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Español
Stats:
Published:
2024-04-03
Updated:
2026-05-28
Words:
364,315
Chapters:
39/?
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4
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120
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2,828

Me gustaría

Chapter 29: Te gané

Chapter Text

 

 

 

_ _ _

 

Harry!!!!!

Lamento perderme tu cumpleaños y lamento perderme la torta.

¡No puedo creer que me esté perdiendo tu cumpleaños!

Los entrenamientos están siendo duros. Wood dice que si no vuelo como si mi vida dependiera de ello, me va a hacer correr alrededor del campo hasta que me salgan alas. No lo dice en broma.

¿Y tú? ¿Cómo van tus runas antiguas?
Cada vez que dices “tengo un examen de traducción rúnica” me da la impresión de que estás invocando demonios. Pero eres tan buenooooo, Hermione está sorprendida con todo lo que deben aprender y eso que ella llevó encantamientos.

Creo en definitiva que naciste para ser un rompe maldiciones. Espero acompañarte en un futuro viaje a Egipto, quiero verte en acción.

En fin, feliz cumpleaños, Hazza. Nos vemos en Julio.

Hola Harry, soy Oliver Wood, ¿Te acuerdas de mí? Ron dice que por supuesto te acuerdas de mí.

¡Feliz cumpleaños! Espero la pases muy bien rodeado de tus personas favoritas, excepto por Ron porque le es imposible viajar. Y sabes que siempre tienes un lugar en el Quidditch por si te quieres unir.

 

Nos emborracharemos en tu honor,

Ron Weasley

 

Posdata: No podemos beber nada con alcohol así que será con té.

Saluda a Blaise de mi parte y dile que lo extraño mucho ♡

 

 

 

 

_ _ _

 

 

 

 

Querido Harry

¡Feliz cumpleaños!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

¿Por qué siempre tu cumpleaños cae en temporada regular?

Me gustaría estar allí, lo siento muchoooooo. Te extraño bastante, siento que no nos vemos hace un siglo, te daré un gran abrazo la siguiente semana y te tengo una sorpresa preparada, será un buen viaje, no adelantaré nada, pero ten en cuenta que habrán muchas vueltas en el aire.

¿Cómo se siente tener 21?

Escuché que es una fiesta enorme la que tus papás prepararon, para la hora que llegue la carta ya debes de estar recibiendo invitados, saluda a todos de mi parte y diviértete mucho.

En serio, diviértete y celebra hasta que no quede nadie más en pie, pide un gran deseo, sopla todas la velas, come mucha torta y acepta los miles de abrazos.

Recuerda que nada de manejar borracho, espera hasta mañana para estrenar el carro y ahora que tienes tiempo de paso saca tu motocicleta, debe estar llena de telarañas porque la dejaste olvidada por mucho tiempo.

Saludos de parte de todo el equipo, en especial de Oliver que sigue esperándote para que seas nuestro buscador.

Por cierto, ya escogí mi número, aún no está confirmado nada del contrato, pero me harán una camiseta ¡Al fin tendré mi propia camiseta! Estoy muy emocionado, escogí el número 6, ya sabes que ese siempre fue mi número de la suerte y nadie más lo tiene, es el destino.

Destino a veces bueno y otras veces malo, desearía estar allí, pero al menos estoy tranquilo porque sé que tienes muchísimos amigos que te adoran mucho (Aún así recuerda que yo soy tu mejor amigo, no me vayas a reemplazar)

 

Te quiero y como siempre mandándote mis mejores deseos,

Ron Weasley.

 

 

 

 

_ _ _

 

 

 

 

HARRY POTTER, TE ESTÁS DIRIGIENDO AL SIGUIENTE MEJOR GUARDIÁN TITULAR DE LOS CANNONS.

Sí, lo leíste bien. ¡TITULAR!
Wood casi lloró cuando me lo dijo (no sé si de emoción o de miedo por mi grito).
Fue justo después de un partido donde logré detener seis goles seguidos, uno con la cara.
Tengo el ojo morado, pero el viernes firmaré el contrato nuevo, así que lo considero un intercambio justo.

Tenía que contártelo antes que a nadie.
Sé que suena cursi, pero de verdad, si no fuera por ti, nunca habría creído que podía lograrlo.

Y ahora volviendo al motivo principal de mi carta ¡FELIZ CUMPLEAÑOS HARRY!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Al parecer se volvió tradición escribirte una carta por tu cumpleaños.

Espero te guste mucho el regalo, dice que ayuda a ahuyentar malas vibras, no creo en eso tanto, pero tiene un diseño interesante, seguro combina con tu nueva casa.

Felicidades por la mudanza por cierto. Estoy muy feliz por tí y para nada celoso de que yo siga viviendo en este departamento tan pequeño, jajajaja es broma broma, pronto espero conseguir un lugar más grande, este viernes que firmaré el contrato seré rico Hazza, pídeme lo que quieras y espera un gran regalo para cuando nos veamos.

Quiero que me des todo un tour, se que dijiste que la casa es pequeña, pero conociéndote debe ser grande y muero por ver el salón de tesoros que comenzaste (Si me regalas alguna reliquia de vínculo roto, sería muy feliz)

 

Te mando un gran abrazo,

Deja las runas por un día,

Come delicioso en tu almuerzo familiar, saludos a todos,

 

Ron Weasley

 

 

 

 

 

 

_ _ _

 

 

 

 

 

–¿Ron?

–¡¡¡Feliz cumpleaños!!!

–¿Y a qué se debe que este año me llamas? ¿Y mi carta?

–Nos vemos mañana, no hay necesidad de cartaaaaaa.

–Pero se estaba volviendo una tradición –se quejó divertido.

Ron meneó la cabeza y las llamas se avivaron –¿Que se siente tener 23 al fin?

–Igual que cuando cumplí 18 o 22 –respondió con una sonrisa– Oye ¿No deberías estar preparándote para tu partido amistoso con los Montrose Magpies?

–Sí sí, estoy a punto de salir. Pero quería llamarte antes –dijo Ron acercándose– ¿Todo va bien? Tuve un sueño extraño.

–¿Un sueño sobre mí? Dime de qué fue.

–Solo te vi triste –dijo Ron y preguntó preocupado– ¿Estás bien? ¿Todo va bien? Lo siento si te meto ideas de que algo malo pueda pasar, ya sabes que soy un paranoico.

–Muy paranoico –puntualizó Harry y extendió los brazos– Pero como me miras estoy perfecto y hoy será un lindo día, acompañaré a mis padrinos a Hogwarts y luego estaré en modo familiar, estoy seguro que la pasaré muy bien.

–¿No planeas salir hoy?

–No, invité a todos para mañana. Hay un club mágico impresionante, hasta Theo y Nev confirmaron asistencia, así que intenta dormir hoy bien que mañana celebraremos mucho.

Ron asintió contento, pero su expresión cambió al preguntar –¿Y Blaise? ¿Blaise te contestó? ¿Confirmó asistencia?

–Me llegó un regalo en la mañana de él, dijo que no podría venir.

–Oh.

–Sabes que en cualquier momento le puedes escribir y él responderá.

–Sí, lo pensaré –murmuró Ron y le sonrió– Disfruta tu día, nos vemos mañana. Saludos a Teddy de mi parte.

–Lo saludaré. Nos vemos mañana –contestó contento Harry y las llamas se apagaron.

No le sorprendió que Ron pensara que estaba triste o algo así, porque siempre en sus cumpleaños a cierta hora solía ponerse muy melancólico y sabía que ese día no sería la excepción, sobre todo teniendo en cuenta que iba a volver a Hogwarts.

 

Siempre quiso volver a su colegio y tuvo miles de excusas para hacerlo, pero terminaba una y otra vez aplazándolo porque sabía que se pondría muy triste al ver el castillo de nuevo. Aún así, ese día, apenas llegó con sus padrinos se sorprendió por la emoción que lo recorrió y más allá de ponerse melancólico sintió una extraña felicidad por volver a estar allí, por encontrarse con antiguos profesores y por ver lo mucho que los amigos de Teddy habían crecido e incluso el mismo Teddy, que desde las vacaciones de navidad de pronto parecía otro.

–¡Feliz cumpleaños!

–Gracias –respondió contento aceptando su gran abrazo– ¿Por qué estás tan alto? Estás casi de mi porte.

–Y te pasaré. Espera y verás. Tengo una apuesta en camino.

 

Había una ceremonia ese día, iban a otorgar varios premios en general para todos los grados y por supuesto, el premio más importante iba a ser el tan esperado premio anual. Harry no dudaba que Teddy ganaría y es que si en algo se parecía demasiado a su papá Remus, era en ser un excelente estudiante.

A Harry le alegraba que hubieran cambiado las cosas en Hogwarts, porque no recordaba que más antes hubieran dado premios o diplomas por logros, incluso el premio anual solo lo daban en la cena de comienzos de año y aunque era emocionante, no se comparaba a que hubiera una propia ceremonia donde podía ir también la familia.

–Papá, ¿Puedes creerlo? Creen que yo soy el culpable de hacer un pantano, un lago de chocolate y un desierto en las aulas abandonadas del sexto piso. Tengo notas perfectas, estoy tan ocupado en mis estudios ¿Cómo sacaría tiempo para hacer algo así?

–Por supuesto, están locos. ¿Como tú utilizarías un hechizo tan difícil de pantano que tu papá utilizó en su último año de Hogwarts? –se señaló Sirius divertido–¿Y de dónde sacarías un hechizo para crear un lago de chocolate o un desierto con camellos? Tendrías que haberlo inventado, eso es muy difícil, solo un mago extraordinario lo lograría –añadió contento.

Harry compartió una mirada con Remus que meneó la cabeza como si estuviera en contra de ello, aunque obviamente debía de haberle fascinado que su hijo lograra hechizos así y sobre todo que creara uno desde cero.

 

Todos esos años escuchó sobre las miles de bromas que Teddy hizo, siempre se le ocurría algo nuevo o algo extraño que volvería locos a los profesores y este era su último año, le quedaban 5 meses en Hogwarts y estaba seguro que Teddy planeaba hacer una verdadera locura antes de irse.

–Unas chicas de sexto me preguntaron si es que podían firmar autógrafos y tomarse fotos. Ya les dije que sí, así que vayan recordando su firma.

–No nos trates como viejos cantantes, ayer firmé como 200 posters –se quejó Sirius.

–No lo decía por eso, lo digo por la mala memoria que pareces tener papá.

–¿Mala memoria?

–Se está quejando porque dice que no le diste su regalo completo –señaló Remus.

–Cuando termines Hogwarts tendrás todos los tomos antiguos sobre magia no registrada que desees.

–¿Tengo que esperar tanto?

–Ni medio año será.

–Eso es un sigloooooooo.

–No seas dramático.

–¿Quién lo dice?

–Teddy Lupin…

Harry sonrió al escucharlos y al llegar al gran salón vio asombrado alrededor, habían mejorado las decoraciones por mucho y había varios invitados así como alumnos. Saludó a todos los que conocía, habló por supuesto de más, profesora McGonagall siempre estaba interesada en escuchar que de nuevo estuvo haciendo y a él le encantaba contarle sobre todos los nuevos lugares que visitó y sobre sus planes.

Un par de veces tuvo proyectos para el banco de Gringotts, casos especiales, donde las bóvedas no se abrían con llaves, sino con voluntades rotas. Pero muchas otras veces prefirió aventurarse por su cuenta, siguiendo rastros de juramentos antiguos o artefactos perdidos que nadie le había pedido recuperar. Apenas llevaba tres años en todo ese mundo y todavía se movía entre el estudio y la práctica, porque sabía que le quedaba mucho por aprender y no tenía apuro aún por encontrar un gran tesoro.

 

Pedimos fuertes aplausos para el premio anual… Edward Remus Lupin.

 

–Nuestro hijo es asombroso Moons.

 

Se unió de inmediato a la gran ronda de aplausos después de tomarles fotos a sus padrinos y a Teddy. Escuchó atento el discurso, lo notó nervioso y claramente emocionado mencionando lo afortunado que se sentía.

Vio los ojos de su padrinos humedecerse al instante que los mencionó y él incluso se encontró a un paso de ponerse a llorar al escucharlo decir, lo agradecido que estaba de tener unos padres así.

Constantemente sentía que todo pasaba muy rápido, ver a Teddy allí al frente le recordó a su primer día en Hogwarts, cuando estuvo cruzando los dedos porque esperaba que quedara en Hufflepuff. Ahora no podía creer cómo había pasado el tiempo y lo mucho que había crecido. Era increíble.

–Me siento viejo.

–No me hables de sentirse viejo, si tú tienes 23 y te sientes viejo, imagínate yo –se quejó de inmediato su padrino al escucharlo y volteó con una mueca triste hacia Remus que lo abrazó meneando la cabeza.

–Que crimen tener 45 ¿No?

Harry se rió –Lo siento, lo siento, imaginen que no dije nada.

–Por suerte aún no tengo arrugas, pero llegará el día y ese día Moons… algo dentro de mí se romperá.

–Y después te quejas cuando Teddy es un dramático.

–Es que quiero conservar mi belleza eterna.

–Te verás bien siempre –señaló Harry y corrigió– Se verán bien incluso con 80.

Remus le sonrió y luego volvió a ver al frente. Sirius a su lado cruzó una pierna –Al menos espero conservar este rostro para cuando Teddy se case, quiero salir bien en las fotos.

–Teniendo en cuenta que a Teddy nunca le ha atraído alguien en ese sentido, eso tomará muuuucho tiempo –contestó y señaló– E incluso si decide nunca enamorarse, eso también es válido recuerden.

Sirius lo miró con curiosidad –¿Por qué dices eso?

–En navidad que hablamos del tema no parecía interesado en nadie en ese sentido. Nadie de nadie.

–Quizá tenga que ver con nuestra condición –dijo Remus– No ha podido abrirse y hablar del tema con nadie, ni con sus amigos se atrevió a decirlo.

Sirius asintió y Harry lo entendía, debía ser muy complicado ser tan querido, pero al ser un hombre lobo tener el miedo que apenas alguien se enterara se alejara de tí de inmediato.

 

–No sienten como que una mala vibra… como si alguien…  –señaló con una mueca Sirius.

Harry se fijó en ello, Snape estaba viendo en su dirección, pero más específicamente a él.

–Parece que quisiera hablar contigo Harry.

–No te acerques a él –señaló Sirius– No tienes nada de qué hablar con Snivellus.

–Por supuesto, no tengo intenciones de arruinar mi día –contestó y vio hacia delante. Se notaba que la ceremonia iba a durar un largo rato más y luego la comida quizá estaría llena de brindis por la cantidad de copas que esperaban.

–Voy a dar una vuelta, vuelvo en un rato. No se preocupen solo estaré rondando el castillo.

–No te pierdas por mucho tiempo.

Asintió de acuerdo y se puso de pie moviendo la silla con cuidado, nadie le prestó atención porque todos estaban concentrados escuchando el largo discurso del director.

No tenía un lugar específico al que quisiera ir creyó al salir del salón y dar unos pasos, antes de llegar pensó en visitar el campo de Quidditch, caminar por los alrededores, pero ni bien pudo ver a través del ventanal, el lago negro y el gran bosque detrás, se dio cuenta que si había un lugar que le gustaría visitar.

Y cómo caminar hasta allí tomaría mucho tiempo pensó rápidamente ¿Dónde podría encontrar una escoba? y se le ocurrió utilizar alguna de las escobas antiguas de los vestuarios, eran malísimas, pero lo llevarían y traerían sin problema.

 

Quizá debería solo volver al salón

 

Lo pensó varias veces antes de subirse, se encontró muy indeciso, no porque tuviera miedo que alguien lo reprendiera por entrar al bosque prohibido, sino porque sabía que ir allí lo llenaría de recuerdos que desde hace mucho evitaba.

 

Quizá solo soy un masoquista

Solo unos minutos y vuelvo pensó al ver el cielo nublado y después de subirse, voló con toda la rapidez que le dio la escoba.

Había ido mil veces allí con Draco, a la alta colina desde donde se observaba Hogwarts y parte del lago negro, desde donde el atardecer era precioso al igual que el lugar rodeado de pura naturaleza. Recordaba siempre haber puesto miles de hechizos para cuidar a Thuban y lo recordaba jugando alrededor, subiendo al árbol más alto o feliz dando volteretas sobre el pasto.

Al llegar no le sorprendió que el lugar estuviera tan distinto, habían pasado muchos años y al notar el pasto tan crecido y la maleza, se dio cuenta que nadie más había llegado hasta allí en mucho tiempo.

Pensó que debía de ser un masoquista por querer visitar ese lugar y aunque lo negara, muy en el fondo fue allí esperando encontrar algo para él, una carta, una nota tallada en el árbol en el cual tantas veces se apoyaron, quería una señal de que Draco seguía esperando porque él lo perdonara.

El pasto estaba tan crecido, que tuvo que lanzar un hechizo para cortarlo antes de aterrizar y estaba seguro que si no hubiera estado atento no lo hubiera notado, un destello blanco llamó su atención entre todo el verde, tuvo que lanzar otro hechizo más cortando la maleza y otro para mover toda la hierba hacia un lado.

No tenía idea de que era incluso cuando se arrodilló junto al árbol, ¿Un cofre de mármol? se preguntó jalando una raíz que creció por encima y luego tuvo que utilizar otro hechizo para con agua quitar toda la tierra.

Pudo finalmente entender lo que estaba escrito en la placa y se quedó helado al leer

 

Thuban

 

No pudo creerlo aunque lo tuviera al frente.

¿Hace cuanto falleciste? se preguntó sintiendo sus ojos llenarse de lágrimas y al notar la fecha se dio cuenta que fue hace más de 3 años, un día después del cumpleaños de Draco.

–Lo siento, Thuban. Nunca me despedí –dijo con la voz quebrada sin poder evitar llorar.

Había estado tan enojado y aunque tantas veces se preguntó qué sería de Thuban, nunca preguntó por él. Thuban no tuvo la culpa de todo lo que pasó, nunca debió de entender aquello y quizá estuvo muy triste de verlo desaparecer. Le dolió el pecho al pensar en eso, aún tenía un hígado seco que nunca le dió en la habitación de la casa de sus padres y aún podía recordarlo jugando durante horas sin cansarse. ¿En qué momento pasó su juventud tan rápido? ¿Por qué murió?

Le dolió la cabeza de tanto llorar y tuvo que consolarse así mismo mientras se ponía a limpiar, había demasiada maleza, quería dejar el lugar reluciente y planeaba volver allí lo más pronto posible para traerle flores.

Fuiste su mascota por tantos años, ¿Cómo se atreve a no volver más? pensó enojado porque Draco en definitiva no había vuelto desde el día en que lo enterró.

¿Por qué no volviste Draco? se preguntó cuando se sentó después de dejar todo más limpio ¿O acaso ya no puedes volver?

 

 

El patronus de lobo lo sacó de sus pensamientos, su padrino Sirius preguntó dónde estaba y si estaba bien.

Pero no quiso volver en ese momento y tampoco quería preocupar a sus padrinos así que sacó la varita para enviarle un mensaje de vuelta. Hace mucho que no hacía un patronus y de pronto se preguntó qué recuerdo podía utilizar, no quería pensar en Draco, pero tenía tantos recuerdos felices con él que solo tuvo que cerrar los ojos por un segundo para pensar de inmediato en uno sobre ellos y Thuban.

Le explicó a su padrino que estaba bien y que se perdería la comida porque demoraría un poco más.

 

Tenía muy presente cada recuerdo y se preguntó si es que con el tiempo lo olvidaría. No quería olvidar nada de lo que había vivido allí y notó que tenía miedo de olvidar a Draco. Había muchas cosas que ya no recordaba con claridad, ¿Sus ojos qué tono de gris exacto eran? ¿Y su cabello? ¿Y sus manos? ¿Cómo sonaba su risa? ¿Y su voz?

Se encontró de vuelta llorando al recordarlo y pensó en lo que le dijo Ron en la mañana. Siempre sus presentimientos tenían sentido después.

 

Tuvo que volver cuando se dio cuenta de todo el tiempo que pasó, estaba seguro que la comida terminó y que la gran mayoría de familiares se habían ido. Caminó con prisa por el patio de piedras apenas aterrizar y giró por el pasillo directo hacia la entrada donde suponía sus padrinos y Teddy lo esperaban.

Pero su apresurada caminata se cortó cuando se encontró de frente con el profesor Snape y aunque quiso ignorarlo y caminar hacia un lado, él lo detuvo evitando que avanzara.

–Quiero hacerte una pregunta Potter.

–No tengo nada que hablar con… ¿Cómo es que se llamaba? –preguntó para molestarlo.

–Solo quiero saber si es que sabes dónde está Draco.

–No lo sé. Terminamos hace siglos ¿Por qué lo sabría? –preguntó intentando ignorar el sentimiento que lo recorrió al escuchar su nombre.

–Sus padres lo llevan buscando por mucho tiempo, pero no hay ni un rastro de él, su nombre no aparece en ningún registro, no ha hecho ninguna compra, no ha ido a un hospital ni ha hecho una reserva en un restaurante. Las cartas tampoco le llegan, es como si hubiera desaparecido, como si no existiera.

Se quedó mudo al escuchar eso, no había intentado averiguar sobre Draco en mucho tiempo, pero pensó que los Malfoy sabían de él y que seguía siendo el gran heredero Malfoy. Había estado tan alejado de Londres y nadie nunca le había dicho nada sobre eso, suponía que nadie lo sabía.

–Por eso es que te lo pregunto, me gustaría saber si sabes algo.

–No, no sé nada de él. La última vez que lo vi fue aquí en Hogwarts hace muchos años –admitió.

Snape asintió, quizá dándose cuenta que era verdad –No menciones que te pregunté esto, la familia Malfoy no quiere rumores –dijo y se fue hacia la otra dirección.

Harry se quedó allí inmovil intentando procesar eso y le dolió tanto el pecho al pensar en escenarios horribles ¿Por qué ni siquiera le llegaban cartas? Eso debe tener otra explicación ¿Cierto?

Es como si no existiera pensó en lo que Snape le dijo y se le fue el aire.

 

 

–Harry ¿Qué ocurre? ¿Harry?

Vio a su padrino Sirius preocupado agitando sus hombros –Respira un poco ¿Qué pasa?

Se guardó todo eso porque no quería preocuparlos, era un buen día para Teddy, debía de estar tomándose fotos y esperando por él –Solo estoy sentimental por Hogwarts.

Fingió una sonrisa y señaló que debían alcanzar a Teddy y Remus. Hablaron todavía más tiempo antes de despedirse y después cuando llegó a casa de sus papás, dónde sería su cena de cumpleaños, se encontró con demasiadas cosas que hacer, tuvo que repartir infinitos abrazos, hablar sobre su vida, le ayudó a Effie a terminar de hacer la torta como se volvió tradición, escogió los vinos para esa noche, escuchó a su tío Peter hablar sobre su recital del día anterior, a su papá Regulus sobre las nuevas normas en el ministerio por las que había firmado y a su mamá Lily explicándole los cambios en San Mungo.

Como estuvo alejado de todos por su último viaje necesitó ponerse al día, aunque su mente a cada segundo le recordara a Draco.

Llegada la noche se sintió por completo un inutil sin saber dónde podría buscarlo y lloró en el baño sintiéndose demasiado perdido. Un sentimiento de culpabilidad se aferró a él y lo odió, porque se supone que al que debería de odiar era a Draco y no asimismo por decidir alejarse y nunca más preocuparse por él.

 

–¿Quieres hablar sobre qué es lo que te pasa?

–No me ocurre nada, papá.

–Eres bueno fingiendo, pero los ojos rojos lo hacen ahora obvio –señaló su papá James que había estado esperándolo fuera del baño.

Se rascó la nuca, recién habían cortado la torta, debían ir a comer.

–Dime.

–Es Draco –murmuró– Creo que le ha ocurrido algo malo, él ha desaparecido. Snape me lo dijo.

–¿Ahora se preocupa? ¿Te dijo la razón del por qué ya no quiere ser un Malfoy? Planeaban casarlo con el nuevo heredero de los Black.

–¿Se fue de la mansión por eso?

–Supongo. Hace años les dejó una carta diciendo que no volvería y tendría una nueva vida. Tu papá Regulus se enteró hace poco también –explicó su papá James y frunció el ceño– Espero que con eso de una nueva vida, Draco no se haya referido a tomar su poción después de un sacrificio o algo así.

–¿Y por qué no me lo dijiste antes? –se quejó frustrado– Snape dice que no saben dónde está, dice que no le llegan las cartas, que no hay un registro de él por mucho que lo busquen.

–Harry, si alguien quiere esconderse puede hacerlo muy bien. Draco eligió eso, ¿Por qué nos meteríamos?

–Pero y sí… –dijo y su voz se quebró– ¿Y si está muerto y por eso no hay nada de él?

Su papá se sorprendió y él sintió su corazón martillear con fuerza. –¿Y si estuvo esperando que yo lo busque? Debí haberlo hecho cuando me enteré que se alejó de Blaise. Aunque lo que hizo fue horrible, aunque lo odie tanto, debí de haberme preocupado y quizá por mi culpa es que…

Su papá James lo abrazó con fuerza –No digas eso por favor, no tienes la culpa de nada y… no te adelantes a hacer conclusiones así.

–Si no es así entonces debe haberse convertido en inmortal, debe haber sacrificado a alguien, yo nunca le importé –dijo y se dio cuenta que prefería eso, prefería mil veces que Draco se hubiera olvidado de él, que fuera un mago oscuro o lo que sea, en vez de que estuviera muerto.

–Nunca quisiera que te acerques a un Draco así, pero si es que piensas que puede ser lo contrario, entonces envíale un patronus.

–¿Un patronus?

–Cuando le intentas enviar uno a una persona que ya no está aquí, el patronus solo da vueltas a tu alrededor, no puede ir a ningún lugar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

____________________

 

 

 

 

 

 

–Harry ¿Me escuchas?

–Sí, hola Ron.

Las llamas se aclararon y pudo ver su rostro –¿Por qué tienes esa cara? ¿Ya te enteraste? –preguntó Ron.

–¿Enterarme de qué?

–De la maldición que le lanzaron a Oliver. Seguimos en el hospital, salió de cirugía y le lanzaron los miles de hechizos, pero el medimago no se veía tranquilo.

–¿Quién le lanzó una maldición? No estoy entendiendo nada Ron.

–No tenemos ni idea, estábamos en pleno partido, alguien hizo explotar algo, no sé qué clase de poción y si fue eso lo que ocasionó que Oliver perdiera el control o si es que fue alguno de los hechizos que volaron. Varios resultaron con cortes fuertes y algunos se cayeron, yo estoy bien por suerte, pero Oliver tiene una maldición encima o es algo muy feo porque los medimagos no lo pueden solucionar –explicó Ron y añadió al notar que había movimiento en el pasillo– No podré viajar Harry, te llamo mañana para contarte cómo va todo. No podré ir a tu fiesta, lo siento.

–No te preocupes, de todas formas la cancelé en parte, solo será una pequeña reunión. Cuéntame apenas sepas algo, espero que todo pueda mejorar.

 

Ron asintió y se despidió, después tenía que preguntarle más sobre ello. Pero en ese momento lo que llamó su atención fue notar a obviamente dos reporteros dando vueltas por allí.

Se volvió una rutina controlar a los reporteros del profeta que día con día aparecían allí, habían jugadores estrella muy conocidos que por supuesto llamaron la atención y la noticia de Oliver Wood, la gran promesa de los Chudley Cannons atraía aún más atención porque no había un culpable ni una explicación del por qué seguía inconsciente.

Todo se llenó de rumores sin sentido por la investigación estancada. Sin partidos y con sus vacaciones canceladas, Ron prefirió pasar la mayor parte del tiempo en San Mungo. Se sentó junto a la puerta de la habitación de Oliver, escuchando el murmullo de los medimagos y deseando escuchar una buena noticia. De vez en cuando le hablaba, aunque Oliver apenas podía responder. Todo parecía inútil. La maldición avanzó lentamente y todos en el equipo se asustaron pensando que perderían a su nuevo capitán.

 

–¿Ron cómo va todo? ¿Alguna mejora?

–No –contestó con un suspiro– Pero hay una nueva opción y creo que me uniré al viaje.

–¿Dónde viajarán?

–A una comunidad china, el nuevo medimago se lo recomendó a nuestro entrenador. Supongo que no queda de otra que buscar magia alternativa.

–Si hay la opción tienen que tomarla. Justo pensaba sugerir algo así, hay todo un mundo lleno de magia inexplicable en otros continentes.

Ron suspiró de acuerdo y preguntó –¿Tú como estás? ¿Cómo va el nuevo proyecto que mencionaste? No me contaste nada.

–Es algo más personal, no tiene que ver tanto con mi trabajo. Te contaré cuando nos volvamos a ver.

–¿Hasta que nos volvamos a ver? Entonces viaja a China con el equipo.

–No puedo ahora, lo pensaré más adelante.

 

 

En vez de un hospital fue un templo chino al que llegaron. En su mayoría brujas y magos asiáticos se atendían allí y era enorme.

No había un exacto traductor que les pudiera ayudar y aunque intentó utilizar el hechizo que le enseñó el medimago no pudo entender todo con exactitud, pero pudo captar la mirada decidida de los nuevos medimagos mientras hablaban con el entrenador y rodeaban de hechizos a Oliver.

–Van a hacer unos análisis y pruebas, hay que ser pacientes. Parece que será una larga semana.

Las vacaciones de todos acabarían y debían de volver a los entrenamientos, era la última etapa de preparación para el mundial de Quidditch del siguiente año y sabía que todos estaban con los ánimos muy bajos por perder al capitán, pero aunque doliera llegaba la hora de despertar y seguir adelante.

No se había dado cuenta de lo solitario que podía ser, estaba allí de apoyo moral y no había nada que pudiera hacer, había cambiado lo que quedaba de sus vacaciones para quedarse en caso necesitara ayuda su entrenador y porque se rehusaba a irse sin saber si Oliver podría volver a volar.

Varios días se le hicieron infinitos, siempre utilizaba la red flú para hablar con su familia, llamar a amigos o hablar con Harry, y siempre se quedaba más tiempo pensando y pensando en llamar a Blaise.

Ron fue el que le pidió un tiempo y sabía que él debía de ser el primero en llamarlo o enviar una carta, pero estaba asustado de no recibir una respuesta o peor, de recibir una carta diciendo que no quería volver a retomar su relación o diciendo que se quedara con el Quidditch y no pensara volver con él.

Se había alejado demasiado de todos por el Quidditch, muchos decían entenderlo, pero en el fondo sabía que lo juzgaban y Blaise debía ser uno de ellos.

 

Con Oliver otra vez en cuidados intensivos, su rutina volvió a ser casi la misma que en Londres, aunque la gran diferencia era que en vez de utilizar la red flú para llegar directamente al lugar, debía de caminar unos 8 minutos atravesando pintorescas calles llenas de cultura china.

Siempre supo que la comunidad mágica allí era grande, aún así no se esperó encontrarse con prácticamente una ciudad llena de magia dónde ni un muggle podía acceder. El equipo de Quidditch nacional Chino fue muy amable cuando se enteraron que el entrenador de los Chudley Cannons estaba allí y lo invitaron a él a participar de las prácticas, por supuesto que accedió, aunque fue muy cauteloso porque desde el incidente que hubo sentía que no debía confiar en nada ni nadie.

No era una persona de palillos y la comida china allí no se parecía en nada a la comida china que tanto le gustó en Londres, dudaba que se fuera a acostumbrar y cuando pasó una semana empezó a sentirse un poco loco, por eso es que buscó nuevas opciones y en vez de tomar su usual ruta se desvió más de una vez probando nuevos restaurantes.

Encontró uno donde vendían sopas, desde la primera cucharada le encantó y volvió a ir el segundo día, ese día también descubrió un lugar nuevo, una cafetería hermosa con un aire por completo a Londres, todos los pastelitos que habían allí se lo recordaron de inmediato y aunque ya no tomaba café o comía tanto dulce, hizo un gran pedido y estuvo tan feliz porque le recordaron a Hogwarts.

La cafetería era de Luna, lo supo esa tarde cuando la vio entrar al lugar y dar algunas indicaciones a sus meseros. Supo que Luna se enfocó en el cuidado de criaturas mágicas y recordaba alguna vez escucharla decir que le gustaría tener una cafetería. No la había visto hace mucho tiempo y aunque sentía que eran cercanos a la vez creía que no, en Hogwarts también era así, podían hablar por horas un día y luego no verla por un mes entero aunque estuvieran en el mismo castillo.

El cálido abrazo con el que lo recibió lo hizo sentirse muy feliz y se quedó mucho tiempo más conversando sin parar, queriendo saber todo. Su prioridad aún era ayudar a criaturas mágicas, le comentó que estaba muy feliz allí estudiando a criaturas impresionantes y le dijo que abrir esa cafetería fue en parte una casualidad porque extrañaba demasiado los postres.

Por supuesto que decidió volver al día siguiente, quería comer, hablar mucho más y mientras caminaba hacia allí se preguntó si es que debería decirle a su hermana con quién se había encontrado en China. Sabía que Ginny aún la quería y la última navidad mencionó que se mandaban cartas todos los meses, no sabía de qué hablaban esas cartas y si es que había aún más que cariño entre ellas, porque siempre era difícil sacarle información sentimental a su hermana.

 

La calle esa tarde estaba desierta, había escuchado que era una festividad china y su entrenador le comentó que iría a un festival, le preguntó si es que quería ir, pero como no quería estar de mal tercio, ahora que llegó la esposa de su entrenador, dijo que no.

–¿Hola? –llamó y al recordar que todo el personal era chino agregó– Nǐ hǎo.

No había muchos postres en vitrina, ni un mago o bruja en el local y como nadie aparecía se preguntó si es que acaso en la puerta decía cerrado y él no se dio cuenta.

 

–¿Ahora hablas chino, Weasley?

Levantó la mirada sorprendido y frunció el ceño, confundido lo observó –¿Malfoy? –preguntó, no estaba con un delantal o algo parecido, llevaba una túnica elegante y estaba detrás del mostrador– ¿Por qué mierda estás aquí?

–¿Qué es ese lenguaje Weasley? –preguntó Draco con una mueca y señaló– ¿Qué te gustaría comprar? Como ves, no hay mucha variedad porque es año nuevo lunar, pero todo está delicioso.

–¿Acaso trabajas aquí? –preguntó incrédulo.

–No, no trabajo aquí. Pero todo el equipo de Luna tiene la tarde y noche libre. Así que me pidió un favor.

–¿A tí? Dudo que seas su amigo y no debes saber ni preparar un café –contestó y preguntó– ¿Dónde está Luna?

–Luna está en el Bosque de Wǔzhào, los dragones espejo emergen de los lagos hoy –contestó Draco.

–Es imposible que ella te haya dejado su cafetería.

–Somos amigos, aunque rara vez me pide algo así… puedes leer esta nota incluso, todas las indicaciones que me dejó.

Ron le dio un vistazo a la hoja llena de obvios apuntes de Luna y pensó que ella no debía de saber nada de lo que había hecho Malfoy y por eso quizá aún era su amiga. Tenía que buscarla luego y contarle todo.

Draco abrió el libro delante suyo– ¿Qué te anoto? ¿Qué vas a llevar? Y si sé preparar cafés, puedes pedirme lo que quieras.

–No pienso llevar nada, no he venido a que me envenenes –contestó y de inmediato salió de allí, viendo siempre hacia atrás por si es que Malfoy se atrevía a lanzarle una maldición.

 

 

 

 

 

 

_________

 

–Pensé que estaba soñando cuando me llegó una carta de Oliver en la mañana.

Ron sonrió viendo hacia las llamas –Está muy bien, ayer hicimos vuelo en el campo de Quidditch con el equipo de China. Nada ha cambiado e incluso diría que Wood va a jugar el triple de mejor que antes. No te imaginas lo feliz que está, realmente el Quidditch es su vida. Es nuestra vida.

–Pero lograron desaparecer la maldición ¿Cierto?

–Sí, ya no hay maldición. Pero aún tiene que terminar el tratamiento, perdió demasiado peso y energía, dicen que es mejor que lo recupere antes de viajar. No sé qué clase de pociones le están dando, por suerte no será más que una semana y luego volveremos directo a los entrenamientos.

–¿Tu entrenador volvió a Devon?

–Sí, me dejó a cargo aquí y me mandó mi escoba. Estoy practicando bastante para no perder el ritmo.

–Voy a viajar, quiero conocer China y…

–No.

–¿Qué?

–No vengas, solo serán unos días y luego tenemos que volver. Oliver está bien como te dije, no hay nada más de qué preocuparse.

–Pero me gustaría verlos y dijiste que China es impresionante.

–No lo es tanto, no creo que sea necesario y dijiste que ibas a estar ocupado ¿No aceptaste ese nuevo trabajo?

–Lo sigo pensando porque me tomaría varios meses alejado de todos.

–Deberías aceptarlo, quizá y encuentras algo impresionante, te arrepentirás luego si es que no lo haces.

Harry ladeó la cabeza pensativo –¿Tienes una buena corazonada sobre él lugar? Siempre sueles adivinar.

–Sí, exacto, algo me dice que sí –contestó– No deberías venir aquí, concéntrate en ser un increíble rompe maldiciones.

 

 

Después que la red flú se apagó se dirigió hacia la habitación de Oliver saludando a algunas enfermeras, el lugar era enorme y luego de tantos días recorriendo el Templo de Sanación Mágica por suerte ya no se perdía.

La runa dorada sobre la puerta al llegar le indicó que aún estaba en tratamiento, Oliver debía de estar rodeado de hechizos así que esperó para no interrumpir nada. No fue más que unos minutos y saludó cordialmente al ver los medimagos salir uno a uno, los conocía a todos de tantos días allí, pero al notar la última persona que quedó en la habitación se quedó atónito.

 

–La enfermera la traerá en un minuto. Es una poción pesada, te hará dormir de inmediato, no te preocupes.

–Gracias medimago Selwyn.

 

¿Medimago Selwyn? se preguntó Ron con la boca abierta y sacó su varita.

Oliver al notarlo sonrió –No podré entrenar hoy, poción fuerte me toca.

Miró con preocupación hacia Oliver y luego al supuesto Medimago Selwyn pasar a su lado –Buenas tardes –incluso le dijo con una sonrisa antes de irse.

Ron escuchó la puerta cerrarse y de inmediato se acercó a la camilla. –No tomes nada de lo que te den, vamos a sacarte de inmediato de aquí. ¿Te puso un hechizo o algo? ¿Sabes quién soy? ¿Me puedes reconocer?

–¿De qué hablas Ron? –preguntó Oliver extrañado.

–No entiendo como se hizo pasar por medimago. ¿No lo reconociste? Es Malfoy.

–¿Malfoy? –preguntó Oliver confundido y Ron se dio cuenta que él no conocía en lo absoluto a Malfoy– ¿Hablas del último mago? Debes estar confundiéndolo, es el medimago Selwyn.

–No. No. No lo entiendes, él es Malfoy. Él está loco. Si ha logrado meterse aquí… él va a envenenarte.

–Ron tú eres el que está loco.

–No lo estoy. ¿No te parece raro que de pronto aparezca un nuevo medimago para hacer tus pociones?

–Él ha estado aquí desde el primer día, gracias a su poción es que lograron quitarme la maldición.

Ron negó rápidamente sin poder creerlo –Te debe de haber puesto un recuerdo falso. He estado aquí desde el primer día y nunca lo he visto.

–Quizá no lo viste porque él se encarga de pociones y alquimia, pero siempre estuvo aquí. Pregúntale a las enfermeras, ayer me estuvieron hablando de él, es muy bueno, ha resuelto casos muy raros –contestó Oliver y al ver la puerta abrirse añadió– Tú también deberías descansar Ron, no sé por qué estás tan paranoico o con quién lo estás confundiendo, pero te estás equivocando.

Frunció el ceño, no podía explicarle algo de lo que Harry le prohibió hablar y lo iban a botar si es que actuaba como un loco impidiendo que las enfermeras le dieran la poción.

 

–Disculpe, estoy buscando al medimago Selwyn –preguntó en recepción sin saber dónde encontrarlo.

–Su turno ha terminado. Aunque quizá pueda verlo salir, debe estar bajando de su oficina…

–¿Esta es la única salida?

–Es la salida principal, sí.

–¿Hace cuanto trabaja aquí? ¿Cuantos años?

–Disculpe no le puedo dar información así.

Le dio una sonrisa negando –Lo siento, solo estaba curioso porque está atendiendo a un muy buen amigo que sufrió de una maldición oscura.

–El medimago Selwyn es excelente y su campo es la magia oscura. Su amigo mejorará pronto.

Asintió con una sonrisa solo por compromiso y al notar a Malfoy bajar las escaleras de inmediato se acercó.

 

Hasta mañana Galinda.

Hasta mañana medimago Selwyn.

 

Aceleró sus pasos al ver como lo ignoró y lo alcanzó al momento en que salió –Malfoy, te juro que si te atreviste a…

–Espera no me llames Malfoy… –murmuró él y saludó a otro medimago que recién entraba.

Ron llevó la mano a su bolsillo tomando su varita, podía desmayarlo en un segundo y luego obligarlo a decir la verdad pensó. –Dime qué le hiciste a Oliver.

–Te das cuenta que gracias en parte a mí tu amigo puede volver a vivir ¿Cierto?

–Te juro que si algo malo le pasa a Oliver voy a matarte.

–¿Por qué le haría algo malo?

–Dímelo tú Malfoy. ¿Ahora escondes tu apellido? ¿Qué dirán tus colegas o superiores cuando se enteren de lo que hiciste? De quién eres.

–Lo saben, mis superiores conocen toda mi historia y lo que me llevó a estar aquí. Y no me importa si se lo dices también a las enfermeras, adelante –contestó Draco caminando y añadió– Luna también sabe todo lo que hice, así que no idees planes para repetir la historia por gusto.

–¿Y cómo pueden dejarte trabajar allí? ¿Cómo Luna puede ser tu amiga? Estoy seguro que aún sigues haciendo magia oscura, no lo niegues.

–Por supuesto que sigo haciendo magia oscura, ¿Cómo crees que hice la poción para curar a tu gran amigo Oliver? –dijo Draco y añadió– Supongo que no sabes del tema porque eres un “chico Quidditch” pero la única forma de sacarle esa maldición era de forma oscura, por eso no lo pudieron solucionar en San Mungo o lugares así. Oliver lo sabe, por si acaso, no pienses que se hizo algo en su contra.

–¿Cómo pudiste usar magia oscura con él? ¿Qué le pasará después? –exclamó agitado.

–No utilicé magia oscura para él, utilicé magia oscura en contra de su maldición. No le pasará nada a Oliver y no tiene ninguna marca oscura si eso es a lo que te refieres –contestó Draco y giró hacia la derecha– Si quieres saber más del tema, te puedo recomendar un par de libros.

–¿Qué me estás diciendo Malfoy? –murmuró Ron y señaló enojado– ¿Puedes detenerte?

–Quiero llegar a la zona para poder desaparecer –señaló– Voy a la cafetería de Luna, podemos seguir hablando allí.

–No. Tengo que ver si Oliver está bien, si lo que le diste no lo está matando o algo así.

–Lleva dos semanas tomando mis pociones, si no lo maté en la primera, no lo mataré en esta –dijo Draco y se detuvo– No tengo ganas de explicarte mi vida Weasley, pero me gustaría que entiendas que ahora llevo una vida distinta. La magia oscura que hago no es para dañar a nadie, al contrario, es para ayudar y hace mucho tiempo que dejé de lado mi idea de sacrificar a alguien para poder vivir años. No soy el Malfoy que era, ya ni siquiera me llamo así, puedes preguntárselo a Luna o preguntar en el hospital, ¿Que hice todo este tiempo?

–¿Entonces ahora te crees bueno? ¿Alguien que salva a otros?

–¿Acaso crees que una persona no es capaz de cambiar? ¿Tú no has cometido errores y luego los has reparado? –preguntó Draco frunciendo el ceño y señaló– No estaba en mis planes meterme en tu vida Weasley, tu equipo es el que ha llegado aquí y yo solo intento hacer el mejor trabajo para ayudar a que mi paciente tenga su vida de siempre.

Se quedó quieto después de escucharlo, Draco siguió su camino y él confundido giró hacia el Templo pensando que de todas formas quería comprobar si es que Oliver estaba bien.

 

 

 

 

 

______________

 

 

 

–Dime que tienes strudel de manzana.

–Estás con suerte Draco. Me quedan dos.

Sonrió al escuchar a Luna y dijo –Sepárame los dos, pero dame solo uno por ahora y también un… este café.

–¿Comerás aquí?

–Sí, hace un buen día. Quiero leer un poco –dijo y después de notar cómo estaba vestida preguntó– ¿Te vas temprano?

–Sí, reunión que seguro será muy larga. Deséame suerte.

–Suerte Luna, te aseguro que conseguirás los fondos.

–Gracias Draco –dijo ella feliz y le comentó– Ayer vino Ron en la noche.

–¿Así? ¿Y volvió a decirte que soy un psicópata o que dijo esta vez?

–No habló esta vez de tí, vino con Oliver, estaban muy felices porque le dieron de alta, dice que se quedarán un par de días como invitados del equipo de Quidditch Chino –contestó Luna y añadió– Creo que el destino ha sido justo en traer a Ron aquí.

–¿Eso crees? Porque desde que ha venido no puedo dormir.

–Intenta entenderlo, Ron no te conoce y lo que ocurrió solo hizo que tuviera la peor impresión de tí.

–Me he puesto en su lugar, por eso es que no le he lanzado una maldición por tanto ataque.

Luna sonrió –Deberías hablar con él antes de que se vaya.

–¿De qué hablaría con él?

–De Harry.

Draco meneó la cabeza y señaló –Iré a sentarme en la esquina. Suerte en la reunión.

Luna asintió.

 

Dudaba que si preguntaba sobre Harry, Ron respondería y más que ello, tenía miedo de preguntar y encontrarse con una respuesta que no le gustara.

El libro que leía ese día hablaba sobre algunas leyes de Aritmancia, era lectura para el trabajo, lectura que le gustaba, aún así, como le venía ocurriendo esas semanas, no pudo concentrarse del todo.

El strudel de manzana estuvo delicioso como siempre y disfrutó de su café sin apuro, no había muchos clientes entre semana que se quedaran a disfrutar de los postres allí, la mayoría pedía para llevar y algunos que lo conocían, saludaban a lo lejos.

 

–¿Acaso eres famoso?

Vio hacia delante a Ron que se sentó en su mesa –Le quité una maldición al hijo de un mago famoso aquí, por eso en parte lo soy.

–Creo que alguien mencionó esa historia –murmuró Ron y agradeció porque justo llegó su bandeja con postres y su café– ¿Puedo sentarme aquí?

–Si es que me piensas atacar, no. Aunque de todas formas ya te sentaste.

–Solo quería hablar brevemente contigo.

Dejó su libro a un lado y lo miró curioso –¿Me vas a decir gracias? Porque no es necesario.

–Oliver te dio las gracias, no obtendrás dobles. Solo quería decirte que espero, realmente espero, que tengas buenas intenciones y que no hayas planeado nada extra.

–¿Por qué haría algo en contra de Oliver? Ni lo conozco.

–No confío en tí Malfoy, por mucho que supuestamente hayas cambiado.

Draco suspiró –Tampoco me interesa si confías o no en mí.

–Bien –dijo Ron y bebió su café.

–¿Cómo está Blaise? –preguntó curioso queriendo escuchar de él– ¿La astronomía le sienta bien? ¿Trabaja? Lo dudo, Blaise no es de trabajar.

Ron se removió un poco incómodo bajando la mirada hacia la mesa.

–No me digas que terminaste con él.

–Quizá fue al revés.

–No, Blaise no hubiera terminado contigo.

Ron se aclaró la garganta –No hemos terminado, solo nos dimos un tiempo.

–¿Qué significa eso? ¿Ser no novios por un tiempo? 

–Algo así –murmuró Ron sin querer obviamente hablar de ello– ¿Y cómo está el hurón? ¿Cómo está Thuban? Harry siempre estuvo curioso por qué sería de él.

Draco frunció el ceño porque no se esperó de pronto esa pregunta –Falleció hace 3 años por un problema cardiaco.

–Qué pena por Thuban, ojalá hubiera vivido más.

–Sí… ojalá –contestó Draco viendo hacia su café pensativo por unos segundos y luego se atrevió a preguntar, al darse cuenta que si no lo hacía en ese momento, no tendría la oportunidad de saber sobre él– ¿Cómo está Harry?

–¿Por qué tendría que hablarte de Harry?

–Tengo curiosidad.

–Tendrás que quedarte con la curiosidad.

Draco tomó un poco de café y vio hacia un lado, le había costado hacer esa pregunta como para que a Weasley no le diera la gana de responder –¿Tienes tiempo? ¿No te gustaría jugar una partida de ajedrez mágico conmigo? –preguntó al notar la caja en la pila de juegos de mesa de la cafetería.

–¿Tienes ganas de perder?

–Quizá y te gano.

–Imposible, juego ajedrez seguido y sabes que siempre he sido muy bueno –dijo Ron presumido.

Draco ocultó su sonrisa, porque si algo había jugado con frecuencia entre todos los juegos chinos que le enseñaron, fue el ajedrez mágico.

Tuvo que contenerse para no sonreír, minuto a minuto fue dando órdenes y viendo sus piezas moverse, Ron anticipaba todos sus movimientos, cortaba sus estrategias una a una, el tiempo pasó rápido, pidió su segundo strudel de manzana y cuando volvió a ver por la ventana se dio cuenta que no había más sol.

–Estás cerca de morir Malfoy.

Se permitió sonreír al fin, lo cual le extrañó a Ron porque bajó la mirada observando sus piezas.

–Te concentraste demasiado en ganar Weasley.

–Espera…

Le dio una orden a su reina y luego señaló –Tu turno, muévete.

Ron se removió en su sitio, se llevó una mano a la boca repasando una a una sus piezas.

–Puedes hacerlo largo, demorar todo lo que quieras –señaló Draco y un minuto después de verlo sufrir, cuando Ron movió su caballo, pudo por fin decir– Jaque mate.

Ron se quedó inmovil como si lo hubieran hechizado, su mano aún tapaba su boca y sus ojos se clavaron en su rey mientras lo destrozaban.

Draco sonrió viendo el tablero –¡Te gané! –exclamó con voz más fuerte de la que hubiera querido– Te gané, Weasley. Sabía que ahora lo haría –señaló, hace tiempo que no sentía adrenalina.

–He tenido un día largo.

–Vuelve a alardear como antes, hazlo.

Ron suspiró y admitió –Jugaste bien Malfoy, has mejorado.

–Tienes que hacer algo por mí ahora.

–¿Qué?

–Firmaste un contrato ¿Lo olvidas?

Ron lo miró por un largo rato confundido –¿Te refieres a lo que firmé en Hogwarts?

–Exacto, eso aún tiene validez.

–No, claro que no. Perdiste esa partida.

–En el contrato aceptaste y firmaste que cuando yo te ganara una partida tú harías lo que yo te pidiera. No hablaba de esa partida en específico, me refería a partidas de ajedrez en general.

–Eres un estafador –exclamó Ron ofendido.

–No te obligué a firmar, tú lo hiciste.

–¿Y acaso aún tienes ese contrato?

–Sí.

–¿Y dónde está?

–Enterrado, pero aún lo tengo y es completamente legal. Podría mandarte a Azkaban si no cumples.

Ron frunció el ceño enojado y Draco señaló –Quien pierde guarda el ajedrez. Guárdalo.

–No sé qué quieres pedirme, pero no cederé, estafador.

–Solo quiero que me hables de Harry, me gustaría saber cómo está, dónde está, qué es lo que está haciendo ahora.

–¿Para qué? ¿Quieres ir dónde él? A decirle… Mira Harry ahora soy bueno, perdóname.

Draco hizo una mueca –No voy a ir donde Harry. No quiero arruinar ni un día suyo apareciendo frente a él. Si lo he soportado por tanto tiempo, incluso después de su patronus…

–Espera ¿De qué estás hablando? ¿Te envió un patronus?

–Hace unas semanas. ¿No lo sabías?

–No. ¿Y qué es lo que te dijo?

–Apareció su hipogrifo de pronto en mi departamento y me dijo “Solo quiero comprobar algo” –contestó Draco recordándolo– Pensé que había un acertijo, que había algo más, que llegaría otro después, pero me di cuenta que lo único que quería comprobar era si es que aún existo.

–¿Y no le respondiste?

–Prometí que no me volvería a acercar a Harry. Y dudo que haya querido una respuesta, seguro solo fue una forma de salir de su duda, un Oh, sigues vivo. Tus padres solo son unos exagerados diciendo que estás muerto.

Ron lo miró sorprendido –¿Los Malfoy piensan eso?

–Ojalá, porque no planeo volver.

–Dudo que te atrevas a renunciar a tu fortuna y todo.

–Ni siquiera tengo el apellido.

–¿Es legal?

–Sí, estoy utilizando legalmente el apellido de uno de mis antepasados, cambié mis registros. Por eso no me puede llegar ni una carta bajo el nombre Draco Malfoy.

–Estás loco.

Ladeó la cabeza confundido –¿Me llamas loco por encontrar una nueva forma de vivir?

–No lo sé –dijo Ron y se notaba aún más confundido– Pero no deberías huir de lo que eres.

–No lo entenderías, para tí el apellido solo es lo que le sigue al nombre.

–¿Intentas ofenderme?

–Solo señalo un hecho. No busco pelear Weasley y tampoco me interesa si es que cambias tu percepción de mí, de hecho solo sigo hablando contigo porque… como lo pedí, me gustaría escuchar de Harry.

–No te voy a dar información de Harry, dónde lo puedes encontrar y eso –señaló Ron– Pero puedo hablarte un poco de él si es lo que tanto quieres…

Draco asintió escuchándolo, su pulso se aceleró expectante.

–Está en camino a volverse un exitoso rompe maldiciones, se está especializando en encontrar tesoros, a veces trabaja con Gringotts y aún sigue estudiando bastante –dijo Ron– Tiene una vida muy feliz, ya tiene su propia casa, tiene miles de amigos que lo adoran e incluso un novio…

Draco no pudo evitar sentir una punzada en el pecho, aunque era obvio que eventualmente Harry siguiera también adelante con su vida amorosa, igual dolía escuchar algo así –¿Y cómo es su novio? ¿Es un buen novio?

–Por supuesto, su familia lo adora, es una persona muy amable, es inteligente, tiene mucho en común con Harry, es muy sociable, extrovertido, se lleva bien con todos.

–¿Y tú con él si te llevas bien?

–Claro que sí, somos muy buenos amigos. Harry está muy enamorado de él.

Bajo la mirada sin ganas de preguntar mucho más sobre ese tema. Pensó que escuchar sobre Harry feliz lo pondría en parte bien, pero se sentía horrible saber que estaba feliz con alguien más.

–¿Alguna pregunta extra?

–Ha pasado tanto tiempo ¿Nunca intentó buscarme? ¿Nunca quiso saber sobre mí? –preguntó y él mismo se respondió– ¿Por qué querría saber sobre mí? –dijo y el golpe de emociones lo inundó. Dolía tanto como si hubiera sido ayer que Harry terminó con él, como si fuera de nuevo el Draco que solo quería desaparecer y ya no existir en un mundo donde Harry no lo amaba más.

–Es bueno que hayas rehecho tu vida Malfoy y que al parecer seas alguien distinto. Ojalá eso siga así y no vuelvas a tener ideas extrañas.

–Después que Harry lo descubrió y me dejó, nunca más volví a pensar en vivir más –dijo y admitió– Después de enterrar a Thuban pensé en acabarlo todo. Si no fuera porque Luna me encontró en el bosque, ahora ni siquiera tendríamos esta conversación, Weasley –dijo y se arrepintió de haberlo dicho, odiaba verse débil frente a alguien más y sobretodo frente a Weasley que lo miró con una expresión muy sorprendida– Ten un buen viaje, me despides de Oliver.

–Malfoy…

–Tengo que hacer una parada en el templo antes que se haga más tarde –dijo viendo hacia el reloj en su muñeca y se puso de pie.

–¿Mañana vendrás?

–¿Qué?

–Tengamos otra partida de ajedrez mañana.

–No estaré aquí, tengo algo más programado. Saldré de China, por eso te desee el buen viaje con anticipación –contestó tomando su libro– Sigue siendo un buen amigo para Harry y no le digas que me viste –pidió y aunque al parecer Weasley quería decirle algo más, lo ignoró y salió de allí.

 

 

 

Su viaje no duró mucho porque pudo encontrar rápido más raíces de las que necesitaba y su vida pronto volvió a la rutina de siempre, por un par de meses fue así y pensó que no volvería a escuchar de Weasley aunque fuera el único que sabía dónde estaba, pero sin esperarlo una tarde le llegó al templo una carta de parte de él.

Dos meses desde la última vez que lo vio.

En el destinatario decía Draco Selwyn, estaba manchada con tinta, se notaba que la había cerrado con prisa y él empezó a asustarse porque debía ser algo serio para que Weasley se tomara el tiempo de enviarle una carta.

Rompió el sello cerrando la puerta detrás de él y al ver tanto texto leyó rápido para saber que es lo que ocurrió antes de centrarse en detalles.

 

Está muy grave y cada día avanza sin control.

Dicen que es viruela de dragón avanzada, pero no tiene sentido, Harry también lo piensa, porque no hay forma de que se hubiera contagiado de algo así.

¿Y si es una maldición? Ruego porque pueda haber una solución, así como encontraste la solución para Oliver.

Viaja por favor, dicen que está muy delicada como para ir a algún lugar.

No sé por qué dejé pasar tanto el tiempo, pensé que se podría solucionar en San Mungo.

 

Te mencioné como el medimago Selwyn, un tipo de ojos rasgados, misterioso y muy introvertido, por favor no vengas como Draco Malfoy, no confiarían en tí.