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Español
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Published:
2024-04-03
Updated:
2026-05-28
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364,315
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39/?
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Me gustaría

Chapter 7: Viniste a ver a Hazza

Chapter Text

 

 

Despertó pasadas las 8 el domingo. No tenía ni idea de a qué hora volvió Draco, pero cuando abrió sus cortinas, Draco ya estaba despierto, cambiado y conversando con Blaise.

Siempre era así, como si le fuera imposible despertarse tarde.

–Harry que te dije, esos Hufflepuff tienen plantas que no invitan –se quejó Blaise.

–¿Fumaste con los Hufflepuff? –preguntó viendo a Draco.

–Apenas un poco, la atracción fueron unas bebidas exóticas que trajo uno de ellos de sus vacaciones en Suiza.

–Y al parecer no te emborrachó ninguna –señaló caminando hacia el baño.

–No me quedé hasta tarde.

–¿Por qué eres aburrido Dray? Yo quería saber más chismes –siguió quejándose Blaise.

–No es interesante ver borrachas a personas que ni conoces.

–¿No ligaste con nadie? –preguntó Blaise divertido.

Harry entró al baño porque no le interesaba escuchar eso.

 

Se lavó los dientes y la cara, después de Quidditch planeaba darse un buen baño.

Vistió su túnica de Quidditch, todavía hasta las 10:30 iban a ser sus tan esperadas pruebas, pero como capitán quería estar ya listo y preparado para llegar temprano.

Aún no sabía si es que irían con Draco a practicar alguna maldición después del desayuno, pero de todas formas, sacó todo lo que necesitaba para no tener que volver al dormitorio.

Se acomodó bien las botas de cuero negro, encogió completamente su escoba para llevarla en el bolsillo, lanzó un hechizo para ajustar su túnica verde y los guantes negros los llevó simplemente en la mano.

–Ya comenzó nuestro sufrimiento, se puso el uniforme –se quejó Pansy cuando lo vió sentarse en el comedor.

–Yo que tú no comería tan feliz esas tostadas, quizá le pedí a los elfos que las envenenen otra vez.

–No me estés asustando –se quejó Pansy.

–Me dijiste sufrimiento –contestó encogiéndose de hombros y añadió feliz sentándose– Este año tengo un buen presentimiento, ganaremos esa copa de Quidditch –dijo y se dió cuenta que Draco sentado frente a él, lo veía fijamente, prácticamente sin pestañear– ¿Qué? –preguntó confundido pensando que traía algo extraño encima.

Draco meneó la cabeza, bajó la mirada y tomó una tostada de en medio.

Harry aún más confundido tomó un sorbo de su jugo de naranja y preguntó –Malfoy ¿No quieres jugar Quidditch?

–No.

–Dijiste que eras bueno en carreras.

–Cierto, en Durmstrang obtuviste premios –recordó Blaise– Deberías jugar.

–Soy bueno, pero no me interesa y no tengo tiempo para jugar Quidditch.

–Siempre hay tiempo para el Quidditch –contestó Harry y saludó a Stuart y Neil que también llegaron a la mesa con sus túnicas de Quidditch.

Luego Tracey Davis que también estaba en el equipo, antes de sentarse en la larga mesa, se acercó donde él a saludarlo y le dijo –Mi prima va a audicionar para cazadora no seas tan malvado con ella.

–Ojalá sea buena, tenemos en lista 6 que quieren ser cazadores y solo quedará el mejor. E incluso si alguno de ustedes se volvió de pronto malo también puede irse, así que no se confíen.

–Dile eso a Theo, te apuesto a que ni practicó en todas las vacaciones –se quejó Tracey.

–Cierto, ¿Dónde está Theo? –preguntó y vio hacia Blaise.

–Parece que la culpa de no practicar Quidditch lo persigue –contestó Blaise– Se despertó temprano a practicar antes de desayunar.

–Eso es un milagro –dijo y volvió a concentrarse en su desayuno, necesitaba comer bien porque sabía que después estaría horas de horas volando. Este era su segundo año como capitán y no estaba en sus planes perder, quería que todo saliera perfecto y esperaba que todos los nuevos postulantes fueran realmente buenos, porque tenía que armar un buen equipo.

 

Ese día como de costumbre tomó su jugo, acompañó una tostada con distintas mermeladas y antes de que tuviera que pedirlo Draco de pronto le pasó un plato con los quesos. –Gracias –dijo tomando dos porciones para su plato.

Draco volvió a poner el plato en su sitio, sin verlo, y siguió comiendo.

Terminaron de desayunar al mismo tiempo, pero Draco fue el primero en ponerse de pie e irse, Harry pensó que lo iba a ignorar, pero al verlo a medio camino voltear hacia él, entendió que seguía en pie el plan de practicar alguna maldición o hechizo.

–A Draco le encanta estar solo ¿No? siempre está huyendo de grupos –habló Daphne al verlo desaparecer.

–Parece que todo mundo quiere volverse su amigo, yo también huiría –dijo Pansy.

Harry se puso de pie.

–¿Vas a ir de una vez al campo? –preguntó Blaise.

–No, aún no. Dentro de una hora iré –contestó y no añadió más. No quería que supieran que iba donde Draco y no quería que alguien mencionara "Harry quiere volverse amigo de Draco y por eso lo está siguiendo" porque no era cierto, no le importaba volverse su amigo, o al menos por el momento no, simplemente le importaba aprender nuevas cosas.

No lo vió al salir del comedor, pero supuso que Draco había ido a recoger a Thuban, por ello lo esperó en las gradas del primer piso y minutos después de espera, se dió cuenta que no estuvo equivocado porque Draco subió las gradas con Thuban en brazos.

–Vamos por aquí.

–¿El camino no es por allí?

–Iremos al otro lado del lago negro. Todo el mundo va el domingo por enfrente –explicó mientras caminaban.

–¿Entonces iremos por el bosque prohibido?

–Exacto.

–¿Y no deberías traer tu mapita o algo así?

–El mapa no funciona en el bosque prohibido –contestó acelerando un poco los pasos al escuchar voces al final del pasillo– Y no te preocupes, nadie vigila el bosque.

–¿Y el prohibido de dónde sale? Siempre repiten que está prohibido.

–Pues si te metes a lugares que no debes puedes terminar muerto.

–Supongo que el trato que tenemos incluye que me enseñes ese par de lugares.

–Sí, pero después, un día que tengamos más tiempo –contestó y le sonrió a Thuban que se colgó cómodamente en el hombro de Draco– Hoy apenas entraremos en el bosque prohibido, con tal que Thuban esté a salvo.

–¿Hay registro de todo lo que vive allí dentro?

–No lo sé.

–¿En la biblioteca no hay libros sobre el bosque prohibido?

–Supongo que debe haber.

–¿Nunca lo has buscado?

–No. Todo lo que sé es porque mi familia ha estudiado aquí por generaciones y porque obviamente al igual que ellos siempre he sido curioso.

–No lo suficiente al parecer.

Harry lo miró mal y Draco también se detuvo, pero le sonrió– ¿Qué?

Harry entrecerró los ojos porque era raro verlo dándole una sonrisa –Nada –finalmente dijo viendo hacia Thuban que también lo miraba– Vamos rápido, no vaya a ser que alguien esté por los siguientes pasillos.

 

El lugar seguía igual a como lo recordaba antes de las vacaciones, el tranquilo lago chocaba contra el pasto y dos grandes árboles tapaban el sol.

Siempre había utilizado ese lugar para dormir porque nadie llegaba por allí y porque también era fácil poner hechizos para que nadie molestara –¿Y si nos damos un pequeño descanso antes de practicar alguna maldición?

–¿Un descanso?

–Necesito una siesta de al menos 15 minutos y apuesto a que tú también lo necesitas.

Draco se inclinó dejando a Thuban bajar para que explore –Toma tu siesta si lo necesitas, te despierto en un rato.

–No te atreves a cerrar los ojos aquí ¿No? –se burló al notarlo tan atento viendo alrededor.

–Quién sabe qué podría venir. Y tampoco es como que necesite una siesta.

–Nadie se acerca a este lugar –dijo y señaló– Puedes poner hechizos alrededor, así Thuban no sale de este lugar y nadie entra a molestar.

–¿A qué hechizos te refieres exactamente? Se hechizos para prohibirle a Thuban que entre a un lugar, pero no para encerrarlo en una especie de burbuja alrededor.

Harry sonrió –Entonces tengo 2 hechizos que te van a ser de mucha utilidad –dijo y se puso de vuelta de pie –Ven –lo llamó para que lo siguiera.

Pusieron hechizos desde un árbol de atrás hasta otro, eso evitaba que alguna persona o animal pasara y los viera. Le sorprendió que Draco no supiera los hechizos, pero luego recordó que en Durmstrang no había un bosque donde fueran útiles esos hechizos.

Iba a preguntar por ello, a indagar un poco más sobre cómo era todo en Durmstrang, pero después de echarse bajo el árbol, prácticamente se quedó dormido al instante y no lograron conversar.

Su siesta de 15 minutos se convirtió en mucho más, los domingos le daba flojera todo y ese en particular estaba cansado, el día anterior luego de acompañar a Draco hasta los invernaderos, miró en el mapa y se puso a perseguir a Teddy, que misteriosamente estaba recorriendo todo el castillo, preocupado porque Filch fuera a encontrarlo, lo vigiló por un buen rato y casi se metió en problemas cuando Mcgonagall estuvo a punto de verlo, pero para suerte de Teddy, él no se encontró con nadie y volvió a los dormitorios de Hufflepuff sin problema.

–¿No piensas ir a tus audiciones de Quidditch? Ya es tarde.

Abrió los ojos al escuchar ello, no era alguien que despertara de inmediato, quizá y Draco había estado intentando despertarlo desde hace rato, no tenía ni idea si también tomó una siesta o si es que se quedó jugando con Thuban.

–¿Por qué no me despertaste antes? –preguntó después de lanzar un tempus y darse cuenta que ya era hora de sus prácticas.

Draco se encogió de hombros y sacó de un sobre, algo que parecía ser carne seca para Thuban –Deberías apurarte, no creo que esté bien visto que el capitán llegue tarde.

Harry se quejó parándose y se sacudió rápidamente el pasto, para su suerte tenía la escoba encogida en el bolsillo y con un solo hechizo la volvió a su tamaño original –¿Vamos?

–¿Sugieres que me suba a una escoba contigo?

–Para ahorrarte la caminata. Volaré hasta el campo de Quidditch.

Draco se rió –Voy a quedarme todavía una hora más aquí, no es necesario.

–¿Recuerdas el camino?

–Por supuesto, solo es rodeando el lago negro.

Harry asintió y preguntó –¿En serio no te gustaría pertenecer al equipo de Sly? Necesitamos urgentemente un nuevo cazador, un golpeador y si tu eres rápido...

–No voy a jugar Quidditch –lo cortó Draco y añadió– Pero gracias por la propuesta.

–Amaneciste amable hoy.

–Supongo que estoy de buen humor.

–Haz, lo que sea que te puso de buen humor más seguido –dijo poniéndose los guantes de cuero– E incluso si no quieres pertenecer al equipo podrías ir al campo. Estaremos al menos unas 3 horas allí –agregó subiendo a su escoba y señaló antes de salir volando– Cuidado con Thuban, parece que quiere ahogarse en el lago.

 

________________

 

 

El lugar que le había enseñado Harry , allí en el bosque prohibido alejado de lo demás le parecía perfecto, pero después de media hora allí evitando que Thuban se lanzara al lago, se dió cuenta que era necesaria una distracción extra. Si hubiera llevado un libro se hubiera quedado allí por horas sin problema.

No pensó en ir a las prácticas de Quidditch después de salir del bosque prohibido, Harry lo había mencionado antes de irse, obviamente esperando que aceptara unirse al equipo, pero no estaba en sus planes perder el tiempo en Quidditch.

Aún así, después de dejar a Thuban en la habitación y verlo enrollarse cansado por las miles de vueltas que dió en el bosque prohibido, pensó que no sería una mala idea ir a ver esas prácticas.

Aún no tenía pergaminos acumulados o tareas y aunque armó una larga lista de cosas por revisar, un poco aburrido con la idea de encerrarse en la biblioteca un domingo pensó en dar una vuelta para conocer el campo de Quidditch.

–Por Merlín, los milagros existen. ¿A qué puesto postularás? –le preguntó Blaise apenas verlo.

–¿Acaso me ves con una escoba? –se quejó sentándose, eran muchas gradas para llegar hasta allí.

–¿Dónde estabas? Tampoco vi a Thuban.

–Por el lago negro –contestó y vió hacia una esquina por encima de los aros donde estaba Harry – ¿Se supone que esos 5 van a competir?

–Sí, sólo falta elegir un golpeador.

–¿Te postulaste para algún puesto?

–Ni loco, me gusta el Quidditch, pero no quiero a Harry torturándome. Prefiero apoyar al equipo desde aquí.

Draco asintió y volvió a ver a Harry que esta vez gritó señalando los aros.

Las graderías estaban llenas de Slytherin apoyando a uno u otro jugador.

–¿Se puede postular con cualquier edad?

–Solo mayores de 13, aunque obviamente los capitanes siempre escogen de 15 para arriba.

–¿Y Potter cuando entró al equipo?

–Él es un caso particular, entró a los 11.

–¿11?

–Es un loco del Quidditch –contestó Blaise y segundos después volteó a verlo con una sonrisa– Viniste a ver a Hazza.

–No.

–A mí me parece que sí.

Draco frunció el ceño –Es un domingo aburrido en Hogwarts, hasta tú estás aquí. No entiendo porque mencionarías que vendría yo, específicamente a... verlo.

Blaise soltó una carcajada y eso solo lo enojó más.

–Pues no sé si ha sido una alucinación mía o qué, pero te quedaste boquiabierto cuando viste a Harry entrar al comedor con ese pantalón de cuero y la túnica de Quidditch.

Draco le dió una mirada confundida –¿De qué hablas?

Blaise sonrió divertido –No serías el único, todo el grupito de allá viene a ver a Harry.

–No vengo a ver a Potter.

–Bien, porque lamento informarte que no es gay.

Draco esta vez fue el que se rió –¿Por qué estamos hablando de esto?

–Sueles preguntar bastante por Harry y pareciera que es tu tipo. No vaya a ser que te ilusiones.

–En primer lugar, no es mi tipo para nada. En segundo lugar, no tienes que preocuparte por tonteras y en tercer lugar...

–¿En tercer lugar que?

Draco miró hacia Harry que de pronto voló hacia ellos –En tercer lugar me parece que Harry no es del todo...

Blaise ladeó la cabeza viendo a Harry que llegó una grada abajo.

–Malfoy ¿Te animaste?

–Sí, quiero el puesto de buscador –contestó y le gustó la expresión que puso Harry.

–Podemos pelear por el puesto si quieres, aunque resultará una pérdida de tiempo porque igual te ganaré.

Draco sonrió –Era broma. No voy a competir contigo, no les puedo quitar a su capitán –contestó y sonrió al ver su gesto enojado.

–Cuando quieras compitamos Malfoy. Solo avísame cuando quieras perder.

–Te avisaré –contestó y Harry se fue volando de nuevo hacia el equipo.

Se veía bien, no podría negarlo, incluso sudando, con cabello alborotado y gritando órdenes a los nuevos competidores.

Pero no creía que fuera su tipo como Blaise había dicho y tampoco quería que lo fuera. Harry podría parecerle atractivo, pero nunca tendría algo más con él, tenía una personalidad demasiado... era demasiado en todos los sentidos.

–Hola Malfoy.

–Hola Weasley –contestó automáticamente, pero se dió cuenta que estuvo tan perdido viendo a Harry que no se dió cuenta del momento en que Ron subió las gradas. Definitivamente Blaise lo iba a molestar bastante con eso si es que se había dado cuenta.

–Si eres Gryffindor ¿Puedes estar aquí?

–Creo que hay una regla que dice que no, pero a Harry no le molesta y de todas formas ya acabaron las selecciones ¿No?

–Por poco, pero debiste venir antes –se quejó Blaise– Estuve aquí aburrido, solo pudiendo burlarme de las caídas.

–No tenía ni idea que estabas aquí, ayer no lo dijiste.

–Aún así.

Draco hizo una mueca de asco, era obvio que empezarían con sus cursilerías, así que prefirió ignorarlos por completo.

No entendía como Blaise había caído por un romance así, pero parecía estar tan feliz con su Weasley que simplemente prefería ahorrarse los comentarios, aparte que ni podía comentarlo, Blaise siempre lo tenía amenazado con secretos.

–Sabes que hay otros jugadores en el campo ¿No? –dijo Blaise un momento después.

–No sigas –le dijo enojado– Ni te atrevas a insinuar algo porque terminarás con una maldición encima.

–Lo único que estoy señalando es que en todo momento, al único que has visto es a...

–Cállate –dijo al notar a Weasley ahora curioso en la conversación.

Blaise se rió.

–¿No tienes a Weasley para ver? ¿Por qué me estás viendo a mí?

–La verdad que ni te ví, pero tú me lo acabas de confirmar.

Frunció el ceño al darse cuenta de ello.

–¿Con qué molestas a Malfoy? Parece que quisiera matarte.

Métete en tus asuntos Weasley quiso decir, pero se lo guardó para decir –Oye Weasley, ¿Te contaron que Blaise se puso a llorar en una fiesta en las vacaciones porque no estabas?

–¿Lloraste?

–Como 5 muggles intentaron calmarlo, fue de lo más vergonzoso que presencié –dijo y los dejó con su conversación.

La práctica ya había terminado, Harry finalmente escogió a un nuevo golpeador y todos los jugadores bajaron al césped.

Él por su parte sin saber qué más hacer, se adelantó y bajó las graderías antes que los demás.

Una vez en el campo, tuvo ganas de acercarse donde Harry para molestarlo con algo, pero estaba rodeado de personas conversando con todos, siendo el centro de atención y eso lo hizo cambiar de idea.

No es que a él no le gustara ser el centro de atención, pero lo prefería desde otros puntos. Académicamente por ejemplo, él siempre había resaltado en Durmstrang, siempre fué el mejor de su clase y quería exactamente lo mismo en Hogwarts, o al menos eso pensó cuando entró.

Aún así, mientras los días pasaban y las semanas, se dió cuenta que quería más que eso y fué Harry el que le cambió esa perspectiva. En primer lugar cuando le propuso un trato pensó que ambos aprenderían algunos hechizos, maldiciones útiles y ya, no pensaba invertirle tanto tiempo a ello y no tenía interés de conocerlo más.

Pero con los días, los viernes de practicar maldiciones, se volvieron también los miércoles y sábados y en vez de entrar directamente a aprender hechizos, a veces iban antes a las cocinas por algún bocadillo, se quedaban conversando de un tema que no tenía nada que ver e incluso a veces simplemente le dedicaban horas a recorrer el castillo o ir al bosque prohibido.

Era una pérdida de tiempo, lo sabía.

Antes hubiera pensado que estaría loco en aceptar ir al bosque prohibido a tomar una siesta. Nunca había perdido el tiempo así, pero Harry a veces lo sugería y antes de que pudiera decir no, añadía, A Thuban le encantaría dar un paseo, eso siempre le hacía cambiar de opinión porque tenía razón.

Y le parecía tan extraño, pero para la tercera semana de Octubre, de un momento a otro Thuban y Harry se llevaban demasiado bien, no entendía a su hurón, mayormente si es que alguien no le gustaba. desde el principio era un no rotundo. Aun así, un día que volvió a los dormitorios después de sus clases de aritmancia, lo vió feliz jugando con Harry, dando vueltas en su cama y persiguiendo una pelota que Harry movía con magia.

Harry estaba aún más feliz y Draco estaba seguro que se lo había ganado de alguna forma específica, pero no lograba averiguar cómo y él alegaba que simplemente había sido amable.

Era una mentira, su hurón no caía por personas solo amables. Pero, lo que sea que hubiera hecho no le molestaba del todo, porque al fin veía a su hurón cómodo, corriendo feliz por toda la habitación y gastando energía en los raros juegos que Harry a veces le inventaba.

–Bosque prohibido el siguiente viernes.

–¿Qué propones?

–Adentrarnos más, es buena época y tengo una idea interesante, pero te dará miedo.

–Oh no ¿Moriré de miedo?

Harry se rió al escuchar su sarcasmo –Hablo en serio, separa tu viernes.

–Déjame pensarlo, porque estaré ocupado el jueves y si amanezco con ánimos...

–¿Tendrás una cita hoy?

–¿Una cita? –preguntó confundido por el repentino cambio de tema.

–Escuché que Blaise te dijo algo de una cita y como hoy es el primer fin de semana que se puede ir a Hogsmeade... todos van con una cita.

–A Blaise lo pone idiota pensar tanto en Weasley, no tengo una cita, tampoco he pensado en tener una o algo así –contestó y se sintió ligeramente incómodo de haberlo aclarado tanto.

Harry sonrió –Pues si quieres una cita avísame, que ya dos personas me han preguntado a mí porque les da miedo acercarse a tí.

Rodó los ojos al escuchar eso –Diles que ya estoy comprometido.

–¿Con quién?

–Contigo –respondió.

Harry soltó una gran carcajada –Ni en tus sueños Malfoy.

–Tengo que recurrir a extremos para ahorrarme el acoso.

–Ajá –contestó Harry cerrando su mochila y al voltear le dijo– ¿Entonces no irás a Hogsmeade?

–Voy a ir, necesito hacer algunas compras. Iré con Theo, Pansy y Daphne, me dijeron luego para ir a las 3 escobas también.

–Prueba la clásica cerveza de mantequilla, nunca decepciona. Y Honeydukes tiene calaveras de chocolate que son muy buenas, pruébalas.

–¿Quieres que te compre algo?

–No. Ron ya tiene mi lista.

–¿Weasley no estará ocupado con Blaise?

–Sí, pero mi encargo ya está empaquetado solo para recoger –explicó Harry y se colgó la mochila en el hombro– Si vas a Sortilegios Weasley ten cuidado, hay muchas cosas que explotan o que tiñen el cabello.

–¿Sortilegios Weasley?

–Los hermanos de Ron tienen una gran tienda. ¿No lo sabías?

Draco se encogió de hombros.

Harry meneó la cabeza y luego con una sonrisa dijo –Nos vemos mañana, si es que vuelvo.

–Felicita a tu papá de mi parte si es que gana el premio.

–¿Si es que gana? –preguntó Harry indignado y agregó antes de irse– Obviamente ganará.

 

Harry estuvo hablando toda la semana de ello y estaba seguro que al día siguiente llegaría a Hogwarts con el profeta en la mano y presumiendo que su papá Regulus Black, había ganado el mejor premio que un astrónomo podría desear.

Draco esperaba que fuera así, porque Harry de mal humor no era un buen Harry.

 

–En definitiva, mis favoritos son los sapos de menta, así que prueba uno de estos.

–Ohhhh también tienes que probar las meigas fritas.

–Estas te hacen flotar unos centímetros

–Las grageas de todos los sabores son buenas, a menos que te encuentres un sabor asqueroso.

–Babosas de gelatina, son una obligación también.

–Sí lo son.

–No te preocupes, no tienen nada que ver con babosas reales.

–Solo tienen la forma.

Draco vió como la canasta se llenaba mientras Theo, Pansy y Daphne hablaban.

–¿Quieres algo en particular o solo seguimos metiendo nuestras recomendaciones?

–Escuché de calaveras de chocolate...

–Harry seguro te las recomendó, esas están por aquí.

–A mí personalmente no me gustan tanto. El chocolate me parece un poco amargo...

–Oye tú y Harry se han vuelto buenos amigos ¿Cierto? Siempre los veo conversando –le dijo Daphne.

–Yo siempre los veo peleando –señaló Pansy.

–Siempre empiezan conversando y terminan peleando –dijo Theo y añadió una barra de chocolate en su canasta, luego señaló– Aquí están las calaveras. ¿Cuántas añado?

–3 supongo.

–Voy a poner 5 porque Harry te va a robar 2.

Draco vió la canasta y siguió avanzando con ellos.

–Esta sección es de dulces internacionales, siempre añaden algo nuevo.

–Mis favoritos de toda la vida son estos franceses, Petit ecolier –dijo Daphne feliz.

–Son buenos –le dió la razón y no pudo evitar señalar– Por cierto, se pronuncia Petit écolier.

Daphne abrió la boca exageradamente –Acabo de tener un gran deja vu.

–¿Harry eres tú? –bromeó Pansy.

Draco los miró sin entender.

–Hazza siempre corrige cada que alguien pronuncia algo mal en francés –le comentó Theo.

–¿Harry habla francés?

–¿No lo sabías?

Draco negó porque no tenía ni idea.

 

Realmente es una caja de sorpresas pensó esa noche que llegó a la habitación y vió su cama vacía. Era todo un desorden, había una capa a un costado, dos corbatas en el otro, dos libros, una libreta sobre la almohada y en el centro dejó su guitarra en vez de colgarla.

Había noches que lo escuchaba tocar la guitarra y si era muy tarde ponía un hechizo dejando toda la habitación en silencio.

Nunca lo había escuchado cantar, pero tenía el presentimiento que debería ser malo, porque sino estaría presumiendo de ello todo el tiempo. Como odiaba lo presumido que a veces podía ser.

Tomó la guitarra con cuidado para conservar el desorden de alrededor. Otra cosa que odiaba de él, su desorden.

Tocó algunas cuerdas, no había nadie en la habitación, Theo quien sabe dónde estaría y Blaise debería estar con Ron como siempre. No sabía tocar la guitarra, Harry le había propuesto dos veces enseñarle, pero le parecía una pérdida de tiempo. Quizá en una siguiente vida aprendería.

Thuban corrió por la habitación apenas escuchar las notas agudas y subió a la cama de Harry desordenando todo aún más. Tuvo que reñirlo y sacarlo de allí. La guitarra volvió a dejarla en su sitio y recogió la libreta que cayó al piso.

No era ningún chismoso o al menos hasta ese momento no lo era, porque luego sin pensarlo dos veces abrió la libreta. Sorprendentemente al principio se encontró con dibujos de runas y sus significados, cerca de la mitad se encontró con algunas frases en francés y hubiera sabido que había al final de no ser porque la puerta se abrió.

Dracoooooooo se está armando una fiesta en la sala común. Tienes que unirte. No seas un abuelo.

Theo era un dolor de cabeza, insistiría e insistiría así que no le quedó de otra que aceptar que bajaría por un rato.

Fue algo totalmente improvisado, pero todos estaban divirtiéndose bastante. No era cercano a otros Slytherins y aún así todo mundo le hablaba, quizá porque a cierta hora todos estaban demasiado borrachos excepto él.

Se preguntó cómo sería esa fiesta improvisada si Harry estuviera. ¿También estaría borracho bailando en el centro de la sala común? ¿Siendo el centro de atención? ¿O a su lado hablando contra su oído porque la música era fuerte?

El pensamiento lo hizo imaginarse ello y se dió cuenta que también debería estar un poco ebrio ¿Por qué estás pensando en Potter? se recriminó así mismo.

–Un día que llego tarde y ya empezaron con las fiestas.

–¿Un día? Blaise vives más en Gryffindor que aquí.

–¿Y tú por qué no estás borracho?

–Están tomando cerveza.

–Uyyy yo tengo la solución.

–Olvídalo, ya iba a bajar a los dormitorios.

–Pero recién acabo de llegar yo.

Draco rodó los ojos al escuchar a Blaise, pero alguien gritó ¡Llegó Blaise! y los demás se emocionaron.

–Estás muy pensativo Draco ¿Pasó algo?

–No –contestó y se tomó su tercer vaso de whisky de fuego, cortesía del escondite de Blaise.

–Awww, extrañas a Harry.

Podía considerarlo su mejor amigo, pero en ese momento tuvo ganas de darle un botellazo en la cabeza. Desde hace semanas, de vez en cuando hacía comentarios así. Le molestaba tanto, no había comentario que le molestara más que ese.

–Tranquilo, solo era broma. No pongas esa cara, no puedo dejar viudo a Ron.

–Entonces deja de hablar idioteces.

–No son idioteces. Siempre lo miras y ahora que no está, no tienes a quien mirar –dijo Blaise y levantó un brazo protegiéndose, casi haciendo caer lo que tenía en su copa– No maldiciones, no maldiciones –pidió.

–Entonces deja de decir idioteces –dijo enojado– Si es que miro a Potter es porque me da curiosidad y nada más. No tienes que estar, cada maldito momento que se te ocurre insinuando que podría gustarme o algo así.

–Yo en ningún momento he insinuado que podría gustarte. No sé por qué piensas eso.

Draco lo miró enojado y Blaise pasó un brazo por sus hombros –Yaaaaa, no te enojes Dray. Dejaré de decir cosas a menos que lo estés haciendo muy obvio. ¿Un brindis?

Draco chocó su copa casi rompiéndola y bebió todo lo que había –¿Por qué has vuelto temprano? ¿Ya te dejó Weasley?

–Si me quedaba no íbamos a dormir y mañana temprano pidió el campo de Quidditch. Me botó sin piedad, dice que no puedo distraerlo esta semana antes del juego.

–Escuché que Hufflepuff no es un oponente fuerte.

–No lo es, pero Gryffindor quiere probar todas sus nuevas tácticas para cuando compita con nosotros.

–¿Y quién crees que ganará al final?

–Como Sly, tengo que decir Slytherin.

–Pero quieres que gane Weasley.

–Por supuesto, quiero verlo con una copa de Quidditch, su sueño es ser jugador profesional, ese sería el perfecto comienzo –dijo Blaise sonriente.

Draco lo miró sin expresión.

–A Harry le va a doler perder.

–A tu Weasley dirás.

–Awww quieres que Hazza gane.

–Soy un Sly maldición, no voy a apoyar a un Gryffindor.

–Si estarías enamorado de un Gryffindor sería inevitable, pero como estás... –empezó a decir Blaise, pero se calló al notar su mirada y le quitó el vaso –Te voy a servir otra –señaló huyendo.

Tengo que alejarme de Potter fue el siguiente pensamiento que lo rondó hasta la mañana. Porque para que Blaise estuviera molestándolo tanto, quería decir que realmente estaba prestándole mucha atención a Harry. Tenía que dejar de hacer eso.

 

 

–¿Tan buena estuvo la fiesta?

Despertó tarde, sus cortinas estaban abiertas y ni siquiera se había cambiado de ropa antes de caer dormido en su cama.

–Es la primera vez que te veo despertar tan tarde –dijo Harry viéndolo desde su cama– ¿Hasta te trajiste un vaso para continuarlo aquí? –señaló divertido hacia la mesa de noche– La sala común también es un desastre, que fiesta se armaron eh.

Draco se movió en la cama y se llevó las manos a la cara tapando un bostezo.

–Ya le dí de desayunar a Thuban.

Apoyó la mejilla en la almohada y vió en su dirección. Thuban estaba colgado del hombro de Harry viéndolo.

–Hurón traidor –murmuró y preguntó– ¿Qué hora es?

–Las 11.

–Imposible.

Harry lanzó un tempus –11 y 5 –señaló– Es bueno que estés durmiendo al fin. Hay días que apenas y duermes 4 horas, eso no es sano.

–¿Acaso me vigilas Harry? ¿Cómo sabes que a veces duermo 4 horas? –preguntó y sonrió porque Harry no respondió– ¿Recién llegaste?

–Hace como una hora.

–¿Y por qué no me despertaste?

–Estaba ocupado con Thuban.

–Sigo sin entender como te lo ganaste. No le habrás lanzado un hechizo o algo así ¿No?

–Por supuesto que no –dijo Harry indignado.

Draco se movió en la cama y se sentó, volvió a pasarse las manos por la cara e hizo una mueca al sentir más fuerte el dolor de cabeza –¿No tienes una poción para la resaca o algo así? Si tengo que soportar este dolor de cabeza todo el día prefiero morir.

–¿Qué obtengo a cambio, dramático Malfoy?

–Un sincero gracias –contestó con una sonrisa sin saber que más decir y para su sorpresa eso bastó, porque Harry abrió uno de sus cajones, sacó una botellita pequeña y se acercó.

–Toma.

–¿Gracias?

–Dilo bien.

–Gracias –murmuró leyendo Poción resaca en la botellita.

Harry le sonrió.

–He de suponer que tu papá ganó el premio. Si no estarías de un pésimo humor.

–Supones bien –contestó Harry con una sonrisa aún más grande.

Draco se tomó todo el contenido de la poción para la resaca y luego bajó de la cama –Necesito darme un baño –murmuró. Era obvio que Harry quería contarle como fué toda esa ceremonia y es que a veces Harry hablaba demasiado, aunque particularmente a él no le molestaba del todo. –¿Presumiras por como fueron los premios?

–Por supuesto, tienes que oírlo todo. Pero primero tengo que dejar un pergamino, vuelvo como en media hora –explicó Harry y añadió– Mi abuela te envió algo.

–¿Tu abuela?

–Una porción de su increíble tarta de queso. Pero si no la quieres...

–La quiero.

–Te la doy después –dijo Harry y señaló– ¿Puedo llevarme a Thuban? Solo iré hasta la oficina de McGonagall.

–No vas a llevarte a mi hurón.

–¿Thuban quieres venir conmigo? ¿Sí? El dice que sí, dice que está encantado de salir un momento.

Draco se rió y no detuvo a Harry que se fué.

 

¿No que ibas a alejarte de Potter? se preguntó mientras se bañaba. Pero tampoco le parecía mal ser amigos, nunca había tenido un amigo como Harry, una amistad con él se sentía distinta.

Y no sabía cómo definirlo, pero con Harry sentía que planeaba cada movimiento. No era simplemente conversar, era notar cada gesto, verlo, sorprenderse y estar alerta ¿Sería normal eso?

–Lo sé, me demoré mucho, pero en mi defensa Thuban quiso correr un rato por el patio empedrado... ¿Te volviste a dormir? ¡Malfoy!

–Estoy despierto –contestó abriendo los ojos.

–¿Funcionó la poción para la resaca?

–Sí, misteriosamente sí. ¿Quién la hizo?

–Yo con mi padrino en las vacaciones –contestó Harry y dejó a Thuban sobre la cama. Luego se fue hacia el otro lado de donde tomó una caja que estaba encima de su baúl.

Draco se sentó en el centro de la cama y cruzó la piernas, luego al verlo acercarse se hizo más hacia atrás, Harry nunca había pasado hasta su lado del cuarto, a menos que fuera para dejar a Thuban en su cama.

Ni mucho menos se había sentado en su cama, pero quizá por ver que le hizo espacio decidió sentarse de costado en la cama y poner la caja en el centro –Pa le dijo a mi abuela que te gustó la tarta probaste, así que te envió una porción.

Abrió la caja con cuidado, era una porción grande de tarta de queso y había una cuchara dentro para poder comerla –Dale las gracias de mi parte.

Harry asintió.

Ese día vestía unos jeans rasgados, había dejado su estilo deportivo a excepción de las zapatillas, su cabello estaba menos despeinado que de costumbre y era la primera vez que lo veía utilizando una pulsera, era dorada y quizá se la había regalado alguien.

–¿Entonces dónde fué la ceremonia? –preguntó cuando comió un segundo bocado.

–En el salón del ministerio. Es un lugar gigante, pusieron el hechizo para desaparecer el techo, ese que queremos intentar, un poco obvio quizá, pero quedó perfecto. Toda la decoración fue azul oscuro me gustó, el punto malo fue la comida porque estuvo horrible, era comestible, pero me pareció insípida... Ahhh y habían varias esculturas, estuve bromeando con pa que quizá le hagan una escultura por todos sus aportes –explicó Harry y puso la mano en la cama apoyándose– Fue larguísima la ceremonia y jodidamente elegante. Salieron fotos en el profeta, te las iba a enseñar, pero Theo se quedó con el periódico.

–¿Tú también saliste en el profeta?

–Por supuesto, primera plana con mis papás. Me tomaron bastantes fotos, hasta me tomé una con Saturno, pero esa la subirán en una edición especial.

–¿Saturno? ¿Había estatuas de planetas?

–Sí a los costados levitando.

Draco lo miró curioso –No sé cómo imaginarme eso –dijo y tomó una cucharada más de tarta.

–Pues...

–¿Y si me lo enseñas?

–No tenemos un pensadero como para enseñarte el recuerdo.

–Pero puedo entrar a tu mente y verlo. Sería más fácil.

–¿Sabes legeremancia?

–Sí.

Harry le dió una mirada intrigada –¿Qué más cosas no sé de tí Malfoy?

Se encogió de hombros y acarició a Thuban que se enrolló en el centro de la cama –¿Entonces me dejarías entrar en tu mente?

–El año pasado aprendí un poco de oclumancia, supongo que puedo defenderme si intentas ver algo más.

–¿Qué más podría buscar? No me interesa ver tus oscuros secretos.

–Tampoco llegarías a verlos y si te atreves a indagar algo más...

–No tienes que amenazarme.

–Me pides entrar a mi mente.

–Dame confianza, no intentaré ver nada más.

Harry lo pensó unos segundos y después de ver hacia Thuban dijo –Vale, te daré un voto de confianza Malfoy, tu decisión si te atreves a desperdiciarlo.

–No desperdiciaré tu confianza –dijo un poco irónico por tener que dar tantas vueltas para ver un recuerdo.

Harry aún así lo vió dubitativo por unos segundos más y después se agachó desabrochando sus zapatillas. Luego subió a la cama, sentándose con las piernas cruzadas al igual que él, Thuban quedó enrollado en medio y la caja con media tarta de queso a su costado.

–¿Te dejo la mitad? –le preguntó comiendo.

–No –contestó Harry aunque era obvio que quería.

–¿Acaso me estás envenenando y recién me entero?

–¿Por qué querría matarte Malfoy? Vivo me sirves más.

Tomó una cucharada y sin pensarlo mucho la acercó a su boca. Harry se quedó inmovil, parecía entre sorprendido y ¿Nervioso? –¿En serio me estás envenenando? –preguntó ligeramente preocupado porque Harry ni se movía.

–No te estoy envenenando –se quejó Harry y aceptó la cucharada.

Draco vió hacia sus labios y pensó que quizá no había querido compartir la cuchara, él ni loco hubiera compartido, pero había hecho eso tan de pronto que ni siquiera lo pensó.

Blaise entró en ese momento gritando su nombre quizá pensando que aún seguía dormido y tenía que despertarlo. Ellos no estaban haciendo nada extraño, simplemente estaban sentados en la misma cama y acababan de compartir una tarta de queso, pero Blaise les dió a ambos una extraña mirada, como si hubiera descubierto un secreto o algo así.

Lo siento por interrumpir, pensé que seguías muerto. Los dejo con sus... lo que sea que estén haciendo.

Harry no dijo nada y Draco fingió que Blaise ni siquiera había entrado, tomó una cucharada de la tarta de queso, comió y de pronto Harry dijo –No te has besado con nadie raro anoche ¿No? Porque si vamos a estar compartiendo saliva...

Soltó una carcajada al escucharlo –Con nadie, no tengo intenciones de tener romances en Hogwarts.

–Bien.

–¿Bien?

Harry le quitó la cuchara y comió un poco más.

Draco bajó la mirada hacia Thuban para no verlo y luego se estiró para tomar su varita.

–¿De quién aprendiste legeremancia?

–Prácticamente nací con ello, pero mi mamá me ayudó a perfeccionarlo, es una excelente legeremante.

–Ya veremos si tú también eres así de bueno –contestó Harry y le dió la cuchara. Él realmente ya no tenía hambre, pero aún así comió un poco más y dejó la cuchara allí para que Harry la tomara.

Después con un movimiento de varita sacó una botella de agua del cajón de abajo y tomó un poco.

Harry le volvió a pasar la cuchara y sacó de su bolsillo su varita que con un hechizo no verbal volvió a su tamaño original. Seguido, con otro hechizo cerró las cortinas y puso uno extra que Draco suponía, era para que nadie pudiera escucharlos.

–Ya estamos listos, sin interrupciones.

Draco sonrió y le pasó la cajita con lo que quedaba de tarta. Tenía un sentimiento bastante extraño, solo iba a leer su mente y aún así se sentía demasiado emocionado, era tan raro porque eso nunca le pasaba.

Harry terminó la tarta y vió hacia la botella de agua, Draco simplemente se la pasó.

–¿Tanto me extrañaste ayer? No estás siendo nada insoportable Draco.

–Morí de aburrimiento sin tí –contestó sarcástico, aunque no era del todo falso.

Harry se rió y tomó un poco más de agua, luego la dejó a un costado.

Ambos estaban muy sonrientes. Esto es tan raro pensó Draco, pero lo dejó de lado.

–Necesito que visualices el recuerdo que me quieres mostrar, intenta recordar cada detalle y si no recuerdas algo, no lo inventes porque se nota. Las palabras no es necesario que las recuerdes con detalle, pero sí la esencia de lo que se dijo.

–Está bien.

–Cierra los ojos –pidió. Harry así lo hizo.

Draco tomó su varita, la movió suavemente lanzando el hechizo y también cerró los ojos.

Fue fácil entrar a la mente de Harry porque le dió la pasada, el recuerdo estaba allí para que lo viera y eso hizo. Era un salón enorme, había magos y brujas sentados alrededor de mesas circulares y al frente en un escenario un mago mayor hablaba extendiendo la manos.

El techo, tal como dijo era el cielo estrellado y alrededor del salón estaban las esculturas de los planetas levitando, se notaba que hubo un gran presupuesto para todo eso.

 

Y nuestro indiscutible ganador, es alguien que todos aquí ya conocemos. Personalmente estoy orgulloso de cada uno de sus aportes y estoy rebosando de felicidad por la noticia que él a continuación les dará.

 

¡Regulus Black! Brujas y Magos.

 

Todo el salón se llenó de aplausos y gritos, sobre todo de esa mesa. Draco vió alrededor, Harry vestía una túnica de gala y se unió al fuerte abrazo de sus papás.

 

Quiero agradecer a mi familia por supuesto, a mi esposo James Potter, a mi hijo. Harry, no se como llegaste a salir de Hogwarts, pero adoro que estés aquí, gracias por venir. Y gracias a los dos por ser de la mejor compañía, no se imaginan lo feliz que siempre me hacen...

 

Draco miró hacia Harry en el recuerdo, estaba muy feliz y sus ojos estaban brillantes, probablemente a punto de llorar.

El discurso del papá de Harry fue largo, mencionó también a Sirius y muchas más personas que él no conocía. Había frases que pudo escucharlas claras y le sorprendió lo detallado que Harry podía mostrarle un recuerdo.

 

Como anteriormente mencionó Cornelius tengo una noticia que dar, por años he trabajado en el Departamento de Astronomía, pero desde hace unos 5 años me he involucrado cada vez más en el Departamento de Misterios. Hemos encontrado una estrecha relación con la astronomía en ciertos temas, me han fascinado otros, he dado cantidad de aportes y ahora después de años el equipo me ha pedido liderar sus proyectos.

Izan Fawley, el jefe del departamento de Astronomía y de mis más preciados amigos, me llamó traidor cuando le dí esta noticia. Lo entiendo, yo también estoy sentimental por dejar el departamento, pero sé que lo dejo en manos de los mejores astrónomos...

 

¡Fuertes aplausos para el nuevo jefe del Departamento de Misterios!

 

 

–Tienes buena memoria.

–Solo para momentos importantes –contestó Harry abriendo los ojos.

Draco vio hacia sus ojos, era la primera vez que lo veía directamente y por tanto tiempo –Tu papá es jefe del departamento de misterios, eso es impresionante.

–Lo sé. Y se fué del departamento de astronomía con el mejor premio que un astrónomo puede tener, eso lo hace más impresionante.

Draco asintió de acuerdo –¿Que investigan allí?

–Es de los misterios, se supone que nadie puede saber eso.

–Pero tu eres su hijo, debió contarte algo.

–Por supuesto –contestó Harry presumido– Hay una investigación sobre influencia de los astros, otra sobre hombres lobo... no te podría decir más.

Draco asintió, no había despegado en ningún momento la mirada de su rostro.

–¿Estás planeando volver a entrar en mi mente o por qué estás viéndome así?

–Solo pienso en cómo controlarte para que me reveles de una vez todos los secretos.

–¿Te imaginas que ahora te revele todo lo que sé, cada pasillo secreto, cada hechizo, cada maldición que aprendí o secreto que sé? Eso sería tan aburrido.

–Solo dime como entrar a la sala de menesteres.

Harry negó.

–Tenemos un trato, te toca poner de tu parte.

–Te puedo hablar sobre algún pasillo secreto.

–Quiero saber como abrir la sala de menesteres.

–¿Para ir a encerrarte todos los días allí?

–Sí ¿A acaso no puedo ir solo? ¿Siempre tendré que ir contigo?

–No pidas mucho Malfoy, apenas vamos un mes con este trato. En algún momento te lo diré, pero tienes que ser paciente

Draco se inclinó hacia él –Solo revélame eso de una vez ¿Sí?. No quiero seguir perdiendo el tiempo con hechizos insulsos para abrir la sala de menesteres.

–Ya dije que no y no puedes hacer nada para hacerme cambiar de opinión.

–¿De que te sirve guardarte el secreto si casi nunca utilizas la sala de menesteres?

–Poder Malfoy. Si alguien quiere tener una fiesta allí o si es que tú necesitas una biblioteca silenciosa o para lo que sea que quieras utilizar la sala, tienes que pedirme permiso.

Frunció el ceño al escucharlo y volvió a sentarse derecho. Esta vez fue Harry el que se inclinó hacia él –Tú harías lo mismo, Draco. Así que no te indignes.

Le dió una mirada enojada al escucharlo, Harry por su parte sonrió y se movió bajando de la cama. Al abrir las cortinas, Theo que al parecer recién entraba a la habitación, vió hacia ellos y entrecerró los ojos dándoles una mirada sospechosa.

–¿Por qué estaban encerrados?

–Practicando hechizos –contestó Harry poniéndose las zapatillas.

–¿En una cama? –siguió preguntando Theo divertido.

Harry se encogió de hombros –O quizá tengo un amorío con Malfoy y recién te enteras.

Draco puso expresión seria y asintió viendo hacia Theo, que apunto de reírse volvió a cambiar su expresión a sospecha.

–Pero no le digas que sí, va a pensar que es verdad –se quejó Harry al notarlo.