Chapter Text
–¡Harry! ¡Harry! ¡Hazzaaaaa!
Harry caminó hacia su red flú y se inclinó –¿Qué quieres?
–Ven, estamos en casa de Blaise –dijo Theo.
–Estoy ocupado.
–¿Ocupado en qué? Nos ignoraste todas las vacaciones –se quejó Blaise– Tenemos código verde.
–Pero hoy no puedo.
–Buuhhhh.
Harry se rió y recordó –Blaise, necesito mis guantes.
–¿Los de piel de dragón que me regalaste?
–Yo no te regalé nada y necesito utilizarlos.
–Lo que te olvidas en mi casa, se queda conmigo.
–Son mis guantes favoritos –dijo Harry lanzando un hechizo a la red flú para agrandarla y pasó para ir a su casa.
–¡Hazzaaaaa! –gritó Theo apenas lo vió– ¿Qué tanto tienes que hacer que no acompañas a las solitarias serpientes?
Harry se encogió de hombros –Deberían avisar con anticipación ¿De qué código verde hablan? –preguntó caminando hacia ellos y levantó la mirada hacia el sillón de al fondo donde vio a Draco echado boca abajo –¿Malfoy está durmiendo? –preguntó al ver que no se movía.
–Sí, hace media hora llegó, se echó y no volvió a despertar.
–Es como cenicienta…
–¿Ah?
–No no, la otra muggle…
–¿Cómo se llama?
Harry los miró divertido, pero interrumpió –Blaise necesito mis guantes, solo he venido para eso.
–Ven con nosotros, hay un festival en el lado muggle. Tenemos entradas.
–Festival de término de verano, o una tontera así se llama.
–Hay bandas… algo de pelea con agua.
–Pero sin aguamentis porque son muggles, lamentablemente…
–Va a ir el grupito de Ravenclaw, nos consiguieron entradas.
–¿Vienes?
Harry negó –Ya tengo planes.
–¿Con quién?
–Solo.
–Ohhh Harry solitario ataca de nuevo.
–Si me hubieran avisado con anticipación…
–Los mejores planes se hacen a último momento Hazza. Tú lo sabes.
–Es fiesta con piscina, te encanta el agua ¿Eso no te motiva?
Harry volvió a negar y vio hacia Draco– ¿Realmente está dormido o se hace?
–Totalmente dormido –le confirmó Blaise– La semana pasada se quedó así, 5 horas sin moverse.
–¿Y ahora van a esperar a que despierte?
–Si no despierta en media hora, lo dejamos aquí –dijo Theo– No podemos retrasarnos.
–Le diré a un elfo que revise cada hora si respira –añadió Blaise.
Harry meneó la cabeza en desaprobación –Necesito mis guantes –le recordó.
Blaise sacó su varita y lanzó el hechizo, después de unos segundos los guantes volaron hacia él.
Harry los atrapó –Suerte con su fiesta de fin de verano, no se ahoguen en la piscina.
–¿En serio no vendrás con nosotros?
–No. Pero diviértanse por mí.
–Suerte con tu día solitario.
–Gracias –respondió con una sonrisa y desapareció.
Podría haber cambiado sus planes, pero ya le había pedido la motocicleta a su padrino y no tenía ganas de cambiar la fecha.
–Ve con cuidado, que ningún oficial muggle te ponga multas... ¿Dónde dijiste que ibas?
–Solo manejaré por los alrededores.
–Dijiste que te iba a ir por horas.
–Sí, así es.
–¿Pero dónde irás? ¿Por qué estás tan misterioso? ¿Acaso tienes una cita?
–Sí, tengo una cita.
–¡¿En realidad tienes una cita?!
–Sí, no quería admitirlo, pero tengo una muy, muy importante cita y estoy taaaan nervioso –contestó totalmente sarcástico.
Su padrino se cruzó de brazos indignado al escucharlo –No estés jugando conmigo.
Harry le sonrió –No te preocupes si me demoro –le dijo y se puso el casco.
Ese día hizo su viaje más largo en motocicleta, le tomó casi dos horas llegar hasta Brighton, estuvo dándole vueltas a si debería ir o no, pero luego al recordar que solía volar en escoba por horas se animó y fue hasta allí. Hace años que no iba y de hecho solo 3 veces había ido a esa playa, dos veces con su mamá Lily y la última vez que fueron allí hace 3 años también los acompañó Mary.
Aparcó alejado de los otros autos de las pocas personas que aún disfrutaban del término de verano, era distinto a como lo recordaba, los juegos junto a la arena estaban más gastados, el estacionamiento era más largo y habían vallas cortando el acceso para que las personas solo utilizaran un camino.
Cuidando que nadie lo viera puso un hechizo a la motocicleta, no creía que algún muggle fuera a robarle allí o a chocarle, pero de todas formas quería estar seguro que la motocicleta de su padrino quedará intacta.
Cada pequeño detalle era un paso para merecer pronto una.
El día estaba un poco nublado, pero aún hacía calor, el verano ya estaba terminando y por eso quizá había pocos muggles. Harry se alejó de ellos y se sentó en la arena por donde no había nadie, no había llevado nada, pero tampoco era como si lo necesitara, solo se quitó las zapatillas para sentir la arena y disfrutó de la vista.
Le gustaba esa independencia que podía tener y no era como si nunca la hubiera tenido, pero ahora podía manejar e ir donde quisiera, por supuesto que en teoría aún debería pedir permiso y esas cosas, pero se sentía tan feliz por el simple hecho de estar allí, disfrutando de ver las olas ir y venir una y otra vez.
–¿Dónde estabas?
Se sobresaltó al escuchar la pregunta porque todo estaba a oscuras. Llegó muy tarde a su casa esa noche y su papá estaba allí, sentado frente a la red flú.
–Hola.
James lanzó un hechizo para prender la luz –Haz desaparecido todo el día –se quejó.
–Dije que iba a utilizar la motocicleta de mi padrino.
–Sí, pero te fuiste a las 9 de la mañana y ya son casi las 10 de la noche ¿Tanto tiempo manejaste? ¿Dónde fuiste?
–De un lugar a otro… no me di cuenta del tiempo que pasó, solo manejé.
–Ajá.
–Realmente pasó eso. Lo siento por demorarme tanto. No fuí a ningún lugar peligroso si eso es lo que te preocupa. Tampoco ninguno de tus fans me persiguió.
–Aún así, me preocupo. Para la siguiente avísame dónde vas, no tenía ni idea de donde estabas.
–Prometo que avisaré –dijo y lo vió divertido– ¿Estuviste esperándome sentado allí hasta que apareciera?
–Sí, planeaba asustarte un poco más, pero no salió como quería. Hasta pensé en ponerte un castigo.
Harry se rió, pero de inmediato quitó la sonrisa al ver a su papá ponerse serio –Ya prometí que te avisaría a la siguiente. Todo con detalle.
–Sí sí –dijo James y no pudo evitar un bostezo.
–¿No está pa?
–Nos abandonó.
Harry meneó la cabeza –¿Noche, datos de estrellas?
–Sí, aunque dijo que volvería a media noche… ojalá sea así –dijo James levantándose del sofá y volteó recordando– Blaise y Theo te llamaron. Sonaban bastante extraños y preguntaron si es que podían venir pasado mañana a las 10, les dije que sí. Creo que ninguno de tus amigos ha venido en todas las vacaciones ¿No?
–No pensaba invitar a nadie, pero ya que los invitaste…
–Heyy –se quejó su papá –No seas malvado, has estado muy encerrado en tu mundo, seguro extrañas a las serpientes y yo también quiero ver a tus amigos.
–Los voy a ver en Hogwarts.
–Aún así.
–¿Te dijeron que solo ellos vendrán?
–Hablaron en plural así que no sé.
Harry asintió pensativo y pensó que probablemente solo serían Theo con Blaise, porque Ron aún no había llegado de viaje.
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–¿Cómo estuvo la fiesta de piscina muggle?
–No puedo creer que te lo perdiste.
–No estaba de ganas.
–¿Por qué últimamente te gusta perderte las buenas fiestas?
Harry se encogió de hombros y movió los pies en el agua. Le parecía un delito que no existiera una piscina así en Hogwarts, aunque el baño de los prefectos podía contar como una, no era lo mismo.
–Fue divertido. Blaise por poco se pone a llorar junto a la piscina al recordar que está solitario sin Ron… Pero luego fue uno de los primeros que se lanzó –le contó Theo mientras flotaba en la piscina– Millicent también fué, Jace… y casi todo el grupo Ravenclaw, pero no estuvimos con ellos todo el tiempo porque nos hicimos cercanos a un grupito de muggles –siguió diciendo y añadió después de salir del agua para sentarse a su lado– Ahhh no vas a creer esto, pero Draco medio que coqueteó con muggles.
–¿Malfoy? ¿Con muggles?
–Al principio ni siquiera les hablaba a los muggles, luego creo que bebió demasiado, aunque supongo que no lo suficiente porque no hizo nada con él, solo estuvieron hablando muy cerca en plan coqueteo.
–¿Él?
–Yo tampoco me había dado cuenta al principio, pero al parecer según Blaise, Malfoy es bastante gay.
Harry ladeó la cabeza pensativo, nunca solía preguntarse por la sexualidad de alguien, en parte porque nadie realmente le interesaba, pero pensó que debería estar más atento a esos temas, quizá eso le hubiera ahorrado la relación que tuvo con Ginny.
–Pero yendo a temas más importantes. ¡¿Adivina que?!
–No otra vez –se quejó al escuchar la emoción en la voz de Theo.
–Esta vez presiento que será distinto.
–¿Otra vez te enamoraste de un muggle?
–Este es realmente lindoooo, tenías que verlo, hubieras estado a favor de inmediato. Y combinamos tan bien, no te imaginas la conexión que hemos tenido.
Harry negó –Por muy muggle lindo que sea, mejor olvídalo de una vez.
–¿Por qué? No digas eso –se quejó Theo.
–¿Como que por qué? –dijo Harry– No vas a poder tener un romance con un muggle, estarás en Hogwarts.
–Podríamos tener una relación a distancia.
–Sabes muy bien que eso ni va a durar.
–Pero ¿Y si dura?
–Ni en sueños Theo. Te hará muchas preguntas, intentará averiguar en que colegio estas, querrá llamarte, no solo recibir cartas y tú tendrás que mentir. Tu relación se arruinará desde tu primera mentira –contestó Harry y al ver la cara de absoluta tristeza que le puso Theo, rodó los ojos y le dijo– Sabes que tengo razón.
Theo lo empujó hacia el agua.
Harry se sumergió en la piscina –Sabes que tengo razón –repitió al salir y se alejó nadando hasta un extremo.
Cuando volvió, vio ahora a Blaise sentado junto a Theo.
–¿Qué le has dicho que lo has dejado todo deprimido?
–Solo he dicho verdades –contestó Harry apoyándose para salir del agua y sentarse a su lado.
–Dice que mi prometedora futura relación con mi muggle no tiene futuro, ni sentido.
–No no no –negó Blaise– Hubo una conexión real entre ellos, yo lo vi. No le mates las ilusiones.
–Pudo parecer que hubo una conexión, ¿Pero qué? ¿Va a salir con un muggle?
Blaise se rió –A veces suenas tan clasista Harry.
–Habla el que no se acercaba a los muggles hasta hace 2 años –contestó divertido echándose el cabello hacia atrás y añadió– Lo digo por el sentido de una relación a distancia y eso.
Theo suspiró y movió los pies en el agua –Me gusta alguien y no puedo seguir, es injusto.
–Así es la vida –dijo Harry volteando al escuchar una carcajada y se dió cuenta que adentro en la casa conversando con sus papás estaba Draco– ¿Por qué Malfoy está aquí?
–Que ¿No puedo invitar a Draco?
–Es mi casa.
–Pensé que ya te gustaba.
Harry entrecerró los ojos –¿Qué tanto habla con mis papás? –se preguntó en voz alta.
Theo vió hacia atrás –Quizá les está preguntando secretos de Hogwarts ¿Que tanto te molesta?
–No me molesta, es solo que… no lo sé –terminó diciendo sin encontrar algún argumento.
–Es solo que no te gusta que te roben la atención –dijo Blaise.
–Él no me roba atención.
–Es cierto, Draco es una ganancia para los gays. Harry está para el otro equipo.
–Tranquilo Hazza nadie te va a robar la atención de las chicas.
Harry frunció el ceño Esa ni siquiera podía ser una razón de por qué no le gustaba Draco pensó dispuesto a refutar, pero al notar que Draco ya estaba a medio camino hacia ellos, prefirió lanzarse de nuevo al agua.
Contuvo la respiración por un momento sumergido y adrede nadó alejándose de ellos.
Cuando volvió, Draco estaba también sentado en el borde de la piscina, pero con las piernas cruzadas. Llevaba unos shorts negros, también iba descalzo y por primera vez lo veía utilizando un color que no era el negro porque el polo que llevaba era blanco.
–Bonita casa, Potter.
–Gracias –aceptó el cumplido guardándose el Hola Malfoy que estuvo a punto de decir.
–Tus padres tienen buen gusto.
–¿De eso estabas hablando con ellos? –preguntó y vio a Theo lanzarse a la piscina en una especie de clavado que no salió tan bien.
Draco se encogió de hombros y añadió sonriente –Quizá estábamos hablando de tí.
–¿De mí? –preguntó de inmediato interesado.
–Míralo, esperando que todo sea sobre él –dijo Blaise– No Hazza, no eres el centro del mundo.
Harry le lanzó agua al escucharlo y luego lo jaló con fuerza de la pierna.
Blaise cayó sin cuidado en la piscina y peleó con él un rato.
–No me estés atacando, ve y jala a Draco si quieres pelear –finalmente dijo Blaise huyendo hacia Theo.
Harry se rió y volteó hacia Draco, no se sentía capaz de hacerle lo mismo que a Blaise, quizá porque apenas lo conocía o quizá porque Draco estaba tan perfectamente sentado y se veía… Harry lo notó en ese instante, el sol volvía a caer, probablemente la nube había pasado y Draco se veía incluso más rubio debajo de la luz de sol, sus brazos apoyados contra el piso se marcaban un poco y sería la luz o el color blanco, pero Draco se veía tan… se rehusaba a utilizar la palabra atractivo, pero su mente no podía negarlo.
–¿No me vas a jalar a mi también?
Salió de sus pensamientos y se sintió extrañamente raro así que le lanzó agua con fuerza.
Draco sonrió en vez de quejarse, aunque luego frunció el ceño y levantó su brazo tapando parte de su cara del sol –¿Por qué tiene que hacer de pronto sol? Si estaba nublado –se quejó.
–Quizá es una señal para que te broncees un poco.
–Aunque lo intentaría seguiría igual.
–Entonces entra a la piscina y huye del sol –le dijo y se dio cuenta que no era normal seguir viéndolo tan detenidamente, así que se sumergió en el agua y nadó hacia un lado.
Era una piscina grande, a su papá James sobre todo le encantaba nadar y quizá lo había sacado de él, porque para Harry no había una mejor forma de pasar un verano que nadando.
Al llegar al extremo, no pudo evitarlo y giró con curiosidad hacia Draco, se sorprendió al darse cuenta que él lo seguía mirando, parecía como si no hubiera despegado su mirada de él ni un segundo, eso lo hizo volver a sentirse extraño y en cierto punto nervioso, sin saber qué decir o hacer.
¿Por qué me miras tanto Malfoy? tuvo ganas de preguntar, pero en vez de ello desvió la mirada como si recordara algo que tuviera que hacer allí dentro en su casa.
¿Me acabo de poner nervioso? se preguntó y se dió cuenta que obviamente estaba nervioso, no sabía como actuar o qué hacer, no le incomodaba la mirada de Draco, pero lo había sentir tan raro.
Quizá debería fingir que me ahogo.
–Draco ¡¿Te vas a meter o qué?!
–Entraré para ahogarte, tu Weasley se quedará viudo.
Harry se rió al escuchar eso y volvió a ver hacia Draco, era curioso como no lo había pensado, pero al verlo desvestirse se dio cuenta que todos estaban solo en short y aunque le parecía algo tan común, de pronto estaba viéndolo detenidamente quedar semidesnudo y no podía apartar la mirada.
–¿Harry dónde vas?
–Vuelvo en un minuto –contestó utilizando esta vez las gradas para salir de la piscina.
–¡Te apuras! hay que hacer competencia.
Escuchó a Blaise mientras se lanzaba un hechizo para secarse y con largos pasos entró a su casa, no era como si tuviera algo que hacer, simplemente entró a la cocina fingiendo que tenía sed, pero totalmente ajeno a su alrededor, tan metido en sus pensamientos que cuando abrió el refrigerador se quedó viendo a la nada.
–Los elfos servirán la comida en hora y media…
Saltó en su sitio y escuchó a su papá Regulus reírse –¿Estás bien?
–Sí… sí… –contestó y siguió viendo dentro del refrigerador, sin ver nada en realidad.
–¿Tan difícil está la elección de bebidas?
Estiró la mano y tomó cualquier lata de gaseosa.
–¿No les llevarás a tus amigos?
–Ahhhh… sí, sí.
Regulus volvió a reírse –¿Qué te ha pasado que estás raro?
–Nada –contestó y quizá sonó muy apresurado porque su papá lo vió realmente curioso– Voy a… a… comida, hora y media ¿Cierto?
–Sí, los elfos ya te avisan.
Harry asintió y salió de inmediato de la cocina antes que Regulus le hiciera otra pregunta.
Apretó las frías bebidas contra su cuerpo y al doblar por el pasillo vio a su papá James que lo llamó –Harry. Dale esto a Draco.
–Ese gorro es mío.
–Préstaselo, dice que el sol no le hace bien.
–Está casi nublado.
–Si lo pidió es porque lo necesita –dijo James y se lo puso en la cabeza.
Harry hizo una mueca y siguió su camino, ni él mismo entendía porque seguía en ese plan de oponerse a todo lo que tenía que ver con Draco.
–Supongo que esto es para mí –Draco corrió hacia él y lo alcanzó a medio camino diciendo eso, luego le quitó el gorro de la cabeza y se lo puso.
–Es mío, así que luego lo devuelves.
–Lo que usted ordene –se burló Draco, pero le dió una sonrisa– Blaise dice que no te puedo ganar nadando, pero opino lo contrario.
–Te reto entonces –contestó sin bajar la mirada. ¿Sería muy obvio que estaba evitando ver debajo de su cuello y seguir las gotas de agua? ¿Qué ejercicio haría Malfoy?
–Acepto el reto, pero en un rato, necesito primero dar unas vueltas.
–Puedes dar las vueltas que quieras, igual te ganaré –contestó confiado.
Draco le quitó uno de los refrescos y se inclinó levemente hacia él –No eres invencible, Hazza –le dijo en tono burlón.
Harry se quedó por segundos inmovil cuestionándose todo, vio a Draco caminar de vuelta a la piscina, su espalda desnuda, el short mojado, el gorro negro en su cabeza contrastando con su cabello rubio solo mojado en las puntas.
Había visto a Draco ya como 4 veces y no le encontraba sentido a que ahora pudiera quedarse mudo y ponerse nervioso por el simple hecho de tener a Draco semidesnudo frente a él. ¿Acaso ese era el momento donde se cuestionaba su gusto hacia los hombres? se preguntó confundido y luego se recriminó porque obviamente Draco no le atraía, apenas y lo conocía, aparte que le parecía irritante, ni siquiera podía formular ese pensamiento porque era imposible.
¿Quizá mi cerebro piensa que estoy en peligro y por eso se bloquea?
Le echó la culpa a todo ese drama innecesario en su cabeza cuando momentos más tarde perdió la carrera.
Casi nunca perdía una carrera nadando.
No podía creerlo y exigió una revancha, Draco se rehusó diciendo que pensaba disfrutar de su victoria, Harry intentó no mostrarse enojado, solo fué una tonta carrera y no debería enojarse por perder, pero se sentía frustrado y demasiado ansioso, pensando que quizá Draco se había dado cuenta de lo que le pasaba y por eso antes de empezar a nadar había puesto una mano en su hombro y le había dicho al oído Suerte.
–Harry perdió contra Draco –fue lo primero que comentó Theo en la comida.
–Solo fue por 3 segundos –aclaró de inmediato Harry levantando la mirada de su plato de espaguetis y viendo a sus papás que obviamente estaban sorprendidos.
–3 segundos o no, la victoria es la victoria.
Draco volvía a estar vestido, todos lo estaban y Harry sentía que al fin podía salir de su bola de pensamientos –Tienes que vencerme al menos unas 3 veces Draco. No puedes huir de mi revancha.
–Yo no huyo. Cuando quieras tengamos la revancha.
–Ahora mismo.
–Ya estamos comiendo, pasen su revancha para otro día –pidió su papá James.
Harry asintió, pensando si es que debería invitar a Draco al día siguiente, pero lo descartó al recordar que iba a ir a casa de sus abuelos.
–¿En Durmstrang hacen natación?
–Sí, pero es optativo. Solo para los que lo quieran.
–Pensé que Karkarov no dejaba nada a la opción –dijo Regulus.
–Con los años han cambiado un poco las reglas –contestó Draco encogiéndose de hombros
Harry ladeó la cabeza curioso –¿Pa, conoces al director de Durmstrang?
–Sí, Lucius me lo presentó hace años. Intentó convencerme para que te mande a Durmstrang también.
–Awwww hubieran sido mejores amigos –dijo Theo.
Harry negó.
–Aún pueden ser buenos amigos –dijo James.
Harry volvió a negar.
–¿No quieres ser mi amigo? –preguntó Draco.
Harry lo miró directamente, había puesto un tono dolido, pero era una obvia farsa –Si te conozco mejor y resultas no ser un idiota me lo pensaré.
Draco meneó la cabeza y siguió comiendo, Harry por su parte envolvió los fideos con el tenedor y se dió cuenta de la misma mirada que le dieron Regulus y James, no tenían ni que hablar para entender lo que querían pedirle, que tratara mejor a Draco.
El resto del tiempo comiendo siguió entretenido y fue mayormente sus papás hablando con Blaise y Theo, le encantaba tener unos papás que podían dar consejos desde romance con muggles como había pedido Theo, hasta consejos sobre la fiesta que deberían de hacer en Hogwarts antes de terminar el año.
–Yo no me preocuparía porque algún profesor los descubra. ¿Qué van a hacer? ¿Expulsarlos el último día?
–Pero tampoco los animes a romper reglas, la nota de los Extasis sale hasta después.
–Eso es cierto, sean cuidadosos. Utilicen la sala de los menesteres.
Harry sonrió al pensar las buenas fiestas que podrían armar ese año.
–¿Tienen una sala donde pueden hacer fiestas? –preguntó Draco confundido.
Su papá y Theo se encargaron de explicarle a Draco como funcionaba todo ello y Harry se quedó viéndolo mientras escuchaba, realmente tenía una postura perfecta y había comido todo con tal detalle y cuidado como si hubiera estado en una cena formal, él consideraba que también tenía buenos modales, pero sentado frente a Draco se sintió un poco salvaje.
Draco obviamente se dio cuenta de su mirada y le dió una expresión confundida, no preguntó, ni lo señaló en ese momento, pero minutos después cuando salieron para sentarse en las sillas reclinables y comer helado, de improvisto lo tomó del brazo y lo jaló hacia un costado.
Harry se sorprendió y tuvo que mantener el equilibrio para no caerse –Heeyyy cuidado Malfoy –se quejó.
Draco quedó frente a él y soltó su brazo –¿Por qué me miras como si quisieras matarme? No lo entiendo –le dijo de pronto.
–¿Cómo si quisiera matarte? –repitió Harry divertido– No eres tan importante Malfoy.
–¿Entonces por qué me miras así? Desde que llegué lo haces.
–¿Así como?
–No lo sé… así… enojado… con tanto detenimiento.
Yo no me he quejado cuando estabas mirándome así en la piscina pensó Harry, pero no lo mencionó –Supongo que solo estoy curioso. No tengo nada en contra tuyo.
–Entonces si estás curioso hazme preguntas, conóceme y deja de mirarme como si quisieras matarme.
Harry se rió, ¿Realmente miraba tan feo a Draco? se preguntó
Draco no despegó la mirada de sus ojos, parecía bastante consternado, como si realmente él tuviera algo en contra suya.
–¿Cuál es tu color favorito? –decidió preguntar Harry.
Draco frunció el ceño.
–¿No dijiste que te hiciera preguntas?
Draco se cruzó de brazos y contestó –Verde –antes de dar la vuelta.
Harry también caminó hacia las sillas siguiéndolo y se preguntó si es que realmente había estado viendo con odio a Draco o es que él solo era un dramático.
–Sus helados ya están derretidos –mencionó Blaise.
–¿Qué te traes con Draco? –le preguntó Theo curioso cuando se sentó a su lado.
–Nada, solo le preguntaba su color favorito.
Theo lo vio incrédulo –Relájate un poco, estás muy competitivo con él.
–Pero si no he hecho nada –se quejó e iba a voltear a verlo, pero se contuvo.
He hizo lo mismo durante todo el tiempo que se demoraron en comer los helados.
–¿Y si vemos una película o algo?
Harry de inmediato propuso una entrevista con el vampiro, la había conseguido el día anterior y aprovechando que sus papás iban a salir esa tarde, los obligó a verla.
Él se sentó en el sillón junto a Theo y Draco se sentó en el otro junto a Blaise. La película fue interesante, le gustó y estuvo atento las dos horas que duró, a diferencia de Draco que a los 15 minutos se había quedado dormido.
–¿Es que no duerme? siempre se queda dormido en cualquier lado –dijo una vez que la película acabó y confirmó que Draco seguía durmiendo.
–Quizá sufre de insomnio y no puede dormir en las noches –contestó Theo poniéndose de pie.
Harry no lo había pensado desde esa perspectiva aunque parecía ser bastante obvio.
–Serpientes, los abandono, tengo que estar en casa para la cena.
–No sé ustedes, pero yo también estoy muerto –dijo Blaise lanzando un hechizo para juntar los vasos en el centro.
–Gracias por la invitación Hazza.
–De nada.
–Pero si nosotros solitos nos invitamos.
–Ah cierto. Retiro mis gracias.
–Igual los iba invitar –dijo Harry y le pasó sus lentes a Theo– No se olviden nada, yo no devuelvo cosas.
–Míralo como es –se quejó Blaise tomando su varita.
–¿Pueden este fin de semana para vernos antes de ir a Hogwarts? –preguntó Theo.
–No podré, mi mamá me mencionó algo de un fin de semana familiar.
–Yo tampoco podré, tengo planeada una cita con Ron.
–¿No están libres el viernes? No tengo mucho que hacer el viernes.
–Imposible, tengo que trabajar para mi abuela, me dará como 200 galeones por cada boggart que bote –dijo Theo.
–Yo también estaré ocupado, acompañaré a mi madre.
Harry asintió.
–Es el destino. Serpientes, nos vemos en Hogwarts.
–En el tren dirás.
–Quien llegue primero guarda sitio en el vagón de siempre –dijo Blaise y recogió su mochila con sus cosas.
–Oye tiene que llevarte a Draco.
–Déjalo que duerma un rato más –dijo Theo y palmeó su hombro– No se peleen cuando despierte –añadió y sacó su varita– Adiós Slys –se despidió antes de desaparecer.
Harry miró a Blaise y señaló a Draco, él se encogió de hombros con una sonrisa y también desapareció.
–Te estás haciendo el dormido ¿Cierto? –preguntó viendo a Draco y esperó de pie por minutos por alguna reacción.
Pronto se dio cuenta que Draco en realidad estaba profundamente dormido y eso lo llevó a preguntarse de nuevo si es que acaso Draco se sentía tan incómodo en la mansión Malfoy que ni podía dormir y que ni siquiera había desempacado como lo recordaba de la última vez.
Sin saber qué más hacer, tomó la manta que había utilizado Theo y lo cubrió, luego puso una nueva película y se sentó en el sillón de al lado a verla. O al menos eso intentó la mayor parte del tiempo, porque de vez en cuando giraba y volteaba a ver a Draco esperando que despertara.
Ya estaba en la escena final de Titanic cuando vio de reojo a Draco al fin moverse, él también se había quedado dormido por un rato, pero para el final, estaba completamente despierto.
–Deberías respetar los clásicos horarios de sueño. 8 horas, en la noche –le dijo al notar que estaba despierto.
Draco se removió y se aclaró la garganta –¿Que hora es?
–Más de las 8.
–¿Qué?
–Me he visto Titanic que dura 3 horas, esperando que despiertes.
Draco volvió a aclararse la garganta y apoyó la mejilla contra el respaldo del sillón cerrando los ojos.
–¿Sufres de insomnio o algo así?
–A veces, pero hoy específicamente el sol me mató –murmuró Draco.
–¿Qué eres? ¿Un vampiro?
–Sí, lo soy, uno muy aterrador.
–Si claro –dijo con ironía porque si fuera realmente un vampiro, no podría estar ni un segundo bajo el sol.
–Puedes quedarte a dormir más si quieres, ese sillón es bastante cómodo.
Draco negó y abrió los ojos viendo hacia la televisión –¿Qué dices que estabas viendo?
–Titanic.
–¿Qué es eso?
–¿Nunca has visto Titanic?
–No consumo mucho de cultura muggle.
–¿Tienes televisión en tu casa?
–En la mansión no hay nada muggle.
Harry abrió la boca sorprendido, él amaba la magia ¿Pero vivir solo de magia?
–En Noruega si teníamos, tampoco es como si hubiera vivido en la edad de piedra.
–¿Y aquí por qué no tienen?
–La mansión tiene demasiados hechizos, están intentando aislar la magia para que no destruya cada cosa muggle que intentan poner.
–¿Cuántos años tiene esa mansión?
–Siglos, mi… ha pasado de generación en generación. Al menos tiene unos 3 siglos.
Harry se quedó en silencio viéndolo bostezar y luego preguntó –Y… ¿Tu abuelo? ¿Cómo está? Dijiste que estaba enfermo ¿No?
–Quizá lo esté por un año más, no lo sé.
–¿Qué enfermedad tiene?
–Es… la vejez.
Harry entrecerró los ojos, primero mencionaba una enfermedad y ahora decía que era la vejez –Está bien, si no me quieres contar sobre la sagrada familia Malfoy, no lo hagas.
Draco frunció el ceño –No te hagas el indignado porque no te cuento cosas familiares que no tienen que ver contigo.
–Es un punto válido –admitió Harry y se dio cuenta que los créditos terminaron.
Draco se puso de pie –Supongo debería irme.
–Si así quieres.
–¿Acaso quieres que me quede?
–Estoy esperando desde hace 3 horas a que te vayas.
–Auch.
Harry se rió –Exagero, tampoco es así. No es que te esté botando…
–Sí, sí, igual me voy.
–Me debes una revancha –le recordó poniéndose de pie– Quizá podríamos tenerla el viernes.
Draco negó –Voy a estar ocupado lo que resta de la semana, tendrás que vivir con la derrota Potter.
–¿Tan ocupado estarás? –preguntó caminando hacia él.
–Ni siquiera he desempacado y al parecer tengo que hacerlo para volver a empacar para Hogwarts. ¿Es cierto que solo el baúl y un maletín puedo llevar?
–Sí, aunque… si llevas una caja extra tampoco habrá problemas –contestó y no supo por qué, pero añadió– Si quieres te ayudo.
–Tengo elfos que me pueden ayudar si así lo quiero.
Harry cambió su mirada al escucharlo –Después no te quejes porque no soy amable.
–Solo mencioné que no es necesario que me ayudes ¿Y en qué momento has sido amable?
–Ahora mismo.
–Que estés curioso por lo que empaque es muy distinto a ser amable.
Harry abrió la boca indignado –No puedo contigo Malfoy, ¿Ahora me dices entrometido?
–Te dije curioso.
–¿Por qué me interesaría… –empezó a decir, pero se quedó callado al escuchar las voces.
–¿Harry estás? –preguntó su papá Regulus por el pasillo.
–Aquí –contestó elevando la voz.
Regulus entró prendiendo la luz –Draco, estás aquí –le dijo con una sonrisa al notarlo.
–Sí, aunque estaba a punto de irme…
–Pero quizá podrías acompañarnos a tomar té. Trajimos postre.
–Ya se iba… –murmuró Harry.
–Puedo quedarme por un postre.
Harry le dio una mirada y al escuchar una voz familiar preguntó –¿Mamá vino?
–Sí, Lils y Rem están en la cocina –contestó Regulus y añadió– ¿No tienen frío? Los dos siguen en shorts. Harry préstale algo de ropa a Draco también.
–No es necesario –murmuró Draco, pero Harry notó la mirada que dió su papá, así que lo tomó de la muñeca y dijo– Bajamos en 10.
Luego jalandolo desapareció con él.
–Pero avísame si me vas a hacer desaparecer de la nada –se quejó Draco cuando aparecieron en su habitación.
–Ah, para la siguiente –le contestó divertido y caminó hacia su armario– ¿Qué quieres?
–En realidad no tengo frío, esto en Noruega no es nada, sabes…
Harry tomó lo primero que encontró y se lo lanzó –Buenos reflejos Malfoy –lo elogió al ver como los tomó– ¿También quieres un pantalón?
–Si insistes.
Harry tomó el pantalón que era a juego con la sudadera y también se lo lanzó –Ahora que lo pienso, debí de darte otro color en vez de negro.
–Si vas a hacer alguna broma con que solo utilizo negro…
–Negro y blanco ¿No?
–Utilizo más colores Potter.
–Ver tu armario para creer –contestó Harry pensando si debería quitarse el short para ponerse el buzo o si debía ponérselo encima. No tenía nada más que el short así que también debería sacar unos boxers si se los quitaba.
–¿Te doy espacio para que te cambies?
Harry se dio cuenta que Draco ya estaba vestido así que respondió –Lo dejo a elección tuya si quieres seguir viéndome fijamente…
Draco rodó los ojos y volteó caminando hacia el espejo de la esquina –Necesito darme un baño, un duchazo rápido y secarse con hechizos no es lo mismo –habló acomodando su cabello.
Harry se quitó las zapatillas y luego el short –Lo mismo opina mi cabello, aunque la mayor parte del tiempo es un caos –dijo y le dió un vistazo al cabello de Draco, estaba perfecto, no entendía que se arreglaba.
–¿Ya estás?
Harry recordó que estaba desnudo así que se apuró –¿No crees que tus padres deben estar preguntándose dónde estás?
–¿Ya me estás botando otra vez?
–No te estoy botando –dijo Harry y lanzó un hechizo para terminar con sus zapatillas– Misteriosamente no estoy odiando tanto tu presencia. O al menos por ratos no lo hago –dijo y se acercó hacia él.
Draco se inclinó curioso viendo algunas fotos que tenía pegadas –¿De cuando es esta foto?
–De hace 2 años. Slytherin ganó la copa.
–¿No ganaron el año pasado?
–Los mejores del equipo terminaron Hogwarts así que no, quién sabe… con suerte este año quizá ganamos.
–Quizá –dijo Draco y dio un paso hacia un costado, esta vez más curioso se acercó –¿Por qué tienes tantas fotos con hipogrifos?
–Los amo, este domingo volaré uno antes de ir a Hogwarts.
Draco le dió una mirada como si estuviera loco.
Harry miró hacia su mural –Últimamente ya no pongo fotos aquí, la mayoría son de hace dos años –dijo y al darse cuenta que Draco estaba viendo todas las cursis fotos que tenía con sus amigos y otras tocando guitarra añadió– ¿Bajamos?
–Sí, vamos.
Como su papá había mencionado Lily y Remus estaban allí y quizá habían estado hablando de ellos porque cuando entraron a la cocina los 3 se quedaron callados.
–Buenas noches.
–Buenas noches Draco, un gusto conocerte –dijo Lily dándole una sonrisa y Remus también lo saludo.
Harry se acercó a darle un abrazo a su mamá y luego a Remus –Trajeron tarta de queso –dijo contento al ver la mesa.
–Effie la hizo.
–Y es de la abuela –dijo aún más emocionado y vio a Draco– ¿Te gusta la tarta de queso?
–Nunca he comido.
–Te va a gustar –dijo y le pasó la primera porción que sirvió su mamá. Lo ponía de muy buen humor una tarta de queso, específicamente esa que hacía su abuela.
Que te comportes como un idiota y no te guste pensó al ver a Draco dar el primer bocado.
–Está muy deliciosa.
Sonrió al darse cuenta que no dijo ninguna tontería y que realmente le gustó, también se dio cuenta que tenía algunos cabellos despeinados que no se había arreglado y luego al verlo dar otro bocado recordó que él también debería de estar comiendo en vez de viéndolo –¿Pa salió con mi padrino? –preguntó al notar la mirada de los 3 cuando vio al frente.
–Sí, los abandonaron –señaló Lily y levantó su té– Escuché que estuvieron nadando hoy.
–¿Ya te contó pa de mi derrota por 3 segundos? Tendré una revancha, algún día, pero la tendré –contestó y finalmente empezó a comer.
–Algún día –repitió Draco y Harry esperaba que se pusiera a presumir más, pero Draco solo se concentró en comer su tarta.
–¿Cómo está tu mamá Draco? Nunca fuimos tan cercanas, pero recuerdo que alguna vez compartimos mesa en la biblioteca.
–Ella está bien, aunque ahora está de viaje, mañana vuelve.
–Oh ¿Y tu papá?
–Bastante ocupado, como recién nos hemos mudado aún tiene muchas cosas que resolver.
–Conociendo a Lucius, debe estar haciendo la mayor cantidad de conexiones posibles para futuros negocios –dijo Regulus.
–Sí –le dió la razón Draco– Tenía una reunión en el ministerio hoy.
–Espero que no se esté metiendo en reformas educacionales, porque siempre tenía la idea de que Hogwarts debería cambiar.
–¿Como así?
–Cuando estábamos en Hogwarts, tu abuelo intentó sacar a Dumbledore de director.
–Recuerdo eso –dijo Remus– Entre estudiantes también estaban recolectando firmas para sacarlo.
–Ahora que lo menciona, hace poco mi padre dijo que Dumbledore es muy mayor para el puesto.
–También pienso lo mismo –dijo Harry– ¿Pero a quién más pondrían de director de Hogwarts?
–Deben haber más candidatos ¿No?.
–Pero aún así, sigue muy presente que derrotó a Grindelwald, no es como que alguien pueda competir con eso –dijo Lily.
–Aunque lo hayan derrotado –comentó Draco– En Durmstrang Grindelwald tiene muchos seguidores. Es considerado un ícono.
–¿Sí?
–Sí, incluso muchos tienen el tatuaje de las reliquias de la muerte.
–¿Tú también tienes el tatuaje? –preguntó Harry, aunque sabía que no era así.
–Lo pensé, da buen status, pero empecé a cuestionarme la leyenda.
–Es cierta, las reliquias de la muerte existen.
–¿Pruebas?
Harry se guardó las ganas de presumir que él tenía la capa de invisibilidad porque su papá se la heredó.
–Hay un club en Durmstrang donde buscan convertirse en el señor de la muerte. Pero no han avanzado mucho con sus investigaciones, lo único que suponen es que Dumbledore tiene la varita de saúco.
–¿Qué?
–Hay bastantes obvias razones y también se habla que supuestamente hay un mago en Escocia que tuvo la piedra y al morir la enterraron con él.
Harry lo escuchó interesado, dos reliquias estaban muy cerca y la otra sonaba tan fácil de encontrar ¿Acaso sería posible volverse el señor de la muerte?
–¿Vamos a buscarlas? –preguntó Draco al notar su mirada atenta.
Harry le sonrió, si él quería volverse el señor de la muerte, lo haría solo, pero le gustó el ofrecimiento.
Regulus se aclaró la garganta sacándolos a ambos de sus pensamientos.
–¿Qué poder te daba ser el señor de la muerte? –preguntó Lily.
–Algunos afirman que te da inmortalidad –dijo Remus– Pero puede ser solo el título.
–Incluso si solo te da el título sería suficiente –opinó Harry y Draco agregó– Por todo el poder que da.
–Admítelo, quieres ser un mago tenebroso –le dijo al escucharlo.
–Parecería que tú quieres serlo.
–Quizá, pero sin torturar a nadie.
Draco asintió dándole la razón y siguió comiendo su tarta. Harry también tomó una cucharada, para ese punto solía estar en su segundo pedazo, pero se había demorado por la conversación.
–Escuché que fue uno de los primeros puestos al salir de Hogwarts –momentos después le dijo Draco a Remus.
–Sí, junto con Lily. ¿Lucius te mencionó eso?
–Mi madre lo mencionó, aunque fue más desde otra perspectiva…
–Dilo, tengo curiosidad.
–Mencionó que tenía grupos de estudio, que básicamente era profesor de alumnos de años menores… luego me dijo que le parecía un desperdicio que se haya vuelto cantante.
Remus se rió –¿Y tú qué crees? ¿Fue un desperdicio?
–No lo sé, ¿Por qué querer ser el mejor en algo si luego no lo vas a utilizar?
–En ese entonces no sabía que iba a ser famoso, de lo único que estaba seguro era que tenía que ser uno de los mejores para encontrar un buen trabajo que me diera dinero.
–Pero si acabas en un colegio como Hogwarts, tienes las mejores oportunidades de encontrar un buen trabajo ¿No?
–A veces hay impedimentos.
Draco ladeó la cabeza pensativo –Mi padrino mencionó…
–¿Tú padrino?
–Severus Snape.
–¿Qué dijo Snape de mí?
–Hace tiempo lo catalogó como “una bestia oscura”. No entiendo por qué lo dijo, no parece alguien…
–¿Aterrador?
–Exacto.
–A lo largo de los años han pasado muchas cosas en Hogwarts, Draco –dijo Lily– Hubo un tiempo que yo fuí amiga de Severus, pero las rivalidades y algunas ideas rompen esas relaciones –habló y meneó la cabeza– Me parece terrible que Severus hable así de Remus, pero tu eres casi un adulto como para darte cuenta que no todo lo que alguien dice es cierto.
–Por supuesto, no podría tener una mala opinión cuando no conozco a alguien y personalmente señor Lupin, usted no luce como ninguna bestia y canta bien.
–Gracias Draco.
Harry tomó un poco de su té y pensó en lo peligroso que era todo eso, Severus sabía que Remus era un hombre lobo y si alguna vez lo mencionaba, no quería ni pensar en lo que pasaría.
–¿Qué tipos de ideas rompieron la amistad que tenía con mi padrino? –siguió preguntando Draco curioso hacía Lily.
–Es algo del pasado.
Harry no se aguantó y lo mencionó –Le dijo sangre sucia.
–¿Usted es hija de muggles?
–Espero que eso no te incomode –habló Regulus que desde hace un rato estaba en silencio comiendo.
–No, por supuesto que no… es solo que… en Durmstrang no admiten a… y nunca he…
Harry se dió cuenta que Draco se puso nervioso y le pareció tan chistoso, pero el tema era serio así que no pudo reírse.
–¿Qué dicen allá de los hijos de muggle?
–Que… que no deberían de hacer magia… y que es peligroso violar el código de la magia contándole a ciertos muggles de su existencia como a los padres.
–¿Y tú qué opinas? ¿Lily no debería hacer magia? –preguntó Regulus.
–No tengo ese tipo de ideas tan… cerradas. Por supuesto que es válido que si alguien nace con magia haga magia. Pero si creo que… el código de la magia debería cuidarse mucho más, cada vez hay más muggles que lo saben y… –habló y vio hacia Lily– No quiero hablar mal de sus papás o su familia ¿Pero no creen que es un poco aterrador que cada vez más muggles lo sepan?
Lily lo vio sorprendida, pero asintió –Tienes razón Draco, es aterrador que ciertos muggles sepan el secreto. Personalmente siempre he pensado en lanzarle un obliviate a mi hermana.
Harry se rió –Deberías hacerlo ma.
–Me lo sigo pensando.
–Pero el lado bueno de todo el mundo muggle es que por cada muggle que se atreva a decir que la magia existe, aparecen miles negándolo –dijo Regulus y le pasó otra porción a Harry.
–Cierto, al menos así se mantiene equilibrado –dijo Draco y tomó su té.
–Parece que tuvieras más preguntas –habló Lily.
–¿No fue difícil? Llegar de pronto a un lugar que ni siquiera existía para usted.
–No, al contrario, enterarme que iba a ir a Hogwarts fue asombroso, fue lo mejor que me pudo pasar. Muchos magos dicen que aprender hechizos para los nacidos de muggles es imposible y difícil, pero no creas ni una de esas mentiras. Los hechizos se aprenden y varían de acuerdo a la persona, sin importar de donde vengan. Es una pena que exista tanta discriminación hasta el día de hoy, me parece indignante. Por ejemplo en San Mungo, llevo años como medimaga trabajando allí y aún así, a veces hay magos que para tratarlos piden ver mi historial. Por suerte son pocos, porque si no, no estaría dispuesta a aguantar ese trato.
–Mi abuelo es uno de esos –murmuró Draco.
–No quiero hablar mal de tu abuelo, pero espero que tu no te vuelvas alguien con esos prejuicios.
–No tengo la intención de hacerlo, aunque tampoco pienso volverme un defensor o algo así.
–Se entiende.
–La mejor alumna de Hogwarts de nuestro año se llama Hermione Granger, es hija de muggles –le comentó Harry y añadió malicioso– Quizá allí salga tu lado prejuicioso.
–Saldría más mi lado competitivo, no pienso quedar en un segundo lugar, sea por quien sea.
–Ufff, eso será divertido de ver –se rió Harry.
–¿Y tú por qué no estás en primer lugar? Alardeas mucho de ser el mejor.
–No me meto a clases optativas que den puntos, mi intención en Hogwarts es ser el mejor en lo que me plazca y sobre todo pasarla bien.
–Pero quizá podrías optar por una clase optativa más desafiante –dijo Lily y Regulus agregó –Podrías irte por runas, a mí me parecieron siempre divertidas.
Harry negó –Seré el mejor en lo que estoy, no me hagan cambiar a clases extrañas –les dijo y dio los últimos bocados a su tarta de queso.
A Draco también le habían ofrecido una segunda porción y como agradeció diciendo que estaba deliciosa, pero se había llenado, Lily ofreció dársela para llevar, a lo que aceptó.
No mucho después se despidió y utilizó la red flú para irse porque no podía aparecer en la mansión Malfoy directamente. Harry lo acompañó hasta el salón donde estaba la red flú y le hizo un gesto con la mano al verlo desaparecer.
Cuando volvió a la cocina, su mamá estaba juntando los platos de la mesa y comentó al verlo entrar –No quería decirlo, pero con los padres tan clasistas que tiene, en mi vida pensé que Draco Malfoy iba a sonar así.
–Me parece que en parte es por Narcissa, ha cambiado desde la última vez que la ví, ahora ya no se comporta tan exageradamente clasista –le comentó Regulus.
–No se dejen engañar –dijo Harry– A Draco solo le gusta quedar bien y sabe cómo hacerlo.
–Sonó bastante sincero con sus opiniones y es un chico muy inteligente.
–Sí, se nota que es inteligente y en Durmstrang debe haber conocido a locos prejuiciosos, seguro eso lo ha hecho también darse cuenta que no tiene sentido que sea así –dijo Remus.
Harry meneó la cabeza y ayudó a recoger las tazas que ya estaban secas.
–Harry no sé qué tienen en contra de él. Aunque parece que ahora te llevas mucho mejor con Draco ¿No? –le preguntó Regulus.
–Para nada, me cae pésimo.
–Pero se quedó hasta tarde.
–No es como si hubiera sido mi elección…
–¿Ocurre algo con Draco? –le preguntó Remus.
–¿Qué? ¿Cómo qué?
–No lo sé, pareces muy atento a cada uno de sus movimientos.
–Sí, también lo he notado.
–Solo me da curiosidad –se encogió de hombros Harry– Y tengo un poco de recelo, ustedes quizá no se han dado cuenta, pero es un engreído, mimado y habla mal de las personas, aparte que se hace el misterioso.
–En la comida no lo estabas tratando tan bien –recordó Regulus– le dijiste que no querías ser su amigo, quizá por eso es más reservado en sus cosas.
–Harry, deberías tratar bien a Draco, van a ser compañeros de casa –pidió Lily.
–O quizá lo manden a Ravenclaw por tan “inteligente” que es.
Regulus lo vió –No sería una mala opción, que Draco parece del tipo que te acompañaría en tus maldades.
–¿Maldades? ¿Qué maldades podría hacer?
–Intentaste abrir la cámara de los secretos en segundo año –le recordó Remus– Para probar que eras el heredero de Slytherin.
–Y hace un rato los dos parecían fascinados con las reliquias de la muerte –añadió Regulus.
–Malfoy dice que ya no cree en la leyenda.
–Y tu estabas aguantando las ganas para sacarle las pruebas de que es cierta.
Harry negó –No me cae tan bien Malfoy como para decírselo y me gusta hacer mis cosas solo.
–No vayas a tener esa idea.
Harry se rió –Tranquilos, no se preocupen por eso. Por lo que deberían preocuparse es por lo que dice Snape.
–Yo me voy a encargar de matarlo –dijo Lily– Lo visitaré uno de estos días junto con Mary.
–Al menos no se atreve a decir específicamente que soy un hombre lobo.
–Quizá si lo dijo y Draco solo estaba tanteando el terreno para confirmar -dijo Harry.
–Difícil, sé reconocer cuando alguien sabe mi secreto.
–Igual estaré atento y si Draco sabe algo… yo me encargo de desaparecerlo.
–Harry.
–Era broma, pero si quieren no es broma.
–Solo sé amigable con él ¿Sí? –pidió Lily.
–¿Por qué siento que todo el mundo me pide eso? –se quejó Harry– No debería de caerles tan bien Draco Malfoy.
