Chapter Text
—No estoy segura de esto, madre.
Stella puso los ojos en blanco ante la inseguridad de su hija pero había intentado no demostrarlo a menos que quisiera hacerla dudar más.
—Octavia, incluso si no lo puedes ver ahora, estoy haciendo algo bueno para ti— Ella se puso una mano en el corazón, mientras con la otra terminaba de acomodar el enorme vestido que le estaba probando a su hija — ¿No crees que ya es momento?
Es lo mejor.
—Pero... ni siquiera estoy segura de si quiero casarme con alguien— Octavia trató de explicar pero su madre no pensaba para nada en estar de acuerdo.
—Te vas a acostumbrar. No te preocupes, tu tío tiene el mejor plan— Stella comenzó a explicar con la voz divertida —No vamos a comprometerte con cualquier imbécil. Vamos a elegir al más apuesto, rico, y que definitivamente, no sea como el fracasado maricón abandonador de tu padre.
—Oh— Octavia solo murmuró. La mención del abandono de su padre nunca se iba a dejar de sentir como una herida abierta que su madre y su tío nunca dejaban de recordarle.
—Más vale que empieces a hacer una lista de todos los aspectos que quieres en un marido— Stella terminó de acomodarle su alargado vestido, uno que no era para nada el estilo que su hija solía usar —Vamos a elegir al menos inútil y se acople a los ideales— Después de eso, comenzó a reír mientras salía de la habitación.
Por un momento solo era Octavia y las cuatro paredes como sus únicas compañeras, sentía una enorme presión mezclada con resignación. Tal vez era lo mejor, no tenía muchas opciones, su mamá estaba haciendo esto porque le importaba y eso no lo solía demostrar seguido... Debía ser algo bueno, ¿No?
Cuando la puerta de su habitación se abrió de nuevo, gruñó en voz baja murmurando alguna maldición contra el Goetia que ahora estaba apareciendo ahí. No era su madre, ni ningún sirviente del castillo.
—¿Es por ti que está pasando esto, no es así?— Octavia murmuró con la voz cargada de resentimiento al ver a su tío admirar el estilo de princesa que no debía tener.
—Via, no le dije a tu madre lo que pasó. Esto va a corregir tus... actitudes— Andrealphus pronunció cada palabra con una sonrisa maliciosa que revolvía el estómago de su sobrina —¿Crees que a ella le hubiera gustado saber que defendiste a unos plebeyos y a tu fracasado padre y la desobedeciste?
—¿A ella le hubiera gustado saber que unos plebeyos y mi fracasado padre te vencieron? No lo creo— Octavia apretó los puños, estaba totalmente tentada a volver a usar su magia contra él —No entiendo porque mi mamá cree que nunca te equivocas. Si ella hubiera visto esa pelea, pensaría que eres tan débil como quienes críticas.
—Tu madre no necesita saber nada y así seguirá, a menos que colmes mi paciencia— Una ráfaga helada comenzó a rodear el cuerpo de el marqués, una manifestación de sus poderes mezclado en sus emociones —Estoy guardando el secreto de tu desobediencia, a cambio, vas a dejar de ser una humillación para tu madre y cumplirás con este deber.
—¡Casarme no debería ser un deber!— Octavia contestó de regreso, sus manos habían comenzado a brillar en señal de que un movimiento descuidado y destrozaría todo a su paso, incluyendo a su tío, si ella quería.
—¡No querrás hacer eso, a menos que cambiemos las reglas de dejarte un prometido a tus condiciones, a darte uno que YO elija y acomode tu actitud impropia de una Goetia!— El Marqués no era de gritarle a muchos, ni siquiera a su sobrina a menos que lo hicieran enfadar demasiado. Octavia y él tuvieron una batalla de miradas amenazandose mutuamente con usar sus poderes hasta que fue ella la que tuvo que ceder, apartando la vista y deshaciendose del brillo violeta entre sus manos.
—¿Cómo es que mi mamá permite esto?— La adolescente se frotó las sienes, de pronto una enorme oleada de impotencia la golpeó y estaba dando todo de si para no romperse a llorar.
—Tu madre está haciendo todo por ti. Una vez tampoco podía entender lo que hacía por ella, pero lo hizo— Él no se tentó el corazón ni siquiera por las lágrimas de su sobrina —Y lo entenderás tu también.
Octavia no pudo decir nada. No habría argumento alguno que convenciera a su tío y a su madre a desistir en la idea de comprometerla.
La visión se terminó. Lo que ahora mismo se había reflejado en una estrella mágica que él mismo hizo aparecer hizo que el estómago se le viniera abajo a Vassago. Siempre supo que Andrealphus era un maldito manipulador, pero no podía creer que realmente se atreviera a lastimar a su propia sobrina de manera intencional.
—¡Hijo de puta!—Vasssago hizo que la visión se desvaneciera. Se le acaba el tiempo y no tenía muchas opciones. Estaba jodido, ¡esto iba a destrozar a Stolas!
Después de unos minutos pidiéndole ayuda a sus empleados y tratar de reunir toda la poca información que tenía posible, ahora estaba en una mesa con el celular en la mano tratando de encontrar una manera de contarle esto a su nuevo amor.
—Ya investigué lo que me pidió, su Alteza— Una imp empleada hizo una pequeña reverencia hacia él, preocupada de interrumpirlo —Organizarán una fiesta en nombre de la princesa para encontrarle un prometido.
—No estoy invitado— Vassago bufó cuando él dedujó aquello y solo fue confirmado por sus tres empleados, que asintieron —Por supuesto, Andrealphus y Stella no me iban a invitar, nunca lo han hecho... No importa, iré.
—¿Está seguro, Alteza?— Otro empleado preguntó, pero el principe de la verdad ya se estaba poniendo de pie. Los tres sabían que él siempre hablaba sobre lo mucho que Stella lo odiaba y jamás permitía que pusiera un pie en su castillo, mucho menos asistir a una de sus miles de fiestas al año.
—Stolas no podrá ir y él querría asegurarse de que Octavia esté a salvo— Estaba decidido. Por primera vez iba a romper ese miedo que siempre tuvo si quiera a volver a ver a su vieja amiga y al fastidioso marqués del hielo.
—No me responde ningún mensaje— Vassago se maldijo después de unos segundos viendo su chat con Stolas, cuyos mensajes ni siquiera marcaban las palomitas de "leído" —Iré yo. Solo. Tal vez Stella entienda mi visita esta vez.
Sus empleados estaban tan sorprendidos. Vassago había acatado perfectamente la orden de Stella de nunca volver a aparecer en su camino aún desde que eran niños, que ahora mismo y de manera impulsiva. Si ahora mismo estaba decidido, realmente iba en serio con su idea de ayudar al ex príncipe Stolas.
«¿¡Qué está pasando con Stolas!?»
Era de mañana. Stolas estaba listo para iniciar esta operación llamada "Blitzø no puede hacer todo el trabajo". No tenía idea de cómo hacer esto, el pensamiento de que Blitzø podría seguir tan enojado que rechazar cada acercamiento era latente. Estaba terminando de servir una taza de café para él. Espera que esta vez no se hubiera pasado de cucharadas de café o de azúcar, era nuevo en esto de hacer las cosas por si solo y casi siempre era Blitzø el que le preparaba no solo su café de la mañana sino prácticamente cualquier comida.
Al sentir que ya era momento, pegó un suspiro y avanzó con la taza para llegar hacia el puff donde Blitzø seguía dormido y roncando, pero su expresión era intranquila. Stolas lo sacudió suavemente por el hombro llamando a su nombre, a lo que el imp se levantó casi en alerta.
—¿Qué? ¿Quién es? ¿Quién vino?— El asesino casi inmediatamente cerró los puños en el momento en que fue despertado. Stolas rió suavemente.
—No... todo está bien— El búho extendió incomodamente la taza de café, aún humeante, hacía él —Ten.
El diablillo miró la taza por unos momentos, después la sonrisa insegura de Stolas. Por un momento se perdió en sus intenciones, se suponía que estaban peleados, pero después de unos momentos, simplemente decidió que no quería estarlo. Tomó el café lentamente y le dió una probada. No sabía si era el mejor de todos o simplemente que fuera de su búho es que lo hacía mejor.
—Buen día— Finalmente dijo. El búho estaba jugando demasiado con sus dedos en un aparente tic nervioso —Yo... quería pedirte perdón por cómo he estado actuando últimamente. Sé que no he pasado mucho tiempo contigo por más que tú lo intentes, pero espero que entiendas que no tener a Octavia cerca y la incertidumbre de que la única persona que me puede ayudar para saber de ella no puede hacer mucho es... difícil. Inevitablemente me distrae, pero eso no significa que no quiera pasar tiempo contigo. Es lo único que siempre he querido y lo sabes.
Blitzø no dijo nada al principio, parecía bastante sorprendido por el simple hecho de estar recibiendo unas disculpas. Stolas se aclaró la garganta, supuso que debía seguir hablando.
—Vassago me ha estado mandando mensajes, pero si no es nada importante, no responderé— El Goetia habló en un tono decidido —Hoy podemos hacer lo que tú quieras. Estaré contigo todo el día. Y... sabes que no tengo a donde llevarte, pero estoy seguro que averiguaremos que hacer. Juntos.
Los ojos de el imp estaban iluminados como un par de estrellas, una vista adorable a la cual Stolas aún no se sentía completamente acostumbrado. Todavía no procesa que esta es la forma en la que Blitzø lo miraba ahora.
— ¿En serio? — El asesino finalmente sonrió, pero parecía que se estaba conteniendo a reaccionar explosivamente —¡Mierda, claro que sí! ¡Día libre en I.M.P! — Blitzø casi de inmediato salió alegremente del sillón para dirigirse a la cocina, tenía que hacer el almuerzo.
Stolas sonrió un poco, tuvo que admitir que verlo tan emocionado por algo tan simple como pasar un día juntos lo hacía sonrojar. Sacó su nuevo celular para escribirle a Vassago que este día no estaría disponible para ningún asunto, cuando se había dado cuenta que de hecho ya tenía un centenar de mensajes de Vassago. Cada uno más alertado.
"Stolas, ¿Ya te enteraste?"
"¡Stolas, responde! ¡Esta vez si es una emergencia!"
Y habían otros cuantos mensajes más. Pensaba simplemente decirle que por hoy no estaría disponible cuando el último mensaje hizo que el estómago se le fuera al suelo.
"¡Van a comprometer a Octavia, Stolas! Al parecer Stella si es capaz de esto. No te preocupes, quédate dónde estás, veré si puedo hacer algo al respecto. Avísame cuando veas este mensaje"
La mano con la que estaba sosteniendo su teléfono de pronto se sintió débil... No, todo en él se sentía débil. No podía permitir esto, ¿¡pero cómo iba a hacerlo?! No podía ir allá, aunque rompería cualquier regla con tal de salvar a Octavia de lo que sea que Stella y su imbécil hermano estuvieran tramando.
"No. Iré hacia allá" Escribió como respuesta y casi de inmediato Vassago había respondido.
"No, Stolas. No podrás aparecer ahí sin que alguien te lastime, y lo último que quiero es que te hagan daño. Déjame ayudarte. Te avisaré en cuanto pueda hacer algo."
Esas fueron las últimas palabras de Vassago, estaba seguro. Stolas quiso insistir pero tenía que confiar en su nuevo... amigo. Además, ya le había prometido un día especial a su futuro novio alejado de Vassago y de su celular, solo volvería a enojarse si rompía su promesa. Estaba bien... Todo estará bien, trató de decirse, Vassago se iba a encargar.
Con la mano aún temblando tanto como sus piernas, hizo su mejor sonrisa y guardó su celular en el bolsillo, esperando hasta recibir la siguiente noticia de Vassago. Ojalá que fuera pronto...
La mente de Blitzø, por otro lado, estaba en las nubes. Anoche había estado molesto con él, quizá por primera vez desde que cometió el triste error de haberlo rechazado esa noche de Luna Llena. Ese pensamiento era aterrador, no quería volver a joder las cosas, no importaba si su boca inoportuna terminaba diciendo cosas que... si eran verdad.
Sacudió la cabeza. No quería tener pensamientos negativos, por más que era difícil deshacerse de algo que lo acompañaba desde siempre. Hoy debía ser especial, ¿no? Iba a salir con su futuro novio. Ni Vassago ni nadie más podría separarlos. Elimina cada duda, elimina cada cosa por la que aún quieres discutir. Reprime todo.
Y Stolas a veces se repetía las mismas frases.
Después de almorzar, bañarse y planear a dónde irían, la primera de cita adecuada era el cine así que Blitzø fue hacía allí, había una violenta película llena de piratas y caballos que se moría por ver. Stolas había aceptado, no era la película más... romántica pero estar con él hacia que lo fuera.
Tenía su celular en el bolsillo, atento a cualquier vibración que indicara un nuevo mensaje de Vassago pero nada. El estómago se le estaba revolviendo por la incertidumbre, ¿Octavia estaba bien? ¿Ya estaba comprometida? ¿Ella qué pensaba de todo esto?
— ¿Es mucha sangre?— Blitzø preguntó, sacándolo de sus pensamientos. Parecía que se había dado cuenta de que la película lo estaba incomodando. Bueno, no sabía que no era por la película en realidad.
—N-no— Stolas balbuceó. A pesar de que en pantalla un pirata estaba partiendo a otro en pedazos, no era tan aterrador como sus pensamientos ahora.
—Está bien, pajarito— Cuando el asesino le tomó la mano, por un momento fue como si el estómago se le revolviera más pero después se relajó. Sentía cosquillas en los dedos por la forma en que Blitzø le sostenía la mano, una forma tan silenciosa pero tierna de decirle «yo te protejo».
—Si... gracias, Blitzø— El búho pareció sorprendido de haber apretado su mano de regreso. Corresponder a sus muestras de afecto seguía siendo algo que le causaba inseguridad, como si no debiera hacerlo, pero hoy iba a dejar las cosas fluir. Quería tomarle de la mano, abrazarlo, besarlo y... A lo que sea que pudieran llegar después.
Los dos se sonrieron y volvieron a mirar la película, esta vez con un poco de mejor humor. Las mejillas de Stolas se iluminaron de rojo vivo mientras veía a su futuro novio viendo con una mejor sonrisa el filme que la gran pantalla transmitía pero los dos sabían que no estaban felices precisamente por la película que estaban viendo.
Cuando la película terminó y Stolas por fin pudo sacar su celular, le escribió un corto mensaje a Vassago. Necesitaba saber alguna noticia.
"¿Todo está bien?"
— ¿A quien le escribes?— El asesino preguntó casi instantáneamente que lo vio sacar el celular. Ambos se seguían tomando de la mano, y aún así Stolas no soltaba su celular con la mano libre.
—Nadie— El búho respondió en automático. En cualquier momento sería sincero, decirle el compromiso de Octavia y lo que estaba haciendo Vassago por ayudar, pero no podía mencionar el nombre de el Goetia de la Verdad hoy.
Por un momento, se quedaron viendo el uno al otro. Blitzø no quería creer que Stolas le estuviera mintiendo pero la expresión en su mirada y el nerviosismo más usual hoy que otros días estaba siendo demasiado obvio.
—A... Vassago— Después de unos segundos de silencio, Stolas escupió la verdad. La mano que Blitzø le estaba tomando de la nada se volvió muy tensa y su agarre muy fuerte.
—Oh— El asesino no estaba nada encantado, pero no podía decir que estaba solo un poco molesto —Perfecto, él es siempre puntual. Mas vale que esta vez si sea sobre Octavia.
—Y-yo-- uh...— El búho estaba intentando encontrar las palabras. Solo tenía que decir "Octavia se casará" pero no puede, se siente otra vez atrapado en ese altar, viendo a Stella llegar con él y tener que jurarse mutuamente un amor eterno que no era más que una obligación.
El imp se había quedado esperando a que su futuro novio explicara cual era aquella noticia nueva pero ahora la expresión de él era más que miserable, casi traumática. Stolas estaba desviando la mirada, su mano también apretaba la suya debido a tensión y adivinaría que estaba temblando un poco. Justo cuando iba preguntar al respecto, el ex Goetia se había adelantado.
—¿Hablamos de otra cosa?
—Oh, si, si, claro, pajarito— Blitzø se aclaró la garganta. Tomó la otra mano de su novio para hacerlo verlo directamente a la cara e hizo un esfuerzo para dar su mejor sonrisa —Fue mi idea ir el cine, ¿hay algo que tú quieras hacer ahora? Lo que tú desees.
Stolas realmente no tenía ni una pizca de idea de que hacer, lo único que pensaba era en lo costosos que podían hacer y ya era demasiado malo hacer a Blitzø pagar por cada una de estas citas. De pronto, su vista se fijó en un lugar más llamativo al menos para sus propios intereses, la palabra "Planetario" en luces neon se iluminaba encima de las puertas de entrada. Stolas extrañaba las estrellas, por fin hubo algo de iluminación en su mirada cuando tuvo algo de esperanza de reencontrarse con ellas por última vez.
—¡Blitzy! ¿Podemos ir ahí?— El ex Goetia apuntó con entusiasmo al lugar, estaba tan ilusionado que ni siquiera se daba cuenta que desde fuera se veía en terribles condiciones.
Blitzy. Blitzy. Blitzy.
—Oh... perdón. Blitzø— Justo cuando creyó que había arruinado su cita con el peor apodo que pudo darle y además el que Blitzø ciertamente odiaba, el imp sonrió.
—Claro que podemos ir. Y está bien lo de Blitzy... Me gusta.
—No, no es cierto. Nunca te ha gustado.
—Antes creía que no, pero ahora sé que todo de ti me gusta— Oh, esas fueron palabras demasiado... lindas. Las mejillas se le tornaron rojo por completo. Debido a que Stolas no supo cómo responder, solamente asintió entendiendo que ahora podía llamarlo así y se adelantó para ir al planetario.
Blitzø se quedó atrás por unos momentos. Una vez que se había asegurado de que el búho no lo estaba viendo, cerró los ojos y casi grita de manera silenciosa, poniéndose en una rodilla y levantando el puño en señal de una victoria. Stolas le decía Blitzy otra vez, esta mierda se estaba poniendo real. Se sentía como un ganador.
Y sobre alguien que se sentía como un perdedor...
Vassago llevaba aproximadamente cinco minutos parado en la puerta. Estaba abierta, cualquier Goetia podía pasar pero no era capaz. Podía ver a Stella conversando y riendo con muchos otros príncipes o marqueses, algunos cortejandola a ella y otros tras su hija. Siempre había pensado que su ex mejor amiga no era muy social, no como la recordaba, pero la veía... bien. Era doloroso, pero debía admitir que verla feliz era mucho mejor que viendo el desastre herido que fue cuando la traicionó y rompieron su amistad.
—Ok, entraré— El principe de la verdad tomó una gran inhalación por la nariz y entró, evitando mirar a Stella para que ella no lo atrapara y lo echara de ahí. No iba a hablar con ella, iría directo a Octavia.
Miró a los lados, afortunadamente ninguno otro de la realeza le estaba prestando suficiente atención como para delatarlo con Stella o-
—Andrealphus— Vassago apretó los puños cunado el único marqués que podía arruinarle el día se puso de frente en su camino.
—Príncipe Vassago, nos honras con tu presencia— Por la forma en que cantaba cada palabra con su fastidioso sarcasmo, Vassago nunca quiso más borrarle esa sonrisa de la cara —¿Qué haces aquí? Es la primera vez que te atreves a... visitarnos.
—No le digas a Tellie que estoy aquí— Andre reconoció el apodo de su hermana, nadie le decía así más que Vassago —Me iré rápido.
—Me preguntaba cuando ibas a volver para arruinar de nuevo los planes de mi hermana— Lo pronunció con un desagrado que sabía merecer pero aún así lo irritaba —Será mejor que te vayas porque no me contendré en frente de nadie aquí y estoy seguro que Tellie tampoco.
—¿Dónde está Octavia?— Él cambió rápidamente el tema, no quería hablar más de sus errores pasados —Nunca la conocí, quiero verla una última vez antes de que se case y posiblemente nadie la vea hasta que tenga un descendiente o en jodidos eventos especiales.
—Para alguien que se lo saltó, sabes de memoria el protocolo real— Vassago nuevamente tuvo que contenerse para lastimarlo aquí enfrente de todos, pero sorpresivamente, el cabrón de hielo caminó hasta guiarlo hacia donde estaba la princesa.
Octavia estaba siendo besada en el dorso de la mano por uno que otro joven Goetia, ella sonreía por educación pero no correspondía. Delante de ella había una fila esperando su turno para conversar pero Andrealphus los pasó a todos.
—Octavia, querida, te presentaré a un.. amigo de la familia— Su sobrina hizo algo parecido a un gruñido, y Vassago también por su sarcasmo —Él es el principe Vassago. Vassago, ella es mi encantadora sobrina Octavia. La hija de Stolas y Stella— La presentó como si él no lo supiera.
—Mucho gusto— La adolescente, con la misma expresión forzada, tomó los bordes de su vestido e hizo una reverencia educada. Vassago se tardó en hacer lo mismo, la típica inclinación de un príncipe a una princesa.
—El gusto es mío, querida— El principe permaneció en la reverencia. No solo quería conocerla, quería hacerle unas preguntas sobre porque Stella y Andrealphus le harían pasar por esto, además de saber si ella aún tenía esperanza de reencontrarse con Stolas, o hacerle la simple pregunta de si se encontraba bien... pero ahora que la tenía de cerca, se pudo dar cuenta de algunos detalles.
Oh, Octavia tenía el mismo ceño fruncido de su madre cuando era una niña. Ella podría parecer casi la clon de Stolas, pero vaya que era más parecida a su amiga cuando aún era una pequeña inocente. Ver a su Tellie en la adolescente no fue tan sencillo como se hubiera esperado, se sintió como un golpe emocional bajo... y en cuanto más la miraba, no solo veía facciones de Stella que apenas y podía recordar después de tantos años, también tenía un gran parecido con Stolas, su primer y quizá último amor. Esta niña era la hija de su mejor amiga y de el ex principe que adoraba... si no era la viva imagen de la melancolía, no sabía que era.
Vassago tuvo que aclararse la garganta, de pronto tenía muchas ganas de llorar, todo esto le hacía olvidar sus intenciones de estar aquí. Todos los pretendientes de Octavia, ella misma y Andrealphus lo estaban mirando, esperando que hablara.
—Eh- solo quería... felicitarte por cumplir esta tradición— Tartamudeó con sus palabras, a lo que la adolescente solo respondió abrazándose a si misma resignada —Y darte un regalo para tu futuro compromiso— No supo porque dijo eso, no tenía ningún maldito regalo. Lo conseguiría luego.
—Muchas gracias, creo— La hija de Stolas se parecía tanto a Stella también, no sabía que le dolía más, que si se parecía a él o a ella. Sentía que le estaba hablando a una especie de sobrina —Si eso es todo, tengo que hablar con muchos candidatos, así que....
—Claro, discúlpame— Él respondió como si tuviera miedo de hacerla enojar, como si fuera Stella o Stolas. Comenzó a caminar hacía atrás, de pronto ya ni siquiera recordaba porque había venido aquí.
—Es tan linda, ¿No es así?— Andrealphus lo siguió, sabía que iba a tomar la oportunidad para recordarle su traición —Y pensar que tú tienes la culpa de que ella existe. Pobre Stella, pobre Stolas... lo que les hiciste pasar.
—Escucha, pendejo, no me vas a intimidar— El principe volvió a apretar los puños, un poco más y le destrozaría la cara sin necesidad de usar sus poderes —Podrás tener a tu propia hermana bajo tu control pero a mí no--
—¿Vassago?
Oh no. Hace mucho que no tenía a Stella tan de cerca. Ella tenía a dos Goetia, seguramente amigos suyos, a sus costados. Vassago dejó de confrontar al marqués Goetia para enfrentar a la hermana de este. Andrealphus no era nada aterrador, al momento de una confrontación fuera de las palabras era débil, necesitaba de sus poderes para ganar... ¿Pero Stella? Nunca se sabía que esperar de ella. A veces era violenta y agresiva, a veces no usaba la cabeza y eso la detenía.
Pero ahora, sabía que no importaba su reacción, ella no lo quería aquí.
—Tellie— Vassago tartamudeó, dando dos pasos hacia atrás.
—No me digas así— Los pasos que retrocedió, fueron pasos que Stella avanzó hacía él de manera amenazante, sin importar qué todos los estuvieran viendo —No tienes ningún derecho, ¡y menos de venir a mi jodida casa!
—Lo sé, Stella, perdóname— Él tartamudeó, no podía creer lo mucho que le estaban temblando las rodillas —Yo- quería conocer a tu hija— Decir eso solo la hizo molestar más —¡Y perdón! No debería estar aquí, yo solo--
—Largo— Stella se estaba conteniendo y Andrealphus la veía sonriendo como si estuviese orgulloso por este escenario, lo que le daba más fuerza — ¡Lárgate de aquí! ¡Puto doble cara, vete a la mierda de aquí!
El principe de la verdad no tenía que escucharlo una vez más. No respetaba a Andrealphus, pero si respetaba totalmente a Stella y lo único que podía hacer por ella es seguir acorde a su regla de nunca, pero mientras se alejaba, insistió en decirle una cosa más.
—¡Tellie, tu sabes que no necesitas hacer esto!— Apuntó a todo su alrededor. La fiesta. Octavia. Los pretendientes. Todo. Él retrocedía mientras Stella se negaba a escuchar cualquier insistencia suya —¡Piensa bien lo que estás haciendo!
—Ella ya lo pensó— El marqués del hielo sonrió con sorna, tomando el hombro de Stella —Ahora, hazle caso a mi hermanita antes de que ella pierda la poca paciencia que aún te tiene— Su expresión y la de ella indicaban que no estaban bromeando. Lo querían fuera. Ahora.
Vassago sin más, huyó de la fiesta pasando por en medio de los otros Goetia. No se sentía humillado, como si nadie supiera que Andrealphus era un arrogante manipulador... pero el rechazo de Stella nunca iba a dejar de doler. Le había fallado a Octavia y le había fallado a Stolas, pero le había fallado a ella primero. Hace mucho tiempo.
No quería recordarlo. Podría ver el pasado de todos sin preguntar pero jamás se atrevía pensar en el suyo. Sus poderes eran un don y una maldición.
Antes de romperse a llorar, pensó en la adolescente que aún podía ayudar. Después de abrir un portal y conseguir ciertos elementos de su interés, finalmente dejó un "regalo de compromiso" para Octavia en su habitación. Afortunadamente, Stolas le había contado sobre muchas cosas que hicieron juntos como mirar las estrellas, cantar canciones, etc. Quiso dejarle elementos que le recordaban que tenía a un padre que la extrañaba, sin tener que decirlo.
Quería ver a su amigo. Al que realmente no quería como un amigo y ya. Stolas ha estado dominando su mente todo el jodido día, necesita verlo, ahora es él quien necesita algo de consuelo... primero iría a su castillo a tranquilizarse. Después, ya sabía que hacer.
A pesar de todo, Stolas parecía estarla pasando mejor que él. El planetario parecía una completa decepción, no era nada comparado con la lectura de las estrellas y mirar constelaciones tanto como él quisiera a su favor. En este planetario de baja calidad, solo se podía conformar con simulaciones grabadas como una película y había cierta decepción en "ver pero no estar". No sabía que esperaba. Lo único que lo hacía mejor era los recuerdos y la mano de Blitzø en la suya.
Cuando salieron de la proyección, había un tipo de mercado de recuerdos, y un imp disfrazado con cara de culo que les decía datos randoms de la astrología, datos que él ya sabía de memoria pero nunca dejaban de encantarle. Blitzø fue más que feliz al ver a Stolas sonriendo, comentándole de cosas complementando la información que escuchaban.
Entonces... Stolas sintió que su celular vibraba, ¿Mensaje de Vassago? ¡Eso esperaba! Inmediatamente lo sacó de su bolsillo, sin pensar en que su compañero lo estaba viendo ahora mismo. Se confundió mucho más al ver que el mensaje no decía nada sobre Octavia, supuso que significaba que ella estaba bien, en cambio, decía otra cosa.
"No me siento bien, ¿Puedo verte?"
Stolas quería decir que si. Era justo. Vassago había estado en un momento bajo para él, debía hacer lo mismo, pero Blitzø estaba justo al lado, tomando su mano y esperando que dejara el celular.... tuvo que escribirle, rápido y discreto.
"Claro. Nos vemos más tarde"
Era bastante ambiguo, pero no tenía el tiempo de preguntar ni decir más al respecto. Nuevamente guardó su celular en su bolsillo, volviendo a centrar su atención en el imp a su lado, tratando de dar su mejor sonrisa.
—¿Queda algo más por ver, Blitzy?— Antes de que él pudiera preguntar ahora que pasaba, se adelantó, sonriendo con una tranquilidad que le costaba mantener.
—¿Tu quieres ver algo más?— Sonrió en respuesta por el apodo. El búho negó, moviendo con la cabeza —¿Quieres ir a cenar? Yo invito. Loona está vez no nos acompañará, dijo que saldrá con unos amigos.
—Si ella no está, podemos ir a casa— Sus mejillas se pusieron rojas cuando se atrevió a decir, su insinuación fue muy obvia.
No es que esperaba volver a acostarse con él, no sabía si estaba listo para eso otra vez pero... estar a solas con él y la probabilidad de terminar su cita besandose en el sillón era tentadora.
Blitzø se quedó boquiabierto por unos segundos, analizando las facciones de su cara para saber si no estaba recibiendo señales mixtas otra vez. Mierda, ¿qué insinuaba Stolas con eso? ¿Solo quería tiempo a solas con él? Ya habían estado a solas todo el día, ¿qué esperaba que pasara regresando a casa?
Mierda, no podía creerlo, ¡pero estaba nervioso! Y también entusiasmado. No había querido dar "ese paso", siempre supo que debía esperar a que Stolas se sintiera listo... pero si estaba correspondiendo a sus muestras de afecto y hasta ahora lo estaba llamando "Blitzy" otra vez, es que lo estaba. Claro que iba a pasar.
¿Sobraba decir que prácticamente en ese momento abrió un portal y como tres segundos después ya estaban en casa?
Stolas se sentó en el sillón y Blitzø se dejó caer a su lado. Por unos segundos, ninguno de los dos se estaba mirando a los ojos. Esto era estúpido, como si ninguno de los dos supiera que estaban haciendo aquí, pero... no se habían besado desde Sinsmas. Fue el primer y último beso después de tantos meses sin verse, pero ahora vivían juntos, estaban saliendo, se llamaban por apodos... Tal vez ya era el momento, ¿no?
—Blitzy...
El imp se puso rígido, ese sobrenombre nunca le había puesto más los nervios de punta. Finalmente él se giró para verlo a la cara y Stolas hizo lo mismo, acercándose lentamente para romper la distancia en un beso de apenas un segundo, como si fuera de prueba. Tras asegurarse mutuamente, como si se pidieran permiso, se besaron una vez más pero sin separarse al principio.
Unos segundos después, lo único que se escuchaba en la sala de estar era el sonido de sus besos, cuando se rompía el contacto y cuando se volvían a unir. La mano de Stolas estaba posada dudosa sobre la rodilla de Blitzø, cuando él mismo movió la mano hacía su hombro, inevitablemente esto los hizo acercarse más y a pesar de todo, el búho no podía creer que Blitzø lo estaba besando con tanto deseo correspondido también.
En su mente se colaba de vez en cuando las palabras «Octavia se comprometerá», haciéndolo que su ritmo en el beso se entorpeciera y abriera los ojos, pero Blitzø estaba demasiado ilusionado con lo que estaba pasando como para abrir los ojos y comprobarlo por si mismo. Si, podía notar el tiemble durante el beso, reconocía de memoria lo bien que Stolas lo besaba, pero lo justificó con que quizá estaba nervioso.
¿O podría ser que lo estaba presionando...?
Cuando el asesino rompió el beso, Stolas sintió tristemente otra vez la distancia entre los dos. Lo miró a los ojos, buscando algún rastro de inseguridad.
—Pajarito, lo de ir lento sigue en pie— Le recordó, pero él negó con la cabeza. Estaba listo, DEBÍA estar listo.
—No, no... Por favor, sigue— Pidió, o más bien suplicó débilmente. Necesitaba hacer esto, no solo porque su cuerpo y corazón lo exigía, sabía que Blitzø necesitaba esto también. Besarlo se había sentido muy bien, solo podía desear continuar, aunque callar sus pensamientos se estaba volviendo más difícil de lo que esperaba.
El imp lo intentó otra vez, sosteniendo la cabeza de Stolas cerca para profundizar el beso. Stolas finalmente gimió de necesidad, un sonido hermoso que él no había escuchado en mucho tiempo así que se atrevió a lentamente meter las manos en su pantalón, acariciando por encima de la tela de su ropa interior. El búho se arqueó un poco, sorprendido porque aún después de tantos meses de abstinencia, su querido Blitzy aún recordaba exactamente dónde tocar para hacerlo estremecer.
Quería hacerlo de regreso, retirar ese cinturón de su pantalón y lanzarlo a cualquier otro lado pero sus manos comenzaron a temblar, ¿eran nervios? No, pero algo lo estaba... bloqueando. Tarde se estaba dando cuenta de que esto era una mala idea, se apartó del beso y de las manos dentro de sus prendas. Blitzø lo miró sin entender nada... pero no podía decir que lo culpaba.
—¿Stols?— Preguntó y él realmente no supo que responderle.
Quería decirle que no podía hacer esto, quizá por Octavia, quizá por todo el estrés, su depresión, mil razones pero entre más lo analizaba, se daba cuenta de que no podía corresponder al 100% sus sentimientos por otras razones. Octavia no tenía nada que ver con esto, ni su depresión, eran ellos y eso lo hacía mil veces peor.
Si no podía empeorar, ambos escucharon como la puerta era golpeada varias veces en desesperación. Un sobresalto casi hace a Blitzø inmediatamente buscar un arma y poner a Stolas detrás de él, pero el búho fue el que se puso de pie para ir a atender, como si supiera quien era.
—Espera-, carajo, ¡Stols!— Blitzø no tenía que explicarle de nuevo que toda I.M.P City lo quería muerto, que abriera la puerta o hiciera cualquier cosa a solas era sinónimo de peligro.
En cuanto Stolas la puerta, Blitzø no dió un paso más cuando se trataba otra vez de ese príncipe Vassago que, como si tuviera toda la confianza del mundo, se lanzó a sus brazos y lo abrazó mientras ¿lloraba? en su hombro. Stolas no reaccionó al principio, pareció aturdido pero apenas y le dió unos golpecitos en el hombro.
—Uh, Vassago, ¿qué sucedió...?— Preguntó saliendo lentamente de su trance para ofrecer finalmente un poco de consuelo. Lo necesitaba, y el principe Goetia ya había hecho esto por él.
—Lo siento, Stolas, realmente lo intenté— Balbuceó entre lágrimas, mojando su camiseta con la cabeza bien escondida entre su hombro y cuello —Fui allá, quise hablar con Octavia, ofrecerle ayuda, recordarle que aún la extrañas, pero apenas la vi me sentí... diferente, y eso no fue lo peor, Stella me vió. No debí dejar que me viera. Ella me odia y tiene toda la razón en hacerlo... Soy tan estúpido, perdóname Stolas, te estoy fallando.
Stolas finalmente empatizó con él. Nunca supo que había pasado con Stella y Vassago hace años, pero debió haber sido algo muy malo como para que él todavía no pudiera perdonarse, y para que llegara a su casa llorando y suplicando un perdón que no debería pedir.
—¿Octavia está bien?— Vassago se encogió de hombros ante su pregunta, apartándose de su abrazo.
—No pude hablar con ella, pero le dejé un regalo— Comentó, sin hacerle mucho caso al imp confundido cerca de ellos —Espero visitarla más seguido, pero tengo que hacerlo sin Stella y su estúpido manipulador hermano de cerca. La buena noticia es que no está comprometida aún, ella no eligió ninguno, supongo que le seguirán buscando prometidos hasta que elija o elijan por ella. La cuidaré, Stolas, la alejaré de esto.
Stolas suspiró aliviado por saber que aún tenían algo de tiempo, casi quería llorar de alivio. Esa información solo podía tenerla Vassago al ser un Goetia, prácticamente tenía un infiltrado que estaba comprometido a cuidar a Octavia.
—Me estás ayudando, Vass, incluso si no lo sabes— A Blitzø se le revolvió el estómago cuando su Stolas también estaba llamando a su estúpido amigo por un apodo. Vassago, en cambio, sonrió un poco más tranquilo.
—Seguiré haciéndolo, por ti y por Octavia.
Si el asesino no se sentía nada cómodo con la cercanía que DE PRONTO su casi novio estaba teniendo con el principito que apenas conocía, ese sentimiento empeoraba con el crecimiento de muchas más dudas.
¿Qué había pasado con Octavia? ¿Algo le había pasado y por eso Stolas había estado tan tenso todo el día? ¿Por qué no se lo dijo? Quería preguntar, pero si bien estaba molesto con Stolas (aunque nunca lo admitiría), estaba más molesto con ese... principe.
¿Desde cuándo es tan cercano a Stolas? Cada vez que él se aparecía, solo parecía incomodarlo, ¿Cómo mierda lograron tenerse tanta confianza en unos días? ¿Algo estaba pasando frente su propia jodida cara y estaba tan ciego como para no darse cuenta? ¿Había algo más que Vassago y Stolas sabían pero él no?
—Perdona no haberte escrito antes, Vassago— Se disculpo sencillamente, apartándose un poco para tener la misma distancia entre Blitzø y el principe Goetia —Realmente quería pero...— Stolas se dió cuenta que mantuvo a los dos en ignorancia —Tuve una cita con Blitzy.
—Oh... ¿U-una cita?— Vassago volteó a mirar al uno de una manera no muy disimulaba, temor se reflejaba en su mirada.
Y Blitzø de pronto también lo estaba mirando con temor. Temor cuando finalmente entendió cuáles eran las verdaderas intenciones de este príncipe. El temor se convirtió en furia, los celos cegando su mente mientras se confirmaba lo que en el fondo siempre se había imaginado.
Este príncipe no quería "ayudar", no le importaba Octavia, solo quería robarse a SU novio y ya estaba en camino para lograrlo.
Y Vassago también entendió que este imp no estaba siendo un error del pasado para Stolas en el que siguiera cayendo, realmente estaban saliendo...
Blitzø sentía que podía leer su mirada, como si los dos pensaran lo mismo.
"Él me va a quitar a Stolas".
Oh, joder. Hijo de puta.
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