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I'm Not That Boy

Summary:

[𝔼𝕧𝕖𝕣𝕪 𝕤𝕠 𝕠𝕗𝕥𝕖𝕟, 𝕨𝕖 𝕝𝕠𝕟𝕘 𝕥𝕠 𝕤𝕥𝕖𝕒𝕝
𝕋𝕠 𝕥𝕙𝕖 𝕝𝕒𝕟𝕕 𝕠𝕗 𝕨𝕙𝕒𝕥-𝕞𝕚𝕘𝕙𝕥-𝕙𝕒𝕧𝕖-𝕓𝕖𝕖𝕟
𝔹𝕦𝕥 𝕥𝕙𝕒𝕥 𝕕𝕠𝕖𝕤𝕟'𝕥 𝕤𝕠𝕗𝕥𝕖𝕟 𝕥𝕙𝕖 𝕒𝕔𝕙𝕖 𝕨𝕖 𝕗𝕖𝕖𝕝
𝕎𝕙𝕖𝕟 𝕣𝕖𝕒𝕝𝕚𝕥𝕪 𝕤𝕖𝕥𝕤 𝕓𝕒𝕔𝕜 𝕚𝕟 ...🌟]

Blitzø quiere tener paciencia, darle el tiempo a Stolas que sea necesario para que finalmente pudieran tener la relación que nunca pudieron empezar. Aún así, parece ser que el Infierno Entero se ha encargado de recordarle constantemente que nunca estará a la altura de su búho, incluso si ya no es un príncipe.

¿Pero qué pasará si un perfecto "príncipe de la verdad" entra en escena? Además de celos e inseguridades, Blitzø y Stolas no tienen idea que ese príncipe perfecto les pondrá las cosas en perspectiva.

🌌;; Stolitz.
❤️‍🔥;; Stolassago UNILATERAL.

•Basado en "I'm Not That Girl" de Wicked.

× Este fic no es de triángulo amoroso.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: El Goetia de La Verdad

Chapter Text

HACE MES Y MEDIO.

Vassago tenía sus manos en su pecho. Lo que Stolas había confesado no tenía un mísero sentido.

Podía no conocer al príncipe de las estrellas, al menos no tanto como le gustaría, pero con lo poco que lo conocía sabía que no podía ser real. Esto no podía ser real. Alguien estaba mintiendo, era el tal Blitzo, Stolas... o el arrogante de Andrealphus.

Y desconfiaba al menos de dos de ellos.

—No, no, no... ¡Con permiso, por favor!

Vassago empujó a los Goetia con los que estaba compartiendo el balcón para salir, necesitaba aire. Stolas había sido expulsado y ahora que no tenía poderes, estaba básicamente a merced de los diablillos que con justa razón, no iban a dudar en vengarse de él.

Pero cuando salió, para intentar seguirlo... se dió cuenta que Stolas ya estaba saliendo con... ese diablillo, ¿Blitzo era su nombre? Se le revolvió el estómago, mirando la escena con desconfianza.

— ¿Por qué Blitzo acogería a su abusador?— Vassago se cuestionó, mirándolos ya demasiado lejos como para gritar sus nombres o llamar su atención. Pensaba en simplemente aparecer enfrente de ellos o transportarse en su estrella pero... primero necesitaba aclarar su mente. Esto no tenía un puto sentido.

« ¿Por qué Blitzo acogería a su abusador? » Volví a preguntarme, ¿Ese imp tenía algún trastorno como Síndrome de Estocolmo o algo así? No lo creía, simplemente no era posible, pero no tenía sentido.

Alguien estaba mintiendo. Aquí había una mentira, y afortunadamente para él (pero desafortunadamente para los demás), él es el único Goetia que puede descubrirlo.

Tuvo que encontrar un lugar privado para hacer lo suyo. No quería que nadie lo escuchara conjurar una verdad que solo sabe su dueño. No puede evitar pedirle perdón a Stolas mientras invade su privacidad pero espera a toda costa que valga la pena. Un círculo de estrellas lo rodea mientras una visión llena de fragmentos desordenados pero a la vez tan claros aparecen como en una película adelantada. Puede ver a Stolas enamorado, a Stolas llorando, a Stolas jodidamente solo y también felizmente acompañado. Viendo todo al punto de vista de ese ex príncipe búho, se da cuenta que lo único que puede ver es a Blitzo. Un Blitzo y solo un Blitzo.

Y también vé quien es el mentiroso aquí.

ACTUALMENTE.

Blitzø miró nuevamente ese sello Goetia en un sobre perfectamente brillante y decorado con mil estrellas. Hasta ahora habían llegado mil de ellas, ¿cómo es que el tipo no se rinde?

Recordaba que las primeras cartas eran jodidamente formales, esa jerga de príncipes que desde el juicio, odiaba más que nunca.

"Querido Príncipe Stolas, permíteme presentarme si no me recuerda: mi nombre es Vassago..."

Era como había iniciado la primera carta, pero después de mil de ellas, comenzaba a parecer algo así como un idiota desesperado. La actual simplemente se veía así:

"Hola Stolas, ¿has recibido mis cartas? Es urgente comunicarme contigo"

Blitzø solamente había destruido la carta, igual que lo había hecho con las otras. Después de todo lo que había pasado, a Stolas solo le importaría una Goetia, la única que valía la pena y esa era su hija. Los demás podrían comer mierda.

Volvio a entrar a su departamento, todavía tenían unos minutos libres antes de que estuvieran en la oficina y Loona estaba navegando en su celular mientras Stolas estaba aprovechando para ver su telenovela favorita en un intento de silenciar sus pensamientos.

"Gabriella, es que no lo entiendo, ¿¡por qué no puedes amarme de regreso!?" El interés amoroso de la protagonista exigía explicaciones, unas que hacían que Stolas abría el pico por la intensidad de la escena.

"No lo entiendes, Alejandro..." Gabriella tenía su mano en el pecho, con su maquillaje escurrido "Te decidiste demasiado tarde, mi corazón tarde por ti pero ahora no puede corresponderte"

Aunque Stolas parecía totalmente sumergido en el drama de la telenovela, el asesino solo podía sentirse sumamente incómodo, sentía que ya había escuchado su historia.

"Además, eso no es todo..." Gabriella tuvo que tomar fuerza mental para hablar, respirando profundamente antes de volver a mirarlo "Ahora hay otro hombre".

— ¿¡Otro hombre!? — Stolas había gritado al mismo tiempo que Alejandro en la pantalla. Blitzø solo podía arquear la ceja ante un giro tan predecible pero no pudo evitar sonreír un poco al ver a su pajarito tan hundido en la novela, le gustaba verlo distraído después de todo lo que había pasado en Sinsmas hace dos semanas.

— ¿Llegó otra de esas...?— Él susspiró profundamente cuando Loona había deducido que había terminado de romper otro sobre con una carta dentro, ¿cuántas había rechazado hasta ahora? — ¿Ya nos vamos, papá? — Cuando Loona había dicho con otras palabras que ya era hora, sintió mucho a pesar de tener que levantar a Stolas del sillón y hacerlo regresar a la realidad. La expresión del búho se había vuelto tan apagada y miserable como lo había sido últimamente en cuanto se apagaba el televisor.

Para cuando ya todos estaban en la oficina, todos estaban esparcidos. Stolas estaba hundido en el celular de Blitzø esperando un mensaje que nunca llegaría. Millie estaba un poco apartada en la oficina pero su esposo estaba ahí haciéndole compañía tanto como podía. No le sorprendía nada y nunca lo había hecho, nunca se separaban. Era molesto pero... jodida mierda cursi, también era lindo. Estaría así con su pájaro todo el día y la noche si él le dejara acercarse.

Sería lindo formar algo así de cercano, casi como una fam--... era mejor quitarse ese pensamiento de la cabeza. No veía una familia sin Stolas y Stolas no quería nada sin Octavia, así que esa fantasía se iba a quedar como tal. ¿No?

El primer cliente del día ya había llamado. Un tipo caradura que quería que matara a su casi algo por hacerse oficial con otro justo cuando creyó que iban a ser oficiales. Un pedido nada fuera de lo común.

—Ya venimos, pajarito— Ya todos habían pasado por el portal, Blitzø sería el último en hacerlo, pero no lo pasó de inmediato al darse cuenta que Stolas estaba más decaído de lo usual, con el celular a un lado — ¿Todo está bien?

—Oh, si, si, lo siento— El búho se tardó unos segundos antes de responder, tenía la cabeza pegada al escritorio —Solo no estoy acostumbrado a... esto.

—A trabajar— Blitzø terminó la frase por él, riendo ante su expresión avergonzada —Entiendo— Concluyó débilmente. Se sentía un poco mal por tenerlo aquí en contra de su verdadera voluntad, pero Stolas no estaría salvó en ningún otro trabajo... ni en ningún otro lugar. Todo el Infierno está en su contra a este punto.

Excepto él. Y mientras Stolas no se fuera, iba a estar para protegerlo y salvarle la vida todas las veces necesarias.

—Pero... gracias por darme trabajo— El agradecimiento lo había tomado de improviso. Lo miró con los ojos bien abiertos cuando su búho finalmente había levantado un poco la cabeza —Incluso si no he logrado encontrarle nada de gusto... Sigues siendo el único que me ha recibido, el único que aún... me espera. Y sigues siendo el único que aún me ve por quién soy, y--

Las palabras debieron ser tan ácidas para Stolas decirlas como habían sido para él escucharlas. No era necesario mencionar a Octavia para saber de qué hablaba. Estaba haciendo un esfuerzo por ser agradecido, algo que realmente no había esperado en ese lapso de tiempo que había estado "cuidandolo" pero... no era necesario.

—Lo que estoy haciendo por ti no es nada comparado a lo que tú has hecho por mi, Stols...— Inevitablemente, tuvo que llegar a su lado en el escritorio para tomarle la mano ¿estaría bien acercarse más y...?

Una cosa de la que se había dado cuenta es que Stolas había dejado de rechazar su mano, desde Sinsmas había empezado a hacerlo pero ahora... parecía acostumbrarse. Parecía, porque había pasado de besarlo, a evitar por completo su toque hasta llegar al punto actual de congelarse al sentir su mínimo roce. Stolas no estaba listo, y quién sabe hasta cuánto tiempo lo estaría.

—S-si... buena suerte en la misión— Stolas cambió el tema tan pronto como lo había iniciado. La mano del imp se alejó de él, haciéndolo sentir más frío que nunca, pero no era como si Blitzø se estuviera sintiendo mejor.

— ¡Si! ¿¡Por qué no estás matando ahora mismo si te pagué para hacerlo!?— Ah si. El cliente gritó pues estuvo todo este tiempo en el sillón viéndolos como una tercera rueda. Blitzø lo olvidó por completo, así que puso los ojos en blanco.

—Ya vengo— Blitzø miró su mejilla con ansias, ¿un beso de despedida estaría bien?... ¡No, Stolas no era capaz ni siquiera de tomar su mano! Esta mierda de ser paciente se sentía peor que durante todos esos meses que estuvo convencido de que no eran nada. Eran algo y dolía fingir que no era así.

Stolas solo asintió, volviendo a dejar caer su cabeza al escritorio sin un gramo de entusiasmo. Cuando el portal se cerró, ahora solo era el cliente, Stolas, y el montón de correos de I.M.P que leería para pasar el tiempo.

Ah, si. Amenazas de muerte. Solicitudes de trabajo. Facturas. Más amenazas de muerte. Y...

Oh.

—Stolas no ha estado bien...

— ¡Papá, concéntrate!— Loona y Moxxie estaban intentando a toda costa borrar la evidencia del asesinato, pues tenían que hacerlo pasar por suicidio. Millie estaba respondiendo mensajes con el celular de la víctima para hacerse pasar por él, y Blitzø estaba creando la "escena del crimen", pero estaba demasiado distraído para eso.

—Y yo sé porqué, o sea, su propia hija lo expulsó de su vida pero- Está raro de jodidamente raro— El imp siguió hablando mientras jalaba la cuerda para colgar al cliente como si se tratase de una piñata —Nunca parece que está aquí.

—¡No lo dejes caer!— Moxxie gritó acelerado, pues su jefe no estaba colgando al muerto como deberia. Debería lucir como una lámpara, no como una piñata.

— ¡No se me va a caer, Moxx, no soy nuevo en esta mierda!— Se defendió pobremente, enredando la soga en el cuello del cadáver con más fuerza — ¿Sabes quién si creo que se puede caer por completo en cualquier momento? ¡Stolas! Todo el tiempo está decaído. La telenovela que ve es lo único que lo distrae un poco, pero después parece un jodido caballo enfermo.

— ¿Sigue sin pasar nada? ¿Nada de nada?— Millie levantó la mirada del celular para alzar la ceja.

— ¡Nada de nada, Mills! Ni un beso, no puedo tomarle la mano sin que se quede quieto después, ¡y no hablemos del sexo!— Blitzø seguía desahogandose, ahora intentando desencajar el cuchillo enterrado en el estómago del muerto — ¡Mi pito se va a caer de tanto masturbarme!

— ¡Papá, cállate! — Blitzø había olvidado que su Loonie estaba escuchando. No estaba acostumbrado aún a que fuera parte de las misiones.

—Lo mejor que puedes hacer es darle tiempo— Moxxie hizo un esfuerzo por aconsejar, mientras terminaba de limpiar los ríos de sangre esparcidos por el suelo —Recién conozco a su Alteza, y con eso he notado que no está disponible para una relación.

— ¿¡Crees que no lo sé!?— Puso los ojos en blanco como por milésima vez, guardando el cuchillo sin limpiarlo para después mirar a sus empleados y a su hija —Sé que él no está listo. Intento tenerle paciencia pero no soy de ese tipo que va lento y espera al momento adecuado, ¡yo entro con fuerte, directo y sin lubricante!— Sus empleados y su hija hicieron una mueca ante esa comparación —Pero ese- ese no es todo el problema.

— ¿Qué más hay?— Millie dejó el celular del muerto en su bolsillo como si nada hubiera pasado, mientras centraba toda su atención en su mejor amigo.

Por un momento dudó si debía decirlo, iba a quejarse de algo que solo estaba en su imaginación pero que le había estado carcomiendo la mente.

—Últimamente Stolas ha estado recibiendo cartas y--

— ¡Alguien viene! — Ups, ya no tenían tiempo. Luego les contaría de esto. Ahora, debía admitir, estaba ansioso por ver a Stolas otra vez.

Atravesaron el portal en cuestión de segundos y al regresar, el cliente se fue satisfecho con su petición bien cumplida, pero la expresión de Stolas mientras leía un papel era... quien sabe cómo decirlo. Al menos no se veía triste, solo confundido.

—Hey, Stols— Cuando el búho no respondió, un breve silencio incómodo los invadió hasta que volvió a hablar —Ah si. Correspondencia. Si son amenazas de muerte, no te preocupes, nunca nos alcanzarían a joder aunque quisieran--

—Blitzø, vamos a tener visitas.

— ¿Uh?— La forma tan abrupta en la que lo dijo ya lo había confundido, pero mucho más que dijera "vamos" — ¿Los dos?

—Bueno, es para... ti— Stolas frunció las cejas con confusión mientras releía la carta como por milésima vez —Pero es por mi.

Le entregó la carta en las manos, y el asesino pudo reconocer otra vez la perfecta caligrafía y las estrellas esparcidas por todos lados. Efectivamente, era una carta del mismo tal Vassago pero ahora se dirige a él.

"Hola, si estoy en lo correcto, me estoy comunicando a Immediate Murder Professionals.

Soy conocido como el principe Vassago y me encuentro preocupado por su seguridad. Estuve presente en el juicio del imp Blitzo Buckzo, así que estoy al tanto de su historia con el ex príncipe Stolas Goetia. He intentado comunicarme con ese desagradable abusador, pero no he recibido respuesta. Temo por la seguridad de su negocio.

Me gustaría asegurarme que están en buenas manos y lejos de él, pero he escuchado sobre una aparente relación cercana entre el abusador y ustedes, por lo que me encuentro desconcertado. Quiero asegurarme de que estén en buenas manos, y que el desagradable principe no les lastime.

¿Es posible concretar una reunión?"

Blitzø tuvo que leer esa carta como tres veces porque no entendía para nada esa perfecta letra cursiva y esas palabras súper elegantes de la realeza que nadie entendía, ¿Qué vergas significaba desconcertado?

— ¿Desde cuándo te envía cartas? — Stolas había preguntado, acomodándose en su asiento con más interés apenas había terminado de ver en su expresión confundida que Blitzø había entendido.

—Desde...— Él lo pensó, ¿estaría bien decirle que Vassago ya había estado mandando estas cartas para comunicarse desde hace casi dos meses? Bueno, nunca había sido directo en ninguna de ellos. Solo insistía como un depravado queriendo saber sobre Stolas, ahora sabía que solo se trataba de un Goetia que al parecer estaba... ¿preocupado por su seguridad?

Gruñó, esto sonaba a una maldita trampa.

—Es la primera vez— Respondió vagamente y entre dientes para no ser cuestionado. Blitzø arrugó la carta otra vez, desechandola y sintiendo algo de alivio cuando el ex príncipe no se opuso ante su negativa — ¿Quién es ese príncipe Vassago, eh? ¿Y por qué está preocupado por nosotros?

—Estaba en el juicio... ¿Lo recuerdas?— Cuando había negado con la cabeza, Stolas había seguido explicando —Es el que se puso... muy feliz cuando me puse a cantar. Su poder es--

—Espera— Blitzø lo detuvo, haciendo memoria. Oh, ya lo recordaba. Ese loro rojo que de vez en cuando decía palabras sin sentido y si dió un paso enfrente para querer a Stolas en el juicio, además de cuestionar a la Elsa barata. Ja, bien, cualquiera que enfrente a esa perra fría tiene su respeto —Ah, ya recuerdo. Ni siquiera recordaba su existencia— Stolas simplemente asintió, pero no pudo evitar notar que ahora estaba más desanimado — ¿Estás bien, Stols?

—Sí, casi no conozco a este príncipe...— Mencionó, cosa que confundió todavía más a Blitzø, ¿si no lo conocía, por qué actuaban como que si? —Sé que era un amigo de Stella. Era, pero algo pasó, ella nunca quiso decirme qué, pero prácticamente no le tenía permitido pasar a mi castillo ni siquiera por un deber Real, ella lo amenazaba si se atrevía a pasar por aquí. Apenas traté con él un par de ocasiones en otras fiestas, pero...

— ¿Pero...?

—Es un poco duro, supongo. Que él realmente crea que soy como... dije esa vez— Se le hizo un nudo en la garganta. —Pero a la vez es- es como quería que fuera. Nadie puede saber la verdad... ¿no?

Silencio. No hubo nada que decir. Realmente jodió la vida de Stolas... ¿no es así?

—No te preocupes, ese príncipe se lo pierde— Blitzø intentó ser positivo para él, uno de los dos tenía que serlo, al parecer —Y no voy a "concentrar" ninguna reunión, pero si se le ocurre aparecer, no voy a dejar que te trate como la perra malvada que cree que eres.

—Concretar, Blitzø— Ambos rieron ante la corrección. Ver a su búho reír siempre sería como música, la más hermosa de todas por cierto. Era un ruido que no escuchaba seguido desde hace tiempo, pero nunca iba a dejar de apreciarlo —Y gracias— Murmuró suavemente.

Joder, ¡que ganas de besarlo! Lo tiene enfrente, puede hacerlo, seguro a sus empleados no les importará. Solo necesita dar un paso más, quiere pensar que Stolas esta vez se acercara--

— ¡Hora de comer!— La voz de Loona casi los hace pegar un salto a todos, pero si. Hora de comer, y debían aprovechar porque nunca faltaba el cliente que llegaba justo en ese momento.

Minutos después, ya estaban en el comedor. Blitzø no podía evitar mirar de reojo a Stolas mientras comía, podría fingir que el tema de la carta no le había afectado pero su culpa estaba escrita en su rostro. A veces no reflexionaba lo necesario sobre que literalmente, la vida entera de Stolas ahora era solo él. Octavia no era parte de la ecuación, ya no tenía un título, las plantas que amaba cuidar, no tenía un trabajo que le gustara, no tenía pasiones, su único pasatiempo era escribir en una libreta pero... ¿Luego qué?

No negaba que le gustaba tener a Stolas solo para él, pero- carajo, él merecía más.

Toc, toc, toc. Desde acá pudieron escuchar como alguien tocaba la puerta principal. Todos pusieron los ojos en blanco, ¿por qué los clientes siempre llegaban cuando tenían medio almuerzo en la boca?

— ¿Quien va? — Loona preguntó de mala gana, para su sorpresa, Millie se puso de pie rápidamente saliendo de la mesa.

— ¿Vas a ir tu--

— ¡Ya vengo! — La imp no permitió que su esposo terminara la pregunta, haciendo una mueca de completo asco antes de simplemente echarse a correr. El baño estaba cerca, así que todos la escucharon vomitar, otra vez.  Stolas y Moxxie de pronto ya no tenían tanta hambre.... pero Loona y Blitzø no se habían inmutado.

—Entonces nadie irá— Blitzø se encogió de hombros hablando con la boca llena. Moxxie suspiró, siendo él quien salió de su lugar, no para atender la puerta sino a asegurarse de que su esposa estuviera bien.

Tras dejar su almuerzo a dejar de caminar, se encaminaba al baño cuando al parecer el "cliente" simplemente había decidido que no podía esperar y entró, buscando a alguien con la mirada. Moxxie se congeló al ver de quien se trataba. Ese traje y porte gritaba por todos lados " ¡soy un príncipe!", además era jodidamente obvio, o sea- por favor.

—¡O-oh, su Alteza!— Moxxie hizo una torpe reverencia ante la presencia del principe Goetia. Vassago sonrió ante su respeto, pero no estaba buscándolo a él, estaba buscando a Stolas y no verlo a simple vista no le gustaba nada.

—Buena tarde, ¡un gusto conocerle! Mi nombre es Vassago, principe Vassago.—  Habló con la elegancia que le habían inculcado a todos en la realeza, pero esta vez tenía una intención — ¿Puedo estrechar su mano?

—Oh, por supuesto— Moxxie pareció sorprendido, ¿un príncipe le estaba ofreciendo su mano? Ni siquiera Stolas hacia eso y lo "conocía" de más tiempo y ya no era un príncipe--

Pero cuando Vassago tomó su mano, algo en los ojos totalmente brilló de una manera diferente y fue como si Moxxie sintiera como si compartiera una parte de su vida con él. Apenas duró un segundo, pero Vassago rápidamente se retiró con una sonrisa de alivio.

—Oh, ¡disculpa! Solo quería saber si eres inofensivo— Vassago sonrió con nervios, haciéndose un paso para atrás —Disculpa por asustarte, veo la verdad que todos ocultan, y quería ver si ocultabas algo sobre Stolas. ¡Pero todo está bien! Tu secreto más grande ya había sido revelado, y no tiene nada que ver con él---

Moxxie, todavía mareado, tenía ganas de preguntarle cuál era su problema, pero su esposa finalmente había salido del baño, pasándose el brazo por la boca mientras aún se sentía aturdida por la oleada de náuseas. Vassago apenas la había visto, fue hacía ella para también tomar su mano. A Moxxie no le dió tiempo para advertirle a Millie sobre el príncipe busca-secretos cuando él ya la había leído prácticamente.

—Uh- ¡¿Qué carajo!? — Millie le hubiera pegado una paliza, incluso si era un príncipe, por estarla tocando sin siquiera preguntar, pero fue tan rápido y seguía tan mareada que no pudo hacer nada para evitarlo.

—Oh bueno, tu no eres exactamente inofensiva pero-- —Vassago comenzó a aplaudir con emoción tras leer los secretos de esa diablilla — ¡Qué buena noticia! ¿Cuándo nacerá? Espera- ¡También puedo ver eso si quieres!

El mundo de Millie se vino abajo. No tenía idea de quién era este príncipe, lo recordaba vagamente por el juicio pero- ¿Acaso había revelado lo que ella literalmente había hecho un esfuerzo por esconder durante dos semanas?

—No sé de qué habla, Alteza— Millie dió un paso hacía atrás, sentía la mirada de su esposo tratando de entender todo lo que él decía.

— ¿Cómo qué de qué? ¡Imposible que no supieras! No se te ve la pancita, ¡pero debes saberlo!— Intentaba callarlo porque Millie ya sabía, llevaba dos semanas sabiendolo pero no se lo había dicho a nadie, y no planeaba que las cosas cambiaran ahora. El ceño de Moxxie lentamente dejaba de fruncirse por la confusión a pasar a completa sorpresa.

—Millie, ¿Acaso estás...?

—No está bien usar mis poderes así, lo siento. Es solo que- ¡los bebés son adorables!— Vassago continuaba desvariando, completamente entusiasmado y compartiendo esa emoción por paternidad que ellos debían estar pasando —Te diría que puedo conjurar una visión para saber si será niño o niña, pero creo que sería mejor guardar la sorpresa, ¿no creen? En fin, ¡felicidades a los dos!

El principe se quedó callado cuando la pareja también lo hizo. La diablilla se quedó completamente avergonzada y molesta con Vassago, pero no podía enfrentarlo porque la mirada completamente confundida y destrozada en su esposo le rompió el corazón.

—Oh... era un secreto por algo— El principe Goetia suspiró, sintiéndose absolutamente tonto, ¿¡cómo pudo ser tan descuidado!? Mierda, sus poderes lo hacían chismoso pero no lo hacían bocón. Eso no estuvo bien, pero después de tanto seguía sin controlarlo. Parecía que no había aprendido de la primera vez...

Millie y Moxxie ignoraron su presencia. Ahora tenían un mayor... asunto.

— ¿Por qué no me lo dijiste?— Moxxie, sumamente lastimado y caminando lentamente hacia su esposa, quiso pedir explicaciones que ella misma no podía dar.

—Moxx, yo quería decirte pero- — Millie se frotó las sienes sin saber formular palabras, así no se suponía que serían las cosas —Quería procesarlo primero, quería saber cómo me sentía, pero los días iban pasando y simplemente no sabía cómo decirte algo así y yo--

—¡Hey, hey, hey!— Blitzø salió de el área de comedor, detrás de él estaban Loona y Stolas, los protegía como si él mismo fuera un escudo vivo. La atención de el asesino se fijo en sus amigos que estaban jodidamente tensos por una razón que no había escuchado — ¿¡Qué carajos está pasando!? — Miró a Vassago, ahora sí podía reconocerlo, y ya estaba listo para lo peor después de sus cartas e imaginando porque demonios estaba aquí.

—¡Oye tu, principe! ¿¡Crees que puedes venir sin invitación?!— Como si fuera la mayor amenaza, se puso más enfrente de todos al ir con él y apuntarlo con un arma que traía siempre en su bolsillo — ¡Pues no, estás jodidamente equivocado!— Todavía enfrente de Stolas, in dejarlo moverse — ¡Y no, Stolas no es una jodida amenaza para nosotros pero si te atreves a tocarlo, yo seré la amenaza para ti!

Vassago solo se quedó quieto, todo el monólogo explosivo que se aventó el imp fue ciego a sus oídos. Lo único que le interesaba es que Stolas estaba detrás de él, mirándolo con incertidumbre y seguramente confusión.

— ¡Stolas! — El principe no se contuvo, empujando fuertemente al imp contra el suelo para llegar con el principe de las estrellas y abrazarlo como si tuvieran confianza desde hace muchos años — ¡Me da gusto verte con bien! Sé que emocionarse no es propio de un Goetia, pero ahora es inevitable.

Blitzø quedó en el suelo, siendo ayudado por su hija a levantarse después de unos segundos solo viendo la interacción. Buscó en la mirada de Stolas alguna explicación, pero parecía tan confundido como él, ni siquiera correspondió a su abrazo.

—Perdoname si la carta te asustó, pero no sabía cómo contactarte— Vassago sonrió, encogiéndose de hombros —Intenté hablar contigo directamente pero no respondías mis cartas, supuse que estabas secuestrado o algo así, así que mejor contacté a tu diablillo, pensé que si tendría su atención si fingía que venía por ellos... pero no funcionó, ¡así que mejor vine!

—Oh, eh, ya veo, pero-- — Stolas intentó balbucear, apenas procesando unas palabras cuando entendía las otras — ¿De qué cartas hablas? No recibí ninguna, solo la que enviaste aquí— A Blitzø se le hizo un nudo en la garganta, debería explicar eso luego.

—Oof, que alivio. Pensé que me estabas ignorando— El principe sonrió, totalmente absorto a las miradas del diablillo y del Goetia, ambos mirándose con confusión y pidiéndose explicaciones que nadie tenía —Tal vez mis sirvientes las enviaron a la dirección equivocada... pensé que estabas en peligro, así que vine aquí cuando tampoco respondieron la última carta. Pero veo que estás a salvo.

—Por supuesto que está a salvo— Blitzø dió un paso adelante, aunque no podía evitar recordar que este tal Vassago fue el único del juicio que defendió la presencia de Stolas, así que en teoría, no debería ser una amenaza.

—Oh, si. Casi me olvido de tu diablillo— Vassago rió, dirigiéndose también al imp dando un paso enfrente.

Los dos se miraron. Un silencio más incómodo que tensó los envolvió. Vassago sintió como Blitzø lo juzgaba de pies a cabeza, pero Blitzø solamente sentía la mirada fija del principe Goetia esperando... algo. Stolas se aclaró la garganta por un segundo, el único ruido que hubo hasta cuando el silencio siguió.

— ¿¡Qué!?— Ante el grito impaciente de Blitzø, Vassago sonrió nerviosamente.

—Ah, disculpa— El príncipe rió nerviosamente, dándole una palmada en la cabeza —Estaba esperando que hicieras una reverencia. Regularmente hacen la reverencia y después yo saludo.

—Si, ja— Blitzø bufó ante la palabra "reverencia". Olvidaba como eran estos príncipes... —Yo no haré esa mierda.

— Oh, vaya. Olvido siempre lo energéticos que son los imps— El principe volvió a reírse, volviendo a darle palmadas en la cabeza a Blitzø, quien no dudó en darle un manazo para quitárselo de encima. — En fin, es bueno conocerte Blitzo.

— ¡La "o" es muda!

—Oh, uh, Vassago-- bueno, principe Vassago— Stolas levantó el dedo para hablar una vez que la rara "presentación" entre los dos había terminado —No me ha dicho porque está... aquí.

—Si, tiene razón— De pronto, la expresión alegre y brillante cual estrella en la expresión del loro se desvaneció para volverse a una más seria, acercándose con sigilo a él e ignorando la expresión molesta del imp —Pero es un tema privado que no me gustaría compartir ante la atención de tus...— Vassago miró a la pareja que ahora se veía incómoda, al diablillo fastidiado, y a la hellhound confundida. Todos esperando la palabra con la que los iba a describir.

Stolas parecía inseguro también, mirando al grupo de I.M.P que lo había recibido cálidamente pero no sabía cómo calificarlos. ¿Eran sus... qué? Eran los amigos de Blitzø por supuesto.

Y Blitzø es su... ¿qué?

—Bueno, de ellos— Vassago finalizó pobremente su descripción. Miró a Stolas, quien tenía una expresión confundida en su rostro —Es un tema más serio sobre usted, el juicio y-y--

—No es un buen momento— Stolas lo cortó, imaginando todas las razones. Vassago seguramente venía a hacer preguntas que realmente no tenía ganas de responder y tampoco fuerzas.

—Pero--

— ¿¡No lo escuchaste!? ¡No te quiere aquí! — Blitzø apuntó a la puerta, indicándole sin una pizca de compasión al principe que se largara por dónde vino.

—Stolas, créeme, yo-yo sé de lo que hablo— Un poco más impaciente, el principe loro dió un  paso adelante atreviéndose a tomar el brazo de Stolas con insistencia —¿Recuerdas cuál es mi poder, no es así?

Stolas por un momento se quedó en blanco. Vassago tenía muchos poderes pero el más destacable y el porqué era tan temido como respetado era uno en específico.

—¿¡Viste mi pasado?! — La expresión de todos cambió con intriga y sorpresa ante esto —Vassago, ¿¡por-por qué harías eso!?— El mencionado no estaba nada sorprendido porque esa fuera su reacción. A nadie le gustaba que sus secretos fueran revelados y Vass nunca se había acostumbrado a molestar o incomodar a los demás. Ya lo había hecho antes y en una de esas terminó en una gran desgracia, no quería que volviera a pasar.

—S-solo digamos que necesitaba conocerte como tú a ti mismo— Vassago ahora le tomó el hombro, intentando relajarlo ante su pequeño ataque de nervios —Hay algunas cosas que no me son claras pero... sé la verdad detrás de ese juicio. Sé la verdad sobre quién dijiste ser y porqué lo hiciste. Y yo- entiendo, ¿ok?

Por un momento, el silencio había reinado ahí. Stolas pudo ver una verdadera comprensión en la expresión del principe que le hizo perder el aliento por un segundo. ¿Vassago sabía todo? ¿Y no lo juzgaba? Era inentendible, y aunque se apartó de su agarre debido a la desconexión que aún sentía con él... sabía que Vassago había visto las cosas, a manera literal, desde su punto de vista y aún así estaba aquí.

Vassago sentía la mirada de todo I.M.P en su alrededor. Después de dos meses de espera, sentía que el tema que tenía en la punta de la lengua no podía esperar más. Tenía que decirle lo que pensaba. Tenía que decirle lo que temía. Mucho.

—Puedo ayudarte si me permites-- — El principe no pudo continuar cuando la voz de el diablillo "abusado" por Stolas había hablado para defenderlo. Sentía más ganas de decir lo que pensaba de él, pero quería ser respetuoso para ganarse al búho.

—Lo único que escuché de tu jodido pico es que al parecer, llevas todo este tiempo sabiendo la jodida verdad, ¿¡por qué no dijiste eso desde el principio, en vez de mandar tus jodidas cartas?!— Ante el grito de Blitzø, el principe se lamentó cuando el búho se alejó por completo — ¿¡Tienes idea de lo que significa que sepas la verdad!?

— ¡No podía presentarme así como si nada! No podía incomodar al principe Stolas— El mencionado hizo una mueca ante ese nombre que ya no le pertenecía —Además, tampoco había mucho que pudiera hacer si no me permitía ayudar desde un inicio ¿Pero ahora tengo tu permiso para apoyarte, no es así, Stolas?

—Príncipe Vassago, no- no tengo idea de cuales son sus intenciones...— El búho se rascó la cabeza tratando de procesar todo lo que había escuchado. Prácticamente tenía a un extraño llegando a su vida y ofreciendo una ayuda incondicional... Espera, ¿estaba seguro que era incondicional? No entendía porqué le estaban ofreciendo ayuda, pero era demasiado que procesar para poco tiempo —pero- insisto, no es un buen momento.

—Por favor, Stolas, ¿no estás preocupado por tu hija?

La pura mención de Octavia los puso de nervios de punta, Blitzø pronto miró como la expresión nada interesada de su pajarito de convertía en la mayor iluminación que fuera posible. Stolas ahora fue el primero en tomarlo de las manos, algo que ya ni siquiera hacía con él, y era una vista que le dió las náuseas más jodidamente grotescas del mundo. Podría vomitar, pero necesitaba saber cómo podría terminar esto.

—¿¡Qué!? ¿¡Qué sabes de Octavia?! ¿Ella cómo está? ¿Está a salvo? ¿¡Qué te ha dicho!?— Stolas comenzó a agitarlo ante cada pregunta que a Vassago no le quedó más opción que quedarse quieto mientras permitía el desequilibro emocional que lo había golpeado.

— ¡E-espera, Stolas! No sé nada. Sabes que no podría aparecerme en tu castillo sin que Stella me mate— La mención de su vieja amiga lo entristeció, para después entristecerse con fuerza —O sin que ese maldito marqués frío quiera convencerme de el peligro que obviamente no eres. Él engañó a todos en la corte, pero a mí no. De hecho, a veces parece que solo tu y yo sabemos del maldito mentiroso y manipulador que él es. Si eso no significa que los dos somos los únicos que podemos hacerle frente, ¡no sé que sea!

—De hecho, nosotros también sabemos del manipulador que esa perra fría es— Blitzø volvió a intentar integrarse, poniendo los ojos en blanco. Este "príncipe Vassago" literalmente lo único que ha estado haciendo es ignorar su presencia.

Stolas tragó saliva, sintiéndose en una encrucijada. Podía ver qué el asesino estaba jodidamente incómodo con la presencia del principe, y Vassago parecía consciente de eso pero no parecía detenerlo. En una repentina confusión que hizo cortocircuito en su cerebro al no saber a quien escuchar,  Stolas tuvo que tomar una decisión rápida.

— ¿Podemos hablar de esto otro día? Es-es mucha información, no esperaba lidiar con esto después de semanas y...— Ante las palabras de Stolas, el Goetia de la verdad no tuvo más remedio que aceptar su espacio por el momento, pero para Stolas, era otra maldita decisión que tomaba exactamente a la anterior: Blitzø antes que Octavia.

— ¿Ahora sí será posible concretar una reunión? — Vassago preguntó con algo de humor, ya comenzando a avanzar lentamente hacia atrás para darle espacio — ¿Qué te parece mañana? En mi castillo. O aquí. ¡Dónde sea! Mándame un mensaje o llámame- oh, cierto, no tienes mi número y tampoco celular. Bueno, consigue uno, dejaré mi número aquí— Fue hacia el escrito para anotar rápidamente su número y después dejarlo en el mismo lugar —Cuando te sientas listo, podemos reunirnos. Estoy seguro que podré ayudarte de alguna forma.

—Claro, pero eh...— Stolas seguía dudoso. El ceño fruncido de Blitzø no lo hacía sentir mejor — ¿Por qué me estás ayudando?

No sabía porqué, pero sentía una energía jodidamente tensa en toda la oficina, casi que Moxxie y Millie también podrían notarlo porque sus expresiones eran de absoluta incomodidad. Loona miraba al principe con el mismo ceño fruncido que su padre, y el único que estaba más confundido que molesta aquí era el único otro Goetia.

— ¿Estás bromeando, Stolas? — Vassago respondió a su pregunta con una sonrisa más tranquila y emocionada —Creo que más te ayudarían si entendieran tu posición, pero lastimosamente solo tienen una versión de la historia y es lastimosamente la que te deja mal— Miró discretamente a Blitzø ante sus propias palabras y el diablillo sintió una gran necesidad de golpearlo al haberlo sentido como un ataque, pero Vassago solo prosiguió con lo suyo —Además, nunca me acerqué a ti por simple respeto a Stella... ¡Pero siempre he sido admirador de tu trabajo! Siempre he creído sinceramente que tus poderes son los más hermosos y verte sin ellos es injusto. Ayudarte a recuperarlos sería algo difícil pero... ayudarte a reencontrarte con tu hija es algo que si podría intentar.

Stolas pareció simplemente perderse en sus palabras, ¿alguien lo había admirado todo este tiempo? Entonces era por esto que Vassago quería ayudarlo, se trataba de un asunto de simplemente querer hacer algo bueno por alguien que te agrada de lejos, por alguien a quién admiras. Eso estaba... bien. Casi que quería preguntarle porque no se acercaron antes, hubo un tiempo donde estaba tan solo que saber que alguien lo admiraba hubiera sido todo para él.

—Además, no puede ser que vaya a quedarme solo en las reuniones Goetia y tenga que soportar a Andrealphus— Vassago puso los ojos en blanco con gracia, deleitándose un poco con la pequeña sonrisa en Stolas, que era casi imperceptible, pero estaba ahí —Necesito un amigo con quién hablar mal de él— Stolas se tuvo que aguantar una risa ante ese comentario. Eso no sonaba mal —Entonces, mándame mensaje en cuanto tengas una respuesta. O llámame. Estoy a tu disposición— El principe, ignorando por completo que Stolas había perdido el título, aún así hizo una reverencia hacía él antes de abrir un portal.

No iba a despedirse de el imp o de la hellhound que lo seguían mirando como un bicho raro, pero sentía la expresión de la pareja casada mirándolos con algo de pena. Sabía que les había arruinado lo que sería una sorpresa, que solo ellos sabían si era linda o no. Vassago suspiró, apenas susurrando un pequeño «lo siento» para desaparecer por el portal que había hecho en cuestión de segundos.

— ¿Qué les hizo? ¿Por qué se disculpa con ustedes? — El gruñido de Blitzø mientras miraba a la dirección donde solía estar el portal fue el único ruido, pues Moxxie esperó a que Millie lo dijera si ella quería, pero al parecer no lo haría.

Debido a que habían pedido tiempo con ese príncipe metiche, para cuando habían terminado de comer tuvieron que volver al trabajo. Millie se la pasó diciéndole a su esposo que después le explicaría las cosas con normalidad, pero ahora quería enfocarse en su trabajo. No quería que Blitzø se enterara, al menos no aún. Por otro lado, el asesino estaba enfrentando peores problemas ahora. La idea de que su búho fuera al castillo de otro principe que no parecía más que un acosador le revolvía el estómago, pero no podía pedirle a Stolas que no fuera, ¿en serio lo haría elegir entre él y Octavia otra vez?

Para cuando simplemente no hubo más cabrones que matar ni perras que atender, regresar a su departamento fue silencioso. No le sorprendía que Stolas no hablara, seguía siendo tan callado como lo habían sido últimamente pero se preguntaba si era por Octavia, o ahora no dejaba de pensar en ese príncipe que lo admiraba tanto, ¿Por qué le molestaba tanto? Debería estar jodidamente feliz por él, iba a tener a alguien más con quién conversar, había una oportunidad de recuperar a su hija ahora que tenían a un jodido principe de su lado, ¿¡por qué no puede notar que esto es algo bueno!?

—Buenas noches, Blitzø— Ni siquiera se dió cuenta de que estaban listos para dormir. Stolas ya estaba en el sillón y él en el puff, Loona encerrada en su cuarto, y tenían algo de privacidad. Solo algo.

— ¿Vas a verlo mañana?— No respondió a su comentario. La cabeza de Blitzø se estuvo carcomiendo con la pregunta hasta que simplemente no pudo más. Cuando el búho no respondió, fue como si esa fuera la respuesta —Bien, está bien, pero no vas a ir solo, ¿Ok? Me importa un carajo si ese príncipe quiera que sea una reunión privada. "Reunión privada" mis pelotas. Cada vez que sales estás en riesgo, y no voy a dejar que ese príncipe Vagina te ponga en una situación peligrosa.

—E-es Vassago— Corrigió Stolas, no sabiendo si reír, hacer una mueca, o sonrojarse por la firmeza en sus palabras.

Ninguno de los dos dijo nada. La sala de estar se volvió silenciosa excepto por los sonidos de calle que venían a través de la ventana cercana. El búho se aclaró la garganta, mirándolo con nerviosismo y esperando comprensión.

—Blitzø, yo-yo vuelvo a decirte que aprecio todo lo que haces por mi, pero...— Stolas sintió un nudo en la garganta, intentando explicarse. No iba a hacer nada malo, ¿por qué estaban actuando como si sí? —Pero necesito- necesito a mi Via. La extraño, quiero que me perdone, quiero asegurarme de que está a salvo, lejos de Andrealphus y Stella, o de cualquier otro riesgo que pueda enfrentar sin mi. Tratándose de Loona, lo entendería si fueras tu. Por favor, no tomes a mal que acepte su ayuda.

— ¿De qué hablas, Stols?— A pesar de sus palabras tranquilas y resignadas, Blitzø tenía el ceño fruncido —No me lo estoy tomando a mal. No me ofende. Es lo que tienes que hacer.

No había sinceridad. Le afectaba y se sentía injusto por ello. La comunicación siempre había sido difícil para él y ahora que Stolas hablaba quizás mucho menos que nunca, los temas se sentían como un barco a la deriva.

Por un momento no había escuchado nada, supuso que simplemente Stolas se quedó dormido tan pronto había encontrado una posición cómoda, pero para su sorpresa, abrió los ojos al sentir una cercanía con él. El búho se estaba acomodando quizás incomodamente en ese puff, pero al ser un espacio tan pequeño, estaban tan cerca que sus respiraciones estaban por encima de la del otro. Stolas ni siquiera cabía aquí, pero no iba a rechazar un paso a acercarse después de semanas de silencio.

—Gracias por entender— Stolas sonoro, aunque sabía que en el fondo no estaba siendo tan sincero. Oh, esa sonrisa. Una sonrisa que era tan genuina, tan dulce, tan agradecida por algo tan simple. El corazón le latió con una fuerza violenta, como si quisiera salir de su pecho y ser el mismo quien tomara a su pájaro con todas las fuerzas.

—Claro que lo hago, y quiero que seas feliz sin importar qué— Blitzø aceptó sin remedio aunque ya lo había hecho una vez hace meses... No quería pensar en eso, prefirió fingir que no estaba tan jodidamente sonrojado como estaba seguro que se veía —Y supongo que... confió en ti.

Estaba sorprendido por su propia confesión incluso si había salido con algo de duda. Sin embargo, la expresión sorprendida y sonrojada de Stolas fueron todo lo que quería ver, todo lo que robaba su atención. Se movió un poco más cerca, entrecerrando los ojos lento esperando que Stolas lo hiciera también mientras se atrevía a intentar juntar sus labios pero apenas había sido un roce antes de que Stolas supiera lo que iba a hacer, y sonriera con tanta culpa que su risa fue falsa al separarse.

—Hablamos mañana de esto, Blitzø— Stolas se aleja del asiento tan pronto como había llegado, yendo al sillón rápido para dormirse apenas su cabeza tocara el mueble. En cambio, el asesino dejó caer su cabeza en el puff para ver el techo con fijación, como si buscara algo, pero más bien solo estaba cansado ante ese inesperado subidón y bajón de energía en cuestión de segundos.

Estas señales mixtas lo estaban volviendo loco.

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Chapter 2: Inseguridades

Summary:

Blitzø y Stolas le dan una oportunidad a Vassago, pero las cosas no salen acorde a lo esperado para ninguno de los tres.

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

 


Vassago estaba bebiendo té en el jardín de su palacio, le agradeció a su sirviente con un asentimiento y una sonrisa leve sin siquiera mirarlo, pues tenía la mirada bien puesta en su celular.

Le había dejado su número a Stolas, si aceptaba su propuesta llamaría o mandaría un mensaje, ¿No? Había estado pegado toda la mañana, esperando su confirmación. Había pasado toda la noche investigando a la adorable Octavia, pero no había logrado sacar gran cosa excepto un detalle importante, el cual quería discutir con Stolas con urgencia. Solo se moría por su confirmación a que iba a venir--

Casi escupe su té al ver como aparecía una burbuja de chat, indicando la llegada de un mensaje de texto que sabía muy bien de que era.

"ola, yabamos para aya o3o "

 

Y un meme sobre caballo manejando un auto y un texto en grande que decía "YO".


Oh, no sabía que el ex príncipe tenía una ortografía tan lamentable y una forma tan informal para dirigirse a la realeza. Supuso que se estaba desacostumbrado debido al pasar tanto tiempo con los imps, bueno, podría ignorarlo.

— ¡Preparen más té! Tendré un invitado muy especial— Vassago se puso de pie entusiasmado para dirigirse a su dormitorio pues tenía que prepararse para la visita, mientras sus empleados acataban la orden, preparando demasiado té de sabor solo para dos príncipes.

—Ya le dije al pájaro que iremos allá.

Blitzø guardó su celular después de escribirle ese mensaje al ex príncipe búho que estaba mirando su poca ropa y analizando cada conjunto de mil maneras. Alzó una ceja, sabía que su búho le encantaba prepararse de la mejor manera pero ahora en especial estaba muy estresado.

—Te verás bien con lo que te pongas— Stolas esbozó una sonrisa débil debido a sus palabras, pero había un dilema un poco más confuso que solo "verse bien".

—Gracias, Blitzø pero... no tengo idea de que ponerme— El búho miró un conjunto tipo tenista y otro más revelador, desechando ambas como opción —Cuando iba a reuniones Goetia o a algún príncipe en especial, tenía que ir lógicamente formal. Y ahora---

—No creo que le importe que te pongas— Le fue imposible no poner los ojos en blanco. Stolas debía estar acostumbrado a prepararse de la mejor manera, tal como debía ser un príncipe, pero que ahora no lo fuera y aún así quisiera verse impecable para otro le ponía jodidamente molesto —Elije lo que sea.

—Ya sé que no soy un príncipe— Mencionó con una tristeza que le sorprendía que nunca disminuyera. Todas estas semanas y él aun superaba no solo la perdida de su hija, sino la perdida del titulo — Pero vamos a la casa de uno, ¿no se debería ir acorde a la situación?

— ¿No te parece como voy vestido?— Cuando lo había incluído también, no pudo evitarlo, se sintió ofendido. Stolas pareció haberse dado cuenta de la estupidez que insinuó y quería corregirla cuando mejor dijo otra cosa.

—¡No! No hablaba de ti, hablaba de mi pero- Olvídalo...— A pesar de las palabras apenadas de su pajarito, Blitzø permaneció en silencio unos segundos mientras intentaba tragarse el enojo que había subido rápido por su garganta a punto de explotar en vómito verbal.

No, Blitzø, tu ya no haces esto. No fue su intención.

Trató de recordarse. Quería hacer las cosas bien, realmente quería, y quizá eso implicaba tener paciencia con él hasta para soportar estas estupideces. Ya le había pasado algunas, ¿no?

Los dos se quedaron en silencio por un segundo. Querían decir algo, pero habían momentos donde era mejor no hablar, así que simplemente lo dejaron pasar.

—Ya venimos Loonie— Blitzø le dijo a su hija que recién estaba saliendo de su habitación tras levantarse un poco más temprano de lo usual —Nos vemos en la oficina, quizá llegue tarde pero voy a hacer que esta mierda acabe tan rápido como se pueda— Mientras hacía aparecer un portal enfrente de ellos, se rió de sus propias palabras —JAJA, ¡'acabar rápido'!"

Tras hacerle una seña a su búho para atravesar el portal, finalmente se habían aparecido frente a las puertas del castillo del principe Vassago. Stolas admiró la alta estructura y los detalles, nunca había estado aquí, Stella lo hubiera matado si se enteraba que estaba aquí.

En cambio, Blitzø comenzó a hundirse en su celular casi de inmediato, estaba viendo algunas notificaciones mientras esperaba a que el principe apareciera por esa puerta, y que Stolas dejara de admirar el maldito castillo de riquillos. Una notificación apareció arriba en su pantalla, indicaba que alguien despreciable había actualizado su perfil y claro que iba a ver que mamada publicó esta vez.

Ahí estaba. Ese incubo estúpido y apuesto, de piel rosa y abdominales jodidamente perfectos, que ya no tenía su estúpida camisa que decía "Tipo Mejor que Blitzo". Estaba sonriendo en esa foto mientras posaba seductoramente para sus seguidores, y su descripción decía algo como "aquí tranquilo". Blitzø rápido comenzó a escribirle en su sección de comentarios algo como "a nadie le importa un carajo que estés tranquilo y dónde, bastardo chupa-cloacas".

Ah si, era super normal obsesionarse con este incubo random que ya ni siquiera cruzaba caminos con él y su pájaro. Lo odiaba, incluso si no tenía sentido, pero sobre todo, lo envidiaba de mil maneras. Algo patético cuando consideras que ese incubo no hizo otra cosa que no fuera hacer sonreír a Stolas. Sabía que ese tipo tal cual no era el problema, sino él mismo, pues odiaría y envidiaría del mismo modo a cualquiera que quisiera acercarse a Stolas con una intención física... o emocional.

— ¿Por qué tarda tanto?— Stolas volvió a tocar la puerta del gran castillo — ¿Ninguno de sus sirvientes está desocupado para atender?

—No sé— Blitzø respondió sin más, todavía viendo su pantalla para pasar a otra foto del imbécil —También podría atender él si quisiera— Bufó, y Stolas no sabía si estaba de acuerdo, pero el tono enojado en su voz  indicaba que no era un buen momento para contradecirlo.

Finalmente, el principe Vassago había abierto la puerta. Puntos extra por ser él y no algún diablillo que trabajara para él, pero cuando Blitzø dejó su celular para prestar atención en esto, esta vez fue el otro principe quien no reaccionó como se esperaba.

—Oh, trajiste a tu imp— El principe sonrió pero muy apenas, un poco intimidado por su mirada —No tenías que traerlo, Stolas— Miró al ex príncipe, con una sonrisa ingenua —Aquí tengo mis propios sirvientes que te pueden atender.

— ¿¡Qué acabas de decir, pedazo de--!?— Blitzø estaba a punto de mandar todo a la mierda y lanzarse a él directo a los golpes debido a la mierda jodidamente clasista y privilegiada que había dicho, ¡Le había dicho sirviente en su jodida cara! Pero Stolas lo tomó del brazo antes de que pudiera darle el primer golpe.

— ¡Ok, ok! Ese no fue un gran inicio, Vassago— El ex principe de las estrellas al menos había notado uno de sus mil comentarios fuera de lugar, así que lo miró con las cejas fruncidas. El Goetia de la verdad sonrió con vergüenza, no inmutandose por la amenaza del imp pero si por haber molestado a Stolas.

—Lo siento, mis disculpas, yo-- ¿Quieren pasar?— Intentando ser más amable abrió más las puertas para que tanto el ex Goetia como su... imp pasaran.

Pasaron inmediatamente al jardín, Blitzø todavía estaba enojado y el gran silencio era incómodo mientras avanzaban por los pasillos. Al llegar, Vassago chasqueó los dedos para decirles a sus sirvientes que trajeran otra silla para el "invitado sorpresa".

—Aquí, Stolas— Blitzø tomó la silla en el jardín de Vassago para acomodarlo y caballerosamente darle el lugar primero a él, dejandolo sentarse, pero no pudo evitar notar que los sirvientes de Vassago, que lógicamente también eran imps, hicieron lo mismo por el otro Goetia... Se sintió incómodo, raro. Si se sentía como un sirviente más.

—Deberíamos ir al grano— Vassago dijo mientras bebía un té seguramente más que refinado, mientras Blitzø se acomodaba en su lugar para prestar toda atención en esto —He estado investigando un poco y...

— ¿Octavia está bien?— Ambos fueron directo a preguntar, Vassago asintió tranquilamente.

—No he sabido de ningún problema, aunque lo que me preocupa es eso justamente— El principe de la verdad sostuvo su taza de una manera refinada que se ve típicamente en los Goetia —Ni Stella ni Andrealphus parece que estén planeando algo, siempre que hago visiones pequeñas de ellos o están riéndose hablando mal de ti o están simplemente haciendo tonterías. Pero nunca los veo perjudicando a Octavia de ninguna manera, y no parece que tengan en mente dañarla.

Stolas suspiró aliviado, pudiendo beber finalmente de su té con algo de tranquilidad. No sabía si Andrealphus o Stella ganarían algo lastimando a Octavia pero no estar con ella para cuidarla se sentía como darles una oportunidad de hacerlo. Blitzø no bebió para nada esa cosa refinada caliente, mejor se puso a devorar salvajemente unas galletas que estaban en el centro de la mesa.

— ¿Sabes qué me preocupa, Stolas? — Vassago preguntó, tratando de no mirar al diablillo comiendo de la manera menos educada posible —Que tengan la idea de comprometerla.

Stolas casi se congela por pensarlo, la mano que sostuvo su taza de té casi se deja caer en toda su ropa pero pronto se tranquilizó.

—No veo porque lo harían...— Blitzø pareció sorprendido de que su búho estuviera tan tranquilo en pensarlo así —No creo que a esa reina del hielo le importe, y en lo único que Stella y yo hemos estado de acuerdo es en que jamás íbamos a comprometer a Octavía.

— ¿En serio--? — El asesino quiso preguntar más, pero el principito le quitó las palabras de la boca.

—Lo supuse— Vassago murmuró con tristeza por recordar la expresión de su ex mejor amiga cuando supo de su compromiso forzado. No le sorprendía que no quisiera hacerle pasar la misma mierda a su hija.

—Si, Stella siempre decía que no quería que Octavia terminara comprometida con un principe fracasado y aburrido, como le pasó a ella— El búho podría fingir que le molestaba o que ya no le importaba, pero Blitzø podría notar su tristeza y humillación a miles de kilómetros de distancia.

—Ugh, carajo, ¿por qué te diría eso?— El asesino se puso furioso de solo imaginar a la ex esposa de su búho poniéndose de ese modo. Stolas trató de fingir no escuchar esa pregunta, ya sabía que a este punto debería decirle de lo tormentoso que fue estar casado con Stella, la mierda que ella le hizo pasar... pero no podía. No era el momento, y quizá nunca lo sería.

—O-ok...— Vassago se sintió incómodo por las palabras de el ex príncipe, así que siguió con el tema sin más —Bueno, entonces es una preocupación menos. Quiero acercarme a Octavia, pero todavía estoy pensando en como hacerlo. No puedo simplemente aparecer un portal enfrente de ella sin escusas y decirle algo como "¡hey! Vengo de parte de tu papá"— La imagen mental lo hizo reír un poco.

—Si hicieras eso, ella no escucharía— El búho miró su tazá de té y revolvió el contenido por milésima vez —No lo sé... Podrías solo enviarle una carta, pero tendrías que asegurarte que ella la recibiría.

—Estoy consciente— El ex príncipe miró de reojo al imp que estaba muy callado, pero tenía la mano protectora en el brazo del búho — ¿Ustedes realmente no han hablado con ella desde el juicio?

Las expresiones de ambos cayeron por completo, más de lo que ya estaba. Blitzø sabía que a Stolas se le había hecho un nudo en la garganta y podría empezar a llorar de esa forma descontrolada que lo caracterizaba mucho, así que mejor fue él quien tomó la palabra.

—La vimos una vez... pero no quiere saber nada de nosotros— Ante la contestación del diablillo, Vassago sentía necesidad de preguntar, pero los dos parecían demasiado afectados por el tema y a veces sabía que por meterse demasiado es que terminaba perjudicando, así que no dijo nada al respecto.

—Veré que puedo hacer— El principe loro se acomodó sus lentes, dejando su taza en la mesa con gracia, haciendo sonar el "click!" de el pequeño plato cuando se posó en este —Y hablando sobre tu lugar como príncipe--

— ¿Si? — Stolas casi mueve la mesa cuando se movió en su lugar de forma abrupta.

—Es algo más... grande y complicado, no puedo darte una forma de ayudarte ahora mismo— Blitzø pudo ver cómo Stolas se desanimaba de nuevo. No podía recuperar a su hija ni a la vida que perdió, al menos no pronto. —Hey, pero- voy a ayudarte, para eso estamos aquí. Solo necesito algo de tiempo. La única forma en la que veo en que puedes obtener algo rápido es que él admita la verdad— Miró fijamente a Blitzø, quien se sintió atacado por un momento, respondiendo a la defensiva.

— ¿Cuál verdad? — Vassago lo miró con la ceja alzada. Cómo si no supiera.

—Que Stolas exageró, que él no tuvo la culpa que este asunto de prestarte el grimorio se saliera de control— Él comentó y por un momento fue como si lo hubiese dejado en blanco, sin nada que decir —Sería tan fácil como si asumieras la culpa, pero creo que pedirte eso no te haría salvarte de una ejecución. Esta vez no. Su majestad Satán sería menos piadoso esta vez.

—¡Tu ni siquiera sabes cómo pasaron las cosas, engreído de mierda--!

—De hecho, si lo sé.

La interacción tensa y pesada entre el principe y el diablillo fue sorpresiva de ver. Vassago no necesitó gritar para hacerlo perder el control, y Blitzø prácticamente estaba encima de la mesa a punto de estrangularlo como si tuviera oportunidad contra un maldito Goetia, pero esas simples tres palabras "si lo sé" lo hicieron quedarse quieto en su lugar.

Stolas los miraba. Parecía que el tiempo se había detenido porque ellos se miraban con tensión y desafío, el principe de la verdad estaba quieto simplemente mirando al diablillo jadear y rasguñar la mesa cubierta por un mantel de tela, como si se resistiera.

—Gracias, Vassago...— El Goetia de las estrellas no pudo más, se puso de pie e hizo una pequeña reverencia con el máximo respeto con el que un plebeyo debía dirigirse a un príncipe —Pero creo que buscaremos otra opción— Stolas tomó la mano de Blitzø, tranquilizandolo casi al instante porque ahora el imp estaba tan sorprendido como el otro principe.

"Está tomando mi mano" El imp habló en su mente pero estaba seguro que había jadeado y estaba sonrojado en la vida real. Por fin Stolas le estaba tomando la mano por iniciativa propia y sin quitarse de inmediato. ¿Era una señal? Esta vez no era mixta, era una señal y ya, ¿Verdad?

Pero no podía desconcentrarse, había algo más shockeante. Stolas había rechazado la única ayuda que disponían para recuperar a Octavia.

— ¿Qué?— Ambos preguntaron al mismo tiempo, Blitzø más aliviado que Vassago, pero Stolas ya había tomado su decisión.

—Si... la forma en la que te diriges a mi compañero no me está gustando— El imp sintió como le temblaban las rodillas mientras apretaba más fuerte la mano del búho, que se mantenía firme a defenderlo —Viste mi pasado sin mi consentimiento y has despreciado a Blitzø de muchas formas cada vez que se aparece frente a ti. Tu ayuda solo nos está perjudicando... Aunque debo admitir que me siento visto por ti, lo que aprecio de verdad.

— ¿E-en serio? — Vassago estaba apenado por la molestia en el Goetia al cual admiraba ciegamente, pero pensar en que lo hacía sentir "visto" lo hizo sentir bien. Demasiado bien, si podía ser sincero. Sin embargo, el enojo en él deslumbraba para notarse tanto como una estrella.

—Si. Estoy sorprendido de que seas el único Goetia aparte de mi que pueda ver la fachada detrás de Stella y Andrealphus, pero no puedo hacer esto— Volvió a hacer una reverencia, apretando la mano de Blitzø —Buscaré otra alternativa, pero gracias por tu cooperación.

—¡Pero Stolas--!— Vassago se puso de pie para salir de la mesa, siguiendo tanto a Stolas como a su diablillo mientras caminaban hacia la puerta — ¡No la tienes! ¡No creo que tengas otra alternativa--!

—Siempre la hay— Blitzø finalmente habló. Había estado muy ocupado sintiéndose más que atraído y excitado por la repentina firmeza de Stolas cuando lo defendió, pero aún así le sonrió burlonamente al Goetia que estaba más que confundido por el rechazo —Ya lo escuchaste.

Vassago no pudo decir nada más cuando el imp hizo aparecer un portal que ambos atravesaron en cuestión de dos segundos, y fue cerrado en su cara antes de que intentara tratar de convencer al Goetia de las estrellas en reconsiderar su decisión.

¡Carajo! Tuvo una oportunidad para acercarse al principe que había admirado por años y lo arruinó. Todo era su culpa. Ojalá no hubiera dicho esas cosas frente al imp... pero realmente no se podía lamentar por recordarle que la mente maestra no era solo Stolas en esa ecuación.

Mientras tanto, en I.M.P, Loona esperaba con impaciencia la llegada de su padre y su novio búho. No podían empezar el día del trabajo sin él y su cristal, así que estaba encerrada en la oficina con el gordo y la anciana, pero este día en especial ellos estaban actuando más raro que de costumbre. No estaban diciéndose mierdas cursis como acostumbraban, estaban jodidamente callados, uno en cada esquina. Si el día no era raro de por si, ellos ya lo estaban haciendo más raro.

— ¿Van a divorciarse por fin? — Loona rompió el silencio con el ceño fruncido, aburrida en el escritorio a mitad de su juego en línea. Lo dijo más que nada para sacarles una reacción, pero Moxxie ni siquiera frunció el ceño. Millie apartó la mirada y su esposo hizo lo mismo, en dirección contraria.

— ¡¿Qué hay de nuevo, perras!?— Un portal se apareció justo en medio de la oficina, lo que los sacó de su aburrimiento pues significaba que Blitzø estaba de vuelta, y el trabajo podía empezar —Terminamos más pronto de lo que esperamos, ¡ese príncipe solo dijo mamadas desde que nos sentamos en su jodida mesa de riquillos!

Stolas, como siempre, apenas habían regresado a la normalidad soltó rápidamente la mano de Blitzø como si le hubiera quemado su toque y fue directo a su lugar en el escritorio cuando Loona le cedió el asiento. Él no dijo nada, solamente tomó su celular y se hundió en este para buscar notificaciones de Octavia, que obviamente no había.

— ¿Cómo les fue? ¿Todo salió bien con Su Alteza?— Moxxie preguntó en voz baja, a lo que Blitzø movió la mano para expresar desinterés.

—Nah, lo único que hizo fue decir que ni siquiera sabía cómo ayudar y decir estupideces, ¿No es así, Stols?— Él asintió sin decir nada. Blitzø estaba feliz, radiante por no tener que pasar otro segundo viendo a ese principito que solo quería quedar bien con su búho —Como sea, no creo que lidiemos con otro privilegiado en algo de tiempo.

Debido a que todavía no tenían clientes tenían algo de tiempo para simplemente no hacer nada o hundirse en sus celulares pero Blitzø no pudo evitar notar a su búho, tan aburrido y deprimido como siempre en su escritorio mientras buscaba un mensaje de Octavia que evidentemente nunca iba a llegar. Todavía estaba agradecido con él por mandar a ese loro engreído a la mierda, pero sabía que en el fondo, habían tomado una mala decisión. Una oportunidad para recuperar a Via y Stolas fue capaz de dejarlo ir por él.... pero sería mentir si dijera que no estaba aliviado. Era bueno no tener que lidiar con otro obstáculo que quisiera besarle los pies a su búho, así como ya no tenía que preocuparse por ese incubo roba-pájaros.

—Ya vengo— Millie rompió el silencio para dirigirse a otro lado en la oficina, pero fue como si le prendieran mil alertas de peligro a su esposo.

— ¡Espera, Millie! — Todos vieron a la rara pareja de casados iniciar con otra interacción rara. Moxxie se apresuró en tomar a su esposa de la mano, quien lo permitió pero no tenía una expresión feliz en su rostro — ¿Vas a vomitar? ¿Te sientes bien? Sabes que tengo medicina, podemos ver cuál puedes tomar y cuál no-- ¡Si quieres! Solo si quieres, en realidad puedes tomar la que quieras. La decisión es tuya.

—Si, Moxx, la decisión es mía, ya lo sé— Millie se giró para verlo, pero todo se tornó más incómodo mientras ellos mismos se daban cuenta que no estaban hablando de tomar medicina en realidad.

—Si-si es tuya. Es- es tu cuerpo, tu decisión.

— ¿Lo es?— Su esposa preguntó, ambos manteniendo la mirada conectada mientras los demás en la oficina fingían que entendían que estaba pasando — ¿Puedo tomar la medicina que yo quiera, incluso si tú no quieres?

—Millie, yo-- — Moxxie se atragantó con su saliva, sintiendo que era una pregunta con trampa —Claro que si, pero- no entiendo porqué me preguntas eso... o porqué no quieres decirme cuál quieres elegir. Nunca he querido darte razones para pensar que no puedes confiar en mi para esto.

Millie apretó los puños, sintiéndose irremediablemente confundida ante su pregunta. Ya sabía perfectamente que no estaban hablando de tomar un jodido medicamento para vomitar.

—No, no me has dado razones, pero tampoco es algo de lo que hayamos hablado mucho— Ella hizo un esfuerzo por no quebrar su voz, quería estar más molesta de lo triste que se sentía en realidad —Mira, Moxx- ¿Si tomo la medicina que tu quieres, vamos a estar bien..?

— ¿¡Qué!? ¡No! No vamos a estar bien, no mientras estemos así— Él fue directo a tomar la mano de su esposa, con una suavidad que esperaba que reflejara toda la comprensión que estaba intentando tener —Millie, cariño, ¿podemos- podemos hablar? Directamente, sin claves. Solo dime lo que quieres y te juro por todo en la vida que voy a apoyarte.

—Sé que es mi decisión, Moxx— Ella miró hacia el suelo, intentando disimular que en realidad estaba viendo a su plano vientre — ¿Pero qué pasa si quiero tomar esta decisión contigo? ¿Qué pasa si yo quiero algo pero tu no lo quieres? Sé que esto no es lo que tú quieres, y tienes todas tus razones, pero ¿qué tal si--? 

—Oh, con un carajo, anciana, solo toma la maldita pastilla para no vomitar— Loona finalmente se atrevió a interrumpirlos y sin entender un carajo cuál era el problema, cosa que los hizo no solo soltarse apenas sino distanciarse unos dos pasos.

—Tal vez no quiero, ¿Ok?— Millie frunció las cejas, mirando a Moxxie para finalmente caminar. Ni siquiera iba al baño a vomitar, en realidad iba al comedor por un jodido café, pero aún así su esposo fue a seguirla.

—Oh, ugh, joder con el drama heterosexual— Blitzø se frunció las sienes por haber escuchado en primera plana una discusión de matrimonio tan rara — ¿No, Stols?— Otra vez intentó meterlo en el tema, quería hacerlo hablar pero su búho pareció haberse quedado pensando en ciertas palabras.

—Blitzø-- ¿Qué pasa si yo quiero algo y tu no?— Repitió las palabras exactas que Millie había usado, dándose cuenta que mucho en esa conversación les quedaba a ellos también.

— ¿Eh? ¿Qué dices, pajarito?— Fingió no entender, con una sonrisa insegura.

—Blitzø, sé que Vassago dijo una estupidez...— Los labios de el diablillo temblaron queriendo decir algo, pero permitió que Stolas terminara primero —Pero sin él, no tengo muchas opciones y- ¡Necesito estar dispuesto a lo que sea por recuperar a mi Octavia!

—¡Oh, ok, ok, Stols! Calma— Quiso quitarle esa idea de la cabeza, fingiendo una sonrisa segura pero estaba más que nervioso y nada cómodo con la idea —Primero que nada: Yo no te pedí que le dijeras a Vassago que no aceptabas su ayuda, fue tu decisión ¿recuerdas?

—Si, pero ya estabas enojado conmigo y con él, no podía empeorar las cosas simplemente dejando pasar lo que te decía— El ex príncipe intentó explicarse, mirando al diablillo con súplica por ser comprendido.

—Bueno, si harás lo que quieras, ¿Por qué me estás preguntando que pienso yo?— El asesino no pudo controlar su evidente molestia con la idea de permitir que Stolas siguiera hablando con ese príncipe como si nada —Tu puedes- tu puedes estar con quién quieras, ¿Ok?

—Claro que- Espera, ¿Qué? ¿Ahora de qué hablas?— Stolas dejó de discutir por un momento, permitiendo que las palabras inseguras y molestas de Blitzø realmente le confundieran.

—Solo- ugh, mierda- mierda de mierda— El asesino se frotó las sienes queriendo vomitar debido al estrés, nervios y furia, además de la vergüenza por revelar algo que se había guardado.

Inseguridad.

— ¡Nada! ¿¡Ok!? Nada, el punto es que puedes hacer lo que quieras— Comenzó a caminar en círculos, por más que se viera como un ridículo celoso —No es como que me obsecione cualquiera que elijas sobre mi, aunque sea por un maldito rato como ir a tomar el té en su lujoso castillo o ¡salir a bailar con él a mitad de una jodida declaración que estaba intentando darte-!

—Oh, uh, Blitzø, nos estamos saliendo del tema...— Stolas se sintió incómodo ante la repentina mención de lo que habían hecho hoy... y lo que había pasado meses atrás. Ya ni siquiera pensaba en esa noche, pero parecía que a él lo estaba carcomiendo por dentro.

—No, no lo hacemos— Frunció las cejas, cruzando los brazos mientras miraba a todos lados para disimular su vergüenza y humillación.

—Bueno, yo-yo- no sé que decirte...— Ahora se sentía jodidamente mal, de pronto sentía muchas ganas de llorar otra vez pero se estaba resistiendo por la molestia y adrenalina que corría por su cuerpo debido a la decisión que estaba pensando en tomar —Te diría que entonces no lo haré porque no quiero hacerte sentir incómodo, pero no puedo...

— ¿Por qué él si es un príncipe? ¿Por qué él si tiene un jodido castillo, sirvientes como yo, y tiene los poderes para darte todo lo que jodidamente necesitas?— No pudo evitar preguntarse en voz alta, mirándolo con un enojo incomparable que hacía a Stolas sentirse apuñalado.

— ¡No! ¡No puedo rechazar la ayuda de Vassago porque sería como elegirte a ti y no a Vía otra vez! — Por un momento, Blitzø se quedó sin argumentos y Stolas tomó el breve silencio para hablar —Yo- yo no quiero hacerte daño, pero no sé cómo hacerle eso a mi hija de nuevo, ¿No puedes entenderlo?

—Podría entender si me dijeras todo de frente, pero sé que ese no es nuestro jodido fuerte— Puso los ojos en blanco, sintiendo que su boca hablaba más rápido de lo que su mente y corazón podían procesar —Es decir, últimamente lo único que has hecho es darme señales que no puedo entender.

— ¿S-señales? ¿Qué señales?— Stolas no pudo darle oportunidad de hablar cuando ya tenía algo más que reclamar de vuelta — ¿Y quieres hablar de señales? ¿¡Tu cómo crees que me siento últimamente!? Un día me rechazas diciendo que no eres de relaciones serias y desprecias mis sentimientos, ¡y en otro día, solo porque decidí salvarte, me tratas... así! — Apuntó a lo que sea que estuviera pasando entre los dos — ¡Me-me confundes, Blitzø! ¡No sé que estamos haciendo!

— ¡Yo tampoco tengo una jodida idea de qué estamos haciendo!— Blitzø admitió, intentando no sentirse afectado por recordar quién solía ser y por quién se estaba esforzando todos los días en no volver a ser —Y todos los jodidos días he querido preguntartelo, pero ¿cómo puedo a pedirte que correspondas a mis malditos sentimientos cuando estás en una situación mucho peor y es mi culpa?

Ninguno de los dos pudo responder nada más por un momento. Fue como si en minutos de discusión hubieran desahogado una gran carga que ambos tenían en sus hombros, pero no habían llegado a nada y sabían que tenían más por decirse, pero el momento, dijeron lo que la gran decisión ameritaba.

—No es tu culpa...— El búho volvió a decirle, más calmado pero ahora no podía hacer contacto visual —Pero sería mentir si dijera que no necesito a Vassago. Es el único que-

— ¿Que te hace sentir visto?— Usó sus palabras. No se lo había dicho, pero lo hizo sentir ofendido.

—Es el único que entiende mi posición y sabe la verdad— El ex príncipe corrigió, sintiéndose culpable porque de alguna manera, todo lo que decía lastimaba a Blitzø, incluso si no era su intención —No- no lo hago por herirte, ¿Ok? Quisiera que esto no te lastimara, pero no ver a mi hija me lastima a mi...

—Y yo lo sé— Blitzø suspiró frotándose las sienes, sabía que estaba siendo injusto pero no podía controlar lo que sentía —Pero yo también mentiría si dijera que no me hace sentir incómodo.

Nuevamente, ninguno de los dos dijo nada, eso hasta que Stolas desvió la mirada sintiéndose completamente rendido. Dependía de Blitzø por completo, y a pesar de todas las señales confusas, las discusiones y desacuerdos, estaba más que agradecido con él y se lo había expresado muchas veces ya, pero nunca sería suficiente. No importaba lo enojado que podría estar, Blitzø era increíble y merecía demasiado, pero lo único que podía darle era la comodidad que no sentía cuando estaba con Vassago.

—Bien... está bien. Buscaré otra manera de recuperar a Via— Blitzø abrió en grande sus ojos cuando su pajarito hizo ese sacrificio, aceptando la decisión de no buscar a ese príncipe de nuevo, con tal de hacerlo sentir bien. No podía negar el gran alivio, pero en el fondo sabía que... su búho no quería esto.

—Oh, carajo, por fin se callaron— Loona finalmente habló, jodidamente mareada por las discusiones de casados que de repente habían llovido en la oficina. La hellhound se frotó la cabeza para deshacerse de la migraña que le causó todo el drama y le dió un sorbo a una cerveza que tenía escondida.

El resto del turno fue particularmente normal, eso sí no contamos que parecía que todos en esa oficina parecieron ponerse de acuerdo para enojarse con su otra mitad, pero no faltaron clientes y había sido otro día exitoso en I.M.P. Stolas no volvió a sacar el tema de Vassago así que Blitzø supuso que él tampoco debía hacerlo, además, no quería volver a pelear así con él por ningún motivo... incluso si a veces sentía que si lo necesitaban.

Una vez que habían regresado a su departamento, Blitzø se dejó caer en su puff para ver las revisiones de su celular. El incubo había publicado otra foto y pensaba comentarle alguna estupidez, algo que definitivamente no dijera "hey, ni siquiera me recuerdas pero todavía me afecta la historia que tienes con mi búho" pero una serie de mensajes llamaron más su atención.

"Una disculpa por incomodarte, principe Stolas. No era mi intención hacerles pasar un mal momento."

"No he cambiado mi oferta de ayudar, permíteme hacerlo."

"No tenemos muchas opciones, príncipe, pero estoy seguro que no tendrás ninguna sin mi participación."

Y habían más, pero eran casi siempre disculpas patéticas. El imp puso los ojos en blanco, este príncipe no se rindió con las cartas y lógicamente no se iba a rendir con la opción de mandar mensajes. No sabía si decirle a Stolas de su insistencia, claramente no quería hacerlo, no quería a ese pájaro cerca del suyo, pero por otro lado, debería pensar en lo que él quería también.

Pero es injusto porque... lo único que ha estado haciendo últimamente es pensar en Stolas. Sueña con él, quiere pasar todo el tiempo posible a su lado que le aterra cualquier segundo que pueda estar lejos, pero no es lo que él quiere... ¿O si? Stolas había confesado estar frustrado con su situación, con las señales "mixtas" del otro, tal vez- tal vez él quería lo mismo.

— ¿Stolas?— Blitzø llamó su atención aunque el mencionado estaba prácticamente tirado de cara contra el sillón.

Cuando él solo hizo algo parecido a un gruñido de cara contra las almohadas, estaba por proseguir con su pregunta cuando recibió otro mensaje. Pensó que sería del acosador Goetia otra vez, pero en cambio se trataba de su mejor amiga.

Necesito hablar contigo mañana de algo importante...

En ese corto mensaje de voz, Millie nunca sonaba había sonado tan seria, no solía ponerse así. Esto debía ser fuerte.

👍

 

o3o

 

Aunque quería preguntarle ahora mismo cuál era el problema, ahora tenía su propio problema. El estómago se le hizo nudo, las palmas de sus manos comenzaron a sudar demasiado rápido. Iba a hacerlo, iban a preguntarle lo que había estado en el aire desde hace muchísimo tiempo antes de si quería haber recibido ese cristal.

 

— ¿Quieres hacer algo más que coger?

 

Ok, no fue una buena manera de preguntarlo. El búho casi se quedaba dormido en el sillón hasta que su compañero había hecho esa pregunta de una manera tan abrupta, se despertó y demasiado.

 

—Uh, no debí decirlo así, ¿Verdad?— Blitzø se aclaró la garganta, sintiendo más nervios ahora que Stolas lo estaba mirando y le estaba poniendo absoluta atención —Lo que quise decir es... mira, no sé un carajo de sentimientos y sigo aprendiendo como es esto— Balbuceó, sintiendo los hermosos rojos sobre él, deslumbrando más que antes —Pero- quise decir- Mira, sé que soy un pedazo de mierda que no te llega a la altura aún después de todo. Me he esforzado por ser mejor, y estoy seguro que me faltan más cosas por seguir mejorando pero...

 

—Blitzø---


—Yo- fui un jodido idiota cuando confesaste tus sentimientos, no estaba listo para aceptar los míos. Ahora lo estoy— Suspiró profundamente para tomar valor, ya estaba en esto, no había vuelta atrás — ¿Y si- y si te digo que si quiero quedarme contigo? Yo quiero quedarme y que te quedes también- Carajo. Ojalá haya tenido sentido esa mierda. La practiqué.

—Oh, Blitzø...— Stolas se puso de pie para salir del sillón e ir hacía él, Blitzø también lo hizo, ambos quedando frente al otro casi de inmediato —Tu- tu sabes que es todo lo que siempre quise. Mis sentimientos no han cambiado, y tampoco lo que he quiero contigo.

No podía ver su propia cara pero estaba seguro que sus ojos iluminados y el calor en su rostro que anunciaba un fuerte sonrojo debieron delatar lo importantes que eran sus palabras, cuanto lo había anhelado. Hubo un tiempo en que hubiera dado por perdida esta oportunidad y ahora se le estaba siendo entregada en bandeja de plata.

Una segunda oportunidad. Pensaba aprovecharla--- Había tanto que quería hacer, ¿qué se hace ahora en esto de las relaciones funcionales? No iba a decepcionar Stolas, solo necesitaba--

—Pero...

Blitzø intentó no demostrar lo rápido que lo habían sacado de su niebla de emociones. Stolas ya no tenía esa pequeña sonrisa que era rara de ver últimamente pero nunca dejaba de ser preciosa.

 

—¿Pero...?

 

—No sé si... si puedo darte todo lo que quieres ahora— El búho desvío la mirada, estando tan triste por decir esto como lo estaba siendo para él escucharlo —Es decir, yo- como te he dicho, estoy agradecido contigo por lo bueno que has sido, eres increíble y es por eso que mereces mucho más de lo que yo puedo ofrecerte ahora— El búho tuvo que sentarse para encontrar algo de estabilidad —Yo... apenas y me he sentido capaz de darte la mano- tenías razón, te he estado confundiendo con mi indecisión, pero no sé que hacer. Cada vez que intento besarte, cada vez que quiero tomarte la mano, siento que escucho a mi Octavia... sé que ella no querría esto y hacerlo aún se siente como volver a abandonarla.

 

El asesino no supo que decir, se le hizo un nudo en la garganta. Era peor de lo que pensaba, porque por más irónico que fuera, que Stolas lo rechazara por aún sentir rencor debido a su pasado se le hubiera hecho de más sentido y lo entendería... Pero saber que estaban en la jodida misma página, que ambos querían más que solo la rara "amistad" que habían formado pero que Stolas se sentía culpable para acceder era más doloroso. No podía dejarlo así, sabía que debía respetar su espacio, pero no iba a perder a Stolas. No otra vez.

 

—¡Entiendo! No tenemos que ir rápido— La repentina oleada de desesperación y súplica los había tomado por sorpresa a ambos, pero no pensaba hacerse un paso atrás —Si hay alguien que entiende lo que no es estar listo para una relación soy yo, ¿Ok? Entiendo la mierda que es no sentirse apto y no poder entregarte, pero no tenemos que saltar directo al agua, podemos ir lento.

 

En realidad, no. Ir lento no le gustaba como idea para nada, no es del tipo de ir lento y no le gustaba para nada limitarse bajo ninguna circunstancia, pero esto no era sobre él, era sobre Stolas.

 

—Yo- yo no puedo pedirte eso— Pudo ver un pequeño sonrojo esperanzado ante sus palabras, le gustaba la idea pero no podía acceder a ella.

 

—¡Joder, no me lo estás pidiendo! Ese es el punto de porque estoy suplicando como idiota— El imp se maldijo, pero no podía rendirse ahora ni nunca —Me fui una vez y no quiero volver a irme. Voy a estar aquí para ti, y si tenemos que ser como dos niños que no saben besar por un tiempo para que esto funcione, entonces lo acepto. Pero no cometas mis errores, no me alejes. Yo no lo haré otra vez.

 

Stolas pareció sorprendido por su posición tan decidida, pero a la vez no porque era uno de los tantos aspectos que le parecían tan atractivos de él. Tras sonrojarse fuertemente y tener que tomarse un segundo para calmarse, intentó ponerse serio porque sabía que si se sinceraba completamente de corazón sobre su opinión de esto, terminaría llorando de agradecimiento.

 

—Yo... si quiero Blitzø— Habló tranquilamente, aunque internamente estaba quizá emocionado por primera vez —Pero... un paso a la vez, ¿si?

 

No podía mentir lo feliz que estaba de escuchar esa pequeña respuesta. Tan simple y apenas vaga pero era más de lo que esperaba. Pensaba en saltarse a él, atraerlo de su jodida camisa y romper la jodida diferencia de altura abismal para besarlo con tanta fuerza que lo iba a hacerse desmayar, pero bueno- estaba seguro que eso no estaba en el vocabulario de una pareja que iba lento.

 

—Un paso, si, un paso a la vez— Blitzø se tuvo que tomar unos segundos para intentar calmarse. No podía espantar a su nuevo y ya muy asustado novio... oh, aún es irreal decirle así pero se sentía bien pensarlo —Bueno, eh- ¿Cuál es el primer paso? ¿Qué hacen las parejas no sexuales que en realidad ya han tenido sexo pero no deberían tener tan pronto otra vez?— Rió nerviosamente, haciéndolo reír. Una risa de verdad. Amaba tanto hacerlo reír cada vez que se sentía mínimamente triste, nunca se aburrirá de esa vista.

 

—No sé... Podemos hablar de algo que es más importante ahora que estamos, eh, saliendo— Él lo murmuró con más vergüenza, iba a sonreír un poco pero no lo hizo y seguro por las mismas razones.

 

—Octavia— Ambos dijeron al mismo tiempo. Stolas hizo un esfuerzo por tomar valentía para decidir, y Blitzø solo sabía una cosa, tenía que aceptar lo que dijera. Eso hacen los buenos novios en entrenamiento, ¿no?

 

—No me importa si no está corriendo peligro o tenga la certeza de que ella está a salvo, sé que nunca estará bien pensando en qué yo la abandoné y no puedo permitir que piense eso— El búho se esforzaba por decir cada palabra sin titubear, queriendo parecer seguro y decidido —Tengo que recuperarla pero me siento a falta de opciones...

 

—Tienes una— Blitzø no tenía que decir cuál era. Les gustara o no, Vassago era la única mínima opción que tenían, incluso si era todo menos perfecta.

 

—Pero él no... no nos ha ayudado en nada en realidad. Es el único que puede hacerlo, pero lo único que temo es en que nos cause más problemas— Suspiró tristemente, sintiendo el estrés de no decepcionar a Blitzø y el temor de terminar decepcionando a Octavia también —Vassago ni siquiera lo sabe pero discutimos por él... No te agrada, dice cosas de las que ni siquiera sé cómo defenderte, y yo- no quiero hacernos más daño. Menos ahora que por fin estamos-... Ya sabes.

 

El imp apretó los puños, no quería hacer esto, pero sacó su celular del bolsillo otra vez y se lo entregó, demostrandole a su novio la barra de mensajes de Vassago, todas sus disculpas e insistencias por ayudar. Stolas pareció sorprendido de eso, no debía imaginarse si quiera que el principe quisiera saber de él tras rechazarlo tan fríamente.

 

—Él... tiene buenas intenciones— Admitió, gruñendo pues odió admitir eso —No conmigo, pero no tiene que caerme bien. No está aquí para otra cosa que no sea ayudarte a recuperar a Octavia, y eso es lo único en lo que debemos enfocarnos, así que... bien.

 

— ¿B-bien? — El ex príncipe se entusiasmó, pero lo que más pudo expresar fue la sorpresa y culpa.

 

—Si, puedes hacer lo que quieras— Volvió a decir que en su discusión, pero esta vez intentó no sonar resentido o inseguro, aunque lo estaba... demasiado. Stolas tenía muchas dudas pero desatar una discusión justo ahora no era un buen momento... sonrió, asintiendo después de unos segundos absorto en sus pensamientos.

 

Blitzø estaba confundido. Había hecho lo correcto pero pensar en lo bien que debería sentirse solo lo hacía sentir peor. No quería esto, no quería que Vassago dijera más de esas estupideces que pudieran hacer recordar a Stolas la diferencia de clases que alguna vez tuvieron, no quería sus comentarios fuera de lugar cerca de él y mucho menos lidiar con su mierda principezca, sin embargo... se trató de recordar que sus inseguridades, tal como pasaban con ese incubo cada vez que veía una foto suya o lo recordaba, solo eran producto de su cabeza.

 

Al menos su problema con Vassago solo era sobre lo estúpido que era, no un asunto más serio sobre si quería robarse a su novio o algo así. No era como ese incubo roba-pájaros como para obsesionarse con él y repasar cada cualidad suya para odiarse más a si mismo...

 

¿No?

 

__________________

Notes:

¡Hey, muchas gracias por seguir aquí! Espero que este capítulo haya sido de su agrado, intenté a toda costa que no se sintiera como relleno 😭

Ya vamos más con Vassago, lo prometo, pero creo que tenía que dejar algunas cosas en claro antes de irnos directamente a su trama, porque creo que es obvio que estos chicos tienen más problemas que solo él 😭

Nos vemos en el siguiente capítulo, lamento los errores y cualquier cosa que se sienta fuera de lugar, me seguiré esforzando.

¡Hasta la próxima! Recuerden que el motor de un ficker son los comentarios, así que apreciaré saber sus opiniones! 💜

Chapter 3: Sentimientos

Summary:

M&M dan una noticia interesante... ¡y pasa una cosa tras otra!

Advertencia? Un poco de Stolassago, pero supongo que ya lo sabes debido a la temática del fic.

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text


Hola príncipe Stolas, me alegra qué hayas aceptado mis disculpas.

Vassago escribió con felicidad. Blitzø casi podía imaginar su sonrisa.

No quiero importunar, así que cuando usted diga, podemos volver a vernos.

qes importunar¿

 

Ahora podía imaginar la cara de confusión en ese príncipe.

 

No estoy seguro de si entendí lo que escribió...

 

llotampoko tentiendo

 

Vassago pareció tomarse unos minutos en entender que estaba pasando hasta que finalmente mandó otro mensaje. 

 

No eres Stolas, ¿no es así?

 

Blitzø bufó, escribiendo rápido la respuesta mientras esperaba que Millie llegara al restaurante dónde habían acordado verse antes del trabajo. No pudo terminar de escribir cuando el principe ya se había adelantado.

 

Cierto, él no tiene celular. Haré algo al respecto.

 

Quería preguntarle ahora a qué se refería cuando su mejor amiga finalmente había aparecido. Ella tenía una expresión que suele ver más seguido en su rostro de lo que quisiera, era su cara de "no me siento apta para esto", lo que significaba que otra vez estaba teniendo dudas y quería quitarlas una por una.


—Mills— Blitzø sonrió y ella no lo hizo de regreso, solo tomando asiento en la silla enfrente de su mejor amigo —Debe ser algo malo para que no podamos hablarlo en la oficina.

—No es algo malo— Millie respondió rápidamente, confundida por sus propias palabras —Bueno, quien sabe, un poco si y un poco no. Por eso necesito tu opinión— Blitzø no dijo nada, solo mirándola con la ceja alzada hasta que se atreviera a hablar.

Millie no sabía cómo lanzarle una bomba así, ni siquiera ella misma había terminado de entender lo que sentía y quería una reacción genuina de Blitzø en vez de solo recibir una felicitación que tal vez no era sincera. Iba a decorar la verdad un poco, solo por el momento.

—Moxxie y yo hemos tenido problemas estos días porque no estabamos de acuerdo en algo— Ella comenzó a explicar a su modo, pensando en como formular las palabras sin que su embarazo sea tan obvio —Nunca habíamos planeado de tener hijos, él dijo una vez que no quería y en el momento yo tampoco— La expresión de Blitzø fue cambiando mientras entendía a dónde iba esto —Pero eso fue hace tiempo. Y ahora- bueno, creo que estoy cambiando de opinión.

—¿Y Moxxie?

—Dice que nunca había pensado en cambiar de opinión— Millie explicó con algo de dificultad —Pero que me apoya si yo quiero y que si tenemos hijos, no sería algo malo. Hablamos y hablamos de eso anoche después del trabajo, él simplemente dijo que está de acuerdo conmigo en lo que sea que decida, que será feliz si yo soy feliz— Blitzø ladeó la cabeza y ella podía adivinar que él no entendía que tenía que ver con esto —Y bueno, por eso tenía que hablar contigo primero antes de cualquier cosa, porque si Moxx y yo tenemos hijos, puede afectar en nuestro trabajo... Y un embarazo haría que tuviera que dejarlo en lo absoluto.

Blitzø estaba a punto de abrir la boca y decirle a Millie que si quería tener hijos, los tuviera de una vez para ser tío y mimar a su sobrino tanto como mimaba a su hija, luego ella puso las cosas en una perspectiva diferente. Él no podía imaginarse I.M.P sin ellos, jamás encontraría otros empleados con sus habilidades y realmente no quería hacerlo ni aunque tuviera más opciones allá afuera. Él nunca se cansaría de llamarlos su familia, estuvieran de acuerdo o no, y pensar en perderlos estaba fuera de tema. Jamás.

—Oh, mierda— El asesino se pasó una mano por la cabeza, sintiendo la mirada de su amiga sobre él esperando su reacción —¿En serio, Mills? ¿No puede embarazarse Moxxie para que él deje el trabajo y tú no?— Él bromeó un poco para reducir la tensión — Si traes a un maldito niño a esta oficina, tendremos un problema. Totalmente. Por otro lado, ese niño va a salir de tu cuerpo sabiendo como disparar y matar cabrones. Le voy a heredar la empresa, definitivamente.

Él analizaba las opciones como si ya estuviera planeando todo, aliviado de ver como su amiga lentamente iba sintiéndose mejor entre cada aspecto positivo —Joder, ¡Millie, ten un niño! Ese bebé va a ser intocable y va a ser jodidamente fuerte con los padres que tendrá, ¡piénsalo! Nadie se metería con el bebé de I.M.P.

—Entonces...— Millie ya parecía más tranquila entre cada broma, las arrugas de su ceño fruncido ya no estaban y ahora solo quería un último comentario que la pudiera reconfortar.

—Creo que serías una gran madre— Él reconoció —Y Moxx no sé, no lo creo. Pero yo seré tan buen tío que lo voy a recompensar— Ella se rió más por genuina emoción que por una verdadera gracia a su comentario —Y sé que no necesitas mi permiso para hacer lo que quieras, pero si temes perderlo todo por un bebé no será así. Te lo digo porque yo también tengo una hija. No pasa nada si eres madre, nunca serás solo eso.

Para cuándo él había terminado de hablar, Millie no solo se sentía más aliviada sino quizá un poco emocionada. Ya tenía una familia, solo iba a crecer más. Al principio no dijo nada, se apresuró en mandarle un mensaje a Moxxie diciéndole que estaba lista. Él respondió lo mismo, y sabía que le esperaba un gran abrazo y una gran conversación en cuanto se vieran otra vez.

—¿Vamos a la oficina?— El asesino no se sorprendió ante el cambio de tema, ella debía tener mucho que procesar o planear ahora.

—¡Mierda, si!— Blitzø frotó el cristal en su muñeca mientras ambos salían de la mesa del restaurante, del cual no pidieron una mierda —Tengo ahí a un pajarito y una hija esperando por mi— Ella pudo hacer un comentario sobre el rubor en la cara de Blitzø al mencionar al búho con el que estaba saliendo, pero estaba segura que él mismo ya sabía lo tonto que estaba por Stolas.

Al cruzar el portal, la vista de Stolas en su escritorio y Loona viendo su celular en una esquina no fue sorpresa de nadie, lo que si cambió a diferencia de los últimos días fue Millie corriendo hacía su esposo para abrazarlo con una fuerza con la que prácticamente lo cargó. Una vista que no era rara pero los últimos días no se había visto en la oficina después de tanta tensión y silencio entre ellos. La pareja de esposos rió con complicidad y se tomaron de la mano para ir a conversar afuera. Claramente necesitaban unos minutos para discutir su "asunto".

—¿Van a hacer ese niño ahora? ¡Joder, si! ¡Dale con todo, Moxxie!— Blitzø gritó en dirección a la puerta cuando fue abierta. Moxxie solo le dió una mirada fastidiada antes de concentrarse en su esposa y salir de la oficina con ella.

—¿De qué hablas?— Stolas preguntó mientras veía una caja que había recibido en la puerta de la oficina.

—Nada, nada, pajarito— Blitzø fue hacía el escritorio con él. Estaba pensando con qué halagarlo hoy, Stolas tenía un poco más de maquillaje hoy y se veía lindo. Quería coquetear un poco al respecto cuando se dió cuenta de la cajita en sus manos —¿Y eso?

—Un regalo del príncipe Vassago— Stolas había mencionado con algo de extrañeza mientras veía la caja como si se tratase de una trampa encapsulada. Blitzø miró como le quitaba el lazo de regalo y sacaba fuera de este un celular nuevo y en un modelo más que reciente. La mirada de el ex príncipe se iluminó al ver el excesivamente costoso modelo de celular nuevo y solo para él, sin ningún tipo de nota para entender el contexto de porque le había regalado esto.

Blitzø pudo sentir como le hervía la bilis en el estómago, ¿Un celular? ¿Ese príncipe refinado realmente le regaló un celular? Parecía que quería echarle en cara a Stolas cuánto dinero tenía pero hacer un comentario al respecto cuando él se veía bien con la idea de tener un celular propio otra vez así que solo pudo fingir una sonrisa.

—Bien, eso significa que ya no necesitas el mío — Blitzø habló con la voz tensa y Stolas por un momento sintió un pinchazo en el estómago, ¿A Blitzø le molestaba haber tenido que compartirle el celular?  Tal vez había sentido que había espiado en su privacidad. Carajo, nunca tuvo esa intención.

—S-si, que alivio— Stolas había respondido también fingiendo que se sentía completamente aliviado de hacerlo. Cosa que hizo que Blitzø se sintiera igual. ¿Le molestaba haber compartido celular? ¡Debió imaginarlo! Un ex príncipe no quería un celular de varios modelos anteriores que tiene la pantalla rota de tanta caída.

—¡Perdón, tenemos que decirles algo!— Moxxie los interrumpió en la discusión que en realidad solo estaba en sus cabezas. Millie y él se miraron con complicidad cuando regresaron a la oficina tomados de las manos. Era la noticia que habían pausado por un tiempo hasta saber que sentían pero finalmente debía llegar.

Loona alzó la mirada del celular al mismo tiempo que Stolas y Blitzø dejaban de concentrarse el uno con el otro para mirar a la ansiosa pareja de casados. Siempre eran jodidamente melosos pero ahora se veían más que nunca, esto debía ir en serio.

—Bien, Millie, yo- nosotros- — El imp comenzó a tartamudear en complicaciones de formar palabras debido a la emoción y su esposa tampoco pudo contenerla más.

—¡Vamos a tener un bebé!— Millie pronunció lo que había querido finalmente anunciar desde hace días y estaba feliz por hacerlo con una sonrisa en la cara.

Por un momento nadie había dicho nada. Fue solo un segundo de silencio antes de que Blitzø gritara y rompiera su propio celular de la emoción al estrellarlo contra el suelo.

—¿¡Qué-- ¡Joder, si!— El grito de Blitzø fue totalmente emocionado mientras ignoraba su celular hecho trizas, para correr hacia sus mejores amigos —Eso fue jodidamente rápido- ¡pero a la mierda!— Incapaz de contener su alegría, los estrujó en un fuerte abrazo.

—Oh, mierda, ¿quien les dijo que traer a un niño a esta oficina es buena idea?— Loona los había "regañado" pero la noticia le había caído muy en gracia, apenas acercándose para darle una palmada a Millie en su espalda.

—¡Es una jodida gran idea! ¡Hay que celebrarla!— Blitzø contradijo sin importarle absolutamente nada. Su familia estaba creciendo, ¡Iba a ser tío! No había nada que lo pudiera desanimar ahora —¡Stolas, saca la botella! ¡Vamos a celebrar en nombre del semen de Moxx dentro de Millie!

—B, se supone que no puedo beber— Millie le había recordado divertida por su fuerte abrazo y el ceño fruncido de su esposo.

—¡A la mierda, Mills! Te dije que ese niño iba a ser invencible, y vamos a festejar que Moxxie las dejó dónde van— Los dos volvieron a reír a carcajadas aunque a Moxxie no le hicieran nada de gracia los comentarios sobre su semen —¡Stolas, la botella!— Volvió a decir, sin voltear a mirar.

—Uh, papá.

—¿Si, Loonie?

—Tu novio no está.

La palabra "novio" no fue suficiente distractor para lo que había escuchado. Dejó de abrazar a sus amigos para confirmar si era cierto y vaya que si: Stolas no estaba en el escritorio. Nadie se había dado cuenta de en que momento había escapado.

Ahora Stolas estaba afuera, corriendo tan lejos como pudiera de esa oficina, sabía que no debía estar solo sin que Blitzø pudiera salvarlo de la ira de todos los imps que aún lo despreciaban pero se negó a quedarse un segundo más ahí. El búho había huido en cuanto la palabra "bebé" fue dicha y festejada. Bien por esa dulce pareja, parecían felices por tener a su familia, pero él no podría festejar la llegada de un bebé cuando él extraña profundamente a la suya. Su bebé.

¿Por qué no pudo darle una familia así de linda a su dulce Octavia como la que tendría ese bebé? Dos padres que estuvieran igual de emocionados por ella, un tío maravilloso que la cuidara y amara a sus padres también. Un ambiente no necesariamente perfecto, pero rodeado de amor y la presencia que una familia realmente tendría que tener. No padres cuyo matrimonio fue arreglado, un nacimiento forzado o un amante en el medio.

Sabía que si se hubiera quedado en la oficina a celebrar el embarazo de Mildred, no hubiera podido hacerlo sin estallarse en lágrimas, tuvo que salir corriendo y no arruinarles el momento. Necesitaba estar solo para enfrentar este tormento en su corazón.

—Via. Via. Mi estrellita— Stolas sollozó mientras se recargaba pateticamente en una pared, sentía las lágrimas volver no una por una sino de manera descontrolada. Una sensación que no debería ser humillante sino liberadora, pero no lo era con las miradas de algunos imps riéndose de él y buscando con que atacarle.

Apenas había visto como se preparaban para atacarlo con distintos alimentos o sustancias dudosas, pareció una señal al sentir como su nuevo celular vibraba. Un mensaje de Vassago. Eso no era sorpresa, el celular era nuevo y el principe ya lo estaba atiborrando de mensajes. Ni siquiera los leyó, estaba ansioso y necesitaba salir de aquí ahora. No quería volver a I.M.P y tampoco podría quedarse en las calles sabiendo el peligro que siempre corría.

Principe, ¿puedo ir a su castillo? No me siento bien aquí.


Escribió rápidamente y el mensaje no solo había sido visto de inmediato, sino que un portal se materializó justo en frente de él y Stolas ni siquiera se molestó en secarse las lágrimas al atravesarlo y desaparecer de la calle antes de que fuera atacado por los imps otra vez.

Sabía que debía avisarle a Blitzø de esto pero no había tiempo, no creía que el diablillo con el que estaba saliendo le fuera a molestar o preocupar demasiado. Debía estar muy feliz por la noticia del bebé como para notar que se había ido, ¿no? Le escribiría después, pero ahora tenía que irse.

—¿¡Stols!? ¡Stols!

Blitzø había visto por la ventana como su búho había desaparecido a través de un portal que claramente él no había hecho aparecer, ¿¡Qué mierda!? ¿¡A dónde iba?! ¿¡Quién hizo ese portal!? Stolas no conocía a nadie más que él que quisiera hacer un portal para él. La única opción era otra vez ese príncipe Vassago. El solo pensamiento lo hizo sentirse jodidamente tenso e incómodo. Era una sensación desagradable e insegura que solo sentía en contadas ocasiones cuando se trataba de él. Estaba pensando en sacar su celular para contactar al principe hasta que recordó que su celular estaba jodidamente destrozado y no, no se memorizó su número de memoria. El papelito con su número debía estar perdido sino es que en la basura.

Estaba a punto de frotar ese maldito cristal y aparecer ahí exigiéndole respuestas a su búho pero trató de recordarse a si mismo que si quería ser su novio en un futuro, debía darle su espacio así como el mismo Stolas había dicho que necesitaba.

"Stolas necesita tiempo, Stolas necesita espacio. Él quiere estar conmigo pero necesita estar solo para eso también" Trató de repetirse como un mantra. Además, sabía que Stolas solo hablaba con Vassago para temas sobre Octavia. Debía ser eso. Debía... dejarlos solos.

La sola idea lo hizo enojar tanto que tuvo que contenerse a gritar, pero se suponía a qué iba a celebrar con M&M por el bebé y también le esperaba un largo día de trabajo. Así que... si. Tal vez así tendrían que ser las cosas. 

Mientras que en el castillo de Vassago, el principe no pudo ocultar para nada su alegría cuando el Goetia de las estrellas atravesó el portal que le hizo para aparecer en su habitación.

—¡Hola, Stolas! Me da gusto que aparezcas, yo--

—¿¡Cuándo podré ver a Octavia!?

El grito de Stolas junto con la vista de él llorando desconsoladamente con lágrimas arruinando su precioso maquillaje hizo que el Goetia de la Verdad diera un paso hacía atrás. No era el saludo que esperaba.

—Stolas, yo no-

—¡Necesito ver a mi hija!— Stolas había demandado con la paciencia al límite, entre lágrimas y desquitandose más de lo que debería —¡No puedo esperar un día más! Haz un portal, dejame verla, dejame recuperarla, haré lo que sea, ¡por favor! ¡Dijiste que ibas a ayudarme!

—Stolas, sabes que yo no podría hacerlo sin que- —Vassago ya se había dado cuenta de que esto no era contra él específicamente y quería explicarle todo con paciencia y compasión pero no podía sin un grito de el ex príncipe contra su cara.

—¡No me importa! ¡No me importan las consecuencias, sino veo a Octavia nunca más... entonces no quiero nada de nadie!— El búho había empujado al principe sin ningún tipo de respeto ni piedad para hacerlo a un lado y correr hacia el lugar más cercano en el que pudiera acercarse, lo cual era el baño.

Vassago apenas y pudo ser consciente del momento en el que intentó correr hacia el ex príncipe pero lo único que recibió fue un portazo en la cara. Apenas había sido golpeado con la puerta y se tambaleó dos pasos hacia atrás, pudo escucharlo romperse en llanto en las cuatro paredes del baño, llorando como si nadie pudiera escucharlo, pero él si.

El principe loro se sintió en una encrucijada, a pesar de haber visto el pasado de Stolas alguna vez, ahora que se daba cuenta, no lo conocía tanto como creía. No tenía idea de cómo animarlo, no tenía idea de que lo hacía reír en momentos así, y Vassago apenas y podía procesar que el principe de las estrellas perfecto que siempre había admirado de lejos ahora estaba en su casa, llorando de una manera que se podría considerar infantil o algo así. Algo nada perfecto y mucho menos parecido a como lo idealizaba. De hecho, llorar así era un sentimiento que se consideraba impropio si eras un Goetia.

Vassago podría no entender sus sentimientos ni como ayudarlo pero no podía quedarse afuera solo esperando a que dejara de llorar. Podría hacer un intento, no porque lo admira como Goetia, sino porque ahora no lo es y sigue siendo un libro de sorpresas.

Abrió la puerta lentamente como si quisiera asegurarse otra vez de que Stolas no iba a explotar en su cara, pero lo que encontró le rompió el corazón. El ex príncipe estaba sentado en la tina, en una incómoda posición fetal en la que ocultaba su rostro pero su cuerpo contrajendose ante cada sollozo hacían que fuera obvio lo que estaba haciendo, sin importar cuánto quisiera callar su llanto en el momento en que Vassago entró.

—Oh, carajo. Puta madre. Stolas...— Vassago fue rápidamente hacia él, sentándose en la orilla de la tina para estar cerca de él pero no demasiado, así no invadiría su espacio —¿Qué sucedió?— Cuando el búho no respondió y en cambio ni siquiera levantó la mirada, solo le quedó como opción adivinar lo que podría ser —¿Fue... ese imp? ¿Te hizo algo?

Sabía que no debería asumir lo peor sabiendo que Stolas podría ofenderse tal como el día anterior pero era inevitable pensar en eso, más después cuando el ex principe de las estrellas se había negado con la cabeza, Vassago sintió por un momento que se había quedado sin otras opciones.

—Vas a recuperar a tu hija, Stolas— Vassago puso una mano sobre su hombro después de unos segundos dudando de si debía. El búho se tensó ante el toque pero no se movió, estaba demasiado destrozado como para si quiera moverse.

—La extraño tanto— Murmuró con la voz quebrada. A el principe loro se le hizo un nudo en la garganta, no estaba nada acostumbrado a esta vista. Stolas si que era diferente a los otros Goetia, era... único.

—Y-yo lo sé...— Él suspiró. Extendió los brazos dudando si debía abrazarlo pero tal vez no era el momento. En cambio, tuvo otra mejor idea mientras hacía brillar sus manos —¿Quieres verla un momento? Puedo hacer una visión para ti.

El ex principe había dejado de llorar casi en el mismo instante en que Vassago había hecho esa pregunta. Unas pequeñas estrellas comenzaron a deslumbrar en sus manos mientras hacía aparecer una más grande, una en la que comenzó a aparecer la imagen de Octavia.

Stolas jadeó al ver a su pequeña hija simplemente sentada en su cama, tenía su guitarra en mano mientras con la otra escribía lo que tal vez era una canción. Vassago sonrió al ver una expresión nada deprimida o desinteresada en su rostro, y mantuvo la visión tanto como pudo.

Octavia seguía ahí escribiendo y tocando la guitarra. Parecía distraída, tranquila, Andrealphus y Stella no la estaban fastidiando. Obviamente, la expresión triste que hace tiempo siempre acompañaba el rostro de la adolescente estaba ahí, pero la hacía ver tan delicada, tan linda. Una pequeña princesa que Stolas quería proteger, pero no importaba cuánto quisiera, no podía hacerlo. No por 100 años.

En la imagen, Stella apareció en la habitación de Octavia y pareció haberle dicho algo, pero cuando Vassago había visto a su vieja amiga él mismo fue quien terminó la visión antes de que pudiera averiguar que diría. Stolas sintió la ausencia de su hija apenas había dejado de tener su imagen enfrente y Vassago se sintió culpable por su sombría expresión y estaba a punto de disculparse cuando Stolas había vuelto a llorar, pero esta vez una débil sonrisa adornaba su rostro cubierto de lágrimas.

—Gracias, muchas gracias Vassago— Stolas se secó las lágrimas para acercarse y apenas darle un medio abrazo como agradecimiento. El toque era pequeño y solo duró un par de segundos antes de que el búho se volviera a separar, pero la sensación de ya no tener la cercanía del búho no solo lo hizo sentir jodidamente solo otra vez, sino... que lo hizo querer tomar su mano. Pudo haberlo hecho, pero Stolas se puso de pie para dejar la posición fetal en la que estaba.

—Puedo hacer eso cada vez que quieras— El principe también se puso de pie sonriendo del mismo modo en el que su compañero lo estaba haciendo —Solo tienes que venir y pedírmelo.

Estaba ansioso, la idea de tener a Stolas aquí más seguido lo estaba emocionando, más de lo que debería. Esto ya no era un tema de príncipes o hacerlo regresar a la realeza, quería ayudarlo como perdona. Quería ayudarlo porque era él... quería simplemente hacerlo feliz.

—Eso... eso me encantaría— Stolas le había regresado una sonrisa débil, era pequeña antes de regresar a su estado deprimido sintiendo cada segundo sin ver a su hija. Vassago ya extrañaba verlo sonreír. Tenía que hacerlo feliz de mil maneras. Nadie más podía. Era su deber y ahora el único deseo que tenía.

—Ahora, ¿vamos a ayudarte con tu maquillaje? Se escurrió un poco— El Goetia de la Verdad pasó el dedo por el rimel escurrido en el rostro de el ex príncipe, manchando su dedo de negro —Ya sé, tengo más maquillaje del que suelo usar. ¡Puedo regalarte cuántos quieras! Son a prueba de lágrimas, yo también lloro mucho— Vassago siguió parloteando de las cosas que podía regalarle, cualquier cosa para hacerlo sonreír.

Stolas no pudo concentrarse demasiado en todo lo que Vassago le estaba diciendo hasta que ya estaba enfrente de las paletas de lo maquillaje o cuando reaccionaba y estaban bebiendo el té en su jardín, o en otros lados del castillo. El búho sonreía ante cada una de sus atenciones, le recordaba a las comodidades de su propio castillo, aunque nunca se sentiría completamente cómodo en ninguna vida ni en la riqueza ni en la pobreza, no sin que Via lo acompañara.

Al menos con las visiones de Vassago podría verla por unos momentos más antes de siempre tener que regresar a la realidad.

Claro que vendría a visitarlo más seguido.

Lo que sea por ver a...

—Octavia. Tenemos que hablar de Octavia.

Stella frunció las cejas por completo cuando a Andrealphus le dijo que tenían que discutir algo serio. Estaba ocupada en una delicada sesión de spa en la que obligaba a sus sirvientes a ponerle mascarilla y hacerle masajes, pero a su hermano se le había ocurrido que era un jodido buen momento para obligarla a conversar en privado lejos de los oídos de Via.

—Ella está bien— Stella le redujo interés, encogiendo los hombros.

—Stella, ¿no crees que ya jodiste demasiado tu reputación con el maricón de tu ex esposo dejándote por un diablillo?— Andrealphus trató de persuadirla mientras su hermana volvía a voltearle la mirada —Tu reputación siempre ha estado en los suelos, no puedes arruinarla más.

—¡¿Yo qué culpa tengo de que ese patético pájaro chupa-pitos fuera tan estúpido como para engañarme con un plebeyo?!— Ella preguntó con ese tono de voz demasiado alto que hacía tintinear las tazas de té —¿¡Y qué tiene que ver Octavia en esto!?

—¿Vas a dejar que su reputación también sea deplorable y sea la única a su edad que no está comprometida con un principe?— El marqués no podía creer que su hermana no viera todo en perspectiva... bueno, si, pues es una estúpida.

—No pierde mucho, ni que alguna Goetia mujer tenga alguna reputación que cuidar— Ella volvió a reír sin encontrar absolutamente ningún problema en lo que decía y escuchaba —Y sería peor si termina casada con un maricón desviado que está dispuesto a perderlo todo por un pene de plebeyo.

—Hermana, querida hermana, eres tan sensual como eres estúpida— Andrealphus maldijo dejando su taza olvidada en la mesa —Te estoy protegiendo de tu propio cerebro minúsculo, ¡¿qué no lo ves?! ¿Vas a ser la causante de romper la maldita tradición Goetia más vital!?

—No creo que Octavia sea la primera en no casarse— Stella seguía decidida, no dispuesta a dar su brazo a torcer ni siquiera por su hermano el inteligente de los dos.

—Claro. No es la primera— El marqués del hielo sonrió maliciosamente al recordar el punto débil de su hermanita —El primero en no casarse fue tu mejor amigo Vassago.

Ante la mención de ese maldito nombre, fue como si el mundo se le hubiera venido abajo a su hermana. Conocía la expresión de ella cuando se sentía débil, cuando estaba frágil y cualquiera la pasaría por encima, a menos que ella explotara primero. Stella apretó tanto su vaso que lo hizo trizas convirtiéndose en polvo total.

—¡No menciones ese jodido nombre en mi cara!— Si Stella tuviera poderes de hielo como su hermano, hubiera terminado de congelar a los sirvientes y hasta él mismo. En cambio, solo era ella misma y su explosividad que hacía a los sirvientes del castillo salir corriendo antes de terminar heridos.

—Stella, ¿por qué evitar comprometerla? ¿Qué tienes que perder? Todo lo perdiste cuando te casaste con Stolas— Ella soltó un gruñido frustrado ante ese recordatorio, como si no lo supiera —Si tu no lo haces, alguien más lo hará. Es una tradición, ¡serías más estúpida si no lo haces!

—¡Jamás voy a permitir que Octavia se case!— Stella le había gritando de regreso, algo que no hacía con él excepto en contadas ocasiones —¡No lo necesita y yo tampoco!

—Oh, ¿para que me molesto? Solo estoy tratando de ayudarte a volver a ser relevante con los Goetia— Andrealphus se puso de pie para salir con enfado de su lugar y tomar con elegancia su alargado vestido —Pero tal vez no tienes solución. Deja que Octavia sea el hazmerreír de todos como tu lo eres.

Ella se dejó caer en su asiento cruzando los brazos como si se tratase de una pequeña a la que habían arrebatado un dulce. Esa actitud de niña inmadura hacia a su hermano poner los ojos en blanco más de una vez.

Andrealphus la miró con desdén una última vez para alejarse destellando copos de nieve mientras avanzaba a otro lado en lo que ahora era su nuevo castillo. Mientras tanto, Stella solamente se había quedado en su asiento haciendo pucheros y queriendo patalear en el suelo como si fuera una mocosa malcriada.

¿Por qué Andrealphus tiene que opinar siempre tan mal de ella? No le lastima, pero no puede decir que no le importe. Cuando Stolas le pidió el divorcio, lo primero que ella pensó era en lo decepcionado que iba a estar Andrealphus de ella, junto con todos los Goetia. Su hermano siempre tenía razón, no por eso él era el inteligente y ella era la bonita.

Sin embargo, Andrealphus siempre tenía la razón. No se había equivocado sobre Vassago. No se había equivocado cuando le dijo lo mucho que le afectaría perder su matrimonio con Stolas. No se había equivocado respecto a no matar a Stolas hasta tener algo con que acabar con su reputación. Ahora por eso tenían su lujoso castillo y Andrealphus tenía el acceso a todos sus privilegios como príncipe ricachón... y lo compartía con ella.

Andrealphus nunca se equivoca, ¿no es así? Y odia admitirlo, pero la sensación de saber que él siempre opina tan bajo de ella la hace sentir náuseas.

Tomó el borde de su vestido para levantarse de su asiento, se sentía tan impulsiva. Esos arranques de ira eran su único método de defensa ante la ausencia de poderes, sin poder controlar el impulso tomó un jarrón con una planta congelada de Stolas para lanzarla en cualquier dirección, terminando estrellándose contra un sirviente imp que estaba pasando por ahí.

Ahora más que nunca odia a Vassago y a Stolas.

—No odio a Vassago, ¿Ok? Solo algo tiene que no me agrada.

—No pregunté— Loona quería reir de eso. En toda la celebración debido al bebé de M&M en camino y en todo el día de trabajo, Blitzø había hecho un buen esfuerzo quedándose callado respecto al tema de Stolas, pero apenas llegaron a su departamento, comenzó a desahogarse con su hija de todo lo que sentía.

—Sus intenciones son buenas, ¡Pero son demasiado buenas para ser reales! ¿Desde cuándo los Goetia son tan desinteresados?— Blitzø no pudo evitar mencionar, ahora recargando su espalda en el sillón —Confío en Stolas, ¿si? Será mi novio. Literalmente le confío mi jodida vida y él la protegería con la suya, ¿¡pero qué le pasa a este tal Vassago!? ¿Por qué no puede dejarnos solos un maldito momento? ¡Ahora mismo podría estarle metiendo la lengua en la garganta! Ah, no, espera. Tampoco podemos hacer eso porque vamos lento-- ¡joder!

—¿Así de mal?— La hellhound apenas podía pronunciar un par de palabras antes de que su padre siguiera hablando.

—No voy a mentir, solo llevamos saliendo un puto día, pero esperaba algo diferente— Se desahogó impulsivamente —Me imaginaba que iba a corresponder más a mis cumplidos o si quiera querer estar cerca de mi, ¡no que se fuera corriendo con un principe y que no me dijera porqué! ¿Por qué huye de mi? ¿Por qué--?

Blitzø no pudo seguir haciéndose preguntas cuando finalmente un portal se había aparecido sin aviso. De inmediato se puso de pie para salir del sillón cuando la presencia de Stolas finalmente se hizo en el departamento, aunque se veía ligeramente diferente. Tenía maquillaje discreto pero era evidente que era distinto al que tenía cuando se fue, el celular nuevo estaba en su mano, pero ahora también llevaba una nueva maleta de maquillaje. Stolas se veía reluciente, incluso sus plumas se veían más brillantes. Joder, ¿Ese príncipe lo llevó a un spa también o algo así? Cómo sea, se veía muy hermoso.

—¡Adiós, Stolas!

—Adiós, Vassago— Stolas le dijo al principe que sonrió moviendo la mano para despedirse y después cerró al portal. El ex príncipe miró a su casi-novio y a la hija de este. Blitzø estaba un poco sonrojado por finalmente verlo y Loona sentía que eso significaba que necesitaban tiempo a solas (y tampoco los quería ver en eso, sinceramente) así que solamente les deseó las buenas noches a ambos y se fue a su habitación.

La pareja se quedó viendo el uno al otro, ambos esperando que el otro dijera algo primero. Stolas se aclaró la garganta, algo le decía que tenía que ser él quien diera la primera palabra debido a que fue él quien salió corriendo después de escuchar sobre el embarazo de Millie, pero ni siquiera sabía cómo empezar a explicarse, sentía la mirada de Blitzø... ¿Estaba analizando su apariencia? ¿O estaba juzgando los regalos de Vassago?

Por otro lado, Blitzø se había perdido un poco sin saber si su búho había dicho algo, solo concentrado en analizarlo de pies a cabeza. Puta madre, que lindo es. Le tomaría del cuello y lo atraería a él para besarlo hasta que alguno de los dos muriera por asfixia.

Después de recobrar consciencia, comenzó a preguntarse que decir ahora. Stolas pasó todo un día afuera y regresó intacto, eso era algo bueno. Los buenos novios preguntan cómo fue el día del otro, ¿Quizá eso? Si, preguntarle qué tal su día era buena idea.

—¿¡A dónde carajo fuiste!?— Blitzø abrió la boca pero terminó diciendo algo que no había planeado. No se arrepintió exactamente, el enojo que había contenido todo el día explotó antes de que pudiera controlarlo.

Stolas dió un paso hacía atrás, dejando caer su maleta de maquillaje debido a lo inesperado que fue eso. Blitzø gritándole le traía recuerdos que no quería tener.

—Al... castillo de Vassago— Había explicado, como si no fuera obvio.

—Perfecto, ¿¡y no pudiste avisarme!?— El diablillo cuestionó con un tono de voz totalmente cargado de posesividad y frustración.

—¿Tengo que avisarte cada vez que haga algo sin tu permiso?— Stolas arqueó una ceja, poniendo sus manos en su cintura.

—... ¡Estamos saliendo!— Blitzø explicó como si fuera evidente que ese cargo venía con la compra.

—¿¡Qué insinuas con eso!?

—¿Por qué no me escribiste con tu jodido celular nuevo?— El asesino cuestionó con los brazos cruzados, ignorando su pregunta.

—¡Te escribí un mensaje diciendo que estaba con Vassago! ¿No lo viste?— El ex príncipe había explicado y por un momento Blitzø se había quedado en blanco, recordando precisamente su celular hecho polvo.

—Uh- uh- ¡no importa! Nunca sales a ningún lado sin mi, ¿por qué está vez si?— Blitzø había desviado la pregunta cuando no supo que responder, quería centrarse en el problema —¿Y por qué tanto regalo? ¿Él no sabe que yo te compro todo lo que necesites? Si querías jodido maquillaje nuevo, ¡solo debiste pedirlo!

—Yo no le pedí nada, solo- él quiso hacerlo— El búho trató de explicarse pero tampoco sabía exactamente que había hecho mal. Sabía que no debió salir corriendo y dejarlo en la oficina, pero no entendía que tenía que ver Vassago y los regalos en esto.

—A la mierda, está bien— Blitzø trató de calmarse pero le fue inevitable no apretar los puños a sus costados —¿Qué hicieron en todo el día? ¿Ese príncipe por fin sabe cómo ayudarte a recuperar a Octavia?

—Oh, casi-casi no hablamos de ella— Eso solo hizo enojar más a el imp, que se dió la vuelta para darle la espalda y seguir con los brazos cruzados —Estabamos distraídos, ¡Pero pude verla! Vassago hizo algo así como una visión. Ella está bien... dentro de lo que cabe.

—Bien, espero hayas tenido un día increíble con tu nuevo amigo— El asesino no pudo controlar la mezcla de inseguridad y el fastidio que sentía porque tampoco sabía cómo explicarla —Ese con el que prefieres hablar en vez de conmigo— Caminó enfurecido hacia la puerta.

—E-espera, Blitzø, ¡eso no fue lo que pasó!— Una ola de entendimiento invadió a Stolas demasiado tarde, trató de seguirlo para explicarlo antes de que pudiera arrepentirse —No me fui porque quisiera estar con Vassago en vez de contigo. Todo pasó muy rápido, yo-- yo me sentí terrible cuando tus empleados anunciaron su embarazo, ¡no supe que hacer!— Intentó decirle pero Blitzø ya estaba abriendo la puerta sin mirar hacia atrás —Yo- yo no pensaba ir con Vassago, él me escribió y yo tomé la oportunidad, ¡no pensaba en que--!

Ni siquiera sabía si el imp lo había escuchado, el eco de la puerta de entrada golpeándose resonó en el departamento. Blitzø se había ido, quien sabe a dónde iría o si quiera si iba a regresar esa noche. Stolas se sintió desesperado, quería seguirlo pero ahora era el asesino quien necesitaba espacio.

¿Realmente la había cagado? No había planeado para nada que esto molestaría a Blitzø. Lo hubiera imaginado antes, pero el mismo Blitzø había sido quien le había aconsejado que siguiera viéndose con Vassago, ¿Por qué se estaba contradiciendo ahora? ¿Podría ser amigo de Vassago o no?

Oh, esa pregunta es extraña. Nunca ha tenido amigos, si podía ser sincero. Su único y primer amigo siempre había sido Blitzø, pero él no era ni el primer amigo de él y mucho menos el único. Blitzø estaba rodeado de amistades increíbles, Fizzarolli y sus empleados eran la prueba de eso.

Vaya... siempre ha sabido que su vida ha sido solitaria pero nunca se planteó que lo era tanto que nunca intentó lo contrario. Había pasado el día con Vassago y todo se sintió completamente normal. Quizá era más sencillo dejar fluir conversaciones con el príncipe si no lo trataba como "el Goetia de las estrellas", cosa que ya no era.

No iba a mentir, en casi todo el día Vassago fue el único que habló pero los momentos en los que podía ver a Via gracias a su magia y los regalos fueron detalles agradables. Vassago no era alguien... con el que molestara pasar el tiempo. No sabía si podía llamarlo amigo aún, pero era lo más cercano que tenía a uno.

Por otro lado, a Blitzø... ¿Le molestaría? Estaba claramente molesto ahora pero fue porque se había ido sin avisarle primero, además, tenía razón en sentirse incómodo si el chico con el que sale pasa el día en casa de otro. Todo esto pasaba porque... porque Stolas era una mierda en esto de las relaciones, y seguía sin sentirse apto para acercarse demasiado a él sin creer que estaba traicionando a Vía.

Blitzø se fue antes de que pudiera explicarle todo, como la noticia del bebé de M&M le había caído mal. Esto era muy usual en los dos, ninguno... hablaba, no era lo suyo.

Ahora lo único que sabía era que el asesino estaba esperando algo más. Era evidente, fue Blitzø el de la idea de empezar a salir, habían acordado ir lento pero no debería dejarle todo el trabajo a él... Tiene que intentar acercarse más, ser el primero en dar un paso, pero no sabe cómo hacerlo, sigue creyendo que en algún momento, Blitzø volvera a poner los ojos en blanco y a darle la espalda ante cada intento de acercarse.

Trató de quitarse esos pensamientos de la cabeza, ahora solo había decidido acostarse en el sillón y pretender estar dormido para cuando Blitzø regresara. Al cabo de unas dos horas, finalmente la puerta del departamento se había abierto. Temía que Blitzø regresara borracho o tan molesto que lo echara, pero parecía bien, solo muy fastidiado.

Stolas tenía los ojos entrecerrados para  lucir dormido sin estarlo, observando a Blitzø recostarse en el puff mientras gruñía y hablaba en voz baja. Stolas sintió una punzada en el pecho, realmente le estaba haciendo daño, ¿no es así?

Mañana. A partir de mañana, iba a ser él quien se acercara.
Lo iba a intentar, se negaba a dejar pasar otro día sin al menos conseguir un beso de él, o lo que sea para volver a sentirse cercanos uno con el otro.

...

A pesar de la hora, Vassago no podía dormir. Disfrutaba de una cena mientras veía su celular hundido en algunas fotos que le había tomado al ex príncipe Stolas mientras estaba distraído, además de algunas fotos de él que ya tenía antes (no pregunten).

—¿Hay algo más que pueda servirle, Alteza?— Un diablillo se inclinó hacia él antes de hablarle, mientras retiraba todos los platos una vez terminados.

—No, así está bien— Vassago había respondido con la mirada bien puesta en el celular hasta que había reaccionado —Oh, ¿puede traerme café? Lo más cargado. Me espera una noche larga.

—¿Nuevamente adelantará deberes reales, su Alteza?— El diablillo había aceptado, comenzando a acatar la orden.

—Necesito estar completamente libre los próximos días— El príncipe explicó después de asentir, volviendo a mirar a la galería de fotos en su celular —Stolas vendrá más seguido, eso es seguro. Debo tener tiempo para él.

—¿No se meterá en problemas si ven que está ayudando a un ex príncipe?— El empleado no tenía el afán de ser grosero, pero a Vassago no le importó pues apenas y ponía atención a algo que no fuera las fotos de Stolas.

—De hecho, si. Eso puede pasar— Vassago asintió, era por eso que se estaba tomando su tiempo, pues nadie más podía saberlo —Esto queda en este castillo— El diablillo asintió, comprendiendo la seriedad del asunto —Pero Stolas lo necesita.

—¿En serio vale que arriesgue demasiado por un ex príncipe que casi no conoce?— El sirviente estaba sorprendido. El principe Vassago no era de hacer amigos y mucho menos ponerse en un dilema por alguno de ellos.

—Él lo vale— Murmuró, con una sonrisa tonta formándose en la cara —Es diferente a los otros Goetia, es dulce, tiene buen corazón, sus sentimientos son demasiado puros. A Stolas no lo cambió el dolor que la mayoría de nosotros sufrimos, él... él es...

El diablillo lo escuchaba con poca atención. No era su problema, no le pagaban para meterse en los asuntos de los príncipes, pero aún así no pudo evitar preguntar mientras le servía el café.

—Parece ser que usted realmente siente interés por el bienestar de ese ex príncipe— El sirviente concluyó para después retirarse de área de comedor, dejandolo completamente a solas.

Vassago no había respondido nada, tardandose un poco en procesar lo que habían escuchado. No tocó su café, no se levantó de su asiento, solo siguió con la vista bien fijada en una foto que le había tomado a Stolas hoy durante el spa. Se veía como todo un príncipe.

—Si, realmente siento algo por él.

________________

Notes:

Hello. En este capítulo pasaron muchas cosas! Me sorprende porque la cifra de los capítulos anteriores es la misma. M&M anunciaron el embarazo, Vassago se enamoró de Stolas, por fin vimos a Stella y a Andrealphus haciendo de las suyas. Además, Blitzø y Stolas discutieron (al rato se contentan, ya ven que son bien dramáticos 🙄) pero gracias a eso, Stolas quiere hacer avanzar las cosas. Veremos cómo sale todo.

Espero que este y los siguientes capítulos sean de su agrado. Agradezco el apoyo, ojalá estén emocionados por lo que viene.

Ya dejé claro que el Stolassago en este fic es unilateral, para que no esperen lo contrario, pero si debo advertir que lo que si veremos "un poco" es a Stella, cosa que debieron imaginar por su historia con Vassago. Ojalá también les guste un poco de esta storyline que tengo para ellos.

Nos vemos en el siguiente capítulo, hasta la próxima!

Pd: Yo pienso que las dos horas que Blitzø se fue es porque aparte de caminar, se fue a comprar otro celular JAJA pero no lo quise poner porque distraía esa info del momento. Ahora lo saben 🙏

Chapter 4: La cita y Tellie.

Summary:

Stolas intenta mantener la compostura en su cita con Blitzø mientras Vassago le da noticias sobre Octavia, y seguro cosas pasan!

Notes:

PERDONEN la tardanza! Este capítulo parece simple pero fue muy difícil de escribir. Gracias por el apoyo! No duden en hacerme saber si les gusta 🌟

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text


—No estoy segura de esto, madre.

Stella puso los ojos en blanco ante la inseguridad de su hija pero había intentado no demostrarlo a menos que quisiera hacerla dudar más.

—Octavia, incluso si no lo puedes ver ahora, estoy haciendo algo bueno para ti— Ella se puso una mano en el corazón, mientras con la otra terminaba de acomodar el enorme vestido que le estaba probando a su hija — ¿No crees que ya es momento?
Es lo mejor.

—Pero... ni siquiera estoy segura de si quiero casarme con alguien— Octavia trató de explicar pero su madre no pensaba para nada en estar de acuerdo.

—Te vas a acostumbrar. No te preocupes, tu tío tiene el mejor plan— Stella comenzó a explicar con la voz divertida —No vamos a comprometerte con cualquier imbécil. Vamos a elegir al más apuesto, rico, y que definitivamente, no sea como el fracasado maricón abandonador de tu padre.

—Oh— Octavia solo murmuró. La mención del abandono de su padre nunca se iba a dejar de sentir como una herida abierta que su madre y su tío nunca dejaban de recordarle.

—Más vale que empieces a hacer una lista de todos los aspectos que quieres en un marido— Stella terminó de acomodarle su alargado vestido, uno que no era para nada el estilo que su hija solía usar —Vamos a elegir al menos inútil y se acople a los ideales— Después de eso, comenzó a reír mientras salía de la habitación.

Por un momento solo era Octavia y las cuatro paredes como sus únicas compañeras, sentía una enorme presión mezclada con resignación. Tal vez era lo mejor, no tenía muchas opciones, su mamá estaba haciendo esto porque le importaba y eso no lo solía demostrar seguido... Debía ser algo bueno, ¿No?

Cuando la puerta de su habitación se abrió de nuevo, gruñó en voz baja murmurando alguna maldición contra el Goetia que ahora estaba apareciendo ahí. No era su madre, ni ningún sirviente del castillo.

—¿Es por ti que está pasando esto, no es así?— Octavia murmuró con la voz cargada de resentimiento al ver a su tío admirar el estilo de princesa que no debía tener.

—Via, no le dije a tu madre lo que pasó. Esto va a corregir tus... actitudes— Andrealphus pronunció cada palabra con una sonrisa maliciosa que revolvía el estómago de su sobrina —¿Crees que a ella le hubiera gustado saber que defendiste a unos plebeyos y a tu fracasado padre y la desobedeciste?

—¿A ella le hubiera gustado saber que unos plebeyos y mi fracasado padre te vencieron? No lo creo— Octavia apretó los puños, estaba totalmente tentada a volver a usar su magia contra él —No entiendo porque mi mamá cree que nunca te equivocas. Si ella hubiera visto esa pelea, pensaría que eres tan débil como quienes críticas.

—Tu madre no necesita saber nada y así seguirá, a menos que colmes mi paciencia— Una ráfaga helada comenzó a rodear el cuerpo de el marqués, una manifestación de sus poderes mezclado en sus emociones —Estoy guardando el secreto de tu desobediencia, a cambio, vas a dejar de ser una humillación para tu madre y cumplirás con este deber.

—¡Casarme no debería ser un deber!— Octavia contestó de regreso, sus manos habían comenzado a brillar en señal de que un movimiento descuidado y destrozaría todo a su paso, incluyendo a su tío, si ella quería.

—¡No querrás hacer eso, a menos que cambiemos las reglas de dejarte un prometido a tus condiciones, a darte uno que YO elija y acomode tu actitud impropia de una Goetia!— El Marqués no era de gritarle a muchos, ni siquiera a su sobrina a menos que lo hicieran enfadar demasiado. Octavia y él tuvieron una batalla de miradas amenazandose mutuamente con usar sus poderes hasta que fue ella la que tuvo que ceder, apartando la vista y deshaciendose del brillo violeta entre sus manos.

—¿Cómo es que mi mamá permite esto?— La adolescente se frotó las sienes, de pronto una enorme oleada de impotencia la golpeó y  estaba dando todo de si para no romperse a llorar.

—Tu madre está haciendo todo por ti. Una vez tampoco podía entender lo que hacía por ella, pero lo hizo— Él no se tentó el corazón ni siquiera por las lágrimas de su sobrina —Y lo entenderás tu también.

Octavia no pudo decir nada. No habría argumento alguno que convenciera a su tío y a su madre a desistir en la idea de comprometerla.

La visión se terminó. Lo que ahora mismo se había reflejado en una estrella mágica que él mismo hizo aparecer hizo que el estómago se le viniera abajo a Vassago. Siempre supo que Andrealphus era un maldito manipulador, pero no podía creer que realmente se atreviera a lastimar a su propia sobrina de manera intencional.

—¡Hijo de puta!—Vasssago hizo que la visión se desvaneciera. Se le acaba el tiempo y no tenía muchas opciones. Estaba jodido, ¡esto iba a destrozar a Stolas!

Después de unos minutos pidiéndole ayuda a sus empleados y tratar de reunir toda la poca información que tenía posible, ahora estaba en una mesa con el celular en la mano tratando de encontrar una manera de contarle esto a su nuevo amor.

—Ya investigué lo que me pidió, su Alteza— Una imp empleada hizo una pequeña reverencia hacia él, preocupada de interrumpirlo —Organizarán una fiesta en nombre de la princesa para encontrarle un prometido.

—No estoy invitado— Vassago bufó cuando él dedujó aquello y solo fue confirmado por sus tres empleados, que asintieron —Por supuesto, Andrealphus y Stella no me iban a invitar, nunca lo han hecho... No importa, iré.

—¿Está seguro, Alteza?— Otro empleado preguntó, pero el principe de la verdad ya se estaba poniendo de pie. Los tres sabían que él siempre hablaba sobre lo mucho que Stella lo odiaba y jamás permitía que pusiera un pie en su castillo, mucho menos asistir a una de sus miles de fiestas al año.

—Stolas no podrá ir y él querría asegurarse de que Octavia esté a salvo— Estaba decidido. Por primera vez iba a romper ese miedo que siempre tuvo si quiera a volver a ver a su vieja amiga y al fastidioso marqués del hielo.

—No me responde ningún mensaje— Vassago se maldijo después de unos segundos viendo su chat con Stolas, cuyos mensajes ni siquiera marcaban las palomitas de "leído" —Iré yo. Solo. Tal vez Stella entienda mi visita esta vez.

Sus empleados estaban tan sorprendidos. Vassago había acatado perfectamente la orden de Stella de nunca volver a aparecer en su camino aún desde que eran niños, que ahora mismo y de manera impulsiva. Si ahora mismo estaba decidido, realmente iba en serio con su idea de ayudar al ex príncipe Stolas.

«¿¡Qué está pasando con Stolas!?»

Era de mañana. Stolas estaba listo para iniciar esta operación llamada "Blitzø no puede hacer todo el trabajo". No tenía idea de cómo hacer esto, el pensamiento de que Blitzø podría seguir tan enojado que rechazar cada acercamiento era latente. Estaba terminando de servir una taza de café para él. Espera que esta vez no se hubiera pasado de cucharadas de café o de azúcar, era nuevo en esto de hacer las cosas por si solo y casi siempre era Blitzø el que le preparaba no solo su café de la mañana sino prácticamente cualquier comida.

Al sentir que ya era momento, pegó un suspiro y avanzó con la taza para llegar hacia el puff donde Blitzø seguía dormido y roncando, pero su expresión era intranquila. Stolas lo sacudió suavemente por el hombro llamando a su nombre, a lo que el imp se levantó casi en alerta.

—¿Qué? ¿Quién es? ¿Quién vino?— El asesino casi inmediatamente cerró los puños en el momento en que fue despertado. Stolas rió suavemente.

—No... todo está bien— El búho extendió incomodamente la taza de café, aún humeante, hacía él —Ten.

El diablillo miró la taza por unos momentos, después la sonrisa insegura de Stolas. Por un momento se perdió en sus intenciones, se suponía que estaban peleados, pero después de unos momentos, simplemente decidió que no quería estarlo. Tomó el café lentamente y le dió una probada. No sabía si era el mejor de todos o simplemente que fuera de su búho es que lo hacía mejor.

—Buen día— Finalmente dijo. El búho estaba jugando demasiado con sus dedos en un aparente tic nervioso —Yo... quería pedirte perdón por cómo he estado actuando últimamente. Sé que no he pasado mucho tiempo contigo por más que tú lo intentes, pero espero que entiendas que no tener a Octavia cerca y la incertidumbre de que la única persona que me puede ayudar para saber de ella no puede hacer mucho es... difícil. Inevitablemente me distrae, pero eso no significa que no quiera pasar tiempo contigo. Es lo único que siempre he querido y lo sabes.

Blitzø no dijo nada al principio, parecía bastante sorprendido por el simple hecho de estar recibiendo unas disculpas. Stolas se aclaró la garganta, supuso que debía seguir hablando.

—Vassago me ha estado mandando mensajes, pero si no es nada importante, no responderé— El Goetia habló en un tono decidido —Hoy podemos hacer lo que tú quieras. Estaré contigo todo el día. Y... sabes que no tengo a donde llevarte, pero estoy seguro que averiguaremos que hacer. Juntos.

Los ojos de el imp estaban iluminados como un par de estrellas, una vista adorable a la cual Stolas aún no se sentía completamente acostumbrado. Todavía no procesa que esta es la forma en la que Blitzø lo miraba ahora.

— ¿En serio? — El asesino finalmente sonrió, pero parecía que se estaba conteniendo a reaccionar explosivamente —¡Mierda, claro que sí! ¡Día libre en I.M.P! — Blitzø casi de inmediato salió alegremente del sillón para dirigirse a la cocina, tenía que hacer el almuerzo.

Stolas sonrió un poco, tuvo que admitir que verlo tan emocionado por algo tan simple como pasar un día juntos lo hacía sonrojar. Sacó su nuevo celular para escribirle a Vassago que este día no estaría disponible para ningún asunto, cuando se había dado cuenta que de hecho ya tenía un centenar de mensajes de Vassago. Cada uno más alertado.

"Stolas, ¿Ya te enteraste?"
"¡Stolas, responde! ¡Esta vez si es una emergencia!"

Y habían otros cuantos mensajes más. Pensaba simplemente decirle que por hoy no estaría disponible cuando el último mensaje hizo que el estómago se le fuera al suelo.

"¡Van a comprometer a Octavia, Stolas! Al parecer Stella si es capaz de esto. No te preocupes, quédate dónde estás, veré si puedo hacer algo al respecto. Avísame cuando veas este mensaje"

La mano con la que estaba sosteniendo su teléfono de pronto se sintió débil... No, todo en él se sentía débil. No podía permitir esto, ¿¡pero cómo iba a hacerlo?! No podía ir allá, aunque rompería cualquier regla con tal de salvar a Octavia de lo que sea que Stella y su imbécil hermano estuvieran tramando.

"No. Iré hacia allá" Escribió como respuesta y casi de inmediato Vassago había respondido.

"No, Stolas. No podrás aparecer ahí sin que alguien te lastime, y lo último que quiero es que te hagan daño. Déjame ayudarte. Te avisaré en cuanto pueda hacer algo."

Esas fueron las últimas palabras de Vassago, estaba seguro. Stolas quiso insistir pero tenía que confiar en su nuevo... amigo. Además, ya le había prometido un día especial a su futuro novio alejado de Vassago y de su celular, solo volvería a enojarse si rompía su promesa. Estaba bien... Todo estará bien, trató de decirse, Vassago se iba a encargar.

Con la mano aún temblando tanto como sus piernas, hizo su mejor sonrisa y guardó su celular en el bolsillo, esperando hasta recibir la siguiente noticia de Vassago. Ojalá que fuera pronto...

La mente de Blitzø, por otro lado, estaba en las nubes. Anoche había estado molesto con él, quizá por primera vez desde que cometió el triste error de haberlo rechazado esa noche de Luna Llena. Ese pensamiento era aterrador, no quería volver a joder las cosas, no importaba si su boca inoportuna terminaba diciendo cosas que... si eran verdad.

Sacudió la cabeza. No quería tener pensamientos negativos, por más que era difícil deshacerse de algo que lo acompañaba desde siempre. Hoy debía ser especial, ¿no? Iba a salir con su futuro novio. Ni Vassago ni nadie más podría separarlos. Elimina cada duda, elimina cada cosa por la que aún quieres discutir. Reprime todo.

Y Stolas a veces se repetía las mismas frases.

Después de almorzar, bañarse y planear a dónde irían, la primera de cita adecuada era el cine así que Blitzø fue hacía allí, había una violenta película llena de piratas y caballos que se moría por ver. Stolas había aceptado, no era la película más... romántica pero estar con él hacia que lo fuera.

Tenía su celular en el bolsillo, atento a cualquier vibración que indicara un nuevo mensaje de Vassago pero nada. El estómago se le estaba revolviendo por la incertidumbre, ¿Octavia estaba bien? ¿Ya estaba comprometida? ¿Ella qué pensaba de todo esto?

— ¿Es mucha sangre?— Blitzø preguntó, sacándolo de sus pensamientos. Parecía que se había dado cuenta de que la película lo estaba incomodando. Bueno, no sabía que no era por la película en realidad.

—N-no— Stolas balbuceó. A pesar de que en pantalla un pirata estaba partiendo a otro en pedazos, no era tan aterrador como sus pensamientos ahora.

—Está bien, pajarito— Cuando el asesino le tomó la mano, por un momento fue como si el estómago se le revolviera más pero después se relajó. Sentía cosquillas en los dedos por la forma en que Blitzø le sostenía la mano, una forma tan silenciosa pero tierna de decirle «yo te protejo».

—Si... gracias, Blitzø— El búho pareció sorprendido de haber apretado su mano de regreso. Corresponder a sus muestras de afecto seguía siendo algo que le causaba inseguridad, como si no debiera hacerlo, pero hoy iba a dejar las cosas fluir. Quería tomarle de la mano, abrazarlo, besarlo y...  A lo que sea que pudieran llegar después.

Los dos se sonrieron y volvieron a mirar la película, esta vez con un poco de mejor humor. Las mejillas de Stolas se iluminaron de rojo vivo mientras veía a su futuro novio viendo con una mejor sonrisa el filme que la gran pantalla transmitía pero los dos sabían que no estaban felices precisamente por la película que estaban viendo.

Cuando la película terminó y Stolas por fin pudo sacar su celular, le escribió un corto mensaje a Vassago. Necesitaba saber alguna noticia.

"¿Todo está bien?"

— ¿A quien le escribes?— El asesino preguntó casi instantáneamente que lo vio sacar el celular. Ambos se seguían tomando de la mano, y aún así Stolas no soltaba su celular con la mano libre.

—Nadie— El búho respondió en automático. En cualquier momento sería sincero, decirle el compromiso de Octavia y lo que estaba haciendo Vassago por ayudar, pero no podía mencionar el nombre de el Goetia de la Verdad hoy.

Por un momento, se quedaron viendo el uno al otro. Blitzø no quería creer que Stolas le estuviera mintiendo pero la expresión en su mirada y el nerviosismo más usual hoy que otros días estaba siendo demasiado obvio.

—A... Vassago— Después de unos segundos de silencio, Stolas escupió la verdad. La mano que Blitzø le estaba tomando de la nada se volvió muy tensa y su agarre muy fuerte.

—Oh— El asesino no estaba nada encantado, pero no podía decir que estaba solo un poco molesto —Perfecto, él es siempre puntual. Mas vale que esta vez si sea sobre Octavia.

—Y-yo-- uh...— El búho estaba intentando encontrar las palabras. Solo tenía que decir "Octavia se casará" pero no puede, se siente otra vez atrapado en ese altar, viendo a Stella llegar con él y tener que jurarse mutuamente un amor eterno que no era más que una obligación.

El imp se había quedado esperando a que su futuro novio explicara cual era aquella noticia nueva pero ahora la expresión de él era más que miserable, casi traumática. Stolas estaba desviando la mirada, su mano también apretaba la suya debido a tensión y adivinaría que estaba temblando un poco. Justo cuando iba preguntar al respecto, el ex Goetia se había adelantado.

—¿Hablamos de otra cosa?

—Oh, si, si, claro, pajarito— Blitzø se aclaró la garganta. Tomó la otra mano de su novio para hacerlo verlo directamente a la cara e hizo un esfuerzo para dar su mejor sonrisa  —Fue mi idea ir el cine, ¿hay algo que tú quieras hacer ahora? Lo que tú desees.

Stolas realmente no tenía ni una pizca de idea de que hacer, lo único que pensaba era en lo costosos que podían hacer y ya era demasiado malo hacer a Blitzø pagar por cada una de estas citas. De pronto, su vista se fijó en un lugar más llamativo al menos para sus propios intereses, la palabra "Planetario" en luces neon se iluminaba encima de las puertas de entrada. Stolas extrañaba las estrellas, por fin hubo algo de iluminación en su mirada cuando tuvo algo de esperanza de reencontrarse con ellas por última vez.

—¡Blitzy! ¿Podemos ir ahí?— El ex Goetia apuntó con entusiasmo al lugar, estaba tan ilusionado que ni siquiera se daba cuenta que desde fuera se veía en terribles condiciones.

Blitzy. Blitzy. Blitzy.

—Oh... perdón. Blitzø— Justo cuando creyó que había arruinado su cita con el peor apodo que pudo darle y además el que Blitzø ciertamente odiaba, el imp sonrió.

—Claro que podemos ir. Y está bien lo de Blitzy... Me gusta.

—No, no es cierto. Nunca te ha gustado.

—Antes creía que no, pero ahora sé que todo de ti me gusta— Oh, esas fueron palabras demasiado... lindas. Las mejillas se le tornaron rojo por completo. Debido a que Stolas no supo cómo responder, solamente asintió entendiendo que ahora podía llamarlo así y se adelantó para ir al planetario.

Blitzø se quedó atrás por unos momentos. Una vez que se había asegurado de que el búho no lo estaba viendo, cerró los ojos y casi grita de manera silenciosa, poniéndose en una rodilla y levantando el puño en señal de una victoria. Stolas le decía Blitzy otra vez, esta mierda se estaba poniendo real. Se sentía como un ganador.

Y sobre alguien que se sentía como un perdedor...

Vassago llevaba aproximadamente cinco minutos parado en la puerta. Estaba abierta, cualquier Goetia podía pasar pero no era capaz. Podía ver a Stella conversando y riendo con muchos otros príncipes o marqueses, algunos cortejandola a ella y otros tras su hija. Siempre había pensado que su ex mejor amiga no era muy social, no como la recordaba, pero la veía... bien. Era doloroso, pero debía admitir que verla feliz era mucho mejor que viendo el desastre herido que fue cuando la traicionó y rompieron su amistad.

—Ok, entraré— El principe de la verdad tomó una gran inhalación por la nariz y entró, evitando mirar a Stella para que ella no lo atrapara y lo echara de ahí. No iba a hablar con ella, iría directo a Octavia.

Miró a los lados, afortunadamente ninguno otro de la realeza le estaba prestando suficiente atención como para delatarlo con Stella o-

—Andrealphus— Vassago apretó los puños cunado el único marqués que podía arruinarle el día se puso de frente en su camino.

—Príncipe Vassago, nos honras con tu presencia— Por la forma en que cantaba cada palabra con su fastidioso sarcasmo, Vassago nunca quiso más borrarle esa sonrisa de la cara —¿Qué haces aquí? Es la primera vez que te atreves a... visitarnos.

—No le digas a Tellie que estoy aquí— Andre reconoció el apodo de su hermana, nadie le decía así más que Vassago  —Me iré rápido.

—Me preguntaba cuando ibas a volver para arruinar de nuevo los planes de mi hermana— Lo pronunció con un desagrado que sabía merecer pero aún así lo irritaba —Será mejor que te vayas porque no me contendré en frente de nadie aquí y estoy seguro que Tellie tampoco.

—¿Dónde está Octavia?— Él cambió rápidamente el tema, no quería hablar más de sus errores pasados —Nunca la conocí, quiero verla una última vez antes de que se case y posiblemente nadie la vea hasta que tenga un descendiente o en jodidos eventos especiales.

—Para alguien que se lo saltó, sabes de memoria el protocolo real— Vassago nuevamente tuvo que contenerse para lastimarlo aquí enfrente de todos, pero sorpresivamente, el cabrón de hielo caminó hasta guiarlo hacia donde estaba la princesa.

Octavia estaba siendo besada en el dorso de la mano por uno que otro joven Goetia, ella sonreía por educación pero no correspondía. Delante de ella había una fila esperando su turno para conversar pero Andrealphus los pasó a todos.

—Octavia, querida, te presentaré a un.. amigo de la familia— Su sobrina hizo algo parecido a un gruñido, y Vassago también por su sarcasmo —Él es el principe Vassago.  Vassago, ella es mi encantadora sobrina Octavia. La hija de Stolas y Stella— La presentó como si él no lo supiera.

—Mucho gusto— La adolescente, con la misma expresión forzada, tomó los bordes de su vestido e hizo una reverencia educada. Vassago se tardó en hacer lo mismo, la típica inclinación de un príncipe a una princesa.

—El gusto es mío, querida— El principe permaneció en la reverencia. No solo quería conocerla, quería hacerle unas preguntas sobre porque Stella y Andrealphus le harían pasar por esto, además de saber si ella aún tenía esperanza de reencontrarse con Stolas, o hacerle la simple pregunta de si se encontraba bien... pero ahora que la tenía de cerca, se pudo dar cuenta de algunos detalles.

Oh, Octavia tenía el mismo ceño fruncido de su madre cuando era una niña. Ella podría parecer casi la clon de Stolas, pero vaya que era más parecida a su amiga cuando aún era una pequeña inocente. Ver a su Tellie en la adolescente no fue tan sencillo como se hubiera esperado, se sintió como un golpe emocional bajo... y en cuanto más la miraba, no solo veía facciones de Stella que apenas y podía recordar después de tantos años, también tenía un gran parecido con Stolas, su primer y quizá último amor. Esta niña era la hija de su mejor amiga y de el ex principe que adoraba... si no era la viva imagen de la melancolía, no sabía que era.

Vassago tuvo que aclararse la garganta, de pronto tenía muchas ganas de llorar, todo esto le hacía olvidar sus intenciones de estar aquí. Todos los pretendientes de Octavia, ella misma y Andrealphus lo estaban mirando, esperando que hablara.

—Eh- solo quería... felicitarte por cumplir esta tradición— Tartamudeó con sus palabras, a lo que la adolescente solo respondió abrazándose a si misma resignada —Y darte un regalo para tu futuro compromiso— No supo porque dijo eso, no tenía ningún maldito regalo. Lo conseguiría luego.

—Muchas gracias, creo— La hija de Stolas se parecía tanto a Stella también, no sabía que le dolía más, que si se parecía a él o a ella. Sentía que le estaba hablando a una especie de sobrina —Si eso es todo, tengo que hablar con muchos candidatos, así que....

—Claro, discúlpame— Él respondió como si tuviera miedo de hacerla enojar, como si fuera Stella o Stolas. Comenzó a caminar hacía atrás, de pronto ya ni siquiera recordaba porque había venido aquí.

—Es tan linda, ¿No es así?— Andrealphus lo siguió, sabía que iba a tomar la oportunidad para recordarle su traición —Y pensar que tú tienes la culpa de que ella existe. Pobre Stella, pobre Stolas... lo que les hiciste pasar.

—Escucha, pendejo, no me vas a intimidar— El principe volvió a apretar los puños, un poco más y le destrozaría la cara sin necesidad de usar sus poderes —Podrás tener a tu propia hermana bajo tu control pero a mí no--

—¿Vassago?

Oh no. Hace mucho que no tenía a Stella tan de cerca. Ella tenía a dos Goetia, seguramente amigos suyos, a sus costados. Vassago dejó de confrontar al marqués Goetia para enfrentar a la hermana de este. Andrealphus no era nada aterrador, al momento de una confrontación fuera de las palabras era débil, necesitaba de sus poderes para ganar... ¿Pero Stella? Nunca se sabía que esperar de ella. A veces era violenta y agresiva, a veces no usaba la cabeza y eso la detenía.

Pero ahora, sabía que no importaba su reacción, ella no lo quería aquí.

—Tellie— Vassago tartamudeó, dando dos pasos hacia atrás.

—No me digas así— Los pasos que retrocedió, fueron pasos que Stella avanzó hacía él de manera amenazante, sin importar qué todos los estuvieran viendo —No tienes ningún derecho, ¡y menos de venir a mi jodida casa!

—Lo sé, Stella, perdóname— Él tartamudeó, no podía creer lo mucho que le estaban temblando las rodillas —Yo- quería conocer a tu hija— Decir eso solo la hizo molestar más —¡Y perdón! No debería estar aquí, yo solo--

—Largo— Stella se estaba conteniendo y Andrealphus la veía sonriendo como si estuviese orgulloso por este escenario, lo que le daba más fuerza — ¡Lárgate de aquí! ¡Puto doble cara, vete a la mierda de aquí!

El principe de la verdad no tenía que escucharlo una vez más. No respetaba a Andrealphus, pero si respetaba totalmente a Stella y lo único que podía hacer por ella es seguir acorde a su regla de nunca, pero mientras se alejaba, insistió en decirle una cosa más.

—¡Tellie, tu sabes que no necesitas hacer esto!— Apuntó a todo su alrededor. La fiesta. Octavia. Los pretendientes. Todo. Él retrocedía mientras Stella se negaba a escuchar cualquier insistencia suya —¡Piensa bien lo que estás haciendo!

—Ella ya lo pensó— El marqués del hielo sonrió con sorna, tomando el hombro de Stella —Ahora, hazle caso a mi hermanita antes de que ella pierda la poca paciencia que aún te tiene— Su expresión y la de ella indicaban que no estaban bromeando. Lo querían fuera. Ahora.

Vassago sin más, huyó de la fiesta pasando por en medio de los otros Goetia. No se sentía humillado, como si nadie supiera que Andrealphus era un arrogante manipulador... pero el rechazo de Stella nunca iba a dejar de doler. Le había fallado a Octavia y le había fallado a Stolas, pero le había fallado a ella primero. Hace mucho tiempo.

No quería recordarlo. Podría ver el pasado de todos sin preguntar pero jamás se atrevía pensar en el suyo. Sus poderes eran un don y una maldición.

Antes de romperse a llorar, pensó en la adolescente que aún podía ayudar. Después de abrir un portal y conseguir ciertos elementos de su interés, finalmente dejó un "regalo de compromiso" para Octavia en su habitación. Afortunadamente, Stolas le había contado sobre muchas cosas que hicieron juntos como mirar las estrellas, cantar canciones, etc. Quiso dejarle elementos que le recordaban que tenía a un padre que la extrañaba, sin tener que decirlo.

Quería ver a su amigo. Al que realmente no quería como un amigo y ya. Stolas ha estado dominando su mente todo el jodido día, necesita verlo, ahora es él quien necesita algo de consuelo... primero iría a su castillo a tranquilizarse. Después, ya sabía que hacer.

A pesar de todo, Stolas parecía estarla pasando mejor que él. El planetario parecía una completa decepción, no era nada comparado con la lectura de las estrellas y mirar constelaciones tanto como él quisiera a su favor. En este planetario de baja calidad, solo se podía conformar con simulaciones grabadas como una película y había cierta decepción en "ver pero no estar". No sabía que esperaba. Lo único que lo hacía mejor era los recuerdos y la mano de Blitzø en la suya.

Cuando salieron de la proyección, había un tipo de mercado de recuerdos, y un imp disfrazado con cara de culo que les decía datos randoms de la astrología, datos que él ya sabía de memoria pero nunca dejaban de encantarle. Blitzø fue más que feliz al ver a Stolas sonriendo, comentándole de cosas complementando la información que escuchaban.

Entonces... Stolas sintió que su celular vibraba, ¿Mensaje de Vassago? ¡Eso esperaba! Inmediatamente lo sacó de su bolsillo, sin pensar en que su compañero lo estaba viendo ahora mismo. Se confundió mucho más al ver que el mensaje no decía nada sobre Octavia, supuso que significaba que ella estaba bien, en cambio, decía otra cosa.

"No me siento bien, ¿Puedo verte?"

Stolas quería decir que si. Era justo. Vassago había estado en un momento bajo para él, debía hacer lo mismo, pero Blitzø estaba justo al lado, tomando su mano y esperando que dejara el celular.... tuvo que escribirle, rápido y discreto.

"Claro. Nos vemos más tarde"


Era bastante ambiguo, pero no tenía el tiempo de preguntar ni decir más al respecto. Nuevamente guardó su celular en su bolsillo, volviendo a centrar su atención en el imp a su lado, tratando de dar su mejor sonrisa.

—¿Queda algo más por ver, Blitzy?— Antes de que él pudiera preguntar ahora que pasaba, se adelantó, sonriendo con una tranquilidad que le costaba mantener.

—¿Tu quieres ver algo más?— Sonrió en respuesta por el apodo. El búho negó, moviendo con la cabeza —¿Quieres ir a cenar? Yo invito. Loona está vez no nos acompañará, dijo que saldrá con unos amigos.

—Si ella no está, podemos ir a casa— Sus mejillas se pusieron rojas cuando se atrevió a decir, su insinuación fue muy obvia.

No es que esperaba volver a acostarse con él, no sabía si estaba listo para eso otra vez pero... estar a solas con él y la probabilidad de terminar su cita besandose en el sillón era tentadora.

Blitzø se quedó boquiabierto por unos segundos, analizando las facciones de su cara para saber si no estaba recibiendo señales mixtas otra vez. Mierda, ¿qué insinuaba Stolas con eso? ¿Solo quería tiempo a solas con él? Ya habían estado a solas todo el día, ¿qué esperaba que pasara regresando a casa?

Mierda, no podía creerlo, ¡pero estaba nervioso! Y también entusiasmado. No había querido dar "ese paso", siempre supo que debía esperar a que Stolas se sintiera listo... pero si estaba correspondiendo a sus muestras de afecto y hasta ahora lo estaba llamando "Blitzy" otra vez, es que lo estaba. Claro que iba a pasar.

¿Sobraba decir que prácticamente en ese momento abrió un portal y como tres segundos después ya estaban en casa?

Stolas se sentó en el sillón y Blitzø se dejó caer a su lado. Por unos segundos, ninguno de los dos se estaba mirando a los ojos. Esto era estúpido, como si ninguno de los dos supiera que estaban haciendo aquí, pero... no se habían besado desde Sinsmas. Fue el primer y último beso después de tantos meses sin verse, pero ahora vivían juntos, estaban saliendo, se llamaban por apodos... Tal vez ya era el momento, ¿no?

—Blitzy...

El imp se puso rígido, ese sobrenombre nunca le había puesto más los nervios de punta. Finalmente él se giró para verlo a la cara y Stolas hizo lo mismo, acercándose lentamente para romper la distancia en un beso de apenas un segundo, como si fuera de prueba. Tras asegurarse mutuamente, como si se pidieran permiso, se besaron una vez más pero sin separarse al principio.

Unos segundos después, lo único que se escuchaba en la sala de estar era el sonido de sus besos, cuando se rompía el contacto y cuando se volvían a unir. La mano de Stolas estaba posada dudosa sobre la rodilla de Blitzø, cuando él mismo movió la mano hacía su hombro, inevitablemente esto los hizo acercarse más y a pesar de todo, el búho no podía creer que Blitzø lo estaba besando con tanto deseo correspondido también.

En su mente se colaba de vez en cuando las palabras «Octavia se comprometerá», haciéndolo que su ritmo en el beso se entorpeciera y abriera los ojos, pero Blitzø estaba demasiado ilusionado con lo que estaba pasando como para abrir los ojos y comprobarlo por si mismo. Si, podía notar el tiemble durante el beso, reconocía de memoria lo bien que Stolas lo besaba, pero lo justificó con que quizá estaba nervioso.

¿O podría ser que lo estaba presionando...?

Cuando el asesino rompió el beso, Stolas sintió tristemente otra vez la distancia entre los dos. Lo miró a los ojos, buscando algún rastro de inseguridad.

—Pajarito, lo de ir lento sigue en pie— Le recordó, pero él negó con la cabeza. Estaba listo, DEBÍA estar listo.

—No, no... Por favor, sigue— Pidió, o más bien suplicó débilmente. Necesitaba hacer esto, no solo porque su cuerpo y corazón lo exigía, sabía que Blitzø necesitaba esto también. Besarlo se había sentido muy bien,  solo podía desear continuar, aunque callar sus pensamientos se estaba volviendo más difícil de lo que esperaba.

El imp lo intentó otra vez, sosteniendo la cabeza de Stolas cerca para profundizar el beso. Stolas finalmente gimió de necesidad, un sonido hermoso que él no había escuchado en mucho tiempo así que se atrevió a lentamente meter las manos en su pantalón, acariciando por encima de la tela de su ropa interior. El búho se arqueó un poco, sorprendido porque aún después de tantos meses de abstinencia, su querido Blitzy aún recordaba exactamente dónde tocar para hacerlo estremecer.

Quería hacerlo de regreso, retirar ese cinturón de su pantalón y lanzarlo a cualquier otro lado pero sus manos comenzaron a temblar, ¿eran nervios? No, pero algo lo estaba... bloqueando. Tarde se estaba dando cuenta de que esto era una mala idea, se apartó del beso y de las manos dentro de sus prendas. Blitzø lo miró sin entender nada... pero no podía decir que lo culpaba.

—¿Stols?— Preguntó y él realmente no supo que responderle.

Quería decirle que no podía hacer esto, quizá por Octavia, quizá por todo el estrés, su depresión, mil razones pero entre más lo analizaba, se daba cuenta de que no podía corresponder al 100% sus sentimientos por otras razones. Octavia no tenía nada que ver con esto, ni su depresión, eran ellos y eso lo hacía mil veces peor.

Si no podía empeorar, ambos escucharon como la puerta era golpeada varias veces en desesperación. Un sobresalto casi hace a Blitzø inmediatamente buscar un arma y poner a Stolas detrás de él, pero el búho fue el que se puso de pie para ir a atender, como si supiera quien era.

—Espera-, carajo, ¡Stols!— Blitzø no tenía que explicarle de nuevo que toda I.M.P City lo quería muerto, que abriera la puerta o hiciera cualquier cosa a solas era sinónimo de peligro.

En cuanto Stolas la puerta, Blitzø no dió un paso más cuando se trataba otra vez de ese príncipe Vassago que, como si tuviera toda la confianza del mundo, se lanzó a sus brazos y lo abrazó mientras ¿lloraba? en su hombro. Stolas no reaccionó al principio, pareció aturdido pero apenas y le dió unos golpecitos en el hombro.

—Uh, Vassago, ¿qué sucedió...?— Preguntó saliendo lentamente de su trance para ofrecer finalmente un poco de consuelo. Lo necesitaba, y el principe Goetia ya había hecho esto por él.

—Lo siento, Stolas, realmente lo intenté— Balbuceó entre lágrimas, mojando su camiseta con la cabeza bien escondida entre su hombro y cuello —Fui allá, quise hablar con Octavia, ofrecerle ayuda, recordarle que aún la extrañas, pero apenas la vi me sentí... diferente, y eso no fue lo peor, Stella me vió. No debí dejar que me viera. Ella me odia y tiene toda la razón en hacerlo... Soy tan estúpido, perdóname Stolas, te estoy fallando.

Stolas finalmente empatizó con él. Nunca supo que había pasado con Stella y Vassago hace años, pero debió haber sido algo muy malo como para que él todavía no pudiera perdonarse, y para que llegara a su casa llorando y suplicando un perdón que no debería pedir.

—¿Octavia está bien?— Vassago se encogió de hombros ante su pregunta, apartándose de su abrazo.

—No pude hablar con ella, pero le dejé un regalo— Comentó, sin hacerle mucho caso al imp confundido cerca de ellos —Espero visitarla más seguido, pero tengo que hacerlo sin Stella y su estúpido manipulador hermano de cerca. La buena noticia es que no está comprometida aún, ella no eligió ninguno, supongo que le seguirán buscando prometidos hasta que elija o elijan por ella. La cuidaré, Stolas, la alejaré de esto.

Stolas suspiró aliviado por saber que aún tenían algo de tiempo, casi quería llorar de alivio. Esa información solo podía tenerla Vassago al ser un Goetia, prácticamente tenía un infiltrado que estaba comprometido a cuidar a Octavia.

—Me estás ayudando, Vass, incluso si no lo sabes— A Blitzø se le revolvió el estómago cuando su Stolas también estaba llamando a su estúpido amigo por un apodo. Vassago, en cambio, sonrió un poco más tranquilo.

—Seguiré haciéndolo, por ti y por Octavia.

Si el asesino no se sentía nada cómodo con la cercanía que DE PRONTO su casi novio estaba teniendo con el principito que apenas conocía, ese sentimiento empeoraba con el crecimiento de muchas más dudas.

¿Qué había pasado con Octavia? ¿Algo le había pasado y por eso Stolas había estado tan tenso todo el día? ¿Por qué no se lo dijo?  Quería preguntar, pero si bien estaba molesto con Stolas (aunque nunca lo admitiría), estaba más molesto con ese... principe.

¿Desde cuándo es tan cercano a Stolas? Cada vez que él se aparecía, solo parecía incomodarlo, ¿Cómo mierda lograron tenerse tanta confianza en unos días? ¿Algo estaba pasando frente su propia jodida cara y estaba tan ciego como para no darse cuenta? ¿Había algo más que Vassago y Stolas sabían pero él no?

—Perdona no haberte escrito antes, Vassago— Se disculpo sencillamente, apartándose un poco para tener la misma distancia entre Blitzø y el principe Goetia —Realmente quería pero...— Stolas se dió cuenta que mantuvo a los dos en ignorancia —Tuve una cita con Blitzy.

—Oh... ¿U-una cita?— Vassago volteó a mirar al uno de una manera no muy disimulaba, temor se reflejaba en su mirada.

Y Blitzø de pronto también lo estaba mirando con temor. Temor cuando finalmente entendió cuáles eran las verdaderas intenciones de este príncipe. El temor se convirtió en furia, los celos cegando su mente mientras se confirmaba lo que en el fondo siempre se había imaginado.

Este príncipe no quería "ayudar", no le importaba Octavia, solo quería robarse a SU novio y ya estaba en camino para lograrlo.

Y Vassago también entendió que este imp no estaba siendo un error del pasado para Stolas en el que siguiera cayendo, realmente estaban saliendo...

Blitzø sentía que podía leer su mirada, como si los dos pensaran lo mismo.

"Él me va a quitar a Stolas".

Oh, joder. Hijo de puta.

_____________

Notes:

Oof, por fin a lo que vinieron, Blitzø celoso JAKSKSK

PERDONEN LA TARDANZA. Espero de verdad que este capítulo no se haya sentido como relleno, puse muchos foreshadowing de lo que pasó con Vassago y Stella, hice que Stolas y Blitzø se acercarán más (aún a un mundo de distancia 😭) y por fin tanto Blitzø como Vassago saben en qué posición está.

También se me hizo lindo la breve interacción entre Octavia y Vassago. Octavia es la hija de su amor y de su vieja mejor amiga. Siento que Vassago la ve como una hija o una sobrina. ❤️‍🩹 Si Stella lo hubiera dejado acercarse a ella desde hace años, hubieran sido muy cercanos.

Listos para ver a Blitzø celoso? Nos vemos en el siguiente capítulo! 

Chapter 5: Secretos y confesiones.

Summary:

Stolas y Vassago tienen cosas que confesar, ¡y seguro cosas pasan!

Notes:

ADVERTENCIA: Comportamientos medio cuestionables debido a los celos.🤨🔥

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

 

"Él me va a quitar a Stolas".

Oh joder, hijo de perra.

Blitzø ha sentido celos antes, pero esta vez sentía todo menos eso. No estaba celoso, los celos son pura imaginación la mayoría del tiempo y él no se estaba imaginando nada. Podía ver como ese pajarraco estaba viendo a su búho, la forma en que lo miraba y le tomaba la mano como si no pudiera vivir sin él. No sabía si le molestaba que hiciera eso frente a su cara o la posibilidad de que se portara todavía menos descarado cuando él no estaba.

—¿Qué pasó hoy, Vassago?— Stolas rompió el eterno silencio entre su cita y su amigo. Vassago tuvo que aclararse la garganta.

—No me fue nada bien... cómo te dije, intenté acercarme pero apenas ví a Stella tuve recuerdos que no quisiera tener— El principe se secó las lágrimas, recordando casi de inmediato que el imp y el ex Goetia no sabían que había pasado —Historia larga, no quiero hablar de eso ahora.

—Ok...— Stolas murmuró, no tenía que imaginar nada. Siempre supo que su ex esposa odiaba a Vassago, pero nunca supo porqué. No tenía que imaginar mucho, debía ser cosa de la actitud explosiva de Stella —¿Qué crees que pase ahora con Octavia?

—No tengo idea, Stolas... ni siquiera logro entender porque Stella quiere hacerle esto, ¿solo porque Andrealphus se lo dice?— Vassago se frotó las sienes —Entiendo porque tiene que hacer todo lo que su hermano le pide...  Pero no debería hacerlo. Stella es muchas cosas pero no una insegura como para permitir que su hermano le pase por encima así.

—¿Por qué dices eso?— Stolas preguntó, y Vassago parecía sorprendido porque en tantos años de su matrimonio, el búho no había notado lo raras que eran las cosas entre su ex esposa y su ex cuñado.

—Porque Stella es totalmente capaz de decidir lo que ella quiera. Si ella tiene algo en mente, es difícil quitarle ese pensamiento de la cabeza— El principe de la verdad mencionó, cruzando los brazos —Sabes perfectamente lo terca que es... ¿pero cuando se trata de Andrealphus? Ugh. Ella solo lo escucha a él, y a nadie más.

Blitzø cruzó los brazos escuchando todo. No tenía nada que opinar y eso le fastidiaba, pues sentía la necesidad de echarlo al carajo de su departamento pero no podía hacer eso, así que tomó el brazo de Stolas forzandolo a llamar su atención y hacerlo inclinarse a él.

—¿Blitzø?— El búho preguntó confundido pero el imp negó, mirando a Vassago de reojo pero sus palabras iban dirigidas a él.

—¿Podemos hablar en privado un momento?— Ante su petición, Stolas no tuvo de otra más que simplemente asentir y darle una señal a su amigo que decía sin palabras "dame un segundo". Blitzø lo tomó de la muñeca para arrastrarlo a la habitación de Loona, el único lugar donde habría privacidad, y el búho no podía decir que el agarre mientras era forzado a caminar dolía, pero si era incómodo.

Una vez que estaban con puertas cerradas, el imp se cruzó de brazos mirándolo intensamente.

—No me lo dijiste.

—¿No te dije qué, querido?— Stolas sonrió nerviosamente y esta vez el asesino no iba a permitir que un apodo dulce desviara su atención del problema.

—¿Por qué no me dijiste lo de Octavia? ¿Creíste que no me iba a importar o qué no era mi problema?— Blitzø vió que Stolas abrió el pico para decir algo pero no se lo permitió inmediatamente —Ah, ya sé. Conmigo no hablas sobre Octavia o por lo que sea que pase por tu cerebro de pajaro porque eso solo es entre tú y tu amigo Vassago, ¿¡no?!

El ex príncipe por un momento se había pedido por completo en todo lo que estaba desvariando.  Sabía que debió haberle dicho la verdad en vez de distraerlo con el tema de la cita pero la forma en la que le habló no le había gustado nada, lo hacía tener recuerdos que no quería tener.

—Si mencionaba a Octavia o Vassago durante nuestra cita, te ibas a molestar de cualquier manera— Se defendió pobremente y eso solamente hizo enfadar más al imp.

—¡Es una puta mentira! ¡¿Por qué crees que me haría enojar saber que estás preocupado por tu hija!? ¡Todos los días te veo extrañandola!— Apretó los puños, mirando a su casi-novio y la expresión en su rostro totalmente en conflicto —Ahora, dime ¿Qué carajos está pasando? ¿Por qué están forzando a Octavia a casarse? ¿Por qué tu ex esposa haría eso? Estabas seguro que no- Además, ¿¡por qué lo harían en primer lugar!?

Stolas suspiró profundamente, preparándose mentalmente para todo lo que tenía que explicar. No quería tener esta conversación ahora, mucho menos en esta situación después de tan linda cita que habían tenido (y tras eso el peor intento de tener sexo también), pero supuso que no tenía opción más que decir la verdad a menos que quisiera hacerlo enojar más.

—Es- es una maldita tradición Goetia—
Murmuró, con la voz temblorosa —A todas las mujeres de la familia Goetia las comprometen a príncipes para que, posteriormente, puedan tener un heredero. Es una ley forzada de la cual ninguno de nosotros se ha podido salvar, excepto Vassago por alguna razón. Pero el punto es que, aunque no entiendo porqué, creo que Stella quiere hacerle pasar por lo mismo a Octavia por... por venganza. A mí. Porque a nosotros nos pasó lo mismo, nos forzaron a casarnos para que pudiéramos tenerla.

La sobrecarga de información hizo que Blitzø casi se sintiera mareado. Una imagen aterradora tras otra. Podía ver a la linda Octavia forzada a casarse, a su joven edad, para tener un maldito hijo que tampoco tenía la edad para criar. De pronto entendía tantas cosas, entendía porque Stolas y Octavia no tenían tantos años de diferencia, entendía porque Stolas había estado casado antes, entendía porque Stolas estaba tan asustado de dejar a su hija sola con su ex esposa. Todo.

—Entonces... tu ex quiere obligarla a casarse por venganza— Repitió sus mismas palabras, a lo que el búho asintió levemente —¿Pero... no dijiste que ella y tu estaban de acuerdo en que no debían comprometerla? Es su hija— Apenas dijo esas palabras, se sintió un idiota. Sabía mejor que nadie como eran los padres abusivos.

—Si, es nuestra hija, pero bueno... Stella y yo siempre pensamos diferente sobre tenerla. Yo terminé aceptando la realidad cuando Octavia nació, pero... — Stolas confesó, recordando el primer año de su matrimonio forzado —Stella nunca quiso tener hijos, así como ninguno de los dos quería casarse con el otro. Ella odió estar grávida, ella odió traer a Octavia al mundo, ella odió todo sobre ser madre desde antes de serlo, y no puedo decir que la culpo pero... supongo que nunca lo superó. Es su hija y ella lo sabe, no diría que la odia... pero nunca he pensado que la ame, ¿entiendes?

Blitzø asintió lentamente, no pudiendo imaginar lo mierda que debió haber sido estar casado a tan joven edad y ser padre desde entonces. Debieron ser muy infelices, pero la expresión de Stolas le decía sin palabras que eso no era todo.

—Y Blitzø... hay algo que debo decirte, algo que nunca te confesé porque me daba vergüenza— Stolas cerró los ojos tratando de encontrar las palabras adecuadas para confesar lo que se había estado reprimiendo desde hace mucho tiempo —Pero mi matrimonio con Stella no solo fue forzado, también fue... abusivo. Nos conocimos desde pequeños y aunque era grosera y violenta, no comenzó a dañarme fuera de con solo palabras hasta inmediatamente luego que Octavia fuera parte de nuestras vidas. Pensé que sería alguna depresión post parto tras poner el huevo pero... pasaron los años y ella nunca... nunca se detuvo. Todos los días por 17 años me torturó física y emocionalmente.

Silencio. Blitzø no tenía nada que decir, por ahora lo único que quería hacer era escuchar. Stolas aceptó el silencio, prosiguiendo con su confesión.

—Sabía que no me atrevería a detenerla así que al menos le pedía que no me golpeara o me insultara en frente de nuestra hija, así que eso hizo... y por eso Octavia reaccionó así como así al saber que yo estaba contigo. Ella cree que su madre me amaba, y que yo fui el que destrozó nuestra familia. Nunca le dije la verdad y... pensar que ella puede vivir lo mismo que yo me aterra demasiado.

Levantó la mirada, no sabía que iba a encontrar la mirada de el asesino. Tal vez ni siquiera le iba a importar, así como lo había dejado solo antes, y Blitzø no iba a olvidar su molestia con Vassago solo por esto. Pero para su sorpresa, el imp avanzó unos pasos para acariciar con una delicadeza sorprendente su brazo.

—No te preocupes, pajarito— Blitzø murmuró con la voz tensa, como si estuviera conteniendo su enojo para intentar ser el apoyo que debía —Eso no pasará.

Y aunque Blitzø quería decir "yo me aseguraré de eso" o alguna mierda así de romántica, él no tenía poder alguno que hiciera que Stella y Andrealphus se doblegaran a él y rompieran el futuro compromiso de Octavia. El único que estaba a su nivel para eso era Vassago pero Blitzø jamás iba a admitir que lo necesitaban, y no quería que Stolas lo hiciera también.

—Perdón por no decirte lo que estaba pasando, creí que estarías feliz si me concentraba en nuestra cita pero Vassago-- — Stolas iba a decir algo pero nuevamente fue interrumpido.

—Hablando de eso, ¿puedes hacer que se vaya al carajo de mi casa?— Blitzø no supo contener nada el enojo en su voz. Una mezcla de estar enojado con Vassago por querer robarle a su pájaro, estar enojado con Stella por lo que le hizo pasar a Stolas, y estar enojado con Stolas por no decir nada hacia que inevitablemente sonara fastidiado y amenazante.

—¿Quieres que Vassago se vaya...?— El ex príncipe preguntó nervioso y cuando su casi novio asintió, no supo cómo rechazarlo —C-claro, querido, pero espera a que termine de hablar con él.

—Todo el jodido día se están escribiendo, ¿no puedes esperar hasta mañana? — Blitzø estaba hablando más rápido de lo que estaba pensando sus palabras, quizá ni siquiera lo estaba haciendo.

—Creo que si, pero...

La puerta de la habitación se abrió rápidamente, era ese príncipe loro otra vez molestando. Había entrado en un momento tan conveniente que era obvio que había estado pegado a la puerta hasta que fuera el momento de entrar.

—Hey, ¡se tardaron mucho!— Vassago comenzó a reír, una risa bastante tensa y nerviosa. Miró a Blitzø y a Stolas por un momento, aliviado de que había distancia entre los dos y no dudo de ponerse entre ellos para tocar el hombro de el búho —¿Todo está bien?

Blitzø estaba a punto de responder "lo estaba antes de que llegaras" pero se encargó de que su mirada lo dijera por él sin tener que explicarlo. Stolas sonrió nerviosamente, la energía en la habitación se sentía jodidamente tensa y no sabía si entendía porqué. Se apartó un poco de la mano en su hombro, poniéndose a si mismo distancia de los dos.

—Todo... todo está bien, Vass. Gracias por todo lo que has hecho por mi— Le agradeció sencillamente, con una pequeña sonrisa genuina pero nerviosa —¿Puedo pedirte un favor...?

—¡Si, sí! Lo que sea, Stolas— Él aceptó muy emocionado, con la mirada sumamente brillante como si le hubieran pedido matrimonio y no un jodido favor. Blitzø quería quitarle esa sonrisa de la cara a golpes pero sabía que su búho nunca se lo perdonaría.

—¿Puedes hacer otra de tus visiones? Quiero ver a Octavia...— El ex príncipe de las estrellas ni siquiera tuvo que pedirlo dos veces. En cuestión de segundos, hizo aparecer una gigante estrella enfrente de los tres que iluminó la imagen de la joven Octavia, con su enorme vestido y quitándose una corona de la cabeza, para dejarse caer en la cama.

La adolescente se veía sumamente miserable, cansada tras escuchar a un montón de príncipes pidiendo su mano, pero no los culpaba pues debían estar tan obligados como ella. Octavia se frotó las sienes, ahora más que nunca quería el apoyo de su padre pero no contaba con eso. Nunca más.

Fue entonces cuando notó una caja en el suelo, perfectamente decorada con figuras de estrellas y con sus colores favoritos: violeta y negro. La etiqueta decía simplemente "De: Príncipe Vassago" y al leerlo ella frunció las cejas, apenas recordando el nombre de ese príncipe loro. Ella abrió la caja y su mirada finalmente se iluminó un poco, sonriendo con cada detalle lleno de obsequios que se adecuaban a sus gustos. Eran cosas que su papá le hubiera regalado seguramente... pero esta vez, eran de alguien más. No dejó que ese pensamiento la desanimara un poco y sacó felizmente un proyector de estrellas y una caja musical, dos de los regalos que el Principe de la Verdad le había dejado para contemplarlos con alegría.

Fue lindo ver esa pequeña sonrisa. Octavia feliz, a pesar de toda la mierda que estaba pasando en su vida, gracias a Vassago. Stolas sonrió dulcemente aún cuando la visión terminó, tan enternecido como el mismo Vassago por lo que había logrado con sus obsequios. Le murmuró un pequeño "gracias" que apenas y fue escuchado, pero estaba cargado de emociones y honestidad.

El asesino no podía decir que también estaba enternecido. En cambio, se atrevía a decir que se sentía peor. Oh, mierda, ¿hasta la pequeña Octavia también adora a este imbécil? ¿Este príncipe es tan jodidamente perfecto que tiene no solo a Stolas sino a Octavia admirando todas sus malditas buenas acciones? No solo se sentía inepto por no hacerlo él mismo, sentía que sobraba. Más que nunca.

—Así que esos son tus poderes— Blitzø murmuró. Ya había escuchado de ellos pero nunca los había visto en acción.

—Puede ver el pasado y el futuro también, Blitzy. Además puede descubrir los secretos de todos— El ex príncipe levantó un dedo como si pidiera permiso para hablar. El imp no pudo negar que sus poderes parecían intrigantes, si fuera alguien más seguramente le haría muchas preguntas sobre como funcionan o le pediría que viera su futuro, pero este imbécil no le agradaba.

—¿Puedes ver el futuro? ¿El momento que tú quieras?— Cuando el asesino hizo esa pregunta, el Goetia de la Verdad asintió tranquilamente —Entonces tengo una idea, ¿¡qué tal si ves el jodido futuro y nos dices como impedir el matrimonio de Octavia!? — Era tan facil que no podía creer que ni siquiera Stolas lo había pensado.

El búho jadeó, por un momento teniendo esperanza pero el principe Goetia dió dos pasos hacia atrás, dándose espacio y sintiéndose ofendido con la pregunta.

—¡No! ¿¡Crees que ver el futuro es tener una solución!? ¡Siempre termina pasando lo contrario!— Stolas se había sorprendido viendo al Vassago explotar de un momento a otro —Te diré algo: Veo el pasado porque ya no puede cambiarse, ¿Pero el futuro? ¡Siempre termina siendo incierto y engañoso! Lo que crees que puedes evitar, ¡termina pasando de cualquier forma! Así que no, ¡No y no! ¡No voy a ver el futuro! ¡Nunca más!

La habitación se había hundido en un silencio bastante tenso e incómodo. O al menos así lo sentía Stolas, sintiendo como quizá una pequeña oportunidad se iba con el viento. La expresión de Blitzø no había cambiado ni un poco, su ceño fruncido estaba exactamente igual y Vassago se había arrepentido de hablar así, como si Blitzø supiera una mierda de lo jodidamente horribles que eran sus poderes.

—Lo siento, no puedo ayudar con eso— De pronto, el mismo príncipe de la verdad sentía que estorbaba aquí. Miró a Stolas —¿Nos vemos mañana?— No esperó a su respuesta, se acercó a él para darle un abrazo. Fuerte pero corto. Apenas sintió que había tenido suficiente, se dió la vuelta y salió sumamente avergonzado de la habitación.

El ex príncipe estaba a punto de seguirlo pero el imp le dió un suave apretón de manos, con una sonrisa comprensiva.

—Yo hablo con tu... amigo— Fingió una sonrisa para después seguir al príncipe que se estaba apresurando en caminar por la sala de estar hacía la puerta.

Vassago estaba a punto de girar la perilla cuando la mano de Blitzø se posó en la puerta, impidiendo que saliera y mirándolo con un intenso rencor.

—¿Es todo una mentira, verdad?— El principe sabía que solo necesitaba usar sus ventajas como Goetia para quitarlo del camino, pero estaba demasiado tenso para si quiera querer intentarlo —No quieres ayudar, no te interesa, y entre más tiempo estés sin hacer nada es mejor para ti. Solo estás detrás de mi novio esperando cualquier momento en que me distraiga para llevartelo, ¡¿no es así?!

—No sé de qué estás hablando— El príncipe abrió la puerta y salió rápidamente, sus manos temblaban cuando hizo aparecer un portal. Blitzø lo siguió fuera del departamento.

—¿¡Crees que es la primera vez que intentan quitarme a Stolas!? ¡Una vez un incubo imbécil casi me lo roba, pero él volvió a mi y no lo dejaré ir otra vez!— El imp se sintió como un jodido celoso escupiendo esa inseguridad pero no pudo evitarlo. Quería demostrar que tenía el control, incluso si no lo tenía en realidad —Te veo. Veo como lo miras. Veo lo que quieres hacer, ¿¡si quiera te importa Octavia?! ¿¡O solo es una forma sucia de llegar a él!? ¡Solo la estás usando, es jodidamente obvio!

—¡Ella... ella me importa muchísimo! ¡Y voy a luchar por ella!— Vassago todavía estaba tenso así que no pudo evitar temblar mientras se defendía, aún con el portal esperándolo —Voy a salvarla, ¿¡ok!? Voy a salvarla como no pude salvar a Tellie y Stolas, ¡y tu deberías hacer algo para ayudar! ¡Eres la razón por la que Stolas está sufriendo y tú lo sabes!

— ¡¿Crees que no lo sé!? ¡Todos los jodidos días me culpo por lo que pasó! — Y Blitzø no mentía, Stolas podría decirle mil veces que él no tenía la culpa y nunca le iba a creer —Pero que tú, un jodido principe Goetia con todos los malditos poderes y todos los malditos privilegios NO QUIERA AYUDAR, ¡eso no te hace más que un puto cobarde! ¡Tienes todo para ayudarnos y decides no hacerlo, porque prefieres que Stolas siga detrás de ti suplicandote ayuda! ¡Lo saboteas para tenerlo contigo y me saboteas para alejarme de él!

Vassago no supo que decir, no podía decir que se sentía herido sino sumamente ofendido, ¿Quién se cree este imp para decirle quién es? No le gustaba hacer esto a menos que sintiera que no tenía opción... pero lo haría.

El principe fue hacía para él para tomarlo fuertemente de la muñeca, unos pequeños segundos serían suficientes para leer su pasado.

—¿¡Qué te--!? ¡Suéltame, imbécil privilegiado!— Blitzø se apartó, mirando a los ojos del principe brillar mientras estrujaba su brazo. Solo fueron unos segundos cuando él mismo logró liberarse, mirando como la expresión pasmada de Vassago.

—Tu... ¡tu eres el que me saboteó primero!— Vassago no pudo ver mucho en esos pocos segundos, pero había entendido demasiado con lo poco que su visión del pasado le permitió —¡Tu fuiste quien recibió mis cartas! Me intenté contactar con Stolas por más de un mes... ¡Y tú destruiste cada intento! ¡¿Stolas lo sabe!?

Blitzø se quedó en blanco. Oh mierda, esos poderes de verdad funcionaban. El asesino no supo cómo defenderse porque era cierto, lo había saboteado desde antes de siquiera conocerlo, pero la idea de que Stolas lo supiera... debía admitir, le preocupaba.

—No, no lo sabe— Confesó, no tenía sentido mentirle al principe de la verdad —Y más te vale no decirle, no te besará el culo si te metes entre nosotros.

—¡Tu eres quien se está metiendo! ¡Desde el primer día he intentado ayudar pero lo único que has hecho es atrasarnos!— Si Vassago ya tenía sus propias opiniones respecto a este diablillo, ahora más que nunca pensaba mal de él —¿Y sabes qué? Si me hubieras dejado contactarlo antes, ¡quizá pudimos evitar toda esta mierda que Octavia está pasando! No lo sé, nunca lo sabremos. No puedo ver un jodido pasado que nunca sucedió... ¡pero espero seas feliz! No me dañaste a mi con eso, dañaste a Stolas y a Octavia.

El príncipe de la verdad camino hacia el portal, cruzándolo y apareciendo en su castillo, mirando por última vez a Blitzø —Esto no es sobre mi, es sobre Stolas... y ya hiciste demasiado por él, así que ten algo de consideración y no lo alejes de su propia hija. Aunque si lo haces, yo siempre regresaré a ayudarlo— Murmuró en una mezcla de vergüenza y enojo, finalmente cerrando el portal dejándolo solo fuera del departamento.

Blitzø tuvo una gran necesidad de golpear algo. Quería ahorcar a este príncipe que claramente estaba mendigando por robarle a su jodido novio, pero ahora debía admitir que tenía miedo a que Vassago lo delatara sobre que él había mentido cuando le dijo a Stolas que no habían recibido ninguna carta. Stolas se sentiría devastado de saber que habían empezado a actuar demasiado tarde, lo sabía, además le había mentido en su cara.

Una vez que se había quedado a solas en el departamento con Stolas de nuevo, el búho no hizo ningún movimiento para retomar lo que habían estado haciendo antes de que el principe llegara, así que sería otra noche sin contacto físico. Esta mierda era tortuosa.

De cualquier manera no tuvieron demasiado tiempo porque Loona terminaría llegando aproximadamente diez minutos después, y aunque Blitzø había estado ansioso por contarle de la cita increíble que tuvo con Stolas, todo lo que pasó después solamente lo hizo preguntarse si habían retrocedido los pasos que habían avanzado. Quería descubrirlo mañana.

Al día siguiente, la rutina había sido exactamente igual. El día de trabajo estaba siendo normal, Stolas iba mejorando poco a poco pero podía decir que prefería hacer cualquier cosa menos trabajar, pero cada vez que se hundía en el teléfono, Blitzø sentía una necesidad enorme de preguntar quién era como si no fuera jodidamente obvio. La única vida social de Stolas eran él y Vassago, y lo odiaba. Había pasado de querer que Stolas conviviera con más personas para no ser tan solitario a quererlo solo para él.

Habían terminado de matar a un cabrón, otra vez un cachudo resentido quiso mandar a matar a su novio que se la pasaba todo el día en el celular, así que su deducción fue que probablemente le había engañado. Últimamente el Infierno le estaba mandando muchas señales específicas y confusas... cómo sea, al regresar a la oficina, con todo su equipo descansando y orgullosos tras terminar otra misión, casi de inmediato corrió hacia el escritorio con él, queriendo robar su atención del celular en mano.

—¿Con quién hablas?— Preguntó cómo si no supiera, y el búho también respondió como si no hubiera nada de que preocuparse.

—Se supone que con Vassago, pero no se siente así— Stolas centró su atención en su celular de nuevo, frunciendo las cejas con confusión ante otro mensaje sin sentido —Ha estado diciendo cosas raras todo el día.

—¿Raras? — El asesino no pudo tener ni decir nada cuando ya tuvo una idea para indagar en lo que estaba entre ellos —Ah, dejame ver— Fingió una sonrisa tranquila.

—¿Eh?— Stolas apenas pudo ser conciente del momento en que Blitzø solamente le arrebató el celular de la mano.

—¡Déjame ver!— Insistió rápido, y una vez que tenía en sus manos el celular de su casi novio comenzó a indagar en los mensajes. Afortunadamente el chat con Vassago estaba abierto así que no tenía que buscar nada.

Vaya, para conocerse durante apenas un par de días hablan jodidamente demasiado. La mayoría de lo que hablaban era sobre Octavia, pero odiaba los pequeños momentos en los que no. Vassago le mandaba mensaje de buenos días, le preguntaba qué estaba haciendo y cómo estaba, le caía peor que su búho si respondiera educada y alegremente cada una de sus estupideces. Ya había leído todos sus mensajes prácticamente hasta llegar los que eran entre anoche y esta mañana. Vassago no estaba teniendo su perfecta ortografía ni emojis en cada mensaje que mandaba, apenas y estaba siguiendo el ritmo de una conversación que parecía forzarse a tener.

Que bueno. En algún momento Stolas se iba a aburrir e iba a dejar de responderle ¿No?

—¿Blitzø...? ¿No notaste que Vass se puso un poco raro después de lo que le dijiste sobre pedirle que viera el futuro?— Stolas murmuró un poco nervioso, su mano seguía extendida esperando que Blitzø le regresara el celular. La sensación de que sus conversaciones estaban siendo observadas le estaba haciendo sentir un poco incómodo —Desde entonces me comenzó a responder así.

—¿Hablaron toda la jodida noche?— Fue como si eso fuera lo único que escuchó y el ex príncipe de las estrellas se sintió todavía más preocupado.

—No... yo no dije eso— Explicó brevemente, sentía que Blitzø estaba enojado aún por lo que había pasado anoche y ahora sentía que caminaba en la cuerda floja para no hacerlo molestar más.

—Si no tiene nada que decirte sobre Octavia, que es lo que se supone que nos importa, tal vez no deberías molestarlo— A pesar de la extraña calma en su voz, estaba desesperado por alejar a ese roba-pájaros de él así que guardó discretamente el celular de Stolas en su propio bolsillo, sin regresarselo.

El búho tuvo una sensación extraña de ser privado de no solo hablar con su amigo, sino de tener un celular en general. Blitzø se lo había quitado sin preguntar y ahora no se lo quería devolver. No terminaba de entender si Blitzø estaba enojado por no haberle dicho sobre la futura boda de Octavia, por haber rechazado la oportunidad de tener sexo después de la cita o por alguna otra cosa. Quizá era todo a la vez.

Los demás en la oficina habían visto ese pequeño momento y aunque pudieron decirle a Blitzø que su comportamiento era jodidamente controlador, una cliente pecadora más apareció y los interrumpió pidiendo otro asesinato. Blitzø se despidió del búho diciéndole que no iban a tardar y cuando todos desaparecieron de la oficina a través del portal, Stolas se había quedado a solas con la pecadora que inmediatamente se puso a indagar en su celular y no pudo resistir el impulso de pedir ayuda.

—¿Puede prestarme su teléfono? Mi.. Mi novio me quitó el mío— El ex príncipe pidió con vergüenza y la cliente lo miró con la ceja alzada.

—Red flag, bebé— Ella respondió, entregándole su celular sin titubear —¿Para qué lo necesitas?

—Un amigo se está comportando raro... y me preocupa— Confesó mientras tecleaba el número de Vassago por memoria. Nunca había tenido amigos antes pero ahora que tenía uno, sentía una preocupación y conexión nueva por él que simplemente no podía dejarlo sabiendo que, seguramente, no la estaba pasando bien. Lo había visto llorar anoche, joder.

Hizo tres intentos por llamarlo pero el principe de la verdad, por primera vez, no estaba respondiendo a ninguna de sus llamadas, así que tomó una decisión drástica. Esperaba que Blitzø no se enojara más por esto pero se puso de pie, regresandole el celular a la pecadora sentada en el sillón tras haberle escrito un mensaje de texto corto a Vassago.

"Hola Vass, soy Stolas. No sé que te este pasando, pero déjame estar para ti de nuevo. Voy hacia allá".

—Dígale a mi novio que tuve que salir— Stolas pidió con algo de vergüenza por involucrar a un cliente en esto. Era el peor secretario del mundo. Tras eso, simplemente salió por la puerta como si la vida de alguien dependiera de eso.

—Tu también, eh. Red flag— La pecadora dijo con gracia, haciéndose toda una historia mental viendo el mensaje que el secretario le había mandado a alguien más a espaldas de su novio. Que bueno es el drama en el Infierno.

—¿¡Cómo te atreves, niña ingrata!?

Octavia se había arrepentido de inmediato en el momento en que había iniciado una pelea con su mamá. En momentos como este, se daba más y más cuenta de que su madre era una caja de sorpresas que era raro que en todos los años de su vida, nunca había terminado de descubrir. No la conocía tanto para ser madre-hija.

—¡Solo digo la verdad, madre! No soy la única que no quiere casarse, ¡ninguno de los pretendientes que elegiste para mí lo quiere tampoco!— Octavia intentó defenderse viendo a su madre apretando los puños y conteniendo su enojo como si le hubieran dicho el peor de los insultos. —¿E-en serio es así como terminaste con mi papá? ¿Con un matrimonio forzado...?

—¡Claro que sí! ¿¡Crees que me hubiera casado con un maricón asqueroso si hubiera sido mi elección!?— Stella estaba aliviada de que ya no estaba Stolas aquí para impedirle la cruda verdad. Ese búho patético fue el de la idea de nunca decirle a Octavia de la verdadera historia tras su "matrimonio", y ahora que no estaba aquí, por fin podía criar a su hija como ella quería —¡Ninguna tiene opción, Octavia! ¡Ni tu, ni yo, ni nadie más!

—Pero... ¿Nadie? ¿Ni un Goetia se ha salvado?— La pregunta de su hija solamente la había enfurecido más.

—No voy a tener esta conversación otra vez— Stella levantó el dedo para ponerla en su pico, callandola sin opción —Te estoy asegurando la jodida vida. Estoy teniendo piedad al dejarte elegir, lo único que te estoy exigiendo es que aceptes esta maldita responsabilidad y obligación, ¿¡Quieres decepcionar a tu tío Andrealphus!? ¿¡Quieres decepcionarme a mi!? ¡¿Quieres decepcionar a toda la familia Goetia!? ¿¡Quieres perder tus poderes como yo!?

—¡No, claro que no! — Octavia ni siquiera sabía si le importaba pero su mamá estaba tan intensa con el tema que debía admitir que tenía algo de miedo de hacerla enojar más.

—¡Bien! Entonces haremos esto hasta que elijas a un prometido, y más te vale elegir un pretendiente mejor que tu fracasado padre— Stella tomó los bordes de su vestido blanco y caminó fuera de la habitación de la adolescente, echando humo debido a la cantidad de emociones furiosas mezcladas en una.

Andrealphus vió a su hermana caminando sumamente enojada por los pasillos al punto en que lanzó a un imp sirviente contra la pared que le iba a hacer una pregunta simple. El marqués del hielo se rió detrás de su mano, caminando con una gracia típica de un Goetia para ir hacía ella.

—¿Esa mocosa nuevamente dándote la contraria?— Andrealphus intentó no burlarse de la expresión todavía más fastidiada de su hermana menor.

—Como Stolas no está aquí, ahora yo tengo que soportar sus actitudes impropias— Stella golpeó con fuerza la mesa dónde solían tomar el té, haciendo tintinear algunos cubiertos que estaban ahí —Recuerdame porque hicimos esto.

—Porque querías matar a Stolas, y yo te salvé de que te quedaras sin nada, ahora tenemos su palacio, riqueza y títulos— El marqués del hielo no tuvo problema en recordarle porque sus decisiones habían sido correctas —Un "gracias Andre, siempre tuviste razón" es más que suficiente, querida hermana.

—Ahora si voy a matar a ese plumero imbécil por causarme más problemas con esa niña de las que necesitaba— Stella rodó los ojos, cruzándose de brazos. Odiaba a Stolas y eso nunca iba a cambiar, pero debía admitir que ella tampoco estaba de acuerdo con esta idea de comprometerla —Ugh, Andre, ¿Por qué no dejamos las cosas así? No nos engañemos, esa mocosa no elegirá a ningún esposo.

—Pero considera que si tiene un prometido, ya no será problema nuestro y no tendremos que preocuparnos de que sea la heredera de tu ex marido, con él tendría una nueva vida y fortuna asegurada— Andrealphus no dudo en recordarle, tomando su hombro como si eso fuera algo que necesitara para calmarse pero ella solo se tensó más —Además, afectará su imagen sino tiene un esposo. Solo mira tu propia imagen. Todos te ven como la fracasada a la que engañaron con un imp, ¡con lo más bajo de todo! Eso te deja por debajo de ellos y no quieres eso para ella, ¿verdad?

—Supongo que no— Stella gruñó, sintiéndose sumamente herida y ofendida cuando le recordaron otra vez lo humillada que estaba entre la familia Goetia desde que Stolas acabó con su matrimonio.

—¿Alguna vez me he equivocado?— Stella negó con la cabeza cuando su hermano volvió a intentar convencerla —Esto lo hago por ti, así como todo lo haces por ella. Siempre me has tenido a mi, ¿no es así?

—Siempre— Ella bufó, sintiéndose forzada a convencerse entre cada pregunta de su hermano mayor.

—Siempre hemos sido solo tu y yo, querida hermana— El marqués Goetia cantaba sus palabras, esperando convencerla y quitarle cada una de sus dudas sobre él —Y ahora, para Via, solo son tu y ella. Controlala, así como hasta yo mismo de repente tengo que controlarte antes de que hagas una estupidez que vuelva a arruinarte. Gracias a mi es que no te quedaste sola, ¿recuerdas? Gracias a mi aún puedes decir que tienes una familia. Después de tu divorcio, te volví a ayudar y ahora gracias a eso tienes lo mismo que yo. Siempre vas a contar conmigo, Stella. No dudes de mi.

Stella no respondió nada, recordando cada una de esas palabras y agradeciendo lo viral que era que Andrealphus le dijera que hacer o la cuidara, porque sino su vida hubiera sido un desastre desde que Vassago la traicionó. Podría tener miles de amigos falsos en cada fiesta Goetia que organizaba, pero ninguno como Andrealphus, con la única familia que no le daba la espalda.

—¿Principe Vassago...? Tiene visitas.

Un empleado imp de Vassago le había abierto las puertas a Stolas para dejarlo pasar. El ex príncipe había llegado a su casa a pie, sin un portal mágico que lo transportara así que tuvo que pasar por toda la ciudad llena de imps que lo odiaban. Fue suerte no haber sido ensuciado por la comida que le lanzaban o violentado físicamente.

—¿El principe está bien?— Stolas le preguntó al empleado que guiaba el camino hacia la habitación de su jefe.

—Desconozco su estado, Alteza— Había hablado con el debido respeto hacia un Goetia, incluso si ya no lo era. —No tenemos permitido preguntar.

—Claro...— Stolas recordó, por eso mismo sus propios empleados no conversaban con él nunca. Solo debían inclinarse ante su superior y atender sus necesidades sin resongar. Hizo una mueca... ahora que se daba cuenta, ese trabajo realmente era degradante.

El Goetia de las estrellas fue guiado hacía la habitación del principe de la verdad, tuvo algo de miedo en tocar la puerta una vez que el diablillo les había dado privacidad a ambos. Tras unos momentos de silencio, Stolas finalmente abrió la puerta para encender la luz de la habitación. Vassago estaba recostado en su cama, su lenta respiración decía que estaba dormido pero no lo estaba. No estaba llorando pero Stolas reconocería la tristeza en la mirada de cualquiera. El principe estaba rodeado de un par de pequeñas botellas a medio beber. Para él, esa pequeña cantidad no era suficiente para suficiente para embriagarlo, pero para Vassago, era obvio que se trataba de la primera vez bebiendo.

—¿Vass...? ¿Estás bien?

El príncipe loro se revolvió en las sábanas, sorprendido de que el búho de sus sueños había venido a verlo sin invitación, sin decirle. Stolas estaba mostrándole cada vez más señales de que también estaba interesado en él y era suficiente para sonrojarlo y animarlo un poco. Trató de disminuir su nerviosismo, sentándose en la cama para verlo.

—Perdona, estoy siendo un desastre impropio para un Goetia— El principe de la verdad sonrió con pena, tenía unas pequeñas ojeras bajo sus ojos y su mirada indicaba un gran pesar vagamente escondido —Fue una noche un poco... emocional.

—Perdona si lo que te dijo mi Blitzy es algún tema sensible— Stolas murmuró sentándose en la cama con él, intentando no mirar las botellas en el suelo.

—Si, fue algo... Pero no fue solo eso— No lo decía por nada. Todo el día anterior habían sido una montaña rusa de emociones. Desde conocer a Octavia, hasta reencontrarse con Stella, para después saber que Stolas y ese tal Blitzø estaban teniendo una cita... todos fueron golpes que no pudo esperar.

Stolas iba a preguntar cuando vió al príncipe Goetia desdoblar un papel y entregárselo en las manos.

—Octavia me escribió— Al mencionar a su hija, Vassago deseó con todas sus fuerzas no sonrojarse tanto al ver a su amigo y crush sorprenderse y sonreír —Puedes leerlo, pero básicamente me dice que le encantaron los regalos que le dejé, que le recuerdan a ti y que espera verme en su boda. Si es que pasa.

Stolas tomó la carta de su hija, reconociendo su caligrafía y los colores que solía usar. A pesar de todo, ella seguía escribiendo y actuando como si misma, no escribiendo cartas completamente formales y usando la típica jerga Goetia para presumir su elegante estatus. Octavia seguía siendo ella misma sin importar la influencia de Stella y Andrealphus. Estaba tan orgulloso de su pequeña. Y de Vassago también.

—Gracias— Stolas le sonrió de regreso y Vassago tuvo que desviar un poco la mirada debido a la cantidad de emociones en poco tiempo. A pesar de todo, el búho aún podía mirar tristeza en sus ojos, y aún así no necesitaba de eso. Había una cantidad larga de señales para saberlo —Vass... no sé que pasó ayer exactamente, pero has actuado raro. No sé si es por Stella, o por lo que te dijo Blitzø, pero...

—Es... es todo— Vassago admitió, tomaría un rato más para que sintiera algo de sobriedad —Supongo que Tellie nunca te dijo porque me odia tanto pero tiene toda la razón en hacerlo. Es más... creo que tú me odiaras también en cuanto lo sepas. Es algo que te he ocultando desde que te conozco.

Stolas tuvo un mal presentimiento, no sabía que le esperaba, ¿Llevaba pocos días conociendo a Vassago y ya tenía secretos? Asintió lentamente, dándole entrada para que siguiera hablando. Tal vez Vassago se estaba sincerando debido al alcohol o su estado vulnerable, pero necesitaba saber.

—Yo... te escuché hablando con el imp ayer sobre lo que Stella te hizo pasar en todo su matrimonio— Vassago comenzó a explicar, desde ese momento, todas sus emociones se habían ido cuesta abajo —Y... es mi culpa que tu terminaras casado con ella. Es mi culpa que ella te odie. Es mi culpa que ella es como es.

—¿Por qué dices eso...?

—Ella era mi prometida primero— El príncipe loro confesó en su torpeza ebria, diciendo esas palabras en voz alta y sintiendo raro al pronunciarlas —Cuando eramos niños, eramos muy amigos. Yo la adoraba. T-también Andrealphus era mi amigo pero yo nunca le agradé lo suficiente y siempre quería alejarme de ella... Como Tellie y yo nos conocíamos, nos comprometieron fácilmente aunque no queríamos. Estaba preocupado porque el compromiso estaba dañando a Stella, todos los días se comportaba cada vez más diferente y Andrealphus la estaba  presionando a simplemente aceptarlo. Ella quería romper el compromiso de alguna forma y me asustaba que arruinara mi reputación si lo hacía o que se atreviera a dejarme y que la desprecien, así que- así que vi su futuro. Quería ver si rompía nuestro compromiso y que pasaba con nosotros... pero las visiones del futuro nunca han sido precisas y yo era demasiado pequeño para entender lo que estaba viendo. Veía a una Stella muy diferente a mi Tellie...

Hizo una pausa. Stolas aún no decía nada así que seguir confesando su pasado era la única opción que le quedaba.

—Esa Stella era horrible. Una Stella que yo no podía salvar. Una Stella resentida conmigo porque por mi culpa ninguno de sus sueños se hizo realidad. Una Stella que odiaba ser esposa y madre— Siguió contando, abrazándose a si mismo —No supe que significaba esa visión así que quería hablar con ella antes de que fuera demasiado tarde, pero descubrí que iba a escapar. La escuché hablando con Andrealphus sobre que pensaba usar sus poderes para formar una nueva vida, para escapar de nuestro compromiso. Lo único que necesitaba era que su hermano la acompañara. Tuve miedo de como Andrealphus podría manipularla una vez que estuviera lejos de mi y de su familia... así que la delaté. Le dije a su familia que ella planeaba escapar, que iba a alejarse de la realeza para ser lo que ella quisiera, y sobre la visión que tuve. Hacer eso la hacía considerar una vergüenza. Cancelaron nuestro compromiso pero... ¡pero yo no esperaba lo que iba a pasar después! No sabía que iban a castigarla haciendo que Satán le quitara sus poderes, no esperaba que sus padres iban a despreciarla al punto en que prácticamente la única familia que le quedaría sería Andrealphus, no esperaba que la obligarían a casarse contigo de cualquier manera si no era conmigo. No esperaba nada pero tuve que delatarla... yo- ¡yo lo hice por su bien! No pensé que eso la llevaría a ti y al matrimonio abusivo que te hizo pasar...

Y aunque Vassago llevaba años convenciendose a si mismo con que todo fue por ella, que no fue por su propia cobardía y un impulso desesperado para no casarse con ella, en el fondo el mismisimo principe de la verdad también mentía. No solo a todos, a si mismo también.

No lo hice por mi. No lo hice por mi. Fue por ella. Fue por ella. Fue por ella.

Después de un eterno silencio entre ambos Goetia, el ex príncipe búho finalmente se atrevió a regresarle la mirada. No había enojo en su expresión, nada más que una resignada comprensión.

—Entiendo. Eras un niño— Murmuró el búho —Pero ella ya es una adulta, sabe lo que hace y eso ya no tiene nada que ver contigo.

—No es por ella, es Andrealphus el que la empuja a hacer estupideces— El principe loro aseguró, a lo que Stolas no estuvo de acuerdo.

—Cuando era niña quizá tenía sentido, pero no ahora, Vass, ¿Por qué lo escucha como si siguiera siendo una niña...?

—Porque después de lo que pasó, Stella prácticamente se quedó sin padres. Ellos la odiaron por humillarlos. Ella no escucha a Andrealphus como un hermano. Lo escucha como a un padre.

Stolas no respondió así que Vassago tampoco lo hizo. Ambos solamente mirando al suelo. A veces ya no quedaba más que decir. La verdad ya estaba dicha, y no se necesitaban más palabras para entenderla.

En la oficina de I.M.P, eso estaba por confirmarse.

Todo el equipo regresó cubiertos de sangre y con una sonrisa exitosa, matar a ese cabrón no estuvo fácil, les tomó demasiado tiempo pero fue una misión exitosa más.

—¡Eso fue una puta obra de arte!— Blitzø se limpió sus manos empapadas de sangre humana, igual que su equipo —¡Increíble trabajo, mi Loonie! M&M, ¡Buena puntería y reacción rápida!— Todavía no se giraba al escritorio para notar la ausencia de alguien —¡Hecho! Ahora pague, perra.

Blitzø extendió la mano esperando que la cliente, que seguía sentada en el sillón, contara los billetes y se los entregara en la mano. Ahora que miraba alrededor, la ausencia de Stolas era clara y notoria. El escritorio estaba intacto, como si nadie hubiera estado ahí en un buen rato.

—Uh, oye, ¿has visto a mi novio?— Blitzø le preguntó a la cliente, la ausencia del búho hizo que ni siquiera se diera cuenta que ella ya le había pagado —¿Un búho alto? ¿Jodidamente hermoso? ¿El secretario que estaba ahí cuando nos fuimos?

—Ah. El secretario lindo— La cliente fingió no saber nada por un momento, con una sonrisa juguetona y maliciosa —Si, fue a verse con alguien.

—¿¡Qué!?— Blitzø estrujó los billetes en la mano tan fuerte que los podía destruir. El resto de I.M.P solo pudieron quedarse de lado sabiendo que todo se iba a poner tenso —¡No, mierda, claro que no! No pudo dejarme por ese- ese príncipe otra vez.

—Creelo. Le escribió desde mi celular— La pecadora negó con la cabeza, sacando su teléfono para que él mismo viera lo que su "novio" le había escrito a su amigo.

"Hola Vass, soy Stolas. No sé que te este pasando, pero déjame estar para ti de nuevo. Voy hacia allá".

Un mensaje tan corto y ambiguo que lo hizo imaginarse cientos de cosas. Cada una peor que la anterior. Maldita sea, le había quitado su jodido celular para mantenerlo alejado de él, y aún así lo único que Stolas hacía era perseguirlo. Constantemente elegía a Vassago sobre él y estaba harto. No sabía si estaba más furioso con ese príncipe loro que le quería robar a su novio, o con su mismo... casi novio. Mierda, eso era lo peor. No importaba si ya tuvieron una cita, se habían besado y casi más lejos que eso. Podrían hacer todo eso y más pero si seguían sin acordar serlo, no lo eran.

Por lo tanto, Stolas aún podía hacer lo que quisiera.

Stolas podría regresar en un rato y decirle que había pensado mejor las cosas y le daría una oportunidad a Vassago. Podría decirle que sus celos controladores lo están fastidiando y mejor lo intentaría con alguien más. Podría pasar y él no tendría porqué impedirselo.

¿Y a quién engaña? Incluso si Stolas fuera su novio oficial, aún así, elegiría a Vassago. Era obvio que eso iba a pasar. Todavía no eran nada, y aún así Stolas seguía constantemente dejándolo en segundo plano para centrar su atención en alguien más.

¿En qué momento su jodida cabeza pensó que iba a ganarle a un príncipe Goetia? Vassago es increíble, por más que duela admitirlo. Seguía creyendo que era un maldito privilegiado, cobarde, que estaba usando todo a su poder para verse mejor con Stolas, pero tal vez no necesitaba nada...  

Quizá Vassago no necesitaba esforzarse como él. Quizá solo tenía que actuar mínimamente triste para hacer que Stolas corra hacia él sin importar dejarlo atrás.

De pronto, esa furia posesiva que hacía querer controlar a su búho para tenerlo cerca se sentía patética. En este momento no se sentía enojado, se sentía jodidamente pequeño. Patético. Insignificante. Eso eran los imps contra un Goetia. Eso era él para Stolas. Eso era él comparado con Vassago.

—¿Blitzø...?— Millie había intentado tocarle el hombro para sacarlo de su trance pero él no respondió.

Segundos después, salió de I.M.P sin dar oportunidad de que alguien pudiera detenerlo y el sonido del portazo detrás de él se sintió como un punto final.

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Notes:

OOF, este capítulo estuvo más cargado, espero se hayan dado cuenta. Tuve que explicar muchas cosas en poco tiempo, pero eran necesarias para dejar de estancarme un poco.

Cabe señalar que yo NO defiendo las acciones de Stella en el canon, está loca y es indefendible. Es solo que la amo y necesitaba darle backstory aquí JAKSK y que más que seguro el tema de los poderes es erróneo. Pero la serie no nos ha mostrado que ella tenga poderes ni para hacer levitar una taza o algo, a diferencia de Octavia, así que al menos en mi fic, las cosas son así. Espero no les moleste.

Lamento mucho la tardanza, la inspiración funciona cuando quiere. Btw, espero que este capitulo les haya gustado! Ya se vienen más feelings, más celos, más Stolitz, lo juro. Aún hay mucho por ver.

Gracias por sus comentarios, gracias por su apoyo. Son mi motor para continuar. Háganme saber si les gusto, nos vemos en el siguiente capítulo!

Chapter 6: Mucho por arreglar.

Summary:

Stolas aún no olvida cierto evento traumático y cuando se lo recuerda a Blitzø, seguro pasarán cosas!

Notes:

Este capítulo tiene dos nuevos invitados especiales, preparen sus aplausos para...

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text


Stolas tenía el presentimiento de que Blitzø se iba a enfadar por haber abandonado el trabajo pero si podía ser completamente honesto consigo mismo: no quería estar ahí. No le gustaba trabajar y no le gustaba lidiar con clientes pero lo peor de todo era estar en el mismo lugar donde Millie y Moxxie conversaban siempre sobre su futuro bebé. No quería hacerlos enojar o lo contrario, hacerlos sentir mal por estar emocionados por su futura paternidad, pero era difícil escuchar eso constantemente cuando él mismo se la vivía extrañando a su bebé.

Después de un rato y tras haberse asegurado de que Vassago se sentía bien, finalmente se sintió apto para regresar a casa. No al trabajo. A casa. Por otro lado, no quería llegar tan rápido porque tenía el presentimiento de que Blitzø iba a estar enfadado, así que le pidió a Vassago un portal primero hacía una cafetería que no estaba tan cerca del edificio para hacer tiempo.

Estaba en medio de una fila demasiado larga, se estaba aburriendo y todos los imps que estaban en la misma linea lo estaban mirando con odio. Esto se estaba volviendo tema viejo, ni siquiera se sentía intimidado porque en momentos como este se sentía demasiado apático como para intentar defenderse o simplemente irse. Solo esperaba no le lanzaran café o algo.

Si tuviera su celular, le mandaría un mensaje a Blitzø pidiéndole disculpas o dando explicaciones pero fue el mismo Blitzø quien le había arrebatado su única forma de comunicarse así que ahora solo eran él, su nerviosismo y nada más. Le faltaba menos para ser el siguiente en turno cuando el mundo escuchó sus plegarias y les dió absoluta la contraria: Chocaron con él y le lanzaron café en el estómago.

—¡Hijo de-!— Stolas maldijo, necesitaba una toalla para limpiarse pero no es como que alguien fuera a dársela.

—¡Yo solo iba pasando, imbécil! ¡No seas  una perra dramática--!— Tuvieron que pasar algunos segundos antes de que ambos reconocieran la voz del otro. Stolas no había visto a este tipo desde meses atrás y quizá no podía recordar su voz al segundo de escucharla, pero su rostro era inolvidable.

—Oh, Jace— El búho estaba un poco incómodo por verlo y podía decir que el incubo frente a él no se sentía mejor —Perdón, no te vi— Lo vió de pies a cabeza, casi era difícil reconocerlo con ropa casual y no esa playera que tenía escrito Better Than Blitzo Guy.

Oh, mira quién por fin se apareció— Jace negó con la cabeza hablando con ironía, pero aún así le pasó una de sus servilletas para que se pudiera limpiar —Y estás sobrio. Supongo que eso es bueno.

—No es gracioso— Stolas bufó no tomándose nada bien el recuerdo de lo que pasó la última vez que se vieron. Jace tuvo la mala suerte conocerlo en su peor momento quizá, ahogado en alcohol y su "consuelo y compañía" desafortunadamente no fueron suficientes. Desde entonces no había sabido nada de él y el incubo tampoco había hecho un esfuerzo por buscarlo.

La fila de la cafetería ya estaba disminuyendo pero la presencia de Jace solo le estaba haciendo el día más difícil así que de pronto su apetito ya no estaba. Salió de la fila antes de que alguien más le lanzara café o algún pastelito, pero incluso fuera de la cafetería el incubo que conoció en la fiesta lo estaba siguiendo.

—Vi lo que te pasó en televisión— El ex Goetia negó con la cabeza ante la insistencia del incubo por querer formar una conversación que no quería tener —¿Entonces tuve razón, no es así? Es Blitzo, y siempre será Blitzo.

—Se llama Blitzø, la o es muda— Corrigió y Jace puso los ojos en blanco.

—Claro, ahora todos le dicen Blitzø y todos los aman, incluyendote— Suspiró medianamente enojado pero cerró los ojos, suspirando profundo para intentar relajarse —Mira, no quiero pelear. Si te desapareciste de la nada, no podía esperar otra cosa si estabas jodidamente borracho cuando me conociste, ¿pero sabes que me molesta de verdad? Que no seas honesto conmigo ni contigo. Ni con nadie.

—Jace, perdóname si esperabas algo más o si te di algún tipo de señal mixta esa noche... ¡pero tú sabías! — El búho se estaba poniendo de mal humor pero intentaba controlarse pues su ex ligue tenía motivos para sentirse usado y engañado — Tu sabías que yo quería a Blitzø y que me hubiera rechazado u ocultado que alguien quería matarme no iba a cambiar lo que sentía solo por tu repentina llegada...— Decirlo en voz alta se sintió raro. Hablar en voz alta sobre su casi-asesinato no eran para nada su tema favorito y mucho menos recordando que Blitzø se lo guardó por meses.

 

—¿Ves? Es como si no escucharas. Eres un jodido egocéntrico que solo ve lo que le han hecho, pero no ves lo que tú haces a los demás— Jace le respondió de regreso, él también estaba tratando de tener una conversación madura pero el ex príncipe no se lo estaba poniendo fácil —Es irónico, hubiera imaginado que ahora que no eres un príncipe, sería más fácil para ti notar lo jodido que llevas las cosas a veces pero supongo que tu mente no piensa en otra cosa que no sea Blitzo. Blitzo, Blitzo y Blitzo. Y no sé porque... tu lo odiabas-

 

—Yo nunca lo odié— Stolas no había tenido argumentos para defenderse pero al menos tenía que corregir ese pensamiento erróneo —A pesar de todo, nunca lo he odiado. Lo quiero, importa mucho para mí y por más que nadie lo entienda: siempre tendré sentimientos hacia él— El incubo puso los ojos en blanco mientras el ex príncipe se explicaba —Y últimamente... últimamente ha mejorado por mi, puedo verlo y aunque quisiera corresponder del mismo modo a todo lo que hace por mi, ¡no puedo! Y no tienes idea de lo confundido que me siento— Tarde se estaba dando cuenta que contaba demasiado, más de lo que el incubo necesitaba, pero no tenía a nadie para hablar de esto. Con Vassago este tema nunca surgía —Pero... no importa el pasado. Ya lo está corrigiendo, actúa mejor ahora, incluso si no es perfecto.

 

—¿No importa el pasado?— Repitió sus palabras con ironía, alzando una ceja, sin creerle ni un poco —Toda la noche que te conocí lo único que hacías era llorar por todo lo que te hizo pasar, ¿Estás seguro de tus propias palabras? ¿Crees que puedes superar que él te ocultó que un amigo suyo estaba tratando de matarte? ¿Crees que puedes superar todo su desprecio a tus sentimientos?

 

«¿Crees que puedes superar que te dejó solo y abandonado en un hospital?» Jace no preguntó eso, pero el mismo Stolas tenía esa misma pregunta en la cabeza.

 

Él tenía razón, ¿Podía superar toda esa historia? Pensar en todo lo que había pasado antes y lo que los había llevado a esa horrible pelea en Luna Llena tras darle el cristal le hacía temblar las rodillas hasta el día de hoy. De pronto sentía que entendía tantas cosas, entendía porque estaba bloqueandose emocional y físicamente a Blitzø. No era que ya no tuviera sentimientos por él, no era porque estaba deprimido, no era porque pensar constantemente en Octavia le hacía rechazar cualquier tipo de acercamiento. Era mucho más que eso, esto era entre él y Blitzø.

 

¿Cómo entregarle su cuerpo y corazón cuando su mente aún no perdonaba? Era injusto y quizá hipócrita, pero era así como se sentía.

 

No entendía porque Blitzø sobrellevaba todo esto mejor que él, como si él si hubiera superado cualquiera de sus conflictos anteriores para darlo todo en este nuevo intento de hacer las cosas bien, de formar una buena relación, pero él no podía hacer lo mismo, al menos no hasta que fuera completamente honesto consigo mismo y con Blitzø también, aunque quería hacer todo menos hablar con él al respecto. Ese nunca había sido su fuerte.

 

Stolas se sintió abrumado por las repentinas ganas de llorar así que se dió la vuelta y se fue de ahí, dejando al incubo medianamente arrepentido pero a la vez se sentía liberado, llevaba tiempo queriendo decirle eso.

 

Ok, ojalá "Blitzø" sea bueno con él, Stolas no podía sentirse peor.

 

Blitzø sostuvo el cuello de la botella con mucha fuerza antes de tomar el último trago y estrellar el cristal contra la pared. Una rabia ciega lo había estado invadiendo desde hace unas horas. Ya había pasado jodidamente demasiado tiempo y no había ni una señal de su búho. Quizá se estaba cogiendo a Vassago, quizá estaba empujando su pico con el de él viendole la cara de imbécil a sus espaldas. O tal vez no era eso pero hacerse un montón de escenarios imaginarios no le estaba ayudando.

 

A la mierda Vassago. A la mierda esto. A la mierda todo. Tuvo que sentarse en el sillón para sentir medianamente algo de control pero estaba furioso. No sabía si consigo mismo o con Stolas, pero si sabía que odiaba a Vassago.

 

Puto principe perfecto. Es tan perfecto que hasta Octavia lo adora, ¿Qué tiene Vassago que lo hace tan especial? No necesita que Stolas se lo responda. Es porque es un jodido príncipe, un jodido príncipe de buen corazón que solo ha hecho cosas buenas por Stolas desde el día uno y él mismo lo había notado.

 

Ese pensamiento era más fácil que lo lastimara que amargarlo. El tipo de odio que sentía por Vassago era diferente a otros tipos de odio que había sentido por otros imbéciles. Por ejemplo: odiaba al incubo estúpido con el que Stolas bailó solamente por eso; porque lo besó y bailó con él, y porque todavía se preguntaba si Stolas había llegado a sentir algo por él. Eran estupideces pero aún así no había día en que no quería apuntarle a la cara con su arma y hacer explotar su cabeza.

 

¿Pero Vassago...?

 

Era mucho peor porque él no era una jodida aventura de una noche. Vassago era alguien que llegó para quedarse, un príncipe conocido y poderoso, que también era una buena persona y estaba haciendo hermoso detalle por Stolas al ayudarlo a obtener información de Octavia y cuidarla a la distancia, mostrando una presencia lejana en su vida regalandole cosas y averiguando como impedir que su vida sea arruinada.

 

¿Y él? Bueno, Stolas ni siquiera quería tocarlo. Le repugnaba besarlo o intentar llevar las cosas más lejos. Quería entender a Stolas, estaba dando todo de si mismo para ser comprensivo como se supone que hacen los jodidos buenos novios. Nunca había sido un buen novio antes porque nunca le había interesado serlo, pero ahora que estaba TRATANDO esa mierda cursi lo único que estaba recibiendo a cambio era ser rechazado constantemente y dejado de lado porque un príncipe lentamente estaba tomando su lugar.


Había abandonado el trabajo por irse a beber a casa ahora que Loonie no estaba para verlo, ya llevaba más de un par de botellas y ya no le quedaba nada por beber. Estaba furioso y herido, y escuchar finalmente el portazo que indicaba la llegada de Stolas no lo hizo sentir mejor.

—Oh, pensé que seguirías en el trabajo— El búho miró hacia el suelo, no queriendo verlo a la cara por la vergüenza. La mini discusión con el incubo lo había dejado ansioso y saber que Blitzø estaba enojado se sentía más tenebroso —Lo siento, ya llegué...

—¡A huevo! — El imp escupió sus palabras con una molestia nada disfrazada —¡Jodidamente recordaste que tienes un novio!— Casi se ríe de sus propias palabras —Cierto, no soy tu novio, no estás listo para mí, ¡¿pero si para tu amigo, no es así!?

—Yo... yo quiero hablar de otra cosa— Stolas balbuceó sus palabras tropezando con ellas. Ya se sentía bastante mal y la escena frente a él de Blitzø furioso y ebrio solo se sentía peor, estaba teniendo recuerdos que no quería tener.

—¡Hablar! ¡Ok, vamos a hablar!— Blitzø tuvo un breve ataque de hipo antes de dejarse caer en el sillón y golpear el otro lado de su asiento —Vamos a hablar, ¿de qué quieres hablar? ¿De tu mejor amigo? ¿De ese perfecto príncipe que no te sacas de la puta boca? ¡Bien! ¡Habla!

—No, yo- yo no quiero hablar de mi amigo— El ex principe de las estrellas murmuró con una mezcla de nervios y resentimiento por el pasado —Quiero hablar de tu amigo...

—Puta madre, ya sé que Moxxie es un dolor de huevos— El asesino rodó los ojos —¿Pero qué putas quieres que haga? No lo voy a despedir.

—¡No hablo de él, hablo de Striker!— La mención de ese nombre congeló por completo a Blitzø, pudo sentir como se le iba lo ebrio en un segundo.

—¿Qué? ¿Lo volviste a ver?— Blitzø casi olvida por completo las razones por las que estaba furioso con su pájaro, ahora lo estaba con ese vaquero —¿¡Qué te hizo el bastardo?! Le volaré la cabeza ¡¿Dónde está?!

—¡No lo he vuelto a ver desde... lo que pasó!— El búho sintió un temblor en su cuerpo apenas había tenido un mínimo recuerdo de ese momento traumático —Es por eso que necesito saber, ¿... todavía es tu amigo?

—¡No digas mierdas, Stolas! Claro que no es mi jodido amigo— Respondió a la defensiva —A diferencia de ti, sé que los amigos deben dejar de ser mis amigos si le hacen daño a alguien con quién estoy saliendo.

—¡Vassago no te ha hecho nada!— Stolas estalló nuevamente al sentirse no solo insultado sino tratado como un hipócrita, cuando él y Striker no eran para nada iguales —No sé porque lo odias tanto. Era grosero contigo al inicio, si, ¡pero al menos él no ha tratado de matarte! ¿Y sabes? Si lo hiciera, ¡yo si te diría desde el primer segundo!

Al parecer ese fue un argumento bueno para callarlo porque el asesino cerró el hocico tratando de no ponerse pálido. Stolas casi se siente mal por explotar contra él pero no tanto pues realmente necesitaba decir eso.

—Sé que seré un novio de mierda, Blitzy, estoy intentando no serlo pero- es difícil entregar mi corazón por completo otra vez— El ex Goetia murmuró ahora sintiendo como las ganas de llorar estaban regresando —Tengo miedo de que me lastimes, y yá se que estoy siendo injusto contigo. Lo único que has hecho es tenerme paciencia, entender que necesito tiempo, y proteger mis sentimientos, pero entregarme por completo después de todo lo que pasó me hace sentir como un... idiota.

Blitzø podía ver los hermosos ojos rojos del Goetia llenarse de lágrimas y notó lo rápido que estaba intentando secarlas. Su pájaro se sinceró demasiado en poco, seguro que requirió de mucho esfuerzo para finalmente admitir eso en vez de seguir guardandose la verdad.

Blitzø sintió la necesidad de hacer lo mismo, sincerarse por completo y... hablar. Pero también tuvo otra necesidad, esa que le empujaba siempre a arruinar todas sus relaciones.

—Si no soy suficiente, vete.

Alejarlo.

Stolas jadeó, había esperado todo menos eso. Retrocedió dos pasos al ponerse de pie, saliendo del sillón, ahora a punto de llorar con más fuerza.

—¿Quieres que me vaya?— Preguntó con la voz temblorosa y si el asesino no se había sentido suficientemente estúpido, ahora era más.

—No, no quiero que te vayas. Quiero que te quedes para siempre— Confesó casi al segundo —Pero si no puedes perdonarme, si lo que pasó fue tan malo como para que no puedas ni siquiera estar en el mismo lugar que yo sin sentir que debas huir, sería mejor que te fueras. Con Vassago. Con Octavia. No sé, pero a cualquier lado menos aquí.

Stolas se había quedado callado por unos segundos, simplemente mirandolo como si no se hubiese esperado esa respuesta. El búho miró a la puerta como si lo estuviera pensando por un segundo antes de que Blitzø sintiera como entraba en pánico al verlo intentar acoplarse a su petición. No, no, ¿qué estaba haciendo?

—¡No, espera!— Blitzø se puso de inmediato, de pronto no se sentía nada ebrio. Fue hacía él, tomando su brazo para que ni siquiera pensara en irse —No. No lo dije en serio. No te vayas... por favor— Suplicó, casi al borde de las lágrimas también ahora.

El ex príncipe miró la mano que sostenía su brazo. En cualquier otro momento hubiera rechazado su toque pero después de haber sido completamente sincero con él —y además, estar cerca de perderlo por un momento—, sentía que debía tenerlo más cerca que nunca. No fue hasta que Stolas asintió y se volvió a sentar en el sillón que finalmente el diablillo lo había soltado.

—Soy una puta mierda con las disculpas, lo sabes— Blitzø trató de sincerarse, aunque era obvio que era tan inexperto en esto como él —Es más fácil alejarte, a veces, pero la última vez que lo hice contigo me arrepentí todos los días imaginándome si había perdido cualquier oportunidad de tener una maldita relación o al menos volverte a ver...— Él negó con la cabeza ante su propia estupidez —Pero volviste, estás aquí, pero tal vez estoy actuando como un idiota otra vez porque no puedo entender porque no estás tan feliz y emocionado por esto como yo— Stolas suspiró con tristeza ante sus palabras —pero... ya veo porqué. Tienes razón.

—No, yo- — Stolas quiso decir, pero el imp se había interrumpido.

—Si, la tienes, porque yo tampoco te perdono aún— Blitzø confesó ante la sorpresa, confusión y vergüenza en el Goetia que se enmudeció entristecido ante sus palabras —Trato de recordarme siempre que no lo hiciste a propósito, que no me pasas por encima ¿pero cómo si no hay un puto día en que no vea como elijes a un Goetia antes que a mi?— Pudo sentir como la ira y envidia se resbalaba por sus palabras —Y no solo eso, ¡Me tratabas como un puto juguete sexual! Como si yo no sirviera para nada en tu jodida vida que metertela cada luna llena, cómo si ese fuera mi único puto propósito porque soy un insignificante imp al que le hacías un favor dejándote coger.

—¿Cuantas veces tendré que decirte que yo nunca te--?— Stolas estaba a punto de enojarse otra vez por tener esta misma discusión pero la expresión decepcionada y frustrada de Blitzø lo hizo callar, ¿Qué tal si...? El búho enmudeció, una oleada de vergüenza lo invadió —¿Cuándo lo hice? —  Habló en voz baja, queriendo demostrar que escuchaba pero a la vez estaba firme como si aún no lo creyera.

—Literalmente me llamaste juguete sexual más de una vez, Stolas— Explicó hastiado como si fuera jodidamente obvio, mirándolo de reojo con el ceño fruncido —Y si. Imp insignificante también. Sin mencionar que tratabas a Moxxie y a Millie como si fueran nada para ti por ser imps. Si no recordara esas malditas palabras cada vez que me ignoras, quizá me hubiera creído tu declaración amorosa cuando me diste ese estúpido cristal, pero es difícil sentirse amado cuando te pasan por encima una y otra vez en tu jodida cara.

El búho hizo memoria de esas palabras pero se sentía como si se sintieran menos fuertes en su cabeza. En el momento en que lo dijo quizá no le había parecido gran cosa, era así como los Goetia estaban acostumbrados a tratar a toda clase menor, no es como si merecieran más pero- ¡Oh carajo! ¿¡Qué PUTAS estaba diciendo!?

Stolas casi llora de nuevo, los ojos se le llenaron de lágrimas y una oleada de sollozos lo hicieron sentir escalofríos. Nunca había sentido tanta vergüenza de si mismo en la vida, quería meterse al refrigerador y esconderse ahí por el arrepentimiento y pena.

—¡¿Qué carajo conmigo!?— Ante la reacción exagerada del búho, Blitzø casi se asusta por un segundo. No era para nada lo que esperaba como respuesta —¿Cómo--? ¡¿Te hice pasar por eso y tuve el descaro de ser yo quien se molestara contigo!? ¿¡Te hice pasar por eso y aún así tu fuiste a pedirme perdón en esa estúpida fiesta?! ¡¿Cuál es mi puto problema, Blitzy!?— Comenzó a golpearse la cabeza con sus propias manos.

El asesino se sintió en shock por verlo reconocerlo aunque debía admitir que se sentía bien. Por otro lado, verlo castigarse a si mismo y golpearse la cara no era tampoco una vista muy bonita. Inmediatamente fue a quitarle las manos de la cabeza con una gentileza que le sorprendió de si mismo.

—También quisiera saber cuál es mi puto problema a veces— Medianamente bromeó, quería ver una sonrisa en su cara pero no funcionó —Si, me trataste como... una mierda, pero yo hice lo mismo. Me hiciste daño, así que yo te hice daño de regreso. No importa- — Quiso reducirle importancia otra vez para no lastimar sus sentimientos pero no podría.

—¡Si importa! Por algo me lo dijiste— Stolas negó con la cabeza, intentando ser firme —Hemos hecho todo mal desde el maldito día uno. No sabemos hablar, ni siquiera nos conocemos tanto. Tu no me perdonas, y yo no te perdono a ti. No confías en mí, y yo no sé si confío en ti ¿¡por qué sigues aquí conmigo?!

"Porque te amo, Stolas"

Blitzø había pensado esas palabras de una manera tan instantánea. Mierda, lo ama. Ama al hijo de puta. Esto se sentía diferente ¿ahora sí quería usar la palabra con A? ¿Así de serios eran sus sentimientos por él? Daba miedo esa perspectiva, daba miedo reconocer que estaba amando otra vez cuando el amor lo único que ha hecho es joderlo y joder a todos a su alrededor.

Es cierto, lo ama. Y lo diría de no ser porque después de todo, ya no tiene la certeza de si Stolas lo sigue amando también. Eso dolía, pero no podía decir que lo culpaba.

—Tienes razón, creo que no confío en ti— El imp metió la mano en su bolsillo sacando el celular de Stolas, ese que él mismo le había privado —Pero tengo que hacerlo si quiero que esto funcione. Y si quiero— Extendió el objeto hacía él a regañadientes.

Stolas suspiró viendo otra vez su nuevo celular tardandose unos segundos en tomarlo. Dolía escuchar eso, que Blitzø no confiaba en él pero al menos uno de los dos estaba intentando.

—¿Yo... qué puedo hacer para que esto funcione?— Las palabras se sintieron raras para el búho tanto como para el diablillo. Realmente no sabían un carajo de esto de las relaciones funcionales.

Blitzø tenía "No vuelvas a hablar con Vassago nunca más" justo en la punta de la lengua. No había nada que quisiera más que eso, pero no podía, ¿Cómo pedirle que se aleje del único amigo que tiene, además de el único que puede aportar conocimientos sobre el estado de Octavia? Solo podía pedirle otra cosa.

—Has mejorado mucho en algunas cosas pero sigues sin escuchar lo que dices— El asesino explicó con extrañeza, todas las peleas que tuvieron durante ese lapso se sintieron lejanas por un momento —A veces dices cosas fuera de lugar, como si aún no fueras consciente de que quieras o no, ya no eres un principe rico. También podrías ser jodidamente más amable con Millie y Moxxie de vez en cuando.

—Pero yo- — Stolas quería explicarse que a veces ni siquiera quería verlos por el tema del bebé y no porque fueran imps, pero Blitzø le estaba pidiendo decencia y no debería decir que no a eso, además, hasta el mismo Jace le había dicho horas atrás que no parecía escuchar a nadie más que a si mismo, debía ser verdad  —Ok... Voy a tratar.

Por un momento los dos se quedaron en silencio. Stolas ahora estaba jugando con sus manos debido a la ansiedad y Blitzø estaba mirando a todos lados menos a él. Aún había ciertos detalles en el aire, cosas del otro que no se terminaban de gustar, pero quizá había sido suficiente por el momento. Se estaban sobrecargando tanto de quejas que podía terminar muy mal, aún eran nuevos en esta mierda cursi de hablar.

—Hoy fui con Vassago después de que te dije que no parecía estar bien— El búho se sintió en necesidad de explicarse, cambiando el tema abruptamente —Estaba muy deprimido así que hablamos un poco, incluso me contó porque Stella lo odia tanto, es una historia larga pero- también me dió una buena noticia. Como Octavia recibió sus regalos, le escribió una carta agradeciendole, incluso dijo que sus regalos le recordaban a mi. Me da un buen presentimiento que a Vía le agrade y piense todavía en mi, además, parece que quiere conocerlo.

—Perfecto— Blitzø murmuró ahora con amargura — ¿Te dijo algo más?— No pudo evitar preguntarse si el idiota ricachón ya lo había delatado sobre las cartas y como le ha mentido a Stolas durante semanas.

—¿Cómo qué?— Por su reacción, supo que no. Genial, Vassago era tan bueno que no lo había delatado aún. Lo odiaba todavía más.

—Nada, pero como él es tan perfecto supuse que pudo haber hecho todavía más— El imp se cruzó de brazos, de pronto tenía ganas de fumar —Si estamos mejor ahora, tengo que hacer algo— Se puso de pie para tomar una cajetilla de cigarros que tenía en la mesa y salió del departamento para ir al balcón, se sintió aliviado de que el búho no lo siguiera y entendiera la indirecta.

Una vez afuera, con el cigarro encendido entre los labios, comenzó a preguntarse si una vez más ya había jodido todo. Habían tenido un buen avance, hablaron sobre sus incomodidades y Stolas dijo que intentaría cambiar, haber sido escuchado por un momento estuvo bien hasta que el nombre del principe perfecto de la verdad volvió a fluir en la conversación.

Lo odia, como odia a ese loro. Stolas no puede dejar de hablar de sus buenas acciones y es un fastidio. A veces quería ponerse de frente, tomar a su pájaro de la camisa y obligarlo a mirarlo, a escuchar sus razones de porque Vassago no es de fiar pero... no tiene ninguna. Vassago es genial, de hecho.

Carajo, el principe tenía un arma para sacarlo del camino: decirle a Stolas que Blitzø le había mentido sobre no haber recibido ninguna de sus cartas. Joder, si Stolas lo supiera, seguramente estaría furioso, diciéndole que si hubieran aceptado el apoyo de Vassago desde mucho antes quizá Octavia no estaría comprometida justo ahora o hubieran hecho algo para evitarlo.

Si él tuviera un arma para joder a Vassago y sacarlo del camino, lo usaría. Pero el principe también tenía una contra él y no la usaba. El principe estaba jugando limpio para ganarse a Stolas y era cuestión de tiempo antes de que su buen corazón y acciones sean recompensadas con el amor de Stolas de regreso. Lo sabía.

Puta madre... ojalá él fuera como Vassago. Un príncipe perfecto de buen corazón que lo único que ha hecho desde el día uno fue ayudar y comprender. Fue el único de todos los Goetia que dió un paso adelante para defender a Stolas de las acusaciones y creyó en su inocencia. Vassago no era estupendo no solo por su bondad, también llegaba a las expectativas de Stolas.

Era un príncipe. Era un Goetia, ¿Y él? Él solo era un imp insignificante. Un juguete sexual. Ese fue el "valor" de Blitzø, lo que le importaba a Stolas...

Pero Vassago era un príncipe, una ayuda, un Goetia. Podía adivinar que eso pensaba Stolas de él y lo que realmente dolía para Blitzø es que él nunca sería nada de eso.

Blitzø era un jodido controlador, inseguro y celoso que lo único que había hecho era romperle el corazón a Stolas una tras otra.

Vassago es una buena persona.

Y Blitzø jamás será Vassago.

Él no es ese chico.

Octavia caminaba por los pasillos con otro enorme vestido que ahora estaba obligada a usar. Últimamente su armario estaba lleno de vestidos gigantes y esponjados como los que usaría su madre. 

Desde ayer no había hablado con su mamá y tampoco con su tío. Era bueno que no la molestaran pero tenía un mal presentimiento. Le había preguntado a algunos sirvientes del castillo donde podía encontrar a alguno de los dos pero al parecer les habían prohibido darles esa respuesta, así que ella misma se atrevió a descifrarlo.

Después de buscarlos por todo el castillo, pudo escuchar una voz que nunca había escuchado antes y la que parecía ser la voz de su madre también. Ambas venían de lo que solía ser el jardín de su padre, que ahora no eran más que plantas muertas y hechas esculturas de hielo. La vista la hizo sentir terrible, pero no fue tan malo como escuchar lo que su mamá le decía al otro demonio.

—Lo quiero muerto, Striker— Stella murmuró con la voz cargada de resentimiento. Frente a ella, estaba un vaquero sosteniendo una pajita de trigo entre los labios.

—Debí imaginarlo, señora— Striker comentó entre risas, estaba más que feliz por cumplir este mandato que se había quedado pendiente —¿Y qué dice la princesa del hielo? ¿Tiene su permiso?

—Habla con más respecto, recuerda quienes son los Goetia y quién es el plebeyo aquí— Striker puso los ojos en blanco ante el recordarlo de la mujer, quien puso ambas manos en su cintura mientras explicaba —Y no, no va a detenerme, ni siquiera le pregunté. Ya no soporto a ese plumero estúpido, si lo matas te pagaré una gran cifra.

—No lo sé, madame— El cazarrecompensas jugó con su pistola haciéndola girar —El marqués Andrealphus me pagó todavía más por dar mi testimonio contra el amante de su esposo, quizá deba preguntarle— Jugó con ella y la mujer se ofendió por su osadía.

—Su fortuna es la mía ahora, puedo pagarte tanto como él— Stella odió ceder para él pero no podía darse el lujo de perder a este asesino —Duplico la oferta, pero tráeme la puta cabeza de Stolas.... Literalmente. Sería divertido colgar su cabeza en mi habitación— Ella sonrió cínicamente.

—Nada me gustaría que descabechar a ese emplumado, mi señora— Striker pareció satisfecho con su respuesta, pronunciando cada palabra con ese exagerado acento.

Octavia escuchó estás palabras completamente horrorizada y comenzó a retroceder en pánico para después correr hacía su habitación, en un intento de buscar un lugar donde sentirse segura. No podía dejar de hiperventilar, se sentía mal, se sentía en peligro pero el que estaba en peligro era su padre.

Estaba furiosa con él, si, y estaba segura que nunca iba a perdonarle su cadena de mentiras y que la haya abandonado, pero ciertamente no quería verlo muerto. Quería advertirle pero la sola probabilidad de volverse a ver con su padre y todavía peor: verlo con su jodido amante la hacía sentirse furiosa otra vez.

Al llegar a su habitación fue sorprendida por otra caja de regalo que quien sabe cuándo Vassago la dejó ahí, pero sabía que era de él. Todavía se preguntaba porque no aparecía por la puerta como cualquier otro Goetia cuando venía a ver a su mamá o a su tío. De cualquier otra forma, vió la nota en la caja que contenía su número de teléfono y más buenos deseos, además de unas mágicas palabras que necesitaba ahora más que nunca "Cualquier cosa que necesites, no dudes en llamarme". Y fue un alivio que el principe contestara rápido.

—¡Hola, bonita! No pensé que fueras a llamar de verdad— Vassago respondió con una risa genuinamente alegre y enternecida. Hablar con la hija de su Stolas y de su Tellie siempre sería algo más que nostálgico para él —¿Todo está bien? ¿Cómo va la búsqueda de un prometido? ¿Cómo te sientes--?

—Igual de mierda— La adolescente respondió casi secamente, tenía que interrumpirlo —Estoy preocupada por mi papá, escuché a mi mamá y parece que va a pagarle a alguien por...— No pudo decirlo, la sola probabilidad de terminar de perder a su padre dolía más que nada en la vida —¿Puedo pedirle un favor?

—Claro, claro, pequeña, dime— Vassago tartamudeó un poco, apenas procesando las palabras anteriores.

Stella había contratado a Striker para intentar matar a Stolas otra vez, reconocía medianamente ese hecho por ver el pasado de Stolas —además, el cazarrecompensas fue muy obvio en esa corte— y parecía que Octavia estaba tan sorprendida, que era obvio que ella no sabía que esto casi había pasado antes. Octavia era totalmente ingenua a la historia de sus padres tanto como matrimonio como individualmente y eso era tan triste.

—Busca a mi papá— Octavia murmuró, sosteniendo con fuerza el celular —Adviertele y también a su... a su novio y sus amigos, supongo que ellos también lo cuidarán. Por favor dile que tenga cuidado, que no quiero que le pase nada— Habló entre dientes, dolía reconocer que todavía lo quería en vez de odiarlo —Él está en-

—Ya sé dónde está— Vassago la interrumpió, ahora sentía que no tenían tiempo. Ese vaquero podía atacar en cualquier momento —No te preocupes, querida, yo lo protegeré. No dejaré que nada le pase, y a ti tampoco.

—Oh— Octavia parecía bastante sorprendida por su afán de ayudar, ella no esperaba que su padre y el principe fueran tan cercanos- oh joder. —Carajo, ¿Tu también eres novio de mi papá?

—Oh no, no, bonita. Jamás. Solo somos amigos— El principe de la verdad tartamudeó pero debía admitir que ser visto como su novio era adorable y halagador. 

—Ja. Casi me da risa que engañe a su amante como engañó a mi mamá también— La princesa comenzaba a enfadarse de nuevo. Ahora que sabía que el matrimonio de sus padres siempre fue una mentira no sabía si debía molestarse menos por la infidelidad, pero las mentiras nunca iban a ser perdonables —Se lo mereceria ese- Ugh, ¡Olvídalo! Por favor cuida a mi papá. Lo odio pero no quiero que le pase nada malo.

—No te preocupes, princesa, no lo permitiré — El principe se quedó un poco aturdido todavía por su repentino cambio de humor, pero también no pudo evitar sonreír un poco —Te pareces mucho a Tellie.

—¿A quién?

—A tu madre, ella tenía una personalidad como la tuya— El principe de la verdad recordó con nostalgia —Hablando de ella ¿Cómo está? ¿Está bien? ¿Tu tío no la molesta mucho? ¿Te ha hablado de mi? Tal vez--

—Ya me tengo que ir, escucho pisadas y debe ser mi mamá— Octavia no pudo responder ninguna pregunta mientras apenas alcanzaba a despedirse —Por favor, cuide a mi padre. Sé que apenas lo conozco señor pero se lo pido. Tengo que irme, por favor llámeme cuando mi papá ya esté advertido— Tropezó con sus palabras antes de simplemente colgar la llamada, se había quedado sin tiempo, su mamá venía seguramente a discutir más detalles de la boda o a decirle cualquier cosa.

El principe miró con decepción la llamada terminada. Le daba gusto saber que Octavia por el momento estaba bien, pero ahora que tenía un medio en común con Stella, quería saber si ella estaba bien también. De cualquier modo, ahora tenía un problema más grande. El ex príncipe que le gustaba estaba en peligro, iban a atentar contra su vida una vez más, todo por culpa de ese asesino cazarrecompensas que podría ir tras Stolas en cualquier momento.

Comenzó a entrar en pánico, le prometió a Via cuidarlo pero no tenía idea de cómo. Pelear nunca fue su fuerte, a pesar de que tenía una gran jodida ventaja al ser un maldito principe Goetia, pero nunca había sido demasiado fuerte mental y físicamente para involucrarse en una. Ahora era peor, porque si no salvaba a Stolas y lograba protegerlo... Sería su vida la que estaba en riesgo. Tener en sus manos otra vez el destino de alguien le hacía sentir con más poder del que debería, más de lo que él sabía cómo controlar.

—¿Qué tal si...?

Por un momento, la idea de ver el futuro se volvió única. Por primera vez en 17 años quería ver el futuro, quería buscar una respuesta visualizandola como se vería en un futuro pero había más razones para no volver a usar ese poder. Gracias a eso había arruinado la vida de su mejor amiga y la de su mejor amigo también, además, era mucho más aterrador hacer una visión y que en vez de encontrar una solución, encontrara el cuerpo sin vida de Stolas y sin poder hacer nada para arreglarlo.

Antes de entrar en un ataque y tratando de regular su respiración, abrió un portal. En ese momento, dos empleados diablillos se acercaron pero el principe no les hizo mucho caso.

—Su Majestad--

—Ahora no, tengo algo muy importante que hacer— Vassago ni siquiera los miró cuando cruzó el portal y lo cerró inmediatamente.

Los empleados no parecieron sorprendidos de su rechazo, mirándose el uno con el otro.

—Los Goetia realmente nos pasan por encima— Mencionó uno de mala gana a su compañero.

—Por eso es admirable lo que hizo ese tipo Blitzø— El otro asintió con la cabeza —Logró más que cualquiera de nosotros. Debería hacer más que seguir con el ex príncipe Stolas— Se encogió de hombros.

Ambos imps siguieron hablando por un rato sobre el mismo tema, no era secreto para nadie que Blitzø se hubiera vuelto una leyenda. El primer imp en salir vivo de un juicio con todo en su contra no era para nada poca cosa. Esa gran hazaña se veía reflejada en el exito que I.M.P estaba teniendo actualmente.

Últimamente habían tenido días agitados, más de un par de misiones al día y cada día iban formando más y más. Esto no eran más que buenas noticias para todos, más trabajo implicaba más dinero y Blitzø era muy consciente de que sus amigos necesitaban eso más que antes, y Loona estaba más que encantada con ayudar en tantas misiones como fuera posible. En todo caso, el único que estaba completamente exhausto con tanto trabajo era Stolas pero Blitzø tenía la esperanza de que, tras la conversación de ayer, iba a intentar menos actuar como si ser un plebeyo sería lo peor que pudiera pasarle.

—¡Eso fue todo, cabrones! ¡Abrimos mañana, misma hora!— Loona intentaba cerrar la puerta debido a la fila de pecadores que esperaban entrar pero tras empujar mucho, finalmente logró cerrarles la puerta en la cara.

—¡Excelente día, equipo!— Blitzø chocó los puños con Millie, que recién había soltado su hacha ensagrentada —¡Y a ti también, amiguito! — Simuló chocar el puño con el vientre de la asesina quien puso los ojos en blanco para después reír.

Moxxie estaba exhausto así que se recargó en el escritorio donde Stolas no se había movido en todo el día. El ex príncipe estaba hundido en su celular esperando algún mensaje de Vassago, alguna actualización pero nada. Eso significaba que no había noticias pero que no las hubiera no lo dejaba menos intranquilo.

—¿Ha sabido algo de su hija, Altez--? Perdone. Stolas— Moxxie preguntó tratando de sacar tema de conversación con el ex príncipe que casi siempre estaba callado en la oficina. El búho levantó la mirada del celular, sorprendido porque le estuviera hablando directamente.

—Bueno, no... No desde que Stella busca comprometerla— La expresión tranquila de el diablillo había cambiado de eso a sorpresa —Oh, cierto. No les había dicho— Murmuró con algo de vergüenza, recordando lo que Blitzø le había dicho sobre como no tomaba en cuenta a sus empleados —Ella está bien, al parecer. El principe Vassago está atento a ella y me dijo que no le han encontrado un prometido todavía.

—Eso es bueno— Millie también se unió a la conversación, dándole apenas unas palmadas suaves en la mano de Stolas en el escritorio —No se preocupe, Alteza. Todo estará bien, todos vimos a la princesa en esa pelea y es claro que es muy fuerte. No se dejará ganar por nada en la vida.

Stolas finalmente sonrió un poco por las palabras de la asesina. Tenía razón, su hija era una jovencita valiente, pero eso jamás iba a implicar que no se iba a preocupar por ella. Aún así, fue lindo recibir palabras de aliento. Blitzø miró esa pequeña interacción con algo de alivio.

—¡Bien, perras! Fue un jodido gran día— El jefe les llamó la atención a todos —¿Qué tal una salida a cenar y beber? Me muero de hambre y también tengo sed de la mala— Les sugirió con entusiasmo. Ni hace falta señalar que todos estaban más que de acuerdo.

Fueron a un bar restaurante que afortunadamente no era de mala muerte para los estándares del Infierno. Estaban en una mesa todos juntos ya con algunas cervezas y unos snacks antes de que llegara la cena real. Para lo que llevaban de la noche, más de uno se le había acercado a Blitzø para pedirle fotos o simplemente decirles que lo admiraban mucho por su gran proeza de crear I.M.P y lo que pasó en esa corte, claro que todos estaban ignorando por completo la presencia de Stolas.

Stolas miró a la hija de Blitzø que estaba conversando con los M&M justamente sobre el bebé en camino. El búho no se sentía nada cómodo escuchando y viendo esto, pero no es como que pudiera o debiera escapar. Le había prometido a Blitzø que iba a hablar más con ellos, demostrar que no los veía como unos plebeyos con los que no valía la pena conversar, incluso si este tema era todo menos de su agrado.

—Y... Mildred, ¿cuántas semanas llevas?— El búho finalmente habló por primera vez desde que se sentaron y recibieron sus bebidas. Tanto ella como su esposo parecieron sorprendidos por la pregunta, después de todo, en cuanto revelaron el embarazo él se fue corriendo sin explicación pero era amable su interés ahora.

—Creo que siete semanas— La asesina respondió con normalidad, tomando una papa frita de su plato —Me sorprende que casi no se note todavía.

—¿Ah, si? Stella solo estuvo grávida durante un mes- No, espera ¿Cuánto tiempo es la gestación para ustedes?— Siete semanas no le hacía mucha lógica a Stolas, hasta que recordó que no eran de la misma especie —Lo siento, creo que no había pensado en que para ustedes es diferente— Se avergonzó un poco cuando la pareja casada se rió.

—Está bien, Stolas— Llamar al príncipe por su nombre era diferente pero entre más lo decía, se volvía más normal para todos —Los embarazos de las imps duran seis meses, o sea, 24 semanas. Y Millie ya lleva siete aproximadamente, o sea que faltan otras cinco semanas para que podamos saber el sexo, además--

— ¡Carajo! Eso me recuerda— Millie casi se sobresalta tanto que los platos tintinearon cuando golpeó la mesa —Tenemos que programar citas. Sabes que se tardan una jodida eternidad en darnos una— Moxxie asintió dándose cuenta que tenía razón, ya sacando su celular de inmediato.

—¿No han ido a ver a un doctor?— El búho preguntó sorprendido. Estaba a punto de regañarlos por ser tan descuidados con su bebé hasta que la asesina volvió a hablar.

—No, desde que supe de mi embarazo tenía tanto miedo que apenas podía aceptarlo. No quería saber nada de doctores hasta hablarlo con Moxxie— Ella se explicó frustrada mientras su esposo se apresuraba en agendar una cita —Y bueno, había olvidado por completo cuánto se tardan los ginecólogos en dar una jodida cita. Tenemos que agendar desde semanas antes si queremos una, ¡Maldita sea! Espero que tengan espacio.

Stolas no dijo nada por un momento. Los imps realmente tenían vidas jodidamente difíciles. Cuando las Goetia están en gravidez, tienen la mejor atención médica desde el primer minuto, son atendidas por los mejores doctores y tienen chequeos antes y después de poner el huevo. Y en todo ese lapso de tiempo, solo es un jodido mes. Las imps en cambio pasaban por un proceso más largo y aún así tenían que mendigar para conseguir una cita y asegurarse de que ellas y sus bebés estén sanos.

Era terrible como recién, de manera lenta, se estaba percatando de lo difíciles que eran las cosas entre "plebeyos" y realeza. Habían muchas diferencias y notarlo recién ahora lo hacía sentir más que humillado. Blitzø y Jace tenían razón, era un idiota ciego que no veía más allá de sus necesidades.

Moxxie y Millie salieron del bar un momento para evitar el ruido y poder hacer una llamada al hospital. Loona estaba bebiendo y conversando con su padre sobre lo exitoso que ahora era I.M.P y muchos otros detalles más, pero llegó un momento donde la hellhound salió de la mesa para pedir más bebidas a la barra, dejando a Stolas a solas con Blitzø en el momento en que había terminado de hablar con otro par de fans.

—Parece que te va muy bien— Stolas murmuró tratando de alegrarse un poco por él aun con lo que implicaba la fama de Blitzø: el odio hacia él.

—Siempre supe que sería jodidamente famoso— Blitzø bromeó cruzándose de brazos como si se sintiera como un campeón. El ex Goetia se rió suavemente y el imp casi se sonroja por tan lindo pero suave sonido —Y hey, lo estás intentando. Un poco, pero lo estás intentando. Vas bien.

—Solo soy amable— Stolas respondió, sintiéndose todavía peor si eso era posible —Oh, con un carajo, ¿Ni siquiera era amable antes?

Blitzø no supo que decir, por un momento su mirada bajó al celular de Stolas que estaba en la mesa. Vio que la pantalla estaba vibrando y se veía la foto de Vassago, lo que indicaba que estaba llamando pero Stolas estaba tan distraído que no lo había notado. El estómago casi se le revuelve por la inseguridad y celos así que trató a toda costa de que el pájarito lo viera a él, no a su celular.

—Mierda, Stols— Blitzø trató de sonar tranquilo. Estaba a solas con él, necesitaba hacer que valiera como esa cita que tuvieron días atrás —No te lo dije para que te castigaras. Yo solo quería que entendieras mi punto de vista, no estaba diciendo que eres un jodido monstruo o algo así.

—Pero no eres el primero que me dice lo egoísta y egocéntrico que soy— Stolas recordó al pobre incubo al que le rompió el corazón sin importarle nada —Si más de uno piensa que soy un idiota que nunca escucha a nadie y solo piensa en sus propios problemas, debe ser cierto...

—¿Quién más te dijo eso?— Blitzø preguntó con la ceja alzada. La vida social de Stolas solo eran él, el idiota de Vassago y muy apenas I.M.P a partir de ahora, pero no creía que ninguno de ellos le hubiera dicho eso.

—Uh, bueno...— El ex príncipe balbuceó, dudando por un momento si decirle sobre Jace, pero su casi-novio le había interrumpido.

—Stols, sé mejor que nadie lo jodido que es hacerle daño a todos sin intentarlo— El asesino trató de explicar, animandose a poner una mano sobre su brazo tratando de consolarlo —Me queda mucho camino por recorrer para solucionar toda la mierda que he hecho, pero desde que volviste a mi vida, sentí que era merecedor de algo bueno por fin. Todo el mes que nos alejamos, yo estaba seguro que jamás te volvería a ver, pero ahora vives en mi departamento, trabajamos en el mismo lugar y estamos... saliendo. Poco a poco, sin formalizar aún, si, pero estamos saliendo al final de cuentas. He llegado más lejos de lo que creí cuando me prometí cambiar, no solo por ti sino por mi.

—Pero yo soy un--

—Stolas— Blitzø repitió de manera más firme esta vez, mirándolo con el ceño fruncido —Si, si la cagaste muchas veces. Yo también, somos un jodido desastre, ¿Pero sabes? Nunca te dejaré ir. Eres jodidamente mío.

"Nunca te dejaré irte con Vassago, ni con nadie más" eran el resto de la frase, atoradas en su lengua pero sería demasiado. Y mencionar al príncipe idiota en un momento así sería un arma de doble filo.

Por otro lado, Stolas pareció mas que abrumado por su repentina posesividad. El ex príncipe no supo que responder al principio, había dos opiniones mezcladas entre si luchando por el control de su mente.

Una parte de él decía algo como: "¿Por qué me diría algo así? No creo gustarle tanto. Ayer tuvimos una conversación enorme sobre como no confía en mi y todavía está furioso conmigo por como lo traté durante todo este tiempo y por el jodido novio de mierda que soy. Debe estar mintiendo".

Y la segunda parte sonaba así: "OH, CARAJO, BLITZY. ESO SONÓ PUTAMENTE SEXY, ¡CLARO QUE SOY TUYO, PAPI!"

El búho estaba sorprendido por ambos lados en su cabeza peleando por la razón. De hecho, estaba sorprendido por volver a pensar en él de esa manera tan... atrevida. Una parte de él seguía reacia a ser físico con él, no se sentía listo todavía con toda la mierda que se habían hecho pasar y de la que ahora era más consciente. Sin embargo, ahora que ya había hablado de sus problemas con él e identificado de raiz porque estaba tan bloqueado emocional y físicamente, comenzaba a reconocer que quizá, solo quizá, por fin iban por buen camino.

Si seguían hablando como ahora, podrían confiar mutuamente en el otro, podrian conocerse y aceptarse tanto que... estaría cada vez más y más aceptando esta relación y no temería nada en vivirla.

Se habían quedado en silencio por unos segundos, la música en el bar-restaurant parecía lejana por un momento. Blitzø no sabía si sería prudente intentar hacer un movimiento, Stolas aún necesitaba su espacio y debía ser él quien lo intentara. El búho por un momento pensó en ponerse de pie, poner distancia otra vez como lo había estado haciendo últimamente... pero decidió que al menos en ese momento, no quería.

Se inclinó un poco lentamente con duda como si le pidiera permiso a Blitzø con la mirada y el asesino estaba más que aliviado, pero también sorprendido, que no dudó en acercarse lento también. Cuando sus labios y pico se encontraron nuevamente en un beso —una sorpresa pues no se habían besado desde la cita— ambos cerraron los ojos permitiendose disfrutar el sabor del otro y su simple compañía.

Era un beso más suave y casto que el último que compartieron, Blitzø movía con mucha duda sus labios como si le diera permiso a Stolas de llevar toda la guia esta vez, siguiendo su ritmo suave mientras el búho también saboreaba el beso como si probara no solamente sus labios sino como se sentía haciendo esto. Y si, se sentía bien. Seguro. Aún a pesar de todo.

En ese momento, Vassago se había cansado de buscar. Había estado llamando a Stolas durante al menos una media hora tras no encontrarlo en ninguno de sus ubicaciones habituales. Hace un rato, había hecho aparecer un portal en I.M.P y después en el departamento de Blitzø pero no lo encontró en ninguno de ambos lados. Tras hacer una visión descubrió que estaba en este bar así que entró por las puertas principales ignorando las miradas de todos los intrigados porque un príncipe estuviera aquí.

Ya tenía la mente hecha un desastre imaginando que Stolas podría ya encontrarse en peligro por Striker, pero lo que vió dejó su mente en blanco por un momento. Ahí estaba Stolas en una de las mesas lejanas a las puertas principales, pero podía verlo desde aquí. Estaba con su novio besándolo y sin importarle nada más que su atención en él.

Fue como si Blitzø hubiera sentido que alguien los estaba mirando, abriendo lentamente los ojos en el beso para romperlo solo un segundo, dándose cuenta de que el principe Vassago estaba ahí de pie, simplemente mirándolos de lejos.

El asesino casi se sintió mal por él, casi, pero por un momento su pajarito le estaba prestando atención a él y no quería que se arruinara haciéndole saber que su amigo estaba aquí. Se sentía amenazado, definitivamente, así que quería recordarle al príncipe quien era el futuro novio de Stolas aquí, y quién era solo su amigo.

—¿Qué pasa?— El Goetia de las estrellas preguntó después de unos segundos simplemente esperando que el beso se retomara.

Blitzø le frunció el ceño a Vassago y le sacó el dedo de en medio, una forma quizá patética de marcar lugar pero definitivamente no se sintió nada patético cuando volvió a besar a su búho, tratando de disfrutar el momento antes de que el loro se volviera a meter entre los dos y arruinara lo poco que estaban avanzando.

Sin embargo, Vassago no se sintió capaz de hacer nada. El nombre de Striker, Stella y hasta Octavia habían desaparecido de su mente por un momento. Estaba en blanco. Sabía que Stolas estaba saliendo con él, obviamente. Sabía que Stolas estaba formando algo con ese diablillo pero ver esto dolía mucho más que solo imaginarlo.

Aunque todavía quería advertirle, no se sintió capaz de ir hacía ellos y tampoco de volver a casa a sufrir a solas, así que cuando sus piernas reaccionaron, solo pudo correr para ir al baño del bar y apenas al ver el espejo en los tocadores, en su reflejo notó las lágrimas que se deslizaban por sus mejillas.

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Notes:

Hola! Perdonen la tardanza. Me bloqueé mucho con este capítulo por muchas razones:

Este capítulo originalmente iba a tener una pelea Stolitz un poco más intensa, además, iban a pasar algunas otras cosas pero me di cuenta que ya me había estancado mucho. El fic es Stolitz, a pesar de todas las subtramas, así que ya tenía que darles más tiempo a ellos juntos y dejar a Vassago de lado. Stolas y Blitzø tienen muchos problemas, no solo ese triángulo amoroso, y ya tenía que sacarlos a la luz pero para eso tenían que hablar y Vassago quedarse afuera.

PERO también tenía que mostrar más de los sentimientos de Vassago hacia Stolas, hasta ahora siento que han parecido muy simples, pero no, son MUY reales. Vassago lo quiere de verdad, pero no hay que olvidar que no porque Stolas no sienta lo mismo, no implica que Vassago esté tranquilo con sus sentimientos. No lo puede estar.

Finalmente, hice la aparición de Better Than Blitzo Guy y de Striker. Les diré la verdad, ninguno de los dos iba a aparecer en el fic JAKSK  Striker ME RE CONTRA CAGAAAA que no quiero escribir nada de él, y BetterThanBlitzoGuy si me agrada pero cuando empecé el fic me daba igual.

Pero SURPRISE, estos días me hiperfijé con el incubo, le agarre mucho cariño como personaje (cofcof husbando-) y dije "lo menciono mucho aquí, es parte vital de porque Blitzø es tan celoso. TIENE QUE aparecer, aunque sea un poco" y bueno, aquí está, pero solo tiene un mini rol que le quedaba en esta historia, porque ya hay muchas subtramas. Tranquis, Stolas tampoco va a sentir algo por él JAJSJN Y no tengo que decir que el nombre "Jace" no es canon, es de mi autoría ✨

RESPECTO a Striker, lo admito, lo metí a regañadientes JAJ pero me guste o no, lo que pasó con él en Western Energy fue un punto de quiebre para Stolas y de lo más qlero que pasó en la historia del Stolitz, y no creo que Stolas olvide eso tan fácil, así que si, también tenía que estar, porque tanto Stolas como yo no lo olvidamos 😭

Btw, espero que se note que he intentado avanzar mucho con este cap, y sino, espero con los siguientes cumplir expectativas. Trataré de ya no estancarme más, así que nos vemos en la siguiente, gracias por todo su apoyo!

Notes:

Hey, mi primer shortfic de Helluva! Lamento si las cosas no concuerdan, o algo se siente fuera de lugar. No estoy tan acostumbrada ni a leer ni escribir de este fandom, así que espero mejorar.

Tuve que inventar mi propia versión de Vassago, verán más de sus poderes mientras más pasen los capítulos. Espero que no les cause mucho ruido pero no quise hacerlo un "príncipe 100% perfecto" (aunque si es, muak), quería que tuviera tantos detalles como el resto de los personajes de la serie. Aún así, es un pajarito bueno, como dice el team de SpindleHorse.🥺

Espero les haya gustado, lamento los errores y que este capítulo sea más una introducción, pero nos vemos en el siguiente!

Pd: Como vieron, Vass todavía no está enamorado tal cual (pero ya llegaremos a eso), solo es que admira mucho a Stolas. Básicamente supo que se siente cuando funan a tu artista favorito 😭