Chapter Text
Draco movió la cabeza hacia un lado, luego hacia el otro y frunció el ceño sin entender de dónde venía tanta luz, recordaba la noche anterior haber cerrado las cortinas para que no los molestara ningún rayo de sol y al entreabrir los ojos se dio cuenta que la luz venía de un patronus.
Harry estaba sentado en la cama respondiendo el mensaje y él se removió hacia un lado para evitar el brillo, debía ser aún temprano porque tenía demasiado sueño.
–Lo siento por despertarte –escuchó el murmullo de Harry contra su oído y suspiró cuando lo abrazó desde atrás.
–Está bien –contestó y bostezó.
–Tengo que salir.
–¿Salir?
–Mi mamá Lily está en China y mi pa también. Dijeron que les gustaría desayunar conmigo y siguen insistiendo así que debería ir.
–Sí, por supuesto –contestó– ¿Qué hora es?
–Un poco más de las 8. Sigue durmiendo, no demoraré mucho, quizá unas dos horas.
Dio una vuelta en la cama para mirarlo y aceptó –Te espero aquí y si tienes que demorar no hay problema... deben querer conversar mucho contigo, está bien.
–Te mando un patronus si es así, si demoro más.
Draco asintió y cerró los ojos cuando Harry de pronto se acercó por un lento beso.
Se quedó de inmediato dormido luego de ello, pero solo fue por un corto periodo de tiempo, quizá alrededor de 30 minutos porque de pronto su subconsciente lo golpeó, quizá una pesadilla o quizá solo pensamientos, se llevó las manos al rostro sintiéndose angustiado y su respiración se aceleró por un mal presentimiento.
Una parte de él seguía sintiendo preocupación por lo que pasaría cuando salieran de esa burbuja y se sintió angustiado al darse cuenta que salieron antes de lo que pensó.
No tenía ni idea de que es lo que opinaba la familia de Harry sobre él, pero fuera lo que fuera, sentía que no tenía su confianza en lo absoluto, Quizá ahora mismo estaban hablando de ello con Harry.
¿Quizá ahora mismo, Harry recién pensaba que era un error volver con él?
Se sintió horrible al pensar eso, Harry lo amaba, lo había repetido mil veces y él debía creer en él, confiar en él, pero no podía evitar sentirse asustado. La familia de Harry no sabía quién era él después de tantos años, debían tener demasiadas dudas, preocupaciones y él no sabía qué es lo que podría hacer para demostrar lo contrario.
Lograr quitarle la maldición a Effie esperaba que hubiera ayudado, quizá eso cambió la forma de verlo, esperaba tanto ello, porque en todos esos años no había hecho más que dar todo de sí para ser un buen medimago.
¿Qué haré si es que no desean que vuelva con Harry? se preguntó más de una vez echado en la cama viendo el techo y pronto se dio cuenta que debía hacer lo imposible, haría lo que fuera porque aceptaran de nuevo su relación con Harry.
_____________
–Esto se siente como una especie de intervención.
–Yo solo estoy aquí de curioso –dijo su padrino Sirius examinando el chocolate caliente que pidió.
Y su mamá Lily señaló –Harry sé que ya eres un adulto, pero no podía quedarme en Londres contenta y tranquila después de un patronus.
–Pero es como deben de estar, contentos y tranquilos –puntualizó y vio a su papá Regulus que no había dicho mucho desde que llegó.
–Para estar así prefiero antes hablarlo en persona por eso es que vine...
–Luna dijo que hablaron mucho con ella, seguro resolvieron miles de dudas. ¿No?
–Sí –admitió su mamá Lily y su papá Regulus asintió.
–Entonces no me van a pedir que me aleje de Draco o una locura así, supongo.
–No te pediríamos con exactitud eso, pero... deberías tomarte todo con... un poco de calma.
Harry de inmediato negó –Mamá, si con calma te refieres a que vuelva a Londres o algo así no, no me voy a alejar de Draco. Él cometió un error y fue consciente de ello, ahora lo único que hizo fue mejorar y vivir de una forma totalmente distinta, quiero conocer a este nuevo Draco y pasaré cada minuto de mi tiempo con él, no me importa nada más ahora mismo.
–¿Y tus proyectos que dejaste abiertos? Tienes una expedición planeada.
–Eso tendrá que esperar.
Lily meneó la cabeza en desacuerdo y Harry se inclinó en la mesa –¿Por qué mi papá James no está aquí? –preguntó y cómo sabía la respuesta él mismo lo respondió– Porque me entiende, porque sabe que lo único que necesito ahora mismo es a Draco y esa es una decisión que realmente quiero que respeten.
–Eso deberías decírmelo directamente a mí Harry, porque Regulus al parecer vino por otra razón y Sirius...
–A mí no me metan –canturreó Sirius y Harry pasó su mirada de Regulus hacia Lily– ¿Están enojados? –preguntó al darse cuenta.
Y no hubo una respuesta, los dos solo lo miraron.
–¿Discutieron por mí? –preguntó directamente y frunció el ceño, su mamá Lily y su papá Regulus siempre estaban de acuerdo en lo mismo, era tan raro verlos obviamente peleados– ¿Pa?
–Solo tenemos distintas perspectivas –habló Regulus y Lily a su lado señaló– Pero sea lo que sea, estamos preocupados por tí.
–Una vez más, no tienen que preocuparse por mí. Mírenme –se señaló y sonrió– Hace siglos que no sonreía así, no se imaginan lo bien que me siento –habló y como los 3 lo miraron cuidadosamente frunció el ceño– ¿Creen que les estoy mintiendo o algo así?
–Yo no lo creo –habló Sirius, pero Lily añadió– Harry, esto no te va a gustar, pero...
–¿Pero qué?
–Con magia hay mil formas de hacer feliz a una persona.
–Ma, dime que no estás insinuando que Draco me dio amortentia o algo así.
–Creo que tengo razones para desconfiar de Draco ¿No?
–No, no hay razones para desconfiar de él. Gracias a él Effie está viva.
–Lo sé Harry, pero aún así ha pasado tanto.
–Tu mamá tiene razón, ha pasado tanto, salir de dudas no haría daño –dijo para su sorpresa su papá Regulus.
–Pensé que estaban en desacuerdo.
–Nuestro desacuerdo va por otro lado.
–No puedo creer que sigan desconfiando de Draco, esto tiene que cambiar ¿Que más quieren que él haga? Le quitó la maldición a Effie y como lo escucharon de Luna se ha dedicado todos estos años a ayudar, sin él el templo Hè Táng no sería lo que es ahora.
Su mamá asintió –Ha hecho cosas impresionantes es verdad, pero está obsesionado contigo.
–Y yo lo estoy con él –puntualizó– No he dejado de pensar en él en todos estos años y má, si es que piensas que uno le está dando pociones al otro, entonces ese sería yo.
–No estoy jugando Harry.
–Yo tampoco –señaló y suspiró– Lo amo, eso nunca cambió y nunca cambiará.
–Lo sabemos, pero la confianza se construye poco a poco. No me puedes pedir que de pronto confíe en él por completo y sé que esto no te va a gustar, pero el primer paso es confirmar que no tienes encima ninguna poción o hechizo.
–No tengo nada de eso.
–Hace unos días ni querías escuchar su nombre.
–Eso no es verdad, estuve anhelando escuchar de él desde hace mucho –contestó e insistió– No me pienso hacer pruebas o algo así, yo confío en él.
–Esto no es opcional Harry.
–Mamá tú misma lo dijiste, soy un adulto ahora y si yo decido confiar en Draco tienen que respetar mi decisión.
Lily negó y su padrino Sirius se inclinó en la mesa –Hazle caso a Lils, si confías en Draco entonces todo saldrá bien y será un punto a favor de él.
Harry frunció el ceño –Pero ¿Cómo pueden creer que Draco me daría una poción o algo así? De ser así lo hubiera hecho hace mucho –habló y añadió– Yo fui el que vino hasta aquí, yo lo busqué, él le pidió a Ron que no me dijera nada, él no quiso volver a aparecer en mi vida porque sabía lo mucho que me hirió y eso solo lo estuvo matando lentamente, ustedes no tienen ni idea de todo lo que ha pasado –dijo y se detuvo al darse cuenta que estuvo elevando la voz.
Tuvo ganas de llorar, quería que su familia quisiera a Draco, borrar todo lo que pasó y empezar de nuevo.
–Tienes razón Harry, no lo conocemos, no sabemos por todo lo que pasó y por eso mismo es válido que si empiezas de nuevo una relación con él no sea de forma apresurada, dejando todo lo que adoras atrás, tienes miles de planes ¿Vas a dejar todo botado por quedarte aquí... en China?
–Sí.
–Lily me parece que ese es un punto para conversar después.
–Regulus no puede ser así.
–Pero esa si es su decisión.
–Decisión que puede estar siendo influenciada.
Harry frunció el ceño –No estoy siendo influenciado –dijo y se dio cuenta que iban a estar mil veces dando vueltas. Su mamá no confiaba en Draco, era una realidad y no existían palabras que pudieran cambiar ello.
–La cita es en 15 minutos –señaló su padrino.
–¿Hicieron una cita sin consultármelo? –preguntó sorprendido y en parte dolido– Draco nunca me daría una poción sin mi permiso, él no me obligaría a enamorarme de él y tampoco podría porque es como estoy, nunca dejé de estar enamorado de él.
–Tranquilízate Harry –pidió su papá Regulus– La cita en realidad se hizo con otro fin.
–¿Qué?
–Recuerda que aún seguimos investigando lo que le pasó a Effie, nosotros también tuvimos que hacernos varias pruebas para confirmar que no tenemos ninguna maldición o algo extraño encima.
–Y ya que estamos aquí, podemos ser un poco más rigurosos respecto a eso –señaló su mamá– Es un caso demasiado extraño y al parecer en este templo son demasiado expertos en el tema. Toda una coincidencia.
–No me digan que piensan que Draco es culpable de eso o alguna locura así.
–No –de inmediato contestó su papá, pero su mamá se quedó en silencio y Harry la miró sin poder creerlo– Mamá ¿Eso es lo que piensas de él?
–Harry no voy a acusarlo de nada, no estoy diciendo que creo algo así con exactitud.
–No lo dices, pero lo piensas. Crees que Draco es malvado, crees todo ello –dijo dolido y añadió– Él no es así mamá.
–Quiero creer eso Harry... y aún así... la maldición que le pusieron a Effie, es una demasiado complicada, es magia oscura, una mezcla perfecta entre alquimia y mucho más. Demasiados medimagos trataron a tu abuela, traje a los mejores magos y brujas Harry y nadie se dio cuenta de ello, el único que se dio cuenta y la salvó por completo fue Draco.
–¿Entonces dices que él le puso la maldición para luego quitársela? –preguntó enojado– ¿Qué sentido tendría ello?
–Tú.
Sintió su corazón acelerarse, pero no porque desconfiara de Draco, sino porque ahora entendía que su mamá tuviera tanta desconfianza –Draco nunca haría algo así, tienes que conocerlo mamá, tienes que darle la oportunidad, él cometió un error, pero eso no tiene que encasillarlo por siempre. Él me ama, él nunca buscaría dañarme, él... –su voz se quebró y tuvo que aclararse la garganta.
Le dolía mucho que no quisieran a Draco de la forma en la que quería lo hicieran y le daba cólera que todo hubiera sucedido así, que pareciera que Draco era el culpable.
Tuvo que ir a la cita programada en el templo Hè Táng, no intentó negarse mucho más a ello, su mamá tenía un medimago conocido allí y al parecer le había explicado todo con anticipación, de camino se enteró que llegaron la noche anterior.
Su padrino Sirius no los acompañó al templo porque se quedó por la cafetería para curiosear por la ciudad y buscar regalos. Harry no quiso señalarlo, pero era inevitable no pensarlo, porque su padrino y su papá Regulus parecían confiar e iban a respetar su decisión si él decidía quedarse, en cambio su mamá insistiría porque volviera a Londres, fuera el que fuera el resultado.
Tuvo que mandarle un patronus a Draco diciendo que se demoraría un poco más, no se atrevió a explicar el porqué de su tardanza, la conversación se extendió por horas en la cafetería y luego la cita también resultó interminable. Le dolía pensar lo que podía estar pasando por la cabeza de Draco, debía suponer todo ello, estar preocupado, quizá incluso pensar que él tenía dudas.
Y si había una certeza en todo ello, era que Harry estaba por completo seguro y solo quería repetírselo una y otra vez a Draco hasta que nunca lo dudara.
–Tomará alrededor de 15 minutos más. Por favor tomen asiento.
Suspiró al escuchar al medimago y esperó que se fuera para decir –¿Tengo que quedarme yo a recibir los resultados?
–Por supuesto, son tus resultados. Y puedes esperar para ver a Draco.
–En la mañana le dije que no demoraría más de dos horas.
–Le mandaste un patronus hace media hora.
–Eso fue hace 40 minutos y dije que demoraría un poco más, no una hora entera más –contestó cruzándose de brazos– Casi es medio día.
–Tienes que esperar con nosotros los resultados, puedes mandarle otro patronus –señaló Regulus– Y por cierto me gustaría ir contigo, quiero hablar con Draco.
–¿Solo tú?
–Si yo quisiera también hablar con él ¿No podría ir?
–Por supuesto que también podrías venir mamá, solo... me gustaría que no se volviera incómodo.
Lily asintió pensativa y Harry tuvo el presentimiento que de pronto volvería a mencionar que le parecía mejor idea que volviera a Londres, así que de inmediato se movió para evitar la conversación –Vuelvo en rato, caminaré un momento por el templo, estuve demasiado tiempo sentado –avisó y sin esperar una respuesta salió.
Era inmenso el lugar, salió de toda esa zona que era en especial para revisiones y pasó el jardín que anteriormente cruzaron, estaba lleno de árboles que nunca en su vida vió, así que curioseo alrededor dando vueltas, quería esperar al menos 10 minutos para volver adentro y cuando se preguntó si es que debía mandarle un patronus a Draco, de pronto le pareció escuchar Medimago Selwyn a lo lejos.
¿Acaso lo estoy imaginando?
Giró viendo hacia un lado, luego al otro y se quedó inmovil al notar a una enfermera levantando la mano saludando a alguien del otro edificio. ¿Acaso era Draco? pensó y se preguntó si estaba loco o había escuchado mal, pero después de avanzar, a través de la ventana lo reconoció, a lo lejos acercándose a recepción y recibiendo lo que suponía era su correo.
Trató de no caminar de inmediato donde él, se detuvo, no quería que supiera que estaba allí, pero aún así curioso no pudo evitar acercarse unos pasos y verlo a través de la puerta.
Buenos días medimago Selwyn. ¿Volvió antes de vacaciones?
Solo por una hora, vengo a dejar estas pociones. El medimago Liang me llamó de urgencia.
El medimago Liang se encuentra en la sección del Pabellón de la Armonía Interna, en la habitación junto al estanque de piedra medicinal.
Entiendo, muchas gracias Wen.
Gracias a usted. Que bueno verlo de nuevo.
Igualmente.
Vestía una túnica larga negra con detalles blancos en los bordes, túnica igual a la que todos los medimagos en el templo llevaban y aún así en Draco se veía totalmente distinto. Su cabello creaba un contraste perfecto y lucía tan elegante, Harry se quedó boquiabierto siguiéndolo con la mirada y tuvo suerte de que estuviera tan concentrado en su correo mientras pasaba por el pasillo frente suyo.
Su corazón se aceleró y sonrió tontamente, le gustaba tanto y no había momento en el que no dejara de comprobarlo.
Un impulso lo llevó a dar unos pasos atravesando la puerta hacia esa sección y quizá no debería estar caminando por allí se dio cuenta al no ver a ningún paciente ni habitaciones de ese tipo, pero siguió adelante sin querer perderse ni un detalle.
Lanzó un hechizo para que no se escucharan sus pasos, mantuvo una distancia prudencial, Draco no lo notó en la larga caminata, pero de pronto entraron a un nuevo departamento y Harry volvió a pensar que no debería estar allí.
Hipnotizado lo había seguido, sin pensar en nada más, no dejó de verlo en ningún momento, analizando sus pasos, como saludaba a los demás al pasar por distintas secciones, la forma en la que leía su correo y como luego hacía desaparecer cartas que no le interesaba guardar.
¿Draco?
Sun, volviste, no lo sabía.
Ayer empecé de nuevo con mis turnos. ¿Tú empiezas hoy? Tampoco lo sabía.
No aún no, solo vine a dejar pociones, la siguiente semana vuelvo.
Que lindo volverte a ver.
Frunció el ceño al verlo dar un abrazo, suponía eran colegas, aunque la túnica de ella era ligeramente distinta y tenía detalles celestes.
Acabo de verlo en el salón de pociones, el nuevo.
¿Lo probaste?
Por supuesto, es gigante, te encantará. Debes ordenar tu espacio cuanto antes.
Hizo una mueca, no le gustó la sonrisa que ella le dio y sabía que estaba siendo todo un exagerado, pero se quedó tan perdido y celoso allí que fue muy tarde cuando se dio cuenta que lo notó.
–Disculpe... ¿Es un paciente? No puede estar en esta sección.
–Lo siento, yo...
Draco volteó al instante que escuchó su voz y lo vio totalmente sorprendido, pero esa expresión pasó al segundo a ser una gran sonrisa de felicidad.
–Estaba en el jardín de los árboles extraños y te vi y... iba a mandarte un patronus... –murmuró sintiéndose de pronto tan nervioso por ser descubierto.
Draco asintió sonriente y dando un paso adelante estiró su mano, Harry de inmediato la tomó.
–Sun te quiero presentar a Harry...
–Oh, esa visita a Londres debió ser muy importante entonces...
Contento saludó, volvió a disculparse por estar allí, amó escuchar a Draco confirmar Sí, es mi novio y no pudo dejar de sentir todo un revoltijo en el estómago. Draco lo miró de tal forma y lo dijo tan feliz que él pensó iba a desmayarse.
Draco es mi novio pensó tontamente y apretó su mano, como si quisiera confirmar que todo era real, que él era real.
–¿Todo está bien? ¿Leiste la nota que te dejé? –le preguntó después que se despidieron y avanzaron por el pasillo.
–¿Nota?
–Te dejé una sobre la mesa, diciendo que estaría aquí.
–Recién iba a ir a casa.
–¿Entonces por qué estás aquí? –preguntó Draco balanceando sus manos.
–Vine con mis papás al templo.
–¿Con tus papás? –la mirada de Draco cambió– ¿Pasó algo malo? ¿Ellos se encuentran bien? –preguntó de inmediato preocupado
–Ellos están bien –contestó y recordó el porque no quería que Draco lo viera allí– Me sacaron una cita por eso vine –tuvo que admitir.
–¿Una cita? No lo entiendo.
–Por la maldición que le pusieron a Effie, todos se hicieron exámenes para confirmar que no hay nada extraño, solo faltaba yo –contestó y señaló al darse cuenta que debió de pasar más de 10 minutos– Debería volver por los resultados, solo estuve dando un paseo cuando de pronto te vi y no pude evitar seguirte.
Draco asintió –Deben estar esperándote –dijo y señaló– Yo aún tengo que entregar esto... no demoraré mucho, puedo ir luego allí o... ¿O prefieres que nos veamos en casa?
–Mi papá Regulus dice que le gustaría hablar contigo, mi padrino Sirius creo que también, pero no sé si es que mi mamá Lily volverá hoy o si tiene planeado algo más... déjame conversar con ellos... nos vemos en casa mejor, te envío un patronus si es que hay un cambio de planes.
–Está bien –contestó Draco y apretó su mano ligeramente– Todo está bien ¿Cierto?
Sus ojos se encontraron de nuevo con los suyos y sintió que se le rompió el corazón al notarlo asustado aunque lo ocultara –Te amo Dray. No le des vueltas a nada, ni lo sobrepienses ¿Ok? Todo está bien.
Draco asintió de acuerdo y él sin pensarlo dos veces se acercó dándole un suave beso antes de alejarse.
.
_______________
Draco se encontró tan perdido después de entregar las pociones, volvió por el mismo camino, fingió una cordial sonrisa, saludó a más magos y brujas que se encontró y aunque dijo que no pensaría mucho ¿Cómo no iba a hacerlo?
Debía haber algo más, sino Harry le hubiera dicho que lo acompañara y al recordarlo decir que Regulus quería hablar con él se puso a pensar inevitablemente en la última conversación que tuvieron. Eso había sido hace años, pero el papá de Harry le dijo que no quería que se acercara nunca más a él ¿Y si eso no había cambiado? ¿Y si esa era la razón del por qué al parecer la mamá de Harry no quería ni verlo?
Confundido caminó directamente hacia una de las red flú mientras terminaba de revisar su correo, Harry le había dicho que se verían en casa y allí era exactamente dónde iba a esperarlo.
–¿Draco?
Giró al escuchar su nombre y vio al padrino de Harry salir de una red flú –Buenos días –murmuró en respuesta y se sorprendió porque se acercó con una sonrisa.
–Han pasado siiiiglos.
–Se sintieron como siglos –confirmó devolviendo la sonrisa.
–Si que eres un medimago ehh. ¿Viniste por trabajo?
–Solo a dejar unas pociones, pero me encontré con Harry hace un momento.
–¿Solo con Harry?
–Sí, de casualidad. Estaba dando una vuelta mientras esperaba sus resultados...
–No sé qué tantas pruebas lo mandó a hacer Lils, porque están aquí hace más de una hora.
Confundido ladeó la cabeza porque no tenía sentido tanto tiempo.
–¿Sabes si ya terminaron? ¿Cómo salieron los resultados?
–No, no lo sé. Estuve en otra ala del templo y ahora iba a casa porque Harry me dijo que nos veríamos allí.
Sirius asintió y de pronto dijo –Suenas triste.
Se quedó en silencio por un momento –Debe ser porque estoy preocupado.
–¿Preocupado en qué sentido?
–En todo sentido –admitió y Sirius palmeó su brazo– Todo irá muy bien Draco, siempre y cuando no hayas hecho algo que no debas.
–¿Algo que no deba? ¿Qué podría haber hecho? No hice nada malo.
–Entonces todo estará bien –contestó Sirius y señaló– ¿Estas son las únicas red flú?
–Hay más en el ala derecha, pero por la hora todos utilizan estas... –contestó y de reojo lo notó, a Harry acercándose mientras conversaba con su mamá Lily. Regulus iba por delante y de inmediato se dio cuenta de ambos.
–El destino los junta al parecer –señaló Sirius.
Draco pasó saliva, no pensó que se encontrarían tan rápido, sentía como si fueran a cuestionarlo y él no tenía ni idea qué cosa mala supuestamente había hecho. Una enfermera pasando por allí al menos lo sacó un poco de sus pensamientos y le hizo poner su clásica sonrisa cordial, pero cuando Regulus le estiró la mano como saludo, volvió a sentirse nervioso, como si volviera a tener 17 y tuviera miedo que le lanzara un crucio allí mismo.
–Que bueno volverte a ver Draco.
Aceptó el apretón de manos, las palabras por supuesto que le sorprendieron, no sonaba tan alegre como Sirius, pero no estaba serio o enojado como al parecer sí lo estaba la mamá de Harry.
–Buenos días, medimago Selwyn.
–Buenos días.
–Draco. Mamá, puedes llamarlo Draco.
–Está ahora mismo como un medimago –señaló Lily– Aunque tu función no es tanto como la de un medimago ¿No es así?... quizá el término más apropiado sea pocionista, alquimista.
Draco se quedó en silencio, en realidad cumplía muchas funciones también de medimago, pero no se atrevió a responder. Aún así, Harry lo hizo por él –Mamá, Draco estudió medimagia y también cumple ese rol –habló y señaló la red flú con un tono más ligero– No falta mucho para almorzar, quizá podríamos comer todos juntos. Draco tiene muy buenas recomendaciones de comida, podemos pedir algo para comer en casa. ¿No?
Asintió de acuerdo, no podía evitar una comida con los papás de Harry, aunque tuviera mucho miedo por cómo todo podría salir.
–A mí me interesa probar una gran variedad. Draco necesito que hagas un pedido gigantesco, pronto vendré con Moons y Teddy, necesito estar preparado para dar recomendaciones –se adelantó Sirius con él entrando primero a la red flú.
–Le daré las mejores recomendaciones.
–Puedes tutearme, sabes... no soy tan viejo. ¿O es que luzco como un anciano? Siempre tengo traumas con eso.
Negó –No, por supuesto que no. Es solo la costumbre aquí –contestó y salieron de la red flú hacia su casa.
Harry con sus papás venían después y Draco espero por que fuera de inmediato, pero pasaron al menos 5 minutos y no aparecían.
–No te preocupes por ello, ya vendrán.
–Están en desacuerdo ¿Cierto?
–¿Desacuerdo con tu relación? No...
–Puede decirme la verdad, creo que es un poco obvio en el caso de... –no quiso completar la oración porque deseaba que no fuera así.
–Lils no le prohibirá a Harry que tenga una relación contigo, no es ese tipo de persona, pero... tienes razón, no estará del todo de acuerdo hasta que logre confiar en tí.
–¿Y qué puedo hacer para lograr ello?
–En realidad no hay una respuesta.
–¿Pero qué es lo que cree que hice mal? ¿O qué es lo que puedo cambiar?
Sirius meneó la cabeza pensativo y avanzó hacia el espejo que tenía al terminar el pasillo –Quizá deberías preguntárselo, así directamente –contestó y se arregló el cabello– ¿Este lugar es tuyo o alquilado?
–Es mío.
–Me gusta el estilo, tienes mejor gusto que Harry.
Sonrió un poco al escuchar ello, pero no podía dejar de estar nervioso.
–Luna dijo cosas muy lindas de tí, me alegra que hayas podido encontrar una amistad así.
–He tenido suerte –reflexionó y vio de nuevo hacia la red flú. Harry seguía sin aparecer– En realidad tuve mucha suerte con amistades.
–¿Qué es de tu amigo? ¿De Blaise? La última vez que lo vi fue hace dos años, cuando aún era novio de Ron.
–Me alejé mucho antes de eso, no he vuelto a hablar con él –contestó pensando en lo mucho que le gustaría volver a verlo y giró al escuchar las llamas de la red flú.
Harry pasó primero, le dio una sonrisa y avanzó junto a él.
–Mi mamá tiene sed, aún nos queda jugo ¿No?
–Sí, la botella completa.
–¿No tomaste en el desayuno?
–No.
–¿Desayunaste?
–Solo algo muy simple –contestó para no admitir que su desayuno fue solo una poción para el dolor de cabeza.
–Entonces deberíamos comer temprano, nosotros tampoco desayunamos mucho, en media hora podríamos pedir algo –contestó Harry y volteó– Como ven, Draco tiene un estilo impecable. Cada una de las pinturas fueron cuidadosamente seleccionadas.
–¿Y el espejo atrae narcisistas? Porque Sirius no deja de verse allí –bromeó Regulus y Sirius de inmediato se quejó.
–No tengo ningún objeto maldito –de todas formas aclaró Draco y cuando llegaron a su pequeña sala se sentó en el sillón doble junto con Harry. Agradecía demasiado que lo estuviera sosteniendo de la mano porque solo eso lo mantenía algo relajado.
–¿El florero es de algún lugar en especial?
–Fue un regalo de Luna, lo compró en una expedición de las bestias amables por Mongolia –contestó y luego explicó sobre una pequeña escultura que tenía junto al tocadiscos.
La conversación le resultaba un poco incómoda y no porque no le gustaba hablar de ello, sino porque se sentía nervioso por la mirada directa de la mamá de Harry como si estuviera analizando cada uno de sus gestos.
Lo peor fue cuando Harry se fue a la cocina a servir bebidas, él terminó de contar sobre todo lo que tenía allí y los 3 se quedaron viéndolo en silencio. Sabía que había miles de preguntas fáciles para continuar la conversación, podía preguntar cómo les pareció China hasta ese momento, hablar de cosas simples como el clima o que les gustaría comer, pero se sentía tan nervioso y eso lo ponía tonto.
–Debimos traer a mi Prongsy, no existe un ambiente tenso con él –dijo de pronto Sirius.
–Lo siento Draco si te estamos poniendo tenso. Tampoco queremos que esto sea un cuestionario –dijo Regulus.
Draco asintió y suspiró un poco más tranquilo al ver a Harry volver.
–Por suerte ayer fuimos al supermercado –comentó Harry y Sirius se puso de pie recibiendo su vaso– Veo que estuvieron escuchando buena música –dijo acercándose al tocadiscos.
–Por supuesto.
–Pero no tan buena, porque no veo ningún vinilo de The Marauders.
Draco en realidad había pensado varias veces en comprar uno, pero lo evitó porque eso le recordaría demasiado a Harry.
–Ohhhhhh tienes varios de Bowie. No necesitas mi aprobación, pero de todas formas te la doy.
–¿Le das la aprobación sin hacerle un exámen antes? –preguntó Harry divertido y Sirius le siguió el juego– Draco dime tus 5 canciones favoritas de Bowie.
Harry meneó la cabeza –No tienes que responder.
–Puedo hacerlo.
–¿Sí?
–Por supuesto –aceptó y lo pensó momentáneamente– As The World Falls Down –empezó diciendo.
Sirius asintió atento.
–Life On Mars es un gran clásico que me encanta... The Man Who Sold The World... Ashes to Ashes también la escucho demasiadas veces y... Rock 'N' Roll Suicide.
Sirius sonrió y compartió una mirada con Regulus, Draco no entendió qué significaba pero no pareció algo malo.
–Esto es nuevo, dejaste a mi padrino sin palabras, le gusta criticar bastante los gustos ajenos.
–No digas eso de mí, yo no critico, solo analizo a las personas en base a sus gustos –contestó Sirius y señaló– Sigues teniendo mi aprobación Draco.
–¿Tiene tu aprobación solo por el hecho de que le gusten las mismas canciones que a tí? –preguntó Lily.
–Mi aprobación es porque sabe de lo que habla y el buen gusto, en realidad solo coincidimos en dos favoritas.
Lily meneó la cabeza y Draco pasó saliva porque luego lo vio directamente –¿Todo este tiempo cuáles han sido tus objetivos Draco? Tengo mucha curiosidad por cómo es que llegaste aquí.
–Seguí a Luna en realidad y no tuve ningún objetivo en específico todos estos años, pero sabía que debía enfocarme en algo para no... deprimirme y... toda mi vida he sido bueno en pociones así como en alquimia, es algo que siempre me apasionó, no quería dejarlo de lado –contestó y añadió– Puede parecer increíble, pero todo fue una coincidencia, conocí al medimago Ling en la cafetería de Luna y él fue quien me motivó a hacer más –explicó– He cambiado y buscado modificar mis errores, no he intentado esconder lo que hice y he hablado sobre mi obsesión por vivir más y sobre mis descubrimientos en alquimia, tampoco he ocultado que soy un Malfoy.
–¿Contaste todo sobre aquella poción que hiciste?
–Sí, al equipo cercano con el que trabajo, durante todo este tiempo he buscado ser sincero con todos a mi alrededor, porque sabía que ese fue uno de mis errores más grandes en el pasado –admitió– Nunca dejaré de arrepentirme de esa poción, pero todo lo que aprendí, de una u otra forma hizo que pudiera ser realmente útil aquí.
–Entonces no te arrepientes del todo de ello.
–Mamá, Draco no dijo eso.
–Aún tengo demasiadas dudas –dijo Lily.
–Puedo responder cada una de sus dudas, no hay nada que esté escondiendo. Me gustaría cambiar absolutamente todo, pero no puedo cambiar el pasado, solo puedo modificar mi presente y eso es lo que hice todos estos años. Siento mucho por todo lo que hice pasar a Harry, lo siento mucho... –dijo y de pronto sintió un beso en la mejilla.
–No te disculpes más por eso, por favor –pidió Harry dándole una sonrisa y eso hizo que él se relajara de inmediato– Draco y yo hemos conversado sobre todo esto y ahora que volvemos a empezar nuestra relación, no me gustaría seguir volviendo al pasado, no quiero pensar en lo que pudo pasar o en errores.
–¿Pero todo en realidad queda en el pasado?
–Mamá... –murmuró Harry y ella levantó una ceja. Draco se removió sin entender y se preguntó si es que toda esa reunión era para decirle que no estaban de acuerdo con su relación. ¿Le iban a pedir que se alejara de Harry?
–Yo también creo que todo puede quedar en el pasado. Cometer un error no tiene por qué ser tu fin definitivo, sobretodo si intentaste repararlo –dijo Regulus y giró– Entiendo Lily que digas que la confianza se construye, pero es lo mismo con la desconfianza. Y ahora después de todo por lo que han pasado es momento de empezar a confiar.
–Creo que te estás proyectando en él.
–Ese sería yo, Lils –se señaló Sirius– Yo también cometí un horrible error y decepcioné a Moons como nadie más podría hacerlo. Tampoco quisiste confiar en mí al principio, pero me diste una oportunidad y mira hacia donde eso nos ha llevado.
–Esto es distinto Sirius.
Draco se inclinó ligeramente hacia delante –¿Qué es lo que debo cambiar? ¿O qué debería hacer? –preguntó porque genuinamente quería saberlo.
–Quizá deberías empezar explicando, por qué, mágicamente tú sabías la solución correcta para la maldición de Effie. Escuché que fue porque habías solucionado una maldición parecida, pero consultándolo con colegas y comparándolo, utilizaste una poción extra ¿Cierto?
–Mezclé una poción definida del templo con otra, es verdad.
–¿Y cómo sabías que debías de hacer eso?
–Porque analicé cada rastro de la maldición y la carta que enviaron conteniendo ella, hay pocos tipos de maldiciones que pueden contenerse de esa forma y... también... no lo sé... en parte creo que fue intuición lo que me llevó a mezclarlo –contestó y se dio cuenta al notar su mirada tan calculadora que no le había gustado la respuesta así que añadió– Puede sonar raro que diga intuición, es difícil de explicarlo, pero he aprendido a entender maldiciones y en este caso pensé ¿Qué es lo que yo haría si pusiera una maldición así...
Lily levantó ambas cejas, su expresión era fría. Y Draco en ese momento entendió por dónde iban sus pensamientos. –¿Piensa que yo fui el culpable? –preguntó y al verla asentir, sintió un estremecimiento en todo el cuerpo– Yo nunca le haría algo así a Effie... le juro que yo nunca...
–Lo siento si ha sonado a toda una acusación, pero no dejo de pensar que pudo ser la única forma que encontraste para que Harry volviera contigo y para lograr que en general todos cambiaran su percepción de tí.
Se quedó boquiabierto al escucharla.
–No vas a negar que es una posibilidad.
–No, no lo es –de inmediato negó– Yo me enteré de ello, cuando Weasley me envió la carta pidiéndome que me hiciera pasar por otro medimago, yo nunca... nunca buscaría dañar a Effie. Y tampoco tuve la intención de que Harry se enterara de que fui yo, tomé la decisión de alejarme por completo porque pensé que era lo mejor para él, incluso creía que estaba en una relación y... nunca me hubiera metido, porque creía genuinamente que me odiaba.
–¿Entonces juras que no buscaste esto? ¿Juras que nunca se te pasó por la cabeza armar un plan para que Harry te perdonara?
–Lo juro, nunca armé un plan. Fantasee mil veces con que nos encontraríamos de nuevo de casualidad, fantasee con que él me buscara.
–¿Y tú nunca decidiste buscarlo?
–Creí que me odiaba, que nunca más quería volverme a verme ¿Cómo iba a hacerlo? ¿Por qué iba a arruinar la vida de Harry si estaba feliz sin mí? Pensé que si volvería a aparecer solo arruinaría todo una vez más, no quería interferir en su vida –dijo y pasó saliva, necesitaba mantener la compostura, pero sintió que iba quebrarse y llorar, sin poder creer que pensara algo así de él– Esa maldición pudo matar a Effie y ustedes nunca se habrían enterado, todo el tiempo pensaron que fue viruela de dragón ¿No? Entonces dónde entraba yo en eso, que Weasley me escribiera fue porque anteriormente ayudé a Wood y eso fue pura coincidencia –explicó– Puedo jurarlo, puedo mostrar recuerdos, puedo probarlo con veritaserum, puedo hacer lo que sea.
–No, absolutamente no. No tienes nada que probar –dijo Harry y añadió– Mamá, dime que no crees necesario hacer algo así.
–No pretendo obligarte a hacerlo, y discúlpame Draco por acusarte de algo así, pero debes entender el porque desconfío.
Draco no lo entendía, porque él no era así, ni antes ni ahora se hubiera atrevido a hacer algo así. Desde el principio siempre apreció a la familia de Harry, nunca hubiera jugado con una maldición fuerte, aún teniendo el antídoto.
–Draco nunca habría hecho eso mamá –señaló Harry y apretó su mano– Aparte que ahora mismo la investigación que están llevando los aurores es gracias a su sugerencia.
–Lo sé –asintió Lily– Y sobre ello Draco, espero nos puedas ayudar en caso los aurores soliciten una investigación extra sobre la poción.
–Por supuesto que ayudaré –prometió –Dejé para los aurores cada detalle de la poción y en cualquier cosa que se necesite ayudaré. Sea lo que sea.
–Gracias Draco.
Él asintió y se preguntó si es que debía de mencionar de nuevo el veritaserum, realmente estaba dispuesto a demostrar que él no tenía nada que ver con eso, pero también se dio cuenta que quizá incluso si hacía eso, de todas formas no importaba porque aún así no se ganaría del todo su confianza.
¿Alguna vez tendría de vuelta su confianza?
¿Harry en realidad confiaba en él?
–Tengo muy buenas recomendaciones.
–Como dije, quiero probar de todo.
–Voy a traer las cartas que tiene Draco de restaurantes.
Se preguntó si el papá de Harry estaría en desacuerdo y por eso no estaba allí, antes no había pensado en eso, pero empezó a preocuparse por ello y mucho más, ¿Y si Fleamont también deseaba que se alejara? ¿Y si Effie también pensaba que él fue quien le puso esa maldición?
Sintió una punzada en la cabeza y tomó una bocanada de aire.
–¿Draco?
Levantó la mirada hacia Regulus que lo llamó y se dio cuenta que Harry estaba junto a su mamá señalando algunos platillos de la carta. –Lo siento, ¿Me decía algo?
–Llamaba tu atención porque te perdiste en tus pensamientos.
–Lo siento.
Regulus meneó la cabeza –No te disculpes... ¿Hay algo que nos quieras preguntar?
–No –murmuró sin saber que decir y bajó la mirada hacia sus manos, se sentía en un sueño muy extraño preocupado porque en cualquier momento se volviera una pesadilla.
–Sabes... a Effie le gustaría mucho verte –dijo Sirius de pronto– Ayer me comentó que espera puedas visitarla muy pronto.
–Dijo que cocinaría algo muy especial para tí –añadió Regulus.
–¿En serio? –preguntó sorprendido.
–Por supuesto, Effie te tiene mucho cariño y después de lo que pasó se sorprendió tanto al enterarse que fuiste tú quien la ayudó –contestó Sirius– Para todos fue la mejor de la sorpresas.
–¿Y no lo odiaron? –se atrevió a preguntar– ¿No odiaron enterarse que yo volvía a aparecer en la vida de Harry?
–Fue inesperado sí, pero nadie odió el que volvieras a aparecer porque de pronto Harry puso una gigante sonrisa y... no sé cómo llegó aquí en menos de una hora.
–El destino mueve todo. No te imaginas lo felices que estamos de volverlo a ver tan feliz.
Sonrió al escucharlo y sonrió más cuando Harry dijo –La suerte vuelve a estar de mi lado, los astros se alinearon.
Repitió eso en su mente ¿La suerte también volvía a estar de su lado? se preguntó y vio hacia la mamá de Harry que seguía analizándolo, no sabía si la conversación había logrado que confiara algo en él o si es que era lo contrario, pero fuera lo que fuera al menos dejó de sentirse tan paranoico porque definitivamente no lo odiaba, podía desconfiar, quizá no estar de acuerdo del todo, pero no era ese tipo de persona.
–James ha sido el único que ha respetado el pedido de Harry, se opuso a que cortemos su reencuentro.
–Lo sentimos por invadir su espacio, pero era necesario –dijo Lily.
–Lo entiendo totalmente.
–Aunque por mucho que haya pedido respetar su espacio, apuesto a que Prongsy aparecerá en cualquier momento.
–Sí, obviamente lo hará. La curiosidad suele matarlo, por eso también empaqué para él.
–O quizá por darte la contra no lo hace.
–Quizá.
–Harry pide un plato extra por si acaso.
–Eso haré... Draco ¿Me acompañas por la comida?
–Sí –contestó y se puso de pie, necesitaba un gran respiro, necesitaba solo de Harry por un momento y le hubiera encantado un gran abrazo apenas salieron, pero no se atrevió a pedirlo porque sentía que se iba a poner a llorar sin saber cómo explicar todo lo que sentía.
Por tantos años no había sido emocional en lo absoluto, se había concentrado por completo en el trabajo y eso implicaba ser por completo sereno, preparado para dar buenas o malas noticias e incluso confortar si era necesario.
–Lo siento porque es muy incómodo todo... Si deseas podemos no volver. Y lo digo en serio.
–No. No. No quiero que hagamos eso, es solo que... no sé cómo actuar, yo lo estoy volviendo incómodo.
–No es así Draco y lo siento por lo que dijo mi mamá.
–La entiendo totalmente, no tienes que culparte, no... –murmuró y avanzó hacia el mostrador donde el elfo, sin poder evitar pensar Todo esto es mi culpa. Por mi culpa es que todo está así.
Si no hubiera mentido desde un principio.
Si no hubiera hecho esa poción en Hogwarts.
Si nunca me hubiera interesado la alquimia.
Harry lo tomó con fuerza de la mano y antes de que volvieran por red flú lo detuvo y le dijo –¿Estás seguro que esto está bien?
–Sí.
–Mi familia te quiere, no quiero que dudes eso. Y pase lo que pase, estoy de tu lado Draco, haremos que todo vuelva a funcionar.
Sonrió al escucharlo y asintió, recordando cuál era el punto de todo ello. Amaba a Harry, quería absolutamente todo con él e iba a costarle, pero tenía que dar todo de sí.
–Te prometo que todo será aún mejor que antes –prometió Harry acariciando su mejilla y al alejarse sonrió de lado– Te ves muy... demasiado bien utilizando una túnica de medimago.
–Había olvidado que la tenía puesta –se dio cuenta– Tengo que cambiarme al volver.
–¿Tienes que hacerlo? –se quejó Harry y él se inclinó dándole un beso en la mejilla– Ay, maldita sea.
Ladeó la cabeza confundido al escucharlo murmurar eso.
Harry le dio una sonrisa –Me gustas mucho.
Se inclinó dándole otro beso en la mejilla –A mi también.
Al llegar fue directo a su habitación, su armario en general estaba lleno de camisas y pantalones de vestir, pero escogió de los pocos jeans que tenía para combinar con Harry, él utilizaba su ropa también ese día y le encantaba como le quedaba, aunque por estar tan metido en sus pensamientos no había prestado mucha atención a ello.
Había una pequeña maleta en la entrada que debía ser para Harry, vio a Regulus llevarla, lo cual indicaba que él suponía que Harry se quedaría. ¿Su mamá querrá que se quede conmigo? por otro lado pensó y cuando se encontró preguntándose ¿Qué podría hacer para agradar más? escuchó exclamaciones afuera.
Se vio una última vez en el espejo y salió, pasó por el pasillo directo a la cocina, donde dejó a Harry con la comida, ahora todos estaban allí y había alguien más también.
James Potter, se dio cuenta al instante de él y se acercó con una gran sonrisa, Draco apenas pudo reaccionar porque de pronto recibió un gran abrazo seguido de un –Qué alegría volverte a ver Draco. ¿Cómo estás? ¿Fue muy shockeante recibir tantos invitados? Perdón por no avisar que también vendría, fue decisión de último momento. Debes sentirte saturado ahora mismo, es totalmente entendible, Harry tiene una familia gigante, pero eso ya lo sabías –habló James palmeando su espalda– Estás alto, eres otro, aunque a la vez el mismo Draco. Estoy muy feliz de volverte a ver.
–Ha pasado un buen tiempo –contestó contento, dándose cuenta que tenía su misma altura ahora. Lo puso tan feliz volver a ver al papá de Harry.
–No te imaginas la tremenda sorpresa que tuve al enterarme que tú eras el medimago Selwyn, soy experto leyendo a las personas ¿Pero cómo iba a darme cuenta que eras tú si escogiste el disfraz más raro de todos? ¿A quien utilizaste para la poción multijugos?
–Al medimago Ling, por suerte él accedió a ayudarme.
James asintió –Qué increíble Draco y, aunque te lo dije antes, me gustaría volver a repetirlo, muchas gracias por todo, sin tí no... no quiero ni imaginar qué hubiera pasado, apareciste en el momento indicado.
Un alivio tremendo lo invadió al escuchar esas palabras.
Los demás se habían dirigido hacia el comedor, excepto por Harry que estaba parado junto a la mesa contento observándolos.
–Sé que los errores pueden perdonarse Draco, secretamente estuve ayudando a Harry a buscarte, estuve preocupado pensando que algo grave había ocurrido. Me alegra que no haya sido así. Y me siento orgulloso y aliviado de saber que aunque fue duro saliste adelante y arreglaste no solo tu error, sino que también nuestra familia y con nuestra me refiero a ello Draco. No quiero que sientas o que pienses que no perteneces, ganarse a todos es muy difícil y ahora mismo Lily está confundida, ha estado mucho tiempo preocupada por Harry, que procesar algo así es complicado, pero puedes estar seguro que estamos juntos en esto.
Sintió un nudo en la garganta.
–Recuerda que estamos aquí gracias a aciertos así como errores, no pienses en el pasado no pienses en el hubiera. Todo irá mejor, Draco –le prometió James y después de ver a Harry añadió– ¿Y cómo no iría mejor si los dos se hacen tan felices?
Sonrió, el nudo en la garganta aún seguía allí y cuando James volvió a abrazarlo esta vez él le devolvió el abrazo con fuerza.
No se atrevió a decir algo largo porque en realidad dudaba que pudiera hablar, solo dijo Gracias y sonrió porque realmente estaba feliz al darse cuenta que quizá si podía todo cambiar.
–Creo que tengo que aprender a decir las cosas como las dice mi papá –dijo Harry divertido cuando su papá salió de la cocina y Draco dio largos y rápidos pasos hasta él– ¿Estás bien? –escuchó de pronto su voz preocupada.
–Sí, me siento muchísimo mejor –admitió y apoyó la frente contra su hombro.
Harry sobó su espalda y acarició su cabello con suavidad, él respiró hondo concentrándose por unos segundos en la increíble sensación de tenerlo a su lado y luego al levantar la cabeza se inclinó por un beso, se sentía tan dichoso de poder volverlo a besar.
Al salir se encontró mucho más ligero, se sentó junto a Harry y la conversación se extendió en general porque el papá de Harry habló bastante. Recordó como anteriormente Sirius mencionó que no existía un momento incómodo si estaba James y deseó poder ser algo parecido, en un futuro ser un buen anfitrión, que alguien dijera eso de él, poder invitar a la familia de Harry y que nada fuera incómodo, llevar la conversación de la mejor forma y sentir que realmente pertenecía.
–Sí, hemos hablado de eso. Tomará un buen tiempo porque Draco tiene muchos proyectos aquí que por supuesto no puede abandonar.
–Así como Draco los tiene aquí, tú también los tienes en Londres –le recordó Lily y él giró hacia Harry porque no había escuchado exactamente hablar de ello– ¿Tienes un proyecto para descubrir una reliquia o explorar un lugar mágico? Ayer me comentaste sobre tus ideales para descubrir, pero no sabía que tenías un plan en marcha.
–Es que no lo tengo con exactitud, pero sí es cierto que... hay un proyecto que tengo con Gringotts, aunque aún no fijamos fechas ni nada de eso.
–¿Sobre qué es? ¿Dónde irías? –preguntó más que curioso.
–Gringotts descubrió que una familia mágica egipcia dejó un tesoro legendario como garantía de una deuda. El tesoro de la dinastía de Zoser-Ra, la tumba está protegida por maldiciones faraónicas y quién sabe qué más.
Sonrió al verlo tan entusiasmado.
–Me pidieron que primero explorara y dependiendo de lo complicado que sea tendría que reunir equipo, como no hay casi nada de información no tengo competencia en lo absoluto así que puedo tomarlo con calma.
–Te prepararé pociones –dijo emocionado al darse cuenta que sabía todo lo que Harry podría necesitar– Tengo una poción revitalizante que te ayudará mucho, es una receta propia, necesitarás esencia de runas disueltas también ¿Lo has probado antes?
–Por supuesto, siempre tengo que estar preparado para tocar inscripciones antiguas.
Asintió contento pensando que obviamente Harry debía haber probado varias pociones muy complicadas, había descubierto un par de ruinas y esos eran grandes logros –También puedo hacerte un elixir de claridad mental, infusión de ojo interno, todo lo que necesites.
–¿Y sabes hacer poción antimaldiciones de triple fase?
–¿Realmente me estás preguntando eso? –preguntó irónico y Harry soltó una carcajada– ¿Sabes lo difícil que ha sido conseguir a alguien que me haga esas miles de pociones? Lo ha sido mucho, aparte que son carísimas.
–No tienes que preocuparte por pociones o alquimia nunca más en tu vida.
Harry sonrió ampliamente –¿Tendré todo lo que necesite?
–Por supuesto.
–¿Y también podrías acompañarme?
Adoró la propuesta, hizo que su pulso se acelerara.
–... claro que... cuando estés libre, no quiero raptarte del templo porque te necesitan demasiado, pero quizá en un futuro...
–Te acompañaré donde sea, Haz –aseguró y al escuchar un Awwww recordó que estaban en la mesa terminando de comer.
–Me alegra Draco que motives a Harry a también perseguir sus metas –le dijo Lily y él lo confirmó– Siempre lo motivaré, me emociona mucho que él cumpla lo que tanto deseó.
–Y te das cuenta Dray que nunca hubiera sabido que quería ello de no ser por tí.
Ladeó la cabeza –Creo que de una u otra forma hubieras llegado a ello –dijo y Harry añadió después de una cucharada –Imposible, porque me metí a clase de runas por tí, nunca tuve deseos de aprender algo así.
–Pensé que te metiste a runas porque querías probar cosas nuevas –dijo James.
–Y no fue mentira, se metió a runas para probar algo nuevo –lo señaló Sirius.
Draco se rió como los demás y tomó una porción de fideos.
–No, no, en ese momento no pensaba en algo más –se quejó Harry– Me caía mal.
–¿Así? –preguntó.
–Lo recuerdo claramente. Me dijiste ¿Tan tonto eres que no podrías con una clase de runas? eso me enojó.
–Pero si te diste cuenta que dije eso, solo porque quería que estes ¿No?
–Sí, eras nuevo, necesitabas a un Sly que te acompañara.
–No –negó– Quería específicamente que fueras tú.
–¿No se supone que te gusté desde Halloween? ¿Acaso estás confesando que desde antes...
Se encogió de hombros divertido y miró hacia su comida.
–¿Así que así te sientes Prongsy cuando sales con Moony y yo?
–No solo mi papá, padrino –se quejó Harry divertido y Draco al darse cuenta que no había comido ninguna gyoza se estiró y acercó el plato hacia Harry. –Deberías probar estas.
–El color no me motiva, estas son muy verdes.
–Te gustaran, prueba una.
–¿Y si no me gustan?
Draco le sonrió y Harry tomó una comiéndola de frente. –¿Entonces? –preguntó segundos después.
–No me gustó, para nada.
Sonrió más porque obviamente sí le gustó, así que pasó dos más a su plato y luego tomó una gyoza para él.
–Si yo le digo a Reg de broma que no me gustó algo, me quita el plato entero –dijo James y Sirius continuó– Y luego vuelve a pedir lo mismo y lo come delante tuyo sin invitarte.
–¿Por qué me meten de pronto a mí? –se quejó Regulus que estaba disfrutando la comida.
–Yo solo veía la diferencia de las personalidades Black –dijo James contento.
Draco tomó una cucharada de su arroz y vio a Harry que terminó su tercera gyoza y dijo –¿Black? ya no más, ni Malfoy... ahora es Selwyn... Aún me resulta extraño pronunciarlo.
–A mi también –admitió
–Tus padres Draco, ¿Nunca te asustaron con que algo muy malo ocurriría si te cambiabas el apellido?
Asintió al escuchar la pregunta de Regulus –Sí, estuve muy asustado. Pensé que una maldición caería sobre mí al dejar de ser un Malfoy, aunque algo así no podría ocurrir.
–Yo también estuve muy asustado cuando me volví un Potter.
–Con razón te demoraste siglos.
–No me lo recuerdes Sirius.
–Pero cambiarse el apellido es un derecho mágico, no hay consecuencias que un familiar pueda crear en contra de ello –dijo Lily y Regulus asintió– Exacto, no hay algo mágico o una maldición que te puedan poner por eso, pero en nuestro caso... cuando desde que naces te hablan de la importancia de tu apellido... tiendes a ponerte paranoico...
Draco asintió dándose cuenta que lo podía entender perfectamente.
–A menos que seas Sirius. A veces hay personas sin sentido del peligro.
–Hice una gran fiesta cuando dejé de ser un Black. Aunque en realidad esas son formalidades del mundo mágico, con muggles aún tengo que ser un Black.
–Hasta que sea legal casarse.
–Exacto, mini prongs. Le pongo unos años más para poder deshacerme de mi yo oscuro.
–Padrino –se quejó Harry– Dejé de ser mini prongs hace siglos.
–Lo siento, la vieja costumbre.
Draco sonrió y vio hacia James que preguntó –¿Ser Malfoy es algo que no deseas más? ¿Estás seguro de eso?
–No estoy seguro –admitió– Mis papás no han sido horribles conmigo, solo nuestra relación a sido fría en muchos aspectos y la razón del por qué dejé de ser un Malfoy, es porque sé que no puedo darles lo que quieren, un perfecto heredero que se case con alguien de los 28 y les dé más perfectos herederos.
–Deben extrañarte, son tus papás después de todo –dijo Lily.
–Quizá, pero no soy ni quiero ser el heredero que tanto desean, se los dije antes de irme y ahora después de años no sé si es que cambiaron de parecer o... quién sabe... quizá y tienen un nuevo heredero.
–¿Un nuevo heredero?
–Le dije a mi madre que podrían hacer lo mismo que los Black.
–¿Un ritual de sangre? –preguntó Regulus y negó– Narcissa nunca haría eso.
–Pero mi padre sí.
–Mmmmm, no lo sé. Lo dudo mucho.
–Yo lo que sí sé es que te están buscando –habló James.
–Se de mi madre, pero dudo que mi padre me esté buscando.
–Puedes tener razón, Lucius es bastante orgulloso, esperará que tú seas el que vuelva a hablar con ellos.
Draco suspiró –Y supongo que será así, cuando vuelva a Londres no debería evitarlo... aunque en parte tampoco quiero hacerlo... lo siento si doy muchas vueltas no he pensado del todo lo que haré.
–Es entendible y debes tomarte tu tiempo.
Asintió pensativo y Harry llamó su atención preguntando –¿Crees que me guste este? Es el único que no probé.
–Solo lo sabrás si lo pruebas.
–No pregunté eso.
Sonrió –No creo que te guste, tiene bastante cebollín, pero prueba para que salgas de la duda tú mismo.
–¿Te acuerdas que dije algo así para que te metieras a criaturas mágicas? Nunca supe si te llegó a gustar.
Draco lo vio tomar un jiaozi y contestó –Odié cada segundo.
–Eres un exagerado.
–En esto si apoyo a Draco, solo a locos les gusta esa clase.
–Pero Hagrid es un excelente profesor –señaló James.
–Nadie dijo lo contrario –señaló Sirius y añadió– Teddy también odió esa clase, aunque fingió que no, me envió miles de cartas quejándose de tener que limpiar y alimentar a los gusarajos...
Draco escuchó atento y recordó a Harry mencionar que Teddy había terminado Hogwarts –¿Y cómo se encuentra Teddy? ¿Ya decidió en que se enfocará o qué curso seguirá?
–Pues Teddy... –murmuró Sirius.
James se rió silenciosamente –Teddy se ha revelado –comentó y Sirius continuó–... ya ni quiere que le digamos Teddy –habló con una sonrisa, pero terminó con una expresión exagerada de tristeza– Fue el premio anual, estoy tan orgulloso, es tan inteligente como Moony.
–Y tan rebelde como Pads al parecer.
–Creo que lo ha poseído algún demonio o algo así, tenía las cosas tan claras cuando terminó Hogwarts y en tan solo una semana dijo que no piensa hacer nada de eso. Me da miedo, no sé qué consejo darle... porque Sirius Black diría: Que se joda todo, disfruta la vida sin que nada más importe, pero... supongo que como padre debería recordarle las metas que se propuso.
–Ya está Moony para que le diga eso –dijo Harry.
–Eso también pensaba, pero Moons de pronto se volvió Sirius Black y yo no sé hacer un papel de Moons.
Todos se rieron, Draco sonrió preguntándose qué tan rebelde en realidad era Teddy, solo lo había conocido en su primer año, cuando hacía bromas demasiado elaboradas para su edad.
–Si yo nunca me pude tomar mi año sabático, Teddy tendrá que hacerlo.
–Al parecer así será y será perfecto que descubra más de él.
–O descubrirá más en general... Hogwarts fue largo, se me hizo una etapa muy larga...
James soltó una carcajada –Debiste ver la cara de satisfacción Reggie cada que se enteraba que te llamaban a dirección.
–Es el karma siempre tiene que multiplicarse –señaló Regulus divertido.
–Lo bueno que accedió a pasar unas vacaciones familiares. Vendremos aquí primero, dentro de semana y media, aunque tiene que ser después de la luna llena.
–Hay rituales lunares aquí –le comentó Draco– Muchos hombres lobo viajan para ello.
–¿A qué te refieres? –preguntó Sirius confundido.
Draco recordó que la comunidad mágica China era muy cerrada, nadie sabía mucho de ellos así que explicó –Aquí no se ve como una maldición criminal el ser un hombre lobo, lo toman más como una condición espiritual y por eso es obligatorio que lleven rituales lunares, los cuales les ayudan a contener, armonizar y tratar ese lado lobo.
–Había escuchado que son más aceptados en China, pero no sabía que tenían rituales específicos.
–Los hay, así como zonas seguras durante la luna llena y varios viajan aquí por los tratamientos alternativos.
–Reggie, tú mencionaste eso.
–Escuché algunos rumores, pero son tan reservados... Tienen talismanes aquí ¿No?
–Sí, hay talismanes aprobados, sellos mágicos, medicina alquímica. Es un gran mundo –explicó Draco.
–A Moons y Teddy les encantaría escuchar de eso –habló Sirius emocionado y Regulus preguntó– ¿Pero cómo es el control para ello? Porque aquí la regulación es estricta.
–Si vienes de turista todo es muy flexible, conozco muchos magos que acuden a ciclos lunares porque creen en la influencia de ideas tipo yin-yang en el control interno –explicó– Y en cuanto a hombres lobo, por supuesto que deben tomar la poción matalobos para acudir, en mi departamento ayudamos a prepararlas a menudo para turistas porque a veces no se da abasto la otra área del templo.
Sirius abrió la boca exageradamente –¿Cómo es que nunca tuve ni idea de esto?
–Son clanes mágicos antiguos los que lo organizan y en realidad la mayoría que asisten tienen demasiado dinero así que no van a querer que alguien más divulgue sus secretos. Todo se mantiene entre ellos por eso.
–Teddy y Moony tienen que venir –señaló James e incluso Lily asintió– En realidad sería muy beneficioso, sobre todo para Teddy, poder conocer una nueva dinámica, más personas, nuevas formas de encontrarse con su yo lobo.
–Eso me parece es lo que tanto ha necesitado Teddy, pero ha sido imposible.
–Le encantará la idea. ¿Sabes si hay personas jóvenes?
–He escuchado de muy pocos en realidad, pero puede cambiar cada año.
–Hablaré con ellos mañana que vuelvo.
–¿Mañana? –preguntó Harry– Pensé que volverían hoy.
–¿Nos estás botando Harry? –se quejó James divertido.
–Nosotros nos quedaremos incluso unos días más –habló Regulus.
–¿Y tu trabajo papá?
–Tengo días libres ¿No me puedo quedar a hacer turismo? –preguntó Regulus riendo.
–Es jefe de departamento de inefables, puede hacer lo que quiera.
–¿Aún no es ministro? –preguntó Draco, aunque sabía que eso era demasiado difícil.
–Ufff ese fue un golpe bajo –se rió Sirius.
–Con toda la experiencia que piden al menos tienes que pasar los 60. Tendría que trabajar 18 años más –se quejó Regulus– Pero en realidad no es algo que me interese por el momento.
–A mí sí me interesa ser esposo del ministro –se señaló de inmediato James.
–No tendría ni tiempo para verte.
–Puedes crear una ley que te obligue a pasar al menos 22 horas al día con tu esposo.
–¿22?
–Eso que me contuve para decir 24.
–Estás loco.
–Solo digo en voz alta mi más profundos anhelos.
–Y después se preguntan de dónde salí yo con tantas obsesiones –se señaló Harry.
Draco sonrió.
–Mamá, ¿Tú también te quedarás una semana? Podemos planear ir a algún lugar turístico.
–También volveré mañana, tengo varios pacientes que me esperan. Por eso no traje maletas como Reg, solo un bolso.
–¿Y dónde están tus maletas, pa?
–En el hotel por supuesto. ¿O quieres que me quede aquí con tu papá?
–Ni loco, aparte no hay habitaciones extra.
–Harry –lo llamó Lily– En realidad esperaba que volvieras mañana conmigo a Londres.
–Lo siento mamá, pero no es algo que vaya a hacer ahora.
–Pero deberías ir y traer una maleta más grande porque Reg solo trajo dos conjuntos, también deberías hablar con Effie y Flea, explicarles que te quedarás aquí un tiempo, aparte que deberías hablar de tu proyecto con Gringotts, no puedes dejarlo en pausa y esperar que te esperen tanto tiempo.
Draco asintió porque la mamá de Harry tenía razón.
–Por supuesto, tengo que hablar con Effie y Flea... tenemos que hablar con ellos –dijo volteando hacia él.
Draco se removió ansioso, por supuesto que quería ir, ¿Pero cómo lo tomarían ellos si de pronto aparecía? Aparte que suponía el pedido de Lily era para que se tomara un tiempo de él, quizá querían conversar con él a solas o algo más.
–Lo ideal sería que tú primero hables con ellos Harry.
–¿Sí? Pero Effie debe tener muchas ganas de ver a Draco.
–Por supuesto que tiene muchas ganas de verlo, pero aún así es bueno ir con calma. No abrumes tampoco a Draco –dijo Regulus.
Harry suspiró, meneó su cabeza de un lado al otro –Pero no quiero irme... no me quiero alejar de tí.
Draco tampoco deseaba ello y aunque le asustaba tanto saber que Harry se iría, aún así señaló de acuerdo –Tus papás tienen razón.
–Pero solo dos días me iría.
–El tiempo que desees Harry, estaré bien.
Él meneó la cabeza –Tendrás que lidiar con mis papás mientras no esté.
–Estaré más que feliz de darles un tour –aseguró porque así era y se sintió aliviado al darse cuenta que no se quedaría del todo solo.
Aunque se había acostumbrado por años a ello, no quería más eso y también se sintió tan distinto, pensando en ¿Cómo sería volver a Londres? o antes de ello, cómo sería si volvía a contactar con antiguos amigos, tenía demasiada curiosidad por Blaise, por Theo.
–¿Harry y cómo salieron tus exámenes? ¿Qué resultados te dieron?
–Todo está perfecto, no tengo ninguna maldición encima, ni poción, ni nada de nada. Tal como dije que sería.
Draco ya había supuesto eso, pero escuchar la confirmación de todas formas lo hizo sentirse aliviado.
–Quizá todos deberíamos mudarnos a China, aquí no nos llegarían maldiciones.
Si conocen tu dirección sí, pensó Draco recordando que fue por una carta que le llegó la maldición a Effie.
–Tendría que aprender Chino primero, no podría vivir si no puedo comunicarme.
–Pero podemos utilizar esos hechizos de traducción.
–Nunca los he utilizado.
–¿Nunca?
–¿Tendremos fans aquí?
–Pero si siempre dan conciertos en China.
–Me refiero a fans no muggles.
–Por supuesto que los tenemos. Quizá deberíamos incluirlos en la gira mágica.
–Cierto, la gira... Dray, tenemos que ir al concierto de The Marauders. Nunca fuimos a uno juntos, no puedo creer que nunca fuimos –se quejó Harry sonriente tomando su mano– Tendrán una gira mágica.
–Por primera vez en la historia nos enfocaremos en nuestros fans mágicos.
–Comenzamos dentro de dos meses, aún está en producción, pero tenemos varios contratos.
–¿Y saben donde me gustaría añadir un concierto? En Hogwarts.
–Si esperamos al siguiente año que Minnie será directora... yo creo que sí conseguimos el permiso.
–Maldita sea, tienes razón Prongsy.
–Pero tendríamos que respetar sus reglas, nos pedirá nuestro repertorio más decente.
Draco ladeó la cabeza viendo hacia Harry, estaba resplandeciente, riendo, hablando, volteando hacia él y señalando que debían hacer esto y aquello. No podía creer lo indescriptiblemente lindo que se veía, tuvo que contener la ganas de besarlo, abrazarlo o inclinarse para ver aún más de cerca su sonrisa y sus brillantes ojos.
Y era sorprendente darse cuenta que podía existir un futuro donde ambos estarían juntos, porque por mucho tiempo lo persiguió la misma pregunta ¿Existe un futuro para nosotros? y pensó que la respuesta solo era una, que no existía una realidad donde podía ser feliz con Harry y volver a ser recibido en su familia.
–... ¿No lo crees Draco?
Vio hacia adelante confundido porque la voz del papá de Harry sonó extraña.
Quizo responder, pero era como si todo pesara.
–Porque también está la segunda opción...
–...Sí, por completo.
Vio hacia un lado sin entender nada de lo que decían y notó como la expresión de la mamá de Harry de pronto cambió.
–¿Draco? –escuchó la voz de Harry seguido de un apretón urgente en su mano.
Cerró los ojos al sentir una punzada en la cabeza y al abrirlos vio que la mamá de Harry estaba de pie junto a él tocando su frente y dando vueltas con su varita –¿Qué es lo que sientes?
–Me duele la cabeza –murmuró respirando con dificultad.
Las voces a su alrededor se multiplicaron, pero no lograba distinguir una sola palabra. Todo se mezclaba en un murmullo distante, irreal. Apretó los párpados con fuerza, invadido por una confusión asfixiante. No había bebido ni comido nada extraño. ¿Por qué sentía que su mente se resquebrajaba desde dentro?
Su cuerpo se estremeció, su mente dio mil vueltas y de pronto una olvidada sensación lo invadió, como cuando aquella poción maldita le salió terriblemente mal en la sala de menesteres.
Recordaba un dolor en la cabeza por la mañana, pero esto era distinto. Mucho peor. El aire se le escapó de los pulmones y su pecho se cerró con una presión insoportable al escuchar la voz desesperada de Harry. Era una maldición. Lo sabía. Y asustado como nunca en su vida se removió intentando aferrarse a Harry, deseando que todo fuera mentira, deseando que todo fuera solo una pesadilla cruel.
¿En realidad me está pasando esto? se preguntó y tuvo tanto miedo. Quería su futuro, lo deseaba con toda su alma.
Su sala de pociones estaba llena. Incluso tenía Salvia Noctis. Necesitaba esa poción, cualquiera de sus antídotos, cualquier cosa que calmara el dolor que lo estaba consumiendo. Quiso decirlo. Gritarlo. Moverse. Abrir los ojos. Pero no pudo. Su cuerpo se quedó inmóvil, traicionándolo, mientras el sufrimiento crecía.
–Draco... –escuchaba voces, pero ya no comprendía nada, el dolor nubló por completo sus sentidos.
Draco
Draco
Es una carta que abrí, el pensamiento lo golpeó con claridad justo cuando sintió una poción deslizarse por su garganta. Tembló al darse cuenta de que debió haberlo previsto. Siempre había sabido cómo funcionaban las maldiciones, qué sensaciones provocaban, cómo reconocerlas. Pero esto… esto era distinto. Inexplicable.
El alivio duró apenas un minuto.
Y luego todo se transformó en una calma antinatural, vacía y aterradora.
