido que a todos les sorprendió.
–James, espera. No puedes moverte tan bruscamente –pidió Lily.
James la ignoró, estiró un brazo junto con su mano, vió hacia el otro que no lo podía mover, jaló la sábana frunciendo el ceño al ver las heridas en sus piernas y la férula, empezó a ver asustado hacia todo lado rápidamente hasta que los vió a ellos y se detuvo abruptamente, su expresión cambió a tristeza al instante y su respiración se entrecortó.
–James –también llamó el otro medimago y lo señaló con la varita– Necesito que respires. Mira esta luz, necesito que respires lentamente. Todo estará bien.
–No puedo, no puedo, no puedo. Estoy... yo...
Regulus fue el primero en pararse, tenían la orden de esperar, pero el medimago no se opuso al ver el estado de James. Harry también se acercó preocupado a la camilla y tuvo que aguantar el nudo en la garganta al ver como los ojos de su papá se llenaban de lágrimas viéndolos a ambos.
–James –lo llamó Regulus al menos unas 3 veces y delicadamente lo tomó del rostro con ambas manos– Estás bien, Jamie.
–¿Lo estoy? –preguntó James y empezó a llorar más fuerte temblando.
Harry lo tomó de la mano en un agarre firme, intentó decir algo, pero no le salía ninguna palabra y también estaba llorando.
–Debe dolerte todo ahora mismo... –Regulus se aclaró la garganta para seguir explicando, no estaba llorando. Harry sabía que se estaba aguantando todas sus lágrimas para poder calmar a James. Él por el contrario no era capaz de ello y solo se limpiaba rápidamente sus lágrimas.
–Las heridas sanarán, los golpes pasarán, te recuperarás con paciencia. Pero estás vivo Jamie, es todo lo que importa y necesitamos que te tranquilices para que puedan revisarte.
–Lo siento, yo, yo, yo...
–Jamie no te disculpes de nada, solo respira conmigo por favor –pidió Regulus aún tomando suavemente su rostro y añadió– No pienses en nada más, respira. Inhala... exhala... Estamos aquí contigo.
Harry también respiró como pedía Regulus y pudo controlar sus lágrimas. Fueron largos minutos hasta que James pudo calmarse, pero lo logró.
–Necesitan revisarte y para ello debes estar calmado. Tú puedes hacerlo.
–Sí, Reggie.
Regulus soltó su rostro suavemente y se movió hacia un lado para que el medimago pudiera revisarlo, Harry no se atrevió a soltar su mano y como no interrumpía, pudo quedarse allí a su lado, observando todas las pruebas que le hacían.
Su pulso ha vuelto a ser regular.
¿Te sientes mareado o tienes náuseas?
No
James, ahora debes sentir adormecimiento en todo el cuerpo. Pero ¿Hay alguna zona en específico que te duela?
No Lils
¿Y ahora? ¿Cambió eso?
El brazo derecho, pero no es un dolor fuerte, solo una molestia
Bien
Tus signos vitales son estables James. ¿Te acuerdas de mí?
Hola Brown.
Hola James.
Aún no vamos a hablar de los detalles del accidente que tuviste y tampoco quiero que pienses en ello en este momento, pero hay cosas que debes que tener en cuenta. Debido a la gravedad de lo ocurrido, tuvimos que dormirte por casi por 8 días y actualmente tu cuerpo sigue en constante recuperación, por ello, movimientos como los anteriores que realizaste, están prohibidos.
Físicamente no podrás hacer ningún esfuerzo, pero mentalmente, te invitamos a que a partir de mañana te ejercites.
Ahora mismo te haré unas preguntas para evaluarte y Lily te pondrá un hechizo, puede que se sienta incómodo, pero sólo serán 3 preguntas, necesito que te explayes y que tus respuestas sean calmadas.
¿Quién eres?
James Fleamont Potter. Fleamont como mi papá y mi mamá se llama Euphemia. Estoy casado con Regulus Black, tengo un hijo, Harry Potter. Soy un mago y soy cantante, pertenezco a The Marauders, banda que creé junto con mis mejores amigos Peter, Remus y Sirius. Mi... ¿Cómo está Brad? Iba conmigo en el auto y
Él está bien, afuera esperando, en un momento verás a tus visitas. Ahora no pienses en ello.
¿Qué actividad ibas a realizar el sábado en la noche?
Iba a dar un concierto con The Marauders, hace años que no hacemos conciertos y... decidimos tener una gira de "reencuentro" aunque en realidad nunca nos hemos separado... Iba a ser el primer concierto de la gira mundial.
Cuéntanos algo de tu pasado.
¿Cómo?
El recuerdo que tú desees, no tiene que ser algo tan extenso. Un recuerdo que te guste.
James ladeó la cabeza pensativo y después de ver hacia ellos contó –Cuando apenas empecé a salir oficialmente con Regulus, Harry tenía un poco más de un año. Un día que fuimos a casa de mis papas, al entrar a la red flú Regulus me habló al oído, Harry se puso muy celoso porque nunca me veía tan cerca de alguien.
Ese día de pronto parecía que odiaba a Regulus, los ví a lo lejos a los dos sentados en el pasto y cuando Harry le lanzó un pequeño juguete me sorprendí, de inmediato caminé hacia allí y me sorprendí el doble porque Harry tomó un juguete más grande y se lo lanzó golpeándolo directamente. Corrí al ver que Regulus cayó hacia atrás, parecía como si se hubiera desmayado.
Por un segundo me asusté, Harry se asustó el triple, creo que pensó que lo mató o algo así, pero solo fue una exagerada actuación de Regulus y eso ablandó totalmente a Harry, porque apenas lo vió volver a sentarse, se acercó y le dió un gran abrazo. Regulus le preguntó ¿Ahora serás mi amigo? o algo así –contó James sonriente– Pero la verdad es que desde ese momento empezó a convertirse en su papá.
Harry se limpió con la manga del sweater un par de lágrimas, era un lindo recuerdo y él estaba tan pequeño que no lograba recordarlo –Lo siento pa, por lanzarte juguetes –dijo divertido viendo a su lado.
Regulus sonrió pasando un brazo sobre sus hombros y despeinó su cabello.
Le hicieron aún algunas preguntas más a James, cada prueba demostró que había mejorado considerablemente y que fué una buena decisión despertarlo. Pudo darle un abrazo aunque tuvo que ser muy cuidadoso, Regulus después también le dió un abrazo y acomodó sus almohadas para que estuviera más cómodo.
–Tienes varias visitas esperando por tí –le comentó el medimago– podrás recibir visitas a partir de ahora, pero hoy en concreto necesitas descansar, así que solo pasarán por un momento.
–Pero Reggie y Harry pueden quedarse ¿Cierto?
–Tienes que dormir.
–Sí, pero...
–No me voy a mover de aquí, no importa que diga tu medimago. No te preocupes por ello, voy a estar aquí –habló Regulus.
James suspiró tranquilizándose y volteando hacia Harry dijo –Lo siento te estoy haciendo perder clases. ¿Qué día es? ¿Cuántos días dijeron que pasó?
–8 días papá. Es domingo.
–Tus prácticas de Quidditch.
–Dejé a Theo que se encargue, no te preocupes por ello, ganaremos.
James sonrió, pero después hizo una mueca porque al parecer le dolió la mandíbula.
–Tendremos que despertarte en la noche para más pruebas. Pero ahora mismo, si de pronto sientes un dolor intenso, tienes que avisarle a alguna de las enfermeras.
–Lo haré.
–Nada de movimientos bruscos, ni abrazos fuertes –le recordó el medimago saliendo y Lily dijo– Voy a avisarles a los demás que pueden pasar. Harry, ven un momento.
–Voy mamá –contestó Harry y después de darle una sonrisa a su papá salió.
Sirius los abordó rápidamente apenas dieron un paso afuera –¿Cómo está Prongsy? ¿Está bien? Diganme que está bien y que puedo pasar.
–Tranquilo Sirius, él está mejor de lo previsto –contestó Lily– Pueden entrar a verlo, pero tienen que ser cuidadosos, nada de abrazos por ahora –explicó– Lo siento, pero la visita tiene que ser corta porque necesita descansar.
–¿Qué tan corta va a ser la visita? –preguntó Peter cruzándose de brazos– ¿Nos va a alcanzar el tiempo para poner nuestros globos?
Lily se rió –No se pasen de unos 20 minutos. Y que esos globos tengan un hechizo, no quiero que alguno explote y lo haga asustar.
–Prometido.
Harry vió a sus abuelos y a sus padrinos pasar junto con Brad, Teddy no estaba allí ese día, pero sus padrinos mencionaron que pedirían permiso en los siguientes días. Harry entendía ello, nadie sabía cómo podría resultar todo y por eso la decisión de esperar.
Su mamá se quedó por un momento a un lado hablando con la profesora McGonagall y Harry se acercó hacia su tío Evan y Barty que lo llamaron con un movimiento de cabeza –¿No entrarán? –preguntó confundido.
–Por supuesto que entraremos, pero tienes que hacerte cargo de tu mascota.
–¿Mascota?
–La que trajiste en la mochila.
–Yo no traje nada –dijo dándole un vistazo a la mochila y luego abrió la boca sorprendido porque su tío Evan movió su túnica y levantó a Thuban.
–¿Para él fue el hígado de salamandra que le pediste a Pete? –preguntó.
–Sí –admitió tomándolo en brazos.
–Supongo que es el hurón de Draco –añadió Barty.
Harry se dió cuenta que ahora estaba su mamá a su lado viéndolo curiosa –¿Por qué trajiste el hurón de Draco?
–Se metió en mi mochila, no tenía intención de traerlo.
Lily meneó la cabeza.
–Por suerte nos dimos cuenta de él, Evan casi aplasta tu mochila.
–¿Que iba a saber yo que había un hurón dentro? –se rió él y siguió a Barty hacia la habitación.
La profesora McGonagall también ya había entrado, así que solo los dos se quedaron afuera.
–Es un hurón muy tranquilo. No intentará huir o algo así.
–Pero le dará hambre, no puede quedarse aquí contigo –contestó Lily y sacó su varita– Voy a lanzarle unos hechizos de limpieza, dile que se quede quieto.
–Thuban quédate quieto... Ves má, hace caso.
–Cuando Peter se vaya, que se lo lleve. Que él lo cuide el resto de la tarde, recomiéndale las verduras que come o...
–Carne, le gusta la carne muy cara.
Lily le dió una mirada intrigada –Que le dé su carne cara entonces y hasta ese momento que no se separe de tí. Harry si me entero que tu hurón se escapó me va a dar algo, solo con mucho papeleo puede entrar un animal a San Mungo.
–Lo prometo, lo cuidaré y luego se irá con tío Peter.
–Bien –contestó Lily y añadió– Quería hablar contigo rápidamente sobre cómo será la dinámica de estos días. Afortunadamente como viste, James ha respondido perfecto a todos los hechizos que le pusimos, podemos estar tranquilos de que el tratamiento seguirá yendo perfecto. Como siempre tendrá muchos medimagos y enfermeros vigilándolo, por eso me gustaría que se respetara algunas reglas.
–¿A qué te refieres mamá?
–Tenemos reglas muy estrictas en San Mungo, las visitas sólo pueden ser hasta las 8 de la noche. Quiero que vayas a casa a dormir, profesora McGonagall me comentó que Regulus te ha sacado permiso para el lunes, así que quiero que el martes temprano vuelvas a clases.
–Pero me gustaría estar aquí.
–Yo misma te sacaré permiso para que vengas algunas tardes.
–¿Y hoy?
–Hoy cuando termine mi turno a las 9, nos vamos a casa. Se que te gustaría quedarte aquí, pero ya has pasado muchos días sin dormir bien –dijo Lily– James hoy se quedará profundamente dormido y todo estará bien. Me gustaría poder hablar así con Regulus y convencerlo, pero ya conoces como es tu papá de testarudo. Tendré que meter otra vez una camilla ilegalmente a la habitación para que duerma.
Harry sonrió –Está bien, mamá. Lo entiendo, iré contigo en la noche y volveré a clases el martes, pero en las tardes tienes que ayudarme para conseguir permiso.
–Las tardes que no tengas muchas tareas serán. Recuerda que no puedes descuidar tus estudios.
Harry asintió de acuerdo.
–Y cuidado con el hurón.
–Thuban mamá, se llama Thuban –le dijo divertido y luego entró a la habitación.
Todos estaban saludando a su papá, hablando, haciéndolo reír, por primera vez desde que había pisado esa habitación de San Mungo el ambiente era ligero y divertido.
Hubiera estado feliz de verlos conversar horas de horas a todos, pero ciertamente su papá se veía cansado y después de un rato, todos tuvieron que empezar a despedirse. Sus abuelos dijeron que volverían más tarde, la profesora McGonagall fué con ellos y una de las enfermeras acompañó a Brad.
–Tío Peter ¿Pueden llevarse a Thuban?
–Sí, nosotros lo cuidamos hasta la noche. Pero, no tengo hígado de salamandra, ¿Qué debería de darle de comer?
–Tiene que ser una carne de calidad, de pavo puede ser o de conejo que la adora, hígado de conejo también sería una opción como snack más tarde. Y si es que pueden conseguir... hay unas croquetas específicas para hurón, solo le gusta la marca Levian –explicó y añadió– Déjenle agua cerca, pero en un envase pequeño, unas mantas enrolladas será perfecto para que tome una siesta, no les pongan hechizos de calor, es muy sensible y... bajo ningún motivo dejen que consuma algo extraño. Alimentos totalmente prohibidos son cebolla, ajo, chocolate, uvas y cualquier producto lácteo.
–Hasta a mí ya me dió miedo y yo no voy a cuidar al hurón –dijo Sirius entretenido.
–Espero que podamos sobrevivir 6 horas con él.
–¿Qué alimentos dijiste prohibidos?
Harry los miró indignado –Escuchen con atención y no tengan ninguno de esos cerca de él, es muy curioso, puede morder cualquier cosa y no puede pasarle nada malo. Tienen que prometer que lo cuidarán bien.
–Lo prometemos.
–Lo prometemos.
–¿Tío Barty?
–Cuidaré mejor que mi vida al hurón de tu novio.
–No es... –Harry miró hacia un lado, Sirius y Remus que aún seguían allí lo vieron atentos, su papá en la camilla le dió una mirada sorprendida y Regulus fué el único que no cambió su expresión– No tengo novio, Thuban solo es un hurón que aprecio –dijo y después de aclararse la garganta especificó– Como les decía, los alimentos totalmente prohibidos son cebolla, ajo, chocolate, uvas y cualquier producto lácteo.
–Está bien Harry, tendremos extremo cuidado –dijo Peter y estiró las manos.
Harry miró hacia Thuban, no quería dejarlo ir, se notaba tan cómodo en sus brazos, pero ciertamente pronto tendría hambre y era mejor que fuera.
–¿Y pueden enviarle una carta a Draco? No sabe que Thuban está aquí, debe estar preocupado.
–¿Por qué no le envías un patronus? –preguntó Remus– Será más rápido.
–Cierto –se dió cuenta Harry y se despidió de sus tíos. Luego se despidió de sus padrinos, ambos iban a dar un entrevista ese día, había miles de fans preocupados y decidieron esperar a ese momento dónde ya no había peligro, para poder hablar del estado de James y tranquilizarlos.
–Nos vemos mañana.
–Hasta mañana.
James se echó mejor en la cama, Regulus le acomodó una almohada al costado para que apoyara el brazo y se sentó en la silla junto a la camilla. Harry se sentó al otro lado y sacó su varita.
–¿Enviarás tu patronus?
–Sí, antes que se preocupe por no encontrarlo –contestó y pensó en un recuerdo para hacer el patronus.
–No sabía que te gustaban los hurones. Siempre los llamabas ratas feas cuando se los dabas a los hipogrifos –dijo James.
–No me gustaban los hurones. Al principio solo me volví amigo de Thuban para molestar a Draco, pero Thuban es un hurón bastante lindo e inteligente, hago la excepción por él –contestó y utilizando ese recuerdo de los 3 juntos y de su papá despierto lanzó el patronus con facilidad.
James que estaba un poco adormitado, se despertó por completo y abrió la boca sorprendido al ver el patronus –¿Tu patronus no era un ciervo?
–¿Cuándo cambió? –preguntó Regulus también asombrado.
Harry parpadeó sin poder creer el patronus en forma de hipogrifo que tenía delante suyo. Hace mucho tiempo que no hacía un patronus y desde que su padrino Remus le enseñó el hechizo, siempre fué un ciervo, por dos años lo fué y no entendía cómo es que cambió eso –No tengo ni idea de en qué momento cambió.
–Siempre has estado obsesionado con los hipogrifos –dijo James– ¿Quizá ahora te obsesionaste más?
Harry ladeó la cabeza pensativo y sonrió al ver como brillaba su patronus, le gustaba demasiado tener un hipogrifo de patronus.
–Es un patronus inusual y poderoso –le comentó Regulus.
Harry sonrió más –¿Quizá sea porque al fin tengo el cromo de hipogrifo? –dijo y lo sacó del bolsillo.
–Lo encontraste al fin –se emocionó James.
–De hecho fué un regalo.
–¿De Draco? –preguntó directamente Regulus y estiró la mano.
Harry le pasó el cromo, no quería mencionarlo, pero lo terminó aceptando –Sí, Draco me lo dió. Dice que se lo encontró en una rana.
–Eso sí que es tener suerte –dijo James.
–Sí, Draco ni siquiera come ranas de chocolate.
–Yo me refería a suerte de tener a alguien que te regale un cromo tan valioso –señaló James viendo el cromo que le mostraba Regulus.
Harry no contestó nada a ello, no sabía que decir, por eso solo volteó hacia su hipogrifo para darle el mensaje.
_______________
Draco se inclinó debajo de la cama alumbrando con su varita, Theo y Blaise dijeron que no vieron a Thuban y él se preguntaba dónde podría estar. Tenía un hechizo para atraerlo, pero eso siempre lo ponía de mal humor, por eso decidió esperar y utilizarlo más tarde si era necesario.
–Quiero pedir permiso para usar la sala de pociones.
–¿Es para dejar entrar de nuevo a Potter y Weasley?
Draco negó divertido –Es para uso personal.
Snape levantó la mirada de su pergamino, se veía bastante enojado –Es la última vez que ayudas a Potter.
–No dí el examen por él, Harry y Weasley hicieron bien su poción. ¿Yo que tengo que ver si sacaron un extraordinario?
–Los ayudaste. Por eso pediste el salón de pociones, los hiciste practicar la poción que yo les tomaría.
–¿Y cómo yo podría adivinar que poción les tomaría? Hay miles. Ellos estuvieron practicando por su cuenta distintos pasos, supongo que no son malos si se concentran bastante –contestó y se encogió de hombros al notar su mirada enojada.
–No soy un idiota. Esos dos nunca hubieran podido sacar un extraordinario. Solo lo lograron por tu obvia ayuda.
–Harry es bueno.
–Porque está siguiendo los exactos pasos que tú le indicas. No puedes ayudarlo, él debe resolver sus pociones solo. No puedo creer, ni le encuentro sentido ¿Por qué lo estás ayudando?
–Insisto, yo no hago las pociones por Harry –contestó Draco impaciente y volvió a preguntar– ¿Puedo usar la sala de pociones por favor?
–¿Para qué necesitas la sala de pociones?
–Para un proyecto personal.
–Draco si estás volviendo a hacer lo mismo que hiciste en Durmstrang...
–Solo practicaré una simple poción.
–No puedes meterte en problemas aquí. Lucius te lo advirtió, ya no tendrás otra salida.
–No estoy haciendo nada malo. Nada de nada –contestó disgustado– Estoy siendo la perfecta figura que todos quieren, solo voy a clases, hago mis tareas, mis notas son perfectas y ahora mismo quiero practicar una poción para relajarme. ¿Tiene que cuestionarme eso?
Snape lo vió en silencio por unos segundos. –Si se pierde algún ingrediente exótico de mi almacén me daré cuenta. Y ni siquiera intentes acercarte a las raíces, todas tienen hechizos para evitar robos.
–¿Para qué utilizaría raíces? –preguntó fingiendo que no tenía sentido.
Snape lo vió sin expresión por un momento y señaló –¿Qué llevas en el maletín?
–¿Ahora también debo pasar inspecciones?
–Tu padre me ha dicho que te vigile.
Draco extendió el maletín dejándolo en la mesa, no era un idiota, por supuesto que no tenía nada comprometedor allí, su verdadero maletín lleno de ingredientes ya estaba en la sala de pociones.
–¿Harás antídotos asiáticos?
–Sí, quiero intentar algo novedoso –mintió y tomó la llave de la mesa– Gracias padrino.
–Me dices padrino solo cuando te conviene.
–De todas formas no puedo llamarle padrino, solo profesor Snape –contestó y se detuvo antes de salir porque lo llamó.
–Draco, no te metas en problemas. Tu padre llegará esta semana, seguro querrá hablar contigo.
Asintió de acuerdo y salió de allí.
Al entrar a la sala de pociones puso hechizos, era en realidad una formalidad pedir una llave, sabía que su padrino no era ningún estúpido, pero estaba confiando demasiado en él pensando que realmente necesitaba de la llave.
Después de abrir su maletín con los verdaderos ingredientes, sacó el libro de hechizos que robó de la sección prohibida la primera semana que llegó a Hogwarts y buscó la poción, recién iba por el paso 3 y completar los 6 le tomaría al menos dos meses más.
Nadie podría entrar allí con los hechizos que puso, por eso al sentir el viento que hizo moverse a las hojas, dió un paso hacia atrás asustado levantando la mirada. Al frente se encontró con un patronus, un hipogrifo, era grande, aunque no tan grande como uno real, brillaba bastante con destellos plateados y azules. Harry alguna vez le comentó que su patronus era un ciervo, pero al ver el hipogrifo supo al instante que era él.
Hola Draco,
Thuban está conmigo, se escondió en mi mochila.
Lo cuidaré hoy y mañana. Lo llevo el martes.
Fué un mensaje corto, el hipogrifo se quedó sentado allí mientras él observaba impresionado cada detalle y luego de un momento, se desvaneció.
Aunque en Durmstrang veían constantemente dementores no era común los patronus y él nunca pensó en intentar uno, tampoco estuvo tan interesado con la idea cuando Harry le mencionó, en sus clases de intercambios de hechizos, que le enseñaría a conjurar uno, pero al darse cuenta de la rápida forma de enviar un mensaje, le pareció tan útil aprenderlo.
¿Qué patronus tendría? se preguntó y como no sabía nada de patronus decidió que sería su próxima lectura.
______
Harry desayunó al día siguiente con sus mamás, fué el momento perfecto para hablar y ponerse al día. Les contó más que todo sobre sus clases, los exámenes y sin darse cuenta se explayó bastante hablando de como prácticamente todos en Hogwarts el sábado se acercaron a él a darle un abrazo.
–¿Te puso incómodo que todos se hayan enterado?
–Un poco, pero fué mucho mejor que se enteraran por periódicos, porque así no tuve que explicar nada –contestó y admitió– Ha sido incómodo ver a todos preocupados por mí, bueno... no ha sido incómodo con todos.
–Tus amigos siempre van a ser un gran apoyo –dijo Lily y Mary agregó– Seguro Theo tomó apuntes por tí.
–No, esta vez Draco tomó apuntes para mí, nunca he visto unos apuntes así, su letra es perfecta, incluso me puso notas extras y... él fué el que me ayudó a estudiar hasta tarde para historia y para pociones también nos dió todos sus secretos después de conseguirnos el aula –contestó y añadió– Es raro porque Draco no tiene esa personalidad amable con nadie, odia a todos, pero conmigo se ha portado muy distinto.
–Se nota que te tiene mucho aprecio –dijo Mary sonriente.
Harry se encogió de hombros dándose cuenta que hablaba demasiado de Draco. Demasiado.
–No sabía que se hicieron tan buenos amigos. Aunque cuando lo conociste en vacaciones, se notó que iban a llevarse bien –señaló Lily.
–Al principio nos llevamos bien por conveniencia. Pero ahora lo acepto como amigo, es una persona interesante –contestó y cambió el tema, no quería hablar tanto de Draco porque eso solo lo confundía más.
Cuando era pequeño recordaba que sus nuevos amigos lo veían extrañamente cuando mencionaba que tenía dos mamás y dos papás, y aunque no era inusual en el lado mágico que 2 hombres o 2 mujeres se casaran, hasta ahora no conocía a nadie que tuviera una familia como él.
Le gustaba ser diferente y nunca le incomodó alguna pregunta o mirada extraña.
–McGonagall me mencionó que si sigues con estas buenas notas, podrás elegir el lugar que quieras para continuar tus estudios.
–Son las 8 de la mañana Lils, no creo que Harry tenga muchas ganas de hablar de su futuro ahora –dijo Mary y Harry le dió totalmente la razón.
–Es cierto mamá. Y no tengo ni idea.
–Por eso mismo es buena una pequeña conversación para darte ideas sobre qué clase de mago quieres ser. Tienes buenas notas para ser auror.
–No voy a ser un auror –contestó Harry divertido conteniendo una carcajada, lo menos que le importaba era seguir la ley.
–¿Medimago? –preguntó Mary.
–No tengo la vocación para ello.
–¿Astrónomo?
–Adoro las estrellas, pero más como un pasatiempo.
–¿Magizoologo?
–La verdad es que también me interesa eso como pasatiempo.
–¿Editor? ¿Escritor?
–Nunca fué mi fuerte escribir.
–Eres bueno en transformaciones, quizá algo con eso.
–Puede ser –murmuró pensando en su idea de volverse animago.
–¿Ministro de Magia? –bromeó Mary.
–Quiero tener una vida, aunque crear nuevas leyes no suena mal.
–¿Rompe-maldiciones para Gringotts?
–Podría ser un rompe-maldiciones pero no para Gringotts –contestó y la idea le pareció interesante.
–¿Maestro de pociones?
Harry soltó una carcajada.
–Sacaste un extraordinario en pociones, pensé que ahora te interesaban un poco más.
–No, solo busco buenas notas porque se siente bien restregárselo en la cara a Snape.
Mary se rió al oírlo y Lily dijo –Consigue todos esos extraordinarios Harry, yo también quiero restregárselo en la cara.
–Lo haré –dijo y contuvo las ganas de mencionar de nuevo a Draco.
Thuban se comportó tan bien en la noche y la mañana, que después del desayuno, Lily dijo que ella lo cuidaría y luego lo llevaría cuando fuera al trabajo. Sus tíos compraron una bonita jaula que incluía su cama y no había que preocuparse por la comida porque también compraron varias bolsas de snacks, Thuban estaba más que feliz.
Cerca de las 9, Mary lo acompañó a San Mungo, el día anterior no pudo ir a visitar a James así que fue la primera en entrar emocionada a la habitación. Allí ya estabanEuphemia y Fleamont que la recibieron con dos fuertes abrazos. James que apenas despertaba, se alegró también de verla.
Harry se enteró que su papá Regulus no estaba allí porque fué a desayunar con Sirius y Remus.
–¿Quién logró convencerlo? –preguntó sorprendido porque convencerlo de dejar la habitación siempre era complicado.
–Yo se lo pedí –contestó James y eso hizo sonreír a Harry, porque volvió a darse cuenta que su papá estaba despierto y que San Mungo ya no era tan horrible como hace unos días.
Ese día James tuvo más visitas, fueron Dorcas, Marlene, su tía Andrómeda, Izan, Frank, Alice Longbottom, tenía tantos amigos su papá, que Harry se encontró constantemente saludando a nuevas personas y antes del almuerzo llegó Teddy junto con Remus.
–¿Sirius aún no vino?
–Ya llegó. Está dentro con Bowie y Brad –señaló Harry y caminó junto con ellos.
Teddy se alegró, señalando lo feliz que estaba de que su padrino James y Brad estén bien y saludando emocionado a su tío Bowie que hace tiempo no veía.
Cerca de media hora todos conversaron, hubo algunos comentarios nostálgicos, pero sobretodo muchas risas.
A la una de la tarde el medimago llegó junto con la enfermera encargada para suministrar las pociones. Su papá por 2 días más no comería y tenía que tomar varias pociones para nutrirse, todos tuvieron que despedirse y él con su papá Regulus también tuvieron que salir para ir a comer a la cafetería.
Utilizaron una de las mesas de la esquina, la comida en San Mungo era buena y había varias opciones para escoger por suerte.
–Pa, deberías probar el pollo.
Regulus le hizo caso, tomó una porción para su bandeja y señaló –Tú no te olvides de las verduras.
Harry tomó una buena porción y luego se entretuvo con Brad decidiendo qué postre probar.
–Los cheesecakes se ven interesantes.
–Los partimos para probar uno de cada uno –estuvo de acuerdo Harry.
Regulus se saltó el postre como siempre y cuando ellos recién llegaron a sentarse en su mesa, él ya estaba casi por la mitad de la comida. Toda la anterior semana también fué así, Regulus comía rápido y de inmediato volvía a la habitación de James, la diferencia era que ahora, disfrutaba comiendo y se notaba muy feliz.
–Es otro –dijo Brad cuando Regulus se fué. A ellos todavía les faltaba comer y sus postres.
–Sí, se nota mucho la diferencia ahora que mi papá despertó.
–No me puedo imaginar qué es lo que sintió –murmuró Brad.
Harry suspiró, él tampoco podía imaginarlo, desde la perspectiva de un hijo fué horrible, pero desde la de Regulus, perder al amor de tu vida, era otro tipo de dolor.
–¿Sabes si Teddy se metió en algún problema? ¿O por qué los mandaron a llamar a Sirius y Remus?
–No lo sé. Teddy solo me mencionó que al volver tenían una reunión con la jefe de casa de Hufflepuff, pero no sabía por qué. Espero que sea por algo bueno.
–¿Ella sabe que Teddy es... ya sabes...
–Sí, está enterada, Madam Sprout es alguien de fiar. No creo que sea por ello, tengo el presentimiento de que Teddy hizo alguna broma con Peeves o algo así.
–¿El Poltergeist?
–Sí ¿Alguna vez conociste uno?
–Te recuerdo que soy un muggle –habló Brad divertido– Un muggle con mucha suerte, porque este hospital es genial.
–Lo es –le sonrió Harry– Y tienes suerte de no estudiar cosas como esta –le señaló hacia su libro de Runas.
–Pero apuesto a que saldrán buenos hechizos con eso.
–Sí, puedo descifrar hechizos antiguos, poderosos y prohibidos. Solo por eso lo sigo estudiando –le comentó y abrió su libro para aprender algunas runas que le faltaban.
–Espero que no te vuelvas un mago tenebroso. Me han contado historias muy horribles las enfermeras.
Harry sonrió –¿Así?
–Sí, los mandan a Azkaban y los torturan. O los encierran en sus propias prisiones.
–Te contaron la historia de Grindelwald.
–Sí y estoy agradecido de que no triunfó. Los muggles tenemos suerte.
–Aún –dijo Harry y soltó una carcajada al notar su expresión– Es broma.
–Eso espero.
Harry se rió y se puso a leer su libro de runas.
Cuando ya estaba terminando de comer, un enfermero le avisó que su mamá lo estaba buscando. Sus tíos ese día no podrían ver a Thuban, pero por suerte Lily consiguió un permiso para que estuviera en San Mungo.
Le puso varios hechizos antes de dárselo y Harry lo sacó de la jaula, porque se notaba que no le gustaba mucho estar allí.
Pasaron primero por la habitación de Brad dónde él se quedó porque debía tomar unas pociones y descansar, Harry siguió subiendo en el ascensor, llevando en una mano a Thuban y en la otra la jaula, al llegar a la habitación se dió cuenta que se olvidó su libro y que debía volver, pero tendría que dejar a Thuban en la habitación de su papá porque en la cafetería si estaba prohibido.
Al entrar los encontró conversando, James estaba sentado y tenía almohadas a su alrededor, Regulus sentado en la silla tenía el brazo apoyado en el respaldar y le hablaba –El miércoles hubo lluvia de meteoros, es injusto que te la hayas perdido, me dijeron que duró horas.
–Tú también te la perdiste, es injusto.
–Pero en año nuevo hay otra.
–¿El 31?
–Exactamente ese día –confirmó Regulus. Harry dejó la jaula en una esquina y con Thuban ahora colgando de su hombro, caminó hasta la silla libre junto a Regulus– Harry, tienes que venir con nosotros a ver la lluvia de meteoros.
Le gustaba la idea, pero aún así negó –Planeen una cita para dos.
–¿Nos dejarás?
–Disfruten de una hermosa cita, no quiero hacer mal tercio, probablemente planee algo con mis amigos ese día, no se preocupen.
–¿Seguro?
–Sí, también necesitan un tiempo solo para los dos. Armen una linda cita.
Ambos le sonrieron y Regulus agregó –Pero en navidades no vayas a hacer planes, tienen que ser totalmente familiares.
–Por supuesto –contestó y dejó a Thuban en la silla– ¿Pueden verlo un momento? Tengo que volver a la cafetería a recoger mi libro de Runas, lo olvidé en el mostrador creo.
–Sí, no te preocupes, nosotros lo vigilamos.
–¿Venden galletas en la cafetería? –preguntó James.
–Sí, pero papá, no puedes comer aún.
–Lo sé, solo pociones para mí. Pero cómprale una Reggie, estoy seguro que no comió un postre por venir rápido. Cómprale una galleta de coco y si no hay, una clásica con chispas de chocolate.
Asintió de acuerdo y pensó en lo lindo que era, como su papá incluso en camilla se preocupara por cada detalle.
Se demoró bastante en todo ese trayecto porque después de comprar un par de galletas, tuvo que bajar al primer piso, a objetos perdidos, donde enviaron su libro. Tiempo después, cuando volvió sus papás seguían conversando solo que esta vez tenían sus manos entrelazadas, le gustaba como sus papás podían hablar horas de horas sin cansarse.
–Hacen una linda pareja. ¿Alguna vez se los han dicho? –preguntó divertido tomando asiento a su lado.
–¿Escuchaste Reggie? Somos lindos juntos, una pareja perfecta y es porque estamos destinados. Tú y yo. Yo y tú. En cada universo, amor.
Regulus se rió y admitió –Extrañaba tanto tus cursilerías.
Harry meneó la cabeza divertido y Thuban que estaba en el regazo de Regulus saltó al suyo y trepó por su brazo.
–¿Ese es tu libro para clase de Runas?
–Sí, estuve leyéndolo. Mañana tengo examen de Runas. Tengo que practicar.
–No nos contaste si te gusta, es inusual meterse a un nuevo curso en último año.
–Me da flojera aprender tantas runas, pero siento que fué una buena decisión –contestó y acarició la cabeza de Thuban– ¿Se portó bien?
–Dió unas 20 vueltas alrededor de la habitación jugando con un globo, supongo para gastar energía y luego volvió.
–¿Lo sacan al bosque en Hogwarts?
–Sí, le enseñé un escondite junto al lago a Draco. Solemos ir allí –dijo y frunció el ceño porque eso sonaba como toda una cita– Solo hemos ido un par de veces... no es como si fuera todo el tiempo con él... ¿Cómo te sientes papá? ¿Dieron nuevas indicaciones los medimagos? –preguntó cambiando drásticamente el tema.
Regulus se rió y James también
–Pues, buenas noticias, tendré la férula en el brazo y la pierna solo una semana más, la mala noticia es que necesito hacer rehabilitación y no saben cuánto demoraré en recuperarme.
Harry pensó en todos los conciertos que tenían programados, era obvio que se tendrían que cancelar.
–Tendrás que ser paciente Jamie –dijo Regulus y le dió un beso en el dorso de la mano, luego cuando se puso de pie James preguntó rápidamente– ¿Reggie dónde vas?
–Dejé algo en recepción, vengo en unos minutos.
Harry tuvo un presentimiento de qué podría ser.
James en la cama vió hacia la puerta viéndolo salir, después estiró la mano y tomó la snitch dejándola volar con una sonrisa –¿Qué habrá dejado?
Harry bajó a Thuban de su hombro al sentirlo removerse, lo dejó en el piso persiguiendo la snitch –No lo sé, pero debe ser algo para tí, papá.
James sonrió, al abrir la mano la snitch volvió donde él y después la volvió a soltar para que Thuban la siguiera persiguiendo –Gracias por cuidar a tu papá –dijo luego de un suspiro– Me admitió que ha sido un loco pesimista, que no quería comer ni hacer nada.
–Estuve muy preocupado por él –admitió Harry– Nunca había visto a papá así.
–Lo siento.
Harry negó –No te disculpes, papá... ahora todo está bien.
–Pero... si alguna vez me pasa algo... aunque él se comporte como un loco testarudo, prométeme que harás todo lo posible porque Regulus esté bien.
–No digas eso, no te va a pasar nada. Tú lo vas a cuidar, hasta que sean muy muy viejitos.
James sonrió –Sí, ese es mi plan.
–Y te faltan muchísimos años para eso, ni siquiera llegaste a los 40, papá. Te falta toda una vida.
–Lo sé, pero hipotéticamente, si es que yo...
Harry no lo dejó terminar –Por supuesto que lo cuidaré y estaré para él siempre, no dudes de ello –dijo y al sentir las ganas de llorar se aclaró la garganta– Le buscaré incluso un nuevo esposo, quizá también un cantante –añadió para aligerar la situación.
–Eso sí que no –de inmediato dijo James, pero su expresión cambió al siguiente segundo– A menos que, realmente él... si es que eso lo hace feliz, entonces...
–Papá, por favor no te atormentes con escenarios ficticios –pidió Harry– Eso no va a pasar, tú estás bien y todo volverá a ser como siempre.
James asintió respirando profundamente y levantó la mirada porque la puerta se abrió.
Harry volteó también curioso para ver qué cosa trajo Regulus y sonrió al ver que era la guitarra azul de James.
–Como aún no puedes tocar la guitarra, pero sé que te encantaría escuchar música, la traje para que podamos tocar para tí.
A Harry también le encantó la idea –Tendrás concierto personalizado.
–¡Sí! –exclamó James emocionado y Harry tomó la guitarra que Regulus le extendió– Al parecer seré el telonero.
Regulus se rió –Tú extendiste la mano –señaló.
Harry divertido acomodó la guitarra contra su pierna –¿Algún pedido en especial, papá? –preguntó, esperando que pidiera una canción que supiera bien en guitarra.
James lo pensó por unos segundos y dijo con una sonrisa –Live forever The Marauders.
–No soy un experto músico como tú, pero espero te guste.
–Ya eres demasiado bueno, todo un experto si así lo quisieras –señaló Regulus.
Harry sonrió por el cumplido y empezó a tocar la guitarra.
Maybe I don't really wanna know
(Quizás realmente no quiero saber)
How your garden grows
(Cómo crece tu jardín)
'Cause I just wanna fly
(Porque yo solo quiero volar)
Lately, did you ever feel the pain
(Últimamente ¿Has sentido el dolor)
In the morning rain
(en la lluvia de la mañana)
As it soaks you to the bone?
(mientras te mojaba hasta los huesos?)
Maybe I just wanna fly
(Quizás solo quiero volar)
Wanna live, I don't wanna die
(Quiero vivir, no quiero morir)
Maybe I just wanna breathe
(Quizás solamente quiero respirar)
Maybe I just don't believe
(Quizás, simplemente no lo creo)
Maybe you're the same as me
(Quizás tú eres igual a mí)
We see things they'll never see
(Vemos cosas que ellos jamás verán)
You and I are gonna live forever
(Tú y yo viviremos por siempre)
A esa canción le siguieron un par más de The Marauders, la habitación se llenó de felicidad y nostalgia. Desde que nació estuvo rodeado de tantas canciones del grupo, que cantarlas le salía naturalmente.
Al terminar James y Regulus lo felicitaron, siempre les gustaba señalar lo bueno que era y eso era algo que Harry agradecía mucho porque le daba confianza.
–Tu turno papá.
Regulus tomó la guitarra que le extendió y no le preguntó a James que canción le gustaría, como si supiera exactamente qué iba a pedir.
Al empezar tocó una canción que Harry solía escuchar en el aniversario de sus papás, la canción cursi por excelencia le solía decir. Siempre era James él que la cantaba, pero ahora escuchó a Regulus cantar, seré tuyo hasta que las estrellas caigan del cielo, hasta que los ríos se sequen, hasta que el sol no brille más, hasta el final de los tiempos.
Era una hermosa canción y si James antes estuvo cantando, cuando empezó Regulus se quedó en total silencio. Harry también se apoyó en la silla viéndolo también atento.
La siguiente canción no la conocía y la siguiente tampoco, debían ser canciones que Regulus compuso solo para James y por eso solo ambos las conocían.
...
I cross my arms to shield my heart
(Cruzo los brazos para proteger mi corazón)
As everything turns into waves
(Mientras todo se convierte en olas)
I see the light upon the lake
(Veo la luz sobre el lago)
The silver moon, the water snake
(La luna plateada, la serpiente de agua)
A pair of eyes, a gentle breeze
(Un par de ojos, una suave brisa)
Forgotten tales, a wild beast
(Cuentos olvidados, una fiera salvaje)
I know, I know the time has come to ask you for a kiss
(Lo sé, sé que ha llegado el momento de pedirte un beso)
Don't go, my lovely pantomime
(No te vayas, mi bella pantomima)
Receive of me my only wish
(Recibe de mí, mi único deseo)
Su voz era suave y tocaba la guitarra sin necesidad de verla, solo viendo a James y James, tenía los ojos brillantes, como si estuviera a punto de llorar, pero con una gran sonrisa escuchándolo.
Era una escena muy romántica y conmovedora y él no solía apreciar esos momentos, pero de pronto cambió ello y se encontró pensando en lo impresionante que era un amor así y lo hermoso que era componer para otra persona, expresar sentimientos y emociones, cantar sobre momentos que no podías hablarlos.
Deseó poder componer de esa forma.
I'm drawn to the blood
(Me pone nervioso la sangre)
The flight of a one-winged dove
(El vuelo de una paloma con una ala)
How? How did this happen?
(¿Cómo? ¿Cómo pasó esto?)
How? How did this happen?
(¿Cómo? ¿Cómo pasó esto?)
The strength of his arm
(La fuerza de su brazo)
My lover caught me off guard
(Mi amor, me pilló con la guardia baja)
How? Head of a rabbit
(¿Cómo? Cabeza de conejo)
How? Head of a rabbit
(¿Cómo? Cabeza de conejo)
For my prayer has always been love
(Porque en mi oración siempre he rogado por amor)
What did I do to deserve this?
(¿Qué fue lo que hice para merecer esto?)
With blood on my sleeve
(Con sangre en mi manga)
Delilah, avenge my grief
(Delilah, venga mi tristeza)
How? How did this happen?
(¿Cómo? ¿Cómo pasó...
Su respiración se cortó al escuchar a su papá llorar y al verlo ponerse de pie también se paró.
–Lo siento, necesito un minuto –explicó Regulus dejando la guitarra en el suelo apoyada contra la camilla.
–Reggie –lo llamó James– Reggie ven.
–No –contestó apenas, pero no dió un paso más .
Harry sabía que desde que despertó James, Regulus no había soltado ni una lágrima y estuvo conteniéndose todo.
–Papá –él también lo llamó y acercándose tomó su mano– Ven –pidió llevándolo de vuelta a la silla.
–No puedes moverte –señaló Regulus al ver a James moviéndose.
–Entonces ven aquí y dame un abrazo.
–No debería abrazarte.
–Puede ser un suave abrazo –dijo Harry apretando su mano y jaló de él. Regulus hizo caso y volvió, sus lágrimas no pararon y aumentaron cuando se inclinó a abrazar a James.
Harry respiró profundamente y vió hacia la puerta pensando que quizá debería dejarlos solos, pero antes de que pudiera pensarlo una segunda vez, su papá Regulus de pronto lo llamó y lo abrazó con fuerza diciendo –Lo siento por como me he comportado toda esta semana.
–No tienes nada de qué disculparte papá.
–Sí lo tengo. No estuve actuando como debería y te he puesto demasiadas cargas por ello. Debí de actuar de otra forma, discúlpame –aún así se disculpó Regulus y Harry sorprendido correspondió el fuerte abrazo. Le había dolido como su papá actuó sin preocuparse por sí mismo la anterior semana y escucharlo en ese momento admitiendo que como actuó estuvo mal, lo tranquilizó porque sabía que ahora todo estaría bien.
Otra vez se encontró llorando, pero esta vez las lágrimas pasaron y minutos después mientras Regulus tocaba Here comes the sun estaban de vuelta sonriendo y disfrutando de la música, dándose cuenta de lo felices que se sentían.
Pensó que esa noche al llegar a su habitación en casa de sus mamás se quedaría de inmediato dormido, habían sido días largos y ese en particular fué uno muy nostálgico y feliz, sin embargo al estar en cama, dió muchas vueltas sin poder relajarse y dormir, creyó que era porque se había acostumbrado demasiado a su cama en Hogwarts, pero después de un par de vueltas más aceptó que era porque quería que Draco estuviera allí.
Peleó consigo mismo intentando pensar en cualquier persona o cosa, menos en él. Aún así, fué imposible, un recuerdo llegó tras otro, tuvo ganas de volver a estar en la sala de mesteres, en el bosque prohibido viendo unicornios o simplemente en la cama a su lado contándole todo lo que le pasó ese día.
La maldición llegó a mí murmuró preocupado y se encontró imaginando que lo abrazaba antes de quedarse dormido.
Chapter 13: Beso
Notes:
(See the end of the chapter for notes.)
Chapter Text
Se volvió toda una rutina ir en las tarde a San Mungo a visitar a su papá, acompañarlo a rehabilitación y verlo avanzar hasta que finalmente pudo mover su muñeca sin problema y caminar.
Noviembre terminó lentamente y Diciembre apareció de pronto, avanzando semana con semana.
La segunda semana le dieron de alta de San Mungo a su papá y también fué el último permiso que tuvo para ir a verlo, pero estaba tranquilo con ello, todo estaba yendo bien y faltaba poco para las vacaciones de navidad, solo semana y media.
No podré tocar guitarra por varios meses.
Dijeron que el quidditch sería muy peligroso, no creo que lo vuelva a jugar en años.
Es una pena que la gira esté cancelada.
–Pero, ¿Volverás al lado muggle? Muchos aseguran que estás muerto papá, si no fuera porque mis padrinos dieron esa entrevista todos pensarían que lo estás.
–No voy a volver.
Harry compartió una mirada con Regulus que dijo –Por ahora debes tomarte un tiempo, pero no tomes aún decisiones como que no volverás.
–Tengo miedo de volver. Espero cambiar de opinión porque por ahora lo único que quiero es quedarme en casa y no salir.
–Hablemos poco a poco de ello y no evadas el tema con tu psicomago.
–Intentaré –murmuró James y poniendo una sonrisa dijo– Pero ahora hablemos de cualquier otra cosa, hoy es nuestra última cena con Harry.
–No lo digas así papá –se quejó Harry– Suena horrible.
–Cierto –se rió James y Regulus corrigió– Última cena de las siguientes 2 semanas.
–Los voy a extrañar.
–Pero debes tener muchos planes que te mantendrán distraído.
–Sí –admitió Harry– Después del partido de Quidditch este fin de semana, estoy preparando una gran fiesta.
–Recuerda no beber mucho.
–Sí, ten cuidado con beber, a veces decimos cosas que no queremos cuando nos emborrachamos.
–O admitimos verdades que deberían decirse cuando estamos sobrios.
Harry los miró confundido –¿De qué hablan? ¿Qué cosa podría admitir?
Regulus se encogió de hombros divertido y James dijo –No lo sé, hay miles de cosas que uno puede admitir, miedos, gustos secretos… verdades recién descubiertas.
Harry entrecerró los ojos ¿Se referían a lo que él pensaba que se referían? ¿Había hablado demasiado de Draco otra vez? O solo era un loco paranoico y sus papás no tenían ni idea de todas sus crisis mentales respecto a si le gustaba o no Draco.
–¿Te acuerdas cuando encontraste con Draco un…
Lo saben pensó Harry al escuchar su nombre. Se sintió descubierto, era obvio que lo sabían y no entendía como siempre averiguaban todo. ¿O quizá solo estaba siendo paranoico de nuevo?
–¿Harry?
–¿Qué?
–¿Que si te acuerdas cuando encontraste con Draco un boggart?
Harry lo miró tan confundido que Regulus agregó –Fuimos al cumpleaños de Draco cuando cumplió 5, estuviste jugando con él, se metieron a un salón buscando a Blaise y abrieron un armario de donde salió un boggart que se transformó en un gran monstruo negro con muchos dientes.
–¿No te acuerdas? –preguntó James– Por eso te escribimos Beautiful Boy.
Harry abrió la boca sorprendido dejando sus cuestionamientos de lado –Sí, me acuerdo, pero no tenía ni idea que era él… ¿Ese niño era Draco?
–Pensé que era broma cuando dijiste que no te acordabas de Draco de pequeño.
–Es que pensé que no me acordaba de él, pero ahora que lo mencionan… por supuesto que me acuerdo. Ese boggart me traumó, recuerdo a Draco a mi lado –dijo y pensó después decírselo, quizá él sí se acordaba de todo, siempre se jactaba de su buena memoria.
–¿Y cómo está Draco? Siento que la última semana has evitado hablar de él.
–¿Por qué evitaría hablar de Draco? –murmuró sabiendo que eso exactamente había hecho.
–¿Siguen practicando hechizos? ¿Cómo les va en su trabajo grupal de runas?
–Sí, en la noche practicamos hechizos, también a veces estudiamos juntos y… nuestro trabajo de runas va perfecto, la primera parte la presentaremos este viernes, sacaremos un extraordinario y no crean que Malfoy hizo todo, es un trabajo equitativo, me esforcé leyendo mucho libros para sorprenderlo y… según él porque terminamos el trabajo antes empezó a acompañarme a mis prácticas de Quidditch, pero es obvio que va porque le gusta volar.
–¿Draco también practica Quidditch?
–No exactamente, solo después de las prácticas volamos juntos, a veces perseguimos la snitch. Es muy bueno, me ha ganado un par de veces y es un odioso presumido cuando lo hace.
–Pero, parece que te divierte eso.
–Sí, es interesante pelear con él, pero solo cuando lo hacemos de broma, ayer me enojé con él y no fué un buen día.
–¿Qué hizo? –preguntó James.
–Por poco les lanzó una maldición a un grupo de Gryffindor de cuarto año que hicieron un comentario sobre su familia. Si no lo hubiera impedido, se hubiera metido en muchos problemas.
–¿Qué maldición intentó lanzarles? –preguntó Regulus.
Harry se rascó la nuca, pensó en mentir, pero quizá iban a darse cuenta así que admitió –Crucio.
–¿Qué clase de comentario hicieron para que piense en lanzar un crucio? –preguntó James horrorizado.
–No lo sé, yo llegué cuando estaba a punto de lanzarlo.
–Por suerte –dijo James y añadió– Eso es ilegal
–Exacto, por eso me enojé, no puede dejarse llevar por su enojo y lanzar un hechizo así, en el pasillo donde cualquiera puede verlo.
–En ningún lugar Harry, no debe lanzar ese hechizo en ningún lugar –dijo Regulus.
Harry recordó sus planes de practicar ese hechizo con Draco en la sala de menesteres –Por supuesto, en ningún lugar –dijo intentando no sonar sarcástico.
–Supongo que así solucionaban las cosas en Durmstrang.
–Sí, eso mismo me explicó después.
–¿Y el grupo de Gryffindor no crees que dirá algo? –preguntó Regulus.
–Les borré la memoria.
–¿Tú hiciste qué? –esta vez dijo sorprendido James– ¿Les borraste la memoria? ¿Draco te ayudó o…?
–Después de impedir la maldición y decirle a Draco que era un idiota, él se fué enojado. Tuve que lanzar un hechizo para atontarlos y luego les borré ese exacto recuerdo –explicó y añadió al notar sus expresiones sorprendidas– Los gryffindors se creen muy valientes, hubieran ido de inmediato a contarlo y eso hubiera bajado puntos a Slytherin, es mi último año, necesito ganar esa copa de las casas.
–No puedo creer que hayas lanzado esos hechizos sin pensarlo dos veces. Harry no deberías.
–No se preocupen, cuidé que nadie me viera, fueron hechizos rápidos.
–El tema no es si alguien te vió o no, es que no deberías hacerle eso a las personas –dijo James– Promete que no volverás a hacer eso.
–Intentaré no volver a hacerlo, lo prometería, pero quizá sea necesario en algún momento.
James meneó la cabeza y señaló lo que anteriormente dijo –Los gryffindor no nos creemos muy valientes, somos valientes.
–¿No dije eso?
–Dijiste que nos creemos y sonó arrogante.
–Lo siento papá, no fué mi intención, tengo mucho amor por mi casa. Eso incluye criticar a Gryffindors.
–Sí, viene en el paquete –estuvo de acuerdo Regulus y se inclinó besando la mejilla de James.
Harry tomó un poco de su jugo –No piensen mal de Draco porque intentó lanzar ese crucio, nunca se mete en problemas y aunque es indiferente, no trata mal a las personas.
–Es normal un error de vez en cuando, yo también estuve a punto de lanzar crucios en Hogwarts.
–Me incluyo en las posibles víctimas –se señaló James divertido.
–Lo siento.
–Te amo.
–Te amo.
Harry rodó los ojos al verlos ponerse en modo cursis –Estamos cenando, un poco de respeto por los solteros.
–Yo pensé que ya tenías novio.
–¿Así? ¿Quién? –preguntó irónico y de inmediato negó– No lo digan.
–¿Entonces admites que hay alguien?
–No hay nadie y no tengo planes de tener un novio, o novia o nada.
–Está en la etapa de negación –le dijo Regulus a James.
–No estoy en ninguna etapa –se quejó.
–Sí, negación total –le dijo James a Regulus.
–Voy a dejar la mesa si seguimos hablando de esto –se quejó y ambos rieron.
–Pero podemos darte consejos.
–¿Consejos para qué? No me gusta nadie. Lo único que están haciendo ahora es confundirme –se quejó.
–Si no hubiera nada, no podrías confundirte –señaló Regulus y James levantó un dedo– Primer consejo para personas supuestamente confundidas, es bueno que intentes conocer por completo a esa persona antes de avanzar más.
–Segundo consejo… Si tus sentimientos son reales, no vayas a apresurarte y tener una relación de amigos con beneficios o algo así –mencionó Regulus y James se rió silenciosamente– Tercero, siempre dí cómo te sientes en realidad.
–Y enamórate con todo tu corazón. Lánzate sin miedo.
Harry pasó saliva –Lo tendré en cuenta, si es que algún día… me gusta tanto alguien –dijo, negándose a aceptarlo.
Y al pensar dos veces en lo que dijeron, se dió cuenta que estaba haciendo exactamente eso, aunque se encontraba evitando el romance, daba vueltas alrededor de él. Ahora buscaba conocer a Draco como si intentara ganar la apuesta de su vida.
Se sentía más cercano a él, robaban libros de la biblioteca prohibida buscando hechizos interesantes, los practicaban en la sala de menesteres, estudiaban juntos y recorrían el bosque prohibido cada que tenían tiempo.
–¿Qué harás después de Hogwarts?
–Vivir.
–¿Cómo?
–Como un Malfoy.
–¿Cómo se supone que es eso?
–Con mucho dinero y lujos. Podré acceder finalmente a mi bóveda.
Harry ladeó la cabeza recordando que él también tenía una.
–Hay miles de cosas que me gustaría aprender, pero creo que empezaré por pociones y alquimia. Mi padre me ha sugerido algunos cursos en Koldovstoretz.
–¿Eso no es en Rusia?
–Sí, no voy a ir allí.
Harry sonrió –¿Y no has pensado en tomar un año libre?
–¿Tú tomarás un año sabático?
–Estoy pensándolo seriamente.
–¿Y cuál sería nuestro propósito de ese año? ¿Divertirnos?
–Por supuesto, podríamos viajar, hay miles de lugares mágicos, miles de misterios.
Draco lo vió interesando –¿Y qué opinas si a eso le agregamos buscar las reliquias de la muerte?
Harry se rió –Los que estudian en Durmstrang siempre terminan obsesionados con el tema ¿No?
–Sí –admitió Draco con una mueca, se notaba que no le gustó el comentario, así que Harry para ponerlo de buen humor decidió decir –Tengo un secreto que admitirte.
Draco giró la cabeza hacia él curioso, estaban sentados juntos, apoyados contra el tronco del árbol y sus brazos chocaban. Bastante cerca pensó Harry encontrándose con su mirada –Dime.
–Tengo una capa de invisibilidad.
–Sí, lo sé y hasta ahora no me la has prestado.
–Eso es porque estaba guardando un secreto, pero te lo voy a contar –dijo y señaló su mochila– Puedes sacarla.
Draco se estiró jalando la mochila, la abrió completamente y luego con cuidado sacó la capa. Se quedó al menos dos minutos enteros inspeccionándola y metió el brazo debajo de ella para verlo desaparecer –¿Acaso intentas decirme que esta es… –preguntó incrédulo.
–Es una de las reliquias de la muerte.
–Imposible –dijo riendo, pero puso una expresión seria al notar la suya.
–Lo es, ha estado por generaciones en mi familia, por siglos y antes de ello, le perteneció a la familia Peverell.
–Estás mintiendo solo porque me gustan las reliquias.
–No te estoy mintiendo, Draco. Mi papá me la dió cuando entré a Hogwarts, sino fuera real después de tantos años ya no funcionaría. Y tú mismo podrás confirmarlo, el siguiente año esta capa seguirá siendo perfecta y el siguiente y el siguiente.
Draco le dió un vistazo admirado a la capa y preguntó –¿Puedo lanzarle un hechizo para confirmarlo?
–Sí –aceptó Harry sabiendo que ningún hechizo podría hacerle algo a esa capa.
Draco utilizó un encantamiento desilusionador y un encantamiento general contrahechizos, se puso de pie, la inspeccionó un par de veces más y luego con una sonrisa se acercó donde Harry y lo cubrió.
–¿Ahora sí me crees?
–Sí, por ahora te creo –aceptó Draco y levantando la capa los cubrió a ambos al sentarse a su lado– No puedo creer que recién me estás diciendo esto.
–Aprecia la suerte que tienes de que te lo diga.
–Con razón eres tan presumido.
Harry sonrió y ambos quedaron en silencio.
Draco echó la cabeza hacia atrás apoyándola contra el árbol, era obvio que quería decir algo, pero no lo hizo.
–El otro día conversando con mis papas me hicieron acordar que una vez vimos un bogart juntos.
–¿Recién te acordaste?
–Recién me acordé que era tú el niño que estaba conmigo –señaló Harry– ¿Tú lo sabías?
–Por supuesto.
–Draco y su gran memoria –se burló Harry– Si lo hubieras recordado lo hubieras mencionado.
–La primera vez que nos vimos este año, en esa fiesta de Theo en vacaciones, pensé que me reconocerías y me hablarías de ello. Pero obviamente yo soy el único que tiene buena memoria.
–¿Por eso estuviste de malas? –preguntó recordándolo– ¿Por eso me molestaste diciendo que querías una cita con mi papá?
Draco soltó una carcajada al recordar ello –Tu expresión de enojo siempre es perfecta.
–No se te ocurra volverme a molestar con ello.
–¿O si no qué?
–También te molestaré diciendo que quiero una cita con Lucius.
Draco hizo una mueca de asco –No digas eso.
–No lo haré.
–Si pudieras tener una cita con alguien, con quien sea. ¿Con quién la tendrías?
Harry respiró profundamente intentando buscar un nombre y por más que buscaba, el único nombre que se le vino a la mente fué el suyo. Draco. –¿Tú con quién tendrías una cita? –preguntó evadiendo dar una respuesta.
–No soy de citas y eso –contestó Draco y de pronto ladeó la cabeza y la apoyó sobre su hombro.
Harry sintió que iba a morir por lo rápido que se aceleró su corazón.
Podía parecer algo tan simple, pero no creía que Draco fuera alguien que le gustaran exactamente esas muestras de afecto con cualquiera y ya lo había hecho 3 veces con él. Hace 5 días cuando se quedaron en el salón de astronomía y hace 2 días cuando estuvieron sentados en las graderías de Quidditch conversando.
Esta vez no se quedó inmovil y nervioso como las anteriores veces, esta vez también ladeó la cabeza y la apoyó contra su cabeza. Esos días nevaba desde temprano y hacía mucho frío, habían ido al bosque prohibido llevando a Thuban y en ese momento estaba corriendo de un lado hacia el otro gastando energía y feliz del frío.
Con la capa de invisibilidad puesta sobre ellos se sentía tan cálido, quizá por eso Draco en un instante se quedó dormido. Sonrió al darse cuenta de ello y de pronto se sintió muy posesivo y egoísta porque pensó que mataría a quien sea que tuviera a Draco así.
Creía que era ilógico anhelar su compañía en todo momento, pero así lo era. Incluso cuando Draco le parecía irritante, como esa tarde, que no paraba de lanzar comentarios presumidos en todo el camino hacia la sala común después de la última clase de defensa.
–Solo crees que sabes más porque estuviste en Durmstrang.
–Es un hecho que lo sé. Defienden tanto Hogwarts porque no conocen como realmente es un buen colegio.
–Un poquito de arte oscuras no lo hace bueno –señaló Theo.
–La disciplina lo hace bueno.
–No te veo quejándote de la indisciplina aquí –dijo Harry frunciendo el ceño.
–Aparte que Durmstrang…
Quizá soy muy gay para que me afecte así pensó cuando Draco apoyó la mano en su hombro y se inclinó para pelear con Ron a su lado. Y parecía una completa tontería, pero le gustaba que sus pasos fueran coordinados aunque caminaran rápido.
–Es un arrogante.
–Pero atractivo –señaló Theo.
Harry lo miró mal.
–¿Qué? –se quejó– No podemos negar que está atractivo.
–Sí, pero…
–Lo aceptaste.
–¿Qué?
–Que te mueres por Malfoy.
–Cállate.
–He visto como lo miras.
–¿Con ojos de odio? Porque hace unos minutos tenía unas ganas de cruciarlo para que se callara.
–Sí, le diste una mirada de odio, pero tenías ganas de todo menos de cruciarlo.
–Eso no es cierto –lo negó de inmediato viendo hacia los lados, estaban en la sala común, pero por suerte no había nadie cerca.
–¿Te has dado cuenta que son novios, pero sin ser novios?
–Somos amigos.
–Son prácticamente novios.
–Estás viendo cosas donde no las hay –se quejó y se quedó abruptamente callado porque vió a Draco bajar las escaleras.
–Novios –le murmuró Theo y él le dió un codazo.
–Harry esta es tu tarea para vacaciones –dijo Draco al llegar y se sentó a su lado.
–Cuando acepté hacer grupo contigo para Runas, dijiste que me explicarías y tendrías paciencia.
Draco puso el libro en su regazo y abrió la página 400 –Seré muuuuy paciente y te explicaré todo, pero necesito que te aprendas de memoria estas 5 hojas de runas para cuando volvamos de vacaciones.
–¿Y si te digo que no estudiaré, qué? –preguntó desafiante ¿Estaban hablando muy cerca o era su imaginación?
Draco cerró el libro con fuerza, puso una mano en su muslo inclinándose más y dijo con una sonrisa –Pero no harás eso. Estudiarás, te aprenderás todo de memoria.
Harry bajó la mirada hacia sus labios y la subió de inmediato.
La mano de Draco siguió sobre su muslo cuando le extendió el libro y luego se puso de pie mencionando –Se me hace tarde. Tengo que cambiarme.
–Escuché que tendrás una fiesta en vez de clase –dijo Theo.
Harry recordó que Theo estaba a su lado y recordó que estaban en la sala común. A veces se olvidaba de todo
–Sí, Madame Séptima nos invitó a una fiesta con invitados interesantes. Probablemente sea solo 2 horas de comer bocaditos y hablar.
–¿Y no estás llevando a nadie? También escuché que se puede tener invitados.
Harry frunció el ceño ¿Por qué él no tenía ni idea de eso? ¿Y por qué no estaba siendo invitado?
–Iba a invitar a Harry, pero como mencionó que no quería distracciones antes del partido de Quidditch…
–Tengo tiempo para ir a comer bocaditos –dijo fingiendo indiferencia– Si tanto quieres que vaya, podría ir contigo.
–¿Yo? ¿Querer? Es una propuesta piadosa por ver tu ceño fruncido.
–Admítelo, estarías aburrido sin mí.
–Por supuesto, es que dependo de tí. Oh Harry te necesito –se burló sarcásticamente Draco y Harry soltó una carcajada.
–En serio que ustedes dos… –dijo Theo llevándose una mano a la cabeza.
–¿Qué? –preguntaron ambos.
–Nada, nada –contestó Theo– ¿No deberían irse de una vez? Se les hace tarde
Harry se puso de pie siguiendo a Draco, realmente no quiso hacer planes, mucho menos planes de ir a una aburrida fiesta, pero Draco iba ¿Necesitaba más razón que ello? Debería necesitar más razones que ello.
–¿Tengo que ir con túnica formal? –se quejó al escuchar a Draco mencionarlo.
–Tienes 3 túnicas formales que nunca utilizas.
–¿Cómo sabes que tengo 3?
–Estuvieron sobre tu baúl por un mes.
–¿Te gusta estar atento a los detalles o solo a mis detalles?
Draco rodó los ojos –No utilices la que tiene líneas rojas.
–Tampoco lo iba a hacer –contestó Harry y se inclinó abriendo su baúl, de reojo vió a Draco que se desabrochaba la camisa.
Sacó el pantalón negro que hacia juego con la túnica de negra y volvió a ver a Draco, esta vez ya estaba sin la camisa, tenía una pequeña cicatriz en la espalda, cerca del hombro y desde que la notó hace tiempo había querido preguntarle por ello. Pero no podía atreverse, porque preguntarlo era admitir que había visto demasiado su espalda. No quería hacerlo.
La pequeña fiesta de Madam Séptima fué exactamente lo que esperaba, cantidad de bocaditos, melodía suave de violines y piano tocada por fantasmas y variedad de magos mayores buscando contar su jóvenes experiencias una y otra vez.
Ellos particularmente hablaron con Horace Slughorn, antiguo profesor de pociones de Hogwarts, al principio fué interesante la conversación para él, Slughorn les contó sobre su club de eminencias, dijo que ellos dos estarían dentro si es que les hubiera enseñado y mencionó que Lucius participó en él, Regulus también y Lily.
Luego la conversación se volvió exclusivamente de pociones y Harry mencionando que iba a saludar a unos amigos se escabulló porque ya estaba aburriéndose de ello.
En general, tal como lo esperaba fué aburrido, pero hubo algo que mejoró totalmente esa noche, mientras conversaba y se reía divertido con Hermione y Jace, que por suerte también estaban allí, de pronto Draco apareció a su lado, pasó un brazo sobre sus hombros sin importarle que estaba cortando su conversación y se acercó a su oído diciendo –Tengo información que te va a interesar.
–Dime.
–Cuando nos vayamos –agregó Draco y se separó para tomar de la mesa un vaso con ponche– ¿Algún mago interesante que me recomiendes? –le preguntó a Jace.
–Madam Sinistra me dijo que te avise de Eldred Worple, está conversando ahora con ella –señaló Jace.
Harry le dió una mirada curiosa al notar como Draco de inmediato giró la cabeza hacia allí –¿Quién es? –preguntó.
–Es un escritor reconocido –explicó Hermione.
–Mucho más que eso –murmuró Draco y lo tomó de la mano– Iremos a saludarlo.
Harry se dejó llevar.
Luego mientras conversaban se enteró que era el escritor de Hermanos de sangre, había visto el libro entre las cosas de Draco, así que entendió el por qué quería hablar con él. Worple se mostró muy interesado en la conversación porque Draco sabía demasiado y mencionó que le enviaría, antes de la publicación, una copia de la segunda parte de Hermanos de sangre, experiencias con vampiros.
–Suelo escribir grandes biografías. Y siempre he pensando en escribir una historia familiar, la familia Potter está llena de historias, ¿Que crees que pensaría tu papá James Potter si es que… le propongo la idea? En un futuro por supuesto, cuando sea el momento adecuado.
–Quizá en un futuro podría aceptar –contestó Harry, aunque dudaba que su papá o su abuelo fueran a acceder a un libro sobre ellos.
Worple al igual que Slughorn le preguntaron por su papá, ninguno de ellos fué entrometido preguntando de más, así que Harry se sintió agusto contando que se encontraba mucho mejor.
–No pensé que Madame Sinistra tuviera tan buenos contactos –le dijo Draco cuando al fin salieron de allí.
–Se nota que te gustó la fiesta, incluso tuviste tu momento “fan enamorado”
Draco se rió –Tampoco exageres.
Harry le dió un vistazo a sus pasos coordinados y tuvo ganas de tomarlo de la mano, cuando Draco lo hizo anteriormente no pudo apreciarlo como era debido por lo rápido que fué –Hace rato dijiste que tenías información que me iba a interesar –habló deteniéndose.
–A cierto –dijo Draco y dió un vistazo detrás de ellos confirmando que no había nadie– Me enteré de qué poción no pudo hacer Snape –habló acercándose– Slughorn dice que lo intentó por meses y nunca le salió estando en Hogwarts. Quizá ahora ya sepa hacerla, pero recordárselo sería interesante de ver.
Harry sonrió –¿Cuál es? Lo pondré en la tabla de pociones que queremos aprender.
–Tendrás que esperar a que volvamos de vacaciones.
–Tiempo exacto para saber yo esa poción perfectamente.
–Si no le salió a Snape ¿Crees que te va a salir a tí en dos semanas?
Harry puso una expresión de dolor reclinándose contra la pared –Yo puedo hacer cualquier cosa cuando me lo propongo.
–¿Así? –preguntó Draco y le acomodó el doblez de la túnica sobre la camisa.
–Y tú me vas a ayudar.
–¿Yo?
–Tómalo como un reto ¿Puedes hacerlo? ¿Podría salirte esa poción?
–Eso sin dudarlo –contestó Draco, sus dedos seguían sosteniendo el borde de la túnica.
–¿Cómo se llama la poción?
–Poción Metamorfomágica –dijo Draco– Es parecida a la poción multijugos, cambias tu apariencia física temporalmente, pero no para parecerte a alguien, sino que tú eliges los cambios que deseas tener…
Harry lo escuchó atento intentando no bajar la mirada hacia sus labios o hacia sus manos.
–...He escuchado de la poción, la parte de los hechizos es lo más difícil. Nunca lo he intentado, pero tengo confianza de que me saldrá.
–Lo intentamos en vacaciones. Una y otra vez hasta que salga.
–Una y otra vez –repitió Draco y él fué el que bajó la mirada.
Harry pensó que ese podría ser el preciso momento, si Draco no se acercaba, él podría hacerlo, un beso podría resolver tantas dudas.
Quizá después de un beso se daba cuenta que Draco no le gustaba pensó y ladeó la cabeza ligeramente, pero todo momento se cortó cuando escucharon pasos acercarse, Draco soltó su túnica, Harry dejó de apoyarse contra la pared y miró sin muchos ánimos al grupo de Ravenclaw que caminaba por el pasillo.
_____________
El primer partido de Quidditch, según escuchó, solía realizarse una semana antes de las vacaciones, pero tuvieron que retrasarlo por una fuerte tormenta de nieve que hubo. Ese día al parecer no iba a ocurrir ese problema, así que el juego era inevitable.
Draco caminó hacia la entrada del primer piso sosteniendo a Thuban con un brazo, lo sacó a pasear por un par de horas y ahora volvía a los dormitorios para dejarlo allí y luego ir al campo de Quidditch.
No tenía ni idea de donde estaba Harry, pero suponía que ya debía estar listo junto con el equipo en el campo, probablemente en calentamientos antes del juego.
Realmente esperaba que Slytherin ganara y que no hubiera ninguna lesión, el Quidditch podía ser bastante brusco y odiaría ver a Harry lesionado.
Mañana empezaban las vacaciones de navidad, 2 semanas de vacaciones, la primera tendría que viajar y para la segunda no tenía ningún plan en concreto, pero sí varias ideas. Estaba pensando en ello cuando pasó la puerta del primer piso y pensó que estaba imaginando cuando detrás de él vió a una persona que parecía ser el papá de Harry.
Volvió a ver otra vez hacia el pasillo y como ahora estaba más cerca pudo confirmar que exactamente era James Potter.
–¡Draco!
–Señor Potter, está…
–Vivo y mejor que nunca, sí –contestó James feliz, aunque aún tenía un moretón en la barbilla– Hola Thuban –agregó contento viendo hacia el hurón.
–Me alegro mucho de que esté mejor.
James sonrió –Harry nos habló de tí, has sido un buen apoyo para él todo este tiempo, gracias Draco.
Sonrió al oír ello, Harry había hablado de él –Supongo que vino a ver el partido.
–Por supuesto, vine a apoyar a Slytherin –dijo James divertido– Pero antes necesito hablar con Minnie… perdón, la profesora McGonagall ¿Su oficina sigue siendo la misma?
–No sé cuál habrá sido la anterior, pero su oficina actual es la del segundo piso, la grande al empezar el pasillo.
–Iba a presentar una queja si aún no tenía la gigante –señaló James– Gracias Draco –dijo y añadió antes de seguir– No le digas a Harry que estoy aquí, queremos que sea sorpresa cuando nos vea en el partido.
Draco asintió –Sí, por supuesto –dijo y se dió cuenta que al final del pasillo, se encontraba Teddy conversando con su papá, Sirius Black.
Los saludó a ambos al pasar cerca y se chocó con Blaise que mencionó estaba buscándolo.
–Ya deberíamos estar en las graderías acomodando la tela. ¿Dónde estabas?
–Con Thuban y me encontré con el papá de Harry.
–¿Ya estás quedando bien con tu suegro?
–Cállate.
–Draco si no actúas hoy, si no haces algo hoy…
–¿De qué hablas?
–No te hagas el idiota. No has avanzado nada, ¿Cuando piensas decirle que te gusta, besarlo o lo que sea?
–¿A quién? ¿De qué hablas? –preguntó fingiendo demencia y se rió de lo exasperado que estaba Blaise señalando que dejara de perder tiempo– Si tengo la oportunidad en la fiesta, te voy a retar a que lo beses.
–No hagas eso.
–Entonces tú haz algo antes.
–Yo veré que es lo que hago, pero no te metas –contestó frunciendo el ceño.
–Está bien, lo dejaré en tus manos.
Apenas empezó a subir las graderías pudo ver como Harry y equipo de Slytherin se daban un abrazo grupal emocionados, James Potter también estaba allí, como si fuera un Slytherin a punto de salir a volar y Sirius Black con una bufanda de Hufflepuff se encontraba junto al otro equipo animándolos. Teddy debía estar junto a sus amigos ya en las graderías.
–Es como si hubieran conseguido sus propios entrenadores –dijo Blaise
–Si yo fuera de una casa no apoyaría a otra incluso si mis hijos están en ella –habló Daphne y Pansy a su lado mencionó– Slytherins para toda la vida.
Draco apoyó los brazos en la baranda y vió hacia la enorme tela que colgaron hacia abajo, era una serpiente, el emblema de Slytherin. Detrás de él, todos llevaban sus gorros, bufandas de Slytherin y algunos incluso tenían marcas verdes en la cara. Él solo se puso la bufanda para combinar,
El juego empezó rápido, estalló humo verde desde las dos graderías de Slytherin y este fué desapareciendo con el viento.
–Va a nevar –señaló Blaise.
–Sí –contestó Draco mirando a Harry que se movió hacia un lado de la cancha.
–Mira, hablando de traidores de casas… –escuchó que Pansy murmuró a su lado y luego escuchó a Daphne llamando a Longbotton para que viera el juego junto a ellos.
–¿No viniste con más Gryffindor?
–Se fueron a las otras graderías.
–Sí, desde aquí puedo ver a Ron apoyando a Hufflepuff –se quejó Blaise.
–Obviamente no iba a apoyar a su rival más fuerte, Sly.
–Awwww Neville estás aquí para apoyar a tu novio.
–¿Theo? Yo…
–Ya lo pusiste nervioso.
–Es que nosotros aún no… no
–Awwww –dijo Daphne.
Draco se reclinó más sobre la baranda y siguió viendo a Harry, dejó de escuchar por completo la conversación porque no le interesaba. Slytherin estaba ganando muy buenos puntos y Hufflepuff no se quedaba atrás. La snitch apareció por unos segundos, pero se fué volando tan rápido que Harry perdió su rastro.
–Hasta Theo con su Gryff serán novios antes que tú y… –le murmuró Blaise.
Draco giró a verlo sin expresión y Blaise de inmediato levantó ambas manos –Está bien, no diré nada más, no diré nada, no me lances maldiciones.
Volvió a concentrarse en el juego luego de ello, no era un gran aficionado de ver partidos de Quidditch, pero este le estaba encantando demasiado. Era interesante y muy peleado, punto tras punto, hubo algunas persecuciones, Theo casi cayó de su escoba dos veces, Tracey también, nevó al menos la mitad del partido y el frío era horrible, pero en definitiva lo que a él lo tenía tan encantado, mucho más que nunca, era Harry volando y persiguiendo la snitch.
La túnica negra con verde ondeaba con el viento, su cabello se llenaba de copos de nieve que desaparecían cuando volaba rápido, Harry en ningún momento del partido vió hacia las graderías, pero cuando finalmente atrapó la snitch, volteó y voló directamente hacia allí levantando el brazo emocionado y gritando.
Luego todos los demás del equipo lo rodearon celebrando y Harry le dió una última mirada antes de irse volando con ellos.
La celebración siguió pronto en la sala común de Slytherin, era una completa locura como si ya hubieran ganado el torneo entero cuando recién era de los primero partidos. Draco se escabulló entre todo el alboroto, no intentó acercarse donde Harry y se quedó afuera en el pasillo, de todas formas ya era hora del almuerzo así que volverían a salir.
Harry fué de los últimos en llegar al comedor, ya no llevaba la túnica de Quidditch y estaba recién bañado con su cabello húmedo, Draco pensó que debía ser muy obvio lo mucho que le gustaba ese día. En todo el juego no pudo despegar la mirada de Harry y en ese momento mientras avanzaba para sentarse junto a él, tampoco podía dejar de verlo.
–¿Qué te pareció el juego, Malfoy?
Draco sonrió, tenía ganas de abrazarlo, todos ya lo habían hecho antes en la sala común, pero él no se había acercado –Asombroso juego, Potter –contestó y para su sorpresa fué Harry el que eufórico le dió un abrazo sin pensarlo dos veces.
Pasó un brazo por su cintura, fué un abrazo tan rápido que ni siquiera pudo procesarlo, pero lo dejó bastante feliz.
Todos empezaron a hablar de la fiesta que tendrían en la noche, era organizada por todas las casas, Draco ni siquiera había intentado meterse en la organización, la anterior fiesta de Halloween fué interesante y no sabía que esperar para esta, aún así tenía las expectativas altas.
Esta vez no planeaba separarse de Harry por mucho, no quería verlo conversando y riendo con todo mundo menos con él, tampoco era como si tuviera los planes exactos de hacer algo más, pero ya vería que pasaría mientras avanzaba la noche, no quería ponerse ansioso desde antes.
Harry tomó una siesta en la tarde y él evitando a Blaise y Theo que pedían ayuda para arreglar la sala de menesteres, prefirió irse a la biblioteca. No había ningún alma allí, era perfecto.
Tomó un libro que hablaba sobre la poción metamorfomágica y otro sobre patronus para tener una pequeña lectura, a través del ventanal notó como la nieve caía más densa y se quedó allí apoyado contra su silla mientras leía.
Tenía recuerdos que creía podrían servir para intentar un patronus, pero no tenía ninguno tan fuerte como para decidirse en intentarlo y tampoco quería pedirle a Harry que le enseñara a conjurar uno hasta que estuviera seguro.
Volvió tarde a la habitación, calculó el tiempo exacto para llegar alistarse y salir, suponía que Harry ya estaba listo y así fué, vestía un jean rasgado claro y llevaba un polo pegado negro, sus brazos estaban descubiertos y su cabello estaba alborotado.
–Llegó a quien invocabas –señaló Theo divertido y salió de la habitación.
–¿Me invocabas? –preguntó Draco entrando.
–Sí, tú tienes buen pulso. Ven, rápido que ya es tarde.
–¿Para qué necesitas buen pulso? –preguntó confundido acercándose.
Harry se sentó en la cama y le extendió algo que él pensó era un lapiz y cuando lo vió bien se dió cuenta que era un delineador negro.
–Pansy me retó, dijo que me quedaría bien un delineado –dijo Harry y añadió– Quiero una línea fina, yo me encargo de hacer la de abajo.
–Nunca he delineado a nadie en mi vida –le advirtió quitándole la tapa al delineador.
–Felicitaciones, ahora tendrás el placer de hacerlo conmigo.
Draco sonrió y se acercó, las piernas de Harry estaban entreabiertas así que simplemente dió un paso en medio de ellas, lo tomó de la barbilla haciendo que levantara un poco más el rostro –Cierra los ojos –pidió y Harry así lo hizo.
Pasó saliva al verlo, esas últimas semanas tuvo muchas ganas de besarlo en cada oportunidad, no pensó que esas ganas se triplicarían, pero allí estaba, sosteniendo su barbilla y sintiendo que se iba a morir si es que no lo besaba.
¡¿Ya están listos?!
El toque en la puerta y el grito de Blaise lo hizo fruncir el ceño.
Harry abrió los ojos –¿A qué hora piensas hacerlo?
–Estaba a punto de hacerlo.
–Te estás tomando una eternidad.
–Es porque quiero hacerlo bien.
–¿Es eso o estás nervioso?
Draco apretó ligeramente su mentón ¿Seguían hablando del delineado? –A mí no me pone nervioso nada.
–A mí tampoco.
–Cierra los ojos –pidió y sonrió al notar la mirada nerviosa de Harry antes de hacerle caso. ¿No que nada lo ponía nervioso?
Podría besarlo, Harry estaba esperando ello, estaba seguro y aunque él también lo deseaba decidió hacerlo esperar más.
Lo hizo ladear la cabeza hacia un lado y con cuidado utilizó el delineador dibujando un trazo fino, luego hizo lo mismo con el otro. Al terminar y cuando Harry abrió los ojos se encontró con su intensa mirada –¿Estás esperando algo más? –preguntó divertido porque Harry no se movía y solo lo miraba.
–Absolutamente nada más.
–Mentiroso.
–Delíneate también.
–¿Por qué debería hacerlo?
–Quiero ver como te queda.
Draco sonrió –¿Y tienes alguna otra fantasía? ¿También quieres escoger mi ropa?
Harry rodó los ojos –Al parecer tú eres el de la fantasía ¿Quieres que te vista yo mismo acaso?
Draco se rió –No cambies mis preguntas por otras –dijo y dió un paso hacia atrás al escuchar el toque en la puerta.
¡Harry el equipo te está esperando!
–¡Ya voy! –se quejó Harry parándose, Draco le extendió el delineador porque le faltaba la línea de abajo.
_____________
Harry no tenía ni idea de que estaba haciendo, al principio no lo quería llamar coqueteo, pero mientras la noche avanzaba era obvio que era exactamente lo que estaban haciendo. Incluso si cada uno estaba en un extremo opuesto de la habitación.
Esa noche la sala de menesteres se había convertido en un gigante salón para la fiesta, pero estaba lleno de cosas por todo lado, en una esquina había una larga pila de sillas, a su lado elegantes cajas apiladas junto a muebles llenos de copas y por el otro extremo dos armarios junto a un grupo de escritorios apilados. Según Ron, debía de haber demasiadas cosas en la sala de menesteres que ya era imposible esconderlas todas.
–Si quieres estar allí ¿Por qué estás aquí?
–¿De qué hablas?
Ron se rió y chocó su vaso con el suyo –¿O no te acercas porque planeas irte temprano?
¿Irse temprano con Malfoy? se preguntó Harry, eso sonaba tan bien.
–Diría que tienes un terrible gusto, pero supongo que eso ya lo sabes
–No sé que te chismoseó Theo, pero no le hagas caso.
–Theo no me dijo nada, simplemente leo la tensión en el ambiente.
–Y qué opinarías si es que.... –murmuró Harry sin saber cómo continuar eso– ¿Que opinas de Malfoy?
Ron abrió la boca sorprendido –Lo estás admitiendo.
–No tengo nada que admitir. Solo estoy preguntando tu opinión.
–Pues… no es tan horrible como lo pensé, es buen amigo de Blaise e incluso me ayudó esa vez que me envenenaron con chocolates, aún tengo muchas dudas respecto a él, hay algo que no me convence en él, pero contigo se comporta de una forma particular… y ni hablar de tí. Te conozco Harry y nunca te he visto tan interesado en alguien.
–Ahora resulta que todo mundo me conoce –contestó Harry y le dió un vistazo a Draco que estaba en el grupo donde Pansy intentaba apuntar con una pelota a la torre de copas.
En parte no le sorprendía que sus amigos más cercanos Ron y Theo se hubieran dado cuenta de su posible gusto hacia Draco. Últimamente ponía demasiadas excusas para seguirlo y pasar tiempo con él.
–Harry.
Al girar se dió cuenta que Ginny estaba a su lado, casi no hablaban, pero siempre se saludaban si se encontraban en los pasillos.
–¿Te acuerdas que una vez me comentaste de una cafetería muggle con temática de Alicia en el país de las maravillas? ¿Dónde queda exactamente?
–¿Utilizarás sitios que te propuse para tus citas con Luna?
–¿Te molesta? Es que una cafetería así le fascinará.
Harry sonrió y le comentó dónde quedaba, la estación del metro estaba cerca, era fácil ubicarse –Hace meses pasé por allí y era bastante popular, supongo podrías averiguar antes si es que se necesita una reservación o algo así.
–Tienes razón, gracias.
–Mirense que ex enamorados tan maduros son –señaló Ron.
–Cuando termines con Blaise, quizá también sean buenos amigos como nosotros –contestó Ginny.
Ron se indignó al instante quejándose y señalando que nunca terminarían.
Harry se preguntó si alguna vez actuaría así, defendiendo su relación y diciendo que nunca terminaría. ¿Cómo sería una relación con Draco? pensó hipotéticamente, suponía que sería igual que ahora, pero añadiendo besos y…
–¿Un poco de vino?
Sintió un estremecimiento en todo el cuerpo, ¿Por qué Draco siempre hacía eso? Aparecía de pronto a su lado sin que él se diera cuenta y le hablaba al oído. No era como si no le gustara, pero siempre lo tomaba tan desprevenido.
–Vamos a buscarte una copa decente, por el mueble de allá vi varias..
–Tienes que dejar de hacer eso –dijo al darse cuenta que lo había seguido por inercia.
–¿Qué?
–Cortas mis conversaciones y me llevas a otro lado.
–Ni siquiera estabas conversando. Y de todas formas, no creo que una conversación con tu ex sea interesante.
Harry levantó una ceja y caminó junto a él ¿Acaso había notado celos?
–Y aquí están las copas…
–Solo pensé tomar un par de cervezas.
–Cambia eso por un par de copas de vino.
–¿De dónde sacaste el vino?
–Lo mandé a pedir –contestó Draco y después de servir le extendió la botella– No es fuerte y es perfecto para relajarse después de un intenso partido de Quidditch.
Harry leyó el nombre France Syrah –Tu es un grand-père –dijo para molestarlo.
Draco se encogió de hombros –Oui, je suppose –contestó– Mais si tu veux aller boire de la bière…
–Je suis bien ici –contestó y levantando su copa la chocó con la suya.
A veces hablaban en francés, sobre todo en clases cuando estaban sentados juntos y cuando no querían que nadie más los entendiera porque probablemente hablarían mal de alguien.
Harry pensó que volverían donde los demás, pero se quedaron allí y terminaron lentamente casi toda la botella de vino hablando, escuchando las canciones y viendo el alboroto de en medio del salón. Era interesante ver todo desde un costado, observar lo descontrolados que estaban todos, Blaise prácticamente comiéndose a Ron mientras bailaban, las luces iban y venían, Theo desapareció con Neville, Seamus y Dean estaban rodeados en el centro en un reto de quién podía beber más e incluso Hermione que solía estar más reservada en fiestas ahora bailaba con Pansy.
Draco estaba apoyado contra el mueble de donde sacaron las copas y él a su lado lentamente tomó un sorbo de vino, no quería emborracharse como al parecer todos lo estaban allí.
Quería preguntarle a Draco si quería bailar, pero tampoco quería moverse de allí. Y en realidad solo quería estar a solas con él.
–Conseguí todas las indicaciones para practicar la poción Metamorfomágica.
–¿Lo hiciste? ¿Tuviste que buscar en la sección prohibida?
–No, pero utilicé tu truco porque estaba en la vitrina.
Harry sonrió –Tienes 2 semanas para enseñarme.
–Una semana.
–¿Una?
–Viajaré por navidad a Noruega con mis padres, volveré el 30.
Harry hizo una mueca, solamente era una semana que no lo vería, pero aún así no le gustaba.
–Estuve revisando la poción, podrás lograrla en una semana.
–Tendrás que ser un excelente profesor.
–Lo seré, pero necesito que te aprendas los pasos de memoria en mi ausencia –contestó Draco y giró para tomar la botella y llenar su copa– Se supone que debía quedarme con mis padres las 2 semanas, pero volveré una semana antes…
–Por mí.
–Por el bien de la poción.
–Y por mí –repitió Harry con una sonrisa viéndolo. Draco le había hecho caso y también se delineó los ojos, se veía tan bien, desde su cabello rubio hasta los 3 anillos en sus dedos.
–Quizá –sonrió Draco e inclinándose le preguntó al oído– ¿Me prometes una semana interesante?
–Depende, ¿Que es exactamente una semana interesante para tí? –preguntó ladeando la cabeza, no creía que fuera a soportarlo mucho más, quería besarlo.
Ayyyyy tienen vino
¿Por qué ustedes tienen vino?
Harry apretó la copa en su mano, notó que el centro del salón estaba más disperso y solo quedaban por allí los grupos de Ravenclaw y Hufflepuff que al parecer iban a hacer karaoke.
–Quiero una copa ¿Puedo tener una copa? –preguntó Tracey.
Draco le pasó la botella de mala gana.
–Así que aquí estaban –dijo Pansy.
¿Dónde dejaste a Granger, ya te botó?
Sí, no sé qué le pasa. Se fué con sus amigas.
Quizá y te dedica una canción, mírala allá.
¿Chicos no tienen otra botella?
–De vino no, pero allí hay varias de vodka –señaló Harry.
–¿Nos mudamos a la oscuridad ahora? –preguntó Blaise también llegando allí, Ron tomando su mano hizo una mueca– Mucho Slytherin ¿Dónde está Seamus y Dean?
Creo que por allá, ya vienen
Juguemos algo
¿Dónde está Theo? Ya se perdió toda la fiesta.
Debe estar cogiendo con Neville.
Lo dudo mucho.
Yo también lo dudo.
¿Apuestas?
Sí. Te compro una botella de estas si pierdo.
Utilicemos esa botella, hay que hacer algunos retos.
Lo dices porque quieres que te reten a ir a besarte a Granger ¿No?
Nooo, claro que no.
Sí claro.
Si me retas no me opondré.
No puedo ni caminar derecho.
Seamus siéntate aquí.
Harry vió como quedó sentado en ese círculo de Slytherins y Gryffindors, Draco seguía a su lado, pero ahora conversaba con Blaise y él enojado de que hubieran cortado su momento se terminó su copa y se cruzó de brazos viendo la botella de vino girar en medio.
Te reto a que termines con Blaise
¿Qué clase de juego es este?
Entonces te reto a que te beses por un minuto a…
–¿Podemos prohibir este tipo de retos para las personas que tienen pareja? –pidió Blaise.
Todos se quejaron, pero accedieron porque de todas formas era la única pareja oficial en el grupo.
Harry se sintió nervioso, podía aceptar cualquier reto, cualquiera, menos tener que besar a alguien y sentía que se enojaría si es que le retaban a Draco a algo así.
Debería salir de aquí y jalar a Draco conmigo pensó, pero justo el siguiente turno fué el suyo y al girar la botella le tocó a Daphne dar un reto.
–Harry te reto a… –dijo Daphne pensativa– Te reto a que beses a… Draco.
–¿Qué? –preguntó Harry aunque lo había escuchado claramente. Moría por besarlo, pero no quería besarlo allí delante de todos. No iba a hacer eso.
–Pon un reto más interesante –dijo Ron.
–Sí, ese reto no se vale, pídele otro –añadió Blaise.
–¿Por qué de pronto todos se oponen? Será interesante de ver –dijo Daphne divertida– ¿O ya se pelearon otra vez?
Harry siguió viendo hacia la botella, estaba todo menos peleado con Draco.
–Que se besen, que se besen –repitió Tracey.
–Te entiendo Harry, yo también me opongo a besar a hombres –señaló Pansy.
Harry se rió –Ponme un reto que sea un verdadero desafío –pidió.
Daphne se cruzó de brazos pensativa viendo hacia los lados y al ver hacia el derecho, señaló con una sonrisa –Entonces te reto a quedarte encerrado con Draco 15 minutos.
–¿Encerrado?
–En ese armario.
Harry vió hacia allí y Draco a su lado se rió.
–Sin rehusarse, vayan de una vez allá y solucionen su pelea.
–No estamos peleados.
–Entonces amístense más.
–Vamos Potter –dijo Draco a su lado– Deja de darle tantas vueltas.
–¡Disfruten de su tiempo a solas! –exclamó Seamus, seguido de murmullos de los demás.
Harry le dió un vistazo a Ron y a Blaise esperando que volvieran a oponerse, pero ellos solo los miraron divertidos.
Se puso de pie seguido de Draco, meneó la cabeza al escuchar los murmullos e hizo oídos sordos a lo que dijeron. Se sentía tan nervioso, pero lo disimuló perfectamente –No puedo creer esto.
–¿Voy por unos naipes explosivos para jugar dentro? –bromeó Draco.
Harry se rió, su pulso se aceleró, había dos largos armarios iguales, eran de color negro y por suerte lo suficiente grandes como para que entraran los dos sin problema.
–¿El de la derecha o izquierda?
Harry estiró la mano y tomó con fuerza el picaporte del armario de la derecha, al girar hacia él compartieron una mirada , estaba seguro que se besarían, completamente seguro, pero él no daría el primer paso, se rehusaba a ser el primero en admitirlo.
Draco entró primero, él lo siguió, la puerta del armario se cerró y toda la bulla de la fiesta se apagó. Ambos, apoyados contra extremos distintos del armario, se quedaron en silencio. Apenas estaban separados por unos centímetros.
–¿Por qué actúas como si no quisieras besarme? –preguntó Draco directamente sorprendiéndolo.
Harry sonrió, sentía sus nervios bajar a su estómago ¿Eso es lo que llamaban mariposas? –Es que no lo quiero en lo más mínimo –mintió.
–Podría hacer un sacrificio si es que lo admites.
–¿Admitir que? –preguntó jugando, no despegó la mirada de él ni un segundo. Podía sentirse nervioso, pero anhelaba tanto ello.
Ambos se quedaron en silencio.
–¿Cuando admitirás todo esto? –preguntó Draco y esta vez su voz sonó sincera, era una genuina pregunta la que le hacía.
Harry respiró profundamente, Draco fué el que se acercó, solo tuvo que dar medio paso, el juego de luces de afuera se filtraba por las rendijas, pudo distinguir su rostro claramente cerca al suyo.
–Harry –lo llamó Draco.
Su respiración se cortó al escuchar su nombre y tomó una bocanada de aire –¿Podemos hacer esto primero y luego hablar de lo demás? –pidió porque ni siquiera podía aceptar totalmente sus sentimientos consigo mismo ¿Cómo podría hacerlo con Draco, allí de pronto, encerrados en un armario?
Draco sonrió asintiendo, esos días lo había visto sonreír muchas veces.
Su mirada subió de sus labios hacia sus ojos ¿Cómo podría negar lo mucho que le gustaba? pensó y cerró sus ojos cuando Draco finalmente acortó la distancia entre ellos y juntó sus labios.
Incluso cuando fué apenas un roce de labios se sintió mareado, su corazón estaba latiendo demasiado rápido, pero no se contuvo de hacer lo que quería hacer. Rodeó con sus brazos su cuello, ladeo la cabeza moviendo sus labios contra los suyos, las manos de Draco lo apresaron de la cintura fuertemente contra él y siguió el beso sin pararlo. No podía creer que estuviera besando a Draco aunque cada centímetro de su cuerpo lo sintiera.
Era mil veces mejor de lo que imaginó sería.
Se separaron por unos segundos cortando ese beso para respirar sonriendo, se sentía tan jodidamente feliz. Luego empezaron un nuevo beso, esta vez fué muy distinto, lo que marcó la diferencia fue la intensidad con la que lo siguieron. Cuando sus lenguas se encontraron sintió que su cerebro se desconectó por completo, chocó contra la pared del armario detrás de él y el agarre de ambos se intensificó más no dejando ni un milímetro de separación entre sus cuerpos. Quería todo de él y se dió que cuenta ni un millón de besos bastarían, ¿Era muy dramático si decía, que moriría si no besaba a Draco así todos los días?
Notes:
Traducción del francés:
Harry leyó el nombre France Syrah –Eres un abuelo –dijo para molestarlo.
Draco se encogió de hombros –Si, supongo –contestó– Pero si quieres ir a beber cerveza…
–Estoy bien aquí –contestó y levantando su copa la chocó con la suya.
Chapter 14: Locamente y con intensidad
Notes:
(See the end of the chapter for notes.)
Chapter Text
Harry sentía que estaba muriendo.
Sabía que sonaba demasiado exagerado, pero se sentía así.
No habló con Draco sobre la ronda de 8 minutos de besos que se dieron. Al salir del armario había demasiados allí molestando y preguntado qué hicieron –No hicimos nada, no es mi tipo –bromeó con lo primero que se le ocurrió y se arrepintió al instante. ¿Por qué había dicho eso? ¿Por qué hablaba sin pensar?
Pero a Draco pareció no importarle ello, estaba más preocupado y curioso viendo el armario por donde salieron.
–Entramos al armario del lado derecho, estoy seguro de ello.
–¿Sí?
–Estos armarios están conectados o algo así –señaló Draco inspeccionando.
Harry se sintió un poco molesto, ¿A él que le importaba si los armarios estaban conectados? Se supone que después de salir deberían irse, a besarse a otro lado o a tener esa obvia conversación que tenían pendiente.
Pero no fué así y tampoco hablaron luego de ello porque estuvo ocupado ayudando a Ron a llegar al baño a vomitar. Blaise estaba en iguales condiciones porque por evadir retos habían bebido más.
Llevar a Ron hasta Gryffindor fué también una travesía y se demoró siglos porque no lo dejaba irse.
Draco ya estaba dormido cuando llegó a la habitación y él al echarse en la cama también se quedó rápidamente dormido.
Al día siguiente actuó como si nada hubiera pasado, no había tiempo, llegó a desayunar tarde y aunque él no había bebido mucho ni tenía resaca o algo así, se sentía aún bastante adormitado.
–¿No tienes algo que decirme? –le preguntó Draco cuando salieron de desayunar.
Harry no supo qué decir, estaban en medio pasillo y debía apurarse porque sus maletas no estaban listas y en una hora partiría el tren. –Ahora no –contestó, porque si iba a admitir algo necesitaba de un buen tiempo a solas.
Draco asintió y no preguntó más por ello.
En el tren se sentaron juntos, él viendo hacia la ventana y Draco a su lado. Frente a ellos Theo hablaba como loco sobre como ya era oficialmente novio de Neville y Blaise lo escuchaba atento aunque tuviera una resaca terrible que ni la poción pudo arreglar.
Draco parecía no prestar ni el mínimo de atención, solo tenía los brazos cruzados y miraba hacia Thuban que estaba en su jaula durmiendo.
–Haré una reunión por año nuevo, nada grande, pero mis papás no estarán en casa –dijo Harry cuando Theo y Blaise preguntaron qué harían el 31.
–¿Entonces solo invitamos al grupo?
–Sí –confirmó y agregó antes de que Theo lo preguntara– También puedes invitar a Neville.
–Se lo diré ahora mismo –contestó él y Blaise también salió para ir al compartimiento de Gryffindor a buscar a Ron.
–Draco.
–Mmmm? –Draco parpadeó viéndolo, como si hubiera salido de una gran nube de pensamientos.
–Dijiste que volverías el 30 ¿No? –preguntó.
–El 30 o el 31, aún no estoy seguro para que día exacto estará el traslador listo.
Harry asintió –Ven a mi casa el 30 si llegas antes o el 31, pero temprano, antes de que comience la reunión.
–¿Por qué quieres que vaya temprano? –preguntó Draco con una sonrisa.
Harry se encogió de hombros –Si quieres no vengas.
–No seas enojón –contestó– Ya estaba en mis planes, por supuesto que estaré allí.
Volteó viendo hacia la ventana para no sonreirle directamente, sentía que faltaba siglos para eso, pero estaba bien, no quería besarlo o intentar confesar sentimientos en ese momento, cuando cualquiera podría entrar allí e interrumpir.
Pensó que nada más pasaría entre ellos, pero de pronto Draco tomó su mano derecha y la apoyó contra su maletín girándola, Harry giró la cabeza hacia allí, vió a Draco pasar suavemente las yemas de sus dedos repasando algunas líneas de la palma de su mano.
¿Qué era exactamente ello? No lo sabía, pero le gustaba y relajaba.
Después de minutos jugando, Draco entrelazó sus dedos, volteó a verlo. Harry sintió que olvidó cómo respirar y tal como lo suponía, de pronto sus amigos interrumpieron el momento.
–¿Qué están haciendo?
–Leo su mano –contestó Draco, sus yemas volvían a pasar por su palma.
–¿Sabes leer manos? ¿Puedes leer la mía?
–No.
Daphne se quejó y Pansy preguntó –Harryyyyyy, escuché de tu fiesta.
–Pequeña reunión.
–Sí sí, eso. ¿Puedes invitar a Granger?
–Invítala por mí –contestó y añadió al ver su sonrisa– Pero no te ilusiones, porque suele viajar con sus papás.
–Ya veremos –murmuró Pansy y Daphne la siguió.
Harry bajó la mirada de vuelta a su mano –¿Realmente sabes leer manos? ¿O es una excusa para agarrar la mía? –preguntó inclinándose.
–Cuando estaba en tercero me obsesioné con esto. Estudié bastante.
–¿Y qué dice mi mano según tus estudios?
–Dice que serás un gran mago si te aprendes de memoria todas las runas del libro que te comenté.
Harry rodó los ojos –¿Y qué dice de relaciones amorosas?
–No debería arruinarte la sorpresa –contestó divertido Draco– Pero podrás tener a alguien verdaderamente asombroso. Una persona que nadie más podría tener, un mago espectacular que puede dominar cada materia.
–¿Es mi lectura de mano y ya empezaste a presumir?
Draco sonrió –No me extrañes demasiado esta semana –pidió.
–No te extrañaré nada –contestó Harry fingiendo indiferencia, pero ladeó la cabeza y la apoyó contra su hombro.
No pudo haber un largo abrazo de despedida como le hubiera gustado o un beso como su cuerpo gritaba que necesitaba.
Las navidades fueron perfectas, lo celebró en casa de sus abuelos con toda su familia, su época favorita del año, su fiesta preferida, tuvo muchos regalos, no la motocicleta como le hubiera gustado, aún así tampoco lo mencionó porque no era el momento.
Solía pensar bastante en Draco. Solo deseaba que los días pasaran rápido, abrir los ojos y que Draco apareciera en su casa. El 30 no ocurrió nada y el 31 desde que despertó, no dejó de imaginar uno y otro escenario. Pero llegó la tarde y no sabía de Draco, sus papás se despidieron porque tendrían una cita viendo la lluvia de meteoritos, llegó las 9 de la noche y empezaron a aparecer sus invitados, era una pequeña reunión entre amigos. Fueron solo Ron, Blaise, Pansy, Daphne, Neville y Theo.
–Es probable que Lucius lo hiciera cambiar de planes y lo llevó a una aburrida fiesta de negocios –dijo Blaise esa noche como si fuera lo más obvio.
Actuó como si no le importara, como si no estuviera atento en cada momento viendo hacia la red flú esperando que llegara. Pero, medianoche llegó, se abrazó con todos viendo los fuegos artificiales, gritó a todo pulmón Feliz año nuevo y Draco no estuvo allí. Le molestó tanto, si aunque sea hubiera recibido una carta con la explicación estaría bien, pero no fué así.
–Deberías subir a tu habitación.
–Solo me quedaré un momento en el sillón. No estoy tan borracho.
–Lo estás demasiado, demasiado.
–Y estudes también –se quejó viendo a Blaise y Ron que fueron los últimos en irse.
–Siempre decimos que no terminaremos así y míranos –se rió Ron, Blaise a su lado lo sostuvo.
Harry se quedó sentado en el sillón y tomó un cojín para abrazarlo cuando se quedó solo. Odió el sentimiento que lo invadió, nunca le gustó la sensación que le quedaba cuando una fiesta terminaba y él había tenido tantas expectativas para ese día, pero ninguna se cumplió porque Draco no estaba allí.
–¿No tienes elfos en casa hoy?
–Están de vacaciones –contestó por inercia y se dió cuenta ¿Estaba hablando solo?
Confundido levantó la mirada y se sorprendió al ver a Draco pasando por la puerta entreabierta de la sala y caminando hacia él –¿Llegué demasiado tarde?
–Son las 3 de la mañana –se quejó Harry viendo hacia el enorme reloj de su sala, tenía ganas de llorar, estaba demasiado ebrio. ¿Eso era real o estaba alucinando?
–Tuve que esperar a que terminara la fiesta, allá eran casi las 4 de la mañana… y por suerte el traslador funcionó bien –dijo Draco y pateó un globo– ¿Que tanto hicieron aquí? esto es un caos.
Harry se encogió de hombros mirándolo, de pronto se sentía tan feliz y a la vez enojado porque estuvo como un tonto esperándolo –¿Por qué no me avisaste?
–Lo siento, pero utilizar una lechuza hubiera demorado bastante.
–Pero hay otras formas, pudiste llamar por red flú o algo –se quejó.
–Me enteré horas antes de que no podría utilizar el primer traslador y era imposible salir de ese salón –contestó Draco sentándose a su lado.
Harry le dió una mala mirada.
–Parece que bebiste bastante.
–Es culpa de Pansy.
–Yo diría que culpa tuya, ¿Me extrañaste? –preguntó Draco y levantó una mano tocando su mejilla por unos segundos –Estás bastante sonrojado ¿Ya tomaste agua? Deberías tomar un poco antes de dormir.
Harry sintió que se sonrojó el doble. Draco se veía particularmente guapo, vestía una camisa blanca, un chaleco blanco ajustado a la medida y quizá antes vistió una corbata, pero ahora los primeros botones de la camisa estaban desabrochados.
–Harry.
Suspiró al escucharlo.
–Pensé en encontrarte en tus 5 sentidos.
–Lo estoy –contestó viendo con detenimiento su cuello y mandíbula. No podía controlar lo embobado que se sentía ¿No estaba enojado antes? Era culpa de lo que había bebido.
–No lo estás.
Vió hacia sus labios, había planeado besarlo sin parar cuando se volvieran a ver.
–Haber ponte de pie y camina derecho.
Dejó el cojín a un lado y con un rápido movimiento se puso de pie. Estuvo a punto de caerse hacia un lado, pero Draco lo sostuvo.
–Vamos a tu cocina por un vaso de agua –señaló Draco– Es por allá ¿Cierto?
–Sí –contestó pensando que si él hubiera estado completamente sobrio todo hubiera sido muy distinto.
Quizá ahora estuvieran besándose sin parar, pensaba en ello constantemente.
–Toma, aquí tienes.
Se apoyó contra la encimera y sostuvo el vaso de agua.
Draco parado frente a él preguntó –¿Por qué me miras como si quisieras matarme y a la vez besarme?
–Porque es lo que quiero hacer. Dijiste que vendrías el 30 o 31, pero ya es primero y no estuviste aquí para la media noche –se quejó y tomó un poco de agua– En cuanto a mis ganas de besarte…
–Espera –lo detuvo Draco– No quiero una confesión tuya estando ebrio.
–¿Confesión? Malfoy, no obtendrás nada de eso viniendo de mí –lo negó de inmediato y volvió a beber.
–Nada de nada –contestó Draco divertido.
Harry se demoró tomando el agua, en realidad su mente borracha solo le repetía una y otra vez, díselo todo a Draco, bésalo y no lo sueltes.
–Vamos, te ayudo a subir a tu habitación –dijo Draco cuando él dejó su vaso a un lado.
–No necesito ayuda –contestó avanzando un paso, su cerebro solo pensaba en besar a Draco.
–¿No que no necesitas ayuda?
Se dió cuenta que lo estaba sosteniendo así que subió sus manos y las apoyó en sus hombros. Draco era más alto por unos centímetros más, solo tenía que estirarse ligeramente para llegar a sus labios –Draco…
–Dijiste que no iba a obtener una confesión.
–No es… yo no… –murmuró frunciendo el ceño, su cuerpo actuaba sin pensarlo.
–Vamos, necesitas dormir –dijo Draco separándose suavemente y lo tomó del brazo.
Harry se movió siguiendo sus pasos, mientras más caminaba todo alrededor daba vueltas y evitó hablar porque sentía que diría algo vergonzoso. No quería confesar los días enteros que pensó en él, lo mucho que le gustaba que lo sostuviera de la cintura para subir las gradas o lo enamorado que, se había dado cuenta, estaba.
–¿Quieres que te busque un pijama o… cierto, tú ni siquiera utilizas de esos
Harry sonrió, sentado en el borde de la cama se quitó sin mucho cuidado sus zapatillas y calcetines. Luego se dejó caer hacia atrás.
–Muévete y entra en la cama, o te quedarás dormido allí.
–Espera, faltan los pantalones… –murmuró y abrió los ojos. Draco estaba de brazos cruzados junto a la puerta entreabierta– ¿Por qué parece que… fueras a irte?
–También me muero de sueño Harry.
–Entonces quédate aquí –contestó sentándose.
Draco sonrió, era obvio que le gustaba la idea –Puedo llegar a mi casa en dos segundos. No tienes que sacrificarte prestándome tu cama.
Harry se rió y se puso de pie, dió unos pasos rápidos ignorando el mareo y lo tomó de la mano jalándolo con fuerza –Ven.
–A mí sí me gusta dormir cómodo –contestó Draco siguiendo sus pasos por el fuerte agarre.
–Entonces desnúdate, pero quédate aquí.
–Si dirías eso sobrio, lo haría –murmuró Draco.
Harry sonrió y luego frunció el ceño al darse cuenta que estaba deshaciéndose de su agarre –No –se quejó tomándolo con más fuerza– Quédate.
–Tengo que ir a casa.
–¿Volviste con tus padres? ¿Alguien te está esperando?
–No.
–Entonces quédate –pidió y no tuvo que insistir más.
Se deshizo de sus jeans para dormir cómodo, quizá Draco también de sus pantalones, no estaba seguro. Cuando apoyó una mejilla en la almohada suspiró contento, tenía mucho sueño y aún así tomó con fuerza la mano de Draco porque se rehusaba a que se fuera –Feliz año nuevo Harry –escuchó, no recordaba si es que respondió o que dijo después, pero se quedó dormido casi al instante.
Cuando despertó fué repentino, un mal sueño quizás, no lo recordaba del todo, pero se removió y se sentó en la cama agitado.
Aunque el horrible dolor de cabeza le molestó, sonrió al notar a Draco durmiendo a su lado. Recordaba en su mayoría toda la noche anterior y por suerte no había dicho algo vergonzoso.
La puerta de su habitación estaba abierta a la mitad. No tenía ni idea de que hora sería, por las cortinas no entraba mucha luz, pero quizá era un día nublado o ya estaba nevando.
Sintió mucha sed, Draco a su lado seguía durmiendo profundamente, no tuvo intención de despertarlo por lo que se movió con cuidado saliendo de la cama. Buscó su varita y cuando la encontró junto a sus jeans, la tomó para lanzar un hechizo.
Sus papás dijeron que volverían a medio día, pensó que le sobraría el tiempo para bajar por agua y volver para seguir durmiendo junto a Draco, sin embargo, al lanzar el hechizo notó que ya era más de medio día y al caminar hacia la puerta para cerrarla escuchó pasos acercándose hacia allí.
No llegó antes que los pasos, su papá Regulus apareció allí, tenía la mano levantada como si hubiera estado a punto de tocar la puerta, pero al verlo bajó su mano y dijo –Que bueno que ya estás despierto, tus padrinos vinieron, están abajo y tus abuelos llegan en media hora… –habló y vió detrás de él, obviamente dándose cuenta de quién estaba en su cama. Abrió la boca sorprendido por unos segundos –¿Sabías que las puertas dan privacidad? Es bueno cerrarlas.
–Es lo que iba a hacer –murmuró.
–Cerrarlas antes de... ponerse a dormir –añadió Regulus divertido y preguntó– ¿Le digo a los elfos que preparen un plato más?
–¿Qué? no… ¿Para quién… no, yo… –murmuró nervioso trabándose.
Regulus tomó divertido el picaporte de la puerta –No te demores en bajar, vístete –dijo y cerró la puerta.
Harry se miró así mismo y al dar la vuelta se dió cuenta que Draco se había despertado –¿Por qué no cerraste la puerta? –se quejó– Mi papá se dió cuenta.
Draco soltó una carcajada –Es tu culpa. Te aferraste a mi mano y no me dejaste ir.
Frunció el ceño ignorando ello –Me ví como un idiota sin saber que decir.
–¿Es malo que lo sepan?
–¿Que sepan qué? No ha ocurrido nada en entre nosotros –se quejó.
Draco sonrió –Esa queja si me gusta.
Harry le dió una mala mirada y recogió sus jeans del suelo lanzándolos al cesto de la ropa sucia. –¿Quieres quedarte? –preguntó, porque Draco seguía allí echado viéndolo y no se movía.
–¿Qué?
–Papá mencionó que los elfos podían preparar un plato más…
–Y tú te pusiste demasiado nervioso al escucharlo –contestó Draco sentándose.
–Fué por la sorpresa, me acerqué para cerrar la puerta y apareció de pronto allí –dijo y siguió con la mirada a Draco que se puso de pie.
–Rechazo la oferta, no estoy presentable y tengo varias cosas que hacer todo el día.
Harry lo vió ponerse los pantalones, su camisa estaba arrugada y un botón más abierto.
–Creo que dejé mi saco en el mueble de tu sala.
Recordó el caos que era su sala, él había planeado despertarse temprano para limpiar antes de que llegaran los elfos o sus papás –¿Por qué no me despertaste?
Draco tomó su chaleco y su varita –¿Empezamos de nuevo con las quejas?
–Sí, debiste despertarme.
–Lo intenté, pero eres imposible de despertar –contestó Draco acercándose.
Harry recordó que solo estaba con boxers y con un polo blanco. Era un desastre, pero Draco también estaba todo desaliñado e igual le encantaba.
–¿En vez de mirarme tanto no deberías apurarte? Escuché que tus abuelos llegaran en media hora a comer.
–Cierto… –murmuró, ¿Era extraño si le daba un abrazo para despedirse?– Nos vemos después.
–¿Cuándo es después?
Harry se encogió de hombros con una sonrisa –Diría que hoy, pero dijiste que estarías ocupado.
–Mañana –contestó Draco y ladeando la cabeza le dió un beso en la mejilla.
–A veces eres tan lindo conmigo –respondió Harry intentando contener la inmensa sonrisa que quería poner.
–Aún estás atontado y debe dolerte horrible la cabeza. Es lo menos que puedo hacer.
–Sí, siento que me muero –dramatizó– Deberías darme otro beso.
Draco ladeó la cabeza hacia el otro lado y besó su otra mejilla.
Harry sonrió, le gustaba tanto eso, adoraba que Draco al fin estuviera allí y se portara así.
–¿Me tendrás de rehén aquí o ya puedo irme?
–Vete –contestó porque ciertamente ya debería irse a bañar.
Draco le sonrió retrocediendo y luego desapareció.
¿Podría ser todo así de fácil? se preguntó, besar a Draco cuando quisiera, tenerlo a su lado y ser su novio. Nunca había deseado tanto ser novio de alguien, de hecho, nunca había deseado ser novio de alguien.
–¿Realmente tuviste una fiesta ayer? La casa está impecable.
Vió con agradecimiento hacia los dos elfos que acomodaban la mesa. Ya luego pensaba darles un formal agradecimiento.
–Aunque no lo creas padrino, si hubo una fiesta ayer. Estuvo bastante entretenida, recibimos el año nuevo con hechizos de fuegos artificiales.
–¿Fué una fiesta de dos o vinieron más? –preguntó Regulus en voz baja sentándose al frente.
–Vinieron mis amigos. Vino… Theo, Ron, Blaise, Pansy, Daphne, incluso Neville obtuvo permiso, obviamente para estar con Theo.
–¿No invitaste a alguien más? –preguntó James llegando también a la mesa.
–Hermione no pudo venir, viajó a visitar a su familia.
–Creo que te falta mencionar otro invitado –señaló Regulus.
–Draco no vino.
–¿No? –preguntó James.
–¿Por qué no vino tu novio? –preguntó Sirius– Pensé que iba a viajar.
–No es mi novio –de inmediato aclaró– Y si vino, pero llegó tarde. Tuvo que esperar a que terminara la fiesta donde estuvo con sus papás para utilizar el traslador.
–Ohhhh
–¿Y luego vino directamente aquí? –preguntó Remus.
–Sí. Llegó como a las 3 de la madrugada.
–Entonces de él es el saco que está en el sofá –dijo James.
–Sí.
–¿Y Draco ahora ya está en su casa? –preguntó Regulus.
Harry se aclaró la garganta –Sí.
James entrecerró los ojos –¿Dónde más estaría?
Regulus se encogió de hombros.
Harry se cruzó de brazos ¿Por qué sus abuelos aún no llegaban para cambiar de tema y comer?
–Aquí pasa algo –señaló Sirius– ¿Qué es?
–Nada –contestó de inmediato Harry.
–¿Algo que opinar Reggie? –preguntó James.
Regulus dijo –Creo que Harry y Draco son novios, pero no lo quiere admitir.
–No somos novios y no es que no lo quiera admitir.
Sirius se cruzó de brazos divertido –¿Qué pruebas tienes Reg?
–No tiene pruebas. Solo nos quedamos dormidos juntos, nada más –contestó Harry– No hay pruebas.
–Yo no iba a decir nada –se rió Regulus.
–Y yo solo estoy aclarando cosas. Nos quedamos simplemente dormidos juntos.
–Dormidos… juntos… –repitió Sirius asombrado.
–Eso es una importante prueba –señaló James– Tú eres muy quisquilloso, nunca compartirías cama con alguien.
–La comparto porque es mi amigo.
–¿Los amigos hacen eso? –preguntó Regulus.
–En su defensa –empezó a decir Sirius– Yo dormí en la cama de Remus durante todo mi último año de Hogwarts y solo éramos amigos.
–Padrino no me ayudas.
–Fueron amigos que se morían por ser novios, una pareja de tercos que por años de años no aceptaron sus sentimientos –señaló James.
Harry se sabía la historia de memoria.
–No seas como ellos –pidió Regulus y Sirius lo vió indignado.
Se rió al escucharlo, no creía que fuera a aguantar tener solo una amistad con Draco después de lo sucedido –Esto es distinto, yo no tengo sentimientos guardados hacia Draco –mintió, no tenía ganas de confesar algo que aún no se lo había confesado a Draco.
–Son novios –dijo Remus.
–Sí, ya son novios.
Harry abrió la boca fingiendo molestia, pero en realidad le gustaba escuchar ello.
–Está bien, no nos des explicaciones de tu vida privada –lo cortó Regulus– Pero supongo que como no te gusta Draco, no querrás pasar tiempo con él toda esta semana de vacaciones.
–Exacto –señaló James– Deberíamos irnos de viaje.
–A una isla desierta –dijo Regulus y Remus añadió– Donde no lleguen ni lechuzas.
Harry meneó la cabeza –Quizá sí deberían programar un viaje así. Pero solo para ustedes, necesitan relajarse, les haría bien unas vacaciones.
Sirius se rió –Ven, para que lo molestan tanto. Ahora ya quiere botarlos de viaje.
–Ellos empezaron con la idea.
–Y tú te quieres quedar aquí solito.
–Tengo planes con mis amigos –mintió, con el único que iba a hacer planes era con Draco.
–Recuerda pedir permiso para esos “Planes” –dijo Regulus.
–¿Tengo que pedir permiso? No soy Teddy.
–No menciones a Teddy que me duele el corazón, no puedo creer que nos abandonó un primero de enero –se quejó Sirius y Remus añadió– No seas dramático, es bueno que tenga amigos.
–Los estuve vigilando los últimos meses, son buenos amigos aunque al parecer se les ha contagiado el espíritu bromista de Teddy. Yo que ustedes me prepararía para más llamadas de McGonagall –dijo Harry y aprovechó de inmediato para cambiar el tema, luego como su abuelos llegaron, la conversación cambió y ya no se mencionó mucho más a Draco.
Pero que no lo mencionaran no implicaba que no estuviera pensando en él, era inevitable no hacerlo. Planeaba ir a su casa al día siguiente, aunque moría por verlo ese día. Planeaba lograr primero una confesión suya para luego admitir también como él se sentía y después planeaba besarlo sin detenerse, por eso era importante un lugar donde no hubiera interrupciones.
Todos se fueron cerca de las 5 de la tarde, su papá sugirió ver una película de la lista que tenían, Regulus estuvo totalmente de acuerdo, pero Harry no se sentía con tantas ganas, planeaba dormir temprano para despertar temprano.
Se rió e ignoró las burlas de sus papás diciendo que era un abuelo.
Pero en realidad necesitaba recargar energías y si dormía antes quizá podría controlar esa ansias por verlo.
–Harryyyy.
–¿Sí? –preguntó y abrió su armario para guardar la ropa que el día anterior dejó a un lado.
–Te buscan.
–No estoy para nadie, papá. Dile a Ron que morí o que ya estoy durmiendo y si es Theo dile que… no, no creo que sea Theo, debe estar muy concentrado en Neville –contestó cerrando sin mucho cuidado el armario, luego volteó hacia su papá James y lo miró confundido al notar su extraña sonrisa.
–Es Draco.
Se quedó sin responder por unos segundos y luego dijo –Me estás jugando una broma.
–No. En realidad es él, está abajo conversando con Regulus.
–¿Y qué dijo? ¿Simplemente apareció y…
–Sí, llegó por red flú y preguntó por tí –contestó James, Harry no tenía ni idea de que cara había puesto, pero pareció divertirle a su papá– ¿Le digo que suba o… bajarás?
–Sí, bajaré… ehh… y… de hecho… Draco está aquí por algo importante que tenemos que hacer.
–¿Algo importante? Pensé que ibas a dormir super temprano y estabas muy cansado.
Harry abrió su armario, por suerte aún seguía bien vestido, pero tomó una polera negra que había querido usar –Sí, ehh… acabo de recordar que tengo una poción importante que practicar con Draco. Tenemos que comenzar hoy, sino, será muy tarde.
–Una poción –repitió James irónico.
–No estoy mintiendo, tengo una poción que practicar con él. Tengo que ir a su casa.
–A su casa… dónde coincidentemente no hay nadie.
–Él tiene todos los ingredientes –contestó Harry cambiándose rápido y eligió unas nuevas zapatillas que obtuvo como regalo de su tía Dorcas.
–Entonces te vistes mejor para hacer una ¿Poción?
–Sí ¿Por qué no? Me gusta vestir bien.
–Y ni siquiera me estás pidiendo permiso. Solamente me avisas que irás a su casa.
Harry sonrió –Papá ¿Puedo ir?
–No lo sé ¿A qué hora volverás?
–No lo sé –se encogió de hombros– Pero es semana de vacaciones, no importa ¿No?
Su papá se rascó la nuca pensativo –Siento que debería ponerte una hora específica de llegada o algo así.
–Nunca haz hecho eso.
–Porque siempre te perdías en casa de tus amigos, en cambio ahora vas a la casa de… sea lo que sea Draco.
–No mentí cuando dije que solo somos amigos.
James lo miró con cara incrédula y Harry pasó a su lado
–Necesitamos una sincera charla y una charla sobre… aunque ya te dimos una sobre el cuidado en relaciones sexual…
–No es necesaria ninguna charla –lo detuvo.
–No soy bueno con esto –murmuró James para sí mismo caminando a su lado.
–Volveré temprano.
–¿Qué hora es temprano para tí?
–No lo sé –contestó Harry, no tenía ni idea de qué pasaría y estaba armando todo ese plan sin consultarlo con Draco ¿Y si él no quería que fuera a su casa?.
Claro que quiere que vaya con él pensó al notar la mirada que le dió Draco cuando estuvieron en el primer piso.
Y no hizo falta preguntarlo, era como si los dos hubieran pensado lo mismo.
–Harry no vuelvas tan tarde.
Regulus le dió una mirada confundida a James, él le devolvió otra mirada que Harry no entendió.
–Si, no volveré tan tarde –contestó.
Draco se despidió con un buenas tardes y agregó viendo a Regulus –Le enviaré con Harry el libro del que le hablé.
–Gracias Draco.
Harry volteó, Draco lo siguió. Por suerte Regulus no hizo una pregunta más, su papá James ya le contaría su excusa “Hacer una poción”
–¿Sobre qué libro le hablaste a mi papá? –preguntó cuando salieron de la sala hacia la red flú al final del pasillo.
–En Durmstrang le compré un libro de astronomía a un amigo. Es bastante antiguo y creo que está maldito, no es mi fuerte arreglar esos libros así que se lo daré a tu papá, quizá haya algo interesante.
–No sabía que querías hacer puntos con mi papá, adora los libros antiguos y malditos.
Draco se rió y entró a la red flú, Harry lo siguió
–¿Cómo es que estamos yendo a mi casa sin que me lo preguntes?
–Al parecer pensamos igual.
–No tanto, yo te vine a buscar.
–Y yo no fuí porque dijiste que estarías muy ocupado hoy.
–Tienes suerte, me desocupé antes.
Harry sonrió y Draco utilizó los polvos flú para hacerlos desaparecer.
Si no hubiera viajado mil veces por red flú, le echaría la culpa de esa extraña sensación en el estómago a eso, pero claramente, los nervios y las ansias que lo invadieron fueron por culpa de Draco.
–Entonces… supongo que tus papás se quedaron en Noruega.
–Sí –contestó Draco y volteó hacia él, caminando de espaldas por el pasillo dijo– Supongo que eso es perfecto porque tenemos un tema pendiente del qué hablar.
Harry avanzó, tenía unas ganas de sonreír como un tonto, pero se contuvo –Apuesto a que estuviste pensando todo el día en mí.
Draco se rió, no lo negó y Harry tuvo ganas de acelerar sus pasos y besarlo.
No entendía cómo podía sentirse así, pero si más antes le asustaba y no quería admitirlo, ahora le gustaba y quería decirlo.
–¿Ahora si podemos desaparecer o tenemos que subir las miles de gradas hasta tu habitación?
–¿Ya quieres subir a mi habitación?
–Solo era una pregunta –contestó recordando la vez que estuvo allí, en vacaciones de verano. Parecía como si hubiera pasado siglos de eso.
–Podemos desaparecer, los hechizos están activos terminando este pasillo –dijo Draco– Pero primero vamos a la biblioteca, necesito sacar el libro.
–¿Libro?
–Del que le comenté a tu papá, no me quiero olvidar de ello.
–Quieres quedar bien –contestó divertido– Vamos primero por el libro.
–Y luego…
–Y luego… –repitió dejando eso al aire y dió los 3 pasos que faltaban.
Draco tomó su mano, no le dió tiempo para asimilar ello porque de pronto los hizo desaparecer a ambos hacia la biblioteca. Al llegar siguió tomando su mano –Lo dejé por la sección de astronomía –señaló y después de lanzar un hechizo para prender el primer candelabro, jaló suavemente de él para que lo siguiera.
Él caminó, la elegante biblioteca era bastante grande y en su mayoría parecía llena de libros antiguos. Le dió curiosidad porque debería haber muchas cosas interesantes que leer allí.
–Allá está –señaló Draco sacando su varita y soltó su mano para tomar el libro que iba a bajar con magia.
Harry se apoyó contra el librero viéndolo con atención ¿Cómo no iba a estar enamorado de Draco si lucía así? pensó y se dió cuenta de lo que había admitido consigo mismo. No pensó que todo ocurriría esa noche, pero había estado semanas esperando por ello.
–Este es el libro –le mostró Draco, dando un paso a un lado, quedando frente a él– Imposible de abrir.
–Se lo daré cuando vuelva.
Draco asintió, su mirada bajó a sus labios por unos segundos y al subir a sus ojos se quedó mirándolo sin apartar la mirada. Harry pensó en la mágica escena que era esa, no solo por cómo la luz del candelabro más alejado llegaba a ellos, sino, por darse cuenta que, realmente le gustaba a Draco.
Lo que alguna vez dijo que quería estaba allí, la cursilería de que alguien lo quisiera locamente y con intensidad. No tuvo que escucharlo para darse cuenta de ello, solo recordar cada momento entre los dos, cada cosa que hizo y estaba seguro haría por él.
–Draco… –dijo su nombre, había querido jugar con él, rehusarse a admitir la verdad, conseguir una confesión suya primero para luego admitirlo. Pero de pronto no podía más con ello.
–Dime.
Se rió al notar su gran sonrisa, obviamente esperando por ello.
–Dilo –murmuró Draco sonando ansioso, avanzó el medio paso que los separaba, dejó sin cuidado el libro en el estante detrás de él y lo vió expectante.
Harry pasó saliva, se sentía nervioso, pero eran unos nervios muy distintos a otros, estos le gustaban –Lo admito.
–¿Admites qué? ¿Qué es lo que admites, Harry? –insistió Draco, su mirada brillante lo observó.
Se quedó en silencio por unos segundos, adoraba lo distinta que podía ser la mirada de Draco cuando estaba puesta sobre él y como con nadie más pondría esa expresión feliz y expectante –Admito que… –dijo y repitió juguetón– Admito que…
–Harry –se quejó Draco, mucho más cerca.
–Draco.
–Dilo.
–J'avoue que je suis amoureux de toi –confesó sin querer darle más vueltas y adoró la expresión de Draco al escucharlo– No sé desde cuando empezó, no sé si me gustaste desde la primera vez que nos vimos en vacaciones de verano, pero a veces creo que es así y me parece una locura. No lo entiendo, tampoco quiero hacerlo y me siento abrumado ¿Sabes lo mucho que he pensando en tí, esta semana, estos días, este mes… cada vez se ha vuelto más imposible de negarlo
Draco lo tomó del rostro, un rápido, pero suave movimiento, Harry sonrió y su sonrisa se perdió de pronto en un intenso beso. Su cuerpo se pegó contra el suyo en un movimiento inesperado que lo hizo chocar contra el librero de atrás, le recordó a su beso dentro del armario hace una semana, pero la gran diferencia fue que en este había una pasión contenida que nunca experimentó en su vida, un beso lleno de cariño y con cada sentido puesto en él.
Rodeó a Draco con sus brazos, sus manos se apretaron contra su espalda, sumergido en un increíble beso no quiso separarse.
–Je me fiche de combien ça peut paraître cul-cul, mais je ne me suis jamais senti comme ça –admitió Draco contra sus labios entreabiertos, aún tomaba entre sus manos su rostro– Dime que nunca te has sentido así con alguien.
–Realmente yo… no… nunca –contestó intentando hilar sus palabras.
Draco sonrió ladeando la cabeza.
Harry respiró profundamente –Deja de mirarme así y admite que también te gusto.
–Me gustas mucho Harry, más de lo que pensé alguien me gustaría –admitió Draco sin rodeos y volvió a acercarse por un beso, tan intenso que lo hizo suspirar entrecortadamente.
Era mejor de lo que imaginó sería.
–Espera.
Confundido, abrió los ojos al escucharlo y respiró profundamente para regular su pulso.
–Aún hay elfos en mi casa, puede aparecer uno curioso por aquí –contestó Draco y bajando la mano que seguía en su mejilla, lo tomó de la mano.
Harry tomó el libro que Draco dijo que llevara y luego aparecieron en su habitación.
–Este lugar parece otro –dijo viendo alrededor, no había cambiado la posición de los muebles o de la cama, pero ahora los estantes estaban llenos, había adornos, libros, fotos, un elegante espejo. Era una habitación bastante grande así que en el primer nivel, junto a los sillones, estaba el espacio de Thuban.
–¿Te acuerdas cuando viniste aquí y solo tenía muchas cajas apiladas?
–Lo recuerdo, estabas muy enojón ese día –dijo y se inclinó al ver a Thuban correr donde él.
–Pues, nunca desempaqué, hoy recién lo hice.
–¿Hoy? –preguntó sorprendido cargando a Thuban– ¿En eso estuviste ocupado hoy?
–Sí.
Harry sonrió –¿Pusiste tu habitación decente para mí?
Draco rodó los ojos –Arreglé mi habitación para mí. Es un plus que tú estés aquí.
–Sí claro –dijo sarcástico y dejó que Thuban trepara por su brazo.
–Ya que estamos admitiendo verdades ¿Que hiciste para que Thuban se acercara a tí en primer lugar?
–Hígado seco de salamandra de fuego.
–Nunca escuché de eso.
–Obtuve el dato del profesor Hagrid. A Thuban le encantó.
Draco meneó la cabeza –Se dejó convencer por comida.
–Sí, pero al parecer me aprecia más porque cuando se acabó igual buscaba mi compañía –contestó acariciando su cabeza y añadió al recordarlo– Le conseguí un hígado de regalo de navidad. Mañana se lo traigo.
–¿Y para mí? ¿No me compraste un regalo para mí?
–No compré nada, dijiste que no te gustaba intercambiar regalos y eso.
–Igual hubiera sido un bonito detalle si lo hubieras hecho.
–¿Acaso tu compraste un regalo para mí?
–No exactamente, pero te conseguí el cromo del dragón.
–¿Lo conseguiste también en la primera rana que abriste? –preguntó recordando el cromo del hipogrifo que Draco le regaló hace un tiempo.
Draco se encogió de hombros –Ya que no hay regalo para mí, me lo tendré que quedar.
Sonrió y caminó hacia él –No puede ser –murmuró.
–¿Qué?
–Lo buscaste para mí. ¿Cuántas ranas te tomó? ¿Cómo… –preguntó sorprendido frente a él– ¿Cómo?
–No sé de qué hablas.
–Dijiste que íbamos a ser sinceros –se quejó porque quería saber si es que en realidad se había tomado el trabajo de buscar el cromo en muchas ranas.
Draco se encogió de hombros sin contestar y luego ladeó la cabeza dándole un pequeño beso. Ello le hizo recordar que era algo que ahora podía hacer, besar a Draco cuanto quisiera sin importar nada más. No habían aclarado que eran novios, pero ¿Era necesario hacerlo?
–Tienes una mirada bastante intensa cuando te lo propones.
–¿Te gusta?... –preguntó y añadió con una sonrisa– ¿Por qué hago preguntas cuando la respuesta es obvia? Te encanto.
–Ya me sorprendía que no empezaras a presumir.
–Es lo que es y lo admitiste. Estuviste mucho tiempo coqueteando conmigo.
–Tú también.
–Deberías guardar el recuerdo para cuando quieras recordar el privilegio de que me gustas –dijo, repetirlo ahora era tan fácil.
Draco lo tomó de la mano sonriente y preguntó –¿Qué dijiste?
Se inclinó para que Thuban saltara de su hombro al sillón –¿Yo? ¿Decir? ¿Dije algo? –jugó y se dió cuenta que las ganas de besar a Draco no se habían apaciguado con los anteriores besos, por el contrario, habían aumentado.
Draco y él tenían a veces formas muy parecidas de actuar y específicamente en ese momento eran iguales. Draco quería besarlo y él quería besarlo, caminaron y se sentaron en la cama, ninguno paraba ello o pensaba cuerdamente, se besaron una y otra vez.
Antes mencionó que estaba cansado, pero era como si eso hubiera desaparecido mágicamente.
–Espera, déjame respirar.
Harry sonrió pasando saliva, estaba sonriendo como un tonto ese día, se sentó derecho y respiró profundamente, sentía calor, así que se deshizo del polerón que llevaba y lo dejó a un lado en la cama.
Sonrió al encontrarse con la mirada de Draco puesta en él. –Hace calor.
–Sí –contestó Draco aclarándose la garganta y bajó la mirada al estampado del polo verde que llevaba– ¿Banda muggle?
–¿No los conoces?
–Creo que no.
–Necesito enseñarte más música muggle.
–Mañana después de intentar la poción.
Harry asintió de acuerdo, tenía ambas manos apoyadas en la cama, el cuerpo reclinado hacia atrás. Necesitaba que Draco volviera a besarlo.
–¿Subimos a mi cama?
–Sí –contestó y se inclinó para sacarse sus zapatillas y calcetines. Draco hizo lo mismo, pero se demoró un poco más.
¿Quizá estaba actuando muy desesperado? No le importaba
Y no creía que fuera a pasar algo más que besos, pero realmente no podía pensar con calma, si Draco lo sugería él aceptaría, se sentía demasiado abrumado y ansioso con todo lo que sentía.
–Harry, alguien necesita ser el cuerdo aquí –pidió Draco hablando contra sus labios.
–Yo no lo seré, me gusta demasiado esto –contestó apretando la mano en su hombro y la otra la pasó enredando sus dedos en su cabello– ¿Por qué tu cabello es tan suave? ¿Viene así por el rubio?
Estaban ambos sentados en el medio, Draco con las piernas cruzadas y él arrodillado, inclinado hacia él.
–No sabía que tenías un fetiche por mi cabello.
–Quizá –contestó divertido y acercándose más atrapó su labio inferior en un beso, luego cuando Draco estuvo a punto de profundizarlo se alejó para molestarlo.
–No hagas eso.
–¿Hacer qué?
–Harry.
Sintió un estremecimiento al escuchar su nombre, le gustaba oírlo de él.
Días anteriores pensó que todo ese tema del gusto sería algo fácil, Draco lo confesaría, él también, se volverían novios y se besarían. Pero no dimensionó como se sentiría, lo intenso que sería, porque en ese momento se sentía embriagado, como si fuera una droga de la que necesitara más y más.
Nunca me he sentido así con alguien y nunca me sentiré así por alguien pensó y eso no le asustó.
–Sabes… creo que estoy obsesionado contigo –admitió.
–Explícame más de eso.
Soltó su cabello y se dejó caer hacia atrás en la cama, luego se puso de costado cuando Draco se echó junto a él.
–Te busco demasiado en el mapa, siempre quiero saber donde estás y qué estás haciendo. Quizá no debería hacer eso, pero no creo que deje de hacerlo.
–Siempre lo supe, es obvio que estás obsesionado conmigo. Tengo una vida, sabes, no deberías acosarme.
–Dices eso, pero se nota que te encanta, solo estoy inflando tu ego aquí –dijo y subió su mano con lentitud por su cuello, disfrutando de acariciarlo. Draco se removió más cerca buscando besarlo y así lo hizo, se besaron mientras estaban cada vez más juntos. Draco pasó un brazo por debajo de su cuello atrayéndolo, su otra mano quedó contra su cintura y sus piernas se enredaron mientras aumentaba más la intensidad.
Harry se dejó llevar besándolo, era imposible no excitarse. Estaban en una cama maldición y esos besos eran demasiado.
¿Draco estaría igual? se preguntó al darse cuenta de todo el calor que lo invadía, iba a sentirse muy avergonzado si es que Draco no tenía una erección como él, pero aún así buscó averiguarlo, empujó la pelvis contra la suya, un gemido de ambos se perdió en el beso y eso fué todo lo que necesitó para atreverse.
Bajó la mano de su cuello por su pecho, tocó su abdomen, deseando hacerlo alguna vez sin ropa, y Draco apretó su cintura. Se separaron apenas por unos segundos para respirar y cuando volvieron a besarse, Harry fué el primero en aventurarse, su mano llegó al borde de sus pantalones y los desabrochó.
Tuvo que tomarse un momento para calmar su agitado corazón porque Draco hizo lo mismo desabrochando sus jeans.
–¿Seguimos? –preguntó Draco contra sus labios.
Ni siquiera tenía que hacer la pregunta pensó Harry volviendo a besarlo y bajó lentamente su mano dentro de sus boxers. Draco jadeó contra él por el toque y él hizo lo mismo porque Draco siguió sus exactos pasos y tomó con suavidad su miembro.
Nunca había hecho eso con nadie, se sentía totalmente extasiado y el placer lo golpeó de pronto con el primer movimiento.
Todos los pensamientos y nervios se esfumaron, habían dejado de besarse, pero sus ojos seguían cerrados, sus respiraciones y pronto pequeños gemidos chocaron contra el otro.
Siguió todo lo que Draco hizo y más, movió su mano a un ritmo constante, tomando su miembro, adorando como reaccionaba y perdiéndose en su propio placer. Sentía su cuerpo temblar con cada movimiento que hacía Draco y besarse en medio de ello lo volvió todo aún más placentero.
Estaba lleno de adrenalina, su mente daba vueltas, el placer llegaba una y otra vez, cada más fuerte, haciéndolos a ambos gemir contra el beso.
Su pulso se aceleró al igual que la mano de Draco y él siguió ese mismo ritmo con él. Podía sentirse tan cerca del orgasmo y disfrutó cada segundo de ello.
No podía compararse a nada que hubiera hecho antes. El placer lo inundó de una forma inexplicable, llegó al orgasmo seguido de Draco, sus respiraciones entrecortadas chocaron, gimieron, tembló contra él, se removieron, no le importaba el desastre que habían hecho y sonrió disfrutando de esa nube de placer que los invadió a ambos.
Suspiró sonrojado después de que Draco le dió un corto beso haciéndolo reaccionar, bajó la cabeza apoyando la frente contra su hombro y respiró profundamente, por suerte fué Draco el que se encargó de lanzar hechizos de limpieza sobre ambos, porque él sentía su cerebro frito, incapaz de hacer o decir algo.
Sonrió luego cuando Draco pasó ambos brazos alrededor suyo, atrayéndolo en un abrazo, todo se sentía tan perfecto, sus piernas de vuelta enredadas, sus manos aferradas a él y su cabeza escondida en el hueco de su cuello.
Al abrir los ojos pensó que durmió solo por unos minutos, pero cuando despertó porque Draco lo llamó, se dió cuenta que pasó mucho tiempo más.
–Es más de media noche –susurró él contra su oído.
Se quejó porque no quería despegarse de él.
–Les dijiste a tus papás que llegarías temprano.
Suspiró al recordar ello y al escuchar de nuevo que era más de media noche, se separó de Draco con el ceño fruncido –No me despertaste.
–Yo también acabo de despertar recién –contestó Draco y se sentó en la cama.
Harry se sentía tan adormilado, se peinó el cabello hacia atrás y estiró sus brazos.
–Nos vemos mañana.
–Sí, sí… puedo venir después del desayuno y quedarme hasta la tarde –dijo, la idea sonaba tan bien.
–Entonces tendremos tiempo para practicar la poción y comer juntos.
Asintió feliz y cerró los ojos porque Draco se acercó a él y lo besó, un suave beso que lo emocionó porque no podía creer todo lo que había pasado.
Después de ello tuvo que irse, tomó el libro que debía llevar, volvió a besarse con Draco, un buen beso de despedida que los dejó a ambos sonriendo.
Apareció en su casa cerca de la red flú, por suerte sus papás no estaban por allí, no tenía ganas de dar explicaciones y suponía que ya debían estar durmiendo.
Se dió cuenta de la sed y un poco de hambre que tenía, no había cenado ese día, toda esa noche se había resumido a solo Draco.
Al entrar a la cocina, no se molestó en prender el foco porque desde afuera se reflejaba la luz de la piscina. Sin dificultad tomó un vaso y lo llenó de agua. Luego al abrir el refrigerador, la luz se prendió iluminando su interior, había pie de manzana, estiró la mano para tomarlo y en ese momento se dió cuenta de una pequeña mancha blanca que no se había ido con el hechizo, eso lo hizo de inmediato sonrojarse.
–¿Recién has vuelto?
Gritó sorprendido al escuchar la voz, toda la cocina se iluminó.
James soltó una carcajada riéndose de él –Al fin logré asustarte –celebró.
–Felicitaciones –murmuró cortando el pie de manzana.
–Dijiste que volverías temprano.
–No es tan tarde –contestó y tomó de un lado rápidamente un plato donde puso su porción de pie.
–¿Por qué estás tan rojo?
–Gripe quizás.
–Entonces debiste dejarte la polera.
Se dió cuenta que se había olvidado la polera donde Draco –Sí…
–¿Cómo te fué en tu poción?
–Avanzamos un poco –contestó dando la vuelta para tomar su vaso de agua y vió rápidamente hacia abajo, su ropa, confirmando que no había nada raro.
–Mmmm
–Mañana iré donde Draco.
–¿A avanzar la poción? –preguntó irónicamente su papá.
–Sí y también quiero pasar tiempo con él. Comeremos juntos, probablemente llegue un poco tarde.
–Está bien, tienes permiso, pero el miércoles no hagas planes, Lily y Mary tienen día libre, querrán verte.
–Sí, por supuesto. Separaré el miércoles –dijo escondiendo disimuladamente su mano detrás de su espalda
–Y deberías invitar a Draco a comer con nosotros, el jueves Reg y yo estaremos libres todo el día.
–¿Por qué debería?
–Porque queremos conocer mejor a tu...
–Amigo –contestó y se rió por la expresión que puso su papá.
–Sí, claro. Invita a tu "amigo" el jueves.
–Lo haré –contestó sonriente, esperaba arreglar con Draco esa etiqueta en los siguientes días.
Notes:
Traducción del francés:
*Admito que estoy enamorado de tí.
*No me importa lo cursi que suene esto, pero nunca me he sentido así.
Chapter 15: Novio
Chapter Text
–¿Se han dado cuenta que es un día hermoso?
James que leía el correo levantó confundido la mirada y Regulus después de su sorbo de café también lo miró extrañado –Estamos en la semana más fría del año y hay un viento horrible, cerca se han caído 2 árboles.
–Pero salió el sol –contestó Harry y abrió el refrigerador buscando su jugo.
–Solo salió por 3 minutos, ya está nublado de nuevo –señaló James viendo por la ventana.
Harry ignoró ello –Igual es un hermoso día –repitió dejando su vaso con jugo en la mesa– Haré waffles, ¿Quieren que les haga?
–Yo quiero dos.
–Yo también –contestó Regulus y compartió una mirada con James– ¿Estoy soñando o Harry se despertó a las 7 de la mañana un día de vacaciones?
–Quizá tenemos un sueño colectivo ¿Así se le llama?
–Sueño compartido creo que sería.
–No exageren, quiero desayunar con ustedes antes de que salgan. Es bueno pasar tiempo juntos.
–Puedes acompañarme al trabajo.
–Tampoco quiero pasar tanto tiempo juntos. Tengo una vida que llevar.
–Ahhhh ya recordé porque tiene tan buen humor.
–Tienes razón, pasará el día con Draco por eso está tan feliz.
–Owwww
–¿Te acuerdas la semana pasada, cuando no estaba él?
–No nos preparó ni un waffle.
–Ni un buenos días a las 7 de la mañana nos dió.
Harry los ignoró, era bastante obvio que su buen humor era por Draco ¿No?
–Un waffle aquí, otro aquí… ¿Quieren sirope?
–Sí, gracias.
–Gracias.
–James me comentó que el jueves invitarás a Draco a comer.
–Ehhhh. Sí… quizá acepte… quizá… quién sabe.
–Solo es una comida, no es como si fuéramos a interrogarlos –contestó Regulus divertido.
–A parte que tus papás son geniales –se señaló James– decir que lo invitas a comer con tus papás debe sonar interesante.
–Sí, interesante y para nada estresante. No diremos ni preguntaremos nada vergonzoso –añadió Regulus.
–Mientras más hablan menos me convencen. ¿Realmente tengo que invitarlo?
–Solo queremos conocerlo.
–Ya lo conocen.
–Lo hemos visto solo tres veces y no hemos hablado tanto con él.
–Conocemos muy bien a todos tus otros amigos, pero a Draco, al parecer solo tú lo conoces.
–Está bien… lo invitaré. Pero no prometo nada, quizá y no puede venir.
–Si tú se lo pides dudo que se niegue.
Harry sonrió, en realidad también pensaba ello, dudaba que Draco se negara a cualquier cosa que él le pidiera.
Dos horas después utilizó la red flú para ir a casa de Draco, llevó el saco que anteriormente se olvidó, el regalo para Thuban, el libro que le prestó sobre Runas y el pergamino con la poción que iban a realizar.
Un elfo lo recibió y susurrando pidió –Sígame, por aquí señor Harry Potter. Por favor no haga ni un ruido.
Pensó que Draco estaba jugándole una broma o algo así, pero al terminar el pasillo entendió porqué el elfo había pedido ello. Se escuchó una voz que de inmediato distinguió como la de Snape.
–Por aquí por favor… –susurró el elfo.
Harry lo siguió en silencio y por una puerta que mágicamente hizo aparecer el elfo, entró a un enorme salón de pociones.
–Solo serán unos minutos más. Por favor espere al amo Draco.
–Lo esperaré aquí, gracias –contestó.
Dejó sus cosas sobre uno de los bancos, había una mesa larga pegada a la pared y otra más grande en medio, el salón de pociones era más grande que el de Hogwarts y las paredes estaban llenas de lujosos muebles que seguro contenían todo tipo de ingredientes.
No se puso a curiosear o abrir cada mueble, pero sí tomó el pergamino y lo extendió en la mesa para repasarlo un par de veces, se sentó en uno de los bancos altos, el lugar estaba iluminado por un gigante candelabro aunque fuera de día.
Lanzó unos hechizos de calor al sentir frío, no se había molestado en llevar un abrigo, porque no creía que fueran a salir y tampoco estaba seguro que iban a hacer exactamente ese día, pero suponía que, besarse y besarse, mientras hacían la poción o leían algo, luego deseaba que pasara lo mismo de ayer o quizá un poco más. Era su plan perfecto.
Como 15 minutos pasaron, se aburrió leyendo el libro de runas que le llevó y no pudo evitar pensar y preguntarse cómo sería todo con el paso de los días, las semanas o los meses ¿Si eran novios, Draco se lo diría a sus padres? ¿O tendrían que esconderlo de ellos? Definitivamente Snape no estaría feliz, Lucius suponía que tampoco, no estaba seguro de ello, pero quizá a Narcissa Malfoy le gustaría la idea, a menos que tuvieran planes o que ya hubieran comprometido a Draco con alguien más. Siempre escuchó que eso solían hacer en ese tipo de familias.
–Lo siento, ¿Me esperaste mucho? Mi padrino no se iba, vino a desayunar y se quedó dándome un sermón.
–¿Estás comprometido con alguien?
–¿De qué hablas? –preguntó Draco confundido caminando hacia él.
–Matrimonio arreglado y esas cosas. ¿Estás comprometido?
Draco soltó una carcajada.
Harry lo miró esperando una respuesta.
–No, mi familia no arregló ningún matrimonio para mí. Tampoco lo están planeando.
–¿Seguro?
–Son bastante poderosos, no dependen de nadie. Pero por supuesto les gustaría la pareja ideal para mí –contestó Draco sonriente– ¿A dónde estamos llegando con esto? ¿Nos vamos a comprometer ya?
–Solo preguntaba –contestó intentando mantener la compostura porque una mezcla de ansias lo invadieron al tenerlo cerca.
Draco entrecerró los ojos, parado frente a él acomodó su cabello. Harry sabía que estaba un poco más largo de lo usual, pero al parecer a Draco le gustaba o quizá le gustaba de cualquier forma.
–¿Te preguntas si se lo diré a mis padres? Lo nuestro.
–Tuve la duda –admitió– Pero eso no quiere decir que busque presionarte o… –murmuró– sabes… ni siquiera somos novios.
–¿No lo somos? Supuse que eso era obvio –contestó Draco ladeando la cabeza divertido– Lo siento no me nacen las cursilerías. ¿Tuve que preparar algo y pedirlo formalmen…
–No –lo cortó Harry– Agradecería mucho que no hicieras eso.
–¿Tú lo harás entonces?
Harry negó –Tampoco soy de cursilerías.
–Ayer estuviste muy cursi, hablando en francés y… –Draco se quedó callado cuando él apoyó una mano en su hombro, su pulgar contra su cuello y sonriendo.
–¿Yo hice eso? Tengo una memoria terrible, no recuerdo nada.
Draco rodó los ojos.
Harry se rió, su mano se extendió y atrajo a Draco hacia él. Iban a besarse, pero Draco se separó ligeramente diciendo –Creo que empezaré a ponerte condiciones.
–¿Eh?
–Tienes que dejar de negar tus sentimientos hacia mí.
–Estaba jugando.
–Aún no olvido como en la última fiesta en Hogwarts, después de prácticamente comernos dentro de ese armario, al salir dijiste No hicimos nada, no es mi tipo.
–¿Yo dije eso?
–Harry.
–Está bien, lo siento –se disculpó– ¿Que puedo hacer para compensarlo? –preguntó viendo hacia sus labios.
–Cuando volvamos a Hogwarts, quiero que muestres de alguna u otra forma que soy tu tipo ideal. Puntos extra si dices que te mueres por mí.
–Lo haré –contestó decidido.
–¿Lo harás?
–Sí, si es que realmente demuestras esta semana que eres mi tipo ideal.
–¿Te atreves a dudarlo?
Harry se rió por su ceño fruncido y se estiró logrando darle un pequeño beso en los labios. Si no hubiera estado sentado en esa alta silla, se hubiera pegado más a él y lo hubiera besado por más tiempo.
–Lo digo en serio cuando pido que demuestres que estás enamorado de mí delante de los demás.
Harry asintió –Como dije, lo haré –contestó y añadió– Por cierto este jueves, almuerzo con mis papás. Te presentaré como mi novio.
–¿Cómo?
Intentó no reírse por la expresión que puso –Te estoy invitando ¿Puedes ese día?
–Sí…
–Pero si quieres esperar… podemos actuar como amigos aún –contestó Harry sabiendo que Draco diría que sí y por ende se contradeciría.
–No. De hecho me encanta la idea de que me presentes formalmente.
Harry esta vez fué el sorprendido.
–No tengo ningún problema con ello, iré a comer el jueves. Preséntame como tu novio –contestó Draco sonriente y añadió con un tono malvado– A menos que te de pena hacerlo. Lo entendería perfectamente si es que es así.
No estaba preparado mentalmente para eso y sabía que Draco tampoco, pero igual lo hacía para retarlo –Tampoco tengo problema con ello. Cita el jueves con mis papás.
Draco asintió dándole una mirada divertida –Si no estás preparado puedes solo decirlo –dijo acercándose a su rostro.
–Tú también puedes decirlo si es que no lo estás –señaló y mientras Draco lo besaba lentamente, se dió cuenta que la idea de volverlo todo oficial sonaba bastante bien aunque lo pusiera nervioso.
Su beso fué interrumpido cuando tocaron la puerta. Un elfo le dió a Draco una bandeja con 2 ingredientes que pidió.
Pétalos de rosa roja y 2 ramas de raíz de Mandrágora
–Leí que la poción sale perfecta si recién son extraídas.
–También lo leí –contestó Harry bajando de la silla, caminó dónde él, hacia un extremo del salón donde había un caldero puesto.
–¿Me hiciste caso y repasaste todo lo que te dejé?
–Sí, incluso lo de runas. Me sé todo de memoria –contestó presumido– Como premio deberías darme el cromo de dragón del que me hablaste ayer. A mi colección le falta ese.
–Yo estaba pensando en un premio más físico, pero si solo quieres el cromo de dragón…
Sonrió al oír ello y se metió entre la mesa y él –Supuse que lo físico obviamente ya venía incluído.
Draco le sonrió y al segundo siguiente ya estaba besándolo de nuevo, sus manos primero se apoyaron contra la mesa, luego lo rodearon, Harry no perdió ni un segundo antes de enredar los dedos en su cabello, sus labios lo aprisionaron y buscó dominar ese beso, pero dejó que Draco ganara.
Su respiración se aceleró cuando sus lenguas se encontraron, sabía que cuando empezara a besarlo no podría saciarse, sólo querría seguir haciéndolo una y otra vez.
No podía contenerse, era inevitable, sus brazos rodearon su cuello con más fuerza, mordió su labio inferior y Draco apretó su cintura con más fuerza.
–Espera, espera –pidió Draco unos segundos después.
–¿Acabas de cortar nuestro beso? –se quejó y tomó una bocanada de aire.
–Me estás besando de tal forma que me estás excitando y ahora mismo necesitamos intentar esa poción o nunca la sacaremos y te conozco, luego estarás quejándote.
Harry frunció el ceño –Entonces mantén distancia. Yo trabajo desde aquí y tú al otro extremo.
–Pero tampoco digo que sea así –contestó divertido Draco y apoyó ambas manos en la mesa– Solo pido un poco más de calma.
Harry respiró profundamente –Puedo ser calmado –dijo y cerró los ojos porque Draco tomó su rostro y se acercó a besarlo.
Un beso lento comenzó, suspiró dejándose llevar, respondió de forma calmada, sus manos se aferraron a su ropa y esta vez fué Draco el que intensificó el beso pegándose totalmente a él, el que no pudo contenerse y no le dejó ni un respiro.
Esta vez Harry fué el que tuvo que separarse, echó la cabeza hacia atrás rompiendo el beso porque ya estaba escalando muy rápido, pero para su sorpresa Draco continuó besándolo, solo que esta vez su cuello.
Su corazón se aceleró al sentir cada beso, sintió que empezaba a excitarse, los labios de Draco recorrieron lentamente su cuello, lo hacían sentir algo inexplicable y él estaba tan complacido con ello.
–Pociones, tenemos que hacer esa poción.
Abrió los ojos al escucharlo.
Draco lo soltó y dió un paso a un lado aclarándose la garganta.
–No puedes besarme así y luego alejarte –se quejó.
–Esa poción la tenemos que dejar reposar como por 2 horas, tendremos tiempo luego.
Harry sonrió –¿Tiempo luego para qué?
Draco meneó la cabeza divertido –Harry concéntrate y no me desconcentres. Pergamino por favor, ¿Cuál es el primer paso? ¿Qué tenemos que cortar primero?
Harry tuvo que utilizar toda su fuerza de voluntad para alejarse y contestó mientras se acercaba para tomar el pergamino –Primero debemos calentar el caldero. Luego colocar las hojas trituradas de Flor de Luna con 500 ml de agua y dejar hervir durante 10 minutos. Eso liberará su magia transformadora.
–Realmente lo aprendiste bien.
–Sí, pero hay varias instrucciones que no entiendo, hay unos cortes raros que tienes que enseñarme. Pido paciencia porque probablemente no los aprenda a la primera.
–Solo contigo podría ser paciente –murmuró Draco y fué a sacar los ingredientes.
–¿A alguien más en tu familia le interesan las pociones aparte que a tí?
–A mi abuelo. Y a mi padre, pero mucho menos.
–¿Tu abuelo viajó también con ellos?
–Sí.
–¿Cómo está? –preguntó. Draco no contestó, se puso a ordenar los ingredientes en la mesa– Recuerdo que, dijiste que… te transferiste a Hogwarts porque tu abuelo estaba muy enfermo, ¿Que enfermedad tiene? Nunca me contaste de ello.
Draco se encogió de hombros –¿Vejez? Una mezcla de todo.
–¿Cuántos años tiene?
–Bastantes.
Harry lo miró confundido por la vaga respuesta.
–Ha mejorado un poco, está al cuidado de varios medimagos –habló Draco y señaló– Concentrémonos en la poción, después tocamos otros temas.
Harry asintió –¿Tenemos todos los ingredientes?
–Léeme la lista.
Se puso a leer la lista confirmando que no les faltaba ningún ingrediente. Era una poción bien larga, Harry siempre odió hacer pociones de ese tipo, era demasiado trabajo, pero esta vez estaba motivado.
–Estoy un poco perdido, ¿Cuál técnica es esta?
–Pon atención.
Harry miró detalladamente hacia su rostro, le gustaba cuando Draco se notaba tan concentrado en algo, su mandíbula se marcaba más, su mirada era fija y ahora su cabello estaba ligeramente despeinado por el beso de hace un momento.
–A mis manos Harry, pon atención a mis manos.
Se sonrojó al verse descubierto –Estoy viendo tus manos.
Draco volteó hacia él sonriéndole –Sí claro –murmuró y señaló– Tenemos que tener cuidado con estos cortes, quizá podrías practicar con ramas de árbol, estas de mandrágora son muy valiosas.
–Me sentiría ofendido, pero tienes razón.
–Vamos a buscar unas ramas afuera.
–¿Ahora mismo?
–Tenemos 15 minutos antes del siguiente paso, mejor practicas ahora –habló Draco y acomodó sus cortes sobre la fuente.
Luego al sacar su varita estiró la mano para que la tomara, Harry así lo hizo y de pronto aparecieron en su habitación.
–Pensé que íbamos a ir por ramas.
–Pero te prestaré un abrigo, ¿Sabes el frío que está haciendo hoy?
–Ni idea, en invierno no salgo a exteriores –contestó y estiró su brazo, le gustaba que Draco lo vistiera– No me gusta el frío.
–¿Calor entonces?
–Odio el calor, eso es más fuerte que mi disgusto por el frío exagerado –contestó y sonrió cuando Draco le subió el cierre de la casaca– Me gusta que seas lindo conmigo.
–Lo sé –contestó él tomando su mano y volvió a desaparecer, esta vez hacia el jardín de la mansión.
–Tienes una particular forma de hacer desapariciones, no se sienten en lo absoluto.
–Puedo darte tips para ello.
–Los esperaré –contestó y vió alrededor.
No tenían tanto tiempo, por lo que juntaron algunas ramas delgadas sin demorarse mucho. Toda el área de la mansión era gigante, prácticamente tenían su propio bosque –¿Te imaginas viviendo aquí toda tu vida? –preguntó, aunque suponía que era obvio porque era un Malfoy.
–No lo sé –contestó Draco– ¿Tú? –preguntó llegando donde él.
Harry se rió –¿Por qué yo me imaginaría viviendo a… aquí? –terminó la pregunta con un murmullo.
–Solo era una pregunta.
–¿Te gustaría tenerme en tu vida por siempre? –preguntó presumido, pero su expresión cambió al notar su mirada sincera.
–Sí, me gustaría eso.
Pasó saliva al escucharlo. Él nunca pensó a qué personas desearía tener en su vida por siempre, sabía que había personas con las que perdería el contacto, otras a quienes vería ocasionalmente en reencuentros, pero en ese momento se preguntó ¿Desearía que Draco estuviera siempre con él? quizá aún no debería ser capaz de responder esa pregunta y estar seguro de ello en ese momento, pero...
–Solo fué una respuesta Harry, no busco comprometerme contigo o algo así –dijo Draco, probablemente al notar lo pensativo que se quedó.
–¿Qué no? Yo estaba listo para decirte que sí.
Draco se rió.
–Sabes… pero hablando seriamente…
– ¿Podemos retomar la conversación en unos minutos? –pidió Draco– Tenemos que seguir con los siguientes pasos de la poción para dejarla reposando o sino la perderemos.
–Volvamos –estuvo de acuerdo al darse cuenta que ya había pasado el tiempo.
Al volver siguieron los pasos, agregaron los pétalos de rosa roja a la mezcla hirviendo y revolvieron suavemente en sentido contrario a las agujas del reloj, luego añadieron 3 gotas de esencia, mezclaron por unos minutos para que cambiara de color y como quedaban unos minutos para el siguiente paso Draco sugirió –¿Practicamos los cortes de las ramas?
–Sí.
–Creo que aprenderías mejor con la práctica así que te guiaré.
–¿Volveremos esto cursi? ¿Tú tomando mi mano y guiándome?
Draco negó –En realidad solo voy a señalar lo mal que cortas hasta que lo hagas bien. Tenemos 5 minutos antes de lanzar el siguiente hechizo –dijo y arregló las ramas frente a él.
Harry tomó el cuchillo, era fino y Draco siempre lo utilizaba, debía ser algo familiar por los adornos.
–Toma con la mano izquierda todos estos y empieza desde aquí.
Hizo un primer corte, pero Draco dijo que estaba mal.
–Al final tomaste mi mano.
–Concéntrate Harry –pidió Draco y movió su mano– El cuchillo tiene que tener este movimiento, empezando por la punta. Es lo suficiente afilado, solo tienes que hacer presión hacia abajo para cortar.
Harry vió fijamente al cuchillo, Draco le estaba hablando al oído detrás de él, eso no ayudaba a que se concentrara del todo, pero entendió a qué se refería por el movimiento.
–Te toca hacerlo solo.
–No puedo, soy horrible en esto, vuelve –pidió y sonrió cuando Draco volvió a acercarse a él y apoyó la barbilla en su hombro.
–Tres minutos Harry. Intenta primero en esas y luego corta las verdaderas ramas –dijo Draco y después de besar su mejilla se separó levemente.
Harry le hizo caso. El corte que realizó fué impecable, tenía más ramas de mandrágora por si era necesario, por eso se atrevió a hacerlo con las que utilizarían en la poción, era tan difícil conseguir eso y las raíces tampoco las podías encontrar en cualquier lugar.
–Perfecto.
Sonrió al escucharlo y vió contento hacia el caldero cuando cambió el color después de echar sus cortes y pronunciar el hechizo Transformis Videntia.
–Después de que repose, tú termínala, es más probable que te salga a tí a la primera.
–Sí, y en nuestro segundo intento lo haces tú solo –estuvo de acuerdo Draco.
–¿Lo intentamos hoy también?
–Quizá otro día, porque nos tomaría muchas horas. Y después de comer tenemos que ir por Thuban.
–¿Dónde queda su magizoólogo?
–Cerca del callejón Diagon –contestó Draco y añadió después de cerrar los frascos– Al volver me gustaría avanzar con Runas.
–¿Runas? Ya aprendí de memoria toda la lista de runas que me diste ¿Que vamos a avanzar?
–Nuestro trabajo grupal.
–Pero estamos de vacaciones.
–Por eso mismo, aprovechemos el tiempo en avanzar para tener menos trabajo en Hogwarts –contestó Draco apoyándose contra la mesa.
–Mi idea de vacaciones es estar tú y yo encerrados, pero no estudiando o haciendo trabajos –puntualizó Harry dando un paso hacia él, desde hace tiempo se dió cuenta que siempre buscaba estar cerca de él y ahora era mucho más obvio su deseo.
Draco le sonrió –Tenemos tiempo para hacer de todo ¿No?
–¿Estás tomando en cuenta mi siesta de 2 horas?
–No habrá siesta de 2 horas, pero puede haber una de 1 hora. ¿Lo tomas?
–¿Estarás a mi lado?
–Por supuesto.
Dejó que una sonrisa iluminara su rostro y apoyó la mano derecha en su hombro.
Draco ladeó la cabeza apoyándola contra su mano por unos segundos –Retomemos la conversación de hace un momento ¿Que me querías decir? –preguntó y levantó la mano, pero en vez de ponerla contra su hombro la dejó contra su mejilla.
Harry parpadeó pensativo, le encantaba que Draco lo tocara –Oh, quería decir que… –murmuró al recordarlo.
–¿Qué sí te gustaría tenerme en tu vida para siempre? Estuviste dándole un buen rato vueltas a eso, supuse que sería algo obvio.
–No es algo que uno se pregunte y no es que se pueda decidir eso. Pero estaba pensando que, realmente me gustaría tenerte en mi vida por siempre. Incluso si alguna vez rompemos o algo así, me gustaría conocerte a esta edad y a los 30 y a los 50 y a los 80. Nunca perderte el rastro.
–¿Incluso si rompemos? –preguntó Draco bajando la mano de su mejilla hacia su cuello– ¿Apenas comenzamos y ya piensas que romperemos?
–De hecho aún no empezamos.
–¿Sigues sugiriendo que tengo que hacer algo cursi?
–No por favor no.
Draco asintió y preguntó divertido–¿Entonces serás mi amigo cuando tenga 50 y esté casado con alguien más?
La sonrisa de Harry se borró. Odió escuchar eso. No podía siquiera imaginar un escenario así, se rehusaba totalmente a ello –No.
–Dijiste que te gustaría tenerme en tu vida incluso si rompemos.
–Cambio de planes, no puedes romper conmigo.
–Tampoco podría romper algo que no ha comenzado.
Harry lo miró mal y frunció el ceño –Suficiente de esto.
–¿Qué?
–Draco ¿Aceptas ser mi novio? Te lo pido formalmente.
–No.
–¿No? ¿Te atreves a decirme que no?
Draco se encogió de hombros divertido –Lo pediste de mala forma.
Harry rodó los ojos –Ya te expresé mis sentimientos, hasta admití que te quiero en mi vida para siempre. Yo no hago ni digo ese tipo de cosas.
–Pues acostúmbrate, me gustaría que siempre lo hicieras conmigo.
–Lo haré si tú lo haces –contestó Harry y agregó– Y ahora que lo pienso, no has dicho suficiente. Tienes que admitir muchas cosas…
–¿Qué te gustaría que diga?
–¿Hubo algún momento en el que te diste cuenta de que yo te gustaba, en el que aceptaste ello? ¿Cuánto querías que ocurra esto entre nosotros? –preguntó curioso, ahora que estaba seguro de que le gustaba a Draco no planeaba contener su curiosidad.
–Halloween.
La respuesta le sorprendió, habían pasado meses de ello.
–Me interesaste incluso desde antes, por eso me porto tan distinto contigo, eres alguien que llamó mi atención en muchos sentidos y… aunque en un principio pensé que no valdría la pena acercarme, conociéndote me dí cuenta que estaba equivocado. Eres asombroso.
Sintió que se le fué el aire al escuchar el cumplido saliendo de él.
–Eres impresionante –siguió hablando Draco, viéndolo directamente– Te he visto aprender hechizos de transformación en 5 segundos, no solo una vez, muchas veces, al igual que encantamientos o hechizos de defensa y no digo que yo sea un genio exactamente, pero tienes ideas demasiado buenas, piensas igual que yo muchas veces y otras eres tú el que me gana y lo dice antes, nunca conocí a alguien que lo hiciera. No puedo negar que ese es un aspecto muy importante que me atrajo de tí.
Harry se sintió terriblemente halagado, le gustaba, pero de pronto todo ello lo ponía tan tímido por lo directo que estaba siendo Draco.
–Y me gusta como vuelas, debes ser de los mejores buscadores que imaginó tener Hogwarts, la ropa de Quidditch te queda particularmente bien, el cuero, las túnicas, jeans rasgados, todo en realidad, por eso suelo mirarte tanto, me gustas demasiado. Supongo que también estoy obsesionado contigo.
Se rió al escucharlo, sentía que no podía aguantar todo ello, la mirada fija, la seguidilla de verdades que Draco admitía.
–Y hay algo curioso en como…
–¿Cómo? –murmuró.
–No me siento avergonzado, ni tengo miedo de admitir todo esto. Me siento bien siendo sincero contigo. Y no quiero ponerme alguna restricción, ir con calma o darle mil vueltas a cómo me siento. No me importa parecer un demente obsesionado que quiere todo de tí, porque es lo que quiero. Desde que nos besamos me dí cuenta de ello.
Harry inclinó la cabeza y apoyó la frente contra su hombro, necesitaba un respiro, calmar su agitado corazón.
Draco se quedó en silencio y lo abrazó atrayéndolo más hacia él.
–Te falta hablar de Halloween, dijiste que fué en Halloween que te diste cuenta que te gustaba.
–Pensé que te había abrumado con tantas palabras.
–Solo necesitaba un respiro. Sigue hablando, me encanta esto.
–Para darte la contra pararé.
–Noooo –se quejó echando la cabeza hacia atrás y al volver hacia él, de pronto ya estaban compartiendo un beso.
Sus labios se movieron sincronizados y sus respiraciones acompasadas se mezclaron. Le gustaba como Draco lo besaba, los besos lentos o los intensos, de una u otra forma lograba que su cerebro se desconectara, que no pensara y sólo sintiera.
–Halloween, te quedaste en Halloween –murmuró contra sus labios y luego lo volvió a abrazar apoyando el mentón contra su hombro.
–En Halloween cantaste y fué… no sé como explicarlo, pero escucharte hizo que dejara de cuestionarme, hizo que quisiera todo contigo. Me gustó mucho.
Harry tomó una bocanada de aire, era un sueño escuchar ello –¿Y por qué no lo dijiste? No sabía que te gustó tanto como canté –se quejó.
–Lo dije, pero tú ignoraste mi cumplido.
–Lo dijiste de forma sarcástica.
–No lo hice.
Harry se separó ligeramente para verlo –No me dí cuenta, lo siento –dijo y añadió– Entonces eso fué, debiste pedirme que cantara de nuevo para tí.
–Lo hice.
–Pero estaba borracho esa vez en el dormitorio. Seguro soné horrible.
–En lo absoluto, pero me gustaría volver a escucharte.
–Hubiera traído mi guitarra... espera… no no…
–¿No?
–No he practicado últimamente… ¿Hay alguna canción que te gustaría escuchar? Necesitaré practicar.
–Cualquiera me encantaría, pero sobretodo necesito volver a escuchar la que cantaste en Halloween.
–La cantaré para tí –prometió y se sintió nervioso, saber que Draco le gustaba ello le ponía presión y ya empezaba a pensar en las miles de canciones que quería aprender para él.
–Harry.
–Dime –murmuró saliendo de sus pensamientos.
–Me gustaría que seas mi novio –dijo Draco, seguían tan cerca.
Sonrió al oírlo, se sentía tan abrumado por todas las emociones que lo envolvían.
–No te atrevas a jugar conmigo y decir que no.
–Tú jugaste hace un rato conmigo y dijiste que no.
–Lo hice, pero luego te dí todo un discurso siendo sincero en lo mucho que me gustas.
–Aún podrías decir más –contestó juguetón.
–Ya te dí mucho material para presumir.
–¿Sabes de lo que más presumiría?
–¿De qué?
–De tenerte como novio. Muchos en Hogwarts te desean, será gratificante ver sus reacciones.
–¿Y tú?
–Draco, yo hago más que eso –admitió Harry y se acercó más a él, su nariz chocó contra su mejilla y sonrió contento, nunca imaginó que tan satisfactorio sería ser correspondido.
________
Draco estaba seguro de demasiadas cosas en su vida, que quería ser, qué quería lograr, nunca pensó en incluir en sus planes a alguien, por eso le sorprendió tanto cómo se sentía y como deseaba que Harry, siempre estuviera allí.
Los hizo aparecer en su cuarto mientras se besaban, casi y ni cortaron el beso, lo siguieron haciendo sin parar hasta que Harry por retroceder con él, no se dió cuenta y cayó sentado en la cama.
–Acepto.
Draco tomó una bocanada de aire –¿Cómo? –preguntó un poco perdido. Avanzó entre sus piernas y apoyó una mano en su hombro inclinándose hacia él.
Harry levantó el rostro viéndolo, realmente le encantaban sus ojos –Me gustaría ser tu novio, Draco.
Sabía que lo diría y aún así las palabras le sorprendieron. Sintió su pulso acelerarse, una felicidad nunca antes sentida.
–Tienes el privilegio de ser mi novio –añadió Harry presumido.
Sonrió, adoraba ello –Tu tienes el privilegio de serlo.
–Privilegio mutuo.
Draco se rió, no estaba en sus planes actuar tanto como idiota, todo el día estuvo riendo y sonriendo, pero era inevitable por culpa de Harry –Entonces somos novios –dijo tomándolo con suavidad del rostro. Se sentía muy feliz.
–Oficialmente novios –confirmó Harry.
Lo besó después de escucharlo. Desde que llegó había aguantado tanto besarlo así, pero ahora no había razón para controlarse.
–Espera, tengo una pregunta.
Tuvo que separarse al escuchar a Harry –Dime.
–¿Qué haremos?
–¿Qué quieres hacer? –preguntó, se sentía agitado y ya empezaba a tener una obvia erección. No entendía lo mucho que le podía gustar Harry y como su cuerpo reaccionaba sin control.
–Todo, pero… ahora exactamente quizá…
–Ahora podemos ir con calma –dijo al notar lo que quería decir Harry, en realidad él también lo quería así, deseaba explorar un poco más antes de lanzarse a tener sexo por primera vez– ¿Quizá lo mismo de ayer?
–Sí algo así, pero sin ropa.
Draco pasó saliva, le encantaba la idea –Es extraño como a veces puedes ser tan directo y otras ponerte tan tímido.
–Hablando de ponerme tímido… ehh… quería admitir que… yo nunca…
–Yo tampoco nunca lo he hecho con nadie.
Harry suspiró como si le hubieran quitado un gran peso de encima –Anoche estuve pensando en ello y empecé a ponerme celoso sin sentido.
Draco sonrió acercándose –Siempre pensé que eras del tipo celoso.
–Intentaré controlarlo.
–Oh no, no hagas eso por favor –dijo contra sus labios y luego lo besó, como tanto deseaba.
No había exactamente apuro, aunque tampoco podían demorarse horas como le hubiera gustado, según los cálculos de Draco tenía cerca de hora y media antes de tener que bajar para terminar la poción.
Se besaron por mucho tiempo y besó su cuello cuando subieron a la cama, recordaba la reacción de Harry cuando anteriormente hizo eso, le gustaba como suspiraba y sus manos se aferraban a él.
Rodaron en la cama cuando volvieron a besarse y fué Harry el que al quedar arriba, se sentó y empezó a desvestirse, Draco lo detuvo porque él quería hacerlo y así lo hizo mientras volvían a besarse.
Apoyó las manos en sus muslos cuando Harry se sentó mejor sobre sus piernas y levantó los brazos cuando Harry jaló de su ropa hacia arriba.
–Tenía muchas ganas de hacer esto.
–¿Mirarme sin descanso? –preguntó divertido.
Harry asintió y apoyó una mano en su pecho, bajándola lentamente hacia su abdomen preguntó –¿Sabes cuantas veces te he visto semidesnudo en la habitación?
–¿Me espiabas?
–No es mi culpa que te pasees así a veces. O que duermas casi desnudo sin importar congelarte.
–¿Y qué hay de tí? Al menos yo siempre visto pantalón de pijama en cambio tú… siempre que volteó a tu cama estás solo en boxers meditando ¿Sabes lo que ha sido tener que esconder lo que me hacías sentir? –protestó y al escuchar la risa de Harry sonrió.
Las manos que tenía apoyadas en sus muslos, las pasó lentamente hacia su espalda desnuda y lo atrajo, al empezar a besarse cayó hacia atrás y Harry sobre él. Sintió su piel caliente contra la suya, su excitación aumentó tanto que dolía estar aún con los pantalones abrochados, por ello, apenas cortaron por un instante el beso hizo rodar a Harry hacia un lado para quedar encima de él.
Le gustó notar la sorpresa en sus ojos y cómo suspiró después que desabrochó sus pantalones. Particularmente Draco no se sentía nervioso, pero había algo más grande que lo invadía, una fuerte emoción por querer tocar su piel y a la vez ganas de solo admirarlo, se sentía muy abrumado como para ser rápido y su erección insistía que no fuera lento.
–Draco.
Escuchar su nombre lo hizo reaccionar y recordar que había desabrochado sus pantalones.
–No me intentes desesperar, haz algo.
–No seas mandón, estoy… –dijo y recordó que había estado a punto de bajar sus boxers, cuatro de sus dedos estaban dentro de ellos tocando su piel.
–Draco.
Bajó sus boxers suavemente al escuchar su nombre.
–Puedes comerme con la mirada, ¿Pero también puedes hacer algo más?
Asintió al escucharlo y jaló más sus boxers junto con sus pantalones. Harry se movió en la cama hacia atrás para que pudiera quitárselos por completo.
–¿Te ayudo? –preguntó Harry al quedar desnudo.
Draco bajó la mirada a sus propios pantalones aún abrochados y asintió. Respiró profundamente al verlo acercarse –Y recordar que todos pensaban que no eras gay.
–Buenas noticias, soy demasiado gay –contestó Harry desabrochando sus pantalones– Demasiado gay desde que te conocí –añadió y le dió un beso mientras intentaba bajar su ropa.
Él siguió su rostro buscando besarlo más, pero Harry se separó y le dió una mirada juguetona –¿Deberíamos poner un hechizo de silencio o algo así?
Bajó de la cama después de oírlo, se sentía ansioso, terminó de desnudarse bajó su atenta mirada y después de lanzar un hechizo de silencio, dejó su varita a un lado para subir de nuevo a la cama.
______
Harry le dió una mirada expectante.
–¿Pediste el hechizo de silencio porque realmente quieres que te haga gemir?
Sintió su pulso acelerarse al escuchar la pregunta de Draco –Sí –contestó, realmente deseaba ello, podían haber quedado en ir con calma, pero podrían hacer algo más que lo de ayer supuso, no pensaba con claridad, estaba demasiado excitado.
No sabía que podría gustarle tanto el contacto físico, hasta ahora no había sido así y tampoco era alguien que pensara constantemente en sexo, pero desde ayer lo hacía y sabía que seguiría siendo así. ¿Cómo no iba a hacerlo si Draco era su novio?
Un jadeo escapó de sus labios cuando Draco besó su cuello. Estaba recostado sobre él, su erección chocaba con la suya y sus pieles se rozaban.
Enredó los dedos en su cabello disfrutando de sus besos y tomó aire profundamente cuando Draco siguió bajando. Una pequeña mordida en el abdomen le sacó un jadeo y un beso a los segundos siguientes un suspiro
Se sentía tan expuesto, pero no le avergonzaba, quizá fuera por lo sincero que había sido Draco o por la confianza que tenía en él, su deseo aumentaba más y más.
Tuvo que dejar de agarrar su cabello mientras Draco siguió bajando más, apoyó los codos en la cama, incorporándose un poco y lo miró atento cuando se detuvo a punto de llegar a su miembro.
–Esto es ir lento ¿No?
Pasó saliva, lento o no, no le importaba, Draco podía hacer con él lo que quisiera y él estaría encantado con ello.
–¿Sigo?
–Sigue –pidió, su pulso se aceleró mucho más, estaba ansioso por qué pasaría.
La mano de Draco que estaba puesta sobre su muslo subió lentamente y tomó su miembro con un toque suave. Draco compartió una mirada con él antes de inclinarse, besó su pelvis mientras su mano se movía a un ritmo lento masturbándolo.
–Nunca hice esto. Si hay algo que no te gusta, dilo.
Movió la cabeza de acuerdo, no se sentía capaz de hablar en ese momento. Y sintió que al segundo siguiente se le fué el aire por completo cuando Draco pasó la lengua por toda su extensión.
Fue lento al principio y aún así sentía que se iba a correr con la sola imagen. No había imaginado que tendría a Draco así ese día y tampoco pensó que no podría contener sus gemidos, pero cuando Draco lo tomó con la boca bajando sobre su miembro y empezó a moverse, fué imposible no gemir.
Cuando aumentó la velocidad echó la cabeza hacia atrás, apretó la sábana bajo sus dedos y removió sus piernas, era demasiado el placer y lo disfrutó por completo sintiendo cada movimiento.
Gimió su nombre cuando Draco lo tomó más profundo y sintió que pronto llegaría si es que no lo paraba.
Draco siguió, moviéndose cada vez más rápido, no le dió un momento de descanso, Harry no se sentía capaz de hablar para pedir que se detuviera o para decir que estaba a punto de correrse, pero por suerte Draco se detuvo antes de ello.
Escucharlo toser después de separarse hizo que abriera los ojos –¿Estás… bien? –preguntó cómo pudo, su pecho subía y bajaba por lo agitada de su respiración.
–Necesito práctica.
Pasó saliva al encontrarse con su mirada y sintió su cara demasiado caliente,obviamente estaba demasiado sonrojado y por eso Draco preguntó –¿Tú estás bien?
Asintió de inmediato.
–¿Puedes hablar?
Negó.
Draco sonrió y después de inclinarse dejando algunos besos en su abdomen lo tomó de la mano, Harry se sentó siguiendo su agarre y apoyó las manos en sus hombros cuando Draco quedó sentado de rodillas entre sus piernas.
Ladeó la cabeza y besó su mejilla, sentía que iba a correrse apenas Draco lo tocara, así que esta vez decidió actuar, le gustaba sentir como cada músculo suyo se contraía mientras lo tocaba y adoró escuchar un gemido contra su oído cuando tomó su miembro.
Pensó en hacer lo mismo que Draco había hecho, pero se sentía un poco nervioso con la idea, necesitaba prepararse mentalmente y saber exactamente qué haría. Por eso decidió dejarlo para otro día.
Harry
Sintió un estremecimiento en todo el cuerpo al escuchar su nombre.
–Sigue –pidió Draco porque se detuvo.
Harry lo miró, le gustaba tanto verlo tan deseoso y disfrutando por él. Volvió a tomar su miembro con la mano, hizo lo que a él le gustaba hacer, lo masturbó a un ritmo constante acariciando suavemente la punta, sus ojos se pasearon por todo su cuerpo, repartió besos por su cuello, mordió con suavidad como Draco lo había hecho.
No mentiría, incluso cuando negó que le gustaba, algunas veces se había preguntado cómo sería Draco desnudo, no pensó que le gustaría tanto cuando llegara el momento, pero era una gran realidad, se excitaba más y más al ver su gran erección y luego al ver la suya también necesitada, tuvo una idea y se acercó más.
–Maldición –murmuró Draco apoyando la frente en su hombro.
Harry tomó ambas erecciones juntándolas, se mordió el labio para contener sus gemidos y escuchar los de Draco. Sabía que cuando recordara eso se pondría demasiado rojo y nervioso, pero si estuviera solo eso lo excitaría en segundos.
Todo era demasiado, sus cuerpos entrelazados, los brazos de Draco rodeando su cintura, sosteniéndolo, gimiendo con cada movimiento fuerte y él concentrado, moviendo sus manos alrededor de ambas erecciones, excitándose con el choque de pieles y toda la escena.
No faltó mucho para que ambos llegaran al orgasmo, él fué el primero, Draco le siguió también con un gemido manchando su abdomen y ambos se quedaron agitados respirando contra el otro.
–Ahora entiendo por qué gusta tanto el sexo –murmuró después que se limpiaron y pensó que todas las veces que se había masturbado antes no podrían compararse a un momento así.
–El año pasado tuviste novia ¿No? –preguntó Draco echándose junto a él– ¿No pensaste en hacerlo?
–En realidad no. Supongo que era un cariño distinto, no había deseo –admitió– ¿Y qué hay de tí? Hace tiempo coqueteaste con un muggle ¿No? Escuché que desaparecieron juntos ¿No fué para tener sexo?
–¿Cuando he coqueteado, yo, con un muggle? Nunca –dijo Draco con una mueca.
–En verano cuando recién llegaste, fuiste con Theo y Blaise a un festival muggle, me contaron luego ello. Esa vez me enteré que eras gay.
–Pensé que no tenías buena memoria.
–Supongo que tengo una memoria selectiva. Y la curiosidad queda, ¿Que pasó aquella vez? –aún seguían desnudos y no tenía intención de ir por su ropa.
–Esa vez realmente estuve esperando que fueras, creo que apenas nos habíamos visto dos veces, deseaba que fueras y como no fuiste tuve que amoldarme a esa fiesta. Solo hablé y besé a un chico, era de Beauxbatons, yo no coqueteo con muggles.
–¿No que no tenías prejuicios ni nada de eso?
Draco rodó los ojos –Ya respeto suficiente a los muggles para ser un Malfoy –dijo y agregó– Recuerdo que era un chico taaaan lindo.
Frunció el ceño de inmediato, sabía que Draco lo decía en broma para molestarlo, pero no le gustó.
–No puedes ponerte celoso por algo del pasado ¿No? –dijo Draco poniéndose de costado y besó su hombro –En verdad no pienso que alguien sea más lindo que tú.
–No estoy celoso y obviamente sé que no lo piensas.
Draco se rió –Celoso –murmuró dejando otro beso en su hombro y pasó un brazo sobre su abdomen.
Harry se relajó al sentir su piel contra la suya, pero aún seguía curioso así que preguntó –¿Y en Durmstrang? ¿Saliste con alguien?
–No.
–No te creo.
–Nunca he tenido novio o novia, no me interesaba en lo mínimo. He besado a varias personas, no lo negaré, pero siempre en fiestas, momentos casuales –dijo Draco y después de besar su clavícula, subió y besó su mejilla– ¿Por qué la curiosidad por relaciones pasadas? Eso no importa.
–Solo quería confirmar que no tuvieras algún ex loco, loca o una tormentosa relación pasada –dijo y volteó hacia él, necesitaba besarlo.
–No tengo nada de ello –le confirmó Draco y besó de nuevo su mejilla, luego se acercó hacia sus labios.
Harry suspiró, siguió el lento beso, su cuerpo estaba aún tan caliente, seguían desnudos, pero tuvo que controlarse y volver todo eso, dulce en vez de excitante, porque tenían que bajar dentro de poco a ver la poción que dejaron en el caldero.
–Me gustas mucho Draco –admitió cuando Draco lo abrazó después del largo beso. No le importó sonar malditamente cursi y adoró poder quedarse 10 minutos así.
–¿Si pudieras elegir algo extraordinario que sería? –preguntó cuando empezaron a vestirse.
–¿A qué te refieres?
–No lo sé, algún poder inusual.
–¿A tí qué te gustaría?
–Quiero ser un animago.
–Es muy posible para tí, teniendo en cuenta lo bueno que eres en transformaciones.
–Espero que así sea, el siguiente año voy a intentarlo –dijo y preguntó– ¿No te gustaría intentarlo conmigo?
Draco le dió una mirada pensativa –Si me gustaría, pero déjame pensarlo.
Harry asintió contento, sería perfecto si Draco lo intentaba con él. Ser animagos juntos sonaba como un sueño.
–A mi creo que me gustaría poder vivir años de años.
–¿Como Nicolas Flamel o algo así? ¿600 años?
–Sí algo así, mi propio elixir para vivir mucho años, pero siendo joven.
–Entonces sé un vampiro.
–Es mi primera opción.
Harry lo miró. Era broma ¿No?
–¿Seguirías conmigo si me convirtiera en una especie de vampiro?
–Depende– jugó Harry– ¿Me clavarías los colmillos todas las noches o como sería?
Draco se encogió de hombros –Lo mismo que ahora, de hecho –dijo y caminó hacia él, lo tomó de la mano, al parecer con intención de desaparecer a la sala de pociones, pero cambió de idea porque se acercó y lo besó.
Harry se dejó llevar de inmediato, no podía oponerse unos minutos más de besos, incluso si llegaban tarde para la poción –¿Por qué de pronto luces medio enojado? –preguntó cuando se separaron.
Pensó que Draco diría que se había acabado el tiempo, pero en vez de eso respondió –Me gustas demasiado, estoy perdiendo la cabeza aquí. Necesito formar pensamientos coherentes, no soy capaz y no me ayudas.
Sonrió al escucharlo –Eso es muy tierno.
Draco rodó los ojos –Sí, muy tierno que sea un idiota por tu culpa.
Harry se rió y sin pensarlo dos veces se encontró de nuevo besándolo.
Su día perfecto, viera por donde lo viera.
La poción salió perfecta, pero planearon utilizarla el viernes junto con la nueva que él intentaría, comieron en el gran comedor de la mansión Malfoy, se sentaron junto al otro, una silla a lado de la otra, hablaron mucho, sonrieron demasiado, caminaron tomados de la mano cuando fueron a recoger a Thuban del magizoólogo, incluso Draco lo hizo avanzar el trabajo grupal de Runas y no se quejó en ningún momento, probablemente porque terminaban besándose a cada rato.
–Hola, pa.
–Hola Harry. Pensé que llegarías más temprano.
–¿No es temprano?
–Es media noche.
–Oh. No me di cuenta de la hora –murmuró y preguntó contento– ¿Cómo te fué en el trabajo? ¿Día largo? Parece como si recién hubieras llegado.
–Hace una hora llegué, hubo un poco de todo. Salí temprano, pero tuve que volver a las 4 de la tarde.
–¿Por?
–Unos muggles se metieron al ministerio con ayuda de un mago, tuve que encargarme de borrar memorias, firmar papeles para Azkaban, lo clásico. Nada grave por suerte y mañana no tengo trabajo, así que mis planes son quedarme en cama –explicó Regulus y llenó su taza con agua caliente– ¿Cómo fué tu día?
–Fue bien, no me quejo, un buen día.
Regulus le dió un vistazo –Parece como si hubiera sido mejor que un buen día.
Harry no pudo evitar sonreir –Está bien, no lo negaré, fué un día perfecto.
–¿Así? ¿Qué lo hizo perfecto?
–Nos salió bien la poción –contestó evitando decir lo obvio.
–¿Poción? ¿Realmente están haciendo una poción?
–Sí ¿Creíste que era mentira?
–Pensé que eso era una excusa, que era una “poción” lo que hacían –habló Regulus divertido.
–En realidad si hay una poción. Es la poción Metamorfomágica.
–Esa es difícil ¿La lograron hacer?
–Sí a la primera. Pensé que sería más difícil, no entiendo porque a algunas personas no les sale, pero nosotros no tuvimos mucho problema.
–A veces el problema no es la poción sino utilizarla, en el caso de esa, después de tomarla tienes que visualizar exactamente como eres y qué quieres cambiar –dijo Regulus y frunció el ceño– ¿En qué lío te quieres meter, Harry?
–En ninguno, no voy a cometer un delito cambiándome el rostro. Solo hacemos esta poción por diversión.
–Imposible que lo hagas solo por eso –puntualizó Regulus.
–Está bien, lo admito. Draco se enteró que a Snape nunca le salió esta poción en Hogwarts, planeo ser muy bueno para restregárselo en la cara. Si el tema es libre, en los EXTASIS haré esa poción.
–Ahora sí tiene sentido –dijo Regulus y preguntó– ¿Te preparo una taza de té también?
–Sí, por favor –dijo contento y jaló una silla para sentarse– El viernes haré la poción yo solo, la probaremos junto con Draco en la tarde.
–No te olvides de confirmar que la poción esté bien hecha.
–Por supuesto, lanzaremos los hechizos.
–Y toma poca cantidad. En caso no les salga, esperen unos 20 minutos antes de intentarlo de nuevo.
Harry asintió y jaló su taza.
–Quién diría que una poción te tendría de tan buen humor –dijo Regulus sentándose también para tomar su té.
–Más que la poción ha sido un día bastante productivo, hemos hecho mucho, incluso fuimos al magizoólogo por Thuban y aunque no lo creas hemos avanzado un largo trabajo de Runas y leímos sobre Aritmancia.
Regulus le dió una mirada sorprendida –Me gusta un punto más que seas “amigo” de Draco.
Harry no hizo un comentario esta vez sobre la palabra amigo, luego planeaba decirlo.
–¿Podrá venir el jueves? ¿Lo invitaste?
–Sí, a medio día estará aquí. Y en la tarde… ¿Puedo ir a su casa luego? –preguntó.
–No tienes que ir siempre a su casa, pueden quedarse aquí.
–Sí… pero hay unos libros de su biblioteca que quiero leer. Me gustaría ir allá.
–Puede traerlos aquí. A mí también me interesaría ver qué libros son –contestó Regulus y añadió– El libro que me trajiste de él es bastante interesante, tiene demasiadas maldiciones.
–Se lo vendieron en Durmstrang.
–Sí, lo escuché –dijo Regulus y después de tomar un poco de té añadió– Ten en cuenta que la Mansión Malfoy está llena de maldiciones, conozco lo curioso que eres por eso no quiero que te confíes y estés vagando en una casa que no conoces. Draco también apenas está viviendo allí, puede ser muy bueno en artes oscuras, pero uno nunca sabe que encontrarse en una mansión de siglos.
–No estoy explorando la Mansión Malfoy en lo absoluto, si eso es lo que te preocupa. Solo voy a la sala de pociones, la biblioteca…
–¿Y ningún cuadro te ha insultado hasta ahora? A los antepasados Malfoy no les agradan los Potter.
–No vamos a esa sección de la biblioteca.
–De todas formas Harry, si quieres pasar tiempo con él, también puede ser aquí. No quiero catalogar la mansión Malfoy como peligrosa, pero puede serlo –dijo Regulus y añadió– Nadie te molestará aquí, James y yo estamos en nuestro mundo a menos que vayas a buscarnos y la sala de pociones está equipada con todo.
–¿Estarán en casa el viernes?
Regulus se rió –¿Eso es lo que quieres? ¿Privacidad? ¿Que respetemos tu privacidad con tu “amigo”?
–Ehhh…
–Por eso no te interesa explorar la mansión Malfoy, porque estás concentrado en Draco –dijo Regulus como si recién se estaría dando cuenta.
–La verdad es que sí, soy muy curioso y eso, pero no tengo intención de explorar la mansión Malfoy o algo así. Y tienes razón pa, Draco también puede venir aquí, ¿Pero también puedo ir yo algunas veces allá? Quedan pocos días de vacaciones igualmente.
Regulus entrecerró los ojos y tomó un poco de su té –Harry…
–Eso suena a como si fueras a darme todo un discurso, ya me diste uno de artes oscuras la semana pasada –señaló divertido
–No es un gran discurso, y ahora es otro tema, solo quería decirte que… –Regulus se quedó en silencio como si estuviera buscando las palabras, pero al parecer no las encontró– Seré directo, sabes que no me gusta dar vueltas.
–Oh no –murmuró Harry.
–Antes de que tengas relaciones con Draco, aclaren sus sentimientos. Sé totalmente sincero con él y pide que él lo sea. No te apresures en llevar todo hacia lo sexual, quizá todos tus amigos lo hacen, pero no hay apuro en ello, primero es bueno oficializar las cosas antes de llegar a algo más y… cuando lleguen a eso o si es que ya llegaron… ten en cuenta que…
–No es necesario detalles –pidió de inmediato– Ya me diste esta charla con papá hace tiempo.
–Te dimos la charla de no embarazar a alguien y el hechizo correcto –dijo James.
Harry se sorprendió al darse cuenta que su papá estaba apoyado contra el marco de la puerta.
–Pero en el caso de una relación con un hombre es distinto –siguió hablando James y caminó donde ellos.
–¿Por qué no abren un hueco y me entierran? No quiero escuchar esto –pidió llevándose ambas manos a la cara.
–Yo tampoco tengo muchas ganas de tocar el tema, pero somos tus papás, es mejor que lo escuches de nosotros antes de que estés mal informado –dijo Regulus y James añadió– Solo es sexo, un instinto natural. Pero tiene que hacerse con cuidado.
–Ya sé los pasos, gracias. Dejen de hablar –pidió.
James lo ignoró –Dinos los pasos entonces.
–¿Realmente me harán decir esto?
–Insisto que esto no tiene que ser vergonzoso. Solo dinos y terminamos con la conversación.
Harry tuvo ganas de reírse y a la vez desaparecer, entendía que estuvieran preocupados por su salud sexual, pero igual era vergonzoso –Tengo amigos gay. Sé como funciona eso. Solo son un par de hechizos y sexo –dijo y al notar que seguían esperando que hablara contestó– Ya que insisten, lo pasos son… besos, quitarse la ropa, condón o hechizo, hechizo de lubricación y sexo.
–Te falta la etapa de preparación, antes del sexo –dijo James.
Harry entrecerró los ojos, sus charlas con Ron o Theo no habían sido tan explícitas respecto a eso –¿Qué?
–Te dije que necesitaba hablar con nosotros –dijo Regulus viendo a James– Ahora te toca explicarle.
–Bien, yo lo haré –dijo James y se aclaró la garganta– Escucha con atención Harry. Cuando una persona quiere mucho...
–Ve directo al grano –pidió Regulus.
–Esta bien –dijo James y se aclaró la garganta– Cuando algo quiere entrar, especialmente si es grande, es muy difícil y no será placentero, pero si se empieza poco a poco con algo más pequeño y con ayuda de un hechizo de lubricación –habló y levantó un dedo.
–Ya lo entendí, no digas más, por favor no digas más –pidió de inmediato.
James soltó una carcajada –Que adorable charla ¿No?
–Sí muy adorable –dijo Harry sarcástico– No se explayen más y nunca más toquemos este tema.
–Lo tocaremos si es necesario, siempre nos has tenido mucha confianza, tenla también con este tema aunque te resulte vergonzoso –dijo Regulus y James confirmó– Sí Harry, puedes preguntarnos lo que sea.
–Gracias, lo tendré en cuenta. Son muy buenos padres, pueden estar tranquilos –dijo y se terminó su té dispuesto a desaparecer.
–Antes de que desaparezcas.
–No más tortura.
–Solo quería reiterar –dijo James– Que no tienes que apurarte y como Reggie dijo, primero es muy importante que ambos aclaren sus sentimientos, que formalmente puedas decir que es tu novio, que confíes mucho en él. No utilices esta información para apresurarte.
–No estoy buscando apresurarme –contestó Harry dejando de lado todos los recuerdos que se le venían a la mente– Ustedes son los que metieron el tema y para que lo sepan…
Los dos lo vieron atentos.
–Draco y yo somos novios oficialmente.
–¡Lo admitió! ¡Lo admitió! –celebró James.
–Lo admito ahora, porque recién desde hoy somos novios. Antes solo éramos amigos, verdaderamente solo éramos amigos y no ocurrió nada entre nosotros –dijo ignorando el recuerdo de ellos dos en el armario besándose o el recuerdo del día anterior en la cama de Draco.
–Oh.
–Yo creía que llevaban un mes o más, como amigos con derecho o algo parecido –dijo James.
–Yo también pensaba lo mismo. Hablabas demasiado de él, parecía obvio que había algo más, incluso estuvo en tu cama hace unos días.
–No fué así, hemos sido amigos todo este tiempo. Y lo que dicen de confesar sentimientos y ser sinceros, ya lo hicimos.
–Por eso viniste tan feliz hoy día.
Harry se encogió de hombros con una sonrisa al recordar su día –Sí.
–Tengo ganas de gritar ¿Puedo gritar? –preguntó James, Regulus negó– No lo traumes, déjalo hablar.
–No iba a hablar.
–Oh vamos –pidió James– Cuéntanos un poco. ¿Realmente te gusta? ¿Esto es sincero?
–Lo es, totalmente –confirmó Harry y admitió– Él y yo… esto es muy distinto. Le gusto a Draco y no es algo simple, no solo es atracción, es mucho más que eso. ¿Se acuerdan cuando en vacaciones de verano me quejaba? Cuando decía que quería que alguien me quiera totalmente, cuando quería una cursilería como la de ustedes. Pensé que no me llegaría a pasar algo así y tenías razón pa, cuando me dijiste que no podía pedir algo que yo no hacía. Ahora lo entiendo totalmente, porque Draco me gusta tanto que es imposible de explicar y se siente más que increíble saber que yo le gusto a él también de esa forma.
–Harry está enamorado –celebró James– Por un buen tiempo estuvimos asustados pensando que no tenías sentimientos.
–No exageren –se quejó y pidió– No pongan esas caras.
Cuando se lo contó a sus mamás el día siguiente también pusieron expresiones parecidas, se emocionaron exageradamente, sonrieron demasiado y lo miraron enternecidas.
–Desde ayer lo somos, osea es algo muy muy reciente y… no me miren así.
–Es que es muy lindooo. Estoy tan feliz por tí –dijo Lily– Sabía que encontrarías el amor, no me imaginaba que tan rápido.
–¿Puedes contarnos? Tienes que contarnos –pidió Mary.
–Sí, dinos. ¿Tú se lo pediste?
–¿O fuiste tú el que aceptó?
Con sus mamás no ocurrió una charla vergonzosa en el mismo sentido que con sus papás, pero sí tuvo que estar mucho tiempo hablando o evadiendo tantas preguntas que le hacían.
Entendía su curiosidad y misteriosamente hablar y hablar de Draco no le molestaba en lo absoluto, al contrario, siempre le gustó.
–De haber sabido que ya eran novios, lo hubiéramos invitado a cenar hoy.
–Pobrecito, ¿Dos días comiendo con los padres de Harry? Dale un respiro –se rió Mary.
–No falta mucho para que acabe Hogwarts, podemos tener todas las cenas que queramos después –sugirió.
–Está bien –le sonrió Lily– No lo haremos pasar por otro interrogatorio –dijo y preguntó– ¿Pero, no lo invitarás al cumpleaños de Effie?
Harry se dió cuenta que no había pensado en ello, se supone que solo sería algo familiar el domingo y Draco le había mencionado que sus padres llegaban el sábado en la noche, por lo que supuso que el domingo no se verían –No lo invité.
–¿No será muy pronto para incluir a la familia? –preguntó Mary.
–Pero podría venir por un rato –sugirió Lily.
–Lo van a traumar, estarán ustedes, mis papás, mis abuelos, mis padrinos, Teddy, tío Barty, Evan y Peter, tía Dorcas, tía Marlene… Son demasiados.
–Será divertido.
Harry negó.
–¿Por qué no se lo comentas? Y si él quiere venir que venga.
–Draco no es exactamente alguien muy sociable, tengan en cuenta eso. Se lo diré, pero dudo que acepte.
–Será muy divertido –dijo esta vez Mary malvadamente– Quién diría que caerías por un Malfoy.
–No piensen en Draco como un Malfoy, por supuesto que tiene sus particularidades, pero él no es exactamente como ese estereotipo que se tiene.
–Eso espero, porque no quiero soportar a una copia de Lucius Malfoy –dijo Mary y Lily le comentó– Harry tiene razón, la única vez que hablé con él me pareció otro tipo de persona.
–Ver para creer –dijo Mary– Si no me gusta, tendré que oponerme.
Harry se rió, no estaba preocupado porque no les gustara, Draco era persuasivo, sabía que decir exactamente para agradar a las personas –Cuando lo conozcan les agradará, ya verán.
–Si te gusta tanto Draco, por supuesto que nos agradará –dijo Lily y agregó– Aún así, tengo que admitir, y sé que no debería ser así porque esto es un prejuicio, pero me preocupa un poquito las nuevas ideas que puedas tener por él.
–¿Lo dices porque estudió en Durmstrang? No debería preocuparles eso en lo absoluto.
–Es un colegio lleno de artes oscuras –señaló Mary.
–Sí, pero las artes oscuras que le han enseñado son con límites. No toda la magia oscura se trata de dañar a otros, hay muchos hechizos que simplemente por ser difíciles y exigir demasiado ya lo catalogan como artes oscuras.
–Tienes razón, Harry. Pero es bien sabido que un buen alumno siempre busca más y escuché que Draco fué el mejor en su clase.
–Sí, pero Draco pone sus límites y sus intereses siempre se han ido por pociones, runas y aritmancia. Me ha contagiado bastante sus gustos ahora que lo pienso, se más de 200 runas de memoria y…
Cambió el tema, se puso a hablar de nuevas cosas que había aprendido respecto a eso y evitó por completo contar que a Draco también le interesaba otros campos de artes oscuras.
Sabía bastante de ello, hablaron demasiado durante muchas noches sobre artes oscuras, que se podía lograr y que no. Draco le enseñó varios hechizos, algunos los había probado siempre en algún objeto que conjuraban en la sala de menesteres y otros hechizos los intentó en el bosque prohibido. No tenía intención de utilizar sus hechizos aprendidos para dañar a alguien, pero tampoco pensaba privarse de aprender todo lo que pudiera y habían varios que se consideraban oscuros, pero tal como lo dijo antes, era porque exigían demasiado, como el Nebulus que creaba una niebla espesa y oscura.
–¿Has estado practicando artes oscuras?
–Escribí mi nombre en fuego y para Halloween me puse cuernos, eso es considerado oscuro –contestó divertido. Obviamente sus mamás querían saber si había más y por eso preguntaron, pero el tema quedó allí porque al parecer tampoco pensaron que hubiera aprendido algo más.
Era distinta su perspectiva sobre el tema y lo entendía, ambas habían crecido en hogares muggle y al acercarse a la magia siempre se enfocaron a solo un lado de la magia. Eran de las mejores brujas, las admiraba mucho y entendía que no les importara las artes oscuras, sobre todo a Lily que era una medimaga, las artes oscuras nunca podrían solucionar ni ayudarla en nada.
Por otro lado, sus papás. Especialmente su papá Regulus siempre vivió con ello y a diario utilizaba artes oscuras, era un inefable, todo ello era parte de su trabajo y cuando se enfocaba en ser un astrónomo, de todas formas se encontraba lanzando hechizos que estaban en el límite. Por eso es que cuando Regulus se lo había preguntado una semana antes, a él sí le contó sobre todos los hechizos que practicó. Recibió un buen discurso, pero en vez de una prohibición, hubo consejos y un recordatorio de no pasar ciertos límites.
Su papá James era otro tema, animago ilegal, cantidad de hechizos imperdonables, específicamente la maldición imperio, mejor amigo de un hombre lobo, maldiciones en luna llena...
–Escuché que sabes una maldición para crear niebla espesa y oscura. Después de siglos saldremos con Moony a relajarnos esta luna llena...
–Pa te lo dijo –era obvio, siempre se contaban todo.
–Recuerda que existe Azkaban, nada de cosas ilegales o maldiciones muy fuertes. Que bueno que hayas hablado con Regulus sobre este tema.
No hubo una mala reacción tal como lo esperó, pero también recibió un discurso de su papá James aquella vez.
–¿Tus amigos ya lo saben?
–No. Y no se los diré aún.
–¿Involucras a la familia y no a tus amigos?
–He negado demasiadas veces que me gusta Draco. Van a ser unos insoportables cuando lo diga, prefiero esperar. Y como a ustedes no los veré por varios meses, preferí adelantar la noticia.
–¿Crees que él se lo diga a sus papás? –preguntó Mary– Me da curiosidad saber como actuará el idio... Malfoy, Lucius Malfoy.
Harry se rió –No le digas idiota al papá de Draco.
–Me contuve de hacerlo. Y decirle idiota es poco.
–Era detestable en Hogwarts –admitió Lily– Ojalá que con los años haya cambiado algo.
–Lo dudo y dudo que Draco vaya a decírselo a sus papás ahora –opinó Mary– Tampoco vayas a presionarlo con eso –dijo viéndolo.
–Por supuesto que no lo presionaré, pero estoy seguro que él lo dirá. Sus elfos me han visto en su casa y Draco siempre se adelanta a los hechos, antes de que hagan suposiciones se los dirá. Y si es que no les parece a sus papás, estoy seguro que a Draco no le importará.
–Nunca te he escuchado tan seguro de alguien.
Harry se encogió de hombros con una sonrisa y recordó como la tarde anterior Draco tomó su mano entrelazando los dedos en un fuerte agarre mientras caminaban por el abarrotado callejón de Diagon y como besó su mejilla mientras esperaban por Thuban.
Chapter 16: ¿Y si todo es verdad?
Chapter Text
Draco se vió en el espejo y acomodó su cabello, cualquier almuerzo o cena de los Malfoy siempre era estrictamente formal, pero en la familia de Harry sabía que no era del todo así. Por ello intentó no darle tantas vueltas y se vistió completamente de negro para sentirse cómodo, un sweater negro delgado y jeans fué su elección para combinar con Harry.
Intentó relajarse, pero como nunca en su vida empezó a ponerse nervioso, era inevitable no pensar en posibles escenarios y posibles respuestas para quedar bien. Sabía que los padres de Harry eran amables y aún así se encontraba dándole vueltas a qué pasaría si decía algo que no les agradara.
Tengo que gustarles a ellos también.
No le sorprendía el cómo se estaba dejando llevar totalmente por Harry, siempre se daba su tiempo para tomar una decisión y cuando lo hacía ya no había vuelta atrás. Lo que sí le sorprendía era lo tonto que parecía actuar, hace tiempo ya había escuchado que enamorarse te volvía idiota y ahora solo lo confirmaba al darse cuenta que iba a involucrarse en la vida de Harry al cien por ciento.
¿Que me haría ver más agradable para Harry? se preguntó y al instante se dió cuenta a quién podría llevar –Thuban, Thuban –llamó un par de veces hasta que su hurón apareció– Tienes que portarte bien Thuban –pidió aunque no lo entendiera.
Tenía la necesidad de hacer todo bien, si iba a romper su primer principio y perder totalmente la cabeza por alguien, iba a hacerlo bien.
Te presentaré como mi novio recordaba que Harry le dijo el martes.
Se preguntó si ya se los habría dicho, no tenía ni idea, el miércoles no se habían visto y ese día deseó verlo antes, pero acordaron encontrarse en su casa a medio día.
Medio día repitió viéndose en el espejo y de pronto pensó que debería utilizar una camisa. No, demasiado formal, se dió cuenta que sería y lo volvió a pensar Aunque su papá Regulus suele vestir formal.
¿Qué importa la ropa? Solo importarás tú pensó fastidiado y otra vez se puso ansioso, sentía que algo se olvidaba, pero no recordaba qué.
El cromo de dragón se dió cuenta después de verse por un buen rato más en el espejo. Se lo quería dar a Harry hace días, pero con todo lo que pasó siempre lo olvidaba.
También llevó una caja de chocolates rellenos que compró el día anterior, a él particularmente no le encantaba el chocolate, pero no se le ocurrió qué más podía llevarle a los papás de Harry para compartir.
Comprobó la hora después de guardar el cromo, lanzó un rápido hechizo y quiso morir al darse cuenta que llevaba 13 minutos tarde.
Ya empezaste mal se recriminó varias veces. Regulus es un Black, debe de odiar a las personas impuntuales.
Maldita sea se maldijo mientras desaparecía rápidamente para bajar a la red flú y se volvió a maldecir al darse cuenta que llevaba los chocolates, pero como se olvidó de Thuban tuvo que volver a su habitación por él.
Odiaba poner excusas y decir lo siento a otras personas, solo por Harry lo haría –Lo siento por llegar tarde, no encontraba a Thuban y no quería dejarlo solo –tuvo que echarle la culpa a su hurón y utilizarlo como excusa.
–Vino Thuban –se emocionó James– Hola Draco –añadió contento estrechando su mano.
Draco le devolvió el saludo y dejó que sostuviera la jaula para sacarlo, luego volteó hacia Regulus que se acercó –Disculpas por la tardanza –no pudo evitar repetir después de saludarlo.
–No tienes que disculparte por ello Draco, apenas fueron unos minutos.
–A mí sí me vienen bien las disculpas –dijo Harry– Tú nunca llegas tarde.
Sonrió al escucharlo y lo vió, una mirada le recordó tantas cosas. Tenía muchas ganas de besarlo o abrazarlo o siquiera estar más cerca de él, pero se contuvo. Se supone que eran amigos ¿No? ¿O acaso ya les había dicho que eran novios? ¿Y si en caso ya lo supieran, podía besarlo? ¿O sería extraño hacerlo delante de ellos?
–Seguro a Thuban le gusta la alfombra peluda del salón.
Vió que los papás de Harry se adelantaron llevando a su hurón, los dejaron a ellos dos solos, obviamente para que hablaran o ¿Quizá para que se saludaran? no tenía idea de nada.
–¿Saben? ¿Lo saben? –preguntó en un susurro para saber si es que debía actuar como su novio o aún como su amigo.
–¿Tú qué crees?
–No lo sé.
–Tendrás que averiguarlo –contestó Harry y señaló– ¿Qué llevas allí? ¿Me compraste algo Malfoy?
–Son chocolates, suponía que debía traer algo y no se me ocurrió otra cosa.
–Ese es un lindo gesto.
Le devolvió la sonrisa y dijo –Dime si se los dijiste, para saber cómo actuar.
Harry negó divertido acercándose más a él.
–Harry –pidió y vió de reojo confirmando que no había nadie en el pasillo para poder reducir la distancia y besarlo, un beso cálido que calmó los nervios que empezó a sentir.
–Me gusta demasiado que seas mi novio.
–¿Entonces se los dijiste?
–Quizá –contestó Harry encogiéndose de hombros divertido y añadió– ¿Por qué le echas la culpa a Thuban de tus errores? No llegaste tarde por culpa de él.
–Shhhh
–¿Qué te tomó tanto tiempo? ¿Estás nervioso?
Draco negó –Para nada –dijo, pero ladeó la cabeza rompiendo su expresión– Dime si se los dijiste.
–Lo tendrás que averiguar –repitió Harry y se adelantó caminando rápido por el pasillo.
Draco frunció el ceño, por supuesto que Harry jugaría con él pensó y vió hacia una estatua de serpiente de la esquina.
–Dray.
Su mirada de inmediato se dirigió hacia Harry que lo esperaba terminando el pasillo, las contadas veces que lo había llamado así era para luego molestarlo con algo, pero ahora sonaba como un apodo cariñoso en vez de ello.
–¿Vienes?
Sonrió caminando hacia él –Les dijiste sobre lo nuestro –señaló al llegar a su lado, de pronto se daba cuenta que era tan obvio.
Harry negó –Piensan que somos amigos.
–Mentira –contestó y le pareció sorprendente que si prestaba atención podía leerlo con claridad– Vamos –añadió y lo tomó de la mano, era la tercera vez que lo hacía y se sentía tan correcto como si hubiera estado destinado a siempre hacerlo.
Por supuesto que notó las miradas cuando entraron al salón tomados de la mano, Thuban estaba jugando sobre la gran alfombra, pero los papás de Harry los vieron muy atentos, como si estuvieran analizando cada uno de sus movimientos.
–Mira... a Thuban le gusta la alfombra. Deberías conseguirle una así, incluso más... peluda para que juegue.
De repente Harry estaba muy nervioso, podía sentirlo así que apretó su mano con suavidad, no entendía del todo ello, pero intentó pensarlo desde su perspectiva, Harry podía ser extrovertido, pero estar en una situación así delante de sus papás confirmando con un cálido gesto que era novio de alguien debía ser bastante nuevo.
–Hacen una linda pareja –escuchó. El comentario lo tomó desprevenido y a Harry peor porque hasta se atoró con su propia saliva. Ninguno supo qué responder y simplemente se sentaron en el sillón frente a ellos.
–No vuelvan esto incómodo –pidió Harry.
–Solo hice un comentario –señaló James y se rió porque Thuban de pronto saltó en el aire– Deberíamos tener una mascota.
–Quizá –contestó Regulus y estiró la mano para ayudar a Thuban a subir al sillón.
–¿Ahora si quieren? –se quejó Harry y miró hacia él– Yo siempre quise tener una mascota y me decían que no.
–Porque lo que tú quieres de mascota es un hipogrifo –señaló Regulus.
Draco ya se esperaba esa respuesta.
–Aparte que ya tienes a Hedwig.
–Hedwig es más como un colega –contestó Harry y ambos vieron hacia Thuban que se lanzó del sillón– A veces pareciera que quiere matarse.
–Es demasiado confiado –contestó Draco y levantó la mirada al escuchar– ¿Draco y cómo llegaste a tener a Thuban de mascota?
–Fué en Durmstrang –respondió, no solía dar respuestas largas, pero quería que los padres de Harry lo conocieran y llevarse bien con ellos, así que les contó– Tienen un programa donde ayudan a animales heridos. Cuando estuve allí Thuban entró por una fractura en la pata, un zorro destrozó su madriguera y se comió a toda su familia –explicó– Con un hechizo pudo sanarse, pero como tenía apenas dos meses tuvimos que cuidarlo por un tiempo. En primavera lo dejamos libre, pero seguía volviendo una y otra vez, así que lo terminé adoptando como mascota.
–Oh vaya. Eso es lindo –habló James.
–No imaginé que pudieras estar en programa para ayudar animales –opinó Regulus.
–Fué a la fuerza –les contó Harry– Lo castigaron y lo obligaron a estar dos meses allí.
Draco meneó la cabeza, quería quedar bien y Harry no lo ayudaba.
–¿Un castigo de 2 meses? ¿Qué hiciste? –preguntó curioso Regulus.
–Hice explotar el salón de pociones.
–Pensé que te gustaban las pociones.
–¿Fué una broma? Yo también hice explotar el salón un par de veces –habló James.
–Draco no hace bromas, se lo toma todo muy en serio, incluso de pequeño –señaló Harry.
–Sí, eso fué sin querer –respondió– Utilicé el salón sin autorización, dejé reposar una poción y en la noche explotó. Hice un paso mal, Luego me dí cuenta que fue por poner demasiada centinodia.
–¿Qué poción intentaste hacer?
–Multijugos. Tenía once años, no pensaba mucho lo que hacía.
–¿En quién te querías convertir que intentaste esa poción?
–En mi profesor. Tenía malas notas, mi plan era convertirme en él y cambiarlas –les contó y explicó– Por eso me dieron 2 meses de castigos, me dieron veritaserum y se enteraron de ello.
–Hubo una época en la que tenía malas notas, ahora está obsesionado con ellas –señaló Harry.
Draco no podía negarlo, su primer año en Durmstrang fué complicado y en el segundo se dió cuenta que las buenas notas eran lo único que podían confirmar su potencial y mantener a sus padres contentos, por eso desde entonces quería ser un primer lugar en todo lo que hacía a como dé lugar.
–No puedo creer que sea legal utilizar veritaserum con niños.
–Rara vez lo hacen, pero es Durmstrang, tienen sus propias reglas.
–Tengo un amigo que trabaja en un proyecto sobre educación, pero no ha podido continuarlo en Durmstrang, le ponen demasiadas trabas, no lo dejan monitorear ni siquiera las clases, eso genera muchas sospechas.
–Durmstrang no es un infierno como muchos creen. Simplemente tienen sus reglas bien establecidas, hay todo un mal concepto del lugar, pero no lo es para tanto.
–Quizá piensas que no es para tanto porque te has acostumbrado a ello.
Draco ladeó la cabeza pensativo, ciertamente había prácticas como la de los crucios que no deberían de seguir utilizando, pero si es que él pudiera, volvería allí sin pensarlo dos veces.
–¿Entonces se van a oponer al curso que quiero llevar allí después de mi año sabático? –preguntó Harry.
Regulus meneó la cabeza en desacuerdo al escuchar año sabático.
–¿Cuál curso? –preguntó James. Draco también tenía la duda, Harry no le había mencionado sobre ningún curso.
–Transformaciones oscuras, hay un curso avanzado que puede tomar cualquier estudiante luego de terminar el colegio, son 5 meses. La profesora McGonagall incluso tomó ese curso.
–Dudo que Minnie haya tomado un curso en Durmstrang. ¿Lo hizo?
Sí que le tienen confianza pensó Draco y acarició a Thuban que subió hacia su regazo.
–Lo hizo cuando era joven. Para especializarse en transformaciones tenía que saber todo de ellas.
–Sí, tiene sentido –señaló Regulus– Tengo amigos que también lo han llevado, puede ser un curso interesante, te resolverá dudas y te dará un nueva perspectiva de las transformaciones, pero tendrías que pensarlo bien.
–Sí, es invertir un buen tiempo. Hablemos luego de ello –pidió James– Me gustaría investigar un poco más sobre cómo es exactamente ese curso.
Cuando estuvo en Durmstrang Draco había escuchado sobre ese curso, era difícil, pero perfecto para Harry que sabía tanto de transformaciones.
–Creo que tengo una cartilla de ese curso, luego hablamos de ello –asintió Harry de acuerdo y puso una mano en su hombro acercándose más hacia él, era algo que solían hacer bastante en clases cuando se sentaban junto al otro –¿No te gustaría volver a Durmstrang? –preguntó encontrándose con su mirada.
–Me encantaría –admitió Draco, no podía tomar un curso allí y las transformaciones no eran del todo lo suyo, pero se dió cuenta que si Harry se lo pedía haría todo lo posible por intentarlo.
Fué interesante hablar con los papás de Harry, no fué extraño o incómodo o al menos hasta ese momento no lo fué. La conversación se desarrolló de forma natural y hablaron de todo, hurones, gustos, la memoria selectiva de Harry, incluso se encontró quejándose porque Harry aún no le prestaba el mapa y luego preguntó formalmente si es que se lo prestaban.
–Usted señor Potter es el propietario, supongo es adecuado pedirle permiso. Le prometo que no le diré a nadie sobre el mapa, Harry ya me hizo jurar nunca decirlo –dijo. Era cierto, no tenía intenciones de decírselo a nadie, pero estaba haciendo todo muy ceremonioso adrede.
–Yo soy el propietario –se señaló Harry.
–Lo eres por herencia. Tu papá es el original por ser el creador.
–Uno de los creadores –lo corrigió James.
–Un mapa impresionante... Desde que lo observé, tengo la duda de dónde sacaron los hechizos.
–Biblioteca, sección prohibida –contestó James y añadió– Si sabes lo que necesitas lo encontrarás.
–¿En qué sección está?
–Cartografía, practicamente escondido debajo de...
–Pero es la sección prohibida, donde no deben acceder –señaló Regulus.
–Pa, tampoco eres el indicado para decir eso. Seguro pasaste horas de horas allí –dijo Harry.
–Sí... pero igual no está mal recordar que es prohibido, deben tener cuidado.
Draco asintió, pero igual miró hacia James Potter esperando que continuara hablando de donde estaban esos libros. Le parecía demasiado útil conocer algunos hechizos para mapas.
–Prohibido o no, y quizá como un adulto responsable no debería decir esto, pero yo les aconsejo que exploren Hogwarts por completo, en cada rincón pueden encontrarse algo nuevo. Es su último año, sus últimos meses allí, sáquenle provecho y no se encierren solo en Sly.
–Apoyo el consejo, no se encierren en las habitaciones, pero sean inteligentes con lo prohibido –añadió Regulus y James siguió hablando– Volviendo al tema... debajo de la sección de rompemaldiciones, prácticamente en el piso al fondo, allí están los libros de cartografía. Lo malo es que son muy complicados, gritan mucho y en realidad le daría casi todo el crédito a Remus, porque aparte de ser el cerebro que comenzó con la idea, fué él quien se leyó todo y logró modificar los hechizos más importantes.
–Debe ser muy bueno, nunca he visto o escuchado de algo parecido a ese mapa.
–Moony es lo mejor de lo mejor. Aunque fué una tortura seguir todas sus órdenes, dibujamos mil planos.
–Debieron gastar horas de horas en hacerlo.
–Todo nuestro tercer año, hicimos demasiadas cosas en tercer año. Pero valió totalmente la pena, Hogwarts está lleno de personas y cuando eres alguien que tiende a escabullirse por asuntos propios, no quieres encontrarte con personas indeseables. Aunque debo admitir que yo no lo usaba tanto por ese motivo, principalmente yo lo usaba para encontrar personas.
–Una maldición y bendición ese mapa.
–Admítelo Reggie, era divertido cuando te encontraba y tú no tenías ni idea de cómo.
–Era frustrante
Draco le dió una mirada a Harry que señaló de inmediato –No me mires a mí. Yo no te acosaba, solo verificaba dónde estabas porque parecía que planeabas algo.
–Eso es acoso –murmuró divertido y tuvo ganas de besar a Harry porque estaba tan cerca, pero controló las ganas al recordar quienes estaban al frente.
Hogwarts era el tema en común de los 4, así que la conversación se extendió y extendió hasta que estuvieron sentados en la mesa comiendo.
–Siempre repetiré que deben tener cuidado en el bosque prohibido. Nada de ver rituales de acromántulas otra vez.
No le sorprendió que supieran muchas cosas que habían hecho, sabía que Harry les tenía confianza a sus padres y probablemente ellos eran muy curiosos intentando indagar que tan mala influencia era para Harry.
Él particularmente no sentía que fuera una mala influencia o al menos hasta ahora no lo era.
–Entiendo que es inevitable no querer explorar todo, yo en mi último año prácticamente viví en el bosque prohibido –dijo James y Regulus murmuró– No lo dudamos.
Era obvio que había un chiste interno que él no sabía, pero no pudo imaginar que sería.
–Por ahora en realidad lo único que me preocupa de allí son las acromántulas –dijo Harry y añadió– No quiero formar parte de algún ritual de comida, como el que vimos.
Asintió de acuerdo –Supongo es lo peor que te puede pasar, que te rapte una acromántula. Aunque la vez pasada escuchamos aullidos ¿Lo recuerdas?
–Sí. Debieron ser lobos, pero esos nunca se acercan a Hogwarts.
–Hombres lobo quizá. ¿No dicen que hay de todo en ese bosque?
–No hay hombres lobo –le aseguró Harry tomando sus cubiertos.
La mesa estaba llena de guarniciones y al darse cuenta que había zanahorias asadas se estiró para tomar la fuente y se la pasó a Harry. Siempre solía hacer eso en Hogwarts, era muy obvio cuando le gustaba algo y él solía tener una buena memoria como para recordar todos sus favoritos.
–Gracias.
Le sonrió y agregó unas brochetas de otras verduras a su plato porque a él no le gustaban las zanahorias. Otra vez notó la mirada atenta de los papás de Harry, en ese punto no le ponían nervioso, pero aún así se sentía extraño.
–Supongo aprovechaste tu semana de vacaciones en Noruega para encontrarte con tus antiguos amigos.
–Me encontré con un amigo cercano, sí –contestó, en realidad no había tenido muchos amigos cercanos en Durmstrang y en parte evitaba encontrarse con alguno que lo conociera, porque no quería ser fulminado con preguntas.
–¿Quién? –preguntó Harry porque no le había contado de ello.
–Viktor.
–¿Krum? –preguntó James y cuando asintió agregó– Por supuesto que lo conoces, si él también estaba en Durmstrang. Pero es un año mayor que tú ¿No?
–Sí, como llevé algunas clases adelantadas nos hicimos amigos.
–Oh, nosotros lo vimos en la copa de Quidditch el año pasado, Ron estaba enamorado de él –dijo James y Harry le comentó– Quizá aún le gusta, el mes pasado cuando le dije que Draco era amigo de Krum su mirada se iluminó.
–¿Blaise sabe eso?
–Creo que no. Pero a todo mundo le gusta Krum, es el jugador de Quidditch más joven y supuestamente el mejor buscador.
–Y es bastante atractivo...
Harry le dió una mirada enojada al oírlo.
Draco se encogió de hombros, era una verdad, aunque solo lo dijo para molestarlo.
–¿Y cómo están tus padres, Draco? –preguntó Regulus retomando la conversación cuando volvió con más servilletas.
–Bien, aún siguen en Noruega, tienen varios negocios por cerrar y reuniones a las que asistir. El sábado volverán a Londres.
–Debe haber sido un drástico cambio mudarse aquí –le dijo Regulus– Me sorprendió cuando lo escuché, porque hable un mes antes con Narcissa y no estaba en sus planes dejar Noruega por nada.
–Tampoco estaba en mis planes, pero supongo tuvieron que tomar decisiones rápidas, después de todo somos Malfoy, mi abuelo dice que siempre debimos vivir aquí.
–Hubiera sido interesante eso –dijo Harry y preguntó mientras cortaba su comida– ¿Hubieras sido mi amigo en primer año?
–Recuerdame que tan engreído eras en primer año.
–Mucho, pero nunca tanto como tú.
Se rió al escucharlo –Creo que hubiéramos sido rivales en vez de amigos, como te conté... de pequeño era demasiado competitivo y malo para hacer amigos.
Harry también se rió, probablemente recordando algunas cosas que le contó. No había pensado mucho en ello, pero Harry era alguien demasiado curioso que solía hacer pregunta tras pregunta cada que se encontraban solos, por eso es que sabía demasiado de su vida.
–Te va a gustar el postre, tiene manzanas... Draco está obsesionado con las manzanas.
–¿Lo estoy?
–Lo estás, ya perdí la cuenta de todas las que te ví comer en Hogwarts.
–Al menos es una obsesión sana ¿No?
Harry sonrió –Si vas a mencionar mi obsesión por las calaveras de chocolate...
Draco meneó la cabeza, estaban mirándose demasiado, lo sabía y no le importaba si parecían un par de tontos sonrientes que se molestaban continuamente.
–Sí, este viernes haremos una segunda poción, pero esta vez la haré yo solo.
–Suenas bastante confiado.
–Las clases con mi padrino Pads han ayudado demasiado. Este último año en Hogwarts mejoré mucho.
–¿Eras peor? –murmuró solo para que Harry lo escuchara.
–Aún así no te olvides de ser extremadamente cuidadoso con los pasos y sobretodo los cortes –recomendó Regulus.
–Sí, estoy siendo cuidadoso. Draco siempre me da muy buenos consejos para eso.
–Y te saldrá la poción perfecta –opinó.
–¿Y ese milagro que me pongas tanta confianza?
–Tienden a salirte perfectas las pociones cuando tienes un objetivo en mente.
–Tienes razón –contestó Harry contento.
–El objetivo es solo recordarle a Snape la poción que nunca le salió ¿Cierto? –preguntó Regulus.
–Por supuesto –contestó Harry, pero sonó tan sarcástico que Regulus le dió una mirada seria.
–Tengo una duda –dijo por su parte James viendo hacia él– Snape, tu padrino... ¿Te ha hablado mal de nosotros? Nunca hemos tenido una buena relación y se que es algo personal entre tú y él, pero no me gustaría que tengas algún mal concepto por algo que pueda decir.
–Ciertamente no son para nada de su agrado, parece como si los odiaría –admitió– No es algo en lo que quiera indagar o me importe en realidad, pero lo que sí me molesta es que ese odio lo lleve hacia Harry.
–¿En qué sentido? ¿Ha ocurrido algo? –preguntó Regulus.
–Lo de siempre pa. Intenta bajarme puntos y ponerme malas notas.
Draco volteó a verlo, pensó en aquella vez que lo hizo tomar veneno y el antídoto sin verificar que estuviera bien preparado. Obviamente Harry no quería decirlo y él no iba a hablarlo si era así.
–De las cosas que más me molestaron este año, fué que nos cambiara de sitio. Ahora como nunca se le ha ocurrido a él mismo elegir los sitios –desvió el tema Harry.
–¿Se sentaban juntos?
–Sí, era perfecto.
–Se sentó conmigo por interés –señaló Draco– Para que Snape no le bajara puntos en trabajos grupales.
–Y estaba funcionando perfecto, ahora que estoy con Ron temo por mis notas.
–Quizá si se entera que son pareja vuelva a sentarlos juntos –bromeó James.
Harry soltó una carcajada –¿Juntos? si pudiera me cambiaría de colegio –dijo y ladeó la cabeza viendo hacia él– No deberías decírselo, va a sacar una larga lista de "Razones por las que no debes relacionarte con Harry Potter"
–Como si eso me hiciera cambiar de opinión –murmuró y añadió– Si quieres no lo digo, pero creo que será bastante obvio.
–No somos obvios.
James y Regulus se rieron.
–¿Qué? –se quejó Harry.
–Es demasiado obvio lo que pasa entre ustedes.
–Pero eso es porque ustedes lo saben.
–Incluso si no lo supiéramos.
Draco divertido bajó la mirada a su postre, se preguntó si es que sería capaz de actuar como si no estuviera enamorado de Harry, en realidad no le importaba la opinión de nadie, pero si es que Harry lo pedía...
–Son unos exagerados, les apuesto que nadie se dará cuenta.
–¿No lo quieres decir? –preguntó, tenía la genuina duda por si es que Harry de pronto prefería ocultarlo.
–No no, no me refería a eso, solo me refería a que si preferíamos ocultarlo podríamos hacerlo.
–Sí, podríamos –dijo y escuchó a los papás de Harry reírse como si eso fuera imposible. En realidad la mayoría en Hogwarts pensaban que eran pareja incluso cuando no lo eran, suponía que tenían razón.
Cuando todos terminaron sus postres siguieron sentados allí conversando, le estaban haciendo demasiadas preguntas, no lo hacían directamente como si fuera un cuestionario, pero con cada tema pedían su opinión y lo escuchaban atentos, analizando sus respuestas.
No era incómodo, tampoco cómodo del todo, pero lo que realmente le gustaba de estar allí era escuchar sobre Harry. Desde cómo hizo explotar su cuna cuando era pequeño, y por eso tenía una pequeña marca en la frente, hasta como el año pasado ganó el partido de Quidditch en una tormenta eléctrica.
Alguna vez leyó que podrías enamorarte de alguien a través de otras personas, pensó en ese instante que si los papás de Harry hablaban y hablaban caería también enamorado.
Podría ser un exagerado o podría ser el destino, y quizá ahora estaba tan tonto por Harry que buscaba una razón sobrenatural para ello, había miles de pociones de amor, quizá había una razón para todo pensó en extremos y se rió de sí mismo.
–Harry nos comentó que te interesa las pociones y la alquimia.
–Sí, bastante. En pociones he avanzado mucho y suelo leer sobre alquimia en mi tiempo libre.
–Supongo que seguirás algún curso, en Hogwarts y Durmstrang apenas y se habla del tema.
–Sí, estuve pensando en Koldovstoretz. Mi padre me recomendó algunos cursos de allí.
–Pero es en Rusia y no quiere ir –añadió Harry.
–A menos que me acompañes.
Harry sonrió.
–No tienen que estudiar las mismas cosas –dijo Regulus.
–No, pero podemos hacerlo –contestó Harry y Draco asintió, sabía que no se aburriría de él si lo veía todos los días y quizá todo estaba escalando muy rápido, pero se imaginaba con él paseando en un día nevado en Rusia.
–¿No les gustaría algo más local? –preguntó James.
–Mi año sabático será bastante local, papá.
–¿Tú también planeas tomarte un año libre, Draco?
–No –admitió– Hay muchas cosas que quiero hacer, pero quizá unos meses.
–No lo digas tan seguro, quizá logro que cambies de opinión.
–O quizá sea al revés.
–Te quiero, pero no voy a cambiar mi año libre por nada.
Tomó un gran sorbo de agua al oírlo, Te quiero repitió mentalmente muy contento evitando que su sonrisa no fuera tan grande. Al parecer Harry no se había dado cuenta, pero decía cosas que sorprendía demasiado a sus papás y los hacía mirarse como si no reconocieran a su hijo.
–¿Y juegas Quidditch Draco?
Ahora si se había vuelto una entrevista pensó y tomó un poco de agua antes de responder –No realmente, no era tan popular en Durmstrang. Pero me gusta mucho volar y soy muy veloz.
–Lo es, me ha ganado casi la mitad de veces que hicimos competencias.
–¿Practican juntos? Eso es perfecto.
–Sí, Draco se unió a mis prácticas en solitario de las tardes.
Asintió al recordarlo.
–Nosotros también practicábamos juntos, Reggie nunca pudo ganarme.
–¿Disculpa?
–Es broma, siempre me ganaba en carreras. Pero en Quidditch, Gryffindor ganó.
–Era tu último año, tuve que darle ventaja a tu buscador.
–Imposible, no eres capaz de dejar ganar a alguien más por voluntad propia.
Draco los vió entretenido, era muy distinta la forma en la que los papás de Harry actuaban a como lo hacían sus papás, que siempre se comportaban con extrema reserva. No dudaba que se quisieran, pero era bastante improbable verlos así, jugando y riéndose de esa forma.
¿Sería él así con Harry dentro de 10 o 20 años?
–Bueno... ya que están coqueteando... nosotros iremos a la biblioteca, tenemos unas lecturas pendientes y ha sido una muy larga comida, necesitamos un descanso –señaló Harry y lo tomó de la mano al pararse.
Draco lo siguió sin pensarlo dos veces –Gracias por la comida, todo estuvo delicioso –dijo. Le parecía descortés irse de la mesa así, pero habían terminado de comer hace mucho y estaba agotado de tener que socializar y contestar tantas preguntas.
Aliviado al quedar solos cuando entraron a la biblioteca, preguntó –¿Qué te gustaría leer? –el lugar era grande y había varios sillones cómodos, necesitaba descansar con urgencia, el día anterior apenas y había dormido.
–¿Leer? –preguntó Harry divertido– No nos quedaremos aquí. Quiero relajarme sin hacer nada, subamos a mi habitación.
–Sí –dijo de inmediato de acuerdo con ello– Estoy agotado.
–Debes estarlo, nunca te he visto sonreír tanto.
–No quería quedar como un engreído o creído. Busco dejar una buena impresión.
–Lo suponía, has actuado muy encantador hoy.
–Soy encantador.
–Cuando te lo propones.
–¿No se supone que tú deberías defender ello? Soy tu novio.
Harry apretó sus manos unidas –Y a veces puedes ser muy odioso.
Lo miró mal y levantó la vista confundido al ver unas ramas crecer encima de ellos –¿Porque hay muérdago sobre nosotros?
–Supongo se olvidaron de quitar el hechizo de navidad. Siempre aparece encima de las personas que se gustan.
–¿Y si es que tú no lo sabrías el muérdago lo sabría?
–Sí.
–¿Qué clase de hechizo es ese?
Harry se encogió de hombros.
Draco iba a cuestionarlo más, siempre le intrigaban ese tipo de hechizos y le gustaba averiguar todo. Pero al fin estaba a solas con Harry, no iba perder la oportunidad de besarlo.
–Eres demasiado atractivo para tu propio bien
–¿Qué significa eso? –preguntó dando el paso que les faltaba para estar juntos.
–Solo es un pensamiento –contestó Harry posando una mano en su hombro y la otra subió y jaló con suavidad su cabello– Tu cabello a veces cambia ligeramente de tono.
Draco sonrió, le gustaba que Harry lo mirara así –Soy rubio, supongo eso refleja distintas tonalidades –contestó y cerró los ojos porque Harry fué el que cedió antes y acortó la distancia besándolo.
–¿Qué tal mi desaparición? Apenas y se sintió ¿No?
Volvió a besarlo después de escucharlo, apenas y sintió la desaparición en medio del anterior beso. Ahora de pronto estaban en la habitación de Harry, era cómodo estar allí y pudo dejarse llevar besándolo más.
–Estuviste practicando desaparición para impresionarme.
–Yo no busco impresionarte.
–¿Cómo que no? –preguntó sonriente y se rió porque Harry evitó su mirada y fué hacia la puerta para cerrarla.
Él en cambio avanzó curioso hacia un lado de la cama, la primera vez que estuvo allí fué hace mucho tiempo cuando Harry le prestó ropa, la última vez fué hace días en año nuevo cuando se quedó a dormir a su lado e igual que aquellas veces, no pudo evitar acercarse a ver el mural de fotos que tenía allí.
Harry tenía fotos de todos, de su familia en navidad y de sus amigos, las más recientes eran las fotos de Halloween, recordó que esa vez llegó tarde adrede, por eso es que no aparecía allí y otra foto reciente fue de hace unas semanas cuando Slytherin ganó contra Hufflepuff, Harry aparecía junto al equipo y su papá estaba a su lado, ambos sonriendo demasiado.
–¿No crees que yo merezco estar también aquí?
–Es tu culpa que no estés, siempre desapareces en las fotos.
–Para la siguiente avísame personalmente y estaré allí.
–Sabes que te quiero a mi lado en cada foto, no pienso pedírtelo en cada momento –se quejó Harry y después de quitarse las zapatillas se lanzó a su cama.
–¿Me quieres incluso en las fotos de el intento de anuario que harán?
–Ya debe haber fotos de nosotros allí. Alguna vez escuché el click de la cámara mientras conversábamos.
Frunció el ceño, él no había notado eso, quizá por estar demasiado concentrado en Harry –¿Está bien que estemos aquí? –preguntó viendo hacia su cama, se veía tan acogedora.
–Mis papás no tienen reglas de ese tipo, no me han prohibido que subas a mi habitación.
–Pero igual me llevaste primero a la biblioteca.
–Iba a sonar muy directo si decía Nos iremos a mi habitación. Quizá empezaban de nuevo con un discurso.
–¿Qué tipo de discurso?
–Cuidados en el sexo y eso... Clásicas charlas, ya sabes. El otro día tuvimos una, fué vergonzoso, pero supongo es su deber hablar de ello –le comentó Harry y fingió un escalofrío.
–Mis padres nunca mencionarían eso.
–¿No? –preguntó Harry rodando en la cama y dejándole espacio.
–Podemos hablar de muchos temas, pero son muy recatados respecto a eso –le comentó sentándose en la cama para quitarse también los zapatos.
–¿Así? Quizá mis papás son muy liberales.
–Supongo es lo normal... Cerraste bien la puerta ¿No?
–Sí. ¿En qué estás pensando, Malfoy?
–En nada, no estoy pensando en nada –contestó echándose a su lado y Harry rodó hacia él.
Nunca fue alguien que pensara continuamente en sexo y no era alguien que se sonrojara, pero sus orejas ya debían estar calientes por estar de pronto pensando en ello aunque no tenía planes de hacer algo en ese momento.
–Ahora si estás pensando en algo.
–No... como decía, estoy agotado, fué demasiado tiempo conversando –contestó acomodando un brazo por debajo de Harry y otro lo pasó alrededor de su cintura.
–Te hicieron prácticamente una entrevista, se pasaron un poco ¿No?
–Está bien, no fué incómodo exactamente y entiendo que quieran saber de mí –dijo y añadió un poco disgustado al pensarlo dos veces– Supongo que con tu ex, fué igual.
–¿De qué hablas? No he tenido novio antes.
–¿Y la chica Weasley?
–Ohhh Ginny. Con Ginny no ocurrió nada de esto, simplemente un día les comenté que estábamos juntos, la conocen de toda la vida así que... supongo no fué necesaria tanta presentación. Aparte que... lo nuestro es claramente distinto.
–¿Distinto?
–Sí, a tí te digo cursilerías y quiero besarte todo el tiempo.
Puso una gran sonrisa al escucharlo.
–¿Entonces... todo está bien o le digo a mis papás que fueron muy excesivos?
–Todo está bien, no creo que me cuestionen tanto las siguientes veces y de todas formas me gustó conversar con ellos.
Harry asintió y después de un suspiro añadió –Pensé que todo sería dificil. No me malentiendas, no digo que seas...
–Sé que puedo ser una persona dificil, pero me importas, por supuesto que voy a buscar llevarme bien con ellos.
–Te adoro –murmuró Harry– Quiero que te lleves bien con ellos y que seas parte de mis planes.
–Cumpliré un buen papel de novio –murmuró cerrando los ojos, sentía que fué un día demasiado largo– Y me gustaría incluirte también en todos mis planes.
Harry se movió prácticamente encima de él y apoyó la mejilla contra su pecho, le recordó a hace tiempo cuando durmieron abrazados en la sala de menesteres.
–Tu cabello siempre es un caos.
–¿Te gustaría que lo peinara parejo?
–No dije que no me gustara –contestó y Harry se quedó en silencio, debió de gustarle esa respuesta pensó.
–Nunca estuvo en mis planes tener novio, pero esto se siente tan bien.
–Estaba pensando lo mismo.
–Somos más parecidos de lo que piensas.
–Sí, me he dado cuenta de ello –contestó con los ojos cerrados, sentía que en cualquier momento se dormiría– ¿Podemos tomar una siesta cierto?
–Sí, duerme todo lo que desees. No te preocupes por mis papás, si nos buscan yo me encargo.
–Dejamos a Thuban abajo.
–No creo que se meta en líos, seguro lo verán –dijo Harry y preguntó– ¿Estás durmiendo bien estos días? En Hogwarts no dormías bien.
–Ayer no dormí tanto, pero no te preocupes por ello, en general toda la semana he dormido demasiado bien.
–De nada.
–No te atribuyas cosas.
Harry se rió y después de un momento en silencio antes de que se durmiera preguntó –Mañana separaste todo tu día para mí ¿Cierto?
–Sí.
Si su yo de hace un año se viera en ese momento no se reconocería así mismo. No era alguien que se relajara en otro lugar que no fuera su habitación o en compañía de alguien más, no le gustaba tomar siestas, no dejaba que nadie más cuidara a Thuban y no le gustaba el contacto físico.
Había cambiado tanto y era consciente de ello, pero no le asustaba porque ese cambio era y solo se daba con una persona en concreto.
No cambiaría nada, cuando despertó Harry ya estaba despierto, sentado con las piernas cruzadas y un libro en medio de ellas. No parecía estar tan concentrado en eso porque apenas él se removió, levantó la mirada y dijo contento –Despertaste.
En realidad no cambiaría nada, le gustó que estuviera pendiente de él, que preguntara si tenía sed y que ya tuviera un vaso listo de agua para dárselo, le gustó aún más que se acercara, que su pierna chocara con la suya cuando se sentó, que jugara con su mano mientras le comentaba que había despertado hace un rato y fué a buscar a Thuban, pero como sus papás estaban jugando con él en el jardín decidió dejarlo allí.
Todo era tan tranquilo y cómodo, 2 lámparas estaban encendidas, la luz no le molestaba, la voz de Harry era relajante y le encantaba que siempre estuvieran tocándose de una u otra forma.
–¿Por qué me miras así? –preguntó Harry en un susurro, se notaba que no buscaba una respuesta, sino que quería señalarlo para que lo notara.
Draco ladeó la cabeza, apoyó la otra mano en su muslo inclinándose hacia él y primero besó su mejilla, luego besó sus labios, fué un beso corto porque se separó para acomodarse en la cama. Harry también se movió para quedar sentado frente a él y después, como si lo tuvieran pactado, se acercaron al mismo tiempo y siguieron besándose. Una y otra vez, dejando que los minutos pasaran.
No tenía planeado irse temprano, quiso quedarse más tiempo con Harry, quedarse quizá incluso a dormir allí, había planeado en proponérselo, actuar como si se fuera a ojos de sus papás, pero en realidad volver allí.
–Amo Draco, su padrino Severus Snape llegó.
Suspiró sin muchas ganas al escuchar el mensaje de su elfo, les había pedido que le avisaran si alguien llegaba a la Mansión Malfoy y tal como lo supuso su padrino fué en la noche.
–¿Le contarás de nosotros?
–Antes de que comience con otras teorías prefiero decirlo.
–¿Qué más podría pensar?
–No lo sé. Siempre piensa que haré algo ilegal o indebido.
–Entonces te conoce –señaló Harry divertido y añadió– Me guardas el recuerdo, quiero ver su cara de desagrado cuando le digas.
–Pero si siempre tiene la misma cara –contestó haciéndolo reír.
Al bajar se despidió de los papás de Harry, fué amable y antes de irse por la red flú agradeció una vez más la comida y que cuidaran a Thuban.
Fué cerca de las 7 cuando llegó a la Mansión Malfoy, primero desapareció a su habitación donde dejó a Thuban y sus cosas. Luego bajó al salón, donde su padrino bebía lo que parecía ser whisky de fuego, mientras leía un pergamino.
Nunca se habían llevado mal, Severus Snape era el amigo más cercano de sus papás, lo conocía de toda la vida, siempre en vacaciones viajaba y se quedaba con ellos en Noruega. No había tenido una razón específica para llevarse mal con él, pero desde que entró a Hogwarts de pronto le parecía insoportable por la actitud que tenía especialmente hacia Harry.
–Tengo la impresión de que otra vez estás haciendo algo que no deberías Draco.
–Buenas noches a tí también padrino.
–¿Dónde estabas?
–¿Acaso no tengo permitido salir a comer?
–¿Fuiste a comer o te fuiste de compras?
Draco lo miró sin mucha expresión –¿De qué me acusas padrino? –preguntó irónico.
–Dímelo tú, ¿Que te ha mantenido tan ocupado esta semana? Se supone que deberías haber ido a alguna de las reuniones que te encargó tu padre.
–Yo no prometí que iría. Y de todas formas solo tengo una semana de vacaciones, tengo otras cosas que hacer.
–¿Qué?
Draco se tomó un momento antes de responder, podía ocultarlo, aun así, tal como antes lo pensó, era mejor decirlo y terminar la conversación rápido –Tengo novio, estuve en su casa.
Snape lo vió incrédulo –¿Así? ¿Ahora tienes novio?
–Sí.
–¿Y quién sabe de este supuesto novio?
–Nadie, pero supongo que después de nuestra conversación mis padres lo sabrán. Siempre se enteran de todo por tí.
Snape lo vió intrigado –¿Entonces es cierto?
–Sí, tengo novio y eso –contestó, no le gustaba dar explicaciones de su vida.
–¿Quién es este supuesto novio? ¿Acaso quieres que te guarde el secreto o algo así?
–En realidad no quiero ocultarlo, pero tampoco me da la gana hablar del tema con ellos.
–Supongo va a ser alguien que no les guste ¿Quién es?
–Harry.
–¿Harry? –preguntó Snape como si nunca hubiera escuchado ese nombre, como si no entendería quién podía ser– ¿De dónde conoces a este supuesto Harry?
–Harry Potter.
–Dime que estás bromeando.
Soltó una carcajada por la cara que puso.
–Draco, existen miles de personas. Pensé que solo estabas obsesionado con tu compañero de Slytherin para jugar con él o algo así, pero llegar a esto...
–Yo no me obsesiono con cualquiera.
–Podría ser cualquiera, cualquier persona menos... ¿Cómo se te ocurre meterte con el idiota de Potter? ¿Estás loco? ¿No piensas acaso lo que haces? De las miles de personas que existen...
–Sí, ya lo dijiste antes –señaló frunciendo el ceño porque lo había llamado idiota– ¿Crees que mis padres reaccionen peor o igual?
–Draco, no te puedes tomar esta decisión como una broma –dijo Snape claramente irritado– A Lucius no les gustará, odiará la idea.
–¿Pero tanto como a oponerse a ello? Deja de exagerar padrino, hablemos en serio. No creo que me prohiban tener novio o algo así. Se supone que ya aceptaron que soy gay y todo eso.
Snape se frotó el puente de la nariz y después de un largo suspiro contestó –Se han dado cuenta que no tiene sentido prohibirte algo porque de todas formas lo terminas haciendo o intentando.
–¿Entonces no se opondrán?
–Tendrán el pensamiento de que será un simple romance que acabará cuando se termine Hogwarts y ya no lo veas. No se opondrán a un simple romance con Potter, a menos que...
–¿A menos que?
–A menos que se enteren que no es un simple romance, si es que supieran lo obsesionado que pareces estar con él, no estarían nada tranquilos.
–¿Por qué exagerar de esa forma? No estoy "obsesionado"
–Tú mismo lo admitiste cuando empezó la conversación.
Draco se encogió de hombros –En todo caso... yo mismo se los diré cuando vuelvan –dijo y se puso de pie– De todas formas podría haber sido alguien peor, al menos deberían estar felices de que no sea un muggle o un sangre sucia como tanto temen.
–Siéntate.
–Tengo que darle su cena a Thuban.
–Siéntate un momento.
–¿Qué más tenemos que conversar?
–Solo quiero darte un consejo Draco.
Le dió una mirada curiosa al verlo tan serio, no se iba a oponer a escuchar un consejo si es que parecía ser tan importante –¿Consejo? Espero no sea un mal consejo.
–Tus padres no conocen como yo conozco a toda esa extraña familia, si supieran al menos la mitad de cosas que yo sé, después de escuchar que eres novio de Potter no te dejarían involucrarte con él.
Se sentó y le dió una mirada confundida sin entender de qué estaba hablando.
–Mi consejo es que te alejes de esa maldita familia, no te involucres con ellos.
–Es Harry quien me interesa, no su familia, ¿Que tiene que ver una cosa con la otra?
–Tiene que ver mucho, porque ellos siempre están en familia, te van a relacionar con ellos, si uno cae, te arrastra. No tienes ni idea lo que significa involucrarte con ellos.
–¿Acaso son una secta o algo así? –preguntó divertido, no sabía que su padrino podía ser tan exagerado.
–Estás a tiempo de alejarte.
Rodó los ojos al escucharlo –Padrino, intentas asustarme, pero no tienes nada, simplemente tienes odio por sus peleas cuando eran adolescentes, Harry me contó de ello.
–¿Te contó de ello? –preguntó Snape claramente fastidiado– ¿Te estoy dando un consejo y lo tomas como una broma?
–Pero no me dices nada en realidad.
–No es una familia con la que debas meterte o relacionarte.
–Lo mismo dicen de los Malfoy.
–Los Malfoy no cometen ilegalidades de ese tipo.
Draco se cruzó de brazos ¿Ilegalidades? pensó más que curioso –Te estoy escuchando padrino, dame razones convincentes. Te prometo que no le diré a nadie.
–No es un secreto que yo quiera guardar. El único motivo por el cual no hablo de esto es porque me tienen amenazado de muerte, pero si ahora tú eres el involucrado, no me importaría si decides contárselo a todo mundo.
Draco pensó que era imposible, nunca contaría un secreto de Harry o alguno donde estuviera involucrado.
–Deberían estar en Azkaban, han llevado una vida de ilegalidades, viven utilizando maldiciones imperdonables, se más de una vez que han pagado para evadir aurores por los líos en los que se metieron conviviendo entre tanto muggle, siempre utilizan dinero para salirse con la suya. Han roto el estatuto del secreto mágico, le cuentan a cualquier muggle que son magos...
Draco lo escuchó, no le parecía tanto todo ello, sus padres también utilizaban dinero para hacer lo que quisieran en el mundo mágico y sabía más de una vez que utilizaron maldiciones imperdonables.
–Pero ya que quieres razones convincentes, te resumiré algo que me ocurrió en Hogwarts.
–Soy todo oídos –murmuró pensando que sería más de lo mismo, maldiciones y peleas tontas.
–Yo sabía por mucho tiempo que algo escondían, debía ser algo grande, año tras año desaparecían y por muy descabelladas que fueron mis ideas, no tenía ni idea de qué sería. Esa noche me tendieron una trampa, me dijo que siguiera el camino del túnel, "una tregua y una gran revelación de su secreto", por supuesto que no lo creí, yo estaba preparado para lanzarles a los 4 sectumsempras y donde me citaron era el lugar perfecto, nadie se enteraría de lo que ocurriría allí.
Cuando escuché gritos, mientras más me acercaba, pensé que era una elaborada broma. Yo buscaba herirlos por supuesto, siempre peleábamos, pero nunca me imaginé que ellos buscaban... matarme.
¿Sabes a quién vi convertido en hombre lobo allí dentro? –preguntó Snape y añadió– Adivínalo.
Draco se quedó inmovil al escuchar esa pregunta, no podía creerlo ¿Había convivido con un hombre lobo sin saberlo? No se consideraba un miedoso, pero era la criatura más peligrosa de la que estaban hablando, buscaban más personas para su manada, incluso por un arañazo escuchó había personas que adoptaban rasgos de un hombre lobo y ni hablar de la luna llena, donde siempre el profeta se llenaba de noticias de sus víctimas masacradas, a diferencia de Noruega, Londres era conocida por estar llena de hombre lobo...
–Vamos, adivínalo –insistió Snape.
Lo pensó rápidamente, el papá de Harry no podría ser un hombre lobo y no conocía suficiente a los demás como para señalar uno –No lo sé ¿Su tío Peter Pettigrew?
–Error –señaló Snape– Remus Lupin es el hombre lobo y quién reveló su gran secreto, quien lo traicionó, es su ahora adorado esposo Sirius Black. Supongo lo perdonó porque se dió cuenta que no era nada sin su grupo de amigos ¿Quién va a querer a un hombre lobo a fin de cuentas?. Todavía se creen parejas perfectas, llenas de amor, su hijo adoptado también es un hombre lobo, al menos tuvieron la decencia de no adoptar a un niño normal.
–¿Teddy es un...?
–Sí. Ojalá que su papá no vaya a delatarlo –se burló Snape.
Draco frunció el ceño confundido, Teddy no parecía un hombre lobo en lo absoluto y Remus Lupin tampoco parecía el estereotipo de uno, pero aunque le sonaba imposible, al parecer ambos lo eran –Dijiste que lo viste convertido, pero... ¿Él no te hizo nada?
–James Potter evitó mi muerte, tan cobarde que no pudo seguir el plan de su mejor amigo.
–¿Cómo lo evitó?
–Me sacó de ese túnel, es un animago ilegal. Black y Pettigrew también lo son. Todos deberían estar en Azkaban.
Entreabrió la boca sorprendido ¿Por eso es que Harry quería tanto ser un animago?
–No creas que es un héroe por sacarme de allí, James Potter es todo menos un héroe. No entiendo cómo es que Regulus pudo volver a él... Regulus en Hogwarts intentó suicidarse por su culpa y ahora supuestamente son la "pareja perfecta", como si nada de eso hubiera pasado. Un matrimonio tóxico de idiotas.
Su boca se abrió más, era demasiada información, no podía creer nada de todo lo que escuchó.
–Podría seguir por una hora entera, pero creo que ya entendiste mi punto ¿No?
Por supuesto que había entendido el punto, pero Harry era Harry, no era su familia y todo lo que decía Snape era demasiada información que seguía sin procesar.
–Potter nunca te revelará nada, te esconderá todo, su familia también te parecerá perfecta cuando los conozcas, pero todo... todo es una farsa, no se te ocurra confiar en alguno de ellos. Juega un poco si tanto quieres, pero sal de allí cuanto antes –dijo y se puso de pie– Puedes contar todo esto si quieres.
–¿Qué?
–Solo dí que te lo contó Potter.
Draco se quedó en silencio sentado en el sillón, hubiera dicho algo de no ser porque seguía muy impactado por tanta información.
El cómo se sentía por Harry no había cambiado ni cambiaría, pero eso no evitó que la comodidad que sintió allá se esfumara por completo.
Hace tan solo unas horas vió a los papás de Harry y había pensando en que le gustaría llevar su relación así, pero ahora se cuestionó si acaso todo era una farsa. También escuchó sobre como Remus Lupin empezó con la idea de hacer un mapa y le pareció impresionante, pero ahora tenía sentido para qué era el mapa... salir de Hogwarts en lunas llenas, Teddy también debía utilizarlo para eso.
No existía nadie en el mundo mágico que hablara bien de los hombres lobo, los aurores los cazaban y los enviaban a Azkaban de inmediato por sus crímines. Si Remus Lupin y Teddy realmente lo eran, debían ser muy cuidadosos o quizá tomaban esa poción que los controlaba.
No sabía casi nada del tema, nunca estudió sobre ellos, ni pensó en ellos, nada y le fastidiaba cuando no sabía de algo porque su mente por más que buscaba respuestas no las encontraba.
Le dolió la cabeza de pensar tanto en todo lo que escuchó y no pudo evitar imaginar cosas terribles por un largo rato, pero se detuvo abruptamente al ver a Thuban allí y recordar la realidad. Él era el menos indicado para juzgar, no era una persona perfecta ni de lejos y había cosas de su vida que Harry no tenía ni idea.
¿Y si todo es una mentira para asustarme? se preguntó y se dió cuenta que la única forma de averiguarlo era contándoselo a Harry.
¿Y si todo es verdad? se preguntó al recordar la posibilidad ¿Sería amigo de hombres lobo y animagos ilegales, por Harry?
Chapter 17: Lo estoy dando todo tí
Chapter Text
–Es como si tuvieras un trabajo de tiempo completo –señaló Regulus divertido– ¿Son las 7 de la mañana y ya vas a salir?
–Aún no voy a salir... en media hora saldré.
–Es lo mismo –contestó Regulus y James preguntó– ¿No vas a desayunar con nosotros?
–Hoy no.
–¿Y vas a desaparecer también todo el día?
–Sí.
–Como sugerí ayer, la poción que están haciendo también pueden hacerla aquí.
–Sí, lo sé. Pero tengo otra cosa planeada para hoy... y Draco preguntó si es que podíamos desayunar juntos... así que iré temprano.
–¿Mañana, tarde y noche en su casa?
–De hecho, no estaremos exactamente en su casa.
–¿Entonces dónde irán? –preguntó James– Tenemos que saber dónde estarán Harry.
–No tengo todo tan planeado, como para responder...
–Harry –pidió James.
–Es que... estuve pensándolo toda la noche... Draco prácticamente no conoce Londres muggle y yo he estado insistiendo con aprender la poción y que él me ayude, pero estoy desperdiciando tiempo que podríamos invertir en tener una cita o algo así y... hoy es nuestro último día de vacaciones juntos, porque mañana llegan sus papás y no creo que nos podamos ver, entonces... bueno, creo que entendieron mi punto ¿No?
–Londres muggle entonces irán...
–¿Cómo llegarás allí?
–Pensé que quizá yo podría...
Regulus negó sin dejarlo terminar –Pueden ir con una aparición, solo tienen que ser cuidadosos.
–Pero si es que iría en motocicleta sería más conveniente porque quiero ir a muchos lugares...
–No –de inmediato contestó Regulus– Puede ser peligroso.
–Pero tengo licencia y... ya he paseado yo solo varias veces...
–Déjalo Reggie, Harry es bueno manejando.
–Ni puedes subirte tú a un carro ¿Y dices que estás bien con que Harry maneje? –preguntó Regulus, pero de inmediato meneó la cabeza cambiando su expresión– Lo siento, lo siento por decir eso es solo que...
–Yo lo siento pa, tienes razón, no hace mucho ocurrió... yo debería ser más cuidadoso –contestó Harry dándose cuenta y añadió– Puedo tomar un tax... podemos caminar, no todo está tan lejos.
–No hagan esto –pidió James– Puedes tomar taxi Harry, puedes utilizar la motocicleta de tu padrino, no quiero que estemos constantemente pensando que puede ocurrir otro accidente.
Pasó saliva al escuchar a su papá decir eso, lo había visto tan bien en todas esas vacaciones que dejó de pensar por completo en el accidente y se sintió bastante mal en ese momento al recordar cómo hizo sus planes sin pensar en nada más.
–Lo siento papá –dijo de inmediato acercándose.
–No tienes que pedir disculpas. Por favor no lo hagan. Yo pondré de mi parte y les prometo que estaré bien, mi psicomago dice que es un largo camino y ustedes tienen que seguir con su vida normal.
Suspiró al oírlo y se acercó a darle un abrazo al cual se unió su papá Regulus.
–Realmente no quiero que estemos constantemente pensando en eso ¿Sí?
–Sí papá –contestó, pero aún así añadió– Aún no utilizaré la motocicleta, pueden estar tranquilos, lo dejaré para cuando termine Hogwarts.
–Si deseas puedes utilizarla –contestó James, pero Harry se negó– De todas formas quizá Draco prefiere movilizarse en taxi.
James le dió la razón y palmeó su brazo –¿Porque cada vez que te veo estás más alto?
–Cuando vuelva de Hogwarts ya te habré pasado y seré mayor de edad.
–Voy a sentirme muy viejo.
–Aún ni llegas a los 40 –dijo Regulus llamándolo exagerado.
James se rió y añadió –Apuesto a que la pasarás genial en tu cita, hoy.
–También pienso ello.
–Pero coméntale primero tus planes a Draco, no creo que esté tan acostumbrado a los muggles, necesitará prepararse aunque sea mentalmente –dijo Regulus.
–Tienes razón pa, lo diré primero. Odia a los muggles aunque lo niegue, pero aceptará cualquier plan que le proponga.
–Uff qué confianza.
Sonrió al escucharlos –Recuerden que mañana tenemos que hacer algo entretenido, separen espacio en sus ocupadas agendas.
–Ya lo hice, mañana estoy libre.
–Yo también –asintió James– Mañana pasemosla juntos, hoy disfruta la cita con tu novio –dijo y añadió viendo a Regulus– Si me hubieras dicho hace unos meses que le hablaría así, no me lo creería.
–Yo tampoco.
–No exageren –se quejó Harry y recordó como ayer sus papás aceptaron que sí les gustaba que sea novio de Draco, mencionaron que en gran parte porque notaron como se preocupaba por él y lo mucho que lo conocía. Aún nos falta conocerlo más para que siga siendo así... mencionó Regulus y Harry lo entendió, pero sabía que para él, lo que sentía, no iba a cambiar por nada.
–Nos gusta verte así, feliz, enamorado, despertando temprano...
Se rió al escucharlos –Agradezcanle a Draco –murmuró un poco avergonzado y recordó– Hablando sobre mi cita... Voy a necesitar dinero, dinero muggle. Tengo un poco en mi cuenta, pero quizá necesite más.
–Yo no tengo de ese –meneó la cabeza Regulus.
–Yo tengo –dijo James– ¿Cuánto necesitas? ¿50? ¿100?
–¿Puede ser 400?
–¿Pero qué le piensas comprar a Draco?
–No lo sé, pero le debo un regalo de navidad, me gustaría comprarle algo.
James asintió –Iré por el dinero entonces –murmuró divertido y Regulus le recordó– Hay fans de The Marauders que podrían reconocerte, intenta evitar personas.
–No me ven hace siglos, pero sí... seré cuidadoso –contestó y le agradeció a su papá cuando le dió más dinero.
–Nosotros también saldremos y quizá lleguemos tarde, pero eso no quiere decir que tú puedas llegar muy tarde.
–No vendré muy tarde, no se preocupen por ello –contestó feliz, aunque sabía que eso podría cambiar.
Esperaba que ese día no fuera a nevar, pero de todas formas necesitaba un buen abrigo para no congelarse de frío, el día anterior eligió su ropa, pero aún así se encontró dándole vueltas a si debía cambiar algo.
Al final escogió un abrigo crema que su papá Regulus le compró, se veía elegante y nunca lo utilizó, pero confió en su buen gusto y lo llevó al recordar los abrigos de Draco.
–Hola Dobby.
–Señor Harry Potter buenos días, el amo Draco está esperándolo en el comedor.
Asintió al escucharlo y caminó directamente hacia allí, la mansión Malfoy era gigante, sabía con certeza dónde estaban los lugares principales, pero no había explorado mucho más y tampoco tenía muchas intenciones de hacerlo cuando su principal distracción estaba allí.
–¿Llegué tarde? –preguntó avanzando hacia la mesa– Hola Dray –añadió y se quitó el abrigo, se olvidó de dejarlo en la entrada así que simplemente lo dejó sobre una de las tantas sillas.
–Vaya... me hubieras dicho que íbamos a estar elegantes hoy.
–Tu siempre estás elegante –mencionó y caminó hacia él– ¿Te gusta mi estilo de hoy?
–Me gustan todos tus estilos.
Sonrió al escucharlo y sintió su estómago revolverse al verlo pararse y dar unos pasos alcanzándolo en un abrazo.
Sintió que se derretía allí, su nariz chocó contra su cuello y deseó quedarse así, quizá Draco también lo deseó porque no se movió y siguió abrazándolo hasta que se escuchó un ruido en el pasillo.
–¿Qué es eso?
–Los elfos están reordenando cuadros, mis padres pidieron unos cambios –explicó.
Harry bajó la mirada a sus labios, quería mucho besarlo ¿Tenía que pedirlo o...
Draco se rió cuando prácticamente lo jaló de la ropa hacia él, aceptó de inmediato su beso, pero lo transformó en uno suyo tomando su rostro entre sus manos. Y eso, era exactamente lo que Harry quería, sentir las manos de Draco en sus mejillas y que lo besara como si no lo hubiera hecho hace siglos.
Nadie podría entender lo mucho que le gustaba un beso así y todo lo que lo hacía sentir.
Nadie podría entender lo mucho que le gustaba Draco.
–Pedí tus favoritos para desayunar. Yo no hice nada, pero... tengo algo de mérito ¿No?
–Lamento informarte que no, tendrías que haber hecho aunque sea los waffles para tenerlo.
–Cuando tú me hagas aunque sea un waffle allí hablemos.
–Cuando quieras, soy perfectamente capaz de cocinar.
–Entonces hoy haces la cena.
Se rió al escucharlo.
–Te quedarás hasta noche ¿Cierto?
–Depende, si me aburres me voy rápido –contestó comiendo una porción de waffle con frutas.
–Si de eso dependería irte nunca podrías dejarme.
Volteó al escucharlo, si no hubiera estado masticando le hubiera sonreído tontamente.
–Tenemos un cambio de planes para hoy –le mencionó un momento después.
–¿Cambio de planes? ¿En qué sentido?
–Se supone que hoy día tenemos que hacer la poción y eso... pero pensé que podríamos hacer algo distinto.
–¿Qué te gustaría hacer?
–Londres muggle –dijo y añadió al verlo pensativo– Es nuestro último día de vacaciones juntos, tengamos una cita. Hay varios lugares a los que quiero ir contigo.
–¿No se supone que eres algo famoso entre muggles? ¿No será incómodo?
–Mi papá es el famoso y no te preocupes, no iremos a lugares muy concurridos.
Draco asintió aún pensativo.
–¿Entonces aceptas? ¿O le tienes mucho miedo a los muggles, Malfoy?
–No le tengo miedo a muggles –se quejó Draco y añadió– Yo me encargo de lanzar los hechizos si es necesario, tú aún no puedes hacerlo fuera de Hogwarts.
–No necesitaremos hacer magia, pero tienes razón, tú te encargas –dijo– Y yo me encargo del itinerario.
–Está bien, entonces cita allí –aceptó Draco y Harry le sonrió.
Esperaron hasta las 11 de la mañana para salir, no hubo tiempo para intentar la poción, pero practicaron unos cortes en diversas ramas y mandrágora, también embotellaron la que anteriormente hicieron y ambos pensaron que sería interesante algún día utilizarla.
–Puedo hacerme pasar por tí y tú por mí.
–Necesitaremos hacer más poción porque esto solo nos duraría 3 horas.
Estuvieron en la biblioteca también, Draco recopiló algunos libros que iba a llevar a Hogwarts y otros que quería que lea, mientras Harry se entretuvo jugando con Thuban.
–¿Se enojará con nosotros porque lo dejamos solo?
–Le gusta su soledad, le dejaré sus túneles armados y pediré a los elfos que lo vigilen.
También se besaron bastante antes de salir, era inevitable no hacerlo, su cuerpo buscaba estar constantemente cerca de Draco y él siempre aprovechaba cada momento para besarlo. Quería aprovechar ello y se preguntaba si es que podría soportar estar prácticamente todas las clases junto a Draco sin poder besarlo o tocarlo.
–¿Trajiste guantes?
–No.
–Te prestaré unos. Ahora no serán necesarios, pero en la tarde seguro hará bastante frío.
Utilizaron la red flú para ir al caldero chorreante y luego salieron hacia Londres muggle. Tuvieron que tomar un taxi allí para ir al primer lugar donde Draco pidió ir, el museo británico.
–He venido aquí como 4 veces, pero hace tiempo. La última vez que vine fué a los 14 creo.
–¿Y la primera vez?
–A los 7 vine con mis mamás. Siempre les ha gustaba visitar museos, sobre todo apreciar el arte –explicó mientras caminaban– Les hablé de tí, les gustaría conocerte formalmente como mi novio. Supongo será terminando Hogwarts... aunque...
–¿Aunque?
–Este domingo es cumpleaños de mi abuela, supongo es un poco exagerado invitarte, apenas llevamos un par de días, pero quizá... solo si es que tú quieres, podrías ir por un momento.
–Siento como si ya me fueras a pedir matrimonio sabes...
Soltó una carcajada al escucharlo y golpeó su brazo, Draco se movió riéndose y luego lo tomó de la mano.
–¿Qué tan raro es caminar así entre muggles?
Se encogió de hombros –Es menos raro de lo que era hace 10 años. Le lanzamos un crucio al que le moleste.
Draco sonrió –De todas formas esto está prácticamente vacío. Por eso es que me gusta el frío –dijo y se detuvo viendo una escultura.
Harry se quedó viéndolo a él y cuando volteó, de inmediato desvió la mirada hacia un lado.
–Este domingo también tengo todo un tema familiar.
–Asiste a tus reuniones familiares, no has visto a tus papás en toda la semana.
–Sí, mañana y pasado estaré ocupado. Pero podría ir el domingo, aunque solo por una hora o un poco menos.
–No puedes decirme que no ¿Cierto, Malfoy?
–Puedo, otra cosa es que no quiero.
–No puedes y no quieres, son ambas.
Draco rodó los ojos –¿Que podría comprarle a tu abuela? ¿Le importaría si es algo muggle?
–Cualquier regalo que le des le encantará.
–Entonces saliendo de aquí me ayudarás a buscar algo. Si voy no me gustaría llegar con las manos vacías.
–Como usted ordene –se burló Harry y Draco se acercó dándole un rápido beso– Me estás sorprendiendo Malfoy.
–¿Eso es bueno o malo?
–Demasiado bueno –contestó– ¿Esto es real o quieres ganar algo de mí?
–Te quiero ganar a tí.
Esta vez él rodó los ojos al escucharlo y sintió que se sonrojó. No era exactamente una persona optimista, no podía evitar pensar lo rápido que estaban escalando y lo dolorosa que podía ser la caída, pero lo único que le importaba en su presente era disfrutar al máximo y sabía que Draco pensaba igual.
–¿Tienes dinero muggle?
–Hace tiempo cambié para urgencias –explicó Draco y sostuvo una bufanda– ¿Que opinas de esta? ¿Es algo muy simple?
–¿Simple? Es carísima.
–Sí, pero... ¿Una bufanda? ¿No debería regalar algo con más significado?
–No conoces a mi abuela como para hacerlo.
–Podrías ayudarme.
–Te estoy ayudando con algo que obviamente le gustará. Cuando la conozcas más le darás un regalo más profundo.
Draco lo miró mal, pero aún así señaló –¿Cuál color?
–La mostaza le encantará.
Luego de ello fueron a un restaurante que encontraron en el camino, todo estaba lleno de opciones, pero insistió en elegir ese lugar porque tenía temática medieval y lucía muy interesante.
–Te estás dejando llevar por falsa publicidad.
–Quizá.
–Deberías haber planeado bien esto, investigar para ir a un buen restaurante. ¿No dijiste que estabas encargado del itinerario? Me estás llevando a cualquier lugar.
–No seas un quejón. Prefiero no planear, así todo sale mejor.
–Si la comida es mala no la comeré –se quejó Draco.
–Si la comida es mala no la comeré –repitió en voz burlona y lo tomó del brazo para que caminara más rápido.
Al final la comida resultó muy buena, comida rápida de todas formas, se sentaron en el segundo piso junto al ventanal lleno de espadas y hablaron durante casi toda la comida. No hubo un apuro en terminar rápido y no pidieron postre porque estaban llenos, después planeaban buscar algo, se tomaron 3 fotos instantáneas cortesía con la comida, dos allí sentados juntos y una junto a las armaduras, Harry se guardó dos y Draco se quedó con una.
–¿Qué te parece si vemos una película?
–¿Estás intentando tener 5 citas en una? Dame un respiro, Potter.
–Vamos a hacer todo lo que quiera y apenas son las 3. Quedaría perfecto para descansar un poco. ¿Cuánto cine consumes Malfoy?
–Consumo cine, pero mágico casi no muggle.
–Entonces dale más oportunidad al muggle –dijo y señaló hacia los primeros posters– ¿Qué te parece una de horror? 5 amigos en una isla paradisiaca...
–O podríamos ver esa –señaló Draco– La del muñeco diabólico o un hombre lobo americano en París o...
–La del muñeco debe ser mala, la cara simplemente da risa.
–Debe ser buena, es la que tiene más funciones.
–Casi igual que Rodolfo el reno de la nariz roja.
–No vamos a ver una película animada de un reno que vuela.
–Aún hay espíritu navideño, vamos.
Draco lo siguió, negándose –Que nos recomiende una película la señora de la caja, la que tenga mejor crítica y veamos esa.
–Vamos a terminar viendo la de la segunda guerra mundial.
–Solo preguntemos y de acuerdo a eso elegimos.
Harry aceptó y terminó haciendo una mueca cuando mencionó la del hombre lobo, no le apetecía ver películas dónde probablemente los retrataban como monstruos y sólo eso.
–¿Vemos esa o... ¿Cuál es la segunda que más gusta? –preguntó Draco.
Harry negó –Veamos la de los hombre lobo –dijo sin querer darle más vueltas y también con curiosidad por saber que tipo de películas hacían los muggles de ellos.
Tiene unos efectos impresionantes, no se van a arrepentir. La he visto como 5 veces ya.
–¿Compramos entradas para esa? –preguntó Draco una segunda vez viéndolo.
–Sí –le confirmó Harry y sacó su billetera para pagar.
No compraron popcorn porque no tenían hambre, pero sí compraron algunos dulces para comer mientras veían. La primera mitad de la película fué todo menos hombres lobo hasta que llegó la escena de una fiesta, donde empezaron a convertirse y a atacar a los humanos, uno a uno los amigos del protagonista fueron muriendo y él quedó infectado por la chica que le gustaba.
–¿Estos hombres lobo muggles solo comen corazones?
–Y se comportan como perros, que mala forma de retratarlos –dijo en desacuerdo, aunque entendía que en parte fuera una mala comedia.
–Tienen que retratarlos como crean, no creo que alguno conozca a alguno y esté vivo para contarlo.
–Supongo –contestó apoyando la cabeza en su hombro, Draco lo tomó de la mano entrelazando sus dedos y mencionó lo irreal que era todo.
–¿Crees que hagan rituales de ese tipo los hombres lobo?
–Al igual que las personas hay de todo, debe haber hombres lobo que hacen rituales.
El cine no estaba nada lleno en ese horario, tres filas hacia abajo había un grupo de amigos y más adelante 2 parejas. Podían hablar, pero en silencio y eso hicieron prácticamente toda la primera parte de la película, desviándose mayormente del tema principal.
Jugaron un poco también adivinando el posible final y se besaron de pronto, sin poner mucha atención a lo que pasaba en pantalla. El final los tomó a ambos desprevenidos, sin darse cuenta de en qué momento acabó la película tuvieron que separarse del beso al escuchar la música de los créditos.
–No vimos el final.
–Vivieron felices para siempre ¿No es lo clásico?
–Que mala película –se quejó Draco.
–No te puedes quejar, solo viste la mitad por estar demasiado concentrado en mí.
–Cómo no estarlo si te crees un dementor.
Golpeó su abdomen al oírlo, pero Draco lo tomó de la muñeca y lo jaló hacia él.
–Ves, tú eres el que empieza con los besos –murmuró divertido antes de que Draco lo besara.
Adoraba tanto todo ello, ser su novio y actuar cursi sin pensar en mucho más.
–Hay un lugar al que quiero ir, pero... necesitaré pedir indicaciones para saber a cuantas calles está.
Fué una caminata de 10 minutos para llegar al único lugar que sí tenía planeado en toda esa larga cita. Estaba seguro que le gustaría a Draco y allí específicamente pensaba conseguir su regalo. Pero antes de entrar hicieron una parada en el primer piso, en una especie de panadería, especializada también en galletas porque en exhibición había varias rellenas.
Eligieron de 4 sabores distintos y comieron sentados en bancos altos, compartieron helado y como la conversación se dió, Draco se quejó de la larga semana que estuvo en Noruega asistiendo a muchas reuniones junto con sus padres.
Pareció que quiso decir algo más, pero se detuvo cuando algunas personas se acercaron, Harry tuvo que hacerse el loco al darse cuenta que lo reconocieron, anteriormente había notado algunas miradas en los otros lugares a los que fueron, pero en ese momento ese grupo de personas si se acercó preguntando específicamente por su papá e incluso 2 le pidieron autógrafos, como si él fuera famoso, por supuesto que se negó.
–Eso fué horrible.
–A veces olvido que mi papá es famoso aquí. Tuvimos suerte que nadie más me reconociera antes.
–Tendremos suerte si es que no nos siguen.
–Vamos por allí, desaparecemos y volvemos.
–¿Dónde exactamente me estás llevando? –preguntó Draco cuando volvieron y entraron al edificio.
–Al sótano.
–¿Me estás metiendo a una secta muggle o algo así?
–No Dray, aún no –contestó divertido y señaló el cartel– Bienvenido a Silver Vaults, 2 pisos hacia abajo, lleno de reliquias y antigüedades de diferentes épocas. El mejor sitio para encontrarlas –dijo contento y añadió– Hay miles de reliquias mágicas, pero estos muggles no tienen ni idea. Te aseguro que encontraremos muchas cosas muy muuuyyy interesantes.
–Esto es perfecto.
–Sabía que te gustaría –dijo feliz– Hace tiempo vine aquí con Ron y su papá, me quedé con ganas de comprar muchas cosas. El piso de abajo es completamente platería, podrías escoger algo, quiero darte un regalo atrasado de navidad.
–Si escojo algo va a ser algo caro.
–Escoge lo que quieras. Realmente lo que quieras. Tengo efectivo y como 1000 en mi cuenta de ahorros esperando ser gastados.
–¿Cómo se consigue esa tarjeta?
–Banco muggle, la saqué el año pasado con mi mamá. Pero ahora supongo que tú ya puedes hacerlo solo.
Draco asintió.
–Te ha gustado el lado muggle ehh.
–Apenas, pero tú pareces haberlo disfrutado, supongo que volveremos.
–Solo por diversión –señaló– Tampoco me gustaría vivir aquí.
–¿Estás diciendo que no viviremos en un departamento en el último piso del edificio de aquí a lado?
Se rió al escucharlo y se sintió de pronto tímido, Draco mencionó indirectamente que iban a vivir juntos, le parecía increíble saber que ese podía ser su futuro.
Había demasiado en Silver Vaults, estuvieron más de una hora caminando entre las tiendas como si atravesaran un laberinto, cada estantería estaba llena de objetos curiosos, algunas tiendas se identificaban fácilmente, pero otras parecía como si pertenecieran a una sola, llena de todo tipo de antigüedades.
No tenía ni idea de que es lo que podía escoger Draco y tampoco sabía que se iba a comprar él, había demasiado que elegir. No pensaron en irse aunque no hubiera nada sorprendente por el momento, Draco también estaba entretenido y cuando estuvieron dos pisos abajo en una tienda que aseguraba tener joyería del siglo XVIII, ambos se vieron al mismo tiempo.
No tuvo que lanzar un hechizo para saber que muchas cosas allí eran mágicas, podía sentirlo ni bien entrar a la tienda, la vendedora encargada esa noche era obviamente muggle, pero sabía demasiado sobre cada objeto.
Los dejó pasear y observar cada uno, primero se entretuvieron en el mostrador donde había varios relojes de bolsillo que solo les interesaba porque tenían magia, luego se adentraron más, pasaron una sección de relicarios, de sellos y monedas. En la última de las vitrinas se encontraron con joyería de todo tipo.
–Ese en definitiva está maldito.
–¿Quieres un collar de señora?
Draco negó –¿Puedes distraer a la vendedora? Lanzaré unos hechizos para ver que vale la pena.
–Tienes 5 minutos, le preguntaré por algo de la vitrina.
En realidad tenía mucha curiosidad por las espadas que estaban allí afuera por lo que fué muy fácil distraerla por un rato mientras escuchaba la historia detrás de las 2 espadas principales.
Cuando Draco le hizo un gesto, volvió allí –¿Y qué hay de interesante? ¿Qué vale la pena? –preguntó al acercarse.
–Quiero eso –señaló Draco sin pensarlo 2 veces.
–¿Una caja de madera?
–Sí y lo que sea que haya adentro.
Harry se inclinó –¿Por qué lo quieres? ¿Que tiene? –preguntó volviendo a verlo.
–Es hecha por duendes –le susurró Draco al oído.
Levantó las cejas sorprendido –¿Estás seguro?
–Totalmente
–Entonces lo compraré, pero si adentro hay algo horrible tú tendrás que usarlo.
–Dudo que haya algo horrible, los duendes siempre crean piezas de calidad y lo que sea que haya debe tener un gran valor, pero estos muggles no lo sabrán.
Intrigado estuvo de acuerdo y llamó a la vendedora para que se los mostrara.
No hubo algo horrible dentro y ambos terminaron pagándolo a mitades, lo compraron sin dudarlo, ni siquiera se cuestionaron o preguntaron por más, era costoso, pero para lo que realmente valdría eso en el mundo mágico no era nada.
Al salir caminaron sin un rumbo exacto, pasaron junto al teatro donde había una feria de arte, vieron un poco y escucharon la música en vivo por un rato, eran casi las 9 de la noche cuando se dieron cuenta.
–¿Deberíamos irnos?
–Sí –estuvo de acuerdo y se dió cuenta que no lo había besado desde el cine– Vamos a tu casa –pidió sintiéndose emocionado de estar a solas con él.
Draco sonrió, obviamente pensando lo mismo que él, y tomando su mano señaló –Busquemos algún callejón dónde desaparecer.
Encontraron uno a 3 calles, todo estaba silencioso por allí, la luz de faroles daba una atmósfera tan tranquila y pensar en toda la larga cita que tuvieron lo hizo sentirse muy contento –Nunca me salen planes tan perfectos, pero hoy día estoy sorprendido.
–Yo también la pasé bastante bien aquí.
–Es porque estás conmigo.
–Eres un presumido, Potter.
–Tengo que llevarme el crédito –señaló y añadió recordando todo su día– ¿No crees que el lado muggle tiene una especie de magia? Toda esta cita se ha sentido tan...
–¿Irreal? ¿Cómo si fuera un sueño? –completó Draco.
–Exacto. Estar aquí se siente distinto.
–Es porque no pertenecemos aquí.
Ladeó la cabeza pensativo.
–Me refiero a que es como viajar a un nuevo país, nadie te conoce, no vas a encontrarte con un amigo cercano o un conocido que pueda inquietar tu paz, todo es distinto, muchas cosas son nuevas, eso relaja y crea una burbuja de ensueño –contestó Draco y llevó una mano a su mejilla– Deberíamos viajar cuando acabe Hogwarts.
–¿Dónde?
–No lo sé, dónde tu quieras. Pero yo armo el itinerario –contestó tomándolo de la mano.
–O mejor viajamos sin ningún plan.
–Me gustaría saber exactamente lo que haremos.
–Puede ser un día sí, un día no.
Draco se encogió de hombros de acuerdo y lo jaló de la mano, Harry se dejó llevar hacia él y lo besó, necesitaba mucho besarlo.
Al siguiente minuto ya estaban en el vestíbulo de la mansión Malfoy besándose lentamente sin intenciones de parar, sabía que Draco los aparecería en su habitación, estaba deseando ello, pero de pronto cortó el beso en vez de hacerlo.
Él confundido también vió a lado e hizo una mueca de asco al escuchar al elfo decir que Severus Snape estaba allí en la biblioteca.
Tuvo que levantar la bolsa que sin darse cuenta había dejado caer –Vamos a mi casa –de inmediato susurró– Mis padres llegarán tarde.
Draco al instante aceptó y le dijo a su elfo que no le dijera a Snape que había llegado.
En segundos se transportaron por red flú, ya estaba imaginándose lo que podría pasar e iba a desaparecer hacia su habitación apenas pasaran esa red flú, pero otra vez sus planes se vieron interrumpidos y esta vez no pudieron huir de allí.
–¡Mini Prongssss!
–Padrino no me llames así –pidió un poco avergonzado.
Pensó que tenía la peor suerte, ¿Justo ese día se le ocurría a sus padrinos ir? y se supone que sus papás dijeron que llegarían tarde, eso significaba media noche al menos ¿Por qué cambiarían sus planes? y lo peor, porque justo estaban frente a la red flú.
–Es un milagro que estés aquí temprano –le dijo Regulus después de saludar a Draco– Aunque ahora que me doy cuenta no es muy temprano, ya son las 9.
–Hola Draco –también añadió Sirius acercándose y le dió un abrazo, Harry notó una expresión incómoda, sobre todo cuando le extendió la mano a Remus para también saludarlo, pero como esa expresión cambió rápido, no le dió más vueltas.
–¿Cómo les fué en su cita? ¿Dónde fueron?
–Nos fué perfecto –respondió sin tener muchas ganas de contar o hablar más. Sus planes se habían arruinado, debería estar en una cama besándose con Draco en vez de estar allí. Quizá si desaparecían...
–Vaya, que comunicativo.
–Visitamos muchos lugares –completó la respuesta Draco sin querer ser descortés– Incluso fuimos al cine y a un restaurante de... temática medieval. Puede ser muy interesante Londres muggle.
–Es porque estamos juntos –señaló Harry y le encantó la sonrisa que se le escapó a Draco, pero al instante recordó que 4 personas los estaban viendo así que se aclaró la garganta dejando de verlo y mencionó al ver que Draco le dió una vistazo a la red flú– Draco ya debería irse. Solo me acompañó para despedirse.
–Sí, ya debería irme... es un poco tarde y creo que tengo una visita –explicó Draco y añadió– Fué un gusto saludarlos.
–Fué también un gusto verte Draco, supongo no nos veremos hasta que salgan de Hogwarts –dijo James.
Él se contuvo de mencionar que podría ir al cumpleaños de su abuela, no quería presionarlo por si es que Draco no podía ir por alguna reunión familiar.
Los demás también se despidieron, Harry esperó pacientemente a que la conversación se terminara y vió aliviado cuando los dejaron al fin solos.
–Ven a mi casa en 30 minutos –dijo Draco en voz baja aunque se hubieran quedado solos– Diría menos, pero no sé si mi padrino se irá rápido.
–Nos vemos en 30 minutos –le confirmó
–Dudo que Snape siga allí cuando vayas, pero si es así, desaparece y espérame en mi habitación.
–Eso suena tan sugerente.
Draco sonrió –Lo es –dijo y le dió un corto beso antes de desaparecer.
–¿Realmente Draco se tenía que ir rápido o les arruinamos el plan de alguna forma?
–Su padrino Snape lo está esperando, tenía que irse –contestó.
No iba a admitir que en realidad sí tenía planeado otra cosa. Ahora solo le quedaba seguir su nuevo plan, así que bostezó como si tuviera mucho sueño y se acercó a tomar su taza para prepararse media taza de té –Creo que hoy dormiré temprano –mencionó.
–Ron preguntó por tí en la mañana, Theo también.
–¿Ninguno de tus amigos tiene idea de tí y Draco?
–Les diremos en Hogwarts.
Aún debía esperar media hora, por eso se sentó y se unió un poco a la conversación, escuchó que Teddy había ido a una pijamada y que sus padrinos estaban allí para hablar sobre los últimos preparativos del cumpleaños de Effie.
Pero inevitablemente la conversación se dirigió hacia él de nuevo y Regulus preguntó curioso ¿Qué había en esa bolsa negra de papel que dejó en la silla? Pensó primero en no decirlo, luego recordó lo que le iba a pedir y prefirió aprovechar el momento para decírselo.
–Es un regalo, la mitad mío, la mitad de Draco –dijo sacando la caja– Y quería pedirte pa, si podrías revisar que esto no tenga una maldición o algo así. Para poder utilizarlo.
Regulus tomó la caja inspeccionando y la abrió, Sirius que estaba a su lado abrió la boca tan exagerado que James preguntó rápido –¿Qué hay allí? –y cuando Regulus volteó la caja una expresión sorprendida adornó su rostro.
Su padrino Remus que estaba sentado a su lado tomando chocolate caliente, fué el único que no exageró con su expresión y solo preguntó –¿Compraste anillos?
–No le den muchas vueltas, simplemente son anillos que encontramos en una tienda de antiguedades. A Draco le gusta utilizar anillos, a mí también y esos están hechos por duendes, los compramos sin dudar.
Regulus lanzó 2 hechizos, luego Sirius sacó uno para verlo a detalle –Estos son anillos de alianza. Aunque nunca he visto unos negros.
–Platino negro es el material –les comentó y sacó de la bolsa una hoja con información que le dieron– La piedra rectangular negra se llama ópalos negra y la otra es una piedra labradorita gris –dijo y le pasó la hoja a su padrino Remus que preguntó– ¿Cuánto has gastado en estos anillos?
–Lo pagamos a mitades con Draco, 600 cada uno. Están un poquito caros, pero eso en el mundo mágico hubiera costado muchísimo más.
–Por supuesto si son hechos por duendes... no sabía que los muggles podían tener cosas tan interesantes. Moony deberíamos darnos un paseo por allí.
–Sí, podríamos encontrar algo interesante.
–Estos se ven tan geniales... ¿No habrá más de este estilo? –siguió preguntando Sirius.
–No vimos todas las tiendas, quizá haya más cosas hechas por duendes.
–¿Dónde es?
–Silver Vaults, en el centro, a unas cuadras de la estación Chancery.
–Tenemos que ir, Moony.
–Solo cuidado con las maldiciones –pidió Regulus quitándole el anillo a Sirius porque estuvo a punto de ponérselo.
–Pero no me lo quites, estaba viéndolo –se quejó Sirius.
–Ya viste demasiado –contestó Regulus poniendo la caja en la mesa– Mañana revisaré bien estos, quizá tienen una maldición o algo... –dijo y añadió viendo hacia él– ¿Pero no crees que esto es un poco... apresurado.
–Solo son anillos –contestó Harry encogiéndose de hombros.
–Lo sé, pero ¿Cuántos días llevas con Draco? Ni siquiera han cumplido una semana y le estás dando... un anillo.
–Si mini Prongs se los ha presentado tan formalmente, no importa si es oficial solo una semana, quizá mentalmente han estado juntos todo el año.
–Deja la caja –pidió Regulus dándole un manotazo.
–Solo estoy viendo –se quejó Sirius y preguntó– ¿Cuál utilizarás tú? ¿El de la piedra gris o la negra?
–Gris.
–Están muy bien elaborados –añadió Sirius y volvió a recibir otro golpe de Regulus para que no saque los anillos– Te pago el triple de lo que costaron si me los vendes.
–No –de inmediato se negó.
–Te pago 5 veces lo que valen.
–No.
–10 ¡20!
–No –volvió a contestar– Padrino, esto ha sido el destino y mi suerte con Draco, no voy a vender eso.
–¿Pero estás seguro de ello? –preguntó Remus– Aunque sean negros y no dorados igual se nota que son anillos de alianza, esto significa más que anillos a juego con tu novio.
–Me gusta y quiero que signifique más –admitió– Deben creer que estoy loco, pero Draco es... es él, es él y solo él –dijo y al notarlos un poco confundidos volteó hacia su papá James que no había dicho mucho desde que empezó esa conversación.
–Te entiendo perfectamente –contestó él.
Harry sonrió, sabía que lo hacía –Lo que quiero decir es que, siento como si fuera el destino, pensé que era una tontería, pero créanme que desde el primer momento que lo ví he intentado negar una y otra vez como me sentía, pero ahora al fin lo entiendo, estoy obsesionado con Draco porque no habrá alguien más –explicó volviendo a verlos y añadió al ver sus expresiones– Deberían estar felices por mí.
–Estamos felices.
–No lo parecen del todo –los acusó.
–Por supuesto que estamos felices por tí, pero no conocemos suficiente a Draco como para estar rebosando de felicidad –dijo Regulus y Sirius añadió– Es un Black, Harry.
–Ustedes también son Black.
–¿Y cuántas veces te he dicho que los Black están locos? –preguntó Sirius divertido y añadió quitando su sonrisa– También es un Malfoy. Van a ser muy distintos en muchos aspectos, es inevitable no preocuparse, sobre todo si ya están compartiendo anillos.
–De hecho somos más parecidos de lo que creen –dijo sin intenciones de explicar.
–Me parece que es una buena persona –dijo Remus– Pero hay algo que... no lo sé.
–Padrino Moony, solo hablaste con él unos minutos. No puedes juzgar sin conocerlo.
–Te recuerdo que los sentidos de un lobo son muy distintos al de un humano –señaló Sirius.
–Yo no estoy diciendo nada malo de Draco –añadió Remus– Y tus papás me comentaron que realmente les agrada, supongo lo que en general falta es que nos conozcamos más para estar cómodos entre todos.
–Pero tampoco tanto como para revelar secretos –señaló Sirius.
–Pueden estar tranquilos, estaré obsesionado con él, pero no le voy a contar secretos que no son míos. Se los prometo.
–Gracias Harry –dijo Remus y Sirius bromeó– Cuando te cases con él se lo dices.
–A este paso será el siguiente año –se rió Regulus y preguntó– Jamie ¿Por qué estás tan callado? Me está empezando a preocupar.
–Lo siento... Todos aquí entendemos el sentimiento de querer tanto a alguien y sabemos lo complicado que a veces puede ser, supongo que estoy un poco abrumado por ello y... –dijo y palmeó su espalda– sobretodo estoy muy feliz por tí. El año pasado bromeábamos que no tenías sentimientos, pero ahora te llegó la maldición Potter.
–Sí, me dí cuenta de eso –aceptó.
–¿Maldición Potter?
–Cosa de Potters padrino, no lo entenderías –contestó y rió al escucharlo indignado decir que era un Potter honorario.
La conversación fue más larga de lo que esperó, cuando vió el reloj se dió cuenta que el tiempo se fué muy rápido y había pasado la media hora que le dijo Draco que esperara. –Ya iré a dormir, tengo demasiado sueño –dijo despidiéndose cuando la conversación tomó otro rumbo.
–Como no vas a tenerlo si te levantaste a las 5 a bañarte.
–Pa, no reveles mi vida y fue a las 6 –aclaró y añadió después de despedirse y bostezar como si tuviera mucho sueño– Buenas noches, si planean algo extraño para el cumpleaños de abuela Effie avísenme mañana.
Sabía que debería tener sueño, pero su mente solo podía pensar en Draco y eso hizo que no pensara en nada más.
En su habitación fué directo al baño y después optó por cambiarse de ropa, se puso un pijama y las pantuflas. No pudo utilizar su capa de invisibilidad porque se la prestó a Ron cuando empezaron las vacaciones, por eso tuvo que escabullirse para utilizar la red flú porque por los encantamientos de la mansión Malfoy no podría aparecerse allí, a menos que fuera un Malfoy.
Cuando bajó, por suerte sus papás seguían concentrados hablando con sus padrinos y eso le dió la perfecta oportunidad para ir sin ningún problema. Aunque para su disgusto, al llegar a la Mansión Malfoy, escuchó la voz de Snape y tuvo que desaparecer de inmediato.
Intentó no curiosear demasiado todo lo que había en la habitación de Draco, pero los minutos pasaron y pasaron, Thuban estaba profundamente dormido en su casa y él ya bastante aburrido empezó a leer todo lo que encontró, sabía que no estaba respetando su privacidad al ponerse a leer su cuaderno de notas y aún así siguió, intentó identificar qué poción Draco quería lograr, al parecer aún no había podido hacerlo por la cantidad de borrones y apuntes, él no logró adivinar que podría ser.
Y sin tener ni idea siguió pasando las hojas, leyó otras notas, frases y sonrió al notar un dibujo rápido que hizo de él, hace tiempo reció una avecilla de papel, justo antes del partido de Quidditch contra Hufflepuff y le pareció tan lindo saber que Draco intentó el dibujo allí antes de mandárselo.
–Me demoré de más, lo sé, lo sé, pero no se iba.
Se sorprendió al escucharlo y casi lanzó el cuaderno hacia el escritorio –Lo siento por invadir tu privacidad... –se disculpó al verse descubierto.
Draco bajó la mirada acercándose –No te preocupes por ello –contestó restándole importancia– ¿Encontraste algo interesante?
–Un dibujo mío.
Draco meneó la cabeza con diversión y lo jaló de pantalón hacia él –Tengo un pantalón de pijama igual a este, solo que en vez de rombos plomos, son negros.
–¿Así? Llévalo a Hogwarts para tener ropa a juego.
–Quizá –dijo Draco y tomó su cuaderno de notas que le extendió.
–¿Qué poción intentas hacer?
–¿A qué te refieres?
–Tienes allí muchas notas confusas y borrones de lo que parece una poción.
–Ahh es... Intento hacer una mezcla de 3 pociones, es un proyecto personal que llevo hace un buen tiempo. En realidad se lo podría llamar alquimia.
–¿Alquimia?
–Sí, mucho más complejo que una poción, efectos inmediatos, transformaciones profundas.
–¿Qué quieres conseguir?
Draco se encogió de hombros –Solo estoy jugando con ello.
–Pero algo debes querer Malfoy. Dudo que lo hagas sin un propósito en concreto.
–Me gustaría crear objetos mágicos o lograr transmutar materiales, en general estoy intentando varias cosas, pero no me gusta hablar de ello porque aún no lo logro y quizá no lo haga por muchos años más.
Harry asintió entendiéndolo –Ahora entiendo porque tanto secretismo. Me gustaría que me hablaras más de ello, quiero saber con exactitud todo lo que estás intentando.
–Prometo que te haré una presentación después.
–La esperaré –contestó quedándose pensativo por un momento– pero ¿Puedes esperar para seguir con ello?
–¿Esperar?
–Las pociones de por sí son complicadas, hacer algo más como alquimia es muy peligroso. Los grandes alquimistas tienen años de experiencia y...
–Eso es exacto lo que quiero lograr, un poco de práctica.
–Pero no quiero que corras peligro, dudo que estés haciendo cosas simples.
–Te prometo que no estoy haciendo nada muy grande y soy muy cuidadoso. Te mostraré lo que estoy haciendo, cuando quieras puedes también acompañarme, solo si es que no me desconcentras por supuesto.
–Eso es muy difícil –contestó sonriente y añadió cuando Draco tomó su mano– Esto sonará cursi, pero... ¿Podríamos contarnos todo siempre? –pidió.
–Por supuesto.
–Lo digo totalmente en serio, ¿Podemos ser sinceros y no esconder nada? Quiero tener ese tipo de relación contigo.
–Eso sonó muy maduro.
–Es porque quiero una verdadera relación, no quiero un simple romance de Hogwarts.
–Tampoco quiero ello –aseguro Draco y suspiró.
–¿Draco?
–Tengo algo que contarte.
–Dímelo, puedes decirme lo que sea –dijo tomando su otra mano.
Draco se quedó por un momento en silencio y de pronto dijo con calma –Sé que tu padrino Remus y Teddy son hombres lobo.
–No lo son.
–Lo son Harry, no tienes que ocultarlo.
–¿Por qué crees eso?
–Me lo contó ayer Snape, junto con varias cosas.
–Imposible ¿Qué te dijo? ¿Exactamente que te dijo?
–Sentémonos, te mostraré todo el recuerdo.
–No puedes creer nada de lo que diga, odia a mis padres.
–Harry ¿No dices que debemos ser sinceros? Puedes mentir ahora, pero yo lo puedo confirmar con una simple visita en luna llena siguiendo a Teddy.
–No es un secreto mío para contar –dijo siguiéndolo a través de la habitación– No deberías saber esto. Snape no puede hablar de ello, está bajo juramento.
–Entonces logró romperlo de alguna forma porque ayer me contó demasiadas cosas.
Harry subió de inmediato a la cama, dejó sus pantuflas a un lado, se sentó con las piernas cruzadas, tenía el ceño fruncido y estaba preocupado. Draco se sentó frente a él –No le he dicho a nadie de esto, tampoco planeo revelar secretos.
–Te mataría Malfoy si alguna vez lo dices –dijo serio.
–¿Lo harías?
–No estoy jugando, este no es un tema para jugar.
–Tranquilo, no lo diré –aseguró Draco y pidió para mostrarle el recuerdo– Cierra los ojos.
...¿Harry? ¿De dónde conoces a este supuesto Harry?
Harry Potter.
Dime que estás bromeando...
Se adentró en la mente de Draco, no eran tan habilidoso en oclumancia, pero Draco le ponía el recuerdo tan vívido que era muy fácil de ver.
...Pero ya que quieres razones convincentes, te resumiré algo que me ocurrió en Hogwarts...
–Es un mentiroso –habló al escuchar lo que decía Snape– Mi padrino cometió un error, pero se lo dijo a mi papá para que él impidiera que le pase algo malo. Incluso allí dice que pensaba lanzarle sectumsempras, quería matarlos –dijo exaltado y volvió a meterse al recuerdo.
...Quien lo traicionó es su ahora adorado esposo Sirius Black...
–Lo perdonó porque fué un error, lo perdonó porque lo ama y las miles de cosas que vivieron. Sirius no buscaba a herir a mi padrino Remus, él estaba borracho, no sabía lo que hacía y Snape lo había cruciado, por eso buscaba vengarse, pero se arrepintió y mi papá lo salvó.
...No creas que es un héroe...James Potter es todo menos un héroe... Regulus en Hogwarts intentó suicidarse por su culpa y ahora supuestamente son la pareja perfecta.
El recuerdo terminó y Harry salió de su mente confundido.
–¿Entonces todo es verdad? Animagos, hombres lobo...
Asintió y se dió cuenta de lo agitado que estaba –Lo último que dijo, eso no... eso no es verdad. Mi papá nunca intentaría suicidarse.
–No creo que haya mentido en algo tan puntual.
–No es verdad –dijo enojado, no quería darle vueltas a algo que debería ser una mentira– Snape es un mentiroso, quiere que creas que es un completa víctima y no digo que mi familia lo sea, entre ellos siempre ha habido una terrible rivalidad, pero dejaron eso en quinto año y Snape nunca pidió disculpas como lo hizo mi papá, solo siguió amenazándolos una y otra vez con revelar el secreto.
–Por algún motivo parece que solo pudo decírmelo a mí.
Harry asintió preguntándose cómo es que rompió el juramento –Te veías muy asustado.
–Demasiada información que no pedí.
–Por eso fué extraño cuando lo saludaste hace una hora –dijo y pensó que Remus tenía razón, porque dió a entender que había algo raro en Draco.
–¿Cómo podría actuar normal? Es un hombre lobo.
–Es un hombre –contestó frunciendo el ceño– Lobo en las lunas llenas, pero eso no lo hace un monstruo.
–Lo es Harry, una bestia catalogada con cinco X. La más peligrosa.
–Vuelve a llamarlo bestia y nunca más te dirijo la palabra –dijo sintiendo sus ojos llenarse de lágrimas.
–No –pidió Draco inclinándose hacia él– Lo siento –se disculpó– Solo decía hechos. Ayer no dormí por leer 3 libros de hombres lobo y en todos, desde que se supo de su existencia, se los han catalogado así.
–Lo sé –dijo enojado –Así como también sé, que los mandan a Azkaban si encuentran uno.
–Los que están en Azkaban merecen estar allí, siempre matan y convierten personas. El profeta está lleno de ello.
–Pero no todos y hay unos que no tienen la culpa de hacerlo. Ser un hombre lobo es una maldición y nadie elige serlo, mi padrino Remus no lo eligió, lo convirtieron a los 5 años porque odiaban a su padre. Él no tuvo la culpa de nada y aún así el resto de su vida tendrá que soportar cada transformación, no tendrías ni idea de lo horrible que es eso, incluso después lleno de pociones el dolor sigue allí.
Mi papá, Sirius y tío Peter se volvieron animagos para ayudarlo, en ese entonces no existía la poción matalobos, tuvieron que hacerlo ilegalmente ¿Cómo iban a hacerlo legalmente si no podían explicar la razón? El ministerio no lo entiende, nadie de la comunidad mágica lo hace, encasillan a todos como si fueran asesinos, pero no es así. Remus puede costear la poción y la toma cada noche de luna llena, Sirius tiene que hacerla para ellos, compra los ingredientes bajo otros nombres, le costó años de preparación hacerla perfecta. Esa poción debería darla el ministerio, deberían ayudar a personas que no tienen la culpa de ser lo que son y deberían de cazar a esas manadas de hombres lobo que son los que realmente cometen los crímenes.
Todo lo que leas en libros está escrito desde la peor perspectiva de ellos y se inventan miles de cosas, los hacen quedar como monstruos cuando muchos no lo son. Solo una vez al mes se convierten en lobos y solo podrían convertir a otro si es que lo muerden esa noche, todo lo demás que leas es mentira, no son personas rencorosas, no están dañados mentalmente, son personas que merecen tener una vida sin ser juzgados, por supuesto que debe haber algunos locos, pero es como las personas "normales", hay de todo también entre nosotros –explicó, podía hablar y defender a su padrino sin cansancio. Siempre era un tema que no podía tocar, pero ahora que Draco lo sabía quería hacerle entender lo que era un hombre lobo.
–No voy a juzgarlo más, antes tampoco quise hacerlo, pero es un gran shock cuando desconoces del tema y te enteras de improvisto de algo así...
–Lo siento si me exalté de más. Quiero demasiado a Teddy y a Remus, si ahora lo sabes no quiero que tengas prejuicios hacia ellos y que te dejes llevar por lo que magos que no los conocen pueden escribir. Nunca le han hecho daño a nadie y nunca querrán hacerlo, pero hay personas como Snape que los juzgan y los insultan, Remus ni siquiera... él nunca le hizo nada a tu padrino, ni una maldición o un hechizo, nunca lo ha atacado, pero te aseguro que si él no tuviera un juramento encima ya lo hubiera dicho a todos. Aunque ahora... no sé cómo es que...
–Estuve pensando en ello, Snape me contó eso para darme un consejo, quizá por eso pudo romper el juramento conmigo.
–Sí –contestó pensativo, tenía que ir a hablarlo con sus papás– No puedes decir nada de esto Draco.
–No lo haré.
–Tienes que jurarlo.
–¿Hablas de hacer un juramento? Puedes confiar en mí.
–Confío en tí, pero esto va más allá. Si alguien te pone un imperio lo dirías o si es que... no lo sé... puede haber muchos casos, necesito saber si es que alguna vez lo cuentas. No te estoy pidiendo un juramento inquebrantable, solo quiero un juramento simple donde no puedas decirlo bajo imperio y yo sepa si alguna vez lo dices por tu cuenta.
Draco lo vió no del todo acuerdo, entendía que le disgustara, pero tenía que hacer algo así.
–¿Y si no hago un juramento me obligarás a hacerlo?
–Tengo que contárselo a mis papás, si no lo haces conmigo, ellos pedirán que hagas uno.
–Podrías no decirlo.
–Voy a decirlo, esto concierne a Remus y Teddy, no es un tema que pueda esconderlo de ellos.
–Harry no soy el mayor defensor de otros, pero Snape es mi padrino y entiendo que no debió haberme revelado secretos que no le conciernen... aún así...
–¿Qué crees que le va a hacer mi familia a Snape?
–No lo sé, dime tú. Según él lo tienen amenazado de muerte.
–No le van a hacer nada, tampoco pueden hacerlo por los juramentos que anteriormente hicieron. Ahora supongo pondrán un juramento sobre el juramento y ya. Conoces a mis padres ¿Crees que serían capaces de matarlo por decírtelo?
–No –contestó Draco– Pero tampoco quiero quedar como un soplón. No me dejas elección.
–Ponte en mi lugar ¿Qué harías? ¿Dejarías que Snape, que burló un juramento, intente contárselo a alguien más y se salga con la suya? Es un tema que ni siquiera le concierne, solo quiere que todo mundo mágico se entere que Remus y Teddy son hombres lobo por maldad.
–Por venganza.
–Pero no le hicieron nada, esa venganza debió ser enterrada y debió respetar el juramento.
–No quiero que peleemos, solo digo que entiendo lo que él quiere.
Harry meneó la cabeza enojado –¿Cómo has podido actuar como si no supieras nada de ello cuando estabas conmigo? No tenía ni idea de que sabías algo.
–Lo dejé de lado para no arruinar nuestra cita.
–¿Acaso no pensabas decírmelo y solo lo dijiste ahora por la frase que dije?
–Por supuesto que iba a hacerlo y lo estoy haciendo. ¿Por qué estás peleando conmigo si te lo he mostrado todo?
–Si no quieres que peleemos entonces apóyame, haz el juramento y dame el recuerdo embotellado para mostrárselos. Mis papás podrían inventarse que se enteraron de otra forma si es que tanto no quieres que Snape se entere.
–Sabrá que fui yo.
–Entonces elige, puedes lanzarme un obliviate y quedar bien con tu padrino o elegirme a mí y ayudar a que el secreto de Remus y Teddy siga siendo uno.
Draco suspiró bajando la cabeza.
–Draco –lo llamó.
Y él después de un momento en silencio levantó la mirada y aceptó –Hagamos el juramento que tanto dices.
–No es que no confíe en tí.
–No te estoy cuestionando.
–Te quiero, pero esto no es un secreto mío. Por eso es que lo pido –dijo, odiaba tener que hacer eso y sabía que Draco no lo diría, pero aún así sacó su varita– Será el juramento simple, no podrás decirlo con un imperio y solo si alguna vez lo dices, lo sabré.
–¿Tus padres no pedirían un juramento más fuerte? Uno donde no pueda pronunciarlo. Deberías conjurar ese.
–No te voy a atar a un juramento así, confío que no lo dirás por voluntad propia.
–Al menos hay un poco de confianza en mí –murmuró Draco tomando su varita que estaba junto a él en la cama y la levantó con la mano derecha repitiendo las palabras que Harry pronunciaba.
–No puedo creer que me hayas hecho hacer un juramento –dijo cuando terminaron.
–Lo siento.
–Al menos no me pediste uno imperdonable.
–Nunca te pediría algo así –de inmediato dijo Harry– Incluso si cometes mil errores nunca querría que te pasara algo malo –aclaró y añadió– Lo siento por todo esto.
–Al menos pasó, sino nunca me hubiera enterado.
–Te lo hubiera contado.
–¿Cuándo? –preguntó Draco tomando su mano.
–Supongo cuando... –dejó eso al aire para respirar hondo– Lo hubiera dicho en algún momento.
Draco se inclinó hacia él –Harry.
–Dime.
–¿Te das cuenta que lo estoy dando todo por tí? No estoy siguiendo ningún supuesto consejo de mi padrino, ocultaré los secretos que quieras, tendré que defenderte de mis padres porque ahora obviamente les hablará mal de tí, quizá sea un desastre...
–Es lo que tienes que hacer si estás enamorado de mí.
–Ese es mi punto, señalar que estoy jodidamente enamorado y que si voy a seguir adelante es porque quiero que lo nuestro funcione siempre.
–Lo hará –contestó apretando su mano y sintió su pulso acelerarse. Cuando pensaba que estaba loco y obsesionado, de pronto llegaba Draco y decía exactamente como él también se sentía y todo lo que quería.
______
Llevó el recuerdo embotellado directo a casa, ya se habían ido sus padrinos cuando llegó, James y Regulus estaban a punto de subir las gradas cuando los llamó, había un pensadero en la biblioteca, tenía que llevarlos allí.
–¿Harry? ¿No te habías ido a dormir?
–¿De dónde vienes? –preguntó Regulus.
–Fuí a casa de Draco.
–No puedes pasar la noche en otro lugar, sin avisarnos, sin pedir permiso.
–Harry tienes que avisarnos si vas a hacer algo así –también dijo James enojado– ¿Y si te pasa algo? No sabríamos dónde estás.
–Lo siento por irme sin avisar, necesitaba hablar con él y... me ha mostrado una conversación que deben verla ahora mismo.
Los dos se acercaron preocupados –¿Sobre qué es?
–Draco sabe todo. Snape se lo dijo.
–Imposible.
–No entiendo cómo ha podido burlar el juramento, pero lo hizo –dijo y caminó a la biblioteca seguido de ellos.
Dió varias vueltas esperando impaciente mientras ellos veían el recuerdo. Pensó en ello, sobretodo en lo último que Snape dijo, nunca había escuchado sobre ello, sabía que no era verdad, pero quizá había algo allí que él no sabía.
–Creo que lo ha podido hacer porque no busca "hacernos daño", sino... proteger a su ahijado. No pensé que podría haber forma de romper un juramento.
–Debimos hacer un juramento inquebrantable. ¡Te dije que debían hacerlo!
–¿Cómo lo íbamos a obligar?
–Ahora yo mismo lo voy a obligar.
Sus papás eran distintos, mientras James estaba preocupado recordando todo y pensando en llamar a Remus y Sirius, Regulus estaba enojado, diciendo que iba a cruciarlo y a obligarlo a hacer un juramento inquebrantable.
–Todo lo contó como él quiso para hacerse la víctima, pero... –preguntó porque no podía dejar eso allí– ¿Por qué dijo eso último? ¿De dónde salió algo así? ¿Se lo inventó por completo o hay algo que yo no sé?
–Lo único que tienes que saber es que James no es culpable, nadie lo es, solo fueron mis decisiones. Hablaremos luego de ello –contestó Regulus– Vamos a ir a casa de Remus y Sirius.
–No, no luego. Pueden explicarlo ahora. ¿Cómo que no es... ¿Es decir que tú...
–No podemos perder el tiempo, si Snape se lo pudo decir a Draco, quizá podría decírselo a Lucius, aunque eso debe ser imposible porque tiene el otro juramento... –terminó murmurando Regulus para sí mismo.
–Está en Noruega. No vendrá hasta mañana –dijo– Solo les tomará un minuto explicarme lo anterior –añadió.
–No es algo que quiera hablar Harry, tendría que explicarte cómo es que llegué a ese momento o a tomar esa decisión. No quería que te enteraras, mucho menos de esa forma, James no es el culpable, ni se busca un culpable en una situación así. James fué el que me salvó del lago negro y en muchos otros aspectos. Este es un tema que él no debió atreverse a tocar –habló Regulus y ahora se veía el triple de enojado.
Harry por el contrario, estaba confundido, ¿Su papá se había lanzado al lagro negro? no tenía ni idea de nada de eso, tampoco quería opinar de ello y no estaba seguro de si quería escuchar de algo que ocurrió hace mucho y al parecer todos habían acordado dejarlo en el pasado.
–No le des vueltas a eso, por favor –le pidió su papá James– Yo en su momento no me lo pude sacar de la cabeza y me hizo muy mal pensar en el pasado.
Asintió al escucharlo.
–Ve a dormir, nosotros nos encargaremos.
Quería acompañarlos, pero sabía que no lo dejarían y tampoco podía hacer mucho allí, aún ni siquiera podía utilizar magia legalmente –Será obvio que Draco lo dijo, ¿Pero podrían evitar mencionarlo?
–No lo mencionaremos.
Asintió –Tengan cuidado por favor.
–Tendremos cuidado.
–Snape no puede atacarnos por los juramentos, aún así seremos muy cuidadosos –dijo James– Ve a dormir, no te preocupes.
–¿Puedo ir donde Draco? –preguntó– ¿Puedo quedarme hoy con él?
–Draco –repitió Regulus como si hubiera recordado algo.
Harry sabía que era –Hice un juramento simple con él.
–Tienes que hacer otro juramento.
–Confío en él. Se que no lo dirá –contestó, era obvio que no estaban del todo de acuerdo– No voy a hacer otro juramento.
–¿Él no quiere hacerlo?
–Él dijo que haría más juramentos si se lo pedía, me contó todo esto, me dió el recuerdo sabiendo que Snape se enteraría, tienen que confiar en él como yo lo hago.
James asintió, Regulus no se vió tan de acuerdo, pero no dijo nada –Hablaremos de eso después.
–Puedes quedarte con Draco hoy, pero vuelves temprano.
–¿Estás seguro? –preguntó Regulus.
–Igual irá allí así le digamos que no –contestó James.
Harry no podía negarlo.
Les dió un abrazo antes de que se fueran, el abrazo a su papá Regulus duró un poco más, no podía sacarse de la mente lo que escuchó. Era inevitable no sentirse triste, entendía que todo eso era pasado, pero igual se sentía tan triste al imaginar que su papá llegó hasta un extremo lanzándose al lago negro.
–Hola Dobby, lo siento por venir tan tarde ¿Puedo pasar?
–Por supuesto joven Harry Potter. El amo Draco dijo que siempre podía pasar.
¿Siempre? pensó y suspiró, le gustaba ello.
Se encontró con las luces apagadas cuando desapareció a su habitación, la luz de la luna que entraba por las cortinas iluminaba apenas el lugar, pero eso ayudó a que pudiera caminar y acercarse.
Se metió a la cama con cuidado, no quería interrumpir su sueño aunque a la vez quería que supiera estaba allí.
–¿Harry? –preguntó él con la voz ronca dándose cuenta.
–Sí, soy yo –confirmó echándose a su lado– Lo siento por venir sin avisar ¿Puedo dormir aquí?
–Sí –contestó Draco sin dudarlo y pasó un brazo alrededor de él– ¿Estás bien? –preguntó– ¿Hablaste con tus papás?
–Hablé con ellos, ya lo solucionarán –dijo y se movió más hacia él. Nunca pensó sentirse tan bien en la cama de alguien más– Me siento muy cómodo contigo.
–Yo también –murmuró Draco y su mano se movió tomando la suya.
–Estás helado –se quejó, pero apretó su agarre– No dije que me soltaras –añadió, pero un minuto en silencio después él fue quien lo soltó porque recordó que tenía la varita en el bolsillo.
–¿Harry?
Se estiró dejando su varita en la mesa de noche –Necesito un abrazo –dijo al volver hacia Draco y se recostó contra su pecho.
–No te preocupes mucho, supongo que con tanto juramento no podrán maldecirse.
–Mi papá Regulus aún puede, ningún juramento es con él –le comentó y añadió– Pero sabe defenderse, nada malo le pasará y no debería haber una pelea, espero no lo haya.
Draco pasó ambos brazos alrededor de él –No creo que haya –murmuró.
Harry tampoco lo pensaba así –Gracias por decírmelo y no esconderme nada.
Draco acarició su espalda –Tu no eres un hombre lobo o algo así ¿No?
–Solo soy un hombre común –contestó y escuchó su risa.
–Me gusta que hayas venido conmigo. Estaba pensando en tí.
–Estabas durmiendo –lo molestó.
–Y pensando en tí –puntualizó Draco.
Sonrió al escuchar eso y cerró los ojos.
Se recordó las noches anteriores tocando la guitarra, con una libreta vacía al frente, queriendo componer, pero sin saber por dónde empezar, sentía que había mucho que quería decir y mucho que esperar. ¿Podía cantar que lo amaba cuando aún no entendía del todo como era ello? ¿Se estaría apresurando?
Chapter 18: Gracias
Chapter Text
–Waoooo ¿Cómo conseguiste todos?
–Comiendo ranas de chocolate por 12 años, no entiendo como me comprometí tanto por esto –contestó y añadió cuando Teddy llegó a los últimos cromos– Debo admitir que en los cromos especiales de hipogrifo y dragón tuve ayuda.
–¿Quién te ayudó? –preguntó Teddy con una sonrisa particular– Supongo que alguien de Slytherin.
–Ya lo escuchaste ¿No?
–Bastante.
–¿Qué los escuchaste hablar de mí?
Teddy sonrió –Papá Sirius mencionó algo como que se están saltando pasos, pero no te juzga y papá Remus dijo que su relación puede ir o muy bien o muy mal, que no hay un intermedio.
Harry asintió pensativo.
–Yo creo que escogiste un novio muy lindo y amable… aunque no lo sea con todos, con casi nadie, supongo es algo de su personalidad… mis papás me preguntaron por eso.
–¿Qué te preguntaron exactamente?
–Qué opinaba de Draco, si alguna vez me había tratado mal o si había visto alguna actitud extraña.
–¿Y qué contestaste?
–La verdad, que Draco es muy amable conmigo, que se lleva muy bien con los Hufflepuff de último año, que siempre está serio, pero cuando está contigo suele sonreír y que ustedes dos siempre están juntos.
–No suelo estar siempre con Draco.
–Siempre estás con Draco –dijo Teddy como si fuera algo obvio.
Harry se rascó la nuca pensando en ello.
–Yo creo que es genial que sean novios y quizá le podrías recomendar que no dé tanto miedo, tengo amigos de Gryffindor que piensan los va a maldecir, se corrió mucho el rumor porque es de Durmstrang y eso.
–Draco no maldice niños –contestó y obvio la vez que casi crució a un grupo de Gryffindor, pero ellos ya eran algo mayores…
–Eso mismo digo, piensan muy mal solo porque fué a Durmstrang.
Harry asintió y levantó la mirada hacia su padrino Sirius que entró.
–¿Poniéndose al día? –preguntó él y se acercó a servirse un vaso de agua– ¿Teddy no saludaste a Lils? Preguntó por tí.
–No sabía que tía Lily llegó –dijo de inmediato Teddy poniéndose de pie.
–Vamos Harry –hizo un gesto Sirius, ya debe ser momento de prender las velas.
–¿Podemos esperar unos 5 minutos más? –pidió.
–¿Por? –preguntó Sirius y Teddy se detuvo en la puerta para escuchar.
–Quizá… quizá haya un invitado más. Si en 5 minutos no llega, salgo y seguimos con el cumpleaños.
–¿Invitaste a Draco? –preguntó Sirius y Teddy abrió la boca sorprendido.
–Sí, pero no estoy seguro si vendrá. Me comentó que a esta hora podía ser, por eso estoy esperando junto a la red flú.
–Esperaremos un momento entonces –estuvo de acuerdo Sirius– Teddy, dile a tu padrino Reg que aplaze todo un momento.
–Sí, papá –contestó Teddy contento.
Harry le dió un vistazo a la red flú de sus abuelos, esta a diferencia de otras casas estaba en la cocina.
–Estas avanzando con todo ¿No? –dijo Sirius y se acercó con su vaso medio lleno– Ahora lo invitaste a conocer a toda la familia.
–¿Te parece muy apresurado?
–No del todo. Pero si Draco no aparece no te lo tomes como algo malo –dijo Sirius sentándose.
–Lo entendería, también está en una reunión familiar hoy, por eso si es que viene solo sería un momento –le comentó y dió otro vistazo a la red flú, deseaba mucho que fuera.
–Supongo que Cissy y Malfoy llegaron ayer.
–Creo que ayer en la mañana, no lo sé. No hablo con Draco desde el viernes.
–Desde el sábado en la mañana dirás ¿No te quedaste con él?
–¿Mis papás te cuentan todo?
–Quizá, mencionaron que te quedaste a dormir con Draco –dijo Sirius divertido– Tienes unos papás que dan buenos permisos.
Harry se rió –Sí, supongo que tengo suerte. Se igual y no le prohibas muchas cosas a Teddy cuando crezca.
–Ya veremos –murmuró Sirius meneando la cabeza.
Harry apoyó los codos en la mesa, le dió otro vistazo a la red flú y ya que tenían unos minutos aprovechó en decir –Necesito un consejo, tengo un problema.
–Te puedo dar el consejo que quieras, pero no estoy tan seguro de que tan indicado sea yo para dar consejos. Muchos dicen que doy malos consejos.
–Este es un tema que dominas, padrino –aseguró y le comentó– Quiero escribir una canción.
–Oh no.
Harry sonrió –¿Qué pasa?
–Nada, nada. Coméntame bien el problema.
–Pues… sé tocar muy bien la guitarra, el piano y cantar, pero quiero componer algo y por más que lo he intentado no sé cómo empezar. Toco nota tras otra, pero nada me parece como una canción, no hay una melodía que llegue a mí, algo que me convenza.
–Es como un hechizo de palabras, no debe ser forzado –contestó su padrino.– Debes darle alma primero, sobre todo si es tu primera canción. Empieza por lo que quieres decir, escribe todo lo que quieres expresar, no te pongas de frente a armar las estrofas o buscar las rimas, debes darle una imagen, una emoción en particular.
Una vez que tengas ello, arma una frase, algo que englobe todo lo que quieres comunicar y dale una melodía, deja que tu imaginación vuele, no te pongas trabas y una vez que empieces con los versos no busques solo rimar, sino conectar.
Lo vió con asombro al escucharlo –Ese es un muy buen consejo.
Sirius se encogió de hombros –Llevo muchos años componiendo. Tus papás también son los mejores ¿No les preguntaste?
–No quiero que se enteren, no es que me avergüence, pero es todo un caos lo que escribo, prefiero ir ahora por mi cuenta.
–Lo entiendo.
–¿Cuando escribiste tu primera canción?
–En mi penúltimo año de Hogwarts, se la escribí para Moons, solo él la escuchó, nunca se la mostré a nadie más.
–¿Por qué?
–Porque es una canción que amo y quiero atesorarla solo para mi esposo.
Sonrió al escuchar eso.
–Escribí mucho para hacer esa canción y leí muchos poemas. Te sugeriría hacer también eso si es que quieres una canción con alma.
–Ahora me siento un poco presionado.
Sirius se terminó su vaso de agua –Pero sobretodo vive, se necesitan muchas experiencias para saber de lo que se escribe.
Harry asintió de acuerdo y al escuchar el chasquido giró de inmediato hacia la red flú.
Draco salió de allí dándole una pequeña sonrisa y una mirada a Sirius.
–Llegó quién tanto esperabas Harry –habló Sirius levantándose.
–Buenas tardes.
–Hola Draco –dijo Sirius– No tienes que ser tan formal.
Draco se aclaró la garganta, llevaba la bolsa de regalo en una mano y su varita en la otra la guardó en su bolsillo.
Se notaba nervioso, algo tan raro en él pensó Harry.
–Este es un tema que no sacaré mucho más Draco –habló Sirius acercándose– Pero quería agradecerte por contarle a Harry sobre lo que dijo Snape, hemos llegado a un acuerdo con él, supongo lo sabes.
–Lo escuché ayer.
–Si Snape hace algo…
–No tiene que preocuparse por mí, en ningún sentido, se como lidiar con mi padrino enojado y respecto al secreto… seguirá siendo así, nunca diré ni una palabra sobre la naturaleza de su esposo y Teddy. Se lo prometí a Harry.
–Espero que sea así Draco, confío en Harry y él confía en tí, solo por eso es que el tema quedará allí.
–Como mencioné no diré nada –aseguró Draco y Sirius asintió.
Harry se acercó y tomó su mano –Ahora podemos relajarnos, todo estará bien –dijo rompiendo la tensión que se creó.
Sirius relajó su expresión –Sí, ahora todo puede estar bien. Que bueno que hayas venido Draco, te estaban esperando mucho.
–No estaba esperándolo, osea sí, pero entendía si es que no venías –murmuró Harry y añadió contento– Te voy a presentar a todos. Mis mamás se van a sorprender mucho de verte y mis abuelos y mis tíos…
–Primero acerquémonos a saludar a tu abuela –contestó Draco levantando la bolsa de regalo.
–¿Qué le compraste? –preguntó Sirius curioso– Effie es muy amable, pero difícil de sorprender. Tienes que quedar muy bien para que te acepte…
–Padrino, no intentes asustar a Draco.
–Solo mencionaba –dijo Sirius divertido.
Harry le dió una mala mirada, pero Draco a su lado solo sonrió y preguntó –¿Vamos?
–Vamos –contestó.
Tenía una familia muy accesible y no dudaba que buscaran hacerlo sentir cómodo, pero se preguntaba mucho como Draco se relacionaría con ellos.
–Es una bufanda de lana de cachemira, espero le guste.
Su abuela Euphemia le dió un gran abrazo, habló un buen momento con él, lo elogió y señaló lo mucho que le gustaba ese material y el color.
Draco al principio se comportó extremadamente formal con sus abuelos, pero pronto se relajó al notar cómo era la personalidad de ambos.
Después se acercaron donde sus mamás, ellas sí cuestionaron demasiado, quizá lo hicieron sentir incómodo con tanta pregunta. ¿Entonces me estás diciendo que Harry te gustaba desde hace mucho? Ron mencionó que están obsesionados el uno con el otro Supongo no se sorprenderá cuando le cuenten. ¿Aún le dices Weasley a Ron? ¿Por qué utilizas apellidos, si es el mejor amigo de Harry?
–Supongo es… la costumbre.
Tienes que ser amigo de sus amigos, una relación funciona bien así. Por supuesto que se necesita mucho más, pero ustedes van por buen camino.
–Muy buen camino –les aseguró Harry y por suerte llegó el momento de la torta, como para que todos dejaran respirar a Draco, que al parecer no sabía qué responder o cómo actuar.
________________
–¿Es demasiado?
Draco giró la cabeza al ver al papá de Harry también entrar a la cocina –No, por supuesto que no lo es. Solo estoy… tomando agua.
–Tranquilo Draco, solo era una pregunta al aire –le dijo Regulus y agregó– Todos son muy habladores, ya te acostumbrarás. Aunque ahora lo fueron demasiado porque quieren conocerte, es la primera vez que Harry presenta a alguien tan formalmente.
–Sí, por supuesto. Lo entiendo –contestó y le dió un vistazo al reloj.
–Ya tienes que irte ¿Cierto?
–Sí, debería irme en unos minutos. Me hubiera gustado quedarme más tiempo, pero tengo una reunión familiar también en mi casa.
–Lo imagino –contestó Regulus y se estiró viendo a través de la puerta– Teddy tiene de rehén a Harry para que lo ayude con las sillas, dale unos minutos. Te acompaño a que te despidas de los demás mientras tanto.
–Gracias –contestó y vió hacia la puerta que daba a la sala, casi todos habían entrado.
–Draco –lo llamó Regulus antes de ir– Antes de que te fueras quería decirte que me alegra mucho que hayas venido hoy y… no sé si es que vayas a decírselo a tus padres antes de volver a Hogwarts, pero en caso lo hagas y no les guste la idea y te prohiban acercarte a Harry o algo así, dímelo y yo hablaré con ellos. Lo mismo por si es que sucede algo con Snape.
–No tiene que preocuparse, no creo que mis padres me prohiban una relación y mi padrino supongo preferirá no tocar el tema.
–De todas formas puedes contar conmigo. Siempre he sido cercano a Cissy y Lucius, puede que nos hayamos alejado cuando se fueron a Noruega, pero sé cómo influir en tu familia.
Asintió al escucharlo –Gracias –contestó y mencionó al recordarlo –En la reunión de mi casa están… sus padres. Mi abuelo los invitó.
–Lo suponía. Diría que le mandes mis saludos, pero no tengo ningún tipo de relación con ellos desde hace mucho tiempo.
–Lo escuché –admitió– Y también escuché que están buscando un heredero Black.
–Ojalá encuentren a un mago que cumpla con sus requisitos.
Draco lo miró curioso porque no esperaba ese tipo exacto de reacción –¿No cree que yo sea una mala influencia para Harry? Al estar cerca de personas de las cuales usted se alejó.
–Harry tendrá que tomar sus propias decisiones en caso lo seas, pero la razón del porqué apoyo todo esto es porque noto lo mucho que lo quieres y eso es algo que he visto en muy pocos Blacks.
Pasó saliva al escucharlo, no le resultaba difícil aceptar sus sentimientos con Harry, pero de todas formas lo tomaba desprevenido que alguien externo lo mencionara como si fuera demasiado obvio.
–Por aquí estaban…
–Draco me comentó que debería irse, lo iba a acompañar a que se despida.
–Oh, nos vemos entonces cuando terminen Hogwarts. Hubiera sido genial que te quedes más –dijo James y se acercó donde él.
–Para la siguiente –aseguró, sabiendo que volvería allí.
Harry seguía afuera conversando con Teddy así que no se dió cuenta de él mientras se despedía uno por uno de toda su familia.
Aunque se esperaba abrazos igual lo tomaron desprevenido, era tan distinta la familia de Harry a su familia que a cada segundo lo notaba.
Nos vemos pronto Draco.
Gracias por venir, fué un gusto conocerte.
Suerte en Hogwarts.
No dejes que Harry te arrastre en algún lío.
No abran la cámara de los secretos.
No se escapen de Hogwarts por algún túnel.
Barty, no les des ideas.
Nos volvemos a ver cuando acaben Hogwarts.
–¿Ya te vas? –preguntó Harry al entrar y darse cuenta.
Asintió y no le gustó como sus comisuras bajaron dejando su sonrisa de lado.
Tanto drama y se van a ver mañana.
Harry miró mal a su tía Dorcas y luego lo tomó de la mano –Vamos, te acompaño.
Draco se dejó guiar, pero antes se despidió de Teddy –Nos vemos en Hogwarts, Teddy.
–Nos vemos –dijo él contento.
Harry caminó primero y empujó la puerta de la cocina cuando entraron –El tiempo pasó muy rápido –se quejó.
Draco no dió una respuesta, podía darle la razón, decir que sentía tener que irse tan rápido y que le gustó haber podido ir aunque sea un momento, pero suponía que era algo que Harry sabía, no le veía la necesidad a perder el tiempo con palabras cuando lo único que había querido hacer desde que llegó allí era besarlo.
Por ello es que apenas la puerta se cerró lo jaló hacia él y soltó su mano para tomarlo del rostro y besarlo. Lo tomó desprevenido, pero en tan solo un segundo Harry se entregó al beso con intensidad.
–Nos vemos en el tren –dijo cuando se separaron– Llega temprano.
–Estaré puntual –prometió Harry y jaló de él por un beso más antes de que se fuera.
Quitó su sonrisa boba al llegar por red flú, aún así sus pensamientos seguían por completo enfocados en Harry. La reunión en su casa estaba distinta a como la dejó, había más personas ahora y pronto sería hora de la cena así que el salón fue modificado.
–Volviste tarde –le dijo su padre al acercarse a él y lo llevó por el estudio donde tuvo que saludar. Después de eso le dijo– La familia Selwyn y Greengrass vinieron con sus hijos, Sullivan Madley también, ve allí a socializar. La cena será en media hora.
Asintió al escucharlo y se acercó a allí sin muchos ánimos, pero fingiendo que le interesaba.
Sus padres adoraban ese tipo de reuniones, lleno de las sagradas familias, solo “personas importantes” como decían ellos.
–Al fin aparece Malfoy –se quejó Hen– Preguntamos por tí.
–Mis padres me obligaron a venir, pero para tí parece solo una opción –se quejó Daphne.
–Mis disculpas –dijo irónicamente y saludó a Lona y Catrin Selwyn, ambas eran hermanas e iban a Ravenclaw, pocas veces conversó con ellas.
–¿Dónde estabas, ehh? ¿Que te mantuvo tan ocupado? –le preguntó Hen.
Draco pensó que Harry se pondría celoso si supiera que el capitán de Hufflepuff que tan mal le caía, estaba allí compartiendo con su familia –Asuntos personales.
–Entonces estabas ocupado con alguien.
–¿Estás saliendo con alguien? –preguntó Daphne curiosa.
Draco meneó la cabeza, no pensaba decirles, por lo que cambió el tema por completo.
Los minutos pasaron, conversó un poco con ellos y luego fué donde su madre que conversaba con su tía Bellatrix, como tampoco la había saludado, lo hizo en ese momento y otra vez empezó una conversación larga. cuestionándolo sobre qué de interesante le habían enseñado en Hogwarts y de si le gustaría unas clases privadas.
Evadió eso, no le interesaban clases privadas, ni esas ni las que su madre sugirió después de pociones –Es una pena que no pudo venir tu padrino Severus. Pero hablamos la semana pasada y me dijo que tienes bastantes horas libres que puedes invertir en unas clases avanzadas.
–No voy a llevar más clases, las horas libres apenas me alcanzan para hacer mis tareas –mintió.
–Dijiste que Hogwarts no era tan demandante.
–Ahora que se acercan los E.X.T.A.S.I.S lo es –contestó, sabía que eso no le quitaría mucho tiempo, pero ser novio de Harry sí.
–Entonces supongo que tus clases avanzadas esperarán.
–Sí –dijo y sonrió cordialmente al ver quién llegó junto a ellos. Walburga Black le parecía aterradora, no había otra palabra para describirla y no es que le tuviera miedo específicamente, pero sabía que era alguien con quien era mejor no involucrarse.
Se preguntó al conversar con ella por qué sus hijos habrían decidido dejar todo el apellido Black y aunque no encontró una respuesta en concreto, tenía una vaga idea de ello.
–Es una pena que nosotros no tengamos un heredero como tú.
–Estoy en desacuerdo con eso, aún tienen –dijo Narcissa, pero no se metió más en el tema.
Walburga de todas formas ignoró ello –Me alegra que tomes en serio tus clases, serás un gran heredero Malfoy.
–Gracias.
–Y supongo tienen preparada una buena unión para tí.
–Aún no, pero ya veremos –respondió Narcissa.
Draco quitó su sonrisa.
–Debe haber alguna bruja perfecta para ello.
–Sí, por supuesto –contestó intentando no sonar sarcástico.
–No deberían esperar mucho tiempo si ya es mayor de edad. Quizá si yo hubiera casado a… –Walburga dejó eso al aire y volteó hacia un lado interesada, saludando y luego conversando con alguien más.
Draco de inmediato se movió junto con su mamá que se acercó hacia un elfo para pedir que acomodaran los candelabros sobre la mesa.
–¿Hay alguna razón por la que están aquí los señores Black?
–Tu abuelo los está ayudando a encontrar un heredero.
–Pero tienen hijos, utilizar a alguien más no tiene sentido. No tendría ni su sangre.
–Van a hacer un ritual para ello –contestó su mamá y añadió bajando la voz– Hay algunas familias de los sagrados 28 que tienen poco dinero, estoy segura que encontrarán a alguien muy pronto. Muchos de ellos dejarían su apellido por toda la fortuna Black.
–¿Y por qué no se la dejan a sus hijos que tienen el derecho?
Narcissa suspiró –Es complicado, no te lo podría explicar porque no lo sé del todo. Pero lo que sé es que son personas que nunca van a ceder, aunque ya estén mayores, nunca intentarán acercarse a sus hijos y una vez que consigan un heredero procederán legalmente para que se quiten el apellido Black –explicó Narcissa y agregó– Aunque Sirius hace tiempo es un Lupin, Reg es el que tiene que cambiarse a Potter.
Draco asintió, el tema le daba tanta curiosidad, pero suponía no había mucho que pudiera averiguar.
–¿Te imaginas quitarme a mí el apellido?
Narcissa le dió una mirada sorprendida –No tengo repuesto para tí Draco.
–Por suerte –contestó y se acercó hacia la mesa con los demás.
No había planeado contarles sobre Harry esa noche, pensó en aplazarlo hasta unas semanas después y decírselos por una carta. Pero al recordar a la señora Black mencionar una unión se dió cuenta que era mejor hablar con sus padres antes de que algo así ocurriera, tenía que adelantarse a los hechos y aunque dudaba que sus padres tuvieran planes específicos para él, quizá su abuelo de alguna forma podía estar ideando uno.
–Tengo que hablar con ustedes –por eso pidió cuando toda la reunión acabó y solo quedaron los 3 en el gran salón mientras los elfos limpiaban.
–Y nosotros tenemos que hablar contigo –contestó su padre.
–¿Es sobre donde desapareciste? Porque si dices que fué por una bruja, no me voy a creer ese cuento –dijo su madre cruzándose de brazos y siguió a Lucius que caminó hacia uno de los pasillos.
–En realidad no fué por una bruja, pero si fué por alguien –les comentó Draco al entrar al estudio. Si iba a decirlo, tenía que ser directo.
Lucius lo miró incrédulo –¿Nos vas a decir que todos estos días estuviste ocupado con “alguien”?
–Sí.
Narcissa entrecerró los ojos.
–Tengo novio –les confirmó sin dar más vueltas.
Lucius esta vez se cruzó de brazos incrédulo –¿Y por qué lo tienes? ¿Cuál es tu plan esta vez?
–No tengo ningún plan, solo…
–¿Solo?
–Me gusta esta persona. Y no tengo ningún plan, ni nada de eso, esto es genuino, no es una farsa –habló, un poco enojado de que no le creyeran cuando había sido tan directo.
–¿Y quién es tu supuesto novio? –preguntó Narcissa.
–Es Harry –contestó y al verlos a los 2 sin expresión añadió– Harry Potter.
Narcissa abrió la boca sorprendida y compartió una mirada con Lucius que se quedó inmovil.
–No iba a sacar el tema aún, pero no quiero que decidan por mi vida y me comprometan con alguien más… como es costumbre en nuestro tipo de familia.
–Es al contrario Draco, no está en nuestros planes comprometerte con alguien, aún no –dijo Narcissa y añadió– Si esto es una broma de mal gusto…
–Mamá, pensé que te gustaba Harry.
–Sí, pero no sé si para que sean novios, si es que en realidad lo son…
–Lo somos, sino, no estaría diciendo todo esto. ¿Qué sentido tendría?
Narcissa frunció el ceño, aunque se veía más confundida que enojada –Lucius –llamó probablemente para que dijera algo.
Él se quedó por un momento pensativo y de pronto dijo como si ya no tendría sentido –Dejémoslo.
–¿Qué?
Su padre volteó y lo vió fijamente –Sé lo que estás haciendo, quieres mantenernos entretenidos en algo más. Mientras estás jugando con pociones y haciendo quién sabe qué.
–No es así –se quejó– Hoy incluso fuí al cumpleaños de la abuela de Harry, quiero una relación con él, la tengo y la voy a tener.
–¿Y cuanto crees que va a durar? ¿Acaso quieres que sea una relación eterna?
Draco se quedó en silencio, por supuesto que quería fuera para siempre.
–No pasará de Hogwarts –habló Lucius meneando la cabeza.
–¿Estamos dejando que esto suceda? –preguntó Narcissa.
–Cissy tú eres la que se lleva tan bien con ellos. Deberías estar muy feliz.
–Por supuesto que me llevo bien con ellos, Harry es hijo de Regulus –dijo Narcissa y añadió escandalizada– Draco, Harry es tú familia, no pueden tener una relación.
–Como si eso detuviera a los Black –murmuró Lucius.
–Mi tío Regulus es su padrastro, Harry no es más que un Potter.
Narcissa lo vió contrariada –Aún así –dijo y añadió como si no entendiera– ¿Cómo ha sucedido esto?
–Comparten habitación –dijo Lucius como si fuera obvio– ¿Por eso tu padrino está enojado? Harry Potter no es de su agrado, con razón que dijo tenías malas influencias.
–Deberías escuchar a tu padrino –señaló Narcissa.
Draco le dió una mirada enojada –Mi padrino odia a Harry sin fundamentos y si hablamos de malas influencias ese sería yo.
–Yo pensé que en Hogwarts te enamorarías de alguna bruja de buena familia –dijo su mamá.
–Harry es de buena familia, tienen muy buena fama, mucho dinero, es inteligente, atractivo… ¿Qué más quieren?
–No estoy hablando mal de su familia, solo digo que pudo haber sido otro tipo de familia… quizá un hombre, pero…
–¿Que pertenezca a los sagrados 28? –preguntó Draco molesto– Somos Malfoy, pensé que no necesitábamos de nadie.
Narcissa aclaró –No necesitamos de nadie y no estoy hablando mal de la familia de Harry, que quede claro. Solo es un pensamiento que debía admitir y…
–Y no vamos a hablar más de esto, déjalo Cissy van a terminar antes que acabe Hogwarts –dijo Lucius un poco fastidiado y se puso de pie– Si quieres tener una relación con Harry Potter, adelante. Nunca nada ha funcionado cuando te hemos prohibido algo, siempre ha sido al contrario.
Draco sonrió –Conste que tengo la aprobación.
–Dudo que te dure el gusto mucho –habló Lucius y se detuvo antes de salir– Por cierto, vamos a hacer un recorte en tus gastos.
–¿Me estás chantajeando con dinero?
–Esto va más allá de tu desafortunada noticia. Sev me comentó que al parecer estás haciendo compras muy innecesarias.
–¿Y eso qué? Eso es una minúscula parte de dinero y tengo mi propia bóveda, no puedes decir que vas a meterte con mi dinero.
–Tu dinero es el mío por si no lo recuerdas. Y puedes ser mayor ante ley mágica, pero aún estás en el colegio y esa bóveda solo recibe órdenes mías –enfatizó su padre y añadió antes de irse– Ni una sola palabra de esto a tu abuelo. Ten tu romance adolescente, lo que quieras mientras dure, pero que nada de eso llegue a tu abuelo.
Draco hizo una mueca –Tampoco pensaba decírselo. No es como si le importe –murmuró y tuvo ganas de seguir a su papá, pero era mejor dejarlo allí– No pueden poner límites en cuanto dinero puedo sacar.
–Lo siento Draco, pero no podré hacer nada en contra de eso –dijo Narcissa
–Esto es todo un chantaje. Mamá ¿Vas a dejar que tu hijo esté sin dinero? ¿Qué pensarán los demás?
–No te va a dejar sin dinero en lo absoluto. Será solo algún recorte para presionarte.
–¿Para presionarme y que deje a Harry?
–Lo que más le preocupa a tu padre es que no te metas en rituales extraños, pero tampoco le agrada mucho la idea.
–Al igual que a tí, mamá.
–No dudo que Harry sea un buen mago, por algo debes haberlo elegido, pero ya veremos como avanza. No te precipites, siempre hay romances que comienzan muy fuerte y luego de pronto se apagan.
–Estuviste muy feliz la última vez que te presenté a alguien.
Narcissa le dió una mirada enojada –¿Y por qué crees que ahora no estoy feliz? Aparte que fué una farsa todo eso salió... –dijo y añadió antes de irse– Espero que esto sea real, Draco.
–Lo es –se quejó y se quedó allí pensando, en realidad salió mucho mejor de lo que esperó, y aunque el tema del dinero lo tenía un poco de mal humor, de todas formas esa noche durmió excelente.
A la mañana siguiente el tema no se tocó, ni en el desayuno, ni en el almuerzo que también compartió junto con sus papás.
Era como si hubieran preferido simplemente obviarlo, como si así desaparecería más pronto. No tenían curiosidad sobre cómo pasó y ni por asomo habían preguntas cursis como las que tuvo ayer con la familia de Harry, por un lado le agradaba ello, nunca fué alguien que le gustara hablar de sus sentimientos, pero ahora extrañamente a la vez quería hacerlo.
Como si fuera la noticia de su vida, su tema favorito, tenía ganas de hablar de él, decir lo increíble que le parecía, tenía toda esa bola de sentimientos que lo abrumaban y no podía dejar de pensar en él.
Solo quería que los minutos pasaran, subir al tren y verlo, sentarse juntos allí y en la cena del gran comedor. Después en la noche colarse a su cama o que Harry lo hiciera, quería besarlo, quizá algo más o dormir, incluso si solo dormían juntos le parecía perfecto.
Todo ello solo le hacía confirmar que realmente estaba enamorado y más que eso, si existía algo así. Y sabía que debía calmarse, relajarse un poco de tanto pensamiento, porque iba a volverse loco con la ansiedad que lo invadía.
–¿Estás seguro que llevarás a Thuban en tren? Porque pude ir por red flú como la vez pasada.
–Estuvo muy tranquilo cuando lo traje en tren. Además, anoche no durmió, seguro lo hará todo el camino –contestó y le dió un vistazo al reloj– ¿Los dos me acompañarán? –preguntó al ver a su padre ponerse la capa.
–Es la última vez que vas a Hogwarts, por supuesto que te tenemos que acompañar.
–Que considerados –murmuró y quiso preguntar ¿Saludarán a mi novio o lo ignorarán? pero decidió no hacerlo y esperar a que pasaría.
Fué muy entretenido de ver, llegaron temprano, lo que dió el momento perfecto para encontrarse. Y justo para coincidencia, Harry aún no había subido y estaban tomándole una foto frente al tren cuando se dió cuenta de él.
Draco dudó por un segundo si acercarse, pero cuando Harry le sonrió, lo hizo sin pensarlo mucho más. Primero saludó a Regulus y James con un apretón de manos al acercarse. Vió la cámara, vió hacia él y dejó su baúl a un lado junto con Thuban en su jaula.
–¿Podemos tomarnos una foto juntos? –preguntó Harry, probablemente conteniéndose de saludarlo con un abrazo o algo más al darse cuenta de Lucius y Narcissa a lo lejos.
–Me gustaría una foto contigo –aceptó Draco y se paró junto a él, en realidad no le gustaban las fotos para nada, pero otra vez por culpa de Harry accedía más que feliz porque también deseaba tener un recuerdo de ambos en su último año.
–¿Lo saben? –escuchó su pregunta en un susurro.
–Sí –confirmó y pasó un brazo sobre sus hombros, luego al verlo sonreír, también sonrió y vió hacia la cámara.
Sus padres actuaron muy distinto al verlo hacer ello, Lucius solo miró hacia allí sin mucha expresión, en cambio Narcissa abrió la boca sorprendida, como si no pudiera creer lo que veía, y dió unos pasos más rápidos hasta que llegó junto a Regulus, quién la saludó con un amistoso –Hola Cissy, que bueno verte.
Su madre sonrió devolviendo el saludo y volvió a ver hacia él sorprendida, Draco lo notó y se preguntó ¿Tan raro le resultaba el simple gesto de verlo pasar su brazo sobre los hombros de Harry?
–Buenos tardes –saludó Harry después de la foto y luego murmuró divertido hacia él – No sabía que íbamos a ser públicos de pronto.
Se encogió de hombros al escucharlo y estuvo a punto de tomarlo de la mano, pero giró al escuchar el comentario del papá de Harry hacia su papá.
–Quién diría Malfoy… vamos a ser familia política.
Tuvo que contener una carcajada al ver como la fingida expresión cordial de su padre se deformó –No te pases Potter, muy temprano para hablar de…
–Romances adolescentes. Que lindo ¿No? –lo cortó Narcissa.
Draco levantó una ceja, no entendía a su mamá, no estuvo contenta cuando dió la noticia, pero de pronto parecía tan feliz que no lo comprendía.
–Tu padre me odia –dijo Harry prácticamente contra su oído y vió hacia atrás, quizá buscando a alguno de sus amigos.
–No te odia, simplemente no le gustas –murmuró de vuelta.
–Pero soy un buen partido, ¿No soy un buen partido?
Negó al escucharlo y recibió un golpe en el brazo.
Frente a ellos, Narcissa hablaba con Regulus y James, Lucius incómodo miró hacia un costado y luego vió directamente a él cuando el tren sonó.
–Mejor subamos de una vez.
–Sí –estuvo de acuerdo Harry– Busquemos buen sitio, no veo a los demás.
–Todos son tardones –contestó y se acercó hacia su padre que le hizo un gesto con la cabeza.
Recibió 2 advertencias a modo de despedida, no hagas nada estúpido y más te vale no desconcentrarte de tus estudios por romances que no te darán más. Su mamá por otro lado le dió un abrazo, haz todo bien Draco y escucha a tu padrino pidió.
Le molestaba escuchar eso, sobretodo las advertencias, sabía que aunque se descuidara, igual resultaría siendo el mejor y no le gustaba que le recordaran escuchar a su padrino, como si él pudiera ser la solución a sus problemas, cuando estaba seguro que muy probable sería ahora uno de sus problemas.
Luego de ello llevó la jaula con Thuban y se acercó con paciencia a la puerta esperando por Harry, él se demoró un poco más despidiéndose de sus papás y eso solo lo hizo pensar en lo distintos que eran sus entornos.
–¿Dónde están todos?
–Faltan como 10 minutos para partir aún –contestó y después de darle un vistazo a Thuban que seguía durmiendo siguió a Harry dentro del tren.
–¿Por qué el ceño fruncido?
–Un poco de todo –contestó y como vió a Harry saludando por cada compartimiento que pasaban, prefirió adelantarse y buscar uno vacío.
Esperaba que nadie los molestara, quería un silencioso viaje hacia Hogwarts, quizá hablar un poco y avanzar con unas lecturas. Aunque dudaba que fuera a ser todo tan tranquilo.
–Tienes que aprender a saludar Malfoy –se quejó Harry al entrar.
–No conozco ni a un cuarto de las personas que saludaste, ¿Por qué saludaría?
–Si los conoces, compartimos clases, hasta hemos estado en fiestas juntos.
–No tengo memoria.
–¿Ahora no tienes memoria? Pero si fueran tus amigos Hufflepuff allí si los saludas ¿No? –siguió quejándose Harry y se sentó a su lado.
–No son amigos, solo son algunos conocidos.
–Aún así, si no quieres saludar, podrías dar aunque sea una sonrisa cordial.
Draco se encogió de hombros, no le interesaba ser amistoso con nadie más.
Vamos hasta el fondo, estos están llenos. Hola Draco.
–Hola Hen –contestó al darse cuenta que era él quien lo saludó.
Harry
–Hola –contestó Harry más seco de lo normal– Compartimiento ocupado.
Sí, sí, nos iremos al fondo
–¿Y dónde está tu cordialidad? Pudimos compartir con los Hufflepuff –mencionó Draco cuando se fueron.
–Cada quién con su casa –contestó Harry viéndolo.
Sonrió divertido al escucharlo y en un movimiento rápido sin pensarlo 2 veces se acercó hacia él dándole un beso. Harry no debió esperarlo porque pareció sorprenderse, pero sí debió de haberlo deseado porque continuó con el beso sin intenciones de romperlo.
Era perfecto, sus labios lo eran, la forma coordinada en la que se movían contra el otro y cómo sus dedos se apretaban contra su ropa al profundizar el beso.
Le gustaba tanto que podía estar horas en ello y en realidad ninguno tuvo intención de separarse, pero lo hicieron sorprendidos por el estallido que se escuchó afuera.
–¡Malditos niños!, apuesto a que son los de primero –dijo Blaise– ¿Harry puedes decirle a Teddy que no haga bromas con sus amigos cerca de Slytherin?
–Esta vez no fué Teddy, llegará a Hogwarts pasado mañana –contestó Harry, una de sus manos aún seguía en su hombro aunque Draco estuviera de vuelta sentado bien.
–¿Pasado mañana?
–Mis padrinos sacaron permiso, le dió una fuerte gripe.
Draco miró hacia la ventana al escucharlo ello, ese día había luna llena recordó y se preguntó ¿Cómo sería convertirse todas las lunas en hombre lobo?
–Tierra llamando a Draco.
Vió hacia Blaise al escucharlo.
–¿Dónde jodidos te metiste? ¿No quedamos que nos veríamos?
–Tampoco es como si me hubieras buscado.
–Fuí 2 veces y no estabas en casa.
–Estuve ocupado.
–¿En qué?
–Aquí y allá.
Blaise entrecerró los ojos –¿Y tú Harry? ¿También estuviste ocupado?
Harry se cruzó de brazos –Nos hemos visto bastante en vacaciones.
–La primera semana, porque la segunda también desapareciste. Ron preguntó un par de veces por tí y nada.
–Tengo 2 casas, ya sabes. Voy de una a la otra –contestó Harry y la atención de Blaise se desvió porque Theo entró jalando su baúl– Casi me deja el tren y ninguno de ustedes se preocupó.
–¿No tienes novio para que se preocupe por tí? –preguntó Harry.
Theo negó poniendo expresión triste –Nos estamos dando un tiempo.
–¡¿Qué?!
–Neville me dejó –se lamentó Theo dejando su baúl tirado y se sentó junto a Harry tomándolo del brazo y agitándolo con fuerza– ¿Dónde estuviste el sábado? Necesitaba ayuda.
–¿Ayuda en qué? ¿Qué pasó con Neville?
–Mate a su planta favorita. O eso dice él, aunque yo creo que aún tiene solución. Debe tener solución.
–¿Qué le hiciste a la planta?
–Me la dió a cuidar por 3 días porque se fué de viaje con sus papás –explicó Theo y se inclinó para abrir su baúl– Tenía que limpiar sus hojas, pero el hechizo no salió bien.
–¿Por qué utilizaste un hechizo?
–Porque tenía flojera de limpiar hojas –se lamentó Theo.
Draco no le estaba tomando mucha atención a la conversación, pero vió hacia allí curioso para ver qué planta era. Aunque a simple vista no podía distinguirse, porque dentro de la bolsa transparente había una maceta con una planta totalmente quemada, la forma le pareció similar.
–Pero cómprale otra –habló Blaise.
–¿Crees que soy un estúpido? Busqué la maldita planta, nadie tiene una así. Tendría que irme a China o no sé dónde.
–¿Le has matado una flor de Pensieve?
–¿Cómo sabes cómo se llama esta cosa? –preguntó Theo sorprendido, sin darse cuenta que Neville se asomó por la puerta entreabierta.
Draco señaló la maceta –Esa “cosa” es casi imposible de cosechar y toma años.
–Pero tú puedes conseguir una ¿No? Te pago lo que quieras Draco. Lo que quieras. Tú eres experto en conseguir cualquier cosa.
–No podría conseguirte la planta –habló Neville y Theo gritó sorprendido.
Draco frunció el ceño, pero no pudo contradecirlo del todo. En realidad era casi imposible conseguir esas plantas adultas, aparte que costaban demasiado y él no tenía contactos para plantas de ese tipo.
–Dame mi planta por favor –señaló Neville.
–¿Por qué mierda, nadie me avisa que está detrás mío? –exclamó Theo viéndolos enojado y añadió cambiando su expresión y poniéndose de pie– Nev, Nevy, que bueno que estés aquí, porque quería hablar contigo… de hecho…
–Theo, dame mi planta –murmuró Neville triste.
–No. La voy a revivir, te prometo que lo haré.
–Ya no tiene solución, déjame enterrarla.
–Aún está viva. Aún puede florecer.
Draco se rió y recibió un codazo de Harry.
–Dame una semanas por favor y si no logro que reviva la enterramos juntos –pidió Theo tomándolo de las manos– Te prometo que te compraré otra si no logro revivirla y te prometo que te haré caso al pie de la letra, nada de hechizos, todo manual. Ahora lo haré todo bien.
Neville negó.
–El cactus que me diste aún está vivo, puedes confiar en mí.
–Sé que mataste el cactus que te dí y compraste otro.
–¡¿Quién le dijo?! –exclamó Theo enojado volteando hacia los 3.
–Nadie me dijo –aclaró Neville– Pero me hubiera gustado que tú me lo dijeras. Ahora sé que no debería darte plantas.
–Soy malo con las plantas y lo siento por no hacerte caso, pero aún soy tu novio ¿No? –preguntó Theo y al no escuchar respuesta insistió– Nevy no termines conmigo, lo siento –dijo y lo siguió porque Neville se fué por el pasillo.
Blaise chasqueó la lengua –Yo quería seguir escuchando el drama.
–Yo también –se quejó Harry poniéndose de pie y asomó la cabeza por la puerta– ¡Ron! ¿También subiste tarde?... Sí, aquí está Blaise… Cuidado con la planta muerta.
–¿Ya lo perdonó?
–¿Sabías del drama?
–Por supuesto, Neville estuvo ayer llorando y quejándose con Dean. Seamus me lo contó –les comentó Ron entrando y saludó al darse cuenta– Hola Malfoy.
–Weasley –contestó Draco sin levantar la mirada de su libro y de pronto recibió un codazo de Harry– ¡¿Qué?! –se quejó.
–Es descortés no mirar a alguien si te saluda.
–¿Y a mí que mierda me importa?
Harry lo miró mal.
Draco rodó los ojos, suponía que Harry quería se llevara mejor con Weasley, pero no le interesaba y tampoco es como si se llevaran mal –Hola Weasley –aún así se encontró segundos después mirándolo y devolviéndole el saludo.
Ron compartió una mirada con Blaise y después él preguntó –¿Entonces qué hicieron toda esta semana que… ambos… desaparecieron
Harry se encogió de hombros –Malfoy ¿Tú que hiciste?
–Esto y aquello, pero no lo suficiente.
–¿No lo suficiente?
Esta vez él se encogió de hombros divertido –¿Tú que hiciste?
–¿Qué hice? –preguntó Harry– Una que otra cosa también. Aunque no todo lo que me hubiera gustado.
–Días muy cortos ¿No?
–Muy cortos.
Draco le dió una mirada divertida y luego bajó la vista a su libro.
–¿Pero de qué están hablando? –se quejó Blaise.
–¿Quién? ¿Nosotros? –jugó Harry y Ron se quejó– Sé directo, ¿Que hay entre ustedes?
–¿Qué podría haber entre nosotros?
Ron volvió a compartir una mirada con Blaise y ambos se quedaron callados. Quizá pensando que aún nada había ocurrido entre ellos y sin querer arruinarlo señalando cosas obvias.
Harry a su lado se inclinó curioso para ver que estaba leyendo.
–¿Aritmancia?
–Deberías darle la oportunidad –contestó y sin verlo sabía que hizo una mueca– Ahora que lo pienso… –dijo al recordarlo– ¿Te aprendiste todas las runas que te dejé?
–Ni una sola.
–Dijiste que sí.
–Lo hice –admitió Harry– No tienes porque quejarte, me sé cada bendita runa.
–Demuéstralo.
–Estamos en el tren, no me estreses. Vuelve a tu libro, vuelve a leer –se quejó Harry y se removió apoyando la cabeza contra su hombro y cruzándose de brazos– Voy a tomar una siesta, nadie me despierte o lo maldigo –advirtió.
Draco vió frente a ellos a Blaise y Ron mirándolos confundidos y luego hablando en voz baja. Obviamente hablaban de ellos y quizá estaban a punto de preguntarles directamente sobre que eran ahora, pero no lo hicieron porque en realidad Harry si se quedó dormido contra su hombro.
Y aunque primero solo había estado apoyando la cabeza en su hombro, después de un rato se apropió abrazando su brazo, dejándole solo una mano libre para pasar las hojas de su libro.
Blaise y Ron no estuvieron muy pendientes de ellos luego de eso, porque en lo que restaba del viaje se la pasaron hablando efusivamente y luego salieron al pasillo a comprar. Theo también en algún momento volvió, acomodó su maleta, sacó un regalo de allí y volvió a irse rápido.
–¿Por qué no avanzaste con Harry?
–¿Qué?
–Pensé que ya iban a ser novios o algo así.
Tuvo ganas de reírse al escuchar a Blaise, Harry había dormido todo el camino contra él ¿Eso no hacía obvio que eran novios?
–Sigues peleando con él, sigues molestándolo. Tienes que cambiar un poco esa actitud.
–Él es el molestoso, no yo –señaló. Harry con Ron iban varios pasos adelante, conversando con Theo que al parecer necesitaba que alguien lo consolara.
–Mira, no sé lo que pase y por muy cursi que sea, deberías de confesar tus sentimientos. Harry debe estar esperándolo, es obvio que le gustas.
–¿Tú crees?
–Sí, pero si no haces nada no creo que eso dure mucho.
–Deberías darme consejos entonces, tu que tienes una relación tan buena.
–No utilices sarcasmo en mi relación –dijo Blaise y añadió– No esperes que Harry tome la iniciativa, es muy terco para hacerlo.
Sonrió al escucharlo.
–¿No se besaron en el armario? En la fiesta, el reto, no hablamos de ello.
–No me acuerdo. Ha pasado tiempo.
–2 semanas pasaron, deja de dar vueltas. ¿Solo se besaron y lo dejaron allí?
–¿Por qué estás tan interesado en mi vida amorosa?
–Porque eres mi amigo y he visto la cara de idiota que pones por él.
Frunció el ceño –Eso no es cierto.
–Lo es. Voy a tomarte una foto cada que lo ves –habló Blaise y se adelantó para alcanzar a Ron que lo llamó.
Draco se quedó atrás, sabía que solo Blaise lo molestaba, pero en parte se preguntaba si era muy obvio lo mucho que Harry le gustaba.
Puedo no ser obvio, soy bueno fingiendo.
Muy bueno fingiendo pensó en el camino hacia el gran salón, para la cena.
Al llegar tomó asiento en su sitio de siempre y evitó ver hacia Harry, intentó ponerse a prueba un poco, conversó con Daphne, saludó a otros Slytherins y vió hacia la comida.
Pero cuando Harry se sentó a su lado viendo hacia adelante porque el director daba un discurso. Él no pudo contenerse y ponerle toda su atención.
Su cabello alborotado, su perfil cuando se puso a hablar con Theo frente a ellos y luego sus ojos cuando vió hacia él y preguntó ¿Tú qué prefieres?
–Me da igual –contestó, no sabía ni siquiera el tema, pero iba a verse como un tonto si lo preguntaba.
Blaise frente a él se aclaró la garganta, eso lo hizo voltear. –¿Qué te da igual Draco?
Lo miró mal al escucharlo y giró hacia Harry que comentó –Si el ministerio se está metiendo en Hogwarts quizá y manden a alguien a supervisar.
–O directamente a alguien a enseñar –habló Daphne.
–O quizá solo para los ÉXTASIS.
–¿Tú papá no te dijo nada?
–No, aunque ahora que lo mencionan escuché de una propuesta…
Draco ladeó la cabeza sin mucho interés en la conversación, pero le gustaba ver a Harry hablando.
Si es un centauro será Firenze. Aunque quizá lo pongan hasta el siguiente año…
Sí, tienen que hablarlo con la junta para que lo aprueben...
Salió de su ensoñación cuando Harry se dirigió a él –¿No vas a cenar?
–¿Y tú no vas a cenar? Por hablar tanto no vas ni a la mitad –señaló su plato.
Harry le dió una mirada indignada y clavó fuerte una brócoli con su tenedor –Estoy comiendo también –se quejó.
Draco se rió y al ver al frente vió como Blaise le movía la cabeza en desaprobación.
Si supiera que ya somos novios pensó divertido y se puso a comer.
La cena fué larga, el camino del comedor hasta Slytherin también y esperar a que Harry terminara de hablar con Theo, cuando bajaron a los dormitorios, le resultó una eternidad.
Fingió quedarse dormido cuando al fin escuchó sus pasos, cerró los ojos y reguló su respiración, pero esta se entrecortó al sentir su cama hundirse a su lado.
Lo escuchó lanzar un hechizo para apagar la luz de la habitación, con otro cerró las cortinas alrededor de la cama y con un último puso un hechizo de silencio.
–¿Estás dormido? –le preguntó Harry en un susurro y acarició su mejilla. Draco evitó moverse, quería que siguiera tocándolo más y eso hizo Harry, otra caricia en su mejilla que subió hacia su cabello– Dray, no te hagas el dormido.
Sonrió y abrió los ojos. Nunca había admirado mucho la habitación de Slytherin, pero ahora se daba cuenta que en noches como esas, con luna brillante, la luz se filtraba a través del lago negro, atravesaba los ventales e iluminaba el lugar con una luz tenue, pero perfecta para poder ver a Harry –Te demoraste mucho.
–Quería escuchar todo el drama. Y sobre eso… tengo un favor que pedirte.
–No
–Ni siquiera me escuchaste.
Se incorporó sentándose –¿Qué es? –preguntó apoyando la mano en su muslo y lo vio con detenimiento, estaba a punto de besarlo.
–Revive la planta de Neville
–¿Qué? –preguntó sin entender porque de pronto salía el tema
–Te gustan los retos ¿No? Ayuda a Theo a revivir la planta.
–Entiendo que creas que tu novio es genial y puede hacerlo todo, pero no se tanto de herbología.
–Tienes amigos Hufflepuff, ellos son expertos.
–¿Ahora si recurrimos a Hufflepuffs?
–Solo porque nos sirven.
–¿Y por qué tendría que ayudar?
–Es una planta muy importante para Neville y fue un error de Theo
–¿Y eso que tiene que ver conmigo?
–Tiene que ver porque soy tu novio y tienes que hacerme caso en lo que te pida.
–Yo no he firmado un contrato que diga eso.
Harry se rió y llevó ambas manos a su rostro –Vamos, di que sí.
–Deberías haberlo intentado de distinta manera, primero besarme y luego pedir el favor.
–Prefiero la otra forma, no besarte si es que no aceptas.
Draco lo vió indignado –No me puedes obligar.
–No te estoy obligando y yo también ayudaré si es que encuentro algún hechizo para revivirla.
–¿Por qué seguimos hablando de la planta?
–Porque tienes que prometer que ayudarás.
–No voy a hacerlo –se quejó apretando su muslo e intentó acercarse, pero Harry puso las manos en sus hombros– Di que sí, no me hagas dar vueltas.
–No me pongas condiciones.
–Vamos Dray. Haz una buena obra –dijo Harry y subió su mano de su hombro a su cuello, luego enredó los dedos en su cabello y preguntó– ¿Qué dices?
–No –dijo aunque le encantaba el toque.
Harry frunció el ceño –Después no me pidas nada, que no lo haré.
–No necesito nada de tí –contestó y le divirtió ver a Harry molesto.
–Repite eso otra vez Malfoy, haber si te lo crees –habló Harry soltándolo.
Draco levantó una ceja y antes de que Harry se separara un centímetro más lo atrajo de la cintura hacia él.
–Mantén distancia Malfoy.
–No seas enojón.
–Voy a reconsiderar esto de ser novios.
–Exagerado –dijo pasando el otro brazo alrededor suyo y acercándose a besarlo.
Harry lo esquivó moviendo la cabeza hacia un lado y él se rió al chocarse con su mejilla –No voy a tener tiempo para revivir una planta.
–Solo tienes que hacer unas preguntas, no te tomará mucho.
Suspiró al darse cuenta que iba a ceder –Mañana le preguntaré a Hen, quizá tenga alguna idea o me recomiende un libro, pero eso lo tendrá que leer Theo.
–Le puedes preguntar a otro Hufflepuff.
–Soy más cercano a Hen.
–¿Por eso lo pusiste en primer lugar aquella vez?
–¿Qué? –preguntó confundido, pero se dió cuenta al instante– ¿Te refieres a Halloween cuando dí mi lista y dije que Hen estaba en mi top 1? Te pusiste celoso –dijo feliz al darse cuenta.
–¿Cómo pudiste ni mencionarme?
–Ese día me ignoraste desde que empezó la fiesta.
–No es cierto –se quejó Harry– ¿Lo hice?
–Lo hiciste y no podía ponerte en mi primer lugar, eso solo iba a revelar mis sentimientos.
–¿Entonces soy tu primer lugar?
–Por supuesto que lo eres, sino sería novio de Hen –dijo y añadió para ponerlo más celoso– Hasta a mis papás les gustaría, ayer estuvo en mi casa.
–¡¿Qué?!
–Fue con su familia a la reunión que organizaron mis papás. También estuvo Daphne y unas chicas de Ravenclaw.
Harry frunció el ceño –No sabía que tu familia era cercana a la suya.
–¿Y por qué crees que apenas llegué a Hogwarts me empezaron a invitar a sus fiestas?
–Con razón –murmuró Harry y lo empujó hacia atrás.
Draco se dejó caer en la cama –Alguien es un celoso –dijo divertido.
Harry apoyó una mano en su pecho y se inclinó hacia él –No me llames celoso –advirtió– Esto solo es...
–Celos.
–Eres mi novio.
–Lo soy, he incluso antes de serlo igual estabas celoso –puntualizó Draco y esperó una respuesta.
Aún así Harry en vez de hablar, lo besó. Primero de una forma apresurada, casi demandante, pero luego se transformó en un beso mucho más lento mientras se recostaba casi sobre él.
Era el paraíso, besos suaves y sus respiraciones acompasadas. A esa hora donde nadie podía molestarlos, donde no había apuro ni interrupción podían besarse sin intención de acabar y perdiendo la noción del tiempo.
–Adoro esto.
Sus brazos alrededor de él se apretaron al escuchar eso y suspiró cuando Harry enterró la cabeza contra su cuello, sentir su respiración lo hizo estremecerse, lo hizo desear más, pero a la vez no quiso moverse, sin intención de romper ese momento y lo bien que se sentía.
–¿Estás durmiendo? –preguntó al sentir su respiración acompasada.
–No –murmuró Harry– Pero si sigo así… Deberíamos meternos a la cama.
–Sí –estuvo de acuerdo, aunque ninguno de los dos se movió por un buen momento.
Cuando lo hicieron, fué Harry el que primero se sentó y bajó de la cama. Draco también se movió a un lado para abrir la cama y se echó esperando que volvieran a la anterior posición y fué así.
Harry se recostó contra él, solo que puso la mejilla esta vez contra su pecho y pasó el brazo sobre su abdomen.
Aún era tan nuevo todo, que fué inevitable no sentir una revolución constante en su interior.
–¿Entonces tu papá me odia, pero a tu mamá si le gusto?
Le tomó unos segundos procesar la pregunta, había estado más concentrado en cómo su mano se amoldaba a tu cintura.
–¿O es que no le gusto a ninguno?
–Ayer que lo dije a ninguno le gustó la noticia –admitió.
–Oh ¿Por qué? ¿Tan mal partido les parezco?
–No es que lo seas, pero ellos siempre han tenido intenciones de que me relacione con alguien de los sagrados 28 y toda esa tontería de sangre pura.
–Pero soy hijo de magos, tengo sangre pura y eso.
–Pero todo tu árbol genealógico no es de puros magos
–¿Entonces por culpa de mis antepasados no les gustó?
–Suena a una estupidez, lo sé. Mi padre piensa que será algo pasajero, por eso no se opuso y mi madre aunque ayer no estaba convencida, hoy al parecer cambió de opinión.
–Quizá le parecimos lindos juntos.
–Quizá –contestó y acarició su espalda.
Harry suspiró y Draco pensó en las ganas que tenía de volver a besarlo.
–Al menos no te prohibieron salir conmigo.
–No lo hicieron, pero mi padre ahora controla mi dinero. Me dió solo 100 galeones.
Harry se rió –Tampoco es como si necesitaras dinero aquí.
–¿Y cuando vayamos a Hogsmeade? ¿Y mis compras? Ni siquiera traje manzanas.
–Yo te compro todo lo que quieras Dray. Solo pídelo.
Esta vez él se rió –Soy demasiado caro.
–Lo sé –contestó Harry y bostezó– Lo siento, no dormí nada ayer.
–Lo imaginaba, incluso dormiste en el tren.
–Eres una buena almohada.
Sonrió y al recordarlo preguntó –¿Y que es de nuestros anillos? ¿Los inspeccionó tu papá?
–Sí, ya están libres de maldiciones. Podemos usarlos. Mis papás y mis padrinos se sorprendieron al ver ese tipo de anillos.
–¿Porque son de alianza?
–Sí, creo que pensaban que te iba a pedir matrimonio o algo así.
–¿No lo harás?
–No. Tú lo harás –contestó Harry y añadió– Me gusta la idea de usar un anillo a juego contigo. Todos se darán cuenta que eres mío.
–Posesivo.
–Como si tú no lo fueras.
Draco sonrió, en realidad tenía muchas ganas de ver las expresiones de todos, sobre todo de los muy amigos de Harry cuando se dieran cuenta que lo suyo era algo serio. Porque si de algo estaba seguro era que eso, no iba a ser un simple romance de Hogwarts que acabaría rápido, como dijo su padre.
–Harry –llamó un momento después antes que se durmiera, no quería moverse, pero aún había algo que debía hacer.
–¿Mmm?
–¿Me prestas tu capa de invisibilidad un momento?
–¿Ahora? –preguntó Harry un poco adormitado.
–Sí.
–¿Por qué la necesitas ahora?
–Tengo ingredientes y mis mezclas escondidos en la sala de pociones. Quiero sacarlos de allí porque no estoy en buenos términos con mi padrino y no quiero que los encuentre.
–No tengo la capa, se la presté a Ron –contestó Harry y rodó hacia un lado bostezando– Llévate el mapa y vuelve rápido. Está en mi baúl dentro del libro de historia.
–¿Me vas a prestar el mapa? –preguntó sorprendido, porque desde hace mucho que se lo había pedido y Harry siempre decía que no.
–Tómalo como un privilegio extra por ser mi novio.
Sonrió al escuchar ello y se inclinó hacia él de inmediato besándolo –Te adoro.
–Sí, sí, yo también. Déjame dormir –dijo Harry y añadió acomodándose– Necesito que me cuentes sobre lo que sea que estés haciendo Draco.
–Lo haré –prometió volviendo a darle un beso y le acomodó la almohada después de taparlo bien.
El mapa estaba tal como lo dijo, dentro de su baúl en el libro de historia. No podía creer que lo tuviera, siempre le pareció impresionante y tenía tanta curiosidad por saber si es que había algún pasillo que no conociera o quizá algún túnel más, pero eso ya después vería.
–Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas –señaló con emoción después de ponerse su capa de Slytherin y salió de la habitación con tranquilidad al darse cuenta que no había nadie.
La sala de pociones no estaba tan lejos, le tomó solo unos minutos llegar y una vez allí sacó de su bolsillo una llave cambiaformas que hace mucho consiguió en Durmstrang. No le tomó más que un segundo entrar, el maletín con todas sus cosas por suerte seguía detrás de la pared falsa que creó y solo le tomó unos minutos cerrar todo y salir de allí.
Iba perfecto, dobló a la derecha, confirmó en el mapa que nadie estaba cerca, pero cuando llegó a las escaleras se detuvo abruptamente –Hola Peeves –saludó cauteloso, se había olvidado que al poltergeist le gustaba subir y bajar pisos de pronto.
–Eres el único recorriendo los pasillos esta noche, Malfoy.
–Me gustan los paseos nocturnos.
–¿Paseos nocturnos o tienes asuntos pendientes? –señaló Peeves el maletín.
Draco le sonrió –Ambos –dijo y levantó el mapa para verificar que nadie se acercaba.
–Tú no deberías tener eso.
–Me lo prestó Harry.
–¿Y cómo sé que no mientes?
–Tendrás que creerme o preguntárselo mañana a Harry.
–Mañana es mucho tiempo –dijo Peeves y señaló el maletín– ¿Que escondes allí?
–Plantas alucinógenas –contestó, no era mentira había de esas también– Y si me permites… ya debería irme.
–Oh no, no vas a pasar –dijo Peeves de inmediato cortándole la pasada– Si no quieres que despierte al gruñón de Filch o a un profesor, me vas a ayudar.
Pensó rápidamente si es que había un hechizo que podría lanzarle, pero no encontró nada, ni un hechizo se le ocurría en contra de un Poltergeist, porque no estaba ni vivo ni muerto –¿En qué necesitas mi ayuda?
–Quiero que abras unas puertas, Malfoy. Puedes hacerlo y lo harás.
–¿Me has estado vigilando?
–Sí –contestó Peeves con una sonrisa maliciosa– Utiliza esa llave que tienes en el bolsillo derecho. Vamos al segundo piso.
–Primero dame unos minutos, iré a Slytherin y…
–Empezaré a gritar que hay un estudiante fuera de la cama si no me obedeces. Filch vendrá de inmediato.
Draco hizo una mueca, si intentaba correr Peeves le lanzaría algo y lo atraparía, luego haría alboroto, aparecería Filch y él llamaría a Snape. No tenía salida.
–¿Qué puerta quieres abrir? –preguntó y lo siguió sin otra opción más.
Abrió la oficina de la profesora McGonagall, del profesor Binns y de su padrino Snape, los 3 estaban en la recta del pasillo –¿Que piensas hacer? –preguntó con curiosidad, iluminando el lugar con su varita, suponía que Peeves quería destrozar esas oficinas porque constantemente los profesores le prohibían varias cosas.
–Vamos al tercer piso, faltan lugares que abrir.
Negó de inmediato –Esta llave está maldita, no puedo abrir más de 4 puertas –explicó y se la guardó en el bolsillo– Haz lo que quieras hacer con estas.
Peeves le dió una gran sonrisa maliciosa.
Draco lo miró con curiosidad, no le daba miedo, pero no sabía que esperarse de él.
–¿Sabes que voy a hacer?
Draco se encogió de hombros y dió la vuelta, tenía que regresar a Slytherin rápido pensó y se detuvo abruptamente al escuchar a Peeves gritar con todas sus fuerzas –¡Estudiante fuera de la cama!
Abrió la boca sorprendido sin poder creérselo, la luz de su varita se extinguió también por la sorpresa.
–Tu padre me debía muchas Malfoy, que suerte que tenga un hijo –dijo Peeves volando alrededor de él y volvió a gritar– ¡Estudiante fuera de la cama!
Draco lo miró con odio, pero pensó rápido, conocía miles de hechizos y por suerte con un movimiento de varita pudo cerrar todas las puertas del pasillo de un solo golpe. Pero eso hizo ruido y sumándole a la bulla que hizo Peeves, sabía que ya no tenía opción, lo iban a atrapar –Travesura realizada –lanzó el hechizo al mapa.
No podía dejar que le quitaran eso, ni mucho menos su maletín, se sintió asustado y sintió que su corazón se paró cuando de pronto ambos salieron volando. Alguien le había lanzado un accio estaba seguro de ello, por eso sus cosas salieron volando a través del pasillo, pero todo estaba tan oscuro que no pudo distinguir nada y eso solo hizo que su pecho doliera.
–¡Te atrapé!
Filch lo sostuvo de la capa, iluminándolo con un farol en la mano.
–¿Qué fueron esos ruidos?
–Abrió todas las oficinas, ¡Yo lo ví! después las cerró de golpe –lo acusó Peeves.
Draco quiso torturarlo y al recordar que tenía la llave en el bolsillo, metió la mano para sacarla y dejarla botada. Estaba seguro que el squib no iba a darse cuenta, pero al parecer la suerte no estaba de su lado ese día, porque de pronto su padrino Snape apareció iluminando el lugar.
–Justo llegó el jefe de tu casa –señaló Filch burlón– Dice Peeves que abrió todas las oficinas, ¿Cómo pudo hacerlo? Merece un castigo, tiene que ponerle un graaaaan castigo al estudiante Malfoy.
–Eso haré. Yo me encargo Filch.
Draco se removió alisándose la ropa y miró con odio hacia Peeves que le hizo un gesto con la mano despidiéndose.
–¡Ese condenado Poltergeist me obligó! Odia a mi padre, por eso se vengó –exclamó enojado y se sintió nervioso al recordar cómo había salido volando el maletín y el mapa. Por favor que haya sido Harry fué en lo único que pudo pensar.
–Vacía tus bolsillos.
–No tengo nada.
–Draco.
Tuvo que sacar la llave antes de que Snape lo obligara con un hechizo.
–Interesante objeto. Me pregunto cuantas veces y en qué lugares has utilizado esta llave.
–Padrino, tienes que creerme. Me ha obligado ese maldito Poltergeist ¿De qué me serviría abrir oficinas?
–¿Vamos a mi sala de pociones para que tomes un poco de veritaserum?
Dió un paso hacia atrás al escucharlo –Eso está prohibido.
–Al igual que este tipo de llaves malditas.
Draco pasó saliva –La he conseguido hace unos días –mintió– Solo la tenía en el bolsillo por si es que quería entrar a algún lugar, no pensaba utilizarla, Peeves me obligó y me delató para vengarse de mi padre.
–La pregunta aquí Draco es, ¿Por qué en primer lugar estabas fuera de la cama?
–Buscaba a Thuban, escapó de la habitación.
–Te gusta poner mentira tras mentira. ¡Mentira tras mentira! Y crees que yo me voy a creer todo –dijo Snape enojado y añadió– 50 puntos menos para Slytherin y tienes detención por 2 semanas.
–Padrino.
–¿Vuelvo a ser tu padrino?
–Acepto los puntos menos. Pero ¿Es necesario una detención? Solo salí a caminar… no hice nada.
–Dudo que sea nada. 3 semanas de detención.
Draco abrió la boca indignado.
–Deja de hablar o me vas a obligar a darte veritaserum para saber exactamente qué pasó.
–Eso pasó, me obligó a abrir puertas –se quejó y se quedó abruptamente callado cuando Snape lo apuntó con su varita.
–Tu padre te advirtió que te comportaras en Hogwarts, Draco. Y si no lo haces yo me encargaré de mantenerte ocupado en detención, incluso si te la tengo que dar hasta que se acabe el año.
Lo miró enojado, pero no podía hacer nada más así que solo asintió y se fué de inmediato de allí antes de decir algo más.
Bajó derrotado las escaleras, esa llave le había costado tanto conseguirla y estaba seguro que cuando Snape se diera cuenta de su verdadera naturaleza lo molestaría con más preguntas.
Le dolía la cabeza, tampoco tenía el mapa, ni el maletín y eso le generó una presión en el pecho porque tenía todo allí, años de trabajo. Se sintió nervioso, tenía la esperanza de que fuera Harry su salvador, pero empezó a preocuparse al llegar a la sala común y no verlo allí esperando por él.
Y cuando entró a la habitación y pasó las cortinas de su cama cerrándolas sintió más presión al encontrarse a Harry durmiendo. Tuvo ganas de llorar, se sentó en la cama y se llevó las manos a la cara preguntándose dónde estaba el maletín y el mapa.
–¿Tan importante es el maletín?
Se sobresaltó y giró de inmediato.
Harry le sonrió.
–¿Lo tienes? –preguntó esperanzado con el corazón acelerado al darse cuenta que Harry estuvo haciéndose el dormido.
–¿Quién más crees que podría lanzarte un accio tan específico?
Draco abrió la boca sorprendido y al segundo siguiente se lanzó sobre él abrazándolo con fuerza –Te amo maldita sea, eres el mejor.
–¿No es muy temprano en nuestra relación para decir eso? –preguntó Harry contento rodeándolo también con sus brazos.
–No me importa, lo hago. Eres brillante. Te amo.
Harry se rió –Yo también, pero si te atreves a perder el mapa del merodeador te mataré Malfoy. Tienes suerte que un mal presentimiento me despertó y me hizo ir.
–Fue Peeves –se quejó y le contó cómo todo sucedió.
–Una vez que nos encontramos con él lo mencionó, debiste estar más alerta –dijo Harry después de escucharlo y meneó la cabeza– Aunque con Peeves nunca se sabe, sería mejor que le des una ofrenda o algo para que te deje en paz lo que resta del año.
–¿Una ofrenda? Voy a matarlo.
–Es amigo de Teddy –se opuso Harry y añadió– Tienes que recuperar esos puntos, ¿Cuántos dijiste que nos quitaron?
–50.
–Son demasiados.
–Qué importa los puntos.
–Quiero que Sly se lleve la copa de las casas. ¿Todo el jodido año no me has escuchado hablar de puntos?
–Sí.
–No se que harás, pero conseguirás el doble de lo que perdiste.
Suspiró al escucharlo –Lo haré –prometió y preguntó– ¿Dónde lo pusiste?
–Debajo de la cama. Fuí muy brusco, quise revisar por si se rompió algo, pero no pude abrirlo.
–Todo tiene mil hechizos para caídas, debe estar bien –le comentó y lanzó un lumos con su varita mientras se agachaba y sacaba el maletín debajo de la cama– Frangeres Signum –pronunció para abrirlo.
Harry vió curioso hacia allí –Nunca he escuchado ese hechizo.
–Es uno creado en base a runas. Vez estas runas… el hechizo le da la indicación de abrirse.
–Runa de restricción y protección.
Draco le sonrió porque Harry las reconoció.
–¿Entonces ese es tu plan para el futuro? ¿Ser alquimista?
–No lo sé, quizá cuando termine lo que quiera ya no vuelva a intentar alquimia –dijo y comprobó que todos los frascos estuvieran bien– A veces me aburro de las cosas y paso de una a otra.
–También me pasa.
Draco levantó la mirada hacia él, el lumos iluminaba su rostro y sus ojos se veían tan verdes y brillantes por el reflejo. Le encantaba.
–¿Está todo bien? ¿Nada se rompió?
–Todo está perfecto –dijo y le sonrió, sintiendo su corazón acelerado– Gracias, Harry.
–Ufff un gracias, eso si es que es difícil escuchar de tí –bromeó Harry y se inclinó contento acariciando su mejilla y luego besándolo.
Chapter 19: Obsesionado y muy excitado
Notes:
(See the end of the chapter for notes.)
Chapter Text
No puede ser
¿Quién nos hizo perder puntos?
¡¿Harry viste?!
¡¿Quién fué?!
–Vamos a recuperar esos puntos, no se preocupen –habló Harry desde atrás al escuchar el alboroto
–¡Fuiste tú! –lo acusó Pansy.
–Claro que yo no fuí –se quejó y aunque no había querido decirlo, de todas formas habló antes de pensarlo– Fue Malfoy, Peeves le tendió una trampa.
–¡Malfoy! –exclamaron Theo y Pansy.
Draco a su lado primero lo vió ofendido y luego dijo viéndolos –He conseguido muchos puntos, no me molesten.
–Estamos en tercer lugar ahora ¡Por tu culpa!
–No ha sido mi culpa perder puntos y voy a recuperarlos así que cállense –dijo Draco de mal humor y agregó irónico volteando hacia él– Gracias por decirlo, justo quería que todos se enteraran.
Harry le sonrió inocente.
–Nos vemos en la noche.
–¿Cómo que en la noche? ¿Dónde vas?
–Clase de Aritmancia ¿Lo olvidas? Y después detención.
–¿Y la cena? ¿Te perderás la cena?
–Solo por hoy. Voy a avanzar una buena parte hoy, tengo que reescribir miles de pergaminos antiguos, si lo termino antes mi detención también acaba –explicó Draco rápido– Por cierto, Blaise dijo que hoy cuidaría a Thuban, vigila que no le dé nada raro –dijo y lanzó un tempus, su ceño se frunció más –Ya es tarde –habló más para sí mismo y de inmediato giró por el pasillo.
Harry se quedó quieto, había esperado un pequeño beso o algo, pero al parecer Draco estaba de muy mal humor y él lo había aumentado al acusarlo directamente.
–Hazza –lo llamó Theo para que lo alcanzara y preguntó después mientras caminaban, por si es que había logrado que Draco aceptara en ayudar a revivir la planta.
–Dijo que le preguntaría a sus amigos Hufflepuff, pero tú tendrías que leer lo que le recomienden.
–Leeré lo que tenga que leer, es un avance. Mi relación depende de revivir esa planta.
–Neville te va a perdonar de todas formas.
–No lo sé, ¿Viste hoy? Ni me miró en el desayuno... y tiene toda la razón, la cultivó por 6 años.
–Puedo preguntarles a mis papás si es que pueden conseguir esa planta.
–Es que no es conseguir una planta por muy igual que sea. Es esa planta a la que le tiene cariño –se lamentó Theo– Aritmancia lleva con sus amigos Hufflepuff ¿No? Ojalá les pregunte.
Harry asintió y bajó las gradas con él, Aritmancia lleva con los Hufflepuff pensó y tuvo ganas de él también llevar esas clases, aunque solo para estar con Draco más tiempo y para no dejar que se acercara a alguien más.
Sin embargo, llevar esas clases sería una tortura y Harry no entendía como Draco parecía tener tiempo para todo, aunque menos para la cena esa noche porque faltaría por detención y hablando específicamente debido a esa detención que le pusieron, tampoco tendría mucho tiempo para él en todo el mes.
–¿En qué tanto piensas? ¿Me estás escuchando?
–Ehhh no en realidad. Lo siento, acabo de recordar que hay algo que debo hacer, sí... –dijo con varias ideas en mente.
Theo lo vió confundido –¿Dónde vas?
–Acabo de recordar que tengo muchas tareas pendientes, tendré que saltarme la cena –le avisó y se fué corriendo por el pasillo para luego bajar rápido al segundo piso donde estaba la oficina de su profesora favorita.
Minerva McGonagall
Sus papás tenían una relación estrecha con ella, sus padrinos también y quizá era toda esa cercanía que siempre le dió la confianza para acudir a ella cuando necesitaba algo. Estaba seguro que no recibiría un no por respuesta, nunca lo hacía si sabía cómo pedir lo que quisiera.
–¿Profesora McGonagall ¿Me puede dar detención? –preguntó porque con ella era mejor ser directo.
–¿Cómo? ¿Que hiciste? ¿Por qué pides una detención?
–Nada, aunque creo que le debo detenciones desde hace mucho –dijo y explicó– Necesito que me ponga una detención ahora. Pensé primero en hacer algo malo, ¿Pero hay forma de evitarnos lo malo y que de frente me de la detención?
–¿Por qué querrías detención?
–La verdad es que mandaron a Draco a detención, tendrá que transcribir demasiados pergaminos. Me gustaría ayudarle para que termine antes.
La profesora lo vió como si tuviera 3 cabezas –¿Quieres ayudar a alguien a transcribir pergaminos viejos?
Se encogió de hombros, sólo lo quería porque era Draco
–Si tienes tanto tiempo libre te recuerdo que hay muchos libros que deberías haber leído sobre animagos, tienes que saber todo si realmente vas a querer intentar ser uno cuando salgas de Hogwarts. Y tenemos un proyecto en curso, aún no me has entregado esos pergaminos.
–Eso lo tengo totalmente controlado, estoy leyendo todo lo que me indicó siguiendo cada paso, puede hacerme la pregunta que desee y a mis pergaminos solo les falta unos ajustes para entregarlos –dijo confiado.
McGonagall asintió contenta
–Y no es que tenga mucho tiempo libre, pero tengo el tiempo exacto para poder ayudar a transcribir pergaminos viejos.
–Para ayudar a tu compañero Malfoy dirás.
–Sí –admitió con una sonrisa y era obvio que McGonagall entendió que había algo más allí.
–Lo que hizo el señor Malfoy ha sido grave, por eso tiene un castigo tan largo.
–Solo abrió las puertas que Peeves lo obligó a abrir. Le tendió una trampa, es injusto.
–Mas allá de eso, no debió tener en su posesión una llave maldita de ese tipo
Harry pensó que McGonagall no sabría de ello, pero al parecer estaba enterada de todo como siempre.
–Usted sabe que es muy común en diversas familias contar con objetos malditos, Draco lo tenía como un amuleto de la suerte, nunca lo utilizó antes de este incidente y tampoco planeaba hacer algo con ella, se lo puedo asegurar.
Ella meneó la cabeza sin creerlo del todo y Harry le sonrió –Draco busca sólo ser un buen alumno, no quiere meterse en líos.
–Espero que sea así, Harry.
Él asintió, aunque no fuera del todo verdad porque sabía que Draco buscaba ser más que "un buen alumno" –Deme detención. ¿Sí? Por favor –dijo e insistió– Por favor.
–¿Si no te la doy iras a hacer algo malo para conseguirla?
–Quizá –se encogió de hombros inocente y sabía que lo consiguió al verla poner esa expresión.
No fué mucho las horas que pudo conseguir, detención por 3 días, ese y los siguientes 2 viernes, no era tanto como le hubiera gustado, pero eso básicamente le restaría a Draco 3 días.
Detención por amor
Detención por elección
Que idiota que soy pensó cuando tomó las llaves que le extendió Filch.
Soy un gran idiota se repitió así mismo cuando extendió el primer pergamino antiguo que eligió para transcribir.
Era aburrido, había polvo, le dolía la mano, el cuello y no le gustaba utilizar sus lentes todo el tiempo, pero la tortura valió la pena cuando una hora después Draco llegó de sus clases de Aritmancia y se quedó boquiabierto al verlo allí.
–Tienes 20 pergaminos menos. De nada –señaló orgulloso hacia los que terminó en la mesa.
–Harry no puedes estar aquí, si se enteran que me estás ayudando me pondrán más detención y será peor.
–Puedo estar aquí, tengo permiso.
–¿Cómo que tienes permiso?
–Conseguí una detención por tí.
–¿Qué hiciste?
–Nada. Se lo pedí a McGonagall, solo me dió 3 días. Pero algo es algo, te ayudaré lo máximo que pueda.
Draco abrió la boca sorprendido, le sonrió al acercarse, pero entrecerró los ojos cuando estuvo frente a él –Me lo debías por acusarme y decirle a todo mundo que fuí yo. La culpa te hizo pedir detención.
–En primer lugar solo se lo confirmé a Pansy y Theo, no soy culpable si todos se enteran y en segundo lugar, deberías decir gracias Harry por ayudarme, eres el mejor novio.
–Es una ayuda porque te sientes culpable –señaló Draco inclinándose hacia él.
–Es una ayuda porque eres mi novio y te quiero –contestó Harry y se rió por el cambio de expresión en Draco, obviamente no se esperaba esas palabras– ¿Algo que agregar?
Draco pasó saliva –No puedes desconcentrarme si queremos avanzar. Como has visto, son miles de pergaminos.
–Tú eres el que solito se desconcentra, hace rato deberías de haber tomado un pergamino y pluma –dijo y no pudo evitar bajar la mirada a sus labios.
Draco apoyó la mano en la mesa inclinándose más hacia él, al parecer quiso decir algo, pero sus deseos ganaron más porque tomándolo de la barbilla lo hizo levantar más la cabeza y lo besó.
No se habían besado desde el corto beso en la mañana cuando despertaron tarde y aunque quisiera negarlo, durante todo el día pensó en besarlo, en transformaciones donde se sentaban juntos, en historia cuando Draco se inclinó preguntando por el libro, en los pasillos mientras caminaban al comedor e incluso cuando lo escuchaba quejarse sin fin en defensa.
–Hablo en serio cuando pido que no me distraigas.
–Tú me has besado –se quejó contra sus labios y cerró los ojos esperando por otro largo beso, pero Draco se separó.
–¿Por qué la mirada enojada?
Rodó los ojos al escucharlo y sin esperarlo esta vez, Draco volvió a inclinarse en un segundo y besarlo.
Harry necesitó intensificar ese beso, pasó los brazos alrededor de su cuello y deseó no separarse aunque hubiera mil pergaminos esperando por ellos.
Nunca decidieron con exactitud ocultar lo suyo, pero de una u otra forma se dió, la semana empezó tan fuerte que todos estaban ocupados y acaparados de tareas, el horario lleno tampoco ayudaba. Era ir de una clase a la otra, recorrer el castillo en minutos y apurarse para no perder puntos por llegar tarde.
Hace meses cuando empezó Hogwarts y Draco era "el nuevo" llamó demasiado la atención, Harry recordaba con claridad cómo pensó antes, que todo eso se desvanecería, que para terminar Hogwarts Draco sería uno más. Y aunque en parte ya no todos estaban tan concentrados en él, de pronto cuando llegó la segunda semana sintió que toda esa atención se triplicó.
No era solo atención de alumnos, también se le sumaron profesores y todo sucedió exactamente por su pedido de que recuperara los puntos que perdió. Porque Draco se puso de meta duplicarlos como le prometió y era brillante verlo poner verdadera atención en clases y participar.
Harry más antes lo obligaba, pero ahora si un profesor pedía una participación o un comentario Draco era el primero en levantar la mano para participar.
Estaba más que feliz con todos los puntos para Slytherin, en esa primera semana llegaron a segundo lugar y estaba seguro que en la siguiente alcanzarían el primero, iba a costar mantenerse porque a Ravenclaw le iba muy bien, pero estaba seguro que si seguían con participaciones activas ganarían.
Era perfecto el tema de los puntos y estaba feliz, sin embargo, no le estaba gustando del todo y no era que quisiera la atención para él, por primera vez en su vida ese no era su problema, porque en realidad lo que empezó a molestarle fué la atención excesiva que recibía Draco, los regalos que a veces aparecían en su pupitre, los notas que le llegaban, como si quien sea que mandaría eso pensaba que podría enamorar a Draco con un simple chocolate.
Le molestaba tanto que pensaran que Draco estaba libre y si bien al principio lo dejó pasar con los días tuvo ganas de subirse al escritorio frente a la clase y comunicar oficialmente Draco es mi novio, voy a cruciar a quien se atreva a mandarle regalos o notas tontas creyendo que tiene oportunidad con él.
El problema era que no se atrevía porque su orgullo podía más y a pesar de que le gustaba ver a Draco quemar notas tontas que le llegaban, necesitaba que fuera él quien aclarara y dijera Harry es mi novio.
–Estás con una cara... como si le fueras a lanzar un avada a alguien –le dijo Ron el viernes que tuvieron práctica de pociones.
Harry cambió su expresión a una sonrisa al escucharlo –Sabes que odio pociones con cierto profesor.
–¿Es eso o es porque alguien le regaló un chocolate a Malfoy? No entiendo por qué tanta atención de pronto por ganar un par de puntos.
–La inteligencia atrae –dijo porque él mismo se encontraba embobado cada que Draco decía algo ingenioso– ¿Sabes quién puede darle tantos regalos?
–No creo que sea una sola persona –dijo Ron y acomodó su caldero– Aunque la semana pasada cuando le dieron el tintero pensé que fuiste tú.
–No hago regalos tontos.
–Entonces no haces nada Hazza y no sé qué estás esperando.
–¿Esperando para qué?
–Para admitirle que te gusta o algo. Malfoy al parecer no va a dar el primer paso, tú tienes que hacerlo. Esto ya me estresa demasiado, vamos semana y media de vuelta en Hogwarts, haz algo.
Harry se rió, no entendía porque no se lo había contado a Ron o porque Draco no se lo dijo a Blaise, pero era divertido verlos a ellos tan estresados con el asunto.
–¿Cómo puedes vivir así?
–¿Así cómo? –preguntó divertido y levantó la mirada viendo la avecilla de papel que llegó volando hacia él, abrió la mano para que se posara allí y cuando se abrió leyó la nota contento.
Filtro Alihotsy
(Extracto de Moly 25 gotas (no 24 como dice el libro)
Suerte.
–Y decías que Malfoy no hace nada –dijo feliz enseñándole la nota.
–Tiene que aclararte sus sentimiento directamente. No pidas menos –dijo Ron.
Harry giró viendo en su diagonal hacia Draco que estaba en la primera fila y le dió una sonrisa antes de girarse.
–¿Qué dijiste? ¿Sentimientos? ¿Y tú por qué estás seguro de eso? Quizá ni le gusto y solo es amable.
–Malfoy es todo menos amable, eso no es posible con esa terrible personalidad –contestó Ron– Y estoy seguro que le gustas porque lo admitió, con Blaise y conmigo.
–¡¿Qué?!
–Shhh
–Explícame eso ¿Cuando lo admitió? Imposible.
–Hace meses, creo que fué en Noviembre, cuando te consiguió la sala de pociones para que practicáramos. Blaise dijo directamente que estaba enamorado de tí y Draco lo aceptó, pero dijo que nunca digamos nada o sino, nos cruciaría y no nos enterraría juntos.
Se rió por el comentario final, pero se quedó con una gran sonrisa al pensar que Draco lo había admitido hace tanto –¿Sabes hacer grullas de papel como las que Draco me manda?
–Ni idea –negó Ron– Pero parece que hay muchos curiosos por eso.
Harry se dió cuenta de ello, al parecer si había curiosidad por la nota que le mandó Draco.
Haber si así alguien deduce lo obvio pensó y dobló la nota con cuidado para guardarla.
La clase de pociones fué horrible y aún así sacó un sobresaliente, la nota de Draco y la concentración extra que puso le ayudaron.
A esa clase le siguió encantamientos donde tampoco se sentaban juntos, el profesor los cambiaba continuamente y en esa clase les tocó tan separados que Harry no podía estar volteando hasta la otra esquina del salón.
Tenían una práctica calificada ese día y el profesor les dió tiempo de más para que pudieran leer y se prepararan, Harry aburrido se recostó en la mesa, esperando por que el profesor lo llamara primero para librarse antes. Theo a su lado si estaba concentrado leyendo y Harry al fijarse bien preguntó –¿Y ese libro?
–Draco me lo prestó, Hen se lo dió.
–¿Hen? –preguntó frunciendo el ceño automáticamente y recordó que Draco se lo comentó en la mañana– ¿Al menos dice cómo revivir a la planta?
–Sí, pero son muuuuuchos pasos. Hoy mismo comenzaré y mañana que hay visita a Hogsmeade compraré lo que me falta. Me tienes que ayudar.
–Blaise te debe favores, deberías obligarlo a que te ayude.
–Tienes razón, también lo obligaré –recordó Theo y Harry curioso al voltear se dió cuenta que una grulla de papel se dirigía hacia él.
–Dos grullas hoy, ¿Que tanto tiene que decirte Draco? ¿Te está invitando a una cita mañana?
–Son notas privadas –señaló y la abrió para leer que decía.
Daré mi práctica primero, te acercas rápido antes de que el profesor llame al azar. Inventa alguna excusa para salir, te espero afuera.
–¿Te invitó a una cita mañana?
–No –contestó guardando la nota con cuidado.
–Entonces tú deberías invitarlo.
–¿Para qué?
–¿Cómo que para qué? Te lo van a quitar, de pronto a todos les gusta.
–Nadie me lo puede "quitar"
–Cierto, no pueden quitarte algo que no tienes.
Lo vió enojado y estuvo a punto de aclararlo todo en ese mismo momento, pero se quedó inmovil al ver al profesor Flitwick entrar.
Impaciente esperó a que diera todas las instrucciones para la práctica y cuando llamó primero a Draco sin empezar con la lista al azar, se preguntó en qué momento Draco había pedido permiso para ser el primero. Debía de haberlo planeado antes.
–Me iré después de mi práctica –le avisó a Theo.
–No creo que el profesor te deje salir antes.
–Tengo que avanzar con mi proyecto de transformaciones que me dejó profesora McGonagall. Pediré permiso.
–¿Ayer no avanzaste eso y por eso retrasamos la práctica de Quidditch 10 minutos?
–Sí, avancé. Pero me falta un punto –mintió guardando sus cosas y añadió para distraerlo– Por cierto, en la mañana escuché que Neville fué ayer a ver las prácticas.
–Imposible, me hubiera dado cuenta.
–Creo que fué solo al principio cuando te estaba persiguiendo la bludger, Hermione lo mencionó –dijo y se puso de pie de inmediato al notar que Draco ya iba a terminar su exámen.
Bajó las gradas y se acercó a un costado del escritorio, Draco le dió una sonrisa al verlo y se despidió del profesor antes de salir.
Harry esperó paciente a que el profesor Flitwick lo notara y cuando lo hizo, le comentó que quería pedirle permiso, le habló sobre el proyecto que le puso profesora McGonagall para volverse un animago en el futuro y eso hizo que de inmediato Flitwick aceptara que se fuera temprano luego dar su práctica.
Se concentró bastante para hacer los hechizos no verbales y agradeció cuando el profesor lo felicitó por hacerlo todo perfecto.
–¿Buena nota? –preguntó Draco que estuvo esperando afuera por él.
–Obviamente un extraordinario –contestó y lo tomó de la mano pensando la buena motivación que era últimamente.
Draco entrelazó sus dedos mientras caminaban.
–¿Tienes algo planeado? ¿O por qué me hiciste pedir permiso?
–No planee nada con exactitud, pero quería aprovechar en pasar tiempo juntos, hemos estado muy ocupados estos días.
–Demasiado –se quejó Harry– Esos miles de pergaminos nos están quitando tiempo de calidad –dijo y sacó el mapa para confirmar que no fueran a encontrarse con nadie por los pasillos.
–Voy a terminar todo el martes.
–Imposible.
–Soy rápido, hoy en la noche verás mi avance.
–¿Hasta que hora te has estado quedando?
–No muy tarde, media noche máximo.
–Ayer te esperé hasta la 1 despierto y no apareciste.
–Ayer fué la excepción, llegué a las 2.
Lo reprochó con la mirada y dijo –Vamos a que tomes una siesta ahora mismo.
–Yo pensaba sugerir ir a los invernaderos porque hace un buen día.
–Mañana salgamos del castillo –dijo y jaló de él hacia las escaleras.
–De hecho mañana pensaba transcribir mañana tarde y noche.
–¿Incluso de mañana? Es el único sábado que tendremos libre.
–Tú tienes práctica de Quidditch estarás ocupado.
–Pero eso será solo 2 horas –dijo y añadió– Entiendo el apuro, pero puedes gastar unos días. Se supone que tu detención dura mes y medio. Lo estás reduciendo a 2 semanas y media, eso es mucho.
–Quiero terminarlo cuanto antes, para después fingir que estoy en detención cuando en realidad estoy contigo o quizá concentrado en mis pociones.
Harry le sonrió y dobló por el pasillo –Hablando de tus experimentos, puedes utilizar la sala de menesteres, ayer pensé en una sala de pociones como la que me describiste y si se puede, también probé en dejar ingredientes y todo se mantiene en su sitio. Es el lugar perfecto.
–¿En serio? –preguntó Draco emocionado y apretó el agarre de sus manos contento.
–Si tuvieras que elegir, pociones o yo ¿Qué eliges?
–Tú, siempre tú –contestó Draco divertido– ¿Que haces comparándote con pociones?
–Solo confirmaba que recuerdas que tienes novio.
–¿Estás arisco por los regalos sin sentido que recibo?
–No me importa eso.
–Porque no sé qué hacer para pararlos ¿Se puede catalogar eso como acoso? ¿Puedo denunciarlo?
–No vas a denunciar porque te manden un par de chocolates y un tintero sin gracia.
–¿Entonces qué hago?
Harry rodó los ojos y dió la clave para entrar a Slytherin. –No sé qué podrías hacer para que dejen de acosarte pensando que puedes fijarte en quién sea que te mande eso.
Draco se rió –Solo dilo Hazza, acepta que quieres que le diga a todo mundo que eres mi novio.
–No me importa, si quieres decirlo es cosa tuya.
–Si no te importa ¿Entonces puedo seguir así?, a Blaise le gustan los chocolates y a Pansy le sirvió el tintero para esconder sus cigarros.
Frunció el ceño al escuchar que no lo diría y bajó las gradas hacia los dormitorios.
Draco caminó a su lado por el pasillo –Sé sincero, ¿No quieres que se enteren que eres mi novio o solo eres un testarudo que no quiere admitir que muere por ello?
–Depende de tí, estoy bien con ambas decisiones –dijo y entraron a la habitación.
Draco que seguía tomándolo de la mano, de pronto jaló de él haciéndolo voltear –Admite que quieres que todos se enteren y de paso admite que te pone celoso tontos regalos.
–Necesitas conocerme mejor Dray, no soy una persona celosa, en ningún sentido.
–Hasta te da celos mi amistad con los Hufflepuff –habló Draco divertido.
Harry le dió una mirada enojada –Imaginaciones tuyas.
–Sigue negando todo lo que quieras. Negando lo obvio.
Harry rodó los ojos –Te traje aquí a que tomes una siesta. Deja de meter temas que no van.
–¿Sugeriste los dormitorios realmente para que tomara una siesta? –preguntó Draco divertido– Porque yo estaba pensando en que te referías a una... "siesta".
Harry no pudo evitar que su expresión cambiara al escuchar su tono de voz. Por supuesto que lo había pensado, tenían tiempo y la habitación sola por una hora, aunque al escuchar que Draco no durmió priorizó la siesta y por eso lo sugirió.
–¿Por qué le lanzas un hechizo a la puerta si vamos a tomar una siesta?
Harry levantó las cejas –Si quieres te dejo tomar realmente una siesta.
Draco meneó la cabeza –Sabes que quiero lo que tú quieres.
Sonrió al escucharlo y aunque no era todo el tiempo que hubiera querido, era perfecto para disfrutar un poco.
Sostuvo su mirada al acercarse más y sus brazos rodearon su cuello con tal familiaridad, quería jugar un poco y demorarse en besarlo, pero Draco cortó sus planes y se adelantó sin darle la oportunidad de evitarlo.
Era adicto a la adrenalina que lo recorría en momentos así y se sentía incapaz de separarse de sus labios aunque se quedara sin aire. Sus pasos se coordinaron mientras él retrocedía y suspiró cuando Draco dejó sus labios para pasar a besar su cuello.
Recordó lo excitado que se sintió hace 4 días cuando Draco hizo lo mismo, pero la diferencia fué que Draco tuvo que irse a sus clases de Aritmancia casi de inmediato y como no llegaron a más que besos, él terminó mastubándose mientras tomaba una larga ducha.
Había pensado mucho en ello, desde días antes, el domingo que tuvieron más tiempo, pensó en sugerir llegar a algo más, estaba seguro que Draco también lo deseaba y quizá estaba esperando porque él lo dijera.
Sabía que debían ser más directos, pero habían estado demasiado ocupados como para encontrar el momento ideal y sacar el tema.
Recordaba que la primera vez que lo hicieron, aunque solo fue tocarse, pensó que fué un poco apresurado porque ni siquiera eran novios, la segunda vez fué tan perfecta y pensó que le bastaría solo con ello, pero estuvo muy equivocado, porque mientras las semanas pasaban, lo deseaba más y más, no le bastaba con masturbarse junto a él y le encantaba besarlo, pero necesitaba mucho más y creía que iba a volverse loco si seguía esperando y no se lo decía.
–Me olvidé que tengo que recoger a Thuban de los invernaderos.
–Estará feliz de quedarse un rato más –dijo y suspiró, porque después de quitarse sus túnicas, Draco volvió a besar su cuello mientras sus manos se colaban debajo de la camisa sosteniéndolo de la cintura.
–No nos demoremos mucho que debo estar puntual en mi detención.
–Nuestra detención, recuerda que hoy te acompaño.
Draco sonrió y Harry bajó las manos de sus hombros, le quitó la corbata sin pensarlo 2 veces y desabotonó su camisa, no quería presumir, pero era bien rápido en ello.
Y al ver hacia su pantalones se dio cuenta que no tendrían tiempo para avanzar por completo ese día, pero que podría hacer algo que aún no había hecho.
–Déjame intentarlo.
–¿A qué te refieres?
–Sabes a qué me refiero –dijo bajando la mirada y sonrió divertido al notar a Draco tan expectante.
–Recuerda no utilizar dientes y...
–¿Y?
Draco se quedó inmovil por un momento y admitió echando la cabeza hacia atrás con una sonrisa –No puedo pensar con claridad.
Harry también sonrió, le gustaba verlo así, relajado, expectante esperando por él y tan excitado. Desabrochó sus pantalones mientras volvieron a besarse –No pusimos hechizo para silencio –le recordó para que los pusiera y esta vez fue él quien besó su cuello, pero no se quedó allí porque siguió bajando, dejando besos por su pecho descubierto y después viendo hacia él, queriendo grabar su expresión, terminó arrodillado frente a él.
–¿Pusiste el hechizo?
Draco lo vió con la boca entreabierta, sus ojos clavados en los suyos y la varita en la mano.
–¿Dray?
–Hechizo... ¿Cuál es el hechizo...
–¿No te acuerdas del hechizo para silenciar una habitación? –preguntó entretenido y subió las manos terminando de bajar el cierre de sus pantalones.
Draco parpadeó y respiró profundamente.
Harry adoró que pudiera desconcentrarlo y tenerlo tan tonto –¿Sigo sin hechizo? –preguntó y esta vez él fue él nervioso porque ahora solo le quedaba bajar sus boxers y su erección era tan notoria que no podía dejar de verla.
–Me vas a matar.
–Pero si aún no he hecho nada.
–Entonces imagina cómo es que me pones –murmuró Draco y eso le dió la confianza suficiente a Harry para terminar de bajar sus boxers y tomar su miembro con la mano.
Notó cómo su respiración se entrecortó y señaló al verlo lanzar rápido el hechizo –Al fin te acordaste.
–Difícil pensar contigo así –contestó Draco lanzando su varita a la cama sin cuidado y sin despegar la mirada de él.
Harry le sonrió y movió su mano con lentitud, notó cómo su abdomen se tensó y cuando al siguiente movimiento escuchó un corto gemido se sintió más confiado en seguir. Sabía que se sentía, Draco se lo había hecho un par de veces, aunque nunca en esa posición y no había llegado exactamente hasta el final.
Él estaba seguro que sí quería llegar y no pensó hasta ese momento lo bien que se podía sentirse satisfacer a alguien cuando esa persona te gustaba tanto, y es que ver a Draco lleno de placer se volvió su objetivo desde la primera vez.
–¿Sigo?
–No me preguntes lo obvio –pidió Draco y Harry finalmente se acercó a su erección, al principio fueron pequeños roces, luego unió su lengua y al escuchar un gemido contenido de Draco se aventuró y tomó su miembro con la boca.
Fue poco a poco, no quiso atorarse, pero sí tuvo que separarse para poder respirar porque había olvidado hacerlo.
–Mierda, Harry.
Volvió a su miembro al escucharlo maldecir y esta vez fue él el que gimió cuando Draco enredó los dedos en su cabello.
Todo se sentía tan bien y quiso escucharlo gemir más, por eso empezó a moverse más rápido tomando su miembro. Pensó al principio que se pondría temeroso, pero lo único que podía sentir era placer y excitación, tanto que los pantalones le apretaban y necesitaba deshacerse de su ropa.
–Harry si sigues así –le advirtió Draco con la voz entrecortada.
–Voy a seguir –él también le avisó y le motivó ver su expresión de sorpresa y excitación.
Siguió tomando su miembro, marcando un ritmo constante, los dedos de Draco se enredaron con más fuerza en su cabello y él sintió su miembro apretado contra sus pantalones.
Quizá después se sentiría tímido al respecto pensó sin poder creer lo que estaba haciendo, pero a la vez queriendo grabar en su mente cada gemido que lograba sacarle a Draco. Había pensando muchas veces esa semana en ello.
–Harry –lo llamó Draco con un gemido ahogado. Él pensó que podría correrse incluso sin haberse tocado y solo de escucharlo– Harry –insistió Draco avisándole, aunque no intentó separarlo y en vez de ello tomó con fuerza el barrote de la cama para mantenerse derecho.
Harry sintió que todo le daba vueltas, estaba tan caliente, más que excitado, manteniendo el ritmo constante e intentando no llegar hasta el fondo porque si no, sabía que se atoraría.
Draco se notaba tan lleno de placer, gimiendo su nombre y viendo hacia él, como si no quisiera perderse ni un segundo de todo ello, Harry se movió sabiendo que estaba demasiado cerca y aún así lo tomó desprevenido cuando Draco se corrió, intentó tomarlo todo aunque de todas formas terminó tosiendo.
¿Así es como nace un fetiche? pensó con el corazón agitado limpiándose con el dorso de la mano y viendo a Draco intentando calmar su agitada respiración
–¿Estás bien?
Asintió perdido viéndolo Le había gustado demasiado pensó y sonrió cuando Draco lo hizo.
–Ven.
Se puso de pie con su ayuda y recordó su erección cuando Draco empezó a desvestirlo.
Suspiró más de una vez, Draco siempre era tan minucioso, lo desvestía con cuidado y besaba cada para de él, le hacía perder la cabeza con cada caricia y lo único que podía hacer Harry era disfrutar y gemir. Esta vez fue en la cama que llegó al orgasmo, dentro de la boca de Draco sin haber esperado que pasara ello.
Su cuerpo entero tembló y gimió aunque se llevó una mano a la boca. Le habría gustado mantener la vista fija en él, pero le fué imposible al correrse.
–¿Por qué tú no te atoraste? –se quejó minutos después cuando al fin pudo hablar.
–Suelo ser bueno a la primera –contestó Draco recostándose a su lado y pasó el brazo sobre su abdomen.
Harry apoyó su mano sobre el, adoraba cuando estaban desnudos y sus pieles se rozaban, había algo mágico en como sus cuerpos se buscaban y como sus respiraciones chocaban contra el otro.
–Tengo que ir por Thuban, Madam Sprout cerrará el invernadero dentro de poco –aún así habló Draco rompiendo la hermosa burbuja donde estaban.
Harry se quejó, no quería alejarse aunque tuviera razón.
–Después tenemos detención...
Suspiró de mala gana al oírlo, pero se olvidó de todo al verlo pararse y caminar desnudo recogiendo su ropa –Para otra, la ropa la lanzas a la cama, esto ya debe estar con polvo...
–Sí, sí, lo que digas –dijo al escucharlo quejarse y pasó saliva al darse cuenta de las ganas que tenía de volver a hacerlo con Draco, últimamente nada lo satisfacía por completo y eso lo llevaba de nuevo al pensamiento que rondaba su cabeza a cada rato.
–Estaba pensando que quizá... –soltó de pronto viéndolo abrocharse sus pantalones y cuando se apoyó en el antebrazo para hablar vio hacia su abdomen desnudo
–¿Quizá qué? –preguntó Draco y empezó a abrocharse la camisa también viéndolo sin pudor.
Subió la mirada encontrándose con sus ojos y decidió decirlo en ese momento –Creo que quizá, si es que tú también quieres... podríamos avanzar por completo.
–¿Estás diciendo lo que creo estás diciendo? –preguntó Draco con una sonrisa.
–Sí, me refiero a esto, nosotros, relaciones sexuales, todo.
Draco sonrió aún más.
Harry vió divertido hacia sus dedos que empezaron a desabrochar en vez de abotonar –No sugiero que lo hagamos ahora mismo, pero quizá ¿Pronto?
Draco asintió –Tampoco podríamos hacerlo ahora, no hay tiempo.
–¿Entonces por qué estás desabrochando tu camisa en vez abotonarla?
Draco pareció recién darse cuenta de ello y bajó la mirada sorprendido.
Harry se rió con ganas y se dejó caer hacia atrás en la cama. Tenía muchas ganas de hacerlo con Draco, demasiadas.
–Iré por Thuban.
Asintió extendiendo los brazos en la cama, se sentía tan relajado, aunque tuviera pensamiento tras pensamiento.
–Harry.
–¿Mmm?
–Serás el pasivo ¿Cierto?
Sonrió divertido –Si te digo que no, ¿Tú lo serás?
–Podría serlo si tú lo quieres... pero necesitaría prepararme mentalmente.
Abrió los ojos y giró la cara hacia él –Yo ya me preparé mentalmente y me gustaría ir abajo –admitió.
Draco sonrió –Bien.
–¿Bien?
–Es perfecto, porque es así como lo i... –dijo y se aclaró la garganta.
–¿No deberías ir por Thuban, en vez de perder tiempo viéndome? –preguntó Harry 3 minutos después de silencio de esperar que continuara hablando.
Draco reaccionó y después de lanzarle la manta a la cara se fué de inmediato.
Harry volvió a relajarse en la cama, Draco y él tenían la misma cama, pero aún así siempre le gustaba más esa que la suya.
–Harry, despierta.
Y no supo en qué momento se quedó dormido, aunque tampoco le sorprendió por lo relajado que estuvo.
–Harry –insistió Draco contra su oído.
–¿Ya volviste? –preguntó bastante perdido, pensando que su pequeña siesta se sintió como una de 3 segundos y al escuchar que ya era hora y que deberían ir a detención se quejó sin querer pararse.
–Tú eres el que solito buscó la detención –señaló Draco.
Hizo una mueca al recordarlo, pero de inmediato se olvidó de todo al sentir los labios de Draco contra los suyos –Si quieres falta, nadie realmente nos supervisa. Mucho menos a tí.
–Te acompañaré –aclaró– Quiero ayudarte, solo dame 1 minuto –contestó y Draco le dió un beso en la mejilla– Realmente puedes quedarte –le murmuró.
Harry negó y después de un momento cuando se dió cuenta de que realmente iba a quedarse dormido se sentó de golpe y vió a los lados.
Luego al pararse y vestirse se dió cuenta que Draco sí se había ido y que Thuban estaba feliz terminando de comer su porción de carne.
Sin pensarlo mucho más se puso la túnica y salió de allí, iba a ir directo donde Draco, pero decidió primero ir a las cocinas porque tenía un pedido que recoger y como pronto sería la cena y suponía iban a perdérsela, fué allí también para pedirle algo a los elfos con anticipación.
Tuvo cuidado de no encontrarse con nadie conocido en el camino y fué rápido para llegar lo más pronto posible.
Cuando finalmente entró al salón olvidado de la biblioteca que le asignaron a Draco, se encontró con él, extremadamente concentrado, ya había avanzado 4 pergaminos largos, era muy rápido en ello y su letra siempre era perfecta.
–Pensé que te quedaste durmiendo.
–Te dije que vendría. Solo que demoré más porque pasé por nuestras cenas.
–No te hubieras molestado.
–Se dice gracias –señaló y preguntó– ¿Comemos ahora? ¿O dentro de un rato?
–Dentro de un rato ¿En media hora te parece?
Asintió de acuerdo porque aún no tenía tanta hambre y después de dejar la cena sobre una de las estanterías se acercó a la mesa y jaló su silla.
Sabía que iba a ser una larga noche y que su mano terminaría doliendo por escribir tanto, pero había algo lindo y que le gustaba mucho en todo ello, el pasar tiempo juntos incluso si ninguno decía una palabra, el estar juntos.
–¿Qué opinas?
–Si pones empeño puedes tener buena letra.
–Hasta puedo copiar tu letra.
Draco negó –Tampoco eres perfecto.
–¿Y tú te crees el señor perfección? –se burló.
Draco levantó la mano acomodándole los lentes y luego la pasó por su cabello, Harry se encontró con su mirada, adoraba como lo veía.
–Nos pasamos del tiempo creo ¿Cenamos?
–Sí –estuvo de acuerdo, pero en vez de pararse se inclinó hacia él pidiendo un beso que Draco sin pensarlo dos veces le dió.
–Te conseguí un strudel de postre. Ayer con anticipación le pedí a los elfos que nos hicieran un par –le comentó y le gustó que Draco se acercara más y acomodara su silla junto a él.
–¿Te puedo admitir algo?
–Dime
–Tu letra no es para nada perfecta, eres un renegón y un celoso en potencia...
Harry lo vió indignado.
–Pero esto... eres un novio perfecto. Y no te pido que siempre hagas cosas por mi, pero si quiero que sepas que aprecio mucho todo lo que haces y que se siente jodidamente bien saber que piensas tanto en mí.
–Oh vaya, te dí una mamada y ya estás sentimental ¿O es porque te mandé a hacer un strudel de manzanas verdes?
–Eres un idiota.
Harry soltó una carcajada –Solo bromeaba porque empezaste atacándome –dijo y bajó la cabeza apoyando la frente contra su hombro.
–Solo decía la verdad y no quiero que después digas que no soy directo con mis sentimientos o algo así –habló Draco y añadió– Theo todos los días de la nada me da algún dato sin sentido de tí. Hoy día mencionó que te gustan las personas directas.
Harry se rió –No diría que ese es un rasgo que defina mis gustos –contestó y añadió divertido– ¿Te das cuenta de lo mucho que todos nuestros amigos intentan emparejarnos?
–Es que se han dado cuenta de lo loco que estás por mí.
Rodó los ojos al escucharlo –Tú lo estás más por mí.
–Yo diría que es un empate.
–Alguien tendría que estarlo más, nada puede ser un empate al cien por ciento.
–Está bien, lo admito, soy yo –dijo Draco dándole un beso en la mejilla y luego se estiró para llegar a su strudel de manzana.
Debo ser yo, en cambio él pensó y se dió cuenta que todo lo que hacía por Draco le salía tan natural Quiero que sepas que aprecio mucho todo lo que haces recordó lo que dijo Draco hace tan solo un minuto y se sintió entre tímido y feliz.
El también era consciente de cada roce o caricia, sus piernas chocaban, Draco pasaba un brazo sobre la sillas, llevaba las mano a sus hombros, los masajeaba, le hablaba de una forma tan relajante sobre todo cuando la noche se acercaba y prefería acercarse y susurrar cosas a estar alejado y decirlo.
Harry notó que antes no anhelaba algo así porque no existía un Draco en su vida, erróneamente pensó que nada le faltaba y que estaba muy feliz con su vida, pero de pronto al enamorarse encontró un lado tan distinto suyo que ya no reconocía a su anterior yo.
–La nota que me mandaste, así como una grulla voladora, ¿Me enseñas a hacerlo?
–¿Ahora?
–Me duele la mano de tanto escribir –se quejó y le gustó que Draco jalara de su mano y apretara suavemente.
–Te enseño a hacer un grulla y el hechizo para hacerla volar, solo si es que no lo utilizarás para enviarle un mensaje a quien sea que no sea yo.
–¿Estás intentando amenazarme?
–Intento que me hagas una promesa.
Harry levantó la mano juguetón –Te prometo que nunca le enviaré una grulla a nadie más que no sea a tí.
–Quiero una promesa real.
Dejó su expresión juguetona y aseguró –Es una promesa real Dray, solo serás tú.
_______________________
Draco se sentía obsesionado o al menos gran parte de lo que aquella palabra significaba.
Obsesionado en el mejor de los sentidos.
Obsesionado sin querer huir de ello.
Obsesionado con contener la risa mientras caminaban tomados de la mano por los oscuros pasillos, obsesionado con besarlo de improviso aunque no debían parar a medio pasillo, tan obsesionado con él. Le gustaba los tontos besos y los intensos, las caricias, sus cuerpos constantemente tocándose, dormir juntos, soñar con él y despertar sin intención de separarse ni un centímetro.
–¿Por qué estás huyendo de mí?
–Tengo práctica de Quidditch, necesito tener un buen desayuno.
Tuvo que dejarlo ir y luego también se levantó al recordar sus planes para ese día, transcribir pergaminos, mañana tarde y noche. Sonaba horrible, pero era lo que era, sus raíces estarían listas pronto, iba a necesitar estar por completo libre el siguiente fin de semana para trabajar en ello. Quería probar 2 hechizos importantes y no retrasarse mucho.
–Tendrás que ponerte creativo y conseguirle un regalo interesante.
Se secó el cabello mojado escuchando a Blaise hablar y hablar. Por supuesto que no había olvidado el cumpleaños de Harry, pero en ese momento recordó que no tenía un regalo.
–Hoy hay salida a Hogsmeade aprovecha para comprarle algo.
–No creo que sea necesario comprar algo, yo puedo ser el regalo.
Blaise se rió como si fuera un chiste.
–Dato número 12 de Harry –habló Theo de pronto– Está obsesionado con los regalos, no tiene que ser algo grande o caro, pero tiene que haber algo.
Está más obsesionado conmigo que con cualquier regalo que le puedan dar pensó Draco y tomó su agenda que estaba sobre su baúl.
Conseguir un regalo escribió aún así en sus notas para tenerlo presente.
–No iré a Hogsmeade, tengo varias cosas que hacer.
–Harry sí irá.
–Bien por él.
–Draco eres mi amigo y todo, pero muchas veces tengo ganas de golpearte.
–Entonces estamos a mano –contestó divertido.
Harry casi había terminado su desayuno cuando él se sentó recién por el suyo, el salón se llenó por completo a esa hora.
–Para ser un malhumorado que no le gusta despertarse temprano, esto sorprende.
–Recuerda que estás hablando con el capitán de Quidditch de Sly, tengo que dar el ejemplo.
–No nos obligues a practicar mucho hoy –pidió Theo– Tendré una tarde muy ocupada, debo conseguir muchas cosas.
–Sí, sí, todos están muy ocupados –se quejó Harry y al terminar su jugo añadió– Pienso torturarlos hoy, nos quedan 6 días para el partido contra Ravenclaw.
Draco levantó una ceja porque de eso no tenía ni idea.
–Prueba este jugo, te va a gustar.
Aceptó el vaso que le dió Harry y al ver al frente ladeó la cabeza confundido por la mirada enojada de Blaise.
–Harry ¿Y están aceptando invitados a esas prácticas de Quidditch?
–Siempre son bienvenidos a ver lo sensuales que nos vemos con nuestras capas ondeando con el viento –dramatizó Harry.
Draco concentrado masticó una porción de queso.
–Es relajante ver Quidditch y más que eso entretiene demasiado ¿No Draco? –preguntó Blaise.
Él otra vez le dió una mirada confundida.
–Me refiero a que seguro irás a ver la práctica de Quidditch de Harry ¿No?
Negó con la cabeza –Estoy ocupado.
Blaise golpeó la mesa –Pero Draco, ¿No crees que es importante a veces, dejar todo para dedicar tiempo...
Se encogió de hombros –Ya hice mis planes, soy muy estricto en mis tiempos, no puedo cambiarlos –contestó y siguió desayunando, muy divertido de ver a Blaise tan frustrado.
–No vayas hoy, pero si no estás en el partido apoyando a Sly, te mato Malfoy –le advirtió Harry
–¿Con un avada o hablamos en sentido figurado?
Harry lo miró enojado –Tienes que ir –dijo y Theo frente a ellos añadió –Por supuesto que Draco irá.
–Sí, no se perdería un evento tan importante para tí –añadió Blaise– ¿No es así Draco?
Tuvo ganas de reírse al ver a Theo y Blaise esperando porque dijera algo bueno –No lo sé, quizá esté ocupado ese día también.
Esta vez fué Theo el que echó la cabeza hacia atrás frustrado.
Harry a su lado se terminó el jugo del desayuno y meneó la cabeza como si estuviera decepcionado –No me importa si no vas.
–No me importa si no te importa.
–Draco ¿Esa es forma de hablarle a nuestro querido capitán de Slytherin?
–Oh cierto, tienes razón. Harry, je manquerai chaque match parce que je ne suis pas du tout obsédé par toi.
–Et je ne t'attendrai pas dans les gradins, parce que je ne suis pas du tout obsédé par toi –contestó Harry fingiendo que estaba enojado.
–Pero no hablen en francés que no entiendo –se quejó Theo.
–Solo dije que no esperaré verlo en las graderías porque no irá –dijo Harry y al pararse avisó– Tengo que pulir mi escoba. Theo, no te demores un siglo desayunando, 9 en punto tenemos que estar en el campo.
–9 en punto –prometió Theo con una sonrisa y esta desapareció en el momento en que se fué Harry– Draco, eres un tonto o ¿Qué?
–¿Disculpa?
–Intentamos ayudarte aquí –se quejó también Blaise– Ahora Harry va a pensar que no te interesa.
–Molestarlo y hacerlo enojar no funciona para enamorarlo –señaló Theo
–Es una broma, en realidad sí iré.
–Entonces dilo directamente –dijeron Theo y Blaise al mismo tiempo.
Draco se rió, era muy divertido escucharlos hablar sin parar, dando consejos que supuestamente necesitaba.
Pasó el desayuno entretenido en ello y luego se fué por su cuenta porque tenía que recoger la llave de la oficina de Filch. Ayer su padrino apareció en detención, por suerte ellos siempre tenían el mapa abierto y Harry tuvo tiempo para esconderse debajo de su capa de invisibilidad, él por su parte fingió que no había avanzado muchos pergaminos y que le costaba escribir tanto.
Tu detención durará mes y medio, tendrás tiempo.
Ayer llegó una carta de mi padre, no parecía enojado por mi detención.
Hablé con él, ambos creemos que es bueno que estés concentrado en algo más.
Padrino, no le metas ideas a mi padre para que piense que Harry es un tonto o algo así.
Draco, no tengo intención de meterme en la relación que tengas. Tú solo tienes que darte cuenta si te conviene algo así... Pensé que te estaría ayudando...
Harry está ocupado, también tiene cosas que hacer.
¿Vez?
Se demoró en irse, lo que le hizo perder tiempo valioso, luego perdió otro poco de tiempo porque tuvo que ir a dejar la llave, fingiendo que no se quedaba hasta muy tarde en su detención.
Era más que todo una formalidad, esa mañana recogió la llave y tenía que devolverla en la tarde, aunque en realidad ya tuviera copias de esa. Quizá su padrino pensó que al quitarle su llave maldita no tendría más opción, pero estaba tan equivocado porque él tenía más de un truco y sabía cómo duplicar llaves mágicas a la perfección.
Se lo enseñó a Harry la semana pasada cuando hizo la primera copia, aprendió tan rápido que por eso tenían 3 copias ya. Y eso era algo en específico que le gustaba tanto de él, que fuera tan hábil.
Por supuesto que también estaba el lado físico, no podría negarlo y Harry últimamente no era nada tímido al cambiarse y no es que se quejara, le gustaba tanto verlo, pero en ese momento se lo ponía tan, pero tan difícil.
–¿No dijiste que ibas a estar desde temprano concentrado en tus pergaminos?
–¿Me estás botando?
–Solo señalo lo que tú dijiste.
–Estoy esperando para acompañarte hasta la salida del castillo.
–Que considerado.
Draco se encogió de hombros y bajó la mirada hacia Thuban que recién desayunaba, pero eso duró tan solo unos segundos porque de inmediato volvió a ver a Harry que empezó a ponerse los pantalones del uniforme de Quidditch, esos de las prácticas eran color beige y desde las rodillas empezaban a ser de cuero color negro. Le quedaban completamente pegados, al igual que el sweater verde que se amoldaba perfectamente a él.
Pasó saliva y vió hacia otro lado al darse cuenta de lo fijo que estaba viéndolo y es que era inevitable, desde el primer instante fué su perdición ver a Harry vestido así.
–Theo ¿Dónde estabas?
–Calma, estoy a tiempo. Solo me falta mi capa, los guantes, el sweater...
Draco giró de nuevo viendo a Harry ahora ponerse los guantes y se distrajo porque de pronto la snitch revoloteo en su cara –Harry, tu snitch me está atacando de nuevo.
–Déjala estirar las alas.
–Voy a atraparla y la encerraré. Siempre me ataca.
–No podrías y ni lo intentes, es mía.
Draco sonrió siguiendo de inmediato el rápido vuelo de la snitch, la velocidada era tanta que la perdía de vista continuamente –Si la atrapo me la quedo –le avisó cuando pudo seguirle el paso.
–Si la atrapo me la quedo –repitió Harry con voz burlona.
Él concentrado ignoró ello y calculó el vuelo de la snitch, le tomó algunos minutos y al verla acercarse lo suficiente no pensó 2 veces antes de saltar lo más alto que pudo.
Harry gritó y Draco cayó de espaldas en el extremo de la cama por poco cayéndose al piso.
–¿Por qué hacen tanto alboroto? –se quejó Blaise desde el otro lado de la habitación.
–Porque Draco acaba de... dame mi snitch ¡Dame mi snitch!
Harry prácticamente se abalanzó sobre él queriendo quitarsela, Draco se removió y cerró la mano con fuerza llevándosela al pecho –Te dije que si la atrapaba me la quedaba.
–Devuélveme mi snitch –se quejó Harry intentando mover su brazo para quitársela de la mano.
–Ahora es mía.
–No es tuya, es mía –volvió a quejarse Harry y señaló– No la apretes muy fuerte.
–Aléjate y seré gentil.
Harry se sentó y señaló –Dámela por la buenas.
Draco bajó la mirada dándose cuenta de la posición en la que estaban. Harry sentado sobre su pelvis y viéndolo retador.
Harry despeinado, con los pantalones pegados y con guantes de cuero, sentado sobre él.
–¡Ya estoy listo! –avisó Theo desde el otro lado de la habitación.
Harry se cruzó de brazos, aún sentado sobre él, Draco no podía pensar en nada más –¿Me vas a devolver mi snitch o qué?
–Draco devuélvele su snitch, es muy importante para Hazza –dijo Blaise que al parecer estaba a punto de dormirse de nuevo.
Draco se hubiera negado y se habría quedado con la snitch, pero de pronto sintió que iba a tener una erección si es que Harry seguía sobre él –Toma, tienes suerte que hoy estoy de buenas –dijo abriendo su mano.
Harry tomó la snitch contento y al parecer iba a inclinarse a darle un beso, pero se detuvo al escuchar a Theo gritar –¡Ya son las 9! Tenemos un capitán de Sly impuntual.
–Faltan 5 minutos –se quejó Harry bajando de su regazo y de inmediato fué por su capa.
Draco se quedó inmovil aún echado en la cama.
–Malfoy, ¿No que me ibas a acompañar? –se quejó Harry unos minutos después con la escoba en la mano.
El se movió sentándose –¿Al fin ya estás listo? –preguntó intentando ocultar las ganas que tenía de hacer desaparecer a todos, para poder besar y hacer gemir a Harry de muchas formas.
Pero no pudo hacer nada y tal como lo dijo, lo acompañó, a él y a Theo que caminó también a su lado, pero muy concentrado en el libro de herbología.
–Debimos de despertar a Blaise, Gryffindor también practica hoy en la otra mitad del campo.
–No se va a morir por no ver una práctica de su novio Weasley.
–Igual que tú tampoco al parecer –contestó Harry, pero estaba más concentrado en Thuban que viéndolo.
–Si quieres que vaya, pídelo.
–Yo no pido cosas Malfoy. Suerte con tus pergaminos, ve cuanto antes, yo me encargo de dejar a Thuban en los invernaderos.
Estuvo de acuerdo al escucharlo y al verlo irse giró de inmediato para ir a transcribir. Al llegar empezó sin dudarlo, se concentró para escribir rápido y todo iba perfecto, aún así al llegar a la mitad del primer pergamino Harry apareció en su mente y tuvo que dejar la pluma a un lado incapaz de seguir por un muy buen momento.
No pienses en Harry. No pienses en Harry se repitió, pero fué peor porque lo imaginó en ese momento volando, persiguiendo la snitch, dando órdenes, sudando, con la respiración agitada, los labios entreabiertos y apretando con fuerza las piernas para volar rápido.
¿Qué me has hecho Harry? se preguntó y se obligó a avanzar como pudo. Se supone que su detención era una hora ese día, sin embargo, él por avanzar pensó en estar 12 horas de corrido.
12 horas en las que podría avanzar cientos de pergaminos.
Aunque quizá podría tomar media hora pensó y confirmó la hora, eran casi las 10 cuando llegó a su pergamino número 20.
Podría tomar media hora para ver la práctica de Harry.
Solo media hora para no saturarme y luego vuelvo se dijo así mismo y antes de que pudiera procesarlo, ya estaba guardando sus cosas, dejó incluso un pergamino a la mitad algo que nunca había hecho.
¿Qué estoy haciendo? se preguntó al pisar el césped y aunque no tuvo la intención de irse, tampoco tuvo la opción porque de pronto Blaise a su lado pasó un brazo sobre sus hombros –Sabía que te vería por aquí Draco.
–Necesitaba relajarme un poco de los pergaminos.
–Si claro, una hora debió estresarte mucho.
–Bastante –dijo y mientras se acercaban se dió cuenta que esa ya no eran unas prácticas separadas.
–Parece que tenemos un adelanto de partido –habló Blaise emocionado y Draco señaló– Vamos hasta arriba quiero buena vista par...
–Para ver a Harry, sí estoy seguro de ello.
–Iba a decir para ver a Gryffindor perder –mintió.
Estaba lleno, no había clases ese día y todos al parecer estaban interesados en ver un partido no planeado. Varios curiosos los siguieron con la mirada y otros lo saludaron, Pansy que se autodenominó la comentarista los mencionó al darse cuenta Tenemos al fin a Malfoy y Zabini que es un traidor porque solo apoya a su novio Weasley. ¡10 puntos para Slytherin!
Encontró en 2 segundos a Harry y él lo saludó a lo lejos al darse cuenta que Pansy tenía razón.
–Owww ¿Viste? Harry te saludó. Si le importaba que vengas.
Se encogió de hombros y siguió con la mirada a Harry que salió volando hacia un lado de la cancha.
No se arrepentía para nada de dejar sus pergaminos.
¡10 puntos para Gryffindor!
Blaise cállate o te crucio
Tengo libertad para apoyar al equipo que mi corazón me...
¡10 puntos para Gryffindor!
¡Ahhhhhhhhhhhhhhhh!
Incluso con Blaise gritando a su lado como loco, valió la pena cada segundo.
Slytherin ganó, pero lo que más le importaba era poder apreciar a Harry gritando su victoria, sosteniendo la snitch y volando a toda velocidad dando vueltas. Deseó tener unos omniculares en ese momento para verlo de cerca y grabar todo ello para poder volver a verlo después.
Necesito conseguir los mejores omniculares para el partido que viene pensó y al darse cuenta que todos rodearon a Harry cuando pisó el césped, recordó que eso era algo a lo que quizá debería acostumbrarse.
Acostumbrarse y no sentirse terriblemente celoso por cada toque, cada abrazo, cada persona que estuviera cerca a él. Y no había algo que pudiera hacer desde allá arriba en las graderías para pararlo.
–Pero acércate a él y felicítalo, haz algo.
–¿Cómo me voy a acercar si ni lo dejan respirar? –contestó de mala gana, queriendo ser él el único que pudiera estar rodeando en sus brazos a Harry.
–Solo acércate.
–Después lo felicito –dijo y sabiendo que eso duraría todavía un buen rato más, decidió volver a sus pergaminos.
¿Estaba celoso? Sí ¿Obsesionado? También ¿Frustrado? Demasiado
¿Quería volver con Harry? Por supuesto.
Se concentró en un par de pergaminos, sin embargo otra vez allí se encontró dando vueltas, escribió algunos y notó que no había nada que pudiera hacer para sacárselo de la cabeza.
Le parecía un día infinito, apenas iba a ser medio día y una creciente necesidad se instauraba en él. Me estoy volviendo loco pensó él mismo golpeando su cabeza y esta vez sin saber que excusa ponerse a sí mismo, volvió a guardar sus cosas, acomodó los pergaminos que sacó y después de cerrar la puerta con llave volvió a los dormitorios de Slytherin.
–Pero si es Draco Malfoy, otra vez por aquí –dijo Blaise diciendole con la mirada Te lo dije, sabía que volverías.
–Solo vine a recoger algunas cosas –mintió y se inclinó abriendo su baúl, buscando una supuesta pluma que no existía. No vio a Harry por ningún lado, pero se escuchó el sonido de la ducha, por lo que supuso estaba allí.
–Draco, ¿Qué tan difícil es encontrar aceite de Ginseng Lunar? ¿Dónde hay? –preguntó Theo enseñando la ilustración del libro.
–Callejón knockturn
–¿Tendré que ir hasta allá?
–En Hogsmeade no encontrarás ingredientes tan raros.
–Hablando de Hogsmeade... –dijo Blaise– ¿No piensas ir? Cuando vas a conseguir ya sabes que– preguntó Blaise refiriéndose al regalo.
–Estoy demasiado ocupado hoy y ya tengo eso solucionado –contestó y vió de reojo a Harry salir del baño. Llevaba pijama y la toalla sobre sus hombros porque su cabello estaba mojado.
–¿Hazza porque estás con pijama? Se supone me acompañarías a buscar mis ingredientes.
–Ha sido un partido intenso, quiero descansar los músculos.
–Es medio día.
–Y tengo muchas cosas que leer –dijo Harry y vió directamente hacia él– Qué sorpresa verte aquí Malfoy, ni me felicitaste cuando acabó el juego.
–Estabas muy concentrado en otros como para acercarme.
–Es lo que es ¿Y tú no deberías estar concentrado en tus pergaminos? No me digas que vas a irte a Hogsmeade.
–Estoy demasiado ocupado, no pienso salir del castillo.
–Serpientesss –los llamó Blaise con una sonrisa– Tengo varias recomendaciones de lugares que pueden visitar hoy día, no se queden aburridos aquí.
Draco negó –Imagina que ni estoy aquí, tengo que volver a mis pergaminos.
–Lo mismo conmigo –dijo Harry y señaló– ¿Ves ese libro? Tengo que llegar a la mitad.
–Los 2 son unos verdaderos aburridos y testarudos.
–Déjalos que se queden –habló Theo y levantó la cabeza– Hazza, necesito que a la 1 riegues la planta, solo 300ml de agua. Por favor, por favor se puntual.
Draco miró hacia la planta seca y muerta –¿En serio crees que eso tiene solución?
–Tendrá solución, no me des pensamientos pesimistas.
–Theo, déjala en el invernadero y pon un hechizo –habló Blaise y señaló– Ustedes 2 háganme caso, tengan una interesante salida hoy.
Draco negó, Harry también.
–Son caso perdido –dijo Theo y señaló– El libro recomienda que sea una persona quien la riegue, no un hechizo. Hazza, no te olvides por favor.
–Yo no me llevo bien con el tiempo, déjasela a Malfoy.
–Yo no estaré aquí, tengo que volver a mis pergaminos.
–Entonces llévate la planta para que te haga compañía.
Draco frunció el ceño –Me llevaré la planta entonces –dijo y se arrepintió porque Theo empezó con un discurso.
–...También si puedes dale palabras de aliento.
–No voy a hablarle a una maldita planta.
–Shhhh que no te escuche.
Hizo una mueca al escucharlo y volvió a acercarse a su baúl, fingiendo que seguía buscando algo.
–Blaise ¿Vamos de una vez? –preguntó Theo y añadió al escuchar ¿Dónde?– ¿No me ibas a acompañar a buscar los ingredientes?
–¿Yo cuando dije que haría eso? Tengo una cita con Ron en una hora.
–Me debes favores, tienes que acompañarme, vamos con él. Me pueden raptar en ese callejón, volveremos rápido a Hogsmeade, vamos.
Draco sacó un cuaderno de notas vacío que no recordaba haber puesto en su baúl, luego se puso a acomodar todo con paciencia, esperando porque Theo y Blaise se fueran, para su suerte no se demoraron mucho en llegar a un acuerdo y les dijeron al salir –No se maten mientras estamos fuera.
–No prometo nada –contestó Harry echado en su cama y obviamente fingiendo leer el enorme libro. Draco cerró su baúl y cuando escuchó el click de la puerta se puso de pie.
–¿Encontraste lo que tanto buscabas? –preguntó Harry irónico.
–Sí –contestó enseñando la libreta.
–Menteur.
–Comment m'as-tu appelé? –preguntó indignado.
Harry le dió una mala mirada –Ni me felicitaste por ganar.
–No era un partido real.
Harry volvió a ver su libro enojado y Draco se acercó hasta estar de pie a su lado –Sabes, me sentí celoso porque todos piensan que tienen el derecho de tocarte o abrazarte.
–Ya sabes que se siente.
–A mí solo me dan regalos tontos, el contacto físico es otra cosa.
–Acostúmbrate, siempre le daré abrazos a mi equipo de Quidditch.
–No digo que dejes de hacerlo, solo admitía que me pone celoso. Al menos yo lo admito.
–Alors admet aussi que tu ne veux pas aller transcrire des parchemins et que tu meurs d'envie de rester ici avec moi.
Draco le sonrió y le quitó el libro, dejándolo en la mesa de noche junto a la varita –Lo admito, no puedo dejar de pensar en tí y deseo estar aquí –dijo esperando ver su expresión, pero Harry rodó en la cama hacia un lado.
Draco tomó la pequeña toalla que quedó sobre la almohada y la dejó a un lado, luego se sentó –Estaba esperando aunque sea una sonrisa por admitir mis verdades.
–Estoy sonriendo –contestó Harry contra la cama.
Él vió su espalda esperando que volteara y recién se dió cuenta que nunca estaban ambos en esa cama, porque Harry era siempre el que se colaba a su cama o quien lo esperaba ya dormido allí.
–¿Puedo echarme a tu lado?
–Sabes que deseo que lo hagas.
Se quitó los zapatos y se recostó también en la cama, Harry a su lado se removió hasta quedar también boca arriba –Gracias por ir a verme, me gustó verte allí.
–Y a mí me gustó ver la victoria falsa, ojalá que ganen cuando se enfrenten en la final.
–Eres insoportable Malfoy.
–Tu también Potter y así te quiero.
–Yo no lo soy, yo... –se quejó Harry y se apoyó en su antebrazo viéndolo– Si dices que me quieres, entonces debes estar allí después que gane o pierda un partido, falso o no.
–Ya estabas rodeado de cumplidos y abrazos.
–Pero te quiero a tí. Quiero encontrarte al buscarte.
Draco ladeó la cabeza hacia él sonriéndole –A partir de ahora estaré –prometió y cerró los ojos porque Harry se acercó directamente a sus labios.
El beso comenzó con apenas un roce, sus respiraciones chocaron contra el otro y sus labios se movieron con suavidad, se olvidó por completo de todo, no había ni un pensamiento que no fuera sobre Harry. Respiraron contra el otro rompiendo ese primer largo beso y siguieron besándose sin intención de parar o apresurarse.
Cuando sus lenguas se encontraron, Harry se acercó más hacia él, Draco prácticamente lo guió de la cintura y la intensidad subió aún más cuando Harry se sentó sobre él. Sus labios entreabiertos chocaron mientras respiraban, había un silencio único ese día como si a todos se les hubiese ocurrido ir a Hogsmeade, pero no le importaba incluso si hubiera sido lo contrario.
Sus manos se apoyaron en sus muslos, la tela del pijama era suave, pero sabía que más suave era su piel y por supuesto sus labios que una y otra vez volvían a encontrarse con los suyos.
No se dió cuenta de lo que estaba ocurriendole hasta que Harry empezó a mecerse contra él en medio de los besos. Subió las manos a su cintura siguiendo el movimiento y la sola idea de lo que iba a pasar entre ellos si seguían así lo puso totalmente duro.
–Creo que podría correrme si seguimos así –admitió Harry dejando sus labios y sentándose bien.
Draco bajó las manos a sus muslos y los apretó –Puedes sentir que yo igual –dijo y le gustó verlo pasar saliva– ¿Pongo los hechizos?
–¿Ahora si puedes ponerlos? ¿O será como ayer que te olvidaste hasta de cuales eran?
Draco soltó una carcajada al recordarlo –Tuve un bloqueo mental ayer.
–¿Te gustó mucho verme de rodillas?
–Sí –admitió– Pero lo que realmente deseo es verte debajo mío.
–Pensé que te gustaba esta posición.
–Puedes sentir que también me gusta demasiado, todas las posiciones me gustan contigo –contestó y se dió cuenta que Harry estaba sonrojado.
Realmente iban a hacerlo pensó en ese instante.
–¿Pondrás los hechizos o qué? Te demoras siglos, Malfoy.
–No seas un mandón. Tengo la varita en el bolsillo, no puedo sacarla si estás encima mío.
Harry se apoyó en su pecho y se movió hacia un lado bajando de la cama.
–Pero no dije que quisiera que bajes –se quejó.
–Es más fácil quitarse la ropa así.
Sonrió al escuchar eso y también se puso de pie. Lanzó rápidos hechizos y aunque sabía que no los interrumpirían igual era mejor estar seguro.
Quitarse la ropa su mente se había quedado en esas palabras, sus labios anhelaban de vuelta los suyos y su erección le recordaba lo excitado que estaba. Una sensación de expectación estaba instaurada en su estómago y sus manos, como siempre, se movieron por cuenta propia atrayéndolo hacia él.
Se aferró a su cintura con fuerza, debajo de la ropa tocando su piel, Harry suspiró echando la cabeza hacia atrás y eso solo lo motivó a pegarse a él y empezar a besar su cuello. Estaba loco por él en todo sentido.
Harry sabía que si Draco no lo sostenía de esa forma perdería el equilibrio y sabía que habían compartido miles de besos, pero la forma en la que Draco volvió a besarlo cuando quedaron desnudos fue tan demandante e intensa que tenía su cabeza dando vueltas, incapaz de enfocarse en otra cosa que no fueran sus labios y sus cuerpos rozándose.
No había planeado cómo sería su primera vez con Draco, no le gustaba separar fechas o horas específicas porque lo ponían demasiado ansioso, Draco si era un poco más de horarios establecidos y todo ello, pero para su agrado en ese tema siempre era totalmente espontáneo.
Aún así, Harry no pensó que ocurriría algo ese día, porque Draco repitió muchas veces que debía transcribir pergaminos y él un poco resignado con la idea lo aceptó. Pero de pronto sin esperarlo lo vió en las graderías observando el partido de Quidditch y cuando pensó que no lo volvería a ver hasta la noche, de pronto volvió a aparecer en la habitación buscando supuestamente algo en su baúl, fingiendo que no estaba allí por él.
Harry sintió un gran cosquilleo en el estómago y adrenalina, todo eso se duplicó cuando Draco se echó a su lado y ahora estaba lleno de ello mientras se besaban sin parar. No podía explicar todo lo que en ese momento le pasaba y su cerebro no debía de entenderlo, porque iba más allá de la lógica.
–¿Por qué cierras las cortinas si no hay nadie?
–No me fio del lago negro –le dijo Draco y subió también a la cama.
Harry se rió y se dejó caer hacia atrás sobre su almohada, de día por toda la luz que se filtraba por los ventanales el techo brillaba y reflejaba la luz sobre toda la habitación, el cabello de Draco se veía más brillante gracias a eso.
–Tengo experiencia teórica lo cual es muy importante y siempre he sido bueno con la práctica...
–¿De qué estás hablando? –preguntó divertido y sintió que se derritió porque de pronto Draco tocó sus muslos acomodándose en medio de ellos, aunque aún no tan cerca.
–¿Cómo que de qué estoy hablando? Tenemos un asunto en proceso aquí Harry.
Le sonrió divertido, necesitaba que volviera a besarlo o que avanzara más –Estaba concentrado en tu cabello, me gusta como el rubio cambia de color de acuerdo a la luz –dijo y suspiró porque Draco lo rozó al estirarse sobre él para alcanzar su varita.
–Tienes una obsesión con mi cabello –dijo Draco después de darle un corto beso en los labios.
Harry no pudo negarlo, le gustaba el color, que fuera tan suave y como que aunque despeinado se viera tan bien –Esa es mi varita.
Draco apoyó la varita contra su abdomen –Lo tuyo, lo mío ¿No? –preguntó y Harry no pudo responder porque echó la cabeza hacia atrás al sentir la mano de Draco tomar su miembro.
–Avísame si tengo que parar.
Asintió al escucharlo y vió hacia él, Draco lanzó un par de hechizos utilizando su varita que siempre le hacía caso, como si la varita supiera que su dueño estaba perdidamente enamorado de él. Harry se relajó contra la cama, pensó que se sentiría nervioso, pero al sentirse lubricado sólo pudo darse cuenta de lo caliente que estaba, sabía cómo funcionaba ello, demasiadas conversaciones explícitas con sus amigos, antes no pensó que le serviría esa información, pero en ese momento estaba agradecido porque supo que debía relajarse.
Tampoco debía desesperarse porque Draco lo preparara más rápido, solo debía ser paciente y disfrutar de cada movimiento, ya sea de su mano sobre su miembro o de sus dedos.
–Maldita sea.
–Es un maldita sea bueno ¿Cierto?
–Lo es –aseguró y tomó una bocanada de aire al sentir un cosquilleo en el cuerpo.
Sus ojos se cerraron cuando volvió a sentir otro y pidió al tercero –Draco. Empieza de una vez.
Draco se removió, sus dedos salieron de él y su mano dejó de sostener su miembro para sostenerlo de la cadera, Harry pasó saliva y se encontró con su mirada, necesitaba que fuera tan bueno como lo había imaginado.
–¿Será demasiado si pongo 2 hechizos de lubricación?
–Sí.
–Porque según mi teoría.
–Cállate.
–Hey –se quejó Draco.
Harry le sonrió juguetón –Estará bien así, sigue.
Draco asintió y bajó la mirada acercándose a él, su piel chocó contra sus muslos y su mano dirigió su miembro a su entrada. Fue lento, de una forma tan suave, pero eso no quitó que Harry lo sintiera cada centímetro, creyó que se quedó sin aire aunque en realidad era lo extasiado que estaba y las palabras ni siquiera salían de él como para pedirle que se moviera y no esperara tanto.
Sintió como el calor lo invadió aún más, su erección brillaba y se sintió avergonzado al pensar que podría correrse sólo estando así, solo sintiendo a Draco dentro de él.
Tomó una bocanada de aire al encontrarse con su mirada y pensó que podía mantener todo bajo control, no es que se rehusara a gemir, pero no quería venirse de inmediato como si fuera un primerizo en todo ello, aunque en realidad lo era.
Pensó que no podría sonrojarse más, pero al primer movimiento lo hizo y pensó que podría ser silencioso al menos al principio, pero cerca del tercer movimiento gimió perdido en la sensación, fué mejor a cómo se sintieron sus dedos y fué mucho mejor cuando Draco empezó a ir más rápido gimiendo junto con él.
Creyó que quizá habría algo de conversación, pero una vez que empezaron no pudo articular palabras y solo lograba respirar profundo cuando Draco se detenía y allí lo único que se escuchaba eran sus respiraciones y pequeños jadeos, pero todo se pausaba cuando se besaban cuando Draco se recostaba sobre él y lo besaba lentamente porque no había apuro en todo ello, Harry apretaba las manos contra sus hombros y pequeños gemidos se perdían contra sus labios cuando empezaba a moverse.
Amaba cada sensación y si por el fuera hubieran estado una hora entera así, pero no podía tener resistencia de esa forma cuando Draco se movía exactamente como él deseaba, el placer lo recorría entero, lo hacía cerrar los ojos, removerse en la cama sintiendo que su cuerpo vibraba con cada embestida.
Se dió cuenta de lo mucho que le gustaba estar en ese límite y no pasarlo. No se quejó del par de veces que Draco paró sus embestidas después de moverse rápido contra él a punto de hacerlo llegar y es que no podía quejarse porque no había tiempo para ello, entre besos, gemidos, cosquilleos por cada caricia se dejó llevar.
Y cuando finalmente se dió cuenta que Draco no pararía y seguiría hasta el final, se sintió en la gloria, sus gemidos aumentaron, sus manos se entrelazaron con fuerza y se dejó llevar corriéndose sobre sus abdómenes, Draco le siguió en la siguiente embestida y ambos se quedaron quietos disfrutando de ese placer.
Incluso después de terminar aún sentía su cuerpo vibrar y otra vez un cosquilleo apareció en su estómago cuando Draco después de salir de él y lanzar hechizos de limpieza, volvió a recostarse casi encima suyo besándolo.
Fueron besos lentos seguidos de sonrisas y luego terminó siendo sus respiraciones acompasadas chocando contra el otro cuando se recostaron contra la almohada.
No se durmió ni tuvo la intención de hacerlo, Draco tampoco, pero ambos se quedaron sin decir ni una palabra y el silencio se sintió tan cómodo porque solo eran ellos dos, con sus cuerpos enredados y respirando contra el otro.
–¿Qué estás pensando?
–En que hay algo que tengo que sacar de mi baúl –murmuró.
Draco lo miró confundido y Harry se aguantó la sonrisa para que no adivinara –¿No tienes idea de que es? –preguntó y se movió separándose de él, luego dió unos pasos al bajar de la cama y sacó la cajita.
Draco se sentó en la cama curioso.
–Atrápalo –le dijo a un segundo antes de lanzarla y por suerte Draco fue rápido y no la dejó caer– ¿Ya te habías olvidado de nuestros anillos?
–Todos los días que veía mi mano me acordaba, pero pensé que ya no querías compartir.
–Estaba esperando el momento indicado –contestó subiendo de vuelta a la cama y gateó hasta él.
–El momento indicado –repitió Draco.
–Se supone que un momento romántico –contestó sentándose frente a él y le gustó que sus rodillas chocaran.
–¿Y por eso me lanzas la caja como si fuera una bludger?
–Te jactas de ser muy rápido, me gusta comprobarlo.
Draco se rió y abrió la cajita con cuidado.
–Los mandé a limpiar y pulir también, por eso no te lo pude dar la primera semana –contestó y lo vió sacar uno de los anillos negros, el que tenía la piedra gris– Admite que eres un cursi que quiere el gris porque son como mis ojos –se señaló Draco.
Se rió al escucharlo y Draco se inclinó dándole un beso en el hombro –Admítelo.
–No seas un insoportable y ponme de una vez mi anillo –dijo estirando su mano.
Draco depositó otro beso en su hombro al tomar su mano, subió dejando otro contra su cuello y cuando besó su mejilla Harry ya estaba sonriendo tontamente con el corazón agitado.
–A mi también me gustan mucho tus ojos. Son del exacto tono verde que siempre fue mi favorito.
Sonrió ampliamente, pero quitó su mano y señaló –Tienes que decir algo más cursi para que acepte ponerme ese anillo.
Draco sostuvo el anillo entre sus dedos –¿Y tú? ¿Qué hay de tí? Yo tampoco me dejaré poner un anillo si no dices algo que me guste mucho.
Harry meneó la cabeza y tomó el otro anillo de la caja, no tenía que pensar para decir algo cursi, llevaba esas palabras atascadas en la garganta desde hace un tiempo, Draco lo dijo semanas atrás cuando estuvo muy feliz porque guardó su maletín y quizá no se había dado cuenta de ello porque fue algo muy espontáneo, pero él lo pensaba mucho.
–Draco...
Él apoyó una mano en su muslo, la otra jaló de su mano y Harry aunque se dejó acercar no cedió al beso –Mantente quieto, estoy a punto de hacer una declaración.
Draco se rió, subió una mano acariciando su mejilla derecha y luego le dió un beso en la mejilla izquierda. Harry estaba seguro que nadie más podría quererlo y de estar obsesionado con él de esa forma –Te amo.
Draco le dió una mirada sorprendida, pero también dijo ello sin pensarlo dos veces –Yo también te amo Harry –admitió directamente y Harry no pudo resistir el impulso y se lanzó sobre él besándolo. No supo dónde quedó el anillo que sostenía y no le importó que la caja, también tan cara hecha por duendes, se cayera al piso.
Solo se dejó llevar, besando, tocando, moviéndose y gimiendo contra su boca cuando después del hechizo de lubricación Draco volvió a entrar en él.
–Pensé que necesitabas "descansar los músculos" después de el partido.
Se rió al escucharlo y se apoyó en sus hombros para moverse mejor –No me desconcentres, quiero seguir un buen ritmo –dijo empezando de nuevo a moverse y Draco echó la cabeza hacia atrás extasiado dejándose caer en la cama.
Harry se mordió el labio inferior conteniendo sus gemidos y concentrado siguió moviéndose sin poder creer todo el placer que podía sentir.
–¿Este es un momento romántico? –preguntó Draco seguido de un grave gemido.
Harry se dejó caer sobre su miembro y sonrió al ver a Draco respirar profundamente mostrándole el anillo –Sí, es el momento perfecto. Aunque si alguien pregunta, nos dimos los anillos en una linda cita en los invernaderos junto con Thuban.
Draco se rió y se apoyó en la cama para sentarse, Harry volvió a apoyar las manos en sus hombros, su erección se apresó entre sus cuerpos.
–¿Y dónde está mi anillo?
–Aquí –contestó y solo tuvo que estirarse un poco para recogerlo de la cama.
Draco levantó su mano derecha –¿En el anular como si ya estuvieramos casados? –bromeó.
–El del compromiso también va en el anular.
–¿Entonces es uno de compromiso?
Harry se encogió de hombros y le dió una sonrisa al ponérselo –Yo lo llamaría más un anillo de Toi et moi jusqu'à la fin du monde.
Draco sonrió al instante y también le puso el anillo –Toi et moi jusqu'à la fin du monde –prometió y lo sostuvo de la cintura, Harry se inclinó besándolo y volvió a gemir contra su boca al moverse. Sus manos se apretaron con fuerza contra sus hombros y no pudo evitar mirar el anillo que ahora tenía puesto, pero su mirada a los segundos volvió a Draco y gimió perdido al sentir todo su cuerpo vibrar por placer.
Notes:
Traducción:
–Oh cierto, tienes razón. Harry, je manquerai chaque match parce que je ne suis pas du tout obsédé par toi.
–Et je ne t'attendrai pas dans les gradins, parce que je ne suis pas du tout obsédé par toi –contestó Harry fingiendo que estaba enojado.–Oh cierto, tienes razón. Harry, me perderé cada partido porque no estoy para nada obsesionado contigo.
–Y yo no te esperaré en las gradas, porque no estoy para nada obsesionado contigo –contestó Harry fingiendo que estaba enojado.-Menteur - Mentiroso
-Comment m'as-tu appelé? -¿Cómo me has llamado?
-Alors admet aussi que tu ne veux pas aller transcrire des parchemins et que tu meurs d'envie de rester ici avec moi.
– Entonces también admite que no quieres ir a transcribir pergaminos y que te mueres por quedarte aquí conmigo.-Toi et moi jusqu'à la fin du monde - Tú y yo hasta el fin del mundo
Chapter 20: Sorpresa
Chapter Text
–¿Ron? ¿Pero qué le pasó?
–Comimos en un nuevo restaurante del callejón Diagon, vomitó toda la noche –contestó Blaise y Ron se removió en su sitio apoyando la cabeza en el hombro de Blaise– Siento que voy a morir.
–Al parecer sí, porque tú nunca te sientas en mesa Slytherin.
–Harry shhhh, ¿Sabes todo lo que me costó convencerlo? –se quejó Blaise y evitó que Ron tomara un panecillo dulce– Madam Pomfrey dijo que te hidrates y nada de dulces.
–Me voy a morir y me estás prohibiendo desayunar algo rico. Necesito azúcar para revivir.
Harry se rió por la expresión de Blaise y luego saludó a Theo que llegó a la mesa y se sentó a su lado porque Ron ese día utilizaba su usual sitio –¿Dónde estabas?
–Buenos días a tí también Theo.
–Nada de buenos días, Hazza. No estabas en la habitación cuando volví ¿A qué hora llegaste ayer? ¿O dónde dormiste?
–¿No dormiste en la habitación? –preguntó Blaise.
–No –contestó Theo por él– 3 camas vacías, tú con Ron, Harry quién sabes dónde y Draco peor.
–Que importa si ayer desaparecí –contestó Harry.
–Mi planta –se quejó Theo– ¿Siquiera la regaste? E importa porque necesitaba que alguien me despierte a las 3 de la mañana para volver a regarla.
–A mí no me encargaste que regara la planta.
–Si lo hice.
–Se lo dijiste a Draco al final –contestó y Blaise levantó la cabeza– ¿Y Draco? ¿Dónde estaba Draco? ¿Dónde está ahora? ¿Harry que le has hecho a Draco?
–Prometieron que no se matarían mientras estábamos fuera –dijo Theo y Ron levantó la cabeza curioso.
Harry se rió por las expresiones exageradas que pusieron –Draco está ocupado con sus pergaminos, lo mismo de siempre.
–¿Y ayer?
Harry se encogió de hombros.
Blaise entrecerró los ojos y Ron aprovechó su descuido para tomar un panecillo dulce.
–¿Siquiera sabes si es que regó mi planta? –preguntó Theo.
Harry ladeó la cabeza, él había tomado una buena siesta de 30 minutos y no sabía si Draco se había acordado –No tengo ni idea, pero pregúntaselo a Draco. Supongo en algún momento dejará sus pergaminos y lo veremos.
–¿Y el desayuno? ¿Se está saltando el desayuno?
Harry se recordó minutos antes llevándole el desayuno –Le pidió algo a los elfos.
–Entonces si lo has visto –señaló Blaise.
–Algo así.
–¿Y ayer? –preguntó Theo.
–¿Ayer qué?
–Ayer se quedaron los 2 solos –señaló Blaise y Theo añadió– ¿No hablaron? ¿No pasó nada entre ustedes?
–¿Qué podría pasar? –preguntó como si tuviera la real duda.
Blaise se llevó la mano a la cara –Voy a matar a Draco, es un idiota. ¿Osea, se fué con sus pergaminos y no hizo nada?
–¿Qué podría haber hecho?
–Ser sincero –dijo Theo exasperado– Y lo mismo va para tí. Hazza si te cuesta decir algo, entonces escríbelo. Una simple carta aclararía todo.
–Pero si no tengo nada que aclarar con Draco.
Esta vez fue Ron el que se inclinó en la mesa viéndolo y lo señaló con su panecillo a medio comer –No juegues con nuestra paciencia Hazza.
Harry se rió.
–Nos estás obligando a tomar medidas extremas.
–¿Y cuáles serían esas?
–Que los encerremos en un armario después de darles un frasco de veritaserum o algo así.
Se rió y se dió cuenta que era mejor decirlo de una vez –No tienen que hacer nada de eso, todo está bajo control. De hecho Draco y yo somos...
–Nada está bajo control –se quejó Blaise– Es igual de testarudo que tú, quizá peor.
–Si no le escribes ahora mismo una carta, yo lo voy a hacer por tí –señaló Theo.
–Tú me dictas y yo escribo, tengo su mismo tipo de letra –dijo Ron.
–No tienen que hacer nada de eso –insistió Harry y puntualizó golpeando con el nudillo la mesa– Draco y yo. Estamos. En una relación.
–Sí, sí, en tus sueños –dijo Ron y Theo añadió– Harry estamos hablando de una relación real, de ser novios.
Harry abrió la boca sorprendido, les había dado la noticia de su vida y los 3 no le habían creído.
–Yo sigo pensando que deberías ser directo. Puedes estar seguro que le gustas, entonces solo deberías ir y decírselo.
–Pero teniendo en cuenta como es Malfoy, se entiende que Harry actúe así.
–¿Te refieres a que negará todo y se hará el interesante?
–Sí, ese es Draco –dijo Blaise– Podrías darle algo, siempre le han gustado las cosas caras.
–Podrías regalarle una... puff no tengo ni idea de sus gustos.
–Quizá está esperando un gesto grande en vez de un regalo.
Harry rodó los ojos –No le voy a regalar nada y viene mi cumpleaños, él es el que debería darme algo.
–No quiero matar tus esperanzas, pero no creo que Draco te de algo. Ayer se supone que debió ir a Hogsmeade a comprar y no fué por quedarse con sus pergaminos.
Harry tomó una tostada y se encogió de hombros al darse cuenta que estaba bien con ello si así fuera –Entonces no nos daremos regalos.
–Cómo que no.
–¿Estamos seguros que Malfoy es la persona indicada para Harry?
–Lo sea o no, la obsesión que tienen por el otro no se irá.
–Tienen que salir de la duda y ver si eso tiene futuro.
–No me los imagino del todo.
Harry frunció el ceño –¿No me imaginas con Draco en una relación estable y duradera?
Theo se encogió de hombros –Que te puedo decir, desde que me rompieron el corazón lo tengo difícil.
–Tú eres el que le rompió el corazón a Neville al matar la planta.
–Fué recíproco y aún está viva.
Harry meneó la cabeza y le preguntó a Ron y Blaise –¿Y ustedes? ¿Qué creen? ¿Le ven futuro a mi relación con Draco?
–Para verle futuro, primero tendrían que estar en una relación.
–Y para verle futuro tendría que pasar tiempo –dijo Ron y agregó apoyando de nuevo la mejilla en el hombro de Blaise– Yo aún creo que puede ser un gran idiota, aunque le gustes tanto.
–No lo llames idiota –le advirtió– Solo yo le puedo decir así.
–Serán un par de tóxicos –dijo Theo con la boca llena y de pronto se atoró señalando– Nev acaba de entrar, mantengan la compostura.
–Tú eres el que actúa como tonto.
–Que no me mire, tengo ojeras y estoy hecho un caos.
–Solo por no dormir bien un día, ya te mueres.
–No está viendo hacia aquí –contestó Harry y tomó otra tostada para echarle mermelada.
–¿Y eso? –preguntó Blaise.
Harry vió hacia el anillo en su dedo y sonrió dispuesto a presumir –Lo encontré en bóvedas muggles después de una incesante búsqueda, es hecho por duendes. Esto como saben, vale millones y...
Theo jaló de su mano para ver bien –Si que es un bonito anillo.
–Debió ser el destino, estaba dentro de una caja simple, pero se sentía la magia y lo compram...
–Deberías dárselo a Draco, es totalmente su estilo.
–¿Disculpa? –preguntó ofendido.
–Justo estábamos hablando de un gesto grande, si le das ese anillo hasta acepta casarse contigo –se rió Blaise.
–Me parece excesivo, quiere que sea su novio ¿Por qué le daría un anillo? –dijo Ron y Theo asintió– Sí, es demasiado.
Harry rodó los ojos –No saben de lo que hablan. Hay relaciones en las que se está seguro desde el primer momento.
–¿Entonces le vas a dar el anillo apenas empiecen?
–Este es mi anillo –aclaró– Y Draco tiene otro...
–Ahora si me vió, estoy seguro que si me vió.
–Seguro me está buscando a mí. No te emociones –dijo Ron.
–Sí, vió hacia Ron –confirmó Harry y se quejó– Chicos, ¿Pueden por un momento prestarme atención?
–Pero si es de tí del que solo hablamos.
–Nos mantienes estresados Harry, mañana tarde y noche.
–Por eso es que intento que entiendan que no tienen que estresarse más...
–Mira, hasta que no te vea a tí y a Draco decir abiertamente que son novios, seguiré estresado.
–Lo mismo conmigo.
–Yo igual.
–Pero ya lo somos.
–Que actúen como unos no cuenta.
Harry suspiró exasperado –Pregúntenle a Draco y verán, en realidad somos novios.
–¿Esta es una nueva estrategia? ¿Fingir que siempre fueron novios y esperar que él te siga la corriente?
–No es una mala estrategia –reflexionó Theo.
–¿Y qué hay de hablar de sus sentimientos y todas las cursilerías? –preguntó Blaise.
Theo lo señaló –Ustedes se fueron de frente a coger, quizá seguirá su ejemplo.
–No fué así.
–¿Ahora van a negarlo?
–Tuvimos semanas de solo besos.
–Y sin aclarar sentimientos.
–Pensamos que podríamos intentar un amigos con derechos.
–Obviamente eso nunca funciona.
–Debe haber ocasiones en las que sí –contestó Harry y se dió cuenta que Neville mientras conservaba con Dean estaba viendo hacia Theo, pero prefirió no decírselo.
–¿Acaso estás pensando en eso con Malfoy?
–¿En qué?
–Amigos con derecho.
–Ya les dije que somos novios –contestó y vió hacia Pansy que recién llegó a desayunar– ¿Quienes son novios?
–Harry al parecer ha tenido un sueño muy realista –se burló Blaise.
–Ufff me ha pasado mucho de esos.
Harry meneó la cabeza dándose cuenta que necesitaba pruebas para que le creyeran en realidad, pero fué imposible ese domingo porque Draco se encerró solo con sus pergaminos y como él tenía trabajos acumulados más su plan de pociones, tampoco tuvo tiempo para ir a ayudarlo.
Al final del día se vieron cuando Draco pasada la media noche llegó y se coló en su cama, se notaba que estaba cansado porque después de un par de susurros saludándolo y un corto beso, se quedó de inmediato dormido a su lado.
Harry también durmió rápido, pensando que a la mañana siguiente Theo y Blaise estarían muy sorprendidos de verlos durmiendo juntos, pero como era usual, ambos despertaron tarde y Draco siempre siendo el primero ya estaba bañado y cambiado cuando él abrió los ojos.
–No desayunaré hoy en el comedor.
–¿Por?
–Snape me pidió que desayune con él, quiere conversar, hacer rol de padrino y eso supongo –se burló Draco y añadió después de darle un beso– Me llevaré a Thuban, nos vemos más tarde en clases.
Harry suspiró de mala gana al recordar todas las clases que tenían ese día –No quiero ir a clases. Creo que fingiré que estoy enfermo o algo así.
–No puedes faltar a pociones.
Sonrió al recordarlo –Cierto.
–Pero quizá...
Harry lo vió interesado –¿Quizá qué? ¿Me estás proponiendo faltar a otras clases?
–Tampoco podemos faltar a defensa porque hay práctica –señaló Draco– Pero podemos saltarnos las clases teóricas de astronomía, siempre son aburridas.
Sonrió porque le encantaba la idea –Vamos al bosque prohibido, en esta época hay atardeceres perfectos. Me gustaría una cita improvisada allí.
–¿Una cita? ¿Quieres una cita conmigo? –preguntó Draco presumido y Harry rodó los ojos– Es mi única forma de llevarte para que te coma una acromántula.
Draco se rió –Bien, cita cursi, podríamos cenar allá, pero tenemos que estar de vuelta en el castillo a las 8 por...
–Por tu detención –completó Harry y cerró los ojos disfrutando de la caricia en su mejilla.
______________
Ron no se sentía bien y no es que hubiera dormido poco ni que días antes hubiera estado mal vomitando todo, principalmente su descontento era por el hecho de ser lunes.
Harry al igual que él no tenía el mejor humor los lunes, así que constantemente se quejaban del día, sobretodo en clase de pociones que estaban obligados a sentarse juntos y no es que no le gustara ser pareja de pociones con Harry, era su mejor amigo y todo eso, pero pociones eran de las pocas clases que compartía con Blaise y más antes siempre lo único que le alegró de esa clase era saber que se sentarían juntos. En cambio ese año, de pronto al profesor Snape se le ocurrió elegir los sitios y ahora no estaban ni cerca.
–En 6 años no ha elegido los sitios y ahora lo hace.
–No quiere que comparta sitio con Draco.
–No eres el centro del mundo Harry –contestó viendo su caldero y vió de reojo que llegó una grulla volando– Dime que Malfoy nos ayudó otra vez.
–No... es una nota de... otra cosa.
Vió de reojo hacia allí, pero lo único que pudo distinguir fué un ¿Corazón? ¿Había visto un corazón o se lo había imaginado?
–Escuché que hoy tienes el campo de Quidditch. ¿De cuando aquí está permitido practicar un lunes? –le preguntó Harry.
–Siempre estuvo permitido, pero nadie lo hace.
–¿Y todo el equipo estuvo de acuerdo?
–Más que de acuerdo, Sly hirió nuestro ego, pero no importa, la final es lo que importa.
–Sin rencores en la final eh.
–Aún faltan meses para la final, no te adelantes.
–Es obvio que será una final Sly vs Gryff –contestó Harry– Esta semana le gano a Ravenclaw y tú en las siguientes le ganas a Hufflepuff. Más te vale que no te dejes ganar por esos tejones.
Soltó una carcajada –Le diré a Teddy que hablas así de su casa.
–Pero si no dije nada de malo.
–El tono de voz –señaló Ron y toda la clase se quedó en silencio cuando entró el profesor Snape– Esta va a ser una larga clase –murmuró más para sí mismo.
Había clases que le importaban y clases como esa, en las que no tenía ni idea de que hacía allí y de cómo había sobrevivido durante tantos años.
Todos escriban la poción que deseen y póngalo en el caldero. Si encuentro pociones tontas...
–Ron, escribe esto. Utiliza este papel.
Tomó el retazo de pergamino que le extendió, pero se negó –Quiero algo fácil, eso suena horrible –dijo y recibió un codazo.
–La haremos juntos, yo lo haré prácticamente todo –insistió Harry y le dió su papel para que copiara el nombre exacto.
Ron hizo una mueca –Mas te vale que sepas como hacer esta tontera –le advirtió y escribió Poción Metamorfomágica
¿Qué era? y ¿Por qué Harry quería aprender esa poción? no tenía ni idea, pero siempre había un por qué con Harry.
–Necesitamos "suerte", tiene que salir esa poción.
–Suerte es lo que menos tengo –contestó recordando cómo casi murió días antes por comer mariscos.
Tuvo una buena cita con Blaise ese sábado, excepto por ese gran detalle, pero lo muy rescatable de todo ello, era que tenía un Blaise demasiado preocupado por él que incluso se había quedado en Gryffindor sin ningún pero.
–Ron, página 78, empieza a transcribir, sólo la primera parte.
–¿Por qué?
–Tu hazme caso.
Confundido tomó su pluma, pero hizo caso y 6 reglones después ambos dejaron la pluma a un lado y vieron al frente donde el profesor Snape al salir de la sala de ingredientes se acercó al gran caldero y lanzó un hechizo.
La elección de la siguiente poción será...
Vió a Harry que jugaba con su anillo intranquilo –¿Dónde dices que conseguiste eso? –preguntó en voz baja curioso.
–Después te paso la dirección –murmuró Harry y golpeó ligeramente la mesa, fastidiado al escuchar a Snape decir Poción Metamorfomágica– Esa poción suena difícil, ¿Quién ha puesto algo así?
Ron entrecerró los ojos confundido.
–Señor Potter, no he pedido sus comentarios. Bajaré puntos por impertinencias –señaló Snape con un peor humor al usual– Debido a que alguno de ustedes se siente muy "apasionado" por aprender pociones difíciles, tendrán doble tarea para la siguiente semana.
Se escuchó una queja de todos y él que solía ser el primero en quejarse seguía confundido.
–Es lo mínimo que les puedo dejar, pero no se preocupen, estoy acostumbrado a la mediocridad, especialmente con este tipo de pociones.
Efectos fundamentales de la metamorfosis en los ingredientes de esta poción.
Estructura interna de cada ingrediente y una investigación detallada sobre los efectos secundarios de una metamorfosis mal ejecutada...
No quiero escuchar ni una excusa sobre ingredientes o calderos defectuosos para la siguiente semana que harán la poción...
Ron al igual que todos se quejó en voz baja y pensó que Harry estaba realmente enojado porque toda esa tarea había sido por su culpa, pero apenas salieron de la clase y teniendo en cuenta que fueron los primeros en salir porque acabaron primero la práctica, Harry puso una gran sonrisa, hasta cierto punto malvada.
–¿Me puedes explicar que es todo esto? ¿Por tu culpa viste todo lo que tenemos que investigar?
Harry se encogió de hombros divertido –Te dije que no te preocupes por ello, ya tengo la tarea, de hecho... tengo la tarea para todos.
–¿Como?
–Solo tendrán que transcribir y modificar algunas cosas –contestó Harry y volteó al segundo que Draco salió del salón.
Ron vió hacia la puerta buscando a Blaise entre los que salieron.
–Hola Weasley.
–Hola Malfoy –contestó y señaló– ¿Este es un plan de los 2?
–No sé de que plan hablas –contestó Draco sarcástico y Harry de pronto lo tomó de la mano, pero al parecer no le gustó algo porque lo miró mal.
–Me siento usado porque fué mi papel, pero si me darán la tarea no me quejo –contestó y le sonrió a Blaise que llegó a su lado y tomó su mano.
–¿Por qué tan felices después de todo eso?
–Al parecer es un plan de Harry y de...
–Mi novio –señaló Harry apoyando una mano en el hombro de Draco.
Draco abrió la boca al parecer sorprendido y Ron con Blaise no tenían ni idea de si era por incomodidad o algo distinto.
Los 4 se quedaron inmóviles y no hubo una respuesta, tampoco pudo seguir una conversación porque el profesor Snape salió del salón llamando a Draco y él tuvo que despedirse y sabiendo al parecer que se demoraría le mencionó a Harry –Nos vemos en la tarde.
–Eso salió muy mal –señaló Blaise y él estuvo de acuerdo– Yo te dije que fingir ser su novio, no iba a quedar bien.
–Pero...
–Ni siquiera te siguió la corriente, solo se quedó congelado.
–Creo que se puso nervioso –señaló Harry pensativo.
Blaise negó –Simplemente no funciona Hazza, deja tu ego y declara tus sentimientos directamente
Harry los miró enojado y luego se indignó más cuando llegó Theo y ellos obviamente le contaron lo que pasó.
–Después de eso, quizá retrocediste un par de pasos Hazza.
–Oye, pero no te vayas.
–Harry –él también lo llamó, pero Harry los ignoró y se fué por el otro pasillo quién sabe a donde.
Ron por su parte, caminó con Blaise y Theo, últimamente eran los 3 desde que Theo terminó con Neville y aunque a veces era un dolor de cabeza por tener que escuchar sus dramas, también podía ser muy calmado disfrutar parte del día antes de sus prácticas de Quidditch.
–Esto debe hacerle bien a sus hojas.
Siempre intentaba no soltar una carcajada cada que veía a la planta toda negra y quemada, en cambio Blaise se burlaba con ganas y señalaba que algún día la botaría a la basura.
–Yo la veo con un poco más de vida. Ese libro que me dió Hen si sirve.
–¿Y de cuando aquí eres su amigo?
–No lo soy, pero Draco lo es y cómo se lo pedí a Harry, él se lo pidió a Draco y así.
–Al menos eso confirma que le gusta, sino, no le haría favores.
–Sí.
–¿Se han dado cuenta que Harry por estar tan concentrado en Malfoy no ha hablado de su fiesta de cumpleaños?
–¿No la hará junto con Jace como el año pasado?
–Como el año pasado –repitió Ron compartiendo una mirada con Blaise, sabiendo que él también recordaba perfectamente lo mucho que coquetearon esa noche aún sin ser nada.
–Supongo sería lo más obvio para utilizar la sala de menesteres todos.
–Y que los Ravenclaw se encarguen de las pociones de sueño para Filch.
–Quizá Harry está esperando que le hagamos una fiesta sorpresa o algo así.
–Sabe que somos muy flojos para eso.
Ron se rió porque no podía negarlo –Pero teniendo en cuenta que es el último cumpleaños, hablaré con los Ravenclaw.
–Yo me encargo de las bebidas –se señaló Blaise y se movió en el pasto para acomodar la cabeza en sus piernas.
–Yo podría coordinar con los elfos para la torta.
–No –de inmediato se negó– Yo me encargo de la torta, tú tienes gustos raros.
Theo se llevó una mano al pecho.
–Ni comes torta, no te quejes. Tú encárgate de los invitados y de que Malfoy esté presente, no vaya a ser que prefiera irse a hacer sus pergaminos y luego tendremos a un Harry renegón.
–Cierto, yo me encargo. Ojalá que para ese día ya sean novios.
–Ojalá –contestó y al darse cuenta que los del equipo se acercaban tuvo que despertar a Blaise.
–Ron te adoro, pero tu obsesión por el quidditch...
–Tengo mis objetivos bien claros, no voy a dejar que unas serpientes me ganen en la final –contestó– Esta será una victoria total para Gryffindor –añadió y cerró los ojos complacido porque Blaise lo tomó del rostro y lo besó.
Profundizó el beso sin poder evitarlo, olvidándose hasta las prácticas de Quidditch y luego ambos se rieron al escuchar las quejas de Theo.
El equipo estaba acostumbrado a ver a Blaise constantemente en las graderías y como Theo se fué, no hubo quejas por una serpiente observando las prácticas, porque sabían que él no diría nada. Tenían nuevas tácticas, no habían funcionado en el juego sorpresa, pero una corazonada y su optimismo en el Quidditch le decía que si practicaban más todo saldría perfecto.
Ese día hacía viento aunque estuviera soleado, pasaron cerca de 2 horas volando, tenían previsto solo una, pero Ginny, su hermana, prácticamente lo obligó a extender más todo y no era que se quejara de ello, pero el problema estaba en que el lunes era un día largo, después de eso apenas le quedó tiempo para comer, luego clases de historia donde compartía con Hufflepuff y al terminar le quedaron 5 minutos para ir hasta el otro extremo del castillo donde tenía clases teóricas de astronomía.
Si no hubiera tenido tantas faltas hubiera faltado sin pensarlo 2 veces y Blaise también fue la voz de la razón esa tarde –Escuché un rumor que desde hoy tendremos profesor sustituto, te conviene quedar bien.
Tapó con su mano un gran bostezo apenas entrar –No voy a durar ni un cuarto de clase –se quejó y pensó que afortunadamente podían sentarse en la esquina.
–Relájate, yo me encargo. Te despierto si te llaman.
Cerró los ojos acomodándose contra la mesa y se relajó al escucharlo a su lado escribiendo con su pluma.
–Tienes que leer mi ensayo de estudios muggles.
–La profesora... ya no debe saber que hacer con cada cosa que te inventas –murmuró.
–¿Inventarme? Es que a ella le falta saber de muggles, no conoce a los que yo conozco –se burló Blaise escribiendo más rápido.
Ron se dejó llevar por el sueño y despertó minutos después por su llamado.
–Ya es hora, mantente despierto unos 10 minutos.
Asintió y se estiró en su sitió, la puerta estaba abierta y todo el salón estaba lleno a excepción de 2 sitios –¿Que tan aburrido crees que sea el profesor sustituto?
–Un 9 mínimo y aparte de aburrido seguro será un maldito que nos deje miles de tareas.
–Igual que el de DCAO del ministerio que mandaron el año pasado.
Blaise cruzó los dedos –Que en vez de eso sea un tonto sin experiencia por favor.
Ron lo imitó –Tonto sin experiencia –pidió y al escuchar la puerta volteó curioso a ver quien era su profesor.
El lugar se llenó de inmediato de murmullos y asombro.
–Que carajos –murmuró Blaise y Ron sorprendido preguntó en un susurro– ¿Por qué el papá de Harry está aquí?
–¿Va a ser nuestro profesor? –respondió Blaise sin entender nada.
–¿Y Harry? ¿Por qué aún no llega? –preguntó al darse cuenta que exactamente él no estaba.
–Supongo se fue con Draco porque él tampoco está –contestó Blaise y vio fijamente hacia el frente donde el profesor escribía su nombre en la pizarra– ¿Por qué Harry no nos dijo nada? –preguntó sorprendido volteando hacia él.
–Quizá ni él lo sabía –contestó Ron y vio hacia el frente.
Regulus lanzó un hechizo cerrando de un golpe la puerta entreabierta y todos se quedaron en silencio viéndolo.
–Buenas tardes con todos y todas. Como ya deben de saberlo, desde el año pasado Hogwarts y el Ministerio de Magia están trabajando en conjunto, por eso es que han tenido algunos cambios de profesores durante ciertos periodos.
Durante estos dos meses, yo seré su profesor. Mi nombre es Regulus, no importa el apellido –mencionó y después de escribir con un hechizo su nombre en la pizarra siguió presentándose– Soy astrónomo y actualmente jefe del departamento de Inefables dentro del Ministerio de Magia.
–Nos mandaron al jefe –murmuró Blaise a su lado. Ron miró hacia adelante curioso.
La razón del por qué estoy aquí siendo su profesor por un par de meses, quizá no sea una misteriosa razón de inefables como pueden pensarlo. Principalmente estoy aquí para una inspección general de Hogwarts y porque me gustaría poder ser de ayuda, sé que algunos de ustedes están pensando en ser aurores, oficiales o controladores, quiero ayudarlos a que consigan el supera la expectativas en su examen y que cumplan con requerimientos extras que se piden.
También la profesora Finestra me comentó que hay buenos alumnos que les interesa seguir estudiando la rama de astronomía en un futuro. El ministerio tiene un programa en el que le damos la oportunidad de poder seguir aprendiendo y esto quizá suene como más publicidad, pero créanme que me he encargado de que el ministerio, otorgue lo que un buen mago o bruja merece. Los que estén interesados realmente en astronomía, quédense unos minutos al final de la clase por favor –dijo el profesor Regulus y luego con un hechizo levantó un pergamino– Por favor digan presente cuando los llame.
Lavender Brown
Presente
Sophia Evergreen
Presente
Seamus Finnigan
Presente
Ben Frostwood
Presente
Hermione Granger
Presente
Daphne Greengrass
Presente
Neville Longbottom
Presente
...
Pansy Parkinson
Presente
¿Harry Potter? Preguntó y la pluma que flotaba sobre la hoja tachó su nombre al no haber respuesta.
¿Draco Malfoy? Nadie contestó y la pluma tachó también su nombre.
Theodore Nott
Presente
Ethan Silverwoof
Presente
Ron evitó hacer contacto visual, respondió –Presente –y luego se dió cuenta que no iba a poder dormir ni un minuto más en esa clase.
–Creo que me voy a quedar al final –le comentó Blaise.
–No estás interesado en astronomía.
–Pero sí en ser inefable.
–En mis clases están prohibidas las faltas, a menos que tengan autorización de Madam Pomfrey por algún problema de salud o autorización de su jefe de casa por un motivo personal. Recuerden que son de último año y aunque no vayan a dedicarse a la astronomía, es vital para un mago o bruja saber de ello y Hogwarts es uno de los mejores lugares para ver estrellas. Atesoren momentos como estos porque no volverán –explicó el profesor Regulus y luego pidió que abrieran sus mapas estelares.
___________________
–Al fin te pusiste el anillo.
–No podía utilizarlo en el desayuno con...
–¿Entonces eso haremos? ¿Esconderlo?
–Solo fué por hoy, para que nuestro plan saliera bien y no lo voy a esconder en lo absoluto –aclaró Draco y señaló– ¿Hasta dónde estamos subiendo?
–Tu camina sin quejarte –contestó Harry y añadió frunciendo el ceño– Desde ayer estoy diciendo que eres mi novio y nadie me cree.
Draco soltó una carcajada –No seas renegón, si me hubieras avisado con anticipación hubiera estado preparado. Me tomaste desprevenido.
–Pero si sabes que somos novios, eso no es tomarte desprevenido.
–Pero yo pensé que íbamos a seguir un poco más con el juego para volverlos locos.
Harry negó –No lo soporto, quedo como un idiota que no es capaz de admitir sus sentimientos.
–Pues te recuerdo que te demoraste en hacerlo.
–Porque necesitaba estar seguro –contestó y añadió al darse cuenta que Draco no estaba a su lado– Malfoy no seas un lento.
–No es mi culpa no saber caminar entre pasto tan gigante.
–Si te caes, pon las manos –contestó y le sonrió a Thuban que estaba colgado de su hombro.
–No me digas que vamos a subir hasta allá.
–Solo es la subida, luego volveremos en escobas.
–Hubiéramos subido también en escoba.
–Ya te dije que no es posible, de día alguien nos podría reconocer –contestó y se dió cuenta que Draco se había quedado más atrás.
–Lo mínimo que puedes hacer como buen novio es esperarme.
–Como buen novio estoy adelante para lanzar hechizos de repeler serpientes –contestó y lanzó uno por si acaso.
No fueron muchos minutos hasta que llegó, alrededor de unos 10 minutos de caminata de subida, dejó a Thuban en el césped y su mochila junto al árbol después de lanzar varios hechizos de limpieza y para desaparecer insectos.
5 minutos después mientras él ponía los hechizos para que nada pudiera acercarse llegó Draco quejándose.
–¿Por qué yo tuve que cargar lo más pesado?
–Eres más alto, debes tener más fuerza y tú eres el que volvió todo esto un picnic elegante.
–Dijiste que tendríamos una cita, me gustan las cosas buenas.
–Lo sé –contestó señalándose divertido y Draco meneó la cabeza– ¿Que hechizo falta?
–Ninguno. Pon la manta o lo que trajiste, ya empieza el atardecer.
–¿Dónde está Thuban? Oh, ya lo ví.
–Mejor pon un hechizo extra para que no pueda alejarse, si va y se come una serpiente vendrán otras para vengarse.
–¿Por qué estás tan seguro que hay serpientes aquí?
–Porque las he visto. Aunque desde hace un año que no vengo aquí.
–¿Con quién viniste la última vez?
–¿Si te digo el nombre te pondrás celoso?
Draco frunció el ceño y él se rió –Siempre he venido solo aquí, puedes estar tranquilo, no tiene recuerdos de nadie más.
Draco le devolvió la sonrisa y sacó su varita para lanzar el hechizo que le aconsejó.
Harry se quedó viendo hacia el frente, hasta ese momento nada lo había puesto nostálgico o algo así, sabía que era su último año y aún así lo había tomado sólo como un año más. Pero en ese momento se dió cuenta que en menos de 4 meses ya no podría estar allí viendo un hermoso atardecer.
–No sabía que los atardeceres te ponían nostálgico.
Se relajó en sus brazos al segundo que Draco lo abrazó desde atrás.
–Tenemos que venir más veces aquí, todas las semanas.
–¿Todas las semanas me vas a hacer subir esa colina? –preguntó Draco apoyando la barbilla en su hombro.
–No es tan alto como para ser una colina –señaló y agregó– Si no vienes conmigo, yo vendré solo.
–En ningún momento dije que no vendría contigo.
Sonrió y esa nostalgia pasó a pura felicidad al darse cuenta que al salir de Hogwarts seguirían siendo ellos dos, viendo atardeceres desde distintos lugares o quizá saltándoselos por otros momentos importantes.
–Eres muy estrujable.
No borró su sonrisa y ladeó la cabeza al sentir un beso en el cuello, sus ojos se cerraron por unos segundos y pensó en lo mucho que le gustaba cada toque de Draco.
–Nunca he visto un atardecer... Así, con la intención de ver uno y no hacer nada más.
–Bienvenido al mundo de la apreciación –dijo haciendo un gesto con las manos como si estuviera enmarcando ello.
–Quitándole el hecho de que nos pudieron atacar serpientes, esto es hermoso. Algo me decía que eras un loco romántico.
–No soy un... o quizá lo soy un poco y no me doy cuenta –contestó y admitió –Pero me gustaría esto siempre.
–¿Esto? –jugó Draco.
–Tu y yo enamorados, viendo atardeceres. Aunque lo primero ya es un hecho ¿No? –dijo y giró a verlo.
Draco le sonrió tomando su mano –Nunca lo dudes –contestó y en un rápido movimiento se inclinó hacia él besándolo.
Harry no puedo evitar sonreír en medio del beso, sus brazos rodearon su cuello y hasta olvidó respirar por un momento, demasiado concentrado en sus labios. En su plan no había incluido tanto tiempo de besos, pero así fué y luego le siguió un gran abrazo e irónicamente eso fué lo que le sorprendió más.
Thuban corrió de un lado al otro y mientras ellos cenaban intentó trepar el árbol donde estaban. Otra vez tenían una cena específica para ellos que los elfos les habían preparado, no había una forma específica para pagarles, pero Harry descubrió que les gustaban los broches y los gorros de lana, por eso les había regalado a cada uno un par.
–¿Hay algo específico que te gustaría hacer por tu cumpleaños?
–Teniendo en cuenta que te cortaron el acceso a dinero Malfoy, no creo que haya mucho que puedas hacer por mí –contestó divertido y comió una cucharada de puré.
–¿Me estás diciendo que solo estás conmigo por el dinero?
Se rió al escucharlo –Solo digo que estoy bien con cualquier tipo de cumpleaños mientras estés tú.
Draco entrecerró los ojos.
–¿No se supone que como mi novio ya deberías haber planeado mi fiesta sorpresa o algo así?
–¿Entonces quieres una fiesta?
–Yo siempre tengo una fiesta, eso no es negociable, siempre es el plan.
–¿Y cómo son tus fiestas? Recuerda que soy nuevo en esto.
–Sala de menesteres como todas las grandes fiestas, torta gigante, muchas bebidas, no pido nada del otro mundo. Oh y debería hacerla con Jace, el año pasado salió perfecto, los Ravenclaw se encargaron de la mitad, nosotros de la otra... ahora que lo pienso quizá Theo y Ron pensaron en eso, aunque son unos flojos para organizar, tendrías que preguntarles. Ah y Blaise siempre es el encargado de las bebidas, déjaselo a él.
Draco ladeó la cabeza pensativo –¿Quién es Jace?
–¿Siquiera te sabes el nombre de mis amigos?
–Weasley, Theo, Blaise son los cercanos, de ahí... eres amigo de todo mundo, no puedo acordarme de todos.
–No exageres, no soy amigo de todo mundo y tengo muchos más que son cercanos a mí.
Draco entrecerró los ojos –Ya me acordé quién es Jace... ¿Cumple el mismo día?
–Un día antes.
–Entonces que haga su cumpleaños un día antes.
–Va a quedar genial si lo hacemos juntos, el año pasado invitamos a todas las casas, llenamos el salón. Si lo hacemos separado hasta yo querré ir a la fiesta de Jace y después estaré con resaca al día siguiente. Aparte el viernes hay partido de Quidditch, Ravenclaw perderá, no creo que tengan ganas de hacer una fiesta.
–¿Osea harás que tu amigo pierda en su cumpleaños? –preguntó divertido Draco.
–Ganará el mejor equipo y el anteaño pasado Ravenclaw nos ganó, justo en mi cumpleaños. Tengo que cobrármelo ahora.
Draco asintió –Entonces es un hecho, cumpleaños con el Ravenclaw entrometido.
–No le digas así –se quejó– Es un muy buen amigo mío y lo verás siempre en mi vida, su tío es el mejor amigo de mi papá Regulus. Por eso nos conocemos desde... desde que nacimos literalmente, aunque eso fué una coincidencia porque nacimos en el mismo piso en San Mungo.
–Creo que voy a necesitar cartillas, hay demasiadas conexiones.
–Solo pregunta cuando tengas dudas, igual, tengo una familia extensa.
Draco comió un poco y luego señaló –Entonces tengo una duda, bueno varias.
–Dime.
–Teddy... se supone que tus padrinos lo adoptaron de bebé, ¿Ya era un hombre lobo cuando pasó eso? –preguntó Draco y de inmediato agregó– ¿Podemos hablar de este tema? Lo siento, o... o prefieres que haga como si no supiera nada de ello.
–Está bien, podemos hablar de eso, solo dos.
–¿Alguien más lo sabe? ¿Se lo contaste a Weasley... su familia es muy cercana a la tuya ¿No?
–Parece que tienes varias preguntas.
–Sabes que soy alguien muy curioso.
Harry le sonrió –Teddy es un hombre lobo porque mordieron a su mamá cuando estaba embarazada de él, ella murió a los días de dar a luz y mis padrinos que habían estado en contacto con un centro que aceptaba a todo bebé, pudieron adoptarlo en el momento exacto –respondió y después de un bocado añadió– Tienes razón, la familia de Ron sabe todo, siempre han sido muy cercanos –contestó y mientras seguían comiendo respondió algunas curiosidades de Draco, especialmente sobre animagos– Quizá en un futuro puedas verlos en persona como animagos, no prometo nada, pero por ahora podría enseñarte una foto cuando lleguemos a los dormitorios.
–¿Tienes fotos?
–Hace tiempo se hicieron una sesión de fotos como animagos junto con Moony, tengo una copia de una foto.
–¿Se tomaron fotos con un hombre lobo?
–No es nada aterrador un hombre lobo a como lo describen, simplemente es como un lobo, pero un poco más grande y su pelaje es gris, casi blanco. Mi papá Regulus les tomó las fotos y lo hicieron cuando mi padrino tomó la poción, así que no hubo problema.
Draco asintió sorprendido y se quedó en silencio por un momento.
–Parece que sigues sin creértelo.
–Siempre me ha sonado como un mito extraño los hombres lobo, me gustaría ver para creer por completo –dijo y señaló al darse cuenta– ¿Qué es eso?
–Un patronus –contestó y al ver el perro acercarse añadió– Es de Ron.
Harry, ¿Saliste del castillo? No sé dónde estarás, pero no vuelvas muy tarde, el nuevo profesor de astronomía te está buscando, piensa en una buena excusa por no ir a clases.
–¿Hasta Weasley puede hacer un patronus?
–No pongas tono arrogante, Ron es muy bueno sobre todo con este tipo de hechizos –contestó y vió desaparecer el patronus– No recordé que habría nuevo profesor.
–¿Y te está buscando por faltar? Que extraño.
–Quizá como soy de los mejores en la clase quiere hablar conmigo.
–O quizá sea por otra cosa, ¿Quieres que volvamos antes?
–No.
–¿Si Weasley te ha mandado un patronus no es por algo de importancia?
–Ron manda patronus por cualquier cosa y estamos a mitad de la cena, volvemos como teníamos planeado –respondió y vió hacia el frente los árboles moverse por el fuerte viento. Hace rato que había oscurecido, pero ellos con 2 lámparas alumbraban perfectamente la burbuja donde estaban y gracias a los hechizos nada de viento podía pasar y la temperatura era cálida.
–¿Thuban no querrá más carne?
–Parece está tomando una siesta entre comida. Le ofrezco en un rato.
Vió con ternura a Thuban estirarse y luego señaló –Te toca a tí Dray, he hablado demasiado de mi familia, de amigos, de todo. Ahora tú tienes que contarme muchas cosas.
–¿Hay algo específico que quieras saber? Aunque creo que ya te conté mucho de Durmstrang, siempre me llenas de preguntas.
–Sí, me has hablado mucho de Durmstrang, pero ahora quiero experiencias específicas, de tí en Durmstrang o en general.
Draco tomó el cuchillo para cortar la carne y luego de un bocado preguntó –¿De lo que sea?
–Sí.
Draco tomó otro bocado y constestó –Los 2 primeros años casi siempre me saltaba las comidas, les pedí a mis elfos que me llevaran comida de mi propia casa y solo quería comer eso. No era que la comida fuera mala allí, es solo que... no lo sé, siempre he necesitado tiempo para acostumbrarme a las cosas.
También quise tener un estilo misterioso y nunca me volví tan cercano a nadie en realidad, aún así desde tercero era el representante del salón porque todos me escogían y eso me sirvió mucho porque todos los profesores confiaban en mí, por eso es que fuí un gran tramposo en exámenes que nunca me interesaban.
Harry lo escuchó atento, sabía muchas cosas de Draco, pero a veces sentía que no sabía nada.
–En quinto me empecé a interesar mucho más por las pociones y me metí a un club que crearon unos chicos de último año, Sombra Alquímica se llamaba, aunque aún no había mucho de eso –contestó Draco y después de comer un poco añadió– Jalé a Crabbe para que también entrara porque no quería ser el único de quinto, luego al siguiente año solo quedamos los 2 porque todos los demás terminaron el colegio. En Durmstrang te obligan a pertenecer a un club en específico desde quinto, y ese club debe invitar a magos o brujas reconocidos a que den alguna charla o algo así, pero también ese club debe tener un mínimo de 10 integrantes y yo no quería cambiarme a algún tonto club cuando todos se fueron y tampoco quería publicitar mi club porque no quería más integrantes, solo quería ser yo y quiza Crabbe que solía tener ideas algo interesantes.
Harry abrió su botella de agua concentrado en él, Draco comió un poco más y después de tomar también agua siguió contando –Por suerte encontré la solución casi perfecta, otro club que se quedó sin integrantes fué el de Té y Brujería así que les propuse unirnos, para hacer pasar como si ellas estuvieran en mi club, como si asistieran a todas las reuniones y charlas.
–¿Y salió bien?
Draco no respondió por un minuto porque terminó de comer –En general sí...
–¿Pero? –preguntó porque obviamente había un pero.
Draco se removió en su sitio, se notaba de pronto muy incómodo.
–¿Por qué parece que hiciste algo malo?
–No fue eh... yo...
–Puedes decirme cualquier cosa que hayas hecho.
Draco meneó la cabeza y le sonrió –Es una tontera, nada malo, solo...
–¿Solo? –preguntó curioso.
–Me enfoqué mucho en ese club, demasiado, conseguí incluso que un vampiro me diera una charla de alquimia. Ah y le cambié el nombre al club por Magia Elemental.
–¿Por qué no lo dejaste con Sombra Alquímica?
–Sonaba peligroso –contestó Draco y se aclaró la garganta– Descuidé muchos de mis cursos, no es que me fuera mal, pero teniendo en cuenta que solía ser el primero hubo un cambio notorio y mis padres empezaron a indagar. No podía dejar que se enteraran del tipo de club que manejaba o lo que hacía y necesitaba una distracción así que... fingí que tenía una relación, que me había enamorado y que eso me estaba desconcentrando.
Harry abrió la boca –¿Con quién?
–Con una de las chicas de Té y Brujería.
–¿Y ella simplemente aceptó o le hiciste creer que era real? –preguntó frunciendo el ceño.
–Tenía una fijación extraña por mí, estaba obsesionada, aceptó sabiendo que no era real, aceptó... cenar en mi casa y aparentar, supongo que para ella no lo era... Mi madre estuvo encantada porque venía de buena familia y mi padre dejó pasar un poco el que no tuviera tan perfectas notas –explicó y dijo viéndolo– Lo siento por no decirlo antes cuando me preguntaste si había tenido una relación, todo eso fué falso, preferí no mencionarlo.
–¿Se besaron?
–Nunca. No pasó nada entre nosotros.
–¿Y cómo terminó?
–Mis padres se enteraron del club, de que esa relación fué una mentira y... luego... volvimos a Londres por...que mi abuelo estaba enfermo, así que allí quedó todo –contestó Draco y admitió– No quería entrar a Hogwarts, pensé yo mismo volver a Noruega pero no podía hacer eso, estaba obligado a estar aquí y pensé que sería una gran tortura...
–Pero aparecí yo... –se señaló Harry prefiriendo dejar el anterior tema de lado, para un día que tuvieran más tiempo.
–Siento como si hubiera empezado desde cero cuando llegué aquí –admitió Draco– No me siento egoísta si es contigo y la primera vez que te ví, esperaba que me reconocieras porque yo si me acordaba de tí, pero ni siquiera sabías mi nombre, eso fué un golpe duro.
–Dijiste que mi papá estaba más bueno que yo –señaló indignado.
–No pienso realmente que, osea, son los mismos genes, pero lo dije principalmente, aparte del hecho de que es atractivo, para molestarte, aunque...
–Mejor no digas más, estamos bien así –lo paró porque no quería escuchar comparaciones con su papá.
Draco se rió divertido y tomó su postre –Gracias por elegir mis favoritos. Te adoro.
–Sí, sí, no te acostumbres a ser un engreído.
Draco le sonrió y preguntó –¿Hay algo que te gustaría hacer en tu vida? ¿Algún sueño o algo así?
Ladeó la cabeza pensativo mientras masticaba su pie de manzana, la pregunta apareció de la nada –En realidad no hay algo específico, me gustaría hacer todo y como no puedo hacerlo todo a la vez no quiero hacer nada.
–Entiendo el sentimiento ¿Que te gustaría hacer?
–Algo con transformaciones, ser animago en definitiva, pero también suena genial dedicarse al quidditch y ser un jugar profesional, o quizá ser un cantante como mi papá, incluso la astronomía me llama mucho la atención, pero si pudiera también sería cuidador de criaturas mágicas, domador de dragones, entrenador de hipogrifos y aunque no lo creas un tiempo me pareció muy atractivo ser un auror –contestó y meneó la cabeza en desacuerdo consigo mismo– Como dije, todo, pero nada por completo, por eso necesito mi año sabático, para poder averiguarlo.
–O quizá podrías hacerlo todo.
–No me alcanzaría la vida, Dray.
Draco le sonrió y luego los 2 voltearon hacia el frente al escuchar el ruido del viento
–¿Podremos volver en escobas?
–¿No sabes volar con viento?
–Con ese tipo de viento saldremos volando los 2 sin control.
–Pasará –le aseguró porque había visto ese tipo de viento otras veces, pero al pensar en ello también se dió cuenta que... –Oh no.
–¿Qué?
–Apenas pase el viento tenemos que irnos
–¿Por?
–Porque así siempre es antes de empezar a llover horrible –contestó y lanzó un hechizo para atraer la mochila.
Draco también se movió guardando lo que sacó para Thuban y con grandes bocados terminó su postre, Harry al igual que él comió y luego convirtió las escobas a su tamaño normal.
–¿Deberíamos ir ahora?
–Esperemos unos minutos –dijo y se dió cuenta que por la oscuridad no notaron las nubes negras.
Minutos después Draco parado a su lado lanzó un hechizo al bolsillo donde puso a Thuban y luego se puso la capucha de la túnica, Harry se quedó viéndolo incluso en la oscuridad cuando apagaron ambas linternas.
–Buuuuuuuuuuuu.
Sonrió divertido y lo jaló de la túnica por un beso, sus cálidos labios se encontraron en perfecta armonía olvidándose momentáneamente de que debían apurarse.
Y cuando se separaron tal como lo esperó no había más viento, pero sintieron el frío cuando tuvieron que romper todos los hechizos.
–¿Listo?
–Sí –confirmó y subieron de inmediato a sus escobas y se elevaron en el aire yendo directamente hacia el brillante castillo sin esperar mucho más.
Quizá si no se hubieran tomado unos minutos de más besándose, hubieran llegado antes o quizá el destino decía que tenían que empaparse de lluvia ese día, porque a medio camino, de pronto la fuerte lluvia cayó sobre ellos y los mojó por completo.
Su cabello estaba empapado su ropa también, Draco a su lado estaba igual y cuando ambos bajaron de sus escobas viéndose, se empezaron a reír con ganas al darse cuenta de cómo terminaron.
–Dime que al menos Thuban está bien –pidió lanzándose un hechizo que secó a medias su ropa, pero no se lanzó al cabello porque sabía que sino se le pondría raro.
–Por suerte puse el hechizo –contestó Draco también un poco más seco y sacó a Thuban que completamente enrollado tomaba una siesta.
–Deberíamos preguntar por el tiempo para la otra.
–Lo haremos –contestó siguiéndolo por el patio empedrado e intentando secarse un poco con la manga de la túnica el cabello.
–Lánzate un hechizo.
–No quiero, voy a parecer un león con el cabello esponjado.
–Igual te verías lindo.
Abrió la boca sin esperarse eso y detuvó sus pasos al igual que Draco –Sabías que...
–Harry –dijo Draco dejando de ver al frente por un segundo para verlo a él y hacer un gesto.
Dirigió su mirada hacia allí sin entender su tono de voz y abrió la boca esta vez muy sorprendido, pensando que estaba alucinando por el frío y por estar con la ropa aún empapada –¿Tú también lo ves?
–Sí –contestó en un susurro Draco.
–¿Pa? –preguntó sin entender– ¿Por qué estás aquí?
–Tienes que llamarme profesor Regulus cuando esté en Hogwarts.
–Prof... ¡¿Qué?!
–Me gustaría hablar con los 2, pero antes cámbiense de ropa, no quiero que se resfríen.
–¿Pa, puedes repetir lo que dijiste hace un momento?
–Soy su nuevo profesor de astronomía.
–Imposible –murmuró Harry sin poder creérselo y Draco de pronto lo tomó de la mano– Hazle caso al nuevo profesor de astronomía Harry, vamos a cambiarnos.
–Pero él... ¿Y el ministerio? –preguntó confundido mientras Draco lo jalaba.
–Vine de parte del ministerio –contestó Regulus y añadió– 302 es mi oficina.
______
–No puedo creerlo.
–Por eso Weasley te mandó el patronus.
–¿Y dónde está Blaise y Theo?
–Deben estar terminando de cenar –contestó Draco y puso una toalla en su cabeza– Vamos rápido, tengo que ir a mi detención en máximo 20 minutos.
–No tiene sentido que mi papá sea profesor aquí.
–Quizá tiene tiempo libre o quizá está investigando algo.
–Eso tendría más sentido.
–¿Daremos una excusa?
–No le voy a mentir a mi papá –contestó Harry desvistiéndose rápido y eligiendo lo primero que encontró.
Draco también y tomó otra de sus capas después de dejar a Thuban en su jaula para que durmiera.
–¿Planeas quedarte hasta muy tarde hoy con los pergaminos?
–No lo sé, depende de cuan cansado me sienta. Pero supongo volveré a media noche.
–Llévate mi capa de invisibilidad, le presté a Ron el mapa.
Asintió y se inclinó abriendo el baúl para sacarla.
Siempre le parecía increíble saber que Harry tenía esa capa y que las reliquias de la muerte podían estar tan, pero tan cerca.
Al salir de los dormitorios se encontraron con algunos de Slytherin volviendo de la cena.
–Harry no avisaste que tu papá sería el nuevo profesor.
–Quería que sea una sorpresa –contestó Harry con una sonrisa, pero todo el camino estuvo pensativo hasta llegar a la oficina de su papá –Sigo sin creerme todo esto, parece una broma bien elaborada.
Draco se rió teniendo ganas de parar para besarlo, su cabello era caos, quizá porque lo frotó mucho con la toalla que le dió y parecía muy confundido como si en realidad fuera todo una broma.
–No pueden faltar a clases y si lo hacen tienen que mostrar un permiso de enfermería o de su jefe de casa –dijo el profesor Regulus apenas se sentaron.
–Como si Snape fuera a darme permiso –murmuró Harry y sonrió inocentemente al notar la mirada de su papá.
–A partir de hoy, por alrededor de 2 meses seré su profesor de astronomía.
–Imposible.
–Es cierto.
–¿Por qué?
–Porque quiero ayudar a los estudiantes que estén interesados en seguir estudiando astronomía o a quienes quieran trabajar en el ministerio. Tengo un grupo más grande del que imaginaba, pero me avisan si es que les interesa.
–Tienes que eliminar personas pa, muchos allí solo están de curiosos o por tí.
–¿Que dije de cómo me debes llamar?
–Aún no me creo esto de profesor, dame tiempo –pidió y Draco se inclinó ligeramente– Profesor Black dis...
–Sin el apellido por favor.
–Entonces profesor Regulus... disculpe por no ir a la clase, es la primera vez que ambos faltamos y es algo que no volverá a ocurrir, pondremos de prioridad nuestra clases.
–Espero que sea la primera vez que se saltan clases, pero al parecer es usual para ustedes saltarse las comidas.
–Las comidas son aprovechables de distintas formas –contestó Harry y añadió– Profesor Regulus, apuesto a que usted también se saltó comidas para avanzar alguna tarea o leer en la biblioteca.
–Sí, no puedo negarlo y espero que ustedes no hayan ido al comedor por algo académico y que estén comiendo bien.
–Comemos bastante bien, tenemos cenas exclusivas gracias a los elfos.
–Está prohibido eso y les recuerdo que el bosque prohibido está, como lo dice el nombre, prohibido.
–No le quites la diversión a Hogwarts pa, disculpe... profesor Regulus –contestó Harry divertido, Draco se quedó inmovil y sonrió cuando Regulus meneó la cabeza.
–En serio, intenten respetar las reglas y si es que las rompen, no se expongan a peligros, hay una fea tormenta hoy, estaba preocupado por dónde estaban.
–Prometemos no faltar a clases y no correr peligros –dijo Harry levantando la mano y Draco lo imitó– Pero pa, no te olvides de investigar también lo bueno, nunca he estado tan bien en Hogwarts como ahora. Los dos hemos sacado extraordinarios en todas las prácticas, incluso en runas recibimos más de una felicitación.
Draco asintió contento –Harry tiene razón, estamos muy concentrados en clases y le aseguro que en la práctica de pociones que toca la siguiente semana Harry sacará un extraordinario.
–¿Así?
–Si pa –contestó Harry feliz.
Draco vió hacia él con una sonrisa y luego añadió al darse cuenta de la hora –Disculpe Profesor Regulus, pero debería irme, tengo... –no quería decirlo, pero de todas formas iba a enterarse– Detención.
–¿Detención? ¿Qué hiciste?
–Yo te cuento pa, fué una injusticia, Peeves... tú sabes como es Peeves...
Draco se puso de pie dejando que Harry le contara y se despidió con un Hasta luego Profesor Regulus y con una sonrisa hacia Harry. No quería parecer una mala influencia para él y esperaba que el papá de Harry no lo pensara así solo por verlos una vez saltándose las clases o al saber que tenía detención por llevar una llave maldita.
Esa noche siguió con la misma rutina de todos esos días después de recoger la llave donde Filch, caminó por el solitario pasillo y al entrar puso hechizos para saber si alguien se acercaba. No esperó por Harry porque antes le comentó que iba a seguir con su plan de pociones, así que supuso, después de la reunión con su papá, se encontraría repartiendo uno a uno pergaminos con la tarea y con indicaciones para hacer bien la poción metamorfomágica.
El plan era específico para una cosa, utilizar la poción que nunca le salió bien a Snape y ayudar a todos para que pudieran tener un extraordinario o un supera las expectativas, un plan inofensivo, pero que lo pondría de muy mal humor, sin entender cómo es que todos eran capaces de hacer la poción que a él nunca le salió en Hogwarts.
Exactamente a la media noche dejó los pergaminos, no estaba tan cansado y hubiera podido quedarse más, pero en realidad deseaba ir con Harry, encontrarlo despierto, besarlo y quizá más, pero cuando entró a la habitación y lo vió, se dió cuenta que sería una noche de solo dormir acurrucados.
La luz del lado de su cama estaba prendida, Harry estaba medio recostado en la cama, junto a la almohada había una libreta con varias cosas escritas con borrones y la guitarra estaba a su costado a punto de caerse.
Aguantó la curiosidad y cerró la libreta sin intención de leer nada, luego acomodó la guitarra colocándola en su sitio usual junto a la pared. Deseó haber estado antes para escucharlo cantar y tocar, no lo hacía desde hace mucho y varias veces pensó en pedírselo, pero los días pasaban tan ocupados que siempre lo postergaba.
–Dijiste que volverías a media noche.
–Es media noche –contestó después de cerrar las cortinas y lanzar un hechizo de silencio.
–Son las 3 de la mañana –se quejó Harry rodando en la cama hasta que logró jalar las mantas para taparse.
Nunca había compartido cama antes con alguien y siempre odió siquiera la idea de pensar en ello, pero compartir una cama con Harry le resultaba tan correcto, que antes de que pudiera pensarlo estaba allí a su lado.
–Son exactamente las 00:05 –contestó después de lanzar un hechizo y Harry no respondió porque volvió a quedarse dormido.
Apagó la luz y la habitación se quedó a oscuras por un momento hasta que un rayo iluminó todo, suponía que una fuerte tormenta comenzó porque desde los dormitorios de Slytherin junto al lago negro, no se escuchaba nada y de vez en cuando todo se iluminaba.
Le gustó especialmente no escuchar el sonido de la lluvia, había pasado noches sin dormir en Durmstrang por el incesante sonido de las gotas contra la ventana que siempre lo ponían ansioso.
Pero se preguntó si estando así junto a Harry aún pensaría en la lluvia, nunca había dormido tan bien como esas noches y no solía despertar tan relajado y satisfecho. La respiración acompasada de Harry lo acompañaba y de alguna forma siempre despertaban enredados, tocándose como si fuera imposible mantenerse alejados. Le gustaba tanto todo ello.
–Nos estamos perdiendo el desayuno de nuevo –señaló Harry, pero no movió ni un músculo para separarse, al contrario, se removió más cerca a él.
–¿Es tarde? –preguntó sin tener ni idea y apretó más fuerte el agarre contra su cintura.
–Más de las 8.
–No me despertaste.
–Siempre despiertas muy temprano, preferí dejarte dormir un poco más.
–Tu papá nos advirtió que no faltemos.
–Nos advirtió por las clases, pero no especificó mucho sobre las comidas.
–Yo recuerdo que sí.
–Igual ya nos perdimos el desayuno.
–Y yo que aún no quería parecer una mala influencia –murmuró sin separarse ni un centímetro y cerró los ojos porque deseaba dormir un poco más así.
Por eso fué que ese día no desayunaron y que llegaron justo a la hora a clases de defensa. Harry tuvo que irse al otro extremo y él se quedó junto a Blaise para practicar los hechizos –¿No te pone celoso verlo hacer dupla con Jace?
–No me importa –contestó y aún así frunció el ceño con disgusto, al escuchar su risa a lo lejos.
–¿Hazza te dió su anillo?
–¿Qué anillo? Esto es mío –contestó más concentrado en intentar saber qué es lo que lo hizo reír.
Había escuchado las quejas de Harry porque supuestamente todos le prestaban atención a él y por los regalos tontos, pero era obvio que era un ciego y quizá lo era porque se había acostumbrado tanto, que no se daba cuenta de que en realidad muchos le prestaban atención.
Ese día escuchó más de una vez cómo le preguntaron por su cumpleaños o si es que le gustaría algún regalo en específico, también escuchó como le daban halagos, Buenos hechizos Harry. La serpiente que lanzaste sorprendió. ¿Me enseñas a hacer esa protección? Fué genial. Hizo una mueca al escuchar ello, no exactamente porque no quería que se lo dijeran, sino porque él quería ser el primero en señalarlo y le habían ganado.
–Tengo algo para tí.
Vió hacia él curioso mientras caminaban y notó que Blaise con Theo que iban delante voltearon como unos verdaderos chismosos.
–¿Que me miran? –se quejó Harry– Sigan caminando.
–Solo tenemos curiosidad –se quejó Theo y preguntó– ¿Qué hicieron ayer? Desaparecieron y en la mañana solo tu cama Harry estaba cerrada, me pregunto dónde estabas tú, Draco.
–Estaba ocupado con sus pergaminos –contestó Harry– Nada que curiosear, sigan su camino –añadió moviendo la mano.
–Con ese humor se nota que no hubo nada interesante –contestó Theo y con Blaise se fueron riendo.
–Pensé que les íbamos a decir –señaló Draco al verlos desaparecer antes por el pasillo.
–Que sufran por chismosos –contestó Harry y sacó de su mochila una manzana– Debes tener hambre, yo comí unas galletas en clase de defensa.
–¿Dónde conseguiste manzanas?
–Hice un pedido –contestó Harry encogiéndose de hombros y avanzó más rápido– No nos quedemos atrás, profesora McGonagall no nos perdona ni un minuto de tardanza.
Draco le dió una mordida y alcanzó sus pasos ofreciéndole por si quería un poco, Harry aceptó, pero solo una mordida y luego lo tomó de la mano mientras recorrían el castillo hasta su siguiente clase.
Era algo de lo que se dió cuenta, Harry era muy detallista, sabía que le gustaban las manzanas y como no trajo ninguna a Hogwarts las compró para él, también se dió cuenta de que su pluma no funcionaba tan bien, probablemente por escribir tantos pergaminos, así que de pronto en clase de transformaciones le regaló una, le alcanzó una botella de agua recordándole que se hidratara y escribió con su letra más perfecta en su pergamino señalando algo importante.
En la comida sabía que jugos le podían gustar o que guarniciones y por eso las dejaba junto a él. En general eso también era algo que él hacía y le encantaba verse junto con Harry pasándose constantemente cosas sin preguntar, señalando algo que les podría gustar al otro y hablando entre los 2, siempre teniendo un tema interesante que discutir o que debatir.
–No puede ser, tienen... tienen...
Harry se acomodó los lentes, habían estado compartiendo una mirada, pero esta se rompió porque vió hacia Theo al frente.
Draco siguió viendo hacia él, le gustaba como le quedaban los lentes también y como rara vez se los dejaba incluso en la comida, tuvo ganas de verlo un poco más.
–¿Por qué tienen 2 anillos prácticamente iguales?
–No me jodan eso es... ese tipo de anillos son...
Draco estiró la mano viendo hacia su anillo, realmente le encantaba.
–Malfoy se copió y consiguió un anillo prácticamente igual –contestó Harry.
–¡Di la verdad!
–Cállense, llaman mucho la atención
Draco se rió y siguió el juego –Es cierto, estaba celoso de ese anillo. Por eso encontré uno casi igual.
–Esos anillos son demasiado raros, es imposible que...
–Si quieren pueden pensar en la segunda versión –señaló Harry.
–¿Y cuál sería la segunda versión? –preguntó Blaise incrédulo.
–Que estamos comprometidos desde hace un par de días.
Blaise con Theo se rieron, Draco ladeó la cabeza pensando que eso no estaba tan alejado de la verdad.
–¿De qué están hablando? –preguntó Daphne metiéndose.
Se dió cuenta que habían atraído la atención de toda la mesa de Slytherin, aunque varios habían terminado de comer y se disponían a irse.
Harry meneó la cabeza sin contestar nada y Draco se preguntó si es que acaso quería que él lo dijera directamente, pero como no tenía ni idea solo se encogió de hombros y señaló –Lo mismo de siempre, están locos.
–¿Y no tienen otro plan raro? Porque no me opondría si me vuelven a dar la tarea.
–Shhhhh –pidió silencio Harry– Fuí muy claro con que este tema no se toca.
–Prometido.
También Pansy hizo un gesto como si cerraría la boca –Prometido –dijo y Tracey a su lado se inclinó preguntando– Harry ¿Y no tendremos prácticas extras de Quidditch? Hoy las clases terminan temprano para casi todos.
–También estaba pensando en ello, los Gryffindor quizá tienen nuevas tácticas y Jace en la mañana estaba muy seguro de que Ravenclaw ganaría, no podemos confiarnos.
Draco hizo una mueca mientras escuchaba a Harry hacer planes con parte del equipo, había pensado que tendrían parte de la parte para solo ellos 2 otra vez, pero entendía que Harry debía practicar teniendo en cuenta que faltaban 3 días para el juego y él debía intentar acabar de una vez con todos los pergaminos.
–¿Irás a verme?
–Sabes que estaré ocupado, esta vez no podré –contestó, pero aún así apareció en las prácticas de Quidditch, justo a la mitad cuando iba a tomarse unos minutos de descanso.
Vió al papá de Harry allí en el comienzo de las graderías viendo el juego, al parecer también recién había llegado.
–Buenas tardes –saludó cordialmente, quería llevarse bien con él.
–Hola Draco. ¿Viniste también a ver el juego?
–Solo vine por unos minutos. Me gustaría quedarme, pero tengo varias cosas pendientes –contestó y añadió al notar su mirada en la botellita que llevaba– También vine a darle esto a Harry.
–¿Poción para...
–Prevenir el resfrío –contestó– Le pedí a Madam Pomfrey. Harry en la mañana estornudó y como hoy hace mucho frío, pensé que sería mejor que lo prevenga.
Regulus sonrió de acuerdo –Gracias por pensar en todo Draco.
Asintió y vió hacia Harry que fué volando hacia la otra esquina del campo.
–Hace unos días ví a tu abuelo cuando visité mi antigua casa.
Draco levantó las cejas curioso.
–Mis padres encontraron un nuevo heredero, uno de tus primos lejanos al parecer.
–¿Y usted está bien con esa decisión?
–Por supuesto, por eso es que estoy en pleno papeleo para cambiarme el apellido.
Draco asintió –No tengo ni idea de mis primos lejanos.
–Escuché que estudió contigo en Dursmtrang.
–¿Septimus? Es un verdadero idiota. Mi abuelo debe estar loco –contestó y Regulus se encogió de hombros– No es algo que quise averiguar, simplemente fuí allí a recoger las pocas pertenencias que me quedaban. Tu abuelo al parecer sigue teniendo sus conexiones muy claras, pensé que estaba enfermo por lo que me dijo Lucius, pero me alegra que esté todo bien.
–Supongo que al final fué una especie de engaño solo para que volvamos aquí –contestó y preguntó sin poder contenerse– ¿Entonces dejará que un completo desconocido tome lo que le pertenece? Septimus es un idiota, va a despilfarrar toda esa fortuna.
Regulus sonrió –Eso sería genial de ver.
Frunció el ceño confundido al escucharlo y Regulus agregó –No lo entenderías Draco, hay demasiado detrás de la decisión que tomé.
–Debe haberlo –murmuró dándose cuenta que debía ser algo fuerte.
–Estuve investigando sobre las notas de Harry y las tuyas. Les va demasiado bien en Hogwarts.
–¿Estaba preocupado de que fuera una mala influencia?
–Aún lo estoy.
–Oh.
Regulus se rió –Es broma, no creo exactamente en eso. Y sé que eres inteligente como para no comer errores.
–Escuchó sobre mi llave maldita ¿No?
–Yo también colecciono objetos malditos por gusto, no te juzgo.
–¿Puedo ver esa colección?
–Por supuesto, cuando salgan de Hogwarts.
Draco asintió contento y volteó al escuchar el silbato. Harry había parado las prácticas y gritó –¡Tienen 10 minutos! ¡No más, serpientes! –luego fué directamente volando hacia ellos.
–¡Pa! –gritó contento y se paró así mismo– Es decir, profesor Regulus. Es un gusto tenerlo en las emblemáticas prácticas de Slytherin, gracias por honrarnos con su presencia –habló Harry divertido y apoyó la mano en el hombro de Draco– Hola Malfoy, pensé que estarías muy ocupado en detención.
–Tuve que tomarme unos valiosos minutos para darte esto –contestó levantando la poción y tomó la escoba que Harry soltó.
–¿Amortentia? No me puedes dar amortentia delante de mi padre.
Draco abrió la boca indignado y vió hacia Regulus –Es poción para el resfrío –dijo como si no lo hubiera aclarado antes– Sellado por Madam Pomfrey.
Regulus soltó una carcajada.
–Intento quedar bien y no me ayudas –se quejó.
Harry se tomó la poción de un trago y señaló divertido –Tranquilo Dray, mi papá sabe que yo soy el que te da amortentia.
Draco meneó la cabeza divertido y tuvo ganas de acomodar su cabello alborotado.
–¿Sus amigos no tienen ni idea de su relación? –preguntó Regulus– En el desayuno me acorralaron con muchas preguntas, no respondí nada directo. ¿Lo están guardando como sorpresa?
–Estamos dejándolos sufrir, no me creyeron a la primera.
–Pero si es más que obvio que son novios –señaló Regulus– ¿O es que siempre han actuado así?
Draco notó su posición, el tomando la escoba y Harry reclinado contra él apoyando la mano en su hombro mientras preguntaba –¿Así cómo?
Chapter 21: Cumpleaños
Notes:
(See the end of the chapter for notes.)
Chapter Text
–¿Le añadiste algo más o solo pediste tu sala de pociones?
–¿Qué más esperabas que le añada?
Harry se encogió de hombros fingiendo desinterés –Pues ya que no pensaste en algo cómodo para mí, no creo que te visite mucho.
–¿Algo cómodo? ¿Como un sillón?
–Como mínimo.
–No pensé en un sillón.
–Pero apuesto a que pensaste en los miles de estantes para guardar cada ingrediente de tus pociones –se quejó en voz baja porque pasaron junto a un grupo de Ravenclaw.
Draco sonrió –Pensé en una habitación aparte con una cama y un escritorio ¿Eso está bien para tí?
Harry no contestó y fingió que no le importó.
–Podríamos usar de muchas formas esa sala de menesteres aparte de mis pociones ¿No?
–Quizá –respondió conteniendo darle una sonrisa y gritó levantando los brazos al darse cuenta del otro grupo de Ravenclaw –¡Jayce! ¡Feliz cumpleaños! ¿Dónde te metiste?
–Tuve un desayuno aparte con los cuervos.
Sonrió feliz escuchándolo y luego le dió un gran abrazo –Tengamos un juego excelente hoy.
–¿Estás preparado?
–Más que preparado, tomaré venganza por el cumpleaños que me arrebataste el anteaño pasado.
Jayce se rió con ganas mencionando que no lo tendría fácil y Harry al seguir conversando con él y sus demás amigos se dió cuenta que Draco había desaparecido.
–Para mañana estoy invitando a todos a las 8.
–Sí, comencemos temprano. Abriré la sala de menesteres una hora antes para arreglar todo –contestó feliz y se despidió porque pronto comenzaría el juego y debía ir por su escoba.
–¿Han visto a Draco? –preguntó al llegar a los dormitorios y no verlo.
–¿Tú no estabas con él? –preguntó Blaise.
–Sí, pero desapareció cuando me puse a hablar con Jayce.
–Uffff los celos. Pueden atacar muy fuerte los celos –dijo Theo
–Esa puede ser una buena opción y te lo digo por experiencia, los celos funcionan.
–¿Así? –preguntó divertido y vió su anillo, no quería quitárselo, pero tenía que ponerse los guantes y podría ser incómodo.
–Hazza, casi es hora –le avisó Theo.
–Sí, sí, salgo en un minuto –contestó y se inclinó abriendo su baúl. No utilizaba collares o algo así, pero se inclinó buscando allí al recordar que tenía una cadena y esa específicamente pudo utilizar para llevar el anillo con él.
Tendré que buscar uno de plata, dorado no combina pensó después de ponérselo y luego de recoger sus guantes y su escoba salió rápido de la habitación.
No puedo creer lo cursi que estoy actuando
–¿Hay algo que te molesta?
–¿Qué? No.
–Draco aparecerá, no se va a perder un partido tuyo.
–No importa si se pierde el partido.
–Por supuesto que no te importa para nada.
–Para nada –contestó encogiéndose de hombros y vió a lo lejos a su mamá hablando con el profesor Snape. El amigo de su papá, su tío Izan de cariño, también estaba allí, pero a un costado conversando con su papá Regulus y al darse cuenta que él ya estaba en el campo levantó la mano saludando.
Le devolvió el saludo contento y luego vió a través del campo al equipo de Ravenclaw llegar.
–¿Creen que Neville venga a verme? –escuchó a su lado.
–No importa si es así, nada más importa –enfatizó y se dirigió a los demás cuando se pusieron en círculo– Quiero a todos concentrados en el partido, nada de ver a las graderías, después saludan a quien quieran saludar. Una vez comience el partido, todos enfocados en el juego.
–¡Vamos a ganar Serpientes! –gritó emocionado Theo y los demás se unieron.
Harry gritó con ellos, abrazados en círculo y justo cuando iba a poner la mano al centro para gritar Slytherin Hedwig apareció volando sobre él y dejó caer en sus manos un paquete.
Regalo adelantado estaba escrito en una esquina y bastó solo un vistazo para saber que era la letra de Draco.
–¿Quién te manda un regalo adelantado?
–¿Harry tus admiradoras nos siguen al campo de Quidditch ahora?
–Pero utilizaron a Hedwig, ¿Hazza tú solito te estás mandando regalos?
–Sí, por supuesto –dijo sarcástico y rompió la envoltura rápido, dentro encontró un par de guantes de cuero negro, no tenía ni idea de cuando los consiguió o cuanto había gastado Draco, pero conociéndolo esos debían de ser de piel de dragón.
–Pero qué guantes.
–Buen regalo ehh.
Sonrió escuchando las exclamaciones, en verdad se veían increíbles y los suyos estaban un poco gastados, así que se los quitó sin dudarlo y estrenó su regalo.
El silbato de Madam Hooch los hizo reaccionar a todos y volvieron a juntarse.
–Tengamos un excelente partido. Vamos a ganar –dijo confiado y cuando todos pusieron sus manos al centro gritaron en conjunto– ¡Slytherin!
Al elevarse en el aire vió hacia las graderías, a ese partido no habían podido ir su papá o sus padrinos, porque tenían asuntos muggles de la banda que atender. Pero aparte de su papá Regulus e Izan, se sorprendió al ver que su tío Barty también llegó.
–Neville vino a verme –canturreó Theo volando por su lado.
–Nada de ver hacia las graderías –se quejó Harry elevándose hacia su posición, aún así no pudo evitar buscar a Draco en Slytherin y sonrió ampliamente al notarlo recién subiendo las graderías.
Entonces desapareció para ir a recoger mi regalo de lechucería, y para entregármelo a tiempo mandó a Hedwig.
¿Por qué hasta mi lechuza le hace caso?
Ya no me siento tan tonto al ser un cursi pensó contento y una vez que escuchó el silbato su única preocupación fue la snitch dorada.
Como días anteriores empezó a llover después de una hora de partido. Su capa mojada pesó mientras volaba, gritó dando indicaciones cuando se fijó que casi una bludger derribó a Theo, perdieron a Tracey después de ello porque esa misma bludger golpeó su escoba y por suerte al parecer no hubo ningún hueso roto, aún así todo era un caos allí arriba.
Por culpa de la lluvia el juego le pareció interminable y notar el marcador supo que debía de encontrar la snitch en ese momento, fuera lo que fuera tenía que atraparla, se rehusaba a perder, era su último año y ese fue su objetivo desde primero, no podía quedarse en semifinales. Pero todo se puso tan difícil y sus músculos resentidos por el frío y el agua no lo dejaron dar mil vueltas al campo como acostumbraba.
Al menos mis manos están calientes por los guantes pensó y aunque estaba fuerte la lluvia levantó la mirada buscando la snitch allí arriba porque abajo en definitiva no estaba por más que la buscara.
Apenas un destello dorado notó, no estaba seguro si era su imaginación por lo mojado que estaba y todo el frío que hacía, aún así se bajó los lentes protectores y se lanzó por ello, subiendo a toda velocidad sin poder ver por culpa de la lluvia.
Estiró la mano sin tener idea de dónde estaba la snitch, no podía respirar bien y aún así siguió subiendo al ver otro destello dorado. Su corazón agitado dolió y sintió que se ahogaba por toda el agua que caía, pero… lo logró. Con un último esfuerzo avanzó, su mano se cerró alrededor de la snitch y la apretó fuerte contra su pecho, solo quedaba doblar, bajar a toda velocidad y gritar su victoria, pero se vió incapaz de hacerlo porque de pronto sin poder controlarlo todo se desvaneció.
–Voy a hablar con Dumbledore, si el clima es tan malo no puede dejar que continúe un juego así.
–Eso mismo pienso yo.
–Hogwarts siempre intentando matar a sus estudiantes. Lily, Reg, los juegos con lluvia y rayos son los más excitantes, no le quiten la diversión.
Se removió y abrió los ojos al escuchar a su tío Barty.
–¡Despertaste!
–Regulus ya puedes respirar –dijo Izan y Lily se levantó del asiento e inclinándose tocó su frente– ¿Cómo te sientes?
Pardeó confundido, su mamá estaba tranquila, pero a su lado su papá Regulus tenía el rostro lleno de preocupación.
–Harry contéstale. ¿Hay algo que te duela? ¿Todo está bien? Habla con calma, no tienes que hablar rápido, yo soy el que habla rápido porque estoy preocupado.
–Tranquilo pa, estoy bien –dijo y se aclaró la garganta, no le dolía nada y debieron ponerle hechizos de calor porque no sentía nada de frío– No puedo creerlo ¿Me he desmayado?
–Sí, te quedaste sin aire, incluso aspiraste agua. Madam Pomfrey tuvo que lanzarte varios hechizos –explicó su mamá.
Harry se sentó en la camilla.
–Pero no te muevas así, ¿No estás mareado? –señaló Regulus.
Harry negó y vió alrededor todavía un poco confundido –¿Dónde está Draco? –preguntó y al estirarse recordó porque estaba allí– Hemos ganado ¿Cierto? No me digan que no me hicieron valer mi atrapada de snitch por desmayarme ¿Acaso solté la snitch y…
–Calma Harry, Slytherin ganó después de tremenda hazaña.
–Pero riñele un poco, dí que no vuelva a hacer eso –se quejó Regulus.
–Harry no vuelvas a hacer algo así, tuviste suerte de que tu papá evitó cualquier golpe y te detuvo en el aire.
–Gracias pa.
–Nos asustaste.
–Lo siento –se disculpó con los dos y luego de saludar a Madam Pomfrey escuchó sus indicaciones.
–Por suerte no tienes fiebre, tampoco me parece que vayas a resfriarte, pero igual te voy a recomendar una poción para que la tomes después de la cena, un elfo te la traerá en unos minutos.
Abrió la boca sorprendido –¿Qué hora es?
–7 de la noche.
–¿Tanto tiempo estuve desmayado?
–Yo diría más bien durmiendo –murmuró Madam Pomfrey divertida y añadió– Harry tienes que descansar, aunque suelen celebrar las victorias esta noche es vital que llegues a los dormitorios a dormir y como tienes que tomar la poción, no puedes tomar cerveza de mantequilla ni nada de eso.
Harry asintió de acuerdo porque de todas formas su celebración estaba planeada para mañana y no para ese día.
–¿Dormitorios? Tiene que quedarse aquí –señaló Regulus.
–Por supuesto, te quedarás aquí –estuvo de acuerdo su mamá y Harry negó de inmediato estirando los brazos– Pero si estoy perfecto –se quejó y añadió al darse cuenta– ¿Me han secado con hechizos?
–Sí.
–¿También mi cabello? –preguntó y Barty con Izan se rieron aunque Regulus los miró mal.
–Al fin nos podemos reír de su cabello esponjado.
–Harry te queda bien ese estilo.
–Nos cambiaron una serpiente por un león.
–¿Draco me ha visto así? –se quejó– ¿Dónde está Draco? Debería estar aquí ¿Por qué no está aquí? ¿No vino?
–No, no vino. Prefirió irse a festejar con los Sly, tu caída seguro le resultó vergon… –empezó a responder Barty y recibió un fuerte codazo de Regulus.
–Confía más en tu novio –dijo Izan– Estuvo aquí tooooooodo el tiempo, pero lo obligaron a que fuera a cenar.
–¿Y se fué así sin más? Debería estar a mi lado ¿Y si empeoro?
Lily se rió y con un hechizo acomodó una mesita donde iría su cena.
–Reg tuvo que amenazarlo con que le pondría detención para que se fuera.
Se rió al escuchar eso y luego vió hacia su cena que apareció frente a él –Tenía bastante hambre, demasiada, así que se acomodó para poder comer.
Su tío Barty e Izan pronto se despidieron, su mamá también se fué minutos después porque tenía guardia en el hospital de San Mungo y su papá Regulus se puso también a cenar a su lado mientras conversaban.
–Pa, no me quedaré realmente aquí.
–No puedes ir a una fiesta, necesitas descansar.
–No he planeado ninguna fiesta hoy, puedes estar tranquilo. Todo será mañana.
–Estas camas son muy cómodas, no hay mucha comparación a si vas a los dormitorios de Slytherin.
–¿En serio? –preguntó irónico y Regulus se rió– Está bien, ve a Sly, de todas formas no quiero encontrar a Draco durmiendo en la silla mañana.
–Draco es muy especial para dormir, no se quedaría a mi l… –empezó a decir, pero él mismo se detuvo al darse cuenta que Draco si lo haría, se quedaría a su lado si él estuviera mal– Es la costumbre de hablar mal de Dray, ignora eso.
Regulus asintió y señaló hacia la mesa donde estaban sus cosas –¿Y esos guantes de dónde los conseguiste?
–Mi regalo de cumpleaños adelantado, Draco me los mandó con Hedwig. Eso evitó que me congelara las manos y pudiera atrapar la snitch –contestó feliz.
Su papá ladeó la cabeza también contento –Me gusta verte así de feliz, el año pasado estabas muy renegón.
–Estaba aburrido de la vida –admitió Harry y escuchó la puerta abrirse, ninguna camilla seguía ocupada así que supuso era visita para él– ¡Teddy! –exclamó al darse cuenta que era él.
–Estabas arriba y de pronto caíste. Nos quedamos sin respiración, tío Barty dijo una gran grosería. Fue una locura. Yo me quedé en shock y luego cuando Madam Hooch dijo que te encontrarías bien al fin pudimos respirar.
Harry escuchó cómo fue todo y se quedaron conversando por un momento más.
–A pa Pads le hubiera encantado ver este juego y pa Moony también hubiera dicho una gran grosería al verte caer. Les escribiré para contarles todos los detalles.
–Que la carta les llegue mañana y diles que no le digan a James, cuando venga aquí en la tarde le contaré.
–Sí padrino, así les escribiré –dijo Teddy dándole un abrazo y después se despidió de Harry también con un fuerte abrazo– Cuidate mucho que mañana es tu cumpleaños y tienes que divertirte muuuucho.
–Gracias Teddy, tú también pasa una buena luna mañana.
–Por suerte es sábado, podré ir a casa con mis papás y el lunes volveré muy renovado –habló Teddy muy contento y cuando se fue, Regulus le comentó– El lunes tengo que conversar con él.
–¿Sobre?
–Misteriosamente hay un grupo que hace muy buenas bromas, ayer se volvió una pista de patinaje todo el cuarto piso.
–¿Piensas que es él y sus amigos?
Regulus se rió –Es más que obvio. Tienen todo el toque Sirius y Remus, pero no hay pruebas como para incriminarlo así que hablaré con él antes que alguien lo descubra.
–Teniendo en cuenta que es su primer año, no quiero imaginarme cómo será el último.
–Por suerte, solo seré profesor un par de meses aquí.
Harry asintió y preguntó curioso –¿Y en verdad por qué viniste aquí, pa? Dudo que sea solo para ayudar y enseñar.
–Principalmente vine por eso y supongo que varias cosas más… Como tu papá iba a estar ocupado en entrevistas, quise invertir mi tiempo extra, aparte que quería ver como estabas, vigilarte un poco, ver cómo le iba a Teddy también y más allá de ello ahora aquí me he dado cuenta que extrañaba mucho Hogwarts, es muy divertido volver como profesor.
–Así que viniste para espiarme.
–Es que eres igual a tu papá, solo escuchas lo que tiene que ver contigo.
Harry soltó una carcajada y al escuchar la puerta miró hacia allí.
–Mañana ven a mi oficina en la tarde, como no pudo venir Jamie al juego quedamos en que vendría a saludarte por tu cumpleaños, mañana de paso le contamos sobre tu hazaña, se va a indignar mucho porque no le dijimos que terminaste en enfermería, por suerte que estás bien.
–Gracias por no decirle, no quiero preocuparlo. Debe estar muy concentrado en la entrevista y la sesión.
–Sí, seguro terminará bien tarde –dijo Regulus y se puso de pie– Te dejo con tus amigos, tengo papeles que hacer. Que te acompañen a Slytherin, le diré a Madam Pomfrey que irás allá –dijo y añadió después de darle un abrazo– Y Harry, llegas de frente a descansar. Nada de celebraciones.
–Lo prometo pa, no te preocupes –dijo despidiéndose de él y luego vió a Ron, Theo y Blaise que llegaron a su camilla.
Le contaron que Draco no pudo ir porque culpa de su detención, Harry lo entendía, seguro Snape iba a supervisarlo y si no lo encontraba allí podía añadirle más semanas
–No te enojes porque no está aquí, es culpa de sus detenciones.
–Esto no quiere decir que no haya estado preocupado por tí. Casi y se lanza de las graderías para bajar rápido y verte.
–Y estuvo todo el rato a tu lado sin despegarse.
–Hasta que tu papá lo amenazó, para que se fuera a cenar.
–Y en la cena no estuvo nada comunicativo.
–Igual no suele estarlo.
–Pero ahora específicamente no lo estaba porque Harry no estaba.
–Sí, te extrañó toda la cena Hazza. Ni nos dirigió la palabra.
–Y si no te lo dice es porque no es bueno con las palabras.
–Créenos a nosotros.
Harry sonrió escuchándolos –No lo sé, no puedo creer algo solo porque ustedes lo dicen –dijo bajando de la camilla y Ron preguntó confundido– ¿Ya te puedes ir?
–Sí, estoy como nuevo.
–¿Tanto drama para esto?
–Pensé que estabas muriendo por eso dejé Sly.
–Yo no soy el que ha hecho el drama –contestó divertido recogiendo sus guantes y la poción que debía tomar en unas horas.
Volvió junto con ellos a los dormitorios de Slytherin, donde se sorprendió al encontrarse con una especie de fiesta improvisada. Todos gritaron como si fuera el héroe del día y en realidad él se sentía así.
Recibió todos los abrazos, gritó que ganarían el campeonato de Slytherin y prometió darlo todo por atrapar la snitch.
No se quedó mucho tiempo más allí y participó del brindis improvisado con un vaso vacío porque su conciencia de pronto empezó a sonar como la voz de su papá y tuvo que excusarse diciendo que debía descansar, antes de que lo metieran de lleno en la pequeña celebración.
Al bajar al dormitorio comprobó que su escoba por suerte no sufrió ningún daño, era prácticamente nueva, su padrino se la había regalado el año pasado.
Luego abrió el mapa buscando a Draco, lo encontró cumpliendo con su detención y vió la etiqueta de Snape moverse por allí así que supuso había ido a inspeccionar que no se estuviera saltando la detención.
Hasta las 9 debía de estar allí y como todavía faltaba un poco, mientras lo esperaba decidió darse un baño para relajarse, de paso que arreglaba su cabello que era un caos.
Siguió viendo el mapa mientras se cambiaba y al notar que Draco salió y caminó hacia las escaleras para bajar, se dió cuenta que debía avisarle que estaba en Slytherin, sino perdería tiempo yendo hasta enfermería.
Dray, estoy en Sly
Fué el mensaje que le mandó con su patronus y sonrió al ver su etiqueta voltear y caminar rápido por el otro pasillo.
Se sentó en la cama con las piernas cruzadas, secando su cabello con la toalla y viendo su etiqueta moverse, suponía que Draco debía tener a Thuban porque no lo veía por ningún lado.
Y viendo sus pasos esperó paciente, pensó que se detendría en la sala común de Slytherin, pero Draco no lo hizo, caminó rápido y bajó directamente a los dormitorios, aunque en vez de entrar rápido se detuvo en la puerta. Harry vió confundido hacia la etiqueta ¿Por qué no entra? pensó y segundos después cerró de inmediato el mapa al escuchar la puerta.
–Esperé que estuvieras junto a mi camilla al despertar –se quejó apenas verlo.
Draco le sonrió, dejó a Thuban dormido en su jaula y avanzó hacia su cama.
–¿Por qué estás aquí?
–¿No quieres que esté aquí?
–¿Te sientes bien? ¿Madam Pomfrey dejó que salieras de enfermería? –preguntó Draco sentándose en la cama y viéndolo con detenimiento.
–Me dejó salir con la condición de que descansara –dijo y cerró los ojos porque Draco llevó la mano a su mejilla– Estoy bien, solo fue una mezcla de todo, frío, agua, creo que me quedé sin aire también –contestó abriendo los ojos y los volvió a cerrar porque Draco se acercó más dándole un beso.
–No puedes hacer eso Harry.
–Es Quidditch, Dray. Incluso me he roto huesos otros años –contestó y ladeó la cabeza porque le encantaba el toque en su mejilla.
–Así sea Quidditch, no corras peligros así –se quejó Draco quitando la mano de su mejilla– caíste de gran altura, por suerte tu papá previno que te golpearas o algo, pero si él no hubiera reaccionado tan rápido, habrías tenido más que un hueso roto.
–Hubiera, pero no me pasó nada –dijo y persiguiendo su cercanía se inclinó abrazándolo– Te prometo que no me meteré en problemas Dray, puedes respirar tranquilo.
–Más te vale Haz –contestó Draco apretando el abrazo.
–Me dijiste Haz.
–¿Lo hice?
–Sí
–Creo que de pequeño te decía así.
–¿Lo hacías?
–Sí y también te decía Hazza ¿Es que tú no recuerdas nada?
–Tengo muy, pero muy mala memoria –contestó y levantó la cabeza al escuchar la voz de Theo.
–Hazza que vamos a… No, no, no. Imaginen que nunca entré –dijo de inmediato y se acercó al ver que se separaron– Vuelvan a abrazarse y a su conversación. Draco, vuelve a abrazarlo se quejó.
–No estaba abrazándolo.
–Sí lo estabas. No lo nieguen y solo sigan con lo suyo –dijo Theo y siguió quejándose– No quería interrumpir ¿En qué momento entraste Draco? Pero vuélvelo a abrazar, dile lo que le tengas que decir.
–Nos cortaste muy mal el momento –dijo Harry fingiendo estar decepcionado.
Theo abrió la boca indignado –Es que pensé que estabas solo. No sabía que estaban en un momento importante –señaló y tomó el brazo de Draco poniéndolo en su hombro– Que lo sigas abrazando. Ignoren que yo entré, sigan con lo suyo, por favor hablen de una vez todo lo que tengan que hablar –dijo y tomó el brazo de Harry– Pero coopera Harry, abrázalo con emoción, déjate llevar.
Harry se rió y luego Theo se fue corriendo hacia la esquina de la habitación de donde recogió la planta –Nadie los interrumpirá así que por favor resuelvan esa tensión.
–Tengo que dormir, otra noche lo resolveremos.
–Entonces nadie entrará aquí hasta que hablen de una vez sobre sus sentimientos –señaló Theo cargando la maceta y salió cerrando la puerta.
–¿Escuchaste Dray? Tenemos que hablar de nuestros sentimientos –se burló y complacido se dejó llevar porque Draco bajó la mano de su hombro hacia su cintura y lo atrajo de nuevo en un abrazo.
–¿Qué más dijo Pomfrey que debías hacer? ¿Solo descansar?
–También tengo que tomar una poción.
–¿Cenaste?
–Sí.
–¿Y a qué hora es la poción?
–Entre las 8 y 9.
–Son más de las 9.
–¿Así?
–Sí –dijo Draco, pero no pudo separarse porque Harry apretó el abrazo.
–Dame unos 5 minutos de abrazo y tomo la poción.
–Después que tomes la poción podemos abrazarnos una hora entera.
–Acepto, 5 minutos ahora, una hora después –contestó y le gustó sentir sus manos acariciando su espalda.
–Ya pasaron los 5 minutos.
–No.
–Si pasaron, estuve contando los segundos.
Se separó indignado viéndolo y Draco le sonrió –Es broma, pero toma de una vez la poción.
–Está bien –se quejó y volteó tomándola de su mesa de noche.
–Espera.
–¿Mmm? –preguntó y se sorprendió porque de pronto Draco lo besó.
Disfrutó de inmediato el beso, sintiendo su corazón agitado por la sorpresa, sus labios se movieron con suavidad contra los suyos y pronto el beso se transformó en uno más profundo que lo hizo suspirar.
–Ahora sí toma tu poción.
–¿Y eso?
–Es que vas a saber a poción por un rato y sabes que no soy muy fan.
Soltó una carcajada al escucharlo –¿O sea que no me vas a besar después de esto? –preguntó y se bebió toda la poción.
–Por un rato no –contestó Draco y se puso de pie.
–Pero sabe a cereza.
–Cereza mágica, la odio.
Bajó de inmediato persiguiéndolo y Draco intentó evitarlo –No seas así, Harry –se quejó y apretó sus labios para no recibir un beso. Harry se rió contra su boca y luego le dió un beso en la mejilla al darse cuenta que no cedería –Eres muy especial.
–Lo sé.
–No lo digo en un buen sentido.
–Y aún así estás loco por mí.
–Nop, para nada –contestó y Draco tomó su mano jalando de él– Deberías estar descansando.
–Estoy perfectamente bien –se quejó y ambos se quedaron quietos al escuchar un ruido afuera– ¿Que fue eso?
–Parece que alguien nos está espiando.
–¿Habrá escuchado nuestra conversación?
–No hablamos tan fuerte y más la bulla de arriba… –señaló Draco y se acercó rápido a la puerta. De un jalón la abrió y Harry que también se asomó no pudo reconocer quienes eran por el oscuro pasillo y porque se fueron corriendo, pero era obvio que al menos Theo y Blaise estuvieron espiando.
–No puedo creerlo, no tenemos ni privacidad.
–¿Los busco y les lanzo una maldición?
–No tenemos pruebas de que fueron ellos –contestó cerrando la puerta y Draco señaló– ¿Pero por qué estás descalzo? Vuelve a la cama.
–Tendrás que cargarme entonces –contestó encogiéndose de hombros y se sorprendió porque Draco lo hizo.
–¿Así está bien?
Apoyó la mano en su hombro sonriéndole y se acercó dispuesto a besarlo, aún así Draco lo evitó y él rodó los ojos indignado –Malfoy, no puedes negarme un beso.
–¿Ya no soy Dray?
–No.
–Bien, entonces camina.
–Draco –se quejó.
–No voy a invertir mi fuerza si me haces caras.
–Estoy enfermo ¿Y así me tratas? –se quejó y le gustó que Draco de inmediato cambió su expresión y volvió a levantarlo.
–No tengo tanta fuerza así que no te acostumbres –señaló dejándolo sentado en la cama.
Harry se puso sus pantuflas –Muy tarde, me acostumbré muy rápido –dijo contento y añadió parándose– Vamos a la sala de menesteres, apuesto a que vendrán otra vez a espiarnos.
–Vamos, utilicemos la capa –contestó Draco, como al parecer también lo había pensado.
–Después de todo ese era el plan hoy ¿No?
–Había pensado en dejar mis pociones para acompañarte.
–Apuesto a que me ibas a abandonar a la 1 de la mañana por tus raíces.
–No voy a negarlo completamente, tenía la idea si es que te encontrabas bien, pero… pensaba volver muy rápido.
–Abandonándome por pociones –lo acusó meneando la cabeza.
–Solo hubiera sido por unos minutos y solo si te encontrabas bien.
Harry siguió meneando la cabeza con fingida decepción y tomó una bolsa sin fondo que casi nunca utilizaba porque solo era para emergencias.
–Lleva tu uniforme para no tener que volver mañana e ir de frente a desayunar –señaló Draco.
–Exactamente en eso pensé.
–¿Me lees la mente?
–Pensamos muy igual, a veces –dijo y preguntó al ver lo que Draco puso en la cama– ¿Todo esto?
–Sí –contestó él yendo al baño para sacar sus cepillos de dientes– Ten cuidado con el libro, le pones un hechizo de… ¿Ya lo lanzaste?
Le sonrió inocentemente porque todo lo lanzó sin mucho cuidado.
Al salir dejaron la puerta abierta de la habitación adrede para que supieran que no estaban allí y utilizaron la capa solo para no ser vistos al salir de Slytherin, luego con el mapa se movieron por el castillo sin dificultad.
Tal como dijo Draco, eran 2 habitaciones, una sala de pociones, de un tamaño mediano con 2 muebles pegados a la pared del fondo, todo estaba lleno de ingredientes y frente a eso, una mesa mediana equipada con 2 calderos en una esquina. Harry vio alrededor curioso, no era ostentoso, pero en definitiva era una sala de pociones muy elegante.
–¿Qué opinas?
–Me gusta bastante –admitió– Por suerte no pediste un lugar inmenso
–Necesito un lugar funcional por ahora. Si fuera algo mío si me excedería.
–Pues buena elección por ahora –dijo y tomó el libro que estaba en la mesa– ¿Este es el que te robaste de la sección prohibida?
–Lo tomé prestado, lo devolveré al terminar el año.
Harry asintió y abrió el libro donde estaba el separador –¿Esto es lo que harás con tus raíces? ¿Poción de Raíces de Vitæ?
–Sí, ¿Me ayudas? Solo me faltan los 2 últimos pasos.
Negó –Solo miraré, no tengo ganas de pensar o cortar –dijo y mientras Draco se movió él se puso a leer esa poción.
Propósito alquímico: Representa la conexión con la "Nigredo," la materia primordial que da forma a la vida. Aquí, la alquimia une la vitalidad de la tierra con las energías mágicas del bebedor.
La molienda de raíces se realiza en un mortero de ónix encantado, y el filtrado de la poción ocurre a través de un proceso de sublimación, donde las raíces desprenden su esencia alquímica vital.
Tomó el libro caminando hacia el otro lado y le ayudó a leer los pasos –¿Entonces esto da energía? –preguntó cuando Draco terminó de moler.
–Se podría decir que sí.
–Lo mismo que hace un hechizo energizante.
–¿Has leído toda la hoja?
Harry bajó la mirada y se dio cuenta que también protegía de maldiciones y daba vitalidad sea cual fuera el caso –Por eso es que son tan caras las raíces.
–Sí y hacer esto fue muy complicado.
Harry miró hacia el caldero, cuando Draco terminó de agregar sus raíces la poción estaba igual que la del libro, verde esmeralda con ligeros destellos dorados y después un hechizo Radix Aeternitas confirmó que estaba perfecta.
–¿Lo vas a mezclar? –preguntó confundido al verlo hacer levitar el caldero.
–Exacto, sino quedaría solo una poción.
–¿Y qué cosa es lo del otro caldero? ¿No va a explotar o algo así?
–Estas son muy compatibles, no puede explotar.
–¿Estás seguro?
–Sí, puse los hechizos debidos –señaló Draco, pero aún así indicó– Por si acaso aléjate un poco más.
Eso hizo Harry, se fue hasta el otro extremo tomando el libro y esperó unos minutos hasta que todo el contenido se vació.
–¿Con qué lo mezclaste?
–Creo que está en la página 100
Buscó hacia esa página y leyó
Lustra Anima Puritas
–¿Quieres revivir a alguien o por qué tanta poción de este tipo?
–No me interesaría revivir a alguien. Solo quiero ver si me salen y si es posible combinar de cierta forma hasta crear una más interesante –explicó Draco y añadió– Voy a lanzar unos hechizos para unirlas, dame un minutos, necesito estar bien concentrado.
–¿No es peligroso?
–No lo es, los he intentado antes. Son los que están en el libro de allá.
Harry se acercó hacia allí y se sentó en la silla en silencio. Abrió el libro en la primera página, leyendo curioso porque ese nunca lo había visto. Ese no era de Hogwarts
Perteneciente a: Draco Lucius Malfoy
Y estaba firmado por el autor del libro Thalassar Vantoria
¿Este será el mago que le fue a dar la charla en Durmstrang? se preguntó abriendo donde estaba el marcador y al escuchar a Draco de pronto decir los hechizos, levantó la mirada viéndolo.
Terrae Vinculum
Herba Vitalis
Había una forma en la que Draco utilizaba su varita que siempre le llamó la atención, se movía ágilmente y con precisión, 2 cosas fundamentales para la alquimia como decía el libro en sus manos. Pero más allá de ello la forma elegante era lo que lo hacía sobresalir.
No se demoró mucho en dar los hechizos y completar la poción, alrededor de unos 5 minutos y después que la poción brilló con intensidad se detuvo y la tapó con cuidado.
–Salió bien.
–Te ves genial haciendo eso.
–Lo sé.
Harry meneó la cabeza y caminó de vuelta a la mesa –¿Y ahora qué sigue? ¿Lo mezclarás con otra poción?
–Sí, tengo 2 más en mente. Pero eso será la siguiente semana, porque me tomaré este fin libre.
–¿Y eso por qué?
–Al parecer tengo un novio que cumple años mañana así que es necesario.
Harry se rió y acercándose más le dio un beso en la mejilla –Gracias por los guantes, fue un regalo perfecto. Me gustaron mucho.
–Son de piel de dragón y el terciopelo de adentro está encantado para regular la temperatura, también tienen hechizos de protección que absorben impactos de bludgers, en caso una te alcanzara y chocara contigo no podría romperte un hueso o herirte.
–¿Eso es legal?
–No va en contra de ninguna regla y no me importaría si fuera así, no quiero algo que te haga daño.
Encantado lo besó al oír eso.
–Sigues sabor a cereza mágica.
–Y tú eres un quejón sin sentido –señaló indignado por cómo cortó su momento.
–Debe haber agua en la habitación, eso lo solucionará –dijo tomando su mano, pero Harry no caminó porque se quedó viendo hacia la vitrina– ¿Es esa la poción metamorfomágica que hicimos?
–Sí y tengo una extra que hice para gastar ingredientes.
–Solo tú haces pociones por diversión –dijo viendo los frascos y añadió volviendo a su camino hacia la habitación– ¿Cuándo la utilizaremos?
–¿Cómo quieres utilizarla?
–Tú siendo yo, yo siendo tú. Será divertido.
–Podríamos probar. Quizá siguiente semana, podría ser este lunes desde pociones donde justo tenemos que hacer esa poción, te la sacaría perfecta.
–No gracias. Estoy confiado en que yo mismo puede hacer esa poción perfecta.
–Por eso cambiemos, yo no aceptaría si me haces una poción mala, confío en que la harás también perfecta.
Harry sonrió –De acuerdo, lunes será.
Junto al salón de pociones la habitación que Draco le pidió a la sala de menesteres, también le gustó, una cama que se veía muy cómoda y un sofá donde Harry se imaginaba quizá tocando guitarra o leyendo en las noches. El baño junto a la habitación se encontraba bien equipado y contaba con un buen espejo.
Ver ese lugar le hizo darse cuenta que cambiaría constantemente el dormitorio de Slytherin por ese.
–Siempre pudiste tener una habitación privada ¿Y no la usaste?
–A diferencia tuya, soy alguien más sociable. No iba a dejar los dormitorios de Slytherin para estar aquí aburrido y solo.
–Buen punto para ti.
–Ahora al parecer si preferiré este lugar –dijo y se lanzó a la cama. Sus músculos aún resentidos por todo el día se relajaron al instante. Se sentía muy cansado y recién lo notaba.
–Cuando metas la ropa en una bolsa sin fondo. Lánzale un hechizo o algo, esta camisa está muy arrugada.
–Le lanzas un hechizo mañana.
–Sí sí, aún así… ¿Dónde está mi libro y mi pijama?
–Duerme sin ropa –contestó apoyando la mejilla en la almohada.
–Teniendo en cuenta que debes descansar…
–¿Que tiene que ver una cosa con la otra? –murmuró divertido cerrando los ojos.
–Aquí está... todo está arrugado... por suerte existen hechizos... Harry, ¿Te dormiste?
–Creo que Madam Pomfrey le puso algo a esa poción... –murmuró sintiendo que pronto se dormiría y así fue, sin poder detenerlo se quedó dormido en cuestión de segundos.
Al despertar se estiró satisfecho en la cama.
–Feliz cumpleaños –escuchó y estiró los brazos deseando un abrazo que Draco de inmediato le dio– Se supone te lo diría a media noche, pero te quedaste dormido.
–Es raro, no me quedo dormido tan rápido. Mucha poción y hechizos ayer –contestó escondiendo el rostro contra su cuello.
Estaba seguro que sería un cumpleaños muy distinto a cualquier otro, apenas despertar lo era, nunca había tenido pareja en su cumpleaños y estos siempre le ponían ansioso porque esperaba que todo saliera perfecto.
Pero ese día estaba tan relajado, que incluso si salía mal de cualquier forma no le importaba, porque Draco estaba allí. Podía besarlo, bailar y escaparse juntos, en cualquier momento que deseara y al final de la noche estaría para él.
–Vamos, tenemos que ir a desayunar.
–¿Y si nos saltamos el desayuno?
–No podemos.
–¿Por qué?
–Porque tu papá dijo que no debías saltarte las comidas y si no te ve allí hoy, pensará que soy una mala influencia.
–Es mi cumpleaños, puedo hacer lo que quiera
–Pero tienes que ir a desayunar
–Si no quiero no lo haré
–Harry por favor.
–¿Hay una sorpresa para mí?
–No
–¿Entonces para qué iría?
Draco suspiró.
–Si no hay nada interesante me quedaré durmiendo 2 horas más.
–Se supone que te cantaremos feliz cumpleaños, así que vamos a desayunar.
–Owwwww, pero no me arruines la sorpresa –se quejó de broma– No debiste decírmelo.
–Es que eres un terco que no se quiere levantar –dijo él y Harry se dio cuenta que ya estaba perfectamente vestido y peinado– Te ves muy lindo hoy ¿Alguna ocasión especial?
–Tú estás hecho un desastre.
–Hey
Draco se inclinó dándole un beso –Mentira, me encanta tu cabello despeinado. Pero arriba que es tarde.
Harry le hizo caso y empezó a alistarse, no se demoró mucho, se puso la ropa que Draco planchó con un hechizo y luego de lavarse los dientes y la cara peinó su cabello viéndose en el espejo.
Pensó que llegarían juntos al comedor, pero Draco lo dejó a medio camino diciendo que se adelante porque él debía recoger algo.
Harry suponía que algo para él así que no se quejó al verlo irse.
Ron fue el primero en abrazarlo diciendo Feliz cumpleaños
–Theo dice que desapareciste ¿Dónde estabas?
Se encogió de hombros sin querer decirlo y siguió aceptando los demás abrazos de sus amigos que se acercaron. Al entrar al comedor se encontraron con Theo que hizo un poco más de escándalo
–Ya cállate no todo mundo tiene que enterarse que no dormí en Sly
–¿Entonces qué pasó?
–Nada –contestó divertido al ver su frustración y giro al darse cuenta que Teddy se acercaba –¡Feliz cumpleaños Harry! –prácticamente gritó antes de darle un abrazo.
Agradeció mucho los buenos deseos y con otras personas que no era tan cercano aceptó sus saludos a lo lejos.
–¿Y dónde está Blaise?
–Debe estar con Malfoy –le contestó Ron y preguntó más que curioso– Supongo que te dejó a medio camino porque tenía algo que recoger ¿No?
–No lo ví en la mañana, no lo veo desde ayer. ¿No estaba en Sly?
–Mentiroso –lo acusó Theo sentándose frente a él– Dime que ya son novios. Admítelo. Ayer se fueron juntos.
–¿Quienes?
–Tú y Malfoy –señaló Ron– Vamos, admítelo.
–¿Draco y tú son novios? –preguntó Daphne sorprendida y Pansy a su lado señaló– Te dije que iba a pasar.
–Yo no he aceptado en ningún momento que somos novios.
–¿Entonces no lo son?
–Sí lo son, solo que no quiere aceptarlo.
–Si es que no lo acepta debe ser por algo.
–Es porque nos quiere sacar de nuestras casillas.
–Deben estar en una etapa rara, entre ser y no ser.
–¿Por eso es que tienes ese anillo?
–No puede ser, si son novios.
–¡Eso es lo que intentamos lograr, que acepte!
Harry sonrió escuchando a sus amigos y como vió a su papá levantándose de la mesa de profesores, se fue directo hacia allí para saludarlo.
Recibió un gran abrazo seguido de un feliz cumpleaños, hablaron un momento, prometió que en la tarde antes de su fiesta iría a su oficina, aún no quería pensar o ilusionarse con que regalo tendría, pero aunque sonara muy materialista estaba muy emocionado por ello.
–Parece que te están esperando en la mesa de Sly.
Por estar tan concentrado conversando con él no se había fijado en ello. Pero ciertamente, Draco y Blaise habían llegado y ahora había 2 globos flotando encima de su sitio y en la mesa en vez de una torta parecía que había…
–Draco le pidió a Effie que te hiciera una tarta de queso. Como te encanta mencionó que sería lo perfecto para empezar tu día.
–¿En qué momento se lo pidió?
–Le mandó una carta hace unos días. A Effie le encantó que Draco tuviera ese detalle contigo.
Sonrió muy contento al escuchar ello y se sintió un poco sentimental al darse cuenta que Draco si había estado pensando en su cumpleaños y no estuvo solo preocupado en sus pociones.
_______________
En realidad no tenía nada más planeado, por eso se sintió tan aliviado al notar la emoción de Harry viendo su tarta de queso.
Había gastado bastante en los guantes y mas antes eso no hubiera sido para nada un problema, pero su padre realmente le recortó su dinero y aunque en un principio no le dio mucho importancia, específicamente esos días que estuvo pensando en el regalo de Harry se sintió demasiado estresado por no poder comprar todo lo que quisiera.
Intentó no ver qué otros regalos obtuvo y le dolió la cabeza al pensar que alguien le podría regalar algo mucho mejor.
–¿Estás enojado por algo?
–No. Es solo que no me gusta caminar por el barro –señaló y Harry se rió de él.
Ese sábado volvían a tener clases de criaturas mágicas, no era para nada fan de esas clases y no es que se quejara del profesor Hagrid, aunque se iba mucho por las ramas, sino era más por el hecho de tener que caminar por lugares del bosque prohibido que o estaban llenos de bichos, llenos de excremento de algún animal o como en ese caso después de la tormenta de la noche anterior llenos de barro.
Por nada del mundo se hubiera metido a una clase así de no ser por Harry y al igual que algunos del grupo hubiera faltado para no tener que caminar sobre barro aunque utilizaran botas.
La presentación de ese día fue sobre los Escreguto de Cola Explosiva y estuvieron intentando alimentarlos con distintos tipos de comida. Le pareció muy aburrido.
Toda la clase estuvieron separados porque tuvieron que estar en grupos, él se quedó con Blaise que por suerte había ido y Harry se fue con Ron y Jayce.
Mentiría si no aceptaba que quiso lanzarles una maldición a todos lo que le dieron un abrazo de más de 3 segundos a Harry y con exactitud tuvo ganas de lanzarle un crucio a Jayce mientras cada segundo pasaba.
Contó 10 segundos sin despegar la mirada de ellos y sabía que no tenía sentido ponerse celoso, pero al parecer estaba en su naturaleza el sentirse así. Siempre había sido muy posesivo y aunque nunca lo fue con una persona, tenía todo el sentido que ahora lo fuera con Harry.
–Recuerda que no está permitido lanzar crucios en Hogwarts.
–¿No te parece que es muy confianzudo?
–Solo le ha dado un abrazo, no exageres. Y es su tipo de personalidad –contestó Blaise y añadió– Aparte de qué te podrías quejar, si aún no son novios ¿O lo son?
–No voy a aceptar ni negar nada.
–Sabemos que ya lo son.
–No tienes pruebas.
–Cuando no puedas controlarte y te lances a besarlo allí todos lo confirmaremos.
Draco negó Tengo autocontrol pensó y aún así horas después cuando llegó la noche se dio cuenta que al parecer no podría tenerlo.
No vió en toda la tarde a Harry porque se fue a la oficina de su papá. El regalo que le den en definitiva me ganará no pudo evitar pensar. Y aunque no tenía muchas ganas tuvo que ir a detención, a encerrarse con los últimos pergaminos que le faltan transcribir.
No se movió de su silla hasta que los terminó, miles de pergaminos transcritos y 2 semanas de detención ahorradas, estaba satisfecho y más que emocionado por esa noche. Aún así hizo caras al entrar a la habitación y ver todas las personas que estaban allí.
Blaise sentado en su cama jugando con Thuban, Theo y Daphne susurrándole quién sabe qué a la planta muerta, Harry sentado en la única silla que tenían, conversando con Ron que estaba a lado en su cama, mientras que Pansy al parecer intentaba delinearle un ojo.
–No tienes pulso.
–Hago esto todos los días.
–En tu cara, no en la mía –se quejó Harry y exclamó al verlo– ¡Al fin viniste!
–Perfecto, que Draco lo haga.
–¿Qué?
–Hazme un delineado como el que me hiciste la otra vez –pidió Harry y Draco lo recordó como si hubiera sido ayer.
–Adivina que le dieron de regalo a Hazza –canturreó Theo.
Se acercó y tomó el delineador –¿Que te dieron?
–Adivina.
–No me gustan los juegos de adivinanzas.
–Buuuu, aburrido –lo acusó Pansy.
Él la ignoró viendo hacia Harry, dio un paso más acercándose en medio de sus piernas y lo tomó del mentón para que levantara más el rostro y poder delinear con precisión –Dime, ¿Que te dieron?
–No te voy a decir.
–Entonces cierra los ojos para delinearte –dijo y le gustó verlo pasar saliva.
Tuvo tantas ganas de besarlo en ese momento, pero se contuvo y solo delineó perfectamente como aquella vez.
–¿No me dirás que te dieron?
–Piensa en algo que me pueda transportar de un…
–¿Una motocicleta? –lo interrumpió al darse cuenta que era algo obvio.
Harry asintió orgulloso –Ron, pásame la foto –dijo y se puso de pie para mostrarla– Es perfecta Dray, es… pensé que no me darían algo así, después de… ya sabes. Pero, es lo que es, siempre lo he deseado, prometí que sería muy cuidadoso y lo seré, aunque también me lanzaré a lugares lejanos. Tenemos que ir a… hay muchos lugares.
–¿Y a mí no me vas a llevar a ningún lugar?
–Pero Theo cállate, no les cortes el momento.
–Es que Draco no respondía nada.
Compartió una mirada con Harry y al recibir una sonrisa no se preocupó por responder. Por supuesto que quería ir, a donde sea que él quisiera ir.
Estaba tontamente y locamente enamorado de él.
No le encontraba sentido a nada y a la vez todo tenía el perfecto sentido.
Se quedó solo en la habitación después de ello, porque Harry se fue junto con los demás a abrir la sala de menesteres. No le tomó mucho tiempo prepararse, tenía algo en mente que utilizar y también se delineó al recordar que a Harry le gustó la última vez.
Pronto toda la sala de menesteres se llenó, al principio de Ravenclaws, luego Slytherins y empezó a ser una mezcla de todas las casas para momentos después cuando terminó de acomodar todas las botellas que Blaise trajo.
El volumen de la música al fin estaba como el de una verdadera fiesta, las luces de colores iban de verde a azul. Parecía una mezcla de fiestas temáticas, había una enorme serpiente en la esquina que Theo mandó a hacer y un hipogrifo encima de la torta de Harry, de la cual se encargó Ron.
La cantidad de globos en el techo mareaban si subías la vista y varios Ravenclaw incluido Jayce usaban alas de mentira. Nada tenía mucho sentido.
Él estuvo junto con Blaise cuando se dio cuenta que sería imposible controlarse.
Harry se veía perfecto y más allá de ello su personalidad siempre magnética le atraía en sobremanera, aún así se encontraba alejado de él porque quería darle espacio, era su fiesta de cumpleaños y debía haber varias personas con las que quería conversar.
–A esto me refería con una buena fiesta.
Chocó su vaso con Blaise y bebió, era hipnotizante ver a Harry de lejos y le costó apartar su mirada.
–No saqué todo, pero si ves esa mesa vacía, avísame si no me doy cuenta.
–Te aviso –contestó bebiendo un poco más y meneó la cabeza gustándole la música.
–No te vayas a desaparecer con Harry o al menos no te lo robes hasta después de la torta.
–Es su fiesta de cumpleaños ¿Por qué me lo robaría?
–Dímelo tú.
Sonrió devolviendo su mirada hacia Harry. No tenía planeado específicamente sus pasos, pero por supuesto que pensó en los 2 juntos gimiendo en su cama o en la suya al final de la noche. –No vayas a darle de beber alguna de tus combinaciones extrañas. Ayer tomó varias pociones, hoy no debería beber casi nada.
–¿Owww cuidando a tu novio?
–Cállate.
–¿Y entonces a quién emborracharé?
–A Theo –contestó y miró la botella de whisky de fuego que levitaba directamente hacia el grupo donde estaba Harry.
–¿No piensas ir a su lado, en vez de comértelo solo con la mirada?
–¿Y tú no piensas ir donde tu Weasley?
–Mucho Gryffindor, puedo sobrevivir un rato más –contestó Blaise y señaló– Pero al parecer tú no puedes soportarlo. Tu cuerpo está aquí, pero tu mente está allá.
–Exageras.
–Mueres por ir con él.
Apartó la mirada de Harry y volvió a beber, esta vez terminando todo su vaso –Estoy muy tranquilo aquí, no me gusta mezclarme en multitudes –dijo elevando su voz para que lo escuchara y sin poder detenerse volvió a ver hacia Harry que aceptó las alas que le extendieron.
Blaise dijo algo que él no escuchó. Luego se rió y señaló –Estas canciones son las elegidas por Harry…
No le prestó mucha atención a lo que siguió diciendo por estar concentrado viendo al frente.
Y no supo si fue por el hecho de que vió a Harry pasando el brazo sobre los hombros de Jayce, mientras hablaba emocionado, o si fue al fijarse en esa posición despreocupada o porque ahora también utilizaba alas negras o su cabello despeinado o como empezó a moverse siguiendo el ritmo de la música mientras bebía lo que le servían.
–Dato número 27 de Harry, esta es una de sus canciones favoritas.
No tenía ni idea de en qué momento apareció Theo a su lado y ni siquiera pensó en su siguiente movimiento, porque de un momento al otro dejó su vaso allí y sin dudarlo ni un segundo más se acercó hacia Harry.
Ooh baby, don't you know I suffer?
(Ooh baby, ¿No ves que sufro?)
Ooh baby, can you hear me moan?
(Ooh cariño, ¿Me escuchas gemir?)
You caught me under false pretenses
(Me cautivaste con tus falsas aspiraciones)
How long before you let me go?
(¿En cuanto tiempo me dejarás ir?)
Escuchó su risa mezclándose con la música, vió el anillo en su dedo, la forma en la que su cuerpo se movió casi imperceptiblemente siguiendo la canción, sus brazos descubiertos y la forma en la que su mandíbula se marcaba porque estaba viendo hacia un lado.
Harry al parecer no se dió cuenta hasta que lo vió prácticamente frente a él. O quizá sí se dió cuenta y estuvo esperando todo ese tiempo por mí pensó porque una sonrisa presumida apareció en su rostro al voltear y encontrarse con su mirada.
¿Había caído? pensó en un segundo y al siguiente tomó su mano jalando de él.
Esta vez Harry sí se sorprendió. Era rock lo que sonaba, había varios allí en el centro más que todo cantando y saltando, pero Draco no lo había alejado de ese grupo para eso, el objetivo que apareció en su mente era claro.
Y eso exactamente hizo al detenerse en medio, su corazón se agitó expectante, una de sus manos subió a su mejilla, la otra lo acercó de la cintura, su mirada bajó luego de perderse en sus ojos, Harry entreabrió los labios quizá a punto de decir algo y él no pudo soportarlo más, al segundo siguiente lo besó, con intensidad, robando por completo toda su atención.
Ooh
You set my soul alight
(Enciendes mi alma)
Ooh
You set my soul alight
(Enciendes mi alma)
Glaciers melting in the dead of night (ooh)
(Glaciares derritiéndose en la oscuridad de la noche)
And the superstars sucked into the supermassive (you set my soul alight)
(Y las superestrellas siendo succionadas hacia lo supermasivo)
Incluso con la fuerte música pudo escuchar algunas exclamaciones y al contrario de importarle, le gustó tanto que todos al fin lo supieran.
Sus labios apresaron los suyos moviéndose coordinadamente, sintió sus dedos enredándose en su cabello, no podía describir lo mucho que le encantaba ello y la forma tan frenética con la que Harry recibió el beso hizo que él buscara dominarlo por completo.
I thought I was a fool for no one
(Pensé que no era tonto de nadie)
Ooh baby, I'm a fool for you
(Pero oh cariño, soy un tonto por tí)
You're the queen of the superficial
(Eres la reina de la superficialidad)
And how long before you tell the truth?
(¿En cuanto tiempo me dirás la verdad?)
Solo se separó cuando Harry rompió el beso por sonreír, se notaba tan complacido por ello al igual que él lo estaba y sobre todo sorprendido como si no pudiera creer lo que acababa de hacer.
–Va a ser muy difícil fingir no ser novios después de eso.
–Por eso es que tenemos que dejar de fingir –contestó ladeando la cabeza y volvió a besarlo.
Le gustaba todo en esa escena y no sabía si era parte de la magia que utilizaban los duendes al forjar esos anillos, pero desde que empezaron a besarse así delante de todos sintió una calidez emanando del anillo, como si eso le recordara que era así cómo debía ser todo, ellos 2 juntos, sin ocultar nada y dejándose llevar.
No sabía que se podía pasar de un extremo al otro.
No saber que quería a algo y luego darse cuenta que no podría vivir sin ello.
Esa noche se dio cuenta de varias cosas, como lo mucho que podía disfrutar de ser novios delante de los demás, aunque eso atrayera demasiadas miradas y cómo es que nunca había participado en una fiesta por completo porque no le solía importar nada, pero a diferencia de cualquier fiesta esa noche se encontró divirtiéndose y riéndose como nunca, siempre tocando a Harry de una u otra forma, su mano contra su cintura, en su hombro mientras lo escuchaba bromear con los demás, tocando el ala falsa o subiendo en una caricia a su rostro al bailar juntos, tocando sus brazos, besándolo o tomándolo de la mano, siguiéndolo donde él quisiera ir.
E incluso cuando estuvieron separados, volteando a verlo, compartiendo miradas a lo lejos, entendiendo que es lo que quería decir sin necesidad de palabras.
No tuvo que preguntarle a Harry directamente si estaba disfrutando de todo ello. Lo notaba en su mirada, en sus gestos, en su gran sonrisa y la forma en la que se movía tan despreocupado.
¡Tienen que pedir un deseo!
Sí sí
¡A la cuenta de 3 cada uno sopla sus velas!
¡3!
¡2!
¡1!
Se preguntó cuál sería el deseo de Harry y su corazón se agitó cuando de pronto recibió un abrazo suyo. Se embarró también de crema por su culpa, toda la mejilla y parte de su cabello.
Escuchó su risa contra su oído y luego él se rió cuando al alejarse vio toda su cara manchada de crema.
–Siento que hasta la he respirado. Ayudaaaa
–No no no, primero… Hazza mira aquí, sonrían, les tomaré una foto –exclamó Blaise entre todo el alboroto.
Sonrió al escucharlo y el fuerte flash no le importó.
Harry aprovechó ello para pegarle más crema y después tomando su mano entrelazó los dedos jalando de él hacia el baño.
Ambos se lavaron la cara, la música aún se escuchaba fuerte allí, Harry se estaba burlando cuando lo vió a través del espejo, señalando la crema en su cabello. Draco se mojó parte de su cabello intentando quitarse todo y Harry también con parte de su cabello mojado sin importarle secarse el rostro se acercó de pronto besándolo.
Entendía mucho ese sentimiento de no poder controlarse.
Y al parecer a Harry también le ocurría con frecuencia.
Sus labios mojados supieron dulces y él también se sintió hambriento, aunque lo hubiera besado mil veces esa noche, su cuerpo se movió pidiendo más, todos los cubículos estaban vacíos y aún si hubiera habido alguien allí no se hubiera dado cuenta.
Buscó tocarlo, sus manos lo tomaron de la cintura con fuerza y se inclinó siguiendo el beso y apresándolo contra el lavamanos. Harry mordió su labio inferior y echó la cabeza hacia atrás tomando una bocanada de aire, él también respiró al darse cuenta que no lo estuvo haciendo y no dejó pasar su oportunidad, ladeó la cabeza besando su cuello, mordió levemente encantándole escuchar un gemido y besó al darse cuenta que le gustaba.
Draco
Escuchar su nombre lo hizo volver a sus labios.
Lo besó con intensidad sin intención alguna de separarse.
Sus caderas se movieron contra él, desde hace rato había dejado de pensar cuerdamente, pero un portazo lo hizo reaccionar un poco.
–Maldición, pero respeten los baños.
Se separó ligeramente de los labios Harry y vió a Theo a través del espejo –Te lanzaría un crucio –habló y volteó viéndolo mal.
–Te lo estás comiendo. Déjalo respirar.
–Yo estoy perfecto con que no me deje respirar –se señaló Harry divertido.
–Llevan un día de novios, vayan con calma par de pervertidos.
Harry se lamió el labio inferior compartiendo una mirada con Draco y luego añadió malicioso –Es más que un día –dijo y Draco completó apreciando cómo se veían en el espejo– Llevamos un mes.
–Un mes –se burló Theo con ganas y su sonrisa se quedó congelada al ver sus expresiones– No me jodan, es imposible.
–¿Realmente es imposible? –preguntó juguetón Harry y levantó su mano– Draco no me copió. Estos anillos los compramos juntos en vacaciones, en nuestra primera cita como novios oficiales.
Theo abrió la boca exageradamente y Draco sin ganas de seguir esa conversación, tomó la mano de Harry para que lo siguiera y poder continuar lo que estaban haciendo, pero sin ninguna interrupción más.
_________
Harry apretó su mano con fuerza dejándose llevar.
¿Estaban escapando?
Al parecer lo estaban haciendo.
Hacía calor allí dentro y aunque al salir la temperatura era otra, no lo notó en lo absoluto porque caminaron rápido.
–No me puedes robar de mi fiesta, es mi cumpleaños.
–Entonces volvamos –contestó Draco jalando de su mano, pero no para volver, sino para atraerlo hacia él.
Harry enredó los brazos en su cuello dejándose llevar, Draco lo besó, de una forma tan dominante que él ni siquiera pudo pensar, su lengua se encontró con la suya, pronto sus dedos se enredaron en su suave cabello y sintió un cosquilleo en el estómago cuando Draco cortando el beso de improviso le preguntó –¿Seguro que quieres volver?
Miró directamente hacia sus ojos negando, porque por supuesto que no era así y le encantó la expresión que puso Draco sosteniendo de pronto su rostro entre sus manos –No te imaginas lo mucho que me gustas.
Estamos iguales quiso responder, sin embargo no pudo hacerlo porque sus labios volvieron a perderse en otro largo beso mientras era aprisionado contra no tenía ni idea que pared del castillo.
Por primera vez durante todo su tiempo en Hogwarts las escaleras ayudaron, no habían sacado la capa de invisibilidad, no tenían el mapa, pudieron haberse encontrado con un profesor y por suerte no lo hicieron.
El camino hasta Slytherin fue rápido entre las sombras y guiado por Draco que al parecer después de todo ese tiempo conocía el castillo como todo un estudiante de último año.
–Más lejos no pueden quedar los dormitorios.
–Pudimos habernos quedado en un aula abandonada –contestó encogiéndose de hombros, se sentía bastante excitado y desde hace rato que casi y lo sugirió, Draco le dió una mirada divertida– Es tu cumpleaños, deberíamos ser algo románticos.
–¿Algo? –preguntó y se sorprendió gratamente porque apenas entrar, Draco lo atrajo hacia él colando las manos debajo de su ropa, apretó su cintura besándolo, pero se separó de improvisto al subir las manos por su espalda –¿Por qué sigues con alas de cuervo?
–Es un buen accesorio.
–Accesorio Ravenclaw.
–Accesorio más del grupo de Jayce, porque los Ravenclaw son águilas.
–Igual.
–Como si no te gustaran.
–No hay algo que no me guste en tí –murmuró Draco quitándoselas y volvió a besarlo con intensidad, esta vez haciéndolo retroceder hasta que cayó en la cama. Luego subió acomodándose mejor entre sus piernas, no dejó de besarlo, Harry tampoco quiso romper ello, tenían todo el tiempo que quisieran, podían besarse por horas sin importar nada más.
Un gemido se perdió contra sus labios sin notarlo, durante todo el camino su excitación había crecido y al sentir la erección de Draco contra la suya enredó los dedos en su cabello con fuerza porque le encantaba. Se removieron contra el otro mientras seguían besándose, ni siquiera se habían quitado los zapatos, pero ninguno tenía intención de parar tan estimulante roce.
Movió parte de su cuerpo para hacerlo rodar en la cama, necesitaba que ese roce fuera más rápido y eso hizo cuando quedó sentado sobre él mientras lo besaba. Las manos de Draco apretaron sus muslos, gimió y se siguieron besando con fuerza.
Sintió su pulso agitado y cuando sintió la conocida sensación se sorprendió, no pensó que llegarían a correrse con la ropa puesta, pero exactamente así fue, Draco apresó sus labios, movió sus caderas hacia arriba también gimiendo por el orgasmo y él sintió que se derritió sobre él.
No se quedaron por mucho tiempo inmóviles porque las manos de Draco se colaron por su cintura metiéndose debajo de la ropa, un placentero escalofrío lo recorrió, era tan suave el toque y a la vez preciso. Sus manos subieron y bajaron, sus jeans estaban un poco apretados de la cintura así que escuchó un jadeo de queja.
Se rió por ello y volvió a sentarse.
Y sin pensarlo 2 veces empezó a quitarse la ropa, quedó semidesnudo bajo su atenta mirada, su cabello estaba aún algo húmedo, lo peinó hacia atrás gustándole como Draco lo recorría con la mirada y antes de que bajara las manos para desabrochar sus pantalones Draco lo hizo, con un par de movimientos desabrochó el botón, bajó el cierre y Harry sintió que se sonrojó al recordar el desastre en sus pantalones.
–Espera, tengo que bajar para… –se movió bajando de la cama, se quitó las zapatillas sin cuidado y fue en ese momento al ver a un costado que se dió cuenta al notar la luz del candelabro del pasillo– ¡¿No cerraste la puerta?!
–Tú eres el que entró al último –dijo Draco levantándose de la cama y sacando su varita del bolsillo lanzó un hechizo cerrando la puerta de un portazo, luego otro de silencio.
–Pero tú eres el encargado de los hechizos.
–¿Cuándo hemos quedado en eso? –preguntó Draco desvistiéndose.
Harry miró hacia su abdomen –Ahora mismo te decreto el encargado de esos hechizos –contestó viéndolo desabrochar sus pantalones.
Draco caminó más cerca –No me dejas pensar mucho, tú tendrás que ser el encargado.
–Yo soy olvidadizo por naturaleza –contestó subiendo la mirada y evitó un beso diciendo– Aunque ahora que lo recuerdo, esa puerta no debería tener hechizo.
–¿Por?
–Theo vendrá a ver la planta en un par de horas –contestó posando la mano en su clavícula y bajó la mano en una lenta caricia. Le gustaba el tipo de luz que llegaba a través de los ventanales por la luna llena
–Entonces encerrémonos en una cama –contestó Draco llevando una mano a su cintura.
–¿La tuya o la mía?
–Nunca lo hemos hecho en la mía –señaló Draco y Harry sonrió– Quítale el hechizo a la puerta.
–Quedamos en que tú serías el de los hechizos.
–No –se quejó y señaló– Ponlo a la suerte.
–¿Qué propones? –preguntó Draco quitando su mano de él para terminar de desnudarse.
Harry se quedó en silencio, bajó la mirada viéndolo y sintiendo que su erección volvía a crecer.
–¿Haz?
Pasó saliva y levantó la mirada –Propongo un clásico, piedra papel o tijera –dijo apreciando su cabello desordenado por todas la veces que pasó sus dedos entre él.
–¿A la primera o tercera? –preguntó Draco acercándose.
–A la primera –contestó con un suspiro porque lo ayudó a terminar de desnudarse y luego lo besó dejándose llevar un poco.
–Bien, piedra papel o tijera –murmuró Draco contra sus labios.
Le sonrió y asintió.
Piedra
Papel
O tijera
Perdió y Draco se rió de él tomándolo de la cintura y besando su mejilla –Esto es perfecto, ahora solo tendré que preocuparme por tí.
–Olvidé mencionar que esto de los hechizos será solo una semana, nos tenemos que turnar y…
Draco no lo dejó hablar más porque volvió a besarlo, sus dedos se apretaron contra él atrayéndolo y el sentir su piel contra la suya le encantó. Harry por suerte recordó quitar el hechizo de la puerta cuando subieron a la cama y lanzó un hechizo también para cerrar y bloquear las cortinas de la cama junto con uno de silencio.
Draco le quitó la varita después de eso –Yo me encargo de los hechizos de lubricación y tú de los otros.
–Dije que solo por una semana.
–Perdiste, esto será para la eternidad –señaló Draco inclinándose sobre él– ¿En qué momento te hice un chupetón?
–¿Uno nuevo?
–Sí –murmuró Draco besando su cuello.
Harry cerró los ojos, el antiguo que tenía la camisa lo tapaba perfectamente, pero ese parecía estar más arriba y no estaba para nada en contra de ello. Después de esa noche planeaba tener una relación bastante pública tal como ocurrió en la fiesta.
Suspiró sintiendo un cosquilleo en todo el cuerpo, Draco recorrió su cuerpo con las yemas tocándolo suavemente y dejó besos por todo lado. Era tan buena la sensación que se encontró respirando profundamente mientras su erección crecía.
El hechizo de lubricación pronto lo ayudó a prepararlo, por unos largos minutos que lo pusieron ansioso gimió con suavidad al sentir sus dedos y luego le sacó un buen gemido cuando se adentró en él sin previo aviso.
–¿Todo bien?
–Sí –contestó con el corazón acelerado y lo atrajo del cuello por un beso.
Sus movimientos empezaron entre ello y cuando lo dejó de besar para tomar una bocanada de aire, de pronto Draco volvió a su cuello y esta vez sí sintió la clara succión.
–Al parecer tienes una nueva obsesión –dijo y gimió porque Draco al alejarse empezó moverse exactamente como él lo estuvo esperando.
No podía negar que así con exactitud era como había deseado pasar su cumpleaños.
Temblando de placer, gimiendo y con Draco tan obsesionado con él.
Un cumpleaños perfecto que quería repetir cada año sin falta.
–¿Puedo dejar un chupetón más?
–¿Cuantos llevas? –preguntó con la respiración agitada.
–Apenas 2, pero este no sería en el cuello.
Asintió totalmente de acuerdo e incluso si hubiera sido otro en el cuello también hubiera estado de acuerdo. Estaba loco por él.
Un jadeo escapó de sus labios porque Draco salió de él y le siguió un gemido cuando sintió sus labios en la parte interna de su muslo derecho.
Una ligera mordida después del chupetón lo hizo levantar la cabeza con la respiración agitada, le encantaba verlo así y se mordió el labio inferior cuando Draco tomó con su mano su miembro –¿Seguimos? –preguntó y Harry negó conteniendo un gemido.
Draco le dió una mirada curiosa parando el movimiento de su mano y Harry sonriente se movió en la cama, por supuesto que quería seguir, pero de una forma particular.
Terminó sentado sobre él, sus manos apretando su hombros, dejándose caer sobre su miembro mientras que besaba su cuello y pronto dejó también un gran chupetón en su pálida piel.
Solo fue uno el que dejó porque luego volvió a concentrarse en sus movimientos, sus gemidos volvieron a llenar la habitación y cuando Draco cayó hacia atrás en la cama lo ayudó a moverse sosteniéndolo.
Estaba demasiado caliente, en el silencio de la habitación solo se escuchaban los dos, jadeando o gimiendo y sus cuerpos chocando, el placer se acumulaba en él con cada movimiento y sus dedos se clavaron en su abdomen extasiado por todo ello.
Puso toda su energía en el momento, se movió encontrando su ritmo perfecto, se dió cuenta de lo adictivo que podía ser esa sensación electrificante recorrerlo una y otra vez y al encontrarse con la mirada de Draco se dió cuenta de lo mucho que él también estaba disfrutándolo.
Su corazón latió con fuerza como si de pronto hubiera recordado que era Draco quién estaba dentro de él y siguió moviéndose disfrutando de cada segundo.
Echó la cabeza hacia atrás por el movimiento que le siguió y sus respiraciones pesadas se mezclaron hasta que llegaron a un orgasmo que Harry catalogó como uno de los mejores hasta ese momento.
–Eso fue muy… –ni siquiera pudo hablar bien por su respiración acelerada.
–¿Muy bueno? –preguntó Draco sentándose y atrayéndolo en un largo beso.
Harry se dejó llevar gustándole la forma en la que lo abrazaba y cada toque suyo. Respiró contra sus labios y cayó sobre él disfrutando de todo ello.
–¿Te diste cuenta de los anillos? –preguntó rato después cuando se echaron en la cama tapándose.
–Sí –contestó Draco pasando una mano por su cintura– Debe ser parte de la magia con la que los forjaron.
Harry se removió más cerca a él y apoyó la mano en su pecho –Me encanta –murmuró cerrando los ojos– Fue el destino encontrarlos.
–Lo fue, lo es.
No podía entender lo bien que podía sentirse dormir y compartir todo su espacio con Draco, escuchar su respiración acompasada, sentir el calor, su piel contra con la suya. Se había vuelto todo eso en una necesidad y se rehusaba a volver a dormir separados.
–Tengo una buena noticia.
–¿Cuál?
–Terminé todos los pergaminos, al fin podremos volver a nuestras tardes o noches de hechizos y maldiciones.
–Perfecto, porque necesito que aprendas un patronus para mandarnos mensajes –murmuró y suspiró al sentir los dedos de Draco pasearse con suavidad por su cabello– Fue un cumpleaños perfecto.
–Me hubiera gustado hacer muchas cosas más por tí y comprarte más regalos. El siguiente año mejoraré.
–Lo que hiciste fue perfecto, no tienes que llenarme de regalos.
–El siguiente año lo haré y el siguiente y el siguiente y así por siempre.
–Solo un regalo por cumpleaños por favor o me volveré un acumulador –dijo divertido y volvió a cerrar los ojos sabiendo que se quedaría dormido contra su pecho –Me encanta mucho esto Dray –admitió sin querer guardárselo y sonrió tontamente al recibir un beso en la frente.
Notes:
Canción: Muse - Supermassive Black Hole
Chapter 22: Tú
Chapter Text
–Pensé que no existía un curso donde nos dejarían entrar a la biblioteca prohibida
–Aunque pierde la emoción al ser de día y con un profesor.
–¿Cuál escogemos?
–Elige tú
–Después estarás quejándote si no te gusta el libro, elige tú.
–Tú eres el que se queja –contestó.
Draco se puso de pie –Después no estés quejándote que elegí runas aburridas –advirtió y caminó hacia la profesora que se encontraba en una de las primeras mesas.
–¿Señor Potter, que libro le gustaría elegir para su grupo?
Sonrió como lo haría Harry –Runas de la Noche Estigia –señaló.
No habían tomado la poción metamorfomágica el lunes porque se les hizo muy tarde, tampoco el martes porque Draco tenía clases de Aritmancia y Harry obviamente iba a estar muy perdido.
Y ese día, miércoles, no estaba tampoco en sus planes tomarla, pero se le ocurrió de pronto la idea a Harry al escuchar sus frascos chocar en su mochila y recordar lo que tenía que hacer en la tarde.
Draco lo miró como si estuviera loco –¿Pero por qué ahora?
–Tendremos una tarde muy aburrida, incluso recuperación de clase de historia, hagámoslo divertido –dijo y sin esperar a que aceptara se tomó todo el contenido.
Sabía horrible y no tuvo que mirarse en un espejo para saber qué funcionó perfectamente porque Draco se lo confirmó y viceversa.
Podían cambiar como quisieran, no había límite, pero optaron por un perfecto cambio de cuerpos.
–¿Qué te parece si hoy practicamos algunos hechizos o maldiciones?
–Tendría que ser después de mi supuesta detención.
–¿Tenemos alguna tarea pendiente para avanzarla en tu detención?
–La que nos dejará hoy en runas –contestó Draco abriendo el libro y señaló– No te vayas a olvidar la capa otra vez.
Harry se rió bajo al recordar cómo tuvo que esconderse debajo de la mesa el otro día que Snape llegó a inspeccionar y eso lo hizo notar otra vez que estaba en el cuerpo de Draco y no en el suyo.
No había dimensionado como todo se sentiría, sabía que sería distinto el estar en otro cuerpo, pero en ese momento en clases recién se daba cuenta de cada detalle.
–¿Dónde están tus lentes?
–No estoy tan ciego.
–Pero te recomendaron lentes para leer –contestó Draco buscando en su mochila y se quejó– Esto es un caos.
–¿Y por qué me echas la culpa a mí? Es tu mochila, Harry.
–Es tu mochila, Harry –repitió Draco de mala gana.
–Quién lo diría, eres bueno imitándome.
–Soy bueno en lo que me proponga, Harry.
–¿Harry?
Draco echó la cabeza hacia atrás –Actúa como yo para no confundirme.
–Vamos 5 minutos así, dame tiempo que recién me estoy acostumbrando –contestó estirando los dedos y analizando sus manos.
Draco se movió tomando el libro –Yo traduzco la mitad, ayúdame con la otra. Me parece que este capítulo suena interesante.
Harry acarició su mano –Adelántate, te ayudo en un minuto.
–Deja de tocarme.
Harry llevó la mano a su mandíbula –No te he puesto ni un dedo encima, Harry.
Draco rodó los ojos –Sabes a lo que me refiero –dijo y se inclinó sacando un pergamino y su pluma –Esto es bastante largo.
–Y tú eres un experto en runas y en escribir rápido.
–No creo que tu muñeca esté muy acostumbrada a escribir rápido.
–Pruébala –señaló Harry pasando la mano por su cuello.
–Deja de hacer eso, me veo raro.
–¿No te incomoda llevar la corbata tan apretada?
–No está en lo absoluto apretada.
–Para mi gusto sí –contestó y cuando estuvo a punto de desabrochar, Draco lo detuvo– Prometiste que te comportarías exactamente como yo.
–Yo no prometí nada específico –contestó sin hacerle caso, pero miró indignado a Draco que se acomodó la corbata perfectamente.
–Hey, no me quites mi estilo.
–Deja que encuentre un peine y te peinaré por completo para atrás.
–Si tocas mi cabello, yo tocaré el tuyo –advirtió Harry y se dió cuenta que podía tocar su cabello así que lo hizo al segundo– Es tan suave –murmuró para sí mismo.
–Deja de tocarlo.
Harry sonrió –Te voy a tocar entero. ¿Me voy a tocar entero? Oh, esto puede ser muy interesante ahora que lo pienso.
–Te recuerdo que estamos en clases –murmuró Draco escribiendo en el pergamino.
–¿Qué opinas si lo hacemos así? –preguntó e insistió porque estaba concentrado– Dray.
–No se tú, pero no creo que me excite tanto el follarme a mí mismo –contestó Draco en voz baja confirmando que la profesora estaba lejos.
–Pero sería yo.
–Aún así, sería raro, tengo amor propio, pero no sé si tanto.
Harry se rió, viéndose así mismo se imaginó y tampoco le convenció del todo la idea. Le gustaba ver a Draco excitado, ¿Pero verse a sí mismo? Sería raro, aunque quizá si no lo involucraba a él y solo su cuerpo, eso sería interesante de ver y sentir pensó.
–No sé en qué estás pensando, pero hay runas que te están esperando.
–Creo que tengo que ir a enfermería.
–¿Qué?
–No, nada –meneó la cabeza y señaló– No puedo ser el único que lo acaba de pensar.
–Lo pensé antes que tú, pero a diferencia tuya intento conservar mis buenas notas.
–¿Pensar qué? ¿Qué pensaste? –preguntó y Draco le puso el pergamino enfrente– Desde la línea 15 empieza a traducir.
Harry tomó la pluma, no tenía ganas de traducir runas, pero se dió cuenta que la profesora estaba acercándose mientras revisaba avances o contestaba algunas dudas. Ellos estaban en el pupitre más escondido, junto a libros prohibidos de artes oscuras, donde la mayoría de ellos tenían cadenas o cerrojos imposibles de abrir.
Imposibles porque Draco ya no tenía su llave secreta.
–Me sorprende que hasta ahora nadie haya notado el libro que te robaste.
–O el falso que dejé es muy convincente o nadie en realidad inspecciona la biblioteca prohibida.
–Creo que no la inspeccionan porque creen que nadie se metería a robar libros.
–Es muy complicado si es que no tienes las herramientas.
–¿Te gustaría sacar algo más?
–No lo sé, hay demasiado. Me gustaría, pero no tengo la llave.
–Puedo ayudarte a conseguirla de vuelta.
–Snape sabría que fuí yo.
–Entonces lo que tienes que hacer es conseguir una nueva.
Draco sonrió, Harry se miró así mismo con una sonrisa –Lo estás disfrazando como algo para mí, pero realidad tú eres el que quiere curiosear ¿No?
Harry se encogió de hombros divertido y al notar que la profesora estaba a un grupo de ellos se puso a escribir de inmediato.
No iba a negar que lo prohibido le parecía interesante, siempre fue así, pero últimamente viendo a Draco tan metido en distintos campos se dió cuenta que él también quería explorar, encontrar algo que le apasionara tanto o quizá simplemente conocer más.
–¿Hay algo específico que quieras leer o que quieras explorar?
–A veces siento que lees mi mente.
–Quizá somos más parecidos de lo que crees.
Harry ladeó la cabeza –Quiero saber más de dragones
–En la penúltima sección creo que hay de esos. Podríamos venir una noche e intentar con hechizos.
–Me refería a un dragón en específico, pero acepto también –contestó divertido.
Draco meneó la cabeza y volvió a las runas.
La profesora llegó donde ellos comprobando su avance y los felicitó.
–No puedo escribir tan perfecto con tus manos, debe ser que no están acostumbradas
–Y yo la estoy pasando muy bien así.
–Es porque estás escribiendo horrible.
–Estoy recién acostumbrándome. Todo se siente muy, pero muy distinto así –dijo y volvió a tocar su cuello– Me pregunto cómo se sentirá...
–Deja de pensar en cosas pervertidas aquí. Dale un par de horas.
–Pero si no dije nada –señaló y preguntó– ¿Hasta qué hora dura esto?
–Teniendo en cuenta que te lo tomaste todo y me obligaste, quizá 11 de la noche.
–Entonces hay tiempo
–¿Tiempo para qué? –preguntó Draco y le dió sonrisa.
–Eres más pervertido que yo y lo escondes.
Draco meneó la cabeza divertido y siguió escribiendo las runas.
Harry también decidió concentrarse, era mejor acabar antes para no llevarse tanta tarea extra que les quitaría tiempo.
Nadie pudo darse cuenta de su cambio de cuerpos, ni en esa clase ni en la de historia cuando se encontraron con Blaise y Theo. Fue demasiado fácil engañar a todos y tal como pensó al fin las clases le resultaron entretenidas.
–Gana puntos por mí.
–Si nunca participas en historia, se verá raro que participes ahora.
–Oh vamos, Dray, hazlo por mí.
–No actues como idiota en mi cuerpo.
–¿Osea te parezo un idiota cuando hablo así? –se quejó– Voy a cambiarme de sitio ahora mismo.
Draco lo tomó de la muñeca –Nos bajará puntos si te ve moviéndote mucho, esta de mal humor hoy.
–Participa, eso mejorará su humor.
Draco lo ignoró viendo hacia el frente.
Y Harry no pudo evitar recostarse un poco y volver a tocar su cabello, le gustaba demasiado y sus manos, sobre todo sus manos las había delineado al menos unas 20 veces desde que cambiaron.
–No cambiamos anillos. Dame mi supuesto anillo –dijo y al notarlo concentrado enfrente tomó su mano, quitó el anillo que supuestamente debía llevar, le puso el suyo y se quedó tomando su mano porque nadie los veía.
–Necesito una pluma, Hazza préstame una de tus plumas...
Levantó la mirada viendo a Theo que también se giró hacia ellos.
–Son un par de cursis, estamos en clases –señaló Blaise y al instante Theo sonrió– Owwwww se ven tan lindos al fin juntos, por poco y me hacen olvidar el mes lleno de mentiras en el que nos envolvieron.
Harry sonrió –Supérenlo. Todos los días lo mencionan.
–A mí no me hables, sigo enojado contigo Malfoy –dijo Blaise tomando la pluma.
Harry se llevó una mano al pecho –No digas eso, me duele –habló y se dió cuenta que Draco no diría algo así.
Blaise entrecerró los ojos –Hazza te pegó hasta sus gestos –dijo y volteó al escuchar al profesor Binns decir que todos observaran la pizarra.
–Como no le va a contagiar sus gestos si llevan más de un mes juntos –se quejó Theo volteando– Un mes, nunca me habían engañado por tanto tiempo. Serpientes mentirosas.
Harry sonrió y miró hacia Draco que se quejó en voz baja –Mejora esa actuación.
–Me tomó desprevenido –habló y tuvo que soltar su mano porque debían copiar todo lo de la pizarra.
Se esforzó para hacer su letra perfecta y por eso mismo es que le tomó más tiempo terminar el pergamino, aunque eso no detuvo que constantemente estuviera tocando su cuello y mandíbula.
–¿Señor Harry Potter, si desea pedir permiso par...
–No, profesor. Me gustaría participar.
El profesor Binns se quedó en silencio por un largo momento y luego dijo –Oh, pues adelante participe.
Harry sonrió, Draco siempre le hacía caso aunque al principio se negara, su participación fue perfecta e hizo que ganaran puntos para Slytherin.
–Estoy esperando aunque sea un gracias.
–Consigue al menos unos 50 puntos extras y te doy un gracias.
–Eres imposible. Y deja de tocar mi cabello.
–Nop –contestó mirándose fruncir el ceño– Por cierto, hay una noticia que me olvidé de darte –dijo al darse cuenta que el profesor estaba concentrado ordenando pergaminos.
–¿Noticia?
–Mas que noticia es algo que debes hacer como Harry hoy.
Draco lo miró curioso acomodándose los lentes –Espero que sea algo bueno.
–Te resultará, es algo muy entretenido –dijo con ironía, sabiendo que Draco lo odiaría.
–¿Qué es?
No contestó, se quedó abruptamente callado porque el profesor Binns volvió con los exámenes sorpresa –Te digo saliendo de clases.
Draco lo miró con desconfianza y puntualizó –Pon cada una de tus neuronas en ese examen, no quiero bajar ni un punto de mi promedio, Potter.
–¿Eres mi novio o enemigo?
–Los dos –contestó Draco y añadió –Te daría un beso de incentivo, pero es raro besarme a mí mismo.
Harry se rió y él fue el que se inclinó dándole un rápido beso. Al mirar al frente Theo estaba con los pergaminos del examen sorpresa –Draco, deja respirar a Hazza.
–No exageres –dijo dándose cuenta que varios curiosos estaban viéndolos. Había sido así desde hace 2 días, lunes y martes sintió varias miradas puestas sobre ellos, Pansy y Daphne los llenaron de preguntas, incluso amigos de Ravenclaw se mostraron curiosos, pero lo que más disfrutó fue la mirada sorprendida de de los amigos de Draco en Hufflepuff, los habían visto de todas formas besarse en la fiesta, aún así al parecer nadie pensó que sería una relación como tal.
Y aunque Harry pensó que seguiría su relación como antes, desde específicamente ese lunes cuando llegó tarde y vio a Draco conversando en la entrada con ellos, recordó lo mucho que quería que su relación no fuera tan privada.
Por eso fue una placentera sensación saludar a todos, tomar de la mano a Draco y recibir un beso en la mejilla sin esperarlo.
Hubiera sido raro si de pronto le daba un gran beso allí, por eso es que esperó y lo besó con intensidad ese mismo día, cuando se sentaron en la graderías de quidditch antes de sus prácticas.
–¿Qué era eso que debo hacer supuestamente hoy?
–Algo bastante simple.
–¿Qué es?
–Tendrás clases de adivinación, Dray.
Draco se rió como si fuera una broma, pero a los segundos se dio cuenta que no era así –¿Por qué tú tendrías clases de adivinación? No llevas ese curso.
–Bueno... en realidad más que clases es... acompañar a Ron.
–¿Qué? No –contestó al instante– Me rehuso.
–Profesora Trelawney les pidió que llevaran a algún amigo para leerle el té. Se supone que iría yo, pero ya que intercambiamos cuerpos... no te queda de otra, Dray.
Draco lo miró boquiabierto –Me tendiste una trampa, todo esto fue una trampa. Por eso intercambiaste de repente.
–Yo te voy a reemplazar en tu detención.
–Me importa un carajo mi detención –se quejó Draco– Yo no pienso ir con Weasley a su estúpida clase.
–No pongas esa cara, relaja el ceño. Todo estará bien, será divertido.
–No, no lo será. Me engañaste.
–No sé de qué hablas Harry –contestó divertido al darse cuenta que por el pasillo los alcanzaban Blaise y Theo.
–Ufff tan temprano en la relación ¿Y ya tienen una pelea?
–Cuenten el drama
–No hay nada que contar
–Seguro Hazza tiene la culpa –señaló Theo
Draco se señaló –Exacto, yo, yo Harry Potter tengo la culpa. Porque le pido cosas sin sentido a mi novio y lo engaño.
–Como que lo engañaste. ¡Hazza!
–No de esa forma –se quejó Draco.
Harry se señaló –Yo Draco Malfoy soy el que tiene la culpa de peleas sin sentido. Yo soy el que tiene un novio maravilloso y no sé apreciarlo como debo, tampoco le hago caso de inmediato como se lo merece.
–No es así Dray, yo soy el tonto estúpido que no te merece a tí.
–No Haz, yo soy el tonto estúpido que no te hace caso.
–¿Pero qué han consumido? –preguntó Blaise riéndose con ganas
–Es el amor, los tiene drogados –señaló Theo seguido de una carcajada.
Harry sonrió también divertido y evitó la mirada enojada de Draco –Deberíamos comer, me estoy muriendo de hambre. Haz ¿No vienes? –preguntó.
–Sí, por supuesto que voy. Te seguiría donde tú quisieras, donde sea que quieras Dray. Porque estoy loco por tí, me moriría sin tí –contestó Draco con un tono empalagoso que hizo a Harry poner una mueca porque él no hablaría así.
Blaise con Theo explotaron en carcajadas.
–No sé qué han hecho con Draco y Hazza, pero no los traigan de vuelta, esto es muy divertido –les dijo Theo.
__________________
Draco se lavó las manos mirándose en el espejo, apenas un descanso en todo el día y recién hasta ese momento podía verse como Harry.
Ensimismado se acercó más al espejo observando sus ojos y pestañas, todo en Harry le gustaba, pero si tuviera que elegir algo era exactamente ello.
No quería actuar como Harry tocándose constantemente, pero fue inevitable no hacerlo, delineó sus labios, pasó la mano por su mandíbula, luego bajó por su cuello repasando su piel, le gustaba lo suave que podía ser.
–¡Hazza!
Se sobresaltó al escuchar eso.
–¿Qué haces?
–Creo que tengo alergia.
–¿En serio?
Se encogió de hombros restándole importancia –No es nada.
–Se te va a hacer tarde, deberías de estar con Ron. Estaba esperándote.
–Sí, iré directo allí –contestó intentando no sonar de mal humor.
Se sentía traicionado, iba tan bien el día, pero por culpa de Harry ahora debía de pasar más de una hora con Weasley y lo peor, en clases de adivinación, lo cual le resultaba una completa pérdida de tiempo y más que eso, sin querer sonar exagerado, una tortura.
–Al fin te encuentro sin Malfoy, desde que tienen una relación pública te ha robado por completo –se quejó Ron tomándolo del brazo apenas puso un pie en el pasillo.
Draco sonrió –Es mi novio, es lo que es –dijo y pensó No trates mal a Weasley. No lo trates mal. Tienes que llevarte algo bien o al menos coordialmente con él. Los papás de Harry lo quieren, sus mamás también, todos quieren al maldito Weasley, no puedes tratarlo mal o al menos no tan mal.
–Créeme Harry, todo el mundo lo sabe. Mas ahora que no tienes ni intención de tapar esos chupetones –habló Ron con una mueca– Dile a Malfoy que tenga confianza en sí mismo, no tiene que "marcarte".
–¿Algo extra que deba decirle a Draco?
–Tiene cara de idiota, pero eso ya lo sabes.
–¿Algo más que añadir?
–Tienes que recomendarle que haga algo con esa cara que pone, cuando cualquiera que no seas tú le habla y... dile a tu tonto que deje de atemorizar Gryffindors.
Draco frunció el ceño –No es su culpa que Gryffindors se metan en su camino cuando está apurado y no es un idiota, tú serás el idiota Weasley –habló y al parecer fue muy obvio todo eso para Ron, porque se detuvo de improvisto y soltó su brazo.
–¿Qué has hecho con Harry?
Soltó una carcajada –¿De qué hablas? Estoy aquí frente a tí.
Ron entrecerró los ojos y Draco avanzó al escuchar a más personas en el pasillo. Un minuto después Ron lo alcanzó y tomando su brazo con fuerza lo detuvo –Estoy hablando en serio ¿Por qué tú?... ¿Malfoy por qué tú eres él?
–¿Malfoy?
–Sé que no eres él –se quejó Ron y señaló acusándolo– No tienes forma de convencerme, Harry se hubiera reído por lo que dije y nunca me llamaría Weasley.
–Era una broma, soy yo, ¿Por qué creerías lo contrario?
–Dime algo que solo él sabría.
Draco lo ignoró y volvió a caminar
–¿Cómo hicieron? ¿Por qué cambiaron? ¿Dónde está Harry? ¿Qué le hiciste?
–¿Qué me crees Weasley? –se quejó– Harry fue el de la idea.
–¿Por qué?
–No tiene que haber un por qué para todo –contestó encogiéndose de hombros– Simplemente le pareció divertido.
–¿Y tú aceptaste?
–Acepté antes de enterarme que perdería mi valioso tiempo en una estúpida clase de adivinación –contestó de mal humor al recordar dónde iban.
–¿Y por qué no volvieron a cambiar? ¿Qué tomaron?
–No es de tu incumbencia.
–Lo es, Malfoy –contestó Ron– Habla o podría ahora mismo decirlo. Buscaré a su papá.
Draco lo miró sin expresión –Poción metamorfomágica, esto acaba cuando termina su efecto. Deja de darle estúpidas vueltas y de ponerte paranoico, que Harry fue el que me obligó.
–No te conozco del todo Malfoy, no puedo darte mi confianza plena.
–Soy novio de Harry y mejor amigo de tu adorado Blaise, eso debería darme confianza plena.
–Pero eres un Malfoy.
–Uffff que gran crimen cometí –dijo irónico y siguió caminando– Le prometí a Harry que estaría presente. Coopera si quieres que salga bien tu tonta clase.
Ron también caminó a su lado y añadió porque estaban casi en la entrada –Necesito una buena nota, Malfoy. No te atrevas a arruinarlo o...
–¿O qué? No te atrevas a amenazarme Weasley.
Él lo miró enojado.
–Y al menos di por favor, me llamaste idiota hace un momento, solo porque eres su amigo te estás salvando.
–Malfoy, no digo mentiras ehh. Y teniendo en cuenta que ahora mismo eres Harry es tu deber actuar como él y participar en las dinámicas que ponga Trelawney.
–¿Dinámicas? –preguntó frunciendo el ceño, pero lo siguió resignado porque se lo había prometido a Harry– Solo porque ahora mismo soy él haré el intento –dijo más para sí mismo con resignación.
Desde ese momento recién le estresó tener que fingir ser Harry, entrar y tener que saludar a tanto Gryffindor o amigos en general, su cabeza empezó a doler y peor fue tener que sobrevivir a esa larga clase, una completa tortura sobretodo con Weasley que al parecer ni siquiera sabía lo que hacía.
–¿No se supone que tú tomas estas clases? –preguntó enojado luego de terminar su taza de té y ver que Ron no le decía absolutamente nada.
–Hay miles de figuras –se quejó Ron también de mal humor– Harry me ayudaría en un momento así. Coopera, di algo que ayude o cállate.
Draco hizo una mueca y se inclinó ojeando el libro abierto sobre la mesa –Detesto el olor a incienso o lo que sea haya puesto.
–Estamos igual, supuestamente es para relajarse. Vaya tontera –dijo él y chasqueó los dedos al ver de nuevo hacia la taza de té– Es un huevo con patas. Es eso.
–¿Y eso qué dice de mi futuro? –preguntó con ironía.
–¿Qué tendrás un desayuno raro? –contestó Ron y solito se rió.
Draco soltó un suspiro, hojeando las páginas del libro sin verdadero interés. No es que no creyera en la adivinación, pero era escéptico y nadie en esa clase tenía ni una pizca del don, ni siquiera creía que la profesora Trelawney lo tuviera.
–Disculpe, profesora Trelawney ¿Hay figuras que no están en el libro?
–Así es, puede haber casos en los que la figura no aparezca. Algunas vienen de planos más sutiles, tienen que darme una interpretación basada en eso.
–Tienes suerte Weasley, el huevo con patas quizá tenga sentido.
Ron volvió a ver hacia la taza con detenimiento –Ahhhh, ya sé que es –dijo y luego miró hacia la mesa de al lado –Mione ¿Qué significa un calamar con un ojo a punto de explotar? ¿Eso dice algo real o me lo estoy inventando?
–Ron, la lectura del té no tiene ninguna base lógica. Solo son asociaciones absurdas. Y eso ni siquiera parece un calamar.
–Pero tiene tentáculos –insistió Ron– ¿Será una advertencia? El ojo da miedo.
Hermione se inclinó más –Harry, según Ron estás siendo observado por un calamar malvado. Ten cuidado.
Draco asintió –Debo estarlo, el calamar del lago negro supongo es –dijo como lo hubiera dicho Harry y bajó la mirada al libro.
Ron también bajó la mirada y se dio cuenta un momento después –Esto es –murmuró– Una criatura de las profundidades.
–Pues adelante, dame tu predicción. Aunque primero infórmate –señaló dándole el libro.
Ron lo acomodó –Más que informarme necesito inspirarme.
Draco por su parte apoyó la cabeza contra su mano viendo alrededor, estaba seguro que cualquier cosa que dijera serviría, lo único importante era que le pusiera énfasis y un poco de drama, un par de estudiantes habían hecho eso y los felicitó.
Todo le parecía una verdadera estupidez.
–Pero no te duermas, me contagias la flojera.
Lo miró mal al escucharlo –Agradece que sigo aquí, Weasley.
–¿No se supone que deberías actuar como él? Dame ánimos, recomendaciones o algo. Estar a tu lado es como un funeral.
–No sé como Blaise te soporta.
–Y yo no sé como Harry lo hace. Voy a matarlo ¿Porque tuvo que enviarte a tí? No sirves ni de ayuda.
Rodó los ojos al escucharlo –Harry y Blaise siempre me advierten que debería ser muy amigable contigo, Harry incluso me hizo prometerlo cuando en realidad tú eres el insoportable y malo. Esto es injusto.
–No vengas a hacerte el buenito Malfoy, si Blaise no te tuviera amenazado con quien sabe que, apuesto a que no serías nada amable conmigo.
–¿Qué crees que tengo en contra tuya?
–Dímelo tú –señaló Ron– Te he visto a punto de lanzar comentarios malos hacia mí muchas veces.
–¿Pero te he dicho algo malo alguna vez? No. Entonces no tienen fundamento tus quejas, idiota.
–Por supuesto que tengo fundamento, apuesto a que muchas veces le has hablado mal de mí a Blaise y ni siquiera me conoces. Solo tienes un estúpido odio hacia mi apellido.
–Weasley no eres tan importante como para odiar.
–¿Entonces por qué no nos llevamos bien?
–Por esa actitud de estúpido que tienes.
–¿Es eso o no le gustará escuchar a tu padre que tienes de amigo a un Weasley?
–Eso es obvio Weasley –dijo y añadió en voz baja– Supuestamente tienen sangre pura, pero la peor reputación, palabras de mi familia, no te ofendas. Y que te quede claro que no me interesa eso, simplemente no somos cercanos porque eres un idiota, no hay más detrás de ello.
Ron lo miró mal –Te daría un puñetazo.
–Pero si soy Harry.
–Solo por eso puedo contenerme por ahora.
–Le diré que me amenazaste cuando lo único que estoy haciendo es ayudarte.
–No me ayudas en lo mínimo Malfoy.
–Si quieres hablas más fuerte para que todos se enteren –señaló con sarcasmo.
Ron hizo una mueca –Te propongo algo...
–¿Ohh ya quieres ser mi amigo?
–Cállate. No te voy a considerar mi amigo de la noche a la mañana. Es solo que el otro día Hazza me lo pidió, es mi mejor de toda la vida, solo por eso haría el esfuerzo, por eso te propongo que empecemos desde cero
–Pero si ya estamos en cero.
–Te voy a dar un puñetazo –advirtió Ron y Draco señaló al darse cuenta– Prepara tu discursito, parece que vendrá directamente hacia aquí.
–¿Ves como me hiciste perder el tiempo? Ahora no me acuerdo ni qué diré.
–Di cualquier tontería, solo actúa exagerado, le gusta el drama al parecer –dijo y un minuto después cuando llegó la profesora Trelawney se sentó en la pequeña mesa frente a ellos y con sus ojos agrandados por los lentes redondos los miró con una gran sonrisa.
–¿Qué tenemos aquí, Señor Potter y Weasley? ¿Hay alguna gran revelación en el té?
–Ehhhh
–¿Qué ves, querido? No temas decir lo que ves. La taza te ha elegido.
–Hay... algo...
–¿Sí? ¿Qué forma se manifiesta?
Draco vió con impaciencia hacia Ron y luego bajó la mirada hacia la taza de té.
Ron se aclaró la garganta –Al principio parecía un huevo con patas... pero fue un grave error. Lo que realmente es... es otra cosa. Una criatura de hecho, con tentáculos, es un calamar, pero no es de cualquier tipo porque este pertenece a las criaturas de las profundidades y lo más alarmante es que tiene un gran ojo –señaló Ron exaltado y Draco fingió que le impresionaba– Este ojo está mirando hacia arriba, no es en lo absoluto amistoso. No está aquí. Está muy, muy abajo... y vigilando algo allí en las profundidades.
–¿Qué está vigilando? Dime qué más hay.
–Sí, ¿Qué hay? –preguntó Draco fingiendo interés.
–Si es que entrecerramos los ojos podemos observar, eso que lo acompaña en las profundidades.
La profesora se inclinó observando la taza con la boca entreabierta.
–¿Lo ve cierto profesora? Es un... es un... un... corazón roto, no, uno partido que no se ha ido, que latirá eternamente mientras el otro se consume desangrándose, poco a poco hasta desaparecer dentro del agua en las profundidades, donde no existe nada, donde ni siquiera el calamar puede bajar. Es una manifestación profunda, un presagio oculto, es una maldición hacia Mal... hacia Harry.
Trelawney abrió la boca sorprendida, tomó la taza de improvisto y después de ver hacia dentro la dejó caer impresionada –Hay razón –habló y viendo hacia Draco añadió– Debes... cuidarte... de toda maldición, Harry –dijo y luego pidió aplausos para Ron, toda la clase se unió.
Draco tuvo ganas de vomitar.
Y no fue hasta que salieron de clases y estuvieron en el pasillo que preguntó –¿Qué mierda fue eso?
–¿Qué?
–¿Por qué dijiste todo lo que dijiste?
–Mencionaste que debía actuar y ser exagerado. Tu consejo sirvió, tengo la mejor nota.
–Pero me diste una maldición ¿Por qué dijiste eso?
–¿No que no creías en esas tonterías? ¿Te asusté? –se burló Ron.
–Era mi taza de la que hablaste.
Ron sonrió –Tranquilo Malfoy, hablar solo lo del calamar no tenía sentido, tuve que decir lo primero que se me vino a la mente. No vi nada de lo que dije en la taza si eso te preocupa.
–¿Y lo primero que se te vino a la mente fue decir que tendría el corazón roto?
–Necesitaba una buena reacción. No sabía qué más inventarme.
Draco lo miró con odio.
–Si te sirve de algo para la siguiente que lea tu taza diré algo lindo.
–Nunca más dejo que leas mi futuro Weasley –le advirtió conteniéndose para no lanzarle una maldición y al girar por el pasillo se dio cuenta que sería aún más difícil seguir actuando como Harry.
–Profesor Regulus buenas noches –dijo Ron contento– Harry justo quería hablar con usted.
–Qué coincidencia, yo justo te estaba buscando.
–Pa, de hecho tengo que... justo en este momento tengo que... –no sabía ni que inventarse.
–Hazza, después buscas a Draco –señaló Ron y añadió divertido– ¿No cree que están muy obsesionados y eso?
Regulus se rió –No opinaré –dijo y a Draco no le quedó de otra que seguirlo.
–¿Estás enojado por algo?
–Ron leyó mi taza de té y dijo algo que no me gustó –contestó porque en realidad así era y como no tenía cabeza para armar una mentira le contó un poco mientras caminaban. Intentó hacer algunos gestos de Harry, no podía dejar que se enterara, una cosa era que lo supiera Ron y aunque Regulus era un padre demasiado comprensivo, a Harry no le iba a gustar si su papá se enteraba que estaban rompiendo las reglas de nuevo y también dudaba que a Regulus le gustara que estuviera haciéndose pasar por su hijo, así fuera por algo inofensivo.
–Minnie me comentó algo hoy.
–¿Qué pa? –preguntó sentándose despreocupadamente en la silla y apoyó los codos en el escritorio como lo haría Harry.
–No puedo creer que hiciste que te pusieran detención para estar con Draco. ¿En serio pediste detención? No puedo creerlo.
–Ohhhh eso...
–Harry no puedes hacer eso. Y tampoco puedes amenazar a Minnie con que harás algo muy malo si no te da detención por las buenas.
–Yo no hice eso pa, solo lo pedí amablemente.
Él meneó la cabeza en desacuerdo –Tienes prohibido volver a pedir detención o algo así.
–Está bien, pa. Y lo siento por hacer eso, no volveré a hacerlo.
Regulus levantó una ceja –¿Y desde cuando aceptas tan rápido? –dijo y Draco se dió cuenta que Harry no aceptaría de inmediato –Pa, la verdad es que tengo una cita muy importante, puede parecer muy apresurado que acepte, pero no es mentira, no me voy a meter otra vez a detención, aparte que Draco no se volverá a meter en problemas nunca más, puedes estar muy seguro de ello.
–¿Ahora serán más cuidadosos rompiendo las reglas? –preguntó Regulus irónico.
–No no, al contrario, no romperemos ninguna regla. Seremos estudiantes ejemplares, pa recuerda que quiero ganar la copa de las casas, hoy incluso gané puntos en historia.
–Tú nunca participas en historia.
–Hoy estuve muy inspirado –dijo contento y se puso de pie, necesitaba huir, había sobrevivido apenas.
–¿Dónde vas?
–Como mencioné, tengo una cita muy muy importante. ¿Podríamos seguir con la conversación mañana?
Regulus lo vio indignado –Estoy seguro que a tu novio no le importará esperarte.
–No es eso pa, es mas algo que yo debo hacer... y tengo que pedir un libro prestado de la biblioteca, cerrarán las vitrinas importantes en cualquier momento, no quiero romper reglas y...
–No sé que mentira elaborada intentas hacer.
–No es mentira pa, tengo unos planes específicos ahora. Por favor, por favor, ¿Mañana podemos continuar con la conversación?
Regulus suspiró –Está bien –terminó aceptando– Pero mañana vienes temprano y necesito que me des la capa y el mapa.
–¿Qué?
–La capa y el mapa.
–¿Por qué?
–Los necesito, hubiera preferido que me los des ahora, pero ya que tendrás una cita supongo que los necesitas para no meterte en problemas.
–Será una cita en Slytherin, no romperemos ninguna regla como dije.
–Sí claro... Y hablando de ello hoy es miércoles ¿No deberías estar haciendo tareas o algo así?
–Hice todo pa, te prometo que no tengo nada pendiente.
–¿Y ese supuesto libro que vas a pedir de la biblioteca?
–Es para Runas, lo cual haré mañana con Draco. Tenemos todo bajo control.
Regulus entrecerró los ojos.
–Tengo buenas notas.
–Sí, ya te oí presumir de eso –dijo Regulus y señaló– ¿Qué tienes en el cuello?
Ladeó la cabeza ligeramente para tapar eso –Mosquitos... o quizá algo raro me picó
–Un mosquito llamado Draco será –señaló Regulus y estuvo a punto de añadir algo, pero se quedó con la boca entreabierta al darse cuenta que la red flú se encendió y de allí salió James.
–¡Reggie!... oh Harry, no sabía que estabas aquí –se acercó de inmediato James y le dió un fuerte abrazo, luego despeinó su cabello contento. Draco le dio una gran sonrisa, eso era todo, no podía quedarse ni un segundo más allí.
–Tienes que avisarme cuando vengas aquí. Supuestamente esa red flú no funciona –se quejó Regulus de inmediato– ¿Y si estaba conversando con un estudiante, un profesor o peor, el director? No puedo hacer entrar a alguien a Hogwarts, James.
–Un obliviate lo hubiera solucionado, amor. Soy rápido lanzándolos –contestó James caminando de inmediato hacia él– Harry, tú no viste nada. Ni un comentario sobre la red flú activa, que es ilegal.
Levantó la mano divertido –Por supuesto guardaré el secreto –dijo y dió unos pasos hacia atrás– Pa, mañana antes del desayuno te traigo la capa y el mapa. Me gustaría quedarme más, pero ustedes necesitan su tiempo y yo tengo algo importante que hacer... adiós.
–Hasta mañana.
–Saludas a Draco de mi parte y a Thuban también. Tu tío Peter dijo que te mandaría mañana el hígado que le pediste, atento a Hedwig.
–Ok, gracias –dijo con una gran sonrisa y salió rápido de allí.
Esto es demasiado, no puedo ser Harry pensó esperando que no hubieran notado nada raro y caminó directamente hacia la sala de menesteres al darse cuenta de la hora. Era tarde, las clases de adivinación duraron más y luego todo el recorrido y conversación también le quitaron tiempo.
Por su parte, suponía que Harry tuvo una tarde muy tranquila, lo único que tuvo que hacer como Draco fue fingir estar en detención por una hora y nada más, estaba seguro que Snape no había ido a supervisar, nunca iba los miércoles pensó, pero de pronto se sintió ansioso y se preguntó ¿Y si su padrino fué? No había pensando en ello antes por estar concentrado en lo demás ¿Y si había descubierto a Harry? O peor ¿Y si había ido para hablar con él de algo más sin darse cuenta que no era él?
Hace tiempo que no le dolía tanto la cabeza.
Pensó incluso en dar la vuelta e ir hacia enfermería para pedir una poción, pero el querer ver a Harry y saber si todo salió bien lo hizo subir rápido las gradas sin darse opción a más.
Cómo odiaba las escaleras que se movían y el no poder aparecer donde quisiera, se sentía un mago en época medieval y en momentos así extrañaba un poco Durmstrang, aún así luego al llegar a la sala de menesteres y encontrarse a Harry, no lo extrañaba ni en lo más mínimo.
Nada más importaba en realidad.
–¿Esto estuviste haciendo todo el tiempo mientras yo sufría siendo tú?
–Acabo de llegar –contestó Harry sonriente– Hace 5 minutos llegué.
–¿Saliste tarde de detención?
–Sí.
–¿Fue Snape?
–No, nadie fue –contestó Harry desabrochándose la corbata mientras se veía fijamente en el gran espejo que añadió a la habitación– Me demoré porque estuve haciendo nuestra tarea de runas, la terminé toda para no tener pendientes.
–¿En serio?
–Sí. Como cambiamos de papeles tenía que actuar como tú ¿No? –dijo y empezó a desabrocharse la camisa.
Draco se acercó más, en parte aún le resultaba extraño verse así mismo, aunque le gustaba cómo es que Harry estaba tan fascinado y loco por su cuerpo.
–¿Cómo te fue a tí? –preguntó Harry sin dirigirle ni una mirada.
–Me duele la cabeza por tu culpa –se quejó llegando a su lado y sonrió– Estás disfrutando demasiado esto.
–Tú también podrías disfrutarlo, pero estás aquí a punto de quejarte porque tuviste que ser yo por medio día. No sabía que lo tendrías tan difícil.
–Me hiciste ir a clase de adivinación y luego tuve que ir a la oficina de tu papá, donde casi me descubre, sobre todo cuando llegó tu otro papá.
–¿Pero te descubrieron?
–No.
–¿Y Ron sacó una buena nota?
–Sí, la mejor de la clase. Gracias a mi obviamente.
Harry sonrió –Entonces todo está perfecto Dray –dijo relajado– ¿O acaso algo extra salió mal?
–Yo, yo soy el que está mal. Me duele la cabeza y en vez de ir a enfermería, como un idiota enamorado igual preferí venir aquí –dijo y bajó la mirada hacia él tocándose el abdomen desnudo.
–Solo necesitas relajarte Dray, no necesitas una poción –se rió Harry tocándose y sin despegar la mirada del espejo– ¿No se supone que te gusto mucho? Deberías estar disfrutando de estar en mi cuerpo.
Draco miró hacia el frente en el espejo –¿Cómo voy a disfrutarlo si no he tenido ni tiempo?
–Pues ahora tienes tiempo –dijo él quitándose la camisa.
Lo vió de reojo y luego volvió a verse, una cosa era tocar a Harry, en cambio, tocarlo siendo él, estando en su cuerpo, lo ponía extrañamente nervioso y demasiado ansioso.
–Por primera vez me siento el único pervertido aquí.
Sonrió –No malentiendas, no es que no te quiera tocar, al contrario, quiero tocarte entero, pero... ¿Puedo hacerlo libremente sin restricción?
–Sí, por supuesto que puedes –contestó Harry y añadió sorprendido alejando las manos de su cuerpo– Lo siento, yo no te pedí permiso ni nada. ¿Puedo tocarte?
Draco se rió –Está bien, puedes, por supuesto que puedes y de hecho, me encanta como es que estás tan fascinado conmigo.
Harry sonrió –Es que me encantas y físicamente Draco eres... eres mi perdición. Me encantas, me gustas demasiado. Se siente tan bien estar en tu cuerpo y tengo que disfrutar el poco tiempo que nos queda –dijo abrazándose así mismo.
Draco lo vió divertido –Solo para aclarar ¿Exactamente qué piensas hacer?
–Masturbarme frente a este gran espejo ¿No es obvio?
–Solo era para aclarar –contestó sonriente porque eso esperaba y volvió a ver al frente. La idea lo ponía caliente, pero a la vez, verse directamente lo ponía nervioso ¿Es que Harry aún lo ponía nervioso? se preguntó y sintió un cosquilleo en el estómago ¿Realmente podía tocarse?
Desabrochó su corbata, luego la camisa botón a botón, pasó las manos por su abdomen y suspiró por como el toque se sintió, siempre su piel le pareció tan suave. ¿En qué clase de fantasía había caído? se preguntó volviendo a ver al frente, era como ver a Harry tocándose para él, directamente, excitado y sintiendo todo lo que él sentiría.
Oh maldición murmuró para sí mismo sintiendo su pulso acelerarse, en ese exacto instante entendió porqué es que Harry estaba tan ensimismado en su cuerpo.
–Bien, ahora no soy el único pervertido.
Soltó una carcajada al escucharlo y se desabrochó los pantalones, podrían serlo juntos, hacer lo que quisieran, eran tan parecidos sobre todo en el aspecto sexual.
Suspiró dejando caer su ropa y se desnudó sin prisas, dejó de pensar mucho más, recorrió su cuerpo con lentitud, disfrutando de cada roce, pasó saliva al llegar a su miembro, vio de reojo a Harry disfrutando por sí mismo y sonrió dejándose llevar.
Movió la mano sobre su miembro con lentitud, se sentía tan distinto y a la vez familiar ¿Cuántas veces había hecho eso con Harry? pensó sonriente observándose y admiró su mirada fija, sus ojos verdes, el cabello alborotado, sus mejillas sonrojadas, sus labios entrabiertos y su pecho moviéndose al ritmo de su respiración.
Recorrió con la vista cada parte de su cuerpo, nunca podría cansarse de ello y se sentía tan posesivo, deseaba ser sólo él, el único que pudiera verlo así, el único que pudiera siquiera tocarlo, se rehusaba a algo más, deseaba ser siempre él y daría todo porque así fuera.
Respiró profundamente al seguir moviendo su mano, no necesitaba apresurarse porque la sola escena lo tenía demasiado excitado.
Escuchó un pequeño gemido de Harry, sonó como su voz aunque estuviera en su cuerpo, él siguió mirando al frente, observando su cara de placer mientras aumentaba un poco el ritmo, relamió sus labios queriendo besarlo, besarse.
Sintió un escalofrío de placer, su abdomen se tensó y se tocó, suspiró sabiendo que si seguía así llegaría al orgasmo.
–Ya no nos queda tiempo.
Escucharlo lo sacó de su burbuja y antes de que pudiera reaccionar Harry aún en su cuerpo, se metió entre el espejo y él.
Draco cerró los ojos dejándose llevar por un beso, su mente se quedó tonta, era tan distinto besarlo así y mientras que seguían besándose pudo sentir cómo todo empezaba a cambiar, poco a poco, cada parte de él, hasta que al fin Harry volvió a ser Harry y sus labios se sintieron familiares contra los suyos, se sintieron como esos labios que habían besando sin cansancio durante más de un mes.
Sus manos se apretaron contra su cintura con fuerza, intensificó aún más el beso intenso que sostenían, bajó aún más tocándolo, había sido divertido estar en su cuerpo, aún así prefería escucharlo gemir mientras lo pegaba contra él.
Estaba muy excitado.
Otro gemido se perdió en su boca cuando después de recoger su varita lanzó un hechizo de lubricación, Harry volvió a besarlo aferrándose a él y Draco sin esperar más lo preparó moviendo lentamente los dedos dentro de él.
Sintió sus dedos apretarse contra sus hombros, los vió a través del espejo, al fin siendo Draco, y Harry derritiéndose contra sus brazos y disfrutando de cada toque.
Observó cada parte de él, disfrutó de la vista sin despegar la mirada del espejo. No sabía cuanto durarían, él mismo tenía una gran erección desde antes y un bloqueo mental por los cambios y por como ahora podía tocarlo como quisiera.
–Si sigues así...
Detuvo sus movimientos y rodeó con sus brazos su cintura, besó su hombro, se dejó perder por un momento en la sensación de ellos dos abrazados y luego caminó hacia la cama que a tan solo unos pasos se encontraba.
Se perdieron entre besos, se removió sobre él extasiado, besó poco a poco su piel acomodándose entre sus piernas y al adentrarse gimió por lo bien que se sentía. Se tomó un momento para observarlo, sus ojos entrecerrados, su respiración, las manos sobre su abdomen, tomó una de ellas, donde utilizaba el anillo, besó su muñeca antes de hacerlo levantar los brazos y luego empezó a moverse.
No pudo ir tan lento como solía hacerlo al principio.
Escuchar el gemido ahogado que le sacó y luego ver su completa expresión de placer lo llevó a moverse sin hacer más pausas, queriendo escucharlo sin poder detenerse, admirando cómo es que se derretía de placer debajo de él.
Escuchó su nombre entre gemidos y él dijo el suyo dejándose llevar.
Una tras otra estocada sintió su cuerpo temblar y antes de que pudiera preverlo, mientras lo escuchaba llegar, también tuvo un intenso orgasmo que lo dejó demasiado atontado y extremadamente feliz.
__________
–¿Y te sigue doliendo la cabeza?
–¿Cabeza? No podría señalarte ni una parte de mi cuerpo.
Harry sonrió –No sé si fue el cambio de cuerpos o que estamos mejorando. Pero eso se sintió... fue muy intenso.
–Lo fue –estuvo de acuerdo Draco sonriéndole después de besar su hombro– Aunque necesitamos más práctica para perfeccionar la técnica.
–Sí, en definitiva. Mucha, mucha más práctica –contestó sonriente viendo hacia el techo, sin poder borrar esa sonrisa tonta de su rostro. Pasó saliva al pensar en ellos dos, aún podía sentir el placer recorrerlo, le encantaba esa sensación y lo disfrutó por unos minutos más en silencio, pero al darse cuenta de la sed que tenía se removió– ¿Tomarás solo una siesta o dormirás? –preguntó porque Draco se quedó en la cama– Tengo sed, no cenamos y tengo hambre.
–No tengo tanta hambre –murmuró Draco– Pero dame unos 10 minutos y te acompaño a las cocinas.
Harry asintió y se vistió con calma, utilizó su capa no solo para cubrirse sino también por el frío que hacía en el castillo de noche. Bastó solo una mirada para darse cuenta que Draco se durmió, no quiso despertarlo al notar lo relajado que estaba y tampoco era necesario compañía así que tomó su capa de invisibilidad y el mapa para llegar a las cocinas lo más rápido posible.
Solo intentó despertarlo una vez cuando volvió, le dió un beso en la mejilla y al darse cuenta que sería mejor dejarlo dormir se puso a cenar en el escritorio de la esquina de la habitación mientras tachaba y escribía en su libreta, no era tan bueno con las palabras o al menos eso sentía por el momento.
Al terminar levantó la guitarra y salió de la habitación, tuvo que poner un hechizo para que Draco no escuchara nada, aunque de todas formas no había nada que escuchar, solo era él tocando notas al azar, teniendo muchas ideas y a la vez nada que le convenciera, encontraba tan difícil escribir una canción que constantemente pensaba en dejarlo allí y en vez de ello solo cantar canciones que ya supiera.
Quizá en un futuro, no hay apuro para esto pensó y sonrió al recordar lo mucho que disfrutaba Draco de escucharlo cantar.
¿Debería despertarlo para que cene? se preguntó tiempo después y al ponerse de pie se estiró para relajar sus músculos.
El silencio era impresionante allí, lo único que se escuchaba de fondo era una poción burbujear. Curioso no pudo evitar acercarse para saber si seguía con buen color, por ahora debe ser morada recordó a Draco decir un par de veces.
Estaba perfecta, el morado era brillante y no sabía si esa noche tenía planeado algún paso, aunque como Draco no lo mencionó dudaba que fuera así.
Le causaba demasiada intriga todo ello, no era tonto, estaba seguro que había otro fin para que esté tan loco por practicar pociones y alquimia, pero confiaba en Draco y planeaba esperar para saber exactamente que era todo ello.
–No me despertaste.
Saltó en su sitio sorprendido.
–Al fin pude sorprenderte –celebró Draco, abrazándolo de la cintura.
–No te esperaba tan de pronto –se quejó, pero adorando su cercanía.
–¿La poción está bien?
–Sí, tiene el morado perfecto –señaló– ¿Harás algo hoy?
–Sí. 2 pasos de la nueva.
–Pensé que no harías nada, como te quedaste durmiendo.
–Podría hacerlo hoy o mañana, pero mejor hoy. No demorará mucho, solo son 2 hechizos.
Harry asintió y Draco besó su mejilla apretando el abrazo –¿Ya cenaste?
–Sí. Y dejé tu comida sobre el escritorio de la habitación. ¿Cenarás?
–Ya que me trajiste la cena, no debería rechazarlo –contestó Draco y después de darle otro beso en la mejilla fue a la habitación.
–¿Te has dado cuenta que eres un cursi que no puede dejar de tocarme o besarme?
–Señálalo otra vez y mantendré distancia por una semana.
–No me amenaces. Tú sufrirías más –señaló divertido y se rió por la expresión que le dió Draco al salir de la habitación con su plato de comida.
–¿Lo intentamos?
–¿Quieres romper conmigo por una semana? –preguntó divertido y le gustó la expresión seria que Draco puso.
–No. No digas eso.
–Ves, tú eres el que sufriría más –señaló para molestarlo.
Draco rodó los ojos –Mantendré distancia una semana, haber que opinas de eso.
–No eres capaz –dijo y se quejó al verlo alejarse– Dray, era broma.
–Tengo que comer, no puedo comer pegado a tí.
–No, pero puedes sentarte a mi lado. Dray –dijo persiguiéndolo.
–¿Vez que tú eres el que no puede alejarse de mí? Dame espacio Potter.
Frunció el ceño –Ten tu espacio –dijo quedándose junto a la vitrina y al voltear hacia un lado se desconcentró– Aún nos queda poción.
–Hay que guardarla para cuando en realidad necesitemos cambiar de cuerpos u otro fin importante.
–Puede ser como hoy, un día sin sentido.
–Dirás un día donde me tendiste una trampa para obligarme a hacer lo que a tí te daba flojera.
–El siguiente día sin sentido te prometo que no será con trampa –dijo viéndolo comer.
Draco meneó la cabeza –No deberíamos estar jugando con eso, dejemos esa poción para cuando lo necesitemos.
–Podemos hacer mucha más poción.
–Entonces pido solo usarla en la noche para divertirnos, pero tú compras los ingredientes.
–Owwww, acabo de recordar que te quedaste sin dinero.
–Aún tengo dinero.
–Puedo prestarte algo si necesitas.
–No me hables de dinero por favor –pidió Draco frunciendo el ceño.
Harry sonrió –¿En serio yo soy la causa por la que tus padres te dejaron sin dinero?
–Mi padre, porque mi madre al parecer no tiene nada en contra tuyo, de hecho te mandó saludos en la carta que me envió ayer.
–¿Y por qué no me dijiste?
–Ayer no me dejaste hablar mucho.
Harry sonrió –Dile que yo también le mando saludos y que... no lo sé, di algo más que me haga quedar bien. Me encantaría llevarme bien con tus papás así como tú te llevas con los míos.
–No quiero matar tus ilusiones, pero tienen personalidades muy distintas. Démosle tiempo.
Harry hizo una mueca –¿Y si te prohiben que seamos novios y te comprometen con alguien más?
–Soy mayor de edad, no lo harán. No tienes que preocuparte con algo así –contestó Draco comiendo.
Harry se acercó hacia él y se sentó a su lado –Sé sincero, ¿Si te dieran a elegir entre ser heredero Malfoy o salir conmigo, qué eliges?
Draco soltó una carcajada –No crees una novela dramática, soy el único Malfoy, nadie me va a hacer elegir.
–No estás contestando mi pregunta.
–Tú, mil veces tú. Y tienes dinero, podrás mantenerme sin problemas.
–¿Entonces si no tendría dinero no me elegirías?
Draco lo miró con diversión mientras comía –No te crees escenarios ficticios –dijo y preguntó– ¿Estabas tocando la guitarra?
–Algo así –contestó y al verlo ver fijamente la guitarra dijo– Tengo una idea
–¿Me cantarás algo? Porque ansío que me cantes algo.
–Mi idea va más por el lado de enseñar.
–¿Enseñar?
–Enseñarte algunas notas.
–¿A mí?
–Alguna vez mencionaste que te gustaría aprender a tocar guitarra.
–Pero no ahora.
–Solo serán unas notas, termina de comer y te enseño algo –dijo y añadió al notar que se negaría– Antes te lo propuse y no aceptaste, pero ahora que somos novios supongo que te puedo obligar.
–¿Me vas a obligar a aprender a tocar guitarra? ¿Quieres ser un insoportable alardeando de algo que sabes muy bien hacer?
–No es para alardear es porque estoy seguro que quieres aprender.
–Pero no tengo tiempo, por eso dije que quizá en otra vida aprendería.
–No vengas con tus frases de otras vidas –se quejó Harry y señaló– Termina tu cena mientras te explico lo básico, solo será un rato y ya que eres un mago tan ocupado podemos hacer esto de vez en cuando, no te voy a obligar a que todas las noches estés practicando conmigo.
–Pensé que hoy practicaríamos hechizos.
–Podemos hacerlo después e incluso quedará tiempo para tu poción. Mañana nuestras clases empiezan tarde.
Draco terminó de comer y le comentó –Mañana debes despertarte temprano, tienes que ir a la oficina de tu papá antes del desayuno.
–¿Por?
–¿No te dije que hoy me encontré con él?
–¿Y de qué hablaron?
–No mucho, mencionó que no vuelvas a pedir detención por mí, tu papá James dijo que mañana estés atento al paquete que te mandará tu tío Peter... ahh y mañana tienes que entregarle la capa y el mapa a tu papá Regulus.
–¿Qué? ¿Por qué?
–No lo sé.
–¿Y no preguntaste?
–No.
–Van a pensar que estoy enfermo o algo así, tú sabes que hago miles de preguntas.
–Lo sé, lo sé, pero tenía que huir si no me iban a descubrir.
Harry frunció el ceño –¿Y cómo estaba cuando te pidió el mapa y la capa? ¿Estaba enojado como si fuera un castigo? ¿O era algo más como si él lo necesitara?
–No estoy seguro ¿Cómo es tu papá enojado?
–Igual, pero más serio.
–¿Qué tan serio? Porque cuando mencionó lo del chupetón lo noté serio.
Harry abrió la boca, su papá se iba a dar cuenta en algún momento de todas formas pensó y al repasar sus últimos días supuso que su papá necesitaba el mapa y la capa para algo, porque él no había hecho nada malo como para que se lo quitaran.
–Quizá por eso vino a Hogwarts, quiere investigar algo.
–Sí, debe ser eso –estuvo de acuerdo y se puso de pie estirándose, no quería estresarse– Te espero en la habitación, el sillón será más cómodo.
–¿Cómodo exactamente para qué?
–Guitarra Malfoy, te voy a enseñar un poco. Estás siendo obligado por tu novio –se señaló contento.
Toda su vida estuvo rodeado de música, guitarra, bajo, batería y piano, probablemente siempre jugó con esos instrumentos desde incluso antes de caminar y no recordaba con exactitud cuándo es que su papá James le enseñó sus primeros acordes, pero estaba seguro que debía de haber más de un recuerdo de ello guardado junto al pensadero de su abuelo.
–Sabes tocar el piano, esto no te resultará tan difícil.
–De pequeño aprendí, no me catalogaría ahora como alguien que sabe tocar el piano.
–¿Draco Malfoy siendo humilde y aceptando que no sabe hacer algo? –preguntó asombrado.
Draco divertido tomó la guitarra que le ofreció –Es un hecho, no puedo saberlo todo en esta vida –dijo y colocó los dedos sobre las cuerdas– ¿Que hago?
Harry le dió una gran sonrisa, le gustaba bastante verlo con una guitarra –Lo que quieras, toca, familiarízate con la guitarra –pidió y le causó ternura notarlo ligeramente nervioso sin saber con exactitud qué hacer.
–Pero enséñame dónde poner los dedos y no me has corregido la postura ¿Estoy bien así? ¿Toco simplemente con los dedos? ¿No tienes una púa?
Harry pidió que se relajara y tomó en serio su papel de profesor, lo ayudó a acomodarse, le mostró cómo colocar los dedos en los trastes, los primeros acordes sonaron apagados y fuera de lugar, aun así no le tomó muchos más intentos y pronto Draco dejó de tener la mandíbula tan tensa y se relajó un poco.
Harry admiró ello, Draco era bueno escuchando y siguiendo indicaciones, logró aprender los primeros acordes abiertos y por alrededor de 20 minutos lo practicaron hasta que Draco estuvo contento con su avance.
–¿Suficiente por hoy? –preguntó al verlo detenerse.
–Sí. Me duelen los dedos.
–Y yo que pensaba practicar también hechizos.
–Podemos practicar alguno, aunque antes dame un masaje en la mano.
Harry rodó los ojos, tomó la guitarra dejándola a un lado y luego tomó su mano repasándola con suavidad.
–¿Hay algún hechizo que quieras intentar? ¿Enseñarme o que yo pueda enseñarte?
Hace tiempo hicieron una larga lista de hechizos, pero ninguno se le venía a la mente –Dime algún hechizo interesante que nunca haya hecho.
–¿Alguno prohibido?
–Sí –dijo, pero no esperó que Draco sugiriera alguno porque tuvo una idea– Ya sé que quiero intentar.
–¿Qué?
–La maldición imperius. Déjame ponerte un imperio.
–Soy resistente a esa maldición.
–Mentiroso, nadie puede serlo por completo, déjame comprobarlo. Sé cómo lanzarla, se todo, pero nunca la he intentado.
Draco ladeó la cabeza pensativo.
–Confía en mí, no te haré hacer algo que no quisieras.
–¿Con exactitud qué piensas pedirme?
–No será algo vergonzoso, solo te pediré que camines o que saltes, nada muy complicado. ¿No confías en mí?
–Confío en tí, solo quiero estar seguro de que no me hagas hacer algo extraño.
–No te haré hacer nada raro y tú mismo dijiste que eres resistente. Te lo prometo, solo cosas simples –aseguró.
Draco asintió –Acepto, pero luego es tu turno y me dejas lanzarte un imperio.
Harry asintió también de acuerdo con ello, quería lanzar uno y por supuesto saber como se sentía e intentar resistir la maldición.
No tenía ni idea de que hora era, quizá cerca de media noche y no se sentía para nada cansado, estar con Draco solía tener ese efecto, se concentraba tanto en él que podía olvidarse de todo.
Da 5 pasos y aplaude 3 veces
Dije que aplaudas 3 veces, aplaudiste solo una.
Eres bueno en esto Dray dijo sorprendido porque Draco lograba resistirse un poco.
Da 2 saltos.
Abre los brazos
Grita "Harry Potter es el mejor novio del mundo"
No fue del todo un grito porque Draco se resistió, aún así soltó una gran carcajada al escucharlo decir ello con una cara atontada y después de algunas indicaciones más quitó el hechizo.
No le pidió nada más extraño que eso, no quería tener a Draco quejándose en la noche si lo hacía hacer algo que no le gustara y quería seguir practicando esa maldición hasta ser perfecto.
Cuando fue el turno de Draco utilizarla, él se removió ansioso, había leído sobre cómo se sentía, pero no esperó que fuera todo tan específico, era como si estuviera flotando, inmensamente relajado y apenas consciente de lo que le pedía hacer, no luchó al principio, siguió sus órdenes, casi iguales a las que él pidió.
Caminó, saltó, aplaudió y allí se dió cuenta que si quería resistir la maldición, tenía que luchar con su mente atontada.
Camina hacia mí
Pon una mano en mi hombro
Dame un beso
Por supuesto que siempre quería besarlo, pero decidió darle la contra y luchó consigo mismo. No te voy a dar un beso pensó con claridad rompiendo esa niebla mental.
Draco lo miró sorprendido Dame un beso repitió y aunque Harry logró quedarse quieto se sintió mareado por resistir la indicación.
Dame un abrazo
No le quedó energía para resistir ese pedido, rodeó con sus brazos el cuello de Draco y luego suspiró cuando en medio de ello le quitó la maldición.
–¿Fue mucho?
–Es difícil resistirse a todo –contestó disfrutando el abrazo.
–Pero pudiste resistirlo y es la primera vez que recibiste la maldición. Eso es...
–Sí, lo sé, soy muy impresionante –contestó separándose ligeramente y volvió a inclinarse por un beso que hizo sonreír a Draco. –Ahora solo nos queda practicar la maldición Cruciatus. Lánzame un Crucio.
Draco de inmediato negó –No.
–Tú dijiste que lo practicarías conmigo.
–Dije que podría enseñarte cómo lanzar un Crucio y que quizá dejaría que me lances uno a mí por unos segundos. Nunca dije que yo te lanzaría un Crucio.
–Unos segundos no me harán nada, solo quiero saber como se siente.
–No.
–Tú lo has practicado en Durmstrang.
–Sí y por eso no quiero que sientas algo así.
–Antes no estabas en contra de eso –se quejó– Solo será por unos segundos, quiero saber que se siente –dijo y al verlo negar totalmente serio, rodó los ojos.
–No sería ni capaz de lanzarte un Crucio.
–El año pasado casi cruciaste a niños inocentes.
–No me importan los demás Harry, cruciaría a cualquiera que me insulte o se meta conmigo, pero a tí no.
Ladeó la cabeza con una sonrisa –Eso es lindo, pero ahora me haces sentir mal a mí porque yo si pensaba lanzarte un crucio para practicar.
–No me ofendo –se encogió de hombros Draco– Nunca lo haz sentido por eso lo tomas tan a la ligera y admito que mucho antes pensé en la posibilidad de lanzarte un crucio, pero ahora... no lo sé... todo es muy distinto ¿No lo crees? Ahora no puedo ni pensar en ello.
Su sonrisa se amplió –Estás demasiado enamorado de mí Malfoy –dijo con un tono burlón, pero con el corazón agitado.
–Oh cállate –se quejó Draco volteando.
–¿Dónde vas? No huyas de mí.
–No quiero seguir hablando de crucios –señaló Draco– Y necesito avanzar con mi poción, no acepto distracciones.
Se cruzó de brazos viéndolo mal –Es tarde, deja tu poción para mañana. Ya deberíamos dormir.
–Quizá mañana no tenga tiempo, mejor hoy.
–Me siento cambiado por una poción.
–No será más de 15 minutos, lo prometo.
Le dió una mala mirada –Acabas de prometerlo, no puedes demorarte más –señaló y le gustó que Draco volviera hacia él rápidamente para darle un beso.
–Necesitaré estar demasiado, pero demasiado concentrado, no me distraigas ¿Sí?
–No pienso desconcentrarte, también tengo cosas que hacer –contestó y se quedó con ganas de darle un beso más intenso.
Viéndolo desaparecer por la puerta decidió darse un baño, estaba seguro que al día siguiente despertaría tarde, no le iba a alcanzar el tiempo para nada más y también quería dormir totalmente relajado, había sido un día tan largo y lleno de todo, estaba sorprendido de todo lo que pudieron hacer.
Al salir mientras se ponía su pijama confirmó la hora y sonrió, Draco estaba demorando más, casi 18 minutos pasaron y él pensaba echárselo en cara.
Debí poner alguna condición pensó secándose el cabello con la toalla y luego se puso una más pequeña sobre los hombros, el efecto relajante del baño lo golpeó.
Solo necesito de Draco acurrucado junto a mí para que sea un sueño perfecto pensó
Abrió la puerta en silencio para no desconcentrarlo en caso estuviera lanzando un hechizo, no dió un paso dentro al notarlo, solo lo observó concentrado moviendo su varita de un lado al otro y de pronto su expresión relajada cayó al notar que algo estaba mal, estaba seguro de ello, el olor de la poción que llegaba hasta allí no le gustaba, mucho menos la expresión la Draco y al darse cuenta que tenía un corte en la mano abrió la boca asustado.
Se quedó inmovil en su sitio, la poción se escuchaba burbujear con fuerza, no sabía qué hacer, Draco obviamente estaba intentando calmar la poción y con cada segundo que pasaba se frustraba más y más sin lograrlo, las llamas aumentaron debajo del caldero y se extendieron hacia los lados pareciendo tentáculos.
Reconoció que era su varita la que estaba usando, no tenía ni idea dónde estaba la de Draco y si la tuviera tampoco sabía qué hechizo podría utilizar para ayudarlo. Sentía un nudo en su estómago y aunque todo parecía durar una eternidad, apenas pasó un minuto desde que abrió la puerta hasta que de pronto la poción dentro del caldero burbujeando levitó hacia arriba y explotó.
Sabía que era alquimia, pero nunca pensó a fondo todo ello, había leído miles de veces lo que peligroso que podía ser y aún así estuvo de acuerdo con ello, nunca se opuso. Se sintió un estúpido que recién se daba cuenta del peligro en eso, corrió sin pensarlo dos veces, no le asombró los estantes rotos, la poción que se quedó suspendida en el aire y volvió al caldero, no le dió nauseas el olor y ni siquiera tosió por el humo porque Draco estaba allí en el suelo herido.
Sus ojos se llenaron de lágrimas, su pecho dolió tanto y respirar fue casi imposible al darse cuenta como el blanco impecable de su camisa se manchaba de rojo –Dray... –lo llamó con la voz quebrada rompiendo su camisa y tomando la varita del suelo, lanzó hechizos, aquellos que su mamá le obligó a aprender siempre en vacaciones y él pensó que nunca utilizaría, pero no fue suficiente, nada parecía ser suficiente y tuvo que ponerse de pie, buscar en los estante con las manos temblorosas y dejando manchas de sangre mientras lloraba sin poder pararlo.
Esencia de Murtlap fue el pequeño bote de cristal que tomó sin pensarlo dos veces, cayó de rodillas junto a Draco que apenas reaccionó y lo miró con la respiración entrecortada.
–Esto va a arder –le murmuró y tomó el gotero, el líquido humeó al contacto del primer corte y Draco dejó escapar un grito de dolor que a Harry se le clavó en el pecho haciendo que se le cortara la respiración.
–Lo siento, lo siento... –murmuró llorando porque tenía que seguir con los 2 cortes que quedaban en su pecho y el pequeño en su mano.
Lanzó más hechizos de sanación después de ello, estos ayudaron a cerrar por completo las heridas y con un hechizo de limpieza pudo comprobar que debía parar. Todo era un desastre, su camisa llena de sangre, el piso lleno de vidrios de los estantes que explotaron, sus manos y su preocupación no bajó ni un poco al notar lo pálido que estaba.
–Draco te voy a llevar a enfermería.
–No.
–¿Y cómo pretendes curarte si no te llevo allí?
–La esencia... no necesito más...
–Pero has perdido mucha sangre y...
–No, por favor, no –pidió Draco aunque no tuviera fuerzas y Harry se sintió desesperado– No... por favor...
Lo entendía, si lo llevaba a enfermería Madam Pomfrey se iba a horrorizar, terminarían llamando a sus papás y se sabría cómo es que llegó a hacerse esos cortes. Lo conversaron antes cuando por suerte salvó su maletín, nadie podía enterarse de eso, ningún estudiante podía hacer alquimia, iban a expulsarlo si alguien se enteraba sobre todo al notar lo peligrosas que eran ese tipo de pociones.
–¿Por qué estabas haciendo esto? –preguntó enojado, no solo con él sino más que todo consigo mismo por no haber parado antes eso.
Draco no pudo responder, estaba casi inconsciente solo murmurando que no lo llevara a enfermería y Harry sabía que podía hacerlo levitar y llevarlo sin importar lo que él quisiera, pero no pudo ignorar su pedido aunque eso significó que él mismo tuvo que bajar a enfermería a robar varias pociones que lo ayudaran a estabilizarse.
Madam Pomfrey iba a darse cuenta de lo que faltaba y al ser pociones tan poderosas iba a decírselo a los jefes de casa, Harry no tenía ni idea de cómo iba a solucionar eso, aunque al menos podía estar seguro que nadie sabría que fue él.
Apenas volver se quitó la capa, dejó el mapa a un lado y corrió hacia la habitación donde dejó a Draco, el dolor en su pecho seguía allí y dudaba que fuera a irse, al igual que sus manos temblorosas que había limpiado con un hechizo.
–Por qué estabas utilizando mi varita –le reclamó aunque estuviera casi inconsciente. Era lo único que se le ocurría que pudo haber salido mal porque Draco siempre era extremadamente cuidadoso con todo.
Le había dado las pociones necesarias y los hechizos, no estaba sangrando más ¿Pero cómo podía saber que en realidad estaba bien? No conocía más hechizos de medimagia y no sabía si hacer algo más o solo esperar a que terminara de sanar.
–¿Y si digo que algo te atacó? ¿Y si lo encubrimos? ¿Si me invento lo que sea?
–No.
–¿Cómo puedes seguir negándote a ir a enfermería en ese estado? –exclamó enojado y dio vueltas en su sitio, siempre que se metía en líos podía acudir a sus papás o a sus tíos, pero esta vez no se atrevía a buscarlos, ¿Que implicaba si se daban cuenta del tipo de pociones que intentaba Draco? ¿Qué tan peligroso era ello? ¿Cómo cambiarían su concepto de él? Presentía que su papá Regulus no confiaba del todo en Draco ¿Que pasaba si se enteraba de eso?
–Dame... mandrá...gora.
–¿Poción de mandrágora? –preguntó y salió rápido de la habitación a buscarla, varios frascos también explotaron, buscó una a una en las vitrinas desesperado, antes le dio parte de 4 pociones que robó de enfermería, pero si tenía poción de mandrágora podía sanar más rápido internamente.
Le tomó un buen tiempo encontrarla, estaba tan escondida y lo entendía por lo valiosa que era.
Al voltear vio hacia el caldero, las llamas estaban extintas desde la explosión y no había rastros de la poción en otro lugar, todo estaba allí dentro. Tenía un rojo brillante y el horrible olor había sido reemplazado por uno dulce.
Tuvo miedo de acercarse más y apretando la poción de mandrágora contra su pecho volvió a la habitación para dársela a Draco.
Acarició su mejilla viéndolo abrir sus labios y con cuidado le dio la mitad de la poción.
–Estoy... bien –lo escuchó murmurar minutos después.
Su mirada se clavó en sus ojos entreabiertos, la poción le devolvió un poco el color, pero las heridas seguían brillando rojas y se dio cuenta que era muy probable que le quedaran cicatrices porque era magia lo que las hizo.
Quizá si hablo con mi padrino pueda conseguir su ungüento para cicatrices pensó y pasó saliva preocupado al verlo removerse y gemir de dolor porque la poción empezó a hacer más efecto.
–¿Del 1 al 10 qué tan oscuro es?
–4
–Mientes.
–8 –murmuró Draco y volvió a gemir de dolor.
Harry tomó una bocanada de aire para calmarse y sentado a su lado acarició su cabello sin poder hacer otra cosa más que esperar –Pensé que siempre sería una broma darte a elegir entre las pociones o yo, pero esta vez es en serio Draco.
–Tú.
–Por supuesto que tienes que elegirme a mí –dijo y exclamó enojado– ¡Las pociones casi te matan! –habló y al decir eso la realidad lo golpeó. No quería perder nunca a Draco y se sentía tan asustado en ese momento.
–No le digas a nadie.
–No lo diré –contestó bruscamente y se limpió la lágrimas al darse cuenta que otra vez estaba llorando. Todas sus emociones eran un conflicto y al ver de nuevo hacia sus heridas sintió como el aire se escapaba de sus pulmones, su pecho se apretó dolorosamente y se dio cuenta que estaba temblando. No podía respirar y algo así nunca le había pasado, todo a su alrededor estaba borroso.
–Harry...
Miró hacia él, necesitaba calmarse, necesitaba cuidar de él.
–Lo siento –escuchó que salió de sus labios y él tuvo que ponerse de pie para poder respirar y parar de llorar.
1
2
3
4
Contó en su mente con calma, se concentró en regular su respiración, necesitaba ser de ayuda.
–Harry...
Volvió hacia él al escuchar su nombre, se sentó a su lado y le dijo –Estoy aquí Dray. Lo siento por hablar brusco –dijo acariciando su cabello y se inclinó besando su frente– Todo estará bien –le prometió– Tienes que dejar que las pociones hagan efecto y si sientes más dolor avisame para darte más poción.
–No le digas a mis padres.
–No lo haré –aseguró– Mañana puedo hacerme pasar por tí. Todo saldrá bien, nadie se enterará –dijo y volvió a inclinarse besando su frente con cariño y limpiando la lágrima que dejó caer –Estarás bien Dray –prometió, sintiendo su corazón doler al verlo así.
Chapter 23: Quiero disfrutar Hogwarts
Chapter Text
Harry se aclaró la garganta y luego puso una sonrisa antes de tocar la puerta de la oficina de su papá.
–Adelante.
–Buenos días profesor Regulus –saludó con ironía.
–Pensé te olvidarías de venir.
–Por supuesto que no Pa. Y te traje lo que me pediste ayer –dijo dejando la mochila sobre la silla para sacar el mapa y la capa– No deberías trabajar tanto, recién es hora de desayunar y estás firmando pergaminos.
–Se me acumularon algunos que ayer no pude hacer –contestó Regulus firmando uno más y levantó la mirada– Me puedes decir porque ayer estuviste tan… –se quedó abruptamente callado viéndolo y se levantó de la silla acercándose de inmediato hacia él.
Harry se sorprendió sin entender.
–¿Qué te ocurrió?
–¿Tan mal me veo? –preguntó confundido por como actuó.
–No lo sé, es como sí… ¿Estuviste llorando? –preguntó su papá preocupado.
–Tuve una horrible pesadilla y algo me cayó mal ayer o quizá fue porque comí muchos chocolates, vomité mucho en la mañana –mintió.
–¿Fuiste donde Madam Pomfrey? ¿Tomaste algo?
–Sí, tomé poción. Le preguntaré a Madam Pomfrey si me recomienda algo más, pero creo que me quedaré en cama hoy, me siento un poco débil.
–Necesitas hidratarte por supuesto y dieta blanda, será mejor que te quedes en enfermería, hablaré con Madam Pomfrey.
–Pa, no tienes que preocuparte, yo lo resuelvo. Ya vomité todos los chocolates que comí, ahora solo necesito descanso y sabes que no soy muy fan de enfermería.
–¿Seguro que estarás bien?
–Lo estoy, no te preocupes por mí. Vuelve a tus pergaminos para que no se te acumulen.
Regulus suspiró y lo atrajo en un fuerte abrazo –Me hubieras avisado anoche, estoy aquí porque quiero cuidarte. ¿No sigues sintiéndote mal? ¿Solo fueron vómitos? ¿Qué clase de chocolates comiste?
–Quizá unos vencidos, pero estoy bien pa –le aseguró poniendo una sonrisa y aguantando la ganas que tenía de ponerse a llorar y contarle todo.
–Y dijiste que tuviste una pesadilla, ¿Tuviste fiebre? Quizá fue por eso.
–Sí, debió ser ello. Pero Draco me cuidó, hoy amanecí bien.
Regulus asintió pensativo y señaló –Ayer te comportaste demasiado raro. Incluso por un momento pensé que…
–¿Qué?
Su papá frunció el ceño –¿Qué ocurre Harry?
–Lo que mencioné, comí demasiado y mi cita no salió como quería –mintió.
–No comes demasiados chocolates desde que tenías 8 años.
–Es que comí unos que no quería se echaran a perder.
–¿Estabas ansioso? ¿Cómo es que salió mal tu cita? ¿Fue culpa de Draco? ¿Hizo algo que no te gustó?
–¿Dray? Por supuesto que no –enfatizó– Fueron errores técnicos de mi cita –dijo y sonriendo añadió– Pero lo demás salió bien, ayer empecé a enseñarle a tocar la guitarra, el fin de semana supongo que seguiremos.
–No sabía que le interesaba aprender a tocar.
–Hay muchas cosas que le interesan y no las hace –contestó– Igual que a mí –añadió dispuesto a cambiar el rumbo de la conversación– Por cierto pa, ¿Por qué necesitas el mapa y la capa? ¿Cuántos días lo tendrás?
–No estoy seguro de cuánto tiempo, quizá solo por una semana –contestó su papá y volvió al tema– ¿Por qué lloraste?
–Como mencioné tuve una pesadilla –respondió y pidió– ¿Podemos dejar de hablar de eso? Pa, realmente no tienes que preocuparte tanto ni pensar en más.
–¿Qué pesadilla tuviste?
–Soñé que le pasaba algo malo a Draco y eso me puso bastante sentimental. Soy un cursi supongo.
Regulus asintió.
–Lo siento pa, no quiero hablar sobre ello –contestó rascándose la nuca y se aclaró la garganta– Ahora que lo pienso creo que debería tomar también una poción para la gripe.
–Es porque tus defensas están bajas, no tomes muchas pociones –habló Regulus sobando su brazo– Hablaré con tus profesores, no vayas hoy a clases.
–Gracias pa.
–Quédate en los dormitorios a descansar, pediré a los elfos que te lleven el desayuno e iré a visitarte más tarde.
–No es necesario –se negó– Sería raro si te ven entrar allí y no tienes la contraseña.
Regulus se cruzó de brazos –Como si no supiera que la contraseña sigue siendo sangre pura. ¿Qué me estás escondiendo?
–Es que estaré con Draco, él me cuidará, no es necesario que vayas.
–Me siento desplazado.
–Soy mayor de edad, es la ley de la vida ¿No?
–Auch.
Harry sonrió y volvió a acercarse por un fuerte abrazo –Lo siento pa, pero entiendo que estás también ocupado y te aseguro que yo para la noche estaré totalmente renovado, solo necesito dormir un poco.
–Entonces si dices que estarás bien descansa todo el día y vienes en la noche a cenar conmigo.
Harry sabía que si se negaba sería muy extraño –Está bien, nos vemos en la noche y de paso me cuentas porque te estás quedando con el mapa y la capa.
–Siempre eres un gran curioso.
–Por supuesto, lo saqué de papá James –contestó sonriente y bajó la mirada hacia la capa y el mapa que dejó en el escritorio– Por cierto… ¿Podría llevarme el mapa y te lo traigo en la noche?
–¿Por qué necesitarías el mapa si vas a estar descansando todo el día en Slytherin?
–Para entretenerme en algo.
–¿Con un mapa?
–Puedo vigilar a Draco y saber exactamente cuándo llegará a la habitación –dijo aunque en realidad el mapa era para vigilarlo a él.
–No sé si debería sorprenderme que admitas eso o qué
Harry sonrió y tomó el mapa guardándolo de vuelta en su mochila –Nos vemos en la noche, pa –se despidió de inmediato huyendo antes que lo detuviera.
Esperaba que no fuera una cena difícil, aunque obviamente lo iba a llenar de preguntas, nunca había tenido la necesidad de ocultar cosas y no le gustaba hacerlo ahora, pero por suerte sentía que iba a lograr ocultar todo lo de Draco.
Con el mapa en su mochila pudo estar tranquilo, al salir de allí bajó de inmediato a Slytherin, quería ir donde Draco, pero primero debía hacer una parada.
–Alguien intentó envenenarme o quizá fueron solo chocolates vencidos. Serpientes escúchenme.
Blaise se sentó en su cama confundido y Theo solo se movió hacia un costado.
–¿Qué hora es?
–Casi las 6 de la mañana.
–¿Y por qué estás despertándome? –se quejó Blaise.
–Porque tengo algo que comunicarles así que escuchen. ¡Theo!
–Estoy escuchando –se quejó él moviéndose a un lado y su cabeza quedó colgando fuera de la cama.
–Hoy estoy mal.
–¿Estás mal?
–Sí, así que faltaré a clases. Mi papá les dirá a los profesores y si les pregunta a ustedes, le dicen que estoy aquí descansando.
–¿Y de qué supuestamente estás mal?
–No es un supuesto, estoy mal, vomité en la mañana por unos chocolates vencidos y aprovecharé eso para faltar a clases.
–Eso me suena a cuento.
–¿Dónde está Draco?
–Quizá también falte a algunas clases porque tiene que cuidarme.
–Pero si estás bien, que te va a cuidar –señaló Blaise.
–Seguro tienen una cita y nos llenan de mentiras –habló Theo.
–Y tenemos examen hoy, dudo que Draco vaya a perderse notas –añadió Blaise y Theo abrió los ojos sorprendido– ¿Examen?
–De herbología –señaló Harry– Y por supuesto que no se perderá ese examen. Yo sí porque tengo permiso, así que nos vemos mañana probablemente.
–¿Vas a desaparecer todo el día?
–Estoy enfermo –se señaló.
–Aquí hay gato encerrado.
Meneó la cabeza al escucharlo y señaló –Escuchen con atención. Si alguien pregunta estuve aquí toda la noche vomitando, estuve y sigo enfermo –habló y al no oír respuesta y verlos con los ojos cerrados exclamó– ¡Serpientes!
–Si te escuchamos, estuviste enfermo –habló Blaise.
–Vomitando toda la noche –completó Theo.
–Te cubriremos, pero nos debes una.
–Ustedes son los que me deben miles de favores, así que ni digan nada –señaló y luego se fue, con tranquilidad en eso porque en realidad confiaba en ellos.
Era un largo camino hasta la sala de menesteres y lo completó en tiempo record, siempre mirando el mapa para no cruzarse con nadie. Por suerte todo estaba casi solitario y al llegar a la sala de menesteres, la conjuró sin problema alguno y sin que nadie lo viera.
–Te atreves a decirle algo a mis padres o a quien sea y…
–Dobby no dirá nada. Dobby se lo prometió al señor Harry Potter. No tiene que amenazar a Dobby porque no dirá nada.
–Mas te vale.
–Dray, tienes que tratar mejor a Dobby –se quejó dando un paso dentro de la habitación.
–Solo le daba una advertencia –murmuró Draco y sus ojos se clavaron en él sin despegar la mirada mientras se acercaba– ¿Estás bien?
–Lo estoy –contestó sentándose en la silla a su lado y miró hacia el elfo– Dobby, hablé con los elfos de las cocinas para el desayuno de Draco, ¿Podrías traerlo por favor?
–Por supuesto, Dobby se encargará –dijo él desapareciendo con un chasquido.
Harry volvió su atención hacia Draco –Tuve que ir por un momento donde mi papá, no quise despertarte ¿Cómo amaneciste? ¿Cómo te sientes? –preguntó y de inmediato añadió– No te atrevas a moverte.
–¿Realmente estás bien? –preguntó en cambio Draco viéndolo de arriba hacia abajo– ¿Ningún hechizo te alcanzo? ¿Nada te pasó?
–Nada me paso Dray –aseguró– Tú eres el que recibió todo, por eso es que me tienes tan preocupado.
Draco suspiró y Harry le explicó –Tuve que llamar a Dobby porque quería asegurarme que estuvieras bien, debes quedarte en cama y nada de movimientos bruscos, demorará que te recuperes internamente, pero todo estará bien, tenemos todas las pociones y solo me falta conseguir una más para la tarde, no te preocupes por eso, lo tengo todo controlado y nadie más lo sabrá.
–Lo siento.
–Me has dicho lo siento 50 veces, no tienes que decirlo más, no debes pedirme disculpas cuando tú eres el que está herido.
Draco suspiró cerrando los ojos.
–Necesito hablar contigo de todo esto, pero lo haremos después cuando estés mejor, ahora es momento de desayunar y yo tengo que… me voy a hacer pasar por tí.
–No pensé que iba a salir mal. No debió salir mal.
–No importa, ya está hecho y no podemos cambiarlo.
–La poción está.. ¿Cómo está?
–En su caldero y quería preguntarte por ello ¿Cómo la desaparezco?
–No, no puedes –se negó de inmediato Draco abriendo los ojos– ¿Volvió al caldero? ¿Cómo huele?
–No vas a seguir haciendo esa poción si eso es lo que pretendes, me lo prometiste ayer.
Draco abrió la boca, pero se quedó en silencio y Harry frunció el ceño –Dí, lo que sea que quieras decir dilo.
–No te enojes conmigo.
–¿Eso qué quiere decir?
–Qué estás enojado conmigo y lo odio.
–No estoy enojado contigo, estoy preocupado por tí. No entiendo cómo es que llegaste a esto, pensé que solo eran prácticas de alquimia, no sabía que estabas involucrando magia oscura tan peligrosa para tí.
–No se supone que saldría mal.
–Obviamente no debió de salir mal, pero utilizaste mi varita ¿Por qué utilizaste mi varita sin mi permiso?
–Tu varita es más compatible con esos hechizos y siempre me hace caso.
–¡Debiste decírmelo! –se quejó– No me opongo a que hagas magia oscura Draco, yo mismo estoy interesado en ello, pero esto, lo que pasó, fue demasiado. Esto no es Durmstrang Draco, aquí no puedes hacer magia oscura, aquí te mandan a Azkaban si lo descubren e imagínate que hubiera pasado si es que no hubiera ido a buscarte, si me hubiera quedado dormido esperándote –dijo y se quedó abruptamente callado al ver sus ojos llenarse de lágrimas.
–Lo siento, creí estar totalmente seguro de que no saldría mal. Lo siento –murmuró él.
Harry acercó la mano a su mejilla con suavidad –No llores por favor, tienes que calmarte, lo vamos a resolver. Todo está bajo control, te sanarás y actuaremos como si esto nunca pasó –le prometió.
–Gracias.
–Pero por favor no más pociones ni alquimia Draco, al menos no mientras estemos en Hogwarts, quizá después cuando tengas un instructor o cuando sigas el curso que mencionaste…
–¿No me vas a prohibir la alquimia y las pociones para siempre?
–No, no podría y tú tampoco respetarías eso. Pero tienes que prometer que no te pondrás en peligro de esta forma y si eso implica que no vas a hacer pociones oscuras, entonces no lo hagas Draco. Esto pudo matarte, quiero tenerte en mi vida, por favor no corras peligros así. Esto fue horrible.
–No correré más peligros, lo prometo.
Harry pasó saliva, no quería ponerse a llorar de nuevo, así que se aclaró la garganta.
El chasquido lo hizo voltear y al ver la mesita con los platillos que aparecieron señaló –Lo siento, pero tendrás que tener un desayuno muy extraño hoy.
Draco suspiró e hizo una mueca de dolor al removerse.
–Que dije de moverte con cuidado.
–Las heridas están cerradas, solo tengo que soportar el dolor.
–De todas formas –se quejó y señaló– Dobby te ayudará en todo lo que necesites, yo iré a tomar desayuno como tú, tenemos que ser cuidadosos.
–No te vayas, quédate conmigo, siempre falto a los desayunos.
–Tengo que averiguar cosas, ayer robé pociones, quiero saber si alguien se enteró, tengo que arreglarlo y quiero que mi papá te vea cumpliendo las reglas.
–¿Y tú?
–Supuestamente estoy enfermo y descansando en Slytherin, tengo todo cubierto –le aseguró y Draco tomó su mano impidiendo que se levantara.
–¿Entonces cuánto te irás?
–No lo sé, también está el examen de herbología, lo daré por tí y no creo que deberías faltar a transformaciones, sino Snape te buscará, aparte que hoy es tu último día de castigo.
Draco cerró los ojos –Lo había olvidado.
–Va a ser un largo día. Deséame suerte.
–Gracias.
–Solo porque te amo hago todo esto. Tenlo en cuenta
–Yo también te amo, aunque sigas enojado conmigo.
–No estoy… –dijo y suspiró al darse cuenta que quizá lo estaba.
–Lo siento por asustarte –dijo Draco apretando su mano y a Harry le costó separarse porque debía de irse– Aunque esté en clases, si ocurre algo malo, Dobby tiene que avisarme.
–Estoy tan drogado de pociones, estaré bien.
–Más te vale Malfoy –dijo y le gustó recibir aunque sea una pequeña sonrisa.
_____________
Draco apenas comió, con magia de su elfo logró sentarse y más tarde caminar un poco, las pociones eran buenas, pero sentía que iba a vomitar si tenía que tomar una más.
–No tienes que quedarte conmigo, vete.
–No me puedo ir, amo Malfoy.
–¿A mis papás no les parecerá extraño que no estés en la mansión?
–Sus papás están de viaje, amo Draco.
–Aún así –lo recordó y señaló– ¿Y mi abuelo?
–Un elfo no puede aparecer delante de su abuelo, el amo no puede ver un elfo doméstico –le recordó Dobby.
Draco ladeó la cabeza, no había convivido tanto con su abuelo como para saber eso –No te están tratando mal o algo así ¿No? A Harry no le gustaría oír eso –dijo y al escuchar que lo trataban bien, asintió y cortó el discurso sobre lo orgulloso que estaba de ser uno de los elfos de la familia Malfoy.
El resto del día pasó muy lento y no pudo dedicarlo a nada interesante, se sentía tan débil que constantemente caía dormido, las pociones también eran culpables de ello y el inmenso silencio que había en la sala de menesteres lo volvía loco.
Evitó por completo pensar en lo que había pasado, y debió ayudar el que estuviera tan débil porque lo logró durante la mayor parte del día. Las vendas ni siquiera le dejaban ver sus heridas, intentó no pensar en ello y dejó al fondo de su mente el recuerdo de la primera vez que hizo esa poción en Durmstrang, aquella vez solo recibió un corte, él mismo lo curó y ahora apenas la cicatriz se notaba.
–Dobby, necesito que limpies esa sala de pociones. Guarda en mi maletín los ingredientes que aún sirvan y las pociones que no se hayan roto, déjalo todo en mi habitación de la mansión –le ordenó y enfatizó– No toques el caldero, ni las pociones rotas.
No sabía si logró completar la poción o si se echó a perder todo su trabajo de tanto tiempo, por eso tuvo que ser muy específico con que su elfo no tocara de más, era peligroso y no quería ver a Harry horrorizado si encontraba al elfo muerto. Tampoco deseaba que alguien tocara su caldero, pero suponía que Harry lo haría eliminar todo y pronto tendría que hacerlo o convencerlo de lo contrario.
Llegada la tarde tampoco tuvo ganas de comer y se impacientó al no verlo allí, pensó que comerían juntos y al no saber de él lo único que pudo hacer fue esperar y ser paciente porque apenas y podía moverse por el dolor.
Pensó en mil escenarios al llegar la noche y no verlo, cada uno peor al otro. Se sintió mal, recriminandose de arrastrar a Harry de esa forma y le dio rabia como todo salió, aunque leyó mil veces las advertencias nunca tuvo previsto que algo así pudiera pasar porque siempre estuvo demasiado confiado pensando que era el mejor.
Odiaba estar herido, pero odiaba más haberse equivocado.
–Lo siento, ¿Te desperté?
Se removió al darse cuenta que no era un sueño.
–Draco no te muevas –lo riñó Harry y él estiró la mano tomando la suya– Al fin estás aquí –dijo apretando su mano, jalándolo hacia él y se dio cuenta de su respiración acelerada.
–Tranquilo –murmuró Harry– ¿Hay algo que te duela?
Negó, no le importaba el dolor en su abdomen –¿Cómo estás tú?
–No te preocupes por mí cuando eres tú el que está herido –pidió Harry– ¿Tienes dolor ahora mismo? Traje nueva poción para el dolor.
–No quiero poción, tomé la de mandrágora hace un momento, estoy bien.
–¿Y por qué no comiste nada?
–Si comí.
–Dobby me dijo que no.
–No tengo ganas, mañana comeré.
Harry suspiró –Debes tomar más líquido, la poción que traje te ayudará a pasar mejor la noche y conseguí un ungüento para tus heridas.
Draco se aferró a su mano sin querer soltarlo, no quería que se diera cuenta de lo ansioso que se sentía así que controló su respiración.
–Están en mi mochila del sillón.
–¿No te irás?
–No, por supuesto que no.
Suspiró tranquilizandose más al oírlo y soltó su mano, no se reconocía así mismo y en ese momento se dió cuenta que esa sensación que lo recorría constantemente, era porque estaba asustado.
–¿Ocurrió algo Dray? En la mañana estabas más relajado ¿El dolor aumentó?
–Creo que recién soy consciente de todo, en la mañana estuve muy drogado –contestó e hizo una mueca al moverse.
–Te ayudaré con un hechizo, quiero poner una almohada extra para que puedas tomar esto.
–Voy a vomitar si me das más pociones.
–Necesitas esta más, para relajarte y dormir.
–He dormido todo el día.
–Sabes que la poción actúa mejor si estás dormido, te curarás completamente, lo único que tienes que hacer es relajarte y descansar –dijo Harry y luego volvió a él con una vaso de jugo– Esto te hará bien.
–¿Metiste la poción aquí?
–No va a saber mal.
Hizo una mueca, no quería poción, no quería nada más, solo quería a Harry junto a él.
–Draco.
Sostuvo el vaso y le hizo caso de tomar.
Harry se sentó a su lado y en la mesita de noche dejó lo que parecía ser un pote de crema, minutos después le explicó que eso era el ungüento para las cicatrices.
–Mañana te ayudaré a ponértelo, tiene que ser cuando tus heridas estén totalmente selladas. Quizá en la noche.
–¿De dónde conseguiste eso? ¿Cómo sabes que me hará bien?
–Se lo robé a Teddy, tiene como 3 potes que nunca utiliza, los hace mi padrino y he visto lo efectivos que son en cicatrices de este tipo –explicó Harry y tomando el vaso vacío lo dejó a un lado– Lo siento por no venir antes, fue un día demasiado largo.
–¿Algo salió mal?
–No.
–¿No?
–No del todo.
–¿Cómo así?
–Di mal tu exámen de herbología –dijo Harry y meneó la cabeza– Y no sé si sea un mal mentiroso, pero mi papá no me creyó todo lo que le dije en la mañana. Tuve que volver a ser yo y correr a los dormitorios de Slytherin porque fue a comprobar que realmente estuviera allí en mi cama, por suerte lo vi en el mapa, llegué un segundo antes que él y me encontró en la sala común. No me gusta mentirle, es muy persuasivo y me conoce demasiado, no sé cómo sobreviví.
Draco pasó saliva, tampoco le gustaba que Harry tuviera que haberle mentido.
–Por cierto también habló contigo. Te llamó después que saliste de comer.
–¿Y qué me dijo?
–Preguntó por mí, obviamente metí la historia de los chocolates vencidos y… mi papá fue muy específico y serio, dijo que cualquier cosa mala que me pasara deberías decirles directamente a James o a él, sin importar la hora o el día e hizo énfasis en que no nos metamos en problemas. Luego fue más amable y preguntó cuanto te faltaba por terminar tu detención, dijo que le parecía injusto que Snape no te dejara tiempo para nada más y dijo que esperaba esta fuera tu última detención del año.
–No se dio cuenta.
–No, por suerte, pero tendremos que ser cuidadosos porque al parecer estaremos muy vigilados.
Draco asintió –¿Y Snape? ¿No me aumentó detención?
–Firmó tu hoja de detención, oficialmente eres libre.
–¿Dijo algo más?
–Sí, que no hicieras pociones indebidas en tus ratos libres –contestó Harry y frunció el ceño– Creo que es la primera vez que le he visto una expresión de preocupación. Y odio admitir esto, pero… aunque Snape sea un gran idiota, verdaderamente malo, en esto tiene razón y le interesa tu seguridad, quizá lo único bueno que hará en su vida. Por tu culpa tengo que darle la razón en algo.
–Es su trabajo, es mi padrino –contestó Draco acomodando la venda de su mano y aún así notó su mirada penetrante.
–¿Qué hiciste en Durmstrang? ¿Y por qué a Snape le preocupa que hagas una poción indebida?
–Hice esta misma poción, pero anteriormente solo me dió un corte en la espalda y Snape se preocupa por mí porque él fue el de la idea de que venga a este colegio en vez de estudiar en casa, supongo le prometió a mi padre que me vigilaría.
–¿Y si antes salió mal esta poción por qué hacerla otra vez?
–Porque ahora debió de salir bien. Y quizá resultó, si es roja y huele dulce quiere decir que…
–¿Qué está bien?
–Sí, que fue un éxito.
–Casi te mata, ¿Aún así le llamarías un éxito?
Vio hacia sus ojos verdes recordando una de sus preocupaciones de todo el día –Estás enojado conmigo –murmuró y pidió– No te enojes conmigo.
–¿Por qué hiciste esa poción en Durmstrang y porque la vuelves a intentar ahora? ¿Qué hace esa poción? ¿Qué logras con eso?
–Tú mismo lo leíste, es una mezcla, lo último fue una poción revitalizante.
–Utilizaste hechizos oscuros.
–Los tuve que utilizar para unirlas.
–¿Y por qué te atacó?
–No lo sé Harry, no entiendo la alquimia por completo –mintió en parte– Es una poción poderosa y utilicé tu varita sin tu consentimiento, tenías razón ayer, eso debió ser.
–¿Y por qué lo hiciste?
–Porque tu núcleo reacciona mejor con ese tipo de hechizos
–No –negó Harry– Hay algo que no me estás diciendo. Tú no tomarías una decisión así tan a la ligera, ni correrías tanto peligro por una poción revitalizante.
–Quizá soy un idiota.
Harry se puso de pie y él no pudo tomar su mano para evitar que se alejara –No estoy enamorado de un idiota, Malfoy.
Draco pasó saliva –¿Qué quieres que te diga?
–Quiero que me expliques todo esto, no lo entiendo.
–Te lo acabo de decir –contestó, no era un tema del que quisiera hablar en ese momento, odiaba retroceder en sus pasos y haberse equivocado.
–No por completo, dime las cosas claras –habló Harry cruzándose de brazos.
–Cometí un error, me confié demasiado –dijo y al notar la intensa mirada de Harry admitió– Hasta ahora no es más que una poción revitalizante que da mucha suerte, pero tuve que utilizar ese tipo de hechizos para luego unirla con otras que tenía planeado hacer. Es mi meta desde hace un tiempo intentar crear un elixir de vida, no es magia permitida, lo sé, pero hay alquimistas que lo hacen… y yo… me he obsesionado mucho con eso, pero esta vez hice más porque pensé en nosotros.
Harry se acercó curioso –¿Te refieres a una poción que nos haga vivir más años?
–Algo así.
–¿Quieres vivir 600 años como Nicolas Flamel?
–No exactamente.
–Porque dudo que sea una buena vida parecer un muerto viviente sin poder morir.
–Por supuesto que no quisiera eso, esto sería distinto.
–¿Alargar nuestra vida unos años más con suerte?
–Quizá.
–Cómo que quizá, dime las cosas claras –se quejó Harry y Draco sintió que iba a vomitar.
–Estoy a medio camino de pociones, no tengo todo planeado con exactitud, aún sigo abierto a encontrar una nueva o quizá cambiar de rumbo.
–¿Y por qué ahora? Deberías hacer esto cuando tengamos 90 y queramos más años juntos.
–Sabes que soy alguien impaciente, necesito practicar para perfeccionarme y pensé… pensé que era bueno, pero algo salió mal y… me confíe demasiado, quizá no leí lo suficiente, yo… yo sé que no debí hacer esto… –se quedó en silencio y tomó una bocanada de aire al sentirse mareado.
Harry volvió de inmediato a sentarse a su lado –No deberías estar hablando tanto, deberías estar descansando. Deja… dejemos esto aquí.
–No quiero que te enojes conmigo. Esto fue un error, no pensé que algo así me pasaría, nunca me pondría en peligro y mucho menos a tí. Nunca.
Harry suspiró –Sé que es así, Dray. Y lo siento si parezco enojado –se disculpó– Quizá lo estoy en cierta parte, no lo sé, pero es que todo fue tan repentino… no quiero que nada malo te pase.
–No volverá a pasar, no seguiré con alquimia mientras estemos aquí. Lo prometí y lo cumpliré –dijo y no sabía qué más decir, quería sentir su toque, un beso, un abrazo, su mano apretando la suya aunque sea. Necesitaba de Harry feliz junto a él.
–Quiero disfrutar Hogwarts contigo Draco. No quiero estar preocupado por una explosión o algo peor, no quiero robar pociones ni esconderme, no quiero mentirle a mis papás. Quiero que nos divirtamos, que disfrutemos.
–Lo haremos, me recuperaré y puedo hacer que estos sean tus mejores días, tus mejores meses en Hogwarts.
–Ya lo son –enfatizó Harry al escucharlo– Draco, quitando este incidente ha sido mi mejor año en Hogwarts.
–Entonces puedo volverlo mejor –aseguró.
Harry se rió.
Y a Draco le encantó al fin ver una sonrisa.
–Conste, tienes que volverlo mejor.
–Solo dame unos días para estar al cien por ciento y lo haré.
Harry asintió con una sonrisa y tomó su mano, el delicado toque le recordó a Draco como era que incluso lo más simple con Harry podía hacerlo sentir tan bien.
–Es un alivio que pude poner bien los hechizos.
–Gracias.
–Aunque las pociones hicieron más que todo el trabajo.
–Gracias también por conseguirlas para mí.
–Tuve que robarlas.
–¿Se darán cuenta?
–Madam Pomfrey no estuvo ayer tan pendiente de enfermería porque no habían pacientes, las robé con la capa sin que se diera cuenta y hoy he repuesto todas, dejé todo perfecto en su lugar, como si nunca hubiera pasado nada.
–¿Cómo?
–Tuve que pedirle un favor a mi tío Evan, es el mejor, nunca hace preguntas y siempre me ayuda.
–Pensé que ese era tu tío Peter.
–Mi tío Peter no sabe guardar secretos al igual que mi tío Barty, por eso necesitaba de alguien más discreto para conseguirme todas esas pociones sin preguntar.
–¿No preguntará? ¿No lo dirá?
–Es de confianza y cuando lo vea me inventaré algo –contestó Harry
Draco asintió.
–Admítelo, soy el mejor, he resuelto todo.
–Eres el mejor –dijo sonriéndole, realmente pensaba ello– Y admiro tu capacidad para resolver todo.
Harry se encogió de hombros. A Draco le encantó al fin verlo contento y amó que de pronto se inclinara hacia él porque al fin pudo besarlo como estuvo deseando.
–No sé qué haría si te perdería –murmuró Harry contra sus labios al cortar el beso y luego apoyó la frente contra su hombro suspirando.
Draco levantó la mano acariciando su espalda, el movimiento al querer sentarse mejor hizo que todas sus heridas dolieran, pero dolió más el recordar todo lo que anoche Harry lloró por él.
–No me abraces, no deberías mover esta mano. Cuando te recuperes nos daremos mil abrazos, ahora no.
Llevó la mano a su mejilla y Harry se aclaró la garganta –Hablo en serio, no te muevas más.
Acarició su mejilla con detenimiento observando sus facciones, odiaba que estuviera así por él.
–Tengo mala cara hoy, no me mires tanto.
Frunció el ceño preocupado –Necesitas dormir, estás muy cansado.
–Sí, estoy muriendo de sueño –admitió Harry y bostezó tapándose la boca.
Draco lo siguió con la mirada, lo vio estirarse, lanzar algunos hechizos, sacar el mapa de su mochila y luego del hechizo abrirlo curioso.
–¿A quién buscas?
–A mi papá, dudo que haya ido a Slytherin a esta hora, pero quiero comprobarlo para dormir tranquilo –contestó Harry y se acercó hacia él señalando– Parece que colarse en la biblioteca de noche es de Blacks.
Draco vio hacia el nombre y luego se fijó en el otro nombre que se acercaba –Al parecer no es solo de Blacks.
Harry se fijó en la etiqueta que decía James Potter y sonrió –Nunca me entero que mi papá está aquí, pero al parecer siempre lo está.
–¿Sabes que están buscando?
–Ni idea, pero mi papá mencionó antes que hay muy buenos libros aquí a los que nadie puede acceder.
Draco recordó el libro que había robado, tenía que devolverlo antes que alguien se diera cuenta pensó, pero se distrajo de inmediato al ver a Harry quitarse la camisa.
–Por cierto, Ron se dio cuenta que me hice pasar hoy por tí. No sabía que también ayer se dio cuenta.
–Ni lo intenté en realidad.
–Yo tampoco lo intenté porque no sabía de qué me hablaba.
–¿Ya te enteraste que me lanzó una maldición?
–No te lanzó una maldición, solo leyó tu supuesto futuro en tu taza de té.
–Dijo que tendría un desayuno extraño y así fue.
–Fue una coincidencia.
–También dijo que tendría el corazón roto.
–Solo se lo inventó –dijo Harry y al subir a la cama se sentó a su lado– O quizá no fue una coincidencia y tiene razón –habló señalando su pecho– Dos cicatrices pasan por tu corazón.
Draco bajó la mirada –¿Lo hacen?
–Sí, así que tu maldición ya se cumplió. No te estreses más por ello, nunca romperé tu corazón, Malfoy.
–Un juramento inquebrantable, sino no cuenta esa promesa.
Harry se rió y se inclinó besándolo.
Draco cerró los ojos y al abrirlos fue inevitable no bajar la mirada hacia las vendas, sus recuerdos eran borrosos, pero recordaba con claridad su pecho cubierto de sangre mientras Harry lanzaba los hechizos –No quiero tener cicatrices.
–Quizá lo podamos solucionar con el ungüento que traje.
–¿Y si siguen allí? ¿Si no logran desaparecer?
–Buscaremos otra opción –contestó Harry echándose a su costado después de apagar la luz con un movimiento de varita– Entiendo que no quieras cicatrices, pero quiero que sepas que en caso las tuvieras, a mí me gustarían.
–No mientas.
–No miento –aseguró Harry y dejó un beso en su mejilla.
Draco suspiró, nunca le importó la cicatriz que tenía en su espalda, pero no quería ni imaginar cómo eran las cicatrices en su pecho.
Esa noche no pudo dormir con comodidad y dudaba que fuera a hacerlo por varios días más, pero le gustó ver a Harry al fin descansar y dormir de corrido hasta la mañana siguiente.
–No tienes que hacerte pasar por mí hoy. Solo di que tengo gripe o algo así.
–Voy a conseguirte un permiso de Madam Pomfrey o sino perderás notas.
–Tendré que aceptar malas notas, solo concéntrate en clases, no quiero que te metas en problemas.
–Soy bueno consiguiendo lo que quiero, no te preocupes –le aseguró Harry y Draco tuvo ganas de pararse, pasar las manos por su cabello húmedo peinándolo y luego atraerlo en un abrazo.
–¿Seguro que prefieres quedarte sentado? ¿Es cómodo este sillón?
–Es cómodo, no te preocupes –dijo y añadió– Ayer le pedí a Dobby que recolectara todos mis ingredientes y pociones buenas, hoy le pediré que me ayude a limpiar, lo ideal será volver a Slytherin, si tu papá tendrá el mapa se dará cuenta si no estamos allí.
–¿Podrás caminar hacia allí?
–Para la noche estaré casi curado, mis piernas no son un problema.
Harry asintió –Vendré después de mis prácticas de Quidditch para cenar juntos.
–Cena en el comedor, nos vemos después.
–No me importa, vendré a comer contigo, tienes que comer hoy.
–Hoy me siento mucho mejor, comeré.
–Mas te vale, porque Dobby me avisará si no lo haces.
–Se supone que es mi elfo, debería hacerme caso a mí, no a tí.
–Quiere lo mejor para tí, así que me hará caso a mí.
Draco le sonrió y luego vio frente a él aparecer una mesa con todo su desayuno, en realidad tenía demasiada hambre.
–Podrías empezar con un poco de fruta.
–Deberías irte, se te va a hacer tarde para el desayuno –dijo y añadió al verlo sentarse– No tienes que darme de comer a la boca, puedo mover perfectamente el brazo.
–Es para motivarte y que empieces a comer.
Tuvo que abrir la boca y aceptar el trozo de fruta –Ayer prometiste en mi nombre que seguiríamos reglas, deberías estar allá.
Harry hizo un puchero –Lo siento por no poder cuidarte.
–Me cuidaste toda la noche anteayer y ahora vuelvo a ser alguien funcional.
–Aún así –se quejó Harry y añadió después de darle más fruta– Cuídate mientras no estoy, nada de movimientos bruscos.
–Me cuidaré, no te preocupes –contestó– Le pediré a mi elfo que desaparezca la poción y que me ayude a desaparecer todos mis frascos rotos.
–¿Vas a desaparecerla?
–Sí.
–No me mientas.
–¿Qué más haría?
–La poción salió bien.
Draco sintió que su corazón se aceleró –¿Salió bien?
–Estoy casi seguro de eso –contestó Harry viéndolo detenidamente– Es una poción que se pueda guardar ¿Cierto?
–Sí.
–Entonces no la toques, te ayudaré a guardarla en la noche y si deseas podrás utilizarla en un futuro.
Draco sonrió al escuchar ello, estuvo dándole vueltas a eso, pensó que costaría convencerlo si la poción había salido bien –Sabes que te amo ¿No?
–Espero más que a tus pociones porque tendrás que concentrarte ahora solo en mí.
Sonrió totalmente de acuerdo en ello y luego recibió un beso en la mejilla antes de que se fuera.
No fue a clases por varios días, Harry consiguió su permiso como si estuviera enfermo con una fuerte gripe, tomó notas con una impecable letra para él, se saltó las comidas sin importarle y se quedó junto a él en Slytherin cuidándolo mientras hacía tareas o leía.
–¿Hazza, estás compitiendo para ser el mejor novio o algo así?
–Le vas a arruinar la experiencia con otras personas, Hazza.
–¿Con otras personas? Draco no puede estar con nadie más que no sea yo.
–Theo, recuerda que son unos locos posesivos. Antes mueren que seguir con alguien más.
–No sean exagerados.
–¿Podrías tener otro novio que no sea Draco?
–Nunca.
Le encantaba hacerse el dormido y escuchar a Harry hablando de él, también le encantaba como Harry acariciaba su cabello con suavidad al intentarlo despertar.
–¿No será contagiosa esa gripe que le dio a Draco? Va una semana medio raro.
–Es una simple gripe. Draco es un dramático.
–No se que tan simple sea, viendo lo preocupado y loco que estás por él.
–Siempre está demente por él.
–Cierto, pero ahora me parece que hay gato encerrado.
–Lamento informarles que estos días solo somos unos aburridos.
–Sí, sí, cursis aburridos.
–Cursis extremadamente cursis.
–A mí me dices cursi y tú eres el que duerme con una planta muerta.
–Pronto revivirá, no maten mis esperanzas. Estoy siguiendo todos los pasos del libro.
–Me parece que eso no tiene futuro. Según el libro a este punto, después de tantos cuidados, debería de tener aunque sea una hoja marrón.
–Exacto. Theo, tu planta está más que muerta. Tienes suerte si no se deshace para la siguiente semana.
–La necesito viva para la siguiente semana, es mi aniversario.
–Teniendo en cuenta que terminaron, dudo que haya aniversario por celebrar.
–Pero no hemos terminado terminado.
–Entonces tendrías que descontar sus días separados.
Había veces en las que fingir estar dormido realmente terminaba con él dormido, recuperarse por completo le pareció una eternidad, aunque solo fuera una semana llena de pociones y hechizos.
–Hola.
Sonrió al no escuchar otra voces ni más ruido, solo su voz.
–Es hora de la cena, ¿Te gustaría ir?
–No, pero no deberíamos saltarnos más cenas –contestó sentándose en la cama.
Harry lo observó con detenimiento –Se supone que hoy es tu último día de pociones, pero si hay alguna incomodidad por muy pequeña que sea debes continuar con el tratamiento.
Se estiró al escucharlo y bostezó –Mi única incomodidad es el sueño que me dan esas pociones.
–¿Seguro que no hay dolor? ¿No hay nada más?
Se puso de pie y de pronto se llevó una mano al pecho sobre la camisa fingiendo que algo le dolió.
Harry al instante bajó de la cama y sacó la varita de su bolsillo –¿Ocurrió algo? ¿Que es lo que te duele?
Sonrió sin poder seguir con la farsa –Estoy bien, solo bromeaba.
Harry golpeó su hombro frunciendo el ceño, pero su expresión cambió al instante –No debí golpearte, ¿Dolió?
–Puedes golpearme todo lo que quieras si así deseas. Estoy bien.
–No quiero golpearte, solo necesito estar seguro que estás bien y tú jugando así me pones nervioso.
–¿Te pongo nervioso?
–Otro tipo de nervioso –se quejó Harry y se alejó– Llegaremos tarde a la cena si no te mueves.
Draco tomó su capa del perchero, se la puso y luego se apuró al darse cuenta que Harry no lo estaba esperando –¿No que estabas muy preocupado por mí? –se quejó al alcanzarlo en la sala común.
–Estoy confirmando que estés bien –contestó Harry viéndolo y apoyó la mano en su pecho cuando estuvo frente a él– ¿No duele al respirar?
–Desde hace 3 días no duele –le confirmó y ladeó la cabeza acercándose a besarlo, pero Harry lo esquivó.
Abrió la boca indignado siguiéndolo –¿Me acabas de negar un beso?
–Tu precio a pagar por asustarme hace un rato.
Aceleró el paso frunciendo el ceño, no le gustaba perseguir a alguien, aunque claramente su excepción era Harry.
–Seremos los últimos en entrar a la cena. Yo ni siquiera quería ir…
–Espera, no camines tan rápido que siento que… siento que… –habló fingiendo dolor y sonrió al verlo detenerse, pero luego se cruzó de brazos porque Harry no volteó y siguió caminando.
–¡Deja de intentar engañarme Malfoy!
–Pude haberme desmayado y tú ni volteas.
–Te escucho bastante bien.
Rodó los ojos y volvió a seguirlo al darse cuenta que lo dejaba atrás. ¿Quiere hacerme correr? se preguntó al ver el largo pasillo que los separaba y no es que se sintiera mal como para no hacerlo, sino, que odiaba correr así fuera un minuto.
¡Draco!
Giró al escuchar su nombre y sonrió al ver quien lo llamó, pero no sonrió porque le alegrara ver a algún amigo de Hufflepuff, sino que sonrió porque estaba seguro que Harry ahora mismo lo veía.
–Pero si estás vivo.
–Escuchamos que te dieron de carnada para los hipogrifos.
–No intenten ser chistosos, idiotas.
Hen se rió y señaló –En verdad estábamos preocupados.
–Sí, ¿Qué es lo que te dió?
–Gripe al parecer.
–¿Pero qué clase de virus?
–Nada complicado, pero quise aprovechar para tener unos días libres.
–Lo sabía, imposible que una poción no te curara de inmediato.
–Sí, se nos hizo raro.
–Por cierto, tengo tus apuntes de Aritmancia.
–Tu novio me los pidió a mí, pero Hen es el que tiene mejor letra.
–Te los paso mañana en el desayuno.
–¿Harry les dijo que tomaran apuntes para mí?
–Sí, creo que se los pidió primero a Jayce, pero tú estás en el otro tema con nosotros –contestó Hen y añadió– Nunca he sido tan cercano a Harry, pero ahora me doy cuenta que puede ser un poco aterrador.
–Un poco dice –se rió Jo– A veces parece que no le gustamos.
–Y siempre intentamos ser amables.
–No hablen de él que está delante.
Draco se rió y se fijó en Harry que llegó a la puerta del comedor y se quedó allí esperando.
–Deberías venir con nosotros a los invernaderos. Tenemos una reunión hoy.
–Las plantas te relajaran demasiado.
–Puedes traer a tu novio.
–Será bienvenido si respeta la armonía Hufflepuff.
–Me lo pensaré –contestó y se encontró con la mirada fija de Harry.
–¿Qué opinan tus padres? Porque los míos se mueren si no me caso con una bruja de familia influyente.
–Pensé que los Potter eran influyentes.
–Dentro de los sagrados 28 para nada.
Draco asintió porque era cierto –Mis padres están bien con ello por ahora y después no me importaría en caso no lo estuvieran.
–Oh vaya.
–Si que van demasiado en serio.
–Por supuesto –confirmó y vio hacia Harry que siguió esperando en la entrada.
–Hola.
–Hola Harry.
–Hola Harry.
–Recuerdo que les pedí que tomaran apuntes.
–Los tenemos.
–Mañana se lo daremos.
–Gracias.
–De nada.
–De nada.
Draco tuvo ganas de reírse por la incómoda interacción, pero se contuvo –Se supone que yo soy el aterrador, ¿Por qué lo estás siendo tú? –preguntó cuando se fueron aparte hacia la mesa de Slytherin.
–¿Recuerdame porque es que eres amigo de Hen y de todo ese grupo?
–Tienen dinero, sus padres hacen negocios con los míos y…
–Era una pregunta retórica –lo cortó Harry.
Se rió al escucharlo y se sentó a su lado en la mesa al llegar.
–Es una sorpresa que hayan interrumpido su luna de miel para acompañarnos.
Escuchó varios chistes a los que no les hizo caso y luego vio hacia la mesa de profesores, no vio al papá de Harry, la exacta razón por la que sugirió ir a cenar, aún así supuso que era mejor seguir las reglas incluso si no los observaban.
–Mañana tenemos práctica de las 4 y media de la tarde, Slytherin que no llega puntual queda eliminado.
–Esto de ser capitán se te ha subido a la cabeza.
–Necesitamos practicar, Gryffindor tiene el doble de prácticas.
–Sí, tiene razón.
–Estaremos puntuales Hazza.
Draco vio a Harry que con emoción explicaba todo lo que harían, le gustaba cómo podía meterse tanto en un tema, era muy bueno en Quidditch y realmente esperaba que ganaran. Podía no haber estado en Hogwarts por muchos años, pero el orgullo por Slytherin siempre aumentaba por Harry.
–¿Me acompañas a la biblioteca?
–Por supuesto.
–Uyyy se van a ir a la biblioteca juntos.
–No están admitidos gemidos en espacios públicos.
–No estés celoso Theo, es tu culpa que ya no puedas tocar a Neville.
–Hazza, eso me dolió.
–No me estés molestando entonces.
–¿Se dan cuenta que Draco no ha dicho ni una sola palabra en toda la cena y cuando habla solo es para pedirle algo a Harry? –señaló Blaise.
–¿Celoso? Pensé que solo te gustaban los pelirrojos.
Draco soltó una carcajada al escuchar a Harry decir eso, le encantaba, realmente le encantaba cómo podía ser su personalidad.
–Como tiene a Draco, ahora ataca serpientes.
–Hazza nos atacas.
–Pequeñas bromas –sonrió Harry y se levantó de su asiento siguiéndolo.
Draco estiró la mano para tomar la suya, no le importaba ni en lo más mínimo si se veían cursis y personalmente se sentía confiado cada que caminaban de la mano.
–No soy alguien que busque llamar tanto la atención.
–No finjas que no disfrutas de la atención.
Harry le sonrió y agregó al salir del comedor –Nos vemos bien juntos.
–¿Crees que hacemos buena pareja?
–Demasiado. Es el destino.
–No creo en tonteras.
–Yo tampoco, pero suena correcto decirlo contigo.
–Eres un cursi.
–Por un minuto me dejé vencer, olvida eso.
Draco sonrió y apretó más su mano.
–¿Qué libro necesitas de la biblioteca?
–El de transformaciones, quiero avanzar con mi tarea hoy.
–Deberías descansar.
–¿Pretendes que duerma a las 9 de la noche? Llevaré el libro a Slytherin.
–Entonces si estás con energía, mientras avanzas tu tarea también podrías hacer mi pergamino.
–Eres el mejor de la clase en transformaciones ¿Me vas a pedir ayuda?
–Que sea el mejor no implica que no tenga flojera –contestó Harry sonriéndole.
Draco tuvo ganas de besarlo y tres pasos después se dió cuenta que podía hacerlo, no había impedimento para pararse en medio del pasillo y luego darle un beso.
–Hay algo que quiero que hagamos.
–Lo que tu quieras.
–¿En qué estás pensando Dray?
Se encogió de hombros divertido y Harry señaló –Ya que estás tan dispuesto a hacerme caso, escucha esto
–Dime.
–Necesitaríamos unas 3 gotas de tu poción asesina.
–¿Qué? –preguntó confundido.
Harry jaló de su mano para que siguiera caminando –Estuve leyendo las indicaciones de todas las pociones que mezclaste, estoy casi seguro que solo un par de gotas ayudarían a la planta de Theo y Neville.
–¿Y por qué ayudaríamos a Theo?
–Para hacer nuestra buena acción del mes y porque sería lindo que se amistara con Neville.
–Sabes que no me importa eso ni en lo más mínimo ¿No?
–Ayer dijiste que te estresaba escuchar susurros y verlo regando con hechizos de lluvia.
–Sí, pero es una poción importante, mi poción no es para revivir plantas muertas.
–Solo serán 3 gotas. Puedes dejar 3 gotas por una buena causa.
–¿Y si no funciona y la planta se termina de morir?
–Esa planta esta más que muerta, no puede morir más.
–¿Y qué le dirás si es que la planta se cura? ¿Que todo ocurrió mágicamente?
–No diremos nada, nunca sabrá que fuimos nosotros y pensará que todo se logró gracias a que está siguiendo todos los pasos del libro.
Draco se rió –Prefiero ser de los que toman el crédito.
–¿No te interesa saber de que es capaz tu poción?
–Sé de que es capaz.
–Entonces probémoslo con una planta exótica, tengo curiosidad –habló Harry y mirándolo fijamente insistió– Vamos, dí que sí. Solo serán 3 gotas.
–No.
–Draco.
–La poción está bien guardada como me lo pediste.
–Solo dile a Dobby que la traiga.
–No.
–Malfoy.
–¿Por qué me interesaría ayudar a Theo?
–Ya respondí eso –dijo Harry y al entrar a la biblioteca añadió– ¿Quieres convivir con hechizos de lluvia todos los días? Un día se saldrá de control y no lo podremos parar. Lloverá por una semana en Slytherin.
–Dices eso, pero en realidad te gusta ser el héroe en las sombras.
–Tarde o temprano Neville perdonará a Theo, pero sería lindo si la planta revive antes para darle el empujón.
–Sigue sin importarme.
–Pero yo te lo estoy pidiendo.
Draco hizo una mueca y al darse cuenta que Harry seguiría insistiendo soltó su mano, siempre accedía a lo que sea le pidiera, era su debilidad aunque no le gustara aceptarlo –Ve por mi libro y yo llamaré a Dobby. Solo 3 gotas y si no funciona no daré ni una más.
–Gracias Dray.
Apreció su sonrisa y luego giró para salir de la biblioteca.
_______________
Harry fue el que se encargó de ponerle las 3 gotas a la planta esa noche y al día siguiente despertó confundido al escuchar los gritos, Draco no estaba a su lado y las cortinas estaban entreabiertas, así que bajó de la cama dando unos pasos rápidos.
–¡Hazza! ¡Se ha muerto!
Se asustó al escuchar eso, avanzó apresurado y al bajar la mirada pudo volver a respirar al darse cuenta que hablaba de la planta.
–¿Le puse mucha lluvia ayer? No entiendo qué pasó.
–Tarde o temprano iba a deshacerse –dijo Blaise sobando su espalda– Hace mucho que está muerta, solo le faltaba el último paso, desaparecer.
–¿Dónde está Draco?
–Estoy sufriendo por mi planta ¿Y lo que me preguntas es sobre Draco? –se quejó Theo.
Harry negó –Pregunto por él, porque hay un hechizo para confirmar si en realidad está muerta.
–¿Un hechizo?
–Sí, ayer lo leímos.
–Hazza por si no lo notas, solo queda tierra, la planta desapareció. Explotó y se hizo polvo.
–Debajo de la tierra quizá está –señaló y volteó al escuchar la puerta abrirse.
Estaba seguro que no se equivocó y lo confirmó cuando después del hechizo Draco afirmó que estaba viva. Theo no les creyó, pensó que solo bromeaban con él, aunque se quedó dubitativo al ver a Harry poner el hechizo de lluvia de nuevo.
–La planta saldrá, solo dale tiempo –le aseguró.
–Y por favor una vez que reviva, se la regresas a tu Gryffindor y nunca más la cuidas aquí.
–¿Por qué están tan seguros que funcionará?
–Vi que algo así le pasó a una planta de mi abuela, volvió a nacer –explicó y le pidió ser paciente.
–Eso dice el libro del que tanto sigues los pasos ¿No lo leíste completo? –señaló Draco.
–Es que recién voy en la sexta semana.
Solo 2 días bastaron para que se viera la primera hoja verde emerger, la planta creció con más rapidez de la que debería y eso solo le hizo confirmar a Harry lo poderosa que podía ser una poción con alquimia.
–Neville casi se desmayó cuando vio la planta y luego se puso a llorar, despertó a todos –le contó Ron el sábado mientras caminaban por el bosque prohibido para llegar a sus clases de criaturas mágicas.
–¿Entonces es un hecho que al fin vuelven?
–Sí, la tortura acabó. Me molestaba ver a Neville mal –contestó Ron y añadió divertido– Dijo que no esperemos que llegue hoy a los dormitorios, al parecer tendrá una larga noche.
–Sexo de reconciliación –se rió Harry.
–Creo que me voy a pelear con Blaise para ver cómo se siente.
–No juegues con eso –le aconsejó y dejó que Thuban bajara al pasto.
–¿Y dónde está tu Malfoy?
–Tiene un proyecto de Aritmancia, faltará.
–Desde su gripe parece que ya no le importan las clases.
–Esta última semana asistió a todas, excepto esta –señaló y saludó a Jayce que les comentó– Dice el profesor Hagrid que tenemos que buscar hongos hoy.
–¿En serio? –se quejó Ron.
Harry siguió avanzando para saludar y vigilar a Thuban que corrió hacia uno de los árboles.
–Voy a necesitar alguien para adivinación. ¿No quieres venir conmigo el miércoles? Será divertido.
–Se supone que fui la vez pasada.
–Esta vez será una predicción de tu futuro con la bola de cristal, podemos llevar a la misma persona.
–No quiero que me leas mi futuro. Traumaste a Draco con tu última lectura.
–Pero fue una broma, no le pasó nada malo –se quejó Ron– Aún no.
Harry golpeó su brazo y señaló –Pregúntale a Jayce.
–Es Ravenclaw, siempre está ocupado.
–Entonces dile a tu novio.
–¿Y si veo algo horrible en su futuro? No quiero traumarme, aparte que esa tarde estará ocupado.
–Y si quieres traumarme a mí.
Ron se rió y volteó levantando el brazo para que Blaise fuera donde ellos.
–¿En serio no me acompañarás a adivinación? Me la debes, la vez pasada me mandaste a tu Malfoy.
–Pensé que podrían congeniar un poco. Eres mi mejor amigo y él mi novio, me gustaría que se llevaran mejor.
–Pongo todo de mi parte.
–No lo haces, tienes muchos prejuicios con Draco y aunque puede ser un poco molesto en algunos puntos, te aseguro que es alguien que vale la pena conocer.
–Entonces dile que venga a adivinación conmigo. Prometo no tratarlo mal e intentar conocerlo mejor.
–La vez pasada lo mandé con un engaño, nunca accedería por las buenas.
–Dile que me rectificaré, le leeré un futuro perfecto.
Harry negó y dijo porque Blaise llegó donde ellos –No te queda de otra, tendrás que acompañar a Ron a adivinación.
–Soy un hombre ocupado, Ron sabe que lo amo, pero no puedo esta vez. ¿Qué otras opciones hay?
Harry rodó los ojos –Quiere que le diga a Draco.
–Hazlo, Draco suele hacerte caso en todo –señaló Blaise y Ron añadió– Dile que no le volveré a decir idiota y que…
–¿Tú le has dicho qué? –preguntó indignado frunciendo el ceño- Solo yo puedo decir eso.
–Fue de broma porque pensé que hablaba contigo.
–Aún así, tienes prohibido atacarlo a partir de ahora.
–Está bien, lo prometo, pero convéncelo de que vaya, quiero otra vez una excelente nota.
Harry negó –Te buscaré a alguien más.
Sabía que podía convencer a Draco de lo que quisiera, pero tampoco lo iba a utilizar en todo momento.
Por eso es que prefirió convencer a Jayce para que fuera a la clase de adivinación y recibió ayuda de Ron con la mitad de su recolección de hongos como agradecimiento.
Ese día empezó a llover temprano, apenas las clases acabaron, todos corrieron como si fueran a derretirse por la lluvia, a Harry no le importó, caminó con calma y disfrutó de la lluvia dejándose llevar por todos sus pensamientos.
Había notado lo pensativo que últimamente se ponía y no era que se sintiera triste, sino, era más la nostalgia lo que lo invadía y a veces se sentía un poco tonto, porque debía ser el único que se encontraba así de nostálgico pensando en los pocos meses en Hogwarts que quedaban.
–No soy de mojarme con la lluvia, pero ya que estás aquí.
Vio a Draco a su lado y le sonrió sin pensarlo dos veces. No tenía ni idea de que había ido a buscarlo.
–¿Estás bien? No me notaste ni llegar.
–Solo estaba perdido en mis pensamientos.
–¿Buenos o malos?
–Buenos –contestó dando un paso hacia él.
–Estaba esperándote en la entrada, pero Blaise pasó con Thuban y tú no estabas.
Levantó los brazos rodeando su cuello con una sonrisa al escuchar eso, Draco lo atrajo de la cintura y se acercó con suavidad atrapando su labio inferior, sintió la lluvia caer contra ellos, pero todos sus sentidos se enfocaron en el beso.
A ese beso le siguió otro y otro, se perdió por completo en la suavidad de sus labios, todas las emociones que le brindaba, no sólo era el hecho de tener a Draco siempre pendiente de él sino de sentirse especialmente querido y saber que todo al fin estaba bien.
Se separaron cuando estuvieron completamente empapados y conversando caminaron hacia la entrada, avanzaron un poco más rápido al darse cuenta que la lluvia aumentaba –Mañana hay salida a Hogsmeade. ¿Te gustaría ir?
–Sí –aceptó– Pero vamos solo a comprar y quizá por una cerveza de mantequilla, todos los demás lugares se llenan. ¿O quieres ir a un lugar en específico?
–No en realidad –contestó Draco con una mueca viendo el barro que debían pisar.
Harry lo vio con diversión y soltó una gran carcajada al verlo, luego de quejarse, pisar mal y resbalarse, tuvo que jalarlo con fuerza de la mano para evitar su caída y siguió riendo con ganas al ver su expresión cuando se enderezó.
–¿Estás bien?
Draco cambió su expresión sorprendida y empezó a reírse con él.
Eso solo ocasionó que Harry se riera más y al seguir caminando se dio cuenta que su papá los veía desde la entrada.
–¡Pa! –exclamó al ver que no había nadie más– Es decir… Profesor Regulus, buenas tardes –añadió irónico.
Su papá sonrió –Saben que existen hechizos de paraguas ¿No?
–Un poco de lluvia no nos matará.
–Iremos directamente a cambiarnos –aseguró Draco.
Harry asintió contento y su papá les lanzó dos hechizos a ambos –Para que no dejen huellas y no se congelen.
–Gracias profesor Regulus.
–Gracias –también dijo Harry y señaló al darse cuenta del pergamino que sobresalía de su túnica– Pa, ¿Nos estabas espiando?
–Sí, quería devolverte esto antes de irme. Por la capa tendrás que esperar un poco más.
–Pensé que pasarían siglos hasta obtener el pergamino de vuelta –se sorprendió.
–No voy a necesitarlo, así que te lo devuelvo.
Harry lo tomó sin dudarlo, pero su papá no lo soltó.
–Por supuesto que hay condiciones.
–No voy a romper ni una regla.
Regulus negó –Rompan reglas si desean, pero que no los descubran.
Harry abrió la boca sorprendido.
–No sé qué es lo que haya pasado, si es que se metieron en algún lío, si es que traman algo o si es que solo están jugando, no me gusta meterme en la vida privada de alguien más y voy a respetar la suya, pero por favor sean inteligentes. Tendré que volver al ministerio hoy, espero volver para la siguiente semana porque quiero terminar con mis clases, pero mientras no estoy quiero confiar en que no se meterán en ningún problema y eso incluye dejar de cambiar de identidad.
Draco se aclaró la garganta bajando la mirada y Harry que seguía con la boca entreabierta la cerró de golpe.
–No voy a negar que estuve vigilándolos un poco estos días, como se los dije, no quiero meterme en asuntos personales suyos, pero al menos me siento más tranquilo después de darme cuenta de lo felices que están.
Harry sonrió y estaba seguro que Draco también.
–No nos meteremos en líos, seremos inteligentes y puedes estar seguro que no más juegos de cambios de identidad, pa –aseguró.
–Eso espero –contestó Regulus y después de un hechizo para confirmar la hora añadió– Debería irme antes que se me haga tarde, nos vemos probablemente la siguiente semana. Vayan directo a cambiarse la ropa mojada, el hechizo de calor se irá en un minuto.
–Gracias pa –contestó Harry dándole un rápido abrazo aunque estuviera mojado.
Draco también agradeció y le deseó buena suerte en su trabajo.
Siguieron por el pasillo derecho y bajaron directo hacia Slytherin después de lanzarse hechizos extra, casi era hora de almuerzo así que se encontraron con varios saliendo de la sala común, Blaise que se cruzó con ellos también se sorprendió de verlos mojados y señaló –Thuban está vivo y seco en su cama.
–Gracias por cuidarlo.
–Cual gracias, me deben un favor.
–Sí, sí algún día te lo pagamos –contestó Draco bajando las escaleras y Harry lo siguió.
–Necesito un baño caliente con urgencia.
–Yo también –contestó Draco y después de verificar que Thuban estuviera en su casa se movió alrededor.
Harry le lanzó un hechizo a la puerta para bloquearla y luego empezó a desvestirse, su mirada se encontró con la de Draco y sonrió diciendo al tener la idea –Sabes, nunca hemos tomado un baño juntos.
Draco lanzó un hechizo de secado a la capa que se quitó y lo miró interesado –Lamento informarte que no tenemos bañera.
–De hecho hay una enorme bañera en el baño de prefectos. Tiene como cien grifos.
–¿Quieres ir allí?
–No sé con qué clave está ahora, lo averiguaré y podríamos ir otro día –contestó desabrochando su camisa y añadió al notar la fija mirada de Draco– Pero por ahora podemos ducharnos juntos, si es que lo deseas.
–No me opongo para nada a la idea.
–Entonces apúrate y ven –dijo dejando su camisa en el cesto de ropa sucia y luego entró al baño.
Se había duchado en la mañana, pero después de estar todo el día buscando hongos y mas la lluvia que siguió, necesitaba un baño caliente con urgencia.
Se preguntó si era raro ello, suponía que no, muchas parejas podían ducharse juntos y dudaba que fueran a hacer algo más teniendo en cuenta el reducido espacio, pero la idea le emocionó y se encontró ansioso.
–El ungüento que me conseguiste parece estar funcionando, pero creo que nunca se irán las cicatrices.
Vio hacia su pecho con detenimiento –Eres tan pálido que te aseguro apenas y se notaran en unas semanas.
–Es que ese es el punto. No quiero un apenas y se notan, quiero que no se noten en lo absoluto, que desaparezcan.
–Cuando se acabe el ungüento busquemos otra solución –contestó viéndolo desvestirse y añadió– Pero recuerda que si es magia la que deja las cicatrices, siempre tiende a dejar rastro.
Draco hizo una mueca y luego movió la cabeza –Lo siento, no quiero estar de mal humor por eso.
–Te entiendo –contestó terminando de desvestirse y después de lanzar el hechizo para secar su ropa sucia, entró a la ducha.
–¿En serio no te molesta?
–¿Mmmm? –giró hacia él y Draco se acercó más. Harry se encontró con su mirada y pasó saliva, no entendía cómo es que Draco aún podía ponerlo nervioso, quizá nunca se acostumbraría pensó.
–Las cicatrices.
Levantó la mano y delineó con suavidad una, hasta hace días fueron cicatrices rojas, pero ahora solo eran algunas líneas blancas que cruzaban su pecho y abdomen –Me gustan.
–No te gustan, no mientas.
Sonrió delineando otra –No miento. Lo que sea que tengas me gustará porque eres tú, incluso si te haces un tatuaje horrible.
–¿Un tatuaje? –preguntó Draco confundido.
–Yo si he pensando en hacerme un tatuaje ¿Te gustaré cuando lo haga?
–¿Dónde te harás un tatuaje?
–No lo sé –dijo y señaló en su cuerpo–. Quizá por aquí o en el antebrazo o en la espalda. No me gustaría algo grande, solo algo pequeño, algo significativo.
–¿Será un tatuaje referente a mí?
–No te emociones tanto, el primero solo será mío –contestó y subiendo la mano a su hombro preguntó– ¿Te seguiré gustando si me hago un tatuaje?
–Por supuesto, eso no tendría nada que ver.
–Lo mismo pasa conmigo, incluso si tienes cicatrices, un tatuaje, lo que sea –dijo y le gustó la sonrisa que le dio Draco, pero le gustó aún más el beso que siguió.
Sentir el agua caliente lo terminó de relajar, fue la ducha más larga que alguna vez tomó, adoró particularmente sus manos paseándose por todo su cuerpo, los suaves movimientos esparciendo el shampoo, sus labios encontrándose sin perder la oportunidad y gemir contra él mientras el agua caía sobre ellos.
Sintió su miembro contra el suyo, su mano moviéndose con suavidad sobre ambos, su cuerpo a diferencia de su mente siempre estaba delante, antes de pensarlo su erección aumentó con cada toque y disfrutó dejándose llevar, satisfecho de saber que estaban igual.
Sintió que todo era tan íntimo, mucho más allá de compartir un orgasmo, las miradas que se dieron, como masajeó su cabello húmedo con la toalla, cambiarse juntos de ropa, besarse, abrazarse y luego salir tomados de la mano, sin decir ni una sola palabra y sabiendo exactamente dónde iban a ir.
–Te toca pensar a tí en la habitación.
–¿Tienes algún requerimiento en específico? El mío es solo una cama gigante.
–Añade una mesa y sillas, no voy a comer esto en una cama –contestó Draco levantando la comida que recogieron.
–¿Algún estilo en particular?
–¿Estilo? –preguntó Draco y negó– Algo normal por favor y apúrate que tengo hambre.
–Háblame con más cariño si quieres que me apure.
–Potter…
–¿Potter?
–Me muero de hambre.
Se rió al ver la expresión que puso Draco –¿Vez que puedes ser muy lindo cuando te lo propones?
–Estoy imitando la cara de tonto que pones siempre tú para convencerme.
Rodó los ojos al escucharlo y pensó en la habitación caminando frente al tapete –Lamento informarte que no eres nada bueno imitandome porque mi papá nos descubrió por tu culpa.
–Mi culpa quizá al principio, porque apuesto a que tu mala imitación después le confirmó lo que pasaba.
–Te equivocas, puedo ser un perfecto Malfoy –contestó abriendo la puerta.
Draco lo siguió, unos pasos adentro dejó la comida sobre la mesa y después volteó al parecer o dispuesto a pelear y debatir o quizá dispuesto a besarlo.
–¿No piensas ver que estilo escogí para nuestra habitación?
–En un minuto.
–¿No que morías de hambre?
–Primero dame un beso –contestó Draco, pero su atención se desvió hacia atrás suyo– ¿Por qué la pared está llena de retratos de hipogrifos?
–Para que vayas acostumbrándote. En Julio después de terminar Hogwarts tenemos que volar en hipogrifo.
–¿Yo acepté eso?
–Por supuesto, no te negarías a algo que me hiciera feliz ¿No?
Draco abrió la boca, al parecer sin poder debatir eso y Harry contento lo atrajo por un beso.
Chapter 24: Sí, besos
Chapter Text
–Quiero hacer un brindis por las personas que creyeron en mí, osea nadie en esta mesa y quiero hacer un brindis por Neville y por mí, hemos pasado por mucho y...
Draco se recostó contra la silla dejando de prestar atención, no la estaba pasando tan mal, aunque no le gustara la cerveza de mantequilla y aunque Theo no parara de hablar como si se hubiera ganado la lotería.
–Pero por el que si quiero hacer un brindis es por Draco. Fue el único que me dió una verdadera solución y con sus influencias me consiguió el libro que me ayudó.
–De nada –dijo divertido levantando su vaso de cerveza de mantequilla y compartió una mirada con Harry, hubiera preferido decirle a Theo que los miles de pasos que siguió del libro no sirvieron de nada, pero Harry le prohibió decirlo.
–¿Malfoy vas a querer otro vaso?
–No podré ni acabar este –le contestó a Weasley que lo vió como si eso fuera un crimen.
–Esta cerveza de mantequilla es la mejor que hay. ¿No te gusta?
–Algunos tenemos paladares más refinados.
Weasley lo miró sin expresión y Harry sentado a su lado izquierdo golpeó su brazo –No insultes la mejor cerveza de mantequilla.
–Yo no dije nada –habló con una sonrisa fingida y la quitó al girar– ¿Weasley, cómo te fue en tu clase de adivinación? ¿Le leíste un gran futuro a Jayce?
–Dije que tendría el futuro de sus sueños, aunque al principio no sería fácil luego lograría reconocimiento, amor y mucho dinero. Fue fácil leer su futuro, no como en tu caso que pareció ser solo un pulpo explotando.
Draco hizo una mueca.
–A fin de mes leeremos manos, ¿No quieres ser mi invitado?
–Ni loco.
–¿No quieres saber cuánto vivirás?
–No están comprobadas ese tipo de lecturas y me parece una farsa cuando te dicen la edad exacta a la que morirás –contestó y vio hacia Blaise que dejó de conversar con Neville y giró hacia ellos– A mi tercer padrastro le leyeron la mano, le dijeron que iba a morir a los 56 ¿Y a qué edad se murió? 56 exactos, el día de su cumpleaños.
–¿Fueron causas naturales?
–Aquí el punto es que murió el día que le dijeron –dijo Blaise viéndolo mal.
–Una coincidencia.
–No. Hay brujas y magos que pueden saber eso. Solo se necesita ver la línea... ¿Cuál línea era?
–Esta creo –señaló Ron en su mano– Pero no solo es ver la línea, hay más a tener en cuenta.
–¿Así? ¿Y cuanto crees que viva yo? –preguntó Blaise con una sonrisa dándole su mano.
Draco volteó hacia su lado izquierdo donde Harry conversaba entretenido con Theo sobre la nueva pastelería al final de la calle, lo escuchó atento por un momento, solo porque al parecer era algo que le interesaba a Harry y luego al cambiar el tema, le avisó que volvía en unos minutos.
En el baño se miró en el espejo comprobando que no tenía rastros de cerveza de mantequilla y se lavó las manos con cuidado, evitó no verlo, pero de todas formas su mirada se clavó en su palma al secarse. Hace mucho tiempo en Durmstrang alguien leyó su mano y le dio una fecha exacta, nunca lo creyó y ahora tampoco lo creía porque de haber sido cierto eso, hubiera muerto hace como un año.
Y sabía que en parte, su obsesión por querer vivir más, había sido resultado de ello.
Y sabía que esa obsesión nunca podría quitársela, aunque ahora estuviera todo, pausado.
–Dray, ¿Qué prefieres? ¿Un dragón domesticado o tener de amigo un basilisco?
Tomó otro sorbo de su cerveza de mantequilla después de sentarse –Un dragón no es un animal que se pueda domesticar y no puedes ser amigo de un basilisco, solo se puede controlarlo con magia oscura.
–Mi pregunta no era esa –se quejó Harry y él no pudo evitar besar su mejilla al ver su ceño fruncido. Se notaba bastante que solo estaba allí por él.
–Hazza, supongo que tú te vas por el dragón domesticado. Pareces experto en el tema.
Sonrió –Por supuesto –dijo y Draco se rió.
–Hablando de dragones, al parecer sí veremos en realidad dragones –dijo Ron– Al fin algo digno.
–¿El único año que no estoy en esa clase y van a ver Dragones? –se quejó Theo.
–Siempre nos prometieron algo interesante para el último año, es tu culpa que dejaste la clase.
–Me quitaba demasiado tiempo.
–Ron ¿Estás seguro que habrá dragones? –preguntó Neville sorprendido.
–Mi hermano dice que Hagrid se contactó con el comité para el Registro de Dragones, al parecer aprovechará que traen algunos dragones para un entrenamiento especial que solo hacen una vez cada década y por supuesto, Hagrid va a aprovechar para llevar algunos a Hogwarts.
Draco escuchó eso con genuino interés ¿A quién no le interesaban los dragones?
–¿Pero se quedarán en terreno Hogwarts o será en otro lugar?
–Al parecer estarán en el bosque prohibido, pero pasando el bosque de fresnos.
–Osea lo más lejos posible de Hogwarts.
–Exacto. Dudo que quieran que se coman un estudiante.
–Tenemos en definitiva que ir a espiar –dijo Harry tomando su brazo, Draco le sonrió al notar su emoción– Por supuesto.
–Si un dragón los come no los extrañaré –avisó Blaise.
Draco meneó la cabeza divertido y vio atento hacia Harry que empezó a hablar sobre lo que tenían preparado para su presentación de dragones en clase de criaturas mágicas.
No estuvieron por mucho más tiempo allí, se hacía de noche y últimamente los jefes de casa no extendían los permisos pasadas las 6 de la tarde, por lo que debían apresurar todo si es que también querían hacer compras.
Harry salió junto con los demás de Honeydukes y vio alrededor buscando a Draco. No fue con ellos a comprar dulces porque dijo que debía ir a comprar plumas nuevas, dudaba que eso tomara mucho tiempo así que se encontró confundido viendo alrededor, suponiendo que solo fue una excusa para alejarse del grupo.
–¿Vamos?
–Esperemos a Draco.
–¿Tanto le toma comprar unas plumas?
–Tu Malfoy puede volver solo.
–Hazza, quizá Dray te abandonó y se fue con otra cita –lo molestó Theo y Ron fue el primero en decir que eso no ocurriría– Es imposible, ¿Quien más soportaría a Malfoy?
Harry rodó los ojos, le divertía como siempre intentaban atacarlo.
Y para su alivio no tuvo que defenderlo o decir algo porque Draco de pronto apareció a su lado –Esto deberíamos hacer en Hogwarts, es una tontería que no se pueda usar desaparición allá –se quejó Draco y le extendió una bolsa de papel– Toma, te compré algo que alimenta tu obsesión.
–¿Qué es?
–Uno de los que mencionaste.
Sonrió de inmediato dando una mirada presumida porque debía ser algo bueno y aún así se sorprendió al abrir la cajita –No me jodas –murmuró viendo que dentro había un pequeño pastel en forma de hipogrifo de la nueva pastelería que abrieron allí en Hogsmeade.
–¿Cómo conseguiste eso si hay una fila enorme? –se quejó Theo.
–Sé como conseguir lo que quiero.
Harry volvió a poner su sonrisa presumida –Y ustedes hablando mal de Draco –lo señaló.
–En vez de hablar mal de mí, deberían aprender a ser mejores novios ¿No? –dijo Draco irónico y Harry se rió con él.
–Idiotas cursis, eso es lo que son.
–Pido que a nosotros nos excluyan de comparaciones.
–Sí, cada quien es buen novio a su forma.
–Díganse así mismos lo que quieran para sentirse bien –contestó divertido y se adelantó caminando junto con Draco de regreso a Hogwarts.
Le tomó varias fotos al pastelito antes de comérselo, Draco mencionó un par de veces que al parecer se estaba volviendo su obsesión y él sabía que más que obsesionado con la cámara, estaba obsesionado con el hecho de tomar fotos suyas o de cualquier cosa que le recordara a él.
Hace unos días llegó esa cámara en el pedido que le hizo a su mamá Lily, la antigua no tenía ni idea de cómo es que se le malogró y entendía que su mamá estuviera un poco escéptica en comprarle una nueva porque él siempre solía pedir cosas y dejaba de utilizarlas a la semana.
Pero esta vez, sabía que le daría un muy buen uso.
–Me siento acosado.
–Una palabra más y nunca más te vuelvo a tomar una foto.
–Te propongo algo.
–Te escucho.
–Una semana tú, una semana yo.
–¿Y por qué compartiría mi cámara contigo?
–Porque yo prefiero calidad sobre cantidad. Impediré que acabes con todas las fotos instantáneas, Haz.
Accedió, por supuesto que accedió y con las semanas se dio cuenta de lo bien que podía verse Draco, cuando de pronto tomaba la cámara y decidía sacarle una foto.
–Hazza ¿Viste quien vino?
–Obviamente Draco tiene que venir a verme –dijo rehusándose a voltear hacia las graderías.
–Dices eso y al inicio de las prácticas no dejabas de buscarlo. Siempre es así.
Harry negó y señaló –¿No deberías estar dando 10 vueltas al campo? No tienes ningún privilegio Theo.
–¡Mandón!
Se rió al escucharlo y se fue volando con rapidez hacia el otro lado del campo, realmente evitó voltear y lo logró por algunos minutos, pero cuando comenzó el siguiente ejercicio y soltó la snitch, vio hacia allí y en un rápido impulso, como siempre su cuerpo actuando antes de pensarlo, se dirigió hacia las graderías al notar que le estaba tomando fotos.
–¿A qué se debe que viniste a verme? Pensé que estarías ocupado, siempre dices que estarás ocupado e igual terminas aquí.
–Solo vengo a comprobar que no te caigas de la escoba.
–¿Insinuas que no sé volar?
–Insinuo que a veces eres irresponsable volando –señaló Draco y Harry no pudo indignarse porque era verdad.
–Intentaré no obtener ningún rasguño –prometió dándole una sonrisa y evitó besarlo solo porque le gustaba hacerlo esperar.
Las prácticas fueron duras y no mentiría, le gustaba lucirse, sobre todo si Draco observaba cada uno de sus movimientos sin despegar la mirada de él.
Le parecía tan excitante.
–Espero que me hayas tomado al menos una docena de buenas fotos. Las prácticas terminaron.
–Calidad antes que cantidad, tengo 4 fotos perfectas.
–Dámelas.
–No. Son mías.
–Al menos déjame verlas.
–No.
–Solo un vistazo –pidió y apenas Draco las sacó de su túnica, se las quitó y sin darle oportunidad subió a su escoba y se fue volando. El viento volvió a despeinar su cabello, su capa ondeó y guardó las fotos dentro del bolsillo de su túnica para no perderlas. Al voltear, iba a sonreírle a Draco, pero terminó gritando sorprendido al verlo de pronto pasar a toda velocidad por su lado.
–¡Tuve que robarle la escoba a Theo! –exclamó Draco rodeándolo– Devuélveme mis fotos, Potter.
–No quiero –contestó girando hacia el otro lado y voló a toda velocidad. Siempre lo llenaba de adrenalina perseguir una snitch, pero aún más ser perseguido por Draco.
–¡Harry!
–¡Puedo volar por horas enteras sin cansarme! –le advirtió y se aferró con más fuerza a su escoba al aumentar la velocidad.
Draco se mantuvo a su lado al alcanzarlo, no podía pasarlo, sus piernas rozaron mientras volaba a toda velocidad como él.
Compartieron miradas varias veces hasta que eso dejó de ser una persecución y sonrió dándole indicaciones para seguir volando juntos a la par. No se sentía cansado ni en lo más mínimo, aunque hubiera estado dos horas en prácticas de Quidditch se sentía de nuevo renovado y feliz de poder volar junto a él.
–Es un atardecer perfecto.
–Por eso siempre digo que Hogwarts tiene los mejores atardeceres –contestó quedándose a su lado.
Estaban tan arriba que podía verse gran parte del lago negro, el viento por suerte se calmó y aunque aún hacia bastante frío eso no le importó.
–¿Me darías un beso? –preguntó llamando su atención.
Draco negó –Hoy no doy besos, me robaste mis fotos.
Rodó los ojos al escucharlo y volvió a ver hacia el atardecer, ¿Podían besarse mientras volaban en escoba? se preguntó y esperó sin moverse de su lugar, porque sabía que Draco siempre cedía a lo que pidiera y así fue, Draco lo rodeó, voló y se detuvo al frente, tapando su visión del sol ocultándose –No interfieras con la bella vista, me tapas el atardecer.
–Nada mejor que yo.
Meneó la cabeza como si estuviera en desacuerdo y Draco avanzó con lentitud y precisión, el mango rozó su pierna izquierda y se acercó acortando la distancia, como si estuvieran de pie en el césped, Draco pudo acercarse controlando su vuelo y sin dificultar el suyo lo besó, con suavidad girando su cuerpo hacia él.
Harry se dejó llevar por completo, como si no estuvieran a más de 100 metros por encima del suelo.
–¿Sabes lo peligroso que es esto?
–Tú lo pediste y pareces estar disfrutándolo –contestó Draco inclinado hacia él.
Harry sonrió, sus manos se apretaban contra el mango de la escoba con fuerza para no moverse ni un milímetro, sabía lo difícil que podía ser mantenerse en el aire en una sola posición y Draco lo tenía totalmente controlado.
Sus labios volvieron a encontrarse, eran cálidos a comparación del frío que los rodeaba y la adrenalina lo llenó por completo al sentir su lengua contra la suya, suspiró más de una vez y sintió que se derritió al sentir su mano contra su mejilla, exigiendo que le beso no terminara, que siguiera.
Tal como esperó, no había nadie en las graderías cuando bajaron, casi era de noche y los últimos rayos de luz se extinguieron cuando después de recoger sus cosas volvieron a Hogwarts.
–Podríamos ir volando.
–Está prohibido volar en otro lugar que no sea el campo de Quidditch, no quiero tener una detención.
–Es un largo camino.
–No más de 8 minutos –contestó tomando su mano y estaba seguro que se convirtieron en al menos unos 20 al detenerse constantemente para besarse.
–Gracias por devolverme mis fotos.
–Yo no te he.... ¿En qué momento me quitaste las fotos?
–¿Para qué crees que fueron todos esos besos?
–¿Cómo que para qué? ¡Malfoy! –se quejó golpeando su brazo y volvió a quejarse al darse cuenta que también le quitó el mapa– Me robaste.
–Lo tuyo es lo mío ¿No, Potter?
–Eso sería si estuviéramos casados y aún así...
–¿Y aún así? ¿Nos casaremos por bienes separados? –preguntó Draco abriendo el mapa.
Harry rió, lo cual se transformó en una risa un poco avergonzada, algo que nunca solía pasarle –¿Por qué estamos hablando de casarnos?
–Tu empezaste –contestó Draco– Y al parecer quieres por bienes separados –añadió divertido y bajó la mirada al mapa.
–No quiero... y no es algo que... si tú quieres... es algo que... –se dio cuenta que nada de lo que decía tenía sentido y Draco al parecer estaba muy divertido escuchándolo– ¿Qué buscas en el mapa?
–A Snape, dijo que fuera a su oficina por el pedido de Thuban. Pero no está allí.
Harry se inclinó curioso viendo el mapa y lo detuvo antes que volteara de hoja –Espera un momento.
–Qué
–¿Por qué Teddy está en ese piso? –preguntó viendo su etiqueta y abrió la boca preocupado al ver que se dirigía exactamente a la última oficina.
–No me digas que le planea jugar una broma a Snape –dijo Draco incrédulo.
–Lo dudo, él me dijo que Snape no se mete con él ni... –se quedó en silencio y abrió más la boca al notar que entró a su oficina.
–¿Cómo logró entrar ahí?
–No lo sé –dijo confundido, pero lo apresuró sin dudarlo– Impide que Snape vaya a su oficina, yo me encargo de Teddy –señaló y entró a Hogwarts rápidamente.
Le tomó unos minutos, las escaleras se alinearon como él quiso y pudo subir a toda prisa de frente hacia el tercer piso, vio alrededor al llegar al pasillo, sin duda debía ser hora de la cena porque no había nadie a la vista.
A petición de sus padrinos, había hablado con Teddy días antes para sugerirle que no se metiera en tantos problemas. Internamente celebraba que les diera dolores de cabeza con todas las llamadas de atención, eso era lo que tanto habían deseado sus padrinos, pero ahora entraban constantemente en crisis por todas las consecuencias y él no podía evitar también preocuparse.
–¿Qué estás haciendo? –preguntó al entrar, primero viendo a Teddy que estuvo a punto de salir y luego viendo hacia el pequeño caldero sobre el escritorio.
Teddy se sorprendió, pero su expresión cambió al instante de verlo –Hola Harry –dijo contento.
–Nada de hola Harry, empaca ese caldero de vuelta y sal de aquí.
–¿Caldero? Eso no es mío.
–Teddy –advirtió– Que pongas cara de inocente no te hace uno.
Teddy le sonrió –No va a descubrir que fui yo.
–Pudo ser él quien entraba en vez de mí.
–Está ocupado, sabía que iba a demorar. Por eso preparé algo muy especial.
–Cancela todo ahora mismo –dijo y estiró la mano– Dame esa caja de cartón, voy a guardar ese caldero probablemente lleno de bromas. No puedes hacerle esto a un profesor.
Teddy lo miró confundido –Pero Harry, tú también odias a Snape.
–¿Qué es lo que hizo? ¿Te hizo algo? ¿Te dijo algo? Voy a matarlo yo mismo si...
–No me hizo ni dijo nada.
–Entonces no tienes ningún motivo para hacerle una broma –dijo y se asombró por lo que dijo y por la expresión que puso Teddy.
–¿Estás defendiendo a Snivellus?
–No le digas así.
–Mi papá a veces le llama así.
–Pero no es algo que debas decir. Y no debes de hacerle una broma, sobre todo si es que Snape no te hizo algo directamente. Lo que ocurrió con tus papás es un asunto entre ellos y Snape.
–Entiendo que no debo meterme en eso, no lo estoy haciendo por eso, lo hago porque aterroriza a mis compañeros –señaló Teddy y se quejó– No puedo creer que lo estés defendiendo. Es un profesor horrible.
–No estoy defendiéndolo, solo no quiero que te metas en líos. Les prometí a tus papás que te vigilaría.
–Esto es algo inofensivo –contestó Teddy y se quejó porque le quitó la caja.
Harry le lanzó un hechizo al caldero –Sea lo que sea, hay un trato. Tus padres llegaron a un acuerdo con él y mi papá lo tiene amenazado, no puede hacerte nada, pero eso también incluye que tú no lo molestes.
–No se enterará que fui yo.
–Lo hará, nadie haría esto más que tú. Te culpará incluso sin pruebas y te recuerdo Teddy que este es tu primer año. Espera para hacerle una gran broma en tu último año, pero no te arriesgues ahora.
–No quiero soportar 6 años más. Quiero que se vaya, no entiendo porque tú no lo intentaste.
–Créeme que lo intenté –dijo haciendo levitar el caldero hacia la caja.
–Esto es increíble. Esto es traición como diría mi papá Sirius. No puedo creer que estés defendiendo a Snivellus. Esta es una broma perfecta, lo es, pienso hartarlo hasta que se vaya –se quejó Teddy y ambos giraron al escuchar la puerta abriéndose.
–Tienen menos de 5 minutos para salir de aquí –les avisó Draco.
Teddy hizo un puchero cruzándose de brazos –Esto es injusto ¿Cómo supieron que estaba aquí?
–¿Quieres saber cómo? Nada de bromas.
–¿Qué?
–Si quieres enfoca tus bromas a estudiantes, no profesores, no te metas en líos y te prometo que te mostraré algo increíble.
–¿Me darás el mapa?
Harry abrió la boca sorprendido porque se supone que ese secreto no debía de saberlo.
–No es algo que puedas decidir, ese mapa me pertenece también –se señaló Teddy– Tendrás que dármelo sí o sí apenas acabe tu año en Hogwarts.
Draco soltó una carcajada y prácticamente empujando a ambos los sacó de la oficina –Cierra la boca Harry, así son cuando crecen.
–Lo siento por decirlo así, pero estoy enojado –se quejó Teddy– Era mi broma perfecta y pensé que te gustaría.
–Tengo que ser la persona cuerda –dijo y señaló– Vamos rápido, a esta hora deberías estar cenando.
Teddy hizo otro puchero mientras caminaba cruzado de brazos –¿Tu novio se quedará?
–Sí, Snape tiene algo que entregarle –contestó y lo guió por el otro pasillo, por donde Draco sugirió que se fueran.
–¿Cómo lograste abrir la oficina de Snape?
–Llaves de Filch. Fue muy fácil robarlas, no tenía ningún hechizo extra.
–Tienes que devolver eso.
–Mañana quizá. Le dejé unas copias.
–Las copias no funcionan, se dará cuenta al instante –dijo y estiró la mano– Dámelas, yo mismo las devolveré.
Teddy negó y caminó más rápido –Tengo más planes.
–Hoy es luna ¿Lo olvidas? –enfatizó– Deberías estar cenando ahora mismo, alimentarte bien para la noche. No te puedes descuidar, siempre tienes que estar puntual en el sauce boxeador. Tus papás estarán esperándote y se preocuparán si te demoras.
–Me estás sermoneando como papá Moony.
–Es porque me preocupo por tí –dijo Harry y lo detuvo antes de voltear al otro pasillo donde quizá ya habían estudiantes– Dame las llaves.
Teddy lo miró dudoso, pero finalmente le hizo caso.
–Voy a deshacerme de tu caldero y...
–No no no no no no. Me tomó mucho tiempo meter los hechizo allí –señaló Teddy– Si quieres escóndelo, pero por favor, por favor por favor, no lo desaparezcas.
–¿Qué hechizos pusiste? ¿Qué le iba a pasar?
–No puedo revelar la finalidad de bromas que aún no se cumplieron.
–Si quieres que guarde tu caldero en vez de eliminarlo, dime.
Teddy suspiró –Te diré los nombres que les puse a los hechizos, no diré más.
Harry sonrió y lo escuchó.
–Tinta indomable, el pelo arcoíris y la túnica que susurra "cumplidos".
Se rió al escuchar y suponer lo que podían hacer –Para tener 11 años sabes demasiados hechizos.
–Papá Sirius tiene toda la culpa –sonrió Teddy orgulloso.
–Por supuesto –dijo divertido– Lo siento por malograrte la broma. Esconderé esto muy bien, quizá y en un futuro lo puedas utilizar.
–No es necesario esconderlo tanto, todos los hechizos solo pueden afectarle a Snape –dijo Teddy orgulloso y añadió señalando el mapa que Draco le devolvió– Espero el mapa pronto. Tengo muchas ganas de decir "Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas."
Harry lo miró curioso –¿Cómo te enteraste del mapa? Se supone que era un secreto.
–Papá Moony y Padsy a veces hablan de más sin darse cuenta.
–Era de suponer –murmuró y acompañó a Teddy hasta la entrada para que fuera a cenar– Suerte en la luna, saludas a mis padrinos –le dijo al despedirse.
Por suerte Marzo terminó con calma, no escuchó de Teddy metiéndose en más problemas, no hubo ningún accidente en las prácticas de Quidditch, ni ningún accidente por ocultar con Draco, las clases le resultaron entretenidas, sobretodo transformaciones e incluso por mitad de Abril se encontró disfrutando demasiado de estar en clase de Runas, sobretodo cada que podían acceder a la biblioteca prohibida para descifrar algún texto antiguo.
Su relación con Draco continuó tal como lo deseaba y aunque logró que se acercara más a sus amigos, su objetivo casi siempre terminaba siendo solo ellos dos, haciendo mil cosas o no haciendo nada en lo absoluto. Disfrutó perderse sólo con él, quedarse en la biblioteca hasta muy tarde, recorrer el castillo, besarse en aulas abandonadas y también besarse delante de todos, en la sala común de Slytherin mientras jugaban Sombras de Azkaban con los demás o junto al lago negro mientras Thuban mordía a alguien.
En todo ese tiempo solo había un detalle que realmente le preocupaba y aunque había ocurrido solo 3 veces, se sentía intranquilo y muy preocupado al ver a Draco despertarse por un pesadilla, llevándose la mano al pecho, removiéndose en la cama e incluso como ese día llorando.
–Necesito darme un baño.
–Son las 5 de la mañana. Espera.
–Es hora de levantarnos.
–Draco espera, podemos... necesitamos hablar de esto. No es normal que tengas este tipo de pesadillas.
–Ha pasado más de un mes y apenas ha ocurrido 2 veces.
–3 veces –dijo y bajó de la cama siguiéndolo. Quería darle un abrazo, tranquilizarlo, hablar con él, pero Draco apenas se dio cuenta que lo despertó se alejó de él y se encerró en el baño como las anteriores veces– Draco –lo llamó e intentó con hechizos abrir la puerta, pero no pudo– Draco –insistió tocando.
–Estoy bien, solo necesito tomar un baño –dijo él y Harry solo pudo esperar.
Las anteriores veces también fueron cuando se quedaron en la sala de menesteres y creía que el problema empezaba desde eso y todo lo que pasó allí.
–Tenemos que hacer algo con esto –habló apenas Draco salió.
–No hay nada que hacer.
–Deberías hablar con un psicomago, es un trauma y tienes que enfrentarlo.
–Estas loco. No voy a hablar con nadie y ni siquiera desperté por eso.
–No mientas –se quejó siguiéndolo y tomó una toalla al ver su cabello húmedo– No tienes que revelar lo que pasó exactamente aquí y en todo caso lo que le cuentes al psicomago solo quedaría entre tú y él, nadie más lo sabría –dijo y le lanzó la toalla al ver que lo ignoraba.
–Ya superé ese tema. Y este mal sueño es algo que enterraré y no volverá a pasar.
–Ese es el problema, no es algo que debas enterrar, es algo que debes enfrentar.
–¿Enfrentar en qué sentido? –preguntó irónico Draco– No hay nada que enfrentar, solo fue un mal sueño.
Harry se cruzó de brazos –Esto no es un juego. Tenemos que hacer algo.
–Ilumíname ¿Qué?
Lo vio enojado al escuchar su tono –No lo sé, eso te lo tiene que decir un psicomago o al menos, podríamos hablarlo entre nosotros, hay libros que hablan sobre pesadillas y si es específicamente de lo que ocurrió...
–Prometimos que no tocaríamos el tema nunca más –lo interrumpió Draco.
–Si está ocurriendo esto, tenemos que hablarlo. Ni siquiera sé sobre qué son las pesadillas, si es el mismo sueño o...
–No hay nada que hablar, lo menos que quiero es seguir tocando un tema que se supone acabó –contestó Draco con expresión seria poniéndose la camisa– Te aseguro que esto no me va a volver a pasar.
–Deja de interrumpirme –se quejó y señaló– Draco, te estás enojando cuando lo único que quiero es que estés bien.
–Estoy bien. Mi pesadilla no es sobre lo que ocurrió.
–Entonces dime de qué es, para buscar si significa algo o preguntar qué podemos hacer.
–No creo en libros baratos sobre premoniciones o algo así.
–Si es que no quieres recurrir a un psicomago tendremos que recurrir a un libro. Quizá no dé soluciones, pero mostrará por qué ocurre. Hay muchos magos a los que les pasa esto por eso es que hay tanto libros de eso.
–Estás haciendo un gran drama por una simple pesadilla.
–¿Es repetitiva? ¿Siempre es la misma? –preguntó y como Draco lo ignoró se quejó– Me voy a enojar contigo si eres un testarudo.
–No me gusta que me amenaces.
–Y no solo estaré enojado, te dejaré de hablar y te ignoraré, como tú estás haciendo ahora mismo –señaló y se cruzó de brazos al verlo terminar de vestirse– Draco.
–Caminaré un poco, necesito relajarme.
–Estamos en una conversación ahora mismo.
–No me interesa esa conversación.
–Voy a hacer lo que dije si te vas –le advirtió y le lanzó una maldición al verlo irse, pero Draco pudo evitarla– ¡Malfoy! –se quejó, pero él no le hizo caso.
No pudo dormir un poco más, tampoco quiso seguirlo, entendía que Draco fuera terco, pero él no iba a ceder hasta que él lo hiciera. Necesitaba que Draco hablara con él, saber sobre que soñaba para poder aunque sea consultarlo con un libro, había miles en la biblioteca sobre sueños, premoniciones y acciones.
–¿Estamos cambiando de sitios?
–Sí –contestó sentándose a lado de Blaise y viendo hacia Draco que ni siquiera levantó la mirada.
–No puedo creerlo, se han peleado –señaló Theo sorprendido.
–Que no me siente a su lado no quiere decir que nos hayamos peleado –contestó Harry– Quizá solo nos damos un poco de espacio.
–Ustedes no conocen esa palabra.
–E incluso peleados les gusta molestarse constantemente –dijo Blaise– Esto debe ser grave.
–¿Han terminado? –preguntó Pansy– No pueden terminar, aposté porque durarían más.
–Estarían destruidos de ser así –se burló Theo– Aún no perdimos nuestra apuesta.
–Son incapaces de terminar, incluso separados sufren.
Harry los ignoró viendo hacia Draco que al parecer no pensaba decir nada.
No es que estuviera tan molesto en realidad, pero quería presionar a Draco porque las primeras veces fue muy paciente y así no había logrado que le contara sobre la pesadilla o siquiera hablar del tema.
Hoy tendrán el... privilegio de preparar una poción que, en manos incompetentes, puede causar catástrofes irreversibles. Veritaserum... tres gotas de esto y el mentiroso más obstinado cantará sus secretos.
–¿Qué tan confiado estás?
–Tanto como para robar mis frascos y utilizarlos en la próxima fiesta.
–Un verdad y reto al fin verdadero –estuvo de acuerdo Ron sacando los ingredientes.
Harry se encargó de acomodar el caldero, había practicado esa poción en vacaciones de verano con su padrino Sirius, porque estuvo seguro que Snape lo pondría en la lista. Era una de las pociones más difíciles y siempre las guardaba para último año.
Por supuesto, quizá ninguno de ustedes tenga la sutileza necesaria para elaborarla correctamente. Una sola imperfección y en lugar de la verdad, provocarán delirios, coma... o la muerte.
Las instrucciones para la primera parte de la poción están en la pizarra. No se atrevan a improvisar. Y si alguno de ustedes, en su infinita estupidez, cree gracioso probarla... espero que sus últimas palabras valgan la pena.
–Escuché que te peleaste con Malfoy. Según Blaise, ni te miró en el desayuno.
–No es una pelea tal cual, solo lo ignoro porque quiero conseguir algo.
–Ahhhh ¿Y qué es? ¿Qué quieres conseguir?
–Hablar sobre un tema.
–No me digas... traumas de niño rico en su gran mansión.
Meneó la cabeza al escuchar a Ron y tomó el cuchillo para cortar la raíz de valeriana –¿Que te dije de hablar mal de Draco? Solo yo puedo hacerlo.
–Solo hice una suposición.
–Pues no supongas –señaló y añadió– Si sigo sin hablarme con él en la noche, tu y yo compartimos sitio también.
–¿Y por qué tengo que separarme de Blaise?
–Necesito ayuda y míralo por el lado bueno, compartiré mis conocimientos en astronomía.
–Blaise es mil veces mejor que tú en astronomía.
–También es muy bueno, pero...
Ron meneó la cabeza divertido –Estás muy concentrado en tu Malfoy que no sabes ni que ocurre a tu alrededor.
–¿Eh?
–Del curso de alumnos destacados, tu papá lo escogió para que haga prácticas en el departamento de astronomía. Blaise es mejor que bueno.
–¿Va a trabajar en el ministerio?
–Sí, sus prácticas. Mientras estudia. Aunque luego creo que no planea quedarse allí.
–¿Postulará a ese instituto que mencionó?
–Sí, al de estudios mágico-astronómicos. Postulará el siguiente mes y es un hecho que va a entrar porque tendrá la recomendación de tu papá.
–Oh.
–No menciones la postulación hasta que entre.
Harry asintió –Sabes que un módulo entero es en el Tíbet ¿No?
Ron suspiró –Más incluso, son como 8 meses en su segundo año.
–Sobrevivirán –dijo y añadió las raíces de valeriana y acónito al caldero de agua purificada.
–Por supuesto que sobreviviremos. Y cuando entre, estoy ansioso por darle la noticia a mis padres, les caerá mejor si saben que se preocupa por su futuro y todo eso.
–Les caerá mejor y te cuestionarán más a tí, así que ten preparado tu plan.
–Auror, ya lo saben.
–Pero no vas a ser un auror. No me digas que has cambiado tu plan.
–Nunca, mi plan sigue en pie. Lo de decir que seré auror solo es para tenerlos contentos y distraerlos.
Se rió al escucharlo, pero quitó de inmediato la sonrisa al notar que Snape los vio directamente.
Fue una clase tediosa, pero al menos tener que concentrarse tanto en la poción le sirvió para no pensar en nada más.
Al salir tuvo el impulso de correr hacia Draco, siempre hacia ello apenas acababan las clases de pociones y esa vez tener que controlarse para no hacerlo le resultó demasiado difícil.
–Te doy 2 horas.
–Soy capaz de estar alejado de él por días enteros –dijo aunque sabía que eso era mentira.
–Tú, no sé. Él, al parecer sí.
Bajó la mirada al escucharlo, sabía que era una broma, pero se preguntó ¿Y si en caso fuera así? ¿Y si Draco podía ignorarlo sin problema?
–Hey, estaba bromeando. Se supone que tienes que estar seguro de tu relación, no te puedes poner pensativo por una broma.
–Estoy seguro, es solo que Draco nunca me ha ignorado, esto se siente muy raro.
–No te está ignorando te está evitando.
–Es lo mismo.
–No es lo mismo –señaló Ron– Evita verte porque sabe que cederá a lo que sea que quieras, pero si te acercas no será capaz de ignorarte por muy orgulloso que sea.
–Entonces seguirá evitándome porque yo no me pienso acercar.
Ron lo miró en desacuerdo –Si estás también de terco, después no te estés quejando.
–No me estoy quejando, tú eres el que metió el tema –dijo y lo jaló del brazo– Ven, sigamos a Jayce. Planeo sentarme con él en transformaciones.
–¿Y por qué no te sientas con otro Slytherin?
–Porque quiero molestarlo un poco más –contestó e ignorando a Draco pasó por su lado acelerando el paso.
No tenía ni idea de si funcionó, pero al menos por su parte si aumentó su enojo al notar su total indiferencia y sabía que todo eso era una tontería que con las horas estaba escalando en gran parte por su culpa.
A la hora de la comida, tuvo que buscarlo en el mapa al darse cuenta que no estaba en el gran comedor y aunque en parte se sintió aliviado de verlo en las cocinas, no le gustó saber que ahora al parecer planeaba evitarlo por completo.
–Esto es una tontería, prefirió irse a las cocinas.
–Hazza te faltó darle sus gotas de amortentia. Se te está descontrolando.
–¿Del lado de quien me tengo que poner?
–De nadie, no estamos enojados, esto es... ni siquiera sé qué es esto.
–Entonces páralo –pidió Blaise– Ve a las cocinas y tráelo. ¿Lo vas a dejar comiendo con los elfos?
–No se quedará a comer con los elfos, seguro les está pidiendo la comida más extravagante para irse a otro lado –dijo porque lo conocía y añadió– Él comenzó a ignorarme, él tiene que pararlo.
–Son un par de tercos. No tienen salvación.
–Yo los llamaría, inmaduros.
–Habla el que mató la planta de su novio por flojera de regarla.
–Esa es una etapa de mi vida que nunca más quisiera recordar –pidió Theo y enfatizó– Tengo una sana relación ahora, mucho mejor que todas las de ustedes.
–No empecemos a comparar relaciones.
–Exacto, porque la mía con Ron es la mejor.
–Confirmaremos eso cuando te abandone por su campamento de Quidditch.
–Cierto, van a romper.
–Cállense.
–Es un hecho, sus caminos se van a separar.
–Todos nos vamos a separar. Mi relación no será la única que peligre –señaló Blaise y Theo se quejó– De Nev y yo no vas a hablar, yo lo seguiré como un hongo pegado a una raíz de orquídea.
–Mejor descripción no te pudiste poner –lo molestó Harry.
–¿Y tú que harás? No niegues que tu plan es seguir a Draco donde vaya.
–Tendré un año libre y luego decidiré qué hacer. Puede que siga a Draco un poco, pero no es mi prioridad –contestó y se dio cuenta que quizá eso no era del todo cierto.
No tenía ni idea de que haría y tampoco quería planificar con anticipación.
No lo buscó en la tarde porque sabía que estaría en sus clases de Aritmancia, por eso se entretuvo jugando con Thuban cerca del lago negro y en la noche prefirió quedarse en la biblioteca comiendo un bocadillo en vez de ir a cenar, buscando los mejores libros que hablaran sobre pesadillas.
Tuvo la esperanza de que Draco fuera a buscarlo, que al no verlo en la cena preguntara por él, por eso a todos les dijo que estaría en la biblioteca. Pero Draco al parecer no lo buscó, no preguntó por él y tampoco fue allí, al principio eso lo enojó más y luego aunque quisiera negarlo eso se mezcló con tristeza mientras el tiempo pasaba.
Lo vio finalmente en la noche cuando se dirigía a las clases nocturnas de Astronomía. Caminó en silencio detrás de él, dispuesto a sentarse a su lado y ceder un poco, pero al verlo dirigirse al otro lado del salón y no a su usual sitio, salió enojado de la clase y esperó a Ron.
–Tienes que sentarte conmigo.
–¿Siguen peleados?
Hizo una mueca –Al parecer sí, porque se fue a otro sitio. Es un idiota –dijo y miró mal a Blaise que se burló.
–Yo me sentaré con Dray, puedes robarme a mi novio.
Rodó los ojos y jaló a Ron al notar que su papá estaba cerca.
La clase empezó de inmediato, el profesor Regulus entró como usualmente lo hacía, cerrando la puerta con un hechizo y saludando a todos, empezó a llamar la lista sin perder ni un minuto más. Su mirada se paseó por el pergamino mientras marcaba los nombres y cuando levantó la vista buscando a Draco porque no respondió, se notó su sorpresa al verlo al otro lado del salón.
Presente Profesor Regulus
Harry Potter
–Presente –contestó y notó otra vez la mirada confundida de su papá, al verlo al otro extremo del salón sentado junto con Ron.
Anoche la luna llena brilló con una fuerza poco común. Espero que lo hayan notado, porque no es solo un espectáculo: su luz altera ingredientes en pociones y despierta energías que los magos más sensibles pueden sentir... aunque algunos prefieran culparla por sus malos sueños.
–¿Estás prestando atención?
Dejó de ver su anillo y se quejó –Malfoy es un idiota.
–El profesor Regulus va a hacer preguntas y quedarás mal si estás perdido.
–Me dio esta clase a los 10, sabré que contestar –dijo después de ver hacia la proyección y volvió a tocar su anillo, estaba helado, le incomodaba, pero no quería sacárselo– Ron, es solo cosa mía o esto está helado.
Ron estiró la mano tocando el anillo y frunció el ceño –Magia de duendes, no le debe gustar que se ignoren. No deberías estar utilizando anillos de alianza, te adelantas demasiado, ni siquiera están comprometidos o...
–Shhhhhh –se quejó– Por supuesto que tenemos un compromiso –dijo y suspiró, pensando que debió de convencer a Draco de otra forma en vez de todo ese rollo de ignorarse porque odiaba cómo se sentía.
–Quítate ese anillo si no quieres perder el dedo.
–Un poco de frío no me va a matar –contestó tocando su anillo y dejó por completo de hablar porque su papá volteó explicando.
Fingió que estaba prestando atención cuando en realidad no lo estaba haciendo y si es que antes había podido distraerse, ahora el anillo solo hacía que su mente pensara una y otra vez en Draco.
¿Por cuanto planea evitarme? se preguntó y al bajar la mirada a su libro y notar el pequeño dibujo en la esquina suspiró porque en vez de estar separados debería estar dibujando estrellas también en la esquina de su libro.
–Deja de suspirar –se quejó Ron– Si no lo arreglaste antes ahora no te quejes.
Se removió en su sitio viendo hacia Draco, el anillo le estaba incomodando demasiado Anillos temperamentales pensó y tuvo que quitárselo para concentrarse porque su papá empezó a hacer preguntas.
–¿Aún sigues enamorado de Malfoy?
–¿Qué preguntas?
–Solo confirmando que los anillos no estén hechizados.
–No lo están, pasaron por una exhaustiva revisión, solo son temperamentales por la magia de los duendes –contestó sosteniendo su anillo y vio hacia Draco que escribía algo en su pergamino.
–¿Entonces si sigues enamorado?
–Lo amo, supéralo, eso no va a cambiar, aunque sea un idiota, terco, obstinado, arrogante y egocéntrico –contestó y preguntó al no entender la expresión de Ron– ¿Qué?
–Nada.
Muy bien, es hora de movernos. Saquen sus telescopios... y si alguno tiene un lunascopio, mucho mejor, la claridad que nos dejó la luna llena lo hará más interesante.
–¿Trajiste lunascopio?
–Sí –contestó y frunció el ceño al recibir un golpe.
–Cambia esa cara, ni un día ha pasado ¿No que podías sobrevivir por mucho?
–No puedo. Mentí, no puedo –se quejó poniendo una exagerada cara triste– Realmente al parecer no puedo.
–Parece que fueras a llorar.
–Quizá lo haga –murmuró abriendo su maletín y al sacar su lunascopio levantó la mirada al escuchar un aleteo.
Su corazón se aceleró al instante y casi gritó de emoción al notar la grulla de papel que llegó volando hacia él.
Abrió su mano para que se posara y golpeó a Ron a su lado murmurando emocionado –Me mandó una grulla, me mandó una grulla –su mirada se dirigió de inmediato hacia Draco y como él no lo veía sonrió inmensamente, sintiéndose un completo idiota feliz.
–Tu papá debe pensar que estás loco.
Vio hacia el frente dándose cuenta que ciertamente su papá lo veía fijamente y no pudo evitar sentirse avergonzado al saber que vió su exacta expresión, como un tonto enamorado por recibir una grulla de papel.
–¿Qué dice?
–¿Ahora estás curioso?
–Por supuesto, quiero saber si Malfoy dice lo siento.
–Te quedarás con la duda –contestó poniéndose el anillo de vuelta y desdoblando la nota con rapidez.
En fila, de dos y ordenados. Vamos a la Torre de Astronomía, quiero que todos tengan la oportunidad de ver el cielo sin cristales de por medio.
Una extraña emoción se instaló en su estómago, solo es una nota pensó pero eso no quitó que se sintiera tan tontamente contento.
Odio que me evites. Lo odio
No puedo soportarlo
¿Tú puedes soportarlo?
Lo siento por empezarlo
Dobló la nota con cuidado al terminar de leerlo, se dio cuenta que todos estaban de pie, muchos ya en la fila y Draco... vio hacia allí y no estaba, tampoco al otro lado, confundido se puso de pie.
–¿Te ayudo a llevar tu lunascopio?
Sonrió al escuchar la pregunta y saber que estaba detrás suyo –Yo puedo llevarlo solo –contestó aún así y vio la fila avanzar, Ron se fue junto con Blaise y Draco dio dos pasos rápidos evitando que él también avanzara.
Se encontró directamente con su mirada y no pudo apartar la vista.
–Supongo que disculpas aceptadas –murmuró Draco.
–¿Por qué crees eso?
–Porque el anillo ya no me está congelando la mano –dijo y tomó su mano con suavidad.
Harry intentó mantener una expresión neutra, pero al notar la pequeña sonrisa que le dio Draco, junto con esa específica mirada, hizo que su expresión se rompiera y aceptara –Disculpa aceptadas.
Draco sonrió.
–Pero no voy a dejar pasar esto –le advirtió.
–Entonces te tengo una propuesta –dijo Draco acariciando con el pulgar su mano y se acercó más– Si vuelve a ocurrir, si tengo de nuevo esa pesadilla, te prometo que hablaremos un poco de eso y buscaremos información en libros ¿Sí?
Bajó la mirada hacia sus labios, era tan fácil decir sí y luego besarlo, pero se rehusaba a ceder –Yo te tengo otra propuesta, hablaremos de eso así vuelva o no a ocurrir. ¿Lo tomas o lo dejas?
Draco hizo una mueca y al ver eso, Harry se soltó de su mano, tomó su lunascopio y dio un paso a un lado, pero Draco volvió a evitar que avanzara.
–Déjame pasar, todos deben de estar en la torre de astronomía.
–Necesito que arreglemos esto ahora mismo.
–Entonces acepta mis condiciones.
–Hablar de una pesadilla es tentar al destino.
–¿Fue una pesadilla idéntica las 3 veces?
–Sí, por estoy siendo supersticioso.
–Pensé que decías que la superstición mágica no existe.
–No lo sé, Harry. Últimamente pienso lo contrario. He leído que existen sueños proféticos o visiones, hay mucho que no sabemos.
–Siempre me has dicho que no tienes el don de la adivinación ni profecías.
–Desde que Weasley predijo lo que me iba a pasar, créeme que estoy dudando de todo. Si él tiene el don cualquiera podría tenerlo.
–Eso solo fue una coincidencia.
–Quizá –contestó Draco y se notaba la confusión en su rostro– No lo sé... solo sé que, he odiado este día, no me gusta que me ignores, me he sentido horrible al yo hacerlo y no quiero que esto escale más. ¿Podemos dejar todo de lado y seguir siendo solo nosotros?
Harry suspiró, él tampoco quería seguir evitándolo –Debiste decírmelo antes, pudimos conversarlo en la mañana y...
El profesor Regulus dice que por cada minuto más que se demoren es un punto menos en su práctica.
Vio hacia la puerta donde estaba parado Ron.
–Lo siento por no conversarlo en la mañana –dijo Draco ignorando ello.
Harry volvió su mirada hacia él.
–Hablemos un poco después de ello, pero entiende que sea un poco supersticioso.
–Está bien –aceptó y le sonrió para desaparecer esa expresión de preocupación.
–¿Bien, bien?
–Sí –confirmó sonriéndole y le gustó verlo feliz.
–Van a perder todos sus puntos –les advirtió Ron– Muevanse –dijo y añadió probablemente al verlos besarse– Voy a vomitar.
Harry lo ignoró al igual que Draco, Un minuto más, un minuto menos pensó, su papá de todas formas estaría enojado.
Sus labios se encontraron contra los suyos dejándolo sin respiración, el suave agarre lo envolvió y al separarse, el reconfortante abrazo lo hizo suspirar aliviado.
–No volvamos a hacer esto –pidió– Me gusta pelear contigo, pero no quiero que nos evitemos.
–Trato –aceptó Draco tomándolo de la mano y jalando de él para que se apurara.
Ron ya no estaba allí cuando salieron y al parecer tuvieron demasiada suerte porque su papá al verlos no dijo nada y solo les bajó 3 puntos en la práctica. Pensó que Draco estaría irritado por ello, todo el año había cuidado sus notas porque quería ser el mejor, por eso es que también llevaba tantas clases optativas y hacía prácticas extras, pero muy contrario a lo que pensó, solo lo vio feliz, aceptando los 3 puntos menos y concentrado totalmente en él.
–Van a pensar que te doy amortentia.
–Quizá lo haces.
Sonrió meneando la cabeza y se sintió avergonzado al escuchar su nombre seguido de una pregunta.
Vio directamente al profesor Regulus esperando que repitiera la pregunta porque no tenía ni idea de que dijo.
–Mi pregunta fue ¿Qué función cumplen los cristales de visión astral en la observación mágica avanzada?
–Oh... sí... sirven para ver cosas en el cielo que no se pueden ver con telescopios normales, como estrellas ocultas o energía mágica.
–Muy bien. ¿Y que ayudan a detectar al estar encantados?
–Ayudan a detectar movimientos de cuerpos celestes que afectan la magia, como cuando Marte y Saturno se alinean y eso puede hacer que ciertos hechizos se vuelvan más inestables o poderosos durante un duelo.
Regulus asintió porque la respuesta era correcta –10 puntos para Slytherin. Pero cuidado, serán menos 50 puntos si es que vuelvo a darme cuenta que no están prestando atención.
–Sí profesor Regulus –dijo de acuerdo y cuando volteó compartió una mirada con Draco.
Su papá era un buen profesor, estricto por supuesto, pero la forma que tenía de explicar la astronomía y su pasión por hablar de ello, hacía que muchos estuvieran encantados. Estaba seguro que todos lo extrañaron las dos semanas que no estuvo allí y estaba seguro que muchos estarían tristes cuando se fuera dentro de 2 semanas.
Entre tantas conversaciones había averiguado muchas cosas en todo ese tiempo, como que una de las grandes razones de por qué su papá estaba en Hogwarts era para una investigación en el departamento de inefables y para una investigación propia sobre hombres lobo.
Era difícil averiguar más, su papá solía ser bien reservado con sus planes sobre todo si estos estaban en principios de ejecución, así que no le quedaba de otra que ser paciente y solo esperar por algún día enterarse.
–¿Y no te interesa la astronomía?
Se cruzó de piernas sentándose en la cama, otra vez esa noche estaban en la sala de menesteres y ambos pensaron en una cama extra cómoda.
–¿Qué?
–Astronomía para tu futuro –contestó Draco echándose en la cama a su lado.
–No.
–Eres bueno.
–Solo porque mi papá es un astrónomo y me enseñó muchas cosas.
–Más que eso. Quizá y podrías, así como Blaise...
–¿Estás buscándome un trabajo para el futuro?
–Solo te doy ideas por si quieres dedicarte a algo en especial. No tienes que trabajar en lo absoluto, pero creo que dedicarle tu tiempo a algo en particular puede ser muy gratificante. Mis padres por ejemplo son felices con negocios y exclusivas reuniones, no trabajo, solo negociaciones concretas que generan mucho dinero.
–Yo no tengo miles de propiedades por alquilar o vender.
Draco sonrió –No digo que vayas a hacer eso. E insisto, puedes darte el lujo de no hacer nada en lo absoluto si así deseas.
–No me malentiendas, quiero hacer algo importante, ser alguien importante, pero aún no sé en qué –contestó y acarició su cabello.
–Entonces tu año sabático te dará muchas respuestas.
–Quizá decido acompañarte a Koldovstoretz.
–Aún no sé si iré allí.
–Si vas, podríamos ir juntos.
–¿Renunciarías a tu año sabático por mí?
–No... no lo sé.
–Hay muchas áreas de estudio en Koldovstoretz, si decides ir allí sería una buena opción, pero no a lo mismo que yo.
–¿Dices que no sobreviviría en alquimia o pociones?
–Sobrevivirías, pero no es lo tuyo creo.
–¿Entonces que me recomendarías?
–Eres bueno en casi todo
–Gracias
–Pero no eres el mejor
–¿Cómo puedes decir eso? –se quejó.
Draco sonrió –Sólo te falta dedicarle tiempo a algo en concreto –dijo y cerró los ojos cuando Harry volvió a pasar los dedos entre su cabello– Transformaciones en definitiva es tu fuerte y que te vuelvas un jugador de Quidditch no suena descabellado, pero...
–Pero sería más interesante que fuera un domador de dragones ¿No? ¿Tienen ese curso en Koldovstoretz?
–No –negó Draco abriendo los ojos– Me refería a un curso que si tienen allí.
–¿Cuál?
–Runas.
Soltó una carcajada al escucharlo.
–Solo son 3 años.
Volvió a soltar otra gran carcajada, pero se quedó quieto al notar su expresión –¿Lo dices en serio?
–Sí.
–¿Esto es porque la vez pasada dije que me estaban gustando un poco más las runas?
–En parte, pero principalmente es, porque creo genuinamente que puedes volverte un maestro en runas.
–Gracias por confiar en mí, pero es imposible.
–Si lo digo es por algo ¿No crees?
Le dio una mirada confundida –Tú eres mejor que yo en runas, tú deberías dedicarte a eso.
–Yo soy bueno memorizando símbolos, pero tú eres realmente bueno en todo lo demás que importa, tienes habilidad para analizar combinaciones, interpretar contextos y sobretodo resolver acertijos rúnicos –contestó Draco removiéndose en la cama y cerrando los ojos– Piénsalo, ¿Quien siempre es el primero de la clase en resolver acertijos o en darse cuenta que una runa está mal grabada? Eso es lo realmente valioso.
Harry se quedó en silencio, no se había dado cuenta de ello, pero si se ponía a recordar anteriores clases... Draco tenía razón, los demás ganaban puntos en transcribir rápido, en leer o significados literales, pero cuando se trataba de resolver acertijos él siempre ganaba.
–O también puedes ser entrenador de hipogrifos –murmuró Draco. Harry sonrió acariciando su cabello y se quedó en silencio al darse cuenta que estaba a punto de dormirse.
Después se movió en la cama tapándolo mejor y se puso de pie estirándose un poco, no era que no tuviera sueño, pero se conocía así mismo y cuando su mente estaba tan despierta le era imposible dormir y terminaba dando mil vueltas en la cama.
Había evitado bastante pensar en su futuro, siempre le incomodaba de cierta forma, pero escuchar a Draco esa noche, dándole ideas y elogiándolo, hizo que se sintiera bien y que pensara en todo lo que podía lograr.
Dio algunas vueltas alrededor de la habitación pensando en muchas cosas y al recordar que trajo su libreta en la mochila, la sacó y anotó algunas ideas de lo que le gustaría hacer, al final escribió Runas con un signo de interrogación y luego se desconcentró viendo a Draco dormir tan plácidamente.
Le alegra verlo relajarse de esa forma, casi siempre era al revés, él era el primero en dormirse y el último en despertar, pero algunas noches como esa, Harry simplemente no podía dormir y se quedaba hasta las 3 de la mañana disfrutando del silencio de la noche y escribiendo o tachando cada idea que se le venía a la mente. A veces tenía la guitarra a la mano como para intentar tocar algo y otras veces solo podía fantasear con una canción o melodía que solo escribía en su mente.
__________
–Movimiento izquierda, derecha, derecha izquierda.
–Mi problema no es el movimiento.
–Necesitas práctica. Te salió un escudo, eso es el mejor avance –señaló Harry– Esto toma varias clases y recién estás en la primera. A mi no me salió hasta la cuarta.
Draco se removió en su sitio –Pero tenías 13 cuando lo aprendiste –dijo e hizo el movimiento que tanto estuvo practicando.
Expecto Patronum
Hizo una mueca al ver el escudo de nuevo– ¿Será un problema de mi recuerdo feliz?
–Yo creo que es problema de la práctica, pero si crees que debes cambiar de recuerdo, cámbialo.
Expecto Patronum
–Esto es agotador.
–Esta vez brilló más el escudo ¿En qué pensaste esta vez?
–Eso es personal –contestó porque no quería admitir que solo pensaba en él.
Harry le sonrió acercándose– Toma una calavera de chocolate.
–Gracias –dijo dándole una mordida y movió la varita entre sus dedos, pensando en que podía hacer para mejorar.
–El fin de semana seguimos practicando.
–Voy a practicar un poco más.
–Pero tengo que ir a mis clases extra de transformaciones con McGonagall y quiero estar aquí la primera vez que salga tu patronus –dijo Harry tomando su mochila.
Draco movió la varita entre sus dedos –De todas formas no creo que me salga.
–Ser pesimista no ayuda, Dray. Vamos.
–Me quedaré un poco más.
–¿Seguirás practicando?
–No. Solo me quedaré hasta el atardecer para que Thuban gaste todas sus energías –señaló hacia su hurón que corría de un lado hacia el otro por la orilla del lago negro.
Harry asintió –Nos vemos en 2 horas entonces. Sigue el camino con cuidado, no te desvíes que el bosque a veces se pone raro.
Draco se rió al escuchar eso.
–Hablo en serio.
–Vale. ¿En qué salón estarás?
–Supongo 504, porque estaré convirtiendo bastantes sapos –contestó Harry con una mueca de asco y se acercó hacia él.
Draco lo atrajo en un beso y luego lo observó irse.
Expecto Patronum
Expecto Patronum
Expecto Patronum
Expecto Patronum
Expecto Patronum
Expecto Patronum
Maldijo al darse cuenta que su escudo perdió forma y lanzó su varita hacia un lado. ¿Qué estás haciendo? se preguntó al darse cuenta que tenía que dejar esa manía de insistir tanto porque un hechizo le saliera rápido.
Se sentía feliz, nunca se había sentido tan bien, dudaba que el recuerdo fuera un problema y al seguir pensando en ello se preguntó ¿De dónde venía el problema? ¿Solo era práctica como decía Harry? ¿Culpa de maldiciones que hizo antes? ¿O era por lo mucho que esperaba un patronus majestuoso?
¿Será porque no acepto que obviamente tendré un hipogrifo como él?
Se rió de sí mismo al pensar en eso, había leído bastante de ello y por mucho que quisiera negarlo estaba seguro que al querer a Harry de esa forma, esa fuerte conexión emocional, iba a alterar su patronus.
Solo acéptalo Draco estás sentenciado
El pensamiento lo hizo sonreír y se sintió un completo loco.
–Thuban, vamos... ¿Thuban? –recogió la varita del pasto y vio alrededor– Thuban –dijo más fuerte al no verlo y caminó sin saber hacia qué dirección ir– ¡Thuban! –no lanzó el hechizo para atraerlo porque eso podía ser peligroso entre tantos árboles, pero al dar tantas vueltas y no verlo, estuvo a punto de hacerlo al pensar en la posibilidad de que hubiera caido al lago negro.
Thuban
Thuban
–¿Malfoy?
Vio hacia su hurón levitando en el aire por el hechizo de Ron y se acercó de inmediato –¡¿Qué le hiciste?!
–Solo está levitando, me quiso atacar –se quejó Ron y quitó el hechizo cuando Draco lo tomó. –¿Qué haces aquí?
–¿Tú qué haces aquí? –preguntó más calmado al confirmar que su hurón estaba perfecto.
–Fui a ver el terreno que están preparando para los dragones y al volver, tu hurón se metió en mi camino.
–Tú eres el que se metió en su camino.
–¿No deberías poner un hechizo de barrera o algo? Tienes suerte que lo reconocí.
–Estaba practicando ciertos hechizos, imposibles con una barrera –contestó y tomó la jaula de Thuban para que se metiera allí a descansar.
–Pues de nada por salvar a Thuban.
Draco lo ignoró y comprobó que no se olvidaba nada antes de irse.
–¿No me vas a agradecer?
–¿Cuándo traerán los dragones?
–Esa es información confidencial.
–Si se lo dices a Harry de todas formas me enteraré.
–¿Qué hechizos estabas practicando? –lo ignoró Ron.
–Esa es información confidencial –le copió.
Ron entrecerró los ojos –¿No estarás haciendo cosas indebidas Malfoy? Le diré a Harry que te encontré sospechosamente aquí.
–Él es el que me trajo aquí y lo que haga no es de tu incumbencia –contestó y caminó al darse cuenta de lo rápido que se estaba nublando.
Ron caminó a su lado –¿Harry soporta tu mal humor?
–No estoy de mal humor, ¿Quieres que lo esté? ¿Weasley, alguna vez te han lanzado un crucio?
Ron se rió –No te atreverías, te importa mucho lo que diga Harry.
–Lo convenceré de que te lo merecías. Quizá te entierre aquí.
–Conozco a Harry desde que teníamos dos años. Si me atacas ¿Con quien crees que se enojará?
–Yo lo conozco desde que tenía un año.
–Ajá, pero no es en lo absoluto igual.
Draco se quedó en silencio caminando y señaló hacia un costado al notar todo lo que faltaba –¿No podrías irte por otro camino? ¿Por qué me estás siguiendo?
–Si te pierdes y te comen las acromántulas no me quiero sentir culpable.
–El camino es obvio –dijo y al recordar lo que Harry anteriormente dijo, preguntó– ¿Alguien se ha perdido aquí?
–Demasiadas veces ¿Por qué crees que está prohibido?
–¿Por eso me persigues? ¿Tienes miedo de que te coma una acromántula?
–Solo camina y deja de hablar Malfoy, me haces el camino largo.
Meneó la cabeza al escucharlo, pero se quedó en silencio porque ciertamente no le importaba hablar más.
No sentía que se hubieran vuelto en lo absoluto cercanos en todo ese tiempo, pero sobretodo en el último mes, por Harry o por Blaise, lo vio más veces y quizá eso había logrado que fuera más soportable estar cerca de él.
–¿Sabes jugar ajedrez mágico?
Volteó al escuchar la pregunta –La pregunta ofende –dijo y miró hacia el pasillo. Primero debía dejar a Thuban y luego planeaba gastar tiempo en la biblioteca hasta que Harry saliera de su clase.
–Te reto a una partida.
–¿De qué hablas, Weasley?
–Te reto a una partida de ajedrez mágico. Tengo mucho tiempo libre hoy y ganas de jugar.
–¿No tienes amigos o algo así? ¿Por qué quieres jugar conmigo?
–Estoy buscando un nuevo contrincante y el ajedrez en familias mágicas suele ser muy importante, quizá eres bueno.
–No tengo tiempo para perder.
–Que pena que tengas tan poca confianza en ganarme.
Frunció el ceño al escucharlo ¿Tan bueno se creía Weasley en ajedrez? se preguntó al escuchar ese tono –¿Y qué es lo que gano?
Ron se encogió de hombros –¿Que quieres de premio? –preguntó irónico.
–De tí nada, pero quizá necesite que me hagas algún favor.
–Vale.
Lo miró con verdadera intriga al escuchar eso –¿Y si tú ganas, que quieres a cambio?
–Nada, mi motivo solo es distraerme un poco y le prometí a Harry y Blaise que sería amigable contigo.
Entrecerró los ojos sin creerle.
–Aunque también quiero ver que tan malo eres y burlarme cuando pierdas.
Se rió al escucharlo sabiendo que eso era imposible –¿Cómo puedes creer que tú vas a ganarme a mí?
Ron lo miró con mala cara.
–¿Dónde vamos a jugar? –preguntó aceptando, solo porque se rehusaba a que pensara que podía ser mejor que él en algo.
–Biblioteca –contestó Ron y añadió– ¿En 15?
Asintió de acuerdo y dio la vuelta, iba a dejar a Thuban en Slytherin, luego la partida, la cual obviamente ganaría rápido y estaría a tiempo, afuera de la clase de Harry para ir juntos a cenar.
–¿Qué es esto?
–Firma allí.
–¿Hiciste un contrato mágico? –preguntó Ron sorprendido dejando el ajedrez en el centro de la mesa.
–Solo oficializo el trato, si te gano en ajedrez, pediré lo que quiera –señaló, aún no tenía ni idea de que podría pedir, pero algo así podía servirle, aunque fuera Weasley.
–¿Qué piensas pedirme?
–No lo sé. Quizá y que termines con Blaise.
Ron lo miró como si estuviera loco.
–¿No que estás tan confiado en ganarme? Firma, Weasley.
Ron tomó la hoja y leyó con detenimiento. Draco esperó, no había una trampa, solo era eso, si le ganaba, Weasley tendría que hacerle un favor o algo que él quisiera.
–No eres normal Malfoy –se quejó Ron, pero de todas formas firmó.
Draco se sorprendió de verlo tan confiado.
El juego empezó con calma, la biblioteca estaba en silencio, salvo por el leve crujido del ajedrez mágico sobre la mesa. Draco se inclinó hacia adelante, la barbilla apoyada contra su mano mientras observaba el tablero con detenimiento. Estaban en un rincón apartado, entre estanterías altas, llenas de libros de historias de goblins y mitos que absolutamente nadie leía.
Draco no tardó en tomar ventaja, con una sonrisa sutil, movió su torre hacia adelante arrasando con el peón de Ron y con su siguiente movimiento su sonrisa se intensificó pensando en la rápida victoria que podía avecinarse.
Ron con el ceño ligeramente fruncido de concentración movió su alfil blanco en diagonal, tomando un peón suyo. La pequeña figura de mármol negro chilló antes de romperse en pedazos y él solo pudo mirar su pieza destrozada, un poco confundido por ese movimiento.
Tenía brillantes jugadas en mente, pero cada que comenzaba una, Weasley se interponía. Era agotador con cada movimiento y perdió la noción del tiempo por completo, estuvo tan seguro de ganar, pero cuando tuvo cinco piezas menos empezó a cuestionarse todo. Su reina estaba arrinconada y dos de sus torres bloqueadas por sus propios errores.
Maldita seas, Weasley.
–¿Esto es parte de tu... brillante estrategia? –preguntó Ron con ironía, sin apartar la vista del tablero.
Draco chasqueó la lengua con desprecio. Fingió calma. Dio la orden para que su caballo se moviera y lo colocó peligrosamente cerca del rey de Ron. El caballo relinchó suavemente y se colocó firme sobre su nueva casilla.
–Solo estoy dándote una ilusión de ventaja. Así la derrota será más entretenida –respondió con una sonrisa forzada y esperando por su siguiente movimiento.
Ron se tomó su tiempo y dio la orden a su reina blanca para que se moviera cuatro casillas hacia adelante.
Draco sonrió pensando que lo tenía, eso era un error, notó, pero se preguntó al ver su tranquilidad ¿Eso era un error?
Volvió a clavar la mirada en el tablero, anticipando los posibles siguientes movimientos y allí se dio cuenta, demasiado tarde, de lo que había pasado. Weasley le tendió una trampa, porque ahora su caballo quedaba desprotegido y peor aún, su rey estaba a solo dos movimientos de un encierro perfecto.
Pestañeó. Recalculó y vio sus piezas una a una.
–¿Quieres rendirte ahora o prefieres esperar a que te derrumbe pieza por pieza? —preguntó Ron, esta vez mirándolo directamente y con burla.
Draco lo ignoró e hizo a su torre avanzar hacia el centro, más para ganar tiempo que por táctica. La pieza golpeó con fuerza el tablero, como si pudiera intimidar a las fichas contrarias.
No sirvió de nada.
Ron ya estaba dando la orden a su alfil restante y encerró las piezas de Draco como si ya hubiera memorizado cada paso antes de jugar.
Draco solo pudo ver su fin sin salida con los siguientes movimientos, pensó que iba a vomitar, en los últimos años nunca nadie le había ganado una partida de ajedrez mágico, por eso es que estuvo tan seguro y no podía creer lo que estaba a punto de ocurrir.
–Es tu turno Malfoy.
Pasó saliva, no había nada más que pudiera hacer.
–Malfoy –insistió Ron.
Dio la última orden porque no le quedaba de otra.
Y luego con un golpe sordo, la reina de Ron aplastó la casilla final, destrozando su defensa en un solo movimiento. Su torre negra, fue arrollada sin piedad, reducida a pedazos de mármol roto.
Luego el rey negro, atrapado y sin escape, se desplomó hacia un costado, desmoronándose en la derrota.
–Jaque mate
Draco se quedó inmovil viendo sus piezas destrozadas y tuvo que tomar una gran bocanada de aire para controlarse y no hacer volar el tablero en ese instante.
–¿No que ibas a ganarme?
Vio el tablero con odio, pero era un hecho que había perdido limpiamente.
–Que buena partida, lástima que sólo presencié la última parte –dijo de pronto Harry aplaudiendo.
Frunció el ceño al escuchar eso, no tenía ni idea que Harry estaba allí. Eso era muy vergonzoso.
–Dray ¿No te dije lo bueno que es Ron en ajedrez?
–Una partida no define nada –murmuró de muy mal humor y levantó la mirada encontrándose con Weasley sonriente y burlón.
–Al final no sirvió de nada esto –dijo él agitando el pergamino, Draco se lo quitó con un movimiento de varita.
–¿Qué es eso? –preguntó Harry.
–Si perdía tenía que hacer algo que tu Malfoy quisiera –contestó Ron divertido y al levantarse se estiró contento– El perdedor se encarga de reparar el ajedrez y devolverlo –señaló.
Draco dobló su pergamino con cólera y apretó la varita en su mano.
–Fue una buena partida Malfoy, hace tiempo que no me divertía tanto ganando en una partida. Hay que repetirlo en un futuro.
Se quedó inmovil sin decir nada, lo escuchó despedirse y mencionar que tenía hambre, Harry se quedó allí quizá esperando a que se moviera y como no lo hizo, se acercó detrás de él.
–¿Quieres un masaje? ¿Cuántas horas estuviste aquí?
–¿Saliste antes?
–No, por si no lo notaste es bien tarde Dray –habló Harry pasando las manos sobre sus hombros– Ya pasó incluso la hora de la cena, me demoré buscándote porque Theo tenía el mapa y tampoco lo encontraba.
Vio hacia el ajedrez confundido al escuchar eso ¿Tanto tiempo estuvieron jugando?
–Quita esa cara Draco. Tienes que aprender a perder también.
–No puedo creer que Weasley me haya... ganado –murmuró más para sí mismo.
–Debí advertirte que era bueno –dijo Harry masajeando sus hombros.
–No no no no, no puedes pensar que me iba a ganar. Esto ha sido suerte, esto ha sido...
–Es estrategia, no te engañes, Ron es muy bueno. Yo solo le he ganado una vez y creo que solo me dejó ganar porque era mi cumpleaños.
–Soy el mejor en ajedrez, esto ha sido un error, juego desde muy pequeño. Quizá es porque hace tiempo que no juego o... no lo sé. Esto no tiene sentido.
–Quizá –dijo Harry y lanzó un hechizo para arreglar el ajedrez y poder guardarlo– Cuando quieras puedes pedir una revancha, siempre está encantado de jugar.
–Le ganaré sin piedad –dijo y cerró los ojos al sentir de nuevo sus manos masajeando sus hombros.
–Deja de fruncir el ceño y supéralo.
–Ya lo superé –dijo de mal humor– Está totalmente olvidado, ¿No? –preguntó– Olvida lo que pasó aquí –pidió y se puso de pie.
Harry se señaló divertido –Oh ¿Quieres que yo lo olvide? ¿Que haga de cuenta como si nunca hubiera visto tu derrota?
–No lo llames así –se quejó cerrando la caja de ajedrez.
–¿Así cómo? –preguntó Harry divertido– Porque fue una fulminante derrota.
Dejó la caja allí y caminó hacia él –¿Primero me confortas y luego me atacas?
Harry ladeó la cabeza juguetón –Solo te ataco para volver a confortarte de nuevo.
Draco no pudo evitar sonreír y siguió caminando hacia él, sobretodo al verlo retroceder –¿Y cómo me subirás el ánimo ahora?– preguntó bajando la mirada hacia sus labios y apoyó la mano contra el mueble pegándose hacia él.
Harry entreabrió los labios, sus ojos fijos en él –¿Tú como crees? –susurró y Draco no pudo resistirse ni un segundo más a besarlo.
Le robó el aire apresándolo contra el mueble y suspiró al sentir sus manos aferrándose a su camisa mientras sus labios le devolvían el beso con intensidad.
Su mano bajó hacia su cintura al romper el beso.
Su aliento chocó contra su mejilla.
Y bajó dando besos hasta llegar a su cuello, disfrutó de sentirlo estremecerse al succionar y luego él fue quien se sorprendió al sentir su mano colándose en sus pantalones –¿Te das cuenta donde estamos? –le susurró.
–Nadie viene hasta aquí, ni siquiera los elfos limpian –murmuró Harry divertido– Solo se rápido.
Draco volvió a besarlo, sin cuestionarlo ni un segundo más, su mano también se perdió dentro de sus pantalones después de desabrocharlos y ambos suspiraron entregándose al placer.
Su sonrisa chocó contra la suya después de escucharlo jadear, sabía perfectamente que no debían hacer eso allí, pero a la vez el tener que ser rápidos y silenciosos, solo lo excitaba más.
Sus gemidos se perdieron contra los suyos mientras su mano empezaba a moverse más rápido, el pequeño hechizo de lubricación solo lo mejoró todo y sintió su corazón ir tan rápido con cada segundo que pasaba.
Draco
Su respiración se entrecortó, también estaba muy cerca, eso solo hizo que cada sensación fuera más intensa y sumado a que Harry mordió su labio inferior, se sintió en la gloria hasta que se corrió.
Fueron rápidos con los hechizos de limpieza, en abrocharse los pantalones y en volver a besarse contra el librero, Draco estaba seguro que nunca podría tener suficiente aunque ya hubieran tenido un orgasmo, aprisionó su cuerpo contra el suyo sin querer separarse de sus labios y antes de que pudiera continuar besando otra vez su cuello, de pronto ambos tuvieron que detenerse de improvisto al escuchar voces.
–Sí, lo entiendo, por ejemplo, el otro día me encontré con unos libros muy interesantes, por eso queríamos pedir permiso. No nos gustaría romper reglas...
Draco de inmediato dio dos pasos hacia atrás acomodándose la túnica y Harry solo pudo sentirse demasiado avergonzado mientras pensaba irónicamente en la suerte que tenían.
–Buenas noches.
–Buenas noches –también repitió al igual que Draco.
Su papá Regulus meneó la cabeza en desacuerdo al verlos, su papá James los saludó con una gran sonrisa y la profesora McGonagall los miró seria –Espero señor Potter y señor Malfoy que no se hayan perdido la cena de nuevo hoy día.
–No fue previsto perdernos de nuevo la cena hoy –se disculpó Draco.
–Tuvo una partida de ajedrez, por eso nos demoramos –añadió Harry sabiendo que su cuerpo lo traicionaba al sentirse tan sonrojado.
–Claro, una partida de ajedrez –señaló su papá Regulus incrédulo.
–La biblioteca no es para besos –añadió su papá James divertido.
Harry sonrió Sí, besos pensó sarcásticamente manteniéndose en silencio.
–Pidan su cena en las cocinas antes que se haga más tarde.
–Si profesor Regulus –contestó Draco y de inmediato tomó la caja de ajedrez de la mesa.
Harry también se movió rápido. Mi papá tiene que dejar de ser profesor aquí, he quedado demasiadas veces como idiota frente a él pensó esperando que no fuera notorio el chupetón que obviamente le había dejado Draco.
Chapter 25: ¿Par de pervertidos?
Notes:
(See the end of the chapter for notes.)
Chapter Text
–¿Hay algo que hayas hecho distinto estas semanas?
–¿Por qué lo preguntas?
–Porque te noto mucho más relajado, no has tenido ni una pesadilla, ni insomnio.
Draco se encogió de hombros –Nada distinto en realidad... ¿O quieres que te suba el ego?
–Ya me lo atribuí antes que lo dijeras. Todo es gracias a mí –contestó feliz y salió primero, Draco lo siguió y la puerta de la sala de menesteres desapareció.
–Vamos a los dormitorios, me olvidé de sacar el libro de runas para estudiar.
–Sí, vamos. A mí también me falta ese y el de Aritmancia.
–¿A qué hora te programaron tu exámen?
–Temprano, a las 8.
–Suerte.
–No la necesito.
–Deben ser horriblemente aburridas esas clases.
–En parte lo son. Te invitaría para que lo compruebes, pero la profesora no creo que acepte...
–Tampoco quiero, ni loco perdería mi valioso tiempo libre –contestó y saludó contento a Ron al verlo venir por el pasillo.
–Hola Malfoy.
–Hola Weasley –también saludó Draco.
–¿Dónde estabas tan temprano? ¿Prácticas de Quidditch? –preguntó sorprendido.
–Salir a correr para empezar bien el día.
–¿A las 7 de la mañana?
–Desde las 6 de hecho.
–Oh, vaya –murmuró y después de despedirse pensó que quizá le mintió y si tuvo prácticas a escondidas o algo así. Tenía sí o sí que implementar más prácticas a su equipo, porque al ritmo al que iba Gryffindor era demasiado.
–Voy a tener que programar prácticas para esta semana.
–¿Esta semana?
–Necesito hacer practicar al equipo, podría ser incluso hoy desde las 3. Me estoy confiando demasiado, no hemos practicado la semana pasada.
–Tienes que relajarte un poco.
–¿Relajarme?
–Planifica las prácticas para la siguiente semana, no creo que todos estén libres por la tarde ahora que hay exámenes.
Hizo una mueca porque eso era muy posible.
–¿Realmente te preocupa Gryffindor?
–¿Los has visto jugar?
–No –contestó Draco tomando su mano.
–Todo el equipo en general es muy bueno, incluso sus nuevos cazadores.
–¿Y quién es su buscador?
–Ginny.
–¿Ginny?
–La hermana de Ron.
–¿Toda la familia es adicta al Quidditch?
–Solo la mitad –contestó y al pasar por el tercer piso recordó– No te olvides que hoy tenemos cena con mis papás.
–Lo tengo bastante presente.
Miró hacia él y ladeó la cabeza al escuchar el tono –¿No quieres cenar con mis papás?
–Por supuesto que quiero.
–¿Entonces?
–¿Entonces qué?
Entrecerró los ojos confundido y pidió –Dime.
–¿Qué?
–Cómo que qué ¿Ocurre algo malo?
Draco negó y Harry confundido tuvo que esperar hasta que estuvieron en la habitación para volver a insistir.
–¿Todo mundo despertó temprano hoy? –preguntó Theo al verlos.
–Así parece.
–Hay exámenes, todos estudian a última hora –contestó Blaise tomando uno de sus libros– Hoy no voy a desayunar –les avisó antes de salir.
–¿Ustedes también estudiarán?
–Debería –contestó Harry con una mueca. Le faltaba aprender muchos conceptos para historia, pero primero era el exámen de Runas, el cual lo tenía nervioso– ¿Qué exámenes tienes hoy?
–Estudios muggle e historia.
–Siempre me he preguntado qué hacen allí –dijo Draco sacando libros de su baúl.
–Estudiamos cómo hacen fuego frotando palitos, cuando un simple incendio sería mucho más fácil. Hablamos de carros... ahhh y hablamos 3 clases seguidas del microondas, es divertido.
–Si, suena muy divertido –dijo Draco con sarcasmo.
–A mí sí me interesaría escuchar de carros –señaló Harry y se sentó en la cama de Draco, esperando a que encontrara lo que sea que buscaba en su baúl.
–A mi también me gustan, pero no se de marcas, espero que no me pregunten de eso en el exámen porque no pienso estudiar.
–Quizá no para estudios muggles, pero para historia tienes que hacerlo.
–Lo dejaré a la suerte.
–Dudo que sea un exámen para marcar.
–¿Creo que intentas sermonearme cuando tú ni siquiera estudiaste para historia?
–Pienso estudiar después de mi exámen de Runas.
Theo fingió un escalofrío –Sigo sin entender cómo te metiste a esa cosa.
Harry señaló hacia Draco y Theo se burló –Ayyyy el amor.
Rodó los ojos y al ver que entró al baño a bañarse le preguntó a Draco –¿Qué buscas?
–Esta libreta –levantó Draco– Necesito una nueva, la otra me la llenaste de garabatos.
–Deberías apreciar mis dibujos.
–Tu dessines horriblement.
Jaló su cabello al escucharlo y luego se cayó en la cama cuando Draco giró avanzando hacia él entre sus piernas.
–Pourquoi tu m'attaques ?
–Parce que toi tu le fais –contestó jalando de él y cuando Draco se recostó sobre él besándolo enredó los brazos alrededor de su cuello.
Ninguno tuvo la intención de parar, solo de dejaron llevar, besándose una y otra vez, hasta quedarse sin aire y lanzarse de nuevo a hacerlo.
–No tienen autocontrol ni decencia.
Reaccionó al escuchar a Theo decir eso, siempre se perdía cuando empezaba a besarse con Draco. –Solo son besos y estamos en nuestra habitación, no como tú que al parecer tienes algo con el invernadero.
–¿Quién te contó? Voy a matar a Ron.
–Nadie me dijo, pero me lo acabas de confirmar –se rió y se levantó porque Draco jaló de él– ¿Dónde vamos?
–Desayunar.
–Pero, ¿Por qué? –murmuró en queja, pensando que podían seguirse besando sin importar nada más.
–Necesitamos desayunar. Recuerda que tengo examen a las 8. Y tú deberías estudiar también, necesitas aprender de memoria varias runas aún. Nos tomará hoy hasta las más raras por puntos extra.
–Sí, estudiaré, pero luego del examen de runas me tienes que ayudar a estudiar historia –contestó siguiéndolo fuera de la habitación.
–Estudiaremos juntos –aceptó Draco.
–Y luego en la noche tendremos la cena con mis papás... Cierto, ¿Que era eso que no me dijiste?
–¿Yo? No sé a qué te refieres.
–Draco –insistió– Dime.
–Te lo pensaba decir después del examen de historia. No quiero que estés ansioso.
–¿Es algo malo?
–Puede ser muy malo.
Le dio una mirada preocupada –¿Qué es?
–Mis padres también cenarán con nosotros hoy. Tu papá Regulus los invitó.
Abrió la boca sin poder creérselo –¿Y tu padre aceptó?
–Al parecer sí, mi madre me mandó una carta anoche diciéndome que ambos estarían en la cena. No se que esperar, pero quizá tengamos suerte.
Pasó saliva –¿Quizá?
Draco le sonrió –No te preocupes por ello. Por eso no te lo quería decir.
–¿Esto quiere decir que tus papás al fin están aceptando por completo que estemos juntos?
–Mi mamá lo aceptó hace un tiempo, pero mi padre... no me haría tantas ilusiones.
Hizo una mueca, no quería cenar con los padres de Draco, especialmente con su padre, y había pensado que podría evitar eso por un buen tiempo.
–No te preocupes, dudo que salga mal.
No respondió lo contrario, aunque estuviera casi seguro que todo podía salir muy mal. Había esperado emocionado ese día, pero ahora se sentía indignado porque de no haber sido por Draco, él nunca se hubiera enterado.
Después del desayuno buscó a su papá para quejarse de que no le avisara, no lo encontró ni con el mapa, ¿Dónde estaba? no tenía ni idea y tampoco pudo perder más tiempo al recordar todas las runas que necesitaba saber de memoria.
Fue a la biblioteca para repasar y aunque estaba llena, por suerte pudo encontrar sitio en una de las mesas de estudio junto a la ventana.
–Mione –saludó contento al darse cuenta de quién más estaba allí– ¿También estás estudiando runas?
–Por supuesto.
–¿No tienes examen de Aritmancia a esta hora? Draco fue allí.
–¿Así? Debe estar en el otro grupo, porque mi examen será en la tarde.
Asintió al escucharla y no pudo evitar preguntar curioso –¿Y cómo es mi novio en ese curso? ¿Participa? ¿Es malo?
–Cuando va participa bastante, pero supongo que el examen de hoy definirá que tan bueno es. Porque anteriormente tuvimos solo proyectos, lo cual nos dejó a todos con muy buenas notas.
–Pero tú siempre tienes muy buenas notas.
Hermione hizo una mueca –Sí y no. Creo que me voy a volver loca con todas mis clases optativas.
–Es que llevas demasiadas, llevas todas, sigo sin entender cómo lo haces.
Hermione se encogió de hombros con una sonrisa.
Casi por dos horas vio runas y más runas, conversó bastante con Hermione comparando algunas, notando diferencias, no había planeado estudiar con ella porque Hermione siempre prefería estudiar completamente sola, pero al escuchar que le preguntó algo, se alegró en poder darle su perspectiva en algunos acertijos.
–Eres bueno.
–No creo que tanto porque me faltan saber 50 runas más de memoria. Vagué demasiado estos días y no estudié.
–Es que entraste tarde en Runas, hay mucha información, pero si te concentras las recordarás.
Eso hizo, tomó la pluma porque dibujarlas le ayudaba y repasó una por una mientras leía su significado. Draco lo sorprendió cuando estaba terminando su larga lista, sintió la mano sobre su hombro y todos pensarían que estaba loco, pero en verdad, un simple gesto hizo que lo reconociera al instante.
–Hola Dray.
–Hola.
Hizo un gesto con los ojos hacia Hermione para que también la saludara y por suerte hizo caso.
–Hola Granger.
–Hola –contestó ella guardando sus libros de vuelta porque no quedaba mucho para el examen– ¿Cómo estuvo el exámen de Aritmancia?
–Muy simple, excepto por una pregunta sobre la teoría de Salazar Slytherin que valió la pena pensar. Aunque eso por supuesto depende de la persona, porque al parecer muchos lo encontraron difícil.
Harry rodó los ojos viéndolo –Presumes demasiado, Malfoy –dijo y le gustó que la mirada de Draco bajara hacia sus labios.
–No sabía que estábamos estudiando aquí.
Ladeó la cabeza viendo a Pansy acercándose la mesa y luego vio hacia su costado porque Hermione se puso al instante de pie haciendo sonar la silla –Es muy tarde.
–¿Te vas?
–Tengo examen, tenemos muchos exámenes –explicó Hermione tomando sus cosas rápido y antes de que Pansy pusiera sus libros en la mesa desapareció por el otro pasillo hacia la salida.
–¿Qué le hiciste? –no pudo evitar preguntar Harry entre sorprendido y divertido.
–No tengo ni idea, pensé que al fin nos habíamos vuelto cercanas, pero al parecer no es algo que ella quiera.
–Qué extraño.
–Lo sé, no sé qué pensar.
–Quizá solo se apuró porque nuestro examen es en 6 minutos –dijo Draco y puntualizó– 5 minutos de hecho. ¿Potter, no crees que deberías apurarte un poquito?
Harry lo ignoró viendo hacia Pansy –En definitiva te está evitando. Debes gustarle.
–Solo le gusto en fiestas. Dudo que pueda haber algo serio.
–Yo creo que sí puede haber si es que intentas.
Pansy negó –No soy de las que persiguen a otra persona por su atención.
–Pero...
–Después intentas ser cupido –lo detuvo Draco, que había guardado todas su cosas por él– Se nos hace tarde. Adiós Pansy.
Harry se puso de pie al ser jalado de la mano –Pero el examen es en este mismo piso –se quejó aún así siguiéndolo.
–Y tenemos menos de 4 minutos.
–Me faltan runas por estudiar.
Draco meneó la cabeza en desacuerdo mientras caminaban –Tendrás que adivinarlas.
Hizo una mueca porque la lectura podía cambiar demasiado, pero por suerte mientras esperaban en la fila para ser llamados, pudo preguntarle escribiendo en su espalda las runas que quería saber.
Una hora después se sintió satisfecho al salir porque dio un buen examen, y tan seguro estuvo de ello que empezó de frente a presumirlo, nunca solía hablar de exámenes o comparar respuestas y aún así se encontró dando todos sus puntos de vista a quien le preguntara por ello.
–Estoy esperando el momento en el que te burles porque soy un presumido o algo así.
–Aunque no lo creas, no tengo la intención.
–¿Y eso por qué?
Draco se encogió de hombros con una sonrisa y él solo pudo mirarlo confundido.
–Quizá me burle cuando entreguen exámenes y si es que tienes una mala nota.
Hizo una mueca –Eso es imposible sabes, he repasado cada línea, he pensado desde cero dos veces cada acertijo desde distintas perspectivas, sobre todo el último que valía más puntos, donde las runas hablaban de una pluma que recuerda, una llave que sólo responde a la intención y la huella de un oso, no era una contraseña ni un nombre, era una indicación... ¿Por qué estás mirándome así?
–¿Te estás quejando de que te mire con una sonrisa?
–No... pero sí. Me haces sentir raro.
–¿Raro? Soy tu novio ¿Lo olvidas?
–Oh cállate –se quejó y frunció el ceño al escuchar su risa– Tenemos 20 minutos ¿Empezamos a estudiar historia ahora? ¿O después de la comida? Aunque no tengo hambre en realidad, pensar en la cena me quita el apetito.
–Necesitas empezar a estudiar con anticipación, no el último día.
–No te metas con mis métodos y tú tampoco estudiaste nada para historia.
–Pero yo presto atención en clases.
–Pero yo presto atención en clases –lo imitó de mal humor y lo tomó de la mano– Pedimos una hamburguesa o algo así y lo comemos en la biblioteca mientras estudiamos.
–Tengo una mejor idea.
–Te pides la comida que quieras, creo que hoy tocaba pasta.
–Mi idea va más por no estudiar en la biblioteca, sino en la sala de menesteres.
Harry negó –Necesito estudiar, Draco, literalmente no sé nada e historia no es una materia optativa, necesito una muy buena nota, quiero que mis papás estén felices, es mi último año, debería hacer algún esfuerzo.
–¿Y eso que tiene que ver? Dije que iríamos a estudiar.
–Podemos estudiar también en la biblioteca.
–Hay personas.
Harry se rio al ver su mueca.
–Hablo en serio, detesto estudiar con personas, solo hago la excepción por tí y si estudiamos en la biblioteca es muy probable que tengamos demasiadas interrupciones.
–Pero la última vez que estudiamos en la sala de menesteres, hicimos todo menos estudiar.
–Entonces tendrás que controlarte, Potter.
–Yo no fui el que lo empezó –se quejó Harry con una sonrisa.
Sabía que les pedía demasiado a los elfos, su papá se enojaría si se enteraba, pero no se sentía del todo culpable al pedir distintas comidas o requerimientos específicos, porque siempre compraba regalos para ellos y porque durante todos sus años en Hogwarts nunca hasta ese año había pedido tanto.
–¿No vas a pedir una cama?
–No dijiste que "Regla número uno, no vamos a tener sexo"
–Sí, pero...
–¿Pero?
–No, nada... pide una biblioteca, con los libros que necesitemos –contestó y Draco le hizo caso, pidiendo una pequeña biblioteca, una mesa en el centro, algunas sillas y dos sillones para uno, puestos uno frente al otro.
–Me parece que lo ideal sería empezar a leer, luego podemos comer mientras compartimos ideas o debatimos y después hacemos notas.
–¿No hay alguna forma de que con legeremancia me pongas información sobre historia? –preguntó quitándose la capa y dejándola sobre la silla.
–La hay, pero no es mi intención volverte loco. Aparte que son temas simples –contestó Draco y le extendió un libro– Empecemos por este, hay tres de cuatro temas aquí, yo te leo una página en voz alta y luego tú me lees la siguiente. No creo que nos tome más de 40 minutos.
Harry tomó el libro, buscó sus lentes en su maletín y al sentarse en el sillón pensó que al menos habían escogido asientos cómodos para leer. Draco se sentó en el sillón frente a él y abrió el mismo libro que él tenía en las manos.
–Página 160.
Buscó la página al escucharlo y cruzó una pierna acomodándose, Draco estaba cerca, pero no tanto como para que se chocaran.
–Yo empiezo, tú sigue lo que estoy leyendo, concéntrate para no leerlo más de una vez.
Asintió al escucharlo.
–Cambiamos cada página.
Volvió a asentir y le sonrió a Draco que entrecerró los ojos –¿Qué?
–Concéntrate.
–Pero si no haz empezado a leer –se quejó.
Draco se aclaró la garganta y empezó.
La Convención de Brujos de 1709 fue un evento crucial en la historia de la comunidad mágica, pues se trató de un encuentro internacional de magos y brujas de diversas partes del mundo. Durante esta convención, los magos discutieron varias cuestiones clave para la armonía de las relaciones entre los distintos países y culturas mágicas, y se tomaron decisiones...
Su mirada se paseó por Draco mientras lo escuchaba, estaba concentrado, lo estaba, pero tampoco quería ver el libro cuando podía verlo a él. Le gustaba su voz, su lectura era impecable, su pálida mano contrastaba con la portada oscura al sostener el libro y su cabello rubio contrastaba con el sillón verde.
–Potter.
Bajó la mirada y empezó a leer porque le tocaba.
Uno de los principales objetivos de la Convención de Brujos de 1709 fue establecer directrices más estrictas para el uso de la magia oscura, un tema que se había vuelto cada vez más relevante debido a la creciente amenaza de magos oscuros...
Se pasó la mano por el cabello al terminar y Draco continuó con la lectura, Harry vio hacia el anillo en su mano y luego hacia su corbata tan perfectamente puesta. A diferencia de él, no se había quitado la capa negra y el pisacorbatas en forma de serpiente resaltaba en su pecho.
Se acomodó los lentes cuando le volvió a tocar leer, pasó de hoja, acomodó el libro y leyó concentrado sobre la Codificación de la Ley Internacional Mágica, no eran temas nuevos, se sabía la historia, pero el problema solía ser que el profesor Binns pedía que los hechos se contaran con exactitud y sin variaciones.
–Lee una hoja más.
Levantó la mirada viendo hacia Draco y luego volvió a leer haciéndole caso. Había una línea de tiempo que estaba seguro luego tendrían que volver a repasar porque se mencionaba varias fechas que obviamente debían de saber de memoria.
–Tu turno.
Draco leyó, hizo énfasis varias veces por conceptos importantes, Harry lo escuchó muy atento, pero no despegó la mirada de él. Entre página y página fue perdiendo la noción del tiempo, se envolvió en la historia, no era su materia favorita ni de lejos, pero tener a Draco leyendo para él hacía que cualquier cosa le interesara.
–Es tu turno.
–Lee una hoja más –pidió y luego cuando fue su turno sonrió al notar de reojo que Draco también lo veía mientras leía– ¿No deberías estar concentrado siguiendo la lectura?
–Quién habla.
Meneó la cabeza como si eso no fuera cierto y siguió leyendo, faltaban unas hojas para terminar de leer ese libro y sobretodo faltaba que se supieran de memoria varios conceptos, no quedaba tanto tiempo tampoco y aún debía de comer, pero aún así se encontró barajando la idea de hacer algo más.
–¿Estás atento?
Sonrió inocentemente –Por supuesto.
Draco entrecerró los ojos, pareció a punto de decir algo, pero finalmente siguió leyendo. Harry se removió en su sitio, vio hacia el sillón y pensó que Draco debió de escoger sillones unitarios adrede para evitar que se sentara a su lado.
–Es tu turno.
–¿Por qué estamos tan alejados?
–Porque eres una tentación.
Sonrió al escuchar esa respuesta y estuvo a punto de ponerse de pie, pero Draco lo evitó –Nos faltan 2 hojas, no te muevas de tu sitio y nos falta aprender mucho de memoria. Dijimos que íbamos a estudiar, tú lo pusiste de regla.
–Eres un exagerado, solo voy a estirarme un poco mientras termino de leer.
–No. Quédate sentado y empieza a leer que estamos perdiendo valiosos minutos.
Lo miró con diversión y contrario a lo que al parecer pensaba Draco le hizo caso –Atento entonces, continuaré.
–Continua.
Bajó la mirada hacia el libro y empezó a leer con calma, un párrafo, dos y para el tercero se puso de pie y se acercó hacia él completamente seguro que lo miraba.
–Harry.
–Shhhhh no me interrumpas, estoy leyendo –contestó frente a él y al dar un paso al costado sonrió.
Draco entrecerró los ojos, obviamente dándose cuenta de lo que iba hacer y por supuesto que no lo detuvo.
–Si hubieras pensado un sillón para dos no tendría que estar sentado sobre tí –dijo y al notar su mirada sorprendida continuó leyendo Su visión del mundo fue un intento de imponer un orden en el que los magos no solo se veían como superiores, sino como los únicos capaces de salvar a los muggles de su "inferioridad"
Ladeó la cabeza al terminar de leer –Nos falta un tema ¿No?
–La Revolución Mágica del Siglo XIX, eso está en el otro libro.
–Voy a traerlo –contestó poniéndose de pie y al volver no lo pensó ni dos segundos, volvió a sentarse sobre sus piernas, apoyando los pies contra el reposabrazos y sonrió al sentir el brazo de Draco rodeándolo.
Durante el siglo XIX, se produjeron importantes cambios en la estructura de la comunidad mágica, como la expansión de los derechos de las criaturas mágicas...
Antes de que pudiera terminar de leer sintió un beso en su mejilla que lo hizo perder ese rumbo y encontrar otro camino. Ladeo la cabeza, sus labios chocaron contra los suyos, sintió su mano pasearse por su abdomen y antes de que pudiera intesificar el beso, Draco echó la cabeza hacia atrás rompiendo el beso.
Sonrió porque ya no pensaba parar ello, así que después de dejar un beso en su cuello bajó de su regazo, pero para volver a sentarse sobre él, solo que esta vez con una pierna a cada lado suyo.
–Necesitamos estudiar.
–Puedo terminar de leer en esta posición ¿No?
Vio a Draco pasar saliva y él acomodó el libro sobre su hombro –Concentrate Malfoy.
–Estoy concentrado.
El Ministerio de Magia fue fundado en 1707, unificando diversas instituciones mágicas en una estructura centralizada para regular el uso de la magia en la sociedad.
Sus manos apoyadas contra sus piernas lo desconcentraban de vez en cuando, pero siguió leyendo, no podían perder tiempo.
No, ¿No?
Se meció sobre él suavemente, solo habían llegado a besos desde hace una semana por culpa de los exámenes y si estuvieron sin tiempo no quería ni imaginarse cómo sería dentro de un mes cuando fueran los verdaderos exámenes finales.
Al terminar de leer cerró el libro con fuerza, Draco lo tomó de la cintura –Te dije que no íbamos a estudiar.
–¿Acaso hemos parado de estudiar? –dijo y se removió para bajar, Draco lo miró confundido– ¿Pero por qué te levantas?
–Necesitamos el otro libro, allí hay más fechas que debemos saber de memoria –contestó tomándolo de la mesa y al caminar se quitó la corbata y desabrochó los primeros botones de su camisa.
–Sabes, quizá podríamos...
Contuvo su sonrisa como si no entendiera qué es lo que quería decir, había una clara erección en los pantalones de ambos, era incómodo seguir así.
–¿Podríamos qué?
–Simplemente quitarnos la ropa. Podríamos seguir estudiando, pero también...
–No tenemos tiempo para perder –dijo como si estuviera en desacuerdo, pero sonrió cuando Draco se inclinó en el sillón atrayéndolo y empezó a desabrochar sus pantalones– Si te vas a deshacer de los míos, también quítate los tuyos.
–Por supuesto.
Pasó saliva dándose cuenta que se saltarían su regla. Pero al menos esta vez a diferencia de la anterior, si estaban leyendo.
–Recuerda que estamos estudiando.
Abrió el libro donde estaban las fechas importantes y empezó a leer
31 de octubre de 1692 - La Ley de Secreto Mágico: Se promulga la Ley de Secreto Mágico, que obliga a los magos y brujas a ocultar la existencia de la magia de los muggles, para evitar el pánico y la persecución...
–Ven.
Se acercó al quedar semidesnudo, aún llevaba la camisa y Draco incluso la corbata y la capa, pero no había mucho tiempo que perder.
14 de junio de 1750 - El Gran Torneo de Magia: Un evento celebrado entre varias naciones mágicas que ayuda a forjar la cooperación internacional en la comunidad mágica.
Suspiró al sentir sus miembros chocar y la mano de Draco envolviéndolos, pero pudo concentrarse en seguir leyendo los 3 siguientes hechos históricos.
–Vuelve a repetir el último me desconcentré un poco –dijo Draco apoyando la varita contra su pierna.
9 de marzo de 1865 - Fundación del Ministerio de Magia: Se crea formalmente el Ministerio de Magia, centralizando el gobierno de la comunidad mágica británica.
18 de octubre de 1925: Los magos de diferentes países se reúnen para formar la Conferencia Internacional de Magos, un foro para discutir y coordinar la regulación de la magia a nivel global.
Pasó saliva al sentir el hechizo de lubricación, su boca se entreabrió, estaba expectante por sentir sus dedos preparándolo después de verlo cambiar sus anillos de mano.
12 de enero de 1927 - El Hechizo de Fusión Mágica: El Ministerio de Magia anuncia el descubrimiento de un hechizo que permite fusionar magia de diferentes ramas, lo que...
Apretó con fuerza el libro al sentirlo y se aclaró la garganta para continuar leyendo, pero la concentración no le duró mucho y se removió ansioso cerrando los ojos.
–¿Continuo leyendo yo?
–Sí –suspiró dándole el libro. Draco lo hizo levitar para que quedara junto a su cara y Harry sin intención de esperar más se apoyó contra sus hombros moviéndose hacia adelante, Draco lo ayudó a levantarse sosteniéndolo de la cintura y luego ambos gimieron cuando se dejó caer lentamente sobre su miembro.
Cerró los ojos por varios segundos mientras lo escuchaba hablar y se acostumbraba
3 de julio de 1811: Emeric el Maléfico, uno de los magos oscuros más temidos de la época medieval, muere en un enfrentamiento con un grupo de Aurores...
Apretó las manos contra sus hombros al empezar a moverse, a su vez repetía en su mente cada palabra que Draco leía. No podía sacar una mala nota en su examen.
–¿Me estás escuchando?
–Sí
–¿Qué es lo que dije?
–14 de mayo de 1926: Gellert Grindelwald comienza a ganar notoriedad por sus enseñanzas sobre la supremacía de los magos sobre los Muggles –contestó moviéndose.
Draco lo ayudó a marcar un ritmo sosteniéndolo de la cintura y siguió leyendo. Harry mordió su labio inferior para no hacer ni un ruido.
Todo se sentía extremadamente bien y entre cada palabra solo podía sentir el placer recorrerlo una y otra vez.
Era demasiado, le encantaba.
Se dejó caer una y otra vez sobre él, su pulso acelerado y su cuerpo temblando de placer, tuvo que quitarse sus lentes empañados para poder ver mejor.
–Repite lo que dije.
–2 de septiembre de 1945. Tras el encarcelamiento de Grindelwald, el Departamento de Aplicación de la Ley Mágica declara que no se han registrado desde entonces magos oscuros de relevancia mundial –contestó mientras se movía.
Y gimió cerrando los ojos al sentir una certera embestida– Maldita sea –murmuró moviéndose más rápido y Draco dejó de lado por completo el libro para mirarlo.
Estaba tan cerca y sabía que era un desastre despeinado y con su camisa arrugada, iban a necesitar más de un hechizo después, su miembro estaba apresado entre ambos y se estremeció al sentir el fuerte agarre de Draco, gimió más de una vez mientras se acercaba al orgasmo y cuando lo hizo, tembló entero aferrándose a él.
–¿Cuándo ocurrió el día de las cien maldiciones?
Gimió –Déjame disfrutar el orgasmo –se quejó.
–Estamos estudiando.
Tomó una bocanada de aire para pensar con claridad –12 de agosto de 1473. Durante la primera Copa Mundial de Quidditch –finalmente respondió al recordarlo.
–Bien –murmuró Draco y su mano se paseó por su espalda.
Apoyó la frente contra su hombro pensando en si debería levantarse o si debería seguir sobre él esperando por otra ronda, ¿Les alcanzaba el tiempo para una más? se preguntó vagamente y suspiró al sentir sus caricias.
–¿Cuando fue la Noche Carmesí en París?
–En... Mil setecientos noventa y... ¿Dos?
–Error.
–¿Tres?
–Sí ¿Fecha exacta?
Meneó la cabeza, su frente aún apoyada contra su hombro.
–Es en julio –lo ayudó Draco y dejó un beso en su cuello.
Sintió un chispazo de excitación recorrerlo, quería también un beso en los labios.
–Concéntrate –dijo Draco dándole una leve mordida– Coincide con la Toma de la Bastilla.
Suspiró removiéndose y evitando una siguiente mordida –No me puede dejar marcas.
–¿Cómo?
–Recuerda que tenemos una cena hoy.
–Cierto –contestó Draco divertido e insistió pasando las manos por sus muslos– Dime la fecha de la Noche Carmesí en París.
–No lo sé.
–Repite conmigo. 14 de julio de 1793 ocurre la llamada Noche Carmesí en París.
–14 de julio de 1793 ocurre la llamada Noche Carmesí en París.
–¿Cómo es que estás duro tan rápido?
–Es que sigues dentro de mí y tú otra vez estás duro –murmuró abrumado y Draco lo atrajo besándolo.
No mentiría, estaba seguro que si hubieran ido a la biblioteca hubieran estudiado todo a conciencia, pero no lo cambiaría, porque nada se comparaba a la adrenalina que sintió después de dos orgasmos y de demasiados besos, dándose cuenta que no tenían casi nada de tiempo.
Tuvieron que resolver todo con hechizos, se vistieron apresurados mientras repetían fechas como locos y comieron mientras caminaban por los pasillos directo al examen de historia.
–¿Por qué están tan... tan así?
Harry se pasó una mano por el cabello, se había olvidado de peinarse e incluso con el hechizo para arreglar su ropa, su camisa al parecer seguía arrugada –¿Qué?
Theo entrecerró los ojos viéndolos y señaló de arriba hacia abajo.
–Creo que es obvio –señaló Blaise– Lo que me sorprende es que encuentren tiempo para estudiar también... si es que estudiaron.
–Se puede hacer dos cosas a la misma vez –respondió Draco después de dar el último bocado a su pasta y con un hechizo hizo desaparecer el plato.
–Son un par de pervertidos –enfatizó Theo.
–¿Par de pervertidos? –repitió Draco divertido.
–No te pongas celoso –se rió Harry terminando de comer su hamburguesa y aceptó la servilleta que le pasó Draco.
–¿No estuviste con Neville? ¿Por qué estás de mal humor? –preguntó Blaise.
–Me tuvo regando plantas mientras estudiabamos. Fue muuuy excitante.
–Pues al menos viste a tu novio. A mi Ron me abandonó por el campo de Quidditch.
–¿Quidditch? –preguntó Harry reaccionando y se quejó– No puede programar prácticas en semana de exámenes y en la mañana también estuvo allí.
–No programó prácticas, sino que se puso a volar mientras estudiaba.
–Cada que hablas de Ron y Quidditch siento que nuestra copa peligra –se quejó también Theo.
–No digas eso, nuestra copa está asegurada, tengo interesantes estrategias para cuando volvamos a las prácticas –contestó y avanzó cuando la puerta del salón se abrió.
Draco caminó a su lado, despreocupado y de muy buen humor.
No le fue nada mal en el examen y aunque sabía que no tendría una nota perfecta esperaba una muy buena calificación. Por suerte solo le quedaba un examen dentro de dos días, no tenía ganas de estudiar como siempre, pero aún así después del exámen fue a la biblioteca con los demás.
Draco se separó del grupo rápidamente y él aprovechó para pedir prestados los nuevos libros que necesitaría para transformaciones. Luego gastó parte de su tarde en los invernaderos siguiendo a Theo que exigía que viera lo mucho que había crecido la planta que alguna vez casi mató.
Se encontró con Neville, después con Ron, hablaron demasiado y se despidió al darse cuenta de la hora. Cuando llegó a la habitación era de noche, Draco estaba allí recién bañado y terminando de ponerse su camisa –Desapareciste –dijo ni bien verlo– No puedes hacerme sentir tan bien en la sala de menesteres y luego abandonarme.
–Tú eres el que me dejó –se quejó intentando no sonrojarse al recordar la sala de menesteres, pero fue inevitable.
–Porque dijiste que solo irías por un libro.
–Lo siento, me entretuve hablando con Gryffindors –contestó repasándolo con la mirada y preguntó– ¿Por qué estás tan formal? –dijo y ahí mismo se dio cuenta que él también debería ir formal.
–Sabes cómo son mis padres.
–Pero mis padres no me dijeron nada de ir formal... se supone que es una cena casual.
–Tu papá Regulus siempre está formal.
–En cenas no siempre...
–¿Tengo que recordarte que irán también mis papás? No conocen otro tipo de ropa que no sea formal.
Hizo una mueca, no quería ponerse pantalones de tela y pensar en una camisa le estresaba– ¿Cómo se supone que debo vestirme?
–Elegiré tu ropa mientras te duchas.
–Está bien –aceptó sin más porque de todas formas tenía buen gusto.
Una parte de él había esperado porque todo fuera una broma, pero no era así, los padres de Draco también estarían allí y al parecer de pronto no era el único ansioso. Lo notó apenas salir del baño.
–¿Tengo que ponerme un pantalón así? Esta camisa también combinaría con jeans.
–Sí, pero los jeans les parecen algo extremadamente muggle a mis padres.
Hizo una mueca haciéndole caso, pero mientras se vestía y al verse en el espejo se sintió bastante atractivo, era una muy buena elección teniendo en cuenta que debían estar formales.
–Tienes buen gusto –admitió mientras se peinaba y al notar que no respondió giró la cabeza viéndolo. No lo llamó al verlo tan ensimismado viendo a través del ventanal el lago negro. Terminó de acomodar su cabello, se puso el anillo de vuelta, pensó en ponerse perfume aunque desechó la idea porque eso a veces solo le hacía doler más la cabeza por mucho que le gustara el olor.
–Pensé que no te ponía nervioso la cena.
–No estoy nervioso.
–Estás fumando –señaló apoyándose contra la cama– Hace siglos que no te veía fumar.
–Cambie una obsesión por otra –lo señaló Draco.
–¿Y si aún me tienes por qué estás fumando?
Draco hizo una mueca –Quizá acabo de darme cuenta que no me gusta la idea de una cena –admitió.
–¿Qué es lo peor que pueda pasar? Ya te dejaron sin dinero y sigues conmigo.
–Eso no es algo que me preocupe.
–¿Entonces?
–Mi padre puede ser un poco cruel.
–Eso no me bajará el autoestima, aunque esperen a alguien de los sagrados 28 o una tontería así, soy el mejor novio que podrías tener.
Draco le sonrió y desapareció su cigarro con un hechizo –Estoy seguro que no bajarán tu autoestima, pero me preocupa que te incomoden o que digan algo que no deb... que no te guste.
Harry se encogió de hombros, tenía un buen presentimiento –Lánzate un hechizo para el olor, no me gusta el olor a cigarro.
–Pero soy yo, ¿No me quieres incluso con olor a cigarro?
Negó, pero no pudo evitar sonreír al verlo tan cerca buscando un beso.
Al menos había algo en específico que lo ponía muy cómodo y era el hecho de saber que la cena sería en su casa, nada de mansiones antiguas o un Hogwarts con columnas gigantes y demasiado ruido.
Sus papás iban a irse de viaje dentro de dos días y quizá esa era una de las razones del por qué habían pedido permiso para que ambos pudieran salir por una noche de Hogwarts. Utilizaron la red flú oficial en el primer piso y al llegar fueron recibidos por un pasillo vacío, pero se escuchaban las voces de sus papás.
–¿No tenías elfos?
–Debieron de darles vacaciones.
–¿Y quienes están cocinando?
–Mis papás. Les encanta cocinar si invitan a alguien.
–Oh.
Sonrió y tomándolo de la mano lo guió.
–¡Llegaron! –gritó James apenas verlos y se acercó a abrazarlos. Harry sonrió contento y luego se acercó hacia su papá Regulus que también los recibió con un abrazo –Se ven bien –dijo Regulus viéndolos a ambos.
–¿A tí también te obligaron? Me parecía un poco excesivo estar formal –se señaló su papá James.
Harry asintió –A mí también, pero ya que invitaron a sus padres.
Regulus lo vio mal –Deberías hablar mejor de tus...
–Tus futuros suegros –completó James y Harry sintió que se atoró con su saliva.
Draco solo le dio una mirada divertida y luego siguió mirando dentro de la olla, donde Regulus fue añadiendo las últimas especias.
–Es como una poción.
–Lo es. Si eres bueno en las pociones puedes ser muy bueno en la cocina.
Harry también se acercó allí y al ver el recetario sonrió –Será una cena deliciosa, son recetas de abuela Effie –señaló y Draco se acercó también curioso viendo el recetario.
–Como dice pa, si eres bueno en pociones entonces podrías ser capaz de prepararme mi tarta de queso favorita.
–No creo tener la habilidad –contestó Draco, pero aún así se inclinó viendo la receta que le señaló.
–Es la primera vez que admites que no puedes hacer algo.
–No dije que no podía, dije que no creía lograrlo a la primera.
–No dijiste a la primera, estás cambiando tu oración ahora que te diste cuenta de lo que dijiste.
–Es algo que se sobreentiende.
–Algo que se sobreentiende –lo imitó y sonrió al notarlo tan concentrado leyendo la receta.
–Como dije... –habló su papá James después de aclararse la garganta– Son muy linda pareja, pero sería genial si nos ayudaran un poco.
Draco giró de inmediato, Harry también y luego salieron al comedor a arreglar la mesa, no les tomó mucho tiempo, acomodaron los cubiertos, prendieron las velas que les dijeron, pusieron el agua, el vino y luego compartieron un beso porque simplemente deseaban ello.
Un par de minutos después cuando sus papás también entraron al comedor llevando la comida, fue que los padres de Draco llegaron, se escuchó sus pasos por el pasillo, algunos murmullos y luego notó sus expresiones de sorpresa al entrar al comedor.
–¿Qué ocurrió?
–Hola Cissy.
–Ohhhh lo siento, discúlpenme –dijo la mamá de Draco acercándose saludando y luego fue diciendo– Lo siento por la sorpresa, pero no hubo un elfo que nos reciba, nos asustamos.
–Están de vacaciones.
–Vacaciones –repitió Lucius sarcástico.
–Buenas noches, señor Lucius –saludó Harry apretando su mano y sin saber qué más decir vio a su lado donde Draco también saludó a su papá.
La madre de Draco le había dado un pequeño abrazo lo cual lo hizo sentir al menos algo cómodo con ella, pero al mirar a Lucius Malfoy sentado frente suyo, toda comodidad desapareció.
–Tienen una casa muy hermosa y muy moderna.
–Gracias Cissy.
–Pero no era necesario una cena sin elfos, nos hubieran avisado para hacer la cena en la mansión Malfoy.
–Confiamos en nuestros dotes culinarios.
–Mientras no salgamos envenenados –bromeó Lucius.
–Nunca utilizaríamos nuestra comida para esos fines.
Harry asintió de acuerdo con su papá y empezó a comer, no tenía ganas de hablar, la comida era deliciosa, pero al parecer el por qué los padres de Draco habían aceptado una cena, era para cuestionarlo cada cierto tiempo.
–Y bien ¿Cómo van las clases en Hogwarts? ¿Qué hicieron hoy? –preguntó Narcissa.
–Hoy... –murmuró Harry intentando recordar todo su día, pero de lo único que se acordaba era de la sala de menesteres ¿Que habían hecho antes? ¿Qué habían hecho después?
–Estudiamos bastante, tuvimos un par de exámenes –contestó Draco y señaló cambiando de tema– Está muy deliciosa la comida.
–Gracias –contestaron James y Regulus al mismo tiempo.
–Época de exámenes, tienen que estudiar bastante, salir en primer lugar no lo tiene cualquiera. ¿Tú en qué puesto estás Harry?
–No es como Durmstrang –mencionó Draco– No tienen una lista oficial porque todos llevan distintas materias optativas.
–Pero tú estás primero ¿No? –señaló Lucius– No te estás dejando ganar por algún sangr...
Harry entrecerró los ojos sabiendo lo que iba a decir, pero el mismo Lucius se detuvo y terminó diciendo –Es una cena interesante, nunca había comido carne con este tipo de... salsa.
–Gracias, te pasaríamos la receta, pero es algo de Potters.
Harry sonrió y tomó el cuchillo para seguir cortando su carne, sabía cómo tener muy buenos modales en la mesa, pero esa noche estaba siendo extremadamente cuidadoso para utilizar los cubiertos correctos.
–Y Harry, ¿Dónde irás después? –preguntó Narcissa curiosa.
–¿Después? –preguntó dándose cuenta que se perdió un poco la conversación.
–Después de Hogwarts. ¿También irás a Koldovstoretz con Draco?
–Es algo que estoy pensando aún.
–No es algo que podrías tomar a la ligera, es una interesante inversión –señaló Lucius y Harry ladeó la cabeza porque aunque sabía que el colegio era caro, no tenía ni idea sobre el costo de programas avanzados.
–Inversión que estamos muy felices de hacer si Harry desea ir allí o dónde sea que quiera ir –enfatizó Regulus.
–Por suerte son lugares exclusivos –dijo Narcissa contenta– No me imaginaría si fuera como Hogwarts donde tendrían que compartir con tantos estudiantes por salón, para un programa tan avanzado no sería lo ideal...
–Hablando de ello. Draco, pensaba matricularte pronto, antes de que se llenen las plazas.
–Lo sé, padre. Ya revisé las fechas y puedo encargarme yo mismo.
–Por supuesto que puedes –replicó Lucius–. Es mejor que quede todo en orden. No vaya a ser que... te distraigas o que de pronto vayas a querer un año sabático rodeado de muggles o algo así.
–¿Muggles? –preguntó Draco confundido y se rió.
Harry sonrió ¿Acaso el padre de Draco pensaba que él lo quería llevar a una vida muggle o algo así? se preguntó.
–Tenemos la intención de quedarnos en el lado mágico.
–Por supuesto.
–Que sean novios no quiere decir que sus caminos no puedan separarse.
Harry no pudo refutar ello, porque había la posibilidad de acuerdo a lo que él escogiera para su futuro.
–De todas formas yo tampoco les recomendaría el lado muggle –señaló James y Narcissa le dió una mirada sorprendida– Pero si tú eres el que mejor se lleva con los muggles.
–Lo digo porque soy muy famoso allí y eso implica que persigan bastante a Harry.
–¿Famoso?
–No lo entenderían.
Harry sonrió asintiendo y estiró la mano tomando su copa de agua No está tan mal la cena pensó por un segundo y al siguiente se quedó confundido al notar la penetrante mirada de Lucius pasar de su mano hacia la mano de Draco.
Le tomó un segundo darse cuenta por qué el ceño fruncido.
–Interesantes anillos –comentó con aparente desdén y añadió–. Un diseño bastante... simbólico.
Narcissa dejó escapar una ligera exhalación, mezcla de sorpresa y curiosidad, al darse cuenta a qué se refería –¿Por qué tienen ese tipo de anillos? No me digan que se han comprometido o una locura así.
–Siguen en Hogwarts ¿Dónde se van a comprometer?
–¿Para esto era la cena?
Harry tomó un poco más de agua sin saber que decir, no estaban comprometidos o algo así, pero sonaba tan bien.
–Tienes razón padre, aún estamos en Hogwarts, aún no nos podemos comprometer.
Lucius lo miró como si estuviera loco –¿Y de dónde han sacado esos anillos? ¿Cómo pudiste comprar algo tan caro si no tienes acceso a tu bóveda?
–Harry también tiene dinero.
–¿Le has cortado el acceso a su dinero a Draco? –preguntó Regulus sorprendido y añadió enojado– ¿Le cortaste su dinero para que deje a Harry?
–Tengo mis motivos para tomar mis decisiones.
–¿Y tú Cissy estuviste de acuerdo con eso?
–No con exactitud y no fue del todo así.
–Nosotros sabremos por qué dejamos a Draco sin acceso a su bóveda –dijo Lucius– Y volviendo al tema no me parece bien que utilicen anillos.
Regulus meneó la cabeza –Es una tontería Lucius, no entiendo por qué te opones.
–Si me opusiera no estaría cenando aquí.
–Toda tu actitud dice lo contrario.
Harry siguió comiendo mientras los escuchaba, al menos ese era el punto bueno de una cena donde también estuvieran sus padres, tenía quién lo defendiera.
–Harry, Draco. No nos malentiendan, estamos felices de que ustedes estén felices –dijo Narcissa– Pero sus anillos fueron una sorpresa.
Draco sonrió y luego compartió una mirada con su padre, que no parecía tan contento, pero al menos volvió a comer.
Harry en cambio vio hacia su otro lado donde su papá James comía bastante tranquilo, probablemente no se estaba metiendo para no generar una discusión o quizá solo estaba entretenido con la cena. Él por el contrario empezaba a ponerse ansioso, necesitaba que esa cena terminara y ni siquiera habían llegado al postre.
¿Y cuál es el postre? ¿Habrán hecho postre? se preguntó porque no recordaba haberlo visto en la cocina.
–Harry, eres el capitán del equipo de Slytherin ¿Cierto?
–Sí, lo soy.
–Iremos a ver la final el siguiente mes. Estoy ansiosa por ver la victoria, hace mucho que no vamos a un partido de Quidditch.
–¿Que no vamos? –preguntó Lucius.
–No te olvides que también eres un Slytherin, tenemos que ir a apoyar y es el último año de Draco.
–Si no juega –murmuró Lucius, pero no dijo que no iría.
–Será un partido intenso.
–¿Gryffindor es remotamente bueno?
–Gryffindor también tiene un equipo impresionante y de hecho creo que Ron será de los primeros que jueguen en Quidditch profesional.
–¿Y tú no te crees tan bueno como para llegar a Quidditch profesional?
–Harry es extraordinario –dijo Draco– Si lo decidiera podría ser el buscador más solicitado.
Narcissa sonrió –¿Y por qué no eliges eso, Harry?
–Tendría que pensarlo –contestó.
Por suerte la cena continuó un poco más tranquila, hablaron sobre todo de Hogwarts y esta vez para su sorpresa, Draco fue el que empezó a poner los temas, quizá para desviar de temas incómodos, habló sobre la clase de dragones que tendrían y mencionó sobre libros interesantes que encontró en la biblioteca, sugiriendo a su padre que implementara una nueva sección en la biblioteca de la Mansión Malfoy.
El tema pareció interesarle demasiado a su papá Regulus, porque preguntó qué libros interesantes había ahora en la mansión Malfoy y eso llevó a que Narcissa le recordara como cuando eran pequeños, siempre que iban a una celebración él se encerraba en la biblioteca.
–Las personas cambian, aunque aún prefiero una biblioteca antes que las personas, aunque eso también cambia dependiendo de la persona.
Harry sonrió, la biblioteca que tenían allí, tenía cientos de libros valiosos, algunos incluso malditos que estaban protegidos con hechizos extra, nunca le había tomado nada de interés, pero pensó que podría dar un vistazo mas tarde, para quizá llevarse uno para leer donde no podían acceder los libros de la biblioteca o quizá de vuelta en el tren de Hogwarts cuando acabara su año.
–¿Entonces por cuánto tiempo se irán?
–Por un poco más de un mes, estaremos aquí para cuando Harry vuelva de Hogwarts.
–Ahora que terminaste de ser profesor ¿Estás renunciando a tu trabajo?
–Son mis vacaciones, sigo trabajando en el ministerio.
–No entiendo por qué siguen trabajando, ¿El dinero es un problema? Pensé que la fortuna Potter era cuantiosa.
–Madre me parece que preguntas así... –se quejó Draco.
–Solo es genuina curiosidad y te recuerdo Regulus, la fortuna Black te pertenece, tu puedes impedir en cualquier momento esa locura de su nuevo heredero.
Regulus se rió –Trabajo porque me gusta ser un inefable y durante los últimos meses ha sido genial ser profesor.
–Y solo para que sepan, la fortuna Potter es considerable, pero no me gusta alardear sobre ello.
–¿Tú te estás encargando de ello ahora?
–Desde hace bastante, porque quería que mis padres estén relajados, tengo varios negocios en pie, pero no me gusta alardear como otros...
–Potter no podrías comparar los tratos que tengo yo con los tuyos.
–¿Acaso nos he comparado? Y te sorprendería, pero no pienso hablarte de ello.
Harry sonrió, el padre de Draco parecía molesto y su madre demasiado curiosa, como si no le encontrara sentido a todo ello.
–¿Y por qué te vas de gira musical? ¿Te da también mucho dinero o porque te gusta?
–Los dos. Tendrían que vivirlo para entender. Cuando quieran pueden ir a uno de mis conciertos... creo que tengo un dejavu de esto.
–Ohhh gracias por la invitación.
–Sí, gracias –dijo Lucius sarcástico.
–Pero no seríamos capaces, apenas y vamos al lado muggle. No sobreviviríamos a un lugar tan caótico.
–A mí sí me interesaría una entrada para el concierto –dijo Draco y Harry ladeó la cabeza– Por supuesto, después de Hogwarts tenemos que ir –dijo y notó la mueca de Lucius. Le sorprendía que por mucho que no le gustara todo ello, no hubiera explotado y estuviera allí.
–Por Octubre que es el último mes de conciertos, podríamos irnos todos a Asia –dijo Regulus de acuerdo.
–Tu familia quizá, porque Draco estará muy ocupado en su programa avanzado.
–Estoy seguro que podré darme al menos una semana libre utilizando los días feriados.
Lucius frunció el ceño en desacuerdo y Regulus rompió un poco la tensión –Es hora del postre. Harry, Draco, ¿Me ayudan?
–Sí –contestó poniéndose de pie junto con Draco.
Esta cena es interminable pensó, pero se alegró bastante al notar cuál era el postre.
–Decidimos consentirte.
–¿Tú y papá la hicieron?
–Sí, así que lo siento si no es exactamente como una tarta de queso de Effie.
–Apuesto que estará deliciosa – dijo contento– Esta cena ahora sí se volvió perfecta, en cuanto a comida para mí por supuesto.
–A mí también me gusta la tarta de queso –dijo Draco y tomó dos porciones que sirvió Regulus– Lo siento si mis padres hacen comentarios innecesarios –advirtió antes de salir.
–Los conozco se que esperar.
Harry ladeó la cabeza sin entender, pero apenas puso un pie en el comedor lo entendió.
–Por eso es que yo nunca les daría vacaciones a nuestros elfos. Esto no me parece muy aceptable.
–Madre no voy a morir por servir el postre.
–No digo que vayas a morir, pero no me parece...
–Cissy –pidió Regulus.
Harry le dió una porción a su papá James y luego de sentarse empezó a comer mientras escuchaba la conversación.
–Lo siento, pero no podría acostumbrarme. Y tienen muchos días libres por nuestros constantes viajes.
–¿Otra vez pasaron tiempo en Noruega?
–Sí, tenemos muchos conocidos y amigos allá. Disfrutamos demasiado de Noruega, pero nos hemos visto obligados a cerrar varios tratos.
–¿Por qué?
–Porque no es lo mismo, Draco ya no estudia allí...
–Y nuestro hogar está en la Mansión Malfoy, ahora que vaya a Rusia.
Harry tuvo ganas de rodar los ojos porque otra vez seguían con el tema y otra vez volvió a ser incómodo al notar al padre de Draco, al parecer intentando descifrar cuánto costaban los anillos o de dónde los habían conseguido.
–Fue en una tienda de antigüedades padre, puedes dejar de ver los anillos.
–¿Qué tipo de tienda?
–Una muggle.
–¿Qué? Pero esos son...
–Hay reliquias mágicas perdidas en tiendas muggle. No hay mucho misterio en ello.
–Con razón pudieron pagarlos.
Harry esta vez rodó los ojos –Señor Lucius... –habló antes de que pudiera pensarlo.
–Dime.
–¿Qué estudió después de Hogwarts? –preguntó, no le interesaba saber todo lo que había estudiado, pero tal como lo supuso, la pregunta hizo que él se explayara y dejara de observarlos tanto.
–Tengo variedad de estudios, después de Hogwarts llevé en Durmstrang, Magia de la Manipulación Mental junto con Magia Ritual y Artefactos Antiguos... por supuesto que por el tipo de vida que llevo luego viajé y estudié específicamente Diplomacia Mágica y Relaciones Internacionales, también a su vez llevé Magia Oscura y Artes Oscuras, porque lamentablemente es una materia que no enseñan en Hogwarts... y así como esos, llevé otros como...
No le importó escuchar, pero a Draco al parecer sí le molestó.
–Hay personas que tenemos pasión por estudiar, mientras que otros solo terminan Hogwarts y prefieren irse a vivir con Muggles, es una pena si se cae en eso.
–¿Esa es una indirecta para mí? –se señaló su papá James divertido, que volvía con otra porción de postre.
–No es una indirecta, es un consejo para tu hijo –dijo Lucius y lo miró directamente– Los verdaderos magos deben de hacer crecer la comunidad mágica, deben saber todo sobre la magia, no estancarse con conocimientos básicos cuando su vida tiene acceso a algo tan impresionante.
Harry asintió porque le parecía en parte verdad.
–Ohhh Lucius, dijiste algo muy lindo –lo felicitó Narcissa.
–Tienes en parte razón, pero para ser un gran mago y contribuir no hay que estar obsesionados con el poder y la educación –dijo James.
–Entonces hay que aprender a tocar guitarra en vez de estudiar.
–Si todos seguimos el mismo camino, la vida no tendría sentido. ¿Que haríamos con solo bibliotecas andantes? –preguntó Regulus.
–Cómo te gusta defender a Potter.
–Defiendo a mi esposo porque es un gran mago así como un gran cantante.
–Lanzarle un levicorpus a Severus no cuenta como un gran mago.
–Por Merlín –exclamó Regulus– No empecemos a hablar de Severus.
–Hablando de Severus ¿Cómo está tu padrino, Draco?
–Dando clases como siempre –contestó Draco incómodo y por suerte Narcissa cambió de tema.
Harry resistió las ganas de ir por otra porción de postre, planeaba quedarse inmovil en su sitio hasta que la cena acabara Por favor que esto termine antes que se peleen en realidad.
–Draco me dijo que eres muy bueno en Runas. Me ha hablado bastante de lo inteligente que eres.
Ladeó la cabeza porque no sabía que Draco hablaba de él en cartas con su mamá.
–Sabemos que tu cumpleaños pasó hace unos meses, pero la semana pasada vi algo que me llamó la atención y quería darte un presente.
–Gracias –dijo de inmediato sin esperarse eso.
–Es tuyo solo si sabes que significa –señaló Lucius.
Harry lo miró sin expresión, en realidad que estaba poniendo de su parte con los padres de Draco, pero no le gustaba que utilizara ese tono, ni los miles de comentarios que solo volvían la cena incómoda.
–Es un desafío Harry –dijo Narcissa contenta– Ignora a mi esposo. Es tuyo incluso si no sabes la respuesta, cuando lo compré me dijeron que es uno complicado. Si no es ahora, no lo podrás activar después.
Por suerte su mamá si es amable pensó y curioso recibió el pequeño sobre de tela, luego de dentro sacó un cristal de un material translúcido y ligeramente opalescente, similar al cuarzo.
Había escuchado sobre runas invisibles grabadas en ese tipo de cristales, se tenía que lanzar un hechizo para proyectar el mensaje y poder descifrarlo.
–Por si no te diste cuenta tienes q...
–Padre –pidió Draco– Harry sabe que hacer.
Sonrió al escucharlo y lanzó el hechizo. Luego el conjunto de runas se proyectaron contra la mesa y cuando utilizó otro hechizo iluminando con su varita a través del cristal todos pudieron verlo con claridad.
Por favor Merlín no me dejes quedar mal pidió al recordar que dijeron que era uno difícil y empezó a descifrar el fragmento A
–Isa es negación o pausa,
Othala es hogar o muro
y Tiwaz es espada o justicia –fue señalando uno a uno mientras pensaba en lo que quería decir– Entonces... no es muro ni espada –dijo y de inmediato pasó al fragmento B.
–Algiz es protección activa.
Eiwaz es resistencia,
Sowilo es luz y Perthro lo oculto o el destino. Eso quiere decir...que detiene la amenaza –dijo y señaló– Y al final está la runa Mannaz más la runa Ansuz, por lo que el acertijo completo sería No soy muro ni espada, pero detengo la amenaza ¿Quién soy? Respóndeme –sonrió al darse cuenta de lo fácil que fue encontrar la respuesta en su mente y respondió– Algiz más Berkano es un cristal de protección –habló y de pronto el cristal se iluminó cambiando de color, a un verde intenso.
–Les dije que era muy bueno –señaló Draco contento– Lectura completa, sin ningún error y activación del círculo rúnico, tan rápido y al primer intento. Es perfecto.
Se sintió muy contento porque le gustaba que hablara así de él y tuvo ganas de reírse al notar la boca tan abierta de su papá James, le gustó ver también a su papá Regulus sorprendido como pocas veces y a la mamá de Draco tan feliz.
–Tienes razón, eso fue perfecto Harry. Ni yo hubiera podido hacerlo así de rápido –lo felicitó Narcissa– Es un cristal de protección y ahora es tuyo, siempre que lo lleves te ayudará.
–Muchas gracias, es un regalo verdaderamente útil y sorprendente.
–Siempre damos los mejores regalos –dijo Lucius, no parecía sorprendido pero tampoco indiferente.
La cena terminó poco después de ello, era tarde de todas formas y los padres de Draco pensaban que iban a volver a Hogwarts, Draco se los confirmó como si fuera así, cuando en realidad los planes eran que se quedaran a dormir allí.
No hubo más conversaciones incómodas por suerte, ambos se despidieron tranquilos e incluso Narcissa dijo que tendrían que volver a tener una cena cuando terminara Hogwarts, cena esta vez organizada en la Mansión Malfoy.
–Debiste decirle que te quedarías aquí, no quiero que le ocultes cosas a Cissy.
–Conoce a mi madre, hubiera pedido de inmediato que fuera a la Mansión Malfoy con ellos.
–Cierto, pero aún así –le dio la razón Regulus y señaló– Preparé la habitación de invitados para tí, está empezando el segundo piso.
–Gracias.
Harry intentó no reírse ¿Cómo qué cuarto de invitados? quiso preguntar, pero lo obvió –De todas formas es un poco temprano aún, estaremos en la biblioteca pa.
–Adelante –dijo su papá Regulus, pero una pequeña seña hizo que un momento después volviera dónde él a preguntar– ¿Querías decirme algo más, pa?
–Sí, quiero que me prestes un momento el cristal que te regalaron.
–¿No confías en los papás de Draco?
–Desconfío de todo mundo, lo sabes. Y una revisión extra no hace mal. Es un cristal extremadamente caro, me sorprendió que te dieran algo así.
–A mi también –admitió dándole el cristal –La cena fue rara e incómoda, pero al menos esto lo mejoró.
Su papá le sonrió –Sabes... quizá el comentario venga de más, pero quería decirte que me gusta mucho draco para ti, su forma de actuar y sobretodo la forma en que habla de ti me ha sorprendido gratamente.
Sonrió, era cierto, Draco podía sorprender demasiado –Que puedo decir, tengo muy buen gusto –dijo y luego se quejó al darse cuenta que su papá James salía de la cocina con probablemente su cuarta porción de tarta.
Tuvo que separar lo que se llevaría al día siguiente a Hogwarts, puso sus clásicos hechizos para impedir que le robaran tarta, volvió a la biblioteca con Draco y hablaron bastante mientras Draco curioseaba algunos libros, el tiempo fue pasando y salieron después que su papá James fue a recordarles que debían dormir porque mañana saldrían temprano.
–¿Esta es mi habitación?
–La de invitados, pero puedes venir conmigo.
–No.
–¿No?
–Respetemos reglas, es la primera vez que me quedo en la casa de tus padres.
–No hay ninguna regla.
–Tu papá mencionó que esta era mi habitación.
Frunció el ceño –Pero aún así –se quejó y al verlo entrar se cruzó de brazos. Pero no lo siguió porque escuchó a su papá Regulus llamarlo a lo lejos.
____________
Draco dio otra vuelta en la cama, tenía sueño y sus párpados pesaban, había sido un día largo, quería dormir, pero quería que Harry estuviera allí y no entendía porque no había ido, porque aunque le hubiera dicho que no debían compartir habitación él siempre le daba la contra.
Lo esperó por varios minutos con la lámpara de la mesita de noche encendida, pensando en la posibilidad de él ir a buscarlo y antes de que pudiera notarlo de pronto no pudo evitarlo y se quedó dormido pensando en el buen día que fué.
Eran cerca de las once de la noche cuando empezó a dormir y despertó abruptamente unas horas después al escuchar un ruido. No se asustó, pero se sorprendió y confundido se sentó en la cama, por la tenue luz de la lámpara lo reconoció y sonrió tontamente, porque sabía que Harry iría.
–Eso le debió doler ¿Cuando pusieron un mueble aquí? –se quejó Harry levantando una guitarra.
¿Estoy soñando? se preguntó Draco y apenas tomar su varita lanzó un tempus para saber la hora, esta le sorprendió.
Harry también lanzó un hechizo, lo que supuso era uno de silencio y luego se sentó en la cama frente a él –Me robe una de las guitarras de mi papá –explicó rápidamente y le habló emocionado– Te quiero enseñar algo.
–Son las 3 de la mañana –contestó y aunque quiso que sonara como una queja, no pudo quitar la gran sonrisa en su rostro. En definitiva no estaba soñando.
–Es que acabo de terminar de escribirla y no quiero dejar pasar ni un día más y... –Harry se aclaró la garganta y cruzó la pierna, parecía nervioso– ¿Estás despierto?
–Obviamente.
–¿Pero bien, bien despierto?
–Lo estoy –confirmó y bajó la mirada hacia la guitarra ¿Le iba a dedicar una canción? ¿Así de repente? ¿A las 3 de la mañana? se preguntó lo obvio y su pulso se aceleró.
–Haz silencio, necesito concentrarme.
Levantó las manos en señal de inocencia y le sonrió.
¿En realidad le iba a cantar una canción?
¿Había compuesto una canción para él?
–Es la primera vez que compongo algo completo y quizá pueda parecer muy cursi o... no lo sé... por supuesto que voy a mejorar y quiero hacer miles de canciones más... maldita sea, no sé porqué estoy tan nervioso, lo siento si me equivoco en una nota... no traje mis... mis.. lo tengo todo en la mente.
Asintió sonriéndole. Sus ojos brillaban, se veía tan lindo bajo la luz cálida de la lámpara y el estilo todo desordenado, con la camisa entreabierta y su cabello revuelto, solo le confirmaban que todas esas horas debió de haber estado componiendo esa canción.
Pensó que era como un bendito sueño, sacado de sus más profundos deseos y años después siguió recordando ese día como uno de sus favoritos y deseó porque hubieran existido más canciones así para él.
I keep writing you songs in my head
(Sigo escribiéndote canciones en mi cabeza)
At three in the morning when I'm in my bed
(A las tres de la mañana, cuando estoy en mi cama)
The most beautiful thing that I've said
(Lo más hermoso que he dicho)
Was a song I wrote you in my head
(Fue una canción que te escribí en mi cabeza)
When I wake up the words are all gone
(Cuando despierto, las palabras se han ido)
There's no music no sign of a song
(No queda música, ni rastro de canción)
Nothing one day that we'll sing along
(Nada que algún día podamos cantar juntos)
Cause I keep writing you songs all night long
(Porque sigo escribiéndote canciones toda la noche)
So many evenings I don't share my feelings
(Tantas noches no comparto lo que siento)
I keep them all locked up instead
(Los guardo todos bajo llave en su lugar)
How can I tell you I love you to death
(¿Cómo puedo decirte que te amo hasta morir?)
If I keep writing songs in my head?
(Si sigo escribiendo canciones en mi cabeza)
You're my passion, my fire and flame
(Eres mi pasión, mi fuego y mi llama)
I'm in love and you're to blame
(Estoy enamorado y tú tienes la culpa)
How will I know if you feel the same
(¿Cómo sabré si sientes lo mismo)
If I keep storing you songs in my brain?
(Si sigo guardando canciones sobre ti en mi cabeza?)
So many moments I'm utterly hopeless
(Tantos momentos en que estoy completamente desesperado)
Should speak but I'm quiet instead
(Debo hablar pero en su lugar me quedo en silencio)
How can I tell you I love you to death
(¿Cómo puedo decirte que te amo hasta morir)
If I keep writing songs in my head?
(Si sigo escribiendo canciones en mi cabeza?)
Should put pen to paper and be writing this down
(Debo poner pluma en papel y escribir esto)
There's no way on earth I'm forgetting this now
(No hay forma en la tierra de que olvide esto ahora)
Cause I want to tell you I love you to death
(Porque quiero decirte que te amo hasta morir...)
Notes:
Canción:
HONNE - Songs In My Head
https://www.youtube.com/watch?v=Shlo3oNRHUU&list=RDShlo3oNRHUU&start_radio=1
Chapter 26: Me gustaría
Chapter Text
¡Buenos días!
¿O buenas noches?
Les escribo una carta como prometí.
¡¿Cómo van sus vacaciones?! Creo que ni tengo que preguntarlo, la deben de estar pasando genial!!!! aparecieron en el profeta, hablaron del gran concierto que dieron The Marauders, al parecer aún muchos magos esperan un concierto por aquí y pa, todos te siguen extrañando en Hogwarts, realmente eres un profesor increíble, me siguen preguntando si es que volverás, ojalá puedas hacerlo por tus fans en otros años.
En noticias sobre su ahijado, hizo bromas, pero sin ser descubierto, nada grave por suerte y mejoró bastante sus notas, McGonagall lo felicitó mucho por obtener otra vez una nota perfecta en sus prácticas, mañana que es luna llena seguro se los contará a mis padrinos.
En cuanto a mí, siento que estoy haciendo mil cosas todos los días, al fin puedo decir que estoy preparado para los exámenes finales, he leído bastante porque todos los profesores nos advirtieron que son imposibles y estoy practicando un extra pociones. También aumenté las prácticas de Quidditch después de enterarme de las nuevas estrategias de los Gryffindor, será un partido impresionante y ya está preparada la fiesta que tendremos después, la cual a su vez será nuestra fiesta de despedida.
No puedo creer el poco tiempo que me queda en Hogwarts y nunca lo había disfrutado tanto como ahora, hasta Draco se encuentra nostálgico y leyendo todo lo que pueda en la biblioteca porque dice que el tiempo se le acaba. El otro día me regaló un retrato animado de nosotros volando en escobas, lo mandó a pintar por un artista mágico de renombre y debió de mandarle muchas fotos de nosotros porque nos dibujó idénticos, pronto en casa se los mostraré es muy impresionante.
En otros temas, Blaise te manda un enorme gracias pa, lo aceptaron sin dudarlo en el programa de astronomía luego de tu recomendación, dice que no desperdiciará la oportunidad, está muy emocionado. Ron les manda saludos y muy buenos deseos también.
Y por último creo, también quería decirles que al fin me decidí, ya sé que es lo que estudiaré, no se lo he dicho a nadie, a nadie, ni siquiera a Dray, porque quiero que sea una sorpresa y tampoco quiero que ustedes lo digan, por favor no lo digan, solo quiero que lo sepan para que me ayuden a matricularme después.
Seré directo, así que prepárense...
Decidí ir a Koldovstoretz a estudiar runas avanzadas y transformaciones, junto con otros cursos extra que después del primer año les comentaré. Y no quiero que piensen que es porque quiero seguir a Draco (aunque él sí es la razón de por qué elijo Koldovstoretz y no otro lugar), pero en realidad más allá de eso, llevo pensando a profundidad el tema todo el mes, cada noche le he dado vueltas, nunca en mi vida pensé que terminaría estudiando runas y lo he conversado bastante con profesora McGonagall, porque como lo saben, también transformaciones es algo que me interesa demasiado, no quisiera dejarlo de lado.
Y ella me ha dado una perfecta idea de algo que nunca había considerado, pero ahora que lo pienso solo me emociona más y más... quiero ser un Rompe Maldiciones.
Corrección: Voy a ser un Rompe Maldiciones. Estoy decidido.
Aprenderé todo lo que deba sobre las miles de Runas Avanzadas, me especializaré también en Transformaciones, Defensa, Aritmancia e incluso Pociones.
No tienen ni idea de lo emocionado que estoy y sé que se considera una profesión muy peligrosa, también he leído sobre lo difícil que puede ser llegar a ser uno, para tener el acceso a lugares malditos o tesoros encantados, pero les juro que estoy seguro de este camino.
Seré el mejor Rompe Maldiciones, lo presiento.
Y ustedes me apoyarán ¿Cierto?
Esta carta se volvió dos pergaminos ¿Tanto escribí? Y eso que hay mil cosas que no les he contado, pero entre todo, como mencioné anteriormente estoy disfrutando demasiado estos días, cuando nos veamos hablaré por horas y deténganme si hablo demasiado de Draco, creo que tengo un problema.
Por cierto, les manda saludos, está ahora peleando con Thuban porque arrancó una hoja de uno de sus libros antiguos y porque mordió su túnica, le está llamando psicópata, es divertido de ver. Ayer abuela Effie le mandó un postre, me siento reemplazado por mi propio novio, pero no me quejo, quiero que abuela Effie lo quiera tanto como a mí. Y saben... no quiero sonar exagerado, pero tener de novio a Draco es lo mejor que me ha pasado. Mejor ignoren eso, no sé porque estoy escribiendo eso!!!! Ayer me regaló una libreta con todos sus secretos para hacer pociones perfectas y me animó en las prácticas de Quidditch, eso fue lindo, aunque se puso celoso cuando todos me cargaron porque atrapé la snitch en tiempo récord, pero está bien, me gusta, demasiado. Hoy tuvimos una cita en Hogsmeade, nos compré un par de bufandas a juego, por primera vez añadí algo mostaza a su closet, le queda bien, todos los colores le quedan bien de hecho y — Les dije que tenía un problema!! dejaré de hablar de Draco, no me queda casi pergamino.
Saludos de mi parte a todos por allá cuando los vean en concierto,
Y otra vez les mando muy buenos deseos para las vacaciones que les queda.
No olviden guardarme el secreto.
Los quiero,
Harry Potter.
_____________________
–¿Jayce?
–Casi me matas de un susto –susurró sorprendido él saltando en su sitio.
–¿Qué haces aquí?
–Voy a... tengo un tema con el invernadero.
Ladeó la cabeza curioso –Es media noche –dijo y se rió cuando Jayce lo tomó del brazo con fuerza y susurró– Voy a cometer un crimen, no quiero que menciones que me viste aquí.
–¿Tú? ¿Qué clase de crimen? Porque creo que ya estás cometiendo uno al estar fuera de Ravenclaw a esta hora.
–Voy a cambiar mi mandrágora, no puedo tener una mala nota, no puedo tenerla.
Se dio cuenta de la bolsa que escondía a sus espaldas y sonrió –El premio anual ¿Haciendo algo así? –se rió silenciosamente con ganas y Jayce lo sacudió– No puedes decir nada, promételo.
–No diré nada, pero deberías apurarte, dentro de 15 minutos saldrá Filch por aquí.
–No puedo creer que vaya a hacer esto. Mejor no debería ¿No?
–Eres muy inteligente Jayce, si estás aquí es porque sabes que saldrá bien, solo hazlo sin importar nada.
–Esto va en contra de mis principios.
–Nadie lo sabrá si es que decides hacerlo y yo nunca lo diré –contestó y giró de inmediato al escuchar unos pasos– Hola Dray –saludó al darse cuenta de él y confundido ladeó la cabeza al notarlo fruncir el ceño.
–Ve a lo que tengas que hacer –dijo Jayce soltando su brazo– No te preocupes por mí, le daré un par de vueltas antes de hacerlo.
Sonrió y le recordó –Te quedan ahora menos de 14 minutos –dijo y luego fue hacia Draco.
Ellos tampoco tenían tiempo por perder, era una larga caminata por el bosque prohibido hasta donde estaban los dragones, hace un par de días habían llegado, Ron se lo confirmó diciendo que los vió personalmente porque su hermano lo dejó y él por supuesto que no podía dejar pasar la oportunidad, deseaba verlos de noche cuando más activos estaban.
–¿Por qué la cara?
–Se acerca demasiado a tí, ¿Qué tanto te estaba susurrando?
–Oh, ¿Estás celoso? –preguntó divertido y aceleró el paso contento.
–No estoy celoso.
–Lo estás.
–¿Qué tanto te decía?
– Es algo entre Jayce y yo –contestó y Draco se detuvo, lo cual le hizo casi perder el equilibrio porque sostenía su mano– Como dije un completo celoso por una tontería.
–Solo tengo curiosidad –se quejó Draco y Harry dio un paso hacia él– Me estaba diciendo que debería dejarte –dijo aparentando seriedad– Como sabes, somos amigos de toda la vida, él sabe lo que es mejor para mí.
–No bromees así.
Soltó una carcajada y beso su mejilla –Lleva de materia optativa herbología, estaba dudando en si hacer trampa o no.
–Increíble, todo es una farsa y se cree el más inteligente del año.
–Como si tú nunca hubieras hecho trampa.
–De esa forma, nunca.
–De todas formas dudo que lo haga –contestó pasando los brazos alrededor de su cuello y eso hizo que Draco se concentrara de nuevo por completo en él– Hay que ponernos las capuchas, necesitamos pasar desapercibidos.
–Sí y deberíamos apurarnos –contestó en un susurro contra sus labios porque Draco se acercó.
–¿Después de los dragones podemos hacer una parada y visitar unicornios?
Sonrió totalmente de acuerdo y cerró los ojos cuando Draco lo besó.
Había algo en los dragones que siempre le fascinó, más allá de que fueran enormes o el fuego, siempre le pareció impresionante esa mezcla tan rara de peligro y belleza, era majestuosa la forma en que se movían, sus escamas brillaban a la luz de la luna y aún más con el fuego.
–¿Sabías que el Ridgeback es uno de los pocos dragones que pueden volar casi en vertical al despegar?
–¿Y tú sabías que el Galés Verde prefiere ovejas, pero si te mira directamente y haces contacto visual prolongado intentará comerte?
–Lo sabía, pero apuesto a que tú no sabías que un Ironbelly Ucraniano custodia Gringotts ahora mismo –dijo Draco y Harry lo miró sorprendido– Sí lo sé, ¿Pero cómo sabes tú eso?
–Las bóvedas más grandes quedan en el último piso.
–¿Lo has visto?
–Sí, pero de lejos –contestó Draco jalando con cuidado la capa de invisibilidad sobre ellos– ¿Vamos hacia las otras jaulas?
–Vamos –contestó y ambos voltearon al ver una gran llamarada iluminar el cielo.
–Hay que tener cuidado con el Fireball Chino, son muy inteligentes, pueden darse cuenta.
–Tengamos cuidado –dijo de acuerdo Harry y ambos ayudados con hechizos caminaron tranquilamente alrededor aunque todo fuera un caos. Los dragones odiaban estar encerrados, unos más que otros y disfrutaron del espectáculo de ver a los domadores dando vueltas alrededor dejando que algunos volaran y controlándolos para que volvieran a sus jaulas.
–¿Crees que alguna vez podamos tocar un dragón?
Draco levantó sus manos unidas –Estás tocando uno.
Soltó una carcajada y enfatizó –Me gustaría tocar un verdadero dragón peligroso.
–¿Insinuas que no soy peligroso? ¿O qué?
–Te pareces demasiado, pero no llegas a serlo.
–¿Me parezco demasiado?
Sonrió divertido y besó el dorso de su mano antes de seguir caminando.
–¿Sabes cuando empiezan las clases en Koldovstoretz?
–En Septiembre.
–¿Sabes si tu padre ya te matriculó?
–Separó mi cupo, pero lo haré personalmente yo dentro de 2 semanas, soy mayor de edad, no quiero a mi padre haciendo mi papeleo –contestó Draco y preguntó con una sonrisa– Vendrás conmigo ¿Cierto? Podemos tener vacaciones allá, quizá y conociendo el lugar te animas a estudiar allí también.
–¿Alguna vez fuiste allí?
–En quinto año en Durmstrang visitamos brevemente Koldovstoretz, está rodeado de un bosque denso, el interior tiene decoraciones impresionantes de madera, hay también un lago cerca, pero ese es completamente azul y se vuelve blanco solo en invierno, encantan el hielo alrededor de la fortaleza en esa época, es tan alto como Hogwarts.
–Me encantaría conocer el lugar.
–Entonces es un hecho que vendrás conmigo –contestó Draco y señaló contento– Y quizá podríamos aprovechar las vacaciones para hacer lo que tanto me pides.
–¿Yo? ¿Qué cosa te he pedido? –preguntó y sonrió al instante exclamando– ¿Te refieres a los hipogrifos?
–Por supuesto, tenemos que volar con hipogrifos ahora que al fin tendremos tiempo. Te prometí que lo haríamos, no quiero dejar pasar más tiempo.
–Pensé que te harías el loco porque te daban miedo. ¿En serio lo harás?
–No soy un miedoso.
–Sí, claro.
–Y lo has mencionado tanto, que incluso estoy emocionado por ello.
Sonrió también emocionado –Prepararé todo, en Julio es la perfecta época, separaré una fecha. Tienes que revisar tu agenda ¿Hay algún fin de semana en Julio que no puedas?
Draco balanceó sus manos mientras se alejaban de los dragones.
–Lo digo en serio, tenemos que separar nuestro día cuanto antes, hay pocas fechas para vuelo con hipogrifos.
–Elige la fecha que quieras, estoy totalmente libre para tí hasta que comience mi curso de alquimia.
–Consultaré las fechas disponibles y elegiré.
Estaba emocionado como nunca al pensar en todo ello, solo faltaba esa última semana tortuosa de los horribles exámenes, la tan esperada final de Quidditch y luego podía seguir su larga lista de todo lo que le gustaría hacer junto con él.
–Me gustaría volver aquí contigo –admitió mientras caminaban.
–Conoces todos los túneles para entrar a Hogwarts sin ser descubierto. Podemos volver cuando quieras.
–Pero no creo que nos alcance el tiempo para volver en mucho años.
–¿Tan ocupado estarás en tu año sabático?
Le sonrió con diversión y se encogió de hombros volviendo a ver hacia los unicornios –Uno nunca sabe.
–Algo tienes planeado Potter, puedo intuirlo.
–Solo espera Malfoy –contestó y al sentarse apoyó la cabeza contra su hombro.
Los exámenes fueron horribles tal como lo esperó, se encontró dando uno tras otro, recorriendo la biblioteca, leyendo sin parar incluso a un par de minutos de entrar al aula y repasando la larga lista de todo lo que necesitaba saber.
Pociones fue el último examen que le tocó el viernes, sentía que se había preparado por años para ello y aunque antes no creyó lograr una nota alta, ese año estaba decidido por ello.
Su mano tembló cuidando cada gota que caía de la pipeta, cada giro exacto de la varita para que el líquido adquiriera la transparencia cristalina que indicaba la perfección. A él le tocó la poción acelerada de Veritaserum y estaba completamente seguro que eso no fue su mala suerte sino, pura elección del profesor Snape.
¿Algún día le caeré bien? se preguntó irónico sabiendo que eso era imposible y tampoco queriendo ello.
El aula estaba cargada de tensión aunque solo hubieran 4 personas por turno, dos calderos estallaron y él volvió a ponerse demasiado nervioso, pero había repasado cada instrucción hasta grabarla en su memoria y aunque nunca hizo esa versión acelerada, mientras integraba los ingredientes y lanzaba los hechizos, recordando las indicaciones de la libreta de Draco, su poción fue volviéndose tan clara como el agua hasta quedar perfecta, estaba seguro de ello y por eso fue, que guardó sin que nadie lo notara uno de sus frascos extras para luego divertirse con ello.
Draco había dado su examen horas antes, obtuvo un sobresaliente como era obvio, siempre fue excelente en pociones y en ese mismo momento debía de estar dando su examen de Aritmancia, Harry ansiaba salir antes para sorprenderlo y pasar la tarde juntos.
–El tiempo ha culminado.
Escuchó a uno de los profesores invitados de jurado decir y al instante alejó su varita, de todas formas no tenía nada más que añadir y solo pudo quedarse ansioso en su sitio esperando por el siguiente turno.
Eran 3 notas que se promediaban, no solo el profesor Snape tendría voto y aunque eso en parte le convenía, a su vez le asustaba por todo los comentarios que escuchó sobre los altos requerimientos que se solicitaban para obtener la mejor nota en pociones.
Su mesa estaba impecable, tal como Draco le recomendó y la poción exactamente repartida en 3. Contuvo la respiración al verlos acercarse. El primer profesor se inclinó, observó durante un largo instante, el segundo lanzó varios hechizos y Snape levantó el frasco analizándolo.
Sobresaliente
Sobresaliente
Contuvo su sonrisa y vio directamente al profesor Snape, esperando por escuchar qué nota le iba a dar.
Lo notó completamente serio, su boca era una fina línea y después de ver la poción, su ojos se pasearon por toda la mesa, como si rogara por encontrar una imperfección, pero no había nada, todo estaba perfecto y la nota solo podía ser una –Sobresaliente –dijo al fin, con un tono tan seco que parecía atragantársele.
–Felicitaciones Señor Potter, obtiene un perfecto Sobresaliente –dijo el profesor a su lado– Esto es un Veritaserum impecable, digno de manual. Debo decirlo, jamás pensé que vería un trabajo tan refinado en un estudiante. Mis más sinceras felicitaciones.
Agradeció demasiado contento, era la calificación más alta posible, la que se reservaba solo para la excelencia y él por muchos años nunca creyó que llegaría a ello, pero por primera vez se sintió tan orgulloso en pociones y pudo darle una gran sonrisa presumida a Snape, que solo apretó aún más la mandíbula y se giró hacia el siguiente alumno sin emitir palabra.
Muchas notas le sorprendieron esa semana, no le fue perfecto en todas las materias, historia nunca fue su fuerte, en encantamientos tuvo un pequeño error, pero un sobresaliente y una ronda de aplausos en Transformaciones le emocionaron como nunca, al igual que Runas, donde más que feliz se encontró sorprendido sin poder creer que había sacado otro sobresaliente.
–Quizá todo esto es un sueño Dray.
–Si fuera un sueño hubieras sacado sobresaliente en Historia también.
Se removió en la cama girando de costado y cerró los ojos al sentir una caricia en su cabello.
–Necesitas dormir Haz, ya es media noche.
–No creo que pueda dormir, me siento demasiado ansioso, quiero que ya sea de día y jugar el partido de Quidditch.
–Para poder jugar, necesitas dormir bien. Así que solo... relájate –habló Draco con voz suave acariciando su cabello.
Harry se quedó allí en silencio por largos minutos, pero sin poder calmar su mente.
–Harry.
–Estaba durmiendo.
–No, no lo estabas –murmuró Draco moviéndose y antes de que pudiera preguntar qué estaba haciendo de pronto sintió sus labios contra los suyos en un lento beso al cual se entregó sin dudarlo.
–Sólo necesitas dejar de pensar en mañana y relajarte.
Suspiró de acuerdo dispuesto a intentarlo de nuevo, en definitiva el largo beso ayudó y dormir abrazado a él, porque en tan solo unos minutos pudo al fin dejar de pensar y dormir.
__________
¡Bienvenidos, brujas y magos, al partido más esperado de la temporada!
Hoy se enfrentan nada menos que Slytherin contra Gryffindor, ¡la gran final de Quidditch en el último año para muchos de nuestros jugadores estrella!
No solo los estudiantes y familias están presentes, entre los palcos se han visto a ojeadores de equipos profesionales de la Liga de Quidditch. Así que, jugadores, cuidado, hoy no solo está en juego la copa de la escuela, sino también el futuro de más de uno en el deporte más espectacular del mundo mágico.
El rugido del estadio le retumbó en el pecho. Draco vestía el sweater característico de Slytherin, sentado entre la marea verde y plateada observó con el ceño fruncido cómo el partido avanzó. Su rostro mantuvo la compostura acostumbrada, pero sus ojos no se apartaron de Harry. Cada giro de su escoba, le hizo acelerar el corazón.
El juego fue brutal. Gryffindor tuvo cada pase calculado, cada quaffle lanzado con precisión letal. Slytherin resistía, pero a cada minuto se notaba el marcador inclinarse hacia el otro lado y Draco de pronto deseó estar allá arriba, no como protagonista, sino como un apoyo para poder ayudar a Harry a deshacerse de las bludger que lo perseguían.
Blaise estaba sentado a su lado y no ayudaba con la tensión, porque agitaba una banderilla dorada y roja con descaro. Draco rodó los ojos al verlo, la mitad de Slytherin al menos lo miraba mal, pero Blaise parecía encantado con solo ver a Ron.
Él en cambio, en vez de estar encantado, sentía que iba a vomitar cada que veía a Harry descender con rapidez, no quería que le pasara nada malo, ni un solo rasguño y se sentía demasiado ansioso cada que lo veía gritar indicaciones.
Harry en el aire no le dio importancia al fuerte viento, todo lo que escuchaba eran los latidos en sus oídos, todo lo que veía era la intensidad del campo frente a él. Había esperado ese partido durante años. Su último año, su última final en Hogwarts, su última oportunidad de demostrar que Slytherin podía brillar siendo él, el líder.
Su equipo jugó bien, increíblemente bien, habían practicado demasiado incluso en exámenes, pero Gryffindor... Gryffindor empezó a asustarle porque parecía invencible. Ron dirigía con una seguridad que él nunca había notado y cada jugada encajaba como si hubiera analizado con anterioridad cada movimiento de ellos.
Buscó la snitch sin descanso, los minutos pasaron con rapidez frente a él. Maldijo a cada Gryffindor en su mente y a las bludgers que no dejaban de perseguirlo por todo el campo.
Era un ir y venir, entre vueltas y vueltas, sin saber dónde mirar y empezó a sentirse mareado al escuchar los gritos ¿Había sido eso otro punto? se preguntó y al ver el destello dorado quiso seguirlo, pero se desconcentró al instante al volver a escuchar gritos.
¿Fue otro punto?
Fue un error después lo supo. Un instante de distracción. Bajó la vista para comprobar el marcador cuando no debía, y al volver a levantarla, voló hacia donde se suponía había ido la snitch. Ginny también se dió cuenta del destello dorado y voló alcanzándolo en unos segundos. El corazón se le aceleró. Se inclinó con toda la fuerza que le quedaba, la escoba temblando por la velocidad, el rugido de la multitud creciendo a su alrededor.
No iba a dejar que le ganara, fuera lo que fuera esa snitch iba a ser suya, pensó decidido bajando en picada y aumentando la velocidad. Estaba seguro que nunca en su vida voló tan rápido y tan cerca del suelo, pero no se detuvo y avanzó, estiró la mano al ver la snitch tan cerca, escuchó un grito de Theo sin entender que es lo que dijo, pero siguió adelante, si no la atrapaba lo haría Ginny, estaba seguro de ello y no podía dejarla, así que lo hizo.
Atrapó la snitch.
Quedó prisionera en su mano, sus alas vibrando inútilmente contra su piel. Harry sintió una oleada de triunfo recorrerle el pecho, pero solo duró un segundo porque no tenía ni idea de como estuvo el marcador.
Le fue difícil bajar la velocidad y por culpa de una bludger que aún lo perseguía cayó con fuerza contra el pasto golpeándose la rodilla. El árbitro levantó el brazo, la multitud gritó y el marcador final apareció ante todos.
Harry levantó la mirada rogando porque fueran ellos, pero no fue así.
Gryffindor ganó.
La ventaja que habían acumulado fue demasiado grande. La captura llegó tarde, por culpa de esos segundos que vio hacia el marcador en vez de seguir de inmediato la snitch, se maldijo así mismo al darse cuenta.
¡Un final de partido absolutamente impredecible! Slytherin acaba de atrapar la Snitch, ¡Y no es que no reconozcamos la destreza de Potter, que ha vuelto a demostrar por qué es uno de los mejores buscadores, pero déjenme decirles algo, este partido ha sido una verdadera obra maestra de Gryffindor! ¡Qué partido, qué juego!
¡Ron Weasley! El capitán de Gryffindor ha demostrado ser el verdadero motor de este equipo.
¡Un final para la historia! Después de un enfrentamiento increíblemente intenso, Gryffindor se lleva la victoria en este épico partido de Quidditch.
¡Un final impresionante en el Estadio de Quidditch!
¡¡Gryffindor ha ganado!!
–¡Hazza!
Tomó la mano de Theo y se puso de pie, el fuerte ruido golpeaba sus oídos, los fuegos artificales rojos llenaron por completo el campo de Quidditch, vio como los Gryffindor se abrazaban con euforia, Ron, alzando los brazos, era llevado en hombros por sus compañeros para recibir el trofeo.
El equipo de Slytherin se acercó también a él, ninguno estaba feliz, pero tampoco enojado. Había sido un partido justo y Harry sintió como el sueño de toda su vida en Hogwarts se deshacía, pero tuvo que fingir que no le dolía en el alma aceptarlo y luego de recibir su medalla de segundo lugar, se acercó donde Ron y le dio un gran abrazo.
Sus papás estuvieron allí, sus padrinos también, incluso los papás de Draco fueron a ver el juego pero desaparecieron apenas acabó. Él seguía abrumado aunque todo acabó y apenas pudo concentrarse en lo que le dijeron sus papás, agradeció sus felicitaciones automáticamente, prometió que iría a enfermería por el golpe de la rodilla, recibió demasiados abrazos, demasiados elogios, pero nada le importaba porque había perdido.
Pronto se despidió de ellos, mañana de todas formas los vería. Deseaba estar solo, se sentía triste, enojado, decepcionado pensando que si es que hubiera atrapado esa snitch unos segundos antes o si es que hubiera preparado mejor al equipo, todo hubiera sido distinto.
Draco estuvo allí a su lado, sin soltar su mano ni un segundo, le ayudó a llevar su escoba y se sentó a su lado en la camilla mientras Madam Pomfrey revisaba su rodilla, afortunadamente solo fue un fuerte golpe, unos hechizos le quitaron el dolor y luego pudo irse.
–Siento que estás en shock. ¿Estás seguro que no te golpeaste la cabeza?
–He soñado con este día por mucho tiempo.
–Jugaste impresionante.
–Todos lo dijeron, no tienes que repetirlo –contestó y lo siguió subiendo las gradas.
–Ha sido culpa de los cazadores, empezaron el juego muy confiados, no marcaron goles cuando debían y no aprovecharon cuando Weasley se desconcentró. Aparte que Neil no protegió bien los aros y...
–Deja de hablar Draco, eso solo me hace sentir como un mal líder.
–No eres un mal líder, Harry tu equipo es así de bueno por tí.
–No quiero hablar más de eso –pidió frunciendo el ceño y preguntó porque volvían a subir gradas– ¿Dónde vamos?
–Sala de menesteres, para que tomes un baño.
–Pero el banquete es pronto ¿No es mejor ir a Slytherin?
–No hay que ir al banquete.
–¿Estás loco? No me voy a perder nuestra victoria, vamos a ganar el copa de las casas, al menos algo me tiene que poner feliz hoy, voy a restregarles la copa en la cara a eso Gryff –dijo y al notar la expresión de Draco, frunció más el ceño.
–Sobre eso, te tengo una mala noticia.
–No me jodas, Gryffindor no nos puede ganar, aunque les den puntos por la copa de Quidditch no nos alcanzan.
–No, nos alcanzarían, pero antes del partido le dieron puntos a Ravenclaw porque evitaron una especie de broma, planeada por Slytherin para Gryffindor en las duchas y...
No quiso escuchar más al darse cuenta que ahora los Ravenclaw les habían arrebatado la copa. Subió las gradas enojado sin querer saber nada más de ello, Draco lo siguió de inmediato y se quedó en silencio hasta que llegaron a la sala de menesteres.
–¿Puedo hacer algo para que te sientas mejor?
Al entrar se sentó en la cama –Está bien, solo es una estúpida copa y mi orgullo por querer obtenerlo todo. No importa, ya no importa –dijo y al ver a Draco arrodillándose frente a él ayudándole a quitarse las botas y a sacarse los guantes, sintió un nudo en la garganta.
Draco se dio cuenta de su expresión al levantar la mirada.
–No debería estar llorando –se quejó sintiendo sus ojos llenarse de lágrimas– Es una tontería, pero quería ganar –añadió con una mueca triste y Draco lo atrajo de inmediato en un abrazo.
Nada le salió como lo planeado, por más que lo hubiera soñado por tanto tiempo, aún así al encontrarse en los brazos de Draco pensó que quizá ese era su precio a pagar, un último día sin copa, un último día sin trofeo, pero tenía a Draco a su lado.
–¿Te sientes mejor?
–Sí –contestó con una leve sonrisa al alejarse y luego lo siguió cuando lo tomó de la mano.
–Entonces te vas a sentir mucho mejor, porque tomaremos un relajante baño.
–¿Tomaremos? –preguntó perdido, eran demasiadas emociones mezcladas, aunque todas estas quedaron por completo de lado al darse cuenta a lo que se refería Draco con un relajante baño –¿Tenías planeado esto? –murmuró sorprendido al ver la enorme bañera.
–Ganando o no, igual te iba a traer aquí. Tenía que salir de dudas de si podía pedir una bañera tan impresionante como la del baño de los prefectos. Y teniendo en cuenta que es nuestro último día...
Siguió con la boca abierta y sintió que se sonrojó al recordar a ellos dos una semana antes en esa bañera.
–Dejo que sigas imaginando ¿O nos metemos de una vez?
Cerró la boca dándole una mirada divertida, ¿No había estado llorando hace un minuto? recordó y le gustó cuando Draco lo tomó de la barbilla atrayéndolo en un beso.
Sus labios se encontraron con los suyos, recorrió con suavidad su ropa buscando deshacerse por completo de todo, al igual que Draco que entre besos se deshizo de su ropa rozando su piel cada vez más y más. Se le cortó la respiración al contacto, con el pulso acelerado poco a poco terminó desnudo junto con él.
Debía estar hecho un desastre, el moretón en su rodilla debía empezar a notarse, su mente aún daba vueltas, quizá muy confundida por el drástico cambio de emociones y no pudo evitarlo, sintió una oleada de deseo al ver cómo Draco lo admiraba.
El sonido del agua corriendo llenó la habitación mientras la bañera comenzaba a llenarse. Draco lanzó hechizos, añadió una generosa cantidad de espuma de baño, el agua se volvió de un azul espumoso tentador y cuando Harry se metió en la bañera dejó escapar un suave suspiro de satisfacción, el agua estaba perfecta y sus músculos se relajaron al instante. Eso era exactamente lo que se necesitaba después de un largo partido de Quidditch.
Draco también entró, deslizándose detrás de él, con las piernas a ambos lados suyo se acomodó y él de inmediato se recostó contra su pecho, sintiendo cómo Draco lo rodeaba con sus brazos, atrayéndolo hacia él. Sintió su aliento cálido contra su cuello, el latido de su corazón a la par del suyo, cerró los ojos disfrutando el momento, la comodidad del abrazo y luego la suavidad con la que empezó a lavar su cabello.
Se perdió por completo, se sumergió en el agua disfrutando la sensación y recordó aquella vez en vacaciones cuando Draco le ganó en la piscina de su casa, sentía como si hubiera pasado un siglo de eso.
Suspiró al darse cuenta cómo su cuerpo estaba reaccionando, Draco comenzó a trazar círculos en su pecho, sumergiendo los dedos en el agua, trazando su abdomen y bajando cada vez más. Harry dejó escapar un suave gemido cuando llegó a tocar su miembro, a su vez podía sentir la excitación de Draco presionando contra él y eso le provocó un placentero escalofrío.
Murmuró su nombre con el paso de los segundos, Draco respondió con un suave beso en el cuello, luego otro y otro, sin que sus manos detuvieran su suave exploración. Harry giró la cabeza, capturando sus labios en un beso apasionado aunque la posición no ayudara mucho. Sus lenguas se encontraron, sus respiraciones se mezclaron y sintió que era la única persona en el mundo que importaba.
Jadeó rompiendo el beso al sentir su mano masturbándolo, con la cabeza apoyada en su hombro dejó escapar un suave gemido, arqueando su cuerpo ante su tacto. Draco aprovechó la posición, su lengua recorrió su cuello y pronto mordió, succionando y dejando pequeñas marcas. Era su último día en Hogwarts, mañana el tren partiría temprano, no había más clases, no tenía que ocultar un chupetón para que algún profesor no lo viera escandalizado.
Te deseo
Su respiración se entrecortó ante sus palabras y se removió entre sus brazos buscando encontrarse con su mirada, por primera vez en su vida estaba seguro que con Draco había encontrado el real significado de desear y que eso nunca podría pasarle con alguien más.
El hechizo lubricante lo hizo suspirar aunque estuvieran en el agua, jadeó ante la intrusión, tensando su cuerpo por un momento antes de relajarse ante la sensación, los dedos de Draco se movieron lenta y expertamente preparándolo y él se quedó sin aliento al sentirlo presionando contra su entrada.
Se dejó caer con suavidad sobre él, se besaron sin prisa, sus músculos estaban resentidos por todo el quidditch y no le importaba porque el placer era aún más, pero al parecer si era algo que a Draco le importaba porque lo llevó a la cama en vez de continuar allí y antes de que pudiera pensarlo solo estaban mojando todo alrededor.
Los hechizos de calor extra que puso lo mantuvieron aún más caliente y se encontró riendo al darse cuenta que no era el único apresurado por seguir con ello. Un gemido se perdió contra sus labios al caer en la cama, Draco se movió sobre él, lo penetró lentamente sin apartar la mirada, dándole tiempo para adaptarse, sentía que se habían vuelto demasiado buenos en ello, los toques eran precisos y cada movimiento lograba que se volviera loco.
Dejó escapar un suave gemido contra sus labios al sentirlo moverse, su cuerpo tembló ligeramente ante la sensación, el ritmo era lento y constante, sus cuerpos se movieron en sincronía sin querer detenerse, buscando cada sensanción.
Sintió sus manos recorrer su cuerpo, tocándolo por completo, todo hacía que el placer se elevara y su cuerpo respondía a cada estímulo. Respiró entrecortadamente, con el corazón latiendo fuerte contra su pecho cuando un escalofrío de placer lo recorrió por la fuerte embestida y luego sintió que se derritió al encontrarse con su labios, en un beso profundo y apasionado.
Le devolvió el beso con la misma intensidad con la que lo recibía, se aferró a sus hombros clavando los dedos en su piel y luego dejó caer los brazos al costado cuando Draco volvió a aumentar el ritmo.
Le sorprendió ser jalado hacia él, curvó la espalda de placer, sus embestidas se volvieron más urgentes, sus caderas se movieron más rápido, su respiración entrecortada se mezcló con el sonido de sus cuerpos chocando. Harry pudo sentir esa increíble sensación creciendo en su interior, descontrolándose. Y dio un gemido tras otro diciendo su nombre cuando no pudo con todo el placer, su cuerpo se tensó hasta alcanzar el clímax, la liberación lo recorrió dejándolo como si estuviera flotando en nada más que satisfacción.
Draco lo siguió poco después, su cuerpo temblando al llegar también al orgasmo, sus manos agarrandolo con fuerza, se dejó caer sobre él con su rostro hundido en su cuello y permanecieron así por un buen momento, con sus cuerpos entrelazados hasta que sus corazones volvieron a latir con normalidad contra el otro.
–¿Cuánta magia crees que se necesite para crear una habitación así?
–Demasiada –murmuró Draco atrayéndolo hacia él.
Harry sintió esa conocida sensación, con el corazón acelerado y aún sonrojado, siguió con la conversación como si su cuerpo no se volviera loco al sentir su piel contra la suya–¿Crees que podamos intentar crear algo así?
–¿Quieres tu propio castillo, Potter?
–No, no soy tan ostentoso como tú –contestó suspirando al sentir una caricia y el calor de su piel– Pero quiero una habitación así, que cumpla todo lo que queramos. Por muy loco que sea.
–Podríamos intentarlo, aunque supongo que se necesitaría más que magia.
–¿Más que magia?
–Todo puede solucionarse con un sacrificio.
–Imagino perfectamente a Salazar Slytherin consiguiendo almas, pero dudo que Godric lo haya dejado. Debe haber una forma sin ello.
–Quizá, pero la magia más fuerte se consigue así –contestó Draco y añadió divertido– Podríamos sacrificar a Weasley, en venganza por ganar el partido...
–No me recuerdes eso –se quejó y amo que Draco lo abrazara con fuerza.
–Si te lo recuerdo, más fácil será que lo aceptes. En unas horas será la fiesta, apuesto a que estarán alardeando y cargando el trofeo para todo lado.
Draco tenía razón, tenía que aceptar ello y no enojarse al verlos festejar tanto, si hubiera sido al revés Ron no sería un mal perdedor y se alegraría por él.
–Felicitaré a Ron más tarde.
–No creo que sea necesaria doble felicitación.
No fueron al gran banquete en el comedor y lo cambiaron por una deliciosa comida en la sala de menesteres después del segundo baño que se dieron, era la última vez que les pedía algo a los elfos de Hogwarts y no iba a desaprovechar ello.
Luego al darse cuenta de la hora volvieron a Slytherin, tenía muchas maletas por empacar, a diferencia de otros años no podía dejar nada más allí en la habitación y era mejor hacerlo en esa última tarde porque estaba seguro que mañana tendría una resaca horrible y como el tren partiría temprano, no le daría tiempo para nada.
Draco en cambio, que había empacado con anticipación en la mañana, dijo que iría a la biblioteca a dar una última lectura. –No robes nada –bromeó, aunque sabía que Draco no era un idiota para hacerlo.
–Pero que asco de ceremonia. Me indignaría porque no fuiste, pero fue mejor Hazza. ¿Ya sabías que iba a ganar Ravenclaw? –le preguntó Theo apenas verlo en la habitación.
–Sí, Draco me dijo. ¿Tienes idea quienes fueron los Sly que nos hicieron bajar puntos?
–Escuché que unos de quinto, pero me parece raro, los Sly no hacemos bromas así.
–¿Entonces qué crees?
–Lo obvio, Ravenclaw plantó la broma, nos culpó y luego lo dijeron para ganar puntos. Nos arrebataron la copa ¿Y sabes qué es lo peor?
–¿Qué? –preguntó y vio hacia Blaise que entró.
–Hazza, estás vivo. Pensé que Draco te había raptado por completo.
–Casi, pero tengo maletas por terminar.
–Y aquí está el traidor –se quejó Theo.
–¿Cómo que traidor? No podía dejar de apoyar a Ron, este es el comienzo de su carrera en Quidditch profesional.
–Eso no te quita lo traidor, eres una serpiente apoyando leones tontos.
–Solo apoyé en Quidditch por Ron y estoy igualmente indignado por los puntos extra que les dieron.
–¿Puntos extra?
–Quedamos en tercer lugar Hazza. Ni siquiera obtuvimos el segundo lugar, Gryffindor nos pasó porque Dumbledore se puso a repartir puntos.
Abrió la boca sin poder creerlo.
–Quizá si hubieras ido, te habría dado puntos extra por atrapar la snitch, pero ni aún así los hubiéramos alcanzado.
–No puedo creerlo...
–Todo es una mierda –completó Theo– Pero no esperaba mucho de Hogwarts.
Blaise pasó las brazos sobre sus hombros –Pero ya nada importa, de todas formas, la pasamos bien ¿No?
–Voy a extrañarlos serpientes, aunque haya sido un jodido dolor de cabeza compartir habitación con ustedes –dijo Theo y Harry soltó una carcajada– ¿Disculpa? Tu fuiste el dolor de cabeza sobre todo con tus constantes lluvias y ronquidos.
–O tus lamentos cuando Neville te dejó.
–No hablen par de pervertidos, ustedes no tuvieron consideración cuando estuve soltero.
Harry sonrió y admitió –Los voy a extrañar serpientes, no se olviden de mandar lechuzas, así estén en el Tíbet o en algún bosque tropical buscando plantas carnívoras.
–Te mandaré carta con un ave exótica –prometió Theo y Blaise señaló al verlos nostálgicos– Guarden las lágrimas para mañana en el tren.
No negaría que le ponía triste y nostálgico todo ello, pero había hecho las paces con la idea de que todos se separarían y quizá, no se volverían a ver en mucho tiempo.
Después que terminó de arreglar sus maletas, creó el enorme salón en la sala de menesteres para la fiesta que tenían dentro de unas horas. Esta vez no había que cuidarse de Filch, no había puntos que quitar, ni castigos que poner, estaba totalmente seguro que incluso Filch tenía el día libre porque nunca lo vio recorriendo los pasillos un último día de clases.
Sabía que todas las casas tenían sus fiestas privadas en sus salas comunes, en Slytherin vio a los de sexto y quinto arreglando todo allí, pero estaba seguro que todos los de último año de todas las casas, irían a la fiesta que programó y así fue.
Ron fue de los primeros en llegar, no hubo necesidad de acomodar algo en la decoración porque la sala de menesteres les dió todo lo que necesitaban, pero si hubo necesidad de acomodar la mesa con las bebidas y con todos los bocaditos que les prepararon los elfos como regalo de despedida.
Sostuvo el trofeo de Quidditch viendo cada detalle curioso cuando se lo prestó Ron y sonrió al verlo tan feliz.
–Jugaste increíble Harry. Es una pena que no estemos en el mismo equipo, pero quizá...
–¿A qué te refieres?
–Me dejaron muchas tarjetas para tí. Te fuiste rápido a la enfermería, pero muchos querían hablar contigo también.
No pudo evitar emocionarse al escuchar ello.
–¿Te acuerdas cuando jugábamos en el patio de mi casa incluso sin entender las reglas? O la primera vez que tus papás nos llevaron al mundial de Quidditch cuando teníamos 8 y prometimos que teníamos que volver.
Sonrió porque por supuesto que lo recordaba y abrió la boca al darse cuenta de hacia donde iba Ron con eso –¿Te ofrecieron pertenecer a ellos?
–Sí –confirmó Ron con una gran sonrisa– Voy a ir a los Chuddley Cannons y sería una locura tenerte de buscador.
Se sorprendió al escucharlo, de niño había pensado muchas veces en esa posibilidad, él y Ron siempre fueron los más grandes fans de ellos y siempre jugaron fingiendo que estaban en la gran final de Quidditch, pero sus deseos de ello se quedaron allí y en ese momento lo confirmó al darse cuenta que por mucho que amara el Quidditch no era el camino que deseaba seguir.
–Haríamos un equipo perfecto Harry... pero presiento que me dirás que no.
–Aún no dije que no.
–Te conozco demasiado. Hay algo más que te gustaría hacer ¿Cierto? El quidditch ya no está en tus planes.
–Lo siento –se encogió de hombros.
–¿Ya tienes un plan?
–Sí.
–Dime que ese plan no es seguir a Malfoy donde sea que vaya. Ten un plan solo tuyo, algo que específicamente desees hacer sin importar nadie más.
–Lo tengo, tengo algo que quiero hacer sin importar nada más –contestó con una gran sonrisa– Te sorprenderá cuando te lo cuente.
–¿No me dirás ahora? –se quejó Ron.
–Es secreto por ahora –contestó divertido y le devolvió la copa– Quiero que me consigas los mejores boletos para tu primer mundial de Quidditch. A lado del ministro de magia si es posible. Y me tienes que invitar a los entrenamientos.
–Aún no he firmado para el equipo y me tomará varios años ser titular...
–Pero lo harás Ron. Después de este juego estoy completamente seguro que lo lograrás. Cumpliras lo que siempre deseaste y voy a estar allí para verlo –contestó emocionado y se sorprendió al verlo ponerse sentimental, así que le dió un fuerte abrazo.
–¿Por qué estás haciendo llorar a mi novio?
Se rió al escuchar a Blaise y lo dejó con él al verlos melosos.
Aún faltaban arreglar un par de cosas y se sentía feliz al darse cuenta que esa iba a ser una gran fiesta, el mal humor se había ido aunque hubieran perdido y esa noche nada más iba a importar que divertirse.
Draco aún no llegaba, no era tan tarde, pero aún así cuando todo estuvo listo salió a buscarlo porque supuso que estaba en la biblioteca perdido en algún libro y confirmó exactamente ello al ver su nombre en el mapa.
Los pasillos por allí estaban silenciosos, completamente vacíos, a nadie le interesaba ver la biblioteca por última vez, excepto por Draco y Jayce a quien se encontró en la entrada.
–Harry.
–Hola –saludó con una sonrisa– Es tarde, pronto empezará la fiesta. ¿Por qué sigues por aquí?
–Solo estaba dándole un último vistazo a la biblioteca, he pasado demasiados años encerrado aquí. Necesitaba mi despedida.
Sonrió divertido al escucharlo.
–Supongo que viniste por Draco, lo ví adentro, al parecer cree que es su sala de pociones.
–¿Su qué? –preguntó, pero no porque no lo hubiera escuchado, sino para confirmarlo.
–Su sala de pociones, lo vi con un caldero, lanzando hechizos supongo para guardar su poción.
Se quedó inmovil al escuchar ello, eso era imposible, Draco no estaba haciendo ninguna poción, le había prometido que no haría nada –¿Estás seguro de lo que estás diciendo?
–Sí. Quizá no se dió cuenta de mí porque hoy cargo mi amuleto –señaló Jayce hacia su pulsera y añadió después de ver el largo pasillo vacío de la entrada a la biblioteca– Harry no me quiero meter y contarte chismes, pero escuché algo alarmante... quería hablar contigo después del juego, pero desapareciste.
–¿Qué escuchaste?
–Vino mi primo hoy a ver el juego, está saliendo con una chica de Durmstrang, terminó el año pasado y ella me dijo que expulsaron a Draco, no sé si eso tú lo sabías.
–¿Eso es un chisme o...?
–No, eso es un hecho, lo expulsaron. El chisme va más por el lado del por qué lo expulsaron.
Se quedó helado, ¿Era un hecho que lo habían expulsado? pensó sin poder creer en eso –¿Y por qué supuestamente lo expulsaron? –preguntó aún así confundido y vio hacia la entrada, no había rastros de nadie.
–Deberías hablar con él, no quiero repetir algo que puede ser mentira, en caso lo sea.
–Solo dime que es lo que escuchaste.
Jayce se removió incómodo, vio alrededor y finalmente habló en voz baja –Escuché que mató a su novia.
–Eso es imposible –lo negó de inmediato.
–Tampoco creo que sea real, pero... para que lo expulsen de un lugar como Durmstrang tendría que haber hecho algo realmente malo, muy malo.
No pudo negar ello, era cierto.
–Lo siento por decirlo así de pronto, es solo que... cuando lo vi allí dentro, no me gustó la energía que emanaba y quizá estoy muy paranoico por haber escuchado eso, pero si Draco es tu novio y tú no lo sabes, me parece muy deshonesto de su parte. Deberías hablar con él, aclarar ello con cuidado...
Se quedó en silencio, inmovil sin saber que podría decir, los pasos de Draco se escucharon así que Jayce dejó de hablar y se despidió.
–¿Por qué siempre conversas con él como si se contaran secretos? Me pone celoso.
Se encontró con su mirada.
Y se dio cuenta que si eso fuera real incluso no cambiaría su forma de sentirse, lo amaba, pero sentía que iba a explotar y odiarlo si es que Draco le había estado escondiendo más de una cosa.
–¿Haz?
–¿Qué estabas haciendo?
–Leyendo. Lo siento, se me pasó el tiempo por completo –dijo Draco viéndolo de abajo hacia arriba– Te vez perfecto, necesito también ir a cambiarme y tengo que darle también de comer a Thuban para que después se quede durmiendo. ¿Me acompañas?
–No.
–¿No?
–Tengo algo más que añadir a la sala de menesteres, solo vine a avisarte porque quiero que estés allí.
–¿Entonces nos vemos allá?
–Sí –contestó y Draco lo detuvo sosteniéndolo de la mano–¿Todo va bien? Luces un poco... estresado .
–Todo está perfecto –le sonrió– Es solo que estoy apurado, quiero que todo salga bien –dijo y recibió un beso en la mejilla.
Tuvo que fingir que se fue por el pasillo hacia las gradas que conectaban con los pisos de arriba, pero en realidad esperó porque Draco se fuera de ahí para entrar en la biblioteca. Recordaba en que sección lo había visto en el mapa y fue directamente hacia allí sin perder más tiempo, Draco no había salido con un caldero ni nada de ello, pero si Jayce había dicho que lo vio haciendo pociones, todo debía de seguir allí.
Sabía que Draco era muy inteligente, no dejaría nada a la vista, sería imposible acceder a lo que sea que hubiera hecho, pero si en realidad estaba haciendo la poción que le prometió que no haría, debía de haber rastros por la alquimia.
Solo bastó un hechizo complicado para comprobarlo y sintió su estómago revolverse ¿Acaso todo este tiempo siguió haciendo la poción que casi lo mató? se preguntó confirmando los rastros de magia en el aire.
¿O fue algo solo de hoy día? pensó, queriendo que fuera así.
Rogaba porque no hubiera estado mintiéndolo y dispuesto a averiguarlo en ese mismo momento salió de la biblioteca, su cabeza daba vueltas, sentía que iba a explotar de un segundo al otro. Confirmó en el mapa que Draco estaba en el dormitorio de Slytherin y caminó directamente hacia allí atravesando el pasillo, pero al dar la vuelta se detuvo al ver quien venía.
–Profesor Snape ¿Podemos hablar por un momento?
–No. No estoy en horario de clases y no soy más tu profesor –dijo él pasando de largo, pero se detuvo al escuchar que era sobre Draco– ¿Le ocurrió algo malo?
–Quería preguntar sobre ello.
Snape lo miró con seriedad, no parecía dispuesto a hablar con él, pero no dió ni un paso más y preguntó –¿A qué te refieres?
Harry pensó en simplemente ser directo y eso hizo preguntando –¿Por qué Draco vino a estudiar a Hogwarts?
Snape no respondió y él insistió –¿Por qué tuvo que dejar Durmstrang?
–Porque lo expulsaron y no lo admitieron en Beauxbatons. ¿Recién te enteraste?
La confirmación lo dejó por un momento mudo –¿Por qué lo expulsaron?
–Hay una interesante lista de razones.
–¿Pociones indebidas?
–Está dentro de ellas –contestó Snape y frunció el ceño– ¿Draco está haciendo algo que no deba?
–No. Solo soy yo que tengo curiosidad por su expulsión. Escuché un rumor.
–Si Draco está haciendo una poción con magia oscura debes decírmelo.
Le sorprendió al notar su genuina preocupación –Él no está haciendo nada –le aseguró aunque era mentira.
–¿Entonces por qué me haces perder mi tiempo? ¿Tanto te sorprende que lo hayan expulsado?
–Sí –admitió, pero no era el hecho de que lo hubieran expulsado, sino que se lo haya ocultado.
Snape sonrió –No tenía duda, Draco nunca planeó decírtelo. Y que bueno que lo sepas ahora, supongo darás un paso al costado.
–¿Por qué haría eso?
–Porque no eres para él, nunca encajarías y este es el momento en el que tienes que darte cuenta de ello.
Le dio una mirada enojada –¿Que no soy para él? –preguntó irónico.
–Apenas conoces a Draco. Crees ser su persona más importante y quizá te ilusionaste porque Narcissa te ha aceptado, pero solo lo hizo porque necesitan que algo distraiga a Draco. Lucius nunca apoyará ello y mucho menos ahora cuando se entere que dejó una materia por tí y...
–Draco no ha dejado ninguna materia.
–Dejó Aritmancia hace un mes y prácticamente solo faltaba en las anteriores clases.
Parpadeó procesando esa información, si Draco no estaba llevando Aritmancia en todo ese mes, ¿Dónde iba todos los lunes y miércoles a esa hora? se preguntó y se sintió decepcionado al darse cuenta que le había estado mintiendo, pero más allá de ello su enojo aumentó y se sintió impotente.
__________
Draco pudo finalmente sonreír al ver que Harry estaba allí, había dado vueltas por el salón sin encontrarlo, nadie lo había visto desde hace mucho, no entendía dónde podía haberse ido, se estaba perdiendo el comienzo de su tan esperada fiesta y él estuvo a punto de salir a buscarlo.
–¿Dónde estabas?
–Me olvidé que tenía algunas cosas extra por empacar –le contestó Harry con una sonrisa.
–¿Y esto? –preguntó tomando la copa que le extendió.
–Nos conseguí copas exclusivas.
–¿Y por qué tan poco vino?
–No sabía si te gustaría ese o si preferías este –señaló Harry levantando su copa.
Draco tomó un sorbo, sabía bien, demasiado, pero no sabía del todo como vino –¿Que tipo de vino es?
–¿Te gusta? Es uno de fresas, por eso sabe distinto. Acábalo y prueba este.
Terminó todo el contenido de su copa y luego aceptó la otra copa.
–¿Cuál prefieres?
–Este –contestó levantando la copa. El otro es demasiado dulce, aunque al probarlo no sé por qué me gustó y eso que no me gusta el dulce –habló y admitió un poco perdido– Me gustan demasiado tus ojos ¿Te he dicho antes eso? Y tu cabello y tus labios, por supuesto que también tus labios...
Se sintió raro al hablar, como si no pudiera controlar todas las palabras que salían de él. Su boca cosquilleo y vio alrededor porque las luces bajaron y la música aumentó.
–Ven
–¿Dónde? –preguntó confundido, las luces lo marearon de pronto y tuvo que sostenerse de su antebrazo.
–Quiero hablar contigo de algo. Ven.
Más que confundido lo siguió hasta salir del salón.
Una extraña sensación lo recorrió entero, como si quisiera vomitar, pero no realmente.
Como si quisiera vomitar palabras pensó cuando la luz del pasillo lo golpeó.
Y entonces se dio cuenta que algo estaba muy mal en todo ello, conocía esa sensación, pero no recordaba de donde con exactitud.
–Vamos.
–No, espera. Hay algo raro, hay... –entreabrió la boca, las palabras se quedaron atascadas en él.
–¿Algo raro? Será porque tomaste rápido el vino.
Negó con brusquedad.
Y se dio cuenta de lo que era.
Le pareció imposible, pero no podía ser algo más que ello.
Era veritaserum, notó.
Y su cabeza dio mil vueltas como si estuviera a punto de desmayarse, la sensación iba más allá de lo que antes hubiera sentido ¿Cuanta veritaserum le había dado? se preguntó asustado.
Parpadeó intentando concentrarse.
Queriendo hablar.
Sus ojos se clavaron en sus pies mientras caminaba. Él no quería caminar. Él no le había dado la orden a su cerebro para caminar. Quería detenerse, pero no podía y en ese mismo instante se dio cuenta que Harry le había lanzado una maldición imperio para que lo siguiera.
Su corazón latió con fuerza mientras bajaban las gradas, no entendía nada, solo se sentía muy asustado sin poder resistirse al imperio.
¿Que era todo ello? se preguntó caminando por el castillo detrás de él y se quedó en shock al darse cuenta que era amarrado con cuerdas mágicas a una silla.
Cuando el imperio desapareció salió de su ensoñación y notó que estaban en su habitación de Slytherin.
¿Tanto habían caminado? se preguntó y Harry parado frente a él se cruzó de brazos después de mover su varita alrededor poniendo hechizos.
–Harry ¿Qué estás haciendo? Me siento asustado –admitió con el pulso acelerado.
–Lo siento, solo cumplo una fantasía.
–¿Atarme? No es que no me guste la idea, pero... traerme con un imperio y darme... ¿Por qué me diste veritaserum? –preguntó directamente sin poder controlar el efecto, rogando porque todo eso solo fuera una broma de mal gusto.
–Es que mi fantasía es que me digas la verdad –contestó Harry con una sonrisa y se sentó en la silla frente a él.
Draco se removió –¿Verdad? ¿Que verdad? –preguntó, no sabía qué clase de ataduras eran, pero se apretaron contra él al movimiento y tuvo que quedarse quieto– Quítame esto ¿Por qué me ataste? Puedo decirte lo que quieras, pero no tienes que llegar a este extremo. Harry suéltame por favor –pidió viéndolo y por primera vez le asustó su mirada– Me das miedo ahora mismo –admitió.
–Soy aterrador cuando me enojo, supongo no me conoces lo suficiente.
Pasó saliva sintiendo su corazón acelerarse ¿Esto era porque descubrió que seguía haciendo la poción? ¿O era algo más?
–Yo hago las preguntas y tú contestas, no te demores en responder a menos que quieras una maldición –dijo Harry y lo apuntó con la varita.
–Harry, suéltame.
–¿Por qué dejaste de estudiar en Durmstrang? Pensé que volviste con tus padres a Londres porque tu abuelo está enfermo, pero todo era mentira ¿No?.
–Mi abuelo no está enfermo, de hecho no creo que nunca llegue a enfermarse. Y dejé Durmstrang porque me expulsaron –habló sin poder detener la verdad.
–¿Por qué dices que tu abuelo nunca se enfermaría?
–¿Quién te lo dijo? ¿Cómo te enteraste? ¿Fue Blaise?
–¿Blaise lo sabía?
Cerró la boca sin contestar.
Harry le dio una mirada seria –¿Por qué te expulsaron?
Draco negó sin querer responder y lo vio directamente cuando levantó su varita.
–Si no hablas te lanzaré una maldición, puedo obligarte con imperio a hablar como un idiota durante toda la noche. Tú decides cómo continuaremos esto, tenemos toda la noche Dray.
–Debiste preguntármelo directamente, no hacer esto. No puedes hacer esto.
–¡Me hubieras mentido! –exclamó Harry y él nunca creyó que lo vería así de enojado– El rumor que corre por Durmstrang es que te expulsaron porque mataste a tu novia.
–Te hablé de ella, todo fue una farsa para distraer a mis padres, nunca fue mi novia.
–No me importa si tuviste o no novia. Quiero saber que pasó.
–Ella esta... estaba loca, eso fue su decisión.
–¿La mataste?
–¡No! –exclamó– No, yo no la maté. Si hubiera matado a alguien estaría en Azkaban. Ella se sacrificó, eso es muy distinto y... y...
–¿Se sacrificó por tí?
–Sí. Necesitaba un sacrificio, un alma para mi poción y ella... ella realmente estaba loca y obsesionada, no tuve ni que hechizarla para que se matara.
–¿Por qué hiciste todo eso? ¿Conseguiste algo?
–Era la poción perfecta y salió mal, alguien me siguió, se dieron cuenta y tuve que deshacerme de casi todo. Intentaron llevarme a un juicio, pero no había nada... yo no hice nada. No la maté y no conseguí nada, todo se fue a la mierda porque me interrumpieron –habló y pasó saliva al notar su mirada, odiaba hablar sin poder pensar en qué decir.
–¿Cuál era el fin de esa poción?
–Alargarme la vida.
–¿Quieres volverte un vampiro como tu abuelo?
Lo vio sorprendido porque prácticamente nadie sabía eso –Es un semivampiro, eso es distinto.
–¿Acaso él no es tu razón?
–No... aunque él me hizo pensar en la idea y siempre admiré el hecho de que pudiera hacer lo que quisiera, pronto fingirá su muerte y continuará con su vida como desee... –tomó una bocanada de aire al sentirse mareado.
–Si él es un semivampiro ¿No quiere decir que tú también vivirás más tiempo? ¿Qué tanto más quieres?
–No es así como funciona, mi padre y yo podemos tener pequeñas cosas en común con un vampiro, pero es tan mínimo, sobre todo para mí. Por eso es... es una de las razones, no quiero hacer lo que digan mis padres toda mi vida, ser un perfecto Malfoy que se case y tenga herederos, no voy a hacer eso –habló y se quedó quieto al verlo pensativo.
–Hay muchas pociones que alargan la vida, pero no necesitan sacrificios. ¿Qué es lo que hiciste?
–Siempre tiene un precio, alargar un poco te carcome desde afuera, me rehuso a eso. O si quieres ser inmortal debes fragmentar tu alma matando a alguien, pero eso también puede cambiar tu apariencia, no te imaginas todo lo que he leído sobre ello, pero encontré algo y conocí a alguien que lo hizo –habló sin poder evitar emocionarse y no pudo dejar de hablar– Esta poción es distinta Harry, esta es... como volverte un vampiro, pero sin depender de la sangre, tener una vida casi eterna, envejecer en siglos en vez de años y solo necesitas de un sacrificio, de un alma. Es una poción perfecta Harry.
–¿Y eso estás pensando hacer conmigo? ¿Sacrificarme?
–Esto sería distinto –contestó y abrió la boca al notar su expresión dolida.
–¿Por qué no dices que no? ¿Quieres quitarme mi alma? –preguntó Harry asustado.
–Nunca buscaría dañarte, antes me moriría, pero...
–¡¿Pero qué?! –gritó Harry.
Draco sintió su corazón acelerarse, había demasiado que quería decir, pero las palabras se trababan en su boca porque estaba totalmente obligado a decir la verdad y solo la verdad.
–No dejaste de intentar la poción, nunca fuiste totalmente sincero conmigo. ¡Casi te mató en la sala de menesteres y aún así seguiste con eso!
–Sí.
–Utilizaste tus horas de Aritmancia para hacer la poción.
–Solo en el último mes.
–Solo en el último mes –repitió Harry irónico– Te vi ir supuestamente a tu exámen, me mentiste cada día ¡Dijiste que ya no seguirías, lo prometiste! No puedo creer lo estúpido que fui pensando que guardarías la poción, pensando que no era algo que requería ¡Matar personas! ¿Cómo puedes pensar en ello?. ¡Nunca me contaste nada de esto! Draco sabes toda mi vida, hasta que mi padrino es un hombre lobo, creí en tí. Maldita sea Draco yo... no... no puedo con esto, no puedo...
–No no no no, espera, escúchame. Por favor escúchame –pidió desesperado– Te iba a decir todo, absolutamente todo.
–¿Cuándo? ¿Cuando estuvieras a punto de quitarme mi alma?
–No. Esto es distinto, he creado algo impresionante Harry, gracias a varios libros en la sección prohibida he conseguido hacer una variación. Nos he conseguido una poción que nos servirá a ambos –dijo y enfatizó al ver su mirada confundida– Tú y yo vamos a utilizarla. Yo me sacrificaré por tí y tú por mí. Nuestras almas se fragmentarían por el otro, pero luego podremos vivir, juntos, siempre juntos –habló sintiendo como la emoción lo recorría, pero se quedó inmovil al darse cuenta que Harry estaba todo menos emocionado.
–¿Por qué estás tan obsesionado? ¿Cómo no me di cuenta antes?
–Porque no quiero morir y te quiero en mi vida –habló y se removió, las cuerdas se apretaron más– ¿Has visto mi mano? No tengo línea de vida, debería estar muerto y...
–Pero eso no quiere decir que vayas a morir. Eso es solo una superstición.
–¡Deberías estarlo y lo estaré! –habló sin poder contener su tono desesperado– ¿Harry no te das cuenta de lo que he creado? Es una poción maravillosa, no hay nada como esto y es el destino que no haya podido terminarla en Durmstrang porque ahora seremos los dos, desde que nos volvimos novios supe que tendría que encontrar una forma, una forma de estar juntos por siempre.
–¿Por eso utilizaste mi varita?
–Sí, la poción necesitaba reconocer ambas varitas y eso fue muy peligroso. Me atacó por completo la poción para volverse fuerte. No te imaginas todas las pesadillas que he tenido.
–Dijiste que no tenías pesadillas sobre eso.
–Te mentí. Mi pesadilla ha sido por culpa de ese día y aquella poción que perdí en Durmstrang, volvieron con más fuerza mientras más avanzaba en la poción a escondidas, tuve que tomar pociones de sueño para que no te dieras cuenta –admitió aunque no quería hacerlo– Pero todo valió la pena ¿No te das cuenta Harry? ¡Lo he logrado! Podemos tener todo el tiempo del mundo para hacer lo que queramos, morir cuando nosotros lo deseemos, ser jóvenes por siglos –habló fascinado sonriendo– Podemos hacer las mil cosas que deseamos. ¿No quieres ser cantante en esta vida? ¿En la otra ser un domador de dragones? ¿Y en la otra cumplir tu sueño de ser capitán de Quidditch profesional?
–¡No sabes qué es lo que quiero!
La pequeña sonrisa que tenía bajó al instante al escucharlo gritar.
–No voy a fragmentar mi alma y no voy a sacrificarme por tí –habló duramente– Me gusta mi vida, quiero disfrutarla al máximo. ¡Quiero vivir! No quiero estar muerto por dentro y tener todo el tiempo del mundo mientras aún me veo joven. No sé cómo pudiste pensar que yo querría algo así.
–Pensé que pensarías como yo. Dijiste que te gustaría tener tiempo para hacer las miles de cosas que te gustan. Dijiste que en otra vida desearías hacer esto o aquello. Dijiste que... que estaríamos juntos para siempre.
–Le prometí eso a un Draco que pensé conocía, un Draco que creí nunca me mentiría, nunca había confiado tanto en alguien como en tí. Y no, no quiero lo mismo que tú, quiero intentar todo lo que desee en esta vida, quiero envejecer con mi familia, quiero ver el mundo cambiar y quiero morir cuando tenga que hacerlo.
–No, eso no es lo que quieres –negó de inmediato– Me amas ¿Lo olvidas?
–Puedo amarte, pero no querer lo mismo que tú.
–Quieres lo mismo que yo –habló desesperado, así no era como había imaginado que sucedería, Harry no debería estar actuando así– Te estás equivocando, necesitas pensarlo, ahora estás exaltado por todo lo que escuchaste. Necesitas darte cuenta que esto es lo que quieres, Harry... Harry he conseguido esto para nosotros, nadie podría lograr algo así.
–¿Creíste que podrías convencerme de algo así?
–Sí, te hubiera convencido si esta conversación se hubiera dado de forma distinta. Hubiera hecho todo... haría todo para convencerte.
–Nunca lo haré Draco, nunca haría algo así.
–¡¿Por qué?! ¿Por qué dices eso? No digas eso –pidió y se dio cuenta de lo mucho que le estaba quemando el anillo en la mano.
–Me gustaría... vivir y me gustaría envejecer contigo, Dray –habló Harry y negó dejando caer las lágrimas por sus mejillas– Me hubiera gustado, me hubiera gustado pasar toda mi vida contigo Draco, pero eso no podrá ser, nada podrá ser como antes no... nunca he querido una relación llena de mentiras. Nunca pensé que tú me mentirías de esa forma y que no me conocieras como pensé lo hacías –dijo quitándose el anillo y dejándolo caer– Irónicamente pensé que tu eras mi premio, que todo podía salir mal y aún así nada más importaba porque te tenía a tí –añadió y su respiración se entrecortó con un sollozo– Pero no quiero tenerte, no con todo esto y menos sabiendo que quisieras manipularme para que acepte lo que tú desees. No quiero que sigas en mi vida, no lo quiero.
Fue como si le hubieran dado un fuerte golpe en el estómago que lo dejó sin aire, su respiración se detuvo y sintió su pecho doler. Harry no podía terminar con él, Harry no podía dejarlo, tenía que hacer lo que fuera para impedirlo pensó desesperado sin poder moverse por el fuerte agarre de las cuerdas –No por favor, no digas eso. Haz –habló sintiendo el fuerte nudo en su garganta– ¿Y si te digo que no lo haré? ¿Y si te digo que... ¿Si te prometo que dejaré la poción de lado? ¿Si te prometo que nunca más te mentiré? No puedes dejarme, no puedes terminar lo nuestro. Harry por favor –habló desesperado deseando correr hacia él al verlo ponerse de pie.
–¿Cumplirías tu promesa o me mentirías? –preguntó Harry limpiándose la lagrimas con brusquedad.
Las palabras salieron de su boca sin titubeos por la pregunta tan directa, le fue imposible controlar el efecto del veritaserum –Te mentiría.
–Es una suerte que me diste todos tus secretos para hacer una perfecta veritaserum. Si no probablemente hubiera caído en una más de tus mentiras.
–Harry –dijo su nombre dolido, sus ojos se llenaron de lágrimas haciéndolo ver borroso– No puedes tomar una decisión así, hice esto por nosotros.
–Yo nunca te pedí que me hicieras a escondidas una poción así –habló Harry enojado y dijo después de mover su silla a su sitio junto al escritorio– ¿Alguna verdad más que agregar, Malfoy?
–Te amo.
–Yo también te amo.
–No lo haces, mira lo que estás haciendo. ¡Estás dejándome! Dices que me amas, pero estás terminando conmigo.
–Puedo amarte, pero desde ahora empezar a odiarte.
–Eso es mentira, no puedes odiarme.
–También tomé veritaserum con el vino –contestó Harry dando un paso al costado– ¿Acaso creíste que me pondría feliz después de todas tus mentiras? Confié en tí Draco, como no lo he hecho con nadie más y nunca me he sentido tan decepcionado como ahora.
–Fue un error, no quería decírtelo por esto, porque tú podrías actuar de esta forma, quería hablarlo poco a poco contigo, no quería que peleemos, que estés decepcionado por lo que hice en Durmstrang.
–No, no estoy decepcionado por lo que hiciste, lo estoy porque me escondiste todo y porque claramente no me conoces.
–No te volveré a esconder nunca nada más en mi vida. ¿Eso quieres que prometa? Lo haré, puedo prometerlo.
–No importa que prometas, ya me confirmaste que no lo cumpliras. Lo nuestro se acaba porque no hay forma, no quiero lo mismo que tú y nunca aceptaré tomar una poción así. Encuentra a alguien más que quiera hacerlo, debe haber miles de personas que quieran vivir siglos sin importarles que no tengan alma.
–No quiero a nadie más, te quiero a tí.
–No importa que es lo que tú quieras.
–Si hubiéramos hablado de otra forma, esto sería muy distinto. Necesitas pensarlo, todos los beneficios, todo... Esto no es lo que quieres.
–¡¿Cuántas veces tengo que repetírtelo?! Tú no sabes qué es lo que quiero, no me conoces Draco, pensé que lo hacías, pero no es así.
Pasó saliva al verlo tan enojado y sintió que su corazón se rompió porque nunca pensó verlo así.
–No me meteré más en tus asuntos, haz lo que quieras con tu poción, no le diré a tus padres que la volviste hacer como al parecer querían evitar y no intentaré convencerte de lo contrario. No te atrevas a buscarme Draco, no quiero que hables con mis papas, ni que intentes llegar a mí por algún amigo.
–No sabes lo que me estás pidiendo –habló y lo llamó cuando le dio las espaldas y se alejó– Harry... Haz podemos arreglar esto. Haz –insistió desesperado porque necesitaba que lo mirara, necesitaba impedir que se fuera– Haz, por favor ¿Acaso sabes que es lo que quieres? –preguntó deseando porque volteara, pero Harry salió de la habitación y no volvió.
Él se quedó allí atado, por más que forcejeó no pudo deshacerse de sus ataduras, sabía que no tenía otra opción más que esperar porque alguien fuera y aún así se volvió loco con el paso de los minutos, un mal movimiento hizo que él junto con la silla cayeran de lleno contra el piso y no supo si se desmayó por unos segundos o qué fue eso, pero quizá fue el fuerte golpe contra su cabeza o la intensidad del dolor lo hizo reaccionar y darse cuenta que todo era real.
Dolió, todo en él dolió.
Vio hacia la cama de Harry, no había nada allí, ninguna de sus maletas, ni su baúl, ni la guitarra ¿Iba a evitar el tren? ¿Acaso se fue? ¿Les había dicho a sus padres? Todo dolió más porque eso quería decir que no habría forma de hablar con él.
¿Y qué más podría decir si es que hablo con él? se preguntó devastado porque Harry no quería nada de lo que él había deseado para ambos.
Suspiró sin saber qué más podría hacer y se dio cuenta de que Thuban se acercó allí –¿Te dieron un somnífero o algo? Por qué no me defendiste antes –se quejó sin energía y lo siguió un poco con la mirada, estaba ansioso, dando muchas vueltas alrededor– Cálmate –pidió y sintió una punzada en la cabeza–Thuban –insistió al verlo tan ansioso y se removió, no podía ni despegar las piernas de la silla, todo absolutamente lo tenía atrapado de una forma dolorosa y aún así volvió a intentar liberarse, pero entre forcejeos se quedó de pronto inmovil al ver hacia el gran ventanal. La luna era intensa e iluminaba el lago negro, la habitación se iluminó por ello hasta que el gran calamar tapó por completo todo, su mirada se clavó en su gran ojo viéndolo a través del gran ventanal, nunca había visto más que un tentáculo y no imaginó lo enorme que podía ser.
Thuban intentando morder las cuerdas de sus manos lo hizo reaccionar cuando el calamar desapareció y al apoyar la mejilla contra el suelo se dio cuenta del anillo, a una punzada en la cabeza le acompaño una punzada en el corazón y empezó a llorar sin saber que más podría hacer.
Blaise llegó poco después, se sorprendió al verlo así, intentó moverlo, pero él pidió que no lo hiciera porque las cuerdas apretaban demasiado –¡¿Pero que tipo de jodidas cuerdas son estas?! Draco tu cabeza –maldijo asustado diciendo que tenía un corte en la cabeza y se arrodilló lanzando hechizos –Necesitas ir a enfermería ¿Cómo te saco estás cuerdas? ¿Qué pasó? ¿Harry hizo esto?
–¿Dónde está?
–No lo sé.
–¿No te mandó él por mí?
–No, pero se despidió de algunas personas, dijo que no estaría en el tren ¿Draco que ha pasado? –preguntó Blaise preocupado y se movió viendo las ataduras– Esto es demasiado Draco ¿Qué tan fuerte fue ese golpe? ¿Cómo te sientes? Debiste esperar que alguien viniera ¿Por qué Harry te dejó así?
–Busca mi varita –pidió sin querer responder.
Blaise frunció el ceño, pero aún así caminó alrededor, Draco lo vio acercarse a su cama, allí estaba su varita se dio cuenta y notó el trozo de pergamino que levantó.
–Dejó escrito el contrahechizo de tus ataduras.
–Lánzamelo –pidió sintiendo más de un corte contra su piel que empezó a arder y suspiró cuando toda atadura al fin desapareció, pero ese suspiro se volvió un quejido y se quedó arrodillado allí.
Blaise de inmediato se acercó, se arrodilló frente a él, tomándolo de las manos –Vamos a enfermería. ¡Eso te ha cortado! ¡Está loco! Voy a matarlo ¿Por qué Harry hizo esto? ¡¿Qué le pasa?!
–No quiere lo mismo que yo –murmuró al escuchar su nombre.
–¿Qué?
–Hice otra poción.
–¿Hiciste otra poción?
–Hice una mejor para ambos, pero él no quiere tomarla. Él terminó conmigo –habló con la voz quebrada y empezó de nuevo a llorar sin poder contenerse, Blaise de inmediato lo abrazó con fuerza, pero él aún así se sintió terriblemente vacío.
Chapter 27: Odio los hipogrifos
Chapter Text
Se miró en el espejo por un largo momento antes de ponerse el sweater, no le gustaba cómo se veía, pero al menos ese día logró despertar temprano y salir de su cama para ir a buscar a Thuban que suponía estaba en el jardín.
–El amo Lucius pidió que estuviera listo antes del medio día. Dijo que irían juntos.
Caminó sin muchas ganas escuchando a su elfo –¿Cuántas horas tengo?
–5 horas amo Draco. Su desayuno está listo. Ama Narcissa nos dejó órdenes de servirlo.
–Gracias –contestó sabiendo que apenas y comería algo de eso– Llévalo al jardín, quiero ver a Thuban mientras desayuno.
–Sí amo.
"¿Qué es esto? ¿Un Malfoy caminando así? ¡Levántate y muestra algo de dignidad, por Merlin!"
"¿Otra vez con un suéter tan vulgar? ¡Ni siquiera se puede reconocer la clase que llevas! ¿Qué ha pasado con tu porte?"
"¿Así es como llevas el nombre de nuestra familia? ¡Mírate, pareces un simple mortal, no un Malfoy!"
"Esto es inaceptable ¿Dónde está Lucius?"
Ignoró todo lo que dijeron los cuadros de antepasados Malfoy y pasó de largo por el salón, directo a los jardines.
Al llegar ya estaba su desayuno allí y al sentarse los cubiertos terminaron de aparecer. Era verano, había mucho sol, pero aún no era tan caluroso y sobre todo sentado en ese lado de la mesa debajo de la sombra no era insoportable.
Apoyó la cabeza contra su mano mientras tomaba café y pensativo vio hacia Thuban persiguiendo una mariposa, era rápido, corría de un lado al otro intentando atraparla, fueron varios minutos y Draco se sorprendió cuando Thuban logró atraparla y morderla.
Mariposa tonta ¿Por qué no volaste en vez de seguir jugando? pensó.
–Amo Draco.
–Dime.
–Tiene una visita.
Su corazón se aceleró, pero la emoción se le fue al instante al darse cuenta que Harry no iría, dudaba que algo así pasara. Era imposible que él fuera.
–El señor Regulus Bl... Regulus Potter está aquí. ¿Lo dejo pasar?
Se enderezó al escuchar ello –¿Está solo?
–Sí, solo es el señor Regulus.
–Déjalo pasar –contestó y se removió intranquilo, debía verse horrible, ni siquiera se había lavado la cara, pero no podía perder tiempo y hacer esperar al papá de Harry. Y no sabía que era todo ello, ¿Estaba allí para hablar con él? ¿Solo fue para decirle algunas palabras? ¿Iba a lanzarle una maldición por decepcionar a su hijo? Necesitaba calmarse ¿Había algo que pudiera hacer?
–Buenos días –saludó cauteloso apenas lo vio.
–Buenos días Draco, vine sin avisar, espero no te moleste.
–En lo absoluto, solo me sorprendió –contestó intentando ser lo más cortés y vio hacia la silla– Siéntese por favor –pidió, rogando por escuchar de Harry, quería saber de él.
Regulus así lo hizo, se sentó en su diagonal y dejó sobre la mesa una bolsa de papel –Sigue desayunando, no quería interrumpir tu desayuno.
–Ya desayuné, mis elfos preparan demasiado. ¿Desea algo? ¿Un café o... quizá un té?
–Estoy bien, desayuné antes de venir.
Asintió bajando la mirada, sin saber que decir y solo optó por tomar un poco de café esperando porque él hablara.
–Para ser alguien que tiene tantos "deseos de vivir" no te cuidas en lo absoluto, Narcissa dice que no comes prácticamente nada.
–No tengo mucho apetito –murmuró y tuvo que aguantar las ganas de preguntar por Harry.
–No importa si lo tengas o no. Come y duerme.
Asintió sin querer contradecirlo –¿Mi madre le pidió que hablara conmigo?
–No. Aunque habló conmigo ayer porque no podía entender cómo es que terminaron.
–¿Le dijo la razón?
–Tu ya diste una supuesta razón, no negué ello, no me quiero meter en lo que les digas o no a tus padres.
Tomó una bocanada de aire y se removió en su sitio, Regulus se veía demasiado tranquilo, pero a la vez sentía como si le fuera a lanzar un crucio en cualquier momento, Harry debía de haberle contado todo –Piensa que estoy loco ¿Cierto? Debo parecer demente por haber hecho una poción así –se atrevió a romper el silencio.
–Siempre tuve el presentimiento de que te adentrabas más de lo normal en la magia oscura, pero no le di vueltas porque eso es algo de familia y lo entiendo en parte porque utilizo hechizos oscuros para mi trabajo, pero hay un punto de quiebre desde donde no apoyo en lo absoluto eso.
–¿Nunca se lo planteó? ¿O hacer algo por el estilo? –preguntó porque si alguien podía entenderlo quizá era él– Aquella noche que le ocurrió ese accidente a su esposo, ¿No se planteó mantenerlo con vida a como dé lugar?
–Ese es el tema Draco, hay mucho que uno puede querer o pensar, pero no puedes tomar decisiones por alguien más, no puedes obligarlo, sobre todo si esa persona nunca querría algo así para su vida. No quiero decirte cosas hirientes Draco, pero pensé que serías distinto, que nunca pensarías en algo así.
Sintió un nudo en la garganta al escuchar eso –Yo nunca hubiera obligado a Harry, hubiera intentado convencerlo, pero nunca hubiera seguido sin su consentimiento. Puede estar seguro de ello –aseguró dolido de que pensara que él planeó obligarlo.
–Es un alivio escuchar eso, pero el que hayas pensado que Harry aceptaría algo así es una pena.
–Él se mostró interesado por hechizos oscuros y nuestra opiniones siempre coincidieron, estuve cegado, ahora me doy cuenta que fue un error y estuve demasiado equivocado porque yo pensé que... pensé que a él le gustaría o que al menos pensaría que era un loco romántico.
–Harry tiene sus principios bien claros, es algo que siempre he admirado de él. Y tienes razón al decir que estuviste cegado, porque solo pensaste en tí y no en él –habló Regulus y vio brevemente hacia Thuban– ¿Por cuánto tiempo ha crecido esa idea en tí?
No tenía ganas de contestar ¿De qué serviría? Todo estaba arruinado, pero aún así lo hizo en parte porque el papá de Harry fue hasta allí –Empecé a buscar información sobre eso... desde los 8, cuando intenté entender por qué mi abuelo tenía que utilizar hechizos para verse tan mayor. Y a los 10 tuve idea de una poción así, cuando me enfermé de viruela de dragón, parecerá tonto, mi caso no fue algo grave, pero en mi ingenuidad pensé que iba a morir y me aterré con la idea pensando que necesitaba un plan –habló y se terminó su café– Supongo que no importa lo que diga ¿No? Todas parecerán excusas para una poción que nunca debí ni haber imaginado.
–Dices que nunca debiste haber imaginado, pero no te arrepientes de ello.
–Es una muestra pura de magia y alquimia, algo que nadie podría hacer. He dedicado toda mi vida a ello y le invertí todo mi tiempo ¿Cómo me podría arrepentir de una creación así? Ha sido mi única meta toda mi vida.
–Tu gran meta mató a alguien, deberías ser más consciente de ello.
–Lo soy, pero yo no le pedí a ella que se sacrificara, tampoco la obligué.
–¿Entonces por qué se sacrificó?
–No lo sé ¿Quería morir? Yo solo se lo conté, no pensé que haría algo así. Creo que ella lo tenía planeado y solo buscaba una excusa para hacerlo.
–Aún así, quizá no seas culpable de su muerte de forma directa y no quiero atormentarte diciendo que lo eres, pero seguiste adelante con esa poción.
–No, no seguí adelante.
–Es muy distinto que no hayas podido hacerlo porque te detuvieron.
Bajó la mirada al escucharlo y señaló –Pero me arrepentí, quizá no como debería de haberlo hecho, pero por eso esta vez que volví a hacer la poción busqué una forma de no tener que sacrificar a alguien más.
–No siento que te hayas arrepentido en realidad –negó Regulus y añadió– Y tu nueva poción también lo hace, fragmentar el alma es quedarte sin una, es sacrificarla. ¿Cómo pensaste que Harry aceptaría eso?
–Estuve muy feliz por terminar mi poción y pensé es solo como ser un vampiro, pero con beneficios. Creí que le gustaría –murmuró.
–¿Y sabes lo que es ser eso? Más allá de la teoría, ¿Sabes lo que siente un vampiro? ¿Sabes qué es no tener alma?
–Sé lo que es. No solo he leído, también he conocido vampiros y personas distintas que han utilizado pociones así, es el precio a pagar si deseas vivir más.
–¿Vivir más o simplemente no morir?
–¿Qué diferencia hay?
–Vivir implica sentir, perder, amar, equivocarse. No morir es solo seguir existiendo sin un propósito.
–¿Acaso dice que los vampiros no tienen propósito? ¿Que no pueden ser felices?
–No digo en lo absoluto eso, un vampiro es un ser natural, están encadenados a ello de una forma distinta, en cambio lo que tú estás buscando es antinatural.
–¿Entonces si le hubiera propuesto ser vampiros no sería tan malo?
–¿Draco te das cuenta que solo intentas cumplir un simple capricho?
La forma tan seria como se lo dijo Regulus, hizo que se sintiera como un golpe –Esto no es un capricho.
–Quizá lo dije mal, quizá no sea como creo que es, quizá no solo eres un inmaduro que no se ha dado cuenta de lo que ha perdido –dijo Regulus irónico meneando la cabeza– Pero no he venido aquí a pelear contigo, no quiero desmeritar todo tu trabajo, ni quiero convencerte de lo contrario, deberías darte cuenta tú mismo y deberías matar esa ambición.
Draco suspiró pensando en sus palabras.
–Ni siquiera debería estar dándote consejos que no escucharás y aún así estoy aquí porque sé cómo es tu familia, Lucius no intentará averiguar más, quizá incluso ya te consiguió citas y tú, nunca serás sincero con Narcissa porque no tienen ese tipo de conexión. Solo buscarás mantenerlos contentos, disfrutar de tu fortuna y Draco no sé que harás en un futuro, nadie podrá impedirte tomar decisiones, pero realmente deseo que no caigas en algo así.
–¿Y si caigo? ¿Nunca me volverá a hablar?
–De todas formas no volveremos a hablar Draco.
Bajó la mirada al escucharlo y tuvo que evitar llorar.
–Busca ayuda si la necesitas, Blaise es un muy buen amigo tuyo, tu madre puede entenderte y hay más personas que te aprecian.
No las hay pensó y vio hacia lo que sacó de la bolsa de papel –La segunda razón del por qué vine fue para darte esto. La maldición de cuerdas que te puso mi hijo, suele generar cortes, este ungüento ayudará a desaparecerlos, lo hice específicamente para eso y también te ayudará con las cicatrices que tienes en el pecho.
Draco tragó saliva. Entendió entonces que Harry le había contado todo. –Gracias –murmuró sin saber que añadir y levantó la mirada porque se puso de pie y acercó la silla.
–Aunque debo advertirte –añadió con calma– que este ungüento tiene una condición.
–¿Cuál? –preguntó temeroso al verlo sacar su varita.
–Conoces demasiados secretos de nuestra familia. No me gusta dejar cabos sueltos. Le pedí a Harry que hiciera un Juramento Inquebrantable contigo cuando te enteraste lo de Remus y Teddy... pero se negó. Dijo que confiaba en ti.
Draco entendió a qué se refería. No iba a oponerse. Se levantó, movió la silla a un lado y descubrió su antebrazo, extendiéndoselo –Nunca hubiera dicho nada, pero entiendo que lo pida, adelante.
El gesto tan rápido al parecer sorprendió a Regulus. O quizá fue porque vio hacia su muñeca llena de cortes porque preguntó –¿Todos estos cortes fueron por la maldición de cuerdas?
–Sí, no tengo deseos de morir, yo no me haría algo así –contestó sacando su varita y luego repitió junto con Regulus sus palabras para el hechizo inquebrantable.
Las hebras de luz dorada se enredaron entre sus manos cerrando el pacto. Fue más que prometer guardar el secreto de Remus y Teddy siendo hombres lobo, también debió jurar silencio sobre los demás: los animagos, las maldiciones imperdonables... todo aquello que nunca debió haber escuchado.
Cuando el hechizo terminó, vio como se clavó en su piel y luego desapareció al soltar su mano. Nunca pensó que haría un hechizo inquebrantable.
–¿Estudiarás en Koldovstoretz?
Reaccionó al escuchar la pregunta, sentía que todo estaba ocurriendo muy rápido y él no podía decidir nada –Sí, pero aún no me matriculé –contestó y vio hacia Thuban que lo rodeó, no se había acercado a Regulus para nada ¿Quizá sentía la incomodidad?
–Hay un par de opciones más donde enseñan Alquimia tan bien como allí.
–¿Y por qué debería ir a otro lugar?
–Porque Harry va a ir a Koldovstoretz y no quiero que corte sus planes si te ve de pronto allí. Ha estado muy emocionado con ello.
–¿Estudiará Runas? –preguntó sorprendido, pero Regulus no respondió y dijo– Te recomendaría la academia de Alquimia en la Isla de Avalon, teniendo en cuenta que ya estás tan avanzado en el tema, no será un problema para tí entrar allí...
–¿Tiene que ser así? –preguntó asustado– ¿Tengo que alejarme de él? ¿No tengo la posibilidad de hablar con él o de arreglar esto?
–No.
–Pero...
–No Draco –contestó Regulus serio– Tú lo dijiste hace un momento ¿Cómo te arrepentirías de una creación así? Lo harías si es que amaras más a Harry y sabes muy bien que si esto se pudiera arreglar lo hubieras buscado hace una semana, pero no lo hiciste, porque seguirás adelante con tu plan de vivir siglos, así que no quiero que te acerques a él.
Se quedó pasmado al escucharlo –Amo más a Harry que a mi poción, el que no lo haya buscado fue porque... porque no sé como... tengo miedo de arruinarlo más, hice mal en esconder todo, en mentirle, pero nunca quise dañarlo, le iba a decir todo y... y... mi plan ya no es seguir adelante...
–No te creo Draco, ni tú mismo te crees –dijo Regulus– Y no hay más que añadir, como te dije son tus decisiones, pero lo tuyo con Harry terminó, ese es un hecho que tienes que aceptar y por eso te pido que mantengas distancia.
–¿Y si lo encuentro en la calle no puedo saludarlo?
–Te pediría que no, a menos que él lo haga.
–¿Y si Harry viene a buscarme?
–Él es un adulto, tomará sus propias decisiones. Yo lo único que te pido es que tú no interfieras en su vida, si dices amarlo, no seas el causante de su cambio de planes, ni el causante de que se ponga triste al verte, odio verlo triste, odio verlo llorar tanto –dijo Regulus y se puso de pie cortando todo lo que al parecer quería decir.
Draco también se puso de pie, sentía el horrible nudo en la garganta que no lo dejaba pensar con claridad. ¿Ya se iba a ir? ¿Todo iba a acabar así?
–Conozco la salida, no es necesario que me acompañes.
–Tengo varias cosas de Harry ¿Le gustaría que se las devuelva? –preguntó deseando escuchar más sobre él, deseando que esa conversación no terminara.
Regulus negó –Harry me dijo que no necesitaba nada.
–¿Él sabe que vino?
–Por supuesto, no le escondo nada a mi hijo.
Bajó la mirada al escucharlo y no se atrevió a seguirlo, Regulus había sido bastante amable, incluso pidiéndole todo ello, pero estaba seguro que si lo seguía e intentaba decir algo más realmente terminaría con una maldición encima o con más palabras que no lo dejarían dormir.
_________
–No puedo creer que te vayas a ir, ¿Te das cuenta que yo literalmente nunca tengo mi casa sola?
–Nos quedan tres días y solo me estoy yendo por casi medio día.
–¿Casi medio día? ¿Hasta que hora dura esa reunión? –preguntó Ron después de un bostezo.
–Solo estaré en la comida, me quedaré máximo hasta las 4.
–¿Y por qué te vas a esta hora? ni son las 9.
–Tengo que ir antes por Draco.
–¿Es que estás obsesionado con Malfoy?
–Es mi amigo y lo está pasando horrible –contestó Blaise dejando la toalla a un lado.
–¿Horrible? –preguntó irónico– ¡Si todo fue su culpa! Harry lo está pasando peor, si quieres ir a consolar a alguien ve allá.
–Pero Harry tiene padres que lo adoran, amigos que se preocupan y una extensa familia que está pendiente de él. Lo superará.
–Y Malfoy es un psicópata e idiota.
–Tener un deseo un poco descabellado no lo vuelve uno –murmuró Blaise quitándole la etiqueta a su nueva túnica de gala.
–Y otra vez estás defendiendo a Malfoy. Está lleno de mentiras y siempre será así, yo siempre te dije que me daba mala espina, Harry nunca debió salir con él, debimos darnos cuenta antes. Por su culpa alguien murió y tú sigues de su lado.
–Sabes que no apoyo lo que hizo y me sé la historia no tienes que repetirla.
–¿Y si te sabes toda la historia porque sigues siendo su amigo? Ni siquiera se arrepiente de ello ¿No?
Se encogió de hombros restándole importancia.
–Lo digo en serio Blaise –habló Ron enojado– Viste cómo está Harry, y parece como si no te importara.
–Cariño, no quiero esto ¿Sí? –pidió– prometimos que no pelearíamos por este tema.
–Porque pensé que dejarías de ser su amigo.
–No puedo dejar de ser su amigo.
–¿Entonces eres igual que él? ¿También tienes un plan para nosotros? ¿Le venderemos nuestras almas a Merlín?
Blaise suspiró meneando la cabeza –¿Y si Harry te dice que alguien se mató por su culpa dejarías de ser su amigo? ¿O si te dice que quiere volverse un vampiro también dejarías la amistad? –preguntó poniéndose la camisa.
–Harry no haría eso
–¿Y si se equivoca y lo hace? –preguntó y como Ron se quedó callado, se inclinó y le dio un beso– Las horas pasarán rápido, vendré temprano. Dudo que mi madre quiera quedarse más tiempo.
–Si Harry hiciera algo así, dejaría de ser su amigo hasta que recapacite.
–No harías eso.
–Pero tú deberías hacerlo.
–Ron por favor –pidió porque otra vez volvían al tema– No puedo dejar de ser su amigo, estoy preocupado por él.
–Si Malfoy quiere vivir tanto, no corre peligro, no va a matarse o algo así.
–Pero puede sumergirse en la oscuridad, no come, no duerme, por poco y respira...
–Dudo que la pase tan mal.
–Puede parecer que no, pero es así.
–¿Es lástima lo que sientes?
–No es lástima, Draco es alguien que quiero y eso no va a cambiar. Entiendo que Harry se aleje, que no quiera saber más de él y que esté tan dolido, pero en una amistad eso es muy distinto y me quedan menos de dos meses aquí, si puedo voy a ayudarlo. Por eso te hacía la comparación, para que entiendas mi punto de vista.
Ron se removió en la cama –No lo apruebo, tienes que elegir mejor a tus amigos y alejarte de él.
Blaise suspiró –Después de estos dos meses, no creo que logre contactarme mucho con él. Supongo que dejaremos de ser amigos, así que no me pidas que adelante eso.
–No te voy a prohibir que te acerques a Malfoy –murmuró de mala gana Ron después de pensarlo– Pero no le des esperanzas, Harry nunca volverá con él, que se haga la idea de una vez y se aleje por completo. Que nunca más vuelva a aparecer en su vida.
Asintió al escucharlo y se inclinó dándole un beso en la mejilla antes de irse.
Había ido varias veces esa semana a casa de Draco, los elfos lo conocían de toda la vida, pero quizá al verlo tanto por allí ahora no preguntaban a quién buscaba, sino que de inmediato lo llevaban a donde se encontraba.
Para su sorpresa, esta vez fue en los jardines y después de saludar a Thuban se sentó en la mesa y preguntó –¿Y ese milagro que me esperes con el desayuno?
Draco levantó la cabeza de entre sus brazos y contestó –Lo sirvieron hace dos horas, debe estar frío.
–Pues con la fruta perfecto. Muero de hambre.
–Pediré que te traigan algo extra –murmuró él llamando a su elfo.
–¿Estuviste llorando? –preguntó al notar sus ojos tan rojos.
–Por supuesto, ¿Qué mejor manera de empezar el día? un café más un par de lágrimas, eso me motiva a seguir.
–Añádele a eso comida o te vas a desmayar después.
–Sería lo ideal para saltarme una larga reunión.
–Sería vergonzoso. Come maldita sea. O te voy a obligar con un imperio.
–Tengo traumas con los imperios –murmuró Draco viendo a un lado y le comentó al volver a ver hacia él– Hoy ocurrió algo inesperado...
–Saliste de tu cama, lo noté.
–Me refiero a que el papá de Harry vino a verme, Regulus.
–¿Qué? ¿En serio vino?
–Sí.
–¿Y estás entero? –preguntó sorprendido– Ron dijo que era el más enojado, de hecho dijo que estaba furioso. ¿No te lanzó ninguna maldición?
–No. Fue cortés, me dio un ungüento para las cicatrices y me pidió que no vuelva a acercarme a Harry –contestó Draco con una sonrisa fingida que cayó al instante– ¿Tan horrible es lo que hice? –preguntó, pero más para sí mismo.
Blaise tomó el sándwich que apareció frente a él –¿Espero a que termines de llorar para contestar o...
–Idiota.
–O mejor espero a que comas.
Draco suspiró perdido viendo a su taza y se quedó así por un largo momento –Pensé que podría hacer algo, lo que fuera... pero ya no podré hacerlo.
–De todas formas no pensaste en ir donde él hasta ahora.
–Es que no sabría qué hacer, no quiere ni verme, si aparezco delante suyo solo empeoraría todo, me odia, él realmente me odia –dijo intentando ignorar la punzada en el pecho– ¿O quizá crees tú que...
–No puedes aparecer frente a Harry.
–No le pedí disculpas. Quizá, quizá...
–Aún así.
–Pero y si... y si yo... ¿No hay algo que pueda hacer? ¿Tan horrible fue esto? Pensé que le impresionaría, no pensé que esto sería así.
–Harry se lanzó por tí con todo, hubiera metido las manos al fuego para defenderte, pero rompiste su confianza, eso lo destrozó y no quiero hundirte más Draco, pero debes ser consciente de eso y respetar que se haya alejado.
–¿Entonces esto nunca tendrá solución?
–No tiene solución ahora, pero quizá en un futuro...
–No me mientas, no es así, no me des esperanzas.
–Solo digo Draco que aunque sea una mínima posibilidad está ahí, no sé de qué forma, no sé como, pero si se te ocurre seguir con tus planes, tomar la poción y alargar tu vida, esa posibilidad se extinguirá por completo.
–Solo dices eso para que no tome la poción. Si no puedo hacer nada ahora, no podré hacer nada después, no puedo retroceder en el tiempo, no puedo evitar mentirle a Harry, no puedo evitar haber hecho esa poción y no puedo hacer desaparecer el hecho de que le quité el alma a alguien –contestó Draco amargamente y añadió– Lo único que me queda es seguir con mis planes, puedo hacerlo ahora mismo, pondré mi alma para cumplir mi deseo.
–Puedes arrepentirte Draco, un error se perdona si te arrepientes.
–Se perdona, pero nada puede ser como antes. Harry nunca volverá conmigo.
–Haré un funeral si tomas esa poción.
–Ponme rosas negras.
–No estoy jugando Draco –dijo enojado y le enojó aún más al ver esa mirada de resignación.
______________
Draco nunca había ido a Grimmauld Place, había escuchado algunas anécdotas del lugar porque su madre a veces hablaba de ello y sabía que era una extraña y gran mansión, pero no se esperó lo que vió, pasillos que parecían infinitos, madera tan negra, un silencio sepulcral y el aire denso, impregnado de algo antiguo.
El salón principal era un altar disfrazado de comedor, había escuchado que nunca dieron una fiesta como esa desde hace dos décadas y como otros, se sintió curioso viendo alrededor y hasta cierto punto fascinado por la cantidad de candelabros.
Cuando Walburga y Orion Black hicieron su entrada, el silencio fue inmediato. Vestían ropas ceremoniales, la atmósfera se volvió expectante y Orion habló de la sangre, de la continuidad, del deber sagrado y de preservar lo puro. Sus palabras resonaron en todo el salón y a ello les siguió una ronda de aplausos.
Nunca había sentido tanta magia, magia de ese tipo, magia sagrada y oscura en cada espacio. El nuevo heredero dio un paso al frente, sonriendo, Draco no tenía ni idea de quién era, pero sus padres habían comentado en el camino que venía de una familia de los sagrados 28.
Walburga lo presentó con orgullo, diciendo que la magia ancestral de los Black lo había reclamado, que su linaje corría ahora por sus venas. Draco otra vez escuchó como todos volvían a aplaudir, pero él solo pudo mirar hacia las sombras de los candelabros que danzaban a su alrededor.
–¿Qué clase de hechizo es ese? –murmuró.
–Toda la casa está hechizada, al parecer lo adoran –respondió su madre que también bastante curiosa siguió viendo alrededor– Este lugar ha cambiado.
¿Antes era menos oscuro? quiso preguntar, pero se mantuvo en silencio.
Tampoco es como si deseemos ser como ellos, pero nos conviene mantener lazos adecuados con los Black, son familia después de todo.
Recordó lo que dijo su madre y empezó a entenderlo, las familias más antiguas del mundo mágico estaban allí y eso solo quería decir que por mucho que los Black se hubieran alejado, aún seguían teniendo un gran peso en el mundo mágico, sobretodo ahora que tenían un nuevo heredero.
No estaba seguro del tipo de ritual que su abuelo les había ayudado a hacer para mezclar su sangre, tampoco estuvo curioso por ello, pero al ver la vitalidad con la que el nuevo heredero llevaba la conversación se encontró intrigado, preguntándose si algo más le habían añadido a ese ritual o si es que su personalidad siempre fue así.
Blaise se sentó junto a su madre en la gran mesa frente a él, compartieron miradas cuando la comida empezó y por su expresión entendió lo que quiso decir, porque lo miraba como si le preguntara ¿Dónde mierda estamos?
Sonrió levemente, entendiendo que estuviera sorprendido, porque él siempre lograba saltarse ese tipo de cenas, aunque de todas formas, todo eso, era más extraño de lo normal, incluso para él.
Tuvo que empezar a comer sin tener otra opción, el sabor era perfecto, tanto que le resultaba extraño, los elfos no se dejaban ver como era costumbre, los platos fueron apareciendo uno a uno en la mesa y las copas se llenaron constantemente.
Dio un tercer bocado cuando sintió una mirada puesta sobre él, ni se inmutó, no tenía ganas de hablar.
–¿Qué tan diferente fue Durmstrang de Hogwarts?
La pregunta era obviamente para él así que levantó la mirada observando a Orion y respondió –Muy diferente –dijo y buscó una respuesta perfecta para quedar bien frente a ese círculo de locos– Durmstrang no teme al poder, se entiende que la magia, incluso la más oscura, no es corrupción, sino herencia. En Durmstrang, la sangre importa. Lo que uno es, no puede esconderse detrás de un uniforme o de una casa escolar a diferencia de Hogwarts –dijo y añadió irónico encogiéndose de hombros– Pero supongo que Hogwarts fue divertido y en parte fue necesario que estuviera allí porque toda mi familia lo estuvo.
–Era necesario que conocieras, aunque Hogwarts no es ni de cerca lo que era –señaló su tía Bellatrix.
–Las raíces deben recordarse, siempre. Durmstrang honra lo que Hogwarts ha olvidado.
Volvió a ver hacia su plato de comida, la conversación se desvió para su alivio, no quería hablar y mucho menos comer, pero tuvo que obligarse al ver su plato tan lleno.
Escuchó como hablaban de los cambios que debería tener Hogwarts, las quejas, magia oscura, el castillo ancestral y pensó por un instante, Si Harry hubiera sido criado siguiendo costumbres Black no hubieran terminado su relación, lo hubiera felicitado por una poción así.
Si Harry hubiera sido un Black no hubieran...
Interrumpió su propio pensamiento al recordar a Harry hablando de los Black, lo recordó impotente diciendo que odiaba que su papá y su padrino hubieran tenido una infancia tan horrible, lo recordó tan frustrado, sus ojos llenándose de lágrimas cuando hablaron de ello y recordó que él no supo qué hacer, más que abrazarlo y cambiar de tema.
¿Y si Harry hubiera sido un Black como ellos?
Vio hacia Walburga que le sonrió al notar su mirada, una persona tan horrible, tan falsa, al igual que su esposo y probablemente como el nuevo heredero que explicaba sobre el ritual que hizo para compartir su sangre. Un ritual lleno de magia oscura ¿Habían sacrificado a alguien también? Se removió asqueado de sí mismo en ese instante ¿Cómo pudo pensar en algo así? se preguntó.
Y aunque sabía el porqué terminaron, aunque repetía todos los días esa última noche de Hogwarts en su mente, recién se dio cuenta en ese momento de cómo es que Harry lo vio y lo entendió.
Se puso de pie moviendo la silla a un lado con cuidado y salió de allí, por suerte todos estaban concentrados en la conversación y no tuvo más de una mirada puesta sobre él, mareado caminó por el largo pasillo y al llegar al baño después de dar un portazo se inclinó vomitando con fuerza lo poco que había comido.
Las arcadas le hicieron doler el estómago, la cabeza y aún así fue más fuerte el dolor en su pecho al pensar que Harry lo veía como un monstruo.
Harry lo veía como alguien que no le interesaba la vida, alguien sin moral, un narcisista sin sentimientos, un demente por la magia oscura, Harry lo veía como un Black y él al final de todo, era eso, siempre lo había sido y nunca lo paró.
Se dejó caer al piso helado, su respiración entrecortada lo hizo temblar mientras su cabeza daba vueltas y aunque había vomitado todo, igual la sensación seguía allí sin poder quitársela.
–¿Draco?
Se llevó las manos tapando su rostro y llorando –Yo no quería ser esto. No –le dijo a Blaise que se arrodilló a su lado.
–Draco tranquilízate.
Negó sin poder hacerlo y volvió a inclinarse vomitando.
–Maldita sea, ¿Tan mal te cayó? Apenas comiste unas cucharadas.
Escuchó la voz de Blaise en segundo plano y lo sintió sobar su espalda –Draco no tienes nada más que vomitar, necesitas calmarte. Respira, si no lo haces te vas a desmayar.
Negó con la cabeza llorando –Harry me odia –dijo y se removió sentando en el piso. No le importaba dónde estaba y el dolor en su pecho era tan fuerte, le costaba respirar, no podía encontrar el aire y dejar de temblar.
–Vuelve a la cena Blaise.
–Sí señor Malfoy.
–Draco ponte de pie.
–Solo dame un minuto –pidió al darse cuenta que su padre estaba allí. Intentó tomar una bocanada de aire, calmarse.
–Que te pongas de pie ahora mismo –insistió Lucius, sujetándolo con fuerza del brazo y levantándolo bruscamente– ¿Qué crees que estás haciendo?
–Me siento mal –dijo, intentando soltarse porque le dolía la presión de su agarre.
–¿Mal? Mira dónde estamos, Draco. ¿Crees que este es un lugar para tus... debilidades?
–La comida me ha caído mal –murmuró limpiándose las lágrimas con la otra mano, su respiración acelerada lo hizo temblar.
–Por Merlín, ¡No eres un niño! –dijo Lucius enojado– Te advertí que esta reunión era importante. ¿Y me vienes con lágrimas? ¿O vas a vomitar frente a todos también?
–No, padre.
–Entonces límpiate de una maldita vez y borra ese espectáculo de tu rostro. ¿Quién crees que eres? ¿Olvidas que eres un Malfoy?
Pasó saliva aclarándose la garganta y sacó la varita de su bolsillo para hacerle caso.
–Esta es la última vez que ocurre esto Draco –dijo Lucius bajando el tono de su voz–. Lávate la cara y regresa a la mesa. Quiero que sonrías, que hables, que comas y elogies su maldita comida. Nunca podemos quedar mal, menos aquí.
–¿No puedo irme a casa? Me siento mal –murmuró, su cabeza aún daba demasiadas vueltas.
–Una sola comida te he pedido, no te he obligado a ir a ninguna reunión estas semanas –dijo Lucius enojado–. He tolerado todo, falta de apetito, apariencia descuidada, que no sigas tus planes de estudios y todos tus dramas en casa sufriendo porque un Potter te dejó. Te dije que eso quedaría en Hogwarts. No pienso tolerar más.
–No quiero hablar de Harry.
–¿No? –dijo con frialdad– Yo tampoco. Pero te recuerdo, que los Malfoy no lloran por nadie. He cubierto tus errores en Durmstrang para que tengas una vida perfecta, acepté tu tonta relación por insistencia de tu madre, no es mi culpa que lo hayas arruinado, puse de mi parte... pero si vuelves a mostrar esta debilidad, ni Narcissa podrá salvarte ¿Me estás escuchando?
–Sí padre –contestó intentando respirar con normalidad, aunque lo único que quería hacer era dejarse caer en el piso y llorar.
–Compórtate como un Malfoy o dejaré de tratarte como uno.
–Sí padre.
______________
–Admítelo pa, el lugar el impresionante.
–Lo es, lo es.
–Y en navidad dicen que...
–Que ¿Qué?
Harry meneó la cabeza –Nieva bastante.
–Lo veremos dentro de unos meses, cuando volvamos –dijo su papá James a su otro costado.
–No te metas en líos ¿Sí?
–Aunque no lo crean mi único objetivo es estudiar.
–Llámanos todas las noches por red flú.
–¿Todas las noches? eso me parece exagerado ¿Y si me voy de fiesta?
–¿No que tu único objetivo es estudiar?
–Aún así –contestó Harry– Los puedo llamar todos los viernes, a las 10. Eso lo hace las 8 para ustedes.
–Viernes a las 8 para nosotros, estoy de acuerdo –dijo James contento– Necesitamos dormir más temprano
–¿No quieres que te acompañemos a pedir tu horario?
–Sería un poco raro y están con el tiempo exacto para el tren. Ya deberían ir.
–Lily dijo que la llames mañana, quiere saber tus días libres.
–Llamaré a mamá –aseguró y de pronto ambos lo abrazaron– No se pongan sentimentales, nos veremos en un mes, no estoy en una prisión.
–Avísanos con anticipación el fin de semana que nos visitarás.
–Lo haré, lo haré.
–Haz muchos amigos.
–Si vas a beber que sea con responsabilidad.
–Diviértete y estudia.
–No te olvides de llamar y a cualquier hora si es que ocurre algo.
–Cuéntanos si te sientes mal.
–Recuerda que puedes cambiar de opinión si es que no te gusta el curso.
–Duerme a tus horas, intenta no desvelarte.
–Y también come a tus horas.
–Y si la comida es un problema y necesitas un elfo dinos.
Sonrió divertido –No se preocupen, prometo todo lo que pidieron –aseguró volviendo a abrazarlos.
Su piso era más grande de lo que esperó, tenía una pequeña sala, pasando la barra una cocina y el cuarto era amplio, dividido en dos, entrando su lugar de estudio con un alto librero y en el otro la cama, a un lado un gran armario empotrado a la pared que daba hacia el baño con incluso una bañera y al otro lado de la habitación había una amplia ventana que daba al Bosque de Koldovka. Había pasado 7 años durmiendo debajo del lago negro, que eso le resultó de lo más impresionante.
Sus papás habían pagado bastante por todo eso, otras habitaciones eran más pequeñas o eran compartidas por dos o tres personas, pero él esta vez no tenía ganas de tener un compañero de cuarto y sus papás cumplieron su pedido.
–Harry Potter ¿Cierto?
–Sí, hola –contestó con una sonrisa.
–Hola, soy Maksim Ilyichiv, tercer año. Soy el guía para los nuevos estudiantes.
–Un gusto.
–Un gusto también Harry. Como soy de último año estoy asignado para ayudar a los de primero a adaptarse y para asegurar que no se pierdan en todo este laberinto de pasillos –explicó Maks y le extendió unos papeles– No recogiste tu horario.
–Justo pensaba hacerlo, lo siento.
–No hay problema, hay un mapa y algunas guías aquí, por si quieres visitar alguna oficina. Escuché que vienes de Hogwarts.
–Sí –contestó y vio hacia todo lo que le entregó.
–Entonces no será un problema, Hogwarts sí que es un caos, escuché que las escaleras se mueven.
Harry asintió.
–¿Trajiste un elfo o algo así?
–No ¿Debería? –preguntó confundido– Puedo pedir uno. ¿Lo piden todos?
Maks sonrió negando –No es algo que se puede costear así de fácil, debes tener dinero, sobre todo si tienes esta habitación.
–Ehhh, supongo.
–Recuerda que aquí no hacemos distinciones, todos tenemos dinero, pero el curso es tan costoso... –murmuró Maks y añadió con una sonrisa– En caso desees, puedes inscribirte al comedor, es de lunes a viernes.
–Sí, me inscribiré –asintió– ¿Y el fin de semana dónde comen?
–Afuera, la mayoría sale o quizá cocinan en sus pisos.
Asintió y miró al otro sobre que le extendió.
–Hoy hay fiesta de bienvenida. Tienes que asistir, iremos juntos, estaremos en la sala común, primer piso, guiando a los nuevos.
–Lo siento –murmuró rascándose la nuca– Planeaba hoy desempacar y arreglar todo.
–Con ánimos o sin ánimos, tu deber es estar allí. Conocerás a todos tus compañeros, la pasarás bien, hay 2 chicos de tu edad en el curso y los demás te llevan 3 o 4 años. No puedes faltar ¿Ok?
No le quedó de otra que aceptar aunque estaba seguro que se iría temprano de esa fiesta si es que iba.
Después de despedirse cerró la puerta observando su horario y caminó hacia la habitación, a diferencia de Hogwarts en Koldovstoretz no había elfos que mágicamente arreglaran el lugar, así que tuvo que jalar sus maletas y ponerse a acomodar todo.
Dejó a un lado colgada la ropa que se pondría esa noche, no tenía intenciones de sobresalir y no se encontraba de ánimos como para pensar en algo más.
Junto al escritorio en el espacio vacío acomodó su guitarra, sabía que no la iba a utilizar, pero igual sus papás insistieron que la llevara.
Colgó algunas fotos, acomodó alrededor con hechizos, puso sobre la mesa de noche el Búho Guardián que le regalaron sus mamás, vio con cariño la foto que tenía con sus abuelos, acomodó la manta que le regaló Effie y al encontrarse con el paquete de cartas que no abrió se sentó en la cama para descansar un poco y ver quienes le habían escrito.
Dudaba que fuera a recibir muchas más cartas, el lugar estaba tan lejos y escondido, que incluso tuvo que dejar a Hedwig con sus papás porque allí casi no habían lechuzas.
Primero hubo una carta de Ron diciendo que los entrenamientos eran duros, pero era lo mejor que le había pasado en la vida, también le contó que se encontró con Oliver Wood y que ese año iba a subir de titular.
No puedo creer que vayas a estudiar Runas, pero te deseo lo mejor siempre.
Blaise también escribió algo parecido, le deseó lo mejor, mencionó que ya tenía todo preparado para su viaje y le mandó una foto de su nuevo telescopio.
Theo y Neville le comentaron que se mudarían juntos el próximo año, a un lugar perfecto que tenía un invernadero olvidado, el cual estaban poco a poco arreglando y mencionaron que debía estar en la fiesta que harían. Le enviaron varias fotos, entre ellas la de una planta que pronto le llegaría.
Luego se encontró con una tarjeta de felicitación muggle, que al abrirla reproducía una canción de The Marauders. Era de parte de sus padrinos, sus tíos y Teddy, en el centro había una ilustración de un hombre lobo animado diciendo Felicidades en esta nueva etapa de tu vida. Alrededor habían pequeños mensajes de todos y junto con eso venía un regalo, un sobre de cuero encantado.
Un regalo para alguien que siempre necesita un poco más de espacio. Nadie lo puede abrir más que tú.
Contento lo dejó a un lado, la canción de The Marauders se reproducía en bucle, le quedaban dos cartas, una de su tío Izan y otra no tenía ni idea de quién, porque no tenía remitente.
Cerró la carta de sus tíos para que no se gastara la pila y después de reírse con la carta de su tío Izan y sus miles de consejos de su esposo Hal para sobrevivir en Rusia, decidió abrir el último sobre. No tuvo que romperlo, a su toque se abrió mágicamente y el pergamino de dentro sobresalió.
Su corazón se aceleró de inmediato al tomarlo y reconoció esa letra al momento de abrirlo.
Miles de veces se había quedado horas de horas solo viéndolo escribir pergaminos y muchas veces había recibido grullas suyas, por supuesto que reconocería esa letra, así hubieran pasado dos meses o así pasaran 20 años.
¿Por qué me enviaste una carta? Se preguntó sin atreverse a leerla.
Tuvo ganas de romperla, de quemarla, de hacerlas trizas, ganas de descargar aunque sea un poquito de todo ese odio, pero tuvo que controlarse, respirar profundamente y darse cuenta que deseaba mucho saber que le había escrito.
Harry,
He evitado escribirte durante mucho tiempo, porque sé que no hay palabras que puedan hacer que lo que hice sea menos horrible. Ni siquiera sé si deba pedirte que leas esto, porque no importa lo que diga ahora, las palabras no pueden borrar lo que hice. Ni puedo cambiar lo que pasó.
No me di cuenta de en qué me había convertido.
No quiero ser un monstruo y aunque no pueda cambiar lo que hice, intentaré cambiar lo que seré.
Lo siento tanto. Siento tanto haberte decepcionado. Siento no haber sido la persona que esperabas que fuera o que yo mismo esperaba ser. Y si alguna vez pensaste que había algo bueno en mí, lamento profundamente haberte mostrado lo contrario.
Se que alguna vez prometimos Toi et moi jusqu'à la fin du monde y duele, duele demasiado saber que lo arruiné.
Lo siento tanto, Harry.
Quiero que seas feliz y quiero que sepas que, a pesar de todo, no era mi intención hacerte daño. Sé que me odias y me destroza saberlo, pero te mereces lo mejor de lo mejor, por eso ya no seré parte de tu vida. Te prometo que no volveré a interferir, no tienes que preocuparte más por mí y no temas que nos volvamos a encontrar, no quiero volver a arruinarlo.
Y lo siento por enviarte esta carta, no quise malograr tu día, pero necesitaba un cierre para dejarte ir y para que, aunque sea una última vez, sepas, que serás lo mejor que me pasó en la vida.
Draco
La carta cayó de sus manos al terminar de leerla, empezó a llorar desde la primera línea y lo hizo aún más fuerte cuando llegó a la última.
¿Cuántas veces había llorado por culpa de Draco? Y aún así, esta vez, todo se sintió más doloroso al darse cuenta que Draco se estaba despidiendo de él.
El nudo en la garganta se hizo insoportable, su cuerpo tembló, no estaban sus papás allí para abrazarlo, no había nadie que le dijera que todo estaría bien, que lo consolara, así que solo eso hizo, llorar. Se acurrucó en la cama dejando que las lágrimas empaparan su rostro, no quiso calmarse, no quiso respirar, no quiso aceptar que de verdad lo había perdido.
Y aunque no había querido verlo, aunque dijo que no quería saber más de él, igual esperó y esperó porque Draco de pronto apareciera, quiso que estuviera allí, quiso que todo eso se lo hubiera dicho a la cara y no por una carta, quiso gritarle, quiso pelear, quiso sufrir y también llorar, pero con Draco allí.
No pensó que todo terminara así aunque pidió porque lo fuera. Durante esos dos meses muy dentro de él, deseó que Draco ignorara su pedido de alejarse de él, quiso que apareciera en su casa pidiendo disculpas, deseó escuchar de sus labios que nunca más haría una poción así, deseó que le prometiera no mentirle nunca más y esta vez quería creerle porque era aún más doloroso estar lejos de él. Y si es que aún así toda su relación estaba arruinada, deseó encontrarlo estudiando en Koldovstoretz, aunque su papá Regulus le pidió que no lo hiciera, esperó darse con la sorpresa de que había entrado allí, esperó enojarse, odiarlo, maldecirlo, pero verlo, deseaba tanto verlo y no fue así.
Lo odiaba, estaba tan herido por su culpa, leyó mil veces necesitaba un cierre para dejarte ir y aún así se rehusó a creerlo.
Le dio la carta a sus papás un mes después, no quiso quemarla, tampoco quiso tenerla cerca. Escuchó miles de consejos, Tienes que seguir adelante, Esto pasará. Eres fuerte, Harry.
Intentó mentalizarse, se enfocó en mil cosas y aunque costó volver a ser el Harry Potter de siempre lo logró en general. Se divirtió aprendiendo Runas Antiguas, hizo muchos amigos, aceptó todos los viajes del curso, se emborrachó en fiestas, tocó canciones para todos, rió fuerte, hizo bromas, voló en escoba haciendo carreras y también se encerró por horas en la biblioteca.
No podía negar, que de vez en cuando él aparecía en su mente, a veces cualquier cosa le podía recordar a él y odiaba cuando eso pasaba. Odiaba recordar su risa, la forma en que lo miraba, odiaba los recuerdos que aún lo hacían sonreír sin querer y odiaba más tener que borrar esa sonrisa apenas aparecía. Odiaba su nombre o cualquier palabra parecida a ello, ver una manzana verde, los abrigos largos, los guantes de cuero, los anillos, el olor de las pociones, el color verde, los atardeceres, los dijes de plata, las canciones tristes, las estrellas, el olor de pergamino nuevo, las copas de vino, el sonido de una risa arrogante, odiaba todo lo que alguna vez amó de él y sobre todo, lo odiaba por seguir apareciendo en su cabeza cuando más intentaba olvidarlo.
Y aún así siguió esperando por encontrarse con él de casualidad, mientras caminaba por Rusia o el siguiente año mientras caminaba por el callejón Diagon ayudando a Teddy con su lista de útiles, mientras paseaba por Londres muggle, buscando un restaurante interesante donde comer o al ir al cine sin tener idea de qué película ver.
No lo vio en la fiesta que Theo organizó y aún así esperó por verlo en el cumpleaños de Blaise, utilizó su fin de semana libre solo para saber si es que iría allí, pero Draco no fue y nadie lo notó, nunca nadie lo mencionó, incluso el mismo Blaise al parecer ni lo esperó o quizá sabía que específicamente no iba a ir.
–Hazza, tienes que conocer a este chico, es muy divertido te va a gustar.
–¿Qué? No... no quiero.
–Vamos –insistió Theo– ¿Por qué estás aquí afuera? ¿Estás esperando a alguien?
–Sí.
–¿A quién?
–No lo sé.
–¿Estás bien?
–No –murmuró, pero se corrigió así mismo– Es solo que estoy un poco cansado, tuve una semana llena de Runas terribles, Egipto fue un caos.
–Yo tengo la solución, ven conmigo. Te voy a preparar un trago bien fuerte y Lach te caerá muy bien, es muy amable, divertido e incluso le gustan los hipogrifos.
Ahora también odiaba los hipogrifos
–¿Sabías que ya no me gustan los hipogrifos?
–¿Así? Pensábamos hacerte una torta de hipogrifo por tu cumpleaños ¿Desde cuándo no te gustan?
–Desde hace un... tiempo. Odio a los hipogrifos, de hecho –dijo e insistió– Los odio.
Theo lo miró confundido, estaba borracho, así que simplemente se rió y lo jaló del brazo –Entra de todas formas, tenemos que cantar feliz cumpleaños antes que Ron rapte a Blaise.
Harry lo siguió sin responder. La música y las risas lo envolvieron enseguida, pero sintió cómo el pecho se le apretaba sin razón. Parpadeó rápido para que sus ojos no se llenaran de lágrimas y pensó, con amarga certeza, que aunque lo odiara, incluso en medio de tanta gente, seguía esperándolo y dolía, dolía demasiado, dolía más, como si el tiempo no sirviera de nada.
Chapter 28: ¿No quieres olvidarte de él?
Chapter Text
–Pensé que con tus prácticas y todo eso estarías tan ocupado que no tendrías ni vacaciones.
–¿Y esa forma de recibirme? ¿Estás quejándote de que vine a visitarte? –se quejó y Ron se rió abrazándolo– Gracias por venir, hace mucho que no te veía. Ya te extrañaba.
–Yo también te extrañaba –dijo contento.
Había viajado solo con una mochila, tenía hechizos para que entrara todo lo que necesitara aunque en realidad no era mucho porque solo se quedaría un par de días allí.
No eran muchas las veces que había podido ver a Ron, casi no podían coincidir porque cuando él estaba de vacaciones usualmente era la época de su entrenamiento intensivo, aún así, entre clases y todo, aprovechaban al máximo los fines de semana que podían verse, a veces allí en Devon o sino en Koldovstoretz.
Pero Ron era y siempre sería un amigo especial, sabía que nada podía cambiar incluso si no se veían por un año entero. Siempre había demasiado de que hablar, mucho por lo que quejarse sin filtro alguno y era divertido conocer algo nuevo o notar cómo es que cambiaba.
–Si estás libre terminando Octubre debes ir, iré al Festival de la Noche de los Espíritus en Baikal –dijo y añadió– Aunque supongo que estás guardando tus días libres para Blaise.
–Por supuesto que he estado guardando mis días libres para él, pero... no lo sé. Quizá debería ir a otro lugar.
–¿Que? ¿Que ocurrió?
–El otro día me pelee con él por red flú.
–¿Una pelea grande o...
–No fue una pelea grande, en lo absoluto, pero...
Harry se sorprendió al ver su expresión cambiar.
–Estoy cansado de una relación a distancia, él también lo está y siento que todo es un caos.
–Pero lo están haciendo funcionar, Ron. Es posible tener una relación a distancia.
–Es posible, pero creo que esta distancia nunca acabará en nuestra relación. El siguiente año empezaré a viajar todo el tiempo, Blaise también estará muy ocupado y a este paso... los dos podremos estar realmente juntos cuando nos jubilemos.
–No tiene que ser así.
–No claro que no, siempre podemos encontrar tiempo, utilizar trasladadores, viajar aunque solo nos vayamos a ver dos días, no digo que quiera terminar con él, no quiero hacerlo, pero... estoy cansado Harry, desearía tenerlo siempre a mi lado, pero no puedo pedirle que él abandone todo por seguirme y yo no puedo dejar tampoco mis sueños. Aparte que siento que lo estoy hartando con tanto Quidditch, la última vez que vino no fue como él lo esperó y me di cuenta muy tarde, estoy tan obsesionado con el Quidditch que no estoy siendo un buen novio.
–Pero el Quidditch es tu vida Ron y sobre todo ahora que estás tan cerca de conseguir tu sueño necesitas estar obsesionado, lograr ser titular es muy difícil, él tiene que entenderlo.
Odiaba ver a Ron triste y más aún al saber que no había nada que pudiera hacer, era algo entre ambos, no quería meterse a hablar con Blaise sobre ello, no quería hacerlo sentir mal, tampoco era su lugar y si es que llegaban a terminar ambos debían decidirlo.
Había evadido estar cerca de rupturas o dramas amorosos, si es que alguno de sus amigos en el curso pasaba por eso siempre se alejaba, pero en ese momento solo porque era Ron se quedó allí a hablar de ello e ignorar los miles de pensamientos que rondaban su mente.
Nunca creyó que Ron y Blaise fueran a terminar y dudaba que lo hicieran por mucho que dijeran que sería lo mejor, pero ver llorar a Ron lo descolocó y se sintió un gran tonto sin saber que decir o que hacer, hace años Ron lloró con él y Harry en ese momento se preguntó porqué, por muy triste que se sintiera era incapaz de hacerlo.
Lo había evitado tantas veces, por muy triste que se sintiera siempre lograba controlarlo y ahora que solo quería dejarse llevar y llorar junto con su mejor amigo, le fue imposible.
–Quizá sólo le pida un tiempo, quiero ser titular, no sé cuantos años me tomará, pero necesito enfocarme al cien por ciento.
–Blaise te ama, no necesitas pedir un tiempo, él tiene que entender si es que no puedes viajar a verlo.
–¿Y si quiere divertirse con alguien más? ¿Y si solo lo estoy reteniendo?
–Tienes que confiar que está respetando su relación.
–Es que me estoy volviendo loco Harry, a veces las cartas que me envía no me dejan dormir y confío en él, lo hago, pero casi todos los fines de semana sale a un club donde sea que viajen, se nota que se divierte tanto con todo su grupo de astronomía, me ha presentado a todos y todos son muy geniales, a veces me manda fotos... se ve tan feliz y... me siento tan mal porque odio que se vea tan feliz con otras personas, aunque yo también esté demasiado feliz aquí y yo también adoro contarle todo lo que hice y mandarle fotos, pero no puedo evitar sentirme celoso cuando él lo hace... a veces solo quisiera que dejara de escribirme por completo –habló Ron y se llevó las manos al rostro– Te dije que soy un mal novio.
Por muy confuso que fuera todo ello Harry lo entendía hasta cierto punto y no podía echarle la culpa en lo absoluto a Blaise así como tampoco a Ron por sentirse de esa forma.
No sabía que aconsejarle más que hablara y se sincerara con Blaise y no estaba seguro de si estaba bien pedirlo, pero es que no deseaba que terminaran por muy duro que fuera la distancia o por mucho que Ron pensara que quizá eso era lo mejor para ambos. Y sabía que las relaciones acababan, que muchas personas podrían enamorarse de nuevo y quizá era un capricho en parte, pero deseaba que ellos siempre estuvieran juntos, recordaba tanto lo feliz que se puso cuando se enteró que tuvieron su primer beso, o las miles de veces que le ayudó a Blaise a preparar sorpresas, todas las fotos que tomó, como siempre que caminaban era tomados de la mano, siempre le pareció lindo que Blaise nunca se perdiera ni un entrenamiento o partido, que Ron siempre lo buscara o que compartieran mesa aunque era raro entre distintas casas, la forma en que se entendían, como siempre se cuidaban y como es que terminaban emparejando a alguien más. Odiaba pensar que todo eso podía quedar allí, la última vez que los vio juntos en el cumpleaños de Blaise, estuvieron tan locos como siempre por el otro que no podía imaginar otro escenario y tampoco quería hacerlo.
______________________
–Este lugar ha cambiado a como lo recordaba. Se ve mucho más moderno, ¿Pulieron la piedra? ¿Por qué está tan blanca?
–Mi madre se cree una diseñadora de interiores ahora y como mi abuelo planea morir en diciembre. Está preparando la mansión para su funeral.
–¿Y por qué hay tanto elfo trabajando si aún falta medio año?
–Va a dejar todo reluciente para una gala de noche de brujas. Máximo terminando septiembre estará listo –habló en voz baja mientras caminaban por el pasillo hacia los jardines.
–Se ve mejor en definitiva, pero teniendo en cuenta que es tu cumpleaños vine esperando globos o algo así.
–Te dije que no haría nada, no es mi culpa que insistas en venir.
–Dijiste que hiciste amigos. ¿Dónde está la fiesta?
–Solo tengo compañeros, no tengo intenciones de crear lazos de amistad.
–Awww ¿Solo seré yo entonces? Me siento halagado.
–Cállate.
Blaise se rió y pasó un brazo sobre sus hombros –¿Que pasó? ¿Por qué estás de peor humor que el usual?
–Tengo cena hoy.
–Eres el gran heredero Malfoy ¿Creías que no iban a invitar a todos?
–Ese es el problema, no invitaron a todos. Mi abuelo pidió específicamente que vinieran solo los Black.
–¿Qué?
–Tengo un mal presentimiento, me ha hecho varias preguntas estos días.
–Espera, espera, no estoy entendiendo.
–Creo que piensa que puedo tener un relación con el nuevo heredero de los Black.
Blaise abrió la boca sorprendido –Dudo que... –habló con una risita, pero de pronto cambió la expresión al ver la mansión– Mierda... eso no es tan descabellado viniendo de tu familia.
–Ayer me preguntó prácticamente si es que alguna vez saldría con una bruja o si es que me solo interesaban los magos.
–Maldita sea.
–Y ahora me entero que la cena será solo con los Black. Me obligaron a venir hasta aquí... ¿Pedí permiso solo para una cena con los Black? Desde que me enteré no paro de darle vueltas, me duele la cabeza.
Blaise siguió boquiabierto –Pero no es como si te puedan obligar, eres un adulto.
–Exacto, no me pueden obligar, pero me pueden condicionar.
–Dudo que tu madre esté de acuerdo con eso.
–No lo sé, últimamente actúan raro, mi abuelo les ha metido ideas.
–¿Pero crees que algo así?
–Mencionaron a la familia Greengrass hace unos meses.
–¿Con Daphne? –soltó una carcajada– No podría imaginarte.
–Yo menos.
–¿Pero por qué la insistencia? Aún eres joven.
–Era obvio que pronto pasaría. Quieren asegurar conexiones y que en un futuro les de nietos.
–¿Nietos? Entonces dudo que con el nuevo Black puedas –se rió Blaise con ganas, pero luego hizo una mueca– Es tu familia, también eres un Black, eso suena asqueroso ¿Y hacer un ritual para tener hijos? ¿A qué bruja contratarían? ¿Una Black también? –habló y meneó la cabeza– Dudo que sea algo así, Draco. Espero que no sea algo así.
–Yo también lo dudo, pero tengo que pensar en todas las posibilidades.
–Te puedo acompañar en la cena, me puedo hacer pasar por tu novio, no tienen que buscarte más pareja.
–Idiota.
–Lo digo en serio.
–Todos saben que estás con Weasley. Te has encargado de decírselo a todo mundo.
–Las rupturas existen ¿No?
Draco lo miró sorprendido al escucharlo –¿Terminaste con Weasley?
–No, pero presiento que él terminará conmigo en cualquier momento.
–¿Por qué? ¿Hiciste algo malo?
–No le doy el tiempo que debería.
–¿Y por qué tú tendrías que separar tiempo? ¿Él por qué no lo hace?
–Sabes como es el quidditch. Y este es un momento crucial, podría volverse titular, tiene que estar cada día enfocado en ello. La vez pasada nos peleamos porque no entendía eso, fue a visitarme, lo llevé a mi club favorito y me enojé con él porque se quiso ir temprano y porque no quiso beber nada. Le pedí disculpas por supuesto, lo arreglamos, pero me siento culpable porque no me gusta el estilo de vida que está llevando.
–¿A qué te refieres? ¿Un estilo de vida sano?
–Sueno como un idiota ¿No? –se rió Blaise de sí mismo– Hace unos meses me quedé 3 semanas con él, el sexo fue de lo mejor y siempre me ha gustado ver sus prácticas, pero tenía otras expectativas, quería vagar con él, dormir hasta tarde lo cual fue imposible, no salimos de fiesta más que una noche que volvimos super temprano, incluso con la comida, siempre he disfrutado comer con él, pero está tan enfocado en controlar todo lo que sus nutricionistas dicen que... no me ha gustado ninguna cena, ni siquiera comimos postre y él siempre amó los postres. Y... y no digo que no tengamos tema de conversación, pero está tan enfocado en el Quidditch que a veces creo que ni siquiera escucha lo que yo le cuento.
–Dudo que no te escuche, quizá porque estabas de mal humor pensaste eso.
–¿Estás defendiendo a Ron?
–Solo digo que deberías ponerte en su lugar también, son contados los que llegan a jugar Quidditch profesional, algunos solo se quedan en suplentes, si no hace todo lo posible ahora, nunca llegará a ser titular y si se descuida simplemente lo sacarán del equipo y pondrán a alguien mejor.
–Lo sé, lo sé, por eso me he disculpado, deseo que cumpla sus sueños y deseo estar apoyándolo, pero me es imposible dejar lo que tengo planeado.
–Por supuesto, no puedes dejar lo tuyo de lado –dijo Draco e insistió– No te atrevas a cancelar tus planes por Weasley.
–Pensé que estabas apoyándolo.
Draco meneó la cabeza –Solo digo que cada uno debería hacer lo suyo y por muy horrible que sea, si es que realmente se aman sobrevivirán.
–Awwww, eres todo un romántico, harás buena pareja con el Black.
–Cállate.
–¿Qué se llama? ¿Cuántos años más tiene?
–Le cambiaron el nombre a Altair para que tenga el nombre de una estrella, ni idea de la edad, 25 quizá.
–Solo te llevaría 5 años, no es tanta diferencia.
Draco hizo una mueca de asco.
–Si resulta ser verdad ¿Que harás? ¿Te casarás?
–Nunca. ¿Cómo puedes pensar que yo caería en algo así?
–¿Y si es como tú dices y te condicionan? ¿Si te dicen que te van a desheredar si no haces caso?
–La fortuna ya no es de mi abuelo y mis padres deben de quererme algo, no harían eso.
–¿Y si lo hacen? Porque es obvio que te exigirán una descendencia, de a como dé lugar.
–Tendré que renunciar a ello. La perfecta excusa para renunciar a ser un Malfoy, puedo volverme un ermitaño sin apellido.
–No te atreverías a renunciar a tu fortuna.
–Me atrevería.
–No.
–Y puedo hacerlo.
–¿Cómo sobrevivirías?
–Buscaría trabajo si se me acaba el dinero.
Blaise soltó una carcajada y él también, veía muy difícil algo así y aunque ocurriera lo que ocurriera, le gustaba ser un Malfoy, pero si su realidad se veía perturbada y si es que algo tan horrible era planeado para él, sabía que sería capaz de dejarlo.
–Salga como salga todo hoy, vamos a beber en la noche. Hay un club que te va a gustar, festejemos tu cumpleaños.
–No quiero encontrarme con nadie conocido.
–Es un club muggle.
–No me junto con muggles.
–No te juntas con nadie Draco –señaló Blaise e insistió– Separa tu noche y nada de peros, mañana tengo que viajar y no creo que nos veamos en un muy buen tiempo.
–Iré a visitarte la próxima vez.
–Mas te vale, siempre soy yo el que te busca, recuerda que esta es una amistad de dos.
Draco meneó la cabeza, pero al pasar unos minutos en silencio solo viendo a Thuban jugar añadió –Gracias por ser mi amigo.
Blaise se sorprendió porque dijo de pronto eso, pero terminó sonriéndole.
No tenía alguien más cercano en su vida y dudaba que alguna vez lo habría, en un principio en sus clases de alquimia pensó que quizá podría ser más que un compañero de clases, pero se encontró con algunas caras conocidas de Hogwarts y por un largo año estuvo asustado de que supieran lo que había hecho, tampoco pudo intentar ser alguien que no era y le resultó imposible acercarse a nuevas personas, sobretodo al darse cuenta que odiaba hablar de su vida.
–Deberías irte, nos vemos en la noche.
–¿Seguro que no quieres que me quede en la cena?
–No estás invitado.
–Pero si tú eres el del cumpleaños, me puedes invitar.
–No quiero testigos si es que algo como pienso ocurre.
Blaise asintió pensativo –¿Quieres que me lleve a Thuban? Debe estar aburrido de estar solo en la mansión.
–No es necesario, Thuban ya es un abuelo, solo juega por una hora y luego duerme un día completo –contestó y sonrió al verlo dar un salto para intentar llegar al otro extremo del césped.
–Creo que hoy lloverá, me haces acordar para llevar paraguas en la noche.
Miró hacia el cielo y al ver las nubes tan oscuras tuvo un mal presentimiento, le recordó al último tren que tomó de vuelta de Hogwarts. –Mejor llévate a Thuban.
–¿Y el cambio de opinión?
–Últimamente pienso en todo lo malo que podría pasar si tomo o no una decisión.
Blaise ladeó la cabeza curioso, pero aceptó y antes de irse añadió –Vístete como para ir a un club, aunque pensándolo mejor... utiliza algo mío.
–No gracias.
–Apenas acabe tu cena aparece en mi casa.
Rodó los ojos, pero sabía que eso haría y en realidad deseaba divertirse, todos sus cumpleaños eran un caos y aunque sabía que no merecía una gran celebración deseaba emborracharse y quizá sentirse un poco bien.
–Madre ¿Por qué tanta insistencia con la cena? Mis exámenes finales son la siguiente semana, debería estar allá, no aquí.
–Darás tus exámenes finales perfectos Draco y necesitábamos una cena por tu cumpleaños.
–¿Me obligarás a comprometerme con el heredero Black o alguna locura así?
–No no –negó Narcisa– Te comprometerás con Astoria Greengrass.
–¿Qué?
–Es una bruja perfecta, es muy linda, te gustará. Poco a poco pueden conocerse, no tiene que ser algo tan apresurado, quizá dentro de unos... ¿2 años? –respondió Narcissa.
–¿Y por qué una cena con los Black si esos son los supuestos planes?
–Tu abuelo... ya sabes que siempre ha sido cercano a Walburga y Orion, por supuesto que una unión así nos beneficiaría –contestó su madre incómoda– Él piensa que nunca podrías tener una relación con una bruja y como siempre te viste interesado por la magia oscura... cree que puedes congeniar con él.
–¿Y estarías de acuerdo mamá?
–Es tu decisión Draco, pero no, no me gustaría y sabes que no quiero que te adentres tanto en magia oscura. Solo... tengamos una cena tranquila con los Black y miremos hacia otro lado después.
–¿Después cuando?
–Podemos tener una linda comida con los Greengrass mañana o pasado, antes de que vuelvas a tus clases, para que conozcas un poco más a Astoria, si aceptas seguir adelante con los Greengrass, nos olvidamos de los Black.
–¿Estás obligándome a elegir? –preguntó irónico– No voy a tener una comida con nadie más y ni siquiera acepté lo de hoy. Pensé que había viajado para tener una cena familiar.
–Lo sé, pero tu abuelo insistió en invitarlos, no podemos deshacer una invitación.
–¿Tanto importa esto?
–Importa –afirmó Narcissa y señaló después de un momento en silencio– Aunque no quieras aceptarlo es una realidad que necesitamos descendencia Draco, el apellido Malfoy no puede morir contigo.
–Puedes tener otro hijo.
–Sabes que no puedo tener otro hijo y así pudiera no lo haría, tampoco haría una locura de ritual como los Black. Eres mi único hijo Draco y siempre será así. Lucius también te adora, lo sabes. Eres nuestro heredero.
–Solo me aprecia cuando hago todo bien. Cuando se entere que no me pienso casar me obligará, me obligarán.
–Sabes que un gran apellido conlleva sacrificios, quizá no te enamores con locura de tu nueva pareja, pero puedes disfrutarlo y cuando los años pasen tendrás hijos y la mansión no se verá tan vacía, será lindo. He vigilado a Astoria, es una bruja inteligente, muy linda, es amable y...
–No voy a casarme mamá
–No te casarás mañana. Piénsalo, si no aceptas mi opción, tienes tiempo para conocer a alguien de buena familia, pero debes decidir. Si lo tuyo con Harry no funcionó no quiere decir que no vaya a funcionar con alguien más.
–No lo entiendes, no funcionaría.
–Entonces explícame para entenderlo. A veces te pierdes tanto en tus pensamientos ¿Es él en quien sigues pensando? ¿Quieres volver con él? porque si es así, entonces...
–¿Si vuelvo con Harry me apoyarías?
–Te apoyé antes, ahora también lo haría.
Se rió al escucharla y su mamá lo miró confundida. –Padre nunca dejaría que su heredero fuera un Potter –puntualizó y añadió aunque dolió pronunciar cada una de esas palabras– E igual no voy a volver con Harry nunca.
–Si es que no quieres volver con él, entonces sigue adelante.
No es que no quiera volver con él, es que no puedo pensó Draco pasando saliva.
–Será una cena interesante, los Black se van a sorprender con todos tus logros, infla un poco tu ego. Luego veremos lo demás.
Se dio cuenta que dijera lo que dijera, nunca iba a cambiar nada, siempre sería lo mismo, por mucho que retrasara cita tras cita, todo inevitablemente llegaría y con los años sería aún peor.
–Me comportaré como un Malfoy perfecto en la cena, pero no hagas planes para mí esta semana.
–Está bien, esperemos a tus vacaciones.
Asintió como si así fuera a suceder.
Al subir a su habitación, preparó la túnica que vestiría esa noche, escogió la camisa, los zapatos, dejó todo listo aunque faltaran un par de horas y luego llamó a su elfo.
–Dobby.
–¿Si amo Draco?
–Si deseo dejar la mansión para probablemente no volver más, ¿Que debería llevarme? –preguntó, no porque no supiera que llevar sino, para que sus elfos supieran que no iba a volver.
–Dobby cree que debe llevar solo lo esencial, lo que realmente importa. Su varita por supuesto, ropa dentro de un bolso con hechizo de extensión, incluyendo abrigos grandes y quizá un pequeño recuerdo, algo que le recuerde quién es sin hacerle daño –respondió pensativo– Dobby cree... que todo lo demás puede dejarse atrás, amo Draco. Las cosas grandes pesan mucho cuando uno intenta ser libre.
–Gracias Dobby –contestó.
Tenía su maleta hecha porque pronto tenía que volver de todas formas y tal como le dijo su elfo las cosas grandes pesaban mucho, no necesitaba más que ropa y quizá algún recuerdo. Pensó al instante en la pequeña caja que tenía llena de recuerdos con Harry, no quería llevarlo porque sería un constante recordatorio de todo lo que pasó, pero tampoco quería dejarlo en su habitación donde sus padres podían encontrarlo y husmear dentro.
Necesito esconderlo pensó y no le convenció ningún lugar dentro de la mansión Malfoy, pero al pensarlo un poco más y sabiendo que no había lugar más seguro que ese, decidió salir directo al jardín más alejado de la mansión, el último del ala derecha que estaba lleno de rosas.
Tuvo que utilizar una pala, no quería que quedara rastro de magia en la superficie, así que cavó, necesitaba que fuera profundo por muy difícil que fuera, sus brazos dolieron, odió llenarse de sudor, pero finalmente pudo meter su caja llena de hechizos que nadie más podría abrir.
Devolver la tierra fue fácil y fue cuidadoso al colocar el césped de vuelta, aún se notaba un poco por la tierra seca que quedaba encima, pero todo se solucionó cuando empezó a llover.
Le costó dejarlo allí y le dolió no haberse guardado aunque sea una foto de Harry para él, ¿Pero cómo podría hacerlo? Ni siquiera se atrevía a verlo en una foto.
Siempre supo que era bueno fingiendo y se sorprendía cuando tenía que hacerlo y todo le salía tan perfecto, esa noche participó de tal forma en su cena de cumpleaños, ocultó su mueca de asco al saludar a los Black, habló de sus clases de alquimia y encantamientos con orgullo, del premio que recibió en pociones y fingió que le gustaron escuchar cumplidos de parte de ellos o sus innumerables anécdotas.
Sopló las velas sin poder creer que estuviera así festejando su cumpleaños y sonrió, los demás debían pensar que estaba feliz cuando en realidad solo estaba riéndose de sí mismo.
Quizá el Draco que soñaba con pociones oscuras en Durmstrang estaría encantado con esto pensó más de una vez y se odió así mismo sin poder reconocer lo que había sido.
La mansión era gigante, la fortuna Malfoy inmensa y el poder que tenían nadie lo podía igualar, pero por primera vez se dio cuenta que nada de eso lo valía, ¿Qué sentido tenía si no lo podía disfrutar con la persona que quería? ¿De qué le servía ser un Malfoy? ¿Qué sentido tendría aferrarse a su fortuna si tenía que vivir una vida que no quería?
–¿Un baúl, una mochila y la casa de Thuban? –preguntó Blaise sorprendido al verlo pasar y añadió con una sonrisa– ¿Te acabas de fugar?
–Supongo que sí.
–¿Hubo pelea? ¿Hubo drama? Cuéntame todo.
–No hubo nada que valga la pena contar. Aún no. Ni saben que no pienso volver. Dentro de una semana supongo que se darán cuenta.
–¿Realmente te querían casar con ese loco?
–Mi abuelo al parecer cree que podría tener mucha afinidad con él.
–Con razón, era idea de tu abuelo. ¿Y cómo fue? ¿No te gustó ni un poquito? –se burló Blaise.
Draco hizo una mueca de asco –Orión y Walburga han logrado que sea igual de horrible que ellos. Al final creo que él mismo será la perdición de ambos –contestó recordando la cena– Fingí ser un perfecto Malfoy, ojalá no les haya dado esperanzas.
Blaise se rió –¿Y tus padres que creen?
–Mi madre por supuesto se opone a que me involucre con magia oscura así que su perfecta opción es Astoria Greengrass.
–¿La hermana de Daphne?
–Sí.
–No es una mala opción si es que tuvieras que elegir.
–No voy a elegir Blaise, simplemente no lo haré, no volveré.
–Apenas se den cuenta te van a cortar el dinero para que regreses.
–Que lo hagan.
–¿Vas a trabajar?
–Tengo ahorros, puedo sobrevivir por un buen tiempo y luego supongo que sí, ya estoy grande de todas formas.
Blaise lo vio como si estuviera loco –¿En realidad lo harás? Tu padre da miedo Draco, dudo que se quede tranquilo en su mansión si es que no vuelves.
–El mundo es gigante ¿No? Aparte que mi padre es muy orgulloso, no va a buscarme ni rogarme, quizá y sí se aventura a tener otro hijo. No me molestaría si fuera así.
Blaise asintió pensativo.
–¿No se supone que debes apoyarme?
–Solo pienso en lo difícil que lo tendrás si dejas de ser un Malfoy –murmuró Blaise y le sonrió –Pero felicitaciones, al fin te independizaste Dray.
–No me llames Dray.
–Lo siento, lo siento –dijo y señaló ayudándolo con el baúl– Puedes quedarte estos días sin problema, mi madre está de viaje.
–No te preocupes, mañana volveré a Avalon para dar mis exámenes y cuando acabe mi curso la siguiente semana ya veré que hago.
–Aún te falta un año ¿Vas a dejarlo?
–¿Por qué no?
–Si no sabes dónde ir, puedes venir conmigo, tengo un departamento grande en Pangong.
Se encogió de hombros porque no sabía lo que haría –Lo pensaré.
–Todo saldrá muy bien, si ya tomaste esta decisión no hay vuelta atrás, intenta no estresarte y recuerda que tienes todo mi apoyo, necesites lo que necesites.
–Gracias.
Blaise le sonrió –Y revive tus ánimos muertos, nos espera una larga noche.
–No tengo ganas de ir a un club, ni a una fiesta ni a nada por el estilo.
–Nunca más volverás a cumplir 20 Draco, ¿Si no festejamos ahora cuándo lo haremos? –dijo Blaise animándolo e insistió– Vamos necesitamos volverte un muggle, te prestaré algo.
Ni pudo negarse porque Blaise lo ignoró mientras lo guiaba escaleras arriba, la casa no estaba tan reluciente como siempre y la habitación de Blaise también estaba desordenada, pero sonrió al ver a Thuban en medio de todos los cojines del sillón y pensó que lo primero que debía hacer antes de viajar mañana era llevarlo al magizoólogo para su chequeo, Blaise dijo que lo acompañaría si es que no bebía tanto esa noche y luego le comentó que su madre se había llevado a todos los elfos de viaje y que al parecer había conocido a su siguiente esposo.
–¿No te molesta?
–¿Te refieres a que mate magos para quedarse con su fortuna? –preguntó Blaise irónico abriendo la primera puerta de su gigante armario.
–Exacto.
–Son unos verdaderos cretinos acosadores con los que se casa y no los mata directamente –contestó Blaise y añadió– Pero sí, te he dicho que me molesta. Y no hay nada que pueda hacer, solo mantener distancia.
–Lleva 6 esposos Blaise, alguien sospechará.
–Si no sospecharon con 6, será lo mismo con 7. Y como ella no hace nada de forma directa no pasaría a más.
–Igual mantente alejado cuando ocurra.
–Por supuesto y de hecho si es que tú no estarás aquí en Londres, no tendré mucha razón para volver –contestó Blaise y caminó con su brazo lleno de ropa– Tienes que elegir, apúrate, se nos hace tarde.
–¿Es con horario de entrada? –se burló.
–Sí, es algo exclusivo –contestó Blaise y volvió a perderse en su armario.
Draco eligió lo primero que le dejó sin importarle mucho más –Recuerda que no pienso coquetear con nadie, si se te ocurre insinuar que debería hacer algo me iré.
–Lo sé, lo sé, pero... ¿Pasarás toda tu vida así?
–Lo dices como si fuera un crimen ¿Acaso uno no puede decidir una vida de completa soltería? –preguntó mientras se cambiaba.
–Por supuesto que sí, pero disfruta un poco ¿Hace cuanto no tienes sexo?
–Eso qué importa ¿Tú hace cuánto no lo tienes? ¿Vas a serle infiel a Weasley?
Blaise lo miró escandalizado –¿Cómo se te ocurre decir eso? Nunca. Nunca en mi vida –dijo y añadió después de mirarse en el espejo– Pero no puedes compararnos, yo tengo una relación.
–¿No dijiste que ya iban a terminar?
–Dije que creo que Ron me terminará –murmuró Blaise de mala gana– No me pongas de mal humor antes de salir.
–Entonces apúrate, ¿No dijiste que íbamos a llegar tarde?
–Dame unos minutos –se quejó Blaise volviendo a verse en el espejo y le comentó– Te presentaré unas amigas, se amable.
–¿Tienes amigas muggles?
–Son brujas, estudio con ellas. Viajaron también por el fin de semana para relajarse y turismo. Se están quedando en el centro muggle de Londres.
–¿Son pareja?
–A veces.
Draco asintió y se puso de pie cuando al fin Blaise terminó de verse en el espejo del baño y salió. –Si es que decides coquetear con un muggle adelante, no lo señalaré ni diré nada. Necesitas también divertirte Draco.
–¿Por qué insistes con eso?
–Solo digo que si es que quieres tanto olvidarlo, experiencias con otras personas quizá ayuden.
–No quiero olvidarlo.
–Dijiste eso la última vez que hablamos de él.
–No, no lo dije –murmuró sin querer recordar lo mucho que lloró al quemar sus pociones y lo deprimido que estuvo al darse cuenta que aunque hiciera eso no podía volver al pasado y cambiar todo.
Les tomó menos de 10 minutos llegar al club, se aparecieron en un bar mágico que se encontraba a un par de cuadras y no tuvieron que esperar por las amigas de Blaise porque llegaron antes que ellos.
Esquivó a cualquier muggle que intentara coquetearle, pero se obligó a ser sociable, tres cervezas ayudaron y un vaso de una bebida muggle fuerte lo puso bastante fácil, logró sentirse algo cómodo con las amigas de Blaise y incluso con los muggles que se unieron a su grupo como si fueran sus amigos de toda la vida.
–Ya tuve una torta antes ¿Por qué me conseguiste otra?
–También quiero comer torta, vamos pide un deseo.
–¿No me vas a cantar la canción antes?
–¿No dijiste que ya tuviste una torta?
–Pero no tuve una canción –se quejó de broma y aún así se sorprendió cuando empezaron a cantar para él.
No pidió un deseo, no porque no tuviera uno, sino porque no había forma de que algo así se cumpliera.
Pensó en Harry mucho esa noche, últimamente había evitado hacerlo, no porque no le gustara sino porque cada que pensaba en él siempre tendía a soñar e imaginar que estaba a su lado.
Adoraba crear escenarios ficticios donde ambos nunca se habían separado, por mucho tiempo esa había sido su salida para evitar enfrentar la realidad, le gustaba imaginar que no había cometido errores y que Harry estaba feliz a su lado, pero con el tiempo se dio cuenta que sumergirse en un mundo inexistente le hacía muy mal y por eso ahora intentaba evitarlo.
Se preguntó si es que Harry sabría que ese día era su cumpleaños y un lado muy egoísta de él esperó porque así fuera, a veces solo deseaba que Harry viera alguna de sus fotos porque lo extrañaba demasiado y otras veces pensaba que lo más probable era que había quemado todo.
–Mira, karaoke improvisado.
–¿De quién es esta canción?
–Es de The Marauders –contestó Draco viendo al escenario donde una pareja salió a cantar– Voy a salir a fumar –avisó.
El viento lo golpeó al salir, desde ese alto piso se veía y se escuchaba la bulla de un clásico sábado en Londres. Se sintió más mareado al terminar su segundo cigarro y tuvo que controlarse para no sacar un tercero, siempre esperaba dejarlo porque sabía que le hacía mal fumar demasiado.
Las voces gritando la canción se escucharon más fuerte y Draco se preguntó si es que Harry habría ido al concierto benéfico que hubo hace un mes de The Marauders o si es que estaría allí en Londres en esa época que debía de ser sus vacaciones.
¿Habría ido a volar en hipogrifo ese verano? ¿Se habría enamorado de alguien más? ¿Estaría quizá allí en el centro de Londres buscando un bar al que entrar con su nueva cita?
Le dolió el pecho al pensar en eso y aún así se inclinó apoyándose en la baranda y viendo alrededor.
–Mal lugar para lanzarse.
Rodó los ojos al escucharlo –¿Qué probabilidad hay de que te encuentres a un mago en el centro muggle? –preguntó.
Blaise también se apoyó en la baranda y después de un minuto en silencio señaló –No sé un mago ¿Pero ella no es Luna?
–¿Luna Lovegood?
–Sí, creo que fue ella –señaló Blaise y añadió– Probabilidad 1 de 100, aunque si preguntaste por un mago... quizá sea menos, hay puros clubs gays por aquí, los magos gays prefieren los mágicos.
Se preguntó si es que Harry prefería también los clubs mágicos, si es que salía los fines de semana con sus amigos, si es que habría besado a alguien en medio de la pista de baile o si le había preparado una fiesta sorpresa de cumpleaños a su nuevo novio.
–No te pierdas en tus pensamientos Draco, volvamos adentro y deja de una vez esos cigarros.
Suspiró y se obligó a poner una sonrisa, pero no dejó de ver hacia la calle, había demasiadas personas por todo lado, entrando o saliendo de bares, conversando en grupos o riéndose mientras caminaban.
–Si esperas encontrarlo de casualidad no lo harás. No está en Londres.
Nunca se atrevía a preguntar por él, sentía que no merecía saber sobre su vida, por eso siempre lo evitaba, pero de pronto tuvo ganas de ignorar todo y se atrevió a hacerlo.
–¿Seguro que quieres saber de Harry?
–¿No puedo saber cómo está? ¿O aunque sea un poco de su vida?
Blaise ladeó la cabeza pensativo, Draco apostaba porque Ron le había prohibido que hablara de Harry con él.
–¿Está feliz? ¿Aún lleva su curso de Runas? ¿Consiguió un novio? ¿Novia? –preguntó e insistió– Háblame de él aunque sea como regalo de cumpleaños.
–Es el mejor en su clase, dentro de unos días empezará su último año y también se inscribió a pociones, casi no tuvo vacaciones por eso –habló Blaise y él solo pudo sonreír porque le alegraba mucho que demostrara lo bueno que era– Ha vivido en Egipto varios meses por el curso, pasó su cumpleaños allí, tiene muchos amigos. La última vez que hablé con él me contó que Charlie el hermano de Ron le consiguió un pase para ver dragones, no desaprovechó la oportunidad y viajó con su papá James. Aún no tiene novio que yo sepa, pero Theo en mi cumpleaños le presentó a alguien que iba a estudiar en el mismo lugar, se llevaron bien de inmediato –recordó Blaise– Se ha dejado crecer un poco más el cabello y tiene una pequeña cicatriz en la frente, dijo que se la hizo abriendo un sarcófago, no me sé la historia completa. Rompió su varita, pero pudo repararla y el año pasado se rompió el brazo en un torneo de Quidditch improvisado que hicieron en Koldovstoretz, su equipo ganó por suerte. Siento que es mucho más sarcástico que antes y ahora dice que odia a los hipogrifos –explicó Blaise y meneó la cabeza– No hay mucho más que te pueda decir porque son pocas las veces que lo veo. Y no sé si esté bien que escuches sobre Harry –murmuró y añadió– No te pongas a llorar, no quiero verte triste.
Draco se aclaró la garganta aunque le costó –No voy a hacerlo –dijo aunque ya lo estaba haciendo– Me alegra mucho que su vida suene tan interesante –habló y se aclaró la garganta– Pero él está feliz ¿Cierto? Incluso aunque odie a los hipogrifos o... lo demás él... él está... él lo está...
Blaise apoyó la mano contra su espalda –Cálmate.
Se dio cuenta de lo rápido que estaba respirando y tuvo que controlarse tomando una gran bocanada de aire.
–Él está bien Draco. Preocúpate solo por tí.
–¿Nunca preguntó por mí? –preguntó esperanzado, deseando que así fuera.
–No.
La respuesta le dolió y aún así insistió –¿Ni una vez? ¿Ni siquiera me mencionó? ¿Ni de forma indirecta o... ¿Nunca pareció que esperara verme o...
–No, Draco –dijo Blaise y suspiró– Tienes que seguir adelante. No más conversaciones sobre Harry ¿Ok?
–¿Y dónde está ahora?
–Está haciendo su vida, así como tú tienes que hacer la tuya –dijo Blaise dándole unos golpecitos en la espalda– Volvamos adentro, deja todos tus pensamientos aquí.
Draco suspiró, se limpió las lágrimas que quedaron en sus ojos y sacó su cajetilla de cigarros, pero Blaise se la arrebató al instante. –Te voy a lanzar un crucio –lo amenazó intentando conseguirla de vuelta.
–Dijiste que a Thuban no le gusta el olor a cigarro, al menos hazlo por él –dijo y evitó que lo detuviera.
Draco frunció el ceño al verlo correr dentro y levantó la mirada al sentir una gota caer en su mejilla.
Había pensado mil veces en buscar a Harry, tenía toda una lista de lugares dónde podría encontrarlo, pero como sabía que no debería, esperó porque fuera de casualidad, porque el destino lo llevara a encontrarse aunque sea una vez más con él.
Quizá lo mejor solo sea evitar casualidades pensó al darse cuenta que nada cambiaría, no quería arruinar más su vida y al ver la puerta por donde entró Blaise se dio cuenta que también debería alejarse de él ahora que había decidido dejar de ser un Malfoy.
Era obvio que si su padre lo buscaba, primero rastrearía a Blaise para encontrarlo. No quería meterlo en dramas y si es que era sincero consigo mismo, se sentía como una especie de carga para Blaise, siempre lo obligaba a que se preocupara por él, que perdiera el tiempo viajando o escribiéndole y no sentía que hubiera algo bueno que él pudiera aportarle en esa amistad.
Y si lo pensaba más a fondo, no había nada bueno que le pudiera aportar a alguien. No podía ser un buen heredero, no era un buen amigo y no había podido ser un buen novio, si solo desaparecía sería un gran alivio pensó y se dio cuenta que ya no deseaba una larga vida, no después de todo lo que pasó, no después de darse cuenta que nunca podría tener un final feliz con Harry.
Tuvo una larga lista de todas las cosas que quería hacer si es que su poción funcionaba, todo lo que quería aprender, los miles de lugares por visitar durante siglos, tantos planes y si es que no hubiera ido a Hogwarts estaba seguro que lo hubiera hecho y hubiera creído que era feliz. Pero ahora nada tenía sentido, después de Harry nada en realidad le satisfacía, por mucho que lo intentara y no había nada que deseara, mucho menos esa larga vida que tanto planeó.
Si muero no importaría pensó por primera vez en su vida y no se sorprendió, porque quizá ese pensamiento estuvo allí desde hace tiempo sin darse cuenta.
–¡Draco! ¡Entra!
Al único que le importaría sería a Thuban se dio cuenta al pensar en él, Thuban aún dependía de él, quizá aún le quedaban dos años de vida, debía esperar eso y luego... no importaría.
–Apura, está lloviendo.
No tuvo ganas de volver a entrar, pero se obligó a hacerlo al darse cuenta que sería la última vez que festejaría su cumpleaños con Blaise.
___________
–Hola, soy Harry Potter, estoy en tercer año. Soy el guía para los nuevos estudiantes. Como soy de último año estoy asignado para ayudar a los de primero en cualquier duda o consulta que tengan y...
–¡Harry! –exclamó Hermione con una gran sonrisa dándole un abrazo– No puedo creerlo ha pasado mucho tiempo.
Se encogió de hombros divertido –No sé cómo es que sobreviví.
–¿Es tan difícil como dicen que es?
–Sí, pero Hermione, eso será otra historia para tí.
–¿Crees que lo sea? Porque para conservar la beca necesito notas perfectas.
–Lo será y acabas de terminar tu curso de encantamientos, te ayudará un montón, estás muy avanzada –le aseguró Harry contento y le extendió un par de folletos– Por cierto, toda la información extra que necesites saber está aquí y... este sobre es muy importante.
–¿Qué es?
–La invitación y tu entrada para la fiesta de bienvenida.
–¿Después de un viaje tan largo tengo que ir ahora a una fiesta?.
–No te puedes perder la fiesta de bienvenida, créeme, es muy importante, yo no fui a la mía y me arrepiento hasta ahora –señaló e insistió– Yo estaré allí también, será divertido y estará Ron incluso.
–¿Cómo que estará Ron?
–Lo rapté, lo obligué a venir conmigo unos días para que se despejara, se quedará un par de días para hacer turismo –le explicó y añadió al darse cuenta que estaba gastando varios minutos– Mione tengo que dar este discurso aún a todo el edificio, nos vemos en la fiesta ¿Sí?.
Hermione se rió –Sí, sí, no te preocupes, ve. Gracias Harry.
–Pero prometes que irás a la fiesta ¿No?
–Está bien, si es que dices que es tan importante, iré –prometió.
Harry sonrió dándole un abrazo y luego se despidió, tuvo que seguir porque ese discurso aún debía dárselo a muchas personas más.
No se encontró a nadie más conocido o a alguien que hubiera estudiado en Hogwarts, había magos y brujas de distintas edades y en ese primer año esta vez no había nadie menor de 20. Lo cual solo confirmaba lo que sus profesores solían decir, pocos estudian Runas tan jóvenes.
Se encontró a Ron durmiendo cuando llegó a la habitación, era temprano así que no lo despertó y en vez de eso se puso a acomodar alrededor y a cocinar algo rápido para comer. No había pedido un elfo aunque muchas veces en esos años sus papás lo sugirieron, quizá fue en parte por su orgullo, pero no cedió y sobrevivió acostumbrándose a hacer todo lo que necesitara.
Se tomó su tiempo también eligiendo su ropa, debía ir completamente de negro y había preparado todo con anticipación, también debía de ser de los primeros en llegar para ayudar a acomodar todo, por eso tomó una ducha rápida antes de que Ron le ganara.
Curioso vio que cartas le habían llegado y decidió leerlas después para poder responder apropiadamente. No había ninguna carta sin remitente y aunque le costara admitirlo, siempre en el fondo esperaba encontrar una de él.
Al darse cuenta de la hora llamó a sus papás como prometió, no sabían de él desde hace una semana porque estuvo ocupado en su otro curso de pociones y tenía que comentarles que había llegado bien a Koldovstoretz y que estaba listo para su nuevo año.
–¡Harry! –su papá Regulus fue el primero en contestar– Estábamos esperando tu llamada.
–Hola pa.
–¿Cómo estás? ¿Todo fue bien? ¿Llegaste bien? –preguntó su papá James uniéndose.
–Todo salió perfecto, no se me complicó la sesión de pociones. Pensé que sería más difícil.
–No te pongas de presumido y practica en tus ratos libres lo que te enseñaron para que no se te olvide.
–Lo haré –prometió contento contándoles un poco más y luego les comentó que Ron también estaba allí, pero que le chocó un poco el viaje en traslador –Yo estoy realmente renovado y preparado por completo para este último año.
–Parece que te hizo muy bien el viaje a Francia.
–Fue genial, caminé como nunca, el paisaje es asombroso. Deberían visitar los campos que hay allá, Jayce me llevó con un mago espiritual también, fue muy relajante.
–Quizá en nuestras siguientes vacaciones.
–Sí y también iremos allá a visitarte el siguiente mes. Te confirmaremos el día la siguiente semana.
Asintió contento, esperaba verlos, siempre era divertido cuando iban.
–¿Todas tus maletas llegaron?
Les confirmó que todas sus maletas habían llegado bien y que ya las había abierto.
–Sé que dijiste que no te mandemos la guitarra, pero igual la mandamos.
–Deberías amistarte con tu guitarra.
–Veré si le doy una oportunidad –dijo aunque sabía que no lo haría y preguntó cambiando de tema al darse cuenta de sus túnicas– ¿Van a ir a un matrimonio o algo así?
–Acabamos de llegar de...
–Una especie de ceremonia.
–¿Algo del ministerio? –preguntó y al ver que no respondieron insistió– ¿O a qué se refieren? ¿Qué me están escondiendo eh?
–Fuimos al cementerio. Funeral de un familiar lejano.
–¿Quién falleció? –preguntó preocupado y al ver como ambos se miraron señaló– Dejen de dar vueltas, solo díganlo. No me escondan cosas. No me gusta que me escondan cosas.
–Falleció Abraxas Malfoy. Aunque recibimos la invitación personal de Narcissa, no estaba en nuestros planes ir, pero... debo admitirte que tenía mucha curiosidad por ver al nuevo heredero Black, así que obligué a tu papá a acompañarme.
Abrió la boca sorprendido –No debiste ir pa. ¿No te ocurrió nada malo?
–Estuvimos bastante alejados, no me pasó nada malo, no te preocupes. Fuimos a la ceremonia del cementerio y solo por unos minutos a la mansión.
Harry asintió pensativo –¿Pero mataste tu curiosidad? ¿El nuevo heredero es horrible? Tanta magia oscura que utilizaron debe haber dejado rastro ¿No?
–Apuesto que sí, pero eso ya se verá con el tiempo. Por ahora solo vi un par de actitudes y... no tengo ganas de seguir observando más.
–Por supuesto pa, aléjate por completo de ellos.
–Lo prometo. No te preocupes por eso.
–Y... supongo que es una farsa eso de la muerte, debe haberlo fingido para continuar como un semivampiro.
–Parece que no –dijo su papá James y su papá Regulus añadió– Creo que sí ha sido una muerte real, su casa estaba en construcción incluso, parece que fue algo repentino y el ambiente era muy tenso, dudo que fuera algo planeado.
Harry se sorprendió y se rascó la nuca pensativo ¿A qué se referían con ambiente tenso? ¿Draco habría llorado? ¿Cómo había sido todo? quería preguntar tanto por él, no quería que la llamada se terminara, solo necesitaba saciar un poco su curiosidad. –Y... ¿Cómo estuvo... él? ¿Lloró o algo así?
–Harry me parece que no es necesario escuchar de él.
–Solo es una simple pregunta, solo es un poco de curiosidad ¿No podría saberlo? solo...
–Él no estuvo allí.
–Eso es imposible si su abuelo ha muerto de verdad él debería estar allí ¿Porque no estaría? ¿No le preguntaron a su madre o...
–No te queríamos decir por esto, no queríamos que te llenaras de pensamientos de él.
–Pero no es malo tener curiosidad, mi psicomago dijo que superar no quiere decir bloquear por completo a... –se dio cuenta que no tenía sentido lo que iba a decir, porque su psicomago le habló de no bloquear recuerdos, no mencionó sobre el presente.
Y escuchó los pasos de Ron que se acercó, al parecer había escuchado parte de la conversación, así que se sentó a su lado e interrumpió la conversación saludando a sus papás y contándoles un poco sobre el viaje.
Él se mordió el labio inferior, quería preguntar más, ¿Dónde estaba Draco si no estaba allí? Sus papás debían de saber algo más, eran curiosos, seguro habían conversado con Narcissa Malfoy de eso ¿O acaso le había pasado algo malo?
–Entonces tienen que divertirse en la fiesta de esta noche.
–Por supuesto –dijo Ron contento.
–Harry –lo llamó su papá Regulus.
–Dime pa.
–Te va a ir muy bien este nuevo año. Has rehecho tu vida, no dejes que un pensamiento sobre él te arruine esta noche.
–Por supuesto que no dejaré que me arruine algo más –aseguró y desechó por completo todas las preguntas que tenía sobre él.
Odiaba ese sentimiento de querer saber tanto de él y no entendía cómo es que lo había controlado, pero al recordar todo su itinerario y los días tan ocupados que seguían se dio cuenta que era por eso.
–Te hace mal esto, si es que sigues guardando recuerdos de él y curiosidad por su vida nunca podrás salir adelante.
–Solo fue un poco de curiosidad, ya no importa –murmuró y decidió enfocarse en lo que tenía que hacer esa noche.
El bosque se transformó por completo bajo su dirección: luces de todos los colores danzaban entre las ramas, la música cambiaba de ritmo con un chasquido, de melodías folk mágicas a rock vibrante que hacía temblar todo. Había puestos de bebidas que burbujeaban con tonos neón, y el aire olía a pino, a hechizos recientes y a algo que recordaba al verano.
Harry observó a los nuevos alumnos moverse con precaución entre los cursos más avanzados. Hermione se acopló rápido y la notó fascinada por los conjuros que mantenían suspendidos los faroles o los que se movían alrededor sobre los árboles. Ron estuvo más que relajado, aceptando bebidas y conociendo a nuevas personas. El ambiente era cálido y caótico, lleno de voces, luces y música que se entrelazaban en una fiesta en todas sus palabras.
Tenían una tradición que se dio a medianoche, cada alumno debía conjurar una pequeña llama sobre su palma y lanzarla al aire, pronunciando un deseo. Cientos de luces se elevaron al mismo tiempo, flotando sobre los árboles y por un instante el cielo se cubrió de luces. Él había perdido su deseo de primer año por perderse la fiesta y sabía que ahora podía pedir uno, pero no tenía ni idea de qué pedir al igual que el año pasado, así que solo dejó su luz ir sin más.
Así como él muchos invitaban a sus amigos y la fiesta no podía dejar de ser enorme, pero estaban preparados para ello y la mesa gigante llena de bebidas se llenaba continuamente.
Harry se dejó llevar por completo bebiendo incluso más de lo que solía beber, siempre eran buenas las fiestas allí, buena música y buen ambiente. Estuvo feliz moviéndose alrededor, cantando y saltando al ritmo de cada canción que sonara, con el tiempo se había dado cuenta que funcionaba muy bien cuando fingía estar extremadamente feliz porque él mismo llegaba a creérselo.
Y le funcionó muy bien por un par de horas, pero de pronto cuando sonó una nueva canción, se quedó en shock al reconocer cual era.
Todos alrededor estaban tan emocionados y él odio estar allí justo en el centro.
Hace años cuando Draco lo había besado frente a todos con esa canción de fondo, todo se había sentido tan bien, todo le resultó tan perfecto y en ese momento al recordar esa sensación deseó poder volver a sentir esa adrenalina, cerrar los ojos mientras besaba a alguien con el corazón agitado.
–Con razón que no fumas ¿Te chocó ese cigarro?
Sonrió al escucharlo, había olvidado el nombre de con quien estuvo bailando ¿Sam? ¿Tom? ¿Jon? se preguntó. –Me perdí un poco en la canción –respondió contra su oído y no se separó al sentir su mano contra su cintura, al contrario, cerró los ojos porque él se inclinó besándolo.
Movió sus labios siguiéndole el beso, no le gustó cómo se sintió, pero aún así no se separó y pasó los brazos alrededor de su cuello fingiendo que lo disfrutaba.
Sintió su otra mano contra su cintura, el beso fue aún más fuerte, lo odió y se preguntó qué es lo que estaría haciendo Draco en ese momento, ¿Habría tomado su poción y por eso se alejó de los Malfoy? ¿Estaría estudiando algo? ¿A quién habría sacrificado? ¿O habría encontrado a alguien con quién compartir esa vida eterna?
–¿Vamos a tu habitación?
Una mano en su hombro evitó que respondiera su pregunta y antes de que se diera cuenta Ron de pronto jaló de su brazo para que lo siguiera.
–¿Qué estás haciendo? ¿Siquiera lo conoces?
–Eh sí sí... –murmuró.
–Tus amigos dijeron que no –señaló Ron que lo llevó hasta el otro extremo donde la música se escuchaba menos.
–Qué importa si lo conozco o no –se quejó– Me pareció atractivo.
–¿Atractivo? ¿O solo lo estabas besando porque es rubio?
–¿Es rubio? –se preguntó, no se había fijado en eso o quizá lo hizo su subconsciente– Iba a pasarla bien ¿Por qué te metes?
–Harry besa a alguien que conozcas, a alguien que te guste. No beses a cualquiera.
–No es cualquiera, es amigo de un amigo.
–¿Siquiera sabes su nombre?
–¿Acaso no puedo tener algo casual? Tengo derecho a divertirme –dijo y no quería enojarse, pero le molestó que Ron lo estuviera deteniendo.
–Estás borracho Harry y el otro peor, toma decisiones de algo casual cuando hayas bebido solo unos vasos y no como 20.
–Estás exagerando porque tú apenas tomaste un vaso –señaló y se quejó– Quería irme con él.
–Ni sabías su nombre.
–He estado soltero por mucho tiempo, puedo hacer lo que quiera –puntualizó y señaló– Es una gran fiesta, solo diviértete Ron y deja de cortar mi diversión.
–¿No hay alguien que realmente conozcas aquí? ¿Que te guste en realidad?
–Conozco a todos aquí –señaló y miró hacia Hermione que se acercó.
–¿Ocurrió algo?
–Nada, solo que Ron es un exagerado –dijo y caminó de vuelta hacia el centro donde la mayoría estaba bailando.
Buscó con quien antes se estuvo besando y como él se estaba besando ahora con una bruja, prefirió irse por el otro lado. Se unió entonces a un grupo que lo llamó con efusividad, aceptó bebidas de inmediato y estando allí recordó que era el guía de primero, debía comportarse bien y no meterse con ninguno de ellos o sus amigos.
Observó a lo lejos a Ron y Hermione riendo en un grupo de primero, estaba seguro que Ron lo vigilaba aunque pareciera que no y le molestaba que en vez de que hubiera apoyado su encuentro casual lo hubiera parado.
Era la primera vez que besaba a alguien después de Draco y aunque no se había sentido correcto, supuso al verlo a lo lejos que quizá el problema era que se parecían un poco.
Es teñido en definitiva, pero casi se asemeja al rubio pensó y buscó alrededor Quizá si busco a alguien que sea un polo opuesto resulte mejor.
Se acercó a la mesa para tomar otro vaso, no había probado aún las bebeidas verdes que preparó Dion, dio un pequeño sorbo sintiendo lo fuerte que estaba y cerró los ojos por unos segundos sintiendo que todo daba un poco de vueltas.
¿Draco habría buscado a alguien parecido a él? ¿Con cuántas personas más se habría besado? ¿Con cuantos más habría tenido sexo? Apostaba que con muchos.
Recordó porque no solía beber de esa forma, cuando estaba sobrio era más fácil concentrarse en algo más y dejar los pensamientos de Draco de lado, en cambio si estaba borracho cada vez se hundía más y más, le era difícil escapar.
–Harry, vamos a bailar, deja de beber.
Sonrió siguiendo a Hermione, hacía calor estando rodeado de tantas personas, pero la música fuerte lo motivaba a seguir el ritmo y luego saltó gritando al darse cuenta que sabía la letra.
Hace tiempo que no escuchaba esta canción pensó y notó la mirada que le dio Lach al chocar accidentalmente con él. Le podía parecer atractivo a muchas personas ¿Pero por qué nadie le atraía a él? ¿Después de Draco estaba maldito? se preguntó.
–¿Harry y si me quiero cambiar de Pociones avanzadas a Runas se puede?
–¿Te interesan las Runas? Lo dudo.
–Eres el guía de primero en Runas, eso me interesa.
–¿Así? –preguntó sonriente, siempre Lach terminaba coqueteando con él.
–Sí. Y... quería preguntarte si te gustaría mañana salir. Necesito alguien que me guie, soy nuevo aquí y más que eso necesito una cita.
Se rió al escucharlo, Lach era primo de Jayce y lo había conocido hace un tiempo en el cumpleaños de Blaise, fue una sorpresa también verlo allí en el curso y sabía que le gustaba, pero no podía seguirle la corriente ni darle ilusiones a alguien que al parecer quería tener una linda relación con él.
–Sabías que tengo novio ¿No? –dijo fuerte sobre la música, al parecer no lo había visto anteriormente besarse con el otro chico así que era mejor inventar algo más.
Él lo miró sorprendido –¿Tienes novio? ¿Desde cuando?
–Desde hace un tiempo, pero estudia lejos y lo extraño demasiado. Así que deja de coquetear conmigo –pidió y al sentir que podría ponerse a llorar allí mismo al recordar a Draco, fingió una gran sonrisa y se escabulló entre las personas, la nueva canción lo ayudó y Hermione lo siguió.
–¿Por qué le dijiste eso?
–Porque no debería ilusionarse conmigo. Es una persona muy linda, puede conocer al amor de su vida en esta fiesta en vez de pensar que podría tener algo conmigo.
–¿Pero a tí no te gusta? Theo dijo que tenían varias cosas en común.
–Me gusta como amigo, por eso también lo rechacé.
–Pero puedes rechazar a una persona sin necesidad de decir mentiras.
–No es mentira, tengo novio –dijo y tomó un nuevo vaso de la mesa.
–¿Así? ¿Y qué se llama? –preguntó Hermione con ironía.
–Al menos déjame fingir que tengo un novio que me ama y que me extraña demasiado. Un novio que me manda cartas todos los días y que lo tengo en fotos junto a mi cama.
Hermione suspiró, no dijo nada por un momento y luego de pronto preguntó –¿Tan malo fue lo que hizo Malfoy para que le terminaras aunque aún lo quieres?
–¿Qué? –preguntó sorprendido.
–Lo siento, sé que no quieres hablar de ello y no te estoy pidiendo que me des la razón o algo así del por qué terminaron. Pero pensé que como pasó el tiempo... tú lo habías superado y no lo entiendo... si es que decidiste terminar con él, pero sigues extrañándolo tanto... ¿Entonces por qué no lo intentas de nuevo? Si es que fue un mentiroso como dijiste, pero si se arrepintió y te quiere, quizá... hay algo que ahora pueda cambiar.
–No, nunca. Lo que hizo él... He decidido esto Hermione y no hay vuelta atrás.
–¿Él te hizo daño?
–Físicamente él no me atacó si eso es lo que preguntas –no quería explicar nada, muy pocas personas sabían lo que ocurrió con Draco– Pero rompió mi confianza de una manera que no podría explicarlo, me mintió tanto y me engañó, creí que era otro tipo de persona –dijo y se aclaró la garganta– Lo que ves ahora es porque estoy borracho, lo he superado por completo, créeme que ni pienso en él –mintió.
–Lo siento por hablar de él.
–Está bien, no te preocupes –dijo y se señaló– Estoy bien, lo estoy, solo estoy borracho y hoy lo he vuelto a traer a mi mente porque escuché en la tarde de él y me quedé con muchas preguntas –habló y después de beber un poco señaló– Debe ser porque no sé nada de él, sabes que soy muy curioso y literalmente no sé nada de él. Nadie me habla de él, tampoco deberían y yo no debería querer escuchar de su vida, pero no puedo evitar preguntarme si es que ahora mismo está haciendo algo muy malo o si es que... no lo sé... si es que él... –habló y se rascó la nuca, estaba bastante borracho se dió cuenta– Puedo odiarlo, no querer que esté en mi vida, pero tampoco quiero que algo malo le pase y... quizá me tranquilizaría saber que es lo que ha estado haciendo o cómo está, pero nadie a mi alrededor piensa así y mis padres deben estar ahora preocupados porque lo mencionaron en la tarde, quizá nunca vuelvan a mencionarlo en un futuro y yo no me enteraré de nada.
–¿Quieres que te hable de él?
Giró su cabeza al instante sorprendido –¿Sabes de él? –preguntó sintiendo su corazón acelerarse y se odio así mismo por sentir eso, allí estaba esa sensación que había estado buscando hace un rato– ¿Por qué sabes de él?
–Estudia en Avalon.
–¿Estudia allí? –preguntó sin poder creérselo, había estado una vez allí para un seminario y no tenía ni idea que estudiaba también allí– ¿Qué es lo que estudia? ¿Él luce diferente? ¿Es malo con las personas? –preguntó, después le echaría la culpa al alcohol por querer saber tanto.
–Llevó conmigo Encantamientos y a la par estuvo llevando el curso largo de Alquimia. No luce diferente y me sorprendió que no tratara mal a alguien, pero tampoco es muy sociable, ni cercano a alguien en concreto.
–¿Y habló contigo? ¿Te dijo algo malo? ¿Te ignoró?
–No hablamos nada de nada el primer año, pero me pidió hacer grupo juntos el año pasado, mi anterior pareja fue un supremacista de sangre, no me quedó de otra y como iban a ser pocos los trabajos grupales acepté –explicó Hermione– No sabía si decirte esto, pero Ron dijo que no lo mencionara– explicó y le quitó el vaso antes de que siguiera tomando más –Llevaba pequeños cursos extras y más los oficiales claramente no tenía tiempo para nada, pero siempre fue responsable y aunque no llegamos a ser amigos o algo parecido, no me trató mal ni dijo algún comentario desafortunado como otros idiotas.
Frunció el ceño –Él también es un idiota... Debes tener cuidado, no acercarte a él.
–No tendría un por qué, no te preocupes –contestó Hermione alejando el vaso de él para que no lo tomara– Como te dije no nos volvimos cercanos, solo apenas compañeros de un par de trabajos.
–¿Y preguntó por mí?
–No hablamos de más temas que encantamientos.
Frunció aún más el ceño, reconoció esa sensación después de tiempo, se sentía celoso y quería quejarse de que Hermione no le hubiera contado todo eso hace tiempo, pero ella no tenía la culpa y él fue bien claro hace mucho cuando pidió que nadie volviera a hablarle de Draco.
–¿Y ahora... sabes que es lo que está haciendo?
–No estoy segura, pero debería de seguir estudiando en Avalon, el curso de alquimia es más largo.
–No puedo creer que estés preguntando por él.
Se dio cuenta que Ron estaba a su lado y lucía por completo disgustado.
–Él preguntó, yo solo respondí –señaló Hermione– Y de todas maneras no hay mucho que decir, más que estudió y estudió, por eso se lo conté.
–Pero aún así Mione, Harry no necesita saber nada de él.
–Él preguntó –volvió a señalar Hermione y quizá por notar la mirada tan enojada de Ron fue que decidió volver al grupo donde anteriormente estuvo.
–Es mejor que volvamos a la habitación Harry.
–No soy un niño para que estés vigilándome y decidiendo qué es lo que debo o no saber –señaló– Te invité para que te relajaras, no para que te creas mi niñero.
–¿Entonces debo dejar que vayas a coger con un tipo que no conoces? ¿Y que ahora llenes tu mente de Malfoy? –dijo Ron enojado– ¿Tengo que recordarte lo que hizo? Porque de pronto parece que por un par de años que pasaron pareces haber olvidado todo.
–No he olvidado nada, nada, pero...
–Harry que se la haya pasado estudiando, que Hermione no tenga una mala impresión de él o que hasta ahora no haya sacrificado a alguien no quiere decir que haya cambiado. Alguien como Malfoy nunca va a cambiar, tienes que entenderlo de una vez y tienes que seguir adelante, por favor.
Sus ojos se llenaron de lágrimas que se limpió de inmediato y se señaló –¿Y qué crees que he querido hacer todo este tiempo? Todos los días intento seguir adelante, todos los días intento no pensar en él y ahora mismo soy un debil por no poder aguantarlo más, pero... déjame tener un día en el que escucho de él, quiero tanto un día en el que imagino que nada malo pasó, me gustaría imaginar que aún es mi novio y que todo ese dolor que siento aquí es solo porque estamos muy lejos.
–Eso no te hace bien Harry –pidió Ron pasando un brazo alrededor de sus hombros y eventualmente lo guió aún más lejos de todo ese círculo de árboles.
Harry no lloró aunque tuvo ganas de hacerlo, otra sensación lo envolvió por completo mientras más pensaba en todo eso, las pocas veces que habló sobre Draco dijo que lo odiaba y en ese momento verdaderamente pudo sentir ese odio desenfrenado, ¿Por qué tuvo que arruinar todo? ¿Por qué? se preguntó con cólera y vomitó contra el inodoro al llegar a su habitación.
–Toma un poco de agua, no vuelvas a beber así.
–Sé perfectamente cómo cuidarme –se quejó caminando y se sentó en la cama. Le dolía la cabeza demasiado.
Ron se sentó en el sillón frente a él –El otro día encontré un libro interesante, quizá te puede ayudar un poco en todo esto.
–¿Sabes que me ayudaría? Un obliviate.
–Esa no debería ser la solución, aunque...
Harry lo miró sorprendido, no lo había dicho en realidad, se rehusaba a olvidar hasta lo más mínimo.
–Hay hipnosis y encantamientos de mente para bloquear recuerdos ¿No? –preguntó Ron.
–Los hay –confirmó.
–¿Y por qué no intentas uno de esos? No para borrar recuerdos, sino para bloquearlos.
–No –respondió de inmediato.
–¿No que quieres olvidarte de Malfoy? Al menos bloquealo.
Frunció el ceño y se removió en la cama teniendo otra vez ganas de vomitar aunque su estómago estuviera vacío ¿Si lo bloqueo de mi mente me sentiré bien? se preguntó.
–Aunque deberías consultarlo con tu psicomago.
Asintió pensativo, dudaba que su psicomago estuviera de acuerdo con algo así y él tampoco deseaba del todo ello –¿Sabes dónde está ahora?
–¿Por qué me estás preguntando otra vez por Malfoy? ¿No quieres olvidarte de él? –preguntó irritado Ron.
–No lo sé... solo... escuchaste a mis papás, dijeron que no fue al funeral de su abuelo, eso es muy raro. Si no está allí ¿Dónde está?
–Sacrificando a alguien Harry. Ni Blaise sabe dónde está, si se ha alejado de todos ¿No crees que es por algo muy malo?
–¿No está estudiando en Avalón? Mione mencionó que debería estar en su último año de alquimia.
–Lo ha dejado, ni siquiera volvió a dar sus exámenes finales de segundo año.
–Pero ¿Por qué hizo eso? –preguntó confundido– Y Blaise es su amigo ¿No sabe dónde está? ¿No lo ha buscado?
–Malfoy le pidió que no vuelva a buscarlo más. Nunca le interesó Blaise y ahora que se dio cuenta que no necesita nada más de él lo desechó sin importarle.
–¿Cuándo pasó eso? ¿La semana pasada? ¿Fue antes? ¿Por qué no me lo dijiste?
–Harry. Malfoy no va a volver, entiéndelo de una vez, es obvio que logró hacer otra versión de su poción y se ha alejado de todos para no tener obstáculos. Quizá incluso le robó a su familia para tener el dinero suficiente y empezar su nueva vida, por eso se fue tan de pronto.
–¿Pero y si le ocurrió algo malo? ¿Y si está en problemas?
–Los únicos que obtienen problemas son los que están alrededor de Malfoy, lo sabes –dijo Ron y señaló– Deja de pensar en él y deja de preocuparte. Malfoy nunca te ha buscado, nunca ha preguntado por tí, mira todo el tiempo que ha pasado, ni siquiera piensa más en tí, no le importas más Harry, él está siguiendo su vida como siempre lo ha deseado y tú sigues estancado.
Odió a Ron al escucharlo decir eso y dolió cada palabra, pero no se atrevió a contradecirlo porque debía de ser verdad, Draco se había olvidado de él y él debería de seguir adelante.
Chapter 29: Te gané
Chapter Text
_ _ _
Harry!!!!!
Lamento perderme tu cumpleaños y lamento perderme la torta.
¡No puedo creer que me esté perdiendo tu cumpleaños!
Los entrenamientos están siendo duros. Wood dice que si no vuelo como si mi vida dependiera de ello, me va a hacer correr alrededor del campo hasta que me salgan alas. No lo dice en broma.
¿Y tú? ¿Cómo van tus runas antiguas?
Cada vez que dices “tengo un examen de traducción rúnica” me da la impresión de que estás invocando demonios. Pero eres tan buenooooo, Hermione está sorprendida con todo lo que deben aprender y eso que ella llevó encantamientos.
Creo en definitiva que naciste para ser un rompe maldiciones. Espero acompañarte en un futuro viaje a Egipto, quiero verte en acción.
En fin, feliz cumpleaños, Hazza. Nos vemos en Julio.
Hola Harry, soy Oliver Wood, ¿Te acuerdas de mí? Ron dice que por supuesto te acuerdas de mí.
¡Feliz cumpleaños! Espero la pases muy bien rodeado de tus personas favoritas, excepto por Ron porque le es imposible viajar. Y sabes que siempre tienes un lugar en el Quidditch por si te quieres unir.
Nos emborracharemos en tu honor,
Ron Weasley
Posdata: No podemos beber nada con alcohol así que será con té.
Saluda a Blaise de mi parte y dile que lo extraño mucho ♡
_ _ _
Querido Harry
¡Feliz cumpleaños!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
¿Por qué siempre tu cumpleaños cae en temporada regular?
Me gustaría estar allí, lo siento muchoooooo. Te extraño bastante, siento que no nos vemos hace un siglo, te daré un gran abrazo la siguiente semana y te tengo una sorpresa preparada, será un buen viaje, no adelantaré nada, pero ten en cuenta que habrán muchas vueltas en el aire.
¿Cómo se siente tener 21?
Escuché que es una fiesta enorme la que tus papás prepararon, para la hora que llegue la carta ya debes de estar recibiendo invitados, saluda a todos de mi parte y diviértete mucho.
En serio, diviértete y celebra hasta que no quede nadie más en pie, pide un gran deseo, sopla todas la velas, come mucha torta y acepta los miles de abrazos.
Recuerda que nada de manejar borracho, espera hasta mañana para estrenar el carro y ahora que tienes tiempo de paso saca tu motocicleta, debe estar llena de telarañas porque la dejaste olvidada por mucho tiempo.
Saludos de parte de todo el equipo, en especial de Oliver que sigue esperándote para que seas nuestro buscador.
Por cierto, ya escogí mi número, aún no está confirmado nada del contrato, pero me harán una camiseta ¡Al fin tendré mi propia camiseta! Estoy muy emocionado, escogí el número 6, ya sabes que ese siempre fue mi número de la suerte y nadie más lo tiene, es el destino.
Destino a veces bueno y otras veces malo, desearía estar allí, pero al menos estoy tranquilo porque sé que tienes muchísimos amigos que te adoran mucho (Aún así recuerda que yo soy tu mejor amigo, no me vayas a reemplazar)
Te quiero y como siempre mandándote mis mejores deseos,
Ron Weasley.
_ _ _
HARRY POTTER, TE ESTÁS DIRIGIENDO AL SIGUIENTE MEJOR GUARDIÁN TITULAR DE LOS CANNONS.
Sí, lo leíste bien. ¡TITULAR!
Wood casi lloró cuando me lo dijo (no sé si de emoción o de miedo por mi grito).
Fue justo después de un partido donde logré detener seis goles seguidos, uno con la cara.
Tengo el ojo morado, pero el viernes firmaré el contrato nuevo, así que lo considero un intercambio justo.
Tenía que contártelo antes que a nadie.
Sé que suena cursi, pero de verdad, si no fuera por ti, nunca habría creído que podía lograrlo.
Y ahora volviendo al motivo principal de mi carta ¡FELIZ CUMPLEAÑOS HARRY!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Al parecer se volvió tradición escribirte una carta por tu cumpleaños.
Espero te guste mucho el regalo, dice que ayuda a ahuyentar malas vibras, no creo en eso tanto, pero tiene un diseño interesante, seguro combina con tu nueva casa.
Felicidades por la mudanza por cierto. Estoy muy feliz por tí y para nada celoso de que yo siga viviendo en este departamento tan pequeño, jajajaja es broma broma, pronto espero conseguir un lugar más grande, este viernes que firmaré el contrato seré rico Hazza, pídeme lo que quieras y espera un gran regalo para cuando nos veamos.
Quiero que me des todo un tour, se que dijiste que la casa es pequeña, pero conociéndote debe ser grande y muero por ver el salón de tesoros que comenzaste (Si me regalas alguna reliquia de vínculo roto, sería muy feliz)
Te mando un gran abrazo,
Deja las runas por un día,
Come delicioso en tu almuerzo familiar, saludos a todos,
Ron Weasley
_ _ _
–¿Ron?
–¡¡¡Feliz cumpleaños!!!
–¿Y a qué se debe que este año me llamas? ¿Y mi carta?
–Nos vemos mañana, no hay necesidad de cartaaaaaa.
–Pero se estaba volviendo una tradición –se quejó divertido.
Ron meneó la cabeza y las llamas se avivaron –¿Que se siente tener 23 al fin?
–Igual que cuando cumplí 18 o 22 –respondió con una sonrisa– Oye ¿No deberías estar preparándote para tu partido amistoso con los Montrose Magpies?
–Sí sí, estoy a punto de salir. Pero quería llamarte antes –dijo Ron acercándose– ¿Todo va bien? Tuve un sueño extraño.
–¿Un sueño sobre mí? Dime de qué fue.
–Solo te vi triste –dijo Ron y preguntó preocupado– ¿Estás bien? ¿Todo va bien? Lo siento si te meto ideas de que algo malo pueda pasar, ya sabes que soy un paranoico.
–Muy paranoico –puntualizó Harry y extendió los brazos– Pero como me miras estoy perfecto y hoy será un lindo día, acompañaré a mis padrinos a Hogwarts y luego estaré en modo familiar, estoy seguro que la pasaré muy bien.
–¿No planeas salir hoy?
–No, invité a todos para mañana. Hay un club mágico impresionante, hasta Theo y Nev confirmaron asistencia, así que intenta dormir hoy bien que mañana celebraremos mucho.
Ron asintió contento, pero su expresión cambió al preguntar –¿Y Blaise? ¿Blaise te contestó? ¿Confirmó asistencia?
–Me llegó un regalo en la mañana de él, dijo que no podría venir.
–Oh.
–Sabes que en cualquier momento le puedes escribir y él responderá.
–Sí, lo pensaré –murmuró Ron y le sonrió– Disfruta tu día, nos vemos mañana. Saludos a Teddy de mi parte.
–Lo saludaré. Nos vemos mañana –contestó contento Harry y las llamas se apagaron.
No le sorprendió que Ron pensara que estaba triste o algo así, porque siempre en sus cumpleaños a cierta hora solía ponerse muy melancólico y sabía que ese día no sería la excepción, sobre todo teniendo en cuenta que iba a volver a Hogwarts.
Siempre quiso volver a su colegio y tuvo miles de excusas para hacerlo, pero terminaba una y otra vez aplazándolo porque sabía que se pondría muy triste al ver el castillo de nuevo. Aún así, ese día, apenas llegó con sus padrinos se sorprendió por la emoción que lo recorrió y más allá de ponerse melancólico sintió una extraña felicidad por volver a estar allí, por encontrarse con antiguos profesores y por ver lo mucho que los amigos de Teddy habían crecido e incluso el mismo Teddy, que desde las vacaciones de navidad de pronto parecía otro.
–¡Feliz cumpleaños!
–Gracias –respondió contento aceptando su gran abrazo– ¿Por qué estás tan alto? Estás casi de mi porte.
–Y te pasaré. Espera y verás. Tengo una apuesta en camino.
Había una ceremonia ese día, iban a otorgar varios premios en general para todos los grados y por supuesto, el premio más importante iba a ser el tan esperado premio anual. Harry no dudaba que Teddy ganaría y es que si en algo se parecía demasiado a su papá Remus, era en ser un excelente estudiante.
A Harry le alegraba que hubieran cambiado las cosas en Hogwarts, porque no recordaba que más antes hubieran dado premios o diplomas por logros, incluso el premio anual solo lo daban en la cena de comienzos de año y aunque era emocionante, no se comparaba a que hubiera una propia ceremonia donde podía ir también la familia.
–Papá, ¿Puedes creerlo? Creen que yo soy el culpable de hacer un pantano, un lago de chocolate y un desierto en las aulas abandonadas del sexto piso. Tengo notas perfectas, estoy tan ocupado en mis estudios ¿Cómo sacaría tiempo para hacer algo así?
–Por supuesto, están locos. ¿Como tú utilizarías un hechizo tan difícil de pantano que tu papá utilizó en su último año de Hogwarts? –se señaló Sirius divertido–¿Y de dónde sacarías un hechizo para crear un lago de chocolate o un desierto con camellos? Tendrías que haberlo inventado, eso es muy difícil, solo un mago extraordinario lo lograría –añadió contento.
Harry compartió una mirada con Remus que meneó la cabeza como si estuviera en contra de ello, aunque obviamente debía de haberle fascinado que su hijo lograra hechizos así y sobre todo que creara uno desde cero.
Todos esos años escuchó sobre las miles de bromas que Teddy hizo, siempre se le ocurría algo nuevo o algo extraño que volvería locos a los profesores y este era su último año, le quedaban 5 meses en Hogwarts y estaba seguro que Teddy planeaba hacer una verdadera locura antes de irse.
–Unas chicas de sexto me preguntaron si es que podían firmar autógrafos y tomarse fotos. Ya les dije que sí, así que vayan recordando su firma.
–No nos trates como viejos cantantes, ayer firmé como 200 posters –se quejó Sirius.
–No lo decía por eso, lo digo por la mala memoria que pareces tener papá.
–¿Mala memoria?
–Se está quejando porque dice que no le diste su regalo completo –señaló Remus.
–Cuando termines Hogwarts tendrás todos los tomos antiguos sobre magia no registrada que desees.
–¿Tengo que esperar tanto?
–Ni medio año será.
–Eso es un sigloooooooo.
–No seas dramático.
–¿Quién lo dice?
–Teddy Lupin…
Harry sonrió al escucharlos y al llegar al gran salón vio asombrado alrededor, habían mejorado las decoraciones por mucho y había varios invitados así como alumnos. Saludó a todos los que conocía, habló por supuesto de más, profesora McGonagall siempre estaba interesada en escuchar que de nuevo estuvo haciendo y a él le encantaba contarle sobre todos los nuevos lugares que visitó y sobre sus planes.
Un par de veces tuvo proyectos para el banco de Gringotts, casos especiales, donde las bóvedas no se abrían con llaves, sino con voluntades rotas. Pero muchas otras veces prefirió aventurarse por su cuenta, siguiendo rastros de juramentos antiguos o artefactos perdidos que nadie le había pedido recuperar. Apenas llevaba tres años en todo ese mundo y todavía se movía entre el estudio y la práctica, porque sabía que le quedaba mucho por aprender y no tenía apuro aún por encontrar un gran tesoro.
Pedimos fuertes aplausos para el premio anual… Edward Remus Lupin.
–Nuestro hijo es asombroso Moons.
Se unió de inmediato a la gran ronda de aplausos después de tomarles fotos a sus padrinos y a Teddy. Escuchó atento el discurso, lo notó nervioso y claramente emocionado mencionando lo afortunado que se sentía.
Vio los ojos de su padrinos humedecerse al instante que los mencionó y él incluso se encontró a un paso de ponerse a llorar al escucharlo decir, lo agradecido que estaba de tener unos padres así.
Constantemente sentía que todo pasaba muy rápido, ver a Teddy allí al frente le recordó a su primer día en Hogwarts, cuando estuvo cruzando los dedos porque esperaba que quedara en Hufflepuff. Ahora no podía creer cómo había pasado el tiempo y lo mucho que había crecido. Era increíble.
–Me siento viejo.
–No me hables de sentirse viejo, si tú tienes 23 y te sientes viejo, imagínate yo –se quejó de inmediato su padrino al escucharlo y volteó con una mueca triste hacia Remus que lo abrazó meneando la cabeza.
–Que crimen tener 45 ¿No?
Harry se rió –Lo siento, lo siento, imaginen que no dije nada.
–Por suerte aún no tengo arrugas, pero llegará el día y ese día Moons… algo dentro de mí se romperá.
–Y después te quejas cuando Teddy es un dramático.
–Es que quiero conservar mi belleza eterna.
–Te verás bien siempre –señaló Harry y corrigió– Se verán bien incluso con 80.
Remus le sonrió y luego volvió a ver al frente. Sirius a su lado cruzó una pierna –Al menos espero conservar este rostro para cuando Teddy se case, quiero salir bien en las fotos.
–Teniendo en cuenta que a Teddy nunca le ha atraído alguien en ese sentido, eso tomará muuuucho tiempo –contestó y señaló– E incluso si decide nunca enamorarse, eso también es válido recuerden.
Sirius lo miró con curiosidad –¿Por qué dices eso?
–En navidad que hablamos del tema no parecía interesado en nadie en ese sentido. Nadie de nadie.
–Quizá tenga que ver con nuestra condición –dijo Remus– No ha podido abrirse y hablar del tema con nadie, ni con sus amigos se atrevió a decirlo.
Sirius asintió y Harry lo entendía, debía ser muy complicado ser tan querido, pero al ser un hombre lobo tener el miedo que apenas alguien se enterara se alejara de tí de inmediato.
–No sienten como que una mala vibra… como si alguien… –señaló con una mueca Sirius.
Harry se fijó en ello, Snape estaba viendo en su dirección, pero más específicamente a él.
–Parece que quisiera hablar contigo Harry.
–No te acerques a él –señaló Sirius– No tienes nada de qué hablar con Snivellus.
–Por supuesto, no tengo intenciones de arruinar mi día –contestó y vio hacia delante. Se notaba que la ceremonia iba a durar un largo rato más y luego la comida quizá estaría llena de brindis por la cantidad de copas que esperaban.
–Voy a dar una vuelta, vuelvo en un rato. No se preocupen solo estaré rondando el castillo.
–No te pierdas por mucho tiempo.
Asintió de acuerdo y se puso de pie moviendo la silla con cuidado, nadie le prestó atención porque todos estaban concentrados escuchando el largo discurso del director.
No tenía un lugar específico al que quisiera ir creyó al salir del salón y dar unos pasos, antes de llegar pensó en visitar el campo de Quidditch, caminar por los alrededores, pero ni bien pudo ver a través del ventanal, el lago negro y el gran bosque detrás, se dio cuenta que si había un lugar que le gustaría visitar.
Y cómo caminar hasta allí tomaría mucho tiempo pensó rápidamente ¿Dónde podría encontrar una escoba? y se le ocurrió utilizar alguna de las escobas antiguas de los vestuarios, eran malísimas, pero lo llevarían y traerían sin problema.
Quizá debería solo volver al salón
Lo pensó varias veces antes de subirse, se encontró muy indeciso, no porque tuviera miedo que alguien lo reprendiera por entrar al bosque prohibido, sino porque sabía que ir allí lo llenaría de recuerdos que desde hace mucho evitaba.
Quizá solo soy un masoquista
Solo unos minutos y vuelvo pensó al ver el cielo nublado y después de subirse, voló con toda la rapidez que le dio la escoba.
Había ido mil veces allí con Draco, a la alta colina desde donde se observaba Hogwarts y parte del lago negro, desde donde el atardecer era precioso al igual que el lugar rodeado de pura naturaleza. Recordaba siempre haber puesto miles de hechizos para cuidar a Thuban y lo recordaba jugando alrededor, subiendo al árbol más alto o feliz dando volteretas sobre el pasto.
Al llegar no le sorprendió que el lugar estuviera tan distinto, habían pasado muchos años y al notar el pasto tan crecido y la maleza, se dio cuenta que nadie más había llegado hasta allí en mucho tiempo.
Pensó que debía de ser un masoquista por querer visitar ese lugar y aunque lo negara, muy en el fondo fue allí esperando encontrar algo para él, una carta, una nota tallada en el árbol en el cual tantas veces se apoyaron, quería una señal de que Draco seguía esperando porque él lo perdonara.
El pasto estaba tan crecido, que tuvo que lanzar un hechizo para cortarlo antes de aterrizar y estaba seguro que si no hubiera estado atento no lo hubiera notado, un destello blanco llamó su atención entre todo el verde, tuvo que lanzar otro hechizo más cortando la maleza y otro para mover toda la hierba hacia un lado.
No tenía idea de que era incluso cuando se arrodilló junto al árbol, ¿Un cofre de mármol? se preguntó jalando una raíz que creció por encima y luego tuvo que utilizar otro hechizo para con agua quitar toda la tierra.
Pudo finalmente entender lo que estaba escrito en la placa y se quedó helado al leer
Thuban
No pudo creerlo aunque lo tuviera al frente.
¿Hace cuanto falleciste? se preguntó sintiendo sus ojos llenarse de lágrimas y al notar la fecha se dio cuenta que fue hace más de 3 años, un día después del cumpleaños de Draco.
–Lo siento, Thuban. Nunca me despedí –dijo con la voz quebrada sin poder evitar llorar.
Había estado tan enojado y aunque tantas veces se preguntó qué sería de Thuban, nunca preguntó por él. Thuban no tuvo la culpa de todo lo que pasó, nunca debió de entender aquello y quizá estuvo muy triste de verlo desaparecer. Le dolió el pecho al pensar en eso, aún tenía un hígado seco que nunca le dió en la habitación de la casa de sus padres y aún podía recordarlo jugando durante horas sin cansarse. ¿En qué momento pasó su juventud tan rápido? ¿Por qué murió?
Le dolió la cabeza de tanto llorar y tuvo que consolarse así mismo mientras se ponía a limpiar, había demasiada maleza, quería dejar el lugar reluciente y planeaba volver allí lo más pronto posible para traerle flores.
Fuiste su mascota por tantos años, ¿Cómo se atreve a no volver más? pensó enojado porque Draco en definitiva no había vuelto desde el día en que lo enterró.
¿Por qué no volviste Draco? se preguntó cuando se sentó después de dejar todo más limpio ¿O acaso ya no puedes volver?
El patronus de lobo lo sacó de sus pensamientos, su padrino Sirius preguntó dónde estaba y si estaba bien.
Pero no quiso volver en ese momento y tampoco quería preocupar a sus padrinos así que sacó la varita para enviarle un mensaje de vuelta. Hace mucho que no hacía un patronus y de pronto se preguntó qué recuerdo podía utilizar, no quería pensar en Draco, pero tenía tantos recuerdos felices con él que solo tuvo que cerrar los ojos por un segundo para pensar de inmediato en uno sobre ellos y Thuban.
Le explicó a su padrino que estaba bien y que se perdería la comida porque demoraría un poco más.
Tenía muy presente cada recuerdo y se preguntó si es que con el tiempo lo olvidaría. No quería olvidar nada de lo que había vivido allí y notó que tenía miedo de olvidar a Draco. Había muchas cosas que ya no recordaba con claridad, ¿Sus ojos qué tono de gris exacto eran? ¿Y su cabello? ¿Y sus manos? ¿Cómo sonaba su risa? ¿Y su voz?
Se encontró de vuelta llorando al recordarlo y pensó en lo que le dijo Ron en la mañana. Siempre sus presentimientos tenían sentido después.
Tuvo que volver cuando se dio cuenta de todo el tiempo que pasó, estaba seguro que la comida terminó y que la gran mayoría de familiares se habían ido. Caminó con prisa por el patio de piedras apenas aterrizar y giró por el pasillo directo hacia la entrada donde suponía sus padrinos y Teddy lo esperaban.
Pero su apresurada caminata se cortó cuando se encontró de frente con el profesor Snape y aunque quiso ignorarlo y caminar hacia un lado, él lo detuvo evitando que avanzara.
–Quiero hacerte una pregunta Potter.
–No tengo nada que hablar con… ¿Cómo es que se llamaba? –preguntó para molestarlo.
–Solo quiero saber si es que sabes dónde está Draco.
–No lo sé. Terminamos hace siglos ¿Por qué lo sabría? –preguntó intentando ignorar el sentimiento que lo recorrió al escuchar su nombre.
–Sus padres lo llevan buscando por mucho tiempo, pero no hay ni un rastro de él, su nombre no aparece en ningún registro, no ha hecho ninguna compra, no ha ido a un hospital ni ha hecho una reserva en un restaurante. Las cartas tampoco le llegan, es como si hubiera desaparecido, como si no existiera.
Se quedó mudo al escuchar eso, no había intentado averiguar sobre Draco en mucho tiempo, pero pensó que los Malfoy sabían de él y que seguía siendo el gran heredero Malfoy. Había estado tan alejado de Londres y nadie nunca le había dicho nada sobre eso, suponía que nadie lo sabía.
–Por eso es que te lo pregunto, me gustaría saber si sabes algo.
–No, no sé nada de él. La última vez que lo vi fue aquí en Hogwarts hace muchos años –admitió.
Snape asintió, quizá dándose cuenta que era verdad –No menciones que te pregunté esto, la familia Malfoy no quiere rumores –dijo y se fue hacia la otra dirección.
Harry se quedó allí inmovil intentando procesar eso y le dolió tanto el pecho al pensar en escenarios horribles ¿Por qué ni siquiera le llegaban cartas? Eso debe tener otra explicación ¿Cierto?
Es como si no existiera pensó en lo que Snape le dijo y se le fue el aire.
–Harry ¿Qué ocurre? ¿Harry?
Vio a su padrino Sirius preocupado agitando sus hombros –Respira un poco ¿Qué pasa?
Se guardó todo eso porque no quería preocuparlos, era un buen día para Teddy, debía de estar tomándose fotos y esperando por él –Solo estoy sentimental por Hogwarts.
Fingió una sonrisa y señaló que debían alcanzar a Teddy y Remus. Hablaron todavía más tiempo antes de despedirse y después cuando llegó a casa de sus papás, dónde sería su cena de cumpleaños, se encontró con demasiadas cosas que hacer, tuvo que repartir infinitos abrazos, hablar sobre su vida, le ayudó a Effie a terminar de hacer la torta como se volvió tradición, escogió los vinos para esa noche, escuchó a su tío Peter hablar sobre su recital del día anterior, a su papá Regulus sobre las nuevas normas en el ministerio por las que había firmado y a su mamá Lily explicándole los cambios en San Mungo.
Como estuvo alejado de todos por su último viaje necesitó ponerse al día, aunque su mente a cada segundo le recordara a Draco.
Llegada la noche se sintió por completo un inutil sin saber dónde podría buscarlo y lloró en el baño sintiéndose demasiado perdido. Un sentimiento de culpabilidad se aferró a él y lo odió, porque se supone que al que debería de odiar era a Draco y no asimismo por decidir alejarse y nunca más preocuparse por él.
–¿Quieres hablar sobre qué es lo que te pasa?
–No me ocurre nada, papá.
–Eres bueno fingiendo, pero los ojos rojos lo hacen ahora obvio –señaló su papá James que había estado esperándolo fuera del baño.
Se rascó la nuca, recién habían cortado la torta, debían ir a comer.
–Dime.
–Es Draco –murmuró– Creo que le ha ocurrido algo malo, él ha desaparecido. Snape me lo dijo.
–¿Ahora se preocupa? ¿Te dijo la razón del por qué ya no quiere ser un Malfoy? Planeaban casarlo con el nuevo heredero de los Black.
–¿Se fue de la mansión por eso?
–Supongo. Hace años les dejó una carta diciendo que no volvería y tendría una nueva vida. Tu papá Regulus se enteró hace poco también –explicó su papá James y frunció el ceño– Espero que con eso de una nueva vida, Draco no se haya referido a tomar su poción después de un sacrificio o algo así.
–¿Y por qué no me lo dijiste antes? –se quejó frustrado– Snape dice que no saben dónde está, dice que no le llegan las cartas, que no hay un registro de él por mucho que lo busquen.
–Harry, si alguien quiere esconderse puede hacerlo muy bien. Draco eligió eso, ¿Por qué nos meteríamos?
–Pero y sí… –dijo y su voz se quebró– ¿Y si está muerto y por eso no hay nada de él?
Su papá se sorprendió y él sintió su corazón martillear con fuerza. –¿Y si estuvo esperando que yo lo busque? Debí haberlo hecho cuando me enteré que se alejó de Blaise. Aunque lo que hizo fue horrible, aunque lo odie tanto, debí de haberme preocupado y quizá por mi culpa es que…
Su papá James lo abrazó con fuerza –No digas eso por favor, no tienes la culpa de nada y… no te adelantes a hacer conclusiones así.
–Si no es así entonces debe haberse convertido en inmortal, debe haber sacrificado a alguien, yo nunca le importé –dijo y se dio cuenta que prefería eso, prefería mil veces que Draco se hubiera olvidado de él, que fuera un mago oscuro o lo que sea, en vez de que estuviera muerto.
–Nunca quisiera que te acerques a un Draco así, pero si es que piensas que puede ser lo contrario, entonces envíale un patronus.
–¿Un patronus?
–Cuando le intentas enviar uno a una persona que ya no está aquí, el patronus solo da vueltas a tu alrededor, no puede ir a ningún lugar.
____________________
–Harry ¿Me escuchas?
–Sí, hola Ron.
Las llamas se aclararon y pudo ver su rostro –¿Por qué tienes esa cara? ¿Ya te enteraste? –preguntó Ron.
–¿Enterarme de qué?
–De la maldición que le lanzaron a Oliver. Seguimos en el hospital, salió de cirugía y le lanzaron los miles de hechizos, pero el medimago no se veía tranquilo.
–¿Quién le lanzó una maldición? No estoy entendiendo nada Ron.
–No tenemos ni idea, estábamos en pleno partido, alguien hizo explotar algo, no sé qué clase de poción y si fue eso lo que ocasionó que Oliver perdiera el control o si es que fue alguno de los hechizos que volaron. Varios resultaron con cortes fuertes y algunos se cayeron, yo estoy bien por suerte, pero Oliver tiene una maldición encima o es algo muy feo porque los medimagos no lo pueden solucionar –explicó Ron y añadió al notar que había movimiento en el pasillo– No podré viajar Harry, te llamo mañana para contarte cómo va todo. No podré ir a tu fiesta, lo siento.
–No te preocupes, de todas formas la cancelé en parte, solo será una pequeña reunión. Cuéntame apenas sepas algo, espero que todo pueda mejorar.
Ron asintió y se despidió, después tenía que preguntarle más sobre ello. Pero en ese momento lo que llamó su atención fue notar a obviamente dos reporteros dando vueltas por allí.
Se volvió una rutina controlar a los reporteros del profeta que día con día aparecían allí, habían jugadores estrella muy conocidos que por supuesto llamaron la atención y la noticia de Oliver Wood, la gran promesa de los Chudley Cannons atraía aún más atención porque no había un culpable ni una explicación del por qué seguía inconsciente.
Todo se llenó de rumores sin sentido por la investigación estancada. Sin partidos y con sus vacaciones canceladas, Ron prefirió pasar la mayor parte del tiempo en San Mungo. Se sentó junto a la puerta de la habitación de Oliver, escuchando el murmullo de los medimagos y deseando escuchar una buena noticia. De vez en cuando le hablaba, aunque Oliver apenas podía responder. Todo parecía inútil. La maldición avanzó lentamente y todos en el equipo se asustaron pensando que perderían a su nuevo capitán.
–¿Ron cómo va todo? ¿Alguna mejora?
–No –contestó con un suspiro– Pero hay una nueva opción y creo que me uniré al viaje.
–¿Dónde viajarán?
–A una comunidad china, el nuevo medimago se lo recomendó a nuestro entrenador. Supongo que no queda de otra que buscar magia alternativa.
–Si hay la opción tienen que tomarla. Justo pensaba sugerir algo así, hay todo un mundo lleno de magia inexplicable en otros continentes.
Ron suspiró de acuerdo y preguntó –¿Tú como estás? ¿Cómo va el nuevo proyecto que mencionaste? No me contaste nada.
–Es algo más personal, no tiene que ver tanto con mi trabajo. Te contaré cuando nos volvamos a ver.
–¿Hasta que nos volvamos a ver? Entonces viaja a China con el equipo.
–No puedo ahora, lo pensaré más adelante.
En vez de un hospital fue un templo chino al que llegaron. En su mayoría brujas y magos asiáticos se atendían allí y era enorme.
No había un exacto traductor que les pudiera ayudar y aunque intentó utilizar el hechizo que le enseñó el medimago no pudo entender todo con exactitud, pero pudo captar la mirada decidida de los nuevos medimagos mientras hablaban con el entrenador y rodeaban de hechizos a Oliver.
–Van a hacer unos análisis y pruebas, hay que ser pacientes. Parece que será una larga semana.
Las vacaciones de todos acabarían y debían de volver a los entrenamientos, era la última etapa de preparación para el mundial de Quidditch del siguiente año y sabía que todos estaban con los ánimos muy bajos por perder al capitán, pero aunque doliera llegaba la hora de despertar y seguir adelante.
No se había dado cuenta de lo solitario que podía ser, estaba allí de apoyo moral y no había nada que pudiera hacer, había cambiado lo que quedaba de sus vacaciones para quedarse en caso necesitara ayuda su entrenador y porque se rehusaba a irse sin saber si Oliver podría volver a volar.
Varios días se le hicieron infinitos, siempre utilizaba la red flú para hablar con su familia, llamar a amigos o hablar con Harry, y siempre se quedaba más tiempo pensando y pensando en llamar a Blaise.
Ron fue el que le pidió un tiempo y sabía que él debía de ser el primero en llamarlo o enviar una carta, pero estaba asustado de no recibir una respuesta o peor, de recibir una carta diciendo que no quería volver a retomar su relación o diciendo que se quedara con el Quidditch y no pensara volver con él.
Se había alejado demasiado de todos por el Quidditch, muchos decían entenderlo, pero en el fondo sabía que lo juzgaban y Blaise debía ser uno de ellos.
Con Oliver otra vez en cuidados intensivos, su rutina volvió a ser casi la misma que en Londres, aunque la gran diferencia era que en vez de utilizar la red flú para llegar directamente al lugar, debía de caminar unos 8 minutos atravesando pintorescas calles llenas de cultura china.
Siempre supo que la comunidad mágica allí era grande, aún así no se esperó encontrarse con prácticamente una ciudad llena de magia dónde ni un muggle podía acceder. El equipo de Quidditch nacional Chino fue muy amable cuando se enteraron que el entrenador de los Chudley Cannons estaba allí y lo invitaron a él a participar de las prácticas, por supuesto que accedió, aunque fue muy cauteloso porque desde el incidente que hubo sentía que no debía confiar en nada ni nadie.
No era una persona de palillos y la comida china allí no se parecía en nada a la comida china que tanto le gustó en Londres, dudaba que se fuera a acostumbrar y cuando pasó una semana empezó a sentirse un poco loco, por eso es que buscó nuevas opciones y en vez de tomar su usual ruta se desvió más de una vez probando nuevos restaurantes.
Encontró uno donde vendían sopas, desde la primera cucharada le encantó y volvió a ir el segundo día, ese día también descubrió un lugar nuevo, una cafetería hermosa con un aire por completo a Londres, todos los pastelitos que habían allí se lo recordaron de inmediato y aunque ya no tomaba café o comía tanto dulce, hizo un gran pedido y estuvo tan feliz porque le recordaron a Hogwarts.
La cafetería era de Luna, lo supo esa tarde cuando la vio entrar al lugar y dar algunas indicaciones a sus meseros. Supo que Luna se enfocó en el cuidado de criaturas mágicas y recordaba alguna vez escucharla decir que le gustaría tener una cafetería. No la había visto hace mucho tiempo y aunque sentía que eran cercanos a la vez creía que no, en Hogwarts también era así, podían hablar por horas un día y luego no verla por un mes entero aunque estuvieran en el mismo castillo.
El cálido abrazo con el que lo recibió lo hizo sentirse muy feliz y se quedó mucho tiempo más conversando sin parar, queriendo saber todo. Su prioridad aún era ayudar a criaturas mágicas, le comentó que estaba muy feliz allí estudiando a criaturas impresionantes y le dijo que abrir esa cafetería fue en parte una casualidad porque extrañaba demasiado los postres.
Por supuesto que decidió volver al día siguiente, quería comer, hablar mucho más y mientras caminaba hacia allí se preguntó si es que debería decirle a su hermana con quién se había encontrado en China. Sabía que Ginny aún la quería y la última navidad mencionó que se mandaban cartas todos los meses, no sabía de qué hablaban esas cartas y si es que había aún más que cariño entre ellas, porque siempre era difícil sacarle información sentimental a su hermana.
La calle esa tarde estaba desierta, había escuchado que era una festividad china y su entrenador le comentó que iría a un festival, le preguntó si es que quería ir, pero como no quería estar de mal tercio, ahora que llegó la esposa de su entrenador, dijo que no.
–¿Hola? –llamó y al recordar que todo el personal era chino agregó– Nǐ hǎo.
No había muchos postres en vitrina, ni un mago o bruja en el local y como nadie aparecía se preguntó si es que acaso en la puerta decía cerrado y él no se dio cuenta.
–¿Ahora hablas chino, Weasley?
Levantó la mirada sorprendido y frunció el ceño, confundido lo observó –¿Malfoy? –preguntó, no estaba con un delantal o algo parecido, llevaba una túnica elegante y estaba detrás del mostrador– ¿Por qué mierda estás aquí?
–¿Qué es ese lenguaje Weasley? –preguntó Draco con una mueca y señaló– ¿Qué te gustaría comprar? Como ves, no hay mucha variedad porque es año nuevo lunar, pero todo está delicioso.
–¿Acaso trabajas aquí? –preguntó incrédulo.
–No, no trabajo aquí. Pero todo el equipo de Luna tiene la tarde y noche libre. Así que me pidió un favor.
–¿A tí? Dudo que seas su amigo y no debes saber ni preparar un café –contestó y preguntó– ¿Dónde está Luna?
–Luna está en el Bosque de Wǔzhào, los dragones espejo emergen de los lagos hoy –contestó Draco.
–Es imposible que ella te haya dejado su cafetería.
–Somos amigos, aunque rara vez me pide algo así… puedes leer esta nota incluso, todas las indicaciones que me dejó.
Ron le dio un vistazo a la hoja llena de obvios apuntes de Luna y pensó que ella no debía de saber nada de lo que había hecho Malfoy y por eso quizá aún era su amiga. Tenía que buscarla luego y contarle todo.
Draco abrió el libro delante suyo– ¿Qué te anoto? ¿Qué vas a llevar? Y si sé preparar cafés, puedes pedirme lo que quieras.
–No pienso llevar nada, no he venido a que me envenenes –contestó y de inmediato salió de allí, viendo siempre hacia atrás por si es que Malfoy se atrevía a lanzarle una maldición.
_________
–Pensé que estaba soñando cuando me llegó una carta de Oliver en la mañana.
Ron sonrió viendo hacia las llamas –Está muy bien, ayer hicimos vuelo en el campo de Quidditch con el equipo de China. Nada ha cambiado e incluso diría que Wood va a jugar el triple de mejor que antes. No te imaginas lo feliz que está, realmente el Quidditch es su vida. Es nuestra vida.
–Pero lograron desaparecer la maldición ¿Cierto?
–Sí, ya no hay maldición. Pero aún tiene que terminar el tratamiento, perdió demasiado peso y energía, dicen que es mejor que lo recupere antes de viajar. No sé qué clase de pociones le están dando, por suerte no será más que una semana y luego volveremos directo a los entrenamientos.
–¿Tu entrenador volvió a Devon?
–Sí, me dejó a cargo aquí y me mandó mi escoba. Estoy practicando bastante para no perder el ritmo.
–Voy a viajar, quiero conocer China y…
–No.
–¿Qué?
–No vengas, solo serán unos días y luego tenemos que volver. Oliver está bien como te dije, no hay nada más de qué preocuparse.
–Pero me gustaría verlos y dijiste que China es impresionante.
–No lo es tanto, no creo que sea necesario y dijiste que ibas a estar ocupado ¿No aceptaste ese nuevo trabajo?
–Lo sigo pensando porque me tomaría varios meses alejado de todos.
–Deberías aceptarlo, quizá y encuentras algo impresionante, te arrepentirás luego si es que no lo haces.
Harry ladeó la cabeza pensativo –¿Tienes una buena corazonada sobre él lugar? Siempre sueles adivinar.
–Sí, exacto, algo me dice que sí –contestó– No deberías venir aquí, concéntrate en ser un increíble rompe maldiciones.
Después que la red flú se apagó se dirigió hacia la habitación de Oliver saludando a algunas enfermeras, el lugar era enorme y luego de tantos días recorriendo el Templo de Sanación Mágica por suerte ya no se perdía.
La runa dorada sobre la puerta al llegar le indicó que aún estaba en tratamiento, Oliver debía de estar rodeado de hechizos así que esperó para no interrumpir nada. No fue más que unos minutos y saludó cordialmente al ver los medimagos salir uno a uno, los conocía a todos de tantos días allí, pero al notar la última persona que quedó en la habitación se quedó atónito.
–La enfermera la traerá en un minuto. Es una poción pesada, te hará dormir de inmediato, no te preocupes.
–Gracias medimago Selwyn.
¿Medimago Selwyn? se preguntó Ron con la boca abierta y sacó su varita.
Oliver al notarlo sonrió –No podré entrenar hoy, poción fuerte me toca.
Miró con preocupación hacia Oliver y luego al supuesto Medimago Selwyn pasar a su lado –Buenas tardes –incluso le dijo con una sonrisa antes de irse.
Ron escuchó la puerta cerrarse y de inmediato se acercó a la camilla. –No tomes nada de lo que te den, vamos a sacarte de inmediato de aquí. ¿Te puso un hechizo o algo? ¿Sabes quién soy? ¿Me puedes reconocer?
–¿De qué hablas Ron? –preguntó Oliver extrañado.
–No entiendo como se hizo pasar por medimago. ¿No lo reconociste? Es Malfoy.
–¿Malfoy? –preguntó Oliver confundido y Ron se dio cuenta que él no conocía en lo absoluto a Malfoy– ¿Hablas del último mago? Debes estar confundiéndolo, es el medimago Selwyn.
–No. No. No lo entiendes, él es Malfoy. Él está loco. Si ha logrado meterse aquí… él va a envenenarte.
–Ron tú eres el que está loco.
–No lo estoy. ¿No te parece raro que de pronto aparezca un nuevo medimago para hacer tus pociones?
–Él ha estado aquí desde el primer día, gracias a su poción es que lograron quitarme la maldición.
Ron negó rápidamente sin poder creerlo –Te debe de haber puesto un recuerdo falso. He estado aquí desde el primer día y nunca lo he visto.
–Quizá no lo viste porque él se encarga de pociones y alquimia, pero siempre estuvo aquí. Pregúntale a las enfermeras, ayer me estuvieron hablando de él, es muy bueno, ha resuelto casos muy raros –contestó Oliver y al ver la puerta abrirse añadió– Tú también deberías descansar Ron, no sé por qué estás tan paranoico o con quién lo estás confundiendo, pero te estás equivocando.
Frunció el ceño, no podía explicarle algo de lo que Harry le prohibió hablar y lo iban a botar si es que actuaba como un loco impidiendo que las enfermeras le dieran la poción.
–Disculpe, estoy buscando al medimago Selwyn –preguntó en recepción sin saber dónde encontrarlo.
–Su turno ha terminado. Aunque quizá pueda verlo salir, debe estar bajando de su oficina…
–¿Esta es la única salida?
–Es la salida principal, sí.
–¿Hace cuanto trabaja aquí? ¿Cuantos años?
–Disculpe no le puedo dar información así.
Le dio una sonrisa negando –Lo siento, solo estaba curioso porque está atendiendo a un muy buen amigo que sufrió de una maldición oscura.
–El medimago Selwyn es excelente y su campo es la magia oscura. Su amigo mejorará pronto.
Asintió con una sonrisa solo por compromiso y al notar a Malfoy bajar las escaleras de inmediato se acercó.
Hasta mañana Galinda.
Hasta mañana medimago Selwyn.
Aceleró sus pasos al ver como lo ignoró y lo alcanzó al momento en que salió –Malfoy, te juro que si te atreviste a…
–Espera no me llames Malfoy… –murmuró él y saludó a otro medimago que recién entraba.
Ron llevó la mano a su bolsillo tomando su varita, podía desmayarlo en un segundo y luego obligarlo a decir la verdad pensó. –Dime qué le hiciste a Oliver.
–Te das cuenta que gracias en parte a mí tu amigo puede volver a vivir ¿Cierto?
–Te juro que si algo malo le pasa a Oliver voy a matarte.
–¿Por qué le haría algo malo?
–Dímelo tú Malfoy. ¿Ahora escondes tu apellido? ¿Qué dirán tus colegas o superiores cuando se enteren de lo que hiciste? De quién eres.
–Lo saben, mis superiores conocen toda mi historia y lo que me llevó a estar aquí. Y no me importa si se lo dices también a las enfermeras, adelante –contestó Draco caminando y añadió– Luna también sabe todo lo que hice, así que no idees planes para repetir la historia por gusto.
–¿Y cómo pueden dejarte trabajar allí? ¿Cómo Luna puede ser tu amiga? Estoy seguro que aún sigues haciendo magia oscura, no lo niegues.
–Por supuesto que sigo haciendo magia oscura, ¿Cómo crees que hice la poción para curar a tu gran amigo Oliver? –dijo Draco y añadió– Supongo que no sabes del tema porque eres un “chico Quidditch” pero la única forma de sacarle esa maldición era de forma oscura, por eso no lo pudieron solucionar en San Mungo o lugares así. Oliver lo sabe, por si acaso, no pienses que se hizo algo en su contra.
–¿Cómo pudiste usar magia oscura con él? ¿Qué le pasará después? –exclamó agitado.
–No utilicé magia oscura para él, utilicé magia oscura en contra de su maldición. No le pasará nada a Oliver y no tiene ninguna marca oscura si eso es a lo que te refieres –contestó Draco y giró hacia la derecha– Si quieres saber más del tema, te puedo recomendar un par de libros.
–¿Qué me estás diciendo Malfoy? –murmuró Ron y señaló enojado– ¿Puedes detenerte?
–Quiero llegar a la zona para poder desaparecer –señaló– Voy a la cafetería de Luna, podemos seguir hablando allí.
–No. Tengo que ver si Oliver está bien, si lo que le diste no lo está matando o algo así.
–Lleva dos semanas tomando mis pociones, si no lo maté en la primera, no lo mataré en esta –dijo Draco y se detuvo– No tengo ganas de explicarte mi vida Weasley, pero me gustaría que entiendas que ahora llevo una vida distinta. La magia oscura que hago no es para dañar a nadie, al contrario, es para ayudar y hace mucho tiempo que dejé de lado mi idea de sacrificar a alguien para poder vivir años. No soy el Malfoy que era, ya ni siquiera me llamo así, puedes preguntárselo a Luna o preguntar en el hospital, ¿Que hice todo este tiempo?
–¿Entonces ahora te crees bueno? ¿Alguien que salva a otros?
–¿Acaso crees que una persona no es capaz de cambiar? ¿Tú no has cometido errores y luego los has reparado? –preguntó Draco frunciendo el ceño y señaló– No estaba en mis planes meterme en tu vida Weasley, tu equipo es el que ha llegado aquí y yo solo intento hacer el mejor trabajo para ayudar a que mi paciente tenga su vida de siempre.
Se quedó quieto después de escucharlo, Draco siguió su camino y él confundido giró hacia el Templo pensando que de todas formas quería comprobar si es que Oliver estaba bien.
______________
–Dime que tienes strudel de manzana.
–Estás con suerte Draco. Me quedan dos.
Sonrió al escuchar a Luna y dijo –Sepárame los dos, pero dame solo uno por ahora y también un… este café.
–¿Comerás aquí?
–Sí, hace un buen día. Quiero leer un poco –dijo y después de notar cómo estaba vestida preguntó– ¿Te vas temprano?
–Sí, reunión que seguro será muy larga. Deséame suerte.
–Suerte Luna, te aseguro que conseguirás los fondos.
–Gracias Draco –dijo ella feliz y le comentó– Ayer vino Ron en la noche.
–¿Así? ¿Y volvió a decirte que soy un psicópata o que dijo esta vez?
–No habló esta vez de tí, vino con Oliver, estaban muy felices porque le dieron de alta, dice que se quedarán un par de días como invitados del equipo de Quidditch Chino –contestó Luna y añadió– Creo que el destino ha sido justo en traer a Ron aquí.
–¿Eso crees? Porque desde que ha venido no puedo dormir.
–Intenta entenderlo, Ron no te conoce y lo que ocurrió solo hizo que tuviera la peor impresión de tí.
–Me he puesto en su lugar, por eso es que no le he lanzado una maldición por tanto ataque.
Luna sonrió –Deberías hablar con él antes de que se vaya.
–¿De qué hablaría con él?
–De Harry.
Draco meneó la cabeza y señaló –Iré a sentarme en la esquina. Suerte en la reunión.
Luna asintió.
Dudaba que si preguntaba sobre Harry, Ron respondería y más que ello, tenía miedo de preguntar y encontrarse con una respuesta que no le gustara.
El libro que leía ese día hablaba sobre algunas leyes de Aritmancia, era lectura para el trabajo, lectura que le gustaba, aún así, como le venía ocurriendo esas semanas, no pudo concentrarse del todo.
El strudel de manzana estuvo delicioso como siempre y disfrutó de su café sin apuro, no había muchos clientes entre semana que se quedaran a disfrutar de los postres allí, la mayoría pedía para llevar y algunos que lo conocían, saludaban a lo lejos.
–¿Acaso eres famoso?
Vio hacia delante a Ron que se sentó en su mesa –Le quité una maldición al hijo de un mago famoso aquí, por eso en parte lo soy.
–Creo que alguien mencionó esa historia –murmuró Ron y agradeció porque justo llegó su bandeja con postres y su café– ¿Puedo sentarme aquí?
–Si es que me piensas atacar, no. Aunque de todas formas ya te sentaste.
–Solo quería hablar brevemente contigo.
Dejó su libro a un lado y lo miró curioso –¿Me vas a decir gracias? Porque no es necesario.
–Oliver te dio las gracias, no obtendrás dobles. Solo quería decirte que espero, realmente espero, que tengas buenas intenciones y que no hayas planeado nada extra.
–¿Por qué haría algo en contra de Oliver? Ni lo conozco.
–No confío en tí Malfoy, por mucho que supuestamente hayas cambiado.
Draco suspiró –Tampoco me interesa si confías o no en mí.
–Bien –dijo Ron y bebió su café.
–¿Cómo está Blaise? –preguntó curioso queriendo escuchar de él– ¿La astronomía le sienta bien? ¿Trabaja? Lo dudo, Blaise no es de trabajar.
Ron se removió un poco incómodo bajando la mirada hacia la mesa.
–No me digas que terminaste con él.
–Quizá fue al revés.
–No, Blaise no hubiera terminado contigo.
Ron se aclaró la garganta –No hemos terminado, solo nos dimos un tiempo.
–¿Qué significa eso? ¿Ser no novios por un tiempo?
–Algo así –murmuró Ron sin querer obviamente hablar de ello– ¿Y cómo está el hurón? ¿Cómo está Thuban? Harry siempre estuvo curioso por qué sería de él.
Draco frunció el ceño porque no se esperó de pronto esa pregunta –Falleció hace 3 años por un problema cardiaco.
–Qué pena por Thuban, ojalá hubiera vivido más.
–Sí… ojalá –contestó Draco viendo hacia su café pensativo por unos segundos y luego se atrevió a preguntar, al darse cuenta que si no lo hacía en ese momento, no tendría la oportunidad de saber sobre él– ¿Cómo está Harry?
–¿Por qué tendría que hablarte de Harry?
–Tengo curiosidad.
–Tendrás que quedarte con la curiosidad.
Draco tomó un poco de café y vio hacia un lado, le había costado hacer esa pregunta como para que a Weasley no le diera la gana de responder –¿Tienes tiempo? ¿No te gustaría jugar una partida de ajedrez mágico conmigo? –preguntó al notar la caja en la pila de juegos de mesa de la cafetería.
–¿Tienes ganas de perder?
–Quizá y te gano.
–Imposible, juego ajedrez seguido y sabes que siempre he sido muy bueno –dijo Ron presumido.
Draco ocultó su sonrisa, porque si algo había jugado con frecuencia entre todos los juegos chinos que le enseñaron, fue el ajedrez mágico.
Tuvo que contenerse para no sonreír, minuto a minuto fue dando órdenes y viendo sus piezas moverse, Ron anticipaba todos sus movimientos, cortaba sus estrategias una a una, el tiempo pasó rápido, pidió su segundo strudel de manzana y cuando volvió a ver por la ventana se dio cuenta que no había más sol.
–Estás cerca de morir Malfoy.
Se permitió sonreír al fin, lo cual le extrañó a Ron porque bajó la mirada observando sus piezas.
–Te concentraste demasiado en ganar Weasley.
–Espera…
Le dio una orden a su reina y luego señaló –Tu turno, muévete.
Ron se removió en su sitio, se llevó una mano a la boca repasando una a una sus piezas.
–Puedes hacerlo largo, demorar todo lo que quieras –señaló Draco y un minuto después de verlo sufrir, cuando Ron movió su caballo, pudo por fin decir– Jaque mate.
Ron se quedó inmovil como si lo hubieran hechizado, su mano aún tapaba su boca y sus ojos se clavaron en su rey mientras lo destrozaban.
Draco sonrió viendo el tablero –¡Te gané! –exclamó con voz más fuerte de la que hubiera querido– Te gané, Weasley. Sabía que ahora lo haría –señaló, hace tiempo que no sentía adrenalina.
–He tenido un día largo.
–Vuelve a alardear como antes, hazlo.
Ron suspiró y admitió –Jugaste bien Malfoy, has mejorado.
–Tienes que hacer algo por mí ahora.
–¿Qué?
–Firmaste un contrato ¿Lo olvidas?
Ron lo miró por un largo rato confundido –¿Te refieres a lo que firmé en Hogwarts?
–Exacto, eso aún tiene validez.
–No, claro que no. Perdiste esa partida.
–En el contrato aceptaste y firmaste que cuando yo te ganara una partida tú harías lo que yo te pidiera. No hablaba de esa partida en específico, me refería a partidas de ajedrez en general.
–Eres un estafador –exclamó Ron ofendido.
–No te obligué a firmar, tú lo hiciste.
–¿Y acaso aún tienes ese contrato?
–Sí.
–¿Y dónde está?
–Enterrado, pero aún lo tengo y es completamente legal. Podría mandarte a Azkaban si no cumples.
Ron frunció el ceño enojado y Draco señaló –Quien pierde guarda el ajedrez. Guárdalo.
–No sé qué quieres pedirme, pero no cederé, estafador.
–Solo quiero que me hables de Harry, me gustaría saber cómo está, dónde está, qué es lo que está haciendo ahora.
–¿Para qué? ¿Quieres ir dónde él? A decirle… Mira Harry ahora soy bueno, perdóname.
Draco hizo una mueca –No voy a ir donde Harry. No quiero arruinar ni un día suyo apareciendo frente a él. Si lo he soportado por tanto tiempo, incluso después de su patronus…
–Espera ¿De qué estás hablando? ¿Te envió un patronus?
–Hace unas semanas. ¿No lo sabías?
–No. ¿Y qué es lo que te dijo?
–Apareció su hipogrifo de pronto en mi departamento y me dijo “Solo quiero comprobar algo” –contestó Draco recordándolo– Pensé que había un acertijo, que había algo más, que llegaría otro después, pero me di cuenta que lo único que quería comprobar era si es que aún existo.
–¿Y no le respondiste?
–Prometí que no me volvería a acercar a Harry. Y dudo que haya querido una respuesta, seguro solo fue una forma de salir de su duda, un Oh, sigues vivo. Tus padres solo son unos exagerados diciendo que estás muerto.
Ron lo miró sorprendido –¿Los Malfoy piensan eso?
–Ojalá, porque no planeo volver.
–Dudo que te atrevas a renunciar a tu fortuna y todo.
–Ni siquiera tengo el apellido.
–¿Es legal?
–Sí, estoy utilizando legalmente el apellido de uno de mis antepasados, cambié mis registros. Por eso no me puede llegar ni una carta bajo el nombre Draco Malfoy.
–Estás loco.
Ladeó la cabeza confundido –¿Me llamas loco por encontrar una nueva forma de vivir?
–No lo sé –dijo Ron y se notaba aún más confundido– Pero no deberías huir de lo que eres.
–No lo entenderías, para tí el apellido solo es lo que le sigue al nombre.
–¿Intentas ofenderme?
–Solo señalo un hecho. No busco pelear Weasley y tampoco me interesa si es que cambias tu percepción de mí, de hecho solo sigo hablando contigo porque… como lo pedí, me gustaría escuchar de Harry.
–No te voy a dar información de Harry, dónde lo puedes encontrar y eso –señaló Ron– Pero puedo hablarte un poco de él si es lo que tanto quieres…
Draco asintió escuchándolo, su pulso se aceleró expectante.
–Está en camino a volverse un exitoso rompe maldiciones, se está especializando en encontrar tesoros, a veces trabaja con Gringotts y aún sigue estudiando bastante –dijo Ron– Tiene una vida muy feliz, ya tiene su propia casa, tiene miles de amigos que lo adoran e incluso un novio…
Draco no pudo evitar sentir una punzada en el pecho, aunque era obvio que eventualmente Harry siguiera también adelante con su vida amorosa, igual dolía escuchar algo así –¿Y cómo es su novio? ¿Es un buen novio?
–Por supuesto, su familia lo adora, es una persona muy amable, es inteligente, tiene mucho en común con Harry, es muy sociable, extrovertido, se lleva bien con todos.
–¿Y tú con él si te llevas bien?
–Claro que sí, somos muy buenos amigos. Harry está muy enamorado de él.
Bajo la mirada sin ganas de preguntar mucho más sobre ese tema. Pensó que escuchar sobre Harry feliz lo pondría en parte bien, pero se sentía horrible saber que estaba feliz con alguien más.
–¿Alguna pregunta extra?
–Ha pasado tanto tiempo ¿Nunca intentó buscarme? ¿Nunca quiso saber sobre mí? –preguntó y él mismo se respondió– ¿Por qué querría saber sobre mí? –dijo y el golpe de emociones lo inundó. Dolía tanto como si hubiera sido ayer que Harry terminó con él, como si fuera de nuevo el Draco que solo quería desaparecer y ya no existir en un mundo donde Harry no lo amaba más.
–Es bueno que hayas rehecho tu vida Malfoy y que al parecer seas alguien distinto. Ojalá eso siga así y no vuelvas a tener ideas extrañas.
–Después que Harry lo descubrió y me dejó, nunca más volví a pensar en vivir más –dijo y admitió– Después de enterrar a Thuban pensé en acabarlo todo. Si no fuera porque Luna me encontró en el bosque, ahora ni siquiera tendríamos esta conversación, Weasley –dijo y se arrepintió de haberlo dicho, odiaba verse débil frente a alguien más y sobretodo frente a Weasley que lo miró con una expresión muy sorprendida– Ten un buen viaje, me despides de Oliver.
–Malfoy…
–Tengo que hacer una parada en el templo antes que se haga más tarde –dijo viendo hacia el reloj en su muñeca y se puso de pie.
–¿Mañana vendrás?
–¿Qué?
–Tengamos otra partida de ajedrez mañana.
–No estaré aquí, tengo algo más programado. Saldré de China, por eso te desee el buen viaje con anticipación –contestó tomando su libro– Sigue siendo un buen amigo para Harry y no le digas que me viste –pidió y aunque al parecer Weasley quería decirle algo más, lo ignoró y salió de allí.
Su viaje no duró mucho porque pudo encontrar rápido más raíces de las que necesitaba y su vida pronto volvió a la rutina de siempre, por un par de meses fue así y pensó que no volvería a escuchar de Weasley aunque fuera el único que sabía dónde estaba, pero sin esperarlo una tarde le llegó al templo una carta de parte de él.
Dos meses desde la última vez que lo vio.
En el destinatario decía Draco Selwyn, estaba manchada con tinta, se notaba que la había cerrado con prisa y él empezó a asustarse porque debía ser algo serio para que Weasley se tomara el tiempo de enviarle una carta.
Rompió el sello cerrando la puerta detrás de él y al ver tanto texto leyó rápido para saber que es lo que ocurrió antes de centrarse en detalles.
Está muy grave y cada día avanza sin control.
Dicen que es viruela de dragón avanzada, pero no tiene sentido, Harry también lo piensa, porque no hay forma de que se hubiera contagiado de algo así.
¿Y si es una maldición? Ruego porque pueda haber una solución, así como encontraste la solución para Oliver.
Viaja por favor, dicen que está muy delicada como para ir a algún lugar.
No sé por qué dejé pasar tanto el tiempo, pensé que se podría solucionar en San Mungo.
Te mencioné como el medimago Selwyn, un tipo de ojos rasgados, misterioso y muy introvertido, por favor no vengas como Draco Malfoy, no confiarían en tí.
Chapter 30: Por favor, Dray
Chapter Text
I am not the only traveler
(No soy el único viajero)
Who has not repaid his debt
(Que no ha saldado su deuda)
I've been searching for a trail to follow again
(He estado buscando un camino que pueda seguir otra vez)
Take me back to the night we met
(Llévame de vuelta a la noche en que nos conocimos)
And then I can tell myself
(Y entonces podré decirme a mí mismo)
What the hell I'm supposed to do
(Qué demonios se supone que debo hacer)
And then I can tell myself
(Y entonces podré decirme a mí mismo)
Not to ride along with you
(Que no debía seguir tu camino)
I had all and then most of you
(Te tuve por completo y luego la mayor parte de tí)
Some and now none of you
(Un poco, y ahora nada de ti)
Take me back to the night we met
(Llévame de vuelta a la noche en que nos conocimos)
Sus dedos se clavaron en la guitarra al terminar de tocar y se quedó pensativo viendo hacia la inscripción, le gustaba como había quedado la canción, pero no quería enseñársela a nadie.
Le había llevado flores esa mañana a Thuban y como tantos días, se quedó por un largo rato allí lleno de recuerdos y sin ganas de irse.
No era difícil entrar a Hogwarts y esconderse bajo la capa de invisibilidad, pero podía ser un gran problema entrar y salir del bosque prohibido, por lo cual siempre intentaba ser muy cuidadoso.
Ese día al igual que las dos anteriores semanas se fue rápido, no le gustaba desaparecer cuando había momentos críticos, pero aunque sea por unos minutos necesitó despejarse un poco.
El nuevo medimago que vería a su abuela Effie, era recomendación de Ron porque fue uno de los que trató a Oliver Wood y todos estuvieron de acuerdo en seguir adelante con lo que sea que propusiera, porque para entonces, se habían quedado sin opciones.
Sabía que su mamá Lily conversó con anticipación con él y revisó varios de los extraños casos que había resuelto, Harry solo escuchó de algunos y aunque parecía la mejor opción no podía evitar estar preocupado y ansioso.
Tenía mucho miedo de que algo malo pudiera pasar.
–Harry, él es el medimago Selwyn.
Lo saludó con un apretón de manos y no recibió más que una extraña mirada, luego el medimago lo esquivó por completo, pero lo entendió, porque Ron le explicó que era introvertido y una persona muy reservada. Tenía un aspecto extraño también, no tenía ni idea de cuántos años tendría, era demasiado pálido, ojos rasgados y la ropa le recordaba a la que utilizaban los monjes que alguna vez vio en su viaje a Escocia.
No hablaba mucho tampoco y solo a los que se dirigía era a sus papás, excepto por el segundo día cuando entró de pronto a la habitación de Effie y al verlo allí pidió que saliera de inmediato.
–Medimago Selwyn ¿Que ocurre? –preguntó ya sin importarle si se daba cuenta que había estado llorando.
–Por favor no toque nada. Revisaremos habitación por habitación, hay algo maldito que debemos encontrar. Debe salir ahora.
–¿Puedo ayudar?
–No.
–Tengo experiencia en objetos malditos y…
–Disculpe, pero su padre Regulus con un colega suyo también se encargaran. No es necesario más personas.
Frunció el ceño enojado, pero no se atrevió a ponerse a pelear con el medimago y al escuchar a su papá James llamarlo fue hacia allí.
–Solo familia viene a esta casa. ¿Quién traería un objeto maldito? ¿Cómo llegaría aquí algo que le hiciera daño a Effie?
–No lo sé Harry, estoy tan perdido como tú.
Pasó un brazo sobre los hombros de su papá y al salir al jardín señaló –Tiene que salir bien, si es algo maldito entonces esto tendrá solución.
Últimamente intentaba ser un gran optimista y le costaba tanto porque su papá no lo estaba siendo.
–¿Se puede revertir una enfermedad? Si esto no sale bien no sé qué haremos. Tantas pociones le están haciendo daño, quizá solo deberíamos dejar que mi mamá pueda estar tranquila en sus…
–Saldrá bien. Hoy encontrarán lo maldito y pa dijo que mañana llegaría el resto del equipo del medimago Selwyn. Ron dijo que es muy bueno y mamá que lo investigó dijo que resolvieron casos muy graves. Todo tiene que salir bien, no pensemos en nada malo, abuela Effie estará bien, tiene que estar bien.
Sentía un constante peso encima, no podía ayudar a buscar lo maldito, no sabía de medimagia, ni de hechizos de sanación de ese tipo, ni sobre cristales y ni siquiera podía el mismo ayudar a su abuela a tomar las pociones porque de eso se encargaban las enfermeras.
Pero al menos pudo ser útil ayudando a dibujar con magia, runas en toda la casa y acompañando siempre a su abuelo que constantemente se encontraba en el jardín cuidando todas las flores porque sabía que a Effie le encantaría ver las nuevas rosas cuando despertara.
–No entiendo como no me di cuenta. Estuve con ella el día que le llegó, pero pensé que fue una broma o que alguna lechuza se equivocó de sobre. Y ah
–No tienes la culpa Reggie. ¿Cómo pensarías que esto estaría maldito?
Harry se movió alrededor de la mesa y lo hizo levitar, encontrar el objeto maldito tomó más tiempo del que esperaron y a todos les sorprendió cuando se enteraron que era una carta en blanco.
–Esto ha llegado con la intención de matar a alguien, no necesariamente a Effie, a quien sea que la abriera.
Su corazón se aceleró al escuchar eso y luego vio a su padrino Sirius desaparecer después de decir que iría a Hogwarts a avisarle a Teddy.
Harry le dio más vueltas al pergamino en el aire, podía sentir que estaba maldito sin tocarlo y eso que con las semanas el efecto se había disipado –Pa ¿No lo sentiste? ¿Tocaste también la carta?
–Lo hice, después que Effie lo hiciera. No sentí nada.
Dudaba que su papá hubiera perdido habilidades de pronto y pensó y pensó eso por varios días más, mientras que su papá se encargó en el ministerio de intentar ubicar de dónde había venido ese pergamino, necesitaban una pista, lo que sea, pero no había nada.
–Padrino.
–¿Mmmm?
–¿Tú lo sientes?
–¿A qué te refieres?
–A la carta.
Su padrino Sirius lo miró confundido y él intentó explicar –Tú y pa siempre sienten cuando algo es maldito, han vivido con ello, lo reconocen de inmediato.
Sirius le dio un vistazo al pergamino a través del salón y al volver a él se encogió de hombros –No le queda magia oscura, todo se ha ido con Effie supongo y sabes que yo estoy muy alejado de esos temas, no soy de mucho apoyo.
Harry no quiso decirlo en ese momento porque solo era una vaga suposición, pero se había encontrado con varios casos de magos que se veían obligados a contratar a Rompe Maldiciones porque ellos no podían encontrar las propias maldiciones de su familia.
_________________
–Te ves mejor.
–Siento que al fin puedo dormir –admitió– Pero yo no importo, tienes que ver a Effie, se ve mucho mejor. Aunque aún no podemos despertarla, aún así se nota mucho en su semblante.
–¿Entonces si estuvo bien que fuera el medimago Selwyn?
–Por supuesto. Él logrará quitarle la maldición, cada poción es más poderosa que la otra.
Ron asintió contento –Viajaré la siguiente semana.
Ron desde el principio decidió que no le iba a decir nada a nadie y estuvo aliviado al darse cuenta que Draco estaba cumpliendo con todo lo que él le pidió. Su apariencia era otra por completo y su personalidad mucho más reservada sin dar cabida a que los Potter pudieran acercarse más a él.
Se preguntó cuán duro sería ello para él ¿Realmente seguía enamorado de Harry? y creyó que no podría evitar que Draco hablara cuando todo terminara, suponía que se aferraría al hecho de salvarle la vida a Effie para que Harry lo perdonara. Y él se preguntaba ¿Harry lo haría? Dudaba ello.
¿Lo vería como un traidor por llevar a Malfoy a su casa sin decirle? Suponía ello.
Cuando llegó a casa de los Potter en su fin de semana libre, el ambiente era otro a como lo recordaba. Aunque aún no había la usual energía y alegría que caracterizaba el lugar, se notaba a todos aliviados porque la viruela de dragón había desaparecido y solo faltaba cortar de raíz la maldición.
Ron no pudo evitar sentirse aún más ansioso, no paraba de pensar en escenarios malos, en ¿Qué pasaría si Malfoy no era lo que decía ser? ¿O si terminaba utilizando eso para condicionar a Harry?
¿Qué tanto aún lo odiaba Harry? Suponía que demasiado y que no podría cambiarlo por mucho que hiciera Malfoy.
–Gracias por recomendarnos al medimago Selwyn. Pa dice que solo faltan 2 sesiones y luego toda la maldición volverá a la carta.
Le sonrió aunque pensara ¿Y si no vuelve? ¿Y si Malfoy hace algo malo? ¿Y si todo esto es parte de un plan mayor? –¿Tu mamá está revisando esas pociones también? Es decir, ella es medimaga, debería estar involucrada.
–No es su área, pero sí, están siendo muy cuidadosos con todo –le aseguró Harry– También con cartas o lo que sea, por eso no estamos recibiendo nada. Los aurores tienen nuestro caso ahora y eso también los ha tranquilizado a todos un poco más.
Ron asintió también más tranquilo de saber que había aurores con más constancia por allí.
–El medimago Selwyn es un poco extraño ¿No?
–Sí. Solo déjalo hacer su trabajo, no te involucres mucho con él.
–Siempre me ignora y solo se dirige a mis papás –señaló Harry– Supongo porque soy joven, debe pensar que no sé nada, pero me gustaría hablar con él.
–¿De qué?
–Tengo algunas teorías y… me interesaría escuchar de él, sobre las pociones que realiza –contestó Harry– El otro día lo espié, está haciendo todo en la sala de pociones de mi abuelo y… es impresionante, los hechizos que realiza son tan complicados y su método para hacer pociones es tan sorprendente. No te imaginas lo increíble que puede ser.
–Pero vinieron más medimagos ¿No? Ellos deben ser aún más sorprendentes.
–Sí, supongo, en medimagia. Pero las pociones solo las realiza el medimago Selwyn.
–Hay más medimagos como él.
–¿Qué?
–Que en China al templo Hè Táng al que fui, vi a más medimagos de ese tipo y con más años incluso de experiencia.
–¿Y por qué nos recomendaste al medimago Selwyn y no a uno más experimentado?
–Porque es el que tiene mayor efectividad en casos así de graves –admitió.
Harry sonrió –A eso me refiero. Se nota que no comete errores. Lástima que sea casi imposible hablar con él, podría aprender mucho.
–Supongo que se irá rápido. Debe tener más pacientes esperándolo.
–Sí, debe estar muy ocupado.
Ron no entendía su expresión, ¿En tan solo unas semanas Malfoy había dejado tanta impresión en Harry? ¿Y si Malfoy le dio alguna poción extraña? –Tienes que ser muy cuidadoso de no recibir nada extraño de nadie.
–Siempre soy muy cuidadoso –aseguró Harry– Y dudo que quien haya mandado esa maldición vuelva a intentarlo en estos momentos. Terminarán en Azkaban.
–Uno nunca sabe –dijo encogiéndose de hombros y volteó al notar que Harry miró detrás de él.
–Intentaré hablar con él ¿Me acompañas?
–Deja que tus papás se encarguen ¿De qué vas a hablar con él?
–¿No te digo que tengo una teoría?
–¿Teoría sobre qué? –preguntó confundido y tuvo que seguirlo rápido porque Harry de pronto se puso de pie.
¿Y si Malfoy le puso un hechizo?
–Medimago Selwyn ¿Podemos hablar con usted un momento?
–Tengo que…
–Solo será un momento, por favor.
Ron se cruzó de brazos y entrecerró los ojos. Si Malfoy se había atrevido a ponerle un hechizo a Harry para que estuviera impresionado por él, iba a matarlo.
–Te escucho.
–La carta maldita… no sé cómo decir esto, pero seré directo… –habló Harry y Ron ladeó la cabeza sin entender qué es lo que iba a decir– Pienso que viene de alguien Black. Creo que mi papá y mi padrino no pudieron darse cuenta porque viene de parte de su antigua familia. No sé si lo sepa, pero soy un Rompe Maldiciones, me especializo en alianzas, tesoros, no llevo mucho tiempo trabajando de ello, pero he visto un par de veces a magos contratar a alguien más porque ellos no pueden acceder a las maldiciones que pusieron su antepasados.
–Tienes razón, pero esto es diferente. No hay un respaldo para creer algo así y eso es una acusación muy fuerte.
–Sé que es diferente y aún así…
–Puede ser cierto, sí. Pero la única forma de averiguarlo es si tu padre o padrino se someten a la carta y eso no es algo que recomiende, sería muy peligroso.
–Por supuesto que no y sé que acusar a los Black es en parte por lo que presiento y porque solo se me ocurre que ellos harían algo así en contra de mi familia, pero me preguntaba si es que… quizá usted sabría de alguna forma o algo que pudiera hacer. Tenemos protección de los aurores, no hay problema con ello, pero no se está avanzando nada con el caso.
–No es mi campo, pero déjame pensarlo… creo que puedo recomendarte a alguien.
Harry asintió con una sonrisa y Ron miró fijamente hacia Draco que evitó por completo verlo y se despidió rápido mencionando que se le hacía tarde.
–Harry ¿Por qué le preguntas a él sobre eso? Hay aurores todos los días en tu casa, a ellos deberías consultarles.
–Lo hice, no de forma tan directa como lo hice ahora, pero lo hice y fui bastante ignorado.
–Es que tienes que decirlo de forma directa y decirle también a tus papás, no puedes estar confiando en…
–¿Cómo no confiaría en el medimago Selwyn después de todo lo que hizo?
–Pero… pero viste que es muy extraño.
Harry se encogió de hombros –Qué importa –dijo y Ron tuvo ganas de empezar a morderse las uñas, algo que no hacía hace siglos.
–No me contaste nada del misterioso proyecto en el que te metiste. ¿Ahora que Effie estará bien viajarás a Egipto de vuelta?
–Me quedaré por aquí un tiempo más. Deseo estar en modo familiar, después de todo lo que pasó quiero pasar más tiempo con mi abuela, extraño mucho hablar con ella, necesito verla bien, días felices y sin dramas alrededor.
–Por supuesto, no necesitas dramas y… todo debería estar bien en tu vida, todo tiene que…
–¿Todo tiene que?
Ron se quedó viéndolo, quizá si esperaba todo sería peor ¿Era mejor decirlo ahora? ¿Cuánto Harry se enojaría porque se lo escondió? Pero Harry estaba compartiendo información importante con el medimago Selwyn ¿Y si Malfoy tenía conexiones con los Black? No tenía sentido, pero ¿Y si él era el culpable o algo así? ¿Y si él mismo enfermó a Effie para salvarla?
–Ron ¿Estás bien?
–Sí, por supuesto que sí.
–No sé si soy yo o te siento extraño.
–Debe ser el viaje, no te preocupes por mí. ¿Vamos donde Effie?
–Sí, quiero leerle un libro, compré uno nuevo porque acabamos el otro. Vamos, se alegrará mucho de verte aquí.
–Sí… -contestó siguiéndolo y murmuró– ¿En serio crees que fueron los Black?
–¿Quién más haría daño de esta forma? No tenemos enemigos.
–¿Y si fue alguien más? Debes tener en mente a más, hay más familias metidas en magia oscura, los Malfoy por ejemplo…
–¿Por qué pensaría algo así? –preguntó Harry frunciendo el ceño y señaló– ¿Acaso estás pensando en una tontería como que Draco enfermó a mi abuela o algo así?
–Solo digo que hay que tener varias opciones en mente.
–No, él nunca haría algo así.
–Recuerdas lo que hizo Malfoy ¿No? Se supone que sacrificó a alguien y…
–Pero él nunca me haría daño, ni nada que me dañara directamente –lo interrumpió Harry y enojado señaló– ¿Por qué estás hablándome de él? No quiero escuchar de él.
–Lo siento, solo tuve el pensamiento –se disculpó.
__________
Draco odiaba cada momento de estar allí, detestaba tomar poción multijugos, tener que esconderse de esa forma, fingir que era indiferente y aún así sabía que lo volvería a hacer una y otra vez.
No quería que Harry supiera que era él, nunca estuvo en sus planes, lo evitó desde el primer momento, lo ignoró por completo, aunque lo único que quiso hacer fue caer de rodillas y llorar.
Era horrible verlo triste a lo lejos, saber que estaba en el salón y no poder voltear hacia él, fingir que era alguien que no le importaba en lo absoluto.
Su pecho dolió desde el primer instante en que lo vió, pudo reconocerlo sin verlo directamente, lo notó en el sillón junto al ventanal del gran jardín y su corazón se aceleró dolorosamente cuando de pronto se acercó a él y le extendió la mano presentándose –Buenos días, soy Harry, soy nieto de Effie.
Se quedó en shock viéndolo, ¿Cuánto había pasado desde la última vez que lo vio? Desde la última vez que estuvieron en el mismo lugar. ¿6 años? Sonaba como una eternidad, le había resultado una eternidad y no entendía cómo pudo haber sobrevivido. Un remolino de emociones lo invadió y al momento de tocar su mano pensó que se desmayaría. Era Harry a quien tenía delante otra vez, era a Harry a quien podía darle la mano una vez más y él al fin volvió a sentirse vivo aunque eso solo duró unos segundos.
Contestó con un seco buenos días luego intentando ocultar todo, desde el principio decidió tener una personalidad fría porque conocía a la familia de Harry y sabía que debía poner límites si deseaba una relación solo profesional. Evitó almuerzos, evitó cenas, conversaciones largas, momentos sentimentales y se concentró plenamente en su trabajo, sobretodo al ver la gravedad de la situación.
No era extraño que un medimago del templo Hè Táng se comportara así y por suerte antes ayudó más de lo necesario a colegas como para recibir favores de vuelta y sin cuestionamientos del por qué lucía tan distinto.
Muchas noches no pudo dormir, revisando cambios que debería hacer, repasando todo lo que los medimagos le decían y sobre todo preocupado al darse cuenta de ese tipo de maldición que alguien le había entregado a los Potter.
Le dolía mucho que Effie estuviera así,cada vez que entraba a la habitación sentía un nudo en la garganta que apenas podía disimular. Más de una vez tuvo que contener las lágrimas antes de acercarse a ella, porque verla tan frágil, tan distinta a la mujer firme que siempre había conocido, le partía el alma.
Harry, por su parte, era mucho más listo de lo que recordaba y cada día tenía que esforzarse por apartar de su mente lo mucho que lo extrañaba, más allá de eso, cada día era un recordatorio de lo tanto que lo amaba y constantemente se daba cuenta de lo horrible que era querer evitarlo cada vez más.
Odiaba tener que volver a mentir y estar detrás de la cara de alguien más, pero si Ron tenía razón en algo era en que nadie confiaría en él, ni siquiera Effie dejaría que le hiciera una poción si supiera que él estaba detrás del tratamiento. E incluso después de todo, cuando Effie estuvo bien de nuevo, cuando la maldición volvió a la carta, Draco sentía que igual no podría merecerse esa confianza nunca más.
Muchas veces se preguntó ¿Cómo volvería a su vida? ¿Cómo sería capaz de volver a China y dejar Londres de nuevo?
Y cuando llegó el día de hacerlo, se sintió impotente, buscando aún aferrarse a ello, no quería dejar de ver a Harry aunque solo lo hiciera por unos segundos, no quería no volver a no saber nada más de él, ni alejarse de ese lindo sentimiento que lo rodeaba al compartir con su familia y aún así no había nada que pudiera hacer en contra de ello.
Porque quedarse viviendo una mentira solo lo destrozaba por dentro, no quería seguir mintiendo y un segundo allí más era lo que menos debía tener.
No pudo evitar asistir a la última comida que organizaron para él, aguantó las ganas de llorar al notar lo agradecidos que estuvieron todos, se encerró en el baño limpiándose lágrima tras lágrimas para seguir con su perfecta actuación y al salir intentó que la despedida fuera lo más corta posible, habló una última vez con Harry solo para darle el contacto de un auror especializado en maldiciones que conoció hace un par de años y luego tomó el traslador, alegando que tenía más compromisos, demasiado por hacer en China donde lo esperaban en el templo.
Le costó mucho no ir a visitar a Thuban, acercarse a la mansión Malfoy para ver a sus padres y mantenerse estrictamente bajo su plan, pero sabía que un paso en falso podría arruinar todo aún más.
Desde temprano llovió el día que regresó a China, la época de verano empezaba así. Su departamento se sintió tan vacío apenas dar un paso, el día que se mudó allí le pareció que no era lo suficiente grande y ahora al contrario, le parecía un lugar inmenso y sin sentido.
Le había prometido a Luna que la visitaría apenas llegara para contarle cómo todo fue, pero una vez que se recostó en la cama después de un largo baño se dio cuenta que no quería ni moverse. La llamó por red flú aún así para que no se preocupara y mintió al día siguiente diciendo que tenía gripe o algo así.
Aún le quedaba parte de las vacaciones que pidió por lo que no tenía que ir a trabajar, tampoco tenía algún pendiente y aún así se encerró en su sala de pociones, creando lo que se le ocurriera, practicando pociones sin sentido, todo para intentar dejar de pensar en Harry.
No se dio cuenta de lo mucho que podía doler volver a alejarse y se asustó al notar lo hundido que volvía a estar, las cosas no habían estado tan mal antes de ir, logró sentirse bien, le gustaba su trabajo o quedarse solo en casa descansando y ahora todo volvía dejar de tener sentido.
No le encontraba ningún propósito a su vida, tampoco quería buscarlo.
Fingió que todo estaba bien porque no quería preocupar a Luna y al día siguiente escribió que se iría de viaje sin saber dónde podría irse, no había un lugar al que quisiera ir más que a Londres y a la vez no había lugar que más odiara.
Volvió a tener sueños con Harry y empezó a llamarlos pesadillas desde que se dio cuenta que despertaba mucho más triste cada día. Y se preguntó esta vez cuanto tiempo soportaría ¿Cuánto tiempo tenía que pasar para volver a sentirse aunque sea un poco mejor?
Fingió que viajó porque quería evitar planes para su cumpleaños, no tenía tantos amigos, solo a Luna la consideraba su amiga y a los demás colegas, pero estaba seguro que le organizarían una cena como el año pasado y él se rehusaba a todo ello, no quería nada en realidad.
Y sabía que nada más lo haría feliz. Nada más volvería a hacerlo sentir tan vivo como la última vez que vio a Harry.
Ese día empezó también lloviendo, detestaba la lluvia, solo lo ponía cada vez más ansioso y hacía que se encerrara en sus pensamientos en bucle.
Harry,
Dejó la pluma a un lado y luego arrugó el pergamino, se reprendió así mismo porque no debería escribirle, hace mucho que había dicho adiós, no podía de pronto mandarle una carta, mandarle una nota.
¿Y qué es lo que podría decir? ¿Lo siento? ¿Otra vez?
Nada de lo que diga importará.
Por muchos años esperó que de pronto Harry decidiera buscarlo, imaginó que Harry aparecería de pronto un día y escucharía sus disculpas, que de pronto se daría cuenta de en lo que se había convertido, que lo felicitaría o que diría lo orgulloso que estaba de él por cambiar.
Siempre imaginó que sería en su cumpleaños, porque era el único día que se atrevía a vivir una fantasía, año tras año lo hacía, imaginaba que Harry de pronto estaba allí, pero ese año no pudo tener esa fantasía, haberlo visto de nuevo hizo que volviera a su realidad y que tuviera que aceptar, que sus vidas ya no estaban unidas y no lo volverían a estar.
Como Ron mencionó, Harry tenía un novio, nunca lo había visto, pero suponía que debía ser una persona como ninguna otra. Después de tremendo error, Harry debía de haber escogido a alguien con mucho cuidado y quizá dentro de unos años de pronto Weasley le iba a escribir y decirle las buenas noticias, que se iban a casar y que Harry estaba muy feliz o algo así.
Draco. No puedes irte de pronto y solo dejarme una nota con Mei. ¿Dónde viajaste? ¿Estás bien? Por favor responde, estoy muy preocupada.
Te juro que estoy bien, solo necesito un día para despejarme, sabes que odio mi cumpleaños. Necesito estar tranquilo hoy. Volveré mañana, lo prometo. No te preocupes.
Suspiró al ver su patronus irse con la respuesta, no le gustaba ser una carga para alguien más y por mucho tiempo Luna se había tenido que preocupar por él. Volvía a ocurrir lo mismo que con Blaise, era un ciclo que nunca acabaría a menos que él lo hiciera.
Lo juraste Draco, te espero aquí temprano, cuidate mucho, te quiero. Feliz cumpleaños.
No pudo conjurar otra vez un patronus aunque lo intentó, se sentía muy débil aunque hubiera desayunado y al verse en el espejó pensó que quería que todo dejara de ser así. Siempre volvía a pensamientos de ese tipo, odiaba sentirse así y necesitaba sentirse bien por lo menos ese día.
______________
Harry tomó un poco de agua y vio a Ron frente a él mordiéndose una uña mientras observaba su plato lleno de comida. Se quedó confundido al no verlo comer, se notaba que estaba preocupado por algo más y cuando estuvo a punto de preguntar, Teddy hizo un comentario que llamó su atención.
–Me pareció injusto que se llevaran la copa de las casas. Siempre esos Gryffindor.
–Cuidado Teddy, estamos rodeados de Gryffindors.
–Nada de Teddy, ahora que terminé Hogwarts voy a adoptar mi nombre real. Quiero verme profesional.
–Vas a hacer llorar de nuevo a Pads.
–Papá lo siento, pero esta es una decisión necesaria.
Harry sonrió al escuchar la exclamación de Sirius y volvió a ver al frente, Ron ahora comía, pero con el ceño fruncido. Le preocupó verlo así.
–Solo Effie puede llamarme Teddy. Está decidido.
–Escucharon a mi nieto, así que respeten.
Harry se rió divertido y miró a su papá para que le pasara el plato de ensalada.
–Issac se muere porque lo llame algún equipo de Quidditch, pero es año de mundial. No reciben a nadie ¿Cierto? –preguntó Teddy e insistió porque Ron solo se quedó mirando hacia el frente– ¿Ron?
–¿Va bien el equipo? Estás en otro mundo Ron –señaló James.
–Solo pensaba… se acercan meses importantes y… no, los equipos no reciben nuevos jugadores a menos que sean solo para academia.
–¿Y crees que mi amigo pueda entrar allí? Es muy bueno.
–Si es bueno le llegará una invitación –aseguró Ron.
Harry lo vio y se sorprendió cuando Ron de inmediato evitó su mirada. ¿Acaso le ocultaba algo? Porque desde que llegó en la mañana no paraba de actuar raro.
–Ron –llamó Fleamont– No te imaginas lo emocionado que estamos porque llegue Noviembre.
–¿Todos vendrán? Tienen que venir todos. Les he conseguido los mejores asientos.
–Si juegas mal me voy –le advirtió Harry– Puedes ser mi mejor amigo, pero tengo mis estándares –bromeó y le pareció curioso la mirada que Ron le dio.
–Hay algo muy lindo en el hecho de que todos conservemos a nuestros mejores amigos.
–Prongsy nunca te voy a dejar, te amo.
Harry se rió al escuchar a su padrino y al ver a Ron señaló –Necesito estar en tu discurso de celebración cuando ganes el mundial y…
Ron se removió en su sitio, lo vio fijamente, luego dejó ambos tenedores apoyando ambas manos en la mesa y dijo –No puedo soportarlo más.
Todos se quedaron en silencio sin entender qué pasaba.
Harry sobretodo estuvo a punto de ponerse de pie al verlo tan exaltado, pero se quedó en su sitio cuando Ron siguió hablando.
–Necesito decirles algo. Y necesito que me escuchen con atención.
Pensó que tenía que ver con el equipo, que Ron había dejado de ser titular o algún problema así, pasaron mil cosas por su mente y estaba seguro que nunca hubiera podido adivinar lo que Ron de pronto dijo.
–Fue Malfoy.
Frunció el ceño sin entender nada ¿Por qué de pronto mencionaba a Draco?
–El medimago Selwyn es Malfoy. Yo lo contacté porque estaba seguro que él podría ayudarte Effie y… no había más opciones, el ayudó a Oliver, todo lo que hizo es verdad, todo, porque él ahora es Selwyn, se cambió el apellido, vive en China, trabaja en el templo y… yo fui el que le dijo que se hiciera pasar por alguien más y… se los quise decir hace tiempo, pero no me atreví y tuve que irme por las prácticas y ahora que volví pensé ignorar eso, pero nooo… No quiero que te enojes Harry conmigo, lo siento por escondértelo, se que no quieres saber nada más de él, que no quieres ni volver a escuchar su nombre, pero en realidad Malfoy merece que reconozcan esto que hizo y me estoy volviendo loco no podía ocultarlo ni un d…
Harry sintió que no podía ni respirar y en su cabeza se repetía una y otra vez El medimago Selwyn es Malfoy.
Se puso de pie sin escuchar todo lo que Ron quería decir, escuchó que todos lo llamaban, pero los ignoró y corrió saliendo del comedor, a través del pasillo directo a la red flú desde donde fue directo a su departamento. Solo sacó dinero, nada más, llenar una mochila no le hubiera tomado más que unos minutos y aún así se sintió en la urgencia de desaparecer en ese mismo momento y eso hizo, directo a la zona de trasladores.
No le importó cuanto costaba uno en ese mismo momento porque iba a pagar lo que sea.
–Un traslador para el templo Hè Táng –pidió esperando impaciente por el papeleo, pensando en la suerte que tenía de encontrar uno así de pronto y enfatizó– No voy a esperar por más magos, yo pagaré todo. Esto es urgente.
Dio vueltas alrededor impaciente ¿Que hora era allá? No tenía ni idea, pero lo resolvería, sabía que lo haría.
Tenía el presentimiento que lo encontraría y no paró cuando le dijeron en el templo que el medimago Selwyn estaba de vacaciones, preguntó por otro de los medimagos del equipo y la recepcionista un poco sorprendida le dijo que a esa hora los medimagos no trabajaban, excepto en emergencias.
–Puede venir mañana temprano.
Harry asintió, era como las 8 de la noche allí en China y no sabía que haría o dónde iría, pero al salir del templo caminó de largo, buscando y suponiendo que Draco vivía cerca, no había accedido la recepcionista a darle una dirección y aún así él no se detuvo.
–¿Harry?
Se sorprendió mucho de ver a Luna allí, pero era claramente ella. Y él no había tenido ni idea de que ahora ella vivía allí, hace mucho que no escuchaba de ella porque perdieron comunicación hace años. Y no entendía la suerte que de pronto tenía, pero no se oponía.
–¿Estás buscándolo?
–Sí me enteré que él es el medimago Selwyn. Que él fue el que... ayudó a Effie
Luna le sonrió –Tendrás que esperar hasta mañana, no sé dónde se fue de viaje –dijo y preguntó curiosa– ¿Ron te lo dijo?
–Sí –contestó caminando junto con ella y meneó la cabeza– ¿Por qué no me lo dijo antes? Si hubiera sabido eso yo, yo… –murmuró y admitió– Estuve buscándolo Luna, después que le envié el patronus y no me contestó, empecé a buscarlo aunque no tenía ni idea de dónde ir. No quería perdonarlo, solo quería saber de él, pero ahora… Necesito encontrarlo, ¿Él está bien?
–Me envió un patronus diciendo que solo se iría por un día y volvería mañana. No sé dónde está.
–¿Él te envió un patronus?
–Sí.
–¿Y qué es su patronus? ¿Acaso él tiene…
–Tiene un hipogrifo de patronus –le confirmó Luna y él al sonreír sintió que sus ojos se llenaron de lágrimas– Eso quiere decir entonces que él, ¿Él aún me quiere?
–Él te ama Harry. Siempre lo ha hecho y eso nunca cambiará.
Se mordió el labio inferior para evitar llorar.
–¿Viajaste así de pronto? Puedes quedarte en mi casa, se hace tarde.
–¿Él dónde vive? Dijiste que se fue de viaje, ¿Pero y si volvió antes? –preguntó e insistió.
Luna lo acompañó, con una aparición estuvieron fuera y él sin perder ni un segundo más estiró la mano tocando el timbre, ¿Draco contestaría? ¿Draco sonreiría al verlo? ambos se quedaron pacientes esperando y él estuvo a punto de dar vueltas por la ansiedad que lo recorría.
Nadie salió y aunque sabía que sería así, igual no quiso moverse de allí, quería hacer guardia en su puerta, esperar hasta que volviera.
–Puedes enviarle un patronus, si le dices que estás aquí él volverá rápido.
Meneó la cabeza inseguro, Draco no respondió el último patronus que le envió, ¿Y si al enterarse que estaba allí no volvía? ¿Y si no quería verlo?. No pudo atreverse y sin saber que hacer siguió a Luna a su casa.
–En realidad tengo que salir, tengo noche de observación de Fenghuangs ¿Te gustaría acompañarme? Es impresionante, te distraerá.
–No, lo siento Luna. Creo que volveré allá, quizá más tarde esté y… no podría concentrarme en nada más ahora.
–Está bien, quédate aquí entonces y relájate un poco, es tarde, es mejor que esperes hasta mañana ¿Sí?. No demoraré más de un par de horas, no te desveles. Mi cuarto de invitados está por aquí y como mencioné hay comida, por ejemplo…
Asintió como si estuviera escuchando todo.
Y después de verla desaparecer no pudo ni sentarse, la ansiedad recorriéndolo entero empezó a volverlo loco. Vio los fuegos artificiales a través de la ventana, Luna mencionó que había una feria y a él no le interesaba ir allí, pero decidió salir porque no podía relajarse en lo absoluto.
El viaje había sido tan rápido, en minutos de pronto se encontraba en otra parte del mundo, un lugar que nunca pensó en visitar. Las calles eran empinadas, los árboles frondosos, pocos negocios estaban abiertos, pero había luces por todo lado y a lo lejos se observaba fuegos artificiales iluminando el cielo.
Todo le pareció como un sueño psicodélico, letreros neón, hechizos volando en el aire, el calor del verano, calles mojadas porque al parecer antes llovió, ruido a lo lejos, exclamaciones, música, parejas riendo en la calle, un idioma que no conocía y el cielo era todo un espectáculo, se notaban las estrellas tan brillantes.
Caminó cuesta arriba, no se atrevió a desaparecer, pero quería ver, desde allí arriba como es que se veía la ciudad, como era el lugar dónde Draco había rehecho su vida por completo.
No se molestó al sentir gotas de lluvia, fue apenas una llovizna y aunque su cabello empezó a mojarse no vio la necesidad de utilizar un hechizo paraguas. Quedó deslumbrado con el estilo de casas al llegar más arriba, los fuegos artificiales volvieron a alumbrar el cielo y él caminó entre las estatuas que encontró, no tenía ni idea que magos o brujas importantes serían y el frondoso árbol en medio de esa pequeña plaza debía de tener muchos años porque tenía una placa.
Placa que no leyó porque siguió de frente y cualquiera que lo viera debía pensar que estaba en un apuro, no había parado desde que escuchó a Ron en la comida y sabía que no iba a parar, dudaba incluso que fuera capaz de dormir esa noche y de relajarse en lo absoluto hasta que viera a Draco y hablara con él.
Miles de veces pensó que el destino los haría encontrarse. Que al entrar a una cafetería lo vería de pronto comiendo un postre de manzana, que lo encontraría sin querer en un bar bebiendo un whiskey de fuego o que se cruzarían en la calle, ambos caminando en una dirección opuesta.
Nunca creyó que él sería quién lo buscaría, se prometió así mismo que por muy duro que fuera nunca lo haría, por eso maldijo tanto al destino que cada día le fallaba y no lo ponía delante suyo. En todos esos años solo quiso verlo, nunca pensó en perdonarlo, pero en ese momento, caminando sin rumbo y dejando que su mente volviera a llenarse por completo de él, se dio cuenta que lo haría y estaba listo para ello.
Cuando los fuegos artificiales volvieron a iluminar todo, llegó al borde de la plaza, habían faroles y bancas largas, su pulso estaba acelerado por la rápida caminata y al notar que empezó a llover un poco más fuerte sacó su varita para utilizar el hechizo de paraguas.
Su pies siguieron moviéndose, apoyó la varita contra su pecho, Debí utilizar el hechizo antes pensó al dejar de sentir las incesantes gotas y levantó la mirada buscando dónde se sentaría, pero de pronto se quedó inmovil al ver hacia el extremo.
Y algo en él decía que podía estar equivocado, estaba lejos y la persona estaba sentada en la banca junto a un árbol que casi lo cubría. ¿Cuanta probabilidad había de que fuera él? se preguntó y corrió sin pensarlo dos veces.
Su cabello era rubio, no había más que le indicara que era él y aún así se lanzó completamente seguro, porque el destino no debía de ser tan cruel y al fin debía haberlo puesto frente a él.
Detuvo de pronto sus pasos antes de llegar, aún detrás de él se acercó más lento caminando hacia un costado, buscando observar su perfil y cuando notó que si era él tuvo ganas de llorar, se le fue el aliento.
Su corazón se aceleró dolorosamente, se sintió nervioso, ansioso, angustiado, asustado y dio un paso hacia atrás sin saber que decir al acercarse, sin tener ni idea de como Draco reaccionaría. No supo qué hacer, no supo cómo comportarse, Draco miraba al frente, estaba tan abstraído en sus pensamientos y ni siquiera levantó la mirada con los fuegos artificiales que hicieron cambiar de color su cabello.
La lluvia no le caía, debía haber puesto un hechizo sobre su asiento porque estaba impecable, su postura era perfecta, vestía una camisa negra y suponía que a juego con unos pantalones de tela. Sus brazos estaban cruzados, su espalda se veía más ancha de lo que recordaba y no podía notar del todo su expresión.
Harry se removió en su sitio, estaba mojado, su cabello un desastre, llevaba un sweater delgado verde, jeans, zapatillas, vestía tan distinto a él y de pronto se sentía como un adolescente muy nervioso sin atreverse a llamarlo o a acercarse.
No tenía ni idea de qué esperar, la lluvia aumentó recordándole que dejó de utilizar el hechizo y después de hacerlo apoyando la varita contra su pecho se atrevió a dar un paso hacia él. Y luego otro y luego otro.
¿En qué pensaría? ¿Estaría pensando en él? se preguntó y tuvo miedo de no estar más en sus pensamientos.
¿Y si ya no le importaba?
Su cuerpo no debía de entender qué es lo que pasaba, ni él mismo lo entendía; nervios, emoción, miedo, amor y la sensación de que se desmayaría al recibir solo una mirada.
Draco
Reunió valentía atreviéndose a llamarlo y al no obtener respuesta tuvo miedo de que todo fuera una ilusión. Él ni se movió.
Draco
Volvió a llamar y se armó de valor acercándose, sus pasos fueron lentos, pero no se detuvo, avanzó hasta pasar la banca y volvió a llamar observando su expresión.
Era él, era el Draco temió tanto dejar de recordar.
Draco
Fue como si hubiera salido de un encantamiento, él de pronto parpadeó, descruzó sus brazos y giró hacia él viéndolo fijamente.
Harry se quedó inmovil cuando sus ojos se encontraron y sintió un estremecimiento en todo el cuerpo, no sabía que decir, se quedó en blanco por completo y cuando Draco de pronto rompió su contacto visual bajando la mirada, se asustó.
¿Y si Draco no quería esto? ¿Y si no quiso que lo buscara? se preguntó y aún así pasó saliva dando un paso hacia él, necesitaba que lo mirara, necesitaba volver a encontrarse con sus ojos –Ron lo dijo, dijo que tú eras el medimago Selwyn.
–Lo siento –de inmediato dijo Draco, sus ojos seguían clavados al piso– Lo siento por ocultarlo, pero no había forma de que yo me presentara en tu casa, de que confiaras en mí o que tu familia lo hiciera y quería ayudar.
–No tienes que disculparte, no –pidió de inmediato y dio un paso más, la lluvia dejó de caer sobre él por el hechizo de Draco– Y de hecho yo vine, porque… porque quería decirte gracias y… –nunca había estado tan nervioso, no podía creer que estuviera de nuevo frente a él.
–No deberías estar aquí.
Volvió a encontrarse con sus ojos, esta vez más cerca y sintió que se le fue la respiración –Quise venir por…
–No –Draco escondió el rostro entre sus manos y él parado frente a él se sintió muy perdido ¿Por qué Draco no se alegraba de verlo o de escuchar su gracias?
Su pecho dolió y quiso simplemente desaparecer.
–No deberías estar aquí –volvió a repetir Draco y al verlo admitió dolido– Lo siento, lo siento tanto.
–No te disculpes –murmuró.
Draco negó con fuerza –No lo entiendes Harry yo... Lo siento... tome Felix Felicis porque quería sentirme bien y dormir sin pesadillas. No quise hacerte tomar una mala decisión en venir aquí. Perdón.
–Esta decisión la tomé porque quería agradecerte. Con o sin Felix Felicis hubiera hecho esto –aseguró sin importarle ello, pero Draco meneó la cabeza. Y él se sintió impotente, porque estaba seguro que una poción no lo había llevado a eso, lo poción debió de haberlo ayudado a encontrar el camino, pero no había tomado esa decisión por eso– ¿Hace cuanto lo tomaste?
–Media hora –murmuró Draco y se puso de pie.
Él sintió su corazón acelerarse, Draco seguía siendo más alto que él, incluso teniendo en cuenta que él también creció, su rostro era un poco más definido y sus ojos brillaban.
–No deberías conversar conmigo. Es tarde, debes estar cansado y deberías cambiarte. ¿Sabes cómo llegar al hotel donde te estás quedando o…
–No me estoy quedando en ningún lugar.
–¿Y dónde dejaste tus cosas?
Lo miró sin saber como decir que tomó esa decisión rápido, sin pensarlo dos veces hace tan solo una hora, un viaje en el que no importaba nada más que él –Necesitamos hablar Draco yo… quería decirte que…
–Por favor no. No digas nada porque te vas a arrepentir mañana. Esto es culpa del Felix Felicis.
–No lo es, esto es algo que yo siento. Yo tomé la decisión de venir aquí, mucho antes que esa poción y…
–No importa si tomaste la decisión antes –lo detuvo Draco– Esto debió ser distinto. Tu mente está ahora enfocada en lo bueno, no estás pensando en el daño que te hice, no estás pensando en nada de eso. Y si ahora sigues hablando, mañana te arrepentirás, mañana volverás a odiarme por completo.
Sintió que su corazón se rompió al escuchar el dolor en su voz. Y tomó una bocanada de aire, moría por abrazarlo o aunque sea tomar su mano, ahora que sabía lo mucho que cambió no le importaba más lo que había hecho y lo amaba, incluso después de todo y pasara lo que pasara lo amaba. –Draco.
–Por favor, no alarguemos esta conversación.
–¿Cuánto dura el efecto del Felix Felicis?
–12 horas.
–Entonces sigamos con esa conversación mañana a las 8 y…
–No vas a querer verme mañana.
–Y tengo que ir contigo, no tengo dónde quedarme y no tengo que ponerme, no traje ropa, no traje nada y me voy a enfermar si sigo así y tengo hambre, no terminé de comer y tengo sed y… y… podemos estar mudos por horas hasta mañana si así lo quieres, pero podemos estar juntos y no te odiaré porque esta decisión se dio más que por un poción –dijo y al verlo apunto de decir que no añadió– Por favor, Dray, no me alejes, por favor.
Chapter 31: La maldición Potter
Chapter Text
Sintió la necesidad de huir al darse cuenta que Harry en realidad estaba allí, le pareció tan surrealista todo, más que un sueño y se encontró contrariado sin saber como actuar.
No podía decirle a Harry que no, no se atrevía a ello, quería exprimir esas horas para poder verlo y estar a su lado, moría por ello, pero se sentía a la vez tan inseguro porque la poción Felix Felicis que tomó fue fuerte y aunque sabía que eso no iba a cambiar los sentimientos de Harry, estaba seguro que otros podrían reemplazarlo.
¿Qué pasaría al día siguiente cuando Harry dejara de pensar en todo lo bueno y también pensara en lo malo?
Harry debía de odiarlo.
Estaba seguro que Harry lo odiaba y aunque podía insistir lo mucho que deseaba verlo, sabía que el odio debía ser aún más fuerte, ahora solo debía estar nublado porque se enteró que ayudó a Effie, no debía estar pensando en lo demás, en lo que hizo que terminaran hace muchos años.
–Puedo buscarte un hotel donde te sientas más cómodo.
–No. Quiero ir contigo.
Lo vio alejarse unos pasos porque le llegó un patronus de un ciervo y él se alejó un poco más sin querer espiar o saber de los mensajes que envió en dos patronus.
Nadie debía de querer que Harry estuviera allí, quizá ahora mismo le estaba mintiendo a sus padres diciendo que estaba en otro lugar.
–¿Vamos?
Sí quiso gritar, pero su lado racional no dejaba de oponerse. ¿Mañana cuánto lloraría al darse cuenta que Harry se había ido? ¿Qué tan horrible sería su suerte al día siguiente?
Le dolía mucho pensar en todo.
–No entiendo porque le das tantas vueltas –murmuró Harry, se notaba un poco perdido, quizá por la forma en la que él estaba reaccionando– Un Felix Felicis solo te da suerte, no hace que yo cambie lo que siento o mi forma de ser –dijo y movió la cabeza– ¿O es que no te alegra verme? ¿O acaso no quieres que esté más en tu vida? porque si es así puedo irme en este instante
–No quiero que te vayas –admitió de inmediato y en un impulso lo tomó del brazo ¿Cuántas veces había soñado con ese momento? ¿Cuántas veces esperó por una nueva oportunidad?– Pero si quieres irte lo entenderé y no te culparé.
Harry frunció el ceño.
Y él intentó explicar –Las cosas buenas que hice no van a desaparecer todo lo malo. Y cuando pienses en ello no vas a querer estar más aquí.
–Tú no sabes qué es lo que quiero –se quejó Harry– Y ahora mismo en vez de buscar alejarme deberías hacer todo lo posible porque me quede. Pensé que aún...
Draco lo miró sin entender del todo lo que iba a decir ¿Que aún lo amaba? porque esa era una pura realidad, pero no quería decirlo y volverlo un peso más al día siguiente cuando Harry quisiera irse –Solo quiero lo mejor para tí. Tienes una vida, un trabajo que te encanta, familia que se opondría a esto e incluso... –le dolió decirlo, pero aún así tuvo que añadirlo– Un novio que debe estar preocupado porque no sabe dónde estás.
–¿Novio? ¿De dónde sacas que tengo novio? –preguntó Harry molesto– No he salido con nadie, no he tenido ningún novio o novia en todos estos años. No he podido hacerlo. ¿Acaso tú has podido?
–Nunca –negó de inmediato y su corazón se aceleró –Weasley dijo que sí. Lo siento
–Voy a matar a Ron. Voy a matarlo –se quejó de inmediato Harry– Pudo haberme dicho esto hace semanas y tuvo que esperar recién hasta hoy. Voy a matarlo. ¿Por qué me escondió todo? ¿Por qué se inventó cosas que no tienen sentido?
Bajó la mirada dándose cuenta que seguía tomando a Harry del brazo y pasó saliva, moría por abrazarlo, su cuerpo se encontraba en conflicto, lo había extrañado tanto. ¿Pero y si lo rechazaba? Aunque debía de tener suerte ¿Y si Harry se daba cuenta que no era lo que quería?.
–Necesito ropa seca.
–¿Qué? –preguntó y se sintió un gran idiota. Harry estaba allí, lo que tanto había deseado, lo que soñaba todos los días y él no podía ni hablarle apropiadamente.
–¿Draco?
Había extrañado tanto escuchar su nombre de sus labios, nadie entendería la agonía que día a día lo llenó por darse cuenta que nunca más podría tener un futuro con él y se desesperó sin saber que hacer, quizá si funcionaría esa suerte, si se inclinaba a abrazarlo quizá Harry le correspondería, incluso quizá si es que se atrevía a besarlo él…
–¿Entonces esto es lo que haremos? ¿Mudos hasta mañana?
Volvió a la realidad dándose cuenta que no quería obtener un abrazo o un beso gracias a la suerte de una poción y suspiró evitando pensar en el mañana. Le dolía el pecho, demasiado y se sentía aún más idiota por no poder responder.
–¿Dray?
Se sorprendió al escuchar a Harry llamarlo una vez más así, todo le dio vueltas y sintió que se quedó sin aire, si seguía así iba a tener un ataque de pánico, lo sabía. No quería que Harry lo notara y antes de pensarlo más, decidió desaparecer junto con él directo a su casa, sin tener idea de que pasaría o de cómo llevaría la situación.
¿Había algo que pudiera hacer? ¿O todo estaba dicho y al día siguiente Harry se iría?
.
______
.
.
La repentina aparición no le sorprendió, pero el lugar al que llegó sí. El departamento de Draco lucía grande al carecer de grandes muebles, las paredes blancas y la madera oscura daban un aire sereno, interrumpido solo por un par de piezas antiguas chinas.
Por la amplia ventana, con las cortinas abiertas, entraba el destello de los fuegos artificiales que iluminaban la ciudad mágica china allá afuera y los colores se reflejaron sobre el piso de madera antes de que Draco prendiera las luces.
–Esos fuegos artificiales parece que nunca terminarán –dijo siguiendo a Draco, no entendía lo nervioso que podía sentirse, nunca recordó sentirse así.
–Es noche de feria, les encanta la magia en el aire –contestó Draco mirándolo a los ojos y luego se aclaró la garganta. –Tengo un pijama que nunca utilicé. Está con la etiqueta incluso, si deseas puedes ponerte ello mientras seca tu ropa.
Harry frunció el ceño ¿Y si quiero ropa que hayas utilizado? quiso preguntar, pero no se atrevió y solo lo siguió a través del pasillo y luego girando al dormitorio principal.
La habitación de Draco era grande y la cama también.
Se preguntó ¿Dónde dormiría esa noche? ¿Podrían dormir juntos? Deseaba tanto dormir a su lado y solo esperaba que no hubiera un cuarto extra o algo así.
–Este es el pijama que te mencioné.
Lo tomó en sus manos, la tela era muy suave. Se sentía tan perdido.
–El baño está allí y… Tienes hambre ¿Cierto?
–Sí, mucha –contestó queriendo encontrarse con su mirada, pero Draco lo evitó.
–Iré a comprar comida. ¿Hay algo que te gustaría probar o…
Se quedó en silencio viendo la tela y al ver de nuevo hacia él constestó –Tu comida favorita, si es que se puede, si es que no es muy tarde para que la consigas.
Draco se sorprendió, pero asintió –Demoraré alrededor de 15 minutos.
–Está bien –murmuró, pero sintiéndose tan indeciso, no quería que se fuera ¿Y si Draco desaparecía? –O podría ir contigo y…
–Necesitas secarte el cabello y cambiarte, aunque hace calor, es tarde y hubo viento frío afuera. No demoraré mucho, tomaré la red flú.
–Pero volverás ¿Cierto? No te vas a fugar porque sigues creyendo que yo no deseo estar aquí y que todo esto es pura suerte. Draco eso no es así, quise venir aquí.
–Volveré.
–¿Lo prometes?
–Lo prometo.
Su corazón se aceleró, asintió esperando ello y suspiró al verlo desaparecer.
Decidió bañarse al verse en el espejo, por la caminata y el calor también debería de haber sudado y solo secarse lo haría sentirse muy incómodo. ¿Podía utilizar el shampoo de Draco? ¿Cuál utilizaba ahora? ¿Y aún utilizaba la misma colonia? Suponía que no, quizá había cambiado.
Quizá todo había cambiado.
No podía dejar de sentirse tan perdido, como si nada de eso fuera real, como si estaría soñando
¿Cómo era posible ello, cuando por mucho tiempo juró que nunca más volvería a verlo?
Entre todo estaba seguro que demoró más de 15 minutos y después de vestirse se sintió demasiado perdido viendo alrededor de la habitación. Había un gran cuadro en medio, una pintura abstracta que no tenía ni idea de qué significaba, pero para que Draco lo tuviera allí debía ser importante para él y junto al espejo había un pequeño calendario con algunas fechas marcadas y anotaciones que no entendía.
No conocía del todo a este nuevo Draco, no tenía ni idea de que es lo que le gustaba o que no, ¿Cuál sería su comida favorita? ¿Qué haría en su tiempo libre? ¿Qué otros lugares habría visitado? ¿Cuáles eran sus nuevas metas? ¿Sus nuevos amigos? ¿Había cambiado? ¿Qué era lo nuevo? Deseaba saber todo, conocer cada detalle y se sentía tan ansioso porque llegara mañana y que Draco dejara de atribuirle todo al Felix Felicis.
Tres toques en la puerta lo sacaron de su ensoñación y dio unos rápidos pasos para abrir –¿Conseguiste la comida? –preguntó al encontrarse con su mirada
–Sí. Tuve… suerte obviamente.
–Bien, porque tengo mucha hambre. Dime que no es nada raro –dijo siguiéndolo y Draco negó. Él tomó una bocanada de aire Seguía sin creer dónde estaba. Realmente parecía un sueño, de los más irreales que había tenido.
–Traje Arroz frito Yangzhou, este es Pollo Kung Pao… el Mapo tofu también me gusta mucho, pero traje una porción pequeña porque no creo que a tí te guste tanto… –murmuró Draco mientras acomodaba las porciones en distintos platos– También pedí Chow Mein porque te gustan los fideos y… –habló y de pronto se calló– O quizá ya no te gustan ¿No?
–Me gustan, aún me gustan y esos se ven muy bien –contestó sentándose y tomó los palillos que Draco le extendió. Necesitaba ser positivo, sacar a relucir un poco su personalidad que ni él mismo entendía ya. Draco se notaba tan triste, odiaba eso.
–Aquí está tu cuchara y hay más cubiertos por si te estresan los palillos.
–Gracias –contestó contento– Apenas comí, tengo mucha hambre. Estábamos en una reunión, Teddy se graduó así que… Maldición, dejé a Teddy –se dio cuenta–, pero él lo entenderá, igual está toda mi familia y le di mi regalo por adelantado así que…
–Puedo conseguirte un traslador en este mismo momento. En el hospital tenemos la opción, no tienes que quedarte aquí.
–No –negó de inmediato– No me quiero ir –frunció el ceño– Y deja de botarme –se quejó y tomó una cucharada del arroz frito que Draco mencionó al principio.
Estaba delicioso y al seguir comiendo lo demás se dio cuenta que nunca había probado algo parecido, tal como Draco supuso los fideos en especial le gustaron y eso lo puso tan contento, porque Draco aún podía adivinar lo que más le gustaría.
–Las Jiaozi también te gustarían, pero esas las venden en otro restaurante y… hay unos fideos que se llaman Dan Dan también te… es decir… puede que también te gusten.
No le gustaba ver a Draco indeciso, notarlo esquivando su mirada o nervioso en ese sentido, como si pensara que él en cualquier momento iba a desaparecer o a decirle algo horrible –Si tú lo dices, seguro me gustarán. Quizá mañana podamos comer esos.
Draco lo miró directamente sin responder y él, al notar su mirada triste dijo –No me voy a ir de pronto. Si es que vine hasta aquí Draco es porque…
–No –lo detuvo él– Hablamos de esto antes… no puedes decir nada ahora porque dirás lo que yo quiero.
–Quizá lo que tú quieres es lo que yo quiero –exclamó quejándose.
Draco bajó la mirada y él frunció el ceño. Odiaba que todo se estuviera dando de esa forma, cuando escuchó de Luna que el patronus de Draco también era un hipogrifo creyó que todo estaba dicho, no había mayor confirmación de amor que esa, creyó que Draco se aferraría a él apenas verlo, creyó que también moría por tocarlo, por abrazarlo, por besarlo. Él estaba muriendo por ello, ¿Cómo podía saber que todo era real si es que no lo había tocado?
–Vuelvo en un minuto.
No se atrevió a seguirlo, Draco lo estaba esquivando tanto, echándole toda la culpa al Felix Felicis y él odiaba saber que no estaba expresándose como quizá quería, pero seguir sacando el tema parecía ser imposible ahora y volvía a lo que ya sabía, debía esperar a mañana, contenerse y ser paciente. Aunque se sintiera incapaz.
La comida continuó en silencio después de ello, no fue un silencio incómodo, no recordaba haber tenido alguna vez un silencio incómodo con él. Lo observó mucho, la forma en la que agarraba los palillos, lo que comía primero, lo que comía al final, sus ojos se encontraron cantidad de veces y se preguntó si es que Draco al día siguiente dejaría de romper el contacto visual. Esperaba porque sí.
–Me gustó toda la comida, tienes un muy buen gusto.
–Gracias.
–¿Esto es todo lo que hiciste estos años? ¿Comer bien y ser un excelente medimago? –preguntó y otra vez volvía a ponerse nervioso. Ese día cuando despertó no imaginó que tendría a Draco al frente. Por muchos años pensó que eso sería imposible.
–Aún tengo mucho por aprender, demasiado. Vivo aquí desde hace 3 años, prácticamente seguí a Luna porque quería conocer nuevas criaturas mágicas, se unió a un equipo aquí. Te acuerdas de Luna ¿Cierto?
–Por supuesto –contestó– No sabía que también vivía aquí –contestó como si hace una hora no le hubiera mandado un patronus explicándole que logró encontrarse con Draco y que por eso ya no estaba en su casa.
–Abrió una cafetería también, se ha vuelto muy popular, suelo ir casi siempre a leer después del trabajo.
–Mañana podríamos ir allí –dijo y al notar solo un asentimiento de Draco agregó desviando el tema– No puedo creer que seas un medimago. Y a la vez siento que es lo que mejor se te da, tienes la oportunidad de mezclar todo lo que sabes pociones, alquimia, encantamientos…
–No soy un medimago convencional –lo cortó de pronto Draco– Utilizo magia oscura.
–Lo sé y sé que necesitas de magia oscura para poder deshacerte de maldiciones. Draco yo nunca me he opuesto a la magia oscura, nosotros… –se detuvo así mismo porque no quería hablar de la razón del por qué terminaron y por suerte de pronto estornudó porque necesitaba otra vez cambiar de tema– ¿Tienes una poción para la gripe o algo así? Últimamente me enfermo rápido.
Draco negó –No me queda una, pero tengo ingredientes. Aunque sería mejor si vamos al templo y…
–¿No quieres hacerme una simple poción para la gripe?
–No es que no quiera es solo que… –murmuró Draco, se notaba tan contrariado, no le gustaba que estuviera así, no dejaba de pensarlo– ¿Tomarías una poción hecha por mí?
–¿Insinuas que no debo confiar en tí?
–Lo daría todo porque volvieras a confiar en mí. Te juro que no soy el mismo Draco con quien terminaste.
–Por eso es que estoy aquí, porque tengo la esperanza de que sea así –admitió y volvió a poner todos los malos pensamientos a un lado. Quizá Draco tenía razón y mañana aparecerían las mil razones del por qué no debería estar allí.
El tiempo había enterrado todo, la última vez que hablaron parecía tan lejana y las miles de cosas que odió estaban muy al fondo de su mente. Pero fuera lo que fuera, sabía que esto era más grande, pudo haberlo odiado, muy en el fondo seguirlo haciendo y aún así no dejar de amarlo nunca. Eso siempre fue más fuerte aunque intentó desaparecerlo.
Y tenía tanto miedo de no ser correspondido con esa intensidad, de que Draco hubiera decidido en su momento no decirle que era el medimago Selwyn porque no buscaba recuperarlo, sino porque había decidido seguir adelante con su vida sin él. ¿Y si Draco ya no lo amaba y lo del patronus solo fue una coincidencia?
–Me parece que tengo todo… aunque menta fresca… afuera tengo una planta déjame verlo.
Sus ojos se clavaron en la botella de poción que Draco tomó de la mesa apenas entraron y antes de que pudiera preguntar por ello, Draco le lanzó un hechizo que la mandó a uno de los muebles y dijo que iba por la menta.
–¿Acaso sigue haciendo pociones que no debería? –se preguntó confundido, no quería volver a decepcionarse, quería que esto fuera el fin, quería que Draco y él volvieran a estar juntos sin mentiras ni nada de por medio.
Sentía que se pondría a llorar y en un rápido movimiento al verlo salir tomó el libro que también hizo volar a un lado, el que estuvo junto a la poción. Todo estaba escrito por Draco, había ingredientes y pasos a seguir de pociones, conocía algunas, otras no tenía ni idea, pasó hoja por hoja rápido sin saber que buscaba y se detuvo de pronto al notar un dibujo en la esquina, era él y en la siguiente página había un dibujo aún más grande de él y después otro.
Nunca nadie lo había dibujado y Draco lo hizo de una forma tan perfecta que lo hizo sentir tan abrumado, Entonces sí seguía pensando en él pensó y al escuchar los pasos se removió muy nervioso y por poco hizo caer el libro antes de dejarlo sobre el mueble de pociones.
Se sentía demasiado confundido y con unos extraños nervios recorriéndolo, pero entonces se dio cuenta que nada más podría importar en realidad, pasara lo que pasara pensó. Él podía atreverse a confiar y si eso lo llevaba a su ruina no le importaba más, porque nada podía compararse a la agonía de todos esos años.
–Si tengo menta fresca –le mostró Draco– Supongo tú prefieres hacer tu poción…
–No, al contrario, prefiero que un experto lo haga –se atrevió a decir y no pudo contener una pequeña sonrisa al recordar que lo había dibujado muchas veces y su corazón se aceleró al notar la expresión de Draco obsevándolo con cuidado.
–¿Realmente confías en mí?
–Si tú dices que puedo hacerlo, lo haré –contestó con el pulso acelerado, pensó de nuevo en el patronus y preguntó– ¿O acaso me odias? ¿Me darías una poción mala?
–Por supuesto que no te odio, yo sería incapaz de algo así –negó de inmediato Draco– ¿Por qué pensarías algo así?
–Entonces haz mi poción para el resfrío y deja de dar vueltas.
Draco finalmente asintió –La haré –dijo y se movió hacia un lado para sacar el caldero.
Harry lo siguió y luego al sentarse en un costado para no interrumpir, vio hacia la vitrina llena de pociones –¿Que es la poción que guardaste hace un momento? –no se contuvo de preguntar.
–Es una poción que iba a tomar para… dormir.
–¿Me estás mintiendo? –preguntó encontrándose con su mirada– ¿Por qué parece que me estás mintiendo?
Draco suspiró –Lo siento –se disculpó de inmediato– No te estoy mintiendo, es solo que es una poción muy fuerte para dormir y no quería que… me preguntaras de ello.
Ahora quiero preguntarte más por eso pensó Harry, pero se quedó en silencio, no quería acosar a Draco con preguntas y exigiendo respuestas. Quería verlo relajado y que él mismo decidiera contarle.
Su sala de pociones estaba impecable y Draco agrupó todos los ingredientes uno a uno sobre la mesa. Movió su varita cuando el caldero estuvo listo y dio los hechizos en voz alta aunque no era necesario hacerlo, Harry estaba seguro que solo lo hacía para que supiera que no había nada más en esa poción.
Y no podía negar que él mismo se sentía sorprendido de que no estuviera desconfiando en lo absoluto de esa poción, pero había pasado tanto y estaba tan cansado de odiarlo, harto de sentirse tan mal, acumulando odio sin querer soltarlo y muy en el fondo sabía que Draco no le haría daño, compartían un patronus ¿Que mayor prueba? Porque lo compartían ¿Cierto?
–¿Sabías que te espié?
–¿Me espiaste? –preguntó Draco confundido.
–Sí. Cuando eras el medimago Selwyn te espié, utilicé la capa. En realidad no tenía ni idea de que eras tú, pero quedé fascinado por tu forma de hacer pociones –admitió y tuvo que detenerse así mismo de hablar de más. No podía creer que él era el medimago Selwyn.
Draco lo miró tan sorprendido y luego continuó cortando las hojas de menta para la poción.
Harry esperó a que echara todos los ingredientes y después de verlo dar el hechizo para que todo se mezclara preguntó –¿Por qué no me lo dijiste? Después que lograste curar a mi abuela Effie, antes de irte… ¿Por qué no me lo dijiste? Debiste decírmelo.
–No lo hice, porque hubiera sido, como si solo hubiera hecho eso por algo a cambio y no es así –contestó Draco y añadió bajando la mirada– Y tampoco lo dije porque siento que no hay forma de que… no hay forma de que pueda mejorar tu vida. ¿Qué sentido tenía decirte algo así si es que…
–¿Qué?
–Me refiero a que estás bien sin mi y creo que volver a aparecer en tu vida es arruinarlo. Quiero lo mejor para tí y dudo que yo pueda ser eso.
–¿Quién eres y qué hiciste con Draco Malfoy? –preguntó, pero se arrepintió de decir eso al notar su mirada dolida.
–Tienes una buena vida ¿No?
–La tengo…
–No me necesitas.
Frunció el ceño enojado –¿Y acaso tú no me necesitas a mí? –preguntó y señaló– Draco vine hasta aquí ¿Y lo que intentas hacer es alejarme? Y no vuelvas a mencionar que por el Felix Felicis, ¿Acaso no me quieres en tu vida? Lo que deberías estar haciendo es convencerme que cambiaste, que ya no deseas vivir siglos o ser un maldito vampiro, que hacer un sacrificio ahora es impensable para tí. Deberías utilizar estas horas que tienes suerte para que yo me de cuenta que vale la pena dejar todo por tí, que puedo volver a confiar en tí porque no me mentirás ni me volverás a ocultar nada, porque me amas –dijo y de pronto sintió que se pondría a llorar– Extraño al Draco que estaba loco por mí.
–Harry, lo arruiné todo.
Él sintió un escalofrío al escuchar su nombre, después de tanto tiempo había esperado escuchar su nombre seguido de algo más lindo y no con un tono tan triste.
–Lo arruiné todo y ni yo mismo puedo perdonarme eso –contestó Draco y esta vez no rompió el contacto visual–. No te imaginas lo mucho que duele intentar no ilusionarme, no te imaginas todas las veces que he soñado verte aquí, volverte siquiera a ver una vez más. Ahora mismo ni siquiera puedo creer esto y tengo mucho miedo. Puedo convencerte que cambié, tengo toda la suerte del mundo para que me creas cuando te jure que puedes volver a confiar en mí, pero mañana no la tendré y… puede ser que decidas irte, puede que te des cuenta que esto solo fue una decisión impulsiva, que aunque me haya arrepentido, que aunque te siga amando, yo ya no soy lo que necesitas en tu vida y está bien si es así, la decisión que tomes es válida –habló Draco y se aclaró la garganta. Harry notó sus ojos tan brillantes porque estaba a punto de llorar– No pienses que ya no estoy loco por tí porque me ves conteniéndome tanto. Verte aquí, es lo mejor que me ha pasado en 6 años –aseguró– Es lo mejor que me pasará en la vida, incluso si decides irte mañana.
Harry se quedó congelado y se dio cuenta que también estaba llorando al sentir sus mejillas mojadas.
Draco lo vio ligeramente desesperado –No quiero hacerte llorar, lo siento –dijo y Harry sintió un nudo en la garganta al ver como Draco se limpió sus propias lágrimas con brusquedad– Te juro que me deshice de todo, no tengo más la poción, ni esos deseos y ahora me doy cuenta que mis grandes planes eran horrendos, sobretodo porque pensé que tú estarías de acuerdo con algo así. Jugué con el pensamiento de no tener un alma, de sacrificarnos y me di cuenta muy tarde que esconderte todo ello no fue en lo absoluto una sorpresa romántica, estuve muy equivocado pensé que sería un futuro soñado, nunca debí mentirte, tú me hubieras hecho darme cuenta de mi error mucho antes, me convertí en un monstruo y me di cuenta muy tarde. Lo siento tanto, Harry. Lo siento tanto –habló Draco y aunque su voz se quebró igual continuó– Estaba tan obsesionado con la idea, año tras año siempre fue mi meta y me equivoqué, porque pensé que desafiar a mi supuesto destino iba a hacerme feliz, pensé que nadie más importaba, que hacer un sacrificio lo valdría, todo con tal de vivir de más, de vivir juntos por siempre, pero cuando te fuiste… Harry nada tiene sentido ahora –habló Draco y bajó la mirada llorando– Ni siquiera tiene sentido vivir más, ya no quiero hacerlo más… Y no quiero decirte esto, no quiero atarte a mí, no quiero que tú te condiciones por cómo me siento, que cambies tus planes, no quiero estar en tu vida si no puedo mejorarla, pero la verdad es que ya no sé qué hacer y el que tú estés aquí me destroza, porque se supone que Weasley no debió de decir nada y se supone que tú deberías olvidarme, conocer a alguien más, vivir tu vida, ser feliz, no debí tomar ese Felix Felicis, no deberías estar aquí…
No pudo soportarlo más, le dolía tanto verlo y escucharlo así. Hace minutos que se había bajado del banco y en tan solo segundos terminó acercándose a él abrazándolo y aunque Draco intentó separarse, él se aferró con fuerza a su cintura –No digas que no tiene sentido vivir más Draco, por favor, lo tiene, claro que lo tiene –dijo destrozado de haberlo escuchado decir algo así y meneó la cabeza enojado consigo mismo– Debí de haber estado aquí desde hace mucho, lo siento, lo siento… No he sido capaz de ser feliz por muy perfecta que fue mi vida, créeme…
–No, no, Harry no hagamos esto.
–No me importa el Felix Felicis y te lo repetiré mañana y te lo repetiré pasado, las miles de veces que sean necesarias, no puedo ser feliz si tu no estás en mi vida, lo he intentado créeme que lo he intentado, he intentando olvidarte, he intentado seguir con mi vida, puedo tenerlo todo, todo, pero siempre me faltas tú, nunca me siento completo si no estás tú –dijo aunque le costaba hablar por el nudo en la garganta y se quedó por completo sin palabras cuando Draco le devolvió de pronto el abrazo con fuerza llorando.
–Lo siento, Harry.
–No quiero que te disculpes más, podemos empezar de nuevo, podemos empezar todo de nuevo.
–Dices eso ahora, ¿Pero podrá ser así? –preguntó Draco y él odió escuchar el dolor en su voz– ¿Mañana podrá ser así?
–Sí –aseguró y dejando de abrazarlo se encontró con su mirada– Eres todo lo que quiero. Eres todo lo que siempre he buscado y sé que puedes pensar que te odio, pero… no es así, no es esa clase de odio, yo… he estado muy dolido por la forma en que todo terminó y porque tú nunca, tú no me buscaste más y todos a mi alrededor decían que debía olvidarte porque tú debías de haberlo hecho, pero he sido incapaz de ello y cuando te mandé el patronus estaba muy asustado, no tenía ni idea que desapareciste por completo y me aterró pensar que algo malo pudo haberte pasado, me volví loco Draco, te empecé a buscar desde hace meses, sin saber dónde ir, sin saber a quién preguntarle, sin saber qué hacer, les dije a todos que tenía un proyecto especial, mentí porque no quería escuchar a nadie más hablar mal de tí, como si te conocieran, como si tuvieran derecho de decir cosas que yo solo sabía. Y pensé que me odiabas porque no contestaste mi patronus y pensé que no podría encontrarte, que habías desaparecido por siempre. Incluso creí que seguiste adelante con tu plan, que te volviste un mago oscuro, no sabía qué pensar y esta mañana cuando Ron de pronto dijo que tú eras el medimago Selwyn me di cuenta de lo ciego que fui, de lo equivocado que estuve, me di cuenta que no tiene sentido sufrir tanto, ser infeliz toda mi vida si es que podemos arreglarlo, si es que podemos volver a ser tú y yo, extraño tanto cómo me sentía cuando éramos solo nosotros. Daría todo por volver a ser lo que éramos, mejor de lo que éramos, esta vez sin mentiras, sin engaños. Te he extrañado tanto Draco –dijo y esta vez fue Draco quién lo atrajo en un fuerte abrazo.
Y se dio cuenta de lo completo que al fin podía sentirse, dejó todo de parecer un sueño, dejó de sentirse tan perdido al estar en sus brazos, respirar al fin tenía sentido, al fin podía volver a gustarle su realidad por muy doloroso que fuera, nunca se había sentido así con nadie y nunca podría hacerlo con otra persona que no fuera Draco. Sus brazos rodearon su cuello, pudo sentir su corazón latir con fuerza contra el suyo, su respiración se aceleró, sus ojos seguían llenos de lágrimas y de pronto se encontró llorando de nuevo porque se sentía muy abrumado por todo, no sabía cómo explicarle a Draco lo mucho que lo amaba, como poner todo en palabras y admitirle lo desesperado que se sentía porque volvieran a ser ellos.
–Quédate por favor, dame una oportunidad. Todo lo que he hecho este tiempo ha sido mejorar, no he buscado herir a nadie y en realidad nunca quise hacer algo así, lo que escuchaste, lo que dijeron que hice… yo no la maté, no me quedé con su alma, tuve la culpa no podría negarlo, pero Harry no me di cuenta de a lo que la llevéy me he arrepentido de ello. Te juro que me he arrepentido de todo lo que hice. Quédate conmigo por favor.
–No iré a ningún lado Draco –prometió y añadió– Me es imposible alejarme de tí. Lo siento porque intenté hacerlo. Lo siento –dijo y al sentir cómo se aferró a él llorando, se dio cuenta que Draco debía tener mucho miedo de que al día siguiente él dejara de decir ello.
.
.
________________
Odiaba llorar, siempre solía evitarlo por el dolor de cabeza, por lo exhausto que era o por cómo le ardían lo ojos después y solía evitarlo aún más por el vacío en el pecho que llegaba a sentir, pero a diferencia de todos esos años, llorar al fin se sintió liberador y aunque lo dejó exhausto por completo llegó a sentirse feliz al sentir a Draco aferrándose a él.
Después de tomar la poción para la gripe, no hubo una conversación sobre dónde dormiría, fue él mismo quien guió a Draco a la habitación y se recostó a su lado observando su perfil entre la oscuridad.
Siempre le pareció que Draco y él podían pensar lo mismo, infinidad de veces cuando eran novios llegaban a una conclusión sin necesidad de hablarlo o hacían algo por el otro sin que lo pidiera, en aquel entonces aunque lo notó no se sorprendía, pero luego por muchos años al darse cuenta que no era algo que podría hacer con alguien más, se encontró constantemente pensando en ello.
El revoltijo en su estómago lo sorprendió, podían haberse abrazado por una hora entera, pero ¿Cuándo fue la última vez que durmieron juntos y abrazados? Siempre le dio risa su mala memoria, pero por mucho tiempo se encontró frustrado intentando recordar aquella sensación, como era apoyar la mejilla contra su pecho, lo bien que se sentía que Draco lo abrazara con fuerza, que sus piernas se entrelazaran y sus respiraciones se sincronizaban.
Suspiró y al respirar pensó que haría todo lo posible por tener eso todas las noches, la sensación olvidada de lo bien que se podía sentir saber que Draco le pertenecía y no le importaba si sonaba posesivo, porque era lo único que deseaba, no le importaba más lo malo o si es que cometían errores, quería ser de Draco y que él fuera de él. Quería más de lo que tuvieron, deseaba mucho más y remediar cualquier cosa que podría pasar.
Esa noche no se encontró preocupado por el día siguiente, pero cuando despertó ya era tarde y quizá si fue culpa del Felix Felicis, porque todo le dolía tanto, no había forma de explicar la forma en que se sintió apenas despertar y se encontró tan asustado, aún más al darse cuenta que Draco no estaba allí a su lado. ¿Había sido una pesadilla lo que lo dejó así? No podía recordarlo y se sentía demasiado mareado.
En silencio se quedó allí en la cama, entendiendo finalmente lo que Draco mencionó la noche anterior, recordó ese dolor que por tanto tiempo le impidió buscarlo y se quedó en blanco por un momento. Aún así al sentarse en la cama y recordar dónde estaba, recordar todo lo que pasó la noche anterior, hizo que su corazón se agitara emocionado al darse cuenta que podían arreglar todo y podía volverlo a tener en su vida.
Intentó peinarse después de darse un rápido vistazo en el espejo y lo llamó al salir al pasillo, la casa estaba tan silenciosa, no le gustó.
Supuso que había salido al no escuchar respuesta y al tampoco encontrarlo en la cocina. ¿Se fue dándome espacio para que yo me fuera?
¿Realmente pensó que me iría?
¿O acaso quiere evitarme?
Suspiró meneando la cabeza y siguió recorriendo la casa, tenía una sala, el comedor, la habitación grande, una biblioteca y una enorme sala de pociones.
¿Soñé que me dibujó o eso si fue real?
Se puso de excusa eso, solo para entrar y no le tomó más de un minuto encontrar el libro de pociones. Volvió a ver los dibujos junto a las instrucciones de pociones e incluso encontró uno más casi al final. ¿Lo había dibujado de memoria? se preguntó y sintió una punzada al darse cuenta de lo mucho que Draco había pensado en él y lo mucho que creció profesionalmente hasta el punto de ayudar a su abuela Effie con una maldición tan complicada, así como también, no buscó el reconocimiento, sino que lo hizo solo por ayudar. Al igual que con Oliver Wood, ayudó a que pudiera volar y no puso ninguna condición, no le pidió a Ron que hablara bien de él o algo así, por el contrario, pidió que no lo mencionara.
Había evitado pensar tanto en el pasado, pero en ese momento lo hizo, recordó como Draco fue con él, lo buen novio que siempre fue, como podía recolectar cada detalle, como podía quererlo tanto y luego se puso a pensar en lo que hizo mal, junto a lo que mencionó ayer, Draco les hizo una poción para vivir juntos por siempre, y por muy maldito que sonara ello recién se dio cuenta que lo único que quiso Draco desde que lo conoció fue compartir por completo su vida con él. Le escondió los detalles, mintió para que no se enterara, pero como él lo dijo, estuvo equivocado pensando que sería una romántica locura y él no lo había entendido desde ese punto.
Nunca en todos esos años pensó lo que en realidad significó que Draco creara una poción así para ambos. Que creara una poción para que ambos pudieran estar juntos para siempre.
Se dijo así mismo que Draco no podía amarlo por mentirle, por querer sacrificar su alma, pero en ese momento se dio cuenta que estuvo equivocado, Draco lo amaba con una intensidad que nadie podría hacerlo y hasta ahora lo seguía haciendo, quizá como mencionó, aún más que ayer al darse cuenta de todos sus errores.
Y el dolor que sintió Harry se transformó en cólera hacia sí mismo porque por mucho que hablara sobre la falta que le había hecho, él por el contrario, aunque dolió, continuó con su vida alejado de él, acusó a Draco de no buscarlo aunque sabía que él era quien debía de ceder, por muchos años lo evitó y pensó cosas horribles para justificar alejarse.
Y no podía dejar de sentirse mal al notar que no fue empático, no intentó verlo desde su perspectiva, nunca intentó comprenderlo o ayudarlo a que se diera cuenta de sus errores, lo único que hizo fue culparlo una y otra vez. Recordaba esa noche con claridad y al volver a pensar en ello se dio cuenta que él no fue él único que sufrió, porque así como él estuvo asustado, Draco también debió de estarlo mucho, su mirada esa noche cambió de emoción a dolor y él lo dejó sin darle oportunidad a más.
Incluso ahora se encontró cuestionando todo, pensando que podía ser una coincidencia lo del patronus, leyendo los nombres de pociones por desconfianza, ni siquiera le había dicho feliz cumpleaños la noche anterior recién lo notaba y se sintió horrible al recordar a Draco decir que hace mucho había dejado de importarle vivir más.
Cerró el libro con fuerza antes de que le cayera una de sus lágrimas y tomó una gran bocanada de aire para poder controlarse, se limpió las lágrimas, poco a poco calmándose y al ver alrededor de la sala, rodeado de tantas pociones se dijo así mismo que para que todo funcionara debía de volver a confiar plenamente en él.
Varios minutos pasaron sin que Draco apareciera y él esperó caminando en silencio alrededor de la casa, solo era un piso, pero era amplia. No tenía intención de buscar en sus cosas así que solo curioseó alrededor viendo sin tocar nada y muy metido en sus pensamientos. Cuando llegó a las plantas de afuera volvió a sentir que se pondría a llorar, todas tenían su nombre escrito con perfecta letra en la maceta y estaba muy bien cuidadas, debía de utilizarlas para sus pociones.
Es un lindo día pensó al ver el cielo despejado y al de pronto escuchar pasos, su corazón se aceleró porque Draco había vuelto.
Dejó la maceta que estuvo observando en su lugar y escuchó cómo los pasos se aceleraron como si Draco estuviera dando vueltas alrededor.
Él se acercó a la puerta de vidrio, la empujó con suavidad entrando, dio unos pasos en el pasillo, dispuesto a buscarlo de inmediato, no quería que Draco pensara que se había ido, necesitaba que cuanto antes se diera cuenta que estaba allí y que no iba a ir a ningún lugar sin él.
Pero antes de que pudiera llamarlo, Draco salió de la biblioteca y se detuvo de pronto en medio del pasillo notándolo.
–Sigues aquí –murmuró, su rostro se iluminó y Harry se encontró absorto mirándolo.
–Te dije que no me iría –contestó y al estar frente a él sintió que se pondría a llorar de nuevo, la forma en que Draco se detuvo, completamente atrapado en su rostro, sintió un nudo subirle a la garganta. Era demasiado. La manera en que lo miraba no era solo profunda, era casi devastadora. En esos ojos encontró un torbellino de emociones que lo golpearon de lleno, le recordó la intensidad, todo el cariño, la obsesión, el dolor. Y entonces lo entendió. Todo lo que a los 17 años creyó saber, la cercanía, el vínculo, la necesidad casi desesperada, el amor, no era ni una sombra de lo que comprendía ahora. Era como si, en ese instante, todas las piezas encajaran por primera vez. Así era realmente ser amado de esa manera. Así era corresponderlo, pensó y afirmó casi sin aliento, como si confesara algo que por fin se permitía aceptar –Me amas.
Y Draco sin pestañear, sin dudarlo ni un segundo se lo confirmó –Lo hago. Te amo, Harry.
–Lo siento –dijo abrumado por darse cuenta de todo y al ver cómo cambió su mirada, notó el dolor que le hizo sentir por decir de pronto esas palabras. –No, no, no me refería a un lo siento en ese sentido, me refería a que por mucho tiempo dudé que me amabas y ahora me doy cuenta que errores no pueden quitar el hecho de que me ames, no lo borran en lo absoluto y yo debí saberlo, debimos arreglarlo, debí ponerme en tú lugar, debí ayudarte a que notaras lo que estaba mal, no debí dejar que te fueras, no debí hacerte pensar que no merecías nada más. Draco te necesito tanto en mi vida como tú me necesitas a mí y te amo tanto, como nunca antes comprendí –dijo y repitió aunque se le quebró la voz– Te amo. Tienes que creerme que lo hago, aunque me alejé, aunque te herí, aunque pareciera que no lo hice todo este tiempo, lo hago. También te amo, Draco.
Y pensó que no había algo más que podría sorprenderlo, pero de pronto Draco le sonrió y él creyó que se derretiría allí mismo o que se desmayaría, ¿Cómo era posible que le quitara el aire con una sonrisa? Y si era así ¿Cómo sería si es que lo escuchaba reír? pensó y prácticamente saltó hacia él abrazándolo.
Draco lo recibió de inmediato y por el fuerte abrazo lo levantó unos segundos del piso. Se sentía tan bien que no podría describirlo, cerró los ojos y le dijo al darse cuenta de lo mucho que adoraba ello –No me pienso separar de tí.
–Yo tampoco –contestó Draco y sin verlo, supo que había sonreído al decir eso.
Inclinó la cabeza respirando profundamente cuando el abrazo se suavizó y luego suspiró sintiéndose tan feliz.
–Te juro que no estoy haciendo ninguna poción extraña y te prometo que no lo haré más –habló Draco con suavidad.
–Te creo.
–¿Realmente me crees? Porque puedo hacer un juramento inquebrantable, puedo…
–No necesitas hacer ello Dray –contestó de inmediato y le prometió– Voy a confiar en tí, pero necesito que me digas todo, si cometes un error, si otra vez deseas algo así, si te equivocas, lo que sea –habló con suavidad.
–Lo haré –aseguró Draco– No quiero volver a perderte.
–No lo harás y te prometo que yo también seré un mejor novio.
–Eres perfecto.
–No digas eso, no lo soy, pero voy a mejorar. Lo haremos juntos.
–Juntos –repitió Draco y apretó ligeramente el abrazo, Harry ladeó la cabeza apoyándose mejor contra su hombro. No tenía ni idea de cuánto tiempo llevaban abrazados, pero podía estar horas de horas así.
¿Estaba loco por él? Obviamente
¿Obsesionado? También y no pensaba cuestionarse nada más, estaba loco por Draco y nunca dejaría de estarlo.
–Harry.
–¿Mmm? –preguntó y se sentía embriagado, iba a hacer que Draco dijera su nombre mil veces más –Tienes que decir mi nombre por todas las veces que no lo hiciste estos años.
–Harry, Harry, Harry, Harry, Harry, Harry, Harry, Harry, Harry, Harry…
No pudo evitar reírse, cualquiera que los vería pensaría que todo era una completa cursilería y es que lo era por completo, porque estaba locamente enamorado, porque nunca dejó de estarlo.
–Me enteré que ayer viste a Luna.
–Fue una pequeña mentira porque me querías mandar a un hotel en vez de traerme aquí.
–Lo siento.
–No más disculpas ¿Sí? No tienes porque disculparte cuando lo hiciste tanto.
–Está bien –contestó Draco con un suspiro apretando el abrazo y unos segundos después añadió– Compré algo para desayunar. ¿Tienes hambre?
–Mucha –admitió– Pero no me pienso separar de tí.
–Yo tampoco –murmuró Draco y sus brazos lo rodearon con aún más fuerza.
Harry volvió también a aferrarse a él, su pulso se aceleró por la cercanía y todos sus sentimientos lo abrumaron, como si quisiera fusionarse con él, era tanta la emoción que no sabía qué hacer con ello, un tipo de afecto desbordante, como una energía que necesitaba salir de alguna manera.
Y pensó al escuchar el ligero jadeo de Draco, que también deberían besarse una hora entera al menos.
–Creo que me dejaste sin aire.
Se rió suavizando el abrazo y dándose cuenta que en realidad fue demasiado se separó ligeramente. Su pulso volvió a acelerarse con locura al encontrarse con su mirada y no se atrevió a dar el paso y besarlo porque se sentía sin aliento, necesitaba respirar primero.
–... ¿Vamos?
Asintió sin tener ni idea de qué es lo que dijo Draco con exactitud, pero aceptaba, lo que sea que él propusiera y aunque Draco se separó del abrazo, lo tomó de la mano de inmediato, sus dedos se entrelazaron mientras caminaron a través del pasillo.
Al entrar a la cocina se dio cuenta que se refería al desayuno, Draco lo dejó servido probablemente antes de ir a buscarlo y solo bastó un hechizo para calentar todo. Todo era delicioso al igual que el día anterior, Draco debió de haberlo comprado de un gran restaurante y le empezó a explicar todo a detalle mientras comían, pero Harry aunque podía estar escuchándolo en gran parte estaba más concentrado en su manos entrelazadas o después cuando se sentaron con sus muslos chocando al estar tan juntos o en como el brazo de Draco reposó sobre sus hombros.
Ladeó la cabeza apoyándose contra su hombro al final del desayuno y cerró los ojos disfrutando el momento, sus labios se curvaron en una sonrisa al sentir la caricia de Draco contra su mejilla y suspiró sintiéndose satisfecho, o casi satisfecho porque aún necesitaba con urgencia besarlo y más, deseaba mucho más.
–Harry.
Abrió los ojos notando el patronus frente a ellos.
–Quizá deberías volver a Londres y conversar con ellos…
–No me voy a ir –negó de inmediato– Saben lo suficiente, después les contaré lo demás.
–¿Ellos están de acuerdo?
–Deben estarlo, sino el patronus vendría con un mensaje de desacuerdo.
–Pero aún así deben tener sus dudas y quizá lo mejor sería que fueras.
–Estoy grande como para saber qué decisiones tomar y ellos lo saben –contestó y preguntó– ¿O acaso no quieres que me quede aquí?
–No por supuesto que no, sabes que no me refiero a eso. Pero si deseas ir a conversarlo con tu familia, entonces lo entendería.
–No voy a ir a ningún lado Draco. Ahora mismo con quien necesito hablar es contigo y no es algo optativo el quedarme, es eso, es una necesidad. Otro día iremos a Londres, déjame pensar otro día en los proyectos que tengo, pero ahora, ¿Podemos dejar de lado todo y solo pensar en nosotros? –preguntó y recordó– ¿Tú tienes que ir al templo? ¿Trabajo?
Draco le sonrió negando –No te preocupes de ello por al menos 3 días.
Harry asintió también con una gran sonrisa y luego volvió a ver el patronus de su papá para darle una respuesta. No sabía cómo encapsular todo ello, como explicar lo bien que se sentía, lo seguro y lo feliz, así que lo pensó unos segundos y terminó diciendo –Papá, no es la maldición Potter como siempre bromeamos. Es una bendición porque siempre escoge a la persona correcta.
Vio el patronus desaparecer con el mensaje y al girar la cabeza se encontró con Draco curioso.
–¿Maldición?
–Es algo de Potters.
–Potters –repitió Draco divertido– ¿Entonces soy…
–El correcto –le confirmó porque Draco no se atrevió a decirlo y antes de que pudiera evitarlo volvió a lanzarse hacia él en un fuerte abrazo.
Estaba seguro que todo el día pasaría enredado a él sin poder separarse y así fue, se quedaron un buen rato conversando allí, luego estuvieron en la biblioteca mientras la conversación se extendía, Draco se movió alrededor recomendándole libros de runas y fue sacando uno a uno los más importantes.
Harry pidió que le contara todo, ¿Cómo había llegado al templo? ¿Cómo es que tuvo la idea de empezar a ser un medimago? y se sorprendió cuando Draco le admitió que al principio fue solo porque quería enfocar su mente en algo, en lo que sea.
–Y esa fue la misma razón del por qué empecé a estudiar Encantamientos y Alquimia en Avalon, no tenía en realidad ninguna meta, lo único que quería hacer era dejar de pensar, estar tan ocupado y exhausto para así evitar el insomnio en la noche.
Lo escuchó con atención, sabía que era imposible saberlo todo en un día, habían pasado demasiado tiempo alejados, pero lo ponía feliz saber que ahora tendrían todo el tiempo del mundo.
–Hermione me habló de tí, esa vez escuché de tí después de dos años, me volví loco queriendo saber todo –admitió y cruzó una pierna cuando Draco se removió contra él. Estar sentado así en el sillón le recordaba a ambos en la sala común de Slytherin– No seguiste tu plan, no terminaste Avalon y te fuiste de Londres. Escuché que… ¿En realidad tenían planes de casarte con el heredero Black?
–Cada uno tenía sus planes para mí. Mi abuelo quería unir la fortuna con los Black y mis padres creían que la mejor opción era Astoria Greengrass –contestó Draco con una mueca– No podía casarme y si me quedaba allí ese era mi único futuro.
–Tus padres te están buscando.
–Lo sé y no negaré que he pensado a veces en volver. Los extraño en parte, pero no extraño ser un Malfoy.
–¿No?
–Casi no –murmuró Draco y se acomodó mejor contra él.
–Puedes poner tus condiciones si es que vuelves. Tu madre debe extrañarte y por muy idiota supremasista que sea tu padre, él no te odia ¿No?
–Mi padre no me odia y yo tampoco lo odio, pero no me di cuenta hasta estar mucho tiempo alejado que… me asusta, no todo el tiempo, pero es complicado de explicar… puede decir que se preocupa por mí y aún así la forma en la que actúa me hace creer que no le importo, al igual que a mi madre, a ambos solo les importa su legado, ser Malfoys y todo lo que conlleva ello –explicó Draco– Les sugerí que tuvieran otro heredero. Les envié una carta 3 días después de irme de casa y pensé que mi abuelo los convencería, pero al parecer no pudo hacerlo… falleció antes.
–¿El realmente falleció?
–No lo sé y es extraño cómo sucedió, estaba planeado que fallecería a fin de año, no entiendo por qué adelantaron todo o si es que ocurrió algo más –admitió Draco– Desde el día que me fui, me alejé por completo y la única carta que me mandaron de ello no fue muy informativa –dijo y suspiró– Tenía planeado volver a Avalon a dar mis exámenes de segundo año, terminar eso y luego desaparecer, si hubiera sido así hubiera estado allí, pero apresuré todos mis planes…
–¿Por qué?
Draco se quedó un momento en silencio, se recostó contra él apoyando la mejilla contra su pecho y Harry acarició con suavidad su cabello.
–Thuban murió después de mi cumpleaños, de camino al magizoólogo. No sabía que tenía un problema respiratorio, no la había notado y con los constantes viajes quizá lo empeoré, pero la noche anterior cuando llegué a casa de Blaise por él, estuvo tan feliz jugando que, pensé no habría problema y sabía que estaba mayor, pero mis cálculos decían que su esperanza de vida debía de ser al menos dos años más… Lo extraño mucho...
Lo sintió llorar y siguió acariciando su cabello con suavidad mientras intentaba calmar sus propias lágrimas. No había dejado de sentirse horrible desde que encontró su lápida en Hogwarts.
–La noticia me llegó tan de golpe, pensé que de pronto se quedó dormido, pero al notar la cara del magizoólogo me di cuenta que no era así… y entré en pánico porque… sentí que no tenía sentido, el único sentido que le había encontrado la noche anterior era cuidar a Thuban y sin eso… ya no importaba.
Sintió su pecho doler y contener las lágrimas fue imposible, pero no quería desviar la atención hacia él, quería darle su espacio para que Draco pudiera contarle todo y eso siguió haciendo él aunque lloró.
–Luna me encontró allí de casualidad porque fue a darle de comer a los Thestrals, ella evitó que tomara esa poción y no te voy a mentir, esa es la misma poción que tenía ayer sobre la mesa de pociones, pensé en la posibilidad de tomarla y no me atreví, nunca me atreví a dar ese paso extra, quizá porque muy dentro de mí pensaba que quizá… quizá si seguía haciendo todo bien, quizá algún día podríamos volver a acercarnos o quizá necesitarías mi ayuda si es que algo malo te ocurría a tí o a tu familia.
–Draco eres más de lo que merezco –dijo aunque fue más para sí mismo.
–¿Cómo puedes decir eso? –preguntó él y se incorporó viéndolo, su expresión era triste, pero cambió a angustia al darse cuenta que estaba llorando– No quiero hacerte llorar más, Harry –murmuró tomando su rostro entre sus manos, preocupado con suavidad limpió algunas lágrimas con sus pulgares y Harry se dio cuenta que no podría sentirse más querido.
–Estoy muy orgulloso de tí, Draco –dijo porque no quería dejarlo como un pensamiento que iba y venía mientras más escuchaba, necesitaba hacérselo saber.
A Draco esas palabras parecieron tomarlo tan desprevenido que de pronto se quedó inmovil, sin saber como reaccionar.
–Has roto mis expectativas Dray. Estoy orgulloso de todo lo que has logrado, estoy seguro que harás cosas impresionantes en un futuro y voy a estar siempre allí contigo, no quiero que desmerites todo lo que lograste por errores que cometiste en el pasado, quiero que a partir de ahora vivamos nuestro presente, no más disculpas, no más arrepentimientos, no más culpa, quiero verte feliz –pidió y esperó por su respuesta.
–Te prometo que será así, Haz –contestó Draco y esta vez el sorprendido fue él.
Constantemente se daba cuenta de las miles de cosas que extraño, desde pequeños detalles hasta grandes gestos, y sabía que aunque pasaran lo días seguiría encontrando más y más, porque en realidad había extrañado todo, cada aspecto de Draco y el cómo lo hacía sentir.
Cerró los ojos al notar la mirada de Draco bajar a sus labios, se aferró a él subiendo las manos hacia sus hombros, Draco siguió sosteniendo su rostro entre sus manos y él con el corazón totalmente loco se sintió nervioso como nunca antes, recordaba con claridad el primer beso que se dieron, encerrados en un armario de la sala de menesteres, lo caótico que fue, la adrenalina que sintió, la incertidumbre de no saber que pasaría después y cómo es que se preguntó si sería muy dramático pensar que moriría si no besaba a Draco así todos los días.
Y ahora al fin lo sabía, no era un dramático por pensar en ello, fue su corazón adelantándose a lo inevitable.
Y más que ser eso, más que el hecho de besarlo, era tenerlo, era ser ellos, ellos dos hasta el fin del mundo, como tantas veces repitieron en francés pensó y de pronto sus labios se unieron en un suave roce. No fue un beso impulsivo ni lleno de prisa, al contrario, fue uno intenso y lento como sus respiraciones acompasadas, porque tenían todo el tiempo del mundo y al fin todo tenía sentido.
Chapter 32: Nunca amé a nadie como a ti
Notes:
(See the end of the chapter for notes.)
Chapter Text
Solo pudo pensar una y otra vez en lo mágica que era la sensación de poder besarse sin prisa. Sus labios encajaron contra los suyos y se movieron en sintonía hasta que de pronto el beso se volvió un poco raro porque ambos no dejaban de sonreír y Harry tuvo que separarse divertido mientras que Draco empezó a besar su mejilla continuamente.
–Maldita sea.
–¿Estás bien?
Le sonrió a Draco quitándole de inmediato la preocupación en su mirada y asintió –Estoy mejor que bien, es solo que… ya sabes… esa constante sensación en el estómago que luego te recorre entero y… y hace que tu pulso se acelere –murmuró y supo que Draco lo había entendido– Me había olvidado cómo se sentía esto.
–Yo también –admitió Draco acariciando su mejilla, su otra mano hace un rato que había bajado y lo rodeaba de la cintura, sus ojos clavados en él brillaban y el subidón de energía que le dio sentir sus cuerpos tan cerca fue impresionante.
–Creo que deberíamos… –murmuró Draco– Ir con calma ¿No?
Que se joda la calma pensó, pero se contuvo de decirlo porque quizás Draco lo prefería así, no hace menos de media hora habían estado ambos llorando y sus emociones eran un caos en realidad –Quizá un poco de calma, pero no tanta.
Draco asintió –Exacto –murmuró y separó la mano de su cintura, pero acaricio su mejilla con la otra y volvió a acercarse por un beso, beso en el cual Harry se perdió demasiado rápido y dejó que se tornara lento en vez de apresurado, quería notar todo, cada sensación, cada suspiro, todo lo que lo podía sentir al ser besado por Draco.
Ladeó la cabeza contento cuando rompieron el beso y luego se inclinó hacia adelante apoyando la frente contra su hombro cuando Draco lo abrazó.
Cerró los ojos al sentirlo pasar los dedos entre su cabello. Había pensado tantas veces que sería imposible separarse de Draco y con cada minuto solo lo confirmaba más.
–¿Te gustaría que te lea este libro que te recomendé?
–Sí, sí, sí –contestó y se sintió un poco avergonzado al darse cuenta de la obvia emoción que no escondió, pero adoró la expresión de Draco.
¿Cuándo fue la última vez que Draco leyó para él? Debió de ser en la sala de menesteres, unos días antes de terminar.
¿Y cuando fue la última vez que se quedó tan embobado analizando su perfil? pensó y suspiró volviendo a pensar que debía dejar de volver al pasado y dejar de recordar todos los años separados. Necesitaba volver a su presente, concentrarse en su presente, concentrarse en lo que sea que Draco estuviera leyendo.
–No me estás escuchando ¿Cierto?
–Si te estoy escuchando –contestó, no quería que parara de leer– Amo tu voz.
–¿Entonces sobre que leí hasta ahora? –preguntó él divertido.
Pensativo se sentó derecho y se llevó una mano a la barbilla bajando la vista hacia el libro abierto.
–¿Te gustaría hacer algo más?
Subió la mirada y se rascó la nuca, no tenía ni idea si quería hacer algo en particular, de lo único que estaba seguro era que deseaba que Draco estuviera a su lado, no quería separarse ni un centímetro más.
–¿Quizá te gustaría salir a caminar?
–No –negó– A menos que tú quieras.
Draco también negó –No tengo ganas de salir de casa –contestó– Aunque dentro de unas horas para la comida ¿Quizá deberíamos salir?
–Oh podríamos cocinar algo aquí.
Draco frunció ligeramente el ceño.
–¿No sabes cocinar?
–No –admitió Draco– ¿Tú sí?
–¿Cómo es posible que no sepas cocinar? –lo molestó de inmediato con una sonrisa– Vives solo. Ese es un requisito.
–Es algo que prefiero evitar.
–Si es que puedes hacer tan complicadas pociones no deberías ser malo en la cocina.
–Yo no dije que era malo, solo mencioné que lo prefería evitar.
–Ajá.
Draco sonrió –¿Quieres que cocine para tí? Puedo intentarlo si quieres.
–No, gracias –contestó y al notar su mirada indignada añadió– Yo cocinaré para tí. Tienes cocina ¿Cierto?
–Estuvimos hace una hora en la cocina ¿No la recuerdas?
–Estaba demasiado concentrado viéndote –murmuró y preguntó– ¿Qué ingredientes tienes?
–¿Qué necesitas?
–Yo pregunté primero.
Draco ladeó la cabeza –No tengo nada.
–¿Cómo que no tienes nada? ¿Huevos? ¿Alguna verdura? ¿Fideos? ¿Arroz? –enumeró divertido y recordó vagamente la cocina– ¿Nisiquiera te preparas el desayuno?
–No es lo mío.
–¿Pero ni el desayuno?
Draco se encogió de hombros.
–Me sorprende que no tengas un elfo doméstico.
–Puedo ganar mucho como un medimago, pero tampoco tanto.
Harry parpadeó recordándolo –Cierto, todo esto es tuyo… sin ayuda y sin dinero de nadie más –habló contento y añadió porque le había gustado molestarlo– Pero si ahorrarías un poco haciendo aunque sea tus desayunos y cenas, quizá te alcanza para el elfo en el futuro.
–Muy costoso –negó Draco y preguntó curioso– ¿Tú tienes un elfo?
–No, porque aún lo sentiría como un niñero –admitió– Aparte que… aún paso demasiado tiempo en casa de mis papás. A veces es como si nunca me hubiera mudado, sobre todo estos últimos meses han sido así.
Draco asintió –¿Y cómo es? ¿Cómo es tu casa? Weasley hace un tiempo mencionó que tenías tu propia casa, siempre estuve preguntándome cómo sería.
–¿Le preguntaste directamente a Ron sobre mí?
–Sí, cuando estuvo aquí en China. Me encontré con él de casualidad en el café de Luna y jugamos una partida de ajedrez, le eché en cara que debía respetar el contrato que firmamos hace tiempo.
–¿Le ganaste?
–Le gané –confirmó Draco contento.
–¿Y por ganar le pediste que te hablara de mí?
–Sí.
–Y él te dijo que tenía una nueva casa e incluso mintió diciendo que tenía un novio…
–Sí.
–¡Voy a matarlo!
–No te enojes con Weasley. Entiendo en parte por qué dijo eso.
–Pero mintió, te juro que yo nunca… solo besé una vez a alguien y ni siquiera lo disfruté, es más olvida que dije eso, estaba borracho y lo besé porque se parecía a tí.
–¿Hay alguien que se parezca a mí?
–No, no se parecía a tí. No hay nadie que se parezca a tí, nadie. Él solo era rubio, otro tipo de rubio, tu cabello es muy distinto, todo, en realidad nadie podría llegar a gustarme ni un 1% de lo que me gustas tú y… el punto es que voy a maldecir a Ron, lo torturaré.
Draco meneó la cabeza –Pero hizo todo bien ahora en decírtelo, aunque le pedí que no lo hiciera.
–Aún así –contestó y al sentir su mano sobre la suya sonrió.
–¿Entonces cómo es tu casa?
–Si lo comparas con la casa de mis papás, aún no es así de grande, solo es un piso, pero el salón si es gigantesco, mi habitación también y tengo otro salón al otro extremo de la casa donde planeo guardar todos los tesoros, alianzas, lo que sea que encuentre en expediciones, ahora solo tengo 3 cosas, todo está horriblemente vacío, pero se mira genial porque compré unos muebles especiales, son de madera oscura, contrastan con la cálida iluminación, te gustarán… toda la casa creo que te gustará y tienes que ayudarme con el diseño porque me falta ponerle aún mil cosas, no tengo ningún cuadro o algún adorno en particular y… ¿Y sabes que le quiero añadir?
–¿Qué te gustaría añadirle?
–En un futuro cuando ahorre para hacer todo ello, me gustaría una piscina, no quiero que mis papás sigan pagando todo lo mío. Estaba pensando en una piscina en interior, para así poderla utilizar siempre incluso si hace frío y así tú podrías evitar el sol, se podría construir a un lado, hay mucho espacio libre. Y en general en un futuro podríamos añadir lo que queramos, un segundo piso, una biblioteca necesitaremos también en definitiva, porque por ahora todos mis libros están aún en casa de mis papás y si le añadimos los tuyos necesitaremos una… –se quedó en silencio viendo alrededor, la biblioteca de Draco estaba llena de muchísimos libros y se dio cuenta al volver hacia él que estaba haciendo planes sin habérselo consultado antes. Draco tenía una casa aquí, un trabajo incluso ¿Y si no quería volver a Londres con él?
–¿Y podría tener también un gran salón de pociones?
–Por supuesto, eso lo doy por sentado. Y podrías tener todo lo que tú quisieras, porque no solo sería mi casa… es nuestra, puede ser nuestro hogar –habló y añadió al segundo– Lo siento porque estoy asumiendo cosas, pero si eso no es lo que deseas te acompañaré aquí. Te gusta China ¿Cierto? y tienes un muy buen trabajo, entendería si es que...
–No podría irme mañana mismo a Londres, tengo varios proyectos que terminar, me tomará todo este año, quizá un poco más y en un futuro tendré que volver muchas veces en definitiva al templo, pero sí, quiero estar a tu lado y vivir juntos –aseguró Draco– Por mucho tiempo pensé en volver, pero sabía que solo lo haría si era contigo y si es que tú me aceptas yo…
Lo miró con ternura al notarlo tan sorprendido mientras hablaba.
–Harry… ¿En realidad podemos planear a futuro así? Tener nuestro propio hogar, vivir juntos…
–Sí, Dray –le confirmó emocionado y esta vez fue él quien se lanzó primero por un suave beso.
Desde Hogwarts siempre estuvo haciendo planes, cantidad de veces imaginó que estudiaban juntos, que vivían juntos, primero en un departamento pequeño, luego en una gran casa, pensó millones de veces en un futuro con Draco y estaba seguro que él también lo hizo.
–Voy a necesitar varios ingredientes para poder cocinar. Tienes ollas ¿Cierto?
–En cuanto a implementos tengo todo lo que puedas necesitar.
–Perfecto, porque necesito también un sartén, espátula, platos…
–¿Piensas que no tendría ni platos?
–Como mencionaste que ni te preparas el desayuno…
Draco meneó la cabeza divertido. Y como seguían tan cerca Harry solo tuvo que estirarse ligeramente para besar su mejilla y luego su mandíbula.
–Hay algo que sí puedo cocinar, aún así.
–¿Entonces admites que no puedes cocinar en lo absoluto?
–Yo no dije eso.
–Lo acabas de decir.
–No.
–Sí.
Draco sonrió –Me refería a que hay algo… que estoy seguro me saldrá bien, porque lo hice varias veces.
–¿Así? ¿Qué es?
–Un… postre.
Harry de inmediato pensó en que Draco debía de saber hacer una tarta de manzanas verdes porque siempre fue uno de sus favoritos. –¿Entonces yo me encargo de la comida y tú del postre?
–Sí.
–Tendrás que hacer una maravillosa tarta de manzana para que me guste.
–No dije que haría una tarta de manzana.
–¿Entonces? –preguntó y al encontrarse con su mirada y no escuchar una respuesta, la idea de pronto lo golpeó– ¿Sabes hacer tarta de queso? ¿Sabes hacer mi favorita?
–Le pedí a tu abuela Effie hace mucho tiempo la receta. En Hogwarts, cuando fue tu cumpleaños, mi primer idea fue prepararte una yo mismo, pero el primer intento salió muy mal, por eso es que tuve que pedirle que me enviara una.
Harry lo recordaba, por supuesto que lo recordaba aunque en ese entonces hubiera cumplido 17 y ahora tenía 23, recordaba a Draco apareciendo con una tarta en el gran comedor de Hogwarts, recordaba cómo se sorprendió al escuchar a su papá mencionar que se lo pidió a Effie y sobretodo recordó lo mágico que se sintió ese día gracias a él –Ese fue el mejor cumpleaños que tuve.
–¿En serio?
–Sin duda alguna –aseguró sonriente, pero de pronto su sonrisa se congeló y cayó– Perdón por ayer no decirte feliz cumpleaños.
Draco lo miró por un momento confundido y luego asintió –Está bien, realmente lo está. Ayer fue un día y una noche muy caótica, hasta yo lo olvidé. Y aún así Harry, terminó siendo un cumpleaños perfecto porque estás aquí.
–No, no digas que fue perfecto, fue todo menos eso –murmuró sintiéndose triste porque no podría cambiar ello– Pero intentaré hacer uno perfecto, te prometo que lo haré, el siguiente año y el siguiente y el siguiente y el siguiente. Confía en mí ¿Sí? Todo irá bien –dijo y lo vio pasar saliva, cómo miró hacia un lado y se aclaró la garganta. Se sentía culpable, pero no había nada que pudiera cambiar el pasado –Lo siento.
–No tienes que disculparte. Dijimos que no más disculpas.
Suspiró al escuchar su pedido y cerró los ojos al sentir su mano contra su mejilla –De todas formas lo siento, Dray.
–Está bien, lo está, Haz.
Abrió los ojos al escuchar el apodo y estiró la mano limpiando suavemente con su pulgar una lágrima que casi caía por su mejilla.
Draco se aclaró la garganta y le sonrió –¿Vamos a conseguir los ingredientes que necesites?
–Sí –contestó emocionado y se puso de pie siguiéndolo.
.
No se creía un gran cocinero, pero tenía al menos 3 recetas que con el tiempo y con ayuda de su abuela Effie había perfeccionado. Nunca había pensado mucho en ello, pero en realidad mientras caminaban a través de los pasillos llenos de variedades de arroz se dio cuenta que sabía preparar los favoritos de Draco.
–Creo que encontrarás los ingredientes muy distintos aquí… pero supongo que funcionan.
–No es tan distinto, estas marcas las he visto también en Londres.
–¿Así?
–Sí –contestó y sonrió divertido– ¿Alguna vez fuiste a un supermercado en Londres? –preguntó y cómo Draco no contestó añadió– ¿Alguna vez viniste al supermercado aquí? ¿Has hecho compras antes?
Draco se encogió de hombros y Harry se rió.
–Hay un servicio de compras, les doy mi lista y todo llega a mi casa sin necesidad de venir por aquí.
–Por supuesto que los hay, pero llegar al punto de nunca pisar un supermercado… –habló divertido y empujó el carrito.
–Eso es más que todo una tradición muggle.
–¿Tradición? Esto es vida cotidiana de un mago sin elfos –contestó Harry y se detuvo para tomar una caja de fideos– Con razón que ni respondiste cuando te pregunté dónde estaban los lácteos.
–Si he venido alguna vez, no hay que exagerar.
–Sí, claro –contestó con sarcasmo doblando hacia la derecha y al notar que el pasillo estaba un poco lleno siguió de frente hacia el otro, Draco que se quedó atrás se apresuró hasta alcanzarlo y cuando lo hizo puso una mano en el carrito de compras –No me dejes atrás –se quejó.
Harry tuvo ganas de besarlo allí mismo, por unos segundos pensó en no hacerlo y al siguiente se dio cuenta que no había impedimento para ello, entonces no intentó evitarlo y se estiró por un casto beso contra sus labios. –¿La comunidad china mágica es homofóbica? –preguntó al notar su sorpresa.
–En este lado por suerte no, casi nada.
Sonrió feliz por ello y volvió a darle otro beso. Cómo le encantaba su expresión.
Las compras siguieron mientras conversaban y al terminar Draco sugirió regresar caminando, Harry por supuesto que aceptó, era cerca, con el hechizo las compras no pesaban y mientras caminaban iban tomados de la mano.
Es un jodido sueño pensó con una sensación de felicidad extrema envolviéndolo y se dio cuenta de todo lo que podía tener, quería ello mil veces más, quería todo lo cotidiano que nunca pudo tener, ir de compras, conversar mientras caminaban balanceando sus manos, utilizar su ropa, recibir tantas miradas, sus sonrisas, cocinar juntos, besarse mientras esperaban que sonara el cronómetro del horno y luego comer sentados junto al otro.
–Esto es todo lo que siempre he querido y creo que no lo sabía por completo hasta ahora.
–Podemos tener esto siempre –aseguró Draco, su mano apretó la suya encima de la mesa– Puedo prepararte una tarta de queso, todos los días, si así lo deseas.
–Después de probarla es algo que decidiré –contestó y se removió extrañamente nervioso en su sitio al ver a Draco tomar un bocado del risotto que hizo. También había pasta y crema de espárragos, se había demorado tanto en hacer todo ello, pero Draco fue extremadamente paciente y pareció que disfrutó tanto de verlo moverse alrededor de su cocina preparando cada plato mientras que él se encargaba de hacer la tarta de queso.
Harry no recordaba nunca haberse sentido así de nervioso cocinando o nervioso por la reacción de alguien, deseaba que le gustara por supuesto, quería sorprenderlo, notar y asegurarse que lo que hizo le encantó porque quería seguir haciendo ello.
Y la sensación gratificante que lo recorrió al notar su sorpresa y una gran sonrisa valió todo el tiempo invertido por completo.
–Está delicioso.
–¿Lo está? –preguntó sonriendo al verlo tan feliz volviendo a comer.
Y por supuesto que quería que Draco también se sintiera bien y aunque lo molestó ligeramente diciendo que iba a ser muy crítico con la tarta de queso, planeaba poner la mejor expresión para demostrar cuánto amaba ello.
No tenía ni idea de qué esperar, sus papás también tenían la receta de Effie, pero la tarta incluso por miles de veces que la hicieron aún no les salía exactamente igual a ella, a nadie en realidad y teniendo en cuenta que Draco mencionó que no cocinaba nada de nada intentaba no poner unas expectativas muy altas.
–¿Cuál fue tu favorito?
–Todo.
–Dime en serio.
–El risotto, aunque quizá lo fue porque no lo como hace siglos –contestó Draco y preguntó curioso– ¿Cómo es que sabes hacerlo si nunca te gustó? Mucho menos los langostinos, los odiabas.
–No lo hacía.
–Sí lo hacías, en Hogwarts hacías muecas cuando te daba de probarlos.
Ladeó su cabeza hacia un lado pensativo, luego hacia el otro, Draco tocó su mejilla cariñosamente –Supongo que decidí darle una oportunidad con el tiempo y descubrí que también me gusta. Aunque las pastas o una buena hamburguesa sigue siendo mi favorita.
Draco asintió sonriente.
–Y creo que… que… más allá de eso, se volvió una comida reconfortante porque me recordaba a cenas en la sala de menesteres.
–He pensado mucho en eso también. En nosotros.
–¿Sí?
–Por supuesto –contestó Draco volviendo a acariciar su mejilla, él sentía que se derretía con cada toque.
–¿También hay días en los que te rendiste y te dejaste llevar imaginando que estaba a tu lado?
–Muchas veces, demasiadas –admitió Draco y ladeó la cabeza dándole un beso en la mejilla.
Harry suspiró y sin pensarlo dos veces se inclinó también hacia delante y besó también su mejilla. Por mucho tiempo se preguntó si es que podría vivir lejos de él y pensó que era una realidad, que era posible seguir con su vida por completo, pero desde ayer no dejaba de darse cuenta de las miles de sensaciones, de la increíble forma en que podía sentirse y se daba cuenta ahora que no era un exagerado en pensar que al fin volvía a sentirse vivo.
Y no sabía cómo iba a acostumbrarse a ello sin dejar de actuar como un gran idiota enamorado o quizá nunca dejaría de mostrarlo y estaba bien eso.
–¿Te parece si dejamos el postre para más tarde? La recomendación es que repose un poco más, le ayuda a la textura.
–¿Cuántas horas más tendré que esperar?
–2 o 3 horas más quizá.
Bajó la vista hacia sus manos unidas y aceptó –Puedo esperar un par de horas, pero eso me generará muchas más expectativas.
–Está bien, puedes tener expectativas muy, muy altas.
–¿Tantas veces hiciste esa tarta que estás seguro saldrá bien?
–Siento que es exactamente como la recordaba… quizá me equivoque porque ha pasado tiempo… pero estoy casi seguro.
Harry tuvo que soportar la curiosidad, creyó que no podría hacerlo, pero de todas formas se distrajo porque salieron a conversar afuera mientras Draco cortaba hojas para una poción que le mencionó debía preparar en unos días.
–Fue en parte una casualidad, pero tenía todos los conocimientos requeridos para preparar una poción así. A ese caso le siguió otro, luego otro y… me volví parte del equipo.
–Entonces te volviste famoso, este templo es muy reconocido –señaló sentándose a su lado sobre el césped.
–No diría que soy tan famoso aunque varias personas me reconozcan. Y de todas formas no quiero llamar más la atención.
–Mereces toda la atención Draco. Lo último que hiciste fue impresionante, Effie debe estar muy feliz de haberse enterado que fuiste tú, apenas pude ver su reacción antes de irme, pero estoy seguro que está muy orgullosa de tí.
–¿Crees que lo esté? porque estoy seguro que decepcioné por completo a tu familia. Aún deben pensar que soy un loco con ideas de rituales antiguos. Deben desconfiar de mí.
–Lo entenderán y sabes… incluso si no hubiera ocurrido la maldición hacia Effie, si es que tú y yo nos hubiéramos vuelto a acercar de otra forma, también lo hubieran entendido porque ni tú ni yo somos lo que solíamos ser y porque sobre todo ellos son conscientes que un error se puede perdonar –le aseguró y admitió– Por mucho tiempo yo no he sido consciente de eso, ojalá me hubiera dado cuenta antes que podía intentarlo, en vez de estar fingiendo todo el tiempo estar bien sin tí. Ha sido horrible. No te imaginas todas las veces que esperé verte, lloré de frustración y no quise ver otra salida.
–No te merecía Harry…
–No digas eso –pidió y añadió al ver su expresión– No estés triste.
–No lo estoy –contestó Draco y bajó la mirada para terminar de sacar las hojas que le faltaban.
–¿Entonces? Sé sincero.
–Es solo que… Tengo miedo de que cuando volvamos a tu mundo te des cuenta que no encajo más.
–Eso es imposible –le aseguró y frunció el ceño.
–Pero si es así dímelo y lo entenderé por completo.
–No será así –se quejó y añadió preocupado viendo al pasto– ¿No he sido claro? Quizá sea porque hay infinidad de cosas que pienso y no soy capaz de expresar, pero tienes que creerme cuando te digo que… todo vuelve a tener sentido al estar tú de vuelta en mi vida, me siento vivo al fin –dijo volviendo hacia él y al notar su pequeña sonrisa puntualizó– Eso mismo que tú sientes, ese anhelo, esa felicidad, ese intenso deseo, yo también lo siento Dray y quiero… –habló y se detuvo porque de pronto sonrió sin poder evitarlo–. Quiero todo y seré un loco optimista después de mucho, porque a veces se crean lazos tan fuertes que es imposible romperlos, no se de quién escuché antes ello, pero es así y haré que los demás lo entiendan si es que no lo hacen. Porque tú y yo vamos a serlo todo, vamos a viajar juntos, a vivir juntos, a compartir secretos a medianoche, a discutir por tonterías y a reconciliarnos de inmediato, a crecer, a cuidarnos, a cambiar, y aun así seguir eligiéndonos. Vamos a construir algo solo nuestro, algo que se sienta como un hogar. Vamos a… –pasó saliva sorprendido con el corazón latiéndole demasiado rápido– Vamos a casarnos, Dray –dijo maravillado de haber llegado a esa conclusión.
Draco lo miró totalmente sorprendido, desde hace mucho que había dejado de prestarle atención a la planta, su mano estaba apoyada en el pasto, sus ojos clavados en él y aunque se notaba tan consternado, a la vez se notaba maravillado al igual que él.
–Aunque suene tan sorprendente ahora mismo, estoy completamente seguro de ello –aseguró y preguntó sonriente– ¿O acaso tu no lo crees?
Draco avanzó hacia él sin apartar la mirada. Primero una rodilla, luego la otra, hundiéndose en el pasto como si nada más existiera en ese instante. Alzó las manos y le tomó el rostro con cuidado, pero con una decisión que le temblaba en los dedos y en sus ojos brillantes.
–Lo creo –dijo en voz baja, firme–. Lo creo desde hace tanto tiempo, cuando nos pusimos esos anillos de alianza sin entender del todo lo que significaban. Te amo tanto, Harry y…
Harry sintió que el pecho se le apretaba. Ver a Draco así, tan seguro, tan expuesto, con los ojos llenos de lágrimas, lo desarmaba por completo. Pensó que jamás se cansaría de ese momento exacto, de la forma en que Draco lo miraba como si no existiera nadie más, como si amarle fuera la decisión más clara que había tomado en su vida.
–Tú y yo vamos a… –Draco paró lo que iba a decir también con una inmensa sonrisa y limpiándose lágrimas de felicidad– Vamos a casarnos, Haz –dijo y Harry no pudo responder. Todo dentro de él gritaba que sí, que siempre había sido esto. Y cerró los ojos, con el corazón latiéndole con una intensidad casi dolorosa, justo cuando sintió sus labios encontrarse con los suyos, suaves y decididos.
Suspiró dejándose llevar, con suavidad cayó hacia atrás, envolvió sus brazos alrededor suyo y sintió el salto que dio su corazón al sentir su peso sobre él. Sus labios cosquillearon y sus respiraciones eran profundas, no había apuro en lo absoluto y por ello se besaron sin importarles nada más.
Harry sintió como todo pensamiento desapareció, como quedaron solo los sentimientos y se nubló por completo enredando los dedos entre su cabello cuando Draco de pronto besó su mejilla y luego su cuello.
Suspiró y lo atrajo de vuelta al dejar de sentir su peso, sus brazos se aferraron a él, sus mejillas chocaron con ambos sonriendo y se quedaron abrazados por un largo momento. Era mil veces mejor a cualquier abrazo que se hubieran dado antes y su cerebro no debía comprender en lo absoluto todas las sensaciones.
Se sentía extremadamente feliz y a la vez pudo sentir el escalofrío de excitación que lo recorrió al sentir el bulto en sus pantalones contra los suyos. Estaban emocionados, excitados, acaba de decir que se iban a casar y los dos estaban tan seguros de ello ¿Cómo no lo iban a estar?
Y no pudo evitar soltar de pronto una pequeña risa que se transformó en un jadeo porque Draco se removió contra él, pero se sentía tan nervioso y ansioso a la vez, no dejaba de sentir cosquillas en el estómago y quería alejarse por unos segundos para calmar su agitado corazón, pero a la vez no quería que Draco se separara ni un centímetro.
–Ça va, tu es à l’aise?
Pensó que iba a morir aunque sonara como un absoluto exagerado –No puedes hacerme esto –murmuró con su corazón yendo aún más rápido.
Draco se incorporó ligeramente para encontrarse con su mirada.
Harry se quejó en francés –Je suis au bord d’un effondrement émotionnel et voilà que tu te mets à me parler en français, maintenant –dijo.
Y entonces de pronto Draco soltó una carcajada y él…
Harry pensó que iba a desmayarse, por suerte no pasó y su cuerpo reaccionó sonriendo como todo un idiota enamorado, pero es que había esperado tanto por escucharlo reír que entró en toda una crisis emocional.
Draco debió notarlo porque le pareció divertido y después de darle una bonita sonrisa se inclinó de vuelta a él besándolo.
Sintió sus labios apresar los suyos, su lengua encontrarse con la suya, el ligero vaivén de sus cuerpos hizo que ambos se excitaran aún más y como hace tanto tiempo, sin tener que hablarlo, ambos se pusieron de pie y prácticamente corrieron tomados de la mano hacia dentro.
Al llegar a la puerta de la habitación los besos se retomaron y entraron, con él retrocediendo hasta que chocó con la cama y se sentó, Draco parado en medio de sus piernas se inclinó, al parecer dispuesto a no cortar aún el beso y él estaba más que dispuesto a ello, pero a la vez necesitaba mucho más.
Tenía ganas de reír como un loco porque no podía creer que estuviera pasando ello, recordó todo lo que pensó antes, cada cosa que deseaba hacer con Draco y en ese instante, tan excitado y esperando por él, notó que ello era algo que también podrían hacer cuando quisieran.
–¿Está bien si continuamos?
–Por supuesto –contestó y llevó las manos a sus pantalones. Vio a Draco pasar saliva, pero también vio la sonrisa que le dio.
Su respiración se entrecortó al mirar como desabrochaba botón a botón de su camisa, era una camisa tan suave al igual que la que él utilizaba porque Draco tuvo que prestarle ropa, adoraba utilizar algo suyo.
Tenía mil recuerdos de ello, guardados en el fondo de su mente, luchó varias veces para no sacarlos y pensó que algo así no volvería a pasar, pero de pronto estaban allí, los dos desnudándose y besándose como si su vida dependiera de ello. Una sensación increíble, lo amaba.
Y se dio cuenta al subir a la cama que todo ahora sería muy distinto, no tenían que apurarse porque luego irían a clases, tampoco debían preocuparse de que alguien los interrumpiera y no estaban en un lugar ajeno, estaban en casa de Draco, en su cama y con todo el tiempo del mundo solo para ellos.
Le parecía impresionante, cada milímetro de su cuerpo lo necesitaba y era como si Draco supiera exactamente ello al empezar a tocarlo y besarlo. Murmuró su nombre más de una vez dejándose llevar y suspiró satisfecho al sentir su piel contra la suya mientras se besaban.
Quería alargar todo ello, incluso si sus labios se adormecían por tantos besos y se dio cuenta de lo embriagado que podía sentirse, más de una vez sus miradas se encontraron y le sonrió, sin saber cómo explicarle que así era como deseaba terminar todos sus días.
–Je vais devenir complètement accro à ça.
–Je pensais la même chose –admitió totalmente perdido en sus ojos, era como perderse en un mar de plata.
–¿Te he dicho cuánto me gustan tus ojos?
–Siento que estás robándome cada uno de mis pensamientos.
–¿Cómo?
–Estaba pensando exactamente lo mismo.
–No puedes haber pensado lo mismo –negó Draco– Tus ojos son impresionantes, los míos no.
–Dray tienes los ojos plateados, nadie los tiene así.
–Todos los Black.
–Pero aún así y son distintos –murmuró y suspiró porque Draco inclinó la cabeza depositando besos en su hombro– En cambio yo solo tengo los ojos verdes, hay miles de person… –jadeó al sentir una suave mordida y abrió los ojos encontrándose con él negando.
–No, no es así. Tus ojos son únicos.
–Los tuyos lo son más.
Draco volvió a negar y esta vez antes de que dijera algo lo empezó a besar.
Harry enredó los brazos alrededor de él posesivamente, se sentía tan excitado, ligeramente nervioso y sobre todo expectante.
–Je continue?
–Me vas a volver loco hablando en francés.
–Est-ce que c’est bien ou mal? porque puedo hablarte en Chino si así lo deseas.
–No sabes Chino.
–Sé lo suficiente –murmuró Draco y siguió repartiendo besos en su pecho mientras bajaba.
Harry sintió su cuerpo temblar y la sensación se volvió aún más intensa al sentirlo bajar, sabía que su cuerpo había cambiado, era incluso más alto, tenía dos cicatrices en la pierna derecha una en la rodilla, otra en el tobillo y la fascinación con la que Draco lo vió hizo que se removiera nervioso. Él tampoco podía dejar de verlo, las cicatrices en su pecho aún seguían allí, pero eran casi imperceptibles, también era mucho más alto, su espalda ancha, tenía una marca rojiza en el brazo sobre la cual planeaba después preguntar y la forma en la cual se movió tomándolo de la cintura para acercarlo a él hizo que se sorprendiera gratamente.
No recordaba la última vez que utilizó un hechizo de lubricación, hace demasiados meses que no jugaba consigo mismo, había pasado tanto tiempo y aún así las anteriores veces que se encontró masturbándose su único motivo en vez de encontrar placer fue solo aliviar la tensión.
Esta vez, todo era otra historia, desde el momento en que cayó desnudo en su cama y pasando por el frenesí que lo invadió al sentir sus dedos preparándolo, se entregó por completo a él, gimiendo cuando finalmente lo sintió adentrarse y luego sonriendo completamente enamorado al recordar una vez más, que al fin volvían a ser ellos, solo ellos amándose.
Gimió al sentirlo moverse y volvió a gemir con cada movimiento, sin poder creer lo bien que se sentía, su mente estaba enfocada en escucharlo, en cada sonido de sus cuerpos, en sentir sus labios cuando lo besaba y en el estremecimiento entero que recibía su cuerpo con las profundas estocadas.
Estaba seguro que nunca antes se habían besado tanto y de esa forma mientras lo hacían, y aunque sabía que esa sería la primera de miles, aún así no podía saciarse, quizá nunca se saciaría y cada vez necesitaría más.
Rodaron más de una vez en la cama y le gustó ver su cara contraerse de placer mientras se movía sobre él, penetrándose así mismo. Definitivamente necesitaba práctica pensó al sentir el esfuerzo en sus piernas aunque lo estuviera sosteniendo de la cintura y soltó un jadeo sorprendido cuando Draco volvió a hacerlo rodar en la cama para quedar encima.
La nueva posición fue más profunda, Draco no perdió el ritmo ni por un segundo, con cada embestida hizo que Harry arqueara la espalda, podía sentir su cuerpo tan caliente y el placer implacable ir y venir. Tuvo que aprovechar en tomar una gran bocanada de aire cuando de pronto se detuvo y sonrió tontamente cuando sus miradas se encontraron.
No recordaba antes haber reído tanto y haberse sentido tan al límite durante tanto, tanto tiempo, era como si ninguno de los dos quisiera acabar, como si ese no fuera el punto de todo ello y lo entendió mientras volvía a gemir y temblar de placer, el punto máximo no solo tenía que ser el orgasmo.
Podía haber miles de momentos, incluso escuchándolo gemir su nombre o el quedarse sin aliento al sentirse tan lleno, pero todo subía constantemente y pronto se dio cuenta que ambos no podrían detenerse y seguir en ese límite.
Echó la cabeza hacia atrás cuando pronunció su nombre por milésima vez, con voz ronca y sintiendo sus músculos tensarse, Draco siguió adelante sin parar, sus caderas moviéndose continuamente, sus ojos clavados en él y Harry se sintió completamente embriagado, apenas y podía enfocar su vista en Draco por todo el placer que lo recorría.
Y no podía creer todo ello, como era capaz de perderse por completo, sentir tanto, gemir sin pudor y más que eso, no podía entender lo bueno que era Draco con cada movimiento o con la exacta forma de tocarlo. Lo ponía ansioso hasta cierto punto, el darse cuenta que él no podía llevarse así mismo a esos límites y estaba seguro que nadie más podría, solo Draco sería capaz.
.
.
.
__________________
Draco se movió hacia adelante e inclinó la cabeza con un gemido, su mano aún sostenía su cintura con fuerza, su cuerpo palpitaba incluso mientras pasaba el efecto del orgasmo, estaba sin aliento, podía sentir el sudor en su frente, era un desastre, pero Harry lo era aún más, un completo hermoso desastre pensó, repasando con la mirada su abdomen manchado, su pecho subiendo y bajando por su respiración agitada, sus labios brillaban y estaban hinchados, sus mejillas estaban sonrojadas y sus ojos, en los que tanto había extrañado perderse, lo miraron con un brillo único antes de darle una gran sonrisa.
Tuvo que recordarse así mismo respirar y buscó asimilar todo lo que estaba pasando, el golpeteo en su pecho le recordó que volvían a ser ellos y sonrió tontamente sin poder creerlo.– Te amo, Haz.
Harry tomó una bocanada de aire, le dio también una sonrisa tonta y contestó. Draco aún no podía creer que Harry contestara así.
–Et moi, je t’aime, Dray.
En algún punto esa mañana, recordaba que pensó que todo podía ser una alucinación, pero con cada conversación, cada minuto y sobretodo después de tan increíble orgasmo dejó de cuestionarse que estuviera loco, porque sabía que no sería capaz de recrear algo así de intenso en su mente.
Empezó a recolectar cada momento, quizá no recordaría todos los besos, pero ese sentimiento estaba seguro que solo se intensificará con los años, porque creía y verdaderamente lo hacía, nunca antes se había proyectado así mismo siendo una persona mayor, por mucho tiempo detestó la idea y aunque se sorprendió tanto, de pronto se sintió tan aliviado, cuando salieron de un largo baño y lo atrajo en un gran abrazo, o después cuando se puso a cortar dos porciones de tarta de queso, cuando se imaginó a ambos en un futuro, en su casa, amándose, con mil arrugas, con mucha menos energía y aún así riendo junto al otro.
Entendió lo que hace mucho tiempo dijo Harry y se dio cuenta que él también quería exactamente ello. –Me gustará mucho envejecer contigo Haz.
Harry que había estado riendo porque su cuchara salió de pronto volando por un mal movimiento de varita, de pronto volteó sorprendido y antes de que Draco pudiera preveerlo se lanzó hacia él en un fuerte abrazo.
Lo hizo retroceder un paso, pero por suerte pudo sostenerlo y más que contento al separarse escuchó –Gracias por no dejar mi gustaría solo en eso.
–¿Tu gustaría?
–Era un deseo, pero ahora lo volverás una realidad. Una hermosa realidad –contestó Harry dándole una preciosa sonrisa y Draco se preguntó cuántas veces más se quedaría embobado de esa forma.
Un largo beso le siguió y al separarse, Harry de inmediato volteó para tomar su porción de tarta de queso –Lo siento es que estoy tan desesperado por probarlo.
Pasó saliva al escucharlo –¿Lo comemos en la sala? Quiero que veas algo.
–Déjame dar un bocado antes.
–No.
–Draco.
–No.
–Malfoy.
–Ya no soy Malfoy –contestó divertido.
–No me voy a acostumbrar a eso.
Draco se rió y llevando también su plato jaló de su mano para que lo siguiera.
El atardecer se veía a través del ventanal de la pequeña sala, esa era la principal razón por la que escogió ese lugar, la mayor parte del año se podía observar un gran atardecer y todo se pintaba absolutamente de naranja por los rayos del sol que llegaban a través del vidrio lleno de hechizos.
Bastó una mirada hacia Harry para saber que le encantaba.
–Todo es naranja, ¿Como es que todo es…
–El vidrio tiene un hechizo extra, apenas lleguen los rayos del sol se verá así.
–Es impresionante, incluso yo… me veo algo naranja.
–Me parece que encontré el mismo hechizo que tenían los vidrios en Slytherin ¿Recuerdas que todo se veía verde?
–Lo recuerdo –contestó Harry viendo alrededor con una gran sonrisa y luego se sentó en el sillón a su lado.
Draco dejó su plato sobre la mesita y tomando la cuchara de Harry cortó un bocado de la tarta de queso –Ahora si puedes probar –dijo ansioso por escuchar al fin su opinión.
Lucía perfecta, la textura se notaba también como las que alguna vez probó de la abuela de Harry, había perdido la cuenta de todas la veces que intentó esa tarta y ni en sus más locos sueños pensó que alguna vez podría hacerla para Harry, pero de pronto estaba allí llevando la cuchara a su boca y observando con detenimiento cada gesto suyo.
–Es imposible.
Su corazón se aceleró, le había encantado, estaba seguro de ello, pero no entendía porque Harry decía es imposible –¿Imposible en qué sentido?
–Necesito otro bocado –pidió Harry abriendo la boca y Draco de inmediato llenó la cuchara.
–¿Entonces…
–¡Draco! –exclamó Harry feliz.
–¿Harry? –preguntó un poco confundido y él rió –Es igual Dray… ¿Cómo es posible esto?.
–Seguí al pie de la letra cada uno de sus pasos.
–Mis papás también la hacen siguiendo cada uno de sus pasos y nunca les sale igual –habló Harry maravillado y Draco le extendió otra cucharada.
–Quizá sea algún cambio extra en la marca de los ingredientes… o…
Harry abrió los ojos después de disfrutar otro bocado y negó –No es ningún cambio de ingredientes o algo así, mis papás son perfeccionistas, esto es más que eso… esto es… es la receta, Effie te dio la receta original.
Draco ladeó la cabeza pensativo y Harry feliz se inclinó más –Estoy seguro que esta receta tiene algo distinto y solo te la dio a tí.
–¿Y por qué solo me la daría a mí?
–Tengo una suposición, pero le preguntaremos cuando la veamos –contestó Harry y abrió la boca, Draco le acercó una nueva cucharada llena.
–Me encanta ¿Por qué no estás probándolo?
Abrió la boca divertido para que Harry le diera una cucharada de la otra porción y aún así se sorprendió cuando Harry lo hizo tan naturalmente.
–No puedo creer que te haya dado su receta secreta. Necesitaré demasiadas porciones para saciarme hoy.
–Puedes tener todo lo que quieras –aseguró– Toda la tarta, todo de todo y me refiero también a cualquier cosa que desees.
–¿Así?
–Por supuesto.
Harry asintió contento y después de una cucharada señaló hacia la esquina donde había un tocadiscos –Entonces me gustaría un poco de música también.
–¿Tienes algún pedido en especial? –preguntó poniéndose de inmediato de pie– Tengo varios albums.
–¿Escuchas música regularmente?
–No en realidad –admitió Draco. Tenía incluso varios aún sellados.
–¿Pero hay alguna canción que te guste más?
Ladeó la cabeza pensando y vio hacia el último álbum que escuchó hace una semana.
–Ponme alguno de tus favoritos –pidió Harry tomando otra gran cucharada de su tarta.
Draco tomó el álbum que estuvo viendo –Hay solo una canción de aquí, que siempre escucho.
Harry sonrió –Up from Below tiene muy buenas canciones ¿Y solo escuchas una sin parar?
–Me volví de los que se obsesionan con una canción y no la deja –contestó acomodando el tocadiscos y añadió al notar su mirada– Sabes a qué canción me refiero ¿No?
Harry bajó la mirada, de pronto se puso tímido y eso le causó tanta ternura –Te refieres a… ¿Home?
Asintió de inmediato –Sí.
–Hace muchos años que no la escucho, desde Hogwarts.
Draco sonrió recordando y le dijo contento –Tengo el recuerdo muy presente, la profesora McGonagall pidiendo una ronda de aplausos para tí, todos gritando y tú lleno de confianza sonriendo, silbando al ritmo de la melodía mientras tocabas la guitarra. Fue hipnotizante, no pude apartar la mirada de tí.
–Si eh… creo… alguna vez lo mencionaste y… y yo dije que volvería a cantar esa canción para tí, pero no lo hice…
–Tenemos todo el tiempo del mundo ¿No?
–Sí, lo tenemos –aseguró Harry y se puso de pie– No sé por qué de pronto me puse tan nervioso –admitió abrazándolo cuando empezó la canción.
.
Alabama, Arkansas, I do love my Ma' and Pa'
(Alabama, Arkansas, amo a mi mamá y papá)
Not the way that I do love you
(Pero no de la manera en la que te amo)
Well, holy moly, me oh my, you're the apple of my eye
(¡Santo cielo! Mío de mí, eres la manzana de mis ojos)
I've never loved one like you
(Nunca amé a nadie como a ti)
Man, oh, man, you're my best friend, I scream it to the nothingness
(Hombre, oh, hombre, eres mi mejor amigo, le grito a la nada)
There ain't nothing that I need
(No hay nada que yo necesite)
Well, hot and heavy pumpkin pie, chocolate candy, Jesus Christ
(Caliente y pesado pastel de calabaza, chocolate, dulce, Jesucristo)
Ain't nothing please me more than you
(No hay nada que me agrade más tú)
–La tocaré para tí apenas tenga mi guitarra, aunque tengo que practicar porque llevo un largo tiempo sin tocar y también te mostraré otras canciones y…
–¿Y volverás a cantar aquella canción que escribiste para mí?
–La tocaré mil veces para tí –aseguró Harry disfrutando de la melodía y lo hizo dar una vuelta.
Draco sonrió, no era alguien que bailara, pero era tan fácil seguir el ritmo junto a Harry.
I'll follow you into the park, through the jungle, through the dark
(Te seguiré a través del parque, a través de la jungla, a través de la oscuridad)
I never loved one like you
(Nunca amé a nadie como a ti)
Moats and boats and waterfalls, alleyways and payphone calls
(Fosas, botes y cascadas, callejones y llamadas de paga)
I been everywhere with you
(He estado en todas partes contigo)
We laugh until we think we'll die, barefoot on a summer night
(Ríete hasta que pensemos que moriremos, descalzos en una noche de verano)
Nothing new is sweeter than with you
(Nunca podría ser más dulce que contigo)
And in the streets, we run free, like it's only you and me
(Y en las calles corres libre, como si sólo fuéramos tú y yo)
Geez, you're something to see
(Dios, eres algo para ver)
–Deseo todo esto, deseo todo esto contigo.
–Lo tendremos Dray, correremos descalzos en una noche de verano, tendremos una hermosa casa, cantaré para tí en la oscuridad, compartiremos anillos, nos casaremos...
Las palabras de Harry se repitieron en su cabeza, Vamos a casarnos pensó y su corazón se aceleró tanto, Harry era lo único que quería y saber que era correspondido le daba tal euforia que no sabía cómo procesar.
–¿Recuerdas nuestros anillos de alianza? ¿Aún los tienes?
–Están enterrados en la Mansión Malfoy, podemos recuperarlos cuando queramos. Los guardé allí porque no quería perderlos.
Harry asintió, sus ojos brillaron aún más –Lo siento.
–No hay nada de lo que debas disculparte.
–Hay…
–No, porque entonces yo debería ser el primero en…
–No –lo cortó también Harry y lo señaló– Necesitamos quedarnos en nuestro presente Draco. No podemos seguir volviendo.
Asintió sonriendo –Tú empezaste.
–Lo sé –se quejó Harry y rodó los ojos.
Draco lo hizo dar una vuelta siguiendo el ritmo de la canción y cuando se volvieron a ver ambos se pusieron a cantar.
Oh, home, let me come home
(Oh, hogar, déjame volver a mi hogar)
Home is whenever I'm with you
(Hogar es donde sea que esté contigo)
Oh, home, let me come home
(Oh, hogar, déjame volver a mi hogar)
Home is whenever I'm with you
(Hogar es donde sea que esté contigo)
Harry prácticamente terminó gritando con una gran sonrisa, sus manos sobre sus hombros lo movieron con fuerza y Draco terminó riendo y atrayéndolo de la cintura.
–No te imaginas cuanto extrañé escucharte reír. ¿Cómo pude estar tanto tiempo sin tí? –se quejó Harry.
Draco sabía que si intentaba hablar su voz se quebraría, así que eligió el silencio. Él también había extrañado con todo su corazón verlo así de feliz, de eufórico y ese anhelo le había dolido de una forma lenta y cruel. Había sido un dolor constante, imposible de medir o describir, lo acompañó durante demasiado tiempo, un dolor nacido del pensamiento insoportable de que nunca más en su vida volvería a ver a Harry así, feliz con él.
Pero no fue así.
Y ese momento lo iba a recordar tal como era, con ambos riendo sin cuidado, envueltos en rayos de sol y cantando a todo pulmón esa canción, así que lo atrajo en un abrazo justo cuando la canción empezaba de nuevo y Harry lo hizo balancearse al ritmo para luego ponerse a cantar junto con él.
.
.
.
I'll follow you into the park, through the jungle, through the dark
(Te seguiré a través del parque, a través de la jungla, a través de la oscuridad)
I never loved one like you
(Nunca amé a nadie como a ti)
Notes:
Canción:
Home - Edward Sharpe & The Magnetic Zeros
Versión que cantó Harry Home - Cover by PottekesTraducción:
Ça va, tu es à l’aise?
¿Todo bien, estás cómodo?Je suis au bord d’un effondrement émotionnel et voilà que tu te mets à me parler en français, maintenant
Estoy al borde de un colapso emocional y ahora resulta que te pones a hablarme en francés.Je vais devenir complètement accro à ça.
Me voy a volver completamente adicto a esto.Je pensais la même chose
Estaba pensando lo mismo.Je continue?
¿sigo?Est-ce que c’est bien ou mal?
¿Eso es bueno o malo?-Et moi, je t’aime, Dray.
-Y yo te amo a tí, Dray
Chapter 33: ¿Existe un futuro para nosotros?
Chapter Text
Draco movió la cabeza hacia un lado, luego hacia el otro y frunció el ceño sin entender de dónde venía tanta luz, recordaba la noche anterior haber cerrado las cortinas para que no los molestara ningún rayo de sol y al entreabrir los ojos se dio cuenta que la luz venía de un patronus.
Harry estaba sentado en la cama respondiendo el mensaje y él se removió hacia un lado para evitar el brillo, debía ser aún temprano porque tenía demasiado sueño.
–Lo siento por despertarte –escuchó el murmullo de Harry contra su oído y suspiró cuando lo abrazó desde atrás.
–Está bien –contestó y bostezó.
–Tengo que salir.
–¿Salir?
–Mi mamá Lily está en China y mi pa también. Dijeron que les gustaría desayunar conmigo y siguen insistiendo así que debería ir.
–Sí, por supuesto –contestó– ¿Qué hora es?
–Un poco más de las 8. Sigue durmiendo, no demoraré mucho, quizá unas dos horas.
Dio una vuelta en la cama para mirarlo y aceptó –Te espero aquí y si tienes que demorar no hay problema... deben querer conversar mucho contigo, está bien.
–Te mando un patronus si es así, si demoro más.
Draco asintió y cerró los ojos cuando Harry de pronto se acercó por un lento beso.
Se quedó de inmediato dormido luego de ello, pero solo fue por un corto periodo de tiempo, quizá alrededor de 30 minutos porque de pronto su subconsciente lo golpeó, quizá una pesadilla o quizá solo pensamientos, se llevó las manos al rostro sintiéndose angustiado y su respiración se aceleró por un mal presentimiento.
Una parte de él seguía sintiendo preocupación por lo que pasaría cuando salieran de esa burbuja y se sintió angustiado al darse cuenta que salieron antes de lo que pensó.
No tenía ni idea de que es lo que opinaba la familia de Harry sobre él, pero fuera lo que fuera, sentía que no tenía su confianza en lo absoluto, Quizá ahora mismo estaban hablando de ello con Harry.
¿Quizá ahora mismo, Harry recién pensaba que era un error volver con él?
Se sintió horrible al pensar eso, Harry lo amaba, lo había repetido mil veces y él debía creer en él, confiar en él, pero no podía evitar sentirse asustado. La familia de Harry no sabía quién era él después de tantos años, debían tener demasiadas dudas, preocupaciones y él no sabía qué es lo que podría hacer para demostrar lo contrario.
Lograr quitarle la maldición a Effie esperaba que hubiera ayudado, quizá eso cambió la forma de verlo, esperaba tanto ello, porque en todos esos años no había hecho más que dar todo de sí para ser un buen medimago.
¿Qué haré si es que no desean que vuelva con Harry? se preguntó más de una vez echado en la cama viendo el techo y pronto se dio cuenta que debía hacer lo imposible, haría lo que fuera porque aceptaran de nuevo su relación con Harry.
_____________
–Esto se siente como una especie de intervención.
–Yo solo estoy aquí de curioso –dijo su padrino Sirius examinando el chocolate caliente que pidió.
Y su mamá Lily señaló –Harry sé que ya eres un adulto, pero no podía quedarme en Londres contenta y tranquila después de un patronus.
–Pero es como deben de estar, contentos y tranquilos –puntualizó y vio a su papá Regulus que no había dicho mucho desde que llegó.
–Para estar así prefiero antes hablarlo en persona por eso es que vine...
–Luna dijo que hablaron mucho con ella, seguro resolvieron miles de dudas. ¿No?
–Sí –admitió su mamá Lily y su papá Regulus asintió.
–Entonces no me van a pedir que me aleje de Draco o una locura así, supongo.
–No te pediríamos con exactitud eso, pero... deberías tomarte todo con... un poco de calma.
Harry de inmediato negó –Mamá, si con calma te refieres a que vuelva a Londres o algo así no, no me voy a alejar de Draco. Él cometió un error y fue consciente de ello, ahora lo único que hizo fue mejorar y vivir de una forma totalmente distinta, quiero conocer a este nuevo Draco y pasaré cada minuto de mi tiempo con él, no me importa nada más ahora mismo.
–¿Y tus proyectos que dejaste abiertos? Tienes una expedición planeada.
–Eso tendrá que esperar.
Lily meneó la cabeza en desacuerdo y Harry se inclinó en la mesa –¿Por qué mi papá James no está aquí? –preguntó y cómo sabía la respuesta él mismo lo respondió– Porque me entiende, porque sabe que lo único que necesito ahora mismo es a Draco y esa es una decisión que realmente quiero que respeten.
–Eso deberías decírmelo directamente a mí Harry, porque Regulus al parecer vino por otra razón y Sirius...
–A mí no me metan –canturreó Sirius y Harry pasó su mirada de Regulus hacia Lily– ¿Están enojados? –preguntó al darse cuenta.
Y no hubo una respuesta, los dos solo lo miraron.
–¿Discutieron por mí? –preguntó directamente y frunció el ceño, su mamá Lily y su papá Regulus siempre estaban de acuerdo en lo mismo, era tan raro verlos obviamente peleados– ¿Pa?
–Solo tenemos distintas perspectivas –habló Regulus y Lily a su lado señaló– Pero sea lo que sea, estamos preocupados por tí.
–Una vez más, no tienen que preocuparse por mí. Mírenme –se señaló y sonrió– Hace siglos que no sonreía así, no se imaginan lo bien que me siento –habló y como los 3 lo miraron cuidadosamente frunció el ceño– ¿Creen que les estoy mintiendo o algo así?
–Yo no lo creo –habló Sirius, pero Lily añadió– Harry, esto no te va a gustar, pero...
–¿Pero qué?
–Con magia hay mil formas de hacer feliz a una persona.
–Ma, dime que no estás insinuando que Draco me dio amortentia o algo así.
–Creo que tengo razones para desconfiar de Draco ¿No?
–No, no hay razones para desconfiar de él. Gracias a él Effie está viva.
–Lo sé Harry, pero aún así ha pasado tanto.
–Tu mamá tiene razón, ha pasado tanto, salir de dudas no haría daño –dijo para su sorpresa su papá Regulus.
–Pensé que estaban en desacuerdo.
–Nuestro desacuerdo va por otro lado.
–No puedo creer que sigan desconfiando de Draco, esto tiene que cambiar ¿Que más quieren que él haga? Le quitó la maldición a Effie y como lo escucharon de Luna se ha dedicado todos estos años a ayudar, sin él el templo Hè Táng no sería lo que es ahora.
Su mamá asintió –Ha hecho cosas impresionantes es verdad, pero está obsesionado contigo.
–Y yo lo estoy con él –puntualizó– No he dejado de pensar en él en todos estos años y má, si es que piensas que uno le está dando pociones al otro, entonces ese sería yo.
–No estoy jugando Harry.
–Yo tampoco –señaló y suspiró– Lo amo, eso nunca cambió y nunca cambiará.
–Lo sabemos, pero la confianza se construye poco a poco. No me puedes pedir que de pronto confíe en él por completo y sé que esto no te va a gustar, pero el primer paso es confirmar que no tienes encima ninguna poción o hechizo.
–No tengo nada de eso.
–Hace unos días ni querías escuchar su nombre.
–Eso no es verdad, estuve anhelando escuchar de él desde hace mucho –contestó e insistió– No me pienso hacer pruebas o algo así, yo confío en él.
–Esto no es opcional Harry.
–Mamá tú misma lo dijiste, soy un adulto ahora y si yo decido confiar en Draco tienen que respetar mi decisión.
Lily negó y su padrino Sirius se inclinó en la mesa –Hazle caso a Lils, si confías en Draco entonces todo saldrá bien y será un punto a favor de él.
Harry frunció el ceño –Pero ¿Cómo pueden creer que Draco me daría una poción o algo así? De ser así lo hubiera hecho hace mucho –habló y añadió– Yo fui el que vino hasta aquí, yo lo busqué, él le pidió a Ron que no me dijera nada, él no quiso volver a aparecer en mi vida porque sabía lo mucho que me hirió y eso solo lo estuvo matando lentamente, ustedes no tienen ni idea de todo lo que ha pasado –dijo y se detuvo al darse cuenta que estuvo elevando la voz.
Tuvo ganas de llorar, quería que su familia quisiera a Draco, borrar todo lo que pasó y empezar de nuevo.
–Tienes razón Harry, no lo conocemos, no sabemos por todo lo que pasó y por eso mismo es válido que si empiezas de nuevo una relación con él no sea de forma apresurada, dejando todo lo que adoras atrás, tienes miles de planes ¿Vas a dejar todo botado por quedarte aquí... en China?
–Sí.
–Lily me parece que ese es un punto para conversar después.
–Regulus no puede ser así.
–Pero esa si es su decisión.
–Decisión que puede estar siendo influenciada.
Harry frunció el ceño –No estoy siendo influenciado –dijo y se dio cuenta que iban a estar mil veces dando vueltas. Su mamá no confiaba en Draco, era una realidad y no existían palabras que pudieran cambiar ello.
–La cita es en 15 minutos –señaló su padrino.
–¿Hicieron una cita sin consultármelo? –preguntó sorprendido y en parte dolido– Draco nunca me daría una poción sin mi permiso, él no me obligaría a enamorarme de él y tampoco podría porque es como estoy, nunca dejé de estar enamorado de él.
–Tranquilízate Harry –pidió su papá Regulus– La cita en realidad se hizo con otro fin.
–¿Qué?
–Recuerda que aún seguimos investigando lo que le pasó a Effie, nosotros también tuvimos que hacernos varias pruebas para confirmar que no tenemos ninguna maldición o algo extraño encima.
–Y ya que estamos aquí, podemos ser un poco más rigurosos respecto a eso –señaló su mamá– Es un caso demasiado extraño y al parecer en este templo son demasiado expertos en el tema. Toda una coincidencia.
–No me digan que piensan que Draco es culpable de eso o alguna locura así.
–No –de inmediato contestó su papá, pero su mamá se quedó en silencio y Harry la miró sin poder creerlo– Mamá ¿Eso es lo que piensas de él?
–Harry no voy a acusarlo de nada, no estoy diciendo que creo algo así con exactitud.
–No lo dices, pero lo piensas. Crees que Draco es malvado, crees todo ello –dijo dolido y añadió– Él no es así mamá.
–Quiero creer eso Harry... y aún así... la maldición que le pusieron a Effie, es una demasiado complicada, es magia oscura, una mezcla perfecta entre alquimia y mucho más. Demasiados medimagos trataron a tu abuela, traje a los mejores magos y brujas Harry y nadie se dio cuenta de ello, el único que se dio cuenta y la salvó por completo fue Draco.
–¿Entonces dices que él le puso la maldición para luego quitársela? –preguntó enojado– ¿Qué sentido tendría ello?
–Tú.
Sintió su corazón acelerarse, pero no porque desconfiara de Draco, sino porque ahora entendía que su mamá tuviera tanta desconfianza –Draco nunca haría algo así, tienes que conocerlo mamá, tienes que darle la oportunidad, él cometió un error, pero eso no tiene que encasillarlo por siempre. Él me ama, él nunca buscaría dañarme, él... –su voz se quebró y tuvo que aclararse la garganta.
Le dolía mucho que no quisieran a Draco de la forma en la que quería lo hicieran y le daba cólera que todo hubiera sucedido así, que pareciera que Draco era el culpable.
Tuvo que ir a la cita programada en el templo Hè Táng, no intentó negarse mucho más a ello, su mamá tenía un medimago conocido allí y al parecer le había explicado todo con anticipación, de camino se enteró que llegaron la noche anterior.
Su padrino Sirius no los acompañó al templo porque se quedó por la cafetería para curiosear por la ciudad y buscar regalos. Harry no quiso señalarlo, pero era inevitable no pensarlo, porque su padrino y su papá Regulus parecían confiar e iban a respetar su decisión si él decidía quedarse, en cambio su mamá insistiría porque volviera a Londres, fuera el que fuera el resultado.
Tuvo que mandarle un patronus a Draco diciendo que se demoraría un poco más, no se atrevió a explicar el porqué de su tardanza, la conversación se extendió por horas en la cafetería y luego la cita también resultó interminable. Le dolía pensar lo que podía estar pasando por la cabeza de Draco, debía suponer todo ello, estar preocupado, quizá incluso pensar que él tenía dudas.
Y si había una certeza en todo ello, era que Harry estaba por completo seguro y solo quería repetírselo una y otra vez a Draco hasta que nunca lo dudara.
–Tomará alrededor de 15 minutos más. Por favor tomen asiento.
Suspiró al escuchar al medimago y esperó que se fuera para decir –¿Tengo que quedarme yo a recibir los resultados?
–Por supuesto, son tus resultados. Y puedes esperar para ver a Draco.
–En la mañana le dije que no demoraría más de dos horas.
–Le mandaste un patronus hace media hora.
–Eso fue hace 40 minutos y dije que demoraría un poco más, no una hora entera más –contestó cruzándose de brazos– Casi es medio día.
–Tienes que esperar con nosotros los resultados, puedes mandarle otro patronus –señaló Regulus– Y por cierto me gustaría ir contigo, quiero hablar con Draco.
–¿Solo tú?
–Si yo quisiera también hablar con él ¿No podría ir?
–Por supuesto que también podrías venir mamá, solo... me gustaría que no se volviera incómodo.
Lily asintió pensativa y Harry tuvo el presentimiento que de pronto volvería a mencionar que le parecía mejor idea que volviera a Londres, así que de inmediato se movió para evitar la conversación –Vuelvo en rato, caminaré un momento por el templo, estuve demasiado tiempo sentado –avisó y sin esperar una respuesta salió.
Era inmenso el lugar, salió de toda esa zona que era en especial para revisiones y pasó el jardín que anteriormente cruzaron, estaba lleno de árboles que nunca en su vida vió, así que curioseo alrededor dando vueltas, quería esperar al menos 10 minutos para volver adentro y cuando se preguntó si es que debía mandarle un patronus a Draco, de pronto le pareció escuchar Medimago Selwyn a lo lejos.
¿Acaso lo estoy imaginando?
Giró viendo hacia un lado, luego al otro y se quedó inmovil al notar a una enfermera levantando la mano saludando a alguien del otro edificio. ¿Acaso era Draco? pensó y se preguntó si estaba loco o había escuchado mal, pero después de avanzar, a través de la ventana lo reconoció, a lo lejos acercándose a recepción y recibiendo lo que suponía era su correo.
Trató de no caminar de inmediato donde él, se detuvo, no quería que supiera que estaba allí, pero aún así curioso no pudo evitar acercarse unos pasos y verlo a través de la puerta.
Buenos días medimago Selwyn. ¿Volvió antes de vacaciones?
Solo por una hora, vengo a dejar estas pociones. El medimago Liang me llamó de urgencia.
El medimago Liang se encuentra en la sección del Pabellón de la Armonía Interna, en la habitación junto al estanque de piedra medicinal.
Entiendo, muchas gracias Wen.
Gracias a usted. Que bueno verlo de nuevo.
Igualmente.
Vestía una túnica larga negra con detalles blancos en los bordes, túnica igual a la que todos los medimagos en el templo llevaban y aún así en Draco se veía totalmente distinto. Su cabello creaba un contraste perfecto y lucía tan elegante, Harry se quedó boquiabierto siguiéndolo con la mirada y tuvo suerte de que estuviera tan concentrado en su correo mientras pasaba por el pasillo frente suyo.
Su corazón se aceleró y sonrió tontamente, le gustaba tanto y no había momento en el que no dejara de comprobarlo.
Un impulso lo llevó a dar unos pasos atravesando la puerta hacia esa sección y quizá no debería estar caminando por allí se dio cuenta al no ver a ningún paciente ni habitaciones de ese tipo, pero siguió adelante sin querer perderse ni un detalle.
Lanzó un hechizo para que no se escucharan sus pasos, mantuvo una distancia prudencial, Draco no lo notó en la larga caminata, pero de pronto entraron a un nuevo departamento y Harry volvió a pensar que no debería estar allí.
Hipnotizado lo había seguido, sin pensar en nada más, no dejó de verlo en ningún momento, analizando sus pasos, como saludaba a los demás al pasar por distintas secciones, la forma en la que leía su correo y como luego hacía desaparecer cartas que no le interesaba guardar.
¿Draco?
Sun, volviste, no lo sabía.
Ayer empecé de nuevo con mis turnos. ¿Tú empiezas hoy? Tampoco lo sabía.
No aún no, solo vine a dejar pociones, la siguiente semana vuelvo.
Que lindo volverte a ver.
Frunció el ceño al verlo dar un abrazo, suponía eran colegas, aunque la túnica de ella era ligeramente distinta y tenía detalles celestes.
Acabo de verlo en el salón de pociones, el nuevo.
¿Lo probaste?
Por supuesto, es gigante, te encantará. Debes ordenar tu espacio cuanto antes.
Hizo una mueca, no le gustó la sonrisa que ella le dio y sabía que estaba siendo todo un exagerado, pero se quedó tan perdido y celoso allí que fue muy tarde cuando se dio cuenta que lo notó.
–Disculpe... ¿Es un paciente? No puede estar en esta sección.
–Lo siento, yo...
Draco volteó al instante que escuchó su voz y lo vio totalmente sorprendido, pero esa expresión pasó al segundo a ser una gran sonrisa de felicidad.
–Estaba en el jardín de los árboles extraños y te vi y... iba a mandarte un patronus... –murmuró sintiéndose de pronto tan nervioso por ser descubierto.
Draco asintió sonriente y dando un paso adelante estiró su mano, Harry de inmediato la tomó.
–Sun te quiero presentar a Harry...
–Oh, esa visita a Londres debió ser muy importante entonces...
Contento saludó, volvió a disculparse por estar allí, amó escuchar a Draco confirmar Sí, es mi novio y no pudo dejar de sentir todo un revoltijo en el estómago. Draco lo miró de tal forma y lo dijo tan feliz que él pensó iba a desmayarse.
Draco es mi novio pensó tontamente y apretó su mano, como si quisiera confirmar que todo era real, que él era real.
–¿Todo está bien? ¿Leiste la nota que te dejé? –le preguntó después que se despidieron y avanzaron por el pasillo.
–¿Nota?
–Te dejé una sobre la mesa, diciendo que estaría aquí.
–Recién iba a ir a casa.
–¿Entonces por qué estás aquí? –preguntó Draco balanceando sus manos.
–Vine con mis papás al templo.
–¿Con tus papás? –la mirada de Draco cambió– ¿Pasó algo malo? ¿Ellos se encuentran bien? –preguntó de inmediato preocupado
–Ellos están bien –contestó y recordó el porque no quería que Draco lo viera allí– Me sacaron una cita por eso vine –tuvo que admitir.
–¿Una cita? No lo entiendo.
–Por la maldición que le pusieron a Effie, todos se hicieron exámenes para confirmar que no hay nada extraño, solo faltaba yo –contestó y señaló al darse cuenta que debió de pasar más de 10 minutos– Debería volver por los resultados, solo estuve dando un paseo cuando de pronto te vi y no pude evitar seguirte.
Draco asintió –Deben estar esperándote –dijo y señaló– Yo aún tengo que entregar esto... no demoraré mucho, puedo ir luego allí o... ¿O prefieres que nos veamos en casa?
–Mi papá Regulus dice que le gustaría hablar contigo, mi padrino Sirius creo que también, pero no sé si es que mi mamá Lily volverá hoy o si tiene planeado algo más... déjame conversar con ellos... nos vemos en casa mejor, te envío un patronus si es que hay un cambio de planes.
–Está bien –contestó Draco y apretó su mano ligeramente– Todo está bien ¿Cierto?
Sus ojos se encontraron de nuevo con los suyos y sintió que se le rompió el corazón al notarlo asustado aunque lo ocultara –Te amo Dray. No le des vueltas a nada, ni lo sobrepienses ¿Ok? Todo está bien.
Draco asintió de acuerdo y él sin pensarlo dos veces se acercó dándole un suave beso antes de alejarse.
.
_______________
Draco se encontró tan perdido después de entregar las pociones, volvió por el mismo camino, fingió una cordial sonrisa, saludó a más magos y brujas que se encontró y aunque dijo que no pensaría mucho ¿Cómo no iba a hacerlo?
Debía haber algo más, sino Harry le hubiera dicho que lo acompañara y al recordarlo decir que Regulus quería hablar con él se puso a pensar inevitablemente en la última conversación que tuvieron. Eso había sido hace años, pero el papá de Harry le dijo que no quería que se acercara nunca más a él ¿Y si eso no había cambiado? ¿Y si esa era la razón del por qué al parecer la mamá de Harry no quería ni verlo?
Confundido caminó directamente hacia una de las red flú mientras terminaba de revisar su correo, Harry le había dicho que se verían en casa y allí era exactamente dónde iba a esperarlo.
–¿Draco?
Giró al escuchar su nombre y vio al padrino de Harry salir de una red flú –Buenos días –murmuró en respuesta y se sorprendió porque se acercó con una sonrisa.
–Han pasado siiiiglos.
–Se sintieron como siglos –confirmó devolviendo la sonrisa.
–Si que eres un medimago ehh. ¿Viniste por trabajo?
–Solo a dejar unas pociones, pero me encontré con Harry hace un momento.
–¿Solo con Harry?
–Sí, de casualidad. Estaba dando una vuelta mientras esperaba sus resultados...
–No sé qué tantas pruebas lo mandó a hacer Lils, porque están aquí hace más de una hora.
Confundido ladeó la cabeza porque no tenía sentido tanto tiempo.
–¿Sabes si ya terminaron? ¿Cómo salieron los resultados?
–No, no lo sé. Estuve en otra ala del templo y ahora iba a casa porque Harry me dijo que nos veríamos allí.
Sirius asintió y de pronto dijo –Suenas triste.
Se quedó en silencio por un momento –Debe ser porque estoy preocupado.
–¿Preocupado en qué sentido?
–En todo sentido –admitió y Sirius palmeó su brazo– Todo irá muy bien Draco, siempre y cuando no hayas hecho algo que no debas.
–¿Algo que no deba? ¿Qué podría haber hecho? No hice nada malo.
–Entonces todo estará bien –contestó Sirius y señaló– ¿Estas son las únicas red flú?
–Hay más en el ala derecha, pero por la hora todos utilizan estas... –contestó y de reojo lo notó, a Harry acercándose mientras conversaba con su mamá Lily. Regulus iba por delante y de inmediato se dio cuenta de ambos.
–El destino los junta al parecer –señaló Sirius.
Draco pasó saliva, no pensó que se encontrarían tan rápido, sentía como si fueran a cuestionarlo y él no tenía ni idea qué cosa mala supuestamente había hecho. Una enfermera pasando por allí al menos lo sacó un poco de sus pensamientos y le hizo poner su clásica sonrisa cordial, pero cuando Regulus le estiró la mano como saludo, volvió a sentirse nervioso, como si volviera a tener 17 y tuviera miedo que le lanzara un crucio allí mismo.
–Que bueno volverte a ver Draco.
Aceptó el apretón de manos, las palabras por supuesto que le sorprendieron, no sonaba tan alegre como Sirius, pero no estaba serio o enojado como al parecer sí lo estaba la mamá de Harry.
–Buenos días, medimago Selwyn.
–Buenos días.
–Draco. Mamá, puedes llamarlo Draco.
–Está ahora mismo como un medimago –señaló Lily– Aunque tu función no es tanto como la de un medimago ¿No es así?... quizá el término más apropiado sea pocionista, alquimista.
Draco se quedó en silencio, en realidad cumplía muchas funciones también de medimago, pero no se atrevió a responder. Aún así, Harry lo hizo por él –Mamá, Draco estudió medimagia y también cumple ese rol –habló y señaló la red flú con un tono más ligero– No falta mucho para almorzar, quizá podríamos comer todos juntos. Draco tiene muy buenas recomendaciones de comida, podemos pedir algo para comer en casa. ¿No?
Asintió de acuerdo, no podía evitar una comida con los papás de Harry, aunque tuviera mucho miedo por cómo todo podría salir.
–A mí me interesa probar una gran variedad. Draco necesito que hagas un pedido gigantesco, pronto vendré con Moons y Teddy, necesito estar preparado para dar recomendaciones –se adelantó Sirius con él entrando primero a la red flú.
–Le daré las mejores recomendaciones.
–Puedes tutearme, sabes... no soy tan viejo. ¿O es que luzco como un anciano? Siempre tengo traumas con eso.
Negó –No, por supuesto que no. Es solo la costumbre aquí –contestó y salieron de la red flú hacia su casa.
Harry con sus papás venían después y Draco espero por que fuera de inmediato, pero pasaron al menos 5 minutos y no aparecían.
–No te preocupes por ello, ya vendrán.
–Están en desacuerdo ¿Cierto?
–¿Desacuerdo con tu relación? No...
–Puede decirme la verdad, creo que es un poco obvio en el caso de... –no quiso completar la oración porque deseaba que no fuera así.
–Lils no le prohibirá a Harry que tenga una relación contigo, no es ese tipo de persona, pero... tienes razón, no estará del todo de acuerdo hasta que logre confiar en tí.
–¿Y qué puedo hacer para lograr ello?
–En realidad no hay una respuesta.
–¿Pero qué es lo que cree que hice mal? ¿O qué es lo que puedo cambiar?
Sirius meneó la cabeza pensativo y avanzó hacia el espejo que tenía al terminar el pasillo –Quizá deberías preguntárselo, así directamente –contestó y se arregló el cabello– ¿Este lugar es tuyo o alquilado?
–Es mío.
–Me gusta el estilo, tienes mejor gusto que Harry.
Sonrió un poco al escuchar ello, pero no podía dejar de estar nervioso.
–Luna dijo cosas muy lindas de tí, me alegra que hayas podido encontrar una amistad así.
–He tenido suerte –reflexionó y vio de nuevo hacia la red flú. Harry seguía sin aparecer– En realidad tuve mucha suerte con amistades.
–¿Qué es de tu amigo? ¿De Blaise? La última vez que lo vi fue hace dos años, cuando aún era novio de Ron.
–Me alejé mucho antes de eso, no he vuelto a hablar con él –contestó pensando en lo mucho que le gustaría volver a verlo y giró al escuchar las llamas de la red flú.
Harry pasó primero, le dio una sonrisa y avanzó junto a él.
–Mi mamá tiene sed, aún nos queda jugo ¿No?
–Sí, la botella completa.
–¿No tomaste en el desayuno?
–No.
–¿Desayunaste?
–Solo algo muy simple –contestó para no admitir que su desayuno fue solo una poción para el dolor de cabeza.
–Entonces deberíamos comer temprano, nosotros tampoco desayunamos mucho, en media hora podríamos pedir algo –contestó Harry y volteó– Como ven, Draco tiene un estilo impecable. Cada una de las pinturas fueron cuidadosamente seleccionadas.
–¿Y el espejo atrae narcisistas? Porque Sirius no deja de verse allí –bromeó Regulus y Sirius de inmediato se quejó.
–No tengo ningún objeto maldito –de todas formas aclaró Draco y cuando llegaron a su pequeña sala se sentó en el sillón doble junto con Harry. Agradecía demasiado que lo estuviera sosteniendo de la mano porque solo eso lo mantenía algo relajado.
–¿El florero es de algún lugar en especial?
–Fue un regalo de Luna, lo compró en una expedición de las bestias amables por Mongolia –contestó y luego explicó sobre una pequeña escultura que tenía junto al tocadiscos.
La conversación le resultaba un poco incómoda y no porque no le gustaba hablar de ello, sino porque se sentía nervioso por la mirada directa de la mamá de Harry como si estuviera analizando cada uno de sus gestos.
Lo peor fue cuando Harry se fue a la cocina a servir bebidas, él terminó de contar sobre todo lo que tenía allí y los 3 se quedaron viéndolo en silencio. Sabía que había miles de preguntas fáciles para continuar la conversación, podía preguntar cómo les pareció China hasta ese momento, hablar de cosas simples como el clima o que les gustaría comer, pero se sentía tan nervioso y eso lo ponía tonto.
–Debimos traer a mi Prongsy, no existe un ambiente tenso con él –dijo de pronto Sirius.
–Lo siento Draco si te estamos poniendo tenso. Tampoco queremos que esto sea un cuestionario –dijo Regulus.
Draco asintió y suspiró un poco más tranquilo al ver a Harry volver.
–Por suerte ayer fuimos al supermercado –comentó Harry y Sirius se puso de pie recibiendo su vaso– Veo que estuvieron escuchando buena música –dijo acercándose al tocadiscos.
–Por supuesto.
–Pero no tan buena, porque no veo ningún vinilo de The Marauders.
Draco en realidad había pensado varias veces en comprar uno, pero lo evitó porque eso le recordaría demasiado a Harry.
–Ohhhhhh tienes varios de Bowie. No necesitas mi aprobación, pero de todas formas te la doy.
–¿Le das la aprobación sin hacerle un exámen antes? –preguntó Harry divertido y Sirius le siguió el juego– Draco dime tus 5 canciones favoritas de Bowie.
Harry meneó la cabeza –No tienes que responder.
–Puedo hacerlo.
–¿Sí?
–Por supuesto –aceptó y lo pensó momentáneamente– As The World Falls Down –empezó diciendo.
Sirius asintió atento.
–Life On Mars es un gran clásico que me encanta... The Man Who Sold The World... Ashes to Ashes también la escucho demasiadas veces y... Rock 'N' Roll Suicide.
Sirius sonrió y compartió una mirada con Regulus, Draco no entendió qué significaba pero no pareció algo malo.
–Esto es nuevo, dejaste a mi padrino sin palabras, le gusta criticar bastante los gustos ajenos.
–No digas eso de mí, yo no critico, solo analizo a las personas en base a sus gustos –contestó Sirius y señaló– Sigues teniendo mi aprobación Draco.
–¿Tiene tu aprobación solo por el hecho de que le gusten las mismas canciones que a tí? –preguntó Lily.
–Mi aprobación es porque sabe de lo que habla y el buen gusto, en realidad solo coincidimos en dos favoritas.
Lily meneó la cabeza y Draco pasó saliva porque luego lo vio directamente –¿Todo este tiempo cuáles han sido tus objetivos Draco? Tengo mucha curiosidad por cómo es que llegaste aquí.
–Seguí a Luna en realidad y no tuve ningún objetivo en específico todos estos años, pero sabía que debía enfocarme en algo para no... deprimirme y... toda mi vida he sido bueno en pociones así como en alquimia, es algo que siempre me apasionó, no quería dejarlo de lado –contestó y añadió– Puede parecer increíble, pero todo fue una coincidencia, conocí al medimago Ling en la cafetería de Luna y él fue quien me motivó a hacer más –explicó– He cambiado y buscado modificar mis errores, no he intentado esconder lo que hice y he hablado sobre mi obsesión por vivir más y sobre mis descubrimientos en alquimia, tampoco he ocultado que soy un Malfoy.
–¿Contaste todo sobre aquella poción que hiciste?
–Sí, al equipo cercano con el que trabajo, durante todo este tiempo he buscado ser sincero con todos a mi alrededor, porque sabía que ese fue uno de mis errores más grandes en el pasado –admitió– Nunca dejaré de arrepentirme de esa poción, pero todo lo que aprendí, de una u otra forma hizo que pudiera ser realmente útil aquí.
–Entonces no te arrepientes del todo de ello.
–Mamá, Draco no dijo eso.
–Aún tengo demasiadas dudas –dijo Lily.
–Puedo responder cada una de sus dudas, no hay nada que esté escondiendo. Me gustaría cambiar absolutamente todo, pero no puedo cambiar el pasado, solo puedo modificar mi presente y eso es lo que hice todos estos años. Siento mucho por todo lo que hice pasar a Harry, lo siento mucho... –dijo y de pronto sintió un beso en la mejilla.
–No te disculpes más por eso, por favor –pidió Harry dándole una sonrisa y eso hizo que él se relajara de inmediato– Draco y yo hemos conversado sobre todo esto y ahora que volvemos a empezar nuestra relación, no me gustaría seguir volviendo al pasado, no quiero pensar en lo que pudo pasar o en errores.
–¿Pero todo en realidad queda en el pasado?
–Mamá... –murmuró Harry y ella levantó una ceja. Draco se removió sin entender y se preguntó si es que toda esa reunión era para decirle que no estaban de acuerdo con su relación. ¿Le iban a pedir que se alejara de Harry?
–Yo también creo que todo puede quedar en el pasado. Cometer un error no tiene por qué ser tu fin definitivo, sobretodo si intentaste repararlo –dijo Regulus y giró– Entiendo Lily que digas que la confianza se construye, pero es lo mismo con la desconfianza. Y ahora después de todo por lo que han pasado es momento de empezar a confiar.
–Creo que te estás proyectando en él.
–Ese sería yo, Lils –se señaló Sirius– Yo también cometí un horrible error y decepcioné a Moons como nadie más podría hacerlo. Tampoco quisiste confiar en mí al principio, pero me diste una oportunidad y mira hacia donde eso nos ha llevado.
–Esto es distinto Sirius.
Draco se inclinó ligeramente hacia delante –¿Qué es lo que debo cambiar? ¿O qué debería hacer? –preguntó porque genuinamente quería saberlo.
–Quizá deberías empezar explicando, por qué, mágicamente tú sabías la solución correcta para la maldición de Effie. Escuché que fue porque habías solucionado una maldición parecida, pero consultándolo con colegas y comparándolo, utilizaste una poción extra ¿Cierto?
–Mezclé una poción definida del templo con otra, es verdad.
–¿Y cómo sabías que debías de hacer eso?
–Porque analicé cada rastro de la maldición y la carta que enviaron conteniendo ella, hay pocos tipos de maldiciones que pueden contenerse de esa forma y... también... no lo sé... en parte creo que fue intuición lo que me llevó a mezclarlo –contestó y se dio cuenta al notar su mirada tan calculadora que no le había gustado la respuesta así que añadió– Puede sonar raro que diga intuición, es difícil de explicarlo, pero he aprendido a entender maldiciones y en este caso pensé ¿Qué es lo que yo haría si pusiera una maldición así...
Lily levantó ambas cejas, su expresión era fría. Y Draco en ese momento entendió por dónde iban sus pensamientos. –¿Piensa que yo fui el culpable? –preguntó y al verla asentir, sintió un estremecimiento en todo el cuerpo– Yo nunca le haría algo así a Effie... le juro que yo nunca...
–Lo siento si ha sonado a toda una acusación, pero no dejo de pensar que pudo ser la única forma que encontraste para que Harry volviera contigo y para lograr que en general todos cambiaran su percepción de tí.
Se quedó boquiabierto al escucharla.
–No vas a negar que es una posibilidad.
–No, no lo es –de inmediato negó– Yo me enteré de ello, cuando Weasley me envió la carta pidiéndome que me hiciera pasar por otro medimago, yo nunca... nunca buscaría dañar a Effie. Y tampoco tuve la intención de que Harry se enterara de que fui yo, tomé la decisión de alejarme por completo porque pensé que era lo mejor para él, incluso creía que estaba en una relación y... nunca me hubiera metido, porque creía genuinamente que me odiaba.
–¿Entonces juras que no buscaste esto? ¿Juras que nunca se te pasó por la cabeza armar un plan para que Harry te perdonara?
–Lo juro, nunca armé un plan. Fantasee mil veces con que nos encontraríamos de nuevo de casualidad, fantasee con que él me buscara.
–¿Y tú nunca decidiste buscarlo?
–Creí que me odiaba, que nunca más quería volverme a verme ¿Cómo iba a hacerlo? ¿Por qué iba a arruinar la vida de Harry si estaba feliz sin mí? Pensé que si volvería a aparecer solo arruinaría todo una vez más, no quería interferir en su vida –dijo y pasó saliva, necesitaba mantener la compostura, pero sintió que iba quebrarse y llorar, sin poder creer que pensara algo así de él– Esa maldición pudo matar a Effie y ustedes nunca se habrían enterado, todo el tiempo pensaron que fue viruela de dragón ¿No? Entonces dónde entraba yo en eso, que Weasley me escribiera fue porque anteriormente ayudé a Wood y eso fue pura coincidencia –explicó– Puedo jurarlo, puedo mostrar recuerdos, puedo probarlo con veritaserum, puedo hacer lo que sea.
–No, absolutamente no. No tienes nada que probar –dijo Harry y añadió– Mamá, dime que no crees necesario hacer algo así.
–No pretendo obligarte a hacerlo, y discúlpame Draco por acusarte de algo así, pero debes entender el porque desconfío.
Draco no lo entendía, porque él no era así, ni antes ni ahora se hubiera atrevido a hacer algo así. Desde el principio siempre apreció a la familia de Harry, nunca hubiera jugado con una maldición fuerte, aún teniendo el antídoto.
–Draco nunca habría hecho eso mamá –señaló Harry y apretó su mano– Aparte que ahora mismo la investigación que están llevando los aurores es gracias a su sugerencia.
–Lo sé –asintió Lily– Y sobre ello Draco, espero nos puedas ayudar en caso los aurores soliciten una investigación extra sobre la poción.
–Por supuesto que ayudaré –prometió –Dejé para los aurores cada detalle de la poción y en cualquier cosa que se necesite ayudaré. Sea lo que sea.
–Gracias Draco.
Él asintió y se preguntó si es que debía de mencionar de nuevo el veritaserum, realmente estaba dispuesto a demostrar que él no tenía nada que ver con eso, pero también se dio cuenta que quizá incluso si hacía eso, de todas formas no importaba porque aún así no se ganaría del todo su confianza.
¿Alguna vez tendría de vuelta su confianza?
¿Harry en realidad confiaba en él?
–Tengo muy buenas recomendaciones.
–Como dije, quiero probar de todo.
–Voy a traer las cartas que tiene Draco de restaurantes.
Se preguntó si el papá de Harry estaría en desacuerdo y por eso no estaba allí, antes no había pensado en eso, pero empezó a preocuparse por ello y mucho más, ¿Y si Fleamont también deseaba que se alejara? ¿Y si Effie también pensaba que él fue quien le puso esa maldición?
Sintió una punzada en la cabeza y tomó una bocanada de aire.
–¿Draco?
Levantó la mirada hacia Regulus que lo llamó y se dio cuenta que Harry estaba junto a su mamá señalando algunos platillos de la carta. –Lo siento, ¿Me decía algo?
–Llamaba tu atención porque te perdiste en tus pensamientos.
–Lo siento.
Regulus meneó la cabeza –No te disculpes... ¿Hay algo que nos quieras preguntar?
–No –murmuró sin saber que decir y bajó la mirada hacia sus manos, se sentía en un sueño muy extraño preocupado porque en cualquier momento se volviera una pesadilla.
–Sabes... a Effie le gustaría mucho verte –dijo Sirius de pronto– Ayer me comentó que espera puedas visitarla muy pronto.
–Dijo que cocinaría algo muy especial para tí –añadió Regulus.
–¿En serio? –preguntó sorprendido.
–Por supuesto, Effie te tiene mucho cariño y después de lo que pasó se sorprendió tanto al enterarse que fuiste tú quien la ayudó –contestó Sirius– Para todos fue la mejor de la sorpresas.
–¿Y no lo odiaron? –se atrevió a preguntar– ¿No odiaron enterarse que yo volvía a aparecer en la vida de Harry?
–Fue inesperado sí, pero nadie odió el que volvieras a aparecer porque de pronto Harry puso una gigante sonrisa y... no sé cómo llegó aquí en menos de una hora.
–El destino mueve todo. No te imaginas lo felices que estamos de volverlo a ver tan feliz.
Sonrió al escucharlo y sonrió más cuando Harry dijo –La suerte vuelve a estar de mi lado, los astros se alinearon.
Repitió eso en su mente ¿La suerte también volvía a estar de su lado? se preguntó y vio hacia la mamá de Harry que seguía analizándolo, no sabía si la conversación había logrado que confiara algo en él o si es que era lo contrario, pero fuera lo que fuera al menos dejó de sentirse tan paranoico porque definitivamente no lo odiaba, podía desconfiar, quizá no estar de acuerdo del todo, pero no era ese tipo de persona.
–James ha sido el único que ha respetado el pedido de Harry, se opuso a que cortemos su reencuentro.
–Lo sentimos por invadir su espacio, pero era necesario –dijo Lily.
–Lo entiendo totalmente.
–Aunque por mucho que haya pedido respetar su espacio, apuesto a que Prongsy aparecerá en cualquier momento.
–Sí, obviamente lo hará. La curiosidad suele matarlo, por eso también empaqué para él.
–O quizá por darte la contra no lo hace.
–Quizá.
–Harry pide un plato extra por si acaso.
–Eso haré... Draco ¿Me acompañas por la comida?
–Sí –contestó y se puso de pie, necesitaba un gran respiro, necesitaba solo de Harry por un momento y le hubiera encantado un gran abrazo apenas salieron, pero no se atrevió a pedirlo porque sentía que se iba a poner a llorar sin saber cómo explicar todo lo que sentía.
Por tantos años no había sido emocional en lo absoluto, se había concentrado por completo en el trabajo y eso implicaba ser por completo sereno, preparado para dar buenas o malas noticias e incluso confortar si era necesario.
–Lo siento porque es muy incómodo todo... Si deseas podemos no volver. Y lo digo en serio.
–No. No. No quiero que hagamos eso, es solo que... no sé cómo actuar, yo lo estoy volviendo incómodo.
–No es así Draco y lo siento por lo que dijo mi mamá.
–La entiendo totalmente, no tienes que culparte, no... –murmuró y avanzó hacia el mostrador donde el elfo, sin poder evitar pensar Todo esto es mi culpa. Por mi culpa es que todo está así.
Si no hubiera mentido desde un principio.
Si no hubiera hecho esa poción en Hogwarts.
Si nunca me hubiera interesado la alquimia.
Harry lo tomó con fuerza de la mano y antes de que volvieran por red flú lo detuvo y le dijo –¿Estás seguro que esto está bien?
–Sí.
–Mi familia te quiere, no quiero que dudes eso. Y pase lo que pase, estoy de tu lado Draco, haremos que todo vuelva a funcionar.
Sonrió al escucharlo y asintió, recordando cuál era el punto de todo ello. Amaba a Harry, quería absolutamente todo con él e iba a costarle, pero tenía que dar todo de sí.
–Te prometo que todo será aún mejor que antes –prometió Harry acariciando su mejilla y al alejarse sonrió de lado– Te ves muy... demasiado bien utilizando una túnica de medimago.
–Había olvidado que la tenía puesta –se dio cuenta– Tengo que cambiarme al volver.
–¿Tienes que hacerlo? –se quejó Harry y él se inclinó dándole un beso en la mejilla– Ay, maldita sea.
Ladeó la cabeza confundido al escucharlo murmurar eso.
Harry le dio una sonrisa –Me gustas mucho.
Se inclinó dándole otro beso en la mejilla –A mi también.
Al llegar fue directo a su habitación, su armario en general estaba lleno de camisas y pantalones de vestir, pero escogió de los pocos jeans que tenía para combinar con Harry, él utilizaba su ropa también ese día y le encantaba como le quedaba, aunque por estar tan metido en sus pensamientos no había prestado mucha atención a ello.
Había una pequeña maleta en la entrada que debía ser para Harry, vio a Regulus llevarla, lo cual indicaba que él suponía que Harry se quedaría. ¿Su mamá querrá que se quede conmigo? por otro lado pensó y cuando se encontró preguntándose ¿Qué podría hacer para agradar más? escuchó exclamaciones afuera.
Se vio una última vez en el espejo y salió, pasó por el pasillo directo a la cocina, donde dejó a Harry con la comida, ahora todos estaban allí y había alguien más también.
James Potter, se dio cuenta al instante de él y se acercó con una gran sonrisa, Draco apenas pudo reaccionar porque de pronto recibió un gran abrazo seguido de un –Qué alegría volverte a ver Draco. ¿Cómo estás? ¿Fue muy shockeante recibir tantos invitados? Perdón por no avisar que también vendría, fue decisión de último momento. Debes sentirte saturado ahora mismo, es totalmente entendible, Harry tiene una familia gigante, pero eso ya lo sabías –habló James palmeando su espalda– Estás alto, eres otro, aunque a la vez el mismo Draco. Estoy muy feliz de volverte a ver.
–Ha pasado un buen tiempo –contestó contento, dándose cuenta que tenía su misma altura ahora. Lo puso tan feliz volver a ver al papá de Harry.
–No te imaginas la tremenda sorpresa que tuve al enterarme que tú eras el medimago Selwyn, soy experto leyendo a las personas ¿Pero cómo iba a darme cuenta que eras tú si escogiste el disfraz más raro de todos? ¿A quien utilizaste para la poción multijugos?
–Al medimago Ling, por suerte él accedió a ayudarme.
James asintió –Qué increíble Draco y, aunque te lo dije antes, me gustaría volver a repetirlo, muchas gracias por todo, sin tí no... no quiero ni imaginar qué hubiera pasado, apareciste en el momento indicado.
Un alivio tremendo lo invadió al escuchar esas palabras.
Los demás se habían dirigido hacia el comedor, excepto por Harry que estaba parado junto a la mesa contento observándolos.
–Sé que los errores pueden perdonarse Draco, secretamente estuve ayudando a Harry a buscarte, estuve preocupado pensando que algo grave había ocurrido. Me alegra que no haya sido así. Y me siento orgulloso y aliviado de saber que aunque fue duro saliste adelante y arreglaste no solo tu error, sino que también nuestra familia y con nuestra me refiero a ello Draco. No quiero que sientas o que pienses que no perteneces, ganarse a todos es muy difícil y ahora mismo Lily está confundida, ha estado mucho tiempo preocupada por Harry, que procesar algo así es complicado, pero puedes estar seguro que estamos juntos en esto.
Sintió un nudo en la garganta.
–Recuerda que estamos aquí gracias a aciertos así como errores, no pienses en el pasado no pienses en el hubiera. Todo irá mejor, Draco –le prometió James y después de ver a Harry añadió– ¿Y cómo no iría mejor si los dos se hacen tan felices?
Sonrió, el nudo en la garganta aún seguía allí y cuando James volvió a abrazarlo esta vez él le devolvió el abrazo con fuerza.
No se atrevió a decir algo largo porque en realidad dudaba que pudiera hablar, solo dijo Gracias y sonrió porque realmente estaba feliz al darse cuenta que quizá si podía todo cambiar.
–Creo que tengo que aprender a decir las cosas como las dice mi papá –dijo Harry divertido cuando su papá salió de la cocina y Draco dio largos y rápidos pasos hasta él– ¿Estás bien? –escuchó de pronto su voz preocupada.
–Sí, me siento muchísimo mejor –admitió y apoyó la frente contra su hombro.
Harry sobó su espalda y acarició su cabello con suavidad, él respiró hondo concentrándose por unos segundos en la increíble sensación de tenerlo a su lado y luego al levantar la cabeza se inclinó por un beso, se sentía tan dichoso de poder volverlo a besar.
Al salir se encontró mucho más ligero, se sentó junto a Harry y la conversación se extendió en general porque el papá de Harry habló bastante. Recordó como anteriormente Sirius mencionó que no existía un momento incómodo si estaba James y deseó poder ser algo parecido, en un futuro ser un buen anfitrión, que alguien dijera eso de él, poder invitar a la familia de Harry y que nada fuera incómodo, llevar la conversación de la mejor forma y sentir que realmente pertenecía.
–Sí, hemos hablado de eso. Tomará un buen tiempo porque Draco tiene muchos proyectos aquí que por supuesto no puede abandonar.
–Así como Draco los tiene aquí, tú también los tienes en Londres –le recordó Lily y él giró hacia Harry porque no había escuchado exactamente hablar de ello– ¿Tienes un proyecto para descubrir una reliquia o explorar un lugar mágico? Ayer me comentaste sobre tus ideales para descubrir, pero no sabía que tenías un plan en marcha.
–Es que no lo tengo con exactitud, pero sí es cierto que... hay un proyecto que tengo con Gringotts, aunque aún no fijamos fechas ni nada de eso.
–¿Sobre qué es? ¿Dónde irías? –preguntó más que curioso.
–Gringotts descubrió que una familia mágica egipcia dejó un tesoro legendario como garantía de una deuda. El tesoro de la dinastía de Zoser-Ra, la tumba está protegida por maldiciones faraónicas y quién sabe qué más.
Sonrió al verlo tan entusiasmado.
–Me pidieron que primero explorara y dependiendo de lo complicado que sea tendría que reunir equipo, como no hay casi nada de información no tengo competencia en lo absoluto así que puedo tomarlo con calma.
–Te prepararé pociones –dijo emocionado al darse cuenta que sabía todo lo que Harry podría necesitar– Tengo una poción revitalizante que te ayudará mucho, es una receta propia, necesitarás esencia de runas disueltas también ¿Lo has probado antes?
–Por supuesto, siempre tengo que estar preparado para tocar inscripciones antiguas.
Asintió contento pensando que obviamente Harry debía haber probado varias pociones muy complicadas, había descubierto un par de ruinas y esos eran grandes logros –También puedo hacerte un elixir de claridad mental, infusión de ojo interno, todo lo que necesites.
–¿Y sabes hacer poción antimaldiciones de triple fase?
–¿Realmente me estás preguntando eso? –preguntó irónico y Harry soltó una carcajada– ¿Sabes lo difícil que ha sido conseguir a alguien que me haga esas miles de pociones? Lo ha sido mucho, aparte que son carísimas.
–No tienes que preocuparte por pociones o alquimia nunca más en tu vida.
Harry sonrió ampliamente –¿Tendré todo lo que necesite?
–Por supuesto.
–¿Y también podrías acompañarme?
Adoró la propuesta, hizo que su pulso se acelerara.
–... claro que... cuando estés libre, no quiero raptarte del templo porque te necesitan demasiado, pero quizá en un futuro...
–Te acompañaré donde sea, Haz –aseguró y al escuchar un Awwww recordó que estaban en la mesa terminando de comer.
–Me alegra Draco que motives a Harry a también perseguir sus metas –le dijo Lily y él lo confirmó– Siempre lo motivaré, me emociona mucho que él cumpla lo que tanto deseó.
–Y te das cuenta Dray que nunca hubiera sabido que quería ello de no ser por tí.
Ladeó la cabeza –Creo que de una u otra forma hubieras llegado a ello –dijo y Harry añadió después de una cucharada –Imposible, porque me metí a clase de runas por tí, nunca tuve deseos de aprender algo así.
–Pensé que te metiste a runas porque querías probar cosas nuevas –dijo James.
–Y no fue mentira, se metió a runas para probar algo nuevo –lo señaló Sirius.
Draco se rió como los demás y tomó una porción de fideos.
–No, no, en ese momento no pensaba en algo más –se quejó Harry– Me caía mal.
–¿Así? –preguntó.
–Lo recuerdo claramente. Me dijiste ¿Tan tonto eres que no podrías con una clase de runas? eso me enojó.
–Pero si te diste cuenta que dije eso, solo porque quería que estes ¿No?
–Sí, eras nuevo, necesitabas a un Sly que te acompañara.
–No –negó– Quería específicamente que fueras tú.
–¿No se supone que te gusté desde Halloween? ¿Acaso estás confesando que desde antes...
Se encogió de hombros divertido y miró hacia su comida.
–¿Así que así te sientes Prongsy cuando sales con Moony y yo?
–No solo mi papá, padrino –se quejó Harry divertido y Draco al darse cuenta que no había comido ninguna gyoza se estiró y acercó el plato hacia Harry. –Deberías probar estas.
–El color no me motiva, estas son muy verdes.
–Te gustaran, prueba una.
–¿Y si no me gustan?
Draco le sonrió y Harry tomó una comiéndola de frente. –¿Entonces? –preguntó segundos después.
–No me gustó, para nada.
Sonrió más porque obviamente sí le gustó, así que pasó dos más a su plato y luego tomó una gyoza para él.
–Si yo le digo a Reg de broma que no me gustó algo, me quita el plato entero –dijo James y Sirius continuó– Y luego vuelve a pedir lo mismo y lo come delante tuyo sin invitarte.
–¿Por qué me meten de pronto a mí? –se quejó Regulus que estaba disfrutando la comida.
–Yo solo veía la diferencia de las personalidades Black –dijo James contento.
Draco tomó una cucharada de su arroz y vio a Harry que terminó su tercera gyoza y dijo –¿Black? ya no más, ni Malfoy... ahora es Selwyn... Aún me resulta extraño pronunciarlo.
–A mi también –admitió
–Tus padres Draco, ¿Nunca te asustaron con que algo muy malo ocurriría si te cambiabas el apellido?
Asintió al escuchar la pregunta de Regulus –Sí, estuve muy asustado. Pensé que una maldición caería sobre mí al dejar de ser un Malfoy, aunque algo así no podría ocurrir.
–Yo también estuve muy asustado cuando me volví un Potter.
–Con razón te demoraste siglos.
–No me lo recuerdes Sirius.
–Pero cambiarse el apellido es un derecho mágico, no hay consecuencias que un familiar pueda crear en contra de ello –dijo Lily y Regulus asintió– Exacto, no hay algo mágico o una maldición que te puedan poner por eso, pero en nuestro caso... cuando desde que naces te hablan de la importancia de tu apellido... tiendes a ponerte paranoico...
Draco asintió dándose cuenta que lo podía entender perfectamente.
–A menos que seas Sirius. A veces hay personas sin sentido del peligro.
–Hice una gran fiesta cuando dejé de ser un Black. Aunque en realidad esas son formalidades del mundo mágico, con muggles aún tengo que ser un Black.
–Hasta que sea legal casarse.
–Exacto, mini prongs. Le pongo unos años más para poder deshacerme de mi yo oscuro.
–Padrino –se quejó Harry– Dejé de ser mini prongs hace siglos.
–Lo siento, la vieja costumbre.
Draco sonrió y vio hacia James que preguntó –¿Ser Malfoy es algo que no deseas más? ¿Estás seguro de eso?
–No estoy seguro –admitió– Mis papás no han sido horribles conmigo, solo nuestra relación a sido fría en muchos aspectos y la razón del por qué dejé de ser un Malfoy, es porque sé que no puedo darles lo que quieren, un perfecto heredero que se case con alguien de los 28 y les dé más perfectos herederos.
–Deben extrañarte, son tus papás después de todo –dijo Lily.
–Quizá, pero no soy ni quiero ser el heredero que tanto desean, se los dije antes de irme y ahora después de años no sé si es que cambiaron de parecer o... quién sabe... quizá y tienen un nuevo heredero.
–¿Un nuevo heredero?
–Le dije a mi madre que podrían hacer lo mismo que los Black.
–¿Un ritual de sangre? –preguntó Regulus y negó– Narcissa nunca haría eso.
–Pero mi padre sí.
–Mmmmm, no lo sé. Lo dudo mucho.
–Yo lo que sí sé es que te están buscando –habló James.
–Se de mi madre, pero dudo que mi padre me esté buscando.
–Puedes tener razón, Lucius es bastante orgulloso, esperará que tú seas el que vuelva a hablar con ellos.
Draco suspiró –Y supongo que será así, cuando vuelva a Londres no debería evitarlo... aunque en parte tampoco quiero hacerlo... lo siento si doy muchas vueltas no he pensado del todo lo que haré.
–Es entendible y debes tomarte tu tiempo.
Asintió pensativo y Harry llamó su atención preguntando –¿Crees que me guste este? Es el único que no probé.
–Solo lo sabrás si lo pruebas.
–No pregunté eso.
Sonrió –No creo que te guste, tiene bastante cebollín, pero prueba para que salgas de la duda tú mismo.
–¿Te acuerdas que dije algo así para que te metieras a criaturas mágicas? Nunca supe si te llegó a gustar.
Draco lo vio tomar un jiaozi y contestó –Odié cada segundo.
–Eres un exagerado.
–En esto si apoyo a Draco, solo a locos les gusta esa clase.
–Pero Hagrid es un excelente profesor –señaló James.
–Nadie dijo lo contrario –señaló Sirius y añadió– Teddy también odió esa clase, aunque fingió que no, me envió miles de cartas quejándose de tener que limpiar y alimentar a los gusarajos...
Draco escuchó atento y recordó a Harry mencionar que Teddy había terminado Hogwarts –¿Y cómo se encuentra Teddy? ¿Ya decidió en que se enfocará o qué curso seguirá?
–Pues Teddy... –murmuró Sirius.
James se rió silenciosamente –Teddy se ha revelado –comentó y Sirius continuó–... ya ni quiere que le digamos Teddy –habló con una sonrisa, pero terminó con una expresión exagerada de tristeza– Fue el premio anual, estoy tan orgulloso, es tan inteligente como Moony.
–Y tan rebelde como Pads al parecer.
–Creo que lo ha poseído algún demonio o algo así, tenía las cosas tan claras cuando terminó Hogwarts y en tan solo una semana dijo que no piensa hacer nada de eso. Me da miedo, no sé qué consejo darle... porque Sirius Black diría: Que se joda todo, disfruta la vida sin que nada más importe, pero... supongo que como padre debería recordarle las metas que se propuso.
–Ya está Moony para que le diga eso –dijo Harry.
–Eso también pensaba, pero Moons de pronto se volvió Sirius Black y yo no sé hacer un papel de Moons.
Todos se rieron, Draco sonrió preguntándose qué tan rebelde en realidad era Teddy, solo lo había conocido en su primer año, cuando hacía bromas demasiado elaboradas para su edad.
–Si yo nunca me pude tomar mi año sabático, Teddy tendrá que hacerlo.
–Al parecer así será y será perfecto que descubra más de él.
–O descubrirá más en general... Hogwarts fue largo, se me hizo una etapa muy larga...
James soltó una carcajada –Debiste ver la cara de satisfacción Reggie cada que se enteraba que te llamaban a dirección.
–Es el karma siempre tiene que multiplicarse –señaló Regulus divertido.
–Lo bueno que accedió a pasar unas vacaciones familiares. Vendremos aquí primero, dentro de semana y media, aunque tiene que ser después de la luna llena.
–Hay rituales lunares aquí –le comentó Draco– Muchos hombres lobo viajan para ello.
–¿A qué te refieres? –preguntó Sirius confundido.
Draco recordó que la comunidad mágica China era muy cerrada, nadie sabía mucho de ellos así que explicó –Aquí no se ve como una maldición criminal el ser un hombre lobo, lo toman más como una condición espiritual y por eso es obligatorio que lleven rituales lunares, los cuales les ayudan a contener, armonizar y tratar ese lado lobo.
–Había escuchado que son más aceptados en China, pero no sabía que tenían rituales específicos.
–Los hay, así como zonas seguras durante la luna llena y varios viajan aquí por los tratamientos alternativos.
–Reggie, tú mencionaste eso.
–Escuché algunos rumores, pero son tan reservados... Tienen talismanes aquí ¿No?
–Sí, hay talismanes aprobados, sellos mágicos, medicina alquímica. Es un gran mundo –explicó Draco.
–A Moons y Teddy les encantaría escuchar de eso –habló Sirius emocionado y Regulus preguntó– ¿Pero cómo es el control para ello? Porque aquí la regulación es estricta.
–Si vienes de turista todo es muy flexible, conozco muchos magos que acuden a ciclos lunares porque creen en la influencia de ideas tipo yin-yang en el control interno –explicó– Y en cuanto a hombres lobo, por supuesto que deben tomar la poción matalobos para acudir, en mi departamento ayudamos a prepararlas a menudo para turistas porque a veces no se da abasto la otra área del templo.
Sirius abrió la boca exageradamente –¿Cómo es que nunca tuve ni idea de esto?
–Son clanes mágicos antiguos los que lo organizan y en realidad la mayoría que asisten tienen demasiado dinero así que no van a querer que alguien más divulgue sus secretos. Todo se mantiene entre ellos por eso.
–Teddy y Moony tienen que venir –señaló James e incluso Lily asintió– En realidad sería muy beneficioso, sobre todo para Teddy, poder conocer una nueva dinámica, más personas, nuevas formas de encontrarse con su yo lobo.
–Eso me parece es lo que tanto ha necesitado Teddy, pero ha sido imposible.
–Le encantará la idea. ¿Sabes si hay personas jóvenes?
–He escuchado de muy pocos en realidad, pero puede cambiar cada año.
–Hablaré con ellos mañana que vuelvo.
–¿Mañana? –preguntó Harry– Pensé que volverían hoy.
–¿Nos estás botando Harry? –se quejó James divertido.
–Nosotros nos quedaremos incluso unos días más –habló Regulus.
–¿Y tu trabajo papá?
–Tengo días libres ¿No me puedo quedar a hacer turismo? –preguntó Regulus riendo.
–Es jefe de departamento de inefables, puede hacer lo que quiera.
–¿Aún no es ministro? –preguntó Draco, aunque sabía que eso era demasiado difícil.
–Ufff ese fue un golpe bajo –se rió Sirius.
–Con toda la experiencia que piden al menos tienes que pasar los 60. Tendría que trabajar 18 años más –se quejó Regulus– Pero en realidad no es algo que me interese por el momento.
–A mí sí me interesa ser esposo del ministro –se señaló de inmediato James.
–No tendría ni tiempo para verte.
–Puedes crear una ley que te obligue a pasar al menos 22 horas al día con tu esposo.
–¿22?
–Eso que me contuve para decir 24.
–Estás loco.
–Solo digo en voz alta mi más profundos anhelos.
–Y después se preguntan de dónde salí yo con tantas obsesiones –se señaló Harry.
Draco sonrió.
–Mamá, ¿Tú también te quedarás una semana? Podemos planear ir a algún lugar turístico.
–También volveré mañana, tengo varios pacientes que me esperan. Por eso no traje maletas como Reg, solo un bolso.
–¿Y dónde están tus maletas, pa?
–En el hotel por supuesto. ¿O quieres que me quede aquí con tu papá?
–Ni loco, aparte no hay habitaciones extra.
–Harry –lo llamó Lily– En realidad esperaba que volvieras mañana conmigo a Londres.
–Lo siento mamá, pero no es algo que vaya a hacer ahora.
–Pero deberías ir y traer una maleta más grande porque Reg solo trajo dos conjuntos, también deberías hablar con Effie y Flea, explicarles que te quedarás aquí un tiempo, aparte que deberías hablar de tu proyecto con Gringotts, no puedes dejarlo en pausa y esperar que te esperen tanto tiempo.
Draco asintió porque la mamá de Harry tenía razón.
–Por supuesto, tengo que hablar con Effie y Flea... tenemos que hablar con ellos –dijo volteando hacia él.
Draco se removió ansioso, por supuesto que quería ir, ¿Pero cómo lo tomarían ellos si de pronto aparecía? Aparte que suponía el pedido de Lily era para que se tomara un tiempo de él, quizá querían conversar con él a solas o algo más.
–Lo ideal sería que tú primero hables con ellos Harry.
–¿Sí? Pero Effie debe tener muchas ganas de ver a Draco.
–Por supuesto que tiene muchas ganas de verlo, pero aún así es bueno ir con calma. No abrumes tampoco a Draco –dijo Regulus.
Harry suspiró, meneó su cabeza de un lado al otro –Pero no quiero irme... no me quiero alejar de tí.
Draco tampoco deseaba ello y aunque le asustaba tanto saber que Harry se iría, aún así señaló de acuerdo –Tus papás tienen razón.
–Pero solo dos días me iría.
–El tiempo que desees Harry, estaré bien.
Él meneó la cabeza –Tendrás que lidiar con mis papás mientras no esté.
–Estaré más que feliz de darles un tour –aseguró porque así era y se sintió aliviado al darse cuenta que no se quedaría del todo solo.
Aunque se había acostumbrado por años a ello, no quería más eso y también se sintió tan distinto, pensando en ¿Cómo sería volver a Londres? o antes de ello, cómo sería si volvía a contactar con antiguos amigos, tenía demasiada curiosidad por Blaise, por Theo.
–¿Harry y cómo salieron tus exámenes? ¿Qué resultados te dieron?
–Todo está perfecto, no tengo ninguna maldición encima, ni poción, ni nada de nada. Tal como dije que sería.
Draco ya había supuesto eso, pero escuchar la confirmación de todas formas lo hizo sentirse aliviado.
–Quizá todos deberíamos mudarnos a China, aquí no nos llegarían maldiciones.
Si conocen tu dirección sí, pensó Draco recordando que fue por una carta que le llegó la maldición a Effie.
–Tendría que aprender Chino primero, no podría vivir si no puedo comunicarme.
–Pero podemos utilizar esos hechizos de traducción.
–Nunca los he utilizado.
–¿Nunca?
–¿Tendremos fans aquí?
–Pero si siempre dan conciertos en China.
–Me refiero a fans no muggles.
–Por supuesto que los tenemos. Quizá deberíamos incluirlos en la gira mágica.
–Cierto, la gira... Dray, tenemos que ir al concierto de The Marauders. Nunca fuimos a uno juntos, no puedo creer que nunca fuimos –se quejó Harry sonriente tomando su mano– Tendrán una gira mágica.
–Por primera vez en la historia nos enfocaremos en nuestros fans mágicos.
–Comenzamos dentro de dos meses, aún está en producción, pero tenemos varios contratos.
–¿Y saben donde me gustaría añadir un concierto? En Hogwarts.
–Si esperamos al siguiente año que Minnie será directora... yo creo que sí conseguimos el permiso.
–Maldita sea, tienes razón Prongsy.
–Pero tendríamos que respetar sus reglas, nos pedirá nuestro repertorio más decente.
Draco ladeó la cabeza viendo hacia Harry, estaba resplandeciente, riendo, hablando, volteando hacia él y señalando que debían hacer esto y aquello. No podía creer lo indescriptiblemente lindo que se veía, tuvo que contener la ganas de besarlo, abrazarlo o inclinarse para ver aún más de cerca su sonrisa y sus brillantes ojos.
Y era sorprendente darse cuenta que podía existir un futuro donde ambos estarían juntos, porque por mucho tiempo lo persiguió la misma pregunta ¿Existe un futuro para nosotros? y pensó que la respuesta solo era una, que no existía una realidad donde podía ser feliz con Harry y volver a ser recibido en su familia.
–... ¿No lo crees Draco?
Vio hacia adelante confundido porque la voz del papá de Harry sonó extraña.
Quizo responder, pero era como si todo pesara.
–Porque también está la segunda opción...
–...Sí, por completo.
Vio hacia un lado sin entender nada de lo que decían y notó como la expresión de la mamá de Harry de pronto cambió.
–¿Draco? –escuchó la voz de Harry seguido de un apretón urgente en su mano.
Cerró los ojos al sentir una punzada en la cabeza y al abrirlos vio que la mamá de Harry estaba de pie junto a él tocando su frente y dando vueltas con su varita –¿Qué es lo que sientes?
–Me duele la cabeza –murmuró respirando con dificultad.
Las voces a su alrededor se multiplicaron, pero no lograba distinguir una sola palabra. Todo se mezclaba en un murmullo distante, irreal. Apretó los párpados con fuerza, invadido por una confusión asfixiante. No había bebido ni comido nada extraño. ¿Por qué sentía que su mente se resquebrajaba desde dentro?
Su cuerpo se estremeció, su mente dio mil vueltas y de pronto una olvidada sensación lo invadió, como cuando aquella poción maldita le salió terriblemente mal en la sala de menesteres.
Recordaba un dolor en la cabeza por la mañana, pero esto era distinto. Mucho peor. El aire se le escapó de los pulmones y su pecho se cerró con una presión insoportable al escuchar la voz desesperada de Harry. Era una maldición. Lo sabía. Y asustado como nunca en su vida se removió intentando aferrarse a Harry, deseando que todo fuera mentira, deseando que todo fuera solo una pesadilla cruel.
¿En realidad me está pasando esto? se preguntó y tuvo tanto miedo. Quería su futuro, lo deseaba con toda su alma.
Su sala de pociones estaba llena. Incluso tenía Salvia Noctis. Necesitaba esa poción, cualquiera de sus antídotos, cualquier cosa que calmara el dolor que lo estaba consumiendo. Quiso decirlo. Gritarlo. Moverse. Abrir los ojos. Pero no pudo. Su cuerpo se quedó inmóvil, traicionándolo, mientras el sufrimiento crecía.
–Draco... –escuchaba voces, pero ya no comprendía nada, el dolor nubló por completo sus sentidos.
Draco
Draco
Es una carta que abrí, el pensamiento lo golpeó con claridad justo cuando sintió una poción deslizarse por su garganta. Tembló al darse cuenta de que debió haberlo previsto. Siempre había sabido cómo funcionaban las maldiciones, qué sensaciones provocaban, cómo reconocerlas. Pero esto… esto era distinto. Inexplicable.
El alivio duró apenas un minuto.
Y luego todo se transformó en una calma antinatural, vacía y aterradora.
Chapter 34: ¿Y si morías?
Chapter Text
No
No
No
No
Despertó con la sensación de haber regresado desde un lugar muy lejano. El techo blanco le resultó extraño, demasiado nítido y la luz lo cegó. Por un instante pensó que seguía atrapado en aquella calma antinatural, pero entonces sintió el peso de su propio cuerpo, el cansancio aplastándole los huesos, el latido lento pero firme en el pecho. ¿Dónde está Harry? Quiso llamarlo, todo estaba terriblemente silencioso.
Al girar apenas la cabeza, distinguió una figura pelirroja sentada a su lado, revisando un frasco con atención y cuando ella levantó la vista, sus ojos verdes se abrieron con una expresión sorprendida.
–Draco –susurró incorporándose de inmediato– Tranquilo, no te muevas.
Le costó entender las palabras. Su garganta estaba seca, su mente espesa y cada pensamiento parecía avanzar con torpeza. La mamá de Harry apoyó dos dedos en su muñeca y luego pasó la varita con movimientos suaves sobre su pecho. Draco notó cómo algo se acomodaba dentro de él, como si su propio cuerpo recordara de pronto cómo funcionar.
–Debes sentirte agotado. Tus signos vitales estaban muy bajos, pero poco a poco se estabilizaran.
Cerró los ojos un instante, asimilando todo. Sentía el cansancio clavado en cada músculo, un peso que lo anclaba a la cama y aunque sentía el alivio por estar allí, vivo, se removió intranquilo, necesitaba ver a Harry.
–El medimago Ling se está encargando de las pociones… necesito que te mantengas despierto, estará aquí en un minuto… Draco… Draco…
Miró hacia ella, sus ojos se parecían mucho a los de Harry.
–Todo estará bien Draco, Harry estuvo aquí hace unos minutos, pronto volverá…
Escuchaba su voz tan lejana aunque estuviera tan cerca, odiaba como se sentía, pero pudo calmarse al saber que Harry estuvo allí y que pronto volvería.
He ajustado cada dosis con mucho cuidado.
Seguiré haciéndolo hasta que tu magia y tu cuerpo estén completamente estables.
Siguió cada instrucción del medimago Ling y lo escuchó con detenimiento, su mente dormida despertó lo suficiente como para empezar a comprender todo ello –¿Que maldición fue? –logró preguntar, aunque su voz apenas salió.
–Mors Interdicta –respondió el medimago Ling sin rodeos.
Su boca se abrió sin poder creer lo que acaba de escuchar, la mamá de Harry parecía tan contrariada, como si estuviera totalmente en contra de que le hubieran dicho que maldición fue y Draco lo entendía, su cabeza empezó a doler al darse cuenta que debería estar muerto y su corazón se agitó dolorosamente.
Debería estar muerto.
Debería estarlo.
¿O acaso ya lo estoy?
–Junto a la junta de medimagos no podemos entender cómo es que sobreviviste a algo que está diseñado para ser irreversible –habló el medimago Ling. Siempre había sido alguien muy directo y Draco apreciaba ello, pero en ese momento eso solo lo estaba asustando.
Se sentía aterrado sin entender nada.
–Disculpe… pero ahora es momento de que Draco descanse, ponerse a hablar de ello ahora mismo…
El medimago Ling la ignoró –Antes de la maldición ¿Bebiste una poción? ¿Hiciste magia que no debías? ¿Alquimia sagrada o…
–No hice nada –contestó e insistió– Solo una poción para… el dolor de cabeza… no hice más.
–Medimago Selwyn no puede mentir. Si me estas mintiendo Draco…
–Le juro que no le estoy mintiendo –aseguró y le dolió notar que obviamente no le creía del todo.
–Medimago Ling… Draco dentro de poco tomará la poción, es momento de que descanse.
Él asintió pensativo y dio unos pasos alrededor –Tiene que haber una respuesta Draco, los aurores seguirán con la investigación, si dices que no es lo que creo ¿Entonces que es?
–No lo sé –contestó sin saber qué más decir y cerró los ojos al verlo desaparecer.
Luego escuchó los pasos de la mamá de Harry alrededor de la habitación y sintió un poco de calidez, suponía que por un hechizo en la habitación.
–Entiendo que quiera saber cómo es que sobreviviste, pero no es el momento para hablar, acabas de despertar y te ha puesto mil preguntas en mente… cuando deberías estar en reposo… ¿No se supone que son expertos en reposo aquí en China?
–El medimago Ling odia no… no tener exactitud –contestó viéndola y ella se sentó a su lado.
–Me he dado cuenta. Desde que dio con la maldición, no ha parado con preguntas –dijo y lo señaló con la varita– No quiero que hables, no hagas esfuerzo ahora, estás muy débil.
Pasó saliva, había mucho que quería preguntar –¿Harry?
–Está cenando ahora, si le digo que despertaste vendrá en este mismo momento y dejará su comida a medias, no ha estado comiendo mucho así que… espero comprendas que no lo llame de inmediato.
Suspiró al oír eso. No, no quería comprenderlo, quería a Harry allí porque estaba demasiado asustado. –Debería estar muerto.
–No pienses ahora en ello, hay aurores que se encargaran después. Lo que importa es que estás vivo y ahora solo es cuestión de tiempo para que te sientas mejor, no quedan rastros de la maldición.
–Pensarán que hice algo prohibido y que por eso sobreviví. Medimago Ling lo piensa, cree que alargué mi vida con magia prohibida como hace mucho quise hacerlo.
–Estoy segura que se encontrará el por qué y habrá una explicación.
–Le juro que no hice nada malo.
–Te creo Draco, no tienes que jurarlo.
Se removió en la cama –¿Me cree? –preguntó, porque antes la mamá de Harry no había confiado en él ¿Acaso ahora lo hacía?
–Sí, estoy eligiendo creerte –aseguró Lily y suspiró– Siento mucho que te haya pasado esto Draco, todo es confuso ahora mismo… a Effie también le llegó la maldición en carta y da mucho miedo el no tener ni idea de quién está detrás de todo esto.
Pasó saliva –¿Cómo sabe que me llegó en una carta?
–Los aurores han estado en tu departamento. Se encontró la carta en tu correo.
Confirmó que había sido correcto lo que pensó entre sueños, pero se removió al darse cuenta que si habían llegado aurores y hubo una investigación previa, quería decir que había pasado más tiempo –¿Por cuantos días no desperté?
–Casi… una semana, Draco.
Le dolía el pecho, no quería ni imaginar como Harry se había sentido y miles de preguntas llegaron a su mente –Me atacó porque ayudé a Effie.
–No deberíamos hablar ahora de esto.
–Necesito entender –pidió.
–Es lo que suponen los aurores… alguien quiso dañar a Effie, tú fuiste el medimago que la salvó y de alguna manera este alguien consiguió tu contacto y te envió una carta con la maldición. No puedo creer que esto esté pasando y nadie de nosotros lo entiende, ¿Quién odiaría a Effie? y si ahora te atacó a tí, eso quiere decir que odió que la salvaste.
Draco pasó saliva, ¿Que era todo ello? ¿Cómo habían conseguido su contacto? ¿Quién podía conseguir realizar ese tipo de maldiciones? Porque ni siquiera él con todos sus conocimientos sería capaz.
–No deberíamos haber hablado de esto, la poción llegará en unos minutos y necesitas estar relajado.
Draco no quería relajarse, necesitaba a Harry y quería miles de respuestas, quería entender cómo es que había logrado superar esa maldición, quería que su mente se enfocara para encontrar el por qué.
–Draco.
Se dio cuenta de su respiración acelerada y volvió a ver hacia la mamá de Harry que lo miraba con mucha preocupación –Si no te relajas tendrás que tomar una poción extra o un hechizo.
Negó de inmediato, no quería estar drogado por una poción, se sentía tan impotente, incapaz de entender nada, sentía que su pecho dolía, su mente no se podía enfocar –¿Puede llamar a Harry, por favor? –pidió, incapaz de contenerse más.
–En unos minutos estará aquí.
Analizó su expresión, no parecía segura y él tuvo miedo –¿Harry no quiere verme?
–No, no es eso –de inmediato negó Lily.
Draco sintió que sus ojos se llenaron de lágrimas ¿Y si era así? ¿Y si por culpa de que sobrevivió Harry pensó que él alargó anteriormente su vida? ¿Si pensó que le volvió a mentir?
–Te mentí al decir que estaba cenando, pero no miento al decir que estará aquí en unos minutos –aseguró Lily tomándolo de la mano, pero eso no pudo tranquilizarlo, por el contrario, sentía que todo dolía, la confusión era tan fuerte y sin entender el porque mentiría pensó que debía ser algo malo.
–Estuvo aquí todo los días sin despegarse de tu cama… no sé si todas estas grullas de papel tengan un significado entre ambos, pero mira, hizo como 30…
Giró hacia la mesita junto a la camilla, tenía razón, había muchísimas grullas de papel, recién se fijaba en ello y no sabía si era por lo abrumado que se sentía o al recordar que Harry volvía a estar en su vida, pero su pecho dolió y lloró más apretando su mano.
Deseaba que todo dejara de ser una pesadilla. Tampoco quería un sueño, deseaba que todo se sintiera como su realidad.
Odiaba sentirse así.
Sintió un peso en el pecho cuando despertó, ni siquiera sabía en qué momento se quedó dormido, aunque poco a poco su mente fue recordándolo, la maldición, el medimago ling, la mama de Harry, las grullas junto a su cama y la horrible poción bajando por su garganta.
El peso en el pecho seguía allí, pero esta vez se sintió real y externo a él, no como algo incómodo, sino como algo que le recordaba que estaba allí.
La luz no le resultó tan fuerte cuando abrió los ojos, era tenue, incluso más cálida, quizá su percepción había cambiado, no estaba seguro. Respiró profundamente, poco a poco dejó de sentirse mareado y se concentró en otras sensaciones.
El peso contra su pecho ¿Qué era ello? pensó y al bajar la mirada se quedó boquiabierto, podía distinguir ese cabello en cualquier lugar, una sonrisa de inmediato iluminó su rostro y dejó de importarle todo en lo absoluto.
Harry estaba sentado en la camilla y su rostro reposaba contra su pecho, su respiración era lenta, obviamente se quedó dormido sin quererlo y Draco se enterneció de verlo allí, ¿Que tan tarde sería? ¿Desde hace cuanto estaba allí? ¿En toda la semana que no despertó hizo también eso?
No quiso despertarlo, dejó que descansara contra él, la posición parecía cómoda así que también volvió a relajarse acomodando su brazo alrededor suyo y escuchó su respiración acompasada.
El miedo acumulado, el terror, todo había desaparecido.
Se preguntó si es que Harry al despertar ¿Primero lo besaría? ¿Lo abrazaría? ¿O diría su nombre? Estaba ansioso por cualquiera de las 3 u otra opción.
No quiso moverse para no despertarlo, pero no contuvo las ganas de acariciar su cabello con suavidad, le dolió tanto el pensar que Harry no había dormido o comido bien, pensar que estuvo triste y que se sintió impotente porque en una situación así no había más por hacer.
–Harry, deberíamos…
Levantó la mirada hacia la puerta y frunció el ceño, Weasley parado allí abrió la boca al verlo despierto y Harry se removió levantando la cabeza –¿Qué? –preguntó somnoliento.
–Solo mencionaba que… eh…
Draco levantó ambas cejas, necesitaba un poco de privacidad, no que los interrumpieran.
–Supongo que… ya nos mandarás un patronus.
–¿Cómo? – preguntó Harry confundido y bostezó estirándose.
Weasley se fue y Draco se quedó inmovil, Harry aún sin darse cuenta se paró de la camilla y Draco al notar que pensaba salir detrás de Weasley lo llamó de inmediato.
–Harry.
Él se quedó inmovil al oírlo y Draco se sintió tan nervioso, ¿Debía poner una sonrisa? ¿Debía abrir los brazos esperando por un fuerte abrazo? O debía primero de respirar porque sentía que se le iba el aire.
–Haz –dijo por segunda vez y se sentó en la cama con lentos movimientos.
–Potter –lo llamó y sonrió porque hace mucho que no le decía así.
Harry que hasta ese momento se quedó inmovil, se rio y de pronto giró hacia él, sus ojos estaban llenos de lágrimas, pero tenía una gran sonrisa, avanzó un paso, luego otro, apoyó la rodilla sobre la camilla y prácticamente se lanzó sobre él en un abrazo que lo hizo caer de vuelta hacia atrás.
–Lo siento, lo siento. Debería ser más cuidadoso.
Lo atrajo de vuelta en un fuerte abrazo al darse cuenta que pensaba alejarse. –Estoy bien –aseguró.
–Debiste despertarme, no puedo creer que me quedé dormido.
–Te notabas cansado. Lo siento, esto es mi culp…
–No, no, no. ¿Por qué te estás disculpando? –se quejó Harry y se alejó ligeramente, sus manos tomaron su rostro, sus lágrimas cayeron sobre él y luego se inclinó depositando un suave beso en sus labios.
Draco sintió un estremecimiento en todo el cuerpo, el suave toque le otorgó una sensación completa de calidez, aunque esta se rompió al abrir los ojos y notar su expresión de tristeza.
Harry se aclaró la garganta, pasó saliva y parpadeó rápidamente –Eso no es un sueño ¿Cierto?
–No, no lo es –aseguró y levantó su mano acariciando su mejilla, limpiando el camino de lágrimas.
Harry cerró los ojos disfrutando de la caricia y al abrirlos pasó saliva limpiando sus propias lágrimas en su rostro.
–Estoy bien, no tienes que preocuparte.
–No podía perderte –enfatizó Harry y su voz se quebró– Nunca, no quiero perderte nunca –habló volviendo a abrazarlo y escondió su rostro contra su cuello– Por favor –insistió y tembló contra él llorando.
Draco sintió el fuerte nudo en su garganta, recordó cómo lloró antes de quedarse dormido, cuando la mamá de Harry estuvo junto a él y dolía tanto el darse cuenta de lo mucho que Harry también estaba sufriendo, lo peor era que no podía hacer nada, no había algo que estuviera en sus manos para cambiarlo, ni siquiera tenía ni idea de cómo había sobrevivido a una maldición mortal.
–No puedo perderte… no puedo hacerlo, fragmentaría mi alma por tí, hubiera hecho cualquier cosa si es que no lograban quitarte la maldición. Te juro Draco que yo… hubiera seguido a la muerte por tí, no puedes… no puedes atreverte a dejarme aquí sin tí y no sé qué es lo que pasó, no me importa Draco, nada más me importa que tú.
Se quedó inmovil por la intensidad de sus palabras, cada una de ellas llegó a él y se vio reflejado en Harry porque él también hubiera hecho lo que fuera por él. –Te amo.
Harry volvió a llorar abrazándolo y repitió te amo contra su cuello.
Se escuchaba tan triste y la forma en que se aferró a él hizo que fuera imposible controlarse y no llorar.
–No quiero nada más que a tí, siempre fue así, siempre será así.
Su corazón se aceleró y cerró los ojos al sentir sus labios contra los suyos.
Cuando se separaron Harry volvió a tomar su rostro y limpió con suavidad sus lágrimas. Draco quiso hacer lo mismo, pero él lo detuvo mencionando que no debía moverse –Si una de las enfermeras me viera aquí en la camilla –meneó la cabeza e hizo una mueca cuando sonaron campanillas– Odio los hospitales chinos, los odio. No me dejaron pasar la noche aquí, es horrible y ahora seguro entrará alguna enfermera y dirá que tengo que irme.
–Tienen reglas establecidas, es la forma en que siempre han trabajado –contestó y levantó la mano acariciando su mejilla– Pero también me rehuso, quiero que te quedes conmigo.
Harry se quejó –Es imposible hacerles entender –dijo y sonrió– Pero tengo mis trucos.
–¿Así?
–Por supuesto –contestó y bajó de la camilla justo en el momento que la puerta se abrió.
Draco saludó a la enfermera, no eran muy cercanos, pero igual era agradable verla. Harry también fue amable saludando y escuchó asintiendo al recordatorio de que se había acabado el tiempo de visitas.
–Nos vemos mañana Dray.
Le sonrió, sabiendo que eso no sería un hasta mañana, sino un hasta luego.
Tuvo que tomar 3 pociones para mantenerse alimentado, sabía cómo era el proceso, más de una vez había estado a cargo de personas con maldiciones, aunque a diferencia de otras veces, todo esto era nuevo para todos.
Estaba seguro que más de una persona quiso preguntarle, ¿Qué es lo que hizo para sobrevivir a una maldición así? Y le daba tanta ansiedad no tener una respuesta para eso.
Las luces se apagaron a las 9:30 como era costumbre, todo siempre era silencioso y de noche se sentía más. A esa hora sabía que no estaba el medimago Ling allí, pocas veces hacía turnos de noche, al día siguiente seguro lo vería a primera hora y él esperaba porque el tiempo pasara lento, necesitaba una respuesta o el indicio de algo para hablar con él.
9:45 la puerta de la habitación se abrió despacio, había una tenue luz allí y otra junto a la mesa de noche, ambas iluminaban apenas, pero lo suficiente para notar la puerta. Ladeó la cabeza esperando por su sombra, ¿Cómo Harry lograba evadir hechizos de seguridad y a las miles de enfermeras que hacían sus rondas? se preguntó sentándose en la camilla.
Y confundido siguió mirando hacia allí cuando la puerta se cerró, no había nadie, ¿Alguien había abierto y cerrado su puerta? sintió un estremecimiento recorrerlo y odio la sensación de miedo que se apoderó de él. ¿Y si de alguna forma volvía esa maldición a él?
–¿Olvidaste que tengo una capa de invisibilidad?
Sonrió contagiándose de inmediato de la sonrisa que le dio, pero admitió cuando se sentó a su lado dejando un pesado libro frente a ellos. –Me asusté.
Harry lo atrajo en un abrazo sin dudar –Odio que te sientas de esa forma, lo siento Draco, esto es injusto, nada de esto debió pasarte, ayudaste a Effie y de alguna forma pudo encontrarte y enviarte la maldición. Me dijeron que no debía decir esto, pero Draco, mataría a quien le hizo esto a tí y a Effie.
Inclinó la frente contra su hombro, su corazón se agitó y suspiró al sentir sus dedos sobar su espalda. Deseaba eso toda su vida –No sé porque la maldición no me afectó, te juro que no hice nada.
–Te creo Draco –aseguró Harry– Por eso estuve buscando respuestas y tengo algunas ideas.
Draco vio hacia el libro frente a ellos, alargó la mano y rozó con cuidado la cubierta. Las runas parecían moverse bajo la luz, como si se acomodaran al contacto –¿Qué es?
–Un compendio antiguo sobre maldiciones y contrahechizos –contestó– Mi papá estuvo revisándolo también, es desesperadamente impreciso. Habla de “interferencias mágicas hereditarias”, pero no explica ni cómo se activan ni por qué solo a veces funcionan…
Pasó las páginas escuchándolo y se relajó contra él cuando Harry pasó el brazo sobre sus hombros.
–Pero de lo que sí puedo estar seguro es que algo reaccionó antes que la maldición terminara su trabajo. No fue consciente de tu parte, sino automático –habló Harry y pasó a la siguiente hoja señalando– Aquí dice que en casos muy concretos la magia puede desviarse.
Pensó en ello y lo escuchó con cuidado –¿Les mencionaste esto a los aurores?
–Por supuesto, hoy tuve una extensa charla… porque en vez de que se concentren en buscar a quien sea que hizo esto, parecen estar más enfocados en entender cómo evadiste una maldición así… creen mil cosas, hasta que eres un vampiro o una desviación de uno.
–Pero deben tener acceso a mis análisis, solo soy un mago, no soy más que eso.
–No confían del todo, por eso desean que seas trasladado a San Mungo. Creen que nosotros somos los que escondemos algo y… ciertamente sabes que mi familia esconde mil cosas, pero sobre esto no tenemos ni idea.
–Debes tener mucho cuidado, no permitir que accedan a tus recuerdos.
–Sí –contestó Harry y suspiró– Hubiera sido mejor si solo nos encargábamos nosotros, pero la investigación ya estaba abierta por Effie… aunque por el otro lado, necesitamos mandar a alguien a Azkaban, nosotros no deberíamos encargarnos de la justicia.
Draco no tenía idea de cómo se resolvería eso, no había pistas en lo absoluto, ni indicios de nada, junto con Harry hablaron por al menos una hora sobre ello ¿Quién podría odiar a Effie de esa forma? le preguntó más de una vez y recostados junto al otro en la camilla, pronto se quedaron dormidos.
Pero la noche pasó lenta, cuando Draco despertó apenas era de madrugada y solo se escuchaba el murmullo ocasional de algún hechizo de monitoreo.
Pensó en las runas.
En las palabras vagas del libro.
En la idea de una magia que no respondía a la lógica moderna.
Y, sobre todo, pensó por horas de horas en la carta.
No en la maldición, sino en el remitente.
En quién había podido enviarla.
Al amanecer, cuando la luz pálida comenzó a filtrarse por la ventana, Draco ya no podía quedarse quieto.
–Harry…
Un gruñido somnoliento fue la única respuesta.
–Harry –repitió, más bajo. Quería hablar con él antes de que cualquier enfermera apareciera y tuviera que irse.
–Mmmm… –murmuró él removiéndose contra su pecho y al levantar la cabeza vio alrededor– ¿Es muy tarde ya?
–Aún no –contestó con la mente agotada y el cuerpo tenso, una idea se abrió paso con brusquedad. Tan evidente que le provocó un nudo en el estómago. –Dijimos que era algo hereditario… una protección rara… pensé en lo que mencionaste, un tipo de magia que puede corromper una maldición.
Harry se removió en la cama y lo vio atento intentando comprender todo lo que de repente decía.
–Lo único capaz de ello, sería una protección antigua, ligada al nombre. Pactos de sangre. Linajes viejos.
La expresión de Harry cambió como si una idea acabara de rozarle la mente –Y familias lo bastante antiguas como para haberlas tejido.
–Familias sagradas –confirmó Draco– Es un hechizo de linaje lo que me protegió.
–Pero Draco si dices eso, entonces… –Harry no se atrevió a decirlo y él tampoco quería mencionarlo, porque no entendía que fuera así, le resultaba imposible– Quien me envió la carta sería un Malfoy y por eso es que la maldición no pudo matarme… porque debe haber magia antigua que impida que… mates a alguien de los tuyos… Creo haber escuchado a mi abuelo decir eso o quizá lo leí en alguna escritura antigua de mi familia.
–Draco los únicos Malfoy que existen… no puedes creer que tu padre… él no se atrevería a…
–No, no puedo ni quiero creerlo, él no haría algo así… pero entonces habría un por qué… la carta era para matar al medimago Selwyn… pero no tendría sentido que mi padre quisiera atacar a Effie y…
Harry se removió en la camilla, frunció el ceño y puntualizó enojado –No estaba loco.
–¿Qué?
–No solo tienes sangre de un Malfoy, Draco. También tienes sangre Black. Y es algo que estuve pensando desde hace mucho, seguro todos lo pensaron cuando ocurrió la primera carta, pero nadie se atrevía a mencionarlo.
–¿Crees que Walburga y Orion Black harían algo así?
–Lo creo desde que dijiste para empezar la investigación. Y ahora podemos confirmarlo, porque al fin tenemos evidencia de ello –dijo Harry y bajó de la camilla rápido poniéndose sus zapatillas– Necesito hablar con mi papá Regulus, vuelvo en una horas –dijo y se inclinó dándole un beso– Aún no menciones nada de esto. Tendrás muchas visitas hoy, lo siento si es demasiado, toda mi familia quiere verte, intentaré volver rápido.
_________________
–¿Le gustarán los chocolates?
–¿A quién no le gustan los chocolates?
–A muchas personas, Teddy.
–Tío Evan, tú eres el único raro.
–Están hablando de chocolates y no sabemos si ya puede comer.
–Desde hoy día mencionó el medimago –dijo James.
–Debe tener una dieta específica, dudo que acepten que entres chocolates.
–Yo creo que deberíamos ir por grupos.
–Lo vamos a abrumar si tiene que estar tanto tiempo prestando atención a invitados.
–¿Nos querrá ver en primer lugar? –preguntó divertido Peter.
Regulus vio a través de la ventana mientras escuchaba la conversación de todos, los ánimos eran muy buenos porque Draco había despertado y porque la maldición había desaparecido, pero eso no quitaba que igual se sintiera extremadamente preocupado.
–Pa.
–¿En qué momento llegaste? –preguntó sorprendido al ver a Harry de pronto a su lado.
–Necesito decirte algo, descubrí algo –dijo Harry y añadió– ¿Podrías traer también a mi padrino Sirius? Nos vemos en casa de Draco, inventa algo por favor.
–Está bien –aceptó sin dudarlo y al verlo desaparecer avanzó hacia la sala de estar.
–¿Ocurre algo? –le preguntó James tomando su mano– ¿Por qué el ceño fruncido de goblin gruñón?
–Necesito ir antes con Sirius a un lugar, iremos después a la visita –le murmuró.
–¿Dónde irás?
–Harry descubrió algo, quiere hablar con nosotros, estaremos en casa de Draco. Separa a Sirius de Remus e inventa algo para que venga.
–¿Pero no sería mejor que todos lo hablemos? No lo entiendo.
–Yo tampoco lo entiendo, pero con tantos ojos de aurores debe tener su porqué.
James asintió –Ve a la red flú, me inventaré alguna tontería, mandaré a Pads allí.
–Nos vemos en el hospital.
–No tomes decisiones apresuradas –le advirtió James y lo atrajo en un beso.
Regulus le sonrió al separarse y luego continuó por el pasillo directo hacia la red flú del hotel. Sirius no se tardó mucho en llegar allí corriendo.
–Me puedes decir ¿Dónde vamos a conseguir dulces de Lignée Sucrée? Que gustos para más peculiares de Draco.
–Sí, muy peculiar –contestó y lo jaló hacia la red flú.
Al llegar salieron hacia la casa de Draco y Sirius más que confundido vio hacia él y luego a Harry que los esperaba junto al espejo –¿Prongs me mintió y no vamos a conseguir dulces?
–Exacto.
–Hola padrino.
–Hola… estoy confundido… ¿No deberías estar con Draco?
–Tengo que hablar antes con ustedes.
–¿Y por qué no lo dijiste? Hicieron que Prongsy me mienta, eso no se hace –se quejó Sirius caminando.
Regulus lo siguió y preguntó después de sentarse en la sala –Desayunaste más que ese vaso de jugo ¿Cierto?
–Estoy en eso –contestó Harry acercándose con una tostada en la mano y se sentó señalando el libro sobre la mesita.
Regulus vio el libro que consiguió, lo había leído 3 veces y no había una respuesta concreta que explicara por qué el cuerpo de Draco logró evadir la maldición. Pero Harry lo miraba con intensidad y le asustó la mirada decidida que puso mientras empezaba a explicar.
Una desviación de la maldición por magia antigua.
Las sagradas familias utilizan hechizos de linaje para protegerse los unos a los otros. Esa es la razón ¿Se dan cuenta?
Se quedó estupefacto al escucharlo, Harry no tuvo ni que terminar de decirlo para que él lo comprendiera.
–No entiendo nada de lo que estás diciendo mini Prongs –se quejó Sirius.
Regulus frunció el ceño dándose cuenta de todo sin tener que escuchar toda la explicación completa.
Los Black tenían un hechizo arcaico de protección del linaje, las sagradas familias antiguamente solían tejer esa clase de hechizos tan complicados para impedir que en arrebatos de cólera o locura se hicieran daño.
Había leído de ello hace tanto que apenas podía recordarlo, pero lo que sí podía recordar era tener la certeza de que por más crucios que recibía nunca podría ser suficiente como para matarlo.
Y he seguido pensando en ello desde que lo hablé con Draco… Esta clase de maldiciones solo las puede desarrollar un mago o bruja muy poderosos, se necesita de magia antigua, alquimia poderosa.
Tenían el plan perfecto para no dejar rastros, todos pensamos que Effie iba a morir por viruela de dragón… pero interferimos, por eso decidieron vengarse.
Le mandaron una maldición, para matar al único que pudo arruinar su plan y quizá, para que no arruinara más planes.
Ellos no sabían que el medimago Selwyn era también un Black. Por eso todo les salió mal y la maldición no pudo matar a Draco.
Y allí está la prueba que necesitamos, son ellos.
Pa, por eso es que no podía detectar la carta.
Regulus se quedó en silencio, Sirius enojado empezó a señalar que Harry tenía razón, que todo cuadraba, que los aurores se darían cuenta de quienes eran los monstruos. –Era la única respuesta y no lo vimos, desde el primer momento en que no pudiste encontrar la carta Reg, debimos mandar a los aurores a Grimmauld Place. Deberíamos mandarlos ahora mismo qué existen las pruebas.
Bajó la mirada escuchándolo y negó –Walburga no haría algo así.
–No me jodas Regulus, ¿Acaso intentas defenderla?
–No intento defenderla, sería capaz de cosas peores, pero ella no haría esto, no hace nada sin una razón específica.
–¿Quieres una razón? Nos odia –señaló Sirius– Quiere arruinar nuestra nueva familia. ¿No recuerdas como me amenazó cuando dije que me iría de la casa? ¿No lo recuerdas?
–Lo recuerdo –murmuró.
Y Sirius con enojo puntualizó –Odia a los Potter y ha dicho más de una vez a viva voz que los quería ver muertos por meterse en nuestra familia. Ha sido capaz de torturarnos con innumerables crucios ¿Y no la crees capaz de seguir con ello ahora?
Se quedó en silencio escuchándolo.
–Odian que nos hayamos cambiado de apellido. Nos detestan, los dejamos sin herederos y ahora incluso tú… tú te volviste un Potter. Obviamente iban a buscar una forma de venganza.
Siguió en silencio pensando en todo lo que decía, Harry también se unió a la conversación y en realidad ambos tenían la razón, Regulus no podía darle más la contra, pero algo en él y no sabía si era porque deseaba que no fuera así, se rehusaba a creer en eso.
–Pa, deberíamos hablar con los aurores cuanto antes.
–Sí –confirmó porque no sería prudente esperar– Aunque… no solo investigarán a los Black, también lo harán con los Malfoy. Debería hablar antes con Narcissa y Lucius, explicarles…
–Que los aurores lo hagan –se opuso Sirius.
–Pero son los padres de Draco. No podemos mandar a la mansión Malfoy aurores de un momento al otro, todos tienen sus secretos –señaló Harry también dándose cuenta.
–Walburga y Orion deben estar espiándonos ¿Y si se dan cuenta que lo sabemos? Huirán.
Regulus ladeó la cabeza –Aún así deberíamos hablar antes con ellos, de todas formas íbamos a hacerlo para decirles lo que le pasó a Draco.
–Pero dijimos que si Draco no corría peligro íbamos a esperar que él hablara con ellos.
–Exacto, esperar que él hablara, no mandar aurores allá.
–Deberíamos hablarlo con Draco –dijo Harry– Con todos en realidad.
–¿Pero estamos seguros de esto? ¿No hay otra opción?
–¿Que más pruebas necesitas Reg? –preguntó Sirius y añadió– No te puedes permitir tener pena por ellos, después de todo lo que nos hicieron…
–Pero los crees capaces de…
–¿Acaso tu no los crees capaces? Ellos harían eso y mucho más.
–Tienes razón –admitió porque los creía capaces de mil cosas más como señaló Sirius, pero aún así, había algo en él que deseaba porque eso no fuera cierto.
–Pa, los odias. No entiendo por qué pareces tan contrariado.
–Es que… no lo sé… –dijo confundido y frunció el ceño sin entenderse.
–Mira Reg, al final los aurores decidirán. Si crees que pueda haber una posibilidad de que no hayan hecho esto entonces tendrán que demostrar su inocencia.
Asintió de acuerdo y no quiso decir nada más, tampoco habló cuando se lo contaron a todos, ni dio opiniones de más al día siguiente cuando se lo dijeron a los aurores, pero no hubo ni un segundo que dejara de pensar en ello.
Dio miles de vueltas y contrario a lo que pensaba Sirius, creía que no era pena lo que sentía, sino, que por más pruebas que existieran seguía sin hallarle sentido. Estaba seguro que conocía a sus padres mejor que nadie y ese plan tenía grietas, no tenía un por qué, el odio nunca fue algo que los guió, contrario a lo que todos pensaban.
–Fue también inexplicable la muerte de mi padre, Abraxas Malfoy. Repentinos dolores, problemas respiratorios, cardiacos, si lo que dicen es cierto entonces… al fin tendría sentido –señaló Lucius y miró hacia él– Draco debía casarse con su nuevo heredero, con Altair Black, el plan no salió como mi padre prometió y por eso decidieron vengarse.
–Esto es horrible, esto es… eso pudo matar a nuestro hijo y nosotros… ¿Por qué no se nos avisó sobre Draco antes? ¿Dónde está ahora mismo?
–En el templo, los llevaré con él.
______________________
–Los aurores confirmaron que las maldiciones las puso un Black, mi padrino Sirius mostró cientos de recuerdos y con toda la magia oscura que seguro encontrarán en Grimmauld Place será suficiente para un juicio. Escuché que quizá lograrían evadir el veritaserum, pero es cuestión de tiempo, cederán y dirán la verdad.
–¿Tu papá Regulus sigue en shock como ayer dijiste? –preguntó Draco– Debe ser imposible de creer algo así, después de todo son sus padres.
–En realidad más que eso… no sé como explicarlo, pero… es como si mi papá pensara que ellos serían incapaces de tener errores de ese tipo, incapaces de dejar rastro, incapaces de cometer equivocaciones.
–Quizá es lo que siempre aparentaron, ser perfectos y cambiar esa idea le es tan difícil.
–Debe ser así. Y toda su vida le pidieron la perfección, castigaron cada error –habló Harry y añadió triste– Ni siquiera puedo ponerme en su lugar porque… no creo ser capaz de dimensionar por todo lo que pasó y tampoco lo sé con certeza, siempre evitó hablar de ese tema. Mi padrino Sirius es el que siempre cuenta cosas escalofriantes como si fuera de lo más normal, pero a mi pa siempre le pesó demasiado hablar de ello.
Draco tomó su mano, podía sentir lo afligido que lo ponía todo ese tema.
Harry suspiró –Y creo también que él siempre esperó más de ellos. Alguna vez me contó que cuando quemaron su oso de peluche favorito él pensó que habría uno nuevo y él esperó por eso, incluso hasta que fue a Hogwarts. El día que mi padrino se fue de casa y le rogó que lo acompañara, no lo hizo porque albergaba la posibilidad de que algo cambiara, que un crucio se convirtiera solo en un grito o que se dieran cuenta que iban a perderlo. Cuando dijo que estudiaría y trabajaría en astronomía se burlaron de él y él aunque tuvo la edad para alejarse no lo hizo del todo, seguro porque esperaba otra vez, más. Modificar su apellido es lo que más tiempo demoró y estoy seguro que él deseó convertirse en un Potter desde el primer momento en que empezó su relación con mi papá, pero no lo hizo porque esperaba, él realmente esperaba más de ellos.
Draco soltó una exhalación y Harry se aclaró la garganta al escuchar dos toques en la puerta.
–Deben ser tus papás. Les daré privacidad, estaré afuera. ¿Sí?
Asintió y se removió en la cama, en el fondo no había querido hablar con sus papás, aunque en ese momento se sintió ansioso por verlos ¿Cuanto había pasado? ¿3 años? Sentía como si hubiera vivido una vida entera en todo ese tiempo, su forma de pensar, su forma de comportarse, miles de cosas habían cambiado, pero irónicamente al ver a su mamá entrar se sintió como si tuviera 6 años de nuevo y acabara de caer de su escoba, sus ojos se llenaron de lágrimas y aceptó el abrazo con un nudo en la garganta.
–Tienes idea de cuánto te hemos buscado, tienes idea… Draco –su papá sonaba enojado, pero al notar su expresión se dio cuenta que había mucho más que ello– Selwyn… ¿Draco Selwyn? ¿Cómo pudiste? ¿Cómo pudiste?
–¿Y si morías? Nunca lo hubiéramos sabido. Toda la vida hubiéramos seguido esperando por tí… –habló su mamá.
Notó desconcierto, tristeza, culpa, miedo. Una mezcla de tanto que lo abrumó –Lo siento –murmuró– Fue egoísta, pero no podía cumplir sus expectativas, nunca seré el heredero que desean.
–Eres nuestro heredero, cumplas o no las expectativas que tuvimos –puntualizó Lucius– Nunca dejarás de ser un Malfoy, así te hayas atrevido a cambiar tu apellido a… lo que sea… a Selwyn.
La expresión de enojo de su padre se acompañó con dolor y su madre añadió –Lo que tu padre quiere decir es que, no importan las expectativas Draco, nada más tiene sentido, lo hemos entendido y no podemos perder a nuestro hijo.
–No podemos perderte –confirmó Lucius– ¿No quieres casarte? ¿No quieres seguir las reglas Malfoy? ¿Quieres ser un medimago? Adelante. No vamos a meternos más en las decisiones que tomes en tu vida, tú puedes elegir tu camino, pero serás nuestro heredero, no puedes dejar de ser un Malfoy. Eres lo único que tenemos Draco, siempre será así.
Escucharlo decir eso lo sorprendió tanto que lo dejó sin palabras.
–Nosotros no vamos a seguir esa mierda que hicieron los Black de aceptar un extraño en su familia.
–Eres y serás nuestro único hijo –señaló su mamá– Pase lo que pase siempre será así, aunque nos hayas roto el corazón por cambiarte el apellido a Selwyn. Esto no puede continuar así y tenemos que resolverlo, solo somos los tres, no tenemos más familia que importe.
Draco sabía que eso exactamente pedirían, que volviera a ser un Malfoy, pero contrario a como pensó que sería todo, se dio cuenta que estaban siendo genuinos y como nunca se imaginó, notó la forma en la que rompieron su usual compostura, no había palabras cuidadas, ni elegancia, ni indiferencia.
Creyó que se sentiría asustado por sus reacciones, creyó estar seguro que su padre iba a odiarlo por haber dejado el apellido, pero se dio cuenta que su padre odiaba la acción y no a él e incluso más que ello, era tristeza lo que lo acompañaba.
–He llamado al medimago de la familia, queremos estar seguros que estás bien.
–No es necesario padre, el templo tiene a los mejores medimagos.
–Aún así, deseo una revisión completa –señaló Lucius– Y quiero su opinión sobre este lugar, ¿El tratamiento es el correcto? Quizá haya algo más que se pueda hacer.
Asintió porque una segunda opinión no estaba de más y luego lo vio sentarse en la siguiente silla junto a la camilla –Queremos que utilices un talismán de protección, pero no se lo digas a nadie.
–Está bien –contestó recibiéndolo.
–Lo que ha pasado… Regulus y su Potter nos han explicado tanto que… pareciera imposible de creer, pero eso le da sentido a mucho. Mataron a tu abuelo, Draco –sentenció Lucius– No nos dimos cuenta, genuinamente pensamos que contrajo alguna enfermedad rara mágica en su última expedición, pero si es lo que creo que es… la última carta que recibió fue de Walburga Black y allí debe haber rastros de la maldición.
–Creí que eran muy buenos amigos.
–Y lo eran, pero puso sus límites y cuando tu abuelo le dijo que no seguirían adelante con el compromiso no quiso ni hablar con él, al final la respuesta fue en una carta. Luego rompió contacto con nosotros –contestó Lucius y frunció el ceño– Tengo que volver a Londres y guiar a los aurores.
–Sé cuidadoso padre.
–Por supuesto, sé lo entrometidos que pueden ser –contestó y añadió antes de ponerse de pie– No te imaginas lo aliviado y agradecido que estoy de que estés bien y no mentí cuando dije que todo puede cambiar, por favor reconsidera lo del apellido y de pertenecer a nuestra familia.
–Lo consideraré.
_____________________
Harry pasó de página de la revista y cruzó una pierna, quería darles privacidad y también estar cerca por si es que Draco lo necesitaba. Se preguntó si habrían abrazos o lágrimas, los Malfoy no se caracterizaban por ser afectuosos alguna vez escuchó y suspiró porque creía que Draco lo único que necesitaba en ese momento era cariño y muchos abrazos.
También se cuestionó si es que había un lo siento o un cambio de pensamiento, esperaba tanto ello porque sabía que entre problemas y tantas reglas de familias sagradas también había cariño y deseo porque fuera feliz.
–Buenas tardes, Harry. Hace un momento no te saludé por la urgencia de entrar.
Subió la mirada y aceptó el apretón de manos –Buenas tardes Sr. Lucius –contestó cauteloso porque su voz sonó demasiado suave a lo que recordaba.
–Tú y Draco… quería confirmar si es que tú y él… ¿Vuelven a tener una relación?
–Sí, por supuesto. Nosotros hablamos sobre nuestra relación y volvimos a empezar de nuevo, Draco es… Draco lo es todo para mí y siento mucho el cómo se dieron las cosas, pero no hay nada que podamos cambiar del pasado.
–Ciertamente, debemos vivir el presente –contestó Lucius y suspiró– Debo volver a Londres, Narcissa se quedará aquí, puedes entrar debe querer verte.
Se puso de pie al oírlo y asintió.
–El medimago de la familia vendrá, así como unos elfos para que sean de ayuda en lo que necesiten. Por favor se lo dices a tu papá Regulus, no tendré tiempo para conversar con él ahora.
–Yo se lo digo –contestó y le dio la mano como despedida. Aunque no se lo había dicho de forma directa al fin sentía que podía ser aprobado por él y a pesar de no haberse hecho ilusiones con ello igual se puso contento.
Saludar a la mamá de Draco fue aún mejor, recibió un abrazo, muchas preguntas que mostraban su total interés por su vida y por como ambos iban a llevar su relación.
Mientras continuaba la conversación notó que había un indicio de melancolía en su voz y comprendió que debía ser muy complicado el no haber podido ver a Draco por tanto tiempo y de pronto ahora enterarse de mil cosas.
Barajó la posibilidad de dejarlos solos cuando la conversación se extendió y Narcissa empezó a hablar sobre ella y Lucius, pero al notar su mirada se dio cuenta que no estaba haciendo un mal tercio y de todas formas Draco tomaba su mano con fuerza, no quería soltarlo.
–Me gustaría conocer al Medimago Ling.
–Lo conocerás en unos minutos, no falta mucho para mi poción.
Harry asintió comprobando la hora.
–Pero te advierto mamá que es un poco difícil hablar con él, es de pocas palabras.
–Sí que lo es –murmuró Harry recordando todas las veces que intentó entablar una conversación con él. En parte también le daba miedo, pero llegó a entender su complicada y excéntrica personalidad.
–Debe ser el precio a pagar, no tener habilidades sociales, pero ser el mejor.
–¿Entonces si quiero ser el mejor también me quedaré sin habilidades sociales? –bromeó Draco.
Narcissa meneó la cabeza –Tienes a Harry, imposible que te quedes sin habilidades sociales.
Sonrió al escuchar eso y se preguntó cómo sería todo en un futuro ¿Draco sería el mejor de los medimagos y alquimista? ¿El sería un reconocido rompe maldiciones?
–Pensé que querías ser un jugador de Quidditch profesional.
–Mi mejor amigo lo es. Ron. Y estoy feliz con la decisión que tomé porque el entrenamiento para Quidditch profesional no es del todo lo mío.
–¿En qué equipo juega?
–Chudley Cannons.
–Complicado equipo.
–Ha pasado mucho tiempo desde que el equipo llegó a una final, pero estoy seguro que este año llegarán. Se han esforzado demasiado y se han renovado por completo.
–Será interesante entonces ver sus partidos, siempre disfruté de ver Quidditch en vivo.
–Dentro de un mes comienza la temporada –contestó y vio hacia Draco– Iremos a ver a Ron ¿Cierto?
–Dependiendo, tendré trabajo en el templo, pero también tendré días libres. Puede ser que coincidan.
–Draco… –lo llamó Narcissa– Recuerda que no tienes que trabajar, no es necesario, tienes una bóveda llena de oro, propiedades… nosotros no deberíamos…
–Lo sé mamá, una familia sagrada de alta sociedad no debería de trabajar. Pero ahora mismo no soy un Malfoy y por un tiempo quiero seguir así.
–Tu padre no mintió cuando te dijo que respetaríamos todas tus decisiones.
–Entonces empieza respetando mi decisión de trabajar aquí –pidió Draco y Narcissa suspiró.
Harry se dio cuenta que no tenía ni idea de las reglas de la familia Malfoy. Los Potter también en teoría pertenecían a los sagrados veintiocho, sabía que desde los treintas cuando salió la lista oficial de familias sangre pura. Pero con el tiempo se tomaron demasiadas libertades, desde la generación de sus bisabuelos dejaron de apoyar ideas extremistas y de relacionarse con las otras familias. Harry no podía estar más que agradecido por ello y teniendo en cuenta que él era mestizo no quería ni imaginar cómo hubiera sido su vida con una ideología así en la familia.
–Con Lucius nos hemos alejado bastante de reuniones. No negaré que fue porque no estabas tú Draco, pero también con el tiempo, me di cuenta que prefiero ahorrarme el estrés que conlleva guardar apariencias y ser perfecto. Ni siquiera sé qué será de Bellatrix, no la visito hace tanto… me pregunto cómo tomará lo que ocurra con Walburga y Orion, ella siempre fue su favorita.
–¿No deberíamos preocuparnos por eso? ¿Crees que intentaría meterse en la investigación?
–No, a Bella solo le importa ella misma. Se alejará por completo, no va a querer ni estar cerca de aurores… a lo que me refería es que, le dolerá saber que terminaran en Azkaban –explicó Narcissa y añadió– A mi también en parte me pone triste. Es una pena el como alguien puede caer tan bajo por odio, nunca imaginé que se atreverían a hacer algo así.
–¿Nunca lo imaginaste? Porque el padrino de Harry mencionó que siempre pensó que se atreverían a algo así.
–Es porque Sirius toda su vida los odió y los odió porque él sabía todo de ellos, en cambio yo nunca los conocí realmente –contestó Narcissa y vio hacia él– ¿Tu papá Regulus como lo ha tomado?
–Creo que igual que usted, no lo puede creer.
–Quizá lo creería si es que hubiera visto en lo que convirtieron a Grimmauld Place, demasiada magia oscura y altares, es terrorífico. Los aurores se van a llevar una interesante sorpresa.
–¿Llegó a comentarle eso a mi papá?
–Apenas pudimos hablar, nos trajo aquí y luego tuvo que irse rápido.
Ladeó la cabeza preguntándose ¿Dónde tendría que ir rápido? Porque su papá James estaba en Londres y ese día no tenían reunión con aurores, aparte que siempre iba a saludar a Draco así estuviera apurado.
Cuando el Medimago Ling llegó siguió pensando en ello y Draco debió notarlo de alguna forma porque preguntó ¿Qué es lo que te preocupa?
–Solo me pregunto ¿Dónde se habrá ido mi papá con tanta urgencia? Creo que volveré al hotel para salir de la duda… aclaramos que siempre iríamos en grupos de dos a cualquier lugar extraño.
–Sí, es mejor que lo confirmes.
–Te enviaré un patronus si hay una urgencia –dijo parándose y besó su mejilla, porque no quería escuchar un largo discurso del medimago Ling quejándose porque se oponía a que hubiera besos minutos antes o después que Draco bebiera su poción diaria.
–Nos vemos luego Harry.
Le sonrió a la mamá de Draco y luego vio hacia los dos elfos que entraron a la habitación, también saludó a ambos, gustándole escuchar después de tanto tiempo Buenos días Sr. Harry Potter.
En menos de un minuto llegó al hotel donde se estaba hospedando su familia. Todo el onceavo y doceavo piso era para ellos, la sala de estar estaba vacía, pero al ver las puertas de vidrio abiertas salió hacia el balcón donde se encontró a Sirius y mucho más allá a Remus leyendo.
–Pads.
–Dime Mini Prongs.
–¿Dónde está mi pa? ¿Lo viste?
–Está en su habitación, hace un minuto le pregunté si quería helado, dijo que no, un gran horror.
Respiró aliviado al escuchar eso.
–¿Y a qué se debe que estás por aquí? –preguntó– ¿Cómo está Draco? ¿Todo está bien?
–Sí, todo está perfecto. Lo dejé conversando con su mamá. Volveré en un rato, quería antes hablar con mi papá.
–Dijo que le está doliendo la cabeza, cuidado que lanza respuestas cortantes. Ojalá Prongsy vuelva antes de lo previsto para que arregle ese ánimo.
Se dirigió por el pasillo para llegar a la última habitación aunque antes se detuvo al notar la puerta entreabierta de la habitación de Teddy.
–¿Harry?
–Hola –contestó asomando la cabeza.
–¿Ya se puede ir a visitar a Draco? Ayer nos quedamos a medias con nuestra conversación de aritmancia y vida lobuna.
–Si quieres conversar de hombres lobo tendrías que esperar hasta que su mamá no esté, pero por lo demás puedes ir conmigo si quieres.
Teddy hizo una mueca –Quiero que me explique bien lo de las lunas y los talismanes que los hacen utilizar en las noches de luna llena. Iré antes de la cena –dijo y Harry se fijó en el libro que tenía en las manos– ¿Que estás leyendo?
–¿Sabes que es un horrocrux?
–No –contestó sin tener ni idea– ¿Debería saberlo?
Teddy negó –Un mago oscuro de la Antigua Grecia hacía esta magia –dijo y levantó el libro –Lo robé de la oficina de inefables, investigan cosas muy siniestras allí.
–Mi papá no volverá a dejarte entrar a su oficina nunca más si se entera que le estás robando libros.
–Solo fue un préstamo, debe saberlo, siempre lo sabe todo y créeme que he quedado bastante traumado –se quejó Teddy y pasó de hoja.
Harry meneó la cabeza –Entonces deja de leer investigaciones de inefables –dijo y siguió hacia la última habitación. Nunca había sido un gran curioso por saber todo lo que investigaba su papá Regulus, pero si había escuchado más de una vez de hechizos y maldiciones tan siniestras que nadie se atrevía a desarrollar.
–Pa ¿Puedo pasar? –preguntó después de dos toques a la puerta.
–Adelante.
Aliviado por completo de verlo allí entró y cerró la puerta detrás de él.
–No vayas a tocar la bota.
Frunció el ceño viendo la bota vieja en medio de la habitación, de inmediato entendió que era –No me digas que eso es un transportador ilegal.
–Ciertamente lo es.
Lo vio sorprendido –¿Y dónde lleva eso?
–A Londres.
Abrió la boca dándose cuenta que no estuvo por completo equivocado –¿Conseguiste un transportador ilegal para ir a Grimmauld Place? –preguntó directamente.
–Sí.
–Pa ¿Qué es lo que te ocurre? –preguntó entre enojado y contrariado por enterarse que había hecho eso.
–No lo he utilizado, sigo aquí.
–Pero eso está allí –exclamó– ¿Y si yo no entraba te ibas a ir? –preguntó y como no respondió insistió– ¿Por qué conseguiste esto en primer lugar? Pa te das cuenta del peligro que correrías si es que irías a Grimmauld Place ¿Por qué querrías hablar con ellos? Después de todo el daño que nos han hecho… ¿Te imaginas lo que hubiera podido pasar si es que ibas?
Regulus suspiró y se pasó la manos por el rostro –Lo siento Harry, no se que me pasa, pensé que necesitaba hablar con ellos… aún lo pienso, porque quiero… necesito entender todo esto, no le encuentro sentido –habló.
Caminó hacia él escuchándolo, su enojo fue desapareciendo al escucharlo llorar y se sintió tan triste al verlo de esa forma.
–Pero no puedo ni debo hacerlo, no puedo ir y correr peligro. Estuve pensándolo desde que conseguí el transportador y me he dado cuenta de lo egoísta que sería, correr peligro por una conversación, por saciar mi curiosidad. No le puedo hacer eso a James, no te puedo hacer eso a tí, ni a toda nuestra familia. Lo siento, Harry.
Lo abrazó con fuerza al escucharlo, no quería que se disculpara, tampoco que se sintiera de esa forma –Pa… nunca mereciste tener esa clase de padres, mira el gran padre que eres para mí...
–No lo soy, le insistí a James que me iba a quedar porque quiero cuidarte, pero no puedo ni hacer eso ni cuidarme a mí mismo.
–No digas eso, papá. Por favor nunca vuelvas a decir o siquiera dudar que eres un increíble padre. Eres el mejor y no tienes nunca que olvidarte de ello –puntualizó y señaló– Somos humanos, sí, quizá cometiste el error al comprar el traslador ilegal, pero no lo utilizaste. Te quedaste. Elegiste quedarte. Y eso es lo que importa. Ellos no merecen que voltees hacia ellos. No merecen tus desvelos, ni tus lágrimas, ni el temblor en tu voz, no merecen que pongas en riesgo la vida que construiste lejos de ellos. Siempre recuerda eso pa, ellos no te merecen.
___________________
Draco vio hacia la puerta por donde salió su mamá seguida de sus dos elfos y luego vio hacia Luna que le dio una sonrisa al entrar.
–Hay alguien que pronto vendrá a verte.
–¿Quien?
–Pero antes… tienes una conversación y una sorpresa.
–¿Una sorpresa? –preguntó contento, pero su expresión cambió cuando Luna abrió la puerta y tomó del brazo a Weasley.
Y no era que odiara a Weasley, había sido una consecutiva presencia en los últimos días, no le molestaba verlo, pero como Luna mencionó una sorpresa, él esperó por ver a Harry con un regalo y no a Weasley con uno.
–Malfoy.
Entrecerró los ojos al escucharlo.
–Lo siento, la costumbre. Hola Selwyn… Eso suena raro.
–Le puedes llamar Draco –señaló Luna contenta y jaló de él para que se sentara en la silla a lado de la camilla.
Draco se removió confundido.
–Hay algo de lo que Ron quiere hablar contigo. Cierto ¿Ron?
–Sí.
–Entonces los dejo. Nos vemos en un rato.
Sin entender qué pasaba vio a Luna irse y luego a Ron quedarse en silencio sentado –¿Por qué Luna se fue?
–Me mencionó que tenía algo que hacer antes de volver.
Asintió y vio alrededor, tenía ganas de caminar un poco, usualmente con Harry a esa hora daban una vuelta alrededor del patio.
–¿No está Harry?
–Tenía que conversar con su papá, volverá en un rato –contestó y como Ron volvió a quedarse en silencio incómodo añadió– Aprecio bastante mi tiempo a solas, no tienes que estar aquí… no sé por qué estás aquí…
–Te traje un regalo.
Vio el regalo extrañamente envuelto –No tenías por qué, pero gracias.
–Ayer lo iba a traer, pero se perdió en la maleta.
Tomó el regalo, no pesaba y tenía una forma rara, no tenía ni idea de que era.
–Ábrelo después.
–Está bien.
–Hoy vuelvo a Londres. Viajo en media hora, mañana tengo entrenamientos intensivos.
–Ten un buen viaje y una buena temporada de Quidditch.
–Y tú una buena recuperación… –contestó Ron y asintió viéndolo.
–¿Hay algo que quieras decirme? –preguntó porque no se movía.
–Quería disculparme en realidad, pero no encontraba el momento oportuno. Siempre tienes visitas y tampoco quería que fuera incómodo.
–No tienes que disculparte.
–No. Tengo que hacerlo. Desde que vine aquí he pensado en eso –contestó Ron y enumeró– Hablé mal de tí, pensé mal de tí, mentí sobre tí. Mi conciencia no me ha dejado en paz, por eso exploté diciendo la verdad. Y luego debo admitirte que… igual pensaba que era una mala idea.
Suspiró al escucharlo, nunca había sido del agrado de Weasley lo sabía, pero igual no le gustaba confirmarlo.
–Harry es mi mejor amigo, lo conozco de toda la vida y realmente creí que por eso es que tenía el derecho de opinar sobre su vida y de decir las cosas de tal forma para que se alejara de tí y dejara de pensar en tí.
–Pero tenías razón en hacer ello, hice algo muy malo.
–Y sí que lo hiciste, pero yo desde antes e incluso después que me di cuenta de cómo cambiaste seguí con prejuicios por todo. Te consideré un enemigo cuando no tenía sentido hacerlo –habló Ron y se aclaró la garganta– Pensé que cometí un error cuando le confesé a Harry que tú eras el medimago Selwyn. Y cuando escuché que te llegó una maldición y que estabas… al borde de tu vida… pensé… una mínima parte de mí pensó por un momento que quizás era lo mejor para Harry, pero me equivoqué terriblemente.
Se quedó en shock al escucharlo y verlo limpiarse un par de lágrimas.
–Más allá de ver a Harry tan devastado, más allá de darme cuenta que nunca podría tener a mi mejor amigo de vuelta si es que tú morías… fue entender que eres vital Draco y no solo para Harry, lo eres para todos. He sido un orgulloso sin querer admitir infinidad de cosas buenas que hiciste, pero ahora al fin lo entiendo, eres todo para Harry y es perfecto que lo seas, porque él también lo es todo para tí.
Se dio cuenta que estaba llorando por escucharlo y sorbió la nariz limpiándose de inmediato las mejillas.
–Espero que realmente aceptes mis disculpas y que quizá… no digo que debamos volvernos los mejores amigos, pero ojalá con el tiempo podamos ser más cercanos.
–Sí –contestó y se aclaró la garganta– Tenemos el deber de ser cercanos –dijo y murmuró– Harry querrá que seas nuestro padrino.
–¿Entonces si es algo que hablaron? –preguntó Ron sonriente– Porque entre sueños Harry mencionó que se iban a casar.
–Lo haremos –aseguró con una sonrisa– En un futuro todavía, pero pasará –habló y levantó el regalo que le había dado.
–Ábrelo cuando esté Harry, para que también se sorprenda.
–Lo esperaré entonces –contestó y Ron señaló meneando la cabeza– Esto ya debes saberlo, pero Harry está... realmente está loco por tí. Y no debería decirte esto, pero ha sufrido tanto cada día que no despertabas, ha sido doloroso verlo así.
Pasó saliva al escucharlo y resistió el no ponerse a llorar de inmediato.
–No podré ver a nadie ahora que empieza la temporada de Quidditch –le comentó Ron y dijo– Espero que la investigación salga bien, que te den de alta pronto y que luego vuelvas a ser un medimago porque se te da muy bien el puesto. Y también espero que cuides bastante de Harry, como él lo hará contigo, si tienes ganas de abrazarlo un minuto, abrázalo dos. Después de lo que pasaron merece estar constantemente feliz, los dos lo merecen.
Asintió agradecido y se aclaró la garganta –Lo cuidaré mucho –prometió.
Ron sonrió y se puso de pie –¿Nos vemos en algún partido? Ojalá puedan ir a apoyar a Chudley Cannons.
–Por supuesto, compraré entradas para la final del mundial de Quidditch. Así que más te vale llegar a la final, Ron Weasley.
Chapter 35: Te deseo
Chapter Text
–No puede ser –murmuró Harry y abrió la boca sorprendido.
Blaise volteó al escucharlo y también le sonrió acercándose de inmediato por un fuerte abrazo.
–Pensé que mi lechuza se había perdido.
–Creo que sí se perdió un poco, porque me llegó el mensaje un par de días después. Antes me llegó el mensaje de Luna –contestó Blaise y Harry saltó en su sitio al escuchar de pronto– Hola Harry.
–Luna, siempre me sorprendes.
Ella sonrió también dándole un abrazo y le comentó que había guiado a Blaise hasta allí después que dejó sus cosas en el hotel.
–Hace unos minutos llegué. Y vine directamente aquí… pero no hay Draco.
–Debe estar en el jardín, a esta hora siempre salimos a caminar por el templo –contestó muy feliz de verlo allí y lo guió de inmediato– Ven por aquí, no puedo creer que estés aquí, Draco va a estar muy feliz de verte.
–¿Lo estará? Porque pasaron siglos sin que me respondiera ni una sola carta y luego simplemente no pude enviarle más.
–Se cambió el apellido.
–Sí, me lo comentó Luna –dijo Blaise y movió la cabeza– Sigo sin creer que haya desaparecido por tanto tiempo, Harry fue imposible encontrarlo y luego de la nada me llegó una carta tuya, diciendo un montón de cosas que no tenían ni sentido y luego Luna no dejó de hablar en todo el camino, siento que no puedo procesar nada de esto, como si hubiera caído muy muy borracho y drogado y ahora mismo tendría una alucinación muy fuerte.
Se rió al escucharlo.
–No esperaba nada de esto e incluso si lo hubiera sabido no habría forma de prepararme para ello.
–Ha sido muy pesado, paso de todo.
–Maldiciones, China, Draco vivo… pensé que había muerto cuando ya no pude enviarle cartas. Y no podré creerlo hasta que lo vea yo mismo.
–Créelo desde ya –contestó Harry y cuando giraron hacia el jardín al terminar el pasillo, Blaise se quedó abruptamente parado antes de chocar con quien entraba, Ron por su parte dio un paso hacia atrás y Harry pasó su mirada de uno hacia el otro sorprendido de verlos después de tanto tiempo en el mismo lugar.
–Lo siento, estoy apurado –murmuró Ron, aunque no se movió de su sitio.
Blaise también se quedó inmovil como si estuviera congelado y Harry no estaba seguro si es que debía de intervenir o esperar que ellos hablaran, pero de pronto Ron murmuró –Mi viaje es unos minutos, tengo que volver, tengo entrenamiento –y Blaise al escucharlo dio un paso al costado dándole más espacio para que pasara.
–Pero… Ron… –lo llamó Harry y él lo ignoró, caminó a paso rápido y desapareció por el pasillo.
–¿En verdad tiene un viaje programado? ¿O fue una excusa para no cruzar más palabras conmigo?
–Tiene un viaje programado –le confirmó y suspiró porque sabía que aún así tuvo tiempo para una pequeña conversación– Aparte que fue un encuentro repentino, no supo cómo reaccionar y…
–Y no quiere hablar conmigo, es simple, no tienes que explicarme más.
–Él quiere, él…
Blaise negó de inmediato –Ya no importa Harry –contestó y señaló– ¿Dónde está Draco? ¿Seguimos este camino?
–Sí –contestó y no se atrevió a decir más, porque todo lo que sabía eran suposiciones, Ron no hablaba de Blaise, siempre evadía el tema, desde que terminaron era así y aunque Harry podía asegurar lo triste que se ponía a veces, Ron siempre negaba que lo extrañaba.
–¿Qué tan bien está ahora Draco?
–Muy bien, según él, dice que dos días más y le darán de alta.
–¿Entonces puedo golpearlo? ¿Maldecirlo?
Se rió silenciosamente y negó –Nada más que abrazos por favor.
–Voy a maldecirlo –aún así contestó Blaise y Harry se quedó allí viéndolo acercarse, quería darles un poco de privacidad aunque tuviera curiosidad.
Draco se encontraba sentado en la banqueta frente al Árbol de las Mil Raíces y concentrado miraba al frente como si su mente estuviera en algo más.
Blaise se acercó silenciosamente y Harry se preocupó cuando de pronto lo apuntó con su varita en la espalda, no creía que fuera a maldecirlo en realidad, pero de todas formas eso daba un buen susto creyó y se dio cuenta que estuvo equivocado porque de repente Draco estalló en carcajadas, supuso que Blaise dijo algo que él no logró escuchar desde allí y eso le causó tanta risa. Y no negaría que se sintió un poco celoso, no había logrado que Draco se riera de esa forma en los últimos días.
Cuando los vio sentarse juntos después de compartir un abrazo, retrocedió y siguió el camino de vuelta a la habitación, decidió darles más espacio y privacidad, tenían demasiado de qué hablar y estaba seguro que Draco no debió esperar para nada ello, así que debía estar aún sorprendido asimilándolo.
En la habitación, acomodó alrededor, puso el regalo que encontró en la camilla junto a los otros y al leer que en la etiqueta decía De: Ron Weasley sintió una curiosidad tremenda por lo que había dentro y por todo lo que hablaron cuando él no estuvo. No tenía ni idea de qué podría ser.
Y mientras esperaba se entretuvo por mucho rato leyendo un libro que Draco le pidió hace unos días que le llevara.
–¿Por qué no me dijiste que Harry estaba aquí?
–No me preguntaste.
–Pero aún así –se quejó Draco dándole un codazo y caminó hacia la camilla.
–Está bien, quería darles un poco de privacidad, no se veían desde hace mucho –contestó Harry y recibió un beso en la mejilla.
–Ni que lo digas, ya ni recordaba que era un insolente –señaló Blaise y Draco rodó los ojos– Tengo problemas emocionales por tu culpa –siguió quejándose Blaise– Tengo ansiedad por separación por tí.
–De eso echale la culpa a Weasley, no a mí.
–No, no incluyas a Ron –murmuró Blaise.
–Deberías hablar con él –opinó Harry moviéndose alrededor de la camilla.
–Él fue quien terminó nuestra relación, él no quiere hablar conmigo y…
–¿Y ya conociste a alguien más? –preguntó Draco.
–¿Tienes novio? –también preguntó Harry sorprendido.
–Estoy saliendo con alguien más, sí, nada serio –contestó Blaise y movió la cabeza– Igual no importa… siempre he querido que Ron sea feliz y el quidditch lo es todo para él, no me necesita en su vida.
Harry frunció el ceño, porque no estaría bien, estaba seguro que Ron lo extrañaba y que había sido un gran shock ver a Blaise después de tiempo, pero no podía hablar por él porque Ron se rehusaba a hablar de cómo se sentía y hace mucho que había dejado de ser sincero sobre ello.
–¿Y tú no lo necesitas a él? Porque como en el pasado sigues poniendo cara de idiota cuando se menciona a Ron.
Blaise se encogió de hombros, se notaba que no quería hablar del tema y al parecer pensó en hablar sobre algo más, pero de pronto abrió la boca sorprendido y lo señaló –¿Lo acabas de llamar Ron?
Harry abrió la boca dándose cuenta también de eso.
–Dije Weasley.
–No, no es así –señaló Blaise y preguntó extrañado– ¿Acaso ahora son amigos? Incluso antes estuviste con él conversando ¿No?
–Es mucho llamarnos amigos –negó de inmediato Draco.
–Ya son amigos –sentenció Harry divertido y notó la expresión confundida de Blaise.
Draco también debió notarlo porque preguntó –¿Por qué parece que fueras a llorar? ¿Vas a llorar porque ahora supones que soy amigo de Weasley?
Blaise frunció el ceño –Es que todo esto es surrealista –murmuró y los señaló– Ahora ustedes vuelven a estar juntos, hace dos años pensé que eso sería imposible, creí que en un futuro tendría que convencer a Ron de juntarlos porque obviamente no pueden ser felices sin el otro. Pero ahora… nada de eso fue necesario, Ron está feliz de que hayan vuelto, los apoya y yo no tuve que intervenir para que eso sucediera… y ahora… él y yo… ya no somos nada, mi yo de hace unos años se hubiera vuelto loco si supiera como es todo en este momento.
Harry pasó saliva, odiaba que todo eso fuera así –Si Draco y yo hemos podido volver, tú y Ron…
–No –negó Blaise y suspiró– Ron puede vivir perfectamente sin mí.
–Eso no es cierto –señaló de inmediato.
–Así me dijo que sería y así es.
–Ron también te extraña ¿No te das cuenta? Hace un rato que lo viste ¿No lo notaste? –preguntó y añadió– Él actuó mal, te dijo cosas hirientes, pero tu total indiferencia ¿No crees que también fue horrible?
–¿Indiferencia? –preguntó Blaise dolido– ¿Sabes cuantas cartas le envié? ¿Y sabes de a todas las prácticas que asistí incluso después de terminar? Le di la opción y él me demostró que no le importaba.
–Pero le importas, realmente le importas, es solo que ha estado tan concentrado en…
–Quidditch, lo sé, lo sé perfectamente. Y no tienes que hablar por él Harry, todo ha terminado y él no me necesita, no tienes que intentar convencerme de lo contrario.
–Es que los dos están siendo unos tontos orgullosos, los dos se han herido –se quejó Harry, pero dejó de insistir sobre eso al notar lo incómodo que empezaba a ponerse Blaise.
–¿No quieres algún dulce? Tengo demasiados –dijo Draco rompiendo esa conversación.
Blaise se acercó por el otro lado sentándose junto a la camilla y curioseó alrededor –¿Por qué te regalan dulces si no puedes comerlos?
–Si puedo comerlos. Ya no tengo prohibiciones respecto a la comida.
–¿Entonces pronto te darán de alta?
–Muy pronto espero.
Blaise sonrió y contestó –Entonces podrás venir conmigo.
–¿Ir contigo? –preguntó Harry negando– Draco no puede ir a ningún lugar.
–No eres su dueño Hazza.
–No, sí lo es –Draco negó divertido viendo hacia él y Blaise soltó una carcajada– Siempre han sido unos cursis obsesionados, apuesto a que ahora son el doble.
–Para nada –contestó sarcástico Harry y bajó la mirada a sus manos unidas, siempre sin pensarlo terminaban así o sino él también sentado en la camilla y siendo abrazado por Draco.
–Unos posesivos sin remedio –señaló Blaise contento– Me alegro mucho que vuelvan a estar juntos. Por favor cásense y nunca se separen.
–Ese es el plan –contestó con seguridad Draco.
Harry sonrió y apretó sus manos unidas –Pronto –añadió y pensó que la mirada de Draco lo iba a matar, era intensa, estaba cargada de tanto y por supuesto que mas antes Draco lo llegó a poner ansioso de cierta forma, pero últimamente sentía que iba a desmayarse por lo tonto y nervioso que lo ponía.
Blaise abrió la boca sorprendido después de maldecir –Pensé que había exagerado, pero después de verlos… no pensé que habían hablado de ello.
–Hemos hablado de demasiadas cosas.
–Y hay decisiones obvias.
–Oh maldita sea –se quejó Blaise sorprendido, pero sonrió demasiado contento– Por supuesto que lo decidieron, son unos locos cursis obsesionados –dijo aplaudiendo exageradamente.
Draco rodó los ojos –Aún no vayas a estar hablando de esto.
–Sí, aún no tenemos los anillos, ni la propuesta.
–No diré nada, lo prometo –dijo Blaise y contento levantó una grulla de papel– Veo que incluso volviste a hacer estas.
–Harry las hizo.
–Pero si mas antes no podía hacer ni un avión
–Tampoco exageres –se quejó Harry y señaló– Cada vez me salieron mejor, tuve tiempo para practicar de todas formas.
–Luna me dijo que 6 días
Draco suspiró.
–¿Viste algo?
–¿A qué te refieres?
–Luna me dijo que prácticamente tu vida se fue por un minuto, así que me pregunto, ¿Viste a Merlín? ¿Una recopilación de tu vida? ¿Solo apareció Harry o te acordaste que alguna vez tuviste un mejor amigo?
–Tienes que dejar de atacar a Draco porque se alejó.
–No. Me seguiré quejando algunos años más –contestó Blaise y sacó un chocolate.
–No vi nada, ni sé dónde se fueron todos esos días –admitió Draco– No sabría con exactitud cómo describirlo, pero fue solitario y sabes que siempre fue mi mayor miedo morir… me sentí desesperado, sin poder hacer nada más.
¿No es el miedo de todos morir? se preguntó Harry y se dio cuenta que nunca había pensado en ello. Su corazón se aceleró por escuchar esas palabras y recordó el tipo de conversaciones directas que Draco y Blaise podían tener.
–¿Me pasas ese regalo?
–¿Quién te lo dio? No sabe envolver regalos –dijo Blaise y leyó la nota.
–Lo siento, no iba a mencionar a Weasley, pero tengo mucha curiosidad por saber que me dio.
–¿Quieren que los deje solos? Quizá es un juguete de pareja –se burló Blaise.
–Ron se muere antes de regalar algo así –se rió Harry y se inclinó curioso.
–Tienes razón –dijo Blaise– Por eso es mi deber regalarles su caja entera de juguetes –habló y cuando Draco rasgó el papel exclamó– No me jodas.
Harry también hubiera exclamado eso, pensó, pero su inmediata reacción fue ver con detenimiento a Draco.
–Si quieres llorar puedes hacerlo, de hecho es bueno llorar ¿No? –señaló Blaise.
Draco sonrió, no estaba llorando, pero se notaba nostalgia en su mirada. Con cuidado sacó el pequeño peluche, examinándolo por todo lado y Harry recogió la foto instantánea que se deslizó a un lado.
–Es perfecto.
Harry sintió que sus ojos si se llenaban de lágrimas, era un idéntico peluche de como fue Thuban en vida. Incluso tenía un collar de los que Harry le compró hace tanto tiempo, igual al que se mostraba en la foto instantánea.
–Es perfecto –repitió Draco y su sonrisa se agrandó.
–Hoy tengo demasiadas emociones –se quejó Blaise limpiándose las lágrimas– ¿Por qué somos los únicos llorando y tú no?
Harry notó como la atención de Draco se desvió de inmediato del peluche y giró sin pensarlo dos veces atrayéndolo en un abrazo.
–¿Y yo? Yo también necesito consuelo, Thuban era mi mejor amigo.
Harry intentó aclararse la garganta, entendía que Blaise quisiera aligerar el momento, pero él en realidad sentía una fuerte presión en el pecho y había sido un gran llorón todos esos días, siempre intentando no serlo delante de Draco porque no quería preocuparlo y ahora tampoco quería hacerlo y se sentía mal, porque sabía que la fuerte pérdida era para Draco y él debería estar consolándolo en vez de ser al revés.
El abrazo se volvió más fuerte, intentó regular su respiración y se mordió el labio inferior al darse cuenta que necesitaba concentrarse en algo más para parar de llorar –Lo siento.
–No te disculpes –murmuró Draco acariciando su mejilla.
Se aclaró la garganta y se limpió las lágrimas como pudo, suspiró al recibir un beso en la mejilla y al levantar la mirada se dio cuenta que Blaise también estaba llorando.
–Ni me miren así, me han contagiado sus sentimentalismos –se quejó él de inmediato.
–¿Necesitas también un abrazo?
–No quiero nada –se quejó Blaise y se estiró tomando otra caja de dulces.
–Te invité uno no veinte –señaló Draco y Harry tomó el peluche– Es igualito a Thuban.
–Lo es, no sé donde Weasley lo mandó a hacer, les salió perfecto… mira incluso tiene la pequeña mancha gris y un collar idéntico al que le compraste alguna vez –habló Draco contento– Y sus ojos se ven tan reales… creo que es el mejor regalo que alguien me ha dado –terminó admitiendo y Harry sonrió tan contento por ello, siempre había querido que Draco y Ron se llegaran a tener cariño de alguna forma y si bien la conversación que tuvieron anteriormente fue tan buena, ese era el perfecto cierre.
–Me siento en la necesidad de darte un regalo, yo no te traje nada, pero en mi defensa es porque las lechuzas llegaron demasiado tarde –se quejó Blaise.
–El problema es que te fuiste a vivir a uno de los lugares más difíciles de acceder.
–¿Te quedarás allí?
–No más de medio año. Quizá me mude a algo más local.
–¿Sabes algo que me parece ilógico?, con Ron te quejaste de sentirte aislado en Irlanda y luego te fuiste a vivir a la comunidad mágica más alejada y aislada del mundo.
–Estás muy a la defensiva conmigo Hazza.
–Llevo parte de Ron en mí, lo siento.
–¿Escuchaste eso Dray? Si jodes a Hazza, jodes a Weasley.
–Cállate –se quejó Draco con una mueca de asco y tomó la foto instantánea– ¿No tenías también fotos de Thuban? ¿Y fotos de Harry conmigo en Hogwarts?
–Quizá, o quizá las quemé cuando desapareciste o cuando creí que estabas muerto.
–¿Olvidas que estoy en el hospital y que no me trajiste nada? Debería lanzarte un crucio Zabini.
–¿Ahora me sacas en cara la falta de regalo? Te traeré un mejor regalo, voy a revivir a Thuban ¿Dónde lo enterraste?.
Harry rodó los ojos, sabía que era broma, pero como conocía a Blaise aún así intervino –No se te vaya a ocurrir hacer algo así.
–Es broma, a menos que Draco diga que sí.
–Nunca. ¿Estás loco? Thuban merece descansar.
–Solo fue una idea –dijo Blaise y tomó el peluche– De todas formas tuvo una buena vida, se divirtió mucho.
Draco se aclaró la garganta y Harry miró hacia el suelo parpadeando rápidamente, nunca le había resultado tan difícil controlar las lágrimas y esa semana realmente todo se sentía una tortura.
–Draco ¿Has probado estos chocolates? Son buenísimos.
–Vuelvo en un minuto –les avisó Harry poniéndose de pie– Blaise ¿Quieres café?
–Me encantaría.
Asintió, le dio una sonrisa a Draco para no preocuparlo y luego salió de la habitación. Caminó a pasos lentos por el pasillo y respiró profundamente, Todo ahora estará bien intentó mentalizarse, pero al recordar el peluche de Thuban sus ojos se llenaron de lágrimas y terminó llorando encerrado en un cubículo del baño.
No tuvo ni idea de cuánto tiempo pasó hasta que pudo controlarse.
Se lavó la cara, se vio en el espejo, comprobó que no quedaba rastro de lágrimas, acomodó su cabello y al salir casi chocó con Blaise.
–Draco me mandó a buscarte. ¿Estás bien?
–Solo necesitaba entrar al baño, aún no voy por tu café.
Blaise lo examinó levemente y asintió –Vamos –dijo– Pero antes le enviaré un patronus.
–Hace 3 minutos me fui. ¿Por qué te mandó a buscarme?
–Porque siempre te acosa, se preocupa por tí –señaló Blaise después de mandar su patronus en forma de Nundu y añadió– Y te fuiste por más de 12 minutos.
–Tenía que lavarme la cara.
–Supongo que no has dormido lo suficiente en esta semana, tienes que empezar a hacerlo ahora que todo se calmó.
–He dormido muy bien estos días.
–¿Sí? Porque las ojeras que tienes dicen lo contrario.
–¿Me veo mal?
–Sí, horrible –dijo Blaise y se rió mientras caminaban por el pasillo– No te ves mal, pero sí un poco… frágil.
–¿Frágil?
–Parece como si tú hubieras recibido la maldición en vez de Draco.
–A veces siento como si hubiera sido así –admitió y Blaise pasó un brazo sobre sus hombros– Lamento mucho todo lo que pasó Harry.
–Está bien –murmuró y suspiró poniendo una sonrisa– Todo al fin parece que se solucionará, Azkaban tendrá nuevos huéspedes, a Draco le darán de alta pronto… Vamos a vivir juntos, aquí en China por un tiempo.
–Draco va a estar encantado.
–Quiero que esté feliz, quiero… quiero recuperar tanto tiempo perdido y… volver a ser nosotros.
–¿Osea mucho sexo y obsesión?
Soltó una carcajada al escucharlo y asintió –Por supuesto y mucho más que eso.
Blaise sonrió –Son mi pareja favorita –señaló y puntualizó– No le digas eso a Theo y Neville, no los veo hace tanto…
–Yo los vi el mes pasado.
–¿Le sigue matando plantas?
–Ninguna planta más volvió a morir –dijo y sonrió con melancolía al escuchar a Blaise recordar como el último año en Hogwarts fue un caos el dormitorio por tanto hechizo para revivir la planta de Pensieve de Neville que Theo mató.
Había notado lo nostálgico que últimamente se ponía, no paraba de recordar el pasado, momentos en Hogwarts, las vacaciones, regalos, besos, risas, citas tontas y besos en la sala de menesteres, pero escuchando a Blaise hablar del pasado se dio cuenta también que era momento de dejar de recordar todo ese último año en Hogwarts con melancolía.
Debía de recordarlo con felicidad, porque Draco estaba allí y él lo estaba para él.
No era más un amor que le dejó el corazón roto y desapareció.
Era su pasado y la hermosa base del por qué estaba tan loco por él en el presente.
–Debe ser lindo.
–¿Mmmm?
–Saber que tienes todo una vida por delante con la persona que más amas –dijo Blaise y tomó un sorbo de su café.
Harry notó su mirada triste y el peso en cada palabra.
–Pero no estoy celoso, dudo que yo hubiera sobrevivido a todo lo que pasaron –habló y cambió su expresión a diversión– O sobrevivido al engreído de Draco.
–Te iba a contradecir, pero...
–Hay cosas que nunca cambian –se rió Blaise y caminaron de vuelta hacia la habitación.
Cuando entraron Teddy estaba hablando sin parar y después de saludarlos brevemente continuó quejándose con Draco de algo que al parecer en parte les resultaba divertido a ambos. Blaise se metió de inmediato a la conversación y un momento después empezó a molestar a Teddy diciendo ¿Recuerdas que la última vez que nos vimos dijiste que matarías a Draco por todo el drama con Harry?
–No negaré eso, pero ahora estamos en buenos términos. Y me conviene.
Harry sonrió, adoraba que todos volvieran a llevarse bien con Draco y le gustaba sobre todo verlo tan contento conversando.
Por su parte no negaría que su mente estaba un poco dispersa, no le prestó mucha atención al debate que se armó de talismanes para enemigos ni a las recomendaciones de astrología de Blaise en luna llena.
En realidad se sentía cansado, incluso teniendo en cuenta que durmió 7 horas completas esos últimos dos días y se dio cuenta que quizá todo el peso de esa semana recién caía en él. Habían pasado tantas cosas, se había preocupado de sobremanera por Draco y también ese día al ver a los papás de Draco o luego buscando a su papá Regulus y aunque para su alivio su papá James había llegado, de todas formas su mente seguía dando vueltas sin parar.
Pero de pronto un repentino beso de Draco en su mano hizo que su mente se calmara y sonrió suspirando, dándose cuenta de la facilidad que tenía para aclarar su mente.
La mamá de Draco llegó poco después. Era hora de la cena y la enfermera pidió que le dieran un poco de espacio.
–¿Han cenado? –preguntó Narcissa– Deberían ir a cenar –también dijo y sobó la espalda de Harry– Vayan a comer algo delicioso a un restaurante, tienes que alimentarte bien. Yo me quedaré con Draco.
Asintió, pero en realidad no quería irse. No tenía hambre, ni ganas de salir a caminar, solo deseaba apartar el plato de comida de Draco y ser él quien estuviera sobre sus piernas, quería abrazarlo, que no hubiera nadie más acaparando su atención, quería incontables besos y miles de caricias que le hicieran olvidar todo y quedarse sin preocupaciones.
–PaPads me recomendó un excelente lugar, deberíamos ir allí.
–Perfecto porque me muero de hambre, Luna solo me alimentó con unas verduras raras –se quejó Blaise– Deberíamos avisarle también, me dijo que estaría libre en la noche.
Harry se inclinó hacia Draco dándole un beso –Nos vemos después –le dijo con una sonrisa que esperaba no se notara que no era del todo genuina.
Apenas llegaron a las red flú se disculpó con Theo y Blaise porque no iba a ir con ellos a cenar y decidió ir al hotel donde se estaban quedando sus papás, quería tomar una siesta con urgencia y aunque su primera idea fue ir a casa de Draco, no quería preocupar a nadie, tenía que avisarles que estaría allí.
Al entrar los encontró a ambos sentados en un sillón de la sala de estar, tenían copas de vino y sonrieron saludándolo.
–¿Estás bien? –preguntó su papá James aún así cambiando su expresión relajada.
–¿Ustedes lo están?
Regulus asintió –Todo lo está –contestó y también se puso de pie.
–En unos minutos pensábamos en ir a visitar Draco y de paso sacarte a cenar.
–Su mamá está con él ahora –contestó– Blaise y Teddy también estuvieron, se fueron a cenar con Luna. Iba a ir con ellos, pero no tengo ganas.
–Podemos pedir algo aquí –dijo James y Harry negó– Ahora solo deseo tomar una siesta, quizá después de eso. Igual comí bastante en el almuerzo, no tengo hambre.
–No comiste tanto –dijo Regulus y le dio una mirada preocupada– Te haré un sandwich rápido, aunque sea come un poco antes de tu siesta…
Negó –Cenaré al despertar, no es tarde. Tomaré una siesta de una media hora, pidan algo para mí y lo como al despertar.
–Harry si te sientes cansado tienes que dormir todo lo que desees, Draco está bien y lo seguirá.
–No estoy cansado –mintió.
Su papá James frunció el ceño –Por supuesto que lo estás. Necesitas dormir mucho, bastante ¿Y sabes qué más necesitas?
–¿Qué?
–Un abrazo.
Sonrió al escuchar a su papá y luego se quedó sin aire por la fuerza del abrazo que lo levantó del suelo. Su papá Regulus se unió después también al abrazo y Harry se sintió tan bien que pensó que otra vez se pondría a llorar, aunque esta vez sería por sentirse querido.
–Estaré en casa de Draco, solo vine avisarles que iba a estar allí.
–Te acompañamos.
Tomaron la red flú y aceptó el sandwich que no tenía ni idea de en qué momento su papá Regulus le preparó.
–Es de los que le prepara Remus a Sirius.
Dio un mordisco porque le gustaba esos con mostaza y luego dio otro mordisco aunque no tenía ganas de comer. –Ya estoy aquí, no es necesario que me acompañen también a la habitación –pidió con una sonrisa– Vayan a cenar algo.
–Iremos donde Draco después, le avisaremos que estás aquí.
–Nos vemos allí, iré antes que termine el horario de visitas.
–Duerme hoy aquí –pidió su papá Regulus– Termina todo ese sandwich, toma un poco de agua y luego duerme hasta mañana, nada de ir a dormir al hospital.
–Yo no hago eso.
–Sí, claro. Como si no te conociéramos –dijo su papá James y después de atraerlo en otro fuerte abrazo dijo– Le comentaremos a Draco que estás aquí descansando, no te preocupes.
Asintió porque no tenía fuerzas para insistir que si iría y se despidió de ellos con una sonrisa, luego se dirigió a pasos lentos hacia la habitación, dio una mordida más al sándwich y bostezó al ver la cama. Había dormido allí parte de la semana sin Draco y no podía esperar el momento cuando los dos volvieran a estar allí juntos.
Solo unos días más se mentalizó.
Solo unos días más y le darán de alta… y podremos vivir juntos pensó abrazando su almohada y quedando de inmediato dormido.
__________
–Vendré mañana temprano, nuestro medimago también estará aquí para examinarte.
–Realmente no hay nada más que examinar, comprobé con medimago Ling en la mañana que estoy perfecto.
–De todas formas Draco, una segunda opinión no hace mal.
–Está bien mamá –aceptó– Buenas noches.
–Buenas noches, Draco –le contestó ella con una sonrisa.
–¿Te gusta dónde te estás quedando? Escuché que es un bonito hotel.
–Lo es, Reg debió haberlo elegido por suerte. Siempre tiene buen gusto –contestó y se inclinó dándole un abrazo– ¿Estás seguro que no necesitas un elfo aquí en la noche?
–No por supuesto que no –negó de inmediato– Solo duermo, no necesito un elfo vigilándome –pidió y se despidió con una sonrisa.
Faltaba como media hora para que el horario de visitas terminara, supuso que no tendría más visitas y que Harry se escabulliría en la noche como los anteriores días.
No podía creer que tenían que hacer tantas cosas así a escondidas por culpa de las reglas del templo y deseaba conseguir con urgencia su alta lo más pronto posible para dormir en su cama y obligar a que Harry durmiera hasta las 10 de la mañana.
Viendo a través de la venta se preguntó qué es lo que habría cenado esa noche, esperaba que fuera algo delicioso y nuevo, porque lo había escuchado tres veces mencionar que comió fideos. Tenía tan buenas recomendaciones de restaurantes que se estaba guardando, para llevarlo él personalmente en citas, y no veía la hora de poder hacerlo.
–Toc toc.
–Buenas noches, Draco.
–Buenas noches –respondió contento al ver a los papás de Harry.
–¿Cissy ya se fue?
–Hace un minuto –contestó y volvió hacia la camilla donde se sentó– Pensé que estaba en Londres.
–Estuve allí y por suerte pude arreglar rápido los papeles que pidieron los aurores porque deseaba volver con mi esposo –contestó James y atrajo una de las sillas para sentarse a lado de Regulus– Aunque mañana tengo que volver, tendremos.
–¿El juicio será pronto?
–Lo antes posible –respondió Regulus y James preguntó– ¿Cómo te sientes?
–Tan bien como para que me den de alta mañana mismo. De hecho hable con el medimago Ling y Mingu sobre eso, aunque no obtuve una respuesta aún.
–No tienes que apresurarte si es necesario que te quedes unos días más. Aunque eso tú lo sabes muy bien, tú eres el medimago.
–Lo sé, por ello si es que logro el alta, de todas formas iría a casa solo a relajarme, no puedo hacer hechizos aún –contestó y preguntó curioso– ¿Saben si Harry fue a cenar? Salió de aquí con Teddy y Blaise hace una hora.
–No fue a cenar, pero comió parte de un sándwich, está ahora tomando una siesta en tu casa y por la forma en que lo vimos, suponemos que dormirá hasta mañana.
–Estamos preocupados por él –admitió James– Pero sabemos que todo esto poco a poco pasará.
–Quizá no volveremos hasta dentro de 3 días si todo sale como lo planeado.
–En un principio pensamos que Harry debería venir con nosotros, pero alejarse de tí solo lo volvería loco así que es mejor que se quede.
–Les prometo que estaré pendiente de él, lograré que me den de alta y lo cuidaré…
–No tienes que apresurar nada Draco. Lily y Mary llegarán por unos días, sus padrinos también estarán aquí. No me refiero a que no puedas cuidarlo, pero la mejor forma para que Harry se sienta bien es sabiendo que ambos son totalmente sinceros
–No tienes que hacerte el fuerte por él, si te sientes mal, sobre lo que sea, hablalo con Harry. De esa forma él también se abrirá contigo.
–Nunca pienses que es mejor ocultar las cosas para no preocupar a quien amas –añadió Regulus– Todo lo que pasaste fue tan duro, necesitarás pronto hablarlo con un profesional, pero por ahora no escondas si es que te sientes mal, Harry es muy obsevador se sentirá ansioso si nota que no eres sincero.
Se quedó en completo silencio y su mirada bajó hacia el peluche de Thuban, pensó que quizá en parte si había encerrado un poco sus emociones.
–No quiero compararte conmigo, pero me he dado cuenta que te entiendo en muchos aspectos y me siento triste porque sabía eso desde antes y aún así no te di opción de más –dijo Regulus– Quizá si no hubiera estado enojado, hubiera hecho las cosas diferentes y no te hubiera prácticamente prohibido que te acercaras a Harry, lo siento Draco por ello. Pero como Jamie siempre me dice, no debo pensar en el quizás, así que volveré al presente y te diré que, también estoy muy orgulloso al saber en el tipo de mago en el que te convertiste.
–Gracias –murmuró y soltó un gran suspiro.
–Lo siento porque estos días no he estado muy comunicativo, hay mucho que te quise decir desde que te volví a ver, pero no sabía y quizá aún no sé cómo, siento tanto saber que te quedaste solo y odio lo que… no mereces estar ahora mismo en una camilla, nada de esto debió haber ocurrido y haré lo imposible para que no vuelva a pasar más. No te preocupes más por los Black, ese apellido debió morir hace mucho –dijo Regulus amargamente y Draco pasó saliva sintiendo un nudo en la garganta.
–Todo parece muy injusto ahora mismo, pero el hecho de que estés vivo Draco y que hayas podido salvar a Effie hace que podamos seguir adelante y ser realmente felices.
Asintió porque era cierto, incluso después de todo lo que pasó podían ser felices y no tenía que haber más impedimento para ello.
–Nunca vi una réplica tan exacta.
–Fue un regalo de Weasley, sigo muy sorprendido con ello –admitió y tomó el peluche.
James puso una mano en su hombro –Qué fortuna haber tenido a Thuban.
–Sí, pero lo extraño mucho –admitió con la voz temblorosa y aunque odiaba llorar delante de personas, no se sintió avergonzado de hacerlo con ellos.
_______________
Harry no podía creer la hora que era, lanzó dos veces el hechizo comprobándolo, eran más de las nueve de la mañana, 13 horas más de las que dijo que supuestamente dormiría.
Entre confundido y desesperado se movió alrededor, tomó un vaso de agua, leyó una nota que sus papás le enviaron y al volver a la habitación sacó una toalla, necesitaba bañarse, apurarse e ir deprisa al templo.
Repentinas voces fuera de la habitación lo sorprendieron y no porque no supiera quienes eran, obviamente eran sus padrinos, sino porque no entendía cómo habían entrado. La red flú sólo lo admitía a él, a Draco y a invitados que ellos mismos aceptaban.
La red flú solo admite a Draco y a mí pensó con el corazón acelerado y de pronto escuchó tres toques en la puerta, sin necesidad de verlo estaba seguro que era él.
–Adelante –contestó aún así sorprendido. ¿Acaso seguía dormido y soñaba?
–Despertaste.
Su boca se quedó entreabierta, sus ojos se encontraron con los suyos y Draco le dio una sonrisa tan linda caminando hacia él –Me dieron de alta hace una hora –exclamó contento.
–¿Qué? –preguntó tan perdido ¿Acaso había dormido más de un día? ¿O acaso todo era un sueño? Un hermoso sueño porque la manera en que Draco le sonreía era demasiado linda.
–Me costó convencer al medimago Ling, prometí que no haría más de lo que estuve haciendo en el templo así que nada de hechizos y sobre todo tomar mis pociones a la hora –explicó Draco y sus manos se posaron en su cintura– ¿Harry? –lo llamó en un susurro divertido.
Él se rió y al instante lo abrazó pasando los brazos alrededor de su cuello –No lo puedo creer ¿Esto es seguro? ¿Esto está bien?
–Incluso el medimago de la familia Malfoy me dio la aprobación.
–¿Tanto dormí?
–Me alegra que al fin hayas descansado. Lo siento por tantos días difíciles.
Harry negó y le sonrió, Draco se separó tomando su rostro entre sus manos y besó suavemente sus labios –¿Planeabas ducharte?
–Sí –contestó recordando la toalla sobre su hombro.
–¿Sería raro si te pido que nos duchemos juntos?
Su corazón se aceleró y frunció el ceño al escuchar voces afuera.
–Tus padrinos irán a conseguirnos algo abundante para desayunar. Duchemonos rápido para luego comer.
Asintió totalmente de acuerdo y aún así se quedó inmovil allí y demasiado nervioso aunque sabía que no iba a pasar nada porque Draco mencionó ducha rápida y no hubo una insinuación extra.
Y tampoco debería haberla.
¿Pero en qué estás pensando? Si recién le dieron de alta se riñó a sí mismo y dejó de recorrerlo con la mirada mientras se desvestía.
–Oh, necesitaba tanto esto, los hechizos de limpieza nunca serán lo mismo.
Volvió a asentir de acuerdo, quizá estaba demasiado callado, pero Draco no lo mencionó y mientras el agua caía sobre ellos unió sus bocas en lento beso que lo relajó de inmediato.
–Me gustas tanto.
Sonrió y se contuvo para no abalanzarse por otro beso, el agua estaba perfecta, pero la ducha ya estaba siendo larga y Draco debería estar descansando pensó.
–¿Otro beso?
Volvió hacia sus labios porque por supuesto que quería otro beso, pero se alejó rápido para cerrar la ducha –¿Estás seguro que te dieron de alta?
Draco se rió y rodeándolo con la toalla le dio un abrazo –Vamos, hay que secarnos. Debes tener mucha hambre.
–¿Hambre? Todos mis sentidos han sido eclipsados por tí.
–¿Entonces tienes hambre de mí?
Sintió que se sonrojó demasiado y Draco puso una toalla en su cabeza riendo –Deberíamos apurarnos, necesitamos desayunar.
–Sí, por supuesto –contestó y se recriminó porque se supone que él debería ser el preocupado, porque Draco desayunara y descansara, no al revés.
–A mi mamá le gustaría almorzar con nosotros. Tendrá que volver hoy a Londres, la han citado los aurores –le comentó Draco mientras se vestían y también le dijo que sus papás habían ido la noche anterior a visitarlo.
–Me dejaron una nota y me pidieron que no me mueva de aquí, aunque eso es claramente mi plan –contestó y recordó– Mis mamás llegan hoy, querrán almorzar con nosotros también.
–Eso es perfecto.
–¿No deberías consultárselo antes a tu mamá?
–Se lo haré saber, pero como una invitación. Tu familia es parte también de mi vida ahora, me gustaría que todos sean cercanos.
–A mi también me encantaría –admitió y suspiró aliviado al recordar que su mamá Lily, quien en un principio no estuvo de acuerdo con todo ello, ahora había sido de las más preocupadas por Draco.
–Soñe contigo.
Sonrió tontamente –Espero que un bonito sueño.
–Estábamos jugando Quidditch, pero la snitch era un talismán, la atrapaste antes que yo y aunque yo era del otro equipo igual celebré contigo y te besé bastante, hubo una lluvia de peluches luego no sé por qué –dijo Draco– Hace tiempo que no tenía sueños raros que me gustaran.
–Espero los sigas teniendo y que yo sea el protagonista, me encanta la parte en que te gané.
Draco rodó los ojos divertido –Te di ventaja por eso ganaste.
–Gané porque soy el mejor –contestó sonriente y mientras se secaba el cabello escuchó el sonido de la red flú.
–Los haré pasar –se adelantó Draco después de darle un beso en la mejilla.
Harry se quedó un momento más en la habitación, se había vestido con lo primero que encontró en su maleta por estar concentrado en Draco y al verse en el espejo decidió que necesitaba algo más lindo, así que se cambió de nuevo y arregló su cabello otra vez antes de salir a saludar a sus padrinos y a Teddy.
El desayuno fue delicioso y la conversación más que entretenida, no tocaron en ningún momento nada de lo que pasó los anteriores días, tampoco sobre cómo sería el futuro juicio o temas dolorosos del pasado.
Agradeció tanto ello y se relajó por completo sin tener que estar dándole vueltas a todo.
–Tu papá tiene razón, has cambiado bastante.
–Se llama crecer –se señaló Teddy.
Soltó una carcajada junto con Draco que añadió –No digo que eso sea malo, es lo que es.
–Yo tampoco digo que sea malo –dijo Sirius– Pero tu personalidad se ha vuelto magnética y a veces pareciera que para atraer problemas.
–Salí igual a tí, pa.
–Pero tienes el cerebro de Moony, así que estoy asustado.
Se rió de su padrino porque siempre era un dramático, pero también lo entendió, porque Teddy había cambiado mucho con los años y aunque siempre tuvo ese lado rebelde, una vez que terminó Hogwarts se intensificó y nadie tenía ni idea de cuál sería su siguiente movimiento.
–Cierto, Draco. La medimaga Sun Hua me dio el contacto que le pediste. ¿Es confiable?
–Su padre es un hombre lobo, así que es más que confiable.
–Oh, con razón sabía tanto del tema y me dio consejos extras para las náuseas después de la poción –señaló Teddy– Papá, té de manzanilla lunar, será tu solución.
–Hay que conseguir esa manzanilla mañana en nuestras compras.
–Y también me dijo que si teníamos más preguntas podíamos separar una cita.
–Deberían hacerlo, les puede recomendar pasos extras en pociones para luego de la luna, para que sean más efectivas.
Harry escuchó atento, en toda esa semana había averiguado un poco más sobre ella, era alquimista botánica, una de las mejores en su campo, era dos años mayor que Draco y se habían vuelto amigos porque trabajaron en varios proyectos juntos.
Era muy amable, conversaba bastante, se nombre era Sun Hua, pero todos la llamaban Sun, se notaba que era muy querida en el templo y Harry aunque en un principio estuvo receloso por hablarle, terminó cediendo y él mismo iniciando conversaciones cuando la veía.
Siempre era lindo escucharla hablar de Draco, conocer nuevas anécdotas, cual solía ser su rutina, disfrutó de las pequeñas conversaciones que tuvieron y aunque podía estar seguro que Draco le gustaba, dejó de ponerse celoso y no pudo juzgar que le gustara el novio de alguien más, porque se dio cuenta que la entendía.
¿Cómo no le iba a gustar Draco?
Y estaba seguro que no era la única que tendría un gusto así por él.
Draco era inteligente, un medimago respetado, atractivo, elegante, ingenioso… Harry no podría dejar de enumerar todo, pero también se sentía orgulloso al saber que el gusto que tendría otra persona por Draco, nunca, pero nunca, podría igualarse a lo mucho que él lo amaba y sobretodo principalmente porque era el único que conocía todo de él.
–No quiero que te hagas tantas ilusiones Teddy.
–Moony, cariño, déjalo soñar –dijo Sirius mientras acomodaba el juego en la mesa del centro.
–A veces es bueno mantener las expectativas bajas. No sabemos del todo si será tan interesante la luna llena aquí, aparte que es nuestra primera vez en un grupo.
–Tienes razón papá Moons, siempre que pongo muchas expectativas después me decepciono –dijo Teddy y luego sonrió– Pero igual suena divertido, tiene que ser divertido, siempre quise estar en un club.
–Pero si eres un merodeador –señaló Sirius.
–Un club de verdad, Papads.
–Me va a dar un infarto ¿Cómo te atreves? –se quejó Sirius de forma exagerada– No, no quiero un abrazo. Atrás Edward Lupin. Ahhhhhh
Escuchó a su padrino gritar y luego soltó una carcajada al verlos correr alrededor de la sala.
Remus, demasiado acostumbrado a ello, solo sonrió y siguió acomodando las cartas que Sirius dejó botadas.
–Me preguntaba si es que podría acompañarlos. Solo si es que no se sienten incómodos o...
–Por supuesto que sí, Draco.
–Y todos tienen respeto por el medimago Selwyn, eso nos conviene –dijo Sirius deteniéndose de pronto y Teddy por la velocidad tropezó cayendo sobre la alfombra.
–¿Estás bien? –preguntó Harry y Teddy levantó el pulgar.
–Karma por desprestigiar a los merodeadores.
–En ningún momento los desprestigie. Papads eres un exagerado. Y yo guardo infinito respeto por cada miembro del club merodeador.
–¿Entonces admites que si es un club?
–Uno lleno de fantasmas porque todos han desaparecido o…
–¿Me estás llamando fantasma? –se quejó Sirius.
–Iba a decir fantasmas o porque están viej…
–No te atrevas –exclamó Sirius y volvió a esquivarlo cuando se puso de pie– No, no quiero un abrazo.
–Fue solo una broma.
–Ahhhh Moony, ayuda. Nos llamó ancianos.
–¿Tú también perteneces al club? –le preguntó Draco pasándole su ficha.
–Alguna vez me llamaron merodeador honorario –recordó– Teddy es un exagerado, el club sigue vivo, solo que no todas las lunas –contestó y vio hacia el frente donde Remus se reía con ganas por la exagerada actuación de Sirius diciendo que se había quedado sin aire.
Después de una larga y entretenida partida de Monopoly mágico Draco salió con Harry a su pequeño jardín, pronto se quedaron solos, echados en el césped bajo la sombra mientras veían el sol subir a lo más alto. El día comenzó tan agitado y conversaron tanto con los padrinos de Harry y Teddy, que luego que se fueron, ambos se quedaron en un cómodo silencio solo disfrutando de la compañía del otro.
Rato después regaron algunas plantas y mientras los hechizos de crecimiento hacían efecto se besaron lentamente dando un par de vueltas.
Harry se veía encantador y Draco apreció sobre todo la calma que reflejaba, había visto sus ojos llenos de angustia o temor los últimos días y solo podía esperar porque eso nunca más ocurriera.
Tampoco quería verlo incómodo y deseaba que en el almuerzo que tendrían en un rato, su mamá pudiera llevarse bien con Lily y Mary.
–¿A tu mamá le gusta el arte? ¿Tiene algún artista favorito?
Draco se dio cuenta hacia donde iba Harry con eso –Recuerdo que le gustaban las pinturas y esculturas de Aurelian Thistlewood. Puede ser un muy buen inicio de la conversación para luego pasar a hablar del arte de tu mamá Mary.
–Exacto, eso podemos hacer –dijo Harry.
Y Draco se sorprendió porque salió mejor de lo que esperó, resultaba que su mamá fue a una exposición el año pasado donde había pinturas y esculturas de diversos magos y entre ellos había una colección de Mary Macdonald. La conversación se extendió por allí sobretodo al hablar del organizador quien al parecer hizo negocios con su familia Malfoy y quien era muy conocido por sus pinturas con polvo de piedra lunar.
–Se queda como una de mis más grandes pasiones, no es lo único, la organización de ayuda que tenemos juntas es algo que también me mantiene muy enfocada.
Draco la escuchó hablar, siempre le pareció alguien tan misteriosa y la forma en la que se expresaba o la emoción con la que hablaba, llamaba mucho la atención. Parecían ser tan distintas las mamás de Harry, siempre tuvo esa percepción, pero supuso que mientras más las conocería se iba a seguir dando cuenta de lo parecidas que podían ser.
–Eran las mejores amigas en Hogwarts, por supuesto que lo recuerdo, no estaba solo en mi mundo. ¿Cuántas veces no nos encontramos en la biblioteca? Incluso compartimos mesa un par de veces.
–Solo porque no había otras disponibles –dijo Lily y se rió– Lo entiendo, mundo distintos, eras mayor que nosotros aparte.
–Tan solo dos años –puntualizó Narcissa y admitió– Nunca fui amigable en Hogwarts con otras casas, pero espero que ahora eso pueda mejorar.
–Por supuesto –afirmó Mary– ¿Qué sentido tiene seguir peleando por lo obvio? Gryffindor siempre fue mejor.
–Ma, te voy a detener allí porque eso no es verdad –se quejó Harry.
Draco sonrió y en realidad sabía que había mucho más detrás de peleas por que casa era mejor, sabía que su mamá fue extremadamente clasista en Hogwarts e incluso después.
Y durante años había escuchado comentarios fríos, pequeñas correcciones elegantes que en realidad eran juicios, pero ahora, mientras Narcissa sostenía su taza de té con ambas manos y escuchaba a Lily y a Mary sin interrumpirlas, había algo distinto en su postura, menos rigidez y distancia. Draco la conocía lo suficiente para notar ese cambio diminuto pero real, su madre no estaba jugando a la cordialidad sino que buscaba genuinamente llevarse bien con ellas.
–Me gustaría cuando todo esto pase, su visita en la mansión Malfoy. Podemos hacer una gran fiesta para Draco y Harry. Hice renovaciones.
–¿Qué clase de renovaciones mamá?
–Ya lo verás, lo más notable es que ahora tenemos un lago.
–¿En cuál jardín? –preguntó Draco recordando que enterró sus anillos y varias cosas en uno de esos.
–En el jardín de verano por supuesto.
–¿Que tan cerca a las rosas?
–Está para el otro lado, porque a los pavos les gusta caminar por la orilla.
–¿Volvemos a tener pavos? –preguntó sonriente porque hace muchos años, cuando era niño, los tenían.
–Sí, tu padre los consiguió, fue una decisión de último momento, son hermosos.
Mary ladeó la cabeza –Estoy confundida… ¿Acabas de decir pavos? porque siento que eso no combina nada con todo tu estilo…
–¿Elegante y refinado? –ofreció Narcissa y sonrió.
–Se debe referir a pavos reales –señaló Lily.
–Por supuesto, pavos reales blancos, son preciosos. Nuestro jardín estuvo tan aburrido.
–¿Cuántos tienen?
–Tres, Lucius insistió en que fueran un número impar, dice que se ven mejor cuando caminan juntos. En un futuro quizá aumentemos a cinco.
–¿Tienen nombres?
–¿Nombres? Oh no, no hacemos eso.
–¿Por qué?
Narcissa vio hacia Lily y negó –No lo sé, no son mascotas. Son más como ¿Decoración?
–Auch, se les acaba de romper el corazón a tres pavos hermosos –dijo Harry y Draco le dio la razón.
–Lo siento eso sono mal, quizá si deberíamos ponerles nombres. Harry me vas a ayudar con los nombres.
–Por supuesto –contestó Harry y Draco preguntó– ¿Alguno es territorial? ¿Como el que me persiguió hace años?
–¿Al que le quisiste lanzar una maldición? –recordó Narcissa y les contó cómo Draco con 4 años atrapó al pavo real que siempre lo perseguía e intentó lanzarle una maldición con una varita falsa.
–No me hagas quedar mal mamá.
–En su defensa, era un pavo real muy malvado.
Draco sonrió y notó lo maravillado que estuvo Harry cuando Narcissa mencionó que tenía varios recuerdos de él de pequeño y que cuando fuera a la mansión Malfoy se los mostraría.
–Salió bien ¿Cierto?
–Para ser la primera vez me parece que mejor que bien.
–Estoy contento, siento que todo esto puede funcionar perfecto, sabes.
–También pienso en ello –contestó y al ver a través de la ventana como el atardecer terminaba dijo– El día se pasó tan rápido… ¿Te gustaría hacer algo en particular ahora?
–No lo sé, deberías descansar.
–De hecho me gustaría salir a caminar.
–No, el medimago dijo que no hagas más de lo que hacías en el templo.
–En el templo también caminaba.
–Pero ya gastaste hoy bastantes energías, lo mejor es que descanses y si quieres caminar podemos darle unas vueltas al jardín o a tu sala.
–¿Planeas tenerme encerrado? –se quejó divertido y tomándolo de la mano lo atrajo hacia él, buscando un beso que para su sorpresa Harry le negó– No deberíamos besarnos si acabas de tomar la poción, al medimago Ling no le gusta eso.
–El medimago Ling no está aquí.
–Pero aún así, quiero respetar las reglas y… deberías descansar y…
–¿Y por cuánto tiempo me negarás un beso? –preguntó inclinándose y notó cómo pasó saliva– No lo sé ¿10 minutos?
–¿Puedes resistir 10 minutos sin besarme? –preguntó acercándose más y prácticamente hablando contra sus labios.
Harry se rió viendo hacia un lado y rompió el contacto –Podría leerte algo. ¿Dónde está el libro que ayer estabas… ¿Vamos a la biblioteca? Quizá tengas…
Se sorprendió gratamente al notarlo nervioso, no era tan usual en Harry actuar nervioso, así que se preguntó qué es lo que pasaba.
–Según las notas del medimago Ling… No prohíbe leer, pero sería mejor si descansas también la vista supongo.
–No tengo ninguna prohibición, porque ya estoy completamente bien.
–No lo estás, aún sigues tomando la poción hoy y mañana. Y medimago Ling escribió dos veces descanso.
–Debí haberle pedido a mi mamá que no te de las notas para que no estés paranoico.
–No estoy paranoico, solo estoy… Quiero cuidarte Draco.
–Entiendo –contestó fingiendo seriedad y avanzó los dos pasos que Harry se alejó para tomarlo de la cintura– Puedes empezar cuidándome con un muy buen beso –dijo y notó como sus ojos bajaron hacia sus labios, luego subieron a sus ojos y terminó viendo hacia un costado.
–¿Por qué estás de pronto tan nervioso?
–No lo estoy.
–¿Es por lo que dijo tu mamá, sobre mi alta adelantada?
Harry asintió y besó sus labios con suavidad para luego separarse y tomar su mano diciendo –Siento que es mi responsabilidad cuidarte ahora que no hay enfermeras. Leamos algo y… deberíamos dormir temprano…
Sintió un cosquilleo en todo su cuerpo por el toque tan cálido de su mano y cuando se sentaron en el sillón de la biblioteca tuvo la repentina necesidad de acercarse más a Harry, pero él se mantuvo sentado en el otro extremo y recogió los pies en medio de ellos.
Mientras lo escuchaba leer se dio cuenta que no habían tenido un momento así solo para ellos en todos esos días. Siempre estaba rodeado de enfermeras, medimagos o visitas, había visto a más personas de las que vio en 3 años enteros y por supuesto que estaba feliz con ello, pero ahora solo deseaba tener a Harry a su lado.
–¿Me estás escuchando?
–Cada palabra –respondió y lo vio fijamente, Harry tenía un perfil perfecto y la forma en la cual se concentraba para leer, añadiendo los lentes para leer que se acomodaba de vez en cuando, lo hacían ver encantador y más que ello, toda la imagen hacía que Draco tuviera una locas ganas de besarlo y… se dio cuenta hacia donde sus pensamientos iban y entendió porque Harry se había puesto nervioso. La creciente tensión entre ellos lo golpeó de pronto y se preguntó si es que Harry seguía pensando en el baño que tomaron juntos, porque se aseguró que los besos allí fueran lentos y recordables.
–No me estás escuchando.
–Lo estoy haciendo –respondió moviéndose más cerca y levantó los pies de Harry para que reposaran en su regazo.
–Leí la misma línea tres veces.
–Supuse que querías hacer énfasis en ello, es una gran frase –contestó y se acercó aún más, sus piernas esta vez estuvieron sobre su regazo y Harry le frunció el ceño– Solo me ponía cómodo, continua leyendo –pidió recostandose en el sillón, inclinado hacia donde él estaba.
Harry meneó la cabeza, tomó con fuerza el libro y volvió a leer.
Draco no se perdió ninguna de sus expresiones, sus ojos verdes resaltaban a través de los lentes y quiso pedirle que dejara de ver el libro para verlo a él, le gustaba tanto cuando Harry lo miraba, por eso muchas veces fingía que no se daba cuenta de ello para que Harry siguiera con los ojos puestos en él y no mirara a alguien más.
Era divertido y recordó como ese día más de una vez, notó a Harry hipnotizado viéndolo.
–¿Pero qué clase de historia es esta?
Bajó la mirada hacia sus labios puestos en una sonrisa –¿Mmmm?
–¿Draco qué clase de libros tienes en esta biblioteca?
Vio hacia la tapa notando recién qué libro estaba leyendo –¿No te gusta el romance?
–Pero esto es… esto empieza a ponerse explícito…
Soltó una carcajada –Eso no es explícito a comparación de lo que hay en la página 100 –contestó y lo vio abrir la boca sorprendido, luego siguiendo la curiosidad que siempre lo caracterizaba fue directamente a esa página y sus ojos recorrieron con rapidez los párrafos– Tenemos que… elige algo más, deberíamos leer sobre runas, algo más educativo.
Pasó un brazo sobre sus piernas y negó porque quiso levantarse –Ya empezamos con este ¿Por qué cambiaríamos?
–Porque en estos momento deberías leer algo más calmado, no algo…
–¿Y si quiero algo sexual?
–No puedes. Necesitas estar relajado, el medimago Ling escribió específicamente ello.
–Lo sexual relaja –contestó y sonrió al verlo ruborizarse.
–Se supone que te tengo que cuidar Draco y no me estás ayudando.
–Yo solo mencioné que continúes leyendo, no sé porqué te haces tantos problemas –dijo divertido y añadió al ver como su expresión cambió a seriedad– ¿Acaso el medimago Ling nos ha prohibido tener sexo o algo así?
Harry lo señaló acusadoramente –No –se quejó.
–¿No qué?
–No metas ideas en mi cabeza –insistió y se removió porque quería bajar del sillón, pero Draco hizo más fuerza sosteniendo sus piernas– No hagas eso, Draco necesitas estar relajado –lo riñó Harry– Se supone que este es todo un proceso de recuperación.
–Sé lo que es ¿Olvidas que también soy un medimago? –preguntó y pasó la mano por su cuerpo hasta llegar en una caricia a su rostro, Harry cerró los ojos por unos segundos respirando profundamente y él se concentró tanto en ese gesto que no se dio cuenta del momento en que movió las piernas hacia un lado para ponerse de pie.
–Voy a… debes tener sed… traeré unos vasos de agua y… luego podemos leer un poco de runas, necesito prepararme para futuras expediciones…
Draco respiró lentamente, estaba excitado, reconoció el calor que lo invadió y como su cuerpo se desesperó por volver a tener a Harry cerca y tocarlo.
–No me mires así –murmuró Harry de pronto.
Y él se preguntó si era tan palpable su deseo y la forma en la que sentía que iba a explotar si no lo tocaba en ese mismo instante –Te necesito –contestó viendo hacia arriba, sin despegar la mirada de sus ojos– Harry.
–Pero…
–Por favor –murmuró sin apartar su mirada de él.
Harry entreabrió la boca más que sorprendido.
Y Draco se estiró tomándolo de la mano para que se acercara –No tienes que exagerar –le habló suavemente al notar su respiración acelerada– El reposo básicamente significa nada de hechizos –dijo y empezó a desabrochar sus pantalones. Harry continuó con la boca entreabierta viéndolo perdido, pero no se negó a ello– No hay ningún problema si es que me agito un poco –habló y jaló sus boxers hacia abajo, la erección de Harry era notoria y aumentó cuando la sostuvo.
–Aún así… eh… Draco...
Movió la mano suavemente, Harry tomó una bocanada de aire, su expresión cambió a placer y cuando sus ojos se encontraron, pasó saliva.
–Irónicamente no recuerdo antes haberte visto tan nervioso.
–Es que… no lo sé –murmuró Harry apoyando la mano en su hombro– Pero la forma en la que me miras… es… demasiado… no sé cómo explicarlo.
–¿Pero es bueno?
–Es mejor que bueno –respondió y gimió cuando Draco tomó su erección con la boca.
Lo escuchó maldecir y temblar, y pensó brevemente que lo que Harry no podía explicar era algo que él sabía porque se daba, porque ahora su forma de actuar, desde una simple mirada, iba con absolutamente todo lo que sentía, sin ocultar nada.
–Voy a necesitar que tú te pongas el hechizo de lubricación –le dijo más que excitado y sacó la varita de sus pantalones del suelo.
Harry se removió y mientras le hacía caso, Draco aprovechó también para desvestirse, sobre todo necesitaba quitarse sus pantalones y boxers, luego cerró sus piernas y lo atrajo para que se sentara sobre él.
–¿No se supone que solo necesitabas un beso? –murmuró Harry divertido.
–Y aún lo necesito, con mucha urgencia –contestó atrayéndolo más hacia a él y su mano siguió bajando hasta perderse en su entrada.
El jadeo de Harry al sentir sus dedos preparándolo lo hizo temblar por completo y buscó su boca, no mentía cuando decía que lo necesitaba con urgencia, porque era la pura verdad, lo necesitaba tanto como si fuera oxígeno para respirar y lo deseaba de una manera inexplicable.
–Te deseo tanto –de pronto murmuró Harry contra sus labios, lo que exactamente él estuvo pensando y cuando él se lanzó primero al beso sintió su gemido de satisfacción. No podía creer lo afortunado que era de que Harry lo deseara tanto como él lo hacía, la sensación de felicidad se extendió por todo su cuerpo y luego fue acompañada por placer cuando Harry se movió hacia adelante y tomó su miembro porque al parecer no estaba dispuesto a esperar.
Gimió echando la cabeza hacia atrás al sentirlo moverse sobre él, sus manos repasaron sus muslos y cuando llegaron a sus caderas Harry se detuvo –No hagas mas fuerza de lo necesario, nada de sostenerme.
Levantó las manos como si fuera una orden y volvió a gemir cuando Harry continuó con movimientos rápidos penetrándose, sus manos se aferraban al sillón detrás de él y mordía su labio inferior con concentración. Draco pasó las manos por su pecho acariciándolo y al llegar a su miembro igualó los movimientos con los de Harry.
No despegó la mirada ni un segundo de su rostro, notó todo el placer que lo invadió, escuchó sus gemidos cuando Harry dejó de contenerse, estaba loco por la forma en que se movía, como su cuerpo brillaba y lo intensos que podían ser los besos entre todo ello.
–Me voy a correr.
–Lo sé –contestó besando su hombro y sus manos apretaron sus muslos cuando Harry retomó sus movimientos rápidos.
El placer era demasiado, Harry gimió y Draco intentó no cerrar los ojos por todo el placer que lo recorría, una sensación de satisfacción lo invadió al notar que se corrió sin tener que volver a tocarlo y luego lo atrajo contra él llegando también al orgasmo
–¿Estás bien? ¿Todo está bien?
–¿Qué dije? Nada de ser exagerado –contestó y acarició su mejilla atrayéndolo por un largo beso.
Sus suaves labios atraparon los suyos y cuando sus lenguas se encontraron se dio cuenta que no podría parar ese beso hasta quedarse sin respiración. El leve jadeo de Harry hizo que se diera cuenta de lo intenso que estaba siendo, pero eso no lo detuvo y continuó uniendo sus labios una y otra vez.
Quizá había algo particular en él debido a todo lo que ocurrió, ese desenfreno lo hizo sentir tan vivo y el gemido de Harry lo hizo darse cuenta que siempre existiría ese loco deseo por él.
Harry no tenía ni idea de cuantos minutos habían sido de abrazos y besos ¿5? ¿Quizá 8? Sus labios cosquilleaban, su mente daba vueltas, su respiración no era frenética, pero sentía cada latido en su cuerpo y un estremecimiento lo recorrió entero al removerse encima de Draco y notar lo duro que volvía a estar.
Supuso que tomarían un relajante baño después de la ronda de besos, pero se sintió aturdido dándose cuenta de lo excitado que Draco estaba y no podía pensar con claridad al notar como Draco lo estaba mirando.
–Se supone que deberías estar descansando –se quejó en un susurro y su respiración se aceleró.
–Yo no soy el que está haciendo el esfuerzo –contestó Draco con una sonrisa y Harry pasó saliva.
Luego su mirada bajó, dándose cuenta de la completa erección que volvía él también a tener, no había forma de negar que lo quería volver a hacer y tampoco era capaz de no seguir con ello, su cuerpo entero estaba caliente y sintió lo ruborizado que se puso cuando Draco lo tomó posesivamente de la cintura. –Que te dije de no hacer esfuerzo...
–Solo te sostengo un poco –dijo Draco y lo motivó a empezar a moverse de nuevo.
Harry se entregó a ello, su mano se aferró con fuerza al respaldo del sofá y empezó a moverse de arriba hacia abajo, primero con una lentitud que a ambos los volvió locos y luego cediendo a sus más primitivos deseos.
No podía dejar de notar lo bien que se sentía y lo mojado que estaba, su miembro resbalaba contra su vientre mientras gemía y los dedos de Draco se clavaron más de una vez en su piel jadeando de placer.
Esta vez no fue él quien primero llegó, Draco se corrió echando la cabeza hacia atrás, murmurando lo bien que se sentía y Harry tomó su propio miembro buscando alcanzar su segundo orgasmo, este llegó, casi de inmediato mientras Draco apretaba sus muslos y lo veía directamente.
–Te amo.
–Te amo –respondió con el poco aire que le quedaban en sus pulmones y se dejó guiar hacia adelante por un abrazo, su cuerpo entero era un caos de sensaciones– Necesitamos separarnos.
–Lo dijiste tan serio que si no supiera lo locamente enamorado que estás, me hubiera asustado.
Se dio cuenta de sus palabras y se aclaró la garganta –Es que necesitamos una distancia prudencial, ahora mismo.
–¿Vas a volver a tener una erección?
–No vamos a averiguarlo hoy –se quejó Harry y se movió como pudo hacia un lado del sillón y luego parándose aunque sentía que todo su cuerpo temblaba– Necesitamos bañarnos, necesitas descansar ¿Seguro que estás bien? ¿No te duele la cabeza o… te sientes raro…?
–Por tu estado yo debería ser el que te pregunte eso –contestó Draco y en un rápido movimiento después de pararse lo atrajo por un beso. Harry se entregó a ello porque era un beso demasiado dulce al cual le fue imposible resistirse, aunque obviamente cayó en la trampa se dio cuenta minuto después.
Chapter 36: Anillos
Notes:
Hola hola :)
Antes de empezar el capítulo, quería comentarles que hay más historia detras de lo que sigue después del juicio en contra de Walburga y Orion Black, pero pensándolo bien, he decidido que eso irá mas explicado en un capítulo extra en The Marauders, porque la historia involucra en específico a Regulus y Sirius.
Chapter Text
–Nosotros también tenemos uno de estos.
–¿Un espejo?
Evan entrecerró los ojos y Harry lo miró sin entender.
–Es un espejo de doble sentido.
–No, no lo es.
Evan le dio dos golpes con la varita y levantó una ceja –Sí es –dijo y Harry giró hacia Draco que salió de la red flú junto a Barty.
–Draco ¿Sabías que ese es un espejo de doble sentido?
–Una versión parecida, pero sí –contestó Draco– Detrás del armario está el otro –señaló el marco que sobresalía, por eso mencioné que podríamos llevarlo a tu casa en Londres.
Harry se emocionó al darse cuenta que podrían tener comunicación en caso de estar separados –Eso sería perfecto.
–Perfecto para que se acosen incluso a mil kilometros de distancia.
–Siempre dicen que estos espejos atraen narcisistas –señaló Evan y Barty que había caminado directo hacia allí para verse le sacó el dedo medio.
Harry avanzó divertido por el pasillo –Mi papá mencionó eso cuando vio a Pads mirándose en el espejo.
–Teoría totalmente confirmada entonces –mencionó Evan y jaló del brazo a Barty para que dejara el espejo y avanzara.
–Punto 1, tú ya estabas frente al espejo cuando llegué y punto 2, todos tenemos rasgos narcisistas.
–Pero tú tienes el trastorno de personalidad y eso te hace más interesante –señaló Evan y ambos se rieron.
Harry movió la cabeza y luego vio a Draco que salió de la cocina con un par de vasos.
–Estás muy tenso –señaló Barty.
Él se encogió de hombros, suponía que sí, en gran parte, no tenía ni idea del juicio, ni de cómo estaban sus papás, ni de nada.
–Cómo no va a estar tenso si casi le matan al novio.
–Preferiría que no hablemos de muertes ahora mismo –pidió.
–Todo saldrá bien –le aseguró Barty– Peter llegará con muy buenas noticias. No tengo ningún mal presentimiento.
Suspiró esperando que fuera así.
–Draco, aquí por favor. Harry necesita una distracción –dijo su tío Evan y él antes de que pudiera decir nada de pronto recibió un beso en la mejilla.
–Y si todo sale mal se quedarán juntitos encerrados aquí. Eso también es lindo ¿No?
Sonrió, por supuesto que la idea le gustaba, aunque se supone no sería el caso ideal –Salga o no salga bien el juicio me quedaré aquí, al menos por un tiempo.
–Lo escuchamos.
–Será raro no verte en Londres.
–Pueden venir a visitarme cuando quieran y les mandaré cartas.
–¿Cartas? –preguntó Barty y sonrió– ¿Te acuerdas cuando nos mandabas cartas en Hogwarts? y siempre terminabas escribiendo demasiado de Draco.
–No sabía eso –dijo Draco interesado.
–Y no solo con nosotros, siempre se perdía demasiado y empezaba a escribir de tí sin sentido.
–Aún recuerdo como mencionó que te compró una bufanda color mostaza y escribió por 10 líneas lo bien que te quedaba –señaló Barty y Harry abrió la boca indignado– No fue así, no escribía tanto, están exagerando.
–Apuesto a que puedo encontrar esa carta en nuestra sala de menesteres.
–Tenemos pruebas.
–Tienen pruebas –canturreó Draco tomándolo de la mano y guiándolo hacia el sillón doble.
Harry sonrió, dentro de todo Draco se encontraba relajado y los constantes toques o besos rápidos hacían que él también rompiera los malos pensamientos.
Horas después llegó su tío Peter, se demoró mucho más de lo previsto, lo cual aumentó bastante su ansiedad, pero al notar su expresión se sintió ligeramente aliviado.
–No fue con exactitud lo que esperamos, pero supongo… teniendo en cuenta la influencia que tiene una de las familias más antiguas.
Tomó el pergamino que le extendió y leyó con rapidez, mientras lo escuchaba hablar sobre cómo fue todo el juicio.
REGISTRO OFICIAL DEL WIZENGAMOT
MINISTERIO DE MAGIA – DEPARTAMENTO DE APLICACIÓN DE LA LEY MÁGICA
EXPEDIENTE N.º 3947-B
ACUSADOS: Orion Black y Walburga Black
RESIDENCIA: 12, Grimmauld Place
ESTADO DEL FALLO: FIRME – SIN DERECHO A APELACIÓN INMEDIATA
El pergamino era largo se pasó los puntos de naturaleza del proceso y cargos imputados, para leer un poco sobre las pruebas presentadas, firma mágica familiar, rastros mágicos en Grimmauld Place, objetos malditos incautados y recuerdos extraídos.
Conducta de los acusados
Durante la investigación:
-
Negativa total a colaborar con el Ministerio
-
Actitud hostil ante interrogatorios
-
Falta de explicación alternativa convincente sobre las pruebas mágicas
IV. ARGUMENTOS DE LA DEFENSA
La defensa sostuvo que:
-
La firma mágica solo prueba pertenencia familiar, no autoría individual
-
Los objetos encontrados corresponden a herencias antiguas, no uso reciente
-
No existe testigo directo ni evidencia concluyente del acto de asesinato
-
La evidencia presentada es circunstancial
Sin embargo, no se aportó prueba concreta capaz de exonerar directamente a los acusados.
VII. VEREDICTO
El Wizengamot declara a Orion Black y Walburga Black:
CULPABLES de:
-
Uso de magia oscura con consecuencias letales
-
Intento de asesinato
-
Posesión y mantenimiento de artefactos prohibidos
VIII. SENTENCIA
-
Arresto domiciliario mágico permanente
-
Confinamiento obligatorio en Grimmauld Place
-
Prohibición de abandonar la propiedad bajo cualquier circunstancia
-
Restricción de magia
-
Limitación estricta del uso de magia
-
Prohibición de ejecutar hechizos ofensivos, rituales o encantamientos complejos
Supervisión periódica por aurores del Ministerio
-
Intervención patrimonial
-
Bloqueo total de activos en Gringotts
-
Administración de bienes transferida a heredero legal reconocido, Altair Black.
-
Transferencia de control familiar
-
El heredero designado, Altair Black, asume:
-
control de patrimonio
-
representación social de la familia
-
reconocimiento como mago en pleno ejercicio
-
Sanción política y social
-
Expulsión de cualquier función dentro del Wizengamot
Registro público de culpabilidad -
Pérdida de influencia institucional
IX. CONDICIONES DEL FALLO
-
La sentencia se declara definitiva
-
No se concede derecho a apelación inmediata
-
Cualquier revisión futura queda sujeta a autorización extraordinaria del Ministerio
Dejó que Draco examinara el resto de puntos en el pergamino y exclamó enojado –Deberían estar en Azkaban.
–Ha sido imposible de lograr. No pueden terminar allí por su influencia y por la edad avanzada.
–Tienen como 72, eso no es edad avanzada. Deberían estar en Azkaban –insistió.
–Faltan pruebas concretas también, no se pudo lograrlo –explicó Peter y suspiró– Ha sido un juicio tan largo, interminable.
–¿Cómo está mi papá? ¿Mi padrino? ¿Mis abuelos?
–Te prometo que todos están bien, aunque quizá un poco conmocionados… hubo muchos gritos.
–Los odio –murmuró y Draco señaló– ¿Por qué no se menciona a mi abuelo? Asesinaron a mi abuelo y no hay una sentencia por ello.
–Falta de evidencia concluyente, tus papás están furiosos, pero como no presentaron el caso una vez que falleció Abraxas Malfoy, los magos del jurado se encontraron en desacuerdo –explicó Peter y añadió después de una exhalación– Demasiado caótico todo.
Harry suspiró, le hubiera gustado estar allí, no por curiosidad de ver como los sentenciaban, pero sí como un apoyo, pero Draco no podía viajar aún por traslador y si había algo a lo cual se rehusaba por completo era separarse de Draco.
–Seguiremos con el plan como si todo hubiera salido mal, aunque en vez de un mes, será una semana.
–¿Por qué?
–Por el heredero, Regulus dice que los aurores planean vigilarlo por un tiempo y también se espera un segundo veredicto, quieren lograr un juramento inquebrantable.
–Dudo que busque vengarse, no debe tener sentido de lealtad a los Black, apenas y los conoce.
–Sí, también lo dudamos. Sobre todo ahora que toda la fortuna le pertenece, querrá desaparecer. Pero aún así deben ser cuidadosos –explicó Peter y siguió hablando.
Harry se cruzó de brazos, se sentía irritado porque no había salido como esperó, pero no había nada que pudiera hacer, ni nada que pudiera cambiar.
–¿Estás seguro que mis papás están bien? ¿Y mi padrino? Debe haber sido un shock ver de nuevo a sus… a Orion y Walburga Black.
–Estoy seguro que fue un shock, pero lo supieron disimular. Los verás pronto así que mantente tranquilo.
–¿Vendrán aquí?
–Es muy probalbe, quieren verte y necesitan salir de Londres también. Después les haces miles de preguntas, pero te prometo que todo está bien.
Sonrió y asintió dándose cuenta de lo mucho que lo aliviaba saber que estarían cerca.
–En cuanto a tí Draco, tus papás me enviaron esta carta.
Curioso vio hacia la carta que tomó Draco y sorprendido después de que la leyó la recibió –Tienes dos párrafos especialmente para tí.
–Te ganaste a tus suegros –celebró su tío Peter por él.
–¿Lucius ya tiene arrugas? No lo veo hace tanto tiempo –dijo Barty y Draco contestó divertido– Tiene arrugas junto a los ojos y una que otra en la frente.
–Me voy a burlar de eso cuando lo vea.
–A tí también te saldrán arrugas –señaló Evan– ¿Ves esto? También lo tendrás.
Harry meneó la cabeza y repasó la carta rápidamente hasta llegar a los párrafos que eran para él.
Harry, aprovechen este tiempo lejos de todo. Draco necesita recuperarse con calma, y tú necesitas acompañarlo sin cargar con más de lo necesario. Permítanse estar tranquilos ahora que en general se ha resuelto el juicio.
Cuando regresen a Londres la siguiente semana, nos gustaría que te hospedaras en la mansión. Considera que no es solo una invitación por cortesía; porque realmente nos gustaría compartir tiempo contigo, conocerte un poco más y por supuesto tener a Draco feliz. Sería un gusto recibirte.
Cuídense ambos.
Con afecto,
Narcissa y Lucius Malfoy
–No tienes que aceptar de inmediato, podemos hacernos los locos por un tiempo.
Negó de inmediato –Quiero aceptar. Si ellos lo quieren, yo también quiero tener una mejor relación con tus padres.
Draco le sonrió y Harry tuvo unas incontrolables ganas de tomarlo del rostro y besarlo sin descanso.
–¿Que se supone es lo que aceptarás?
–Quedarme en la mansión Malfoy al volver a Londres.
–¿Indefinidamente? –preguntó Peter escandalizado.
–Solo volveremos por 10 días, así que sería quizá será solo unos 5 días o algo así.
–Lucius intentará convencerlos para que vivan allí permanentemente.
Harry no se imaginaba ello para nada.
–Quizá en un futuro podríamos vivir allí.
Ladeó la cabeza confundido al escuchar a Draco decir ello.
–Es una mansión hermosa y es gigante. Ahora lo veo imposible –añadió Draco– ¿Pero quizá cuando tengamos 70?
Su corazón se aceleró al escuchar un plan tan lejano, faltaba toda una vida para ello, una larga vida junto a Draco –No suena mal tener una mansión de retiro –dijo y se encogió de hombros– O quien sabe, quizá lo decidimos antes.
Draco asintió sonriente y pasó una mano por su cabello.
Harry sintió que se derritió allí mismo y sabía que lucía bien tonto porque al ver de reojo a sus tíos los notó inmoviles y boquiabiertos.
–Están tan enamorados que es tóxico.
–No les digas eso.
–Lo digo como algo bueno.
–Están en su etapa luna de miel.
–Ya pasaron esa etapa, ahora son unos abuelos enamorados.
Harry rodó los ojos –¿Y ustedes en qué etapa están?
–Estamos en la etapa Peter te vamos a comer a besos y después te daremos tu postre favorito.
–Pido la mejilla derecha.
–Mantengan distancia, no estoy de humor. Mi cerebro está confundido por tanto cambio de horario –se quejó Peter y volvió a quejarse cuando Barty jaló su mejilla cariñosamente– Suelta, ve y ataca a Evan.
–Sabes que me lanza un crucio si le jalo la mejilla –se rio Barty y Evan lo apuntó divertido con su varita.
Harry se estiró tomando su vaso de jugo –Tío Wormy deberías descansar y en la noche hacer un poco de turismo.
–Si es que se me va el dolor de cabeza lo haré.
–¿Viste a mi padre? –preguntó de pronto Barty.
–Por supuesto, él dirigió el juicio.
–¿Te dijo algo? ¿Se atrevió a verte mal?
–Lo mismo de siempre –dijo Peter restándole importancia y se llevó una mano al cuello, Evan de inmediato la reemplazó por la suya.
–Tengo varias pociones relajantes.
–Me encantaría una –accedió Peter y Draco salió de inmediato a su sala de pociones. Al volver le extendió el frasco mientras les explicaba todo lo que contenía– No tiene hechizos raros o…
–Tranquilo Draco, sabemos que no vas a envenenar a nuestro Peter.
–Muy temprano para bromas, le va a dar algo.
Harry pasó un brazo sobre sus hombros sonriendo, toda su familia volvía a confiar en Draco, pero constantemente parecía que él aún no se lo creía.
______________________
–¿Me das un beso?
–¿Y a qué se debe que me lo pides en vez de robarme uno?
–Es una nueva técnica.
–¿Técnica para qué? –preguntó Harry sonriente.
–Para incrustar la pregunta en tu mente.
–¿Dices que quieres que yo pregunte ello?
–¿Dije eso? –preguntó Draco y apoyó la otra mano en la mesa, encerrando a Harry entre sus brazos.
–¿Dices que no debería besarte de la nada?
–No dije eso.
–¿Esto es porque pasaremos una semana en la Mansión Malfoy?
Ladeó la cabeza confundido.
Harry parpadeó rápido –¿Es raro si te beso delante de tus padres? ¿Cómo tendré que comportarme?
Se rio silenciosamente –¿De qué estás hablando?
–Tú empezaste con ello.
–Yo solo te pedí un beso.
–Sí, pero…
–Podemos no quedarnos en la Mansión Malfoy.
–Quiero quedarme allí.
–¿Seguro?
–Completamente, necesito ser más cercano a tus padres y ellos no te ven hace tanto, necesitas pasar tiempo con ellos.
–No prometo que vaya a ser divertido.
–Será divertido.
–Lo dudo –contestó y lo rodeó de la cintura– Pero volviendo al principio ¿Me das un beso?
–No.
–¿No?
–Déjame pensar.
Rodó los ojos y lo apretó más fuerte contra él.
–¿Se sentirán incómodos si nos ven besarnos?
–¿Por qué se sentirían incómodos? Y saben que somos pareja.
–Tú dijiste que ellos no son nada afectuosos.
–Pero no es como si nosotros lo fueramos exageradamente –contestó y al notar la posición en la que estaban soltó una carcajada– Deberíamos rechazar la invitación
–Ya envié la respuesta no me puedo retractar sería descortés.
–Entonces relájate y de todas formas tenemos planes de pasar tiempo con tus abuelos, no estaremos con mis padres las 24 horas del día todo el tiempo.
–Sí, pero…
–Pero nada –contestó moviendo la cabeza y vio hacia sus labios.
–Tu poción va a explotar si no la mueves en 30 segundos.
–¿Qué?
–Poción Malfoy, estás haciendo una poción.
–Es no es mi apellido por ahora –repitió sonriente y su mente lo recordó al escuchar el cronómetro. Estaba haciendo una poción, debía ser cuidadoso y debía de moverla en ese mismo instante.
–Justo a tiempo.
Movió 3 veces, comprobó que todo iba perfecto y luego lo señaló con la cuchara –Me desconcentras demasiado.
–Puedo irme a la biblioteca si así deseas.
–No.
–¿No?
–Quédate. Y dame un beso.
–¿Solo uno? Porque si no nos podremos besar por una semana deberíamos aprovechar en besarnos más –dijo Harry y de pronto su rostro se deformó en horror– ¿Tus padres van a invitar a Snape?
–Les puedo decir que…
–No, no no no. Él es tu padrino, querrá verte… –dijo Harry con una mueca– La última vez que lo vi en Hogwarts parecía muy preocupado.
–¿La última vez? –preguntó y echó 3 ingredientes más a su poción mientras escuchaba a Harry mencionar sobre cómo fue ese día.
–Puede que haya estado preocupado por mí, pero si se atreve a decirte algo malo o en general a hablar mal de nuestra relación cortaré todo contacto con él –prometió y después de lanzar una seguidilla de hechizos levantó la cabeza– ¿Tanto te gusta verme desaliñado? –preguntó y recogió un poco más la manga de su camisa.
–Para nada… ¿Atractivo? ¿Tú? Para nada –contestó Harry meneando la cabeza y dio la vuelta.
–¿Dónde vas?
–A revisar el correo, estoy esperando una carta de Ron, vuelvo en un minuto.
Hizo una mueca porque no podía dejar la poción sola y seguirlo ¿Y mi beso? se quejó consigo mismo y al ver la poción burbujear se obligó a ponerle toda su atención, era vital que la mandara al templo. Planeaba ayudar a aligerar el trabajo, al menos por esos 4 días más que iba a estar en China.
–Te fuiste por mucho más de un minuto.
–Quería darte tu tiempo, te desconcentro demasiado.
–¿Osea que por mi bien me abandonas?
–Se podría decir que sí.
–Puedo contigo y una poción. Estas no son tan complicadas, apenas y llevan hechizos difíciles.
–Se supone que debo cuidarte.
Rodó los ojos y removió el caldero.
–Tenemos una invitación.
–¿Otra? ¿Cuantos planes estamos haciendo para 10 días en Londres?
–No tantos como supongo haremos. Ron nos invita a la fiesta de inicio de la temporada de Quidditch, dice que los Chudley Cannons han alquilado todo el Trébol Dorado.
–¿Trébol Dorado? Nunca escuché de eso.
–Es un club exclusivo. Tiene un bar enorme y conociendo como son las fiestas de los Chudley será intenso, tenemos que ir.
–¿Has ido antes a sus fiestas?
–Por supuesto, casi todos los años voy.
–¿Y te divertiste mucho? ¿Bailaste? ¿Coqueteaste con alguien?
–Sí, sí y sabes que no, siempre iba a beber demasiadas cervezas y pasarla bien, nada más. Este año tenemos que divertirnos el doble, estoy ansioso por ello.
Draco asintió –¿Llevamos a Blaise para que le de un paro cardiaco a Weasley?
–Dudo que Blaise pueda ir, dijo que iba a estar ocupado la siguiente semana, aparte que Ron necesita estar relajado para la temporada.
–Lo sé, solo bromeaba –contestó y lanzó un hechizo para mover la poción hacia una botella de vidrio.
–Te falta hacer una más ¿Cierto?
–Sí. Pero antes me sigue faltando un beso –dijo y frunció el ceño porque obviamente Harry planeaba jugar con él– No, sabes que, no lo necesito.
–¿Qué?
–Estás muy engreído últimamente.
Harry abrió la boca indignado –Y lo dices tú, increíble.
Sonrió y se movió alrededor de la mesa para llevar su siguiente caldero y la tabla con los otros ingredientes.
Harry dio unos pasos acercándose más a él –No necesitas ayuda ¿No?
–Me encantaría tu ayuda.
–Lamento rechazar la oferta, debería estar en la biblioteca ahora mismo.
–¿Leyendo o pensando en mí?
–Pensando en lo malo que eres para jugar Monopoly mágico.
–Yo seré malo, pero tú eres un pésimo perdedor –dijo y al notar la mirada indignada de Harry soltó una carcajada.
–No me ataques.
–Tú empezaste.
–Yo no empecé –se quejó Harry y dio la vuelta yendo directamente hacia la puerta, pero él con tres rápidos pasos lo tomó de la mano haciéndolo girar y obtuvo su esperado beso.
–Tu poción.
–Puede esperar un minuto –murmuró contra sus labios volviendo a besarlo.
Era increíble esa sensación que lo recorría, se mantenía constantemente de muy buen humor al saber que en cualquier momento podía ir y abrazarlo, besarlo, tocarlo o tan solo verlo.
Era adictivo, desde pequeñas discusiones tontas hasta verlo totalmente embobado mientras desayunaba, le gustaba su cabello alborotado, su voz ronca en la mañana, la forma en la que tomaba los cubiertos y pinchaba descuidadamente la fruta. También adoraba como cerraba los ojos disfrutando de más cuando algo le gustaba.
Era lindo, demasiado y Draco recordó lo mucho que le gustaba molestarlo, así como recibir comentarios sarcásticos.
Amaba esa rutina y al llegar a Londres pensó que todo sería así, pero se sorprendió al ver otra cara de Harry, espalda recta, sonrisas resplandecientes, cabello menos despeinado, manejo perfecto de los cubiertos, atención completa en la conversación y nada de bostezos.
–Me alegro tanto que hayan aceptado quedarse aquí por una semana. Tengo varias actividades planeadas, les prometo que será divertido.
–Lo espero con muchas ansias.
Y no sabía si es que odiaba del todo que Harry estuviera tenso, porque apenas se quedaban solos Harry de pronto lo abrazaba rendido y eso se sentía tan bien.
–Creo que tenías razón al decir que soy un mal perdedor. No pude disimular mi cara cuando tu padre me ganó en las cartas.
–Tranquilo, no se notó que querías lanzarle un crucio.
–¿No?
–No del todo –contestó y echó la cabeza hacia atrás frustrado cuando Harry dio un paso a un lado al escuchar la voz de Narcissa llamándolo.
Eso era lo que lo volvía más loco, que le quitaran la atención de Harry por completo y había disfrutado los primeros días cuando compartieron largas comidas con la familia de Harry, allá también le robaban su atención, pero en cambio él recibía toda la atención de Euphemia y Fleamont. Estaba seguro que se había vuelto uno de sus favoritos.
–Draco, tu padrino nos acompañará en la comida.
–¿No está ocupado en Hogwarts?
–Hoy tiene tiempo libre –contestó su padre y pasó a la siguiente hoja del profeta.
–Espero que no vuelva incómoda la comida.
–¿Qué te preocupa? Dudo que vaya a insultar a Harry o algo así.
–Intentará mostrar que está en desacuerdo con mi relación.
–No está en desacuerdo.
–¿Así? –preguntó incrédulo.
–Si yo estoy de acuerdo él también lo estará –dijo su padre y añadió– O tendrá que estarlo, no hay vuelta atrás.
Asintió pensando en ello y se dio cuenta de lo sorprendente que le parecía estar hablando con su padre sobre su relación y dando por sentado que Harry y él, tenían algo más que serio.
–Gracias por apoyarme.
–Lo haré a partir de ahora, así que toma buenas decisiones –dijo Lucius y añadió levantando la mirada– Empezando por el papeleo para volver a ser un Malfoy.
–Eso puede esperar, no hay apuro.
–Si muero mañana, todo esto pasaría a alguno de tus primos lejanos. ¿Quieres eso?
–Padre, no vas a morir mañana.
–No tengo mi vida comprada –dijo Lucius y puntualizó– Necesito dormir bien en las noches, no puedo hacerlo. Vuelve a ser un Malfoy y luego haz lo que desees.
–¿No crees que deberías tener un plan b? Yo no te voy a dar herederos.
–¿Tu novio no quiere tener hijos?
–Es hombre –contestó y le dio risa como su padre rodó los ojos.
–¿Y eso qué importa? Pueden tener un hijo de todas formas, hay más de una opción y hay hechizos, encontraremos un vientre y…
–Padre –lo detuvo– Lo digo porque el estilo de vida que planeo tener con Harry es muy distinto a… esto –dijo y abrió los brazos.
Lucius lo miró como si estuviera loco –¿Una lujosa biblioteca?
–Lo mencionamos ayer.
–Ahhh, las expediciones. Por supuesto, váyanse a Egipto a cazar esfinges, aún son jóvenes.
–¿Cazar esfinges? –repitió divertido.
–A lo que me refiero Draco es que... no digo que debas tener un heredero ahora mismo, tampoco digo que cambies tus planes, sigue adelante con todo lo que desees, todo y quizá de aquí unos… ¿7 años? ¿10? puedas pensarlo –dijo Lucius y se encogió de hombros– Tienes apenas 24, tienes mucho tiempo como para negarte a algo que quizá quieras en un futuro ¿No?
–¿Y si no llego a quererlo?
–No escojas un heredero falso, la mansión nunca aceptará a alguien que no sea un Malfoy –puntualizó Lucius– Si no llegas a tener un hijo, quema todo, cuando estés muy viejo y presientas que vas a morir, quema absolutamente todo.
–Que radical.
–Esto solo será para un Malfoy –sentenció su padre y añadió suavizando su expresión– ¿Puedo ayudarte con el papeleo para tu cambio de apellido?
–Lo tienes todo listo ¿Cierto?
–Sí, solo deberíamos ir al Ministerio a firmar.
–Quizá mañana.
–Tomará apenas unos minutos.
–O quizá pasado –dijo y dio la vuelta para salir.
–Recuerda que si me muero nada te pertenecerá.
–Sí, ya lo dijiste.
–Podría morir mañana mismo.
Sonrió divertido por la exageración y salió de la biblioteca directo a buscar a Harry. Quería comentarle que su padrino Severus Snape estaría en la comida junto con ellos, tenía que prepararlo con anticipación, aunque no sabía si eso era mejor o peor porque tendría a Harry alerta preparando sus mejores frases sarcásticas.
No lo encontró en el jardín donde se supone había ido y por un elfo se enteró al dar unas vueltas que estaba en el estudio del último piso. Antes de llegar supuso lo que ocurría y solo lo confirmó al entrar después de unos toques en la puerta y ver el pensadero encendido.
–Draco te veías tan adorable.
–¿Ahora ya no lo soy? –preguntó fingiendo molestia y vio hacia su mamá que emocionada se movió alrededor.
–Tengo un recuerdo de ustedes dos de pequeños, debe estar guardado por aquí.
–¿Nosotros dos juntos?
–Sí, sí, en tu fiesta de cumpleaños… cuando cumpliste… creo que fue 5 –habló su mamá y levantó triunfante una botellita después de un momento de búsqueda.
Harry celebró de inmediato –Necesito una copia.
–Pero si no lo hemos visto, puede que estemos peleando.
–Igual me encantaría una copia –dijo Harry dándole un codazo juguetón y se inclinó hacia el pensadero.
Draco también se sumergió en el recuerdo.
Primero vio un globo gigante que flotaba con el número 5, recordaba vagamente ese día, al fondo se veían las mesas largas llenas de bocaditos, una torta enorme ocupaba el lugar central y al girar hacia la derecha junto a los resbalones con piscinas de pelotas sonrió demasiado al notar quienes estaban en el trampolín.
Puedo saltar más alto que tú
Eso no es cierto
Si lo es, mírame –aseguró Harry en el recuerdo y Draco pensó en lo tierno que se veía.
Es porque estás en el centro
Es porque soy el mejor
No, yo soy el mejor
Yo lo soy
No, yo lo soy
Draco, Harry, ayuden a Blaise, no se puede parar porque están saltando mucho
Bajó la mirada al escuchar eso y se rio al ver a Blaise durmiendo en una esquina del trampolín.
Te adelantaste, es injusto. Yo iba a ser primero
Te gané.
Esto no era una competencia.
Igual te gané.
Aún no has ganado.
Entonces ganaré.
No, yo saltaré aún más
Sonrían para la foto, vamos niños deténganse un momento, sonrisas grandes
Draco una sonrisa por favor
No mentiría, verse tan sonriente le causó una tremenda nostalgia y especialmente porque fue Harry quien lo hizo sonreír al hacerle una mueca después de un codazo.
–Debí haberlo adivinado desde ese entonces, lo lindos que se veían no lo puedo creer –dijo Narcissa contenta.
Draco salió del recuerdo escuchando sus comentarios y se preguntó cómo hubiera sido, si es que hubiera ido a Hogwarts en vez de Durmstrang ¿Habría sido amigo de Harry desde el primer año?
¿También se hubieran vuelto novios? y ¿Qué tan distinta hubiera sido su vida en un lugar donde te enseñaban a distanciarte de la magia oscura?
–Estabas destinado a ser mi novio, me rehuso a creer en algo más –dijo Harry y él se inclinó dándole un beso, luego lo tomó del rostro recordando cómo se veía de pequeño y tuvo unas incontrolables ganas de estrujarlo en un abrazo, pero se controló al notar su respiración acelerada y sus mejillas calientes.
Era tan divertido tener a Harry en su casa y al notar la mirada sorprendida que le dio su mamá, se dio cuenta que no se habían comportado muy cariñosos delante de sus padres y no era por elección suya, sino porque Harry solía actuar un poco paranoico alrededor.
–Te tengo una noticia que no te va a agradar.
–¿Esto tiene que ver con las palas que hay en la habitación? ¿A quién vamos a enterrar?
–Vamos a desenterrar de hecho –dijo y vio hacia los elfos moverse rápidamente hacia el comedor.
–¿Entonces? ¿Qué es?
–Te lo iba a decir antes, pero como estuvimos viendo recuerdos lo olvidé –dijo y se quedó callado al escuchar las voces.
Harry giró de inmediato hacia el final del pasillo –Papá –saludo alegre.
Draco también saludó a Regulus y luego al volver su mirada donde Harry notó la mueca que hizo y sin confirmarlo supo porque fue.
–Buenas tardes.
–Buenas tardes –respondió Harry y su tono le recordó tanto a Hogwarts.
–¿Cómo has estado padrino? –preguntó Draco volteando y viéndolo caminar hacia ellos– Veo que sigue la fascinación por las capas.
–Me alegra verte de nuevo Draco –dijo Snape palmeando su brazo y se notaba que era cierto. Draco tampoco podía negar que le alegraba verlo después de tanto tiempo y esperaba que todo fuera distinto.
Horas después se enteró que su mamá fue quien invitó a Regulus y en parte agradeció ello porque estaba seguro que de no ser así Harry hubiera estado tenso toda la comida.
–¿Y qué hay de tu nueva generación de alumnos, Severus?
–Revoltosos, pero nada comparable al año pasado.
–¿Lo dices por Teddy? –preguntó Regulus levantando una ceja.
–Quizá, aunque debo admitir que no me jugó ninguna tonta broma el último año, impresionante, difícil de creer –respondió Severus y Draco ladeó la cabeza– ¿En realidad disfrutas enseñar, padrino?
–Cada año lo disfruto un poco más.
–¿En serio? ¿Y tienes algún favorito? ¿Un sobresaliente?
–En su época fuiste tú. Has sido uno de mis mejores alumnos Draco.
–¿Uno? ¿Y quienes más han sido tan buenos? –preguntó curioso y le divirtió el comentario sarcástico de Harry diciendo– Yo obviamente, me adoró por siete años.
–Dejando de lado las bromas –dijo Snape tomando su copa.
–¿Pero no puede ser cierto? He sido un muy buen alumno.
–No tienes el don para las pociones Potter –respondió Snape– Y no lo digo como algo malo, simplemente no es lo tuyo.
–Quizá si hubiera tenido un mejor profesor hubiera sido distinto.
–No voy a negar que no fui del todo el mejor profesor, pero lo que dije es un hecho y no es algo malo, hay otras áreas en las que debes sobresalir.
–Puedo ser bueno en lo que quiera y se lo demostré, obtuve un sobresaliente en el último año.
–En ningún momento dije que fueras malo –dijo Snape con una mueca y Harry sonrió presumido– Eso es innegable y me gustaría que acepte las miles de trampas que me puso.
–No puedes llamarle trampas a los obstáculos.
–Entonces seré directo y lo llamaré un obstáculo. No olvido como utilizó supuestos secretos familiares en mi contra.
–Solo quería proteger a Draco –dijo Snape frunciendo el ceño y añadió– No he venido a esta comida a pelear contigo.
–No es así –dijo Regulus– Pero Harry de todas formas tiene derecho a expresarse, sobre todo teniendo en cuenta que por mucho tiempo no pudo hacerlo, porque tú eras el profesor.
–Tampoco es como si me hubiera respetado siempre.
–¿Y cómo iba a hacerlo? El respeto es de dos, no de uno –dijo Harry y tomó una bocanada de aire, quizá recordando quienes más estaban en la mesa– Lo siento, no tengo intenciones de discutir, la comida está deliciosa.
–Es interesante la charla –dijo Lucius divertido y después de tomar un sorbo de vino preguntó viendo curioso hacia Snape– Sev ¿Que secretos de los Potter conoces?
–Debieron lanzarme un obliviate, ya no sé qué es lo que sé.
–No hay secretos, dijo cosas sin sentido y habló de momentos muy personales, como si quisiera demostrar que nuestra familia es un caos –explicó Regulus.
Lucius ladeó la cabeza pensativo –¿Hay alguno de esos momentos personales que nosotros deberíamos saber?
–Yo sé a lo que se refiere Regulus –dijo Narcissa– En su momento me habló de ello.
–¿Y por qué yo nunca me enteré?
–Porque no hay nada de qué enterarse y tampoco deberíamos estar hablando de eso.
Lucius entrecerró los ojos –No tienen ningún secreto extraño ¿No? Como que son veelas, hombres lobo o alguna locura así.
Harry se rio –Podemos tomar un té en luna llena, prometo que no me convertiré.
Draco sonrió y al notar la mirada que su madre le dio a su padre, supo que cambiarían de tema.
No era mentira que Snape le contó sobre cosas muy personales de la familia Potter y suponía que en su momento Regulus le contó sobre ello a Narcissa, exceptuando por supuesto el gran secreto que planeaba mantenerse así.
Y dudaba que alguna vez sus padres fueran enterarse sobre ello, especialmente su padre porque no solía interesarle saber de la vida de alguien más y porque ambos no compartían una relación tan cercana con Remus, Sirius o Teddy.
–¿Crees que tu papá intente averiguarlo? No debí de hablar de más y ponerme a discutir.
–Le preguntará a mi madre y ella le contará lo que sabe, no hay más que averiguar.
–¿Pero exactamente qué sabe tu mamá?
–Supongo que tu papá le contó sobre el incidente del lago y debió haber modificado un poco la broma hacia Snape –dijo y añadió– Habla con tu papá para que estés más tranquilo. Estaré en el estudio hablando con mi padrino y mis padres –dijo y lo atrajo dándole un beso, que para su descontento Harry cortó rápido.
Eso también era lo que estaba volviéndolo loco los últimos días, besos demasiados rápidos y ni hablar sobre la falta de sexo, 5 días no era un tiempo exagerado tenía que admitir, pero aún así.
Y estaba seguro que todo empezó por el primer día allí, el lunes, cuando se besaron junto al salón del segundo piso y de pronto los retratos se escandalizaron, llamándolos indecentes o desesperados. Todo eso le causó gracia, pero Harry no dejó de ponerse paranoico sobretodo al escuchar lo mágica que era la mansión.
–Genuinamente te deseo lo mejor junto a… tu pareja. Lucius dice que no hay vuelta atrás en esta decisión.
–Padrino, parece que estuvieras dándome las condolencias en vez de felicitarme.
–No estés a la defensiva.
–Lo estaré hasta que note que en realidad te alegras por mí y Harry –señaló y su padre se inclinó en su asiento viendo a Harry que entró al salón y luego a Severus que tomó un poco más de whisky de fuego– Debo decir que no lo entiendo.
–¿A qué te refieres? –preguntó Severus al notar su mirada.
–Draco nos aseguró que odiabas a Harry y a mi por supuesto tampoco me agradaba porque no era la opción más adecuada, así que no lo cuestioné mucho… pero… y quizá esto te de escalofríos Sev… pero Harry es, brillante. No piensa como nosotros lo cual es una pena y sus metas son muy distintas a lo que hubiera querido para Draco, pero no puedo negar que es un mago impresionante y sobretodo para su edad, sorprende demasiado.
–Te han lavado el cerebro Lucius –se rio Snape y Lucius meneó la cabeza– Lo que quiero decir es que tu siempre has admirado la inteligencia por sobretodo, así que no entiendo por qué Harry no llegó a ser uno de tus favoritos. Es un excelente Slytherin.
Draco miró con detenimiento a Harry, su expresión era una mezcla de sorpresa, confusión y diversión.
–Es porque no separó el problema con el padre del hijo –murmuró Narcissa y Severus preguntó cambiando el tema– Lucius ¿Y qué tan bien te llevas ahora con tu… Cómo se le dice… sí, consuegro, con James Potter.
–Tenemos una relación... cordial.
Draco rodó los ojos porque ni siquiera habían hablado y dudaba que su padre fuera a ser mucho más cercano al papá de Harry, pero era divertido pensar en el futuro.
–Deberías mejorar esa relación, ¿No lo crees? Quizá y te invite a uno de sus… conciertos. Tienes que quedar bien.
–El primero en ser invitado a uno de sus conciertos serás tú –lo señaló Regulus y Draco supo que mencionaría el concierto que pensaban realizar en Hogwarts.
La conversación toda esa tarde se movió de una manera tan extraña, que Draco se perdía en varios momentos sin saber si hablaban de una cosa o de la otra y antes de que pudiera parar comentarios que eran indirectas hacia Harry, el mismo Harry se defendía con algún comentario sarcástico y luego Regulus cambiaba el tema.
Fue caótico, divertido en momentos y sobretodo Draco se encontró fascinado con cada expresión de Harry.
Debía verse como un tonto enamorado por supuesto y no le importaba porque era una realidad que no iba a esconder.
–¿En qué estás pensando?
En besarte, en desaparecernos directo a mi habitación, en molestarte, desnudarte, reír contigo, despeinar aún más tu cabello –Estoy pensando en… esto y aquello –murmuró colocando la mano contra su espalda y sonrió.
Harry lo vio con desconfianza y luego se distrajo cuando su elfo Dobby apareció frente a él con las galletas que llevaría Regulus –Vamos a despedirnos.
Asintió, pero se quedó en su sitio viéndolo irse por el pasillo, ¿Sería raro si corría y lo abrazaba? ¿Los retratos también harían un alboroto tonto? ¿Y si los dejaba traumados para que dejaran de hablar más?
–... ¿No lo crees?... Draco… ¿Draco?
Vio a Harry voltear confundido y luego fruncir el ceño –Apura.
–Si me llamaras con un poco más de cariño.
–Le diré a mi papá que no te quieres despedir de él y que lo odias.
–Atrévete –lo retó y de inmediato corrió porque sabía que sí lo haría.
Gracias a las galletas fue que pudo alcanzarlo y en el momento en que empujó la puerta lo detuvo sosteniéndolo de la cintura. La camisa era fina y sintió su respiración agitada al chocar contra su espalda, quiso quedarse así una hora entera.
–Son tan lindos.
Vio la sonrisa de su mamá, la mueca de su padrino y como Regulus volteó dándole la razón.
Se demoraron más de lo que pensó en despedirse, de pronto una anécdota de su padre cuando volvió con dos botellas de vino para que Regulus se llevara y luego su madre explicando que tenía todo preparado para el gran almuerzo familiar del domingo.
Se encontró impaciente escuchando lo que ya sabía y esperando porque después de un largo día volvieran a ser solo los dos.
–¿Ahora sí me contarás que vamos a desenterrar?
–¿No lo recuerdas? –preguntó y vio hacia su padre que volvió por el pasillo– Buenas noches, padre.
–Buenas noches Draco, buenas noches Harry
–Buenas noches –contestó Harry y Draco acarició su mejilla escuchándolo murmurar– Es tan raro esto, no puedo creer que me elogió en la tarde y no digo que sea algo malo, pero ¿En qué jodido raro sueño estoy viviendo?
–Eres impresionante, no se puede negar –dijo apoyando la mano contra su espalda.
–Sí, sí, lo he notado, especialmente por cómo me miras como si me quisieras comer.
–¿Acaso te estás quejando?
–Sí, porque me mantienes constantemente ansioso –se quejó Harry y señaló– Eso por ejemplo, no puedes hacer esto y esperar que yo me concentre en algo más.
–¿Estás diciendo que con un simple toque mío te desconcentras?
–Cállate –murmuró Harry rodando los ojos y se cruzó de brazos– Es tarde deberíamos… ¡Oh maldita sea!
Se sorprendió por la repentina exclamación y se llevó una mano al pecho.
–Los anillos, eso es lo que quieres desenterrar.
–¿Era necesario el grito?
–Todos los días me preguntaba cuando lo haríamos –se quejó Harry y añadió confundido– ¿Pero por qué tienes palas? ¿No lo podemos sacarlos con un hechizo y ya?
–Puse hechizos para que no se pudiera lanzar ningún hechizo. Quería evitar la tentación, que alguien lo descubriera o que quedaran rastros. Así que se tendrá que hacer a la manera muggle si los queremos.
–Entonces hay que apurarnos, vamos por esas palas.
–¿Ahora?
–¿Tienes algo que hacer ahora mismo?
–Hay miles de cosas que podemos hacer ahora mismo.
–Mañana tendremos la fiesta de los Chudley y el domingo la reunión familiar, no habrá tiempo.
–Puede ser el domingo temprano o quizá el lunes.
–Se supone que el lunes estaremos en mi casa.
–Podríamos volver por una hora.
Harry negó –Quiero anillos a juego mañana –dijo y agregó dando un paso a un lado– Apura, es ahora o nunca. Vamos a la habitación por las palas.
No le quedó de otra que seguirlo, sabía lo terco que podía ser Harry y sobre todo lo insistente, algo que comprendía perfectamente porque muchas veces él también podía serlo.
–¿Qué tan profundo está?
–No lo recuerdo con exactitud –contestó y levantó ambas cejas cuando Harry señaló la pala diciendo– Draco tiene que ser un trabajo en parte iguales.
–Es la segunda vez que utilizo una de estas cosas.
–Aún así–contestó Harry y señaló al ver que no se movía– Malfoy, mueve los brazos.
–En teoría no soy un Malfoy.
–Sí, sí, la vieja costumbre. Muévete.
Tomó una bocanada de aire y sostuvo de nuevo con fuerza la pala, apenas comenzaban y la caja estaba muy al fondo.
Harry se movió a un lado, la luz azul que invocó los alumbró desde el lado derecho y luego siguió sacando la tierra. Draco empezó a hacer más esfuerzo, tomó aún más tierra y continuó sin parar por largos minutos, pronto sintió con más fuerza el calor del verano y al ver hacia Harry notó su respiración agitada.
–¿Cuánto nos faltará?
–Poco, solo unos centímetros más.
Harry se detuvo por un momento estirándose con fuerza, dejando al descubierto su abdomen y luego se apoyó contra la pala –Esto nos dejará exhaustos.
–Habla por tí, yo no estoy nada cansado –negó y continuó sacando la tierra para no seguir viéndolo como un tonto.
Lo escuchó reir y luego quedarse en silencio hasta que habló cuando él unos minutos después se detuvo y respiró profundamente por el esfuerzo.
–Pensé que mi anillo se había perdido.
–Lo recogí después que te fuiste y lo guardé –contestó y volvió a tomar la pala, no quería recordar esa noche, muchas palabras suyas lo habían atormentado por años y no tenía que esforzarse para recordar cuando Harry le dijo Nunca pensé que tú me mentirías justo antes de quitarse el anillo y dejarlo caer en su habitación de Slytherin, o la frase que siguió después cuando dijo No quiero que sigas en mi vida, no lo quiero.
–Para un momento, no hagas tanto esfuerzo de golpe o te van a doler los brazos mañana.
Se detuvo y recordó la noche que enterró esa caja allí, recordó como sus brazos dolieron porque en ningún momento se detuvo y lo mucho que le costó irse sin todos sus recuerdos de Harry.
–Demasiado calor ¿No?
Giró la cabeza siguiendo su voz y encontró a Harry tan cerca de él.
–¿Por qué perderte en tus pensamientos si estoy aquí?
Levantó la mano acariciando su mejilla y sintió ese extraño revoltijo en el pecho y en el estómago. Su cuerpo entero se sintió más liviano y a la vez fue consciente de su presente. La respiración de Harry contra él, sus ojos brillantes, el calor que emanaba su cuerpo.
¿Qué están haciendo?
Harry fue el que saltó dando un paso hacia atrás y Draco fue el que reaccionó rápido sosteniéndolo de la cintura antes de que se cayera.
–Pensé que estabas durmiendo padre.
–Tengo insomnio ¿No te lo dije en la mañana? Pesadillas con morir sin heredero –dijo Lucius con el ceño fruncido y volvió a señalar– ¿Que están haciendo? ¿Que se supone es esto?
–Enterré una caja aquí hace unos años, quiero recuperarla y no puede ser con magia por los hechizos que le puse.
Lucius se movió alrededor señalando –¿A media noche? ¿Cuando no hay luna y un cielo tormentoso? ¿Un día 7? ¿Con tanta magia en el ambiente?
–No es nada raro ni nada oscuro –aseguró Harry– Solo queremos desenterrar una caja de recuerdos, tiene nuestros anillos.
Su padre entrecerró los ojos –¿Los anillos que más antes utilizaban?
–Esos mismos –dijo Draco y se contuvo de decir, los anillos por los cuales hiciste un drama al vernos utilizarlos.
Lucius los miró incrédulo –¿Y por qué el apuro?
–Simplemente tenemos más tiempo hoy –contestó Draco y extendió su pala– Ayúdanos y comprueba tú mismo que esto no es nada más que eso– dijo y su padre lo vio con horror, como si le hubiera pedido algo inconcebible.
–Yo no voy a utilizar eso, debieron haberle pedido esto a los elfos o… no lo sé, contratado a alguien.
–Preferimos hacerlo nosotros, es un momento muy personal –dijo Harry dando un paso a un lado y tomó su pala para continuar.
Draco no dejó de estirar la suya –Padre, si sigues aquí deberías ayudarnos –añadió con diversión y al notar su mirada de indignación decidió molestarlo un poco más– Si me ayudas podría considerar ir mañana al ministerio por el cambio de apellido.
Harry se rio silenciosamente y sacó un buen pedazo de tierra.
–¿Cómo crees que yo voy a…
–Entonces el cambio de apellido tendrá que ser hasta dentro de un par de años… –dijo meneando la cabeza y abrió la boca sorprendido cuando su padre de pronto aceptó la pala con furia.
–Harry, hazte a un lado.
Harry meneó la cabeza divertido –No es necesario Sr. Malfoy –dijo y señaló después de sacar un poco más de tierra –Ya llegamos a la caja.
Lucius soltó la pala como si le quemara y luego dio la vuelta sin decir nada más, con largos pasos se alejó mientras Draco se reía.
–Hubieras dejado un poco de tierra para que ayude.
–No viste su cara de enfado, parecía que iba a desmayarse por algo tan simple.
–¿Ahora te das cuenta que yo no soy en lo absoluto un engreído?
–Mejor no digas más Draco, que a veces eres peor –lo detuvo Harry sonriente y se inclinó maravillado sacando la cajita.
Draco se arrodilló a su lado sin importarle ensuciarse con la tierra –Voy a lanzar los hechizos para poder abrirla.
Harry asintió y la dejó entre ellos, viendo con atención cómo lanzaba uno a uno los hechizos y luego inclinándose hacia delante asombrado cuando la abrió por completo.
Para no ser una caja tan grande, había demasiados recuerdos, fotos instantáneas de ambos, notas o cartas de Harry que siempre atesoró, sus primeros intentos de grullas, una bufanda mostaza perfectamente doblada al fondo y por supuesto el principal motivo, la caja con sus anillos.
Pasó saliva notando la gran sonrisa de Harry y se sintió extrañamente tímido al mostrarle que tenía allí todos sus recuerdos de ambos.
–Siento la piel de gallina, esto es como encontrar un tesoro como… creo que voy a ponerme a llorar.
Draco entendía a la perfección esa emoción mezclada con melancolía, pero no quería ver a Harry llorando, quería verlo riendo y conservar ese brillo en sus ojos –Están prohibidas las lágrimas, nueva regla.
–¿Así? –preguntó Harry y tomó el paquete de fotos. Fue pasando una a una mientras Draco lo veía con atención y se sorprendió cuando de pronto Harry levantó una y la puso junto a su rostro.
–¿Me veo más guapo ahora o prefieres al anterior Draco?
–Los dos, me gustan los dos, pero no podría negar que mi favorito es el que tengo exactamente frente mío, aunque tengas tierra en la frente y la camisa toda arrugada.
Bajó la mirada con una mueca y se limpió la frente.
Harry le sonrió con cariño –Voy a estar perdidamente enamorado de todas tus versiones Draco.
–¿Sí?
–Por supuesto –dijo Harry y parpadeó rápidamente aclarándose la garganta– Tengo tantos deseos de envejecer contigo.
–Yo también –contestó y sonrió tontamente enamorado viéndolo sacar algunas de las grullas.
–¿Cómo es que guardaste la primera?
Se encogió de hombros, volviendo a sentirse tan tímido, algo tan raro de él, pero que solo Harry lograba que le ocurriera.
–Tengo una nueva grulla para que guardes.
–¿Aparte de las del templo?
–Sí y esta es muy, muy importante –dijo Harry serio– Y de hecho deberíamos enmarcarla. La quiero con un marco dorado, protegida con vidrio y bajo una luz.
–¿Y por qué tanto favoritismo con esa grulla? Las demás se pondrán celosas.
Harry se rio y luego se puso de pie, se acercó hacia un lado donde había dejado su abrigo que trajo de la habitación y sacó de allí un sobre.
–Tu lánzale el hechizo, siempre prefiero tus hechizos –pidió y volvió a arrodillarse a su lado.
Draco tomó el sobre y sacó la grulla, el papel era distinto, un blanco perlado, brillaba ligeramente y no era delgado como una hoja, sino un poco más grueso –Me gusta, te salió perfecta.
–Tuve mucha práctica.
Repasó sus alas y el pico con cuidado, observando cada detalle y después se concentró lanzando un largo hechizo –Voy a hacerla volar muy alto –dijo y luego ambos siguieron con la mirada a la grulla que subió y brilló en la oscuridad.
–Te sale tan perfecto ese hechizo –lo elogió Harry– Siempre luce tan real, como si en realidad fuera un ave.
Draco pasó a mirarlo a él, se notaba tan maravillado y eso siempre lo ponía contento.
–Es tan mágico, tienes el don.
Con una sonrisa volvió a subir la mirada, la grulla dio vueltas volando en ocho, había un total silencio y podía escuchar la pausada respiración de Harry junto al aleteo. Él respiró profundamente cuando terminaron todos los trucos y sintió su corazón acelerarse al verla volver, especialmente porque notó de reojo a Harry tomando la cajita con sus anillos.
Pasó saliva y se quejó aunque en realidad no era queja porque su sonrisa lo demostraba –Te adelantaste, es injusto. Yo iba a hacerlo primero.
–Te gané.
–Esto no era una competencia.
–Igual te gané.
–Aún no has ganado.
–Entonces ganaré.
–No –contestó y le arrebató la cajita de un solo movimiento, luego intentó correr apenas pararse, pero Harry terminó siendo más rápido y también un poco torpe porque los hizo caer a ambos contra el montículo de tierra fresca.
Escuchó su carcajada en el silencio de la noche y también la suya.
–Esto es tu idea de…
–Shhhh –dijo Harry sentándose encima de él y tomándolo del rostro– Quiero que tomes la grulla, leas lo que escribí, luego tomes un poco de aire y me des una respuesta ¿Ok?
Comenzó a reírse y su risa se volvió un poco nerviosa cuando Harry dejó de sostener su rostro y apoyó la manos contra su pecho dejando la cajita de los anillos en medio.
No lo podía creer, si hubiera sido un momento distinto hubiera pensado en la tierra húmeda o en su ropa arrugada, pero en realidad no podía pensar en nada más allí y deseaba ello, por supuesto que lo deseaba con todo su ser.
La grulla sobre ellos daba vueltas, esperando por su mano y cuando él la extendió voló para posarse allí.
Harry se removió un poco hacia atrás ansioso tomando la cajita con los anillos y Draco se apoyó con la mano para sentarse y poder verlo directamente.
–¿Cuál era el primer paso? –preguntó solo para molestar un poco.
Harry rodó los ojos y al verlo limpiar un ala de la grulla señaló –No puede ensuciarse, le puse varios hechizos.
Draco asintió, estaban tan cerca, Harry sentado sobre sus piernas, sus rodillas a cada lado suyo y podía sentir su profunda respiración, estaba más que nervioso.
–Vamos, Dray. Ábrelo.
Eso hizo, desdobló con cuidado la grulla, el papel se extendió con perfección quedando en un cuadrado y dentro, con una perfecta caligrafía encontró el mensaje.
Harry entrecerró los ojos al escucharlo aclararse la garganta –¿Ya respiraste? Después de leer deberías darme una respuesta.
Draco negó –Voy a leerlo todo primero –dijo y después de respirar profundamente habló– Harry Potter…
–Eso no dice, no empieza con Harry Potter.
–Shhhh estoy leyendo.
–Pero…
–Harry Potter… –volvió a empezar y continuó leyendo, aunque añadiendo algunas frases más– ¿Aceptarías pasar el resto de tu vida conmigo? ¿Aceptarías envejecer juntos? ¿Incluso cuando mi forma de amarte sea demasiado, demasiado intensa, demasiado real? ¿Aun sabiendo que no pienso soltarte, ni en esta vida ni en ninguna otra? ¿Aceptarías ser mío? –habló y leyó la última línea maravillado de que Harry lo hubiera escrito para él– Harry Potter ¿Te gustaría casarte conmigo?
La expresión de Harry se iluminó a medida que lo escuchaba y respondió sin pensarlo ni un segundo más –Me gustaría casarme contigo –dijo aceptando y Draco pudo sentir el doble de nervioso que se puso mientras abría la cajita– ¿Y tú Dray? ¿Aceptarías pasar el resto de tu vida conmigo? ¿Aceptarías ser mío? ¿Te gustaría casarte conmigo?
Sus ojos se humedecieron aunque se supone puso la regla de no llorar y asintió repetidamente hasta que pudo contestar –Sí Harry. Me gustaría todo ello, deseo con todo mi ser casarme contigo.
Harry lo besó, en un rápido movimiento de pronto apoyó la mano contra su mejilla y juntó sus labios en un dulce beso que cortó antes de que Draco pudiera procesar todo –Nos faltan los anillos, el beso era después de los anillos –se quejó alejándose y él lo vio enternecido.
–Se supone que debía sacar el anillo al momento de tu respuesta –dijo Harry y después de acomodar la caja con los recuerdos a un lado, sacó uno de los anillos, el que llevaba un ópalo negro, Draco tomó el otro anillo, el que llevaba una labradorita gris.
–¿Volvemos a hacer las preguntas o… –murmuró Harry y soltó una risa nerviosa.
Draco acarició su mejilla –¿Harry te casarías conmigo?
–Sí, mil veces sí.
Sintió el fuerte latir de su corazón y tomando su mano le puso el anillo.
–Draco… ¿Aceptarías casarte conmigo?
–Por supuesto que sí –volvió a confirmar y miró con detenimiento el anillo que Harry le puso. Recordaba a detalle la noche que encontraron esos anillos, anillos tan raros, forjados por duendes y perdidos en una tienda de antigüedades muggle.
¿Una perfecta casualidad? ¿Destino?
–Auch.
Tomó la mano de Harry sintiendo también las punzadas –Creo que están enojados con nosotros –dijo porque sabía que la magia con la que los hicieron era muy susceptible, había leído sobre ello varias veces.
–Auch –insistió Harry aunque tenía una sonrisa y Draco al tenerlo tan cerca dejó de pensar y se inclinó buscando ese beso que habían cortado hace unos minutos.
El suspiro de alivio de Harry chocó contra su mejilla, los anillos dejaron de dar dolor y ambos se entregaron a un lento y dulce beso, sin importarles incluso cuando empezó a llover y las constantes gotas los empaparon por completo .
Chapter 37: Yo no soy el único posesivo y celoso
Chapter Text
–No me digas que Malfoy no quiso venir, ese idiota.
–Ni siquiera me saludaste y estás hablando mal de mi novio –se quejó golpeando su brazo– Llegará en 15 minutos, tuvo una inesperada cena.
–¿Cena? ¿Y tú no fuiste con él?
–Está con su padre, hizo su cambio de apellido. Me avisó cuando salió del ministerio, pero no quería gastar energías –admitió Harry viendo alrededor.
–¿Entonces volvió a ser un Malfoy? Al final la fortuna si le importaba mucho.
Se encogió de hombros divertido –Su padre estaba muy paranoico, no iba a parar y tiene una mejor relación con él así que accedió.
–¿Y cómo fue quedarse allí toda la semana? ¿No te volvieron loco?
–Aunque no lo creas en general lo disfruté. Su mamá ha sido muy amable conmigo, hemos conversado demasiado y su padre es... a veces tiene actitudes o comentarios cuestionables, pero fue interesante y en parte divertido.
Ron lo miró un poco incrédulo.
–Lo digo en serio y lo importante es que lo aceptan –dijo y puso una gran sonrisa– Todo irá muy bien, lo presiento.
–Me alegra escuchar eso.
–¿Y sabes que otra cosa importante me pasó?
–¿Qué?
Levantó la mano mostrándole el anillo.
–Recuperaste tu anillo.
–Me comprometí con Draco.
–¡No me jodas!
–¿No se supone que ya se llevaban bien? Deberías decir "Felicidades" –se quejó con diversión.
–No fue una expresión en contra de Malfoy, sino de asombro.
–¿Te asombra que me vaya a casar? Blaise dijo que era algo obvio.
La expresión de Ron cambió –¿Se lo dijiste a él? ¿Lo has visto?
–No lo he visto desde China y... sí, se podría decir que le adelantamos la noticia.
–Oh.
Harry sonrió y dándole un codazo añadió –Insisto que deberías decirme felicidades o algo así.
–Lo siento es solo que lo dijiste tan de pronto... estoy un poco... perdido... ¿No eres muy joven para casarte?
–Tengo 23 y ya me siento demasiado viejo –bromeó y añadió– Aunque supongo esperaremos un año, los detalles aún no están decididos, primero tenemos que arreglar la casa y mudarnos juntos. Correción, ambas casas porque también viviremos en China.
Ron asintió pensativo –Me alegro por tí.
–Gracias.
–De nada –murmuró Ron y Harry ladeó la cabeza confundido –¿Ocurrió algo? ¿O es que ya estás muy borracho? ¿Cuantas de esas tomaste?
–No nada malo, es solo que...
–¿Es solo que...
Ron se aclaró la garganta meneando la cabeza y se encogió de hombros –Gorgovitch también hace un rato nos dio la noticia de que se va a casar.
–Lleva siglos con su novia, se veía venir.
–Por supuesto –asintió Ron.
Y Harry lo miró preocupado– No lo entiendo.
–Creo que estoy celoso, muchos de mis amigos cercanos tienen un futuro que pensé yo también tendría.
–Ron, puedes cambiar ello si deseas.
–No, no quiero cambiarlo. Estoy bien, es solo que... no lo sé, creo que hoy empecé con bebidas fuertes, eso me pone un poco estúpido –contestó restándole importancia y lo tomó del brazo– Felicidades por el compromiso.
–¿Lo dices en serio? Te falta emoción.
–Lo siento, pero sí, totalmente, estoy muy feliz por tí y Malfoy –contestó dándole un fuerte abrazo y añadió con una sonrisa– Felicidades.
–Gracias –respondió Harry feliz, aún iba a guardarse esa noticia por un tiempo, pero por supuesto quizo que Ron lo supiera.
Unos pasos después cuando entraron, en menos de un minuto se encontró rodeado de saludos por parte del equipo de los Chudley Cannons.
Conocía prácticamente a todos, siempre solía ir a partidos o a esas fiestas de inicio de temporada y de fin, aunque ahora el cambio era muy notorio porque no sería el inicio de cualquier temporada, sino del mundial de Quidditch.
El Trébol Dorado también como lo recordaba, era gigante y lleno de magia en cada rincón, separado en tres pisos, donde el segundo, el más amplio, contaba con espacios privados, con asientos y mesas, separados de una pista de baile llena de luces que iban y venían.
Con un patronus le avisó a Draco que estaría en el segundo piso y después se unió al gran brindis, donde terminó aceptando tres shots de Llama de Dragón.
Notar que Ron se divertía en realidad lo mantuvo tranquilo y se relajó cantando cualquier canción que sonara y hablando, siempre había algo interesante que escuchar, incluso si el equipo empezaba a recordar los intensos entrenamientos.
Cuando llegó Draco el equipo se había dispersado un poco entre tantas personas, pero por suerte pudo presentarlo con quienes consideraba más cercanos. Galvin Gudgeon, el buscador de los Chudley Cannons, Gorgovitch y Dragomir, ambos cazadores y también estaba Oliver Wood, así que después de los saludos la conversación se desvió de inmediato hacia las increíbles pociones que revivieron a Wood y lo sacaron de su maldición.
–Los aurores no están haciendo un buen trabajo, aún no encuentran pruebas de que las arpías fueron.
–Al menos ahora tenemos protección triple.
–Y un medimago que nos salvará.
–Draco Malfoy, tienes nuestro más eterno agradecimiento.
Harry sonrió, todos se notaban impresionados escuchándolo y aunque vio a Ron rodar los ojos mientras decía –Demasiados cumplidos, solo es su trabajo –también notó en parte esa expresión sorprendida al saber que Draco no pensó en otro fin que no fuera quitar la maldición por completo.
–Tienes asientos en el mejor lugar del estadio.
–A menos que no nos apoyes y tu lealtad vaya hacia otro equipo.
–No tengo un favorito por el momento, pero lo decidiré después de ver un par de partidos. He estado muy alejado del Quidditch.
–Te vas a sorprender, cuando entré a este equipo hace 10 años, era un 1% de lo que es ahora.
–Gorg tiene razón, en su época era un asco.
–Tengo que jubilarme con una gran victoria.
–Vamos a ganar, no hay otra opción.
Harry sonrió y compartió una mirada con Draco cuando todos se pusieron a gritar el chant clásico de los Chudley Cannons.
"¡Ca-nnons!
¡Ca-nnons!
¡Rojo y oro hasta el final,
Cannons siempre, sin parar!"
–¿Dónde me has metido? –se quejó Draco.
–Es divertido –contestó también contra su oído y añadió– Únete al espíritu competitivo de la Legión Cannons.
–¿Realmente los apoyaremos? Recuerdo que eran malos.
–No hables si es que no los has visto jugar –contestó y luego aceptó el vaso que Ron le trajo.
–Malfoy, te iba a pedir algo, pero ni idea de que prefieres.
–Yo hago mi pedido solo... necesito una botella de whisky de fuego... y hielo... nada más.
Harry lo miró con detenimiento, le gustaba el estilo casual también y era un gran cambio a la constante ropa de vestir elegante que llevaba en la Mansión Malfoy o a la refinada capa que usó para ir al ministerio, aunque no podría negar que fue una agradable sorpresa verlo así en la mañana.
–Un poco de decencia, te lo estás comiendo con la mirada.
–Puedo hacer eso y más, es mi novio –contestó y notó la sonrisa que dio Draco porque obviamente lo escuchó.
Emoción lo recorrió cuando empezó la siguiente canción y su cuerpo se estremeció al beber la cerveza, ¿Estaré bebiendo muy rápido? se preguntó al sentir calor y recordó que hace un buen tiempo no hacía ello, salir a una fiesta a disfrutar.
Y si lo pensaba a profundidad, pensó viendo a Draco, nunca habían estado juntos en una verdadera fiesta, llena de excesos y con música sin control.
Las únicas fiestas en las que estuvieron juntos fueron hace tantos años en Hogwarts y aunque las recordaba como momentos emocionantes, en ese instante se dio cuenta de lo triple de emocionante y excitante que podía ser, ahora, años después.
–¿Cuántos dedos ves?
–No estoy borracho.
–Creo que tomaré 3 vasos seguidos para estar en sintonía contigo.
–Hazlo, he tomado... creo que 2 Llamas de Dragón y 2 cervezas desde que llegué.
Draco meneó la cabeza en desaprobación –Toma whisky de fuego, evita una resaca mañana.
–En mi siguiente vaso –contestó terminando toda su cerveza y el vaso desapareció por los hechizos de esa parte del bar– Vamos, termina eso. Tienes 5 segundos.
–¿Por qué 5?
–Porque yo lo digo –contestó y su nariz chocó contra su mejilla, le encantaba hablar cerca de él y también separarse de pronto, notar como su mirada seguía su boca porque obviamente quería besarlo.
Debía querer besarlo tanto como él lo quería, pero era tan divertido jugar y alejarse.
Un vaso, dos, tres, canción tras canción fue pasando, también tomó whisky de fuego uniéndose al quinto que Draco tomaba. Y no debía estar bien motivarlo a los excesos, no necesitaban de alcohol para divertirse, pero era tan liberador hacer eso después de tanto y sobretodo, con Draco.
¡Rojo y oro hasta el final,
Cannons siempre, sin parar!
¡Rojo y oro hasta el final,
Cannons vamos a ganar!
¡Aunque pierdan, da igual,
Chudley siempre es leal!
Gritó junto con los demás, su brazo rodeó a Draco por encima de sus hombros y aunque no lo escuchó decir ni una palabra, se notaba impresionado por lo fuerte que sonaban todos al cantar a coro.
–Si hubiera decidido ser jugador de Quidditch profesional, te lo sabrías de memoria.
–¿Hubieras sido un Chudley?
–Sí –contestó y añadió después de beber– Y aún podría serlo si quisiera. Pero no... no está en mis planes.
–Perfecto, porque no voy apoyar a...
–Shhhhh –dijo apoyando la barbilla contra su hombro– No digas que no –dijo divertido y giró la cabeza, Draco terminó besando su mejilla en vez de sus labios.
–No estés jugando conmigo, Potter.
Soltó una carcajada que ni se escuchó por la ruidosa música y al notar que Ron lo llamaba, tomó su mano jalandolo hacia allí.
__________________
El bar era enorme, demasiado para estar completamente lleno, pero aun así lo estaba.
Magia en cada rincón, mesas que cambiaban de forma, luces flotando, risas que subían y bajaban. La pista de baile vibraba a lo lejos, un pulso constante, pero ellos se apartaron lo suficiente como para que el ruido fuera solo un eco.
Demasiadas personas, demasiado alboroto, pensó cuando llegó y ahora se encontraba sin darle importancia a ello, de pronto tomando otro vaso de whisky de fuego, sentado junto a Weasley y viendo a Harry irse al baño sin esperarlo en lo absoluto.
–Si quieres ir tras Harry está bien.
Meneó la cabeza y vio con detenimiento a Harry que se detuvo a medio camino para volver a conversar con Oliver Wood y el grupo que lo rodeaba.
–¿Has probado este?
–No –contestó viendo a su lado– Pero luce demasiado dulce.
–Sí que lo es. Mañana me arrepentiré de esto. Debería pedir el siguiente sin alcohol.
Añadió un hielo más a su vaso y preguntó curioso –¿Siempre suelen hacer este tipo de fiestas?
–Antes de que empiece la temporada y al terminar. Nunca en medio de entrenamientos, nuestro entrenador es muy estricto respecto a ello.
–Cómo no va a serlo es su trabajo –dijo y viendo alrededor se fijó en el grupo de la esquina, sentando alrededor de la última mesita, miraban directamente hacia ellos, en especial a Ron– Sabes que están hablando de tí ¿Cierto?
–Sí.
–Parece que quisieran acercarse y hablar contigo... Particularmente la chica.
–Lo sé, estoy huyendo de ello. Finge como si tuviéramos una discusión muy importante, Malfoy.
–¿De qué estás huyendo con exactitud? –preguntó continuando la conversación y le dio otro vistazo a Harry que seguía hablando con Oliver.
–Gladys es hermana de Galvin.
Entrecerró los ojos confundido.
–Galvin Gudgeon, el buscador del equipo.
–Ah... ¿Y el punto es...?
–Le gusto a su hermana, pero no puedo meterme con la hermana de alguien del equipo.
–¿Es por eso o es porque simplemente no te gusta? ¿Siquiera eres bisexual o algo así?
Ron tomó un gran sorbo, se notaba un poco borracho al igual como él se sentía –Sí, se supone que soy bisexual y eso... Y debería gustarme, ella es... es genial, es periodista deportiva de Quidditch, sabe mucho, es divertida.
–¿Pero?
Ron bebió otro sorbo, casi se terminó su vaso y se encogió de hombros –Es hermana de Galvin.
–¿Ese es el pero? porque pensé que ibas a decir... Oh es que aún estoy tan enamorado de Bla...
–No, no vayas por allí –lo cortó Ron frunciendo el ceño, de pronto enojado.
–Si no aguantas que alguien diga su nombre es que aún no lo has superado.
–Está superado, no hables si no sabes –contestó y lanzando un pequeño hechizo hizo aparecer la carta completa de cócteles.
–Pídete una botella de algo en vez de ir por tantos cócteles condenadamente dulces, vas a vomitar. Y no voy a permitir que Harry esté pendiente de tí.
–Cállate Malfoy.
–Era un consejo, idiota –contestó y su mirada repasó a Harry– ¿Que tan interesante es el maldito Wood que sigue conversando con él? ¿No hablaron lo suficiente hace un rato? –se quejó frunciendo el ceño.
–Han pasado tres minutos, no seas exagerado.
–Es una eternidad –contestó y bajó la mirada al cóctel de color verde brillante que apareció en la mesa– Eso es una asquerosidad.
–¿Te pedí tú opinión?
–Dentro de una hora cuando estés borracho preguntándome por Blaise no te voy a responder.
–No te voy a preguntar por... –murmuró Ron y echó la cabeza hacia atrás frustrado– No me interesa saber más de él. Deja de mencionarlo, por favor deja de hacerlo.
–Entonces sigue adelante.
–He seguido adelante –se quejó Ron y cambió de tema– Deberías pedirte este o la copa verde, sabe a manzanas verdes.
–Ohhhhhh sabes mis gustos –se burló de inmediato.
–Porque tuve que ayudar a Harry a cargar una caja gigante llena de manzanas a Slytherin.
Draco recordó contento como Harry siempre hacía aparecer alguna de sus manzanas favoritas –No bebo cosas tan dulces.
–La copa verde es ácida también –contestó Ron viendo el líquido de su bebida cambiar de verde a un naranja brillante cuando levantó la carta que la tapaba– Mira que buena carta me tocó –señaló sonriente.
–¿Qué es eso?
–Escucha, escucha. Luz entre Nubes Veladas, incluso cuando la vista falle, hay destellos que solo encuentran quienes no dejan de mirar.
El vaso burbujeó convirtiéndose en dorado.
–Es un cóctel misterioso, llega con un augurio oculto –explicó Ron– Y a mi me tocó uno de los mejores.
–¿Y tú le crees a eso?
–Por supuesto, es suerte.
–Obviamente el elfo que te lo preparó lo hizo adrede, de tal forma que estés contento y sigas pidiendo más de estos, cuestan cinco veces más que cualquier otro cóctel –señaló hacia la carta a un lado de la mesa.
–Tú... Malfoy. ¿Te has fijado en el precio?
–¿Estás burlándote?
–No puede ser, ¿Quien eres?
–Solo señalo lo obvio, no puedes saber tu fortuna así de simple –contestó, luego vio de nuevo a Harry, se sirvió un poco más de whisky de fuego con hielo, el cual tomó y quizá demasiado rápido porque sintió un estremecimiento en todo el cuerpo.
–Dame tu mano.
–¿Disculpa?
–Mano derecha, tengo algo que mostrarte.
–Ni loco, aléjate.
–Sabes que Harry está muy feliz de que nos llevemos bien ¿No?
–¿Y?
–Coopera y dame tu dame tu mano, te interesará escuchar esto.
–Sí claro –contestó con sarcasmo y extendió la mano, por supuesto que pensaba retirarla de inmediato para engañarlo, pero en su contra no pudo hacerlo, Ron lo tomó con fuerza de la muñeca y cuando señaló con la varita su palma, Draco sintió su brazo adormecerse.
–Weasley ¿Qué crees que estás haciendo? –habló con pánico.
–Es un hechizo que aprendí, te va a interesar, escucha con atención. Nada malo, lo prometo.
Entrecerró los ojos –Estás borracho y ni sabes lo que haces.
–Silencio Malfoy. Estoy sobrio.
–No te atrevas a leerme la mano o algo así, Weasley. Weasley –pidió frustrado porque no podía quitar el brazo.
–Que te calles –se quejó Ron y con su varita hizo un círculo alrededor murmurando "Chiromantus Revelio"
Draco frunció el ceño entre asustado y enojado, pero luego se encontró sorprendido, porque cada línea de su mano se iluminó y sobretodo lo que lo impactó, fue que la línea de la vida que siempre tuvo cortada ahora con el hechizo se notaba completa.
–Entonces era eso –señaló Ron y quizá al ver su expresión tan asustada añadió– ¿No investigaste sobre esto?
–¿Qué? –preguntó perdido sin entender– Me das escalofríos Weasley, ¿Qué es eso?
–Descubrí que quizá tengo un don, intento alimentarlo de vez en cuando.
–Suéltame, no quiero que me digas mi futuro. Suéltame.
Ron meneó la cabeza –No te voy a decir tu futuro, solo... –se quejó y continuó– Harry me dijo que tenías tu línea de la vida cortada... hace un tiempo lo recordé pensando que no tenía sentido y Mione me envió varios libros viejos de colección, no soy de leer, pero es sobre augurios, bolas de cristal, el tema siempre me interesó porque...
No le interesaba escuchar la vida de Weasley, pero se quedó inmovil al darse cuenta que tenía una respuesta, la respuesta que él buscó, pero nunca encontró.
–A veces, la línea no está rota... solo se oculta. Es raro. Muy raro. Sucede cuando todo queda suspendido en una decisión... como si la vida misma esperara a ver qué eliges... Aquí... ¿ves? No termina. Se desvía. Se esconde. Eso pasa cuando alguien estuvo... muy cerca de morir, pero tomó una decisión que cambió el curso.
Abrió la boca demasiado sorprendido.
–Linea vitae, non fracta sed velata... Una decisión muy importante, en tu caso a los 17, casi 18. Es obvio que fue tu maldita poción.
–¿Me estás diciendo que si seguía adelante y tomaba esa poción iba a morir? –preguntó sintiendo un escalofrío en todo el cuerpo.
–Sí, solo una decisión lo cambió todo.
–Hice la poción por culpa de mi línea de la vida.
–Pasado, presente y futuro, esto te muestra todo, todo se conecta. Estaba escrito que harías una poción así, pero después de eso nada estaba decidido, hasta este punto crucial –señaló Ron.
–Yo nunca encontré nada sobre esto. ¿Cómo es que sabes... ¿Qué clase de libro te enviaron?
–Aún si lo hubieras encontrado, no muchos pueden hacerlo –dijo Ron y siguió lentamente con su varita la línea– ¿Quieres escuchar algo más?
–No si es malo, no me puedes maldecir, no quiero que tus profecías me persigan. Weasley suéltame.
–No voy a decir algo malo –se quejó Ron– Solo quería añadir que leí, que quien regresa de ese umbral no camina igual. El tiempo deja de correr en línea recta... y comienza a abrirse, a extenderse, a conceder más de lo que alguna vez estuvo escrito, por eso ves la continuación en forma de picos.
Inmovil observó ello.
–Es obvio ¿No? Viéndolo así, en vivo, puedes notarlo con claridad, tu vida aprendió a continuar cuando ya no debía y esas... suelen ser las más largas de todas.
Tomó una gran bocanada de aire dándose cuenta de lo tenso que estuvo, su corazón latía rápido y sus ojos en algún punto se llenaron de lágrimas.
–Pensé que los iba a encontrar peleando, pero incluso están tomados de la mano, que tierno.
Prácticamente saltó en su sitio al escuchar la voz de Harry de repente, retiró su mano con fuerza y se puso de pie –Necesito un respiro.
–Dray ¿Estás bien?
–Sí –contestó, porque era cierto, había tomado esa gran decisión que ahora lo mantenía vivo y tenía a Harry, su futuro iba a ser bueno porque iba a tomar buenas decisiones– Vuelvo en un minuto –añadió sonriéndole porque no quería preocuparlo.
___
–Debería ir tras él.
–Si no vuelve en unos minutos lo vas a buscar.
–¿Qué le hiciste?
–Leí su mano
–¿Le dijiste algo malo?
–Al contrario, le dije que tendría una larga vida.
–Oh, ¿En serio? –preguntó sonriente y Ron asintió– Hice el hechizo difícil, no tiene una línea rota, solo está escondida.
–Entonces el libro que te prestó Mione tenía razón.
–Por supuesto.
Contento se dejó caer hacia atrás en el sofá y luego ladeó la cabeza saludando al ver que se acercaron dos compañeros de Ron y dos de sus amigas.
–¿Nos podemos unir?
–Por supuesto –contestó feliz, aunque vio confundido a Ron que se puso de pie diciendo que volvería en un minuto.
–Hola Harry, después de tiempo.
Respondió el saludo y preguntó curioso –¿Horton, llegaste tarde? No te vi antes.
–Tenía un compromiso previo, llegué hace 30. Te estuve buscando, no te vi –dijo moviéndose a su lado y tomando la carta.
–Estuvimos dando vueltas, primer piso y tercero. Está tan lleno de gente.
–La mejor fiesta, para el mejor comienzo de temporada.
–Este tiene que ser su año –añadió Siena y Horton le preguntó– ¿Te pido algo de beber? ¿Qué se te antoja?
–Estoy bien con whisky de fuego –señaló Harry recordando su vaso olvidado y le añadió un hielo.
–¿Ahora tomas whisky? El año pasado solo era cerveza.
–Le estoy dando de vuelta una oportunidad y me encanta –contestó sirviéndose de la botella un poco y haciendo espacio en la mesita para las nuevas bebidas que aparecieron.
–¿Con quién conversaba Ron? Queríamos acercarnos, pero no quisimos interrumpir –señaló Gladys sentada frente a ellos en el otro sofá largo.
–Sí, ¿Cómo se llama? Nunca lo hemos visto.
–Es Draco, se llama Draco Malfoy –contestó con una sonrisa.
–¿Malfoy? Ese no es un apellido... ¿Famosito?
Gladys asintió –Más que famoso.
–Sí, supongo que sí –respondió contento viéndolos hablar entre ellos y se dio cuenta a lo lejos que Draco volvía. Podría reconocerlo a kilómetros, más allá del cabello rubio, era su forma de caminar, su sola presencia.
–¿Es tu invitado?
–Sí, aunque Ron también lo invitó.
–Espera un momento...
Horton apoyó la mano en su hombro –¿Estás saliendo con él?
–Es obvio, por eso la sonrisa tan linda –escuchó que señalaron mientras él asentía.
–Pensé que no planeabas tener una relación. La última vez dijiste que... que no querías tener ninguna relación ni casual ni formal. Estabas muy decidido con ello.
Ladeó la cabeza recordando ello –Tenía solo una excepción a esa regla.
–¿Entonces no es algo nuevo?
–Fuimos novios en el colegio, cuando estuvimos en Hogwarts. Y ahora hemos vuelto.
–Eso me parece tan tóxico. Si terminaron fue por algo.
–¿No has escuchado la regla de no volver con tu ex?
–Que malvados suenan, si no tenemos ni idea de su relación.
–Sí, esto es muy distinto, difícil de explicar –contestó divertido y levantó la mirada porque Draco llegó frente a él.
–Así que tú eres...
–Soy Draco Malfoy –se presentó con una sonrisa pasando su mirada de uno al otro escuchando sus nombres, pero al llegar a Horton hizo una mueca.
–¿Entonces tú eres...
Draco señaló serio –¿Puedes sacar la mano del hombro de mi novio?
Gladys abrió la boca sorprendida, fue divertido verla.
–Harry, no sabía que te iban los tipos posesivos y celosos –respondió Horton con una mueca.
–Posesivo y celoso –repitió Harry encantado. Contrario a lo que alguien más pensaría, esos adjetivos le encantaban, solo con Draco por supuesto.
–Hay que decirle que estuviste esperando por una cita con Harry hace siglos.
–Que se ponga más celoso.
–No inventen cosas –pidió Harry apoyándose contra Draco que se sentó a su lado pasando un brazo sobre sus hombros y al ver la expresión de Horton hacia sus amigas se sorprendió ¿Acaso quiso una cita con él?
–¿Dónde se fue Weasley? ¿Desapareció?
–Tampoco sabemos.
Gladys se encogió de hombros –Ojalá vuelva pronto, me gustaría bailar con alguien.
–Qué coincidencia, él también mencionó lo mismo.
–¿En serio? Eso nunca pasa –dijo Gladys emocionada y Draco señaló– Deberías alcanzarlo, viene por allí.
Harry frunció el ceño confundido sin saber por qué Draco decía ello y antes de que pudiera pensarlo más, Draco volvió a ponerse de pie y esta vez, tomando su mano señaló –Nosotros también podríamos bailar. ¿Te gustaría?
–Sí –contestó y lo siguió, por supuesto que lo siguió sin pensarlo dos segundos y una vez que estuvieron donde todos bailaban se dejó atraer contra él, sus manos apretaron sus hombros y ladeó la cabeza curioso– ¿Me puedes explicar todo eso?
Draco se encogió de hombros y besó su mejilla, primero la izquierda y luego la derecha. Hizo que su pulso se acelerara y se supone que estaba jugando con él a hacerlo esperar por un beso, pero se encontró tan deseoso por ello que él mismo rompió la corta distancia y lo besó sin pensarlo dos segundos más .
Sus labios se encontraron en un suave movimiento, tan dulce los primeros segundos para luego pasar a un beso intenso mientras su cuerpos intentaban moverse al ritmo de la música.
Suspiró perdido al sentir su lengua contra la suya, sus brazos rodearon su cuello, Draco lo atrajo de la cintura y sintió como si levitara, tan perdido en cada sensación placentera que lo recorría entero al ser dominado por él.
–¿Deseas probar algo o por qué el beso tan bueno? –preguntó contra su oído y sonrió divertido.
–Debí suponer que más de uno quería una cita contigo.
–Ni siquiera lo sabía.
Draco rodó los ojos –Sí, eres un ciego –dijo y vio hacia arriba porque una capa de brillantina dorada bajaba sobre todos.
–No te pongas un hechizo.
–No pienso brillar.
–No se pega tanto el brillo –le dijo y jaló de él por otro beso. Lo necesitaba tanto, le encantaba la forma en la que Draco podía llevarlo de un extremo a otro, hacer que tuviera ganas de decirle Te amo y luego hacer que quisiera jalar su cabello porque lo estaba dejando sin aire, aunque eso también le gustaba.
Pasaron quizá cerca de 3 canciones antes de que volvieran a su sitio. Ron volvía a estar allí conversando, Oliver también se había unido y como era de esperar la conversación de pronto se concentró en Quidditch y luego una mezcla de todo.
Se relajó al darse cuenta que Draco empezó a participar mucho más, adoró escuchar su risa, sus bebidas fueron terminándose, pidieron más hielo, bebieron más, la botella vacía desapareció.
–¿Probamos esta que Ron te recomendó?
Draco negó, pero al encontrarse con su mirada se notó que cedería así que solo tuvo que preguntarlo una vez más –¿Probamos?
–Supongo que podemos pedir una y compartirla –accedió y Harry contento escuchó un claro comentario de No puede decirle que no.
Era cierto, aunque no de forma literal, porque Draco podía decir que no y aún así hacer lo que él quisiera. Saber ello lo hacía sentir con tantas ganas de presumir.
Y mientras caminaban de nuevo entre las personas, esta vez acercándose a la barra, volvió a confirmar lo excitante que era tener a Draco a su lado. Divertirse en una fiesta con su novio.
–Que dices, es mi primer y único novio.
–¿No saliste con la hermana de Ron?
–Dije novio en masculino.
–Y esa relación no contó –habló Ron antes de ponerse a saludar a sus hermanos Fred y George, que al parecer, como era usual en fiestas que ellos no armaban, siempre llegaban tarde.
–De nada, de nada, sabíamos que nos necesitaban.
–Los buscamos en el aburrido tercer piso –dijo George dándole un abrazo de saludo y al ver a Draco añadió exageradamente– Los chismes eran ciertos, el rubio ha vuelto.
–Es que es el amor de su vida. Mira ese brillo, mira ese brillo.
–Vendemos pociones en nuestra tienda por si se les va el brillo.
–Pero qué dices si Harry ya nos compra, es nuestro cliente habitual.
–Ciertamente, pero no divulguen mis secretos –contestó divertido viendo a Draco reirse.
No tenía ni idea del tiempo que pasaba entre algo o lo otro. Draco despeinando su cabello, Draco hablando entusiasmado, Draco ganándole a Fred en un juego de shots explosivos.
Draco corrigiendo a Ron porque según él cantaba mal la canción y la letra era incorrecta.
Draco apostando con Oliver por la suma total de puntos del primer partido,
Draco y Ron peleando.
Draco tomando otro cóctel de manzana verde, aunque dijo que no lo haría.
Una copa verde.
Luego otra.
Y luego otra.
Los minutos pasaban entre risas.
Draco diciéndole deberías tomar un vaso de agua y luego peleando con George por quién lograba cambiarlo a más colores.
Draco insistente buscándolo con la mirada si es que se alejaba demasiado.
Draco jalándolo de la cintura, celebrando su victoria en el juego de dardos.
Una nueva botella de whisky de fuego y mucho hielo.
Draco tomando su rostro y besándolo mientras una nueva capa de brillantina dorada caía sobre ellos.
–Dime que es la canción que creo que es.
Movió la cabeza al ritmo, su primer beso público había sido con esa exacta canción en su fiesta de cumpleaños en la sala de menesteres.
Ooh baby, don't you know I suffer?
Ooh baby, can you hear me moan?
You caught me under false pretenses
How long before you let me go?
Draco y él moviéndose al ritmo de todo ello.
Draco cantando contra sus labios y él dándose cuenta de la excitación que lo recorría entero. Quería hacer más que tocar su cuello, bajó la mano apoyándola contra su pecho, podía sentir su respiración agitada, sentía tanto calor, habían muchas personas, pero estaba seguro de que la causa era él.
Todo lo que ocurría en su cuerpo, cada sensación, tenía que culpar a Draco de ello, de cómo le resultaba imposible contenerse, un beso y otro no eran suficientes, frustrado vio hacia sus ojos ¿Cómo se lo decía? ¿Y qué es lo que quería decir?
No podía formularlo en concreto y solo se dejó llevar, apretó su mano –Ven –dijo y vio hacia el extremo donde casi no habían personas, donde estaban las escaleras para el tercer piso.
Draco no dijo ni una palabra, lo siguió de cerca, sin soltar su mano y no fue hasta que entraron al baño, cuando volteó hacia él y notó la gran sonrisa que llevaba. –Haz ¿Me explicas qué hacemos aquí?
No lo sabía. No estaba en su planes exactamente tener sexo allí, pero se sentía muy excitado y caliente, así que volvió a jalar de su mano y lo guió hacia la última puerta, el último baño.
No podía pensar en nada más, ni con claridad y al parecer Draco tampoco porque una vez cerraron la puerta atacó sus labios con un brusco beso que lo hizo notar lo desesperado que también estaba por él.
Más de un gemido se perdió contra su boca al sentir su mano colarse en sus pantalones tomando su miembro, con cada movimiento sintió placer recorrerlo entero, no se contuvo y mordió su labio inferior, la pared detrás de él se sentía helada, la música sonaba tan lejana, volvió a morder su labio y sus lenguas se encontraron continuando el beso.
Jaló de su cabello al sentir su mano moverse continuamente dentro de sus boxers, Draco gimió y él sintió su vista nublada. Iba a correrse si seguía así, pero necesitaba más, aunque sea un poco más.
–Espera –pidió apoyando las manos sobre sus hombros y respiró profundamente intentando concentrarse.
–Me faltó poner hechizos ¿No? –murmuró Draco sacando su mano, palpando sus bolsillos.
Harry se movió a un lado y guiando de los hombros a Draco lo hizo voltear y luego retroceder hasta que su espalda chocó contra la pared.
Quizá estaba demasiado borracho como para pensar en algo más, fue un movimiento rápido, luego llevó las manos a sus pantalones, los desabrochó, bajó un poco sus boxers escuchando su fuerte respiración y luego se dejó caer de rodillas.
Draco lo miró boquiabierto y su erección se endureció aún más entre sus dedos, sabía que le gustaba y todo eso era tan inesperado, no pensó nunca que terminaría una noche arrodillado en un baño olvidado del Trébol Dorado, pero al escuchar un gemido contenido de Draco se dio cuenta que más de una vez volvería a hacer ello.
Movió su boca suavemente, Draco como pudo puso un hechizo de silencio y otro cerrando la puerta, luego su varita cayó a un costado sin importarle mucho más que él.
Harry se encontró con su mirada cada que subía la vista, lo miraba tan fijamente, respirando entrecortadamente, sus manos se enredaron en su cabello siguiendo cada uno de sus movimientos y Harry se dejó llevar, aumentó la velocidad, se llevó él mismo al límite.
Le había hecho dos mamadas desde que comenzaron de nuevo su relación, pero estaba seguro que Draco recordaría demasiado esta, sus gemidos no podían mentir y la forma en la que él mismo se sentía, tan caliente, excitado, lleno de energía, gimió contra su miembro al sentir el agarre en su cabello.
Y se dio cuenta extasiado que empezaba a tenerlo al límite, sin pensarlo dos veces metió la mano dentro de sus boxers y empezó a masturbarse como Draco lo estuvo haciendo antes, sorprendido se dio cuenta de lo duro que también estaba, no podía negar ello, le gustaba demasiado, ser el causante de tanto placer para Draco.
Harry
Escuchó su nombre un par de veces y continuó, movió su mano más rápido, su boca una y otra vez hacia adelante tomando su miembro. Cerrando los ojos se dejó llevar y cuando escuchó su gemido particularmente alto tembló de placer, perdió el ritmo mientras se venía manchando sus boxers y gimió tomando más su miembro, sintiendo como se corría en su boca.
Sonrió tontamente al separarse, tomó su mano levantándose y se rio cuando Draco no pudo levantar su varita del suelo y se le escapó entre los dedos.
–Varita –pidió después que la utilizó y se lanzó un hechizo de limpieza bajo su atenta mirada, después cerró sus jeans y Draco se acercó sosteniéndolo de la cintura
–¿Te gustó? Te viniste rápido –habló contra su oído.
–No fui el único –contestó Draco y mordió su cuello con suavidad– Llevamos casi 8 días sin sexo –se quejó.
–Una tortura –admitió lo que pensaba y suspiró al sentir otra mordida– Deberíamos salir, Ron nos debe estar buscando y...
–Deberíamos irnos.
–¿Sí?
–Son casi las 4 de la mañana.
–¿Sí? –preguntó, había perdido tanto la noción del tiempo.
Draco se rió contra él y después de un beso añadió –Vamos a despedirnos.
–Sí –contestó y al separarse de él sintió como todo dio vueltas por unos segundos.
–¿Estás bien?
–Me siento un poco tonto, pero nada grave –contestó saliendo del baño y se vio en el espejo, estaba más despeinado de lo normal, así que intento arreglar su cabello y luego se encontró sonriendo tontamente porque Draco lo abrazó desde atrás mientras él se lavaba las manos.
La vibrante energía los golpeó al bajar al segundo piso, parecía incluso más lleno que antes y Harry supuso que todos se habían movido allí, donde la fiesta aún continuaba. Draco lo siguió pegado a él, su mano en la cintura y hablando contra su oído para que lo escuchara.
–No veo a Weasley. Quizá ya se fue.
–Se hubiera despedido de nosotros –contestó y buscó alrededor, pero era difícil ver entre tantas luces cambiando de colores.
–Demos la vuelta por allá y pidamos un par de vasos de agua.
Sintió un estremecimiento recorrerlo por como Draco apretó su abdomen y luego tomó su mano siguiéndolo. A medio camino pararon porque Oliver los notó y los atrajo contando a carcajadas cómo se perdieron la atrapada de la snitch y luego hablaron un momento más hasta que ambos se despidieron antes de terminar de nuevo en un círculo sin salida aceptando bebidas.
–¿Sabes dónde está Ron? Quiero despedirme antes de irme.
–Está por la esquina, bailando. Por eso Galvin está furioso.
–No me digas que...
–Así es.
Al escuchar la confirmación tomó la mano de Draco y caminó rodeando la pista de baile, buscó alrededor sin éxito, hasta que escuchó a Draco decir –Allá está.
Giró hacia el otro extremo y ciertamente, Ron estaba bailando con la hermana de Galvin. La conocía de un tiempo, era muy linda, periodista que se enfocaba solo en Quidditch, tenían la misma edad, pero a Ron no le gustaba, de eso estaba seguro, así que abrió la boca sorprendido al verlos de pronto besándose.
–Deja que se divierta. Sus decisiones.
–Voy a acercarme, confirmar que no está tan borracho y luego...
–Insisto, déjalo. Lo veo lo suficientemente sobrio.
–Pero ella no le gusta.
–¿Y? Un poco de sexo casual no le vendría mal –contestó Draco y apretó su mano puntualizando– Así como a nosotros no nos vendría mal eso ahora mismo. No casual por supuesto, porque eres mío completamente.
Su atención se desvió por completo, Draco tomándolo del rostro, besándolo tan suavemente, no tenía poder de decisión sobre su cuerpo si se trataba de él.
–Harry ¡Harry!
Rompió el beso viendo a un lado y Ron meneó la cabeza divertido –¿Es que no necesitan aire?
–Justo iba a acercarme a hablar contigo.
–Ya me voy.
–¿Qué?
–Suerte Weasley, diviértete.
–Espera, Ron, Ron –lo detuvo y vio hacia un lado donde estaba Gladys conversando con una de sus amigas, al parecer también despidiéndose– ¿Te irás con ella?
–Sí. ¿Por?
–¿Estás seguro de esto? Ron estás borracho.
–Estoy seguro, no te preocupes. Y tú estás el triple de borracho que yo, Malfoy dejen de beber.
–Sí, sí, ni una gota más –dijo Draco levantando la mano y Harry frunció el ceño– No estoy el triple de borracho y... y... tienes que ser claro con ella, no puedes terminar en una relación que no quieres.
–No voy a terminar en una relación –contestó Ron divertido– No te preocupes, en serio, Hazza. Adiós Malfoy.
–Adiós Weasley –contestó Draco y llamó su atención– Ha tomado bebidas sin alcohol las últimas dos horas, lo que haga es una decisión pensada.
Hizo una mueca al ver a Ron irse y ciertamente no había nada extra que pudiera hacer.
–¿Por qué te preocupas tanto?
–Blaise dijo que vendría al primer partido.
–Uno, no creo que eso pase de lo casual, dos, Blaise tiene pareja y tres, te mintió, no vendrá al partido.
–Es injusto.
–Son sus decisiones –dijo Draco y siguió con la mirada a una bebida que flotaba pasando junto a ellos– ¿Pedimos una más de manzana?
Rodó los ojos divertido –Dijiste que no te dejara tomar ni una más.
–Es una tentación, el sabor es tan intenso –contestó Draco tomándolo de la barbilla– Pedimos una más, la compartimos y luego nos vamos.
–Mmmmm.
Draco besó sus labios –¿Sí?
Volvió a rodar los ojos y sintió cómo su respiración se aceleró al sentir las manos de Draco bajando a sus hombros, masajeandolos.
–¿Sí? ¿Sí?
–Pero si yo fui el que en un principio tuvo que convencerte.
–Entonces di que sí.
–Está bien, una copa de manzana más y luego...
Draco asintió, sus ojos puestos en sus labios y su mano derecha entrelazando sus dedos con los suyos –¿Y luego que?
–Tenemos que volver a la Mansión Malfoy.
–Por supuesto.
–Mañana tenemos una larga comida familiar, incluso vendrán mis abuelos. Deberíamos dormir.
–Por supuesto –repitió Draco con sarcasmo y ambos compartieron una sonrisa.
Con solo una orden la bebida apareció frente a ellos, sintió el estremecimiento que lo recorrió al tomarla, el dulzor mezclado con el ácido, el alcohol que lo atontó un poco más.
–Vámonos –susurro Draco contra su oído y dejó la copa vacía en la barra junto con el dinero– Aunque antes de irnos... nos faltó despedirnos de... del que no te quitaba la mirada de encima... ni me acuerdo el nombre.
–Cómo te gusta molestar a la personas.
–Me gusta presumirte y hoy fue tan divertido.
–¿Cómo es que te llamaron?... Ese es tu lado posesivo.
–Oh Harry... pero yo no soy el único posesivo y celoso –negó lentamente Draco y volvió a tomar su barbilla.
–Yo no me comporte posesivo y celoso –se quejó.
Draco volvió a negar con una sonrisa y él se quedó inmovil haciendo un poco de memoria. Recordó como se sintió al notar todas las mirada sobre Draco, como su paciencia empezó a deshilacharse desde el momento en que un jugador suplente se inclinó más de la cuenta para hablarle, cómo se quedó observando cada gesto, cada sonrisa, cada mano que rozaba a Draco aunque fuera por accidente.
Recordó haberlo tomado del brazo con más fuerza de la necesaria, apartándolo sin disimulo y como jaló de él más de una vez por un beso.
–¿Decías algo?
–No, nada –murmuró y soltó una carcajada.
Draco le dio una sonrisa satisfecha y luego lo tomó del brazo.
Harry lo siguió y caminaron con pasos coordinados directo hacia el primer piso, por donde estaba la salida hacia las red flu.
–¿Puedes pensar nuestro destino o tengo que hacerlo yo?
–¿Disculpa? Mi poder de concentración es único, sobrio o no –puntualizó Draco.
–Y terminamos en Honeydukes ¿No? –habló riéndose y apretando su brazo desaparecieron.
–Oh no... No veo nada... Dray estamos perdidos –dijo en silencio, pero se rio más fuerte– Te lo dije, te lo dije.
–Shhhhh –dijo Draco, pero también se rio con ganas– Estamos bien, solo... camina. Da la vuelta... Y haz silencio.
–Tú eres el que está hablando.
–Shhhhh.
Se tambaleó un poco, Draco lo jaló de la cintura con fuerza, pasaron el largo pasillo y las tenues lámparas le confirmaron que sí estaban dónde debían estar –Oh no, no estamos en Honeydukes, estamos en territorio... Malfoy...
–¿Acaso quieres estar comprando dulces en vez de aquí conmigo?
–Difícil pregunta –mintió girando hacia él y buscando su boca, necesitaba un largo beso, pero Draco no se lo dio.
–¿Dijiste qué difícil pregunta?
–Dame un beso, necesito un beso.
–¿Solo un beso?
Sonrió pasando los brazos alrededor de su cuello –No lo sé. ¿Tú necesitas algo más de mí?
–Necesito todo de tí.
Un placentero estremecimiento lo recorrió al escucharlo contra su oído, su excitación no se había ido desde los baños, pero subió varios niveles al sentir su cuerpo contra el suyo –Deberíamos subir –murmuró y dio un vistazo hacia las gradas –¿Ahora que vuelves a ser un Malfoy, al fin podremos desaparecer de frente sin tener que subir grad...
Las palabras se quedaron en su boca, Draco lo besó demandante sin dejarlo continuar, lo tomó de la cintura con fuerza y fueron retrocediendo hasta chocar con la pared de mármol.
Suspiró perdido en el beso, su cuerpo se apresó contra él y Draco sin pensarlo mucho más lo guió hacia un costado abriendo la primera puerta.
El salón del té como siempre de noche, solo tenía una lámpara encendida que daba una tenue luz a la habitación.– Draco que... –murmuró, su mente daba vueltas y lo entendía, era un camino largo subir hasta la habitación y quizá si no hubiera estado tan borracho, lo hubiera pensado una segunda vez, podían aparecerse, pero cuando su cuerpo se apretó contra el suyo y sintió su notoria erección, dejó de importarle todo lo demás.
En una larga caricia Draco recorrió su cuerpo, desabrochó sus pantalones y metió la mano tomando su miembro con suavidad, Harry no se había dado cuenta de lo duro que volvía a estar y el repentino toque le sacó un gemido que no pudo controlar.
–Hechizos, necesitamos hechizos... –murmuró Draco aunque en vez de sacar su varita empezó a desnudarlo con lentitud.
Harry se apoyó en él, se quitó los zapatos, los jeans, la mansión estaba sumida en un silencio sepulcral como cada noche y sintió que se sonrojó el doble cuando intentó contener otro gemido al ser tocado, pero no pudo hacerlo del todo –Pon... pon...
–¿Mmm?
Su aliento chocó contra el suyo, su corazón se aceleró al sentir la varita contra su espalda mientras se perdían en un nuevo beso. Necesitaba un hechizo de lubricación sí, pero antes un hechizo de silencio y otro para cerrar la puerta.
¿Dónde estaban? se dio cuenta que lo había olvidado.
Chocó contra el sillón detrás de él y Draco se separó ligeramente quitándose la ropa, él se sentó en el reposabrazos sin poder pensar en nada más. Sus ojos bajaron hacia su miembro, se recordó media hora antes tomándolo en uno de los baños del Trébol Mágico, no podía creer que había hecho eso. Uno de sus momentos más excitantes no podría negar.
–¿Te gusta lo que ves?
Idiota pensó, pero estaba tan borracho y caliente que no podía negarlo –Sí –contestó viéndolo pasar saliva y jaló de su cintura, Draco se metió entre sus piernas tomándolo del rostro y lo besó.
Harry dejó de pensar en lo absoluto hasta que dejó de besarlo, expectante lo siguió con la mirada, Draco retrocedió, recogió su varita del piso y luego tomando su mano hizo que se pusiera de pie.
–Vuelta.
Dio media vuelta de inmediato y estiró los manos al sentir que todo se movió, demasiada bebida de manzana pensó y sonrió al sentir a Draco besar su hombro con suavidad, sus manos también empezaron a recorrer su abdomen y al llegar a su miembro, lo tomó en largas caricias.
Echó la cabeza hacia atrás sintiendo que se derretía y cuando Draco lo hizo avanzar hasta que sus rodillas chocaron el sillón suspiró y se inclinó sobre el reposabrazos del sillón, quedando en una posición que aceleró su respiración.
–¿Puse hechizos de silencio?
–¿Sí? ¿No? No lo sé –contestó también en un murmullo y escondió la cara contra el sillón sonriendo, no podía creer lo caliente que se sentía y lo feliz.
Draco rió suavemente detrás de él, se inclinó besando su espalda –Creo que no puse –murmuró– Oh dobles... por si acaso –añadió lanzando uno de silencio a la habitación y otro hacia la puerta que recién se cerró.
–Te voy a matar –se quejó Harry– ¿Estuvo abierto?
–Shhhhh, no te desvíes del momento –pidió Draco lanzando un hechizo de lubricación y Harry aunque pensó quejarse más, no pudo hacerlo, solo gimió bajo sintiendo sus dedos prepararlo lentamente.
Y a diferencia de otras veces, Draco no lo desesperó tanto con ello, no se demoró demasiado y cuando él lo pidió, empezó a penetrarlo hasta estar completamente dentro.
–¿Me muevo?
–Sí –pidió– Sí– insistió y gimió aferrándose al sillón.
Hace una semana cuando llegaron a la Mansión Malfoy tuvo una regla no dicha, de no pasar de besos porque sentía que no debía ser lugar para ello al ser invitados y se ponía demasiado tenso al pensarlo, pero en ese momento se dio cuenta que no le iba a importar más.
Dijo su nombre y gimió.
Sintió sus caderas chocar contra él en cada embestida, sus manos en su cintura en un fuerte agarre y su cerebro no terminaba de procesar el placer porque comenzaba de nuevo.
Maldijo más de una vez cada que su cuerpo chocaba contra el suyo y se dejó llevar, con la mente en blanco meciéndose con cada embestida. Sintió su cuerpo caliente, su erección apresada contra el sillón.
A un gemido le siguió otro y luego otro.
No quería que parara, no quería que terminara.
Cuando el ritmo se aceleró, tembló de placer.
Gimió más alto.
Y antes de que pudiera notarlo ya estaba corriéndose mientras Draco apretaba sus caderas y se movía frenéticamente.
Apoyó la mejilla contra el sillón con la respiración acelerada y cerrando los ojos volvió a gemir, su cuerpo entero se relajó después que Draco se detuvo con un largo gemido también llegando al orgasmo.
Sonrió luego al sentir los besos en la espalda y suspiró al sentir como todo daba vueltas aunque estuviera acostado.
–Harry... Haz... tenemos que... subir...
Se removió hacia atrás, apoyándose en el sillón se paró y agradeció que Draco lo sostuviera porque sino hubiera caído hacia la alfombra –Sabes que te amo ¿No? Te amo taaaaaaanto.
–Yo también te amo taaaanto –contestó Draco besando su mejilla y Harry sonriente se aferró a él en un abrazo.
Sentía su cuerpo tan cansado, tenía mucho sueño y no pudo concentrarse en nada más, sus ojos se cerraban y su cuerpo solo buscaba seguir en contacto con él.
¿Cómo hizo Draco para limpiar todo y llevarlo arriba? Muchos hechizos suponía, no tenía ni idea.
Cuando volvió a estar consciente ya estaban en la cama, apenas empezaba a amanecer, Draco a su lado dormía profundamente y brillaba, sobretodo su cabello estaba lleno de brillantina dorada. Harry suponía que estaba igual y contento se removió acurrucándose contra él, un ligero dolor de cabeza le hizo fruncir el ceño, pero lo dejó de lado rápido porque tenía demasiado sueño.
Chapter 38: Non hospes, non extraneus
Chapter Text
Frunció el ceño y al moverse hacia un lado, sintió el dolor de cabeza intensificarse.
–Weasley tiene la culpa, maldito Weasley.
–Él no te obligó a beber y tú te volviste adicto muy rápido.
–Sabían a manzana, me gusta la manzana verde –murmuró Draco y dando la vuelta enterró el rostro en la almohada.
Harry se sentó, se sentía tan perdido y desorientado que simplemente se quedó allí viendo al vacío por unos minutos. Draco a su lado volvió a quedarse dormido, la cálida luz entraba a través de las cortinas, debían ser las 9 suponía.
Pasó una mano por su cabello que debía ser un caos más de lo usual y al voltear hacia Draco, se perdió más tiempo del que admitiría, viendo su espalda desnuda.
Él también estaba completamente desnudo y controló el impulso al darse cuenta de lo mucho que deseaba volver a acurrucarse con Draco y dormir, por un día entero de preferencia.
¿Cómo llegamos aquí? se preguntó vagamente y al ver una bola de su ropa y la de Draco en el piso, recordó que no habían subido directamente a la habitación y en vez de ello... ¿Fue el salón del té? pensó confundido y se llevó las manos al rostro Oh no no no se quejó consigo mismo porque exactamente estuvo evitando hacer algo así en la mansión Malfoy.
–Draco, dime que lanzaste hechizos de limpieza por todo el salón. Joder, los elfos se darán cuenta o peor –dijo y como Draco no respondió, tomó la almohada y golpeó su espalda con fuerza.
–Hazz, estoy exhausto.
–Dime que no dejaste rastro.
–Incluso traje nuestra ropa. Pero... puedes ir a comprobarlo...
Volvió a golpearlo con la almohada y al ponerse de pie se quejó de inmediato –Voy a morir... ¿Dónde dejaste las pociones para la resaca? Me duele demasiado la cabeza.
–Último cajón largo, vestidor.
Entró de inmediato allí, por suerte no tenía ganas de vomitar pensó, pero eso no quitaba que quisiera simplemente desmayarse y no despertar.
De inmediato se bebió un frasco de una poción para la resaca y luego tomó el otro para llevárselo a Draco, el alivio instantáneo lo invadió, pero eso no le quitó el cansancio en lo absoluto.
–¿Qué hora es? –preguntó en voz alta, más para sí mismo y buscó alrededor por su varita, pero no estaba por ningún lado, solo, entre la ropa encontró la de Draco y esa fue la que utilizó para lanzar un rápido Tempus.
–Oh, no no no no no. Draco ¡Draco! –exclamó y corrió hacia la ventana, por donde abrió la cortina apenas para espiar hacia el jardín.
–¿Qué ocurre?
–Ya llegaron mis padres.
–¿Tan temprano?
–Es la 1 de la tarde –exclamó lanzándole la poción y caminó de inmediato hacia el baño. Necesitaba bañarse, cambiarse, comprobar el salón del té y luego salir a saludar.
Se lanzó un hechizo rápido después de verse en el espejo y notar la brillantina dorada, después entró a la ducha y empezó a lavarse rápido el cabello– ¿Por qué te estás riendo? –se quejó cuando Draco entró minutos después.
–No entiendo por qué estás en crisis, lancé hechizos para limpiar el sillón, aparte que es blanco, las manchas blancas no se notarían.
–Solo báñate rápido y deja de hablar –se quejó y se sorprendió porque repentinamente Draco se acercó a su rostro besándolo, incluso con el agua cayendo sobre ellos.
Se dejó llevar sin poder evitarlo, pero al sentir su mano acercándolo, dio medio paso hacia atrás –No me distraigas, e intento quedar bien con tu mamá, debe estar ansiosa porque empiezan a llegar todos y nosotros no estamos allí. Preparó esta comida a detalle durante toda la semana.
Draco sonrió.
–Y se supone que tú también deberías buscar quedar bien con mis padres. Les diré que me tuviste de rehén aquí arriba.
Draco asintió –Quizá te tenga de rehén en realidad.
–Y recuerda que también vienen mis abuelos.
La expresión de Draco cambió al escuchar ello.
–Estamos quedando como unos tardones –añadió Harry y sonrió al ver a Draco abrir más la ducha.
Fueron bastante rápidos y como tenían listo con anticipación lo que iban a usar, no gastaron tiempo en ello y salieron rápido de la habitación a pasos apresurados.
–¿Por qué estamos caminando? Necesitamos aparecer directo en el salón del té, llévame.
–Recuerda los hechizos de la mansión, si hay invitados, no puedo llevarte de un lado para el otro.
–Reglas sin sentido –se quejó y ambos bajaron a paso apresurado las gradas, siempre se le hacían miles y los pasillos demasiado largos. Deseaba poder desaparecer donde quisiera como Draco.
–Te dije Cissy, están vivos.
Ambos se quedaron quietos justo en la entrada.
–No puedo creer que se hayan despertado tan tarde, estaba muy preocupada.
–Estamos bien, solo... nos quedamos hasta muy tarde en la fiesta. Estábamos cansados –contestó Draco.
–No quería llegar a un extremo, pero estuve a punto de pedirle a los elfos que intentaran abrir la puerta.
–Madre por favor nunca, nunca hagas eso.
–Es la una de la tarde –dijo Narcissa en un susurro pero bastante escandalizada.
Draco soltó una carcajada y Harry miró hacia un costado, donde estaba la puerta.
–Por suerte justo es la hora, tus papás llegaron Harry y también tus padrinos –dijo Narcissa– Vamos, están en el jardín. Vamos a saludar.
–Van preguntando 2 veces por ustedes –dijo Lucius y pasó a lado de ellos– Vamos a hacer un cambio en el vino, iremos por este. ¿Se oponen o están de acuerdo?
–Yo estoy de acuerdo –contestó Harry y Draco ladeó la cabeza– Que bueno que estés animado, padre.
–Vuelves a ser un Malfoy, tenemos motivo para celebrar –contestó Lucius– Aparte que ayer al fin se me fue el horrible insomnio que tuve por meses. Dormí como nunca –habló y al recibir un pequeño golpe en el brazo de Narcissa añadió– Y su relación por supuesto, tenemos que celebrar su... oh miren, incluso vuelven a utilizar sus anillos de alianza... los anillos desenterrados –habló y de pronto se quedó inmovil como si se diera cuenta de algo.
–¿Ocurre algo? –preguntó Draco.
–¿Se han comprometido? –de pronto preguntó Lucius.
Harry parpadeó confundido por como la conversación se desvió a ello.
–Lucius, deja que ellos nos den la noticia a todos –se quejó Narcissa y jaló de su brazo– Es hora de salir, vamos. Parece que llegó alguien más.
–Vamos en un minuto –dijo Draco sonriendo y Harry no lo pensó dos veces más antes de entrar al salón del té.
Con rápidos pasos se acercó a un sillón y luego al otro y al otro.
–¿No te acuerdas en que sillón fue? –preguntó burlón Draco.
–Oh cállate –se quejó.
–Te dije que me encargué, todo está por completo limpio... oh mierda...
Siguió la mirada de Draco hacia el fondo, donde se dio cuenta que en el piso había un jarrón floreado roto.– ¿Rompimos un jarrón? No me acuerdo de eso. ¿Es importante?
–No recuerdo haber roto nada –murmuró Draco con el ceño fruncido acercándose– Es más que importante –dijo y empezó a lanzar varios hechizos para restaurarlo.
Harry por su parte vio alrededor dándose cuenta que todo estaba perfecto, pero aún así por si acaso lanzó algunos hechizos extra de limpieza.
–¿Qué opinas?
–Yo lo veo perfecto.
–Mi madre se dará cuenta, algún día lo notará y ese día tendré que volverme a cambiar el apellido.
Harry se rio –Eres un dramático –dijo, pero al notar su seriedad añadió– ¿Tan importante era?
–Tiene cientos de años de antigüedad –se quejó Draco.
Harry vio su ceño fruncido y se encogió de hombros –Está hecho, lo rompiste Draco y ahora lo reparaste.
–Yo no rompí nada.
–¿Dices que yo fui? –se quejó– Tú eres el único culpable.
–Pero estoy seguro que no rompí nada –se quejó Draco y Harry jaló de su mano– Lo hecho, hecho está –habló y al sentir el anillo preguntó– ¿Cómo lo diremos? ¿Quieres dar un discurso de cuanto me amas y luego soltamos la noticia?
–O mejor al revés, tú das el discurso y yo digo la noticia.
–No voy a dar un discurso de mi amor por tí.
Draco sonrió –¿Por qué no?
–Mi familia no conoce mi lado cursi, me pondré muy nervioso.
–Yo peor –se quejó Draco y Harry jaló de él para salir– Solo espera el momento indicado y empiezas a hablar.
–No estamos obligados a hacer algo así.
–Lo sé, solo me gusta estresarte –dijo riéndose y su sonrisa se amplió cuando al terminar el pasillo se dio cuenta que también llegaron sus abuelos.
Draco también caminó más rápido y fue el primero en recibir un abrazo de Effie.
–Que gusto verlos más radiantes.
Harry sonrió contento, hace una semana los habían visto porque apenas llegaron de China fueron a visitarlos, pero sentía que los extrañaba como si hubiera pasado un año entero.
Luego saludaron a su papás, en ese mismo momento también llegó Lily y Mary, así que todo se llenó de voces.
Cuando llegaron donde sus padrinos, también compartieron un abrazo al saludar y preguntó al notarlo –¿Y Teddy?
–Fue a desayunar, tiene unas amigas que están de turismo aquí.
–Pero debe llegar en unos 15 minutos –contestó Remus y apenas se sentaron, escucharon a su papá James decir– Estuvo muy buena su fiesta ayer ¿No?
Y Srius añadió,– Sabemos reconocer una gran resaca, aunque tomen pociones.
–Fue enorme la fiesta, teníamos que divertirnos y no podíamos irnos temprano –señaló Harry recordando vagamente la noche anterior. No sabía como el tiempo pasó tan rápido y se quedaron hasta la madrugada allí.
–Totalmente entendible.
–¿Cómo está Ron?
–Bastante bien, nos divertimos mucho, lo cual es un gran augurio para esta temporada.
–Será su gran año –contestó Fleamont y Harry notó que el papá de Draco hizo una expresión en desacuerdo, obviamente porque él no apoyaba para nada a los Chudley Cannons y era un gran fanatico de los Falmouth Falcons.
–Draco, ¿Te peleaste con un hada o algo así?
–¿Eh?
–Estás lleno de brillantina dorada.
–Pero no se lo digan –se quejó Harry y soltó una carcajada al ver el ceño fruncido de Draco antes de lanzarse un hechizo.– En el trébol mágico, cada dos horas cae brillantina dorada sobre todos –les explicó y mientras la conversación se desvió hacia bares mágicos y cosas extrañas que podían pasar, se preguntó ¿Qué sería de Ron?
¿Aún seguiría en casa de Gladys?
¿Habría tomado una poción para la resaca? ¿Estaría comiendo?
¿Y si le había pasado algo malo?
No pudo dejar de lado esos pensamientos y cuando la conversación se desvió un poco más, le avisó a Draco que quería mandar un patronus y volvía en unos minutos.
Alejándose del jardín, sacó su varita y conjuró un patronus, con un mensaje corto ¿Ron, cómo estás?
Se apoyó contra una de las columnas esperando con paciencia después de ver a su hipogrifo volar y para su alivio, la respuesta llegó rápido, el patronus en forma de perro llegó dando vueltas y dio la respuesta. Harry, estoy más que bien, ni siquiera tuve que tomar poción, como seguro tú sí. Suerte en tu almuerzo familiar. Ah, y recibe saludos de Glads.
Se cruzó de brazos e hizo una mueca al escuchar lo último, no envió otro patronus, porque no tenía sentido, después suponía hablaría con él.
–¿Hubo una pelea y me la perdí?
Sonrió al escuchar a Teddy y abrió los brazos exclamando –Teddy, llegaste.
–Sí, recién, Lo siento por la tardanza. Los elfos me dijeron que siga este camino.
–Sí, es por aquí. Todos estamos en el jardín de allá.
Teddy asintió –¿Estás bien?
–Sí, solo estaba siendo un poco dramático por un mensaje de Ron.
–¿Qué le pasó?
–Ayer se fue con una chica y hoy sigue con ella. Gladys, la hermana de Galvin, no sé si la conoces.
–Pensé que le había pasado algo malo –se quejó Teddy– Déjalo que tenga pareja, ¿Cuánto tiempo lleva soltero? ¿O ella es una mala persona?
–No, al contrario.
–Entonces deja que sus sentimientos fluyan.
Harry asintió, seguía sin estar de acuerdo, pero era una conversación que debía tener con Ron.– ¿Y tú dónde estuviste? ¿Por qué llegaste tarde?
–Oh... estuve... fui... a desayunar.
Sabía eso, porque su padrino lo mencionó antes, pero le pareció extraño notarlo dubitativo. –¿Con quién fuiste a desayunar?
–Con Freya y Amélie ¿Te acuerdas de ellas? Las amigas que hice en China. Estuvieron aquí una semana, hoy se van.
Asintió pensativo –¿Viajaron solas?
–Estuvieron aquí... los 2 primeros días solas, pero luego llegó el novio de Amélie y luego llegó Genevieve, estudiaron juntas en Ilvermorny.
–Se hizo un grupo.
–Sí y anteayer me invitaron a una fiesta, pero... no lo sé, no me animé. Iba a ser en un club, creo que alguna vez lo mencionaste, la rosa negra.
–¿Allí fueron?
–Sí, pero me dio un poco de... flojera, por eso no fui.
–Qué extraño. ¿Tú con flojera?
–Sí, ahora me arrepiento un poco. Dicen que estuvo divertido... pero la siguiente vez si saldré con ellos, en una semana viajo a China. Mis papás aceptaron por completo participar del ritual de luna llena, tú también estarás allí ¿Cierto?
–Sí, con Draco planeabamos ir. Pero aún no firmamos los papeles, cuando lleguemos lo haremos –contestó y preguntó– De tu nuevo grupo de amigos ¿Solo Freya es mujer lobo?
–Solo ella y... su hermano también es un hombre lobo.
–No sabía que tenía un hermano.
–Sí, y él también pertenece al grupo. Llegó hace 3 días.
–¿Así? No lo mencionaste antes.
Teddy se encogió de hombros –Sabes... me comentaron también que... el siguiente mes planean ir a Corea, será el cumpleaños del primo de Gen.
–¿Un viaje por cumpleaños? Es un grupo que viaja bastante.
–No tanto en realidad... o quizá sí... todos tienen familia en distinto lugar, esta semana se quedaron prácticamente en una mansión. No es tan gigantesca como esta, pero tenía muchos elfos, es del abuelo de Amélie –explicó Teddy y añadió– ¿Sería muy loco si me uno a ese viaje a Corea? ¿Mis papás aceptarán? Aunque de todas formas tengo 18, no necesito su permiso ¿No?
Harry meneó la cabeza –Van a aceptar a la larga porque no son del tipo de prohibirte algo, pero... se van a preocupar, sería la primera vez que te alejes y no conocen lo suficiente a tu nuevo grupo de amigos. Y de hecho, tú tampoco los conoces lo suficiente.
–Quizá no sea mucho el tiempo que los conozco y aún así es la primera vez que me siento comprendido, en Hogwarts nunca en mi vida pensé que me atrevería a hablar libremente sobre mí como un... hombre lobo. Pero en Asia lo tienen tan normalizado y son tan amables... con Freya tenemos muchísimas cosas en común, nunca tuve una amiga con tantos gustos iguales.
–¿Y con su hermano también tienes gustos en común?
–¿No?
–¿No?
–O quizá... no lo sé... a Elian no lo conozco taaanto, pero es muy amable y es... interesante –contestó Teddy y señaló– Después hablamos, deben estar esperándonos.
Harry recordó ello –Sí, tienes razón. Vamos.
Al llegar Teddy se puso a saludar uno por uno, al parecer el tema ahora era flores y le gustó escuchar a Effie entretenida hablando de eso con Narcissa.
–¿Weasley estaba en peligro?
–No, pero sigue en casa de Gladys –contestó y añadió– Me demoré porque estuve conversando con Teddy.
–¿Todo bien?
–Quiere irse de viaje con su nuevo grupo de amigos –murmuró y se inclinó hacia adelante al escuchar su nombre.
–Harry, puedes decirnos la verdad, ¿No te volviste loco?
–La mansión Malfoy es sorprendente, ¿No Harry? Por favor dile a tu padrino que deje de tratar esto como un manicomio –habló Lucius.
Sirius sonrió –Solo hacía una pequeña broma, no insinuo que una gigante mansión, con inmensas blancas paredes y reliquias antiguas volverían loco a alguien, para nada.
–Supongo que la majestuosidad no es para todos. Algunos no tienen gusto.
Harry sonrió –Ha sido diferente, pero bastante entretenido –habló y añadió al ver a su padrino incrédulo– Tuvimos muchas actividades entretenidas, incluso jugamos Armanji.
–Nosotros nunca habíamos jugado eso –comentó Narcissa– He de decir que fue impresionante y pareció todo tan real. En una prueba el salón se llenó entero de serpientes y en otra tuvimos cena con "Invitados".
–A mí una vez me tocó esa –comentó Lily– Me resultó un poco aterrador porque todos los invitados tenían mi cara.
–En nuestro caso fue rotando y al final eran figuras borrosas que intentaban provocarnos.
–¿No les tocó el baile inesperado?
–Por suerte no –contestó Harry y les contó brevemente que en la primera prueba se perdieron por la densa niebla.
–¿Y quién terminó ganando? ¿Cuáles fueron las condiciones del tablero al final?
–"No gana el más fuerte, sino quien nunca pierde el control"
–Entonces, descartado Lucius –señaló Regulus divertido y viendo hacia ellos añadió– Apuesto a que ganó Cissy.
–Sí.
–Exactamente y fui la ganadora desde lejos. Lucius se peleó con las serpientes y en la niebla consigo mismo, Draco se puso a pelear con su otro yo porque estaba coqueteando con Harry y Harry rompió la reglas lanzándole un silencio al alce que intentó decir sus pensamientos más profundos.
Harry sonrió al recordar eso y ladeó la cabeza escuchando a Fleamont comentar sobre una de las partidas más largas que tuvo alguna vez.
–¿Sabían que en realidad ese juego está prohibido por el ministerio? Su posesión infringe 3 leyes. ¿No? Reggie.
–4 de hecho, pero no te mandan a Azkaban por ello. A menos que dejes encerrado a alguien en el juego... lo cual de todas formas, resulta difícil que alguien más se entere
–No le des ideas a Lucius –bromeó Narcissa.
–No le den ideas al hermano loco dirás –se quejó Lucius señalando a Sirius que de inmediato dijo– Ahora que lo mencionan, Malfoy deberíamos jugar Armanji.
_____________
La comida también siguió con una conversación y Draco no pudo evitar sentirse demasiado sorprendido, nunca había imaginado que habría una comida así en la mansión Malfoy y aunque se supone, con los días, debería estar acostumbrado a que sus padres aceptaran su compromiso, no dejaba de asombrarse cuando escuchaba alguna risa, o cada que mencionaban a Harry con naturalidad o como en ese momento que empezaron a darle cumplidos.
Y aunque por supuesto su padre no era una persona muy amigable, si notó lo relajado que estaba, incluso con indirectas de Sirius o comentarios extra de James.
–Draco, ¿Qué sabor prefieres?
–Limón.
–Entonces Effie lo adivinó bien.
Asintió contento tomando su porción de helado y caminó con calma quedándose un poco atrás, el día estaba pasando rápido y su mamá insistió en que todos dieran un paseo y caminaran por los demás jardines después de la comida.
–¿Soy la única que le tiene miedo a las aves?
Miró hacia Mary, la mamá de Harry que se quedó a su lado y señaló hacia adelante, donde estaban los pavos reales.
–Diría que son inofensivos, pero nunca hay que confiarse –habló y la escuchó comentarle que una vez la atacó un Diricawl en la nueva casa donde se mudó después de entrar en Hogwarts.
Se sentaron junto a los rosales donde Lily también se unió escuchándolos y Draco se dio cuenta de lo relajado que estaba. La comida fue deliciosa, los mejores vinos, nuevas historias, Harry sonriente y para esa hora, un cálido atardecer.
–Te traje un regalo.
–Te va a gustar mucho –aseguró Lily y Draco las vio curioso por la mirada que compartieron. No tenía ni idea de que podía ser, pero estaba seguro que le encantaría.
–Después de los helados, lo presentamos.
–Sí.
–¿Qué es?
–Tienes que esperar la sorpresa –habló Lily y al ver hacia un lado señaló– No puedo creer que Harry haya rechazado una copa de helado, por una de vino.
–El Harry de 10 años se hubiera escandalizado. Hubiera dicho que antes muerto.
Draco vio hacia allí, Regulus explicaba algo con detenimiento señalando la botella, Lucius asentía dándole la razón, mientras que Sirius negaba en desacuerdo y señalaba otra, Teddy a su lado escuchaba atento.– Creo que eso se convirtió en una cata de vinos.
–Le va a doler la cabeza a Harry, ayer bebieron, no debería estar tomando más vino.
–Me parece que solo está tomando sorbos –contestó y vio hacia Euphemia y Fleamont conversando con su mamá y con James, mientras llegaban por el otro camino hacia el lado derecho del jardín donde estaba el pequeño lago.
–¿Esta es la sección de helados? –preguntó Remus llegando donde ellos.
–¿Por qué el tuyo tiene fudge encima? –se quejó Mary.
–Porque es un adicto al chocolate.
–Por favor, no se habla de las adicciones de los demás –pidió Remus divertido.
–Te vamos a mandar a chocolateros anónimos.
Se rio al escuchar a Mary y continuó comiendo mientras los escuchaba hablar sobre cómo Teddy también había rechazado los helados.
–Pero recuerden, ahora es Edward, nada de Teddy.
–Yo te lo dije, una vez que llegan a los 18 hay un cambio rotundo –dijo Lily.
–Bueno, solo es el nombre, tiene sentido que quiera algo más serio, no me parece rotundo...
–Es porque el nombre solo es el comienzo –habló Mary con voz malvada y Draco notó el escalofrío que le dio a Remus.
–Moony, no te traumes –pidió Mary.
–¿Cómo no lo voy a hacer? Se ha deshecho de todos sus planes que hizo en Hogwarts, ahora no sé si estará planeando algo nuevo.
–Quizá solo planea hacer amigos, ¿No dijiste que toda la semana salió con las amigas que hizo en China? –preguntó Lily.
–Sí, nos abandonó –contestó Remus y después de una gran cucharada de chocolate mencionó– Sirius mandó a investigar sobre ellas y sobre sus familias.
–Son unos padres obsesivos.
–Están dementes.
–Exageradas –se quejó Remus y Draco intervino– A mi me parece bien investigar un poco sobre nuevas amistades.
–Exacto y principalmente lo hicimos porque una de sus amigas comparte nuestra misma... condición. No queremos que termine en una... manada o algo así.
Draco asintió y Mary curiosa se inclinó –¿Y entonces que encontraron?
–Nada malo en realidad... en el caso de Amélie, padres adinerados y ausentes. Y en el caso de Freya, sus padres no comparten su condición pero al parecer si son más cercanos y van a los rituales de luna llena –contestó Remus y añadió– Esperamos conocerlos la siguiente semana. Según lo que encontró Sirius, trabajan en MACUSA, son investigadores mágicos.
–Investigando a los investigadores, se pasan.
–¿A Teddy le gusta ella? ¿Freya? ¿Es de su edad? –preguntó curiosa Lily.
Remus se encogió de hombros –Es un año mayor, estos días habló bastante de ella, siempre menciona que tienen mucho en común. Pero no me parece que sea algo más que una amistad.
–Ojalá que no sea como sus padres y después de 10 años de amistad recién se anime a pedirle ser novios.
–Prefiero que tenga una larga amistad a que empiece una relación 3 meses después de conocerse.
–Me siento atacado –dijo Draco y los 4 se rieron.
Remus negó –Lo tuyo con Harry fue muy distinto e incluso se conocían de pequeños, no es comparable –habló y señaló a Mary y Lily– Y ustedes también tuvieron una larga amistad antes de empezar a salir.
–Pero nos dimos un buen tiempo lejos, a diferencia de ti y Sirius con su amistad tóxica.
Draco ladeó la cabeza, porque en realidad no sabía tanto sobre la relación de los padrinos de Harry.
–Cambiando de tema, ¿Draco cómo estás? –preguntó de repente Remus y él sonrió– Bastante bien –contestó y vio hacia James que llegó y se sentó uniéndose a la conversación– ¿Cómo te sientes con el cambio de apellido, Draco?
–Personalmente, por ahora igual. Pero familiarmente... mis padres están tan aliviados, supongo eso hace que parezca la mejor decisión –admitió.
–Igual recuerda que las decisiones se pueden modificar si es que dejas de estar agusto con ello.
–Lo tendré en cuenta –aseguró y James se inclinó hacia adelante– Por cierto, Cissy hace un momento mencionó que quería mostrarnos también el salón de trofeos de los Malfoy, dime por favor que eso no implica también trofeos de caza.
Draco recordó las cabezas de ciervo disecadas con astas que habían –Pues...
–Oh, no puede ser –se quejó James– ¿Cuantos tienen?
–4
–Pobrecitos –siguió quejándose James y meneó la cabeza– Evita que nos lleven allí, me voy a desmayar... y no lo digo como broma.
–Sí, ya le pasó dos veces –confirmó Remus.
–Lo evitaré –aceptó y los miró curioso– ¿En serio?
–No quiero hablar de ello, tema sensible para mí –contestó James y preguntó– Los animales que tienen son antiguos ¿No? ¿O son nuevos?
–Son de la época de mi bisabuelo y abuelo, mi padre no es del estilo de cazar.
–Algo decente debía de tener Lucius –murmuró James y Draco sonrió inclinándose– ¿Y cómo es? –preguntó intrigado– ¿Que se siente convertirse en... ya sabe...
James también sonrió –Sientes el suelo distinto bajo las patas, el aire... más vivo. Escuchas cosas que como humano ni notarías. Es como si el mundo se hiciera más grande y más simple al mismo tiempo –explicó y señaló– Lo más extraño no es el cuerpo... es lo libre que te sientes. Sin tantas complicaciones. Solo instinto, movimiento... correr sin pensar en nada más.
–Suena genial –señaló Mary– Pero hay que tener cuidado, muchos no pueden volver.
–Cierto, escuché varios casos.
–Si no hubiera podido volver, creo que también hubiera sido feliz –contestó James– Quizá en otra vida lo fui y Reggie también se volvió un ciervo por mí.
–Imposible –dijo Remus– Tú hubieras sido la presa, porque a Regulus le van más los felinos.
–Sí, me lo imagino más como una pantera o algo así –habló Mary y meneó la cabeza al ver su sonrisa– Masoquista.
–Soy lo que soy –habló James y Remus le invitó una cucharada de helado– ¿A tí qué te gustaría ser Draco? Si pudieras elegir lo que sea.
–Un dragón –contestó sin dudarlo– Pero sé que eso es imposible.
–¿Cuál es tu patronus? –preguntó Mary y Lily se inclinó– Me parece que es obvio.
–¿Ohhh cambió a un hipogrifo?
–Siempre fue un hipogrifo –confirmó y admitió– Sé que es puramente por Harry porque en realidad no tengo ninguna cercanía con los hipogrifos.
–Es porque no te has dado el tiempo.
–¿Harry aún no planeó volar con hipogrifos? –preguntó Remus– Siempre estuvo obsesionado con ello.
–Recuerdo que en Hogwarts lo mencionó, pero ahora no tuvimos tiempo para pensar en eso.
–Deberías darle tú la sorpresa, planea un vuelo –lo animó Lily y James añadió– Te mandaré el contacto de Ala Noble, dices que vas de mi parte o no no no, mejor vamos juntos a programar un vuelo y te ayudo con los detalles.
–Sí, mejor –aceptó– Podría ser el siguiente mes que volvemos.
–Perfecto –habló James y añadió– Tienes un mes para prepararte mentalmente.
Sintió un escalofrío recorrerlo, pero en parte se había preparado hace un buen tiempo para ello.– Estaré preparado. Tengo que estarlo –habló sonriente y levantó la mirada hacia Harry, notando que a lejos, lo miraba fijamente.
–Nada de mencionar hipogrifos, que sino, le daremos pistas a Harry –habló Lily y se puso de pie, Mary la siguió y se acercaron donde Narcissa y Euphemia.
Draco por su parte caminó donde Harry que al verlo llegar señaló dos copas de vino de la mesa alta –Dray, prueba este y luego este y... dime cual crees es mi favorito.
Vio hacia las dos copas, el contenido se veía idéntico.
–Teddy cree que no lo adivinarías.
–Yo los saboreo iguales, no hay forma de que sepas cuál prefiere Harry –negó Teddy.
–Me lo tomaré como un reto –contestó Draco y levantó la primera copa, la movió suavemente, identificó el aroma y luego tomó un pequeño sorbo, cálido y profundo, una base de frutas negras maduras estaba seguro.
Luego de un poco agua siguió con el segundo, la acidez era un poco más marcada, era más fresco y vibrante notó y eso lo llevó a elegir con rapidez –Harry prefiere este.
Teddy abrió la boca exageradamente –Eso no tiene sentido en lo absoluto.
–Lo tiene y son completamente distintos. El primero era más envolvente y tenía un matiz casi herbal –dijo y viendo a Harry añadió– Apuesto a que lo odiaste.
–Sí –contestó Harry con una gran sonrisa– Viste Teddy, te lo dije, te lo dije.
–Tampoco es para alardear una coincidencia eh –habló Teddy e hizo una mueca– Nunca tendré paladar para bebidas con alcohol.
–Es porque te gusta demasiado lo dulce.
–Sí y no pienso cambiarlo.
Draco los escuchó y luego Harry lo hizo sonreír cuando pidió que siguiera hablando de vinos.– Te ves muy profesional.
–Hoy no puedo seguir tomando más bebidas alcohólicas.
–Presiento que te vas a demorar en superar bebidas sabor a manzana.
–Ni lo menciones. Fue horrible, todo por culpa de Weasley.
–Tú eres el que siguió insistiendo con ello. Se volvió tu adicción en una hora.
Incluso sabiendo ello de todas formas culpó a Weasley y le gustó la forma en que Harry dio golpecitos a su brazo y luego cómo lo tomó con fuerza de la mano cuando decidieron entrar.
Tuvo que acercarse donde su mamá para pedirle que evitara el salón de trofeos y aunque ella lo vio confundida igual le hizo caso, suponiendo seguro que había una razón para ello. Harry a su lado comprendió porque era e hizo un gesto de astas al cual Draco asintió señalando hacia James.
–Tengo un salón del té, precioso. Lástima que nunca lo utilicemos... de no ser por los elfos estaría todo empolvado... tengo un jarrón Loto Imperial de la Dinastía Qing, una de mis posesiones más preciadas.
Contuvo una carcajada al notar la expresión que puso Harry y luego entrecerró los ojos al notar a su padre avanzar un poco más rápido. –Él fue, no nosotros –señaló sin pensarlo dos veces– Seguro lo rompió en la mañana cuando fue a sacar las copas que estuvo presumiendo hace un rato.
Harry lo miró sin entender y Draco movió la cabeza –Te dije que yo no había roto nada. Fui cuidadoso y dejé todo impecable.
–O quizá perdiste la memoria.
–No –negó– Me acuerdo de toooodo –afirmó y le gustó la forma en la que Harry desvió la mirada, así que añadió sonriente– Todo.
Harry se aclaró la garganta y dijo en voz baja –Entonces eliges ese sillón para sentarnos y... o mejor deberíamos ir a otro lado... ¿No hay otro salón del té? –se quejó.
–¿Por qué cambiaríamos de lugar? Allí está el famoso jarrón...
–¿Lanzaste bien los hechizos? ¿No se va a romper apenas entremos?
Recordó todos los hechizos que le lanzó al jarrón y dijo –No lo creo, a simple vista e incluso si lo tocan no se notará roto, a menos que alguien lance un hechizo para averiguarlo y de todas formas... nos negaremos, porque nosotros no lo rompimos.
–Hace unas horas estuviste en crisis por el jarrón.
–Es que ahora no tengo cargo de conciencia porque estoy seguro que no fui yo –contestó levantando las cejas y al entrar, señaló con la barbilla a su padre que estaba cruzado de brazos junto al jarrón.
Harry ladeó la cabeza –Sabe que fuiste tú quien lo arregló.
–Y no dirá nada para no culparse –murmuró Draco y vio hacia la puerta, por donde entraron 3 elfos haciendo levitar un objeto plano en un papel de regalo satinado con un lazo plateado.
–Llegó tu regalo.
Draco miró hacia allí ansioso, pero esperó paciente mientras su mamá daba un pequeño discurso sobre los jarrones que tenía allí y entre ellos algunos de los cuadros. Todos se movieron alrededor observando y el té junto con unos postres apareció cuando se sentaron.
Un poco de conversación después y la mamá de Harry finalmente señaló el enorme regalo.– Hace un buen tiempo que no hacía una pintura realista, pero decidí volver y darle muchas horas porque quería que se viera perfecto, me pareció un gran regalo...
Asintió escuchando a Mary y con cuidado fue despegando el papel, no tenía ni idea de que podría encontrarse y no pensó en algo en particular al ver el celeste del cielo en una esquina, pero al rasgar hacia abajo y notar que conectaba con un césped brillante, empezó a imaginarse que era.
–Má ¡Es impresionante! –exclamó Harry.
Él pasó saliva al terminar de rasgar el papel y se quedó inmovil solo recorriendo con la mirada cada detalle, la pintura mostraba a Thuban capturado en pleno salto sobre un campo de pasto alto, como si el tiempo se hubiera detenido justo en su momento más característico. Su cuerpo alargado se curvaba en el aire con una elegancia natural, las patas recogidas y el pelaje finamente detallado. La luz parecía provenir de un atardecer suave, iluminando los bordes de su figura y creando un halo sutil que lo separaba del fondo.
Tenía muchas fotos de Thuban, pero nunca logró capturar uno de sus saltos más icónicos, el tipo de salto que siempre daba cuando estaba extremadamente feliz y allí se observaba ello, como un instante congelado, como si en cualquier momento pudiera continuar.
Harry debió notar que él no sería capaz de expresar lo perfecto que era el cuadro, así que lo hizo por él. Posó su mano derecha en su espalda en una reconfortante caricia y se inclinó señalando la pintura, contando cuando era que saltaba de esa forma y recordando las muchas veces que lo sacaron a pasear por el bosque prohibido.
–Lo siento por quedarme sin palabras –dijo Draco cuando sintió que el nudo en su garganta se desvaneció por la divertida anécdota de Thuban que Harry escogió– Es un precioso regalo, realmente lo es y... es tan idéntico, no puedo creer la forma en la que se pudo capturar ese preciso momento.
–Tengo un secretito de cómo lo logré –dijo Mary y añadió contenta explicando que lo dibujó directamente de un recuerdo que Harry dejó hace mucho tiempo junto a su pensadero.
Saber que Harry había guardado recuerdos de Thuban y de él lo hizo sentir tan feliz, pero aún más el darse cuenta que nadie en su familia se había deshecho de ello, sino por el contrario, los habían guardado y esperado.
–Y no quería adelantar la sorpresa, pero tengo otro cuadro a mitad de proceso, es de un Thuban relajado junto al lago, un perfecto par contra el Thuban juguetón.
Draco sonrió agradeciendo y le encantó escuchar a Harry diciendo Ahora tenemos dos cuadros hermosos para nuestro salón.
Nuestro salón.
Porque era de ambos y todas esas noches habían hecho largos planes de cómo es que arreglarían todo y los cambios que harían para cuando volvieran de China a vivir allí.
Una semana antes cuando llegaron, Harry le había presentado el lugar y tal como mencionó, tenía un salón inmenso para futuros tesoros de juramentos rotos y grandes habitaciones vacías. Pasillos sin cuadros, sin ornamentos, un enorme comedor que según Harry solo utilizó una vez y una cocina perfectamente ordenada porque desde que la construyeron no había movido más que la tostadora.
Había miles de cosas que imaginó mientras caminaban alrededor, pequeños y muy grandes cambios, una sala de pociones como la que quería iba a tomar tiempo construir y sus planes de tener una piscina y añadir otro piso para una gran biblioteca o el bar que pensaban añadir en el salón, todo iba a tomar un largo tiempo y era algo que no lo ponía ansioso, por el contrario, se sentía relajado y sobretodo feliz, porque sabía que no había apuro, porque podían tomarse un par de años armando todo ello y tendrían muchísimos años más para disfrutarlo juntos.
–Interesante ver que los anillos volvieron.
–Se acuerdan cuando todos se escandalizaron diciendo ¡¿Compraste anillos?! ¡Apenas llevan una semana...!
Notó la sonrisa que todos pusieron y la forma en la que los miraron con detenimiento.
–¿A qué quieres llegar con esto mini Prongs?
–A lo obvio. Estos anillos cumplen finalmente su propósito, nos casaremos... –habló Harry y bromeó– O quizá ya nos casamos en secreto y no los invitamos
Draco negó de inmediato al notar como Effie se llevó una mano al pecho y luego se rio por el escándalo que se armó.
Nunca había pensado del todo en ello, quizá alguna vez lo había leído, la forma en la que la calidez familiar podía envolverte, hacerte sentir como no podrías sentirte en ningún otro lugar.
Quizá nunca pensó que lo necesitara por la forma en la que siempre se llevó la familia Malfoy, pero en ese preciso momento se dio cuenta, que ahora que sabía cómo era todo ello, lo necesitaba por completo. Largas comidas familiares, conversaciones sin sentido, chistes malos, chistes buenos, risas, abrazos y felicitaciones excesivas.
–Ahora estamos casi todos con tazas de té, pero podemos hacer un brindis ¿No? –habló Fleamont y vio a Lucius indicándole que él debía ser quien lo hiciera.
Draco miró a su padre, lo notó obviamente sin palabras, pero se recompuso rápido y extendió su vaso de whisky de fuego –Ciertamente tenemos que hacer un brindis...
–Parece que fuera a desmayarse –murmuró Harry contra su oído.
Draco asintió sonriente y lo entendía, por muy tratable y cercano que fue una vez que reapareció, todo lo que estaba ocurriendo durante el último mes podía ser demasiado y en ese momento debía estar notándolo. Una cosa era aceptar a Harry y ser amable con él, y otra era celebrar y aceptar todo ello con familia incluída.
–Creo que... aún... hay mucho por asimilar... de parte de ustedes, de parte de nosotros...
Draco lo miró directamente, dudaba que de pronto fuera a oponerse, pero parecía tan contrariado sobre todo cuando Sirius dijo –Vamos Malfoy, mi hielo va a desaparecer.
–Y definitivamente hay conexiones que nunca se asimilaran, por muy positivos que intentemos ser al respecto –habló con la mandíbula tensa y luego el gesto desapareció cuando vio hacia ellos– Pero si algo es seguro, es que ustedes son el uno para otro y eso me da mucha alegría, más que ello. La primera vez que Draco mencionó que estaban en una relación, no me opuse y no lo hice porque genuinamente pensé que no iban a durar más que unos meses. Cuando terminaron me alegré, no voy a negarlo, pero ahora los años han pasado y con ello miles de cosas que me han hecho comprender más de lo que pensé. Cambié mi forma de pensar respecto a ustedes, me di cuenta de errores y con ello noté, finalmente lo hice, lo profundo que es este sentimiento que comparten.
Nunca he sido un gran observador y no pretendo convertirme en uno, pero esta semana Cissy me hizo detenerme en detalles, la forma en la que se entienden sin siquiera hablar, como saben que hacer exactamente por el otro, cómo se cuidan y cómo comparten ideas tan extrañas... como desenterrar anillos a media noche y elegir besarse sin importarles la lluvia o el barro –habló Lucius y levantó su vaso– Draco, me siento aliviado y me siento agradecido, de que tengas a alguien como Harry en tu vida. Felicidades. Felicidades a ambos.
–Gracias papá –contestó Draco con una sonrisa, demasiado impactado por todo lo que de pronto escuchó, sin poder creer del todo ello. Harry a su lado tenía los ojos tan brillantes y supo al verlo pasar saliva que estaba conmovido.
–No pensé que diría esto, pero Lucius te mereces unos aplausos –habló James sobándose el pecho y Sirius a su lado levantó el vaso– Felicidades para ambos, por la futura boda y por convertir al amargado.
–Sirius –dijo Regulus meneando la cabeza y Fleamont añadió contento– Fueron muy lindas palabras. Felicidades Harry y Draco, me alegra mucho que ahora seamos una gran familia –habló levantando su taza de té.
–Muchas gracias.
Los demás se unieron y de pronto todo se llenó de voces, felicitaciones y futuros planes, señalando que debería ser algo grande, que debían de tener flores de cierto tipo, ideas de hacer un cuadro en vivo, música en vivo.
Al final de todo, Draco no sabía cómo sería y no quería algo en específico, no tenían una fecha planeada porque no había ningún apuro, quizá dentro de un año o dos, tampoco sabía donde podría ser y al escuchar a todos hablar, dando ideas, señalando que podrían hacer esto o aquello, supuso que con Harry podrían evitarse la organización por completo.
–Deberíamos dejar que ellos lo organicen –le murmuró Harry diciendo lo que él ya pensaba.
–Y que sea una sorpresa para nosotros –contestó de acuerdo y le encantó la forma en la que Harry ladeó la cabeza apoyándose contra su hombro con una tremenda sonrisa. Él por su parte pasó un brazo sobre sus hombros y jugó con su cabello distrayéndolo, todos dejaron de prestarles atención.
–Les gustará, todo el techo del salón es de vidrio y afuera, los jardines enormes. Hicimos una remodelación de las columnas hace dos años por idea de Harry... quedó impresionante.
–Lucius, tenemos que conocer el lugar.
–Cuando deseen.
–¿Siguiente semana?
Draco escuchó a sus padres hablar y giró la cabeza de nuevo hacia Harry que también volteó –Yo pensaba que sería dentro de un año, pero a este paso...
–No te emociones, porque para que se pongan de acuerdo tomarán un bueeeen tiempo –contestó Harry divertido y añadió en voz alta al escuchar a Teddy– Por supuesto que puede ser de chocolate. A menos que Draco se oponga...
–Estoy a favor de todo, mi único requerimiento es...
Harry ladeó la cabeza –¿Es qué? ¿Yo? Por supuesto , dilo. Dilo.
–De hecho, iba a decir otra cosa.
Harry rodó los ojos –¿Y el discurso cursi?
–Tendrás que aprender a esperar. Yo tampoco obtuve uno –dijo divertido y pensó que obviamente tenía que preparar uno muy bueno para el día que se casaran.
–Effie dice que no me puedo adueñar de la torta. Pero les ayudaré con ello, encontrare la mejor pastelería y que nos den unas 30 opciones para probar.
–Me encanta la idea.
–Les haré llegar la fecha, Octubre probablemente, después de mi viaje con amigos.
Draco asintió y se preguntó si llegaría a probar opciones de torta antes o después de volar con hipogrifos.
–¿Cuál viaje? –preguntó Sirius que al parecer los había escuchado aunque estaba al otro extremo del salón.
–Un pequeño viaje que he planeado con amigos, te iba a pedir permiso para ello después, papads.
Sirius frunció el ceño ligeramente y Draco observó como Lucius se interesó en la conversación y se metió –Pero ya eres mayor de edad Edward, no tienes que pedirle permiso a tu papá para irte de viaje. Aparte, es claro que Sirius nunca en su vida pidió permiso para algo, no debería ni indignarse, ni decir que no.
–Lucius nadie ha pedido tu opinión –contestó de inmediato Sirius.
–Estoy hablando con tu hijo, no contigo –se defendió Lucius y Teddy contestó– Gracias por el consejo, pero es la primera vez que viajaría sin ellos, así que debo pedir permiso y por supuesto tienen que saber donde estaré. Aparte no dirían que no, mis papás son geniales, me darán un permiso automático y sus mejores deseos ¿No es así?
–Por supuesto –contestó Sirius con una sonrisa que se notó ligeramente forzada.
Draco escuchó ello y miró hacia el otro lado donde estaba Remus sorprendido sentado junto a Effie, que empezó a hablar sobre lo surrealista que le parecía todo ello, dándose cuenta de lo mucho que sus nietos habían crecido.
–Aprovechaste el buen humor y ahora tienes un permiso rápido –dijo Harry.
–Aprendí de tí Hazza.
–Y quizá sigas aprendiendo y tengas un lindo novio o novia.
–No me lances esa maldición, un tormento –se quejó Teddy– Sin ofender Draco, no digo que no seas lindo... Lo eres, mucho...
–¿Pero si soy un tormento? –preguntó divertido por cómo se trabó.
–Hablo en general, el romance pone muy tontas a las personas, todos lo saben –habló Teddy con una mueca de asco.
–Te lo confirmo, Dray a veces actúa como un idiota.
–No más que tú, Haz –se quejó y se inclinó besando su mejilla.
Harry ladeó su cabeza hacia él apoyándose contra su hombro y Teddy rodó los ojos, estirándose para tomar un pastelito extra de la mesa.
Todo terminó convirtiéndose en una de esas reuniones interminables donde nadie quiere ser el primero en levantarse. Entre historias, discusiones tontas y Teddy dramatizando sobre el amor, las horas pasaron sin que Draco realmente lo notara. Solo cuando el cansancio empezó a sentirse en sus hombros, entendió lo tarde que era. Aun así, no le molestó. Había algo extrañamente reconfortante en quedarse ahí con Harry, viendo a sus familias convivir como si aquello hubiera sido normal desde siempre.
–Sabía que todo saldría bien. No podemos tener más dramas, me rehuso.
–¿Y la pelea tonta que tendremos mañana? ¿La cancelo o cómo haríamos? –bromeó Draco.
–Peleas tontas están admitidas, con sexo de reconciliación inmediatamente después.
–Eso suena muy bien –contestó Draco y se estiró hacia arriba haciendo un sonido de satisfacción que a Harry le encantó.
–¿Agotado? Fue una muy muy larga comida familiar.
–Creo que estuve muy tenso estos días pensando que algo podría salir mal –dijo Draco y se apoyó en el barandal de mármol, el viento intentó despeinarlo.
–Pero no fue así –contestó Harry parado a su lado, hacía frío y era tarde, como las 10 de la noche– Y si fuera así, si algo saldría mal, lo arreglaremos.
–Por supuesto que sí –aseguró Draco volteando a verlo con una sonrisa y Harry sintió el anillo calentarse contra su dedo.– ¿Estás enojado o por qué siento el anillo tan caliente? –preguntó confundido y Draco tomó su mano– Quizá estoy enojado porque no nos estamos besando en este mismo momento o quizá estoy tan, pero tan feliz, que la intensidad quema.
–Me gusta mucho esa segunda respuesta.
Draco jaló de su mano hacia él –O quizá hay una tercera respuesta.
–¿Cuál es? –preguntó y Draco se quedó en silencio cerrando los ojos por un momento, como si intentara recordar algo.–Es...
–¿Es?
Draco volvió a quedarse en silencio y balanceó sus manos juntas.
–¿Me dirás que es?
–Quiero hacer algo en este mismo momento. ¿Aceptas?
–No sé que estoy aceptando, pero confío en tí. Sí.
–Entonces repite después de mí –dijo Draco tomando también su otra mano.
Domum hanc ut meam accipio.
Harry lo miró intrigado, pero no preguntó qué era todo ello y repitió – Domum hanc ut meam accipio.
Ab hac nocte
Ab hac nocte
non hospes, non extraneus,
non hospes, non extraneus,
sed verus sanguis huius domus ero.
sed verus sanguis huius domus ero.
Ita iuro.
–Ita iuro –repitió y solo comprendió eso último, acababa de jurar en latín y eso hizo que su corazón se acelerara, pero no tuvo miedo porque fuera algo malo, sino que se encontró impaciente por saber que era todo ello.
–Cierra los ojos –le murmuró Draco soltando su manos y él se quedó quieto haciéndole caso.
Domus Malfoy te accipit
Escuchó el murmullo de Draco lanzando un hechizo y sintió calidez, su cuerpo también se relajó y el viento dejó de molestarlo, aún chocaba con él, pero no lo sentía en lo absoluto. ¿Qué era ello? seguía sin estar seguro y dejó de lado el buscar una respuesta al sentir a Draco acercarse, su respiración chocó contra su mejilla y pronto sus cálidos labios se unieron a los suyos en un lento beso.
Pasó los brazos alrededor de su cuello entregándose por completo a ello, Draco lo sostuvo contra él y sus labios se movieron en sincronía disfrutando de un dulce beso, que terminó en un abrazo cuando ambos lo rompieron con sonrisas.
–¿Me puedes explicar que me hiciste hacer? ¿Y por qué me siento distinto?
–¿Distinto? ¿Cómo es que te sientes ahora?
–No lo sé... más cálido, difícil de explicar porque no es algo en concreto... ahh y el viento no me molesta como antes.
Draco asintió sonriente y señaló hacia abajo, donde estaba el jardín con rosas –Ve allá.
–¿Qué?
–Con una aparición.
–¿Y cómo voy a ir allá si es que no puedo... ohhhh –se dio cuenta– No me digas que... espera, espera –habló emocionado y fue a sacar su varita, pero Draco lo detuvo– No es necesario, aquí puedes hacerlo sin ella.
Harry se removió entusiasmado y al segundo siguiente cerrando los ojos decidió aparecer en el punto que señaló Draco.
Desde en medio del jardín de los rosales levantó la cabeza hacia Draco que desde su balcón del tercer piso movió la mano saludándolo.
Él abrió la boca más que sorprendido y tuvo ganas de gritar, así que no se contuvo y lo hizo de emoción. Luego volvió donde Draco y se lanzó hacia él en un abrazo –¿Que me hiciste repetir? ¿Por qué ahora puedo aparecer?
–Es más que eso, ahora la mansión también te cuida –contestó Draco acariciando su mejilla– Lo siento por hacerte jurar algo sin saberlo, pero es la única forma en la que el hechizo funciona. La mansión debe saber que confías en mí, así como yo lo hago en tí.
Harry lo miró boquiabierto y Draco se acercó atrapando su labio inferior, lo cual se volvió otro lento beso.
–Exactamente lo que te hice repetir fue,
Acepto esta mansión como mía.
Desde esta noche,
no seré huésped ni extraño,
sino verdadera sangre de este hogar.
Lo juro.
Explicó Draco y Harry tomó una bocanada de aire, su corazón fue tan rápido, otra vez el anillo se calentó demasiado y volvió a aferrarse en un fuerte abrazo mientras Draco le decía –Ahora la mansión Malfoy te acepta como uno de los suyos. Gracias porque tú también me aceptaste en tu familia.
Chapter 39: Luna llena
Chapter Text
–Pueden elegir caminar juntos, en especial si son pareja se acostumbra, pero teniendo en cuenta que no son lobos y siendo su primera vez les recomiendo que no.
–¿No debería ser al contrario?
–La luna llena abre "la puerta entre las dos respiraciones": la humana y la bestial. Incluso si no son hombres lobo, cuentan con esa parte dentro de ustedes. Conozcanse así mismos y encuéntrense al final del camino con sus seres queridos.
–¿Pero cómo nos encontraremos si no empezamos juntos?
–Si lo desean se encontrarán, así como si desean que nadie los encuentre, nadie lo hará hasta que la luna se haya ocultado.
Harry asintió, estaban uniéndose a un ritual antiguo sagrado "La Noche del Loto Oscuro", en un bosque de bambú alejado de todo. Era mejor que siguieran las indicaciones así que estuvo muy atento a ello.
–Sun me explicó que para los magos no lobos puede llegar a ser un poco aterrador despertar una parte más primitiva, está bien si prefieres que vayamos juntos.
–Presiento que me va a gustar encontrarme con ese lado nunca visto –contestó y señaló– Sigamos el consejo, nos vemos al final para la meditación.
Draco asintió y le extendió una máscara blanca de lobo –Si cambias de opinión solo piensa en mí.
–No cambiaré de opinión, necesito encontrarme con mi yo interior –dijo y giró al escuchar las voces, dándose cuenta que sus padrinos habían llegado.
Dos magos encargados los recibieron, hablaron con ellos un momento y Sirius también recibió su máscara de lobo para utilizar una vez que se diera la transformación.
–¿Y Teddy?
–Recuerda que ahora es Ted o Edward –murmuró Sirius con una mueca– Debería aparecer aquí en cualquier momento, nos dijo que vendría con su amiga Freya... nos abandonó.
–Esperamos que no esté tan nervioso, no le gustan los cambios de rutina en luna llena –habló Remus.
–Salió igual a tí –contestó Sirius sonriente y vio hacia atrás.
Harry fue más disimulado viendo a la pareja de magos –¿Los conocen?
–Parece que ellos nos conocieran a nosotros –respondió Sirius por las miradas– Que extraño... tienen la mirada de fans.
–¿No serán los padres de Freya? –preguntó Remus– Coinciden con la descripción que nos dio Ted y dijo que estarían aquí antes.
–¿Deberíamos acercarnos a saludar?
–Deberían esperar que aparezca Ted y él los presente –señaló Harry y Draco a su lado que había estado leyendo el programa del Loto Oscuro levantó la cabeza– ¿Edward tuvo muchas dudas de participar?
–No. Más que todo nos parece que son nervios.
–Y nos dijo que debía de salir con Freya porque ella le tenía la recomendación perfecta de cena que siempre le funcionaba para la luna.
–Si los padres están aquí, supongo habrá ido a cenar con ella y Elian –dijo Harry viendo de reojo otra vez a la pareja de magos, parecían muy amigables y demasiado interesados en ellos.
–¿Elian? –preguntó Sirius y Remus añadió– ¿Quién dijiste?
–El hermano de Freya, Elian.
–Una vez mencionó que tenía un hermano, pero luego de eso nunca habló de él. ¿Está en China?
–Por supuesto, todas las vacaciones ambos vienen a China.
–¿Y por qué nunca lo ha mencionado? –preguntó Remus y Sirius añadió– Quizá no son nada cercanos.
–Parecían cercanos hace dos días, nos presentó con él –dijo Draco y Harry lo miró mal porque obviamente no estaba entendiendo que era mejor cambiar de tema.
–¿Se encontraron con Teddy el jueves?
–Sí, de casualidad, en la Feria de los Faroles Encantados.
–Antes estuvo en casa con Freya y Amélie, luego decidieron ir. Nos dijo que se divirtió bastante, fue con todo el grupo nos contó, pero no mencionó a ningún Elian.
–Ganaron juntos la carrera del dragón luminar, fue impresionante. Crearon un dragón de luz perfecto, Ted se encargó del vuelo estable y rápido mientras que Elian de hacerlo superar los obstáculos –dijo Draco y Harry miró a sus padrinos que compartieron una extraña mirada.
–Nos dijo que hizo la carrera con Freya –murmuró Sirius y Remus se encogió de hombros.
Harry miró hacia Draco que se dio cuenta que habló de más –Es que fue un trabajo en conjunto, no lo dije bien, Freya fue pieza clave, por eso se olvidó de mencionar al hermano –explicó.
Sirius sonrió –Está bien Draco, no intentes arreglarlo. Si mi hijo nos oculta información por algo será.
–No es que les oculte información –señaló de inmediato Harry– Apenas se han vuelto cercanos, es algo muy reciente –aseguró.
Y no mentía al decir ello, porque Ted le respondió eso cuando se lo preguntó mientras estaban en la fila para comprar galletas oráculo.
Y en general no los había visto juntos toda la noche, porque Ted solía estar enfrascado en alguna conversación con Freya o moviéndose alrededor con el grupo. Solo en dos ocasiones los vio conversando, una fue en medio de todos los magos y brujas que señalaban los dragones de luz, cuando alguien del grupo sugirió que debían participar juntos. Y la otra vez fue rato después de despedirse, mientras Draco intentaba derribar con hechizos a 20 patos y él los notó a la lejos, sentados en una de las bancas ya olvidadas porque era tarde y ese stand había cerrado.
Era muy distinto ver a Ted conversando con Elian y quizá apenas empezaban a conocerse, Harry no estaba seguro de cuán cercanos en realidad se habían vuelto, pero aún así, había algo allí. Algo difícil de explicar.
Y fue lo mismo que notó esa noche, cuando aparecieron los 3.
Ted y Freya salieron del círculo de red flus conversando, riendo por algo y unos pasos después Freya se adelantó a paso rápido al ver a sus papás, se acercó a ellos saludándolos con fuertes abrazos, mientras que Ted se quedó atrás porque Elian le dijo algo. Harry no podía ni intentar adivinar que sería, quizá algún chiste interno entre ellos o un tema en particular que hizo que ambos se quedaran parados hablando, una oración, tras otra y otra.
Ted apenas terminaba de decir algo y Elian intervenía, los dos parecían tan de acuerdo y la risa de Ted al final fue completamente distinta a la risa que compartió anteriormente con Freya.
Harry estaba seguro que no fue el único que lo notó.
Sirius frunció el ceño viendo hacia Remus y Remus entrecerró los ojos pensativo también viéndolo.
–Estoy un poco perdido. ¿Estamos pensando lo que creo que estamos pensando? – preguntó Draco.
Harry se encogió de hombros –No lo sé, pero tienen buena química.
–¿Química? –preguntó irónico Sirius– Solo hablaron y Teddy seguro no lo ha mencionado nunca porque seguro es un idio...
–¿Estás a punto de hablar mal de alguien que no conoces para nada? –lo reprendió Remus en voz baja.
–No hay que conocer para adivinar, típico chico alto y creído, que se cree atractivo –habló Sirius y los 4 se quedaron callados.
Ted llegó donde ellos sonriente saludando y entreteniéndose de inmediato por las máscaras. –Les voy a presentar a los papás de Freya, se llevarán muy bien con ellos, son muy amables y extrovertidos y...
–Y también nos deberías presentar al otro.
–Cierto, solo conocen a Freya, no a Elian. Él es su hermano.
–Nunca has hablado de él.
–Es que no hay mucho por hablar por...
–¿Porque te cae mal? Porque tiene una sonrisa arrogante y...
–Me refería a que recién nos hemos vuelto un poco más cercanos por eso no hablé antes de él. Y nos llevamos muy bien, estoy seguro que será igual con ustedes –aseguró Ted y dio unos pasos atrás al ver a la familia de Freya acercarse.
Harry y Draco se mantuvieron allí saludando y viendo curiosos toda la interacción. Tal como Ted mencionó, los papás de Freya y Elian eran amables y se llevaron de inmediato bien. Sirius y Remus sonrieron radiantes, la principal razón fue la cantidad de elogios que de pronto empezaron a caerles.
Pensamos que Freya nos estuvo haciendo una de sus bromas.
Ciertamente siempre hubo algo que no cuadraba con muggles.
Me acuerdo que ese día era muy tarde. Apenas éramos practicantes en MACUSA, así que nos tenían de elfos domésticos, pero teníamos las entradas y conseguimos un traslador "legal"
Fue la primera vez que fueron a América, nos dimos nuestro primer beso en su concierto. No se imaginan, han sido nuestra banda favorita en todo sentido.
Son tan icónicos.
No puedo creer que sean ustedes. ¿Nos pueden firmar nuestros discos?
Por supuesto. Siempre estamos encantados de firmar.
No puedo creerlo, ni en mis más locos sueños.
Con razón siempre fue imposible rastrearlos. No piensen que somos unos acosadores. Queríamos que cantaran en nuestra boda.
Podríamos cantar en su renovación de votos si es que planean una así.
No puede ser. Sí, por supuesto que sí.
¿Cómo es posible que hayan podido guardar un secreto así? Pensamos que The Marauders eran muggles, nunca, ni en nuestros más locos sueños pensamos que podían ser todos magos. Esto se siente como un sueño.
–Y ahora saben demasiado.
–Se supone que tú eras el lobo –señaló John y su esposa añadió– Por supuesto, la teoría de los ochentas cuando salió la foto, Sirius Black el hombre lobo que dejaba marcas a su novio en luna llena.
–¿Había una teoría así? –preguntó Ted confundido.
–Aunque no lo creas.
Sirius soltó una gran carcajada –Moons, saben demasiado, demasiado.
–Por eso es que lo llamas Moons... joder, me siento como un idiota.
–Y se supone que ustedes son los gran investigadores de MACUSA –habló Elian y Freya empezó a decir, que no les mencionó antes los fans que eran sus papás para que no pensaran que la habían mandado de acosadora.
Harry se quedó sorprendido por cómo la conversación se fue desarrollando, se notaba que eran grandes fans casi desde los inicios y por suerte como Sirius y Remus tenían una maestría de años tratando con fans, no se abrumaron con la cantidad de referencias y por cómo fue la conversación.
También un punto muy importante era la confidencialidad, todos debían firmar acuerdos para estar allí, así que era imposible que alguien hablara de más y eso debía tenerlos muy relajados.
John y Anna utilizaban atuendos como si fueran a escalar una montaña y tenían máscaras también de lobo que debían ponerse cuando la transformación iniciara, mientras que Elian y Freya no cargaban con nada. Harry sabía que ambos eran lobos y pensó que se quedaría con la duda por cómo es que ocurrió ello o cuando sucedió, pero mientras la conversación avanzó se asombró al escuchar que habían sido mordidos de pequeños.
La historia le recordó a lo que le pasó a su padrino Remus, enemigos, niños inocentes, fue una verdadera injusticia, pero era sorprendente ver que en el caso de ellos, sus padres habían buscado más opciones e incluso aunque trabajan lejos en el congreso mágico buscaban siempre un tiempo en lunas llenas para acompañarlos aunque estuvieran grandes.
–Tengo 20 años. También estudio en Salem como mi hermana.
–¿Y en tu caso que estudias? –preguntó Sirius.
–Diplomacia Internacional Mágica –contestó Elian y su mamá añadió– También le gusta la literatura, lleva un curso muy difícil.
–Interesante mezcla, siempre es complicado llevar varias cosas, pero es gratificante lograrlo –habló Remus y Sirius preguntó– ¿Último libro que leíste?
–Estoy leyendo ahora Posesión de Byatt.
–Te gusta el terror –dijo Sirius y Remus negó– No es de terror, es la historia de dos académicos que descubren un romance secreto entre dos poetas Christabel y Randolph.
–Sí –confirmó Elian y sonrió viendo a Remus– Ted mencionó que le gusta leer, quizá podamos intercambiar algunas recomendaciones.
–Por supuesto.
–¿Y qué te hizo elegir Diplomacia Internacional Mágica? No suele ser la carrera favorita de alguien de veinte –señaló Sirius.
–Quiero aprender cuándo vale la pena pelear y cuándo vale más construir algo que sobreviva después.
–Muy noble, pero la teoría suele derrumbarse rápido –habló Sirius– ¿Qué tan bien manejas el rechazo?
Harry contuvo una carcajada, Ted al otro lado estaba conversando amigablemente sin darse cuenta de las preguntas de su papá.
–Creo que manejo el rechazo lo suficiente como para no convertirlo en una ofensa personal. Hay que aceptar que querer algo no te da derecho sobre ello.
–¿Pero dejarías ir cuando deje de ser conveniente?
–No –contestó Elian– Cuido lo que quiero, pero cuidar no significa poseer –contestó y por suerte la conversación no pudo seguir con todo el interrogatorio de Sirius, porque se vio interrumpido por el comienzo del ritual.
Mi padrino está loco pensó Harry y Draco también mencionó ello cuando estuvieron solo los dos después de escribir sus nombres en las cintas rojas.
–Pero quitando el interrogatorio salió bastante bien ese encuentro.
–Sí, después de conocer a los hermanos tenía el presentimiento de que sus padres iban a ser buenas personas, pero no me esperaba que fueran a ser fans y como escuché que trabajaban en MACUSA tampoco me esperé que fueran así.
–Ni tus padrinos se lo esperaban, pero se nota que la fama les sienta muy bien –contestó Draco y señaló hacia ellos que conversaban sonrientes, mientras que Ted y Freya se habían ido hacia el otro lado donde comenzaba el bosque.
–Teddy les presentó a sus suegrossss –murmuró Harry.
–¿Crees?
–Solo bromeo... pero
–¿Pero?
–Quizá y mi corazonada es cierta. Y no soy el único que lo piensa.
–Dijeron que estudian en Salen, pronto las vacaciones terminarán. No habrá más Elian.
–¿Y? Existen romances a distancia –habló Harry y él mismo negó– Aunque dudo que vayan a comenzar algo ahora, Ted nunca se vuelve tan cercano a alguien a ese punto, necesitaría conocerlo más.
–Cuando llegaron parecían muy cercanos.
–Pero ahora Elian se fue para el otro extremo –señaló y Draco vio hacia allí.
–Recuerda que cada uno tiene su forma de llevar una luna llena, debe preferir soledad.
–Soledad como a la que nosotros nos meteremos.
–¿Estás seguro que no quieres que nos encontremos a la mitad?
–A menos que tú quieras.
–Estaré bien, he asistido a un par de rituales asiáticos, sé más o menos como se siente. Es como si estuvieras un poco drogado.
–Si tú pudiste, estaré perfecto.
–¿Insinuas que mentalmente eres más fuerte que yo?
–Espero serlo.
–No, tienes razón, debes serlo.
Harry sonrió presumido y al escuchar el susurro de las indicaciones compartió un beso con Draco y luego se dirigió hacia una de las entradas del bosque de bambú.
Habían cintas blancas que indicaban por donde caminar, podía ir a su paso le dijeron, no tenía porque apresurarse porque al terminar la luna llena, encontraría de todas formas el final, todo gracias a antiguos hechizos.
Escuchó susurros que no lograba distinguir qué decían y al escuchar la primera campanada sacó la botella con la poción, en su caso no era una poción de acónito porque no era un hombre lobo. Era una poción Elixir lunar especial que les permitía conectarse espiritualmente y a su vez tenía protección contra la corrupción salvaje del ritual.
Después de beber, desapareció la botella con un hechizo y tomó la máscara de lobo que debía usar, suponía que también tenía hechizos porque no había de donde atarla y porque ahora lucía muy distinta a la máscara que recordaba haber recibido.
Escuchó aullidos a lo lejos y los susurros que no entendía seguían allí.
"Dos almas, una respiración"
Lo entendió todo cuando se puso la máscara, esta se alineó en su rostro y se sintió como si fuera parte de él. Una corriente de energía lo atravesó y antes de que pudiera pensarlo empezó a correr.
Siguiendo las cintas lo hizo y se sintió libre, exactamente lo que le prometieron.
Su pulso acelerado por sus pisadas rápidas y el denso bosque sin meterse en su camino, sino alentándolo a ir aún más rápido.
Lo hizo sin pensar en más, con la mente en blanco fue hacia adelante minuto a minuto corriendo sin parar, cada vez más rápido, hasta que no pudo más y se detuvo en seco para poder respirar, pero le resultó difícil. El aire se sentía caliente y su cuerpo muy tenso.
Tocó su pecho dándose cuenta que el pelaje de la máscara bajó, no le habían explicado que se cubriría de pelo y no entendía si todo era realidad o era una alucinación, porque de pronto los árboles parecían enormes y el pasto le llegaba a las rodillas como si se estuviera hundiendo allí.
Tienes que relajarte se repitió recordando las indicaciones.
Tomó una bocanada de aire. Es hora de relajarse pensó volviendo a correr y el bosque debía de saber que no estaba relajado porque todo se puso peor, el camino se estrechó, se enredó con el pasto, el bambú lo golpeó y cayó de cara hacia adelante.
Peleó dando vueltas y queriendo quitarse la máscara, pero le era imposible. Su cuerpo entero se llenó de ese pelaje y sintió que se estaba volviendo loco, sin saber que hacer para calmarse, sin poder respirar de forma adecuada y asustado de que ello se transformara en un ataque de pánico si es que ya no lo era.
Voy a morir aquí pensó forcejeando consigo mismo y gritó de impotencia porque no podía pararse, su cuerpo no respondía a lo que exigía, hacía todo lo contrario, hasta parecía que se había olvidado de cómo respirar, de cómo funcionar y eso solo estaba llevandolo a una terrible crisis.
Se hundió en la tierra cada vez más y más, el pasto creció, los bambúes se volvieron enormes, ni podía ver el cielo y el nudo en su garganta se volvió insoportable.
Draco
Draco
Draco
Draco
Pensó una y otra vez en él cerrando los ojos con fuerza.
Draco
Draco
Draco
Draco
–Pensé que no pensarías en mí.
Soltó todo el aire que estuvo conteniendo y se llevó una mano al pecho aún con los ojos cerrados.
–El anillo estuvo caliente ¿Te peleaste con un árbol o algo así?
Abrió los ojos y se encontró directamente con la luna llena resplandeciendo en el cielo y luego con Draco que se arrodilló a su lado.
–Harry... ¿Te sientes mal? ¿Haz?
Respiró profundamente, el césped ahora se sentía cómodo y el sofocante pelaje había desaparecido –Ahora estoy bien –admitió viendo a Draco con detenimiento, sus ojos brillaban y aunque utilizara la máscara podía distinguirlo a kilómetros.
–¿Seguro?
–Sí –contestó y abrió los brazos. Draco se recostó contra él abrazándolo.
–¿Todas las horas te quedaste aquí peleando con el pasto?
–¿Horas? Lo sentí como tensos y complicados minutos llenos de frustración –se quejó– Fue horrible.
–Yo lo sentí como horas de una caminata por un amplio camino. Seguí una pareja de pandas rojos por un largo rato.
–¿A tí te aparecieron pandas? –siguió quejándose y se paró con su ayuda. Tenía que intentar ser positivo pensó con recelo viendo alrededor.
Draco sonrió y sobó su espalda –Recuerda que es la puerta entre las dos respiraciones, la humana y la bestial. Necesitas lograr un equilibrio.
–El bosque me quiso enterrar. Casi muero hace unos minutos. No me llevo para nada con mi otro yo. ¿Cómo quieres que logre equilibrio?
–Es porque es la primera vez que lo conoces, date tiempo.
–¿Cómo lo llevas tú?
–Dejándolo fluir, pero dominándolo porque yo tengo el control –explicó Draco y Harry bajó la mirada hacia sus pies por un segundo. Tremendo error pensó al momento siguiente porque Draco había desaparecido.
¿Por qué lo alejas de mí? se quejó frunciendo el ceño ante el bambú que cortó su paso.
Esto es injusto, no quiero estar solo pensó frustrado y una rama golpeó su nuca haciéndolo avanzar.
Tuvo ganas de arrancar esa rama, tomar su varita y lanzar un incendio o peor un fuego maligno. Quería lanzar una maldición y desaparecer el bosque entero.
Iba a quemar todo y no le importaba.
¿Qué estás pensando? se reprendió así mismo al darse cuenta que enojado había sacado su varita.
¿Cómo puedes pensar en algo así? pensó enojado consigo mismo y golpeó su frente contra un bambú que volvió a cortarle el paso.
Tienes que dominar ese otro lado.
Disfrutar del bosque.
Disfruta el bosque insistió y volvió a golpear su frente con fuerza. ¡Maldito bambú! le gritó.
Luego respiró profundamente, levantó la mirada hacia la luna, se veía hermosa y nunca había pensado tan a fondo en lo aterrador que podía ser ello, convertirse en algo más.
¿Teddy estará bien?
Se preocupó y empezó a caminar intentando relajarse, Ted amaba los bosques, tenía experiencia, toda su vida convirtiéndose en un hombre lobo. Quizá se había unido a sus papás y ahora caminaban juntos, como lo hacían cada luna llena.
Se apoyó en un bambú al darse cuenta de lo cansado que estaba.
Sentía como si hubiera corrido una maratón sin preparación alguna. Su respiración seguía irregular.
Subestimé todo este ritual murmuró y se concentró en su entorno, decidió salir de sus pensamientos, observó alrededor, escuchó los aullidos lejanos, volvió a ver la luna, notando como iluminaba el camino.
Su cuerpo se relajó un poco, pero aún así siguió apoyándose en cada bambú porque sus piernas dolían demasiado.
¿Cuánto faltará? se preguntó agotado y al levantar la mirada dio un paso a un costado escondiéndose detrás de dos bambúes.
Vio a un hombre lobo, era un lobo grande, su pelaje era gris oscuro plateado y sus orejas altas se movieron, pero no se dio ni cuenta de él porque estaba concentrado en el otro lobo que llegó a su lado y Harry lo reconoció al instante con una sonrisa. El pelaje de Teddy era más claro con algunos reflejos plateados, era esbelto y sus ojos ámbar dorado vieron directamente hacia él.
Sonriendo movió la mano saludándolo y luego se encontró con los ojos azules del otro lobo a quien también le dio una sonrisa antes de doblar por el otro camino y chocarse con otro bambú que lo mandó hacia el otro camino.
No quería interrumpirlos, se notaban tan relajados en un extenso paseo y si Ted había decidido caminar con Elian era porque confiaba en él.
Suponía que sus caminos se encontraron porque estuvo pensando en él y quizá Ted también lo hizo coincidiendo.
¿Es que Draco no piensa en mí? se preguntó frustrado siguiendo el nuevo camino.
Draco
Draco
Draco
Fue pensando porque quería también seguir con él, las cintas blancas le mostraron el camino y los bambúes se apartaron mostrándolo al fin. Sin pensarlo dos veces corrió directamente en su encuentro al distinguirlo y por suerte Draco se dio cuenta volteando y sosteniéndolo cuando se lanzó en un abrazo.
–¿Dónde desapareciste?
–No lo sé, estuve horas caminando. Me duelen las piernas.
–Ahora yo lo sentí como un par de minutos.
–Este bosque es muy raro, Dray –le murmuró y añadió pensando en que podía oírlo– Es fascinante, me encanta. Un bosque hermoso, no hay ninguno como este.
Draco se rio bajo y pasó un brazo sosteniéndolo de la cintura –Supongo que necesitamos visitarlo más veces para que te acostumbres y controles tu espíritu peleonero.
–Sí, por supuesto –contestó, pero no planeaba visitarlo otra vez en su vida. O al menos hasta dentro de un par de años que se le hubiera pasado el trauma.
______________
–No quiero exagerar, pero ha sido de las mejores lunas de mi vida –señaló Ted.
–También lo disfruté mucho y esa poción wiggenweld por ahora funciona de maravilla. Aún no siento las usuales secuelas –admitió Remus y Sirius dijo– Es un bosque hermoso, muy tranquilo, todo fue tan relajante y la última parte donde todos volvimos y meditamos fue sorprendente, sentí que conecté conmigo mismo de una forma distinta, tenemos que volver la siguiente luna.
–¿Se encontraron a medio camino? –preguntó Draco e intentó no reírse por la expresión recelosa de Harry viendo hacia el bosque que quedaba atrás mientras se alejaban.
–Apenas empezamos nos encontramos –admitió Sirius– Y se supone que nos íbamos a encontrar con nuestro hijo Edward Lupin, pero al parecer ni pensó en nosotros.
Ted soltó una carcajada –No puedo creerlo, dejé de ser Teddy.
–No nos dijiste que tendríamos nuestra primera luna separados.
–Estábamos en el mismo bosque. No seas dramático papá.
–Yo no soy un dramático.
–Me parece bien que hayas tenido un tiempo privado –dijo Remus– Pero si nos sorprendimos al no encontrarte.
–Quería una caminata distinta –dijo Ted y después de compartir una extraña mirada con Harry preguntó– ¿Y tú Draco? ¿Cómo la pasaste? ¿Por qué no te encontraste con Harry?
–De hecho nos encontramos dos veces, el bosque nos separó una. Yo la pasé bien, vi pandas, unas plantas raras, se me hizo larga la caminata, pero no pesada... como a Harry que...
–No. No quiero hablar de ello –se quejó Harry y avanzó un poco más rápido.
–¿La pasaste mal? –preguntó Ted curioso– Cuando te vi estabas abrazando a un bambú.
–No voy a hablar mal de un hermoso bosque.
Ted miró hacia él y Draco se lo confirmó –La pasó horrible, se peleó con los bambúes. No logró controlar su espíritu peleonero.
–¿Entonces estaba intentando asfixiar al bambú en vez de abrazarlo? –se rio y Sirius detrás de ellos preguntó– Un momento, sí te encontraste con Harry ¿Y no con nosotros?
–Solo lo vi a lo lejos y seguí mi camino.
–¿Y te encontraste con alguien más? –preguntó curioso Remus.
Draco sabía la respuesta a ello, Harry se lo comentó cuando terminó el ritual y después que se despidieron del grupo.
–Pensé que te ibas a encontrar con Freya –dijo Sirius.
–En el camino no, porque quedamos en vernos solo para la meditación –dijo Ted y se quedó en silencio por un momento hasta que llegaron donde las red flú para desaparecer– Me encontré con Elian en realidad... desde el inicio.
Remus jaló de Sirius hacia un costado impidiendo que hablara, lo que sea que fuera a decir –Me alegra que nos cuentes al fin de Elian, hasta ahora nunca lo mencionaste –habló Remus con suavidad– ¿Fue un buen compañero de caminata?
Ted asintió con una sonrisa –No me di cuenta del todo que no les hablé de él... y creo que no lo hice porque no estaba seguro de cómo me sentía y como lo podía considerar.
–¿A qué te refieres?
–Amigo o enemigo.
–Y te diste cuenta que lo consideras como un... –habló Sirius entrecerrando los ojos.
–Como un amigo obviamente.
–¿Y porque había la opción de enemigo? ¿Freya te ha hablado mal de él?
–Por supuesto que no. Se molestan un poco, pero tienen una buena relación de hermanos –señaló Ted– Mencioné enemigo solo para señalar un opuesto. No pensé que podríamos tener muchas cosas en común o que podríamos llevarnos bien.
Draco metió las manos a los bolsillos, se sentía todo un chismoso parado allí escuchando, en vez de entrar a la red flú o cargar a Harry que parecía haber terminado la final del mundial de Quidditch.
–¿Entonces es un buen amigo?
–Sí.
–¿Y Freya sabe que se han vuelto más cercanos? ¿O es algo que le estás escondiendo?
–¿Por qué le escondería que soy cercano a su hermano?
Sirius se rio –Tengo mis traumas –murmuró.
Draco ladeó la cabeza sin entender del todo ello y al ver que más magos se acercaban decidió que era momento de despedirse.
Unos rápidos apretones de mano, un abrazo con Ted.
Harry solo movió la mano a modo de despedida y añadió viendo a Ted –Tenemos que ir por un postre. Te mando un patronus para quedar.
–Jueves podré, me hablas en la mañana.
Draco tomó de la cintura a Harry entrando a la red flú y luego desaparecieron directo a su casa. –Nunca te he visto así de agotado.
–Agotado, sudado, me duelen las piernas, la cabeza, la espalda, la frente, la nuca, el brazo... tengo sueño y me siento mareado. Nunca más participaré en un ritual, mi respeto por los hombres lobo se ha triplicado, yo no podría otra vez más... –se quejó y se quitó el sweater de mala gana– Dijiste que haría frío, que llevara un sweater, me he muerto de calor.
–¿Y por qué no te lanzaste un hechizo?
–Porque si lanzaba un hechizo era para quemar el bosque entero con una maldición. Esas ramas me golpearon al menos diez veces.
Abrió la boca sorprendido y luego soltó una carcajada al ver a Harry pasarse las manos por el rostro –Necesito un baño urgente, ni buscando alianzas en Egipto y peleando con maldiciones me había sentido así... Que horrible Dray, que horrible. Nunca más en mi vida vuelvo a algo así.
Draco tomó el sweater del piso y lo siguió de cerca –No entiendo por qué te afectó tanto.
–Porque mi otro yo al parecer es un mimado engreído que odia la naturaleza.
–Ese no es tu otro yo, ese eres tú, excepto por la naturaleza, no la odias.
–¿Cómo que ese soy yo? Draco, el mimado engreído en esta relación eres tú.
Se rio divertido –Acabamos de demostrar otra cosa –señaló y vio con detenimiento como peleó con sus pantalones para sacárselos cuando entraron al baño– También añádele enojón a la lista.
–No soy un enojón.
–Lo dice Harry Potter, frunciendo el ceño y lanzando con furia sus pantalones a un lado, mientras su mandíbula se tensa –habló como si estuviera narrando y sonrió al ver a Harry quejarse.
–Es que necesito un baño urgente y tomar agua, me he deshidratado. Y... y es injusto
Apoyó las manos en sus hombros sonriéndole –Lo entiendo, no fue tu noche, pero necesitas dejarlo ir.
–Se supone que tú eres el que se estresa más. Yo soy el de dejar que todo fluya sin complicaciones.
–No, no es así. Eres más complejo, pero... olvídate de todo por ahora, solo siéntate, yo me encargo de la bañera. No pienses en más, en nada más.
Pidió y sin esperar ni un segundo más empezó a lanzar hechizos para preparar su reconfortante baño.
–¿Jugo de naranja está bien? –preguntó después de ver su cara de satisfacción al sumergirse en el agua caliente de la bañera.
–Preferiría de piña, pero solo queda de naranja ¿No?
–Es eso o te traigo vino.
–Oye medimago, estoy deshidratado. ¿Qué son esas sugerencias?
–Agua entonces Haz.
–El jugo esta bien.
Draco asintió y desapareció, cuando volvió, Harry se sentó mejor en la bañera y de inmediato extendió la mano.
Lo observó beber con detenimiento el vaso entero de jugo de naranja y después echar la cabeza hacia atrás con un suspiro.
–¿Por qué otra vez el ceño fruncido?
–¿No deberías estar aquí en la bañera conmigo? Es una bañera grande.
–No tengo planes de un baño a las 5 de la mañana –contestó y sonrió al verlo sumergirse enojado– Pero ya que insistes...
–En ningún momento he insistido.
Se quitó el abrigo y luego el sweater delgado que llevaba debajo –Entonces tomaré una ducha en su lugar –dijo desabrochándose los pantalones.
–No, nada de duchas. Ven aquí, está bien, insisto, ven aquí.
Terminó de desnudarse con calma, no se sentía tan exhausto como Harry, pero ciertamente después de la caminata un baño le iba a sentar muy bien.
–Estoy muerto Dray, esto debería ser caliente, pero no podré mover ni un músculo. Así que no te hagas ilusiones.
–He accedido a un baño, no sé que estás pensando –contestó con diversión y puso un hechizo extra de calor antes de meterse en la bañera detrás de él. Sus piernas quedaron a sus costados y atrajo a Harry para que se recostara contra él.
–Sigues tenso.
–Ha sido una pesadilla también la meditación, solo quería que se acabara y la bruja insistía con los jodidos cuencos tibetanos. ¿A tí te parecieron relajantes?
–Mas o menos, pero tus padrinos lo disfrutaron demasiado y los demás.
–A mi no me gustaron para nada –murmuró Harry cerrando los ojos y Draco dejó que se relajara por un momento antes de estirarse y tomar el shampoo.
Ninguno de los dos habló, solo se escuchaba el sonido del agua y de sus dedos masajeando su cabello. Adoraba hacer eso y saber que a Harry le encantaba dejar todo en sus manos siempre lo ponía muy feliz.
Al enjuagar su cabello escuchó un largo suspiro y cuando Harry volvió a recostarse contra su pecho, él bajó la cabeza besando su hombro, quería también besar sus labios, pero no quería romper la calma, quería que disfrutara un poco más del agua y se relajara por completo.
Otro de sus suspiros lo hizo pasar saliva y se recordó una vez más que eso solo era un baño, pero cuando lo abrazó un poco más fuerte Harry gimió levemente y él pensó que quizá, podía simplemente complacerlo.
Su mano bajó de su pecho por su abdomen, la espuma no lo dejaba ver todo, lo cual era injusto pensó, pero podía sentir contra él como Harry reaccionó cuando tomó su miembro y eso le encantó.
Si no lo hubiera visto tan cansado sabía que lo hubiera molestado un poco, señalando la rápida erección que de pronto tenía o como después de unas caricias suyas siempre terminaba rendido por él.
Pero se mordió el labio inferior y se quedó en absoluto silencio, moviendo la mano de arriba hacia abajo con lentitud, escuchando el agua y en especial los pequeños jadeos que Harry no podía contener.
Era el paraíso pensó sonriente y sabía que iba a volverse loco la siguiente semana cuando Harry tuviera que volver a Londres y él tendría que quedarse en China por trabajo en el templo.
Besó su cuello suavemente, paró por un momento sintiendo como se estremecía y luego continuó con el movimiento de forma constante, disfrutó de sus gemidos uno a uno mientras aumentaba el ritmo y de cómo sus dedos se clavaron en su antebrazo.
Mordió suavemente su cuello observando su cuerpo temblar y sonrió cuando finalmente dijo su nombre en gemidos, se corrió luego de ello y él lo abrazó notando lo relajado que estaba.
Con un par de hechizos quitó el agua e hizo aparecer una limpia para poder terminar el baño, fue rápido porque notó la forma en la que bostezó. Y sabiendo que Harry se quedaría dormido en segundos se puso una bata y lo siguió hasta la cama donde lo ayudó a secarse el cabello, porque sabía lo mucho odiaba los hechizos de secado.
–Te adoro, Draco –escuchó su murmullo y sonrió tontamente viéndolo dar media vuelta en la cama, dejándole su espacio. Pero él aún tenía que secarse y quizá ponerse también un pijama, así que lo tapó con cuidado y se dirigió al baño.
Recordó su erección cuando se quitó la bata y meneó la cabeza porque sabía que no iba a desaparecer de la nada, así que se hizo cargo. Cerrando los ojos solo tuvo que pensar en Harry minutos antes y movió su mano tal como lo hizo con él, su respiración fue acelerándose, apoyó la otra mano contra la pared para mantener el equilibrio y gimió bajo, aunque suponía de todas formas no iba a despertarlo.
Un buen orgasmo y hechizos después, se miró finalmente en el espejo mientras se secaba el cabello. Tenía una sonrisa de idiota, pero no le molestaba en lo absoluto, por el contrario, se sentía privilegiado y no pudo evitar pensar con melancolía en el antiguo Draco, un año antes, en ese mismo baño secándose el cabello y viendo con una mueca sus ojeras.
Ahora esas habían desaparecido y su cabello rubio estaba más grande de lo usual, y aunque seguía tan pálido como antes había color en sus mejillas y en el chupetón del día anterior que tenía en el cuello.
Le gustaba mucho como se veía.
Y euforia creció en su pecho haciéndolo sonreír más al pensar que luego de ello iría a su cama, donde Harry lo estaba esperando y podría abrazarlo todo lo que quisiera.
__________________
–Antes hemos pasado varias lunas sin necesidad de poción, siendo lobos por completo, sin conservar la mentalidad humana. Por eso creo que podría intentar el siguiente paso.
–¿Cuál es el siguiente paso?
–Hay otro ritual, casi igual al que seguimos, pero solo para hombres lobo. No se toma una poción para entrar, así que uno no puede controlar a su otro yo.
–Eso si suena peligroso. ¿Qué opinan tus papás? –preguntó Harry y le sonrió a Draco que le trajo su taza de café.
–Que de ninguna manera, que si quiero evitar la poción seríamos solo nosotros como siempre.
–Eso suena más seguro, ¿Por qué querrías cambiarlo por un ritual?
–Porque quiero controlar ese otro yo, quiero llegar a ser uno, desde lo más mínimo, desde recordar que hice la noche anterior, hasta notar las decisiones que tomo en ese momento y para eso se necesita de magia, voluntad, seguimiento y mucho más.
–¿A quién conoces que ha logrado eso? –preguntó Draco entrando a la conversación.
–Los magos mayores que asisten al ritual lo logran casi en su totalidad.
–Pero debe haber alguien en especial que te convenció que era una buena idea.
Ted tomó un pequeño sorbo de su café y asintió –Está bien, sí. Freya. Y también Elian en parte me convenció de ello.
–¿Ellos lo han logrado?
–A un 75%. Lo hacen cada 3 lunas. A Elian le tomó un año, a Freya dos. Vienen aquí desde los 12, casi todas las lunas llenas... como digo, es un proceso y cuanto antes empiece mejor.
–Supongo todo depende de cómo es tu naturaleza de lobo –señaló Draco y Ted asintió– Exacto. Por eso entendería que papá Remus no quisiera intentarlo aún, su lado lobo siempre es muy caótico y necesita muchísimo control. Pero yo... Papads y mi padrino Prongs siempre me han dicho que soy el lobo más calmado que existe y nunca he buscado dañarme, así que por ese lado lo tengo controlado, pero me falta conocerme.
Harry asintió pensativo y Draco preguntó –¿Hay casos en los que haya salido mal ese ritual? ¿Investigaste a fondo ello?
–Lo único que puede salir mal es que te dañes a tí mismo, el otro bosque tiene el triple de hechizos así que nadie más corre peligro. Y siempre te ponen un guía hombre lobo... solo he escuchado de dos casos que hubo una pelea, pero nada más allá de serios rasguños –dijo Ted y empezó a explicar por qué se dieron y como.
Harry lo escuchó atento, se notaba que sabía bastante del tema y había investigado mucho de ello, pero aunque fuera así no sentía que era buena idea alentarlo de inmediato a que hiciera eso la siguiente luna.
–Sobretodo teniendo en cuenta que tus papás no están de acuerdo, deberías esperar un poco más. Un par de luna al menos.
–Sí, es lo que tendré que hacer.
–¿Y qué hay del viaje me dijiste estaban planeando tus amigos?
–Viajaron ayer.
–¿Y por qué no fuiste? ¿No vas a ir? Sirius me dijo que si te dieron permiso.
–Obtuve el permiso, pero no querían que vaya inmediatamente después de la luna llena, así que iré mañana. Tengo mi traslador listo para las 9.
–Mis mejores deseos para el viaje –dijo Draco recibiendo una sonrisa y Harry se inclinó curioso después de dar una mordida a su galleta– ¿Irás solo o alguien más del grupo también se quedó?
–Iré solo –contestó Ted y tomó un poco de café– A menos que a Elian se le antoje acompañarme. Dice que se va a quedar porque no quiere ser niñero de Freya y como tampoco irán sus amigos... supongo será así.
Harry asintió pensativo y Draco preguntó –Escuché que no fue difícil sacar el permiso.
–Suena increíble ¿No? –dijo Ted divertido– Están siendo muy maduros y dicen que confían plenamente en mí, aparte que seguro investigaron a todos mis amigos, supongo por eso están tranquilos –explicó y señaló– Pero tengo un favor que pedirles.
–¿Qué es?
–¿Pueden hacer planes con ellos estos días que no estaré? Están medio ocupados haciendo música, pero igual tendrán suficiente tiempo libre.
–Awww ¿No quieres que se sientan solos?
Teddy rodó los ojos divertido –Lo digo porque sé lo chismosos que son y lo paranoicos. Papads se comportó muy maduro, diciendo que ciertamente soy mayor de edad y puedo elegir tener un viaje con amigos, divertirme y más... pero ese no es mi padre, le entrará el drama y tomará el primer transportador ilegal que encuentre y pa Moons no lo detendrá porque aunque lo niegue es igual de paranoico.
Y los adoro y todos mis amigos piensan que son geniales, pero necesito que esto sea solo ello, un viaje con nuevos amigos. Sin encuentros inesperados.
Draco ladeó la cabeza entretenido –¿En serio crees que viajarían y de la nada se encontrarían con tu grupo de amigos?
–No es algo que planearían, pero si la idea aparece... viajarán, lo harán. Y mientras esté sentando en la barra conversando y buscando lo que sea que no tenga alcohol porque lo odio, de pronto escucharé gritos y estarán allí tocando algo de The Marauders...
–Ted... –meneó la cabeza Harry– Teddy, te has vuelto la peor pesadilla de tu padre.
–¿Eh?
–Hater de The Marauders –sentenció Harry y Draco soltó una carcajada.
Ted hizo una mueca triste –No es así. The Marauders siempre es icónico, ellos lo son como nadie, pero insisto, quiero ser solo yo en un entorno totalmente distinto.
–Lo entendemos –asintió Draco y confirmó– Puedo hacer planes con tus padres. Harry tendrá que volver a Londres en dos días, pero yo estaré aquí aburrido con las tardes libres. Les propondré algo interesante y quizá algunas indirectas para que se den cuenta que no deben ser paranoicos.
–Eres el mejor –dijo Ted sonriente.
Harry levantó una ceja porque lo ignoró.
–Pero tienes que prometer que serás cuidadoso –señaló Draco– Eres un mago muy inteligente, puedes defenderte si es que ocurre algún problema, en lo que debes tener cuidado son en tus decisiones. No le des mucha confianza a un desconocido, no tomes nada extraño, no te drogues o al menos que no sean drogas tan fuertes supongo...
–No está en mis planes nada de eso –aseguró Ted– Y por supuesto, tendré mucho cuidado, no soy conocido por tomar malas decisiones y espero seguir siendo así.
–Apuesto a que seguirá así –contestó Draco.
Harry asintió y señaló –No dudes en mandar un patronus si es necesario.
–Lo haré –aceptó Ted y tomó un poco de café.
–No puedo creer que estés tomando café.
–Intento probar nuevas cosas, pero no me gusta en realidad –admitió él con una mueca y giró un poco viendo hacia la puerta.
–¿Estamos esperando a alguien y recién me entero?
–Le dije a Elian que estaría aquí, debería aparecer en cualquier momento.
–Oh vaya, quedaste con él. ¿Tendrán una cita o algo así?
Ted abrió la boca sorprendido –No es para nada eso... Yo solo... nosotros... le compraré una recordadora y tiene que ser de una tienda en particular así que iré con él.
–¿Y por qué le vas a comprar una recordadora?
–Rompí la suya por accidente, no se pudo arreglar y quiere una igual, así que iremos... a esa misma tienda.
–Osea una cita, pero con excusa.
–No, no podría ser eso –negó de inmediato.
–¿Y por qué no podría ser? –preguntó Draco.
–¿Tiene novia? ¿Novio? –preguntó Harry.
–No tiene... y de todas formas yo... yo no estoy buscando algo así. No voy a tener citas ni nada de ello.
–¿Por qué no? Y voy a sonar entrometido, pero tengo el presentimiento de que te gusta –señaló Harry.
–Nos llevamos bien, eso es cierto y... por supuesto que tendría que gustarme alguien para ser cercano... pero él... no, no me gustaría de esa forma.
–¿Por qué no?
–Falta poco para que se acaben las vacaciones, ni siquiera lo voy a ver. Regresará a estudiar a Salem y quizá nos veamos en una que otra luna, pero no más.
–¿Y si también te vas a estudiar a Salem?
–Sería el último lugar que eligiría –negó de inmediato Ted y Draco señaló– ¿Y por qué pensar tanto a futuro?
–Cierto ¿No existen los romances de verano y eso? –completó Harry.
Ted los vio confundido y frunció el ceño –No tengo interés en un romance y no tendría sentido... y no deberían meterme ideas en la cabeza –se quejó– Mis papás también hacen demasiadas preguntas, creo piensan les estoy escondiendo todo un romance de verano. Nunca he tenido novio en mi vida y ahora en dos meses ¿De pronto tendría uno? No tiene sentido.
–Pero no estaría mal si lo decides de pronto –se encogió de hombros Draco.
–Ciertamente... puede ser muy entretenido guiarse por un gusto también. Atreverse a intentar algo nuevo –señaló Harry y sonrió al escuchar los cascabeles de la puerta.
No tuvo ni que voltear a confirmar que era Elian, porque la actitud de Ted se lo mostró. Primero sentándose más derecho, bajando la mirada, acomodando la taza de café entretenido como si no se hubiera dado cuenta de su presencia y luego moviendo las manos ansioso hasta que escuchó su voz y levantó la mirada observándolo.
–Lo siento, no me di cuenta que llegaste. Me falta poco para terminar mi café.
–Está bien, no hay apuro –contestó Elian sentándose y los saludó con una sonrisa.
Harry sabía que solo era 4 años mayor que Elian y 6 años mayor que Ted, pero se sintió como un abuelo notando uno a uno los detalles. Se preguntó si así es como se habían sentido sus papás o padrinos, la primera vez que vieron a Draco y a él, porque aunque sus dinámicas eran muy distintas, estaba seguro que compartían esa extraña química que solo dos personas que se gustaban podían mostrar.
–No tienes que terminarlo si no te gusta, ¿No quieres algo más?
– No te preocupes. Puedo terminar un café, está bien.
–Este Bubble tea de cacao se ve interesante...
–¿Olvidaste que odias el chocolate? –preguntó Ted sonriente.
–Lo digo por tí y tienen una opción pequeña ¿No te gustaría probarlo?
–Mmmmm ¿Tú te pedirás algo o prefieres que vayamos de una vez a comprar?
–No hay apuro en lo absoluto y me interesa un latte de coco.
Sonrió viéndolos, eran muy lindos. Elian era muy amable y también un poco juguetón, no estuvo tenso en ningún momento, no le molestó que ellos estuvieran allí, hizo varias preguntas, muy curioso al escuchar que él era un rompemaldiciones y habló de largo con Draco, comentándole que él nunca pudo con las pociones y por eso su hermana era quien siempre se encargaba de elaborar las que necesitaban para luna llena.
–Se supone que esa es mi meta, trabajar en MACUSA y crear algunas leyes para proteger los hombres lobo. Quiero tener una buena vejez.
–Suena inspirador, pero complicado.
–Por supuesto, lo mejor de la vida es complicado.
–Me gusta tu actitud –señaló Draco.
–Últimamente estuve siendo un poco pesimista y paranoico, pero Teddy me dio un buen discurso motivacional que me hizo replantearme varias cosas.
Harry sonrió y no pudo evitar notarlo. La forma en la que Ted se sorprendió, porque quizá al igual que sus otros amigos y como pidió últimamente, todos le llamaban Ted y ya no Teddy.
–Tengo un amigo de Hogwarts que estudió en Salem, quizá lo conozcas –comentó al recordarlo– El año pasado terminó y fue líder estudiantil... ¿Cómo me dijo que se decía...
–Prefecto Arcano.
–Sí eso –confirmó– Se llama Jace.
–¿Eres amigo de Jace Fawley? Por supuesto que lo conocí, supervisó mis prácticas de primer año.
–Lo veré la siguiente semana, vamos a coincidir en Londres.
–Dale mis saludos, debe acordarse de mí. Lo tuve estresado porque no me salía el primer sigilo de luz para las runas.
–Le hablaré de tí –asintió– ¿Los hacen hacer un círculo de runas en primer año?
–Sí, pero uno clásico y se supone cada año debemos mejorar. Por supuesto que no nos piden algo a nivel maestro de runas, pero aún así resulta difícil, no sé que haré este tercer año –admitió Elian y Ted que estuvo disfrutando su galleta extra de chocolate pidió– Harry ¿No tienes consejos? ¿O un par de trucos para runas?... porque el otro día estuvo practicando... y es muy malo. Hizo explotar su círculo rúnico.
Elian hizo una mueca de dolor que le dio risa a Ted –Está bien, sí soy malo. Pero no es algo que me guste estar difundiendo. Aunque si voy a recibir consejos estoy más que dispuesto.
–Se me ocurren varios consejos en realidad –aceptó y Draco a su lado se inclinó interesado y habló viendo a Elian –Debes hacer aparecer lápiz y pergamino, muy valiosa información que no se puede perder.
Sonrió sintiéndose halagado y como Elian hizo caso decidió darle verdaderos consejos y no unos superficiales.
–Primero lo primero, un círculo rúnico perfecto no se traza con la mano. Nace mucho antes... respiración, intención y memoria –explicó y continuó, notando la intensa mirada de Draco puesta sobre él– La respiración marca la simetría, no contengas la respiración, inhala durante cuatro tiempos. Luego, y esto es muy importante, nunca mires la línea que estás dibujando, ese es un error clásico. Mira siempre medio centímetro por delante del punto donde trazas. Tu mano seguirá esa dirección de forma natural y el círculo será continuo. Si corriges, pierdes. La runa perdona el error. Nunca perdona la duda.
Draco puso una gran sonrisa apoyando la cabeza contra su mano, Harry lo vio de reojo y recordó que Draco hacía eso siempre en Hogwarts, esa exacta posición con un sonrisa escuchándolo hablar –Como tercer punto te recomiendo que dividas mentalmente el círculo en ocho pulsos, todos deben durar lo mismo. Cuenta internamente para que te ayudes al principio.
–No he intentado en ocho pulsos, solo en 6. ¿No sería más difícil?
–Puede parecerlo, pero no es así –aseguró– Una vez que te acostumbras, queda perfecto con la respiración para que no pienses en dos cosas a la vez –explicó y continuó– Luego otro error muy común está en el movimiento, tu profesor debió explicártelo, los mejores runistas trazan desde el brazo completo no solo con la muñeca.
–Ciertamente, pero es más cansado.
–Por eso debes ejercitar tu brazo, haz cien círculos diarios con carbón. Aunque en tu caso quizá unos 50.
–¿En serio?
–A mí me funcionó eso, círculos tan grandes como el ancho de tus brazos y de paso practica el cómo tu mente va actuar. Si piensas, no quiero fallar... ojalá que no explote..., lo arruinaste. Debes reducir la mente a una sola instrucción clara, Cerrar –contestó viéndolo tomar nota y finalizó diciendo– Cuando dominas la geometría interna, no dependes de la vista recuerda. Practica con los ojos cerrados, no intentes controlarlo, la perfección aparecerá cuando dejes de estorbarle a la runa Elian.
–Cuando deje de estorbarle a la runa –repitió Elian– Nunca me lo explicaron así.
–Es algo que descubrí con el tiempo, la magia rúnica es más de lo que podríamos comprender, así que intentar imponerle algo es lo que te hace fallar.
Elian asintió concentrado, Ted a su lado aplaudió asombrado y para sorpresa de Harry, Draco se inclinó de pronto besando su mejilla.
Poco después de ello se despidieron y cuando estuvieron en la calle, Draco tomó de inmediato su mano entrelazando los dedos mientras caminaban.
Su gran sonrisa no se había disipado y Harry entretenido con ello terminó preguntando –¿Tanto te gustó que hablara de runas?
–Sí –confirmó Draco al segundo– Amo escucharte hablar de un tema que te apasiona.
–Quién diría que terminarían gustándome tanto las runas.
–Yo, yo vi el futuro.
Meneó la cabeza divertido –Está bien, puedo darte la mitad del crédito por ello. De no ser por tí nunca hubiera entrado a esa clase.
Draco balanceó sus manos –O quizá hay futuros escritos y algo te llevaba a inscribirte.
Harry negó sonriendo –Sabes, fui muy afortunado de que te cambiaste el último año a Hogwarts. Así fuera porque no te quedó otra opción y aunque no tuve un último perfecto día, siempre estaré muy agradecido.
–Lo siento.
–No, no tienes que pedir más disculpas. Mis mejores recuerdos en Hogwarts son gracias a tí.
–¿Lo son?
Asintió contento –Yo diciéndole a McGonagall que me tenía que poner un castigo porque quería ayudarte a transcribir pergaminos. Estar recostado contra tu hombro mientras veíamos unicornios en luna llena. Ver las volteretas felices de Thuban cada que le daba hígado de salamandra de fuego –dijo mientras caminaban– Sentir la adrenalina de una fiesta, coquetear, besarnos una y otra vez sin poder controlarlo.
–Prácticas de maldiciones en la sala de menesteres –recordó también Draco– Huir de clases para tener la habitación solo para los dos.
–Legeremancia en tu cama y con Thuban petrificado en el centro.
–Escaparnos a media noche para ver dragones. Partidos de Quidditch, carreras de velocidad solo los dos en el atardecer.
–Tú ayudando a Ron y a mí a sacar la mejor nota de pociones, ganando puntos porque te lo pedía, a mi lado en enfermería y en mi cuerpo fingiendo ser yo –habló y ladeó la cabeza con una sonrisa de lado– Estudiando juntos.
–¿Te refieres a esos "estudiando" juntos?
–Sí, de mis favoritos fue el de la sala de menesteres estudiando para el final de historia.
Draco asintió muy sonriente –¿En qué fecha ocurre la llamada Noche Carmesí en París?
–14 de julio de 1793 –contestó asombrándose de sí mismo– Tuve un orgasmo antes de eso ¿Cierto?
–El primero de tres de ese día. Que buena técnica para estudiar ¿No?
Soltó una carcajada –Muy buena técnica –confirmó sintiendo que se ruborizó al recordar como batalló en ese examen porque no podía dejar de pensar en Draco.
–¿Esa mirada es de deberíamos ir a casa ahora mismo?
–Sí y no.
–¿No? –preguntó indignado Draco.
–Tenemos que llegar a la tienda de la esquina –señaló y jaló de él– Necesitamos otro sartén, ayer desvaneciste el único que había porque no quisiste lavarlo.
–Le ahorré el sufrimiento, lucía feo todo rostizado. Imposible de lavar.
Harry soltó una carcajada –Y tengo que comprar la tetera que me pidió Effie –le recordó y Draco volvió a balancear sus manos. –Te voy a extrañar mucho.
–Yo también. Pero la semana pasará rápido y luego vendrás a Londres a ver el juego.
–No lo sé.
–¿No crees que te alcance a terminar a tiempo tus pociones?
–Si me alcanzará, pero no estoy seguro de apoyar a los Chudley Cannons.
–Malfoy –se quejó Harry– Por supuesto los apoyaremos, este es su año. Mente positiva por favor.
–Esta bien, pero si juegan mal no me puedes obligar a seguir apoyándolos.
–Se supone que debería ser en las buenas y en las malas.
–Sí, sí, claro... –murmuró Draco sarcástico y señaló el vidrio– También necesitamos una olla, esas donde se hace arroz. Puede que misteriosamente se esfumó la que teníamos.
Volteó de inmediato viéndolo mal y Draco lo tomó de pronto del rostro besándolo.
